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Infancia y regulación de la programación televisiva Departamento de Estudios Consejo

Nacional de Televisión Agosto 2008 2 Índice I. Introducción.


...................................................................................................................... 3 II. Regulación
televisiva relativa a la infancia. ...................................................................... 5 1. Chile.
.............................................................................................................................. 5 2.
Perú................................................................................................................................ 7 3.
Colombia........................................................................................................................ 8 4.
Argentina:..................................................................................................................... 10 5.
Inglaterra: ..................................................................................................................... 12 6.
España:........................................................................................................................ 13 7.
Francia: ........................................................................................................................ 16 8.
Australia: ...................................................................................................................... 17 9.
Canadá......................................................................................................................... 19 10.
Estados Unidos:....................................................................................................... 21 III.
Conclusiones................................................................................................................ 23 3 I.
Introducción. Por distintas razones todos los medios de comunicación han sido objeto de
discusión en cuanto a la potencial influencia que puedan ejercer sobre las personas y la
sociedad, siendo los niños sujetos hacia los cuales se dirige la expectativa de que estos son
particularmente vulnerables a los efectos de este medio. Las posiciones al respecto se agrupan
en algún lugar dentro del continuo constituido por “apocalípticos e integrados” hace ya casi
cuatro décadas1 , siendo célebres los estudios desarrollados por Bandura (1986) sobre el
aprendizaje vicario e imitativo a través de modelos audiovisuales por parte de niños y niñas,
los cuales revelaban el tanto el potencial educativo2 de este tipo de medios, como su la
capacidad para inducir conductas antisociales. En nuestros días la inquietud acerca de los
efectos de los medios audiovisuales en niños y niñas sigue vigente, aunque se ha ido
moderando a medida que la familia, y en general los sistemas socializadores emergen en la
comprensión de los investigadores como mediadores de primera importancia ante los
contenidos televisivos, noción que podemos rescatar desde la tradición de los “usos sociales”
iniciada por autores como James Lull y David Morley3 . A más de 70 años de las primeras
transmisiones experimentales, la televisión es indiscutiblemente el medio de comunicación de
mayor consumo, con una presencia tan extendida que prácticamente no permite su acceso no
se diferencia a través de la estratificación social. Es así como en Chile, cuyo ingreso per cápita
bordea los 12000 usd 4 , el 99% de los hogares tiene al menos un televisor, con un promedio
de 2,4 televisores por hogar5 , mientras en países desarrollados como Australia, cuyo ingreso
per cápita es de aproximadamente 30000 usd, el 99% de los hogares tiene al menos un
televisor, con un promedio de 2.8 televisores por hogar6 . En el caso particular de niños y niñas
de corta edad los promedios de visionado son considerables. Es así como en Chile niños y niñas
entre 2 y 5 años ven 3,5 horas de televisión diaria como promedio7 , mientras en EEUU este
promedio alcanza a 2 horas 40 minutos (considerando exposición a TV y videos)8 . Las
recientes transformaciones tecnológicas han derivado en nuevas alternativas para la
transmisión de señales y la consecuente convergencia de la televisión con Nuevas 1 Sobre esta
distinción ver: Eco, U. “Apocalípticos e Integrados”, DeBolsillo, España, 2004. 2 Sobre el
potencial educativo de los medios audiovisuales ver: TROSETH, G., SAYLOR, M., ARCHER, A.
Young Children’s use of video as a source of socially relevant information, en Child
Development, May/june 2006, Vol. 77, number 3, pages. 786 – 799. 3 Ver: Lull, James
"Choosing television programs by family vote," Communication Quarterly, 1978, 26: 53-57;
Lull, James. “The Social uses of television”. Human Communication Research, Vol. 6. num. 3,
primavera, 1980; Lull, James. (1997) “Medios, Comunicación, Cultura. Aproximación Global”.
Amorrortu, Buenos Aires, Argentina; Morley, David. (1996). “Televisión, Audiencias y Estudios
Culturales”, Amorrortu, Argentina. 4 Penn World Table. Pensilvania University.
http://pwt.econ.upenn.edu/php_site/pwt62/pwt62_form.php 5 SUBTEL- UCHILE (2007)
“Encuesta de Satisfacción de Usuarios de Servicios de Telecomunicaciones”, Chile. 6 ACMA
(2007) “Media and Comunications in Autralians Families 2007. Report of the media and society
project”, Australia. 7 CNTV . “Informe 0/5: Preescolares-Toons Chilenos”. Departamento de
Estudios, Consejo Nacional de Televisión, Chile, 2007 8 Victoria Rideout & cols. The Media
Family: Electronic Media in the Lives of infants, Toddlers, Preschoolers and their Parents,
Kayser Foundation, Estados Unidos, 2006. 4 Tecnologías de la Información y las
Comunicaciones. Estos cambios, comparables con el cambio del cine mudo al sonoro, o el paso
desde la televisión en blanco y negro a la televisión en colores, abren la expectativa de
revolucionar tanto el mercado y los usos sociales de los medios, como la labor del derecho y la
política en la regulación de los contenidos mediales con los cuales las nuevas generaciones
deben convivir9 . Es así como nos parece necesario abrir un debate sobre las posibles formas
en que las autoridades en medios de comunicación pueden enfrentar la regulación de
contenidos en una nueva era. Con el fin de nutrir dicho debate, hemos construido una breve
síntesis y discusión de algunas normativas e instituciones abocadas a la regulación, las cuales
han sido seleccionadas en base a dos criterios: 1. Cercanía cultural-regional con la agencia
autora del texto (Consejo Nacional de Televisión de Chile). Bajo este criterio se han
seleccionado Colombia, Perú, Argentina, España y Chile. 2. Notoriedad e influencia en otras
legislaciones e institucionalidades a nivel mundial. Bajo esta clasificación encontramos a
Inglaterra, Estados Unidos, Australia y Canadá. 9 Para una reflexión sobre consecuencias de los
cambios tecnológicos ver: Godoy, S. LOS DESAFIOS DE LA ALTA DEFINICION. Cuad. inf., 2006,
no.19, p.80 – 88; Godoy, S. POLÍTICAS PÚBLICAS PARA LA TELEVISIÓN DIGITAL TERRESTRE EN
CHILE: LOS DESAFÍOS DE LA ALTA DEFINICIÓN. Cuad. Inf. Nov. 2007, p. 74 – 81. 5 II. Regulación
televisiva relativa a la infancia. 1. Chile. Organismo Regulador: En Chile el organismo regulador
de la televisión es el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), definido por la ley que lo funda
como “un órgano constitucional autónomo. En cuanto tal, fue creado y configurado por la
Constitución en sus elementos esenciales y su misión es velar por el correcto funcionamiento
de los servicios de televisión. No se encuentra sometido a la supe vigilancia o tutela de ningún
otro órgano público, y tiene personalidad jurídica y patrimonio propio, lo que le permite una
gestión financiera independiente, así como un régimen de responsabilidad propio.”10 Así
mismo, su relación con la Presidencia de la República es a través del Ministerio Secretaría
General de Gobierno. Legislación: La ley que regula las comunicaciones en Chile es la ley
18.838, de 1989, modificada por la ley 19.131 de 1992 incorporada en la citada ley, señala la
composición, organización y demás funciones y atribuciones del Consejo. El Artículo 1° se
refiere a la creación del Consejo Nacional de Televisión: “…en adelante el Consejo, a que se
refiere el artículo 19, número 12°, de la Constitución Política, el que será un servicio público
autónomo, funcionalmente descentralizado, dotado de personalidad jurídica y de patrimonio
propio, que se relacionará con el Presidente de la República por intermedio del Ministerio
Secretaría General de Gobierno.” 11 Corresponderá al CNTV velar por el correcto
funcionamiento de los servicios de televisión, y, para tal fin, tendrá su súper vigilancia y
fiscalización, en cuanto al contenido de las emisiones que a través de ellos se efectúen, en
conformidad con las normas de esta ley. Se entenderá por correcto funcionamiento de esos
servicios el permanente respeto, a través de su programación, a los valores morales y
culturales propios de la Nación; a la dignidad de las personas; a la protección de la familia; al
pluralismo; a la democracia; a la paz; a la protección del medio ambiente, y a la formación
espiritual e intelectual de la niñez y la juventud dentro de dicho marco valórico. Dentro del
articulo Artículo 12° se estipula que será una función del CNTV velar porque los servicios de
radiodifusión televisiva de libre recepción y los servicios limitados de televisión se ajusten
estrictamente al "correcto funcionamiento", que se establece en el artículo 1° de esta ley y
promover, financiar o subsidiar la producción, transmisión o difusión de programas de alto
nivel cultural o de interés nacional o regional, así calificados por el Consejo Nacional de
televisión. 10 http://www.cntv.cl/link.cgi/Quienes_Somos/ 11
http://www.cntv.cl/link.cgi/Quienes_Somos/Normas_Legales/ 6 En cuanto a la presentación
de imágenes de niños y niñas: El artículo 1 prohíbe a los servicios de televisión las
transmisiones de cualquier naturaleza que contengan violencia excesiva, truculencia,
pornografía o participación de niños o adolescentes en actos reñidos con la moral o las buenas
costumbres El artículo 11 empodera al CNTV para dictar normas generales para impedir
efectivamente la transmisión de programas que contengan violencia excesiva, truculencia,
pornografía o participación de niños o adolescentes en actos reñidos con la moral o las buenas
costumbres. Se considera como circunstancia agravante el hecho que la infracción se cometa
en horas de transmisión a las que normalmente tenga acceso la población infantil. En agosto
de 1999 el CNTV y ANATEL acordaron una señalética para los programas de televisión además
de una específica para la programación infantil: Todo público - infantil (I), 7 años y más (I 7), 12
años y más (I 12), Familiar (F), Responsabilidad Compartida (R) y Adultos (A). De la misma
manera, la ley contempla la prohibición de transmitir películas cuya que hayan sido clasificadas
por el Consejo de Calificación Cinematográfica como apropiadas solo para mayores de 18 años.
Fondo-CNTV El Fondo-CNTV fue creado en 1992 como un instrumento de fomento para la
producción de programas de televisión. El Estado entrega recursos al CNTV y éste debe
asignarlos a través de concursos públicos. El CNTV ha puesto especial atención en el fomento
de la televisión infantil, en el año 1997, el Fondo-CNTV decidió llamar a concursar con objeto
de financiar una campaña de spots publicitarios, dirigidos a promover la distinción entre el
bloque horario de todo espectador y la programación adulta. En el año 2000 se realizó una
campaña para promover en el público televidente, la señalización de contenidos de los
programas infantiles, En el año 2002 el CNTV puso especial énfasis en fomentar la
programación infantil, debido a la disminución de ésta en la pantalla. Uno de los programas
premiados fue el exitoso programa infantil 31 Minutos que tuvo gran éxito de sintonía y
posteriormente fue emitido por la señal internacional Nickleodeon. También se agregó al
concurso dos categorías infantiles: Categoría 5: Programas Orientados a Público Infantil hasta 6
años y la Categoría 6: Programas Orientados a Público Infantil mayor de 6 años. Canal
Educativo Novasur Novasur es el primer canal de televisión educativa en Chile, se puso en
marcha el año 2000, el Consejo Nacional de Televisión junto a diversas instituciones del ámbito
público y privado participaron en este. Partió transmitiendo sólo programas de ciencias en cien
escuelas de básica de la sexta región. Hoy está en alrededor de mil establecimientos a lo largo
de todo Chile y transmite programas no sólo de todas las materias curriculares sino que
también para todas las edades: preescolar, básica y media. 7 La misión de Novasur es mejorar
la calidad y la equidad de la educación, en consonancia con la Reforma Educacional, utilizando
como principales herramientas la televisión e Internet. Por lo tanto no podemos hablar de una
canal infantil, sino claramente de un canal educativo. Novasur transmite en escuelas y liceos
dos horas diarias de programación de lunes a viernes. El contenido televisivo de Novasur
propone temáticas curriculares de enseñanza parvularia, básica y media, así como temáticas
transversales destinadas a estimular la educación formal, la formación valórica y social de
niños y jóvenes. 2. Perú. Organismo Regulador. En Perú existe el Consejo consultivo de radio y
televisión (CONCORTV) que fue creado en julio del año 2004, mediante Ley Nº 28278, como
órgano adscrito al Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El CONCORTV es un órgano
autónomo de carácter consultivo cuya finalidad es contribuir con el desarrollo de la
radiodifusión en Perú, mediante la adopción de medidas tendentes a garantizar una mejor
calidad comunicativa y ética de los servicios de radio y televisión para el ejercicio de los
derechos ciudadanos de comunicación12 . Legislación: La ley que regula las comunicaciones en
Perú es la Ley de Telecomunicaciones (28 de abril de 1993) y en lo referente a televisión
infantil aborda los temas de: Servicios de difusión: En su artículo 27 la ley de
telecomunicaciones dicta que el Ministerio de Educación y el Ministerio de Transportes,
Comunicaciones, Vivienda y Construcción concertarán con los organismos representativos a los
medios de radiodifusión, a fin de establecer un código de ética y conducta que permita
difundir una programación que mantenga los principios formativos que relieven la dignidad
eminente de la persona humana y la defensa de la familia como célula básica de la sociedad,
así como los demás valores que proclama la Constitución Política del Perú como factores de
integración, de identidad nacional y de pacificación. El código de ética y conducta a que se
refiere el artículo anterior tiene especial cuidado en señalar que durante las horas de
audiencia infantil se debe difundir solamente programas de contenido educativo cultural y de
distracción propias de dicha audiencia, además debe clasificar los programas y diseñar franjas
horarias 12 http://www.concortv.gob.pe/ 8 Horario de protección familiar · Dentro de este
horario (06:00 - 22:00 horas), la programación de las emisoras de radio y canales de televisión
debe evitar los contenidos violentos, obscenos o de otra índole, que puedan afectar los valores
inherentes a la familia, los niños y adolescentes. · Cabe recordar que toda la programación se
rige por los principios de todo servicio de radio y televisión señalados anteriormente. · El
mismo canal de televisión o emisora de radio es responsable de clasificar su programación
(como apto para todos, para mayores de 14 años o solo para adultos). · Se encuentra
prohibido la difusión de pornografía en cualquier horario.

¿Es la televisión un medio nocivo para la infancia?, por Nieves Corral (@nievescine)

Por: Nieves Corral (@nievescine) - 18 abril 2012 20:00 - Blogueros, En portada, Medios, Ocio y
cultura, Opinión /

El proceso de desarrollo en los seres humanos dura toda la vida, son procesos de cambios y
transformaciones que modifican a la persona como podría ser la socialización. En este último
aspecto el desarrollo se da por el proceso de socialización, el cual tiene especial importancia
en la infancia, ya que los niños aprenden a comportarse y funcionar como miembros de la
sociedad por primera vez. Aquí influyen los llamados agentes de socialización, que son: la
familia, la escuela y los medios de comunicación. Dentro de los medios de comunicación, la
televisión es el más accesible para los niños, ya que está presente en la mayor parte de los
hogares y no requiere de habilidades muy complejas para recibir la información, como sería,
por ejemplo leer, en el caso de los libros.

La televisión produce una serie de efectos en la salud de los niños, tanto físicos como
psicológicos. Algunas de las áreas de influencia de la televisión en la infancia son por ejemplo
la violencia, publicidad y consumismo, cánones y estereotipos de belleza, pérdida del hábito de
lectura, dificultades en la memorización, falta de la concentración, nerviosismos en los niños,
entre otras. Todas estas áreas influyen en la infancia en menor o mayor medida, también
dependiendo de la educación que le proporciones los padres al niño, pero en gran medida son
influenciados por la televisión. En alguna ocasión la familia, se ve sustituida por la televisión,
debido a que el niño necesita una comunicación con sus padres y con los demás niños de su
edad, si no existe este diálogo familiar, los niños se ven en la necesidad de sustituirlo por la
televisión, y de ahí proviene la incomunicación y los menores tienden al aislamiento y les
cuesta relacionarse socialmente. El televisor se encuentra encendido en las casas, durante el
contacto de la familia por la noche, y dificulta la comunicación, está considerado el centro del
hogar

El niño pasa la mayor parte del día delante de un televisor y esto contribuye aparte de a su
educación, a su calidad de vida, puesto que en lugar de estar haciendo algún tipo de deporte o
actividad extraescolar que enseña al niño a socializarse, se planta delante del televisor y esto
es causa de la obesidad, al estar tantas horas sentado, malos problemas alimenticios debido a
los anuncios de dulces con gran cantidad de grasa y calorías, y también influye en su
rendimiento escolar, ya que en lugar de estar estudiando concentrado está entretenido con la
programación, que normalmente durante las horas de la tarde, durante la cual los niños ven la
televisión, ponen telenovelas, programas de prensa rosa…que no tienen nada educativo para
los niños. Es por esto, que los padres tienen relevancia, y controlar de cierta forma la
programación que consumen sus hijos, sobre todo en tempranas edades, ya que durante esta
etapa no es muy consciente de lo que es bueno y lo que es malo en su educación.

La televisión en su programación, crea valores, estereotipos sociales, modelos de convivencia,


actitudes… que no corresponden con la realidad, y por esto los niños, durante su crecimiento,
pueden adquirir un aprendizaje erróneo, que no es el más adecuado sobre aspectos como la
moda, la alimentación, el comportamiento de la sociedad, y se educan pensando que lo que
ven en la televisión es el mundo real, que es el mundo en el que se está criando, viéndolo de
forma equivocada a como es. Aprende a identificar lo que la televisión considera como la
belleza, la fealdad… aunque en la realidad no hay nada objetivo que diga lo que es lo bonito, lo
feo, es algo sometido a múltiples opiniones.

Hoy en día existe un Código de Autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia. Si se


atiende a lo que se expone aquí se puede observar que desde el año 1997 las instituciones
comunitarias han estado intentando regular la programación televisiva, y especialmente la
tarea de llevar a cabo una política de protección de los menores y de la dignidad humana en
los medios audiovisuales , en concreto la televisión, pero es el 19 de septiembre del año 2000
cuando el Parlamento Europeo establece que es urgente que todos los sistemas de televisión
europeos tengan un código de autorregulación para proteger a los menores que proponga un
importante control social acompañado de sanciones aplicadas en el caso de su
incumplimiento.

Este Código de Autorregulación en España presenta unos principios básicos tomados de la


Constitución Española, concretamente del artículo 39.4, y del Convenio de Naciones Unidas en
relación a los derechos del niño que tratan de la protección que plantean los derechos de la
infancia. La intención de este código es fomentar una libertad de expresión que respete los
derechos de personalidad, una intervención en la difusión de los contenidos violentos, la
discriminación y la intolerancia y una apuesta por la protección de los derechos de la infancia y
de la juventud.

El código propone una mejora de la franja horaria de protección infantil comprendida entre
las seis de la tarde y las diez de la noche al establecer que los contenidos emitidos por
televisión durante este intervalo tienen que ser respetables para los niños y menores de edad
que estén viendo a esas horas la televisión. Dentro de dicha franja hay una distinción entre el
público infantil y el juvenil menor de edad. Se considera público infantil al menor de trece años
y juvenil al segmento comprendido entre los trece y los diecisiete. Una de las ayudas en las que
se basa ese plan de mejora de protección de contenidos televisivos en esa franja horaria a la
que se hacía alusión anteriormente es la obligatoriedad de incorporar una señalización al
comienzo de un programa que muestre la edad para la que se recomienda dicho programa, de
esta manera, los padres podrán establecer una buena educación televisiva sobre sus hijos. Por
otra parte, la protección del menor ante ciertos contenidos o mensajes publicitarios tiene
también un papel importante y, por ello, la ley establece también que debe haber un correcto
uso de la publicidad para estos dos segmentos de edad. No obstante, desde el gobierno no se
puede hacer mucho si los padres y educadores no son los primeros en aplicar una correcta
educación televisiva. Si esto se consigue en nuestro país habría un elevado número de
personas que tuviesen un correcto uso del medio televisivo. La realidad es que en nuestro país
hay un mayor número de personas que hacen un mal uso de la televisión frente a un menor
número de personas que hacen un buen uso del medio. Para solucionar ésto, las televisiones
deben cumplir con las normas del Código señalizando la recomendación por edad de los
contenidos televisivos y emitiendo una programación perfectamente protegida dentro de la
franja horaria de protección infantil, y por otra parte, los padres y educadores deben ser
conscientes de la protección de los menores ejerciendo su autoridad frente a lo que tienen o
no tienen que ver por televisión.

La clasificación por edades de los contenidos televisivos que es mostrada al inicio de cada
programa se fundamenta en las clasificaciones propuestas por el ICAA en películas, por ello, no
debe haber un desajuste en la clasificación de contenidos idénticos o similares de diferentes
medios como la televisión, el cine, el vídeo o los videojuegos. Se siguen unos mismos principios
en la clasificación de todos estos medios para establecerla de manera apropiada. En la página
web propuesta por el Ministerio de la presidencia se recogen valores como la protección del
menor, los derechos infantiles, el control de los padres a los niños, la evitación del lenguaje
malsonante en televisión, la promoción de una buena salud evitando emitir aspectos
relacionados con el culto a la delgadez o el consumo de drogas, el contenido sexual o violento
no justificado, la omisión de contenidos relativos a las ciencias ocultas o sectas y la
preparación de profesionales educativos en el ámbito televisivo que creen programas
didácticos en el horario infantil.

Con respecto a la aparición del menor en televisión, no deberá aparecer realizando actividades
propias de los adultos, ni consumiendo drogas, ni relacionado con temas sexuales, etc. En los
telediarios si ha sido testigo de algún caso desagradable o víctima de una agresión debe
aparecer protegido, se debe proteger su imagen y no identificarse. Cuando un menor está
viendo la televisión en los informativos se deben evitar las imágenes excesivamente crueles,
violentas, sexuales o de trato vejatorio. No se deben tampoco emitir secuencias tanto en series
como en películas de contenido explícitamente violento o sexual. Cuando se hacen programas
para todos los públicos se está diciendo que los programas van a ser vistos tanto por niños
como por adultos y, por ello, se muestran comportamientos adultos pero no conflictivos. Si el
niño no entendiese el contenido de lo que se expone en ese programa, tampoco se sentiría
perturbado en su desarrollo porque se trata de cuidar este detalle. En este tipo de programas
puede haber violencia pero en cantidades mínimas y normalmente en un tono paródico o
humorístico

Un programa atiende a la clasificación de mayores de siete años cuando se describen


comportamientos que puedan crear desconcierto en el menor, cuando se exponen valores
como la intolerancia o actitudes contrarias a los derechos humanos, la igualdad y el medio
ambiente de una manera no justificada, y cuando se muestran drogas o consumo de ellas sin
ninguna justificación o intención pedagógica. Puede haber un uso de la violencia verbal o física
pero siempre en una clave de humor o siempre con alguna justificación. En temáticas
conflictivas hay que tener en cuenta si los contenidos aluden a la caricatura o a los dibujos
animados que restarían miedo o angustia en el caso de ser estos valores expuestos en los
programas. Una película donde aparezca un exorcismo, un vampirismo o cualquier fenómeno
paranormal podría afectar al niño.

Si el programa tiene la clasificación no recomendada para menores de trece años quiere decir
que es la etapa donde el niño se encuentra en la pre-adolescencia y por ello se le deben
mostrar las drogas, el tabaco, la anorexia y temas fáciles de ser tomados por los menores, de
una manera crítica. Nunca se utilizará uno de estos temas sin intención crítica. También es una
edad donde la intolerancia, la discriminación… están a la orden del día y por ello, hay que
exponer estos temas con una intención crítica también. Por otra parte, el uso de la violencia no
podrá ser justificado. Solo los “malos” de la historia podrán ejercerla y no de una manera
brutal. Un personaje “positivo” no podrá utilizarla en ningún caso, a no ser que sea en defensa
propia. Se valorarán también los comportamientos de castigo ante quien ha utilizado la
violencia. Tampoco podrán utilizarse los conflictos emocionales graves como la violencia, el
maltrato doméstico, la venganza…sin una actitud moralizante o injustificada. El miedo deberá
siempre ser atenuado con situaciones humorísticas. Tampoco deberá haber conceptos que
atenten contra la religión, la cultura o la ideología política y social de una persona.

Una cuestión importante es que la programación infantil ha desaparecido de la programación


de grandes cadenas de lunes a viernes. Solamente permanece en La 2 que es la cadena
nacional que tiene un mayor número de programación adecuada para el público infantil. En las
cadenas autonómicas como Canal Sur 2 se mantiene también un número elevado para un
perfil infantil. Un análisis del año 2003 indica que el 8,3% de las cadenas generalistas emiten
programación infantil, un porcentaje bastante bajo. Para solucionar este inconveniente los
especialistas en el tema han decidido promover mensajes positivos y diseñar programas
importantes para los niños que ofrezcan seguridad en los padres acerca de lo que ven sus hijos
como por ejemplo contenidos que fomenten la creatividad y la imaginación tipo “Art Attack”.

La televisión tiene influencias tanto positivas como negativas en los niños, por esto es
importante analizar estas influencias y sus efectos para así saber cuáles son los efectos
negativos e intentar socorrerlos y también los positivos para intentar fomentarlo. Este
medio ha modificado profundamente las costumbres y los hábitos y ésta modificación es más
significativa para la edad infantil. Es un poderoso avance tecnológico y oponerse a ella es ser
retrógrado. Este medio no es malo en sí, más bien el uso que se hace de éste. En estos
tiempos los especialistas hablan del mal uso que se está haciendo de la televisión por parte de
los niños y de las familias. Básicamente se trata de no considerarla más como un medio
inofensivo de entretenimiento, de controlar muy específicamente cuanto tiempo ve el niño la
pantalla, y sobre todo a adecuar lo que ve el niño a su edad.

La mayoría de los niños en el mundo, según un estudio de la UNESCO pasan un promedio de


3-4 horas diarias viendo televisión. Es decir que pasan 1.500 horas por año frente al televisor,
y apenas 800 horas en la escuela. Cuando lo que necesitan a esa edad es salir a la calle,
rodearse de sus amigos, leer, jugar en el parque y hablar, en definitiva, interactuar con el
mundo. De esta forma la televisión se ha convertido en una influencia muy poderosa en la
creación de valores en la persona, en la formación del carácter y en la conducta de los niños y
adolescentes. Numerosos estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños
y adolescentes, han encontrado que los menores pueden volverse “inmunes” al horror de la
violencia. Los niños son perfectos imitadores, desde la infancia ya copian expresiones faciales
de sus padres o personas más cercanas. Y el problema surge cuando un niño menor de 7 años
es incapaz de separar la fantasía de la realidad. Se debe saber que el lenguaje oral es abstracto
mientras que el de la imagen es concreto. El lenguaje se va eliminando del cerebro o no se
presta atención porque la atracción por la imagen es más fuerte y de ahí que muchos
adolescentes tengan problemas en el lenguaje oral. Detrás de todo programa hay valores,
creencias, actitudes que, al ser vistos por un número masivo de niños adolescentes crean
moda. Según el psicólogo Alejando Clausell Edo, está demostrado que un excesivo número de
horas ante el televisor genera pasotismo e influye negativamente en el rendimiento escolar.
Hay un paralelismo entre el tiempo pasado viendo la televisión y la caída del rendimiento
académico, ya que habría un declive en la capacidad de atención y distraimiento en la hora de
estudio, que afecta a la desconcentración. La televisión impide que los niños puedan tener un
tiempo de estudio diario serio y pausado. El fracaso escolar es debido a la falta o la poca
concentración, las dificultades a la hora de memorizar los contenidos, el nerviosismo y la
agitación o nerviosismo de los niños unido al permanente contacto de los niños con la
televisión mientras hacen sus deberes. La televisión desvaloriza la lectura y estimula el
aprendizaje solo por la imagen audiovisual, despreciando así todo lo que es el razonamiento, y
empujando a que los niños rechacen cualquier forma de disciplina, de esfuerzo y de iniciativa
propia o personal.

Según la American Academy of Pediatrics, un niño estadounidense pasa de promedio unas


cuatro horas al día delante del receptor de televisión, tiempo que sobrepasa a lo que la
Academia recomienda, que no sería más de una o dos horas por día.

Un estudio realizado por la Universidad de Otago, en Dunedin, Nueva Zelanda, y publicado por
la revista llamada “Archives of pediatrics & Adolescent Medicine”, revela que los niños que ven
más la televisión en su infancia son más propensos a abandonar los estudios o no finalizar la
educación en la universidad. Según los investigadores, los resultados de este estudio indicaron
que, dedicar más tiempo en la infancia y adolescencia, están asociados con un nivel menor de
logros en la preparación educativa. Como indica otro estudio realizado en España por varios
autores, como Francisco Javier Barbancho, Francisco Tirano Altamirano, entre otros, los niños
de los países occidentales industrializados dedican más tiempo a estar delante de un televisor
que a realizar cualquier otra actividad. Varias publicaciones tanto nacionales como
internacionales evidencian que la televisión favorece el sedentarismo.
La televisión también disminuye la comprensión de la lectura en los niños como demuestra
otra investigación llevada a cabo por la universidad alemana de Würzburg que la llevó a cabo
durante 4 años. Los autores fueron Marco Ennemoser y Wolfgang Schneider examinaron a
más de 350 niños de 4 a 8 años, concluyeron que el exceso de televisión tiene una nefasta
incidencia en la incapacidad de los menores a la hora de comprender lo que están leyendo y
posteriormente, esto afecta a su rendimiento académico. Los investigadores dividieron a los
niños en tres grupos: los altos consumidores de televisión, que veían una media de 117
minutos diarios, los espectadores medios, que dedicaban a la TV unos 69 minutos al día como
media y los bajos, que consumían sólo 35 minutos al día. A todos ellos se les aplicó un examen
de lectura al inicio de la investigación y otro al cabo de los cuatro años. Los menores de 4 a 6
años de edad y que eran altos consumidores lograron 24 puntos en el primer test, resultado
que decayó aún más después del período estudiado: tras cuatro años, su rendimiento se
situaba en 29 puntos.

En la medida que se elevan las horas frente a la pantalla, los niños pierden capacidad de
atención y de concentración. “La televisión no estimula el desarrollo de áreas del cerebro,
como el lóbulo frontal, donde radican el lenguaje, la interacción social, la concentración,
deducción y atención. Como no se estimulan esas áreas terminan atrofiándose”, explica
Valeria Rojas, presidenta del Comité de Medios y Salud Infantojuvenil de la Sociedad Chilena
de Pediatría.

No hay estimulación porque la televisión tiene un lenguaje bastante básico y simple: para
comprender una conversación cotidiana en la pantalla, el espectador necesita conocer sólo
6.000 palabras, sin embargo para entender un libro son necesarias al menos 66.000 palabras.
Además, la televisión implica una actitud pasiva, es decir, el televidente atiende a múltiples
códigos e imágenes sin participar activamente en su procesamiento, como si se lo dieran todo
hecho para que no se preocupe en pensar ni en razonar.

Otro dato preocupante es el observado en otro estudio llevado a cabo con más de 1.700 niños
de unos seis años de edad. En estos escolares se evaluó su capacidad de comprensión en
lectura y en matemáticas, al mismo tiempo que se comprobó las horas que habían pasado
frente a la televisión antes de los tres años y hasta los cinco años. Lo que se descubrió fue que
ver la televisión antes de los tres años se relaciona con peores resultados cognitivos a los seis y
siete años. Sin embargo, cuando se ve la televisión entre los tres y cinco años se relaciona con
un efecto más beneficioso, al menos en los resultados de las pruebas de lectura y de memoria
a corto plazo. Programas como “Barrio Sésamo” que tienen contenidos dirigidos
especialmente a esta edad, poseen un efecto positivo para estos menores.

Casi todas las investigaciones realizadas en este ámbito concluyen que ver la televisión antes
de los tres años, o tener un televisor en el dormitorio del niño, empeora el rendimiento escolar
durante la edad infantil. Sin embargo, cuando se seleccionan los programas educativos en
función de la edad de los niños, éstos pueden mejorar su desarrollo cognitivo.

SUGERENCIAS PARA ENSEÑAR A VER LA TELEVISIÓN CORRECTAMENTE

Las indicaciones que se han publicado sobre este tema hasta ahora, son muchas. En la guía
infantil para padres se recogen algunas de las recomendaciones que se dieron en la
conferencia “Televisión: ¿Instruye o Destruye?” por Joaquín Arozamena, para educar a los
niños a ver la televisión. Estos consejos están, sobre todo dirigidas a los padres, ya que son el
grupo más importante en la educación de los niños. Las recomendaciones son las siguientes:

-Los padres deben tomar conciencia de los contenidos de televisión que pueden ser
inadecuados para los niños, y asumir la responsabilidad de elegir los más idóneos para cada
edad. No solo debe ser una función de la cadena calificar por edades sus contenidos sino que
esta función debe estar compartida por los padres. Ya que, en muchos casos, los contenidos o
programas pueden estar mal calificados o situados en una franja horaria inadecuada.

-Es importante ver la televisión con los hijos, y aprovechar este momento para crear una
comunicación familiar en torno a los programas y sus contenidos. Crear una especie de debate
o dialogo sobre lo bueno y malo del programa o contenido que se esta visionando. Esto sirve
para enseñar al niño a tener una capacidad crítica con la información y contenidos que se le
suministran a través de la televisión. De esta forma, el niño cuando sea adulto tendrá el
conocimiento necesario para valorar y diferenciar, lo que nos enriquece y nos educa de la
televisión, y lo que nos perjudica.

-Es conveniente explicar al niño la diferencia entre realidad y ficción, vincular los actos a las
consecuencias, y contrarrestar todo aquello que atente contra valores elementales. Esto
ayudará a que el niño no pierda sus valores, su ética. En la actualidad, es normal ver en la
televisión a multitud de gente que se vende, que cambia sus valores, su manera ser o pensar,
solo por salir en pantalla. Gente que ocupa un lugar en un plató sin ser periodista o
comunicador. Personas que se enriquecen fácilmente, perdiendo toda ética profesional y
moral. Por lo tanto, todo esto puede afectar al niño, ya que este puede tener una visión
equivocada. Por ejemplo, puede pensar para que voy a estudiar si solo con decir que he tenido
una relación con X famoso/a puedo conseguir dinero.

-Los padres deben controlar el tiempo que los niños ven la televisión, y ser un referente para
ellos. Deben dar ejemplo y mantener un horario no solo para sus hijos sino también para ellos.
Según una encuesta del CIS, los niños entre 4 y 12 años pasan al año 960 horas en el colegio,
las mismas que ante el televisor.

-A veces, no sólo puede ser contraproducente lo que ven los niños, sino lo que ven los niños
que ven los padres. Consumir televisión de manera ilimitada y sin críticas, no es el mejor
ejemplo. Como hemos apuntado anteriormente, los padres deben dar ejemplo ya que sus
conductas y acciones casi siempre son imitadas por lo hijos. No es aconsejable ver la televisión
sin un control, sobre todo en presencia de los hijos.

-Es necesario que padres y profesores conozcan la programación y mantengan una actitud
crítica respecto a los programas que promueven estereotipos y modelos sociales inadecuados
para los más jóvenes. Aquí debemos implicar a los profesores ya que pasan mucho tiempo con
lo niños, y son, también, una base importante en su educación. Por ejemplo, en la mayoría de
los casos la televisión promueve estereotipos como es el caso de los inmigrantes o de los
gitanos. Deben intentar que esto no llegue a los niños, que no recojan ese concepto o
estereotipo y lo tomen como válido. En la actualidad, el Ministerio de Educación esta
tomando medidas con respecto a la educación de los niños en relación a la televisión. Por ello,
ha incluido en el nuevo plan de la LOE, el tratamiento de la información como uno de los
aspectos importantes dentro de esta política en la educación.
-La televisión no es madre ni niñera; se debe evitar la tentación de acudir a ella como única
forma de entretenimiento o diversión. La televisión tiene que educar de forma positiva, tiene
que ser beneficiosa para el niño. Debemos evitar mandar al niño a ver la televisión, como
forma de distraerlo para nosotros descansar.

-Antes de encender la televisión, es importante saber lo que se va a ver, y no encenderla para


ver lo que hay, sin saber cuándo apagarla. Debemos evitar el zapping ya que esto no nos
aporta nada, tan solo nos salva vagamente del aburrimiento.

-Intentemos que la televisión no sea el centro del hogar; no debe ser la única que hable, sino
un lugar de encuentro y comunicación del entorno familiar. No debemos considerar la pantalla
de la televisión como la parte central de nuestras vidas. Se debe evitar el “embobamiento” y
sustituir el diálogo y la comunicación familiar por una pantalla. Es muy común que mientras
comemos o cenemos la televisión ocupe el centro en nuestras familias, dejándonos a todos
paralizados ante ella. No se habla, no se interrumpe, solo se escucha. Esta actitud debe ser
borrada de nuestras vidas. Los padres deben crear un ambiente de comunicación con sus hijos
y entre ellos. De esta forma, conoceremos más a nuestros hijos, sus problemas, sus
dificultades, inquietudes, opiniones, etc.

-Cuando los niños ven la televisión en su habitación, disminuye la capacidad de los padres para
supervisar los contenidos. Según el CIS, el 31,3% de los niños entre 4 y 12 años tienen televisor
en su dormitorio. El campo de las nuevas tecnologías y de la comunicación, es cada vez más
amplio y en la actualidad para casi imposible tener una sola televisión en nuestras casas. Lo
que convierte a los niños en victimas o beneficiarios de esto. Cada vez, los niños se familiarizan
antes con los medios, por lo que disponen de televisión en su habitación. Esto hace que los
padres no puedan saber que ven sus hijos ni durante cuanto tiempo. Es imposible saber si sus
hijos respetan los horarios para menores o si ven contenidos inadecuados.

-Los niños deben aprender a ver la publicidad. Son los padres y los educadores los que deben
enseñar a los más jóvenes la realidad del mundo comercial. La publicidad es ficción en cierta
medida por lo que los padres deben enseñar a sus hijos a ver adecuadamente los contenidos
publicitarios. Deben enseñarles los valores que se manejan en ese mundo, al igual que la ley de
oferta – demanda o la necesidad de las empresas por vender. Los niños deben adquirir un
conocimiento crítico.

-La televisión no debe utilizarse nunca como premio o castigo. Al hacerlo, la convertimos en
regulador de la vida familiar y transmitimos al niño una idea equivocada sobre su verdadera
entidad o función.

-Los niños tienen que dormir. La televisión no debe interferir en los horarios de sueño de
nuestros hijos en los que, además, se concentran los contenidos menos indicados. Se debe
respetar la franja horaria establecida por las cadenas para transmitir horario infantil. Una vez
terminada esa franja horaria es misión de los padres supervisar o controlar que sus hijos no
visionen la televisión durante esas horas.

Además, también podemos encontrar una serie de parámetros que debemos seguir para ver la
televisión.

-Aprovechar sus posibilidades de comunicación y socialización, en la familia y en la escuela. La


televisión educa no solo entretiene, y debemos aprovechar su poder global para transmitir
valores y conocimiento.

-Las instituciones se deberían de dotar de organismos de vigilancia y control de la formativa


existente sobre televisión. Debería haber sanciones para aquellas cadenas que no cumplen con
la normativa.

-Deberíamos ser capaces de seleccionar los contenidos de acuerdo a nuestros intereses y


valores.

Pero no solo se cuenta con estas recomendaciones, sino también podemos destacar a nivel
internacional, FEDEPADRE una asociación que reúne a 150 familias chilenas, la cual ha
redactado una serie de posibles consejos sobre la educación de los niños respecto a la
televisión:

1. Los padres debemos enseñar a nuestros hijos, tanto a ver espacios televisivos
enriquecedores, como a no ver aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan
afectarlos en su desarrollo integral como personas. Si los padres no enseñamos a ver televisión
a nuestros hijos, ¿quién lo hará por nosotros?

2. Podemos enseñar a los hijos a que no hay que “ver televisión”, sino que ver programas de
televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los
habilitará para ver aquello que nos conviene visionar y lo que no. Debemos preguntar a
nuestros hijos ¿Qué programa quieren ver?, en lugar de ¿Quieren ver televisión? No olvidemos
que la televisión utilizada con el criterio de ayudar a la educación de los hijos puede ser una
herramienta muy eficaz.

3. Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, es preciso evitar tener
prendida la televisión cuando no hay nadie viendo un programa determinado. Siempre es
positivo preguntarse: ¿Es necesario que en este momento esté prendido el televisor? Cuantas
veces la televisión permanece horas funcionando sin que nadie esté realmente viendo un
programa determinado. Si la apagamos, cuando no es necesario que esté prendida, no solo
ahorramos energía y dinero, sino que lo más importante, ganamos silencio y tiempo para
nosotros mismos y para la familia. 4. El “zapping”, o la costumbre de cambiar
permanentemente de canal de televisión, son contrarios al criterio de selección que debemos
desarrollar en nuestros hijos. Es conveniente enseñar que todos tienen derecho a opinión, y
que la selección del programa no es monopolio del mayor, el más fuerte o el dueño de la
televisión, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de cada uno de los
miembros de la familia.

5. No es conveniente que nuestros hijos tengan un aparato de televisión en su habitación. Esta


costumbre incentiva el aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a la televisión y es
contrario a la vida de familia. No fomenta el desarrollo de los niños, la comunicación y la
interrelación con otros niños. Impide el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su
creatividad y afecta inevitablemente la convivencia familiar.
6. Es siempre conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión.
Nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o
estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos queda? ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que
tenemos sólo a la televisión? Donde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la
imaginación y la convivencia familiar.

7. La capacidad de imitación que tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de


personajes reales y ejemplares, por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra
historia, personas destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia “héroes
imaginarios”, “monstruos”, o personajes inexistentes. De esta forma, pondremos a su alcance
las vidas de personas que merecen ser imitadas.

8. Los padres debemos tratar de acompañar a nuestros hijos a ver televisión. De esta forma
podremos conocer verdaderamente los contenidos de los programas para tener juicios más
apropiados al momento de emitir nuestra opinión sobre la televisión.

9. No conviene que los padres renunciemos a la posibilidad de que en la casa se vea siempre
buena televisión, teniendo presente que en la programación de la televisión, si buscamos,
podremos encontrar casi siempre buenos programas, y que nos corresponde a nosotros el
deber y la responsabilidad de ser los principales formadores de nuestros hijos.

10. La experiencia demuestra que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el
programa que se les antoje, sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado
que todos los programas llamados infantiles o de dibujos animados tienen un contenido
adecuado para su edad. Por ejemplo, en Hamas Tv utilizan a niños junto a la figura de Mickey
Mouse para transmitir mensajes islamistas, violentos, que propagan la guerra y los ataques
terroristas con la excusa de morir por la religión. En este caso, podríamos pensar que es un
programa infantil ya que aparecen niños y una figura infantil como es Mickey Mouse, sin
embargo cuando vemos su contenido podemos comprobar que no es inofensivo ni infantil sino
todo lo contrario.

11 Los padres debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier
espacio que incluya sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo,
etcétera, no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean.
Para lograr esto, se pueden consultar las guías de calificación de la programación de la
televisión que se publican a instancias del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de la
Televisión, y en revistas especializadas de educación de los hijos, como por ejemplo “Hacer
Familia” o “Educar”.

12. Respetemos la señalización de los programas infantiles: – para todo niño; – para niños
mayores de 7 años; y para niños mayores de 12 años, establecida por los canales de televisión,
y difundida tanto por el Ministerio de Educación como por el Consejo Nacional de Televisión,
para el cuidado de los niños.

13. Hay que tener presente que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito
de la familia. Los padres deben explicar a sus hijos que los principios e ideales de los héroes o
heroínas de la televisión son difíciles de aplicar en la vida diaria, donde cada acción tiene un
coste y unas consecuencias positivas o negativas para ellos mismos.

14. Con imaginación y creatividad los padres de familia deben esforzarse en buscar
alternativas a la televisión, fomentando el deporte, las visitas a museos y parques naturales,
las sesiones de teatro, la proyección de videos, las conversaciones familiares, las prácticas de
acciones solidarias a favor de los demás, etcétera.

15. La “cultura de la imagen” debe llegar a los niños por medios que no sean exclusivamente la
televisión. Enseñándoles que fuera de la pantalla existen los paisajes, las puestas de sol, los
jardines, los museos y exposiciones, los libros, etcétera, que son infinitamente más bonitos y
reales que lo que puedan ver en la televisión.

16. Inevitablemente habrá contenidos televisivos contrarios a nuestros valores, que nos
parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos en
familia el análisis crítico del contenido de los programas de la televisión. Para eso,
acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que pueda
contener un determinado programa de televisión.

17. Las familias pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los
niños, que contengan temas variados y entretenidos. Fomentando el gusto por la cultura y el
entretenimiento en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo al
momento de ver televisión.

18. Algunos anuncios publicitarios pueden ser tan peligrosos como los malos programas de
televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a
nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia, algo muy
difícil ya que excesivo consumo. Debemos manejar de forma inteligente, la gran oferta de
bienes que existe en la televisión, viéndolo como algo positivo para educar a nuestros hijos en
un “consumo responsable”, basado en la satisfacción de las necesidades reales.

19. Los padres de familia, tenemos el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una
positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor y el
sexo les sea trasmitida a través de cualquier medio.

20. No podemos permitir que nuestros hijos vean televisión de mala calidad. Debemos evitar
que confundan realidad con ficción. Si dejamos que los niños vean programas inadecuados
nos hacemos cómplices de la transformación de los valores que le servirán de fundamento
para el resto de su vida.

21. Los padres de familia deben exigir una televisión de calidad, especialmente en horarios
infantiles. Las actitudes violentas, los hábitos y comportamientos antisociales, el uso
incorrecto del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la
discriminación de la mujer o su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la
vida humana, deben ser eliminados, especialmente de los espacios que tengan a los niños
como principales espectadores.
Medios masivos de comunicación y su influencia en la educación

Enviado por Carmen Castillo... en 2006, Junio 18 - 01:31

Autor:

 Carmen Castillo Barragán

Carmen Castillo Barragán Maestría en Educación Universidad Marista

INTRODUCCIÓN

Hablar de medios masivos de comunicación en la actualidad, lleva necesariamente a hablar de


educación, pues en la sociedad moderna los medios masivos ejercen gran influencia ya que
ofrecen a niños y jóvenes una educación informal que en ocasiones consideran más llamativa e
interesante que la obtenida en la escuela.

Los medios inciden más que nunca en la educación de las nuevas generaciones, moldean
gustos y tendencias en públicos de todas las edades e incluso influyen en la manera como el
individuo se relaciona consigo mismo, con sus semejantes y con el mundo.

Es por ello necesario que los educadores para apoyar a la institución educativa utilizando los
medios masivos de comunicación, sepan manejar la tecnología, que luchen por recuperar el
lenguaje oral y escrito, la expresión artística que en general se ha visto resentida, que
recuperen la expresión plástica y musical y sobre todo al incorporar los contenidos de la nueva
tecnología en la escuela, favorezcan una relectura crítica por parte del alumnado acerca de los
mensajes que les llegan habitualmente de los medios masivos de comunicación,
principalmente de la televisión o de la cultura audiovisual presente en los espacios de ocio de
los alumnos.

SOCIEDAD Y COMUNICACIÓN

Los medios masivos de comunicación en la sociedad de hoy muestran una creciente influencia
como formadores culturales, ya que determinan en gran medida nuestras ideas, hábitos y
costumbres. Actualmente es posible obtener grandes cantidades de información y noticias con
gran rapidez sin importar el momento en que surgieron.

“Los medios de comunicación masiva contribuyen en gran parte a fijar las maneras de
pensamiento de la sociedad; a establecer la agenda de los asuntos políticos, sociales y
económicos que se discuten; a crear o a destruir la reputación de una organización, persona o
grupo de personas; proporcionan información y elementos para que la persona o el público
construyan, ponderen y formen sus opiniones. Son en muchas ocasiones los intermediarios
entre

la sociedad y el poder político. Son un poder porque poseen los instrumentos y los
mecanismos que les dan la posibilidad de imponerse; que condicionan o pueden condicionar la
conducta de otros poderes, organizaciones o individuos con independencia de su voluntad y de
su resistencia”. (CARPIZO, 1999: 78)

No es necesario partir de una visión apocalíptica para valorar los efectos de los medios
masivos sobre la cultura contemporánea, sino que basta con ser realistas. Guste o no, los
medios inciden más que nunca en la educación de las nuevas generaciones, moldean gustos y
tendencias en públicos de todas las edades, construyen la agenda de los temas sobre los que
se discute a diario y hasta han cambiado las formas de gobernar y hacer política. Lo que
antaño pudo ser una verdad parcial, hoy tiene el tono de una verdad lisa y llana; los medios
masivos de comunicación se han vuelto más gravitantes en la formación cultural, en la manera
de cómo el individuo se relacione con el mundo y con sus semejantes, en los trajines
cotidianos del trabajo y la creación, y hasta en la intimidad de la vida cotidiana.

Hoy resulta inconcebible un mundo sin televisión, Internet, TV Cable, radio, prensa y cine,
mientras que un siglo atrás, excepción hecha del público devoto de periódicos y libros,
nuestros ancestros podían vivir con mayor facilidad el prescindir de los medios masivos. La
prensa gozaba de un público creciente, pero era concebible que las grandes mayorías vivieran
al margen de su influencia. La comunicación masiva pesaba menos en tanto reinaba la
comunicación interpersonal con sus baluartes en las tertulias familiares, el mercado del barrio,
los juegos de salón, los clubes sociales y los comités políticos, centros de una relación humana,
íntima, entrañable, que hoy evocamos con nostalgia, tal vez, como parte de un pasado casi
totalmente perdido.

Es innegable que los medios de comunicación, más allá del mayor o menor poder que se les
atribuye, han producido una revolución en el espectador. Y es que su presencia se prolonga en
los distintos espacios de la vida social cotidiana, ya que es en el cuerpo, en el rostro, en la
manera

de hablar, en lo que cantan, en lo que comen, en los patrones de belleza y de éxito donde la
cultura de masas se muestra presente a cada instante sobre todo en nuestros jóvenes.

Los medios acompañan los procesos de sociabilización, ofrecen referentes de conocimiento


muy importantes, imágenes del mundo exterior y de personajes que constituyen parámetros
de interpelación, modelos étnicos y sociales de éxito y fracaso, que interactúan con los que
vienen de su familia, el barrio o el entorno social inmediato.

Más aún, la diversidad cultural o los diferentes universos culturales de los jóvenes, guardan
estrecha relación con los patrones diferenciados de la vida y de relación con los medios. El
significado del hogar, de la vida de barrio, la relación entre los sexos y generacional, la
concepción del tiempo libre, por ejemplo, se dan de manera diversa en la vida de los jóvenes.
Se puede afirmar que los medios masivos han dejado de ser externos a los jóvenes y se han
incorporado a las experiencias personales, familiares y escolares, se han hecho parte de su
sociabilidad y han transformado, además, los modos de percepción.

“El término abarca todo el abanico de los medios modernos de comunicación social: televisión,
cine, video, radio, fotografía, publicidad, periódicos y revistas, música grabada, juegos de
ordenador e Internet. Por textos mediáticos se han de entender los programas, filmes,
imágenes, lugares de la red, etc., que se transmiten a través de estas diversas formas de
comunicación. Al referirse a muchas de estas formas de comunicación se añade a menudo que
se trata de medios de comunicación , lo que implica que alcanzan a auditorios muy amplios,
aunque naturalmente algunos medios están pensados sólo para auditorios pequeños o
especializados. Y no existe razón alguna para que ciertas formas más tradicionales, como los
libros, no puedan considerarse , dado que también ellas nos ofrecen versiones o
representaciones del mundo”. (BUCKINGHAM, 2004: 20)

Indudablemente, los medios masivos de comunicación que tienen mayor influencia en la


actualidad y sobre todo en la educación son la Televisión y el Internet. La televisión, por ser el
medio de entretenimiento más difundido, juega un papel muy importante en la formación de
la conciencia, tanto individual como colectiva. Se responsabiliza a la televisión de los malos
actos de los niños, de la falta de concentración, de la adopción de valores equivocados, del
bajo rendimiento escolar.

“Por lo tanto, el problema no se encuentra en los cambios que la televisión produce en las
actitudes de los niños que la consumen, qué nuevas conductas adoptan éstos como efecto de
sus contenidos, o, a la inversa, cómo utilizar la televisión para educarlos mejor. Interesa más
bien hurgar, desentrañar, las diferentes condiciones sociales de existencia desde las cuales los
educandos perciben, aprecian, valoran, hacen suyos los mensajes
televisivos”. (CAFEIRO, 1997:150)

Si comparamos las actuales series de dibujos animados con las de hace treinta años, nos
sorprenderá sin duda el acelerado ritmo de las primeras, pero también su ironía e
intertextualidad, su compleja manera de jugar con la realidad y la fantasía.

“Pero los programas televisivos no se limitan a ser programas de televisión: son también
películas, discos, , cómics, juegos y juguetes de ordenador, por no hablar de camisetas,
carteles, envases de bocadillos, bebidas, álbumes, alimentos y otros muchos
productos”. (BUCKINGHAM,2004:20)

Por una parte, muchos opinan que la infancia, como se conoce, se encuentra moribunda o está
en trance de desaparecer, y que los medios son los principales responsables de este cambio.
Por otra parte, no faltan quienes opinan que los medios son en la actualidad una fuerza de
liberación para los niños y jóvenes: los medios están creando una nueva que se muestra más
abierta, más democrática y más consciente desde el punto de vista social que la generación de
sus padres.

“Esencialmente, Postman (BUCKINGHAM, 2004:20) sostiene que la concepción moderna de la


infancia fue una creación de los medios impresos; ahora bien, los nuevos medios, en particular
la televisión, están destruyéndola. Según Postman (BUCKINGHAM,2004:20) esto tiene que ver
en primer lugar con el acceso de los niños a la información. Mientras el proceso de
alfabetización a través de la lectura y la escritura exigía un largo aprendizaje, ahora no es
necesario aprender a leer o interpretar la televisión. Según él, la televisión es un : a través de
ella, los niños acceden cada vez más al conocimiento de los de la vida adulta –sexo, drogas,
violencia- que anteriormente les habrían resultado inaccesibles en virtud del código
especializado de la imprenta. En consecuencia, los niños se comportan cada vez más como
adultos, y exigen compartir los privilegios de los adultos”. (BUCKINGHAM, 2004:20)

“En la televisión está presente lo mejor y lo peor de nuestra sociedad: imágenes de ternura, de
solidaridad y de afecto humanos, frente a los más extremos exhibicionismos de violencia y
destrucción; hallazgos de conocimiento en sus detalles más preciosos, frente a estereotipos
sociales, y a menudo raciales insostenibles; propuestas informativas enmarcadas en la
serenidad y el compromiso de veracidad, frente a otras teñidas de amarillismo; programas
dedicados a rescatar lo mejor de los niños, en lo relativo a su percepción y creatividad, frente a
otros que literalmente los utilizan para llenar el espectáculo; relatos capaces de calar en la
condición humana, frente a otros plagados de estereotipos; modos serenos de comunicar,
frente a otros estridentes, plenos de neurosis; imágenes de una belleza sin límites, frente a
otras burdas, improvisadas sobre la marcha”. (PRIETO CASTILLO, 1999: 90)

En cuanto a Internet, hasta donde se tiene noticia, ninguno de los clásicos de la Ciencia Ficción,
ni de los futurólogos, ni de los científicos, comunicólogos o cineastas dedicados a imaginar el
futuro, previó la aparición de la tecnología que haría la última gran revolución del siglo XX:
Internet. Sin embargo, en poco más de diez años, se ha convertido en parte de la vida de
millones de personas alrededor de la Tierra y está cambiando el sentido de muchas de sus
actividades, la concepción del tiempo y la dimensión de su espacio. A esta red de redes se han
unido instituciones educativas, militares, comerciales, de gobierno y organizaciones no
lucrativas.

A través de Internet, los niños se pueden comunicar mucho más fácilmente entre sí y con los
adultos, sin tener que identificarse personalmente como niños. Y, como es lógico, la privacidad
y el anonimato que ofrece Internet, facilitan especialmente la difusión y la venta de material
no apto para su edad. Esta situación ha tenido ya algunas consecuencias: por una parte, cada
vez son más las voces que claman por una regulación y un control más estricto de los medios;
por otra parte, se pretende dar con una , en forma de

que impidan el acceso de los niños al material considerado indeseable para ellos.

En cuanto a estos dos medios de comunicación masiva mencionados, el periodista y asesor


mediático norteamericano Don Tapscott, establece una oposición directa entre la televisión e
Internet. Señala que “mientras la televisión se interpreta como un medio pasivo, la Red en
cambio se ve como un medio activo; la televisión a sus usuarios, mientras que la Red despierta
su inteligencia; la televisión transmite una visión particular del mundo, mientras que la Red es
democrática e interactiva; la televisión aísla, mientras que la Red crea comunidades; etc.
Exactamente como la televisión es la antítesis de la Red, la es la antítesis de la . Los
navegadores de Internet están : son atrevidos, independientes, analíticos, creativos, curiosos,
respetuosos con la diversidad, socialmente conscientes, orientados globalmente, y todo ello, a
lo que parece, en virtud de su relación intuitiva con la tecnología”. (BUCKINGHAM, 2004:48)

Es indudable que la educación formal tienen en esos medios a un poderoso auxiliar repleto de
promesas. Pero junto con esas posibilidades, los nuevos instrumentos apartan a los jóvenes de
otros procedimientos formativos, la serenidad de la lectura por ejemplo, al tiempo que
producen una riesgosa simplificación del lenguaje y una tendencia a confundir la información
con el conocimiento. Es indudable entonces la influencia que la tecnología de la comunicación
tiene en

el área de la educación pues si recordamos “desde la invención de la imprenta y con ello el


libro, la tecnología hizo su entrada en la educación ya que apoyaba el proceso enseñanza-
aprendizaje. Posteriormente, entra también en el ámbito educativo la radio, la televisión y
finalmente el Internet”.(MALDONADO, 2001:21)

Por muchas razones la comunicación está, definitivamente, asociada a la educación. “Por una
parte, porque las modernas teorías educativas que se elaboran como respuesta a la crisis de la
institución escolar ponen de relieve la necesidad del intercambio comunicativo entre el
maestro y el alumno, entre la escuela y la realidad. Por otra, porque los medios de
comunicación y su soporte tecnológico, junto a las posibilidades de la informática, amplían las
posibilidades educativas. También porque el conocimiento de la realidad no proviene
exclusivamente del texto escrito y porque los más jóvenes se educan en mayor medida fuera
de la escuela. Sus referentes de conocimiento, sus imágenes, sus valores y sus expectativas
guardan relación cercana con la comunicación y sus mensajes”. (CAFEIRO, 1997: 150)

Sentado en su casa, frente al televisor, el joven puede recorrer diversos países del mundo,
gozar con la reproducción de una obra artística, escuchar una pieza musical clásica en el
aparato de radio portátil. El desarrollo de la comunicación audiovisual facilita una visión y un
conocimiento mucho más directo, las fuentes de información están mucho más diversificadas
y la intervención y participación posibilitadas por la tecnología son mayores y crecientes. Por
ello, la escuela no puede dar la espalda a estos hechos y, por el contrario, deberá dar cuenta,
explicar, ayudar a interpretar todo este conjunto de referentes que hoy los jóvenes manejan, a
fin de integrarlos, conocer los diferentes lenguajes y aprovecharlos.

“Si hoy en día la creatividad del educando se alimenta de visiones, ideas y valores de distinta
factura, la escuela tiene ante sí el reto de estimular nuevas formas de experimentación y
creación en los educandos, haciendo uso de los instrumentos técnicos y de las posibilidades
que la comunicación masiva aporta. Si la imagen tecnológica tiene en algunos casos la virtud
de captar aspectos que la imagen natural no permitía, se trata de dialogar con los escolares
acerca de las posibilidades de una y otra y volver al examen de la realidad para comprenderla
mejor. Tal es la función educativa”. (CAFEIRO, 1997:151)

Si la escuela se acerca a interpretar la realidad, de la cual la comunicación da cuenta parcial y


desordenadamente, se estará dando un paso decisivo. Si se comprende el lenguaje de la
comunicación y sus límites en la representación de la realidad y se lo utiliza para comparar lo
real y lo representado, caminaremos en el mismo sentido.

“Es urgente el desarrollo de competencias básicas que la escuela actualmente no proporciona.


La formación del ciudadano en la escuela requiere el desarrollo de aspectos esenciales –como
las capacidades de interpretar, ordenar, informar y poder comunicarse-. En ese sentido,
además, la formulación de estas políticas demanda no solamente la intervención de las
autoridades del sector educativo, sino un esfuerzo de la sociedad en su conjunto por concebir
y practicar una educación tendiente a elevar la calidad de la enseñanza y los niveles de
participación y experimentación del educando. Por otra parte, no podemos dejar de
mencionar que la escuela, en medio de su ambigüedad y de la violencia simbólica de la cual es
responsable, es un factor de modernización, de ilusión de progreso y de planteamiento de
expectativas sumamente importante. A pesar de ello, no logra desarrollar una propuesta
educativa que integre y recoja lo que ocurre en la realidad actual, que tome en consideración
la variedad de referentes que los escolares tienen por fuera de ella”. (CAFEIRO, 1997: 152-153)

Educar más allá de las jerarquías y categorías intelectuales tradicionales de conocimiento,


tomando en consideración una mirada mucho más amplia a todos los referentes que hoy
tenemos y a los medios de los que se dispone, resulta una apuesta y un reto. Se está ante un
cambio perceptivo muy claro, que es histórico, pero que deberá venir acompañado de una
actitud y comprensión diferentes por parte de quienes se ocupan de la educación.

Lorenzo Vilches señala: “los medios de comunicación tienden a desarrollar competencias


adecuadas de procesos mentales especializados que facilitan una labor de aprendizaje a través
de ellos y añade que parte de la cultura de los jóvenes de hoy está atravesada por las ventanas
al mundo abiertas por los medios masivos de comunicación y que existe una “cultura
audiovisual” que forma parte del modo de mirar y sentir de nuestros tiempos y que la escuela
tiene que dar cuenta de esto y la pedagogía de la comunicación puede incorporar a la
enseñanza elementos que tomen en consideración la diversidad de modos de comprensión y
expresión, más aún, anota que la televisión en su conjunto discursivo y social, más allá de su
función artística o electrodoméstica, funciona como un mapa enciclopédico donde el
espectador puede encontrar reflejado y transformado un mundo real o imaginario, y finaliza
diciendo que la televisión, por sus enormes recursos intertextuales, representa un medio
privilegiado de aprendizaje no formal”. (CAFEIRO, 1997;156)

“Si se quiere que los alumnos sigan asistiendo a la educación formal y sea para ellos
interesante y llamativa, se debe salir del esquema de la institución cerrada sobre sí misma y
apoyada sólo en textos y en la palabra del maestro”. (VALDERRAMA, SIGLO DEL HOMBRE
1999: 25)

Es por ello necesario que los educadores para apoyar a la institución educativa utilizando los
medios de comunicación, sepan manejar la tecnología, que sean capaces de interactuar con los
alumnos, que estén dispuestos a recuperar las experiencias de niños y jóvenes, a salir del
contexto, a buscar en distintos horizontes tecnológicos, a favorecer la creación y positiva
utilización de los mismos, que sean capaces sobre todo de “recuperar el lenguaje oral y escrito,
la expresión artística que en general se ha visto resentida, que recuperen la expresión plástica
y musical, como formas de expresión prioritaria y sobre todo al incorporar los contenidos de la
nueva tecnología en la escuela, debe suponer un trabajo de aprendizaje de estos lenguajes
para favorecer una relectura crítica por parte del alumnado acerca de los mensajes que les
llegan

habitualmente de los medios masivos de comunicación, principalmente de la televisión o de la


cultura audiovisual presente en los espacios de ocio de nuestros alumnos”. (ARÁNEGA, 2001:
22)

Es indudable que tanto la educación formal o institucionalizada, como la educación informal,


educan al hombre, la primera con objetivos y métodos pedagógicos definidos y la segunda sin
una jerarquía normada en grados académicos y en donde el individuo asume su propia
responsabilidad en el aprendizaje.

Al ser tan diversificada y amplia la educación informal que se transmite a través de los medios
de comunicación, se dificulta su entendimiento y estudio, pero no por desconocerse su
mediación, debe ignorarse su valor educativo que rebasa en ocasiones a los sistemas
escolarizados.

El reto es que debe replantearse el papel de la escuela ante el entorno social y comunicativo y
reconocer abiertamente que ese entorno forma parte esencial de su quehacer profesional en
cuanto a que brinda saberes que son asimilados por los educandos. Se deberá por tanto,
aprovechar y utilizar cada vez más en la escuela, las nuevas tecnologías de comunicación como
la radio, la televisión, el Internet y multimedia ya disponibles de manera innovadora y evitar
hacer un uso meramente tradicional de estos instrumentos.

El reto fundamental que tienen los docentes en este nuevo escenario es desarrollar nuevas
competencias profesionales que les ayuden a utilizar la nueva tecnología como herramienta
valiosa que apoye efectivamente el proceso enseñanza – aprendizaje.
Resumiendo se puede decir que el término abarca todo el abanico de los medios modernos de
comunicación social: televisión, cine, video, radio, fotografía, publicidad, periódicos y revistas,
música grabada, juegos de ordenador e Internet.

Indudablemente, los medios masivos de comunicación que tiene mayor influencia en la


actualidad y sobre todo en la educación son la televisión y el Internet. La televisión por ser el
medio de entretenimiento más difundido, juega un papel importante en la formación de la
conciencia, tanto individual como colectiva. Se responsabiliza a la televisión de los malos actos
de los niños, de la falta de concentración, de la adopción de valores equivocados y del bajo
rendimiento escolar.

En cuanto a Internet en poco más de diez años, se ha convertido en parte de la vida de


millones de personas alrededor de la tierra y está cambiando el sentido de muchas de sus
actividades, la concepción del tiempo y la dimensión del espacio. A esta red de redes se han
unido instituciones educativas, militares, comerciales, de gobierno y organizaciones no
lucrativas.

CONCLUSIONES

Con todo lo dicho anteriormente se puede concluir que:

 Los medios masivos de comunicación contribuyen en gran parte a fijar las maneras de
pensamiento de la sociedad; determinan en gran medida ideas, hábitos y costumbres.
Hoy resulta inconcebible un mundo sin televisión, Internet, TV Cable, radio, prensa y
cine.

 En años pasados la comunicación masiva pesaba menos en tanto reinaba la


comunicación interpersonal con sus baluartes en las tertulias familiares, el mercado
del barrio, los juegos de salón, los clubes sociales y los comités políticos, centros de
una relación humana, íntima, entrañable, que hoy se evoca con nostalgia, tal vez,
como parte de un pasado casi totalmente perdido.

 Es urgente el desarrollo de competencias básicas que la escuela no proporciona.

 Se está ante un cambio perceptivo que es histórico, pero que deberá venir
acompañado de una actitud y comprensión diferentes por parte de quienes se ocupan
de la educación.

 Si se quiere que los alumnos sigan asistiendo a la educación formal y sea para ello
interesante y llamativa se debe salir del esquema de la institución cerrada sobre sí
misma y apoyada sólo en textos y en la palabra del maestro.

 El reto fundamental que tienen los docentes en este nuevo escenario es desarrollar
nuevas competencias profesionales que les ayuden a utilizar la nueva tecnología como
herramienta valiosa que apoye efectivamente el proceso enseñanza-aprendizaje.

BIBLIOGRAFÍA

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política y la ética, en Boletín Mexicano de Derecho Compartido. Nueva serie, Año XXXII, No. 96,
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ARÁNEGA, Susana, Joan Doménech. 2001. La Educación Primaria, Retos, Dilemas y


Propuestas. Editorial Graó, de IRIF, S.L., Barcelona. Primera Edición. Páginas 197.

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