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LA FUERZA VINCULANTE DE LA DECLARACION AMERICANA DE LOS

DERECHOS Y DEBERES DEL HOMBRE

Por: DIEGO MAURICIO CUBIDES BARRERO


DIANA MARCELA RINCON ANDRADE

Luego de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y de haber perdido millones


de vida, los Estados vieron la necesidad de proteger los derechos humanos para evitar
la repetición de los acontecimientos abominables que se presentaron durante la misma,
en tal sentido la comunidad internacional asumió como principal prioridad crear unas
reglas que permitieran tal fin, esta posición no fue ajena a la comunidad americana que
en 1948, en la ciudad de Bogotá, reunió a 21 naciones a fin de establecer un sistema
americano de protección a derechos humanos que se vio truncado por la misma
problemática coyuntural de la época, aun cuando dio como resultado que en la Novena
Conferencia Internacional Americana se acordara la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre que resulta ser el primer instrumento internacional sobre
derechos humanos que sirvió de base para la creación de la Organización de Estados
Americanos, OEA, fundamentando todo el sistema interamericano de Derechos
humanos, pues de ella deviene la creación de la Comisión Interamericana,
posteriormente se firma la Convención Interamericana con la participación de distintos
Estados Parte, y con ella se crea la Corte, todo este engranaje tiene como propósito
fundamental el preservar y garantizar el respeto de los Derechos Humanos en los
distintos países que han ratificado la Convención Interamericana de Derechos Humanos
o que se obligan a través de la Declaración, pues pueden resultar responsable por violar
uno u otro. Dicho instrumento, no es por sí mismo un tratado internacional sino que
aparentemente se trata de un pacto de buenas costumbres entre los Estados sin tener
una fuerza vinculante aunque el desarrollo del derecho Internacional ha demostrado que
sí la tiene.
Este desarrollo nace de la necesidad de las Naciones de incluir dentro de su torrente
jurídico interno las disposiciones consagradas en la carta magna del sistema
interamericano que para Colombia tuvo como solución la creación de leyes aprobatorias
de los tratados que tenían como fin ratificarlos, atendiendo a que Colombia era un Estado
de Derecho. Ahora bien, a inicios de la década de los 90´s con la constituyente y la
promulgación de la constitución de 1991, cambia el modelo a un Estado Social de
Derecho modificando sustancialmente la relación misma del Estado con la persona, tanto
que en el mismo preámbulo de la constitución, la dignidad humana es valorada como un
principio fundante reflejando de esta manera la importancia de los derechos humanos en
el acontecer nacional en conjunto con el internacional.
En la carta política colombiana se creó un órgano colegiado cuyo fin será proteger la
misma constitución, tomando el nombre de Corte Constitucional y una de sus funciones
principales está contenida en el numeral 10 del artículo 240 de la misma, que en
resumidas cuentas es el control previo, autónomo e integral de constitucionalidad que se
le aplica a las normas de carácter internacional que pretenden ser incluidas en el ámbito
interno. Según la jurisprudencia de la Corte, los instrumentos internacionales que tienen
que ver con derechos humanos hacen parte del ordenamiento interno a través de la teoría
del Bloque de Constitucionalidad, criterio que encuentra asidero en el artículo 93 de la
carta, a la cual deberá criticársele que aún no se establece una verdadera posición de
los tratados, pues para la Corte puede estar en el mismo nivel de la constitución, o por
encima, o por debajo. Bajo este mismo contraste, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, a través de su jurisprudencia ha ido desarrollando una nueva teoría
denominada el Control de Convencionalidad, que permite a los Estados concretar la
obligación de garantía de los derechos humanos en el ámbito interno 1 y que se refiere a
que cuando un Estado ratifica un tratado, los jueces están sometidos a estos pues el
poder judicial debe ejercer ese control y no puede existir dentro del ordenamiento una
ley contraria a dicho instrumentos internacional, algo cercano a la excepción de
constitucional si se quiere ejemplificar con lenguaje propio. Ahora bien, es sabido que los
tratados son incluidos en el derecho interno a través de diversas formas ya analizadas,
pero ¿Cómo se aplica una declaración de derechos humanos en el ordenamiento jurídico
interno, teniendo en cuenta que ésta no es un tratado, y respetando la soberanía del
Estado?
Un tratado es un convenio entre dos o más naciones, o entre un estado y un
organismo internacional, en donde los involucrados adquieren un compromiso, para
cumplir con determinadas obligaciones, regulados por las Convenciones de Viena, bien
sobre el Derecho de los Tratados de 1969 o sobre el Derecho de los Tratados celebrados
entre Estados y Organizaciones internacionales o entre Organizaciones Internacionales
de 19862, las declaraciones por su parte, son actos solemnes por los cuales
representantes gubernamentales proclaman su adhesión y apoyo a principios generales
que se juzgan como de gran valor y perdurabilidad, pero que no son adoptadas con la
formalidad ni con la fuerza vinculante de los tratados3.
En el ámbito internacional, como ya se mencionó, el desarrollo jurisprudencial de la
Corte Interamericana ha permitido entender que efectivamente la declaración sí tiene
fuerza vinculante, y es que no puede ignorarse que además de contener principios
fundamentales, también contiene reglas del derechos internacional y normas de
imperativo cumplimiento que hacen parte del “derecho de gentes” o ius Cogens, tal y
como lo advierte el artículo 53 de la Convención de Vienes de 1969.
Según Pedro Nikken, juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el
carácter vinculante de la Declaración Americana puede sostenerse desde dos puntos de
vista. Por un lado, la declaración Americana ha quedado incorporada a la Carta de la
OEA y por otro, constituye una práctica consuetudinaria en el seno de la OEA, que reúne
todas las características señaladas por el artículo 38.1.b) del Estatuto de la Corte
Internacional de Justicia.
En el caso colombiano, los jueces están sometidos al imperio de la ley y de la
constitución, la cual se compone además por normas internacionales, que no son todas,

1
Cuadernillo de Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humano No. 7, tomado el 13 de septiembre
de 2017 de www.corteidh.org.cr/tablas/r33825.pdf
2
http://conceptodefinicion.de/tratado-internacional/
3
http://www.corteidh.or.cr/tablas/R06857-3.pdf
sino aquellas que tienen que ver con los derechos humanos y que se aplican de manera
directa teniendo en cuenta la dignidad humana muy a pesar de que existe una margen
de apreciación, lo que brilla por su ausencia es un procedimiento claro para aplicar una
declaración o acuerdo internacional, pues no existe una manera uniforme dentro del
ordenamiento interno, lo que se puede entender es que la Declaración Americana de los
Derechos y Deberes del Hombre, es un preámbulo a la Convención Americana por tanto
los valores que contienen afectan las relaciones sociales de todos los estados que
conforman la OEA, por eso lo importante de este procedimiento.
Aplicación de la Declaración existe, pero no de manera directa, sino por vía de
interpretación, pues la fuerza vinculante de la que gozan los tratados
desafortunadamente es ajena para el caso de la declaración estudiada pues de alguna
manera los Estados no pretenden renunciar a una esfera que es de su dominio reservado
por lo que no se les doto de obligatoriedad, no quiere decir que sus disposiciones no
sirvan pues contienen reconocimientos de derechos en donde se encuentran implícitos
valores superiores de los que no es licito apartarse4
Dentro de análisis de las providencias proferidas por la Corte Constitucional se puede
evidenciar que al momento de presentarse una vulneración a los derechos humanos, los
jueces y magistrados aplican en conjunto la normativa internacional, es decir, se tiene en
cuenta que existe todo un marco normativo de orden transnacional, pero a ciencia cierta
no se cuenta con la claridad suficiente al momento de la aplicación normativa, lo anterior
quizá debido a que muchos juzgadores dentro de las jerarquías de competencia no
cuentan con la diferenciación entre Tratados, Convenciones y Declaraciones
supranacionales, sumado a esto, se tiene que el contenido es muy similar en cuanto a
los derechos humanos y su protección, ejemplo de ello, es que la Declaración Americana
de Derechos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, consagran la protección del derecho a la igualdad en un
mismo sentido, adicionando además que la misma Constitución Política de Colombia en
su artículo 13 superior establece la protección de éste mismo derecho humano dándole
el carácter de fundamental, entonces, al momento de conculcarse el derecho a la
igualdad, el juzgador tiene a su mano una pluralidad de círculos normativos encaminados
a un mismo fin (garantizar la protección de un derecho humano), pero no puede
determinar a ciencia cierta cuál es la manera adecuada de motivar su decisión en caso
de ordenar la tutela de lo peticionado, en razón a que por un lado debe acatar la
constitución interna y su calidad de norma superior, y por otro lado la misma constitución
le ordena utilizar las herramientas internacionales por medio del bloque de
constitucionalidad. Ahora bien, claro es que es los derechos humanos son para todas las
personas sin distinción alguna, entonces lo adecuado sería que aplicara las normas de
carácter internacional, bajo el simple raciocinio de que Colombia conforma la comunidad
internacional y hace parte de los organismos que la conforman, sin embargo esta
conclusión se empieza a desvanecer al presentarse conceptos como vinculatoriedad y
soberanía, ¿cómo integrar todos los anteriores conceptos de manera conjunta y

4
http://www.corteidh.or.cr/tablas/R06857-3.pdf
unidireccional?, la respuesta no es clara aún, pero hay una luz que poco a poco se va
abriendo camino a través del control de convencionalidad.
La aplicación de la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
a ordenamiento interno, podría solventar eficazmente la problemática de la
vinculatoriedad que se expone, en el sentido de entender y aceptar que los derechos
humanos trascienden a la soberanía de las naciones y deben respetarse por encima de
cualquier disposición interna, desembocando en un solo marco normativo integrado de
protección a los mismos, que sería algo utópico pero no imposible, tal vez equiparable a
establecer un solo idioma para todas las personas (en lo que jurídicamente respecta),
consecuentemente llegar al concepto básico que somos ciudadanos del mundo y a todos
nos aplica la misma protección, aunque falten muchos años de discusiones y pasos
fundamentales de respeto y armonía entre todas las naciones.
No se puede dejar de lado que la Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre trae consigo una especie de obligaciones básicas para el desempeño ideal
dentro de la sociedad, a lo que en su capítulo II denominó “deberes” pues no es suficiente
solo con acordar garantías, sino que además se idea unos deberes mínimos tanto para
las personas como para los mismos Estados, a fin de llegar a la sociedad ideal, empero
con el transcurso y desarrollo de la internacionalización de los derechos humanos, se han
dejado de lado los deberes establecidos en la Declaración, debido principalmente a las
problemáticas internas de cada país.
¿Deben los jueces internos de cada país aplicar en sus providencias lo referente a los
deberes del hombre contenidos en la Declaración Americana de 1948?, si bien es cierto,
existen las herramientas para ello, sea el bloque de constitucionalidad o el control de
convencionalidad, no se ha dicho mucho al respecto, en razón a que el enfoque resulta
ser la protección de la persona a la cual se le han vulnerado sus derechos y nada se
motiva respeto de los deberes básicos de la persona, para dar un ejemplo más claro, que
sucedería si en un caso en donde se pretende por parte de una persona se proteja su
derecho humano a la educación (artículo XII de la Declaración) y un juzgador aplicara no
solamente la garantía del mismo, sino que además diera una relevancia mayor al caso e
integrara el deber mínimo de obtener la instrucción primaria, pues esto esquematiza tanto
los deberes de las personas como los del Estado mismo, hasta el punto de que la
normativa internacional podría tener intervención directa incluso en las políticas públicas
internas. O en el caso en que una persona pretenda que se le proteja su derecho
fundamental al trabajo, y el juez nacional determine que no solo se le debe garantizar el
mismo, sino que además el Estado debe brindar las facilidades para que éste pueda
cumplir con su deber de trabajar y generar beneficios a la sociedad misma, lo anterior
pone de presente que la aplicación de la Declaración no es unidireccional sino que implica
una normativa que pretende en su finalidad más básica la conformación de una sociedad
ideal, y que el control de convencionalidad debe aplicarse en un sentido lo
suficientemente amplio para cumplir su finalidad.
No cabe duda de que sea la manera que se escoja, el camino siempre llevará a que la
Declaración sustente las decisiones de los jueces, nacionales e internacionales, pues su
fuerza vinculante no deriva de su creación sino de su desarrollo, del fondo que conculca
y de la riqueza que posee.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

- DÍAZ, Álvaro Paul. La Génesis de la Declaración Americana de los Derechos y


Deberes del Hombre y la relevancia actual de sus trabajos preparatorios. Revista
de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso No. 47. Dic 2016.
Disponible en http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-
68512016000200012
- BERMUDEZ, Ana. Presentación Prezi. Análisis de la Declaración Americana de
los Derechos y Deberes del Hombre. 8 de octubre de 2013. Disponible en
https://prezi.com/5ki3yca9qspa/analisis-de-la-declaracion-americana-de-los-
derechos-y-deber/
- NIKKEN, Pedro. La Declaración Universal y la Declaración americana. La
formación del moderno derecho internacional de los derechos humanos. Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Disponible en
http://www.corteidh.or.cr/tablas/R06857-3.pdf
- Cuadernillo de Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humano
No. 7, tomado el 13 de septiembre de 2017 de
www.corteidh.org.cr/tablas/r33825.pdf