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INTRODUCCIÓN

La protección de los derechos humanos en el Perú no se limita solo a la protección de los

derechos fundamentales mencionados en la Constitución como en otros sistemas jurídicos.

Gracias a su ordenamiento jurídico y a las decisiones de diversos tribunales, el catálogo de

derechos se ha extendido abarcando también derechos reconocidos en diferentes tratados

sobre derechos humanos y otros desarrollados por la jurisprudencia internacional. De esta

manera, el Derecho internacional asume un papel importante en la defensa de los derechos

humanos ya que potencia su garantía en el ámbito interno de un Estado. Se da pues el

fenómeno que García Sayán ha bautizado como “viva interacción” de los tribunales

internacionales y los tribunales internos.

Así, los tribunales internos no solamente protegen los derechos reconocidos en los tratados

sino que también acogen los razonamientos jurídicos expuestos en las sentencias dictadas

por órganos internacionales de supervisión de derechos humanos. El presente documento

pretende dar cuenta de los mecanismos de inclusión de las normas internacionales de

derechos humanos en el ordenamiento jurídico peruano. Para ello se analizará en primer

lugar las relaciones entre fuentes externas y la legislación nacional.


1. LAS RELACIONES ENTRE LAS NORMAS INTERNACIONALES DE DERECHOS HUMANOS Y LA

LEGISLACIÓN NACIONAL PERUANA

La relación entre las fuentes de Derecho internacional y el Derecho interno es un tema de debate

jurídico. Si bien dado el carácter compulsivo del Derecho Internacional es imposible que un Estado

pueda acudir a su ordenamiento interno para eludir una obligación internacional, es necesario

aclarar cómo la legislación interna adopta y cristaliza las obligaciones internacionales del Estado.

1.1. Tipo de fuentes externas que reconoce y admite el ordenamiento constitucional interno

El Estado peruano, a diferencia de otros ordenamientos, no ha previsto en su texto constitucional

la incorporación de otras fuentes de Derecho internacional que no sean los tratados. Con respecto

al Derecho consuetudinario o los principios del Derecho internacional no existe consenso real

sobre su aplicabilidad en sede interna. La única referencia en torno a fuentes externas es aquella

prevista en el artículo 7 de la Ley 266474 - “Ley que establece normas que regulan actos relativos

al perfeccionamiento nacional de los Tratados celebrados por el Estado Peruano”. De acuerdo con

el primer párrafo de dicha norma, referente a la denuncia de tratados, Los tratados celebrados y

perfeccionados por el Estado Peruano, conforme a lo señalado en los artículos anteriores, sólo

podrán ser denunciados, modificados o suspendidos, según lo estipulen las disposiciones de los

mismos, o en su defecto de acuerdo con las normas generales del derecho internacional (el

resaltado es nuestro).

De acuerdo con un sector de la doctrina, en ausencia de regulación expresa esta disposición

constituiría la única ventana normativa para la inclusión de fuentes externas, como la costumbre o

los principios generales de Derecho internacional, en tanto no hay razón para distinguir entre

fuentes del Derecho internacional. No obstante, tal postura no es unánime en la doctrina e incluso

ha sido rechazada a nivel de la judicatura constitucional. La jurisprudencia nacional tampoco


permite definir una regla clara de incorporación de fuentes externas, diferentes a los tratados, al

ordenamiento interno. El Tribunal Constitucional nunca ha hecho suya una norma

consuetudinaria, y cuando se ha referido a principios de Derecho internacional, lo ha hecho con

respecto a aquellos ya consagrados convencionalmente. De esta manera, con referencia al

cumplimiento del Derecho internacional ha señalado que: es un principio general del derecho

internacional el que un Estado no puede invocar las disposiciones de su derecho interno como

justificación para el incumplimiento de un tratado o de normas imperativas de Derecho

Internacional. Este principio ha quedado establecido en los artículos 27° y 53° de la Convención de

Viena sobre el derecho de los tratados de 1969, ratificado por el Perú mediante el Decreto

Supremo N.° 029-2000-RE de fecha 14 de septiembre de 2000. No obstante, en donde sí es posible

advertir un abordaje de fuentes internas y su directa incorporación al ordenamiento nacional, es

en el caso de las normas imperativas de Derecho internacional, o normas de ius cogens. Un

ejemplo claro de ello es la sentencia por demanda de inconstitucionalidad del Decreto Legislativo

1097 – “Decreto Legislativo que regula las normas procesales por delitos que implican violación de

derechos humanos” que establecía la prescripción de los delitos de lesa humanidad cometidos con

anterioridad a la firma de la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y

Crímenes de Lesa Humanidad. En dicha decisión, el Tribunal Constitucional señala con respecto a

la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad que: debe precisarse que la aludida regla

de imprescriptibilidad, constituye una norma de ius cogens derivada del Derecho Internacional de

los Derechos Humanos, aplicable en todo tiempo, contra la que no cabe pacto en contrario, con

fuerza erga omnes, y con plena eficacia en el ordenamiento jurídico peruano. De esta manera,

queda evidenciado que es posible el ingreso automático de las normas de ius cogens al

ordenamiento interno. No obstante, esta supuesta incorporación automática puede generar

algunos inconvenientes al momento de aplicar dicha norma en sede nacional, vinculados con la las
dificultades para la identificación de estas normas. Dado que la consagración del carácter de ius

cogens viene dado jurisprudencialmente, es posible que los operadores del Estado no estén

familiarizados con la categorización de una norma como ius cogens, y por ello, simplemente hagan

caso omiso a su cumplimiento.

2. PROCEDIMIENTO DE INCORPORACIÓN DE LAS FUENTES EXTERNAS AL ORDENAMIENTO

INTERNO

Dado que el único procedimiento de incorporación de normas internacionales normado en el Perú

es el referido a los tratados, a continuación se hará una descripción de dicho mecanismo. Al

analizar la interacción entre el Derecho internacional y el Derecho interno, el primer elemento que

debe tenerse en consideración es el sistema o mecanismo de ingreso de la norma internacional,

en este caso los tratados, al ordenamiento interno. Es decir, la incorporación alude a la forma

como los tratados ingresan al ordenamiento interno. Sobre este punto, que debe ser regulado por

el Derecho interno, existen tres posibilidades, sobre las cuales los Estados pueden optar al

momento de legislar:

 Que la incorporación se haga de manera directa, es decir, con la sola ratificación o

adhesión del tratado por parte del Estado. Este sistema se denomina sistema monista o de

recepción automática. Así, la tesis monista es aquella según la cual “la razón de la validez

del orden jurídico nacional se encuentra determinada por el derecho internacional” 11. En

otras palabras, la tesis monista parte de la concepción unitaria del sistema internacional y

del orden jurídico estatal, lo que implica que la norma de derecho internacional se

incorpora en el derecho interno de manera inmediata.


 Que la incorporación se haga luego de que el Estado haya adoptado una norma de

Derecho interno que “incorpore” la norma internacional al ordenamiento nacional. Este

acto de incorporación se denomina “transformación legislativa”. Este sistema se denomina

sistema dualista o de recepción formal. Así, la tesis dualista es aquella según la cual el

Derecho internacional no tiene validez directa en el Derecho nacional en tanto este no lo

haya interiorizado a través de un mecanismo previsto en el ordenamiento jurídico interno.

La tesis dualista, por tanto, parte de una concepción contraria, esto es, que el sistema

internacional y el orden jurídico interno son ordenes jurídicos distintos y separados, por lo

que se necesita un mecanismo especial, adicional a la ratificación o adhesión al tratado,

para incorporar el derecho internacional al derecho interno, nacional o doméstico.

 Que no exista regulación expresa, por lo que habrá que examinar la práctica

administrativa o jurisprudencial para determinar si es o no necesario llevar a cabo un acto

formal de transformación legislativa

El Perú es un país que ha optado por el sistema monista. Esto se desprende del artículo 55 de

la Constitución Política, que señala: Los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman

parte del derecho nacional. Esto implica que la norma internacional se recibe de manera

automática en el ordenamiento jurídico interno, siendo, exigible al Estado su cumplimiento. En

el mismo sentido, la ya mencionada Ley Nº 26647 que establece normas que regulan actos

relativos al perfeccionamiento nacional de los tratados celebrados por el Estado peruano

dispone en su artículo 3 que los tratados celebrados y perfeccionados por el Estado peruano

entran en vigencia y se incorporan al Derecho nacional, en la fecha en que se cumplan las

condiciones establecidas en los instrumentos internacionales respectivos. Si bien la Ley Nº

26647, establece en su artículo 4 que el texto de los tratados debe ser publicado en el Diario

Oficial, esta publicación de ninguna manera condiciona la entrada en vigencia del tratado. Es
decir, no se puede asumir que el tratado no ha entrado en vigencia para el Perú, porque no se

ha publicado en el Diario Oficial

3. RELACIONES ENTRE LAS FUENTES EXTERNAS Y LAS NORMAS INTERNAS

A partir de la entrada en vigor de la Constitución de 1993 las relaciones entre los tratados

internacionales y la legislación nacional no fueron totalmente diáfanas. A diferencia de su

antecesora, la Carta Magna vigente no define el rango de los tratados . La actual Constitución

no menciona de manera directa el rango de los tratados a pesar de que sí destaca su

pertenencia al Derecho interno a partir del mencionado artículo 55. Sobre esta ausencia de

norma expresa, fueron dos las posibilidades planteas por la doctrina: el rango constitucional

de los tratados, y el rango legal de los mismos. La primera postura se encontraba

fundamentada en dos argumentos principales.

El primero, la existencia del artículo 3 de la Constitución que establece que la enumeración de

los derechos de la Constitución no excluye a otros que se funden en la dignidad del hombre,

los principios de soberanía del pueblo, el Estado democrático de Derecho o la forma

republicana de gobierno. Por ello, se entiende que es posible la inclusión de otros derechos

que, por ejemplo, puedan estar consagrados en instrumentos internacionales.

El segundo argumento, radicaba en el carácter hermenéutico en la Cuarta Disposición Final y

Transitoria que señala lo siguiente:

Las normas relativas a los derechos y a las libertades que la Constitución reconoce se

interpretan de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los

tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por el Perú. La

segunda postura, que afirma el rango legal de los tratados, tiene su fundamento en el artículo
200-4 de la Constitución, referida a la acción de inconstitucionalidad que procede contra

normas con rango de ley que contravengan la Norma Suprema. De acuerdo con dicho artículo,

entre las normas con rango de ley que pueden ser impugnadas se encuentran los tratados. En

un contexto abiertamente antidemocrático y apuntando a incumplir los compromisos

internacionales en materia, esta teoría alcanzó consagración en el Tribunal Constitucional de

aquella época en la sentencia del caso Ana Elena Townsend Diez Canseco y otros. Con

posterioridad, en el año 2006, el Tribunal Constitucional zanjó esta discusión estableciendo el

rango constitucional de los tratados sobre derechos humanos, a partir de lo señalado en la

Cuarta Disposición Final y Transitoria. Así, en la sentencia del caso Ninaquispe, el Tribunal

Constitucional determinó que los tratados de derechos humanos tienen rango constitucional

de tercer grado. Así pues, si bien cuentan con valor constitucional, se encuentran por debajo

de la Constitución y las leyes de reforma constitucional.

4. LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS (CIDH) Y EL ESCRUTINIO

NORMATIVO

Con el fin de desarrollar este tema, es necesario referirnos al papel de la Corte lnteramericana

de Derechos Humanos (en adelante, CIDH) como parte del sistema interamericano de

derechos humanos, así como presentar el concepto de escrutinio normativo.

4.1. El rol de la CIDH en el Sistema Interamericano de Derechos Humanos

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos tiene su fundamento en la Convención

Americana sobre Derechos Humanos, también denominada Pacto de San José de Costa Rica,

adoptada el 22 de noviembre de 1969 y que entró en vigor el 18 de junio de 1978.


Este pacto tiene como finalidad reconocer y proteger los derechos humanos, los cuales tienen

como fundamento los atributos de la persona humana, de allí la necesidad de instrumentar

una protección internacional coadyuvante a la que ofrece el derecho interno de los Estados

miembros de la convención. Asimismo, el pacto busca consolidar en el continente americano

un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los derechos

humanos. También es objeto del pacto garantizar la vigencia de los principios establecidos en

otros instrumentos internacionales, tales como la Carta de la Organización Ejecución de las

sentecias de la Corte lnteramericana de Derechos Humanos de los Estados Americanos, la

Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y la Declaración Universal de

los Derechos Humanos. En tal sentido, debemos recordar que la CIDH no se establece con el

pacto constitutivo de la Organización de Estados Americanos (OEA), sino con el Pacto de San

José de Costa Rica. Es por ello que la CIDH no es precisamente un órgano integrante de la OEA,

sino (como señala Juan Carlos Hitters) 1un órgano del Pacto de San José. Más exactamente, es

un órgano jurisdiccional del Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos.

En tal sentido, y de acuerdo con lo señalado en la Opinión Consultiva OC-1/82, la propia CIDH

se ha definido como una «institución judicial del sistema interamericanm>. La CIDI-I tiene dos

competencias fundamentales, la contenciosa y la consultiva, las mismas que reseñaremos a

continuación.

4.2. COMPETENCIAS DE LA CIDH

En ejercicio de su competencia contenciosa, la CIDH examina los casos de violaciones de los

derechos humanos que son realizadas por los Estados parte del pacto que se hayan sometido

a su competencia contenciosa.

1
1 HITTERS, Juan Carlos. Derecho internacional de los derechos humanos. Buenos Aires: EDIAR, 1991, vol.
11, p. 432-433.
Estos casos son llevados a la CIDH por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o por

los propios Estados parte, pero no directamente por los particulares afectados. Si la demanda

presentada por la Comisión o por el Estado resulta admitida, la CIDH inicia el proceso, que

tiene dos etapas, la escrita y la oral. La primera se inicia cuando la ClDH recibe la demanda y

solicita a la parte demandante que presente una memoria y al Estado denunciado una

contramemoria. En este último documento, dicho Estado puede hacer el descargo

correspondiente y plantear objeciones preliminares que debe resolver la CIDH.

Posteriormente se inicia la etapa oral, dentro de la cual la CIDH puede disponer medidas de

instrucción y medidas cautelares, así como también la citación de testigos y la actuación de

pruebas referidas al caso concreto." Durante el proceso el Estado demandado puede admitir la

responsabilidad por el caso denunciado. Si esto ocurre, la Corte tiene la potestad de dar por

concluido el caso en forma anticipada. De lo contrario, continuará el proceso ya iniciado. Al

final del proceso, si la CIDH encuentra responsabilidad del Estado denunciado, procede a

dictar sentencia con efecto vinculante para el referido Estado, tal como desarrollaremos

posteriormente. En caso de haber alguna duda sobre los alcances de esta sentencia, la CIDH

puede aclarar su dictamen a petición de parte. Como señala César Landa, las decisiones de la

CIDH se encuentran bajo el régimen del stare decisis, es decir, tales decisiones tienen carácter

vinculante respecto a futuras sentencias. 2

Respecto a la competencia contenciosa, el jurista Thomas Buergenthal ha señalado que la

CIDH

[ ... ] ejerce plena jurisdicción sobre todas las cuestiones inherentes a los casos que le sean

sometidos. Esto incluye el cumplimiento del procedimiento ante la Comisión y la apreciación

2
LANDA ARROYO, César. «Invalidez del retiro del Perú de la Corte Interamericana de los Derechos
Humanos» (texto mecanografiado). Lima: abril de 2000, p. 5.
sobre si se han observado cabalmente las disposiciones relativas al agotamiento de los

recursos internos cuando el caso fue admitido por la Comisión.3

En tal sentido, la CIDH puede conocer, como parte de su competencia contenciosa, casos

relativos a la interpretación o aplicación del Pacto de San José (artículo 62.3 del pacto). Por

otro lado, la CIDH también es competente para emitir opiniones consultivas sobre la

interpretación del Pacto de San José de Costa Rica. Estas opiniones pueden ser respuestas en

abstracto sobre la interpretación de uno de los artículos del pacto o también pueden versar

sobre un caso concreto. No obstante, tal como la propia CIDH ha establecido, no podrá emitir

una opinión consultiva respecto a un futuro caso que va a resolver en ejercicio de su

competencia contenciosa, en la medida en que estaría adelantando su opinión sobre el posible

fallo.4

5. RANGO DE NORMAS EN EL ORDENAMIENTO PERUANO -

PRONUNCIAMIENTO DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL EN EL

CASO NINAQUISPE

Primera categoría

 1er. grado: La Constitución.

 2do. grado: Leyes de reforma constitucional.

 3er. qrado: Tratados de derechos humanos.

3
BUERGENTHAL Thomas et al. Manual internacional de derechos humanos. Caracas/San José: IIDH-Editorial
Jurídica Venezolana, 1990, p.l 09.
4
CORTE lNTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. Opinión Consultiva OC-8/87 del 30 de enero de 1987.
El hábeas corpus bajo suspensión de garantías. par. 8.
Segunda categoría

 Las leyes y las normas con rango o de ley. Allí aparecen las leyes, los tratados, los

decretos legislativos, los decretos de urgencia, el Reglamento del Congreso, las

resoluciones legislativas, las ordenanzas regionales, las ordenanzas municipales y

las sentencias expedidas por el Tribunal Constitucional que declaran la

inconstitucionalidad de una ley o norma con rango de ley. Y decretos ley.

Tercera categoría

 Los decretos y las demás normas de contenido reglamentario. 1er. grado: Las

resoluciones ministeriales, las resoluciones de los órganos autónomos no

descentralizados (Banco Central de Reserva, Superintendencia de Banca y Seguros,

Defensoría del Pueblo, etc.).

Cuarta categoría 2do. y demás grados descendentes.

 Las resoluciones dictadas con sujeción al respeto del rango jerárquico

infrainstitucional.

Quinta categoría

 Los fallos jurisdiccionales y las normas convencionales.


6. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA ADECUACIÓN DE LA

LEGISLACIÓN INTERNA DE CONFORMIDAD A LOS TRATADOS DE

DERECHOS HUMANOS Y EL CUMPLIMIENTO POR PARTE DE

NUESTRO ESTADO DE LAS SENTENCIAS EXPEDIDAS POR LA CORTE

IDH

Uno de los pilares fundamentales de todo Estado Constitucional, es que los derechos

humanos vinculan a todo poder del Estado5. En ese sentido, es pertinente realizarnos la

siguiente interrogante: ¿qué fuerza jurídica vinculante tienen los derechos humanos

recogidos tanto en la Constitución Política, como en los tratados sobre derechos humanos

ratificados por el Perú? En la medida que los derechos humanos estén reconocidos tanto en

la Constitución Política, como en los tratados que versan sobre derecho humanos

ratificados por nuestro Estado, -para el caso del Perú en la CADH-, la cuestión se traslada a

estudiar la capacidad de vinculación jurídica que tiene tanto la Constitución Política, como

la CADH para los poderes de nuestro Estado, de modo que su carácter vinculante también

será predicado a los derechos humanos. Debemos tener en consideración que en el Estado

Legal de Derecho, - caracterizado por tener una Constitución que solamente era

considerada como una mera declaración de principios-, los derechos humanos no eran

tomados en serio, es más, diría que ni siquiera eran considerados, ya que este tipo de Estado

se caracterizaba por el ejercicio arbitrario y despótico del poder por parte de sus

autoridades. Un típico ejemplo de lo que venimos redactando es el Estado Nazi, el mismo

5
CASTILLO CÓRDOVA, Luis. Los derechos constitucionales. Elementos para una teoría general. Lima: Editorial Palestra,
2007, p. 185.
que era catalogado por los estudiosos de la materia como un Estado Legal de Derecho,

¿pero acaso se consideraba la existencia de los derechos humanos como límite al poder? La

respuesta es un claro no, de lo contrario no se hubiera derramado tanta sangre de millones

de judíos en los campos de concentración. Pero con el paso del Estado Legal de Derecho al

Estado Constitucional de Derecho se establece una Constitución que ya no será considerada

únicamente como una mera declaración de principios (tal como era en el Estado Legal de

Derecho), sino ahora es una norma jurídica que vincula a todo poder del Estado para de ese

modo evitar el ejercicio arbitrario y despótico del poder político. El Perú al ser considerado

un Estado Constitucional de Derecho tiene la obligación de adecuar e implementar su

legislación interna en pro de garantizar la vigencia efectiva de los derechos humanos,

máxime cuando el artículo 1º de la Constitución Política de 1993 reza que “la defensa de la

persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del

Estado”. Sobre la dignidad humana el Tribunal Constitucional ha señalado en el Expediente

Nº 06079-2009-AA, Fundamento Juridico 5, que: “La dignidad de la persona trae consigo

la proyección universal, frente a todo tipo de destinatario de los derechos fundamentales, de

modo que no hay ámbito social exento del efecto normativo y regulador de los mismos,

pues de haber alguno, por excepcional que fuese, se negaría el valor normativo del mismo

principio de dignidad”. En consecuencia, se puede decir en concordancia con lo expuesto

por el supremo intérprete de la Constitución que los derechos humanos vinculan y tienen

fuerza regulatoria en las relaciones jurídicas del Estado, lo cual implica que en nuestro

ordenamiento jurídico los actos de sus órganos deben guardar plena conformidad con la

Constitución y los tratados sobre derechos humanos ratificados por el Perú


Se Considera que no existe problema alguno para entender que los derechos humanos

recogidos por nuestra Constitución Política tienen efectos jurídicos vinculantes para todo

poder de nuestro Estado, puesto que conforme el artículo 51° de la Constitución Política de

1993, precitada norma está en la cúspide del ordenamiento jurídico nacional. El problema

surge en la siguiente interrogante: ¿por qué los derechos humanos recogidos en los tratados

internacionales sobre derechos humanos también tienen efectos jurídicos vinculantes para

nuestro Estado?, y no solo eso, sino también preguntarnos: ¿por qué las sentencias que son

expedidas por la Corte IDH tienen efecto vinculante para nuestro Estado? En un hipotético

caso: ¿qué sucedería si el Perú decide no cumplir con una eventual sentencia condenatoria

expedida por la Corte IDH por el caso “Chavín de Huantar”? Como es de observarse, las

interrogantes planteadas en el párrafo anterior nos llevan ha reflexionar respecto a la

vinculación que tiene para nuestro Estado la CADH, como del mismo modo las sentencias

expedidas por la Corte IDH. Ante lo expresado paso a desarrollar algunas posibles

respuestas. Pero antes no debe olvidarse que el Perú de manera soberana se ha adherido a la

CADH el 28 de julio de 1978, como también ha ratificado la competencia contenciosa de la

Corte IDH el 21 de enero de 1981. Como resultado de esos dos actos, nuestro Estado ha

adquirido diversas obligaciones internacionales, tales como los de respeto y garantía a los

derechos humanos recogidos en la CADH. También adquirió de manera soberana la

obligación de adecuar toda su legislación interna de conformidad al objeto y fin de la

CADH. Es necesario resaltar la labor que realizó el distinguido constitucionalista Francisco

Eguiguren Praeli, quien desde el Poder Ejecutivo trabajó de manera ardua los casi cinco

meses que se desempeñó como Ministro de Estado encargado del Despacho de Justicia.

Puedo afirmar que durante su gestión se tomó en serio el tema de los derechos humanos e

incluso el precitado ex funcionario del Estado acudió a la sede de la CIDH en Washington a


informar respecto al trabajo del Estado peruano en materia de derechos humanos. Otro de

sus aportes fue la restructuración interna del Ministerio de Justicia, -el mismo que ahora

gracias a su impulso en las reuniones del gabinete de ministros, como en el Congreso de la

República lleva por nombre “Ministerio de Justicia y Derechos Humanos”.

7. UN VISTAZO A LA LEGISLACIÓN INTERNA QUE REGULA LA

EJECUCIÓN DE LAS SENTENCIAS QUE FUERON EXPEDIDAS POR LA

CORTE IDH

El máximo intérprete de la Constitución peruana en el Expediente N° 679-2005- PA/TC ha

señalado que: “Los tribunales nacionales deben reconocer la validez jurídica de aquellos

hechos que han sido propuestos, analizados y probados ante las instancias internacionales

de protección de los derechos humanos”. En términos similares el Tribunal Constitucional

en el Expediente N° 0007-2007-PI/TC señaló que: “Las sentencias de la Corte

Interamericana de Derechos Humanos son vinculantes para todos los poderes públicos y

que esta vinculatoriedad no se agota en su parte resolutiva, sino que se extiende a la ratio

decidenci, incluso en aquellos casos en los que el Estado peruano no haya sido parte en el

proceso”. ¿Tiene algún sentido que un Estado se adhiera a la CADH y ratifique la competencia

contenciosa de la Corte IDH para después decir que no cumplirá con las sentencias que expida el

máximo intérprete de la CADH? Es evidente que si un Estado suscribe y ratifica un tratado

internacional, especialmente si versa sobre derechos humanos, como es el caso del Pacto de San

José de Costa Rica o CADH, tiene la obligación de realizar sus mejores esfuerzos para ejecutar las

sentencias que son expedidas por la Corte IDH, que es además el órgano jurisdiccional en materia

de derechos humanos del SIPDH. En cuanto al procedimiento de ejecución de las sentencias

emitidas por los tribunales supranacionales, -Corte IDH-, en el ámbito nacional la Ley Nº 2777515
en su artículo 1°, declara de interés nacional el cumplimiento de las sentencias dictadas en los

procesos seguidos contra el Estado peruano en los tribunales internacionales constituidos por

tratados que han sido ratificados por el Perú de acuerdo con la Constitución y las leyes de la

materia. La Ley Nº 27775 establece las reglas de ejecución de las sentencias internacionales, las

mismas que únicamente pueden ser, -en materia de derechos humanos-, es decir las que vienen

de la Corte IDH, dado que este es el único órgano jurisdiccional constituido en el marco de un

tratado internacional (CADH) que tiene competencia para conocer de las violaciones a los

derechos humanos ocurridos en nuestro país. La Ley N° 27775 establece los criterios para la

ejecución de las sentencias expedidas por los tribunales supranacionales (Corte IDH). A través del

artículo 6° de precitada ley se establece que: “La Corte Suprema de Justicia de la República

informará, por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores a la Corte Interamericana de

Derechos Humanos acerca de las medidas que se hayan adoptado en cumplimiento de la

sentencia”. Del mismo modo, el segundo párrafo del mencionado artículo reza que: “El

beneficiario será informado periódicamente de las medidas que se adopten en cumplimiento de la

sentencia”. El artículo 2°16 de la Ley N° 27775 señala las reglas del “procedimiento de ejecución

de Sentencias Supranacionales”, las mismas que son las siguientes:

a) Competencia;

b) Procedimiento para la ejecución de resolución que ordena el pago de suma determinada;

c) Procedimiento para el pago de suma por determinar;

d) Proceso para fijar la responsabilidad patrimonial y el monto indemnizatorio; y,

e) Ejecución de medidas provisionales.


6.1. CASOS Y POSIBLES SOLUCIONES

 Primer caso:

¿Qué sucede con las indemnizaciones determinadas por la Corte IDH a través de sus sentencias

que ya empezaron a ser cumplidas en parte por el Estado peruano a través del Ministerio de

Justicia antes de la vigencia del Decreto Legislativo N° 1068?, ¿Qué pasa con la parte restante?,

¿siguen siendo pagados con fondos del Ministerio de Justicia o ya con recursos del ente que

cometió en estricto las violaciones a los derechos humanos de las víctimas recurrentes al SIPDH?

 Posible solución

El Tribunal Constitucional en el Expediente Nº 4107-2004-HC/TC, ha señalado que: “Las normas

previstas por una nueva norma son de aplicación inmediata, incluso a los procesos en trámite. Sin

embargo, continuarán rigiéndose por la norma anterior los actos procesales con principio de

ejecución”. Del mismo modo el artículo III del Título Preliminar del Código Civil, concordado con el

artículo 103° de la Constitución Política de 1993, señalan que toda norma jurídica se aplica de

manera inmediata el día siguiente de su publicación en el Diario Oficial “El Peruano”, salvo

disposición contraria que retrase en todo o en parte la vigencia de la norma publicada (vacatio

legis). Mecánicamente se podría decir que en el presente caso es de aplicación inmediata el

Decreto Legislativo N° 1068, por lo tanto el Ministerio de Justicia ya no será más responsable del

pago de las indemnizaciones que venía realizando en armadas, para que dichas reparaciones

pasen a ser ejecutadas en estricto por el ente que cometió las violaciones a los derechos humanos

de las víctimas recurrentes al SIPDH. Debemos tener en consideración que la alusión a la figura de

la sucesión procesal establecida en nuestro Código Procesal Civil, difiere totalmente de los

principios rectores del derecho internacional público, en especial del derecho internacional de los

derecho humanos, dado que pretender que el Ministerio de Justicia se desentienda de los pagos
que venía ejecutando generaría una incertidumbre en las víctimas y demoras irreparables para

que las víctimas del Estado puedan ser indemnizadas. El artículo 27° de la Convención de Viena

sobre los Derechos de los Tratados de 1969, señala que: “Los Estados no podrán invocar las

disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado”. En ese

sentido, el Estado peruano no puede invocar las disposiciones del derecho interno, es decir no

puede valerse del Decreto Legislativo N° 1068 para retardar más el pago de las reparaciones

ordenadas por la Corte IDH a través de sus sentencias, puesto que algunos de estos entes u

órganos que cometieron las violaciones a los derechos humanos de las víctimas no cuentan con un

fondo pecuniario que les permita cumplir a cabalidad con las indemnizaciones antes referidas.

Aceptar que se aplique al presente caso la figura de la sucesión procesal que establece el artículo

108° del Código Procesal Civil -a mi juicio- es inconvencional, dado que este análisis mecánico

resulta contrario al objeto y fin de la CADH . Además, el artículo 108° del Código Procesal Civil es

numerus clausus, por lo que las causales de procedencia de la figura de la sucesión procesal son

establecidas por la voluntad del legislador. Como de puede observar de las causales de precitado

artículo no se evidencia la sucesión procesal por razón de derogación tácita de las normas, en

consecuencia, es inaplicable el artículo 118° del Código Procesal Civil para el análisis del presente

caso. En el campo del derecho internacional público, existe un principio de ius cogens, el mismo

que se aplica a toda relación jurídica en la que de por medio se encuentran derechos humanos en

juego, este viene a ser el principio pro persona, el cual impone al Estado asumir una interpretación

restrictiva respecto a las limitaciones a los derechos humanos, optándose por aquellas medidas

que posibiliten una mayor protección a los derechos humanos en juego. Además, nuestra

Constitución Política en la Cuarta Disposición Final y Transitoria reza que las normas relativas a los

derechos humanos se interpretan de conformidad con los tratados ratificados por el Perú (es decir

conforme a la CADH). Del mismo modo, el artículo V del Título Preliminar del Código Procesal
Constitucional señala que los derechos humanos no únicamente se deben interpretar de

conformidad con lo dispuesto por los tratados sobre derechos humanos, sino que también con las

decisiones adoptadas por los tribunales internacionales sobre derechos humanos constituidos

según tratados de los que el Perú es parte (es decir conforme a la jurisprudencia de la Corte IDH).

La misma jurisprudencia del Tribunal Constitucional peruano señaló que la interpretación

conforme a los tratados sobre derechos humanos implicaba no solamente el respeto al texto de

dichos tratados, sino también busca asegurar su aplicación con efectos vinculantes. También el

máximo intérprete de la Constitución en el Expediente N° 0007-2007-PI/TC señaló que: “Las

sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos son vinculantes para todos los

poderes públicos y que esta vinculatoriedad no se agota en su parte resolutiva, sino que se

extiende a la ratio decidenci, incluso en aquellos casos en los que el Estado peruano no haya sido

parte en el proceso”. En ese sentido, un derecho humano que ha sido desarrollado por la Corte

IDH a través de una interpretación conexa de los artículos 8° y 25° de la CADH, es el derecho que

tienen todas las víctimas del Estado a una indemnización sin dilaciones indebidas. Considero que

este primer caso constituye un acto procesal con principio de ejecución, que de conformidad con

la Segunda Disposición Final del Código Procesal Civil y de la Segunda Disposición del Código

Procesal Constitucional, estos deben seguir siendo regulados por la ley anterior a la vigencia del

Decreto Legislativo N° 1068, es decir por la Ley N° 27775, por tal razón en los casos en donde el

Ministerio de Justicia ha venido cumpliendo con las indemnizaciones ordenadas por la Corte IDH a

favor de las víctimas del Estado deben seguir siendo efectivizados con fondos de precitado

ministerio, porque así lo ordena la normatividad antes referida, como del mismo modo los

principios básicos del derecho constitucional y del derecho internacional de los derechos

humanos.

 Segundo caso
¿Qué sucede con aquellas indemnizaciones que fueron establecidas por la Corte IDH a través de

sus fallos y luego notificados al Estado peruano, pero que el Estado no ha movido ni un ápice hasta

después de la vigencia del Decreto Legislativo N° 1068?, ¿El ente competente para el desembolso

de aquellas indemnizaciones sigue siendo el Ministerio de Justicia o ya el ente que cometió las

violaciones a los derechos humanos de las víctimas recurrentes al SIPDH?

 Posible solución

Al tratarse la notificación según la doctrina mayoritaria un acto procesal con principio de

ejecución, es de aplicación al presente supuesto, -la Segunda Disposición Final del Código Procesal

Civil y la Segunda Disposición Final del Código Procesal Constitucional, el mismo que en ambos

textos dice:

Segunda Disposición Final del Código Procesal Civil.

Las normas procesales son de aplicación inmediata, incluso al proceso en trámite. Sin embargo,

continuarán rigiéndose por la norma anterior: las reglas de competencia, los medios

impugnatorios interpuestos, los actos procesales con principio de ejecución y los plazos que

hubieran empezado.

Segunda Disposición Final del Código Procesal Constitucional.

Las normas procesales son de aplicación inmediata, incluso al proceso en trámite. Sin embargo,

continuarán rigiéndose por la norma anterior: las reglas de competencia, los medios

impugnatorios interpuestos, los actos procesales con principio de ejecución y los plazos que

hubieran empezado. En ese sentido, la respuesta a esta interrogante es que se debe aplicar la

normatividad anterior a la vigencia del Decreto Legislativo N° 1068, es decir la Ley Nº 27775.
BIBLIOGRAFIA:

 Renata Bregaglio Lazarte. LA PROTECCIÓN MULTINIVEL DE DERECHOS HUMANOS EN EL

PERÚ Pontificia Universidad Católica del Perú

 Aurelio Silvera. EJECUCIÓN DE LAS SENTENCIAS DE LA CORTE INTERAMERICANA DE

DERECHOS HUMANOS: EL CASO DEL ESCRUTINIO NORMATIVO. Agenda lnternacional Año

IX, N. 0 18, 2003. pp. 65-90

 Marcos José Miranda Burgos. LA EJECUCIÓN DE SENTENCIAS DE LA CORTE

INTERAMERICANA.