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Rosario de Sanación y Liberación

COMIENZO:

Hoy Señor nuevamente te pido perdón no sólo por mis pecados sino también por
los de toda la humanidad. Yo también quiero renovar mi perdón y te pido la gracia
necesaria.
Porque en el Sacramento de la Reconciliación tú ya perdonaste todos mis pecados.
Yo también ahora me perdono a mí mismo y a todos aquellos que de algún modo
me ofendieron y me hirieron. Líbranos Señor de todo rencor y danos tu perdón y
tu paz.

PESAME DIOS MIO….

A través de los misterios te pedimos Dios, por intercesión de María, la Sanación


de nuestra alma, de nuestro cuerpo y la liberación de toda atadura a la enfermedad
y al pecado.
PRIMER MISTERIO:

En el Primer Misterio Luminoso contemplamos el Bautismo de Jesús en el Río


Jordán.
“Les aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el
Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne. Lo que nace del Espíritu es
Espíritu”

A través de este misterio vamos a renovar el Sacramento del Bautismo.


Por el poder del Bautismo danos Señor una nueva Efusión del Espíritu Santo y
libéranos de toda enfermedad del cuerpo y del espíritu. María, tú siempre
intercediste por Jesús en sus momentos de agonía con tu oración. Te pedimos que
también intercedas siempre por nosotros en todo momento, para que seamos
capaces de cumplir la misión para la cual fuimos creados por Dios.

Madre intercede, para que nuestras almas sean sanadas de todo apego al mundo y
al pecado. Madre intercede y asiste con tu protección y oración en los momentos
difíciles de nuestras vidas.
SEGUNDO MISTERIO:

En el segundo misterio contemplamos a Jesús en Caná de Galilea que transforma


el Agua en Vino por pedido de María.
María dijo a los que estaban sirviendo: “HAGAN TODO LO QUE EL LES
DIGA”

María, te pedimos que intercedas ante Jesús para que, así como transformó el Agua
en Vino, transforme también nuestras vidas, nuestros pensamientos, palabras y
obras. Transforme nuestros hogares, comunidades, Iglesia y país y aquellos
vínculos afectivos que están rotos, enfermos o heridos y nos muestre las heridas
de nuestros corazones para ser sanadas, cure las heridas que nosotros mismos nos
hemos causado por falta de perdón y de comprensión, purifique nuestra alma, de
manera que podamos sentir que no tenemos ningún resentimiento contra ninguna
persona ni en contra de nosotros mismos y nos dé la fuerza para perdonar las
ofensas recibidas de manera que así nos llegue la Sanación y aquello que en
nosotros había perdido su sabor y su fuerza (nuestra Fe, Esperanza y Caridad) sea
transformado como el agua en vino de excelente calidad.

TERCER MISTERIO:

En el tercer misterio contemplamos a Jesús que anuncia la venida del Reino


invitando a la Conversión. “Desde entonces Jesús comenzó a Proclamar:
VUELVAN A DIOS PORQUE EL REINO DE LOS CIELOS ESTA
CERCA”

Madre Dolorosa, ¡cuanto dolor en tu Corazón!, sufriendo junto con Jesús el peso
enorme de nuestro pecado, para que venga a nosotros el Reino de los Cielos. Por
tu intercesión pedimos a Jesús que quite de nuestro caminar diario todo aquello
que no nos deja proclamar con el Poder del Espíritu Santo la Venida del Reino.
Por eso llenos de confianza por la intercesión de María te pido Señor Jesús amado,
por los méritos de Tu Corona de Espinas, que nos Sanes de las enfermedades que
nos afligen en el alma y en el cuerpo. Envuélvenos en tu Amor sanador. Danos la
Luz que necesitamos y la Voluntad Tuya para entregarnos totalmente a Ti, para
hacerte nuestro Señor y nuestro dueño, nuestro amor verdadero.

Que no quede ningún área dentro nuestro que no la ofrezcamos a Ti. Entra
profundamente en nuestro ser, para que con la Pureza de Tu Amor y de Tu Santo
Espíritu, llegues a donde nadie pudo llegar. Sólo Tú con tu Fuego Divino puedes
purificar hasta lo más profundo de nuestras almas. Te entregamos Jesús todas las
cosas, los pensamientos, las actividades, las posesiones, las cosas que nos atan a
lo pasajero, a lo mundano, para que seamos purificados totalmente y seamos libres
para Ti, para vivir de Tu Amor y así se haga en nosotros tu voluntad para que venga
Tu Reino.
CUARTO MISTERIO:

En el cuarto misterio contemplamos la Transfiguración de Jesús. “De la nube salió


una voz que dijo: “ESTE ES MI HIJO AMADO A QUIEN HE ELEGIDO:
¡ESCUCHENLO!”

María, así como con frecuencia los discípulos de Jesús iban a un lugar apartado
para orar al Padre también hoy nosotros junto a Ti queremos estar a los Pies de la
Cruz y decirle: Señor Jesús, venimos humildemente a los Pies de Tu Cruz, ante tu
Cuerpo crucificado, allí donde Tu recibiste todas las consecuencias del Pecado
(enfermedades, debilidades y muerte).

Señor Jesús, por Tu Santo Nombre, humildemente imploramos Tu Misericordia y


te pedimos por los Méritos de Tu Pasión, Agonía y Muerte, y por los méritos de
las Penas del Inmaculado Corazón de María, que nos sanes de las enfermedades,
dolores o pecados que necesitemos ser sanados. También te pedimos que sanes a
las personas nombradas en las intenciones. Señor, no tengas en cuenta nuestro
pecado sino la Fe de tu Iglesia. Y por tu santo nombre te pedimos que pases con
tus santas manos, sanando nuestras dolencias y ungiéndonos con tu Espíritu.

Tú conoces nuestros problemas, tómalos Señor Jesús. Resuelve esas situaciones


según tu divina Voluntad. Señor Jesús, Tu eres el Dios que nos sana, hoy nos
despojamos de nuestra enfermedad y te la entregamos a Ti, para que dispongas de
acuerdo a tu Misericordia. Que se haga tu voluntad, para la Gloria de Tu Santo
Nombre. Sánanos Señor Jesús por el Poder de Tu Nombre. Sánanos Señor por
el Poder de Tus Llagas. Sánanos Señor por los méritos de Tu Preciosa Sangre
derramada por nuestros pecados. Por el Poder de Tu Santo Nombre y por
intercesión de María Santísima, te pedimos Señor que cortes cadenas y ataduras
en nuestras vidas y en la vida de nuestros seres queridos. Por el Poder de Tu Santo
Nombre, ante quien toda rodilla se dobla en el cielo, en la tierra y en los
abismos y por los méritos de tu Pasión, Muerte y Resurrección, te pedimos Señor
que rompas Maldiciones, maleficios, pactos, consagraciones, ofrendas e
invocaciones a espíritus inmundos que hayan invocado nuestros antepasados y
familiares o que nosotros mismos hayamos realizado a lo largo de nuestra vida.
Libéranos Señor de toda presencia maligna en nuestras vidas.

Señor, Yo no Soy digno de que entres en mi Casa, pero una Palabra tuya
bastará para sanarme.

Ponemos toda la confianza en Ti, porque tú tienes Todo el Poder para Sanarnos.
Porque eres nuestro Dios Misericordioso con Caridad inigualable, porque nos
amas y hoy estás trayendo la Salvación a nuestras vidas y a nuestros hogares. Te
damos gracias Virgen María, Madre Santa por tu intercesión.
QUINTO MISTERIO:

En el quinto misterio contemplamos la Institución de la Sagrada Eucaristía. JESUS


LES DIJO: “YO SOY EL PAN QUE DA VIDA. EL QUE VIENE A MI
NUNCA TENDRA HAMBRE, Y EL QUE CREE EN MI, NUNCA TENDRA
SED.”

En este Rosario todos los que estamos aquí junto a María, te rogamos a Ti Jesús
que eres el Divino médico del alma y del cuerpo, y que por medio de la oración y
la Eucaristía te acercas a nosotros, para sanarnos de todas nuestras enfermedades,
te rogamos que escuches nuestras plegarias.

Amado Jesús, creemos que estás vivo y resucitado. Creemos que estás presente en
el Santísimo Sacramento del Altar y en cada uno de los que en Ti creemos. Te
alabamos y te adoramos. Te damos gracias Señor, por venir hasta nosotros como
Pan Vivo bajado del Cielo. Tú eres la plenitud de la Vida, tú eres la Resurrección
y la Vida. Tú eres la Salud de los enfermos. Hoy queremos presentarte nuestros
dolores y todas nuestras enfermedades porque Tu eres el mismo, Ayer, Hoy y
Siempre. Y eres tú mismo quien nos alcanza hasta donde estamos.

Tú eres el Eterno Presente, nos conoces como nadie y conoces todas nuestras
necesidades.
Ahora, Señor te pedimos que tengas compasión de nosotros. Visítanos a través de
Tu Palabra, ¡para que todos reconozcan que Tú estás Vivo Hoy en Tu Iglesia!
Renueva nuestra Fe y Confianza en Ti, te lo suplicamos Jesús. Ten compasión de
nuestros sufrimientos físicos, de nuestras heridas emocionales y de cualquier
enfermedad de nuestras almas. Ten compasión de nosotros Señor. Bendícenos y
haz que volvamos a encontrar la salud. Que nuestra Fe crezca y nos abra a las
maravillas de Tu Amor, para que también seamos testigos de Tu Poder y de Tu
Compasión. Te lo pedimos Jesús, por el Poder de Tus Santas Llagas, Por Tu Santa
Cruz y por Tu Preciosa Sangre. Sánanos Señor.

Sana nuestros cuerpos, sana nuestros corazones, sana nuestras almas.


Danos vida y vida en abundancia! Te lo pedimos por intercesión de María
Santísima, Tu Madre, la Virgen de los Dolores, la que estaba presente de pie junto
a Tu Cruz. A ella que fue la primera en contemplar Tus Santas Llagas, nos la diste
por Madre.
Tu nos has revelado que Ya has tomado sobre Ti, todas nuestras dolencias, nuestros
pecados, nuestras enfermedades y por Tus Santas Llagas, hemos sido sanados.
Hoy, Señor, te presentamos en Fe todas nuestras enfermedades y te pedimos que
nos sanes completamente y en fe te damos gracias por todo lo que hiciste, lo que
estás haciendo y lo que vas a hacer.