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©GAD Municipal del cantón Cuenca Primera edición, diciembre 2016 Marcelo Cabrera Palacios Alcalde de Cuenca

©GAD Municipal del cantón Cuenca Primera edición, diciembre 2016

Marcelo Cabrera Palacios Alcalde de Cuenca

Ana Paulina Crespo García Directora Municipal de Relaciones Externas

Francisco Abril Piedra Director Municipal de Cultura, Educación y Deportes

Publicación realizada por el Doctor Oswaldo Encalada Vásquez, como parte de la campaña comunicacional “Cuencanízate” iniciativa de la I. Municipalidad de Cuenca a través de su Dirección de Relaciones Externas, con el apoyo de la Dirección de Cultura, Educación y Deportes.

Corrección de textos y cuidado de la edición: Silvia Ortiz Guerra Concepto de campaña “Cuencanízate”: Agencia Trilogía Diseño gráfico: Agencia Trilogía Ilustraciones de portada y páginas interiores: Esteban Vásquez

ISBN: 978-9942-22-106-3

Impresión: Editorial Don Bosco - Centro Gráfico Salesiano 3000 ejemplares Cuenca-Ecuador

Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin el permiso escrito previo del autor.

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Índice

Prólogo

9

Palabras y frases

13

El cantado cuencano

185

Algunos hipocorísticos

201

Bibliografía

207

Índice de imágenes

213

Un componente fundamental de toda cultura es la lengua, la misma que permite configurar uno de los rasgos característicos de la identidad de un pueblo y, con esto, desarrollar y trasmitir los elementos esenciales de esta identidad.

En el caso de Cuenca, la forma particular de su lengua, marcada por la simbiosis entre las voces españolas y las voces quichuas, constituye sin duda un elemento característico de su identidad cultural y de su riqueza simbólica como sociedad local.

 

Para

el

conocimiento

de

este

elemento

peculiar

de

nuestra

cultura,

el

reconocido

lingüista

cuencano

Oswaldo

Encalada

Vásquez

realiza

un

significativo aporte en este libro titulado, precisamente, La lengua morlaca.

A través de un recorrido, en orden alfabético, por las diferentes palabras y frases que se usan comúnmente en nuestra habla cotidiana y, luego, mediante un estudio de nuestro característico cantado, el autor coadyuva a reconocernos desde nuestra diaria comunicación e interacción. Una forma de comunicación e interacción que es parte sustancial de nuestra cultura, de la cuencanidad; cultura que la actual Administración Municipal pretende fortalecer y afianzar, sobre todo ahora que Cuenca es una ciudad cada vez más cosmopolita y que alberga en su seno una gran cantidad de personas provenientes de otras partes de Ecuador y del mundo. Justamente con el fin de afianzar nuestra cultura, y de provocar una mejor convivencia con todas las personas que han hecho de Cuenca su territorio para vivir, desde la Municipalidad estamos impulsando la campaña “Cuencanízate”; una campaña a la que la presente publicación de Oswaldo Encalada, sin duda, enriquecerá enormemente.

Marcelo Cabrera Palacios Alcalde de Cuenca

Prólogo

Geógrafos, geólogos y otros científicos, además de viajeros en diferentes épocas, han constatado que la presencia del Nudo del Azuay fue un verdadero y formidable obstáculo para las comunicaciones con el norte del país. Por siglos este hecho provocó el aislamiento de la ciudad de Cuenca y la provincia del Azuay, lo que a su vez llevó a una evolución de su cultura, de sus costumbres e inclusive, naturalmente, de su lengua, a un ritmo endógeno propio.

Es lo que dice, por ejemplo, el geógrafo Francisco Terán:

Al norte de este nudo –verdadera divisoria de la región serrana– los Andes se presentan más altos; en este sector únicamente se yerguen los volcanes activos y predominan en sus aledaños los terrenos eruptivos modernos, mientras al sur tanto la orografía como la geología cambian fundamentalmente: las cordilleras no llegan al límite de las nieves perpetuas, a la vez que la actividad volcánica desaparece. Y el cambio que imprime el Nudo del Azuay en estas dos zonas sobre la Geografía física repercute hondamente en todos los fenómenos vitales, especialmente en el humano, hasta el extremo de que el viajero que cruza este valladar, que por centurias se ha levantado como un centinela impidiendo la fácil comunicación de los pueblos australes con los norteños o los cercanos al mar, por poco observador que sea, nota marcadas diferencias aun tratándose de leves detalles como la comida, el vestido indígena, el acento idiomático, etc. Y por fin, mientras en la sección norte la vida social y política gira alrededor de la capital del Estado, Quito, en la región austral se desenvuelve en torno a Cuenca, lo que da la medida de la importancia del tercer centro urbano del Ecuador, resultando en consecuencia, que esta ciudad, Quito y Guayaquil sean las mentoras de la opinión nacional. (Terán, 1946: 175-176).

El aislamiento ha provocado que aquí todavía suenen antiguas voces españolas, que ya no están vigentes en otras partes del orbe hispanohablante. A esto hay que agregar, necesariamente, la presencia fuerte y vital de la cultura quichua, que ha aportado y aún aporta con elementos culturales a la formación de la cultura cuencana y azuaya en general. Circulan en nuestra lengua voces quichuas españolizadas y completamente naturalizadas, con lo que se demuestra que la cuestión de la interculturalidad es un hecho real, vivo, y que no se trata de un descubrimiento de estos últimos tiempos, hecho por políticos o sociólogos. La singularidad lingüística de Cuenca ha sido admirada y reconocida por autores nacionales y extranjeros. Hacia el año 1945 el viajero norteamericano Albert Franklin pasó por la ciudad y quedó deslumbrado por sus características, sobre todo en lo referente a su lengua. Estas son sus elogiosas palabras:

Cuenca es una gema en un engarce resplandeciente, y, como todas las gemas, es preciosa. El ornamento afiligranado, el ritmo del lenguaje cuencano, el aire con perfume a eucalipto que respira, son solo signos superficiales. Cuenca es barroca, no solamente en la arquitectura, el arte

plástico y la literatura, sino en su misma alma. Cuenca es España del siglo

XVII bajo cristal ( )

La clase dirigente habla el castellano de la España del siglo XVII, con

un ritmo que no se encuentra en otra parte del hemisferio occidental.

Este ritmo es impartido acentuando levemente la antepenúltima sílaba

de cada palabra de tres sílabas o más. Es de una cadencia muy musical y produce el efecto aristocrático deseado. Fuera de este leve rasgo provincial, el español de los ciudadanos de Cuenca es puro y cosmopolita.

(Franklin, 1984: 252 y siguientes).

En este breve acercamiento a la lengua morlaca hemos recogido una muestra que no es –en lengua ninguna muestra puede pretender ser– exhaustiva; pero que, esperamos sirva para reflejar el espíritu y la cultura de Cuenca. También incorporamos un breve ensayo sobre la peculiaridad más notoria de su lengua: el cantado. Incluimos un apéndice sobre los hipocorísticos más frecuentes y que son moneda de uso diario en la conversación familiar y popular.

Nota sobre la pronunciación. En el habla cuencana hay sonidos provenientes del ámbito quichua o quizá cañari, como es el caso de la /S/ sonora, que no existe en español; para solucionar esta deficiencia gráfica hemos usado –como ya lo hicieron antes de nosotros, connotados autores como Octavio Cordero Palacios, Alfonso Cordero Palacios y otros más– una doble ss. Así, podemos encontrar palabras como tusso, tarosso, etcétera.

Alfonso Cordero Palacios y otros más– una doble ss. Así, podemos encontrar palabras como tusso, tarosso,

Palabras y frases

A

se lanza
se
lanza

Astaray

que

Interjección

cuando uno se ha quemado.

Ilustración 1

La lengua morlaca

¿A dónde bueno? Esta pregunta sirve para averiguar el lugar hacia dónde va una persona. -¡Doctor, muy buenas tardes! ¿A dónde bueno?- exclamó el chagra. (Cuesta, 1983: 33).

A

huevo. Frase que significa que algo es muy barato.

Y

hasta con suerte de negociante, para comprar a huevo las toquillas.

(Astudillo Ortega, 1973: 31).

A la criolla. Significa que algo se lo hace de modo poco ortodoxo, descuidadamente, sin la pulcritud necesaria. Con sus hijos hablaba a la criolla no más.

A la maldita. Frase que significa que algo se lo hace de muy mala manera,

con total negligencia y descuido. Claro, has hecho el deber a la maldita.

Frase que se usa para designar una

A la manera de más que nunca.

forma totalmente negligente y descuidada de actuar. Cfr. A la maldita.

Lavas los platos a la manera de más que nunca.

Con esta frase damos a entender lo totalmente

A la vejez, viruelas.

extemporáneo de un asunto. ¡Buena pendejada! A la vejez viruelas. (Cevallos García, 1964: 71).

A mear y a echarse. Frase usada por los padres cuando creían que ya era

hora de que los niños se acostaran.

Ya son las 9. A mear y a echarse.

A precio de gallina con mal. Significa que algo se vende –o se quiere que

se venda– a muy bajo precio.

El gobierno vende sus cosas a precio de gallina con mal.

A punte… Frase que significa que algo ha sido ejecutado con la repetición

de una misma acción. A otra, le llevó a la costa, y dizque le viene matando a punte puñaladas: le ha dado 100 el bandido. (Astudillo Ortega, 1973: 154).

Abombar. Exagerar; hacer demostraciones excesivas de algo. No seas así, no abombes.

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Oswaldo Encalada Vásquez

Abombe. Persona que fastidia. No seas abombe. (Dic. Lengua morlaca).

Abran cancha. Petición u orden que se da, con la finalidad de conseguir que se despeje un sitio para en él realizar alguna actividad. Copleros, ábranme cancha. / Traigo ronda guitarrera/ y versos de siete cañas. (Andrade y Cordero, 1993: 92).

Pequeña cantidad de licor que se bebe antes de comenzar a

comer. Aperitivo. -¡La sopa se enfría! / -Sirvan un abre-boca. (Cevallos García, 1964: 86).

Abuela. Este sustantivo suele ser usado para responder a una insolencia. -¿Comienzo por el mío o por el suyo? / -¡Por el de tu abuela, majadero! (Cevallos García, 1964: 62).

Acabó billete. Frase que se usa para señalar, en tono más o menos triste y humorístico, que se nos ha terminado el dinero. Esta es la última cervecita, acabó billete. El verbo acabó es utilizado también en otras situaciones en que algo se ha terminado.

Abreboca.

Accidentarse. Sufrir un desmayo. Mama Dolores –grito– y no me contesta. Creo que se ha dormido, pienso y me acerco y vieran… casi me accidento: muerta. (Cuesta, 1983: 89).

Achachay. Interjección que sirve para expresar el frío que se siente. -¡Achachay!- sopla el viento, primero en madrugar, como exclusivo agente sanitario. (Astudillo Ortega, 1973: 4).

Achaquiento. El que sufre de muchos achaques. Este señor ya está muy achaquiento.

Acho. Interjección que significa aprobación y sorpresa ante algo. Se trata en realidad de una apócope de caracho, que, a su vez proviene de carajo. -Mira, ya puedo montar en la bicicleta. / -Acho.

Acholarse. Avergonzarse, correrse (literalmente significa comportarse como cholo). Sin motivo te acholas.

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La lengua morlaca

Acolitador. Persona que fácilmente y con gusto acolita a otro. Ese man es súper acolitador.

Acolitar. Apoyar, acompañar a otro en la ejecución de alguna cosa. Vamos, te acolito para que hables con el rector.

Aculpar. Inculpar, acusar a alguien de la comisión de un delito. Yo no le he hecho nada de eso que me aculpan ahora. (Valdano, 1980: 56).

Adrede. Que algo se hace sin razón ni motivo. -Dije- explicó la chola algo asustada- adrede, para que otra vez no me tire prosa. (Cuesta, 1983: 356).

Adredemente. V. Adrede. La pareja modelo. Que adredemente elogiaba su Empero. (Astudillo Ortega, 2002: 41).

Adulete. El adulón, sobre todo tratándose de un niño. Cfr. Cepillo. -¡Pasó un adulete! Va a haber oración general en la capilla. (Cuesta, 1983:

306).

Afarolado-a. Precipitado, irreflexivo, algo alocado. Esta vecina es muy afarolada.

Agalla. Vara larga con una especie de gancho en el extremo. Sirve para coger frutas de los árboles altos. Con la agalla se inclina la rama o se provoca la caída del fruto. Es palabra de origen quichua. O, más bien desde el suelo, con la agalla. (Cuesta, 1983: 198). Bajabas de lo alto, con la agalla, la fruta dura. (Mata, 1982: 6).

Agua de frescos. Cierta preparación elaborada con varias especies vegetales; con hojas y flores. Se la reputa como digestiva y refrescante. A los músicos se los esperaba con la tetera del agua de frescos- el ritual alka- seltzer antiguo. (Astudillo Ortega, 2002: 81).

Agua de pítimas. Cierta preparación medicinal elaborada con varias especies de plantas. Se la reputa como refrescante, cordial y confortativa. Es una bebida que la fabrican y la venden las religiosas de algunos conventos de Cuenca. La palabra pítima se deriva del español epítema.

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Oswaldo Encalada Vásquez

De esta tienda del barrio de las monjas salió furtiva y contristada, hace años, Dña. Ashuquita, comprándose una botella de Agua de Pítimas para Lucha, cuando sufría las primeras aflicciones de su mal de amor. (Astudillo Ortega, 1973: 194).

Agua de viejas. V. Agua de frescos. Esta designación se explica porque son, generalmente, las personas de mayor edad las que las prefieren como bebida.

Aguachento. Que algo contiene más líquido (agua) que lo ordinario. Un zócalo de frutales y de frondas. Capulicedas, de racimos almibarados y aguachentos. (Astudillo Ortega, 1973: 13).

Aguadijar. Manar de las heridas una mezcla de sangre y de agua. Ojos que si vierten llanto, / no lloran sino aguadijan. (Andrade Chiriboga, 2006: 327).

Aguaitar. Mirar, observar, vigilar. Esta señora se pasa aguaitando desde la ventana.

Aguantar. Recibir un castigo, un golpe. Y usté no se meta en esto, porque puede salir aguantando. (Mata, 1982: 19).

Aguarico. Especie de gallo que tiene el cuello pelado y de color rojizo. Denle agua al gallo aguarico.

Agüita caliente. Preparación elaborada con agua caliente, sí; pero que incluye también cierta cantidad de licor. No, hijita: merendemos. Hazme una agüita caliente para el susto. (Astudillo Ortega, 1973: 98).

Ahí muere. Frase con que afirmamos que algo ha terminado. Bueno ya no hay más pintura. Ahí muere.

Ahogapulgas. Especie de ropa interior masculina que cubría desde la cintura hasta los tobillos. La usaban las personas de mayor edad. Es prenda en desuso. Del abuelo con sus calzoncillos de esos largos que llamaban ahogapulgas. (Dávila, 1979: 92).

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La lengua morlaca

Ahuevarse. Correrse, amilanarse, avergonzarse. Ya sabes, cuidadito con ahuevarte en ese momento.

Ajá. Fórmula usada como aprobación, y en ese caso, equivale a sí, de acuerdo.

-Ajá

Ajamishi. Interjección de variada significación. Se la puede usar para expresar sorpresa, como indicación de defraudación. –Me saqué el premio. / –Ajamishi.

Ajimanteca. El color anaranjado. Pásame la pintura de color ajimanteca.

Ajo. Eufemismo por carajo. Le dijo el Machete, con un ajo: el que monta manda. (Astudillo Ortega, 1973: 31).

Al hilo. Significa que algo ocurre o se hace de corrido, sin pausa. Se comió tres empanadas al hilo.

Alabado sea Jesucristo. Fórmula piadosa y antigua de salutación. Y los campesinos que no cesaban de saludar: -Alabado sea Jesucristo. (Astudillo Ortega, 2002: 70). Podía también variarse a: Alabado sea el Santísimo. A este saludo se solía responder con: Y la Virgen María, su madre.

Alabancioso. El que se alaba y presume excesivamente. -No puedes… ¡Alabancioso! (Cuesta, 1983: 154).

Alairito. Frase (se trata de una conglutinación de “al aire”, en diminutivo) que designa a la situación en que algo se encuentra totalmente patente, visible. El hombro está alairito.

Albache. El albañil. También se escucha la variante: albacho. En la plaza de San Francisco se reúnen los albaches.

Alcanzarse. Verbo que significa que una persona se encuentra en mala situación económica, con estrecheces. También se usa bajo la forma de participio, como estar alcanzado.

¡No vayan después a irse donde otro! (Cuesta, 1983: 109).

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¡Por qué se alcanzarían tanto, no! Y lo que les malió creo que fue el robo del Quintuña. (Astudillo Ortega, 2002: 53).

Aldaba. Pieza metálica que puede servir como llamador en una puerta, o también, como elemento de seguridad para cerrarla. Con la gruesa aldaba de bronce (una mano agarrando una bola) otra mano golpeó el bien tallado portón de nogal. (Valdano, 1980: 104).

Alegón. La persona que alega y argumenta frecuentemente, no siempre con razón. Ya ven UU., lo que son estos roscas cuando se civilizan: para alegones, no hay dos. (Astudillo Ortega, 1973: 89).

Alforjas. Forma de desaprobación y rechazo enfáticos. Que me traigan más bien a la María Grande –siguió– ¡Qué doctores ni que alforjas! (Cuesta, 1983: 115).

Alhaja. Este sustantivo ha sido convertido en adjetivo para significar que algo es atractivo, o que alguien es de agradable carácter. Pero si es bien alhaja, nada orgulloso. (Astudillo Ortega, 1973: 87).

Alhajita. Bajo el aspecto diminutivo este mismo sustantivo –alhaja– se convierte en adjetivo usado para significar que una persona es hermosa. Tu novia es muy alhajita.

Alharaquiento. El que hace alharacas (demostraciones excesivas de alegría, miedo, dolor, etcétera). Este niño ha sido un alharaquiento de primera.

Allá entre blancos. Con esta frase se quiere indicar que algún asunto no es de nuestra incumbencia y que por lo tanto no nos debe interesar. Cayeron, jadeantes, entre los vidrios rotos. Alguien quiso separarlos y no pudo hacerlo. /-¡Déjalos!/ ¡Déjalos!: ¡Que se maten!/- ¡Allá entre blancos!… /Y los que los rodeaban se alzaron de hombros. (Cuesta, 1983: 340).

Almud. Antigua unidad de medida para granos. De esos angurrientos encumbrados por almudes de plata. (Mata, 1982: 6).

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La lengua morlaca

Alpargatas. Especie de calzado tosco y primitivo. Lo usaban generalmente los indígenas. Desde el valle de Yunguilla sus largas piernas los traen gritones y aguardentosos, sobre alpargatas de duro caucho de viejas llantas. (Burbano Cuesta, 1982:

68).

Esta palabra aparecía también como alpargates:

Alpargates. Pl. Alpargate o alpargata. (A. Cordero Palacios, 1985: 12).

Altillo. Especie de desván, sobrado –soberado– o buhardilla. En la trastienda encabritábase una escalera, por la que se subía a un altillo o mirador. (Astudillo Ortega, 2002: 10).

Alzado. El que se ha rebelado, el que no se somete a una autoridad, el que no respeta. Cállate, longo alzado.

Alzar la mano. Frase que significa faltar de obra –no solo levantar la mano, sino golpear– a una persona de mayor respeto o categoría. Y por haberles alzado la mano se les pudrió hasta el hueso. (Astudillo Ortega, 1973: 22).

Alzarse del trabajo. Frase que significa terminar de trabajar, dejar la obra. Como ya eran las cuatro los albañiles se alzaron del trabajo. -Van a ser las cinco de la tarde, reparte la última chicha entre esa gente para que se ‘alce’. (Burbano Cuesta, 1982: 105).

¡Qué me

¡Amano! Interjección que tiene el significado aproximado de importa! -No te he de traer nada del mercado. / - ¡Amano!

Amarcar. Levantar en brazos, cargar en los brazos. Nadie se casa por amor –intervino el Machete, amarcado a su noveno crío. (Astudillo Ortega, 1973: 90).

Amiguero. El que fácilmente hace amigos y gusta de andar con ellos. Que sea devoto, que no sea amiguero. (Astudillo Ortega, 1973: 49).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Oswaldo Encalada Vásquez

Amo.

encuentra expuesto en la hostia.

Soledad hizo un esfuerzo por convertir su sonrisa en imprecación, contemplando

al Amo expuesto. (Astudillo Ortega, 2002: 87).

se

Designación

muy

respetuosa

de

Dios,

sobre

todo

cuando

Andar a la pata. Frase que significa que se persigue a una persona. El Pepito andaba a la pata a su novia.

Andar de Herodes a Pilatos. Frase que designa la situación en que una

persona tiene que ir de un lado para el otro, buscando una solución una ayuda para cualquier cosa.

Para sacar la partida he tenido que andar de Herodes a Pilatos.

o

Andar peloteado. Significa andar de un lado para otro, como si uno fuera una pelota impulsada por diversas fuerzas contradictorias.

El profesor siempre ha andado peloteado.

Ángel de la estrella. Niño disfrazado de ángel. Lleva en la mano una vara en cuyo extremo superior va una estrella de papel brillante. Representa la estrella que –según la Biblia (Mateo 2,2)– guió a los reyes magos hasta Belén. En el caso del pase del Niño es quien abre la procesión. (Encalada, 2005: 134).

Los Tres Reyes y el Ángel de la Estrella también desfilaban a caballo. (Sarmiento Abad, 1990: 136).

Angurriento. Adjetivo que designa a la persona delgada y enfermiza.

De esos angurrientos encumbrados por almudes de plata. (Mata, 1982: 6).

Antes de que el agua se ensucie. Con esta frase tratamos de anticiparnos a alguna acción que podría ser comprometedora.

Cerraré el negocio antes de que el agua se ensucie.

Antimonio. Supuestas exhalaciones malignas que emanan de los tesoros escondidos bajo tierra.

Y se había referido a que si por allí criaban cuyes, gallinas o chanchos. A poco

enfermaban y morían víctimas del antimonio de oro. (Astudillo Ortega, 2002: 100).

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La lengua morlaca

Añañay. Bonito, hermoso, lindo, placentero. Esta huahua sí que es añañay.

Añas. El zorrillo apestoso. Que vos sois mal hecha, que vos sois feísima, y que hueles a añas. (Muñoz Cueva, 2000: 114).

Añísimos. Hace mucho tiempo.

De aquella misma casuca, en añísimos, en épocas de los Vallejos y Tormaleos.

(Astudillo Ortega, 2002: 15).

Año viejo. Muñeco hecho para representar al año que se termina. Esta imagen suele ser quemada el 31 de diciembre a eso de la medianoche.

El año viejo de la calle está sobre una silla coja, olvidado, con harapos rellenos de restos de paja. Entre sus brazos hay un letrero que dice: Muero pensando en

las agüitas. (Cuesta, 1983: 230).

Aplicado. El estudioso y dedicado. Cuando estés en la escuela has de ser aplicado.

Apurar, apurarse. Darse prisa. -¡Apúrense!- Les gritó, de paso, mientras su cabeza desaparecía entre una nube de polvo. (Cuesta, 1983: 163).

Aquí puse y no aparece. Frase con que se designa la situación de que no podemos justificarnos ante algo.

No me vengas con que aquí puse y no aparece.

Es frecuente que el verbo aparece se manifieste solamente como parece.

Arcada. Las náuseas. Otra vez te viene la arcada.

Armar el chivo. Provocar una reyerta, un escándalo.

Le avisé a mi padrino. Le armó el chivo. (Valdano, 1980: 61).

Arrojar. Vomitar.

Mi Juanita la única vez que probó la tal cerveza, casi arroja hasta el apellido.

(Aguilar Vázquez, 1997: 321).

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Arrojón. V. Volado. Repuesto del síncope, explicó el susto aquel muchacho arrojón, de verse entre sombras. (Astudillo Ortega, 2002: 39).

Asentar el susto. Beber cierta cantidad de licor para, supuestamente, serenarse luego de haber recibido alguna impresión más o menos fuerte. -¿No le parece, don David, que debemos asentar el susto?/ Ni tontos ni perezosos, en la primera cantina que hallaron al paso, compraron media botella de puro. (Aguilar Vázquez, 1997: 153).

Ashanga. Especie de cestillo plano que se coloca colgado sobre el hogar de las familias campesinas. En él se guardan algunos comestibles. En la negra cocina brillaba la roja animación del fuego, a cuyos vislumbres desnudábanse las tinajas; la ashanga de quesillos; la piedra de moler. (Astudillo Ortega, 2002: 47).

Así pasa cuando sucede. Forma humorística de asegurar, con un evidente pleonasmo, lo inevitable de algo. –Mi mamita se murió. / –Así pasa cuando sucede.

Asquiento. El que siente asco por cualquier cosa menor. No seas asquiento.

Astaray. Interjección que se lanza cuando uno se ha quemado. -¡Astaray! Debe decir, longo filático ¡Astaray! (Cuesta, 1983: 108). El contexto es que un personaje ha usado una interjección que no se la reconoce como propia, como es el caso de arrarray.

Asueto. Vacaciones, generalmente las que reciben los estudiantes. Su salida de colegiala… su primaveral día de asueto. (AstudilloOrtega,1973:37).

Ataco. Especie de planta que es usada para elaborar aguas medicinales. Su infusión tiene color rojo oscuro. Se la conoce también como sangorache o amaranto. En épocas de carnaval se llenaban los globitos o bombas con agua de ataco, con el fin de estropear la ropa con su color. Y el estridente estribillo mézclase al ruido seco de incontables cáscaras, cargadas de agua de ataco, que van a chocar contra cristales, paredes y cabezas. (Muñoz Cueva, 2000: 10).

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La lengua morlaca

Atahuero. El fabricante de ataúdes.

El atahuero llega radiante de gozo, seguido por dos o tres longos malcriados

que en la casa de duelo comienzan a hacer de las suyas. (Cevallos, 1957: 44).

Ataquiento. Quien sufre de ataques, generalmente de tipo epiléptico. Véanle, ahí llega el ataquiento.

Atatay. Exclamación que expresa asco. -Atatay, qué feo hiede. (Astudillo Ortega, 2002: 126).

Aumentar. Parir un animal. Hay que ir a traer la vaca de la comunidad porque anoche ha aumentado. (Astudillo Ortega, 1973: 112).

Aura. Pronunciación popular por ahora.

Y hasta aura no dizque es graduado, aunque le digan doctor… licenciado.

(Astudillo Ortega, 1973: 8).

Aviada.

puede entender como encaminada. Los del club, los políticos, los de las aviadas, para un no te olvides. (Astudillo Ortega, 1973: 167).

Aviar. Encaminar. -Vino a aviarnos hasta Quingeo, temeroso de que nos perdiéramos en las alturas. (Aguilar Vázquez, 1997: 188).

Ayau. Interjección de dolor.

Si me veía, ayau, jalón, ayauuu, de orejas. (Valdano, 1980: 58).

Ayora. Designación popular del sucre, la desaparecida unidad monetaria del Ecuador.

Despedida. La palabra es una derivación de vía, es decir se la

El

nombre proviene del presidente Isidro Ayora. Otros hacían sonar las ayoritas

en

la piedra del andén, antes de guardarlas. (Astudillo Ortega, 1973: 133).

Ayudante. La persona que en los vehículos de transportes sirve para controlar el pago del pasaje y para otros asuntos propios de la conducción de mercaderías y personas. Recibe también la designación de chulío. Vid.

Revienta una llanta y la mano del ayudante gira con los dedos en punta sobre

la tapa del radiador que borbota agua hirviente. (Cuesta, 1983: 109).

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Ayudar. Comprar. Este verbo es usado en los mercados populares, como un reclamo amable para los compradores. Casera, ayude el nabo.

Azocar. Apretar las pajas de un tejido; generalmente se trata de los sombreros de paja toquilla. Falanges que rematan, uñas que azocan. (Astudillo Ortega, 1973: 55).

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B

Ilustración 2
Ilustración 2

Beata

Mujer muy religiosa y que frecuenta las iglesias.

La lengua morlaca

Baboso. Forma usual de insulto. Los que me conocen solo me tratan de ‘Baboso’. Oye, Baboso, ven acá, haz esto. (Valdano, 1980: 55).

Bacán. Muy bueno, excelente. ¡Qué bacán que es tu hermano!

Badulaque. El ocioso, el irresponsable e incumplido. En la plaza hay un montón de badulaques.

Bagre. Persona fea. Andas con cuentos: ya has de ir a encontrarte con alguna bagre como vos. (Astudillo Ortega, 2002: 47).

Bala. Persona que es muy rápida y competente en algo. Raúl era la bala para matemáticas.

Banda. La otra orilla –la del frente, respecto del que habla– de un río o quebrada. Lauro mira al frente, a la loma de la banda. (Astudillo Ortega, 1973: 13).

Barreta. Especie de herramienta que sirve para cavar. Se trata de una barra de metal con un ligero ensanchamiento en la punta, y en el otro extremo con una parte puntiaguda. Allí estaban las barretas y los lampones con los que Alberto cavara el medroso hueco. (Astudillo Ortega, 2002: 116).

Barretazo. Golpe dado con la barreta. Pocos barretazos más, y toparon con grandes pedrones. (Astudillo Ortega, 2002: 134).

Barro antiguo. El cuerpo humano, la carne, la contextura. V. Buen barro. No hay como el barro antiguo: ya ven. Taita Teófilo, pasa de ciento. (Astudillo Ortega, 1973: 16).

Bautizar. Agregar agua a algún líquido, para disminuir su calidad y generar mayor ganancia. Se puede bautizar la leche o el licor. Después, unos conocidos me contaron que le habían cerrado la cantina porque bautizaba el trago. (Valdano, 1980: 60).

30

Oswaldo Encalada Vásquez

Bautizo. Ceremonia humorística con la cual un estudiante deja de ser chúcaro. Cuando llegue la fiesta bautizaremos a los chúcaros.

Bazar. En ciertas celebraciones campesinas se trata de un conjunto de objetos donados por los creyentes y participantes, objetos que deben ser rematados para así obtener fondos para la fiesta. Ostentaba el bazar los provocativos obsequios de la feligresía: gajos de mazorcas en rama; medianos de ají de cui; fritadas. (Astudillo Ortega, 1973: 36).

Beata. Mujer muy religiosa y que frecuenta las iglesias. Tres beatas bajan hacia el centro. Blanquean las medallas en sus mantas, péndulas de azules cintas, como gotas de estearina. Tras las mujeres camina un doméstico cocolo, tiritando, con dos alfombrillas y un reclinatorio sobre los hombros. (Cuesta, 1983: 99).

Bebioso. Borracho, persona a la que le gusta la bebida. Pero todos mismo son bebiosos. Al menos cuando llueve. (Astudillo Ortega, 1973: 131).

Bestial. Algo muy bueno, de gran categoría o calidad. La película estuvo bestial.

Bien papeado. Bien comido, bien alimentado. Tenía unos hijos bien papeados.

Bien plantado. Decidido, firme, valiente. Por tus cholas buenas mozas, / por tus longos bien plantados, / por tus mañanas preciosas, / y tus cielos estrellados. (Canción popular de Carlos Ortiz Cobos).

Bilocarse.

Propiamente

bilocarse vendría a significar estar en dos (bi-) lugares, lo cual es demostración del excesivo afán.

Cuando llega su suegra se biloca.

Boca. Persona, ser humano al que se le debe mantener. ¡Tuviera como yo cuatro bocas! –añade la chola con despecho–. Pero usted… ¡Jay! (Cuesta, 1983: 113).

Atolondrarse,

afanarse

en

exceso

por

algo.

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La lengua morlaca

Boca

chauchera era el monedero.

Mi vecina tiene boca de chauchera.

Bocón. Hablador, entrometido. Se usa también “solo boca”. -¡Callado, bocón! ¡Retrato de tu taita! (Cuesta, 1983: 141).

Bolsicón. Prenda del vestuario de la chola cuencana. Se trata de una especie de falda.

Y es de ver a la prioste contonearse, metida en su fino bolsicón de paño verde.

(Muñoz Cueva, 2000: 11).

Bolsicona. La mujer que usa bolsicón.

Y con finas botas de taco alto, al igual que las más elegantes bolsiconas de la

ciudad. (Muñoz Cueva, 2000: 42).

Bolsiquear. Robar de los bolsillos. Don Serafín fue el que me enseñó el bolsiqueo. (Valdano, 1980: 60).

Bolsón. Muy gordo. Si comes tanto te vas a poner bolsón. Es, además, una forma común de dirigirse a alguien tratándolo con poca consideración. El bolsón del Arturo parecía una bomba de trago. (Dávila, 1979: 89).

Bombero. La calificación escrita con tinta roja, para señalar una cifra baja.

Me saqué dos bomberos en este trimestre.

Boquiabierto. El pasmado, estupefacto. Para distraer en la plaza la novelera curiosidad del cholerío sugestionable y boquiabierto. (Astudillo Ortega, 1973: 143). Cfr. Elevado.

de

alcoholismo. Los borrachitos le pidieron por favor que solamente probara, puesto que solo se trataba de un ‘gloriadito’, es decir una infusión de agua aromática con gotitas de licor. (Sarmiento Abad, 1993: 65).

Borrachito.

La

de

chauchera.

La

persona

que

tiene

los

labios

alargados.

Forma

eufemística

para

referirse

a

quien

padece

Borrachoso. V. Bebioso. Este me salió un borrachoso.

32

Oswaldo Encalada Vásquez

Botar… Este verbo suele ser usado en composición con un gerundio, como botó fregando, botó rompiendo, botó jodiendo, etcétera. Y si molesta… que cuente… que le ha de botar capando. (Astudillo Ortega, 1973: 60).

Botar

de

enfermedad, que obliga a guardar cama.

a

cama.

Frase

que

se

usa

para

designar

una

situación

Le dio un trancazo que le botó a cama.

Breve. Este adjetivo se ha vuelto adverbio en nuestra lengua, y, por tanto, modifica a un verbo. Significa rápidamente. Camina breve, responde breve, volverás breve.

Bruto. Grosero, tosco en el trato, incivil.

A los que, en cambio, despreciaba profundamente, llamándolos ‘ignorantes,

brutos’. (Valdano, 1980: 70).

Buchir. Cargar a un niño pequeño a la espalda. Esta voz proviene del quichua puchina, que significa lo mismo. Ayúdame a buchir a la huahua.

Buenamoza. La mujer hermosa y bien presentada, generalmente de extracción popular. En unas cholas de Cuenca, en unas indias de la playa y en una que otra tejetoquillas de esas buenasmozas. (Astudillo Ortega, 1973: 44).

Buenas días. Fórmula popular de saludo que hace concordar el adjetivo como si la palaba día fuera de género femenino.

El mismo ‘buenas días, Dr. Laurito’ de los de costumbre. (Astudillo Ortega,

1973: 54).

Buen apellido. Fase que designa a las personas con apellidos de extracción hispánica y que son, generalmente, los de la clase dominante tanto en lo económico como en el prestigio. -No le harás caso Juanita –le dicen las otras, esperándola– éstos solo burlarse quieren, para lo serio niñas de buenos apellidos nomás buscan. (Cuesta, 1983:

85). Cfr. De buena familia.

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La lengua morlaca

Buen barro. V. Barro antiguo. De ese buen barro; del barro antiguo que duraba cien años. (Astudillo Ortega, 1973: 188).

Buenisano. Situación de encontrarse una persona en buen estado de salud.

Donde

buenisana.

(Astudillo Ortega, 1973: 133).

Burlón. El individuo que suele burlarse de los otros. Ten cuidado con este burlón.

Buscavidas. Personas que salían por los campos a cambiar productos elaborados y de la ciudad, por granos de las cosechas recién recogidas. Ya vienen los buscavidas.

las

MM.

Carmelitas…

costaba

bien

barato

quedar

34

C

Capillos
Capillos

Ilustración 3

Especie de regalo en monedas de baja denominación que los padrinos en un bautizo lanzan a los niños que esperan fuera de la iglesia.

La lengua morlaca

Caballo de la carroza. Forma de insulto dirigido a una persona que usa grandes gafas oscuras. La frase se origina en la ya desparecida costumbre de trasladar al cementerio los ataúdes en carrozas tiradas por caballos.

A

estos cuadrúpedos solían ponerles anteojeras para evitar que miraran

a

los costados.

Y

peor aguantabas que se te grite… ‘caballo de la carroza’… ahí sí… ni para

qué… ¿Por qué tanta furia, Luis? ¿Porque los caballos de la carroza acarreaban

el capital deshecho y putrefacto de las humana vida? (Mata, 1982: 13).

Caballo del diablo. Especie de avispa grande de alas algo anaranjadas y cuerpo negro azulado. Quítate de ahí que está volando un caballo del diablo.

Cachos. Cuentecillos humorísticos, cuando son de corte picaresco o referentes a la vida sexual suelen recibir el adjetivo colorados.

En momentos de añoranza, requetenarraba cachos de su vida estudiantil.

(Astudillo Ortega, 2002: 32).

Cachos, cachos. Solicitud para hacer una pausa en algo. Cachos, cachos, me voy al baño.

Caer en cama. Significa guardar cama por alguna enfermedad.

Mi abuelita cayó en cama desde ayer.

Caer como zambo. Significa caer sin poder auxiliarse adecuadamente con las manos. Junto a la iglesia me caí como zambo.

Caerle. Visitar a alguien intempestivamente.

El

otro día que nos encontramos donde el Machete me acordé… y resolví caerle

un

día. (Astudillo Ortega, 1973: 141).

Café puro. El café sin añadidura de leche.

En la tarde no me falta mi café puro.

Café de tusas. Especie de café elaborado con granos de café a los que se añaden también otros ingredientes –como las habas, por ejemplo– tostados y molidos. Pagando $ 30,00 mensuales, inclusive el mote y el café de tusas. (Astudillo Ortega, 1973: 43).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Cahuitos. Una especie de juego infantil que se practicaba con los cromos –los caos– que venían en un popular confite llamado Límber. Era una serie de cincuenta figuras, una de ellas muy difícil de encontrar. Se jugaba con los cahuitos a las montaditas, diversión que consistía en que los jugadores se ubicaban en unas gradas, del escalón superior se lanzaban los cahuitos a la grada inferior. Ganaba quien lograba que su cromo quedara encima de otro. Vamos a jugar a los cahuitos.

Caída. Fiesta organizada por los adolescentes. La policía detuvo a varios adolescentes que participaban en una caída.

Caído de la hamaca. Con esta frase se designa al individuo algo tardo, poco despierto, un poco bobo. Este empleado sí que es caído de la hamaca.

Cainar. Demorarse excesivamente en una actividad o en lugar. Es palabra proveniente del quichua caina, que significa “ayer”. Cainar es demorarse tanto hasta que el presente se convierta en ayer. Ella, Carmen, al ‘cainar’ de las tardes y en el poyo de adobes del pequeño ‘corredor’ de la casa, desenredaba las trenzas canosas. (Burbano Cuesta, 1982: 93).

Cainar

un

individuo, durante todo el día o una gran parte de él, ocupado en labores de provecho.

Hoy cainé arando mi campo. (A. Cordero Palacios, 1985: 50).

(Quechuismo:

de

caina,

“ayer,

día

pasado”).

Permanecer

Caja. El ataúd. En la distancia, un entierro de pobres. ¡Muchacho, sostén la caja! Me grita el tío Mardoqueo. (Cárdenas, s.f.: 20).

Calcha. La caña seca del maíz. Residuo que se usa como alimento para el ganado vacuno. Siluetas de peones cargados de leña, cabuyos, calcha, perdíanse a pequeño trote. (Astudillo Ortega, 1973: 62). Cfr. Taralla.

Caldo. Un mal chiste, lo que no provoca risa. Ese tipo solo sabe contar caldos.

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La lengua morlaca

Caldo, caldo. Onomatopeya de la voz del pavo.

A las doce de la noche, esponjándose, una hilera de pavos rodeaban la casita. ‘¡Caldo!’ ‘¡Caldo!’ –gritando y el abanico del rabo como rueda de candela. (Cuesta, 1983: 143).

Caldo de mocho. El caldo de borrego. Vecina, véndame un platito de caldo de mocho.

Calientes. Esta palabra es usada con dos sentidos. El primero hace referencia a la actitud de disposición sexual de ciertas mujeres. Por esas carishinas, por esas machonas, por esas calientes. (Astudillo Ortega, 1973: 23). El otro sentido se refiere a las tierras bajas, lugares donde se cultivan plantas de clima caliente, como la caña de azúcar. Una arroba de máchica del Norte y seis botellas de un Zhumir del más puro contrabando de los calientes. (Astudillo Ortega, 1973: 141).

Callimanta. Palabra quichua que designa la forma de hacer una acción, rápida y totalmente. Terminada la misa, las ofrendas apetitosas eran recogidas callimanta por el señor sacristán. (Astudillo Ortega, 1973: 188).

Camareta. Artificio explosivo de la pirotecnia popular.

En ocasiones la maldad subía de punto i era una larga camareta la destinada

a enloquecer al cautivo. (Aguilar Vázquez, 1997: 282).

Cambiar. Comprar, cuando se trata de imágenes religiosas, por respeto, se usa este verbo, que parece menos venal.

De buena gana le hubiera comparado a un cuadro del Corazón de Jesús, por

el pintor Salas, que don Ambrosio, su suegro había cambiado (comprado) en

Quito. (Muñoz Cueva, 2000: 95). Nuestro vulgo cree que incurre en una de las más graves irreverencias si dice, cuando trata de adquirir una imagen o pintura sagrada, que va a comprarla. Las cosas santas no se compran, se cambian con dinero. (A. Cordero Palacios, 1985: 56).

Camote. El enamoramiento muy intenso. Entró al colegio y le cogió un camote. V. Encamotado.

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Oswaldo Encalada Vásquez

Campañero. El alcohólico que bebe por temporadas más o menos largas. El pobrecito se ha vuelto campañero desde que perdió el trabajo.

Candela. Muy vivo, despierto. Chico es, pero una candelita de vivo, ya le quisieran otras que solo tienen mudos grandes. (Cuesta, 1983:131).

otras que solo tienen mudos grandes. (Cuesta, 1983:131). Ilustración 4. Candonga Candonga. Arete de forma

Ilustración 4. Candonga

Candonga. Arete de forma redondeada. Es prenda usada generalmente por la chola cuencana. Se ha comprado unas lindas candongas.

Canelazo.

aguardiente. Cfr. Gloriado. Mejor sirvan un buen canelazo. Cfr. Gloriado.

Canillita. El niño que vende periódicos. Los canillitas recibían los periódicos, y se dispersaban por las cuatro esquinas gritando: /-¡Oro! ¡Oro! ¡Diez mil personas en los lavaderos! (Cuesta, 1983:

166).

Cantaleta. Repetición fastidiosa de determinadas palabras. Entonces ¿para qué tuviste tantos hijos? Ya vas a comenzar con tus cantaletas. (Astudillo Ortega, 2002: 36).

Cañamazo. El industrial que arregla, acondiciona y exporta sombreros de paja toquilla. Necesitaba el Club, para abrirse a la gente de color; a los chacareros, a los cañamazos, y a otras firmas. (Astudillo Ortega, 1973: 81).

de

Bebida

preparada

con

agua,

azúcar,

canela

y

algo

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La lengua morlaca

Cañas. Especie de caramelos alargados y de diversos colores. Señora, véndame una fundita de cañas.

Capacha. La cárcel. Ponme un oficio… diciéndole que ya está en capacha el Cursiento. (Astudillo Ortega, 1973: 92).

Capillos. Especie de regalo en monedas de baja denominación que los padrinos en un bautizo lanzan a los niños que esperan fuera de la iglesia. Capillo. Entre nosotros, obsequio de monedas que los padrinos de un bautismo dan a los padres del bautizado, y a los concurrentes a la solemnidad. (Vázquez, 1991: 137).

Capotear. V. Dar capote.

Capuliceda. Sitio sembrado de capulíes. Un zócalo de frutales y de frondas capulicedas. (Astudillo Ortega, 1973: 13).

Capulí chaucha. Variedad de capulí de mayor tamaño que el común. Por esta razón es más apreciado. Los voraces chugos que tomaban por asalto un árbol de capulí chaucha, tentación no solamente de las aves, sino hasta del mismo cura. (Aguilar Vázquez, 1997: 328).

Caquiperro. Especie de golosina de la repostería popular. Se la elabora con maíz tostado y aglomerado con miel de panela. Recibe también la designación de colación de pobre. Zita se afanó sobre todo en los famosos caquiperros, que hacían las delicias de los nenes. (Muñoz Cueva, 2000: 115). El lexicógrafo Alfonso Cordero Palacios recoge esta palabra en su forma original:

Cacadeperro. Se llama así a una mezcla de miel, harina de cebada y granos tostados de maíz, que se consolida adoptando el tamaño y la forma de una bola de billar. Es golosina predilecta de los muchachos.

- Una niña, sumamente virtuosa, creyendo mal sonante la expresión catalogada y por eufemismo, pidió en una pulpería que le vendiesen un real de ‘mala crianza de perro’. (A. Cordero Palacios, 1985: 48).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Caracha. Especie de costra que se forma sobre las heridas, por efecto de la cicatrización. De la herida ya me queda solo la caracha.

Caracho. Fórmula eufemística por carajo.

En los talentos para pegarse cualquier vicio.

(Astudillo Ortega, 1973: 56).

Carajear. Echar carajos. Usar un lenguaje violento y lleno de procacidades.

Y él se carajeaba por estar ahí, acuclillado y hambriento. (Cárdenas, s.f.: 105).

Carajo. Interjección de uso muy generalizado.

Ocasiones hay en que, con solo rasgarla bien, alcanzamos el respeto de malandrines y follones. Es quizás la primera voz que admira y retiene el extranjero que visita los países de la Lengua Castellana; y es, sin quizás, la más vigorosa interjección de todos los idiomas vivos.- A veces solemos decir: Un ¡Carajo! Bien rasgado, vale por todo un disparo”. (A. Cordero Palacios, 1985: 63).

No sé qué pasa, cara

cho.

Caramba. Fórmula eufemística por carajo. No te digo, caramba, hombre, un mundo de casas. (Astudillo Ortega, 1973:

100).

Caramelero. El que vende caramelos, generalmente en las ferias y plazas. Busco un caramelero.

Caray. Fórmula eufemística por carajo. -Caray, hombre, no te digo. (Astudillo Ortega, 1973: 100).

Caráspita. Fórmula eufemística por carajo. Si yo fuera presidente, caráspita, no me quedara uno; me comiera unos veinte. (Astudillo Ortega, 1973: 91).

Carcoso. Individuo despreciable.

Y en las palabras se rezumaba tu alma de alegre y errabundo tábano carcoso.

(Mata, 1982: 5).

Cardenillo. El color algo azulado y verdoso. Ponte el pantalón cardenillo.

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La lengua morlaca

Cargoso. El abusivo, el pesado. Ese profesor sí que es cargoso.

Cariñosas. Las prostitutas. Operativos donde ‘las cariñosas’ para preservar seguridad. (Diario La Tarde, abril 13 de 2016: 8)

Carishina. La mujer que no sabe hacer los menesteres de la cocina. Significa también provocadora. V. Calientes. Por esas carishinas, por esas machonas, por esas calientes. (Astudillo Ortega, 1973: 23). Cfr. Huarmi.

Carretero. Carretera. Los trenes pitan lejos, entre los nevados distantes, y el carretero apenas data de una década. (Cuesta, 1983: 213).

Casa de altos. La vivienda que tiene planta baja y un piso elevado. Ya se compró una casa de altos.

Casarse el diablo con la bruja. Al fenómeno atmosférico en el que coexisten lluvia y sol al mismo tiempo se lo designa con esta frase. La bruja con el diablo están casándose … Media ciudad bajo el sol, media ciudad bajo la lluvia. Cae esta en haces desde nubes altísimas y el sol la hiere de costado. (Cuesta, 1983: 90). También puede variar la expresión a: casarse el diablo con la diabla. Vea, mamaíta, cómo brillan las gotas: llueve y hace sol. / -Está casándose el diablo con la diabla, niñita. (Astudillo Ortega, 2002: 26).

Caset. La dentadura postiza. No grites tanto que se te va a caer el caset.

Casinete. Especie de tela de algodón que se usaba para confeccionar ropa masculina barata. Juan María Sacaquirín viste terno de casinete blanco que lo distingue fácilmente entre los viajeros. (Burbano Cuesta, 1982: 69).

Castillo. Especie de armazón construido con carrizos y que lleva un conjunto de fuegos de artificio. Es pieza fundamental en las fiestas del Septenario cuencano. A las nueve de la noche comienzan a quemar los castillos.

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Oswaldo Encalada Vásquez

Un castillo es también todo el adorno de alimentos –son las ofrendas– que lleva encima el caballo del mayoral durante el pase del Niño.

Catalinas. Alumnas del colegio Rosa de Jesús Cordero, de Cuenca. Su nombre deriva de las monjas Catalinas, que son sus maestras. El sábado desfilaron las Catalinas.

Catas. Otra designación para Catalinas. Vid.

Cayendo y levantando. Frase que significa que algo se hace a pesar de todos los factores adversos para el actor. Un pujar de esfuerzos cuesta arriba y el martirizador llorar de guaguas, cayendo y levantando. (Astudillo Ortega, 1973: 142).

Centro. Parte interna –de las polleras– del vestuario de la chola. Rebozo azul y macanas de fleco; centros bordados para dentro de casa. (Astudillo Ortega, 1973: 87).

Cepillar. Adular. En los trágicos días en que Gil Ramírez Dávalos, por cepillar al marqués de Cañete, vino a fundar esta ciudad que ya existía como Tumipampa. (Cevallos García, 1957: 6).

Cepillo. El adulón. Como te has vuelto un cepillo, todos te rechazan. Cfr. Adulete.

Ceraturo. Barro de consistencia pegajosa y de color amarillento. Los poyos chuchaques y los andenes del ceraturo milenario. (Astudillo Ortega, 1973: 191).

Cerdabuchi. Forma popular de insulto. Sipi…, tarozo…, ladrón / Cerda-buchi. (Andrade Chiriboga, 2006: 319).

Cerveceada. La borrachera con cerveza. Concluida la cerveceada con los hijos de Marte… Gastón Campanas fumaba satisfecho. (Astudillo Ortega, 1973: 160).

Cerramen. Acto de cierre de una celebración religiosa como, por ejemplo, el jubileo.

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La lengua morlaca

Con la procesión terminaría el solemne cerramen de la fiesta. (Astudillo Ortega, 2002: 89).

Chacarero. El agricultor, el dueño y cultivador de una chacra.

Buenos chicos que estudiaban para médicos y abogados, porque los taitas chacareros para eso se sacrificaban. (Astudillo Ortega, 1973: 43).

Chachay. Variación de achachay.

-¡Chachay!- dice después el chico. Lanza un guijarro al perro. (Cuesta, 1983:

101).

Chacra. La sementera de maíz y poroto.

Y de la punta a la orilla, el verde tierno de la chacra. (Astudillo Ortega, 1973:

14).

Chagra. La persona corrida y apocada, por provenir del campo. Chagra es propiamente el habitante de la chacra.

Había que hacerle ver al chagra quiénes eran. (Astudillo Ortega, 1973: 46).

Chagrillo. La reunión de pétalos de flores de diferentes variedades y colores. Generalmente es usado para lanzarlo en procesiones religiosas como una forma de homenaje.

Esa tarde de Junio, a los dos lados de la carretera, se verificaba la recolección

de todos los retamales, de las rosáceas, liliáceas, geraniáceas y flores del monte

y del barranco… para el chagrillo que debía extenderse desde los escaños de la Catedral siguiendo por media calle. (Astudillo Ortega, 1973: 165).

Chaguarmishqui. El jugo del asiento de las cabuyas, conocido también como pulque.

Y hasta los mitayos pereciendo sin tener ni el chaguarmishqui de los pencos.

(Astudillo Ortega, 1973: 105).

Chaguarquero. El tallo y la flor de la cabuya. Se trata de un elemento vegetal de gran tamaño y que inclusive suele ser usado en la construcción por su poco peso.

Quitada la escalera de chaguarqueros tenía que obsequiar algo para poder bajarse. (Astudillo Ortega, 1973: 29).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Chalina. Especie de chal pequeño o manta que usan las mujeres sobre los hombros, o para cubrirse la cabeza.

Mi mamita no encuentra la chalina.

Challashca. Ilegítimo, recogido, encontrado. ¡Quítate, gato challashca!

Challi. Andariego.

Ya para qué he de irpes, ya de haber pegado. Pero hecho bien, a que no sea

challi. (Cuesta, 1985: 133).

Chamiza. El conjunto de ramas pequeñas y secas que se queman por las noches en ciertas celebraciones campesinas. Se dejaba ir con el oleaje y el aturdimiento del bazar y las chamizas. (Astudillo Ortega, 1973: 38).

Chanca. El maíz triturado. Es alimento común para las aves de corral. Comprarás media libra de chanca.

Chancar. Triturar, moler.

Ya me chanqué el dedo.

Chanchullo. Negocio ilícito, procedimiento poco ético. Para lo más de igualar tas con tas el debe y el haber. Puah… quién dijo chanchullo. (Astudillo Ortega, 1973: 13).

Changa.

usada

generalmente en tono ponderativo. ¡Qué buena changa que tiene la vecina!

Changar. Montar una pierna sobre el cuerpo de otra persona. El marido le changa a la mujer.

Chapar. Mirar. Dirasle que bajamos a chapar… No me dejarás coger en la mentira. (Astudillo Ortega, 1973: 60).

Chaplag. Onomatopeya del caer algo en el agua. Caen los bastiones…, chaplag, a hundirse el puente con patria y todo. (Astudillo Ortega, 1973: 20).

La

pierna.

Esta

palabra

(de

origen

quichua)

es

45

La lengua morlaca

Chapula. Mujer que andaba detrás de los soldados liberales. V. Guaricha. Inseparables del soldado, ahí estaban las chapulas, al toque de marcha. (Astudillo Ortega, 1973: 22).

Charlón. El hablador, el respondón. Este señor ha sido un charlón.

Chaquiñán. El mal camino, sendero propio para ser recorrido a pie. Ahí estaba la mansión de la Lucha, escondida entre las frondas del sendero, de tantos chaquiñanes. (Astudillo Ortega, 1973: 48).

Chaspapatas. El aprendiz del herrero. Este oficial comenzaba con los trabajos más humildes y sencillos como era quemar en la fragua –chaspar– la lana de las patas de las reses para que fueran vendidas en los mercados. Más acá, con el herrero San Martín, el chaspapatas, que las preparaba o chaspaba, para el caldo de patas. (Astudillo Ortega, 2002: 68).

Chaspar. Quemar la lana o las cerdas de algunos animales sacrificados. Al puerco muerto lo primero que se le hace es chasparlo.

Chasquera. Una variedad de cometa que al volar hace un sonido especial por el viento que mueve sus adornos laterales hechos con flecos de papel. Ya tengo mi chasquera para las vacaciones. Sobre esta palabra –aunque cambiándola de género– Alfonso Cordero Palacios escribe lo siguiente:

Chasqueros. Papel cortado en forma de hojas de malva y que los muchachos ponen a una cometa, conteniéndolo en el hilo que va alrededor de las extremidades de los palillos que tiene la misma. Su nombre procede del chasquido que da el papel así cortado mientras recibe el viento. (A. Cordero Palacios, 1985: 104).

Chaucha. Cualquier trabajo fácil. Este mismo término designa a la variedad grande de capulí, así como también a una cierta clase de papa que se cocina en poco tiempo. En el mercado venden buena papa chaucha.

Chauchera. El monedero. Perdí mi chauchera.

Chazo. El campesino de origen no indígena. La calle por donde desembocó en Cuenca la hueste de chazos. (Astudillo Ortega, 1973: 10).

46

Oswaldo Encalada Vásquez

Chendo. Esta es la palabra emblema de la lengua joven de los cuencanos. Desde los niños son “chendosos” y, por tanto, con gusto, chendean todo el tiempo. Chendo significa “de mentirita”, “de bromita”. El origen de este vocablo se remonta a la lengua infantil, la misma que ha creado Chela a partir de Graciela. En la lengua de muchas personas el verbo decir suele entenderse también con el sentido de mentir. Por ejemplo, afirmamos de alguien: Dice que es honrado. Del verbo decir obtenemos la forma diciendo. De modo que si escuchamos solo estoy diciendo, se entendería que solo estoy diciendo de broma, mintiendo. Sobre este diciendo ha operado la lengua infantil, la misma que convirtió la C de Graciela en Ch. Así que diciendo pasó a dichendo y de ahí solo quedó un pequeño paso para convertirse en chendo. Te voy a pegar, ¡chendo!

Chévere. Bonito, hermoso, agradable. Chuta qué colchón tan chévere. (Dávila, 1977: 41).

Chibolo. Abultamiento que se produce en la cabeza como consecuencia de un golpe recibido. Me fui contra la puerta y me hice un tremendo chibolo.

Chicha huevona. Especie de bebida que se vende en un barrio de la ciudad de Cuenca. Es chicha licuada con huevo. Vamos a la esquina a tomarnos una chicha huevona.

Chililín. Variación de chilín. Vid.

Chilín. Onomatopeya del caer de monedas sobre una superficie metálica o del romperse de un vidrio. Dado /quitado / chilín, campanas, / con los cuernos/… ¡a los infiernos! (Cuesta, 1983: 203). Nunca me olvido, toditos los vidrios, chilín, chilín, chilín. (Dávila, 1979: 63).

Chillo. Especie de hilo de algodón que se fabricaba en el Valle de los Chillos, provincia del Pichincha. Por extensión designaba a la prenda elaborada con este material. La falda chillo, la bufanda otavaleña, el distintivo pañolón. (Astudillo Ortega, 1973: 23).

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La lengua morlaca

El que participa en una elección con el único fin de evitar

que otro gane. Como siempre el Aurelio fue el chimbador.

China. La empleada doméstica. Era el desconcierto en las casas. Las chinas no tuvieron más remedio que quedarse, porque habían sido hombres comprometidos. (Astudillo Ortega, 1973: 23).

China de casa grande. La empleada doméstica presumida por servir en una casa de gente muy rica. Véanle no más, como ahora ya es china de casa grande, ni pisa el suelo. Cfr. Sirvienta de casa grande.

Chinchoso. El que se queja, reclama y se incomoda por cualquier cosa insignificante. ¡Pendejadas! …Vos todo crees, ay no sé: hecho el chinchoso. (Astudillo Ortega, 1973: 99).

Chinero. El individuo que prefiere enamorar a las empleadas domésticas. Cfr. China. Ni sabes, el Federico ha sido chinero.

Chipo. El saltamontes. En este llano hay bastante chipo.

Chirapear.

alguna

materia. Ya botaste chirapeando el arroz. Cfr. Botar.

Chirlazo. Golpe dado con la mano en el rostro. Bofetón. Sonábale a chirlazo aquello que le dijo el Machete, con un ajo. (Astudillo Ortega, 1973: 31).

Chiro. Pobre. No me pidas nada porque estoy chiro.

Chirona. La cárcel. Ele aura, no bien llega, cae en chirona. (Astudillo Ortega, 1973: 154).

Chimbador.

Lanzar

descuidadamente,

desparramar,

esparcir

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Oswaldo Encalada Vásquez

Chirote. Especie de ave que tiene el pecho de color rojo encendido. En la pampa el viento hace subir la marea en el trigal salpicado de chirotes bulliciosos, que silbando ascienden casi verticalmente para descender en ‘picada’ con el rojo y esponjado escudo al descubierto. (Burbano Cuesta, 1982:

86).

Chispín. El que no está muy borracho. Se golpeaba la frente el hombre de a poncho, el chispín que nunca faltaba donde el Machete. (Astudillo Ortega, 1973: 131).

Ilustración 5. Chispiolas
Ilustración 5. Chispiolas

Chispiola. Especie de alimento de dulce en forma de una pelotilla, hecho con canguil y aglomerado con miel de caña. Cfr. Caquiperro. Junto a la iglesia venden unas ricas chispiolas.

Chispo. V. Chispín. Y armando el guirigay de los chispos, después de pasar por las etapas del empalagoso afecto. (Astudillo Ortega, 2002: 35).

Chivista. El individuo camorrista, el que gusta provocar reyertas y peleas. Este de borracho es un chivista. Se dice también chivero.

Chivo. La pelea, el escándalo. Cfr. Armar el chivo. Hoy se acababa todo…, si es por eso, le haría chivo, le pelearía. (Astudillo Ortega, 1973: 58).

Chocar. Fórmula de saludo, generalmente entre jóvenes; aunque es un uso ya conocido hace varias décadas. Lo que chocan son las manos o los puños. -Choque entonces: los soldados de Vega no rematamos a los vencidos. (Aguilar Vázquez, 1997: 356).

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La lengua morlaca

Chocolatín. Especie de confite elaborado con chocolate. Las tajadas de torta con pasas, los chocolatines extranjeros y se endulzó la boca. (Cárdenas, s.f.: 98).

Chola. La mujer de extracción indígena, pero que tiene presencia en la ciudad. Unos pocos hijos naturales en unas cholas de Cuenca. (Astudillo Ortega, 1973: 44).

Chola cuencana. La mujer de extracción popular, que es el icono de la ciudad de Cuenca. Con este mismo nombre se conoce una canción que se ha convertido en el himno popular de la ciudad.

Chola cuencana, mi chola, capullito de amancay, en ti cantan, en ti ríen las aguas del Yanuncay. (Letra de Ricardo Darquea Granda)

Cholear. Trata muy mal a una persona, es decir, como si fuera un cholo. Marginar a alguien.

Lo de siempre. Les habían choleado. Pero ¿y en qué está la nobleza? Ortega; 1973: 198).

Cholito. Forma afectuosa de llamar a alguien. Se lo usa como vocativo familiar y común. No te olvides, cholito, ya sabes. (Astudillo Ortega, 1973: 167).

Choro. El ratero. En este barrio hierven los choros.

Chúcaro. El novato, el estudiante de primer año tanto en colegios como en universidades. V. Bautizo. El chúcaro para que deje de serlo debe ser bautizado. En la semana del estudiante se bautiza a los chúcaros.

(Astudillo

¡Chucha! Interjección usada para señalar disgusto, ira, o también para insultar. ¡Qué chucha quieres!

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Oswaldo Encalada Vásquez

Chuchaqui.

borrachera. Día del Rector, del Presidente, del Patrono; por el chuchaqui del Rector. (Astudillo Ortega, 1973: 80). Aguilar Vázquez proporciona una interesante etimología de esta palabra.

No todos saben lo que significa el quichuismo chuchaqui; para mí, indigno de todo hombre de bien, pero en cambio muy digno de figurar en las columnas ya un tanto por ciento americanas, del Diccionario de la Lengua. El glotón derrumbado por los ventisqueros traicioneros de la borrachera; el alcoholista caído en la tortura helada de la abstención, pasado el período de la intoxicación aguda, sienten aún muchos síntomas objetivos i subjetivos que denuncian cómo el veneno continúa obrando nefastamente, sobre el organismo, tales como: frío en los huesos, temblor en las extremidades, de las manos i las piernas especialmente, amargura en la boca, fetidez en el aliento i en el espíritu frío, desconfianza i miedo, irresolución i angustia. Todo este cortejo de síntomas comprende el término chuchaqui, compuesto de dos palabras quichuas: chucho i chaqui, que traducidas literalmente significan temblor de piernas. (Aguilar Vázquez, 1997: 157-158).

una

El

malestar

que

se

presenta

al

día

siguiente

de

Chuchaqui seco. El malestar que se siente al día siguiente de una noche pasada en vela, y sin haber ingerido licor. No me molestes porque estoy con un tremendo chuchaqui seco.

Chucho. El seno. Si todavía es huahua de chucho.

Chucurillo. Especie de comadreja. Suele atacar de preferencia a cuyes y gallinas. Porque cualquier ruido era atribuible a los gatos, a los chucurillos, a los zorros. (Astudillo Ortega, 1973: 99).

Chugniento. El que sufre de lagañas. Con lo enfermizo de sus párpados, lo que le adjudicó el epíteto de chugniento. (Astudillo Ortega, 2002: 28).

Chugo. Especie de ave canora de plumaje amarillo con manchas negras. La clarinada huelguista del chugo incendió la arboleda. (Astudillo Ortega, 2002: 47).

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La lengua morlaca

Chugshi. El renacuajo. Se lo pronuncia también como shugshi.

O tendidos sobe el chanchaco a caza y pesca de ranas y de chugshis. (Astudillo

Ortega, 2002: 21).

Chulco. La usura. También designa una especie de caldo de huevos. Al

respecto de la probable etimología esto es lo que dice Muñoz Cueva:

Prestamista a alta usura. Sin duda la palabra chullquero viene de chullco (chullco de huevos) o caldo de huevos, cuando por la baratura o lo bajo de este artículo (huevos) la tal comida se tomaba por la más pobre y ruin; de modo que era como hacerle un daño (de desprecio) servírsela a una persona. Antiguamente se decía: ‘A los extraños: pavo trufado; a los propios: chullco de huevos’. También puede suponerse que el prestamista usurario en exceso era un miserable avaro, que se mantenía de miserable chullco, o sea que era un chullquero. (Muñoz Cueva, 1959: 125).

Chulío. El ayudante de un conductor de bus. Se lo llama también ayudante o controlador. Ya le pagué pues al chulío.

y conexión entre chulco y chulquero,

Chulla. Palabra quichua que significa uno, de algo que es un par. Solo encontré chulla media.

¡Chulla vida! Con esta frase tratamos de justificarnos ante una acción arriesgada, poco mesurada o poco conveniente con nosotros mismos. ¡Chulla vida! Deme otra botella de cerveza.

Chulquero. El prestamista usurero. V. Chulco.

Chuma. Borrachera.

Y el compadre tenía que amanecerse, hasta el término de la gran chuma.

(Astudillo Ortega, 1973: 28).

Chumado. Ebrio, borracho. Una tarde al pasar por frente de un grupo de chumados, uno de ellos le invitó cariñosamente a tomar ‘unito’ a lo que él protestó como era natural. (Sarmiento Abad, 1993: 65).

Chumal. Especie de platillo de la comida tradicional cuencana. Se lo elabora con maíz tierno, molido y envuelto en hoja de maíz. Es impropio y además, foráneo, el nombre de humita.

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Las habas con queso… chumales con mote chogllo, un ají y un guarapo. (Astudillo Ortega, 1973: 163).

Chumalada. Comilona de chumales. -¡Sucia!… Para que sepas ganar pleitos… para que vayas a preparar chumaladas para tus corrompidos amigos, en la robada quinta de San Roque. (Muñoz Cueva, 2009: 12).

Chumblug. Onomatopeya del hundirse de un objeto en el agua. Cfr. Chaplag. Cuando se lanzó al agua se oyó un chumblug.

Chupar. Beber licor, emborracharse. El viernes algunos se van a chupar. V. Irse de chupe.

Chúplag. El huevo huero o podrido. La gallina ha roto el huevo chúplag.

Churos. Interjección que equivale a ¡chucha! En otro sentido significa rizos de cabello. Me peino y siguen mis churos.

Churuco. El caracol, o cualquier cosa que tenga aproximadamente esta forma. Desenterrando churucos para hacerlos pelear de puntas. (Astudillo Ortega, 2002: 21).

Churudo. El que tiene abundantes rizos en el pelo. Yo tuve una churudita / que era linda y me quería / ella triste pelaba los cuyes / yo alegre me los comía. (Mata, 1982: 37).

Churuquear. Este verbo, usado en forma pronominal, define la situación de una cometa que, cuando vuela, comienza a girar peligrosamente, hasta, a veces, caer al suelo. Esto ocurre por defectos de fabricación de la cometa o por tener un rabo muy pequeño. La cometa se churuquea a cada rato.

¡Chusa! Interjección eufemística por ¡chucha! No me iré, ¡qué chusa!

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La lengua morlaca

Chusco. Gracioso, ocurrido, cómico. Este vecino es tan chusco.

Chuspiojos. La persona que tiene los ojos vivos, pequeñitos. Chuspi significa mosca. Este niño es chuspiojos.

Chusso. Pequeño.

Mi hijo, el más chusso ya está en la escuela.

¡Chuta! Interjección eufemística por ¡chucha! Chuta que colchón tan chévere. (Dávila, 1977: 41).

Cierta parte. Forma eufemística para designar las partes sexuales. Se dio un golpe en cierta parte.

Coco. La cabeza, en términos humorísticos y familiares. Si no era jalón de orejas, era rotura de cabeza con una vara. Mi coco está cruzado de cicatrices. (Valdano, 1980: 58).

Cocolo. El que tiene la cabeza rapada, o también el calvo.

Un cocolo es más que un niño pobre; es un indio arremetido todo él –en alma y

poncho y choza y trenzasa tijeretazos. (Cuesta, 1983: 296).

Cogedor. Esta palabra significa que algún alimento es muy poderoso o también que un licor emborracha prontamente. Este vino sí que es cogedor.

Coger goteras. Espiar a las mujeres desde un sitio inferior; esto se lo hacía cuando ellas usaban vestido o falda. Expresión usada por muchachos díscolos para indicar que pasando por debajo de los balcones pueden ver partes ocultas de las personas del sexo femenino. (A. Cordero Palacios, 1985: 154).

Coger el camino. Marcharse. Se levantó y cogió el camino.

Coger en la mentira. Sorprender a alguien en el acto de mentir.

No me dejarás coger en la mentira. Vay, me voy, me voy. (Astudillo Ortega,

1973: 61).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Coger experiencia. Escarmentar, haber sufrido las consecuencias de algo.

No cogen experiencia gritan las abuelas. Ya vamos a encerrarles. (Cuesta, 1983: 84).

Coger la mano. Significa que alguna actividad o tarea resulta larga, muy trabajosa y, por tanto, demorada.

Enlucir la pared coge la mano.

Coger la noche. Significa que uno se ha demorado en algo y ya ha llegado la noche. Estuve en la calle y me cogió la noche.

Cogerle a uno el alimento. Frase con que se justifica que luego de haber comido algo se produzca una ligera sudoración. Uf, ya me cogió el alimento.

Cogerle el cuarto de hora. El hecho de que alguien demuestre cierto aturdimiento, una ligera turbación de la razón, un atolondramiento. No le digan nada, ya le cogió el cuarto de hora.

Cogerle la taranta. V. Cogerle el cuarto de hora.

Mamita y papá Nico vivían todavía con nosotros antes de que les cogiera la taranta de volverse y dejarnos solas. (Dávila, 1985b: 25).

Cogerse. Robar.

No digas nada; pero me cogí unos libros.

Cohetero. Este sustantivo tiene dos significaciones. La primera designa al fabricante de explosivos y fuegos artificiales.

Como aún no se inventaba la palabrita pirotécnico, quien hacía cohetes, castillos y vacas locas, se llamaba simplemente el cuetero. (Cevallos García, 1957: 19).

La segunda designa al manipulador de los equipos de proyección en los antiguos cines. Cuetero, ya apaga la luz. La pronunciación popular es cuetero.

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La lengua morlaca

Cohetes. Con esta palabra en plural se designa a toda clase de fuegos artificiales. Lo mejor del Septenario es que sueltan cohetes. Es usual que la palabra se pronuncie como cuetes.

Cojudo. El bobalicón; cualquier individuo. Te diré que si el cojudo quiere darse de sapo, nadie hasta aquí me ha ganado en saperías. (Astudillo Ortega, 1973: 176).

Colación de pobre. V. Caquiperro.

Colerín. Cierta clase de indisposición caracterizada por náuseas y diarrea. Se considera que es producto de haber sentido intensas iras y disgustos. La pobre tuvo anoche un colerín después de que supo la noticia.

Coliquiento. Que algo suele producir cólicos. La mandarina es coliquienta.

Colorearse. Avergonzarse. Aunque colorear o colorearse debería ser adquirir algún color, es muy común que se utilice este verbo para significar adquirir color rojo. Cfr. Acholarse.

Miró las piernas del hijo de la hierbatera, que enrojeció sobre su jarro de leche, como un ratoncito. / -¡Colorea! /- ¡Colorea!

-¿Por qué te pones colorado?/-No estoy colorado… Oiga. (Cuesta, 1983: 200 y 280).

Combinación. Especie de vestido que las mujeres usaban sobre la ropa interior y debajo del vestido externo. Hijita, pondraste la combinación.

Comer. Matar; eliminar. Si yo fuera presidente, caráspita, no me quedara uno; me comiera unos veinte. (Astudillo Ortega, 1973: 91).

Comer harto mote. Alimentarse bien. El mote es sinónimo de alimento. V. Mote. Sin embargo, para llegar a eso, había que comer harto mote se dijo. (Astudillo Ortega, 1973: 80).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Como si no hubiera quebrado un huevo. Actitud de quien finge no haber hecho nada malo. Nosotros y las panaderas que subían trayendo agua, le vimos regresándose por el puente, como si no hubiera quebrado un huevo. (Astudillo Ortega, 2002:

130).

Componer el chuchaqui. V. Componer el cuerpo.

Componer el cuerpo. Acción de beber un poco de licor al día siguiente –durante el chuchaqui–. Se supone que este hecho mitiga –cura– los efectos nocivos de la borrachera. Después del primer draque, con que ordinariamente se ‘componía el cuerpo’, para empezar sus actuaciones. (Astudillo Ortega, 1973: 91).

Con cuenta. Significa que algo está barato y, por tanto, adecuado como para comprarlo. Esta semana el arroz está con cuenta.

Con estos ojos que se han de hacer tierra. Con esta frase enfatizamos que hemos sido testigos de algo. Taitito, por Dios, con estos ojos que se han de hacer tierra. (Astudillo Ortega, 2002: 118).

Con sus reflejos. Frase de cortesía con que responde una persona que ha recibido la calificación de que está guapa. Está muy linda. / Con sus reflejos.

Con una mano adelante y otra atrás. Situación de indigencia completa de una persona. Que dizque fuera de esto si no estuviera yo. Como dicen ya hubiéramos quedado con la una mano adelante y la otra atrás. (Astudillo Ortega, 2002: 41).

Concho. Las heces del vino o de la chicha. Este pantalón tiene color concho.

Congeniar. Llevarse bien, mantenerse avenidos. En el matrimonio tienen que congeniar rapidito.

Conscripto. La persona que durante el tiempo aproximado de un año hacía el servicio militar, que antes era obligatorio.

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La lengua morlaca

Siento decirle que su conscripto está castigado. (Moscoso, 1985: 39). Cfr. Coshco.

Contar con los dedos. Frase que significa que de algo existe en muy poca cantidad. Las personas honradas son de contar con los dedos.

Contrabando. El licor de contrabando.

Seis botellas de un Zhumir del más puro contrabando de los calientes. (Astudillo Ortega, 1973: 141).

Contradanza. Una clase de baile vernáculo. Los rucos, los contra-danzas, tocados con el turbante de espejillos de feria. (Astudillo Ortega, 1973: 153).

Contrapuntear. Llevar la contraria. Majadero, no me contrapuntees.

Corachas. Las alumnas del colegio Sagrados Corazones de la ciudad de Cuenca. Vamos a vacilar donde las Corachas.

Corbata mishi. La corbata de lazo. ¡Qué elegante que estás con esa corbata mishi!

Corchar. En el fútbol significa poner el pie para evitar que otro jugador consiga patear la bola.

Sal y corchéale con fuerza.

Obstaculizar el movimiento de un automóvil estacionado.

Me han dejado el carro corchado.

Cornelio Merchán. Con esta frase formada por un nombre propio –que designa a una escuela de la ciudad de Cuenca–, entre los muchachos se nombra al tiro de esquina en el fútbol. La razón es que el nombre en inglés de este episodio del juego es corner, y los hablantes perciben cierta cercanía con el nombre Cornelio.

Yo voy a cobrar el Cornelio Merchán.

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Oswaldo Encalada Vásquez

Corotos. Los diversos componentes del menaje de casa. Si no me pagan el arriendo boto sus corotos a la calle. Cfr. Tereques.

Corriente y moliente. Común, nada extraordinario. Se sustraen del dolor rutinario de lo corriente y moliente… puede ser. (Astudillo Ortega, 1973: 131).

Corte alemán. Manera de cortar el pelo que usan generalmente los conscriptos. La cabeza está pelada al ras, salvo un pequeño mechón en lo alto de la cabeza y cerca de la frente. Voy donde el peluquero para que me haga el corte alemán.

Corte rebajado. Manera de cortar el pelo, que no reduce demasiado el tamaño del cabello. Solo se lo rebaja. Mañana me haré el corte rebajado.

Coshco. El conscripto.

Le cogieron para el cuartel y ya está de coshco.

Coso. Forma masculinizada de cosa.

No sé dónde habrás puesto tu coso.

Cosquilludo. El que es muy sensible a las cosquillas.

Mi hermano es muy cosquilludo.

Costar muelas. Significa que algo ha de costar mucho esfuerzo y trabajo. Rara vez volvían las bestias requisadas, o costaba muelas a los pobres arrieros y campesinos, su dramática recaudación. (Astudillo Ortega, 1973: 25).

Costra. Una variedad de pan. Antes de olvidarme, véndeme unas costritas. (Astudillo Ortega, 1973: 73).

Creído. El presumido.

Me caes mal, eres un creído.

Creisi. El individuo creído. Esta palabra relaciona los sentidos y las formas de dos elementos, creído, del español y crazy (pronunciado creisi, el loco) del inglés. Desde ayer estás hecho el creisi.

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La lengua morlaca

Creso. Especie de poderoso desinfectante de origen industrial. Al parecer se trata de una variación de creosota. Pero salieron las otras cholas, y un olor intenso a creso llenó el aire, y el lechoso líquido corrió entre los ladrillos. (Cuesta, 1983: 160).

Crestón. Forma de referirse de manera despectiva a alguien. Ya ha de venir este crestón a molestarme.

Cristo. La persona que sufre abusos de alguien; incauto.

Y diciéndose, ‘aquí me saco la rifa’, bajó resuelto desde la soledad de su rancho

a buscarse un Cristo. (Astudillo Ortega, 1973: 69).

Cuadra. Pequeña propiedad situada muy cerca de la ciudad. Podía ser usada como una huerta. ¡Su pequeña quinta, su cuadra, para siempre perdida! (Muñoz Cueva, 2000: 8).

Cuándo llegará ese cuando. Expresión con que se declara la ninguna esperanza de que algo ofrecido ocurra. Ay, niña mía, cuándo llegará ese cuando –suspirábale. (Astudillo Ortega, 2002: 25).

Cuantimás. Conglutinación de cuanto más.

A los extraños se los ayuda, cuantimás a un hermano.

Cuchara de palo. Utensilio muy usado en la cocina cuencana. Está elaborado de madera y los hay de diferentes tamaños, desde la cuchara mama (la grande) hasta la huahua cuchara (la más pequeñita). El chico va a correr pero sale una tejedora con una cuchara de palo llena de mote. (Cuesta, 1983: 86).

Cuchara mama. Cuchara grande, de madera. Es un utensilio de uso muy común en la cocina cuencana. Se lo usa para mover la comida en las ollas, para extraerla y servirla. Cfr. Cuchara de palo. Moverás el caldo con la cuchara mama.

Cuchicara. La cáscara o piel del cerdo, ya tostada o chaspada. V. Chaspar. En plena calle, lavado y colgado de la viga del alero, su primer plato, el cuchicara. (Astudillo Ortega, 2002: 91).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Cuco. El que –o lo que– asusta. El médico es el cuco de los niños.

Cuencanizado. La persona que ha adquirido las características de los cuencanos. Entonces El Curuchupa, cuencanizado así, fue el alma de las harpas i las concertinas. (Aguilar Vázquez, 1997: 146).

Cueriza. Castigo fuerte, aunque no intervenga un cuero o correa. El resto, cuerizas, por duro, como le fruncía el Bedel. (Astudillo Ortega, 2002: 80).

Cuica. La lombriz. Por metáfora designa también a la persona muy delgada. La hija de la vecina es una cuica.

Cullqui. El dinero, la plata. A veces aparece también con la variante cushqui. Secuestran a abastecedores de ‘cushqui’ en cajeros. (Diario La Tarde, octubre 7 de 2016: p. 8).

Curar el chuchaqui. V. Componer el cuerpo. Al día siguiente, mientras don Juan echábase al coleto un enorme vaso de refrescante soda, para curar la devoradora sed del chuchaqui, su digna esposa de pie a su lado, le contemplaba misericordiosamente. (Aguilar Vázquez, 1997: 157).

Curco. Jorobado. Con la vieja de la quebrada, con mama Shiva, más curca y más sigilosa. (Astudillo Ortega, 1973: 134). Tiene el derecho de ser curco, justificó risueño don David. (Aguilar Vázquez, 1997: 364).

Curcuncho. El que está encogido, asustado, temeroso, enfermizo. Ni un asma que lo tenía curcuncho, adquirido en gaje de sus resfriantes excursiones. (Astudillo Ortega, 1973: 18).

Cursiento. Que sufre de frecuentes diarreas. Los cursos son las diarreas. Es forma de llamar despectivamente a alguien. Diciéndole que ya está en capacha el cursiento. (Astudillo Ortega, 1973: 92).

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La lengua morlaca

La lengua morlaca Ilustración 6. Curuchupa, insecto Ilustración 7. Levita de los curuchupas, los conservadores

Ilustración 6.

Curuchupa, insecto

La lengua morlaca Ilustración 6. Curuchupa, insecto Ilustración 7. Levita de los curuchupas, los conservadores

Ilustración 7. Levita de los curuchupas, los conservadores

Curuchupa. El miembro o simpatizante del partido conservador. Esta voz está compuesta de curu, gusano y chupa, rabo, es decir rabo de gusano. Con curuchupa se designa también al insecto conocido como tijereta o tijera –entre nosotros– y como cortapicos en España. La razón para que esta designación haya pasado a las personas es que el pueblo ha encontrado una perfecta metáfora entre la forma final del insecto y la forma final de las levitas que usaban las personas pudientes, miembros casi todos ellos del partido conservador. Esta es la opinión de Muñoz Cueva. Unos animalitos muy negros, parecidos al canicuro (del cual los liberales tomaron el nombre de curuchupas para sus adversarios políticos). (Muñoz Cueva, 2000:

129. La voz canicuro, que es quichua significa cani (que muerde), curu (gusano). El nombre más descriptivo es siquicanicuro, literalmente: gusano que muerde con el rabo.

También existe otra versión etimológica para el término curuchupa, que provendría de la voz española cura y del quichua chupa, “rabo”, es decir “rabo de cura”, por la gran influencia que la Iglesia –los curas– tenían sobre los miembros de este partido político. (Álvarez, 2010: 49). Las guerrillas entre curuchupas y liberales; la suspensión del Obispo de Cuenca. (Astudillo Ortega, 1973: 8).

Cushma. El grano de arroz que todavía conserva su cáscara. Antes de cocinar el arroz hay que escoger las cushmas. Cushma es también una especie de poncho pequeño de los indígenas de la provincia del Cañar.

Cusi. El que es alegre, el que se muestra contento; trabajador, rápido, hacendoso. Ya se casó con una gualaceña, y esas son cusis. (Astudillo Ortega, 1973: 196).

Cutulo. Pequeño; sin rabo. Y de últimas se casó con la Cutula del señor curita. A la otra le llevó a la costa. (Astudillo Ortega, 1973: 154).

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Oswaldo Encalada Vásquez

Cuy de vivo. Frase con que se describe a alguien muy despierto y ágil. Este muchacho sí que es cuy de vivo.

Cuyada. La comida donde predominan los cuyes asados. Solía repetir la Pitimucha, en las cuyadas de Gastón. (Astudillo Ortega, 1973:

82).

Cuyero. El sitio de la casa donde se crían los cuyes. Y tantearán la hierba y los animales asustados del cuyero. (Cárdenas, s.f.: 88).

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D

Ilustración 8 Dar capote
Ilustración 8
Dar capote

El capote es una especie de castigo. Se lo ejecutaba de la siguiente manera: se formaban dos filas de personas, la una frente a la otra, y entre ellas se dejaba un espacio aproximado de cincuenta centímetros. Por ese espacio debía pasar a la

carrera el castigado. Mientras corría le llovían toda clase de golpes. Aunque realmente era un castigo también se lo ejecutaba como una especie de broma pesada. Era usual entre colegiales.

La lengua morlaca

Dando y cavando. Con esta frase designamos la situación de quien está pensando constante y trabajosamente en algo. Me paso todas las noches dando y cavando en nuestro problema.

Dar bola. Coquetear. Te vas a la calle solo para dar bola.

Dar capote. El capote es una especie de castigo. Se lo ejecutaba de la siguiente manera: se formaban dos filas de personas, la una frente a la otra, y entre ellas se dejaba un espacio aproximado de cincuenta centímetros. Por ese espacio debía pasar a la carrera el castigado. Mientras corría le llovían toda clase de golpes. Aunque realmente era un castigo también se lo ejecutaba como una especie de broma pesada. Era usual entre colegiales. Al que no salta le damos capote.

Dar duro. Castigar a alguien, golpear. El Oso me dijo leproso y yo le di duro…No soy eso. (Cuesta, 1983: 248).

Dar gabela. Dar alguna ventaja en una competencia. V. Gabela.

Darle como a bombo en fiesta. Significa castigar duramente a alguien, como si se golpeara a un bombo. En ese barrio le dieron como a bombo en fiesta.

Dar pases. La acción de pasar varias veces por la calle de la muchacha a la que se pretendía. Se lo hacía generalmente en automóvil, cuando Cuenca tenía muy pocos vehículos. Esto se consideraba como una forma de cortejo. Por las noches ningún enamorado dejaba de dar pases por el frente de la casa de la novia en espera de que salga tras la ventana aunque sea por unos minutos

Uno de los mejores placeres de las familias, especialmente de los jóvenes enamorados era pasear los domingos por la tarde en automóvil, particularmente estos últimos que se complacían en dar vueltas y más vueltas alrededor de la manzana en la que vivía la idolatrada mujer de sus ensueños, todos sentados en el capote para su mayor exhibición. (Sarmiento Abad, 1984, 20-21).

De a de veras. V. De veras.

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Oswaldo Encalada Vásquez

De balde. Sin motivo.

De balde te hablo. No me haces caso.

De buena familia. Expresión que se usa para designar a una persona que procede de familias de reconocido poder económico y prestigio.

Si le gustaba presumir de lindo, de inteligente, de buena familia. (Dávila, 1979:

78). Cfr. Buen apellido.

De gana. Sin motivo. -¿Cierto que tienes una tinaja que toma agua como una gallinota?/- Dije de gana… ¡Mentira! (Cuesta, 1983: 249).

De gana me ponen apodos. (Mata, 1982: 7).

De película. Frase que significa que algo es de superior calidad. Fue una fiesta de película.

De lo ancho de la seda. Con esta frase se designa a una persona de clase social elevada y pudiente. En tiempo de calamidades, como ahora, refería una setentona también de lo ancho de la seda. (Astudillo Ortega, 1973: 105).

De mentirita. Con esta frase en diminutivo indicamos que algo es falso. Cfr. Chendo. Hasta entonces todo había sido, como si dijéramos de mentirita, y llegando a veces hasta la barbaridad de una recitadora. (Dávila, 1985a: 67).

De seguir sin fiambre. Frase que se usa para significar que una persona es de tan agradable trato y conversación que se la seguiría a cualquier parte y sin tomar precauciones de ninguna clase.

En la época de nuestras abuelas hubiera sido el visitante obligado de la casa, porque es, como ellas decían, de seguirle sin fiambre, una joya. (Dávila, 1979:

69).

De una hecha. De una vez, con el mismo impulso que se usa para hacer una cosa. No pasemos tiempo, a dos días por longo ponga nomás, de una hecha, cuatro son. (Cuesta, 1983: 72).

67

La lengua morlaca

De veras. Frase con se afirma que algo es verdad.

-De veras… ¡Qué ha de comer! (Cuesta, 1983: 88).

De veritas. Forma en diminutivo de De veras. Vid. -¡Se mueve aquí dentro! ¡De veritas… se mueve! Me llama con el piecito. (Cuesta, 1983: 355).

De vicio. Con esta frase señalamos que algo se hace o dice sin motivo, por la costumbre solamente. De vicio me insultas a cada rato.

Dejar soñado. Significa dejarle desmayado a alguien como consecuencia de haberle propinado un fuerte golpe. Le dio un puñetazo y le dejó soñado.

Del culo del diablo. Significa que algo se ha de recuperar u obtener de cualquier modo. No sé. Ahora me devuelves la pintura. Me sacas aunque sea del culo del diablo. Ella sacaba esas terribles florecitas del mismísimo culo del diablo, pero las sacaba, por canastas. (Dávila, 1979: 71).

Delicado. Especie de mínimo panecillo hecho con harina entera y endulzado con miel. Aunque se llaman delicados, son, en realidad, muy duros. Te miraban y nada pronunciaban; alguna te daba un delicado o un poco de caca de perro. (Mata, 1982: 16). Cfr. Caquiperro.

Delicado de afrecho. Frase con la que se reconviene a quien se presenta como demasiado susceptible y delicado. La referencia es, obviamente, al panecillo denominado delicado. Quítate de aquí, sois un delicado de afrecho.

Dementado. Loco. Haciendo caso al manavali dementado. (Mata, 1982: 17).

Denantes. Antes, hace poco tiempo. Denantes te llamaron por teléfono.

dice la María Grande. Hartadote está.

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Oswaldo Encalada Vásquez

Dependiente. El empleado en un almacén o una tienda. Consiguió trabajo como dependiente de don Gustavo.

Descambiar. Cambiar dinero en moneda de inferior valor. Señora, descambie un billetito. Necesito sueltos.

Desgracia con felicidad. Frase antinómica usada para designar un mal suceso que no provocó todos los daños o males que se podía haber esperado. Sí, tuvo un choque; pero fue una desgracia con felicidad.

Deshoje. La actividad agraria de extraer las mazorcas de maíz de sus envolturas de hojas. La chicha de jora, o sea de maíz fermentado –siempre de maízcumple con una de las indispensables ceremonias de una ‘minga’ de deshoje. (Burbano Cuesta, 1982: 106).

Desobligo. Situación de frustración y desengaño ante algo; lo cual produce pocos deseos de colaborar o seguir en algo. Con tu comportamiento me da desobligo.

Desticpar. Extraer los granos que vienen en vainas, como el poroto, la arveja. Para la fanesca hay que desticpar a tiempo el grano.

Destrampar. Besar. En ese callejón le destrampé a tu ñaña.

Detente animal feroz. Con esta frase se supone que se puede detener a un perro amenazante. La frase completa es la siguiente:

¡Detente! –ha gritado ellaanimal feroz, primero nació el Niño Dios antes que vos. (Cuesta, 1983: 140).

Diablo cuaresmero. Individuo joven que en los días de la cuaresma se dedicaba a mortificar a las personas devotas. Y en cuaresma, ir de tentación a los atrios, o entrar con tosidas al sermón para servir de diablo cuaresmero, escamoteando el rosario, el libro, el pañuelo o los botines a las vetucas. (Astudillo Ortega, 1973: 48).

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La lengua morlaca

Diablo fuerte. Especie de tela usada para confeccionar prendas de vestir. El manco, con su borsalino cuba-libre y su pantalón de ‘diablo fuerte’, estaba en su elemento. (Astudillo Ortega, 1973: 124).

Diosito lindo. Forma popular de referirse a Dios. Diosito lindo no te olvides de favorecerme.

Diosolopague. Fórmula que encarece el agradecimiento. Es tanto el favor, y tanto el desvalimiento propio, que solo Dios podría pagar tan alto precio. Diosolopague a mí cinco sucres me regaló. (Astudillo Ortega, 1973: 87).

Dominguero. Propio del domingo, refiriéndose sobre todo a la ropa.

(Astudillo

Enjambres

Ortega, 2002: 66).

Donosa. Adjetivo usado para designar a la mujer atractiva y elegante. -¡Hele! … Hasta donosa queda… ¡Vamos! ¡Cuidarán a las guaguas! (Cuesta, 1983: 82).

Don Segundo. Forma humorística para referirse al amante de una mujer casada. Corre porque ya llegó Don Segundo.

Doña. Forma de tratamiento dirigido a una mujer indígena. Tres sucres dice… ¿Oí bien? Loca creo que está la doña, vea usted esto mi patrón. (Cuesta, 1983: 104).

Dormir como un tronco. Dormir mucho y muy profundamente. Pues se ha ido. Yo dormí como un tronco hasta las cuatro. A esa hora ya no estaba. (Moscoso, 2009: 85).

Draque. Corta cantidad de licor que se bebe. Aseguraba Gastón Campanas, entre sorbos de un draque caliente. (Astudillo Ortega, 1973: 167).

Duda. Especie de carrizo delgado y muy recto. Es material que sirve para elaborar cometas y otros artículos, como en la cestería. Alfonso Cordero Palacios dice al respecto:

de

polleras

cromáticas,

de

ponchos

domingueros.

70

Oswaldo Encalada Vásquez

Caña arundinaria silvestre, de canutos muy largos, los que utilizan nuestros indianos para tejer petacas finas y muy hermosas. La duda vale también a nuestros muchachos así para cerbatanas, como para cruceros de sus cometas de papel. Por esta razón, a tales cruceros, por más que sean de carrizo u otro material parecido, llaman ellos dudas. (A. Cordero Palacios, 1985: 129).

Dulces de corpus. Variedad de artículos de la repostería cuencana, que se elaboran para la venta en las noches del Septenario o celebración de Corpus Christi. Era la época de los dulces de corpus, que le recordaban a Lauro sus pillerías de estudiante; sus paseos en las noches de la city, en esas siete noches de globos, de bulla, de ilusiones, de amores enfiestados. (Astudillo Ortega, 1973: 165).

71

E

E Espumilla Especie repostería popular. Se la elabora frecuentemente con guayaba y azúcar. la de dulce

Espumilla

Especie

repostería popular. Se la elabora frecuentemente con guayaba y azúcar.

la

de

dulce

de

Ilustración 9

La lengua morlaca

Ecolete. Interjección que se usa para significar que algo está bien. Mijo, las pantuflas. Ecolete, así me gusta, Bill. (Valdano, 1980: 81).

El comedido come de lo escondido. Refrán con que se alienta a las personas a ser comedidas. Cfr. Ningún comedido sale con bendición.

El Cuenquita. Designación popular y afectiva para el equipo de fútbol de la ciudad de Cuenca, el Deportivo Cuenca. Ayer también ganó el Cuenquita.

El mal pago. Expresión que sirve para designar la ingratitud y quizá hasta la traición de alguien cercano. Para el mal pago que me das, esto que hago ya es mucho.

El mismo perro con distinto collar. Frase que significa que algo es muy similar a otra cosa, aunque aparente no serlo. Es lo que dijo Dr. Rendón: no solo los mismos perros con distintos collares, sino virados y revirados. (Astudillo Ortega, 2002: 33).

El Mundialito de los Pobres. Competición deportiva en el campo del llamado fútbol sala o índor fútbol. En ella intervienen algunos barrios de la ciudad de Cuenca. La fiesta del interbarrial de indoor fútbol arrancó ayer con el sorteo de series de la edición 37 del Mundialito de los Pobres. (El Mercurio, junio 17, 2011, 3C).

El otro lado. La muerte. Y no se va a morir: con este mal pasa que se vuelven los hombres desde el otro lado. Solo es una crisis. (Cuesta, 1983: 344).

Ejercicios. Serie de prácticas religiosas que se ejecutaban antes durante la Semana Santa. Aunque su nombre completo era el de ejercicios espirituales, se los conocía simplemente como ejercicios. -Este año no ha asistido la Lucha, ni a los ejercicios, ni a la Semana Santa. (Astudillo Ortega, 1973: 151).

Elevado. El que por un momento se ha quedado pasmado, suspenso, entontecido. Oye, elevado, ya siéntate. Cfr. Boquiabierto.

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Oswaldo Encalada Vásquez

Emparamarse. Sentir los efectos negativos y peligrosos del frío en los páramos, lo cual puede significar la muerte. Aquí en el Cajas algunos han quedado emparamados.

Empiparse. Llenarse de agua, beber mucho. Ya te has empipado de cerveza.

En cuerpito. Significa que una persona está sin el chal o pañolón, sin chompa; apenas en blusa o en camisa. La Lucha vino el otro día en cuerpito, de gran señora. (Astudillo Ortega, 1973:

195).

En crudo. Frase que significa dar un regalo; pero en lugar de hacerlo con el objeto, entregar el equivalente en dinero.

Si me quieres dar regalo de boda, dame en crudo.

En denantes. V. Denantes.

En edad de oír misa. Frase con que se designa la edad de una persona muy joven; pero que ya tiene capacidad de razonar. Ya tiene la capacidad de asistir y escuchar la misa. Llega un muchacho –ya en edad de oír misay cuenta. (Cuesta, 1983: 84).

En juicio. Significa que algo se hace o se dice sin estar ebrio. Ya en juicio te digo que eso no vale la pena.

En la repetición está el gusto. Con esta frase justificamos que alguna acción se repita, con voluntad o sin ella. Ya saben, si me equivoco es porque en la repetición está el gusto.

En la una mano la miel y en la otra la hiel. Refrán que sirve para expresar que todas las cosas deben ser proporcionadas, medidas en lo malo y en lo bueno, en la aspereza y en el buen trato, en la estrictez y en la tolerancia.

A las diez la feria de sombreros está en plenitud: / En la una mano la miel y

en la otra la hiel…/Ya digo: lindo está el sombrero, pero

En pepas. Desnudo. Lo encontraron en pepas.

(Cuesta, 1983: 103).

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La lengua morlaca

En su tonto pensamiento. Frase que significa que la opinión ajena tiene poca aceptación y valor.

En su tonto pensamiento él se sabía de gamonales…, que con la ley… (Astudillo Ortega, 1973: 113).

En un abrir y cerrar de ojos. Frase que significa que una acción se la ejecuta muy rápidamente.

En un abrir y cerrar de ojos estuvieron de regreso en la banda. (Astudillo Ortega, 1973: 182).

Enantes. V. Denantes.

Encamotado. Muy enamorado.

Desde que el dicho Lauro está encamotado con la Lucha, ha aprendido a madrugar. (Astudillo Ortega, 1973: 15).

Enchivarse. Disgustarse mucho. Le dijeron eso y se enchivó de inmediato.

Endomingarse. Vestirse para el domingo. V. Dominguero. Endominguémonos. (Cuesta, 1983: 82).

Enfermoso. Algo enfermo.

Dirás que estoy algo enfermoso… Y regrésate nomás… (Astudillo Ortega, 1973:

62).

Enladrillado. Piso cubierto con ladrillos. Ya he de estar mirando todo desde el corredor enladrillado. (Cárdenas, s.f.: 21).

Enquesillado. Variedad de pan que tiene algo de quesillo en la parte superior. A la tarde sale el enquesillado.

Enseñarse. Este verbo significa acostumbrarse a algo, a un lugar, a una situación, etcétera. Llegó al barrio y se enseñó pronto.

Enteche. El acto de colocar el techo en una casa que está en construcción. Se considera a esta actividad como un hecho festivo.

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Oswaldo Encalada Vásquez

Esto no lo pudo imaginar, porque desde días antes, habíala pasado de Compadre de un enteche. (Astudillo Ortega, 1973: 28).

Enternado. Persona que viste con terno.

Para la fiesta se fue bien enternado.

Entierro. Tesoro escondido; si el tesoro perteneció a un indígena se llama huaca.

Entierros que hallé en las lomas del Carmen. ¡Una cosa terrible! (Astudillo Ortega, 1973: 118).

Entrador. El individuo que entra en algún negocio o asunto.

Epítetos literales como estos: Salidor de diputado, entrador en los laberintos de

la Hacienda Pública. (Astudillo Ortega, 1973: 82).

Entrador a Balao. El individuo decidido, el arriesgado; en referencia a los serranos de la provincia del Azuay que viajaban a Balao (en la costa) a trabajar.

Te haces el macho porque sois entrador a Balao.

Entrando y mamando. Frase que significa que alguien desde el principio recibe un beneficio o un daño.

El director, entrando y mamando, tuvo que pagar las multas.

Entrar en razón. Significa comprender y aceptar las razones sobre un determinado asunto.

Tanto te repito, pero no quieres entrar en razón.

Con esta frase se describe la actitud de una

persona que ingresa a una función o un lugar, sin guardar miramientos ni consideración con nadie.

El nuevo comisario sí que entró pateando al perro.

Entrar pateando al perro.

Entre gallos y medianoche. Frase que significa que algo ocurre en los momentos menos esperados y cuando hay menos vigilancia.

A la tropa que se fue, sustituyó otro batallón llegado ente gallos y medianoche. (Astudillo Ortega, 1973: 94).

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La lengua morlaca

Entrego. Ceremonia religiosa que se hacía entre las familias cuando se pasaba –entregaba– una imagen sagrada para que fuera venerada en los hogares durante cierto número de días. Se pronunciaba también como entriego. Sobre la cabecera una pequeña urna de vidrio y lata con el Niño Dios de los ‘entregos’ del barrio. (Cuesta, 1983: 134).

Entumido. El individuo que, por el frío u otra razón, parece encogido, amilanado, apocado. Ve pues, ya apareció el entumido.

Escalera de coger cocos. Frase que se aplica a la persona de gran talla. Yo tenía un amigo que era una escalera de coger cocos.

Escancel. Especie de panta medicinal de los huertos azuayos.

Muy bella planta, ordinariamente llamada escancel y cultivada con aprecio, sobre todo entre la gente de los campos, en razón de los servicios que presta en la curación de pulmonías, inflamaciones, corrimientos, &. Es uno de los ingredientes precisos de las aguas frescas que son la panacea del vulgo. (Cordero, 1984: 133).

Escribano. Especie de pequeño escarabajo conocido también como girino. Es un insecto que puede volar, caminar sobre la tierra, nadar y andar sobre el légamo de las charcas, donde deja huellas de sus extremidades, como si fueran rasgos de escritura. Pequeño insecto del género de los hidrófilos. Llámaselo escribanillo, escribano, porque recorre rápidamente sobre la superficie del agua trazando rasgos. (Moreno y Vázquez, 1977: 103). La información proporcionada por Moreno y Vázquez es incompleta. Poco a poco Manuel se iba consumiendo. Sus ojillos, antes vivos –escribanos en la onda– se tornaron amarillos. (Cuesta, 1985: 113).

Escuelero. Referente o perteneciente a la escuela. Leí, lerdo porque no fui buen escuelero y apenas si pisé el tercer grado. (Cárdenas, s.f.: 115).

Eshponjar.

manera cuando se lo utiliza en situaciones sicalípticas.

El verbo “eshponjar” (o a veces “ishponjar”) aparece de esta

78

Oswaldo Encalada Vásquez

Se aplica al miembro viril.

Es pequeño; pero cuando ishponja…

Espanto. Cierta enfermedad que ataca a los niños. Sus efectos son que la criatura se vuelve irritable, llorosa y duerme muy poco.

Curandero y sacamuelas en su juventud, contaba de la curación del espanto,

por el método de la gallina clueca. (Astudillo Ortega, 1973: 18).

Especial. Función de cine que se realizaba a las seis de la tarde. Al especial solo van las personas muy ocupadas. Cfr. Vermut, matiné, noche.

Espumilla. Especie de dulce de la repostería popular. Se la elabora frecuentemente con guayaba y azúcar. Quiero un cono de espumilla.

Estar amushcado. Estar

prodigándose mimos y atenciones.

Véanles, ahí están amushcados.

dos enamorados muy juntos, encariñados y

Estar caminando a… Esta frase sirve para señalar la edad de una persona, en el sentido de aproximarse a cierto año.

Ya está caminando a los 8 años.

Estar camote. Estar intensamente enamorado. Virginia sí que está camote.

Estar como chirote mojado. Con esta frase se describe a una persona que se encuentra totalmente mojada y desarreglada. También se dice “pájaro mojado”.

Véanle al Pepito, si está como chirote mojado.

Estar como diablo en botella. Frase que describe la situación de una persona que está muy inquieta por algo.

Mi primo está como diablo en botella porque ya quiere irse.

Estar con el hígado virado. Frase con que se describe a una persona que está de mal carácter. Cfr. Ser hígado.

Ni le hablen, que desde que amaneció, está con el hígado virado.

79

La lengua morlaca

Estar con la mano en la pena. Significa estar con la mano en la mejilla, posición que generalmente usa la persona afligida. Me preguntó que por qué estaba con la mano en la pena.

Estar enseñado. Estar acostumbrado a un lugar o a una situación. Cmen. Ya estará enseñado./Shva. Enseñado, no, pero… resignado. (Moscoso, 1985: 45). V. Enseñarse.

Estar hecho un cuchillo. Significa que alguien está muy bien preparado y listo para alguna actividad. Estudié toda la noche así que estoy hecho un cuchillo para el examen.

Estar mano sobre mano. Estar ocioso. Y a mí como no me gusta estar mano sobre mano como a algunas gentes. (Dávila, 1977: 71).

Estar

la

realización de algún trabajo. Está palabriada (sic) con el cholo y hemos ido a ver algunas botellas. (Moscoso, 1985: 21).

Estar por las nubes. Frase que se usa para señalar el valor demasiado elevado de algún producto. ¡Por las nubes están las papas, imposible! (Cuesta, 1983: 105).

haciendo

Estar

demostraciones muy visibles de contento. Desde que se sacó la lotería está saltando en chulla pata.

Estilar. Mojar o mojarse profusamente; chorrear. Eras respetuosamente osado, como cumple a un caballero de esclarecido linaje:

aunque estile remiendos por todo lado de su ropa. (Mata, 1982: 11).

Estite. Forma en diminutivo del pronombre demostrativo este. ¿Cuánto cuesta el pescado? / Estite sale a un dólar la libra.

palabreado.

Significa

estar

contratado

verbalmente

para

saltando

en

chulla

pata.

Significa

encontrarse

80

F

Ilustración 10
Ilustración 10

Fúrico

Furioso, colérico en demasía.

La lengua morlaca

Fiero. Feo. Por esos fieros soldados, que aquí van dejando toda clase de enfermedades. (Astudillo Ortega, 1973: 23).

Fifiriche. La persona muy delgada y enclenque. Ya estás saliendo con ese fifiriche.

Filático. El filatero, el que usa palabras rimbombantes y fuera de su léxico ordinario. Me daba unas iras de oír a esos longos filáticos. Así son esos norteños. (Astudillo Ortega, 1973: 124).

Flauta. El tubo que se usa en los lavaderos de ropa. Es una pieza con varios agujeros. Esa es la razón para la metáfora. Ya el albañil colocó la flauta.

Follón. Las polleras de las cholas. La vecina también acompañaba limpiándose la nariz con el revés del follón. (Astudillo Ortega, 1973: 138).

Fregado. La persona de mal carácter, muy exigente y poco paciente. Tu tío Lucho sí que es un fregado.

Fregar-fregarse. Sufrir las consecuencias negativas de algo; padecer algún daño. -¡Que se frieguen! –siguió el chagra–. Déjenlos, blanqueando estarán ya en algún barranco. (Cuesta, 1983: 193). Tuve que arruinarte y tú tuviste que fregarme a mí. (Dávila, 1977: 67).

Fregar la paciencia. Cfr. Fregar la pita. Él no le hace nada a nadie si no le friegan la paciencia. (Dávila, 1977: 17).

Fregar la pita. Molestar, fastidiar constantemente a una persona. Libre de las molestias de la city donde los empleados –friegan la pita– por el prurito de ostentar la vara. (Astudillo Ortega, 1973: 201).

Fuegos. Cierta erupción que brota en los labios, y que forma unas pequeñas llagas. Mis labios están llenos de fuegos. Globillos de irritación en los labios. (Muñoz Cueva, 1959: 122).

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Oswaldo Encalada Vásquez

¡Fuera! Interjección que es usada con el significado aproximado de ¡ya se fregó, se arruinó! ¡Qué pena! Antes no ha quedado con la fuente… ay sí, fuera ojos, fuera oídos, fuera nariz, donde cae la fuente, se hacen tuertos. (Astudillo Ortega, 1973:

171).

Fuerza. Cierta cantidad de licor que se ofrece a los trabajadores para que realicen su tarea con mayor decisión. Son peor que animales; aldemenos con una buena ‘fuerza’ y un cucayo de ají con harto mote. (Astudillo Ortega, 1973: 88).

Fumar como chimenea. Fumar en exceso. Es una especie de fórmula de superlativo. Ahora fumo como chimenea, salgo, entro, visito. (Dávila, 1979: 91).

Funca. Esta palabra es propia de la gente joven. Significa funciona. Se la usa, generalmente, en frases de negación. Esta máquina ya no funca.

Fúrico. Furioso, colérico en demasía. Apenas le dijeron eso se puso fúrico.

Futre. Elegante, bien vestido. Y pareso trajo a gringos y a futres de Quito, que con latas y chilindrines fueron llevándose muestras de carbón. (Astudillo Ortega, 1973: 189).

83

G

Gabela. Ventaja que da un competidor a otro. Generalmente se la usaba entre los niños cuando participaban en alguna competencia. Corramos. A ver, te doy veinte metros de gabela. Cordero Palacios aclara mejor el asunto:

Ventaja que, cuando dos o más compiten de algún modo, concede uno de ellos al otro, por ser este de facultades, fuerzas, tamaño, etcétera, inferiores a las del primero. (A. Cordero Palacios, 1985: 149).

Gabelar. Ganarle a alguien, anticiparse para conseguir algo. Esta silla es mía, ya te gabelé.

Gagones. Ciertos animales de la mitología serrana. Son como perrillos que aparecen donde hay relaciones incestuosas. Lo que yo sí he visto son los gagones, espetaba D. Jerónimo de Alvarado. (Astudillo Ortega, 2002: 74).

Galarifo. Cualquier individuo de sexo masculino. En la esquina hay un montón de galarifos.

Galiquiento. El que sufre de sífilis, mal llamado también morbo gálico. De este último término se ha formado galiquiento. Por esos galiquientos… por esos podridos. (Astudillo Ortega, 1973: 24).

Galleta de manteca. Cierta variedad de pan. En el norte del país recibe el nombre de hallulla. En este horno hacían antes, unas ricas galletas de manteca.

Gallineta. Gallo que por su plumaje parece una gallina, y no una gallina que puede combatir con los gallos de pelea, como lo dice Carlos Joaquín Córdova (1995: 478).

85

La lengua morlaca

Nombre que se da a los gallos cuyo plumaje es enteramente parecido al de una gallina. (A. Cordero Palacios, 1985: 150). Estaba concertada la lidia entre el gallo Príncipe de D. Jerónimo y una gallineta de Chordeleg. (Astudillo Ortega, 2002:89).

Gallo de la pasión. Referencia al gallo que, según la Biblia, cantó antes de que Pedro negara conocer a Jesús. (Mateo, 26,75). Ese no da un grano de maíz al gallo de la pasión. (Astudillo Ortega, 2002:

120).

Gallo pitina. Especie de diversión sobre todo campesina. Consistía en enterrar un gallo en el suelo, dejando visible únicamente la cabeza, la que debía ser cortada con un machete por un participante en la fiesta. La persona debía permanecer con los ojos vendados. Noche de viejo Setenario –festival de provincia: Cuando Güiracocha hacía su Septenario, no faltaron las diversiones aldeanas del gallo pitina, de la vaca loca. (Astudillo Ortega, 1973: 166).

Galón. Unidad de medida para granos o papas. ¿A cómo está el galón de papa chaucha?

Gamonal.

grandes

extensiones de terrenos agrícolas. A poco, los amigos, los ‘muchachos de porvenir’… hijos de gamonales de aldea. (Astudillo Ortega, 1973: 167).

Gangocho. Especie de tejido basto y ralo hecho con hilo de cabuya. Se lo usaba para elaborar costales que servían para el transporte de productos. Me entregó un costal de paja y dos gangochos para que durmiera en el corredor del patio. (Valdano, 1980: 60).

Garifar. Marginar a alguien de algún lugar o de una agrupación. Me quieren garifar sin motivo.

Garuar. Caer garúa, es decir, una breve llovizna. En El Cajas casi siempre garúa.

Gastar pólvora en gallinazo. Significa realizar una actividad en algo o alguien que no lo merece. Hablar con este tipo es gastar pólvora en gallinazo.

El

hombre

rico,

influyente;

el

propietario

de

86

Gastar saliva. Hablar en vano. Ya no gastemos saliva con este tipo.

Oswaldo Encalada Vásquez

Gloriado. Especie de bebida elaborada con licor, agua caliente y algo de azúcar. Los sudores y escalofríos de la aventura fueron curados con el confortante gloriado con cinco dedos de punta. (Astudillo Ortega, 2002: 39).

Los borrachitos le pidieron por favor que solamente probara, puesto que solo se trataba de un ‘gloriadito’, es decir una infusión de agua aromática con gotitas de licor. (Sarmiento Abad, 1993: 65). V. Punta, canelazo.

Gordo, lleno de vida. Con esta frase se pondera la buena situación de una persona. Y… no U., comadre Ashuquita: gorda, llena de vida… quemáspes, con marido trabajador. (Astudillo Ortega, 1973: 138).

Gozadera. Situación de alegría, de disfrute y diversión. ¡Qué gozadera que fue esa fiesta!

Gramputear. Tratar muy mal de palabra, insultando sobre todo con la palabra que origina el verbo gramputear. ¡Porque ese barrabás no es parido sino cagado! Por eso mismo le granputié (sic), y usté no se meta en esto, porque puede salir aguantando. (Mata, 1982: 19).

Grandísima. Forma algo eufemística de decirle puta a una mujer. Por la grandísima de la zutana. (Astudillo Ortega, 1973: 152).

Granear. Robar los frutos en los campos. Era, sobre todo, una actividad de los colegiales. Ranclas de Enero a Marzo, para las graneadas. (Astudillo Ortega, 1973: 48).

Gran trago. El individuo al que le gusta beber abundantemente. Representaba, pues, D. Gastón, gran fume, gran diente, gran trago y gran hombre. (Astudillo Ortega, 1973: 82).

Guando. Antigua forma de transporte usada en la zona andina, cuando aún no había carreteras. Los objetos de gran peso eran transportados sobre los hombros de algunos indígenas contratados para el caso.

87

La lengua morlaca

Andes arriba pudo vérseles, por los inmensos pajonales, en angustioso ‘guando’, esto es, en larga hilera, especie de ciempiés humano, unidos entre sí por cabos, trayéndose una planta eléctrica o un órgano, en los hombros. (Cuesta, 1983:

213).

Guantón. El golpe dado con el puño; puñetazo. Si me molestas te daré un guantón.

Guaraguas. Adornos superfluos y exagerados. No es bueno que el vestido tenga tantas guaraguas.

Guarapo. El jugo que se obtiene al moler la caña de azúcar. Del guarapo maduro se puede destilar el aguardiente. El mapanagua con guarapo maduro. (Astudillo Ortega, 1973: 30).

los estancos del gobierno, que vigilaba la

destilación de alcohol. Por San Roque había asomado el grupo de presos y guardas y se acercaban al puente, con una gran cola de curiosos. (Cuesta, 1983: 312).

Guarguariado. El individuo que ha sido envenenado con guarguar, una cocción hecha con el floripondio o huántug. Es el indio Chicaiza, es el guarguariado cayéndose con la pataleta, que como alma en pena se pierde en los caminos. (Astudillo Ortega, 1973: 51).

Guaricha. La mujer que seguía a los soldados; prostituta. Un montón de guarichas colgaban la humedad de su tristeza en los tonos de la despedida. (Astudillo Ortega, 1973: 22).

Guaro. El licor. Esta palabra es una derivación regresiva de guarapo. Es que ayer nos fuimos a tomar unos guaros.

Guaspetes. Copas, licor que se bebe. Ya hace frío, vamos a tomarnos unos guaspetes.

Gullán. La fruta que en el norte del país recibe el nombre de taxo. El jugo de gullán es muy rico.

Gustar. Disfrutar con la mirada de algo. Don Chombo gustaba esas ceremonias del amor patrio. (Astudillo Ortega, 2002: 142).

Guarda.

Empleado

de

88

H

(Astudillo Ortega, 2002: 142). Guarda. Empleado de 88 H Helaque Esta forma, que parece extravagante o

Helaque

Esta forma, que parece extravagante o vulgar, nada tiene de ello. Es un término cuyo sentido es, más o menos:

Aquí está, toma. Procede de la aglutinación de un verbo, un pronombre y un adverbio,

Ilustración 11

en este orden: He + le + aquí. Por eso es que en ámbitos populares se mantiene todavía la pronunciación –que en este caso resulta ser la correcta– como helaqui.

La lengua morlaca

Haber nacido en cuero negro. Significa tener mucha buena suerte. Hijito, andas de una suerte, de los que han nacido en cuero negro. (Astudillo Ortega, 1973: 162).

Habiloso. El que posee ciertas habilidades. Juan es un habiloso, ya está arreglando los alambres de luz.

Hacer agarrar la candela. Encender el fuego. No te saques el poncho; te ha de dar el aire… Voy a hacer agarrar la candela. (Astudillo Ortega, 1973: 98).

Hacer agarrar las plantas. La acción de sembrar un vegetal y que logre enraizar. Tienes buena mano para hacer agarrar las plantas.

Hacer arishca. Conseguir que una olla de barro se vuelva utilizable para los menesteres de la cocina. Para hacerlo hay algunas maneras: 1) se coloca la olla nueva sobre el fuego, con un carbón en el interior. Se la calienta hasta que el carbón se encienda. 2) Se pone a calentar la olla sobre el fuego, vacía y luego de veinte minutos aproximadamente se le vierte agua o leche muy caliente. De esta manera la olla está hecho arishca y ya puede ser usada. Arishca es voz quichua y significa “experimentado”. Antes de cocinar harale arishca. Se usa también en sentido figurado, como conseguir que alguien tenga experiencia en algo. -¡Mama! ¡mama! Temeridad está haciendo arishca compadre Luis a tía, arriba. ¡Anda! (Cuesta, 1985: 133).

Hacer armancia. Significa arrojar algo al aire para que al caer sea tomado por cualquiera de los presentes. Voy a hacer armancia tus porotos.

Hacer chuca, chuca. Forma de curar el espanto. Vid. La palabra chuca es una variación de tuca, voz quichua que significa “saliva”. Es que la saliva es usada en esta manipulación curativa. -Chuca, chuca- le rezaba, limpiándole con un puñado de montes, al tiempo que le escupía en el ombligo. (Astudillo Ortega, 1973: 169).

Hacer

tuvo

relaciones sexuales con una mujer.

el

favor.

Forma

eufemística

de

decir

que

un

hombre

90

Oswaldo Encalada Vásquez

Taita Quintuña, que hizo el favor a mama, no quiso que llevara yo su apelativo. (Moscoso, 2009: 31).

Hacer fieros. Significa hacer demostraciones de disgusto, desagrado o repugnancia ante algo. Cfr. Fiero. Pongo la sopa y comienzas a hacer fieros.

Hace fu. Con esta frase nos referimos a un tiempo muy antiguo. Pero si la Belén se murió hace fuuu de años, te acuerdas. (Dávila, 1983: 35).

Hacer hablar. Significa tocar un instrumento con mucha habilidad y virtuosismo. Bajo la sombra de Rodríguez, con la brújula de su genio, con la magia de sus manos, que hacían hablar al clave. (Astudillo Ortega, 2002: 96).

Hacer

propiedad de uno. Rebatiña. En el mercado, apenas llegaron las papas hicieron huaica.

Hacer la grande. Frase que significa que alguien ha provocado una calamidad o un gran daño. Este pendejo ya hizo la grande.

Hacer la pierna. Conquistar a la novia de un amigo. Ni sabes, el Pepe le hizo la pierna a su mejor amigo.

Hacer las gracias. Con esta frase se describe las acciones graciosas de los niños muy pequeños. Pepito ya sabe hacer las gracias.

Hacer la yuca. Mostrar el llamado corte de manga. Se trata de un gesto ofensivo. Al futbolista que hizo la yuca lo sancionaron.

Hacerle sildorear. Sildorear es un verbo típico de la zona azuaya. Significa tratar muy mal, sobre todo de obra a una persona. Parece que la palabra se origina en la onomatopeya del silbido que hacen el látigo, una cuerda o una correa (instrumentos adecuados para castigar) al cruzar el aire antes de posarse en el cuerpo del desgraciado. Al hijo del vecino le hicieron sildorear.

varias personas la

huaica.

Significa

arrebatar

rápidamente

91

La lengua morlaca

Hacer ojitos. Significa que un niño pequeño ha aprendido a guiñar los ojos. A ver, mi tesoro, ya haga ojitos.

Hacer seguir. Remedar a una persona. Mamá, el ñaño me está haciendo seguir.

Hacer pishi, pishi. Forma popular y familiar de incitar a que un niño orine. Ya, Juanito, antes de dormir ven a hacer pishi, pishi.

Hacerse azules los ojos. Significa que una persona está mirando con gran intensidad e interés un lugar, un camino, en espera de que aparezca alguien. Te demoras tanto que ya se me hacen azules los ojos.

Hacerse turumbas. Precipitarse, actuar descontrolada y alocadamente, afanándose en algo. Por más que tenía que hacerse turumbas para los comprados, para las consultas con los DD. (Astudillo Ortega, 2002: 118).

desordenar

Hacer

completamente un lugar. Cuando se reúnen tus primos pequeños hacen torerías en la casa.

Hacer un bonito. Significa hacer bien alguna actividad. Pero no pintes así, haz un bonito.

Hecho el entumido. Frase que describe al que finge tontería, el que parece no ser capaz de nada malo. Así ha sido este, solo hecho el entumido nomás. Cfr. Entumido.

Hecho el místico. Frase con que se describe a quien se muestra demasiado escrupuloso, muy sensible ante cualquier cosa. Ya estás calladote, hecho el místico.

Hecho el mucho. El individuo que se cree más que los demás, el muy pagado de sí mismo. No vengas a hacerte el mucho conmigo.

torerías.

Significa

causar

destrozos,

daños;

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Hecho el sabroso. V. Hecho el mucho.

Oswaldo Encalada Vásquez

Hecho el salsa. El que se presenta como muy sobrado, muy conocedor y muy pagado de sí mismo.

No te van a respetar porque pareces hecho el salsa.

Hecho funda. Completamente borracho.

La fiesta terminó cuando el dueño estuvo ya hecho funda.

Hecho sopas. El que está enteramente mojado.

Los niños llegaron de la escuela hecho sopas.

Hecho un sanlázaro. Se dice de alguien que está muy lastimado, con muchas heridas, en alusión al personaje bíblico.