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Uno de mis versículos favoritos es Jeremías 29:11 que dice: “Porque yo se los planes que tengo

para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad al fin de darles un futuro y una esperanza”
Dios tiene grandes planes para nosotros; planes de esperanza y no de problemas ni desastres.

Día con día nos levantamos con dos opciones a escoger, el camino de Dios o el nuestro, pero, la
gran pregunta es, ¿Cómo descubrimos el camino que Dios tiene para nosotros? Antes de dar
respuesta a esta pregunta debemos saber, ¿Por qué queremos estar al tanto de cuál es el plan? Y
¿Por qué debemos preocuparnos por el plan que Dios tiene para nosotros? Sin duda alguna Dios
tiene un plan maravilloso y radical para cada uno de nosotros y, si Dios tiene un plan maravilloso
para ti ¿Te lo quieres perder?

La razón principal por la cual las personas no buscan el plan de Dios para sus vidas es el miedo y
temor, pero ¿Miedo a qué?, miedo a que quizá Dios nos envíe a un lugar al cual no queremos ir,
miedo a sacrificar algo que realmente no queremos perder, o hacer algo que no queremos hacer.

Permítame mostrarle como se siente Dios al respecto de lo que él quiere hacer con nosotros,
Efesios 2:10 menciona “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Este versículo nos
recuerda que para Dios somos una obra maestra, no una equivocación ni un experimento de
laboratorio. Quizá en algún momento no nos sintamos como una obra maestra pero sí lo somos,
somos una edición limitada estimada al valor de la vida misma de Cristo, somos su obra maestra. Y
si eso es cierto ¿Por qué Dios querrá tener un plan común y corriente para una obra maestra? No
tiene sentido.

¿Usted colgaría una obra de Picasso en su armario?, ¿Estacionaria su Ferrari negro debajo de un
árbol lleno de palomas? Definitivamente no, de la misma forma somos hechura de Dios y como tal,
Dios tiene un plan maestro y un lugar para cada uno de nosotros en este mundo.

En Salmos 32:8 dice “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti
fijaré mis ojos”. Este versículo esta personalizado, ya que en cuatro oportunidades menciona: “Te
instruiré”, “te mostraré”, “te daré consejos” y “velare por ti”. Dios trabaja su voluntad para
nuestra vida en tres planes radicales:

Plan Personal. Dios está absolutamente interesado en ti y está dispuesto a instruirte, mostrarte y
velar por tu vida. Si en algún momento hemos llegado a pensar que Dios tiene personas más
importantes a quienes prestarle atención, debemos leer lo que dice en Salmos 37:23 “Por el Señor
son ordenados los pasos del hombre, y el Señor se deleita en su camino” Deleite es la palabra que
Dios eligió para describir cómo Él se siente para con nosotros. Dios se deleita en cada detalle de
nuestra vida, pero si no lo creemos nunca aceptaremos el plan que Él tiene para nosotros.

A Dios le importa lo que es importante para nosotros y nos ama tanto que no permitirá que
vivamos tropezando a cada instante.

Cuando decidimos aceptar la voluntad de Dios para nuestras vidas, él empieza a mostrarnos
diferentes salidas y oportunidades, pero el plan que Dios tiene es personal.
Plan Agradable. En Romanos 12:2 dice “No se amolden, sino sean transformados mediante la
renovación de su mente, así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable, y
perfecta”. La vida es como un trabajo de pintura para un auto, ya que cada etapa requiere un
proceso el cual no es muy bonito que digamos, sin embargo, cada etapa contribuye a la hermosura
del producto final. La vida juega un papel similar, incluye pasar por algunas fases que no son muy
atractivas pero son esenciales y forman parte del plan.

Plan Perfecto. La palabra perfecto significa algo completamente terminado, que no le falta nada.
Debemos comprender que el plan de Dios es una preposición en el tiempo presente, ya que le
plan de Dios nunca esta revelado en el futuro, siempre esta revelado en el presente. Santiago
4:13-14 habla acerca de ello “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y
estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; 14 cuando no sabéis lo que será mañana.
Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y
luego se desvanece”.

Lo único que dijo Jesús sobre el futuro es que no nos preocupemos por él, el hoy es bastante
complicado para preocuparnos por el mañana. La voluntad de Dios para nosotros siempre está en
tiempo presente y su plan no incluye decepciones a largo plazo, su plan siempre será personal,
agradable y perfecto.

El proyecto de Dios

Cuando todo lo que ocurre se lleva al mundo de Dios y de su proyecto de amor para mí, las cosas
se comprenden y el corazón puede experimentar La Paz.

Por: Sheila Morataya | Fuente: Catholic.net

Siempre es de gran provecho para nuestra alma, estudiar y seguir de cerca la vida de los Santos.
Especialmente aquellos momentos en que se han visto calumniados, perseguidos, exiliados por los
propios hermanos.

Puede que alguna vez te haya pasado algo grave, inesperado, con la fuerza de sentir que una
espada te traspasa el alma y te deja medio muerto. Como si no uno sino varios toros te hubieran
corneado al mismo tiempo y te hubieran dejado en el suelo agonizando. ¿Dónde estaba Dios
cuando pasó esto? ¿Dónde estaba Dios cuando fuiste calumniado injustamente?

Para comprenderlo es bueno referirse a la vida de los Santos porque en el plan de Dios hay
siempre una especie de paralelismo en todas las vidas. Y concretamente el paralelismo que hay es
que toda vida es una llamada, es una vocación hacia el amor.

Todas las vidas son un proyecto de Dios por el amor que tiene a cada uno en concreto.

Por ello la vida se trata de descubrir lo que Dios quiere para mí y lo que Dios quiere que haga para
consolar a otros.

Cuando todo lo que ocurre se lleva inmediatamente a la esfera de la fe, del mundo de Dios y de su
proyecto de amor para mí, las cosas se comprenden y el corazón puede experimentar La Paz.

Pero nosotros, como hombres, como criaturas que tal vez ya venimos heridos por un pasado
doloroso, no hemos caminado perseverantemente por el camino de Dios. Muchas veces
retrocedemos o renunciamos a Él agobiados por éste o aquél acontecimiento que nos dejó con un
sabor amargo en la boca o con los huesos doliéndonos.

Nunca o muy veces nos detenemos a pensar que ésta es la forma de Dios para formarnos la
mente, el corazón y la conciencia pues cada experiencia dolorosa te pone frente a dos caminos:
profundizar en la sagrada humanidad de Cristo o bajar la cabeza, decepcionarse y decir que Dios
no existe optando por salir de su camino.

Esto segundo es tremendamente perjudicial para el alma, pues alguien que conoce y contempla la
vida de Jesús sabe que en los momentos de gran prueba, de desolación y de injusticia es cuando
más tiene que decidirse caminar y mirarlo a Él. Contemplarlo y acompañarlo.

Y, ¿por qué digo decidirse? Pues porque a Jesús siempre en los momentos de prueba lo dejaban
solo. O sus amigos le daban la espalda o no parecían reconocerlo.

Pero aunque esto fuera así, Jesús nunca estuvo solo, sufrió intensamente como persona. Esto es
cierto. Pero Él sabía que esto era parte del proyecto de Dios para la salvación del hombre.

No era agradable, muchas veces Jesús llego a sudar sangre ante el pensamiento de saber qué era
lo que le iba a pasar pero aún y con todo esto continuó porque amaba a cada persona en
concreto. A ti y a mí.

La vida de Jesús es la gran novela del amor de Dios por los hombres. Tu vida, la mía, nuestra vida
también es una novela de amor…

Esta novela maravillosa se trata de que tú y yo escribamos sobre las letras que ya han sido
trazadas por la mano de Dios.

Se trata de decir como Jesús sí a la vida, sí al proyecto de Dios para mi vida y aunque me duela,
llore y hasta me desanimé seguiré creyendo en su proyecto para mí. Descansando en sus brazos y
dejándome dirigir por su Santo Espíritu.

Tenemos un año frente a nuestros ojos. ¿Qué pasara si te atreves a dejar que Dios te conduzca?
¿Que pasara si de veras confías en que todo lo que te pasa es para tu bien y forma parte del plan
de Dios para tu felicidad?

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