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La llegada de la energía eléctrica a México

En 1879 se instaló en León, Guanajuato la primera planta generadora que abastecía de energía
únicamente a la fábrica de hilados y tejidos “La Americana”, este tipo de generación era
limitado a un radio en específico, posteriormente, esta tecnología fue implementada por la
industria minera.
En Julio de 1880 se instalación en la ciudad de México, en calidad de prueba, dos focos de
arco, uno en el quiosco y otro en la esquina suroeste del jardín de la Plaza de la Constitución.
En septiembre de 1881, la compañía que suministraba el alumbrado de gas a la ciudad de
México inicio arreglos con el ayuntamiento para utilizar luz eléctrica y el primero de
diciembre se ese mismo año se instalaron 40 focos entre la estatua de Carlos IV y el Zócalo.
Hacia 1890 la ciudad de Mexico contaba con 2054 focos.
Al principio las compañías eléctricas eran pequeñas y dispersas, creadas en función de
necesidades locales, gradualmente se produjo un fenómeno de concentración de la
generación y transmisión, así como de extranjerización. Este proceso cobro fuerza con el
establecimiento de un gran monopolio en la zona centro del país, la Mexican Light an Power
que, junto con la American and Foreing y la Compañía Eléctrica de Chámpala dominaron el
panorama; tan predominio fue contrarrestado al crearse la Comisión Federal de Electricidad.

A través de la construcción de plantas generadoras de energía y la ampliación de las redes de


transmisión y distribución, la CFE benefició a más mexicanos al posibilitar el bombeo de
agua de riego, así como mayor alumbrado público y electrificación de comunidades.

La nacionalización de la industria eléctrica facilito la interconexión de todo el sistema que las


compañías privadas habían separado en el criterio de una administración unificada. La situación
previa a la interconexión y unificación de frecuencias y voltajes mostraba la existencia de varios
sistemas eléctricos independientes, es decir, que estaban integrados por varias plantas generadoras
que, enlazadas contribuían al suministro de electricidad. Por otra parte, la fragilidad de los sistemas
eléctricos que contaban con pocas líneas de enlace entre plantas y subestaciones, hacía que el
servicio fuese deficiente con frecuentes interrupciones. Los proyectos de modernización y
racionalización de la red de transmisiones arrancan apropiadamente en la década de los sesenta, al
poco tiempo de realizada la nacionalización.

La unificación e interconexión permitió una selección más racional de los sitios para instalar las
centrales, teniendo en cuenta la disponibilidad y los costos de combustible, agua en el caso de las
termoeléctricas y los factores hidrológicos y geológicos en el caso de las hidroeléctricas.

La interconexión permitió la construcción de unidades de generación de gran potencia,

La zona norte y centro-sur para los años 1960 operaban a una frecuencia de 60 Hz, la zona central
operaba a una frecuencia de 50 Hz. En busca de precisar, cuantificado el costo de conversión de
frecuencias, la CFE y CLyFC, para optar por la política tecnológica más precisa encomendaron un
estudio a Bachtel Corporation. Los resultados destacaron que era menor la inversión que se requería
para cambiar el sistema central a 60 ciclos. Una de las consecuencias al realizarse la unificación en
60 ciclos, fue posible integrar el sistema sur al resto del país.

En la tabla @ se indica los principales niveles de voltajes utilizados en las líneas de transmisión al
inicio de 1960.

Salida kV Km %
220 137.2 2.14
165 345.1 5.37
150-138 678.5 10.57
110 2045.2 31.85
95-90 268.8 4.18
85 645.1 10.05
70 636.0 9.90
66 1665.5 25.94
Principales líneas de trasmisión según voltaje 1960

Del análisis técnico de la transmisión de energía eléctrica, se concluyó que, para resolver el
problema de la baja eficiencia en el suministro del servicio de transmisión, se hace necesario
remodelar las redes al incrementar los niveles de tensión. Así se inició y promovió la instalación de
líneas con tensiones que llegan incluso a los 400 Kv.