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LA NACIÓN Y S·U HISTORIA

AMERICA LATINA
SIGLO XIX
Guillermo Palacios
coordinador

EL COLEGIO DE MÉXICO
80 JUAN CARLOS Vf.LEZ RENOÓN

hi . li, de la Nueva Granada Des-


Samper, José María, Apuntamientos para la istorta po tttca , di ~853
de 1810 hasta la administración del 7 de marzo. Bogota, El.Neograna ino, .
__ Historia de un alma. Bogotá, Biblioteca Popular Colombiana, 1946. APROPIACIÓN DEL PASADO,
Tovar Hermes "Guerras de opinión y represión en Colombia durante la Independen-
" (1810-1820). En Anuario Colombiano . d e H' istona. Socta
. 1 d la Cultura 2 Bo- ESCRITURA DE LA HISTORIA
cia y e , .
Y CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN EN MÉXICO
gotá, Universidad Nacional de Colombia, 1983. .' ,.
Thib d Cl t "Formas de guerra y construcción de Identidades polmcas. La
I au, emen , 5)" E A L
guerra de Independencia (Venezuelay Nueva Granada, 181 O~182 . n .na t-:
sis Político, 45. Bogotá, Instituto de Estudios Políticos y.RelaclOnesInternaciona- GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA

les de la Universidad Nacional de Colombia, enero-abnl de 200? El Colegio de México


Urdaneta Rafael Memorias del General Rafael Urdaneta. General en Jefe encargado del
gobi;rno de ~ Gran Colombia. Madrid, América (s.f.).. . INTRODUCCION
White, Hayden, El texto histórico como artefacto literario y otros escritos. Barcelona, Pai-
dós, 2003. la emergencia del saber histórico en México durante el siglo XIXse debe no
solamente a un factor literario -la evolución de un tipo de escritura- sino
también a un factor de índole político. Por esa razón podemos preguntamos:
¿Qué aspectos de la antigua República de las letras sobreviven en el nuevo ré-
gimen político? ¿Cómo se reformula el saber histórico tradicional en el nuevo
régimen político? ¿Qüepro61emas enfrentan para aotar a la historia de una
nuev;}égrtimiaaa? La pugna entre liberales y_ consejvadores fue uno de los
(3 tores activos que inte~inieronenla co~~rucci9n del campo histórico du-
rnnte el siglo antepasado. Pero la cuestión también puede plantearse a la in-
v .rsa: ¿Qué aspectos del saber histórico tradicional son reformulados en el
iontexto del establecimiento del saber científico positivista?
Es in~udable que el siglo XQcint€}H:t-ócrear un lenguaje historiográfico '- l' ....,
pr pio. Se podría decir que durante este periodo se conformó un estilo nacio-
unl de escribir historia. La formación de un estilo significa que por encima de
I.IS diferencias político-ideológicas se desarrollaron los principios de una iden-
Iidad disciplinaria. El discurso de la historia no fue inventado en el siglo XIX.
Iil término "historia" no apareció por primera vez en el siglo XIX.Sin embar-
p.o, durante este lapso su valoración fue modificada y se utilizó más en un día
11 '11 un año que a lo largo de las épocas anteriores. Son escasas las palabras

,1( uñadas por el siglo XIXreferidas a la historia. No obstante, el siglo XIXalte-

11') ·1valor y la frecuencia de las palabras, y convirtió en un bien general lo que

III[ 's e circunscribía a un pequeño grupo o a alguna corporación.

es importante tener en cuenta que la historia no encarna necesariamente


1 II'a v s de discursos individuales y racionales, sino a través de palabras suel-

111,~O fra es aisladas que se imponen a fuerza de repetirse hasta configurar un

11'10 ' 11 ralizado, Así, puede decirse que el vocabulario de la historia que se

11l1l('ll'l a partir del siglo XIX no sólo ha llegado a crear y pensar por cada

1811
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ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN EN MÉXICO 83
uno de los mexicanos, sino que es capaz de generar emociones y de dar orien-
tación a la personalidad, tanto más cuanto se ha convertido en un hec~o na- pone oficialmente en circulación el nombre de México ampliando su signifi-
tural. Hay libros que no trascienden el lenguaje de un grupo en la ~edlda e~ cado. La palabra México ya no refiere únicamente a los antiguos pobladores
que refieren a su cohesión interna, pero no a la vida entera. En camb~o hay li- del valle del Anáhuac sino también a los que llegaron después de Europa. La
bros como los de historia que pueden ll~gar a formar parte del lenguaje de una Declaración toma prestado un nombre antiguo españolizado para denominar
a una nueva entidad.
colectividad debido a la toma de poder de ese grupo; son libros, entonces, q~e
se apoderan de todos los ámbitos públicos y privados. En ese momento la his- ¿En-3ué sentid~.1' hasta dónde, un eventü-ju.r.ídico",político puede afestar
toria se vuelve monocorde: se convierte en un hecho natural y por tanto esen- la forma e escribTr la historia? En principio se trata de dos eventos no simul~
cial, en un lenguaje que tiende a tomar las partes por el todo. tá~fJrimer-lugar'es' hrDeclaración -resultado de movimientos socia-
les y políticos, tanto internos como externos-la que funda a la nación; sólo
después comienza a escribirse su historia. El primer paso supone el cambio de
EL PRESENTE HACE HABLAR AL PASADO
nombres de la misma entidad: se sustituye Nueva España por México. Este
giro implica escribir una nueva historia, pero no necesariamente presupone
E 1821 año de su independencia, México nace a la historia como nación. A UllcamOlO mrne lato e os instrumentos con que se nace Iahistori¡¡- ñi Cómo
se escribirá.
p:tir de 'entonces el nuevo México hizo hablar al pasado "no mexicano" -esto
es, al pasado precolombino y virreinal- de otra manera. Aunque es verdad La Declaración de Independencia contiene, a su vez, una frase con una re-
también que el pasado novohispano había hecho h~,blar de otra ma~era a"r0s Cerencia histórica explícita. En ella se afirma lo siguiente: La Nación Mexica-
antiguos mexicanos. La pregunta entonces es cómo los n~evos m.eXlcanos. se na que por trescientos años ni ha tenido voluntad propia, ni libre el uso de la voz, r -'
!
apropiaron del pasado. Se apropian no sólo .de temas peno~os; sino convl~r- sale hoy de la opresión en que ha oioido,' Se trata evidentemente de un anacro- CfS'
ten en "historiadores mexicanos" a los cronistas espanoles e indígenas. La his- nismo; no hace justicia a la verdad histórica en cuanto al establecimiento de
I I toriografía nacional, en ese sentido, se funda en un anacronismo. Intentare- las relaciones entre gobernantes y gobernados durante el virreinato novohis-
mos describir brevemente este proceso. pano. Muchos de los que se dicen oprimidos en 1821 y fundamentan la ne-
Estrictamente hablando no hay historia de México mientras no exista Mé- e 'sidad de la independencia pudieron en el pasado inmediato ser miembros
xico como nación. Por eso no hay que confundirse con la historia del jesuita d los opresores. Históricamente, la nación era inexistente antes de 1821; la
o

11(\ ión mexicana, por tanto, no es sujeto de atribución moral y así no es ver-
Francisco Javier Clavijero. Su "México" no es el México cu~~ histori~ comien-
za a trazarse en 1821. La Historia antigua de Mexico de Clavijero persigue ot~os dnd que la nación esté saliendo de la opresión después de tres siglos. Llama la
.11 .nción que la fecha de 1821 coincida con la fecha de la conquista, tres si-
fines y se refiere a los "mexicanos originales", ~,los p.obla~,ores antes de la in-
III vención de América, a los habitantes del suelo amencano antes de la llegada glos antes. Esta simetría pudiera contener un valor simbólico. La retórica de
de los conquistadores españoles. Clavijero escribe su historia para,r~spond~r a
I1 Declaracion sólo expresa la voluntad manifiesta de fundar una nación. Po-
las historias que le parecen ofensivas e indecentes, para hacer la cnuca de cier- . la dimensión de un futuro al que se aspira más que ser propiamente la ex-
1'1' .sión de una experiencia pretérita.
tas versiones ilustradas sobre los "salvajes americanos". Clavijero, criollo e.spa-
ñol americano, se siente aludido, pero también busca corregir los errores h~stó- Al margen de su contenido de verdad lo importante es que la referencia
ricos que a su juicio encuentra en las páginas de autores como el prusla~o Irisl rica evoca un sentimiento de humillación que apela a su contraparte: la
Ilr'e .sidad de COntar la historia de la emancipación o salida de la opresión. Esta
Cornelius Paw, el naturalista francés Buffon y el escocés Robertson. Es una ~JS-
toria de la tierra y sus pobladores, de su antigüedad y de sus formas de g~bler- Id roria se tiñe por tanto de una coloración dramática para que sea verdadera; )
('1:1 la historia de héroes y villanos, de próceres y traidores; una historia en la
no y artes de hacer las cosas (cultura), del antiguo México ha.sta el día y an~ d .
1/'" d ber n -[illar os precursores ae a iñ'Cfepen enciay-ae alibertad.2 Una \,,'11
la conquista (mayo de 1521). Lo hace siguiendo las ~o.nven~lOnes del ars bisto- - ~- <PlI

rica de su tiempo, y prosigue la historia de su correligionario José de .Acosta.


La ambigüedad del término "México" se origina en La Declaracián ~e In- I 1\ en de Independencia firmada el 28 de septiembre de 182 L
dependencia, firmada el 28 de septiembr d 1821 . n ta Declaracián s . Vénsc Mi h I Bcrrrand, "Écrire l'histoire, fonder la Nation: héros et conscience national
l
,10111 l· fvI .xiqu du XIX' siécle",
o ophie Dulucq et olecre Zyrnicki (coords.), Decoloniser L'His-
-
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ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCION DE LA NACJON EN M8aCO 85

historia fincada en dicho sentimiento de humillación buscará en el pasado los tiene ~n .lugar central en los saberes del antiguo régimen. Ese lugar es Ocupa-
motivos de su edificación y redención. Por eso, en sus inicios, exhibirá fuertes do pnnclpal~~nte por la filosofía y la teología, por un lado, y la historia na-
motivos escatológicos y providencialistas.? tural, la medícina, el derecho, por el otro; de modo tal que en id 1
Fray Servando Teresa de Mier publicó en 1813 la Historia de la Revolu- b hi ,. . ese senti o e
sa er istonco nene una función secundaria o subordinada L hi . .
. a istona es Im-
ción de Nueva España antiguamente Andhuac o verdadero origen y causas de ella portante sobre to~o para los funcionarios civiles y eclesiásticos; sirve de apo-
con la relación de sus progresos hasta el presente año de 1813. Como vemos no yo para el~~orar dlscurs?S ~ argumentaciones, para descubrir en el presente la
aparece todavía el nombre de México como el recipiente natural de esta his- confirmación de los designio¿ inscritos en la providencia -historia eclesiásti-
toria. Algunos años antes se había publicado en Italia La historia antigua de ca- o en las obras del pasado: historia civil. La investigación del pasado como
México del jesuita expulso Francisco Javier Clavijero. Como ~e dijo, no es una la conocemos actualmente no está desarrollada por completo.
historia de México sino anti uo México, es decir, una narración del perio-
do anterior a 1521. La intención de Cla;tjero se dirigía además a la defensa
de la grandeza de los america os.frente a la denigración de la culturaIiiS áni- UNA POLíTICA DE LA HISTORIA
c~ por 10s ph7losophes de la Ilustración. ~e trata ~n ese sentido de una historia
apologética. La fi?ura del ~ntelectual como se le conoce en la actualidad no existe durante
Por eso considero que la historia de México comienza a escribirse hasta ~,~pr,lmer: mitad del siglo XIX. En cambio, sí puede apreciarse la fi ura del
que México como una nueva entidad política desarrolla su propia experien- Ideologo des.arro~lada a artir de la Rev<;>luciQn..fr,ªR~a.4 Del mismo mo o,
cia, traza en medio de la incertidumbre su camino político y social. Ahora la igura ~el hIstonado.r du.rante este periodo no coincide plenamente con la
bien, en la medida en que toma prestado el nombre de los antiguos mexica- del pro~e,slOnal de la historia consolidada en el siglo XX en los centros de in-
nos habitantes del Anáhuac, el país va creando una relación ambigua con los ~estlgac~on y de ~nse~anza.5 Por eso nos preguntamos acerca de los rasgos que
descendientes de los antiguos pobladores, quienes paulatinamente dejarán de singularizan al historiador del siglo XIX en México.
ser llamados indios para convertirse en los indígenas modernos. U2...~ En principio s~,Puede encontrar que el individuo que se ocupa del estudio
cuestiones de la futura historiografía será saber qué hacer con ese asado ese del.pasado es también predominantemente un funcionario de Estado. Funcio-
I~ pteserite'üé'los añtiguospooEídores- dé1 Anlhti~c.----
No es sencillo determinar el significado de la palabra historia en ese mo-
~larlO,.como ~abem~s, de un Estado en gestación, que emerged;las cenizas del
"~~eno. espan~l bajo la ~o~lllaClóñDorbóñic; Un Estado en for~aciÓn que
I mento. Existen diversos géneros que podrían confundimos, y aparecen títulos ti tllrzoernrm:llO-de+a-lrrsfdTra-para-dot'a'Fá-l~
-I-----·-_~ - .., d . I
que llevan el nombre de historia o relación de hechos. Sin embargo lo decisi- ió -'-l-r~ nacion e su propIa aureo a. La
g staci n po mea ue a nación cifrada alreded~-d·-l-·:J·l~-- - .---.---_, 51'
, . 6' or e Ul ema entre monarqUla o
vo radicaría en poder establecer las nuevas relaciones entre el discurso históri- ,.epüblica, Implicó que los nuevos gobernantes, ya desligados de sus obligacio-
I co y la nueva entidad política. Y por lo menos cuando ocurre la independen- 11' Ma dn'd', tuvieran que hacerse cargo también de los antiguos archivos
co~
1 cia de México la historia como relato verídico de los hechos del pasado no -n particular ~e las antigüedades mexicanas heredadas por la Corona español~
'1
,1 la nueva entidad política,

toire. De "l'histoire coloniale" aux histoires nationales en Amérique latine et en Afrique (XIX'-XX' sic- Lucas Alamán ~179~-1853)representa uno de los ejemplos más acabados
cles), París, PSFHO-M, 2003, pp. 125-139. ti ' esta figura de hlstonador-funcionario Poco después de la ern . .,
11 . , . . anClpaclOn
3 No obstante, este sentimiento cambia de signo al asentarse la dominación liberal a fines po nca de México en 1821, Lucas Alamán se hizo cargo del Despacho de Go-
del siglo. Vicente Riva Palacio hace un llamado a dejar de negar el pasado colonial ominoso: "1,:1
Nueva España no fue la vieja nación conquistada que recobra su libertad después de rrescieruos 4 Véase, Lewis A. Coser, Hombres de ideas. El punto de vista del sociólo"o México FCE 1968
años de dominio extranjero; fuente de históricos errores y de extraviadas consideraciones Glosó pp, 00-216. " , " ,
ficas ha sido considerarla así, cuando es un pueblo, el mexicano, cuya embriogenia y morfolog(ll \ El antecedente más inmediato a la aparición del "intelectual"
e el d I ió
deben estudiarse en los tres siglos del gobierno español, durante los cuales, con el misterioso 11'11 11'
111 1'" n marco e a naci n re-
11: ' ana ~s ~. caso Dre~fus'. Véase, Cristophe Charle, Naissancedes "intetlectuetles" 1880-1900
bajo de la crisálida y con heterogéneos componentes: españoles, indios, mestizos ... formósc 111 111(", L S Edirions de M1I1u,t, 1990. '
individualidad social y política que, sintiéndose robusta, pr lnrnó su rnan ipación n 1810",
, () Vén.sc Edm.undo 'Corrnan, La supervivencia polftica novo-hispana. Manar; uía o Re ú-
irado por Juan rtc a y Medina, La bis/m'ia bOJ, 1 , pp. 1tI.1 , 11/111/, M XI O, ruv rsidad Iberoamericana, 1986 [1967). q 'P
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86 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA

bernación y Relaciones Exteriores en 1823. En la Memoria presentada ante.el to particular de algún individuo por estas curiosidades, sino del interés de un
Congreso en 1823 Alamán establece a mi parecer algunas de las pautas d~l his- funcionario público en establecer una política de Estado respecto a tales obje-
toriador del futuro. En primer lugar, otorga a la estadística un valor pnmor- tos para colocados en el espacio adecuado para su exhibición. Es una política
dial para la adecuada administración del ~conomía nacional. de Estado en la medida en que incluye no solamente ala ciudad-capital sino
Como veremos, su utilización no representa una innovación original del nue- a todas "las demás ciudades de provincia". La necesidad de encontrarles un lu-
gar adecuado a dichos objetos radica en que los "estudiosos" puedan leerlos y
vo régimen político?
Un segundo aspecto es la importancia atribuida al des.arrollo de la ~du- examinarlos sin trabas ni dificultades en beneficio "de la nación" y de intere-
cación pública para la formación de una ciudadanía consciente. de sus liber- ses de los particulares. 10
taCIes-u:;.di;rdu~les.8 En tercer lugar, Alamán menciona la necesidad de crear En la Memoria presentada ante el Congreso destaca el hecho de que exis-
ten entonces personas curiosas interesadas en analizar esos objetos, y que sus
un 0~~_~gi~n.l<?2}!igidoa la ad~~i~~~_~i.~~~e la me~~~~~~l. ~~ admi-
nistración de los bienes de a nación y la genera izacion de la educación apa- actos pueden llenar una necesidad de la nación. Esto significa que la formación
recen como dos aspectos que subyacen a la necesidad de construir una me- rlltura del discurso histórico nacional corre al parejo con la formación política
moria histórica apropiada a la emergencia del nuevo régimen político. No de la nación. A diferencia de lo que se ha pensado,'! se muestra el interés pri-
aparece toda~ría el interés en escribir una historia de la nación mexicana, p.or- mordial en estudiar el origen del hombre americano, las culturas precolombi-
que su precondición -la nación- no existe sino como una promesa en cier- nas y, sólo después, comenzará a haber mayor interés en el virreinato.P La ad-
nes. En cambio, está ya presente la cuestión de qué hacer con el legado del ministración colonial está todavía demasiado próxima como para someterla al
S rutinio histórico, es constitutiva de rodos aquellos que participan en la cons-
antiguo régimen político con todo y sus legajos.. ..' ,
Alamán hace referencia, por ejemplo, a los archivos admmlstratlvos del re- rrucción de la nación. Más aún, se puede decir que la iniciativa: de Alamán no
gimen virreinal recién colapsado. En relación con ese cú~~lo ~e papeles e~ com- ha e sino proseguir una tradición imperial establecida antiguamente por el
( :tmsejo de Indias. La única diferencia es que ahora Alamán lo hace en no m-
pleto desorden considera la convenienci~ de fo:-mar u~ archiv~ ~eneral ; ,~e:-o
al pensar en su utilidad no lo hace en pnmera instancia en función de}os his- IH' • de la nueva nación mexicana. 13
toriadores" sino del "público" en general. Distingue del legado novohispano el Así, como funcionario de un Estado en gestación, Alamán se pregunta en
archivo vivo" del "archivo muerto" o conjunto de piezas y objetos de toda clase I H acerca de qué puede y debe hacer con el legado recibido por la adminis-
coleccionados durante el virreinato. Hace mención expresa de dos coleccionis-
tas, Boturini y Dupaix, quienes se preocuparon en conservar un tipo de objetos
10 ldem. Véase también Luis Gerardo Morales, Orígenes de la museología mexicana. Fuentes
extraños y curiosos. Piezas que habían dejado de cumplir una función e~ el pre- I',ml ol estudio histórico del Museo Nacional, 1780-1940, México, Universidad Iberoamericana,
sente y, sin embargo, a juicio de Alamán, no por ello eran menos apre:lables ". 1')'lt
La pregunta natural que surge es acerca del proceso que condujo "a esti- 11 Enrique Florescano, Historia de las historias de la nación mexicana, México, Taurus, 2002,

mar como valiosas a esas "antigüedades mexicanas" así como aquellas de los l' \ .l.
,. urante las primeras dos décadas después de 1821 domina, por un lado, la historia an-
primeros años de la dominación española". Es de notar que no se trata del gus-
IltI"lI, Y en ello las obras de autores como Clavijero y Boturini serán una referencia constante.
1'111 11I1'O .lad.o se desarrolla una especie de historia del tiempo presente en la cual preocupa ante
7 Lucas Alamán, Memoria del secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores e In-
111.111 ('1 significado y curso del proceso de independencia. Ejemplos de estas historias son las de
III~IMurín Luis Mora (1794-1850) México y sus revoluciones (1826-1836); Carlos María Busta-
teriores que presenta al soberano Congreso Constituyente sobre losnegocios a su cargo, leída en la se-
IIhllll(' (1774-1848), Cuadro histórico de la revolución mexicana comenzada el 15 de septiembre de
sión del 8 de noviembre de 1823, México, Imprenta del Gobierno en Palacio, p. 22. El artícu-
111111/1111'al du.dadano Miguel Hidalgo y Costilla de 1843 y Mañanas de la Alameda de México pu-
lo 161, apartado VIII, de la Constitución de 1824 señala también la obligación de l~s.estados
de informar sobre la población para la elaboración confiable de censos y tablas estadísticas. :¡ MI, 11i1'/I'/lfl1"d [acilitar a las señoritas el estudio de la historia de su país (1835-1836), y Lorenzo de
IVld11(1788-1836), Ensayo histórico de las revoluciones de México desde 1808 hasta 1830 (1831-
Leticia Mayer Celis, Entre el infierno de una realidad y el cielo de un imaginario. Estadistica y co-
1M\ 1), Son historias de la independencia, y de la conquista hasta 1521.
munidad cientijica en el México de la primera mitad del siglo XIX, México, El Colegio de Méxi 0,
11!111m 1.118 prácticas de conservación en el antiguo régimen véase Manuel ]osef de Ayala,
1999, p. 46. 111"" 111",'11 Diccionario de Gobierno y Legislación de Indias, ed. Marta Milagros del Vas Min-
8 Alamán, op. cit., p. 34.
". ivllldl'ld, r.di ioncs de ulrura Hispánica, 1990, pp. 127-131.
9 Ibid., p. 39.
88 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA
ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCION DE LA NACION EN MÉXICO 89

tración anterior. Como ministro del interior y del exterior es receptor de una exploración y estudio sistemático del pasado colonial y prehispánico. En esta
herencia compuesta por una población, un territorio y un pasado conforma- labor destacarán sobre todo personajes del partido conservador. 16
do por objetos en desuso pero que despiertan asombro y curiosidad, especial- Es reveladora, por ejemplo, la forma como el mismo Lucás Alamán dos
mente a partir del siglo XVIII. Estadística, Educación e Historia se co.nstituy~n décadas después, hacia 1850, estableció el vínculo entre patria y nación. Fren-
en tres pilares básicos para la construcción de la nación. Estas tres mstancias te al bando liberal se definió como un "conservador" porque tiene interés,
se corresponden con la creación de espacios adecuados para cada una de l~s dice, en "conservar la débil vida que queda de esta pobre sociedad, a quien ha-
operaciones. La formación de estos espacios requerirá tiempo y recursos, y Slll béis herido de muerte". Acusa a los liberales de haber despojado "a la patria
duda también intervendrán los avatares políticos. Alamán cuenta en su haber de su nacionalidad, de sus virtudes, de sus riquezas, de su valor, de su fuerza,
personal con una amplia experiencia en el campo de la minería, y relaciones de sus esperanzas ... nosotros queremos devolvérselo todo; por eso nos llama-
personales con un amplio espectro de personalidades científicas de la escena mos conservadores";'? .
europea. En su opinión, el nuevo gobierno requiere dispo~er de cuentas c~a- Entre el despojo y la restitución de las virtudes y riquezas del pueblo me-
ras y exactas del universo político, social y cultural. La nación debe construir- xicano Alamán cifra el dilema de la nación. Esta apreciación tiene lugar des-
se sobre la base de inferencias probadas y no meramente especulativas.l" ~ pués de la experiencia traumática de la guerra con los Estados Unidos (1846-
mán, hijo de su época, en cierto modo no hace sino dar continuidad a algunas 1848). ¡\ la luz de estos acontecimientos el estudio del pasado cuenta con un
deTa7p~misas de la España ilustrada de los Borbones: dotar al aparato de Es- valor y una importancia adicionales. Ya no se trata solamente de la conserva-
tado de una mayor racionalidad y capacidad de contender con las otras poten- ción y examen de objetos curiosos, sino que estos mismos contienen el poder
cias,
le representar los valores y virtudes de la mexicanidad. Así, podría ser para-
dójico para quienes piensan la modernidad solamente como contraposición a
la tradición, que un funcionario e historiador moderno convierta a la tradi-
POLÍTICA E HISTORIA .ión en un valor para el presente. Son las formas ancestrales, de acuerdo con
Alamán, las que configuran las virtudes y dotan de fortaleza a un pueblo.
Ahora bien, en la medida en que la figura del "historiador" es marginal y Espíritu nacional y espíritu patriótico se hermanan alrededor del discurso
emerge desde los recintos del gobierno, la formación del discurso histórico es- h istórico. La historia de la nación es una de las formas, entre otras, de recupe-
tará fuertemente afectada por las configuraciones socio políticas de las élites. rnr y restituir las "virtudes" del mexicano plasmadas en su pasado. También,
En especial, desde la década de 1830 los rasgos de los dos bandos políticos parecería que la guerra y, en particular, las derrotas, llegan a constituirse en la
-conservador y liberal- se hacen más evidentes. No obstante, la formación 1) 'a i6n ideal para plantear las interrogaciones históricas clásicas: ¿De dónde se
del discurso histórico de la nación no respetará en lo fundamental las ideolo- vi 'ne? ¿A dónde se va? Y la cuestión acerca de las fortalezas y debilidades del
gías políticas. Dentro de un tejido más o menos unitario podrá ~a?er ~ierta 11\ .xicano pueden ser respondidas únicamente si se revisa su pasado. Esta sola
preferencia por algunos periodos, temas o personajes, que evocan VIejas dispu- prc 'unta pone en juego el acervo cultural relacionado con el pasado (patrimo-
tas entre antiguos y modernos.'? Salvadas las diferencias, emergerá un tipo de uio histórico) e incluye otra cuestión acerca del modo "correcto" de hacerla.
escritura histórica más o menos unitario. Hasta aquí podría plantearse que la historia que se escribe durante este
En las oscilaciones que podría haber entre gobiernos centralistas o fede- IH'I'Í do corre al parejo con la gestación o ítica de a na.ció.n"Es una .historia
ralistas dominará un tipo de iniciativas como las de Lucas Alamán acerca de 11" no e tre11e--roUnaÍciid~-;S;ica, -or,g~~7s~~ata ...de una his-
la necesidad de tejer un discurso unitario representativo de la nación. Poco a IOl'iadel presente. Pero a partir de la guerra con Estados Unidos se inicia pro-
1'IIIIn nte un periodo reflexivo que sienta las bases para la formación de un

-----
poco un discurso histórico centrado en el presente inmediato dará lugar a la
d ,~r\l rso histórico nacional.

14 Alamán, op. cit., p. 54. Un signo de "modernidad" en Alamán era la necesidad de racio-
nalizar la burocracia estatal.
111 J. Juan A. Ortega y Medina, Polémicas y emayos mexicanos en torno a la historia, 2a ed.,
15 Véase José Antonio Maravall, Antiguos y Modernos. Visión de la historia e idea de progre- ~11~k(), UNAM, 1992 (1970), pp. 74-132.
so hasta el Renacimiento, México, Alianza Editorial, 1986. 11 'ilado en Andrés Lira, "Prólogo", Lucas Alamdn, México, Cal y Arena, 1997, p. 58.
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ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCiÓN DE LA NACIÓN EN MÉXICO 91


90 GUILLERMO ZERMEÑO PADlLLA
jor gobierno al descubrir las leyes o constantes en el funcionamiento del
ESCRIBIR UNA NUEVA HISTORIA mundo social.P
Diez años después de la independencia aparece también la necesidad de
. di . observar las bases de la
El desarrollo de la estadística es un bue~ m lC~~parda medio de redactar "historias" de los estados, del "distrito y territorios de la federación" .
., d 1 di so histónco. El arte e razonar por Lo interesante es que esta iniciativa forme parte de un instructivo para reca-
construCClOn e nuevo iscur d 1 dística 18 es en esencia una
» d ., Con orcet a a esta , bar los datos estadísticos del país. La estadística se convirtió desde el siglo XVIII
las cifras , como enommo. , . Se concibe como un saber univer-
práctica desarrollada en el antlguo regdlmen. líricas. El atributo principal de la n una ciencia esiritegic~cpata·gobernar. El inventario del pasado corre al pa-
sal que desconoce el color de las ban eras po , . 1 búsque- rejo en ese sentido con el de la población, recursos naturales, etcétera. En este
. 1 anejo de los numeros sino en a "instructivo" se anuncia el orden temporal que debe guiar la recopilación de
estadística no Co~slste tanto en e ~ do natural como social. Si se aplica
da de las regulandades, tanto en e ~un. . al' de manera me- I datos históricos y su narrativa. Se ha de hacer a partir de tres épocas: "la
este dispositivo al análisis histórico, slgmfic~ que SI "domesricar el azar" en el anterior a la conquista", "la del gobierno español" y "la de la independencia,
tódica se pueden extraer las verdades necesanas para manifestándose por sus fechas respectivas y circunstancias dignas de notarse
19 los descubrimientos de los terrenos que sucesivamente se fueron haciendo, el
presente. G' d la Cortina (1799-1860) es
, d Al ' J sé Justo ornez e rstablecimiento y reformas posteriores en la administración civil y eclesiásti-
Despues e aman, o " . dos en desarrollar las artes del
otrO de los personajes "conservadores mteresa d n "historiador" rn, y en los diversos ramos de civilización y prosperidad, y los principales su-
al ., d 1 nación No se trata tampoco e u ¡t'SOS acaecidos hasta hoy, con particularidad los de la tercera de las tres épo-
gobierno serVICIO e a df 'El C d de la Cortina es un funcionario
1 emos hoy en la. on e . R 1 ¡.IS mencionadas, esperando los individuos que hayan obtenido celebridad en
como o conoc . . F d 1 1835-1836, mimstro de e a-
'bl' bernador del Distrito e era en . . d 1 I lIa por su beneficencia pública, buen gobierno, literatura, brillantez de sus ar-
pu lcO -go . d 1837 1838- un empresano liga o a
. E . y de Hacien a en -, . . 11111$, o por cualquier otro aspecto, y los lugares famosos por las acciones de
ciones xtenores . di .duo interesado en la ciencta
e 'les y finalmente, un m rvi . p,1I .rra, pronunciamientos y demás ocurrencias notables".24
ramo d e los rerrocarn, d 1 Insti d Geografía y Estadístlca
20 F f dador en 1833 e nsntuto e Además de la creación de la Sociedad de ~eQgrafía:.y_Es-tadísúca (1833)
y la cu 1tura, ue u~.. fio Manuel Ortiz de la Torre estable-
con sede en su domlclho pnvado. Eseda bri or medio de la estadística las '1" . anuncia la necesidad de crear un lenguaje histórico depurado y exacto
., rimera vez las normas para escu nr p d 835 IIl1r dé cuenta del ser de la nación mexicana, en 1835 se fundan las Acade-
ClOpor p . ". di "21 Dos años después, en enero el,
\ característlcas del mexicano m~ 10 . 1 G bi o En 1839 asumió la IIII.IS Nacionales de la Lengua y de la Historia. En ese año, José María Gutié-
. fu ocido ofiCialmente por e o lern . . 111'/,de Estrada, siendo ministro del Interior y del Exterior, en su Memoria ante
1, el Instituto e recon dí MT d bido al interés expreso del Mi-
t d Comisión de Esta isnca 1 itar e S . I ( ;ongreso, al igual que Alamán, asume un proyecto de Estado relativo a la
~rm~ e 'lo hasta 1850 al Instituto se le conoce como. O~l~-
rnsteno de la Guerra, y so, dí 22 El Conde de la Cortina coincidía 111tru ción pública y el desarrollo de las academias de ciencias, artes y huma-
d a d M'exicana d ~ Geograha y Esta dio isnca.
de la estadística se puede tener un me-
lIid.ld s. Teniendo en cuenta la relevancia de difundir el conocimiento a través
con Lucas Alaman en que por me d publicaciones periódicas, promueve la Revista Mexicana para dar a conocer
II \ osas notables que hay en México en cuanto a su historia, costumbres,
18 Mayer Celis, op. cit., pp. 15; 22. 1 G di 1991 Cf Mayer Celis, op. I '111. '5 en las ciencias naturales y exactas y demás artes como el militar y la
19 Ian Hacking, La domesticación del azar, Barce ona, e isa, .'
1111 h uliura, sin olvidar aquellas dedicadas a la "belleza". Al ministro le intere-
cit. p. 21. , onocimientos útiles, México, 1852, pp. 588- I ubr codo dar a conocer sus progresos ("adelantamientos") en todos los ra-
20 Cf Juan N. Almonte, Gula de forasteros.~ c . b de las Academias Españolas de
. G al de DlvlslOn f ue miem ro 11111 , P .ro también sus dificultades. Confía en que con la propagación de estas
591. El Conde de la Cortina y ener .' . d S' áni Castellanos, México, Imprenta
la Lengua y de la Historia; publicó un DICCIOnario e In nimos
JI •• 'i .ncia es el conocimiento claro y cierto de alguna cosa, fundado en principios eviden-
de Vicente García Torres, 1845.
1 1"" ,( mismos, o en demostraciones. Es el resultado de la comparación que hace el enrendi-
21 Mayer Celis, op. cit., pp. 42 Y 56.. di ítico del Instituto durante el
líb d M Celis Para un estu 10 en 111 IIHI hurnnno de todas las nociones que adquiere, reduciéndolas a principios o reglas constan-
22 Cf Capítulo II d e 1 I ro ~ ayer. ·c é "L difusión de la ciencia en México en
. 1« .., "éase Ricardo Rivera ort s, a ,¡:¡ E ( lilldo '11 Mayer, op. cit., p. 22.
periodo de pOSitiViSmO, V d L S . dad Mexicana de Geografia y ista-
I d época del Boletin e a octe . ¡I Manuel rtiz de la Torre, "Instrucción sobre los datos para formar la estadística", 30 de
d
el siglo XIX, El caso e ~ segun a.. . E cuela Nacional de Antropología e Histo-
distica", tesis de LicenCiatura en Historia, MéXICO, S 1'111 IIlh,' 1, 18 1,

I ria, 2000.
92 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA

ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCI6N DE LA NACI6N EN MExrco 93


. " 1 oderosa influencia en el atraso
"luces" se disipen los errores que eJerce~, a P idado de las ruinas, códices,
fi . "E anto a la conservacion y cu muy conveniente saberlos, tener noticia de la legislaci6n, de los usos y COstum-
que su nmos.
. n cu d la anngue
... d a d mexicana,
. a sería "vergonzoso", dice, no bres introducidas entre nosotros, del sistema adoptado por el Gobierno de Espa-
manuscntos y resto~ e de Guillermo Dupaix de 1806. Sería "vergon- ña para la administraci6n de las Indias, de las variaciones que ha tenido, de sus
cont,~nu~r con ~rabaJos .~o~~l:~istoria de los primeros tiempos de la Nación, causas y motivos, y de las consecuencias que produjeron, para que, a la luz de lo
zoso dejar en a oscun a obierno de nuestros antepasados. Pero nuestr~s fata-
y los. usos, .costu~bres
les discordias, así como
Y;
an i p
'm edido los progresos de nuestra industna,
su investigación
han
está llena de
pasado, hubiéramos podido guiarnos y marchar con alguna mayor seguridad en
nuestra nueva carrera.

. di' oras" Reconoce, empero, que _ A estas razones de necesidad y conveniencia, deben añadirse las del lustre y
paraliza o as meJ . d bi "manifiestan un gusto muy estrano y honor que resultarán a la República de que se escriba su historia y se saquen del
dificultades pues se trata e o Je:os. que
. 1" uerdan a los egipciOS. olvido los hechos de nuestros antepasados, refiriéndose con verdad, cuál fue la
SlllgU ar , que rec ., d E d se destaca el programa (que me suerte que tuvieron, sus padecimientos, o la quietud y seguridad de que gozaron;
1 di de Cutiérrez e stra a . al
En. e . iscurso
. .
t. o por su importancia . ) que han de desarrollar princip _ y las causas que influyeron en su atraso o adelantamientos. Los demás puntos que
permito Citar m ex ens . lid la historia/? y de las artes en
mente las diferentes academias de a engua, e debe abrazar la historia darán a conocer las producciones de nuestro país, su po-
cuanto a la necesidad de blación, su riqueza, el carácter de sus habitantes, los establecimientos que posee,
el estado de su ilustraci6n y de su industria, y la prosperidad y el engrandecimien-
., urgándola de los errores y fábulas de que to a que es llamado por la Providencia entre los demás de este COntinente .
ilustrar la historia de nuestra naclO.n, Ph h [arando las contradicciones
l h escnto asta a ora, ac Deseoso el Gobierno de elevar este monumento de gloria en nuestra patria,
tanto adolecen as que se an d los datos acerca de los hechos
a cada paso, comparan o con el objeto de que se reúnan desde luego los materiales necesarios para su cons-
que en ellas se encue.nt~an odo distin uiendo en cada uno la mayor o menor

suste;::,,:
trucci6n, ha excitado el celo y patriotismo de varias personas recomendables por su
l'
q~:b~b;'~:~~y
~:;;~~:o,: cm:, los,":~¡m¡,",o,m" notables, saber, talentos y dedicaci6n al estudio de nuestras antigüedades, eligiéndolas para
formar con ellas una Academia nacional de la historia, que t~nga por instituto la ad-
pinflujo en el estado mor al y f"ISICOde la nación , y sus conexiones con os
di' mo continente y de otras partes del mundo. . h quisici6n de materiales hist6ricos, especialmente los documentos originales, obras
e mr: obscuridad de los tiempos y de los sucesos anterio~es a la conquista, ace inéditas, y de cuanto exista en los archivos públicos y bibliotecas particulares.

más indispensable un estudio profundo de los pocos meed~:s~u: :~::e~:a~o~::: El Gobierno se lisonjea de que prosperarán pronto los trabajos de la Acade-
mia, y que sus individuos justificarán la confianza que ha depositado en ellos, y
averiguados y darles mayor claridad y ~erteza que la :~icamenteqa la nornencla-
la buena reputaci6n de que disfrutan.26
guido. La historia posterior a la conquNlsta se rEedu~e~y nadie ha escrito la de los
V· obernaron la ueva spana,
tura de los meyes ~ue ~ , _ l l más importante y útil para no-
órnez de la Cortina encabeza a un grupo de cerca de 30 personalidades
tres siglos de la dominación espano a, ~ue era a época han quedado sepulta-
. . t que ocurneron en esta dI' la política y la cultura que van a participar en las producciones de revistas
sotros.
dos en LI os are
os aCho~teClmlennl:s
IVOSo e cr6nicas de las órdenes religiosas, y sin embargo, era ' p 'riódicos y en la formación de Liceos y Academias. Se atribuyen asimismo
1.1 (un ión de "censurar el lenguaje y estilo de todas las obras", tanto del go-
, laci ones se crearon la Academia de la Lengua el 22 de
25 Por circulares de la Secretaria de Re acl. d d 1835 Manuel Dublán y 111'1'" como de los cuerpos científicos y de escritores en general Y Desde el
d ia Nacional de Historia el 23 e marzo e .
marzo de 1835 y la Aca e~. 111 M' ico Imprenta del Comercio, 1876, pp.
'Lo L' faetón mexicana, tomo , ex , d 1 1
José María zano, egrs . 1 Le ' el cuidar y conservar la pureza e a en-
d lA d rrua de a ngua estan . "1 l(, José María Gutiérrez de Estrada, Memoria de fa Secretaría de Estado y de! Despacho de Re-
35-37. Entre las tareas e a ca e
1" l dicci de las voces hispano-mexicanas, :t
. " d I formar e iccionano l/,IIII/r Interiores y Exteriores presentada ante el Congreso el 26 y 30 de marzo de 1835, México,
gua, promover la edición ~ os cdas;co~ rbli ea en la parte perteneciente a idiomas. Censurar el IIHI"!'I'I!! del Águila, 1835, pp. 41-46. Ortografia actualizada.
formación del Arias emográfico e a epu I I Gobierno los cuerpos científicos (l
. . d d I bras que pasen a su censura e , I Véase armen Ruiz Castañeda El Conde fa Cortina y "El Zurriago Literario': Primera re-
lenguaje y estilo e to as as o . ales de elocuencia y poesía. De este mo
11110/ tnr. icann de crttica literaria (1839-1840. 1843Y 1851), México, UNAM-Centro de Estudios
los mismos autores. Y finalmente establecer Plremlos andu dencia en que se halla nuestra lengun
. d ' contenerse la asnmosa eca d I 11111,11 los, 1974; Barbara Cifuentes "José JUSto Gómez de la Cortina frente a la lengua oficial de
do cree el Gobierno que po ra . al mo el abuso que se ha hecho e a~
. d 1 falta de educación gener ,co, . " ~j¡ '/¡II", rn Laurn Beatriz uárez de la Torre (coord.), Empresa y cultura en tinta y papel (1800-
y que han ocasiona o tanto a IR' ibli I odi ia el. los libreros extranJeros.
mala traducciones de que ha inundado a a epu rca a ",,(1), M~xi 0, InSI'itllto Mora-UNAM, 2001, pp. 373-384; Leticia Mayer Celis, La tan buscada
/I/,lll//'¡nd rirm(/icfl. !Jolet!" tle! Instituto Nflciona! tle Geografta y Estadistica de 1839, México,
ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN EN MÉXICO 95
94 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA
El Diccionario fue producido por el mismo grupo de la década anterior,
gobierno se instituye así el derecho a la crítica ajustada a las necesidades de la pero integrando a nuevos jóvenes interesados en la historia, como Manuel
nación en proceso. . . d Alamán de Orozco y Berra y Joa uín ~~;gb.ªlc;e.t~ Este último acababa de traducir
El . 'd Gómez de la Cortina en la hlstona ata como en . la"Obra de William Prescott sobre la conquista de Perú. Así, en la lista de co-
dé ~n~r~ 8;0 En 1829 publicó una Cartilla historial o método para estud~r laboradores de los 10 volúmenes aparecen personalidades de diversas genera-
1a eca a e .' , . 840 dedicado a los alumnos del ColeglO
la historia , reeditada en México. en d1 h y d 1 hi t na.' una ciencia. sirru. '1 ciones y profesiones: políticos, empresarios, funcionarios públicos, gentes ci-
ar a
Militar.28 Ahí plantea la neceSIdad e acero e ~ lS o h fu 29 En viles y de iglesia. Todos comparten la idea de que el desarrollo de una cultura
la astronomía capaz de revelar el sentido y dlre~cló~ de los hec, ~arí~r~~unza histórica objetiva era también base para el progreso de la nación.P La produc-
1844 participó en una polémica sobre la hlstona con Jose 1 1 d ción del Diccionario se inspiró en un diccionario histórico español de 1846-
.. , 1 id d de renovar os P anes e
( 1809-1869). La polémica se ongmo por a necesr a . bl ., 1 1848 dirigido por Francisco de Paula Mellado, quien a su vez había tomado
. ~ d 1 humanidades.30 Por pnmera vez se esta ecio a
como modelo la versión francesa de Marie Nicolás Bouillet, el Dictionnaire
estudlO en la ens~nan~a e as, .co a nivel su erior. Lacunza recibió el nombra-
Universel d'Histoire et de Géographie de 1842.34
en.señt~: ~:i:~:s:~:~~r~:~: historia. Br~vemente, en la discusión apare~en Los primeros volúmenes de este diccionario comenzaron a circular en
mien ., . la actualización de los métodos de enseñanza y l a es~ntu-
1853. En su concepción se trata de la adaptación de una tecnología desarrolla-
;:~~el~~s~=r~~.t~r:~·resale el inte~és por dej~ de hacer;e laS:ist::: uc::~;!:: da en Europa a partir del siglo XVII a la situación de una nación moderna en
e
relación de hechos para descubnr sus relacIones. ca~ eSáfi' p M" 31 En onstrucción, que pone su esperanza en el pasado para darse la consistencia de
" . erella" moderna de corte hlstonogr iCOen eXlCO. la que carece en el presente y para recibir una orientación para el futuro." La
como la pnmer~ ~Ut" Gómez de la Cortina ya había planteado la necesidad
1829, como se a vir 10 'Es pretensión im- producción de estos libros monumentales deja ver que así como se requieren
de hacer de la historia una ciencia similar a la ast:onomla. t~ d )','6grafos para delimitar el territorio y las riquezas naturales, y estadísticos en-
plicaba modificar la sintaxis y gramática de la escntura sob~e e
Motivado también por la derrota en la guerra con
46-1848) e
G
la elaboración del Diccionario Universal de Hi:torz~? dd deogra-
os.ls::~o~·
Unidos (.Irgados de inventariar y calcular el material humano y moral de la nación, ha-
l en falta historiadores que regresen el pasado al presente para saber qué es un

(18 mexicano, o si se quiere, qué se puede esperar de un mexicano. Estos individuos


.. de humlllaclOn: es e sus
fía de 1853-1856 está inspirado en un senumlento,. "al f te 111111 de ordenar, clasificar y reseñar las antigüedades mexicanas y novohispanas
. á inas se nos recuerda la derrota y las perdIdas, ~ernton. ,e~ ren p.II'a conformar una memoria exacta de la nación. Así, situado en los linderos
primeras Pdg U .d
a los Esta os III
.
os.
D ahí la necesidad de elevar el espmtu atnO~iCOm~-
e , d 1 d
el inventario hist2.ri~0 y territorial desp_u~....~er~xa.
La histona ti • "lo nacional", la novedad de este rograma radica en el propósito de fijar los
hl'l h históricos y desarrollar p'"as;-a I;aso un; narraciv-;;';ap~ d~ribir a la
f -.
dla!lt~ _.---
:~t~~~:::;~:
ras guerras. 32
;:~:~:s
r nálo a a la de los geógrafos y estadlsucos en cuanto a
~e la ~ación y así disponer de mejores bases para [utu-
11I,~I()na mexICana en la líistoria deJa umani ad.36 Esta'~arratTva de largo al-
, 1111:' es la quép'ropiamrnte eSarr;~To;liberal~ unos años después.
~

111It\~ mismos no sabemos ni nuestros elementos de riqueza, ni nuestras esperanzas de progre-


, é María Lozano (comps.), Colección completa de las dis
11, 111 nuestros recuerdos tristes y gloriosos, ni los nombres que debemos respetar o despreciar;
UNAM-lMAS, 2003; Manuel Dublan y Jos d . d la R -oública tomo 1 México, Imprems
.' d d. d d la in d eoen encta e er ' , 111111!111m que siquiera ensaye pintar todo esto, que intente reunido en una sola compilación, que
poszciones legzslatzvas expe t as es e r.. 6 35-36
. d D bl'n y Lozano hiJOS, 187 , pp. . l' I jll"Jlonga juntar las piedras dispersas de ese edificio por formar, merece incuestionablernenre
del Comercio a cargo e u a . . 'h' óri ~ anza: un anáhsis de los primeros 1
28 E enia Roldán Vera, "Conciencia 1St nca y ensen. .' J 9' II lI"ohG ión yel apoyo de cuantos han nacido en este suelo." Diccionario Universal de Historia
ug .' . I 1852-1894" tesis de Licenciatura en Hlstona, UNAM, ,'/' ("rli,~rnfla, t. I, p. IV: Al respecto véase, Mayer Celis, op. cit.
bros de texto de historia naciona , ,
l. losé . Valadés, Alamán. Estadista e historiador, pp. 472-83.
p. 18.
11 Antonia Pi-Suñer Llorens, "Una gran empresa cultural de mediados del siglo XIX: el Die-
29 Mayer Celis, op. cit., p. 119. Méxi d 1821 a 1960 véase el texto '111
Para el tema de la enseñanza de la historia en d XICO.,e
30 México México, El 01 '1\ 11 ",/1,1/11/ U"ivCI!(¡/ de Historia y Geografia", en Laura Beatriz Suárez de la Torre (coord.), op. cit.,
sico de Josefina Vizquez de Knaught, Naczonalzsmo y e ucacton en , 1'I' IOH 18.
1\ (:"ill 1'11\0 Zcrrneño Padilla, La cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica
de México, 1975. . n ti . a os mexicanos en torno a la historia, "l'tI ••
31 En Juan A. Ortega y Medma, ro emicas y ens 'Y 1"1,,1/ ,'W·,IjiCfI, México, El Colegio de México, 2002, pp. 157-165.
'" "Iurrodu ión", Diccionario Uniuersal de Historia y Geografla, p. 1.
México, UNAM, 1992 [1970), pp. 74-132. d 1 10' Y se nos nlumnio; uOlld\lllll
32 "Cuando por rodas partes del mun o se nos e SI, .'
96 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA
ESCRITURA DE LA
HISTORIA Y CONSTRUCCIÚN DE LA NACIÚN EN MÉXICO 97
Hasta aquí parece que la escritura de la historia sigue un proceso unitario y
De e~a manera, antes de la "profesionalizaci ' '. "
coherente. Se muestra una mayor presencia de los conservadores en la historia va dIscurso científico sobre el p d O? de la hlstona se perfila un nue-
que de los miembros del partido liberal, más atentos a la historia del tiempo pre- ción de la nación. asa o con e trasfondo político de la forma-
sente. Sin embargo, el triunfo del partido liberal en las guerras de reforma (1857-
1867) pone las bases para el desarrollo de una versión liberal de la historia de Mé-
xico. Se verá como a la Historia de Méjico de Alamán se contrapondrá la de Justo
CIENCIA Y VERDAD DE LA H
Sierra, Evolución Politica del Pueblo Mexicano (1902); frente a la versión del Dic- ISTORIA
cionario Universal mencionado aparecerá un nuevo Diccionario de Francisco Sosa.
Retornaré al final la historia de Justo Sierra, pues parece ser la culmina-
A! remitirle sus dos primeros libros del Cuad ',.
xtcann; el historiador Carlos M B ro htstortco de la Revolución Me-
ción de un proceso historiográfico que tendrá gran importancia incluso en el brero de 1825 a Simón B l' . l'bustamante (1774-1848) le escribe el Z de fe-
futuro de la historiografía del siglo xx. Pero por ahora quisiera subrayar que I o rvar, I errado- de Peni Ah]
, nuevo Bernal Díaz: están escrI't" d u. I se autodescribe como
aun cuando sus interpretaciones puedan diferir en la valoración de personajes , os en ver ad y . d
,lOnas suncrónas (sic) de la lucio ' a presenCIa e testigos y per-
, revo UCI n: creo que 1B
y procesos históricos, las versiones liberal y conservadora comparten en esen-
cia modos similares de cocinar la historia. Los ingredientes pueden variar, pero
11 .mpos, soldado sincero que escribí ' i .
s~y e ernal Díaz de estos
que VIO srn alivio".4! Con ello Bus-
1:If11antecree legitimar su ofici I Id~ °d
ambas comparten la idea de un historiador-juez del pasado y formas narrati- o acu ien o a ". '
11 nueva historia. Ésta no es la pri . al un cnteno anuguo para fundar
vo-literarias dramáticas. rInop razó '
I unanre, Lucas Alamán n que separarla a Alamán de Bus-
Así, podemos decir que las bases de un nuevo discurso histórico se esta- I representa una nueva .,
I,~ mblanza y el balance de la b d B generaCIOn. Alamán, al realizar
blecieron en México antes de la desaparición de la antigua Universidad Pon- dOra e ustamant . di ,
1 11' e presentar un "fiel retrato" de é al e III ICO que no trataba más
tificia y su transformación en la nueva universidad en 1856 bajo la impronta 1'· e este t com d d
~,I ra la mejor manera de ha Íe i .' . o ver a eramente había sido
liberal positivisra." Es verdad que la enseñanza de la historia no trasciende to- 1 '1' 11 sólo "un deber d 1 ~er e j.ustlcla. La exposición de la "verdad pur ,;
davía durante este periodo en los planes de estudio de todos los colegios de la e escntor SIlla t bi 1" a
1/11 111 ría del Lic. Bustamante vindi , d alm ien e unICO medio de honrar la
ciudad de México.P" Sin embargo, como veremos, se establecen las bases "me- '1 can oodel . 1 .
11 v, a se le han hecho".42 as incu paCIOnes que durante
todológicas" para la formación de un nuevo lenguaje histórico que dé cuenca
1\1 Cuadro histórico de Bustamante se ún Al' .
de la nación como un todo unitario.P Se tratará, en esencia, de limpiar de 1 1, 111' hecho, aclara Alam' B ,g. aman, no era hIstoria verdade-
errores y contradicciones lo que se considera un tipo de "literatura espúrea".?" I1 ' . an, ustamante mismo di' "
1 10l'la Sl110reunir materiale 11 no preten o escribir una
I . s para e a no m
11I/'t11.1) . de éste y de los dem' .' '[ erece por esto grave censura El
as escrrm, ] e .
37 Este proceso se puede rastrear en documentación recogida en e! libro de Rafael Sán ha "' l 11/1'1' puro aunque le h '" s a veces poco correcto mas sin
I '. ace parecer afectado el d al '
Vázquez, Génesis y desarrollo de la cultura jurídica mexicana, México, Editorial Porrúa, 2001, I I lila ¡g111ficaciónno conocía bien uso .e gunas VOcesanticua-
pp. 568-603. h III IOll1adasdel foro o del 1 ' al Y de otras que S1l1necesidad ha introdu-
38 Como se aprecia en un registro de! año de 1852 respecto al Colegio Nacional de S,III I aun, t es como d. t.
"1111 ,11, ,formidar por causar o t e urpar por desacreditar o des-
Gregorio y San Ilde!fonso. Sólo en e! Liceo Franco-Mexicano aparecen las materias de Hisro. 11
IIII/II~ vulgares como aoech ener temor pues en am b os senudos .
la emplea y
y de Geografía antiguas, romanas, medievales y modernas. En cambio en e! Colegio Cienl/l1ll1 r ugar por emprend
español-mexicano aparecen en la sección de Letras las materias de Historia Sagrada, Geogr~rrlll 1111 I11 'lnro: a veces ele er o acometer. El estilo es fácil
" gante y no pocas v . d '
Historia universales. En la Nacional y Ponrifica Universidad aparecen las cátedras tradi iOIlIlII_ 1'11111111 d . Alamán la b d eces arurna o y sentimental" E
" , ' s o ras e autores Como B " . n
de teología y filosofía, medicina y cánones. La historia sigue vinculándose a las "letras" y si 11111 If 111 '/1 se hubiese dedic d . 1 ustamente se leerían con más
so a la de geografía. Juan Nepomuceno Almonte, Guía de forasteros y repertorio de conocimlrutv a oSImpementeah 1 d'"
Iflll 1 !Ido las Frecuentes notas del editor acer a e ICIOn correcta del texto,
útiles, México, Imprenta de 1. Cumplido, 1852. Edición facsimilar de! Instituto de Invcsli¡1'1i 11
, pocas de las cuales son necesarias ,as 1
nes Dr. José María Luis Mora, 1997.
39 Véase Antonia Pi-Suñer Llorens (coord.), En busca de un discurso integrador de la Mil ,11/
11 I "tllI,\ M:ld~l3usrall1an' .. . .
1848-1884, México, UNAM, 1996. 1 te, D,arlo Hzst6rzco, IU 1 3' d d' .
1
i' 1 ' " e. e Rina Ortlz ' M' . rNAH
eXlCO,
40 Cf Mariano Cuevas, Historia de la Nación mexicana, Méxi o, T.111 res Tipogrrif '(1 /vIII
, 1 :"II~1\ 1.11 lI:i11 , ':Nol i ias biográfl as del Lic. Cari .r '
delo, 1940.
111 ,1'11 I\"d,.(,~ 1,11':1, ¿III'fIS IIlamtfll O" rit. 2 '4°S Malla Bustamante y juicio crítico de
, r : /"J p... .., .
ES IUTURA DE LA HI$T R1AY N TRU I N DE LA NA I N EN MI1XI O 99
98 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA

más son inútiles y no pocas impertinentes; pero lo que es verdaderamente into- de Humboldt (1769-1859) y del abate Gregoire y Haüy- se encuentran ya
lerable es el abuso de intercalar en el texto sus propias observaciones, sin distin- I rasgos básicos que caracterizan a la nueva historiografía. Personalidades
guidas de aquél y dilacerado con largas interrupciones, suprimiendo lo qu~ le amo Lucas Alamán y el Conde de la Cortina, o Alejandro Arango y Escan-
parecía innecesario". Encuentra también en la obra de Bustamante muchas im- dón, Francisco Arrangoiz, Gregario Mier y Terán o Mariano Icazbalceta, ade-
precisiones y errores, incluso desorden en el formato de la página, en el orden más de preocuparse en 1850 de la situación económica y política nacionales
de las notaciones, las citas y referencias. No se trata simplemente de erratas de 'stán convencidos de que el desarrollo de una cultura histórica objetiva cons-
imprenta sino de alteraciones de lbs originales, cortando perio.~os, arreg~ándo- tituye una base fundamental para progresar."
los a su modo. Domina en sus obras el desaseo en la presentaclOn, descuido en Los criterios para fijar los hechos históricos fueron desarrollados por una
el uso de las fuentes, falta de reflexión.t" Finalmente, critica la inexactitud en la l' neración más joven que la de Alamán. Joaquín García Icazbalceta (1825-
presentación de los hechos y la infidelidad en el uso de las fuentes, ya que in- 1894) nace y crece en el mismo proceso de gestación de la nación. El colecti-
cluso "los originales han padecido. nota bl es alteraciones
. "44N·
. o sin un ~o~ue d e v que da forma al Diccionario con pretensiones de universalidad enfrenta el
ironía concluye Alamán: "Muy de desear será que Bustamante tenga imitado- pr blema de cómo producir un tipo de escritura que no dependa de las con-
res, que trabajando con la constancia que él lo hizo, s~pan. evitar sus f~tas.":5 di iones regionales, lingüísticas o etnográficas de los grupos y comunidades
En suma, Bustamante pertenecía a la vieja escuela de historia que todavía tema que componen la nación. Esta condición solamente se cumple si los juicios
a Plinio y Tito Livio como sus modelos. En cuanto a su noción d~ ve~dad his- -rnitidos consiguen ser la expresión no de un individuo particular ni tratarse
tórica su referente seguía siendo Cervantes. En una de sus pubhcaClo~~s de ti • un caso asilado o meramente conjetural; hace falta que se desarrolle un "su-
1842 (El Gabinete Mexicano) suscribió lo dicho por Cervantes en El QU1Jote:
jeto trascendental", árbitro imparcial, no partidista, de los hechos históricos.
En forma análoga a la obra de agrimensura y delimitación territorial de los in-
Deben ser (dice) los historiadores puntuales, verdaderos,y no nada apasionados, y 1\.nieros y geógrafos, la obra de la historia ha de ser capaz de tomarle las me-
que ni e! interés ni e! miedo, ni e! rencor, ni la afición no les haga ~orcerde! ~i- didas exactas al ser de la nación.
no de la verdad, cuya madre es la historia, émula de! tiempo, depósito de las acero- Se adivina que la forma que ha de asumir esta clase de escritura se ha de
. dI·
nes, testigo de lo pasado, ejemplo y avisode lo presente, ad vertencia e o porvemr.
46 ",s mejar al lenguaje de los juzgados republicanos también en gestación duran-
It' la década de 1850. El historiador y polemista del periodo "positivista' Fran-

En la misma obra histórica de Alamán se encuentran también los rasgos is o Bulnes (1847-1924) es un buen ejemplo de la nueva forma republicana
d . historiar:
que caracterizarán a la nueva historiografía. Ade~ás de c?~siderarse t.es:igo
ocular de los acontecimientos de la independencia de México, al escribir la
Historia de México en 1849, afirma que no ha sido otra su intención más que Pero la historia no es ni puede ser generosa,sino justiciera; la clemencia le está pro-
la de "presentar los hechos con verdad y exactitud" Y En la obra histó.rica de hibida; su tarea no es de hacer desaparecer a los hombres en e! sepulcro sin epita-
Alamán -viajero en Europa tras las huellas y los pasos del barón Guillermo fio, sino desenterrar, investigar, escudriñar, procesar, agobiar, abrumar, remoler a
los hombres, tamizados entre las mallas de una crítica sin piedad, sin límite, sin va-
cilaciones,sin más temor que e! de no haber descubierto lo bastante para formar la
43 Todas las referencias pertenecen a Lucas Alamán, "Noticias biográficas del Lic. Carlos lecciónque debe servir a los hombres del presente para preparar su porvenir. La his-
María Bustamante y juicio crítico de sus obras", op. cit., pp, 257-258. toria es una ciencia tan recta como las matemáticas y en donde la humanidad de-
44 Ibid., p. 263. be leer claramente su destino escrito de preferencia con los errores de su pasado."
45 Ibid., p. 265.
46 Carlos María Busrarnanre. El Gabinete Mexicano, México, Imprenta de Lara, 1842, p.
137. Se puede consultar también con mucho provecho el disco compacto coordinado por [ose-
48 José C. Valadés, Alamdn. Estadista e historiador, op. cit., pp. 472-483.
fina Z. Vázquez y Héctor C. Hernández (eds.), Diario Histórico de México, 1822-1848, cd-L,
49 Francisco Bulnes, El verdadero juárez y la verdad sobre la intervención y el Imperio, Mé-
México, CIESAS-EIColegio de México, 2002.
47 Citado por José C. Valadés, Alamdn. Estadista e historiador, México, UNAM, 1987 [1938],
.11u, Librería de Charles Bouret, 1904, p. 870. Véase también, Rogelio ]iménez Maree, La pa-
p. 467. Véase también Lucas Alamán "Prólogo", Historia de México, en Obras de Lucas Alamán,
111I/1 por la polémica. El debate sobre la historia en la época de Francisco Bulnes, México, Institu-
tll Mora, 2003. No se trata dé un caso aislado. Véanse también las referencias de Ernesto de la
arios Pcrcyra (dir.), Méxi ,JlIS, 1942.
ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN EN MÉXICO 101
100 GUILLERMO ZERMEÑO PADlLLA

gógica de la historia aparece de la mano de los escritores-pedagogos. Un magní-


La emisión de los juicios históricos se asem~ja a ~osjuiciosdfolrmulat:ss:~
. ., bl" 50 Los matenales Impresos e pasa fico ejemplo se tiene con José Rosas Moreno, escritor de fábulas para niños y de
las cortes de JUStlClarepu lcanas.. ibl o meritorias de los hombres una versión de la historia para niños.
bati b las acciones pum es
utilizados para d e aur so re Garda lcazbalceta como en En forma de verso y siguiendo la mnemotécnica o arte de memorizar
" stá presente tanto en
del pasado. E sta practlca e d e di'o' apelando a la historia repitiendo, entrega su versión de la historia entendida como "la sincera y
. 1 . un momento se elen .
Prancísco Bu nes, qUlen en. e d hi . dar se les ha pasado que mis fiel narración verdadera del pasado, escarmiento y gloria del hombre, maes-
r:» • "A 1 ue .uzgan mis delectos e istoría , .
cnuca: os q d Jhi . dee cntica
crí h'rstonca.
r Es cierto que en toda his- tra y buen testigo, espejo del alma humana, premia-el bien, castiga el mal,
. lila
trabajos no son e istona, ,s. e en toda crítica histórica es preciso que arroja luz sobre el pasado, y al futuro le muestra su paso, al llegar al ocaso,
toria debe haber alguna cntica y qu b' d rar lo que se llama historia la luz se prende en otro hemisferio". La contemplación del pasado puede
. la crí . . e por o Jeto epu
haya histona; mas a cntlc~ tl~n . de enseñanza a los hombres de entregar valiosas "Lecciones para evitar los males del porvenir". La historia
y formular con ella generahzaclOnes ~ue dSlfvan la sombra del historiador se divide en historia universal o del mundo e historia nacional. La historia
blos " 51 En el rrasron o aparece
Esta d o y a 1os pue . antigua es aquella que se interna en una edad que nos "asombra". La histo-
francés Hypolit~ Taine. f, d ibi la historia se asemeja a la historiogra- ria de nuestros siglos es la moderna. La de la religión es la historia sagrada.
A .primera ~lsta, esta or~: :n~~n~:ón pedagógica. Sin embargo, el lugar En cambio la historia profana es la que estudia al hombre con sus pasiones
fía antigua que lilten~a cump ha sid ahora ocupado, durante el periodo y sus luchas. Crónica es la relación de sucesos sin enlace ni objeto determi-
del Príncipe en la sOCledad .-indadan a SI o e ma más abstracta: el pueblo. nado, si es por años, son anales, si décadas si por diez. Efemérides es la his-
1 f d 1 ciuda ano o por su ror
nacional, por a 19ura e hi . af' ac'lonal es un equivalente funcio- roria de un día. Biografía es la historia o vida de un hombre. Ciencias auxilia-
'1 . d por la lstonogr la n . .'
AS1,e espacIo ocupa o 1 di d ue la escritura de la historia \' 'S de la Historia son: la Geografía, Cronología, Arqueología, Numismática,
nal de los juzgados republi~an~s en a mbe 1 lapeansaqdo sino ante todo formar las 1 1 ráldica.53
•• '1 In rorrnar so re e
r ,
tiene como mision no so o .- 52' la década de 1820 se po- La Historia, "Maestra de la Humanidad": con este eslogan se llega a
mentes los cuerpos de los CIUdadanos. Así como en - en la 19l0. En 1912, a diferencia de 1853, se le atribuye a la Historia (con mayús-
dí y las "señoritas" como posibles lectoras (Bustamante, Mananas 1
la tener a , d d 1860 los niños aparecen como os \ lila) una función civilizadora, propia de los pueblos más avanzados. "Sin la
Alameda), a partir ~e fines de la .daleca da l~' .' de México. La función peda- hiscoria no habría detrás de nosotros sino un inmenso vacío que dejaría nues-
principales consumidores potenCl es e a rstorra 11' 1 vida como aislada en la eternidad del tiempo", dice un autor mexicano en
' "en José Fernando Ramírez, Obras 1 1) 12. Es curioso, no obstante, que en la lista de historiadores notables men-
"L'd b de José Fernan d o R amlrez, , .
Torre Villar sobre a VI a y o ra " U' .d d Nacional Autónoma de México, I lnue desde Heródoto, Tucídides, Macauly y Gibbon, Guizot y Michelet, Wi-
Históricas, vol. I: Época Prehispánica, México, ntverSI a
1I1111T\ Prescott hasta los alemanes Mommsen y Ranke, sin considerar un solo
2001, pp. 90-91. (1864-1930), "El jurado como institución nacional (~studi()
50 Antonto Ramos Pedrueza ." Coni: . México Eusebio Gomez de
uu-xi ano. 54
, . ional en onterenctas- '
leído en el Primer Congreso Jundlco Nac 1')' la 'Investigación de la verdad; y no exis- entro del proyecto de escritura de una historia de la nación lo más di-
122 "Sólo hay una oglCa para ,
la Puente, 1922, pp. 97 - . id b tándose de un juicio penal o Uar;JII 1 (¡ 11 's separada de su raigambre política. Para la segunda mitad del siglo XIX
. . llegar a la certt um re, ua lé .
riendo diferente cammo para .' h 'para que existan dos oglc:J'; 111\ una identificación entre tipo de historia y partido político. Tras el triun-
. h h divida ordmana, no ay razo n 1
dose de cualqUIer otro ec o e a . B l El rdadero Iuárez y la verdad sobre 11 ItI el ,1 liberales, Lucas Alamán permanecerá como un escritor satanizado y
. 1" 99 FranCISCo u nes, ve J' .
la J' udiClal una, la usua otra, p.. l' J" Maree "Historia y retónca: la p:1
. . 870 Roge 10 Imenez, . 11 ultado por la retórica liberal de un Justo Sierra, quien se erige como el his-
intervención Y el ImperIO, op. CIt., p., d M . n H'lsroria México, Insciruio
. B l "t sis e aestrL e ,
sión por la polémica en FranCISCO unes, e Illlilídor sobre la cenizas de su presunto adversario.v Si aspira a representar a
Mora, 2000. " " h' ,." Páginas Escogidas, prol. y selecc. de Martín Qui
51 Francisco Bulnes, Cnnca IstonCa, en.. ,. 1968 3 ~IJosé Rosas, Nuevo compendio de la Historia de México, escrito en versoy dedicado a la in-
.' diE d' te Universltano, MeX1co, , p. . ¡'
rarre, UNAM, Biblioteca e Stu iant . . " ,_. n análisis de los pri meros I ,,11I11,1 mexicana. Primera parte. (Los toltecas), México, Imprenta del autor, 1877, pp. IU-Iv.
. dá T "ConCIenCia histórica Y ensenanza, u
52 Eugenta Rol an vera, . d L' . de Historia Ff'I.-U Nt\1\II , ,~ Ihl,'o Maldonado Olea, "La historia, maestra de la humanidad", conferencia impartida
. . . al 1852-1894", teSIS e lCenClatura '
bros de texto de historia nacion . ..' I Mexique Les premicrs m:JI1\WIN Ii 1,1 Slici 'dad Mexicana de Geografía y Estadística el 27 de junio de 1912. Boletín de la Socie-
. . "L. :. les de l'histoire naClOlla au . . ,
1995. De la misma autOla, es ongu . 1 . ¡ M,: (dirs) Ecrire l'histoire c{¡llIllIIil'i 11,1 , 1\ épo n, r. V, n. 5. México, Imprenta Anuro García Cubas, 1912, p. 265.
..... (1852-1894)" en Michc\ Bertrand y Richarc dllll . , "111,"'0 Si .rrn, Euolucián del puebio mexicano, pp. 184-185.
l
scoallCS ' . \07-\30.
11/.1' lntln», XIX"-XX' si/cll'S, p,1I"(s, .NltS, 200 \, pp. .
1 102 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA
lIS RI'I' RA 1 E LA 111 '1' ¡tIA y NS'I'RU JÓN DE LA NACIÓN EN MÉXICO 103

1«( , y p r término el magnífico desenlace de la entrada del ejército en la capi-


d ' ser portavoz del pueblo; objeri-
la nación deberá ser imparcial cuan ~ intenta te de la mexicanidad; fi- 1 il".~') spués de la tempestad viene la calma, En los historiadores del perio-
, ibi 1 eXJcanos como par do .xiste en ese sentido la conciencia de escribir una historia justiciera pero
va cuando intenta mscri Ir a os m , "1' roria de perfeccio-
, , d de una secuenCla CIVIIza qll ' al mismo tiempo atraiga el interés de los lectores,
nalmente, debe insertarse entro C b se en estos dispositivos, la
, d la raza humana, on a " La forma del juzgado civil nos ilustra sobre la doble función que jugará
namiento constante e d' 1 d 1 lucha de contranos, arrugo-
e id 1 1 asa o sera a e a , 111 pr ducción histórica después de 1850, Al tiempo que se imparte justicia so-
trama prelen a para re atar e p " ' '1 hi 'política y militar alm-
'1' 'S pnvileglara a isrona 111 I pasado se promueve la formación del ciudadano universal mexicano, En
enemigo, famllar-extranJero, e d 1 b as' avanzados frente al
innios eosrurosm uencia, la investigación y escrituración del pasado deberán proporcio-
tentar explicar el avance y 1os tnun o d OIlS'
' ' tra en el segun o caso, 11111'igualmente la ilustración para comportarse adecuadamente en el presen-
atraso de otros. M eXJCOse encuen 1 di " los periodos históricos en
GarCla'balIcaz cera, por ejernpw. ' mp o Iscnmma" d mática provocada por 11, I~nlo expuesto se alcanza a advertir una paradoja: la historia regulada por
"d r A mayor rension ra III~ iriterios científicos deberá cumplir tareas análogas a las que cumplía la his-
función de su tensión ramatica- drá público interesado en la
, 1 b ndos se ten ra mas IlId!l n el periodo prenacional, es decir, la de ser maestra para la vida, Al tiern-
los enfrentamlentos entre os a, fl' -la conquista y la
'1 entos de mayor con reto 1111 qu instruye sobre la naturaleza del pasado, ha de promover en el aprendiz
historia, Por esa razon, os morn , de rupturas son más apre-
, d enfrentamiento y , , 1111 'v S hábitos de pensamiento y razonamiento,
independencla- momentoS e 11 1 to trayecto del periodo novohls-
ciados por 1os h'istorra iad ore s que e argo, y en 1 " de la histonogra , ['la, Así, la historia enmarcada por la búsqueda de "regularidades" adquiere en
1f ' miento y evo ucion 1 periodo nacional una función peda ó ica altamente rnoralizadora, Al seguir
pano,56 Sin ,comprender e, unclon~entitud los historiadores de entonces se
111 1 in amientos impuestos en los jurados republicanos la historia se constitu-
Icazbalceta Juzga que debido a esa bl ' iento de los hechosv" Des-
lozí mero esta eClmle \'1 rn un espacio de escritura orientado a inculcar en el pueblo un espíritu de
contentaban con 1a crono ogla o , ersa en la inestabilidad e
, 1 hi 'a se muestra inm 111 ti -ia universal. Esos espacios -en palabras de uno de sus voceros- mate-
pués de la independenCla, a isron d 'la atracción por la [ectu-
, 1 1f el po er evocatlVO y , ' ,111 iznn "a los ojos del vulgo la idea de responsabilidad de la conducta hurna-
incertidumbre, o cua avorece d or alto que se escribe his-
" id no se pue e pasar p 11,1, 01 liga a todos a sentir solidaridad para la protección mutua; constituye
ra de la hlstona, En ese sentl o, '58 C' facilita dice Icazbalceta, la
, d 1 d 1 velíscica uanto , 11111 ':lcedra de moral social que se levanta en comarcas a donde no llegan sino
toria en medio e auge e a no ' 1 'dad de acción y de inte-
labor del historiador "el contar con una comp eta uru , III1'S rayos de civilización'l."

, ' ' ' rnas externas durante un periodo entorpece


56 La ausencia de las relaciones polmcas m,te, y 'aun cuando a fuerza de In-
, '" d sus pnnclpales recursos, y , 'C:
la tarea del escritor y 10 deja sin uno e "d h h islados y muchas veces inslgOlrl- EL POSITIVISMO Y LA HISTORIA
, id 1 narraclOn e ec os a d I
genio haya conseguido inspirar VI a a a la necestid a d dee mterru i mpirla a cada paso el hilo e os
11
cantes viene todavía a estre arse contra hav i ue baste para disimular esta repc-
, bi d' No ay mgeOlo q 1 ¡ un idera la alocución pronunciada por Gabino Barreda el 16 de septiem-
sucesos. con la noticia del cam 10 e virrey, d (') or necesidad casi siempre con aS
, ' lento espresa o SIC p ,, 111. de 1867 como el inicio del proyecto estatal positivista en materia de cien-
tición continua del mismo aconteClm , id d d 1 1 n y del interés de la narraclOn; ~
, " de la UOl a e pa , 11, instrucción pública y educación.v' Empero, si se revisa su "oración cívi-
mismas palabras [ .. ,] con grave per¡UlclO, 'al 'o hace más que aparecer Y renrar-
1 pnnclp personaje n b 1
lo que se agrega que en muc h os casos e , ' ' al" Joaquín García Icaz a cera, 1" r podrá ver que no hace sino reiterar y exaltar principios de la ciencia
'al a 01 en bien 01 en m ' ,
se, sin dejar en pos de sí rnemorta gun,' r r' l de Bu' toria y de Geografía, t. IV, MéXICO, Ittlltlnna esgrimidos anteriormente por el Conde de la Cortina sintetizados
,,, D" nano unwen«
"Historiadores de México". en ICCIO 137, tt l••, nociones de regularidad, evolución, progreso y finalidad. Quizás la no-
Tipografía de Rafael-Librería de Andrade, 1854, p,
d,ul del discurso de Barreda radica en la importancia dada al aspecto "filo-
57 Ibidem- 11 '1 ucedieron los tormentOSOS días de la guc,
" I 110 normativo" de la nueva escritura de la historia.v' El ministro de Ins-
58"Al stlenclO y rranquiuilid a d de aque os slg os, s b d ovimienro a su narraci ió n, tia.
. hi . d antes no acerta a a ar m ., d .
rra de independenCia. El ¡stona or que los ori os caudillos todo mreres. to a un'
.) . Muertos os pnmer M 1 \'1 ldem.
(
ieza ahora en el. estrerno SIC contrano. . d '11 os y ladrones. Preséntase ore os
P 1 f labennto e guern er . '" Antonio Ramos Pedrueza, Conforencias, México, Eusebio Gómez de Puente, 1922, p. 121.
dad de acción desaparece en e con uso la unid d. pero cuando a su vez también su
. I. és y restablece a uru a , 1 1 ., 1, opoldo Zea, El positivismo en México. Nacimiento, apogeo y decadencia, México, FCE,
or algún tiempo reantma e inter •• d . es desenfrenadas, en e que so o
YP da si .nmenso caos e paslOn I , pp. 105-147.
umbe, entonces ya no que a S100 un I . al campaña de Mina [... ] Pero o qu
lurni 1 breve pero mmort " rb'd ni Roldán Vera, op. cit., pp. 26-7. Para una ampliación de la noción "normativa' del posi-
01'01' . orno un punto ummoso a .' I bl s en reposO y bienestar. 1, I em.
. b Ciertamente OSpue o
p '1'<1(0In hist ria en atractiVO, gana an
104 GUILLERMO ZERMENO PADILLA
ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCION DE LA NACION EN MÉXICO 105
trucción Pública del presidente Juárez aparece entonces como su artífice y
cia a Lamartine, y ti) el historiador, a la manera de un ." ,
orquestador. Se advierte también que su discurso, a diferencia del conserva-
lla", y por esa razón ejerce una verdadera "magistratur~~~~' ve, examina y fa-
dor, no está marcado por la melancolía sino por el optimismo producido
por el triunfo militar ante las tropas del ejército de Maximiliano de Habs-
burgo. En ese sentido, el predominio cultural resultado de un triunfo mili-
Dentro de una concepción evolutiva de la hi
militares tienen una relevancia especial en la m
cipal es ex liear'
'1
e:
os hechos P?líticos y
e 1 a en que su cometIdo prin-
tar puede dotar a la escritura de la historia de un mayor grado de chovinismo ción de lothech por que unos pueblos triunfan y otros fracasan, Esta valora-
os no es una novedad del periodo cc '" "
y de reforzamiento del sentimiento de grandeza y eternidad. La historiogra-
gos se encuentran en historiadores del periodo "co~~:~:~~:': ~: que:s ras-
fía liberal no hace sino continuar el modelo historiográfico "conservador",
Orozco y Berra y Joaquín García Icazbalceta Por eie mo anuel
pero al mismo tiempo intentará borrar sus huellas al situado del lado de los perspectiva política y militar permite identifi;ar los J mplo para ~c~balceta la
perdedores.P Se implanta a continuación como el modelo hegemónico de una historia concebida como ea bi " momentos cu mInantes de
interpretación histórica; un modelo de ciencia histórica de cuño positivo, ~le un mayor interés para los le:o~:: ;;~~::::¿lEe~te aspecto.~s el que tie-
es decir, un saber dependiente de leyes y que mantiene su fe en la unidad Inestabilidad en el presente se incrementa el int ' , este senn o, ~ mayor
del método científico. El proceso de implantación de la "filosofía positivis- a mayor estabilidad menor atracción por el
L H' . pasa o,
6f
edres or el pasado y VICeversa,
ta" en las formas de la historia se inició con la reforma y desaparición .de la
,: ,Istona como destino se inicia en Icazbalceta con la '
antigua universidad en 1856 yel ascenso al poder académico de los positi- lcl Ejército Trigarante en la ciudad d M' ' entrada triunfal
vistas.P" II'berales, el ingreso de Juárez y d e eXlCOen 1821 En
',. Ía ci .
bi
carn 10, para os
1
No se trata de enunciados programáticos aislados sino de la formación 8 .ñala la celebración de la "segu~;: i~~:CltO~n a,~~udad de México en 1867
histórica de un consenso alrededor de la forma de proceder frente al pasado. t rnncés. Aun siendo distintos di pen ~nCla , en este caso del ejército
En una de las primeras síntesis "teóricas" sobre el modo moderno de escribir y istantes en el tIempo d d ' .
el . naturaleza militar que bli al' d se trata e os episodios
o Igan narra or a d . ís I '
la historia elaborada por Manuel Larráinzar (1809-1884) en 1867, el año en 111.' tumbrados de la historio afí ejar arras os anacrOlllsmos
que Barreda pronunció su discurso, se encuentra una definición de la historia /lológica de los hechos.68 gr la premoderna o la simple enumeración cro-
en la que se mezclan las enseñanzas de las autoridades clásicas y modernas
¿Cómo valorar entonces la conrrih " 'fi
(Mably, Chateaubriand, Larnartine) y otros autores franceses menos conoci- 111. 'Ioriografía moderna?E dé d uCldo~es~eCl rca del positivismo en la
1, " ' ~ n on e se po na situar 1 bili
dos. Entre sus rasgos sobresalenf'a) Eb establecimiento exacto de los hechos I'on ervador" de los lib al ? C id e gesto esta 1 izador o
mediarÍreIa co;'s-;fta de ras "fuentes más puras" a fin de extraer "la verdad", b) er es. onsi ero que ese r
'''''/lCe en el programa de ref 'al . d asgo se encuentra básica-
los hechos deben exponerse "en el lenguaje más adecuado, para que puedan orma SOCI ,sIen o la reform d 1 ' ,
I"'/ls:lmiento su condición ' 69 D ahf ,a e as CIenCIasy del
llegar a la posteridad sin cambio ni alteración alguna"/e) .1 discurso del his- necesaria, e 1 que la Implantación del positi-
toriador "debe parecerse a un espejo fiel, que reproduce os objetos tales como
11\ José M
' Lar " "
los recibe, que no los altera ni muda, ni en la forma ni en el color" en referen- . ana rainzar, 'Algunas ideas sobre la historia . .
• 11 ( lnlmence la cOntemporánea d d I declaraci . y manera de escribir la de México,
"••. ' es e a ec aracion de mdepe denci 182 h
, 1f I~ •
)'.scudio presentado ante la Soco d d M' d n encia, en 1, asta nuestros
tivismo y la semántica polivalente del término véase Leszek Kolakowski, La filosofia positiuistn, le a exicana e G fl E dí
\ ()"Iegay Medina, Polémicas ensa . eogra la y sta rsncaen 1865, en Juan
México, RE!, 1993. I !'I/OI, p. 153. Y !yos mexICanos en torno a la historia, México, UNAM, 1992
63 Un ejemplo de la "depuración" del legado hisroriográfico "conservador" es la obra kl 1,1. loa ' G ' I b
. aqurn arcia caz a1cera, "Historiadores d M"" .
presbítero de Lagos, Agustín Rivera, quien inspirado en las reglas de la "crítica" de Jaime Balmcs "I/dem, e eXICO, op. cu., p. 137.
escribió una "biografía y juicio crítico de don Lucas Alamán como político y como historiador", "'I/dcm.
en Principios críticos sobre el virreinato de la Nueva España y sobre la revolución de independeurin
"" S . requiere una historia cultural del ...
escritos en Lagos, México, SEP, 1922, pp. 239-284. Aun cuando sus escriros corresponden posmvismo para comp d . I
al pc
'1' 11,,11 11\" de un modelo sociológico antiliberal (al ren er mejor a recepción y
riodo anterior fueron republicados en 1921-1924 como parte del programa educativo y uhu 111 11 I Mili), esrabilizador es deci " menos en el sentido de la filosofía de John
ral de José Vasconcelos dentro de la colección "Clásicos Universales", alIado de Hornero, 1'111 , r, en esencia antlUróplco D d
I " "'(' 'ió ·1golpe de Estado d NI' III . e acuer o con Kolakowski "Com-
tón, Dante, Tolstoi, Esquilo, Plutarco, etcétera. e
l'"11 apo eon porque pen b di
1111 )111 ·d·, on el riempo si I I . sa a que una ictadurn privada de
6-i Rafael Sánchez Vázquez, Génesis y desarrollo de la cultura jurídica mexicana, Méxi o, )':11 1• ," 1,d"d '/1 ·1 spüiru orgánico ' se a comp era con una Id l' 'al d
. Ía uni eo ogra SOCI a ecuada, transformar
torial Porrúa, 200), pp. 568-603. '
1•1 "w ItI, /.1/ Jilosojlfl positj¡Jjsta, , restaurar a unidad dese d d I id [f .
pp. 68-69. ' a a e a VI a po mea y dela fe". Ko-
106 GUILLERMO ZERMEÑO PADILLA
ESCRITURA DE LA HISTORIA Y CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN EN MÉXJCO 107

vismo se mueva en tres planos: el lógico (de lo más simple a lo más comple-
consiguientes de profundo y exacto raciocinio, en causas y efectos de un gran
jo), el pedagógico (establecimiento de este orden en la mente del niñ~) '( el
proceso sociológico... Por eso ya en la historia los grandes sucesos no se conside-
histórico (una teoría de la evolución de los tres estados)." Este procedimien-
ran como el fatal cumplimiento de inescrutables designios de la providencia [... ]
to se entroniza en México después del triunfo militar de los liberales en 1867.
Los datos para la resolución del problema se buscan en los luminosos archivos de
En el campo de la historia, por ejemplo, el programa diseñado por Larráinzar la ciencia.P
para escribir una historia general de México desde la inde~en~encia,:I pue~e
verse como la base del desarrollo de la obra cumbre de la historiografía del re-
. La constr~~c.ión de esta nueva ciencia de Estado basó uno de sus princi-
gimen liberal positivista: M~a través de lo!.!!g!o~(1884-1889), coordinada
pIOSen la posibilidad de desarrollar un lenguaje universal sobre lo mexicano,
por el general Vicente Riva Palacio.
a partir de fijar en tinta con exactitud hechos y descripciones unitarias de los
El rasgo predominante_ delgiro positivista, n<?!~elaciona tanto con la for-
eventos sucedidos. Esta fue precisamente la pretensión de la obra histórica es-
maci6n ck-~;;:~i~d;danía· republicana. Este aspecto ya está presenteaesCle el
crita por Justo Sierra, Evolución política del pueblo mexicano.73
orígéñ de fanación.-I)espliés de la declaración de intenciones de Lucas Ala-
mán de 1823, la década de 1840 puede verse como la etapa de los cimientos
de la nueva historia nacional. El triunfo liberal de la década de 1860 no hace
CONCLUSIONES
sino continuar y hacer extensivo a todo México el programa previamente tra-
zado por los conservadores. Riva Palacio sintetiza este proceso:
'1 des~rrollo de una nueva ciencia de la historia comenzó a cobrar mayor re-
l vancia durante la década de 1840 yes obra, fundamentalmente, del partí-
La historia en los tiempos que alcanzamos, ha tomado un carácter más elevado y
~o conse~ado~. En torno del vocablo "ciencia" se agrupó una doble dirnen-
más noble: no es ya la relación más o menos florida de los acontecimientos que
sión sotenológIca después de la derrota con Estados Unidos: 1) la de liberarse
han pasado, ni el inocente pasatiempo del escritor y de los lectores; es el examen
1 1 sentimiento de humillación mediante el engrandecimiento de la patria, y
filosófico y crítico de las causas que han producido los grandes acontecimientos,
) la de prepararse "científicamente" para futuras batallas. La falta de cohe-
el estudio de las terribles y consecutivas evoluciones que han traído a la humani-
si n interna podía ser subsanable en el campo simbólico mediante la forma-
dad y a los pueblos al estado de civilización y de progreso en que se encuentran;
rión de un discurso histórico y geográfico homogeneizador. Esta función se
es el conjunto de datos ciertos para despejar esas importantes incógnitas que per-
,':alizó mediant.e la ope~ación de coleccionar todas la piezas en un lugar apro-
sigue la sociología.
pindo (El ArchIVO Nacional, los museos, los monumentos, los diccionarios,
(" rera), y la labor de investigación para dar a conocer la verdadera historia
En Riva Palacio se encuentran también los elementos para comprender
ti • México. La generación de Lucas Alamán y del Conde de la Cortina se sin-
cómo el saber histórico moderno quedó envuelto en la "ontología positivista":
I ¡ó llamada, en ese sentido, a sentar las bases del discurso histórico nacional
qll ' hiciera justicia a los progresos en la construcción política de la nación.
y es porque se realiza en nuestros días una evolución científica: la filosofía meta-
física después de haber sustituido a la escuela teológica, cede el campo a la cien-
cia positiva, en cuyo periodo. entra ya resueltamente la humanidad. La historia, Vicente Riva Palacio ~n su biografía sobre el historiador José María Roa Bárcena. José
, 7l

que no podía quedar fuera de ese movimiento, toma un nuevo aspecto tomando Monasterio (coord.), Vicente Riva Palacio, Los ceros. Galena de contempordneos, México,
( )1' 1'1.
a
111 rhuro Mora, 2 ed., 1996, [1882), p. 308. Vicente Riva Palacio, "Hernán Cortés. Ensayo his-
como segura base no los razonamientos a priori ni los sistemas preconcebidos, no
1I I ¡'O Y filosófico", en José Ortiz Monasterio, selec. y prol., Vicente Riva Palacio, México, Cal y
el conocimiento de hechos sin más dependencia entre ellos que la cronológica,
11111', 1998, pp. 476-477. Para profundizar en la obra hisroriográfica de Riva Palacio véase José
sino las relaciones que necesariamente enlazan entre sí a todos esos acontecimien- t ), I /, Monasterio, "La obra hisroriográfica de Vicente Riva Palacio", tesis de Doctorado en His-
tos y que los determinan, que los convierten de cifras aisladas en antecedentes y '"I 11, Méxi o, Universidad Iberoamericana, 1999.
11 La Evolucion politica del pueblo mexicano sintetiza y culmina la interpretación "liberal"
di 111 h iSl(~ria nacional de México. Se trata de dos textos publicados entre 1900 y 1902, que fue-
70 Augusto Comte, Discurso sobre el espiritu positivo, Buenos Aires, Aguilar, 1982 [1844).
'"" I 'l'0Mldos miÍs tarde en 1940 en forma de un solo libro. Es la obra del ministro de Educa-
71 José Marta Larráinzar, op. cit., pp. 142-255.
1 1 " ". P()rlll'io Díaz, que logró sobrevivir en el siguiente régimen de la Revolución mexicana.
108 CUILLERM :.c.ERMEÑ PADILLA ESCRITURA DE LA HlSTORIA y CONSTRUCClÓN DE LA NACIÓN EN MÉXlCO 109

Dejó a las siguientes generaciones la labor de proseguir la tarea y llevada a su .,. .históri.co moderno en el que se inscribe la historia nacional deja ver la
conclusión.?? '()l1tll1gencla en las formas de producción del pasado.'?
La resignificación en México del término historia durante este lapso se . La ~parición de la historia en el siglo XIX corrió paralela al desarrollo de
puede seguir de la mano del partido conservador en una coyuntura sociopo- I:~,111gel1lerí~-: geografía ~ísi~as y.humanas ocupadas en el reconocimiento y
lírica y militar específica: la derrota de México frente al ejército estadouniden- ll:lnsf?rmaClO~ del espaclO (incluido el cuerpo de los individuos); en tanto la
se entre 1846 y 1848. Uno de los efectos colaterales de la derrota mexicana historia ~e.dedicaría al conocimiento de la transformación de las cosas y los
consistió en profundizar la nec!:.~dad d~~~c:~istoria~onal sobre ()b~etos frslcO~y humanos a través del tiempo. Sin dejar de prestar atención a
nuevas bases epistemolÓª~n primera instancia, el discurso se dirigió a los la rrnportancia estratégica de la "nueva ciencia" en el ámbito político y mili-
miHra:reseñc:argaaós- de defender a la patria y progresivamente este imperati- tnr .el desarrollo de la historiografía en el siglo XIX semeja en el campo de la
vo se hará patrimonio de la ciudadanía en general, en especial gracias a la in- 'S ritura, como señala De Certeau, los procesos de colonización y conquista
termediación de la hegemonía político-militar liberal." En ese sentido, fue la que .ocurren en otros terrenos: para el "engrandecimiento" y "ornato" de la
causa militar y no sólo la política la que sustentó y alimentó primariamente a I atria.?"
la nueva historiografía de cuño nacionalista. Edmundo O'Gorman ha sido quizás uno de los escasos historiadores del
"'~G- dis~i~~i6t;-~~-;;elib~ra¡es"y co~~~rvadores que se desarrolló en el cam- I~.riodo profesional ~ue reveló el carácter ambiguo de la historiografía de cuño
po político es insuficiente para entender la formación del discurso histórico liberal. Sus ensayos c~rcularon aliado de esta tradición y emergen como piezas
moderno." Los precedió a ambos la formación e incorporación del canon de rnras sobre un fondo Interpretativo liberal-positivista de la historia nacional. Esta
la ciencia como requisito para gobernar a una nueva entidad política emergen- i~1terpretación fue tenazmente construida a partir del triunfo liberal sobre el par-
te. El a priori científico ocupa paulatinamente el a priori teológico moral del 1I lo conservador, pero también sobre el ejército francés en decadencia durante
antiguo régimen. El estudio histórico de la estadística constituye una guía ade- In segunda mitad del siglo XlX. En su ensayo La supervivencia política novo-his-
cuada para identificar la desvinculación paulatina de la ciencia y la moralidad. firma. Monarquía o República O'Gorman ha contribuido a revelar esa borradura
Sin embargo, este proceso fue más complejo de lo previsto. La historiografía -n ubie~t: en la forma del.saber liberal: la que denomina como supervivencia de
nacional asumió una función para la cual supuestamente no estaba destinada: I.~tradlCI.on e~ ,la moderl1lda~, es decir, aquel territorio marcado por la repetí-
la de servir de maestra para la vida. La historia, en otro escenario, continuó 16n y relteraClon de lo ya sabido reforzado en prácticas rituales cotidianas. Estas
siendo un saber moral o una ciencia de las costumbres. De ahí la importancia I,).r~kt~casfuero~ aludidas, c~mo vimos, por A1amán cuando frente a la impa-
de la historia en los planes de enseñanza y de educación cívica. (~ ncia de los Irb.eralesmenCIOnaba la necesidad de devolver el pasado a los me-
Uno de los principales logros de la historiografía liberal consistió en de- XI 'anos, Esta teSISrecordada por O'Gorman al conmemorarse el centenario del
sarrollar una versión de la historia como proceso, pero como si se tratara de 1 riunfo Iiberal.?? no recibió la acogida debida en la década de 1970 debido al
una esencia. Ecos de esta formación historiográfica se siguen encontrando en p 'so que tenía entonces en las universidades la versión positivista alternativa a la
muchas obras históricas del periodo profesional. La historia de México apare- versión liberal: el materialismo histórico.
ce como si se tratara de una naturaleza humana inmutable. Pero el mismo pro-

74 A1amán falleció en 1853, precisamente cuando aparecía el primer volumen de esta obra 77 Véase Michel de Cena u, La escritura de la historia, México, Universidad Iberoamericana
enciclopédica. ¡1)9,3,pp. 27-28. Es un dato que es 'posible en~omrar en uno de los principios desarrollados po:'
75 Véase Tadeo Ortiz de Ayala, México considerado como naci6n independiente y libre, 1832;
AII~uSto Cornte (1798-1857). La misma ciencia (y en consecuencia la historiografía moderna) es
José Justo Gómez de la Cortina, Cartilla historial o método para estudiar la historia, Madrid, Euse- ¡1I1I.tede la histori.¡ de la Ciencia. De modo que el establecimiento de las leyes del desarrollo his-
bio Aguado, 1829 (México, 1840). Un análisis detallado de estos textos se encuentra en Eugenia ~,Ineo posee~ también un carácter sociológico y, en consecuencia, histórico. En ese sentido, el
Roldán Vera, op. cit. pOSItiVismo de Cornre, es una forma de "historicismo" el' Kolakowski L filo ,1: ...
. :/. . i.a sopa positunsta,
76 Por ejemplo Luis Chávez Orozco en la década de 1930 no consigue descubrir la unidad I'p. 70 - 7 1 Y 87-88.
que subyace a la contradicción tradición-modernidad, a partir de la cual cree comprender la obra 78 De Cerrau, La escritura de la historia, pp. 78-79 y 84-90.
de Lucas A1amán. Luis Chávez Orozco, "Lucas A1amán" en Historia de México (I808-1836), Mé- , 79Edmundo O'Gorman, La supervivencia política novo-hispana. Monarquía o Repúblicfl, M _
xico, INEHRM, 1985 [1947:, pp. 267-301. IlO, UlllvefSldad Iberoamericana, 1986 [1967].