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COMO PERMANECER EN LA CIMA

(HOMBRES DE VERDAD por Edwin Louis Cole)

EL MODELO DE REVELACION Y EL PROCESO DE CRISTALIZACION

Alguien cercano al Dr. Cole le dijo: “Tú puedes ser una de las miles de
desilusiones de Dios o uno de sus pocos éxitos. Para tener éxito necesitarás un
grado más de santidad y una comprensión mucho más profunda de la intercesión.”
Al sonido de estas palabras el Dr. Cole tuvo de inmediato conciencia de que esto
era divinamente inspirado.

En el Salmo 107:20 dice: “Envió Su Palabra, y los sanó ...”. El modelo


divino de largo alcance es: Dios envía una palabra, da un cuerpo y trae
sanidad al mundo.

 La vida de Jesús ilustra este modelo. Jesús vino como el “Verbo”, o


“Palabra”, asumió un cuerpo de carne y sangre, y trajo al mundo el mensaje
sanador de la gracia y redención (Juan 1:1, 14; Malaquías 4:2)
 Dios dio el mensaje del evangelio a los discípulos, quienes llegaron a ser el
Cuerpo de Cristo y trajeron sanidad por todo el mundo conocido.

¿Notó que toda la obra de Dios empieza con Su Palabra? Su Palabra


lanzó la creación y continúa precediendo su obra, incluso en este día (Génesis 1:1-
3; Juan 1:1)

 Dios envió Su Palabra para satisfacer las necesidades críticas de


la sociedad y poner término al oscurantismo. Dios necesita
hombres que supieran que Él los salvó no por obras, indulgencias o
perdón sacerdotal, sino por gracia por medio de la fe. La fe, no las
obras, los justificaba, Así Dios le dio a Martín Lutero la palabra
justificación (Habacuc 2:4; Romanos 1:17). Los que la creyeron y
siguieron a Lutero llegaron a ser los “luteranos” y ellos trajeron el
bálsamo sanador al mundo.
 Otra necesidad surgió y Dios le dio a Juan Wesley la palabra
santificación (1 Tesalonicenses 5:23). Las personas que siguieron a
Wesley y su metódico estilo de vida llegaron a ser conocidos como los
“metodistas” y trajeron a su generación el mensaje sanador de la
santificación.
 Separación fue la palabra que encendió el movimiento de santidad
(2 Corintios 6:17)
 Poder (Hechos 1:8) vino a los pentecostales.
 Renovación (Romanos 12:12) a los carismáticos.
Cada “palabra” desarrolló un cuerpo de creyentes y trajo sanidad a
todos los que confiaron en el Señor (1 Tesalonicenses 2:13). Cada
revelación fue importante, por cuanto cambió el curso de la historia de la
iglesia, lo cual, a su vez, influyó en el destino de generaciones.

Inmediatamente después de la palabra empieza el modelo de


revelación y el proceso de cristalización. No hay nada de malo con
cualquier palabra verdadera del Señor, pero todo anda mal con la
cristalización de la misma. La trampa degenerativa de la cristalización
es lo que enreda a la mayoría de las personas y denominaciones, y es a
menudo la culpable cuando fracasan los matrimonios y los negocios.

Apréndalo bien: Es más fácil obtener, que mantener.

El corolario de este principio es el modelo de revelación y el


proceso de cristalización.

El modelo y el proceso son: Revelación – Inspiración – Formalización –


Institucionalización – Cristalización – Secularización.

LA PROGRESION

Revelación. La comprensión de la Palabra de Dios siempre viene por


revelación. Dios no se explica a sí mismo, sino que se revela a sí mismo. En
Su propio Libro Él empieza: “En el principio creó Dios ...” (Génesis 1:1). La
revelación se torna viva en el corazón, y trae luz y comprensión. La
revelación acerca de Dios mismo trae un flujo fresco de expresión
espiritual, incluyendo nuevos modelos de adoración y música. El
vino nuevo no se pone en odres viejos (Mateo 9:17)

Inspiración. La inspiración es el resultado de la revelación. La


revelación inspira cambios mediante el “poder expulsivo de un
nuevo afecto”. Una hoja muerta por el invierno se cae cuando llega la
primavera y la savia empieza a fluir por el árbol. De la misma manera,
cuando la inspiración surge dentro de nosotros, el afecto fresco
saca lo viejo y trae lo nuevo. Se dejan los viejos hábitos y se
forman nuevos. Las aspiraciones se crean, se modifican o se
eliminan conductas, se reformulan los planes y se alteran las ideas.

Formalización. Los cambios traídos por la inspiración se desarrollan,


codifican y formalizan. Surge un deseo por la revelación similar y comparten
metas y propósitos similares. En la iglesia, las denominaciones crecen con
las doctrinas, las declaraciones de fe y la fijación de creencias estándar que
se pasarán a la próxima generación. En las relaciones, la distancia se
mide por la formalidad, la intimidad se mide por la informalidad. Mientras
más formal sea la aplicación, más distante de la experiencia inicial se halla
el adorador.

En este punto crítico del desarrollo, los hombres deben retornar


al Señor en busca de revelación fresca. Una nueva “palabra”
incorporará nueva inspiración y detendrá la tendencia
degenerativa.

Institucionalización. Con el correr del tiempo, la formalización


evoluciona a la institucionalización. Los hombres empiezan a realizar los
movimientos, pero sin las emociones. Las doctrinas y credos se
congelan y surgen los deseos por mantener el status quo. Es aquí
donde se produce el progreso, donde los procedimientos técnicos y
mecánicos se fijan, y los hombres se comprometen a mantener el
status quo del impulso inicial, si no se busca y abraza la nueva
revelación. Es también donde empieza la vida aburrida y sin inspiración, la
política reemplaza a lo profético.

Cristalización. El resultado de la institucionalización es la cristalización.


Las áreas de la vida fuera de la estructura formalizada se truncan. La nueva
revelación no es integrada debido a una actitud endurecida, que no
corresponde y es negativa. El prejuicio y la búsqueda de faltas se
intensifica y empieza el síndrome de la suspicacia. Los
“cristalizados” se convierten en piedras de tropiezo para otros.

Secularización. La cristalización conduce a la secularización. La


secularización es el retorno a lo que existió antes de la revelación
inicial. Es el fin de un proceso que empezó tan maravillosa y
poderosamente, y que termina tan triste y miserablemente.

Los hombres determinan el proceso de cristalización al rechazar la


revelación fresca. Dios no está estancado. Constantemente está revelándose para
lograr la restitución de todas las cosas antes de la segunda venida de Cristo. ¡Cuán
patético es ver a los hombres que se han cristalizado en cuanto a Dios! Tienen
actitudes, maneras y hábitos de crítica y se han endurecido. La pasión es el
pecado de la juventud, el orgullo el pecado de la edad media y el
prejuicio el pecado de la vejez. Prejuiciados y cristalizados, habiendo perdido el
gozo de la salvación y dejado su primer amor, la única forma de mitigar su culpa
es mediante la justificación propia, la cual resulta en un esfuerzo por ridiculizar la
ola fresca del Espíritu y la revelación de Dios.

Si los hombres cristalizados no están dispuestos a doblegarse o agacharse,


su única esperanza es ser quebrantados para que Dios pueda remendarlos. Mejor
sería que se humillaran, que se arrepintieran y pidieran de Dios revelación fresca,
la restauración de su gozo y la vitalidad de una verdadera relación con Él.

Es fácil imaginarse el modelo y el proceso religioso en las universidades


y las denominaciones, pero el modelo y el proceso se deriva de los
individuos. Ocurre en los matrimonios, las iglesias, los negocios y hasta las
naciones pueden caer víctimas del proceso de cristalización.

Sea que esté casado, en negocios, empleado o simplemente viviendo,


necesita una revelación fresca. Necesitan que lo inspiren a la grandeza. La lección
es esta: Si se queda satisfecho con la revelación vieja, sin nunca
encontrar una inspiración nueva y fresca, la suya se estancará, se
endurecerá y convertirá en una forma rígida de institucionalización – y
usted se cristalizará. La cristalización puede ocurrir mental, social,
educacional, políticamente o incluso en la religión.

Cuando los israelitas cruzaron el río Jordán, Josué juntó piedras tomadas de
en medio del río y les dijo a sus hombres que el obelisco (una especie de
monumento) era para beneficio de las futuras generaciones cuando preguntaran
:”Qué significan estas piedras?” Entonces los padres les darían a sus hijos la
información de cómo vinieron ellos a la tierra prometida mediante el poder
sobrenatural de Dios. Los jóvenes aprenderían de ellos en cuanto a la presencia y
el poder de Dios (véase Josué 4:4-9)

Cada nueva generación sería entonces inspirada a buscar el mismo


poder sobrenatural en la presencia de su Dios Jehová.

Dios es un Dios de perpetuidad. Quería que cada generación


sucesiva tuviera una experiencia personal con El, y conociera su gracia y
poder en sus vidas. Sin embargo, los que cruzaron el Jordán pronto se
olvidaron de decírselo a los más jóvenes y los más jóvenes nunca
preguntaron. El resultado de este descuido fue lamentablemente expresado en
la severa declaración de las Escrituras: “[...] Y se levantó después de ellos otra
generación que no conocía a Jehová [...]” (Jueces 2:10)

Catedrales, iglesias y universidades, sirven de recordatorios de una


“palabra” que procedía de Dios, testimonios de su poder sobrenatural al sacar
a los antepasados de las tinieblas espirituales a la luz, pero ahora han perdido su
significado debido a la cristalización. Las denominaciones y las organizaciones
políticas especialmente se han descarriado progresivamente con el paso del
tiempo, de las virtudes que motivaron su fundación.

Una encuesta Gallup sugiere que, en tanto la religión está creciendo en


importancia en los Estados Unidos, la moralidad está perdiendo terreno.
¿Cómo puede ser esto? Tal vez debido a que, como George Gallup destaca, “La
vasta mayoría de nosotros dice que la religión es importante en nuestras vidas,
pero no es la influencia más importante”. El interés y participación superficial es
alto, pero el compromiso profundo está por los suelos.

“Veneramos la Biblia , pero no la leemos”, dijo Gallup. “Pocos


cristianos dicen que están haciendo realmente un diligente esfuerzo por seguir el
ejemplo de Jesucristo” y solamente el 12% cae en la categoría de personas
“altamente comprometidas espiritualmente”.

En el celo por la experiencia de la conversión, o la emoción de una


victoria espiritual, no debemos olvidarnos de retornar a Dios para hallar
de nuevo revelación fresca. Los israelitas tenían que recoger diariamente el
maná (Éxodo 16:16-21) – de otra manera el maná se volvería rancio e inservible.
Si tratamos de satisfacernos solamente con la revelación original y no
descubrir de nuevo a Dios, con el paso del tiempo nos deterioraremos,
caeremos en la mediocridad o algo peor. Cuando esto ocurre, la lectura de la
Biblia se reduce a la repetición de libros de cantos; la oración de modifica para
convertirse en algo así como sermonear a Dios; la fe se reduce a presunción.

Hay una línea muy fina entre la fe y la presunción. Hay una gran
diferencia entre Dios haciendo la obra por medio de nosotros y nosotros
haciendo la obra por medio de Dios.

Un autor lo describió diciendo que se trata de dejar a Dios que sea


“el Señor de la obra”, en lugar de hacer nosotros “la obra del Señor”.
“[...] separados de mí nada podéis hacer” dijo Jesús. (Juan 15:5). Afirmación
poderosa. Poderosa verdad.

En la batalla de Jericó los israelitas se habían movido por fe y poder y


obtuvieron la victoria.. Luego, apoyándose en la experiencia, avanzaron a Hai y
fueron derrotados estruendosamente (véase Josué 6:7). El problema: En su
autosuficiencia se olvidaron de orar. Olvidándose de buscar a Dios, no
actuaron mediante la fe.

Adán hizo lo mismo después de la tentación de Eva. Cuando ella le ofreció


el fruto, él no oró o preguntó a Dios lo que debía hacer (Génesis 3:6). Los
discípulos tampoco oraron en el jardín de Getsemaní (Lucas 22:45) y por eso
Cristo fue a la cruz sólo.

Buscar a Dios por más comprensión y conocimiento, obtener su


perspectiva en los asuntos de nuestras vidas, hallar la sabiduría y la
verdad concerniente a la totalidad de nuestras vidas, son empresas del
hombre real. Estar contento con recitar pasajes conocidos de la Biblia no es una
señal de que se están descubriendo y comprendiendo nuevas facetas del carácter
de Dios.

La Palabra dice:

[...] Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,


Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Pero Dios nos la reveló a nosotros por el Espíritu [...]
(1 Corintios 2:9-10)

¡Dios tiene una revelación para usted! Él siempre satisface las


necesidades contemporáneas de una sociedad contemporánea con medios
contemporáneos. Nunca se cansa de revelarse a los hombres, ni tampoco
los hombres verdaderos se cansan de Él.