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Introducción

Este trabajo tiene como objetivo informar acerca del crecimiento de las desigualdades sociales y
regionales en nuestro país e indagar sobre las razones por las que surgieron y las consecuencias
que estas provocaron.

Para analizar esta problemática es necesario mencionar que estas diferencias son producto de
procesos de concentración del capital e intercambio desigual entre regiones. En este caso,
surgidas tras las políticas neoliberales impuestas durante un período iniciado en 1976 y
desarrollado hasta finales de la década de los ’90.

Los constantes cambios políticos y económicos generaron una profundización de las distinciones
en las condiciones de vida de la población argentina, debido a que no solo repercutieron de forma
negativa en la economía de la clase media y clase media baja, sino que para aquellas minorías
significaron caminos de ida hacia la exclusión social.

En consecuencia varios sectores de la sociedad decidieron hacer notar su disconformidad y


decepción con las decisiones del gobierno y mostrar la postura que tomaban frente a ello. Por lo
que crearon múltiples movimientos y organizaciones para hacer valer las voces de quienes fueron
y eran callados e ignorados por las autoridades, que deberían velar por ellos y su bienestar.

Se establecerán datos para esclarecer que la diferenciación regional y social se mantuvo e incluso
fue aumentando a medida que transcurrían los distintos mandatos, que ciertas provincias nunca
se vieron beneficiadas en la cuestión económica debido al rumbo financiero que tomaba el país,
que también aumentaron las migraciones a determinadas zonas y demás aspectos que denotan la
gran importancia de este asunto. También se analizaran las acciones de los movimientos de
resistencia contra las desigualdades y los efectos que estas trajeron al mercado laboral de
Argentina.
Hipótesis

Las desigualdades en nuestro país son la demostración de que ciertas regiones o ciudades siempre
obtuvieron un apoyo económico por medio de las políticas gubernamentales, mientras que otras
nunca recibieron el sostén esperado por parte del gobierno y el Estado. Este accionar realmente
preocupa ya que estas zonas “apartadas” se caracterizan por tener un índice alto de pobreza y un
pequeño progreso en las ganancias que derivan del mercado laboral.

Las provincias que se vieron afectadas por la desconsideración y la conducción errónea del propio
gobierno, también sufrieron en cuestiones relacionadas como la precarización y la flexibilización
del empleo que modificó otros aspectos directamente porque todo era una consecuencia de lo
anterior.

Como establecimos anteriormente, no solo ignoran a quienes necesitan una ayuda o un leve
impulso en el plano financiero sino que las diferencias también se ven reflejadas en la cuestión
social y de forma más contundente. Diversas políticas intentan incluir a esas personas a un lugar
mejor en la sociedad, pero al mismo tiempo surgen otras que las alejan notoriamente de esa
posibilidad e incluso llegan a tener un rasgo discriminatorio porque poseen bajos recursos. En su
mayoría debido a que ningún mandato político logró que se establezcan, progresen e igualen sus
condiciones con quienes gozan de acceso a una vivienda adecuada, al agua potable, a un centro de
salud cercano, a un trabajo, a los servicios, a la educación, etc. y por consiguiente a una calidad de
vida similar a otras regiones como Buenos Aires.

Estas desigualdades deben ser confrontadas, a través de medidas fundamentales, por las personas
que cumplen un rol importante en el desarrollo político y económico del país mandato tras
mandato para que las disminuyan gradualmente.

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