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Razón como

facultad práctica

Teoria de la
argumentación
jurídica
Razón como facultad práctica
Los ámbitos práctico y teórico

Como ya vimos, en el ámbito teórico es usual la contraposición entre razón y experiencia,


en cambio en el práctico es posible la confrontación entre razón y voluntad, lo cual
configura un criterio de distinción entre estos dos escenarios que venimos analizando.

La razón como facultad teórica pretende responder a la pregunta ¿qué es el caso? A


diferencia de la práctica que busca desentrañar el interrogante de ¿qué debe hacerse?,
por lo tanto, la posibilidad de atribuir dicho carácter a la razón estará en función de la
capacidad de dar respuesta a tal cuestión, lo cual cobrará sentido, siempre y cuando,
exista una respuesta susceptible de conocerse, ya que vimos a la razón como una
capacidad epistémica.

Este ejercicio supone la integración del discurso práctico al ámbito teórico, reconociendo
la existencia de hechos normativos, que dan el tinte de verdadero o falso a las
proposiciones. De esta manera si negamos el carácter práctico rechazaremos los
presupuestos que posibilitan la función teórica, es decir que pasaremos por alto la
existencia de hechos normativos y que la pregunta prescriptiva de la acción tenga una
respuesta verdadera o falsa.

Como expone Redondo “decir que la razón es una facultad práctica implica la aceptación
de una concepción metaética cognoscitivista, según la cual es posible conocer la verdad
de los enunciados de deber” (Redondo: 1996,20). Esto no conforma una ampliación de las
funciones de la facultad estudiada, sino una ampliación de su carácter ontológico. Desde
este punto de vista no estamos desafiando la concepción epistémica, sino ejerciendo la
misma capacidad, dado que este carácter (teórico o práctico) tiene directa relación con el
objeto de conocimiento más que con la razón.

La función normativa y motivacional de la razón

Este enfoque difiere del anterior, ya que la calificación práctica no la entiende como un
reflejo de los tipos de contenidos con los que ella opera. Sino que se fundamenta en la
función que la razón desempeña vinculada con la acción.

Para ello tomamos el aporte de Audi, quien distingue que la razón puede ser:

 Epistémicamente práctica: cuando brinda conocimiento de verdades normativas.

 Legislativamente práctica: al estatuir verdades como estándares de conducta.

 Constitutivamente práctica: cuando sus pronunciamientos crean estándares


normativos.

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Si observamos con atención en todos los casos que presentamos el carácter práctico de
la razón se configura en una relación indirecta con la acción, ya sea por medio del
conocimiento, la adopción o creación de normas que deben guiarla.

Lo novedoso de este aporte radica en que en el segundo caso la razón señala que
verdades deben ser tomadas como guías para el comportamiento y en el tercero
promulga los principios que deben regir la acción. Por lo tanto, se evidencia como la virtud
práctica de la razón, está dada por poder responder a la pregunta ¿cómo se debe actuar?

Según esta propuesta metodológica es útil rescatar la distinción de la función


motivacionalmente práctica de la razón. La misma se refiere a una capacidad de tipo
empírico, es decir la intervención de la razón en el proceso que da lugar a la acción por
medio de estados mentales.

En los casos anteriores, que corresponden a la tipología normativamente práctica de la


razón, dicho carácter práctico se asienta en la capacidad epistémica y legislativa; lo que
significa el conocimiento y/o establecimiento de verdades normativas.

En cambio, en la otra distinción de carácter motivacional, su basamento está en la


relevancia causal, es decir en la posibilidad de influir en las condiciones para la
realización de la acción.

Para aclarar el panorama podremos distinguir las distintas funciones de la razón de esta
manera:

 Como facultad teórica o epistémica.

 Como facultad normativamente práctica.

 Como facultad motivacionalmente práctica.

Al exponer a la razón como normativamente práctica, estamos expresando que ella puede
acceder al conocimiento de proposiciones normativas, o que los estados mentales tienen
relevancia causal en la producción de la acción, por lo cual, siguiendo a Redondo, esta
calificación resulta ambigua, porque alude a funciones epistémicas y motivacionales,
además se corre el riesgo de superponer problemas lógicos, morales y psicológicos
subyacentes.

La razón vista desde su capacidad epistémica, conforma el establecimiento de relaciones


lógicas entre entidades abstractas (contenidos significativos); en cambio desde la visión

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motivacional, da lugar a estados de cosas empíricos susceptibles de vincularse en una
relación causal.

Perspectivas de análisis

La concepción de razón como motivacionalmente práctica nos lleva a la reflexión de los


conceptos de motivo y acción humana.

Tenemos diversas formas de ver como la razón motiva la acción, generalizando podremos
tener dos sentidos de esta cuestión:

1) Sentido débil: la razón interviene en la conformación de estados cognoscitivos


necesarios en el proceso que genera la acción.
2) Sentido fuerte: la razón funciona como garantía de las condiciones suficientes para
producir la acción.

Esta distinción es importante ya que quienes rechazan el carácter práctico de la razón no


niegan que sea capaz de constituir motivos en el primer sentido esbozado. La
discrepancia radica en si los estados cognoscitivos producto de la razón, pueden
configurar condiciones suficientes.

Cabe mencionar que los estados cognoscitivos son los que se refieren a contenidos
normativos, algunos autores creen que la fuerza motivacional de la razón se evidencia
cuando puede conocer este tipo de contenidos, sin tener en cuenta su carácter moral, en
cambio otros la circunscriben sólo a las creencias de este último tipo. Más allá de esto,
como expresa Redondo “es unánime la opinión que no pueden constituir condiciones
suficientes para la realización de la acción” (Redondo: 1996,26).

Hay que rescatar que la capacidad motivacional se vincula, como ya vimos, con el sentido
psicológico y explicativo de “razón para la acción”, en cambio su capacidad epistémica
lo hace con el aspecto normativo y justificativo de la misma.

Esto nos lleva a concluir y exponer la separación entre los problemas empíricos, que se
relacionan con la noción motivacional y los de tipo ético que se vinculan con la
epistémica. La primera clase es relevante para el ámbito descriptivo de la explicación de
la acción, en cambio la segunda lo es para la esfera normativa de la justificación.

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Estas clarificaciones nos muestran nuevamente la ambigüedad de la noción de razón que
ya habíamos expuesto, mientras se relacione con la idea de razón para la acción tendrá
una doble significación:

 Como concepto descriptivo: al predicar la racionalidad de una acción informamos


que la misma está basada en motivos.

 Como concepto normativo: la acción se justifica por medio de razones.

Por lo tanto, actuar racionalmente en el sentido explicativo del término, no implica actuar
racionalmente en el sentido justificativo del mismo.

Motivación

Fuente: http://educaccioncritica.wordpress.com/2010/05/22/sobre-la-motivacion-una-vez-mas/ (22/05/2010)

Síntesis conceptual

 La Filosofía Jurídica contemporánea ha centrado su mirada en torno a la idea de


deber y su importancia para la acción. Parten de la idea de razón para la acción,
el concepto de razón configura un elemento básico para poder comprender la
relación entre norma y acción.

 Significado de razón, diferentes sentidos.

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Razón como facultad humana: teórica y práctica.

Las razones para la acción: explicación y justificación.

Las razones como premisas de un argumento: práctico, teórico y como


expresiones lingüísticas.

La razón como capacidad teórica y epistémica

 Es capaz de relacionar proposiciones siguiendo reglas; las mismas establecen


cuando una proposición puede obtenerse a partir de otras. Los elementos que
serán susceptibles de relación serán entidades abstractas, proposiciones y no los
hechos.

 El tipo de conocimiento que brinda en esta faceta es el denominado a priori.

La razón como facultad práctica

 La razón como facultad teórica pretende responder a la pregunta ¿qué es el caso?


A diferencia de la práctica cuyo interrogante es ¿qué debe hacerse?

 La posibilidad del carácter práctico a la razón estará en función de la capacidad de


dar respuesta a tal cuestión, lo cual cobrará sentido, siempre que exista una
respuesta susceptible de conocerse.

 Esto muestra una integración del discurso práctico al ámbito teórico.

 Si negamos el carácter práctico rechazaremos los presupuestos que posibilitan la


función teórica.

 No conforma una ampliación de las funciones de la facultad estudiada, sino una


ampliación de su carácter ontológico.

La función normativa y motivacional de la razón

 La calificación práctica se fundamenta en la función que la razón desempeña


vinculada con la acción:

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Epistémicamente práctica
Legislativamente práctica
Constitutivamente práctica

 Resulta útil rescatar la distinción de la función motivacionalmente práctica de la


razón. Se refiere a una capacidad de tipo empírico, es decir, la intervención de la
razón en el proceso que da lugar a la acción por medio de estados mentales.

 Se basa en la relevancia causal, es decir, en la posibilidad de influir en las


condiciones para la realización de la acción.

 En cambio, la concepción normativamente práctica de la razón, se asienta en la


capacidad epistémica y legislativa, lo que significa el conocimiento y/o
establecimiento de verdades normativas.

 Al exponer a la razón como normativamente práctica se observa que la misma


resulta ambigua, porque alude a funciones epistémicas y motivacionales, además
se corre el riesgo de superponer problemas lógicos, morales y psicológicos
subyacentes.

Perspectivas de análisis

 La concepción de razón como motivacionalmente práctica nos lleva a la reflexión


de los conceptos de motivo y acción humana.

 Dos sentidos para analizar como la razón motiva la acción.


Sentido débil: la razón interviene en la conformación de estados cognoscitivos
necesarios en el proceso que genera la acción.
Sentido fuerte: la razón funciona como garantía de las condiciones suficientes para
producir la acción.

 Los estados cognoscitivos son los que se refieren a contenidos normativos.

 Debemos establecer la separación entre los problemas empíricos, que se


relacionan con la noción motivacional y los de tipo ético que se vinculan con la
epistémica.

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 La idea de razón para la acción tiene una doble significación:

Como concepto descriptivo: al predicar la racionalidad de una acción informamos


que la misma está basada en motivos.

Como concepto normativo: la acción se justifica por medio de razones.

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Bibliografía de referencias
Copi, I. (1994). Introducción a la lógica (1ª Ed). Buenos Aires: Eudeba.

Redondo, M. C. (1996). La noción de razón para la acción en el análisis


jurídico. Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.

Nombre de la
materia