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ENSAYO-OPINIONES

Habitar – habitabilidad UNAM

20 DE FEBRERO DE 2019
CARLOS PALACIOS GUITIÉRREZ
UASLP
Habitar – habitabilidad

Como podemos extraer de las ideas principales del texto que nos proporcionaron, el autor hace
una distinción entre las dos acepciones de habitar y habitabilidad, en donde habitar es la acción y
la habitabilidad es la cualidad, las cuales tienen diversas interpretaciones en el mundo de la
arquitectura y se utilizan de manera irresponsable por todos nosotros para explicar ideas carentes
de fundamentos como la que dice que la calidad de vida es sinónimo de habitabilidad, entonces se
da un vuelco al tema en cuanto el autor pregunta ¿qué y cómo son estas definiciones?.

En primera instancia se toman como postulados las ideas imperantes del habitar, las cuales son
ideas que estaban de moda en la época sobre la forma en que el habitar estaba relacionado con la
habitabilidad y que esta era la forma de medir la calidad de vida y el nivel de confort en los
espacios diseñados por arquitectos.

Indistintamente nos da una lista de las ideas propagadas por esos años sobre estos dos términos,
de la cual podemos rescatar las ideas de “inhabitabilidad por un mal diseño” la cual me hace
remitir a aquellos espacios los cuales son sumamente bellos en el exterior y en el interior, pero no
suelen poder cumplir con sus funciones primarias del todo, haciéndolos un lugar en donde se
dificulta la habitabilidad. De igual manera sale a flote la idea de que sólo se habita lo que esta
“cubierto” y personalmente creo que esto es completamente erróneo, pues hay un sin número de
ejemplos de objetos arquitectónicos que no cumplen con esta cualidad y sin embargo pueden ser
habitados, tal vez no como una vivienda, pero habitables al fin, pues en ellos se da la vida y se crea
un hábitat con diferentes funciones que las de dormir y comer, ya sea para observar, descansar,
tener un picnic, admirar, hablar, escuchar o cualquier cosa que se nos ocurra.

La habitabilidad está inmersa en los espacios que creamos como sociedad y como individuos, pues
son estos los que habitamos de diferentes maneras, de alguna manera es como si a cualquier
recinto que le demos una función (permanente o itinerante) lo habitáramos en diferentes
aspectos, pues como dice la lectura: el habitar es una manifestación etérea y temporal del ser.
Esto nos conduce a pensar que cualquier forma en que nosotros como personas nos
comportemos, cualquier manera en que acostumbremos hacer alguna actividad y cualquier
actividad que involucre la apropiación del espacio, es en realidad el propio habitar el cual está
injerto en nosotros desde que tenemos conciencia de los peligros con los que nos rodea la
naturaleza y los espacios completamente abiertos vírgenes y naturales, para los cuales buscamos
soluciones de seguridad y refugio, llegando a crear mucho más que eso, multiplicando nuestros
hábitats y las cualidades de habitabilidad dentro de ellos (y también fuera de ellos).

Lo único seguro aquí es que mientras hay vida, existe el habitar, y podemos definir este como la
cualidad intrínseca que tiene el vivir, percibir y recrear un espacio y es aplicable a cualquier forma
de vida dentro del planeta en sus diferentes niveles cognitivos y de costumbres o actitudes.

Así pues, no sólo habita el humano, sino que cualquier mamífero, cualquier insecto, cualquier
primate, está adaptado en sus posibilidades a la manera única de habitar de su sociedad y ésta le
define a si mismo, acotando el cómo se comporta, lo que puede hacer y no hacer y las normas a
las cuales se subordina, todo esto convirtiéndose en el fenómeno de la habitabilidad en una escala
global dado por la vida misma.