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EDUCACIÓN DE CALIDAD EN EL PERU

¿REALIDAD O DEMAGOGIA?

Mejorar la calidad de la educación en nuestro país es una demanda que el pueblo peruano pide desde varias
décadas atrás, bajo esta premisa los gobernantes, autoridades y ciudadanos incorporan en su discurso
frases como “la educación es la piedra angular para el desarrollo integral de la persona y la sociedad”
y, en este contexto, en las dos últimas décadas se ha agregado el término de “calidad educativa” y hoy
todos hablan de la urgente necesidad de mejorar la “calidad educativa” en las instituciones educativas,
centros de formación profesional y universidades del país. En esta dirección desde la época del presidente
Alberto Fujimori se han implementado políticas educativas que permiten construir nuevas infraestructuras
equipadas con mobiliario escolar y algunas computadoras, se ha implementado normas que permiten la
descentralización de la gestión y administración educativa, se ha hecho una reforma curricular de un
currículo por objetivos a un currículo por competencias, se ha implementado la nueva Ley de Carrera
Pública Magisterial, hoy en el gobierno del presidente Ollanta Humala se promulga la Ley de Reforma
Magisterial (Ley N°29944) que deroga las leyes 24029 (Ley del profesorado) y su modificatoria ley 25212
y la Ley de la Carrera Pública Magisterial 29062, asimismo desde el 2013 se viene trabajando en la
construcción de un nuevo sistema curricular cuyos componentes son: el Marco Curricular, los Estándares
de Aprendizaje o Mapas de Progreso y las Rutas de Aprendizajes. De manera similar los gobiernos
regionales y locales se han dedicado a construir nuevas infraestructuras equipadas con mobiliario escolar
y algunas computadoras.

Entonces es de suponer que la calidad educativa en nuestro país ha mejorado notablemente en estas dos
últimas décadas.

Sin embargo, es muy preocupante que nuestros gobernantes de nivel nacional, regional y local, así
como los ciudadanos y padres de familia entiendan por calidad educativa como sinónimo de modernas
infraestructuras equipadas con mobiliario escolar, centros de cómputo y laboratorio y el buen trato a sus
hijos, por cierto necesarios pero no determinantes, por lo que considero inevitable insertar una definición
más aproximada acerca de calidad educativa. Una educación será de calidad si evidencia los siguientes
indicadores: Debe ser “eficiente” para ello debe aprovechar al máximo el tiempo y los escasos recursos
económicos, materiales y potencial humano del que dispone; al mismo tiempo, debe ser “eficaz”, para ello
debe alcanzar plenamente los objetivos institucionales, regionales y nacionales; por otro lado debe ser
“pertinente”, para ello debe atender a las aspiraciones del estudiante, las demandas de los padres de
familia, la comunidad y la sociedad en general; finalmente, debe ser “relevante”, para ello los estudiantes
que han pasado por el sistema educativo deben sobresalir al insertarse dentro de la sociedad.

Ahora bien, si analizamos nuestro sistema educativo peruano, vamos a ver, que hacemos exactamente lo
contrario, se ha ampliado excesivamente la cobertura educativa, supuestamente para democratizar y
mejorar la calidad educativa; esta política educativa equivocada no solo hace que se desperdicien recursos
económicos, materiales y potencial humano, ha logrado ampliar la brecha de desigualdad de condiciones
educativas que se dan entre las zonas urbanas y zonas rurales. Por otro lado el estado ha abandonado
completamente a los maestros, ningún gobierno de turno, a excepción del presidente Toledo, se han
preocupado por mejorar y revalorar al profesional en educación, como factor importante para garantizar
la calidad del trabajo y el producto (el aprendizaje), por consiguiente la educación es la única empresa sui
géneris, que abandona a su personal (los maestros), condenando a la pobreza al asignarle haberes
humillantes y conculcando sus derechos ganados con justicia a través de prolongadas luchas. A los
problemas ya mencionados hay que agregar, la frustración del estudiante al momento de incorporarse a la
sociedad, después de haber permanecido en el sistema educativo durante trece años, y no poder enfrentar
con éxito los retos de una sociedad tan compleja, donde predomina el modelo económico neoliberal que
da ventajas a las empresas transnacionales, donde los puestos de trabajo son cada vez menores, donde los
problemas medioambientales se agudizan, donde la corrupción se institucionaliza y los problemas de
violencia y delincuencia son cada vez incontrolables, etc.

A manera de conclusión podemos afirmar que, ningún gobierno de turno ha apostado con responsabilidad
mejorar la calidad educativa en nuestro país, por eso, solo han construido y equipado infraestructuras, han
implementado normas y leyes, que en conjunto constituyen un simple maquillaje al problema de la baja
calidad educativa de nuestro país, como muestran los resultados de las evaluaciones tomadas por PISA
(sigla en inglés que significa Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) y otros. El
verdadero problema, es que, se han olvidado de los principales actores de la educación, es decir, los
maestros, maltratando y humillando con sueldos irrisorios, quitándole de esta manera toda posibilidad de
seguir estudiando y superándose, equiparse con tecnología, y lo más grave es que esta política equivocada
está promoviendo la fuga de maestros talentosos, este es el problema de fondo de nuestro sistema
educativo, el mismo que debe ser motivo de debate urgente en el congreso y demás instituciones para
encontrar el mejor camino para su solución.

Lic. Juan Quipo Huamán.