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DELITO DE CONCUSIÓN: UNA VISIÓN DOCTRINAL Y JURISPRUDENCIAL

Virginia Alexandra Bedon Taramona


Código: 12020013

INTRODUCCIÓN

NOCIÓN DE CONCUSIÓN

Con la finalidad de dar luces a una noción inicial que nos permita empezar a comprender los alcances e
implicancias legales del delito de concusión en nuestro ordenamiento jurídico es importante partir de la
explicación del origen etimológico de la palabra “concusión”. Esta figura jurídica, como muchas otras
que hoy en día siguen siendo pilares de los sistemas jurídicos de varios países de Latinoamérica, tiene
sus orígenes etimológicos en el propio Derecho Romano, los cuales derivan del vocablo latín concutere,
que significa “sacudir” o “sacudida”. Sin embargo, de dicho vocablo no se desprende elemento alguno
que permita esclarecer el significado sobre el antecedente etimológico del delito de la concusión, menos
aún, si se pretende cotejar dicho concepto con el tipo penal vigente. Por ello, es menester
contextualizar su uso en la práctica. En ese sentido, nos precisa un autor mexicano lo siguiente:

“En la antigua Roma, el instituto de la concusión no era distinguido con claridad de otras figuras como el
“cohecho”, sino que a ambas se les aplicaba el mismo principio genérico de crimen repetundarum, es decir, bajo
el título de la concusión en sentido genérico; se comprendían diversos fenómenos que generaban corrupción en
contra del sistema de justicia en el Derecho Romano, v.gr., se castigaba el acto de aceptar dinero para
pronunciar sentencia”1.

Luego, el mismo autor nos guía a entender el término “sacudir” o “sacudida” de una manera figurativa,
la cual expresaría de una manera pintoresca una reacción de conmoción o el efecto que provoca una
impresión desagradable sobre quien la sufre. De modo que, “de tal criterio, se desprende que, de
manera metafórica o figurada, la conmoción o sacudida, (de carácter subjetivo) era sufrida por el
particular que debía de entregar algo no debido al sujeto activo del delito (un funcionario del Estado)” 2

Por otro lado, hay autores que sostienen que la figura jurídica del delito de concusión surgió como una
forma independiente de la figura del delito de extorción 3. Esta propuesta tiene su fundamento en que la
figura de la extorsión tiene una notoria aproximación con el delito de concusión al compartir el
elemento coactivo en la conducta ilícita cometida por el sujeto activo, la cual es descrita en sus
respectivos tipos objetivos. En esta misma línea, parte de la doctrina italiana hace alusión a una
clasificación la cual consiste en distinguir entre una concusión propia e impropia4. La primera seria
aquella que fuera cometida por una persona dotada con autoridad, lo que en nuestro ordenamiento
jurídico vendría a ser la institución del funcionario público; la segunda, aquella extorsión cometida por
un particular. Asimismo, respecto de la concusión propia, distinguen dos modalidades: (i) la explicita, en
la cual el funcionario público no oculta que está exigiendo algo arbitrariamente, lo realiza de manera
directa y sin reparo alguno contra el particular, y (ii) la encubierta o implícita, en la cual la coacción se
realiza de manera disimulada, a través de un engaño debido al desconocimiento del procedimiento por
parte la víctima. Estas dos modalidades, con algunas precisiones adicionales que se harán más adelante,
podrían desprenderse de nuestra actual legislación penal al establecer como ejes de la acción típica del
delito de concusión los verbos rectores obligar e inducir.

1 Sánchez Franco, Alfredo, “El delito de la concusión. Cobro ilegal de impuestos”, Primera edición, Editorial O.G.S.
EDITORES, México, 2011, pág. 15.
2 Ibídem.
3 PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO, “Derecho Penal Parte Especial”, Tomo V, Tercera edición, Editorial Idemsa, Perú,

2016, pág. 297 y 298, citando a CARRARA, FRANCESCO, “Programa de Derecho Criminal”, Editorial Temis, Colombia,
1988, quien sostiene que “…seria concusión el delito de todos los que emplean violencia contra otros para
arrancarles dinero; pero aunque algunos usen ese término en este sentido más amplio, predomina en la ciencia y en
los mejores criminalistas la aplicación más estricta de la palabra…, donde el termino concusión reduce la idea del
temor infundido mediante poder público”.
4 Ibídem.
No obstante lo indicado en el párrafo anterior, es importante no confundir ambas figuras delictivas, o
entender que existe una relación de género-especie entre ellas, porque caeríamos en una idea
incorrecta. El delito de extorción5 se configura por un funcionario público cuando éste “aprovecha la
oportunidad de su función, realiza la acción con ocasión de su vinculación al servicio público, se sirve de
la información, los medios, los contactos, los recursos que su condición de servidor público le permite,
hace favorable su calidad para la comisión del delito, destina para un ilícito lo que ha sido dotado para el
servicio a la comunidad. Sin embargo, en el contenido de la amenaza que tiene como objetivo la
prestación injusta por parte de la víctima nada tiene que ver el ejercicio de las funciones o cargo del
sujeto activo. Realmente, se trata de una relación de mera oportunidad”6. Mientras que, por otro lado,
en el delito de concusión “el servidor público abusa de sus funciones o de su cargo, se aprovecha de los
poderes que como servidor público se le han otorgado para amenazar con su utilización ilícita en disfavor
de los particulares, coacciona para que la víctima dé una prestación económica”7.

Podemos concluir entonces que el elemento medular, que hace al delito de concusión un delito contra
la administración pública es la configuración del abuso de autoridad. Si bien en ambas existe un
evidente perjuicio para la persona que es obligada a otorgar un bien o beneficio patrimonial,
únicamente cuando se obtiene a través del abuso de su cargo como funcionario, en ejercicio de sus
funciones, podríamos evidenciar un agravio al prestigio y buena reputación de la administración pública
que, como se explicara más adelante, es el bien jurídico que se pretende tutelar con la tipificación de
esta figura. En este mismo sentido opina reconocido autor nacional al sostener lo siguiente:

“Son delitos que cuentan con cierta semejanza, en cuanto a la finalidad que persigue al autor y el efecto que
produce en la victima, más el fundamento material del injusto responde a distintas aristas; mientras en el
artículo 200° del CP, es la constricción de la voluntad a través del ejercicio de la violencia, lo que genera la
entrega de un beneficio económico, en el artículo 382° es el poder funcionarial lo que caracteriza la
materialidad sustantiva”8

Asimismo, es importante mencionar que existen opiniones discordantes en la doctrina y en la


jurisprudencia nacional respecto a si es posible que un mismo hecho o conducta delictiva pueda
constituir conjuntamente los delitos de extorción y concusión, caso en el cual estaríamos frente a un
concurso ideal de delitos9. Por mi parte, estoy de acuerdo con aquella parte de la doctrina que afirma
que “la misma conducta cometida por un funcionario público no puede simultáneamente constituir
ambos delitos (delito de extorción y delito de concusión), debiendo analizarse cuál de ellos es el
correspondiente”10. Esto en función a que, el delito de concusión es un tipo penal pluriofensivo, en la
medida que no solo afecta a la administración pública al configurarse el abuso del cargo de funcionario,
sino que, además, lesiona la libertad y el patrimonio de la persona obligada o inducida a entregar un
beneficio patrimonial. De manera que, una vez probado el abuso de autoridad por parte del funcionario
público, estaríamos frente a un supuesto de concusión, y no de extorsión. Caso contrario, de no haber
mediado el abuso de autoridad, y siempre que se configuren los demás elementos del tipo penal,
estaríamos frente a un caso de extorsión cometido por un funcionario público.

5 "Código Penal. Artículo 200.- Extorsión.


El que mediante violencia o amenaza obliga a una persona o a una institución pública o privada a otorgar al agente
o a un tercero una ventaja económica indebida u otra ventaja de cualquier otra índole, será reprimido con pena
privativa de libertad no menor de diez ni mayor de quince años.
La misma pena se aplicará al que, con la finalidad de contribuir a la comisión del delito de extorsión, suministra
información que haya conocido por razón o con ocasión de sus funciones, cargo u oficio o proporciona
deliberadamente los medios para la perpetración del delito”.
6 TAMAYO PATIÑO, FRANCISCO, “Diferencias y similitudes entre la extorsión y el delito de concusión”, Bloc digital de

Derecho Penal Especial, en http://derepenalespecial.blogspot.pe/2012/07/diferencias-y-similitudes-entre-la.html, publicado


el 30 de julio de 2012. Fecha de consulta: 20 de septiembre de 2016.
7 Ibídem.
8 PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO, cit., pág.300
9 “Código Penal. Artículo 48.- Concurso ideal de delitos.

Cuando varias disposiciones son aplicables al mismo hecho se reprimirá hasta con el máximo de la pena más grave,
pudiendo incrementarse ésta hasta en una cuarta parte, sin que en ningún caso pueda exceder de treinta y cinco
años".
10 ACADEMIA DE LA MAGISTRATURA, “Serie de jurisprudencia 4. Sentencias de derecho penal especial”, Proyecto de

auto-capacitación asistida “redes de unidades académicas judiciales y fiscales”, Perú, 2000, pág. 313.
ANÁLISIS AL TIPO PENAL

El delito de concusión no tiene antecedentes en la legislación penal peruana anterior al Código Penal
hoy en día vigente (CP). Sin embargo, se afirma que su tipificación tuvo como modelo el artículo 317 del
Código Penal Italiano de 1930, reformado por la Ley 86 del 26 de abril de 199011, cuyo texto era el
siguiente: “El oficial público o el encargado de un servicio público que, abusando de su cualidad o de sus
poderes, constriñe o induce a alguien a dar o prometer indebidamente, a él o a un tercero, dinero u otra
utilidad, será castigado con reclusión de cuatro a doce años”.

Este tipo penal del delito materia del presente trabajo se encuentra ubicado, conforme a la estructura
de la Parte Especial de nuestro CP, dentro del Título XVII que contiene los denominados “Delitos contra
la Administración Pública”, Capítulo II dedicado a los “Delitos cometidos por funcionarios públicos”, en
su Sección II: “Concusión”. El delito de concusión contenido en el Artículo 382 del CP se encuentra
tipificado desde la promulgación de dicho cuerpo normativo el día 03 de abril del año 1991, sin
embargo, hoy en día, su texto corresponde a la modificatoria introducida por la Ley Nº 30111: “Ley que
incorpora la pena de multa en los delitos cometidos por funcionarios públicos”, la cual fue publicada el
día 26 de noviembre de 2013, perdurando su texto de la siguiente manera:

“Artículo 382. Concusión


El funcionario o servidor público que, abusando de su cargo, obliga o induce a una persona a dar o prometer
indebidamente, para sí o para otro, un bien o un beneficio patrimonial, será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de dos ni mayor de ocho años y con ciento ochenta a trescientos sesenta y cinco días-multa."

Parte de la doctrina afirma que tradicionalmente los delitos contra la administración pública cometidos
por funcionarios públicos se suelen clasificar en propios e impropios12. Los primeros se caracterizan
porque la cualidad especial del autor (funcionario público) fundamenta la responsabilidad penal, es
decir, si el autor del delito no ostentará realmente dicha cualidad entonces no existiría tipo penal común
similar (o subyacente) por el que pueda responder. Entre los delitos contra la administración pública
cometidos por funcionarios públicos denominados propios encontramos los delitos de abuso de
autoridad (artículo 376 del CP), la malversación de fondos (artículo 389 del CP), el cohecho pasivo
(artículo 393 del CP), el enriquecimiento ilícito (artículo 401 del CP) y el prevaricato (artículo 418 del CP).
Los segundos se caracterizan porque la cualidad especial del autor solamente equivale a un elemento
adicional que, generalmente agrava o atenúa la responsabilidad penal ya existente en un delito común,
de manera que, si el sujeto no tiene tal cualidad, responderá inmediatamente por el delito común. Entre
los delitos contra la administración pública cometidos por funcionarios públicos denominados impropios
encontramos los delitos de concusión (artículo 382 del CP), cuyos delitos comunes podrían ser el de
extorción (artículo 200 CP) o el de estafa (artículo 196 del CP), y el peculado (artículo 387 del CP), cuyos
delitos comunes podrían ser el de hurto (artículo 185 del CP) o apropiación ilícita (artículo 190 del CP).

1. BIEN JURIDICO PROTEGICO

El bien jurídico que principalmente se busca proteger con la tipificación del delito de concusión es “el
normal funcionamiento y reputación de la administración pública, que resultan puestos en peligro con
los comportamientos abusivos y de finalidad patrimonial ilegitima desarrollados por el sujeto activo”13.
En esta misma línea, la ejecutoria suprema del 14 de diciembre de 2006 14 precisa que “el delito de
concusión tiene como bien jurídico tutelado proteger el regular funcionamiento, prestigio y la buena
reputación de la administración pública, expresados en la idoneidad moral y celo profesional en el

11 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, Cuarta Edición, Primera Reimpresión, Editorial

Grijley, Perú, 2007, pág. 360.


12 YVAN MONTOYA VIVANCO, “Manual sobre delitos contra la administración pública”, Primera edición, Instituto de

Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (IDEHPUCP), Perú, 2015, pág. 56.
13 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Manual operativo de los delitos contra la administración pública cometidos por

funcionarios públicos”, Primera Edición, Primera Reimpresión, Editorial Nomos & Thesis, Serie Manuales Operativos
1, Perú, 2016.
14 Citada por SALINAS SICCHA, RAMIRO, “Delitos contra la administración pública”, Tercera Edición, Editoriales

Iustitia y Editora y Librería Jurídica Grijley, Perú, 2014, pág. 242 y 243.
cumplimiento de sus obligaciones por parte de los funcionarios o servidores públicos, quienes
transgrediendo sus roles lesionan los intereses del Estado”.
Ahora, visto desde un panorama más amplio, el bien jurídico mencionado en el párrafo anterior puede
ser analizado desde dos planos: “primero, el interés del Estado de cautelar que los funcionarios y
servidores públicos se sujeten su actuación a servir a la comunidad, y segundo, la legitima expectativa de
los comunitarios, de que el funcionarios y servidores públicos solo han de ejercer actos de injerencia en
sus derechos subjetivos, cuando así lo demanda la legalidad aplicable y no en abuso del poder”15. Esta
bifurcación encuentra su fundamento en que, como se mencionó en el punto anterior, el delito bajo
comentario es un tipo penal pluriofensivo: cuando se configura se vulnera, por un lado, el interés de la
administración pública para que los funcionarios públicos ejerciten sus funciones en forma normal y
dentro de los marcos de las normas que reglamenten sus funciones, y por otro lado, el interés de los
terceros, quienes esperan que al acudir a la administración pública no se transgreda su libertad o se
atente en contra de su patrimonio.

Desde una perspectiva más pragmática, una parte de la doctrina opina que “el bien jurídico protegido es
el fin prestacional que cumple la administración pública de acuerdo a nuestra Constitución. El objeto del
bien jurídico es la legalidad del ejercicio de la función pública. De esta manera, el funcionario público que
comete el delito de concusión afecta la legalidad de los servicios públicos, ya que abusa de su cargo para
satisfacer fines privados mediante la incidencia en la voluntad del particular. En otras palabras, las
potestades públicas no le son conferidas al funcionario para que este se aproveche de ellas y obtenga
ventajas privadas a través del constreñimiento de la voluntad del particular”16.

2. TIPICIDAD OBJETIVA

Respecto de la tipicidad objetiva del delito de concusión, la Ejecutoria Suprema del 28 de enero de 2009,
R.N. N° 1601-2006-HUAURA17 nos ofrece importantes precisiones al establecer lo siguiente:

“Que con relación al delito de concusión, al analizar los cargo imputados no es posible subsumirlos en los
alcances tipificados en el artículo 382 del Código Penal, pues para ellos se requiere: (i) que el sujeto activo tenga
la calidad de funcionario público, pero esta calidad no es formal sino funcional, esto es, en el ejercicio de actos
inherentes a su competencia; (ii) que el funcionario haga abuso de su cargo, es decir, efectué un mal uso de la
calidad que le ha sido otorgada, o ejercer el cargo de forma contraria a la encomendada, (iii) que este abuso del
cargo incida sobre la voluntad de la gente, viciando la misma, convirtiendo en un constreñimiento o en una
inducción, es decir, conlleva el uso de violencia, la que es ejercitada sobre la víctima para doblar su voluntad, de
modo que acceda a sus ilegitimas pretensiones, según el tipo penal sub judice: entregar, transferir algo a
alguien -o prometer- efectuar un ofrecimiento a futuro- en forma indebida-, prestación sin sustento alguno -un
bien o beneficio patrimonial para sí o para otro, es decir, que la prestación ilícitamente obtenida puede tener
como destinatario tanto al sujeto activo o para una tercera persona”. (subrayado agregado)

Haciendo un primer acercamiento al comportamiento típico establecido en el artículo 382 del CP,
podemos apreciar que: (i) “el núcleo rector del comportamiento típico es abusar del cargo”18, (ii)
presenta dos conductas punibles claramente diferenciables referidas a los verbos rectores obligar e
inducir, (iii) el actor del hecho delictivo obliga o induce a una persona a dar o prometer indebidamente
un bien o beneficio patrimonial, y, (iv) dicha prestación ilícitamente obtenida puede tener como
destinatario al sujeto activo a una tercera persona.

Asimismo, en lo concerniente a los sujetos del delito de concusión, se desprende de la ubicación


legislativa del tipo penal que: (i) el sujeto activo deberá tener siempre la calidad de funcionario público,
pero esta calidad no es formal sino funcional, esto es, en el ejercicio de actos inherentes a su cargo, y,

15 PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO, cit., pág.301


16 TORRES, PCAHAS DAVID, RODRIGUEZ VASQUEZ, JULIO y GUIMARAY MORI, ERICK, “La conducta prohibida en el
Delito de concusión”, Proyecto anticorrupción del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia
Universidad Católica del Perú (IDEHPUCP), publicado en http://idehpucp.pucp.edu.pe/wp-content/uploads/2012/07/LA-
CONDUCTA-PROHIBIDA.pdf. Fecha de consulta: 20 de septiembre de 2016.
17 Citada por ROJAS VARGAS, FIDEL “Código Penal: Dos décadas de jurisprudencia”, Tomo III, Primera edición,

Editorial ARA Editores, Perú, 2012, pág. 185 y 186.


18 Ejecutoria Suprema del 10 de abril de 2006 R.N. N° 2218-2005- AREQUIPA citada por SALINAS SICCHA, RAMIRO,

“Delitos contra la administración pública”, cit., pág. 236.


(ii) el sujeto pasivo será siempre el Estado, como cabeza de toda actuación que toma lugar en el seno de
la Administración Publica.

2.1 COMPROTAMIENTO TIPICO

a. Abuso del Cargo

Como bien es sabido, la función pública se ejerce con arreglo al principio de legalidad, es decir,
en breves palabras, que el funcionario público encuentra su rango de acción únicamente en lo
expresamente prescrito en el ordenamiento jurídico, quedando impedido de obrar en modo
distinto, en exceso o defecto. Es por ello que, la doctrina es casi unánime al considerar que se
configura el abuso del cargo cuando éste es ejercido fuera de los límites establecidos por la ley,
los reglamentos o instrucciones del servicio o sin la observancia de la forma prescrita. Sin
embargo, es importante hacer algunas precisiones respecto a los alcances de dicho accionar, ya
que el uso del cargo puede ser para fines lícitos o ilícitos, tal como afirma un reconocido autor
nacional:

“El funcionario o servidor puede hacer valer su calidad para asegurar un mejor ejercicio de la función
misma o para obtener un mayor prestigio en el mundo de las relaciones sociales, circunstancias ambas
licitas. Pero puede ser usado igualmente para concertar precios (por ejemplo, en perjuicio del Estado),
para exigir ilícitamente dinero, para prevaricar, etc.; hipótesis en las cuales estaremos junto a la figura
del mal uso o abuso del cargo”19.

Autorizada doctrina nacional opina que “al haberse escrito en la normativa, que el abuso debe
ser del cargo y no de la función, por tales motivos podrá incurrir en este injusto, cualquier
individuo que haga uso de su investidura funcional para hacerse de un beneficio indebido”20.
Asimismo, afirma que la intención del legislador fue “cubrir un mayor espectro de acriminación,
de forma que parece un sentido más amplio del tipo penal del abuso de autoridad; debiéndose
acotar que debe tomar lugar el abuso del cargo en el marco de una función vigente y real”21.
Por ejemplo, abusaría de su cargo el fiscalizador tributario que obliga a un contribuyente a que
le dé una suma de dinero para que no le imponga una multa, cuya imposición carece en
realidad de justificación, sin necesidad de que actué en su esfera de competencia territorial,
basta pues la investidura funcional. En sentido parecido fundamenta otro autor al expresar que:

“Es importante prestar atención al hecho que el tipo penal a circunscrito, es decir, a la calidad, no
empleando el término “atribuciones”, “poderes”, etc.; esto permite entender que no es necesario ni
imperioso que el obligar o inducir se produzca en el ejercicio de las funciones del funcionario o
servidor. Bastará que el sujeto activo haga valer abusivamente su cargo con prescindencia de sus
reales atribuciones. El abuso de la calidad se presenta cuando los actos del sujeto activo no están
comprendidos en la esfera de su competencia funcional o territorial, pero los hace valer para
conseguir sus fines ilícitos”22

El mayor espectro de acriminación que se desprende del termino cargo nos permite afirmar
que “el abuso del cargo puede producirse en situaciones de vacaciones, permisos, ejerciendo el
cargo, pero no necesaria ni exclusivamente como resultado del ejercicio de sus atribuciones. Se
trata, en suma, de una arbitrariedad, es decir, de actos extralimitados que se hagan fuera del
marco legal propio de las funciones o del servicio público”23. Por ejemplo, y adelantando
brevemente el caso que comentare en el último punto del presente trabajo, abusarían de cargo
los policías que, sin levantar el parte de intervención policial respectivo, y sin informar de dicha
actuación a sus superiores, obligan al conductor de un vehículo que transporta mercaderías a
entregarle parte de estas para que no le impongan una multa, cuya imposición carece en
realidad de justificación.

19 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, cit. pág. 363.
20 PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO, cit., pág.304
21 Ibídem.
22 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, cit. pág. 364.
23 Ídem. pág. 365.
Finalmente, la jurisprudencia ha introducido para la configuración del delito de concusión, la
necesidad de atribuirle un carácter oficial a los actos de abuso funcional, de la siguiente
manera:
“El delito de concusión, para su configuración requiere que el sujeto activo, además de ejercer los
actos que son propios de una autoridad pública le atribuya el carácter oficial a dicha conducta, lo cual
no ha sido demostrado en el presente proceso, por cuanto la conducta desplegada por el citado
justiciable fue la de contratar los servicios de la sociedad auditora con el objeto de que realice un
diagnostico situacional de los sistemas administrativos de la agraviada, sin que dicho servicio
corresponda a una auditoria general que requiere la autorización de la Contraloría General de la
República y que expresamente es señalado por la sociedad contratada, situación que determina que
no se configure el delito anotado ”24.

b. Modalidad de Obligar

La primera modalidad del delito de concusión implica el acto de obligar a una persona. En este
contexto el verbo obligar debe ser entendido como “ejercitar violencia de baja intensidad,
amenaza o presión sobre una persona, de modo que altere el proceso formativo de su voluntad
y le determine a una acción u omisión diversa de aquella otra que sin la coacción habría
realizado”25. En este punto, es menester establecer claramente que el constreñimiento
realizado por el sujeto activo busca obtener un resultado de naturaleza psicológica que tiene
como principal propósito restringir la libertad de voluntad de su víctima sin eliminarla, ello
porque “en el actuar del sujeto constreñido hay una voluntad viciada por la coacción, pero hay
una voluntad. Por ello el constreñimiento físico que elimina a voluntad no puede tomarse como
elemento del delito de concusión”26

Respecto de este último punto, en la doctrina nacional existen opiniones contrapuestas. Por un
lado, hay autores que afirman que el verbo obligar como elemento del delito de concusión
“implica tanto una coacción física material, una imposición o forzamiento sobre la persona,
como una coacción o presión sicológica (amenaza, intimidación)”27. Sin embargo, por otro lado,
está la postura de otros autores, la cual me parece más atinada y acorde con nuestro sistema
penal, que afirma que “un entendimiento de tal estimación supondría reconocer un tremendo
privilegio a los funcionarios públicos que, a fin de hacerse ilícitamente de un patrimonio, ejercen
violencia física sobre los particulares, al recibir una penalidad dulcificada, que en puridad
configura el tipo penal de Extorsión”28. Por ejemplo, el policía que obliga a un ciudadano que
tiene orden de requisitoria a que le dé una suma de dinero para no llevarlo a la dependencia
policial amenazándolo con su arma de reglamento, no podría configurar delito de concusión
(como supondría adoptar la primera postura), ya que el ejercicio de la violencia física al
amenazarlo con su arma de reglamento sobrepasaría el tipo penal del delito de concusión,
configurándose más bien el delito de extorción, con una mayor penalidad.

No obstante lo indicado en el párrafo anterior, si considero que la coacción ejercida por el


sujeto activo tiene que ser “suficiente, adecuada e inequívoca, es decir, tener la capacidad
causal para actuar real y efectivamente sobre la voluntad de la víctima, de forma que esta se
vea compelida a dar o prometer dar el bien o beneficio patrimonial”29, claro está, sin que dicho
acto implique la lesión de un interés jurídico de naturaleza personal, como la vida, cuerpo,
salud, integridad de la víctima.

24 Ejecutoria Suprema del 08 de agosto de 2002, R.N. N° 4050-2001-CONO NORTE DE LIMA citada por ROJAS
VARGAS, FIDEL “Código Penal: Dos décadas de jurisprudencia”, cit. Pág. 187.
25 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, cit. pág. 365.
26 ARDILA LONDOÑO, ALBA INÉS, “El delito de concusión en la doctrina y en la Jurisprudencia de la Corte Suprema de

Justicia”, Trabajo de Grado para obtener el título de Magister en Derecho Penal, en


https://repository.eafit.edu.co/xmlui/bitstream/handle/10784/1420/ArdilaLondo%C3%B1o_AlbaInes_2013.pdf?sequence=1&isAll
owed=y. Fecha de consulta: 20 de septiembre de 2016. Colombia, 2013, pág. 9, citando a BERNAL PINZON.
27 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, cit. pág. 366.
28 PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO, cit., pág.306
29 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, cit. pág. 367.
En los casos en que, se evidencie la entrega o promesa de un bien o beneficio patrimonial a un
funcionario público, pero no haya mediado de ninguna manera coacción por parte de éste
último, sino que dicha entrega o promesa haya sido realizada de manera voluntaria, no se
configuraría delito de concusión. Así lo establece la siguiente jurisprudencia:
“Que en caso de autos los imputados Benigno…. y Clemente…. titulares de la administración del
“Hostal Pacifico Copacabana” admiten haber entregado sumas de dinero a los encausados en distintos
momentos para la tramitación de la licencia de funcionamiento de local, pero lo hicieron
voluntariamente, sin coacción alguna, por lo que no se configura el delito de concusión al no existir
como medio impositivo del pago con el abuso de cargo del funcionario”30.

c. Modalidad de Inducir

La segunda modalidad del delito de concusión implica el acto de inducir a una persona. En este
contexto el verbo inducir debe ser entendido como “el medio que emplea el sujeto activo, el
cual consiste en vencer la voluntad de la persona mediante la persuasión, falsedades, engaños o
silencios que tengan la suficiente fuerza determinadora para que la victima de o prometa dar el
bien o beneficio patrimonial”31. En sentido parecido, autorizada doctrina extranjera sostiene
que:

“El significado de la inducción es más amplio que el de constreñimiento, comprendiendo todo


comportamiento no violento que tenga por resultado determinar al paciente a una conducta dada.
Opera sin duda el engaño, ya sea en la forma más grave de artificios o engaños, sea en la modalidad
de la simple mentira, como en el caso del particular a quien se induce a pagar una sobretasa, porque
el funcionario, contrariamente a la verdad, ha afirmado que es debida”32.

Es opinión unánime en la doctrina nacional afirmar que la inducción puede ser cometida
también mediando omisión; por ejemplo, los silencios o la inercia del funcionario, ante la
incertidumbre de la persona sobre el monto de una tasa, que obran para dar o prometer dar.
En todo caso “debe de existir una suficiente relación de causalidad imputable entre la causa
(inducción) y el efecto (dar o prometer)”33.

Además, cuando se analiza la configuración del elemento bajo cometario respecto del delito de
concusión, es importante considerar la posición de desventaja informativa en la cual se
encuentra el particular que acude a la administración pública, lo cual supone además una
confianza implícita que tiene el particular en que el funcionario público no solicitara cosas
indebidas. Se asevera que “en estos casos (delito de concusión) más que por miedo (metus)
puede considerarse que el sujeto pasivo da o promete lo que no debe, por la confianza que le
puede inspirar la persona del funcionario público, el cual no debe hacer solicitudes que no son
debidas; dicha confianza precisamente reside en los poderes por los cuales están investidos los
funcionarios, constituyendo una especie de relación de dominio o dígase ventaja sobre el
particular"34.

d. Dar o Prometer Indebidamente un Bien o Beneficio Patrimonial

e. Destinatario del Bien o Beneficio

30 Ejecutoria Suprema del 10 de abril de 2006 R.N. N° 2218-2005- AREQUIPA citada por SALINAS SICCHA, RAMIRO,
“Delitos contra la administración pública”, cit., pág. 236.
31 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, cit. pág. 367 y 368.
32 ANTOLISEI, FRANCISCO, “Manuele di Diritto penale”, citado por ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la

administración pública”, cit. pág. 368 y PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO, cit., pág.308 y 309.
33 ROJAS VARGAS, FIDEL, “Delitos contra la administración pública”, cit. pág. 368.
34 PEÑA CABRERA FREYRE, ALONSO, cit., pág. 309.
2.2 SUJETOS

a. Sujeto Activo

b. Sujeto Pasivo

3. TIPICIDAD SUBJETIVA

DIFERENCIAS ENTRE EL DELITO DE CONCUSIÓN Y EL DELITO DE COHECHO

COMENTARIOS AL CASO DE LOS POLICÍAS ACUSADOS DE CORRUPCIÓN EN PUNO

CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA

Libros y Artículos:
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