Está en la página 1de 27

LEGISLACIÓN AMBIENTAL GUATEMALTECA

I.- EL ESTADO:

Definición de Estado:

“El Estado es una sociedad humana (población) establecida en el territorio que le corresponde,

estructurada y regida por un orden jurídico, que es creado, definido y aplicado por un poder

soberano, para obtener el bien público temporal, formando una institución con personalidad

moral y jurídica” (Porrúa, 2003, p. 26).

Elementos del Estado:

No existe unanimidad entre los diversos autores para determinar con precisión los elementos

del Estado. Sin embargo, “la mayoría los tratadistas los divide en dos tipos: elementos previos

o necesarios, que anteriores a su existencia, como son la población y el territorio; y elementos

constitutivos, como son el poder político o autoridad, la soberanía y el bien común” (De la

Mora, 2007, p. 50).

La población: Es el elemento humano del Estado y está constituido por todas las personas que

conforman una sociedad determinada.

El territorio: Es el elemento físico o material del Estado y es la porción de espacio en que el

Estado ejerce su poder soberano. El territorio de un Estado comprende, además de la

superficie terrestre (suelo), el subsuelo, mar territorial, plataforma continental, aguas

interiores, recursos naturales, el espacio aéreo, los lagos y ríos.

El poder soberano: Es el elemento formal del Estado y algunos autores le denominan “poder

público”, “soberanía” o “autoridad”. Es la capacidad y autonomía del Estado para mandar y

hacerse obedecer, auto-sujetándose únicamente a las normas jurídicas que él mismo dicta; es

decir, que es el poder de mando del Estado, que está encima de todas las unidades de poder

que existen en su territorio, dentro del cual ejerce su dominio y autoridad, a través de la
emisión de su ordenamiento jurídico. La soberanía tiene dos significados: en el orden interno

es “el poder supremo del Estado”, que radica en el pueblo y éste lo delega en sus autoridades,

y en el orden externo es “la independencia que tiene el Estado a nivel internacional”.

El orden jurídico: Es el conjunto de leyes que emite el Estado para normar la conducta de sus

habitantes, así mismo regular su organización y limitar su poder de mando.

El bien público: Es el fin del Estado, su elemento teleológico o espiritual, pues todas las

agrupaciones humanas persiguen fines de diversa naturaleza (económicos, culturales,

políticos, religiosos, etc.), cuya realización justifica su existencia. El bien público es el

beneficio social, la utilidad pública para todos los habitantes del Estado.

Funciones del Estado:

“Las funciones del Estado indican para qué sirve el Estado y tienen su origen en la Teoría de

la División de Poderes de Montesquieu” (De la Mora, 2007, p. 125).

Primordialmente las funciones son:

Función Legislativa: Es la que se encarga de crear las leyes que rigen al Estado, y así mismo

dejarlas sin efecto (abrogación) cuando convenga a sus intereses. En nuestro medio esa

función le corresponde al Organismo Legislativo, a través del Congreso de la República.

Función Jurisdiccional: Recibe también el nombre de “Función Judicial”. Es la que se encarga

de juzgar y promover la ejecución de lo juzgado, es decir, aplicar las leyes a los casos

concretos que se presentan. En nuestro medio, esa función le corresponde al Organismo

Judicial, a través de la Corte Suprema de Justicia y todos los tribunales de justicia creados para

ello.

Función Administrativa: Es la que se encarga de administrar al Estado. Ejerce una doble

función: 1) Gobernar o ejercer autoridad; y 2) Administrar los recursos y los servicios

públicos, de donde viene su nombre. Algunos hablan de “Función Ejecutiva”, pues también le
corresponde ejecutar las leyes, es decir, hacer que se cumplan. En nuestro medio, esa función

le corresponde al Organismo Ejecutivo y a sus entidades descentralizadas y autónomas.

Gobierno y Nación:

La palabra Gobierno solamente hace referencia al elemento formal del Estado: la Autoridad.

Gobierno es el órgano encargo de dirigir y administrar al Estado; se encuentra formado por las

personas encargadas de manejar los asuntos públicos. Los gobiernos cambian, el Estado

permanece, aunque como hecho histórico no es perenne.

El concepto Nación es eminentemente sociológico y el concepto Estado es político. El autor

RAFAEL ROJINA VILLEGAS nos dice que Nación es una “unidad de carácter cultural,

étnico, religioso, lingüístico, formada por una pluralidad de individuos, unidos entre sí por

lazos de sangre, de idioma, de cultura, etc., y por la conciencia de pertenecer a la misma

comunidad”. La Nación tiene un matiz de unidad cultural y espiritual. De aquí que los

conceptos de Nación y Estado no pueden confundirse aunque posean ingredientes comunes.

La historia nos ofrece numerosos ejemplos de Estados que agrupan en su seno varias

Naciones: el caso del Estado Austro-Húngaro antes de la primera guerra mundial (1918); el

caso de Finlandia y Polonia que no eran Estados antes de la primera guerra mundial pues

estaban sometidas al Imperio Ruso; y el caso más reciente de la ex-Yugoslavia formada por

los croatas, serbios y bosnios. Así mismo puede darse el caso de varios Estados integrando una

sola nación: el caso de la nación coreana dividida en dos Estados: República de Corea (Corea

del Sur) y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte); el caso de Alemania

del Este y Alemania Oriental separadas a raíz de la segunda guerra mundial y actualmente

unidas en una sola Alemania como Estado y como Nación; y el caso de Centro América,

formada por cinco Estados independientes con una historia común. Y puede darse, incluso, el

caso de Naciones que no son Estados, por ejemplo, antes de la existencia del Estado de Israel,
los judíos eran considerados una Nación diseminada por todo el mundo. Cabe mencionar

también el ejemplo actual de la Nación Palestina que busca la constitución y reconocimiento

del Estado Palestino.

II.- EL DERECHO AMBIENTAL

Nociones Básicas del Medio Ambiente:

Definición de Medio Ambiente:

De acuerdo a Martínez Solórzano (2007), el término mismo “ambiente” es nuevo en nuestro

lenguaje, por lo menos como está definido hoy. Sus orígenes datan del siglo XII cuando se

usaba el verbo “envolver”, sin embargo el término ha sido utilizado desde el comienzo de los

años sesenta.

Etimológicamente “medio” es lo mismo que ambiente, el carácter redundante de esta última

expresión, sigue provocando polémicas.

En la época que la expresión “medio ambiente” se incorporó a los usos de la lengua española,

las palabras “medio” y “ambiente” no eran estrictamente sinónimos, pero el primero de ellos

estaba implicado en el segundo. Así, la expresión medio ambiente tenía solo una redundancia

interna. La palabra ambiente se utiliza para designar genéricamente todos los sistemas posibles

dentro de los cuales se integran los organismos vivos. Estos organismos se presentan como

sistemas:

Sistema atmosférico (aire).

Sistema hídrico (agua).

Sistema lítico (rocas y minerales).

Sistema edáfico (suelos).

Como medio ambiente “se entiende todo aquello que nos rodea. Está compuesto de seres

vivos, (como los animales y las plantas) y los seres no vivos (como el aire, el agua y los
minerales) también incluye las cosas hechas por el hombre tales como: (las casas los caminos,

las ciudades, las máquinas, las herramientas, etc.)”.

Medio Ambiente “son las condiciones químicas, físicas y biológicas que rodean un organismo,

comprendiendo como tal organismo a toda entidad de orden animal y vegetal existente,

incluyendo al hombre (Michael Allaby).

Desde un punto de vista ecológico, el ambiente es el continente que engloba y aglutina los

sistemas naturales atmosféricos, biológicos, físicos y otros que condicionan las actividades del

hombre y de la sociedad y que, a través de los elementos existentes en el mismo, posibilita su

desarrollo. La sociedad extrae del ambiente y sus sistemas naturales, los bienes y servicios que

satisfacen sus derechos biológicos, entendiéndose éstos como sus necesidades básicas

naturales, entre las que cabe mencionar: alimento, vestido y vivienda y, además, sus

aspiraciones culturales, o sea, sus necesidades subjetivas.

Elementos constituyentes del medio ambiente:

Los elementos del medio ambiente existen en todo el mundo, variando su existencia de

acuerdo a las condiciones climáticas, geográficas, y políticas de cada país. Entre ellos están:

recursos naturales, bosque, agua, aire, flora y fauna.

La Ley de Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente, Decreto 68-86 del Congreso de la

República de Guatemala, regula que: “El medio ambiente comprende: los sistemas

atmosféricos (aire); lítico (rocas y minerales); edáfico (suelos); biótico (animales y plantas);

elementos audiovisuales y recursos naturales y culturales)”.

Contaminación Ambiental:

Es el deterioro, alteración, contagio, desequilibrio y toda otra alteración que afecta

negativamente la calidad del medio ambiente y de los recursos naturales y culturales, el


equilibrio natural o el estado de bienestar de los seres vivos, así como de la situación de los

objetos inertes.

“Es la alteración nociva del estado natural de un medio como consecuencia de la introducción

de un agente totalmente ajeno a ese medio (contaminante), causando inestabilidad, desorden,

daño o malestar en un ecosistema, en un medio físico o en un ser vivo. El contaminante puede

ser una sustancia química, energía (como sonido, calor, o luz), o incluso genes. A veces el

contaminante es una sustancia extraña, o una forma de energía, y otras veces una sustancia

natural. Es siempre una alteración negativa del estado natural del medio, y por lo general, se

genera como consecuencia de la actividad humana considerándose una forma de impacto

ambiental” (Flecher, 2004, p. 45).

El mismo autor citado indica que existen varios tipos o clases o contaminación, entre algunas

se mencionan:

Contaminación visual.

Contaminación auditiva o acústica.

Contaminación por desechos sólidos.

Contaminación atmosférica.

Contaminación de los suelos.

Contaminación lumínica.

Contaminación hídrica o de las aguas.

Contaminación radioactiva.

Derecho Ambiental:

Antecedentes generales:

La conciencia ambiental en la relación entre los Estados comenzó a gestarse a finales del año

1800. La idea de conservar algunos recursos naturales de valor internacional nace junto con el
surgimiento de la ecología como ciencia. Uno de los primeros acuerdos de contenido

ambiental tiene que ver con los sombreros adornados con múltiples plumas que impuso la

reina Victoria. El novísimo principio de la interdependencia ambiental parece que era

conocido en otros tiempos. En especial por los agricultores y la gente de campo.

Como ejemplo de ello, rastreando los orígenes del Derecho Ambiental, se encuentra en 1868

la demanda dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores del Imperio Austro-Húngaro,

formulada por un grupo de agricultores preocupados por la depredación de las aves

insectívoras llevada a cabo por la industria del plumaje, muy desarrollada a raíz de la moda

victoriana que imponía plumas a doquier. Se solicitaba al emperador Francisco José la

suscripción de un tratado internacional para proteger a las aves beneficiosas para la

agricultura. Pocos años después, en 1872, el Consejo Federal Suizo planteó la creación de una

comisión internacional para la redacción de un acuerdo de protección de aves. Todas estas

inquietudes tuvieron favorable acogida en 1884 cuando se reunió la comunidad ornitológica

internacional en un congreso que se convocó en Viena.

Con estos antecedentes se prepararon las bases para que, en 1902, se pudiera firmar en París

uno de los primeros instrumentos internacionales referido a la conservación: el Acuerdo

Internacional para la Protección de las Aves Útiles para la Agricultura. Este acuerdo establece

normas de conservación de fauna, prohibición de captura de determinadas especies, y

obligaciones tendientes al cuidado de nido y huevos.

Los móviles que llevaron a la firma de este convenio fueron económicos, pero involucró la

participación ciudadana para lograr que la protección de los intereses agrícolas se impusiera

sobre el mundo de la moda, y todo ello redundó en la protección de una especie en peligro de

extinción. En años posteriores, se firmaron los primeros instrumentos bilaterales y regionales.


Los temas iniciales estaban relacionados con la salud humana, la utilización de sustancias

contaminantes en las guerras; las condiciones ambientales de los trabajadores; la navegación y

explotación de algunos ríos, y la creación de parques y áreas de reserva de flora y fauna.

El desarrollo de esta materia ha impulsado la firma de más de 4000 acuerdos bilaterales y

numerosos y variados instrumentos de alcance universal. El análisis de estos documentos nos

muestra un proceso caracterizado por permanentes cambios y evoluciones en la concepción de

la relación humanidad-naturaleza.

En Oriente, le dan continuidad a la teoría Taoísta, en donde se prescribe el respeto por todas

las formas de vida, salvo cuando haya necesidad absoluta del hombre, respeto por todas las

formas de vida, y cuando haya necesidad absoluta del hombre por no respetarla.

El Derecho Romano daba a los recursos naturales, la tierra, el agua, los yacimientos minerales,

la flora y fauna, los recursos panorámicos y el ambiente, la categoría de “res común”; es decir

cosas de la comunidad que pueden ser aprovechadas por todos, excepto cuando se trata de

muy específicos derechos particulares. El Emperador romano Julio César prohibió la

circulación de carruajes dentro de los barrios romanos, para erradicar el ruido que producían el

rodar, dictando así la primera norma netamente ambiental que se conoce.

A partir de los inicios del siglo XX inician a suscribirse por parte de varios Estados del

occidente una gran variedad de convenciones referentes a la preservación de la fauna

(animales, aves y peces) de la vida silvestre, regulando su caza y pesca, y la flora en su estado

natural. Posteriormente, surgen instrumentos internacionales para proteger o regular la

explotación de los recursos naturales y ecosistemas vitales ubicados en determinadas regiones

del planeta, así como la protección del mar y regulación de las actividades en el espacio

ultraterrestre. Así mismo, se emiten disposiciones sobre áreas protegidas y protección del

patrimonio mundial cultural y natural.


El evento más importante para la protección, preservación, regulación y desarrollo ambiental

de los pueblos a nivel mundial lo constituye, sin lugar a dudas, la CONFERENCIA DE LAS

NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO HUMANO, llevada a cabo en Estocolmo, Suecia,

del 5 al 16 de junio de 1972, llamada por tal razón simplemente la “CONFERENCIA O

DECLARACIÓN DE ESTOCOLMO”. Dicha convención instituye los principios

fundamentales del moderno Derecho Ambiental; sirviendo de base para la creación de varios

acuerdos y tratados internacionales de cooperación ambiental y la emisión de muchas

legislaciones internas ambientales de los diferentes Estados.

Como consecuencia institucional se crean el Programa de las Naciones Unidas para el Medio

Ambiente (PNUMA) y, en el ámbito particular, una serie de organizaciones gubernamentales

y no gubernamentales (ONG) destinadas a tratar la cuestión ambiental, tales como: la Unión

Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales (UICN); el

Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF); y Greenpeace.

El 28 de octubre de 1982, la Asamblea General de las Naciones Unidas ratificó los principios

de la Declaración de Estocolmo por intermedio de la “Carta Mundial de la Naturaleza”, que no

es más que un documento con tinte romántico y poco práctico que tiene el mérito de reflejar

las preocupaciones ambientales de ese momento.

A partir de la Conferencia o Convención de Estocolmo, las diversas reuniones mundiales en

torno al tema ambiental, han recibido el nombre de “CUMBRES DE LA TIERRA”. De tal

modo que dicha expresión se utiliza para denominar las Conferencias de Naciones Unidas

sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que no son más que un tipo excepcional de

encuentro internacional entre Jefes de Estado y Jefes de Gobierno, según se trate, de todos los

países del mundo, con el fin de alcanzar acuerdos sobre el medio ambiente, desarrollo, cambio

climático, biodiversidad y otros temas relacionados.


CUMBRES DE LA TIERRA:

Conferencia o Convención de Estocolmo, Suecia. Realizada del 5 al 16 de junio de 1972.

Convención de Río de Janeiro, Brasil. Realizada del 2 al 13 de junio de 1992.

Convención de Johannesburgo, Sudáfrica. Realizada del 23 de agosto al 5 de septiembre

del 2002.

Convención de Río+20, llevada a cabo en Río de Janeiro, Brasil, y se le denominó

específicamente “Conferencia de Desarrollo Sostenible Río+20”. Se realizó del 20 al 22 de

junio de 2012.

Antecedentes en Guatemala:

Para Guatemala, como para muchos otros países del mundo, la Conferencia de Estocolmo del

año 1972, marcó el punto de partida definitivo para avanzar en los temas legislativos

referentes a la protección y conservación del medio ambiente. Los gobiernos allí representados

por sus respectivos delegados comenzaron a asentir formalmente sobre la delicada situación a

que había llegado el ambiente o entorno humano, sobre una escala, ya no local, sino mundial,

producto de políticas económicas de desarrollo ajenas e indiferentes a todo grado de

consideración sobre las repercusiones negativas de su aplicación en sus respectivos ambientes.

Todos los países, desarrollados o subdesarrollados, eran responsables, en mayor o menor

grado, de la problemática ambiental que aquejaba al planeta entero. Por primera vez en la

historia, altos representantes de los gobiernos del mundo se daban cita en Estocolmo, a efecto

de comprometerse formalmente en la solución de la crisis ambiental. Surgieron varias

proposiciones, soluciones y figuras administrativas y, al final, las inquietudes de los allí

reunidos se plasmaron en la ya conocida declaración de principios de Estocolmo.


Nuestro país al suscribir la Declaración de Estocolmo, se comprometió a cumplir los acuerdos

y recomendaciones que contenía la misma, así como a realizare los esfuerzos pertinentes por

establecer una legislación que promoviera el desarrollo de las políticas ambientales. Por tal

razón, el gobierno del General Carlos Manuel Arana Osorio creó una Comisión Ministerial

encargada de la Conservación y Mejoramiento del Medio Humano, por Acuerdo Gubernativo

de fecha 3 de mayo de 1973. El 20 de enero de 1975, el Ministro de Gobernación, en su

calidad de Presidente de la Comisión Ministerial relacionada, acordó crear, por Acuerdo

Ministerial, a nivel técnico, la “Comisión Asesora del Presidente de la Comisión Ministerial

encargada de la Conservación y Mejoramiento del Medio Humano”, la que funcionó bajo la

coordinación del Vice-Ministro del Ministerio antes indicado. Esa Comisión presentó en

octubre de 1976, un anteproyecto de “Ley de Conservación y Mejoramiento del Medio

Ambiente”, producto de los trabajos y conclusiones obtenidos en el “Primer Seminario sobre

Problemas Ambientales de Guatemala”, organizado por el Ministerio de Gobernación en el

mes de junio de ese año. Durante los años posteriores (1979, 1982 y 1984) el anteproyecto

sufrió varias revisiones, modificaciones y ampliaciones.

Por medio del Acuerdo Gubernativo número 204-86, se creó la COMISIÓN NACIONAL

DEL MEDIO AMBIENTE (CONAMA), adscrita a la Presidencia de la República,

asignándosele como función específica preparar un proyecto de ley que normara todo lo

referente al medio ambiente.

En tal sentido, fue hasta el 6 de marzo de 1986 que se presentó al Organismo Legislativo un

proyecto de ley que fue aprobado como “LEY DE PROTECCIÓN Y MEJORAMIENTO DE

MEDIO AMBIENTE”, a través del Decreto número 68-86 del Congreso de la República,

siendo publicada el 19 de diciembre de 1986. Con la emisión de este cuerpo normativo se


estableció un nuevo orden jurídico del cual emergió el pionero Derecho Ambiental

Guatemalteco.

Fue determinante para la creación de la Ley señalada la vigencia de la Constitución Política de

la República el 14 de enero de 1986, pues dicho ordenamiento constitucional legisla

expresamente la protección del medio ambiente y equilibrio ecológico, así como la urgencia

nacional de la reforestación, en sus artículos 97 y 126.

En el año 2000 se crea el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, al cual se hará

referencia más adelante, y el cual sustituye a la Comisión Nacional del Medio Ambiente

(CONAMA).

Definición:

Es la rama del derecho que incide sobre conductas individuales y sociales para prevenir y

remediar las perturbaciones que alteran el equilibrio ambiental” (Martínez Solórzano, 2007).

Es el conjunto de normas jurídicas que regulan las conductas humanas que pueden influir de

una manera relevante en los procesos de interacción que tienen lugar entre los sistemas de

organismos vivos y sus sistemas de ambiente mediante la generación de efectos de los que se

espera una modificación significativa de las condiciones de existencia de dichos organismos

(Brañes, 2000).

La rama del Derecho Público que consiste en un conjunto de principios doctrinales y normas

jurídicas, internacionales y nacionales, que tienen por objeto regular la protección,

conservación y mejoramiento del entorno humano, natural e incluso cultural, así como todos

los sistemas biológicos y no biológicos que inciden en los mismos (Flecher, 2004).

Es la rama del Derecho Público que consiste en un conjunto de principios y normas jurídicas

que regulan todo lo relativo a la protección, mantenimiento y mejoramiento del ambiente

(Rochild, 2016).
Principios generales:

Refiere la Licenciada Rossana Martínez (2007) que la importancia de los principios,

entendidos éstos como los lineamientos básicos e indispensables para llevar a cabo la

conformación de una idea o estructura jurídica determinada, radica en la circunstancia de que

éstos tienen como objetivo principal el de servir como punto de referencia para la inspiración,

creación o reforma de criterios doctrinales o de normas jurídicas de contenido ambiental.

Principio de sostenibilidad: Este principio tiene sus orígenes en la Comisión Brundtland en la

cual se manifiesta que Desarrollo Sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades de la

generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer

sus propias necesidades, es decir que no se trata de mantener intacta la naturaleza sino de

controlar su uso.

Principio de globalidad: En su primera etapa la política y la actuación de los países estaban

supeditadas a una actuación loca, para resolver problemas puntuales de su entorno local.

Posteriormente se apreció con más claridad que los problemas ambientales continuaban y que

por ende era necesario intensificar la cooperación regional e internacional para buscar

soluciones a los problemas transfronterizos. Últimamente se ha avanzado más aun y en la

actualidad se admite que hay problemas de carácter mundial que amenazan gravemente el

sistema ambiental de nuestro planeta, tales como: cambio climático, pérdida boscosa y de

diversidad biológica, desertificación y sequía, entre otros. Las Naciones Unidas han

reconocido como era de esperar, en la cumbre de Río “la naturaleza integral e interdependiente

de la Tierra…”, incumbiendo a los Estados velar porque las actividades realizadas en su

territorio no causen daños ambientales a otros e incitando a la materialización de “acuerdos

internacionales en los que se respeten los intereses de todos y se proteja la integridad del

sistema ambiental y de desarrollo mundial”. Este principio lo vemos reflejado en casi todos los
Tratados y Convenios Internacionales, por lo que, podríamos afirmar que se trata de un

Principio que rige el Derecho Ambiental Internacional.

Principio de solidaridad: Este principio, luce nítidamente en el Principio 7 de la Declaración

de Río donde se afirma que: “Los Estados deberán cooperar con espíritu de solidaridad

mundial para conservar, proteger y restablecer la salud y la integridad del ecosistema de la

tierra. En vista de que han contribuido en distinta medida a la degradación del medio ambiente

mundial, los Estados tienen responsabilidades comunes pero diferentes. Los países

desarrollados reconocen la responsabilidad que les cabe en la búsqueda internacional del

desarrollo sostenible en vista de las presiones que sus sociedades ejercen en el medio ambiente

mundial y de las tecnologías y los recursos financieros de que disponen”. El principio de

Solidaridad tiene tres aristas significativas a saber: a) El deber de la cooperación internacional

de los países desarrollados para con los países en desarrollo o con economías en transición; b)

El deber de informar, en caso de alguna relevante; y c) La buena vecindad.

Principio de prevención: Las legislaciones nacionales reflejan este principio, ya que sus

normas van dirigidas a adoptar una serie de cautelas que deben aplicarse cuando se trata de

iniciar actividades como requisito indispensable para que procedan las autorizaciones

ambientales, como permisos, licencias, concesiones, entre otros. Es parte de la intervención

estatal que de forma obligatoria debe ejercerse. Al caso concreto, el principio de prevención,

se expresa en diferentes instrumentos de gestión ambiental, los cuales de forma

ejemplificativa, se detallan seguidamente:

La Evaluación Ambiental: Sea de naturaleza estratégica, o para obras, actividades, proyectos e

industrias estipuladas.

Las Auditorías Ambientales: Para aquellos proyectos, obras, actividades que estén en marcha

y que la Administración Pública respectiva realiza para verificar si sus acciones son conforme
a los límites permisibles, o bien, conforme la legislación vigente, así como, las normas

técnicas.

Las labores de Inspección, Monitoreo y/o Seguimiento: Que la autoridad administrativa

realiza, sea a petición de parte o de oficio.

El Ordenamiento del Territorio.

La Prevención de la Contaminación.

Principio de enfoque sistemático de la biosfera: El enfoque sistemático de la biosfera entraña

la posibilidad de estudiar el mundo social y legal como un sistema que se regule por normas

que permitirían determinar fórmulas de liberación ciudadana y, a la vez, límites específicos del

control que esa libertad pueda requerir. Ello posibilitaría, a la vez, verificar el comportamiento

de la biosfera y del derecho que la regula.

Principio de interdisciplinariedad: La interdisciplinariedad se constituye en principio general y

postula que todas las disciplinas del saber humano deberán asistir a la ciencia ambiental, lo

que también debe ocurrir en el campo específico del Derecho en el cual todas sus ramas deben

prestar apoyo al Derecho Ambiental.

Principio de contaminador-pagador: El autor Pigretti desarrolla el postulado según el cual todo

productor de contaminación debe ser el responsable de pagar por las consecuencias de su

acción. En materia ambiental, es el principio contaminador-pagador el cual debe presidir la

responsabilidad civil y el sistema de cargas; en este último, consiste no solo en la imposición

de tributos, tasas y contribuciones especiales, sino también en exenciones, préstamos,

subsidios y asistencia tecnológica. La incorporación legal de este principio permitirá en algún

supuesto que el contaminador preste parte de su ganancia a indemnizar a la naturaleza, sin que

pueda transferir tales costos a los precios. El principio contaminador-pagador, propio del

Derecho Ambiental, al establecer que el contaminador es el obligado, independientemente de


la existencia de culpa, a indemnizar o reparar los daños causados al medio ambiente y terceros

afectados por su actividad, caracteriza la responsabilidad objetiva del agente. En verdad, el

propietario de una empresa que pueda causar daños al medio ambiente (considerado como un

patrimonio público a ser necesariamente asegurado y protegido), asume los “riegos” que

pudieran causar daños a ese patrimonio público. Si eso ocurriría, el empresario tendrá la

responsabilidad de reparar el daño eventualmente causado, asumiendo, de esa forma, la

responsabilidad civil objetiva por lo ocurrido.

Principio de gestión racional de medio: El principio de gestión racional del medio es destacado

por el Dr. Pigretti como uno de los esenciales. Del mismo se originan instituciones como las

relacionadas con la actividad productora agraria, minera, petrolera, nuclear, energética y

también el consumo alimentario que el hombre realiza y sus condiciones generales de confort.

Principio del ordenamiento ambiental: El principio del ordenamiento ambiental es básico para

el Derecho Ambiental. En un inicio se desarrolló como una técnica del urbanismo, para luego

ampliar su contenido a las leyes de uso y conservación del suelo, planes y programas públicos

y, más modernamente, las pareas críticas de contaminación, la zonificación y las reservas de

parques y monumentos naturales y culturales.

Principio de calidad de vida: La noción de calidad de vida es otro de los principios que han

adquirido validez generalizada, no bastando, con considerar únicamente la idea de comodidad

y buenos servicios. Se acepta hoy día la noción de vida como integrante del concepto jurídico

ambiental. Esta posición hará posibles incluir como Derecho Ambiental, además de los

aspectos relativos a la alimentación, los derechos del consumidor en general y de

especialidades medicinales en particular. Lo mismo con lo referente al valor de los órganos

humanos, el derecho del deporte, a la información y a los aspectos culturales.


Principio del daño ambiental permisible: Conciliar las actividades del desarrollo con la

conservación del ambiente, requiere, para cada país, emplear un criterio pragmático que

permita alcanzar los objetivos perseguidos dentro de las limitaciones económicas y de tiempo

existentes. Este criterio flexible le otorga importancia a la aplicación del Principio del Daños

Ambiental Permisible. Este principio de Derecho Ambiental se resume en la posibilidad de

tolerar aquellas actividades susceptibles de degradar el ambiente en forma no irreparable y que

se consideran necesarias por cuando reportan beneficios económicos o sociales evidentes,

siempre que se tomen las medidas para su limitación o corrección. Tal principio tiene

connotaciones económicas y ecológicas, y no es completamente independiente del que plantea

el falso dilema entre desarrollo y medio ambiente: en su consecuencia. La necesidad de hacer

un enfoque realista para poder solventar las dificultades económicas y prácticas, en la

búsqueda de la conciliación entre el ambiente y el desarrollo, dan origen a este principio. Es

por ello necesario, realizar una previa evaluación de cuáles son las incidencias negativas que

sobre el medio o entorno pueden ocasionar determinadas actividades de índole industrial,

comercial u otra; púes de ello dependerá la conveniencia de su realización o seguimiento,

cuidando de no sobrepasar los límites de la tolerancia en cuanto al daño que se pueda producir.

Para tal efecto muchas legislaciones, han instituido una nueva figura de tipo jurídico-técnico,

que hace posible una evaluación previa de cualquier actividad que pudiera dañar

considerablemente el medio ambiente, y la cual es comúnmente denominada “evaluación del

impacto ambiental”, entendiéndose como tal, y de acuerdo a la definición contenida en el

proyecto de tratado marco de unificación de la legislación Ambiental para el Desarrollo

Sustentable en Centro América como “El efecto de degradación que la acción humana produce

en un ambiente”.
Principio de la cooperación internacional en materia ambiental: El principio de la cooperación

internacional en materia ambiental, establecida a través de organismos internacionales y las

relaciones interestatales, permite reconocer a un conjunto normativo supranacional que

constituye un marco de referencia legislativa. Tal cooperación se presenta como obligatoria y

en el futuro ha de adquirir, sin duda, un grado deseable de evolución.

Principio de ética transgeneracional: Adicionalmente a los ya citados, debe incluirse dentro de

los principios rectores del Derecho Ambiental, el de Ética Transgeneracional. En referencia a

éste, podemos señalar que el Derecho Ambiental se desenvuelve y consolida dentro de un

criterio de “solidaridad de la especie”, es decir, que su estudio e interpretación, tanto

doctrinario como legal, no se satisface únicamente en una valoración temporal de la realidad

que comprende, sino que busca armonizar los intereses de desarrollo y calidad de vida de las

generaciones presentes, sin arriesgar o comprometer la oportunidad y niveles de bienestar y

progreso de las futuras generaciones. Lo cual significa, que el Derecho Ambiental fluye y

crece dentro de un marco de criterio de ética, justicia y equidad, no únicamente de tipo

sincrónica (entre los contemporáneos de la misma generación), sino que también, y lo cual le

singulariza y ennoblece, de carácter diacrónica, es decir, con los que aún no han nacido y que

por lo tanto no tienen posibilidad alguna para expresarse. Al respecto de tal principio, éste se

ve reflejado en el documento “Declaración de Río” cuando en su principio número tres,

afirma: “El derecho al desarrollo debe ejercerse de las necesidades de desarrollo y ambientales

de las generaciones presentes y futuras”.

Interdependencia ecológica: En un mundo donde la deforestación en un país reduce la riqueza

biológica de todo el planeta, en que los productos químicos y las emanaciones de gases tóxicos

liberados a la atmósfera en un continente producen cáncer de piel en otro, en que las emisiones

de dióxido de carbono aceleran el cambio climático mundial, en donde el consumo


desenfrenado de las sociedad opulentas agrava la pobreza los países menos industrializados, la

reorientación de las decisiones a nivel planetario hacia la preservación ecológica y el

desarrollo sustentable, deben consensuarse y compartirse, requiriendo esfuerzos adicionales

que deben ser soportados por todos, principalmente por los países industrializados (Principios

2, 6 y 25 de la Declaración de Río).

Universalidad: Desde que la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados (1974),

estableciera en los arts. 29 y 30, la responsabilidad común para la comunidad internacional

sobre los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo fuera de los límites de la jurisdicción

nacional, así como los recursos de la zona, considerándolos como patrimonio común de la

humanidad, como así también la protección, la preservación y el mejoramiento del ambiente

para las generaciones presentes y futuras, luego receptada en la Convención del Mar de

Montego Bay (1982), la idea que los bienes naturales no pertenecen a ningún Estado en el

sentido de propiedad clásico –que presupone el ejercicio absoluto de eso derechos dentro del

ambiente territorial– se está arraigando como principio universal, estableciendo que la

Humanidad como nuevo sujeto de derecho internacional público contemporáneo, posee entre

sus atributos el derecho de utilizar los recursos naturales sin poner el peligro la capacidad de

servirse de ellos de las generaciones futuras, y el deber de velar por su existencia y

permanencia en el tiempo. El Ambiente es patrimonio común de todos los habitantes de la

Tierra, porque se deben respetar y obedecer las inmutables leyes naturales, para de esta

manera aspirar a la íntegra dignidad humana.

Regulación jurídica integral: Este principio consiste, por un lado, en la armonización y

unificación de las legislaciones a nivel internacional, es decir los regímenes jurídicos de los

diferentes Estados y regiones del planeta en relación a las normas jurídicas ambientales

internacionales destinadas a la prevención, represión, defensa, conservación, mejoramiento y


restauración. Y por otro, en la capacidad tanto del legislador como del juez de tener una

perspectiva macroscópica e integradora del ambiente, debido a la fragmentariedad de las

normas ambientales (Principios 11 y 13 de la Declaración de Río).

Conjunción: Tradicionalmente en el Derecho Internacional Público se distingue según como

se incorpora el derecho internacional al orden jurídico interno. Estas doctrinas denominadas

Monismo y Dualismo, según las cuales para la primera no hay existencia de dos órdenes

jurídicos separados y autónomos y para la segunda sí, son hoy superados y autónomos y para

la segunda sí, son hoy superadas por el nuevo desarrollo del Derecho Ambiental internacional,

como se ha establecido por la declaración de Río y la Agenda XXI –el Programa de Acción de

la Conferencia de Río’ 92–, que constituyen una verdadera constitución ambiental planetaria,

con derechos y obligaciones ineludibles para los Estados, y que aun cuando sus normas no se

hayan generado como obligatorias y operativas, los propios Estados las han adoptado como

compromiso de naturaleza irreversible, sin necesidad de la ulterior incorporación a sus

legislaciones, todo ello para cumplir con el poderoso mandado de la CNUMAD (Conferencia

de Naciones Unidad sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, Río’ 92), el cual es poner fin a la

degradación del ambiente. De estos textos normativos, surge en el Derecho Ambiental

Internacional la convergencia de normas de derecho administrativo, de derecho penal, de

derecho procesal, de derecho civil y comercial, pero también de prescripciones de las ciencias

naturales, las biológicas, las físicas y las económicas, de allí que el ordenamiento ambiental se

caracteriza por ser sistemático. El principio de conjunción significa la unión en un mismo

orden jurídico, el Ambiental, de la norma internacional y la nacional, debido a que la

internacional es cada vez más nacional, es cada vez más local, de aplicación inmediata. La

norma ambiental internacional es “ius cogens”, una norma imperativa de carácter internacional
que no puede ser dejada de lado sino por otra norma de la misma naturaleza (Agenda XXI y

Declaración de Río).

El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales:

Actualmente en nuestro medio existen varias entidades públicas vinculadas con la defensa del

ambiente, entre ellas puede mencionarse: el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales

(MARN), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), el Instituto Nacional de

Bosques (INAB), el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), el

Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social; las Municipalidades, el Ministerio Público, la

Procuraduría General de la Nación, la Procuraduría de los Derechos Humanos y el Organismo

Judicial.

Debido al alcance de este trabajo de investigación solamente se hará referencia al Ministerio

de Ambiente y Recursos Naturales.

Descripción:

De acuerdo con la Ley del Organismo Ejecutivo, Decreto 114-97 del Congreso de la

República de Guatemala, en su artículo 29 Bis, se establece que al Ministerio de Ambiente y

Recursos Naturales, le corresponde formular y ejecutar las políticas relativas a su ramo,

cumplir y hacer que se cumpla el régimen concerniente a la conservación, protección,

sostenibilidad y mejoramiento del ambiente y los recursos naturales en el país y el derecho

humano a un ambiente saludable y ecológicamente equilibrado, debiendo prevenir la

contaminación del ambiente, disminuir el deterioro ambiental y la pérdida del patrimonio

natural.

Funciones:

La Ley del Organismo Ejecutivo asigna al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales las

siguientes funciones:
Formular participativamente la política de conservación, protección y mejoramiento del

ambiente y de los recursos naturales y ejecutarla en conjunto con las otras autoridades con

competencia legal en la materia correspondiente respetando el marco normativo nacional e

internacional vigente en el país.

Formular, en coordinación con el Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación, la

política sobre la conservación de los recursos pesqueros y suelo, estableciendo los principios

sobre su ordenamiento, conservación y sostenibilidad, velando por su efectivo cumplimiento.

Ejercer las funciones normativas, de control y supervisión en materia de ambiente y recursos

naturales que por ley le corresponden, velando por la seguridad humana y ambiental.

Formular la política para el manejo del recurso hídrico en lo que corresponda a contaminación,

calidad y para renovación de dicho recurso.

Controlar la calidad ambiental, aprobar las evaluaciones de impacto ambiental, practicarlas en

caso de riesgo ambiental y velar porque se cumplan, e imponer sanciones por su

incumplimiento.

Promover y propiciar la participación equitativa de hombres y mujeres, personas naturales o

jurídicas y de las comunidades indígenas y locales en el aprovechamiento y manejo sostenible

de los recursos naturales.

Formular las políticas para el mejoramiento y modernización de la administración

descentralizada del Sistema Guatemalteco en Áreas Protegidas, así como para el desarrollo y

conservación del patrimonio natural del país, incluyendo las áreas de reserva territorial del

Estado.

En coordinación con el Consejo de Ministros, incorporar el componente ambiental en la

formulación de la política económica y social del gobierno, garantizando la inclusión de la

variable ambiental y velando por el logro de un desarrollo sostenible.


Diseñar, en coordinación con el Ministerio de Educación la política nacional de educación

ambiental y vigilar porque se cumpla.

Definir las normas ambientales en materia de recursos no renovables,

Elaborar las políticas relativas al manejo de cuencas hidrográficas. Zonas costeras, océanos

y recursos marinos.

Elaborar y presentar anualmente el informe ambiental del Estado.

Promover la conciencia pública ambiental y la adopción del criterio de precaución.

Marco legal:

El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, fue creado mediante el Decreto Legislativo

número 90-2000, del ocho de diciembre del año dos mil, con el objeto de formular y ejecutar

las políticas relativas a su ramo, cumplir y hacer que se cumpla el régimen concerniente a la

conservación, protección, sostenibilidad y mejoramiento del ambiente y los recursos naturales

en el país y el derecho humano a un ambiente saludable y ecológicamente equilibrado,

debiendo prevenir la contaminación del ambiente, disminuir el deterioro ambiental y la

pérdida del patrimonio natural.

Misión:

Reducir los niveles de contaminación ambiental y la degradación de los recursos naturales, a

través de procesos productivos limpios, y el aprovechamiento racional de los recursos

naturales.

Visión:

Proteger y mejorar la calidad del ambiente y velar por la sostenibilidad de los recursos

naturales para coadyuvar al desarrollo humano.

Competencias:
El Reglamento interno del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales establece las

siguientes competencias:

Cumplir y hacer cumplir el régimen jurídico del ambiente y de los recursos naturales,

dirigiendo las funciones generales asignadas al Ministerio y especialmente, de las funciones

normativas, de control y supervisión.

Formular, aprobar, orientar, coordinar, promover dirigir y conducir las políticas nacionales de

ambiente y recursos naturales, para el corto, mediano y largo plazo, en íntima relación con las

políticas económica, social y de desarrollo del país y sus instituciones de conformidad con el

sistema de leyes atingentes a las instrucciones del Presidente y Consejo de Ministros.

Velar por el estricto cumplimiento de las leyes, la probidad administrativa y la correcta

inversión de los fondos públicos, en los asuntos confiados al despacho.

Ejercer la rectoría sectorial y coordinar las acciones del Ministerio con otros ministerios e

instituciones públicas y del sector privado promoviendo la participación social en su diálogo,

con el propósito de facilitar el desarrollo nacional en materia de ambiente y recursos naturales

y así propiciar una cultura ambiental y de conservación y aprovechamiento racional de los

recursos naturales.

Formular participativamente la política de conservación, protección y mejoramiento del

ambiente y de los recursos naturales y ejecutarla en conjunto con las otras autoridades con

competencia legal en la materia dentro del marco normativo nacional e internacional.

Formular políticas para el mejoramiento y modernización de la administración descentralizada

del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas; así como para el desarrollo y conservación del

patrimonio natural del país, incluyendo las áreas de reserva territorial del Estado.

Diseñar en coordinación con el Ministerio de Educación, la política nacional de educación

ambiental y vigilar porque se cumpla.


Formular la política para el manejo del recurso hídrico en lo que corresponda a contaminación,

calidad y para la renovación de dicho recurso.

Organización:

Para el cumplimiento y realización de sus funciones, el Ministerio de Ambiente y Recursos

Naturales cuenta con la siguiente estructura organizativa:

Dirección Superior, Despacho Ministerial:

Ministro

Dos Viceministros

Funciones Sustantivas:

Dirección General de Políticas y Estrategias Ambientales.

Dirección General de Gestión Ambiental y Recursos Naturales.

Dirección General de Coordinación Nacional.

Dirección General de Formación, Organización y Participación Social.

Dirección General de Cumplimiento Legal.

Dirección General de Administración y Finanzas, a cargo de las funciones administrativas con

las direcciones que se enumeran en el apartado siguiente.

Funciones Administrativas:

Secretaría General.

Dirección Financiera.

Dirección de Recursos Humanos.

Dirección Administrativa y Servicios Generales.

Dirección de Compras y Contrataciones.

Dirección de Informática.

Funciones de Apoyo Técnico:


Relaciones Públicas.

Relaciones y Cooperación Internacional.

Sistema de Información Ambiental.

Asesoría Jurídica.

Funciones de Control Interno:

Auditoría Interna.

Instancias de Coordinación:

Consejo Consultivo.

Consejo Técnico.

Instancias que preside el MARN:

Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

Fondo Guatemalteco del Medio Ambiente (FOGUAMA).


Universidad Rural de Guatemala

Ciencias Jurídicas y Sociales

Rabinal, Baja Verapaz – 069

González Chavarría, José Vitelio - 170690024

Segundo Semestre – 2017

Lic. Mynor Alejandro Conde Orellana

Texto Paralelo Legislación Ambiental

Guatemala, 04 de Noviembre 2017

También podría gustarte