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ABATIMIENTO FUNCIONAL EN EL ADULTO MAYOR

Dr. Jaime Enrique Encinas Reza


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De acuerdo con la actual tendencia demográfica, la población mayor de 60 años de edad, se
ha incrementado en el continente europeo, los EE.UU., Canadá, Japón y en algunas
naciones de Latino América, como en el caso de nuestro país. Cuando se estudia alguna
nación en particular podemos destacar dicho fenómeno de crecimiento de la población de
adultos mayores, que cada día se transforma en un problema en relación con los
requerimientos de atención de todo tipo de necesidades, no solo de los enfermos ancianos,
sino de la población sana de adultos mayores, ya que existe una enorme carencia de
recursos y rezago en relación a las políticas sociales y económicas que se encargan de
cubrir todas esas necesidades. Hay que considerar al adulto mayor como una persona
integral, es decir en un contexto holístico, con necesidades físicas o biológicas,
psicológicas, sociales y espirituales, y tener presente que en el mundo predominan las
mujeres en relación a los hombres en este grupo de edad.
Los temas relacionados con la gerontología y la geriatría cada día toman más relevancia, y
es de suma importancia reconocer los conceptos y terminología que se usan en estas áreas,
que no quedan exentos de generar controversias en su aplicación, pero es necesario tomar
un camino o ruta en nuestro propio contexto, sobre todo por las características particulares
de la población de adultos mayores de nuestro país, lo cual incluye los aspectos médicos
educativos de interés para este artículo.
En el momento de llevar a cabo la revisión de la terminología y su aplicación al área de la
gerontología y geriatría, el concepto de funcionalidad geriátrica o autonomía funcional y su
contraparte, el aspecto patológico, es decir la "pérdida, deterioro, declinación, deficiencia o
disfunción", es decir el denominado abatimiento funcional, nos lleva a recapacitar en la
gran controversia que ha generado en las diferentes corrientes o escuelas que hay en el
mundo dedicadas al estudio e investigación de los aspectos patológicos en la vejez y su
relación con el proceso de envejecimiento, aplicados en el campo de la medicina clínica.
La funcionalidad geriátrica es la capacidad que tiene un adulto mayor para realizar de
manera independiente o autónoma las actividades de la vida diaria o cotidiana (básicas
[alimentación, continencia, transferencia, uso del sanitario, vestido y bañado] e
instrumentales [cocinar, realizar las compras, labores domésticas limpieza de la casa,
utilización del teléfono, lavado de la ropa, viajar, toma de medicamentos, administración de
los gastos personales]) (1)
Este concepto se usa como un indicador en el área de la epidemiología clínica para efectuar
diferentes mediciones (clinimetría) en el grupo de los adultos mayores. (2)
1
Médico Internista-Geriatra, Profesor de Asignatura A. Depto. Salud Pública, Fac. Medicina,
UNAM.

Vale la pena mencionar y encuadrar los diferentes términos y con esto evitar confusión
dentro de la multitud de conceptos dedicados al mismo problema.
Parece ser que las diferentes escuelas o corrientes médicas geronto-geriátricas tienen una
visión especial para cada contexto ecológico y de biodiversidad en relación a los adultos
mayores cuando se ajustan con un enfoque holístico, contextos que indudablemente tienen
su influencia cultural local, acorde a cada país o región del mundo.
Por otra parte, han salido a la luz varios artículos de investigación clínica, así como textos
dedicados a la funcionalidad geriátrica o autonomía funcional en donde se ponen a
consideración su justificación, definición y aplicación clínica.
El aspecto opuesto a la funcionalidad (autonomía funcional), autonomía o independencia,
es el abatimiento funcional (pérdida, deterioro, deficiencia, disminución o declinamiento
funcional; que ha sido descrito también como pérdida de autonomía [perte dáutonomie];
deterioro funcional inexplicable o pérdida o falla que medra (crece) [failure to thrive, going
off syndrome]; pérdida de vitalidad, vulnerabilidad, fragilidad [frailty, fragility syndrome];
desacondicionamiento; regresión psicomotora o psicomotriz [syndrome de régression
psychomotrice]; o síndrome de deslizamiento [syndrome de glissement]). (3,4,5)
La funcionalidad del adulto mayor debe contemplarse en el marco de una definición de
salud que considere el bienestar del ser humano desde el punto de vista físico-biológico,
psicológico, social y espiritual trascendental, ya que al verse afectada esta, se inscriben los
términos arriba señalados, que se relacionan con la morbilidad, y que han sido propuestos
para tratar de explicar los cambios observados en el viejo, a fin de establecer el diagnóstico,
el pronóstico y las medidas de intervención correspondientes.
Existe, entonces, una cierta graduación de la presentación de esa afección, desajuste o
merma del estado de salud del adulto mayor manifestado por el abatimiento funcional; en
un extremo, cualquier persona no profesional en el campo de la salud, podría identificar tal
afección en un adulto mayor que se encuentra enfermo con problemas en su funcionalidad.
En el otro extremo tendríamos la necesidad de llevar a cabo una evaluación de la
funcionalidad de manera integral en un adulto mayor con una patología que se manifiesta
con datos tanto específicos como inespecíficos.
La OMS, para establecer el marco teórico conceptual del abatimiento funcional, (6,7) hace
referencia a tres niveles de afectación: 1) la lesión, daño o deficiencia, 2) la discapacidad y
3) la invalidez, minusvalía o handicap. La deficiencia se traduce como una afección mínima
que es a nivel de un órgano o sistema y que tiene una recuperación prácticamente ad
integrum, y aparentemente no hay impacto social; en el segundo nivel, de "discapacidad",
la afección involucra a la persona y resulta a consecuencia de daño a nivel de un órgano o
sistema, que compromete el funcionamiento individual, limitando sus actividades. El tercer
nivel, el de invalidez, es en donde la persona con discapacidad presenta impacto severo en
relación a la disposición tanto de los recursos materiales como de los sociales, que están
totalmente afectados.(8) En este segundo y tercer nivel es donde tiene cabida el abatimiento
funcional.
El marco teórico para explicar el abatimiento funcional es exclusivo del campo de la
gerontología y geriatría, sin dejar a un lado que otras áreas no sólo de la medicina, sino del

quehacer humano están involucradas y pudieran beneficiarse de la aplicación de este


marco, de tal forma que algunos términos como por ejemplo el de autonomía son utilizados
en filosofía, en derecho y en bioética. En el caso de la bioética, que está íntimamente
vinculada con la medicina, se dice que la autonomía está preferentemente ligada a la
competencia moral de una persona, asentada en las esferas psicológica y espiritual, y esto
sirve para que un individuo tome decisiones en relación a sí mismo, es decir, es una
autodeterminación, tanto para aspectos médicos, como de otra índole, como los
componentes legales del estado de derecho al que todos estamos sujetos. Para
complementar los aspectos biológicos, físicos, sociales, y, aún más, los espirituales, se
tendrá que tomar en cuenta el concepto de integridad de la persona, que la bioética
contempla, al igual que la gerontología, como se explicó anteriormente.(9)
ABATIMIENTO FUNCIONAL =
*Deterioro, pérdida, declinación, deficiencia de la funcionalidad geriátrica.
*Disfuncionalidad geriátrica
*Pérdida de Autonomía [perte dáutonomie].
*Deterioro funcional inexplicable o pérdida o falla que medra (crece) [failure to thrive,
going off syndrome].
*Pérdida de vitalidad, vulnerabilidad, fragilidad [frailty, fragility syndrome].
*Desacondicionamiento.
*Regresión psicomotora o psicomotriz [syndrome de régression psychomotrice].
*Síndrome de deslizamiento [syndrome de glissement].
Cuadro 1. Abatimiento funcional y términos similares relacionados.
Si observamos el cuadro 1, el abatimiento funcional es un término sinónimo de los
diferentes síndromes expuestos. Como se mencionó previamente, al parecer toda la gama
de entidades arriba enunciadas se presentan de alguna u otra forma de manera gradual en la
persona adulta mayor enferma. Podemos seguir la secuencia expuesta en el cuadro de
manera descendente.
Si el adulto mayor presenta de novo un problema que afecta su estado de salud se valora en
un principio mediante la funcionalidad geriátrica, a partir de lo cual se establece la
presencia de abatimiento funcional; si persiste esta afectación, el problema se irá
profundizando o bien estará asociado a otros En este punto se tiene la posibilidad y
esperanzas de que mediante la rehabilitación o readaptación enfocada con visión holística
se revierta o amortigüe tal afección o afecciones. De manera simultánea hay
desacondicionamiento (pérdida de alguna reserva homeostática que aparentemente se había
mantenido en equilibrio y de manera subclínica)(10), pero al haber un impacto más severo
junto a la esfera psicoafectiva, se presentará la regresión psicomotora o psicomotriz, que es
más profunda que el desacondicionamiento, pero todavía potencialmente reversible. Al
final cuando hay un efecto de deterioro en cascada o se suman todos los puntos negativos
que provocan disminución y desgaste de la reserva homeostática el individuo puede caer en
estado crítico y morir.
Aún en el caso de que el paciente se "estabilice" o se considere controlado, por parámetros
clínicos y paraclínicos, si el abatimiento funcional no se detecta puede progresar hacia un

síndrome de deslizamiento, que por diversos mecanismos, fisiológicos y/o psicológicos,


conduce a la muerte.
El síndrome de deslizamiento plantea descartar la presencia de condiciones que pueden
revertirse, como la depresión, pues representa una fase progresiva que evoluciona
independientemente de las medidas de intervención realizadas, al momento en que el
paciente ha tomado la decisión de morir. (11, 12)
Es importante destacar que estos procesos pueden pasar desapercibidos para el médico
general e incluso para el especialista clínico no geriatra. Este reconocimiento implica, pues,
un entrenamiento y una sensibilización que aporta el enfoque holístico geronto geriátrico.
La evaluación de la funcionalidad geriátrica y su contraparte el abatimiento funcional, han
servido como marco para establecer diagnósticos sociales y psicológicos y a tomar
decisiones en el campo de las políticas de salud pública en diferentes países como España,
Francia, Alemania y la Gran Bretaña. Estos elementos pueden orientar la dirección a seguir
ante este grupo de personas que a menudo se discriminan, pues las decisiones políticas,
económicas y sociales están contaminadas con los mitos en relación al proceso de
envejecimiento y la vejez, que forman una barrera que impide el progreso, apoyo y
bienestar de la población de adultos mayores.(13,14)
REFERENCIAS
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Multidisciplinary Effort. En: Hazzard W, Blass J, Ettinger W, Halter J, and Ouslander J.
Principles of Geriatric Medicine and Gerontology. McGraw-Hill, USA, 1999: 1239-56.
2. Bowling A. Capítulo 3 La medida de la capacidad funcional. En La Medida de la Salud.
Masson SA, Barcelona, España, 1994: 27-63.
3. García LA y Rodríguez R. Capítulo 16 Abatimiento funcional. En Rodríguez R, Morales
JJ, Encinas JE, D’hyver C, Trujillo Z. Geriatría. McGraw-Hill Interamericana, México,
D.F., 2000: 74-77.
4. Morales JJ. Capítulo 13 Evaluación Geriátrica. En Rodríguez R, Morales JJ, Encinas JE,
D’hyver C, Trujillo Z., Geriatría. McGraw-Hill Interamericana, México, D.F., 2000: 59-63.
5. Hébert R. Chapitre 7 Pérte dáutonomie. En Arcand M, Hébert R, Précis Pratique
Gériatrie. 2e éd. Maloine, Québec, Canada, 1997:109-120.
6. Hébert R. Functional decline in old age. Can Med Assoc J, 1997, 157:1037-45.
7. Hébert R. La perte d’autonomie: définition, épidémiologie et prévention.L’année
Gérontologique, 1996, 10: 63-74.
8. Bowling A. Capítulo 1 Conceptualización de la función física, la salud y la calidad de
vida. En La Medida de la Salud. Masson SA, Barcelona, España, 1994: 1-13.
9. Pellegrino E. La Relación entre la Autonomía y la Integridad en la Ética Médica. En
Bioética, Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana. Washington DC, EUA,
1990;108:379-89.
10. Schwartz R and Buchner D. Chapter 10 Excercise in the Elderly: Physiologic and
Functional Effects. En: Hazzard W, Blass J, Ettinger W, Halter J and Ouslander J,
Principles of Geriatric Medicine and Gerontology. McGraw-Hill, USA, 1999: 143-158.
11. Rodríguez R, Morales JJ, Encinas JE, D’hyver C, Trujillo Z. Capítulo 63 Controversias
y términos

difíciles en geriatría. En Rodríguez R, Morales JJ, Encinas JE, D’hyver C, Trujillo Z.,
Geriatría. McGraw-Hill Interamericana, México, D.F., 2000:310-14.
12. Palmer R. Chapter 34 Acute Care. En Hazzard W, Blass J, Ettinger W, Halter J, and
Ouslander J,
Principles of Geriatric Medicine and Gerontology. McGraw-Hill, USA,1999: 483-492.
13. Moragas R. El Reto de la Dependencia al Envejecer. Albor, Barcelona, España, 1999:
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14. Baltes M. The Many Faces of Dependency in Old Age. Cambridge University Press,
USA, 1996:186.