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Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología (2015) xxx, xxx---xxx

Revista de

LOGOPEDIA, FONIATRÍA y AUDIOLOGÍA


www.elsevier.es/logopedia

CASO CLÍNICO

Trastorno específico del lenguaje: subtipos de una


patología compleja
Juan José Buiza a,∗ , María José Rodríguez-Parra b y José Antonio Adrián a

a
Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico, Facultad de Psicología, Universidad de Málaga,
Málaga, España
b
Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico, Facultad de Psicología, Universidad de Granada,
Granada, España

Recibido el 9 de mayo de 2014; aceptado el 18 de septiembre de 2014

PALABRAS CLAVE Resumen Existen distintas propuestas sobre marcadores psicolingüísticos y sobre taxonomías
Trastorno específico del trastorno específico del lenguaje (TEL). Este trabajo presenta los resultados obtenidos en
del lenguaje; 8 tareas psicolingüísticas por 2 grupos de niños: 31 niños con TEL (GTEL) y 31 niños igualados
Evaluación en edad cronológica (GC). Las tareas han sido elaboradas ad hoc para valorar los marcadores
del lenguaje; psicolingüísticos en las 4 áreas clásicas: fonología, morfosintaxis, semántica y pragmática. En
Taxonomía; primer lugar, se comprueba que los niños del GTEL rinden significativamente peor que los niños
Subtipos de lenguaje del GC en las 8 tareas. En segundo lugar, un análisis de conglomerados K-medias clasifica a los 31
sujetos del grupo TEL en 4 conglomerados. En tercer lugar, un análisis discriminante comprueba
si la clasificación clínica hecha a priori se mantiene tras los resultados del estudio. Se presenta
el perfil de los conglomerados y se discuten sus características respecto a los subtipos de la
taxonomía clínica de Rapin y Allen. Finalmente, se analizan las similitudes y diferencias entre
ambas tipologías. Los resultados obtenidos ayudan a esclarecer los marcadores psicolingüísticos
del TEL en niños de habla española y refuerzan la utilidad clínica de su clasificación en subtipos
y la vigencia de la taxonomía de Rapin y Allen.
© 2014 Elsevier España, S.L.U. y Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología.
Todos los derechos reservados.

KEYWORDS Specific language impairment: Subtypes of a complex disorder


Specific language
impairment; Abstract There are various proposals for psycholinguistic markers and for taxonomies of speci-
Language evaluation; fic language impairment (SLI). This study presents the results obtained in eight psycholinguistic
Taxonomy; tasks by two groups of Spanish-speaking children: 31 children with SLI (SLI) and 31 children
Linguistic subtypes matched for chronological age (CA). The tasks were developed ad hoc to assess psycholinguistic
markers in the four traditional areas: phonology, morphosyntax, semantics and pragmatics. Firs-
tly, we found that SLI group scored significantly worse than CA group in the eight tasks. Secondly,
∗ Autor para correspondencia.
Correo electrónico: jjbuiza@uma.es (J.J. Buiza).
http://dx.doi.org/10.1016/j.rlfa.2014.09.005
0214-4603/© 2014 Elsevier España, S.L.U. y Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología. Todos los derechos reservados.

Cómo citar este artículo: Buiza, J. J., et al. Trastorno específico del lenguaje: subtipos de una patología compleja. Revista
de Logopedia, Foniatría y Audiología (2015), http://dx.doi.org/10.1016/j.rlfa.2014.09.005
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a K-Means cluster analysis distinguished five clusters within the 31 subject of SLI group.
Thirdly, a discriminant analysis checks whether an a priori clinical classification is maintained
after the study results. We present the profile of these clusters and discuss their features regar-
ding Rapin & Allen taxonomy clinical subtypes. Finally, the similarities and differences between
the two classifications are analyzed. The results obtained in this work help shed light on the
psycholinguistic markers of the Spanish-SLI and reinforce the clinical utility of its classification
into subtypes and the validity of the Rapin & Allen taxonomy.
© 2014 Elsevier España, S.L.U. y Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología. All
rights reserved.

Introducción consecuencia, la clasificación en subtipos se propone como


un medio de organización y como un camino eficaz para
Desde hace más de 40 años, investigadores y clínicos tra- avanzar en el diagnóstico y en el tratamiento del TEL.
bajan para determinar si hay diferentes tipologías en el Una revisión teórica sobre las distintas clasificaciones que
trastorno específico del lenguaje (TEL). En la base de esta se han propuesto se puede considerar ordenada en 2 gran-
búsqueda está la propia heterogeneidad del cuadro y el poco des apartados: uno correspondiente a las realizadas desde
acuerdo existente acerca de si los criterios para definirlo han la perspectiva de clínicos y educadores, y otro referido a las
de ser de exclusión o de inclusión. Esto es visible incluso formuladas por la investigación experimental.
en la distinta terminología que históricamente se ha utili- En primer lugar, las taxonomías clínicas se basan en casos
zado para denominar el trastorno: afasia infantil (Gesell y valorados y tratados por los profesionales de la medicina, la
Amatruda, 1944), afasia de desarrollo (Morley, Court, Miller educación, la psicología o la logopedia. A partir de las obser-
y Garside, 1955), afasia congénita (Ingram y Reid, 1956) y vaciones, el seguimiento y la puesta en común de casos,
disfasia (Benton, 1964) son algunos ejemplos. Hoy día parece el clínico señala las características más destacables y las
estar consolidada con un amplio consenso la denominación estructura en agrupaciones o subtipos. Posteriormente, al
de Specific Language Impairment (SLI) (Leonard, 1981), tra- identificar los rasgos de un caso determinado, los compara
ducida al español como TEL. con esas agrupaciones y adscribe al sujeto a un subgrupo
Esta diversidad se concreta aún más si se considera teórico que tiene un patrón de lenguaje definido. Además,
la amplia cantidad de marcadores lingüísticos que pueden gracias a este diagnóstico categorial puede inferirse cuá-
apreciarse en el perfil diagnóstico. Así, algunos de los suje- les van a ser las características que aún no se han podido
tos que presentan el trastorno pueden caracterizarse por observar directamente en dicho sujeto.
tener una especial dificultad en la expresión fonológica; Como una propuesta de clasificación en subtipos, los pri-
otros, por la alteración gramatical de los enunciados o por el meros intentos serios llegan de la mano de Ajuriaguerra
pobre manejo del discurso; otros, por las limitaciones para (1973), quien distingue entre audiomudez (asociada a
comprender el mensaje, aunque con cierta suficiencia en la trastornos complejos de la percepción auditiva), audiomu-
producción; y otros, por sus dificultades para mantener una dez dispráxica (con articulación deficiente, agramatismo y
comunicación asertiva y apropiada al contexto. Adicional- pobreza de vocabulario expresivo) y disfasia (con trastor-
mente, también es notable la variabilidad en la intensidad nos de la expresión y la comprensión), con una gravedad
con que se presentan estos marcadores lingüísticos. mucho menor que los anteriores grupos de audiomudez. Por
Estamos, pues, ante una población caracterizada por su parte, en un intento de unificar el cuadro, Launay (1975)
una amalgama de marcadores que hace que el diagnóstico distingue en un mismo continuum a la disfasia propiamente
no sea fácil. No todos los individuos que cumplen con los dicha de las disfasias graves (afasia congénita de expresión,
criterios generales para ser diagnosticado como TEL reúnen afasia congénita de recepción, audiomudez, sordera verbal
todos los marcadores que se han ido señalando por la litera- y agnosia auditiva).
tura científica o por la experiencia clínica. Por consiguiente, Una de las tipologías a las que más se ha recurrido, por
una alternativa seria para su estudio es la de aceptar la exis- su simpleza, es la que propone la distinción expresivo vs
tencia de subtipos en este trastorno e intentar delinearlos receptivo o mixto. Atendiendo a los datos clínicos, se con-
con precisión. sidera que la afectación de la comprensión del lenguaje
En esta línea, son numerosos los estudios que subrayan repercute en la capacidad de expresión, de ahí que se hable
la diversidad de características lingüísticas y no lingüísticas también de trastorno mixto. Por contra, la alteración de la
que pueden encontrarse en este colectivo, y que justifican expresión se presenta independientemente y no presupone
la existencia de grupos diferentes que responden a fenotipos la de la recepción verbal. Esto ya parece más discutible y
distintos (v.g., Bishop, 1992, 1997). Sobre este supuesto, los ha planteado serias reservas, muchas de ellas basadas en
niños que conformen un determinado subtipo serán aque- resultados experimentales (v.g., los estudios de Blumstein
llos que compartan los mismos marcadores o el mismo perfil en 1995 sobre neuroimagen) que no avalan la independencia
de dificultades. Ese subgrupo destacará por sus rasgos par- de procesos cognitivos en actividades de producción y com-
ticulares, fallará de manera similar en el procesamiento de prensión del lenguaje. En esta tesitura, Bishop (1997) señala
la información y tendrá los mismos déficits funcionales. En que la mayoría de los niños con TEL tienen algún problema

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de comprensión y que la distinción entre subtipos expresivo concluye que hay un conjunto de alteraciones que son comu-
y receptivo es más una cuestión de grado que una división nes a niños con trastornos de lenguaje y a autistas, pero
nítida. Incluso, la clasificación de un individuo como un caso propone la definición de un perfil de sujetos con déficit
de trastorno expresivo o receptivo puede cambiar con la pragmático del lenguaje (Pragmatic Language Impairment
edad. [PLI]), un subtipo que no debería ser considerado autista
En relación a esto, Leonard (1998) hace notar que ni tampoco TEL. El reciente DSM-V (American Psychiatric
prácticamente en todos los estudios sobre TEL aparecen cla- Association, 2013) incluye un denominado trastorno prag-
ramente diferenciados 2 subgrupos: niños con limitaciones mático del lenguaje que parece dar una respuesta a esta
en la producción fonológica o sintáctica, y niños con dificul- cuestión. De cualquier manera, conviene insistir en que la
tades en la comprensión en esas mismas áreas lingüísticas. taxonomía de Rapin y Allen sigue siendo aplicada hoy día tal
Ahora bien, en una revisión posterior, Leonard (2009) cues- cual se presenta aquí, y que han sido varios los intentos por
tiona la existencia del trastorno expresivo puro y señala, validar empíricamente esta clasificación.
entre otras razones, que en tareas como la recuperación de En cuanto a las clasificaciones que se han planteado
palabras o la formulación de oraciones están implicados pro- desde el campo experimental, los trabajos que las sustentan
cesos de recepción y de conocimiento del lenguaje. Además, han seguido métodos cuantitativos de carácter psicométrico
plantea que los métodos existentes para evaluar las habili- y psicolingüístico. En unas ocasiones, el objetivo es el de
dades de comprensión no permiten descartar con certeza la establecer una tipología a partir de los resultados estadísti-
existencia de ciertas limitaciones en esta dimensión, aunque cos. En otras, se busca la identificación de alguna tipología
esto no se refleje en los resultados de los tests. clínica mediante estudios de laboratorio.
Otros autores, por el contrario, reiteran que son muchos Uno de los estudios pioneros es el de Aram y Nation
los estudios que plantean la independencia de la altera- (1975), que establece 6 grupos de niños con TEL, dife-
ción expresiva sobre la de comprensión verbal (Evans y renciados por un patrón lingüístico diferente. Distingue
McWhinney, 1999). Por ello, defienden esta clasificación en los subtipos conforme a los aspectos predominantes en su
2 grupos, insistiendo en el hecho de que hay una coincidencia lenguaje: pobreza generalizada en rendimiento verbal, defi-
general en que estas son las 2 formas en que se diferencian ciencia en comprensión y producción, buen rendimiento en
la mayoría de las veces los TEL. la comprensión pero malo en la expresión, buen nivel en
En cualquier caso, la dicotomía expresivo vs recep- comprensión y leve deficiencia en expresión, déficit sig-
tivo o mixto sigue teniendo una aceptación mayoritaria nificativo en la fonología y algo menor en la producción
por parte de clínicos e investigadores, y es recogida en sintáctica, y dificultades moderadas en la mayoría de las
sistemas formales de clasificación como la CIE-10 (World áreas lingüísticas. Mucho más escueto en sus resultados es
Health Organization, 1993) y el DSM-IV (American Psychiatric el trabajo de Wolfus, Moscovitch y Kinsbourne (1980). En
Association, 1995). No obstante, aunque contribuye a faci- su estudio distinguen solo 2 grupos: uno calificado de défi-
litar la distinción entre los sujetos con TEL, debido a su cit en producción fonológica y sintáctica, y otro, de déficit
carácter de taxonomía amplia no aporta demasiados detalles generalizado en comprensión y en producción.
al conocimiento del perfil lingüístico de cada subtipo. Estos 2 estudios son criticados por razones como el
La clasificación de Rapin y Allen (1983,1987), revisada tamaño de la muestra y las técnicas estadísticas utilizadas,
más tarde por Rapin (1997), sigue siendo hoy de las más y por las limitaciones de las pruebas para discriminar los
utilizadas. Se propone como una caracterización neuropsi- diferentes tipos de errores. En esta línea crítica se inscribe
cológica de los síntomas lingüísticos que presentan los niños el trabajo de Fletcher (1992). En su revisión de las taxo-
con este trastorno. En ella se recogen bastantes aporta- nomías propuestas por investigaciones empíricas, Fletcher
ciones efectuadas desde otros estudios, pero el consenso subraya la pobreza en la detección de datos lingüísticos. Pro-
logrado y la vigencia que hoy tiene la destacan sobre otras pone analizar la producción verbal de los sujetos utilizando
tipologías. La taxonomía plantea la existencia de 6 sub- como instrumento de medida el Language Assessment and
tipos, organizados en 3 grandes grupos: trastornos de la Remediation Screening Procedure (LARPS) (Crystal, Fletcher
vertiente expresiva (trastorno de programación fonológica y y Garman, 1983). Con esta herramienta distingue varios sub-
dispraxia), trastornos de comprensión y expresión (trastorno grupos de niños con TEL: grupo con lenguaje fluido, ausencia
fonológico-sintáctico y agnosia auditiva-verbal) y trastornos de problemas morfosintácticos y gramaticales y sospecha de
de procesamiento de orden superior (trastorno semántico- dificultades semánticas, referenciales o de discurso; grupo
pragmático y trastorno léxico-sintáctico). con poca fluidez en el habla, ausencia casi completa de
Desde hace algunos años se cuestiona la inclusión como errores morfológicos y sintácticos; grupo con problemas de
subtipos del TEL de algunos de los trastornos mencionados fluidez, presencia de numerosos errores morfosintácticos y
en esta clasificación. Entre los más discutidos está la agnosia deficiencias en la organización sintáctica de las oraciones, y
auditivo-verbal y el trastorno semántico-pragmático. El pri- grupo con lenguaje bastante fluido, ausencia de errores mor-
mero, por el hecho de que el problema de estos sujetos no se fosintácticos y problemas en la construcción de oraciones
da solo con el lenguaje, sino que también existen dificulta- complejas o simples.
des en el reconocimiento de sonidos no verbales (Bishop, Se ha destacado que esta última tipología no registra
1997). En cuanto al trastorno semántico-pragmático, la todos los errores posibles en la expresión verbal, ya que
cuestión es que la descripción de algunos de sus rasgos se basa en deficiencias de formulación y de gramática y no
es muy parecida a la de los rasgos del síndrome autista. analiza los errores semánticos. Ahora bien, en su intento
Al respecto, Rapin (1997) señala que no solo este subtipo de pormenorizar la gama de errores que pueden darse y la
sino cualquiera de los otros pueden observarse en niños que diversidad de perfiles posibles, el trabajo de Fletcher (1992)
padecen autismo. Sobre este mismo tema, Bishop (2000) muestra que no hay una variedad infinita en la conducta

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lingüística de los niños con TEL. De este modo, a pesar de la una serie de conglomerados que les permite diferenciar
heterogeneidad singular de este colectivo de sujetos, estos 6 perfiles clínicos, muy afines a los de Rapin y Allen: agno-
pueden ser asignados sin mucha dificultad a alguno de los sia verbal-auditiva, fonológico-sintáctico, léxico-sintáctico,
4 grupos. fonológico, semántico-pragmático y pragmático. Además, el
Otras investigaciones han buscado la identificación de las estudio aporta una novedad interesante: los marcadores psi-
características de los TEL a través de sistemas de evaluación colingüísticos están definidos en cada subtipo conforme a
neuropsicológica. Wilson y Risucci (1986) estudian los com- un grado de afectación, de moderado a grave. Este último
ponentes lingüísticos y perceptivos en una muestra clínica aspecto facilita más aún el diseño y la intervención terapéu-
de niños con TEL, con la pretensión de validar los subtipos tica.
mediante un análisis de conglomerados. Las puntuaciones Recientemente, Monfort y Monfort (2012) han llevado
en un registro de lenguaje y en pruebas de procesamiento a cabo una propuesta teórica más detallada, incorporando
auditivo y visual les permiten fijar 4 agrupaciones correspon- también a la definición del subtipo el grado de afectación. Su
dientes a subtipos clínicos: trastorno receptivo y expresivo, planteamiento tiene en cuenta el carácter evolutivo del TEL.
trastorno expresivo, déficit en memoria auditiva y evocación Los autores insisten en la utilidad de subtipos para la clínica,
de términos y trastorno lingüístico global y con alteraciones pero señalan que para mejorar la rigurosidad de su descrip-
en memoria y percepción. Desde esta misma perspectiva ción debe basarse en dimensiones y en niveles de gravedad
neuropsicológica, Korkman y Häkkinen-Rihu (1994) publican más que en síndromes. Al respecto, establecen 3 niveles
un trabajo en el que una muestra de niños con trastorno en de afectación en los 6 subtipos de Rapin y Allen, descritos
el desarrollo del lenguaje es valorada con una amplia batería de acuerdo con sus marcadores clínicos y con los resulta-
de tests lingüísticos y no lingüísticos. El análisis factorial de dos cuantitativos que puedan obtenerse en tests clásicos de
los resultados estructura al colectivo en 4 subgrupos: global lenguaje.
(déficit en comprensión y expresión), trastorno de com- En resumen, tanto las clasificaciones clínicas como las
prensión (deficiencia en comprensión de conceptos verbales experimentales intentan detectar la heterogeneidad de los
complejos e instrucciones), disnomia (deficiencia específica TEL y establecer subtipos con características definidas.
en la capacidad de denominación) y dispraxia verbal (déficit Como se ha visto, no todas las propuestas clínicas concluyen
importantes en la expresión y comprensión normal). Hay que los mismos subtipos ni tampoco logran por igual una descrip-
decir que estas 2 últimas clasificaciones tienen en cuenta ción detallada de los marcadores lingüísticos. Parece claro
para su estudio y para la descripción de los subtipos los que el sesgo sobre qué características son más relevantes
rasgos lingüísticos y los rasgos cognitivos de los niños estu- para el clínico ha influido decisivamente en la taxonomía
diados. Sin embargo, su difusión no ha tenido demasiado resultante. Por otro lado, cuando se ha tratado de validar
éxito entre los clínicos. experimentalmente las clasificaciones clínicas, es evidente
Con un propósito conciliador entre las propuestas clíni- que la amplitud y la diversidad de las pruebas utilizadas han
cas y experimentales, se han presentado algunos estudios condicionado los resultados y el perfil diagnóstico de cada
para demostrar la validez de taxonomías clínicas de uso subtipo. Ciertamente, una dificultad añadida para el investi-
generalizado. En primer lugar, respecto a la división en gador puede ser la forma en que un marcador observado por
subtipos expresivo y mixto, ya se ha dicho que esta es la el clínico se corresponde con un test concreto para medirlo.
diferenciación más frecuentemente encontrada en los estu- Otra cuestión a tener muy en cuenta para establecer sub-
dios experimentales. Por lo tanto, esta es una taxonomía tipos es el carácter dinámico del TEL. Es preciso estar alerta
que se puede considerar suficientemente validada (Evans y sobre las diversas maneras que un mismo trastorno puede
McWhinney, 1999). manifestar en su desarrollo, y no considerar nuevos subgru-
En segundo lugar, respecto a la clasificación de Rapin pos cuando lo que está presente se debe a variaciones de
y Allen, hay varios intentos de búsqueda de su validación edad. El TEL, aunque tiene un modelo único en el inicio,
experimental. Botting, Conti-Ramsden y Crutchiey (1997) cambia con el tiempo.
buscan la correspondencia diagnóstica entre la evaluación Así, Bishop (1997) ha subrayado la importancia de tener
dada por profesores y terapeutas y los resultados obtenidos en cuenta el carácter dinámico de los indicadores que defi-
en pruebas sistemáticas. En este trabajo no encuentran a nen al TEL, ya que con la edad los niños pueden pasar de
ningún sujeto con correspondencia en el subtipo semántico- un subtipo grupal a otro. Un ejemplo de ello lo aporta el
pragmático. En otra publicación (Conti-Ramsden, Crutchiey trabajo de Conti-Ramsden y Botting (1999). Tras realizar
y Botting, 1997), estos mismos autores identifican a 5 sub- un seguimiento de un año a una muestra de sujetos con
grupos, mediante técnicas de análisis factorial: déficit TEL, estos investigadores comprobaron que la estructura-
de programación fonológica, déficit fonológico-sintáctico, ción grupal se mantenía, aunque se había producido cierto
déficit léxico-sintáctico, déficit semántico-pragmático y dis- trasvase de sujetos entre grupos, evolucionando desde un
praxia. Sin embargo, no encuentran ningún sujeto del tipo de trastorno a otro. De la misma manera, un tra-
subtipo de agnosia auditivo-verbal. bajo hecho con niños hispanohablantes (Crespo-Eguílaz y
En su trabajo, Friedmann y Novogrodsky (2008) dife- Narbona, 2003) logra definir los perfiles clínicos y las tran-
rencian entre TEL sintáctico, TEL fonológico, TEL léxico siciones que se dan con el paso del tiempo dentro del
y TEL pragmático. Estos autores subrayan la importancia espectro del trastorno específico del desarrollo del len-
de hacer un diagnóstico clínico que incluya los marcado- guaje. Manejando la tipología de Rapin y Allen, el estudio
res del subtipo, previamente al diseño y la aplicación de muestra cómo empíricamente se llegan a producir estas
un programa terapéutico. En esta misma línea se sitúa la transiciones en un número de casos clínicos: del tras-
propuesta de Crespo-Eguílaz y Narbona (2006) en un estu- torno de programación fonológica, al fonológico-sintáctico;
dio con niños hispanohablantes. Con su método, obtienen de la dispraxia, al fonológico-sintáctico; de la agnosia

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verbal, al fonológico-sintáctico; del fonológico-sintáctico, edad de 8 años y 2 meses, y equiparados a los del GTEL en
al semántico-pragmático, y del de programación fonológica, edad cronológica (tabla 1).
al léxico-sintáctico o al semántico-pragmático. El primer grupo estaba compuesto por niños previamente
Desde una perspectiva general, las investigaciones sobre diagnosticados de TEL por orientadores escolares y por logo-
los rasgos psicolingüísticos y cognitivos sirven para estable- pedas, dentro del ámbito escolar de una provincia del sur de
cer clasificaciones y subgrupos. Sin embargo, también tienen España. Tras una selección inicial, estos diagnósticos fueron
como fin el descubrimiento de la base del TEL, puesto que sometidos a criterios clínicos y a criterios psicométricos.
encontrar ese conjunto de rasgos o marcadores observables, En primer lugar, todos los casos se ajustaron a las normas
de tipo estructural o funcional, es precisamente conocer el establecidas por Leonard (1998), por lo que no se inclu-
fenotipo del cuadro. En esta línea, Rondal (2001) y Rondal yeron niños con déficit auditivo, deficiencia motriz para el
y Comblain (1999) han afirmado que la finalidad es la espe- habla, lesiones cerebrales ni problemas graves de la con-
cificación de los fenotipos conductuales, la identificación ducta. Estos datos fueron extraídos de un cuestionario que
de los fenotipos específicos responsables de las diferencias fue cumplimentado por los profesores, orientadores y logo-
interindividuales, y la determinación de la neuroanatomía pedas del centro y por la familia. Complementariamente, se
y la funcionalidad cerebral subyacente. Estos objetivos se realizó una audiometría tonal con audiómetro Maico MA50.
lograrán a partir de un diálogo heurístico entre disciplinas De acuerdo con las normas del American National Standards
como la genética, la lingüística, la adquisición del lenguaje, Institute (ANSI), no se incluyó ningún participante que pre-
los trastornos del lenguaje, las técnicas de neuroimagen y sentase una pérdida auditiva superior a 20 dB en tonos puros
las ciencias cognitivas en general. en el intervalo 500-4.000 Hz.
En resumen, tanto las clasificaciones clínicas como las En segundo lugar, se estableció su índice de capacidad
experimentales intentan detectar la heterogeneidad de los lingüística mediante el test ITPA (Kirk, McCarthy y Kirk,
TEL y establecer subtipos con características definidas. 1986). Todos los sujetos del GTEL presentaron un cociente
Como se ha visto, no todas las propuestas clínicas concluyen psicolingüístico (CPL) inferior a la media en más de 1,25 des-
los mismos subtipos ni tampoco logran por igual una descrip- viaciones típicas (inferiores al valor 81). Por otro lado, se
ción detallada de los marcadores lingüísticos. Posiblemente evaluó el cociente de inteligencia no verbal (CINV) por medio
el sesgo sobre qué características son más relevantes para del test de inteligencia TONI2 (Brown, Sherbenou y Johnsen,
el clínico ha influido decisivamente en la taxonomía resul- 1995), superando todos los sujetos el valor 85 (tabla 1).
tante. Por otra parte, cuando se ha tratado de validar El grupo control (GC) se formó con niños del mismo
experimentalmente estas clasificaciones, es evidente que ámbito geográfico, social y escolar que el GTEL. El primer
la amplitud y la diversidad de las pruebas utilizadas han criterio de emparejamiento fue el grado de escolaridad,
condicionado los resultados y el perfil diagnóstico de cada pidiendo al profesor de la clase que designase a un alumno
subtipo. que fuese buen representante de ese nivel escolar. Esta
En la actualidad sigue estando plenamente vigente el representatividad se refería tanto a los índices de apren-
interés y la utilidad de la clasificación en subtipos, tanto dizaje escolar como a la valoración global de un desarrollo
en el diagnóstico como en la intervención terapéutica del normal del lenguaje, conforme a la existencia de un perfil
TEL. Parece claro que las nuevas aportaciones que se hagan psicolingüístico homogéneo. En los colegios elegidos para
sobre el tema deberían basarse en la experiencia clínica y la selección muestral existía un protocolo elaborado por
en el rigor de datos empíricos. Este trabajo se presenta con los equipos de orientadores para seguir el desarrollo psi-
el ánimo de proponer una taxonomía de sujetos con TEL, copedagógico de los alumnos a partir de la información que
estructurada a partir de un estudio empírico. El objetivo aporta el profesor. Se consideró que un alumno represen-
general es el establecimiento de subtipos en una muestra de taba a un determinado curso escolar y grupo de edad si
niños hispanohablantes con TEL, a partir de sus resultados los profesores valoraban con dicho protocolo que el alumno
en una batería de tareas psicolingüísticas diseñadas ad hoc. estaba en el promedio de los aspectos señalados, sin desta-
Para ello se definen 3 objetivos específicos: primero, com- car especialmente en extremos negativos ni positivos. Una
probar si la batería de tareas discrimina entre una muestra vez seleccionados, se los evaluó mediante los tests ITPA y
de niños con TEL y una muestra de niños control, empareja- TONI2. Los datos certificaron que todos los CPL estaban por
dos en edad cronológica; segundo, estudiar la formación de encima de −1,25 desviaciones típicas (CPL superior a 81) y
subtipos dentro del grupo de niños con TEL, y tercero, com- que los cocientes de inteligencia no verbal eran mayores que
probar si los resultados de cada sujeto del grupo TEL son 85 (tabla 1).
coherentes con el subtipo clínico de la taxonomía de Rapin Se valoró el ámbito familiar de los niños de ambos gru-
y Allen que le fue asignado a priori. pos, considerando el nivel socioeconómico y cultural de
acuerdo con la profesión y el grado de estudios de los padres
(tabla 1). Se clasificaron en 3 niveles: medio-bajo (traba-
Método jos no cualificados), medio (trabajos cualificados, técnicos
de formación profesional media y pequeños empresarios) y
Participantes medio-alto (funcionarios de grado medio o superior, técnicos
de formación profesional superior, diplomados, licenciados,
Participaron en el estudio un grupo de 31 sujetos (24 varo- militares suboficiales o superiores, y directivos de media o
nes, 7 mujeres) con trastorno específico del lenguaje (GTEL) gran empresa). También se consideró el lugar de residen-
y media de edad de 8 años y 2 meses, y otro grupo utilizado cia. Este segundo aspecto depende tanto de la calidad de
como control formado por 31 sujetos (17 varones, 14 muje- la vivienda como del barrio y del vecindario. Para medirlo,
res), con desarrollo lingüístico normal (GC), con media de se tuvo en cuenta el domicilio y la valoración subjetiva

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Tabla 1 Distribución muestral de los participantes de GTEL y de GC: tamaño de la muestra, edad cronológica, CPL, CInv, y
nivel socioeconómico y cultural
GTEL (n = 31) GC (n = 31)

M DT Rango % M DT Rango %
Edad (años;meses) 8;2 1;3 7;7-8;6 − 8;2 1;2 7;8-8;7 −
ITPAa CPL 70,7 11,2 70,1-70,9 − 100 8,2 98,7-100 -
TONI2b CInv 113,6 11,6 109,3-117,8 − 117,1 8,6 113,9-120,2 −
NSEC
Medio-bajo − − − 45,2 − − − 22,6
Medio − − − 38,7 − − − 64,5
Medio-alto − − − 16,1 − − − 12,9
CInv: cociente de inteligencia no verbal; CPL: cociente psicolingüístico; GC: grupo control; GTEL: grupo de trastorno específico del
lenguaje; NSEC: nivel socioeconómico y cultural.
a Test de aptitudes psicolingüísticas de Illinois (ITPA; Kirk et al., 1986).
b Test de inteligencia no verbal (TONI2; Brown et al., 1995).

(percepción personal) de las condiciones de la vivienda. Estas tareas se eligieron de una batería diseñada para un
Todos los datos para evaluar el nivel socioeconómico y estudio ya publicado (Buiza, Adrián, González y Rodríguez-
cultural fueron recogidos mediante un cuestionario cumpli- Parra, 2004). En este estudio se acreditó una validez de
mentado por la familia. 0,878 por el procedimiento de validación cruzada en el aná-
Adicionalmente, se pidió a los logopedas de los niños lisis discriminante, y una fiabilidad de 0,959 mediante el alfa
del GTEL que los clasificasen de acuerdo a los subti- de Cronbach.
pos propuestos para trastorno del lenguaje por el DSM-IV La administración de las distintas tareas tuvo lugar en el
(American Psychiatric Association, 1995). Todos los casos colegio de cada sujeto, dentro del horario escolar. Se lleva-
fueron considerados como trastornos mixtos del lenguaje ron a cabo durante el curso académico, y a lo largo de los
receptivo-expresivo. Además, los mismos niños fueron tam- meses de abril y mayo. Siempre se administraron por parte
bién clasificados de acuerdo con los marcadores clínicos de los mismos experimentadores, siguiendo las instruccio-
propuestos para subtipos en la categorización de Rapin nes y pautas en las que fueron debidamente entrenados.
y Allen (Rapin, 1997). Así, los 31 niños con TEL fueron Durante las aplicaciones se tuvieron en cuenta la igualdad de
calificados de este modo: 21 casos de trastorno fonológico- condiciones en todos los colegios, controlando, entre otras
sintáctico, 3 casos de trastorno léxico-sintáctico y 7 casos de variables intervinientes, los medios materiales, el entorno,
trastorno semántico-pragmático. Ningún sujeto fue etique- el horario de trabajo, el aislamiento de ruidos y la ausen-
tado como trastorno de programación fonológica, ni como cia de elementos de distracción. A continuación se ofrece
dispraxia, ni como agnosia auditiva verbal. la descripción de las 8 tareas. Esta información se com-
Antes de proceder al estudio empírico se efectuó un plementa con un apéndice en el que se ofrecen algunos
análisis estadístico (prueba t de Student y Prueba U de Mann- ítems de ejemplo, incluyendo el de menor y el de mayor
Whitney) para determinar la no existencia de diferencias dificultad.
significativas entre los grupos en las variables edad, cociente
de inteligencia no verbal y nivel socioeconómico y cultural.
Fonología: discriminación de pares mínimos
El análisis mostró la no existencia de diferencias significati-
vas en edad [t(60) = 0,11, p = 0,911], cociente de inteligencia
no verbal [t(60) = 1,36, p = 0,180] y nivel socioeconómico y La tarea explora la capacidad para discriminar auditiva-
cultural [Mann-Whitney, U = 399, p = 0,206]. mente sonidos verbales, es decir, la función de gnosia
auditivo-fonética. Está inspirada en las pruebas de
«discriminación de pares mínimos en pseudopalabras» y
Material y procedimiento
de «discriminación de pares mínimos en palabras» de la
batería EPLA (Valle y Cuetos, 1995). Evalúa el análisis acús-
Se evaluó la competencia lingüística de todos los niños de la
tico fonológico que el sujeto hace cuando se le administran
muestra a través de 8 tareas: 2 para valorar cada una de las
pares mínimos. Se presentan auditivamente 28 pares de
4 áreas clásicas en el análisis del lenguaje. En cada par de
monosílabos y el sujeto debe repetirlos inmediatamente.
tareas, la primera estaba diseñada para valorar la dimensión
Veinte pares son idénticos, mientras que otros 14 difie-
de comprensión, y la segunda, la dimensión de expresión. La
ren en el fonema inicial (v.g., fe-te), en el fonema final
batería de tareas quedó estructurada así:
(v.g., mal-mar) o por la transposición de fonemas (v.g.,
sol-los).
- Fonología: discriminación de pares mínimos (DP) y repeti-
ción de pseudopalabras (RPS).
- Morfosintaxis: identificación de figuras simples (IFS) y mor- Fonología: repetición de pseudopalabras
femas, y uso de palabras funcionales (MUPF).
- Semántica: sinónimos (SI) y definición (D) de palabras. La tarea examina la habilidad para repetir pseudopala-
- Pragmática: lenguaje figurado y lenguaje contextual (LC). bras dichas por el examinador. Se basa en las tareas de

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de Logopedia, Foniatría y Audiología (2015), http://dx.doi.org/10.1016/j.rlfa.2014.09.005
+Model
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Trastorno específico del lenguaje: subtipos de una patología compleja 7

«repetición de pseudopalabras» y «repetición: imaginabili- demostrativos (3); adverbios de lugar (6); adverbios de
dad y frecuencia» de la batería EPLA (Valle y Cuetos, 1995). tiempo (4), y adverbios de cantidad (5).
Se compone de 22 ítems: 4 ítems de 3 fonemas; 6 de 4 fone-
mas; 6 de 5 fonemas, y 6 ítems de 6 fonemas. La combinación Semántica: sinónimos
da lugar a pseudopalabras de una a 3 sílabas. Estas combi-
naciones silábicas varían en complejidad, ya que hay sílabas La organización de las representaciones mentales de las
simples (v.g., jata, lenego) y otras que contienen palabras en categorías constituye un buen indicador del des-
sílabas trabadas y mixtas (v.g., pratar, costru). arrollo léxico-semántico. El sujeto clasifica mentalmente
esas representaciones según relación de afinidad, oposi-
ción y similitud de los significados. La tarea busca explorar
Morfosintaxis: identificación de figuras simples la habilidad para determinar si hay relación o no entre
el contenido de 2 palabras dadas. Esto implica un buen
La tarea evalúa esencialmente la comprensión de oracio- reconocimiento de cada palabra y una comprobación de la
nes. Está inspirada en el conocido Token test, diseñado sinonimia de sus significados. El diseño de la tarea tiene en
por Di Renzi y Vignolo (1962), y en una versión para niños cuenta la imaginabilidad y la frecuencia de las palabras, lo
de Di Simoni (1978). A partir de la presentación en pantalla que influye de manera importante en la facilidad para aso-
de ordenador de una serie de figuras simples ----variables en ciar los significados. Se ha utilizado el diccionario español de
forma (círculo/cuadrado), tamaño (grande/pequeño) y color frecuencias del lenguaje infantil (DEFLI) (Martínez y García,
(rojo, amarillo, verde y azul)----, los participantes deben 2004) y se ha tenido como referencia la prueba de «juicios
identificar la figura que se le dice en una instrucción verbal. de sinonimia auditiva» de la batería EPLA (Valle y Cuetos,
Esta instrucción tiene una complejidad sintáctica creciente 1995). Sobre un total de 24 ítems, 16 de ellos guardan una
a lo largo de los 39 ítems de la tarea. Se van presentando relación de sinonimia y 8 no.
pantallas sucesivas, y los participantes deben tocar la figura
que corresponda. Semántica: definición

La actividad propuesta se inspira en las tareas tradicional-


Morfosintaxis: morfemas y uso de palabras mente utilizadas para evaluar la expresión semántica. Se
funcionales trata de las clásicas tareas de vocabulario y fluidez verbal,
presentes en las 3 escalas de Wechsler ----WPPSI-III (Wechsler,
Esta tarea es un compendio de otras 2 que en su día constitu- 2009), WISC-IV (Wechsler, 2005) y WAIS-III (Wechsler, 2012)----
yeron el estudio publicado (Buiza et al., 2004): integración y en la escala MSCA (McCarthy, 2004).
morfológica y uso de palabras funcionales. En una pri- La tarea se compone de un listado de 20 palabras tomadas
mera parte se examina la capacidad de manejar las reglas del DEFLI (Martínez y García, 2004). Para confeccionarla, se
gramaticales, de modo que cada participante debe comple- siguió el criterio de la frecuencia léxica, ordenando el lis-
tar verbalmente una oración. Es, por tanto, una tarea de tado de mayor a menor (alta, 9 palabras; media, 6 palabras;
cierre gramatical. La tarea se inspira en la subprueba baja, 5 palabras). Explicar el significado de una palabra es
de «morfología» de la batería BLOC (Puyuelo, Wiig, Renom útil para comprobar si se produce el acceso al significado y
y Solanas, 1998). El examinador muestra una imagen y dice el manejo de vocabulario expresivo.
una frase sin terminar que el participante debe completar Una palabra puede ser definida siguiendo distintas estra-
con una palabra con la inflexión correcta. La tarea consta tegias, de acuerdo a sus posibilidades: el uso, la descripción
de 31 ítems para evaluar los siguientes temas: los morfemas de sus características, la descripción de una acción, la expli-
de número (5 ítems), con palabras variables e invaria- cación en término de causa-efecto, la definición conceptual
bles acompañados de determinantes; morfemas de género o en sentido figurado, la indicación de la categoría y la sino-
(5 ítems), con palabras variables e invariables acompañados nimia con otra palabra. Recientemente, se ha subrayado que
de determinantes; morfemas verbales de acuerdo con la los niños con TEL, además de tener un vocabulario restrin-
forma verbal (indicativo o subjuntivo), el tiempo (presente, gido, conocen y manejan su significado con poca profundidad
pasado o futuro), y la persona (primera, segunda o ter- (McGregor, Oleson, Bahnsen y Duff, 2013). Por tanto, cual-
cera), con verbos regulares e irregulares (12 ítems). Además, quier modalidad de respuesta que se dé en la tarea se
2 ítems exploran la formación de diminutivos, y 7 ítems considera apropiada, valorando tan solo si hay acierto o
examinan otras palabras derivadas. error.
En la segunda parte, la tarea evalúa la gestión de los
elementos conectivos en la producción de frases: artícu- Pragmática: dobles significados
los, preposiciones, pronombres posesivos, demostrativos,
adverbios y cuantificadores. Se inspira en la «integración Esta tarea analiza la capacidad para manejar amplia infor-
gramáticas» del ITPA (Kirk et al., 1986) y en la prueba de mación verbal y experiencial en el logro de la comprensión
«semántica» de la batería BLOC (Puyuelo et al., 1998). El del significado. La comprensión verbal requiere una buena
examinando tiene que completar frases con el elemento capacidad de inferencia para captar significados que no
apropiado en respuesta a un dibujo que representa lo que están explícitos en la formulación literal del mensaje lin-
le dice el examinador. En total son 41 ítems, que explo- güístico. Por ello, con esta tarea se pretende detectar si
ran el uso de los siguientes elementos: preposiciones (13); el sujeto puede tener en cuenta las representaciones del
artículos definidos (3); artículos indefinidos (3); adjeti- lexicón de input y, al mismo tiempo, el componente prag-
vos posesivos (3); pronombres posesivos (3); pronombres mático del mensaje. Sus respuestas no serán adecuadas si

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de Logopedia, Foniatría y Audiología (2015), http://dx.doi.org/10.1016/j.rlfa.2014.09.005
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8 J.J. Buiza et al

Tabla 2 Medias y desviaciones típicas para cada tarea y grupo, y significación estadística de las diferencias intergrupos (prueba
t de Student)

Área Tarea GTEL GC t p


Fonología DP 24,68 (3,99) 27,23 (0,92) 3,46 0,001**
RPS 11 (4,21) 17,26 (3,44) 6,40 0,000**
Morfosintaxis IFS 19,68 (4,53) 26,19 (4,96) 5,40 0,000**
MUPF 25,58 (5,17) 34,53 (3,88) 7,71 0,000**
Semántica SI 16,32 (4,17) 21,16 (2,68) 5,43 0,000**
D 6,35 (2,23) 12,54 (3,94) 7,60 0,000**
Pragmática DS 18,29 (14,36) 36,52 (10,82) 5,64 0,000**
LC 21,73 (4,45) 26,01 (2,05) 4,86 0,000**
D: definición; DP: discriminación de pares mínimos; DS: dobles sentidos; GC: grupo control; GTEL: grupo de trastorno específico del
lenguaje; IFS: identificación de figuras simples; LC: lenguaje contextual; MUPF: morfología y uso de palabras funcionales; RPS: repetición
de pseudopalabras; SI: sinónimos.
* p<0,05.
** p<0,01.

se ciñen a lo literal del mensaje, sin saber realizar inferen- diferencias entre sexos dentro de cada uno de los grupos, ya
cias con vinculaciones a aspectos sociales y culturales del que no había la misma distribución de frecuencias. Los resul-
entorno. En su diseño, se propone a los participantes una tados mostraron que no hubo significación de diferencias en
serie de 30 frases para que expliquen su sentido figurado. ninguna de las tareas lingüísticas debidas a la variable sexo
Estos mensajes han sido seleccionados de una recopilación dentro del grupo de niños con TEL [DP: U = 76,50, p = 0,717;
realizada dentro de ambientes escolares. RPS: U = 50,50, p = 0,111; IFS: U = 62, p = 0,294; MUPF: U = 82,
p = 0,925; SI: U = 80,50, p = 0,867; D: U = 76, p = 0,700; LF:
U = 75,50, p = 0,688; LC: U = 73,50, p = 0,620]. Igualmente,
Pragmática: lenguaje contextual tampoco se encontraron diferencias significativas debidas
a la variable sexo entre los participantes del grupo con-
A partir de una escena en la que intervienen uno o más trol [DP: U = 96,50, p = 0,333; RPS: U = 112,50, p = 0,792; IFS:
personajes, se pretende que el sujeto elabore mensajes U = 100, p = 0,448; MUPF: U = 99, p = 0,421; SI: U = 110,50,
espontáneos, asignando esos mensajes de modo coherente p = 0,731; D: U = 95,50, p = 0,348; LF: U = 107,50, p = 0,648;
a los personajes de una escena. El sujeto hablante tiene que LC: U = 83, p = 0,153].
«dramatizar» con su lenguaje, «jugando» el papel de cada De acuerdo con los objetivos propuestos en el trabajo, se
personaje. Además, el discurso que «pone en boca» de esos efectuaron los siguientes análisis estadísticos:
personajes debe ajustarse a la funcionalidad comunicativa
que resulte procedente, según la escena. Para este último
a) Prueba de comparación de medias de muestras indepen-
aspecto se han tenido en cuenta las funciones propuestas
dientes (t de Student) para constatar si la batería de
por Halliday (1975).
tareas lingüísticas discriminaba entre los grupos GTEL y
La prueba tiene como referencia, aunque su presenta-
GC.
ción y diseño es diferente, a los subtests de pragmática de
b) Análisis de conglomerados de K-medias, para estudiar la
la batería PLON (Aguinaga, Armentia, Fraile, Olangua y Útiz,
formación de conglomerados en el GTEL.
1989) y de la batería BLOC (Puyuelo et al., 1998). Consta de
c) Análisis discriminante, para comprobar si los resultados
15 láminas representativas de escenas cotidianas. A la vista
del estudio confirmaban o no el subtipo de la taxonomía
de la escena, el niño debe hablar como lo haría cada uno de
de Rapin y Allen asignado a priori a cada sujeto del GTEL.
los personajes que aparecen, indicando claramente lo que
está diciendo. Se explora así el ajuste a la situación, repre-
sentando el papel del personaje implicado en la escena, El primer análisis mostró las diferencias intergrupos en
y adjudicándole a ese personaje un mensaje coherente y las 8 tareas que realizaron los participantes. La tabla 2
apropiado a la situación. señala que el GTEL obtuvo unos resultados inferiores al GC
En definitiva, la tarea valora de manera restringida el en las 8 tareas, con un efecto significativo en todas las dife-
lenguaje coherente, la cohesión del mensaje, la capacidad rencias.
de empatía y la utilización de funciones pragmáticas ade- En segundo lugar, se estudió la posible clasificación del
cuadas. Estos 2 aspectos se analizaron mediante criterios GTEL en subgrupos diferenciados. Para ello, se realizó un
de calidad, definidos previamente en un anexo explicativo análisis de conglomerados de K-medias para explorar la
para uso de los experimentadores. agrupación de individuos que, por tener perfiles similares,
tendrían puntuaciones parecidas en las tareas realizadas.
Se esperaba que esta clasificación conformase subgrupos lo
Resultados más homogéneos posible, de modo que cada uno pudiera
asumirse como un subtipo de TEL en la muestra.
Antes de analizar los resultados, se llevó a cabo una prueba Para establecer el número de conglomerados en el aná-
no paramétrica (U de Mann-Whitney) para estudiar las lisis se tuvo en cuenta la longitud de la muestra, el

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Tabla 3 Análisis de conglomerados de K-medias. Perfil de los 4 conglomerados del grupo TEL y perfil del grupo control, definidos
por la media para cada variable en puntuaciones porcentuales

Área Tarea Conglomerado I Conglomerado II Conglomerado III Conglomerado IV Grupo control

M M M M M DT
* *
Fonología DP 96,12 94,40 88,84 60,73 97,23 3,29
RPS 72,68 65,36 38,79* 41,95* 86,29 17,22
Morfosintaxis IFS 51,17* 54,16 48,36* 35,36* 67,16 12,72
MUPF 78,33* 81 73,24* 49,75* 93,27 10,69
Semántica SI 73,89* 69,10* 74,89 52,48* 88,17 11,18
D 37,23* 36,45* 40,76 18,06* 62,74 18,55
Pragmática DS 42,46 12,12* 47,57 13* 60,86 18,03
LC 82,69 51,35* 77,83 70,95* 86,71 6,83
D: definición; DP: discriminación de pares mínimos; DS: dobles sentidos; IFS: identificación de figuras simples; LC: lenguaje contextual;
MUPF: morfología y uso de palabras funcionales; RPS: repetición de pseudopalabras; SI: sinónimos.
* Las puntuaciones de los conglomerados o subtipos se sitúan por debajo de la media del grupo control en 1,25 DT o más.

número de variables dependientes y el número de sub- los conglomerados y destaca las diferencias significati-
tipos de Rapin y Allen con que los sujetos habían sido vas que tienen con el GC en las distintas variables
calificados a priori. De acuerdo con esto, se hicieron 3 estudiadas.
análisis exploratorios, mediante el procedimiento de aná- El análisis de conglomerados determinó también la
lisis de K-medias, buscando la clasificación de participantes contribución de cada variable para diferenciar los conglo-
del GTEL en conglomerados. Un estudio exploratorio sirvió merados entre sí. La tabla 4 presenta los valores de F,
para determinar que la agrupación que mejor contribuía señalando que fueron las tareas de discriminación de pares,
a establecer grupos de sujetos diferenciados era la de 4 lenguaje contextual y morfología y uso de palabras funcio-
conglomerados. nales las que mejor contribuyeron a la diferenciación de los
Se siguió el procedimiento de iteración y clasificación, conglomerados. Los 31 sujetos quedaron asignados del
con un número máximo de iteraciones de 10. Los resulta- siguiente modo: 10 sujetos, al conglomerado i; 5 sujetos, al
dos presentados en la tabla 3 son las medias porcentuales conglomerado ii; 13 sujetos, al conglomerado iii, y 3 sujetos,
para cada variable en cada uno de los 4 conglomerados. al conglomerado iv.
Junto a ellos se presenta la media y la desviación típica En tercer lugar, se realizó un análisis discriminante para
del GC, de modo que se pueda apreciar la diferencia entre comprobar si se mantenía la clasificación hecha a priori
los datos de los conglomerados y los del GC. Para deter- en el GTEL en 3 subtipos clínicos (fonológico-sintáctico,
minar la relevancia de esas diferencias, se interpretó que semántico-pragmático y léxico-sintáctico). Con este pro-
había inferioridad significativa si la puntuación del conglo- cedimiento se definiría también la función discriminante
merado estaba por debajo de la media del grupo control que mejor diferenciase entre los 3 subtipos. Para asegu-
1,25 DT o más, conforme al criterio propuesto por Leonard rar el control de la colinealidad entre variables se siguió
(1998) para el diagnóstico cuantitativo del TEL. En la el método secuencial stepwise. Se obtuvo una función dis-
tabla 3 aparecen con asterisco las puntuaciones de los criminante formada por 2 variables (entre paréntesis, la
conglomerados que cumplen ese criterio. Complemen- correlación de cada variable con la función): morfología y
tariamente, la figura 1 presenta el perfil gráfico de uso de palabras funcionales (r = 0,750) y lenguaje contextual

Tabla 4 Análisis de conglomerados de K-medias. Prueba de F


Tarea Conglomerado Error

Media cuadrática gl Media cuadrática gl F p


DP 7,755 3 0,249 27 31,0 0,000
RPS 4,823 3 0,575 27 8,38 0,000
IFS 4,103 3 0,655 27 6,26 0,002
MUPF 5,718 3 0,476 27 12,02 0,000
SI 3,590 3 0,712 27 5,04 0,007
D 4,040 3 0,662 27 6,10 0,003
DS 4,477 3 0,614 27 7,29 0,001
LC 6,784 3 0,357 27 18,98 0,000
D: definición; DP: discriminación de pares mínimos; DS: dobles sentidos; IFS: identificación de figuras simples; LC: lenguaje contextual;
MUPF: morfología y uso de palabras funcionales; RPS: repetición de pseudopalabras; SI: sinónimos.

Cómo citar este artículo: Buiza, J. J., et al. Trastorno específico del lenguaje: subtipos de una patología compleja. Revista
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10 J.J. Buiza et al

100
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
DP RPS IFS MUPF SI D DS LC

Conglomerado I GC
100
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
DP RPS IFS MUPF SI D DS LC

Conglomerado II GC

100
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
DP RPS IFS MUPF SI D DS LC

Conglomerado III GC

100
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
DP RPS IFS MUPF SI D DS LC

Conglomerado IV GC

Figura 1 Perfil de los 4 conglomerados y perfil del grupo control. Señaladas con arterisco, las tareas en que el conglomerado se
sitúa por debajo de la media del GC en 1,25 DT o más.
D: definición; DP: discriminación de pares mínimos; DS: dobles sentidos; GC: grupo control; IFS: identificación de figuras simples;
LC: lenguaje contextual; MUPF: morfología y uso de palabras funcionales; RNP: repetición de pseudopalabras; SI: sinónimos.

(r = 0,661). Esta función mostró un efecto estadística- (tabla 5). Los resultados mostraron que 20 de los 31 par-
mente significativo [ = 0,39; ␹2 = (4) = 25,24; p < 0,000], ticipantes (64,5%) mantuvieron el mismo subtipo con que
con una explicación de la varianza entre agrupaciones fueron clasificados a priori De ellos, conservaron su cla-
del 61%. sificación el 57,1% de los subtipos fonológico-sintácticos,
El análisis clasificó a los 31 sujetos del GTEL respecto a el 71,4% de los semántico-pragmáticos y el 100% de los
los 3 subtipos con que previamente fueron diagnosticados léxico-sintácticos.

Cómo citar este artículo: Buiza, J. J., et al. Trastorno específico del lenguaje: subtipos de una patología compleja. Revista
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de preguntas en las comunicación interpersonal (Monfort


Tabla 5 Análisis discriminante. Resultado de la
y Monfort, 2012), la debilidad para comprender intencio-
clasificación
nes comunicativas (Andrés-Roqueta y Clemente, 2010) y
Subtipos establecidos por el dobles sentidos (DS) del lenguaje (Andrés-Roqueta, Flores
análisis discriminante y Clemente, 2011).
Subtipo fs Subtipo sp Subtipo ls En segundo lugar, de acuerdo con otro objetivo del estu-
dio, los resultados sirvieron para establecer subgrupos entre
Subtipos asignados los participantes del GTEL. Los 31 sujetos se agruparon en
a priori 4 conglomerados, cuyo perfil lingüístico aparece represen-
Subtipo fs (n = 21) 12 (57,1%) 2 (9,5%) 7 (33,3%) tado en la figura 1. Cada conglomerado puede considerarse
Subtipo sp (n = 7) 0 5 (71,4%) 2 (28,6%) un subgrupo de TEL, caracterizado por estas deficiencias
Subtipo ls (n = 3) 0 0 3 (100%) psicolingüísticas como más notables:
fs: subtipo fonológico-sintáctico; ls: subtipo léxico-sintáctico;
sp: subtipo semántico-pragmático.
- Conglomerado I: déficit en morfosintaxis y semántica, en
las dimensiones de comprensión y de expresión.
- Conglomerado II: déficit en semántica y en pragmática, en
Discusión y conclusiones ambas dimensiones
- Conglomerado III: déficit en fonología y en morfosintaxis,
El objetivo general de este trabajo era lograr el en ambas dimensiones.
establecimiento de subtipos en una muestra de niños hispa- - Conglomerado IV: déficit en fonología, en morfosintaxis,
nohablantes con TEL, utilizando para ello sus resultados en en semántica y en pragmática, en ambas dimensiones.
una batería de tareas psicolingüísticas. Tres objetivos espe-
cíficos sirvieron para desarrollar el estudio y para estructurar
sus resultados. La mayor cantidad de sujetos se agrupó en el conglome-
En primer lugar, los resultados mostraron que los niños rado iii (42%), una tercera parte (32%) en el conglomerado i,
del GTEL rindieron significativamente por debajo de los del un 16% lo hizo en el conglomerado ii y un pequeño grupo de
GC en las 8 tareas psicolingüísticas con las que fueron eva- 3 sujetos formó el conglomerado iv. Observando las carac-
luados. Estos datos vienen a confirmar las limitaciones de terísticas de los conglomerados, solo este último subgrupo
los niños con TEL en las áreas lingüísticas exploradas. Así mostró un déficit global en todos los niveles lingüísticos, en
sucede en fonología, donde se han señalado, por ejemplo, tanto que en los otros subgrupos los déficits se hicieron evi-
sus limitaciones para el procesamiento de sonidos del habla dentes solo en algunas áreas lingüísticas. Estos resultados
en el nivel segmental (v.g., Coady, Evans, Mainela-Arnold y sugieren que la mayoría de los sujetos con TEL muestran una
Kluender, 2007). En particular, en niños con TEL monolingües afectación diferencial y no global, y que esto aconseja su
en español se han destacado los problemas en la recu- clasificación en subtipos afines para mejorar la eficacia del
peración de representaciones silábicas (Gallego, Revilla y diagnóstico y de la intervención. La clasificación conseguida
Schüller, 2000), y en niños bilingües (español y catalán) se ha con este trabajo puede responder a este fin.
señalado el retraso en la adquisición de fonemas, de estruc- Por otra parte, parece que el número de subtipos que
turas silábicas y de palabras, así como en el manejo de los se ha logrado definir (4) está en consonancia con el número
procesos fonológicos de simplificación (Aguilar-Mediavilla, que proponen la mayoría de las clasificaciones hechas por
Sanz-Torrent y Serra-Raventós, 2002; Aguilar-Mediavilla y clínicos e investigadores (variable entre 2 y 6). Además, el
Serra-Raventós, 2006; Serra, 2002). haber determinado un subgrupo globalmente deficitario en
También se han mostrado las dificultades para la repe- todas las áreas lingüísticas coincide con lo que ya fue for-
tición de pseudopalabras en muestras de niños con TEL mulado por otros estudios (Aram y Nation, 1975; Korkman y
hablantes en español (v.g., Girbau y Schwartz, 2007, 2008). Häkkinen-Rihu, 1994).
Igual ocurre en morfosintaxis, área en la que estudios Complementariamente a este segundo objetivo, se buscó
con niños de habla hispana han destacado las limitacio- la posible correspondencia entre el perfil de los conglome-
nes para la comprensión de distintas estructuras sintácticas rados y los marcadores clínicos que describen a los subtipos
(Hincapié-Henao et al., 2008), para realizar la concor- de la taxonomía de Rapin y Allen. Para analizar esa concor-
dancia adjetivo-nombre (v.g., Bedore y Leonard, 2001), dancia, se estableció una comparación lo más aproximada
para usar apropiadamente artículos y pronombres clíti- posible entre estos indicadores. Se tuvo en cuenta que los
cos (v.g., Anderson y Lockowitz, 2009; Simon-Cereijido y marcadores de los perfiles empíricos habían sido extraí-
Gutierrez-Clellen, 2007) y para manejar adecuadamente las dos de la aplicación de 8 tareas concretas, consideradas
desinencias verbales (v.g., Grinstead et al., 2013). válidas para estudiar las 4 áreas psicolingüísticas (fonolo-
Así mismo, otros estudios en idioma español han señalado gía, sintaxis, semántica y pragmática) en sus dimensiones
las carencias de los niños con TEL en el uso de verbos de comprensión y expresión. Paralelamente, se observó
en habla espontánea (Simon-Cereijido, 2009), sus déficits que en la taxonomía de Rapin y Allen cada subtipo clínico
para la correcta definición de palabras (Gutiérrez-Clellen y también se definía respecto a las 4 áreas y las 2 dimensio-
de Curtis, 1999) y la comisión de errores gramaticales y de nes lingüísticas. De acuerdo con este planteamiento, según
vocabulario en el discurso narrativo (Andreu, Sanz-Torrent, las similitudes interpretadas entre áreas y dimensiones, se
Olmos y Macwhinney, 2013). Por último, en el área pragmá- encontró una correspondencia razonable entre 3 de los con-
tica se ha destacado una seria limitación en la comprensión glomerados y 3 de los subtipos clínicos. La tabla 6 presenta

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de Logopedia, Foniatría y Audiología (2015), http://dx.doi.org/10.1016/j.rlfa.2014.09.005
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12 J.J. Buiza et al

Tabla 6 Correspondencia entre los conglomerados y la tipología de Rapin y Allen (Rapin, 1997)

Conglomerado I
• Fonología: no existen deficiencias significativas en discriminación de pares mínimos ni en repetición de pseudopalabras
• Morfosintaxis: deficiencias significativas en identificación de figuras simples y en morfología y uso de palabras funcionales
• Semántica: deficiencia significativa en sinónimos y en definiciones
• Pragmática: no existen deficiencias significativas, ni en dobles sentidos ni en lenguaje contextual

Trastorno léxico sintáctico
• Fonología: expresión con ligeras dificultades y con problemas de evocación. Posible pseudotartamudeo
• Morfología: uso inadecuado de marcadores fonológicos
• Sintaxis: comprensión deficiente. Déficit de expresión
• Semántica: comprensión normal de palabras sueltas. Limitaciones en la expresión. Vocabulario pobre, manejo de palabras
«multiuso», con significados imprecisos. Utilización de modismos o dichos como expresiones
• Pragmática: no hay datos relevantes en esta área

Conglomerado II
• Fonología: no existen deficiencias significativas en discriminación de pares mínimos ni en repetición de pseudopalabras
• Morfosintaxis: sin deficiencias significativas en identificación de figuras simples ni morfología y uso de palabras funcionales
• Semántica: deficiencia significativa en sinónimos y en definiciones
• Pragmática: deficiencias significativas en dobles sentidos y en lenguaje contextual

Trastorno semántico pragmático
• Fonología: es notable un retraso en la adquisición de lenguaje expresivo. Habla fluente. Articulación sin alteraciones
• Sintaxis: dificultad en la comprensión, más notables en el caso de estructuras sintácticamente complejas (como en el caso
de oraciones compuestas). Mayor limitación en la comprensión del discurso en su conjunto
• En expresión, buena estructuración gramatical de los enunciados. Con frecuencia, expresiones incompletas. Presencia de
frases hechas o modismos, como sustitutivos de expresiones más apropiadas
• Semántica: grandes dificultades de comprensión. Notables en la recuperación léxica
• En expresión, deficiente manejo de tiempos verbales, al igual que de los determinantes y pronombres. Coherencia temática
inestable. Desorganización semántica del discurso expresivo
• Pragmática: habla logorreica o verborrea. Posible emisión de discursos estructurados sobre frases hechas, dichos o ecolalias
diferidas. Comprensión ceñida a lo literal. Inadaptación del lenguaje al entorno. Deficiente ajuste pragmático a situación e
interlocutor. La función conversacional está claramente afectada
Conglomerado III
• Fonología: deficiencias significativas en discriminación de pares mínimos y en repetición de pseudopalabras
• Morfosintaxis: deficiencias significativas en identificación de figuras simples ni morfología y uso de palabras funcionales
• Semántica: no existen deficiencias significativas en sinónimos ni en definiciones
• Pragmática: no existen deficiencias significativas en dobles sentidos ni en lenguaje contextual

Trastorno fonológico sintáctico
• Fonología: retraso en la adquisición y desarrollo. Déficit en recepción y producción
• Sintaxis: comprensión con dificultades. Expresión deficiente, pobre de recursos y rudimentaria
• Semántica: déficit en comprensión y producción, muy notable en el discurso narrativo
• Pragmática: deficiente captación de mensajes contextuales. Déficit en el discurso conversacional

Conglomerado IV
• Fonología: deficiencias significativas en discriminación de pares mínimos y en repetición de pseudopalabras
• Morfosintaxis: deficiencias significativas en identificación de figuras simples ni morfología y uso de palabras funcionales
• Semántica: deficiencias significativas en sinónimos y en definiciones
• Pragmática: deficiencias significativas en dobles sentidos y en lenguaje contextual

una síntesis sobre cómo se estimó esta correspondencia, con - Conglomerado IV, sin correspondencia con ninguno de los
este resultado final: 6 subtipos de la taxonomía de Rapin y Allen. Se considera
como un subtipo de TEL global.

- Conglomerado I y subtipo léxico-sintáctico. Otros estudios empíricos han replicado la existencia de


- Conglomerado II y subtipo semántico-pragmático. la tipología de Rapin y Allen, si bien consiguiendo deli-
- Conglomerado III y subtipo fonológico-sintáctico. near un mayor número de subtipos que los logrados en este

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Concretamente, los 3 sujetos (100%) con subtipo léxico-


sintáctico se agruparon en el conglomerado i, cuyo perfil se
Subtipos clínicos previos al estudio

ajustaba bien a la descripción de ese subtipo. Cinco de los 7


fs
(71,4%) con subtipo semántico-pragmático se situaron en el
conglomerado ii, cuyo perfil también se interpretaba como
afín. Trece de los 21 (62%) con subtipo fonológico-sintáctico
sp quedaron agrupados en el conglomerado iii, cuyo perfil lin-
güístico se estimaba coherente. Por lo tanto, en conjunto,
un total de 21 sujetos (67,7%) de los 31 que formaban el GTEL
se agrupó en algún conglomerado cuyo perfil se ajustaba a
ls
su subtipo clínico.
Los 10 sujetos que no se agruparon en conglomerados que
C.I C.II C.III C.IV fuesen coherentes con su tipología previa se distribuyeron
Estructura del análisis de conglomerados de forma dispar. Es destacable, primero, que 3 sujetos del
subtipo fonológico-sintáctico formaron el conglomerado iv o
subgrupo de TEL global, en el que todos los niveles lingüís-
Subtipos clínicos previos al estudio

ticos eran deficitarios. Este dato parece cuestionar que el


fs
diagnóstico previo fuese lo suficientemente preciso, ya que
no explicaría las importantes limitaciones encontradas en
estos 3 sujetos. De otra parte, 5 niños fonológico-sintácticos
y 2 semántico-pragmáticos se encuadraron en el conglo-
sp merado i, cuyo perfil se interpretaba afín al subtipo léxico
sintáctico. En este caso, los resultados parecen cuestionar
la eficacia de las tareas utilizadas en el estudio más que su
diagnóstico previo.
ls
Por último, el análisis discriminante buscó también la
confirmación empírica de la clasificación del GTEL en subti-
fs sp ls pos de Rapin y Allen. Los datos corroboran los obtenidos con
Subtipos del análisis discriminante el análisis de conglomerados (fig. 2, abajo): coinciden plena-
mente en el alto número de niños que conservan el subtipo
Figura 2 Distribución de sujetos del GTEL respecto a los sub-
semántico-pragmático y léxico-sintáctico, y son muy pareci-
tipos clínicos del diagnóstico previo, según los resultados del
dos en el porcentaje de niños que confirman su clasificación
análisis de conglomerados (arriba) y según los resultados
en el subtipo fonológico-sintáctico (aproximadamente 6 de
del análisis discriminante (abajo).
cada 10 casos en ambos procedimientos estadísticos).
C.I: conglomerado i; C.II: conglomerado ii; C.III: conglomera-
El hecho de que la correspondencia más baja sea la que
do iii; C.IV: conglomerado iv; fs: subtipo fonológico-sintáctico;
se obtiene con los casos fonológico-sintácticos, y que esto
ls: subtipo léxico-sintáctico; sp: subtipo semántico-pragmático.
suceda con los 2 procedimientos utilizados, viene a plan-
tear dudas acerca de la eficacia de las tareas utilizadas para
trabajo. Conti-Ramsden et al. (1997) identifican a 5 subtipos detectar específicamente a sujetos con estas característi-
(no logran perfilar el subtipo de agnosia auditivo-verbal), y cas. Sin embargo, las tareas han resultado muy eficaces
Crespo-Eguílaz y Narbona (2006) encuentran en su estudio para delimitar subtipos con déficits léxico-sintácticos y
6 subtipos muy afines a aquella tipología. semántico-pragmáticos.
Finalmente, de acuerdo con el cuarto objetivo del estu- En relación a esto último, en el análisis discriminante
dio, se comprobó si los resultados de los niños del GTEL la función canónica la constituyeron 2 variables: morfolo-
confirmaban o no la clasificación clínica que se les había gía y uso de palabras funcionales, y lenguaje contextual.
dado cuando fueron incluidos en la muestra. Previamente Es decir, la combinación de una tarea de tipo gramati-
al estudio empírico, los niños con TEL habían sido califi- cal con una de índole pragmática se mostró como la más
cados como subtipos clínicos de Rapin y Allen: fonológico eficaz para distinguir entre los 3 subgrupos. Así pues, lo
sintáctico (21 sujetos), semántico-pragmático (7 sujetos) y sintáctico y lo pragmático juegan un importante papel en
léxico-sintáctico (3 sujetos). En esta selección muestral no discriminar entre subtipos, ya que ambas tareas suponen
se habían identificado casos de trastorno de programación la puesta en marcha de procesos lingüísticos complejos.
fonológica, dispraxia o agnosia auditiva verbal. La primera, implicando el conocimiento y manejo de los
La comprobación se llevó a cabo de 2 maneras: una recursos gramaticales; la segunda, porque está diseñada
estimativa y otra empírica. En primer lugar, se hizo una esti- para que el individuo cree los mensajes de una escena
mación utilizando para ello los datos logrados en el análisis y adapte su contenido al contexto lingüístico y al con-
de conglomerados. De acuerdo con la adscripción de cada texto social. Sin embargo, se observa que no aparece en
sujeto a cada conglomerado, una vez estimada la corres- la función obtenida ninguna de las tareas fonológicas. Esto
pondencia entre conglomerado y subtipo de Rapin y Allen, podría justificar que la batería de tareas sea menos eficaz
se pudo constatar si se mantenía la clasificación previa. En para discriminar a sujetos del subtipo fonológico-sintáctico,
la figura 2 (arriba) puede verse cuál era la calificación pre- aspecto que viene corroborado por el hecho de que la
via como subtipo clínico y cuál fue el conglomerado al que varianza explicada por esta función discriminante es solo
quedó adscrito cada sujeto tras el estudio. del 61%.

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En síntesis, la batería de tareas de este trabajo puede léxicas han mostrado un buen nivel de especificidad. La
ser útil para agrupar en subtipos a una muestra de niños con unión de ambos aspectos ha dado lugar a que un buen
TEL. Los valores extraídos de la administración de la batería número de niños fonológico-sintácticos hayan sido califica-
de tareas constituyeron indicadores cuantitativos de varios dos al final del estudio como subtipos léxico-sintácticos. En
marcadores clínicos, que antes del estudio tenían un carác- concreto, pudiera ser que la tarea de repetición de pseudo-
ter solo descriptivo. Conforme a sus resultados, los niños del palabras no sea exclusiva para perfilar solo a este subtipo
GTEL se agruparon en conglomerados con marcadores psico- fonológico, dado que la memoria fonológica es un meca-
lingüísticos bien definidos, que sirvieron para delinear bien nismo de base que falla generalmente en todos los TEL.
a 4 subgrupos diferenciados. Por último, los perfiles de los Así mismo, la modalidad con la que se ha planteado la
3 subtipos clínicos del diagnóstico previo aparecieron repre- tarea de definición en este trabajo podría justificar que
sentados en alguno de estos 4 conglomerados. Globalmente, no haya tenido una buena especificidad y que haya propi-
3 de los subgrupos obtenidos resultaron afines en distinto ciado la aparición de falsos negativos en el nivel léxico.
grado a las tipologías de Rapin y Allen; individualmente, un La tarea de explicar el significado de las palabras parece
buen número de sujetos del GTEL confirmó su diagnóstico implicar otros procesos más profundos (acceso semántico
con la puntuación lograda en la batería de tareas, aunque y comprensión, entre otros), que no solo el de mane-
ese ajuste no se dio por igual en todos los subtipos clínicos. jar el vocabulario expresivo. Por tanto, los resultados del
Una conclusión resumida del estudio sería que el conjunto estudio aconsejan una revisión de algunas de las tareas
de tareas diseñadas ad hoc puede ser un instrumento válido propuestas para evaluar los distintos niveles lingüísticos.
para señalar marcadores psicolingüísticos en niños con TEL y Otra opción a tener en cuenta es la de que se inclu-
para diferenciarlos en distintos perfiles, algunos de los cua- yan nuevas tareas con capacidad para determinar el grado
les resultan ampliamente coincidentes con la taxonomía de de severidad de los distintos marcadores en cada área
Rapin y Allen (Rapin, 1997). Sin embargo, esta conclusión ha lingüística.
de ser matizada y restringida. Dos factores deben tenerse Por otro lado, la limitación que puede significar el bajo
en cuenta para ello: la bondad de cada una de las pruebas número de sujetos de la muestra reduce el alcance de las
y la limitación que surge de la propia muestra de sujetos conclusiones y limita las inferencias que pueden hacerse
estudiados. sobre los valores estadísticos obtenidos. Además, las dife-
Por un lado, es cuestionable la plena bondad de las rencias en la distribución previa del número de subtipos
tareas utilizadas, sobre todo las de fonología y también, en clínicos de la muestra también pueden haber influido en
menor grado, las de semántica. Parece evidente que deben la validación de los datos. Finalmente, también el rango
ser perfeccionadas su sensibilidad y su especificidad. Los de edad circunscribe los resultados a niños cuya edad es
resultados del análisis discriminante hacen pensar que las cercana a los 8 años, sin explicar si la definición de subti-
tareas morfosintácticas, léxicas y pragmáticas han logrado pos a edades distintas sería diferente o no con el método
una buena sensibilidad para detectar a niños del subtipo utilizado.
léxico-sintáctico y del tipo semántico-pragmático. La singu- A pesar de todo esto, con el punto de partida que supo-
laridad de estos 2 subtipos parece haber contribuido a que nen los resultados de este estudio, sería posible que futuros
su detección sea bastante buena. trabajos salven sus limitaciones y mejoren sus herramien-
Sin embargo, las tareas fonológicas no se han mostrado tas, logrando así una mayor eficacia en la determinación
suficientemente sensibles para valorar a los sujetos con de marcadores lingüísticos empíricos que sean útiles para
alteraciones fonológicas. Junto a ello, tampoco las prueba diferenciar subtipos en el TEL.

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Anexo 1. Contenidos y estuctura de la batería


de tareas

BATERÍA DE TAREAS PSICOLINGÜÍSTICAS


TAREA ÍTEM DE EJEMPLO

fe-fe
Discriminación de pares mínimos (DP) tas-pas
Identificación de la igualdad o desigualdad de pares mínimos la-la
FONOLÓGICA

Total ítems: 28 moa-coa


ÁREA

poa
Repetición de pseudopalabras (RPS) fasten
Total ítems: 22 costru
lenego

Toca un círculo // Toca el círculo rojo grande//


Toca el cuadrado que está junto a un cuadrado azul
Identificación de figuras simples (IFS) que está debajo de un círculo rojo
Seguimiento de instrucciones verbales a partir de la
presentación en pantalla de figuras simples, variables en
forma, tamaño y color.
Total ítems: 39

Las hojas de los libros están


ÁREA MORFOSINTÁCTICA

Aquí hay una vaca. hechas… DE papel


Aquí hay más…VACAS
Morfemas y uso de palabras funcionales (MUPF)
Reconocimiento y uso de morfemas para la estructura
gramatical de palabras y de palabras funcionales para la
estructura gramatical de mensajes.
Total ítems: 31 Cuando sale de la escuela la
niña se va… A su casa.
Los pasteles los hace…el
PASTELERO y trabaja en una
PASTELERIA

En esta caja hay muchos


bombones, En ésta hay
pocos. Y en ésta no queda…
Hoy hace calor NINGÚN bombón
Es un día muy…CALUROSO

escuela-colegio
ÁREA SEMÁNTICA

Sinónimos (SI) alto-bajo


Identificar si hay sinonimia en pares de palabras rincón-esquina
Total ítems: 24 industria-fábrica
vaso
Definición (D) leyenda
Explicación del significado de una palabra conocer
Total ítems: 20 frontera
habilidad

Este tipo es un chorizo


Dobles significados (DS) Ya me tienes frito
Comprensión de frases con doble sentido Le ha puesto como un trapo
Total ítems: 30 Es un cero a la izquierda
ÁREA PRAGMÁTICA

Lenguaje contextual (LC)


Asignación de mensajes apropiados a los personajes de una
escena
Total ítems: 15

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Cómo citar este artículo: Buiza, J. J., et al. Trastorno específico del lenguaje: subtipos de una patología compleja. Revista
de Logopedia, Foniatría y Audiología (2015), http://dx.doi.org/10.1016/j.rlfa.2014.09.005

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