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La Perspectiva de la Planeación Educativa en México

Lizbeth Flores Alvarado, Richard López Anaya, Juan José Hernández Ocaña,
María del Pilar Loya Zurita, Elia Xitlalli Maceda Rosas y Omar Velasco Hernández.
Ensayo generado en la asignatura Modelos de Planeación Educativa

Abril 17 de 2002

http://orion2020.org/archivo/educacion/00_6_prospectiva.htm

Planeación

La planeación puede considerarse como la anticipación a un futuro factible que


puede prever un acontecimiento, su importancia radica en la capacidad que nos
proporciona para poder predecir y sobre todo controlar un evento futuro. “La
planeación es un proceso que supone la elaboración y evaluación de cada parte
de un conjunto interrelacionado de decisiones antes de que inicie una acción, en
una situación en que se crea que a menos que se emprenda tal acción, no es
probable que ocurra el estado futuro que se desea y que si se adopta la acción
apropiada, aumentará la probabilidad de obtener un resultado favorable”[1]

De acuerdo a esta definición, la planeación debe ser aplicada a un objetivo y debe


tener un propósito específico. La planeación se hace antes de efectuar una acción,
requiere de información de los elementos que componen el sistema a planear, y es
más necesaria cuando el hecho futuro implica una serie de decisiones
interconectadas que deben efectuarse en orden determinado.

La evolución de la planeación, al igual que muchas otras disciplinas ha sido


importante en los últimos 20 años y dicha evolución responde básicamente a los
cambios significativos que han tenido las organizaciones sociales al ser
influenciadas por aspectos económicos, políticos y culturales como lo son la
globalización y el desarrollo de la tecnología. Así, la planeación se desarrollo
primero bajo una perspectiva autocrática que correspondía la entorno de los
primeros administradores y debido a las circunstancias referidas ha evolucionado
hasta aspectos como lo son la Teoría General de Sistemas que implica un análisis
inductivo-deductivo de las situaciones a planificar.

Desafortunadamente, la práctica de la planeación arrastra una serie de antecedentes


atestados de contradicciones y fracasos en intentos puntuales de solución, que a la
luz de la opinión pública, aún parecen aumentar en lugar de disminuir la brecha
entre los objetivos de desarrollo enunciados, y el desenvolvimiento real de nuestro
contexto. Pareciera que el acto de planear, prácticamente se desliga con la acción,
es decir, con la cotidianidad.

Las causas también se encuentran formando un círculo vicioso en la misma


educación de los futuros planeadores, y en las formas de evaluar su desempeño a
partir de la revisión de los documentos o planes, lo cual suele hacer pensar que es
ahí donde la tarea del planeador termina, sin considerar en absoluto el
cumplimiento de los resultados esperados.

Esta serie de problemas compartidos, definitivamente requiere de una imaginación


colectiva para enfrentarlos, y la oportunidad de cada persona se revela en su
cotidianidad, en la oportunidad recurrente para confrontar dialógicamente los
lineamientos a los cuales se apega el pensamiento individual, y que sólo a partir de
este principio, lograrán validarse como elementos primordiales de un esfuerzo
colectivo en la búsqueda de un futuro más prometedor, “...el futuro no tiene
posibilidad de influir en el presente mientras nuestra racionalidad nos lleva a
utilizar el pasado para fijar un vago futuro.”[2]

La planeación entonces, debe ser no sólo la expresión de la forma de pensar y


organizar por parte de un grupo especializado de la sociedad, sino también el
resultado de las demandas y necesidades de la ciudadanía en general.

Y para responder a los múltiples requerimientos de una comunidad, el planeador


debe lidiar con contradicciones, intereses particulares, restricciones presupuestales
y políticas, entre otras tantas cosas.

Cada vez más, las figuras históricas y la diversidad cultural entran al debate en
torno a nuestra identidad, para descubrir la esencia misma del futuro y la libertad
de los hombres.

Pero esa continuidad cultural que define a una Nación, también nos muestra un
reflejo más banal de nosotros mismos, a través de la corrupción, la ignorancia, la
indiferencia y la jerarquización de las necesidades propias por encima de las de la
colectividad.

Tal vez nuestra humanidad sólo podrá ser reivindicada si reconocemos que su
vigencia radica en la confrontación continua de ideas y percepciones, sobre todo
entre individuos de distintas razas, culturas y creencias: “...Si no reconocemos
nuestra humanidad en los demás, nunca la reconoceremos en nosotros mismos.”[3]

Educación
La educación ha servido en muchos de los casos en la historia del hombre como
un sistema de control para la población en general. Platón reservaba la sabiduría
sólo para monarcas y sabios; en cambio, la educación que debía dársele al pueblo
era sólo la necesaria para las labores que la sociedad necesitara.

Aunque las estructuras económicas, sociales y culturales han cambiado


significativamente desde entonces, la educación sólo ha adquirido un cambio
significativo: su auxilio en la movilidad de un individuo dentro de la
organización de su sociedad.

Actualmente, la educación sirve como un filtro para la discriminación laboral,


básicamente como tamiz para evitar conflictos sociales.[4] ¿Pero es la educación
sólo esta visión económica? Por supuesto que es un componente de un todo que la
educación es, como cualquier disciplina ligada a un contexto social. Sin embargo,
es allí donde como docente , miembro de esa misma sociedad, los individuos deben
darle un significado que trascienda en un beneficio para la comunidad misma.

La educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad


pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social.[5] Los
objetivos trazados para la educación en este siglo por las diferentes corrientes
educativas mundiales, son muy ambiciosos y proyectan principalmente buscar una
equidad en oportunidades. La educación deberá ser formadora de individuos con
aptitudes necesarias para desempeñar una actividad laboral y también para poder
insertarlos en las relaciones sociales, además de la adquisición de los
conocimientos y las competencias debe acompañarse también una educación del
carácter, de una apertura cultural y de un despertar a la responsabilidad social. Así
deberá fomentarse la observación, el sentido común, el interés por el mundo físico
y social que nos rodea, la capacidad de juzgar y elegir conforme a una ética
personal y comunitaria, la cultura de la cooperación y la creatividad intelectual.

Igualmente, debe enseñarse que el desarrollo de la capacidad de cuestionar todo,


no debe conllevar a una intromisión a los valores de las demás personas, el respeto
por la diversidad es esencial, sobre todo en un mundo donde la movilidad física y
en comunicaciones nos pondrá en convivencia en una aldea global. Debemos
también conceptualizar a la educación como una proceso inserto dentro de un
contexto social, cultural, económico y político que es específico para cada país y
cada región dentro de ese mismo país.

Entonces, para poder hacer planes sobre la educación habrá que considerar los
sistemas que componen dicha organización, sus relaciones y interdependencias ,
los elementos que la integran, el medio en que se desenvuelven y el estado actual
del arte dentro de dicha organización.

La educación es un vector crítico en la vinculación social , en la participación


democrática, y sobre todo en la planeación de un futuro más justo y armónico con
el medio ambiente; por ello, lo que se planté como modelo educativo a seguir,
como programa de acción , cualquiera que sea su filosofía, curriculum y los
parámetros de calidad que se asignen, no determinará sólo el rumbo de la
educación como disciplina, sino el de la misma sociedad: ahí radica su importancia
, ahí se encuentra el paradigma.

Recordemos que la educación es un proceso permanente que comienza desde el


momento de nacer y termina cuando el individuo muere. Aunque para fines
prácticos, delimitaremos aquel proceso educativo que es premeditado: la
educación formal, y mediante la cual adquirimos una serie de conocimientos en
forma de información o datos, hábitos, métodos, aptitudes, actitudes, un lenguaje,
etc.

Ahora bien, el acto de educar debe inferir en el educando el deseo de aprender,


incentivando la búsqueda de conocimientos más allá de las aulas, cuestionando
todo, incluso lo dicho por el maestro. Y a partir de dichos cuestionamientos, y de
una capacidad de análisis bien desarrollada, será posible fomentar e impulsar el
desarrollo de su creatividad para proponer soluciones a los problemas de su
entorno personal.

Se trata de conducir al alumno por un viaje a su interior para que aprenda a


conocerse, y sea capaz de salir de sí mismo para relacionarse y convivir en armonía
con los demás. Algo de suma importancia sobre todo en la actualidad que nos
enfrenta a retos como la globalización, que nos sumerge en un mar de culturas
donde se diluye nuestra identidad nacional, que en otro tiempo se consideró tan
importante. Además, el conocimiento y la tecnología se actualizan constantemente
y a cada momento se rompen paradigmas, mientras que la velocidad tan
extraordinaria a la que viaja la información, no permite profundizar ni apreciar sus
detalles.

Planeación Educativa en México

1. Antecedentes.
Revisando el pasado vemos que el camino de la planeación tuvo sus inicios en el
ámbito mundial, la Unión Soviética con el Plan de 1923; poco después se retoma
en Inglaterra en 1944, así de igual manera en Francia en 1951. En el caso de
México, la planeación política, social y económica tuvo sus inicios con la
expedición de los Planes Revolucionarios debido a los movimientos armados,
teniendo así que en 1930 se expide la Ley de Planificación General, siendo el
Partido Nacional Revolucionario el que aprobara el Primer Plan Sexenal en 1939,
se conserva el planteamiento inicial con el “Plan Educativo de 11 años”.

En marzo de 1950 se crea la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de


Enseñanza Superior de la República Mexicana (ANUIES), como resultado de la
necesidad de resolver problemas financieros, académicos y administrativos que
aquejan desde entonces a la educación superior.[6]

Por otro lado, se inician los trabajos para difundir los Planes Nacionales de
Desarrollo Económico y Social en 1962.

En 1969 existían en materia de planeación educativa varios organismos encargados


de esta tarea como la Comisión de Planeación Universitaria de la UNAM, la cual
comisión Nacional de Planeamiento Integral de la Educación organizada por la
Secretaria de Educación pública, el Centro de Planeación Nacional de Educación
Superior de la Asociación Nacional de Universidades entre otros. Los cuales
estaban interesados en la formulación de proyectos y estudios que arrojaban datos,
opiniones, estadísticas y por ende, soluciones propuestas para los problemas del
sector educativo.[7]

En resultado a estos estudios, el Centro de Planeación Nacional de Educación


Superior presenta una serie de documentos denominados “Diagnóstico Preliminar
de la Educación Superior”, en el cual se identifican y se abordan los principales
problemas de la educación superior, estudiándolos y dándoles alternativas para
resolverlos.[8] Desde entonces se ve la necesidad de hacer un plan de acuerdo a
los problemas que aquejan a la educación superior.

Durante la administración del Presidente Luis Echeverría se planea la necesidad


de hacer una reforma al Sistema Nacional de Educación, para lo cual se crea la
Comisión Coordinadora de la Reforma Educativa, haciendo recomendaciones en
las que destacan la necesidad de impulsar una planeación nacional y a largo
plazo.[9]
Poco a poco se va dando mayor importancia a la planeación, en todos los aspectos
de desarrollo del país, en materia la ANUIES trabaja conjuntamente con la SEP en
la elaboración del Plan Nacional de Educación en 1977, para planear
conjuntamente todo el sistema educativo nacional.[10]
En lo que respecta al período de 1984-1988, hay que destacar los puntos más
importantes del Programa Nacional de Educación, Recreación y Deporte en el que
se sigue la línea del diagnóstico, planteando ante todo la situación actual del país
en materia de educación, todas sus necesidades y problemáticas en ese tiempo
específicamente, por otro lado, se plantea la revolución educativa, proponiendo sus
objetivos y estrategias para llevarla a la realidad. Dentro de las acciones se
encuentra un interés por la actualización académica general.[11]

A pesar de los logros, los múltiples cambios históricos, políticos, sociales y


económicos, a lo largo de la historia de México han provocado que el concepto de
la educación como objeto de planeación sea muy diverso, lo cuál hace que en esta
materia poseamos un atraso considerable, además de limitada y parcial con fuertes
tendencias a traducirla por lo regular en datos numéricos.

Una de las cosas más rescatables es que el panorama se aclara a proyectarse poco
a poco un mayor interés y apertura ante estas áreas, lo cual es una señal favorable
para lograr el equilibrio entre los egresados del sector educativo y las necesidades
del mercado laboral. y pedagógica de los profesores, la adaptación de modelos de
enseñanza e investigación que permitan conciliar calidad con cantidad, en este
punto se reconoce la importancia de la calidad dentro de la educación, también
incluye entre otras, el incremento de ciencias agropecuarias, naturales, exactas e
ingenierías, así como moderar el crecimiento de la matrícula en áreas tradicionales,
en este punto revela la necesidad de una planeación de acuerdo a las necesidades
del país, para llegar a un crecimiento.

2. Contexto Actual.

El mundo es un lugar cada vez más complejo y a la vez excitante; el avance de la


tecnología nos ha conducido a estadíos que muchos de nosotros no preveíamos , la
mundialización de la economía es evidente aún en nuestra vida cotidiana, los
medios masivos de comunicación parecen ser rectores en la definición de valores
y de parámetros de calidad de vida en esta aldea global en que se esta convirtiendo
el mundo.

El planeta es un lugar cada vez más poblado, nos dirigimos hacia una globalización
en la mayoría de los campos de las actividades humanas, la información más
precisa y más actual se puede poner a disposición de cualquier persona , la
interdependencia es cada vez más evidente, el efecto mariposa y el efecto domino
son cosa de todos los días; la migración ya no se limita a las mercancías, ahora lo
es de personas y con ellas de sus cultura, la diversidad se va perdiendo en una línea
cada vez mas angosta. Ninguna acción que se tome en cualquier campo deberá de
negar el contexto globalizante de la actualidad, sin embargo es necesario enfatizar
que no deja de ser un marco , las circunstancias en las que se encuentras nuestro
país son específicas así como las de cada una las regiones dentro del mismo.

La visión puede ser global, pero los objetivos deben ser privativos a las
necesidades reales de la comunidad, la exigencia de salir del subdesarrollo no debe
obedecer solo a formar parte de esa economía mundial sino como respuesta a
necesidades sociales y culturales de nuestro país.

3. Perspectivas

Hoy día, la tendencia de la globalización impone al sector educativo de todas las


Naciones, una serie de lineamientos y “objetivos deseables” de los cuales resulta
no poco complicado guardar cierta distancia. Sobre todo cuando de por medio se
involucran fuertes intereses económicos. Además, el proceso del aprendizaje y la
consecuente generación de conocimientos depende en buena parte del acceso a
tecnologías especializadas, a los medios informáticos y de comunicación cuya
disponibilidad a las mayorías se halla estrechamente vinculada con las estrategias
de desarrollo puestas en práctica en cada Nación.

La formación de millones de niños y jóvenes es dirigida a partir del desarrollo de


planes y programas que buscan responder de forma sustancial, a las exigencias de
la actualidad. Y por supuesto no sólo en los estudiantes se reflejan los cambios.
También en el profesorado se propicia la actualización de la enseñanza; mediante
el mejoramiento de sus métodos y contenidos, de las técnicas pedagógicas, además
de sus capacidades personales.

En México, el acceso al conocimiento puede traducirse en decisiones pertinentes


y en un avance continuo hacia la modernidad. Es además, un elemento necesario
cuando supuestamente lo que se desea es facilitar una movilidad social que
favorezca su equidad e incremente su calidad de vida; esto es, siempre y cuando
verdaderamente exista la intención por tender hacia un desarrollo sustentable.

El problema radica entonces, en las oportunidades reales que existen dentro del
mercado laboral que permitan a los egresados poner o no en práctica dichos
conocimientos. Sólo cuando a la educación se le de la importancia que realmente
posee, será posible convencer a la gente de cómo cada uno de ellos es necesario
para salir adelante como Nación, mediante una participación activa.
Ahora bien, ante una dimensión social tan dinámica, la innovación cuenta
enormemente para responder a las nuevas formas de vivir y producir. Los modelos
educativos no pueden seguir fundamentados en contenidos cerrados; por el
contrario, deben tener un carácter permanente y flexible para acondicionarse al
avance científico y tecnológico, lo cual trae como consecuencia cambios
periódicos en los distintos perfiles profesionales.

El panorama actual se traduce en la necesidad de generar mayores esfuerzos, y


sobre todo, en redefinir las metas. Ya no se trata sólo de medir las acciones, se
necesita establecer un perfil sólido de calidad en la educación pública a partir de
fundamentos de planeación pertinentes.

Por otra parte, aunque las condiciones económicas del país son difíciles , lo que ha
originado una menor participación del Estado en materia educativa, el crecimiento
demográfico ha impulsado una fuerte presión en sentido contrario. Así se ha
planteado apoyar la demanda en educación básica y diversificar la oferta educativa,
pero mas bien atendiendo intereses de organismos como el Banco Mundial que ven
al país como una gran maquilador, donde las opciones de bachilleratos técnicos
sea ponderable. Nuestros dirigentes deben tener la capacidad de visualizar no solo
el entorno actual sino hacer una desarrollo curricular previendo las necesidades
futuras como país y como parte de la globalidad.

Importante factor será la evaluación y certificación de la eficiencia con que se


desempeñen los diferentes actores en la organización educativa. Será importante
crear organismos que normen y vigilen el aseguramiento de la calidad educativa y
que garanticen el uso adecuado de recursos. La responsabilidad es el Estado, la
evaluación no debe comprometerse políticamente de otro modo continuarán los
vicios existentes.

La planeación de la investigación será crucial si queremos salir de lo mismo como


país, dentro de sus objetivo debe haber una vinculación de la investigación con sus
aplicaciones sociales, crear redes intercomunicadas de investigadores, apoyar
proyectos de desarrollo sustentable. Es necesario notar que el apoyo económico en
esta materia es pobre y que no excede 0.4% del PIB.

Al igual que la investigación debe apoyarse a la Extensión y Difusión de la cultura


y del conocimiento, y sobre todo de los valores. Debe buscarse la enseñanza de
éstos no solo en las aulas, sino mediante una vinculación con los medios masivos
de comunicación hacer extensiva su enseñanza aún a la población que ha dejado
de estudiar. La cultura de un país es su símbolo de identidad , cuando se pierde o
es rebasada la estructura social tiende a descomponerse.
El plan Nacional de Desarrollo plantea que las tareas deberán estar encaminadas
al propósito de una nación plenamente democrática, con alta calidad de vida,
dinámica, multicultural y con profundo sentido de la unidad nacional. Plantea tres
grandes desafíos; cobertura con equidad, calidad de los procesos educativos y
niveles de aprendizaje e integración y funcionamiento del sistema educativo. Este
planteamiento se encuentra adherido al Plan Nacional de Desarrollo que como gran
plan rector visualiza los retos en los próximos 20 años en los aspectos demográfico,
político, económico y social, donde se plantea que la educación es el eje
fundamental y que deberá ser prioridad central del gobierno de la República.

Ahora contamos con la metodología necesaria para poder realizar la planeación


que mas se adapte y la más conveniente a nuestros intereses. Se deben incluir las
funciones sustantivas de la educación , la docencia, la investigación y la
extensión, mediante los cuales podamos definir objetivos estratégicos que deriven
en una coordinación y planeación del sistema educativo. De ahí se crearán políticas
generales que se expresarán en líneas de acción y posteriormente en metas
cuantificables . Es aquí donde la evaluación no debe caer en un análisis solamente
de la relación costo-beneficio, es indudable que el parámetro de calidad
determinará a que escuela y bajo que condiciones se dará una mejor apoyo, ya sea
estatal, privado o de organismos como el Banco Mundial, pero este enfoque solo
aumentaría la discriminación que ahora existe en la diferentes zonas
socioeconómicas del país.

Es cierto, el mundo actual es complejo y excitante a la vez, la tecnología avanza a


pasos agigantados, mientras que la desigualdad pareciera que se agudiza. La
educación debe auxiliarnos en la formación de un mundo más justo. Contamos con
los elementos necesarios para controlar nuestro futuro, las decisiones tomadas en
el hoy tendrán consecuencias en la viabilidad de esta aldea global, de la propia
como país, la planeación es una herramienta, la decisión es nuestra.

Tomar conciencia, saber realmente quiénes somos, donde estamos, hacía donde
queremos ir, qué queremos lograr y con qué contamos para lograrlo, así como, ver
que la planeación representa uno de los ejes ideológicos que determinan los planes
y programas en cualquier sector de la nación, y si pensamos en el área educativa
esto se remarca puesto que la educación da forma a las bases para dichas
ideas. Esto finalmente dará lucidez en las limitaciones, fortalezas, amenazas y
oportunidades que posee el sistema educativo.

Como se ha visto, la complejidad que implica la planeación educativa obliga a


cuestionar: cómo hacerlo, qué tomar en cuenta. Se puede observar que esto va más
allá de hacer análisis estadísticos, es pues, una profunda reflexión no sólo del
objeto de la planeación, en este caso la educación, sino del planear en si mismo.

Pensar que la planeación es un acto definido y finito dentro del camino para lograr
un objetivo, es un error, pues ésta es un proceso que se va definiendo y
proponiendo conforme se van desarrollando los programas que en ella se incluyen.

Extenderse al desarrollo en educación significa abrirse y no cerrarse a lo que ya se


conoce o tiene. Promover la investigación e innovación en metodologías y
estrategias de planeación educativa puede ser una excelente opción para abordar
de formas distintas la situación, muy especialmente en la época que vivimos, en lo
que se le llama la era de la información, de los cambios y de la incertidumbre.

Por último, el planear no garantiza el éxito al 100% pero en el ámbito educativo


el no considerar a la planeación como parte fundamental del cambio, nos orillaría
a tener resultados muy desfavorables que podrían no quedar tan solo en un
rezago educativo y en un bajo nivel de aprovechamiento sino provocar en la
población afectada un gran deterioro axiológico.

[1] Arias Castañeda Un modelo Propositivo de Planeación Estratégica para IEPS, p2


[2] BROWN, E. GELSSE, Guillermo: ¿Planificación para los planificadores o para el cambio social? p. 327
[3] VEUILLE, Michel: La Sociobiología, p. 12
[4] Blaug, Mark Donde estamos actualmente en la economía de la educación? P31
[5] Delors, Jacques: La educación encierra un tesoro. P 9.
[6] Cfr. Planeación Educativa: Antecedentes, ANUIES, http://orion2000.org/documentos/E
_Antecedentes.htm. p. 2-3
[7] Cfr. BREMAUNTZ, Alberto: Autonomía universitaria y planeación educativa en México, p-128-129.
[8] Cfr. Planeación Educativa: Antecedentes, ANUIES, http://orion2000.org/documentos/E
_Antecedentes.htm. p. 4
[9] Cfr. Planeación Educativa: Antecedentes, ANUIES, http://orion2000.org/documentos/E
_Antecedentes.htm. p. 4
[10] Cfr. Op-cit. P.5
[11] Cfr. ARIAS, Fernando: Un modelo propositito de planeación estratégica para instituciones educativas
privadas de nivel superior. P.8

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