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TRAGEDIAS Y REALIDADES

Señores de la Armada Nacional – Prefectura Nacional Naval

Mi nombre es Gabriel Bartesaghi, padre de Federico Bartesaghi, recientemente ahogado al


intentar cruzar el arroyo Valizas, en la noche del pasado 20 de enero.

Lejos de poder asimilar esta terrible tragedia, la que seguramente nos lleve el resto de
nuestras vidas, pero después de haber transcurrido algunos días del accidente, me siento en
la obligación y el deber como padre y como ciudadano, de hacer algunas puntualizaciones,
que merecen, al menos, la atención de vuestra Institución, así como, la oportuna difusión
pública de los hechos.

En primer lugar, creemos que fue totalmente improcedente e irresponsable de parte de


Prefectura, que, teniendo los elementos y los medios para hacerlo, nosotros, la familia,
hayamos tenido que enterarnos por medio de la prensa, después de pasadas más de 15
horas de transcurrido el suceso.

Prefectura, contaba, no solo con el nombre y apellido, sino que también tenía en su poder
la Cédula de Identidad de Federico y su celular móvil.

Con la Cedula de Identidad, perfectamente podían haber recurrido al Ministerio del Interior
para averiguar datos personales de él, como domicilio y teléfono familiar y demás. Con el
celular móvil, que si bien es cierto estaba con clave, perfectamente podían haber recurrido
a la compañía celular para que se lo desbloquearan para ver sus contactos principales.
Estábamos hablando de una desaparición, estábamos hablando de un caso de emergencia.

Un solo calificativo, lamentable.

En segunda instancia, creemos que no se dispusieron debidamente de los recursos como


debían de haberlo hecho. Enterados por la prensa pasado el mediodía del día siguiente,
llegamos a Valizas alrededor de las 17:00hs del 21 de enero y nos dirigimos directamente
al Destacamento de Prefectura. Sorpresa fue, que cuando llegamos, estaban los 5
funcionarios tomando mate alrededor de una mesa como si nada hubiera pasado. La
camioneta, la embarcación náutica y el cuatriciclo, estaban afuera parados como si no
hubiera nada que buscar.
Cuando llegamos al arroyo, conducidos por el encargado responsable de Prefectura, la
propia prensa (corresponsales de Canal 10 y Canal 12 de Montevideo), que estaban en el
lugar desde más temprano, nos dijeron que no habían visto a nadie buscando y que habían
aparecido en ese instante (Prefectura con la embarcación náutica), ‘casualmente’ porque
nosotros habíamos llegado. Fuimos testigos de eso.

También un solo calificativo, lamentable.

En tercer lugar, y no por ser el tercero sea el menos importante, por lo contrario, sino que
se debe, en función de la cronología de los hechos como nos fuimos enterando,
lamentablemente nunca hubo una respuesta de búsqueda rápida y efectiva por parte de
Prefectura.

En el momento que ocurre el accidente y de la forma más inmediata que se pudo se avisó
a Prefectura (por medio de una llamada de celular de un lugareño a las 21:20hs de esa
noche).

Cuando llegaron los funcionarios de Prefectura, que llegaron en Jeep por la arena, en
ningún momento se preocuparon y se abocaron a la búsqueda de Federico. Por un lado,
por la falta de todo implemento para hacerlo y por otro porque se preocuparon más en
indagar y recabar datos a los 2 amigos de Federico que lo acompañaban esa noche.

Siendo el momento más importante de la búsqueda y porque no, el único con posibilidades
ciertas aún de poder rescatarlo con vida, en ningún momento ingresó nadie al agua, con o
sin embarcación alguna. Por lo contrario, cuando los amigos de Federico les increparon a
los funcionarios de Prefectura que no estaban haciendo nada, fueron reducidos y
conducidos al destacamento, por poco más tratados como delincuentes.

Prefectura había sido llamada de forma urgente por una desaparición en el agua y
aparecieron 4 funcionarios uniformados sin ningún elemento de búsqueda.

Otra vez, lamentable.

Cuarto, faltan a la verdad, cuando vemos en vuestra página web, las publicaciones oficiales
vinculadas a este hecho:

‘Búsqueda de una persona desaparecida’, publicado el 21 Enero 2019, donde dice: ‘De
inmediato de inició la búsqueda …’
Se falta a la verdad, porque no se inició la búsqueda de forma inmediata como dicen y como
debió haber sido. Pero así lo publican y así queda frente a la opinión pública de cómo
ocurrieron los hechos. No lo buscaron y tampoco de forma inmediata. Hubo testigos de eso.

‘Hallazgo de cuerpo sin vida’, publicado el 22 Enero 2019, donde dice: ‘… tras una intensa
búsqueda …’

Se falta a la verdad, porque no hubo una intensa búsqueda como dicen y como debió haber
sido. Pero así lo publican y así queda frente a la opinión pública de cómo ocurrieron los
hechos.

No fue una búsqueda intensa (por lo relatado anteriormente) y tampoco se entiende y se


comparte el termino búsqueda, cuando en realidad lo que estaban esperando era que
apareciera el cuerpo ya sin vida. Fuimos testigos de eso.

También, faltan a la verdad, cuando en la misma publicación, dicen: ‘… se divisó el cuerpo


sin vida del desaparecido por parte de una persona a bordo de una embarcación que
prestaba apoyo a la búsqueda …’

También se falta a la verdad, porque en el momento que apareció el cuerpo en el arroyo (a


las 07:50 del 22 de enero), en ese lugar nadie lo estaba buscando. El cuerpo apareció
flotando y después si, se acercó la embarcación para intentar sacarlo. Hay testigos de dichas
circunstancias.

Se entiende que una publicación oficial tiene y debe decir la verdad de los hechos y no otros.

Cabe resaltar que el cuerpo apareció en el arroyo, muy cerca del lugar donde había
desaparecido (que fue donde intentaron cruzar), lo que puede arrojar como teoría y
evidencia, que siempre pudo haber estado ahí y nunca fue buscado.

Los mismos calificativos anteriores, lamentable.

Quinto, y esta vez usaré el calificativo de tristeza, porque fue muy penoso para nosotros,
que habiendo tenido que soportar toda la desgracia y el dolor que padecimos (y que
seguiremos padeciendo), todavía tengamos que enfrentarnos a estas realidades, todas
bastantes y correctamente calificadas como lamentables y que no son dignas de que pasen
en ninguna circunstancia similares a esta.

Lamentablemente nos queda el sabor amargo y el cuestionamiento de que servicios de


Prefecturas tenemos y que tanto podemos confiar en ellos, cuando por desgracia nos puede
ocurrir un accidente como le ocurrió a Federico.
Lamentablemente también nos queda una clara evidencia, de que los servicios de Prefectura
no tienen los recursos apropiados que necesitarían y tampoco tienen la preparación
profesional ni la conducción adecuada que deberían de tener, para poder afrontar y
responder frente a estas circunstancias.

Después de lo ocurrido y después de haber convivido con la situación y el escenario de todo


el entorno, es que nos preguntamos si no debería de haber y sobre todo en plena temporada
de verano, un mayor y mejor desempeño de Prefectura en las playas y sobre todo en la
prevención de riesgos de accidentes.

Por otro lado, esa precisa noche del 20 de enero, estaba previsto, por motivo del eclipse de
luna, una movida muy importante de gente cruzando el arroyo (que se estimaba en el
entorno de 1.500 personas), donde debió de haber habido una presencia de Prefectura en
el lugar (que no lo había en ese momento). ¿No es acaso jurisdicción de Prefectura, la
seguridad de la franja costera?

Se entiende que ustedes son los que saben en la materia y son los que saben sobre todo de
corrientes y de peligros en el agua y ese día, esa noche, con el peligro de la corriente que
había en el arroyo y la movida de gente prevista, no hubo con el debido tiempo y la debida
importancia, ninguna previsión de nada.

Incluso nos preguntamos, que tal está regulado el servicio del cruce del arroyo, quien
controla y regula el negocio de los boteros. Quien controla la seguridad y quien controla el
precio y la legalidad del servicio. Por qué se cobra un precio durante el día y esa noche
cobraban otro precio (el doble). ¿No sería acaso la jurisdicción de Prefectura, quien debería
de controlar esos aspectos?

Por cierto, que el responsable directo del accidente fue el propio Federico, que, en su
intrépida juventud, seguramente no evaluó los riesgos que podía correr en un escenario
diferente al de otras veces en las que había cruzado el arroyo, pero nos quedamos con una
muy mala percepción de los hechos como ocurrieron después, para lo cual Prefectura
debería de hacer su propia evaluación y autocrítica, que le permita modificar determinadas
formas de actuación, para que esto no vuelva a suceder.

Atte. Gabriel Bartesaghi Ramade.