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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE

MÉXICO

FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES


ARAGÓN

DERECHO AGRARIO

INVESTIGACIÓN: PROPIEDAD PRIVADA

GRUPO: 1703

Barragán Romero Diego Antonio


Parra Robles Raúl
Sánchez Trejo Axel
Salazar Cortés Edgar
Valverde Hernández Paulino
Vázquez Aguilar David
ÍNDICE
Introducción ………...……………………………………………. 3

Propiedad Privada ………………………………………………. 4

Pequeña Propiedad Individual ………….……………………. 5

Latifundios ………….……………………………………………. 7

Límites de propiedad y calidades de tierra ………………… 9

Enajenación de excedentes y orden de preferencia ………. 13

Sociedades mercantiles y civiles …………………………….. 15

Límites de extensión ………………………………………….…. 16

Conclusiones…….……………………………………………..…. 18

Bibliografía ………………………………………………………… 20
INTRODUCCIÓN
El artículo 27 constitucional se ocupa de regular la propiedad de la nación
sobre las tierras, las aguas y los recursos naturales, pero lo hace utilizando
diversos términos que parecen indicar distintos tipos de propiedad, pues habla
de la “propiedad originaria”, pero también del “dominio directo” de la nación,
que coexisten con la propiedad individual o colectiva de las tierras. La
Constitución no define lo que es la propiedad ni pretende abarcar la regulación
del derecho de propiedad en su conjunto, por lo que es indispensable referirse
al concepto de propiedad en la tradición jurídica mexicana, que es la tradición
romanista y de derecho civil.
En este trabajo se analizará fundamentalmente los conceptos bases del
artículo 27 constitucional, propiedad privada, el problema de los latifundios y las
calidades de la pequeña propiedad en México, complementando este análisis
con el de las leyes especiales sobre las materias regidas por el precepto
constitucional. El objeto es precisar cuáles son las bases que señala el artículo
27 constitucional de la propiedad privada y la propiedad colectiva sobre las
tierras. Como complemento de este análisis, nos referimos a otra forma de
propiedad prevista en el mismo artículo 27, que es los latifundios, límites de
propiedad y calidades de tierras, enajenación de excedentes y orden de
preferencia, así como sociedades propietarias de tierras. En el análisis que se
presenta a continuación tomo en cuenta que la propiedad originaria de la
nación sobre las tierras, a la que se refiere el artículo 27 constitucional, significa
que la nación ejerce su soberanía sobre todas esas tierras a fin de que la
propiedad, quienquiera que sea su propietario, sirva al bien común.
En cuanto al derecho de propiedad, que la Constitución no define, nos
fundamentamos en el concepto propio de la tradición jurídica mexicana, de
raigambre romanista y civilista, que lo considera como un derecho real, es decir
un derecho sobre una cosa, que le permite al propietario poseerla (o sea,
tenerla bajo su control), usarla (es decir, aprovechar la utilidad que puede
rendir reiteradamente), disponer de ella (es decir consumirla física o
jurídicamente, total o parcialmente) y disfrutarla (o sea adquirir los rendimientos
económicos o frutos que puede producir sin consumirse). Es un derecho que se
tiene sobre cosas específicas, en especial inmuebles, pero también muebles.
Por eso, cabe decir, que es real o plenamente propietario quien tiene a su favor
la acción reivindicatoria. En esta tradición se entiende que los diferentes
derechos de poseer, usar y disfrutar, y también de manera parcial el derecho
de disponer, se pueden ceder a otras personas no propietarias, como a los
arrendatarios o inquilinos, y el propietario mantener su derecho de propiedad y
la posibilidad de recuperar la cosa con la acción reivindicatoria. El artículo 27
reconoce en su primer párrafo el derecho de propiedad privada sobre las tierras
y aguas, como un derecho que la nación ha transmitido a los particulares.
PROPIEDAD PRIVADA
Concepto de Propiedad Privada que proporciona el Diccionario Jurídico
Mexicano (1994), de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: (escrito por
Jorge Madrazo ) Es el derecho que tiene un particular, persona física o moral
de derecho privado, para usar, gozar y disponer de un bien, con las
limitaciones establecidas en la ley, de acuerdo con las modalidades que dicte el
interés público y de modo que no se perjudique a la colectividad.
La propiedad privada ha sido reconocida como garantía individual a lo largo de
todo el constitucionalismo mexicano, a partir de la Constitución de 1814. El
artículo 34 de ésta, declaró: “Todos los individuos de la sociedad tienen
derecho a adquirir propiedades y disponer de ellas a su arbitrio con tal de que
no contravenga la ley”. El artículo 30 del Acta Constitutiva de la Federación,
prescribió que la nación estaba obligada a proteger por leyes sabias y justas
los derechos del hombre y del ciudadano, desde luego incluido el de propiedad.
El artículo 2, fracción, III de la Primera Ley Constitucional de 1835, estableció
como derechos del mexicano el no poder ser privado de su propiedad ni del
libre uso y aprovechamiento de ella en todo ni en parte. El artículo 9 fracción
XVIII, de las Bases de Organización Política de la República Mexicana (1843)
estableció que la propiedad era inviolable, sea que perteneciera a particulares
o a corporaciones. El artículo 27 de la Constitución de 1857 dijo: “La propiedad
de las personas no puede ser ocupada, sin su consentimiento, sino por causa
de utilidad pública y previa indemnización”.
La idea de que la nación “transmite” el derecho de propiedad supone que
originariamente la nación era propietaria de todos los bienes, lo cual es sólo
una hipótesis. En realidad, lo que sucede en 1917 es que la Constitución
reconoce la existencia de un derecho de propiedad privada, ya adquirido, que
ciertamente no pudo existir como derecho si no hubiera sido reconocido y
protegido por el orden jurídico vigente en su momento. Por otra parte, la idea
de que la nación transmite el dominio es válida respecto de las tierras que no
tuvieran un dueño legítimo, las cuales se entiende que son propiedad de la
nación y que ésta puede transmitir su dominio.
Respecto de la propiedad privada sobre las tierras, el artículo 27 fracción XV
señala que la legítima propiedad privada sobre las tierras es la “pequeña
propiedad”, es decir, la propiedad sobre tierras en la extensión permitida por la
propia Constitución. La propiedad sobre tierras que excedan el límite
constitucional constituye un latifundio prohibido. Las disposiciones sobre la
legítima propiedad sobre las tierras se complementan con las relativas a las
limitaciones que se pueden imponer a la propiedad privada (párrafo tercero del
artículo 27 constitucional) y la posibilidad de la expropiación (párrafo segundo
del mismo artículo).
La Constitución vigente también reconoce este derecho, pero con un sentido
nuevo y con un contenido diverso, que es la más acabada manifestación del
movimiento político-social de 1910. La Constitución de 1917 reconoce a la
propiedad privada en el primer párrafo del artículo 27, que dispone: “La
propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del
territorio nacional, corresponde originariamente a la nación, la cual ha tenido y
tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares,
constituyendo la propiedad privada”.
Bajo este orden de ideas, y a partir del concepto de propiedad originaria de la
nación, debe desprenderse que si bien es cierto que nuestra Constitución
reconoce a la propiedad privada como un derecho público subjetivo, ya no la
adopta en su sentido clásico individualista, ya no con una extensión absoluta,
sino por el contrario, la reconoce como una propiedad limitada, derivada y
precaria. Pero, reconocida así, es protegida por la Constitución mediante una
serie de garantías, establecidas principalmente, en los artículos 14, 16, 22 y 28
contra los actos arbitrarios de autoridad.
El artículo 27 de la Constitución, en su primer párrafo, está articulado
directamente con dos disposiciones del Código Civil para el Distrito Federal: El
artículo 16 que dispone que “los habitantes del Distrito Federal tienen
obligación de ejercer sus actividades y de usar y disponer de sus bienes en
forma que no perjudique a la colectividad, bajo las sanciones establecidas en el
propio código y leyes relativas”. Por su parte, el artículo 830 del mismo código
estatuye que “el propietario de una cosa pude gozar y disponer de ella con las
limitaciones y modalidades que fijen las leyes”.

PEQUEÑA PROPIEDAD INDIVIDUAL


Se considera pequeña propiedad agrícola la superficie de tierras agrícolas de
riego o humedad de primera que no exceda los siguientes límites o sus
equivalentes en otras clases de tierras:
1. 100 hectáreas si se destina a cultivos distintos a los señalados en las
fracciones II y III de este artículo;
2. 150 hectáreas si se destina al cultivo de algodón;
3. 300 hectáreas si se destina al cultivo de plátano, caña de azúcar, café,
henequén, hule, palma, vid, olivo, quina, vainilla, cacao, agave, nopal o árboles
frutales.
XV. En los Estados Unidos Mexicanos quedan prohibidos los latifundios.

Se considera pequeña propiedad agrícola la que no exceda por individuo de


cien hectáreas de riego o humedad de primera o sus equivalentes en otras
clases de tierras.
Para los efectos de la equivalencia se computará una hectárea de riego por dos
de temporal, por cuatro de agostadero de buena calidad y por ocho de bosque,
monte o agostadero en terrenos áridos.
Se considerará, asimismo, como pequeña propiedad, la superficie que no
exceda por individuo de ciento cincuenta hectáreas cuando las tierras se
dediquen al cultivo de algodón, si reciben riego; y de trescientas, cuando se
destinen al cultivo del plátano, caña de azúcar, café, henequén, hule, palma,
vid, olivo, quina, vainilla, cacao, agave, nopal o árboles frutales.
Se considerará pequeña propiedad ganadera la que no exceda por individuo la
superficie necesaria para mantener hasta quinientas cabezas de ganado mayor
o su equivalente en ganado menor, en los términos que fije la ley, de acuerdo
con la capacidad forrajera de los terrenos.
Cuando debido a obras de riego, drenaje o cualesquiera otras ejecutadas por
los dueños o poseedores de una pequeña propiedad se hubiese mejorado la
calidad de sus tierras, seguirá siendo considerada como pequeña propiedad,
aun cuando, en virtud de la mejoría obtenida, se rebasen los máximos
señalados por esta fracción, siempre que se reúnan los requisitos que fije la
ley.
Cuando dentro de una pequeña propiedad ganadera se realicen mejoras en
sus tierras y éstas se destinen a usos agrícolas, la superficie utilizada para este
fin no podrá exceder, según el caso, los límites a que se refieren los párrafos
segundo y tercero de esta fracción que correspondan a la calidad que hubieren
tenido dichas tierras antes de la mejora.
Para los efectos de esta ley, se consideran árboles frutales las plantas
perennes de tronco leñoso productoras de frutos útiles al hombre.
Para efectos de la aplicación de los límites de la pequeña propiedad, cuando
un mismo individuo sea propietario de tierras agrícolas de distinta clase o las
destine a diferentes cultivos, se sumarán todas ellas de acuerdo a sus
equivalencias y al cultivo respectivo.
En los predios dedicados a las actividades previstas en las fracciones II y III del
artículo 117, podrán intercalarse otros cultivos, sin que por ello dejen de
aplicarse los límites previstos para dichas actividades
Para efectos de la equivalencia a que se refiere este artículo, se computará una
hectárea de riego, por dos de temporal, por cuatro de agostadero de buena
calidad, por ocho de monte o agostadero en terrenos áridos.
Se considera pequeña propiedad forestal la superficie de tierras forestales de
cualquier clase que no exceda de 800 hectáreas.
Se considera pequeña propiedad ganadera la superficie de tierras ganaderas
que, de acuerdo con el coeficiente de agostadero ponderado de la región de
que se trate no exceda de la necesaria para mantener hasta quinientas
cabezas de ganado mayor o su equivalente en ganado menor, conforme a las
equivalencias que determine y publique la Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos.
El coeficiente de agostadero por regiones que determine la Secretaría de
Agricultura y Recursos Hidráulicos se hará mediante estudios técnicos de
campo tomando en cuenta la superficie que se requiere para alimentar una
cabeza de ganado mayor o su equivalente en ganado menor, atendiendo los
factores topográficos, climatológicos y pluviométricos que determinen la
capacidad forrajera de la tierra de cada región.
La superficie de las tierras que a partir de su estado natural hubieren sido
mejoradas con obras de riego, drenaje, nivelación o cualesquiera otras
ejecutadas por sus dueños o poseedores, continuarán computándose conforme
a la clase o coeficiente de agostadero anteriores a la mejora, según se trate de
tierras agrícolas o ganaderas respectivamente.
A solicitud del propietario o poseedor de un predio, la Secretaría de Agricultura
y Recursos Hidráulicos expedirá certificados en los que conste la clase o
coeficiente de agostadero de sus tierras. Dichos certificados harán prueba
plena.
Las pequeñas propiedades ganaderas seguirán siendo consideradas como
tales, aun cuando se dediquen a uso agrícola, siempre que las tierras
dedicadas a tal fin hubieren sido mejoradas y se cumpla con lo siguiente:
1. Que la producción obtenida de la superficie destinada a uso agrícola se
utilice para la alimentación de ganado; o.
2. Que las tierras dedicadas a uso agrícola, sin fines de alimentación de
ganado, no excedan las superficies señaladas en el artículo 117. El límite
aplicable será el que corresponda a la clase que tenían dichas tierras antes de
la mejora.
Continuarán en el supuesto de la fracción I quienes, manteniendo como mínimo
el número de cabezas que corresponda al coeficiente de agostadero anterior a
la mejora, comercien con los excedentes de los productos que se obtengan
debido a las mejoras realizadas.
Los vegetales que en forma espontánea se obtengan en tierras ganaderas
podrán comercializarse sin que por ello se entienda que dichas tierras se
destinan a uso agrícola.
Cuando las tierras de una pequeña propiedad ganadera se conviertan en
forestales, ésta seguirá considerándose como pequeña propiedad, aunque
rebase ochocientas hectáreas.
Las tierras que conforme a lo dispuesto en esta ley excedan la extensión de la
pequeña propiedad individual, deberán ser fraccionadas, en su caso, y
enajenadas de acuerdo con los procedimientos previstos en las leyes de las
entidades federativas.
De acuerdo con lo dispuesto por la parte final del párrafo segundo de la
fracción XVII del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, cuando en la enajenación de excedentes en pública almoneda se
hagan dos o más ofertas iguales, tendrán preferencia, en el orden señalado:
1.- Los núcleos de población colindantes a las tierras de cuya enajenación se
trate;
2.- Los municipios en que se localicen los excedentes;
3.-Las entidades federativas en que se localicen los excedentes;
4.- La Federación;
5.- Los demás oferentes.

LATIFUNDIOS
El latifundio es una explotación agraria de grandes dimensiones, usualmente
de propiedad privada y con un rendimiento productivo inferior al que permite la
tierra, baja capitalización y precaria mano de obra. Las consideraciones
respecto a qué dimensiones mínimas tiene un latifundio, no obstante, pueden
variar de acuerdo a la región y la cultura.
El término latifundio contiene una carga peyorativa, vinculada con el uso
inapropiado o poco eficiente de las tierras y una gestión privada más interesada
en la posesión de las mismas que de producir alimentos para la población.
La palabra latifundio proviene del latín latifundium, que ya en su época traducía
como una amplia extensión (latus) destinada a servir de base o raíz de algo
(fundus). Este último vocablo comparte origen con palabras vinculadas con lo
económico como “fondos”, lo cual demuestra su vínculo temprano con la
acumulación de propiedades y el poderío señorial.
Características.
Aparte de la extensión, existen otros elementos característicos de lo que se
conoce como latifundismo: bajos rendimientos unitarios, utilización de la tierra
por debajo de su nivel de máxima explotación, baja capitalización, bajo nivel
tecnológico, mano de obra empleada en condiciones precarias y, en
consecuencia, con bajo nivel de vida.
El latifundismo ha sido tradicionalmente una fuente de inestabilidad social,
asociada a la existencia de grandes masas de campesinos sin tierras. Para
solucionar los problemas originados por los latifundios, se han probado
diversas fórmulas, dependientes del tipo de gobierno en el que se encontraban:
desde el cambio de estructura de la propiedad (reforma agraria), con
expropiaciones incluidas, hasta la modernización de la explotación.
Surgimiento.
Las causas del latifundismo son históricas. El reparto de tierras conquistadas
entre las élites militares, por ejemplo, fue una práctica común en la conquista
del continente americano que preservaron las repúblicas independientes
posteriores. Así, transmitiéndose de generación en generación, los latifundios
se preservaron intactos a pesar de que las necesidades alimentarias de la
población crecían.
Los primeros latifundios de la historia se dieron en el Imperio Romano, en el
que se distinguía a los ciudadanos entre los que poseedores de tierras y los
proletarii, es decir, los que no podían aportar sino su prole, su descendencia, al
Estado.
Estos grandes fundos eran administrados por agentes imperiales, que
garantizaban ciertos monopolios locales de producción mediante la burocracia.
La llegada de la Edad Media, sin embargo, cambió el sistema político social tan
radicalmente, que fueron los nobles y aristócratas dueños de las tierras quienes
controlaron las parcelas de la llamada sociedad feudal (de feudo), en la que
cada señor feudal poseía su latifundio controlado militarmente y hospedaba a
cambio de protección y una porción de los alimentos que produjeran a los
campesinos trabajadores.
La llegada de la Edad Moderna no erradicó el latifundio, de hecho la conquista
de América consistió básicamente en el reparto de tierras para colonizar y
hacer productivas en pro del beneficio de la metrópolis europea. Con el tiempo
los esclavos que trabajaban en estos fundos fueron reemplazados por peones,
en un sistema semejante al feudal, y luego por trabajadores libres a medida
que ganaba terreno la democracia.
Latifundios en México.
El régimen de Porfirio Díaz fue mostrando poco a poco su intolerancia y
desprecio hacia los ideales que el mismo había impulsado durante su revuelta
y la construcción del Plan de Tuxtepec. La prolongada dictadura estaba
provocando una crisis de legitimidad y odio social hacia la persona de Porfirio
Díaz.
En esta etapa se registraron avances económicos para el país, y Díaz
recaudaba riquezas a título personal y avalaba la existencia de los latifundios
cuyos propietarios eran hacendados (terratenientes) de alcurnia, ganaderos y
arrendatarios y de recién ingreso a las filas de los que comenzaban a creer en
el capitalismo y monopolio económico.
Los Latifundios eran grandes extensiones de tierras ubicadas en las haciendas,
de las cuales, gran parte permanecían ociosas, lo que significaba enormes
pérdidas para el campo mexicano y para economía del país. Estas tierras les
habían sido despojadas a los indígenas desde tiempos de la Colonia y su
expropiación se consolidó con las Leyes de Reforma de Juárez. La idea
fundamental era poner a producir esas grandes extensiones territoriales.
Las pocas extensiones de los latifundios en donde se sembraba y cosechaba,
eran trabajadas por la servidumbre agraria esclavizada casi vitalicia a las
condiciones infrahumanas en que los hacendados y capataces los mantenían.
Los pocos centavos que los jornaleros percibían eran pagados en las tiendas
de raya, ubicadas en la misma hacienda, y además eran obligados a adquirir
los productos diversos que ahí se vendían. Ya que los salarios eran irrisorios,
los peones se veían obligados a hacerse de más productos y a endeudarse con
el hacendado al que le servían.
En ese momento histórico, el campo tenía dos tipos de explotación: una para
el consumo del mercado interno y la dirigida a aumentar las exportaciones,
pues el objetivo era ir cambiando la mentalidad económica de país hasta
convertirlo en una lógica de mercado puramente capitalista que ya imperaba en
buena parte del orbe.
La Ley Agraria en su título quinto de la pequeña propiedad individual de tierras
agrícolas, ganaderas y forestales expone:
TITULO QUINTO
DE LA PEQUEÑA PROPIEDAD INDIVIDUAL DE TIERRAS AGRICOLAS,
GANADERAS Y FORESTALES
Artículo 115.- En los Estados Unidos Mexicanos, quedan prohibidos los
latifundios considerándose como tales a las superficies de tierras agrícolas,
ganaderas o forestales que, siendo propiedad de un solo individuo, excedan los
límites de la pequeña propiedad.

LIMITES DE PROPIEDAD Y CALIDADES DE TIERRAS

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos Artículo 27 fracción XV


XV. En los Estados Unidos Mexicanos quedan prohibidos los latifundios. Se
considerará pequeña propiedad agrícola la que no exceda de cien hectáreas de
riego o humedad de primera o sus equivalentes en otras clases de tierras en
explotación. Para los efectos de la equivalencia se computará una hectárea de
riego por dos de temporal, por cuatro de agostadero de buena calidad y por
ocho de monte o agostadero en terrenos áridos. Se considerará, asimismo,
como pequeña propiedad, las superficies que no excedan de doscientas
hectáreas en terrenos de temporal o de agostadero susceptibles de cultivo; de
ciento cincuenta cuando las tierras se dediquen al cultivo del algodón, si
reciben riego de avenida fluvial o por bombeo; de trescientas en explotación,
cuando se destine al cultivo del plátano, caña de azúcar, café henequén, hule,
cocotero, vid, olivo, quina, vainilla, cacao o árboles frutales. Se considerará
pequeña propiedad ganadera la que no exceda de la superficie necesaria para
mantener hasta quinientas cabezas de ganado mayor o su equivalente en
ganado menor, en los términos que fije la ley, de acuerdo con la capacidad
forrajera de los terrenos. Cuando debido a obras de riego, drenaje o
cualesquiera otras ejecutadas por los dueños o poseedores de una pequeña
propiedad a la que se le haya expedido certificado de inafectabilidad, se mejore
la calidad de sus tierras para la explotación agrícola o ganadera de que se
trate, tal propiedad no podrá ser objeto de afectaciones agrarias aun cuando,
en virtud de la mejoría obtenida, se rebasen los máximos señalados por esta
fracción siempre que se reúnan los requisitos que fije la ley; 607 Se
considerará pequeña propiedad agrícola la que no exceda por individuo de cien
hectáreas de riego, o humedad de primera o sus equivalentes en otras clases
de tierras en explotación. Para los efectos de la equivalencia se computará una
hectárea de riego por dos de temporal, por cuatro de agostadero de buena
calidad y por ocho de bosque, monte o agostadero en terrenos áridos. Se
considerará, asimismo, como pequeña propiedad, la superficie que no exceda
de doscientas hectáreas en terrenos de temporal o de agostadero susceptibles
de cultivo; de ciento cincuenta cuando las tierras se dediquen al cultivo del
algodón, si reciben riego de avenida fluvial o por bombeo; de trescientas en
explotación, cuando se destine al cultivo del plátano, caña de azúcar, café,
henequén, hule, palma, cocotero, vid, olivo, quina, vainilla, cacao, agave, nopal
o árboles frutales. Se considerará pequeña propiedad ganadera la que no
exceda por individuo la superficie necesaria para mantener hasta quinientas
cabezas de ganado mayor o su equivalente en ganado menor, en los términos
que fije la ley, de acuerdo con la capacidad forrajera de los terrenos. Cuando
debido a obras de riego, drenaje o cualesquiera otras ejecutadas por los
dueños o poseedores de una pequeña propiedad, se hubiese mejorado la
calidad de sus tierras, seguirá siendo considerada como pequeña propiedad,
aun cuando, en virtud de la mejoría obtenida, se rebasen los máximos
señalados por esta fracción siempre que se reúnan los requisitos que fije la ley.
Cuando dentro de una pequeña propiedad ganadera se realicen mejoras en
sus tierras y éstas se destinen a usos agrícolas, la superficie utilizada para este
fin no podrá exceder, según el caso, los límites a que se refieren los párrafos
segundo y tercero de esta fracción, que correspondan a la calidad que hubieren
tenido dichas tierras antes de la mejora.

Ley Agraria: Artículos 115,116,117,118,119,120,121,122,123 y 124

Artículo 117.- Se considera pequeña propiedad agrícola la superficie de tierras


agrícolas de riego o humedad de primera que no exceda los siguientes límites
o sus equivalentes en otras clases de tierras:

I. 100 hectáreas si se destina a cultivos distintos a los señalados en las


fracciones
II y III de este
artículo;

II. 150 hectáreas si se destina al cultivo de algodón;

III. 300 hectáreas si se destina al cultivo de plátano, caña de azúcar, café,


henequén, hule, palma, vid, olivo, quina, vainilla, cacao, agave, nopal o árboles
frutales.
Para los efectos de esta ley, se consideran árboles frutales las plantas
perennes de tronco leñoso productoras de frutos útiles al hombre.
Para efectos de la equivalencia a que se refiere este artículo, se computará una
hectárea de riego, por dos de temporal, por cuatro de agostadero de buena
calidad, por ocho de monte o agostadero en terrenos áridos.

Artículo 118.- Para efectos de la aplicación de los límites de la pequeña


propiedad, cuando un mismo individuo sea propietario de tierras agrícolas de
distinta clase o las destine a diferentes cultivos, se sumarán todas ellas de
acuerdo a sus equivalencias y al cultivo respectivo.
En los predios dedicados a las actividades previstas en las fracciones II y III del
artículo 117, podrán intercalarse otros cultivos, sin que por ello dejen de
aplicarse los límites previstos para dichas actividades.

Artículo 119.- Se considera pequeña propiedad forestal la superficie de tierras


forestales de cualquier clase que no exceda de 800 hectáreas.

Artículo 120. Se considera pequeña propiedad ganadera la superficie de tierras


ganaderas que, de acuerdo con el coeficiente de agostadero ponderado de la
región de que se trate no exceda de la necesaria para mantener hasta
quinientas cabezas de ganado mayor o su equivalente en ganado menor,
conforme a las equivalencias que determine y publique la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación.
El coeficiente de agostadero por regiones que determine la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación se hará
mediante estudios técnicos de campo tomando en cuenta la superficie que se
requiere para alimentar una cabeza de ganado mayor o su equivalente en
ganado menor, atendiendo los factores topográficos, climatológicos y
pluviométricos que determinen la capacidad forrajera de la tierra de cada
región.

Artículo 121.- La superficie de las tierras que a partir de su estado natural


hubieren sido mejoradas con obras de riego, drenaje, nivelación o cualesquiera
otras ejecutadas por sus dueños o poseedores, continuarán computándose
conforme a la clase o coeficiente de agostadero anteriores a la mejora, según
se trate de tierras agrícolas o ganaderas respectivamente.
A solicitud del propietario o poseedor de un predio, la Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación expedirá certificados en los
que conste la clase o coeficiente de agostadero de sus tierras. Dichos
certificados harán prueba plena.
Artículo 122.- Las pequeñas propiedades ganaderas seguirán siendo
consideradas como tales, aún cuando se dediquen a uso agrícola, siempre que
las tierras dedicadas a tal fin hubieren sido mejoradas y
se cumpla con lo siguiente:

l. Que la producción obtenida de la superficie destinada a uso agrícola se utilice


para la alimentación de ganado; o

lI. Que las tierras dedicadas a uso agrícola, sin fines de alimentación de
ganado, no excedan las superficies señaladas en el artículo 117. El límite
aplicable será el que corresponda a la clase que tenían dichas tierras antes de
la mejora.

Continuarán en el supuesto de la fracción I quienes, manteniendo como mínimo


el número de cabezas que corresponda al coeficiente de agostadero anterior a
la mejora, comercien con los excedentes de los productos que se obtengan
debido a las mejoras realizadas.
Los vegetales que en forma espontánea se obtengan en tierras ganaderas
podrán comercializarse sin que por ello se entienda que dichas tierras se
destinan a uso agrícola.

Artículo 123.- Cuando las tierras de una pequeña propiedad ganadera se


conviertan en forestales, ésta seguirá considerándose como pequeña
propiedad, aunque rebase ochocientas hectáreas.

Artículo 124.- Las tierras que conforme a lo dispuesto en esta ley excedan la
extensión de la pequeña propiedad individual, deberán ser fraccionadas, en su
caso, y enajenadas de acuerdo con los procedimientos previstos en las leyes
de las entidades federativas.

De acuerdo con lo dispuesto por la parte final del párrafo segundo de la


fracción XVII del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, cuando en la enajenación de excedentes en
pública almoneda se hagan dos o más ofertas iguales, tendrán preferencia, en
el orden señalado:

I. Los núcleos de población colindantes a las tierras de cuya enajenación se


trate;
II. Los municipios en que se localicen los excedentes;
III. Las entidades federativas en que se localicen los excedentes;
IV. La Federación;
V. Los demás oferentes.
ENAJENACIÓN DE EXCEDENTES Y ORDEN DE PREFERENCIA

En el supuesto de que las tierras excedan el límite de la pequeña propiedad en


sus tres modalidades, determinadas por la ley Agraria, deberán ser
fraccionadas, en su caso, y enajenadas.
Así mismo la Ley Agraria establece en su artículo 124 que las tierras que
conforme a lo dispuesto en esta ley excedan la extensión de la pequeña
propiedad individual, deberán ser fraccionadas, en su caso, y enajenadas de
acuerdo con los procedimientos previstos en las leyes de las entidades
federativas.

En caso de comprobarse un excedente de la Propiedad individual rural se


deberá determinar, la opinión que formule La Procuraduría Agraria.
En los excedentes de las tierras Ejidales la convocatoria deberá de emitirse con
30 días de anticipación a la fecha de la subasta pública.
Una vez que se hayan enajenado estos excedentes en almoneda pública, y se
hagan dos o más ofertas iguales, el orden de preferencia deberá de ser el
siguiente:

A) Los núcleos de población colindantes a las tierras de cuya enajenación se


trate.

B) Municipios en los que se localicen los excedentes.

C) Entidades federativas en los que se localicen los excedentes.

D) La federación.

E) Los demás oferentes.

PROCESO DE LOS EXCEDENTES EN TIERRAS EJIDALES:

DENUNCIA
Se presentara ante la Secretaria o Procuraduría En cuestión de excedentes de
tierras ejidales.
Si la procuraduría hubiere recibido la denuncia, una vez integrado el
expediente, lo remitirá a la Secretaria.

EXPEDIENTE
Contendrá.
• Denuncia.
• Opinión técnica del registro.
• Escritura publicas u otros documentos que acrediten la titularidad.
• Certificado de propiedad rústica expedido por RPP.
• Constancia por la SAGARPA, el cual constara clase y tipo de tierra y el
coeficiente de agostadero en caso de que sean tierras de ganadería extensiva.
Se solicitara al registro.
Para conocer la titularidad de los derechos parcelarios del denunciado
Contendrá.
• Nombre del titular.
• Nombre del núcleo agrario.
• Municipio.
• Entidad Federativa.
• Numero de certificado.
• Superficie de excedente.
• Copia de derechos parcelarios o acta de asamblea.
• Plano interno.

LA SECRETARIA RESOLVERÁ SI:


Existe el supuesto de excedente ejidal.
O la turnaran a la Procuraduría, cuando se trate de excedente en propiedad
privada.

LA RESOLUCIÓN:
Será emitida Por la secretaria
Contendrá.

RESULTANDOS:
Establece antecedentes y desarrollo del procedimiento de investigación.

CONSIDERANDOS:
Fundamentación y Motivación.

RESOLUTIVOS:
Se determinara el acuerdo correspondiente.

LA SECRETARIA ESTA OBLIGADA A:


Notificar la resolución al denunciante y demandado en un plazo de 15 días
hábiles, contando a partir de la emisión misma.
Si se excede del 5% de las tierras ejidales se notificara a la Procuraduría una
vez comprobado el excedente el ejidatario enajenara el excedente en el
término de un año, a partir de la fecha en que surta efectos la notificación de la
resolución.

EL EJIDATARIO ESTA OBLIGADO A:


Informar a la Secretaria la enajenación en un plazo de 30 días hábiles,
debiendo presentar la constancia o certificado, que emita el registro.

SI EL EJIDATARIO NO ENAJENO EL EXCEDENTE:


La Secretaria solicitara trabajos técnicos, topográficos y cartográficos y
convocara con 30 días de anticipación la fecha de subasta, dirigida a ejidatarios
y avecindados del núcleo de población.
LA CONVOCATORIA CONTENDRA:
• Lugar, hora y fecha de subasta.
• Valor mínimo de la enajenación.
• Señalamiento del cónyuge, concubina (o) y los hijos del denunciado tienen
derecho de preferencia.

LA SUBASTA SE SUJETARA A:
• Estará presidida por un servidor Público de la Secretaria, Comisariado Ejidal y
del Consejo de Vigilancia.
• El adquirente no podrá tener otros predios cuyas superficies acumuladas
excedan el 5% de las tierras ejidales o el límite de la pequeña propiedad.
• De no haber ofertas para la adquisición del excedente, El denunciado podrá
solicitarle al representante de la Secretaria que prorrogue por un plazo de 3
horas la terminación de la subasta antes de declararla desierta.
EN EL CASO DE DECLARAR DESIERTA LA SUBASTA.
La Secretaria
• Podrá autorizar que el excedente se enajene gratuitamente a quien designe el
ejidatario.
• Deberá levantar acta circunstanciada de la subasta y otorgar copia a los
participantes, así como de remitir el original al Registro para su inscripción y
expedición del certificado correspondiente.

SOCIEDADES PROPIETARIAS DE TIERRAS


Todas las sociedades mercantiles por acciones, pueden ser propietarias de
terrenos rústicos pero solo en la extensión necesaria para su objeto ( Fracción
IV, primer párrafo del artículo 27 de la Constitución ); y estas mismas
sociedades mercantiles con acciones serie T y las sociedades civiles con
partes sociales serie T , puedan adquirir hasta 25 veces el límite de la pequeña
propiedad solo de terrenos agrícolas , ganaderos o forestales siempre y cuando
su objeto se limite a “… la producción, transformación o comercialización de
productos agrícolas , ganaderos o forestales y los demás actos accesorios para
el cumplimiento de dicho objeto “ (artículo 126 fracción II de la Ley Agraria) y
solo si se trata de terrenos agrícolas , ganaderos o forestales (artículo 125 de la
Ley Agraria )
Por cuestionable ampliación de la citada garantía constitucional la ley Agraria
dispone que también pueden ser propietaria de terrenos rústicos, las
sociedades civiles que representen su capital en partes sociales serie T
A esta duda sobre la constitucionalidad de tal ampliación y permisión a las
sociedades civiles, por si sola importante, se suma otra duda igualmente
transcendente: conforme al título cuarto de la Ley Agraria (artículo 108 al 114),
las sociedades de producción rural que son “sociedades rurales”, no son
sociedades mercantiles por acciones, ni son sociedades civiles por lo tanto no
pueden ser propietarios de tierra, según la opinión de la procuraduría Agraria

SOCIEDADES MERCANTILES Y CIVILES


El artículo 125 de la Ley Agraria, prevé que sociedades mercantiles o civiles
pueden ser propietarias de tierras agrícolas, ganaderas o forestales. El
siguiente precepto indica que no podrán exceder el equivalente a 25 veces de
la pequeña propiedad individual y deberán cumplir los siguientes requisitos:
I. Deberán participar en la sociedad, por lo menos, tantos individuos como
veces rebasen las tierras de la sociedad los límites de la pequeña propiedad
individual. Al efecto , se tomara en cuenta la participación de cada individuo ,
ya sea directamente o a través de otra sociedad
II. Su objeto social deberá limitarse a la producción , transformación o
industrialización de productos agrícolas, ganaderos o forestales y a los demás
gastos accesorios necesarios para el cumplimiento de dicho objeto
III. Su capital social deberá distinguir una serie especial de acciones o partes
sociales identificada con la letra T, la que será equivalente al capital en tierras
agrícolas, ganaderas o forestales o al destinado a l adquisición de las mismas
de acuerdo con el valor de las tierras al momento su aportación o adquisición.
Estos requisitos deberán constar en los estatutos de estas sociedades, atento a
lo establecido en el artículo 128 de la Ley Agraria y por disposición el artículo
130 de la misma ley, en la sociedad mercantil o civil los extranjeros no podrán
tener una participación que exceda del 49% de las acciones o partes sociales
de la serie T.
El registro Agrario Nacional contara con una sección especial en la que se
inscribirán estas sociedades, la superficies , clases de tierras , su uso ,
medidas y colindancias; los individuos tenedores de acciones o partes sociales
de serie T y todos los documentos relativos a la constitución , funcionamiento y
liquidación de sociedades, de acuerdo con el artículo 131 de la Ley Agraria.
Si una sociedad rebasa los límites de la pequeña propiedad la Secretaria de la
Reforma Agraria, procederá conforme al procedimiento previsto en el
reglamento de la Ley Agraria en materia de ordenamiento de la propiedad
rural, lo mismo deberá ocurrir cuando un individuo exceda las acciones o
partes sociales de la serie T .Serán nulos los actos o contratos por los que se
pretenda simular la tenencia de acciones de serie T, de acuerdo con los
artículos 132 y 133 de la Ley Agraria

LÍMITES DE EXTENSIÓN
La extensión de la propiedad se refiere a los límites tanto materiales como
jurídicos, que impone la ley para el ejercicio del derecho de dominio o
propiedad. La aplicación absoluta e irrestricta del derecho de dominio,
eventualmente significaría un perjuicio a terceros, quienes legítimamente
pueden ejercer también sus propios derechos y exigir el respeto de los mismos,
pero más que los terceros, debemos referirnos aquí a la sociedad, es aquí
donde surge el concepto de función social de la propiedad. El ejercicio de los
atributos del dominio, no puede perjudicar intereses sociales que están por
sobre los intereses particulares.

Bienes Inmuebles: La extensión material de este tipo de bienes requiere de una


precisión, (al menos horizontalmente) la cual esta constituida por los
"deslindes de la propiedad". Ahora bien, verticalmente no existe tanta precisión
y su dominio está determinado más bien por la utilidad, es decir, se extiende en
la medida que el ejercicio del derecho lo requiere.
La propiedad privada está sujeta principalmente a dos tipos distintos de
limitaciones: la expropiación por causa de utilidad pública y las modalidades
que dicte el interés público. La expropiación es el acto de la administración
pública derivado de una ley, por medio de la cual se priva a los particulares de
la propiedad mueble o inmueble o de un derecho por imperativos de interés,
necesidad o utilidad social (Mendieta y Núñez, página 46). El derecho de
expropiación está previsto en diversos párrafos del artículo 27 constitucional.

El segundo párrafo declara que “Las expropiaciones sólo podrán hacerse por
causa de utilidad pública y mediante indemnización”. El segundo párrafo de la
fracción VI del mismo artículo 27 agrega que: “Las leyes de la Federación y de
los Estados, en sus respectivas jurisdicciones, determinarán los casos en que
sea de utilidad pública la ocupación de la propiedad privada”. Este mismo
dispositivo da las reglas generales sobre fijación del precio e indemnización.
Por su parte, las modalidades a la propiedad privada están previstas en el
párrafo tercero del artículo 27, en los siguientes términos: “La nación tendrá en
todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que
dicte el interés público….”

Estas modalidades constituyen el derecho que tiene el Estado para modificar el


modo de ser o de externación de los tres atributos de la propiedad (uti, fruti y
abuti) en correspondencia con los dictados del interés público. En términos
generales puede afirmarse que las modalidades se traducen en restricciones o
limitaciones que se imponen al propietario, en forma temporal o transitoria, para
usar, gozar y disponer de una cosa de su propiedad. Las diferencias entre
modalidades y expropiación son evidentes: hay modalidad cuando todos o uno
de los atributos de la propiedad se limitan o restringen, pero no se eliminan; en
cambio, la expropiación supone la extinción de la nuda propiedad, cuando es
total o la extinción de cualquiera de los otros dos atributos de la propiedad, en
caso de ser parcial. Asimismo, la expropiación se hace mediante indemnización
necesariamente y en las modalidades no hay indemnización.
CONCLUSIONES
PRIMERA. Actualmente la propiedad privada de las tierras es segura y estable
mientras se mantenga en los límites, ahora flexibles y más amplios, de la
pequeña propiedad. Es particularmente ventajoso que una sociedad dedicada a
fines agrícolas, forestales o ganaderos pueda tener tierras por una extensión
equivalente a veinticinco veces la extensión de la pequeña propiedad
individual. La facultad que tiene el Estado mexicano de imponer límites a la
propiedad por razón general del bien común y de ciertas finalidades en
particular, la tiene todo Estado democrático interesado en promover el bien
común como prioridad nacional. La posibilidad de expropiación de las tierras se
ha reducido a los casos en que sea necesaria por razón del bien común, pero
ya no existe la inseguridad que generaba la política de reparto o dotación de
tierras. Por eso los propietarios de tierras, mientras tengan la propiedad de
tierras en las extensiones permitidas para considerarse pequeña propiedad
pueden considerar su propiedad estable y segura.

SEGUNDA. La idea central de la Reforma Agraria era modificar,


sustancialmente los derechos sobre la tierra que venían desde la época
colonial, es posible rastrear la continuidad de la tenencia de la tierra hasta el
período de la conquista. La política y económica que asolaba al país a
principios del siglo xx tuvo como uno de los principales factores de descontento
la situación prevaleciente en el campo mexicano, caracterizada por un enorme
contraste entre la concentración de tierras en unas cuantas manos, frente a la
miseria de numerosas familias campesinas, lo cual alimentó los afanes
revolucionarios, que incluyeron la cuestión agraria en sus principales planes.

TERCERA. Indiscutiblemente, el derecho agrario mexicano, refleja a través de


sus instituciones, el propósito de hacer realidad los ideales de la Revolución
mexicana.
Las reformas que ha sufrido el artículo 27 constitucional, significaron un
avance, tendiente al logro de una justicia agraria expedita y honesta, así como
a otorgar seguridad jurídica a las formas de propiedad agraria y a promover el
desarrollo rural de una manera integral.
En las ideas expuestas por Mario Ruiz Massieu, denota una inclinación a la
percepción de que la eficiencia del presidente Carlos Salinas de Gortari y de
las dependencias y entidades oficiales, permitirían que los campesinos
mexicanos recibieran, con retraso, pero al fin, “lo que la sangre vertida en
1910” les debía.
Sin embargo, hoy en día, el derecho agrario va en decadencia, puesto que no
hay un número significativo de tierras que propicien el desarrollo y
trascendencia en el tiempo de este, empero, esta materia ha sido una rama
muy importante en la historia de nuestro país.

CUARTA. La enajenación de los excedentes de la propiedad es un proceso en


donde interviene la Ley Agraria para el control de los mismos estableciendo
un buen reparto de las tierras para que se dé el mejor aprovechamiento de
las mismas permitiendo el buen desarrollo en los núcleos agrarios.
QUINTA. La propiedad en sociedades mercantiles o civiles solo podrán contar
con las tierras necesarias para su objeto con base al artículo 27 constitucional
fracción IV y a la ley agraria en el artículo 125, es importante mencionar que en
la actualidad se viola dicho precepto, ya que, sociedades mercantiles o civiles
están enajenando por medio de las concesiones la propiedad de tierra del
estado mexicano.

SEXTA. En los límites de extensión, podemos resaltar la importancia de los


mismos, ya que en caso de no haber una correcta delimitación, se ocasionarán
conflictos entre los dueños de distintos inmuebles, y a su vez en caso de que el
Estado lo considere necesario y lleve a cabo la expropiación de un inmueble,
se debe saber quién es el dueño y cuáles son los limites exactos, pues el
Estado debe indemnizar al particular.
BIBLIOGRAFÍA
ISAIAS RIVERA RODRIGUEZ. (1993) DERECHO AGRARIO INTEGRAL.
México. Porrúa

ISABEL VIRGINIA CHIRINOS FLORES (22/10/2017) DERECHO AGRARIO.


25/09/2018, de LECTORES SUB

MUÑOZ LOPEZ, ALDO SAUL, CURSO BASICO DE DERECHO AGRARIO,


PAC S.A DE C.V, MEXICO, 2001 PP.99

CONSTITUCION POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

LEY AGRARIA