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EL ESTADO COMO CENTRO DE DISPUTA.

La vida de Álvaro García está marcada por la lucha por el poder de los pueblos indígenas y las clases
trabajadoras. La construcción de su pensamiento y accionar político, es noviembre de 1979. Un
instante de unidad y sublevación del proletariado minero y las comunidades indígenas, todos los
elementos que confluyen a través de su vida, como un guerrillero de armas que hoy utiliza la palabra
como su arma fundamental. Quizás se deba a su madurez intelectual y la sabiduría del tiempo, su
pensamiento se ve teñido del marxismo, en cada una de sus palabras se escucha a Hegel, Kant,
Grancé, Nietzsche y por supuesto a Foucault.

Hoy me encuentro y la primera pregunta que surge es sí. ¿Estamos frente a la disolución
de los Estado con este resurgimiento del neoliberalismo que se ha dado en la región como Brasil
y el caso de Argentina con Macri?

Álvaro Linera: A priori estaríamos en una extinción del Estado hasta casi diría a la
irrelevancia del Estado y esto no es una lectura anarquista de la extinción del Estado, muy por el
contrario, es más bien una lectura conservadora que se plantea a nivel global, hay una
interdependencia a nivel global de la cultura, de la economía, del flujo financiero especulativos, es
interesante lo que está sucediendo en la Argentina que está volviendo al FMI. Para ello preparó el
terreno comenzando por disciplinara la fuerza laboral, la redistribución de la riqueza, de pronunciar
una y otra vez lo deficitario que es el Estado. Pero también parte de ese Estado está el pueblo
argentino que es un pueblo que resiste y se rebela. Y que está decidido a no entregar su soberanía.

Hoy la ciudadanía argentina sabe claramente que la derecha asume el gobierno justamente para
recortar costos, para recortar derechos, para reducir la intervención del Estado y para permitir que
todos esos recursos fluyan hacía al sector privado nacional o extranjero.

Entonces ¿de qué manera debemos entender al Estado hoy en día?

Álvaro Linera: Se puede decir que todo Estado es creencia, parte ideal del Estado, todo
Estado es correlación de fuerzas, jerarquías en la conducción y control de las decisiones, y todo
Estado es monopolio, como correlación de fuerzas, como idealidad, como materialidad, constituyen
hoy al Estado en esta modernidad.

Podemos decir que, ¿el Estado de hoy es una Estado en transición? ¿Y qué dentro de esa
transición se encuentra en crisis?

Álvaro Lineras: Se trata de una crisis estatal general. Y en América Latina, luego del año
2000 lo que se atravesó no fue un mero cambio de gobierno ni un cambio de administración, sino
un cambio de estructuras de poder y dominación. Esta transformación se desarrolla en su análisis
en cinco momentos:

El primer momento es el de develación de la crisis, y aquí ya no puede disimularse que el Estado no


funciona. La tolerancia se diluye, los grupos o bloques disidentes con capacidad de movilización
expanden territorialmente la protesta y el reclamo consigue legitimidad social mayoritaria. Surge
entonces un proyecto político no cooptarle por los gobernantes, aparece entonces una alternativa.
En segundo lugar, es el empate catastrófico una vez concretada la crisis estatal general comienza
una nueva etapa en que las diferentes fuerzas sociales se expanden a nivel nacional. La nueva
alternativa, el sector ahora mayoritario que inició la protesta, se cohesiona como un bloque popular
que disputa la autoridad. El estado se repliega débil, fragmentado, sin autoridad, a lo que la sociedad
responde con mecanismos alternativos de legitimidad (asambleas barriales, zonas liberadas, etc.).
Se hace visible entonces la disputa entre dos proyectos de poder bien definidos: el dominante y el
emergente, sin que se genere una resolución rápida.

En tercer lugar, se da la sustitución de élites; en esta disputa entre alternativas políticas se termina
resolviendo en elecciones, cuando el bloque emergente accede al gobierno. El que conquiste el
gobierno no significa que conquiste el Estado. Este es el momento en que se materializa la
correlación de fuerzas, se construyen las herramientas para consolidar el cambio que generará una
nueva correlación de fuerzas.

El cuarto momento de bifurcación, que se da en la confrontación de fuerzas, desnuda el momento


en que la política es una lucha, un hecho de fuerzas, dice García Linera. Entonces se toma un rumbo,
u otro.

Y por último es el comienzo del nuevo Estado. En esta nueva etapa, marca el paso de un “Estado
aparente” a un “Estado integral”. El Estado aparente es aquel en el que la institucionalidad territorial
política no sintetiza al conjunto de población, a todas las clases sociales, sino sólo a una fracción. En
cambio, el Estado integral constituye el vínculo óptimo entre cuerpo político estadual y sociedad
civil. García Linera aspira que este Estado integral habilite la posibilidad de salir del capitalismo, lo
cual sucedería en el momento en que el Estado delega sus monopolios en la sociedad civil para
convertirse en un mero administrador y gestor de asuntos públicos.

Hoy el pueblo argentino luego de dos años le comienza a diputar el poder del Estado al gobierno. Y
eso es una esperanza para repensar nuevamente a la patria grande.