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LOS REGÍMENES AUTOCRÁTICOS TRADICIONALISTAS

Este tipo de regímenes son los que comúnmente se denominan dictaduras de derecha, por
representar el extremo opuesto a las dictaduras socialistas marxistas, o de izquierda, con
las cuales no dejan de tener algunos elementos en común, se les llama también regímenes
autocráticos de tipo tradicionalista o ultraconservadores porque entre sus finalidades
principales figura la de conservar el orden social y económico existente en un Estado
determinado. Son regímenes totalitarios que operan dentro del contexto social y económico
del capitalismo o seudocapitalismo.
1. CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LOS REGÍMENES AUTOCRÁTICOS

No obstante, todos ellos presentan características similares, más o menos acentuadas


según el rigor con el cual se ejerza en ellos el poder. Entre las que tipifican los regímenes
autocráticos tradicionalistas o dictaduras de derecha, figuran las siguientes:

A) Se apoyan en la fuerza de las armas: La mayor parte de estos regímenes son el


resultado de golpes militares y son encabezados por jefes militares. Su respaldo
más firme lo tienen en las fuerzas armadas.
B) Buscan mantener el orden social y económico establecido: En el logro de este
objetivo no vacilan en reprimir por la fuerza cualquier intento de cambiar ese orden,
sobre todo si es de origen revolucionario. Algunos propician el cambio, pero
valiéndose de métodos diferentes a los utilizados por la democracia pluralista, el
socialismo democrático o el marxismo. Apelan generalmente a medidas de tipo
populista, con las cuajes buscan obtener el respaldo de las clases populares para
perpetuarse en el poder.
C) Las libertades públicas son restringidas o abolidas: Mediante la aplicación de
toda clase de medidas represivas, buscan restringir o abolir totalmente el ejercicio
de las libertades públicas, desconociendo las garantías individuales. De manera
especial conculcan la libertad de prensa, implantando una rígida censura y
suprimiendo todo órgano de expresión independiente
D) El ejecutivo absorbe y controla a las demás ramas del poder: Se produce una
concentración de poderes en manos de la rama ejecutiva, ya que en la mayoría de
estos regímenes el legislativo desaparece o está íntegramente sometido a la
voluntad del gobierno,
E) Son de tendencia caudillista: En estos regímenes el jefe de gobierno tiende a
convertirse en un caudillo, al cual el pueblo debe seguir ciegamente.
F) Se oponen al pluralismo político: La actividad de los partidos políticos es
restringida o totalmente prohibida, sobre todo si son de tendencia democrática o de
izquierda. En muchos casos propician la formación de un partido único oficialista,
con la conducción del mismo jefe del Estado.
G) En el plano ideológico se identifican con las ideas y métodos del fascismo:
Por lo general en sus ideales y sobre todo en sus métodos, ellos se inspiran en las
teorías políticas y gubernamentales del fascismo
H) Hacen del nacionalismo una bandera: A falta de una ideología definida, estos
regímenes enarbolan la bandera del nacionalismo, buscando con ella atraerse el
apoyo incondicional de las masas.
CONTEXTO SOCIAL E IDEOLÓGICO DE LAS DICTADURAS TRADICIONALISTAS
La dictadura se concibió en Roma como una institución eminentemente transitoria, para
hacer frente a las graves crisis, sobre todo de carácter militar. Hoy en día las dictaduras se
han convertido en formas de gobierno con vocación de perpetuidad, que buscan su
justificación en cualquier tipo de alteración del orden público, ya sea de origen social,
económico o meramente político. Este régimen se da principalmente en los países del
llamado Tercer Mundo, en los cuales las tensiones sociales y políticas son más agudas,
como consecuencia de los fenómenos propios que genera el subdesarrollo (desempleo,
inseguridad, inflación, explosión demográfica, carencia de vivienda, de educación y de
asistencia social, desnutrición y demás factores), sumados a las necesidades artificiales
que cada día crea, dentro del sistema capitalista, la sociedad de consumo. La situación que
va creando la aparición y aumento incesantes de estos problemas se va tornando cada vez
más explosiva, en la medida en que los gobernantes no se muestren capaces de afrontarlos
y darles oportuna solución, y se traducen en seria amenaza contra la estabilidad de las
instituciones políticas que se juzguen ineficaces para atender las demandas de la población
más necesitada.
EL FASCISMO, AFINIDADES Y DIFERENCIAS CON EL COMUNISMO
El fascismo surgió en Italia tras finalizar la primera guerra mundial, con el liderazgo de
Benito Mussolini, como un movimiento político de extrema derecha que buscaba
contrarrestar la influencia del comunismo y restaurar el orden bajo la autoridad de un
régimen totalitario de partido único. Del régimen comunista implantado en la URSS tomó
varios elementos. Igual que este, buscaba someter a todo el conglomerado social a una
ideología que subordinara los intereses individuales a los de la colectividad, a través de un
partido único corno instrumento del Estado. Como el régimen comunista, el fascismo no
reconocía ser "absolutista", sino emanación de la voluntad popular; en consecuencia,
aceptaba la existencia de órganos de representación del pueblo, pero integrados por
miembros del partido único, depositario de la doctrina del régimen, para evitar que se
pusiera en peligro la autoridad del gobierno. Para el fascismo, como para el comunismo, la
aceptación de la ideología del partido es el primer deber del ciudadano, en cuanto ella debe
ser también la ideología del Estado.
Por ello ni uno ni otro toleran, en principio, la libertad de pensamiento, ni de expresión, ni
de prensa, como tampoco la existencia de otros partidos de ideología diferente. Para el
fascismo la libertad de pensamiento no es más que "anarquía intelectual" que se opone al
interés nacional expresado en la voluntad del jefe. En general entre el fascismo y el
comunismo se presenta una estrecha identificación en cuanto a los métodos de gobierno.
Otro punto en el que coinciden ambas ideologías es en su oposición y condena al régimen
de la democracia liberal. Pero esa condena parte de ángulos distintos, que implican
profundas divergencias entre ellas. Mientras que para los marxistas este régimen, basado
en una economía capitalista, conlleva la injusticia social, para los fascistas es un régimen
incapaz de garantizar el orden y el fortalecimiento del Estado. Al contrario del marxismo, el
fascismo no propone la igualdad social ni el estatismo económico. Se diferencian también
en que mientras el marxismo se presenta como una doctrina de masas, el fascismo lo es
de las élites gobernantes en la que las masas no son más que instrumentos del líder.
Mientras el marxismo pretende desmantelar el aparato estatal hasta conseguir su
desaparición, en la etapa del comunismo, el fascismo, lejos de ello, busca acrecentar y
fortalecer el Estado, como un fin al que deben subordinarse los individuos. A tiempo que el
marxismo busca destruir el orden tradicional establecido y cambiarlo por otro basado en la
socialización, el fascismo busca restaurar y mitificar ese viejo orden. Mientras el marxismo
es internacionalista, el fascismo es profundamente nacionalista. A diferencia del marxismo,
en fin, el fascismo no presenta una formulación ideológica coherente y explícita. Sus fuentes
ideológicas son diversas y dispersas.