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Adam Smith

“Adam Smith ocupa un lugar tan importante


en la historia de la economía política
que el marinero prudente duda en emprender
un viaje por tan inmenso océano.”

—Alexander Gray
Adam Smith (1723–1790)

Fue un académico y eso le permitió tener un cierto grado de imparcialidad y objetividad del
que carecían los autores mercantilistas, que generalmente eran hombres de negocios.
Siendo profesor en la Universidad de Glasgow, donde impartió diversos cursos que abarca-
ban lo que hoy llamamos ciencias sociales y humanidades, se interesó esencialmente por
la filosofía moral, que influyó en una buena parte de su economía.

Smith se ocupó de las importantes conexiones que existen entre muchas áreas
de la sociedad –cosas que hoy estudian los economistas, los politólogos, los sociólogos
y los filósofos– especialmente las cuestiones de ética.

Smith recibió la influencia de su maestro, Francis Hutcheson (1694–1746) y de


David Hume (1711–1776). Compartía con Hutcheson su firme rechazo de las ideas de Ber-
nard Mandeville (c.1670–1733)

Smith estaba interesado en explicar la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones.
E introdujo en su modelo económico datos políticos, sociológicos e históricos. Pero su
principal objeto de interés fue el desarrollo económico y las medidas para promover el
crecimiento económico.

También merece la pena señalar la metodología de Smith, que combina la teoría deductiva
con la descripción histórica. Sus modelos teóricos carecen de elegancia y rigor, pero su des-
cripción de las interdependencias y el funcionamiento de la economía y su capacidad para
entretejer su análisis con ejemplos históricos, no tienen parangón. Smith no fue un teórico
estrictamente técnico sino un concienzudo estudioso que tenía
una gran visión de la interdependencia de la sociedad.

Política económica contextual

El enfoque metodológico de Adam Smith determinó tanto su análisis de la economía como


sus opiniones sobre la política gubernamental. Los metodólogos más abstractos basan sus
argumentos en estructuras teóricas razonablemente herméticas.

Las inclinaciones de Adam Smith no eran las de un teórico abstracto. Era, por el contrario,
un planificador de medidas económicas por excelencia. Sus amplios conocimientos de his-
toria y de cómo se comportan los individuos en la práctica, cuando no en teoría, hicieron
de él un maestro del arte de la economía. La política económica contextual no es, pues, más
que otra forma de expresar la idea del arte de la economía.
La economía moderna está alejándose de las teorías abstractas y algunos economistas y
politólogos modernos están examinando el funcionamiento real de los gobiernos y de las
medidas gubernamentales. Uno de los resultados involuntarios de los estudios de estos teó-
ricos modernos de la elección pública quizá sea el resurgimiento del interés por la política
económica contextual, es decir, por el arte de la economía.

El orden natural, la armonía y el laissez faire

La economía de Adam Smith y los mercantilistas tienen en común algunos elementos bási-
cos. Los mercantilistas y Smith, influidos por los avances de las ciencias físicas, creían que
era posible descubrir las leyes de la economía por medio de un análisis riguroso.

El silogismo del que extrajo Smith su principal conclusión sobre la política econó-
mica es muy sencillo. Los seres humanos son racionales y calculadores y actúan movidos
por el interés personal. Si no se interfiere en sus comportamientos, buscan su propio interés
y al promoverlo, promueven el interés de la sociedad. El gobierno no debe interferir en este
proceso, por lo que debe seguir una política de laissez faire.

Smith llegó a la conclusión de que es maravilloso que el mercado, sin planificación o direc-
ción gubernamental alguna, satisfaga los deseos de los consumidores con el menor coste
social posible. En la terminología de la economía moderna, llegó a la conclusión de que los
mercados competitivos asignan óptimamente los recursos sin intervención del Estado.

El funcionamiento de los mercados competitivos

Fue capaz de especificar con mayor precisión que los autores anteriores el mecanismo por
el que el precio resultante de la competencia es igual a largo plazo al coste de producción

En su análisis de la formación de los precios y de la asignación de los recursos, llamó


“precios de mercado” a los preciosa corto plazo y “precios naturales” a los precios a largo
plazo.

Una vez establecida la superioridad de los mercados competitivos, Smith construyó fácil-
mente sus argumentos en contra del monopolio y de la intervención del Estado.
Reconoció el deseo de los hombres de negocios de monopolizar el comercio aunando fuer-
zas y aunque no fue capaz de especificar cuál sería el precio monopolístico, reconoció que
los monopolistas extraen un precio más alto limitando la producción.
El gran logro de Smith fue su brillante análisis del funcionamiento de los mercados. Aunque
no creó él mismo sus instrumentos analíticos y a pesar de las dificultades e imprecisiones
de su análisis de la formación de los precios relativos, su logro fue inmenso. Complementó
su amplia visión panorámica de los procesos de mercado con datos descriptivos e históricos
y creó una obra que pudo ser leída y comprendida por las personas cultas de su época. De
esta forma fue capaz de influir en la política económica y de apoyar la idea cada vez más
defendida de que la riqueza de Inglaterra se promovería mejor mediante una política de
laissez faire.

Es sumamente significativo que Smith matizara sus argumentos a favor del laissez faire de-
fendiendo la provisión pública de bienes que generan grandes beneficios sociales, pero que
no son suministrados por el mercado privado porque no sería para él suficientemente ren-
table.

Por ejemplo, los beneficios sociales de la educación son enormes, pero los beneficios que
genera la provisión privada de educación son tan pequeños que si ésta se deja al mercado,
se suministrará menos educación de la socialmente deseable (una gran parte de la econo-
mía moderna del bienestar se ocupa de las externalidades, que son las consecuencias para
terceros o efectos-difusión, y de cómo deben abordarse para lograr el máximo bienestar
social). Las matizaciones a la máxima del laissez faire son un índice de la erudición y la hon-
radez intelectual de Smith. Apenas contribuyeron, sin embargo, a mermar el vigor de su
credo del laissez faire.

El capital y los capitalistas

Smith aportó varios conceptos importantes sobre el papel del capital en el proceso de pro-
ducción de riqueza y en el desarrollo económico. Señaló, en primer lugar, que la ri-
queza de un país depende de la acumulación de capital, ya que ésta es la que determina
la división del trabajo y la proporción de la población dedicada al trabajo pro-
ductivo. En segundo lugar, Smith llegó a la conclusión de que la acumulación de
capital también lleva al desarrollo económico.

En tercer lugar, el interés privado, junto con la acumulación de capital,conduce a


una asignación óptima del capital a los distintos sectores.
La fuente del capital en una economía basada en la propiedad privada es el ahorro de
los individuos. Smith creía que el trabajo no podía acumular capital porque el nivel de sala-
rios sólo permitía satisfacer los deseos inmediatos de consumo.

Los miembros de la clase terrateniente tienen suficiente renta para acumular ca-
pital, pero la gastan en trabajo improductivo para satisfacer sus inmensos deseos de gozar
de un elevado nivel de vida. Smith llegó a la conclusión de que eran los miembros de la
nueva clase industrial, que se esforzaban en obtener beneficios, que se
esforzaban en acumular capital paraaumentar su riqueza por medio del ahorro y la inver-
sión, los que eran los benefactores de la sociedad.

La distribución desigual de la renta a favor de los capitalistas tenía, pues, una enorme im-
portancia social. Sin una distribución desigual de la renta, no era posible el crecimiento eco-
nómico, pues se consumiría toda la producción anual.

La influencia de Smith en la política económica

La aportación fundamental de Adam Smith a la teoría económica no fue su minucioso


análisis teórico sino su amplia visión de la forma en que una economía de mercado asigna
los recursos escasos a los distintos usos posibles. Su principal conclusión sobre la
política económica fue que el gobierno debía seguir una política de laissez faire.

LA NATURALEZA y LAS CAUSAS DE LA RIQUEZA DE LAS NACIONES

La riqueza era un flujo anual de bienes y servicios, no un fondo acumulado de metales pre-
ciosos. También demostró comprender la relación entre las exportaciones y las importacio-
nes y darse cuenta de que el papel fundamental de las exportaciones era financiar las im-
portaciones. Su frase introductoria implica, además, que el fin último de la actividad econó-
mica es el consumo, postura que desarrolló con mayor profundidad más adelante en el li-
bro.

Smith sugirió, además, que la riqueza de las naciones se midiera en unidades per cápita.

La idea de Smith ha llegado hasta la actualidad. En el mismo párrafo en el que Smith afirmó
que el consumo es “el único fin y motivo de toda la producción”, reprendió a los mercanti-
listas porque en su sistema “el interés del consumidor se sacrifica casi constantemente por
el del productor” y porque hacían de “la producción y no del consumo... el fin y el objeto
últimos de toda la actividad y el comercio”. Esto por lo que se refiere a la naturaleza de la
riqueza de las naciones.

Causas de la riqueza de las naciones

Smith sostenía que la riqueza de una nación, lo que hoy llamamos la renta de un país, de-
pende (1) de la productividad del trabajo y (2) de la proporción de trabajadores que tienen
un empleo útil o productivo. Como suponía que la economía lograba utilizar automática-
mente a pleno rendimiento sus recursos, sólo examinó las fuerzas que determinan la capa-
cidad de una nación para producir bienes y servicios.

La productividad del trabajo.

Smith señaló que la productividad del trabajo depende de la división del trabajo. Smith
ilustró las ventajas de la especialización y la división del trabajo tomando de la literatura
anterior un ejemplo que medía la producción por trabajador en una fábrica de alfileres.
Cuando cada trabajador realiza todas las operaciones necesarias para producir un alfiler, la
producción por trabajador es muy baja; pero si el proceso de producción se divide en ope-
raciones independientes y cada trabajador se especializa en una de ellas, la producción por
trabajador experimenta un gran aumento.

Uno de los inconvenientes sociales de la división del trabajo es que los trabajadores deben
realizar tareas repetitivas que pronto se vuelven monótonas. Los seres humanos se convier-
ten en máquinas atadas a un proceso de producción y deshumanizadas por las simples, re-
petitivas y aburridas tareas que realizan. Pero Smith no tenía duda alguna de que la división
del trabajo aumentaba en general el bienestar humano.

En una sencilla economía en la que cada hogar produce todo lo que necesita para su propio
consumo y la división del trabajo es escasa, se necesita muy poco capital para mantener
(alimentar, vestir, albergar) a los trabajadores durante el proceso de producción. A medida
que se incrementa la división del trabajo, los trabajadores ya no producen bienes para su
propio consumo y tiene que haber unas existencias de bienes de consumo para mantener
a los trabajadores durante el tiempo que dura el proceso de producción. Estas existencias
de bienes proceden del ahorro y son, en este contexto, lo que Smith llamó capital.

Por tanto, la cantidad de acumulación de capital limita el grado en que pueden utilizarse
procesos de producción que requieren una división del trabajo. Smith llega, pues, a la si-
guiente conclusión: “Como la acumulación de capital debe ser, por la propia naturaleza de
las cosas, anterior a la división del trabajo, el trabajo sólo puede subdividirse cada vez más
en proporción a la cantidad de capital acumulada”.

Trabajo productivo e improductivo.

Según Smith, la acumulación de capital también determina el cociente entre el número de


trabajadores que tienen un empleo productivo y el de trabajadores que no lo tienen. El
intento de Smith de distinguir entre trabajo productivo e improductivo es confuso y refleja
afirmaciones normativas y juicios de valor personales. Sin embargo, pone de manifiesto que
es consciente del problema del crecimiento económico.

Según Smith, lo que es cierto del individuo es cierto para la nación, por lo que en la econo-
mía en su conjunto, cuanto mayor es la proporción de la población trabajadora que se de-
dica a la producción de bienes reales tangibles, mayor es la riqueza de la nación. Se necesita
capital para man-tener a la población trabajadora productiva, por lo que cuanto mayor es
la acumulación de capital, mayor es la proporción de la población trabajadora total que se
dedica al trabajo productivo.

Esta distinción entre trabajo productivo e improductivo también afectó a la visión que tenía
Smith del papel del Estado en la economía. De la misma forma que los gastos de la clase
terrateniente en sirvientes y en otros tipos de trabajo improductivo son perjudiciales para
el desarrollo económico, también lo es una parte del gasto público.

Entre sus aportes más destacados.

Adam Smith fue el fundador intelectual del capitalismo, con esto se considera que fue el
primero en desarrollar teóricamente sus mecanismos y con esto permitió un esquema de
orden social que se basaba en las relaciones comerciales que fueron puestas en práctica
durante la revolución industrial y más adelante surgieron las primeras ideas comunistas.

Libre mercado: Este consistía en la determinación de precios a los productos según su con-
sumo y producción, así como las leyes implícitas de la oferta y la demanda.
Cabe destacar que esta propuesta no tiene la intervención de entidades del estado ni del
gobierno.

División del trabajo: Tuvo como objeto la reducción de costos de producción, creando así
mecanismos sencillos que permitieran la velocidad de producción y la reducción de riesgos.

Valor de uso y valor de cambio: el valor comercial del producto dependía según del poten-
cial utilizado, el tiempo y el esfuerzo que fue necesario para producirlo. Otro factor era la
capacidad o el uso que el producto tendría para el hombre.

Estos factores determinaban una mejor noción del valor del producto en el mercado.

Producto interno bruto: Da paso a la clasificación según los niveles internos de producción
y comercio y dejar al lado la medición de riquezas nacionales según depósitos y reservas de
oro y plata que se tenían.

Desde entonces nace uno de los indicadores económicos mas utilizados, el cual engloba d
forma general las relaciones comerciales y de producción arrojando un aproximado de sus
ingresos como resultados de sus ingresos.

Ventaja Absoluta
Adam Smith plantea que cada nación debe especializarse en producir esas mercancías que
podían ser lo más eficientemente posibles. Trata de que cada país se especializa en producir
mercancías para las que tenga ventaja absoluta, medida ésta por el menor coste medio de
la producción en términos de trabajo con respecto a los demás países. De este modo, al
seguir este principio, todos los países saldrían ganando con el comercio y se lograría la
misma eficiencia a nivel internacional.

Este análisis se trabaja bajo 3 razones:

1.- El dinero sólo era una técnica para realizar cálculos que no tenía en cuenta las relaciones
productivas sino los intereses de las autoridades.

2.- La riqueza de una nación no se mide por la cantidad de oro acumulado, sino por la mag-
nitud de su capacidad productiva en períodos y condiciones determinadas.
3.- El trabajo es el patrón único de medida que tiene la propiedad de invariable frente al
tiempo y la distribución y con el cual todos los bienes pueden comprarse y la riqueza se
puede cuantificar en términos reales

Los países exportan aquellos viene, cuya producción requieren menos trabajo que otros
países, e importan aquellos bienes en cuya producción requieren más trabajo que otras
naciones.
De ahí que, desde esta perspectiva, el libre comercio internacional es mutuamente benefi-
cioso para los países participantes.

POR EJEMPLO: Si un país A produce alimentos por 5 euros y ropa por 6 euros, mientras que
el país B se dedica a la producción de alimentos por 10 euros y ropa por 12, no existiría
comercio entre ellos según la teoría de la ventaja absoluta. Esto sucedería debido a que el
país A tiene ventaja absoluta en ambos productos y no estaría interesado en adquirir nin-
guno al país B.