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La disciplina
psicoanalítica

El Pase

Desorientados
y/o enfermos

Sugerencias

De a uno

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Publicación de la EOL
Escuela de la Orientación Lacaniana

Año 4 • Número 8 • 2008

➣ Directora
Graciela Musachi

➣ Consejo editorial
Germán García
Leonardo Gorostiza

➣ Comité de redacción
Enrique Acuña
Diana Dukelsky
Mónica Gurevicz
Mónica Wons

➣ Director responsable de la publicación


Oscar Zack

➣ Consultora
Graciela Brodsky

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Daniel Iglesias & Asociados

➣ Producción gráfica
Grama ediciones

Escuela de la Orientación Lacaniana


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(1023) Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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ISBN 978-987-1199-86-0
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Editorial
Graciela Musachi

➣ La pretensión de eternidad del poeta pesimista Rainer María Rilke le


permite a Freud concluir que, si algo es perecedero, eso incrementa su valor.
“Las limitadas posibilidades de gozarlo lo tornan tanto más precioso”. Ese
goce solo se malogra por la rebelión contra la aflicción por algo perdido.
Todo un manifiesto de política del psicoanálisis para nuestros días a tal
punto que son ésos los términos con los que Jacques-Alain Miller la caracte-
riza en Jacques Lacan: ni nostalgia ni esperanza. Por eso también puede afir-
mar que el psicoanálisis es el reverso de la política.
Cualquier política, ya sea para producir esperanza o nostalgia, procede
por la manipulación de semblantes. Hace creer. Hay una sutil complejidad
en el creer y en el hacer creer (sus técnicas de persuasión, sus procedimien-
tos de “naturalización” de la novedad de lo que es creído, sus desplaza-
mientos de la nominación, sus maneras de hacer creer que otros creen, sus
cambios en las proporciones y la organización de lo creíble por la sola in-
yección de información, etc.). Una creencia tiene consecuencias (de identifi-
cación, en primer lugar) y hace creer que lo real responde ligando el presen-
te a un futuro que escapa a cada uno.
Tres siglos de polémica entre la ciencia y la superstición han producido
una ruptura por la “evidencia” que hace creer en conductas objetivas (mé-
dicas, comerciales, educativas, culinarias, etc.) que fue necesario elevar al
status de técnicas.
Para Eric Laurent en el texto que publicamos, la pragmática de la civili-
zación (libertad y eficacia más saber) va en el sentido de hacer creer en las
funciones cognitivas en desmedro del valor del texto del síntoma y de “lo
real de las vueltas en redondo” que le dan existencia; esa es la razón por la
cual el futuro de la autoridad analítica dependerá del modo en que cada uno
interprete su síntoma (hace ya diez años que leímos este aserto en El Otro que
no existe y sus comités de ética).
El dispositivo del pase puede dar testimonio no solo de los destinos de la
creencia sino de la elucidación posible del deseo del analista. A verificar en
los textos de los AE.

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Proponemos un ejercicio del hacer creer propio del psicoanálisis para


pasar el mensaje de que es posible dejar de creer en el síntoma consintiendo
a ese saber imposible del uno solo que no tiene –para Lacan– siquiera el sen-
tido del S1, es decir, no sólo transmitir que no es necesario penar tanto para
gozar sino que la vida proviene de una ausencia (acierto de un decir de AE)
a partir de la cual se forja el saber de cada uno con el que hay que arreglar-
se. Ni nostalgia ni esperanza.

El psicoanálisis en la Argentina sigue dando vueltas y, de cuando en


cuando, es oportuno contarlas. Si también nos proponemos hacerlo es para
poder saber cómo se ha tramado nuestro campo, con qué horizonte de ex-
pectativas será recibido nuestro mensaje, cuál es el “idioma de los argenti-
nos” en el cual formularlo, en qué combates y en qué debates intervenimos.
Otra vez: el futuro del psicoanálisis depende del modo en que cada uno
interprete su síntoma (¿enfermos? ¿desorientados?).

agosto 2008
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➣ NACIMIENTO DEL SUPUESTO SABER


➣ La disciplina psicoanalítica

Nacimiento del sujeto supuesto saber


Eric Laurent

“Nacimiento de la transferencia”, el sado nuestro fantasma. Aun es nece-


título de nuestras Jornadas, está parti- sario que este trastorno no esté ligado
cularmente bien elegido ya que ocu- a la nostalgia de la pérdida del ideal
rren en Atenas, Grecia. Hay tantas clásico.
cosas esenciales para nosotros que na- No solo la mirada del padre se reveló
cieron en Grecia: la tragedia, Edipo, la creencia, sino el ideal clásico también.
filosofía; también el primer desnudo Su mentira no ha podido impedir
masculino, luego femenino, inventa- nada del surgimiento del horror tal
do por Praxíteles. Atenas es también como lo ha escandido el siglo XX. Ex-
el lugar de nacimiento de un trastorno perimentamos un trastorno en la
específico. Acrópolis sin nostalgia, sabiendo las
A partir de la publicación del texto de mentiras de los ideales que velan el
Freud sobre su trastorno del recuerdo goce en juego en las civilizaciones. Ya
en la Acrópolis, permanecer en Ate- no somos más idealistas –estamos cu-
nas para todo freudiano es una expe- rados, eso creemos– somos pragmáti-
riencia. cos. Todo el mundo quiere ser prag-
Nos subimos a la Acrópolis pregun- mático, es decir, utilitarista. Sin em-
tándonos: ¿Y nosotros, también ten- bargo, la utilidad que se pretende cal-
dremos un trastorno…? ¡Seríamos ca- cular no cesa de producir paradojas,
paces de todo para tener uno! ¡No te- impasses. La utilidad no logra librar-
nerlo es verdaderamente ser un bruto! nos de los amores inútiles por defini-
No por ello el trastorno deseado es ción. La transferencia forma parte de
cualquiera, ya que se trata de verificar los amores inútiles y para explorar
en el trastorno que experimentamos, esas paradojas la New Lacanian School
si verdaderamente hemos terminado hizo bien en elegir a Grecia, voz para-
nuestro análisis y si podemos estar se- dójica en Europa, ya que pronto será
guros de que nuestro trastorno no el único país en sostener sin ningún
está ligado a la mirada del padre. Ahí problema la candidatura de Turquía.
reside el test que permite saber si no- La transferencia forma parte de las
sotros verdaderamente hemos atrave- pasiones inútiles, inesenciales. ¿Cómo

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➣ ERIC LAURENT
es que Freud la introdujo? Guy Trobas ce de tu padre y de la Sra. K?”. Estas
➣ La disciplina psicoanalítica

lo ha recordado con mucha precisión básculas sucesivas generan una ins-


a partir del contexto de discurso en el tancia correlativa al texto. Este texto
cual operaba Freud. Veamos entonces solo es llamado “inconsciente” por lo
cómo se manifiesta la transferencia en que falta por producir. Lacan en esa
los casos princeps que nos ha legado época dice: “Técnicamente se produce
Freud. por la proyección del pasado en un
discurso en devenir”. “Tu habrás sido
Con el caso Dora, Freud obtiene el eso… visto desde donde tú hablas”.
amor de transferencia situándose en Para “El Hombre de las ratas”, Freud
el lugar de la verdad: él es el árbitro no puede proceder de la misma ma-
de la verdad. Dora lo interroga sobre nera ya que llega en un trance de an-
el hecho de saber si él cree o no en lo gustia y en una crisis de pánico, en los
que ella dice sobre la mentira del cuales la participación subjetiva está
padre. Freud, que había tratado al en primer plano. Freud no cesa de in-
padre, instala a Dora en su propia ver- terrogarlo. Entonces el Hombre de las
dad. En ese momento Freud, como lo ratas describe de manera angustiada
dice Lacan, se apoya sobre lo que hay eso que se le presenta y que no com-
de esencial en su juicio más íntimo. prende. Freud no cesa de implicarlo.
Habiendo recibido esta verdad, le En cada sesión le propone: “¿Cómo va
pide a quien se está dirigiendo a él, usted a continuar?”. Lo vemos espe-
que se haga cargo de ésta: “¿Cuál es cialmente en el “Diario del análisis
tu lugar en la verdad que traes?”. del Hombre de las ratas”, transcrip-
“¿Cuál es tu lugar en el desorden del ción de las primeras seis sesiones.
que te quejas?”. Lacan comenta esta Frente a este sujeto obsesivo que se
dialéctica de la verdad señalando: “La expresa de manera “singularmente
transferencia no es nada real en el su- vaga” cuando la angustia lo atrapa,
jeto”. El “nada real” no reenvía acá al Freud busca incesantemente implicar-
real en el sentido de la enseñanza ul- lo. En la segunda sesión, Freud sitúa
terior de Lacan. No hay “nada real”, el problema. Escribe: “Prosigue con la
considerando que “nada” solo da mayor dificultad diciendo: en ese mo-
cuenta de una posición subjetiva y no mento fui completamente sacudido
de algo “material” en el sentido que por una representación, estaba referi-
los psicoanalistas dan a ese término. da a una persona que quiero”. Él dice
Está el texto y está el sujeto. Por la “representación”, pero la censura es-
transferencia, el sujeto cambia de po- conde la palabra anhelo, sin duda
sición en relación al texto inconscien- más fuerte y más exacta. “No puedo
te, al texto que él va a producir en lamentablemente reproducir su ma-
análisis. Las inversiones de la posi- nera singularmente vaga de expresar-
ción subjetiva se articulan: “Sí, lo que se”1. Por ejemplo en la cuarta sesión:
tú has dicho es verdad”… “Pero en- “¿Cómo va usted a continuar ahora?”,
tonces dime verdaderamente ¿cuál es “Me decidí –responde– a contarle eso
tu rol?”…”¿Cómo tú has sido cómpli- que yo siento como muy importante y

1 FREUD S., Journal d’une analyse, L’homme aux rats, PUF, 1974, pág. 45.

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➣ NACIMIENTO DEL SUPUESTO SABER

que me atormenta desde el inicio”2. vas. Según el New York Times, el exa-
Freud obtiene entonces del sujeto que men médico del experto comporta las
presentaba su caso muy distante, un siguientes anotaciones: “Afecto aplas-
“yo he decidido…”. Es lo que Lacan tado y humor deprimido. Niega ideas
llama la “primera rectificación de la suicidas. No reconoce los síntomas de
posición en lo real”, es al mismo tiem- un trastorno del pensamiento. Su jui-
po la puesta en su lugar de una ins- cio y su atención son buenos”. El mé-
tancia que se formula como un “suje- dico concluyó que Mr. Cho estaba
to supuesto al inconsciente”. Esto no mentalmente enfermo pero no pre-
se hace sin resto. Si con Dora la trans- sentaba peligro inminente. El juez en-
ferencia gira alrededor del analista tonces decidió no internar y lo some-
como punto muerto, como un punto tió a una simple obligación de terapia
que recibe todo el bascular dialéctico (counseling). Cuando uno se ocupa de
de la verdad, para el Hombre de las funciones cognitivas y no del texto,
ratas, mientras cuenta el episodio del ¡he aquí lo que se produce! Freud no
suplicio de las ratas y el rol eminente se ocupa del déficit o del no déficit de
del capitán cruel, Freud creyendo ase- las funciones cognitivas tales como
gurarse, le dice: “Yo no soy cruel”, y el ellas se revelan en Schreber, se ocupa
Hombre de las ratas le responde lla- del sujeto. Lacan dice “él mete al suje-
mándolo “¡Mi capitán!”. El surgi- to en el texto”. El texto mismo de
miento de un goce hasta ese momen- Schreber se esfuerza en todo momen-
to desconocido en el que habla, se ac- to por dar un lugar al goce desconoci-
tualiza en la sesión analítica en una do que lo invade y que no está imagi-
dimensión de sorpresa: “¡Mi capi- narizado, como el goce del Hombre
tán!”. “En un momento, como yo le de las ratas, por el suplicio de la rata.
advierto que no soy cruel, él reacciona Es un goce que se oculta en la trama
llamándome ‘Mi capitán’”.3 significante del delirio. Schreber se
La articulación del sujeto con este ocupa de no dejarse doblegar nunca
goce, es todavía más clara en la lectu- por los pensamientos articulados. Es
ra que Freud hace de las memorias de suficiente que ceda a “no pensar en
Schreber, ya que como Lacan lo dice: nada”, para que Dios, este “Otro
“No es tanto que Freud lo esclarece hecho de un discurso infinito, se es-
sino que muestra cómo Schreber ha conda y se eleve el grito que testimo-
desplegado las categorías psicoanalí- nia del desamparo donde no hay más
ticas”. Schreber es un texto –un texto ningún sujeto, nada que hacer”. Es
inconsciente “a cielo abierto”– en el una suerte de puro grito del viviente
cual Freud no se ocupa de las funcio- atravesado por el goce. Tenemos de
nes cognitivas o del déficit de las ca- manera ejemplar en este texto las dos
pacidades cognitivas de Schreber. El versiones que se nos presentan.
desafortunado psiquiatra que exami- Primero, la vertiente del texto incons-
nó hace dos años al asesino de ciente correlacionado con la función
Virginia Tech, quien pasó al acto este sujeto y segundo la vertiente del obje-
año, se guió por las funciones cogniti- to articulada o no al texto mismo. Del

2 Ibíd., pág. 63.


3 Ibíd., pág. 53.

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➣ ERIC LAURENT
lado del sujeto, es el automatismo de en la experiencia del psicoanálisis
➣ La disciplina psicoanalítica

la transferencia. Lo hemos visto en los mismo, que implica el sujeto supuesto


casos que les presenté para esclarecer saber. Ese saber es un texto bajo el
este punto. El automatismo de la ca- texto que embraga a partir de un agu-
dena apunta a la articulación del suje- jero en la cadena del discurso corrien-
to con su goce. Del otro lado asistimos te, de un equívoco. Por ejemplo, en el
al surgimiento, en una dimensión de caso de Epimondas Theodoridis el
sorpresa, del objeto que excede. equívoco surgió entre la inmovilidad
Acabamos de entender en el caso de de la que se lamenta un sujeto que por
Nassia Linardou cómo surgió este ob- otra parte se encuentra abrumado por
jeto. Ella misma, en su sorpresa, toma gestionar una herencia de bienes in-
el rostro de un capitán menos cruel muebles. En cada uno de los casos, un
que el del Hombre de las ratas, pero equívoco permite embragar sobre una
en fin, su analizante trata de hacerle interpretación del goce en juego en el
tomar la horrible máscara de quien síntoma del que viene quejándose el
asistiría, sin hacer nada, al quiebre de sujeto. En ese sentido, el inconsciente
su paciente. En el caso de Daniel Roy interpreta.
vemos surgir en la sesión la sorpresa El texto que se produce a partir del
del sujeto que cuenta un sueño. Es un quiebre del discurso corriente, de sus
recuerdo de exhibición. Confrontado rupturas, va a permitir interpretar “eso
a esta carga pulsional de la exhibición, que no funciona”. De esta manera
el sujeto se levanta del diván porque Lacan llegó a definir el inconsciente
no lo soporta más. En el caso de como el conjunto de “eso que no fun-
Réginald Blanchet, el sujeto presenta ciona” para un sujeto. A medida que el
de manera ejemplar, de un lado el au- ideal de la civilización es el pragmatis-
tomatismo del sujeto supuesto saber mo, que puede formularse como el
de la cadena; él desea que ésta quede deber de hacer que todo vaya de la
separada del goce en juego en el obje- mejor manera con el mínimo costo po-
to, objeto estético; querría proseguir el sible para el mayor número, se puede
análisis separando de alguna manera formular este ideal en términos de efi-
la cadena significante del objeto. cacia en el sentido de lo que los econo-
Podría entonces continuar su análisis mistas llaman el equilibrio de Pareto.
“como una experiencia de café litera- Para ser admitido en el ideal social-de-
rio”, nos dice Réginald Blanchet, lo mócrata, la pura eficacia debe estar
que se niega a autorizar. En el caso de acompañada de un tomar en cuenta
Epaminondas Theodoridis, la sorpre- las exigencias democráticas como
sa del objeto de goce, el alcoholismo tales. Ellas no son deducibles de la
“que se ve”, viene a surgir en el seno simple eficacia, como lo subraya el
de la cadena significante. Premio Nobel de Economía Amartya
Sen. “Sen pone el acento sobre una in-
La operación de Lacan en relación a lo compatibilidad aparentemente muy
que Freud nos ha propuesto es una embarazosa para los economistas: la
nominación: la transferencia en Freud incompatibilidad entre el principio de
supone un sujeto al saber inconscien- Pareto y el principio de libertad indivi-
te. Lacan nombra entonces el incons- dual. Lo esencial de la teoría económi-
ciente como el saber que se produce ca normativa y más especialmente las

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➣ NACIMIENTO DEL SUPUESTO SABER

teorías liberales están fundadas en la dos en “unidades de valor”. Estamos


idea de que la colectividad debe apun- ahora en el punto donde todo el
tar a la eficacia en el sentido de Pareto. mundo opina sobre la universidad
Si esta eficacia se revela incompatible productora de capital-conocimiento.
con el respeto de un mínimo de liber- Se espera mucho del desarrollo dura-
tad individual, los fundamentos éticos dero del planeta, de lo que se puede
de estas teorías se vuelven nulos”4. De hacer con el saber a partir de la crea-
allí su insistencia en una pragmática ción ex-nihilo. ¡Todos ingenieros! En
de articulación del mercado y la demo- una de las cumbres del G8 Tony Blair
cracia en una multiplicidad de pers- dijo lamentar “que pronto llegue a
pectivas que permitan conciliar liber- haber más ingenieros en la India y en
tad y eficacia. China que en toda Europa junta”. Este
Frente a esta pragmática de la civili- saber es un significante-amo por el
zación, a partir de los años 70 Lacan cual los jóvenes asiáticos se llevan
también toma un giro pragmático, todos los premios en América e inclu-
pero estableciendo el psicoanálisis so en Australia… Me decían que en
como una pragmática de lo que no Australia han adoptado medidas para
funciona, de lo que no puede funcio- limitar los diplomas de medicina
nar, de lo que no podrá jamás definir- según porcentajes étnicos, en nombre
se como un equilibrio de Pareto. En de la diversidad a respetar, para limi-
1974, en una entrevista a la revista ita- tar el número de médicos de origen
liana Panorama5, dice: “El inconsciente asiático.
es eso que se produce cuando un suje- El reverso de estos éxitos rutilantes es
to está invadido de fenómenos que no la tasa de suicidio de los jóvenes co-
comprende” y se angustia. El “yo no reanos, chinos, japoneses. Ellos se sui-
comprendo” es el correlato angustia- cidan o no salen más de sus casas, no
do de la civilización del pragmatismo quieren ir más a la escuela o a la uni-
que es al mismo tiempo una civiliza- versidad, no pueden más6. El saber
ción del saber. El saber ha devenido como significante amo de nuestra ci-
hoy lo que está en juego en una lucha vilización, tiene efectos sobre la carne.
por el capital-conocimiento que es Esta exigencia de saber se la pone en
global. Nosotros no estamos más en lo reposo en el análisis ya que se trata de
que Lacan vio venir en 1968 con la partir del envés de ese saber mismo,
fragmentación de los saberes dividi- la angustia del “yo no comprendo”.

4 GENEREUX J., nota de presentación de Amartya Sen, capítulo 14: «L’incompatibilité entre liberté
individuelle et efficacité des choix collectifs», en L’économie politique, Larousse, coll.Textes essen-
tiels, 1996.
5 En 1974 Jacques Lacan dio una entrevista a la revista italiana Panorama. Emilio Granzotto reco-
gió las declaraciones. Jacques-Alain Miller suministró el texto de esa entrevista a la Revista
Literaria que lo publicó en su Nº428 de febrero 2004 bajo el título: “Jacques Lacan ‘Il ne peut y
avoir de crise de la psychanalyse”, pags. 24-29. Paul Lemoine realizó la traducción al francés.
6 RAMANUJAN K., “Health expert explains Asian and Asian-American students’ unique pressures to
succeed”, Cornell Chronicle, 19 de abril 2006; BAI FAN “Troubled youth: China’s Student suici-
de crisis”, traducción al francés de Luisetta Mudie, Radio Asia Libre, 18 de agosto 2006; COHEN
E., “Push to achieve tied to suicide in Asian-American women”, CNN.com, 2007; VONGS P.,
«Inside the Asian pressure cooker», imdiversity.com, 23 de agosto

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➣ ERIC LAURENT
Es llamativo ver cuán angustiados con un significante que diremos cual-
➣ La disciplina psicoanalítica

están los jóvenes científicos que tene- quiera… Si es nombrable con un


mos en análisis por no comprender, nombre propio, no es que se distinga
ellos que comprenden tantas cosas. por el saber”7. Aquello que en el dis-
curso previo del sujeto está garanti-
El sujeto supuesto saber que Lacan in- zado por el significante amo, se vuel-
trodujo consiste en radicalizar la ope- ve a encontrar pero fuera de garantía
ración freudiana, la “precipitación del al dirigirse al significante cualquiera,
sujeto”. Esta radicalización tiene con- con un efecto de producción de saber
secuencias sobre lo que llamamos el s(S1, S2, Sn) que podemos abreviar S2.
“significante de la transferencia”. Me El significante de la transferencia
parece que en las exposiciones se osci- permite constatar que el análisis au-
la entre diferentes definiciones posi- toriza, como Jacques-Alain Miller lo
bles del significante de la transferen- ha precisado, un aflojamiento de las
cia. ¿Es “un” significante como lo identificaciones. El sujeto puede au-
decía en su introducción Pierre-Gilles torizarse, por ejemplo, a no ser más
Guéguen? El significante de la trans- definido como aquel que debe apren-
ferencia ¿es el rasgo por el cual se der el capital-conocimiento para pro-
elige el analista? ¿Es el significante ducir el valor ex-nihilo, sino que
que surge en correlación con el sínto- puede permanecer un momento en
ma? ¿Es por ejemplo, para el Hombre su “yo no comprendo”. El afloja-
de las ratas, la jaculatoria imprevista miento de las identificaciones se ob-
frente a Freud: “capitán”? A todas tiene por el hecho de que no es más
estas preguntas podemos responder el significante amo el que garantiza
en cierto sentido, que sí. Sin embargo, la posición del sujeto sino el signifi-
nos aproximamos más profundamen- cante cualquiera. En ese sentido, el
te a la cuestión cuando nos formula- significante cualquiera es el signifi-
mos con Réginald Blanchet que el cante de la transferencia. Es el nom-
significante de la transferencia es una bre de la operación por la que se sus-
pregunta. Una pregunta no es un sig- tituye al S1, al Nombre del Padre, por
nificante, es una marca diacrítica, es la posibilidad de que un significante
un punto de interrogación. Es más cualquiera venga a ocupar el lugar
bien un lugar vacío. de la garantía en la entrada. El lugar
del significante de la transferencia
solo se produce si el analista no da
Del significante amo al identificaciones al sujeto en respues-
significante de la ta a la demanda: “Dígame qué hacer,
transferencia estoy entre dos mujeres, no sé a cuál
elegir. ¿Quiere usted reducir mi divi-
En el algoritmo de la transferencia sión subjetiva?”. Toda respuesta pro-
que da Lacan: S→Sq, habla del “sig- vocará, en el lugar del texto a produ-
nificante S de la transferencia, es cir, una prolongación de la elucubra-
decir de un sujeto con su implicación ción basada en las identificaciones rí-

7 LACAN, Jacques: Autres écrits, éditions du Seuil, 2001, pág. 248.

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➣ NACIMIENTO DEL SUPUESTO SABER

gidas sobre las que el sujeto ya se en el análisis, el sujeto analizante tra-


apoya. No respondiendo, dejando tará de recuperar el objeto perdido al
que se efectúe la operación “signifi- dirigirse al analista. Los principios
cante de la transferencia”, es como el directivos del acto analítico lo dicen
analista deviene un punto, aquel que de la siguiente manera: “El descifra-
Lacan llamaba en 1950 el “punto miento del sentido en los intercam-
muerto”8. Luego será topológica- bios entre analizante y analista no es
mente definido como el objeto en lo único que está en juego. Está aque-
torno al cual se da la vuelta fait le llo a lo que alude en eso que dice. Se
tour. Tampoco “punto muerto” sino trata de recuperar algo perdido a tra-
“objeto indiferente” que permite me- vés del interlocutor. Esta recupera-
diante esta topología, materializar la ción del objeto da la clave del mito
lógica del pensamiento. La lógica del freudiano de la pulsión. Ella funda la
texto inconsciente se despliega gra- transferencia que anuda a los dos
cias a esta operación topológica que partenaires”10.
separa al sujeto de los pensamientos
que lo agobian en cuerpo y alma. El
corte en ese sentido pasa entre la ló- El bautismo del síntoma
gica y lo somatopsíquico y no entre
el espíritu y el cuerpo. El significante La dirección se establece a partir del
de la transferencia pone en su lugar saber inconsciente. Este se deposita en
lo que podría llamarse un régimen la continuidad de los momentos de
topológico del funcionamiento del encuentro con lo que se desgarra de
objeto. Es lo que Lacan llama en las representaciones del sujeto. Tomo
“Televisión” o en Aun, la “caridad el equívoco entre la “inmovilidad” de
psicoanalítica”9. El analista viene al la que se queja un sujeto dedicado a
lugar del objeto siempre ya perdido, administrar el patrimonio “inmobilia-
al lugar de ese vacío, completando al rio” heredado del padre, como uno de
sujeto. Entonces el sujeto no va a ins- los ejemplos de desgarro del texto co-
cribirse en el Otro por el amor ligado rriente, de las representaciones de un
a la cadena significante sino por el sujeto11. A partir de allí, de esos des-
objeto, en la medida en que el analis- garros12, el texto ya no es más una re-
ta devenga partenaire-síntoma del su- misión de S1 a S2 sino una sucesión de
jeto. Con su maniobra transferencial momentos de rupturas sucesivas en

8 LACAN, Jacques:“¿Qué es entonces interpretar la transferencia? No otra cosa que llenar con
un engaño el vacío de ese punto muerto”, “Intervención sobre la transferencia”, Escritos 1,
Siglo XXI Editores, Mexico, 1984, pág. 214.
9 PALOMERA, Vicente: “El psicoanálisis nos necesita“, distribuido on line en la página elp-deba-
tes.
10 LAURENT, Eric: “Principes directeurs de l’acte psychanalytique”, presentado y adoptado por
el Congreso de la AMP, Roma, julio 2006.
11 Caso presentado en las jornadas de la NLS en Atenas.
12 GUEGUEN, Pierre-Guilles: “Quel nouveau pour la passe?”, inédito, presentado en la conver-
sación de la ECP sobre el pase, Madrid, 5 de mayo 2007, publicado on line por la lista elp-
debates.

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➣ ERIC LAURENT
ese pasaje. El corte entre la lógica y lo neta, etc. Desde el comienzo la nomi-
➣ La disciplina psicoanalítica

somato-psíquico pone el acento del nación era falsa. Sin embargo para
lado del cuerpo, cuya estofa sostiene Kripke era suficiente para fijar el
al sujeto durante esas rupturas. La ló- nombre propio conveniente para
gica misma reenvía al hecho de que el Venus. Lo importante no es la des-
saber que se obtiene en análisis se cripción definida o los nombres suce-
capta menos como una cadena articu- sivos que recubren el objeto, en esta
lada, que como su contrario. A cada ocasión perfectamente falsos. No por
ruptura lógica le corresponde una ex- ello la operación de designación deja
tracción de goce del cuerpo a partir de ser fundamental. A eso llama el
del síntoma que mantiene el lazo de bautismo fundamental del objeto. Es
unión de la cadena S1-S2. Los signifi- el acto fundamental por el cual algu-
cantes que se extraen en el análisis na cosa viene a ser nombrada.13
forman un enjambre (los S1). Así dis- Para nosotros, los S1 son algo del
persos como están, se mantienen uni- mismo orden. Nombran algo de lo
dos porque están enlazados por el sín- real del goce. Cuando el sujeto nom-
toma. El sinthome es lo que los hace bra su síntoma dándole una descrip-
“caer juntos”, lo que los hace mante- ción definida, lo que es esencial es la
nerse juntos, la cadena que se articula. nominación. “Como mi madre lo
Ya no es más el sentido o los diferen- decía, yo tengo el diablo en la piel” o
tes juegos del sentido de lo que se “yo soy el idiota de la familia” o
trata, sino el momento donde algo de “como lo dice mi hermana, yo siem-
la cadena significante ha tocado al pre he sido la preferida” o “finalmen-
síntoma. te, se me ha nombrado así porque yo
Comprendamos esto a partir de lo era el niño muy esperado”. Estas son
que el lógico Kripke llamó en su lógi- descripciones definidas. En un mo-
ca los nombres propios –es una refe- mento dado las cosas van a cambiar.
rencia de Lacan. Antes de Kripke, la Se percibirá que la preferida no era
corriente principal de la lógica, otra que la Cenicienta, que el idiota de
Russell en particular, sostenía que un la familia se revelará como el que
nombre propio era el resumen de una salió primero en la presentación de la
descripción definida. Kripke se opone tesis y se convirtió en profesor univer-
a esta concepción. Los nombres pro- sitario… etc. Que haya un cierto nú-
pios no son una descripción definida. mero de errores de distribución, poco
El planeta Venus puede ser nombrado importa, no impide que esos nombres
estrella de la mañana o estrella de la sean el bautismo del síntoma y a par-
noche. Esas dos descripciones son tan tir de allí sea nombrado un goce des-
falsas la una como la otra. Venus no es conocido. “Me aparece algo que no
una estrella. Si durante mucho tiempo comprendo porque yo era el idiota de
se han separado la estrella de la ma- la familia”. De esta manera, la cadena
ñana y de la noche, luego se las ha articulada fuera de sentido sostenida
identificado. Después la astronomía por el síntoma, hace valer que está en-
ha reclasificado a Venus como un pla- ganchada a un-corp y lo inesencial del

13 SATNE, Glenda:“Por qué los nombres propios no tienen sentido”, Virtualia, Revista digital de
la Escuela de la Orientacion Lacaniana, 2005.

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➣ NACIMIENTO DEL SUPUESTO SABER

sujeto supuesto saber acentúa la nece- jeto. “Entonces mi padre me puso una
sidad esencial de la hipótesis del enema y me obligó a ir al baño a pesar
parlêtre: de este ser que sólo es defini- de mis gritos…”. De este traumatismo
do por la operación de bautismo esen- queda un verbo “romperse”, que se
cial que toca el síntoma. transportará también al circuito oral,
“comer podría romper el cuerpo”.
“Romperse” apunta también a lo es-
Los circuitos del objeto a cópico, con la imagen o el cuerpo que
podría “romperse” o aún la voz.
¿Qué consecuencias extraer de la cura “Romperse” está articulado al conjun-
analítica? Por una parte, debemos to de los circuitos posibles del objeto
producir el significante que permite a. Es una relación fundamental con el
una nueva articulación de la cadena Otro que está allí en juego. Se actuali-
entre S1 y S2. Es la versión de la inter- za en la transferencia bajo las diferen-
pretación que Lacan estableció en el tes formas de la pulsión. Lo que se ac-
período clásico de su enseñanza. Con tualiza en la transferencia es ante todo
el desvío inútil de la contratransferen- una angustia y una provocación:
cia o de la empatía, la IPA da una ver- “¿Voy acaso a romperlo?”, “¿vas tú a
sión de la interpretación como lo que romperme?”, “¿quién romperá al
añade el analista para que el paciente otro?”. Es la forma de lazo fundamen-
pueda traducir su síntoma. En la pers- tal que el sujeto mantiene con su par-
pectiva de la última enseñanza de tenaire-síntoma. Nos preguntamos a
Lacan, se trata más bien de capturar la veces qué sería una boca que se besa-
manera en la que el sujeto está articu- ra a sí misma. El sueño fundamental
lado al Otro por las operaciones de de este sujeto en el análisis del goce
bautismo esenciales de su sinthome, de la boca cerrada, apunta a la misma
de un goce que se sustrae a ser ins- familia de problemas. “Durante una
cripto de una vez por todas en el sesión, yo trato de hablarle. La boca se
lugar del Otro. bloquea. Yo sé cómo hacer para des-
Tomemos el caso que acabamos de bloquearla pero hago un movimiento
comprender14. El sujeto tiene un re- que no es conveniente… Los dientes
cuerdo que data de los tres años y se rompen en este esfuerzo”. En el
medio. Alexandre Stevens, por otra caso de esta paciente, la boca cerrada,
parte, preguntaba si se trata de un los dientes bloqueados, no pasa nada
fantasma o de un recuerdo encubri- y luego los dientes se rompen. Este
dor. Está acompañado de la frase: “Yo goce mismo es lo que enlaza al sujeto
quería quedarme con los pañales… Yo con el Otro, ya que no cesa de interro-
decía que tenía miedo de que mi caca garlo y de hacerlo buscar significados
se rompa”. La voluntad de este sujeto al “romperse”. El sentido que el suje-
es rota por el padre. Esto fuerza la an- to atribuye al verbo “romperse” en
gustia del sujeto que retenía y sin pa- contextos tan diferentes, es muy parti-
labras deviene el capitán cruel que cular: “¿El hambre puede romper?”.
administra una enema y extrae el ob- “¿La voz puede romperse?”, “¿Los

14 LINARDOU, N: “L’expérience de la pulsion dans le transfert”, presentado en las Jornadas de


Vèmes de la NLS en Atenas, mayo 2007.

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➣ ERIC LAURENT
dientes van a romperse?”. Casi remite sobre ese doble filo que el analista no
➣ La disciplina psicoanalítica

a un neologismo. deja de interrogarse, de sentirse pro-


vocado, angustiado. El sujeto renova-
rá sin cesar esta cuestión hasta el fin
El “giro en redondo” del de su análisis, eso no cesará nunca. El
sujeto bautismo esencial de la relación del
sujeto con el goce se hace alrededor
Digamos que forma parte de lo que del “romperse”. Más allá de la inte-
Jacques-Alain Miller ubica en la últi- rrogación sobre la naturaleza del fan-
ma enseñanza de Lacan como el giro tasma o del recuerdo encubridor, de-
en redondo del sujeto. Este sujeto da cimos que es el momento inaugural
vueltas en redondo con su “romper- de su relación al Otro. Frente a lo que
se”. Se lo ve en el surgimiento del par- queda anudado allí, lo simbólico no
tenaire-síntoma en el momento del pa- será más que mentira. Más aun es el
saje, muy importante como lo subraya verbo, el verbo “romperse”, el verbo
el analista, del partenaire materno a su como indicador de la acción en las ca-
partenaire amoroso. Se formula enton- tegorías sintácticas, que viene a mar-
ces la pregunta: “¿Va ella a romper- car el punto donde se anuda lo real de
lo?”. Ella quiere forzarlo a ir a un ana- la relación del sujeto con el Otro. Lo
lista. Ella querrá luego ver si el análi- simbólico será mentira, como la trans-
sis va a romperlo a él o a la pareja, ferencia se revelará pasión inútil y sin
cómo se podrá hacer ¿quién lo hará? embargo es nuestra única vía de acce-
Ustedes están muy bien pero su ana- so a la verdad mentirosa y sus des-
lista no comprende nada de su histo- pliegues, en los cuales se vislumbra lo
ria. La vida se vuelve infernal ahora real de las vueltas en redondo. A par-
que él se analiza. Todo esto formará tir del nacimiento de la transferencia,
parte de las invenciones sucesivas del está en juego la puesta final de la ar-
“romperse”. Es a la vez un S1 que da ticulación del binario inconsciente
vueltas en redondo y al mismo tiem- transferencial/inconsciente real, que
po es su lazo fundamental con el Otro. Jacques-Alan Miller ha despejado
Este sujeto se encuentra siempre con para nosotros recientemente.
“una espada de doble filo”, como lo Freud decía que el nacimiento de la
decía la canción de amor que escuchá- transferencia es un proton pseudos, es
bamos ayer acá mismo. El amor liga- la vía de acceso de la verdad mentiro-
do al Otro siempre es de doble filo, ya sa hacia lo real. Proton pseudos es una
que está siempre situado en el orden palabra griega con la que terminaría
de la provocación (“¿Quién quedará esta improvisación ateniense.
roto?”), al mismo tiempo acompaña-
do de un “tú no lo lograrás nunca”. Es TRADUCCIÓN: ESTELA SCHUSSLER

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➣ La disciplina psicoanalítica
➣ El Pase
Relatos de la experiencia

Morir ahogado
Luis Darío Salamone

1. No estar a la altura algo se reveló como tal temprana-


mente, fue el encuentro con una
Me encontraba en una clase mujer deseada. Uno de los pocos re-
planteando que el texto freudiano cuerdos que se salvaría del barrido
de 1925 nos indica tres razones que provocado por la represión de la
pueden llevar a alguien a psicoana- primer década de mi vida era una
lizarse, cuando me percaté de que, escena en un almacén. Cuando apa-
en mi caso, lo que me había llevado reció la niña que me gustaba, en
a tomar esa decisión tenía que ver lugar de quedarme paralizado, sin
con las tres cuestiones juntas: inhibi- saludarla, salí disparando hacia la
ción, síntoma y angustia. esquina.
La inhibición, que lógicamente Pero la inhibición no alcanzaba
me impedía actuar, me dejaba en un para que no emergiera un síntoma
encierro; en un mundo solitario, po- que, solo por momentos, lograba
blado de seres de tinta y papel que permanecer en el congelador. Co-
campeaban primero por las historie- menzó con dolores de cabeza y una
tas y luego por los libros; o de hom- puntada en el estómago. En el momen-
bres y mujeres en blanco y negro, to de recrudecimiento me provoca-
que vivían en un aparato de televi- ría vómitos devastadores, capaces de
sión. Ningún personaje atravesaría dejarme casi muerto.
la pantalla como en “La rosa púrpu- Mientras tanto la angustia atena-
ra del Cairo”, aunque esa pantalla zaba y era capaz de hacer su apari-
alimentaría la selva fantasmática en ción a la vuelta de la esquina. Esa
la cual habitaría el mayor tiempo angustia que en la adolescencia tor-
posible. El escapismo se dibujaba naba al destino en amenaza y que se
como la solución ante la inclemen- calmaba con las fantasías heroicas
cia del mundo. alimentadas por revistas de super-
La inhibición se potencializaba héroes o, en los momentos de máxi-
ante situaciones problemáticas. Y si ma desesperación, por la idea de

AE 2007-2010. Primer testimonio presentado en la EOL, el 27 de marzo de 2008.

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➣ LUIS SALAMONE
suicidio. Nada serio, como lo plan- de las interminables siestas, con la
➣ EL PASE

tea Nietzsche, la idea de suicidio amenaza de la Solapa*, eran nueva-


nos hace pasar bien más de una mente los libros y las revistas.
mala noche. Se convierte en un po- Televisión no había. Pero la monoto-
deroso consuelo, es la salida imagi- nía de las noches era corrompida
naria, más que del héroe, de un co- por los cuentos de aventuras y te-
barde romántico. rror de mi abuelo Luis, a quien le
Desde que recuerdo tenía una debía el nombre. Él se lo debía al
fuerte sensación de inadecuación. haber nacido el día de San Luis de
De llegar bastante tarde o bastante Gonzaga. Su imaginación prodigio-
temprano. sa sería el alimento para una tem-
La impotencia psíquica tenía una prana vocación de escritor. Pero pri-
de sus primeras manifestaciones en mero quise ser mago.
un sentimiento de no poder estar a la En Buenos Aires le pregunté a
altura. Todo resultaba demasiado di- un mago cómo podía hacer para es-
fícil. Era demasiado feo para gustar- tudiar con Fu Manchú, me dio el te-
le a una chica, demasiado pobre léfono de Lola Cámera, su mujer.
para tener lo que quería, o demasia- Fu Manchú había muerto. Me fasci-
do poco inteligente como para que nó recibir mi primer diploma fir-
me vaya bien en la escuela. mado por Fu Manchú mismo en el
A esto se le sumaba un complejo cual una nota aclaraba: “No nos ha-
que, siguiendo la fábula de Esopo, cemos responsables por los actos
podríamos denominar de murciéla- de desaparición de personas a los
go, aunque estaba lejos de adaptar- que el portador del presente pudie-
me. Había nacido en un pueblito del ra incurrir”. La desaparición de Otro
interior y había venido a los dos era una alternativa ante la propia
años a vivir a Buenos Aires. Aquí desaparición, a la que había asisti-
me consideraban entrerriano, allá do maravillado en uno de los tan-
porteño. tos circos visto en la infancia. La
El llegar demasiado tarde o de- tensión agresiva comenzaba a acre-
masiado temprano, no estar a la al- centarse.
tura, no ser de aquí ni ser de allá, su- Tempranamente ingresé al movi-
mado a la lectura de Wells, me lle- miento literario “Buenos Aires poe-
varon a un estado cercano a la desa- sía”. Pero jamás podría leer un
parición, a un sentimiento de invisi- poema en público; su directora,
bilidad. Carmen Teresa Freda, lo haría por
El escenario edípico privilegiado mí en varias oportunidades. Toda-
tendría nombre de mujer y sería el vía conservo en la memoria el pri-
pueblo en que nací, María Grande, mer poema escrito a los catorce
donde pasaba los tres meses de va- años. Se llamaba “Pasado”.
caciones con mis abuelos maternos
y mi tío. Era para mí una suerte de ¿Qué es mi pasado?
Macondo. Los únicos compañeros Un profundo pero débil cimiento

* Ser místico que forma parte del folclore entrerriano. Especie de bruja vestida de negro que se
lleva a los chicos que prefieren correr bajo el sol en lugar de dormir la siesta.

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➣ MORIR AHOGADO

Que el viento sacude sin piedad dije emprendió un discurso que iba
Como para que el tiempo no le desde los reyes de Persia hasta
ofrezca olvido Rubén Darío. Desde entonces utili-
Un manojo de plantas con flores zo mi segundo nombre. Isidoro
y espinas, Blaistein y la lectura de la primera
Pero sin frutos todavía, de las conferencias de introducción
Leve rocío con sabor a miel y al psicoanálisis de Freud me deci-
a sangre. dieron a estudiar Psicología. En
Batallas perdidas de una guerra Cerrado por melancolía me escribía,
sin fin. pretendiendo alentar mi carrera lite-
raria, “Para Luis Darío, que está
Y como ella me pidió que le mo- muy cerca de la palabra.
dificara el final, porque era dema-
siado pesimista para un chico de mi
edad, entonces a las “batallas perdi- El insoportable chirrido de
das de una guerra sin fin”, le agre- las sirenas
gue: “o tal vez ganas a la muerte”.
Por esa época espanté a una joven Una temporada de devoción por
poeta que me atraía y me miraba con Jung me permitiría conjugar mis in-
desconfianza después de leer mis tereses por la magia y la religión.
poemas. Cuando me preguntó qué Siguiendo su consejo para conocer
era lo que más me gustaría hacer en el alma humana asistí a explosiones
la vida, nervioso y sin pensarlo, le de sanidad pentescostales, reunio-
dije: “Conocer Baltimore”. “¿Qué nes espiritistas, exorcismos, hospi-
hay ahí?”, me preguntó. Le contesté, tales y presidios. La pobreza y lo
algo sorprendido por su ignorancia: marginal resultaban un polo muy
“La tumba de Edgar Allan Poe”. Me fuerte de atracción.
aseguró que jamás iría a pasar su En la adolescencia la religión
luna de miel a ese lugar. Algo me había logrado calmar la incertidum-
decía que mis argumentos de seduc- bre y la tensión agresiva que se vin-
ción no resultaban muy convincentes culaba al sentimiento de impoten-
para las mujeres. cia. De la represión volvían rituales
En los talleres que frecuentaba que me mantenían ocupado gran
tuve la oportunidad de conocer a parte del día. De las películas que se
tres grandes escritores que tomaron repetían en Semana Santa había to-
el relevo de mi abuelo contándome mado una fantasía masoquista que
sus historias: Bernardo Kordon, que recreaba por las noches antes de
pese a ser mayor me llamaba amigo, dormirme: me encontraba atado y
Isidoro Blaistein y Manuel Mujica me pegaban latigazos, lograba sol-
Láinez. El último me devolvió mi tarme y golpear a mis torturadores.
segundo nombre que, elegido por Una imagen me impactaba: Jesu-
mi hermano mayor, había permane- cristo en la cruz pidiendo agua, para
cido ignorado por mí; fue cuando paliar su sed. Un soldado romano
dedicándome Misteriosa Buenos clavaba en su lanza una esponja, la
Aires aseguró, sin saberlo, que me empapaba en vinagre y se la daba
faltaba un nombre. Cuando se lo de beber. El significante “sed” co-

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➣ LUIS SALAMONE
brará importancia a la luz de lo co- Mi primer análisis duró casi tres
➣ EL PASE

mentaré a continuación. años. Me permitió captar la impor-


Al poco tiempo de empezar a es- tancia de la lógica del significante
tudiar Psicología sentí que era el en la determinación de nuestros
momento de comenzar mi análisis actos, pero permanecía bastante
para terminar con una vida donde ajeno en lo que concierne a la articu-
los pensamientos resultaban tortu- lación con lo real. De hecho navegué
rantes. Me dirigí a una psicóloga sin tener de entrada formalizado el
que me miró cuarenta y cinco minu- síntoma, esa fue una de las razones
tos, mientras yo hablaba, sin decir- por la cual el análisis se detuviera
me nada. Yo, sin poder mirarla a los en un punto. El fantasma solo logra-
ojos, dirigía la mirada, incómodo, a ba agitarse un poco al nivel de lo
un enorme reloj que había tras ella. imaginario. Algo en la relación con
Cuando el reloj terminó su recorrido las mujeres empezaba a cambiar.
me fui y no volví jamás. Los relojes Un saldo positivo del mismo fue
me permitían deslizarme en una un sueño inspirado en la lectura de
pendiente que iba de la angustia al Homero que cobraría significación
aburrimiento. El encuentro con la recién en el próximo análisis. Iba en
mujer-reloj me había desilusionado. un barco, escuchaba sirenas que
No volví a intentar esa experien- emitían un sonido chirriante inso-
cia hasta que escuché a un psicoa- portable. En lugar de atarme al más-
nalista que planteaba con una fór- til, quería verlas pero no podía, me
mula simple lo que hacía meses es- tiraba al agua, entonces me ahogaba.
taba intentando escribir. Me había Ese chirrido era uno de los nombres
interesado en la lectura de algunos de la demanda del Otro, la posición
textos de Freud y estaba cuestio- frente al Otro sexo era clara, la res-
nando parte de la teoría freudiana puesta prefiguraba la solución fan-
de la castración. Amaba las pelícu- tasmática.
las de terror y pensaba que era el in- Sin embargo todo permanecía ig-
dicio de una necesidad irrefrenable norado por entonces. Mientras, el
de encontrarme con la misma. En analista insistía en que debía dejar
ese momento no parecería ser la an- un trabajo. Procurando de esa forma
gustia lo que me ataba a la castra- romper con un ideal de pobreza. Se
ción. Se trataba más bien de una trataba de un trabajo de pocas horas
búsqueda. Ese profesor articuló en y con el cual me pagaba los estu-
una sola frase lo que me interesaba. dios, salidas y podía ahorrar.
Sí, “la angustia tiene que ver con el Encima la dueña, sin duda un rele-
corte, pero también con la posibili- vo del Otro materno, del cual el ana-
dad de que el corte no se produz- lista quería que me desprendiera,
ca”. Esa vuelta de rosca, capaz a la me regalaba todos los meses un
vez de romper con todo el enrosca- tomo de Freud, el único soborno al
miento que se jugaba en el plano de que no era capaz de negarme.
mi intelección sobre un tema, me Abandoné el análisis con la idea de
uniría desde entonces a Lacan. que ese empuje por parte del analis-
Decidí empezar a analizarme con ta no me permitiría resolver la rela-
alguien de la orientación lacaniana. ción con el Otro. Ni siquiera sabía

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➣ MORIR AHOGADO

cómo se jugaba lo problemático de no encontrara la dirección. El analis-


la misma, cuáles eran las condicio- ta escuchó mi relato, mis anteceden-
nes de goce que determinaban esas tes, mis intenciones. Una vez termi-
relaciones. nada mi exposición me planteó ho-
Ya entonces suponía que el análi- norarios que me resultaba imposible
sis es del propio sujeto y que puede de pagar. Dicha imposibilidad fue
continuarlo con otro analista si apa- planteada en la próxima entrevista,
recen obstáculos que uno no consi- junto con la decisión, ya no la inten-
dera propios. Me encontraba deci- ción, de retomar el análisis con él.
diendo con quién continuaría la El analista apuntó directamente
aventura analítica cuando me ente- a lo que no funcionaba. En ese mo-
ro que el analista anterior había de- mento se habían recrudecido las des-
cidido abandonar el psicoanálisis. composturas que me llevaban a pa-
Esto hizo que descreyera de la eru- decer vómitos sin parar, demoledo-
dición que me había llevado a elegir res. La crudeza con que aparecían se
anteriormente y que tardara más de articulaba remotamente a los dolo-
lo planeado en buscar otro analista. res de estómago que irrumpían
Este me tendría que demostrar que desde pequeño. La primera solu-
su relación con el psicoanálisis era ción prodigada por mi abuela era
realmente decidida. Ya había cono- perseguirme con una cinta para me-
cido todas las instituciones analíti- dirme el empacho, esto como una
cas existentes en ese momento, me solución de compromiso cuando es-
había jugado por el Simposio del capaba porque me quería “tirar el
Campo Freudiano, me sentía cómo- cuerito”. Pero esto parecía abismal-
do en la democracia que parecía im- mente diferente. Me encerraba en el
pregnar sus instancias, en esa época baño y no paraba de vomitar hasta
donde la democracia era el valor quedar exhausto. Los dolores de es-
más preciado; y me agradaba éso de tómago no cesaban y debía recurrir
que viviera disolviéndose, podía en ocasiones a inyectables. Me en-
aparecer y desaparecer, para volver a contraba preguntando cómo llamar
aparecer al año siguiente. Después a mi problemática cuando el analis-
de escuchar muchísimas clases de ta interrumpe la entrevista remar-
su seminario decido pedirle trata- cando un solo significante que había
miento a Jorge Chamorro; el rasgo mostrado su insistencia: “Empacho”.
más importante era que tenía un De una sola y precisa estocada que-
saber que se articulaba directamen- daba demarcado el nombre de mi
te a la clínica y transmitía un deseo síntoma.
en relación al psicoanálisis de una A diferencia de los intentos ante-
manera muy fuerte. riores, en el comienzo de este análi-
sis quedaba formalizado el síntoma
con total precisión. “Empacho” era
3. Formalización del sin duda un significante con el que
síntoma desde muy temprano se denominó
a un malestar corporal. A partir de
Llegué tarde a la primera entre- ese momento no resultaba extraño
vista, los nervios habían hecho que que comenzara a operar por las su-

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➣ LUIS SALAMONE
yas, produciendo efectos que irían dolores de cabeza. Así lo pulsional pi-
➣ EL PASE

en escalada hasta culminar en esas voteaba entre lo oral y lo escópico. Estos


descomposturas. El significante que- significantes fueron tamizados a
daría enganchado de manera preci- partir del proceso asociativo. La fi-
sa a la demanda del Otro, pero para gura de un tamiz sirve para dar
permitir su despliegue la formaliza- cuenta de cómo, por el proceso aso-
ción del síntoma obtenida debía ciativo, cae la arena de lo imaginario
mostrar su articulación a la transfe- y nos enfrentamos con esos signifi-
rencia. cantes amos que recogemos para
Será un sueño el que tenderá el que la construcción del fantasma
puente transferencial. sea posible.
Iba a análisis, llegaba bien, sin Recuerdos traumáticos, que hacía
perderme, decidido, tocaba el tim- tiempo no eran frecuentados, pasa-
bre. Una señora gorda bajaba las es- ron por el tamiz del análisis. Los
caleras para decirme: “Hoy no po- más importantes estaban ligados a
drán atenderlo”. “¿Por qué?”, inte- esos momentos donde algo del goce
rrogaba preocupado. La señora gor- irrumpía y que son propicios para el
da me explicaba: “El señor está empa- armado del fantasma. Tomaré en
chado”. cuenta algunos de los más impor-
Luego del relato de este breve tantes.
sueño las asociaciones plantearon,
además de la obvia utilización del
significante que arrastraba el goce 4. Noches de circo
sintomático, aquello que caracteriza-
ba mi deseo. Ahora el que padecía era El desfile del circo que pasaba por
el Otro, pero también el que no podía. las calles del pueblo para imantar la
El goce y el deseo neurótico se anudaban mirada de los niños me había enfren-
simbólicamente en la transferencia. En la tado, estando a caballito de mi abue-
próxima entrevista el analista señala- lo, a un mago. Mi abuelo le aseguró
ría el diván en el que transcurriría el al señor de traje negro “Este quiere
resto del análisis. ser mago”, “Esta tarde lo va a ser”,
En el análisis resultarían deter- contestó el mago. Siempre me resul-
minantes las escansiones y los cortes taron impactantes esos imperativos
de sesión. El ritmo crearía un vórtice que eran capaces de determinarle la
que permitiría decantar los signifi- vida a alguien, supongo que por eso
cantes fundamentales para provo- me interesó una clínica que no hicie-
car la cristalización de un fantasma ra uso y abuso del discurso amo;
y su licuefacción. siempre supe de qué se trataban y
Entre los principales significan- cómo podían llegar a enredarnos.
tes que denotaban una carga de Esa noche fuimos al circo, estaba
goce que arrastraba desde los años en la primera fila y cuando el mago
de mi neurosis infantil aparecieron pidió un ayudante ya tenía la mano
reiteradamente los de “empacho” y levantada. Pasé al centro del círculo,
“mal de ojo”. Significantes que, vi- mientras el mago armaba con made-
niendo del Otro, sirvieron para loca- ras y una filosa hoja de metal una
lizar el goce en el estómago y en los guillotina. Luego de rebanar una za-

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➣ MORIR AHOGADO

nahoria o un pepino (ya a esa altura de terror. Esa búsqueda sedienta de


estaba demasiado preocupado para algo que corte de verdad. Por eso
tomar en cuenta los detalles), me hace un tiempo, para las jornadas
pide que le preste, para repetir la de la EOL “El tiempo de interpre-
operación, una parte de mi cuerpo tar”, me referí a “La bocca de la veri-
que yo no usara. No sé qué habré tá”. Esa placa marmórea que se en-
pensado en ese momento, segura- cuentra en una iglesia de Roma y
mente tenía un estado de confusión que, se supone, corta la mano de
producto de la angustia que des- aquel que miente al introducirla en
pués caracterizaría cada momento la inmensa boca abierta. Por el con-
difícil de mi vida por muchos años. trario, por supuesto, planteaba que
Había partes del cuerpo que usaba y la verdad tenía que ver con el corte.
otras que era presionado para utili- Por eso a la verdad, en el único
zar (después volveré sobre este lugar donde podría encontrarla, es
punto). Supongo que a partir de en- en un análisis lacaniano, y con al-
tonces preferiría dejarla guardada. guien dispuesto a hacer del corte la
Una joven hermosa en malla herramienta para su búsqueda.
llegó y me acarició. Era la misma Después de mi primera actua-
que me había llevado a decirle a mi ción en público, se inició la secuen-
abuelo que cuando sea grande que- cia: dolor de estómago, sancionado
ría tener una novia así. Esta escena como empacho y corridas para tirarme
sería recordada frecuentemente en el cuerito. El “cuerito”, por otra parte,
los diálogos con mi abuelo. Él me era un significante que también
respondió: “Para tener una chica así nombraba a algo un tanto más ame-
vas a tener que ser mago”. Otra vez nazante.
los imperativos. A mi hermano le habían cortado
Cuando, luego de hipnotizarla, el el cuerito en una circuncisión, ope-
mago la dejó flotando en el aire, no ración que en esa época era realiza-
podía dejar de mirarla, hasta que en da muy comúnmente en el pueblo
el acto siguiente la hizo desaparecer. por considerarse higiénico. Si uno
La joven en cuestión traía una caja no lograba pelarse bien el cuerito
alargada que le entregó al mago. había que cortar. El resultado del
El mago aseguró que ya había corte en el cual ya había incurrido
practicado la prueba antes sacando mi hermano flotaba en un frasco,
un brazo seccionado y sangrante de en una sustancia acuosa, que daba
la caja; yo estaba obnubilado. Tomó vueltas por la casa y que conlleva-
abruptamente mi brazo, lo colocó ba una extraña preocupación, como
en la guillotina y con un terrible la que despertaba esa cosa que flo-
grito la bajó. taba en una jarra en un cuento de
Aplausos y risas. El brazo seguía Ray Bradbury que está en El país de
en su lugar. Eso que era capaz de octubre.
cortar no cortaba. Mientras reme- Ese cuerito, que aparecía en los
moro esto me percato de que esta cajones, en la repisa, estaba des-
escena es una de las cosas que per- prendido, pero a la vez no se tiraba.
mite entender esa extraña fascina- La amenaza de la operación más la
ción por los cuentos y las películas solicitud del mago de que le presta-

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➣ LUIS SALAMONE
ra una parte del cuerpo que no uti- Bastante paralizado estaba, cuando
➣ EL PASE

lizaba, eran buenas excusas para a una chica que saltaba de una ha-
abrir el camino a la masturbación maca a otra, su compañero no logró
infantil. Además mi hermano, se- aferrarla de las manos. Eludiendo la
gún afirmó luego para tranquilizar- red de seguridad cayó pesadamen-
me, me aseguraba que a mí tam- te, golpeando contra uno de los
bién me iban a cortar el pito. Com- gruesos caños que sostenía la carpa,
prenderán que la teoría de la cas- a un metro de donde me encontra-
tración freudiana, a diferencia de ba sentado, casi muerta. Permanecí
otras personas, jamás me resultaría quieto, en estado de estupor.
delirante. Estaba tejida del mismo Corrieron a socorrerla, alguien
imaginario que me había tocado en gritó lo que yo recordaba, hasta que
suerte. el pasador corrigió la palabra ale-
Tirar el cuerito, no tirar el cueri- mana que se había desdibujado en
to. El miedo a tirarme al agua, junto el tiempo, con el término “bazar”.
a la dificultad para tirar la comida, Mi abuela me dijo que pedían agua.
daban al verbo “tirar” su lugar pri- Cuando se la trajeron, ella se ahoga-
vilegiado. ba. Yo también pedía agua. Ya por
Asocié esto con una escena en la entonces siempre andaba con sed. Y
que me recuerdo con el guardapol- por mucho tiempo si salía con al-
vo de jardín procurando succionar guien le suplicaría que me tome de
una naranja que por estar seca tiraba las manos y no me soltara.
a la basura. La misma mostraría mi Nunca supe si había o no muer-
relación con la demanda del Otro. to, jamás pregunté. Supongo que la
Mi madre reprendiéndome por tirar figura de la mujer que vuelve de la
una naranja cuando apenas había muerte quedó enlazada desde enton-
dinero suficiente para comprarla. Ya ces en mis fantasmas, como le suce-
no tiraría la comida. A la declara- diera a Poe luego de la muerte de su
ción de pobreza le siguieron platos amada Virginia.
repletos de comida de los cuales no
se podría tirar nada, tendría que de-
jarlos limpios. Luego, por su puesto, 5. Vivir enojado
el empacho. Y la sed.
Otro recuerdo infantil. En la pró- Una intervención del analista
xima visita al circo le pediría a mi logró desarticular el pesimismo, una
abuela, descendiente alemana y que herencia paterna. Luego de que in-
quería ver a un circo alemán que tentara justificar mi posición negati-
había llegado al pueblo, que nos va ante la vida con una disquisición
sentáramos en la última fila. Re- acerca de mis infortunios, señaló:
cuerdo el miedo que tenía. Me en- “el pesimista siempre tiene razón”.
contraba con un pensamiento deci- Efectivamente con una posición pe-
didamente obsesivo con todas las simista lograba que todo saliera
de la ley. Temía que llamaran a al- mal. La interpretación dio por tierra
guien para algún acto, como en la esa identificación y abrió otra pers-
anterior experiencia, y que yo no pectiva. Funcionó como una inter-
pudiera evitar levantar el brazo. pretación inolvidable, una de las

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➣ MORIR AHOGADO

pocas que recuerdo, y me parece En el caso de Harry Houdini, el


que si llegara a aflorar algo de ese apego al Otro materno, su necesidad
pesimismo ayudaría a ahuyentarlo. de escapismo, de escapar de todo, de
Vivir enojado era un rasgo más de las cajas fuertes, de ataduras, de es-
identificación a mi padre, pero tam- posas (no es necesario leer el equí-
bién era le versión porteña de vivir voco), de prisión, incluso de la
ojeado. Procurando desprenderme muerte, también de los chalecos de
del discurso basado en el pensa- fuerza que eran en ese tiempo un si-
miento mágico, no lograba escapar a nónimo de la locura. Se trataba de
los efectos de la deriva significante. alguien capaz de desaparecer cuando
Menos aún del goce en juego. Mi las cosas se ponían difíciles. Una de
abuela, cuyos ojos celestes adoraba, mis escenas preferidas era cuando,
solía decirme que se los arrancaría actuando en un bodegón, le arroja-
para dármelos. Como prueba de tal ban tomates. Él se cubría con una
acto de amor se sacaba la dentadura. manta y sencillamente desaparecía.
Estar descompuesto era el resulta- En el análisis ya había encontra-
do de una identificación más in- do en el ahogo el más grande de los
quietante, me ataba a ese abuelo que temores, el más eficaz de los sínto-
retornaba en los sueños frecuente- mas, el nombre del goce. Seguían
mente, una vez muerto y en estado emergiendo recuerdos vinculados a
de descomposición. Manteniendo la temática: un ahogo con una boli-
con vida al hombre muerto, en los lla que mi hermano me había dado
sueños, y prestándole mi cuerpo, envuelta en un papel de caramelos
me sentía morir. Valdemar, interpre- “Medio hora”, ahogos comiendo fi-
tado por Narciso Ibáñez Menta, tras deos. La insistencia para que mi
salir del estado hipnótico. abuelo me llevara a ver nuevamente
un lugar de Entre Ríos conocido
como la cruz del ahogado, que me
6. El gran Houdini había impactado hondamente.
Se revelaba el punto donde lo
Una película sería capaz de des- oral mostraba la consecuencia pro-
pertar mi fascinación. La vería una y blemática de toparse con lo real. Y
otra vez, sin darme cuenta de aque- encima Hollywood había decidido
llo que me empujaba a hacerlo. El que el Gran Houdini muriera aho-
análisis permitiría captar sus coor- gado ante la mirada del Otro, luego
denadas, tanto significantes como de que un certero y doloroso golpe
fantasmáticas. Se trata de la vida del en el estómago le desencadenara
más grande escapista, “Houdini” una apendicitis. Como aquella de la
(1953), con Tony Curtis y Janeth que operaron a mi madre cuando
Leight (quien sería asesinada en la me encontraba aún en su vientre. En
escena más famosa de la historia del la novela familiar estaba escrito que
cine dirigida por Alfred Hitchcock. pensaron que ante semejante dolor
Cuando en “Psicosis” la cortina se de estómago se podría haber perdi-
suelta nos deja ver un fantasma típi- do el embarazo.
co que a la vez sirve de cortina al De la otra orilla de la represión
objeto a). llegaba el recuerdo que era la matriz

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➣ LUIS SALAMONE
del fantasma: yo miraba cómo mis luego de deambular por Medicina y
➣ EL PASE

padres corrían desesperados para Química. Fueron varias y duraban


ver si el chico que estaba tirado al poco. O no me interesaban o, si
costado de una pileta en “La había química, la cuestión no pasa-
Salada”, con una malla igual a la ba al plano sexual. Lo que podría-
mía, era yo. En esa mirada desespe- mos llamar química inorgánica.
rada del Otro, en ese morir ahogado Cuando la vi a Claudia por pri-
ante la mirada del Otro, el fantasma mera vez dije “No es para mí”. Ella
encontraba su lugar. se movía en un plano que yo dibuja-
La Salada aportaría lo suyo a la ba como de imposibilidad. Sin em-
sed que se despertaba en esa tarde bargo en el primer acercamiento se
donde una mujer se ahogaba con un disipó ese pensamiento. Podría en-
vaso de agua. sayar muchos argumentos, de di-
El ahogarse en un vaso de agua era versa índole, en los diferentes regis-
el sintagma que resumiría todas las tros, quizás porque se juega en
imposibilidades de mi vida, la inca- todos los registros. Me refiero a que
pacidad para resolver cosas meno- algo anuda. Pero, en principio eran
res que me deparaban las mayores necesarios, además, los fantasmas.
complicaciones. Solo podía respon- Sin embargo, si es que su nombre
der con una parálisis, donde el goce asomó alguna vez en el análisis fue
escópico era la única opción. Que- ante un posible problema de salud
darme mirando sin actuar tenía su grave, ante el cual el analista echó
precio, el goce escópico conllevaba por tierra una identificación que re-
la agresividad que encontraba cierta sultaba paralizante. Respondía con
saciedad, y era pagada con los dolo- angustia frente a su angustia. El ana-
res de cabeza. lista observó: “Eso es muy bueno
para alimentar su angustia”. Esa ver-
dad, circular como la víbora mor-
7. Una mujer diendo su cola, me permitió disipar
la angustia y actuar con decisión en
Con las mujeres había pasado de momentos problemáticos. No solo
la inhibición al descontrol. Ser con- en los avatares de la vida, desde en-
siderado porteño en Entre Ríos me tonces la angustia jamás traspasó el
hacía ver como alguien apetecible a umbral de mi consultorio.
las chicas que estaban lejos de que- La cosa con mi partenaire funcio-
rer quedarse a vivir el resto de su naba. La llamo partenaire, más allá
vida en un pueblito que para ellas de la moda que ha tenido este tér-
no se parecía a Macondo, sino más mino en nuestro medio por la in-
bien al Pueblo Blanco de Serrat. fluencia de nuestros colegas france-
En Buenos Aires, ahora con más ses; porque este término es el que se
confianza, había empezado recorrer utiliza para llamar a la mujer que
la noche porteña y el alcohol permi- engalana las artes de un mago.
tía disolver la inhibición, pero la sed Se aceptaban y compartían las di-
tornaba el recurso en algo peligroso. ferencias. Ella siempre respetó mi
Después vinieron las chicas que co- fantasma, pero sin alimentarlo. A di-
nocí en la Facultad de Psicología, ferencia de la joven poeta a la que no

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➣ MORIR AHOGADO

le interesaba la tumba de Poe, a ella gas quejas, amores y odios, o lo que


le pareció razonable en Cuba perder fuera, lo que estaba presente allí,
el tiempo buscando el pozo en la siempre, era el silencio. Cada vez se
casa de Hemingway donde se ahogó le fue dando más lugar a ese vacío,
su jardinero. (Había escuchado que cada vez se iba horadando más ese
un buen día el jardinero había desa- Otro consistente, hasta que dejó de
parecido y al tiempo lo encontraron serlo.
ahogado en el pozo de agua. Desa- El vacío producido abría una di-
parecido y ahogado. Según decían mensión nueva del amor. Lograba
Hemingway había observado que él captar en la experiencia lo que im-
había notado que el agua estaba más plica que los hijos sean una metáfo-
dulce el último tiempo). ra del amor de los padres.
Pero esto no implicaba tener la A la vez, dándole lugar a ese
situación resuelta de otra forma más vacío surgió la más importante de
que neuróticamente. El deseo y el las transformaciones provocadas
goce, en apariencia volcados en la por el análisis en la vida sexual de
misma persona, permanecían a dis- un hombre: hacer que el deseo y el goce
tancia. Como lo planteó en la prime- divorciado (que suele ser una de las
ra clase del propedéutico del ICBA razones más importante de divor-
sobre clínica de las neurosis Ernesto cio) encuentren la posibilidad de convi-
Sinatra, “hay huidas que se produ- vir. El recurso de la fantasía dejó de
cen estando sin estar”. Efectiva- ser necesario en el acto sexual.
mente cuando se apagaba la luz se Estaba simplemente ante el cuerpo
encendía el fantasma, y entraban a del partenaire, no hacía falta el fan-
escena las actrices invitadas, actrices tasma de otra mujer para que trans-
secundarias, o como en las películas forme el goce en placer. Nada me
de acción las doble de riesgo. Hace impedía enfrentarme al cuerpo de
poco bromeábamos en el taller del esa mujer. Lo que había de enigmá-
curso que coordinamos con Gloria tico y problemático en el goce feme-
Aksman: “¿con quiénes creen que nino pasó a resultarme interesante.
está su pareja cuando ellos cierran Escribí mucho sobre el tema. Siem-
los ojos?”. Antes esto no era un chis- pre escribimos sobre aquello que
te para mí, no había salida. Era una nos interpela.
necesidad para salir de la impoten- A la vez notaba que había un
cia, una infidelidad de segundo goce recuperado, como si el fantas-
orden. Una forma de evitar la no re- ma cobrara un peaje a cambio de
lación sexual. dejar pasar el goce para que se
Por menos que ella presionara, transforme en placer sexual, como si
para un neurótico no hay amor sin se perdiera mucho al filtrarlo.
demanda, soportar esto y enfrentar- Si el amor, el deseo y el goce lo-
se al Otro sexo implicaba hacerlo a gran convivir, es porque una mujer
un vacío que era necesario poblar. El es capaz de anudar algo. Que en
análisis desmanteló esa demanda una mujer pueda articularse el goce
del Otro, en su doble sentido. Cada y el deseo era mi nueva forma de
vez que me refería a cualquiera que entender a la mujer como síntoma
ocupaba el lugar del Otro con amar- de un hombre.

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➣ LUIS SALAMONE
8. Sin deudas nos cambios que resultaban aun
➣ EL PASE

más fundamentales y que eran la


La construcción del fantasma fue consecuencia lógica del mismo. Sin
dando lugar al atravesamiento. Las embargo su última intervención
asociaciones me llevaron al punto logró, una vez más, sorprenderme.
donde ese fantasma capaz de tras- Me preguntó si le debía algo. Al
tornarme la vida, donde ese desco- menos que tuviera registro no tenía
nocido que se agitaba tras los sínto- una deuda material, le pagaba
mas, se transformó en algo sencilla- desde hacía un tiempo regularmen-
mente ridículo. El fantasma de uno te, luego de cada sesión. Hacía
puede ser ridículo para los otros, sin tiempo que había dejado de tener
embargo a uno se le va la vida en problemas económicos, la pobreza
ello. Ese punto donde pasó a resul- era cosa del pasado. Sin embargo
tar ridículo para mí, denotó su atra- me hizo notar algo importante que
vesamiento. había cambiado en mi relación con
Era un momento donde sabía el Otro y que no había tenido en
acerca de ese fantasma que ya no cuenta en mi fundamentación de
me servía. La demanda del Otro de- por qué consideraba a mi análisis
jaba de trastornarme. En todo caso concluido. Al principio la deuda
quedaba claramente situada como con el Otro impedía la realización
un problema del Otro, hasta me re- misma del análisis, y de tantas
sultaba divertida, esto porque ya no cosas…, de ahí había logrado
merecía el título de demanda. El su- poder quedar en deuda con el Otro,
peryó no encontraba el combustible finalmente había dejado de existir
con el cual iniciar su viaje en direc- mi deuda con el Otro. Esto me daba
ción al goce. Esto hacía del fantasma libertad en la toma de decisiones,
algo inservible. así como también el compromiso
El atravesamiento del fantasma necesario para asumir sus conse-
avanzaba en forma proporcional a cuencias. Ya nada me ataba al Otro.
la caída del sujeto supuesto saber. El No eran necesarias esas maniobras
aflojamiento transferencial me a la Houdini para poder desatarme.
había hecho prescindir de la presen- No había razón alguna para esca-
cia del analista. El Otro se disipaba par, ni para ahogarme.
progresivamente. ¿Era el viejo truco Durante el análisis había logrado
de la desaparición del Otro? Se tra- conseguir en vida una felicidad sin
taba de una desaparición real, que esperanzas, según una fórmula que
dejaba un hueco que ya no podía es- acuñé en determinado momento y
camotear. que presenté en unas jornadas
Luego de plantearle al analista anuales de la EOL, en la cual recuer-
que consideraba que había llegado do que trabajamos la temática con
a un punto conclusivo del análisis, Oscar Zack.
siguieron algunas sesiones en las Lo que me quedaba hacia mi ex
cuales plantee las razones: lo que analista era un agradecimiento,
para mí había sido la construcción pero sin sentirme en deuda. Esto
y el atravesamiento del fantasma cambiaba los términos, al menos
fundamental; pero también algu- como era entendida por mí la cues-

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➣ MORIR AHOGADO

tión hasta el momento. Como si 9. Final y después…


ante el agradecimiento uno no ne-
cesitara que el otro le contestara Siempre me propuse llevar mi
“de nada”. Como si uno mismo di- análisis hasta el final, siempre en el
jera gracias y de nada. Un agrade- horizonte, desde la creación de la
cimiento que tiene de genuino el Escuela, estuvo el pase. Lo conside-
estar lejos de la necesidad de com- ré en una jornada del Movimiento
pensar una falta por haber queda- hacia la Escuela en la cual intervine,
do en deuda. Mi respuesta frente a planteándolo como una responsabi-
su interrogante fue precisamente: lidad por parte de los analistas. Hoy
“Nada”. Una nada, para llegar a la lo pienso, sin idealismos, simple-
cual, realizamos la inversión que mente como una elección. Sin em-
implica un análisis. Una nada que bargo el deseo había madurado, de-
despeja el horizonte del deseo. Hay jaba de encontrarme con los tropie-
en ese agradecimiento hacia el ana- zos que la neurosis provoca. Térmi-
lista una cuota cínica, y si no pre- nos como escapar, tirar, ahogarse
gúntenle cómo le comuniqué la no- habían sido desprendidos, dejando
ticia de mi nominación. de gobernarme.
Fue ese saldo cínico el rasgo más El mirar encontraba su lugar en
característico que tuvo como conse- la vieja afición por el cine y en la
cuencia mi análisis, de aquellos que nueva por la fotografía. El escuchar
muchas veces se escucha en otros me llevaba de la música al consulto-
testimonios. Esto hizo que ya nunca rio con la misma alegría. La sed pa-
más me enredara con los problemas recía encontrar su lugar en mi rela-
del Otro, facilitó notablemente el ción con los libros, los discos y las
manejo de la estrategia en mi clíni- películas. Se había desplazado en
ca, pero a la vez me dejó cierto de- una sed de conocimientos.
sinterés en lo que respecta a la vida El sentimiento de trabajosidad se
social de los lugares en los cuales había borrado por completo. Antes
más circulaba: la Escuela y la Uni- atendía cuatro personas en un día y
versidad. Sinceramente me parecía me encontraba exhausto. Era el pen-
que todo era un circo. samiento lo que tornada cada activi-
Estaba nuevamente en cierta dad en algo pesadamente trabajoso.
marginalidad, como antes pero di- Ahora, podía escuchar analizantes
ferente. Ahora era el resultado de todo el día, y al final de la jornada
no sostener una identificación con estaba tan fresco como al principio.
el otro. Necesité cierto tiempo para Esto no era por la experiencia, ni
darme cuenta de que, con las cosas por la costumbre. Simplemente algo
planteadas de esa manera, perma- que me animaba y que supongo
necía como espectador. El pase se tiene que ver con lo que llamamos
dibujaba en el horizonte como una deseo del analista.
posibilidad de resolver esto. Como Cuando comencé a escribir cosas
no se trataba de levantar la mano, vinculadas al psicoanálisis padecía
escribí la carta, de mi puño y letra, la misma parálisis que para resolver
para ingresar al procedimiento. las cosas de importancia. Me ayudó
a salir de la misma mi amigo Clau-

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➣ LUIS SALAMONE
dio Godoy, al darme la posibilidad eso de que uno se vuelve analista de
➣ EL PASE

de escribir en colaboración con él. su propia experiencia, y entonces


Después de esta etapa producir un puede hablar de eso como si se tra-
texto era un pequeño infierno. Me tara de un caso clínico. De algo que
encontraba ahora en la escritura con se ha desprendido, como la piel de
una fluidez que antes no existía, con una serpiente. Solo que no se trata
un goce que apenas vislumbraba en de la piel, se trata del hueso.
la época en que escribía literatura. Me resultó llamativo lo que ge-
Las cosas que amaba, que me inte- neró la nominación; después de
rrogaban, que eran capaces de sor- cientos de mails y llamados recibi-
prenderme, que me resultaran difí- dos caí en la cuenta del clima que se
ciles, iban a parar a un escrito. había generado tras la reinstalación
El análisis para mí fue un proce- del pase. Inmediatamente supe que
so de maduración, no hubo rayos ni no iba a lograr estar a la altura de las
centellas, fue poner a punto un expectativas. Esa necesidad de estar
deseo capaz de habitar pese a los a la altura tenía que ver con el lugar
obstáculos propios y ajenos. Sabía, de ideal en que ubicaba a mis maes-
al igual que Papini, que tenía un tros. Esto ha sido desmantelado.
único enemigo y que llevaba mi Queridos amigos: les agradezco las
mismo nombre. Ya había dejado de felicitaciones, pueden guardarse las
ser necesario el tenerlo. ¿Permane- expectativas donde les plazcan.
cerá dormido? ¿Habrá encrucijadas
capaces de despertarlo?
Pasé varias situaciones críticas 10. Los pasadores
que pude enfrentar con tranquilidad.
Sin embargo también era una deci- Quisiera terminar este primer
sión que lo obtenido en el análisis, testimonio dedicándole un párrafo
antes que en el dispositivo del pase, a dos de los responsables de que
fuera cotejado en la vida. Una vez le esta noche esté hablándoles: los pa-
escuché decir algo parecido a Mauri- sadores.
cio Tarrab. Me parecía interesante que Hace ya tiempo, quizás en otra
las hojas que el vértigo del análisis oportunidad me refiera a esto, me
había dejado revoloteando se asenta- considero un hombre de fortuna. Y
ran como parte de ese proceso. lo que hay de azaroso en el disposi-
Luego vino la época en que el tivo del pase estuvo de mi lado.
pase dejó de funcionar en la EOL; Ustedes saben que los pasadores se
cuando se reanudó la experiencia sortean y me tocaron en suerte un
escribí inmediatamente la carta. hombre y una mujer que me permi-
Cursar la experiencia me permi- tieron llevar adelante la cosa de una
tió volver a encontrarme con aque- manera simple. Pensarán que esto
llas inhibiciones, síntomas y angus- es así porque me fue bien y es, por
tias. Siempre me reconocí en lo que supuesto, también una variable a
planteaba, no creo que pueda pre- tener en cuenta.
sentar, aunque tengo tres años para Pero además desempeñaron un
cambiar de opinión, un testimonio papel que fue muy útil para el arma-
en tercera persona. Pero es verdad do de lo que hoy es mi testimonio.

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➣ MORIR AHOGADO

Primero fueron las entrevistas todo cálculo conciente, la entrevista


con él. Hay que tener presente que con la pasadora culminó con el
mi análisis había concluido hacía mimo término que había concluido
muchos años y que había decidido el análisis frente al interrogante por
no preparar por escrito mi testimo- la deuda: “Nada”.
nio, sino reconstruirlo en el momen- Esa nada que en un principio
to mismo de la experiencia del pase. debía ser cubierta, evitada. Esca-
Esto como un contrapunto a mis cla- moteada por arte de magia.
ses en la facultad de otra época que Nada era lo que tenía que quedar
eran armadas, dictadas, corregidas en el plato mientras el estómago se
y ensayadas minuciosamente. Venía llenaba hasta el empacho. “Nada”,
la cosa desde mi época como mago, imperativo que antes me conducía a
en la cual me las pasaba ensayando ahogarme cada vez que me tiraba a
los trucos que jamás haría en públi- la pileta, porque era precisamente lo
co. Había decidido, con mi nuevo que no podía hacer.
estilo, tirarme a la pileta. Los temo- Hay ocasiones en que parece que
res se disiparon y me acostumbré a uno termina como empieza, sin em-
hacer las cosas sin red. bargo todo es radicalmente distinto.
El pasador se interesó por la lógi- Recordé el primer escrito de la
ca del tratamiento, me preguntaba orientación lacaniana que había
detenidamente por cada movimien- leído en mi vida. Un texto de 1983
to que se había producido en el aná- de una de las Jornadas preparato-
lisis. Si me salteaba algo me hacía rias al Tercer Encuentro Inter-
volver atrás. Después de tres entre- nacional del Campo Freudiano,
vistas la lógica del tratamiento esta- donde Jacques-Alain Miller plante-
ba reconstruida. aba que, con respecto al fantasma,
La pasadora, en cambio, hizo se trata de ir a ver que hay detrás,
hincapié, como corresponde por solo que detrás no hay nada. Una
una cuestión de género, en las cosas nada que asume diversos rostros y
del amor. Del amor en todas sus for- que el psicoanálisis nos invita a co-
mas. Del de la transferencia, pero nocer.
fundamentalmente aquel que per- Nada, precisamente aquello que
mitía una relación inédita con una uno encuentra tras el fantasma
mujer de hace tiempo. luego de darse una vuelta por el
Quizá a él le tocó bailar con la mismo. Esa nada que sirve de ruta
más fea: el testimonio se fue cons- para que circule el deseo. No se
truyendo a lo largo de las entrevis- trata de la nada absoluta, es el pro-
tas. Eso permitió que fuera a verla a ducto de un resto. También me vino
ella con algo un poco más armado. a la mente esas palabras que repetía
Sin embargo a ella le interesaban en mi adolescencia frente al espejo,
otras cosas. practicando esos trucos que jamás
En la última entrevista, hacia el llevaría a cabo y que ahora realizo
final, ella me preguntó: “¿Algo en los cumpleaños de mis hijas:
más?”, y llamativamente y fuera de “Nada por aquí, nada por allá”.

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➣ El Pase

Escritura de un borde

Bernard Seynhaeve*

L a historia de este sujeto comien-


za bastante antes de su naci-
miento.
cuerdo indeleble e idealizado del
amado y del sacerdote.
Gastón se propone, entonces, se-
Budapest, 1923. ducir a María. Con tacto, hace valer
María, 5 años, es dejada por sus una carta que le habría enviado su
padres en el tren de la Cruz Roja con hermano Norbert justo antes de
destino a Bélgica. La dan a una pa- morir. “Querido Gastón, aquí todo
reja de mujeres solteras. Una de está muy mal. No sé si saldré vivo.
ellas, Augusta, tiene una hermana, Si muero, ocúpate de María”.
Celina, que está casada y es madre Gastón y María se casaron y tu-
de 4 hijos, de los cuales Norbert y vieron diez hijos. El primero fue lla-
Gastón son los mayores. Celina mo- mado Norbert en recuerdo del her-
rirá en el parto de su quinto hijo. mano y el amado muerto; el tercero,
Augusta se casa, entonces, con su Bernard, emprenderá un análisis
cuñado y María integra la muy cató- treinta y cinco años más tarde.
lica nueva familia. Tiene 12 años. Con el nacimiento de Bernard su
María es adolescente. Nace un padre contrae tuberculosis. Le estará
idilio entre ella y Norbert. Pero prohibido acercarse a su hijo hasta
Norbert duda: ¿puede amar a María que este tenga un año. “Recién pude
o debe consagrarse a Dios y hacerse abrazarte a la edad de un año”, repe-
sacerdote? Este dilema corneliano tirá el padre de tanto en tanto hasta
se resolverá de manera dramática. su muerte. Bernard será su preferido.
Norbert es llamado a las armas y
muerto en el campo de batalla. Así La neurosis infantil
abandona a María y a su hermano
Gaston a su dolorosa pena. Dejará Los primeros recuerdos de este
tanto para uno como para otro el re- sujeto ponen en escena el objeto mi-

* AE 2008-2011 Testimonio presentado en el Congreso de la AMP, Buenos Aires, 21 de abril


de 2008.

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➣ ESCRITURA DE UN BORDE

rada y la denegación de la castración. posible confesarse non stop2, veinti-


Evoca una escena a menudo repetida cuatro horas sobre veinticuatro. ¡A
durante su infancia: el aprendizaje que no aciertan! Se trataba de los
del aseo por parte de sus hermanas. Padres bernabitas que sostenían ale-
Recuerda a su padre sentado en una gremente la confesión a algunos
silla con las rodillas separadas soste- cientos de metros de la casa familiar.
niendo a una de sus hermanitas Pero, más allá de la confesión,
sobre un diario extendido a sus pies. ¿cómo enjugar al máximo la culpa
Las piernas de la pequeña niña están que habitaba esa pequeña alma?
separadas y dejan ver su sexo abier- Proyectó hacerse sacerdote. Nada
to. Él observa la escena hasta el tan mejor para satisfacer a mamá y a
esperado momento de la aparición papá que se sintieron orgullosos y
del zurullo, suspendido por un ins- tomaron muy en serio ese proyecto;
tante, como un falo, completando el demasiado en serio. Ser el falo de la
órgano femenino. La mirada. Allí es- madre, el pequeño sacerdote de
taba, de entrada, ese objeto que el su- mamá. Se preparó seriamente. Pro-
jeto iba a privilegiar para intentar gramó sus sesiones de confesión a
apartar el falo del panorama. un ritmo de… una vez por semana.
Esta experiencia de goce precoz Cuando tiene 8 años, su madre le
constituirá la base de dos síntomas confecciona la perfecta panoplia del
muy sólidos: una tenaz enuresis y pequeño cura de parroquia. La sota-
un rasgo perverso, una curiosidad na había sido realizada a partir de
sexual que solo tendrá equivalente un vestido negro de la abuela en-
en el inmenso sentimiento de culpa- contrado en el desván. Jugaba a ce-
bilidad engendrado por el goce. lebrar misa. Era su juego preferido
A la edad de la razón y de la pri- que duró hasta el principio de la
mera comunión, encontrará la oca- adolescencia.
sión de desplegar y alimentar un
síntoma obsesivo. El pecado de la
carne condena al alma a una muerte
eterna. Sin embargo, cuando se es
La adolescencia
católico, hay un remedio para lavar- Tiene entonces un período de
se la falta: la confesión, a condición, profunda depresión. Está mal, muy
por supuesto, de evitar morir entre mal, piensa que se vuelve loco, que
el momento en el que se ha cometi- se muere. Sus resultados escolares
do la falta y el de la confesión. Caso se tornan catastróficos. Fracasa tres
contrario, ¡couic!1 años seguidos. Aprender equivalía
Podía, entonces, pecar a gusto a a realizar el deseo de su madre. El
condición de confesarse al instante camino al saber está interceptado.
siguiente. Había descubierto una Su madre considera, entonces, ins-
congregación religiosa donde le era cribirlo en un pequeño seminario

1 Onomatopeya imitando un pequeño grito, un grito estrangulado. Por extensión significa la


acción de torcer el cogote. Se utiliza en el lenguaje familiar para expresar estirar la pata,
morir.
2 En inglés en el original.

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➣ BERNRD SEYNHAEVE
para niños deficientes. Allí, él des- Todos sus síntomas desaparece-
➣ EL PASE

pierta, se yergue y profiere, muy de- rán progresivamente cuando en-


cidido: “No quiero ser sacerdote”. cuentre a la mujer con la que hará su
Será esta la primera decisión que to- vida. Tres hijos nacerán de esa
mará en su vida y que modificará su unión.
destino. Es también la que lo condu- A los treinta y tres años, le propo-
cirá un día al analista. Esta decisión nen la dirección de una institución
tendrá los efectos más inesperados. para niños llamados atrasados men-
Sus resultados escolares se vuelven tales. Es allí que se encontrará, de
brillantes, y se ubica entre los mejo- frente, con el psicoanálisis en la per-
res de la clase. sona del responsable terapéutico.
Entre tanto, ha abandonado sus Se comprometerá, entonces, en la
juegos sexuales infantiles que han cura analítica. Ya era tiempo. Tiene
dado lugar a un fantasma que se treinta y cinco años. Esa cura se de-
permite para dormirse. Se trata de sarrollará de manera ininterrumpi-
un pequeño argumento perverso en da hasta su final. Primero, durante
el cual él se identifica al objeto mira- nueve años, con un analista miem-
da. El guión tiene dos tiempos. bro de la ECF que el analizante de-
Tiempo uno: un hombre viola a una jará porque éste se va del país. Los
mujer, el sujeto observa la escena siguientes siete años con un analista
hasta que percibe su propio goce y que se irá de la Escuela y que el ana-
su deseo de ocupar el lugar del vio- lizante dejará porque se le ha vuelto
lador. Pasa entonces al tiempo dos: imposible asociar libremente con él.
se identifica al galán que socorre a la Finalmente, continuará y terminará
mujer desamparada. En ninguno de su recorrido analítico con otro ana-
estos cuadros goza de la mujer. Él lista miembro de la ECF.
goza mirando.
Pero no hay goce sin una parte Tres interpretaciones,
de culpa para expiar. Se inventa en- tres bofetadas
tonces un nuevo síntoma. A la
noche, para ahuyentar los malos Para este analizante, la precipita-
pensamientos y poder dormirse, ción del síntoma fue brutal. Lo intro-
debe recitar un PATER y un AVE de dujo, de entrada, a la siguiente pre-
corrido, enteros y sin equivocarse ni gunta: “¿Por qué, siendo un hombre
dudar; si eso ocurriera debe reco- que se inscribe claramente del lado
menzar. hombre, que le gustan las mujeres,
Cuando abandone esta práctica, que le interesan, porqué entonces,
aparecerá otro síntoma que, esta desde que es pequeño se lamenta
vez, pondrá en juego su cuerpo. Al por no haber sido una niña?”.
salir del colegio, mientras vuelve a Se formulará esta pregunta a par-
su casa, corre por el cordón de la tir de la escena que sigue: Después
vereda. Es necesario regular su ve- de dos años de cura, a la salida del
locidad de tal manera que le sea consultorio de su analista, este lo
posible saltar de un borde al otro mira directamente a los ojos y, en ese
sin apoyar el pie en la unión que estilo que le es propio, ostentando su
los separa. sonrisita tan conocida le pregunta:

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➣ ESCRITURA DE UN BORDE

“¿Qué es esa pequeña cicatriz en te conocerá un descenso a los infier-


su mejilla?”. nos. Una fobia a dormir va a insta-
“Oh, insignificante, un pequeño larse de forma duradera. Comen-
quiste cutáneo que me hice sacar”. zará a temer que esa accidental cri-
“¡Usted debería hablarme de sis de enuresis se repita y, cuando a
eso!”, responde el analista de mane- pesar de todo, logre conciliar el
ra muy serena. sueño, será para despertarse fre-
Es a partir de esa mirada del ana- cuentemente sobresaltado por los
lista, clavándole los ojos, que co- horrores de una pesadilla de castra-
menzará a desplegarse el recorrido ción. Esto durará varios años.
pulsional del objeto mirada, recorri- Es también a partir de allí que re-
do que se cerrará veintitrés años aparecerá el pequeño síntoma que el
más tarde del mismo modo. sujeto había inventado en la adoles-
En esa época recibió la interpre- cencia, sometiéndose a la obligación
tación como una bofetada. Ella lo de caminar por el cordón de la vere-
estremeció sensiblemente y lo su- da y de pasar de un borde al otro sin
mergió en la angustia. A la noche si- apoyar el pie sobre la junta. Ese sín-
guiente tuvo una pesadilla: toma reaparecerá, ciertamente, bajo
“Deambula por el corredor del una forma atenuada, solamente en
Refuge de la Sainte Familla, el hospital los pensamientos y justo cuando
en el que su madre trajo al mundo a piensa en su analista, especialmente
todos sus hijos. Ese corredor, en en el recorrido pedestre que lo con-
forma de L, está embaldosado en duce su consultorio para la sesión.
damero alternando baldosas negras Este pequeño trastorno que el anali-
y blancas. Él se desplaza prestando zante llamará de ahora en más “mi
mucha atención a no pisar las jun- pequeña piedra en el zapato”, lo
tas. De pronto siente la imperiosa acompañará hasta el final de la cura.
necesidad de orinar. Los baños se Harán falta varios años para que
encuentran en el ángulo de la L. las pesadillas cesen y encuentre una
Tienen dos puertas, una sobre cada buena calidad de sueño. Esto ocurri-
lado. Hay que elegir una. Entra en el rá en ocasión de una interpretación
baño y se pone a orinar en el inodo- de su segundo analista. Al explicar-
ro sin poder detenerse. Este desbor- le que hubiera querido ser una niña,
da y el analizante se despierta ori- aquel le asesta lo que él recibe, tam-
nándose en la cama.” bién, como una bofetada: “Métaselo
Se da cuenta entonces de que va bien en la cabeza. Usted no será
a tener que informar a su analista de jamás una niña”. Algunas semanas
otra intervención quirúrgica que le más tarde se da cuenta de que sus
había ocultado. Había sufrido una pesadillas han desaparecido.
intervención quirúrgica en el sexo, Con el devenir de la cura reco-
justo antes de empezar la cura. bra un recuerdo de la adolescencia.
Aquella interpretación del ana- Le gustaba hacer reír al público re-
lista tendrá muchas consecuencias. citando, al vesre 3, la fábula del
A partir de ese instante, el analizan- cuervo y el zorro: “El vocuer y el

3 Jerga. Lenguaje convencional que consiste en la inversión de las sílabas de algunas palabras.

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➣ BERNRD SEYNHAEVE
rozo”, “el ñorse vocuer, breso un porte de la puerta del consultorio.
➣ EL PASE

bolar dosapo, aníte en su copi un Solo él podía hacer eso con un gesto
soque….”. ¿De dónde le venía ese seco y decidido, producir el ruido
interés por el vesre? Se da cuenta, insoportable del picaporte que re-
entonces, del valor de S1 de su china, que chirria, que desgarra el
nombre. Norbert, el nombre del sa- silencio. Se sobresaltaba todas las
cerdote-amado de su madre, esta- veces y era recorrido por un escalo-
ba ya tomado por el primer varón frío de espanto. ¡Couic! ¡Buen Dios!
nacido en la familia, su hermano; ¿Cuándo iba a dejar de martirizar al
al segundo solo le quedaba su pobre picaporte y decidirse a poner-
revés: efectivamente Norbert, al le una gota de aceite?
vesre, se dice Bernor. Sin duda que no era del picapor-
El analizante sabía que este des- te de lo que se trataba, sino de él
cubrimiento era determinante, sin mismo. Temía a su analista. Tenía
embargo solo sería aceptado como miedo a los golpes. Al cabo de una
tal al final de la cura con su tercer cierta cantidad de ¡couic!, sacó fuer-
analista. zas de flaqueza y se decidió a decir-
Cuando deja a su segundo ana- le: “Le tengo miedo, tengo miedo de
lista se da cuenta de que siempre ha que me pegue”. El analista no le res-
reprimido el deseo de instalar su pondió. Apenas esbozó un “hum”,
consultorio privado. Está en análisis como era habitual. Sin dudar, volvió
desde hace dieciséis años y pide in- a decirlo una y otra vez: “Tengo
gresar a la Escuela por el procedi- miedo de que me pegue”. Silencio.
miento del pase a la entrada. El Como buen analizante disciplina-
Cartel del pase se mostrará alenta- do, respetó entonces la regla analítica
dor y propondrá su nombre a la e intentó deslumbrar a su analista
Escuela, pero es precisamente el con el material de sus fantasmas ya
momento en que ésta cierra sus repetidos millones de veces. “Hum”.
puertas. En un acting-out dirigido si- Sin embargo, el analista echó
multáneamente a su segundo ana- mano a un recuerdo de la infancia
lista y a la Escuela que lo había de- cuya importancia el analizante no
jado en el umbral de la puerta, se percibiría de inmediato. A los
instala como analista en la ciudad nueve años, su hermano recibe un
de aquel a quien va a dejar. proyector de cine. Su padre quisie-
El analizante se dirige entonces a ra hacer una demostración pero no
su tercer analista. Queda muy im- tienen una película. Al día siguien-
presionado por su persona: un hom- te trae un pequeño film de demos-
bre grande y fuerte. De entrada le tración médica y pide a su hijo
previene: las interpretaciones que Bernard que se abstenga de mirar:
han tenido efecto en él, las ha recibi- “Se ven cabezas de muertos, podrí-
do como una bofetada. Sobreen- as tener pesadillas”.
tendido: “¡Por favor, no pegue de- Continuó entonces repitiendo sus
masiado fuerte!”. fantasmas de adolescente pensando
En la sala de espera, rápidamen- que todavía no había agotado el sus-
te aguza el oído a la espera del ruido tancioso meollo. Sin embargo un día
característico que producía el pica- el analista corta la sesión y en el mo-

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➣ ESCRITURA DE UN BORDE

mento de despedirse, sentado en su El analista conocía su angustia.


silla, lo detiene todavía un instante, Un día lo hizo ir. Se encontraba solo
lo mira fijo a los ojos y le dice: “Usted en la sala de espera. Las luces esta-
ama demasiado a sus fantasmas”. ban apagadas. Era feriado. ¿Se había
El analizante no comprende esta equivocado? En absoluto. Aunque
interpretación. A lo sumo se siente parezca imposible, él lo esperaba. El
descubierto gozando de contar su analizante comprendió que si se
fantasma. Pero poco después se da sentía mal podía contar con su ana-
cuenta que goza del sentido, del lista. A la mañana se despertó depri-
parloteo. El analista había tocado la mido, se decía que solo le quedaban
raíz de un goce por él mismo igno- una veintena de años de vida y la
rado. Esta interpretación lo sumer- piedra en el zapato seguía estando
ge en una verdadera angustia, una allí. No tan molesta, pero estaba.
angustia loca que perdurará dos Dos años de travesía del desierto
años. Comienza una travesía del antes de caer en la cuenta, de repen-
desierto. Hace la experiencia de la te, que se trataba del atravesamien-
vanidad del sentido. Se le había to del fantasma.
vuelto imposible elaborar una ca- Un día, cuando el analizante
dena significante. Toda articulación asistía al curso de su analista, surgió
significante es productora de senti- del inconsciente una evidencia: la
do y de goce. Una vez que uno se interpretación. La pequeña piedra
da cuenta, no vale la pena decir en el zapato, el recorrido obligado
nada más. Silencio. por el borde de las veredas era un
El analizante iba maquinalmente acontecimiento de cuerpo. Más aún,
a sus sesiones. Desplazaba su cuer- una escritura. El analizante escribía
po, iba al encuentro de otro cuerpo. con su cuerpo como con una lapice-
Su cuerpo tomaba el TGV de las 15 ra. Escribía un borde. Escribía un
horas, luego el subterráneo, llamaba texto, escribía algo que no cesa de
a la puerta, sala de espera, angustia, no poder escribirse. Escribía, con
rechinar del picaporte. Silencio. ese acontecimiento de cuerpo, la
Ruidos de la boca, bostezos, so- fórmula de lo imposible, lo imposi-
plido de la respiración, suspiros, ble de la relación sexual.
todos estos ligeros sonidos emitidos El analizante corrió a decírselo a
por el analista y de ordinario apenas su analista. Este se lo agradeció.
perceptibles se volvieron ensordece- Solo entonces pudo advenir el
dores. Solo quedaba la pura presen- nuevo sentido de la interpretación:
cia de dos cuerpos. La presencia de- “Usted ama demasiado a sus fantas-
purada del objeto a. Dos cuerpos se mas”. Evidentemente esta frase no
encuentran, se estrechan la mano, podía ser entendida en primer
uno se acuesta, no se dicen nada, grado. Ella se refería a los golpes de
después se separan hasta la semana su analista tan temidos, y sin embar-
siguiente. La angustia era tan fuerte go deseados. “¡Por favor, no pegue
en la ocasión que el analizante se tan fuerte!”. La interpretación pro-
sorprende un día escapándose de la yectaba al sujeto más allá del fantas-
sala de espera. Profunda soledad. ma, “Violan a una mujer”. Entonces,
Soledad radical. no era el lugar del violador lo que el

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➣ BERNRD SEYNHAEVE
sujeto ansiaba. Ese lugar conciente- legio pero los accesos están cerra-
➣ EL PASE

mente ansiado no hacía sino velar dos. Finalmente logro entrar en el


otro lugar. El de la mujer violada edificio. Recorro los corredores y
que el sujeto quería ocupar –gozar llego a la nave central de la capilla.
como una mujer– y que el retorno de Avanzo aún y levanto el velo del
lo reprimido, el temor a los golpes, fondo del coro, detrás del altar.
no cesaba de indicar. Pero entonces, Percibo allí a dos sacerdotes. No los
de quién deseaba el analizante los reconozco pero me parece que se
golpes sino del padre del cual él era trata de mi tío Norbert y del analis-
el preferido y quien no había cesado ta. Ante mi angustia, uno de ellos se
de repetir que le había hecho falta saca la cruz, su objeto más precioso
esperar a que él tuviera un año para y me lo ofrece. Mido el alcance de su
abrazarlo. gesto, él se priva de un bien precio-
Este descubrimiento tuvo un efec- so. Llora. Yo deslizo el objeto en mi
to fulgurante. La angustia cedió de bolsillo, tranquilizado luego de un
golpe. El analizante quiso entonces instante, lo saco y se lo devuelvo di-
trasmitir su descubrimiento al cartel ciendo: ‘Solo es un semblante’”.
del pase. “Todavía es demasiado El segundo sueño marca el final
pronto”, respondió su analista. de la cura y comprende dos cua-
En efecto era demasiado pronto. dros.
Era necesario hacer un paso suple- El cuadro uno es un sueño den-
mentario hacia S(A /). tro de un sueño. El analizante está
Le volvió entonces el recuerdo dormido en el diván de su analista.
de la carta que su padre había hecho Sale de un largo y profundo sueño.
valer para seducir a su madre. Esa Al abrir los ojos, percibe a su analis-
carta que jamás nadie había visto, ni ta sonriendo, sentado esta vez al pie
su madre, y en la cual Norbert, el del diván. El analista lo mira directo
hermano de su padre, el amado de a los ojos. Sin duda el analizante le
su madre, había escrito antes de hablaba durante el sueño pero sin
morir: “Aquí todo está muy mal. No saber lo que le decía. A continuación
sé si saldré vivo. Si muero, ocúpate el analizante dice a su analista: “Ya
de María”. Era pues esa carta lo que está, he terminado”.
el analizante no cesaba de no poder El cuadro dos transcurre en la
escribir con su cuerpo, con su ser de sala de espera donde el analizante
goce. En ese repetido fracaso, inten- espera su turno. Hay barullo en el
taba realizar la imposible relación corredor. No es lo habitual. Ocurre
sexual de sus padres. algo importante. El analizante no
Era tiempo de concluir definiti- entiende. Quiere comprender y va a
vamente el recorrido pulsional. El informarse. Se entera de que es un
analizante tuvo luego dos sueños día de duelo. El analista ha perdido
consecutivos. un allegado. Se va a proceder a la
En el primer sueño depone las autopsia del cuerpo lo que explica el
armas. movimiento. Había una mesa de au-
“Debo pasar una prueba, una es- topsia e instrumentos. La bóveda
pecie de concurso. Estoy angustia- craneana está abierta. Alguien retira
do. Es necesario que entre en el co- del cráneo una masa gelatinosa y la

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➣ ESCRITURA DE UN BORDE

deposita sin miramientos sobre una Finalmente podía dejar a su ana-


silla. El analizante se acerca y perci- lista. Lo saludó, le agradeció y se
be un bloque de pâté4 de sesos. Los dejó acompañar a la salida. “Buena
empleados de pompas fúnebres re- suerte”, le dijo este en el momento
tiran el cuerpo. de cerrar la puerta.
¿Qué era ese pâté de sesos? No le El analizante se precipitó enton-
fue necesario mucho tiempo a este ces al procedimiento del pase.
analizante para reconocer allí el
PATER al cual bastaba con sacarle la
“erre” para que solo quede un pâté,
TRADUCCIÓN: MARÍA PASCUAL

un bloque de gelatina sin ningún in-


terés. Durante su testimonio del
pase, encontrará en ese sueño las co- Este texto constituye el testimonio
del pase de este sujeto que ha sido no-
ordenadas de su fantasma funda-
minado Analista de la Escuela en abril
mental. Ese sueño efectuaba una de 2008. La cura es aquí presentada
travesía suplementaria del fantas- como el trayecto pulsional de un objeto
ma. El sujeto se reduce a su cuerpo, que el sujeto ha privilegiado durante su
el padre a una masa gelatinosa. vida: el objeto mirada.

4 N. del T.: Se mantuvo el francés para conservar el juego homofónico que utiliza el autor.

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➣ El Pase

Elucidaciones
Hacer existir el psicoanálisis

Aníbal Leserre

I. Introducción II. Sobre la transferencia


El recorrido presentado tiene De la transferencia, nadie duda-
como referencias principales los ría en afirmar que se trata de un
Escritos de J. Lacan “Posición del concepto fundamental, del resorte,
inconsciente” y “Del Trieb de del motor de la cura analítica, y que
Freud y del deseo del psicoanalis- sobre ella descansan los efectos tera-
ta”, y ambos se articulan con los péuticos, pero también su más allá.
desarrollos del seminario Los cuatro A su vez, podemos afirmar que hay
conceptos fundamentales. En dichos un consenso generalizado en los
textos encontramos ubicado el practicantes del psicoanálisis, no
nudo entre transferencia y deseo solo los de la orientación lacaniana,
del analista. Nudo de experiencia sobre su dinámica de posibilidad
que se define en cada análisis. pero también de obturación –claro
Recorrido que nos sitúa en un mo- está que en este consenso se difiere
mento particular de la enseñanza tanto en su conceptualización como
de Lacan, y que nos permite soste- en su puesta en acto. En un sentido,
ner que la relación entre ambos podemos afirmar: “Dime cómo
conceptos se juega en cada análisis. piensas la transferencia y te diré
Referencia ineludible en la puesta cómo practicas”. Freud precisó su
en marcha del dispositivo analítico, dinámica y es un hecho que Lacan
da al practicante el marco para sos- introdujo variaciones; sin embargo,
tener una función que sitúa, en tal como subraya J.-A. Miller, este
cada caso, el camino de reinventar cambio de y en la conceptualización
el psicoanálisis. de la transferencia es, al mismo
tiempo, estrictamente freudiano1.

1 MILLER, J.-A., “La transferencia de Freud a Lacan”, en Recorrido de Lacan, Ed. Hacia el tercer en-
cuentro del campo freudiano, Bs. As., 1984.

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➣ HACER EXISTIR EL PSICOANÁLISIS

III. Sobre el deseo del Claro está que su instalación no ase-


analista. Concepto y función gura de por sí el desarrollo de la
cura, se tendrán que procesar las
Con respecto al deseo del analista inercias de la repetición, los efectos
no vale lo dicho sobre la transferen- de verdad, el goce del inconsciente,
cia en cuanto a su amplitud de acep- etc. Lo que sostenemos en estas lí-
tación. Sin embargo, podemos mati- neas es que es condición de posibili-
zar la afirmación precedente soste- dad, ya que sin la producción de em-
niendo que en toda práctica analítica palme no sería posible el desenlace
se pone en juego la cuestión del que llamamos fin de análisis, con-
deseo, claro está que las diferencias clusión de la relación de transferen-
estriban en orientarse o no con la cia. Conclusión que no lleva al ana-
función. Nuestra afirmación no su- lizante a un punto cero, sino a lo sin-
pone la idea de la pureza del opera- gular de un desenlace alcanzado,
dor, sino simplemente la de que la donde el resto, el cómo vivir la pul-
práctica misma no es ajena al practi- sión, y su ubicación pueden dar
cante. Y sostenemos que su lazo a la cuenta de la conclusión arribada.
misma –vía el deseo del analista–
permite tomar una posición de prin-
cipio, no solo en la manera de poner V. En los Escritos
en marcha el dispositivo, la experien-
cia, sino a la vez, en su sentido lógi- La primera de las referencias to-
co, es decir, como aquello que funda mada para fundamentar nuestros
y fundamenta la acción. comentarios se encuentra en “Posi-
ción del inconsciente” y dice así:
“La espera del advenimiento de ese
IV. Nudo de experiencia ser en su relación con lo que desig-
namos como el deseo del analista en
Los textos citados en la introduc- lo que tiene de inadvertido, por lo
ción contienen claros pasajes con menos hasta la fecha, por ser propia
respecto a lo que aquí situamos posición, tal es el resorte verdadero
como nudo de experiencia. Lo que y último de lo que constituye la
agregamos es que el mismo se defi- transferencia”.2
ne en cada caso; cuestión solidaria, a La segunda referencia se encuen-
nuestro entender, con la afirmación tra en un escrito breve, de extrema
de Lacan de que a cada uno le toca condensación, pero central para
reinventar el psicoanálisis. No se ubicar la particularidad del momen-
trata de creación sino de anudar un to de la enseñanza de Lacan al que
deseo de existencia del psicoanálisis él mismo identificó como la exco-
a una demanda transferencial. munión. Se trata del texto “Del trieb
En síntesis, podemos sostener de Freud y del deseo del psicoana-
que reinventar es el nudo mismo. lista” y dice así: “Pues, lo hemos

2 LACAN, J.: “Posición del inconsciente”, Escritos 2,, Siglo Veintiuno editores, Bs. As., 1975, pág. 823.
3 LACAN, J.: “Del Trieb de Freud y el deseo del psicoanalista” en Escritos 2,, Siglo Veintiuno edito-
res, Bs. As., 1975, pág. 833.

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➣ ANÍBAL LESERRE
dicho sin entrar en el resorte de la ales (presencia) y lo sitúa como un
➣ EL PASE

transferencia, es el deseo del analis- Otro a quien demanda que le de


ta el que en último término opera en aquello que le falta. Claro está que
el psicoanálisis”.3 el deseo del analista como X es jus-
Se observa a simple lectura que tamente no presentar, ni dar sentido
en ambas citas Lacan coloca el tér- a estos rasgos (ni ideal ni personal)
mino último, primero, para referirse e implica, si así podemos expresar-
a que la transferencia es constituida nos, la docilidad a la demanda de
como efecto del deseo del analista, y dejarse instituir como Otro. Así, el
segundo, para ubicar lo que opera sujeto supuesto saber es la estructu-
en una conceptualización que va ra de apertura, de entrada, de enla-
más allá de la constitución de la ce que, en un sentido –repetimos–,
transferencia, es decir, para situar permitirá el trayecto hacia un de-
toda operación ligada al psicoanáli- senlace ubicado como final de análi-
sis. El segundo término común a sis. Trayecto de la verdad al saber,
ambas citas es el de resorte. Enten- pero de una verdad variable, que no
demos su significación en varios es más que un semblante respecto
sentidos; por un lado, como muelle, de lo real4 y que, por lo tanto, impli-
fuerza elástica, dándonos la idea de ca considerar la operación del psico-
plasticidad, pero también como un análisis desde la perspectiva de que
medio para lograr un fin. Ambos lo verdadero se inscribe en el in-
términos refieren a la relación entre consciente transferencial, en el sen-
transferencia y deseo del analista, y tido de que la transferencia es la
en ambas citas encontramos y resal- puesta en acto de la realidad del in-
tamos la idea de nudo que sostene- consciente (tal como es definida en
mos. Idea de nudo que es posible el Seminario 11); por lo tanto, las
verificar en las coordenadas desa- condiciones del nudo con el deseo
rrolladas por Lacan en cada uno de del analista implican la constitución
los escritos citados. Comentarlas en de una situación artificial donde se
profundidad excede la intención de repiten las condiciones mismas de
estas notas, solamente señalamos la constitución de la historia para el
que Lacan ubica el concepto de in- sujeto. Por tanto, sin el ánimo de
consciente como aquello que se vali- concluir –ya que las cuestiones aquí
da en la experiencia misma de la planteadas serán retomadas en el
transferencia como nudo (el analista próximo apartado– subrayemos que
forma parte del concepto). Y a su el nudo entre transferencia y deseo
vez, en los desarrollos encontramos del analista se encuentra planteado
el deseo como aquello que articula. como una relación constituyente en
Nudo del sujeto al Otro que implica “Posición del inconsciente”, mien-
una operación homóloga a la de la tras que el “Del trieb…”, si bien
constitución subjetiva. Proceso don- mantiene la relación constituyente,
de la demanda del analizante toma ubica al deseo del analista no solo
a un semejante (otro) a partir de sus como operador sino como aquello
rasgos imaginarios, simbólicos y re- que en último término opera en el

4 MILLER, J.-A., Curso 2006-2007. Inédito. Clase del 22 de noviembre del 2006.

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➣ HACER EXISTIR EL PSICOANÁLISIS

psicoanálisis, es decir, tanto en su implícito en su demanda. Pero lo que


práctica, como en el desarrollo de destacamos como sorpresa, es que
los conceptos y en lo institucional5. corresponde al analista, más precisa-
Es decir que afirma la relación cons- mente, al deseo del analista, el poner
tituyente, pero, además su más allá. en acto la realidad del inconsciente,
cuestión fundamental para pensar la
relación de nudo entre transferencia
VI. La transferencia es la y deseo del analista.
puesta en acto de la
realidad del inconsciente
VIII. Cuatro referencias al
El conocido aforismo de Lacan nudo
nos indica en su formulación explíci-
ta dos de los cuatro conceptos funda- Las referencias que, a nuestro en-
mentales (transferencia e inconscien- tender, fundamentan el nudo entre
te); pero en él también se encuentran transferencia y deseo del analista,
implícitos los restantes, ya que al en el seminario sobre Los cuatro con-
decir “es la puesta en acto” se está re- ceptos…6 son:
firiendo a la repetición y, al sostener • Capítulo 12: “La sexualidad en
que hay una realidad del inconscien- los desfiladeros del significante”,
te, no solo está la conexión con la se- páginas 163,166-167.
xualidad, sino también con la pul-
sión. Es un aforismo que sorprende • Capítulo 18: “Del sujeto que se le
y, nuestra hipótesis de lectura, es que supone saber”, páginas 239 y
esta definición sobre la transferencia 243.
se sostiene y se explica en tanto • Capítulo 19: “De la interpreta-
Lacan conceptualiza el deseo del ción a la transferencia”, páginas
analista como concepto y función. 261 y 263.
¿En qué sentido decimos que sor-
prende?, pues por un lado, al decir • Capítulo 20: “En tí más que tú”,
“realidad del inconsciente” incluye páginas 281, 282 y 284.
en la deteminación significante, la re-
alidad sexual, y además, con “reali- La primera de nuestras citas (re-
dad” se opone a pensar la transfe- mitimos al lector a la página 163 del
rencia como ilusión o como repeti- seminario) ubica al deseo del analis-
ción. En relación a “la puesta en ta bajo una complicación: la relación
acto“ tenemos la actualización cons- entre deseos (analista-analizante);
tante (satisfacción) de la inercia pul- más precisamente se ubica al deseo
sional. Y con acto se refiere a poner como empalme en el campo de la
en acción, es decir, en posición de demanda, es decir, por un lado, la
causa, al deseo sexual del analizante realidad del inconsciente a través de

5 Hemos desarrollado este punto con más amplitud en El deseo del analista, una cuestión de hori-
zonte. Cuadernos del Instituto Clínico de Bs. As.
6 LACAN, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, Bs. As.,
1986.

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➣ ANÍBAL LESERRE
la demanda que dirije el sujeto, y mecanismo exterior a la relación de
➣ EL PASE

por el otro, la respuesta en acto, po- transferencia que permite verificar la


sibilibilidad de anudar ese deseo relación entre experiencia y transmi-
implícito al deseo del analista. sión. Ahora bien, Lacan partirá de la
Operación de empalme en transfe- fenomenología de la transferencia
rencia; dice Lacan “es un poco más para ubicar el “hacha de doble filo”
complicado” en tanto la constitu- (página 243) con la que denomina al
ción del sujeto supuesto saber, implica deseo del analista. Desarrollo que no
que el analista no va a retroceder es ajeno –creemos– a la intención de
frente al deseo. Por un lado, no re- Lacan de despertar a los analistas de
troceder ante el resto metonímico la familiaridad a la transferencia,
que circula articulado a los signifi- ubicando el deseo como el punto
cantes de la demanda, resto de lo in- nodal del fenómeno y advirtiendo
sastifecho. Y por otro, no presentar que la constitución del sujeto supues-
un ideal, un valor, un rasgo de iden- to saber no es garantía, de por sí, ya
tificación. Allí es donde se articulan que el analizante no le concede el
(en la respuesta) deseo y psicoanáli- lugar de ser objeto de la transferencia
sis, que posibilitará conducir al suje- de entrada.
to a la construcción de saber como A lo expuesto agregamos la cues-
respuesta singular. Por lo tanto, de tión señalada por Lacan: “La inercia
esta primera referencia, subrayamos de lo que hay detrás de lo que se
la idea de empalme como el nudo formula primero” (pág. 243). Uno
que inicia y que posibilitará el de- puede pensar en la inercia de la pul-
senlace, y el deseo del analista como sión (y ésta seguramente está en
el operador de posibilidad para in- juego), pero se trata de la inercia de
cidir en lo real desde lo simbólico. las identificaciones, la inercia de
Pasemos ahora a la segunda de que el sujeto busca en el Otro lo que
nuestras referencias (pág. 239). La le falta. Hay una falta que nadie ni
misma ubica la cuestión de la forma- nada puede colmar; en este sentido,
ción del analista y, sobre ella, Lacan la desaparición de la demanda es
sostiene que el analista debe saber en homóloga al asumir la castración o
torno al movimiento de la cura “el lo que Lacan ubica como destitución
proceso por donde conduce a su pa- subjetiva.
ciente”, y que el punto axial que pro- A partir de los desarrollos seña-
duce este movimiento es el deseo del lados, podemos entender más clara-
analista. Este saber del analista, obte- mente lo que Lacan sitúa en “De la
nido por la vía de la experiencia (el interpretación a la transferencia”
análisis) y la transmisión. Se trata de (capítulo 19), cuando reanuda la
un saber operar convenientemente discusión sobre la transferencia di-
sobre y en el nudo del deseo del ana- ciendo que ésta solo puede pensarse
lista como siendo aquello que rela- a partir del sujeto a quien se le su-
ciona (en el sentido fuerte del térmi- pone saber; efecto de alienación en
no) la práctica, el desarrollo concep- el que se articula la relación del su-
tual y lo institucional. Creemos leer jeto con el Otro. Pero, en tanto es ar-
aquí lo que años más tarde culmina- ticulación de la división del sujeto al
rá en su propuesta del pase, como deseo del analista, a pesar del enga-

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➣ HACER EXISTIR EL PSICOANÁLISIS

ño del amor, la respuesta del analis- lista es aquello que la vuelve a lle-
ta (sostenida en hacer existir el psi- var a la pulsión” (pág. 281). Tra-
coanálisis) enmarca las posibilida- yecto que en esos momentos de su
des, aunque “…deberíamos fijarnos enseñanza es del orden de la trans-
en el esclavo cuando se trata de de- formación de la verdad generada
limitar lo concerniente al deseo del por la práctica y que responde a la
analista” (pág. 263). inquietud por la impostura.
Para terminar, ubiquemos nues- Deseo del analista que no es un
tros comentarios en la última clase deseo puro, entre otras razones,
del seminario. Allí, Lacan sitúa su porque se anuda a la transferencia
enseñanza, desde los inicios, bajo la con el objetivo de obtener la dife-
pregunta: ¿Qué orden de verdad genera rencia absoluta, aquella en la que el
nuestra praxis? Praxis sostenida en sujeto llega a enfrentarse con el
los conceptos fundamentales, pero saber sobre su determinación signi-
abierta. Y el movimiento que sostie- ficante primordial y con sus condi-
ne su exploración sobre la transfe- ciones de goce. Y en este punto te-
rencia, agreguemos: en su nudo con nemos la última referencia al deseo
el deseo del analista, tuvo que incluir del analista, con la cual Lacan da
la cuestión de la pulsión. Incluirla en sus palabras de cierre al seminario.
tanto la relación permanente de veri- “Solo allí puede surgir la significa-
ficación desde lo simbólico sobre lo ción de un amor sin límites, por
real. ¿Qué seguridad tenemos de que no estar fuera de los límites de la ley,
estamos en la impostura?, es la pregun- único lugar donde puede vivir.”
ta articulada por Lacan junto a la an- (pág. 284). Sin el ánimo de cerrar la
terior. Ambas se mantendrán cons- afirmación de Lacan, sólo diremos
tantes en su enseñanza. A nuestro que ese lugar, es el del saber hacer
entender, ambas preguntas se pre- con el síntoma, ya que la afirmación
sentan ante cada cura y es en estas lí- de Lacan se corresponde con la pre-
neas que articulamos el nudo entre gunta de cómo vivir la pulsión des-
transferencia y deseo del analista con pués del final del análisis. Si no hay
el axioma: a cada uno le toca rein- pulsión sin síntoma, no hay amor
ventar el psicoanálisis. que la anule, por lo tanto, queda el
Ahora bien, en su exploración cómo vivirla. La elección por vivir
sobre la transferencia, continúa con la pulsión arreglándose con su insis-
el cuestionamiento a la idea de li- tencia de satisfacer el goce. Un amor
quidación de la misma al final del sin el límite del goce.
análisis, y plantea que se puede
pensar la liquidación del sujeto su-
puesto al saber, ya que el analizante IX. Hacer existir el
queda él mismo, ya sin supuestos, psicoanálisis
con un problema frente al saber,
efecto de un trayecto: “…si la trans- Tal como sostiene J.-A. Miller en
ferencia es aquello que de la pulsión su curso actual7, la existencia del
aparta la demanda, el deseo del ana- psicoanálisis es un hecho, su prácti-

7 MILLER, J.-A.: La orientación lacaniana, curso del miércoles 19 de marzo del 2008. Inédito.

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➣ ANÍBAL LESERRE
ca ha cumplido un siglo, existe su de posibilidad en lo contemporá-
➣ EL PASE

historia, sus instituciones, los psi- neo, y así, a cada uno le toca, como
coanalistas y los analizantes y aque- sostuvo Lacan, reinventar el psicoa-
llos que anhelan entrar en análisis. nálisis; es en esta línea que afirma-
Es un hecho y su interpretación mos que en cada nudo de la trans-
varía, se transforma, con el trans- ferencia con el deseo del analista
curso del tiempo. Pensamos que, en está su condición de hecho y su
este tiempo, el deseo del analista, condición de posibilidad. Que en
como aquello que permite operar cada nudo se gesta la posibilidad
convenientemente, es un recurso de que la demanda inicial se trans-
para que lo preliminar del hecho se forme en su desaparición, que el su-
torne principio, el que funda y fun- jeto salga de la misma y no espere
damenta la acción lacaniana de nada del Otro. Se trata de la desa-
hacer existir el psicoanálisis. Des- parición del propio lugar de la de-
pués de todo, los efectos y las con- manda, efecto del desenlace del
secuencias de la práctica del psicoa- nudo entre transferencia y deseo
nálisis son las bases de su condición del analista.

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➣ El Pase

Modalidades del pase en


el siglo XXI*

Hilario Cid Vivas

E l cartel D6, formado por miem-


bros de la ELP, ha escuchado
cinco testimonios de pasantes, de los
elaboración progresiva de un tiempo
para comprender que se nos hacía
necesario.
cuales cuatro eran mujeres y solo En efecto, es el testimonio del pa-
uno hombre. sante el que causa –como dice Hebe
Entre ellos el cartel ha tenido la Tizio– el funcionamiento del cartel, y
suerte de encontrarse con un testi- éste testimonio tiene que pasar por
monio que nos dio la posibilidad del los pasadores, causándolos a ellos
nombramiento de un AE. Posibi- también con esos trozos de real que
lidad que el cartel no desperdició. deben transmitirse.
Quisiera transmitirles algunos de Respecto al testimonio mismo,
los puntos que a mí en particular quisiera destacar que se trata de un
más me han llamado la atención en testimonio que refleja dos años de
la experiencia inigualable que signi- análisis del analizante dedicados a
fica el nombramiento de un AE por poder hacer transmisible la convic-
parte de un cartel del pase. ción de haber llegado al límite de la
En primer lugar, voy a resaltar palabra y haber tocado carne, carne
cómo se produjo todo un trabajo de gozante, de haber tocado lo real en el
elaboración del cartel a partir del sentido de Lacan. Este esfuerzo del
convencimiento de los pasadores. analizante constata la emergencia de
Ellos estaban convencidos de que ha- un deseo nuevo, que incluye el deseo
bían oído el testimonio de un AE. de transmitir, concepto que empleó
Para nosotros no fue, utilizando un Serge Cottet en la Matinée de la Passe
término de Estela Solano, una con- en París organizada por la ECF. el
vicción tipo rayo, sino que requirió mes de marzo pasado. Porque como
muchas vueltas a las notas, en una Serge Cottet dijo, “el pase debe deve-

*Intervención en la plenaria de los carteles del Pase. Congreso de la AMP, Bs. As. 21 de abril 2008. Ex
AE 1997-2000.

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➣ HILARIO CID VIVAS


nir un instrumento de propaganda Tomando esta referencia, creo que
➣ EL PASE

para el psicoanálisis”, y la condición podemos deducir del testimonio de


de la propaganda es la transmisión. Céline Menghi el eje central del reco-
Podríamos discutir si buscar esa rrido de su análisis que no es otro
marca del deseo de transmitir, es en que ir de la belleza como identifica-
la actualidad obligado o no, para ción yoica a la fragmentación corpo-
nombrar un AE. Desde luego en ral y el reconocimiento en esos frag-
nuestro cartel se planteó como una mentos. Esta identificación del goce
cuestión crucial. al fragmento del cuerpo se hace a tra-
La particularidad de este testimo- vés fundamentalmente de los sue-
nio, y lo que lo hace un testimonio ños, que en este testimonio ocupan
difícil de entender en una primera un lugar preponderante y son muy
lectura, incluso en unas primeras lec- numerosos. Pero estos sueños son
turas, es su estilo fragmentado. utilizados como viñetas gráficas,
Jacques-Alain Miller al comentarlo como imágenes ilustrativas a modo
se refirió a los catorce parágrafos o de intento de imaginarización de lo
catorce fragmentos que lo confor- real.
man como a “catorce notas de un Si tiene todo su sentido el carácter
discurso musical”. de fragmentación de este testimonio
Creo que el estilo del testimonio, es precisamente por el isomorfismo
es una forma de responder a la pro- de lo que intenta transmitir y es que
blemática a la que responde. En mi toda identificación al cuerpo, como
opinión se trata de la siguiente: un indica J.-A. Miller en su curso del 9
testimonio de final de análisis debe de febrero hablando de las integra-
dar cuenta de haber llegado a lo que ciones, siempre es parcelar.
Lacan denominó identificación al El acto analítico en su radicali-
síntoma. Ahora bien, si el síntoma es dad, alcanza lo real, nuestro real que
un acontecimiento del cuerpo, ¿la no es otro que el goce, el cual no es
identificación al síntoma implicaría sin un cuerpo viviente. Ese alcance
una identificación al cuerpo gozan- es lo que hay que demostrar, saber
te? Y si esto fuese así ¿de qué forma ahí hacer, y saberlo transmitir en un
transmitirlo? testimonio de pase. Junto con la sen-
Jacques-Alain Miller habla en su sibilidad del cartel del pase para aco-
curso del 16 de marzo de este año de ger esa contingencia, es lo que hace
“la conexión del sujeto y el cuerpo, posible en la actualidad el nombra-
en tanto que el cuerpo es el lugar del miento de un AE. Que, hay que de-
goce”. cirlo, son nuestro orgullo.

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➣ El Pase

Ejercicio
El análisis: una réplica de la vida

Por Fabián A. Naparstek*

Se me ha pedido que cuente lo repetido tal como la recuerda. Lo


que fue el análisis para mí. Se me ha real no es el objeto de la representa-
pedido que lo cuente de una mane- ción sino el espacio donde un mun-
ra simple, y para un público amplio. do fantasmático tiene lugar”3. Sin
Cómo dar cuenta lo que fue mi pro- embargo, la locura es mas grande
pio análisis, lo que eso dejó como aún, ya que tiene la creencia de que
saldo, lo que eso implicó en una las modificaciones que sufre la ré-
vida. plica se hacen reales en la ciudad
Inmediatamente me vino a la verdadera. Si se llena de agua la ré-
memoria un prólogo de Ricardo plica, se inunda la ciudad; si se
Piglia. Allí el autor cuenta una pe- rompe parte de la reproducción, hay
queña historia: un hombre en una un derrumbe en la gran metrópoli y
casa del Bajo Flores esconde la répli- así sucesivamente. Finalmente, se-
ca de una ciudad en la que trabaja mejante locura conlleva una teoría
desde hace años1. Según Piglia “no de la réplica que Piglia enuncia de la
es un mapa, ni una maqueta, es una siguiente manera: “La lectura, decía
máquina sinóptica; toda la ciudad Ezra Pound, es un arte de la répli-
está ahí, concentrada en sí misma, ca”4. Efectivamente, para Piglia, la
reducida a su esencia”2. Este señor diminuta ciudad no representa otra
tiene la locura de creer que la ciu- cosa que lo que se ha perdido. La ré-
dad real depende de su réplica. plica finalmente reproduce en esca-
Dicha locura llega a tal punto que la reducida algo perdido. Hace visi-
“el hombre ha imaginado una ciu- ble lo invisible. De hecho, esta teoría
dad perdida en la memoria y la ha termina haciendo referencia al cuen-

* Ex AE 2002-2005.
1 PIGLIA, Ricardo: “El último lector”, Anagrama, Barcelona, 2005, pág. 11.
2 Op. cit.
3 Op. cit., pág. 12.
4 Op. cit.

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➣ FABIÁN NAPARSTEK
to de Borges que comienza con un repercutir en las relaciones con su
➣ EL PASE

texto perdido (“Tlon, Uqbar, Orbis partenaire, con su madre, y con


Tertius”). Una página no está y así quien sea, con un gran poder. Por
comienza todo. Para Borges los li- qué no pensar que un análisis em-
bros perdidos, las páginas arranca- pieza cuando uno se encuentra con
das, las cartas robadas, persisten. En una página en blanco o con un libro
cambio, pensar que todo está escrito perdido y al cual sale a buscar en el
nos anula. “Lo Borgeano (si eso laberinto borgeano de la vida. Si
existe) es la capacidad de leer todo efectivamente a partir de esto se
como ficción y de creer en su po- puede armar una teoría del análisis
der”5. En efecto, para Borges “se lee como una réplica, me pregunto qué
lo real perturbado y contaminado se puede entender de ella.
por la ficción”6. En definitiva ese El término “réplica” proviene de
mundo perdido termina siendo un plegar (año 1250) que significa “do-
universo creado por la lectura. Así blar por vía semioculta”. Recién en
como lo fue el libro desaparecido de 1440 aparece el término “implicar”
El nombre de la rosa que el ciego bi- del latín implicare (“envolver en
bliotecario esconde en los intersti- pliegues”) y finalmente “réplica” o
cios del laberinto y puede ser dedu- “replicar” aparece en 1570 con la
cido lógicamente sin que lo tenga- connotación de “desplegar, desarro-
mos en la mano, así es como esa his- llar”. Es interesante que en deriva-
toria se lee sobre lo perdido y se re- dos posteriores aparece el término
construye como una réplica. “suplicar”, que es “el que se dobla
En fin, me pregunté por qué no prosternándose”. Se ve que la con-
pensar el análisis como una réplica. notación de doblar algo se encuen-
Una réplica de la vida misma de tra en la raíz del término. Pero ade-
cada quien. Una lectura que cada más es interesante que al plegar (do-
quien hace en la habitación de su blar algo) se oculta una parte y la ré-
Bajo Flores. No como un mapa o plica despliega (desdobla) y deso-
una maqueta, sino como una máqui- culta algo. Es decir que surge como
na sinóptica. Donde toda la vida está contrario a plegar. Efectivamente en
ahí, pero reducida a su esencia. En Le Robert el término réplique supone
efecto, en el análisis se tiene la locu- la significación de una copia y se
ra de creer (algunos llaman a esto ejemplifica diciendo que es “una co-
transferencia) que lo que uno hace sa o persona que se parece al doble
con la réplica de su vida que se va de otra; sosías”7. Algo se desoculta
armando poco a poco en el labora- al repetirla. Sin embargo una réplica
torio del analista tiene efecto en la tiene también la connotación de lo
gran urbe. Que las modificaciones que hace objeción.
artificiales sobre lo que se repite en Algo se repite de la misma ma-
el lazo con un analista en ese nera casi como una copia idéntica,
mundo falsificado del diván puede y a la vez en esa repetición hay una

5 Op. cit., pág. 28.


6 Op. cit., pág. 29.
7 Le Robert Micro, Le Robert, París, 2006, pág. 1151.

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➣ EL ANÁLISIS: UNA RÉPLICA DE VIDA

objeción. Borges tenía la idea que La réplica de la vida que se puso en


“un libro que no encierra su contra- juego en el análisis como el lugar
libro es considerado incompleto”8. donde se repetían los lazos patológicos
J.-A. Miller toma esto último en re- que se habían presentado al comienzo
ferencia al psicoanálisis mismo. Un de esa experiencia, fueron objetados
psicoanálisis que no conlleva su por la misma repetición. El análisis que
libro negro, es considerado incom- implicó repetir y pasar por lo mismo
pleto. Pero Borges es más fuerte de lo que me aquejaba, terminó siendo
aún cuando piensa que aquello que a la vez lo que objetaba esa forma de
no admite la menor réplica no vida. La página en blanco sigue pre-
causa tampoco la menor convic- sente y llegado un punto del trabajo de
ción9. La convicción en el final del esa réplica construida en el análisis se
análisis ha sido justamente por pudo ubicar el aspecto de ficción y
haber pasado –y soportado– por la hasta de comicidad propia del efecto
construcción de la réplica de una del doble. Ahora no guardo esa réplica
vida sufriente y las modificaciones como un objeto precioso y por suerte
que eso produjo. no todo está escrito.

8 BORGES, Jorge Luis: “Tlon, Uqbar, Orbis Tertius”, en Obras Completas, Emecé, Bs. As., 1974, pág.
439.
9 Op. cit., pág. 435.

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➣ El Pase

La utilidad de un análisis

Elisa Alvarenga*

A costumbramos decir, con La-


can, que el goce es aquello que
no sirve para nada. Sin embargo, no
fue, por cierto, una divisoria de
aguas en mi vida, con beneficios te-
rapéuticos, efectos analíticos y efec-
podemos decir que el síntoma no tos de formación.
sirva para nada: nos es necesario, y Me encontraba desorientada en
podemos asimismo decir, que no la vida y, en particular, en mi prácti-
hay ser hablante sin síntoma. En ca, que había iniciado –pocos años
muchos casos, el síntoma es lo que atrás– luego de una especialización
permite al sujeto vivir, estar en el como psiquiatra. La oportunidad de
mundo, pero –paradójicamente– es hacer una tesis universitaria en
también lo que lo hace sufrir. Un Francia, dentro de la orientación la-
análisis, en la medida en que opera caniana, fue el momento oportuno
una pérdida de goce, es una expe- para demandar un análisis, que re-
riencia que libera al sujeto de la veló ser el verdadero motivo que
inercia, sufrimiento y desperdicio me llevó a cruzar el Atlántico. Fue
debido al síntoma neurótico, permi- preciso un tiempo para encontrar el
tiéndole inventar nuevos síntomas analista cuya respuesta viniera a en-
bajo la forma de realizaciones más lazar, de la buena manera, mi de-
efectivas y realidades más atrayen- manda. Los efectos de la entrada en
tes, como se expresa Lacan. análisis revelaron pronto su utili-
Decir, de una manera simple, en dad, testimoniando acerca de cómo
qué me fue útil mi análisis, es de se producen los efectos terapéuticos
hecho un ejercicio, porque usufruc- rápidos en el inicio de un tratamien-
tuar de las ganancias de un análisis to analítico. Si hasta entonces vivía
tiende a dejar un poco olvidado su en una dolorosa libertad, pude salir
largo trayecto. Pero haber pasado de la errancia por la vida y por el
por el dispositivo del pase me per- campo del saber al encontrar una re-
mite recuperar fragmentos de lo que ferencia y una orientación. La entra-

* Ex AE 2000-2003.

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➣ LA UTILIDAD DE UN ANÁLISIS

da en el discurso del inconsciente materno, idealizado, siempre en


–que llamamos sujeto supuesto torno a las letras. Al encontrar la
saber, y que trae en su seno el lazo madre un nuevo compañero, la niña
libidinal al analista– cesó mi bús- salió al mundo en protesta fálica, fi-
queda de amos y me puso al traba- jando la mirada en el par formado
jo, en una nueva relación con el por la madre y su nuevo compañe-
saber. Nueva porque el trabajo y el ro. Tenía que dar cuenta de todo
saber habían sido siempre imperati- sola y, al mismo tiempo, encontraba
vos en mi vida, y ahora yo descu- mi ser –para la mirada del Otro–
bría otra manera de trabajar y que- despojándome del tener. La entrada
rer saber. de este hombre, vivo, en la historia
La soledad en la que vivía fue en- con la madre, se reveló posterior-
tonces poblada por los lazos forma- mente como fundamental para vivi-
dos en torno a la Escuela de Lacan, ficar, en mi vida, el deseo.
que pasó a ser una dirección no El análisis me abrió el apetito, no
menos útil. Hubo un efecto de de- sólo para comer sino también para
sinhibición para el trabajo intelec- el saber y para el amor. La mirada,
tual y el apaciguamiento de la an- depositada en el Otro, fue siendo re-
gustia que me llevara a “errar” en cuperada poco a poco. Pude enton-
busca de una relación. Si antes bus- ces convivir con el Otro y su falta,
caba significantes amos para desti- querer tener un compañero y sopor-
tuirlos o mantenerlos a distancia, tar la angustia suscitada por el
idealizados, ahora me envolvía en el deseo del Otro. Por otro lado, tam-
seno de la formación de la Escuela. bién pude querer tener y, finalmen-
Salí de un estilo de trabajo solitario, te, desear un hijo y poblar mi vida
no obstante producir –en la misma íntima y cotidiana.
época– la referida tesis. La alegría Por último, podría pensar en los
adquirida en el trabajo con los otros efectos del final de análisis: del pa-
iría a desplegarse en muchas reali- saje por el dispositivo del pase y
zaciones colectivas. post-analíticos. Si hasta entonces
Si le doy énfasis a la relación con tendía a apropiarme del saber del
el saber es porque el síntoma que Otro, me fue posible tomar a mi
me llevó al análisis se manifestaba cargo la producción de saber, des-
bajo la forma de una anorexia que completado a partir de la experien-
–como Lacan enseñó– es una posi- cia. La apuesta del analista fue ahí
ción de rechazo, no solo del alimen- fundamental. Eso no se dio sin an-
to ofrecido por el Otro, sino de los gustia, provocada por la nomina-
significantes que vienen del Otro. ción como AE y por el encuentro
Este rechazo se manifestaba como con un agujero en el saber del Otro,
una posición de autosuficiencia y en torno del cual tuve que producir
privación, al mismo tiempo que trozos de saber. Si vivía en busca de
construía, paradójicamente, un Otro la fórmula que pudiera hacer existir
consistente, cuya mirada era funda- la relación sexual, encontré, en un
mental para mí. Privada desde tem- sueño de final de análisis, una fór-
prano de la presencia del padre, mula vacía y un Otro marcado por
había hecho una alianza con el Otro la castración.

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➣ ELISA ALVARENGA
Otro efecto del acto analítico –es luación de la vida amorosa, sino de
➣ EL PASE

decir, del pasaje de la posición ana- la dificultad de arreglárselas con la


lizante a la posición de analista– fue contingencia de encuentros y desen-
la posibilidad de ocupar ese lugar cuentros. El consentimiento a la cas-
sin idealizaciones, deshaciéndome tración me sacó de la exigencia su-
del imperativo superyoico de ser la peryoica de ser feliz para encontrar,
analista que pudiese tratar todo, o aquí y allá, satisfacción.
aún curar. No es de menor impor- Si entré al análisis sin fe y sin ley,
tancia transmitir la peste freudiana, descubrí, gracias al amor de transfe-
para que ella pueda contagiar y ser rencia, las leyes del inconsciente y
útil a tantos otros. los imperativos de la pulsión. El
El psicoanálisis fue esencial para deseo del analista humanizó un
situarme entre inhibiciones y desin- deseo que se encontraba a la deriva
hibiciones, haciendo buen uso de y me volvió posible una nueva
las angustias y de los síntomas in- forma de amor.
dispensables para la vida de cada
uno. Pude salir de la repetición en la
que no solamente había una deva-
Traducción: Cecilia Gasbarro
Revisada por la autora

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➣ El Pase

En qué me ha sido útil el análisis

Céline Menghi*

En la época en que todo se enca- psicoanálisis de estos tiempos, bien


mina hacia la consecución de un fin puede decirse de utilidad pública
económico, hablar de utilidad de la desde el momento en que entra, cada
experiencia analítica puede resultar vez más, en el tejido social. Se trata de
una contradicción dado el origen eli- ver de qué está hecha su utilidad y si
tista del psicoanálisis y su práctica en tiene una cifra. En el fondo, es lo que
la atmósfera placentera de los con- me ha sido preguntado.
sultorios, que ve al analista no solo Jacques-Alain Miller invita a dar
como quien se arroga el derecho a la cuenta de su utilidad, a cuantificar-
extraterritorialidad, sino también la para quien quiere números, y no-
como quien se exime de plantearse la sotros, analistas lacanianos, que
cuestión de su utilidad. practicamos fuera de los consulto-
Hoy, una feliz expresión de J.-A. rios privados, en las instituciones,
Miller inspirada en el arte contempo- en los consultorios, en los centros
ráneo, define al analista como una clínicos1, nos confrontamos con el
instalación móvil en la ciudad, y da pragmatismo de nuestra práctica y
inmediatamente la idea de cómo han con su eficacia, también en términos
cambiado las cosas con respecto a la de resultados visibles. Estamos en la
ortodoxia psicoanalítica. Otra feliz ex- época en que finalmente podemos
presión de un amigo romano habla de competir con el DSM gracias al BPS,
un psicoanálisis que baja del diván. El o sea, la constitución de una “base

* AE 2008-2011.
1 En Italia, a partir de la iniciativa de Antonio Di Ciaccia, se crearon en 2001 los Consultorios de
psicoanálisis aplicado, numerosos y ubicados en varias ciudades de Italia, con el objetivo de vol-
ver accesible el psicoanálisis a personas que no disponen de muchos recursos económicos. Allí
trabajan analistas con experiencia y psicoterapeutas de formación lacaniana o de otras forma-
ciones que se interesan en la clínica y en la teoría lacaniana. Los centros clínicos, CECLI, uno en
Roma y otro en Milán, ofrecen la posibilidad de 10/15 encuentros gratuitos a partir de los cua-
les puede ocurrir que el sujeto haga, después, una demanda de análisis. A esta oferta ha res-
pondido una demanda inesperada por parte de sujetos que descubren otro modo de escucha.

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➣ CÉLINE MENGHI
psicoanalítica del síntoma” suscep- la evitación de la pulsión y la proli-
➣ EL PASE

tible de cuantificación2. feración del imaginario que una


Es con Lacan, a partir de la expe- asociación libre, a rienda suelta,
riencia del psicoanálisis puro, aque- había favorecido.
lla que un analizante lleva hasta el 2. Un segundo efecto ha sido el
final para alcanzar el pasaje a ana- avance en el terreno de la subjetiva-
lista, que se puede pensar en la apli- ción del deseo y, por qué no, de la
cación del psicoanálisis a la terapéu- subjetividad, a través de la caída de
tica, su inclusión en lo social, o sea las identificaciones imaginarias y
en aquel campo en donde cifras, re- del hallazgo de un objeto privilegia-
sultados, utilidad y fines tienen que do de la pulsión, con el cual me en-
coincidir. Diferente de aquello a lo tretenía en el cuadro ideal que me
que se refiere el DSM, el psicoanáli- había construido, por ejemplo en el
sis puro ofrece, en cambio, el mode- amor, en la relación con el otro sexo,
lo de una cifra de lo útil que se basa en la creencia en un mundo que pu-
en el resto sintomático, una cifra pa- diera andar en la buena dirección.
radójica, ya que se calcula a partir 3. Sin embargo, hay un punto en
de lo que no funciona. el que lo útil ha adquirido pleno
No es, por cierto, la cifra de la cu- valor, o lo que se puede llamar su
ración, aunque de una experiencia cifra. De aquí un tercer efecto. Hacia
de análisis se obtienen beneficios te- el final del análisis, cuando el sínto-
rapéuticos; es más bien una cifra ma estaba ya reducido al hueso, me
que indica la posibilidad de hacer quedaba todavía roer el hueso duro
algo con el resto, con lo que del sín- de lo irreductible del síntoma, el fa-
toma permanece intratable y consti- moso resto sintomático. En mi caso,
tuye la particularidad de un ser hu- este irreductible se ha manifestado,
mano: su cifra, justamente. De aquí sorpresivamente, como objeto de la
deriva el interés de nuestra clínica, pulsión bajo la forma de la voz, se-
puesto en la singularidad, en la di- gunda cara, real, de aquel objeto ya
versidad de los seres humanos que encontrado antes en la forma de la
ve a cada uno metido en su propia mirada. El objeto voz ha venido a se-
invención para funcionar a partir de ñalar con el dedo una especie de: ¡no
lo que fracasa. hay esperanza! ¡No hay horizonte!
Es precisamente aquí, en este mo-
A la pregunta sobre en qué mi mento de extravío inesperado du-
análisis me ha sido útil, contestaré rante el cual saboreaba la amargura
en cinco puntos. de la inutilidad del psicoanálisis, o
1. Puedo ciertamente decir que por lo menos la escasez de sus efec-
un primer efecto ha sido la caída de tos, que este objeto, la moviola rebo-
la angustia como impedimento binándose hacia atrás, ha hecho de
principal a un rendimiento mínimo ganchillo con el que he podido histo-
en la vida, angustia que un primer rizar la experiencia misma de mi
análisis freudiano había dejado in- análisis. Así se ha evidenciado la
tacta, si no incluso fomentado, con función radical del objeto: la comple-

2 Presentación hecha por J.-A. Miller de PIPOL 4.

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➣ EN QUÉ ME HA SIDO ÚTIL EL ANÁLISIS

tud del Otro, el desesperado anclaje vida. No se sale en el sentido en que


en la creencia paterna como salvado- no hay una solución del síntoma.
ra y garante, y se ha evidenciado, Me ha resultado más fácil enfren-
también, el estrecho parentesco de tar una clínica cada vez más difícil,
este objeto con un superyó feroz, del donde la interpretación clásica, orto-
cual la angustia había sido, durante doxa, opera cada vez menos4 , mien-
mucho tiempo, el anuncio. tras cuenta y opera la presencia cor-
Es, en este punto del análisis, casi pórea del analista que hace funcio-
en su final, que el objeto voz ha sido nar su marca, que hace de su cifra el
extraído del Otro del cual parecía al- instrumento listo para ser usado en
midonar la tela. Lo que ha quedado el tejido deshilachado de lo simbóli-
es un Otro debilitado y un agujero. co, para contrastar, estorbar el cami-
Es justamente este agujero/resto, no del consumo del objeto.
arraigado, sacado del cuerpo, que Después de la experiencia del
me ha resultado útil, convirtiéndose pase, se me ha ocurrido pensar la
en el instrumento que me sirve. He función del analista como la de quien
descubierto sobre mi piel, a partir de lanza una red, una red elástica que
lo que no funciona, de lo que no es haga de puente entre una cierta sole-
interpretable, de lo que no tiene sen- dad a la que el final de la experiencia
tido, la utilidad de lo que se pone de analítica conduce, y los otros, aque-
través a la loca ilusión de la curación. llos que, si lo deciden, si lo quieren,
He descubierto, desde la sin esperan- van en busca de un analista.
za, desde el sin horizonte en que me 4. Puedo añadir, entonces, a los
encontraba, la levedad y el entusias- efectos ya citados, un cuarto efecto:
mo que el reconocimiento de la no el de una soledad nueva, la soledad
garantía del Otro me daba en térmi- de la no homologación en la época
nos de libertad. de la griffe* para todos. La red que
La vida es lo que es, está hecha evoca los agujeros y los nudos con
de contingencias, pero cambia la po- los cuales se sostiene la posibilidad
sición desde la cual la miro, desde la de agarrarse a ella y de caminar en-
cual la tomo, a veces por los cabe- cima de ella, aún acrobáticamente.
llos, a veces con ternura, a veces La red evoca cierta libertad del ha-
desde posiciones determinantes. Se llazgo y de la invención, siempre
me ha vuelto más fácil desplazarme, que un analista no haya sido atrapa-
instalarme, desinstalarme y reinsta- do en otro tipo de red, la que se
larme allí donde lo cómico nace de llama contratransferencia, cuyos
lo trágico y vuelve, incluso, diverti- agujeros esperan ser colmados de
do soportar el sinsentido del sexo, sentido mientras pierden su elastici-
de la muerte y del ser, a menos que dad y flexibilidad, apta para los
no se crea en Dios. No se sale, decía usos que la circunstancia requiera
Lacan al final de su enseñanza, po- en el encuentro, uno por uno, de un
niendo el acento en lo cómico de la analista con un sujeto.
3 Cfr. Miller J.-A., L’orientation lacanienne, 2006-07, pág. 164 (inédito). Lección del 2 mayo 2007.
4 Ibíd, pág. 166 (inédito).
* N. del T. En francés en el original, significa etiqueta, marca, especialmente aplicado a la vestimenta.
5 Kertèsz Imre: Il secolo infelice, Bompiani, Milano 2007, p. 23.

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➣ CÉLINE MENGHI
5. Un quinto efecto, que resume quede, porque, en tanto que fallido,
➣ EL PASE

de alguna manera los otros cuatro y es útil.


que se mide bien con la idea de uti- Quiero terminar con las palabras
lidad, de útil, es el que me parece de Imre Kertész, escritor húngaro
contribuye a la marca nueva y con- sobreviviente de Auschwitz: “En-
temporánea del psicoanálisis, o tonces el mejor poeta será aquel que
sea, estar comprometida personal- logre crear las rimas o las insensate-
mente en la política, así como ces más agradables, el mejor escritor
Lacan y su Escuela la conciben: una será aquel capaz de escribir el libro
política del partido del síntoma en menos legible o de contar los chistes
nombre de la cual un analista sos- más divertidos”.5
tiene el síntoma para que no sea
cancelado sino que hable, que diga,
que se transforme y que algo de eso
TRADUCCIÓN: C ARLOTTA PARATORE
REVISIÓN Y CORRECCIÓN: MARÍA PASCUAL

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➣ El Pase

¿Para qué psicoanálisis?


Antoni Vicens*

En mi caso para no hacer del cre- sis. No fue muy rápido, porque pri-
tinismo una esperanza. Y lo digo mero tuve que enterarme de qué era
constatando la proximidad para mí eso del psicoanálisis. Y, encontrado
de este síntoma. Un hermano mío un psicoanalista, obtuve una prime-
eligió el privilegio de dar voz al ra interpretación de mi síntoma,
ruido y la furia que la historia pro- cuando pensaba –era un pensa-
pone al hombre. Nunca llegué a su miento inconsciente, o sea actual–
determinación. Su proximidad fue que la debilidad era la condición
para mí un referente verdadero en exigida por el Otro, por la Otra, para
algunas coyunturas de mi vida. hacerme amar.
Pero a pesar de mis extravíos, man- Luego el trayecto fue largo, y me
tuve el deseo por el amor de una llevó hasta el punto que me hace es-
mujer. Eso sí, me fue muy difícil es- cribir en esta coyuntura: la identifi-
cribir una carta de amor. La primera cación del final de mi análisis con
me salió muy dura, casi ilegible, mi paso a la posición de psicoanalis-
como una secreción; nunca podía ta. No sé si hay que llamar a esto
haber surtido efecto; en ningún caso utilidad, para seguir el término que
podía hacer de mí un amado. Quizá la revista me propone, pues la elec-
la destinataria la conserve: es algo ción en este caso es forzada.
que prefiero imaginar con horror Sea como fuere, en todo este tra-
más que con compasión de mí yecto, el psicoanálisis me sirvió para
mismo. Aquella herida fue grave, hacerme a la alienación usual, la que
no por la respuesta de la bella, sino permite dejarse ser objeto en la circu-
por el efecto que surtió sobre mí lación corriente en el mundo social,
darme cuenta de mi ignorancia del pero sin doblegar la cerviz, ni espe-
Otro sexo. rar nada de ninguna revolución.
No paré hasta que hice de ese Con esto, todo lo demás. El psi-
efecto una demanda de psicoanáli- coanálisis me ha sido útil para do-

* AE 2008-2011.

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➣ ANTONI VICENS
mesticar la impotencia que provie- algo del fondo del lenguaje para no
➣ EL PASE

ne de querer a chorro y no tener tenerlo por débil todo el tiempo.


nunca tiempo para nada. Me ha Quizá todo eso se resuma con el
sido útil para tener un poco de surgimiento de un nuevo ideal. Un
tiempo para saber. Me ha sido útil personaje ideal para mí es aquel que
–pero eso ya no es utilidad– para sabe saber; o sea, que no habla a
encontrar una mujer y tener un destiempo ni odia la verdad que
hijo, que creo que no perderá tanto posee; o que, poseído él mismo por
tiempo como yo para saber que la la verdad, sabe callarla, o no decirla
vida proviene de una ausencia. Me escupiéndola. Es el discreto, el que
ha sido útil para leer y para escri- sabe estar solo sin sentirse abando-
bir, que eran montañas ante mí, en nado. Y saber estar solo es esencial
las que no veía caminos trazados. para el amor y para la muerte.
Me ha sido útil para el dinero tam- En general he aceptado una debi-
bién, del que no quería saber su lidad mental que quizá podamos
proximidad con el deseo. Me ha considerar natural, la que nos permi-
sido útil para hablar, cuando en te el pensar común, y en la que baña-
parte me gano la vida con eso, pro- mos. Lacan definió la debilidad men-
fesor que soy en la Universidad. tal como estar entre dos discursos.
“Para hablar”: quiero decir sin el Para mí se trata de resolver –y nunca
obstáculo del qué diré y qué dirán lo hago sino de manera local y preca-
de lo que diré. Me ha sido útil para ria– mi negocio entre la Universidad
no proponerme objetivos inalcan- y el psicoanálisis. No sé si debo con-
zables, que me dejen en la impo- siderar esta vacilación como algo a
tencia que justifica quejarme por lo soportar, dadas mis condiciones, o si
que no consigo. Me ha servido para podrán contribuir a dar algún grado
permitirme elegir un poco más de lucidez a lo que pienso. Quiero
entre las servidumbres que se me creer que ahí está activa, además de
ofrecen. Me ha servido para actuar mi indeterminación, una forma de
como psicoanalista, esto es, para tensión que hace las veces de orien-
leer lo que mis analizantes me tación en el campo del saber, cuando
dicen de su deseo, o de su deser- voy más allá de la idiotez pensante
ción, sin saberlo inmediatamente, y de mis supuestas estructuras cere-
para responder con palabras que brales, es decir, de lo que circula por
surgen de mi indeterminación mis- ahí como verdad que quiere hacerse
ma. Digamos que he aprendido creer.

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➣ Desorientados y/o enfermos

Los desclasados del S1

Diana Yassin

L a clínica del síntoma aborda la


lógica de los anudamientos sin-
tomáticos que no se valen del
na, sin un desencadenamiento apa-
rente, pero sí con evidencias de la
significación fálica forcluida. Allí
Nombre del Padre, “en sujetos cuyo donde la trama se deshace, la eman-
enganche con el Otro es suficiente cipación imaginaria no sujeta a la
para lograr identificaciones con mo- escansión simbólica, produce una
delos sociales que dependen del alteración en la juntura más íntima
funcionamiento edípico, pero que del sentimiento de vida. En casos en
no alcanza para justificar una neu- los que el desenganche y la errancia
rosis. Se constatan efectos clínicos hacen percibir que un sujeto está en
mínimos relativos a la psicosis, que el abandono del Otro, sin anclaje, es
dan cuenta de fallas en el anuda- preciso tratar de enganchar algo.
miento, una predominancia imagi- M. es un adolescente que recibo
naria, un anclaje simbólico leve, y a través de un dispositivo institu-
un ejercicio de la pulsión desconec- cional para jóvenes en conflicto con
tada de la captura de un discurso”1. la ley penal. Al tiempo que sus pa-
En la clínica continuista, la bás- dres se separan cuando tenía un
cula que va de los enfermos de la año y medio de edad, su madre se
mentalidad a los enfermos del gran ausenta desentendiéndose de su
Otro ubica como elemento diferen- crianza, y el lazo con su padre se
cial la existencia o no del punto de distiende debido a conflictos con su
basta, un anudamiento, un aparato nueva mujer. M. pasa a vivir con
que engancha. Cuando falta, apare- una tía paterna, luego en hoteles,
ce el fenómeno de la nebulosa, esto solo o con la madre de su hija. Des-
es, un blanco a nivel de las repre- taca su pasión por el tatuaje y el di-
sentaciones allí donde no hubo ins- bujo en términos de un don adqui-
cripción. Se trata de desenganches rido, y aspira a hacerse un nombre
del Otro y de la exhortación pater- que lo identifique en tanto tatua-

1 MILLER, J.-A. y otros, Los Inclasificables de la clínica psicoanalítica, Paidós, Bs. As., 1999, pág. 319.

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➣ DIANA YASSIN
dor. Sus intentos de insertarse en La forma en que se le presenta el
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

un trabajo de manera estable resul- Otro perseguidor se despliega en el re-


tan vanos. Se presenta en un estado lato de un encuentro intrusivo con un
de gran confusión, perturbación y hombre cuya vestimenta y apariencia
aceleración del pensamiento, osci- homosexual se le tornaron amenaza-
lando en una deriva que lo deja sin doras y capaces de privarlo de su ser;
anclaje real. Ubica el inicio de su aunque no al modo del delirio para-
inestabilidad a partir de una situa- noico. El miedo y la necesidad de es-
ción de abuso sexual por un tío, capar son mitigados por el encuentro
hace algunos años, a partir de lo con una joven que le habla de dios.
cual dirá que ha estado perdido, Procura acercarse a otros para vi-
atemorizado, en una nebulosa, sin sualizar una imagen de sí, y se ve
una figura que sostuviera la autori- aliviado al ceder en parte su aisla-
dad, y así empieza a caer. Más miento. Sin embargo, la dificultad
tarde deja de ver al padre. El abuso de sujeción a los semblantes y al del
y la violencia física ejercida hacia él S1 en particular, permanece. Decide
años después por su suegro, le des- en ese momento dejar un trabajo en
piertan impulsos e ideas violentas el que la confrontación con su em-
que le “taladran la cabeza”, y que pleador se le torna insoportable.
debe contener. Su pensamiento se De igual modo, comenzar a per-
ve reducido a un puro ruido per- cibir las aristas de su posición le
turbador. Entre la bronca y la nega- permite conectar por primera vez su
tividad, dirá, “la cabeza me mani- carácter “flojo” a un rasgo paterno.
pula, es una máquina, veo en el “Padre flojo, hijo flojo”, afirmará en
otro una mueca maligna”. La fluc- una ocasión en la que agregará que
tuación en su decir ampuloso y vo- esa flojera lo estupidiza y lo condu-
látil, torna indiscernible el asidero ce al enunciado repetitivo de los
real de proyectos fantaseados, en- mismos términos, a palabras de ne-
debles, confusos. Las transgresio- gación. Se interesa entonces en de-
nes a la ley y el consumo de droga sarrollar su vocabulario y ampliar
acentuaron la marginación respec- los márgenes de su expresión. Se ve
to del Otro, su posición de rechazo, impulsado a alejarse del entorno
y un marcado negativismo. Se co- marginal y transgresor que lo per-
nectan así el encierro, la fragilidad turba y enloquece, configurando la
en el lazo social y la dificultad en repetición de un circuito depresivo
ceñirse a ciertos hábitos en un suje- y persecutorio que lo agobia.
to sin referente, desvitalizado, au- Haber abordado el lazo de amor
sente. con su hija y la madre de la niña de
A pesar de su reticencia, sucesivos las que se ha alejado, dio lugar a ha-
y reiterados señalamientos que apun- blar de su soledad, de su depresión,
taron, por un lado, a conmover cierta y a un empuje desesperado por re-
certidumbre en torno a la persistencia gresar a Jujuy junto a ellas. Des-
del no, y por otro, a producir un efec- lizamiento en fuga que suspende al
to de escansión en la máquina del tiempo que se inscribe en una es-
pensamiento, hicieron posible un lazo cuela en la que a su vez, no puede
transferencial sostenido. aprehender nada.

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➣ LOS DESCLASADOS DEL S1


Reflejos de imágenes en la pared encuentro con dios dice haberlo ani-
de carácter alucinatorio confluyen en mado, pacificado, y mantenerlo
una lógica de lo percibido en la que se lejos, de algún modo, del automatis-
elide la visión. “Las alucinaciones de mo del pensamiento que lo perturba-
locura –sostiene– están allí sin que ba. Imbuido de una retórica mística,
nadie pueda verlas”. Efecto intrusivo configura un par de oposición signi-
que traduce en términos de la ira que ficante entre “el discurso religioso y
debe salir de su cuerpo, del mal sem- el discurso mundano de aquellos
brado en él, que desemboca en fanta- que no conocen a dios”. Báscula que
sías de ataque al otro. deriva en un efecto de nominación,
En un intento de reunir la frag- “ser cristiano que es lo contrario a ser
mentación del cuerpo, apela a una in- mundano”. Dice, “Dios cambió espi-
vención neológica de la lengua que ritual y mentalmente mis pensa-
nombra “los ligamentos cruciales, mientos de no engancharme con el
que mantienen al cuerpo firme, resis- entorno. La nebulosa era una menti-
tente, armado”. Refiere que “en eso ra de mi cabeza, de mis pensamien-
que se mantiene unido, la cura en uno tos. Estaba cegado a estar recto en mi
no se ve. Es necesario un corte, una vida, la cual se fue fortaleciendo por
costura, una cicatriz, que renueve el voluntad divina”.
tejido por nuevas células”. Rompe dibujos con imágenes de
Al cabo de un tiempo visita la payasos diabólicos, locos, satáni-
casa de sus abuelos maternos y se cos, y dice querer sustituirlos por
encuentra azarosamente con su otros con temáticas religiosas. Deja
madre. Recibe aliviado y sorprendi- el tatuaje como práctica y pasa de
do las disculpas de su madre por la escritura en el cuerpo a la escri-
estos años en los que no lo ha visto tura bíblica. El dibujo y la lectura
ni buscado, y agrega que por su bíblica dice tranquilizarlo. Si bien
parte, él se había “desentendido, de- el decaimiento inercial aún perma-
sorientado”. Afirma querer elegir y nece, la pregnancia religiosa lo
saber qué significan los pensamien- lleva a creer en sí mismo y confesar
tos que incorpora, el sentido de las culposamente las mentiras que
palabras que usa, para no quedar presa del pánico, me había dirigi-
desubicado. Cambiar y establecer do, por ejemplo sobre su edad, lo
un diálogo consecutivo con el otro, cual le permitió seguir siendo aten-
y entablar una cadena de comunica- dido por este dispositivo. Interven-
ción que no se va a cortar. go diciendo enfáticamente que aún
Es en este contexto que muestra así he tenido siempre confianza en
su iniciativa de reencontrarse luego el esfuerzo denodado de su parte
de algunos años con su padre a por encontrar un nombre que lo
quien ha vuelto a ver desde hace identifique, que haga de “ligamen-
unos meses, y con quien acude junto to crucial”. Y que el tatuaje, el di-
a su madrastra a algunas entrevistas. bujo, ser jujeño, lo escrito, ser cris-
M. se reinserta de inmediato en el tiano, han configurado la serie de
ámbito familiar y en una práctica de- los nombres que él ha transitado
cidida en la iglesia a la que asistía para que eso se fije. Su respuesta
años atrás junto a su madrastra. El fue de una cabal perplejidad.

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➣ DIANA YASSIN
El retorno de la irrupción libidi- a la necesidad de olvidar: “El olvido
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

nal emerge ahora en su intimidad. todo puede sanar, es una cura, hay
La prohibición y el pecado percibi- que mirar este momento”.
do en “la oscuridad de los ojos”, al- Se trata entonces de un joven cuya
canzan su sexualidad que debe ale- presentación débil, flotante, y con una
jar –en la imposición del celibato– gran demanda del Otro, evoca la en-
del contacto con una mujer, o bien, fermedad de la mentalidad en la cual,
del goce onanista. la insuficiente captura por lo simbóli-
Una serie de sueños acompaña co sumerge al sujeto en un flotamien-
este momento. Sueña que la madre to y una inconsistencia que no suele
de su hija está embarazada, él le re- reabsorberse. La flojedad, la ausencia
procha haberle mentido. Al lado de de referente, la espiritualidad de la
su cama está su tío con anteojos ne- palabra, la liviandad de sus proyec-
gros oscuros, opacos, que reía y que ciones, son índices de su labilidad
le incitaba a pegarle. Impulsado a identificatoria. Ser identificado como
hacerlo, toma un cuchillo, cuando cristiano por sus vestimentas y la in-
advierte que el mismo está dado minencia de su desaparición eviden-
vuelta dirigido hacia sí mismo y ve cian el extravío imaginario en el que
un corte en su brazo. Se despierta prevalece su ser de puro semblante, a
asustado. Al señalarle que la marca falta de la localización de un cuerpo
del corte ahora en su cuerpo puede para habitar el vestido. “No hay sig-
cerrarse, volverse cicatriz, dice que nificante amo ni nada que venga a
eso que se atribuía al otro aparece di- dar el lastre de ninguna sustancia”2,
rigido desde él hacia sí mismo. En la elisión del falo atenta contra el lazo
otros sueños aparecen objetos de su del sujeto con su ser vivo.
entorno actual, su hija, hermanos, la “Estos sujetos –dirá Eric Lau-
iglesia, la madre asociada a un fondo rent–, extraen su discurso del
de oscuridad, y un padre al que en fondo indiscernible de un objeto
un horizonte desolado, busca sin en- que no puede ser delimitado. Son
contrar. La palabra pasa de ser un modos de desenganche y articula-
alimento espiritual a tener peso a tra- ción con un fondo de silencio, de
vés de su enunciación de un “no” in- un tejido de goce, de pulsión de
terdictor del goce violento. muerte, sobre el que se recorta la
Punto de inflexión sobre el nega- palabra y la escritura del sujeto.
tivismo que lo anima a cortar la so- Hablar se funda sobre ese fondo de
ledad, no negarse a recibir afecto de nebulosa en un modo de relación
otros que ahora lo identifican como anónima. Hay que articular los de-
cristiano por la corbata, la vestimen- senganches del Otro con la clínica
ta, los zapatos. “Preciso que no de la pulsión desde el hacerse.
piensen que desaparezco, y apare- Verse aparece en los desenganches
cer cada tanto. Que mi madre em- del Otro”.3
piece a tapar el lugar dañado y afec- La pregnancia de la oscuridad,
tado en mi vida”. A la vez que alude de lo cegado y denegado a la visión
2 MILLER, J.-A. y otros, “Enseñanzas de la Presentación de Enfermos”, Los Inclasificables de la clínica
psicoanalítica, Paidós, Bs. As., 2003, pág. 428.
3 MILLER, J.-A., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Paidós, Bs. As., 1999, pág. 340.

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➣ LOS DESCLASADOS DEL S1


en sus diversas manifestaciones, ción en un sistema. Se trata aquí de
han constituido un verdadero fondo un sujeto desclasado del S1 puesto
de opacidad en la que M. ha vivido que el significante del encuentro
sumergido. Son declinaciones en las traumático con lo real, el abuso, no
que M. ha permanecido, por ausen- constituye un S1 en tanto se verifica
cia de reflexión, refractario a la ima- como la prevalencia de un signifi-
gen. En un tratamiento de la imagen cante anómalo, que no hace clase,
sin mirada, signo ínfimo de lo for- no hace de él nada. El tatuaje o Jujuy
cluido, e índice de lo no visto por la no han llegado tampoco a serlo, son
madre. El campo de la visión atañe significantes a los que recurre y a los
a lo perceptual, y a su vez, compor- que se les pide todo, pero que no
ta un imperativo ético, por el cual, clasifican, no dan inserción, quedan
es preciso que los padres vean a sus como defectos, anomalías. Es en
hijos, vía por donde los reconocen torno a lo no clasificado de ninguna
como inscriptos. manera que fue preciso detectar los
Lacan señala que el rasgo unario signos particulares por donde la pa-
es un signo de interiorización de la labra pudo comenzar a enganchar-
mirada del Otro. “La mirada del se, e instalar, configurar un vínculo
Otro debemos concebirla como inte- más aceptado, cierta pertenencia
riorizándose por un signo. Es sufi- significante. El efecto de sorpresa en
ciente un rasgo, Einziger zug”4. En el la interpretación produjo cierta va-
lugar de este punto perdido del su- cilación en su certidumbre. Al S1 en
jeto que mira se confirma que la mi- tanto que orienta se le cree, es nece-
rada está elidida haciendo figurar saria la creencia para sostenerlo, del
legítimamente ese S1, condición a su cual, la función del olvido da cuen-
vez de la institución del fantasma. ta en tanto traza de lo caído, de su
Se constata en cambio que M. no instauración.
puede realizar lo relativo a la fanta- Si bien ya es un sujeto jurídica-
sía, la cual es en él un mero escape. mente reconocido, evidenciado con
No cuenta con un fantasma para la revelación de su identidad, haber
anudar, correlato de la falla en la a su vez comenzado a abordar la te-
inscripción de la marca que no mática de la sexualidad es algo que
tiene, habiéndose verificado el de- lo puede llevar a otro lado, dado
senganche de la función paterna y que lo instala como hombre. Como
una falla en la alienación. Es por ello hombre asumido es pasible de ser
que fue necesario en las intervencio- derivado de la tutela de minoridad
nes volver sobre lo mismo, sobre la y del juez, en un momento propicio
perspectiva del tiempo para que la para el corte.
huella funcione como tal. En un llamado reciente develará
Por su inscripción como S1 el su- lo específico del lugar que asignó al
jeto lleva la impronta de una marca lazo transferencial. Al agradecer la
en su doble vertiente, por un lado se confianza e interés que se le ha pres-
erige como lo más singular en él, tado, dice “usted ha sido una guía,
pero también clasifica, da inscrip- una madre postiza. Fue un buen re-

4 LACAN, J., El Seminario, Libro 8, La transferencia, Paidós, Bs. As., 2003, pág. 395.

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➣ DIANA YASSIN
curso hablar aquí por las explicacio- LACAN, J., El Seminario, Libro 20, Aun,
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

nes concretas y buenas que me daba Paidós, Bs. As., 1992.


para significar”. MILLER, J.-A., y otros, Los inclasificables de
la clínica psicoanalítica, Paidós, Bs. As.,
Bibliografía 1999.
LACAN, J., El Seminario, Libro 8, La transfe- MILLER, J.-A., y otros, La psicosis ordinaria,
rencia, Paidós, Bs. As., 2003. Paidós, Bs. As., 2003.
LACAN, J., El Seminario, Libro 11, Los cuatro MILLER, J.-A., “Nota sobre la vergüenza”,
conceptos fundamentales del psicoaná- Freudiana nº 39, Paidós, Barcelona,
lisis, Paidós. Bs. As., 1989. 2004.

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➣ Desorientados y/o enfermos

Una dificultad con el semblante

Débora Rabinovich

“…la mujer tiene una gran libertad


en relación al semblante”…

L acan explica que esta es una ver-


dad que fue dilucidada a lo
largo de los siglos. Recomienda
mostramos en el rostro alegría o
tristeza sana o temor, …porque se-
meja en el rostro lo que uno tiene en
para esto leer la mejor literatura e el corazón”. En el María Moliner
indica a Baltasar Gracián. dice: “…rostro, considerado como
La palabra semblante en francés expresivo de los distintos estados de
fue cambiando de sentido con el ánimo o físicos”.
tiempo. En los siglos XVI y XVII que- Pensamos que cuando Lacan se
ría decir “lo que aparece” y está en refiere al semblante, esta noción se
relación con el ser. El semblante era acerca más a la del francés antiguo o
lo que se transparentaba del ser. En la del español. Es esta seguramente
el sentido moderno, el ser y el sem- una de las causas, aunque no la
blante se oponen. En el diccionario única, por las que Lacan hace aquí
francés Le Petit Robert figura: “hacer referencia al jesuita Gracián.
de cuenta que…” “aquí está el pen- Destaquemos aquí que en la
samiento que nos ocultan esos be- frase destacada al inicio del texto,
llos semblantes”. Es decir, que devi- Lacan sostiene que la mujer tiene
no lo que sirve para camuflar aque- una gran libertad en su relación con
llo que queremos esconder de nues- el semblante y no que es libre.
tro ser. Tomó entonces la significa- Pensamos a partir del contexto en
ción de simulacro, apariencia menti- que está enunciada, que de lo que se
rosa, el “hacer de cuenta que”, y ex- trata es de una comparación con el
presa así justamente lo contrario de hombre. Se puede deducir así que
su primera significación. ella es más libre que él. Sabemos
En español, conserva hasta hoy además que para Lacan cuando se
la significación que tenía en los si- intenta sostener un discurso de li-
glos de oro. En el diccionario de bertad, entramos en el campo del
principios del siglo XVII, Tesoro de la delirio.
lengua castellana o española de Cova- Estando ambos, hombres y muje-
rrubias, figura: “El modo en que res, en el discurso ¿a qué se debe

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➣ DÉBORA RABINOVICH
esta diferencia en relación al sem- más fácilmente fluctuar–, tomó en
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

blante? ¿Por qué ella es más libre? este caso la forma de una anorexia.
Podemos referirnos a los artículos Anorexia que se inscribe en el regis-
freudianos sobre la sexualidad in- tro de la neurosis. Señalemos que
fantil, en donde Freud acentúa la di- este tipo de síntoma se encuentra
ferencia entre el ser y el tener. El casi siempre en casos de mujeres.
hombre tiene y este tener se presta Nuestra hipótesis es que esta
fácilmente a ser confundido con el joven trataba de conservar su iden-
falo. La mujer, ella no tiene. Es por tificación fálica, de una manera tal
esto que hace del falo el semblante que la llevaba a perder todo rasgo
por excelencia. El tener del hombre de feminidad que podía tener su
lo aleja entonces del semblante. El cuerpo. Al principio, a partir de su
falo surge justamente ahí donde apariencia, no se distinguía si era
falta un significante. Existe una rela- púber o no. La anorexia era enton-
ción muy estrecha entre el semblan- ces su estrategia para conservar el
te y la función fálica. No todo lo que semblante de niña asexuada.
es semblante es fálico, pero todo lo Fue su madre quien pidió la pri-
que es fálico es semblante. mera cita. María llegó al consultorio
En las fórmulas de la sexuación, acompañada por sus padres. Cuan-
Lacan pone de manifiesto que la do fui a buscarlos a la sala de espe-
mujer está no-toda en la función fá- ra, fue ella sola quien se puso de pie
lica. Señala entonces su relación al para venir conmigo con un dejo de
falo con una flecha que atraviesa las tristeza pero de un modo decidido.
fórmulas de derecha a izquierda. Tomé las cosas tal como se presenta-
Pensamos que esta flecha en diago- ban. Fue así que me dirigí con ella
nal, representa el punto de perspec- hacia el consultorio sin invitar a sus
tiva que ella puede tener en relación padres a seguirnos.
con el semblante, ya que no está so- Me explicó que fue su pediatra el
lamente en la función fálica. Dicha que le había aconsejado que viniese
exterioridad parecería darle esta a consultarme ya que estaba dema-
mayor libertad. Si la mujer no está siado delgada. Inmediatamente des-
solamente en relación con el goce fá- pués agregó que ella se sentía bien
lico, es porque hay también en ella así, que vigilaba su peso, y que esta-
otro goce que Lacan nombró como ba fuera de cuestión engordar un
goce Otro. gramo más. Terminó confesando
que si ella tenía un proyecto, ¡era el
de adelgazar aun un poquito más!
La anorexia femenina: Desde su punto de vista, quería
¿un semblante contestatario? aun adelgazar; desde el punto de
vista de su pediatra y también del
Intentaré ilustrar aquí a través de mío eran sus ganas de perder toda-
un fragmento clínico la relación de vía algunos kilos las que resultaban
María, una joven de 14 años, con el problemáticas.
semblante. Pensamos que esta Sin embargo, rápidamente vimos
mayor libertad señalada por Lacan que sufría de algo no muy definido
–que hace que su imagen pueda en relación a su hermano. Hablando

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➣ UNA DIFICULTAD CON EL SEMBLANTE

de éste se había puesto a llorar, sin nada, sino que además decía poco
poder decir nada en relación con sus y nada.
lágrimas. Fue por estas lágrimas Algunas entrevistas más tarde,
inexplicables que la invité a volver. me dirá que a la mañana, se las arre-
Si elegí apoyarme sobre este punto glaba para tomar sola el desayuno,
para proponerle otra entrevista fue al menos cuando se despertaba de
porque si algo había quedado en muy mal humor. Frente a mi sorpre-
claro, era que aquello que preocupa- sa, me explicó que esto sucedía
ba a su entorno, no hacía síntoma cuando dormía mal a causa de sus
para ella. Señalemos antes de conti- frecuentes pesadillas.
nuar con el relato del caso que su Le señalé que podía, si así lo que-
extrema delgadez no se sintomatizó ría, hablarme de ellas. Fue a partir
nunca, pero que sin embargo esto se de esta oferta, que dio forma a su
movió y de un modo estable ya que demanda: hablar en secreto conmi-
tres años después de finalizado el go sobre aquello que la ponía de
tratamiento la joven vino a verme, mal humor.
una vez, de un modo puntual, para María avanzó en su trabajo prin-
contarme cómo estaba y cuáles eran cipalmente a partir del relato de sus
sus proyectos de estudios universi- pesadillas. Al mismo tiempo que iba
tarios. diciendo a través de sus sueños las
Al finalizar la primera entrevista, cosas que le eran desagradables, se
me dijo que no veía ninguna necesi- puso poco a poco a comer. A lo largo
dad que hablara con sus padres, y de un año, había alcanzado un peso
decidí seguirla en esto. Lo subrayo conforme al de una joven de su
porque siendo apenas una adoles- edad y su altura.
cente hubiese probablemente entre- Es importante aclarar que duran-
vistado a sus padres, que no solo la te esta cura, estuve en contacto con
habían acompañado sino que ha- su pediatra, a quien le pedí que la
bían pedido la cita e iban a pagar el viera una vez por mes para seguir
tratamiento. Solo retrospectivamen- de cerca la evolución de su peso.
te se pudo deducir la importancia Esto me permitió trabajar con ella,
de esta maniobra. sin sus padres y sin ocuparme de los
En la segunda entrevista, María riesgos que su trastorno alimentario
me dijo que estaba contenta, y que podía traerle como consecuencia.
había comprendido que ese sería Una mañana llegó muy tarde a
para ella un espacio secreto. Tene- su sesión, y me explicó que se había
mos aquí entonces la primera inter- despertado una hora antes que el
pretación de su parte de lo que po- despertador, que había desayunado,
dría ser el trabajo conmigo. hecho sus ejercicios de matemática,
Durante el primer tiempo de la etc. “Como siempre, quería hacer
cura, intenté conocer sus gustos, demasiado, como mi papá, exacta-
cómo le iba en el colegio, en las re- mente lo contrario que mi mamá”.
laciones con sus amigos y con su Corté la sesión luego de esta frase.
familia. Fue probablemente mi in- A la sesión siguiente relató una
terés lo que le permitió empezar a pesadilla: “En una casa, teníamos
hablar, ya que no solamente comía que filmar una película. Estaba el ci-

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➣ DÉBORA RABINOVICH
neasta, mi papá, mi mamá y yo. Yo A modo de conclusión
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

era la cómplice de mi padre y debía


matar a mi madre”. Me explica en-
tonces, que aunque se tratase de una Cuando María vino a consultar
película no quería matar a su estaba lejos de tener una gran liber-
madre, que no lograba realizarlo, y tad en relación con el semblante. Se
se esfuerza por dejar en claro, ¡que encontraba más bien prisionera en
ella no quería hacerlo! Agrega ahí, una posición ambivalente con lo fá-
“¡estoy segura que no la había mata- lico. Fue con este tratamiento que
do!”. Una vez que había dejado en adquirió una cierta libertad.
claro que no la había matado, logró Pero la de María era una cons-
continuar el relato de su sueño con trucción hecha sobre el goce fálico
cierto entusiasmo: “Mi papá tenía y no sobre el Otro goce. Esta joven,
que ayudarme a esconderla una vez no se sostenía en lo fálico con una
muerta, él estaba ahí cuando la mascarada femenina, sino, más
maté”. En ese momento, se asombró bien, con su síntoma –entendiéndo-
de su propio discurso y dijo: “En lo en un sentido amplio–, y al
realidad, ¡¿la maté?!”. mismo tiempo que se sostenía con
Felicité a María por su sueño, se un semblante fálico, tenía una posi-
fue sorprendida y al mismo tiempo ción contestataria con respecto al
parecía aliviada. mismo.
Unos meses después de comen- Tal vez, podemos hablar de una
zado el tratamiento, María me contó mala y una buena manera de rela-
que sus padres estaban muy enoja- cionarse con el semblante. En esta
dos con ella porque desde su cum- perspectiva estaríamos frente a un
pleaños había nuevamente dejado caso en el cual se trataría de la mala
de comer. Le pregunté cuántos años manera. Esta puede ser tanto la del
había cumplido, “¡15! … parece que rechazo, como la de la identificación
en Argentina es muy importante al mismo, por ejemplo, a partir de
para las jóvenes. Mi mamá dice que un cuerpo demasiado delgado. La
para sus 15 años ella había recibido buena manera de relacionarse con el
como regalo sus primeros zapatos semblante, estaría más del lado de
con taco. Yo le dije que a mí me gus- estar cómoda con la mascarada, sin
tan los zapatos con taco pero que no limitarse en el deseo de ser el falo
quiero”. del hombre.

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➣ Desorientados y/o enfermos

La cárcel del fantasma materno

Silvia Salman

V oy a relatar el trabajo analítico


realizado con un niño psicótico
a lo largo de cuatro años de trata-
La mirada perpleja
En la primera entrevista Pedro se
miento. presenta a partir de un juego de la
Los padres de Pedro consultan computadora, relata sin intervalos
por el desencadenamiento de un los 12 niveles del juego, detallando
síntoma que se presenta en el niño sin pausa todas las escenas que
bajo la forma de lo que llamarán “el transcurren en el mismo. Ante algu-
tilde”. El tilde consiste en que Pedro na pregunta o interrupción se inco-
se queda quieto por unos instantes, moda, se pone tenso y restablece in-
con los ojos bien abiertos y la mira- mediatamente la continuidad del
da fija en una dirección. discurso bajo la forma de “…pero”
Pedro tiene 8 años, sus padres se o “…entonces”.
separan cuando tenía 2 años y el Mientras tanto, juega con los ojos
“tilde” se desencadena cuando la y despliega una mirada loca y de-
madre se pone de novia. Hasta ese sorbitada.
momento niño y madre vivían una Luego de varias entrevistas que
relación de idilio en la que la mirada transcurren con estos relatos inter-
de ambos tenía un papel preponde- minables, le pido que para la próxi-
rante. La madre dice: “Pedro tiene ma vez traiga el disco con el juego.
una mirada profunda que me atra- Lo trae pero al concluir la sesión no
viesa”. lo puede dejar, lo invade la angustia
Del padre se percibe una falta de y se lo lleva con él.
deseo, está ahí pero es como si no Esta intervención produce un
estuviera: “Yo sé que yo podría no corte en la modalidad del discurso y
estar para Pedro”, es una de las fra- como efecto de dicho corte surge el
ses enigmáticas que profiere el recuerdo de una mudanza. Unos
padre enunciando de este modo su meses antes se había mudado de
posición respecto del deseo en rela- casa con su madre como consecuen-
ción a este hijo. cia de que el novio comenzaría a

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➣ SILVIA SALMAN
vivir con ellos. Al relatar dicha mu- Pregunta: “¿Por dónde hace pis?
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

danza, se perciben cambios en lo ¿no tiene nada?” y agrega “¡es un


gestual de su cara y también en su puro cuerpo!”. Le digo que ponga él
discurso, se humaniza. lo que le falta y dibuja una marca a
Este es el primer movimiento la altura del ombligo.
que puede ubicarse en el trabajo Intervengo sobre el dibujo re-
analítico con el niño. marcando la zona de los genitales y
La mudanza introduce lo que se lo nombro.
muda en la madre. La mirada que Por ese entonces, la madre des-
dirige a este hombre deja al niño en cribe escenas en las que Pedro se
un primer momento, mirando per- masturba compulsivamente. Tam-
plejo, con los ojos abiertos, lo que bién comienza a tocarse los genita-
mudaba a su alrededor, sin saber les en la sesión, al principio de un
qué hacer. Es allí que se instala el modo casi imperceptible, lo cual
“tilde” como un modo de responder dificultaba alguna intervención
a la caída del universo idílico con su posible.
madre. En una ocasión esto se hace evi-
dente. Jugaba a las cartas con una
sola mano mientras la otra la tenía
La diferencia sexual en el bolsillo del pantalón debajo
del escritorio. Le digo: “No” reitera-
El análisis continúa con la apari- das veces, hasta que finalmente le
ción de lo que para Pedro son digo un “No” enérgico apoyando
“malas palabras”. Dice entre otras: mi mano sobre su hombro, todo esto
“pene bombacha”, “pene en cal- escritorio por medio.
zón”, “macho derrotado por una En respuesta a esta intervención,
mujer”. Estos enunciados se impo- sale corriendo perturbado por la in-
nen y en la transferencia se dirige al tromisión, entonces corro tras él y lo
analista bajo esta forma. ayudo a bajar las escaleras, esta vez
Pregunta: “¿Viste un pene?”. Le agarrando su cuerpo bajo la forma
pregunto si él lo vio. Pregun- del cuidado y doy por terminada la
ta:”¿Qué es un pene?”. Le digo: un sesión.
pito, y le pregunto si él tiene uno. Este es el segundo movimiento
Responde: “¡Obvio!”. que puede ubicarse en el trabajo
Pregunta por la bombacha, dice analítico con el niño.
que nunca vio una. Intervengo ha- La introducción de la diferencia
ciendo un dibujo de una bombacha sexual en los dibujos y el efecto del
y la diferencio de un calzoncillo. “No” proferido por el analista, se-
También dibujo un hombre y una guido del “Sí” del cuidado de su
mujer. cuerpo, si bien no introducen el
Me pide que dibuje un papá y lugar de la falta simbólica y la ex-
una mamá desnudos, finalmente él tracción correlativa del objeto, sin
dibuja al papá –que parece un embargo le permite al sujeto comen-
nene–, y yo dibujo a la mamá y de- zar a construir un borde que se pre-
cido no ponerle ningún rasgo sexual sentará como límite entre lo visible
en el dibujo. y lo invisible.

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➣ LA CÁRCEL DEL FANTASMA MATERNO

La construcción de una Un borde entre lo visible


escena y lo invisible
A partir de allí se produce en el Se produce entonces el tercer
análisis la construcción de una esce- movimiento de la cura en este niño,
na con un relato que siempre termi- que es el que le permitirá la salida
na del mismo modo. Cabe aclarar del análisis.
que hasta ese momento el niño Comienza a relatar historias que
nunca había usado los juguetes que extrae de un libro de mitos griegos
se encontraban a su disposición en y cuenta algunas películas que ha
el consultorio. visto recientemente. De “El Señor
Dos escenas se repiten e insisten: de los anillos” se detiene especial-
la primera es “la cárcel”. Hay dos mente en la escena en que Gondalf
personajes: un hombre y una mujer, lucha contra el ojo. Esta exteriori-
uno es el prisionero y el otro es el dad del ojo resulta de un movi-
carcelero, están en la cárcel, se dis- miento de separación que se ha po-
cute si se lo libera o no. dido producir a lo largo del trabajo
En la otra escena se trata de “el analítico. Al respecto concluye: “Yo
jefe y la esclava”, la esclava trabaja soy bueno en combates pero no en
para el jefe. huir”.
Ambas escenas siempre termi- Al poco tiempo me plantea la po-
nan del mismo modo: él peleando sibilidad de concluir. Si bien con-
con la muñeca desnuda a la que gol- siento a eso y comenzamos a hablar
pea fuertemente. de un posible fin, él prefiere aún es-
Es interesante destacar que se perar, y unos meses más tarde to-
trata de la producción por primera mará la decisión de partir.
vez de una escena de juego. Si bien En la última sesión, antes de irse,
el juego no muestra la diferencia da una vuelta por el consultorio,
sexual tal como se presenta en el mira todo a su alrededor y pregun-
neurótico, le permite sin embargo ta: “¿Me olvido de algo?”.
poner en juego lo que podríamos Este último tramo del análisis
llamar un fantasma de dominación muestra el deslizamiento que se ha
sexual. producido respecto de la escena.
Él creía que dominaba a la Desde la pantalla de la computado-
madre, pero cuando la madre es lla- ra, pura imagen deshumanizada, a
mada más allá de él, por el deseo de la posibilidad de un discurso prime-
un hombre, el niño se queda perple- ro y el relato de una película al final.
jo, mirando sin saber qué hacer. Indicios de que un borde ha podido
El armado de estas escenas vie- inscribirse delimitando un campo
nen al lugar de la mirada perpleja y de lo que puede ser visible y de
de lo que la construcción de un aquello que escapa.
borde entre lo visible y lo invisible Ahora puede disponer de una
le permiten crear como respuesta. mirada más serena para captar el
Algo del mundo nuevo que ve –su nuevo mundo que lo rodea y tomar
madre acompañada de un hombre–, cierta distancia de la cárcel del fan-
puede comenzar a dominar. tasma materno.

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➣ Desorientados y/o enfermos

“Hablarle a una mujer”

Irene Kuperwajs

S i bien la bisexualidad es una de


las características destacadas
por Freud tempranamente en la his-
tiada. Agrega a estas cuestiones un
estado de tristeza porque conoció a
un joven extranjero que le gustaba
teria, me pregunto si algo en nues- pero que regresó a su país.
tra época, ligada a la declinación pa- Podría decir que el primer tiem-
terna, no favorece el que muchas jó- po del tratamiento estuvo marcado
venes tomen este “semblante” ya no por ese desorden. Se constataba una
prohibido, y lo exhiban como mues- enorme dificultad para enmarcar su
tra de la pertenencia a una determi- presencia que se destacaba más bien
nada clase: la adolescente de hoy por llegar tarde o faltar, cuestión
que pone a prueba su liquidez con que hacía muy difícil el comienzo
las drogas, con el alcohol, coque- del análisis. Comienzo inundado de
teando con la homosexualidad y en actings, fallidos intentos de calmar
sus relaciones con el otro sexo. En su angustia. No era sencillo obtener
todo caso, pienso que la bisexuali- algo más de su relato.
dad se ha transformado en un sem- L. vino a estudiar arte a la Capi-
blante codiciado por la histérica mo- tal y su madre y abuelos viven en el
derna. interior. El padre reside hace algu-
Semblante que funciona como nos años en Buenos Aires, decisión
velo y atempera para algunas el en- que toma por problemas laborales
cuentro con lo real en el camino en su provincia. Ella vive en una re-
hacia el Otro sexo. sidencia para estudiantes.
Su vida consiste en salir a diver-
tirse, tomar drogas y alcohol, a
1. Desorientada veces ir a la facultad y de vez en
cuando ver a su tía materna, un re-
Una joven de 18 años, a la que ferente de “mujer profesional exito-
llamaré L., consulta porque no pue- sa” que la intenta cuidar. Es a tra-
de estudiar, no se concentra y afir- vés de esta tía que ella llega a con-
ma estar muy desordenada y angus- sultar.

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➣ HABLARLE A UNA MUJER

De sus padres podrá deducir que especialmente quiere estar pero que
hace años funcionan “a veces juntos no le atrae tanto físicamente; le
pero separados”. Es decir que cada gusta “hablar con ella”, “es algo
uno hace su vida, su madre tiene un más espiritual”.
amante y su padre sale con otras, Un sueño de transferencia y
pero cada tanto su padre va para luego un recuerdo posibilitan recor-
allá y “se instala en la casa como si tar el sintagma hablarle a una mujer:
nunca se hubiera ido”, cuestión que “Quería hablarte, estábamos en la
la enoja profundamente. casa de mis abuelos… ellos inte-
Los últimos años que pasó en su rrumpían todo el tiempo”.
provincia fueron muy tortuosos. Trae un recuerdo de una pelea
Describe peleas permanentes con su con una amiga de infancia porque
madre, una pelea inolvidable con el ésta se había distanciado y finalmen-
padre en la que éste le pegó cuando te decide preguntarle las razones de
ella se va de la casa con un novio su alejamiento, a lo que su amiga res-
mayor, y una relación “muy loca” ponde que no acepta su “bisexuali-
con ese novio que dura dos años. dad”, que la incomodaba que le con-
Del padre dice que “es un desas- tara cosas. Ella se enoja aunque reco-
tre”, muy violento, y que su madre noce haber quedado dolida por esto.
nunca quería dejarla a su cuidado, “Sentí que se me caía el mundo”. Es
no le tenía confianza y vivía temero- este caerse del Otro, de su deseo, lo
sa de que le pasara algo. Ella siem- que padece esta joven. L. siente que
pre sintió que “no le llevaban el no tiene un lugar. Será este aloja-
apunte”. miento la apuesta fuerte del análisis
L. desaparece por un par de en este momento.
meses, argumenta no poder conti-
nuar por falta de tiempo. Luego,
vuelve a llamarme. 3. Los hombres
L. siempre se ha relacionado con
2. El semblante de la varones.
“bisexual” Podría afirmar que lo que traía
era su desorientación; esto la aque-
El detalle que trae L. en este jaba, pero no podía implicarse por-
tiempo es que se presenta como “bi- que a la primera señal de angustia
sexual”. Un semblante de chica que registraba, se retiraba.
“moderna”, libre, cool, que hace lo Interrogo cautelosamente la rela-
que quiere. Comienza a relatar sus ción que llama “tortuosa” con ese
encuentros con mujeres que le gus- novio (de la cual no había querido
tan pero con las que no arma una re- decir más). Ubica un aborto a los 15
lación más estable. Se enamora fu- años y una sensación de someti-
gazmente de alguna porque le gusta miento a este joven con quien vivía
como se viste, y para ella lo “estéti- situaciones violentas. A los 16 años
co” tiene mucha importancia. Afir- se va unos días de la casa, con él, y
ma que siempre buscó estar con chi- su padre la va a buscar trayéndola a
cas y relata que hay una con la que los golpes.

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➣ IRENE KUPERWAJS
Ella le retira la palabra al padre angustia al relatar que a ella no la
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

por mucho tiempo: no le perdona miraba, “solo tenía ojos para mi


sus golpes. madre”.
Un tiempo después de este epi- La madre también era violenta,
sodio tuvo una situación erótica con una vez le tiró del pelo hasta san-
una chica. Le señalo su previa de- grar y ella terminó pegando a la
cepción respecto del padre y del madre. Dice llorando “quería ma-
novio, cuestión que la sorprende y tarla… mi vida era un desastre, es-
admite no haberse dado cuenta de taba muy mal… y mi papá no hacía
esta secuencia. nada”. L. comienza a decir sobre su
L. establece una relación amoro- terrible sensación de desamparo, el
sa con otro joven que comienza sentir que nunca tuvo un hogar, que
siendo su amigo, le gusta mucho pasaba de un lugar a otro, y dice
porque la “cuida”, y pasa la mayor también del rencor en la relación
parte del tiempo con él y su familia. con la madre. Me pregunta: “¿Una
Para ella lo fundamental es que él la madre también puede sentir odio
quiere mucho. por su hija? Ella lo siente por mí”.
Luego de varios meses dirá que Tiene un episodio en el que se
la sexualidad entre ellos es difícil ya emborracha, sola, y luego se va a lo
que él tiene problemas de impoten- del novio a decirle que se quiere
cia. Y a la vez agrega que él sabe de matar. Ella dirá que recordar estas
su deseo de estar con mujeres de cosas de su infancia y adolescencia le
vez en cuando, pero que a él esto no provoca un dolor inmenso, mucha
le molesta, que sí le molestaría terri- angustia. Tiene miedo de hablar.
blemente que ella le fuera infiel con Momento del análisis muy difí-
un hombre. En otro momento co- cil, ya que si el hablar, el recordar,
menta reconociendo cierta vergüen- produce angustia, ¿cómo inscribir el
za, que fue a “probar” a un boliche hablarle al Otro analista? Es un suje-
de gays. Le pregunto qué quería to al que le cuesta soportar su an-
probar, y responde que se besó con gustia, lo que me orientaba a avan-
un chico mientras otros se tocaban, zar con mucha cautela y a sostener
que sintió miedo. Luego se pregun- sus silencios.
ta por primera vez si eso es algo que El episodio comentado genera
realmente desea, y que no sabe por una alarma familiar, me llama la tía
qué lo hace. y hago venir a los padres de L. al
consultorio (el contacto con la
madre había sido telefónico).
3. La impotencia del padre y En esa entrevista el padre de L.
el estrago materno dice de sus enormes dificultades
para ejercer su función, de cómo la
L. ubica la enorme molestia que familia de su esposa siempre lo boi-
le causaba que el padre siempre au- coteó y lo condenaron a un lugar de
sente, apareciera repentinamente, inutilidad. La madre se interroga
con intención de mandar en la ca- respecto de haber dejado sola a su
sa. Recuerda su violencia. También hija y decide pasar un tiempo con
recuerda que luego se borraba y se ella, corriendo a su hermana de ese

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➣ HABLARLE A UNA MUJER

lugar de ser la única que podía ayu- sino como mujer. Al comienzo com-
darla. La madre consiente en co- partían el cuarto porque el resto de
menzar unas entrevistas con un la casa estaba en obra. Luego de
analista. Al tiempo, los padres de L. mudarse a otro espacio me cuenta
se divorcian. Ella se muda con su en una sesión que “no hay puertas
padre y la madre regresa a trabajar en los dormitorios”, describiendo
al interior. las vueltas del padre y sus excusas
En este tiempo, la muerte de la para terminar por no comprarlas.
abuela materna le posibilitará ubi- Mi intervención fue exclamar fuer-
car el lugar de preferencia que tenía temente: ¡hay que cerrar la puerta!
para ella y cómo esta mujer la había Sorprendida, sostiene que su
“mirado”, amado. papá es “raro”, cuestión ligada a su
goce, pero a la vez busca algún signo
de amor del padre, y de su deseo. Es
4. El Nombre del Padre lo que en el análisis comienza a arti-
como semblante útil cularse, el padre-síntoma. Un padre
que alguna vez puede jugar su amor
Al comienzo de esta convivencia y protegerla, o desear que concluya
L. está muy contenta ya que hace exitosamente su carrera, un padre
años que no vive con su padre, pero que ella traerá alguna vez “para
también se muestra temerosa. La poder decirle algo de lo que no
casa queda lejos de los lugares por puede decirle”, para hablarle.
donde ella se mueve y tiene miedo L. comienza a interrogar la rela-
de que esta alternativa no funcione, ción con su novio, su insatisfacción,
pero intentará hacerse su lugar. y esa sexualidad en la que reconoce
Miller se pregunta en su curso De sostener la impotencia al mostrarse
la naturaleza de los semblantes, ¿ha- tan comprensiva; dirá “no me siento
bría quejas si no hubiera semblante bien como mujer”, decir que orienta
del padre? Su respuesta es que se el curso del análisis.
imagina que en alguna parte este Esa solución fálica precaria que
goce es indebidamente acumulado, L. había encontrado, ser “bise-
lo que da cierta comodidad al sujeto xual”, como defensa frente a lo
para poder quejarse. real, ante su no tener, comienza a
A L. la acompaña la queja de lo caer en este trayecto analítico en el
que su padre no le dio y no le da. Le que L. empieza a subjetivar su falta
reprocha que se muestre desintere- y recorrer el camino de su sexua-
sado, trabaja todo el día, no le pres- ción. Los efectos terapéuticos han
ta atención, no hay suficiente comi- sido notables y muy sorprendentes
da, no le da amor, dice “no me sien- para ella. Se reposiciona respecto
to su hija”. Efectivamente, L. se ubi- de la madre, la ha transformado en
caba como mujer del padre, que- un Otro que mantiene con ella una
dando atrapada en la rivalidad con relación amorosa, otro con quien
su madre. puede hablar, la extraña y la visita
Se trata de un padre que no le fa- más seguido, y hasta hacen un
cilita resguardar su intimidad y viaje juntas. Le va muy bien en la
efectivamente no la ubica como hija, facultad, amplió su círculo de ami-

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➣ IRENE KUPERWAJS
gos y viene regularmente a sus se- del cual es necesario poder servir-
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

siones pudiendo encontrar ahora se, usarlo como instrumento, para


en la palabra una solución ante la poder ir más allá de él. Se inventa
angustia. un semblante de padre que co-
Es bajo transferencia, en un aná- mienza a funcionar en una casa en
lisis que continúa, que L. construye la que se ponen puertas-velos que
un padre-síntoma, un semblante filtren un poco el goce del Otro.

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➣ Desorientados y/o enfermos

El joven de Internet

Marisa Morao

Respecto de los sujetos desorien- hecho de hablar. En este sentido se


tados, en “Una fantasía” J.-A. Miller puede tomar la “semblantización de
se pregunta si estar sin brújula es la experiencia analítica”2. “(…) La
estar sin discurso, estar en el caos. naturaleza de semblante de la expe-
Voy a tomar el término desorienta- riencia misma, esa experiencia que
dos en referencia a aquellos sujetos se lleva a cabo mediante palabras,
que se hallan perdidos, sin brújula solamente palabras decía Lacan”.
en cuanto a su relación con el amor,
el deseo y el goce.
¿Y el “enfermo”? En 1974 Jac- Enfermar al sujeto
ques Lacan señala que “Como seres
vivos, estamos carcomidos, mordi- Se trata de una serie de entrevis-
dos por el síntoma. Estamos enfer- tas con un joven que decide consul-
mos, eso es todo. El ser hablante es tar durante su estadía en Buenos
un animal enfermo”. “Al principio Aires, mientras visitaba a su familia.
era el verbo”, dice lo mismo1. El ser B. consulta a raíz de un problema
hablante, animal enfermo, es una que padece desde hace 16 años, se
manera de expresar el inconsciente. presenta con un diagnóstico: “Ten-
Cuando recibimos a alguien lo go trastorno de hiperactividad y dé-
invitamos a hablar, “no a describir, ficit de atención (ADHD)”. El diag-
no a explicar”, más bien a decir ne- nóstico lo encontró en internet, allí
cedades. Bajo esta perspectiva la se explican con claridad los proble-
operación analítica es una apuesta a mas que lo aquejan. “Tengo proble-
poder ceñir (del latín cignere), ro- mas para concentrarme”, “hiperac-
dear, ajustar el síntoma, es decir lo tivo de chico” “soy muy olvidadizo,
que no anda, a partir de considerar siempre lo fui”, “es impresionante
que la enfermedad proviene del –dice– todo lo que me sucede”; tam-

1 LACAN, J., El triunfo de la religión, Paidós, 2006, pág. 92.


2 MILLER, J.-A., Presentación del tema del VII° Congreso de la AMP, artículo en Wapol.org, 2008.

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➣ MARISA MORAO
bién se compra un libro que se espe- tudiar se me aparecen cosas que
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

cializa en el tema. Tiende a contar tengo que hacer en la cabeza, cosas


con detalle todo lo que ha leído. Lo postergadas”.
interrumpo y digo que vamos a Le digo: “Tenés problemas con
tomar en cuenta lo que leyó pero tus pensamientos”. Sorprendido
que ahora hable sobre él, sobre su dice que nunca lo había visto así.
vida, sobre los problemas que cree En este momento las intervencio-
tener y que no están en los sitios de nes apuntaban a introducir el equí-
internet. voco en el saber universal adquirido
Menciona las carreras que estudió en internet, que se había instalado
y la que está estudiando actualmen- en su conciencia.
te. Está casado y tiene un hijo peque- Se pone de relieve cierta posición
ño. Hace unos años se fue con su de siervo de sus pensamientos, a la
mujer a vivir a un pueblo de pocos vez que pierde el dominio de sus
habitantes que se encuentra a miles ideas. De este modo se empieza a
de kilómetros de esta ciudad. Quería construir en el dispositivo el diag-
hacer la experiencia de una vida más nóstico de neurosis obsesiva.
tranquila, decisión que más adelante
queda emparentada con el esbozo de
una posición fantasmática. El Otro laboral
Su pronto regreso al pueblo lo
lleva a plantear que necesita una Cuando se trata de la neurosis, el
“respuesta ya” al problema que lo sujeto supuesto saber se ubica en el
aqueja. semblante y no en lo real.
Le propongo vernos todos los B. empieza a mostrarse más dis-
días, quizás más de una vez para in- puesto al trabajo propuesto en el
tentar localizar de un modo más dispositivo, no se trataba tanto de
particular su malestar; también le recibir una “respuesta ya”.
sugiero que por ahora no lea el libro Dice que todavía no leyó el libro
del que me habló. que se especializaba en su problema
Al despedirlo le pregunto con un y me pregunta en qué andábamos.
tono de calculada delicadeza si Ante el silencio que lo invitaba a
había percibido su “zezear” que no responder, retoma la interpretación
es constante pero es muy acentuado acerca del pensamiento y dice que
y le da un tono algo infantil. Dice se distrae pensando que tiene baja la
“No me doy cuenta”. autoestima; le digo que no com-
Sus dichos giran alrededor de prendo qué es eso en él, si puede
una serie de autorreproches. Sus ol- iluminarme un poco sobre el tema.
vidos, sus pérdidas (entre las que se Se abre aquí un lazo sintomático
encontraba una mochila con un ob- con el Otro del trabajo. “Fue a par-
jeto muy costoso), sus distracciones, tir de mi entrada en lo laboral, a los
el hecho de hacer todo a último mo- 19 años. Nunca me desenvolví con
mento. “Es así, lo leí en internet, son soltura. El ambiente de esa empre-
todos los síntomas del trastorno de sa era muy salvaje, trepador”.
atención, necesito una respuesta ya, Interrogo ¿salvaje? “Sí, que los
no puedo seguir así”. “En vez de es- otros me pasen por encima, es algo

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➣ EL JOVEN DE INTERNET

de mi carácter. Yo soy más tranqui- La familia


lo, pero eso me sucede en Buenos
Aires, donde vivo no me pasa, es Comienza a construir una versión
otra idiosincrasia?.” sobre el padre y sobre el deseo de la
Sin embargo se empieza a angus- madre. Realiza una serie de críticas
tiar por temor a no poder desempe- hacia el Otro paterno relativas a la
ñarse en su futura profesión por manera en que se desempeña en su
cierta “deficiencia, para ese trabajo profesión. “Mi viejo nunca se abrió
tenés que tener espíritu de líder”. de la casa para crecer, para tener em-
En la elección de renunciar al pleados, todo lo hace él, tiene baja
trabajo que realizaba en Buenos autoestima. Mi vieja dice que él no se
Aires –donde ejercía su carrera a la hace valer”. Se ponen de relieve los
que también renunció para irse a puntos en los cuales él queda toma-
buscar una idiosincrasia más tran- do por el deseo materno.
quila– se esconde su realidad fan- “A él le cuesta mucho relacionar-
tasmática. Elige ponerse al amparo se conmigo, nunca me dijo ‘vamos al
del goce del Otro, goce que en este cine solos’. Mi vieja dice: ‘tu padre es
punto tomaba la forma de un Otro poco expresivo.’ Eso lo mamé. Es la
salvaje. que más me está encima”. Digo:
“¡mamás!” apostando a que la reso-
nancia de la interpretación abra el es-
El lazo amoroso y pacio a través del cual se recorte un
el goce sexual modo de satisfacción pulsional.
“Ella siempre me dijo despista-
Para B. la relación con su mujer do, ¡dónde tenías la cabeza!”. “Me
queda por fuera de sus problemas. angustia pensar que por descuida-
Dice que ella lo acompaña en sus do se me caiga el bebé”. La angus-
decisiones pero a la vez recuerda tia empieza a irrumpir ante la
que ella tironeaba para casarse, tiro- emergencia de una fantasía imagi-
neaba para tener un hijo. A partir naria que puede abrir el camino
del embarazo la pasión decayó de hacia la construcción de un fantas-
los dos lados. ma sádico.
“En los primeros años teníamos A la siguiente entrevista, dice:
más conexión en lo sexual y menos “Estuvo bueno lo que hablamos de
confianza, ahora hay más confianza, mi vieja y demás”. Lo invito a conti-
juntamos el dinero de los dos, eso nuar su “demás”. “Tengo vergüen-
está muy bueno. No se puede man- za de mantener una charla, insegu-
tener la pasión todo el tiempo, pero ridad, siento que la gente se queda
ganamos en confianza”. Con tono mirando que soy demasiada buena
de sorpresa digo: “¡Qué extraño eso persona, sin maldad”. Se extrae que
que les pasa!”, y doy por finalizada el Otro lo mira como a un “boludo”.
la entrevista. Un rato antes de una entrevista
B. tiene como síntoma a sus pen- llama su madre para avisar que él
samientos. Su rumiar no le permite no puede venir.
tener a una mujer como objeto a Cuando lo vuelvo a ver lo recibo
causa de su deseo. diciendo “¡Llamó tu mamás!”.

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➣ MARISA MORAO
Su madre se ofreció para llamar El próximo encuentro será en
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

y él aceptó. “Sin freno” es el modo unos meses en ocasión de su próxi-


de nombrar el deseo materno que él mo viaje a Buenos Aires.
parece encarnar, cuyo revés es la Antes de despedimos recuerda
agresividad imaginaria que mantie- que su madre le dijo: “No vayas,
ne con su familia. Se trataba de total… qué vas a cambiar en tan
hacer fallar el “sin freno”. poco tiempo…” .
Con sorpresa, dice: “Me sacaste La apuesta en este caso consistió
el autodiagnóstico, lo inmanejable, en agujerear el saber universal que
el despiste, lo puedo manejar provoca la desorientación del parlêtre.
mejor mi problema es que titubeo”. Es por la vía de la “semblantiza-
Titubeo es un significante que él ción de la experiencia”3 que tene-
elige para nombrar su actual dis- mos la chance de enfermar al sujeto
funcionamiento, es decir, su sínto- de la palabra, orientando la expe-
ma. riencia por lo real del síntoma.

3 MILLER, J.-A., op. cit..

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➣ Desorientados y/o enfermos

Semblantes y semblantes

Juan Carlos Indart

Como prólogo semblantes. No es esto, en cierto


modo, lo más sorprendente, porque
En su Presentación del tema del en esta cuestión la noción de “iden-
próximo VII Congreso de la AMP, tificación al síntoma” (a partir del
tema que es hasta ahora algo así residuo sintomático incurable freu-
como el binario Síntoma y semblante, diano) ya nos había abierto un hori-
Jacques-Alain Miller tensó al máxi- zonte y ya nos había puesto a traba-
mo la radical oposición de esas no- jar, pero es nuevo precisar como
ciones, mostrando cómo la misma jalón en ese horizonte al analista
se precipita en la última enseñanza analizante de su síntoma en solita-
de Lacan con esa misma radicali- rio, porque eso arroja una luz sobre
dad. Un síntoma como tal, como re- el modo analítico de saber arreglár-
siduo, pone su goce no solo fuera de selas con el síntoma.
sentido, sino fuera de la lógica como Por otro lado, lo que puede sor-
ciencia de lo real. Digamos, para prender más, es que ese binario re-
abreviar, que frente a él lo demás es duce a semblante las construcciones
semblante. de saber del mismo Lacan, tan origi-
Por un lado, eso incide en lo que nales, tan inventivas, tan lógicas,
llamamos psicoanálisis en inten- tan iluminantes, tan interpretativas,
sión, en lo obtenible en un final de pero tan sicut palea a la hora de
análisis, y la Presentación se hizo eco abandonar la referencia paterna, esa
de ciertos rasgos distintivos presen- referencia que nos puede dejar sin
tes en los últimos testimonios de los semblantes, o con muchos semblan-
AE para señalar el rumbo en que se tes para usarlos: suerte común.
desea insistir. En efecto, esa radical Al respecto entendí, solo en el
distinción precisa que el final de instante de ver, y no arriesgo con-
análisis como atravesamiento del clusión, que el tema para el próximo
fantasma, con sus consecuencias ve- Congreso propuesto por Miller no
rificables, deja en el borde en que solo prosigue la localización del re-
aún se está bajo una operatoria de siduo sintomático en su radical dis-

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➣ JUAN CARLOS INDART


tinción con el semblante, y cómo con el horizonte del psicoanálisis en
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

arreglárselas con él, sino también el extensión en conformidad con la to-


de pensar cuál puede ser el buen pología del plano proyectivo. De ese
uso de los semblantes. Hay algo en modo, sin solución de continuidad,
el síntoma, cuando uno se las arre- daba el pase de lo mejor que se ob-
gla un poco con él, con vocación tiene de un análisis a un lugar en lo
para sostener algunos semblantes. extraterritorial, en la realidad efecti-
Hay algo de arlequín en el síntoma, va del mundo en que se sitúa un
a diferencia del acordeón fantasmá- analista, hasta lo que sea su hori-
tico, según lo mejor que pude ima- zonte, que no le es frontera. Porque
ginar sobre el tema en alguna oca- no le es frontera también Lacan
sión.1 quiere centrar ese horizonte…
El caso es que Eric Laurent, en su según tres puntos de fuga perspecti-
“Discurso de candidatura en la VI vos… destacables por pertenecer
Asamblea de la AMP”, nos dice: uno a lo simbólico, el otro a lo ima-
“Como ustedes, he escuchado la ginario, y el tercero a lo real. Así te-
Conferencia de Jacques-Alain Miller nemos para la acción del analista en
ayer; define un plan de trabajo a el mundo la referencia al Edipo y a
largo plazo, la reconfiguración de la sus aspectos relativos, como el del
clínica a partir del síntoma concebi- valor de la familia existente actual,
do no como mensaje, no como metá- tenemos la referencia a la captura
fora, sino a través de su producción imaginaria en las estructuras de
como tal; esto implica un trabajo grupo, en tanto incide en la comuni-
que va a ocuparnos durante los pró- dad de analistas misma, y tenemos
ximos diez años”. la referencia a lo real de la extensión
Es la primera vez que una de cada vez más dura de los procesos
nuestras consignas de trabajo atra- de segregación.
viesa el semblante “cada dos años”, Ese resumen desatiende, por su-
para un horizonte de cálculo más puesto, mucho de lo que se desple-
incierto, y para el que habrá que garía en un desciframiento a la letra
contar con algunos semblantes de de esas páginas de Lacan, pero al-
empleo cada vez más preciso. canza para lo que estuvo como fun-
Diez años, por ejemplo, a mí se damento para nosotros en cuanto a
me confunde un poco con una ex- no retroceder frente a los síntomas
pectativa de vida, pero la consigna nuevos, en cuanto a ceder los sem-
en este momento me hace pensar en blantes de una interioridad cerrada
lo siguiente: ficticia, y en cuanto a dejar de soñar
Lacan plantea en la “Propo- en una “flotabilidad universal”
sición”2 el anudamiento de la hian- frente al porvenir de los mercados
cia del psicoanálisis en intensión comunes.

1 Ver ilustración de tapa de la primera edición de Miller J.-A, Dos dimensiones clínicas: síntoma y fan-
tasma; Rabinovich, Diana S., La teoría del yo en la obra de Jacques Lacan, Fundación del Campo
Freudiano, Buenos Aires, 1983.
2 LACAN J., “Proposition du 9 de octobre 1967 sur le psychanalyste de l’École”, en Autres écrits,
Seuil, Paris, 2001, págs. 256-258.

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➣ SEMBLANTES Y SEMBLANTES

Ahora bien, eso era en 1967, y re- guramente válida para ella, pero
lativo a una manera de pensar el fin difícil de proponer para una cierta
de análisis. generalización. Alguien puede
Si vamos a la última enseñanza arreglárselas suficientemente bien
de Lacan, y a la radical distinción con el síntoma y no sostener que lo
entre síntoma y semblante, ¿hay o ama, o sostener que más bien lo
no que replantear algo al respecto? odia, o sostener en este plano su in-
Por ejemplo, desde el punto de diferencia, dado que el síntoma en
vista de un síntoma esa conformi- su producción puede que ni ame ni
dad con la topología del plano odie.
proyectivo es solo un semblante. ¿Hay o no que replantear algo? Y
Cuando pensábamos que algo real si hay que hacerlo ¿vale la pena?
se jugaba en el paso de la inten- Lacan se divertía señalando que
sión a la extensión había funda- el que se hace la pregunta es por-
mento para situar una acción, in- que ya tiene la respuesta. Es así,
cluso programada por Lacan pero la “respuesta” previa es opa-
según los tres puntos de fuga alu- ca, viene del síntoma, y si uno se
didos: un Edipo que por abierto hace la pregunta es porque admite
permitía restaurar su radicalidad, tratar esa opacidad con un semblante
aún relativizándola, en la expe- de causa. A los fines prácticos, a los
riencia; una advertencia sobre el fines de saber hacer algo ahí con la
favor que las estructuras de grupo idiotez del síntoma, es difícil escin-
conceden a las identificaciones dirlo de un semblante de causa,
imaginarias; una posición frente a pero esto no es lo mismo que leerlo
los procesos de segregación que desde las figuras del Otro, igual-
no vague del humanismo al terror. mente semblantes.
Ahora, con la producción del sín- Ahora bien, hablamos de sínto-
toma “no como mensaje, no como mas nuevos, de síntomas contem-
metáfora”, parece más difícil sos- poráneos, y en la línea correcta am-
tener en algo real “esa lengua pliamos nuestra oferta de encuen-
común”, y más difícil aislar la po- tro con los cuerpos concretos que
sición del analista como síntoma. los padecen, uno por uno. Pero
También parece posible que también buena parte de esas refe-
desde el punto de vista de un sínto- rencias provienen de la persistente
ma flotar pueda ser más real que lluvia de informaciones que cae de
actuar (Cf. Pessoa), como desde el esas nubes que son los medios de
punto de vista de un síntoma se comunicación masiva, y que nos
pueda prescindir de cualquier afecta mucho más de lo que sabe-
transferencia y cualquier amor. Al mos. Es por eso que en lo que sigue
llegar a la idea de que el residuo se trata de hacer lugar también a un
sintomático no es metáfora de estudio sobre los semblantes con
nada, una colega propone amarlo.3 que se presentan y se leen los sínto-
Es significativa esa articulación, se- mas en la prensa.

3 TORRES, Mónica, “El fracaso del inconsciente es el amor al síntoma”, en El Caldero de la Escuela,
Nueva Serie n.° 5, Año 2008, Publicación de la EOL, pág. 45.

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➣ JUAN CARLOS INDART


Un ejemplo divertido nemos el primer desciframiento, an-
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

más o menos gustiante, del síntoma, a destacar


retroactivamente:
Hoy alcanza con leer cualquier Para Scotland Yard ya es una bata-
noticia en el diario sobre “nuevos lla más apremiante que el terrorismo.
síntomas” o “síntomas contemporá- Como subtítulo, en tamaño inter-
neos” para hacerse una idea de los medio y en cursiva, otro descifra-
obstáculos que se oponen a cual- miento angustiante:
quier desciframiento de los mismos. En una tendencia alarmante, 21
No me refiero solamente a desci- adolescentes murieron en 2008 por ar-
frarlos por su sentido: religioso, an- mas blancas en hechos de violencia.
tropológico, histórico, político, eco- Cada quien puede pensar que el
nómico, sociológico, psicológico, título exagera en su retórica, y po-
biológico… Al respecto se suelen nerse a buscar datos para sostener
ofrecer algunas muestras, en gene- que no hay evidencia de que haya
ral contrastadas, donde se evidencia un tsunami de ataques con cuchillos
que los sentidos siempre son demo- en Gran Bretaña.
cráticamente pulverizables en su di- Pero no se trata de eso:
versidad. Por eso se pueden incluir 1) Se trata del modo de enunciar
aún las opiniones de los que se pres- el síntoma “nuevo”: algo que em-
tan a eso como “psicoanalistas” ex- pieza, y de lo que no se sabe el lími-
pertos en descifrar el sentido de los te. Eso me parece no el rasgo propio
síntomas. del síntoma, desde ya, sino el rasgo
Me refiero a los obstáculos para propio de la lectura que se hace del
localizar qué modo de límite al goce síntoma hoy. Se lo lee como ilimita-
suponen esos nuevos síntomas, por do5, y es así porque así lo descifra la
inquietantes que nos parezcan, a los gestión dominante en su sentido más
fines de justificar si tenemos que lla- amplio.
marlos así, en sentido fuerte, o los (Teniendo yo, con mi amigo
llamamos así en un uso del síntoma Alphonse Allais, como se sabe, im-
como semblante. portantes inversiones en la fabrica-
Elegida al azar, he aquí una nota ción de cuchillos, esa tesis mía será
periodística publicada por el diario tal vez discutida).
La Nación, de Argentina, el miérco- El Estado está inmediata y pri-
les 30 de julio de 2008.4 meramente presente para el desci-
Lleva por título, con gran tama- framiento bajo la especie de su
ño de letra: esencia (Hegel dixit): la policía.
Ola de ataques con cuchillos en Como la cosa transcurre en Gran
Gran Bretaña. Bretaña, se trata de Scotland Yard,
Como un supertítulo, en tamaño de modo que nos movemos en un
de letra menor, pero subrayado, te- paradigma.

4 La nota es de Graciela Iglesias.


5 Sobre los conceptos de “limitado” e “ilimitado”, su diferencia con lo “finito” e “infinito” y su rela-
ción con las nociones de tout y pastout de J. Lacan ver Milner J. C., Les penchants criminels de
l’Europe démocratique,Verdier, 2003, págs. 23-27.

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➣ SEMBLANTES Y SEMBLANTES

Se nos dice que ya es una batalla por el camino, pero sigamos) y re-
más apremiante que el terrorismo. sulta que la tercera parte, un 33% de
Cada quien puede pensar que las muertes por arma blanca, ha
este supertítulo exagera en su retóri- ocurrido el último año en Londres.
ca, y que Scotland Yard exagera, Ahora sí que tenemos un problema.
porque la batalla contra el terroris- Si las muertes se ajustasen al 14%
mo en Gran Bretaña no es fácil de todo estaría equilibrado, y no habría
comparar con esa nueva forma de síntoma, pero ocurre que hay una
violencia adolescente desde el tendencia alcista en Londres.
punto de vista de los sentidos antes Cada quien puede pensar, si no
expuestos: religiosos, históricos, vive en Londres, que es problema
económicos, etc. Y con esa descon- para los londinenses. Pero atención,
fianza, y el aroma paranoico del porque se nos dice que eso no es
descifrador, a cualquiera se le ocu- todo: hay una tercera cifra que es la
rre que hay amenaza, que quieren cifra que se ofrece a la estadística
tratar como terrorista a cualquier mundial globalizada. Según el in-
síntoma que disguste. forme anual de la Encuesta del
Pero no se trata de eso: Crimen Británico, cada cuatro mi-
2) Se trata del modo de enunciar nutos una persona cae víctima de
el síntoma “nuevo” a partir de una una agresión con armas de filo en
cifra estadística. Eso me parece rasgo Gran Bretaña (volvimos a ella). El
propio de la lectura que se hace del lector queda angustiado, pues em-
síntoma hoy, pero es así porque así lo pieza a imaginar ser testigo de esa
cifra la gestión. violencia cada cuatro minutos. Casi
(Teniendo yo, con mi amigo nadie se recupera con las mismas
Alphonse Allais, como se sabe, de- armas estadísticas, como para calcu-
clarado un 8.7 de aumento en el úl- lar 15 por hora, 360 por día, 131.400
timo semestre en la venta de cuchi- por año… respecto de una pobla-
llos, esta segunda tesis mía será tal ción total que no se nos dice. Luego
vez aún más discutida.) se nos informa que en el año 2007
Sin embargo, veamos de qué nos las diferentes fuerzas del país regis-
informa la nota. traron 22.151 casos de este tipo de
Se nos dice que en lo que va del agresión (número que termina con
año 21 jóvenes entre 14 y 19 años un uno de cálculo exquisito, pero
perdieron la vida acuchillados en lejos de los más de 100.000 anuncia-
Londres. ¿Qué quiere decir eso? dos por la estadística al minuto), y
Nada. Una primera cifra sola no 7400 (número que hace sentir un re-
quiere decir nada, y es nada si se dondeo) corresponden a Londres.
piensa en la singularidad de cada He aquí la tendencia alcista preocu-
uno de los casos. Así se admite que pante que pasó de la supuesta vio-
la cifra podría parecer irrelevante, si lencia distribuida equitativamente
no fuese por su relación con una se- (14%) a más de la tercera parte.
gunda cifra: pasa que los londinen- Luego se nos dice que los hospitales
ses son menos del 14% de la pobla- de Inglaterra y Gales (volvemos a
ción de Inglaterra y Gales (la refe- dejar Gran Bretaña) recibieron el
rencia a Gran Bretaña se nos perdió año pasado 12.340 personas heridas

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➣ JUAN CARLOS INDART


con cuchillos y objetos punzantes, lo calles, provienen de las filas de la
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

que es un 19% más que hace… cinco Unidad Antiterrorista de Scotland


años. Esto no tiene nada que ver Yard. (Ah, se contesta uno, para
propiamente con Londres, y no nos prioridad uno yo hubiese reclama-
dicen la cifra de hace cinco años, do seis docenas).
pero nos dicen que la cifra incluye Cualquiera puede pensar que
accidentes domésticos, es decir, aquí la policía, con toda su tecnolo-
casos que no son de violencia. No gía actual, hace gala de la sapiencia
hay que hacer objeción porque la que tradicionalmente se le adjudica,
nota explica que está muy bien que y que nosotros conocemos por el
eso se incluya en la cifra porque mu- análisis del cuento de Poe efectuado
chos incidentes son encubiertos por por Lacan6. Si hay tendencia alcista
las víctimas, amigos y familiares, en las muertes a cuchillo la solución,
tras el escudo “boys will be boys”: como en un chiste “gallego”, es eli-
todo es travesura. minar los cuchillos.
Cualquiera puede pensar que la Pero no se trata de eso:
estadística, instrumento, como se 4) Lo que pasa es que si el sínto-
sabe, siempre dócil a ciertas falacias ma solo puede hacerse valer como
en la demostración, es empleada problema para la gestión en tanto
aquí del modo más desaprensivo. cifra estadística reveladora de una
Pero no se trata de eso: tendencia alcista, será su solución vá-
3) Se trata de forzar la entrada lida cualquier cosa que determine su
del síntoma “nuevo” (de adolescen- disminución, en cuyo caso el expe-
tes en este caso) en una cifra que por diente se archivará satisfactoria-
comparación con otras indique una mente.7
tendencia alcista. Solo así puede ha- Por definición no puede estar en
cerse un lugar como problema en la la cuestión nada vinculado a las ra-
gestión social a los fines de imple- zones de la violencia considerada, y
mentar soluciones, y si no se pre- si luego ocurre que los adolescentes
senta así no existe para ella. comienzan a arrojarse ácido en la
En la nota que comentamos, aquí cara, a lo que también empiezan a
vuelve la policía (el Estado), para la inclinarse ex-pacíficos transeúntes
cual no hay “travesuras” ni juego de humillados por el error de haber de-
niños: se trata de una batalla contra jado en su bolsillo la tijerita de cor-
las armas blancas convertida en tarse las uñas, se tratará de nuevos
“prioridad número uno”, por enci- expedientes. Hay que esperar que la
ma incluso del terrorismo. (¿Cómo violencia con ácido se cifre como
es eso? pregunta uno). Hay esta tendencia alcista para que la gestión
prueba: más de una docena de los se ocupe del problema, siempre con
75 oficiales que integran la fuerza el mismo modo de solución. Habrá
Blunt (Desafilar), dedicada a desar- la operación “Desanidar”. Vale la
mar a la gente con cuchillos por las pena imaginar la solución Scotland

6 Ver LACAN, J., El seminario sobre “La carta robada”, en Escritos 1, Siglo XXI Argentina, 1985.
7 Ver MILLER, J.-A. y MILNER, J.-C, “¿Quiere ser evaluado? Reflexiones sobre una máquina de im-
postura” en Revista Lacaniana, Publicación de la EOL, n.3, Buenos Aires, 2005.

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➣ SEMBLANTES Y SEMBLANTES

Yard, la solución del “Reino Unido”: Pues bien, el accionar de Scot-


adolescentes despojados de todo land Yard (el Estado) que comenta-
objeto de posible contundencia, in- mos, se debe a que un mes antes la
cluido el cinturón y cualquier reci- prensa estremeció a Londres na-
piente, al modo en que ya lo experi- rrando seis homicidios por arma
menta cualquier pasajero de avión. blanca en 24 horas. Según la estadís-
Como queda la contundencia física, tica general teníamos 360 ataques
al final habrá que reducirlos, a ellos por día, pero no se nos decía cuán-
y a sus familias, a alguna especie de tos eran mortales, ni cuántos en
campos de concentración. Londres. No importa, el afecto in-
Pero aún falta algo para caracte- ducido desborda los números ante-
rizar el tratamiento del síntoma por riores, y hace acrecentar los propios
la gestión, porque a ésta, con sus números de la prensa. Se suma que
modos ejecutivos, legislativos y ju- un día antes dos jóvenes franceses
diciales, se le articula muy estructu- que fueron a Londres para hacer un
ralmente lo que ya fue nombrado postgrado volvieron a Francia como
como el cuarto poder. cadáveres con más de 250 puñala-
En efecto, ¿a qué se debe ese das entre ambos. Eso permite imagi-
semblante de combate por la seguri- nar más o menos 125 para cada uno,
dad? lo que permite también suponer un
La nota lo confiesa: esa contun- caso un poco singular, y dentro de
dente reacción oficial responde a una violencia de la que no sabemos
una serie de sucesos que acapararon si es adolescente. No importa, por-
la atención de la prensa. que todo suma, y muere por arma
Cualquiera puede pensar que blanca, al salir de una discoteca (del
hay esa libertad de expresión (muy barrio hogar de Tony Blair) el her-
empresarialmente organizada) que mano de 16 años de una actriz de
lee el clamor de los síntomas y los una telenovela muy popular de la
hace saber a la opinión pública. BBC.
Pero no se trata de eso. La nota dice que esas noticias
5) Nada acapara la atención de la han contribuido a crear la sensación
prensa. La prensa busca lo que de que en Gran Bretaña (volvimos a
puede acaparar la atención de su ella) impera la ley de la selva, como
público (nada acapara tanta aten- si Londres fuese la Nueva York de la
ción como lo que angustia) y lo pre- época de Serpico.
senta estadísticamente. La lectura Cualquiera puede pensar, por un
de los síntomas “nuevos”, como lado, que se le pide demasiado a la
cifra estadística, depende de la pren- ley de la selva, porque la selva, sin
sa para su difusión tanto como la ley, era bastante pacífica, y por el
prensa depende de la cifra del rating. otro, que se trata de una forma de
(Te lo dije, Alphonse, esa inquina violencia real, y no de sensaciones.
tuya contra la gestión burocrática, y Pero no se trata de eso:
ahora contra la prensa, nos hará 6) Hay violencia real, pero su
perder el negocio de los cuchillos, y tratamiento estadístico no puede
entonces ni siquiera discutirán mis sino difundir la cifra angustiante
tesis.) de lo ilimitado, y la prensa (que ya

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➣ JUAN CARLOS INDART


es industria de la angustia) la “sen- sus débiles verdades, tal como se
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

sacionaliza” con solo difundirla. presenta en el desciframiento de los


Así la va elevando al cenit, sin síntomas a cargo de lo que aún se
duda, al cenit social de las clases reconoce que tendría expertos… por
más acomodadas, porque para las un efecto freudiano en la cultura del
otras, que ya conocen el horror, el que no es tanto que ahora sería lí-
negocio amengua. quido, sino que está licuado.
Llegados aquí se recaba la opi- Para las Razones, subtítulo inte-
nión del primer ministro, Gordon rior a la nota en este momento pre-
Brown, quien admite que la situa- ciso, se llama a una psiquiatra, que
ción es seria, pero afirma que en tér- trabaja en la Unidad de Reducción
minos globales se cometen ahora de Violencia de la policía escocesa
menos crímenes que en 1997, cuan- (es experta, y ya se deslizó por el to-
do el Nuevo Laborismo llegó al bogán de Canguilhem8), y a una
poder. Con ese juicio podemos con- psicoanalista, porque ha escrito un
cluir respecto a los alcances de la libro sobre el más allá del miedo
lectura estadística por parte de la (está en los grandes temas, y es otra
gestión, en todos sus niveles. experta).
Queda ahora lo que la autora ar- La primera encarna la división
gentina de la nota, para La Nación no reductible de su posición como
desde Londres, puede señalar con “psiquiatra”, y nos dice: a) ese uso
un poco más de sensatez, de sensi- de armas blancas es una “enferme-
bilidad social (a precisar), y de críti- dad”, y su incremento debe consi-
ca. Nos dice que aunque las estadís- derarse una “epidemia”; b) la alta
ticas le den parcialmente la razón al incidencia de la violencia está aso-
primer ministro, se puede pensar ciada con la ausencia de modelos en
que lo que ha cambiado no es tanto la sociedad, particularmente en el
el número como la naturaleza y lo- seno de la familia y la escuela.
calización de los crímenes: los casos Aquí tenemos ya el binario: en-
de uso de armas blancas que eran fermos o desorientados.
habituales entre bandas de delin- Pero así planteado se puede pen-
cuentes de los barrios pobres se sar que se impondrá el de enfermos,
vuelven más raros, al tiempo que con la reducción “biológica” y “bio-
los protagonizados por chicos de política” del síntoma, abolido en sus
clase media van en aumento. anudamientos de sentido y goce. Se
Cualquiera puede pensar que puede pensar porque la suerte de
por fin tenemos localizado el sínto- esos desorientados se sostiene en
ma, al menos en su particularidad una verdad inútil. Se sostiene en
cualitativa, por fuera del número, y una verdad de la opinión común, la
por tanto en lo que es como enigma del pueblo, una doxa conocida por
que puede llamar a dar razones. cualquiera: fuera de la ley y de lo li-
Pero no se trata de eso: mitado, hay violencia. ¿Cuál es la
7) Se trata en los hechos de mos- novedad? La novedad es la falsa
trar la inanidad del sentido común y episteme de esos expertos: “La alta

8 Ver LACAN, J., “La ciencia y la verdad”, en Escritos 2, Siglo XXI, Bs. As., 1989.

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➣ SEMBLANTES Y SEMBLANTES

incidencia de la violencia“ es un re- Esta “psicoanalista”, que especu-


medo de medición estadística, igual la sobre un más allá del miedo, con-
que decir que “está asociada a”, e cede que se agrega otra causa, para
igual que llamar a alguna ley un uno poco conocida y casi nunca
“modelo”, para terminar dejando la considerada: el consumismo. El
cosa en una verdad de la que nadie consumismo acostumbra a los ado-
se va a ocupar: no se sabe qué, qué lescentes a creer que tienen derecho
no anda, en el seno de la familia y la a obtener todo lo que desean. (¿Solo
escuela. a los adolescentes?) Cuando eso no
La segunda, en su posición de ocurre la forma más fácil de expre-
“psicoanalista”, filosofa a lo grande sar frustración es con violencia.
y hasta teologiza. Atribuye el sínto- (¿No hay violencia en los que sí per-
ma a una creciente sensación de de- sisten esperanzados en acceder a
sesperación. Nos dice que los que todo lo que desean?)
antes se llamaban “rebeldes sin Pero no se trata de eso, ni de re-
causa” ahora tienen causa, y es al lec- conocer en el esquema “frustración-
tor a quien le viene una esperanza de agresión”, que no es freudiano y
saber, por fin, algo sobre el por qué está ya criticado como desvío por
de la violencia con armas blancas en Lacan en los años 50, el sentido
adolescentes londinenses de clases común más banal en la cultura del
acomodadas. Pues he aquí la causa, 2008.
que resultan dos causas: el peligro 8) Se trata de darse cuenta de que
del calentamiento global y el peligro lo esencial es que se diga que hay
del terrorismo. Se nos dice que con creciente sensación de desespera-
eso los adolescentes tienen razones ción. Una tendencia alcista de de-
de sobra para no detenerse a pensar sesperación. Y darse cuenta de que
en el futuro, y menos aún en las con- hay articulación entre la lectura de
secuencias de sus acciones. los síntomas por la gestión (cifra es-
Uno medita: pero si esas son las tadística en lo ilimitado angustian-
causas ¿por qué solo los adolescen- te), y la lectura de los síntomas por
tes en Londres tienen razones de su sentido hoy, como verdad débil
sobra para su violencia? El peligro que no encuentra sostén sino en lo
del terrorismo recae sobre cual- indecible apocalíptico, igualmente
quiera de cualquier edad, en varia- ilimitado y angustiante, que llama
dos lugares del planeta, y se ha al Otro de la peor manera, a la ma-
efectivizado con más crueldad en nera del sacrificio expiatorio, a la
Buenos Aires y en Nueva York que manera de la segregación.
en Londres. ¿Y por qué el calenta- La nota que comentamos tiene
miento global desespera así a esos un final y un principio, pero deja-
adolescentes de una bastante fría mos el principio para después, y
Gran Bretaña, con tradición de ahora comentamos el final.
frialdad? Caducados los inútiles sentidos
(Alegría, Alphonse, porque si de la psiquiatra y la psicoanalista,
esas son las causas habrá prosperi- vamos a lo que dice la ministra del
dad para nuestra fabricación de Interior, Jacqui Smith. Ella reconoce
armas blancas). que ella misma tendría miedo de

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➣ JUAN CARLOS INDART


pasear de noche sola por Londres, giones anunciando la caliente tem-
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

o sea la histeria conmovedora porada primavera-verano con la


hecha política entre los hombres. que se inicia este siglo.
Para la autora de la nota, que no se Tenemos, por un lado, la exten-
conmueve, se trata de una mirada sión progresiva de la definición de
en la que persiste la figura del de- cualquier síntoma a partir del sem-
lincuente del proletariado. Éste últi- blante estadístico, lo que lo transfor-
mo subrayado es mío, para adver- ma solamente en cifra indicativa de
tir sobre efectos universitarios (que un exceso o un defecto, de una ten-
pueden citar a Foucault) para un dencia alcista o en baja. Se puede
desciframiento tenue de sentidos pensar que de ese modo el síntoma,
políticos de izquierda, bien precisa- el síntoma “nuevo”, el contemporá-
dos por Lacan: una identificación neo (producción de algo que hace
de los universitarios con el lumpen- de límite más allá de los límites de
proletariado. Eso hace valer verda- la ley) es cifrado en lo ilimitado, y
des (sacrificiales a la larga o a la que así se lo borra, disolviéndolo en
corta), con sus críticas, señalando angustia: ilimitada. Es preciso, creo,
que la tal Jacqui Smith propone mo- ahondar más en ese pasaje, para
nitorear 100.000 familias conflicti- añadir al programa de extensión de
vas y recortar los beneficios socia- un analista en su horizonte el punto
les a quienes no controlen a sus de fuga de la angustia como tal,
hijos, lo que era vieja idea de Tony para resolver cómo sustraerse a su
Blair. O señalando lo que más le llamada a partir de los síntomas.
critican a la ministra del Interior, La lectura del síntoma con el
una propuesta de obligar a los ata- semblante de la cifra estadística su-
cantes a visitar los servicios de ur- pone la cifra de alguna constante o
gencia de los hospitales para que norma como semblante. Aquí es
vean con sus propios ojos el trauma donde vemos a una termodinámica
físico y psicológico que provocan como semblante para estructurar la
en sus víctimas. Aquí la autora de- organización social, desde lo que
tiene su juicio, para decir que esta quede de familia hasta poblaciones
última medida despertó críticas en globales. Lo termo de esa dinámica
las asociaciones de médicos y de es un goce que no se presta a cons-
enfermeras. Se puede comprobar tancia medible alguna, y aquí otra
que la nota concluye como conclu- vez para nosotros síntoma no es
ye lo que se avizora como punto en cualquier uso de la palabra síntoma.
fuga de la perspectiva tomada por Es preciso, creo, resolver nuestro
la gestión y la prensa en la lectura síntoma relativo a la expresión de
de los síntomas. Lacan sinthome, porque podría ser
también un punto de fuga perspec-
tivo en nuestro horizonte, y no po-
Tiempo de comprender demos seguir como tartamudos en
la pronunciación.
La nota comentada no es una go- Lo que queda del síntoma como
londrina. Hay miles y miles para mensaje a leer desde alguna figura
cada localidad de las más vastas re- del Otro, según la nota comentada,

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➣ SEMBLANTES Y SEMBLANTES

es poco, y tal vez peligroso. Apela- un adolescente, un adolescente, un


ción a la lectura religiosa, que lo lee profesor del colegio, o se lo da por
cada vez más como la desespera- supuesto, como en este caso. Es una
ción por la falta de creencia en Dios, inserción ficticia que modificó el es-
apelación a la función de un nombre tilo del género informativo9 ya hace
del padre laico que no se sabe qué muchos años, como primera opi-
es, apelación al supuesto sentido nión cuasi anónima, suficiente para
histórico de los parias. relativizar cualquier lectura oficial y
Creo que vale la pena seguir in- oficiosa posterior, pero que introdu-
dagando el punto de fuga Edípico ce como verosímil lo real del hecho:
(ectópico) en nuestro horizonte, una “Londres.- Los cuadernos, la cal-
vez abierto ese Edipo y una vez re- culadora, los auriculares para el
lativizada su radicalidad. Podría iPod, algo de plata para una bebi-
valer la pena mantener de punto de da… y uno o dos cuchillos de la co-
fuga perspectivo en nuestro hori- cina”. Luego se nos dice que por in-
zonte la cuestión del nombre del sólito que parezca, listados como
padre laico como síntoma. éste se han convertido en algo fre-
Es exactamente en relación a los cuente para un número significativo
favores que las estructuras de grupo de adolescentes británicos cuando
conceden a las identificaciones ima- preparan su mochila para ir a la es-
ginarias donde se podría situar cuela. Se dice que afirman que es
como punto de fuga nuestro prag- tanto moda como necesidad, por-
matismo. que lo que antes se arreglaba “a las
Y la nota comentada señala bien piñas” ahora se resuelve a navaja-
en el horizonte, por ejemplo, cárce- zos. Hay que contar con un arma
les domiciliarias masivas, ultravi- blanca para defenderse, grande o
giladas, monitoreadas, sometidas a chica, porque si no se es considera-
brutalidades tan fuera de la ley do como cordero listo para el mata-
como la declaración de fuera de la dero. Para proseguir señalando que
ley que las constituyen. Hay que ese razonamiento explica “en gran
pensar sin humanismo y sin horror medida” por qué en lo que va del
los campos de concentración para año 21 jóvenes de entre 14 y 19 años
precisar las formas en que ya se perdieron la vida acuchillados en
están constituyendo, y que no sa- Londres. Y luego sigue todo lo que
bemos. ya comentamos, con el síntoma
Ahora, lo que era el principio de rumbo a la estadística.
la nota, y que hemos dejado para el Así resulta que no se sabe quién
final. empezó a cambiar las reglas de re-
Son testimonios presentados en- solución de una violencia a partir de
tre comillas al modo de un dato armas ganadoras, y que armas igua-
anecdótico dentro del tema que se les o mayores son necesarias para
informa. Se puede aludir vagamen- defenderse, porque no es cosa de
te a quién lo enuncia, la madre de quedar como cordero para el mata-

9 Ver INDART, J. C. “Mecanismos ideologicos en la comunicación de masas: la anécdota en el géne-


ro informativo”, en rev. Lenguajes, n.1, Nueva Visión, Bs. As., 1974.

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➣ JUAN CARLOS INDART


dero. Luego hay desafíos, y vícti- punto en fuga de nuestra perspecti-
➣ DESORIENTADOS Y/O ENFERMOS

mas. ¿Por qué se dice luego que esto va, porque la confrontación cuerpo
ocurre por falta de modelos, nada a cuerpo con cuchillos no deja de ser
menos que en Inglaterra? el retorno de un síntoma limitado.
Queda un resto en la mochila, Hay, en la mochila, auriculares para
que habría que situar también como el iPod10.

10 Sostengo una indagación más detallada de lo que Lacan definió como La ciencia, su sentido ab-
soluto, la hiancia radical que introdujo en la civilización, su ilimitada universalización, el sujeto que
supone y que sutura, con forclusión del objeto a como semblante de causa y su retorno como
gadget-plus de goce ilimitado, en mi actual curso dictado en la EOL. De ahí viene esta primera
colaboración.

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➣ Sugerencias

Hipocresías en la vida cotidiana

Luis Erneta

“No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se


habrá sospechado, vamos porque no podemos sopor-
tar las formas más solapadas de la hipocresía.”
Julio Cortázar, Conducta en los velorios

L a hipocresía, rebajada a valor


moral, individual o social, está
mal vista y habitualmente se la con-
griega, significaba la representación
de un actor en el teatro; los actores,
siguiendo esa cepa, no son sino hi-
dena como contraria a ideales más pócritas –hipokrités–. Con la curiosa
elevados, si los medimos en dicha paradoja que tal vez en su actuación
escala moral; ideales que se preten- deba representar, justamente, el per-
den superiores y acorde a fines que sonaje de un hipócrita. Tarea no
deberían regir las relaciones huma- exenta de dificultades, suponemos.
nas. Se esboza así un ideal que como Ese origen –representar un papel–
consecuencia necesaria no conlleva se ha conservado en la valoración
sino la imposibilidad de su cumpli- que se puede hacer hoy de un actor
miento. En general suele reducirse a en su ejercicio y a lo sumo se lo va-
fingimiento de sentimientos o con- lora o critica por ella, según criterios
ductas que disimulan la verdad de que no son universales y que suelen
algo oscuro que se oculta; pese a ser influidos, más o menos, por la
todo puede verse como un modo de crítica teatral, que hace muchas
conducirse que no implica necesa- veces una especialidad en su géne-
riamente la simple y llana mentira. ro, lo que no deja de tener influen-
Podemos admitir, con cierta bene- cias variadas en el gusto del espec-
volencia, que el que la practica no tador. Mutantis mutandis, lo mismo
tiene, muchas veces, una noción valdría para el cine, aunque los re-
clara de su ejercicio, como sucede cursos de éste son diferentes.
muchas veces con un síntoma, sal- No nos parece desatinado abor-
vando las distancias y las diferen- dar la hipocresía como semblante,
cias; puede verse como cara de un con extensa proliferación, que la lec-
modo de ser, en el estilo de lo que se tura de los periódicos pone de ma-
llama el carácter. nifiesto cotidianamente. Ante este
Tiene, sin embargo, su origen propósito tal vez convenga recordar
noble, puesto que en su etimología unas palabras que Lacan expone en

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➣ LUIS ERNETA
su Seminario XVIII, a propósito del por eso de ser semblante. Ocurre algo
➣ SUGERENCIAS

capítulo “Lituraterre”, respecto a la similar con los cuadros falsificados,


relación del psicoanálisis con la lite- siguen siendo cuadros, aunque inclu-
ratura: “Denuncio la tentativa infa- so los expertos puedan engañarse con
lible para demostrar la desigualdad ellos y tomarlos por verdaderos. Hace
de su práctica para motivar el un tiempo, en un museo europeo se
menor juicio literario”.1 Como abor- realizó una muestra paradojal; esta-
daremos ese semblante con el recur- ban en exhibición una serie de pintu-
so a una película, trasladamos esta ras del Renacimiento, que eran falsas,
afirmación a lo que eventualmente pero tenían la peculiar condición que
pudiera tomarse por juicio en mate- esa condición de falsedad poseía su
ria cinematográfica. No creemos correspondiente certificado, realizado
estar calificados para esa tarea, ya por expertos, que autentificaban su
que no es nuestra práctica. condición de falsos. Eran falsos, pero
En su curso De la naturaleza de los certificados como tales.
semblantes, en la página 13, Jacques- La hipocresía, que pulula en la
Alain Miller afirma: “El semblante, vida moderna, no es privativa de
como categoría, no está en la natu- nuestra modernidad y ya Molière,
raleza, salvo cuando los semblantes para tomar un ejemplo, empleó sus
se ordenan de modo tal que llegan a recursos en denunciar ese rasgo que
prescribir lo imposible… el sem- caracterizaba la sociedad parisina
blante, como categoría, es el antóni- aristocrática de su tiempo en obras
mo, lo opuesto a lo real; éste es su que le valieron no pocas críticas e in-
sentido moderno.” dignaciones de diverso tenor prove-
Este sentido moderno es una nientes de los personajes aludidos en
consecuencia, entre otras, del adve- ellas o directamente apuntados
nimiento de la ciencia y su discurso. como para que se reconociesen sus
Cuando se introduce lo imposible y portadores. Es también para subra-
con ella lo real, hay estructura y no yar que uno de los debates en juego
ya naturaleza. También comenta era el papel de la mujer en esa época,
que el cientificismo en que estaba y la inferioridad natural que se les
inmerso Freud es un vástago de atribuía en relación a los hombres,
cierto culto –religioso– que se rea- inferioridad rechazada con vehe-
propia del discurso de la ciencia en mencia y acciones que defendían su
el siglo XVIII. “Y el psicoanálisis derecho a ser poseedoras de igual o
puede vanagloriarse de penetrar los más condiciones talentosas o capaci-
falsos semblantes, la gran hipocresía dades intelectuales que los hombres.
que caracterizó la vida sexual du- Un feminismo incipiente, así, se deja-
rante el siglo XIX (antes se era mucho ba escuchar hace ya cuatro siglos. A
menos mojigato).”2 su modo, denunciaban también cier-
Podemos concluir, entonces, que tos hábitos sociales que condenaban
un semblante, aunque falso, no deja su condición femenina a la degrada-

1 LACAN, J.: Le Seminaire, Livre XVIII, D´un discours qui ne serait pas du samblant, Seuil, Paris, 2006,
pág. 115.
2 MILLER, J.-A.: De la naturaleza de los semblantes, Paidós, Bs. As., 2002, págs. 13, 16.

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➣ ΗIPOCRESÍAS EN LA VIDA COTIDIANA

ción. Su obra Las mujeres sabias es tal golpeándolo con una escultura,
vez ejemplar en ese punto. luego limpia cuidadosamente las
huellas, envuelve el cadáver y lo
arroja en un lago. No hay testigos.
La hipocresía en la ficción Sobre este esquema elemental, que
de quedar en eso sería un crimen
Claude Chabrol es un cineasta perfecto, Chabrol ejercita su arte
francés memorable de larga trayec- para construir una película ejem-
toria y muy prolífico en su obra. plar, en la que el suspenso, al modo
Inmerso desde el comienzo en el de Hitchcock, sostiene sin respiro el
movimiento de lo que se llamó Le interés del espectador.
nouvelle vague, junto a François Ricardo Piglia, en referencia al
Truffaut, Alain Resnais, y otros, co- cuento policial, afirma que cuando
laborador asiduo de los Cahiers du el crimen es perfecto, es invisible y
Cinéma, conoció y admiró a Alfred es abstracto, y por lo tanto no se lo
Hitchcock, cuya influencia no des- puede reconstruir. Están sus hue-
conoció. La modalidad del thriller, llas, pero sus huellas no llevan a
de estilo policial negro, es el sello de ningún lado.
muchas de sus películas. Cultor ve-
hemente de la imagen, es austero en
su empleo; parco en el diálogo, se Cherchez la femme
vale de breves alusiones, aparente-
mente triviales, pero que resuenan J. Lacan, en el capítulo 2 del Se-
en la trama principal y contribuyen minario 18, dice: “Que es cierto que el
a tejer el despliegue del relato, en el comportamiento sexual humano
que la contingencia no falta. En 1969 consiste en cierto mantenimiento de
estrena “La mujer infiel”, que mo- este semblante sexual” (la parada se-
dula un tema recurrente de sus pelí- xual). Lo único que lo diferencia, es
culas: la hipocresía de la alta bur- que este semblante está vehiculizado
guesía parisina, blanco predilecto en un discurso, y es a este nivel de
de su crítica mordaz e irónica, lo discurso, solamente, que es llevado
que le valió a su vez críticas y re- hacia algún efecto que no sería sem-
chazos más o menos indignados de blante. Por ejemplo, sucede a los
ese sector. Sus personajes se hacen hombres violar a una mujer, o inver-
portadores y portavoces de un dis- samente. En los límites del discurso,
curso versátil y verosímil de debili- en tanto se esfuerza en sostener el
dades y flaquezas que no escapan a mismo semblante, hay de tiempo en
lo que Lacan dio en llamar el texto tiempo lo real. Es lo que se llama pa-
corriente de una vida humana. saje al acto. En general este pasaje al
El texto del drama podría redu- acto, en la mayoría de los casos, es
cirse a una noticia policial de las cuidadosamente evitado. Solo suce-
tantas que aparecen en breves co- de por accidente”. Y luego: “Que la
lumnas de los diarios: un marido mujer sea la verdad del hombre, esa
tiene ciertos índices de la infideli- vieja historia proverbial, cuando se
dad de su esposa, que verifica. Se trata de comprender algo, el ‘busque
presenta en casa del amante, lo mata la mujer’, a lo que se da naturalmen-

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➣ LUIS ERNETA
te una interpretación policial, podría casi no puede sostenerse en pie;
➣ SUGERENCIAS

ser otra cosa, diferente, a saber, que Víctor lo acompaña al living.


para tener la verdad de un hombre, Charles dice sentirse muy mal y un
se hará bien en saber quién es su instante después pasa al acto: gol-
mujer. Incluso la esposa, ¿por qué pea a Víctor con una escultura, que
no?”.3 es una cabeza de mujer, y lo mata.
Sería aventurado afirmar que fue
con ese propósito, premeditado.
El accidente Puede presumirse que ese amor in-
tenso que prodiga a su mujer, casi
Charles, abogado de la alta bur- sin palabras, lleva el odio como su
guesía parisina, y modos de con- sombra. En este acto súbito, la som-
ducta que lo hacen aparecer como bra de ese odio cae sobre el amor y
un obsesivo, comienza a sospechar se realiza. Limpia sin vacilar todas
la infidelidad de su esposa, Hélène. las huellas, envuelve el cadáver y lo
Al comienzo mismo de la película, arroja a un lago. Luego vuelve a su
por azar, la sorprende en una con- casa y todo sigue como si nada.
versación telefónica que ella disi- Hélène parece aburrida de su
mula; él no muestra ninguna altera- papel monótono, centrado sobre
ción con eso. Pero un día después, todo en el cuidado de su único hijo
llama a la peluquería donde supues- y los cuidados domésticos de su
tamente estaba ella, en París –ellos casa. Como muestra un botón: al
viven en las afueras– y le dicen que irse a dormir, ella se insinúa discre-
ese día no había concurrido. Unos ta pero ostensiblemente, para des-
días después, ve entrar a la mujer en pertar el deseo sexual de su marido,
la casa de Victor. Luego se presenta que no responde sino con un beso
en la casa de Víctor, sin armas. El es- de buenas noches. El amante parece
tupor de este es, obviamente, consi- surgir, tal vez, como recurso de con-
derable, pero como Charles se pre- suelo a esa monotonía, y un poco
senta con un semblante amable y por accidente, también, ya que en el
cortés, finalmente lo invita a pasar. cine, al que fue sola una tarde, co-
Charles le dice que ya sabía de su noce a Víctor, que la invita a salir;
relación, por Hélène; que llevan así comienza la relación, pocas se-
once años de matrimonio y que manas antes.
mantienen una relación abierta y Es curioso que en una cena fami-
franca. Charles pide ver el dormito- liar, como al pasar, Charles comenta
rio. Allí descubre que hay un encen- un asunto que lo tenía ocupado
dedor enorme; queda muy sorpren- como abogado: unos cuadros falsos,
dido y Víctor le cuenta que Hélène comprados por un cliente, pero
se lo regaló. Charles le comenta que cuyos certificados eran auténticos.
él se lo había regalado en el tercer Acá los certificados daban como au-
aniversario de casamiento, a pedido ténticos los falsos cuadros. Una es-
de ella. En ese momento su sem- tafa bien urdida, según parece.
blante literalmente se descompone, Forma sutil, pero sin duda alusiva, a

3 LACAN, J.: op. cit., pág. 32, 34, 35.

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➣ ΗIPOCRESÍAS EN LA VIDA COTIDIANA

la hipocresía que da marco a ese hace saber cortesmente su fastidio;


cuadro de vida respetable. los policías se retiran, no sin adver-
El amor de Hélène por su esposo tirles que tal vez les sea necesario
parece verdadero, por así decir, pero volver una tercera vez. Pero el ma-
satisfecho sobre todo por el hijo que lestar ya está presente y explota en
su marido le dio. Su satisfacción una pelea entre Charles y su hijo, a
maternal, no alivia su insatisfacción raíz de la falta de una pieza de un
como mujer deseante. Una escena rompecabezas que está armando.
con Víctor, afirma algo de esto, pues Acusa al padre de haberle escondido
ella le dice que no podría vivir sin la pieza faltante. Ante el tenor de la
ese hijo y su marido tampoco. pelea, Hélène pierde su compostura
y tira la mesa con el rompecabezas,
aunque días después le presenta a su
Las huellas hijo el rompecabezas armado y le
pide perdón.
Un tiempo después Hélène se En la escena final, los policías se
muestra triste y un poco acongojada, presentan otra vez, pero ya acá solo
desganada, decepcionada por la de- se ven a lo lejos; Charles va a hablar
saparición de Víctor, de lo que igno- con ellos, no sin antes reiterarle a su
ra todo. Un día llegan dos policías esposa que la ama, a lo que ella le
que le preguntan si conocía a Víctor. responde lo mismo. Puede presu-
Responde que sí, pero que no recuer- mirse que esta vez las huellas han
da cuándo lo conoció ni en qué cir- conducido a algún lado, justamente
cunstancia. Los policías acuden a ella a Charles, aunque nos quedamos
porque encontraron su teléfono en la sin saber el tenor del diálogo; queda
agenda de Víctor y como no tienen a cargo del espectador o el lector
otros datos, están a ciegas. Ella insis- imaginar o conjeturar la continua-
te en su falta de recuerdo, y pregun- ción, aunque puede presumirse que
ta si ha sucedido algo. Le responden esta vez las cosas ya no quedarán
que Víctor ha desaparecido y que en iguales que hasta ahí.
circunstancias parecidas, el desapa-
recido suele estar muerto. Al comen-
tar el episodio con Charles, este si- Comentarios y fin
mula estar atónito; a su pregunta,
ella le da la misma respuesta. Ambos La infidelidad que desata el
aparentan no saber nada. Un tiempo drama, parece sucumbir ante la fi-
después vuelven los policías, de delidad amorosa, cómplice, que
noche, un poco tarde, e insisten en mantienen entre ellos. Unos días
preguntarle por su nombre en la antes, ella descubre, por casualidad,
agenda. Ella, simulando recordar que en el saco de Charles está la fo-
algo, habla de un cóctel, y que tal vez tografía de Víctor; su respuesta es
ahí… Como Charles estuvo también quemarla cuidadosamente en el
en ese evento, manifiesta no recor- parque, como para borrar esa huella
darlo ni saber quién es. El policía in- fatal. Ahora ella sabe también y
sinúa: tal vez usted le gustó y le dio ambos saben que el otro sabe, aun-
el teléfono. Charles se irrita y les que no se dicen una palabra sobre

97
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➣ LUIS ERNETA
eso. Incluso el crimen de Charles gina del Seminario XVIII, comenta
➣ SUGERENCIAS

podría constituir para ella una prue- el Eclesiastés de este modo, a propó-
ba más de su amor por ella –no es sito del goce que ordena el super-
impensable. Así, la película podría, yó. El superyó ordena gozar. “Tal
por antífrasis, titularse “La mujer es la orden, orden imposible de sa-
fiel”, ya que ese amor recíproco pa- tisfacer, y que está como tal en el
rece ser un lazo más fuerte que el es- origen de todo lo que se elabora
panto del crimen, que parece escon- bajo el término de conciencia
der cierto goce, diferente en ambos, moral, tan paradojal como pueda
que irrumpe en un momento y pro- parecerles.”
duce una insondable satisfacción. La frase que comenta Lacan es:
Una muestra más de los lazos “Goza con la mujer que amas”. La
misteriosos que pueden anudar cataloga como enigmática y agrega
amor y goce y sus vicisitudes. que “es el colmo de la paradoja,
Con ciertas reservas, es claro, porque es justamente por amarla
puesto que Lacan, en la última pá- que viene el obstáculo.”4

4 LACAN, J.: op. cit., pág. 178.

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➣ Sugerencias

Psicoanálisis, psiquiatría y filosofía:


la conexión Hacking

Elena Levy Yeyati

“Que un filósofo analítico tome en serio la realidad social ya su-


pone asumir una posición antifisicalista”
J.-A. Miller

E n 1967, en Saint-Anne, Lacan


daba un discurso a un grupo de
psiquiatras a quienes recomendaba
Cambridge, constituye una referencia
central en ese campo.
En una entrevista publicada en
leer a Foucault con el fin de poner 2002, Hacking habla de “la industria
en cuestión la posición psiquiátrica foucaultiana anglófona, y de su pro-
entendida, a partir de cierto período pia deuda con el pensamiento de
de la historia, como una relación je- Foucault”2. Entre 2001 y 2006 es
rárquica, de prestigio y defensa profesor y dicta un seminario en el
frente al loco1. El mensaje era que Collège de France bajo el título “Des
para ir contra la formación positi- classifications naturelles”. Desde allí
vista del psiquiatra, además del psi- intenta difundir en Francia el resul-
coanálisis, hacía falta partir de otro tado de sus investigaciones acerca
centramiento. de cómo pensar una ontología de
Cuarenta años después, los enfo- las clases de asuntos humanos por
ques construccionistas en psiquiatría, contraposición a lo que se denomi-
provenientes de las ciencias sociales y na, desde la filosofía anglosajona
de la filosofía de las ciencias, especial- llamada analítica, clases naturales.
mente del mundo angloparlante, ad- Las investigaciones de Hacking
quirieron un auge, incluso dentro de están muy extendidas en la episte-
órganos de difusión de la psiquiatría mología en general y en la literatura
oficial, que no podemos desconocer. de la psiquiatría angloparlante en
Aunque no es el único, Ian Hacking, particular, especialmente aquella
filósofo canadiense doctorado, en que se considera crítica de la co-

1 LACAN, J: “Pequeño discurso de Jaques Lacan a los psiquiatras”, Círculo psiquiátrico H. Ey, Sainte-
Anne, conferencia inédita del 10 de noviembre de 1967.
2 ALVAREZ RODRÍGUEZ, A: Entrevista con Ian Hacking Cuaderno de materiales de Filosofía y Ciencias
Humanas Nº 17, enero-abril 2002.

99
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➣ ELENA LEVY YEYATI


rriente principal. Dentro del Campo tórica y social): 1- ¿Qué significa
➣ SUGERENCIAS

Freudiano, sus trabajos fueron di- asumir que un trastorno mental sea
fundidos dentro y fuera de Francia, socialmente construido? (ontolo-
a través de cursos y conferencias de gía); 2- ¿cómo decidir si un trastor-
E. Laurent y de J.-A. Miller. En nues- no mental es socialmente construi-
tro medio, en el Centro Descartes do? (epistemología); 3- ¿qué impli-
por ejemplo, muchos de sus textos cancias prácticas tiene decidir acer-
son leídos y comentados año tras ca de la construcción social de un
año. trastorno? (ética).
Todo esto sugiere que podría Para abordar un caso que ilustra
postularse una conexión entre con- la inconsistencia de posiciones que
textos muy diversos que, sin embar- padece la psiquiatría y sus clasifica-
go, compartirían supuestos previos ciones, podemos tomar en cuenta lo
de los que se sostienen teorías y opi- que sucedió en 2002 con la publi-
niones. Esta conexión resultaría fa- cación del DSM V: no aconteció.
cilitada si nos sirviéramos de los tra- 2002 era el plazo que la American
bajos de Ian Haking acerca de una Psychaitric Association había dado
cuestión de fondo: ¿cuál es el estatu- para una actualización de las clasifi-
to ontológico de las clases y repre- caciones disponibles. Pero, el total
sentaciones de los objetos de un desacuerdo en los comités clasifica-
campo científico? Las distintas res- torios acerca de la validez de las de-
puestas que se dan a esta pregunta finiciones, los usos y los principios
se conocen desde hace mucho tiem- de organización de los trastornos,
po como el debate realismo- idealis- hizo que su publicación se pospu-
mo; realismo-antirrealismo; o bien, siera indefinidamente.
como prefiere llamarlo Hacking, En abril de 2007 Zachar y Ken-
realismo-nominalismo. dler3 publican en American Journal of
Psychiatry una revisión acerca de
tendencias generales en clasificacio-
Los enfoques nes de trastornos psiquiátricos con
construccionistas sociales una extensa bibliografía, mucha de
en psiquiatría la cual tiene relación con la episte-
mología y, especialmente con el de-
Hay tres grandes cuestiones alre- bate del realismo-nominalismo. Un
dedor de las cuales giran los autores conocido trabajo de Jablensky y
que se aplican a revisar ese otro cen- Kendler4, de orientación biologista,
tramiento de la posición psiquiátri- representa una de las posiciones de
ca en lo relativo a sus clasificacio- referencia. Ellos consideraron que
nes, fundados especialmente en la los autores de los DSM, mediante
crítica al argumento conocido como una declaración pragmática (“su va-
“la objeción por su variación” (his- lidez es su utilidad”), encubrían la

3 ZACHAR P, KENDLER, K:“Psychiatric disorders: A conceptual taxonomy” Am J Psychiatry 2007; 16(4):


557-565).
4 JABLENSKY A, KENDELL, R: “Distinguishing between the validity and utility of psychiatric diagnoses”
Am. J Psychiatry 2003; 160: 4-12.

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➣ PSICOANÁLISIS, PSIQUIATRÍA Y FILOSOFÍA: LA CONEXIÓN HACKING


completa ignorancia que existe acer- él, y son indiferentes al modo en
ca de fenómenos biológicos subya- que los describimos. Los nominalis-
centes que permitan explicar ciertos tas son aquellos que sostienen que
síntomas mentales. Estos críticos el mundo es tan autónomo que solo
asumen la posición del realismo fabricamos débiles representaciones
científico que sostiene que los tras- acerca de él, pero toda la estructura
tornos psiquiátricos deberían poder que le suponemos está en nuestras
ser definidos como clases naturales representaciones (por eso el nomi-
(y la psiquiatría como una ciencia nalismo se enreda con el idealismo).
natural) y que si los trastornos varí- Dentro de los distintos nomina-
an se debe a que el pragmatismo en lismos, el de Hacking es distinguido
que se funda no toca lo real. por considerarse moderado. ¿Cómo
En oposición al enfoque médico entender este nominalismo modera-
positivista con que fueron confec- do? Primero debemos reconocer
cionados los DSM, y a la noción que Hacking sostiene que el proble-
esencialista que sostienen los in- ma del nominalismo no afecta de
vestigadores biologistas, Zachar y igual modo al mundo de la natura-
Kendler5 proponen, con miras al leza que al de la psicología (o logo-
DSM V, investigar lo que puede ciencias, según el término usado por
aportar un enfoque nominalista Miller). La vieja distinción entre
(“moderado”) acerca de clases de ciencias naturales y sociales puede
asuntos humanos. Si bien para ello servir para ordenar dos campos
se refieren al trabajo de Hacking, el donde palabra y cosa se relacionan
uso que hacen de su concepto de de modo diferente: más misterioso
nominalismo no toma en cuenta las en el primero, más evidente en el se-
sutiles distinciones que éste hace. gundo. La versión más radical del
Por esta razón considero interesante nominalismo sostiene que inventa-
presentar a continuación algunas mos las categorías que usamos para
puntualizaciones del modo en que describir el mundo. A diferencia de
Hacking entiende el debate realis- lo que ocurre en las ciencias socia-
mo-nominalismo alrededor del les, en las ciencias naturales la in-
tema de las clasificaciones. vención de sistemas de nominación
no cambia “realmente” el modo en
que el mundo funciona. El mundo
El conflicto material se rehace, se revoluciona, a
realismo-nominalismo partir de la manipulación experi-
según Hacking6 mental. Pero las personas se inven-
tan. En ciencias sociales podemos
Realistas son aquellos que consi- generar clases de personas y clases
deran que el mundo está estructura- de acciones en la medida en que dis-
do de cierta manera que debemos tinguimos nuevas categorías y clasi-
descubrir, pero los hechos están en ficaciones. Inventamos personas en

5 Op. cit. 3.
6 HACKING, I. ¿La construcción social de qué? Barcelona: Paidós, 2001, págs. 136-143; “Five Parables”
págs. 39-50 en Historical Ontology, London: Harvard University Press, 2004.

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➣ ELENA LEVY YEYATI


un sentido más fuerte en que deci- dejan de variar. Hay que señalar
➣ SUGERENCIAS

mos que rehacemos otra versión del que su idea de variación no es sinó-
mundo. Este asunto está conectado nimo de ilusión o de irrealidad. Es
con el nominalismo y también con una idea que tiene relación con la
la historia. Los procesos de nomina- creencia, creencia en proposiciones
ción y los históricos constituyen ob- (verdaderas o mentirosas).
jetos sociales: personas y grupos. El filósofo y los psiquiatras in-
Por eso decimos que, en el campo vestigan el debate nominalismo-rea-
de las logociencias, las distinciones lismo en función de grandes argu-
entre palabras y cosas son más bo- mentos o de tendencias generales
rrosas. para el estudio de poblaciones, en
Pero entonces ¿cómo salir del cambio, en psicoanálisis la cuestión
efecto “la mosca en la botella”? Para nominalismo-realismo se da alrede-
Hacking debería ser la práctica lo dor de conceptos fundamentales de
que hace que no quedemos confina- la singular experiencia analítica.
dos en nuestro pensamiento.
¿Cómo se conectan los efectos
variables del lenguaje con el sujeto? Lo real del síntoma y
Que una proposición sea verdadera del inconsciente7
no explica por qué la gente mantie-
ne, sostiene, cree o asiente a esa pro- El somero repaso del debate no-
posición (que podría ser falsa en minalismo-realismo según Hacking
otro contexto). La explicación de servirá para volver sobre problemas
por qué se asumen creencias debe- que hoy se discuten en el Campo
ría recurrir, entre otras cosas, a cir- Freudiano como, por ejemplo, la di-
cunstancias sociales. (Por razones ferencia entre síntoma y semblante,
de extensión no sería posible seña- o la cuestión del estatuto ontológico
lar aquí qué circunstancias hacen del inconsciente.
verdaderas ciertas clasificaciones de En su curso de 1996-1997 Miller
actualidad). Hace más de veinticin- sostiene que más allá de la combina-
co años que Hacking, inspirado en toria historizada que constituyen
Foucault, investiga el modo en que los discursos, Lacan plantea una an-
la biopolítica de las poblaciones, tinomia entre real y sentido: lo real
que se originó a partir de las eva- toma forma excluyendo el sentido.
luaciones estadísticas, se aplican a Dicho de otro modo: lo real es ase-
partes del cuerpo social y que fue- mántico, es mudo8.
ron engendrando la idea de loco, de Entonces, por un lado están
alcohólico, de vagabundo, de delin- nuestras visiones del mundo arti-
cuente, de suicida, etc., ideas que no culadas como discurso y la verdad

7 Este apartado es una puntualización del argumento realista avanzado por Miller en Miller J.-A.
en colaboración con Laurent, E., El Otro que no existe y sus comités de ética Bs. As.: Paidós, 2005,
“Lo público y lo privado”, págs. 125-142.
8 Miller analizará en varias clases del curso el argumento realista no fisicalista que J. Searle desa-
rrolla en La construcción de la realidad social, donde introduce la distinción entre fenómenos on-
tológicamente objetivos y subjetivos. El argumento de Searle también es retomado por Hacking.

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➣ PSICOANÁLISIS, PSIQUIATRÍA Y FILOSOFÍA: LA CONEXIÓN HACKING


como inseparable de los efectos del res de la cultura anglo-americana,
lenguaje (nominalismo y semblan- vinculados con la psiquiatría y la
te), y por otro lado, está lo real filosofía. Por ejemplo, McConnell y
(realismo de lo que solo se puede Gillett afirman que tradicional-
decir que hay). Así, si lo real es ase- mente la conceptualización de la
mántico, está fuera de los efectos psiquiatría, dominada por la filo-
de lenguaje y se distingue de la sofía analítica anglo-americana, re-
verdad. Sin embargo, clásicamente, sultó empobrecida por su excesivo
en la verdad, se incluye al incons- empirismo y realismo científico (fi-
ciente. Pero, si el inconsciente, dis- sicalista). Para ellos, Lacan aporta
curso amo, es el reverso del psicoa- a la psicología y a la psiquiatría un
nálisis, ¿lo real del síntoma es se- inconsciente hecho de semántica,
mántico? Este presupuesto legitima semiótica y fenomenología, y un
la práctica de la interpretación ana- punto de vista discursivo de las re-
lítica para alcanzar lo real del sínto- laciones interpersonales. Vemos así
ma. En cambio, la noción de real que la recepción de Lacan por los
asemántico interroga este presu- psiquiatras de este campo, más
puesto y la idea misma de interpre- abierto a las ciencias sociales, se
tación. El impasse se produce por el hace a través de lo que se da en lla-
hecho de que “el lenguaje es el ve- mar su primera enseñanza, resta-
hículo del semblante y que al ría saber si pueden servirse de la
mismo tiempo no es semblante”9, última.
idea nuclear a partir de la cual
comprender las posteriores distin-
ciones introducidas por Miller
entre inconsciente transferencial e A lo largo de este trabajo he que-
inconsciente real. rido mostrar que si seguimos la in-
vestigación y la recepción de
Hacking en campos vinculados de
¿Recepción de Lacan en la distintos modos con las logociencias
psiquiatría angloparlante? en su conexión con el debate realis-
mo-nominalismo, podremos reco-
Vale la pena rescatar el interés nocer un background que nos en-
que tiene Lacan para algunos auto- marca.

9 Op. cit. 7, pág. 219.

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➣ Sugerencias

La persistencia del analista:


preservar el vacío

Mónica Torres

E n una serie de textos1, Eric


Laurent nos dice que el analista
debe resguardar un vacío. “El Tao del
en relación a los otros. Siempre ex-
cluida de alguien, del grupo, de
algún lugar, nunca encuentra su
psicoanalista” –uno de los textos que lugar en el mundo. Siempre desalo-
retomaré– se apoya en la noción de jada del Otro, nunca está en el buen
tao, un concepto de inspiración filo- lugar que es el que le correspondería.
sófica china, que alude al mismo En la obsesión, por su parte, tam-
tiempo al vacío y al camino del psi- bién se presenta la pasión por la
coanalista, la vía del psicoanalista, falta, aunque bajo una modalidad
que es la de la orientación por lo real. más disimulada. Miller nos lo dice
En esta perspectiva, intentaré desa- en su clase “Una nueva modalidad
rrollar por qué el vacío no es la falta. del síntoma”2: para el obsesivo su
El neurótico, tiene pasión por la manera de excluirse es diciendo
falta, es la significación del menos “todos lo harán menos yo”. Es el “yo
uno que se vincula con el ser exclui- no”, el “no quiero”, el “preferiría que
do. Esta pasión se juega de diferente no” del obsesivo. Esto da lugar a un
manera en la obsesión, en la histeria chiste sobre el obsesivo y es cuando
o en la paranoia. Se presenta de ma- la histérica lo sienta y le dice “hable-
nera mucho más evidente en la histe- mos de nosotros” y él se empaca en
ria: la pasión por la falta en la histé- su silencio, en ese silencio obcecado,
rica –verdadera pasión– consiste en que es casi un autoerotismo. Una pa-
sentirse siempre diferente y en falta ciente contaba el siguiente ejemplo

1 LAURENT, E.: “El Tao del psicoanalista”, en El Caldero de la Escuela Nº 74, Publicación de la Escuela
de la Orientación Lacaniana, Bs. As., 1999;“El camino del psicoanalista”, en La experiencia de lo real
en la cura psicoanalítica, cap. XI, Bs. As., 2004, pág. 181.; “La carta robada y el vuelo sobre la letra”
en Síntoma y Nominación, Diva, Bs. As., 2002, pág. 143.;“La erosión del sentido y la producción del
vacío”, en Revista Enlaces Nº 1, Publicación del Departamento de estudios psicoanalíticos sobre
la Familia - Enlaces del Centro de Investigaciones del Instituto Clínico de Bs. As., 2000.
2 MILLER, J.-A.:“Una nueva modalidad del síntoma”, en Virtualia Nº 1, Revista digital de la Escuela de
la Orientación Lacaniana, Bs. As., 2001.

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➣ LA PERSISTENCIA DEL ANALISTA: PRESERVAR EL VACÍO

sobre su partenaire. En este caso es él En cambio, debe preservar el


el que la sienta a hablar, pero es un vacío.
interrogatorio. Él quiere saber todo ¿Qué diferencia hay entre el vacío
sobre ella. Cuando ella le quiere con- y la falta? La falta siempre llama al
testar, él le dice: “No me interrumpas Otro. El Otro está incompleto pero
que tengo que llegar hasta el final”. siempre existe la ilusión de que es
Porque el obsesivo tiene la idea de posible que el Otro colme la falta.
que el significante puede atrapar La primera vez que aparece en la
todo el goce. Entonces, esto se ha teoría lacaniana el significante del
transformado en un tormento. Él “no hay relación sexual” es con el
quiere terminar toda la idea pero la significante del Otro tachado que
idea no la termina nunca, porque es Lacan mantiene, casi, hasta el final
imposible, aunque él crea lo contra- de su enseñanza. ¿Qué quiere decir
rio. Porque es imposible atrapar el Otro barrado, o mejor dicho, el
“todo”. Otro tachado, el Otro barrado es un
Son versiones que tienen sus dife- galicismo? El Otro tachado quiere
rencias. Y conocemos muchas de decir que al Otro algo le falta. En la
ellas. Por ejemplo, la versión del época del grafo del deseo esta falta
Patito Feo, que es otra versión de La tiene su importancia, porque hay
Cenicienta. Es una versión más acor- otro lugar en el grafo donde el Otro
de a la histeria: ser contado en la fila no está tachado. El Otro no está ta-
de los patos, como el más feo. Ser el chado cuando se trata del tesoro de
más feo de todos los patos que los significantes. En cambio, cuando
–como en cualquier telenovela o en el grafo el Otro aparece tachado es
cuento–, encubre al cisne. Y de este porque está horadado, marcado por
cuento es que Miller tomó su semi- el deseo. Es decir que algo le falta al
nario Los signos del goce3. Lo que hace sujeto que es el sujeto dividido y
insignia se lleva por la vida como también al Otro.
una escarapela, es como el escudo de Hay diferentes maneras, a lo
familia: el neurótico no quiere ser largo de la enseñanza de Lacan, de
contado como un pato más. ¿Qué entender esta falta del Otro. Una de
histérica quiere ser una más? Si siem- las maneras es pensar que el Otro
pre quiere ser la única, parecerá la está incompleto, y si está incompleto
peor para que finalmente se sepa que es que puede llegar a completarse. Es
es la mejor. la ilusión del amor. La ilusión del
El análisis debe llevar al sujeto a amor es cubrir la falta, sobre todo en
renunciar a su lugar de cisne –de la histeria. Poder hacer de dos, uno,
cisne o de puerro– de único. Su caso, como en el mito de Platón y Aris-
si bien siempre es singular, no debe tófanes, tantas veces retomado por
desvelarlo por preservar la falta para Freud: los seres circulares en busca
seguir siendo un cisne. Entonces, esa de la mitad perdida.
pasión por la falta es aquello que el Pero la falta no puede ser colma-
analista debe inconsistir desde el da: la insatisfacción del deseo en la
principio hasta el final del análisis. histérica, o la imposibilidad del de-

3 MILLER, J.-A.: Los signos del goce (Lo que hace insignia), Paidós, Bs. As., 1998.

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➣ MÓNICA TORRES
seo en el obsesivo dan cuenta de ello. can en el viaje en avión de regreso de
➣ SUGERENCIAS

No es posible hacer Uno con el Otro. Japón. Por eso otro de sus textos se
El Uno no es el Otro. El Uno es del titula “La carta robada y el vuelo
goce y el Otro es del deseo. Es lo que sobre la letra”, porque es la compa-
Lacan llamará al final de su enseñan- ración entre “La carta robada” que es
za “no hay relación sexual” y que al el texto de Lacan referido a la escri-
principio nombra como la falta en el tura en occidente y ese vuelo que
Otro. Y a la vez, no es lo mismo el realiza volviendo del Japón, volvien-
Otro incompleto del principio de su do de la escritura oriental. Es lo que
enseñanza, que el Otro inconsistente. destaca Laurent: que Lacan regresa
Miller da un paso más y dice El Otro no tanto del Japón como de un viaje
que no existe y los comités de ética. por otro tipo de escritura –la escritu-
Comités de ética que van al lugar del ra china–.
Otro que no existe. Entre los años ´69 y ´73 François
¿Cómo hacer para apuntar a que Cheng tuvo con Lacan una serie de
el sujeto inscriba de alguna manera conversaciones, una vez por sema-
el vacío que no es la falta? Porque el na, sobre los clásicos de la literatura
vacío se define por lo que nunca china. François Cheng ha dado tes-
podrá ser llenado, es un nombre de timonio sobre sus encuentros con
la inconsistencia. Lacan. No era su paciente, era psi-
¿Cómo debe hacer el analista coanalista, era poeta, era chino y
para resguardar ese vacío? vivía en Francia. Hay varias publi-
Recuerdo cuando Eric Laurent caciones en castellano de Cheng:
dio en la Escuela la conferencia “El “El doctor Lacan en lo cotidiano”4;
Tao del psicoanalista” –que es un “Lacan y el pensamiento chino”5,
texto muy bello, por otra parte–. Allí entre otras. En este último, Cheng
trabaja el texto de Lacan, “Litura- nos cuenta las obras chinas que leyó
terre”. Este es un texto especialmen- con Lacan en su lengua original. El
te difícil, está cifrado. Es un texto del libro de la vía y su virtud –o el Libro
año ´71 con muchos juegos de pala- del camino y su virtud; o el Tao y su
bras, donde Lacan compara la escri- virtud, porque Tao, camino y vía
tura occidental y la escritura oriental. son lo mismo– fue el primero de los
Así como al principio de su ense- libros que leyeron juntos, y es atri-
ñanza Lacan trabaja sobre la escritu- buido a Lao-Tsé, el fundador del
ra occidental, por ejemplo en “La taoísmo.
carta robada” a partir del cuento de El Tao es el vacío original de donde
Edgar Allan Poe, hacia el final de su emana lo que Lao Tsé llama el soplo
enseñanza comienza a interesarse primordial que es el Uno. Lacan está
por lo que es la literatura en oriente, tratando de entender al Uno por la
o sea, por la poesía china. Y lo que le vía del pensamiento chino, porque es
interesa subrayar a Eric Laurent en muy difícil para el pensamiento occi-
“El Tao…”, es la experiencia de La- dental entender el Uno.

4 CHENG, F.: “El Doctor Lacan en lo cotidiano”, en Uno por Uno Nº 25, Revista mundial de
Psicoanálisis, Eolia-Paidós, Bs. As., 1992.
5 CHENG, F.:“Lacan y el pensamiento chino”, en Lacan, el escrito y la imagen, Editorial Del cifrado, 2003.

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➣ LA PERSISTENCIA DEL ANALISTA: PRESERVAR EL VACÍO

El Uno, para Lao Tsé, se divide en como instrumento fundamental. A


dos soplos vitales que son el Ying y el Lacan entonces le interesa Mencius
Yang. Estos dos principios son más para estudiar la relación entre la pa-
conocidos para nosotros porque pen- labra y el vacío. Tenemos que subra-
samos siempre de una manera dico- yar el valor del vacío, del Tao por
tómica, de a dos. Esta manera de sobre el valor de la palabra.
pensar nos organiza. Pero en cambio, Finalmente, Lacan trabajó un ter-
ese vacío original que es el Uno es el cer libro con Cheng, pero no es el
que dio origen a los dos principios libro de un filósofo, sino de un pin-
que son el Ying y el Yang. tor. Se trata de Shih-t’ao.
El Yang concierne al principio de ¿Por qué el interés de Lacan por
la fuerza activa, masculina, y el Ying, la pintura? Porque para Shih-t’ao el
a la dulzura receptiva, femenina. El trazo es del orden pictórico –también
soplo de este vacío central es media- está en relación con la letra china–.
dor con respecto a la relación entre el Este pintor había trabajado sobre la
Ying y el Yang. Todo emana de un importancia del trazo. Casi se podría
vacío central primero. El Uno es un decir que es como una sola línea,
soplo vital, que es del orden del Uno dado que la pintura de Shih-t’ao es
y no es del orden del dos. Luego el muy estilizada. Se trata de pocos tra-
dos aparece como el Ying y el Yang. zos. Y por supuesto que así se consti-
Pero este Uno actúa como mediador tuyen también las letras chinas.
entre el Ying y el Yang. Si no estuvie- Entonces, para Shih-t’ao –él lo dice
ra este vacío central como mediador así– el trazo, el primer trazo de un
se mantendrían cada uno por su pintor sobre la tela blanca, es equiva-
lado, en una actitud de reserva, hasta lente al vacío del Tao, al soplo vital de
podríamos decir de desconfianza. En los taoístas. Entonces, para Shih-t’ao
cambio, con la intervención de ese el trazo que es del orden pictórico,
vacío central los dos partenaires en- también resguarda el vacío. No se
tran en un mismo campo abierto, trata de una pintura sobrecargada,
que conserva una distancia –porque sino de la pintura de los trazos ele-
está el vacío mediador– pero que a la mentales que se refieren al Uno.
vez es interactivo. Así es que Lacan, en “Litura-
Entiendo que se trata de aplicar terre”, sobrevolando el desierto de
estos principios al campo mismo del Siberia volviendo del Japón, hace
psicoanálisis, es decir, a la relación alusión al concepto chino que se re-
entre el analista y el analizante. En la fiere al vacío. Es un concepto difícil
interacción entre el analista y el ana- de comprender, porque señala a la
lizante se debe conservar este vacío vez el camino y el vacío. O sea que el
central. camino del vacío, es el camino que
Lao-Tsé se ocupa del vacío y esto hay que seguir. El camino del psi-
es lo que interesa a Lacan. coanalista es resguardar este vacío.
El segundo filósofo que Lacan es- Tomaré un ejemplo para ilustrar
tudió con Cheng es Mencius, aquel la diferencia entre vacío y falta. En
que dio origen a la teoría del confu- un control, una analista está preocu-
cionismo. El confucionismo, a dife- pada por el diagnóstico de una pa-
rencia del taoísmo, cree en la palabra ciente, que en efecto, no es claro. No

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➣ MÓNICA TORRES
está claro si se trata de una histeria o para aceptar el vacío central con el
➣ SUGERENCIAS

de una psicosis ordinaria. que siempre en algún momento nos


Hay un síntoma –muy generali- enfrenta la vida. No hay modo algu-
zado– un permanente dolor de cabe- no de cubrir ese vacío. El camino, el
za. Y un día la paciente le cuenta a Tao del psicoanalista es estar allí, en-
su analista que para llenar el vacío y carnando él mismo ese vacío, cuan-
la angustia que ese vacío, que ese do es necesario, sosteniendo ese
aburrimiento le producía, se pasa vacío, dejando claro no solamente
horas armando complicados rompe- con la palabra sino con el acto, que
cabezas. El aburrimiento y la angus- hay que soportar vivir con ese vacío.
tia son pasiones parecidas en algún Cheng nos propone con Lacan no
sentido. pensar al Tao como se lo ha hecho
Primera tentación, si se está en la tradicionalmente, como un sistema
lógica del significante, tomar el valor de dos: el Ying y el Yang, lo masculi-
de síntoma en la vertiente del senti- no y lo femenino, lo activo y lo pasi-
do, y traducir el dolor de cabeza vo, sino como un sistema de tres.
como “rompecabezas”. Este no es el ¿Qué quiere decir esto? Que lo
camino más adecuado. Es necesario que hace tres entre el dos del Ying y
destacar –y esto ya no pertenece al el Yang es el vacío mismo. Ese vacío
registro significante– que el rompe- mediador, ese vacío mediante el cual
cabezas conserva la ilusión de cubrir es posible soportar la angustia y que
la falta. Cuanto más grandes son los el analista en tanto partenaire-sínto-
rompecabezas, más se crea la ilusión ma del analizante debe sostener.
de que es posible llenar la falta. No hay ninguna esperanza de
Porque finalmente los rompecabezas llenar el rompecabezas que fue la
se completan. Un rompecabezas al historia, la novela familiar de cada
que le falta una pieza sería un mal uno. Porque el rompecabezas es la
rompecabezas, estaría mal hecho. versión del infinito del todo. Uno
Están todas las piezas, piezas que pa- podrá contar su historia de aquí a la
recen sueltas pero que responden a eternidad una y mil veces, pero
un orden. Y es posible encontrar la siempre será un rompecabezas in-
última pieza y completar el rompe- concluso. Esto podría llevar a un
cabezas. análisis interminable. Entonces, hay
En realidad, si el dolor de cabeza un momento en el que habrá que
insiste es para demostrar que no hay apartar al sujeto de su novela fami-
la última pieza para cubrir el vacío. liar, porque de lo contrario siempre
Entonces, esta mujer se rompía la ca- seguirá buscando el supuesto dato
beza pensando cómo llenar lo que es que le falta con el cual arreglaría su
imposible de llenar. Por más rompe- vida, y confrontarlo con que siem-
cabezas que armara durante el resto pre faltará una pieza.
de su vida, no lograría colmar la falta Eso es lo que como psicoanalistas
y el rompecabezas ofrece esa ilusión. debemos resguardar, ese vacío.
Como dice Heidegger, entre la an- Cheng publicó en el año ´73 su
gustia y el aburrimiento, se trata primer libro sobre la poesía china.
para el psicoanálisis de que el sujeto Después, él y Lacan se dejan de ver,
pueda encontrar el temple necesario justo en aquel momento.

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➣ LA PERSISTENCIA DEL ANALISTA: PRESERVAR EL VACÍO

En el año ´77, cuando Lacan esta- de eso, no se trata del cuento del
ba dando su seminario “L’Insu”, Edipo. Si bien es cierto que hay que
Cheng aparece. En esa memorable vi- pasar por esas vueltas muchas veces
sita de Cheng a Lacan –memora-ble y hay que saberlo, hay que saber de
après-coup– Lacan acompaña a Cheng la propia historia y esto es lo que
a la salida y le dice una frase que constituye una parte del análisis;
Cheng nos ha relatado, a manera de también hay que saber que falta una
testimonio de su encuentro con pieza de la historia y que si el rom-
Lacan. No era su analizante, pero pecabezas se pudiera llenar, todo po-
de todos modos Lacan le regala una dría ser significante. Y no todo es sig-
interpretación y le dice: “Querido nificante.
Cheng: Usted ha conocido una serie de Se trata de saber hacer con las
rupturas en su vida, usted sabrá trans- marcas de ese goce, y sobre todo con
formar esas rupturas en un vacío media- el goce perdido. Goce perdido que a
dor actuando (subrayo vacío, subrayo la altura del Seminario 177 es llamado
mediador, pero subrayo también ac- plus de goce, recuperación de goce,
tuando, porque no es un vacío pasivo como dice Eric Laurent.
sino que es un vacío que actúa), lo que ¿Qué ocurre cuando el sujeto se
le va a permitir relanzar su presente a su encuentra enfrentado con situacio-
pasado y al final usted estará en su tiem- nes en las que el goce se separa de
po”.6 Es una frase hermosa, casi la todo saber posible? Nadie podrá
frase que le podría decir un analista a saber jamás sobre la huella del objeto
su analizante al final de su análisis. perdido. Por lo tanto el analista no
Podemos tomar esta frase como dirá nada sobre eso. Debe callar
una frase del fin del análisis, una sobre eso para dejar ese vacío media-
frase de despedida, una frase que dor actuando.
tiene valor de interpretación, que a la Es lo que Lacan planteaba en su
vez se refiere a poder soportar lo real seminario “Problemas cruciales para
de cada uno, pero haciendo algo, por el psicoanálisis”8 diciendo: “no hay
eso es “actuando”. saber sobre el sexo”. Ese “no hay sa-
¿Cómo traduce esto mismo ber sobre el sexo” es el antecedente
Laurent? Eric Laurent nos dice: ¿qué de lo que Lacan al final de su ense-
hacer con la huella del objeto perdi- ñanza llamará “no hay relación se-
do? Y hace esta pregunta porque en xual”, es otra manera de decir lo
términos freudianos, se trata final- mismo. Es decir que el goce se sepa-
mente del objeto perdido. ra de todo saber posible y el psicoa-
Esa huella, esa marca del objeto nalista tiene que acompañar a su
perdido, es la marca de la separación analizante, guiarlo del sin-salida de
para siempre entre el significante y la repetición de su historia, a la única
el goce. salida posible, que es la aceptación
El sujeto insiste en contar una y de esas rupturas que ha vivido.
otra vez su historia. Pero no se trata Rupturas para las que a veces no hay

6 CHENG, F.: “El doctor Lacan en lo cotidiano”, Uno por Uno Nº 25, Bs. As., 1992.
7 LACAN, J.: El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, Bs. As., 1992.
8 LACAN, J.: Seminario 12, “Problemas cruciales para el psicoanálisis”, inédito.

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➣ MÓNICA TORRES
palabras, porque tal como lo dice lla de actividad humana. No hay
➣ SUGERENCIAS

hermosamente Eric Laurent, no hay ninguna representación posible.


palabras para decir sobre la huella Siberia se transforma, entonces,
del objeto perdido. en la huella de la no-representación,
Recordemos que en ese momento de lo que no puede ser imaginado ni
Lacan estaba dictando su seminario representado. Un desierto puro, solo
“L’insu”9 en el cual hay un capítulo desierto y agua –como se siente uno
titulado “La estafa psicoanalítica” y a veces, en la vida y en el análisis–.
estaba preocupado –por lo que esta- En ese desierto de Siberia, solo de-
mos preocupados siempre los psi- sierto y agua, Lacan ve la huella de la
coanalistas– por cómo incidir sobre dimensión del vacío central del Tao, o
lo real desde lo simbólico. Porque si la huella de la dimensión central del
el psicoanálisis no encuentra algún Uno.
tipo de solución a este problema, en- Cada uno tiene que enfrentarse
tonces es una estafa. con momentos de vacío, de ruptura,
Por eso Lacan buscaba una res- de caída de toda representación posi-
puesta, y en esa época, buscaba por- ble. Porque hay una dimensión del
que no encontraba, y buscando qui- goce que no tiene representación.
zás algo podía encontrar. Lacan en- La angustia de la presencia de La
tonces interrogaba a Cheng sobre Cosa o a-Cosa, con el a en el medio,
cómo Lao-Tsé pudo hacer con con- que indica que el a es el recorte que
ceptos tan opuestos como el puro permite alguna relación del signifi-
hacer y el puro hablar. Porque Tao cante con el objeto perdido.
además de camino y de vacío, tam- ¿Qué sucede cuando el sujeto se
bién quiere decir hablar. Hablar en el encuentra a solas con la dimensión
sentido fuerte del término; no en el de La Cosa? En el Seminario 310, hay
sentido del enunciado, sino de la toda una parte dedicada a ciertos
enunciación, no en el sentido de los afectos de “ese encuentro con la otra
dichos, sino del decir. Cosa”, así lo llama Lacan. Estos afec-
Cada sujeto, entonces, deberá en- tos son momentos de aburrimiento,
contrar su vía, su modo de saber de angustia, de pánico. Son ciertos
hacer con que no hay saber sobre el momentos en los que el sujeto se
sexo, que saber y goce se excluyen, confronta a solas con la Cosa, que lo
que no hay relación sexual. a-Cosa.
No hay la buena manera de en- Porque el sujeto no tiene acceso a
contrarse. Hay siempre malentendi- la Cosa –ya lo había dicho Freud–
do. Los goces de cada uno se exclu- solo tiene acceso por el a minúscula y
yen y esto quiere decir que no hay re- más adelante, en la enseñanza del úl-
lación sexual. Lo cual no quiere decir timo Lacan, por el saber hacer con el
que no haya relaciones sexuales. síntoma, es decir, por el sinthome.
Cuando Lacan vuelve del Japón y Entonces, en esos momentos, el
su avión pasa sobre el desierto de sujeto trata de aferrarse a algo del
Siberia, ve que no hay ninguna hue- Otro para soportar algo de la angus-

9 LACAN, J.: Seminario 24 “L´insu que sait de l´une-bevue s´aile á mourre”. Ornicar 14. París, 1978..
10 LACAN, J.: El Seminario, Libro 3, Las Psicosis, Paidós, Bs. As., 1981.

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➣ LA PERSISTENCIA DEL ANALISTA: PRESERVAR EL VACÍO

tia fundamental a la que se enfrenta. era un deseo en presente, que permi-


Se trata de algo que tiene que ver con tía relanzar su presente en Francia a
la dimensión del Otro y no solo del su pasado chino y estar en su tiem-
Uno. Es ese Otro en más, porque es po. O sea, que él había podido recu-
un Otro en más que el Uno, y que perar en la publicación de ese libro,
Lacan lo escribe así: hun-en-peluce.11 el goce perdido en esas rupturas que
Homofónicamente, el en-peluce, había tenido que atravesar y lo había
remite al osito de peluche con el que recuperado como plus de goce.
cada uno va por la vida para habitar Había seguido, a pesar de una vida
la angustia desolada de La Cosa. difícil, el camino del Tao, y pudo en-
Esto ya lo había intuido Winnicott contrar un saber hacer con el goce
con su objeto transicional. perdido, transmitiéndolo a otros.
El peluche es la figuración del ob- Porque siempre hay plus de goce
jeto a que viene para el niño a habitar, en la producción de un artista, tam-
a amueblar de algún modo, la angus- bién en la producción que se da en
tia que surgió una vez que desapare- un análisis. Y también en la transmi-
ció para él el Otro fundamental, el sión que hacemos los analistas.
Otro real que fue su madre. Es lo que Lo que Lacan subraya en esa bella
ocurre también con el ejemplo de interpretación es el camino. Lo que
Freud del Fort-dà. Entonces, uno va aparece cuando ya no hay más re-
por la vida, dice Eric Laurent, agarra- presentaciones, cuando ya no hay
do a su carretel, o a su osito o a cual- más palabras para decir lo real de las
quier objeto, que nunca será suficien- marcas del goce.
te para reemplazar lo que se perdió. Si el analista puede actuar en la
Cheng, que había tenido una vida vía del Tao, él mismo encarnará ese
difícil, llena de rupturas, exilio y pér- vacío mediador actuando, permi-
didas, conserva esta frase de Lacan tiendo al sujeto soportar las signifi-
como un tesoro que le permitió en- caciones más difíciles que ha tenido
contrar el camino que él ya había en- que padecer.
contrado cuando pudo publicar su Hay, entonces, un corte entre el
libro de poesía china en francés. Un sentido y el fuera de sentido que fun-
chino en Francia. Debió ser muy difí- ciona como vacío. El sujeto en ese
cil vivir en Francia siendo chino. lugar, puede alojar toda su tristeza,
Lacan le responde que podría vivir su dolor de existir, quedarse en esa
en Francia siendo chino a través de la posición y melancolizarse. O puede
reconquista de la poesía china que él encontrar un saber hacer con eso. Es
le estaba regalando a Francia y al así, o una cosa o la otra.
propio Lacan. Porque Cheng había Hace un tiempo se estrenó en
reconquistado la poesía china para Buenos Aires una obra de teatro de
Francia. Entonces ese deseo, el deseo Griselda Gambaro, La Persistencia12.
de relanzar la poesía china al francés, Es una obra muy difícil de ver y de

11 LACAN, J.: “Lituraterre”, Suplemento de las Notas de la Escuela Freudiana de Bs. As., 1981.
12 GAMBARO, G.: La Persistencia,Teatro Argentino, Norma, Bs. As., 2007.
Obra de teatro estrenada en el 2007 en el C.C.Gral San Martín, Bs. As. Dirección: C. Banegas,
Protagonista: C.Fal.

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➣ MÓNICA TORRES
leer. Esta obra de teatro está referida trata solo de la persistencia de la pul-
➣ SUGERENCIAS

al famoso incidente de una escuela sión de muerte, también es la persis-


de Beslan, en Osetia del Norte –sur tencia del deseo de la autora. Su saber
de Rusia– un lugar cercano a Che- hacer con eso, con el goce perdido en
chenia donde debido a la guerra lo que casi no puede ser nombrado
entre los rusos y los chechenios, fue- –casi no se puede contar esto, casi no
ron masacrados, en esa escuela, mu- se lo puede decir–. Ella encontró una
chos niños. Esto fue mostrado por la recuperación del goce en la obra de
televisión. La televisión se dedica a arte. Entonces, no es en este punto la
mostrarnos el horror de manera tal persistencia de la pulsión de muerte,
que ya no nos produce nada. Produce sino la persistencia del deseo y saber
una especie de idiotización. Pero ese producir el plus de goce, aún allí
horror que Griselda Gambaro vivió donde parece imposible. El artista lo
como espectadora forzada –uno se logra, como lo logró F. Cheng escri-
vio forzado a ver ese horror– lo pudo biendo sobre la poesía china.
transformar en una obra de teatro. La Por algo dice Lacan en el “Home-
impotencia, el dolor y el sufrimiento naje a Marguerite Duras”13 que el ar-
que eso provocaba –porque es verda- tista le lleva la delantera al psicoana-
deramente el enfrentamiento con el lista. El analista debe aprender del
horror de la condición humana, con artista, debe aprender de ese camino,
el dolor de existir– Griselda Gambaro para guiar a su analizante a alcanzar
lo pudo transformar en un escrito, en su propio camino, a encontrar su re-
una obra de teatro. cuperación de goce. Encontrar su ca-
Es una obra sobre la venganza de mino, su propio Tao, aceptando el
una madre que ha perdido en la gue- vacío y a la vez encontrando una re-
rra a su hijo. Está dispuesta a que cuperación del goce perdido en las
mueran todos los demás niños por- diferentes rupturas que ha sufrido a
que ella ha perdido al suyo. lo largo de su vida. Comenzando por
Pero la obra no es el aconteci- la primera: la pérdida del Otro ma-
miento. Porque ella transformó el ternal que remite al objeto perdido y
horror de la noticia en una obra de que el sujeto recubre con su osito de
teatro que lo denuncie. peluche. Cada cual sabrá qué objeto
Griselda Gambaro escribió y puso lleva por la vida.
en escena una obra, que a la vez nos El interés del analista lacaniano
habla de la persistencia de la pulsión por la transmisión y el diálogo con la
de muerte, del lado del asesinato de cultura de su tiempo, mi interés por
los niños, tanto del lado ruso como trasmitir algo de esto forma parte de
del lado de los chechenos, y no se esa recuperación de goce.

MAUAS, L.: “Biendecir la persistencia”, en Revista Enlaces Nº 13, Publicación del Departamento
de estudios psicoanalíticos sobre la Familia-Enlaces, del Centro de Investigaciones del Instituto
Clínico de Bs. As., 2008.
13 LACAN, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, en Intervenciones y textos 2,
Manantial, Bs. As., 1991.

112
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➣ Sugerencias
➣ Sugerencias

La sugestión de la época es evaluar

Daniel Senderey

“La locura del momento consiste en querer alcanzar la unidad de


los pueblos y fusionar a la especie entera en un solo hombre […]
Para obtenerlo solo quedaría pedirle a la ciencia la manera de cam-
biar el planeta”.
François de Chateaubriand1

R esulta dificultoso vislumbrar el


alcance de la alianza del capita-
lismo globalizado y la tecno-ciencia
Para ello el accionar actual del
discurso médico mundial se sostie-
ne en la medicina basada en eviden-
cuyo empuje incesante y cotidiano cias (MBE o evidence-base medicine)
produce consumidores de falsos ob- uno de cuyos mentores principales,
jetos causa de deseo, al tiempo que David L. Sackett, la define como el
homogeniza y universaliza para uso consciente, explícito y juicioso de la
todos, generando por estructura, ex- mejor evidencia actualmente disponible
cepción (fenómeno brillantemente en la toma de decisiones sobre el cuida-
captado por Lacan en el Seminario do de los pacientes.
11), que el futuro de mercados comunes Se aducen razones “éticas” o
traería aparejado mayor segregación.2 “juiciosas” para “proteger” a los pa-
En el siglo XX se ha puesto en cientes que puedan quedar expues-
marcha una biopolítica de los cuer- tos o indefensos ante profesionales
pos y sobre los cuerpos o medicali- no calificados, y a su vez suminis-
zación de las sociedades, tendientes trar a los tomadores de decisiones
a lograr que ese todo o masa de en políticas de salud las mejores evi-
seres que hablan a escala planetaria dencias para obtener un hipotético
sea obediente, controlada y discipli- beneficio económico en la adminis-
nada, es decir, evaluada. tración de los fondos públicos.
Evaluar es protocolizar una lógica Si seguimos este hilo conductor,
cuantificable que opere como norma quien se base en la evidencia médi-
en cada caso siendo universalizable, ca se convertirá en un experto, y
única y siempre la misma. todas aquellas prácticas que renie-

1 DE CHATEAUBRIANd, F.: Memorias de ultratumba, Libro XLII, cap. 14, Paris, 1841.
2 LACAN, J.: El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, Bs.
As., 1984.

113
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➣ DANIEL SENDEREY
guen de la búsqueda de informa- “para todos”, cuyos diagnósticos y
➣ SUGERENCIAS

ción según bases de datos computa- propuestas terapéuticas constituyen


rizados y actualizados o modelos de estándares o patrones para los que
investigación “adecuados”, serán pregonan un uso creciente de medi-
rechazadas por no responder a lo camentos con el consiguiente sobre
normatizado o protocolizado. consumo de psicotrópicos, a lo que
Pero para los grandes grupos de se agrega el correlativo crecimiento
tecno-ciencia médica y los monopo- de las psicoterapias cognitivo com-
lios farmacéuticos mundiales, la evi- portamentales (TCC), ya que estas
dencia médica mayor no radica solo terapias son codificadas según están-
en la preocupación por los tratamien- dares homogéneos a aquellos utiliza-
tos o variantes de cuidados, sino que dos por el DSM IV, por lo tanto eva-
el médico funcione como experto/ luadas en términos seudo científicos,
perito sobre una certeza, y no hay y codificadas en términos de econo-
nada más cierto que la muerte. mía del tiempo de duración de la te-
Como lo señalara M. Foucault en rapia del sujeto, que en el caso de fra-
El nacimiento de la clínica, a partir de casar se explica por un error –sea en
Bichat el discurso médico reposa la precisión clasificatoria, sea en la de
sobre lo visible de lo invisible, lo le- la elección del medicamento.
gible de un interior revelado por la Como lo señala pertinentemente
anatomía patológica y la introduc- D. Laurent: “De esta nueva clínica se
ción de la autopsia como medio de elimina toda referencia al sentido, a los
generación de saber-poder. significantes propios del sujeto, al tiem-
No es azar que el Instituto de po, al inconsciente, al goce. En el psico-
Investigación en Francia (INSERM) análisis, el sujeto puede encontrar una
posea entre sus programas de inves- esperanza de liberación de su propia his-
tigación uno referido a la “autopsia toria sintomática en un proceso que
psicológica”, cuyas intenciones po- convoca eminentemente al sentido para
drían resumirse en: solo hay exper- extraer luego la fórmula por la cual se
tos peritos si autopsian, y a su vez si vuelve a ligar a su ‘partenaire síntoma’;
provienen de la medicina u otro dis- o para retomar un momento más tardío
curso científico con semblante mé- de la enseñanza de Lacan, reducirlo al
dico para poder efectuar cualquier fuera de sentido del aparato del síntoma
evaluación pericial. articulado al goce”.
Se establece un control de calidad Allí donde el discurso científico
que procede por evaluación cuan- de la medicina actúa con procedi-
titativa sobre criterios predetermina- mientos protocolizados para operar
dos y que no es más que un modelo la desaparición sintomática o mani-
clínico-médico autoritario donde ha- pulaciones biomoleculares/genéti-
bría expertos/peritos sobre lo desea- cas, el psicoanálisis, tal como lo es-
ble en el orden administrativo y lo cribe V. Palomera, no es “sino una
políticamente adecuado, que evalú- práctica, un lazo social que trata del
an según protocolos que responden a sujeto, si bien mantiene los ideales
necesidades de control social, como de transmisibilidad y demostrabili-
lo confirma la existencia de manua- dad de la ciencia y no se propone
les como el DSM IV, universalizables menos que ella alcanzar la certeza,

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➣ LA SUGESTIÓN DE LA ÉPOCA ES EVALUAR

aunque ello sea por la vía de una ex- forma pura; no es más que libre cir-
periencia singular”. culación de la obediencia”.
Para terminar, como dice J. C.
Milner en La política de las cosas, Bibliografía consultada
“cada uno puede también, aunque
no haga de eso su oficio ni aunque
FOUCAULT, M.: El nacimiento de la clínica, Siglo

no quiera nada, encontrarse convo-


Veintiuno Editores, Bs. As., 1979.
SACKETT, D. L., ROSENBERG, W. M., et al.:
cado para evaluar. Porque el control “Evidence based medicine: what it is and
tiene esa capacidad de hacerse tan what it isn’t”, British medical journal, 1996.
natural que uno puede hacerse su 312 (7023)
agente sin decidirlo. De esta mane-
LAURENT, D.: “Del deseo de estandarización
ra, cualquiera puede llegar a este
masiva” [EOL Postal] Boletín especial “La
punto de bajeza en el que se descu-
guerra de los palotinos” Nº 42, 2004.

bre amo de otro, pero eso es porque


PALOMERA, V.: Carta desde la Alambra, en La

nadie es ya su propio amo. Gracias a


Gaceta del Consejo II/9 ELP, 2003.

la evaluación, el control alcanza su


MILNER, J. C.: La política de las cosas, Miguel
Gómez Ediciones, Málaga, 2007.

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➣ Sugerencias

Para una elucidación psicoanalítica


de los usos políticos de la
nominación

Samuel Basz

bre del Padre y la nominación, a los

E
Padre del nombre
desafíos de los nuevos síntomas que
n la enseñanza de Lacan hay mo- debe alojar la clínica del psicoanalis-
dificaciones respecto del estatuto ta. Tanto es así que bien puede de-
de algunos de sus conceptos que per- cirse que esta perspectiva produce
miten pensar de un modo renovado un cambio decisivo en la concep-
la articulación entre el Nombre del ción de las psicosis, abre el camino
Padre y la nominación. de una clínica borromea y reestruc-
En principio vamos a considerar tura los fundamentos para una teo-
tres de esas modificaciones. Una de ría del fin de análisis. Pero no es
ellas es la pluralización del Nombre menos cierto que también renueva
del Padre, que hace estallar la unici- la perspectiva psicoanalítica acerca
dad del Nombre del Padre como el de la política.
significante de la ley en el campo del La necesidad lógica y clínica de
Otro. La otra modificación es el acen- vincular el Nombre del Padre con la
to puesto en la espesura preestructu- nominación se despliega en la ense-
ral de lalangue a expensas de la efica- ñanza de Lacan en los seminarios
cia simbólica que se deduce de la “R.S.I.” y El sinthome: el estatuto que
perspectiva estructuralista de la len- le conviene al Nombre del Padre es
gua, y por último hay que darle todo el del padre del nombre. A punto tal
su valor al predominio que va to- que puede mostrar en Joyce la fun-
mando la noción de parlêtre respecto ción compensatoria del nombre pro-
de la clásica determinación del sujeto pio y cómo apeló “a valorizar el
como sujeto del inconciente. nombre que le es propio a expensas
Con estos desplazamientos, sus- del padre”, en la misma medida
tituciones y cambios de acento, se “…que el nombre propio hace aquí
aseguran las condiciones epistémi- todo lo que puede para hacerse más
cas para responder, desde una más que el significante del amo”1. Al
compleja articulación entre el Nom- mismo tiempo Lacan subraya que

1 LACAN, J. El Seminario, Libro 23, El Sinthome, Paidós, Bs. As., 2006. Clase del 10 de febrero de
1976.

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➣ PARA UNA ELUCIDACIÓN PSICOANALÍTICA …


Joyce entreteje su vida con su obra, regulación de los efectos de goce
y que el modo de hacerse personaje que suscita esta operación.
de su escritura nombrándose por En el primer caso la función de
otros nombres, “apunta únicamente valoración significativa remite a la
a una cosa, es a hacer entrar al nom- experiencia del uso del semblante,
bre propio en la categoría del nom- es el fundamento del amor primor-
bre común”2. dial al padre (el amor al padre es,
Precisamente esta dimensión co- entonces, el amor al sujeto supuesto
extensiva del nombre propio y del saber nombrar). Es el fundamento
nombre común en relación con los de la transferencia que elucida la ex-
avatares del Nombre del Padre periencia analítica y genera un tipo
pone en evidencia un vínculo entre particular de autoridad, cuya inci-
un significante y una operación, la dencia es decisiva en la constitución
nominación, que en tanto acto reba- y orientación de comunidades en
sa la del nombre propio, y tiene las que el saber y el sujeto coexisten.
como consecuencia hacer aparecer Es la autoridad llamada epistémica
un vacío de descripción que aguje- por el lógico y matemático polaco
rea al conjunto del sistema del len- Bochensky en su texto Qué es la au-
guaje. Por ese agujero necesaria- toridad (Editorial Herder, Barcelona,
mente se fuga el sentido; pero tam- 1989).
bién gracias a ese agujero, y siempre Por otra parte, la producción y
sintomáticamente, esa fuga se pue- regulación de los efectos de goce re-
de detener. miten a la dimensión del acto, inclu-
so a la experiencia del uso de la vio-
lencia, a la encarnación del poder de
Dos clases de autoridad, sanción más allá de los efectos de
dos clases de transferencia comunicación que asegura; aquí se
establece el terreno de la nomina-
En la perspectiva de su generali- ción propiamente dicha, que impli-
zación, los Nombres del Padre son ca una cierta vacilación del Nombre
las formas plurales de la eficacia del del Padre como puro semblante; es
significante –en tanto semblante– en el plano no tanto del amor sino del
su función de sanción de significa- respeto, del temor, de la angustia,
ción. del temblor, y remite a la autoridad
La función de sanción (consenti- deontológica o de sanción en la re-
miento o rechazo; admisión o expul- flexión de Bochensky. Es la autori-
sión; permisividad o prohibición) se dad privativa de la puesta en acto
establece en dos planos. Por un lado de la realidad sexual del inconscien-
en la selección de elementos que se te, es cierre del inconciente, y en ese
recortan de lalangue con lo que se punto este tipo de autoridad genera
determina su carácter discreto y se una transferencia que no es función
los implica en un discurso, y por el del sujeto supuesto saber.
otro en el plano de la nominación Estos dos planos de la nomina-
propiamente dicha, incluyendo la ción permiten apreciar cómo el

2 Ibíd.

117
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➣ SAMUEL BASZ
Nombre del Padre interviene en la lacaniana del inconciente como “lo
➣ SUGERENCIAS

producción de los elementos discre- inconsciente, es la política” (semi-


tos de la lengua a partir de los fenó- nario inédito “La lógica del fantas-
menos de lalangue, cómo esta pro- ma”, clase del 10-5-67) a condición
ducción significante es acompañada de tener presente que el lazo social
con la producción de goce, y que en que consiste cada uno de los dis-
este goce es la condición material cursos es función del discurso del
por la que los elementos significan- amo, que este último es completa-
tes son incorporados a, o excluidos mente equivalente al del inconscien-
de un discurso en tanto lazo social. te y que constituye la matriz de todo
Así entendida la función de no- discurso estructurado como tal.
minación, asegura la inteligibilidad Nombrar, nominar, en el sentido
por la pertenencia a un discurso y de dar un nombre a alguien o a algo,
pone en evidencia que el sentido no constituye un acto en sentido estric-
es el resultado del juego significan- to cuyo alcance se advierte con más
te-significado, sino que depende de claridad cuando se tratan de eluci-
la eficacia del Nombre del Padre en dar los modos de producción de
su función de inclusión nominante efectos de sujeto a partir de los actos
en el discurso del amo (discurso que de nominación que incluyen y exce-
equivale, como sabemos, al discurso den los del nombre propio.
del inconsciente). Esto desplaza el eje de la primera
Por otra parte el sujeto es siem- enseñanza de Lacan en donde el
pre responsable del consentimiento Nombre del Padre coloniza el lugar
o del rechazo de las marcas que del Otro, lugar de donde procede la
hacen posible el anudamiento del palabra. Lugar del Otro que contie-
cuerpo al nombre, es siempre res- ne al Nombre del Padre como signi-
ponsable de admitir o rechazar el ficante de la ley que ordena el régi-
acto del que depende su ex-sistencia men de la significación e interviene
como sujeto. decisivamente en el uso posible del
La admisión de esas marcas lenguaje en tanto estructura al servi-
constituye el umbral mínimo nece- cio de la comunicación.
sario para un psicoanálisis puro, en Cuando Lacan, en su última ense-
el que el amor al padre del nom- ñanza, pone el acento en la función
bre –como significación última del de nominación en su dimensión de
nombre propio– puede ser franque- acto, secundariza la relación al Otro
ada por una nominación nueva, no- en tanto Otro simbólico y subraya el
minación constituyente del síntoma anudamiento de la nominación con
que resulta de ese análisis. lo real. Nominar es establecer, en el
sentido fuerte de instaurar, una rela-
ción entre el sentido y lo real.
“Lo inconsciente, es la Es algo que excede completa-
política” mente la idea de la comunicación
que consiste más bien en entenderse
El Nombre del Padre definido con el Otro acerca de un sentido en
como el padre del nombre, esclarece común, gracias a la función que en
retroactivamente la caracterización su primera enseñanza tiene el

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➣ PARA UNA ELUCIDACIÓN PSICOANALÍTICA …


Nombre del Padre al articular el sig- Nominación y violencia
nificante y el significado en tanto
punto de basta. Esto se compadece La nominación, captada en este
con la clásica función de nomina- sesgo, es la condición necesaria para
ción (decir lo que es, decir lo que operar no solo en el régimen más o
hay), que está perfectamente situa- menos abstracto de las significacio-
da en la lengua. nes –”derecho”, “humano”, “justi-
Pero cuando se trata de la nomi- cia”, “libertad”, etc.– sino muy di-
nación como acto, Lacan ya se refie- rectamente en la instalación de fic-
re al concepto de lalengua (lalangue), ciones jurídicas e ideológicas que
que “cuestiona la evidencia de la co- son instrumentos de manipulación
municación”3, pues lo que Lacan de los significantes amos “con los
trae con lalengua es que lo que se que se intenta atrapar al sujeto”
dice sirve al goce, que ésta es su fun- (Jacques-Alain Miller en la revista
ción propia “y no la comunica- Cités N° 16. PUF, París 2003).
ción”4. Una de las más nefastas realiza-
En el acto de nominación se in- ciones de esta operatoria nominalis-
jerta o al menos se superpone en lo ta tuvo lugar en la Argentina duran-
real algo que hace aparecer el senti- te la última dictadura militar con el
do. En la última enseñanza de Lacan, montaje de un sistema de apropia-
el Nombre del Padre “asocia lo sim- ción de niños como parte del ejerci-
bólico y lo real”5. El Nombre del cio del poder político que contaba,
Padre “designa exactamente el efecto en el propio régimen administrati-
de lo simbólico en tanto que él apa- vo, con discursos consagrados a
rece, que él aparecería en lo real”6. fundamentar en un cinismo “al-
El Nombre del Padre es un ope- truista” el ejercicio de la violencia
rador político por excelencia preci- para la apropiación de niños8.
samente por su carácter de agente La inducción identificatoria, que
de nominación. era su consecuencia inmediata, se
Sabemos que la disputa del constituyó en el intento nominalista
poder político es también una dis- masivo más tortuoso de nuestra his-
puta por las significaciones de los toria reciente con el propósito de in-
significantes de dominio social 7. jertar, empezando por nuevos nom-
bres propios, los significantes con los
cuales desviar la causa y el recorrido
del deseo progenitor, queriendo hacer
anónimo un deseo que no lo fue.

3 Clase de J.-A. Miller del 15-12-04.


4 Ibíd.
5 Ibíd.
6 Ibíd.
7 Ver “La tragedia del lenguaje”, página 95 y siguientes en el libro de Eduardo Rinesi Política y tra-
gedia, editorial Colihue, Bs. As., 2003.
8 Ver el informe “La apropiación de menores: entre hechos excepcionales y normalidades admiti-
das” de la antropóloga Carla Villalta leído en las Jornadas 2004 del Departamento de Filosofía y
Psicoanálisis (ICBA).

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➣ SAMUEL BASZ
Para eso fue necesario subsumir secuencias de esa voluntad criminal
➣ SUGERENCIAS

la voluntad de los apropiadores al de- es el grupo llamado “Abuelas de


signio de un amo cobarde. Cobardía Plaza de Mayo”* cuyo accionar se
que implicó mantener en un cerrado pone en cruz respecto de la captura
secreto sus oscuras voluntades, y que de lo político tanto en el orden ex-
los incluye de hecho en una comuni- clusivo de la apropiación (en el puro
dad de goce anónimo9. orden del tener, en el orden exclu-
La violencia es la realización, en yente del significante fálico), como
el lazo social, del Nombre del Padre en la pretensión más trasnochada de
como padre del nombre, entendien- la gestación significante del ser.
do por realización el uso del Nom- El 27 de febrero de 1957, en el se-
bre del Padre más allá de su condi- minario La relación de objeto, Lacan
ción de semblante, lo que implica ubica la captación de lo político en
anular del Nombre del Padre esa el orden del significante fálico inclu-
condición. Se trata de una sustitu- so en las sociedades matriarcales, y
ción desviada de su función de sem- subraya que la condición biológica
blante por su realización efectiva. Es de la mujer no le impide regularse
una vía lógica para pensar la violen- fálicamente; dice así: “En todos los
cia en política. casos, incluso en las sociedades ma-
Con estos mismos recursos pode- triarcales el poder es androcéntrico.
mos intentar una aproximación a lo Está representado por hombres y
que entendemos como democracia. por linajes masculinos. Algunas ano-
Así, la democracia consiste en la malías muy extrañas en los intercam-
construcción de las ficciones jurídi- bios, modificaciones, excepciones, para-
cas que aseguren el trabajo de resti- dojas, que aparecen en las leyes del in-
tución permanente del uso social del tercambio en el plano de las estructuras
Nombre del Padre como semblante, elementales del parentesco solo pueden
perseverando en recuperarlo de las explicarse en relación con una referen-
realizaciones a que lo somete la insis- cia que está fuera del juego del paren-
tencia de la pulsión de muerte. tesco y corresponde al contexto político,
es decir al orden del poder y muy preci-
samente al orden del significante, donde
Una respuesta singular el cetro y el falo se confunden” (la cur-
siva es nuestra).
El robo de bebés en la última dic- El amplio arco que despliega la
tadura militar fue una forma parti- enseñanza de Lacan desde esta for-
cular de exterminio al decidir elimi- mulación de 1957 hasta los años 70
nar la dimensión subjetiva de la permite captar las enormes conse-
descendencia como tal. cuencias éticas, clínicas y políticas
Una respuesta singular a las con- que tiene ese recorrido.

9 Ver en Ornicar? Digital 263 el texto de Samuel Basz “La reconquista de las marcas de honor”.
* Las “Abuelas de Plaza de Mayo” constituyen un importante y activo grupo de madres de hijos de-
saparecidos cuyos nietos pequeños y principalmente bebés nacidos en cautiverio fueron secuestra-
dos y entregados en adopciones ilegales. Una de las tareas fundamentales de “Abuelas” consiste en
lograr la restitución de sus nietos.

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➣ PARA UNA ELUCIDACIÓN PSICOANALÍTICA …


El acto político que es el aconte- perspectiva del uso político de la
cimiento “Abuelas” instruye respec- nominación.
to de algunas variantes del uso del Dos argumentos lacanianos fun-
Nombre del Padre y la nominación. dan en razón el carácter de aconteci-
La invención que instituyen es fun- miento del accionar de “Abuelas” y
ción de la posición femenina en permiten demostrar que se trata de
tanto tal, es decir transponiendo, sin un acto de invención política en la
anular, el plano excluyente de la re- medida que:
gulación fálica. - construyeron las vías para ele-
En primer lugar hay que consig- var la angustia subjetiva a la digni-
nar que cada una de estas mujeres dad de causa del deseo. Es la admi-
tramita en soledad un duelo que no sión del objeto causa del deseo
admite la serie. Soledad en la an- sobre el fondo de un duelo, duelo
gustia más radical (presencia abso- cuyo trabajo está trabado por la de-
luta de la ausencia por la inexisten- saparición violenta, en manos del
cia de restos mortales). Pero esa so- terrorismo de estado, del objeto del
ledad es ocasión de un destino para deseo instalado por el amor y,
el objeto de la angustia: su promo- - instalaron en el interior del lazo
ción a causa del deseo. Y se hace so- social nuevas disyuntivas éticas, es
ledad no solitaria sino compartida decir alternativas inéditas de elec-
para una acción. ción respecto de la nominación, en
En segundo lugar, esa acción es este caso particular en relación al
la perseverancia en los medios ade- nombre propio, que hacen a la cons-
cuados para interpelar al sujeto y trucción de la subjetividad de los
que éste se vea enfrentado a una que fueron en su momento bebés
elección forzada en los términos en arrancados de su progenie.
los que la plantea Lacan con el apó-
logo de “la bolsa o la vida”: Que ad-
viertan que no pueden elegir la ig- Los espejismos de la
norancia perezosa porque con ella nominación científica como
se arruina el motor del deseo, causa “solución” política
de la vida subjetiva. Que deben ele-
gir el trabajo que implica construir Es el momento de considerar una
un saber sobre su verdad. Y que si cuestión que tiene una renovada ac-
apuestan a que su vida se oriente tualidad. Se trata de los alcances de
–en lo principal– por algo más allá una legislación que instale la obliga-
de un ideal homeostático, no es lo toriedad del examen de ADN para
peor que les puede pasar, ni a ellos concluir, por la vía probatoria, la
ni a ningún hombre de bien. identidad en tanto genética.
Alrededor de ochenta jóvenes La prueba del ADN, capaz de
han hecho esa apuesta lo que pone constatar la filiación en base a lo real
en evidencia que la elección forza- definido desde la ciencia como he-
da, si es inducida desde la lógica de rencia genética, si bien puede apor-
la causa del deseo, no implica nece- tar exactitud respecto de la identi-
sariamente el uso de la violencia dad civil, establece –si el sujeto
como causa eficiente y renueva la mismo no es imputado por delito al-

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➣ SAMUEL BASZ
guno y rechaza este medio– una vía ción de un saber de lo real de la
➣ SUGERENCIAS

de nominación que merece algunas ciencia en una trama subjetiva que


consideraciones. no quiere saber.
La dimensión ética que supone el Violentar ese no querer saber
acto político tal como fue considera- puede provocar desde una irrup-
do en el apartado anterior es más ción de angustia masiva hasta fenó-
compatible con la propuesta a los jó- menos de despersonalización muy
venes de una elección forzada en la profundos e irreversibles, si ese re-
ética del deseo, que con un forza- chazo a saber es un modo de su-
miento en lo real del organismo. plencia de una falla simbólica, su-
Forzamiento por el que se obtiene plencia cuya conmoción puede de-
una verificación técnico-científica sencadenar una catástrofe subjetiva.
que no hay que confundir con la Como vemos, el carácter político
verdad que conviene a lo que un su- de la nominación, tal cual se esclare-
jeto –que por otra parte no es acusa- ce desde las coordenadas del psi-
do de ningún crimen– está en con- coanálisis, implica decisiones que
diciones de admitir como saber. hacen que su uso no pueda despe-
La prudencia psicoanalítica au- garse de una referencia ética que, a
toriza a detenerse allí donde no se su vez, debe poder nombrarse como
pueden calcular los efectos de una pertinente a un discurso socialmen-
nominación que resulte de la inyec- te instituido.

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➣ Sugerencias

Entre síntoma y devastación

Graciela Brodsky

E ste trabajo forma parte de lo que


podríamos llamar una práctica
del detalle. No se trata de grandes
muy precisos, ¿tiene un uso concep-
tual o solo es un término que Lacan
usa de modo convencional? ¿Es un
conceptos, como el falo, el goce, la concepto o se trata simplemente de
castración, sino de un renglón pes- una manera de decir?
cado en uno de los últimos semina-
rios de Lacan. Si llama la atención es
especialmente porque el mismo tér- Referencias
mino, estrago, aparece repetido dos
veces en esos años. La primera vez que se encuentra el
En castellano, solemos traducir el término estrago es en un texto escrito,
francés ravage por estrago, aunque lo que sugiere que está escogido con
también podría traducirse por devas- cuidado. No es solo algo que Lacan
tación. En francés el término proviene dijo sino que lo escribió, y se sabe que
del latín: rapire y significa rapto, cap- era muy meticuloso con la elección de
tura de algo con violencia –rapiña las palabras. Se trata de “L’étourdit”,
procede del mismo campo semánti- de 1972. Allí se lee: “La elucubración
co– pero también se utiliza para refe- freudiana del complejo de Edipo,
rirse a un rapto de ira, de amor, al donde la mujer se mueve como pez en
rapto como goce extático. Al mismo el agua porque en ella la castración
tiempo ravage se refiere a un daño sin está desde el inicio (Freud dixit), con-
límites, como cuando hablamos del trasta dolorosamente con el estrago
efecto devastador del fuego, o de un que en la mayoría de las mujeres es la
sufrimiento devastador. relación con la madre, de la que pare-
Esta palabra, que llama la aten- ce esperar, como mujer, más subsisten-
ción por haber sido repetida dos cia que del padre, lo que no condice
veces en poco tiempo y en contextos con su ser segundo en este estrago”.1

1 LACAN, J.: “El atolondrado, El atolondradicho o Las vueltas dichas” (L´étourdit), Escansión 1,
Paidós, Bs. As., 1984.

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➣ GRACIELA BRODSKY
La segunda vez que nos topamos que cuenta es la diferencia entre
➣ SUGERENCIAS

en esos años con el término estrago hombres y mujeres. En cambio, en el


es en el Seminario 23, El sinthome, de Seminario 23, donde esperaríamos
1976, en el capítulo VI, o sea cuatro encontrar una referencia a los
años después de la primera apari- nudos, lo que se destaca en el co-
ción. Lacan dice allí: “Si una mujer mentario de Lacan es la disimetría
es un sinthome para todo hombre, es entre hombres y mujeres, propia de
completamente claro que hay nece- las fórmulas de la sexuación, que no
sidad de encontrar otro nombre son examinadas en el seminario.
para lo que es el hombre para una Esto confiere su interés a una
mujer, puesto que el sinthome se ca- cuarta referencia, menos conocida,
racteriza justamente por la no equi- que se encuentra en una interven-
valencia. ción oral no establecida todavía,
Puede decirse que el hombre es donde Lacan parece colocar las
para la mujer todo lo que les guste, cosas de manera más acorde con el
a saber, una aflicción peor que un espíritu del Seminario 23. Esta refe-
sinthome… incluso es un estrago”.2 rencia es de 1978. Al final de un con-
Entonces, en “L’étourdit” el estra- greso sobre la transmisión del psico-
go se encuentra en la relación entre análisis, Lacan proponía: “Hay un
la madre y la hija; en el Seminario 23, sinthome él y un sinthome ella. Es
entre un hombre y una mujer. todo lo que queda de lo que llama-
Hay una ocasión previa donde mos la relación sexual. La relación
Lacan alude al estrago, en el sexual es una relación intersinthomá-
Seminario 17, para referirse a los tica”. Como se puede apreciar, la
efectos estragantes que la madre distinción entre síntoma y estrago
puede tener sobre sus hijos.3 se pierde, o al menos se diluye en
Entonces, primero es la relación esta ultimísima enseñanza, lo cual
con los hijos en general, luego es la no quita su interés clínico a la dis-
relación entre madre e hija, y, por úl- tinción.
timo, la relación entre un hombre y Cuando en su curso de 1998-1999
una mujer, lo que para Lacan merece Jacques-Alain Miller elabora la teo-
ser considerado un eventual estrago. ría del partenaire-síntoma, creo que
En esta práctica de investigación esta última perspectiva es la que le
textual se podría destacar la falta de sirve de orientación.4 Y en la penúl-
correspondencia entre estos párra- tima lección de El Otro que no existe
fos y el eje de los textos en los que y sus comités de ética, curso que die-
ellos se encuentran. La referencia ron conjuntamente J.-A. Miller y E.
freudiana al Edipo y la relación es- Laurent en 1997, Miller comenta un
tragante entre la madre y la hija caso clínico que pone en evidencia
aparece en plena elaboración de las el contrato sintomático entre un
fórmulas de la sexuación, donde lo hombre y una mujer.5

2 LACAN, J.: El Seminario, Libro 23, El sinthome, Paidós, Bs. As., 2006, pág. 99.
3 LACAN, J.: El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, Paidós, Bs. As., 1992.
4 MILLER, J.-A.: El partenaire-síntoma, Paidós, Bs. As., 2007.
5 MILLER, J.-A en colaboración con E.. Laurent: El Otro que no existe y sus comités de ética, Paidós,
Bs. As., 2005.

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➣ ENTRE SÍNTOMA Y DEVASTACIÓN

Entre madres e hijas niño fuera del Edipo. Freud no en-


cuentra nada de esto en la niña, la
Tomemos entonces la primera re- amenaza de castración no es efecti-
ferencia al estrago en los años ‘70, la va para las mujeres puesto que la
que habla de la relación madre-hija. castración la sufren desde el inicio,
Si admitimos que Lacan fue muy es un dato de partida, no de llegada,
cuidadoso con los términos, acep- y el amparo que la mujer encuentra
temos que no es por azar que en en el puerto paterno puede conver-
“L’étourdit”, un escrito en el que tirse en un refugio del que no quie-
vuelve sobre las fórmulas de la se- re salir y al que vuelve reiterada-
xuación, él se refiera a “la mujer”: mente.
“La mujer se mueve como pez en el Esta comodidad en el Edipo con-
agua”. En este mismo escrito Lacan trasta con el hecho de que para la
sostiene que no se puede escribir La mayoría de las mujeres –aquí Lacan
mujer, que no existe la clase de las no dice “todas las mujeres”, dice “la
mujeres, la que permitiría cerrar el mayoría”–, para la mayoría, la rela-
conjunto en el cual cualquier mujer, ción con la madre es estragante.
en tanto que mujer, estaría incluida. Una vez en el Edipo, la mujer se
Por lo tanto, no es posible utilizar el mueve como pez en el agua, pero
artículo definido la; hay que susti- antes debemos invitarla a entrar. No
tuirlo por el indefinido una. Pero en es evidente, para retomar una ex-
el párrafo que citamos, se lee que la presión que le escuché en su mo-
mujer, en el Edipo, se mueve como mento a Juan Carlos Indart, que la
pez en el agua. Es decir que, tomada fiesta del Edipo sea para ella. En esa
con relación al Edipo, para toda fiesta, ella no tiene con qué presen-
mujer rige la lógica distributiva del tarse. Una vez en la fiesta, se com-
falo y la castración con la que se las porta como los varoncitos, pelea por
tiene que arreglar utilizando estra- el más y por el menos, por el tener y
tegias que, aunque no son equiva- por el poder, por el ser y el parecer,
lentes a las del hombre, ponen en los imita, pero sabe que todo eso es
juego el hecho de tener: máscaras, puro semblante. Contrariamente a
postizos, prótesis, en suma, sem- lo que podría pensarse, la mujer es
blantes. intolerante al semblante, lo denun-
La expresión “como pez en el cia, sabe que ahí no hay ninguna
agua”, es decir en su ambiente natu- sustancia, ninguna subsistencia, na-
ral, sintetiza las ideas tardías de da real.
Freud sobre la sexualidad femenina. Esta falta de motivación para en-
Mientras que para el varón el paso trar en el Edipo, este estar siempre
por el Edipo es más o menos dra- con un pie afuera, explica por qué
mático pero tiene un camino de sali- los posfreudianos se interesaron
da, la mujer, una vez instalada en el tanto en la fase preedípica cuando
Edipo, puede permanecer allí toda las mujeres tomaron el control del
la vida. En ella no existe, por ejem- movimiento psicoanalítico y, sin res-
plo, esa tensión entre el amor y la ri- petar los semblantes, denunciaron
validad, entre el impulso parricida y el falocentrismo edípico. Cuando se
el amor que feminiza que empuja al leen las controversias entre Ana

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➣ GRACIELA BRODSKY
Freud y Melanie Klein, se percibe Entre hombres y mujeres
➣ SUGERENCIAS

que son dos mujeres que denuncian


los semblantes. Bion, que participa- ¿Cómo poner ahora este estrago
ba en las reuniones de la Sociedad en conexión con lo que Lacan pre-
londinense, termina retirándose senta cuatro años después, el estra-
molesto por lo que escucha, intu- go en la relación con el hombre?
yendo tal vez que a esa fiesta de Freud ubicó una vía de pasaje: la
mujeres, él no estaba invitado. Si se reivindicación fálica se transfiere de
quiere participar de otras fiestas, la madre al marido. Por eso reco-
esta vez sin disfraces, se puede estu- mienda que las mujeres se casen dos
diar algo de la relación entre Mela- veces: drenar con el primer marido
nie Klein y su hija. toda la reivindicación fálica hasta
Pero Lacan dice todavía algo agotarla, y llegar finalmente al se-
más en este párrafo: “En la relación gundo matrimonio sin tantas recri-
con la madre, de la que parece es- minaciones.
perar como mujer más subsistencia La teoría del partenaire-síntoma
que del padre”. Casi como al des- se inscribe en una larga serie de apa-
cuido, Lacan coloca entre la madre reamientos que fueron teorizados y
y la hija a la mujer. De ahí la solu- situados en el psicoanálisis desde
ción imposible del problema, que Freud hasta nuestros días. La idea
desemboca en el estrago: en cuanto de que entre las formaciones del in-
mujer ¿cómo esperar de otra mujer consciente se podría incluir la rela-
algo más consistente, más sustan- ción con el partenaire, subyace en
cial, más subsistente, menos sem- cada uno de los cinco casos que
blante, que lo que se puede encon- Freud nos legó. Y en su escrito
trar en el padre? No se trata de es- “Introducción del narcisismo” de
perar de una madre el falo que no 1914, él delimita dos modelos de lo
tiene –versión freudiana– sino de que sería la relación con el partenai-
esperar de una mujer una respues- re: la relación narcisista y la anaclíti-
ta al enigma de la femineidad. Pero ca. En la primera, amamos en el
la cuestión femenina no se resuelve Otro lo que somos, o lo que nos gus-
entre mujeres; entre mujeres, lo taría ser. En la segunda, amamos en
único que se obtiene es La ciudad de el Otro lo que este tiene y da.6
las mujeres, tal como supo plasmar- No es necesario llegar al final de
la Fellini. la enseñanza de Lacan para encon-
La idea que Lacan sostiene en trar las variantes sintomáticas del
“L’étourdit” es, finalmente, que solo partenaire. El partenaire de la deman-
pasando por el significante fálico la da, por ejemplo, tal como lo articula
mujer puede encontrar un “más en el Seminario 4, permite hacer la
allá” propiamente femenino. distinción con el partenaire del
amor.7 El partenaire de la demanda

6 FREUD, S.: “Introducción del narcisismo”, t. XIV, Obras completas, Amorrortu, Bs. As., 1979.
7 LACAN, J.: El Seminario, Libro 4, La relación de objeto, Paidós, Bs. As., 1994.

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➣ ENTRE SÍNTOMA Y DEVASTACIÓN

que se pone en juego en la frustra- a condición de la castración el hom-


ción, el que puede dar o negar un bre se coloca en la buena posición
objeto real, se distingue del partenai- para el amor tal como lo exige una
re del amor en la medida en que mujer. Por el contrario, el deseo re-
aquí lo que se juega no es un objeto quiere que el hombre sea el porta-
sino un don. Es una manera de pen- dor. Y el avance original de Lacan es
sar el amor en el registro significan- proponer que la mujer puede en-
te: el amor no pide objetos, pide una contrar ambos partenaires en un
palabra. mismo hombre, lo que no la hace
Aproximadamente en 1958, La- menos infiel.
can presenta su primera gran doctri- La falta en tener es una condi-
na sobre el partenaire-síntoma, aun- ción para el amor, lo que se pone de
que no le dé ese nombre. Lo hace, manifiesto del lado masculino en el
precisamente, en su texto “Ideas di- atractivo que ejerce la mujer pobre,
rectivas para un congreso sobre la cuyo máximo exponente presenta la
sexualidad femenina”.8 Aquí no se obra de León Bloy. Cuando la mujer
trata ni de la demanda que recae exhibe en exceso el semblante de
sobre un objeto concreto, ni de la de- tener, del lado masculino la respues-
manda de amor como don. Ahora se ta suele ser la inhibición.
trata del falo. Hasta cierto punto, en Con esta dialéctica que se repar-
esos años el partenaire principal del te entre el tener y el no tener, Lacan
sujeto es el falo. Y sigue siéndolo, construye todas las variantes de lo
como lo demuestra diariamente la que sería el partenaire del deseo y
clínica de la neurosis. Sin embargo, del amor con relación al falo.
este partenaire fundamental le per- Algunos años más tarde, el par-
mite a Lacan hacer una distinción tenaire fundamental ya no será el
que va más allá de su uso en la his- del Edipo ni el del falo, sino el par-
teria y la obsesión. tenaire-fantasma, que pone en pri-
Que el partenaire del amor y el mer plano la función objetal del
del deseo no se confunden es algo partenaire, más evidente en el caso
que ya había destacado Freud en del hombre, en la medida en que la
sus artículos sobre la degradación mujer solo entra en la dialéctica de
de la vida amorosa en el hombre, su deseo en tanto objeto a, más
pero la novedad que presenta Lacan sutíl en la mujer, que para entrar
en este artículo es que la misma du- en la dialéctica del deseo debe
plicidad se encuentra en las muje- consentir a ser tomada como obje-
res. Para el deseo, es necesario que to en el fantasma masculino, lo
la mujer fetichice el órgano masculi- que abre un interrogante sobre su
no, pero para el amor es necesario propia relación con el fantasma y
alimentar el fantasma del amante el objeto a que el discurso de la
castrado, lo que es congruente con histérica primero, y las fórmulas
la definición del amor que da Lacan: de la sexuación después, ponen al
amar es dar lo que no se tiene. Solo descubierto.

8 LACAN, J.: “Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina”, Escritos 2, Siglo
Veintiuno, Bs. As., 1985.

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➣ GRACIELA BRODSKY
Pero hacia el final de su enseñan- falo, la del fantasma, todas cumplen
➣ SUGERENCIAS

za, Lacan parece ir cada vez más en esa función, cada una a su manera.
la dirección de considerar que el ¿Qué es lo que agrega la fórmula
apareamiento es siempre con el sín- “partenaire-síntoma”?
toma, tanto si se considera que el Se puede proponer que lo que
síntoma es el partenaire fundamental este apareamiento trae de nuevo, y
del sujeto, es decir, que el sujeto que no estaba tan presente en los
está, por así decirlo, casado con su anteriores, es la dimensión del cuer-
síntoma, como si se piensa que el po y el goce que separa a hombres y
partenaire, hombre o mujer, de un mujeres, y que Lacan escribe con
sujeto, funciona para este como sus fórmulas de la sexuación.
sinthome. A partir de esta repartición sexua-
Aquí dos letras hacen toda la di- da puede entenderse no solo de qué
ferencia. Estar casado con el sínto- manera el falo y el fantasma funcio-
ma es convivir con el sufrimiento –y nan en el encuentro contingente entre
el goce– que este entraña. Y sabe- dos goces que no tienen nada en
mos que el hombre puede amar a su común, sino por qué un hombre
síntoma más que a sí mismo. Freud puede ser devastador para una mujer.
lo ubicó al final de su obra como el El lado derecho de las fórmulas
más allá del principio del placer, pone de relieve la falta de límite del
cuyas manifestaciones en la clínica y goce femenino. Respecto de este ili-
en la práctica (reacción terapéutica mitado que hace de la mujer parte-
negativa) constituyen aun hoy un lí- naire de su soledad, un hombre
mite para todo resto de furor sanandi puede representar un límite, algo
que anide en el analista. que acote su goce –ya sea a través
El partenaire-sinthome, en cambio, del falo, ya sea a través de las pala-
es el que suple, el que anuda, es el bras de amor–. Pero también puede
partenaire “solución”, lo que no ser un estrago cuando el fracaso en
quiere decir bienestar. Una mujer el amor o la ausencia del deseo deja
puede ser para un hombre un sínto- a la mujer enfrentada a un partenai-
ma que él padece y en el que cree, re, S(A/), ante el que no tiene modo
pero también un sinthome con el que de representarse. A partir de ahí,
suple al Nombre del Padre que lo todos los desbordes se abren para
dejó “en banda”. ella, desde el duelo interminable
Suele decirse que el síntoma hasta el rencor sin fin, pasando por
suple la relación sexual que “no la sed insaciable de venganza que la
hay”. Es cierto, pero todas las pare- vuelve devastadora a su vez para
jas que hemos recorrido, la narcisis- aquel que no supo contenerla de la
ta, la anaclítica, la del amor, la del buena manera.

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➣ DADA, SURREALISMO Y PSICOANÁLISIS


➣ De a uno

Dada, surrealismo y psicoanálisis


Germán García

Los imbéciles del amor loco que habían tenido la idea de su-
plir a la mujer irreal se llamaban ellos mismos surrealistas.
Jacques Lacan, 1975

C omo lo muestra nuestro acápite,


el rechazo de Jacques Lacan era
explícito. Al final de su vida volvió a
el amor loco de Breton, una dife-
rencia radical con el psicoanálisis,
donde la mujer no existe. Que se
decir que no tenía nada que ver con el entienda, no existe un valor univer-
surrealismo, pero agregó algo sobre sal llamado mujer. Las mujeres del
su simpatía por el movimiento Dadá psicoanálisis difieren unas de otras
y por Tristán Tzara. Eso me llevó a in- como los encuentros fortuitos.
vestigar la diferencia entre una posi- Breton no se entendió con Sig-
ción y otra. La palabra “surrealismo”, mund Freud, tampoco con Jacques
inventada por Guillaume Apollinaire, Lacan.
fue usada por André Breton para A la inversa, Tristán Tzara –el
nombrar un proyecto que sucedía a promotor de Dadá– se entendió con
Dadá, que lo sacaba del campo de la los dos y tuvo críticas certeras en re-
acción negativa y lo transformaba en lación con lo que era el psicoanálisis
un movimiento artístico de nuevas de la segunda postguerra, el psicoa-
intenciones políticas. nálisis que Jacques Lacan transfor-
Entre nosotros, a finales del siglo maría de manera radical.
XIX Rubén Darío encontró en Lau- En la Argentina, tanto como en
tréamont la frase “bello como el en- el Chile de Huidobro o el Perú de
cuentro fortuito sobre una mesa de Cesar Moro, la relación entre psi-
disección, de una máquina de coser coanálisis y surrealismo fue míni-
y un paraguas […]”. ma. Es por eso que el trabajo de
Pero la frase tuvo que ser tradu- Pichon-Riviére sobre Lautréamont
cida varias décadas después en tiene un valor particular. Tan parti-
nombre del “surrealismo” para que cular como la intervención del
fuera tenida en cuenta por una cul- Movimiento Poesía Buenos Aires y
tura carente de juicio propio. Raúl Gustavo Aguirre en la difu-
Como lo dice Jacques Lacan, es sión tardía de “algo” de Tristán
ese invento de la mujer que intenta Tzara.

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➣ GERMÁN GARCÍA
Buenos Aires, 5 rue de Lille ques de demencia que han marcado
➣ DE A UNO

a la familia Ducasse y a quienes se


En el año 1975 Enrique Pichon acercaron al enigma del poeta.
Riviére (1907/1977) contó a una re- También solía decir que pensaba re-
vista que en 1951, cuando viajó a tomar el libro para completarlo
París para un congreso de psicoaná- desde la psicología social, poniendo
lisis, conoció a Jacques Lacan. Para el énfasis en el marco en que nació y
su sorpresa fue invitado a la 5, rue murió Isidore Ducasse: los sitios de
de Lille, lugar donde vivió Darasse Montevideo y de París; consideraba
–el banquero titular del Consulado que a su trabajo, realizado cuando
de Francia en Montevideo–; quien era un psicoanalista ortodoxo, le fal-
administraba el dinero que Lautréa- taba la mirada social, el interjuego
mont recibía de su padre residente entre el individuo y la sociedad”2.
en Uruguay. Francois Ducasse, En este párrafo hay tres razones
Canciller en el Consulado General para explicar el abandono del libro:
de Francia en Montevideo, mante- 1) la identificación con Ducasse ex-
nía a su hijo en París y también fi- presada en el temor al encuentro
nanció sus publicaciones. Su hijo, con el doble; 2) la insuficiencia del
Isidore Ducasse –Conde de Lautréa- psicoanálisis para explicar la obra
mont– no llegó a conocer la ruina de Lautréamont; 3) las contingen-
final del padre. cias personales.
Según cuenta Pichon Riviére, fue En el año 1951 el interés por
el interés por encontrar la casa del Lautréamont todavía persiste y
banquero Darasse (a quien llama Pichon Riviére se dirige a la 5, rue
“Davasse” y “tutor” de Lautréamont) de Lille. No encuentra los datos del
lo que el día anterior lo había lle- banquero, pero conoce a Tristán
vado hasta 5, rue de Lille. Así que la Tzara.
invitación a esa dirección, donde No deja de ser un verdadero en-
Jacques Lacan le presentó a Tris- cuentro si tenemos en cuenta que
tán Tzara, se incorporó a una serie Raúl Gustavo Aguirre traduce
de supersticiones relacionadas con –nada menos que en noviembre de
Lautréamont, que muestran su iden- 1955– un libro de casi cien páginas
tificación con el Conde1. donde Tristán Tzara analiza los lí-
“Mientras hablaba del libro […] mites del surrealismo. La versión
–cuenta su hijo, Marcelo–, mi padre original, una conferencia de 1946, se
solía decir que nunca iba a concluir- llama “El surrealismo después de la
lo, por temor a entrar en contacto guerra”; la traducción de Raúl
con el Conde y sufrir alguna desgra- Gustavo Aguirre se titula El surrea-
cia imprevista, y detallaba –como lismo de hoy3.
quien enumera sus tesoros– la lista En este balance Tristán Tzara, al
de suicidios, muertes extrañas y ata- referirse al amor, aclara: “Los surrea-

1 PICHON RIVIÉRE, Marcelo. “Prólogo”, en Enrique Pichon Riviére: Psicoanálisis del Conde de Lautréa-
mont. Argonauta, Bs. As., 1992.
2 Ibíd.
3 TZARA,Tristán. El surrealismo de hoy. Alpe, Bs. As.,1955; véase también: AGUIRRE, Raúl Gustavo. El
Dadaísmo. CEAL, Bs. As., 1962.

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➣ DADA, SURREALISMO Y PSICOANÁLISIS

listas han prestado una especial aten- vueltas de mayo del 68 en París y
ción a este problema vital y, aunque los movimientos musicales “anglo-
objetivando su concepción romántica, sajones”, etcétera6.
sus búsquedas le condujeron a querer Greil Marcus informa que Huel-
transplantar las teorías de Freud al senbeck –amigo y rival de Tristán
plano del comportamiento. Aquí tam- Tzara desde el Cabaret Voltaire– reali-
bién, las tentativas de conciliar el psi- zó un análisis con Karen Horney,
coanálisis con el marxismo han fraca- cambió de nombre, y se convirtió en
sado. Freud mismo se había negado a psicoanalista en Nueva York. Cinco
conferir al psicoanálisis el papel me- años antes de morir, en 1969, declaró
tafísico que los surrealistas le han haber fracasado como dadaísta –que
asignado”4. Además: “Hay una crisis era lo que amaba– para terminar
del psicoanálisis: esta ciencia perma- triunfando como médico.
nece estancada y, a pesar de la validez Para volver al libro de Tristán
de algunos de sus principios básicos, Tzara traducido por Raúl Gustavo
que reconocen, la mayor parte de los Aguirre, vale la pena tener en cuenta
psiquiatras están de acuerdo en hallar el decalage temporal de aquel mo-
insuficientes sus métodos clínicos; mento, casi olvidado en la circula-
por otra parte, parece cada vez más ción simultánea de la información
verosímil que las nociones que se han cultural que caracteriza a nuestra ac-
creído invariables, relativas a la es- tualidad. En 1955, a meses de la caí-
tructura del hombre, puedan cambiar da de Perón, la conferencia de Tris-
bajo el efecto de las transformaciones tán Tzara de 1946, es una novedad
de la sociedad”.5 que sacude y amplía el surrealismo
Así argumenta Tristán Tzara, el iniciado por Aldo Pellegrini (1903/
vecino de Jacques Lacan, en 1946. 1973) con la aparición de la revista
Pero en 1952, cuando Jacques Lacan Qué (1928). En el origen está la noti-
le alcanza su “Discurso de Roma” cia del escándalo producido por la
su respuesta es la indiferencia, aun- burla a Anatole France, en ocasión de
que habría podido encontrar algu- su muerte en 1924. Es por esa burla
nas de las “transformaciones” que surrealista que Aldo Pellegrini se en-
creía necesarias. tera de la existencia del grupo de
Por donde se lo busque el malen- André Breton. Dos años después, en
tendido entre dadaísmo, surrealis- 1926, existirá un grupo en Buenos
mo y psicoanálisis solo es sostenible Aires con el rasgo “estudiantes de
en el interior de la noción de van- medicina”. La identificación con An-
guardia: es la estrategia de Greil dré Breton y otros médicos de su
Marcus, quien de sinécdoque en si- grupo parece evidente (Raúl Antelo
nécdoque puede juntar al Cabaret subrayó la palabra cadáver, así como
Voltaire (Zurich, 1916) con la Interna- el origen médico de algunos surrea-
cional Situacionista de Debord, las re- listas7).

4 Ibíd.
5 Ibíd.
6 MARCUS, Greil. Rastros de carmín: una historia secreta del siglo XX. Anagrama, Barcelona, 1993.
7 ANTELO, Raúl. “Poesía hermética y surrealismo” , en Noé Jitrik dir.: Historia crítica de la literatura
argentina, tomo 9. Emecé, Bs. As., 2004.

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➣ GERMÁN GARCÍA
El balance de Tristán Tzara prosi- 1933, la admirable tesis de Jacques
➣ DE A UNO

gue: “El único órgano del surrealismo Lacan (De la psychose paranoïaque
que pudo aparecer libremente duran- dans le rapports avec la personalité),
te la guerra fue VVV, cuyos cuatro lu- tenía perfecta conciencia de cuál era
josos números fueron publicados en mi fuerza […] Lacan ilustró científi-
Nueva York. No se encuentra en ellos camente un fenómeno oscuro para
la menor alusión a la situación preca- la mayor parte de nuestros contem-
ria planteada a aquellos que, durante poráneos –la expresión paranoia– y
la ocupación nazi, tenían otros pro- lo definió de manera exacta. La psi-
blemas que los de participar en los quiatría, antes de Lacan, cometía un
concursos y juegos surrealistas, de los burdo error a este respecto: preten-
que lo menos que se puede decir es día que la sistematización del deli-
que eran inofensivos”.8 rio paranoico se elaboraba ‘después’
Podemos imaginar la repercusión y que este fenómeno debía ser con-
de estas afirmaciones en el Buenos siderado como un caso de ‘locura
Aires posterior a 1955, si recordamos razonante’. Lacan demostró lo con-
que André Breton aparece en Sur, trario. El delirio es una sistematiza-
pero Tristán Tzara jamás es publica- ción en sí mismo. Nace sistemático,
do. Es decir, los que estaban al tanto elemento activo decidido a orientar
de las posiciones literarias no con- la realidad alrededor de su línea do-
fundían a André Breton con Tristán minante. Es lo contrario de un sue-
Tzara, de la misma manera que sa- ño o de un pasivo automatismo
bían que el psicoanálisis no era com- frente al movimiento de la vida. El
patible con sus posiciones. delirio paranoico se afirma y con-
quista”. 9
La amistad de Dalí con Jacques
El ejemplo, Dalí Lacan exigiría ser tratada en sí
misma, en un capítulo aparte.
A los críticos literarios les gusta- Aquí, el recordatorio anterior es
ría decir que Jacques Lacan apren- para mostrar que separar Dadá y
dió lo que era la paranoia en su en- surrealismo es un paso; tratar a
cuentro con Dalí. Algunos lo dicen. cada autor por separado, es el si-
Pero lo cierto es que la tesis de guiente. El delirio de Dalí, como el
Jacques Lacan (1932) es sobre este que Jacques Lacan le imputa a
tema, además de haber publicado Tristán Tzara (“solo le interesaba
en la revista Minotaure dos artículos delirar con Francoise Villon”) son
(uno sobre las célebres hermanas la prueba en acto de la “estructura
Papin, que inspiraron a Jean Genet paranoica del yo”. Nada de eso
su obra Las criadas). existe en la llamada escritura auto-
¿Y que dice el propio Dalí?: mática, ni en los sueños inducidos,
“Mucho antes de haber leído, en ni en los objetos encontrados.

8 TZARA,Tristán. El surrealismo de hoy, ob. cit.


9 DALÍ, Salvador.“Confesiones inconfesables”, en Textos autobiográficos, tomo 2. Destino, Barcelona,
2003.

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➣ DADA, SURREALISMO Y PSICOANÁLISIS

Después del ‘55 muestra del movimiento realizada


por Aldo Pellegrini, recién se publi-
El balance de Tristán Tzara, que ca en 1961. Y, a pesar del encuentro
muestra a un surrealismo absorbido de Enrique Pichon Riviére y Aldo
por el cine y la publicidad, también Pellegrini en Ciclo (1948), este últi-
recuerda los nombres que respeta: mo traduce Los cantos de Maldoror re-
“Y cómo podría dejar de pensar, cién en 1964 (setenta años después
pronunciando aquí los nombres de de que Rubén Darío lo incluyera
Saint-Pol-Roux, de Max Jacob, de entre sus “raros”). Es entonces que
Robert Desnos, de Pierre Unik, de se acelera una difusión amplia de
Benjamin Fondane, que si el surrea- las obras del movimiento surrealis-
lismo ha estado ausente de esta gue- ta, con traducciones de varias obras
rra, de sus peligros y de nuestra in- de Breton realizadas en México por
dignación, lo que, al fin de cuentas, la Editorial Joaquín Mortiz y diver-
era su derecho, un libro como Le sos autores difundidos por Aldo
Deshoneur des Poétes, por su solo tí- Pellegrini desde su colección de
tulo, es ya un insulto a los poetas poesía en Fabril Editora. Este revival
muertos en la ocupación, y que por se encuentra con un nuevo horizon-
su impudor, ensucia para siempre el te de expectativas: el rock, “la muer-
rostro de la ideología en que se ha te de la pintura”, la literatura Beat, el
inspirado”.10 happening, el teatro del absurdo (de
De los autores citados por Tristán Ionesco a Beckett) y diversas experi-
Tzara solo Benjamin Fondane fue mentaciones.
publicado en Sur (no hay que olvi- A partir de cero (1952/56), otra re-
dar que estuvo en Buenos Aires y, vista impulsada por Aldo Pellegrini,
además, le dedicó un libro a Victoria es una bisagra. En la década del se-
Ocampo)11. Hay que recordar la de- senta se encontrará el retorno de
soladora experiencia de Marcel Macedonio Fernández y Oliverio
Duchamp en el Buenos Aires de Girondo con la traducción de Boris
1918/19, contada por Calvin Tom- Vian y Alfred Jarry. Y la publicación
kins, uno de sus biógrafos. Una so- de nuevos autores que tienen la
ciedad del siglo XIX que compra has- marca del surrealismo: Nosotros dos,
ta el dentífrico en Europa: “Buenos la primera novela de Néstor Sán-
Aires no existe”, dice Duchamp en chez; Rayuela y otros libros de
una carta. Cortázar; los autores que publican
Las citas anteriores muestran la en Sunda –una editorial efímera,
difusión parcial del “problema” que pero clave para entender el momen-
planteaba el surrealismo, a la vez to–: Gregorio Kohon, Martín Mi-
que hacen de 1955 la fecha clave charvegas, Daniel Ortiz, José Peroni.
para entender su expansión tardía. El nexo es Enrique Molina, de quien
En efecto, la Antología de la poesía su- Sunda publica el libro Monzón
rrealista de lengua francesa, excelente Napalm. La lírica de esos textos, bre-

10 TZARA,Tristán. El surrealismo de hoy, ob. cit.


11 Cfr. el relato de lo que contó Bernardo Kordon sobre Benjamin Fondane en Germán García:
Parte de la fuga, De la flor, Bs. As., 2000.

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➣ GERMÁN GARCÍA
ves en su mayoría, tiene la entona- este trabajo: “Se me imputa de
➣ DE A UNO

ción de la Nadja y El amor loco de buena gana un surrealismo que está


André Breton. muy lejos de mi talante. Lo probé no
Los nombres locales incluían a contribuyendo a él sino lateralmen-
poetas como Raúl Gustavo Aguirre, te, ya tarde, para hacer rabiar a
Miguel Angel Bustos, Alejandra André Breton” (18/3/1980).
Pizarnik, Mario Trejo, Alberto Va- Y para quienes aborrecen los ar-
nasco, Alberto Girri, Horacio Pilar y gumentos de autoridad, pueden
Luis Luchi. Hasta Ernesto Sábato, consultar el excelente estudio de
aunque un poco tarde, dedicó un ca- Xaviére Gauthier sobre la escritura
pítulo de Abaddon, el exterminador a de la sexualidad surrealista. Encon-
su experiencia entre los surrealistas trarán las piruetas más divertidas
bajo el título “París, 1920”. realizadas por una moralina que se
Aldo Pellegrini en su Antología disfraza de rechazo de los valores
(1961) incluye a Tristán Tzara (1896/ que sostiene, sin negar que las reso-
1963) y en la presentación lo califica nancias de esa operación son inde-
como un “verdadero empresario del pendientes de la intención de sus
escándalo” que en 1922 se distancia agentes. Por suerte.12
del grupo Breton, empeñado “en En cuanto al Conde de Lautréa-
una obra más constructiva”. mont (1846/1919) que inspiró a
La obra constructiva se difundió, Enrique Pichon Riviére el proyecto
el escándalo vino de otro lado que de un libro que aplicaba la tesis de
Tristán Tzara –excluido entre noso- Lo ominoso (Das Unheimliche) de
tros– hubiera entendido. Sigmund Freud, publicó sus Cantos
Cuando digo excluido no exage- de Maldoror en 1869 y sus Poesías en
ro: de las casi cuatro mil páginas 1870. Los más distinguidos especia-
que componen los seis tomos de sus listas ensayan explicaciones sobre
Obras completas (Ed. Flammarion, un hecho sorprendente: la apología
París, 1975/1991) solo se tradujeron del mal y la destrucción del primer
los Manifiestos Dadá, un breve libro libro se convierte en su opuesto, en
de poesía, el poema El hombre apro- una alabanza del bien y de los valo-
ximativo y El surrealismo de hoy. res más conservadores. Por algo sus
Que yo sepa nunca se tradujo el poesías han sido traducidas al caste-
artículo de Benjamin Fondane “Poe- llano en más países y ocasiones que
sía pure: de Paul Valery á Tristán el Canto de Maldoror. Después de la
Tzara (revista Unu, n. 22, febrero traducción parcial de Julio Gómez
1930 Bucarest), ni circuló el trabajo de la Serna en 1920, prologada por
de Kosice “El otro dadaísmo de su hermano Ramón, hubo que espe-
Tristán Tzara”, publicado en rar algunas décadas antes de cono-
Géoculture de l’Europe (Ed. Losange, cer versiones completas. Hoy los es-
Buenos Aires, 1959). tudios disponibles sobre Lautréa-
Y en cuanto al psicoanálisis, re- mont son múltiples: Bachelard,
cordaré las palabras de Jacques Pleynet, Barthes, Blanchot y, en fin,
Lacan que me llevaron a realizar Pichon Riviére, intentaron revelar-

12 GAUTHIER, Xaviére. Surrealismo y sexualidad, Corregidor, Bs. As., 1976.

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➣ DADA, SURREALISMO Y PSICOANÁLISIS

nos la verdad de la obra, aunque al- Es que cualquiera sea el drama


gunos quisieron explicarla por el del poeta, la poesía que no “falla”
autor. Pero la psicobiografía fracasa reduce el psicoanálisis al silencio o
cuando alguien conoce las reglas de convierte al analista en un lector de
un juego al que entra, un juego que las resonancias de su lenguaje olvi-
convertirá en algo exterior lo que hu- dado. Es lo que propone Enrique
biera sido su intimidad. Molina (1910/1996) cuando en la
Pichon Riviére dejó a Lautréa- revista A partir de cero, n. 1 (1952),
mont, como antes Angel Garma en su declaración de fe surrealista,
había abandonado su interés por dice que desde el romanticismo
Arthur Rimbaud después de una alemán hasta las “deslumbran-
conferencia sobre el poeta pronun- tes” experiencias surrealistas se
ciada en 1940 en la Asociación trata del poder encantatorio del
Psicoanalítica Francesa.13 lenguaje.14

13 Cfr. GARCÍA, Germán. El psicoanálisis y los debates culturales. Paidós, Bs. As., 2005; véase también
su: La entrada del psicoanálisis en la Argentina. 2ª ed. Catálogos, Bs. As., 2005.
14 Véase CÓFRECES, Javier comp. Siete surrealistas argentinos: Ceselli, Latorre, Llinás, Madariaga, Molina,
Pellegrini, Vasco. Leviatán, Bs. As., 1999.

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➣ De a uno

Entre síntomas y semblantes,


¿cuál saber?

Alicia Arenas

E n la página 67 del libro El lengua-


je, aparato de goce1, en el capítulo
llamado “Entonces, soy eso”, Miller
“saber lo que dice”, o se trata más
bien de otro tipo de saber que no es
producto de la relación entre signifi-
señala que el analizante en el dispo- cante y significado?
sitivo no sabe lo que dice sino que es al Cuando Lacan orienta su clínica
analista a quien corresponde saber lo por el síntoma coloca lo real en pri-
que dice, pues es responsable del mer plano poniendo en cuestión los
efecto de sus palabras. Sitúa enton- enlaces simbólico-imaginarios rela-
ces la caída del sujeto supuesto saber tivos a la cadena significante, di-
como el momento en que el sujeto ciendo que desde el punto de vista
deja de “no saber” para, de ahí en del goce no hay relación entre el ser
adelante, saber lo que dice. que habla y el Otro. Centra así lo
Ahora bien, ese saber, ¿de dónde pertinente fuera del campo del len-
viene?, ¿se trata del saber que el su- guaje para instalarlo directamente
jeto adquiere en el transcurso del en el campo de la determinación del
análisis y con el cual construye una goce pulsional.
narración que enlaza y da nuevo Miller aclara en la misma pági-
sentido a los diferentes hitos de su na2 del artículo mencionado que la
historia reduciendo a mínimo la caída del sujeto supuesto saber
profusa información de la novela fa- viene acompañado de la emergencia
miliar, del saber que condensa lo de un saber lo que se quiere, y que
que resta de la serie de suposicio- ese saber es un saber eminentemen-
nes, interpretaciones, identificacio- te pulsional, hasta el punto de que
nes, con las que el sujeto organizaba la pulsión sólo es capaz de hacer
su vida hasta ese momento? eso, lo que sabe que quiere, sin es-
¿Acaso ese saber adquirido en el cuchar razones simbólicas ni subje-
análisis puede llevar a alguien a tivas, más aun, en ese saber/querer

1 MILLER, J.-A.: El Lenguaje, aparato de goce, Editorial Diva, Bs. As., 2000, pág. 67.
2 MILLER, J.-A.: op. cit., pág. 67.

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➣ ENTRE SÍNTOMAS Y SEMBLANTES, ¿CUÁL SABER?

ni el yo ni el sujeto del lenguaje tie- Lacan menciona que no tenemos


nen parte, se trata de un saber des- al alcance de la mano la economía
subjetivado e instalado en el cuerpo, del goce5, que sería interesante al-
lo que plantea una perspectiva muy canzarla, pero que por la vía del
diferente sobre el saber que interesa. discurso analítico podemos vis-
En ese punto, dos situaciones clí- lumbrar la probabilidad de encon-
nicas extremadamente diferentes trar algo al respecto, de cuando en
pueden plantear problemas clínicos cuando, por vías esencialmente
similares, la pulsión des-subjetivada contingentes.
después de la caída del sujeto su- Habría que ver aquí si es posi-
puesto saber, o, la pulsión desatada ble pensar el término “contingen-
que se hace presente en aquellos te” más allá de la vía fálica, porque
casos donde no se ha instalado la pareciera que lo que tenemos en
transferencia. primer plano es una pragmática de
Cuando Lacan dice en Aun que el lo contingente en la que el analista
goce solo se interpela, se evoca, acosa, o estaría desprovisto del uso de las
elabora a partir de un semblante3, pone estrategias de la transferencia en el
el ejemplo del amor, que se dirige al sentido estricto, teniendo que ha-
semblante, ya que el Otro solo se al- llar la vía del lazo social a partir de
canza juntándose con el a, causa de ese tercer elemento que es el obje-
deseo, aunque el goce siga siendo el to. Un objeto que es responsable,
goce del Uno. Un ejemplo que no es nada más ni nada menos, de pro-
cualquiera y que nos sitúa en la di- veer al ser humano del deseo de
rección necesaria cuando hablamos vivir, pero también de llevarlo a la
del uso del semblante. muerte.
Graciela Brodsky, en su interven- ¿Y qué podría orientar las cosas
ción4 en el reciente Congreso de la hacia uno u otro lado? Si, como dice
AMP, titulada “Hic et Nunc”, propo- Lacan, el amor permite llegar al
ne que una consecuencia de la inexis- Otro por la vía de la causa de deseo,
tencia de la relación sexual es la pre- quiere decir que hay que “evocar,
sencia –más allá de la transferencia– acosar, interpelar o elaborar el goce”
del objeto a como tercero, entre anali- a partir de semblantes que permitan
zante y analista. Señala que eso impli- introducir la causa entre la pulsión
ca la presencia de un cuerpo que se y su saber absoluto. En ese sentido,
caracteriza sobre todo por ser gozan- ¿no tenemos en la causa analítica, en
te, y que es por esa vía que han de ha- el sentido que la pensó Lacan, un
llarse los posibles enlaces con el Otro. excelente ejemplo?

.3 LACAN, J.: El Seminario, Libro 20, Aun, capítulo VIII, “El saber y la verdad”, Paidós, Bs. As., 1981, pág.
112.
4 BRODSKY, G.: Hic et Nunc, Ponencia presentada en el Congreso de la AMP sobre “Los objetos
en la clinica psicoanalítica” , Bs. As., abril del 2008.
5 LACAN, J.: op. cit., pág. 141.

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➣ De a uno

Béla Szèkely: traductor del


psicoanálisis al Río de La Plata
Enrique Acuña

En estos momentos en que los pueblos de Europa pasan


por momentos de suma gravedad, no olvidemos las profun-
das palabras de Freud:
“¡Todo cuanto sirve de progreso cultural, se opone a la
guerra!”
B. Szèkely (Conferencias, Buenos Aires, 1939)

C
Buenos Aires, exilio (1938) Germán García2 de una interesante no-
vela de Aurora Venturini3, contiene en
uando amarraba el barco al potencia los polos de interés de aquel
puerto, no había una comiti- analista políglota aunque de lenguas
va de la Asociación eslavas: su pasión por encontrar un
Psicoanalítica Internacional espe- método para acceder a las raíces in-
rándolo, sino el galpón de refugia- conscientes de la religión y el racismo.
dos llamado “Hotel de Si el psicoanálisis existe entre la
Inmigrantes” donde Béla Szèkely ciencia y la religión, en su rasgo “ex-
pasaría a hombrear bolsas. Luego traterritorial” de una topología del
vendrá el encuentro con quien lo re- afuera/adentro del saber con la ver-
conocería en su sabiduría, el doctor dad, entonces, por su excepcionali-
Alfredo Calcagno de La Plata, sor- dad, podríamos rescatar del naufra-
prendido ante el psicoanalista de gio la obra de Béla Szèkely.
Budapest y su mujer Irene con el pa-
saporte de judíos huyendo de
Auschwitz. Extraños, dirá: él cuida- Una entrada de Freud
ba una maleta con una batería de antes de APA
tests, mientras su mujer cual
Penélope, tejía arrullando un niño Nacido en Transilvania en 1892,
imaginario que habría perdido en el muere en Chascomús, Argentina, en
campo de concentración.1 1955. Es quien introduce no solo la
Esta semblanza que recupera aplicación diagnóstica del test de

1 “Reportaje a Aurora Venturini”: Revista Conceptual N 9, Ed. APLP, La Plata 2008.


2 GARCÍA, Germán: El psicoanálisis y los debates culturales. Ejemplos Argentinos, Capítulo 11, “Béla
Szèkely, un analista a la deriva”, Paidós, Bs. As., 2005.
3 VENTURINI, Aurora: Nanina, Justina y el doctor Rorschach. Prólogo de Alfredo Eric Calcagno,
Dunken, Bs. As., 2003.

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➣ BÉLA SZÉKELY: TRADUCTOR DEL PSICOANÁLISIS AL RÍO DE LA PLATA


Rorschach como algunos señalan, “El psicoanálisis en la literatura y el
sino también la difusión de la obra arte”, “Psicoanálisis de la guerra” y
de Sigmund Freud en Argentina. llamativamente para el contexto
Apenas aprendido el idioma caste- una conferencia titulada “Freud con
llano, en 1939 y al año de arribado al Marx”.
país es cuando pronuncia diez con- Formado bajo la constelación de
ferencias en el Colegio Libre de Estu- influencias del post-freudismo entre
dios Superiores4 –fundado por Aníbal las dos grandes guerras, en el capí-
Ponce y continuado por Vicente tulo titulado “El tratamiento psicoa-
Fatone– explicando los conceptos a nalítico”, recupera a Wilhelm Stekel
un público de intelectuales, en su con su técnica activa de tiempo
mayoría filósofos. Es un instante de breve y del conflicto aquí-ahora que
la recepción Argentina al psicoanáli- se opone a los analistas ortodoxos.
sis que todavía no contaba con la Luego se liga a Alfred Adler con
fundación de la APA en 1942 con la “psicología individual” y adhiere
Angel Garma como representante a la educación en la infancia. Con
de Ernest Jones. Wilhem Reich en su consideración
Fuera de esa pertenencia por su del “carácter neurótico como forma
carácter de analista laico y en home- de lo social” y luego con su perte-
naje al recién desaparecido Freud, nencia al movimiento Sex-Pol en un
Szèkely comienza captando su pú- programa hacia la sexología. Por úl-
blico con una retórica de analista timo, muestra simpatía al freudo-
ciudadano al decir: “Las formas y marxismo vía Siegfred Bernfeld.
circunstancias de una conferencia En el plano de la difusión del psi-
implican: palabra viva, una verda- coanálisis bajo la glosa de la divul-
dera transferencia, en el sentido psi- gación fue leído su Diccionario de
coanalítico, entre el orador y el pú- Psicología5, y para los psicólogos de
blico. La palabra se ablanda, se sua- técnicas psicométricas el libro sobre
viza, pierde su agudeza, su exacti- el test proyectivo de Rorschach, pero
tud. La transferencia hace de la con- también y como avanzada progre-
ferencia una obra colectiva”. sista a la aplicación educativa, escri-
En esas intervenciones se obser- be su libro La evolución sexual de la
va que traduce y transmite, es decir infancia.
interpreta una política, en tono rigu- Será recién en El antisemitismo
roso –técnica, metapsicología, teoría se- –su historia, sociología, psicología–6 re-
xual– pero sin olvidar los puntos de dactado en sus años en Hungría,
aplicación, de modo que los títulos donde captamos a Béla Szèkely,
de cada capítulo son entre otros: (“un analista a la deriva”) en una
“Psicoanálisis del antisemitismo”, posición trans-religiosa solidaria a la
“Una criminología psicoanalítica”, de Freud si seguimos la lógica de

4 SZÉKELY, Béla: El psicoanálisis.Teoría-aplicación. (Conferencias en el C.L.E.S.). Prólogo de Emilio Mira


y López, Claridad, Bs. As., 1940.
5 SZÉKELY, Béla: Diccionario de Psicología, 2 volúmenes, Claridad, Bs. As., 2000 (última edición).
6 SZÉKELY, Béla: El antisemitismo. Su historia, sociología, psicología. Claridad, Bs. As., 1940. (Traducción
del húngaro por Olivier Brachfeld).

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➣ ENRIQUE ACUÑA
una operación donde alguien que se ticipado en la primera reunión que
➣ DE A UNO

convierte en “un judío sin Dios” tuvo por objeto la creación de una
cuando un significante permite la asociación psicoanalítica local, y en
revelación de “Dios es inconscien- 1942 había prestado a Marie Langer
te”, aunque culmine en esta historia las obras completas de Freud y al-
con un abrazo final a la religiosidad. gunos trabajos de Melanie Klein”.8
Años después, Béla Szèkely em-
pezó a “vivir en Cristo”. “Se convir-
Un Programa en excomunión tió sin aceptar los dogmas de la igle-
sia católica (…) se acercó a Victor
La erudición y el eclecticismo de Frankl, después a Igor Caruso, para
Béla Szèkely se transforman en acto encontrar la inclusión en una nueva
fundacional en 1940 cuando crea el religiosidad. En definitiva fue per-
Instituto Sigmund Freud y luego diendo sus insignias (judío, psicoa-
otros de psicología en Chile y Brasil nalista de izquierda) sin que sepa-
en la perspectiva de la minoridad mos si encontró algo diferente o
(como el Instituto de Psicopedagogía simplemente se dejó llevar. Murió
de Minoridad de La Plata donde lo cuando estaba en al letra ‘T’ de su
apadrina Calcagno). Ante la hege- Diccionario de Psicología”.9
monía médica de APA y formado en La resistencia al psicoanálisis,
Europa como analista no-medico dice, es de los mismos analistas y
considera que “Las Asociaciones depende de factores externos (la ig-
Psicoanalíticas de algunos países se norancia y la trivialización) e inter-
han revestido de todas las caracte- nos (la falta de formación y el dog-
rísticas de una corporación secta- matismo). Si Ernest Jones se ocupa
ria”. Toma de posición frente al de desacreditar la apropiación del
único legítimo Angel Garma, lo que marxismo por el psicoanálisis de
lo conduce a cuestionar la forma- Wilhem Reich, Angel Garma con su
ción de los analistas soportada programa importado de Nueva
menos en los análisis que en la habi- York, se opondrá a los psicólogos
litación profesional. como Béla Szèkely cuyo programa
Apela entonces a la psicología in- de las conferencias de 1939 caerá en
fantil y a la puesta en acto del higie- la aplicación psicológica, degra-
nismo desde un enfoque educacio- dando su programa a la “minori-
nal que lo pone en serie con Víctor dad” analítica. ¿Un retorno de la
Mercante, y Aníbal Ponce.7 pulsión de muerte que cae sobre su
Su influencia en el psicoanálisis talento?
local llegó a varios como Jaime Subraya en esas conferencias
Bernstein –fundador de la Facultad sobre el antisemitismo que Freud
de Psicología de Rosario y de la edi- considera el origen del odio al pue-
torial Paidós– y “en 1940, había par- blo judío como histórico basado en

7 GARCÍA, Germán: El psicoanálisis y los debates culturales. Ejemplos argentinos, op. it., pág. 199.
8 Ibíd.
9 DAGFAL, Alejandro: Entre París y Buenos Aires. Para una historia del psicólogo en la Argentina, Paidós,
Bs. As. (en prensa).

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➣ BÉLA SZÉKELY: TRADUCTOR DEL PSICOANÁLISIS AL RÍO DE LA PLATA


(cita el “Moisés”…) “La envidia que judío como alguien que ha podido
despiertan los judíos débese al superar ya su miedo inconsciente a
hecho de que consideran a los pri- la castración.”
mogénitos como los niños preferi- Luego considera la segregación
dos del Dios padre, cosa que todavía social basada en el rechazo a la dife-
no ha llegado a ser soportada por los rencia cuya consecuencia real es el
pueblos (…) la costumbre adoptada exterminio: “Es un hecho extraño
por los judíos para distinguirse, la que los judíos se hayan suicidado en
circuncisión es una impresión extra- lugares donde no había peligro al-
ña y desagradable, y esto puede guno para la comunidad judía. Tal
explicarse porque evoca la temida actitud explica, en el orden psicoló-
castración, removiendo recuerdos de gico, una especie de venganza fren-
tiempos primitivos, justamente olvi- te a Dios que había abandonado a
dados (...) El odio a los judíos es, en los judíos. En esa época se suicida-
el fondo, odio al cristianismo y no ron más de cien mil judíos. El judío
hay por qué sorprenderse de que en mató a Dios en su alma.”
la revolución nacional-socialista ale- Esta explicación de la segrega-
mana se exprese claramente esta ín- ción es explicada en otro libro como
tima relación de las dos religiones dependiente del fenómeno de lo si-
monoteístas.”10 niestro que Freud considera en el
O bien el motivo de matar al oxímoron de “la inquietante extra-
padre, dice B. Szèkely: “La acusa- ñeza” como aura del Unheimlichkeit,
ción de que los judíos son los res- voz que Béla Szèkely traduce como
ponsables de la muerte de Jesucristo “temible por extraño”.11
(…) También las religiones paganas,
precursoras del judaísmo, están lle-
nas de historias de tales rebeliones y Retorno de lo rechazado
asesinatos en las que el Dios Hijo
vence al Dios Padre.” ¿Se trata de un “analista a la deri-
Otra sería considerar la religión va” por su condición histórica, efecto
judía como una religión del Padre, del antisemitismo en la Argentina de
la cristiana es una religión del hijo: los años cuarenta? ¿Una excomunión
“Todo varón judío lleva en su cuer- original en la fundación de la Aso-
po la marca y el símbolo de la rebe- ciación Psicoanalítica Argentina de
lión contra Dios-Padre, marca y Garma-Jones a los no-médicos, o tal
símbolo al mismo tiempo de la paz vez la sustracción religiosa de al-
restablecida con él: la circunci- guien que fuera para sí mismo “te-
sión”(…) “el antisemita verá en el mible por extraño”?
judío, impulsado por su miedo an- Rescatamos de Szèkely su acto
cestral y filogenético, por un lado, al inicial de traducción de Freud en el
varón castrado, pero al mismo tiem- Río de La Plata y una enseñanza fun-
po, por otro lado, le considera al dacional que luego se pierde por

10 SZÉKELY, Béla: “Psicoanálisis del antisemitismo”, en: Revista Conceptual N 9, Ed. APLP, La Plata,
2008.
11 SZÉKELY, Béla: El antisemitismo. Su historia, sociología, psicología. Claridad, Bs. As., 1940, pág. 79.

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➣ ENRIQUE ACUÑA
fuera del psicoanálisis y se fija en la época, en oposición a su episteme
➣ DE A UNO

hiancia misma de un debate histórico ecléctica de múltiples intereses, y fi-


que demuestra al significante “judío” nalmente su clínica desviada hacia
como una excepción social entre lo la educación. El nudo de esas tres
religioso a lo político. Bruno Bauer dimensiones es la invención de un
llamó a eso “la cuestión judía”, a la programa que demuestra que una
cual Karl Marx agrega el conflicto de enseñanza no puede hacerse sino en
“clase” –es decir el síntoma–.12 el reverso de la época y descentrado
La cuestión se puede formular en del saber establecido.
términos de problema social y se apela
entonces a una solución política. El re-
sultado es el campo de concentración Otras obras de Béla Szèkely editadas
como prueba de existencia del goce en castellano:
mortífero en las bodas de la ciencia y - Del niño al hombre: guía para los padres
la locura que se realizaron bajo el y los maestros sobre la educación de los
programa del nazismo.13 niños. Buenos Aires: Claridad, 1940.
Recordemos que Lacan en su - Teoría y práctica del psicodiagnóstico de
“Proposición…”14 se refiere a la se- Rorschach. Buenos Aires: Instituto de
lección de los analistas siguiendo Psicología, Facultad de Filosofía y
una lógica propia que no es la de Letras, UBA, 1941.
una etnia que siga la segregación - La evolución sexual de la infancia: trata-
do psicoanalítico sobre la educación y la
constitutiva: la religión debe ser
higiene sexual. Buenos Aires:
cuestionada. Considera ahí la arti- Claridad, 1941. (*)
culación entre el Edipo en lo simbóli- - El niño neurótico: introducción a su re-
co, Sociedad en lo imaginario, Segre- educación y psicoterapia. Buenos
gación en lo real, tres redondeles que Aires: El Ateneo, 1943.
coexisten porque se anudan por - De Taylor a Stajanov. La Plata: Ed.
otros nombres: lo judío, el deseo del Colomino, 1946.
analista, y el objeto a, una serie que - Los Test. 1a ed. Buenos Aires:
como el sinthome actúa de cuarto ele- Kapelusz, 1946. [2a y 3a edición.
mento que estabiliza los otros. “Lo 1948].
judío” es un síntoma. - El proceso de Nuremberg: las investiga-
ciones psicológicas del punto de vista
Volviendo a Béla Szèkely como
médico legal. Buenos Aires: Archivos
historia de un nombre y soporte de
de Medicina Legal, 1950.
una excepción en la entrada del psi- - Diccionario enciclopédico de la psique.
coanálisis en la Argentina, encontra- 1ª. ed. Buenos Aires: Claridad, 1950.
mos tres dimensiones: al traductor [Última ed. bajo la dir. de Ricardo
con una política de fundaciones den- Bruno: Diccionario de psicología. 9a
tro y fuera de los analistas de su ed. 2000]. (*)

12 MARX, Karl: La cuestión judía. Polémica con Bruno Bauer, Heráclito, Bs. As., 1974.
13 MILLER, Jacques-Alain, MILNER, Jean-Claude, “¿Quiere ser evaluado?”, en: Revista Lacaniana N° 3,
EOL, 2005.
14 LACAN, Jacques,“La proposición del 9 de octubre de 1967”, en: Ornicar? 1, Petrel, Barcelona, 1981.

(*) Disponibles en la Biblioteca del Centro Descartes. Buenos Aires.

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➣ De a uno

Debates sobre el síntoma social


Guillermo Belaga

“La noción de síntoma fue introducida mucho antes de Freud por


Marx, como signo de lo que no funciona en lo real”.1

M uchas han sido las referencias


de J. Lacan a Marx, y en la úl-
tima parte de su enseñanza, las mis-
sulta muy interesante seguir el deba-
te que mantienen Ernesto Laclau y
Slavoj Zizek, ambos lectores de
mas se han centrado sobre el tema Lacan y Marx.
del síntoma. Una de ellas cobra ac- En su libro Debates y combates,
tualidad por los conceptos que men- Laclau4 se ocupa de cuestiones cru-
ciona: “Solo hay un síntoma social: ciales de la política, poniendo dis-
cada individuo es realmente un proleta- tancia de las posiciones del segun-
rio, es decir, no tiene ningún discurso do, a quien dedica una frase tajante:
con que hacer lazo social, dicho con otro “Zizek no puede entender el estatu-
término, semblante”.2 to teórico del real lacaniano”.5
Si bien Lacan ha dejado en claro Una de las cuestiones que condu-
que el síntoma no se cura de la misma cen el debate es que para Laclau la
manera en la dialéctica marxista que noción de pueblo y la clásica concep-
en el psicoanálisis, su lectura de Marx ción marxista de la lucha de clases
le permite apelar a la figura del prole- son dos maneras diferentes de conce-
tario para introducir el problema del bir la construcción de las identidades
síntoma y el semblante, frente a lo real sociales. Entonces presenta sus argu-
que “no es universal”, ni se puede al- mentos desde tres perspectivas:
canzar por la representación.3 Así, en
principio, aparecería la figura marxis- 1. El psicoanálisis: una preocupa-
ta del proletario como “desecho”, ción central de Laclau es pensar la
equiparada a lo real. articulación entre lo universal y lo
Pero, a los fines de poder expli- particular en relación a las identida-
carnos mejor esta frase de Lacan, re- des populares.

1 LACAN, J.: “El seminario de Jacques Lacan. R.S.I”, en Ornicar? N° 3 en castellano, Ed. Petrel,
Barcelona, 1981, pág. 23.
2 LACAN, J.: “La Tercera”, en Intervenciones y Textos 2, Manantial, Bs. As., 1988, pág. 86.
3 LACAN, J.: op. cit., pág. 82.
4 LACLAU, E.: Debates y combates: por un nuevo horizonte de la política, Fondo de Cultura Económica,
Bs. As., 2008.
5 Ibíd., pág. 47.

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➣ GUILLERMO BELAGA
Así, se vale de las categorías la- Esto ilustra la noción de real que
➣ DE A UNO

canianas, sobre todo en lo que res- sostiene, en la cual no es un objeto


pecta a la lógica del objeto a para especificable, dotado de leyes de
pensar su concepto de hegemonía. movimiento propias, sino, por el
En su argumentación, cita a Lacan contrario, algo que existe y se mues-
para quien la sublimación consiste tra a través de sus efectos distorsio-
en elevar un objeto particular a la nantes de lo simbólico. “No es un
dignidad de la Cosa, para situar que objeto sino un límite interno que im-
lo pleno –la Cosa freudiana– es inal- pide la constitución, en última ins-
canzable, por lo que son los objetos tancia, de toda objetividad”. Lo real,
parciales los que encarnan esa tota- agrega en un modo que recuerda la
lidad imposible. lógica teórica, “establece un límite
En resumen, subraya que la rela- que impide toda auto-determina-
ción hegemónica reproduce esa ción por parte de lo simbólico”.7
operación, una cierta particularidad Es decir, que hay un desnivel en
asume la representación de una uni- el interior de la significación, que
versalidad que siempre se aleja. No por un lado es una condición para
hay una parcialidad dentro de una que el proceso de significación
totalidad sino una parcialidad que pueda desarrollarse, y por otro, esta
es una totalidad. Así, el concepto de dimensión solo podrá tener una su-
hegemonía política, es una relación tura por la vía de la retórica.
por la cual una cierta particularidad Al respecto, la figura retórica que
pasa a ser el nombre de una univer- elige es la catacresis –que consiste en
salidad. designar una cosa, que carece de
En conclusión: afirma que se nombre, usando el nombre de otra–
debe incluir la lógica del objeto a en como posibilidad misma del sentido:
el campo de las relaciones políticas. “Un término figural es catacrésico
porque nombra y da así presencia
2. La perspectiva lingüística: la discursiva a un vacío esencial dentro
toma abarcando todos los sistemas de la estructura significante”.
de significación, dado que coinci- Esto recuerda lo dicho por Eric
den con la totalidad de las relacio- Laurent, que la nominación se rela-
nes sociales. ciona con un vacío de descripción, a
Aquí, Laclau encuentra la misma un verdadero agujero en la dimen-
imbricación que en la perspectiva sión del sentido. Asimismo, sostendrá
psicoanalítica, entre particularidad que la experiencia de nominación de
y universalidad. goce falla siempre, por lo que el sínto-
En este sentido, plantea una po- ma, que se vuelve nombre precisa-
sición contra la narratología, y el re- mente porque reúne los intereses del
lativismo en las relaciones sociales. goce del sujeto, es un signo de lo que
“La totalización de un sistema de bascula: en el régimen del Otro, y
diferencias” –dirá– “es imposible viene a marcarse como una imposibi-
sin una exclusión constitutiva”.6 lidad de traducción del goce.8
6 Ibíd., pág. 21.
7 Ibíd., págs. 30-31.
8 LAURENT, E.: “Síntoma y nombre propio”, en Síntoma y Nominación, Colección Diva, Bs. As., 2002.

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➣ DEBATES SOBRE EL SÍNTOMA SOCIAL

Volviendo a Laclau, en suma, la perspectiva psicoanalítica, el ob-


desde la perspectiva lingüística afir- jeto a, encarna el objeto elevado a la
ma que una cierta particularidad, sin dignidad de la Cosa, y con la signi-
cesar de ser particular, asumirá un ficación vía la catacresis, como fi-
cierto rol de significación universal. gura retórica, se nombra dando
presencia discursiva a un vacío
3. Perspectiva política: aquí, re- esencial dentro de la estructura sig-
curre al ejemplo de Solidaridad en nificante. Para Laclau la constitu-
Polonia para pensar una identidad ción de nuevos agentes –pueblos–
popular más amplia. Subraya que se hace a partir de “encarnaciones
la frustración por parte de un régi- figurales resultantes de una crea-
men represivo de una pluralidad ción ex-nihilo, que no es posible re-
de demandas, creó una equivalen- ducir a ninguna literalidad prece-
cia espontánea entre ellas que se dente o final”.10
expresaron en una unidad simbóli- Por eso en su argumentación sos-
ca. Pero, destacará que las deman- tendrá que “la sociedad no es nunca
das eran radicalmente heterogéne- un orden puramente objetivo sino
as y lo único que compartían era un que se construye en torno a una im-
rasgo negativo. Esta negatividad posibilidad final”11, para definir que
irreductible, subyacente, es lo que la heterogeneidad constitutiva im-
dará el carácter de representa- plica la primacía de lo político en el
ción simbólica, en este caso a establecimiento del vínculo social. Y
Solidaridad. que lo político para él no es “ningún
En conclusión: el vínculo equiva- tipo de área de acción regional sino
lencial se establece entre demandas la construcción contingente del vín-
radicalmente heterogéneas, en don- culo social”.12
de su “homogeneización” a través Para retomar la lectura de la de-
de un significante vacío es un puro finición de Lacan, citaré otra refe-
passage à l’acte, que lleva a la cons- rencia sobre el síntoma: “El origen
trucción de algo esencialmente de la noción de síntoma no hay que
nuevo y no la revelación de una buscarla en Hipócrates, sino en
“verdadera” identidad subyacente Marx, en el enlace que él hace por
(crítica a Zizek).9 primera vez entre el capitalismo y
“Esta es la razón por la que en mi ¿qué? –el buen viejo tiempo, lo que
libro –La razón populista– he insisti- se llama el tiempo feudal. El capita-
do en que el significante vacío es un lismo es considerado como tenien-
puro nombre, que no pertenece al do unos efectos sobre todo benéfi-
orden conceptual. No se trata de cos, puesto que tiene la ventaja de
verdadera o falsa conciencia”. reducir a nada al hombre proletario,
Finalmente, las tres perspectivas gracias a lo cual éste realiza la esen-
pueden ser resumidas del siguiente cia del hombre, ser despojado de
modo: en la política, al igual que en todo y ser el mesías del futuro. Tal
9 LACLAU, E.: op. cit., pág. 22-23.
10 Ibíd., pág. 23.
11 Ibíd., pág. 45.
12 Ibíd., pág. 51.

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➣ GUILLERMO BELAGA
es la manera en que Marx analiza la que todo tipo de transición dialécti-
➣ DE A UNO

noción de síntoma”.13 ca se funda en un terreno lógico sa-


Ernesto Laclau, en su libro, que turado donde nada puede escapar a
estamos intentando hacer dialogar la determinación dialéctica.
con otros textos para entenderlos, Por otro lado, “este cierre no
va a criticar algunas visiones de puede lograrse porque algo al inte-
Marx –desde otras lecturas marxis- rior de ese terreno escapa al control
tas– como el concepto de que la his- dialéctico”16, y justamente lo que
toria es un relato coherente, donde sitúa Laclau es que este cierre se ma-
necesidad y libertad de acción no logra al presentarse “un exceso con-
encuentran distinción ante el factor tingente que desborda la dialéctica
objetivo que imponen el desarrollo de la historia”.17 Como consecuen-
de las fuerzas productivas. Por con- cia –a diferencia de lo que creía
siguiente, agregará, que el modelo Marx– la visión de la historia como
estratégico que afirmaba que “la úl- un relato coherente es puesta en
tima confrontación antagónica de la cuestión.
historia tendría lugar entre la bur- Finalmente, donde sí encuentra
guesía y la clase obrera”, se verifica una entidad en la teoría de Marx
que presenta todo tipo de inconsis- que reúne ese valor contingente y
tencias.14 en exceso, es en el lumpenproleta-
Laclau reivindicará su posición: riado. Con esta afirmación también
que lo político tiene un rol primaria- apunta a “ese mesías del futuro”
mente estructurante, en tanto las re- –como irónicamente lo denomina
laciones sociales son en última ins- Lacan–, ya que se trata de destruir
tancia contingentes, y no simple- las credenciales del proletario, que
mente una categoría interna a la idealmente le otorga Marx, como
economía. agente necesario del desarrollo his-
Esta concepción, de una politiza- tórico.
ción de la economía y no al revés, de Es en tanto que la noción de la
lo heterogéneo y lo contingente, lo historia como historia de la produc-
lleva a tomar la noción lacaniana de ción resultó crecientemente socava-
resto/residuo para cuestionar la ló- da, que Ernesto Laclau definirá: “La
gica de la totalidad. Ya sea, en el cuestión del lumpenproletariado es
caso de la dialéctica de Hegel, o la importante para mí. Es la vía real
semiológica de Saussure, quien al que hace visible un problema más
sostener que la lengua es un sistema amplio: la cuestión relativa a las ló-
de diferencias “presupone una ho- gicas que estructuran la realidad so-
mogeneidad, en la medida que cada cial. Es por esto que he dicho que la
elemento requiere su diferencia con cuestión del lumpenproletariado es
todos los otros”15. Entonces, asume un síntoma”.18

13 LACAN, J.: “R.S.I”, inédito, clase del 18-02-75.


14 LACLAU, E.: op. cit., pág. 35.
15 Ibíd., págs. 41-42.
16 Ibíd., pág. 43.
17 Ibíd., pág. 42.
18 Ibíd., pág. 44.

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➣ DEBATES SOBRE EL SÍNTOMA SOCIAL

Al respecto, habiendo arribado a con que hacer lazo social, dicho con
este punto, nos parece que esta defi- otro término, semblante”, lo equipa-
nición se puede contactar con lo que ra a otra definición suya, aparente-
dice J. Lacan en “Televisión”19, sobre mente más clínica, no menos políti-
la intrusión del objeto plus-de gozar ca, la del “llamado esquizofrénico”,
como síntoma en la civilización. Y como el sujeto que no está engancha-
también, los planteos que deja traslu- do en ningún discurso, en ningún
cir Laclau sobre la importancia del lazo social.
objeto a en una lógica del No-Todo, El psicótico es el “hombre libre”
recuerdan a lo definido por J.-A. por tener el objeto en el bolsillo, es
Miller en otro ámbito –el curso de la decir, a su disposición. Cuestión
orientación lacaniana–, que la posi- que le ha llevado a Miller a subra-
ción del objeto a “hace obstáculo en yar –en una célebre conferencia–
todos los casos al espacio imagina- que “el esquizofrénico es el único
rio”, a la expansión del sentido. “El sujeto que no se defiende de lo real
objeto a desgarra lo imaginario”.20 por medio de lo simbólico. No se
Para finalizar, a la heterogenei- defiende de lo real con el lenguaje,
dad Laclau la homologa con la defi- porque para él, lo simbólico es
nición de Lacan de que no hay rela- real”. Así, sitúa que todos los dis-
ción sexual: “La heterogeneidad es cursos, lo universal del delirio, el
otro nombre para lo real”.21 Con lo lazo social, por lo tanto el semblan-
cual toda sociedad está surcada por te, solo son concebibles sobre el es-
antagonismos, y la heterogeneidad quizofrénico, a partir de su posi-
reside en el corazón mismo de las ción subjetiva fuera del discurso.
relaciones sociales, “es un exterior “Para este sujeto todo lo simbólico
que no puede ser simbólicamente es real, su delirio es real”.22
dominado”. Por eso le da ese rol al El esquizofrénico ocupa, enton-
lumpenproletariado que la encarna, ces, un lugar de exclusión interna,
ya que su tesis es que la categoría de con respecto al lazo social y al sem-
la lucha de clases es desbordada en blante.
todas las direcciones. Ahora bien, concluyendo: ¿Cuál
Ahora, habiendo actualizado y es la respuesta de Lacan a la noción
resituado estas categorías, podría- de síntoma en Marx?
mos retomar las citas de Lacan en En la misma clase de 1975 dirá: “Si
donde está intentando situar la pre- no hacemos del hombre sea lo que sea
gunta sobre si hay saber en lo real, que vehicule, un futuro ideal, si no lo
lo que en consecuencia lo lleva a for- determinamos por la particularidad
mular el tema del síntoma. en cada caso de su inconsciente y por
Haciendo un rodeo, al definir ra- la manera en que goza de él, el sínto-
dicalmente al “proletario”, como ma queda en el mismo lugar en que lo
aquel que “no tiene ningún discurso ha puesto Marx, pero toma otro senti-

19 LACAN, J.: Psicoanálisis: Radiofonía y Televisión, Anagrama, Barcelona, 1980, pág. 113.
20 MILLER, J.-A.: “El envés de Lacan”, Freudiana 52, Paidós, Barcelona, 2008, págs. 75-85.
21 LACLAU, E.: op. cit., pág. 47.
22 MILLER, J.A.: Ironía. En Uno por Uno 34 Marzo/Abril 1993. págs. 6-12.

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➣ GUILLERMO BELAGA
do. No síntoma social, sino síntoma sens-blant24 (sentido/semblante), co-
➣ DE A UNO

particular”23. mo lo formula en otro momento de


De esta manera, Lacan encuentra su seminario, lo llevó a J. Lacan –al
en el gozar del inconsciente, siem- final de su enseñanza– a variadas
pre particular, una salida al síntoma soluciones, a un impasse, o en defi-
social en tanto lo que no anda en el nitiva a que uno por uno encuentre
campo de lo real. Sabemos, igual- su real en los embrollos de lo verda-
mente, que la exclusión entre real y dero.

23 LACAN, J.: “R.S.I”. Seminario inédito. Clase del 18-02-75.


24 LACAN, J.: “El seminario: Hacia un significante nuevo” –clase del 10 de mayo de 1977- Revista
Colofón 25 Enero 2005. págs. 31 - 40.

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