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RED MUQUI NO SUSCRIBIÓ VISION MINERA 2030:

POR NO INVOLUCRAR A LOS AFECTADOS EN SU CONSTRUCCIÓN Y MANTENER LA


DEPENDENCIA DE LA ECONOMÍA EN LA MINERÍA
El gobierno del señor Martín Vizcarra a través del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), con financiamiento
del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y con la facilitación de GERENS, inició a mediados del año
2018 un proceso de construcción de "una visión de la minería en Perú al 2030", a través de la conformación
de un "Grupo de Alto Nivel (GAN)” conformado por empresas, entidades del Estado y algunos representantes
de sociedad civil, en un proceso de “Diálogo Multiactor", que en la práctica ha sido llamado “RIMAY - Centro
de Convergencia y Buenas Prácticas Minero Energéticas”.
RED MUQUI, que en principio no fue invitada a éste proceso, planteó su inquietud al respecto al MINEM,
pues en 15 años de existencia nuestra red ha sido referente nacional con sus propuestas sobre minería,
ambiente y comunidades. Finalmente, fuimos integrados al proceso a fines del mes de setiembre del 2018.
Ya en el espacio, hemos sido críticos con su metodología y formalidad, fundamentalmente por la no
participación de comunidades, poblaciones y organizaciones sociales que habitan en zonas con actividad
minera o en riesgo de serlo, pues consideramos es fundamental para iniciar la construcción de una agenda,
que se realice un diagnóstico de la realidad, con la participación de todos los actores debidamente
representados, y no sólo convocados a dedo, sobre todo de las mismas poblaciones afectadas, para luego
sobre ello plantear como se puede actuar.
Un análisis de la realidad hubiera considerado también los impactos ambientales, sociales, culturales y de
salud que la minería ha generado en el tiempo y que a la fecha se mantienen, y como revertirlos; pero si bien
debemos decir hay avances, en gran medida no son parte ni de la “memoria viva” ni de su “resumen
ejecutivo” que son los insumos del proceso.
Aún permanecen las “heridas abiertas” en las peruanas y peruanos que han sufrido y sufren los impactos de
la minería, y por ello, sin constatar primero sus demandas, preocupaciones y exigencias, y peor aún sin contar
con su participación en un proceso de construcción de agenda, no es viable definirla, pues ellas y ellos no la
sentirán suya, sino que la sentirán impuesta como históricamente siempre ha sucedido con la minería en el
país.
La mayor parte de las personas que habitan en zonas mineras (o en riesgo), sienten que han cambiado las
normas y políticas de Estado pero para eliminar garantías a sus derechos a la tierra y al territorio, a un
ambiente adecuado y equilibrado, a la participación efectiva y la consulta previa, y fundamentalmente a
decidir su desarrollo, afectando su identidad y el derecho a la autodeterminación. En esa perspectiva, la
premisa de la visión minera al 2030 sigue siendo mantener la dependencia de nuestra economía de la
minería, y por ello la cartera de proyectos mineros debe desarrollarse en su integridad, y debe lograrse que
todo el entorno sea favorable, sin considerar que es facultad de las comunidades o poblaciones propietarias o
posesionarias ancestrales de sus tierras, el no estar de acuerdo con la actividad minera.
Sentimos que el Estado esquiva o calla los planteamientos de las personas afectadas para facilitar el
crecimiento del sector minero. Por todo ello lamentamos que los documentos de “consenso” del GAN se
hayan planteado en función de supuestos y no de situaciones concretas planteadas por los afectados o en
riesgo de serlo por la minería. No se puede dar como explicación para no hacerlo, como se ha dicho en el
espacio del GAN, el problema de la “representatividad” de las organizaciones sociales, porque de esa manera
ni antes ni después, ni en los procesos descentralizados que se plantean hacer sobre la base de un piloto
(que si funciona se realizarán otros en otras zonas), se le va a tener en cuenta en ésta agenda, y de hacerlo
reiteramos no la van a asumir como suya, mucho más en un contexto de conflictividad social permanente en
zonas de actividad minera en el país. Por ello es fundamental entender, que la participación de las
poblaciones afectadas (o en riesgo), es necesaria en cualquier diálogo que se puedan generar.
Si bien se ha avanzado en la “memoria viva” con aportes importantes, el resumen ejecutivo que será el
documento público, sólo incluye los temas de consenso, sin incluir temas centrales en la problemática minera.
Asimismo la facilitación del proceso del GAN ha tenido un sesgo favorecedor de la actividad minera (con
personas que impulsan proyectos mineros). Por todo ello, nos preocupa que la “visión minera al 2030” sea
utilizada para “fortalecer la aceptación social” de la minería, como lo señala al citarla la Política Nacional de
Competitividad y Productividad, por lo que el pasado 03 de enero dimos a conocer formalmente al MINEM
que no continuaríamos en el GAN, ni suscribiríamos su acuerdos.
En resumen Red Muqui no avala los acuerdos finales que son parte del resumen ejecutivo de la “visión
minera al 2030” que se hará pública por lo siguiente:
- Se mantiene la dependencia que tiene nuestra economía de la minería, en particular a nivel regional
con el canon, lo que hace que la actividad no se vea inserta en una propuesta integral de verdadera
“diversificación económica” junto con otras actividades con las que debe interactuar, y que en
muchos casos terminan siendo afectadas por los impactos que ocasiona la minería en especial en el
agua, y con ello impacta a su vez en actividades como la agricultura y ganadería. Consideramos que
debe haber un cambio disruptivo e integral en la economía, que debe darse desde la gente y con la
gente, donde las perspectivas de calidad de vida y bien común sean centrales en la economía.

- La invisibilización de los problemas de criminalización de la protesta social, privatización del uso de


la fuerza pública a través de los convenios de la Policía Nacional del Perú con empresas mineras, los
estados de emergencia preventivos, los impactos en el ambiente y la salud de las personas por la
presencia de metales tóxicos en zonas mineras, las corrupción generada por las “puertas giratorias”
en el sector minero formal e informal, la son una gran omisión, al igual que la necesidad de contar
con un Ordenamiento Territorial que sea vinculante, lo que no se ha considerado como tal en el
documento.

Nos preocupa que éste proceso de la Agenda Minera 2030 se esté realizando en paralelo, en un contexto en
que el gobierno acaba de dictar, entre otras normas que favorecen la actividad, el D.S N° 345-2018 “Política
Nacional de Competitividad y Productividad” (PNCP), donde hace referencia a la creación del Centro de
Convergencia y Buenas Prácticas Minero – Energéticas (Rimay), y a que está elaborando una “visión de la
minera en el Perú al 2030” que tiene como objetivo “que se contribuya a fortalecer la aceptación social de ésta
importante actividad” (por la minería).
Generar un ambiente de negocios y competitividad no puede realizarse a costa de la desregulación de los
estándares ambientales, ni de la imposición de una visión de desarrollo económico desde el gobierno central
hacia las comunidades y poblaciones. Lamentablemente, la PNCP tiene como objetivo seguir sosteniendo el
modelo económico extractivo y las rentas del empresariado a costa de los derechos humanos de la mayoría
de peruanos y peruanas, y por lo que vemos “la visión de la minería al 2030” sería funcional a ello, por lo que
levantamos nuestra voz de alerta con lo que se pretende hacer desde el gobierno y las empresas mineras.

Finalmente, RED MUQUI como colectivo que a través de sus instituciones miembro o directamente acompaña
a comunidades y poblaciones que habitan en zonas mineras en la defensa y promoción de sus derechos,
informa a la opinión pública que consideró en su momento no suscribir la “visión minera al 2030”, pues no
considera puntos de agenda centrales para la minería en el Perú, y que incluye planteamientos que no son
coherentes con nuestras propuestas planteadas en la Agenda Muqui 2018-2021
(https://es.scribd.com/document/396106674/Agenda-Muqui-2018-2021) y mucho menos que no ha tomado en
cuenta la participación de comunidades y poblaciones afectadas por la actividad minera en nuestro país, así
como los principios que priorizan el enfoque y respeto de derechos humanos y la diversificación económica no
dependiente de la minería, que plantean que la política económica de un país debe buscar el bienestar de
todas las personas por igual, no sólo el de las empresas.

Lima, 08 de febrero de 2019

RED MUQUI