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La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas fue aprobada el 13 de

septiembre de 2007 por la Asamblea General, es el documento más reciente que reconoce y exige el
respeto a los derechos de los pueblos indígenas, también se le reconoce como el instrumento
internacional de derechos humanos más amplios sobre los pueblos indígenas. Cabe mencionar que la
declaración no establece nuevos derechos, si no que desarrolla y le da más auge a los derechos vigentes
ya establecidos en otros documentos internacionales sobre el mismo tema.

Los objetivos que la Declaración pretende se ven un tanto limitados debido a que posee el carácter de
declaración, y en este sentido significa que no es vinculante es decir no es obligatorio para los Estados, y
debido a esto no se obligan a implementar de manera exigible los estatutos plasmados en la declaración.
Pero esto no quiere decir que no tenga avances, por supuesto que los han habido, colocándose como
pueblos reconocidos y protegidos en el ámbito internacional, logrando también el respeto de sus
derechos y el desarrollo de sus comunidades.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas se divide en dos partes;
una de exposición de las condiciones de los pueblos indígenas y su pasado de opresión; y en la que se
exponen los derechos de los que deben gozar los pueblos indígenas. La segunda parte está constituida
por 46 artículos en los que se nombran los derechos y demás contenidos para la defensa de las culturas
y poblaciones indígenas.

La Declaración hace demasiado énfasis a la oposición que deben de tomar en cuenta los Estados sobre la
discriminación de los pueblos indígenas en todas sus modalidades, de la misma forma los consideran parte
constitutiva del patrimonio común de la humanidad. Afirma que debe de haber un control por los pueblos
indígenas de los hechos que los afecten a ellos, a sus tierras, territorios y recursos, esto permite reforzar
de buena manera sus instituciones, culturas y tradiciones.

Es un gran paso para los pueblos indígenas, en el respeto de sus derechos que contribuyen al desarrollo
de sus comunidades, el reconocimiento de los integrantes de sus comunidades como sujetos plenos de
derechos, garantizándoseles los derechos humanos inherentes que a cada persona corresponde, y aun
respetando sus culturas, tradiciones y territorios que estos posean o de donde sean originarios.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, instiga a los Estados a
cumplir y aplicar eficazmente los derechos que se enmarcan para los pueblos indígenas, si bien es cierto
solo funciona como una sugerencia, pero de cierta manera crea responsabilidad moral en los Estados que
tienen entre de su población a poblaciones, comunidades o grupos indígenas.

Los derechos de los pueblos indígenas se fundamentan en los derechos humanos, plasmados en la Carta
de las Naciones Unidas y en otra diversidad de tratados e instrumentos internacionales que tratan sobre
los derechos humanos. También conocidos como derechos fundamentales en las Constituciones de cada
Estado.

Guatemala está formada por varios grupos étnicos en los que figuran grupos indigenas de descendencia
maya, el Estado reconoce respeta y promueve sus vidas, costumbres, habitos, pensamientos, forma de
organización, la vestimenta que estas personas llevan y que los identifican, tienen los mismísimos
derechos que cualquier otra persona del país.

Realizando un análisis a lo que se refiere la segunda parte de la Declaración, que contiene los 46 artículos,
pueden englobarse en grandes temas: Derechos económicos, políticos, sociales y culturales y dentro de
estos podemos distinguir los siguientes:

El derecho a la libre determinación, este derecho se fundamenta en el artículo 3 y en el artículo 4 de el


mismo documento, en donde se faculta o se reconocen sus estructuras de gobernanza autónomas de los
mismos pueblos, esto quiere decir que son libres de elegir sus propias formas de gobierno para el
tratamiento de asuntos que competan a sus comunidades, están legítimamente reconocidas sus formas
de autogobierno, y ellos pueden establecer su condición política y las formas en que ellos consideren
viables para el desarrollo de su económica, para el bien social y cultural de sus integrantes. En Guatemala
existen este tipo de autoridades, y el Estado los reconoce, puesto que su fin primordial es revitalizar y
fortalecer los derechos humanos culturales, sociales, políticos.

Es el derecho que se le ha reconocido a los pueblos indígenas, es un derecho básico y fundamental en el


contexto internacional y nacional, en consecuencia se extiende a los derechos colectivos puesto que es
un derecho universal, no solamente para los pueblos indígenas si no que para cualquier individuo.
Entendiendo la libre determinación como el control a elegir sus propios destinos. Con la libre
determinación se pretende reparar la histórica injusticia a los pueblos indígenas y a la negación de sus
derechos inherentes.

Guatemala es un país multicultural que posee distintas clases de organizaciones civiles comunitarias que
luchan por el desarrollo de los pueblos indígenas. Las Alcaldías indígenas son instituciones que nacieron
en La Colonia, esto cuando se formaban los Pueblos de Indios y se escogía a los principales para que
impartieran justicia, recabaran impuestos para la Corona y dieran a conocer nuevas leyes y disposiciones
españolas. Estas estructuras fueron desapareciendo con el pasar del tiempo, pero aun en algunos
departamentos y municipios este sistema de autogobierno sigue funcionando, pudiendo mencionar
Sololá, Totonicapán y Quiche.

El derecho a participar en la adopción de decisiones, una de las principales preocupaciones de los pueblos
indígenas es que los gobiernos siguen adoptando decisiones que les afectan sin consultar con ellos o de
no tomarlos en cuenta como sujetos de pleno derecho para elegir sobre sus situaciones políticas, sociales
y culturales. El artículo 18 de la Declaración de las Naciones Unidas establece que “Los pueblos indígenas
tienen derecho a participar en la adopción de decisiones en las cuestiones que afecten a sus derechos,
por conducto de representantes elegidos por ellos de conformidad con sus propios procedimientos”.
Asimismo la distinción entre las esferas interna y externa de la adopción de decisiones se refleja en el
artículo 5 de la Declaración de las Naciones Unidas, que dispone que “Los pueblos indígenas tienen
derecho a conservar y reforzar sus propias instituciones políticas, judicicas, económicas, sociales, y
culturales, manteniendo a la vez su derecho a participar plenamente, si lo deen, en la vida política,
económica, social y cultural del Estado”. Esta disposición es especialmente importante porque de
cumplirse dicha normativa los pueblos indígenas pueden adoptar también decisiones en asuntos
estatales.

El derecho a participar en la adopción de decisiones es de suma importancia para los pueblos indígenas,
pues de existir una adecuada representación de las comunidades indígenas en la creación de políticas es
decisiva para contrarrestar el ciclo de discriminación y exclusión que por años han padecido estos pueblos
en los distintos países.

De cumplirse esta normativa los pueblos indígenas formarían parte importante en las decisiones
gubernamentales que tiendan a mejorar sus condiciones para el eficaz desarrollo de sus comunidades,
tanto como el respeto y fomentación de sus tradiciones y culturas que son parte inherentes de cada
población indígena, es vital que existan instrumentos que fomenten el cuidado de las costumbres en cada
país, puesto que por años han sido marginados y sus culturas han ido decreciendo esto debido a que no
existe una adecuada aceptación por parte del resto de la población en la inclusión de las comunidades
indígenas en la toma de decisiones.

Derechos a las tierras, territorios y recursos, en relación a esto es donde más se han visto afectados los
pueblos indígenas, pues por años han ocurrido problemáticas sociales entre las comunidades indigenas,
el Estado y las empresas de la extracción de minerales, en otros casos, la tala en las zonas forestales en
las que habitan pueblos indígenas también se han visto muy afectadas, sin dejar de mencionar que han
sido desplazados de sus tierras y territorios con el fin de que las empresas exploten los recursos que en
ellas hay, y esto se hace sin consultar con las comunidades indígenas, sin pensar de qué forma afectan a
estos pueblos.

Los derechos de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos se describen en varios artículos
de la Declaración, considerando el artículo 26 como uno de los más importantes o uno de los que más
cabe resaltar. Este afirma el derecho general de los pueblos indígenas a las tierras, territorios y recursos
que han poseído en el pasado, así como las tierras que poseen en la actualidad,

En la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, específicamente en
el artículo 32 numeral 2, se puede entender claramente que los Estados deben de realizar consultas y
cooperación de buena fe con los pueblos indígenas, por medio de sus propias instituciones que serían
como los representantes de dichas comunidades, esto con el fin de tener su consentimiento antes de
aprobar cualquier proyecto que afecte a sus tierras o territorios y otros recursos en especial los recursos
minerales, en este artículo también se exige a que los Estados

Es una normativa muy importante para los legisladores en el momento de considerar la posibilidad de
promulgar leyes o adoptar medidas que afecten a los derechos de los pueblos indígenas a sus tierras,
territorios y recursos naturales, pues deben de considerar que tanto en las normas jurídicas de carácter
nacional e internacional les reconocen estos derechos, pero en Guatemala no funcionan las cosas asi, se
han sabido casos en los que las empresas de extracción mineral han destruido los recursos naturales que
han pertenecido a los pueblos indígenas a lo largo de la historia, existen diversos conflictos que las
actividades mineras ocasionan perjudicando a los pueblos indígenas
Derechos culturales, estos derechos son fundamentales para mantener la identidad y existencia de los
pueblos indígena, como se establece en el tercer párrafo del preámbulo de la Declaración de las Naciones
Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. En la Declaración se plasman varios derechos
relacionados con la cultura. Es así que la importancia de la cultura para los pueblos indígenas se reafirma
en el artículo 8 (1), que establece el derecho de los pueblos indígenas a “no ser sometidos a una
asimilación forzada ni a la destrucción de su cultura”. En términos generales, entre los derechos culturales
consagrados en la Declaración se incluyen: El derecho de los pueblos indígenas a conservar sus
instituciones culturales esto en el artículo 5; a determinar su pertenencia a una comunidad o nación de
conformidad con sus tradiciones articulo 9; a practicar y revitalizar sus tradiciones y costumbres culturales
articulo 11 (1); a la reparación respecto de los bienes culturales, intelectuales, religiosos y espirituales de
que hayan sido privados sin su consentimiento libre, previo e informado o en violación de sus leyes,
tradiciones y costumbres articulo 11 (2); a manifestar, practicar, desarrollar y enseñar sus tradiciones,
costumbres y ceremonias, además de obtener la repatriación de sus restos humanos articulo 12; a una
educación culturalmente adecuada articulo 14; y a sus propias medicinas tradicionales y a mantener sus
prácticas de salud artículo 24.

De manera muy general se resaltan estos derechos plasmados en la declaración que contribuyen al
fomento de las culturas de los pueblos indígenas, respetando cada una de las actividades que los
identifican.

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