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FILOSOFÍA.

Profesorado de Matemática.
Profesor: Alejandro Tomás Neris.

EJE 1.
Nota del corrector: Audio 1. Fin de nota.

Página 6.

Nota del corrector: Aparece un cuadro que se explica a continuación. Fin de nota.

Filosofía. Etapas en la historia.

Etapa antigua.
Problemas: cosmológico y antropológico.
Siglos: VI a.C. – V d.C.
Filósofos: Sócrates, Platón, Aristóteles, Thales, Pitágoras.

Etapa medieval.
Problema: relación entre razón y fé.
Siglos: V – XV.
Filósofos: San Agustín, Santo Tomás.

Etapa del Renacimiento y Modernidad.


Problema: gnoseológico y político.
Siglos: XVI – XIX.
Filósofos: Hobbes, Locke, Descartes, Hume, Rousseau, Kant.

Etapa contemporánea.
Problemas: antropológicos, existenciales, económicos, políticos, etc.
Siglos: XIX – actualidad.
Filósofos: Kierkegaard, Marx, Comte, Heidegger, Peirce, James, Dewey.

Página 7.

Capítulo 1: ¿QUÉ ES LA FILOSOFÍA?


Vamos a empezar por decir algo sobre uno de los temas que encontrarán en las páginas que siguen, y
sobre el que generalmente tenemos referencias muy imprecisas y vagas. Nos referimos a la filosofía, qué
cosas la ocupan, cuáles son las actividades que realizan los filósofosy qué es lo que buscan con ellas,
para comenzar. Lo más fácil de hacer es partir del origen y recordar que nosotros heredamos la palabra
filosofía del griego. Es un término compuesto por otros dos que los griegos utilizaron independientemente:
philos, que significa amor, afecto, y sophía, que quiere decir saber, conocimiento. El filósofo será,
entonces, el que ama el saber, la persona que siente necesidad de saber siempre más y más. Pero,
contrariamente a lo que podría parecer a primera vista, el filósofo no.es aquel que busca llenar su cabeza
de conocimientos y de los resultados de los descubrimientos de las ciencias. Es más bien el que se
plantea preguntas que las ciencias no pueden responder, porque tienen que ver con lo que constituye al
hombre en su base más profunda y con sus posibilidades de aprehender el mundo. Pongamos algunos
ejemplos: si nos preguntamos por qué los hombres a veces obramos mal y mentimos o matamos, o por
qué los seres humanos no podemos vivir fuera de la sociedad, o qué quiere decir que algo existe, no
vamos a encontrar ninguna ciencia que pueda responder porque estas preguntas las exceden o porque las
dan por contestadas y se conforman con esas respuestas que alguien les dio. Los filósofos han pensado
sobre estas y muchas otras preguntas, porque -como dice el autor D. Cruz Vélez- la filosofía es un saber
sin supuestos, es decir, no supone que las cosas son como aparentan o como otros nos dijeron; sino que
cuestiona absolutamente todo. Con las ideas que elaboran a partir de sus preguntas los filósofos han
elaborado sistemas filosóficos, es decir, han pensado y han organizado sus ideas para poder
responderlas. Pongamos un ejemplo de esto y leamos a continuación las reflexiones y argumentos de
diferentes filósofos que han tratado de definir nada menos que la filosofía. El primero de los ejemplos es
un diálogo entre el personaje Sócrates, que es ion filósofo, Simmias y Cebes; estos últimos discuten con el
primero acerca del significado de la muerte, porque Sócrates está a punto de ser ejecutado. Este último,
por su parte, está tranquilo porque les asegura que la filosofía le ha hecho comprender la muerte. Veamos
lo que dice:

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"Sócrates: En cuanto a ustedes, quiero darles una explicación según la cual me parece natural que un
hombre que ha basado realmente la vida en la filosofía no tema cuando está a punto de morir y esté en
cambio esperanzado en que, después de haber muerto, alcanzará allá los mayores bienes. Ahora bien,
cómo es esto así, Simmias y Cebes, intentaré explicarlo. Es probable que para el resto .de la gente pase
inadvertido el que cuantos se aboquen correctamente a la filosofía no se preparan para ninguna otra cosa
que para morir y estar muertos. Y si eso es cierto, sería completamente insólito que, después de no
anhelar durante toda la vida otra cosa que [la muerte], al llegar ésta uno se irrite frente a lo que antes
anheló, y en lo cual se ha ejercitado" (Platón, Fedón, siglo IV a.C.).
Alguien que se haya dedicado a la filosofía -dice Sócrates- podrá ver claramente su ayuda en tanto le
permite dedicarse a lo más valioso que hay en él, su alma, y no pasar la vida dedicada al cuerpo y a sus
placeres. La muerte, que significa para este filósofo el abandono de ese cuerpo, debe ser vista
necesariamente como algo positivo; la filosofía nos ayudaría a darnos cuenta de eso.
Pero ésta, obviamente, no es la única opinión acerca del valor de la filosofía. Veamos lo que Aristóteles
opinaba poco después de esto:
"Por lo pronto, concebimos al filósofo principalmente como conocedor del conjunto de las cosas, en cuanto
es posible, pero sin tener la ciencia de cada una de ellas en particular. En seguida, el que puede llegar al
conocimiento de las cosas arduas, aquellas a las que no se llega sino venciendo graves dificultades, ¿no
lo llamaremos filósofo?

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En efecto, conocer por los sentidos es una facultad común a todos, y un conocimiento que se adquiere sin
esfuerzos no tiene nada de filosófico. Por último, el que tiene las nociones más rigurosas de las causas, y
que mejor enseña estas nociones, es más filósofo que todos los demás en todas las ciencias; aquella que
se busca por sí misma, sólo por el ansia de saber, es más filosófica que la que se estudia por sus
resultados; así como la que domina a las demás es más filosófica que la que está subordinada a cualquier
otra. [...] De todo lo que acabamos de decir sobre la ciencia misma, resulta la definición de filosofía que
buscamos. Es imprescindible que sea la ciencia teórica de los primeros principios y de las primeras
causas, porque una de las causas es el bien, la razón final" (Aristóteles, Metafísica, siglo IV a.C.).
Para Aristóteles la filosofía es, entonces, un saber que se ocupa de las causas de las cosas, pero no de
cualquier causa, sino de las causas primeras por naturaleza, las principales y más fundamentales, que son
a su vez causas últimas en el camino del conocimiento, porque serán las menos evidentes y con las que
iremos a dar después de arduas investigaciones, como él mismo dice.
Los textos siguientes ilustran otra forma de pensar la filosofía:
"¿Qué es, pues, la filosofía, que se manifiesta tan universalmente bajo tan singulares formas? La palabra
griega filósofo (philósophos) se formó en oposición a zopos. Se trata del amante del conocimiento (del
saber) a diferencia de aquél que estando en posesión del conocimiento se llamaba sapiente o sabio. Este
sentido de la palabra ha persistido hasta hoy: la búsqueda de la verdad, no la posesión de ella, es la
esencia de la filosofía, por frecuentemente que se la traicione en el dogmatismo, esto es, en un saber
enunciado en proposiciones, definitivo, perfecto y enseñable. Filosofía quiere decir ir de camino. Sus
preguntas son más esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una nueva pregunta.
Pero este ir de camino -el destino del hombre en el tiempo- alberga en su seno la posibilidad de una honda
satisfacción, más aún, de la plenitud en algunos elevados momentos. Esa plenitud no estriba nunca en
una certeza enunciable, ni en proposiciones ni confesiones, sino en la realización histórica del ser del
hombre, al que se le abre el ser mismo. Lograr esta realidad dentro de las situaciones en que se halla en
cada caso un hombre es el destino del filosofar" (K. Jaspers, La filosofía, 1949).

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"Cada época histórica tiene emergentes característicos que van conformándose de manera singular. La
filosofía que pretende reflexionar sobre ellos, no puede substraerse a los problemas, las fascinaciones y
las obsesiones de su tiempo. La problemática filosófica actual es múltiple y variada. No obstante, parecería
que existen algunos denominadores comunes alrededor de los cuales gira el pensamiento actual. Ellos
son: el lenguaje, la ciencia y la ética… El tema que ahora da qué pensar es el de la libertad con respecto a
la información. He aquí la cuestión para nuestra reflexión. La filosofía hace 2500 años, en Grecia,
comenzó a plantearse el problema de la libertad. Muchos fueron los interrogantes y muchas las respuestas
que a través del tiempo se han dado respecto de la libertad. Es decir que, en última instancia, y a pesar de
los cambios espectaculares, nos seguimos replanteando las mismas preguntas. Es como si, después de
tantos adelantos tecnológicos, de tanta ciencia y de tantas situaciones superadas, volviéramos la mirada a
Grecia con nostalgia... total, 2500 añosno es nada" (Esther Díaz, Para seguir pensando, 1989).
Claro que la filosofía no es una disciplina que practiquen sólo, los filósofos. Como se ve, preguntas como
las que formulamos arriba pueden aparecérsele a cualquiera de nosotros en cualquier momento. Por esto
es que todos filosofamos con mayor o menor frecuencia. Pero suele decirse que las circunstancias en las
que más frecuentemente nos ponemos filosóficos, son aquellas en las que enfrentamos alguna situación
que nos asombra y extraña (cuando vemos el milagro de la vida, por ejemplo), frente a situaciones que
nos generan duda, o cuando nos sacude una situación límite (como el caso de la muerte). Lo cierto es que
ninguno de nosotros puede escapar a este tipo de reflexión, porque es, hasta donde podemos ver,
esencial a todo ser humano.

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Para terminar, sólo agregaremos algo sobre el origen .de todo este tipo de pensamiento. Como se
imaginarán, la filosofía no existió siempre como un saber separado de los demás y con sus
sistematizaciones. En un principio, hace miles de años, la reflexión estaba mezclada con mitologías y
cosmogonías. No es fácil definir lo que es un mito, pero es indispensable decir que se trata de un relato
que traía de explicar algún hecho que, en principio, no puede explicarse dé un modo racional. Para dar
cuenta de la existencia de una ciudad, por ejemplo, el mito nos dirá que un dios mandó a construirla para
proteger a su hijo ó a su enamoraba, y con esto ya tenemos una explicación de la existencia de dicho
lugar. Otro mito podrá decimos que en un comienzo de los tiempos el hombre y la mujer formaron parte de
un solo ser vivo, pero como ese ser era tan irreverente con los dioses, ellos lo separaron en dos partes; en
consecuencia, cuando las dos mitades, que originariamente eran un mismo ser se encuentran, se sienten
entré sí tan atraídos qué ya no quieren separarse jamás. De este modo queda explicado por qué nos
enamoramos.

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Pero con el correr del tiempo el pensamiento racional y argumentativo fue ganando terreno sobre el
pensamiento mítico, y la filosofía se asentó sobre el logos, es decir, sobre el pensamiento ó el discurso
argumentativo y razonado. Sólo hacia el siglo V a.C, en una Atenas repleta de inquietudes y preguntas,
aparecieron los primeros filósofos y la filosofía, obtuvo su propio lugar. Pero, de todos modos, los filósofos
siguieron usando mitos para expresar lo que, aparentemente, podía transmitirse a los otros hombres
solamente a través de metáforas, debido a la complejidad y riqueza de su contenido. Platón, un filósofo del
que hablaremos nuevamente, combinó magistralmente el mito y el logos.

Actividad para los alumnos:


En un recuadro de cómic, un padre le dice a su niño: “Hijo… la pelea más difícil de un hombre es la pelea
contra uno mismo”. Entonces el pequeño se imagina la situación de su yo peleando con guantes de box en
un ring, contra su uno mismo y éste último tenía forma de revista. .

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2. Filosofías a la carta
Con el correr de los años el pensamiento filosófico se ha desarrollado de manera tal que sus preguntas
pudieron ser agrupadas en diferentes subáreas. De este modo, como para los filósofos las preguntas
fueron siempre tan importantes como sus respuestas, cada vez se hicieron más específicos los
cuestionamientos. Esto hizo posible clasificarlos en ramas de la filosofía.
Si nos preguntamos ¿es posible un conocimiento objetivo?, o ¿por qué los objetos no son percibidos de la
misma forma por todos los sujetos?, no estamos interesados en el mismo ámbito de la filosofía que si nos
preguntamos ¿qué es el hombre? Mientras que las primeras preguntaste interesan a la gnoseología o
teoría del conocimiento, la última le importa a la antropología filosófica. No vamos a agotar aquí la
clasificación ni la explicación de todas las ramas de la filosofía, pero mencionaremos las principales:
Ética: es la rama de la filosofía que se ocupa del obrar del hombre, especialmente cuando involucra a
otros hombres. En este libro nos dedicaremos a caracterizarla mejor, pero por el momento diremos que
trata de contestar preguntas como ¿qué es el bien?, ¿qué son los valores?, ¿qué es una norma moral?,
entre otras. .
Antropología filosófica: como dijimos, una de sus preguntas preferidas es ¿qué es el hombre?
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Antropología es un término compuesto por ántropo, que significa, hombre, y logia, que viene de logos y
que, como sabemos, significa pensamiento o discurso que argumenta sobre algo; en este caso, se trata de
una reflexión sobre el hombre. Pero, ¿en qué sentido se reflexiona? No como hacen las demás disciplinas
que se dedican al hombre, como la psicología, la sociología, etcétera, sino que hace preguntas sobre lo
que constituye al hombre en el sentido más profundo; ¿qué cosas tiene que tener un ser para ser un
hombre?, es decir, se cuestiona sobre la esencia de lo humano.
Gnoseología: este término que designa a otra rama de la filosofía también está compuesto por dos
términos que provienen del griego: gnoseo, que significa conocimiento, y logia, al que ya nos referimos en
el caso anterior. Se trata, entonces, de la rama que hace preguntas acerca de cosas relativas a nuestro
conocimiento: ¿es posible el conocimiento?, ¿cuál es el límite de mi conocimiento?, ¿de dónde obtengo yo
mi saber (de Ios sentidos, de mi pensamiento, etcétera)?
La Metafísica: es la rama de la filosofía que se cuestiona acerca de cosas que van más allá de lo evidente
ante los ojos. Sus preguntas suelen ser las más abstractas, por ejemplo ¿qué es la existencia?, ¿qué es el
ser?, ¿existe Dios? Muchas veces se le ha llamado antología, que significa literalmente disciplina que se
ocupa de los entes; pero el campo de la metafísica (que significa literalmente lo, que está más allá de la
naturaleza) parece que es más amplio.
La lógica es un instrumento que utiliza la filosofía para reflexionar correctamente; también nos
dedicáremos a desarrollar algunos conceptos de lógica, pero adelantemos aquí que elabora y analiza las
reglas que nos permiten argumentar correctamente. Por lo tanto, la lógica atraviesa todas las ramas de la
filosofía.
Si bien éstas son las principales subáreas de la filosofía, también han ganado un lugar relevante en
nuestro tiempo la filosofía política (analiza las bases filosóficas de la vida política) y la filosofía del
lenguaje.
Como queda claro, en este menú filosófico hay temas para todos los gustos. Sólo hace falta que veas cuál
es tu preferido.

Nota de la correctora: En un rincón de la página hay un recuadro de Yo Matias. En diálogo con su madre le
pregunta si Dios existe, a lo que ella responde “Bueno Matías el concepto de Dios es una idea abstracta
que se entronca en la tradición y la cultura de los pueblos, pero también con la filosofía, la ética, la moral y
la evolución científica, ¿por?”. “Porque me dieron la prueba de historia, tomá”, le responde entusiasmado
matías. La madre expresa “Ay Dios mío”. “Existe”, piensa Matías atónito. Fin de nota de la correctora.

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Se amplía la oferta de cursos y la demanda de egresados.


Aumenta el interés por la filosofía.
Los egresados en la mira de las empresas.
Las compañías comienzan a incorporar filósofos en sus áreas directivas. Es una tendencia que ya se da
en los Estados Unidos. Se busca tener una visión más amplia de la realidad.
.
Una nota reciente dé The Economist señaló que en los Estados Unidos «la filosofía es la última moda de
los negocios». Cada vez más ejecutivos cambian la psicoterapia y la religión y se vuelcan a los
pensadores inteligentes, a los antiguos filósofos, para atender sus demandas personales o corporales,
según el prestigioso semanario.
La Argentina no queda afuera de esta tendencia. Si bien no hay estadísticas, un sondeo de La Nación
entre diversas universidades, docentes y especialistas en filosofía arroja la misma conclusión.
«Hay un revival de la filosofía. La gente empezó a darse cuenta de que el camino más corto para actuar
bien consiste en pensar bien», comentó Kaúl Motta, licenciado en filosofía por la Universidad del Salvador,
que corre de un lado a otro dando clases, conferencias y charlas en universidades y en empresas.
Por otro lado, hay una mayor predisposición a contratar licenciados en filosofía en la' compañías para
ocupar cargos de dirección o planeamiento estratégico, según los expertos consultados. Además, crece la
matrícula de estudiantes de esta carrera.
Y, sobre todo, las conferencias se han vuelto un boom. «Me parece muy positivo. Esto refleja el deseo de
escapar a tanta especialización y fragmentación del conocimiento. Esta apelación a la filosofía implica una
búsqueda de una mirada totalizadora y amplia» explicó el filósofo Víctor Massuh, «Hay una crisis de
perspectiva, demasiado desconcierto; la filosofía aporta el conocimiento de lo esencial de la vida», agregó.
En la Argentina, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Católica Argentina (UCA),
el sacerdote Julio Méndez, advirtió que en los últimos tres años se produjo una creciente demanda de
consultoras y empresas que se acercaron a esa casa de estudios interesados por sus egresados. En la
Universidad del Salvador (USAL) ocurre otro tanto.

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En la Facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), si bien no hay pedidos concretos, el
secretario académico, Esteban Speyer, expresó a La Nación que «el interés teórico por filósofos se da
porque las empresas comprendieron la necesidad de contar con profesionales que piensen globalmente».
Hace poco, Speyer habló con directivos de Siemens y Bayer interesados por sus estudiantes, aunque «no
se tradujo en ofertas concretas», aclaró.
Otras organizaciones que comienzan a requerir con mayor frecuencia especialistas en filosofía son las
editoriales y las organizaciones sin finés de lucro. «Las ONG tienen que lidiar con cuestiones
interdisciplinarias y el filósofo es un candidato ideal para aportar una visión totalizadora y creativa»,
expresó Bernardo Nante, profesor de Filosofía de la USÁL.
El boom de los conferencistas:
Las conferencias sobre filosofía en empresas es otra nueva moda. Un equipo de docentes de la
Universidad del Salvador ofrece, por ejemplo, un seminario de capacitación en una empresa de turismo
donde reflexionan sobre la ciudad y su cultura: «Es provechoso para ambas instituciones», señaló Ana
Zagari, directora de la Escuela de Filosofía de la Facultad de Filosofía, Historia y Letras. El mismo equipo
ofrece curso sobre transparencia y ética en organismos auditores.
El caso de Raúl Demingo Motta es otro ejemplo. Trabaja desde larga data como profesor de la USAL y
ahora se ha convertido en un auténtico consultor de organismos estatales y empresas privadas. En los
últimos tres años quintuplicó su labor como conferencista. «Me invitan a dar charlas sobre las
transformaciones mundiales, pero esto es una máscara; termino hablando sobre el conocimiento, el amor,
ios valores o el sentido de la vida. Filosofía pura», subrayó Motta, que dirige un institu-to internacional
sobre pensamiento complejo.
Tanto él como la directora de ID Consultores, una empresa de investigación de mercado y asesoramiento
en marketing, Susana Pérez Caricio,

Otro apunte.

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Son interrogantes, cuestiones, problemas, simplemente. En ellos están los gérmenes de algo que se
puede asimilar al pensamiento crítico propio de la filosofía.
Esto es acrítico y sigue siendo preconceptual: pero bien puede considerarse como una forma de acercarse
y de interesarse por las eternas cuestiones de la filosofía.

Este aludir a dos etapas de la natural evolución del ser humano -niñez y adolescencia- no elimina, sin
embargo, otro tipo de respuestas a la cuestión que estamos planteando. El origen de la filosofía, en cada
existencia humana, puede obedecer -independientemente de las edades mencionadas- a otras fuentes:
A. "EL ASOMBRO.
Aquello que sorprendió a los griegos y que los obligó a formularse preguntas y a purificar sus
respuestas...puede reaparecer en cada uno de nosotros. El asombro es el ''maravillarse" ante lo
desconocido, ante lo inabarcable, ante lo imponente, ame lo ingobernable, ante lo majestuoso.
Alguien dijo que el asombro ya no es una característica del hombre contemporáneo porque con la
expansión de las ciencias hemos perdido la "capacidad de asombro”... Hoy, quien se asombra, puede ser
tachado de ignorante.
Sin embargo no estamos iludiendo a la perplejidad propia del que desconoce temas que la ciencia domina,
sino al asombro en el sentido original: aquél que surgen frente a una realidad que no podemos dominar o
comprender.
Ejemplos
¿No es, acaso, motivo de ASOMBRO la contemplación del COSMOS, los viajes interestelares, las grandes
producciones del hombre, la majestad del mar, el cielo estrellado, el silencio y !a oscuridad de las
profundidades marítimas y terrestres y, aun, la furia descontrolada de los mismos fenómenos
meteorológicos?
Y junto a lo MAJESTUOSO, ¿no nos asombra la contemplación de lo minúsculo? ¿No nos sorprende todo
lo que la ciencia y la tecnología nos permiten comprobar a través del microscopio: los secretos de la vida,
el cuerpo humano, el crecimiento intrauterino, etc.?
El asombro no muere en el sólo maravillarse: conduce al CONOCIMIENTO, impele a indagar y a saber.
Quien ‘admira’ desea -en última instancia- SABER porque se adquiere conciencia del no saber y de la
pequeñez humana. Pero en tal conocimiento no hay pretensión de utilidad, no se quiere saber para
satisfacer una necesidad o para ganar dinero... se quiere saber por el saber mismo...

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Y aún están presentes algunas preguntas de la filosofía: ¿por qué esto es así? ¿qué es todo esto? ¿de
dónde viene? ¿hacia dónde va? ¿tendrá algún final? ¿quién es el motor de tanta perfección? ¿quién
gobierna?

LA DUDA
El asombro nos conduce al saber. Pero todo saber está plagado de interrogantes. No crea
automáticamente nuestra seguridad, sino que multiplica nuestras inseguridades.
Entonces aparece una fuerza distinta y complementaria de la primera, la DUDA: comienzo a desconfiar de
lo que me rodea, de los conocimientos que tengo y que me ofrecen, intento someter a critica todas las
respuestas dadas, compruebo que muchos conocimientos son provisorios, se amplían, se corrigen,
pierden vigencia...Nuestros órganos de conocimiento son defectuosos.
La FILOSOFIA se ofrece como un conocimiento que va hasta las últimas raíces, que no se conforma con
las respuestas y aun, cuando asume algunas respuestas como válidas, permanece abierta a la posibilidad
de otros interrogantes y de futuras revisiones.
SITUACIONES LÍMITES
Hay una tercera ‘fuente del filosofar' que por su proximidad a la vida y a la existencia cotidianas, tarde o
temprano se introduce en las experiencias de cada hombre: son las SITUACIONES LIMITES.
Los seres humanos vivimos en situaciones cambiantes, en situaciones que podemos dominar y modificar a
nuestro antojo.
Ahora, por ejemplo, estamos en clase, pero bien podríamos haber decidido otra cosa, y estar en nuestra
casa o paseando por la ciudad. Al salir, organizaremos nuestro tiempo y nuestras actividades obedeciendo
a nuestra personal decisión. Si las cosas no son como queremos, las podemos cambiar o podemos
trabajar para modificarlas.
Pero hay SITUACIONES que por su esencia no se pueden CAMBIAR, se las debe aceptar: nos
sobrevienen, nos atrapan.
Suceden porque somos hombres y en nuestra condición humana está la limitación impuesta por nuestro
mismo ser: no podemos modificar ciertas situaciones.
Por ejemplo, no puedo dejar de MORIRME un día, padecer, sufrir enfermedades, tener dolores, toparnos
con injusticias, afrontar fracasos, llegar a situaciones de vida insostenibles, etc.
Son 'estados' de nuestra vida de los que NO podemos salir y situaciones que NO podemos alterar.
¿Qué tienen que ver estas SITUACIONES LÍMITES con la FILOSOFÍA?
En la vida corriente, el cotidiano pasar de los días nos hace olvidar las cosas fundamentales y vivimos
como sí no existieran: olvidamos que tendremos que morirnos, olvidamos que estamos expuestos a miles
de padecimientos que no podemos controlar, olvidamos que somos víctimas de situaciones que realmente
pueden limitar o cortar las posibilidades de nuestra existencia futura.
Cuando nos enfrentamos con las situaciones LÍMITES regresamos a nuestro SER de hombres:
recordamos que somos frágiles, imperfectos, con defectos... y se multiplican, entonces, los interrogantes
acerca de POR QUÉ y sobre nuestro SER.
Mientras somos felices, estamos jubilosos de nuestras fuerzas y nuestros éxitos, tenemos confianza
irreflexiva, nos bastan nuestras actuales circunstancias...
Cuando llega el dolor, la muerte, la flaqueza, la imposibilidad...nos desesperamos. Y es posible que,
cuando hayamos salido de ese trance regresemos a nuestra inconciencia, pendiente de una vida que
queremos que sea feliz...
ESTAS SITUACIONES nos ponen en contacto con interrogantes claves y despiertan en nosotros la
posibilidad de reflexionar sobre aquello que innegablemente silenciamos al afrontar las cuestiones de la
vida cotidiana.

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D. EL TEDIO
Lo cotidiano, con el lento y repetido pasar de las horas y de los días puede convertirse en la cuarta fuente
de interrogantes. La sensación de aburrimiento y de cansancio ante lo que diariamente hacemos,
tenemos, manejamos, encontramos; ante las cosas, ante los demás, ante lo que nos rodea, lo que nos
espera, la realidad...el ser.
Hay un momento en el que el ritmo de nuestra existencia asume una regularidad opresiva: nos sentimos
mal porque, aun cuando hagamos lo que nos gusta, estamos en un ciclo infernal en el que siempre se
reiteran las mismas acciones.
El poeta ANTONIO MACHADO lo resume en estos términos:
“Dice la monotonía
del agua clara al caer
un día es como otro día
hoy es lo mismo que ayer..." (Hastío)
Es, entonces, el TEDIO una situación privilegiada. También allí aparecen interrogantes que despiertan
nuestra reflexión: ¿tiene sentido todo esto? ¿sirve para algo? ¿para qué vivo? ¿en esto consiste vivir?
¿qué es la existencia humana? ¿qué sentido tiene el trabajo? ¿qué es el tiempo, esa rueda que repite la
misma monótona canción todos los días?
JASPEKS Karl. Lo filosofía, Op. cit. pág. 15-23.

Debemos concluir:
Estas referencias a las diversas FUENTES de la filosofía en la vida personal de cada hombre no deben
hacernos pensar que cualquier duda o interrogante que surja en nuestra existencia es una CUESTION
FILOSOFICA.
La filosofía -lo hemos dicho- asume rigor metodológico, lenguaje técnico, desarrollo sistemático en el
planteo y en la resolución de sus cuestiones. Las situaciones de la vida -asombro, duda, situaciones
límites, tedio- tienen la fuerza de la VIDA y la expresión del lenguaje cotidiano.
¿Qué es lo que hemos querido expresar en el desarrollo de este caminar hacia la filosofía?
Que la filosofía puede encontrar 'caldo de cultivo' en cada hombre, puede insinuarse, asaltarlo, hacerlo su
presa... y contagiarlo de una problemática que comparten todos los hombres en calidad de tales y que,
algunos pueden desarrollar y expresar en un lenguaje adecuado y con un orden metodológico preciso.

Nota de la correctora: En un recuadro aparecen las situaciones humanas y problemas de la filosofía.


El asombro: El problema del ser y de la realidad. Es un problema metafísico y cosmológico.
La duda: El problema del conocer y la verdad. Es un problema gnoseològico Verdad y comunicación
Situaciones límites. El problema del hombre. Existencia. Es un problema antropológico y sus categorías.
El tecio. Problema del obrar humano. Valoración. Es un problema ético
Niñez: Valor de las preguntas. Es un problema metafísico y problema cosmológico
Adolescencia: Valor de las respuestas. Es un problema metafísico, antropológico, ético. Dios como
problema.

Pero una vez más, la soledad y la perplejidad me llevan para adentro.

Página 67.

Amor al saber
Etimológicamente, la palabra filosofía proviene del griego y traduce la idea de “amor a la sabiduría”.
Aspirar, tender, buscar el conocimiento. ¿Pero el conocimiento de qué? ¿Qué significa amar el saber? ¿Se
puede no quererlo? ¿Alguien se imagina un ser humano que no quisiera alcanzar cierto saber? Parecería
que no. La clave puede estar en ese “cierto” que se desliza por ahí. ¿Se trata de amar al saber de todo o
se trata de amar ciertos saberes? Hay una diferencia entre querer saber a qué hora vendrá el próximo tren
y querer saber por qué el ser y no más bien la nada. Está claro que si puedo responder esta última
pregunta, podré también en algún momento hacer derivar la información sobre el tren y su horario, pero a
la inversa no funciona: si sé a qué hora pasa el tren, nada puedo inferir sobre el ser y la nada.
El amor al saber es un amor por el saber en general, es la idea misma de querer saber por el hecho mismo
del saber en sí. Querer expandir y acrecentar el conocimiento que tenemos sobre las cosas, llevándolo
hasta su paroxismo en la caricatura del sabio como aquel que lo sabe todo. O sabe qué es el todo. O es
un todo que sabe todo. ¿Pero se puede saber todo? O mejor, ¿existe el todo?
La idea de amor al saber conlleva una pretensión de totalidad, más allá de que sea o no sea alcanzada.
Se trata de un amor al absoluto, donde el saber nos equipararía directamente con esas totalidades
cerradas qué son los absolutos. Saber todo es, acceder al todo, ya que desaparecerían todas las
intermediaciones. El conocimiento tiene algo de mediación. Supone ciertas verdades todavía no
alcanzadas. Pero el conocimiento absoluto ya nos emparenta directamente con el objeto que se quiere
alcanzar. Si yo lo sé todo, nada me quedaría por conocer y de algún modo me totalizo. O dicho de otro
modo, el día que alcancemos el conocimiento del todo, ya no va a tener sentido el conocimiento mismo.
Por eso insiste Platón que el saber siempre es una aspiración, ya que se nos presenta en la medida en
que haya todavía zonas desconocidas a las que aspirar. A las que amar. El amante ama lo que no tiene,
busca aquello de lo que carece, trata de llenar una falencia. Amar él saber es querer poseer un
conocimiento absoluto del absoluto y este deseo existe en la medida en que todavía no se lo ha
alcanzado.
En El Banquete, Platón nos narra por boca de Sócrates tino de los mitos del origen de Eros, una de las
deidades del amor de los griegos (la otra era Afrodita). Nos cuenta la historia de Penía, diosa de la
indigencia, la falta, la carencia, la pobreza, que no fue imitada a la celebración que los dioses hacían por el
nacimiento de Afrodita. Mientras todos festejaban, Penía permanecía por fuera del lugar, en el jardín de
Zeus. Poros, el dios de los recursos, de la riqueza, de la capacidad de resolución, de las herramientas,
sale embriagado hacia el jardín y cae dormido junto a Penía. Penía entonces lo viola y queda embarazada
de él. Y de esa unión nace Eros, el amor. Por eso, el amor es esa tensión abierta que, aunque siempre
encuentre los recursos para alcanzar sil deseo, al mismo tiempo nunca se ve satisfecho. Una marcha
hacia la plenitud que nunca cierra. Dice Platón: “Mas lo que consigue siempre se le escapa”. Mitad
capacidad, mitad falencia.
Un impulso permanente hacia aquello que quiere conseguir, pero que una vez que lo alcanza, ya lo pierde.
Platón lo expresa con absoluta belleza: “Eros se ha quedado con las siguientes características. En primer
lugar, es siempre pobre, y lejos de ser delicado y bello, como cree la mayoría, es más bien duro y seco,
descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto, se acuesta a la intemperie en las puertas y
al borde de los caminos, compañero siempre inseparable de la indigencia por tener la naturaleza de su
madre. Pero, por otra parte, de acuerdo a la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo
bueno; es valiente, audaz y activo, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico
en recursos, un amante del conocimiento a lo largo de toda su vida, un formidable mago, hechicero y
sofista. No es por naturaleza ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día unas veces florece y vive,
cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra la vida de nuevo gracias a la naturaleza de su
padre.
Si la falencia es constitutiva, entonces cada vez que creemos alcanzar un saber, se nos abren nuevos
interrogantes que en general multiplican la incertidumbre existente. Todo se complejiza cuando
relacionamos al amor con el saber, ¿pero podríamos no hacerlo? Derrida nos dice que el que ama siempre
lleva un saber, ya que sabe que ama. Doble problema: amar y además saberlo, necesitar explicarlo,
intentar comprenderlo. Triple problema ya que el amado no acarrea ningún saber. Solo recibe. Amar un
saber que sin embargo se nos vuelve efímero y nos coloca entonces en lo incierto e invierte el sentido:
cuanto más me pregunto, más me pregunto. Como esas siluetas que estoy viendo en la boletería de
enfrente, detrás de las rejas. No se entiende bien qué es lo que estoy viendo, pero detrás de la ventana de
la boletería cerrada hay siluetas moviéndose. ¿Personas, algún perro, gatos? Cada nuevo paso en este
recorrido me abre nuevas facetas. El amor al saber, dice Platón comentando el mito del nacimiento de
Eros, lleva esa dualidad estructural: buscamos un saber que cada vez que alcanzamos se nos esfuma y
nos plantea nuevas búsquedas. ¿Pero entonces la filosofía nunca llega a ningún lado? ¿Pero entonces el
amor es una pasión inútil?
Son personas decididamente. Alguien se esconde. En realidad creo que son dos personas besándose,
ocultas en el interior de una boletería cerrada. ¿Será una metáfora de algo? ¿Pero todo tiene que ser
metáfora de algo? ¿Todo tiene que ser metáfora de otra metáfora de otra metáfora? ¿Qué metáfora puede
haber en un beso? El beso puede ser, en tanto concepto, solo una metáfora, ¿pero no es entonces el beso
lo que queda después de dejar de lado toda metáfora del beso? ¿Cómo sería un beso filosófico? Besar al
saber. Rozarlo con los labios. Mojarlo.
En la definición de filosofía como amor a la sabiduría ¿se prioriza más a la sabiduría o al amor? ¿Dónde
poner el acento? La frase remanida “amor al saber” nos permite preguntarnos: ¿qué es más importante?
¿Alcanzar el saber o ejercer la acción de amar? ¿O la acción de amar en tanto alcanza su objetivo?
Tradicionalmente, el acento ha sido puesto en el saber. La fuerza de la definición de filosofía estaba puesta
en la cumplimentación del objetivo. ¿Qué hace un filósofo? Busca el saber. ¿Cuándo un filósofo es bueno?
Cuando lo encuentra. Platón dice que los filósofos buscan contemplar la verdad. Platón dice muchas cosas
y muchas contradictorias. Es que Platón no dice solo. Dice y no dice. Dice y le hacen decir. Platón es
Platón y sus múltiples lecturas, comentarios, interpretaciones; sin contar que sus obras nos llegan
tardíamente por intermedio de los escribas antiguos y medievales (se sabe que el original más antiguo
existente de una obra de Platón consiste por lo menos en la copia trece del supuesto original). Platón dice
que el filósofo sacia su búsqueda cuando llega a la verdad. ¿Pero cómo se llega a la verdad? ¿Es la
verdad un lugar? Y si se llega a la verdad, ¿de dónde se proviene? ¿De la apariencia? Pero entonces nos
ilusionamos con arribar a la verdad porque partimos desde una ilusión que pretende negarse a sí misma y
postular una verdad. O dicho de otro modo: ¿por qué no sería aquella verdad a la que pretendemos arribar
desde un estado ilusorio, también una ilusión? La ilusión de la verdad. Saberlo todo. ¿Qué hay detrás de la
ventanilla de la boletería? ¿Quiénes se besan? ¿Alguien se besa? Solo veo siluetas moviéndose, pero los
contornos se me configuran como personas besándose. ¿No era que no quería que apareciese el amor?
Nuestra cultura occidental, esa mezcla entre la tradición judeocristiana y la civilización grecorromana,
creadora de la filosofía, se ha ido estructurando con Lina decidida apuesta a que el hallazgo de la verdad
sea algo posible. El sentido mismo del saber, en realidad, se juega en este hallazgo. Casi como una
novela policial donde hay un estado de cosas que se nos presenta como real, pero que es ilusorio; y por
detrás, invisible a nuestra percepción cotidiana, una verdad absoluta que espera ser destapada,
descubierta, recordada, esclarecida, puesta a la luz. Todo el conocimiento no es más que la profundización
de esta búsqueda. Todo conocimiento es siempre profundización, porque la verdad no está en la
superficie. ¿Pero qué es la profundidad? ¿Dónde está? ¿Cómo accedemos a ella? ¿No la abordamos
también desde la textualidad? ¿No dijimos, con Nietzsche que lo profundo también es otra superficie?
No habría otro objetivo para el saber que no sea el acrecentamiento de una mirada: ir por todo, saberlo
todo. Una parte —nosotros, cada uno de nosotros—, un fragmento, un pedazo, un retazo, casi una nada,
quiere, pretende y está convencido de que puede conocer todo, conocer el todo. Gran tragedia de la
cultura occidental, o más bien la historia de una frustración anunciada. Esta convicción vive siempre
simultáneamente cuestionada por la misma cultura occidental en ese juego dialéctico donde el saber se va
expandiendo en la oscilación entre querer saberlo todo y saber que solo puede alcanzar la nada, entre la
pretensión de absoluto y la conciencia de los límites.
Ahora, ¿qué sucede si lo que el filósofo encuentra no es algo definitivo? Si así fuera, nos tiene que quedar
claro que para nuestra tradición se trataría de un gran fracaso. Y aunque hoy ya no esté de moda el saber
absoluto y aunque siempre ha habido contracorrientes que intentaban desestabilizar el propósito de
hallazgo de la gran verdad, no podemos no pensarnos a nosotros mismos como el desenvolvimiento de un
relato que en su origen entendió a la sabiduría como el punto final de una búsqueda.

La búsqueda del origen


Es difícil aceptar que este paseo sea solo un paseo. ¿Para qué estoy acá de noche y solo mirando siluetas
en una boletería? ¿Se puede vivir sin estar buscando un propósito? Podemos discutir si ese propósito
debe ser algo magnánimo, universal y redentor, ¿pero ir por la vida sin un sentido? Una buena salida es
pensar que cada uno de los pequeños trayectos en los que estamos inmersos poseen su propio motivo,
pero cuando hacemos filosofía la pregunta se existencializa, se expande hasta los confines de lo que
creemos que somos o de lo que creemos que es la realidad e interpela por el todo: ¿cuál es el sentido?
Podría responder, si lo hubiera, por el sentido de estar aquí sentado de noche en esta estación de tren.
Habría respuestas psicológicas, psiquiátricas, sociológicas, antropológicas, hasta astrológicas e incluso
médicas. Lo interesante de la existencia es que fragmentada y puesta en cada una de sus propias tramas,
logra que todo segmento tenga lógica. Si partimos de ciertos supuestos que no son cuestionados y son
dados por evidentes, al interior de esos supuestos todo se clarifica. Los supuestos son como una luz que
posibilitan la mirada, pero que nunca se cuestionan a sí mismos. Podemos preguntar y responder por todo,
pero nunca podremos trascender los supuestos. Se puede explicar mi paseo de esta noche como un
trastorno producto de una depresión que me acucia hace un tiempo, pero el paradigma de la psicología no
se cuestiona. A su interior, todo cobra la más lúcida transparencia ya que hay reflectores que iluminan con
mucha intensidad. ¿Pero y los reflectores? ¿De dónde salieron? ¿Quién los maneja?, ¿Quién los puso
ahí?, ¿Quién los ginebra?, ¿qué significa que la ginebra sea, y que sea así y no de otro modo, y por qué
de entre las infinitas combinaciones posibles que se podría haber dado entre los líquidos, se dio sin
embargo una entre millones que dio como resultado a la ginebra que se viene produciendo hace siglos
como una bebida alcohólica más en un mundo donde los hombres toman este tipo de bebidas y no otras
cuando podrían haber tomado otros millones tipos de bebida? O mejor; ¿qué resto queda una vez que
dejamos de lado todo lo que hay dicho y explicado sobre la ginebra, de modo tal que si se nos ocurriese
una nueva respuesta también pudiésemos seguir interrogándola con «si nuevo por qué? Un resto que
nunca se constituye en algo porque siempre sobra...
La pregunta por el ser o la pregunta del marciano va por otro lado, recorre otra perspectiva posible o
apunta a lo imposible. No se preocupa por lo que de ginebra tiene esta ginebra, sino que se preocupa por
lo que tiene de ser, ya que antes que nada, la ginebra es. O dicho de otro modo; tengo ante mí una
“entidad ginebra”. A la filosofía le interesa lo que tiene de “entidad” y no lo que tiene de “ginebra”. La
ginebra es algo, lo que sea, no importa. Pero es algo. A la filosofía le interesa per qué es algo y algo peor,
¿por qué si?
Me están mirando mal. El señor que me hablaba de la inflación le está susurrando a otros algo sobre mi
persona. Me doy cuenta. Pago y salgo. Me persiguen con las miradas. ¿Será así o me siento perseguido?
Pero giro sobre mis espaldas y ya no veo que nadie me esté mirando. Cuando se duda de todo, se entra
en un estado de extrañamiento. ¿Y si mejor vuelvo? Estaba rica la ginebra. ¿Pero qué es la ginebra? Y
así...
La filosofía como saber inútil.
Una ginebra es como un retorno al pasado, pero no a mi pasado sino al pasado en tanto pasado. Ya casi
nadie toma ginebra. aunque el “casi nadie” tiene únicamente que ver con todos los lugares que no son
este bar o barcitos similares. Lo fácil es ir a la estación de servicio. Allí todo está en el lugar que tiene que
estar: góndolas, heladeras, marcas conocidas. El desacomodamiento hace que lo obvio pierda su
naturalidad y no solo todo nos resulte extraño, sino que, además, todo deje de ser obvio. Pero el
desacomodamiento es la base misma de la filosofía, ya que hasta el mismo pensar filosófico implica
correrse de las formas comunes en que se piensa y dar un paso al costado.
Algunos filósofos tradicionales sostenían que hacer filosofía era dar un paso hacia lo profundo, pero esa
diferencia resulta un poco petulante. Y en todo caso, ¿qué es lo profundo? ¿O acaso hay algo más que la
materialidad que nos rodea? Otra vez la interioridad, ya no de lo humano, sino ahora de lo real mismo.
Hay una idea de Nietzsche según la cual la profundidad también es una de las formas de la superficie.
Todo es superficie, todo es textura, también este olor a nafta, esta luz, este vidrio y sobre todo esta
neurona producida por el sistema nervioso de un cuerpo ordenado y organizado por un cerebro que no
pesa más de un kilo y medio y con una textura gelatinosa, o por lo menos eso dicen.
Lo cierto es que no importa la ginebra, sino que el extrañamiento puede generarse aquí en la estación de
servicio, en la medida en que suspendamos por un momento el carácter de utilidad propio de las cosas.
No es lo mismo la verdad y la utilidad, aunque toda, la tradición del pragmatismo filosófico no ha hecho
otra cosa que intentar reformular la noción de verdad en términos de conveniencia y para no ser tan duros,
de practicidad7. ¿Pero cómo suspender la utilidad? ¿No es la utilidad algo esencial a las cosas? ¿Qué
sería este paquete de papas fritas si no fuese pensado desde la categoría de utilidad? Mejor primero lo
compro. La papa frita es un alimento: sirve para que nos alimentemos. Los alimentos sirven para que
nuestros cuerpos sigan vivos. Y, sin embargo, está claro que hemos dejado ya muchos pliegues
conceptuales al reducir un producto del capitalismo alimentario a mero compuesto de proteínas. O dicho
de otro modo: se podría pensar la alimentación desde otra perspectiva, sin la necesidad de que la comida
deba tomar la forma de una papa frita, deba ser empaquetada de este modo, pero sobre todo deba ser
solo accesible a aquel que la puede comprar. ¿O tan natural nos parece que la esencia misma de la
reproducción de nuestras vidas —el alimento— solo sea accesible a aquel que lo compra? Pero hay algo
más. Entendemos qué es una papa frita a partir de un rasgo suyo definí torio: su utilidad. La utilidad es un
valor, no es la papa frita, no es la cosa misma. Las cosas entran en relación con los seres humanos a
través de valores y nuestra cultura ha erigido en valor casi supremo, o por lo menos, ha naturalizado tanto
el valor de la utilidad que ya no lo percibimos como valor, cómo rasgo.
Y lo hacemos parte esencial de las cosas. Suspender el valor de la utilidad, aunque sea desde el
pensamiento; poner entre paréntesis este rasgo al pensar el objeto, nos pone de frente con la cosa y nos
obliga a buscarle otros sentidos, otras perspectivas. Pero ¿las hay? O mejor dicho, ¿puedo realmente
dejar de abordar un objeto sin el valor de lo útil? ¿No está toda nuestra identidad atravesada por este
valor? ¿No está la identidad como principio atravesada por este principio?

Se puede operar desde el desmontaje, o para usar por primera vez un término difundido por Derrida, se
puede operar desde la deconstrucción. Podemos desnaturalizar lo útil. Podemos entender que la utilidad
no está imbricada en la cosa de manera esencial. Podemos también realizar una historia de la utilidad en
Occidente e ir viendo su cada vez mayor identificación con las cosas. Podemos darnos cuenta de que la
papa frita es algo y qué además es algo que sirve para comer. Podría servir para hacer una escultura o
ruidos en una grabación. ¿Pero podría no servir para algo? Claro que la papa frita es un producto del ser
humano, ¿pero qué pasa, por ejemplo, con la noche? ¿Para qué sirve esta noche? Independientemente o
más allá de cualquier explicación acerca de la rotación de la Tierra, la noche es. Y puede ser de muchas
maneras. Puede ser de muchas maneras porque el ser es siempre comprendido, interpretado por el
hombre de diversos modos. Porque el ser siempre es ahí, en una determinada comprensión, en lo
humano. La noche es aquí; en esta pregunta que la sustrae de su valor científico y hasta utilitario. Es de
noche para que hagamos filosofía y nos preguntemos por la noche. Puede ser, y sin embargo la noche es.
¿Qué es la noche? Importa más poder seguir preguntándole a la noche qué es, cada vez que sobre la
noche se postula una respuesta. La pregunta por el ser libera... Pero entonces, ¿para qué sirve la
filosofía? ¿Cuál es su utilidad? No cura enfermedades, no construye puentes, no diagrama un sistema de
ventas. No trae la felicidad, no establece certezas, no facilita las cosas.
Hay una famosa apreciación de Oscar Wilde sobre el carácter inútil del arte: todo arte es completamente
inútil. Y la filosofía tiene mucho de arte. Conmueve, moviliza, zamarrea, busca desde la razón exceder a la
razón, busca trascendencia. Si la acción filosófica se reduce a la búsqueda de fundamentos que sin
embargo se muestran infundados, abismales y cambiantes, ¿no se vuelve la filosofía una tarea
profundamente inútil?
Está claro que se puede definir la idea de utilidad de modos no convencionales, pero desde un punto de
vista más estructural, estamos hablando de una fórmamele pensar que tiene justamente como objetivo la
interrupción de la faceta utilitaria de todo fenómeno, acción o entidad. Esto es; parecería que la naturaleza
misma de la filosofía es el cuestionamiento del carácter monopólicamente utilitario de todo lo que hay.
¿Cuestionar que todo tenga que ser útil, que todo tenga que servir para algo, que todo tenga que servir a
alguien, no es en última instancia proponer la inutilidad como valor? O peor, ¿no se convierte la filosofía en
un saber inútil? Es que al mismo tiempo el trabajo filosófico consiste en un trabajo intelectual, a lo sumo
dialógico, donde se trata de producir desde el análisis crítico cierta impotencia en el funcionamiento de las
cosas, cierta imperiosidad. Se interrumpe la obviedad del funcionamiento. Se muestra que aquello que
viene funcionando correctamente, o en principio sin fisuras, sin embargo a partir de cierto descolocamiento
de sus pilares deja de funcionar. Muestra sus contingencias, su posibilidad de ser otra cosa, su posibilidad
de ser de otra manera. Rompe con el criterio básico de la utilidad que consiste en garantizar la ganancia.
No la ganancia económica, sino todo tipo de ganancia pensada desde la expansión de nuestro yo. La
utilidad de las cosas es siempre utilidad para mí, con lo cual todo se vuelve en algún punto funcional al
individuo, o un grupo de individuos que se consideran semejantes.
Esta manía de reducir todo lo que nos rodea a lo útil y conveniente para mí, en principio nos hace perder
todo el resto de facetas posibles que pueden manifestar las cosas, así como nos priva de conectarnos con
la diferencia del otro, ya que reducimos a toda persona al mero ejercicio estratégico de expansión de mi
propio yo. Las cosas me son útiles. Las personas me son útiles. Las personas me son cosas. Convincente
argumento que según la lógica, sin embargo, no es correcto. Pero no puedo estar pensando esto en una
estación de servicio, donde como lo dice su nombre, todo está pensado como servicio. Servicio para mí,
servicio para cada uno, servicio para cada yo. Y ya no me preocupa la papa frita, sino el muchacho que
está cobrando en la caja. Su mirada perdida, sus manos funcionando con una eficaz productividad, su ser
partido entre un yo que se olvida de sí mismo y otro enajenado en su labor; entre un yo libre y otro yo
cobrando. ¿Pero qué es cobrar? ¿No es el servicio algo que se da sin nada a cambio? ¿O en el
capitalismo el servicio también es una mercancía? Y si es así, ¿no dejaría de ser servicio? ¿Qué es ganar
cuando hacemos filosofía? ¿En qué consistiría una ganancia filosófica? ¿En dudar de todo? ¿En pensar
que todo puede ser de otro modo? ¿En desenmascarar las tramas de intereses escondidas en toda
verdad? Si así fuera, ¿no se convertiría por oposición entonces la filosofía más bien en una pérdida? ¿Una
pérdida de tranquilidad, de seguridad, de certidumbre? Es que el problema es otro: ¿nos alcanza
conceptualmente el paradigma de la utilidad para explicar la labor de la filosofía? Parecería que no. En
filosofía se gana cuando se pierde y se pierde cuando se cree estar ganando. Por eso se sostiene que es
un saber inútil. Es un saber inútil porque cuestiona que todo tenga que ser útil, cuestiona el principio de
utilidad como valor dominante, naturalizado y normalizador de todos nuestros actos. Es un saber inútil
porque a diferencia del resto de los saberes no responde por el cómo sino que pregunta por el qué. No
responde, pregunta. Y en la pregunta, interrumpe.
Lo inútil.
Pago con mi tarjeta de débito y el dispositivo no funciona. No me puedo llevar las papas fritas. Lo inútil. El
joven cajero me explica algo, pero el lenguaje ya no comunica. Lo inútil. Mi cuerpo tiene hambre, pero
olvida cómo alimentarse. El marciano se ha apoderado de mi conciencia. Descartes lo llama la hipótesis
del genio maligno: imaginemos un ser con mucho poder y con mucha voluntad de hacemos el mal, una
especie de anti-Dios que busca engañamos todo el tiempo. ¿Qué haría? ¿Cuál sería el engaño máximo?
¿No buscaría más que nada manipular nuestros principios lógicos y ontológicos fundamentales? Esto es,
¿no intentaría engañarnos, no en esta sensación, o en esta percepción, sino en la estructura misma de la
realidad, de modo tal que todos creamos que A es idéntico a A, cuando tal vez no lo sea? A es idéntico a A
significa ni más ni menos que cada una de las cosas de este mundo sean idénticas a sí mismas y no estén
cambiando frenéticamente todo el tiempo convirtiéndose a cada instante en otra cosa: que esta mano siga
siendo esta mano, esta estación de servicio la misma estación de servicio, que la noche siga siendo
noche.
¿Qué pasaría si las coordenadas que ordenan nuestra realidad fuesen una imposición, o a lo sumo, una
modalidad posible? Si sé nos cae el principio de identidad y pudiera no ser cierto que A es idéntico a A, se
nos cae todo. Se nos cae el todo. Si A no fuese idéntico a A, esto mismo que estoy diciendo, sería
incomprensible, ya que el significado de estas palabras podrían estar cambiando en cada acto de
enunciación. Necesitamos de la identidad de cada palabra consigo misma, mínimamente para poder
expresar esa duda. Pero una vez más entonces, ¿es lo mismo verdad y funcionamiento? Al interior de un
sueño todo funciona bien, pero es un sueño. En un sistema axiomático, cada nueva derivación se deduce
de las premisas anteriores, pero otra cosa es que se corresponda todo ese sistema con lo real. ¿Cómo
definir en última instancia la verdad? ¿Qué es la verdad? Y sin embargo asociamos todo el tiempo la
verdad con el funcionamiento. El cajero me cobra las papas fritas y creemos que algo verdadero se
produce. Se recompuso la máquina y me pudo cobrar. Algo sucedió. Y lo que sucede parece ser real, pero
es solo un artefacto que envía ondas magnéticas por la red telefónica ingresando a un sistema en red que
debita un número de otro número que me corresponde y habilita de ese modo que un paquete de papel
que contiene algo mitad comida y mitad química llegue a mis manos para que yo pueda saciar el hambre.
¿Y a esto llamamos lo real? Inutilizar el sentido, la verdad o lo real: tarea de una filosofía que expresa esa
otra dimensión de nuestro ser que nos hace cuestionar todo lo que nos rodea. Y sin embargo, la pregunta
mantiene su inercia: ¿cuál es la utilidad de inutilizarlo todo? Pero si se trata de no hacer nada útil...
No se puede. Como no se puede no comer. Como no se puede todo. No se puede no hacer cosas útiles
porque la utilidad es un valor definitorio de nuestra cultura. Pero se puede cuestionarlo. Descentrarlo. Abrir
otras posibilidades de ser. Debilitarlo. Una cosa es el monopolio de lo útil y otra cosa es vivir tratando de
que lo útil no nos monopolice la existencia. Salirse de lo útil es ser un marciano, pero hasta la idea que
tenemos de lo que es un marciano se halla atravesada por el valor de lo útil, en la medida en que esta
“marcianidad” nos hace posible cuestionar el paradigma de la utilidad. .
Hay un punto en el que tanta vuelta parece no conducir a nada. ¿Para qué perderme en esta estupidez de
la utilidad o inutilidad si al final de cuentas pude comer solo porque el aparato volvió a funcionar? Y aunque
le hubiera planteado al cajero toda esta disquisición, el paquete de papa frita, como cualquier mercancía,
pudo llegar a mí porque lo pagué. Y lo pagué porque tenía plata en mi cuenta de ahorro. Y tenía plata en
mi caja de ahorro porque me pagaron el sueldo. Y me pagaron mi salario porque intercambié mi fuerza de
trabajo por el dinero con el cual finalmente pude pagar el paquete de papa frita. Y gracias a este consumo
el cajero a su vez va a cobrar su salario a fin de mes con parte del dinero con el que yo pagué el paquete
de papa frita. O sea que en definitiva, hay una parte de mi fuerza de trabajo que intercambié con parte de
la fuerza de trabajo del cajero, que no sé cómo se llama, pero que ambos nos sentimos unidos al
intercambiar nuestros cuerpos, o peor, al ser ambos explotados por alguien que en cada caso, nos pagó
un salario infinitamente menor a lo que ambos producimos.
Hay una dimensión de la filosofía que al priorizar la pregunta logra plantear algunos mecanismos posibles
que nos permiten explicar ciertas situaciones. Podemos simplemente pagar el paquete de papa frita y
pensar que como el ser humano necesita alimentarse, se fueron creando formas de ordenamiento social y
económico cuyo objetivo ha sido facilitar el acceso de la gente a la comida. Habría que poder justificar
cómo llegar de la nutrición como factor fisiológico a esta góndola llena de porquerías, o más bien, de
marcas que es en definitiva lo que consumimos. Pero más allá de ello, es cierto que es posible tener una
mirada de la realidad con el objetivo de “salvar los fenómenos” como decía una máxima medieval. O
menos: no buscarle ningún sentido oculto a nada y aceptar lo que se nos presenta como evidente que,
además, corre con la ventaja de no solo explicar lo que sucede sino explicarlo sin fisuras. Pero la filosofía
nació justamente en la fisura que provoca el que una totalidad se nos presente sin fisuras. Como estas
góndolas. Actúan como una totalidad. Todo ocupa el lugar que tiene que ocupar: las etiquetas para
adelante, el precio de costado, las galle titas todas juntas, las bebidas en la heladera, las papas fritas por
orden de precio. Como una puesta en escena, un gran teatro que se niega a sí mismo, y se nos muestra
con una naturalidad incuestionable. Hay todo un orden naturalizado según el cual, cada uno de estos
alimentos empaquetados se nos presentan para ser consumidos en estas góndolas en una estación de
servicio. Toda esta escenografía que articula un guion que obliga a los seres humanos a emparentar cierta
propensión natural a alimentarse con el consumo de marcas de alimentos envasados. Acá hay una
totalidad cerrada: creemos que alimentarse en comprar este paquete de papel plateado pintado de
amarillo con una marca hecha de palabras que remite a una publicidad jocosa, adentro del cual hay algo
que en su origen parece estar hecho de papas, aunque lejísimo de las papas sembradas en el campo, ya
que se encuentran luego procesadas en grandes máquinas de grandes empresas de grandes capitales. Y
creemos que comemos cuando comemos. Pero no me importa, tengo hambre. Tal vez todo se trate de
este gesto: no puedo no salir de la utilidad, pero puedo inutilizarla y vivir en la tensión entre lo útil y lo inútil.
La misma tensión que irrumpe cuando amo aunque no crea en el absolutismo del amor, o cuando
buscamos la verdad aun sabiendo que la verdad no existe. Tensiones, márgenes, cornisas. No se puede
salir de lo útil como no se puede burlar a la muerte. Pero se puede debilitarla. Quitarle peso. Mucho de la
filosofía se juega en este quitar peso, aunque si sigo comiendo porquerías...

¿Por qué filosofar hoy?


Todos los que enseñamos Filosofía hemos oído alguna vez la pregunta "¿Para qué sirve la Filosofía?".
Antes de responder vale la pena que hagamos algunas reflexiones sobre el punto. Podríamos, por
ejemplo, preguntarnos sobre el sentido posible de la palabra "servir". ¿Quiere decir ser útil para algún fin o
para alguna persona? Y en ese caso, ¿qué significa hablar de "utilidad"? Se ha repetido a lo largo de
siglos que la Filosofía no sirve para nada y que este es uno de sus méritos. No estamos de acuerdo con
ello, porque lo que no sirve para nada se asocia con lo descartable y no parece ser ése de ningún modo el
caso de la Filosofía. Por supuesto, no debemos entender la "utilidad" como ligada necesariamente a lo
económico o a alguna tarea práctica en la acepción original del término, es decir, ligada en forma
inmediata a la acción. En el corto plazo la Filosofía no nos hará más ricos ni más poderosos,
probablemente nos llene de dudas y de incertidumbres, algunas de ellas angustiantes, pero en el largo
plazo advertiremos que nuestro horizonte se ha ampliado considerablemente y que ahora disponemos de
una cantidad de herramientas intelectuales de las que antes carecíamos. Esa nueva mirada y esos nuevos
modos de acceder a la realidad que están estrechamente ligados al quehacer filosófico "valen la pena" y
en ese sentido nos "sirven", "nos resultan útiles".
Así como hoy se habla del fin de las ideologías, más de una vez hemos oído hablar del fin de la Filosofía;
sustituida por la ciencia y/o por la tecnología. Sin embargo, a medida que avanza la ciencia, lejos de
desaparecer, aumentan los problemas metafísicos, gnoseológicos, epistemológicos y éticos y a medida
que se desarrolla la historia humana van surgiendo nuevas preguntas sobre su sentido: la Filosofía, de uno
u otro modo, sigue imponiendo su presencia.
Pero podríamos preguntarnos todavía: "¿Por qué estudiarla como asignatura?" Un filósofo español
contemporáneo dedicado a la enseñanza de la Filosofía, José Luis Rozalén, nos propone las siguientes
razones:
"Para evitar la barbarie del especialista que desprecia cuanto ignora, para desenmascarar las ideologías
esclavizadoras y fundamentalistas, para dejar de tener miedo a la libertad y llegar a ser hombres y mujeres
críticos y autónomos, para superar los relativismos (...) descomprometidos y superficiales, indiferentes
ante las injusticias y crímenes, etc. es preciso que se aprenda a filosofar. Si queremos interpretar
correctamente el progreso científico técnico, el mundo consumista sometido al marketing y a la publicidad,
la frivolidad ambiental promovida y alentada por ciertos medios de comunicación de masas, el olvido de la
cultura, el trabajo y el estudio, como fundamento de mejora y progreso, etc., parece necesario conocer y
construir la propia filosofía. Si estamos convencidos de que es preciso no perder de vista el reino de los
fines, es decir, no tratar nunca como un medio a otras personas sino considerarlas en toda su dignidad,
sea cual sea su profesión, sexo, nacionalidad, status social o condición; si pensamos que tenemos
derecho a imaginar un país más creador y solidario, en el que el saber científico-técnico se armonice con
los saberes estéticos, la reflexión filosófica debe formar parte del bagaje de los jóvenes.'"
J. L. ROZALÉN, Enseñar la Filosofía, las filosofías y a filosofar, en L. CIFUENTES Y J. M. GUTIÉRREZ

Rozalén habla al comienzo del texto citado de la "barbarie del especialista que desprecia cuanto ignora" y
propone a la Filosofía como una especie de antídoto de la misma. Por su carácter generalista, el filósofo
abordará cuestiones diversas -ya que, en principio y. como dice Bochenski, ningún campo le está vedado-,
pero al hacerlo advertirá los límites de sus propios conocimientos, adquiriendo la humildad socrática del
"solo sé que nada sé". Por otra parte, el que filosofe será el encargado de "desenmascarar las ideologías
esclavizadoras y fundamentalistas", ya que cuestionará sus supuestos y pondrá al descubierto su
irracionalidad. Además perderá el miedo a la libertad y la asumirá con todos los riesgos que implica, pues
de otro modo estaría permitiendo que otros eligieran por él y perdería su autonomía.
El filósofo argentino Guillermo Obiols, por su parte, caracteriza a la Filosofía como "una forma de saber
que pretende examinarlo todo y criticar cualquier supuesto. Así, la ciencia, el arte, la religión, la moral, la
política, la educación, etc., son objeto de la indagación filosófica que pregunta permanentemente “¿por
qué?" y que busca respuestas racionales. En esta indagación, y en esta pretensión de criticarlo todo, la
Filosofía se muerde su propia cola, pues aun la razón misma es objeto de la crítica y del examen.
Comprender, aunque sea en un grado elemental, los problemas filosóficos fundamentales y las obras de
los grandes filósofos e iniciarse en los debates filosóficos constituye un ejercicio del razonamiento y una
práctica de apertura mental decisiva."
La Filosofía se nos presenta como algo vivo y vigente hoy y no como una ruina con valor arqueológico.
Así, no reside en el conocimiento de sistemas teóricos propuestos en un pasado más o menos remoto y
con un interés exclusivamente histórico sino en el planteo de problemas que nos desvelan hoy y sobre los
cuales esos sistemas pueden todavía brindar respuestas o lanzarnos el desafío de pensar otras
respuestas, habiendo desarrollado las herramientas conceptuales necesarias para ello. En coincidencia
con lo anterior, Savater dice lo siguiente: "No se trata primordialmente de saber cómo se las arreglaba
Sócrates para vivir mejor en Atenas hace veinticinco siglos, sino cómo podemos nosotros comprender y
disfrutar mejor la existencia en tanto contemporáneos de Internet, del sida y de las tarjetas de crédito. Para
ello, sin duda tendremos que remontarnos en ocasiones hasta las lecciones de Sócrates o de otros
insignes maestros pero sin limitarnos a levantar acta más o menos crítica de sus sucesivos
descubrimientos. La Filosofía no puede ser solamente un catálogo de opiniones prestigiosas".
Hay quienes sostienen que solo se puede entender un sistema filosófico en su contexto histórico y que,
sacándolo de este, se corre el riesgo de desnaturalizarlo. Por supuesto, cualquier sistema filosófico es el
producto de una época y es conveniente conocer el terreno en el que surge, tanto en su aspecto político
cuanto en el artístico y en el ideológico, pero una de sus características esenciales es su capacidad de
trascender esa época y proyectarse al futuro.
Cuando hoy leemos la alegoría platónica de la caverna podemos asociar las sombras que se proyectan en
el fondo de la caverna con las imágenes que nos bombardean cotidianamente desde la pantalla de
televisores y computadoras; quizá nos veamos como los prisioneros encadenados que terminan
confundiendo las meras copias con los originales genuinos. Más allá de que podamos ubicar a Platón en el
siglo V a. C, en el contexto de una Atenas brillante en lo cultural pero asolada por la continua conflictiva
con Esparta y sus aliados y sacudida por la alternancia de gobiernos oligárquicos y democráticos, sus
ideas siguen siendo hoy atractivas y desafiantes, un punto de partida para plantearnos una infinidad de
interrogantes metafísicos, gnoseológicos, éticos, estéticos y políticos. También a John Stuart Mill lo
podemos ubicar en su contexto histórico, la Inglaterra del siglo XIX en plena revolución industrial, con toda
la secuela de injusticia y explotación que acarreó, pero eso no obsta para que su propuesta de identificar
el bien con la felicidad del mayor número adopte el carácter de un verdadero cuestionamiento del
individualismo poco solidario propio de la sociedad posmoderna. Y d'Holbach, pensador arquetípico de la
Ilustración, que vivió en un período de valoración extrema de la razón, predecesor de grandes cambios
políticos, nos previene contra esos "fantasmas" que alejan al hombre de la verdad y que hoy podemos
identificar con diversas formas de pensamiento mágico -astrología, Tarot, curanderismo- que buscan
ocupar los lugares que la ciencia y la tecnología dejan vacantes.
"¿Enseñar a filosofar aún, afínales del siglo XX -se pregunta Savater- cuando todo el mundo parece que
no quiere más que soluciones inmediatas y prefabricadas, cuando las preguntas que se aventuran hacia lo
insoluble resultan tan incómodas? Planteemos de otro modo la cuestión, -añade- ¿Acaso no es humanizar
de forma plena la principal tarea de la educación? ¿Hay otra dimensión más propiamente humana, más
necesariamente humana que la inquietud que desde hace siglos lleva a filosofar? ¿Puede la educación
prescindir de ella y seguir siendo humanizadora en el sentido libre y anti-dogmático que necesita la
sociedad democrática en la que queremos vivir?"

Actividades
Expliquen el párrafo de la cita de Savater que comienza diciendo "No se trata primordialmente…”
¿En qué sentido podríamos decir que el pensamiento socrático, tal como ustedes lo estudiaron en esta
unidad, es un "producto de su época" y en qué sentido que "la trasciende y se proyecta al futuro”?
Elijan uno de los filósofos mencionados en el penúltimo párrafo y lean en la sección correspondiente de
este manual el texto que corresponde. Luego, digan si están de acuerdo en que su pensamiento continúa
hoy teniendo vigencia. Justifiquen.

LA FILOSOFÍA Y LA TEOLOGÍA SOBRENATURAL


La filosofía tiene por objeto la totalidad de la realidad. Y esto incluye a Dios, sobre quién la razón algunas
cosas puede afirmar o negar. Pero la filosofía no es la única que tiene a Dios por objeto. Hay también otro
saber que centra su interés en Dios, aunque no lo hace desde lo que la razón puede llegar a concebir
sobre él, sino de los datos de la Revelación, es decir, lo que Dios mismo ha dicho sobre sí mismo, palabra
que recibe nuestra aceptación por medio del arte. De modo que hay un posible relato sobre Dios que es
filosófico y otro que no lo es. Como ejemplo de esto se puede contraponer la noción del ser como origen
de todas las cosas, conquistada por la razón humana en Parménides de Elea en su poema Acerca de la
naturaleza, y la del ser que se encuentra en el libro del Éxodo del Antiguo Testamento.
Parménides, filósofo griego que nació probablemente a fines 'del siglo VI antes de Cristo escribió en su
Poema: “Es necesario que sea lo que cabe que se diga y se conciba. Pues hay ser, pero nada, no la hay”,
(Fragmento 6) Y un poco más adelante continúa: “Así que es necesario que [el ser] sea plenamente -o.
que- no sea en absoluto. Y nunca la fuerza de la convicción admitirá que, de lo que no es; nazca algo fuera
de sí mismo”. (Fragmento 8)
Lo que expresa este pensador es que algo que llama ser es el origen de todas las cosas, y que este ser es
“ingénito e imperecedero, entero, único, inmutable y completo. Y que no ‘fue una vez’, ni ‘será’, pues ahora
es' todo a -la vez, una, continuo. Pues ¿qué origen le buscarías?” (Fragmento 8). Es necesario decir y
pensar que el ser es.'
Muy diferente es el contexto en el que el pueblo de Israel recibe la noticia de que Dios es el que es: en la
cima del monte Sinaí e interrogado por Moisés acerca de su nombre, Dios se define a sí mismo como' “El
que es”. Moisés ha escuchado a alguien que le habla y al que no ve, que le dice que debe sacar a su
pueblo de la esclavitud en Egipto y llevarlo a tierras de abundancia. Y a este que le habla, Moisés le
pregunta en nombre de quién ha de llevar este mandato a su pueblo,
“Pero si voy a los hijos de Israel y les digo: el Dios de vuestros padres me envía a vosotros, y me-
preguntan cuál es su nombre, ¿qué voy a responderles?” Y Dios dijo Moisés: yo soy el que soy. Así
responderás a los hijos de Israel: Yo SOY me manda a vosotros” (Exodo 3; 13, 14)
Las dos afirmaciones, la de Parménides y la del Exodo, son similares. Sin embargo, una es filosófica y la
otra no. La de Paiménides es filosófica porque tiene su origen en la razón humana. La de Exodo no lo es
porque tiene su fuente en la Revelación divina, en la Palabra de Dios.
La filosofía que se dedica a al estudio de Dios se llama teología, como alguna vez la denomino Aristóteles.
Pero se trata de una teología natural, que se desarrolla a la luz de la razón y que forma parte de la
metafísica que estudia a todos los seres (el ser en cuanto ser), incluso a Dios, el mismo Ser Subsistente. A
esta parte de la filosofía que estudia a Dios le interesan fundamentalmente dos grandes problemas: la
existencia de Dios y que es Dios (la esencia de Dios). La Doctrina Sagrada, o teología sobrenatural, en
cambio se basa en la fe y los datos revelados. Recoge y organiza las verdades reveladas y contempladas
en la Escritura y en la Tradición. Los filósofos y teólogos' medievales tuvieron mucho cuidado en distinguir
la razón dé la fe. Tal es el caso, de Tomás de Aquino, quien comienza su suma teológica (Primera Parte)
con la cuestión (“Cuál sea te doctrina sagrada y a qué cosas se extiende”), y en ésta con su primer
artículo, cuyo título es Si es necesario que haya una doctrina distinta de las ciencias filosóficas.
Hay que advertir que el autor utiliza la expresión “ciencias filosóficas” porque en el siglo XIII se utiliza
todavía la concepción griega- (concretamente aristotélica) de la filosofía como “ciencia”. Para una mayor
comprensión entonces modificaré el original utilizando la expresión “filosofía” donde el autor escribe
“ciencia filosófica”.
Tomás de Aquino comienza el análisis del problema planteado en el título del articuló presentando las
dificultades, ya que no parece necesario que exista una doctrina diferente a la filosofía porque: El hombre
no debe tratar de comprender lo que la razón no puede comprender, y lo que la razón puede comprender
ya lo estudia la filosofía, y la filosofía estudia a todos los seres, incluso a Dios, pero esto ya lo estudia la
filosofía. Pero contra esto, Tomás contrapone el argumento de autoridad, muy usado por los teólogos,
recurriendo a este caso al Apóstol San Pablo, quien escribe en la segunda carta a Timoteo que toda
escritura divinamente inspirada: es útil para enseñar, para argüir, para corregir y para educar en la justicia”.
Pero, observa Tomás, la escritura divinamente inspirada: no pertenece, a la filosofía, que es un
descubrimiento de la razón humana. Luego es útil que además de ésta inspirada por Dios Según esto,
aparece con toda claridad que para Tomás de Aquino la filosofía y la doctrina inspirada por Dios son dos
cosas diferentes. La causa fundamental de esto, como se verá a lo largo del texto es que la filosofía es
obra de la razón humana y la doctrina inspirada por Dios, que aquí llamamos teología sobrenatural no lo
es. Una se apoya en lo que descubre la investigación racional y la otra en la revelación divina en la fe o la
aceptación de lo revelado tal como lo encontramos en la Biblia. Obsérvese que en un texto tan breve como
este artículo primero de la Suma Teológica, que no tiene mucho más de una página, el autor afirma cinco
veces (no hay que olvidar que, según su Prólogo, la Suma Teológica es una obra escrita por Tomás para
estudiantes universitarios que recién comienzan sus estudios; de allí su tono didáctico), con pequeñas
variantes; qué la filosofía es el “campo de investigación de la razón humana”, cosas que estudia son
asequibles con la luz de la razón natural”.
La respuesta (el cuerpo del artículo) de Tomás al problema’ planteado en el título del artículo es que "Fue
necesario para la salvación del género humano que, aparte de las disciplinas filosóficas, campo de
investigación de la razón humana, hubiese alguna doctrina fundada en la revelación divina. Y esto es así
por dos razones: porque el hombre está ordenado a Dios como a un fin que excede la capacidad de
comprensión del entendimiento humano, por lo que fue necesaria la revelación de las verdades sobre Dios
que ningún hombre podría obtener por sí mismo, y porque en el caso desaquellas verdades sobre Dios
qué la razón humana podría comprender, éstas solamente podrían ser alcanzadas por pocos hombres,
después de mucho tiempo.

Nota de la correctora: Aparece un cuadro comparativo que se explica a continuación. Fin de nota.
Filosofía. Es un saber con SUPUESTOS, que no se discuten, ni se investigan, se los admite para iniciar el
trabajo.
Ciencia. Saber SIN SUPUESTO: con capacidad de reflexión sobre sí misma para partir de la consideración
de los supuestos.
Filosofía. Se ocupa de objetos particulares y de 'sectores de entes’.
Ciencia. Se ocupa de la totalidad de los entes: el ser de los entes (ente en cuanto tal) 1
Filosofía. Objetivo: describir y explicar las causas y las consecuencias de lo que aparece (los fenómenos)
Ciencia. Objetivo: llegar a los fundamentos mismos de los real, más allá de lo meramente fenoménico.
Filosofía. Realiza una crítica limitada a sus propios objetos.
Ciencia. Realiza una crítica radical, sin frontera, universal.
Filosofía. Búsqueda de lo no alcanzado: formula problemas siempre nuevos y nuevas respuestas
Ciencia. Partiendo de la ‘actitud natural' formula los MISMOS problemas, generando res-puestas siempre
nuevas.

Eje 2.
Del mito al logos.
La filosofía fue surgiendo a través de un complejo de transformaciones dentro del cual el pensamiento
racional fue derribando los mecanismos de construcción de las representaciones míticas, proceso que
transcurre paralelo al de consolidación de las polis griegas.

La explicación mítica.
En todas las culturas aparecen unos personajes dotados de una capacidad especial para acceder a un
mundo cerrado e inaccesible para los demás hombres, Estos videntes, en Grecia poetas inspirados,
reflejan el esfuerzo del pensamiento humano por formular, de una manera comprensible para todos,
respuestas coherentes a los grandes interrogantes que se plantea la colectividad. Este es el origen de los
mitos de las grandes religiones, como la griega, cuyos mitos fueron recopilados por HOMERO y
HESÍODO.
Para explicar los grandes misterios de la realidad, HOMERO y HESÍODO recurren a símbolos o imágenes
que personifican poderes sobrenaturales. Además, para reforzar su eficacia, los mitos iban acompañados
de unas representaciones, llamados ritos, por medio de las cuales el contenido de los mitos se hacía
presente a todos cuantos participaban en esas representaciones. Con estos mecanismos, el hombre
configura una imagen de su propio mundo capaz de dar sentido y orientar su relación con la naturaleza y
con los demás hombres.

LA EXPRESIÓN DEL MITO EN EL MUNDO GRIEGO: HOMERO.


HOMERO, en sus poemas religiosos, recoge el ambiente agrícola y ganadero de poblaciones que, dada la
orografía de un país muy quebrado y montañoso, se agrupa en valles formando comunidades dispersas en
torno a la ciudad cercana al mar y regida por un monarca que, con carácter semi divino, controlaba el
poder.
Además, dado el carácter aristocrático y guerrero de los pueblos invasores griegos, los dioses de la
sociedad homérica ya no pretenden haber creado el mundo, sino tan sólo conquistarlo y repartírselo. Los
dioses griegos se distribuyen poderes y honores, y, a veces, intervienen caprichosamente en la vida de los
mortales. Se trata pues, de dioses inmortales y poderosos ante los cuales sólo cabe tratar de obtener sus
favores con súplicas y sacrificios.
El sentimiento religioso del hombre que describe en sus poemas HOMERO, más que con los dioses, tiene
que ver con concepciones más indefinidas como el Hado, la Necesidad o el Destino, una especie de ley
eterna que se impone absolutamente a todos y que es necesario aceptar resignadamente aun cuando
pueda parecer arbitraria e injusta.

El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial,
el tiempo fabuloso de los “comienzos". Dicho de otro modo: el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de
los Seres Sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia (...) Es, pues, siempre un relato de una
'‘creación": se narra cómo algo ha sido producido, ha comenzado a ser. El mito no habla de lo que ha
sucedido realmente, de lo que se ha manifestado plenamente.
Los personajes de los mitos son Seres Sobrenaturales. Se les conoce sobre todo por lo que han hecho en
el tiempo prestigioso de los "comienzos". Los mitos revelan, pues, la actividad creadora y desvelan la
sacralidad (o simplemente la “sobreaturalidad") de sus obras.
Mircea Eliade; Mito y realidad, págs. 18-19
¿Qué tipo de narración es el mito?
¿Qué papel atribuye el mito a los seres sobrenaturales?

Descripción de una imagen: Ulises cegando al cíclope Polifemo. La cultura micénica nos la describe
HOMERO en sus poemas épicos la Ilíada y la Odisea. Escritos en tomo al siglo IX a.C., revelan ciertos
estadios' de la vida y manera de pensar de los griegos. Con su lectura, los griegos se educaban y
reconocían como pueblo.

HACIA UNA EXPLICACIÓN RACIONAL: HESÍODO


En cada uno de los Estados-estirpe monárquicos que nos describe HOMERO, pronto una localidad se
convierte en centro social, económico y político, la polis o ciudad Estado. Las monarquías son sustituidas
por aristocracias o gobiernos de nobles y, posteriormente, ante la oposición de las restantes clases
sociales, por tiranías o gobiernos de un aristócrata líder, sin derecho a sucesión, capaz de dirigir y de
mantener, por su carisma, la subordinación y participación del pueblo.
Estas polis alcanzaron bajo los tiranos una gran prosperidad política, económica y sociocultural, a lo largo
de un período histórico en el que se producen grandes transformaciones por el desarrollo de la industria
artesana y el comercio, que generan mayor riqueza que la agricultura y la ganadería, y la implantación de
la moneda. Esta nueva situación produce un cambio de mentalidades en una poderosa clase media que
culminará con la democratización de la polis.
HESÍODO, en sus poemas, recoge estos cambios que suponen una transición desde el mito hacia la
filosofía. El mito del "ordenamiento del mundo" lo narra como un proceso natural: a partir de tres principios
originarios, Caos, Gea y Eros, van surgiendo todos los demás seres mediante un proceso generacional, de
nacimientos sucesivos. Ahora se trata de realidades originarias con poder divino, pero representadas como
realidades físicas.
En sus narraciones se está imponiendo una nueva reflexión más en consonancia con el mundo en el que
vive, que empieza a ser mejor comprendido y más transformado por las nuevas actividades humanas. En
definitiva, la explicación racional plantea problemas referentes a la Naturaleza en sí misma y todo cuanto
en ella sucede debe ser explicado de forma sistemática y coherente mediante conceptos que elabora la
razón (logos).
Los primeros filósofos son los llamados presocráticos. Asumen el mismo problema que HESÍODO en sus
poemas -la explicación del origen del cosmos-, pero prescinden de los elementos divinos que aún se
mantienen en la explicación de HESÍODO.
Naves griegas en una cerámica (siglo V a.C.). La formación de la civilización helénica comenzó en el
momento en quedos griegos se organizaron en una sociedad cada vez más rica y dinámica, a lo que
contribuyó su gran poderío naval.

En primer lugar, existió el Caos, abertura que contenta en sí todas las cosas en forma confusa. Después
Gea, tierra, la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los inmortales que habitan la nevada
cumbre del Olimpo. En el fondo de la tierra de anchos caminos existió el tenebroso Tártaro, infierno (...)
Por último, Eros, amor, el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de
todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata voluntad en sus pechos.
Del Caos surgieron Erebo, averno o lagar de ti-nieblas bajo el suelo, y la negra Noche. De la Noche, a su
vez, nacieron el Éter lugar de donde sale la luz en la bóveda celeste, y el Día, a los que alumbró preñada
en contacto amoroso con Erebo. Gea alumbró primero al estrellado Urano, cielo, para que la contuviera
por todas partes y poder ser así sede segura para los felices dioses (...) Ella igualmente parió al estéril
piélago de agitadas olas, el Ponto, sin mediar el grato comercio.
Hesíodo; Teogonia, págs. 104-131
ACTIVIDADES PE COMPRENSIÓN
¿Qué se quiere expresar mediante el tópico: del mito logos?
¿Qué relación se establece entre el mito y el rito?
Describe el contexto sociopolítico en el que tiene lugar la mentalidad cultural propia de los mitos.
Describe las características de una explicación racional del mito.

Los primeros filósofos: la filosofía del arje.


La llamada filosofía presocrática comprende desde los inicios del siglo VI a.C. basta la primera mitad del
siglo V a.C. Los filósofos de este período reciben el nombre de presocráticos y físicos no sólo por preceder
cronológicamente, la mayor parte de ellos, a SÓCRATES, filósofo del siglo V a.C., sino también por
preocuparse de ese tipo de problemas que, tal como hemos adelantado, giran en torno a la naturaleza
fisis-, y al cosmos. Sus sucesores, los sofistas y SÓCRATES, abandonarán en gran medida esta
preocupación.

Ambiente social de los presocráticos.


Los griegos, al expandirse por el Mediterráneo, fueron creando en las costas colonias, "ciudades
autónomas”, siguiendo el modelo de las ciudades griegas peninsulares. La prosperidad de estas colonias
dependía del comercio. Este, basado en el uso de la moneda, además de ampliar su capacidad de
intercambio bacía de ellas centros privilegiados de relaciones culturales.
El lazo de unión entre estas ciudades no se apoya en un sentimiento nacional tal y como hoy lo
entendemos, en cuanto miembros de un Estado o país sometidos a unas mismas leyes o constitución, sino
en una comunidad cultural basada en la lengua y la mitología trasmitida por HOMERO y HIESODO. Cada
dudad autónoma poseía sus propias leyes y su organización política.

La filosofía no nació en calmo retiro, sino en Mileto, el mercado del mundo antiguo en el que los pueblos
del Mediterráneo procedían al cambio de sus mercancías; y los más antiguos pensadores no fueron
ascetas alejados del mundo, sino hombres distinguidos, curiosos y abiertos al mundo, políticos en parte.
W. Nestle: Historia del espíritu griego, pág. 55
Comenta la relación que puede haber entre el intercambio comercial y el origen de la filosofía.
La actividad de los primeros filósofos se desarrolló en el área de expansión griega por el Mediterráneo,
que incluía las colonias jónicas y las itálicas. El modo de hacer filosofía variaba de unas a otras: en las
jónicas estaba más relacionada con la experiencia y era de orientación materialista; en las itálicas estaba
más inclinado a la especulación y con caracteres espiritualistas. Sólo avanzado ya el siglo V a.C., la
filosofía se vuelve plenamente ateniense. (Descripción del Mapa)

La carencia de una forma política común y la evolución política de las ciudades griegas les llevó a,
plantearse la discusión libre sobre las formas de gobierno. Ya SOLÓN (630-560 a.C.) había llevado a cabo
una reforma del gobierno de Atenas que limitaba el poder de la aristocracia, y favorecía el acceso al
gobierno en función de los bienes personales. En este sentido modifica las leyes distribuyendo a la
población en cuatro clases de acuerdo con sus bienes y no con el nacimiento.
El nuevo código establecido por SOLÓN condicionó la forma de entender la ley en Atenas basta fines del
siglo V a.C. y perduró en la legislación posterior. Sin embargo, estas reformas no modificaron las formas
de gobierno de otras ciudades o de las colonias, que siguieron su propia tradición.
El desarrollo de las colonias se vería alterado, sin embargo, por el dominio persa sobre el Asia Menor
durante las Guerras Médicas. La destrucción de ciudades como Mileto, cuna de la filosofía y gran centro
comercial y cultural durante los siglos VII y VI a.C., obligará a sus habitantes a emigrar hacia las colonias
itálicas alejadas de aquellos conflictos. De este modo surgen las escuelas de Elea (PAKMÉNIDES,
ZENÓN) y de Crotona (PlTÁGORAS), que tendrán una gran influencia en la filosofía posterior.
Los primeros pasos de la filosofía tienen lugar en este marco que pone al mundo griego en contacto con
otras culturas, dentro de una mentalidad de libre discusión religiosa y política, que caracteriza al espíritu
griego y que acabará por modificar definitivamente la estructura social griega. Ambos hechos impulsan la
búsqueda de modelos de interpretación del mundo distintos de los reflejados en la cultura que describe
HOMERO.
Descripción de la imagen: Restos de los propileos o entrada del gimnasio de Mileto, en la actual Turquía.
La primera es-cuela filosófica se estableció en esta ciudad de la antigua Jonia, una región cuya fertilidad
permitía a sus pobladores disfrutar del ocio necesario para dedicarse a las ocupaciones intelectuales hacia
las cuales se sentían inclinados. El más conocido de los filósofos milesios es tales, que vivió hacia el año
600 a.C.

Recuadro

La filosofía y su naturaleza fisis y arje.


Dentro del pensamiento griego no existía el concepto de creación, tal como la entiende el pensamiento
judeocristiano, que admite la formación de algo a partir de la nada. Para un griego, filósofo o no, esta idea
es inconcebible, siempre tendrá que haber algo, un principio originario fundamentalmente material o arjé, a
partir del cual aparecen, o se generan, las cosas que componen el mundo.
Los primeros pensadores griegos explican las cosas a partir de algo que se encuentra dentro de ellas, que
las constituye internamente. Recurren a realidades materiales aun cuando la presencia de rasgos
miticocosmogónicos no baya desaparecido por completo.
La investigación tiene para estos pensadores unas características muy concretas. Lo que pretenden
conocer y explicar es "la naturaleza", la fisis.
El término "fisis" era polisémico, servía para designar:
El aparecer de algo.
La fuerza interna que impulsa dicbo aparecer.
El conjunto de todo aquello que existe y que no es obra del hombre.
El modo propio de ser de cada cosa.
Los presocráticos parten del convencimiento de que las cosas existen a partir de un elemento originario
-único o múltiple que las constituye internamente, al que llamarán arjé, que explica también la actividad y
pluralidad que observamos.

La mayoría de los primeros filósofos creyeron tan sólo principios a aquellos que se clan bajo la forma de la
materia, pues afirmaron que el elemento y principio primero de todas las cosas es aquél a partir del cual
todas las cosas existen y llegan por primera vez al ser..., pues es necesario que haya alguna sustancia
natural, una o múltiple, de la que nazcan las demás mientras ésta se conserva.
Por lo que se refiere al número y a la especie de tal principio, no dicen todos lo mismo, sino que TALES, el
introductor de este tipo de filoso-fía, dice que es el agua, tomando esta idea posiblemente de que veía que
el alimento de todos los seres es húmedo (...)
ANAXÍMENES y DIÓGENES afirman que al aire es anterior al agua y que, entre los cuerpos simples, él es
principio por antonomasia. Por su parte, HERÁCLITO el Efesio afirma que lo es el fuego, y
EMPÉDOCLES, a su vez, añadiendo la tierra como cuarto a los ya mencionados, afirma que lo son los
cuatro.
ARISTÓTELES.- Metafísica 1,3, 983b-984a
Actividades.
Enumera las características que atribuye en el texto Aristóteles al arjé.
¿Qué razones podrían tener estos primeros filósofos para considerar el agua, el aire o el fuego como
principio o arjé de todas las cosas?

Descripción de imagen: Vista de un fondo marino rico en especies vegetales y animales. TALES afirmaba
que la substancia de que todas las cosas están formadas es el agua. Para llegar a esta conclusión tal vez
tuvo en cuenta que el agua toma las tres formas -sólida, líquida y gaseosa-y que todos los seres vivientes
-los animales y las plantas- necesitan humedad e incluso el fuego solar parece aspira el agua del océano.
Incluso puede que estuviere influido por la leyenda mitológica de que todas las cosas provienen
originariamente del mar.

Esta manera de entender la realidad señala desde el primer momento la dualidad entre lo que permanece
igual, representado por los principios originarios, y lo que de ellos se forma, el mundo, el "cosmos" o la
totalidad ordenada de las cosas. Lo primero es captado por la razón; lo segundo se ofrece a nuestros
sentidos. Aparece así también el problema de las formas de conocimiento. En general, los presocráticos
tienden a dar más crédito a la razón que a los sentidos, que consideran engañosos.
Por otra parte, el mayor conocimiento de la naturaleza les lleva a ser más„ conscientes de la complejidad
de la misma y de la dificultad o incluso la imposibilidad de explicar la pluralidad de las cosas a partir de un
único principio, por lo que recurrirán a hacer originaria la pluralidad misma, como una explicación más
adecuada, aunque se mantenga siempre que esta pluralidad es distinta de la multiplicidad de lo observable
de las cosas.

La naturaleza como totalidad ordenada.


Las cosas forman para los presocráticos una totalidad que está regulada por una fuerza interna que rige su
aparición a partir del arjé. Por eso, el conjunto de las cosas, la naturaleza en cuanto totalidad, aparece
ordenada y obediente a leyes, que explican la constancia y necesidad de los fenómenos que en ella
ocurren. Desaparece definitivamente la arbitrariedad de los dioses en la construcción del mundo, propia de
la explicación mítica.
Este orden es algo interno, inmanente, ya que no se debe a una fuerza exterior impuesta sino a la propia
naturaleza entendida, en este caso, como fuerza interna de las cosas. Es ella la que impone el orden y
hace que al conjunto se le pueda aplicar el nombre de cosmos, es decir, "todo ordenado o bello'1.
Pero esta ley no está presente sólo en el conjunto, sino también en cada cosa. El análisis de cada coa a
particular y de su papel dentro de la totalidad hace ver que también cada una de ellas tiene su propia ley,
su propia naturaleza, es decir, que cada cosa obra en virtud de lo que es. Dé aquí que naturaleza
signifique también lo que cada cosa es (esencia).
Este concepto de naturaleza resalta la individualidad, lo que en la filosofía posterior será llamado esencia*
de la cosa. Esta naturaleza propia, esta esencia, permanece siempre idéntica, a pesar de los diversos
aspectos o apariencias con que se presente en las cosas, y es aquello en virtud de lo que éstas actúán.
Conocer esta esencia es conocer auténticamente cada cosa.
Este dinamismo interno de cada cosa y del conjunto permite entender a la naturaleza como un gran
viviente y explicar los procesos naturales como, si estuvieran dirigidos a un fin. Se trata de una visión
teleológica, que formulará definitivamente ARISTÓTELES, pero que ya se apunta en pensadores
anteriores. Tal es el caso de ANAXÁGOKAS, quien introduce la noción de Intelecto (Nous) como aquello
que ordena todo el proceso de cambio.

Atendiendo al número de elementos o principios originarios, se suele hablar de dos modelos de


explicación fundamentales:
Monistas. Postulan un único principio constitutivo último de las cosas, que es lo verdaderamente existente.
A partir de él surge la pluralidad por procesos físicos. Este principio suele conservar aún un carácter divino.
Un caso especial es el de Parménides, cuyo principio, el Ser, tiene un carácter lógico y ontológico. Este
"ser” es lo verdaderamente existente mientras que la pluralidad de las cosas es sólo apariencia.
Pluralistas. Parten de una pluralidad de principios originarios: pares de contrarios (amor-odio) o los cuatro
elementos (agua, aire, tierra y fuego), o una pluralidad de partículas (átomos), o una pluralidad de
elementos en una mezcla originaria (magma). A partir de estos principios aparece como resultado el
'cosmos' por diversos procesos, relaciones de equilibrio o desequilibrio, impulso venido del exterior (Nous)
o resultado de choques entre partículas regidos por el azar.
Entre estos modelos hay una cierta continuidad temporal que muestra la desaparición progresiva de los
aspectos míticos que aún permanecían, y el predominio de causas naturales como únicas fuerzas
generadoras del cosmos.

Esencia: Aquello por lo que algo es lo que es, y no otra cosa, independientemente del hecho de que exista
o no.
Teleológico: Hablamos de una filosofía teleológica como aquella según la cual todo tiende hacia un fin,
todo proceso posee una finalidad que da sentida al mismo.

Algunos modelos explicativos.


La explicación de lo que en último término sea la realidad nos lleva a la cuestión de cuál sea el modo
adecuado de acceder a su conocimiento. Si naturaleza es tanto eso último que constituye las cosas como
lo que observamos a través de nuestros sentidos, resulta que no siempre lo observado coincide con lo que
sabemos sobre la realidad interna de la cosa.
Según" esto, no todo conocimiento es válido y capaz de mostrar y explicar la naturaleza de las cosas.
Afirman la existencia de dos modos de conocimiento con distinto grado de validez: los sentidos nos ponen
en contacto con las cosas pero sólo la razón nos hace llegar a la verdad de las mismas.

HERÁCLITO VERSUS PARMÉNIDES.


Las concepciones de HERÁCLITO y PARMÉNIDES representan dos formas opuestas de concebir la
naturaleza. Son al mismo tiempo dos caminos de conocimiento: el primero parte de lo que los sentidos nos
dan para, por medio de la razón, ir a su fundamento, que es la unidad de contrarios; el segundo, de los
argumentos establecidos por la razón, sin atender a los datos de los sentidos, para llegar al ser idéntico a
sí mismo y estático.

El planteamiento de HERÁCLITO: el cambio.


Heraclito de Efeso acepta la validez de los sentidos como punto de partida, pero afirma que la verdadera
realidad sólo es accesible a la razón. Sólo con ella se accede al conocimiento de la naturaleza. Afirma: "a
la naturaleza le place ocultarse" (DK. 22 B 12).
Todo en la naturaleza está en movimiento, todo es "devenir", todo es continuo fluir, pauta rei: "todo fluye"
como un río; todo se apaga y enciende como fuego continuo pero sometido a medida: al logos, que es la
ley del cambio, la unidad y dirección del proceso.

No es tarea fácil conocer la respuesta exacta que dieron a sus investigaciones los primeros filósofos. De
sus obras escritas nos quedan únicamente fragmentos recogidos como citas de sus obras en autores
posteriores, o testimonios de otros filósofos posteriores que les atribuyen ciertas afirmaciones. A partir de
estos datos, escasos y fragmentarios, hay que reconstruir su pensamiento.
Estos restos de! pensamiento presocrático fueron recogidos en una obra titulada Presocráticos,
fragmentos y testimonios editada por H. Diels y W. Kranz. Hoy día se les cita con las siglas DK. para
referirse a la obra, un número para referirse al filósofo citado que corresponde al lugar que ocupa en la
obra, una letra A o B según se trate de un testimonio o fragmento y, finalmente, otro número
correspondiente al orden de ese texto dentro del filósofo. Esta forma de citar es la que utilizaremos en esta
Unidad.

Heráclito, en cambio, dado que creía que el hombre está organizado para el conocimiento de la verdad
con dos medios, la sensación y la razón, considera que de éstas la sensación no es digna de fe,
análogamente a los físicos ya mencionados, mientras que supuso a la razón adecuada para juzgar. Al
menos cuestionaba la sensación cuando dice, textualmente: 'malos testigos son para los hombres los ojos
y los oídos cuando tienen almas bárbaras".

HERACLITO (DK. 22 A 16)


Actividad
¿De qué medios se sirve el hombre para conocer?
¿Cuál es el medio más fiable?

Para HERÁCLITO, la significación del universo se hallaba en la variedad, y cambio del mundo, en el fluir
del tiempo. Todo fluye y nada permanece igual. El fuego es su naturaleza, fuego que se enciende y
extingue según medida.
Así, la naturaleza se muestra a la razón como unidad de contrarios (mortal-inmortal, padre-hijo...), una
unidad en la que los contrarios están siempre presentes unos en otros, lo que produce una tensión,
"guerra", un permanente cambio que da lugar a lo que vemos, a lo que captan los sentidos, los cuales se
fijan en un aspecto de cada unidad de contrarios y no ven la unidad interna del proceso.
El planteamiento “dialéctico" de HERÁCLÍTO será, de alguna manera, recogido por HEGEL, aun cuando
éste añade a la lucha de los contrarios un momento de superación, la aparición de una realidad nueva que
asume la anterior.

El planteamiento dé PARMÉNIDES: la identidad.


Frente a la postura de Heráclito que acepta inicialmente el testimonio de los sentidos, PARMÉNIDES DE
ELEA, autor de un Poema sobre la Naturaleza, proclama que la razón es el único camino para alcanzar la
auténtica realidad.
Lo que propone este filósofo es que lo verdaderamente existente, más allá de lo que captamos por los
sentidos, es el ser. Para PARMÉNIDES, la exigencia de la razón obliga a admitir como verdadero
únicamente lo inmutable; y por eso, no hay lugar para el cambio o movimiento y, consiguientemente, para
el conocimiento sensorial. Sólo podemos y debemos buscar entidades permanentes, absolutas e
inmutables.
El camino seguido es el de mantenerse dentro del rigor de la deducción lógica a partir del principio de
identidad: lo que es, es; lo que no es, ni siquiera puede ser pensado. Sólo el discurso que se refiere a lo
que es, es correcto y se accede a él por la razón. El discurso sobre los objetos solamente es un intento de
dar una visión coherente, ordenada, de la apariencia, que no permite alcanzar o decir la verdad.
El planteamiento de la identidad sostenido por PARMÉNIDES se encuentra en PLATÓN y, a través de él,
aparecerá en la .filosofía cristiana y en toda la ontoteología occidental

Pues bien, te diré, escucha con atención mi palabra, cuáles son los únicos caminos de investigación que
se pueden pensar; uno: que es y no es posible no ser; es el camino de la persuasión (acompaña en efecto
a la verdad); el otro: que no es y es necesario no ser. Te mostraré que este sendero es por completo
inescrutable; no conocerás, en efecto, lo que no es (pues es inaccesible) ni lo mostrarás.
PARMÉNIDES (DK. 28 B 2-3)
Un solo camino narrable queda: que es. Y sobre este camino hay signos abundantes: que, en tanto existe,
es inengendrado e imperecedero; integro, único en su género, indestructible y realizado plenamente;
nunca fue ni será, pues es ahora todo a la vez, uno continuo. Pues ¿qué génesis le buscarías?; ¿cómo, de
dónde habría crecido? De lo que no es no te permito que lo digas ni lo pienses, pues no se puede decir ni
pensar lo que no es. ¿Y qué necesidad lo habría impulsado a nacer antes o después, partiendo de la
nada? Así es forzosamente necesario que exista o no.
PARMÉNIDES (DK. 28 B 8)

Actividad
¿Qué camino hay que seguir para investigar? ¿Por qué?
Enumera las características del ser según PARMÉNIDES.
.
Descripción de imagen. Pintura, de Antoni Tapies. La contraposición entre el ser y la apariencia, entre la
verdad y la opinión puede captarse en algunas de las obras de pintores modernos que, olvidando las
apariencias, pretenden llegar al ser.

La matematización de la naturaleza. LOS PITAGÓRICOS.


PlTÁGORAS DE SÁMOS propuso en el siglo VI a.C. un modelo de interpretación de la naturaleza que ha
tenido también una influencia decisiva en la cultura occidental.
Para sus seguidores, conocidos como pitagóricos, lo que permite acceder al conocimiento de la naturaleza
es la razón, pero entendida ésta de una forma particular, en cuanto razón matemática. Parece ser que esta
opinión tiene su origen en el descubrimiento de la correspondencia que existe entre la longitud de la
cuerda de los instrumentos musicales y las notas: variando con el tejuelo la longitud de la cuerda se van
obteniendo las distintas notas de la escala.
Este descubrimiento avalará el pensar que hay una correspondencia entre las cosas y los números,
correspondencia que es captada únicamente por la razón. Estos números son los verdaderos principios de
la naturaleza, en la que todo sería proporción y armonía, de ahí el "cosmos".
Según la concepción de los pitagóricos, los números no eran puras abstracciones o meros signos, sino
que tenían entidad material, lo que les llevaba a identificarlos con los elementos geométricos; así, el uno
equivalía al punto, el dos. a la línea, el tires a la superficie mínima y el cuatro al volumen mínimo (el
tetraedro).
La correspondencia entre los números y la constitución de las cosas y el movimiento y el lugar que éstas
ocupan inicia el camino de aplicación de las matemáticas al estudio de la naturaleza, es decir, la
construcción de modelos matemáticos (algoritmos) para analizar la naturaleza,
Los pitagóricos inician con ello una tradición que influirá en PLATÓN, en las corrientes de carácter mágico
o cabalístico, en las investigaciones renacentistas de KEPLER y GAL1LEO, en la moderna consideración
de la física y química y, en general, en toda la concepción moderna de la investigación científica que trata
de crear modelos matemáticos para su aplicación en las diversas ciencias.

Los pitagóricos dicen que (el criterio de ÍSSS conocimiento) es la razón, pero no en general, sino la que
resulta de las ciencias matemáticas; tal como decía también Filolao: que es contempladora de la
naturaleza del universo y tiene cierta afinidad con ella, puesto que por naturaleza lo semejante es
comprendido por lo semejante.
Pitágoras (DK. 44 A 29)
Actividad ¿Qué relación hay entre razón matemática y naturaleza?

Para PlTÁGORAS, cada cosa es un número específico, una cantidad específica de lo indeterminado. El
principio de determinación en el universo es el número (en el sentido de "cantidad") y diferentes cosas
significan únicamente diferentes números. PlTÁGORAS llegó a esta conclusión aparentemente ilusoria
porque tomaba los números en su sentido geométrico. Para representar la relación entre los números y las
formas geométricas, PlTÁGORAS utilizaba piedras; de ahí el nombre de ''cálculo".
Descripción de los dibujos: número, cuadrado, formado por la suma de dos o más números impares
sucesivos (1 + 3 + 5 + 7); número oblongo; formado por la suma de números pares sucesivos (2 + 4+6 +
8); número triangular, suma de pares e impares sucesivos (1 + 2 + 3 + 4).

La pluralidad de elementos: Empédocles y los atomistas.


La explicación monista que proporcionaron los primeros filósofos Tales, Heráclito o Parménides presentaba
un obstáculo insalvable: a saber, cómo podría un solo principio o elemento convertirse en todas las cosas
que observamos. Se trata delo uno y lo múltiple.
Para salvar este escollo, aparecieron nuevos sistemas explicativos que ya no partían de un único principio,
sino de múltiples. Entre estos sistemas pluralistas cabe destacar a EMPÉDOCLES y los atomistas.
EMPÉDOCLES afirma que existen cuatro elementos de raíces de todas las cosas: agua, aire, fuego y
tierra. La multiplicidad puede explicarse por la acción conjunta de dos fuerzas cósmicas del signo
contrario, Amor y Odio sobre estos cuatro elementos. El Amor une a los elementos y el odio los separa.
Los atomistas, en particular LEUCIPO y DEMÓCRITO DE ABDERA, afirman la existencia de partículas
indivisibles, a-tomos (átomos), cualitativamente idénticas, pero cuantitativamente distintas que por
agrupación darían lugar a los diversos cuerpos.
Como sostiene Demócrito, los átomos se desplazan azarosa se encuentran espontáneamente, debido a su
impetuoso movimiento desordenado., y se combinan porque, en razón de la variedad de aspectos que
presentan, se agregan entre sí y, de este modo, constituyen los diversos seres.
Por lo que al conocimiento se refiere, éste consiste en una modificación de la disposición de nuestro
cuerpo, es decir, del estado en que se encuentra el cuerpo del que conoce y estaría limitado a las
impresiones que nos producen las cosas, a las cualidades. Este conocimiento sensible, sin embargo es
suficiente para la vida.
La influencia del Atomismo está muy presente en el pensamiento posterior. Subyace en todo Materialismo,
en toda concepción basada en la existencia eterna de la materia concebida como realidad única, y cobró
nueva fuerza a partir de los descubrimientos científicos de la física del siglo XIX.

Los principios de todas las cosas son los átomos y el vacío; todas las otras cosas son (objeto de)
opiniones... Las cualidades existen sólo por convención; por naturaleza, sólo hay átomos y vacío.
DEMÓCRITO (DK. 68 A 1)
¿Qué quiere decir DEMÓCRITO cuando afirma que “las cualidades sólo existen por convención"?

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN.
Define en el contexto de este apartado los vocablos siguientes: naturaleza - fisis - arjé - cosmos - monista -
pluralista - esencia ~ átomo.
Explica los distintos sentidos del término '’fisis” para los presocráticos.
¿Qué consideración tienen los sentidos para los presocráticos?
Señala algunas diferencias entre HERÁ- CLITO y PARMÉNIDES.
Señala las características principales del modelo pitagórico de entender la naturaleza.
¿Cómo entienden los átomos LEUCIPO y DEMÓCRITO?

Descripción de imagen. EMPÉDOCLES ilustra como pocos la mezcla de filósofo, científico, profeta y
taumaturgo característico entre los pensadores de la Magna Grecia. Sobre él existen numerosas leyendas,
como la que narra que se arrojó al cráter del volcán Etna para demostrar su carácter divino.
En el plano estrictamente filosófico, EMPÉDO-CLES nos legó la doctrina de los cuatro elementos que
dominaría la ciencia durante más de 2.000 años.

Página 26.

I. AMBIENTE SOCIOCULTURAL DE LOS SOFISTAS Y SÓCRATES.

En la segunda mitad del siglo V a. C. aparecen en Atenas, convertida en centro cultural del mundo griego,
los sofistas.
Los sofistas constituyen un movimiento filosófico que se desarrolla en Atenas en la segunda mitad del siglo
V a.C., el llamado siglo de Pericles, genial estratega, reformador radical de la democracia y gran mecenas
ateniense. Su muerte en 429 a.C., como consecuencia de la peste, coincide con el fin de una época de
paz que, aunque efímera, permitió a Atenas conocer su período de máximo esplendor.

1. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS.

El éxito bélico en las Guerras Médicas, a pesar de la desproporción entre los medios con que contaba
Atenas frente al poderoso ejército persa, desarrolla en los atenienses un fuerte sentido nacionalista: si han
vencido a los persas, se debe al favor de los dioses y la superior areté de Atenas. Según la mentalidad
griega y sus ideales humanos, el triunfo es señal de virtud, de excelencia. Triunfa quien se lo merece y
goza del favor de los dioses. El triunfo de Atenas significa que su organización es mejor y que su causa es
justa, porque ha merecido el apoyo de los dioses.
El secreto de este mérito lo atribuyen a que todos los ciudadanos con su contribución solidaria han hecho
posible el triunfo sobre el régimen de tiranía de los persas. Todos, no sólo los aristócratas, han respondido,
con una gran autodisciplina no impuesta, al sangriento trabajo de la guerra. Se consagra así un modelo
que hace compatibles los valores tradicionales de la aristocracia -el valor, la fama, el éxito- con la
participación libre y disciplinada de todos los ciudadanos, ante la benevolente mirada de los dioses.

El siglo de Pericles.
Aunque provenía de familia aristocrática, Pericles era, un decidido defensor de la democracia. Gran orador
que sabía convencer a los ciudadanos, dirigió con éxito la política de la ciudad de Atenas, a la que
convirtió en el centro de la Liga de Délos, que fue organizada por diversas polis para defenderse de los
persas.
El siglo de PERICLES fue una edad de oro de las artes y las ciencias: ESQUILO, SÓFOCLES y
EURÍPIDES estrenaban sus tragedias, ARISTÓFANES sus comedias, arquitectos y escultores trabajaban
en la Acrópolis, la filosofía daba un giro antropológico... y PERICLES afirmaba "somos admirados por los
hombres de ahora y seremos admirados por los del porvenir".
"PERICLES, hijo de Jantipo, ateniense". Así reza la inscripción del busto realizado por el escultor
CRESILAS.

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Ruinas de Persépolis, en Irán, que fue capital del imperio aqueménida o persa. Las Guerras Médicas
concluyeron con clara victoria de Atenas sobre los persas. Las hostilidades entre los dos pueblos
terminaron mediante el acuerdo de no agresión firmado por CALIAS, en Susa (año 449-448 a.C.), que
aseguraba la hegemonía de Atenas en la zona.

Página 27.

2. CAMBIOS SOCIALES.

Esta participación de todos, que tan buenos resultados ha dado en la guerra, va a ser un factor de cambio
muy importante en la paz: a la hora de la guerra, aristócratas y pueblo se han confundido en la defensa de
la polis común, consecuentemente, éste reclama ahora también un puesto de pleno derecho en el
gobierno de la nueva sociedad ateniense,
A partir de ahora ya no es el factor herencia el valor determinante ni el único que da derecho a participar
en la vida pública. Ésta se abre ahora a todos los ciudadanos (condición negada únicamente a los
esclavos). Con la democracia radical de PERICLES, cuyas leyes consagran la isonomía -la igualdad de
todos ante la ley-, las capas populares irrumpen en la vida pública.
La batalla se libra ahora en el ágora de la ciudad. La vida del ciudadano se ventila en las asambleas, en la
plaza pública, en los tribunales: ahí es donde es necesario hacerse presente, discutir las leyes que
convienen a la mayoría, desenmascarar los intereses privados o de grupo que pueden esconderse tras los
discursos y las leyes establecidas. Todo esto requiere el saber práctico del discurso y de la elocuencia: "el
que sabe y no se explica claramente es como si no pensara", afirma PERICLES.
En este contexto, el saber se convierte en una fuerza social: es importante saber para dominar, para
convencer de las propias opiniones. Interesa un saber práctico, que responda a las situaciones que el
hombre vive cada día.
Estas circunstancias hacen comprensible la buena acogida del saber práctico que ofrecen los sofistas al
tiempo que ponen en cuestión los valores y las leyes tradicionales de la sociedad ateniense y los
fundamentos especulativos del pensamiento anterior, que aparecen insuficientes e incapaces de dar
respuesta a la nueva situación que vive la ciudad-Estado.

Tenemos un régimen de gobierno que no envidia las leyes de otras ciudades, sino que más somos ejemplo
para otros que imitadores de los demás. Su nombre es democracia, por no depender el gobierno de pocos,
sino de un número mayor; de acuerdo con nuestras leyes, cada cual está en situación de igualdad de
derecho en las disensiones privadas, mientras que según el renombre que cada uno, a juicio de la
estimación pública, tiene en algún respecto, es honrado en la cosa públicas y no tanto por la clase social a
que pertenece como por su mérito, ni tampoco en caso de pobreza, si uno puede hacer cualquier beneficio
a la ciudad, se le impide por la oscuridad de su fama (...)
Y además nos hemos procurado muchos recreos del espíritu, pues tenemos juegos y sacrificios anuales y
hermosas casas particulares, cosa cuyo disfrute diario aleja las preocupaciones; y a causa del gran
número de habitantes de la ciudad, entran en ella las riquezas de toda la tierra, y así sucede que la utilidad
que obtenemos de los bienes que se producen en nuestro país no es menos real que la que obtenemos de
los demás pueblos.
Alocución de Pendes, en los honores a los muertos en la guerra.

¿Qué características atribuye el estratega PERÍCLES a! gobierno democrático de la polis de Atenas?

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Griegos filosofando en una crátera griega del siglo V a.C. Los sofistas afirman recoger las preocupaciones
que los propios ciudadanos atenienses manifiestan en sus conversaciones en la plaza pública, el ágora. La
sabiduría tradicional ahora es enjuiciada desde su validez para la práctica y desde su eficacia para asentar
la vida diaria del ciudadano.

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN.
1. Explica qué características socioculturales acompañaron y favorecieron el movimiento sofístico.

Página 28.

II. LOS SOFISTAS.

El término "sofista'’ deriva del griego sofós, que significa "sabio". Los griegos lo utilizaban para designar a
aquel que destacaba en cualquier saber, bien fuera éste teórico o práctico. Pero referido a esta época
tiene un sentido más específico: sirve para designar a aquellos "maestros del saber" (sofistés) que se
dedican a enseñar a otros cobrando como quien ejerce otro oficio cualquiera. Es, pues, "un oficio" que
obedece a las circunstancias históricas del momento.

La labor intelectual de estos sabios está dirigida a satisfacer la demanda de los ciudadanos atenienses,
muy interesados en participar en la vida política de la ciudad-Estado.
A diferencia de los sabios tradicionales, dedicados á la especulación y al saber teórico, los sofistas hacen
su entrada en la vida social como "maestros" de cultura y de virtud capaces de hacer prevalecer sus
opiniones gracias a su ciencia y a su arte de la oratoria y del discurso.
Con el tiempo, esta preocupación por el saber como fuerza práctica deriva hacia un abuso de la retórica
como mero arte de convencer al contrario. De aquí deriva la denominación peyorativa del término "sofista",
como elaborador de discursos vacíos, y. el de "sofisma".
Este lado más negativo de la sofística coincide con las -Guerras del Peloponeso, en las que Atenas y
Esparta, Ciudad-Estado de signo totalitario, se disputan la hegemonía del mundo griego. La guerra
concluye con la derrota de Atenas y la implantación de un gobierno proespartano conocido como el de
"Los Treinta".

[Habla el sofista Protágoras] Reconozco que soy un sofista y que educo a los hombres (...)
Joven, si me acompañas, te sucederá que cada día que estés conmigo regresarás a tu casa hecho mejor,
y al siguiente, lo mismo. Y cada día, continuamente, progresarás hacia lo mejor (...)
Los otros [sofistas] abruman a los jóvenes. Porque, a pesar de que ellos huyen de tas especializaciones
técnicas, los reconducen de nuevo, en contra de su voluntad, y los introducen en las ciencias técnicas,
ensenándoles cálculos, astronomía, geometría, música (...) En cambio, al acudir a mí, aprenderá sólo
aquello por lo que viene. El objeto de mi enseñanza es el buen juicio respecto a los asuntos privados para
administrar la propia casa lo mejor posible, y en cuanto a los asuntos de la ciudad, la manera de
conducirlos con la máxima capacidad por los actos y por la palabra.
Platón: Protágoras, 317a-319ª.

¿Cuál es la función que corresponde a los sofistas?


¿Por qué es tan importante esta función?

LOS SOFISTAS Y LA GUERRA DEL PELOPONESO.


no pocos atenienses atribuyen el fracaso de Atenas en las Guerras del Peloponeso a La crisis que con su
crítica han provocado los sofistas. Entre ellos, Platón, poco simpatizante de estos filósofos, los hace
directamente responsables del deterioro de los valores sociales que llevó a Atenas a perder su hegemonía.
Sin embargo, parece que no fueron ellos quienes corrompieron la ciudad o desataron la crisis de valores
como parece achacarles Platón, sino que se limitaron, más bien, a proporcionar a sus conciudadanos los
medios y las artes para lograr sus aspiraciones. En principio, su intención no parece otra que intentar
formular un nuevo pensamiento racional sobre el que fundamentar una democracia que hasta entonces se
apoyaba en leyes cuasi religiosas y que era administrada por las grandes familias aristocráticas.
Es verdad que esta crítica va a descubrir que no eran tan claras ni seguras las bases en las que se venía
asentando la sociedad ateniense. En realidad, el movimiento sofístico es una traducción en el ámbito del
pensamiento del proceso de cambio al que se encuentra sometida toda la sociedad ateniense.

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Templo de Atenea Nike. Este templo fue construido por los atenienses en una fase un tanto optimista de
la guerra del Peloponeso.

Página 29.

4. LAS TEORÍAS SOFISTAS.

Los sofistas no constituyen una única escuela sino más bien un movimiento integrado por numerosos
sabios que comparten algunos convencimientos comunes, en especial:
— Actitud de crítica ante las instituciones, a las que acusan de fundarse en falsas leyes naturales.
— Escepticismo respecto de la capacidad del conocimiento.
— Relativismo ante la verdad.
— Confianza en la educación y en el valor de la retórica* y la dialéctica**.
— Exigencia de pago por su servicio.

La coincidencia en estos temas no significa que todos defiendan las mismas posiciones. Se los suele
agrupar en dos etapas, llamadas primera y segundó, sofística.
Los sofistas de la primera etapa son anteriores a la Guerra del- Peloponeso. Su crítica es menos radical y
más constructiva. En los sofistas posteriores se acentúa más la contraposición entre la naturaleza y las
convenciones sociales y su talante crítico se hace más amargo.
Entre los sofistas anteriores o de la primera sofística cabe destacar a PROTÁGORAS y GORGIAS, y entre
los posteriores o de la segunda sofística, a TRASÍMACO y CALIOLES.
Conviene advertir que, para reconstruir su pensamiento, nos tenemos que valer de lo que otros dejaron
dicho sobre ellos, particularmente Platón y Aristóteles. Ambos se muestran muy críticos con ellos. Sin
embargo, PLATÓN les prestó gran importancia, como lo demuestra el hecho de que tres sofistas,
concretamente, PROTÁGORAS, GORGIAS e HlPIAS, dan título a otros tantos diálogos platónicos, en los
que aparecen sosteniendo una fuerte polémica con PLATÓN a través del interlocutor SÓCRATES.

* Retórica:
El estudio de Jos medios de argumentación que no dependen de la lógica formal y que permiten obtener o
aumentar la adhesión de otra persona a las tesis que se proponen para su asentimiento. La inclinación
retórica de tos sofistas se manifestaba en su constante atención por la formación oratoria del hombre con
vistas a su intervención en los asuntos de la ciudad.
**Díaléctica:
En la historia de la filosofía se han dado diferentes significados al término *dialéctica* En el contexto
sofista, la dialéctica puede definirse en su sentido más primitivo: 'arte del diálogo'. Como en el diálogo, en
la dialéctica hay dos logoi o "razones" entre los que se establece un diálogo.

Nota del corrector: Aparece un cuadro. Se lo explica a continuación. Fin de nota.

Cuadro con los principales sofistas en el que se indican algunas de las opiniones y afirmaciones que se les
atribuyen.

SOFISTAS PRINCIPALES.
Anteriores: PROTÁGORAS DE ABDERA: "El hombro es Ia medida de todas las cosas."
Posteriores: TRASÍMACO DE CALCEDÓN: "La justicia es lo provechoso para el fuerte.”

Anteriores: GORGIAS DE LEONTINI (Sicilia): “Nada es conocido.’'


Posteriores: CALICLES. Enuncia la teoría del derecho natural del más fuerte.

Anteriores: PRÓDICO DE JULIS: "Se toma par divino lo provechoso para los hombres."
Posteriores: CRITIAS: “Los dioses son una invención para atemorizar a los hombres."

Anteriores: HIPIAS DE ELIS: Proclama la injusticia de las fronteras: "todos los hombres son iguales por
naturaleza."
Posteriores: ANTIFÓN DE ATENAS: "Se puede traspasar la ley si nadie lo advierte."

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Monedas griegas (dracmas). Los jóvenes atenienses pagaban con dinero a sus maestros sofistas para que
les instruyeran a fin de perfeccionar sus propias capacidades como ciudadanos. Algunos sofistas lograron
acumular, de esta manera, notables riquezas.
Los griegos reconocían así que los sofistas sabían impartir una enseñanza que consideraban muy útil.
Este modo de apreciar la cultura muestra el elevado grado de civilización que alcanzaron los griegos.

Página 32.

Los dos principales sofistas: PROTÁGORAS y GORGIAS.

"El hombre es la medida de todas las cosas", afirma PROTÁGORAS, Desde este supuesto, nadie puede
achacar error al otro, porque ninguna opinión es más verdadera que otra; sí cabe que una sea mejor que
otra si así parece a juicio de una mayoría. Quien está convencido de que robar es bueno, por ejemplo,
tendrá tal cosa por verdad mientras siga creyéndolo así. La inmensa mayoría de quienes les parecerá
malo eso deberán esforzarse en convencerle no de que eso es falso sino de que lo contrario es mejor.

Respecto de los dioses, PROTÁGORAS negaba toda posibilidad de conocer su existencia, ya que dicho
conocimiento sobrepasa la capacidad humana.
GORGIAS sostiene un escepticismo más radical, que aparece formulado en tres célebres tesis del más
absoluto escepticismo:
a) No existe realidad alguna.
b) Si algo existiera, no lo conoceríamos.
c) Aun en el caso de que pudiéramos conocer algo, no podríamos comunicarlo a los demás.

La relativista postura de PROTÁGORAS que salvaba la verdad de cualquier opinión, se convierte en


GORGIAS en el negativo escepticismo de declarar todas las opiniones falsas. En efecto, si nos es
imposible conocer la realidad y aún más imposible comunicarla, ninguna opinión puede ser contrastada
con la realidad, de ahí, su falsedad.

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Asamblea de los dioses presidida por Zeus. "En lo que se refiere a los dioses, PROTÁGORAS afirmaba no
disponer de medios para saber si existen o no. Dos obstáculos principales le impedían llegar a ese
conocimiento: la dificultad intrínseca de hi cuestión y el hecho de que nuestra vida es demasiado breve.

4. Sostengo que la verdad es tal como la he descrito, y que cada uno de nosotros es la medida de lo que
es y de lo que no es; que hay, sin embargo, una diferencia infinita entre un hombre y otro hombre, en
cuanto las cosas son y parecen unas a éste y otras a aquél, y lejos de no reconocer la sabiduría ni los
hombres sabios, digo, por el contrario, que uno es sabio cuando mudando la faz de los objetos, los hace
parecer y ser buenos a aquel para quien parecían y eran malos antes (...)
Lo que parece bueno y justo a cada ciudad es tal para ella, mientras forma este juicio; y el sabio hace que
el bien, y no el mal, sea y parezca tal a cada ciudadano. Por la misma razón, el sofista capaz de formar de
este modo a sus discípulos es sabio.

PLATÓN: Teeteto o de la ciencia, 166a-167ª.

¿En qué consiste ser sabio según el texto?

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN.
1. Define los siguientes términos: nomos - naturaleza - sofista - relativismo - escepticismo.
2. ¿Qué aportación suponen para la filosofía los nuevos problemas que afloran en los discursos de los
sofistas?
3. Cita las opiniones que identifican a cada uno de los principales sofistas.
4. ¿A qué obedecen las denominaciones de "período cosmológico" y "período antropológico"?
5. ¿Qué diferencia a los sofistas de la segunda época de los de la primera?

Página 33.

III. SÓCRETES, UN SOFISTA MUY PARTICULAR.

SÓCRATES y los sofistas tienen muchas cosas en común. Uno y otros estudian los mismos problemas y
viven las mismas preocupaciones sociales y políticas. Para quienes no tuvieran otra información que la
que aparece en las comedias de ARISTÓFANES, SÓCRATES podía ser confundido con un sofista más,
pero ni su método ni sus doctrinas coincidían con los de aquéllos.

SÓCRATES FRENTE LOS SOFISTAS.


Mientras que los sofistas cobraban por sus enseñanzas, SÓCRATES, desarraigado de su familia,
alardeaba de su pobreza, el mejor testimonio de la gratuidad de su "ministerio". Los sofistas ofrecían
sabiduría; él decía buscarla y afirmaba su ignorancia y la necesidad de que cada uno “alumbrara" en sí
mismo la verdad o el "logos" de las cosas.
Comparte con los sofistas dé la primera época la idea de la bondad natural del hombre, así como su
confianza en la razón y la necesidad de fundamentar la práctica política en bases racionales. El problema
es que aquéllos derivaron hacia una exclusiva valoración de las propias razones, enfrentando las
apetencias del individuo con las exigencias de la sociedad. El diálogo sobre las cosas que interesaban al
ciudadano se convirtió en disputa donde lo que importaba era el mantenimiento de las propias opiniones.

La búsqueda de la esencia.
Afirma SÓCRATES la necesidad de recuperar el diálogo, abandonando la frivolidad de la disputa y
valorando la palabra como expresión del pensamiento. Para ello se impone una seria reflexión sobre las
cosas para buscar su "logos"; es preciso un conocimiento que nos permita definirlas, decir lo que las cosas
son.
Mantiene un convencimiento profundo en la existencia de la verdad de valor universal no sujeta a las
variables del individuo y de las cosas. A esta afirmación le lleva tanto la razón que posee cada uno como el
sentido que para él tiene la existencia de los dioses: ellos han dejado a nuestro alcance muchas
cuestiones sobre las que no quieren ser molestados. Esta voluntad de los dioses avala también la
existencia de valores absolutos apoyados tanto en su racionalidad como en esa voluntad divina.
Por otra parte, SÓCRATES no acepta la escisión entre lo individual y lo colectivo, afirmando que el bien del
individuo y de la sociedad de la cual forma parte deben coincidir. Defiende a las leyes como protectoras del
individuo y del Estado gracias al pacto personal que el ciudadano ha establecido con las leyes de su
ciudad. Pero frente a la nobleza de raza o de fortuna defiende los valores intelectuales y morales.

EL PROBLEMA DE LAS FUENTES.


SÓCRATES no escribió nada. Para conocer su vida y su doctrina tenemos que recurrir a tres fuentes
principales de documentación:
- Las comedias de ARISTÓFANES. En una de ellas -las Nubes-, Sócrates aparece caricaturizado y
blanco de burlas por sus rasgos físicos poco agraciados y por sus costumbres un tanto pintorescas. Se
pasa la vida inquietando con "cuestiones extrañas” a cualquiera que vaya al gimnasio o ande por fa calle.
Esta fuente presenta a Sócrates como un sofista más, aunque sea un tanto atípico que no cobre por sus.
enseñanzas.
- Los Diálogos de PLATÓN, en los que SÓCRATES aparece como personaje e interlocutor principal,
atractivo, lúcido, lleno de cualidades, dotado de fina ironía y de absoluto dominio intelectual y moral. Es un
SÓCRATES indudablemente idealizado, con una imagen muy distanciada de los sofistas. Con todo, es la
más amplia y fiable fuente informativa.
- Los escritos del historiador JENOFONTE. Dedica una amplia obra -Las Memorables- a SÓCRATES
y escribe también una Apología defendiendo a SÓCRATES sobre todo de la acusación de asebeia
(impiedad, herejía). Se precia de reflejar más fielmente que PLATÓN (a verdad sobre el Maestro.

5. Tampoco dialogo cuando recibo dinero y dejo de dialogar sí no lo recibo, antes bien me ofrezco, para
que me pregunten tanto el rico como el pobre, y lo mismo si alguien quiere responder y escucha mis
preguntas. Si alguno de éstos, es luego un hombre honrado o no lo es, no podría yo, en justicia, incurrir en
culpa; a ninguno de ellos les ofrecí nunca enseñanza alguna ni les instruí.

PLATÓN; Apología, 33b.

¿Qué método utiliza Sócrates en su trato con los ciudadanos atenienses?

Página 34.

6. LA ÉTICA, TAREA FUNDAMENTAL.

SÓCRATES había convertido su vida en una permanente investigación sobre la condición humana. Ni
siquiera entra en la discusión del acierto o desacierto teórico de las doctrinas de los cosmólogos, sino más
bien, las descalifica por su inutilidad para resolver los problemas que preocupan al hombre y a la sociedad.
Centró su investigación sobre las cuestiones éticas.

Afirma que la sabiduría que sirve al hombre no le va a venir de fuera, del conocimiento que tenga del
cosmos, al que por mucho que conozca nunca va a manejar, sino del propio hombre, de su mente, de su
nous. La razón estriba en que el hombre es, ante todo, un ser moral.
Los sofistas se prestaban a debatir y defender cualquier asunto de la vida pública. A SÓCRATES le
interesa únicamente la discusión que tenga por objeto el conocimiento de lo bueno y de lo malo, de la
justicia y de la virtud.

6.1. LA INDAGACIÓN MORAL.


SÓCRATES asume como programa de sabiduría una máxima del Oráculo de Delfos escrita en el templo
de Apolo: conócete a ti mismo. Que el hombre conozca a través de sí mismo es lo más importante. Y la
cuestión que más le interesa al hombre es saber qué debe hacer para ser feliz. Ser feliz es la recompensa
que, ya aquí, en el presente, espera al hombre justo y bueno.
Sostiene que nuestra investigación ha de partir de las cosas. Si, por ejemplo, queremos saber qué es la
justicia, debemos de examinar a qué cosas llamamos justas ya cuáles no. De esa manera terminaremos
averiguando qué es la justicia.

SÓCRATES.
Nace muy cerca de Atenas hacia el año 470 a.C. Su padre era escultor; su madre, comadrona. Pertenecen
a un grupo social poco distinguido, pero en pleno auge frente a la decadencia de la aristocracia ateniense.
Fue hoplita ("soldado de infantería miembro de un jurado y senador. Sé interesó por muchas materias y
tenía gran afición a la lira y a la danza. De gran fortaleza física, pero poco agraciado; conversador
empedernido que no sale a pasear al campo porque "nada le ensenan los árboles y las flores sino los
hombres y la polis", desconcierta a sus interlocutores con su ironía. Diógenes LAERCIO destaca su
austeridad y su frugalidad en la comida, hasta el punto de atribuir a esta última razón el que no contrajera
la peste de Atenas del año 429.
Controvertido y crítico, tiene problemas tanto con el gobierno de los demócratas, a los que considera
ineptos y demagogos, como con los aristócratas, a los que acusa de defender sus intereses de clase hasta
la corrupción. Con todo, respeta y acepta el "nomos" de su ciudad hasta el punto de acatar la sentencia
que lo condena a muerte.
Acusado de negar los dioses del Estado y de corromper a la juventud, es llevado ante el tribunal
compuesto por quinientos jueces.
Sus seguidores intentan persuadirle inútilmente de que abandone la ciudad. Pero eso era renunciar a lo
que consideraba la máxima gloria de ser griego". Cuarenta días más tarde bebía la cicuta rodeado de su
mujer, sus hijos y sus más fieles seguidores, tras un último diálogo sobre la inmortalidad del alma, que
recoge Platón en el Fedón.

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Vista de Delfos. Según nos cuenta Platón en su Apología de Sócrates, un amigo de este último llamado
QUEREFONTE, se dirigió al Oráculo de Delfos para conocer quién era el hombre más sabio de la época, y
la sacerdotisa le respondió que era SÓCRATES.

Página 35.

En este punto de partida, SÓCRATES coincide con los sofistas. Como ellos establece su reflexión a partir
de las situaciones ordinarias que vive el hombre.
Pero con la importancia que la vida pública había adquirido en Atenas, se había llegado a una situación en
la que la verdad sobre las cosas se identificaba con la verdad de las opiniones sobré las cosas. Como las
opiniones eran muchas, prevaleció el convencimiento de que lo que era cada cosa dependía de la visión
que cada uno tenía de la realidad.
Por ese motivo, SÓCRATES quiere, partir de las cosas, pero no tal como se afirman en la vida pública sino
tal como las descubre en sí cada hombre con la razón. Hay que aplicar la razón al descubrimiento de lo
que son las cosas, de su esencia. Y las cosas que realmente interesan al hombre son las que tienen que
ver con las cuestiones éticas: qué es lo que puede hacer al hombre justo, feliz, virtuoso. Para responder a
esas cuestiones, el camino que se ha de seguir es averiguar qué es la justicia, la felicidad o la virtud.
ARISTÓTELES reconocerá a SÓCRATES el mérito de haber sido el primero en seguir un camino inductivo
hacia la definición, al buscar lo que cada cosa es, su concepto universal, partiendo de casos particulares.

6.2. EL INTELECTUALISMO MORAL.


Conseguir definir los conceptos morales es para SÓCRATES la condición indispensable para restablecer
la comunicación y hacer posible el diálogo y el acuerdo.
Pero existe para él otra razón más de esta necesidad: hacer posible la conducta y la educación moral del
hombre. Solamente sabiendo qué es lo justo se puede obrar justamente. El conocimiento de la virtud es lo
que permite al hombre llevarla a la práctica en la vida social, mientras que su ignorancia le impide obrar
conforme a ella. Este punto de vista se denomina Intelectualismo (*) moral y podríamos definirlo como
aquella teoría filosófica moral según la cual el saber y la virtud coinciden.
Según esto, la virtud puede y debe s.er enseñada. Más aún, siendo el fin de la filosofía la educación moral
del hombre, deberíamos tener un conocimiento tan depurado y preciso de las virtudes y de la conducta
que debe adoptar el hombre que pudiéramos enseñarlo como se enseñan las matemáticas. Ce esta
manera, nadie se comportaría mal, ya que "nadie yerra el golpe queriendo", como él afirma.
Según SÓCRATES, una mala conducta moral es, en todos los. casos, un error de conocimiento, fruto de la
ignorancia. No concibe lo que luego ARISTÓTELES llamaría acrasia, “conocer el bien y hacer, sin
embargo, el mal'. Para SÓCRATES obrar el mal es siempre involuntario. Esta afirmación socrática choca,
a primera vista, con nuestra experiencia; sin embargo, se hace más comprensible si la situamos en el
contexto de SÓCRATES.

(*) Intelectualismo: En general, es toda teoría, escuela o corriente filosófica que establece la primacía del
discurso racional frente a otras formas de conocimiento o efe actuación, como la intuición, la voluntad o el
sentimiento.

6. Sócrates no hablaba como tantos otros sobre cuanto afecta a la naturaleza; lejos de buscar el origen de
lo que “los sabios" (sofós) llaman el cosmos, o las causas necesarias que han dado nacimiento a los
cuerpos celestes, hacia ver que los que se rompían la cabeza con semejantes especulaciones eran unos
locos.
Porque examinaba, ante todo, si es que se ocupaban de tales cosas porque creían conocer ya
suficientemente las cosas tocantes al hombre y si creían prudente descuidar lo que está al alcance de los
hombres para meterse a profundizar los secretos de los cielos.
Esto era lo que decía de los que se ocupaban de estas cosas. Por su parte, él no discurría sino de asuntos
humanos. Entreteniéndose sin cesar con aquello que está al alcance del hombre, examinaba lo que es
piadoso y lo que es impío, lo que es honrado y lo que es vergonzoso, lo que es justo y, por el contrario,
injusto; en qué consiste la sabiduría y en qué la locura, el valor y la cobardía; lo que es el Estado y un
hombre de Estado; qué es el gobierno y cómo se manejan sus riendas. En fin, discurría a propósito de
todos los conocimientos que vuelven al hombre virtuoso, y cuya ignorancia, en cambio, los degrada, con
razón, haciéndolos merecer, con razón, el nombre de esclavos.

JENOFONTE; Recuerdos socráticos, págs. 22-24.

¿Qué razones llevaron a SÓCRATES a despreocuparse de las cuestiones acerca de la naturaleza?


¿Qué críticas hace SÓCRATES a los filósofos anteriores, conocidos como los presocráticos?
¿A qué dedica SÓCRATES su atención y con qué finalidad?

Página 36.

Parece entender SÓCRATES que existe en nosotros un deseo tan arraigado del bien y de la felicidad que
uno, cuando obra mal, al menos durante un tiempo tiene que "engañarse", en el sentido de considerar que
aquello es bueno, reporta bien; por tanto, si obra así, es porque hay una falsa estimación del bien, porque
considera como bueno lo qué no es tal.
Si alguien, por ejemplo, un tirano, no respeta personas ni propiedades, desconoce que esos "bienes del
cuerpo" proporcionan un bienestar infinitamente inferior que" aquellos que dan la felicidad al alma. La
culpabilidad que al obrar así contrae el alma acarrea más infelicidad que el placer del poder o de la
riqueza, porque, tal como dice SÓCRATES en el diálogo platónico Gorgias, "es peor mal cometer una
injusticia que soportarla". En conclusión, quien obra mal comete "un error de cálculo": buscando la felicidad
no hace más que dar pasos hacia la infelicidad.

Saber y virtud coinciden.


SÓCRATES fundamenta su teoría en la observación de lo que ocurre con el saber artesanal (tecné). Se
sitúa en una perspectiva del saber práctico. De ahí toma sus ejemplos explicativos. Así -dice- un mal
médico es tal por falta de conocimientos; si no cura al enfermo, es porque no sabe. Un buen artesano es
aquel que domina su oficio y, por lo tanto, hace las cosas bien. Decimos entonces que conoce bien, que
domina su oficio.
Traslademos esto al campo moral y cívico: el arte del ciudadano, el oficio que debe conocer y dominar es
el de la virtud; conociéndola la practicará, será un buen ciudadano y así la sociedad será una sociedad
justa y bien gobernada.

6.3 El MÉTODO SOCRÁTICO.


A SÓCRATES le gustaba afirmar que había heredado el oficio de su madre. Este oficio lo ejercía él
ayudando a que los hombres "dieran a luz". Esto encierra tanto una determinada manera de entender el
saber como la función de la enseñanza y el camino o medio para acceder a la verdad de las cosas. Esta
no es enseñable si por enseñar se entiende imponer modelos o normas a otros. La verdad la lleva cada
uno en sí mismo y tiene que descubrirla; desde fuera sólo cabe que alguien ayude a otro a descubrir en sí
mismo la verdad de que es portador. Es decir, que haga de "comadrona", mediante "la mayéutica".

La mayéutica como método socrático consta de dos momentos o partes: negativa y demoledora la
primera, constructiva y positiva la segunda.
Según SÓCRATES, la ignorancia es el peor mal que un hombre pueda padecer y por eso es preciso
querer salir de ella. Pero esto sólo se logra si se es consciente dé esa ignorancia. En esto consiste el
primer tiempo del método: poner al interlocutor en el aprieto de tener que reconocer su ignorancia y, así,
disponerlo a buscar la cosa que ignora y aceptar la ayuda que se le ofrece.

7. Mi arte mayéutico tiene las mismas características que el de las parteras, pero se diferencia en el hecho
de que asiste a los hombres y no a las mujeres, y examina las almas de los que dan a luz, pero no sus
cuerpos. Ahora bien, lo más grande que hay en mi arte es la capacidad que tiene de poner a prueba por
todos los medios si lo que engendra el pensamiento del joven es algo imaginario y falso o fecundo y
verdadero.

PLATÓN.- Teeteto, 150 b.

¿Qué tienen en común el arte mayéutico de SÓCRATES y el de las parteras?

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Fragmento del Corpus hiyppocraticum. En la Grecia del siglo V a.C., la medicina alcanzó un nivel científico
considerable. Los médicos griegos -el más famoso de los cuales fue HIPÓCRATES DE COS, a quien
debemos está obra utilizaban en sus investigaciones un método rigurosamente empírico. No es de
extrañar, pues, que cuando SÓCRATES afirmaba que las acciones acertadas son fruto del conocimiento y
las equivocadas, de la ignorancia, buscara sus ejemplos entre las artes fundamentadas en el saber
práctico, como la medicina.

Página 37.

En los diálogos platónicos aparece SÓCRATES poniendo en apuros a sus interlocutores, en especial a
aquellos que más seguros estaban de lo que creían saber. Mediante hábiles preguntas intenta
convencerles de que tienen opiniones y aceptan afirmaciones que, al someterlas a un examen detenido,
en realidad llevan a la contradicción y a un callejón sin salida. Ésta es la parte negativa del método, que
SÓCRATES llama "erística”. Es aquí donde SÓCRATES hace gala de una fina ironía que, con frecuencia,
exaspera a su interlocutor y siempre lo confunde.
Una vez que el interlocutor reconoce su limitación y acepta la ayuda, la investigación prosigue mediante la
aplicación constante del razonamiento expresado en el diálogo. El diálogo bien llevado desemboca en el
descubrimiento de la definición acertada de lo que se busca.

El resultado de la mayéutica: la definición.


La discusión irá poniendo de manifiesto la relatividad y parcialidad de las opiniones particulares y la
necesidad de buscar aquello en lo que todos coinciden. Esta parte del proceso, que es la parte
propiamente "mayéutica", conduce a la "definición” o al acuerdo pactado al que mediante el discurrir en
común han llegado todos los participantes: "es verdadero lo que aparece a todos como verdadero"; con
ello se supera el relativismo de las opiniones.
De esta manera, el acuerdo al que se llega después y como con-secuencia del diálogo adquiere el valor de
universal frente a la opinión e interés particular, Y eso es lo que deberá regir en esa sociedad.
SÓCRATES, sin embargo, admitía el derecho de cada uno a opinar y actuar conforme a sus normas
morales. Pero entendía que esta posición quedaba descalificada desde el momento en que no era capaz
de hacer ver a los demás que estaban equivocados. Ésta es, sin duda, la razón por la que, a pesar de
considerar injusta su condena, no dudó en aceptar el veredicto de las leyes que lo condenaban.

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Escena de parto en un relieve antiguo. SÓCRATES considera que su enseñanza es mayéutica (de maieo,
en griego, que significa "hacer de partera), o sea, similar al oficio de su propia madre comadrona.
La comadrona no posee un hijo para dar a la madre, pero ayuda a ésta a parirlo; de igual manera,
SÓCRATES no posee ciencia alguna ya construida para dársela al discípulo, sino que sólo ayuda al
discípulo a descubrir la verdad que ya posee en su interior, es decir, a aclarar su propia íntima conciencia.

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN
1. Elabora las definiciones de términos específicos del tema, tales como: logos - intelectualismo moral -
conducta moral - mayéutica ~ ignorancia.
2. Describe los rasgos más sobresalientes de la biografía de SÓCRATES.
3. ¿Crees que la renuncia de SÓCRATES a huir de la ciudad para no tener que beber la cicuta es
consecuencia lógica de sus enseñanzas? Razona la respuesta.
4. ¿Crees que en la teoría del intelectualismo moral hay lugar para las ideas de pecado y de culpa?
5. ¿Qué tipo de saber tomó SÓCRATES como modelo para su teoría moral?
6. ¿Cuál es el objetivo del método socrático? ¿En qué se basaba SÓCRATES para decir que había
heredado el oficio de su madre?
7. ¿Qué función cumplen en el método socrático la ironía, el diálogo y la definición?

Página 39.

DOSIER.
La condena de Sócrates.
La condena de Sócrates queda como uno de los más grandes misterios de la antigüedad. El setentón
maestro había rehusado obediencia a "Los Treinta" y denunciado al mal gobierno de Critias.
Escapaba, por tanto, a cualquier acusación de "colaboracionismo", como hoy se diría, y no era susceptible
de "depuración”. De hecho, sus adversarios no le acusaron en el plano político, sino en el religioso y moral.
La imputación que se le dirigió en 399 era de "impiedad pública respecto a los dioses, y corrupción de la
juventud".
El jurado estaba compuesto por mil quinientos ciudadanos. Y en aquello que hoy llamaríamos la tribuna de
prensa, sentábanse, entre otros, Platón y Jenofonte, cuyas reseñas permanecen como los únicos
testimonios dignos de consideración del proceso.
Sócrates era pobre, iba vestido como un andrajoso y nadie podía reprocharle la menor deslealtad al
Estado democrático. Al contrario, había sido un buen soldado en Anfípolis, en Elios y en Potidea. Se había
rebelado a Critias, a pesar de ser su amigo. El respeto a las leyes de la ciudad, lo había practicado.
Como filósofo, empero, había exigido que aquellas leyes estuviesen a tono con la justicia. Para él, el
ciudadano ejemplar era el que obedecía una orden de la autoridad, pero antes de recibirla y después de
haberla cumplido, discutía si la orden era buena y si la autoridad la había formulado bien. (...)
Es de creer, sin embargo, que difícilmente se habría llegado a la condena, si el mismo Sócrates no
hubiese puesto lo suyo para provocarla. No es que se negara a defenderse. Lo hizo y hasta con
elocuencia, si bien no hacía falta mucha para refutar las acusaciones. Dijo siempre que había respetado
formalmente a los dioses.

Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.
Cuadro de David que representa a SÓCRATES bebiendo la cicuta. El filósofo llevó la coherencia entre su
enseñanza y su actitud hasta las últimas consecuencias.

En cuanto a la corrupción de los jóvenes desafió a quien fuera a negar que siempre les había exhortado a
la templanza, a la piedad y a la prudencia. Mas enseguida se lanzó a la más orgullosa e inoportuna
apología de sí mismo, proclamándose investido por los dioses de la misión de revelar la verdad. Todos
palidecieron. No solamente porque aquellas palabras parecían un desafío al tribunal, sino también porque
sonaban absolutamente a novedad en boca de un hombre que siempre se había mostrado modesto y
propenso a la autocrítica. Los jurados trataron de pararle en ese peligroso camino. Pero él no les escuchó
y siguió hasta el fondo, pidiendo al fin ser no sólo absuelto de la acusación, sino proclamado bienhechor
público. Así, con una altanería que debía costarle, al fin y al cabo, un gran esfuerzo, porque no estaba en
su carácter, desairó a público, jueces y jurados.
SÓCRATES fue encerrado en la cárcel, donde se permitió que sus discípulos le visitaran. No se conmovió
siquiera cuando llegó Xantipa, llorando con su último hijo en brazos. Llegado el momento, bebió la cicuta,
se tendió en el lecho, se cubrió con una sábana, y debajo de ésta esperó la muerte. En torno a él sus
discípulos lloraban. Les consoló mientras tuvo un poco de aliento, Todos se habían engañado con él,
deslumbrados por su carencia de vanidad. Bajo su aparente modestia se ocultaban un orgullo y una
ambición inmensas y, sobre todo, una profunda fe en la validez de lo que había enseñado y que, por
aquella espontánea aceptación de la muerte, alcanzaba una importancia profética.
Los frutos no tardaron en madurar. Apenas el cadáver había caído en la fosa, Atenas se rebelaba ya contra
quien había provocado la condena. Meletos fue lapidado y Anito desterrado. Es un destino que sometemos
a la meditación de todos los que se fortalecen con los más bajos instintos del pueblo para cometer una
injusticia contra los mejores.

I. Montanelli: Historia de los griegos, cap. XXXIX (Adaptación).

Página 38.

Nota del corrector: Aparece un esquema que se explica a continuación. Fin de nota.

Esquema.

Los sofistas.
Movimiento de la segunda mitad del siglo V a.C. en Atenas.
Circunstancias históricas: Éxito bélico. Consolidación democrática.
Maestros del saber que ofrecen su arte de convencer como un oficio.
Tienen en común: Crítica a lo establecido como natural. Relativismo de la verdad. Escepticismo. Confianza
en la educación y el discurso.
Se diferencian:
Anteriores: crítica constructiva (Pitágoras y Gorgias).
Posteriores: contradicción naturaleza-ley (Trasímaco y Calicles).
Desencadenan:
1. Crisis de conocimiento: no existen saberes universales. Valores fijos: sustituidos por conveniencia y
acuerdo. Verdad: concepto sustituido por el de utilidad.
2. Relativismo: cada hombre es la medida.
3. Escepticismo religioso y cognoscitivo.

Sócrates.
Comparte orientación y preocupación con los sofistas.
Discrepa en doctrina y método.
Sus ideas: Es necesario recuperar el diálogo. Existen valores absolutos. Es posible establecer lo que es
cada cosa. El bien individual y el colectivo coinciden. Que el hombre se conozca a sí mismo.
Su tarea: Averiguación de lo bueno, la virtud, la justicia. Aplicación del logos (razón) al descubrimiento de
la esencia de cada cosa.
Su intelectualismo moral: El conocimiento es virtud. El mal es fruto de la ignorancia.
Su método: la mayéutica. Alumbrar la verdad, fruto del diálogo y la razón. Desemboca en el acuerdo.

Página 51.

III. LA TEORÍA DE LAS IDEAS.

PLATÓN afirma que la posibilidad de un conocimiento verdadero apoyado en verdades absolutas hace
necesaria la existencia de realidades inmutables ya que un conocimiento que tenga por objeto algo
cambiante no es verdadero conocimiento.
Así es como plantea PLATÓN su teoría (*) de las Ideas, que constituirá la base sobre la que se asienta
toda su filosofía desde la física hasta la ética y la política pasando por la antropología y la teoría del
conocimiento.
(*) Teoría:
En su sentido originario griego significa la acción de mirar, ver, contemplar. En ciencia se entiende por
teoría una explicación coherente y satisfactoria de un conjunto de fenómenos. Aunque es un término que
se utiliza también con muchos otros matices.

5. EL “MUNDO DE US IDEAS”, VERDADERA REALIDAD.


En las obras de PLATÓN nunca aparece la teoría de las ideas desarrollada como tal teoría. En los
primeros diálogos analiza algunas Ideas como las de "belleza”, “valor", "virtud", etc., tratando de encontrar
sus definiciones. En los diálogos del periodo de madurez alude a las Ideas coma teoría fundamental de la
escuela platónica que se da por sabida. Y en sus obras de vejez encontramos exposiciones críticas de la
misma.
Tras las apariencias cambiantes de las cosas, PLATÓN va a esforzarse por encontrar una realidad
absoluta cuyo conocimiento le parece necesario para dar una basé sólida a la moral y a la política y
escapar así al relativismo de los sofistas.
Esta realidad la situará PLATÓN en un mundo de esencias eternas, invisibles y dotadas de un modo de
existencia diferente al de las cosas concretas. Se trata de un mundo de valores y de “’modelos ideales",
independientes de la opinión de los hombres, a los que llamará "Ideas" o "Formas”, que se imponen a todo
espíritu razonable y constituyen el objeto del conocimiento verdadero.

Antecedentes de la teoría de las Ideas.


A la teoría platónica de las Ideas se le pueden encontrar estos antecedentes: la investigación de
SÓCRATES sobre la definición, que supone el intento de encontrar lo esencial' de lo definido; el Uno de
PARMÉNIDES, que conduce a la noción de la realidad abstracta; la matemática pitagórica que considera
que la realidad esencial de las cosas no está en sus componentes materiales sino en su proporción -en su
estructura ordenada y armónica (logós)-, y el Nous de ANAXÁGORAS, como ordenador del cosmos.
No es de extrañar que, con todos estos elementos, la teoría de las Ideas sea básicamente racionalista.
Aunque PLATÓN tiene en cuesta un elemento irracional la Necesidad, vinculada a la existencia de la
materia; es en último extremo una Inteligencia o Razón (el demiurgo) la que, como el Nous de
ANAXÁGORAS, ordena el mundo en que vivimos, desde fuera del mismo, de acuerdo con las Ideas, y en
particular con la Idea de Bien.

LA EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE IDEA.


El concepto de "idea" sufre grandes transformaciones a lo largo de la historia del pensamiento, sin dejar de
ocupar, a pesar de ello, un lugar central en la filosofía de muchos pensadores. Para PLATÓN, las ideas
son objetos puros extramentales que sirven de modelo para las cosas sensibles. Son realidades que
existen por sí mismas en un mundo perfecto e inmutable sólo accesible a la razón.
Aristóteles niega que las ideas existan en un mundo inteligible separadas de las cosas sensibles. No
puede ser que la idea ''caballo” pueda existir independientemente del caballo concreto e individual.
Ya en la época tardía del imperio Romano, SAN AGUSTÍN acepta la doctrina platónica de las ideas, pero
sitúa a éstas en la mente divina.
Para los filósofos modernos, el término "idea designa la representación mental de una cosa”. Las ideas ya
no existen fuera de la mente del sujeto cognoscente, pero continúan siendo el objeto del conocimiento, por
cuanto, a través de ellas, el sujeto puede llegar a conocer que las cosas son verdaderamente.
En el siglo XVIII, el filósofo alemán KANT diferenciará entre "conceptos“ e "ideas“ negando a estas últimas
todo valor epistemológico. Para KANT, las ideas no proporcionan conocimiento aunque sí permiten ampliar
nuestro pensamiento de forma ilimitada.

Página 52.

En sus escritos, PLATÓN se plantea una serie de interrogantes sobre las Ideas que no quedan plenamente
resueltos, aunque forman, sin embargo, el núcleo de su teoría. Entre otros, el concepto de Idea, su
naturaleza, de qué cosas puede haber Ideas, cómo se relacionan con las cosas y cómo se accede a su
conocimiento.

El concepto de Idea.
PLATÓN parece entender siempre la Idea como forma única de algo múltiple. Sería el modelo arquetípico
de una clase de objetos, por ejemplo, Idea de árbol, Idea de belleza. Cada una de ellas es una realidad
única, eterna, inmutable, absoluta. No son de naturaleza material, pero tampoco puros conceptos
mentales. Tampoco son cualidades propias de las cosas.
Esta forma de entender las Ideas le creará dificultades a la hora de explicar cómo se accede a su
conocimiento. Tanto es así, que en uno de sus últimos diálogos, Parménides, llega a sugerir que las Ideas
pudieran ser "pensamientos de la mente".
PLATÓN inicia api un tema que va a tener mucha importancia a lo largo de la historia de la filosofía: el del
tipo de realidad que corresponde a los conceptos que representan las cosas particulares.
Este tema también lo tratará ARISTÓTELES. Pero es, sobre todo en la Edad Media, cuando adquiere toda
su importancia y da lugar a la famosa "Controversia de los Universales".

Tipos de Ideas y su jerarquización.


En cuanto a qué tipos de Ideas puede haber, admite Ideas que son normas matemáticas -igualdad, unidad,
pluralidad, etc-, también otras que son- valores -justicia, bondad, belleza, etc - y, por in, otras que son
formas de cosas naturales -agua, fuego, hombre, etc. — aunque a veces duda de la existencia de éstas.
Para PLATÓN, las Ideas están organizadas jerárquicamente, aunque establece distintas jerarquías entre
las Ideas en función de los distintos puntos de vista desde los que enfoca la teoría. Así, en La república, la
Idea de "Bien" aparece como la suprema. En cambio, en El sofista, las Ideas de "Existencia", "Igualdad y
"Diferencia” son las dominantes. En otros diálogos, influido por el Pitagorismo, habla de las Ideas números
o mundo matemático de los números. En éstos, la Idea suprema es la "Unidad".

La teoría de las Ideas permite a PLATÓN construir, por una parte, una teoría de lo que hoy
consideraríamos "valores" y, por otra, una interpretación del universo (cosmos*) como la realización de un
orden ideal que plasma el demiurgo (genio ordenador) le acuerdo con las Ideas, como nos cuenta en el
Timeo. En él se narra el proceso, de fabricación del mundo y las dificultades que el ’hacedor" encuentra
para plasmar las Ideas en la materia por la resistencia que ésta ofrece. A esto se atribuye la imperfección
que se encuentra en el mundo sensible.

LAS RELACIONES ENTRE EL MUNDO INTELIGIBLE Y EL MUNDO SENSIBLE.


Para Platón hay dos mundos, el mundo inteligible de la verdadera realidad, el de las Ideas, y este mundo
en que vivimos, mundo sensible que es, a su vez, un reflejo del mundo de las Ideas.
A la hora de explicar cómo se manifiesta la relación entre estos dos mundos, el eterno de las Ideas y el de
las cosas que nacen y mueren -mundo de la generación-, PLATÓN duda entre dos modos de relación: la
participación y la imitación. En ambos casos encuentra "dificultades para inclinarse por una de ellas:
- Si las cosas “participan'' de las Ideas, la idea estaría, en cierto modo, en las cosas que participan
de ella y, por tanto, separada de sí misma.
- Si, por el contrario, las cosas "imitan" a las ideas, éstas son los modelos que copian las cosas; pero
explicar cómo se da esa imitación también le plantea problemas a Platón.
(*) Cosmos:

La palabra griega "cosmos" significa 'orden1 y, en una segunda acepción, adorno, belleza (esta raíz
etimológica aún la encontramos en la palabra moderna *cosmético*).

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN
1. Define, en el contexto de este apartado, los siguientes términos:
idea - apariencia - jerarquía – valores.
2. Resume la teoría platónica de las Ideas.
3. ¿Cómo explica PLATÓN la relación entre Ideas y cosas particulares?
4. ¿Por qué, frente al mundo sensible, busca PLATÓN una realidad absoluta?

Página 53.

IV. LA TEORÍA ANTROPOLÓGICA.

Siguiendo las doctrinas de la religión órfica, PLATÓN concibe al hombre como mi ser dual, compuesto de
alma, y cuerpo, y da poca importancia al cuerpo, presentándolo siempre con connotaciones negativas,
como prisión material del alma de la que ésta aspira a librarse. La vida que lleve el hombre en este mundo
influirá, sin embargo, en el destino posterior de su alma.

(*) Apetitos, pasiones nobles y razón:


Apetitos son todas las necesidades primarias de la naturaleza humana. Las pasiones nobles corresponden
a un tipo de emociones, como la valentía, la fortaleza, la nobleza, la ira, etc. La razón es la capacidad
intelectual del hombre.
PLATÓN asigna a cada una de estas partes un lugar en el cuerpo: la cabeza a la parte racional, el pecho,
a la irascible y el vientre a la concupiscible. También les asigna una virtud propia: prudencia, fortaleza y
templanza.

7. La doctrina del alma.

Para PLATÓN, el alma es anterior al hombre al que constituye; ya existía antes de su vida terrenal y
seguirá existiendo después de la muerte. La unión entre el alma y el cuerpo es accidental y sólo por algún
tiempo, ya que el cuerpo es mortal y el alma no. El alma está encamada y condicionada, en su actividad
cognoscitiva, por las características del cuerpo en el que se encuentra encarcelada.
Como ya hemos apuntado anteriormente en la teoría política, PLATÓN fundamenta la división de la
sociedad en tres clases sociales en la naturaleza tripartita del alma. Distingue, pues, en ésta tres partes,
concupiscible, irascible y racional, que en cierto modo luchan entre sí y representan distintos aspectos de
las actividades psicológicas del hombre: los apetitos, las pasiones nobles y la razón.
El alma propiamente humana, el alma racional, es inmortal y su atadura al cuerpo le impide vivir una vida
feliz. Sufre encarnaciones sucesivas y sólo dejará de reencarnarse cuando su contemplación del mundo
de las Ideas, de la "verdadera realidad", la libere de la materia y la equipare a los dioses.

Los que se han purificado de un modo suficiente por la filosofía viven completamente sin cuerpos para
toda la eternidad, y llegan a moradas aún más bellas que éstas, que no es fácil describir, ni el tiempo basta
para ello en el actual momento. Pues bien, ¡oh Simmias!, por todas estas cosas que hemos expuesto, es
menester poner de nuestra parte todo para tener participación durante la vida en la virtud y en la sabiduría,
pues es hermoso el galardón y la esperanza grande.
Platón: Fedón, 114c.

¿Por qué dice PLATÓN que debemos participar durante la vida en la virtud y en la Sabiduría?
Nota del corrector: Aparece una imagen. A continuación, el epígrafe. Fin de nota.

Sarcófago etrusco "de los esposos" de Cerveter (s. VI a C). PLATÓN utiliza la metáfora de la tumba
etrusca para explicar esta unión: así como en la tumba etrusca se encierra el cuerpo en un recipiente de
barro conforma humana, el alma humana está encerrada en el cuerpo de hombre. Además, al igual que el
cadáver es anterior al recipiente y se introduce dentro de él, el alma también es anterior al cuerpo y está
encerrada en él.

Página 54.

En el diálogo Fedro, PLATÓN explica la división del alma en racional, irascible y concupiscible a través del
mito del carro alado: el alma humana es como un carro con alas tirado por dos caballos de los cuales uno
es dócil y el otro difícil de conducir. El auriga que conduce el carro representa el alma racional, el caballo
bueno representa el alma irascible vinculada a los elementos pasionales superiores (valor, desdén, etc.); el
otro, el caballo malo, representa el alma concupiscible unida a los instintos más bajos (afición a los
placeres, etc.). El carro recorre el cielo, pero como conducirlo resulta difícil al auriga debido al predominio
del caballo rebelde, el carro puede perder las alas, lo que causa la caída del alma y su aprisionamiento en
el cuerpo.
El alma se encamará en distintos tipos de cuerpos de acuerdo con el mayor o menor conocimiento que
haya logrado obtener del mundo de las Ideas o realidad verdadera. Es decir, que el cuerpo que
corresponde a cada alma en cada una de las reencarnaciones depende de su nivel de conocimiento.
PLATÓN relaciona así el problema de la salvación del alma -la liberación de las sucesivas
reencarnaciones- con la adquisición del conocimiento, de la ciencia de la verdadera realidad.

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN

1. Define, en el contexto de este apartado, los siguientes términos y expresiones:


ser dual - alma racional ~ alma concupiscible - alma irascible - unión accidental de alma y cuerpo.
2. Relata el "mito del carro alado” y explica su significado.
3. ¿Cómo influye el conocimiento en la relación alma-cuerpo según PLATÓN?

Y ésta es la ley de Adrastea (la justicia Mi distributiva). Toda alma que, habiendo entrado en el séquito de
la divinidad, haya vislumbrado alguna de las Verdades quedará libre de sufrimiento hasta la próxima
revolución, y si pudiera hacer lo mismo siempre, siempre quedará libre de daño. Pero cuando no las haya
visto por haber sido incapaz de seguir el cortejo; cuando, por haber padecido cualquier desgracia, haya
quedado entorpecida por el peso de una carga de olvido y maldad, haya perdido las alas a consecuencia
de este entorpecimiento y haya caído a tierra, la ley entonces prescribe lo siguiente.
Dicha alma no será plantada en ninguna naturaleza animal en la primera generación, sino que aquella que
haya visto más será plantada en el feto de un varón que haya de ser amante de la sabiduría o de la
belleza, un cultivador de las Musas o del amor; el alma que sigue en segundo lugar, en el de un rey
obediente a las leyes, o belicoso y con dotes de mando; la que ocupa el tercer lugar, en el de un político,
un buen administrador de su hacienda o un negociante; la del cuarto, en el de un hombre amante de la
fatiga •corporal, un maestro de gimnasia o un perito en la cura del cuerpo; la quinta, habrá de tener una
vida consagrada a la adivinación o a algún rito iniciatorio. A la sexta alma le irá bien la vida de un poeta o
ía de cualquier otro dedicado al arte de la imitación; a la séptima, la de un artesano o labrador; a la octava,
la de un sofista o un de mago; a la novena, la de un tirano.
En todas estas encarnaciones, el que haya llevado una vida justa, alcanza un destino mejor; el que haya
vivido en la injusticia, uno peor.
Platón: Fedro, 248c-a.

(*) A partir deteste, relato, comenta la valoración que hace PLATÓN de las distintas actividades humanas.

Página 55.

III. Filosofía primera.

De entre todas las ciencias, la filosofía primera (o teología) es para ARISTÓTELES la ciencia de las
ciencias. Si cada ciencia particular se ocupa de estudiar una parcela del reino del ser, la filosofía primera
estudia el ser en cuanto tal, es decir, los aspectos del ser que son comunes a todos los seres. Es una
teoría de las causas y principios del ser, de lo que hace que las cosas sean.
ARISTÓTELES, a diferencia de PARMÉNIDES y PLATÓN, admite que lo que nace y muere puede recibir
el nombre de "ser". Esto se debe a que no entiende el ser como un concepto unívoco, que tiene como
opuesto el "no-ser", sin más. No es tampoco un concepto equívoco, que tenga significados diferentes, sino
un concepto análogo, que se puede aplicar con ciertos matices a las distintas cosas que encontramos en
el universo, porque, aunque de modo diferente, todas las cosas sean.

5. EL CONCEPTO DE SER.

Aristóteles, tomando como criterio el origen del movimiento, distingue entre seres naturales y seres
artificiales. Ser natural es aquel que tiene en sí mismo el principio del movimiento y. del reposo. Ser
artificial, en cambio, es aquel cuyo movimiento es producido por un agente exterior.
Dentro de los seres naturales, Aristóteles distingue entre seres que tienen vida y seres que carecen de
ella. Tener vida significa para Aristóteles, biólogo y naturalista, poseer un principio explicativo propio de la
naturaleza animada que denomina alma (psyche). La vida, según Aristóteles, se manifiesta en estos
cuerpos naturales en el hecho de ser seres que se nutren, crecen y perecen por sí mismos
(espontaneidad).

5.1 SUSTANCIA y ACCIDENTE.

Para ARISTÓTELES hay, pues, distintos modos de ser. Así como para PLATÓN eran las ideas las que
constituían la verdadera realidad, para ARISTÓTELES lo realmente existente son los seres singulares
(entelequias o sustancias). Así, todo lo que existe es o sustancia o cosas que afectan a la sustancia, los
accidentes.
Para hacer este análisis parte del modelo de la proposición lingüística: S es P El sujeto se corresponde
con la sustancia mientras que el predicado, lo que se dice del sujeto, corresponde a los accidentes. Ambos
conceptos son descritos y definidos por ARISTÓTELES de diversas maneras:
- Entiende, en primer, lugar por sustancia aquello que existe en sí y no en otro. Cumplen esta
condición los cuerpos sim-ples (tierra, agua, aire y fuego) y los compuestos de éstos. También llama
sustancia ARISTÓTELES a la esencia de cada cosa, que es lo que se expresa en su definición.
- La noción de accidente es correlativa a la de sustancia: aquello que existe en la sustancia<
La necesidad que tienen los accidentes de darse en una sustancia impide que puedan existir separados.
Aunque aportan determinados aspectos a la sustancia, su desaparición no modifica esencialmente la cosa
individual.
Esta distinción entre sustancia y accidente va a permitir al filósofo explicar el problema del cambio y el
movimiento en los seres.

Si es difícil definir lo que es una lechuga o un caballo, piense el lector cuánto más lo es explicar un
concepto abstracto como el bien, el pensar, el pecado o la piedad. Pues bien, entre los 127.000 vocablos
del diccionario italiano, hay uno, el verbo "ser “, que es el más complicado de todos: de Parménides a
Heidegger no hay filósofo que no haya intentado llegar a una conclusión al respecto...
Para Parménides, el ser es Uno, Inmóvil y Eterno. Para Platón, en cambio, el ser es múltiple y se halla
constituido por las Ideas, es decir, entidades trascendentes, universales, en las que el demiurgo se ha
inspirado para construir el mundo. Para Aristóteles, por último, el ser es aún algo trascendente, que tiene
que ver con el mundo ultrasensible, pero, al mismo tiempo, es también individual y, por tanto, inmanente.
L. De Crescenzo: Historia de la filosofía griega, segunda parte, págs. 117-118.

¿Por qué crees que es difícil llegar a un acuerdo sobre la definición del ser?

Página 69.

6. SER EN ACTO Y SER EN POTENCIA

caballo entre PARMÉNIDES y HERÁCLITO, ARISTÓTELES distingue entre ser en acto y ser en potencia:
- Ser en acto (energía, entelequia) significa para él lo que un ser es de hecho, aquí y ahora. Por
ejemplo, este árbol es un ser en acto.
- Ser «en potencia (dynamis) significa la capacidad de llegar a ser algo que todavía no se es, pero
que se puede ser. Por ejemplo, una semilla es un árbol en potencia.
Con este modo de "ser potencial” salva la dificultad parmeníea: el ser en acto no procede del no-ser, sino
del ser en potencia. De acuerdo con PARMÉNIDES en que del no-ser no se hace nada, ARISTÓTELES va
más allá al afirmar que hay un modo de ser intermedio que es el ser en potencia. Esto le permite explicar
el movimiento como el paso del ser en potencia al ser en acto.
Así, por ejemplo, un bloque de mármol no es, evidentemente, una estatua, pero podría llegar a serlo sí un
escultor se lo propusiera. Luego podemos afirmar que el tal bloque de mármol, aun no siendo una estatua
en acto, lo es en potencia, puesto que existe la posibilidad de que adquiera dicha forma. De este modo; el
cambio es posible y consiste en la realización o actualización de aquello que existe en potencia.

Sustancia se llaman los cuerpos simples, por ejemplo, la tierra, el fuego, el agua y todas las cosas
semejantes, y. en general, los cuerpos y los compuestos de éstos, tanto animales como demonios1, y las
partes de éstos. Y todas estas cosas se llaman sustancias porque no se predican de un sujeto, sino que
las demás cosas se predican de éstas.
Y, en otro sentido, se llama sustancia lo que sea causa inmanente del ser en todas aquellas cosas que no
se predican de un sujeto; por ejemplo, el alma para el animal.,.
Accidente se llama lo que ciertamente se da en algo y se le puede atribuir con verdad, pero no
necesariamente ni en la mayoría de los casos...
Aristóteles: Metafísica V, 7, 1017b-1025ª.

1. Demonios: del griego daimónia, aquí significan divinidades o cuerpos celestes.

¿Cuál es la diferencia esencial entre los conceptos de sustancia y accidente?


Para ARISTÓTELES, todo ser natural tiende a su fin, que es la adquisición de su forma perfecta o
entelequia Antes de lograr dicha entelequia ese ser atraviesa por diferentes estadios, Para la mariposa, su
entelequia es llegar a ser una mariposa completa, y todo su desarrollo se concibe como la actualización de
una potencia que ya se da en las fases anteriores de huevo, larva y crisálida, Sólo cuando alcanza su
forma perfecta, es decir, cuando llega a ser una mariposa completa en acto, termina el proceso de
crecimiento.

ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN.
T. Define, en el contexto de este apartado, los siguientes términos:
accidente - acto - entelequia - dynamis - potencia - sustancia.
2. ¿Qué entiende ARISTÓTELES por ser?
3. Explica la diferencia que hay entre ser en acto y ser en potencia.
4. ¿En qué relación se encuentran la sustancia y los accidentes?

Página 70.

IV. La explicación de la naturaleza.

Para ARISTÓTELES, la naturaleza comprende todos los seres naturales dotados de movimiento. Su
explicación la desarrolla en la física, ciencia especulativa que tiene por objeto el estudio de las realidades
sometidas al cambio y que se diferencia de las matemáticas en que éstas se ocupan de entes abstractos
sin existencia real y carentes de movimiento.
ARISTÓTELES aborda el estudio de la naturaleza examinando las causas que producen cualquier hecho o
fenómeno. De ahí la importancia del concepto de causa, que ARISTÓTELES explica en los libros primero y
quinto de su Metafísica.

EL CONCEPTO DE CAUSA.

ARISTÓTELES llama causa al principio del cual algo procede. Tomando como modelo el proceso" de
producción humana, entiende que para explicar todo lo existente es- necesario recurrir a cuatro causas o
principios:
- Causa material: aquello de lo que algo está hecho.
- Causa formal: aquello que hace que una cosa sea tal cosa y no otra. Es la esencia o forma.
- Causa eficiente: es el agente o productor de la cosa.
- Causa final: aquello que mueve al agente a actuar, el fin por el que se hace algo.

Se llama "causa":
(1) en un sentido, aquello de lo cual se hace algo, siendo aquello inmanente (en esto): el bronce, por
ejemplo, lo es de la estatua y la plata lo es de la copa -y también sus géneros-;
(2) en otro sentido, la forma y e! modelo, es decir, la definición de la esencia y los géneros de ésta (por
ejemplo, de la octava es "la proporción de dos a uno* y genéricamente el número), así como las partes de
la definición;
3) además, aquello de donde proviene el inicio primero del cambio y del reposo; así, el que da un consejo
es causa, y el padre lo es del hijo, y en general, el agente lo es respecto de lo hecho y lo que produce el
cambio lo es respecto de lo que resulta cambiado;
(4) además (está la causa entendida) como fin, y éste es aquello para-lo-cual, por ejemplo, e! del pasear
es la salud. ¿Por qué, en efecto, pasea? Contestamos: para estar sano, y al contestar de este modo
pensamos que hemos aducido la causa.
Aristóteles: Metafísica, V, 1,1013ª.

Identifica en el texto las cuatro causas aristotélicas.


De las cuatro causas enunciadas por Aristóteles, ¿cuáles te parecen que podrían merecer tal nombre en la
actualidad? Justifica la respuesta.
Para que un "ser artificial" como esta columna pueda llegar a ser realidad, se requiere la intervención de
cuatro causas: causa material (mármol); causa formal (la forma de columna que el cantero esculpe en el
mármol); causa eficiente: (el cantero); causa final (la finalidad de la columna, que es sostener el friso de un
templo, y también la finalidad del cantero que seguramente, es cobrar su trabajo).

Página 71.

- La concurrencia de estas cuatro causas es necesaria para que se dé un ser cualquiera, aunque las
dos principales y básicas en la constitución de un ser son el material y la formal.
Además, entre estas dos, la causa formal tiene un especial relieve, ya que es la que determina lo. que una
cosa es, y7 por otra parte, permite definirla. En este sentido recibe el nombre de "esencia" y determina las
actividades propias y específicas del ser. En cierto modo, estas "formas" aristotélicas recuerdan las "Ideas"
de PLATÓN, con la diferencia de que éstas pueden existir por sí mismas; separadas de las cosas a las que
sirven de modelos, mientras que, para ARISTÓTELES, la forma sólo se da junto con la materia formando
seres concretos e individuales, como piedras, árboles, casas o seres humanos.

7.1 LA TEORÍA HILEMÓRFICA.


Tanta importancia tiene estas dos causas en la explicación de los seres, que, a partir de ellas,
ARISTÓTELES elabora su teoría funda-mental del ser o hilemorfismo -que deriva del griego hilé que
significa ’materia’ y morfé, 'forma-. Según esta teoría, todos los seres están compuestos de materia (hilé) y
forma (morfé). Materia y forma no son propiamente realidades separadas, sino aspectos que nuestra
mente es capaz de distinguir en las cosas.
La materia y la forma son, pues, las causas o principios de las sustancias naturales y, en este sentido,
tanto la materia como la forma serían "naturaleza", aunque ARISTÓTELES diga que la forma es más
naturaleza que la materia. La razón de esta superioridad es que la materia es pura pasividad, mera
capacidad de recibir formas, poder ser algo y, en cuanto tal, es "potencia". La forma, por el contrario, nos
muestra lo que la cosa es en un momento dado, lo que actualmente es, lo que es en "acto".
Es la composición "hilemórfica" de los seres la que permite a ARISTÓTELES explicar el cambio y conciliar
lo permanente y lo cambiante, la unidad y la multiplicidad de los seres.
ARISTÓTELES sostiene que la imposibilidad que tuvieron los primeros filósofos de explicar el nacer y el
perecer en la naturaleza se debió a que recurrieron a un solo tipo de causa. Así, TALES al hablar del agua
o ÁNAXÍMENES, del aire, reducían lo existente a un principio material; EMPÉDOCLES recurrió a una
causa eficiente (amor y odio); los PITAGÓRICOS y PLATÓN a la causa formal (los números y las Ideas,
respectivamente), y ANAXÁGORAS, al preguntarse por el plan según el cual el "nous" pone, en
movimiento la mezcla total, parece que se interesó por la causa final.
También es relevante, en la teoría aristotélica, el papel que juega la causa final en la explicación de la
naturaleza. Esta es concebida como teleológica o finalista: para ARISTÓTELES, todo ser se dirige o tiende
a la realización de su propio fin. IDOS)
Finalmente, cabe, señalar que en los cambios qué experimentan. los seres naturales, tres de las cuatro
causas coinciden; a saber, la formal, la eficiente y la final, dado que el agente del cambio es el propio ser
cuyo fin es alcanzar su forma perfecta, es decir, su entelequia.

Nota del corrector: Aparece un cuadro cuyo contenido no se llega a distinguir debido a la calidad de la
fotocopia. El epígrafe del cuadro dice lo siguiente: “Cuadro comparativo de la teoría hilemórfica y de la
teoría potencia acto de ARISTÓTELES. Fin de nota.

Es fácil advertir que el concepto de "causa”, según Aristóteles, es mucho más amplio que el nuestro. De
los cuatro factores que describe como causas en las dos esferas de la naturaleza y del arte, sólo la causa
eficiente y a veces la final lo son en un sentido que nosotros reconoceríamos; y la "física" de Aristóteles, en
consecuencia, comprende mucho más que la definición de la causalidad mecánica. Pero, mientras éste
aplica idéntico análisis de causalidad a los objetos naturales y a los artefactos, reconoce ciertas diferencias
en su forma de aplicación en ambos campos. La más importante concierne a la. causa final, en tanto que
en la producción artificial la misma está reemplazada por la deliberación consciente del artesano o artista.
Aristóteles niega que en la naturaleza actúe algún propósito consciente. La naturaleza no delibera, lo que
no significa que los procesos naturales carezcan de "finalidad". Ésta existe, pero es inmanente a los
objetos mismos, a los animales y plantas que viven y crecen. Así, el niño crece naturalmente hasta
convertirse en un hombre adulto. La semilla del árbol crece naturalmente hasta transformarse en un
ejemplar maduro.
G. E. R. Lloyd: De Tales a Aristóteles, págs. 158-159
¿Dónde reside la finalidad o causa final en los seres naturales?