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INDICE

I. INTRODUCCIÓN: EL AGUA ALGO DE HISTORIA: .......................................................... 2


II. DEFINICIÓN Y COMPOSICIÓN DEL AGUA .................................................................... 3
III. CICLO DEL AGUA ......................................................................................................... 6
3.1. VARIABILIDAD DEL CICLO HIDROLÓGICO: CUANDO EL CICLO SE ALTERA ...... 7
a. EL FENÓMENO DE EL NIÑO .................................................................................... 8
IV. LA CALIDAD DEL AGUA ............................................................................................. 11
4.1 MARCO LEGAL DE LA CALIDAD DEL AGUA .............................................................. 13
a. Los estándares de calidad ambiental para el agua: .................................................. 13
b. Los Límites Máximos Permisibles (LMP) .................................................................. 16
V. CONCLUSIONES ............................................................................................................ 17
I. INTRODUCCIÓN: EL AGUA ALGO DE HISTORIA:

El agua al igual que el fuego, la tierra y el aire, fue para los griegos uno de los cuatro
elementos que formaron el mundo. El griego Tales de Mileto creía que el agua era el principio
de todas las cosas existentes. Más tarde Empédocles, seguido por Platón y Aristóteles, la
consideraron como uno de los cuatro elementos básicos para el universo, y luego, a fines del
siglo XVIII, nadie puso en duda que el agua fuera un elemento simple. En 1775 el químico
francés Macquer obtuvo algunas gotas de agua por combustión del hidrógeno, pese a ello,
tres años después escribía que el agua parecía ser “una sustancia inalterable e indestructible”
que no podía ser descompuesta; tal era la tenacidad con que se mantenían las ideas de
Platón y Aristóteles.
Pero una serie de experiencias químicas demolerían las viejas nociones. EL primero fue el
físico y químico inglés Henry Canvendish, quien en 1781 al estudiar los gases demostró que el
agua es el resultado de una combinación del hidrógeno – llamado “aire inflamable” – con el
oxígeno de la atmósfera – “Llamado aire vital” -.
Grandes científicos como Monge, Priestley y Watt contribuyeron al descubrimiento de la
composición del agua. Pero el químico francés Lavoisier, asistido por el futuro astrónomo
Laplace, a quien corresponde el mérito de haber comprendido y explicado la verdad: el 24 de
junio de 1783, logró una verdadera síntesis del agua a partir de oxígeno e hidrógeno,
demostrando que es un compuesto de esos elementos; poco tiempo después realizó la
experiencia inversa de la descomposición del agua.
Lavoisier fue, por lo demás, quien dio sus nombres actuales al oxígeno y al hidrógeno (este
último quiere decir “productor de agua”).
Hoy día se sabe que la molécula de agua resulta de la combinación de un átomo de oxígeno
con dos de hidrógeno: molécula aparentemente simple, pero cuyas propiedades
extraordinarias constituyen el fundamento mismo de la vida terrestre.
El agua aparentemente se resume en una simple fórmula: H2O, que es la característica más
general de las grandes masas que cubren el 71% de la superficie de la tierra (océanos,
casquetes polares, glaciares, aguas superficiales y subterráneas) y que conforman lo que se
denomina hidrosfera. Según algunos autores en particular, oceanógrafos, esta gran masa de
agua distribuida uniformemente en la superficie de la tierra formaría una capa de 4km de
espesor (Losiev, 1989).

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II. DEFINICIÓN Y COMPOSICIÓN DEL AGUA

El agua es un compuesto con características únicas, de gran significación para la vida, el más
abundante en la naturaleza y determinante en los procesos físicos, químicos y biológicos que
gobiernan el medio natural.
El agua, al igual que el fuego, la tierra y el aire, fue para los griegos uno de los cuatro
elementos que formaron el mundo. El griego Tales de Mileto creía que el agua era el principio
de todas las cosas existentes. Más tarde Empédocles, seguido por Platón y Aristóteles, la
consideró como uno de los cuatro elementos básicos del universo, y luego, a fines del siglo
XVIII, nadie puso en duda que el agua fuera un elemento simple. En 1775 el químico francés
Macquer obtuvo algunas gotas de agua por combustión del hidrógeno; pese a ello, tres años
después escribía que el agua parecía ser “una sustancia inalterable e indestructible” que no
podía ser descompuesta; tal era la tenacidad con que se mantenían las ideas de Platón y
Aristóteles.
Pero una serie de experiencias químicas demolerían las viejas nociones. El primero fue el
físico y químico inglés Henry Canvendish, quien en 1781 al estudiar los gases demostró que el
agua es el resultado de una combinación del hidrógeno –llamado ‘aire inflamable’– con el
oxígeno de la atmósfera –llamado ‘aire vital’–. Grandes científicos como Monge, Priestley y
Watt contribuyeron al descubrimiento de la composición del agua. Pero es al químico francés
Lavoisier, asistido por el futuro astrónomo Laplace, a quien corresponde el mérito de haber
comprendido y explicado la verdad: el 24 de junio de 1783, logró una verdadera síntesis del
agua a partir de oxígeno e hidrógeno, demostrando que es un compuesto de esos elementos;
poco tiempo después realizó la experiencia inversa de la descomposición del agua. Lavoisier
fue, por lo demás, quien dio sus nombres actuales al oxígeno y al hidrógeno (este último
quiere decir ‘productor de agua’).
Hoy día se sabe que la molécula de agua resulta de la combinación de un átomo de oxígeno
con dos de hidrógeno: molécula aparentemente simple, pero cuyas propiedades
extraordinarias constituyen el fundamento mismo de la vida terrestre.

El agua aparentemente se resume en una simple fórmula: H2O, que es la característica más
general de las grandes masas que cubren el 71% de la superficie de la tierra (océanos,
casquetes polares, glaciares, aguas superficiales y subterráneas) y que conforman lo que se
denomina la hidrosfera. Según algunos autores –en particular, oceanógrafos– esta gran masa
de agua distribuida uniformemente en la superficie de la tierra formaría una capa de 4 km de
espesor (Losiev, 1989).
Aunque la física moderna representa en forma compleja los átomos por medio de modelos
orbitales, cabe hacer una representación geométrica simple de la molécula del agua; de
acuerdo con ella, puede decirse que el átomo de oxígeno tiene seis electrones en su órbita
exterior, la cual, para ser estable, debería tener ocho. Por su parte, cada átomo de hidrógeno
tiene un electrón en su órbita, que, para ser estable, debería tener dos. De esta manera, dos
átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno ‘asocian’ sus electrones exteriores para dar la
configuración de la molécula de agua.

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El agua es una molécula sencilla formada por átomos pequeños, dos de hidrógeno y uno de
oxígeno, unidos por 66 enlaces covalentes muy fuertes que hacen que la molécula sea muy
estable. Tiene una distribución irregular de la densidad electrónica, pues el oxígeno, uno de
los elementos más electronegativos, atrae hacia sí los electrones de ambos enlaces
covalentes, de manera que alrededor del átomo de oxígeno se concentra la mayor densidad
electrónica (carga negativa) y cerca de los hidrógenos la menor (carga positiva). La molécula
tiene una geometría angular (los dos átomos de hidrógeno forman un ángulo de unos 105º)
(Figura 1a) lo que hace de ella una molécula polar que puede unirse a otras muchas
sustancias polares

Figura 1: Estructura Del Agua

La atracción electrostática entre la carga parcial positiva cercana a los átomos de hidrógeno
de una molécula de agua y la carga parcial negativa cercana al oxígeno de otra, permite la
unión de moléculas de agua vecinas mediante un enlace químico muy especial y de
excepcional importancia para la vida y que explica el amplio abanico de sus propiedades
físicas y químicas: el puente de hidrógeno (Figura 1b). El enlace sólo requiere que el átomo
electronegativo (el oxígeno en el caso del agua) que atrae al hidrógeno sea pequeño, posea
un par de electrones no enlazantes y una geometría que permita que el hidrógeno haga de
puente entre los dos átomos electronegativos. Cada molécula de agua puede potencialmente
formar 4 puentes de hidrógeno con otras tantas moléculas de agua dando lugar a una
estructura tetraédrica reticular relativamente ordenada, responsable de sus peculiares

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propiedades físico-químicas (Figura 1c). Esta atracción es fuerte porque las moléculas de
agua, siendo pequeñas, pueden acercarse mucho más que moléculas mayores y quedan
firmemente atraídas por su gran polaridad. La energía de un puente de hidrógeno agua-agua
es de unas 5,5 kcal/mol; además, hay que tener en cuenta las interacciones de Van Der Waals
entre moléculas próximas. Por consiguiente es difícil que se separen y así se evita que
escapen como vapor. Esto hace que el agua posea una gran cohesividad intermolecular,
condicionando su alto punto ebullición, de fusión y elevado calor específico. Romper estos
puentes, que en una masa de agua son muchos, requiere mucha energía y por ello el agua
tiene un punto de ebullición tan alto. Esta es la razón por la que el agua es líquida en el amplio
rango de temperaturas en las que se producen las reacciones de la vida y no un gas como le
correspondería por su bajo peso molecular.
El punto de ebullición de un compuesto es función de su masa molecular. Según esto y
atendiendo a la secuencia de la Figura 2, el agua tendría un punto de ebullición de unos -
100ºC (173K) (línea roja punteada) y, por tanto, no encontraríamos agua líquida en la
naturaleza, sólo en estado gaseoso. Sin embargo, la temperatura de ebullición del H2O es de
+100ºC (373K). La explicación de este valor aparentemente «anómalo» reside en el hecho de
que las moléculas de agua, gracias a los puentes de hidrógeno, se atraen tan fuertemente que
no se comportan como moléculas aisladas sino como moléculas mucho más grandes, de
manera que tienen una «masa molecular aparente» más alta. El carácter transitorio de los
puentes de hidrógeno, que se están formando y rompiendo continuamente, permite la
movilidad de las moléculas, contribuyendo a que el agua sea líquida a temperatura ambiente

Figura 2. Temperatura de ebullición (ºC) y peso molecular (PM) de los hidruros del
grupo 6A

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III. CICLO DEL AGUA

El agua existe en la Tierra en estado sólido (hielo), líquido o gaseoso (vapor de agua). Su
distribución es bastante variada, ya que muchas regiones tienen en abundancia mientras que
en otras su disponibilidad es escasa. En la Tierra, el agua está en continuo movimiento en sus
diferentes estados. De hecho, los océanos, los ríos, las nubes y la lluvia, que contienen agua,
están en frecuente proceso de cambio (el agua de superficie se evapora, el agua de las nubes
precipita, la lluvia se infiltra en el suelo, etc.). Sin embargo, la cantidad total de agua no
cambia. La Tierra es esencialmente un "sistema cerrado". Esto significa que el planeta, como
un todo, ni gana ni pierde materia, tampoco agua. Aunque algo de materia, como los
meteoritos del espacio exterior, pueden entrar en la Tierra, muy poco de las sustancias de la
Tierra, como el agua, escapan al espacio exterior. De hecho, la misma agua que se formó
hace millones de años en este planeta todavía está aquí. De toda el agua del planeta, sólo el 3
% es agua dulce, y el 2,997 % es de muy difícil acceso, ya que es subterránea o se encuentra
en los casquetes polares y en los glaciares, lo que no facilita su utilización. Es decir que sólo
el 0,003 % del volumen total de agua del planeta es accesible para el consumo de los seres
humanos. Gracias al ciclo del agua o ciclo hidrológico, este líquido vital continuamente se
mueve de un lugar a otro y de un estado a otro. Un conocimiento profundo de los elementos
de este ciclo es esencial, tanto para entender el impacto de las actividades humanas como
para planificar el uso racional y eficiente del agua disponible

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Figura 3: El Ciclo del agua

3.1. VARIABILIDAD DEL CICLO HIDROLÓGICO: CUANDO EL CICLO SE ALTERA

Los procesos del ciclo hidrológico que más variabilidad presentan son aquellos que se
producen en la atmósfera. La variabilidad atmosférica abarca fenómenos que duran minutos
(como los torbellinos de viento), horas (tornados, tormentas eléctricas), días (frentes y
ciclones) y aun fenómenos de más larga duración de meses, años, que pueden dar lugar a
inundaciones y sequías o a condiciones prolongadas anormalmente cálidas o frías. En
general, los fenómenos atmosféricos de larga duración están asociados con cambios en la
circulación atmosférica que abarca áreas bastante más extensas que la región particularmente
afectada. En algunas ocasiones, ciertos tipos de circulaciones atmosféricas ocurren de forma
simultánea en vastas regiones del planeta, aparentemente no relacionadas, y que provocan
condiciones meteorológicas anormales en todo el planeta. Por ejemplo, de vez en cuando, las
prósperas poblaciones de peces que generalmente se encuentran lejos de la costa oeste del
Perú mueren y sus cuerpos llegan hasta las playas. Este fenómeno va acompañado de
inusuales condiciones climáticas alrededor del globo, como excesos o déficit de

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precipitaciones. Tal desarreglo climático es provocado por un calentamiento anormal de las
aguas superficiales del Pacífico tropical, conocido como fenómeno de El Niño, fenómeno
natural de la variabilidad atmosférica.

a. EL FENÓMENO DE EL NIÑO

En condiciones normales, los vientos superficiales del este en las zonas ecuatoriales
(vientos alisios) conducen las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial hacia el oeste,
favoreciendo la ocurrencia de tormentas intensas en esa región. En compensación, los
vientos alisios provocan que aguas relativamente frías surjan en la costa de Sudamérica
sobre el Pacífico ecuatorial. Durante el fenómeno de El Niño, los vientos alisios se debilitan
y como consecuencia, las masas de agua caliente y las zonas de máxima precipitación se
desplazan hacia el centro del Pacífico ecuatorial, lo que provoca que aguas anormalmente
más calientes se extiendan hasta la costa de Sudamérica. Por el contrario, cuando se
produce una intensificación de los vientos alisios y, por consiguiente, un enfriamiento
anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, se desarrolla el fenómeno opuesto conocido
como La Niña. Se observa en las figuras que los cambios en el océano no se circunscriben
a su superficie, sino que afectan su capa superficial (termoclina) lo que se caracteriza por
tener una fuerte variación de la temperatura. Los procesos de evaporación/condensación
que ocurren en el Pacífico ecuatorial durante un fenómeno de El Niño transfieren enormes
cantidades de energía del océano a la atmósfera por medio de los procesos de
evaporación y condensación. Las observaciones atmosféricas indican que existe un
calentamiento general de la atmósfera global unos pocos meses después de un fuerte
evento de El Niño. Esa energía adicional presente en la atmósfera durante este fenómeno
altera la circulación atmosférica a escala planetaria y provoca cambios en los patrones de
precipitaciones y temperatura en regiones alejadas de la zona en que se produce El Niño.
El sudeste de América del Sur una de las regiones en donde el impacto de El Niño sobre
las precipitaciones es mayor. Los fenómenos de El Niño se producen en promedio cada
cuatro años y generalmente se inician durante nuestro otoño y duran alrededor de un año.
Los dos episodios más intensos se produjeron entre 1982 y 1983, y entre 1997 y 1998. El
que se produjo entre abril de 1982 y julio de 1983 es considerado el más intenso del último
siglo y produjo sequías devastadoras en Australia, en el nordeste de Brasil y en el sur de
África, e inundaciones en regiones normalmente áridas de Chile y Perú, así como en el
sudeste de Brasil y nordeste de la Argentina. Se estima que este fenómeno causó 2.000
muertes y pérdidas económicas a nivel mundial que alcanzaron los 13.000 millones de
dólares.

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Figura 4. Condiciones del Océano Pacífico Tropical

Figura 5: Movimiento normal de los vientos Alisios

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Figura 6: Esquema del fenómeno El Niño

Figura 7: Esquema del fenómeno La Niña

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IV. LA CALIDAD DEL AGUA

Aunque el agua superficial disponible en el Perú es relativamente abundante, su calidad es


crítica en algunas regiones del país. Este deterioro de la calidad del agua es uno de los
problemas más graves que sufre el país, pues constituye un impedimento para lograr un uso
eficiente del recurso, lo que compromete el abastecimiento tanto en calidad como en cantidad,
la salud de las personas y la del ganado, la producción agrícola y la conservación del medio
ambiente, de modo que su corrección es tarea ineludible e inaplazable.
Las causas principales de esta deficiente calidad del agua son la falta de tratamiento de las
aguas servidas, la contaminación industrial, el uso indiscriminado de agroquímicos y el
deterioro de las cuencas hidrográficas.
La contaminación industrial más significativa proviene de la minería informal y del sector de
hidrocarburos. Es importante considerar que la calidad del agua puede tener diferentes rangos
de concentración de contaminantes, en función del uso al que esté destinado (el más limitante
es el uso poblacional).
• Las aguas residuales domésticas del Perú están deficientemente tratadas, tanto por
ausencia de sistemas como por deficiencias en ellos. Contaminan las aguas al elevar las
concentraciones de nutrientes, especialmente el fósforo, y añaden materia orgánica y
microorganismos que limitan el uso de esta agua para consumo, riego y bebida de animales,
lo que puede afectar muy seriamente la salud de las personas.
• Vertimientos procedentes de industrias extractivas no formalizadas. Las principales
industrias del Perú son la minería de polimetales y la extracción de petróleo; actualmente
también está en expansión la industria extractiva de áridos. Muchos de los efluentes que se
generan en estas industrias son descargados directamente a los ríos sin ningún tratamiento
previo, o sin el tratamiento adecuado, lo que provoca diferentes problemas, como
contaminación por metales, hidrocarburos, acidificación, aumento de sólidos en suspensión,
entre otros:
– La explotación aurífera amazónica existente en la Autoridad Administrativa
del Agua (AAA) Madre de Dios remueve millones de metros cúbicos de tierra,
arena y gravas de riberas y lechos de río. Las principales consecuencias de
esta actividad sobre la calidad del agua son la contaminación de los ríos por
sedimentos, mercurio, cianuro, ácido sulfúrico, aceite y otros.
– Otra de las actividades económicas principales en la región amazónica es la
explotación de petróleo, desde que se descubrió en los años sesenta del siglo
pasado. Hoy las explotaciones se encuentran ubicadas, fundamentalmente, en
las cuencas de los ríos Pastaza, Tigre, Corrientes y el Napo (en este último, en
el vecino país de Ecuador). Esta actividad genera como principal producto de
desecho miles de barriles de agua salobre al día, aunque también se producen
otros contaminantes como hidrocarburos, CO2, metales pesados (Hg, Cd, Cr y
Pb), cianuros y arsénicos.
– También se deben destacar los antiguos pasivos ambientales, fruto de una
actividad ancestral y de productos que derivan del desarrollo de estas

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actividades extractivas, que se cerraron sin aplicar medidas de sellado
pertinentes. En el Perú se han identificado más de 6500 pasivos ambientales,
que siguen contaminando los ríos limítrofes una vez que han cesado las
actividades extractivas.
– Por último, debido al aumento de la construcción, se está desarrollando en
el país un fenómeno expansivo de extracción de áridos en los ríos, a priori,
sin el adecuado manejo y que causa graves problemas tanto en la morfología
de los cauces como en el aporte de sólidos.
• Contaminación por agroquímicos. Los agroquímicos son la principal fuente de
contaminación derivada de la agricultura que utiliza pesticidas y fertilizantes, en muchos casos
indiscriminadamente, lo que provoca la contaminación de los ríos y aguas subterráneas con
nutrientes y elementos tóxicos que además suelen ser bioacumulativos.
• Cultivo y procesamiento de coca. En este caso los daños provienen del uso abusivo de
biocidas como el glifoxato y fertilizantes para su cultivo que, a través de la escorrentía
superficial, llegan hasta los cauces, así como de los vertidos en los ríos de productos
químicos, que sirven para la transformación de la hoja en pasta básica de cocaína. Para la
elaboración de pasta básica de cocaína se utilizan indiscriminadamente altos volúmenes de
sustancias químicas como ácido sulfúrico, queroseno, acetona, amoniaco y otras altamente
contaminantes. El impacto ambiental de estos productos químicos es mucho más grave que el
de los agroquímicos antes indicados, por los incalculables volúmenes de esos elementos que
son arrojados a los cursos de agua en las cuencas cocaleras. Según diversas fuentes, se
estima en el Perú, el cultivo de coca ocupa aproximadamente 62 500 ha (2011), y que son los
valles del Alto Huallaga, Apurímac-Ene, La Convención y Lares las principales áreas de
producción.
• Deforestación. Este fenómeno se produce sobre todo en la zona de la selva y se origina por
diversas causas, como la explotación de la madera, la construcción de carreteras y la
conversión a zonas de actividad agropecuaria. La deforestación produce una contaminación
en los ríos por la mayor cantidad de sólidos y otros contaminantes normalmente retenidos en
el suelo que son arrastrados al agua.
• Sobrepastoreo. Fuente de contaminación que se produce en algunas zonas específicas del
Perú, como la altoandina. En este territorio existe un sobrepastoreo extensivo que llega a
influir en la calidad de las aguas limítrofes a las que llegan excrementos procedentes del
ganado, lo que provoca una contaminación orgánica y microbiológica que limita el uso de esta
agua principalmente para consumo y para riego de vegetales y bebida de animales.

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4.1 MARCO LEGAL DE LA CALIDAD DEL AGUA

La normativa específica sobre calidad de las aguas es muy amplia; en el cuadro 1 se


sintetizan los principales dispositivos al respecto.
CUADRO 1: Normativa principal de calidad de agua en el Perú

Fuente y Elaboración: ANA

En el ámbito sectorial, la LEY DE RECURSOS HÍDRICOS establece, en su artículo 79º, las


condiciones para autorizar los vertimientos del agua residual tratada a un cuerpo de agua
continental o marina, previa opinión técnica favorable de las autoridades ambientales y de
salud sobre el cumplimiento de los Estándares de Calidad Ambiental del Agua (ECA-Agua)
y los Límites Máximos Permisibles (LMP).
a. Los estándares de calidad ambiental para el agua:

Constituyen los objetivos de calidad aplicables a los cuerpos de agua naturales y están
determinados por el Decreto Supremo n° 002-2008-MINAM. Están definidos en
función del uso actual o potencial del cuerpo de agua, según las siguientes categorías:

• Categoría 1: Poblacional y recreacional


– Aguas superficiales destinadas a la producción de agua potable

a) Aguas que pueden ser potabilizadas con desinfección (A1)


b) Aguas que pueden ser potabilizadas con tratamiento convencional (A2)
c) Aguas que pueden ser potabilizadas con tratamiento avanzado (A3)

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– Aguas superficiales destinadas a la recreación

d) Contacto primario (B1)


e) Contacto secundario (B2)

• Categoría 2: Actividades marino-costeras

– Extracción y cultivo de moluscos bivalvos (C1)


– Extracción y cultivo de otras especies hidrobiológicas (C2)
– Otras actividades (C3)

• Categoría 3: Riego de vegetales y bebida de animales

– Riego de vegetales

f) Riego de vegetales de tallo bajo


g) Riego de vegetales de tallo alto

– Bebida de animales

• Categoría 4: Conservación del ambiente acuático


– Lagunas y lagos
– Ríos (costa y sierra, selva)
– Ecosistemas marino-costeros (estuarios marinos)
La Resolución Jefatural nº 202-2010-ANA (22.3.2010) aprobó la clasificación de los cuerpos
de agua superficiales en diferentes categorías y clases, que considera las establecidas en los
ECA ya mencionados.
De las 294 masas que tienen clasificación,
24 se encuentran en la categoría 1-A2 (aguas para uso poblacional y recreacional que pueden
ser potabilizadas con tratamiento convencional),
54 en la categoría 4 (conservación del ambiente acuático) y
214 en la categoría 3 (aguas para riego de vegetales y bebida de animales), por lo que sin
duda esta última categoría es la más abundante.
En el siguiente mapa 1 se representan las masas de agua anteriores, diferenciando el tipo de
categoría a la que pertenecen.

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b. Los Límites Máximos Permisibles (LMP)

Son los valores límite aplicables al vertimiento de efluentes líquidos, son de


cumplimiento obligatorio y se miden en la propia descarga. Se establecen por los
diferentes sectores productivos y de servicios con competencias en el tema: Ministerio
de la Vivienda, Ministerio del Ambiente, entre otros.
El LMP se define como “la medida de la concentración o del grado de elementos,
sustancias o parámetros físicos, químicos y biológicos, que caracterizan a una
emisión, que al ser excedida causa o puede causar daños a la salud, al bienestar
humano y al ambiente. Su cumplimiento es exigible legalmente por el MINAM y
los organismos que conforman el Sistema de Gestión Ambiental”. La norma,
además de los límites, aprueba las condiciones de cumplimiento y el programa de
monitoreo. En el cuadro 2 se identifican, a modo de ejemplo, los límites máximos
permisibles para los efluentes procedentes de las Plantas de Tratamiento de Aguas
Residuales (PTAR).

CUADRO 2: Límites máximos permisibles para los efluentes de las PTAR

Fuente: Decreto Supremo nº 003-2010-MINA


Elaboración: ANA

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V. CONCLUSIONES

Como ya se ha indicado, la situación de la calidad del agua en el Perú es preocupante, y


puede decirse que un porcentaje elevado de los recursos hídricos existentes no reúne las
características de calidad necesarias para diversos usos. Si no se actúa a tiempo, este
problema puede ir en aumento en los próximos años, lo que comprometerá el acceso al agua
de muchos ciudadanos. Las causas del problema son diversas; se citan a continuación
algunas de ellas: – Falta de control de los vertimientos al medio hídrico. – Existencia de la
gestión informal en los vertimientos. – Escasez de depuración de las aguas residuales
urbanas y de las aguas procedentes de otros usos que se vierten al medio hídrico. – Falta de
concienciación ambiental en gran parte de la ciudadanía que no valora la importancia de la
calidad del agua. – Insuficiente capacidad de gestión institucional para abordar el problema.
Es evidente que una de las causas más importantes de la insuficiente calidad del agua son los
vertimientos descontrolados al medio hídrico; pero también es verdad que muchos de estos
vertimientos son provocados por la baja depuración de las aguas residuales urbanas en
muchos lugares del país. La contaminación microbiológica procedente de las aguas residuales
urbanas sin depurar reviste serios problemas para la salud humana y es causa de
enfermedades peligrosas para el hombre. También los vertimientos de la minería informal y
los agrícolas (los que más agua consumen) son altamente contaminantes. La depuración de
todas estas aguas a un nivel razonable para su uso posterior es muy costosa, por lo que una
estrategia que debería aplicarse consiste en reducir la contaminación en el origen para evitar
posteriores grandes costos de tratamiento que, en ocasiones, también tienen sus limitaciones.
En definitiva, una gestión integrada de carácter preventivo con la colaboración de todos los
agentes implicados es muy eficaz en la reducción de la contaminación hídrica.

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