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PSICOLOGIA Y LEY

Fernando Diaz Colorado

PSICOLOGÍA JURÍDICA

Cuando se habla de la Psicología Jurídica, generalmente surge el interrogante frente


a su campo de estudio y sobre sus alcances como parte de la disciplina psicológica.
Para algunos autores, la Psicología Jurídica es uno de los nombres con los que se
denomina la relación que se da entre la Psicología y el Derecho; para otros, es la
utilización de conocimientos y herramientas psicológicas en el campo investigativo
judicial; incluso algunos consideran que es lo mismo que la Psicología Forense. En
mi opinión, la Psicología Jurídica es el campo del conocimiento psicológico que se
encarga de abordar de manera amplia, la relación interdisciplinaria entre la
Psicología y el Derecho, con el fin a de aportar en la construcción de un mejor
Derecho, un Derecho más cercano a la condición y a los intereses humanos,
fundamentado en el principio ético de defensa de la dignidad del vivir. Antes que
ser herramienta útil de alguien, en este caso del Derecho, la Psicología y los
psicólogos tenemos el deber ético de aportar para que ese Derecho tienda a
defender los intereses de los más necesitados, de los excluidos, de las víctimas, de
los que no son considerados en los acuerdos que más tarde se traducen en normas
de alcance general en una sociedad determinada. Como lo señala Saunier (89), "el
Derecho puede ser concebido como una práctica social específica en la que se
expresan los conflictos y la tensión de los grupos sociales, así la circulación y
consumo del discurso jurídico será la manifestación más clara de esa tensión
social".Pero sin duda, una de las preguntas más relevantes que surgen cuando de
Psicología Jurídica se trata es si es posible un encuentro entre la Psicología y el
Derecho. Como lo señala Sergio de Sousa (90), cuando se habla de Derecho y
Psicología, la preocupación que surge es con cuál Derecho se desea encontrar la
Psicología; incluso, para qué sirve este encuentro, es decir, a qué tipo de intereses
responde este encuentro. La Psicología se relaciona con el Derecho para defender la
norma tal como está o para defender los derechos de las personas y para participar
de un ejercicio de la ley enmarcado en un Derecho elitista, dogmatizado,
burocratizado, excluyente, prepotente y autoritario, que no está acorde con las
necesidades existentes de la realidad latinoamericana. De esta manera, una
relación de la Psicología Jurídica con el Derecho puede servir para reforzar ese
enorme poder y afectar de manera grave en el momento de determinar qué es lo
justo o que es lo injusto, o quién es culpable o quién inocente.

Hemos creído que el Derecho es la herramienta para resolver los conflictos que se
presentan en una sociedad, pero también hemos olvidado que muchas veces el
mismo Derecho lo que hace es incrementarlos o, en ocasiones, esconderlos o
disimularlos. Para los psicólogos jurídicos, la actuación en el escenario legal implica
no sólo comprender la norma desde donde se aborda el problema, sino la
dimensión de la norma en la verdadera solución del conflicto. Generalmente no se
participa de una postura crítica que permita develar la perpetuación del conflicto a
través de la misma ley, sino que se pretende reforzar el mecanismo normativo a
través de los aportes de la ciencia psicológica. No es sino recordar que en la
mayoría de legislaciones latinoamericanas, el conflicto intrafamiliar se resuelve
criminalizando a uno de sus miembros o como nos lo recuerda Trinidad Bernal (91);
hay un conjunto de normas perversas en el campo del Derecho de familia que
incrementan de manera grave la convivencia y afectan la libertad de las personas.

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Relación entre psicología y ley

Una manera adecuada de abordar la relación que se da entre el Derecho y la


Psicología es, como lo señaló Muñoz Sabaté, acudiendo a las tres formas en la que
ésta se da, es decir: Psicología del Derecho, Psicología en el Derecho y Psicología
para el Derecho (92). La Psicología del Derecho sería el intento por explicar la
esencia jurídica y el abordaje de la validez del Derecho, así como la concepción de
lo justo y de la concepción de justicia. Para Blackburm (93), la Psicología del
Derecho hace relación a las investigaciones psicológicas en aspectos tales como: la
obediencia o desobediencia de las personas a la ley, el desarrollo moral, las
percepciones y actitudes de la población hacia las sanciones penales, el concepto de
justicia que se tiene por parte de ciudadanos y funcionarios. En general, se puede
decir que este tipo de relación permite que la Psicología aporte sus conocimientos a
los aspectos relacionados con el ejercicio de la ley por parte de las autoridades,
magistrados, investigadores judiciales, etc. De igual manera, este tipo de relación
se interesa por abordar conceptos tales como: responsabilidad, motivación,
intención, daño psicológico, victimización, reparación, violencia, maltrato,
abandono, trauma, rehabilitación y muchos más.

La Psicología del Derecho es uno de los campos más retadores para los que se
dedican a la Psicología Jurídica, ya que impone la necesidad de abordar la
concepción de hombre que el Derecho sostiene y el ejercicio del poder que de allí se
desprende. Sin duda, intentar estudiar cuáles son los presupuestos que sostienen la
construcción de la ley implica, para la Psicología, una mirada crítica que permita
develar los intereses que se defienden o mantienen a través del conjunto normativo
en una sociedad determinada. Supone un desafío más amplio, en donde se pueda
observar la dimensión psicosociolegal de las normas. Es intentar explorar las
intenciones y consecuencias que la norma genera.

Por ejemplo, la ley que permite el aborto en Colombia, o la norma que dispone la
sanción social de hacer públicas las fotografías de los condenados por delitos
sexuales, requiere una tarea investigativa que permita abordar el estudio de la
norma en sí, en cuanto a lo que representan para la sociedad ese tipo de medidas y
qué pretenden defender. Toda sociedad decente intenta resolver sus conflictos
basándose en valores o bienes jurídicos que corresponden a una concepción de
hombre claramente soportada en la defensa de la dignidad humana. En una
sociedad como la latinoamericana, este tipo de medidas implica una consideración
inicial relacionada con la defensa de la libertad de conciencia y de creencias, que
pueden verse afectadas en algunos miembros de la comunidad. De igual manera, la
sanción social de ubicar en un lugar público las fotografías de los condenados por
delitos sexuales, implica un debate sobre la naturaleza de la sanción, su pretensión
y, por ende, de los derechos de los mismos victimarios y de las propias víctimas, ya
que si bien es una sanción social, las víctimas tienen derecho a que no se socialice
a toda una comunidad quién es su victimario, como en el caso concreto en el que
este sea su propio padre o un familiar cercano. Es decir, la tarea en este tipo de
relación es investigar y aportar mediante un ejercicio ético-crítico la naturaleza y
pretensión social de la norma (94).

La Psicología en el Derecho hace relación a que las normas contienen una gran
cantidad de componentes psicológicos que posibilitan, obviamente, el aporte de la
Psicología para ayudar a su comprensión. Sin embargo, es necesario hacer una
precisión en este punto, ya que en ocasiones no se hace una distinción entre
concepciones o categoría legales y categorías psicológicas, asunto éste que es el
mayor generador de dificultades en la relación Psicología y Ley, debido a que si bien
la norma contiene componentes psicológicos, la naturaleza de su definición es
particular a la concepción legal, por lo tanto, no se puede hacer una interpretación
psicológica alejada de la fundamentación jurídica. Esto ocurre, por ejemplo, con la
categoría legal de trastorno mental, que si bien implica una conceptualización y
abordaje psicológico, su naturaleza legal se fundamenta en el principio de que el
hombre es libre y que, por ende, su comportamiento debe ser entendido como la
expresión de esa libertad. De allí que el trastorno mental sea una categoría legal
totalmente diferente a la concepción psicológica y, por tanto, el abordaje forense se
centra en determinar si el sujeto comprendía o no la ilicitud de su acto, o si se
condujo de acuerdo con esa comprensión, asunto que no es de naturaleza
psicológica, aunque podamos como psicólogos explorar la capacidad cognitiva del
sujeto.

La no comprensión de esa consideración de la relación psicolegal es la mayor fuente


de inexactitudes en los informes psicológicos a la ley, ya que en muchas ocasiones
se hacen interpretaciones forenses de orden clínico desconociendo la naturaleza
legal de lo solicitado. Igual ocurre con otras categorías legales como
responsabilidad, daño moral, personalidad, intención, motivo, ira e intenso dolor,
emoción violenta, etc.

Finalmente, la Psicología para el Derecho es la aplicación del conocimiento


psicológico a la solución de problemas legales en los asuntos en los que su aporte
es posible para ayudar a su solución. Observando las actuaciones de los Psicólogos
en América Latina, se podría afirmar que la actividad es, en su gran mayoría, de
orden forense; hay muy poca investigación y abordaje de problemáticas desde la
perspectiva psicolegal, hay una gran preferencia por la actividad pericial. Por ende,
este tipo de relación corresponde al campo de la Psicología Forense, ampliamente
abordado en el siguiente capítulo de esta obra.

Es importante recordar que la relación entre la Psicología y el Derecho comenzó


luego de la relación de este con la Psiquiatría, motivada por la necesidad del
Derecho de resolver aquellas condiciones psicológicas del comportamiento humanos
delincuenciales que no eran susceptibles de explicar desde la dimensión legal.
Además, el hecho de no ser suficiente para los funcionarios judiciales el que el
delincuente se declarara culpable, generó la necesidad de un material
suplementario, de otro discurso que le permitiera afirmar su decisión. El caso de
Pierre Reviere es el ejemplo perfecto para comprender este asunto. En este caso
narrado por Foucault (95) , el sujeto comete un crimen atroz, pero para la
comunidad médica de la época no era posible que un sujeto considerado "normal"
pudiera llevar a cabo un acto tan cruel como ese; además para el Derecho,
condenar a una persona representaba hacerlo, pero con el completo
convencimiento de que era plenamente culpable, es decir, que el sujeto tuviera
total conciencia de sus actos y se condujera de acuerdo con esa comprensión.
Como nos lo recuerda Graciela Gardiner (96) , "el Derecho no sabe del sentido del
acto, sino de su relación con la norma que lo significa jurídicamente, de allí que la
pericia psicológica debe emitir un dictamen que diga algo sobre la verdad subjetiva
del sujeto, que pueda poner significado en el hueco del acto realizado, que no es
comprensible desde la perspectiva de la construcción de la verdad jurídica".

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(92) Muñoz S. Bayes, R. y Munné, F. (1980) Introducción a la Psicología Jurídica, México. Trillas, p. 17-20
(93) Blackburn, R. (1996).Qué es la Psicología Forense. En: Legal and Criminological Psychology, 1, 3-16.
(94)En un ensayo titulado Sobre una definición en psicología jurídica, Piñeros, C., desde la postura
psicoanalítica, hace una reflexión sobre las definiciones que dan los autores en su mayoría españoles. En sus
conclusiones afirma: "Las definiciones que se han dado a la Psicología Jurídica desde la perspectiva
epistemológica de Bachelard, se han caracterizado por no ser científicas, en tanto que su objeto de
investigación no es producto de una ruptura epistemológica, ni de un trabajo teórico. La Psicología Jurídica no
posee un objeto formal abstracto desde las posiciones teóricas de Braunstein (1994) y Althusser (1997). El
objeto de la Psicología Jurídica es, por lo tanto, un objeto ideológico, ya que es empírico, según Miguel Martínez
(1996), y es producto de una noción precientífica. Si nos proponemos realizar una definición de lo que podría
llegar a ser una Psicología Jurídica que sea científica y que no participe ni de los aparatos represivos ni
ideológicos del Estado (Althusser, 1997), tendríamos que partir de la función social y científica de la Psicología
la cual sería: develar, criticar y destruir los elementos ideológicos propios del Estado y de sus aparatos
(escuela, familia, fábrica, hospital, asilo, iglesia) con el fin de lograr las condiciones necesarias para una
transformación social radical. Una Psicología que funcione como obstáculo científico a la ideología propia del
Estado, su objeto de estudio sería La Ley, en mayúsculas, para simbolizar la relación del sujeto (como aquel ser
en falta, definido por Lacan)", p. 22-23.
(95) Foucault narra la historia de Pierre Riviere, quien asesinóa su madre, su hermano y hermana y luego
manifestó que lo hacía para liberar a su padre de la tiranía de su madre. En este caso se puede ver la injerencia
de la Psiquiatría para considerar que determinados actos son considerados como expresión de una patología y
no como comportamientos de ejecución libre.
(96) Gardiner, G. ¿Discurso psicológico versus discurso jurídico? Como la canción: 2ª veces sí, a veces no. En:
Gardiner, G. (2003). Construir puentes en Psicología Jurídica. Buenos Aires: JVE, p.14.

Desde este momento se inicia de una u otra forma la inclusión de la "psique


humana" como elemento indispensable en la escena judicial. En este ordenamiento,
el acceso a la justicia del saber psiquiátrico se produce, según Medina (97), por la
necesidad de la medicina, a partir de una patologización del crimen, de operar
como una forma de higiene pública y por la necesidad de la justicia en un
desplazamiento desde el crimen hacía la naturaleza del criminal. Es por ello que el
sujeto psicológico (98) que aparece susceptible de conocimiento, de aprendizaje y
de corrección, como espacio de desviación y de intervención moralizadora, nace en
el punto de confluencia del poder y del cuerpo convirtiéndose en el defecto de una
determinada fisura política.

Como sabemos, la Psicología Jurídica nace en el contexto jurídico del testimonio con
las investigaciones realizadas por Mustemberg (99) por lo tanto, es importante
considerar que la Psicología se vio grandemente influenciada por la Psiquiatría y por
la corriente Lombrosiana (100) del positivismo italiano, hasta el punto de enfocar la
mayoría de las investigaciones en este campo, desde una perspectiva que
consideraba que el criminal era un sujeto con una patología clara, que lo hacía
susceptible de ejecutar actos criminales. La tendencia de la clasificación
somatotípica de Sheldom y Krestchmer (101)es una de las consecuencias de esta
postura. La realidad vivida en nuestra región latinoamericana nos ha enseñado que
muchos de los delincuentes no tienen nada de anormal y que incluso algunos
delincuentes se encuentran en posición social y política más aventajada que
aquellos a quienes mediante concepciones científicas estigmatizantes e incluso
racistas se les considera delincuentes o peligrosos.

Si bien es cierto que en cuanto a definiciones sobre esta área del conocimiento no
hay consenso, también es claro que todos los que nos dedicamos a este campo la
entendemos como el escenario del conocimiento que utiliza los hallazgos y avances
de la ciencia psicológica para intentar comprender los acontecimientos que se dan
en el ámbito legal, una vez que el hombre entra en contacto con él. Sin embargo,
es importante agregar que la Psicología Jurídica no está solamente interesada en
ver la relación sujeto-ley, sino que le interesa, además, la manera como se
construye y se fundamenta la ley, pues no debemos olvidar que el fin último de la
ley es intentar crear un conjunto normativo legal y legítimo que haga posible la
solución de los conflictos humanos y la convivencia pacífica del hombre en la
sociedad.

De alguna forma, esta definición es más o menos compartida por la mayoría de


autores e investigadores que alrededor del mundo se dedican a trabajar en esta
disciplina. Por ende, es acertado decir que en Latinoamérica este concepto es
obviamente compartido por la comunidad académica en general. Es importante, sin
embargo, señalar que en Latinoamérica la mayoría de definiciones dadas a la
Psicología Jurídica son tomadas de textos procedentes principalmente de España, y
otras muy pocas, de libros o documentos norteamericanos o europeos (102). No se
ha dado el debate sobre la definición, ni mucho menos sobre su alcance y
perspectiva dentro del escenario jurídico nuestro; en la mayoría de las ocasiones se
toma la definición "importada" y se transcribe sin ninguna acotación o aclaración.
En Latinoamérica consideramos que un artículo es verdaderamente científico si está
plagado de citas bibliográficas textuales de autores extranjeros. La fuerza del
argumento está dado por la razón que da el autor extranjero que se cita, y no por
su propia opinión como estudioso del tema; hay una excesiva reverencia a los libros
y a sus autores, nos parece imposible discutirlos o controvertirlos.

Encuentros y desencuentros de la relación psicolegal

En su libro En el lugar del testigo (On the witness Stand), Munstemberg (1908)
presenta una fuerte crítica a los profesionales de la ley por no apreciar la relevancia
de la Psicología en su trabajo. Según Magner (103), los intentos de Munstemberg en
sus demandas por la utilización de la Psicología no fueron tenidas en cuenta por los
profesionales de la ley durante un buen espacio de tiempo. Con la aparición de las
publicaciones de las investigaciones de Ebbinghauss sobre el funcionamiento de la
memoria, la Psicología logró avances importantes; sin embargo, no resolvió los
problemas que se venían presentando frente a la oposición presentada por los
profesionales del derecho.

En los albores de la década de los setenta, mientras el conductismo, por una parte,
y la práctica de los psicólogos experimentales, por otra, trataban de solucionar el
problema de aclarar y distinguir los procesos psicológicos de la percepción, la
memoria, el pensamiento y el lenguaje, se produjo una saturación en los abordajes
de estos procesos, hecho que condujo a una concentración y limitación en las
investigaciones en Psicología, lo que ocasionó que el interés inicial por la
investigación en Psicología Jurídica se decrementara y se viera un poco desplazada.

Sin embargo, a finales de los sesenta, con la maduración de la Psicología como


disciplina y en medio de otros desarrollos en Psicología Social, que florecieron
principalmente en los Estados Unidos, el método experimental empezó a ser
aplicado a problemas tradicionalmente no habituales al trabajo del psicólogo. Estos
profesionales comenzaron a centrar su atención en la investigación de problemas
legales específicos tales como: la detección del engaño, la toma del testimonio y la
decisión del jurado, entre otros. Muchas de las primeras investigaciones
psicolegales se enfocaron en el estudio de los jurados, con una marcada tendencia
en la Psicología Social. Desde la perspectiva clínica se empezaron a centrar los
problemas relacionados con la enfermedad mental. Mientras tanto, desde la
perspectiva cognitiva se trabajaba en el estudio del testimonio y el testigo
presencial. Estas áreas son hoy en día los campos más trabajados en el campo de
la Psicología Jurídica, sólo que los interrogantes que se plantearon inicialmente
ahora son más amplios y complejos.

Para Saks (104), los adelantos investigativos de la Psicología no eran en ese


momento suficientes y se tenía que avanzar más allá de los estudios sobre el
testimonio y el jurado. Esto condujo a una ampliación en el campo de la
investigación psicolegal y de igual manera, a que algunos autores discutieran si era
posible que los psicólogos y abogados pudieran tener una porción de terreno en
común, considerando que ambas disciplinas se centraban en lo individual. En 1979,
Yarney (105) planteó que tanto la Psicología como las Cortes están relacionadas en
cuanto pretenden trabajar la predicción, la explicación y el control de la conducta.
De acuerdo con Hastie y Saks 8 (106), cada ley y cada institución están basadas en
suposiciones sobre la naturaleza humana y sobre la manera como el
comportamiento humano está determinado. Diamond (107) afirmó que: "En un
futuro, muy probablemente la ley será caracterizada como un componente de la
Psicología, ya que sí la Psicología es el estudio de la conducta humana, es necesario
incluir a la ley como el primer instrumento usado por la sociedad, para controlar la
conducta humana. Para los psicólogos esto explica, tal vez, el por qué las leyes son
un terreno fértil en el surgimiento de ideas de investigación".

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(97) Medina, L. Artículo: Psicología Jurídica: Control Social y Subjetividad. Ponencia presentada en IV Congreso
Iberoamericano de Psicología Jurídica, celebrado en Madrid, España. En: AIPJ (2001). Memorias del IV
Congreso de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. p.132.
Foucault. M. (1992). La vida de los hombres infames. Bogotá: Anthropos, p.50.
(99) Munstemberg, H. (1908). On the Witness Stand: Essays on Psychological Crime. New York: Clark
Boardman. Este es el texto clásico donde el autor señala el campo de aplicación de la Psicología Experimental al
campo legal.
(100) Para Lombroso, psiquiatra Italiano, había una gran diferencia entre el criminal y los no delincuentes.
Planteó la teoría que sostenía que había criminales natos, quienes eran aquellos que se encontraban detenidos
en la escala ontofilogenética, del proceso evolutivo humano.
(101) Para estos investigadores, la enfermedadmental no es sino la forma externa de las disposiciones
caracterológicas típicas, notables en todo el mundo. Para Kretschmer, hay dos tipos principales, los que
describe morfológicamente con características de aptitud (ciclotímico) e ineptitud (esquizotímico) del contacto
vital con el medio, y el tipo atlético, que tendría una predisposición a la epilepsia.
(102) El investigador boliviano Roberto Agreda, publicó un Diccionario de Psicología Jurídica, donde presenta un
conjunto de definiciones de diferentes autores y rescata las definiciones dadas por psicólogos latinoamericanos,
p. 136-138.
(103) Magner, E. (1995). Recovered memories: the Australian position. Expert Evidence. En: Kapardis. A.
(1997). Psichology and Law. New York: Cambridge Press, p. 2.
(104) Sacks, M. (1977) Jury Verdicts: The Role of group Size and Social Decisión Rule. Heath Mass. Lexington.
En: Kapardis, p, 14.
(105) Yarney, A. D. (1979). The Psychology of Eyewitness Testimony. New York. Free Press. En. Kapardis, p,
15
.Social Psychology in court. London: Van Nostrand.
(107) Ibíd. Kapardis. Ver: Diamond, S. S. (1992). Foreword. En: D. k. Kagehiro, and W. S. Laufer (Eds.).

De manera similar, Crombag (108) plantea que la ley puede ser considerada una
rama de la Psicología aplicada, debido a que la ley principalmente comprende un
sistema de reglas dirigidas al control de la conducta social humana, colocando a la
ley como un componente de la Psicología. Este argumento es, sin duda, algo
convincente, pero no obstante, no es una apreciación atractiva de investigación
psicolegal para los abogados, ni de consideración por parte de la academia en el
campo legal. Mientras tanto, la ley hoy en día continúa con suposiciones sobre la
conducta humana y los psicólogos se preocupan por entender y explicar el
comportamiento, fundamentados en que la conducta humana no es fortuita.
Comparada con la ley, la Psicología, cronológicamente hablando, está entrando en
la etapa de adultez, lo que ha generado un número importante de diferencias entre
estas dos disciplina, ya que, en efecto, hay una fuerte ambivalencia en relación con
la contribución de los Psicólogos a la academia y a las prácticas legales. Las
implicaciones éticas de asuntos tales como: ley, querer, felicidad, poder, son
abordadas de manera diferente por cada sociedad, comunidad o cultura particular.

Es una obviedad anotar que existen diferencias significativas en la aproximación


que se da entre la Psicología y la Ley. Esto se puede ilustrar señalando que las dos
disciplinas operan con un modelo diferente de hombre. La ley, ya sea civil o
criminal, enfatiza generalmente en la responsabilidad individual, en contraste con la
tendencia de un buen número de teorías psicológicas que contemplan otros factores
determinantes del comportamiento humano, aún en aquellas en las que el punto
culminante esta relacionado con fuerzas e impulsos incontrolables, que operan en el
individuo y que determinan su comportamiento. Además, una gran cantidad de
información psicológica es de naturaleza estadística, en cambio, en el sistema legal
la información es fundamentalmente clínica y de diagnóstico. Como lo señala
Clifford (109), las dos disciplinas comparecen para divergir en niveles de apreciación
de sus premisas básicas, sus modelos, sus aproximaciones, sus criterios de
explicación y sus métodos.
Durante un evento realizado en Australia (1992), cuyo el fin era el de analizar los
aportes de las investigaciones y el rol de las ciencias humanas y sociales a la
tecnología para el desarrollo económico, se manifestaba que la Psicología descubre,
describe y explica la conducta y la experiencia humana a través de la lógica del
método científico. Se señalaba que la investigación psicológica y su aplicación se
sustentan en una aproximación lógica, empírica y analítica que le permite producir
excepcionalmente, con un amplio margen, el abordaje de estos asuntos. La ley, por
otra parte, según Farrington (110), "es un arte práctico, un sistema de reglas, un
medio de control social, relacionado con la solución a problemas prácticos. Está
basada en la psicología del sentido común, que es su propio modelo de hombre, su
propio criterio, sus propios valores. La explicación del sentido común en la ley está
soportada por el hecho de que la práctica legal se ha desarrollado constantemente
bajo permanente y cerrado escrutinio, durante muchos siglos. Esto en este sentido
es "probar", pero esto es completamente diferente de la explicación en temimos de
la teoría psicológica, apoyada por la evidencia empírica o por las relaciones
estadísticamente significativas".

Finalmente, mientras que la imagen de lo humano proyectada por los psicólogos


sociales americanos es la del hombre bueno, la ley, especialmente la ley criminal,
está caracterizada por una visión más crítica de la naturaleza humana y su visión
tiende a ser adoptada por aquellos que trabajan con y para el sistema legal (111).
La investigación psicolegal del testimonio, por ejemplo, ha utilizado una variedad de
métodos investigativos, incluyendo estudios de caso único, estudios de campo,
estudios de historias clínicas y de eventos, estudios experimentales de laboratorio y
de campo, con el fin de poder realizar predicciones y formular teorías que provean
conocimiento sobre el comportamiento humano, pero que son aceptadas con cierto
escepticismo por parte de los juristas y los abogados. Para muchos funcionarios del
sistema de justicia colombiano, por ejemplo, el único conocimiento válido es el del
médico o el del psiquiatra, lo psicológico no es de importancia y en ocasiones le dan
mucho más peso a un informe psiquiátrico, así este no se corresponda con un tema
específico de su profesión. Este fenómeno no es exclusivo de Colombia, es un
problema de toda América Latina; para evidenciarlo, no es sino consultar la página
virtual de Psicología Jurídica, que orienta la psicóloga Ángela Tapias (112).

Esta postura psicológica, basada en el método científico positivista, ha generado,


obviamente, muchas reticencias y cuestionamientos. Para Clifford, muchos
psicólogos con preferencia por la metodología experimental tienden generalmente a
considerar el problema de los valores en la investigación psicológica y psicolegal.
Se cuestiona también si los psicólogos pueden verdaderamente evitar la realización
de juicios valorativos acerca de los hechos, aunque los modelos teóricos que
presentan los psicólogos experimentales acerca del hombre lo muestren una caja
negra, un conmutador y recientemente, como un computador. Estos modelos
diferentes a la noción legal del "Libre Albedrío", han sido rechazados por psicólogos
cognoscitivistas, pues no toman en cuenta al hombre como un ser total que piensa,
siente y crece, sino como alguien que interactúa con el medio ambiente de manera
dinámica. El fundamento del Derecho está dado en la concepción de que el hombre
es libre y es capaz de autodeterminarse y por ende puede ser declarado
responsable de sus actos. Esta postura indica que el hombre decide que hacer, si
seguir la ley o no seguirla, pues tiene capacidad de deliberar y de decidir de
acuerdo con esa decisión. Pero, para otros psicólogos una gran información
procesada por el hombre es realizada sin que éste sea consciente de ello, cosa que
sucede con la postura psicodinámica, y con las nuevas concepciones emanadas de
la teoría de la inteligencia emocional.

De otra parte, la ley, para tomar decisiones se apoya en apreciaciones tales como
la consideración de "más allá de la duda razonable", mientras que para los
psicólogos esta consideración no es científica, ya que la toma de decisiones debe
contemplar los resultados de la investigación, teniendo en cuenta que la decisión
depende del nivel de significación estadística que la investigación halla
contemplado, por ejemplo del 5%. Un aspecto interesante de esto es la reticencia
de los juristas para cuantificar cuanta probabilidad de culpa debe haber para poder
afirmar que la duda existente no es razonable. Otro ejemplo de la diferencia entre
ambas concepciones se da debido a que los juristas están con frecuencia
interesados solamente, en obtener un si o un no, como respuesta a una pregunta
hecha a un psicólogo, que participa en un juicio como testigo; mientras que a lo
mejor, el psicólogo puede solamente sentirse confiado con un "puede ser
responsable". Sin embargo, la pregunta de interés para un abogado litigante podría
variar de acuerdo a sí es un reconocimiento en fila de sospechoso o sí es un
interrogatorio en un juicio.

Para resaltar más las diferencias entre Psicología y Ley, esta el hecho de que las
aproximaciones de varias ramas de la Psicología difieren en el grado de
comprensión en el que se basan para poder ser considerado un experimento
científico, en el campo de la Ley. Incluso algunos Psicólogos han mostrado dudas en
la utilidad práctica de los descubrimientos realizados en laboratorios
experimentales, para analizar la toma de decisiones de un jurado. Por ejemplo, en
un experimento donde participaron un grupo de estudiantes, que leyeron un
párrafo de una narración correspondiente a un hecho criminal con el fin de que
posteriormente el estudiante tomara una decisión y a través de la utilización de una
escala de clasificación evaluara la sanción que se debería adjudicar al culpable,
autores como Konechi y Besen (113) han argumentado que esto es muy peligroso y
que bordea en la irresponsabilidad para poder sacar conclusiones, hacer
recomendaciones y establecer generalidades para el sistema legal, basándose en
simulaciones que examinan efectos independientemente de su contexto en el
mundo real y concreto. Recientemente, las investigaciones sobre el jurado incluyen
análisis de protocolos y entrevistas en profundidad con jurados, luego de que éstos
han rendido veredictos en casos reales y en simulaciones de juicios y jurados,
hechos mediante grabaciones de video utilizando una metodología experimental. De
manera similar, las investigaciones sobre testimonio de testigos presenciales se han
ido incrementando mediante el uso de eventos representados o escenificados por
estudiantes no psicólogos, así como la utilización cada vez más frecuente de
archivos de información estadística.

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(108) Ibíd. Kapardis. Ver: Crombag, H. F. M. (1994). Law as a branch of applied psychology. Psychology Crime
and Law, 1. 1-19.
(109) Clifford, B. R. (1978).A critique of eyewitness research. En; M. m., Gruneberg, P.E. Morris and R. w.
Sykes (Eds.), Practical Aspects of Memory. New York: Academic Press
(110) Kapardis. Ver: Farington, D. P. (1978). The effectiveness of sentences, Justice of the Peace, 4 February,
pp. 68-71.
(111) King, 1986.
(112) Página Web donde se comunica un buen número de psicólogos, principalmente forenses, en busca de
orientación, ayuda y también de discusión y debate sobre temas de importancia para la Psicología Jurídica en
América Latina.
(113) Kapardis. Ver: Konechi, V. J., and Ebbesen, E. B. (1982). Eyewitness testimony: false alarms on biased
instructions? Journal of Applied Psychology, 73, 363-70.

King (114) también ha criticado fuertemente los métodos experimentales,


argumentando que existe una tendencia a exagerar su importancia. El tratamiento
de los aspectos legales como "cosas" y la aplicación a éstas, de técnicas
experimentales y métodos estadísticos, conducen por lo menos a cuatro problemas:
1) inaccesibilidad, 2) validez externa, 3) generalización y 4) complementariedad.
Argumenta que la dependencia de la simulación experimental también estimula a
los psicólogos jurídicos o forenses a enfocar una conducta o comportamiento
interindividual, sin tener en cuenta el contexto social en el que se da. Para este
investigador, la razón por la cual los Psicólogos siguen utilizando la metodología
experimental obedece a: 1L La creencia por parte de los Psicólogos de que el uso
de la metodología experimental permite afirmar que están haciendo ciencia, 2) una
necesidad por parte de los psicólogos de aceptación y reconocimiento y 3) la
creencia, por parte de los psicólogos, de que de esta manera son aceptados y
reconocidos como "expertos" y vistos como científicos.

Si atendemos a las posturas marxistas, acerca de que hay una necesidad de prestar
a tención al contexto en el cual se da el comportamiento social, como acto político
perpetrado por Psicólogos en orden a la verdad y a la verdadera forma y contenido
de la interacción social, vemos que las posturas positivistas no ofrecen garantía
científica para el Derecho. King (115) ha defendido un cambio lejos de las ideas
restrictivas y de auto engrandecimiento de lo que constituye la investigación
científica, que tiende a servir como punto de partida para muchos de los que pasan
por psicólogos jurídicos. En mi opinión, la tarea no es hacer ciencia que sirva al
Derecho, sino contemplar las condiciones en las que se dan los problemas legales y
aportarlos al Derecho y a la sociedad, con el fin de que sean considerados en las
reformas a las leyes existentes.

En general, podemos decir que el punto nodal sobre los peligros de los estudios
hechos por psicólogos relacionados con el testimonio de testigos presenciales está
en las condiciones artificiales que se diseñan en los laboratorios. En efecto, según
Clifford y Bull (116), si analizamos lo relacionado con la verdad, como en el caso de
la influencia de la activación fisiológica en la precisión del recuerdo, se observa que
una de las teorías del recuerdo, o cualquier otra teoría psicológica sobre esta
materia, se construye basándose en formas inadecuadas de investigación, que se
esperan sean tomadas en cuenta de una manera seria por parte de los juristas y
abogados.

De acuerdo con Hermann y Gruneberg (117), en las investigaciones llevadas a cabo


en los años noventa sobre la memoria ya no se presume que el procedimiento en
un laboratorio se pueda o no extrapolar al mundo real, porque la validez psicológica
resultante en la investigación haya sido en gran parte resuelta. Estos
investigadores proponen que es el momento de ir más allá de la validez ecológica, a
la siguiente salida lógica, la investigación aplicada (118). En opinión de Davies (119),
un método único no puede asimismo proveerse una base de datos seguros a la
legislación o a los abogados, más bien, los problemas necesitan ser abordados
desde numerosas perspectivas cada una de las cuales genera un compromiso
diferente entre validez ecológica y el rigor metodológico. Otra fuente de problemas
en esta relación ocurre cuando la Psicología y la Ley se encuentran con que para el
Psicólogo, la cantidad de teorías y perspectivas son un tema muy común en el
campo psicológico. En la Ley, sin embargo, la meta principal es la uniformidad y
eliminación de la disparidad. En consecuencia, los juristas consideran como
contradictorios los diferentes puntos de vista de la Psicología (existencia de varios
enfoques).

La tarea para intentar solucionar los problemas


Para Lossel (120), "a despecho del esperanzador desarrollo reciente de la Psicología
legal, un buen número de problemas permanecen aún interlalia". De acuerdo con
este autor, se requiere contemplar los siguientes aspectos: 1) La situación interna
de la Psicología Jurídica: hay un gran desequilibrio en el abordaje investigativo de
la Psicología Jurídica hacia ciertos tópicos en particular, enfocándose la
investigación en el testimonio del testigo, ignorando los asuntos de la ley civil o de
la custodia legal, las comparaciones transculturales y además, las investigaciones
comparadas. 2) Relación Psicología Jurídica, ciencia legal y práctica: Lossel, señala
que el desarrollo de la psicología legal a la larga dependerá de sus relaciones con la
disciplina legal y sobre todo con la profesión legal; si bien la situación cambia de
país a país, recientemente se ha notado un gran impulso en el desarrollo de este
campo del conocimiento y la praxis.

En Colombia, por ejemplo, ya hay universidades que han abierto programas de


especialización y recientemente la Universidad Santo Tomás abrió el programa de
Maestría en Psicología Jurídica. En la gran mayoría de Facultades de Psicología hay
cátedras de Psicología Jurídica y también grupos de investigación dedicados a esta
área. En América Latina, hay en la actualidad una gran actividad académica y
práctica, principalmente en el campo forense. Se han llevado a cabo eventos
nacionales e internacionales donde se han presentado las realizaciones e
investigaciones de los profesionales forenses en los diferentes escenarios de
actuación. En Colombia, recientemente se ha creado la Unidad de Psicología
Jurídica adscrita al Colegio Colombiano de Psicología, lo que sin duda implica un
avance importante en el desarrollo de esta actividad.

Las recientes reformas llevadas a cabo en la mayoría de países de América Latina,


en relación con la implementación del sistema acusatorio oral, han generado un
impulso considerable en la necesidad de obtener capacitación y una mayor
profesionalización de los psicólogos dedicados a esta actividad. Recientemente, a
iniciativa de Osvaldo Varela (121), se pretende desarrollar un trabajo que contará
con la participación de los psicólogos miembros de la Asociación Latinoamericana de
Psicología Jurídica (122), cuyo objetivo es debatir y definir el papel del psicólogo en
el escenario legal, frente a las posturas que sostienen la preponderancia de la
perspectiva médico-psiquiátrica en el campo legal.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que los cambios de la ley se dan muy
lentamente y no de manera abrupta o sorpresiva. Con frecuencia, la incorporación
de los hallazgos que se dan en Psicología demora un buen período de tiempo para
ser aceptados, incorporados o tenidos en cuenta por los jueces en los casos legales.
Esto ocurre actualmente, por ejemplo, con el concepto psicolegal de la alienación
parental. También es importante resaltar que una de las mayores dificultades se
presenta porque muchos psicólogos se enfrentan al campo legal sin el suficiente
conocimiento de la racionalidad legal y de cómo este funciona. No hay una claridad
frente a la distinción entre categoría legal y categoría psicológica; para algunos
psicólogos, importa más la perspectiva clínica que la diagnóstica evaluativa. Se
hace necesario iniciar investigación que haga preferencia en la observación
participativa, el análisis de casos, el trabajo de campo y la obtención de
información a través de entrevistas con los protagonistas de los hechos judiciales,
con el fin de evitar los problemas de validez que se presentan en la investigación de
laboratorio.

Como lo señala Lossel con muy buen sentido de realidad, los resultados de la
investigación psicolegal serán probablemente aceptados por los miembros del
campo jurídico: abogados, magistrados, fiscales, académicos, así como por los que
elaboran las normas, sólo si los psicólogos muestran más conocimiento y
familiaridad con las leyes y los estatutos relevantes de sus investigaciones, así
como en sus diferentes posturas teóricas con la teoría legal contemporánea, en
lugar de una miope percepción de los asuntos legales, como ha ocurrido hasta el
momento. De esta manera la utilización por parte de los psicólogos de sus
hallazgos investigativos permitirá adelantar un debate constructivo sobre los
aspectos jurisprudenciales básicos de primordial interés para la sociedad y no
dejarlo a la conveniencia de los que juzgan sesgada y políticamente el significado y
alcance de la investigación psicológica.

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(114) King, M. (1986). Psichology In and Out of Court, Oxford, Pergamon Press. En: Kapardis, p. 17.
(115) Kapardis. Ver: King, M. (1986). Psichology In and Out of Court, Oxford: Pergamon Press
(116) Kapardis. Ver: Clifford, B. R. and Bull, R. (1978). The Psichology of Person Identification. London:
Routledge y Kegan Paul.
(117) Herman, D. and Gruneberg, M. (1993). The need to expand the horizons of the practical aspects of
memory movement. Applied Cognitive ´Psychology, 7, 553-65.
(118) En el capítulo correspondiente a la Psicología Forense de este texto, se menciona la propuesta de llevar a
cabo una investigación de orden practica, mediante el estudio de casos legales: enfoque pragmático.
(119) Davies, G. M. (1995). Evidence: psychological perspective. En: R. Bull and D. Carson (eds), 179-91.
En:Kapardis, p. 20.
(120) Lossel, F. (1992). Psychology and Law: overtures, crescendos and reprises. En Kapardis, p. 17.
(121) El profesor Osvaldo Varela es docente de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Junto con otros
colegas argentinos forma parte del equipo de investigadores del Programa de Especialización en Psicología
Jurídica. Ha escrito varias obras y posee una gran experiencia y reconocimiento tanto en su país como fuera de
él.
(122) La ALPJF, Asociación Latinoamericana de Psicología Legal y Forense, cuenta con la participación de un
gran número de colegas psicólogos forenses de toda América Latina. A través de página web:
www.psicologíajuridica.org, que dirige la Psicóloga forense Ángela Tapias, mantiene un vigoroso intercambio de
conocimientos e inquietudes. Esto ha permitido la realización anual del Congreso Virtual, que en la actualidad
va en su quinta versión y donde se ha contado con una importante y cada vez más nutrida participación.