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ESTUDIO SOBRE LA JUSTICIA DE DIOS EN ROMANOS.

"Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que
cree; al judío, primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por
fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá." Romanos 1: 16, 17.
INTRODUCCION:
Habiendo establecido que el evangelio “es poder de Dios para salvación”, Pablo procede, en el v.17, a
explicar cómo Dios salva al hombre pecador; es decir, cómo lo rescata de su estado pecaminoso delante
de Él. El método divino para salvar al hombre consiste en LA JUSTIFICACIÓN. Pablo afirma que, “en
el evangelio la justicia de Dios se revela” (v.17). Aquí, el apóstol simplemente introduce esta doctrina;
posteriormente la va a ampliar y explicar (Rom 3:21-26).
En cierto modo, el resto de esta carta a los Romanos es simplemente una explicación más detallada de
la doctrina de la justificación por la fe. En el v.17 Pablo presenta por primera vez la palabra que va a
dominar el resto de su carta: “justicia”.
TERMINOS RELACIONADOS CON LA JUSTICIA.
Pablo usa varios términos relacionados: “dike” (“juicio”), “dikaios” (“justo”), “dikaiosune” (“justicia”), y
“dikaioo” (“justificar”). Al estudiar el significado de estas palabras, hay que tener en cuenta dos cosas:
el significado original de estas palabras en el griego clásico, y el uso de estas palabras en la LXX.
A. El Uso de los Términos en el Griego Clásico
La palabra “dike” originalmente significaba “costumbre”. Según Solón, el gran legislador de Atenas del
siglo 6 a.C., “dike” era la ley divina – tanto del universo, como de la vida cívica. Comprendía la verdadera
norma para el comportamiento humano; lo que define qué es lo “justo” o lo “recto” para el ser humano.
Posteriormente, esta palabra fue tomada por el mundo jurídico, con el significado de “dictamen”,
“sentencia”, “juicio”, “proceso legal”.
1. El adjetivo “dikaios” (= “recto”) describe la conducta del hombre que se conforma a la “dike”.
Tal persona observa las costumbres establecidas por la sociedad, y se conforma a ellas. Es un
hombre “recto” o “justo”. Aunque esta palabra podría tener referencia a la relación entre el
hombre y Dios, generalmente se refiere a la relación entre seres humanos. Era un término que
describía la ética.

2. El sustantivo “dikaiosune” (= “el justo”) señala una persona o alguien que tiene la cualidad de
ser “dikaios” (= “recto”). El término se utiliza para hablar de la virtud cívica de un hombre
honesto, que guarda las leyes de la sociedad, y que cumple todas las obligaciones sociales y
morales.

3. El verbo “dikaioo”, significa “tratar justamente” – especialmente en el contexto de pasar un juicio


o un dictamen de ley, para castigar o exonerar al enjuiciado.
B. El Uso de los Términos en la LXX
Para el pensamiento judío, el significado de estas palabras fue profundamente afectado por el uso que
se hizo de ellas en la LXX. Los traductores de la LXX usaron estos términos para traducir una serie
de palabras hebreas relacionadas con la raíz “sdk”.
1. El sustantivo “sedek” significa “lo que se conforma a una norma”. Cuando “sedek” se usa
para describir la conducta de una persona, se refiere al cumplimiento de ciertas obligaciones que
surgen de las exigencias del momento (por ejemplo, lo que se debe hacer si uno encuentra el
buey que el vecino ha perdido). También puede usarse para describir la relación existente entre
dos o más personas; por ejemplo, entre padres e hijos.
En Israel, lo que más importaba era el comportamiento del hombre frente a las demandas de
Dios, expresadas en Su Ley; demandas que surgían del Pacto que existía entre Dios y el pueblo.
“Sedek, en el A.T., debe ser entendido mayormente en el contexto del cumplimiento del Pacto.

2. El adjetivo “saddik” se utilizaba para describir a las personas cuyo comportamiento se


caracterizaba por ser “sedek”. Pero hay varios pasajes en el A.T. donde “saddik” refiere a la
posición legal de una persona (frente a la Ley y el Pacto), y no a su comportamiento ético.
El verbo en hebreo se usa en varios sentidos:
1. "ser justo", "ser recto" (Job 35:7; Sal 19:9; 51:4).
2. "estar en lo recto" (Gén 38:26).
3. "ser justificado", "ser declarado justo" (Sal 143:2; Is 43:26).
4. "librar de culpabilidad", "absolver" (Ex 23:7; Deut 25:1).

C. El Uso de los Términos en Romanos


Aunque Pablo indudablemente conocía la manera en que estas palabras se usaban en el griego clásico,
sus escritos reflejan el uso de estos términos en la LXX. Esto es especialmente el caso cuando
consideramos el uso del verbo “dikaioo”. Este verbo ocurre 15 veces en Romanos, y nunca se usa
en el sentido del griego clásico: es decir, en el sentido de “tratar justamente”. Más bien, Pablo usa el
verbo en el sentido en el cual se encuentra en la LXX; es decir, “absolver” o “librar de culpabilidad”.
Por siglos, teólogos han debatido si el uso bíblico del verbo “dikaioo” significa simplemente una
declaración legal frente a la ley (= "absolver", "declarar sin culpa"), o si el verbo también significa la
implantación de un comportamiento santo (es decir, "hacer justo"). La Iglesia Católica afirma que, al
justificar al pecador, Dios no sólo lo declara "justo", "sin culpa", sino que también le imparte una nueva
vida moral, por medio de la cual el hombre puede vivir rectamente, y así obtener la salvación. Sin
embargo, la mayoría de teólogos protestantes niegan esto, afirmando que la justificación es simplemente
la declaración legal por medio de la cual Dios trata al hombre pecador como si fuese libre de toda
culpabilidad.
La dificultad en todo este debate ha sido la toma de posturas extremistas. Teólogos católicos han ido
al extremo de mezclar la “justificación” con la “santificación”, mientras que algunos teólogos protestantes
han negado rotundamente el aspecto de la regeneración moral (en la justificación), para no caer en la
trampa de la salvación por obras.
El balance bíblico es afirmar que, por un lado, la justificación es simplemente una declaración legal de
parte de Dios, por medio de la cual Él absuelve al pecador de toda culpabilidad. Pero, por otro lado,
hay que afirmar también que las personas a quienes Dios absuelve de esta manera, también son
regeneradas, para que dejen el pecado, y vivan vidas de justicia delante de Él. La “justificación” y la
“santificación” son dos cosas muy distintas, pero Dios hace que las dos cosas ocurran en la vida de
toda persona a quien Él otorga la salvación.

LA JUSTICIA DE DIOS.
La frase en griego es, “dikaiosune theou”. Para explicar bien esta frase, hay que entender qué clase
de genitivo Pablo está usando, cuando escribe “theou” (“de Dios”). Algunos afirman que este es un
genitivo subjetivo; es decir, que describe la justicia que es propia de Dios, y que es la característica de
toda Su actividad. De ser así, lo que Pablo estaría diciendo es que el evangelio manifiesta que Dios es
justo en Su accionar (Rom 3:26); en otras palabras, que la manera en que Dios salva al pecador es
intrínsecamente justa.
Otros, sin embargo, afirman que es un genitivo de origen, y que describe la justicia que el hombre
pecador obtiene de parte de Dios. En este caso, lo que Pablo estaría diciendo es que el evangelio
manifiesta la justicia que Dios otorga al pecador que deposita su confianza en Él.
Así, en Romanos 1:17, se dice que la justicia de Dios se revela en el evangelio en contraste con la
justicia del hombre demandada en la ley; y siendo revelada, es "por fe" (o, sobre el principio de la fe), no
por las obras de la ley; es decir, es una revelación sobre el principio de la fe, no una obra a ser efectuada
sobre el principio de la responsabilidad humana. Por consiguiente, es "para fe". Aquel que cree obtiene
la bendición.
En Romanos 3: 21, 22, la justicia de Dios es contrastada formalmente con cualquier cosa que esté
bajo la ley, aunque la ley y los profetas testificaron de ella. Se trata de «la justicia de Dios aparte de la
ley», por la fe de Jesucristo, y por eso "para todos [los hombres]", en cuanto a nacimiento, pero teniendo
efecto sólo sobre "todos los que creen en Él" ("PERO ahora, la justicia de Dios sin la ley se ha
manifestado, testificada por la ley, y por los profetas: La justicia, digo, de Dios, que es por la fe de
Jesucristo, para todos, y sobre todos los que creen en él." Romanos 3: 21, 22). Aquí es en relación
especial con la redención, y por tanto, se añade que Dios ha puesto a Cristo como propiciación
(propiciatorio, sacrificio expiatorio) por medio de la fe en Su sangre. Romanos 3: 24-26.
En Romanos 10, Lo que Pablo afirma en estos versos, es que la verdadera justicia que Dios otorga
al hombre, no depende de un gran esfuerzo por parte del hombre, sino de una ACTITUD INTERNA (del
"corazón"). El hombre usa su "boca" y su "corazón" para obtener esta justicia de Dios (ver v.9).
Debemos notar que las palabras "No digas en tu corazón..." (v.6), son tomadas de Deut 8:17 y 9:4 (LXX).
Estos dos versos de Deuteronomio, ocurren en contextos en los cuales Dios advierte al hombre del
peligro del orgullo y la auto confianza.
Habiendo aludido a estos dos versos, Pablo pasa a citar más extensamente Deut 30:12-14. El pasaje
en Deuteronomio, habla del hecho de que la ley no está lejos del hombre, sino que está dentro de su
mismo corazón. Aunque es difícil entender el argumento de Pablo aquí, lo que está diciendo es que
cumplir la ley, no implica tener que hacer un enorme esfuerzo humano, sino que es simplemente un
asunto del corazón (es decir, de tener fe). Pablo interpreta Deut 30:12-14 en el sentido de que la ley
equivale a Cristo (hace esta identificación, por lo que escribió en el v.4). La ley apunta a Cristo, y los
dos están íntimamente relacionados.
EN RESUMEN…
Aunque la justificación es gratis para el ser humano, Dios tuvo que pagar un precio altísimo para
obtenerlo. Pablo hace referencia al costo de la justificación cuando escribe: “mediante la REDENCION
que es en Cristo Jesús” (3:24b).
“REDENCIÓN” es una de las palabras claves en el N.T. (aunque sólo se encuentra 10 veces en todo el
N.T.). La palabra en griego es “apolutrosis”. La raíz de la palabra (“lutroo”) originalmente se usaba
de ‘aflojar’ la ropa o la armadura; después pasó a ser usado de ‘soltar’ animales, o las cadenas de los
prisioneros. Finalmente se usó para hablar de ‘soltar’ a un esclavo, por medio del pago de un precio.
Martyn Lloyd-Jones define la palabra “redención” en la siguiente manera: “la compra de la libertad por
medio de pagar un precio de rescate”. Es la palabra que Cristo usó en Mat 20:28 y Marcos 10:45
(también Heb 9:11, 12 y 1 Ped 1:18, 19).
¿De cuál esclavitud necesitaba el hombre ser rescatado? La respuesta bíblica es que el hombre pecador
necesitaba ser “rescatado” de la esclavitud del pecado y de Satanás. También tenía que ser rescatado
de la ira de Dios. Él mismo no podía pagar el precio, por ser demasiado alto. Sin embargo, lo que el
hombre no podía hacer para sí mismo, Dios lo hizo, enviando a Su Hijo Unigénito para morir en la cruz.
Él pagó el precio de Su sangre, para abrir las ‘puertas’ de la prisión, y dar al hombre su libertad,
salvándole de la ira de Dios. Toda la gloria ha de ser dada a Cristo, porque El compró nuestra libertad.
Es sólo por medio de la muerte REDENTORA de Cristo que Dios nos puede justificar ante Su presencia.
Sin embargo, debemos enfatizar que no hemos sido rescatados simplemente para vivir libremente, como
queramos; más bien hemos sido ‘comprados’ para ser siervos de Dios (Rom 6:12-14, 17-22; 1 Cor 6:20).