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CORONILLA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR PARA LOS ADORADORES

Oración para rezar frente al Santísimo Sacramento.

1.- Credo

Creo en un solo Dios,

Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,

Hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios,

Luz de Luz,

Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado,

de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho;

que por nosotros lo hombres,

y por nuestra salvación

bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo

se encarnó de María, la Virgen,

y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado

en tiempos de Poncio Pilato;

padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo,

y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos,

y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,

Señor y dador de vida,

que procede del Padre y del Hijo,

que con el Padre y el Hijo

recibe una misma adoración y gloria,

y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,

que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo

para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos

y la vida del mundo futuro.

Amén.

2.- Pésame
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infiern
o que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un D
ios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y pro
pongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar mas y evitar las ocasiones próximas
de pecado. Amén.

Con un rosario normal se rezan cinco misterios de diez decenas cada uno.

jesus en el huerto de los olivos getsemaní krouillong comunion en la mano

3. Meditar los cinco misterios

Primer misterio: La oración de Jesús en el Huerto

Meditación:

Después de la Última Cena, Jesús tiene una inmensa necesidad de orar. Su alma está triste hast
a la muerte. En el Huerto de los Olivos cae abatido: se postró rostro en tierra (Mateo 26, 39),
precisa San Mateo. “Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea yo como
quiero, sino como quieres Tú”. En Jesús se unen a la tristeza, un tedio y una angustia mortales.

Buscó apoyarse en la compañía de sus amigos íntimos y los encontró durmiendo; pero, entre ta
nto, uno no dormía; el traidor conjuraba con sus enemigos. Él, que es la misma inocencia, carg
a con los pecados de todos y cada uno de los hombres, y se ofreció, con cuánto amor, como
Víctima para pagar personalmente todas nuestras deudas… y de cuántos solo recibe olvido y m
enosprecio.
¡Cuánto hemos de agradecer al Señor su sacrificio voluntario para librarnos del pecado y de la
muerte eterna! En nuestra vida puede haber momentos de profundo dolor, en que cueste acept
ar la Voluntad de Dios, con tentaciones de desaliento. La imagen de la Agonía de Jesús en el
Huerto de los Olivos nos enseña a abrazar la Voluntad de Dios, sin poner obstáculo alguno ni
condiciones, aunque por momentos pidamos ser librados, con tal de que así pudiésemos identifi
carnos con la Voluntad de Dios. Debe ser una oración perseverante.

Rezar un Padrenuestro y en las decenas del rosario rezar así:

“Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar”

“y la Virgen concebida sin pecado original” (10 veces)

Rezar un Gloria

la flagelación de jesús krouillong comunion en la mano

Segundo misterio: La flagelación de Nuestro Señor Jesucristo

Señor Jesucristo, me pregunto qué fue más doloroso: ¿las heridas de los látigos, o la tormentos
a tristeza de sentir el odio de la gente y los soldados? Además la fría soledad del momento,
más difícil que aceptar el dolor de tus heridas. Y a pesar de que Pedro aseguró que “Aunque
tenga que morir contigo yo no te negaré” , “todos huyeron y te abandonaron” – incluso Pedro.
Fue tu infinito amor el que te trajo al mundo en primer lugar, a una vida de trabajo y sufrim
iento, a una muerte atroz. ¿Puedo apoyarme en tus heridas y aprender la lección? “Ellos luch
arán en tu contra, pero no te vencerán, por cuanto yo estoy aquí para liberarte, dice el Señor”.

Jesús escondido de María, tú recibiste los duros golpes de los latigazos de los soldados, de aqu
ellos que obedecen ciegamente a la autoridad de la época. Y dicha autoridad fue ciega a su v
ez al plan original de Dios. Perdona todas las veces que hemos seguido ciegamente el camino
del pecado, y no hemos sido obedientes a la gentil invitación de nuestro Salvador.

Rezar un Padrenuestro y en las decenas del rosario rezar así:

“Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar”

“y la Virgen concebida sin pecado original” (10 veces)

Rezar un Gloria

jesus coronacion de espinas krouillong comunion en la mano

Tercer misterio: La coronación de espinas

Meditación:

Entonces Pilato tomó a Jesús y mandó que lo azotaran. Y los soldados le pusieron en la cabez
a una corona de espinas que habían trenzado y lo vistieron con su manto de púrpura. Y se ac
ercaban a él y le decían: -Salve, Rey de los judíos. Y le daban bofetadas.

¡Mi amado Jesucristo Agonizante, Hijo del Altísimo! Me postro a Tus pies en medio de mi nada
. Recuerdo todas mis ofensas hacia Ti. Te ruego, Señor, ten misericordia de mí. Mis pecados te
han mantenido en agonía por estos miles de años. Te contemplo aun vivo, colgado en la Cruz,
con esa terrible corona de espinas, la sangre bañando Tu rostro, y las espinas punzando Tu Sa
nta Faz. Me arrepiento por ese regalo que te di: la corona de espinas. Deseo quitarte la corona
de espinas, y ofrecerte con amor una corona de oro.

Mi Agonizante Jesús, recuerdo como yo golpeé Tu Sagrada Cabeza con una varilla de hierro, p
ara que te penetraran aún más las espinas en Tu cerebro. Sentiste un dolor como si fuera un r
ayo que estremeciera todo Tu Cuerpo virginal. ¡Oh cuanto te ha hecho sufrir mi maldad!

Mi Jesús, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu


Sagrado Corazón, Ten misericordia de mí, y perdona al mundo.

Rezar un Padrenuestro y en las decenas del rosario rezar así:

“Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar”

“y la Virgen concebida sin pecado original” (10 veces)

Rezar un Gloria

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Cuarto misterio: Jesús carga con la cruz acuestas

Meditación:

Después de haberse burlado de Jesús, los soldados le quitaron el manto de púrpura que le hab
ían echado encima, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un
hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar la cruz detrás de Jesús.
Lo seguía una gran multitud del pueblo y también unas mujeres que se dolían y se lamentaban
por él. Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bie
n por vosotras y por vuestros hijos…».

Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados a un lugar llamado G
ólgota, que quiere decir Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores.

Señor, te has dejado escarnecer y ultrajar. Ayúdanos a no unirnos a los que se burlan de quien
es sufren o son débiles. Ayúdanos a reconocer tu rostro en los humillados y marginados. Ayúda
nos a no desanimarnos ante las burlas del mundo cuando se ridiculiza la obediencia a tu volun
tad. Tú has llevado la Cruz y nos has invitado a seguirte por ese camino. Danos fuerza para ac
eptar la cruz, sin rechazarla; para no lamentarnos ni dejar que nuestros corazones se abatan an
te las dificultades de la vida. Anímanos a recorrer el camino del amor y, aceptando sus exigenci
as, alcanzar la verdadera alegría.

Rezar un Padrenuestro y en las decenas del rosario rezar así:

“Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar”

“y la Virgen concebida sin pecado original” (10 veces)

Rezar un Gloria

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Quinto misterio: La crucifixión y muerte de Jesús


Meditación:

Llegados al Calvario, crucificaron a Jesús y a los dos malhechores. Los soldados se repartieron l
os vestidos de Jesús por lotes, y la túnica, tejida de una pieza, sin costura, la echaron a suerte.
Pilato redactó una inscripción que decía: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos», y la puso so
bre la cruz. Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «Tú que de
struyes el Templo y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de
la cruz!» Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de
él diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora
de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que d
e verdad le quiere; ya que dijo: “Soy Hijo de Dios”». También los soldados se burlaban de él, y
hasta uno de los malhechores crucificados con él le injuriaba, mientras el otro decía: «Jesús, ac
uérdate de mí cuando llegues a tu Reino»; Jesús le respondió: «Te aseguro que hoy estarás con
migo en el paraíso».

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás,
y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a
su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y de
sde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

En el desarrollo de los acontecimientos, Jesús dijo también otras palabras: «Padre, perdónales, p
orque no saben lo que hacen»; «Tengo sed»; «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandon
ado?»; «Todo está cumplido»; «Padre, en tus manos pongo mi espíritu».

Al mediodía quedó la tierra en tinieblas y se produjeron otros fenómenos extraordinarios.

Hacia las tres de la tarde, habiendo dado perfecto cumplimiento a todos los designios divinos, J
esús se encomendó a su Padre con voz poderosa e inclinando la cabeza entregó el espíritu.

¡Amoroso y Divino Jesús crucificado, que lleno de amor a los hombres te ofreciste ante el Etern
o Padre por víctima expiatoria de los crímenes del mundo! Ya que me concediste la gracia de i
nspirarme que me ofrezca contigo en holocausto, como víctima que une sus dolores a los tuyo
s en desagravio de tantas culpas…, yo, criatura indigna y miserable, postrada delante de tu Cruz
y con la ayuda de tu gracia, confirmo y ratifico mi promesa de querer padecer con los mismo
s fines que Tú en ella padeciste… Recibe todo mi ser en holocausto y haz de mi lo que quiera
s. Sobre los brazos de tu Cruz abro los míos para perdonar y abrazar a todos mis enemigos, c
uyo bien y salvación deseo y prometo solemnemente procurar cuanto sea de mi parte, así com
o el alivio de sus penas e infortunios.

Rezar un Padrenuestro y en las decenas del rosario rezar así:

“Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar”

“y la Virgen concebida sin pecado original” (10 veces)

Rezar un Gloria

La coronilla termina rezándose Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria.

Amén