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COMPENDIO DEL LIBRO:

LOS GRANDES PEDAGOGOS


JEAN CHÂTEAU

Maestría en Ciencias de la Educación


PLATÓN Y LA EDUCACIÓN

Platón fue un filósofo nacido en griego en el año 427 a.c. Platón participó
activamente en la enseñanza de la academia y escribió siempre en forma de
dialogo. Trabajo activamente en el a filosofía pedagógica.

Es uno de los primeros en proponer que la educación que debería ser


desarrollada de forma general. Su filosofía de educación es espiritual, donde la
educación que se imparte debe realizarse con profundo amor y respeto.

Según la metodología de platón; las matemáticas son aprehendidos por el


entendimiento, en cambio la justicia, la virtud, el valor, entre otras. Son
aprehendidos por la inteligencia. No se trata de formar sujetos cuya conciencia se
destine al registro en la memoria de datos provenientes de los sentidos, sino de
individuos capaces de reflexionar, de razonar, lo cual puede ser impedido por la
existencia de grandes volúmenes de información o por actividades que impliquen la
memorización. (Platón, 2017)

JUAN LUIS VIVES, PEDAGOGO DEL OCCIDENTE

Nación en Valencia, España, en 1942. Vives fue profesor humanista, que


encontró su expresión pedagógica en el extraordinario interés que puso en la
enseñanza de las lenguas, recomendó a los padres ya los maestros que estuvieran
atentos a lo que los niños pronunciaban lo hicieran correctamente de acuerdo a su
edad, fue el precursor de la enseñanza de la lengua materna.

Por otro lado, juan Luis vives fue precursor del método inductivo, el cual hasta
estos tiempos se emplean para llegar a conclusiones y resultados generales. La
inducción para vives, como método de investigación, aplicado especialmente a los
problemas psicológicos, hacen un verdadero precursor de la psicología actual,
pudiéndosele adjudicar, talvez, la consideración de padre de la psicología
pedagógica. Para conocer adecuadamente el proceso de aprendizaje de la persona.
(Vives, 2017)

También propuso que los docentes se reunieran cuatro veces al año para discutir
impresiones acerca de los aprendizajes de los alumnos.

LA PEDAGOGÍA DE LOS JESUITAS

Se formaron en una escuela religiosa extremadamente privada, tiempo después se


abrieron al público en general, lo que hoy conocemos como escuelas privadas de
carácter religioso.

La meta de los colegios jesuitas era la formación del alumno en las virtudes
y en las letras, o en la fe y en la ciencia, de modo a hacer el bien al prójimo,
comunicando a los otros todo lo que aprendió.

La educación jesuita entonces, desarrolla su pedagogía en los valores de


justicia, la solidaridad, y el servicio a los demás.

JUAN AMOS COMENIO

(1592-1670)

Nacido en 1592, de una familia perteneciente a la Unión de los Hermanos Moravos,


comunidad protestante, huérfano de padre y madre, Que a los doce años Juan
Amós Komenski ingresó en el gimnasio de Prerov, a los dieciséis años de edad.

Gracias a su entrega, se nivela de sus estudios, escribe Obras pedagógicas,


filosóficas y teológicas. en la pedagogía la instrucción y educación, para el autor se
debe ejercer el gran poder de la educación sobre el hombre y la sociedad, donde el
proceso de la adquisición, es el periodo de la Juventud, para lograr mayores
posibilidades de éxito.
Comenio, propone en su (didáctica Magna, cap. x, I). que el hombre puede
llegar a convertirse en el ser razonable que implica su destino. El método humano,
solo de esta manera puede alcanzar esta meta adquiriendo la comprensión de todo
cuanto lo rodea. Por todo esto COMENIO menciona que es el medio para
capacitarse, para servirse y para autogobernarse y servir a sus semejantes.
Mediante la (Didáctica Magna, cap. IV). (COMENIO J. A., 2017), los cuales llama
estas tres cualidades: erudición o conocimiento de todas las ciencias, artes y
lenguas; virtud o moral; religión o veneración que une al alma del hombre con el
eterno. Son las facultades del alma y sus cualidades.

1.- El intelecto: que, observa y distingue las cosas.

2.- La voluntad: que escoge entre lo útil y lo nocivo.

3.- Memoria: que acumula para lo futuro.

Pedagógico de Comenio: no tiene otro fin que el de suministrar el mejor medio de


desarrollar de manera racional las tres facultades y favorecer la evolución de manera
armónica, que las tres facultades y sus cualidades son totalmente inseparables. El
autor menciona que es importante desarrollar en los niños de manera crítica, estas tres
facultades, que primero los alumnos tendrán que observar de manera minuciosa las
cosas que le presentemos y posteriormente distinguirlas por su característica,
enseguida realizar la clasificación de lo bueno y lo malo, posteriormente va a
memorizar lo acumulado que le va a servir en su propia vida.

El aprendizaje debe ser sintáctico, de lo general a lo particular, de lo conocido


a lo desconocido, de lo simple a lo complejo

JOHN LOCKE

(1637-1704)

Filósofo Ingles, Originario de Somerset, procedente de una familia acomodada,


considerado como uno de los primeros empiristas británicos, sostenía que la mente
de una persona en el momento de nacer es como una hoja en blanco, a excepción de
la lógica y las matemáticas provienen de la experiencia impone el conocimiento.

Sobre el ensayo de Some Thoughts Concerming Education, (teoría educativa:


ensayo sobre el entendimiento humano), Locke, solo se interesaba por la educación
de la burguesía acomodada, y para los pobres, es decir para las clases obreras,
sugiere la creación de escuelas del trabajo, obligatorias a partir de los tres años de
edad, donde los niños serán alimentados, confeccionado sus propios trajes,
aprendiendo así un oficio útil, estudiaran solamente religión y moral, y desde su más
tierna infancia tomaran la costumbre de frecuentar regularmente la iglesia los días
domingos.

Este sistema de aprendizaje concluirá hasta los veintitrés años de edad., lo que
John Locke deseaba que la buena educación debía asegurar un espíritu bien
regulada, capaz de razonar, y un cuerpo bien dispuesto. (mente sana y cuerpo sano),
que estas son las condiciones necesarias y suficientes para la felicidad, porque la
mayor parte de los hombres “son buenos o malos, útiles o inútiles a la sociedad, según
la educación que han recibido. (LOCKE, 2017), la pedagogía de Locke no exige más
que virtudes prácticas. Recomienda la escuela de la vida.

Desde esta parte es importante distinguir, que el educador debe tener sumo
cuidado, para promover el progreso y libre expansión, de no sacrificar la inteligencia
a la formación del carácter y de inteligencia para la formación de la personalidad., para
promover una buena salud mediante la implementación de la educación física,
habituar la higiene, la alimentación.

Es decir, llevar todo esto en orden y que los niños aprendan a reconocer que
se come y se bebe para vivir; no se vive para comer o beber. De todo esto se debe
conceder suma atención a la formación del alma de los niños, a procurarles buenas
impresiones, a disponerlos que son “criaturas razonables” reconociendo sus propias
costumbres que se identifiquen como tales.
ROLLIN FORJA EL ESPÍRITU DE LA ENSEÑANZA SECUNDARIA

(1661-1745)

Nació en el año de 1661 en Paris, de familia de artesanos, obtuvo una beca de


interno en el colegio de los dieciocho, la austeridad de sus costumbres, le hizo
inclinarse hacia la teología. (FORJA, 2017), Rollin, introdujo la pedagogía del gusto:
efectúa la reestructuración o reforma de aprendizajes.

LA EDUCACIÓN RELIGIOSA, MORAL Y LITERARIA

 Rollin, acepta la hipótesis de la religión cristiana como la única que puede


conseguir una formación completa del niño.
 La moral, se sitúa más directamente en el plano pedagógico. Su educación
está dominada por el principio jansenista de un pecado original contra el que
es preciso luchador sin tregua.
 Importancia primordial de la educación literaria: que proporcionara la
sustancia necesaria para arraigar la virtud.

LAS DIVERSAS DISCIPLINAS EDUCATIVAS:

 La enseñanza dela lengua: define los métodos asimilarlas y un equilibrio


el latín, griego francés. (FORJA, 2017).
 El latín: lengua clásica, que sirva de transición entre el griego y el
francés. Se conserva en coordinación con el francés.
 El griego: que se comprendan los principales textos de la literatura
helénica, como una base de estudio.
 El francés: debe ser la base, alcanzar el nivel de una lengua de cultura.

LA HISTORIA Y LA FILOSOFÍA

Desarrollo y ahondamiento de los estudios históricos, y algunos propósitos


particulares.
JEAN-JACQUES ROUSSEAU O LA PEDAGOGÍA DE LA VOCACIÓN

(1712-1778)

Se ocupó en la filosofía de la educación. Su principal obra fue Emilio y considera


que es la sociedad la que hace un hombre y un ser inteligente de un animal estúpido
y limitado. Para él hay una gran diferencia entre el hombre natural que vive en
estado natural y el hombre natural que vive en el estado de la sociedad.

La meta de la educación es la reconstrucción de un hombre social, pero esta


se afectara de acuerdo con las leyes del orden y de la razón, que proceden de Dios,
según la naturaleza. La educación debe realizar una verdadera conversión, una
desnaturalización, consistirá en seguir a la naturaleza comprendida en el sentido
más amplio y más espiritual, esta debe comenzar desde el nacimiento, porque en
el primer momento de la vida es cuando debemos aprender a merecer a vivir y ser
el principio de la existencia de los deberes.

Para reformar la sociedad es preciso empezar no por el Estado sino por la


familia, en la infancia es donde se debe de buscar el remedio a los males y en
la pubertad es donde inicia la verdadera educación. Se debe diferenciar en base a
la edad y no educar a los niños como hombres, sino como niños, así mismo como
docentes debemos de estudiar a los alumnos para conocerlos, pues el niño no ve
al mundo como los adultos, buscar en todo momento la felicidad que es la
satisfacción de sí mismo.

Debemos de retrasar todo pero preparando las herramientas para el futuro, para
que el alumno descubra y aprenda por necesidad o interés con una liberta regulada,
no se debe de castigar, sino que se tenga la conciencia de lo que pasara por la mala
acción.

En la escuela se obliga a aprender y por eso los alumnos odian los libros porque
se les obliga a leerlos y no a descubrirlos, debemos enseñarles a que aprenda
cuando lo necesiten, no dar clases verbales siempre deben de ver lo que se le dice
y se aprende por la experiencia.
A los 15 años se llega a la razón, ya con los instrumentos necesarios para vencer
los obstáculos con que va a tropezar en los terrenos de lo moral y lo social.

Los 3 postulados del sistema son:

1. La naturaleza es buena, porque es de origen divino.


2. La sociedad actual es mala.
3. La libertad es la obediencia absoluta a la ley de la ciudad ideal. (Rousseau,
2017)

HEINRICH PESTALOZZI

(1746-1827)

Es el único conocido en los cinco continentes que ha legado a la grandeza mítica


de un Beethoven: el genio pedagógico, es considerado comúnmente como el
reformador o el promotor de la escuela popular.

Considera que la educación debe hacer del hombre algo completamente


distinto de lo que es por naturaleza, cree que es la familia la única de todas las
potencias informadoras cuya bendición no es posible reemplazar por nada, porque
solamente gracias a esta educación fundamental y a la de la escuela, le parecía ya
capacitado el niño para recibir la enseñanza de la vida, esa educación progresiva,
al contacto de los hombres y de las cosas, sobre todo por la virtud del trabajo
cotidiano.

La educación escolar es un complemento de la educación doméstica y una


preparación para la educación que la vida procura. Debemos ocuparnos tanto de la
cabeza como del corazón de los niños, así mismo, se debe de tomar en cuenta el
ambiente donde se desarrolla y que le permita que el niño se desenvuelva con
plenitud. Fundaba toda la educación en el respeto y el amor entre alumno-maestro
y viceversa. (Pestalozzi, 2017)
WILHELM VON HUMBOLDT

(1767-1835)

Fue un político, filósofo y lingüista, hermano menor del naturalista Alexander Von
Humboldt, su obra principal publicada después de su muerte, ha hecho de él el
fundador de la lingüística comparada, que se funda en la historia de las ideas. No
existe una obra pedagógica suya, en el sentido estricto de la palabra, lo mismo que
no ejerció nunca la función docente, sin embargo, toda su obra literaria ostenta el
signo de la pedagogía: está completamente dominada por el problema de la
formación del hombre.

Considera el hombre como un todo donde la cultura y la historia están ligadas a


su trasformación. El espíritu de cada nación y de cada época se encarna en la
lengua, por una parte esta trasmite un conjunto determinado de categorías y de
símbolos anterior a los individuos que se desarrollan en el marco de un espíritu
nacional, el individuo se hace hombre por medio del espíritu de la lengua y del genio
de la nación.

Se debe formar al hombre de acuerdo a las necesidades de la naturaleza y


buscar una formación precoz de acuerdo a la vida cívica en el seno de la cual los
jóvenes deberían más tarde hacerse útiles y ganarse los medios de subsistir. Opuso
el principio humanístico al pragmático. Confió al Estado el cuidado de toda la
enseñanza, entendiéndose que este debería suscitar la colaboración activa de los
consejos.

De acuerdo a sus principios la formación general se divide en 3 fases: la


enseñanza elemental, la escuela erudita y la universidad. También el plan de
estudios se estableció de una manera unitaria. En las universidades tenía un
método filosófico-histórico, decía que el estudiante debería de aprender solo y
participar en las investigaciones científicas, mientras que en la escuela primaria
está los comienzos centrada en el profesor, la enseñanza exige un jefe, un
intermediario, el estudiante ya no es un escolar, realiza investigaciones por sí
mismo, el profesor es solo el guía o apoyo. (Humboldt, 2017)
Georg Kerschensteiner

Enseño en todos los grados escolares que existían entonces: Fue maestro de
primaria y, después de unos estudios secundarios y universitarios tardíos, profesor
de matemáticas y de ciencias naturales en distintos gimnasios y escuelas de
comercio.

La teoría brota naturalmente de la práctica, o más bien, uno y otra se


encuentran en intercambio permanente, sostenía que toda enseñanza debe
adaptarse a los grados del desarrollo del espíritu, pues la educación verdadera solo
se realiza mediante el encuentro fecundo de un espíritu receptivo y de los bienes
culturales de acuerdo con dicho espíritu.

EL OBJETO DE LA EDUCACIÓN

La acción educativa heterónoma debe preparar al individuo para la educación


autónoma.
I) Los intereses: La noción de los intereses es muy compleja. Conviene
establecer primero una distinción muy general entre los intereses
mediatos (el interés suscitado por un objeto que se toma como medio para
alcanzar un fin) y los intereses inmediatos.

Ejemplo: Alguien se interesa en ciertos campos de las matemáticas,


porque dichos conocimientos le son necesarios para resolver problemas
de técnica o de física (interés mediato). Puede que ese estudio le
satisfaga hasta el punto que las matemáticas se convirtieran poco a poco
para él en un centro de interés en sí y que se consagre en adelante a
ellas por el placer que encuentra en la exactitud y la perfección de esa
ciencia (interés inmediato).
Una transmisión de sentimientos no es necesariamente una transmisión
de intereses, porque el interés verdadero es espontaneidad.

Kerschensteiner resume en 7 principios su teoría de la educación


1. Totalidad
No determines nunca tu acción pedagógica únicamente de acuerdo con un
aspecto particular, sino siempre según la constitución global de la
personalidad en potencia de tu discípulo.

2. Individualidad
No destruyas la confianza de tu discípulo en sí mismo, llévalo, sin embargo,
a dominar severamente su modo de actuar.

3. Autoridad
a) Preocúpate de la obediencia heterónoma (impuesta desde afuera)
mientras no puedas fundar tu acción pedagógica sobre la obediencia
autónoma (sumisión espontanea).
b) Cultiva el sentimiento de respeto personal.
c) Introduce a tu discípulo lo antes posible en el seno de las comunidades
de valores y provee al desarrollo de su sentido de la autoridad, que sirve
a la realización de la idea de valor.
4. Libertad
En cuanto sea posible deja a tu discípulo determinar por sí mismo su
conducta y hacer una elección prudente entre las múltiples condiciones de la
vida.

5. Actualidad
Organiza tu acción pedagógica de manera que satisfaga el sistema
axiológico y teleológico de cada fase del desarrollo, sin perder de vista el
sistema virtual futuro.
6. Sociabilidad
Cuidad que tu discípulo adquiera no sólo una autonomía moral personal, sino
que contribuya también por su actividad autónoma al progreso moral de la
comunidad.

7. Actividad
Cuida de que, en todo trabajo que puedas confiar a la libre actividad de tu
discípulo, teniendo en cuenta su estructura espiritual, sean sometidas no sólo
la marcha del trabajo mismo, sino también la obra determinada, al examen
atento del propio alumno, en la medida en que la forma y la materia del
trabajo personal lo permitan. (Kerschensteiner, 2017)

LA PEDAGOGIA DE OVIDE DECROLY

Ovide Decroly nació, el 23 de julio de 1871, en Renaix (Bélgica Flandes Oriental)


Adopta los métodos científicos más rigurosos: una observación metódica,
experimento, y mediciones exactas de los datos psicológicos y pedagógicos.

Fundo en Bruselas, Bélgica en 1901 un instituto laico para niños deficientes.

Como Psicólogo se le debe un gran número de investigaciones acerca de la


psicogénesis del niño normal y anormal, la medida de la inteligencia, la evolución
afectiva y el carácter, la evolución del lenguaje hablado, el dibujo, los mejor dotados
y la orientación profesional.

Decroly practica la enseñanza en los anormales, habiendo comprobado que


los métodos tradicionales, e incluso los de la señora Montessori, no daban
resultados satisfactorios en la enseñanza de la lectura, tuvo la idea de proponer a
sus alumnos órdenes escritas, mediante frases que despertaran su interés.
Decroly continuo sus investigaciones acerca del valor pedagógico del interés
haciendo pruebas con su propio hijo, que entonces tenía dos años. Le enseño su
propia fotografía y la palabra “papa” escrita, y luego otras palabras y frases con las
que se relacionaban los intereses inmediatos del niño, lo que dio origen al método
ideo-visual, que comienza con el empleo de frases enteras y de palabras buscadas
en las actividades inmediatas y reales del niño.

Decroly procede de esta manera porque ha comprobado, tras múltiples


experiencias, que la frase que representa una idea completa y concreta, a la cual
están asociados las emociones e interés del niño, se fija y retine con mayor facilidad
que la palabra aislada, dividida en silabas y letras.

A fin de sacar el máximo provecho del interés del niño, las frases se escogen
en su ambiente inmediato.

El modo de proceder: las frases emitidas, durante los ejercicios de


observación, son escritas en la pizarra y leídas en voz alta por el maestro. Al día
siguiente esas mismas frases se escriben en grandes tiras de papel y se colocan en
un orden distinto. Se invita a los alumnos a que las relean. Después de distribuyen
entre ellos tiras más pequeñas, que reproducen exactamente el texto de las
grandes, y por medio del juego se procura fijar las frases. Cada día se añade al
juego una frase nueva elegida entre los intereses inmediatos de los alumnos, hasta
el momento en que el niño reconoce y aísla las palabras que ha encontrado varias
veces. Éste es el principio del análisis que conducirá al niño a distinguir las sílabas
y las letras.

Para la enseñanza de la escritura y de la ortografía quiere que estás


se aprendan unos días después de la iniciación en la lectura. El alumno dibuja
primero la frase conocida, y, adelantando poco a poco, llega a expresarse
mediante la escritura de un modo más o menos legible. Así la escritura está
íntimamente ligada con la lectura y el dibujo. (Ovide Decroly , 2017)

LA PEDAGOGIA DE EDOUARD CLAPAREDE

Todo fenómeno mental constituye una conducta y toda conducta tiene por efecto
por función adaptar el organismo a una situación determinada. Esto es lo que
Claparede ha llamado el punto de vista funcional.

Claparede no se ha concentrado con exponer en su aspecto teórico las


verdades que la ciencia descubriría a su espíritu, las ha transpuesto para el uso de
los educadores tratando de convencerlos de que el primer problema de la
pedagogía no es el método, ni el programa, sino el niño.

La concepción funcional de la educación y de la enseñanza consiste en tomar


al niño como centro de los programas y de los métodos escolares y en considerar
la educación misma como una adaptación progresiva de los procesos mentales a
ciertas acciones determinadas por ciertos deseos.

El resorte de la educación debe ser, no el miedo al castigo, ni siquiera el


deseo de una recompensa, sino el interés profundo por lo que se trata de asimilar o
de ejecutar.

El niño no debe trabajar, portarse bien, para obedecer a otros, sino porque
dicha manera de actuar es sentido por él como algo deseable. En una palabra la
disciplina interior debe sustituir a la disciplina exterior.

La escuela debe proteger el periodo de infancia, a menudo lo abrevia


quemando etapas que deberían ser respetadas. Debe ser un laboratorio más que
un auditorio. Para lograr dicho objeto, podrá sacar mucho partido del juego que
estimula al máximo la actividad del niño. Es indispensable que la escuela sea para
el niño un medio alegre, en el que trabaje con entusiasmo.

La función del maestro queda completamente transformada. Ya no se trata


de un ser omnisciente encargado de moldear la inteligencia y llenar de
conocimientos el espíritu. Debe ser estimulador de intereses, un despertador de
necesidades intelectuales y morales. Debe ser un colaborador más que un profesor
ex cathedra. En vez de limitarse a trasmitirles los conocimientos que posee, los
ayudará a adquirirlos ellos mismos, por medio del trabajo y de las investigaciones
personales. La virtud principal será el entusiasmo y no la erudición. (EDOUARD
CLAPAREDE, 2017)

JOHN DEWEY (1859-1952)

En 1894 Dewey fue invitado a dirigir la sección de filosofía y psicología en la nueva


Universidad de Chicago. Y aceptó porque dominaba la pedagogía. Este pedagogo
pretendía poner en marcha una escuela experimental y más tarde logró crear su
célebre escuela-laboratorio, llamada comúnmente “Escuela Dewey” y su objetivo
era en relación con las ciencias físicas.

LA ESCUELA TRADICIONAL

El fin esencial de la escuela tradicional era, según Dewey, preparar para una
vida adulta que era, a su vez, una preparación para una vida después de la muerte.
El niño, y más tarde el adulto, estaban preocupados preparándose para una etapa
futura de la vida más que para vivir rica y plenamente el hoy.

El desarrollo o la actualización de las capacidades del niño residían sobre


todo en el ejercicio de facultades como la memoria, la razón, la voluntad, la
imaginación u otras del mismo género. Si la materia del programa se hacía más
difícil, el poder desarrollado se hacía más considerable. Las materias del programa
se elegían con frecuencia y se ordenaban en función de su valor disciplinario.
El método de instrucción era altamente autoritario. Puesto que la disciplina
se cultiva haciendo las tareas difíciles y en ocasiones ingratas. Esta práctica estaba
claramente justificada por el hecho de que los adultos se hallaban absolutamente
de acuerdo con éste fin último de la educación. El mejor método docente de la
época, el de Herbart, estaba centrado en el maestro.

El carácter autoritario de esta enseñanza era también un testimonio de la


atmósfera social de la escuela. El maestro era el monarca de la clase. La sumisión
y la obediencia a su dictado eran virtudes escolares más importantes que la
iniciativa y la independencia del alumno. Si los alumnos esperaban los decretos del
maestro, éste esperaba los del director, el director los del superintendente del grupo
y éste último los de las autoridades municipales y las autoridades del Estado.

LA ESCUELA DEWEY

En Chicago, la “escuela Dewey” tomó como punto de partida, las actividades


comunes en las que estaba inmediatamente comprometido. El fin de la educación
es ayudarlos a resolver los problemas suscitados por los contactos habituales con
los ambientes físico y social, puesto que, para el muchacho, la mayor parte de éstos
procedían de la casa y de la comunidad, Dewey tenía especial interés en que la
escuela fuese una prolongación simplificada y ordenada de dichas situaciones
sociales. Dewey concebía el programa como un instrumento que ayudaría al niño a
realizar todos los proyectos que éste podía haber formulado con el fin de comprobar
el resultado de sus presentes actividades. Dewey fundaba el programa de los
primeros años en las necesidades del niño, como el alimento, el albergue y el
vestido. Dewey consideraba la lectura y la escritura como puros instrumentos.

Dewey publicó su Cómo pensamos lo que se conoce bajo el nombre del


“método del problema” en la enseñanza y se podía ver en el modo de considerar el
programa como medio de realizar los fines de la vida ordinaria. A su juicio ninguna
instrucción podía tener éxito separando el saber y el hacer, su esencia consistía en
conservar la relación entre los fines y los medios.
La atmósfera social de la “escuela Dewey” era en todo distinta a la de una
escuela tradicional. Aprovechando las ocasiones de dividir el trabajo, se
desarrollaba en el niño el sentimiento de una cooperación mutua y el sentimiento de
trabajar de un modo positivo por la comunidad. Así el orden y la disciplina se
desarrollabas, no a partir de un dictado del maestro, sino a partir del respeto propio
del niño por el trabajo que realizaba, y de su conciencia de los derechos de los otros
individuos consagrados a otras partes de la tarea común.

ORIGEN DE LA TEORÍA

En la filosofía de la educación, los factores principales que la motivan son


tres:

 Democracia y educación
 La revolución industrial
 La influencia de la ciencia moderna en el pensamiento pedagógico de Dewey.

ORIENTACIÓN FILOSÓFICA GENERAL

Si hay, en esta orientación, un concepto único y central, hay que buscarlo en


ese término “experiencia”. Los títulos de las tres obras principales de Dewey lo
contienen:

 La experiencia y la naturaleza.
 El arte como experiencia.
 Experiencia y educación

Para Dewey la experiencia tiene un doble aspecto, consiste, por una parte,
en ensayar, por otra, en experimentar.

La experiencia comprendía, para él, tanto la prueba como el conocimiento.


Además está claro que las dos dimensiones de la experiencia –hacer y
experimentar- son igualmente los factores esenciales del método experimental.

Sin embargo, como lo vio Dewey, la experiencia bajo su doble aspecto no


conduce nunca a verdades y valores absolutos y definitivos. Ensayar o emprender
una acción es siempre una invasión del futuro.
FINES DE LA EDUCACIÓN

En lo que se refiere primeramente a los fines de la educación, nuestro filósofo


los enlazaba de un modo inmediato con la previsión de las consecuencias que
pueden esperarse de tal o cual actividad del niño.

El primer criterio, es que debe nacer de las actividades actuales, una relación
tan estrecha presenta diversas ventajas.

Si el niño aprende a anticipar con la imaginación los resultados probables de


lo que está haciendo o de lo que va a hacer, tendrá, en cierta medida, la libertad
para elegir y examinar el desarrollo futuro de los acontecimientos. La elección de
una meta le sugerirá en qué orden deberá actuar para aprender.

El segundo criterio, para una meta educativa valida, es que debe ser flexible.
Conviene que el que aprende plantee sus metas como simples tentativas. En cuanto
las hace pasar a la acción, puede experimentar consecuencias que había
descuidado o que no pudo prever, sea cual fuere el resultado, debe ser capaz de
enmendar o revisar su plan de acción original.

Según Dewey los fines impuestos desde fuera presentan dos peligros.

En primer lugar, imponer fines educativos a otro, es privarle del ejercicio de


previsión o inteligencia, guiando lo que hace por la noción de lo que puede
experimentar más tarde.

En segundo lugar, los fines impuestos desde fuera tienden a ser inflexibles,
en el grado en que no nacen de actividades actuales, las consecuencias de dichas
actividades no las confirman ni las invalidan.

Pero Dewey no quería que la escuela buscase sus fines en fuentes extrañas.
Al contrario, la empresa educativa debe ser autónoma, porque la educación misma
es un proceso de descubrimiento por el cual se encuentran los fines a los que vale
la pena tomar como objetivos.

Después de todo, la educación no tiene fines, solo las personas –padres,


maestros y alumnos- tienen fines, y los tienen porque son ellos quienes se
encuentran comprometidos en las actividades concretas de la vida, y quienes deben
asumir la labor de guiarlas hasta una conclusión.

Subordinar el desarrollo que es dinámico a un plan inflexible y estático era


algo que impresionaba a Dewey como un anacronismo. En un universo en evolución
constante, el desarrollo debe tener un fin dinámico y no estático. El único fin
apropiado a la educación era más educación. Así el fin y el proceso de la educación
pasaban a ser una sola y misma cosa.

La experiencia educativa es, pues, una reconstrucción constante de lo que el


niño hace, a la luz de las experiencias que sufre.

PROGRAMA

El programa adecuado para realizar la clase de fines que Dewey tenía en su


mente, debe ser, por fuerza, un programa de experiencia: implicará a la vez un hacer
y una prueba.

Así, en el caso en que deba familiarizarse perfectamente con las


producciones culturales del pasado, maestro ha de concentrar su atención, o en
transmitir ese pasado como pasado, sino en ver cómo el niño lo utiliza como capital
de trabajo a fin de explorar el presente y construir el futuro. Claro que éste sacará
una buena parte de su capital de trabajo de la experiencia ajena

Dewey se lamentaba de que uno de los defectos demasiado frecuentes en


los programas, consiste en que los alumnos sólo acumulan informaciones, no las
utilizan a fin de convertirlas en conocimiento, se las aprenden por motivos escolares
–recitados, exámenes y promociones-, pero no perciben su relación con la vida
diaria.
La elección de los estudios que han de incluirse en él depende del valor que
presenten como instrumento para lograr los fines específicos. No existe una
jerarquía fundamental de estudios dispuestos en orden, de menor a mayor, a la que
pueda recurrirse en toda ocasión. Cada experiencia educativa nueva es una
oportunidad para revisar los estudios a la luz de las metas específicas formuladas
en esa ocasión.

Puesto que el programa válido se refiere a la experiencia cotidiana del niño


en el hogar y en la comunidad, era de esperarse que Dewey diera una gran
importancia en ese programa a las ocupaciones propias de ambos. Por ejemplo,
cuando la jardinería, la carpintería, la costura y la cocina se incluyeron en el
programa de la “escuela de Dewey” de Chicago, no fue para hacer de los niños
jardineros, carpinteros, costureras o cocineras. Asignar a Dewey semejante objetivo
profesional estrecho es un error. Se proponía que dichas ocupaciones brindaran
oportunidades vitales para aprender la botánica, las matemáticas, la química, las
ciencias económicas y otras necesarias en el ejercicio de esas profesiones. Con tal
concepción del programa, Dewey se oponía naturalmente al dualismo clásico entre
las educaciones liberal y profesional.

La experiencia, en particular, bajo su aspecto de prueba, tiene una dimensión


estética, sufriendo las consecuencias de sus actos, el niño adquiere cierto
sentimiento acerca de ellas. Las aprecia o las desprecia. Cuanta más atención
directa e intensa concede a la apreciación o a la depreciación, más interés otorga a
los valores estéticos.

Dewey llegó hasta afirmar que, a menos que cada asunto sea apreciado, en
algún momento, por su propia cuenta, se encontrará en situación muy desventajosa
cuando llegue la hora de estimar su pertinencia o su utilidad en una situación
concreta.
MÉTODO DE ENSEÑANZA

El lugar central de la experiencia en la filosofía de Dewey no resalta en


ninguna parte tanto como en su análisis de los principios que se hallan en la base
de los métodos de enseñanza.

Según él, el método docente del maestro, así como el método de aprendizaje
del alumno pasan a ser capítulos del método general de investigación. Puesto que
el cambio y la contingencia son rasgos genéticos de la realidad, la vida plantea
constantemente problemas que necesitan una investigación.

Por lo tanto, ¿Qué método podría ser más adecuado para la enseñanza que
el “método del problema” de Dewey? Su análisis en cinco puntos del acto de
pensamiento es ya tan clásico, que compite con los cinco famosos puntos de
Herbart.

1) La primera etapa del método problema empieza con alguna experiencia


actual del niño.
2) En la segunda etapa del método del problema hay una interrupción en la
continuidad de la actividad actual.
3) Después de resolver este punto, habrá llegado la hora de abordar la tercera
etapa del método del problema, que es una inspección de los datos que se
tienen a la mano y que pueden brindar una solución.
4) Armados con los datos elegidos y procedentes de la experiencia pasada,
maestro y alumno están ya dispuestos para la cuarta etapa, la formación de
una hipótesis en vista de restaurar la continuidad interrumpida de la
experiencia. Para formular una hipótesis es preciso pensar. El proceso es
muy parecido al de la elaboración de un fin.
5) Después de elegir el fin o la hipótesis más conveniente, al parecer, para
restaurar la continuidad de la experiencia, la última etapa en el método del
problema, exige que se someta la hipótesis a la prueba de la experiencia.

Para Dewey el pensamiento consiste en algo más que lo que sucede


simplemente en el interior de la cabeza. Supone también una acción sobre las
cosas, una alteración de las condiciones físicas del medio con vistas a comprobar
si las consecuencias que se sufren, soportan o corroboran previsiones hipotéticas.

Es notable que el método del problema suministre una solución a la eterna


pregunta de la motivación del estudio. Dewey describe el interés como el producto
de los impulsos y de las tendencias primitivas del niño. Por lo tanto el maestro
prudente es aquel que puede aplicar al programa sus reservas de energía. El
método parte de alguna actividad ordinaria del niño, la cual manifiesta por su parte
un interés espontáneo. El interés nace en ese momento porque el alumno
comprende que es preciso dominar ciertos intermediarios –el programa- como
medios para reestablecer la continuidad de la actividad original.

Dewey ha visto en el esfuerzo un producto del interés y no la energía que el


estudiante gasta en ausencia de éste. Por lo tanto, no hay oposición entre el interés
y el esfuerzo. Al contrario, cuanto más interés, mayor es el esfuerzo. De igual
manera no existe oposición entre el interés y disciplina. Según Dewey, la
experiencia educativa es disciplinada cuando sus dos fases, el hacer y el
experimentar, se inician dando la cara a las dificultades y distracciones que la
acompañan.

El interés es así la mejor garantía de un conocimiento en la autonomía moral.

El éxito del método del problema en sus fases ética y lógica depende en gran
parte del hecho de que así se infunde en el niño una sensación muy viva de su
aportación personal al proceso. La clave del éxito consiste en la elección del
problema. Si es posible, debe tratarse siempre de un problema que el propio alumno
reconozca y acepte como tal.
Dewey consideraba estúpida la idea de que el maestro no debe sugerir a los
niños lo que han de hacer, porque equivaldría a violar ilícitamente el recinto sagrado
de sus individualidades.

MARIA MONTESSORI (1870-1952)

La obra y personalidad de María Montessori, representan el caso más significativo


que dicha historia nos ofrece, puesto que su doctrina y sus realizaciones pertenecen
con todo derecho al movimiento de la escuela activa, en el ocupan, una posición
completamente original; pero no puede decirse tampoco que deba su
reconocimiento en parte o sobre todo a este motivo ni que sólo por él se explique
su éxito entre otros representantes del mismo movimiento, de los cuales algunos
nos han ahorrado sus críticas a la gran educadora italiana.

EL MÉTODO MONTESSORI

El método Montessori se caracteriza por proveer un ambiente preparado:


ordenado, estético, simple, real, donde cada elemento tiene su razón de ser en el
desarrollo de los niños. El aula Montessori integra edades agrupadas en períodos
de 3 años, lo que promueve naturalmente la socialización, el respeto y la solidaridad.

El ambiente preparado ofrece al niño oportunidades para comprometerse en


un trabajo interesante, elegido libremente, que propicia prolongados períodos de
concentración que no deben ser interrumpidos. La libertad se desarrolla dentro de
límites claros que permite a los niños convivir en la pequeña sociedad del aula.

Los niños trabajan con materiales concretos científicamente diseñados, que brindan
las llaves para explorar el mundo y para desarrollar habilidades cognitivas básicas.
Los materiales están diseñados para que el niño pueda reconocer el error por sí
mismo y hacerse responsable del propio aprendizaje.

El adulto es un observador y un guía; ayuda y estimula al niño en todos sus


esfuerzos. Le permite actuar, querer y pensar por sí mismo, ayudándolo a
desarrollar confianza y disciplina interior. La educación Montessori cubre todos los
períodos educativos desde el nacimiento hasta los 18 años brindando un currículo
integrado.

EL AMBIENTE MONTESSORI

El ambiente Montessori es un lugar amplio y abierto, ordenado, estético,


simple, real, donde cada elemento tiene su razón de ser en el desarrollo del niño.
El ambiente es proporcionado a la medida de los niños, con estanterías bajas y
distintas medidas de mesas y sillas donde se sientan los niños individualmente o en
grupos. El aula está subdividida en áreas temáticas donde se exponen los
materiales y la bibliografía correspondientes y permite una gran libertad de
movimiento. Los niños pueden trabajar en grupos o individualmente, respetando, de
este modo, su propio estilo y ritmo. Cada niño utiliza el material que elige tomándolo
de la estantería y devolviéndolo a su lugar para que pueda ser usado por otros.

El ambiente promueve la independencia del niño en la exploración y el


proceso de aprendizaje. La libertad y la autodisciplina hacen posible que cada niño
encuentre actividades que dan respuesta a sus necesidades evolutivas. El aula
Montessori reúne niños de tres edades distintas: menores de 3 años, de 3 a 6 años,
de 6 a 9 años y de 9 a 13 años. Las salas integradas favorecen la cooperación
espontánea, el deseo de aprender, el respeto mutuo y la incorporación profunda de
conocimientos a través del ejercicio de enseñarle a otros.

EL NIÑO

Para la Dra. Montessori todo educador debe "seguir al niño", reconociendo


las necesidades evolutivas y características de cada edad, y construyendo un
ambiente favorable, tanto físico como espiritual, para dar respuesta a esas
necesidades.

El desarrollo del niño surge de la necesidad de adaptarse a su entorno: el


niño necesita darle sentido al mundo que lo rodea y se construye a sí mismo en
relación a ese mundo.
María Montessori observó que el niño pasa de la infancia a la adultez a través
de 4 períodos evolutivos llamados "Planos del desarrollo". Cada período presenta
características radicalmente distintas de los otros, pero constituye los fundamentos
del período sucesivo. Así "como la oruga y la mariposa son muy distintas en su
aspecto y sus manifestaciones y, sin embargo la belleza de la mariposa es
consecuencia de su vida en el estado de oruga, y no puede provenir de la imitación
del ejemplo de otra mariposa. Para construir el futuro es necesario vigilar el
presente. Cuanto más cuidamos las necesidades de un período, mayor éxito tendrá
el período siguiente".

El primer Plano del Desarrollo comienza con el nacimiento hasta los 6 años,
está caracterizado por la mente absorbente del niño, la cual toma o absorbe todo
los aspectos, buenos y malos, del ambiente que lo rodea, el lenguaje y la cultura.

En el segundo plano, desde los 6 a los 12 años, el niño posee una mente
razonadora, para explorar el mundo con su imaginación y pensamiento abstracto.

En el tercer plano, de los 12 a los 18 años, el adolescente tiene una mente


humanística deseosa de entender la humanidad y la contribución que él mismo
puede hacer a la sociedad.

En el último plano del desarrollo, desde los 18 a los 24 años, el adulto explora
el mundo con una mente de especialista apropiándose de su propio lugar en él.

MATERIALES CONCRETOS

Los materiales Montessori fueron diseñados científicamente en un contexto


experimental dentro del aula, prestando especial atención al interés de los niños
según la etapa evolutiva en que se encuentran y con la convicción de que la
manipulación de objetos concretos ayuda al desarrollo del conocimiento y del
pensamiento abstracto.

Estos materiales permiten a los niños investigar y explorar de manera


individual e independiente. Posibilitan la repetición, lo que promueve la
concentración. Tienen la cualidad de aislar las dificultades, es decir, cada uno
introduce una única variable, un solo concepto nuevo, aislándolo y dejando los
demás conceptos sin modificar. Los materiales tienen control de error: es el mismo
material que le mostrará al niño si lo usó correctamente.

De este modo los niños saben que el error forma parte del proceso de
aprendizaje, logran establecer frente a él una actitud positiva, se hacen
responsables de su propio aprendizaje, y desarrollan confianza en sí mismos.

EL ADULTO

La maestra Montessori, llamada guía, observa a cada niño, sus necesidades,


capacidades e intereses y le ofrece oportunidades de trabajo inteligente, con un
propósito concreto al servicio del cuidado de sí mismo y de la pequeña comunidad
que es el aula. El objetivo final de la guía es intervenir cada vez menos a medida
que el niño se desarrolla. La guía le permite actuar, querer y pensar por sí mismo,
ayudándolo a desarrollar confianza y disciplina interior.

La guía Montessori no imparte ni premios ni castigos, la satisfacción es


interna y surge del trabajo personal del niño.

Cuando el niño, según su desarrollo evolutivo, está listo para una lección, la
guía introduce el uso de nuevos materiales y presenta actividades de forma
individual o a grupos reducidos. En los años más avanzados, cada niño confecciona
al comienzo de la semana una lista de objetivos y luego administra su tiempo
durante la semana de forma de cumplirlos. No es la guía sino el niño mismo el
responsable de su propio aprendizaje y desarrollo.

EL CURRÍCULO MONTESSORI

DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS 3 AÑOS

Durante los primeros tres años de la vida del niño se sientan las bases para
su futuro desarrollo. Montessori denomina a este período como el del "embrión
espiritual", durante el cual realiza en la esfera psicológica lo que el embrión realizó
ya en la esfera física. Este proceso se logra gracias a la "mente absorbente" del
niño que incorpora experiencias, relaciones, emociones, imágenes, lenguaje,
cultura, a través de sus sentidos y por el simple hecho de vivir. Estas experiencias
de vida dan forma a su cerebro, formando redes neuronales que tienen el potencial
de permanecer con la persona toda su vida. En esta etapa del nacimiento a los 3
años, la educación Montessori se concentra en el desarrollo del habla, el
movimiento coordinado y la independencia, que le dan confianza al niño, le permiten
descubrir su propio potencial y su lugar dentro de una comunidad.

DE LOS 3 A LOS 6 AÑOS

EL CURRÍCULO EN EL AULA DE 3 A 6 AÑOS SE DIVIDE EN CUATRO ÁREAS


DE TRABAJO:

 Vida Práctica: son actividades que apuntan al cuidado de sí mismos, de los


demás y del ambiente físico que habitan. Las actividades incluyen tareas que
le son familiares a los niños: lavar, lustrar, poner la mesa, arreglo de floreros,
etc. También se introducen actividades de "gracia y cortesía" que
caracterizan a todos los seres civilizados. A través de éstas y otras
actividades, se logra coordinación y control del movimiento y exploración del
entorno. Los niños aprenden a realizar una tarea de principio a fin,
desarrollan su voluntad, su auto disciplina, la capacidad de concentración y
la confianza en sí mismos.

 Sensorial: el niño de esta edad aprende a través de sus sentidos más que a
través de su intelecto. Los materiales sensoriales son herramientas para que
los niños refinen cada uno de sus sentidos ya que cada uno aísla una
cualidad particular: olor, tamaño, peso, textura, sabor, color, etc. En esta
edad preescolar en la que el niño recibe excesiva información sensorial,
estos materiales le permiten encontrar orden y sentido en el mundo, elevan
su capacidad de percepción, favorecen la observación y un sentido de
admiración por todo lo que los rodea.

 Lenguaje: cuando los niños entran al ambiente a los 3 años enriquecen el


lenguaje ya adquirido. Son capaces de usarlo inteligentemente con precisión,
belleza, dándose cuenta poco a poco de sus propiedades. Aprenden a
escribir partiendo de los sentidos (el oído, el tacto) y, como una consecuencia
natural de esto aprenden a leer. Como una extensión de las actividades de
lenguaje, los niños aprenden sobre geografía, historia, arte, música. Estas
áreas ayudan al niño a conocer el entorno que lo rodea y a despertar la
conciencia en el niño del lugar que ocupa en el mundo; los lleva a sentir
respeto y amor por su ambiente, y crea un sentido de solidaridad con toda la
familia humana y su hábitat.

 Matemáticas: los materiales ayudan al niño a aprender y entender conceptos


matemáticos al trabajar con materiales concretos que lo conducen
intuitivamente hacia conceptos abstractos. Le ofrecen impresiones
sensoriales de los números y sientan las bases para el álgebra y la
geometría.

DE LOS 6 A LOS 12 AÑOS

El Currículo en el aula de 6 a los 12 años presenta una visión histórica,


evolutiva e integrada del conocimiento y del desarrollo humano. Incluye cinco
Grandes Lecciones o lecciones fundamentales a partir de las cuales se desarrollan
estudios específicos en distintas áreas. Las lecciones están diseñadas para
despertar la imaginación, la curiosidad y la admiración por la capacidad creativa e
innovadora del espíritu humano.

Todo el método Montessori es un método de investigación libre, de trabajo


libre por parte del niño, según las necesidades naturales de su desarrollo, pero
sobre la base de una preparación objetiva, de un material conveniente ofrecido por
el medio y que es función de una intervención propiamente social –no determinante,
sino únicamente predisponente y auxiliar- en el proceso educativo.
ALAIN

(1868-1951)

La educación seudocientífica y seudoutilitaria invierte los términos y se cree muy


hábil empezando la casa por los pisos porque se va a habitar en ellos y, en cambio,
no se habitarán los cimientos.

EL HOMBRE

Lo que impresionaba primero a los alumnos de Alain, era la fuerza de la


personalidad, con toda la ambigüedad de ese hermoso vocablo. Una serenidad sin
empaque, una seguridad en sí mismo que no parecía recurrir a ninguna máscara.
No se ocupaba de la disciplina, no vacilaba en volver atrás, no se preocupaba de la
prudencia y se reía de las importancias. Sabíamos que rechazaba toda
servidumbre.

Así el contacto entre él y nosotros era de ordinario escolar y, por ser


puramente intelectual, de un vigor sorprendente. Pero entre él y nosotros no había
familiaridad, ni esas conversaciones después de las clases en las que el alumno
manifiesta a un tiempo su preocupación, y por mayor frecuencia se desdén, por ese
maestro al que quiere engañar. Y ese era el mejor testimonio de respeto que un
joven pudiese dar a aquel a quien llamábamos “el Hombre”.

Ese respeto hacia el maestro, que no puede subsistir sin un respeto igual de
éste hacia sus alumnos, es, sin duda, el secreto de toda educación. Alain nos daba
el ejemplo mejor de esa pedagogía severa, pero grande, cuyo espíritu definió en
sus escritos.

META DE LA EDUCACIÓN

La educación es un doble respeto. El del niño que debe ser tratado en función
de su dignidad, como hombre futuro, y no como niño actual. El del maestro, que es
ante todo un ejemplo, no sólo un “profesor” sino un hombre. Más allá de toda
educación y en todos los niveles debe haber un horizonte de humanidad.
El hombre vale siempre más, aspira siempre a más, y eso es, la humanidad
misma. ¿Qué es pues Educar? Es sacar al hombre de la barbarie primitiva, darle a
conocer su poder para gobernarse él mismo y para no creer sin pruebas. Educarse
es dominar los movimientos violentos que impulsan a la juventud, no
suprimiéndolos, sino dirigiéndolos, “de modo que la gracia del niño se manifiesta
aun en ellos así como el ardor de la adolescencia, pero reglamentados por el juicio,
cosa que da el ultimo toque a la verdadera cortesía”.

La educación es, pues, “conquista a cada momento”, pero sin que se


reniegue de las edades anteriores; la conquista de sí mismo.

Toda obra de Alain considera primero en el hombre esos movimientos


violentos y bruscos de la bestia, tan peligrosos cuando se manifiestan
espontáneamente, tan eficaces cuando están reglamentados por una disciplina
interna, entonces, educar es ayudar al niño a alcanzar o más bien a labrar en sí la
personalidad libre y disciplinada que es el ser moral.

Una primera consecuencia de esto cosiste en que la educación vale para


todos y no sólo para una minoría.

La educación fundada en la técnica y en la medida de las aptitudes lleva en


sí el vicio de estar siempre más o menos al servicio de los poderes. Escoger a los
más dignos con el objeto de “reclutarlos para la parte gobernante; conducta ridícula
si verdaderamente se quieren ciudadanos ilustrados”. Es un instrumento de tiranía.

Muy al contrario, los que deben interesar en primer lugar al educador nos son
los genios que “se lanzan al primer llamamiento y atraviesan la maleza”, sino los
que tropiezan en todas partes y se equivocan en tos, los que son susceptibles de
perder ánimos y desesperar de su talento…Si se instruyera a los ignorantes se
verían grandes cosas”.

La educación debe dirigirse a todos por igual, y primero a los espíritus lentos,
el problema que consiste en no dejar “a un solo genio guardando las ovejas”.
Hay que dar a todos la educación más elevada, no una destreza técnica, no
un saber, sino el poder de gobernarse y de resistir tanto a los accesos de humor
como a las persuasiones interesadas de los hábiles y los importantes. Una
educación que se dirija más a la voluntad que al saber; y que dé mayor importancias
a la manera de pensar que al contenido de pensamiento.

EL NIÑO Y LO DIFICIL: EL MÉTODO SEVERO

“El hombre es un animal orgulloso y difícil. Y a este respecto el niño es más


hombre que el hombre”.

El niño no está satisfecho con su estado de niño, no quiere que se le trate


como niño; quiere dárselas de hombre. No es como un animal o una planta
propensos al sueño, sino que desea dominarse, levantarse por encima de sí mismo.

Para él el crecimiento consiste en liberarse sin cesar de su ser de ayer,


“olvidar el niño que se era en la víspera”. El niño es, ante todo, ambición, “no hay
nada más que desee más que no ser niños”.

Como el hombre, el niño, “tiende a lo difícil, o a lo agradable” y reclama que


se le ayude, que se le saque del juego, “no puede hacerlo él solo, pero ya de por sí
lo desea; es el principio y como el germen de su voluntad”.

“No hay experiencia que eleve mejor a un hombre que el descubrimiento de


un placer superior, que hubiera ignorado siempre sino se hubiese tomado
primeramente un poco de trabajo”.

Para esto es necesaria la indiferencia del medio. El trabajo escolar ha de ser


muy distinto del juego, exige otra atmósfera; una atmósfera en la cual el niño sepa
que le conviene emprender su tarea de hombre. Tal es la escuela.

LA ESCUELA

La familia no permite al niño desarrollarse suficientemente, “la familia instruye


mal e incluso educa mal”, porque pone en juego sentimientos vigorosos; en ella toda
falta es una ofensa contra el afecto y juzgada como tal, “el amor carece de
paciencia”, y el padre, justamente a causa de su efecto, no es capaz de dejar al niño
solo, y hace que el trabajo hecho en casa participe en intereses demasiados vivos
que lo desvían de su rumbo.

Añadamos que “en su familia, el niño no es él mismo; lo toma todo de los


demás, imita lo que no es propio de sus años” y, faltando sin cesar a la regla exterior,
cae con facilidad en el arrebato, o la timidez y la vergüenza, como se ve bien claro
en el niño mimado. Solo se libera de este arrebato mediante las actividades
reglamentarias que encontrará en la escuela.

La escuela es como el medio natural del niño. No es una gran familia, porque
la injusticia constituye allí, los sentimientos afectuosos, siempre injustos por algún
lado.

Los niños se reúnen en “un pueblo de niños” que tienen sus ceremonias, sus
reglas, por eso la escuela se halla fuera de la naturaleza verdadera, constituye, “una
barrera poderosa contra las cosas de la naturaleza.

Pero a la inversa, el trabajo escolar no tiene la severidad de un aprendizaje;


no es un verdadero trabajo en el cual todo error es una pérdida de dinero y trae
consigo un castigo en el que las cosas presentan su dureza humana.

Alain definió a la educación como ese precioso momento en el que la lucha


contra el obstáculo exterior puede siempre cambiarse en lucha contra uno mismo.
Bibliografía
Platón. (2017). Platón y la Educación. En J. Château, Los Grandes Pedagogos
(págs. 15-35). México: Fondo de Cultura Económica.

Vives, J. L. (2017). Pedagogo de Occidente. En J. Chatêau, Los Grandes


Pedagogos (págs. 37-58). México: Fondo de Cultura Económica.