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F 1 376

C3
1883
HISTORIA ANTIGUA

DF.

Y U C A T A IN
POR

D. C R E S C E N C I O C A R R I L L O Y A N C O N A
CANÓNIGO

DE LA C A T E D R A L DE M E R I D A D E Y U C A T A N , Y SOCIO

DF. V A R I A S C O R P O R A C I O N E S C I E N T I F I C A S

- NACIONALES Y EXTRANJERAS

Seguida de las Disertaciones del mismo autor


relativas al propio asunto.

MERIDA D E YUCATAN.

GAMBOA GDZMA3T I H E R M A N O , IJIPBESORES-ED1TOKES.

Plaza d e la I n d e p e n d e n c i a , N ú m . 3.

I883.
c
3 PROLOGO DE LOS EDITORES.
im
Hace a h o r a más de doce años que con el pro-
pósito de 1111 plan vasto y completo sobre la
Historia de Yucatan, publicó el Sr. Canónigo
D. Crescendo Carrillo y Ancona casi toda la
antigua de esta Península. Si la publicación
entonces se interrumpió, todos saben que fué
por el repentino destierro de que se hizo vícti-
ma al autor, en el luctuoso mes de Febrero de
1869, en compañía de otros varios señores; y al
tiempo que esta ciudad era triste teatro de san-
grientas ejecuciones, sin n i n g u n a de las formas
tutelares de la h u m a n i d a d y de la civilización.
Posteriormente, esto es, en 1871, el Sr. Carrillo
publicó su «Compendio de la Historia de Yu-
catan,» dando á ésta la metódica forma de arte,
de que hasta entónces carecía, y refundió en su
nueva obra todo el dicho plan que en mayor
escala se había propuesto en la anterior; pero
quedó siempre con el designio de pompletar la
FONDO HISTORICO
RICARDO COVARRUBIAS sección de la Historia Antigua y hacer de ella
un libro y u n a edición especiales. H é aquí la
155496
razón porqué le hemos suplicado quiera favore-
cer á la empresa del Semanario Yncateco, dándo-
le, para publicar, dicha obra especial, pues nos
hemos propuesto formar u n a BIBLIOTECA DE

AUTORES YUCATECOS, esto es, u n a serie de obras


PROLOGO DEL AUTOR.
peninsulares, así por el objeto, como por el autor
de cada una de ellas, en materias históricas, ABORDAMOS, los primeros, la difícil empresa de
científicas y literarias, con tal de que en las trazar en una forma regular la historia antigua de
mismas no se perjudiquen en n a d a la Religión Yucatan, según se desprende de la tradición, las
y la Moral, que son los objetos primordiales de apuntaciones y los monumentos, teniendo en cuenta
que para utilidad del estudio de ella, era ya tanto
nuestra patriótica empresa. Habiendo, pues,
más necesario el escribirla y fijarla en lo posible,
accedido el Sr. Carrillo, tenemos el gusto de
conforme á la razón histórica y á la razón filosófica,
formar de su indicada obra la primera de nues- cuanto que, á más de las tinieblas que en su mayor
tra BIBLIOTECA ; y para el efecto, se ha servido parte la cubren, el espíritu de romanticismo exage-
hacerle algunas correcciones y modificaciones rado quisiera envolverla en velos más densos toda-
m u y convenientes y adecuadas, pero sólo en vía, que los que á la noche de los tiempos plugo
echarle encima. Hemos visto turbarse á algunos
cuanto á la forma, pues por lo demás es entera-
que pasan por ilustrados, y oídoles hacer lamenta-
mente la misma que antes, la q u e en esta nueva
ciones, cuando han llegado á entender que se puede
edición se ofrece á los lectores del Semanario, en descorrer alguno de los muchos velos que envuelven
mejores condiciones bibliográficas, por el volu- nuestros monumentos tan venerandos como antiguos;
men y por la tipografía, y también porque le porque ellos más quisieran para el campo de la poe-
añadiremos, coleccionadas en u n apéndice, las sía, el vago é indefinido encanto del misterio que
Disertaciones Históricas que el mismo Sr. Ca- puede la imaginación explicar y revestir á su arbi-
trio, que no para el de la filosofía ó el de la historia
rrillo Ancona h a dado á la luz pública en di-
de la gran familia humana, la grata conquista de
ferentes tiempos y lugares.
una verdad. Uxmal, por ejemplo, con su historia
Mérida, Enero 1? de 1881. al frente, es más cara al filósofo que al poeta. Para
aquél tiene todo el inefable encanto de un problema,
das [sin exceptuar en este punto, ni al Dr. D. Justo
cuya solucion toca como con la mano; más para éste Sierra] á causa de la desgracia que en Yucatan se
no es un problema que.se lia tenido el placer de ex- lia sufrido de la escasez de ciertas obras grandes y
plicar, sino un misterio cuyo cuerpo aéreo y vaporoso preciosas. No se encontraba, en efecto, ningún ejem-
desgraciadamente se h a disipado y perdido. Para ser plar de las Décadas, en el estudio de este literato yu-
justos, sin embargo, debemos decir que la verdadera cateco, pues él mismo lo dice así en la traducción que
poesía no debe llevar distinto camino que la filosofía, hizo de la obra de Mr. Stephens Incidents of travel
y que en todo caso tiene abierto, para sus especula- in Yucatan, con motivo de haber tenido que tradu-
ciones insaciables, el campo espacioso del legítimo cir del inglés los párrafos que de las Décadas inser-
instinto racional de lo infinito. ta en varios lugares de su obra el célebre viajero ci-
Es basta cierto punto una preocupación bastante tado. Es, finalmente, porque 110 habían podido es-
general la de que nada absolutamente se sabe de tudiar la obra inédita de Fr. Diego de Landa «Rela-
cierto acerca de la historia antigua de Yucatan, ha- ción de las cosas de Yucatan,»preciosísimo manus-
biendo dado lugar á este error las continuas y dolo- crito que por lo mismo que su autor, el más sabio
rosas exclamaciones de nuestros escritores moder- de los primeros españoles que vinieron al país, pudo
nos sobre lo poco ó nada que nos conserva Cogollu- reunir los documentos de la historia antigua, al re-
do, único historiador de la Península Yucateca, com- coger los libros de superstición pagana, para desapa-
parada la historia que escribió, con la que se supone recerlos de las manos de los indios que habían reci-
á los espléndidos monumentos de que, literalmente bido el Evangelio, pudo también estudiarlos y de-
hablando, se encuentra regado el país. Pero es ne- ducir de ellos, mejor que otro ninguno, la his-
cesario tener presente que esta tan lamentada falta toria antigua de los Mayas, como en efecto lo
de historia sólo debe entenderse con respecto á la que verificó, trazándola con la mayor sencillez, más de-
desearíamos poseer; y que los escritores yucatecos finida y explícita en los fundamentos principales,
que se han explicado, no en éste sino en el otro sen- que la que ha podido encontrarse en ningún otro
escritor. Pero la obra del P. Landa, escrita á la
tido, es porque no pudieron estudiar como convenía
mitad del siglo diez y seis (1566), y traspapelada en
algunos documentos que más recientemente se han
un archivo, quedó inédita y del todo ignorada, ha-
hallado. Es porque no pudieron estudiar, cuanto
biéndola formado á manera de apuntaciones, con el
es debido, ni la misma obra impresa del justamente
único objeto de remitirla á Europa á los cronistas
llamado padre de la historia americana, el Cronista
reales. De época anterior á las Décadas de Herre-
Mayor D. Antonio de Herrera, dividida en Déca-
ra, comparada con éstas, se ve al punto que sirvió sionero católico, como entendido y justo apreciador
como una fuente de que el Cronista Mayor sacó, en de la historia filosófica de la humanidad.
cuanto á Yucatan, casi todos sus materiales: muchas Es claro que nuesfrro historiador Cogolludo y
veces textualmente, aunque sin citar al P. Landa, nuestro moderno literato Sierra no pudieron ser-
sino refiriéndose en general á documentos recibidos virse en sus estudios, de los del P. Landa, tan in-
desde las Indias. mediato á los sucesos, porque como dejarnos indi-
Esto prueba, de paso, lo injusto de las invectivas cado, sin aspiración alguna de gloria editorial, el
en este siglo á cada paso prodigadas contra el céle- humilde misionero, el célebre apóstol de los In-
bre misionero y segundo obispo de Yucatan Fr. dios Mayas, aislado con su Cruz y su Evangelio,
Diego de Landa, que por justos motivos de religión estudió la historia maya y escribió las apuntacio-
debió quitar á los indios, como lo hicieron los Após- nes que habían de servil- á los cronistas reales, quie-
toles á los antiguos gentiles en el origen del Cristia- nes recogiendo con más ó ménos exactitud lo que
nismo, los libros de su idolatría y prácticas supersti- mejor les parecía, echaban en el sepulcro de un ar-
ciosas: libros con los cuales hallándose como identi- chivo los manuscritos recibidos del teatro mismo de
ficada la historia antigua de estos pueblos, él cuidó los sucesos, y colgaban en los diferentes museos de
de estudiarla en ellos y extractarla como el oro den- Europa, los mapas y pinturas comprobantes que al
tro del lodo. Al enviar á Madrid el manuscrito que escribir tuvieron á la vista.
sobre ella formó, debió ser el único, relativamente Apénas con un siglo de posterioridad al P. Lan-
á Yucatan, que enviase también los documentos ori- da, el historiador Cogolludo (1658) no pudo sin
ginales que debían servir para comprobar las pin- embargo saber nada del manuscrito de aquél, pues
turas, caracteres y geroglíficos que cita y diseña, nada dice sobre el particular, á pesar de ocuparse
como puede verse en su inestimable manuscrito. minuciosamente de Fr. Diego de Landa: hállanse en
Esto prueba igualmente qué clase de fundamentos su Historia de Yucatan grandes vacíos que le hu-
tienen los que sin tomarse el trabajo de estudiar, biera sido fácil llenar, si hubiese tenido á la vista
pretenden trazar de una plumada la historia anti- aquel manuscrito: también se lamenta expresamen-
gua de Yucatan, con sólo decir que ésta no puede te de no haber tenido á la mano las Décadas de
saberse jamas, porque el fanatismo de un fraile ig- Herrera cuando escribía. Sierra, en el siglo actual,
norante entregó á la voracidad de las llamas los tampoco tuvo noticia alguna del manuscrito en cues-
documentos todos de ella, siendo así que ese fraile tión, porque acaeció su sensible fallecimiento el año
era tan austero en las virtudes evangélicas del mi- de 1861, cuatro años antes que el Abate Mr. Bras-
seur de Bourbourg anunciase al mundo literario la Principalmente por el estudio de los documentos
existencia y el hallazgo que había hecho del manus- que contienen éstas y otras obras que hemos podi-
crito del P. Landa, en un archivo de la Real Acade- do consultar, así como muy especialmente por los
mia de Historia en Madrid. escritos del anticuario yucateco Fr. Estanislao Ca-
Nosotros, pues, al abordar como hemos dicho, la rrillo, y por los del modesto sabio, yucateco también,
empresa de formular la historia antigua yucateca, el más laborioso, más exacto y más benemérito de
hemos hecho sobre los documentos mismos el más nuestra historia antigua, el Sr. D. Juan Pío Pérez,
prolongado y detenido estudio, y hemos formado, se viene á encontrar, no dirémos que de una mane-
bien ó mal, como ha sido posible á nuestra insufi- ra acabada y perfecta, la historia antigua de Yuca-
tan, pero sí en no pequeña parte, con muchos y
ciencia, un cuadro en compendio, sin presentar na-
muy preciosos datos sobre ella, por medio de los que,
da que no sea suficientemente autorizado. Hemos
haciendo comparaciones y análisis correspondientes,
debido á la bondad de D. Leocadio Ponce, director
se consigue rectificar los jnuchos yerros en que han
del archivo del Sagrario (Catedral de Mérida), un
caído los más, ó casi todos nuestros escritores mo-
rarísimo ejemplar de las Décadas de Herrera, úni-
dernos. Por esos datos se vendrá en conocimiento
co ejemplar, tal vez, que de esta obra se encuentre
de que los esfuerzos de los sabios y los recientes
en Yucatan, y que según aparece por una nota anti-
descubrimientos sobre la historia yucateca, han pro-
gua manuscrita, perteneció á la Biblioteca del No-
ducido muy felices efectos, y que ya no requiere por
viciado de Jesuitas de Madrid. A la amistad del parte de nuestra juventud y de nuestro pueblo, más
apreciable Abate Mr. Brasseur de Bourbourg, de- que su aplicación y constancia en el estudio de ella.
bemos un ejemplar impreso y anotado por él (París Al fomento de esta noble aplicación ocurrimos con
1864), de la Belation des chosesde Yucatan, saca- la presente obra, que por más defectos de que ado-
do del manuscrito de Fr. Diego de Landa, con un lezca, nosotros la ofrecemos á la indulgencia de
facsímile ademas, ó reproducción fotográfica del nuestros conciudadanos, como un testimonio de leal
fragmento más precioso del manuscrito original que y sincero patriotismo.
se conserva en el archivo de la Real Academia Es-
pañola, y es el alfabeto íntegro maya, ó caracteres
con que escribían los indios la lengua yucateca.
Posteriormente hemos adquirido también la " Histo-
ria Eclesiástica Indiana" de Mendieta, que el pú-
blico debe al Sr. D. Joaquín García Icazbalceta.

<-Ch¿Uc>

HISTORIA TIGUA

DE YUCATAN.

NOCIONES PRELIMINARES.

§ I.
E l Nuevo-Mundo.— Circunstancias del antiguo, al descu-
brirse aquél.—Cristóbal Colon.—España y los Keyes
Católicos.—El descubrimiento.

CON el más prodigioso acontecimiento del si-


glo xv, debido al genio del inmortal Colon, se
encuentra enlazado el primer anillo de la-his-
toria conocida de la Península de Yucatan. Por
esto es conveniente que al ensayar el diseño
de la historia antigua de este país, consagremos
u n recuerdo á la empresa extraordinaria del
gran marino que descubrió esta mitad del Glo-
bo, generalmente conocida con el nombre de
América, India Occidental ó Nuevo Mundo.
Nos será tanto más fácil, cuanto que en este
punto, no haremos más que extractar algo de
lo que excelentes plumas h a n escrito.
Cualquiera que penetrare en el estudio de la
historia del siglo xv, se encontrará en el viejo
continente con las grandes elucubraciones que
preparaban la grandeza del siglo x v i y el pro-
greso ulterior de las edades siguientes. El cul- no temieron entregarse ni al furor mismo de
tivo de las letras, los esfuerzos del comercio por los elementos, fueron los primeros que en aque-
engrandecer su esfera de acción, la inquietud y lla época dieron el ejemplo de grandes y felices
audacia de los guerreros, la perseverancia en expediciones navales, con que se reanimó en
los estudios geológicos y astronómicos, las con- grande escala el estudio de la geografía, y se
quistas de la navegación, el fervor del senti- puso en juego el m u t u o estímulo de las grandes
miento religioso, todo concurría (hasta las in- nacionalidades europeas, que se esforzaban yá
vasiones y agitaciones mismas), á la producción por encontrar u n a vía que, dando la vuelta al
de grandes y felices resultados. El fruto que Africa, fuese á conducir á la India Oriental.
de sus estudios habían recogido en tranquila Pero toda aquella gran revolución de ideas geo-
calma, y poco á poco, los sabios de las edades gráficas tuvo su personificación, por decirlo así,
pasadas, era el gran elemento del progreso mo- en la inteligencia ardiente de un solo hombre,
derno; y por lo mismo, el ejemplo de las nacio- en quien, haciendo su debido fermento, le pro-
nes antiguas, con respecto á sus peligrosos en- dujo admirables convicciones, supremo valor
y heroica constancia, que pasando luego de la
sayos de navegación, en u n tiempo en que ca-
región de los pensamientos á la de la ejecución,
recían del conocimiento exacto del Globo, en
dieron con éxito feliz un resultado más gran-
que se h a l l a b a n destituidas del poderoso auxilio
dioso y sorprendente, que lo fuera en las gran-
de la brújula, vino á impulsar con aliento efi-
diosas creaciones de la exaltada fantasía.
caz las colosales empresas de los pueblos mo-
Aquella noble inteligencia era la de Cristóbal
dernos. Estos contaban yá con las ilustraciones
Colon.
debidas á Tolomeo en su Descripción del Globo
Terrestre, que aunque data ciertamente desde Este hombre, cuya gloria es tan grande que
el segundo siglo de la E r a Cristiana, no se había diferentes pueblos se h a n disputado el honor
querido profundizar, sino hasta entonces; y con- de haber arrullado su cuna, nació en la Repú-
taban t a m b i é n con la.interesante invención de blica de Génova, y abrazó desde m u y niño la
la brújula, debida á Flavio Gioia, quien acabó profesión de marino. A u n era m u y joven, cuan-
con esto de coronar los adelantos del h o m b r e do en u n o de sus atrevidos viajes, quiso la Pro-
sobre el imperio de los mares. Los portugueses, videncia conducirle, despues de u n combate, á
que acostumbrados al arrojo y al valor en la las costas de Portugal, nación cuyos navios
escuela de sus guerras con los mahometanos, habían adquirido la justa celebridad de sus
tu que hace á los hombres verdaderamente no-
empresas, y el futuro descubridor del Nuevo-
bles: tan valientes y generosos en el combate y
M u n d o asentó plaza en ellos, dando así pábulo
en la victoria, como resignados y sufridos en
á la llama de su genio, con los dilatados viajes
la adversidad. Isabel, cuya frente ceñía la co-
de los Portugueses, y corroborando cada vez
rona de Castilla, habíase desposado con Fer-
más sus convicciones sobre posibles descubri-
nando, que traía en la suya la corona de Ara-
mientos de nuevos países. Cristóbal Colon ha-
gón : reunía así este matrimonio el gobierno
cía correr de tal suerte sus inflamadas ideas
de ambos Estados y engrandecía de tal sue-
desde las Indias Occidentales ó Atlántidas ima-
te el poder de aquellos reales esposos, que lle-
ginarias ó más bien tradicionales de Aristóte- garon á tener la gloria de a r r u i n a r el poder de
les, Séneca y Platón, h a s t a sus propias convic- los Moros. Estas y otras circunstancias, que tan
ciones, que llegando á persuadirse de tal modo oportunamente coincidieron bajo el sabio go-
de la verdad de sus cálculos y de sus conjetu- bierno de los Reyes Católicos, acabaron de hacer
ras, comenzó á proyectar la asombrosa empre- el engrandecimiento de España en tales tér-
sa de lanzarse al Océano, para realizar u n viaje minos de felicidad, que todos h a n reconocido
j a m a s intentado, n a v e g a n d o siempre al Oes- que basta sus aparentes desgracias venían á
te, fijo en su audaz y seguro pensamiento de tornarse en motivo de próspera v e n t u r a y cre-
que si á la I n d i a Oriental no llegaba, dando la ciente gloria,
vuelta al Africa, su b a r c a tocaría á nuevas y
Parece que los pensamientos del audaz ge-
n u n c a vistas costas.
noves estaban reservados para ser comprendi-
Colon propuso sucesivamente su proyecto á dos y estimados sólo por el superior espíritu de
varios gobiernos de E u r o p a , siendo siempre re- u n a mujer, t a n noble por su elevado juicio, y
chazado como iluso: p o r último, fué favorecido t a n grande por sus virtudes y fortaleza, como
por los Reyes Católicos d e España, F e r n a n d o é lo era la Reina Católica de Castilla. Esta sobe-
Isabel. rana, Doña Isabel, acogió las ideas de Cristó-
Por esta época (1484), España había llegado bal Colon, y éste empezó al punto los prepara-
por u n a feliz reunión de circunstancias á u n tivos de aquel memorable viaje: al emprender-
grado de superioridad m u y notable. La guerra lo con tres pequeños y mal equipados buques,
de siete siglos sostenida en favor de la religión lanzándose impávido y sereno sobre las turbu-
y de la independencia d e la patria, había dado lentas aguas del océano, para ir en demanda
á los españoles aquel elevado temple de espíri-
tic nuevas tierras, más parece el fantástico hé-
roe de u n a de esas creaciones romancescas que no descubrían tierra, se renunciaría á la em-
pertenecen á su siglo caballeresco, que no un presa y tornarían al punto de su partida), dis-
experimentado m a r i n o que se conduce á la luz puso que se tomasen las debidas precauciones
del profundo y m a d u r o juicio. para no encallar en la costa. Sentimientos ver-
Era el tres de Agosto de 1492, y u n a inmen- daderamente encontrados é indefinibles anima-
sa multitud de espectadores se había reunido ban los corazones de aquella gente aventurera,
en el puerto de Palos de Andalucía, porque que á las órdenes del Almirante se puso en pié,
quería ver con sus propios ojos que se hiciera no mirándose todos sino como unos miserables
á la vela el hombre atrevido que iba á sorpren- pigmeos, próximos á ser aniquilados, en pena
der, (más allá de donde parece juntarse el cielo de su osadía, entre las dos terribles inmensida-
con la tierra), el secreto del Globo y el misterio des del cielo y de las aguas en que surcaban
de todos los siglos pasados. La barca del más sus frágiles barquillas. Serían como las diez
célebre de los marinos, del vencedor del non de aquella noche célebre, cuando constituido
plus ultra de las columnas de Hércules, partió. Cristóbal Colon en el castillo de proa, alzó su
Llega en el mes de Septiembre á una de las Islas frente, serena y augusta como la de u n genio, ó
Canarias desde donde vuelve á hacerse á la más bien como la de u n arcángel, y en ademan
vela, navegando siempre al Oeste, y pronto el noble y sereno levantó la m a n o para hacer des-
ímpetu de los vientos le va arrastrando con cubrir á sus camaradas u n a luz cuya brillan-
tan notable rapidez, que bien presto pasaron te oscilación se percibía en lontananza. Pasadas
sus tres pequeños buques más allá de los lími- dos horas, cuando era ya la media noche, el
tes que j a m a s ántes habían sido traspasados. buque que iba más adelante lanzó un grito de
Los hombres que forman la tripulación de indefinible alborozo: Tierra !
aquellos buques comienzan á palidecer y á
turbarse, y sólo es capaz el alma de Colon de Disipadas las tinieblas de la noche, al rom-
calmarlos. per la aurora del viérnes 12 de Octubre de
1492, las absortas miradas de Colon en medio
Era el juéves once de Octubre, por la noche, de sus compañeros, claváronse en la tierra que
cuando apaciguando Colon los exaltados temo- se dilataba ante sus ávidos ojos, y encabezán-
res de sus compañeros, (que poco ántes le ha- dolos á todos, avanza á banderas desplegadas y
bían obligado á ofrecer que si en tres días ra? á las suaves notas de la música, á poner, el pri-
mero, su planta en aquella tierra de sus eter-
nos cálculos y de sus dorados ensueños, toman-
do solemnemente posesion de ella, en nombre
de los Reyes Católicos de España, D. F e r n a n d o Descubrimiento de Yucatan.— Francisco Hernández de
y D? Isabel. Córdoba.—D. Francisco du Montejo.—La conquista.—
Así fué descubierta esta g r a n parte del mun- El elemento religioso.

do, que habiendo sido hasta entonces descono-


Despues del descubrimiento general del Nue-
cida de las tres antiguas partes del Globo, con
vo-Mundo, debido al inmortal Colon, siguiéron-
razón la saludaron éstas al instante con el nom-
se los descubrimientos parciales délas diferentes
bre de Nuevo-Mundo y de I n d i a Occidental,
partes del nuevo continente, y en la serie de
por haber sido hallada c u a n d o se buscaba u n ellos cupo en suerte á nuestra Península ser
camino para la I n d i a Oriental, de donde se ori- descubierta en 1517, por el capitan español
ginó que á sus naturales se les denominase Francisco Hernández de Córdoba, quien al
Indios. H a prevalecido m á s el nombre de Amé- frente de ciento diez soldados se había hecho á
rica, á causa de Américo Vespusio, natural de la vela desde el puerto de Santiago de Cuba, el
Florencia, que habiendo empleado como dos día 8 de.Febrero de aquel año. Celosos, empe-
años en reconocer las costas del continente ro, de su independencia, los naturales, n o qui-
descubierto por Colon, quiso la injusta suerte sieron dejar impunes á los audaces aventureros
que su nombre, más bien q u e el del descubri- cuya presencia amenazaba el culto de sus dio-
dor, quedara identificado por el uso con el del ses y bis libertades patrias. Y con este intento,
Nuevo-Mundo. doce canoas, todas de grandor extraordinario y
Península grande y considerable de este mun- cargadas de numerosos guerreros, salieron el 5
do de Colon y de Américo, Y u c a t a n tiene ademas de Marzo á encontrarse como de paz con los
para nosotros la especialísima circunstancia de buques extranjeros. " Venid, les dijeron en su
ser el suelo de la querida patria cuya historia idioma, avanzad basta nuestras casas. Conex c
debe sernos por eso tan familiar como grata. otocli." Hernández de Córdoba y sus soldados no
Veamos, pues, cómo apareció en el mapa del dejando de prever u n conflicto, desembarcaron
m u n d o conocido. en sus propios bateles á vista de la multitud que
cubría la ribera, y avanzaron con quince balles-
tas y diez mosquetes hasta las habitaciones del
res, conducían estandartes de guerra, y llena-
puerto, donde admiraron la limpieza y las for- ban el aire con estrepitosos gritos de marcial
mas del traje maya, mejores que las de los indios encono. Córdoba y sus compañeros halláronse
de Cuba, n o ménos q u e la magnitud, solidez y pro- en el duro caso de resistir con toda la fuerza de
porciones exactas de la arquitectura. Trabóse re- que es capaz quien defiende su propia vida, con-
pentinamente u n a reñida lucha en que el valor tra los rudos pero justos ataques de unos na-
delosindios casi correspondía con el tren venta- cionales alarmados en la posesion de sus dioses
joso de las a r m a s europeas, al grado de hacer re- y de su suelo patrio. Así, la acción fué sangrien-
troceder á los descubridores y dejarles gravemen- ta, feroz, y tan poco favorable á los extranje-
te heridos diez y siete soldados, si bien ellos con- ros, que dieron al sitio, en sus primitivos mapas
taron un gran n ú m e r o de muertos y de heridos. el nombre de " Bahía de la Mala Pelea." De mo-
Los europeos contramarcharon, y reembarcán- do que si las a r m a s europeas sembraban la
dose, fueron costeando hácia el Oeste hasta to- muerte en las tupidas columnas de los bravos
car despues de quince días al puerto de Campe- mayas, éstos, con el furor que les inspiraba su
che, donde los indios se preparaban á resistir á patriotismo, no retrocedían un paso. Más de
tan poderosos enemigos, ofreciendo á sus dioses cincuenta españoles cayeron muertos en el sue-
sacrificios de víctimas humanas, y poniendo en lo yucateco, y á excepción de un soldado, uno
tren de guerra sus numerosas huestes; pero á solo, desde el caudillo de los aventureros des-
vista de tan fieros y numerosos habitantes, yá cubridores, hasta el último subalterno, todos
no querían más q u e llenar de agua sus cascos quedaron más ó ménos gravemente heridos,
vacíos, y retirarse, huyendo despavoridos, aun- muriéndose sucesivamente no pocos, con tal
que se les invitaba amistosamente .á permane- motivo, incluso el desgraciado capitan, que acri-
billado de doce mortales heridas, llegó apénas
cer. Al llegar al p u n t o conocido hoy con el
á la isla de Cuba á exhalar el último suspiro
n o m b r e de Champoton, donde se detuvieron con
de su vida, declarando con él, á la faz del mun-
motivo de la misma operacion de tomar agua»
do, haber descubierto la tierra de Yucatan.
las tropas indias los acometieron allí en toda
forma de guerra, según sus usos, presentándose Tal fué el célebre descubrimiento de esta Pe-
con aljabas y arcos, lanzas de durísima y enve- nínsula por el malogrado capitan Francisco
nenada madera, h a c h a s y espadas de pedernal, Hernández de Córdoba, el año citado de 1517,
hondas y piedras, y escudos de algodon. Lleva- descubrimiento que abrió la puerta al de Tabas-
b a n el cuerpo p i n t a d o de vivos y variados colo-
co, Veracruz, Tlaxcala y todo el imperio de
que por su parte los guerreros mayas se osten-
Moctezuma, pues en aquel mismo año, J u a n taron también leales y generosos patricios.
de Grijalva, y en pos de éste, H e r n á n Cortes,
vinieron á tomar parte en los sucesos del Nue- Pacificada esta tierra, no habrían vivido segu-
vo Mundo- ros los conquistadores, si esa pacificación no se
Descubierto el Anahuac, ocupáronse los es- hubiese consolidado con la intervención de los
pañoles en derrocar el trono de los Moctezu- misioneros apostólicos, que con el influjo celes-
mas, de modo que concentrada la atención ge- tial del cristianismo, fueron calmando el fuego
neral de los conquistadores en el imperio me- de las pasiones, é insinuándose en el rudo es-
píritu de los desgraciados vencidos, inoculando
jicano, la conquista de la Península yucateca
en ellos el gérmen divino de la resignación,
atrasóse hasta veinticinco años despues de ha-
del consuelo y de la paz, predicando la doc-
ber aportado á sus playas el desgraciado Her-
trina verdaderamente civilizadora del Evan-
nández de Córdoba.
gelio, que enseña á los hombres todos á mirar-
D. Francisco de Montejo, natural de Sala-
se como hermanos, siendo como son hijos de
m a n c a en España, conquistador y vecino de la
u n mismo padre y obligados discípulos de la
recien conquistada Tenoxtitlan, fué quien (ob-
única religión verdadera. Ah! si esa doctri-
tenida del rey de E s p a ñ a , en 1526, la autoriza-
na regeneradora hubiese tenido u n a acción
ción é instrucciones respectivas, j u n t o con el ti- constante y siempre bien dirigida sobre los áni-
tulo de Adelantado, Gobernador y Capitan Ge- mos de nuestros indios, hoy fuera el día en que
neral de Yucatan), e m p r e n d i ó su conquista en su número sería otro igual de hombres que
el a ñ o de 1527, que despues de diez y seis años honrasen la patria á que pertenecen, tanto cuan-
de tentativas, sufrimientos, enormes gastos y ru- to ahora la deshonran con los excesos de su bar-
dos choques de las guerras de represalia con barie. Pero nuestros políticos no h a n sabido
que los naturales resistían el empuje de sus servirse de un elemento todo divino que em-
conquistadores, obligándolos varias ocasiones pieza la felicidad del hombre desde la tierra de
á abandonar sus proyectos, hubo por fin de ter- sus miserias El Estado no tiene religión.
minarse en 1541. E n las guerras de la conquis-
ta, que fueron muchas y variadas, los soldados Yá es tiempo, empero, de que veamos las
españoles supieron ostentar u n valor militar á condiciones naturales y sociales de Yucatan,
toda prueba y u n verdadero heroismo, miéntras según es boy, para penetrar despues en las de
los monumentos é historia antigua, que es el eos, es de u n temperamento cálido y sano, y es
objeto especial de este estudio. ademas una de las penínsulas más considera-
§ III. bles del globo. Tiene de extensión en su super-
Situación geográfica de Yucatan.—Su extensión.—Pobla- ficie, según el barón Mr. Alejandro de H u m -
ción.—Categoría política.—División territorial.—As- bolt, 5,977 leguas cuadradas, y según otros,
pecto físico y monumental. 8,171. Linda al Norte y Oeste con el golfo de
A la entrada del seno mejicano, entre los Méjico, al Este con el mar de las Antillas, y al
18.° y 21.° 32' de latitud Norte, y entre los 6 o Sur con los territorios de Chiapas y Guatemala.
37' y 12.° 5' de longitud Oriental de Méjico, se A más de las ciudades de Mérida y Campeche,
halla situada la Península de Yucatan, hacia el que son capitales de los estados de su nombre,
Oriente de la República Mejicana, de que es cuéntanse varias otras ciudades, villas y lugares.
parte integrante, por la voluntad libre y es- La poblacion,según el censo de 1846, era de más
pontánea de sus habitantes, que se confederaron de medio millón de almas; pero ha tenido tales
con dicha República. Siempre había sido, desde y tan grandes inconvenientes para su progre-
su independencia del dominio español, á prin- sivo desarrollo, con motivo de las revoluciones
cipios de este siglo, u n a sola provincia ó estado, civiles y de la guerra de castas, que puede ase-
hasta que en 1858 (3 de Mayo), por u n conve- gurarse que ha aumentado m u y poco de entonces
nio celebrado entre las autoridades del Distrito acá. El terreno es llano y bajo; y aunque pe-
de Campeche y el Gobierno del Estado, se divi- dregoso, en lo general es fértil y rico en las pro-
dió en dos, que se denominan de Mérida ó ducciones de los suelos cálidos. Se divide en
Yucatan, y Campeche. 1 Situada bajo los trópi- cinco fracciones que son: los dos estados men-
cionados de Mérida y Campeche, que tienen
1 En los países extranjeros siempre se ha tenido el por lo mismo la categoría de dos entidades po-
nombre de "Campeche" por sinónimo de " Y u c a t a n , " ha- líticas de la Federación Mejicana; el territorio
biendo sido la justa causa de ello el que la ciudad de Cam- del Sur que ocupan los indios pacificados, co-
peche fuese el único puerto de Yucatan en toda la época del
mo parte integrante de los estados de Mérida y
gobierno colonial. Llámase por esto al palo de tinte, palo
de Campeche, aunque proceda del Oriente; y dase también, Campeche, pero que todavía se mantienen en
por lo común, el título de campechano á todo yucateco. u n estado de excisión; la parte oriental en que
Así mismo vemos hoy cómo se da á la fibra del henequen el se hallan los indios insurrectos desde 1847; y el
nombre de "sisal," porque éste fué el puerto en que comen-
territorio de Belice, de que los ingleses están de
zó á tener en g r a n escala la exportación de que goza.
hecho posesionados, hace un buen número de manos, quienes con toda la belleza y lujo de
años, pues que trae su origen desde el tiempo del sus mármoles, 110 presentaron j a m a s el aspecto
gobierno colonial, en la época ominosa de las ir- grandioso n a t u r a l de u n cenote yucateco, de
rupciones piráticas en el siglo xvi, en que el in- a g u a permanente y saludable, purísima, fresca
fame Wallase, asentando su guarida en aquella y dulce, bajo u n a bóveda imponente y majes-
parte de nuestro territorio, dióle su nombre que tuosa de piedra calcárea, por cuyos poros se mi-
degeneró pronto en el de Wallix, y despues en ra brotar el precioso líquido, ora en mil crista-
el de Belize, con que es y á generalmente cono- linos arroyuelos, ora cayendo gota á gota, reso-
cido. 1 nando sus pausados golpes, en medio de la so-
No es Yucatan, por su naturaleza física, como ledad silenciosa de las selvas, como el péndulo
otros países que l l a m a n la atención por sus en- de una máquina que señala el rápido marchar
cumbradas montañas y grandes ríos, por sus del tiempo.
magníficas cataratas y magestuosos volcanes, Sin tener, en fin, la sublimidad terrible de
cuyo conjunto ofrece á la vista del espectador los volcanes, y de otras obras admirables y es-
u n cuadro de belleza ó sublimidad que hechiza tupendas de la naturaleza, el suelo de Yucatan
los sentidos y arrebata el corazon. No; Yuca- presenta en todas direcciones las espléndidas
tan es u n suelo modesto, pero que no carece de ruinas monumentales de u n pueblo antiquísi-
cierta especial gravedad interesante y noble. Sin mo, que le dan u n carácter de tan profundo Ín-
montes ni abismos, presenta u n a vegetación tro- teres histórico, que excitan vivamente el espí-
pical que se extiende hermosa y tranquila á la ritu y hacen latir el corazon. Si al atravesar
vista, como u n a g r a n alfombra de esmeralda, la vasta extensión de u n desconocido y solita-
rica sobre todo en variedad de maderas precio- rio desierto, sorprendemos de súbito, junto á la
sas, de tinte y de construcción. Sin cataratas base de una solitaria columna derruida, las re-
ni ríos, brinda con el fenómeno raro de los ce- liquias de u n a osamenta h u m a n a que nos re-
notes ó cavidades de v i v a peña, en que se ve vela estar hollando el sepulcro de u n ser de
practicada por la naturaleza, con la gentil maes- nuestra misma especie, nos sentimos agitados
tría que le es propia, l a obra artificial de los al punto, con emociones á u n más fuertes que
espléndidos baños de los antiguos griegos y ro- las de ese instinto n a t u r a l con que veneramos
la mansión de u n muerto, ¿qué no nos aconte-
1 Podrá verse en el A p é n d i c e nuestra disertación in-
cerá en presencia del sepulcro no yá de u n hom-
titulada: "Origen de Belize."
bre, sino de u n p u e b l o ? Pues bien: Yucatan muros de las ciudades; han trepado basta la
es la u r n a f u n e r a r i a de u n grande y poderoso cima encumbrada de las pirámides truncadas
pueblo que fué, y nosotros, hijos como somos de (Kues)\ y h a n descendido al lóbrego seno de las
este mismo suelo, nosotros, para quienes esta tumbas antiguas para interrogar de dónde vi-
patria no es ménos nuestra que para aquellos no eso pueblo, tan admirablemente civilizado á
cuya opulencia nos a n u n c i a n los majestuosos su manera, que yá 110 existe sino en las huellas
que en pos de sí ha dejado marcadas en la tie-
restos de sus pirámides, templos y palacios;
rra. ¿Cuál era su constitución social,"cuál su
nosotros, decimos, ¿ q u é no experimentaremos
filosofía, cuáles eran sus peripecias, qué catás-
á la contemplación d e estos grandiosos monu-
trofes, en fin, le precipitaron en la rápida pen-
mentos históricos, á c u y a sombra habitamos, y diente del abismo? Por eso, con la profunda
que nos atraen las m i r a d a s de todo el mundo emocion de quien penetra en u n a cripta anti-
científico, y las visitas de los sabios y de los Re- gua, para descifrar misteriosas inscripciones,
yes y de sus Embajadores? sirviéndonos como de lámpara funeraria, de
Sí; Yucatan es u n suelo verdaderamente clá- las ráfagas de luz encontradas por quienes nos
sico, por su aspecto m o n u m e n t a l , por esa gra- h a n precedido en este estudio, entramos yá á
vedad imponente de su historia antigua, de la practicarle nosotros.
cual, á m a n e r a de u n a gran cadena, palpamos Estableceremos, al efecto, la siguiente divi-
en el conjunto de las ruinas, el último eslabón, sión en la historia yucateca.
que pendiendo de otro y otros, va perdiéndo- Las principales épocas de- ella son cuatro, á
se en la oscuridad insondable del tiempo, y que saber: la l'í desde los tiempos más remotos
velado á nuestras ávidas miradas, yace como que pueden alcanzarse de la antigüedad, hasta
u n misterio, cuya existencia vemos, pero que el descubrimiento por los españoles, en 1517;
no comprendemos bien. la 2* desde el descubrimiento, basta la batalla
Diligentes anticuarios yucatecos como Fr. de San Bernabé, en 1541, que decidió la con-
Estanislao Carrillo y J u a n Pío Pérez; sabios quista; la 3? desde la conquista ó institución
arquéologos europeos y americanos, como Frid- del gobierno colonial, hasta la independencia,
richssal, Stephens y otros, han interrogado á las en 1821; y la 4* desde la independencia hasta
estatuas, á las pirámides, á las columnas; han nuestros días.
recorrido con excitación febril y vehemente los L a primera época, esto es, la de la historia
ámbitos de los templos, de los palacios, y de los antigua, es el objeto de la presente obra.
CAPITULO I. pieron escribir, y están en su idioma, se dice
que vinieron unas gentes de la parte occiden-
Antigüedad de la Historia de Yucatan—Primeros
tal y otras de la oriental dificultad ocasio-
pobladores.
n a cómo viniendo de tan diversas partes unos
No se conoce con certidumbre el origen de y otros, hablen una lengua tan antigua, que no
la historia de Yucatan. Se pierde, como la de hay noticia haya habido otra en esta tierra. Pero
muchos pueblos célebres y antiguos, en la no- puede ocasionarlo que habiendo sido los unos
che de los tiempos. Remóntase el primer es- más que los otros, ó por guerra, ó por trato y
labón que se puede vislumbrar de ella, á mu- comunicación, emparentando unos con otros,
chísimos siglos antes q u e aportaran á las pla- prevaleciese el idioma, usos y costumbres de
yas yucatecas las h i n c h a d a s velas de los nave- los que eran más, que se llevaron tras sí á los
gantes españoles, siendo entonces conocida la ménos." 1 Este mismo autor, citando á otro, dice:
tierra, por los naturales, con el nombre de Ma- " El haber venido pobladores del Occidente á
ya, Yucalpeten y Chacnovitan, y designada con esta tierra, a u n q u e ya (los indios modernos) n o
el de Onohualco por los del interior del con- saben quiénes ni cómo vinieron, conviene con
tinente. lo que dice el P. T o r q u e m a d a en su Monarquía
Dícese que de la parte de Oriente y de la de Indiana Si de la parte Oriental vinieron
Occidente vinieron los primeros pobladores de otras gentes que poblaron esta tierra, ni entre
Yucatan, y aunque no se ha acertado á fijar de ellos hay yá, por tradición ni escrito, certidum-
una m a n e r a precisa la época, ni á explicarse de bre de qué parte vinieron, ni qué gentes fueron,
donde hubiesen procedido, sábese que fueron a u n q u e se dice que de la isla de Cuba." 2
colonias tultecas. Así, los primeros pobladores vinieron, á lo
Se han suscitado cuestiones sobre el doble que parece, de Cuba ó del Oriente, á la vez que
origen de los pobladores, porque llama mucho del Occidente, esto es, de la parte de Méjico.
la atención la unidad d e raza y lengua de los Sea de esto lo que fuere, lo cierto es que Yuca-
indios mayas ó yucatecos, cuando la tradición tan aparece siempre poblado por u n a sola y
y la historia aseguran q u e han venido de opues- misma raza que hablaba igualmente u n solo
tos puntos. Fr. Diego López de Cogolludo dice idioma, y esta raza era tulteca: los historiado-
sobre esta materia, lo siguiente: " E n algunos 1 Cogolludo. Hist. de Yucatan, lib. I V , cap. I I I .
escritos que dejaron los (indios) que primero su- 2 I d . loe. cit.
res y u n manuscrito antiguo que aun se con- establecido sus abuelos. En estos dos puntos
serva, y que h a sido copiado y firmado por D. están de acuerdo tultecas, chicliimecos, acol-
J u a n Pío Pérez, lo testifican así. Y á más de liuas, mejicanos y tlascaleses; pero 110 se sabe
que los m o n u m e n t o s arqueológicos lo enseñan quiénes fueron los primeros habitantes ni el
también con n o escasa claridad, la historia de tiempo de su tránsito, ni las circunstancias de
la nación tulteca, la más antigua, la más céle- su viaje y de sus primeros establecimientos. Al-
bre y la más civilizada entre todas las ameri- gunos escritores que h a n querido penetrar en
canas, d e r r a m a g r a n luz sobre el origen tulteca este cáos, guiados por débiles conjeturas, vanas
de los mayas ó yucatecos. Creemos indispensa- combinaciones y pinturas sospechosas, se h a n
ble, por lo mismo, dar aquí un resúmen de la perdido en las tinieblas de la antigüedad, adop-
historia de los tultecas. Hélo aquí, según el cé- tando ciegamente las narraciones más pueriles
lebre jesuíta mejicano D. Francisco Javier de y más absurdas
Clavijero, en su interesante obra Historia anti-
gua de Méjico. " L a historia de los primeros " La nación de los tultecas es la primera de
pobladores d e Anábuac, dice, es t a n oscura, y que se conservan noticias, a u n q u e m u y escasas,
son tantas las fábulas que la envuelven (como Desterrados éstos, según decían ellos mismos,
sucede á la de todos los pueblos del mundo), de su patria Huehuetlapallan, pueblo, en cuan-
que no sólo es difícil, sino casi imposible llegar to puede conjeturarse, del reino de Tollan, de
al descubrimiento de la verdad, en medio de donde tomaron su nombre, situado al Nordeste
tanto cúmulo d e errores. Por el testimonio de Nuevo Méjico, empezaron su peregrinación
venerable de los Libros Santos y por la tradi- el año primero Télpatl, es decir, el 596 de la era
ción universal é inalterable de aquellas gentes, vulgar. Detuviéronse sucesivamente en muchos
consta que los primeros pobladores de Aná- puntos de su tránsito el tiempo que les dictaba
huac, descienden de los pocos hombres que la su capricho, ó el que permitían las provisiones
Divina Providencia preservó de las aguas del que encontraban. Donde quiera que juzgaban
Diluvio, p a r a conservar la especie h u m a n a so- oportuno hacer u n a larga mansión, fabricaban
bre la tierra. Ni tampoco puede dudarse que casas y cultivaban la tierra, sembrando maíz,
las naciones q u e antiguamente poblaron aque- algodon y otras plantas cujeas semillas lleva-
ban consigo para n o carecer n u n c a de lo nece-
' líos países v i n i e r o n de los septentrionales de
sario. De este modo anduvieron vagando y di-
América, d o n d e muchos siglos ántes se babían
rigiéndose siempre hacia el Mediodía, por espa- yugo de las leyes. E r a n poco inclinados á la
cio de ciento cuatro años, hasta que llegaron á guerra, y más propensos al cultivo de las artes
un punto al que dieron el nombre Tollantzin- que al ejercicio de las armas. Las naciones
co, distante cincuenta millas del sitio en que, posteriores deben á su industria moral el maíz,
algunos siglos despues, fué f u n d a d a la famosa el algodon, el pimiento y otros frutos útilísi-
ciudad de Méjico. Marcharon durante toda su mos. No sólo se empleaban en las artes de pri-
expedición bajo las órdenes de ciertos capita- mera necesidad, sino también en las de lujo.
nes ó señores, que eran siete en la época de su Sabían f u n d i r el oro y la plata, y por medio de
llegada á Tollantzinco. No quisieron estable- moldes daban á estos metales toda especie de
cerse en este país, á pesar de ser suave su clima formas. T r a b a j a b a n diestramente las piedras
y fértil su terreno; sino que pasados apénas preciosas, y ésta fué la clase de industria que
veinte años, se retiraron cuarenta millas hacia les dió más celebridad;- pero nada los hace más
el poniente, donde en las orillas de u n río, f u n - acreedores al aprecio de la posteridad, que el
daron la ciudad de Tollan ó Tula, del nombre haber sido los inventores, ó á lo ménos los re-
de su patria. Esta ciudad, la más antigua, se- formadores del arreglo del tiempo, adoptado
gún parece, de la tierra de Anáhuac, y u n a de despues por todas las naciones de Anáhuac, lo
las más celebradas en la historia de Méjico, fué que supone, como despues veremos, muchas
la metrópoli de la nación tulteca, y la corte de observaciones y conocimientos exactos en as-
sus reyes. Principió su monarquía en el año tronomía.
octavo Acatl, es decir, el 667 de la era vulgar
" E l caballero Boturini, apoyado en las'his-
cristiana, y d u r ó trescientos ochenta y cuatro
torias más antiguas de los tultecas, dice que
años
observando éstos, en su antigua patria Hue-
" Los tultecas fueron celebradísimos entre huetlapallan, la diferencia de cerca de seis ho-
todas las naciones de Anáhuac, por su cultura ras entre el año solar y el civil que tenían en
y por su excelencia en las artes, tanto que en uso, los pusieron de acuerdo, por medio de u n
los siglos posteriores se daba el título de tulte- día intercalar que introducían de cuatro en
ca, en señal de honor, á los artistas de sobresa- cuatro años, cuya innovación se verificó ciento
liente mérito. Vivieron siempre en sociedad, y más años ántes de la era cristiana. Dice, ade-
congregados en ciudades bien gobernadas, ba- mas, que en el año 660, reinando Ixtlilcuechá-
jo el dominio de los soberanos y el saludable huac en Tula, u n célebre astrónomo llamado
cierto é indudable, para todos aquellos que h a n
H u e m a t z i n , convocó, con beneplácito del rey, á
estudiado la historia d é l a s naciones de que nos
todos los sabios de la nación, y con su auxilio
ocupamos, que los tultecas tenían ideas claras
trazó aquel famoso libro que llamaron Teo-
y distintas del Diluvio universal, de la confu-
amoxtli, esto es, libro divino, en el cual se ex-
sión de las lenguas y de la dispersión d é l a s
ponía, por medio de diferentes figuras, el origen
gentes, y áun nombraban sus primeros proge-
de los indios, su dispersión despues de la con- nitores que se separaron de las otras familias
fusión de las lenguas en Babel, sus peregrina-
en aquella división universal Por lo que
ciones en el Asia, sus primeros establecimientos
hace á la religión, eran idólatras, y según lo
en el continente de América, la fundación del
demuestra la historia, fueron los inventores de
imperio de T u l a y sus progresos hasta aquella
la mayor parte de la mitología mejicana; pero
época. Describían en el mismo libro, los cielos, no sabemos que practicasen aquellos sacrificios
los planetas, las constelaciones; el calendario bárbaros y sangrientos que despues se hicieron
de los tultecas, con sus ciclos; las transforma- tan frecuentes entre las otras naciones. Los his-
ciones mitológicas, en que se comprendía la fi- toriadores texcucanos Creyeron á los tultecas
losofía moral de aquellos pueblos; y los arcanos inventores de aquel famoso ídolo que represen-
de la sabiduría vulgar, bajo los emblemas ó ge- taba al dios de las aguas y estaba colocado en
roglíficos de los dioses, con todo lo relativo á la el monte Tlaloc, Es indudable que fabricaron,
religión y á l a s costumbres. Añade el mismo en honor de su dios preferido Quetzalcoatl, 1
Boturini q u e en las pinturas de los tultecas se la altísima pirámide de Cholula, y probable-
notaba el eclipse solar ocurrido en la muerte mente también la de Teotihuacan, en honor
de nuestro Redentor, el año séptimo Tochtli, y del sol y de la luna, monumentos que a u n q u e
que algunos españoles doctos y versados en la desfigurados, subsisten todavía." 2
historia y e n las pinturas de los tultecas, con- Conocida ya la historia de los tultecas, se-
frontaron su cronología con la nuestra, y halla- gún la refiere el verídico Clavijero, particula-
ron que a q u e l l a nación contaba, desde la Crea- rizémosla más, respecto del célebre personaje
ción del M u n d o hasta el tiempo del Nacimiento
de Jesucristo, 5199 años, lo que está de acuerdo
1 Quetzalcoatl entre los tultecas es Kukulcan entre sus
con la cronología del calendario romano.
descendientes los mayas, como despues veremos.
" Sea lo q u e fuere de estas curiosas anécdotas, 2 Clavijero. Historia antigua de Méjico, lib. I I .
q u e dejo al juicio de los lectores sensatos, es
— 40 —

Quetzalcoatl, q u e no es otro que el Kukulcan grandeza y abundancia; que en la misma época


de los mayas. había u n a muchedumbre increíble de aves be-
E n la m i s m a obra citada, el autor dice así: llísimas y canoras; que todos sus súbditos eran
"Quetzalcoatl, esto es, sierpe con p l u m a s , 1 era ricos; en u n a palabra, los mejicanos creían que
en todas las naciones de A n á h u a c el dios del el pontificado de Quetzalcoatl había sido tan
aire. Decían q u e había sido gran sacerdote de feliz como los griegos fingían el reino de Satur-
Tula, 2 y que era hombre blanco, alto, corpu- no, al que también fué semejante en el destie-
i lento, de f r e n t e ancha, de ojos grandes, de ca- rro, pues hallándose rodeado de t a n t a prosperi-
bellos negros y largos, de barba poblada; que dad, y queriendo Tezacatlipoca, no sé por que
por honestidad llevaba siempre la ropa larga; razón, arrojarlo de aquel país, se le apareció en
que era tan rico que tenía palacios de plata y figura de u n viejo, y le dijo que la voluntad de
de piedras preciosas; que era m u y industrioso, los dioses era que pasase al reino de Tlapallan,
i
y había i n v e n t a d o el arte de f u n d i r los metales y al mismo tiempo le presentó una bebida, de
y de labrar l a s piedras; que era m u y sabio y la que Quetzalcoatl bebió, con esperanza de
prudente, como lo daban á entender las leyes adquirir por su medio la inmortalidad á que
que había dado á los hombres, y sobre todo, su aspiraba; pero apénas la hubo tomado, sintió
vida era austera y ejemplar; que cuando que- tan vivos deseos de ir á Tlapallan, que se puso
ría publicar a l g u n a ley, m a n d a b a al monte inmediatamente en camino, acompañado de
Tzatzitepec ( m o n t e de clamores), cerca de Tula, muchos súbditos, los cuales le fueron obse-
quiando con músicas, d u r a n t e su viaje. De-
u n pregonero c u y a voz se oía á trescientas mi-
cían que cerca de la ciudad de Q u a u h t i t l a n
llas de distancia; que en su tiempo crecía el
arrojó piedras á un árbol, quedando todas ellas
maíz tan a b u n d a n t e , que con u n a mazorca ha-
clavadas en el tronco, y que cerca de Tlanepan-
bía bastante p a r a la carga de u n hombre; que
tla estampó su m a n o en u n a piedra, la cual
las calabazas e r a n tan largas como el cuerpo
enseñaban los mejicanos á los españoles, des-
h u m a n o ; que n o era necesario teñir el algodon,
pues de la conquista. Cuando llegó á Cholula
pues nacía de todos colores, y que todos los de-
le detuvieron sus habitantes y le confiaron las
mas frutos y g r a n o s eran de correspondiente
riendas del gobierno. Contribuyó mucho á la
1 Sierpe con p l u m a s , que en el idioma azteca se decía estimación que de él hacían los cboluleses,
Quetzalcoatl, se d i c e Kukulcan en el maya ó yucateco. ademas de la integridad de su vida y de la
2 Tula fué capital de la nación tulleca.
suavidad de sus modales, la aversion que mos- ciones enemigas de Cholula tenían en aquella
traba á toda especie de crueldad, tanto que no ciudad templos y sacerdotes dedicados á su cul-
podía oir h a b l a r de guerra. A él debían los to, y de todas partes acudían allí gentes en ro-
choluleses, según sus tradiciones, el arte de la mería á hacerle oracion y á cumplir votos. Los
!
fundición, en q u e tanto se distinguieron des- choluleses conservaban con suma veneración
pues; las leyes con que desde entonces se go- u n a s piedrecillas verdes, bien labradas, y de-
bernaron ; los ritos y las ceremonias de su reli- cían que habían pertenecido á su númen favori-
gion; y según otros, el arreglo del tiempo y del to. Los yucatanenses se gloriaban de que sus señores
Hi calendario. DESCENDÍAN DE QÜETZALCOATL. Las mujeres es-

"Despues d e haber estado veinte años en tériles se encomendaban á él para obtener la


Cholula, determinó continuar su viaje al reino fecundidad. Eran grandes y célebres las fiestas
imaginario de T l a p a l l a n , conduciendo consigo que le hacían, especialmente en el año divino,
cuatro nobles y virtuosos jóvenes. E n la provin- á las que presidía un riguroso ayuno de ochen-
ta días, y espantosas austeridades de los sacer-
cia de Goatzacoalco los despidió, y por su me-
dotes consagrados á su culto." 1
dio m a n d ó decir á los choluleses que estuviesen
u seguros que d e n t r o de algún tiempo volvería á Como se ve, todo esto pertenece á lo que de-
regirlos y á consolarlos. Los choluleses dieron bemos llamar tiempos heroicos de los pueblos
á aquellos jóvenes el gobierno, en consideración americanos, y como los antiguos del viejo con-
al cariño que les profesaba Quetzalcoatl, de los tinente, sus escritores, más bien poetas que his-
cuales unos c o n t a b a n que había desaparecido, toriados, llenaron de fábulas las narraciones
» otros que h a b í a m u e r t o en la costa. Como quie- históricas. E n toda la historia de Quetzalcoatl
encontramos de histórico á un gran legislador
ra que sea, aquel personaje fué consagrado dios
entre los tultecas, como Solon y Licurgo entre
por los tultecas de Cholula y constituido pro-
los griegos. Quetzalcoatl, por la influencia de
tector principal d e la ciudad, en cuyo centro le
sus virtudes y de sus leyes, abrió para la na-
construyeron u n alto monte y sobre él u n san-
HI ¡ ción tulteca, u n a era tal de felicidad, que se
tuario. Otro m o n t e con su templo le fué des-
describe como su siglo de oro; mas á vuelta de
pues erigido e n T u l a . De Cholula se propagó
todo esto, el gran personaje es desterrado del
su culto por t o d o s aquellos países, donde era
venerado como dios del aire. Tenía templos en
1 Clavijero. Op. cit. lib. V I .
Méjico y en otros lugares, y áun algunas na-

¡urn.
país; u n a gran compañía d e aquellas gentes, que reinó sobre los mayas. Pero no es esto sólo:
por tanto tiempo acostumbradas á a n d a r erran- al ver la unidad de raza y de lengua en el pue-
tes, se propone honrarlo y mostrarle su amor, blo maya, á pesar de la duplicidad de su origen,
siguiéndole; llega á Cholula donde permane- y al ver, sobre todo, cómo Quetzalcoatl es reci-
ce por algún tiempo, y se h a c e a m a r por sus bido por este mismo pueblo, no como un extran-
virtudes, por las buenas leyes que les da y pol- jero, sino como un antiguo compatriota, debe-
las artes que él y los suyos les enseñan; conti- mos entender que a u n q u e h a y a aparente du-
n ú a en seguida su camino con la colonia tulteca plicidad de procedencia, en cuanto al tiempo y
que le sigue, y ademas aquellos cuatro jóvenes los lugares clel tránsito, no hay, sin embargo,
choluleses que á orillas del m a r le dejan y re- más que u n solo y mismo origen. López de Co-
gresan á su país; atraviesa el mar, y aporta á golludo y T o r q u e m a d a dicen que según los re-
las playas del imaginario T l a p a l l a n , Yucatan latos de los antiguos indios, los primeros po-
en realidad. bladores que vinieron del Oriente, debieron
¿Pero hay también, entre los mayas, funda- proceder de Cuba. Y bien: siendo t a n propen-
mentos históricos, para d e d u c i r que el célebre sos á las continuas peregrinaciones aquellas
Quetzalcoatl, y probablemente la colonia que gentes, ¿no podía haber en Cuba, como de trán-
le acompañaba, hubiesen v e n i d o á Y u c a t a n ? sito, u n a colonia tulteca que hablase la lengua
Los hay, tan explícitos y terminantes, como maya, y que dejando aquella isla viniese á la
se ve por los manuscritos históricos, los docu- Península de Yucatan, donde se estableciese y
mentos públicos, las tradiciones y monumen- se gobernase, en relaciones con la masa princi-
tos, en que los historiadores d e Yucatan se han pal de sus conacionales en el Occidente? Ade-
f u n d a d o para decirlo así. 1 Es, pues, seguro y mas de esto, como luego veremos en su lugar
respectivo, es. u n hecho histórico que á la r u i n a
constante que á u n cuando se i g n o r a r a absoluta-
de la nación tulteca, sus principales restos vi-
mente qué pueblo fuese el q u e vino del Oriente
nieron á Yucatan, y no por esto se encontró di-
á poblar á Yucatan, el que d e la parte de Occi-
ferencia de idioma, de leyes y de costumbres.
dente vino, fué tulteca, y t u l t e c a fué la dinastía
E n cuanto á darse alguna explicación acerca
del tránsito de los primeros pobladores de estas
1 Véase á López de Cogolludo, Historia de Yucatan, lib.
I V , cap. V I H ; á Landa, Relación de las cosas de Yucatan, regiones que, originarios todos del antiguo m u n -
§ V I ; y á Herrera, Década IV, lib. X , cap I I . do, los encontramos pasando á Yucatan, vinien-
do unos de C u b a y otros bajando de Méjico ó Estados del Ohío, ocupar el litoral de la Caro-
Anábuac, h é a q u í la que conviene dar, y que es lina, extenderse hasta la península de Florida,
por cierto m u y satisfactoria: "Separado (el con- reconocer la isla de Cuba, y poco despues Yu-
tinente americano), dice un autor, de Europa catan." i
y Africa por u n a parte, y por otra de los confi- Ningún inconveniente hay, pues, en que, a u n
nes de Asia p o r dos Océanos, toca casi á la en los tiempos primitivos de la poblacion de
Europa, al Nordeste, por la Groelandia; y al América, y suponiendo hipótesis más avanza-
Asia, al Nordoeste, por el estrecho de Behring. das que las primeras, pero no infundadas, el
H a c i a el O c é a n o Pacífico, u n a cadena de mon- pueblo destinado á tener por patria la penín-
tañas no i n t e r r u m p i d a , como un inmenso plie- sula de Yucatan, hubiese sido desde entonces
gue, corriendo de Norte á Sur, domina las dos u n a colonia tulteca que separada desde el Asia
Américas, d e s d e las regiones habitadas por los de su nación principal, entrase al continente
Esquimales h a s t a el estrecho de Magallanes. americano por distinto camino que ésta, y to-
Esa cadena d e montañas no deja entre ella y el masen ambas posesion de Yucatan, viniendo
Océano Pacífico, al Oeste, más que u n a lengua por opuestos rumbos, como dos ríos que tenien-
de tierra r e l a t i v a m e n t e estrecha, miéntras que do un origen común, se separan, se cruzan, se
del lado del Este, al contrario, el continente se precipitan en opuestos cauces, y vuelven á j u n -
tarse.
extiende, se recorta, está surcado por anchos
ríos y d o m i n a d o por grupos de montañas secun- Mas despues de todas estas conjeturas histó-
d a r i a s . — A d m i t i e n d o á priori que las Américas ricas más ó ménos plausibles, la verdad en el
h a y a n sido o c u p a d a s por gentes que vinieron fondo es que 110 hay memoria de que Yucatan
del Norte, l a s q u e se hubiesen presentado por hubiese tenido en su seno otra raza que la ma-
el estrecho d e Behring debían naturalmente se- y a ; que ésta h a hablado siempre u n mismo
guir el país s i t u a d o al Oeste entre las monta- idioma; y que según la tradición y los monu-
ñas y la m a r , y descender poco á poco, á fin de mentos, a u n q u e se ignorase el modo, ello es
encontrar c l i m a s favorables, hasta la altura del históricamente cierto que la poblacion es de
grado 20, es decir, de Méjico; y las que habiendo origen tulteca. Saber de u n a m a n e r a clara y
salido de G r o e l a n d i a , hubiesen desembarcado explícita quiénes hubiesen sido los primeros
en la t i e r r a d e Labrador, debían siempre, bus-
1 Violet Le Duc, Antigüedades americanas.
cando u n c i e l o más dulce, descender hacia los
pobladores de Yucatan; qué inmigraciones pos-
cateco D. J u a n Pío Pérez, la primera colonia
teriores hubiesen sobrevenido, j u n t a m e n t e con
tulteca que ocupó la Península vino, cuando
otras circunstancias, para desaparecer ó modifi-
menos, en el segundo siglo de la era cristiana.
car, tal vez, la primera raza; cómo hubiese sido Pero ántes de continuar, transcribamos el ma-
que en todo el territorio y áun en los pueblos nuscrito mismo que acabamos de citar, y que
é islas adyacentes se hablase un solo idioma, habiéndoselo como apropiado el Sr. D. J u a n
cuando asegura la tradición que los primeros Pío Pérez, traduciéndolo y anotándolo, tiene
pobladores vinieron unos del Oriente y otros esta circunstancia demás, que excita toda nues-
del Occidente, y cuando en las demás partes de tra atención.
América se ve tan prodigiosa diferencia de
Este precioso manuscrito que se conserva ba-
idiomas y dialectos, m u c h a s veces en tanto nú-
jo la letra y firma del mismo Sr. Pérez, quien
mero cuantas son las tribus que habitan u n re-
le copió en Maní del libro de "Chilam Balam,"
ducido espacio de tierra, cuestiones h a n sido
que es para los Mayas el Libro Divino, es en
éstas, hasta el día de hoy, que h a n motivado
sustancia m u y conforme con otro manuscrito
mil conjeturas sobre datos que han parecido
antiguo en lengua maya cuyo interesante au-
poco concordantes ú opuestos entre sí, y en que
tógrafo se halla en nuestro poder. E l Sr. Pérez
muchas veces apénas h a podido lograrse algu-
hizo la traducción que reproducimos, para de-
na verosimilitud. Examinemos, sin embargo,
dicarla á Mr. J o h n L. Stephens, y ha sido pu-
todas estas cuestiones, y recojamos como e n n m
blicada en los Estados Unidos de América, y
loco, las ráfagas de luz que trabajosamente se
en Europa, j u n t o con el original maya, en espa-
encuentran en los densos velos que cubren la
ñol, francés é inglés. El repetido Sr. Pérez, que
tan importante como antigua historia de los
tan competente era, como m u y instruido en la
primeros pobladores de Yucatan, cuyos monu-
cronología yucateca, no solo vertió, sino tam-
mentos de civilización, la más avanzada entre
bién corrigió y analizó el manuscrito referido,
a de los otros pueblos del Nuevo-Mundo, está
y todo j u n t o lo insertamos aquí bajo el título
lamando profundamente la atención de todos que lleva de "Principales Épocas de la Historia
los sabios.
Antigua de Yucatan," tanto porque debe ocu-
Según la inteligencia que al manuscrito ma- par u n lugar preferente en esta historia, cuan-
ya Principales épocas de la historia antigua de Yu- to porque este importante documento relativo
catán' pretende darle el célebre arqueólogo vu- á nuestras antigüedades, que h a entrado bajo el
- 5 0 -

dominio de los sabios extranjeros, es descono-


cido entre nosotros, y el análisis que de él ha m a n d a r o n ó gobernaron en Ziyan-Caan, y lue-
hecho uno de nuestros sabios es u n escrito pos- go bajaron aquí. E n los años que gobernaban
tumo que hoy sale á luz pública por primera en la provincia de Bacalar, se descubrió Chi-
vez. Hélo, pues, a q u í : chen-Itzá: 60 años.
IY. El 119 ajau, 99 ajau, 7? ajau, 5? ajau, 3?
PRINCIPALES ÉPOCAS DE LA HISTORIA ANTIGUA ajau, 1? ajau, esto es, ciento veinte años, reina-
DE YUCATAN. ron en Chichen-Itzá, y se despobló ó destruyó,
yéndose á habitar en Champoton, donde tuvie-
af uí la
l serie de Katunes (épocas) corri- ron casas los Itzaes, los hombres sagrados. Su-
dos desde que se quitaron de la tierra y casa de m a de los años: 120.
JNono-ual en que estaban los cuatro Tutul-Xiu
Y. E n el 6? ajau, se posesionaron del terre-
al Occidente de Zuina: '
n o de Champoton; el 4? ajau, el 2?, el 13?, el 119,
I- El país de donde vinieron fué Tulapan
el 9?, el 7?, el 5?, el 3?, el 1?, el 12?, el 10? y el 8?,
Cuatro Katunes emplearon en a n d a r hasta
fué destruido y despoblado Champoton. Dos-
que llegaron aquí con Holon-chante-peuh y sus
cientos sesenta años hacía que reinaban en
parciales. Cuando salieron para esta isla (pe-
Champoton los Itzaes, cuando volvieron en bus-
nínsula), se contaba el 8? ajau, el 6? el 4? y el
ca de sus casas, y entonces pasaron los Itzaes
2-_ajau, esto es, que 81 años emplearon eL car
algunos Katunes (épocas) bajo los montes des-
minar, porque en el primer año del 139 «jan
poblados. Esta es la suma de los años: 260 años.
llegaron a esta isla (península) y son por j u n t o
81 anos los que anduvieron salidos de su país, V I . El 6? ajau y 4? ajau, á los 40 años, vol-
y vinieron a esta isla (península) de Chacnovi- vieron á asentar sus moradas otra vez, y per-
tan. Estos son los años: 81. dieron á Champoton. Esta es la suma de los
años: 40 años.
IL
at _ E1m89 a au
J > el 6? ajau, el 29 ajau llegó V I I . E n este Katun del 2? ajau se pobló
Ahcuitok Tutulxiu en U x m a l : el 29 ajau, el
en este
í í P^fe ^ Chacnovitan (Yucatan) 13?, el 11?, el 9?, el 7?, el 5?, el 3?, el 1? y el 10?
Los anos son estos: 99 años.
ajau, esto es, doscientos años, gobernaron ó rei-
naron en él, con el gobernador de Chichen-Itzá
nrov!niUrdlí entÓüCeS qUe se
descubriese la
o Bakhalal óBacalar
y el de Mayapan. La suma de los años es esta:
E l 4 aiau el -
E l 4- ajau, el 29 ajau y el 139 ajau, sesenta años, 200 años.
VIII. Pasados los Katunes del 11? ajau, 9? 2? ajau pasaron por la primera vez los españo-
ajau, 6? ajau, en el 8? fué vencido ó derrotado les que le pusieron el nombre de Yucatan á es-
el gobernador de Chichen-Itzá, porque era ene- te país. Hacía 60 años que era destruida la for-
migo de Hunac-eel, gobernador de la fortaleza taleza.
de Mayapan, ciudad murada, y esto sucedió á XII. El 139 ajau y 11- ajau hubo peste y vi-
Chacxib-chaac de Chichen-Itzá. Noventa años ruelas en los castillos. En 13° ajau murió Ah-
eran transcurridos despues de la última época pulá, cuando faltaban 6 años para que se aca-
apuntada, cuando sucedió esto, en el 8? ajau, bara el 13? ajau. Se contaba este año al Oriente
bajo los siete guerreros mayalpaneses cuyos (de la Rueda ó Calendario maya), y principió en
nombres son éstos: Ahzinteyut-Chan, Tezunte- el 4? Kan, el día 18 del mes Zip, el 9 Imix,
cum, Taxcal, Pante-Mit, Xuch-Uecut, Itztecuat día en que murió Abpulá, y para que se sepa
y Kakalte-Cat. S u m a de los años: 90. en números (de los años de la E r a Cristiana),
IX. E n este m i s m o período ó Katun del 8? fué el año de 1536, 60 años de la destrucción
ajau, fueron á destruir al rey Ulmil, porque le de la fortaleza de Mayapan.
hacía la guerra al rey de Izamal, Ulil. Trece di- X I I I . A u n no había terminado el 11? ajau,
visiones de combatientes tenía, cuando los dis- cuando llegaron los españoles, hombres sagra-
persó Hunac-eel, p a r a escarmentarlos: la guerra dos (•religiosos y cultos), que del Oriente vinieron
se concluyó en el 6? ajau, á los 34 años. al llegar á esta tierra, que en el 9? ajau comen-
X. El 6? ajau, el 4? ajau, 2? ajau, 13? ajau, zó á abrazar la religión cristiana, comenzándo-
11° ajau, fué i n v a d i d o por los hombres de Itzá se á administrar el bautismo. E n este mismo
y su rey Ulmil, el territorio fortificado de Ma- 9? ajau llegó el primer Obispo, Toroba (Toral)
yalpan, porque t e n í a murallas, y porque gober- su nombre. 1544."
n a b a en común el pueblo de aquella ciudad. " Hasta aquí del manuscrito, (habla el Sr.
Ochenta y tres a ñ o s h a b í a n transcurrido, y al Pérez) porque los demás sucesos que cita son
principio del 11? a j a u , fué destruido Mayalpan posteriores á la conquista y de poco Ínteres pa-
por los señores de los Uitzes (los que tenían sus r a la historia. A u n q u e este manuscrito tenga
ciudades en la p a r t e montañosa), y también fué algunos yerros que rectificar, mas como éstos se
destruido T a n c a h d e Mayalpan. 83 años. h a n cometido en la numeración de las épocas ó
X I . El 8? ajau f u é destruido Mayalpan, y ajahues, y éstos n o g u a r d a n un curso numérico
pasados los Katunes 6? ajau, 4? ajau, en el año correlativo, es m u y fácil para el que escribía de
memoria, trastornarlo, conservando solamente 13-11-9-7-5-3-1-12-10-8-6-4-2
el n ú m e r o de períodos que pasó de u n o á otro Cada uno es de 24 años, y la suma total de
acontecimiento, sin designar correctamente el los trece ajahues reunidos es de 312 años, pro-
carácter del período. Digo que el que escribió ducto de 13 multiplicado por 24. Según el orden
numérico expresado, es como deben arreglarse
este epítome escribía de memoria, porque ha-
los ajahues del manuscrito anterior, haciéndose
biéndolo hecho mucho despues de la conquista,
cargo del número de los que pasaron de uno á
el obispo L a n d a había por este tiempo manda-
otro acontecimiento y no de su denominación,
do recoger y quemar las historias, pinturas y
por no convenir con el orden y secuela dicha.
geroglíficos délos Indios, como refiere el P. Co-
Y aunque en el referido manuscrito se cuentan
golludo, y también porque en su relato histórico
por 20 años cada uno, todos convienen en que
es t a n suscinto, que más parece índice de los he-
constaban de 24 años, y lo revelan las explica-
chos, q u e detalle de los mismos. Mas á pesar de
ciones que los dan á conocer.
estos defectos, como el referido manuscrito es el
§ I (del MS.) Cuenta que en el 8? ajau salió
único q u e se ha podido hallar sobre esta mate-
u n a colonia de tultecas de la ciudad de Tula-
ria, vale m u y bien la pena de corregirlo y ana-
pan y que capitaneada de Holon-Chanté gasta-
lizarlo, por las ideas que da sobre la historia an-
ron cuatro ajahues, 8 - 6 - 4 y 2 en caminar, hasta
t i g u a y fundación de los principales pueblos de
que llegaron á Chacnovitan, en el primer año
entonces, cuyas ruinas se a d m i r a n en el día, co-
del 13? ajau. E n esto no puede haber contro-
m o son las de Chichen-Itzá y Uxmal, deducién- versia, porque es el origen y fundamento de los
dose p o r éstas lo que fueron los demás que el datos siguientes, y según mi cómputo, que ex-
viajero encuentra y cuyo origen se ignora. pondré despues, fué el año de la era vulgar cris-
JUICIO ANALÍTICO DEL MANUSCRITO. tiana 144, hasta el de 217, esto es, 97 años, y no
" E l orden numérico que g u a r d a n en su curso 81, como pone el manuscrito, porque los ajahues
los períodos ó ajau katvn que los indios de esta corridos son de á 24 años, como se h a dicho, y
P e n í n s u l a usaban para conocer y notar los años con el primero del ajau siguiente en que llega-
q u e h a b í a n corrido en su siglo grande y que les ron, hacen los 97 años.
servía d e épocas para su historia, es como se di-
contaban el tiempo. Este precioso ensayo, inserto en el Re-
j o en m i Disertación Cronológica, 1 el siguiente: gistro Yucateco y en el Diccionario histórico, biográfico y
monumental de Yucata7i, de D. J e r ó n i m o Castillo, ha sido
1 A l u d e el Sr. Pérez á su obra i n t i t u l a d a Cronología
publicado en el e x t r a n j e r o en español, francés é inglés.
antigua de Yucatan y examen del método con que los Indios
— 56 —

§ II. Que estuvieron a q u í en Chacnovitan á Bacalar, al principio de los tres Katunes di-
acaudillados por Ahmekat-Tutulxiu, el resto chos, reinaron en él 72 años, y no 60; porque
del 13? ajau, hasta el 29 siguiente. Estos ajahues, los Katunes son, repito, de 24 años y no de 20.
según el orden expuesto al principio, deben ser § IV. Que estuvieron y reinaron en Chichen-
el 13-11-9-7 y 5, y no el 13-8-6 y 2, pues estos Itzá, hasta que se destruyó ó despobló, y fueron
últimos hasta el 2° son los mismos anteriores, á establecerse en Champoton, donde fabricaron
y siendo épocas diferentes no pudieron contar- sus casas en los ajahues 11-9-7-5-3-1. Pero
se los mismos números, sino hasta pasados 312 corregida esta numeración por la secuela esta-
años, por lo que el yerro es m u y patente. Tam- blecida, son los ajahues 10-8-6-4-2-13, esto es,
bién se asegura que permanecieron en Chacno- desde el año 432 de Cristo, hasta el de 576 en
vitan 99 años; pero no deben ser sino 129,695, que acabó el 13 ajau, habiendo principiado los
si sólo se cuentan 4 ajahues, y no hasta el 29 La dichos, en los años siguientes 10? ajau (132),
razón es porque si se nota bien el orden de ellos, 8 - 6 - 4 - 2 - 1 3 - (456-480-504-528 y 552.)
falta el 49, que por olvido no numeró. Pero él § V. Que en el 6? ajau ocuparon Champo-
no cuenta 4 ajahues, sino 5, porque como sólo se ton, y reinaron en él los 12 ajahues siguientes,
* # cuenta de á 20 años, los 5 a j a h u e s ménos un año, hasta que se destruyó y volvieron en busca de
contados á 20 años, h a c e n los 99 que fija. sus casas, habiendo pasado algunos Katunes en
Concordados los Katunes referidos con la cro- el despoblado ó bajo los montes. Estos fueron
nología de la E r a Cristiana, el 29 año del 139 los ajahues 1 1 - 9 - 7 - 5 - 3 - 1 - 1 2 - 1 0 - 8 - 6 - 4 - 2 - 1 3 .
ajau comenzó en 218, y el 11, el 9, 7 y 5 ajau Según parece, fué un siglo completo de 312 años
en 264-286-312 y 336, t e r m i n a n d o en 360 este (siglo maya) que comenzó en 576 de la era vul-
último. gar, y acabó en 888, siendo cada ajau de 24 años.
§ I I I . Que en los a j a h u e s 4-2 y 13 sucedió Por esto, pues, fué el 119 a j a u y no el 6? su lle-
que se descubriese la provincia de Ziyan-Caan gada á Champoton.
Bakhalal (Bacalar) en d o n d e reinaron por 60 § VI. Que el 69 y 49 ajau volvieron á asen-
años, hasta que el 139 a j a u descubrieron á Chi- tar sus casas, despues de perdido Champoton,
chen-Itzá y bajaron á él. Según el orden ex- esto es, á los 48 años. Corregida la numeración,
puesto de los ajahues, n o son el 4-2 y 13 sino el son 11 y 9, que fueron los años de la era cris-
3 - 1 y 12 que pasaron en los años de Cristo 360- tiana 888 hasta 936, porque comenzó el 119 ajau
384 y 408 hasta el 432. Habiendo descubierto en 888, y el 99 en 912, que terminó en 936.


§ V I L Que en el 2? ajau se.pobló Ahcuitok- m i n ó en el ajau siguiente, habiendo d u r a d o
T u t u l x i u en U x m a l , y reinó en él con el go- treinta y cuatro años, sin d u d a sería el vigésimo
bernador de Chichen-Itzá y el de M a y a p a n el año del 5?, que fué el año del Señor 1292, por-
2 - 1 3 - 1 1 - 9 - 7 - 5 - 3 - 1 - 1 2 - 1 0 ajau. Corregida la que el 5? ajau comenzó en 1272 y acabó en 1296.
numeración, fueron l o s a j a h u e s 7 - 5 - 3 - 1 - 1 2 - 1 0 § X. Que el 6 - 4 - 2 - 1 3 y 11 ajau fué invadi-
- 8 - 6 - 4 - 2 , y arreglados los ajahues á la crono- da por los de Itzá, con su rey Ulmil, la ciudad
logía de la era vulgar, fueron en los años 9 3 6 - fortificada de Mayapan, porque tenía murallas
960-984-1008-1032-1056-1080-1104-1128-1152, y porque gobernaba en común el pueblo; y al
habiendo terminado el 2? ajau en 1176, á los principio del 11? ajau fué destruida la ciudad
doscientos cuarenta años de f u n d a d a , porque por los señores de los uitzes (cerros ó montañas),
su poblacion fué en 936 en que principió el 7? así como también fué destruida T a n c a h de Ma-
ajau, que es el primero de la corrección. yapan. Corregida la numeración, son los aja-
§ V I I I . Que corrieron los ajahues 11-9-6-8, hues 5-3-1-12-10. Yá se dijo que el 5? ajau co-
y en este último, Hunac-eel, gobernador ó jefe menzó en 1272 y los demás en 1296, 1320, 1344
de Mayapan, derrotó á Chacxib-Chac, goberna- y 1368 el 10? ajau que terminó en 1392.
dor de Chichen-Itzá que era enemigo de aquél, § X I . Que el 8? ajau fué destruido Mayapan,
y en el 10? año del último ajau referido, los siete que éstos son los I í a t u n e s que pasaron, 6-4-2^
capitanes de Hunac-eel vencieron á Chacxib- y que en este ajau pasaron por la primera vez
Chac. Corregida la numeración, son los ajahues los españoles y le pusieron por nombre á este
13-11-9-7, que principiaron en 1176, 1200, país, Yucatan. A q u í vuelven á tomar su curso
1224, 1248 que terminó en 1272. Así es que el los ajahues, a u n q u e h a y la contradicción de que
10? año del 7? ajau, en que f u é derrotado Chac- en el párrafo anterior se dijo que en 11? ajau
xib-Chac, fué el de 1258. (6 sea 10? corregido) fué destruido M a y a p a n ;
§ IX. Que en esta misma época del 8? a j a u mas podía decirse que lo fué por segunda vez,
(continúa el MS.), fueron á destruir al rey Ul- quizá al quererla reedificar. Principió el 8?
mil, porque hacía la g u e r r a á Ulil rey de Iza- ajau en 1392, el 6, 4 y 2 ajau, en 1416, 1440 y
mal. Que Hunac-eel (jefe de M a y a p á n ) derrotó 1464, t e r m i n a n d o en 1488 de la era vulgar.
las trece divisiones del ejército de Ulmil, el 6? § X I I . Que en las épocas del 13? y l i ? ajau,
ajau. Corregida la numeración, es despues del hubo peste y también epidemia de viruelas.
décimo año del 7? ajau, y según se dice que ter- Que en el 6? año, ántes que terminase el 13?
a j a u m u r i ó Ahpulá, cuando se contaban 4 Kanes 11? a j a u ; y si estos 1392 se rebajan de 1536,
a l oriente de la R u e d a (del calendario maya), a ñ o en que acabó el 119 a j a u , sólo quedarán de
el día 18 del mes Zip en 9 Imix. Esta fecha residuo 144, que es el año de la era vulgar en
está errada, según mi cómputo; porque el año que es presumible vinieron los tultecas á po-
de 4 Kanes pasó al principio, y no al fin del pe- blar esta tierra.
ríodo, pues entonces h u b i e r a sido el de 4 MuLuc. Mas si se quieren dejar subsistentes las épocas
E n el p r i m e r caso el año de 4 Kanes fué el de y la numeración original del manuscrito, aña-
1496, y en el segundo sería 1506; mas n u n c a el diendo las q u e faltan p a r a i n t e g r a r debidamen-
d e 15-36, porque en éste principió el 9? ajau. te los siglos, según el orden progresivo que de
§ X I I I . Que á u n no había terminado el 11? aquellas épocas se h a puesto al principio de es-
a j a u cuando llegaron los conquistadores, y que tas observaciones, resultará que transcurrieron
en el 9? comenzó el cristianismo, y llegó el pri- noventa y siete épocas de á 24 años, hasta el 1536
m e r Obispo. El 11*? ajau comenzó el año de de la era vulgar, y cuya suma total de años se-
1512 y acabó en 1536, y habiendo llegado los r á la de 2328, tiempo s u m a m e n t e excesivo para
conquistadores en 1527, solamente habían pasa- concordarlo con la historia mejicana, pues h a r í a
do 15 años desde su principio. El primer Obis- que la poblacion de esta provincia fuese cua-
po llegó en el 9 o ajau, porque vino en 1560, y el r e n t a años más a n t i g u a que la fundación de
catequismo de los indios había comenzado des- Roma, y á u n diez y siete años anterior al esta-
d e pocos años despues de su conquista, que ter- blecimiento de las Olimpiadas, lo que me pare-
m i n ó en 1541, en el año 4? del 99 ajau, como ce no probable.
dice el MS. De lo que resulta que la conquista Si alguno m u y escrupuloso no diese crédito
d u r ó 13 años, t e r m i n a n d o en Enero de 1542. á las épocas, por la falta de rigurosa exactitud
Recapitulación. De todo lo expuesto se infiere, en su denominación, a u n q u e y á corregida, á m í
c o n t i n ú a el Sr. Pérez, que si sólo se toma en con- me parecen m u y probables. No juzgo se deba
sideración el n ú m e r o de épocas que se citan y negar entera fe al relato histórico de los acon-
pasaron de u n o á otro acontecimiento, restau- tecimientos, porque al ménos demuestra cierto
r a d a su denominación, según el órdeñ progresi- origen tradicional que existe en todas las his-
vo de ellas, resulta que todos los sucesos referi- torias primitivas de los pueblos, principalmente
dos pasaron en cincuenta y ocho épocas de á 24 cuando no h a y otras tradiciones que las contra-
años, haciendo la s u m a de 1392 hasta fin del digan, y siendo la presente (la del manuscrito
maya) la ú n i c a que hasta aquí se ha hallado. 1 saron tres épocas más, y al décimo año de la si-
E l manuscrito en resúmen pudiera reducirse guiente, fué derrotado Chacxib-Chac, goberna-
del modo siguiente: dor de Chichen-Itzá, por el de Mayapan, H u n a c -
Cuatro épocas gastaron en salir los tulteeas eel, por medio de sus siete célebres generales.
de su ciudad y llegar á esta provincia de Cliac- En esta misma época 9 de la derrota del gober-
novitan. 2 Llegaron á ella el primer año de la nador de Chichen-Itzá, fueron á destruir á Ul-
época siguiente, y permanecieron cuatro más mil, rey del mismo Chichen-Itzá, porque hacía
con su capitan A h m e k a t T u t u l x i u . 3 Descu- la guerra á Ulil, rey de Izamal, y lo verificó
brieron á Ziyan-Caan (Bacalar), donde gober- - Ilunac-eel en la época siguiente. 10 Sin embar-
go de la derrota de Ulmil, rey de Chichen-Itzá,
liaron tres épocas, hasta que descubrieron á Chi-
este fué á invadir á Mayapan en la época inme-
chen-Itzá. 4 Estuvieron en Chichen-Itzá, hasta
diata. Y pasadas dos épocas más, al tercer a ñ o
que fueron á poblar á Champoton, seis épocas. 5
de la que seguía, fué destruida Mayapan pol-
Del descubrimiento de Champoton, en donde los señores de los uitzes (sierras). 11 Corrieron
poblaron y reinaron, hasta que se perdió y se tres épocas sobre las dichas, y en la ú l t i m a de
arruinó, pasaron trece épocas. 6 Anduvieron ellas, pasaron los españoles que pusieron el
errantes bajo los montes, hasta que se estable- n o m b r e de Yucatan á la provincia. 12 E n la
cieron segunda vez en Chichen-Itzá, dos épo- época siguiente hubo peste hasta en los templos
cas. 7 E n la época siguiente Ahcuitok-Tutulxiu y castillos, y en el sexto año de ella m u r i ó Ah-
pobló á U x m a l , y reinó con el gobernador de pulá, el 11 de Setiembre del año 1493 de Cris-
Chichen-Itzá y el de Mayapan diez épocas. 8 Pa- to. 13 E n la undécima época (última), llegaron
los conquistadores, esto es en 1527, y en la si-
1 P o s t e r i o r m e n t e se han descubierto, en poder de algu- guiente se acabó la conquista (1541) y vino el
nas personas, p r i n c i p a l m e n t e de la clase indígena, varios
documentos manuscritos que pertenecen, á nuestra historia.
p r i m e r Obispo (1560). 1 4
2 Desde el año de 144 de la era vulgar hasta 217. (Eíta
y las otras notas inmediatas, por orden numérico, son del 9 Desde 1176 hasta 1258.
autor del Análisis del Manuscrito Maya). . 10 Desde 1258 hasta 1272.
3 Desde 218 h a s t a 360. ' 11 Desde 1272 ó siguientes próximos; y por los años de
4 Desde 360 h a s t a 432. 1368 fué destruido Mayapan por los de la Sierra,
5 Desde 432 h a s t a 576. 12 Desde 1392 hasta 1488.
6 Desde 576 h a s t a 888. 13 Desde 1488 hasta 1512.
7 Desde 888 h a s t a 936. 14 Desde 1512 hasta 1536 en que acabó la undécima épo-
8 Desde 936 h a s t a 1176. c a ; y la siguiente comenzó desde 1536 y acabó en 1570.
Todo lo expuesto es c u a n t o puede dilucidarse
sobre la materia." gar que los primeros tultecas vinieron á esta
Península desde el año de la creación del m u n -
Hasta aquí el manuscrito del Sr. Pérez, que
do 8291, y ántes de Jesucristo 793. Verdad es
se ocupa del a n t i g u o manuscrito maya.
que D. J u a n Pío Pérez, cuya autoridad es m u y
Por medio de este r a r o y precioso documento,
respetable, dice que si se quisiesen dejar subsis-
que se halla de acuerdo en lo sustancial con to-
tentes las épocas y la numeración marcadas en
do lo que al principio de este capítulo hemos
el manuscrito, resultarían noventa y siete épo-
expuesto y con todos los datos que se despren-
cas de á 24 años hasta 1536 de la era vulgar,
den de la historia g e n e r a l de los indios ameri-
cuya suma total sería la de 2328 años, tiempo,
canos, se ponen de manifiesto principalmente
dice, sumamente excesivo para concordarlo con
dos cosas: la remota a n t i g ü e d a d de la historia
la historia mejicana, pues h a r í a que la pobla-
de Yucatan y la clase ó raza de sus pobladores,
cion de esta provincia fuese cuarenta años más
á todas luces tulteca.
antigua que la fundación de Roma, y á u n diez
y siete años anterior al establecimiento de las
CAPITULO II. Olimpiadas, lo cual no le parece probable; pero
Epoca de la primera poblacion — Concordancia es evidente que el Sr. Pérez padeció u n a gran-
de antiguas tradiciones. de equivocación en el fundamento de sus apre-
ciaciones. Confiesa que haciéndose la adición
Sobre la demarcación de la época en que Yu- íntegra, ó puesta la inteligencia correspondien-
catan comenzó á t e n e r pobladores, parece muy te al orden cronológico del manuscrito, y dejan-
expuesto á error el j u z g a r que fué en el siglo do subsistentes, como es debido, las épocas y su
segundo de la era cristiana, como pretende D. numeración original, resultan evidentemente
J u a n Pío Pérez, pues debe atenderse á que hay noventa y siete épocas, á contar retrocediendo
f u n d a m e n t o s m u y sólidos para j u z g a r que debe desde el año de Jesucristo 1536, que es la últi-
remontarse el origen d e la poblacion á tiempo m a fecha del referido manuscrito, lo que da por
m u c h o más remoto. A c a b a m o s de ver, por el consecuencia (contando, conforme al calendario
manuscrito m a y a d e l a s tradiciones históricas, maya, cada Katun ó época, por 24 años), u n a
que conciliada la cronología yucateca con la de serie de 2328 años, de que se infiere que la po-
la era cristiana, hay u n p u n t o de apoyo (y no blacion primera de Yucatan antecedió 753 años
aislado, como luego demostraremos), p a r a juz- al nacimiento de Jesucristo, y 40 á la fundación
Todo lo expuesto es c u a n t o puede dilucidarse
sobre la materia." gar que los primeros tultecas vinieron á esta
Península desde el año de la creación del m u n -
Hasta aquí el manuscrito del Sr. Pérez, que
do 8291, y antes de Jesucristo 793. Verdad es
se ocupa del a n t i g u o manuscrito maya.
que D. J u a n Pío Pérez, cuya autoridad es m u y
Por medio de este r a r o y precioso documento,
respetable, dice que si se quisiesen dejar subsis-
que se halla de acuerdo en lo sustancial con to-
tentes las épocas y la numeración marcadas en
do lo que al principio de este capítulo hemos
el manuscrito, resultarían noventa y siete épo-
expuesto y con todos los datos que se despren-
cas de á 24 años hasta 1536 de la era vulgar,
den de la historia g e n e r a l de los indios ameri-
cuya suma total sería la de 2328 años, tiempo,
canos, se ponen de manifiesto principalmente
dice, sumamente excesivo para concordarlo con
dos cosas: la remota a n t i g ü e d a d de la historia
la historia mejicana, pues h a r í a que la pobla-
de Yucatan y la clase ó raza de sus pobladores,
cion de esta provincia fuese cuarenta años más
á todas luces tulteca.
antigua que la fundación de Roma, y á u n diez
y siete años anterior a l establecimiento de las
CAPITULO II. Olimpiadas, lo cual no le parece probable; pero
Epoca de la primera poblacion — Concordancia es evidente que el Sr. Pérez padeció u n a gran-
de antiguas tradiciones. de equivocación en el fundamento de sus apre-
ciaciones. Confiesa que haciéndose la adición
Sobre la demarcación de la época en que Yu- íntegra, ó puesta la inteligencia correspondien-
catan comenzó á t e n e r pobladores, parece m u y te al orden cronológico del manuscrito, y dejan-
expuesto á error el j u z g a r que fué en el siglo do subsistentes, como es debido, las épocas y su
segundo de la era cristiana, como pretende D. numeración original, resultan evidentemente
J u a n Pío Pérez, pues debe atenderse á que hay noventa y siete épocas, á contar retrocediendo
f u n d a m e n t o s m u y sólidos para j u z g a r que debe desde el año de Jesucristo 1536, que es la últi-
remontarse el origen d e la poblacion á tiempo m a fecha del referido manuscrito, lo que da por
m u c h o más remoto. A c a b a m o s de ver, por el consecuencia (contando, conforme al calendario
manuscrito m a y a d e l a s tradiciones históricas, maya, cada Katun ó época, por 24 años), u n a
que conciliada la cronología yucateca con la de serie de 2328 años, de que se infiere que la po-
la era cristiana, hay u n p u n t o de apoyo (y no blacion primera de Yucatan antecedió 753 años
aislado, como luego demostraremos), p a r a juz- al nacimiento de Jesucristo, y 40 á la fundación
de Roma; pero añade que esto 110 le parece pro- cuya capital era I l u e h u e t l a p a l l a n . q u e s e halla-
bable sólo por razón de ser u n tiempo suma- ba en otro punto del mismo continente y que,
mente excesivo para concordarlo con la historia me- según algunos, está al Nordeste de Nuevo Méjico.
jicana. Esta razón es inénos que débil, puesto Ahora bien, el documento maya dice: «que en
que la historia mejicana es la ménos antigua el 8? ajau salió de Tulapan la colonia de tul-
entre las de todas las naciones que habitaron tecos, capitaneada de Holon-Chanté, 1 que des-
en el Anábuac, miéntras que la tulteca es la pues de emplear cuatro ajahues, llegó á esta tie-
más antigua entre todas las que se conocen de r r a de Chacnovitan (Yucatan) en el primer año
esta parte del mundo. del 13? ajau, 40 años áutes de la fundación de
Puede esto demostrarse con autoridades las Roma y 753 ántes de Jesucristo; luego si la his-
más competentes. Según los testimonios de Bo- toria de los tultecas, que despues de peregrinar
t u r i n i y de Clavijero, fundados en documentos largo tiempo hubieron de f u n d a r por patria
irrecusables, los tultecas son los más antiguos primitiva á T u l a p a n ó Huehuetlapallan, se re-
de entre todos los pueblos cuya historia se ha monta en efecto á muchos años ántes del naci-
alcanzado en América. E n el año 700 de la era miento del Señor, de Roma y de las Olimpia-
cristiana se estableció el pueblo tulteca en la das, la verdad textual ú original del manuscri-
región mejicana, pero hacía muchísimos siglos to maya es irrecusable. Pues b i e n : todos los
que habitaba en el continente americano. Así eruditos en la historia antigua americana sa-
fué que al fundar en Anáhuac su ciudad capi- ben que los tultecas, yá despues de m u y ade-
tal, le dieron el nombre de Tolan ó Tula, to- lantados en civilización, formaron u n a como
Academia de todos sus sabios, con el objeto de
mándolo de T U L A - P A N , SU patria primitiva, 1
arreglar el calendario tulteca. Este suceso q u e
1 Los nombres propios de Tutul, de Tul, Xiu, Tolon y
otros, que son de la lengua maya ó yucateca, son, á lo que
vemos, propios también del idioma de los tultecas, cual- la misma m a n e r a : M a y a - P a n , esto es, pendón de la nación
quiera que éste h a y a sido. Tulan, Tulun, Tolon, Tutul, Xiu, M a y a , ó la Bandera de la Maya. L a palabra Pan es ente-
y otros m u y notables, juegan igualmente en la a n t i g u a his- r a m e n t e yucateca ó maya, con el mismo significado de Pen-
t o r i a tulteca que en la maya. Tula era el n o m b r e de la pa- dón ó Bandera.
t r i a de los Tultecas, y Tula-Parc decían por su nacionalidad 1 En algunos manuscritos se lee Tolon en lugar de Holon;
ó ciudad capital. De modo que la adición Pan indica el ca- v á j u z g a r por la raíz de ciertas palabras tultecas, parece
rácter nacional, el pendón <5 bandera. Los Mayas, como en que es preferible Tolon. L a célebre ciudad de Tula, llamá-
su lugar se verá, llamaron á su ciudad principal ó corte, de base también Tolan.
por su g r a n importancia marcó u n a época en ántes de Jesucristo y áun de la fundación
la historia ó p i n t u r a s tultecas, con exactitud ri- de Roma y del establecimiento de las Olim-
gurosamente cronológica se verificó más de piadas? Antes bien, si así no fuera, toda la
cien años á n t e s de Jesucristo. El caballero de historia se trastornaría, porque si los tulte-
Boturini dice: «Y estando en ella (en Huehuetla- cas fueron, como verdaderamente consta por la
pallan) convocaron á los sabios, ciento y tantos historia más conocida, los primeros que pasa-
años ántes d e l nacimiento de Cristo, vida nues- ron del antiguo al nuevo mundo, indispensable
tra, y viendo q u e el año civil no se ajustaba se hace que éste fuese u n suceso m u y antiguo é
con el astronómico, y que iban alterados los inmediato á la confusion de las lenguas en Ba-
equinoccios, d e t e r m i n a r o n cada cuatro años aña- bel, para que los moradores del Viejo-Mundo
dir u n día m á s que recogiese las horas que se hubiesen olvidado, como olvidaron, ó descono-
desperdiciaban etc.» 1 Clavijero, de n o ménos ciesen, como desconocieron, la r a m a de la fami-
autoridad, y q u e también había estudiado la lia h u m a n a que apartándose del Asia, desapa-
historia a n t i g u a en documentos autógrafos, di- reció en regiones enteramente ignoradas. Los
ce lo mismo, 2 citando y reproduciendo á Bo- sabios y los poetas griegos, que fueron anterio-
turini; y todos los modernos arqueólogos están res á los romanos, apénas conservaban, con el
de acuerdo e n reconocer en el Nuevo-Mundo nombre de Atlántida, la vaga tradición de
otro tan a n t i g u o que rivaliza con el viejo. Si u n a tierra habitada que había desaparecido, co-
más de u n siglo ántes de Jesucristo, los tulte- mo envuelta en el misterio; con lo cual cierta-
cas daban en América, en su yá antigua y cé- mente parece que se halla conforme, de u n a ma-
lebre ciudad d e Huehuetlapallan, u n a prueba nera explícita, la autoridad de la Historia Sa-
de avanzada civilización y experiencia, arre- grada, 1 al referirse uno de los Profetas á cierta
glando el calendario cuyo uso prevaleció en
todos los pueblos posteriores de este continen-
te, ¿ n o se d e d u c e con claridad que debie- 1 «¡ A. y de la tierra que hace ruido con las alas de sus
ron haber a p o r t a d o á América mucho tiempo címbalos, que está del otro lado de los ríos de E t i o p í a !
Habitadores del mundo oiréis El pueblo terrible
más que otro, la nación que aguarda y es hollada, CUTA TIE-
1 Boturini, Idea de una nueva historia general de la Amé- KRA FÜÉ ROBADA POR LOS RÍOS, ofrecerá su frente al Señor,
rica Septentrional, % X X , pág. 137. Madrid, imp. de J u a n y vendrá al lugar en que es invocado el nombre del Señor,
de Zúñiga, 1746. á la montaña de Sion.» Vce terree eymbalo alarum, quee est
transfiumina ¿Elhiopice,... Habitatores orbis... audietis... de-
2 Clavijero, Historia Antigua de Méjico, T. 1? L i b . I I .
parte del m u n d o que había sido como robada de dificultades, 110 hallé otra luz, otra calma,
por las a g u a s que ocultaron sus caminos. No otro puerto, que en las historias de los mismos
diremos como algunos, aunque no faltan pa- indios, y entre ellas busqué las más antiguas
r a ello autoridades y razones, que las ruinas tultecas. Yá dije de esta nación los primores
americanas que en efecto llevan el carácter de artes mecánicas Quedan todavía por re-
de ser t a n prodigiosamente antiguas, lo sean ferirse sus excelencias en la ciencia astronómi-
tanto q u e deban suponerse anteriores al dilu- ca y por lo que toca á la historia, fué cui-
vio universal; pero sí creemos que son tan dadosa de conservar á la posteridad las memo-
inmediatas á la confusion de las lenguas, rias de las cosas antiguas, con mapas pintados
que puede decirse que la célebre torre de Babel en figuras, símbolos, caracteres y geroglífieos.
Uno de éstos (que sería probablemente sacado
es el p u n t o de partida de la historia yucateca y
del Teoamoxtli) 1 tuvo en su poder D. F e r n a n d o
de la historia americana, no por u n enlace ge-
de Alba Ixtlüxochitt, 2 con otras muchas de la
neral de la historia, sino porconexion inmedia-
nación cbichimeca, según consta del testimonio
ta y bien definida.
que yo vi, y pára original en poder de los caci-
Las razones que hay para esto son las de la
ques de su l i n a j e ; y confiesa dicho autor que
historia m i s m a en toda la fuerza de su razón
con la a y u d a de ellos, pudo escribir ambas his-
filosófica. Oigamos á uno de los más célebres
torias, tulteca y chichimeca, las que tengo en
escritores, que h a puesto todo su estudio en
mi archivo. Dice, pues, que por el referido ori-
la antigüedad americana; que tuvo en su poder ginal mapa tulteco, constan memorias antiquísi-
el más copioso archivo de documentos origina- mas, y en particular la confusion de las len-
les y auténticos; y cuya autoridad, en fin, es de guas de la torre de Babel, que sucedió, según el
gran peso. Hablamos del yá citado caballero calendario tulteca, el año Ce Télpatl " u n Pe-
Boturini. dernal, " EN CUYA OCASIOX siete tultecos que asis-
" E n u n a noche tan oscura, dice, en un m a r tían á la fábrica de dicha tome, viendo que no se
de tantas literarias tormentas, en tantos escollos

feretur munus Domino exercituum á populo rlivulso et dilace-


rato: á populo terribili, pont guem nonfuit alius, á gente ex- 1 Teoamoxtli, esto es, el L i b r o Sagrado, <5 la historia fiel
pectante, expectante et conculcata, cujus D I R I P U E R U N T y auténtica, que podemos llamar canónica de los tulteca*.
F L U M I N A T E K R A M Ejus, ad locum nominis Domini exerci-
2 Escritor fidedigno, indígena, de la nación chichi-
meca.
t u u m m o n t e m Sion.» Isaías: Cap. X Y I I I vv. 1 et seqs.
entendían con los demás, se apartaron con sus
chichimeca, en que se ve pintada la llegada de
mujeres é hijos, y despues de haber peregrina-
los reyes advenedizos que pidieron al empera-
do en Asia unos cuantos senios,1 q u e llamaban
dor .Jolotl tierras para poblar, sin hallarse al-
Huehuetilüles, por fin llegaron á las tierras de la
g u n a otra figura de sus capitanes y vasallos; y
Nueva-España, que entonces se llamó Anáhuac,
lo mismo se advierte en muchos mapas de la
y fueron internándose hasta llegar á Tula, que
nación mejicana Celebraron los Indios su
hicieron corte y cabeza de su imperio.
dicho origen en antiguos cantares, y tuvieron
"No se puede, á m i parecer, desear noticia n i
tan viva la memoria de la torre de Babel que
más cabal ni más clara, especialmente porque
la quisieron imitar en América con varios mons-
va acompañada de la sucesiva peregrinación y
truosos edificios. Uno de ellos es el famoso cerro 1
llegada á la Nueva-España, con toda distinción
que todavía se ve, aunque maltratado del tiem-
de cosas y años en q u e sucedieron, según el or-
po, en la ciudad de Tollan Cholollan, fabricado
den de los caracteres de su calendario... Si á
á m a n o de los indios tultecos, por la mayor par-
algunos 110 versados e n el uso de los mapas in-
te con adobes y lodo, dividido en cuatro altos,
dianos, causase dificultad el considerar que siete
que en la antigüedad eran hermoseados de unos
tan solamente fueron estos indios tultecos que
encalados y argamasa de durísima composicion,
se apartaron de las d e m á s gentes en el campo
dejando en cada plano de los cuatro, amplio es-
de Senaar, é i n n u m e r a b l e s y crecidas las colo-
pacio para rodearla Dicho cerro se llamaba
nias que de ellos procedieron, así en el Asia
antiguamente TaUecatl, que significa monumento
como en la América, se les previene cómo fué
de la nación tulleca y el historiador indio, al
costumbre de los indios poner m u y pocas figu-
pié de la p i n t u r a de dicho cerro, puso u n a s no-
ras en los mapas, bajo de cuya sombra se hallan
tas en lengua nacional como que habla á sus
numerosos pueblos y gentes; y así, dichos siete
compatriotas Cholultecos, diciéndoles: «Nobles
tultecos, cuyos n o m b r e s refiere el mencionado
«y señores: aquí tenéis vuestros papeles, el espe-
Fernando, se entiende haber sido siete prin-
cipales cabezas de dilatados parentescos que se 1 Yucatan está lleno de estos grandes y prodigiosos ce-
escondían bajo los n o m b r e s de sus conductores. rros, edificados por los antiguos. La ciudad de I z a m a l es
Confírmase lo dicho, con otro mapa del imperio la ciudad de las pirámides mayas, y las ruinas de Mayapan,
de U x m a l y o t r a s , están sembradas, en todo su ámbito, de
estas históricas alturas ó cerros piramidales, bases que fue-
1 Senios, período» de tiempo. ron de grandes edificios.
«jo de vuestra antigüedad, la historia de vues-
«cielo, y que es el primer hombre que envió
t r o s antepasados, que movidos del temor del
«Dios á dividir y repartir esta tierra de las In-
«Diluvio, fabricaron este refugio, este asilo, por
«dias, y que allí donde se vió la Pared Grande,
«si fuésedes otra vez acometidos de semejante
«se le dió á cada pueblo su diferente idioma
«calamidad,» que es el mismo motivo por el cual
los antepasados de estos Indios fabricaron la «Volviendo, pues al origen de los Indios, con-
torre de Babel en el Asia. 1 tinúa Boturini despues de u n a digresión, paré-
«La ú l t i m a prueba del cierto origen de nues- ceme conveniente aclarar el año de la confusion
tros indios es la que debemos á la p l u m a de D. de las lenguas en Babilonia, porque en esta se
Francisco Núñez de la Vega, Obispo de Ciudad- dividieron ellos de las demás gentes. El Vene-
Real de Chiapas y Soconusco, quien en ocasion rable Beda, 1 siguiendo el cálculo de los He-
de la visita que hizo en su Obispado, el año de breos, dice que se empezó á fabricar la torre de
1691, parece recogió entre los indios unos anti- Babel al tiempo, que nació Phalcg, como unos
guos calendarios suyos, y asimismo u n cuader- 101 años despues del Diluvio, y es cosa n a t u r a l
no historial antiquísimo, escrito en idioma de que la confusion sucediese muchos años des-
aquellos nacionales, que confesó paraban en su pues que la torre se hallaba elevada en prodi-
poder. Dice, pues, en el preámbulo de las Cons- giosa altura, como lo confiesa Flavio Josefo. 2
tituciones Diocesanas de dicho obispado, núm. Por esto creyó el Abad L u d o vico Morery, en su
34, § X X X : «Votán es el tercer gentil que está g r a n Diccionario Histórico, á la palabra Babel,
«puesto en el calendario, y en cuadernillo his- que aconteciese 146 años despues del Diluvio, y
el eruditísimo P. Dionisio Petavio 3 nos da á
«tórico escrito en idioma de indio, va nombran-
entender, que se debe contar despues de 150
«do todos los parajes y pueblos donde estuvo, y
años en adelante, y a u n el incomparable P.
«hasta estos tiempos en el de Teopixca h a babi-
Atanasio Kirquerio, en su obra intitulada Tu-
«do generación que l l a m a n de Votantes.» Dice
rris BaJ)el, la extiende á 2 7 o años; 4 pero yo que
más: «que es el señor del Palo Hueco (que 11a-
poco lejos camino, a u n q u e por otro rumbo,
«man Tepanaguaste), que vió la Pared Grande,
«que es la torre de Babel, que por mandato de
1 De Rn.tione Temporum. cap. 18.
«Noé, su abuelo, se hizo desde la tierra hasta el
2 Antiquit. Judaic. lib. 1, cap. 9.
3 Ratione. Tempor. P a r t . I I , 11b. 2, cap. 3, pág. 83.
1 Josefo. Antiquit. Judaic. lib. 1 cap. 9. 4 Turris Babel, lib. 2, cap. 12.
— 70 -

de la opinion del g r a n Kirquerio, y me di- calendarios indianos, es menester añadir á los


rijo por las historias de la nación tulteca y por dichos 208 años, también los que se hallan an-
el sistema de sus calendarios, hallé que dicha tecedentemente en la situación de los cuatro
eonfusion se refería al a ñ o del carácter Ce Tèlpatl ciclos, á modo de quebrados. Explicóme con
«Un pedernal,» y que c u a n d o los Indios cuentan el cuidado de buscar el año de la eonfusion de
por este número, de Ce «uno» v. g. Ce Tèlpatl «un las lenguas, y para hallarle, es menester inda-
pedernal,» se entiende u n a vez cada cuatro ci- gar el del Diluvio Universal, en cuyo supuesto
clos, porque hablan entonces de los caracteres registro las historias de los indios, y hallándo-
iniciales de cada ciclo, y así, según el artificio le, en mapas fidedignos ó en manuscritos de
de sus Ruedas pintadas, entra Ce Tèlpatl tan autores nacionales que le apunten, sacado fiel-
solamente u n a vez en los principios de los cua- mente de los mapas de la gentilidad, sin haber-
tro ciclos, porque empezando el primer ciclo se cansado en nuestros cálculos europeos, me
por el caracter ce Tèlpatl, el segundo ciclo em- guío por los calendarios, y no puedo errar la
pieza por ce Calli, el tercero por ce Tochtli, y el cuenta; pero si dichos historiadores no le men-
cuarto por ce Acati, por cuyo motivo, puesto en cionan, recurro á los años del Diluvio, que se
I. la Plistoria algún caracter de estas iniciales, es coligen de las Vidas de los primeros Patriarcas
fuerza que pasen c u a t r o ciclos indianos de á en la Sagrada Biblia, y busco el mismo año en
52 años cada uno, q u e hacen 208 años ántes de mis Tablas Indianas, despues n u m e r o los años,
poderse hallar en adelante, porque de esta ma- que llamo como quebrados para acabar los cua-
nera no se cuenta p o r los caracteres que están tro ciclos, y les añado los 208, y hallo mi ca-
en el cuerpo de los c u a t r o ciclos ; y a u n q u e se racter ce Télpatl, y con él los años de la mencio-
n a d a eonfusion de las lenguas, como se sigue:
encuentren en ellos los mismos caracteres ce
Tèlpatl, ce Cálli, ce Tochtli, ce Acati, no hacen al Años del Diluvio, según Años del Diluvio, según
los Hebreos y Latinos 1656 los L X X Intérpretes 2242
caso, especialmente c u a n d o las historias anti- Dicho año le hallo en el Dicho año le hallo en el
guas pintan el caracter de u n a cosa notable, á ciclo 52, á el caracter ciclo 44, 4 el caracter
5. Tochtli, y no me 6. Télpatl, y no me
modo de época, y q u e sucedió no en sus tiem- quedan más de que- quedan más de que-
pos, en cuyo caso se c u e n t a n por los caracteres brados, ó para acabar brados, ó para acabar
los cuatro ciclos, que los cuatro ciclos, que
iniciales, porque n o es la intención del histo- años 9 años 47
riador seguir el contexto de la historia. Y á u n Añado para llegar al ce Añado para llegar al ce
Télpatl, años '. 208 Télpatl, años.'. 208
más advierto, que p a r a calcular los años por los 1873 2497
Digo. según esta opinión. Digo, según es tu opinión, hombres y de las peregrinaciones de las tribus
que ln Confusión d<i las Leu- qm- IJI Confusión de IHS Len-
guas fué el año d e 1H73. esto gnus fué el año do 2497, o»to que vinieron á América están bien enlaza-
es. 217 años despues del Di- es. 2oó años después del Di- das y m u y palpitantes en todos los documentos
luvio. ,luvio.
de la historia tulteca, fuente y madre de toda la
" Y me a s i e n t a m á s la opinion de los L X X , historia y civilización americana.
porque la siguen Flavio Josefo, Filón, Eusebio Pero ¿se concuerdan con respecto á la historia,
y el Africano, y otros muchos; y se consigue las otras tradiciones que parecen divergentes y
por este sistema indiano un cálculo de años áun opuestas entre sí? Hemos visto anteriormen-
desde el Diluvio basta la Confusion de las Len- te 1 cómo se explica el paso de los hombres del
guas, que se proporciona con la multitud de continente antiguo al americano, de modo qué
gente que era necesaria á u n a fábrica tan so- pasando por el estrecho de Behring debían natu-
berbia como Babel, y con la multiplicación de ralmente seguir el paíssituado al Oeste entre las
ella, que fuese bastante para dejar poblada par- montañas y la mar, y descender poco á poco, hasta
te del Asia y toda la América, sin enflaquecer la altura del grado 20, es decir, de Méjico. E n esta
las considerables fuerzas de el antiguo Reino hipótesis, los primeros pobladores que se conocen
de los Asirios, que ponderan graves autores de América, que ya vimos que son tultecas (así
m u y pujante, desde los principios de dicha to- como igualmente es u n hecho histórico que los
rre, y ciudad d e Babilonia. Finalmente advier- primeros pobladores de Yucatan fueron tam-
to que los tultecos ponen por cabeza de su ca- bién tultecas), bajaron á esta Península por la
lendario el caracter ce TUpa.1l, los Mejicanos el parte de Occidente. La otra explicación que se
ce Tochtli, y p u e d e ser que algunos lo empiezen da del tránsito de los hombres á América es
por ce CaUi, otros por ce Acatl, de donde se lia que saliendo de la parte de Groenlandia, debie-
originado t a n t a confusion áun entre los mismos ron desembarcar en la tierra de Labrador, des-
indios." 1 cender hácia los Estados del Ohio, ocupar el li-
toral de la Carolina, extenderse hasta la penín-
E s p u n t o incuestionable en la historia que
sula de la Florida, reconocer la Isla de Cuba y
las tradiciones del diluvio universal, de la con-
poco despues Yucatan. En esta hipótesis, los
fusion de las lenguas, de la dispersión de los
tultecas que, lo repetimos, son los primeros po-

1 Boturini, « I d e a de una nueva Historia general de lil


América Septentrional, § X V I . » 1 Violet Le Duc : Antigüedades americanas.
bladores del Nuevo-Mundo, lo fueron desde el
idioma llamaban antiguamente al Oriente, Pe-
principio, de Yucatan, viniendo por la parte de
queña-bajada, y al Occidente, Grande-bajada.
Oriente.
Lizana, reproducido por el Abate Brasseur de
Es m u y de notar, en fin, que si generalmen-
B o u r b o u r g , 1 dice á este respecto: «Supieron los
te se cree, p o r q u e hay razones para ello, que la
padres antiguos (los primeros misioneros) que
m a y o r parte de los hombres que vinieron á
primero plantaron la fe de Cristo en Yucatan,
América, pasaron por el estrecho de Behring,
que la gente de aquí, parte vino del Poniente y
también se cree, de conformidad con esto, como
parte del Oriente; y así en su lengua antigua
yávimos porlas explicaciones dadas, que los pri- nombran al Oriente de otra m a n e r a que hoy.
meros pobladores de Yucatan, á lo ménos en su H o y llaman al Oriente Likin, que es lo mismo
mayor parte, debieron venir á la Península ba- que donde se levanta el sol sobe nosotros, y al Po-
jando del Occidente. Que si también de la par- niente llaman Chikin, 3 q u e es lo mismo que
te de Groenlandia pudieron salir otros colonos, caída ó final del sol, 6 donde se esconde-de nosotros.
a u n q u e al fin debieron tocar á la Isla de Cuba Y antiguamente decían al Oriente Cen-ial, Pe-
y luego á la península de Yucatan, es de supo- queña-bajada, y al Poniente, Nohen-ial, la Gran-
n e r que h a b r í a n sido en mucho menor núme- de-bajada.
ro, y probablemente de ellos tan solamente lo
h a r í a n los que, siendo del tronco tulteca, habla-
1 Brasseur de Bourbourg : Collection de documents dans
ban el idioma m a y a . Todo esto es d e n o t a r , de- les langues indigènes pour servir a V étudie de V histoire et
cimos, porque siempre la historia yueateca an- de la philologie de V Amérique ancienne. Volume troisième:
tigua se refiere á los diferentes sucesos de los Documento ó parte titulada en dicha obra con este r u b r o :
Del principio y fundación de estos Cuyos ó Mules de este sitio
tultecas que vinieron del Occidente, esto es, de
y pueblo de Itzamal, sacada de la primera parte de la obra
T u l a p a n , sin t o m a r en cuenta á los que se dice del Padre Lizana, titulada « Historia de N. Señora de Jtza-
que vinieron del Oriente: y porque á la tradi- mal,n que en Pinelo se registra así: « Devocionario de N .
ción yucateca d e que los primeros pobladores Señora de I t z m a l , Historia de Yucatan y Conquista Espiri-

vinieron unos del Oriente y otros del Occiden.


2 Likin es síncopa del verbo lifcil levantarse, alzarse ó
te, va a d j u n t a otra m u y digna de llamar la aten-
subir, y del nombre Kin que significa Sol. U n tanto vicia-
ción, y es que l a inmensa mayoría de aquellos do se conserva hoy en día el uso de esta expresión, diciendo
vino del Occidente de la Península, y no del del Oriente Lakin, aunque esta palabra puede ser más bien
Oriente, motivo por el cual los mayas en su- sincopa de Lak-kin, esto es, otro sol ó nuevo día.
3 Chikin, áun está en uso, lo mismo que Lakin.
en distintas épocas y por opuestos rumbos; tan-
" Y es el caso que dicen que por la parte del
to más, cuanto que (para insistir en el argu-
Oriente bajó á esta tierra poca gente, y por la
mento de la lengua) el mismo Cogolludo, con to-
parte del Poniente m u c h a ; y con aquella síla-
dos los historiadores, dice que dificultad ocasiona
ba entendían poco ó mucho al Oriente y Po-
cómo viniendo de tan diversas partes unos y otros
niente, y la poca gente de una parte y la mu-
(pobladores de Yucatan), hablan una lengua tan
cha de otra."
antigua, que NO H A Y NOTICIAS H A Y A HABIDO
Ni obsta contra esto la objecion ó reparo que 1
OTRA EN ESTA TIERRA.
con motivo del idioma hace Cogolludo, dicien-
Encontramos, pues, cual si fuese por medio de
do: " p o r la diversidad tan grande que hay en-
u n a clave segura, cómo se enlazan en maravillo-
tre el idioma yucateco y el mejicano, parece
so acuerdo, y d e r r a m a n viva luz sobre la historia
que debieron ser los más pobladores de esta
antigua, estas diferentes tradiciones que no sólo
tierra, los que vinieron de la parte oriental, y
h a b í a n parecido hasta ahora inconexas, sino
a u n los más antiguos, pues el indio Zamná, que
hasta opuestas entre sí, y que léjos de aclarar
vino con ellos, fué el que puso nombres á los
la historia se creía que presentaban dificultades
parajes y tierras, porque si esotros fueran, ellos insuperables. Dichas tradiciones s o n : 1? la
se lo pusieran." 1 No obsta, decimos, porque al de la admirable antigüedad histórica que los
ver tan repetidas veces confirmada por los mo- documentos mayas remontan hasta al primiti-
numentos y tradiciones de la historia m a y a y vo tiempo de la poblacion conocida de Améri-
tulteca, la noticia de que del Occidente recibió ca, allá por el año de la Creación del Mundo
la Península de Yucatan la mayor parte de 3,291, 793 años ántes de Jesucristo, ó lo que es
sus pobladores (miéntras que por otro lado los lo mismo, 40 años ántes de la fundación de Ro-
recibió también, desde mucho ántes, del Orien- ma ; la de que los pobladores de Yucatan
te, viniendo de allá el célebre Z a m n á que dió fueron tultecas; 3? la de que estos pobladores
nombre á las cosas, y que por consiguiente vinieron unos del Oriente pasando por Cuba, y
trajo el idioma) no se puede ménos que ver con- otros del Occidente que vinieron de Tulapan;
firmada la verosimilitud, ántes expuesta y pro- 4? la de que éstos procedieron, en su inmensa
b a d a por nosotros, de que una misma nación mayoría, del Occidente y no del Oriente; y 5?
de u n solo y mismo lenguaje vino á Yucatan,
1 I d . Op. loe. cit.
1 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. I V , cap. I I I .
la de que no hay m e m o r i a de que en Yucatan cuentra particular y explícitamente corroborado
hubiese habido n i n g u n a raza diferente de la por las mismas conclusiones cronológicas de la
primera, ni de que se h a b l e en toda ella y áun historia tulteca; en tales términos, que no he-
en los lugares circunvecinos, otro idioma que el mos hallado en u n a série de tantos siglos, más
m a y a ó yucateco. que la variante de nueve años. El autor de la
Debemos, pues, concluir del estudio de los da- obra intitulada «Origen de los Indios» dice
tos cronológicos y de l a comparación de las tra- así: "Considerando el imperio de los tultecas
diciones, que es para nosotros u n resultado his- sólo de lo que consta de las pinturas de los Indios,
tórico perfecta mente probable, y á que no entera- se llegará (retrocediendo) al año 3,300 del Mun-
mente incuestionable y cierto, á causa de las di- do." 1 Comparado el año 3,300 que se deduce
ficultades del cómputo ó cronología americana, de las pinturas tultecas, con el 3,291 que se de-
el fijar la época de la p r i m e r a poblacion maya duce del documento maya, la diferencia está,
ú origen de la historia yucateca en el año de la como se ve, en sólo nueve años: 3,291 + 9=3,300.
Creación del Mundo 3,291, ó lo que es lo mis- Así, pues, el primer dato f u n d a m e n t a l de la
mo, 793 años antes de Jesucristo, que es la mis- historia, tanto tulteca como yucateca ó maya,
m a que fija el d o c u m e n t o m a y a descubierto y antecede en más de 700 años al Nacimiento del
analizado por D. Pío Pérez, quien, sin embargo Señor, y en 40 á la fundación de Roma, dejan-
de reconocer y confesar este resultado, temió do en la incertidumbre y oscuridad de los tiem-
pos p u r a m e n t e fabulosos, los siglos de mayor
admitirlo, por no poderse concordar con la his-
antigüedad.
toria mejicana, siendo así que no es con ésta,
sino con la tulteca, con la que deben hacerse to-
das las comparaciones fundamentales. CAPITULO III.
Y no concluiremos este capítulo sin dejar Tiempos fabulosos.-Raza de los Mayas.
consignado que el d o c u m e n t o maya de que nos
hemos ocupado, y q u e fija el año del m u n d o Los tiempos históricos del Nuevo-Mundo co-
3,291, como época de l a primera poblacion tul- mienzan con la historia de la civilización de
teca en Yucatan, está no sólo generalmente ha- los tultecas, cuya nación es la más antigua que
blando, de conformidad con la historia tulteca
1 García, Origen de los Indios del Nuevo-Mundo, é In-
(á cuya luz, g r a d u a d a p o r los datos ciertos de la dias occidentales. Lib. I V . cap. X X I V , § X V , pag. 313, ed.
historia, le hemos examinado), sino que se en- de Madrid, 17.Í9.
la de que no hay m e m o r i a de que en Yucatán cuentra particular y explícitamente corroborado
hubiese habido n i n g u n a raza diferente de la por las mismas conclusiones cronológicas de la
primera, ni de que se h a b l e en toda ella y áun historia tulteca; en tales términos, que no he-
en los lugares circunvecinos, otro idioma que el mos hallado en u n a série de tantos siglos, más
m a y a ó yucateco. que la variante de nueve años. El autor de la
Debemos, pues, concluir del estudio de los da- obra intitulada «Origen de los Indios» dice
tos cronológicos y de l a comparación de las tra- así: "Considerando el imperio de los tultecas
diciones, que es para nosotros u n resultado his- sólo de lo que consta de las pinturas de los Indios,
tórico perfecta mente probable, yá que no entera- se llegará (retrocediendo) al año 3,300 del Mun-
mente incuestionable y cierto, á causa de las di- do." 1 Comparado el año 3,300 que se deduce
ficultades del cómputo ó cronología americana, de las pinturas tultecas, con el 3,291 que se de-
el fijar la época de la p r i m e r a poblacion maya duce del documento maya, la diferencia está,
ú origen de la historia yucateca en el año de la como se ve, en sólo nueve años: 3,291 + 9=3,300.
Creación del Mundo 3,291, ó lo que es lo mis- Así, pues, el primer dato f u n d a m e n t a l de la
mo, 793 años antes de Jesucristo, que es la mis- historia, tanto tulteca como yucateca ó maya,
m a que fija el d o c u m e n t o m a y a descubierto y antecede en más de 700 años al Nacimiento del
analizado por D. Pío Pérez, quien, sin embargo Señor, y en 40 á la fundación de Roma, dejan-
de reconocer y confesar este resultado, temió do en la incertidumbre y oscuridad de los tiem-
pos p u r a m e n t e fabulosos, los siglos de mayor
admitirlo, por no poderse concordar con la his-
antigüedad.
toria mejicana, siendo así que no es con ésta,
sino con la tulteca, con la que deben hacerse to-
das las comparaciones fundamentales. CAPITULO III.
Y no concluiremos este capítulo sin dejar Tiempos fabulosos.-Raza de los Mayas.
consignado que el d o c u m e n t o maya de que nos
hemos ocupado, y q u e fija el año del m u n d o Los tiempos históricos del Nuevo-Mundo co-
3,291, como época de l a primera poblacion tul- mienzan con la historia de la civilización de
teca en Yucatan, está no sólo generalmente ha- los tultecas, cuya nación es la más antigua que
blando, de conformidad con la historia tulteca
1 García, Origen de los Indios del Nuevo-Mundo, é In-
(á cuya luz, g r a d u a d a p o r los datos ciertos de la dias occidentales. Lib. I V . cap. X X I V , § X V , pag. 313, ed.
historia, le hemos examinado), sino que se en- de Madrid, 17.Í9.
se conoce de esta p a r t e del mundo. Pero ántes
por sus fuerzas extraordinarias y por sus malas
del arreglo cronológico d e este pueblo, al domi-
costumbres, salieron de la medida común de la
nio de la fábula se e n c u e n t r a completamente naturaleza física y moral del hombre. Tampo-
sujeta la historia a m e r i c a n a , y en su consecuen- co faltaron gigantes despues del diluvio, puesto
cia la historia yucateca. Los pueblos todos del que á esta época corresponden Nemrod y otros
m u n d o profano h a n pasado por esta especie de muchos m u y conocidos y famosos, hasta Goliat
desierto, ántes de llegar a l terreno de la histo- y sus posteriores. Con razón, pues, h a dicho el
ria, en el cual, como en u n a tierra de promi- Caballero Boturini que los gigantes se esparcie-
sión, el alimento de la sabiduría y de la expe- ron 110 sólo en el antiguo, sino también en el
riencia m a n a leche y miel. Sin embargo, como Nuevo Mundo, despues de la confusion de las
quiera que es u n a v e r d a d innegable que en el lenguas, pues ellos pudieron por su deforme es-
fondo de los tiempos fabulosos se encuentran tatura recorrer largas tierras con mayor veloci-
verdades reales y positivas, la historia fabulo- dad que los demás. Sabido es que los de la
sa ó heroica ha sido siempre digna de la aten- prosapia de Jafet fueron los fundadores de la
ción del filósofo. Sea q u e ántes del Diluvio ó in- nación griega, y la historia clásica de esta
mediatamente despues hubiese venido á Amé- nación, tan célebre en el antiguo m u n d o como
rica de aquella clase d e hombres que se deno- la tulteca en el nuevo, considera m u y pró-
m i n a n gigantes, lo cierto es que todos los pue- ximos al Diluvio, al gigante Prometeo, hijo
blos americanos conservan tradiciones á este de Jafet, y á Deucalion, nieto del mismo Jafet y
respecto, diciendo que la tierra estuvo habitada padre de Heleno, por quien los Griegos fueron
por gigantes, hasta q u e degenerada su raza ó llamados Helenos, enlazándose así en la histo-
destruida por gentes posteriores que los con- ria griega la profana con la sagrada. Así fue
quistaron, cedieron su l u g a r á u n a nueva raza. cómo los sucesos históricos constituyeron desde
L a historia sagrada, n o ménos que la profana entonces el fondo de las narraciones fabulosas,
de todos los pueblos del Asia, Africa y Europa, obra predilecta de los poetas antiguos, quienes
historiaron la construcción de la torre de Ba-
conservan también tradiciones idénticas. En
bel, emprendida por instigaciones del gigante
efecto, las generaciones que resultaron de la
Nemrod, y cantaron al son de la lira la famosa
unión de los descendientes de Set con los hijos
fábula de los Titanes, que declarando la gue-
del protervo Cain, f u e r o n de gigantes, esto es,
r r a á Júpiter, se propusieron escalar el cielo,
de hombres que realmente por su elevada talla,
levantando montañas sobre montañas, basta mente h a existido en el mundo una raza degi-
sorprender en el Olimpo al padre de los dioses: gantes, y que precisamente en el tiempo de ella
es cuando parece que tuvo origen la primitiva
"Neve foret tersis securior arduus fetber, poblacion de América.
AfFectasse fuerunt r e g n u m cceleste gigantes.
Restringiéndonos ahora á Yucatan, cuya po-
Altaque congestos struxisse ad sidera montes."
blación, según hemos visto, es de las primeras,
Ovid.: Metamorph, lib. IJab. 6, cit. á Boturini. si no tal vez la primera, su historia heroi-
ca ó fabulosa es de la época de los gigan-
Parece, pues, i n d u d a b l e que así como los gi- tes. Estos fueron, según la poesía aborígene,
gantes de la raza de J a f e t poblaron la Grecia y los primeros que con sus hercúleas fuerzas le-
otras regiones, los q u e descendieron de Caín y vantaron esas grandes moles, á manera de coli-
se dirigieron por Fenicia, Egipto y Africa, fue- nas artificiales, que ahora contemplamos llenos
ron también los primeros moradores del Nue- de admiración en diferentes puntos de la Pe-
vo-mundo; y de a q u í el origen de las tradicio- nínsula y más especialmente en Izamal. Tén-
nes americanas acerca de una antiquísima ge- ganse también en cuenta los restos humanos de
neración de gigantes. «Hállanse, dice el autor extraordinarias dimensiones que suelen hallar-
yá citado, en frecuentes partes de la Nueva- se en sepulcros antiquísimos; y á más de esos
España, huesos, cascos, dientes y muelas de gi- grandes cerros, que no son más que bases de los
gantes, principalmente en los altos de Santa Fe grandes edificios que sobre ellos se elevaban, de-
y en los territorios de Puebla y Tlascala; y ten- ben ser considerados los edificios mismos, de los
go en mi archivo varios fragmentos de dichos que dice Fr. Diego de Lauda (quien en los días
huesos, dos dientes etc.» i de la conquista, vio algunos todavía en pié) que
Algunos autores h a n llegado á entender que fueron indios ó naturales del país, y no extran-
los supuestos huesos de gigantes americanos son jeros, los que construyeron dichos'edificios, los
restos de animales, como elefantes y otros, que cuales son tan innumerables como grandes1. Y
aun cuando no sean de estas regiones, pudieron por la^ fuerza que había de hacer el creer esto,
ser traídos por las fuertes corrientes de las aguas al ver á los descendientes de los antiguos mayas,
tan ignorantes y de cuerpos medianos ó regu-
del Diluvio; pero n o debe olvidarse que real*
lares, añade diciendo: «Bien sé que si lo fueron,
(indios los constructores) fué gente de más ser
1 Boturini, Idea, de una histoiña general. § X V I I I .
que los de ahora, y muy de mayores cuerpos yfuer- tes inmediatos ó sus conquistadores. Como de-
zas, y á u n vese esto más aquí en Izamal que en bemos suponer que no menguaron los gigantes
otra parte, en los bultos de media talla que digo en sus cuerpos sino paulatinamente con el cur-
están hoy en día de argamasa en los bastiones, so de las generaciones, reducidos los antiguos
que son de hombres crecidos; y los extremos de pobladores, en cuanto al cuerpo, á la talla co-
brazos y piernas del hombre cuyas eran las ce- m ú n , se consideraron yá tan degenerados, que
nizas del cántaro (ó u r n a funeraria) que ha- se dieron á sí mismos la denominación hiperbó-
llamos en el edificio, que estaban á maravilla lica de enanos, siendo ésta u n a de las m u y esca-
por q u e m a r y muy gruesos: vése también en las sas tradiciones que hasta el día de hoy conser-
escaleras de los edificios que son más de dos van sin comprenderla, los envilecidos indígenas
buenos palmos de alto.» 1 actuales del país. Preguntados sobre los gran-
T a n explícitos é incontestables como estos, son des edificios, al lado de cuyas ruinas se encuen-
los datos de D. Antonio de Herrera, quien es- t r a n llenos de indolencia, sólo responden en su
cribió diciendo que en Yucatan «hubo antigua- idioma con esta frase: «Son las casas de los hom-
mente hombres de grande estatura; que en el bres antiguos.» i Y como se encuentran á la
vez, otros edificios antiguos de techos bajos, que
pueblo de ManíJ abriendo u n a sepultura cerra-
son pequeños comparativamente á los primeros,
da en piedra viva por todas partes, se halló en
responden de ellos, si son preguntados, con otra
ella u n cuerpo de extremada grandeza, deshe-
frase tan vulgar entre ellos como la primera, á
cho, salvo unos pedazos de las canillas de las
saber: «Son las casas de los enanos.» 2 Estas
piernas; que de la cabeza sacaron una muela
dos respuestas, estas dos frases aisladas que se
que pesaba poco ménos de libra y media, y que
oponen entre sí, y que es todo lo que resta de
h a y opinion que antiguamente hubo hombres
dos grandes tradiciones, están sin embargo his-
de grandísima estatura en esta tierra.» 2
tóricamente concordes, descifran dos grandes
Es presumible, pues, que áun cuando no hu- épocas, y revelan todo lo que hay de verdadero
biesen sido gigantes propiamente tales los pri- en los tiempos fabulosos de la historia antigua
meros pobladores, acaso fueron sus descendien- de Y u c a t a n .
1 L a n d a : Relation des chosses de Yucatan par 1'abbé
Brasseur de B. § X L I I .
2 D. Antonio de Herrera. Historia de las Indias Occi-
1 Yotoch uchben uincob.
dentales, Década I V , lib. X, cap. I V , que trata de las anti-
2 Yotocli ppuzoob.
güedades y cosas notables del reino de Yucatan.
Siendo los mayas descendientes de los tul- Eufrates; y como en este último lugar de su do-
tecas, su raza tiene el mismo origen que la de minio fué precisamente donde se levantó la to-
éstos, que según la opinion más f u n d a d a , des- rre de Babel, de donde según las tradiciones de
ciende de los hijos de Cam, s e g u n d o hijo de América, procedieron inmediatamente sus po-
Noé. Según Cedreno y Eusebio, citados por bladores, podemos inferir, con bastante funda-
Calmet en sus comentarios sobre el repartimien- mento, que de Cam, segundo hijo del patriarca
to de los hijos de Noé, este patriarca, al repar- Noé, es de quien proceden los mayas, habiendo
tir la tierra á sus hijos, dió el O r i e n t e entero á procedido de él sus inmediatos padres los tulte-
Sem, el Africa entera á Cam, y t o d a la Europa, cas, como con Boturini hemos demostrado yá.
con las islas y las partes septentrionales del No tenemos por hoy f u n d a m e n t o cierto para
Asia, á Jafet; y añaden que esta noticia se conser- creer que ántes que la raza de los mayas se es-
vó como u n a tradición canónica, de modo que no tableciera como pueblo fijo en la península de
se podía d u d a r de ella. Los estudios históricos Yucatan, permaneciese en alguna parte del an-
y geográficos h a n confirmado esta tradición. tiguo mundo.
Sem tuvo el Asia, comenzando desde el Eufra- Por lo que ántes hemos dicho respecto de su
tes, y dirigiéndose hácia el O r i e n t e hasta el origen, se infiere que proceden de las primiti-
Océano de las Indias, y sus descendientes ocu- vas familias que inmediatamente despues de
paron u n a parte de la Siria y u n a d e la Arabia, la confusion de las lenguas comenzaron á pere-
al Occidente del Eufrates. Cam t u v o el Africa grinar primero por el Asia ú otras regiones del
entera, u n a parte de la Siria y de Arabia, y al- m u n d o antiguo, y que aportando despues á la
gún terreno entre el Tigris y el E u f r a t e s , donde América, vinieron por fin á establecerse en na-
reinó Nemrod. Jafet pobló toda la Europa, ciones fijas. Debe, sin embargo, tenerse presente,
poseyó todas las islas del Mediterráneo, tanto para la completa instrucción sobre este asunto,
las de Europa como las de Asia, y toda el Asia que algunos autores 1 lian llegado á suponer
Menor. Según esto, Sem p e r m a n e c i ó en las re- como verosímiles ó probables varias opiniones
giones que abrigaron la cuna de l a familia hu- sobre el origen de los antiguos yucatecos. E n
m a n a ; Jafet fué á poblar la E u r o p a , parte del
Asia y toda el Asia Menor; y C a m , no sólo tu-
1 Torquemada, Landa, Cogolludo y otros muchos que
vo el Africa entera y u n a parte d e la Siria y de pueden verse resumidos por F r . Gregorio García, en su
Arabia, sino algún terreno entre el Tigris y el ofera intitulada: Origen de los Indios.
primer lugar, por analogía de costumbres, de división de los que dan a l mar tres nombres,
peregrinación, de genio y carácter, se les ha su- Atlántico, Pacífico é Indiano.
puesto de origen judío, diciendo que proceden " L a ocasion de haber aportado á Indias los
de las diez tribus de Israel, cuyo término se ig- etiopes, cuyo imperio era antiguamente poco
noraba. En segundo lugar, por su remota an- conocido, fué el comercio, que (aún con España,
tigüedad y civilización, por sus pirámides ó según Peñalosa) tenían con los moradores de
cerros, se les h a creído de origen egipcio. E n las islas y tierras del Atlántico, donde dejaron
tercer lugar, por sus grandes, numerosos y sun- algunas costumbres, como la circuncisión en la
tuosos edificios se les h a creído de origen carta- isla de Caracombo; y en algún viaje, embestidos
ginés, griego ó romano. Y en cuarto lugar, al de tormenta, perdido el tino á su navegación
mismo tiempo que se atribuían estos diferentes con la violencia, dejándose gobernar por la fu-
orígenes á los antiguos yucatecos, no ménos ria de los vientos, dieron casualmente en Yu-
que á otros pueblos civilizados de América, ha catan, pudiendo como dice (Grocio) llevar mu-
habido otra opinion singular que supone es- jeres y bastimentos suficientes para no perecer
pecialmente á los yucatecos ó mayas descen- en el mar, porque entonces era uso embarcarse
dientes de los etiopes cristianos. H é a q u í cómo aquellas con sus maridos, y la prevención abun-
dante de víveres se la había enseñado la incer-
la refiere, corroborándola por su parte, el autor
t i d u m b r e de los viajes del mar.
de la obra i n t i t u l a d a "Origen de los Indios."
" H u g o n Grocio 1 congetura en sus Disertacio- "O fuesen mercaderes ó pescadores, fué posi-
nes del Origen de los Indios, que descienden de ble qu£ la tempestad los arrojase á tierras re-
los etiopes cristianos (que juzgan ser los pri- motas (aunque Herrera y otros lo contradicen),
meros, como dice Pardo), y facilita su viaje á que no es ésta la primer casualidad maravillo-
Indias, a f i r m a n d o que en el tiempo que pasaron, sa que se h a visto en el mar; y bastará á com-
comprendía ó llegaba el nombre de Mar Atlán- probarlo el viaje de Alonso Sánchez de Huelva,
tico hasta el imperio de los Abisinios; y.en otra mejor que el de los Indios presentados á Q. Me-
parte dice q u e hasta el reino de Manicongo, en telo, que arribaron con tempestad desde su tie-
lo cual n o considera h a y a dificultad, según la rra á Europa, y a u n q u e 110 traían mujeres, n o
saldrían mejor prevenidos de su patria En
1 Grotius. Dissert, de Origin. Amer. etc. in respons. ad
Yucatan era tradición que los pobladores vi-
Joan Laet.fol. 59 ad 75. nieron por m a r de hacia el Oriente y que
despues llegó Z a r a n á por Occidente 1 ó Noh-
nial, y puso n o m b r e á todos los puertos, cabos cinco días que llamaban baldíos los indios; es-
ríos y costas de Y u c a t a n : los cuales no eran del tar reputados por judíos los etiopes, Según Ho-
idioma de Cuba, n i del mejicano, sino total- tingero, de suerte que Luis Carreto afirma que
mente distinto de l a a n t i g u a lengua de los de Salomon envió doce mil hombres, mil de cada
Yucatan, (??) la cual se hablaba cuando los Es- tribu, á la reina Sabá, de los cuales hay en Etio-
pañoles llegaron; y s a b i e n d o algunos la lengua pía fecundísima descendencia, que áun conser-
de Cuba, no la e n t e n d í a n , ni los indios la me- va las insignias de sus tribus, que es el mismo
jicana, argumento d e q u e vinieron de más re- argumento que se hizo por los egipcios, cuyas
motas tierras los pobladores. ceremonias se hallaron en los indios, y espe-
cialmente la circuncisión (aunque no en Yuca-
"Justificada (??) esta probabilidad y la con,
tan, en otras provincias) de la cual usaban los
gruencia de ser etiopes, califica la congetura etiopes, como dice Godiño Alvarez y otros; el
con las costumbres d e u n a y otra nación, de las lavatorio ó bautismo, con que creían los indios
cuales se hará breve comparación. L a más es- dejar felices á los niños, según Hornio, exten-
pecial resulta de las figuras (ó caracteres de es- dido desde Canarias en muchas partes de las
critura) de los etiopes, que usaron ántes que Indias, para lo cual, dice Grocio, se preparaban
tuviesen letras, p a r a explicar el modo que que- con ayunos, a u n q u e con diversidad: todas cir-
da dicho en los egipcios, de que no sólo usaban cuntancias que acreditan este origen.
los indios de Y u c a t a n , sino los de Nueva Espa-
"Demás de esto se u n g í a n la frente y el cuer-
pa y otras partes; el n ú m e r o de días que daban
po, según Torquemada; usaban sepultura de-
al año, dejando f u e r a , como dice Ludolfo, los
cente, conforme á su costumbre; creían la in-
1 En las ediciones de l a " H i s t o r i a de Y u c a t a n " por Co-
mortalidad del alma y el juicio universal, como
golludo, al hablarse de Z a m n á en el lib. I V , cap. I I I , por dice Cogolludo y Herrera; y tenían otras cos-
un error de imprenta se d i c e primero que vino del Occiden- tumbres, que hacían precisa relación á los etio-
te y despues que del O r i e n t e . De aquí ha resultado que el pes cristianos, demás de la veneración de las
autor del "Origen de los I n d i o s " f u n d e su argumento sobre
la autoridad de O o g o l l u d o c o n respecto á que Zamná vino á
cruces, que se h a referido con Solórzano, Cogo-
Yucatan procediendo del Occidente, mientras que Cogollu- lludo y otros.
do mismo, al f o r m u l a r u n a r g u m e n t o suyo, de que y a nos " Laet opone la diversidad de costumbres de
ocupamos en el texto, p á g . 82, dice que aquel personaje vino
J etiopes é indios yucatecos, los cuales eran idó-
del Oriente.
latras y sacrificaban sus hijos, citando á Pedro
Mártir y á H e r r e r a que refieren estas y otras dría sin d u d a mayor fuerza de probabilidad,
costumbres peores, de que arguye ser contraria pues las relaciones históricas que hay entre
la relación entre a m b a s naciones, para presu- Cam, segundo hijo de Noé, y el pueblo de Etio-
mir desciendan d e etiopes cristianos los indios; pía, las que se encuentran entre este pueblo y
pero no es a r g u m e n t o que debilita lo que afir- el de los egipcios, y la influencia genealógica,
geográfica y política de estos últimos sobre los
m a Grocio, p o r q u e estas malas costumbres las
pueblos posteriores de u n a gran porcion del
tomaron despues de los comarcanos, y entre
mundo, serían gran parte para considerarla de
ellas y otras barbaridades, conservaron tan es-
mucho peso.
pecificas señales d e su origen y culto, sin que
el haber perdido el color negro, desvanezca la Si la raza de los mayas se mezcló antigua-
congetura de Grocio, pues el tiempo y la mez- mente con alguna otra, no h a y razones suficien-
temente poderosas en la historia con qué poder-
cla de otras naciones y el temple de la tierra, es
lo acreditar. La razón es porque, como yá se h a
fácil los redujese á la color baza que conservan,
visto, a u n q u e procedentes los primeros pobla-
con que concurre n o ser fuera de camino consi-
dores de opuestos rumbos, formaron u n pueblo
derar á los indios descendientes de Cam y de su
tan homogéneo por su raza y por su lengua, y
hijo Chus, por m e d i o de los etiopes, como decía
son tan constantes las tradiciones y los monu-
Torquemada, a u n q u e Ludolfo, por la conformi-
mentos en representarlos únicamente de origen
dad de costumbres, culto é idioma, los hace ára-
tul teca, que es débil, si n o forzada y violenta,
bes, autorizándolo con Estefano, y otros quieren
cualquiera congetura en sentido contrario. Si
sean indios orientales los que poblaron á Etio- acaso en diferentes épocas hubo pequeñas par-
pia." i tidas de gentes extrañas, que procediendo de las
L a demostración que más antes hicimos, de la distintas naciones del mismo continente ameri-
remota antigüedad del origen del pueblo maya, cano, y por los mil motivos que cuotidianamente
deja sin f u n d a m e n t o alguno esta última opinión se presentan en la existencia de los pueblos, hu-
sobre el origen etiópico-cristiano de los mayas. biesen inmigrado en la Península, se embebieron
Si sus autores le hubiesen remontado con algún á no dudarlo de tal suerte en la grande y podero-
f u n d a m e n t o á tiempo mucho más antiguo, ten- sa nación de los mayas, que perdiendo su genio
especial, su tipo y su lengua, no se les puede con-
1 García. Origen de los Indios, lib. I V , cap. X X I V , siderar como parte á cambiar el tipo histórico
IIV.
— 100 —

y social de los habitantes. Si como Cogolludo 1 de gentes, fué también regido de señores parti-
y Torquemada dicen, h u b o alguna colonia chi- culares, que es el estado de los reyes. Goberná-
cbimeca ó acolhua que aportase á Yucatan, só- banse por leyes y costumbres buenas; vivían en
lo en el sentido q u e hemos explicado es como paz y en justicia, que es argumento de su buen
la debemos considerar, y no como u n a gente gobierno; y alude mucho á esto ser todos de UNA
que viniese especial y principalmente á poblar LENGUA, que no admira poco que tanto gentío y tan
iu íl .1
esta tierra. Es incontestable argumento, á este extendido, en término de tantas leguas, se entendie-
respecto, el de la l e n g u a yucateca ó maya, siem- se con UN PROPIO LENGUAJE."
pre antigua, siempre invariable. Cogolludo ci- Y bien, este único y propio lenguaje, está ya
tando á T o r q u e m a d a , dice lo siguiente: "de tal dicho, siempre fué y es el yucateco ó maya.
suerte fueron aumentándose (los chichimecas) y Así, pues, á la raza maya no la encontramos de-
i ¿
ocupando la tierra, que en poco más de trescien- rivándose de ésta ó aquella otra (á no ser de la
tos años se extendieron por la mayor parte de la tulteca), ni alterándose ó vanándose por otras,
Nueva España, desde la una costa del Norte hasta sino que es enteramente original y antigua, y
la otra del Sur, corriendo todas las tierras medias pertenece por consiguiente á la clase de los pue-
que hay al Oriente, en que se incluye esta de blos más principales y típicos de la g r a n familia
Yucatan, hasta la de Ilibueras ú Honduras: que h u m a n a , acaso desde los tiempos primitivos.
por esta parte la gente yucateca parece ser des-
cendiente de las familias chichimecas y acol-
huas, que v i n i e n d o del Poniente, por las man- CAPITULO IV.
!¡ '
siones que el P. T o r q u e m a d a refiere, poblaron
Idioma de los mayas.
la Nueva E s p a ñ a . " Pero este mismo Torque-
mada, nos proporciona el argumento contra- A causa de la antigüedad histórica de los yu-
rio de la lengua, p u e s él, citado por Pimentel, 2 catecos ó mayas, su idioma es hoy u n o de los
dice así: " E l r e i n o de Yucatan, que corre por más interesantes para el estudio de los sabios,
más de trescientas leguas, así como fué poblado y la ciencia espera mucho para la historia y la
filosofía, del estudio filológico de él.
1 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. I V , cap. I I I .
2 P i m e n t e l . Cuadro descriptivo y comparativo de las len-
A causa de la inmensa utilidad de la locu-
guas indígenas de Méjico, tom. I I , pág. 4. P r i m e r a edición, ción humana, y con motivo de su clasificación
er. Méjico, año de 1862. en tantos y t a n distintos idiomas y dialectos

HM
— 100 —

y social de los habitantes. Si como Cogolludo 1 de gentes, fué también regido de señores parti-
y Torquemada dicen, h u b o alguna colonia clii- culares, que es el estado de los reyes. Goberná-
chimeca ó acolhua que aportase á Yucatan, só- banse por leyes y costumbres buenas; vivían en
lo en el sentido q u e hemos explicado es como paz y en justicia, que es argumento de su buen
la debemos considerar, y no como u n a gente gobierno; y alude mucho á esto ser todos de UNA
que viniese especial y principalmente á poblar LENGUA, que no admira poco que tanto gentío y tan
iu íl .1
esta tierra. Es incontestable argumento, á este extendido, en término de tantas leguas, se entendie-
respecto, el de la l e n g u a yucateca ó maya, siem- se con UN PROPIO LENGUAJE."
pre antigua, siempre invariable. Cogolludo ci- Y bien, este único y propio lenguaje, está ya
tando á T o r q u e m a d a , dice lo siguiente: "de tal dicho, siempre fué y es el yucateco ó maya.
suerte fueron aumentándose (los chichimecas) y Así, pues, á la raza maya no la encontramos de-
i ¿
ocupando la tierra, que en poco más de trescien- rivándose de ésta ó aquella otra (á no ser de la
tos años se extendieron por la mayor parte de la tulteca), ni alterándose ó vanándose por otras,
Nueva España, desde la una costa del Norte hasta sino que es enteramente original y antigua, y
la otra del Sur, corriendo todas las tierras medias pertenece por consiguiente á la clase de los pue-
que hay al Oriente, en que se incluye esta de blos más principales y típicos de la g r a n familia
Yucatan, hasta la de Ilibueras ú Honduras: que h u m a n a , acaso desde los tiempos primitivos.
por esta parte la gente yucateca parece ser des-
cendiente de las familias chichimecas y acol-
huas, que v i n i e n d o del Poniente, por las man- CAPITULO IV.
!¡ '
siones que el P. T o r q u e m a d a refiere, poblaron
Idioma de los mayas.
la Nueva E s p a ñ a . " Pero este mismo Torque-
mada, nos proporciona el argumento contra- A causa de la antigüedad histórica de los yu-
rio de la lengua, p u e s él, citado por Pimentel, 2 catecos ó mayas, su idioma es hoy u n o de los
dice así: " E l r e i n o de Yucatan, que corre por más interesantes p a r a el estudio de los sabios,
más de trescientas leguas, así como fué poblado y la ciencia espera mucho para la historia y la
filosofía, del estudio filológico de él.
1 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. I V , cap. I I I .
2 P i m e n t e l . Cuadro descriptivo y comparativo de las len-
A causa de la inmensa utilidad de la locu-
guas indígenas de Méjico, tom. I I , pág. 4. P r i m e r a edición, ción humana, y con motivo de su clasificación
er. Méjico, año de 1862. en tantos y t a n distintos idiomas y dialectos

HM
cuantos son los pueblos ó naciones en que se lia ria de todos los pueblos, sus peregrinaciones,
ramificado la familia h u m a n a , ha venido á ser, sus separaciones y sus mezclas, su respectivo
desde época inmemorial, para las investigacio- engrandecimiento y degradación, sus monu-
nes científicas, uno de los más importantes y mentos, sus tradiciones, sus misterios todos en
más curiosos objetos. El idioma q u e hablaba fin. T a n filosófico objeto hace hoy en día toda,
la h u m a n i d a d ¿fué siempre múltiple, ó primi- la nobleza é importancia de la lingüística, que
tivamente fué uno solo? Si fué siempre múlti- •se denomina también filología ó etnografía, ha-
ple ¿cuáles son, por decirlo así, las lenguas ma- biendo sido Leibnitz el primero que tuvo la
dres? Si fué uno solo al principio ¿cuál h a sido gloria de señalar á esta ciencia su verdadero
éste? ¿cómo se formaron los demás? H é a q u í camino y objeto. " En vez de reducir el estudio
las cuestiones que desde m u y a n t i g u o se h a n de las lenguas, dice Viseman, hablando de Leib-
empeñado en resolver los filólogos. Pero la filo- nitz, al inútil objeto seguido por los primeros
logía, así considerada, constituía u n a ciencia de filólogos, descubrió é indicó su utilidad con re-
m u y estériles frutos, y cuando más, d e sólo cu- lación á la historia, para seguir el rastro de las
riosas investigaciones, habiéndose fijado su em- emigraciones de los primeros pueblos, y para
peño, principalmente y por mucho tiempo en penetrar la oscuridad en que están envueltos
llegar á descubrir cuál había sido el idioma sus documentos más antiguos y más ciertos."
primitivo, toda vez que la autoridad venerable Y en verdad que para tan grandioso fin, no po-
de la Historia Sagrada y de la tradición unáni- día señalarse vía más fiel y segura que la len-
me de los pueblos, asegura la u n i d a d primiti- gua, y hé aquí la razón por qué los sabios d a n
va del lenguaje y de su confusion ó multiplica- actualmente á la lingüística u n a preferencia
ción posterior. m u y notable y extraordinaria. " L a s lenguas,
dice u n autor, son los mejores retratos de las
H a cambiado de dirección y de objeto, en los
naciones que las hablan. U n a nación altamen-
tiempos modernos, la lingüistica, llevando á u n
te civilizada no puede hablar u n idioma pobre
punto más elevado y verdaderamente impor-
y rudo, y cuando vemos á naciones bárbaras
tante sus afanes y sus miras. Se h a propuesto h a b l a r idiomas cuya estructura gramatical es
ahora conocer prácticamente los idiomas todos perfeccionada en sumo grado, la conclusion na-
del m u n d o y compararlos entre sí, n o yá preci- tural será que estas naciones h a n tenido otros
samente para descubrir el idioma primitivo, si- tiempos más felices, y que por desgracias nació-
no para llegar á fijar por este camino la histo-
nales, por conquistas, opresiones ó aislamiento,
Méjico. ¿Cómo conocer las familias que le ha-
h a n olvidado el uso de aquel instrumento que
b i t a n ? ¿cómo clasificarlas? ¿cómo saber su ori-
sólo pudo hacerse tan perfecto por medio de su
g e n ? No hay otro medio sino el estudio y clasi-
alta civilización pasada. L a l e n g u a es, [mes, el
ficación de sus lenguas, y lo mismo sucede res-
mejor y más fiel m o n u m e n t o histórico, áun des-
pectivamente en los otros países." i
pues de la muerte de las naciones, y cuando
Mr. Balbi, cuyas palabras reproduce el autor
contemplamos las obras d e Demóstenes y de
que acabamos de citar 2, dice así, con incontes-
Cicerón, sentimos la desaparición de aquellas table y sencilla elocuencia: " Q u é es nación? No
naciones La lengua es la p r u e b a infalible se puede responder de u n a m a n e r a convenien-
de la civilización presente ó p a s a d a de las na- te á esta pregunta tan interesante para el geó-
ciones." 1 grafo, el filólogo y el historiador, sin a y u d a de
Es indudable, por los datos q u e suministran la lingüística, pues es la única ciencia que su-
la razón y la experiencia, q u e el mejor y más ministra los elementos que determinan el ca-
verídico monumento de u n p u e b l o es la lengua rácter más constante que distingue u n a nación
que habla, y tiene por consiguiente para la his- de otra.... El n o m b r e de nación, en el sentido
toria u n mérito de i n m e n s a valía. Por eso la político ó histórico, es t a n variable como los
historia es, como h a dicho u n filólogo mejicano, acontecimientos q u e c a m b i a n tan frecuente-
la primera ciencia q u e r e c i b e poderosos auxi- m e n t e la faz de la tierra La lengua es el
lios de la filología. "Los h o m b r e s , dice, no con- signo característico q u e distingue u n a nación
servan yá el recuerdo de u n a g r a n parte de los de otra, y á veces es el único, porque todos las
acontecimientos pasados; los documentos que otras diferencias producidas por la diversidad
acreditan el origen de m u c h a s naciones se han de raza, de gobierno, de usos, de costumbres y
perdido, ó se h a l l a n t a n confusos, que es preci- de religión, ó no existen, ó bien ofrecen matices
sa u n a nueva luz que los i l u m i n e : muchos pue- casi imperceptibles. ¿Qué diferencia esencial
blos se encuentran m e z c l a d o s unos con otros, presentan entre sí las principales naciones de
sin saber si fueron h e r m a n o s ó huéspedes, ami- E u r o p a si no es la de la lengua?.... Sólo, pues,
gos ó enemigos, c o n q u i s t a d o r e s ó conquistados. por el exámeu de los idiomas que h a b l a n los
Basta fijar la vista en n u e s t r o propio suelo, en
1 Pimentel. Cuadro descriptivo i/ comparativo de las len-
guas indígenas de Méjico. Introducción.
1 Hassey. Estudio de la literatura alemana, IV. 2 Op. loe. cit.
—106 —
despreciable q u e parezca, cuya habla 110 cons-
diversos pueblos de la tierra, se puede llegar al
tituya para el verdadero sabio, u n a fuente de
origen primitivo de las naciones que la habi-
especulación científica. Es, pues, indudable, por
tan. L a historia no puede guiarnos en esta in-
estos antecedentes, q u e poseyendo el pueblo ma-
vestigación, sino hasta los tiempos á que alcan-
ya u n idioma tan especial y notable por mil tí-
za, y áun eso no es posible sino respecto al cor-
tulos, presenta t a m b i é n bajo este aspecto todo
to n ú m e r o de las naciones que poseen anales, ó el Ínteres que es común á todos los pueblos que
aquellas d e las q u e se conservan algunos re- poseen un idioma propio y especial. Pero fue-
cuerdos p o r historiadores extranjeros. El ma- ra de esto, tiene el idioma yucateco ó m a y a
yor n ú m e r o de las naciones del m u n d o está fue- otros motivos especiales de consideración histó-
r a de su alcance; pero se presenta la etnografía rica y filosófica, y á la verdad, en un grado de
p a r a ayudarnos, por medio de la sabia aplica- a l t u r a poco común á otras lenguas. Hemos di-
ción de los hechos que h a recogido, á llegar cho que a n t i g u a m e n t e la lingüística sólo tenía
hasta el origen primitivo de las diferentes na- u n objeto casi del todo estéril, pues en lo gene-
ciones. Si se ha dicho con razón que la geogra- ral, sin dársele ninguna, importancia propia á
fía y la cronología son los dos ojos de la histo- las diferentes lenguas de los pueblos, no se las
ria, m e parece que la etnografía es para ambos estudiaba sino p a r a pasar por encima de ellas,
lo q u e la cronología es para la historia. Sin abandonándoselas luego, con la sola idea domi-
u n a división bien distinta de las fechas y de las n a n t e de proseguir hasta llegar al descubrimien-
épocas, todo es confusion en esta ú l t i m a : sin la to de la lengua p r i m i t i v a : no merecían, por tan-
distinción bien precisa de los pueblos, la histo- to, la predilección de los filósofos, sino m u y con-
ria y la geografía se vuelven u n verdadero cáos, tados idiomas, como eran aquellos que te-
,un laberinto donde se pierden los más claros n í a n extraordinario mérito por su carácter de
talentos, los sabios dotados de la más vasta eru- venerable antigüedad ó por su riqueza. Y es
dición." cosa rara, que no dejaremos de hacer notar de
Y bien, si la lingüística, como por lo expues- paso, que á u n dentro de los límites de esta es-
to se ve, está l l a m a d a á hacer u n a t a n impor- fera, tan poco filosófica como reducida y estéril,
encontramos al idioma yucateco, á este idioma
t a n t e revolución en el m u n d o científico, por la
americano, capaz de obtener aquella importan-
m i s m a razón 110 h a y en el globo lengua algu-
cia que por m u c h o tiempo reclamaron para sí
n a ó dialecto que 110 merezca u n atento estu-
dio; n o h a y pueblo en la tierra, por ínfimo y
los idiomas más clásicos de la antigüedad: la tal y exclusivamente la atención universal. En-
aproximación á la lengua primitiva del hom- tonces Yucatan, la pobre península que se avan-
bre. "Es m u y probable, dice un autor, con mo- za á la entrada del Seno Mejicano, y la primera
tivo de exponer los estériles trabajos de los filó- por donde entraron los europeos para dirigirse
logos antiguos, y la necesaria consecuencia á hasta el corazon del g r a n imperio de los Moc-
que da lugar la certidumbre de un primer idio- tezumas, destituida como se halla de minas de
m a f u n d a m e n t a l , es m u y probable, según docu- • oro y plata, de n i n g u n a m a n e r a obtuvo el g r a n
mentos recientemente hallados en las misiones prestigio y f a m a que los ricos suelos de Méjico y
de la Alta California y Yucatan, que existía del Perú. Pero discurriendo al través de sus *
realmente aquel continente fabuloso de Atlan- silenciosas florestas, y observando los tesoros
tis, del cual dice la historia llegaron los prime- grandiosos de otro género, que entre ellas se
ros habitantes á E s p a ñ a , y que Yucatan, país ocultaban, un sabio misionero, u n observa-
de u n a civilización probablemente tan antigua dor á quien no deslumhraba el brillo del oro
como la de Persia y Egipto, nos presenta en la que los conquistadores buscaban en las entra-
hermosa lengua m a y a un verdadero y ménos ñas del Nuevo-Mundo, absorto en presencia
corrompido vástago del idioma de A d á n . " 1 de unas majestuosas ruinas, verídicos monu-
Pero puesto q u e u n a mejor y más sabia filo- mentos de u n a antiquísima civilización, abrió
sofía ha señalado el blanco y la ruta que debe se- el libro de sus apuntaciones, y más noble-
guir la verdadera ciencia filológica, principal- m e n t e gozoso con su ignorado hallazgo, q u e
mente en pró d e la historia de la humani- los nuevos poseedores del oro americano, escri-
dad, bajo este respecto es en el que debemos bió estas p a l a b r a s : «Si Yucatan hubiere de co-
buscar toda la i m p o r t a n c i a especial que el idio- b r a r nombre y reputación con m u c h e d u m -
m a m a y a pueda tener. bre, grandeza y hermosura de edificios, como
lo han alcanzado otras partes de las I n d i a s con
Cuando Colon a b r i ó para el m u n d o las puer-
su oro, plata y riquezas, ella hubiera extendí-
tas de otro n u e v o y desconocido, las riquezas ele
dose tanto como el Perú y la Nueva-España,
Méjico y del P e r ú se presentaron de tal mane-
porque es así, en esto de edificios y muchedum-
ra valiosas y espléndidas en las imaginaciones
bre de ellos, la más señalada cosa de cuantas
ardientes de aquel siglo, que se llevaron casi to-
hasta hoy en las I n d i a s se h a n descubierto, por-
que son tantos, y tantas las partes donde los hay
I Hassey. Estudio de la literatura alemana. I I , pág. 12.
- H i -
y tan tiene edificados, de cantería, á su modo,
q u e espanta." 1 laría ó superaría á la f a m a del oro y la plata de
E l célebre F r . Bartolomé de las Casas, citado Méjico y del Perú, á causa de la originalidad
por el historiador López d e Cogolludo, dice en grandiosa y estupenda de u n a arquitectura é
inscripciones que en otra ninguna parte se encuen-
su historia apologética: «Ciertamente, la tierra
tran, como dice Las Casas, y que cansan admira-
de Y u c a t a n da á entender cosas m u y especiales
ción, como dice H u m b o l d t , ese renombre, deci-
y de mayor antigüedad, p o r las grandes, admi-
mos, ha aparecido por fin con todo su esplen-
rables y excesivas m a n e r a s de edificios, y letre-
dor en el horizonte del m u n d o sabio, y está #
,ros de ciertos caracteres q u e en otra n i n g u n a
dando hoy á Yucatan más gloria y reputación,
parte se encuentran.» ¿
que el que en los días de la conquista dieran á
E l barón de H u m b o l d t , h a dicho «La Penín- Méjico y al Perú sus ricas minas de oro y pla-
sula de Yucatan n u n c a estuvo sujeta á los reyes ta. L a ciencia arqueológica h a hallado en Yu-
mejicanos ó aztecas; y con todo, los primeros catan u n rico campo á sus tareas, y al encon-
conquistadores Bernal Díaz, Hernández de Cór- trarse sin clave cierta y segura p a r a descifrar
doba y el valeroso J u a n d e Grijalva, se queda- u n a historia tan interesante, f u n d a con razón
ron admirados de lo civilizados que estaban los en el estudio de la lengua m a y a todas sus espe-
habitantes de esta p e n í n s u l a . H a l l a r o n casas ranzas, porque conforme al pensamiento de
construidas de piedra con a r g a m a s a de cal, edi- Leibnitz, la g r a n utilidad de la lingüística es
ficios piramidales (teocalis) que ellos compara- p a r a la historia el guía más seguro p a r a seguir
ron con las mezquitas de los moros, campos cer- el rastro de las emigraciones de los primeros
cados, la gente vestida, civil y m u y diferente de pueblos, y para penetrar la oscuridad en que
los indígenas de la isla de Cuba.» 3 están envueltos sus documentos más antiguos
Pues bien, aquel r e n o m b r e que dice el Illmo. y más ciertos.
Sr. L a n d a , que si llegara á obtener Yucatan por Yed así cómo la importancia del idioma yu-
el prestigio de sus m o n u m e n t o s históricos, igua- cateco está en razón directa de la alta importan-
cia de la historia yucateca, de la que, hallán-
1 F r . Diego de Landa, Relación délas cosas de Yucatan,
apud Brasseur. dose hoy m u y directamente ocupados los sabios
2 Cogolludo, Historia de Yucatan, lib. I V . cap. I I . de ambos mundos, hacen también u n a estima-
3 Humboldt, Ensayo político sobre la Nueva España, lib. ción especial de todo cuanto atañe al idioma. 1
III, cap. V I I I .
1 E n t r e otros muchos sabios filólogos de A m é r i c a v E u -
P a r a asignar hoy el origen de la lengua maya
puede decir de dónde toma origen. Éste será el
ó yucateca, sea q u e se d e m a r q u e la lengua ó
último resultado de las investigaciones filológi-
lenguas en q u e encuentre sus raíces y de que se
cas, á cuyo término, la historia yucateca, la his-
hubiese ido formando, ó sea que se designe el
toria americana, la historia de la h u m a n i d a d ,
origen del p r i m e r pueblo ó familia que le hu-
dejará caer muchos de los tupidos velos que áun
biese hablado, del u n o ó del otro modo, h a b r á
la cubren.
siempre de procederse por u n a demostración á
Sin embargo, la historia, en cuanto se alcan-
posteriori. P o r q u e hasta que la filología haya
za, designa, como se h a visto, al pueblo maya,
• terminado sus trabajos, si es posible, acerca
u n origen tulteca, Y si de las investigaciones*
de este idioma, hasta que, por haberse alcan-
etnográficas h a de llegar á obtenerse un resul-
zado de él u n conocimiento exacto y perfec-
tado histórico, 110 por eso los pocos precedentes
to, pueda h a b e r sido comparado con los de- históricos dejan también de servir de guías á
mas idiomas del m u n d o , será cuando se llegue las investigaciones de los filólogos. Así, las tra-
á designar el v e r d a d e r o origen de este tan an- diciones históricas e n c a m i n a n á la filología, y
tiguo como rico y m o n u m e n t a l idioma, como ésta acabará por ampliar y asegurar la historia.
se desciende desde las r a m a s de un árbol corpu- Ateniéndonos á ésta, la lengua maya parece, á
lento hasta las p r o f u n d a s entrañas de la tierra, no dudarlo, que debe ser hija de la tulteca;
para ver d ó n d e tienen su asiento las dilatadas y ¿quién sabe si no originariamente la tulteca
raíces, y de d o n d e procede la savia de que se nu- m i s m a ? Pues si muchos tienen á la azteca por
tre. No es, pues, ahora, no es á priori como se tulteca, debe tenerse en cuenta que h a y muchas
d u d a s y cuest iones sobre si el azteca fué el idioma
ropa, y á más de nuestros sabios nacionales los señores Ieaz- propio, n a t u r a l y exclusivo de los antiguos tul-
balceta y P i m e n t e l , sabemos que se ocupan rauy especial-
tecas, ó si fué otro que desapareció como desapa-
m e n t e de la lengua m a y a el Abate Brasseur de Bourbourg,
francés, y el D r . D. H. Berendt, aleman, y nos constan reció aquella célebre nación. Verdad es que D.
personalmente los extensos trabajos de este último. El pro- Francisco Pimentel en su «Cuadro descriptivo y
greso de la ciencia espera mucho de ellos, y el primero ha comparativo de las lenguas indígenas de Mé-
publicado y á obras q u e contienen apuntaciones y documen- jico,» dice: «Las noticias históricas que tene-
tos de g r a n Ínteres — E s t o decíamos hace doce años, pero
hoy, 1881, la m u e r t e nos h a arrebatado á los dos sabios ci-
mos sobre esos pueblos (los nahualtecas) están
tados Brasseur y B e r e n d t . Este último parece que ha deja- conformes en que los antiguos tultecas y las sie-
do inéditas sus o b r a s sobre la lengua yucateca te tribus nahualtecas tenían un mismo origen
y h a b l a b a n la m i s m a lengua que era el meji- tigüedad tan remota que se pierde en la oscura
cano, n a h u a t l ó azteca;» 1 pero el célebre histo- noche de los tiempos; ser la nación tulteca la
riador D. Francisco Javier Clavijero, á pesar más antigua y la más civilizada de la América;
de haber llevado con Boturini esta misma opi- haber ella desaparecido de la tierra de Aná-
nion, que despues h a n seguido los más escrito- huac; haber en ésta ciertas tradiciones de un
res mejicanos, revela como existente y difundi- lenguaje olvidado; ser los monumentos de los
da entre la g e n e r a l i d a d de los autores, la opi- m a y a s los más grandiosos, los más abundantes
nion contraria, con estas palabras: «Yo no dudo y los más perfectos y originales ó especiales que
que la lengua p r o p i a de los chichimecas anti- llaman a h o r a la atención de todos los sabios; y
guos fuese la m i s m a de los acolhuas y los na- ser, en fin, su idioma maya, tan antiguo, tan
huatlaques, esto es, la mejicana (ó azteca). Lo monumental y por innumerables títulos tan no-
mismo me parece d e los tultecas, por más q\Le di- table; argumentos son todos estos que bastan
gan otros autores, n i h e podido convencerme de para despertar á lo ménos la duda, sobre si se-
lo contrario despues del más diligente estudio rá este idioma, más bien que el azteca, el pro-
de la historia No hallamos u n solo argu- pio y original de la antiquísima nación de los
mento en que p u e d a apoyarse la opinion con- tultecas. Y si comparamos con estas poderosas
traria, aunque tan común entre los autores.» 2 La razones, la más fuerte que se ha hecho pasar en
fuerza con que este ilustre escritor defiende su favor de la opinion que defiende que el idioma
parecer, prueba n o sólo la existencia de la duda, mejicano fué el de los tultecas, la duda queda-
sino el calor de la cuestión que acabamos de ría, no sólo m u y arraigada, sino más distante de
indicar. Hay, en efecto, tradiciones m u y sólidas poderse resolverse en favor del mejicano. Esta
y respetables sobre u n idioma antiguo america- razón, la más fuerte, consiste en que el mejica-
no que desapareció de la región de Anáhuac, no ó azteca es poseído por algunos pueblos de
asi como que de esta desapareció la antigua na- Nicaragua y Guatemala, y que puesto que sólo
ción de los tultecas. Ser pues el pueblo maya se sabe la inmigración de los restos de la na-
de origen conocidamente tulteca; ser de una an- ción tulteca á aquellos lugares, debe presumir-
se que ellos llevaron aquel idioma, y que por
consiguiente era el suyo. Pero es seguro y cons-
1 Pimental, Cuadro descriptivo y comparativo de las len-
tante, como se ve por pruebas y testimonios irre-
guas indígenas de Méjico, tom. I. pag. 154 fragables, que los restos de la nación tulteca
2 Clavijero, Historia antigua de Méjico, lib. I I .
emigraron 110 sólo á Nicaragua y Guatemala-, tiempo se hizo la común lengua de las cortes
sino especialmente á Yucatan, y q u e por consi- indianas." 1
guiente, el mejicano se hablaría también en El Sr. Pimentel combate á Clavijero, á fin de
esta Península, siquiera por alguna tribu, ó por probar que los chichimecas no eran de la mis-
lo menos se encontrarían sus vestigios, puesto m a lengua que los tultecas. 2
que le habrían t r a í d o los tultecas, como le lleva-
La cuestión indicada es, pues, palpitante en-
ron á Guatemala. Mas nada de esto, sino todo
tre los autores, y es necesario que la lengua
lo contrario. Mientras que en Guatemala, en
m a y a comience á ocupar en ella su lugar, como
el Palenque, en H o n d u r a s , en Tabasco y otras
en efecto yá lo ocupa de poco acá. de u n a mane-
partes en donde se encuentran huellas de los
ra extraordinaria. Esta noble contienda, cual-
tultecas, se observa u n notable rastro de la len-
quiera que llegara á ser su último resultado, va
gua maya, en Y u c a t a n , fuente nativa de esta
desde luego aclarando la historia y encaminán-
lengua, no se e n c u e n t r a más rastro del azteca
donos al conocimiento del origen de la lengua
ó mejicano que de u n a s cuantas palabras, que
yucateca. 3
fueron introducidas despues de la conquista es-
E n cuanto á las propiedades de esta lengua,
pañola.
diremos que es enteramente expresiva y abun-
Clavijero, como se ve por las palabras que de dante. Para la expresión (le las ideas é impre-
él hemos transcrito, entiende que el n a h u a t l ó siones imaginativas y patéticas, para las de
azteca fué no sólo el idioma propio y natural g r a n movimiento y de descripción, para los
de los tultecas, sino t a m b i é n de las siete nacio- asuntos tristes y aflictivos, así como también
nes nahuatlaques, de los chichimecas y de los para rogar y para ultrajar y deprimir, cierta-
acolhuas. Mas el caballero Boturini difiere de
esta opinion, pues a u n q u e supone que el na-
1 Boturini, Idea de una nueva historia general de la
huatl ó azteca fué el idioma de los tultecas, ase- América Septentrional, ¿j X V .
vera que no lo fué d e los aztecas y de las otras 2 Pimentel, Diccionario de Historia, tom. V I I , art.
naciones, sino que éstas hubieron de abandonar Texcoco, y en el Cuadro descriptivo y comparativo de las len-
el suyo, adoptando el de los tultecas. " Las na- guas indígenas de Méjico, tom. 1, pág. 155.
ciones chichimeca, mejicana, teochichimeca y 3 P o d r á verse en el Apéndice nuestro artículo ''Sobre la
historia de la lengua maya," acerca del " E n s a y o sobre la an-
otras muchas, dice, r e p u d i a r o n sus lenguas na-
tigüedad de la m i s m a , " por el Sr. Dr. Augustus Le Plon-
tivas para ornarse d e la nahuatl, que en breve geon.
— lis —
mente acaso no h a y a otro idioma superior. Al-
gunos han creído, erróneamente, que para las de u n pueblo de cuya elevada inteligencia te-
ideas abstractas y metafísicas es pobre y escaso, nemos á la vista los más estupendos monumen-
pero este juicio es por lo ménos enteramente tos que la acreditan. Ignoramos ahora hasta
precipitado. " H a b l a n d o de la riqueza de u n dónde llegó á penetrar la filosofía de ese pue-
idioma comparado con otro, dice u n autor, de- blo, y ¿podrémos vanagloriarnos de saber todo
bíamos atender t a n sólo á la mayor ó menor fa- aquello de que f u é y es capaz la hermosa fecun-
cilidad de u n o ú otro en procrear palabras nue- didad de su rico idioma? En las imágenes, en
vas p a r a expresar con precisión los pensamien- lo patético, en lo descriptivo, se confiesa su fe-
tos. Todas las lenguas prominentes de Europa, cundidad y positiva abundancia, porque todo
siendo el t r a b a j o intelectual de muchos siglos, esto se experimenta en las notables reliquias
tienen esta cualidad en alto grado." 1 Estas pa- de esas admirables generaciones que pasaron.
labras envuelven u n a verdad confirmada con Y porque no se ha experimentado lo demás, y
mil hechos, y por lo mismo no podemos decir que sin embargo se deja entender, como por sí
que en este ó aquel ramo sea pobre y escaso el solo, á la primera observación que de aquel
maya, cuya m a y o r ó menor facilidad 110 sólo idioma se hace, ¿se tendrá razón en negarlo ?
en procrear palabras nuevas, sino en haberlas Fijemos la m i r a d a en lo que nos queda de la
tenido antes, p a r a expresar con precisión los antigua civilización m a y a : veamos lo que se
pensamientos, á u n no h a sido e x a m i n a d a , pues- alcanza de su mitología, de su astronomía, de
to que no se ha empleado con respecto á él el su cronología, de su política y de su soberbia y
trabajo y esmero que en las lenguas sabias ha original arquitectura, y entonces reconoceremos
sido el empeño y el fruto del trabajo intelectual con cuánta razón el barón Fridrichssal, al me-
de muchos siglos. ¿Quién se atreve á fijar hoy ditar sobre el antiguo pueblo yucateco, dice:
hasta dónde llegó la perfección del idioma yu- " Nada se ha hecho hasta ahora para resucitar
cateco en la expresión de las ideas abstractas y el espíritu de la nación que desapareció, y de
metafísicas? Y antes bien, nos vemos precisa- cuya existencia únicamente han quedado esos
dos á conjeturar lo mucho que en perfección hermosos monumentos, mudos epitafios coloca-
debió haber avanzado este idioma en los labios dos sobre el sepulcro de un pueblo que fué. Es-
tos testigos son, sin embargo,bastante válidos y
hábiles para probar que Yucatan estuvo u n a
1 Hassey, Estudio de la literatura alemana, IV. vez en manos de hombres muy adelantados en
todo respecto y siempre el progreso en una necesidad de explicar rudamente los pensamien-
parte, trae el m i s m o adelanto en los demás ra- tos, sino al buen gusto de la elocucion.
mos de la vida social." 1 " P o r q u e en este idioma, dice el mismo Bel-
El maya, que es d e una expresión varonil, tran, no se habla en todo como se escribe, ni se
esto es, fuerte y en a l g u n o s casos gutural, cuan- pronuncian muchas voces conforme lo piden las
do su pronunciación tiene la propiedad y el reglas ( y es lo que causa que algunos que lo
acento que de suyo t r a e el genio y la estructura hablan parezcan forasteros, ó se juzgue que n o
de la lengua, es n o t a b l e m e n t e armonioso y eu- pronuncian como deben, siendo así que hablan
fónico. Es polisilábica, y tiene tantas palabras, según las reglas del arte), se advierta q ue es tan
sílabas, síncopas, y tal variedad de acento ó pro- necesario el uso de las sinalefas y síncopas, que
nunciación especial, cuantas son las variedades sin hipérbole se puede afirmar que todo el ser
y más imperceptibles modificaciones del pen- y hermosura de esta lengua, es el uso de ellas, y
samiento. Los g r a m á t i c o s y filólogos tienen mu- la parte más principal del arte es su explica-
cho qué estudiar en este rico y monumental ción." 1
idioma; pero lo que m á s particularmente ha de
Concíbese, pues, por lo dicho, cuánta es la
llamar la atención es el acento, el verbo y la
precisión, propiedad, a b u n d a n c i a y fecundidad
síncopa. " E n el v e r b o h a y más que saber, dice
de este idioma. Vasto y p r o f u n d o como es en su
Beltran, porque m e parece que el blanco de es-
aprendizaje, por esta inmensa variedad de nom-
te idioma es el verbo y unas partículas ya ad-
bres que como en el español y francés son in-
verbiales, y ya compositivas, que á veces sólo
declinables; por la semiconjugacion de sus in-
sirven de ornato; p u e s con aquél y con la di-
numerables verbos; por sus artículos y pronom-
versidad de éstas, a y u d a n d o los pronombres, ex-
bres; por sus tan peculiares partículas composi-
plica con elegante s o n i d o los conceptos, y mu-
tivas, adverbiales y eufónicas; por su coloca-
cho mejor si se usa en él de síncopas y sinalefas. 2 "
r o n y supresión de letras; por sus contraccio-
E n efecto, la e s t r u c t u r a de este idioma nos in-
nes ó figuras, y en fin, por su pronunciación
dica que no sólo se h a atendido en él á la simple
y acento; vasto y profundo como es, repetimos,
por todo esto, es, sin embargo, natural, sencillo
y facilísimo á la par. Es tan natural, sencillo y
1 Fridrichssal, Carta á D. Justo Sierra, de 20 de Abril
de 1842.
2 Beltran, Arte del idioma maya. A r t . I I I . 1 Beltran Op, c.it. A r t . I V .
propio para expresarse, que hermanándose en San Buenaventura en el siglo diez y siete—per-
él la dificultad para el estudioso con la senci- la es, y digna de toda estimación, el ¡ r t e de la len
llez y naturalidad para el niño, se experimenta g u a maya, general idioma de todos los indios
á primera vista en Yucatan su poderosa influen- de las Provincias de Yucatan ó Campeche; tan
cia y predominio de trescientos años en todas fecundo, que casi no padece equivocación en
las clases d e la sociedad. Hicimos yá mérito sus voces propiamente pronunciadas; tan pro-
de la observación, no nuestra, sino de Hassey, fuso, que no mendiga de otro alguno las pro-
sobre que si debiéramos a n d a r como los anti- piedades; tan propio, que áun sus voces expli-
guos filólogos, en busca del idioma primitivo, can la naturaleza y propiedades de sus objetos,
deberíamos advertir que " Yucatan nos presen- que parece fué el más semejante al que en los
ta en la hermosa lengua m a y a u n verdadero y labios de nuestro primer padre dió á cada cosa
ménos corrompido vástago del idioma de A d á n / ' su esencial y nativo nombre.» 1
L a actual sociedad yucatecaque usa el maya «Es el yucateco idioma, d i c e B e l t r a n á n t e s c i -
como idioma vulgar, si bien marcándole con el tado, garboso en sus dicciones, elegante en sus
sello ignominioso de la esclavitud y del despre- periodos y en a m b a s cosas conciso, pues con po-
cio, tiene á la mano, hasta hoy, la frecuente cas palabras y breves sílabas explica á veces
oportunidad de comparar sus dos idiomas, esto profundas sentencias.» 2
es, el yucateco ó maya, con el más rico, más fe-
, P o r e s o e s q«e se h a n escrito de él trece Artes
cundo y m á s armonioso de los idiomas con que
o Gramáticas, y diez y siete Diccionarios. H é
la vieja E u r o p a ba regalado al Xuevo-Mundo: a q u í u n cuadro por orden cronológico:
el idioma español. Y haciendo esta compara-
ción, ¡cuántas palabras y cuántos giros de la SIGLO XVI.
más expresiva locucion echamos de ménos en Gaspar Antonio Xiu, noble indio yucateco,
fue autor de u n
este rico y civilizado idioma, al querer expre-
sar algún concepto con la naturalidad, conci- Vocabulario m a y a ó de la lengua de Yuca-
sion y perfecta propiedad con que, con u n a sola tan.
palabra, lo expresamos en el idioma indígena 1 F r . Gabriel
d e Y u c a t a n ! «Perla es, y digna de toda estima- n a y a , p r e h m . Dedicat. de D. Alonso de Mondragon. Mé-
ción—decía en Méjico el editor de la Gramáti- jico, 8 de Mayo de 1684. I m p r e n t a de la viuda de Calderón.
ca de lengua m a y a escrita por Fr. Gabriel de Beltran, Gramática deI idioma maya y semilexicon
yucateco, prólogo.
Fr. Luis de Villalpando, misionero español en Fr. Juan Coronel, misionero español en Yu-
catan, fué autor de u n
Yucatan, fué a u t o r d e las obras siguientes:
1. Arte de la l e n g u a maya, Vocabulario maya.
2. Vocabulario m a y a , Fr. Gabriel de San Buenaventura, misionero en
Yucatan, francés de nación, fué autor de las
Fr. Diego de Landa, misionero español y se-
obras siguientes :
g u n d o obispo d e Y u c a c a n , fue autor de u n
1. Arte de la lengua maya. (Impresa). 1
Arte perfeccionado de la lengua maya.
2. Diccionario maya-hispano é hispano-ma-
Fr. Luis Vidales, misionero en Yucatan, fué
ya, médico-botánico regional.
autor de las obras siguientes:
Fr. Andrés de Avendaño, misionero español en
1. Sintaxis d e la lengua maya.
Yucatan, fué autor de las obras siguientes:
2. Vocabulario bispano-maya.
1. Arte de la lengua maya.
3. Vocabulario maya-hispano.
2. Diccionario de la lengua m a y a .
Fr. Alonso de Soolana, misionero español en
3. Diccionario abreviado de los adverbios de
Yucatan, fué a u t o r de u n
tiempo y lugar del idioma maya.
Vocabulario m a y a ,
4. Diccionario de nombres de personas, ído-
los, danzas y otras antigüedades de Yucatan.
SIGLO XVII. 5. Diccionario botánico y médico conforme
á los usos y costumbres de los indios de Yu-
catan.
Fr. Julián de Cuartas, misionero español en
Yucatan, fué a u t o r de u n
SIGLO X V I I I .
Arte c o m p e n d i a d o de la lengua maya,
Fr. Antonio de Ciudad-Real, misionero espa- Fr. Pedro Beltran, franciscano yucateco, fué au-
ñol en Y u c a t a n , f u é autor de las obras siguientes: tor de u n
1. Diccionario bispano-maya. Arte del idioma m a y a reducido á suscintas
2. Diccionario maya-hispano. reglas y semilexicon yucateco, esto es, u n bre-
Fr. Juan de Acevedo, misionero español en
Yucatan, fué a u t o r d é l o s 1 Dos solos ejemplares quedan de esta interesante obra
Principios e l e m e n t a l e s de la gramática yu- en todo Yucatan y en todo el mundo, de modo que si no se
reimprime, pronto desaparecerá.
cateca.
ve Diccionario. (Dos veces impreso: la última 2. Cartilla de lengua maya para la enseñanza
edición fué hecha en Mérida por D. J. D. Espi- délos indígenas. (Impresa en Yucatan,en 1871.)
nosa, el año de 1859). Dr. Avgustus Le Plongeon, de Ñor te-America,
es autor de un pequeño
SIGLO X I X . Ensayo sobre la antigüedad de la lengua
maya. (Opúsculo publicado en Yucatan y en
Fr. Joaquín Ruz, franciscano yucateco, fué Méjico, en los periódicos intitulados La Revista
autor de las obras siguientes: de Mérida y El Republicano, el año de 1880). 1
1. Gramática yucateca, formada para la ins- Ademas, varios de los mismos autores cita-
trucción de los indígenas. (Impresa en 1844.) dos y otros muchos, escribieron g r a n variedad
2. Cartilla ó silabario y explicación de la de obras en lengua, yucateca ó con relación á
pronunciación m a y a , (Impresa en 1845.) ella, pero que por desgracia se h a n perdido las
3. E l Análisis de la lengua maya. (Impresa.) más ó casi todas. -
I). Juan Pío Pérez, seglar, literato yucateco, No es de poca importancia concluir este ca-
f u é autor de l a s obras siguientes: pítulo, advirtiendo que la palabra maya, áun así
1. Gramática d e la lengua maya. (MS.) pronunciada, es del género masculino, uniéndo-
2. Diccionario de la lengua maya. (Impre-
sa 1877.) 1 Nuestra Disertación sobre la historia de la lengua ma-
Mr. Brasseur de Bourbourg, sacerdote francés, ya que se ocupa de una manera especial de todos estos auto-
res, y que debería formar parte del Apéndice oue hemos de
m i e m b r o de la comision científica de Paris res-
añadir á la presente obra, tendrá que f o r m a r un volumen se-
pecto de Méjico, f u é autor délas obras siguientes: parado, así por su extensión, como porque entonces le aña-
1. «Manuscrit Troano. Etudes sur le Systè- diremos el Arte de la lengua maya por Fr. Gabriel de San
m e g r a p h i q u e et la langue des mayas, que in- Buenaventura, á fin de salvarlo para la posteridad, pues
como dejamos referido, no quedan de él más que dos ejem-
cluyela G r a m a i r e e t Chrestomathie,etun Voca-
plares. El volumen indicado será, pues, el tomo segundo
bulaire general maya, français et espagnol.» que daremos á la luz pública sobre la historia antigua y la
(Impresa en P a r i s , 1869). lengua de Yucatan.
Dr. Carlos Hermán Berendt, de Prusia, fué au- 2 De entre los autores modernos citados, el Sr. D. J u a n
tor de las obras siguientes: Pío Pérez publicó también, como sabe el lector, su diserta-
ción i n t i t u l a d a : Cronología antigua yucateca, que juzgamos
1. Diccionario de la lengua maya y su com- indispensable añadir á nuestra presente obra en un A p é n d i -
paración con otros idiomas americanos. (Inédita.) ce especial.
la á la voz idioma, á distinción de otro idioma, "Semejante costumbre se nota desde luego
también americano, que lleva en Sonora el nom- que tiene su origen en el idioma castellano; se
bre de mayo, porque el pueblo que lo habla tie- ve que á la radical may se le adaptan las termi-
ne el mismo n o m b r e de mayo, á causa del río de naciones de a, o, que en nuestra lengua sirven
este nombre con que fué conocido su país. Mas generalmente p a r a marcar el género masculino
ó femenino.
el idioma de Y u c a t a n ó de la Maya, tiene el
n o m b r e de el maya, á u n en significación mascu- " Veamos, pues, si ese uso autoriza semejante
lina, por f u n d a m e n t o s históricos y por el uso modo de h a b l a r ; veamos si la palabra maya,
antiguo y moderno de las personas instruidas. usada con nombres masculinos, debe cambiar
en castellano, considerada no yá como palabra
Con buenos fundamentos, pues, y con motivo
de lengua extraña, sino como hija adoptiva de
de una d u d a suscitada á este respecto en la
nuestro idioma.
Sociedad Mejicana de Geografía y Estadística,
D. Francisco Pimentel, se explicó en este sen- "Sobre el primer punto, ocurre desde luego
tido, diciendo así: que el uso es el juez supremo de los idiomas;
que de n a d a sirve el esfuerzo de algunos lin-
« H a y dos idiomas m u y diferentes en la Re-
güistas para desterrar u n a voz que u n pueblo
pública Mejicana, por su sistema gramatical, por
entero se empeña en adoptar; que es perder el
su diccionario y hasta por la posicion geográfi-
tiempo ocuparse en cuestiones de esta clase,
ca de los pueblos que los h a b l a n ; pero m u y se-
cuando las palabras son signos convencionales
mejantes por los nombres q u e llevan, pues uno
y no necesarios de nuestras ideas.
se l l a m a mayo y otro maya. Esa semejanza lle-
"Todo esto parece m u y exacto; pero tiene
ga hasta la igualdad m i s m a , en ciertos casos
contestaciones fáciles y concluyentes. El uso es,
pues, según se asegura, en Y u c a t a n l l a m a n ma-
en efecto, el juez supremo de los idiomas; pero
yo al maya,1 cuando se aplica á a l g ú n sustan-
no el uso caprichoso y vulgar, sino el uso fun-
tivo masculino, así es que, por ejemplo, se dice
dado en la razón, en la conveniencia, ó por lo
el indio mayo y la i n d i a maya, el idioma mayo y
ménos en el gusto, como cuando se quiere con-
la lengua maya. tribuir á la belleza, á la eufonía de u n a lengua.
Por esto es que u n distinguido gramático espa-
1 Tal costumbre sólo es de personas poco instruidas; ñol ha definido m u y exactamente la gramá-
pero esta corruptela está c o n d e n a d a por el uso contrario de tica castellana, diciendo que «es el conjunto or-
las gentes ilustradas.
denado de las reglas del lenguaje que vemos critores, n a d a importa que el pueblo la estropee,
observadas en los escritos ó conversaciones de porque, en primer lugar, el h o m b r e ilustrado
las personas doctas,» lo cual es conforme con lo domina con el tiempo y hace e n t r a r en razón
al que n a d a sabe; y en segundo, el que un igno-
que decía Quintiliano: Consuetudinem servionis
rante cometa u n error no es razón para q u e la
vocabo consensum eruditorum.
imite u n entendido.
" Esto supuesto, busquemos qué nombre apli-
caron á la lengua que nos ocupa, los escritores " P e r o áun suponiendo que los más doctos
que h a n t r a t a d o ó hablado de ella, es decir, las autores se hubieran empeñado en usar la pala-
personas doctas en la materia, y encontrare- bra mayo, en vez de maya, no por esto estaría
mos que nacionales y extranjeros le dan el nom- bien, porque a u n q u e el docto debe guiar al ig-
bre de maya, pudiéndome servir de apoyo los norante, de la misma m a n e r a la razón debe
nombres de Herrera, Clavijero, Fr. Gabriel de S. guiar al docto.
Buenaventura, Pedro Beltran de Santa Rosa,
" En el caso que nos ocupa, preguntaré: ¿Cuál
Fr. Joaquín Ruz, Beristain, Stephens, y Gui-
es el objeto del lenguaje? ¿qué es lo que le hace
llermo I i u m b o l d t . Algunos de estos ú otros au-
más propio? El objeto del lenguaje es dar á co-
tores no sólo usan el nombre maya con lengua,
nocer nuestras ideas; y así, será más propio un
es decir, con un nombre femenino, sino tam-
idioma cuanto sea más claro, cuanto más abun-
bién con la palabra idioma que es masculino.
de en signos perspicuos que respondan á cada
Vemos, en efecto, que el P. Beltran de Santa
u n o de nuestros pensamientos. Si, pues, h a y
Rosa intitula su g r a m á t i c a : «Arte del idioma
dos idiomas, dos pueblos en nuestro país dife-
maya-,» vemos también que el Br. Felipe San-
rentes en todo, ¿por qué no asignarles á cada
tiago de la Madera dice: «Arte y Semilexicon
uno su nombre propio y decir á aquél mayo y
del idioma maya;» y vemos igualmente que
á éste maya, y no á los dos del primer mod¿,
adopta ese modo de hablar D. F r . Mateo, obis-
causando mil dudas y anfibologías?
po de Yucatan. 1 E l P. Ruz, en su Silabario y u-
cateco, (pág. 5) dice también idioma maya. " N o creo que n i n g u n a persona de buen sen-
tido pueda i m p u g n a r seriamente estos argu-
"Establecida la forma de u n a voz por los es- mentos, de m a n e r a que n o queda en pié más
que la resistencia que u n oído castellano expe-
r i m e n t a al usar la terminación a con u n nom-
1 U n o y otro en la censura á la Gramática de Beltran.
bre masculino. Vov, pues, á t r a t a r este último
punto.
CAPITULO V
" La regla general en castellano, como ántes El nombre de Yucatan.
he indicado, es que los adjetivos masculinos se
terminen en o, y los femeninos en a, y asi es Hemos dicho en el capítulo primero que esta
que decimos hombre alto y mujer alta; pero no Península era designada por los naturales con
obstante esto, vemos adjetivos que con sólo la el nombre de Maya, Yucalpeten y Chacnovitan, y
terminación a se usan para los dos géneros, co- que le l l a m a b a n Onohualco los indios de los
mo idioma persa y lengua persa, hombre mos- otros pueblos del continente: ofrécese ahora la
covita, y m u j e r moscovita, caballo emta y yegua d u d a sobre si el nombre Yucatan es antiguo ó
escita. No se aparta, pues, del génio del idioma moderno. A juzgar por los historiadores, pare-
español el decir indio viaya é india maya, len- ce que el nombre de Yucatan es nuevo, y aun-
gua maya é idioma maya, consiguiéndose á la que al dar razón de su origen se encuentran em-
vez dar claridad y precisión al lenguaje. Aun barazados, todos convienen al ménos en que es
por razones ménos poderosas que la claridad la adulteración de a l g u n a palabra india, pro-
del discurso, y sin más objeto que la eufonía, n u n c i a d a al tiempo que los conquistadores exa-
vemos nombres de terminación femenina usa- m i n a b a n ó pretendían saber qué país era éste y
dos como masculinos, como c u a n d o decimos el cómo se llamaba.
alma y el águila, en lugar de la a l m a y la águila. En efecto, los nombres con que son conocidos
"Creo, pues, que todo b u e n escritor debe usar muchos lugares del continente americano, h a n
el nombre maya para designar el idioma que tomado su origen etimológico de palabras adul-
se habla en Yucatan, y mayo p a r a el de Sonora; teradas que al tiempo de pronunciarse por los
tanto más cuánto que esos n o m b r e s tienen u n a indígenas ó por los europeos, en ésta ó aquella
razón en sí mismos, y es q u e maya es palabra circunstancia, fueron tomadas como verdaderas
propia del idioma yucateco, y mayo se dice (del denominaciones que, si bien bastardas, despues,
de Sonora) porque el pueblo q u e h a b l a ese idio- con el curso del tiempo, se fueron legitimando,
m a vive á las orillas del río Mayo. 1 pues es u n a verdad práctica q u é en ésto el uso
decide como juez, y de a q u í el poeta: "Qu.erri penes
arbitrium est, et jus et norma loquendi." Esto
1 Pimentel. Cuadro descriptivo y comparativo de las
ha acontecido n o solo en América, pues q u e
lenguas indígenas de Méjico. T o m o I I , pág. 35.
bre masculino. Vov, pues, á t r a t a r este último
punto.
CAPITULO V
" La regla general en castellano, como ántes El nombre de Yucatan.
be indicado, es que los adjetivos masculinos se
terminen en o, y los femeninos en a, y así es Hemos dicho en el capítulo primero que esta
que decimos hombre alto y mujer alta; pero no Península era designada por los naturales con
obstante esto, vemos adjetivos que con sólo la el nombre de Maya, Yucalpeten y Chacnoiñtan, y
terminación a se usan para los dos géneros, co- que le l l a m a b a n Omhwlco los indios de los
mo idioma persa y lengua persa, hombre mos- otros pueblos del continente: ofrécese ahora la
covita, y m u j e r moscovita, caballo escita y yegua d u d a sobre si el nombre Yucatan es antiguo ó
escita. No se aparta, pues, del génio del idioma moderno. A juzgar por los historiadores, pare-
español el decir indio viaya é india maya, len- ce que el nombre de Yucatan es nuevo, y aun-
gua maya é idioma maya, consiguiéndose á la que al dar razón de su origen se encuentran em-
vez dar claridad y precisión al lenguaje. Aun barazados, todos convienen al ménos en que es
por razones ménos poderosas que la claridad la adulteración de a l g u n a palabra india, pro-
del discurso, y sin más objeto que la eufonía, n u n c i a d a al tiempo que los conquistadores exa-
vemos nombres de terminación femenina usa- m i n a b a n ó pretendían saber qué país era éste y
dos como masculinos, como c u a n d o decimos el cómo se llamaba.
alma y el águila, en lugar de la a l m a y la águila. En efecto, los nombres con que son conocidos
"Creo, pues, que todo b u e n escritor debe usar muchos lugares del continente americano, h a n
el nombre maya para designar el idioma que tomado su origen etimológico de palabras adul-
se habla en Yucatan, y mayo p a r a el de Sonora; teradas que al tiempo de pronunciarse por los
tanto más cuánto que esos n o m b r e s tienen u n a indígenas ó por los europeos, en ésta ó aquella
razón en sí mismos, y es q u e maya es palabra circunstancia, fueron tomadas como verdaderas
propia del idioma yucateco, y mayo se dice (del denominaciones que, si bien bastardas, despues,
de Sonora) porque el pueblo q u e h a b l a ese idio- con el curso del tiempo, se fueron legitimando,
m a vive á las orillas del río Mayo. 1 pues es u n a verdad práctica q u é en ésto el uso
dccide como juez, y de a q u í el poeta: "Qu.erri penes
arbitrium est, et jus et norma loquendi." Esto
1 Pimentel. Cuadro descriptivo y comparativo de las
ha acontecido n o solo en América, pues q u e
lenguas indígenas de Méjico. T o m o I I , pág. 35.
en E u r o p a vemos también el uso común y
que los indios tenían en las manos las garganti-
recibido de algunos nombres que no han teni-
llas desús mujeres, los españoles p r e g u n t a r o n :
do otro principio que el de las adulteraciones ó
¿Cómo se llama esta provincia? Los indios, que
contracciones del lenguaje. Galicia, por ejem-
por el modo conocieron que preguntaban, pen-
plo, es u n a adulteración de la palabra compues-
sando que era por lo que tenían en la mano, di-
ta Galo- Greda.
jeron: U Yu c atan: "son las gargantillas de nues-
Dícese q u e cuando el descubridor H e r n á n d e z tras esposas." Y los españoles, creyendo que Yu
de Córdoba llegó á las costas de esta Península, calan era el nombre de la provincia, a p u n t a r o n
p r e g u n t ó á los naturales cómo se llamaba la ó escribieron en su libro: YUCATAN, como por
tierra; y q u e sonando el lenguaje español como Chicheo-Itzá dijeron "Chichinizá," por Coz c-
u n a pronunciación m u y rápida al oído de los otoch " Cabo Catoche etc."
indios, éstos lo manifestaron así con estas pala-
Si recordamos que los europeos cambiaban
bras del idioma indiano: Tetec dtan; y con estas
sus baratijas de vidrio con las alhajas de oro,
otras: Ma t-natic a dtan, esto es: Habláis con ra-
plata y piedras preciosas de los indios, no pa-
pidez, no os comprendemos. Y los españoles, to-
recerá m u y fuera de caso, sino ciertamente m u y
m a n d o la respuesta como el nombre del país
verosímil, que entre los mayas y los españoles
q u e acababan de descubrir, se esforzaban á re-
se haya cruzado algún coloquio en que hubie-
petirla, a u n q u e adulterándola, por la dificultad
se algo de gargantillas de mujeres, de las que
que encontraban en pronunciarla con exacti-
en idioma indígena literalmente los maridos
t u d , proviniendo de a h í que dijeran Yucatan,
dicen: " Y u c-atan."
como si fuese éste el nombre que buscaban.
El moderno historiador Presc-ott, citando al
Otros dicen que a n d a n d o los españoles por
también moderno viajero Mr. Waldeck, preten-
la costa, cuando preguntaban algo, respondían
de encontrar un derivado más probable en la
los indios: Tolo qnin dtan, señalando algún lu-
palabra india Ouyouckatan. Pero Mr. Waldeck
gar, como si dijeran, para alejar del suelo pa-
copió mal á los historiadores primitivos, no
trio á los huéspedes: Mas allá os digo, marchaos.
existe tal palabra en la lengua yucateca; es sí,
U n o de los manuscritos de nuestra coleccion, una corrupción de esta frase: Uyac u dtan, esto
firmado por el P. Zúñiga, dice á este respecto es, Oigan su hablar, lo que viene á reducirse á
lo siguiente: ''Este nombre Yucatan lo pusieron lo que yá expusimos respecto de la conversa-
los españoles conquistadores, porque al tiempo ción que deberían haber tenido los primeros
descubridores con los indios, repitiendo sin bra Yucatan, el cual no es otro que u n a adul-
duda, á cada paso, estos últimos, las palabras: teración ó contracción de Yucalpeten, que era el
Tdec dtan, Ma tan c-nuctic a iltan, Tolo quin dtan; verdadero n o m b r e con que los m a y a s designa-
esto es: Hablan rápidamente estos hombres; no los ban su país. E n t r e las colecciones de manus-
entendemos ó no os entendemos; idos mas allá, y critos antiguos que hemos ido recogiendo cui-
probablemente entre estas frases, también di- dadosamente, para nuestro museo, h u b o de lle-
rían Uyae u dtan:" Oigan su hablar," y otras por gar á nuestras manos u n ejemplar de u n «Chi-
el estilo, con la notable particularidad de ter- l a m B a l a m » (Libro divino de los Mayas), que,
m i n a r todas aquellas frases con la sílaba y nom- por el l u g a r de su procedencia, clasificamos con
bre dtan, q u e significa nombre, palabra, idio- la denominación de Códice Chumayel, y en él
ma, lengua, plática, etc., siendo por lo mismo encontramos repetidas veces el nombre de Yu-
fácil y verosímil, según todos han juzgado, que calpeten unido al de Yucatan y como sinónimo
cualquiera d e ellas, ó todas juntas, hubiesen de él, digámoslo a s í . 1
motivado el n o m b r e de Yucatan. Ademas, se H é a q u í las palabras de dicho manuscrito, en
debe en tales suposiciones entender que aun- las páginas 30 y 34, que copiamos á la letra, con
que en particular b a y a tomado origen este sus defectos de escritura: en la página 30 dice
n o m b r e de a l g u n a de las frases indicadas, no hu- así: «Milcinientos treinta y nueve años; bailá:
biera permanecido, si otra circunstancia igual «1539 años, l i k i n bail u hol yotoch Don J u a n
ó semejante, y luego otra y otra, no la hubie- «Montejo, oces christianoil uay tipetenlae Y Ü C A L -
sen ido confirmando, por el motivo indicado de
que atan significa esposa y dtan la palabra ó el
1 A los señores que gusten ver con sus propios ojos el im -
idioma.
p o r t a n t e MS. citado en el texto, y que es un libro en 4.° me-
Todo esto pone en evidencia que no se h a co- nor, verdadero tesoro histórico, los recibiremos con placer
en nuestro estudio particular, en el que nos h a n h o n r a d o
nocido de u n a m a n e r a cierta é indubitable el
sabios extranjeros, p r i n c i p a l m e n t e de P a r i s , Berlin y N e w
origen del moderno nombre de Yucatan con Y o r k , así como también d e la capital de Méjico. E n él
que ha sido sustituido el antiguo de esta Penín- no hemos tenido n u n c a el gusto de ver á n i n g u n o d e
sula. Pero nosotros hemos tenido la fortuna de nuestros compatriotas que, como el Sr. D. Eligió Ancona, se
ocupan con la historia yucateca, y que suelen complacerse
hacer recientemente á este respecto u n descu-
en j u z g a r con d u r e z a nuestros escritos, presentándolos como
brimiento q u e viene á disipar toda cuestión y destituidos de los f u n d a m e n t o s que prestan las fuentes y los
duda, señalando el verdadero origen de la pala- documentos de la historia.
/

«PETEN Yucatanlae,» cuya versión al castellano de Montejo, que no es J u a n sino Francisco,


es la siguiente: «En los años de mil quinientos como en el año á que corresponde la erección
«treinta y nueve, que con signos númericos se del pórtico monumental del palacio del mismo
«escribé así: 1530, se erigió el pórtico de la casa Montejo (en pié todavía hoy en la plaza mayor
«de D. J u a n Montejo, que trajo el cristianismo de esta ciudad de Mérida), que no fué el de 1539,
« t i esta tierra de Y Ü C A L P E T E N que se dice Yucatan;» sino el de 1549.' Mas á pesar de estas equivo-
y en la página 34, en u n párrafo cuyo r u b r o es caciones accidentales y nada extrañas en u n in-
Lay u haba hab ulci oulob lae, esto es, de la fecha dio que acababa de aprender la escritura y la
en que llegaron los españoles, se halla el mismo cronología cristianas, ese fragmento y los otros,
n o m b r e en dos lugares de la misma página. E l que son correctos y exactos, son en verdad de
primero dice: «1519, lay u hábil y a n ca uli ou- valor inestimable para nuestro intento, pues el*
«lob u a y tac cabal coon ah Itzá, uay ti luum Yu- autor, indígena y m u y competente por lo mis-
«CALPETEN Yucatan, tu t h a n m a y a ah Itzaob mo, dice y repite incidentalmente y con la ma-
«lae; y el segundo, esto: « H e u hábil cu x i m b a l yor sencillez que esta tierra es y se llama
«ca hoppi u chaic ubá oulob u tial u chucicob Yücalpeten ó Yucatan,» con lo que nos h a reve-
«uay, YUCALPETENLAE; U yoheltahix A h k i n ah- lado á la vez que Yücalpeten es el más ge-
«bobat A h x u p a n u kaba, oc ci christianoil toon, n u i n o y antiguo n o m b r e de este país que y a
«1519.» L a versión del primero es la siguiente: más generalmente se denomina ahora de Yu-
«Corría el año de 1519, cuando los españoles lle- catan. Este último n o m b r e no es por lo mismo
«garon hasta este nuestro pueblo de Itzá, en esta otra cosa q u e u n a contracción del primero, esto
«tierra de Y Ü C A L P E T E N , Y U C A T A N , como dicen los es, de Yücalpeten, y como más breve y fá-
«mayas itzáes,» y la del segundo esta: «El año cil á la pronunciación española, vino á que-
«que corría cuando los españoles comenzaron á darse como el nombre exclusivo de la Penín-
«hacerse fuertes, y llegaron á apoderarse de este sula.
« Y Ü C A L P E T E N , como lo predijo el Sacerdote Pro-
Ademas del Códice Chumayel, tuvimos ocasion
«feta A h x u p a n por nombre, y fué el año en que
de ver unos documentos sobre propiedad de
«empezamos á ser cristianos, es este: 1519.»
tierras, del tiempo de la conquista, escritos tam-
E l indio que fué autor del manuscrito citado
padeció equivocación en el primero de los pá- 1 E n el Apéndice p o d r á verse un artículo nuestro sobre
rrafos q u e hemos transcrito, así en el n o m b r e este célebre m o n u m e n t o .
bien de m a n o de indio y en lengua indígena, 1 Poco después de la conquista, los indios, al
y en ellos descubrimos igualmente, con agrada- h a b l a r de Y u c a t a n en sus documentos, solían
ble sorpresa, el n o m b r e de Yucalpeten, como el también escribir: «Uay ti petenil Lipatan Yu-
propio de Y u c a t a n . catan,» «Uay ti petenil Zipatan Yucatan.» El
Este descubrimiento yá nos facilitó la inter- padre Brasseur copió u n manuscrito de éstos,
pretación del dicho nombre de Yucatan ó Yu- que se proporcionó en Mérida i, y lo insertó en
calpeten. E s u n compuesto de las tres palabras su obra i n t i t u l a d a : «Manuscrit Troano.—Etu-
Y u , Cal, Peten. Yu, es u n vocablo de la raíz u des sur le systeme g r a p h i q u e et la langue des
que á más de luna, significa perla, gargantilla, Mayas.—París, 1869,» Tomo II, pág. 110; cuyo
cuenta, abalorio, etc; Cal significa garganta; Pe- dato prueba igualmente que desde la primera
ten, por último, significa tierra, país, el globo comunicación de los indios con los europeos,
terráqueo, cualquiera región de él, isla, valle, aquellos no rechazaron el nuevo n o m b r e de Yu-
península, continente. Es, pues, incuestionable, catan dado por éstos al país, autorizándole como
en vista de tales datos, que Yucatan ó Yucalpe- n o m b r e formado ó deducido del que usaban los
ten significa: «la gargantilla del continente» ó mismos indios, siendo solamente u n a síncope ó
«la perla de la garganta de la tierra ó del con- contracción, la palabra Yucatan, de la antigua
tinente;» lo cual viene bien con la condicion Yucalpeten,
de península, q u e es el carácter geográfico de
esta tierra, y que respecto del continente, á que
CAPITULO VI.
está u n i d a p o r el Sur, viene á ser, en toda esta
parte de su unión, como la garganta del conti- Fundación del imperio maya.-Sus épocas-Primera
nente. A ñ a d a m o s á lo dicho el argumento fun- época del imperio maya, ó sea desde Zamná hasta
dado en la propensión m u y n a t u r a l en todas los reyes de Chichen-Itzá.
las gentes, de d a r á su patria las denominacio- Yá, por lo dicho en los capítulos anteriores,
nes no sólo más propias y convenientes, sino queda expuesto cuanto podemos alcanzar sobre
t a m b i é n las más expresivas y hasta poéticas. el tiempo en que los m a y a s se asentaron y po-
blaron en la península de Yucatan, sea que este
1 El Sr. D. P e d r o de Regil y P e ó n , que vive en esta ciu-
dad, es quien posee estos documentos, en los cuales, lo mis-
mo que á nosotros, llamó v i v a m e n t e la atención al Sr. D. 1 Se los proporcionó el Sr. D. P e d r o de Regil y Peón,
Cárlos H é r m a n Berendt, la palabra Yucalpeten quien seguramente los conserva todavía en su poder.
bien de m a n o de indio y en lengua indígena, 1 Poco después de la conquista, los indios, al
y en ellos descubrimos igualmente, con agrada- h a b l a r de Y u c a t a n en sus documentos, solían
ble sorpresa, el n o m b r e de Yücalpeten, como el también escribir: «Uay ti petenil Lipatan Yu-
propio de Y u c a t a n . catan,» «Uay ti petenil Zipatan Yucatan.» El
Este descubrimiento yá nos facilitó la inter- padre Brasseur copió u n manuscrito de éstos,
pretación del dicho nombre de Yucatan ó Yü- que se proporcionó en Mérida i, y lo insertó en
calpeten. E s u n compuesto de las tres palabras su obra intitulada: «Manuscrit Troano.—Etu-
Y u , Cal, Peten. Yu, es u n vocablo de la raíz u des sur le systeme g r a p h i q u e et la langue des
que á más de luna, significa perla, gargantilla, Mayas.—París, 1869,» Tomo II, pág. 110; cuyo
cuenta, abalorio, etc; Cal significa garganta; Pe- dato prueba igualmente que desde la primera
ten, por último, significa tierra, país, el globo comunicación de los indios con los europeos,
terráqueo, cualquiera región de él, isla, valle, aquellos no rechazaron el nuevo n o m b r e de Yu-
península, continente. Es, pues, incuestionable, catan dado por éstos al país, autorizándole como
en vista de tales datos, que Yucatan ó Yücalpe- n o m b r e formado ó deducido del que usaban los
ten significa: «la gargantilla del continente» ó mismos indios, siendo solamente u n a síncope ó
«la perla de la garganta de la tierra ó del con- contracción, la palabra Yucatan, de la antigua
tinente;» lo cual viene bien con la condicion Yücalpeten,
de península, q u e es el carácter geográfico de
esta tierra, y que respecto del continente, á que
CAPITULO VI.
está u n i d a p o r el Sur, viene á ser, en toda esta
parte de su unión, como la garganta del conti- Fundación del imperio maya.-Sus épocas-Primera
nente. A ñ a d a m o s á lo dicho el argumento fun- época del imperio maya, ó sea desde Zamná hasta
dado en la propensión m u y n a t u r a l en todas los reyes de Chichen-Itzá.
las gentes, de d a r á su patria las denominacio- Yá, por lo dicho en los capítulos anteriores,
nes no sólo más propias y convenientes, sino queda expuesto cuanto podemos alcanzar sobre
t a m b i é n las más expresivas y hasta poéticas. el tiempo en que los m a y a s se asentaron y po-
blaron en la península de Yucatan, sea que este
1 El Sr. D. P e d r o de Regil y P e ó n , que vive en esta ciu-
dad, es quien posee estos documentos, en los cuales, lo mis-
mo que á nosotros, llamó v i v a m e n t e la atención al Sr. D. 1 Se los proporcionó el Sr. D. P e d r o de Eegil y Peón,
Cárlos H é r m a n Berendt, la palabra Yücalpeten quien seguramente los conserva todavía en su poder.
suceso haya acontecido mucho tiempo antes de zamatul, que f u n d ó la ciudad de su nombre,
N. S. Jesucristo, ó sea que fuese poco despues. A (Izamal ó I t z a m a l ) donde fijó su corte, se sigue
este mismo tiempo debemos referir la fundación el de los reyes de Chichen-Itzá; viene despues
de su monarquía, pues en todos los documentos la llegada de Ivukulcan ó Quetzalcoatl que vi-
y tradiciones que nos quedan, encontramos iden- no del Occidente, cuya corte fué primero Chi-
tificados ambos acontecimientos, chen-Itzá, y despues Mayapan, f u n d a d a por él;
sigúese luego u n a serie de reyes d é l a dinastía dé
Al referir, como vamos á hacerlo, la historia
Cocom, descendiente de K u k u l c a n , cuyo gobier-
del imperio maya, debemos recordar que no obs-
no, despues de siglos, degenera en tiranía, y cae
t a n t e el doble origen de los pobladores que vi-
bajo las ruinas de Mayapan vencida por los re-
nieron de opuestos puntos, procediendo unos
yes de Uxmal, esto es, por la dinastía Tutul-Xiu
del Oriente y otros del Occidente, la raza, la
que había procedido también del Occidente; y de
lengua y la monarquía presentan sin embargo
a q u í resulta finalmente la desmembración del
u n carácter tan constante de unidad, que des-
imperio ó fraccionamiento de la m o n a r q u í a en
pues de habernos ocupado de las importantes y
pequeños estados, de que fueron los principales
curiosas cuestiones á que aquella duplicidad de
Maní de la dinastía Tutul-Xiu, Sotuta de la de
origen ha dado lugar, nos proponemos a h o r a
Cocom, é Izamal de la familia sacerdotal de los
prescindir de ellas, tratando de la historia inte-
Cheles, en cuyo período llegaron los españoles.
rior de este célebre pueblo cuyos documentos
todos nos le presentan como u n o y homogéneo. Trataremos, pues, de la historia antigua de
Mas, á decir verdad, el desarrollo de esta his- la m o n a r q u í a maya, dividiéndola en cuatro épo-
toria será la prueba más cumplida de la con- cas: la 1? desde Z a m n á hasta los reyes de Chi-
clusion que hemos dejado sentada, con motivo chen-Itzá que le suceden; la 2? desde los re-
de aquellas mismas cuestiones, á saber: que la yes de Chichen-Itzá hasta la llegada de K u k u l -
raza tulteca fué la sola y única que por opues- can (Quetzalcoatl); la 3? desde K u k u l c a n , que
tos puntos y en diferentes épocas vino á consti- f u n d ó á M a y a p a n y la dinastía Cocom, hasta
tuir lo que se h a llamado el pueblo yucateco ó la r u i n a de u n a y otra por Tutul-Xiu; y la 4?
maya. y última, desde Tutul-Xiu y desmembración
Para establecer el orden ó método cronológi- del imperio, hasta la llegada de los españoles.
co en lo que de ella vamos á decir, debe obser- I t z a m n á , llamado también con los nombres
varse que despues del reinado de Z a m n á ó l t - de Z a m n á é Itzamatul, es el que f u n d ó el im-
perio de este pueblo; él es el primer personaje Ehecatl sigue al Cipactli. Se ha de observar
que se nos presenta como el patriarca, ó como que el n o m b r e de Ik, que quiere decir soplo, en
el rey y sumo sacerdote de los mayas; 1 y su el sentido del latin spirare, es el mismo que el
n o m b r e aparece como el del primer soberano de Kn-eph de los egipcios, el alma del mundo, títu-
esta nación. lo que se tributaba igualmente al Ik de los yu-
Z a m n á ó I t z a m n á debió ser ó el mismo que catecos en la religión antigua, y al Ehecatl de
bajo el nombre de V o t a n aparece en la historia los mejicanos. Notaré también que en los ge-
primitiva de otros pueblos americanos y que es roglificos egipcios la silaba eph, no existe: el Kn
tenido como u n o de los descendientes más in- sólo expresa el soplo ó el espíritu del mundo.
mediatos de Noé, q u e v i n o á poblar la Améri- Pero es cusa muy notable que la consonante K
ca, ó u n hijo suyo q u e t e n í a el indicado nombre. tenga en el idioma m a y a el mismo sentido que
E l padre Brasseur de Bourbourg lo dice así, en el de los Faraones, siendo también la I u n a
en sus Carta-s para servir de introducción á la vocal añadida en aquél para expresar el senti-
historia primitiva de las naciones civilizadas de la do, como el eph en egipcio.»
América Septentrional (Carta 4?, nota 76), y en
El nombre de Z a m n á ó I t z a m n á es i n d u d a -
este mismo lugar, á la nota 75, a ñ a d e : «Aun-
blemente u n a contracción de la frase m a y a Itz
que V o t a n sea el v e r d a d e r o f u n d a d o r de la ci-
caan ó Itzamal, rocío ó sustancia del cielo, ó de es-
vilización y del i m p e r i o de los Quiches, el Có-
ta otra, en primera persona, Itzen caan, esto es,
dice Chimalpopoca a t r i b u y e todavía la f u n -
«Yo soy el rocío ó la sustancia del cielo;» y de la
dación del imperio á su padre Igh ó Ik, llama-
misma palabra Itz se deribó el n o m b r e de Itzá y
do por los mejicanos Ehecatl ó Cipactonac, por-
el de Itzáes que se daban á s í mismos los prime-
que este señor fué el p r i m e r o que condujo u n a
ros fundadores del imperio m a y a que aportaron
colonia al continente a m e r i c a n o . . . . Por Ehecatl
á Yucatan. I t z a m n á f u n d ó u n a ciudad á la que
se entiende en m e j i c a n o el aire, el soplo, Igh ó
dió su nombre, entre cuyas ruinas tenemos ac-
Ik en los idiomas m a y a y tzendal. E n los ca-
tualmente la moderna ciudad de Izamal, que es
lendarios de Oajaca, Soconusco, Chiapas y Yu-
el mismo n o m b r e que en la antigüedad le dió
c a t a n , sigue i n m e d i a t a m e n t e al n o m b r e de
su célebre fundador, t
Nin, Irnos ó I m i x , así como en el mejicano el
1 Itz amal, esto es, rocío diario, ó sustancia cuotidiana
del cielo, que como se dice en el texto, es el mismo nombre
1 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. I V , cap. I I I . del fundador.
E s m u y probable que Z a m n á 110 hubiese si- los nombres conque boy sollaman e n s u lengua
do idólatra, siendo, como era, descendiente m u y todos los puertos de mar, p u n t a s de tierra, este-
inmediato de Noé; mas las excelentes prendas ros, costas y todos los parajes, sitios, montes y
que le a d o r n a b a n le dieren entre su pueblo el lugares de toda esta tierra; que cierto es cosa de
lugar de u n representante de Dios, y de a q u í admiración si así fué tal división como hizo de
resultó que fuese tenido como u n a divini- todo para que fuese conocido por su nombre,
dad, porque idolatrado de sus súbditos, ver- porque apénas h a y palmo de tierra que 110 le
dadero patriarca de su nación y p a d r e de tenga en su lengua.» 1 Y en otro lugar añade:
su pueblo, al que h a b í a conducido desde «En el pueblo de Itzmal, j u n t o á u n cerro de los
m u y lejanas tierras, gobernado tan sabia y muchos que se h a dicho bay labrados á mano,
prudentemente, dotado de ciudades suntuo- (que era morada-de sacerdotes gentiles, y en él
sas, de buenos caminos y de leyes equita- se f u n d ó despues u n convento que hoy perma-
tivas, no podía ménos de acontecer que á su nece), había u n templo edificado á un ídolo que
m u e r t e el pueblo le deificase, corrompiéndose al tenían, m u y celebrado, que se llamaba Itzama-
faltar él,y q u e despues, para autorizarse en sus tul. que quiere decir el que recibe y posee la gra-
ideas mitológicas, buscase siempre el pretexto cia ó roclo del cielo. Decían los indios que este
en su n u m e n favorito. fué u n gran rey, señor de esta tierra, que era
obedecido por hijo de dioses, y cuando le pre-
H é a q u í cómo se explica el primer fragmen-
g u n t a b a n cómo se llamaba ó quien era, no res-
to de la historia social y religiosa del antiguo
pondía más de estas palabras Itzen caan, II-
imperio de los mayas, con respecto á Itzamná,
zen muy al, que era decir: «Yo soy el rocío ó sus-
q u e bajo los nombres de Z a m n á é I t z a m a t u l
tancia del cielo y de las nubes.» Murió este rey,
con q u e también se le designa, recogió Cogollu-
y levantáronle altares, y era oráculo que les da-
do de las tradiciones y monumentos que pudo
ba respuestas, y allí le edificaron templo. Cuan-
h a l l a r en su tiempo y consignó en estos térmi-
do vivía le consultaban los pueblos las cosas
nos : «En algunos escritos que dejaron los (indios)
que sucedían en las partes remotas y les solía
q u e primero supieron escribir, y están en su
decir las futuras. Decían que le llevaban los
idioma,... se dice que vinieron u n a s gentes de la
parte occidental y otras de la oriental. Con-las
del Oriente vino u n o que era como sacerdote
suyo llamado Zamná, que dicen fué el que puso 1 Cogolludo. Historia de Fucatan, lib. I V , cap. I I I .
muertos, que les resucitaba y sanaba los enfer- tos y el exámen de las tradiciones y de las prue-
mos, y así le tenían g r a n veneración.» 2 bas ó documentos, cree poder asignar cuatro
Los soberbios mausoleos levantados sobre las épocas principales á la historia a n t i g u a de la
veneradas cenizas d e Itzamná vinieron á ser América, de que se encuentran restos disemi-
los más célebres santuarios, que hicieron de Iza- nados en diferentes partes de su vasto territo-
mal como u n a ciudad santa á donde concurrían rio, y fija en la primera, esto es, en la más an-
en romería gentes d e dentro y fuera de la Pe- tigua, la que corresponde al imperio yucateco,
nínsula, para lo cual h a b í a n calzadas admira- cuando era su metrópoli la ciudad de Izamal.
blemente construidas, cuyos restos se ven a ú n «La primera, dice, que llamaré Chane-Quiché,
en algunas partes, p r i n c i p a l m e n t e á inmedia- data del principio de la civilización de los qui-
ciones de aquella a n t i g u a ciudad. Es tradición ches ó chichi mecas, la cual trajeron los Chañes,
m u y valida a d e m a s que las romerías periódi- conducidos por Votan, y cuyos restos se hallan
camente venían á ella desde las regiones más todavía en algunas ciudades abandonadas d e la
interiores de Centro America y de las mesetas tierra de los lacandones, y en las ruinas del Pa-
del Anáhuac, lo cual ciertamente prueba que lenque, de Mayapan y de Izamal, cuyos prime-
el primer monarca d e los yucatecos, sepultado ros edificios fueron levantados por el mismo
bajo las colosales pirámides de Izamal, era u n pueblo. Este período de la civilización perte-
personaje de la m á s alta figura histórica para nece al primero de la historia primitiva de las
toda la América, y q u e esas pirámides monu- naciones americanas.» A lo cual, citando á Li-
mentales que descuellan todavía en Izamal, y zana y el MS. de Fr. Lorenzo de Bienvenida,
esos restos que á u n nos quedan de las calzadas añade, en la nota 76, diciendo: «Izamal. ó Itzamal,
que á su sagrado recinto conducían, son el tes- antiguamente ciudad considerable del reino de
timonio fiel de esta i m p o r t a n t e verdad histórica. la Maya, trae su origen de Z a m n á ó Itzamná,
El abate Brasseur citando á Cogolludo, Liza- hijo de Votan, quien fué m a n d a d o por su pa-
n a y u n MS. de F r . Lorenzo de Bienvenida, en dre á civilizar esta región. Habiendo muerto
la cuarta de sus «Cartas escritas para servir de en el lugar que despues llevó su nombre, fué
introducción á la historia primitiva de las na- sepultado allá, y sobre su t u m b a se edificó el
ciones civilizadas de l a América Septentrional,» más alto de todos los cerros artificiales de Yu-
dice que, á juzgar p o r la vista de los m o n u m e n - catan, en cuya cima construyeron u n templo
suntuoso dedicado á su memoria: lo adoraron
2 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib I V , cap. V I I I .
con el nombre de Itzamatul que significa «la te sus inmensas ciudades, cuyos habitantes no
gracia, el rocío y la sustancia del cielo» en el hubieran podido subsistir sino por el cultivo de
lenguaje antiguo. También se le llamó Kab-ul los granos. No eran ménos adelantadas la ar-
«Mano celeste ú obradora,» á causa de los gran- quitectura y escultura, cuyas obras suntuosas
des beneficios 'que babía hecho. De esto vino nos convencen de haberse empleado en su erec-
que en otro templo que le dedicaron en la mis- ción un número exorbitante de brazos; brazos
m a ciudad fuese representado bajo la forma de de esclavos sin duda, pues que las proporciones
u n a mano, á la cual atribuían muchos prodi- enormes de estas construcciones, su ejecución
gios: de esto viene también esa mano que se t a n ingeniosa como costosa, nos manifiestan
encuentra pintada en las ruinas de tantos edi- que sin admitir esta hipótesis el importe de sus
ficios de Yucatan, 1 cuya mano, para los mayas, gastos hubiera consumido todo u n reino flore-
es u n símbolo de su dios, á quien invocaban al ciente. Así creó el poder las pagodas de Yagor-
pintarla sobre sus paredes.» 2 n a u t en la India, las pirámides y los templos
suntuosos de Carnac y Memfis en Egipto, las
A la m a n e r a de las pirámides de Egipto, los
obras magníficas de Atenas y Olimpia, y el
monumentos de Izamal aparecen entre los más
foro y coliseo romano.
admirables restos arqueológicos que permane-
cerán siempre en pié, dando testimonio del pa- «Terraplenes hay en las ruinas de Yucatan,
sado imperio de los mayas respecto de su pri- de quinientos y más pies en cuadro, de veinte
mer período y de la primera de sus más famo- hasta cuarenta de alto: masas inmensas de pie-
sas metrópolis. «Estos testigos son bastante vá- dras sueltas, que apénas se concibe cómo por
lidos y hábiles para probar, dice el barón Fri- fuerzas h u m a n a s han podido acumularse. No
drichssal hablando de estos monumentos, que son ménos admirables los Kues (pirámides ó
Yucatan estuvo una vez en manos <,le hombres cerros artificiales) que, sobre u n a base de dos-
m u y adelantados en todo respeto. Que se co- cientos ó trescientos pies, se levantan con m u y
nocía la agricultura, lo muestran suficientemen- hermosas proporciones matemáticas, hasta una
altura extraordinaria, como se pueden observar
1 E n efecto, á cada paso se encuentra er> las ruinas de en Chichen y en Izamal. Y si de todo esto pa-
Yucatan la impresión de una mano roja, COIT.O observó el samos á los templos y palacios construidos de
ilustre viajero Mr. Stepbens, cuya obra sobre su viaje á sólidas piedras, con sus extensas paredes cubier-
Yucatan, puede consultarse. tas de figuras y geroglificos, que 110 ménos rna-
2 Brasseur de Bourbourg. Op. cit.. Cart. 4.a
nífiestan el gusto por lo bello, que el estableci- nizas de su cuerpo; la m a n o (que sería la dere-
miento de reglas fijas en la aplicación de las ar- cha), y el rostro ó la cabeza: sobre cada u n a de
tes, producido lo cual por medio de instrumen- aquellas reliquias se levantaron soberbios m a u -
tos imperfectos de pedernal y metales suaves, soleos que bien pronto se convirtieron en tem-
pues q u e el uso del hierro no se conoció ántes plos.
de la invasión europea; ¿dejaríamos de admi- Las reliquias del corazon y las cenizas, que
rarnos de u n a nación que crió tan hermosos creemos depositadas en u n sepulcro, deben ya-
prodigios?» 1 cer hasta el día de hoy bajo u n o de aquellos gi-
Desde m u c h o ántes de entrar en la ciudad de gantescos cerros: el mismo sobre el cual se halla
Izamal, el viajero comienza á ver como incrus- construida la parroquia, el monasterio y el her-
tadas en el horizonte las cerúleas cimas de los moso pórtico ó átrio claustrado de la moderna
cerros ó promontorios de fas ruinas que ántes ciudad de Izamal, y que por lo mismo ha estado
fueron los templos de Z a m n á ó Itzamatul. Es- exento de excavaciones.
tos templos eran tres, porque parece indudable E l templo de la Mano correspondía al cerro
que muerto aquel rey, dividióse su cuerpo, en
tres porciones, 2 á saber: el corazon con las ce-
sería sólo de la mano derecha; 2-% de la cabeza ó rostro, y
3? de lo restante, esto es, del corazon (que siempre reputa-
ron los indios como lo principal), y las cenizas de todo lo
1 Fridrichss&l. C a r t a á D. J u s t o Sierra de '20 de Abril demás del cuerpo. E n confirmación de nuestro aserto, con-
de 1842. signaremos en este lugar que recientemente el arqueólogo
2 Siendo I z a m a l la ciudad del célebre personaje Itzama- Mr. Augustus Le Plongcon, que descubrió en lasescavacio-
tul, siendo de éste los principales templos de aquella ciu- nes practicadas por él en Chichen-Itzá la famosa estatua
dad, teniendo el uno de dichos templos precisamente el nom- que denominó de «Chacmool,» halló en el sepulcro respecti-
bre propio de aquel personaje, y designándose los otros dos vo, separados en dos porciones, los restos humanos del héroe
con los nombres accesorios de " L a M a n o " Kab, y de "Ros- á quien correspondía la estatua: una que consistía en las ce-
t r o " ó "Sol con r o s t r o " el otro, es claro que debe enten- nizas del corazon y de todo el cuerpo, y otra en la sangre
derse que dividiendo los antiguos, como solían, en porcio- coagulada, recogida en una vasija. P o r otra parte, acaba-
nes, el cuerpo del referido I t z a m a t u l ó Zamná, erigieron á mos de ver, por las palabras citadas en el texto, del abate
cada una un templo con denominación especial. Y á j u z g a r Brasseur, páginas 149 y 150, que al solo y mismo personaje
por estas denominaciones correspondientes á los tres princi- I t z a m a t u l , se le llamó también Kabul, y que bajo esta otra
pales monumentos, y que afortunadamente nos han conser- denominación se le dedicó otro templo, de conformidad con
vado la tradición y la historia, esas porciones fueren tres: lo que dice Cogolludo, que se refiere á estos templos y tam-
1?, d é l a s manos, aunque según siempre aparece en singular, bién al tercero llamado del «Rostro ó Sol con rostro.»
cuyos restos se m i r a n hoy 1 en los patios de las llamarse así un ídolo que en él adoraban, q u e
casas q u e q u e d a n hacia el poniente de la plaza significa Sol coa rostro. Decían que sus rayos eran
principal. "Otro templo tenían, dice Cogolludo, de fuego y bajaba á q u e m a r el sacrificio á medio-
en otro cerro q u e cae al Poniente, dedicado día... A este ídolo recurrían en tiempo de mor-
t a m b i é n á este mismo ídolo (Itzamatul), donde tandad, pestes ó enfermedades generales, así
tenían la figura de la mano, que les servía de me- hombres como mujeres, y llevaban muchos pre-
moria, y á este templo llevaban los muertos y en- sentes q u e ofrecían. Decían que á mediodía,
fermos, donde decían que resucitaban y sana- á vista de todos, bajaba u n fuego que q u e m a b a
b a n . L l a m á b a n l e Kab-ul, que significa «Mano el sacrificio. Despues de esto les decía el sacer-
obradora» d o n d e ofrecían grandes presentes y li- dote lo que h a b í a de suceder, de lo que querían
mosnas. A este hacían romerías de todas partes, saber acerca de la enfermedad, hambre ó mor-
y para ello estaban hechas cuatro calzadas á tandad, quedando sabedores de su bien ó mal;
Oriente, Poniente, Norte y Mediodía, que corrí- a u n q u e m u c h a s veces experimentaban lo con-
a n por toda esta tierra, y pasaban á Tabasc-o, trario de lo que se les decía.» 1
Chiapas y Guatemala, que hoy h a y señales de Los templos cristianos y demás edificios espa-
ellas en a l g u n a s partes. ¡ T a n t o era el concurso ñoles de la actual ciudad de I z a m a l están cons-
de gente q u e acudía á estos oráculos de Itzama- truidos con las mismas piedras de los antiguos
t u l y Kab-ul!" 2 monumentos. El sabio viajero Mr. Stepbens, ha-
El t e m p l o del Rostro corresponde al cerro que blando de esto, al referir su entrada en Izamal,
se m i r a a l Norte de la plaza, y no sólo es el más dice así: «Penetramos por los suburbios de Iza-
alto y magnífico de los monumentos de Izamal, mal, distante apénas quince leguas de Mérida...
sino la p i r á m i d e más grande de Yucatan. «A El ojo se convertía involuntariamente á unos
este l l a m a b a n Kinich Kakmó dice Cogolludo, por cerros inmensos que descollaban sobre las casas,
con cuyos materiales la ciudad entera había sido
1 E s t e cerro es el que ha sufrido más excavaciones, no
edificada sin disminuirse aparentemente sus
científicas, sino con el objeto de darse más extensión á los proporciones colosales, proclamando el poder
patios q u e le r o d e a n . Con este motivo, están á la vista las de las generaciones que los habían levantado, y
magníficas ohras que encierra del arte antiguo délos mayas; destinado probablemente á permanecer en pié
pero que desgraciadamente y por lo mismo, se están dete-
r i o r a n d o y p e r d i e n d o completamente.
2 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. I V , cap. V I I I . 1 Cogolludo. Op. loe. cit.
á u n cuando los raquíticos edificios d e u n con- la antigüedad, por la reliquia de la mano, el
quistador más civilizado tuviesen que reducir- n o m b r e de Kab-id (Mano obradora), y q u e for-
se á polvo.» 1 m a hoy el cerro del Poniente de la plaza ma-
Este mismo observador viajero describió los yor, es descrito así por Stephens: «Este cerro
restos m o n u m e n t a l e s de los dichos tres templos puede tener como doscientos pies de largo, so-
de Itzamná, q u e son los tres cerros principales bre treinta de alto. L a porcion que d a b a á u n
de entre los q u e a d m i r ó en Izamal. E l de Itza- lado se halla enteramente en ruinas, pero la
matul, que, como dejamos referido, es el mismo que correspondía al otro ( f r m t e cd Sur, hacia la
en que se e n c u e n t r a n el monasterio y la parro- plaza menor o parque), mostrando estaba que
quia, tal cual hoy se miran, lo describe así: sus vastos lados estuvieron en otro tiempo cu-
«En el costado S u r de la plaza está el monu- biertos de colosales adornos de estuco, cuya ma-
mento que hace concretar al extranjero sus pen- yor parte ha caído, pero entre cuyos fragmentos
samientos, presentándose á su espíritu u n breve se deja ver u n a cabeza gigantesca de siete pies,
rasgo de historia. Hablo de la gran iglesia y ocho pulgadas de elevación, y siete pies de an-
convento de frailes franciscanos que se encuen- cho. Todas las facciones están formadas de pie-
t r a n en u n a a l t u r a , y d a n á la plaza u n cierto dras salientes cubiertas de estuco, y u n a piedra
carácter peculiar que no posee n i n g u n a otra en de pié y seis pulgadas se prolonga bajo de la bar-
Yucatan. Dos ramales de escalones de piedra ba, acaso para colocar el copal que debía quemar-
guían hasta esa altura, y la área en que termi- se ante el ídolo, constituyendo u n a especie de
n a puede conjeturarse de doscientos piés en cua- altar. E r a la primera vez que veíamos u n ador-
dro: en tres d e sus lados 2 hay u n a columnata no de esta especie sobre la parte exterior de u n a
que forma u n paseo magnífico, desde el cual se de esas estructuras. L a severidad y fiereza de
obtiene u n a vista extensa de toda la ciudad y expresión que mostraban las facciones nos tra-
su comarca. E s t a elevación es evidentemente jeron á la memoria los ídolos de Copan; y sus co-
artificial, pero n o de obra de españoles.» 3 losales proporciones, correspondientes á la mag-
El segundo templo, esto es, el que llevó en nitud del montículo, produjeron en nuestro
ánimo u n a impresión extraordinaria de g r a n -
deza.» 1
1 Mr. Stephens. Viaje á Yucatan, torn. I I , cap. X X I I I .
2 E n todos los c u a t r o costados está la columnata.
1 Op. loe. cit.
3 Mr. S t e p h e n s . Viaje á Yucatan, loe. cit.
El tercer templo, finalmente, que era conoci- trasmitirse hasta nosotros. A u n las que se con-
do con el n o m b r e de K i n i c l i - K a k m ó (Sol con servan respecto de Z a m n á son tan escasas que
rostro), y que es donde suponemos depositado el dificultosamente h a n podido encontrarse, y sin
rostro ó cráneo del p r i m e r monarca del imperio d u d a su nombre mismo se hubiera perdido pa-
maya, es el cerro del Norte, q u e liemos dicho sel- ra la historia, si 110 le hubiese acompañado u n a
la pirámide más alta d e Y u c a t a n , y le describe celebridad extraordinaria, generalizada en las
así el arqueólogo citado: «A dos ó tres cuadras tradiciones y monumentos de la América toda,
de la plaza, visible en todas sus enormes pro- é inmortalizada en monumentos imperecederos.
porciones, se halla el m á s estupendo Cuyo ó ce- Contemplamos, pues, bajo el solo nombre de
rro que vimos en todo el país, pues acaso era Z a m n á todo el lapso de u n a larga época que él
de setecientos pies de largo y setenta de eleva- abrió y á que dió su nombre, así como toda u n a
ción, el cual, según pudimos comprobar indubita- serie de reyes, los cuales, no habiendo n i n g u n o
blemente, encierra en su seno habitaciones interio- que hubiese llegado á ser superior á él, verosí-
res.» 1 milmente llevaron todos su mismo nombre. Lo
C u á n g r a n d e y floreciente hubiese llegado á numeroso y lo estupendo de los monumentos de-
ser el imperio de los yucatecos desde la época dicados á Zamná, bajo la apariencia ó suposi-
de Z a m n á su f u n d a d o r , s u m o sacerdote y pri- ción de estar consagrados á las diferentes reli-
mer soberano, está f u e r a d e toda duda, pues quias que de él se conservaron, parece darnos á
desde la cima de sus colosales monumentos, entender esto, representándose, bajo aquel nom-
destinados á permanecer en pié, como dice Mr. bre célebre, la historia de toda u n a época q u e
Stephens, aun cuando los raquíticos edificios de un hoy no sabemos determinar.
conquistador más civilizado liayon de reducirse á
Por las autoridades y documentos que pode-
polvo, se l e v a n t a la voz de innumerables siglos
mos consultar, 1 aparece que despues de la épo-
que proclamando está su pasada grandeza.
ca á que dió su n o m b r e Zamná, se abre la de
Quién hubiese sucedido inmediatamente á los reyes de Chic-hen-Itzá, como segunda época
Z a m n á en el trono del imperio, lo dejan abso- del imperio m a y a .
l u t a m e n t e en silencio la tradición y los monu-
mentos ó, á lo ménos, su noticia 110 h a podido
1 Herrera. Década IV, lib. X, cap. I I . — L a n d a . Las
1 Oc. loe. cit. cosas de Yucatan, % V, apud. Brasseur.
CAPITULO VII. ignoramos. Lo cierto es que la metrópoli co-
menzó á ser la ciudad de Chichen-Itzá, á la
Segunda época del imperio maya, esto es, desde los
distancia apenas de diez leguas de Izamal, sin
reyes de Chichen-Itzá hasta la llegada de Kukul-
conservarse los nombres de los soberanos de
can.
esta nueva época y sin saberse quiénes eran.
Si la dinastía d e los reyes de Chichen-Itzá era A u n q u e faltan los documentos de la tradi-
distinta de los de I z a m a l , ó si era la m i s m a que ción y de la historia, los monumentos arqueo-
sólo tomó el n o m b r e del lugar á donde se cam- lógicos afortunadamente nos sobran para com-
bió la corte, sin h a b e r por consiguiente m u t a - probar dos cosas: la posterioridad de Chichen
ción a l g u n a en la f a m i l i a reinante, es cosa q u e á Izamal, y el progreso ó la superioridad de
absolutamente se ignora. Pero de los dos ex- sus artes y civilización.
tremos indicados parece m á s probable el último, A la llegada de los españoles, en el siglo de
si hemos de j u z g a r por el nombre de Itzá, que es la conquista, hallaron en Izamal u n a ciudad po-
enteramente el mismo d e Itzamal, distinguién- blada, en decadencia m u y visible, cuyos monu-
dose no más q u e en l a terminación. Sin em- mentos antiguos eran ruinas extraordinaria-
bargo, esta es p r u e b a m a s bien de la identidad mente grandes, con hermosos terraplenes, pla-
nacional, que de la dinastía r e i n a n t e . 1 taformas y gigantescas bases reducidas poco
Si h u b o a l g u n a g u e r r a intestina de que h u - despues á informes cerros ó pirámides; pero en
biese resultado la r u i n a de I z a m a l y el cambio que los edificios que entonces servían á los ha-
de la corte á Chichen, ó si fué este cambio por bitantes, no eran de tal naturaleza que los con-
motivos de comodidad, gusto ó capricho, ó aca- quistadores europeos pudiesen conservarlos si-
so también por causas políticas ó religiosas, lo quiera fuese por gusto. Así fué, que el solo
abandono de aquellos edificios, que F r . Diego
1 L a palabra Itzá y la de Itzáes con que se denominaron de L a n d a vió y palpó en pié, 1 más bien que
los primeros Mayas, n o m b r e s que se conservaron hasta la el haber servido de material para las construc-
llegada de los españoles, y que se conservan hasta hoy en la ciones españolas, pues que éstas no son n a d a
denominación del Peten-Itzá, por haber sido ésta u n a colo-
nia de los Mayas, hemos visto que se derivaron del nombre
numerosas y grandes en Izamal, con excepción
de Itzamná (Zamná) y esta d e Itz, que significa rocío ó sus- de la parroquia y su atrio, bastó para que ahora
tancia del cielo. Así se f o r m ó el nombre nacional Itzáes, el
de la ciudad de Itzamal y el d e Chichen-Itzá, que significa
«á orillas del pozo de Itzá.» 1 Landa. Las cosas de Yucatan. § V. apud. Brasseur.
no podamos e n c o n t r a r en pié ninguno de ellos. las tierras de u n a hacienda mular. A distan-
Por el contrario, en C h i c h e n - I t z á hallaron una cia de doscientas cincuenta yardas del corral se
ciudad a r r u i n a d a t a m b i é n desde mucho tiem- mira descollar 1111 edificio 110 sobre u n a terraza
po antes de la c o n q u i s t a , y abandonada sin artificial sino desde el suelo: m i r a al Oriente
d u d a por completo ( m o t i v o por el cual pudo el y tiene ciento cuarenta y nueve piés de frente
capitán Francisco d e M o n t e j o acampar en ella sobre cuarenta y ocho de fondo. La parte ex-
con su pequeño ejército conquistador), la cual terior es tosca, sin adorno de n i n g u n a especie.
existe no obstante h a s t a l a actualidad, 110 con U n a gran escalinata de cuarenta y cinco piés,
informes cerros p o r ú n i c o s monumentos, sino vá completamente destruida, se eleva en el cen-
con las más m a g n í f i c a s ruinas, todavía en pié, tro hasta la techumbre del edificio. En cada
de palacios y templos suntuosísimos que llenan lado de esta escalinata hay dos puertas: á su
de pasmo y a d m i r a c i ó n á cuantos las miran. extremidad sólo hay una entrada, mientras que
Estas magníficas r u i n a s no han sido exami- el frente que m i r a al Oeste tiene siete. El nú-
mero total de los departamentos ó cuartos es
nadas científicamente, pero han sido visitadas,
diez y ocho. El frente Occidental dá sobre u n a
descritas y copiadas p o r algunos observadores
superficie cóncava, difícil de decir si será natu-
inteligentes, d i s t i n g u i é n d o s e Mr. J h o n L. Step-
ral ó artificial, y en el centro de ella existe u n a
hens, 1 de quien e x t r a c t a r e m o s las descripcio-
sólida masa de cal y canto, de cuarenta y cua-
nes respectivas m á s principales, usando de la
tro sobre treinta y cuatro piés, proyectada de la
clasificación y d e la mezcla de nombres anti-
pared, tan elevada como el techo y correspon-
guos y recientemente inventados, para designar
diendo en posicion y dimensiones, á la escali-
aquellos lugares y edificios, y considerándolos
nata a r r u i n a d a que se ve en el frontispicio
según su forma e x t e r i o r y estado de actualidad. oriental.
La circunferencia q u e ocupa el conjunto de
los edificios, será c o m o d e dos millas, sin in- Abrese una puerta liácia el Sur, que condu-
cluir otras m u c h a s r u i n a s poco considerables ce á u n a cámara ó habitación, en cuyo ámbito
que ocupan u n a g r a n extensión en el contorno, y reina un impenetrable misterio. Esta cámara es
q u e debieron c o n s t i t u i r los suburbios de la ciu- de diez y nueve piés de ancho sobre ocho piés
dad de Chichen, boy r e d u c i d a á formar parte de seis pulgadas de altura, y en la pared posterior
se ve otra puerta baja y estrecha que comunica
con otra cámara de las mismas dimensiones,
1 Stephens. Viaje á Yucatán, tom. I I , cap. X V I I .
sin más diferencia q u e tener el piso un pié más Monjns, notable por el buen estado de preser-
elevado que la precedente. El dintel de esta vación en que se encuentra y por la riqueza y
puerta es de piedra, y en él aparece esculpido hermosura de sus adornos. La elevación de esta
u n geroglífieo de f o r m a particular. Es como fachada es de veinticinco piés, y su a n c h u r a es
u n a tableta cuya posición ha. motivado el nom- de treinta y cinco: tiene dos cornisas de un di-
bujo m u y delicado y de buen gusto. Sobre la
bre con que se conoce el edificio en que se con-
puerta hay veinte pequeños medallones 1 de
tiene, pues los indios le llaman Akabdziib, esto
geroglíficos en cuatro hileras de á cinco cada
es, «Escritura misteriosa» ó «El que escribe en
una. Sobre ella proyecta una línea de seis ador-
las tinieblas,» p o r q u e no penetrando más que
nos de piedra encorvados, semejantes á u n a
la escasa luz q u e e n t r a por la única puerta, la
trompa de elefante: el espacio central que
cámara permanece siempre en completa y mis-
queda precisamente sobre la puerta, es u n ni-
teriosa oscuridad. E l geroglífieo representa la
cho irregular, redondo, en el que todavía se ven
figura de u n h o m b r e sentado y ejecutando al-
los restos d t una figura sentada y con plumajes
gún encantamiento, ó algún acto religioso ó en la cabeza- El resto de los adornos, según
científico. asegura Stephens, es 110 solo de distinta clase y
El poder físico del hombre, exclamó Stephens, de forma característica, diferente de la de las
á vista de este geroglífieo, que era el primero antiguas ciudades americanas, sino además, en
que encontraba e n el país, esculpido en piedra, nada parecidos á los de n i n g ú n otro pueblo de la
puede arrasar estos edificios y dejar patentes á la tierra, con que cualquier observador pudiera es-
vista los secretos que encierro; pero ese peder no se- tar familiarizado. Cuando las plantas y los ar-
rá parte jamás para desentrañar los místenos que bustos propios de nuestro clima tropical crecen
encierra esta piedra esculpida. sobre el terrado superior de este suntuoso edifi-
Hácia el P o n i e n t e de este edificio, á distancia
de ciento c i n c u e n t a varas, se ve un hermoso 1 La circunstancia de ser estos medallones veinte en nú-
cerco moderno d e piedra, obra de los propieta- mero, y su distribución en cuatro hileras de á cinco, hacen
entender que tengan conexion con la cronología maya, en
rios del terreno y q u e divide el corral. Del
que los días del mes son veinte, clasificados en cuatro sec-
otro lado de este cerco se percibe, al través de ciones de á cinco días, de los que el primero de cada sección
los árboles y en m e d i o de otros dos edificios, el formaba como las cuatro letras dominicales. Los geroglí-
ángulo de la f a c h a d a de un grande y majes- ficos, pues, de los medallones referidos, deben ser objeto de
muy importante estudio.
tuoso a c u m u l a m i e n t o de fábricas llamado L«s
La gran escalinata de que se h a hablado,
cío arruinado, y caen en festones sobre la cor-
vuelve á subir en la parte posterior de esta pla-
nisa, se aumenta de u n a m a n e r a extraordina- taforma, conservando su misma anchura por
ria el admirable y pintoresco efecto de esta ele- quince escalones más, hasta el fin d é l a segun-
gante fachada. da línea, que forma una nueva plataforma en
Compónese el frente de este edificio de dos el frente de la tercera estructura, desgracia-
estructuras totalmente d i v e r s a s entre sí. una de damente reducida y á p o r completo áescombros.
las cuales forma una especie de ala. Todo el Observa Stephens que en este caso, como en to-
largo es de doscientos v e i n t i o c h o pies, y el fon- dos los demás que se presentaron, los antiguos
do de la principal e s t r u c t u r a es de ciento y do- arquitectos de Yucatan, jamás colocaron un
ce. La única porcion q u e contiene cuartos ó edificio superior sobre el techo de otro inferior,
piezas interiores, es a q u e l l a q u e forma una ala, sino siempre en la parte posterior, haciéndolo
la cual tiene dos puertas d e entrada, que con- descansar sobre una estructura ó henchimien-
ducen á dos d e p a r t a m e n t o s de veintiséis piés to sólido, de manera que el techo del edificio
de largo y ocho de p r o f u n d i d a d , en cuya parte inferior, viniese á ser necesariamente la plata-
posterior hay otras dos piezas de idénticas di- forma del que le sigue en la parte superior.
mensiones casi obstruidas con escombros que Es de seiscientos treinta y ocho piés la cir-
al parecer le henchían h a s t a arriba sólidamen- cunferencia. total de este edificio, y su elevación,
te; formando lo que en e s t a s ruinas y en otras estando entero, de sesenta y cinco piés. Parece
del país se llama v u l g a r m e n t e casas cerradas, haber sido construido únicamente con referen-
y el número total de c u a r t o s en esta ala es de cia á la segunda hilera de departamentos, en
nueve, que se e n c u e n t r a n todos en el piso in- los cuales se agotó toda la inteligencia y habi-
ferior. Una gran escalinata d e cincuenta y seis lidad de los constructores. Tienen éstas ciento
piés de ancho, acaso la m a y o r de las que se en- cuarenta piés de largo, sobre treinta de ancho,
cuentran en la P e n í n s u l a , se eleva desde el con una amplia plataforma en derredor, que
suelo hasta la parte s u p e r i o r , siendo su altura forma un hermosísimo paseo, desde donde se
de treinta y dos piés, y conteniendo treinta y disfruta de la magnífica vista de toda la co-
nueve escalones. E n l a p a r t e superior descue- marca cubierta de monumentos y bordada de
lla una línea de edificios con una plataforma florestas. Cinco puertas hay del lado de la es-
en el frente de catorce piés, y que corre en torno calinata, tres de las cuales, las del centro, son
de la fábrica.
lo que c o m u n m e n t e se l l a m a puertas falsas,
que al parecer no son más que meros escondi- y uno de elevación, cuya altura comparativa
tes practicados en la pared. Los compartimien- a u m e n t a mucho el efecto de su apariencia. Tie-
tos que m e d i a n entre estas puertas, contienen n e tres cornisas, y los espacios intermedios están
varias combinaciones de adornos de u n a ele- ricamente adornados. La escultura n o es m u y
gancia y gusto exquisito, así en su arreglo, co- delicada, pero sí imponente. El principal ador-
mo en su dibujo. Las dos puertas extremas n o está sobre la puerta, y en cada lado hay dos
dan á dos cámaras, en cada u n a de las cuales figuras h u m a n a s en actitud de estar sentadas;
h a y en la pared posterior tres prolongadas pero que por desgracia se encuentran mutila-
aberturas q u e se extienden del piso al techo, en das. E l conjunto de este edificio se encuentra
que hubo, según los restos que aun son visibles, en buen estado de preservación. El interior
adornos de pintura. E n cada extremidad del consiste en u n solo departamento que ántes es-
edificio h a b í a otra cámara con tres nichos; y al tuvo dado de estuco, y á lo largo d é l a parte su-
otro lado, liácia el Sur, las tres puertas centra- perior-de la pared, bajo el arcu, se ven los ves-
les que correspondían á las tres puertas falsas tigios de u n a serie de medallones de estuco q u e
del Norte, d a b a n entrada á u n departamento contenían varios geroglíficos.
de cuarenta y siete piés de largo, y nueve de Al Norte del palacio de Las Monjas y á dis-
ancho, con nueve nichos en la pared posterior. tancia de cuatrocientos piés, se levanta el edi-
Todas las paredes desde el piso hasta, la clave ficio más c u l m i n a n t e de Chichen por su apa-
de la bóveda, estaban cubiertas de pinturas, mi- riencia pintoresca y por la singularidad de su
serablemente destruidas hoy, pero cuyos restos arquitectura. E s de forma circular y se le de-
presentan en algunos sitios, coloridos vivos y signa con el n o m b r e de Caracol ó escalera elíp-
brillantes. E n t r e esos restos, se ven algunas tica, en razón de su arreglo interior: está cons-
porciones de formas humanas, perfectamente truido en la p a r t e superior de dos terrazas: la
dibujadas, con las cabezas cubiertas de plume- primera de éstas tiene de frente, de Norte á
ros y llevando escudos y lanzas en las manos. Sur, doscientos veinte piés, y ciento y cincuen-
A la extremidad de la ala de este mismo edi- ta de p r o f u n d i d a d de Este á Oeste, encontrán-
ficio, en el piso inferior, se eleva lo que se llama dose aun en m u y buen estado de preservación.
vulgarmente La Iglesia, que es u n salon de vein- U n a g r a n escalinata de cuarenta y cinco piés
tisiete piés de largo, catorce de ancho y treinta de ancho y de veinte peldaños, guía hasta la
plataforma de esta terraza. A cada lado de la
e s c a l i n a t a , y formando u n a especie de balaus- que se presentaba de frente al tiempo de entrar,
t r a d a , se ven enlazados los cuerpos de dos gi- tenía también cuatro puertas más pequeñas
g a n t e s c a s serpientes de tres piés de espesor, de aún que las primeras colocadas en los puntos
las cuales todavia existen restos considerables, intermedios del compás, esto es, mirando al
viéndose entre las ruinas la colosal cabeza de Nordeste, al Nordoeste, al Sudoeste y al Sudes-
u n a de ellas, que termina de un lado al pié de te: estas puertas dan entrada á u n segundo co-
las escaleras. rredor de idéntica forma al primero, y de cua-
L a plataforma de la segunda terraza mide tro piés de anchura: el centro es u n a mesa cir-
ochenta pié-« de frente sobre cincuenta y cinco cular, de piedra sólida al parecer, de siete piés
de profundidad, y se llega á ella por medio de y seis pulgadas de diámetro; pero en cierto si-
otra escalinata de cuarenta y dos piés de an- tio, á J a a l t u r a de ocho piés del piso, h a y u n a
c h u r a , y diez y seis escalones. E n el centro de pequeña abertura c u a d r a n g u l a r obstruida de
ellas, y contra la pared de la terraza, se encuen- piedras. Las paredes de ambas galerías ó co-
t r a n los restos de u n pedestal de seis piés de rredores están revocadas y adornadas de pin-
a l t u r a , y sobre el cual estuvo probablemente tura, y cerrando en bóveda triangular, según
a l g u n a estatua. Encima de la plataforma, á el estilo general de la arquitectura yucateca.
distancia de quince piés del último peldaño, se Hácia el Nordeste del Caracol, á distancia de
encuentra el edificio mismo, y tiene veintidós cuatrocientos veinte piés, se encuentra el edifi-
piés de diámetro con cuatro pequeñas puertas cio llamado Casa colorada, y en el idioma yuca-
que dan á los puntos cardinales. Una gran teco Chichanchob. L a terraza sobre que está eri-
porción de la parte superior y algo de los lados gido, es de sesenta y dos piés de largo, cin-
h a caído. Lo superior de la cornisa tiene u n a cuenta y cinco de ancho, y está m u y bien con-
forma tal, que termina en un ápice. La altura servada. L a escalinata que lleva á la platafor-
del conjunto, con inclusión de a m b a s terrazas, m a tiene veinte piés de anchura: el edificio mi-
es poco más ó ménos de sesenta piés; y estando de cuarenta y tres piés de frente sobre veinti-
entero, debió haber presentado este edificio u n a trés de profundidad, y todavía se encuentra
sorprendente apariencia, aun en medio de to- m u y fuerte y sólido. La parte superior de la
dos cuantos le rodeaban. Las cuatro puertas cornisa está ricamente adornada, si bien los
d a n entrada á u n a galería circular de cinco adornos se encuentran en mucha decadencia.
piés de ancho, y la pared interior, es decir, la Tiene tres puertas de entrada á un corredor ó
abierto, en donde á primera vista se levanta un
galería que corre por toda la a n c h u r a del edi-
edificio, que consiste en dos inmensas murallas
ficio, y sobre la testera del fondo se ve un cua-
paralelas de doscientos setenta y cuatro piés de
dro de piedra cubierto de una hilera degeroglí-
largo cada una, de treinta piés de espesor, y se-
ficos, que se extiende á lo largo de la pared.
parados entre sí por la distancia de ciento y
H a y u n a galería posterior consistente en tres
veinte. A cien piés de la extremidad del Norte,
cámaras, cuyo estado de conservación es tal,
dando frente al espacio abierto entre ambas
que pueden a ú n ser habitadas: cada una de
murallas, está sobre u n a elevación, un edificio
ellas conserva vestigios de pinturas.
de treinta y cinco piés de largo, que contiene
Todos estos edificios están dentro del espacio
u n a sola cámara con el frente derruido; y ele-
de trescientas y a r d a s de la escalinata del pala-
vándose entre los escombros, descuellan los res-
cio de Las Monjas, y desde cualquier punto in-
tos de dos columnas minuciosamente decoradas
mediato se obtiene u n a vista simultánea de ellos
de adornos ele escultura. Toda la parte inferior
en u n campo abierto, sembrado de veredas que
de la pared está expuesta á la vista, cubierta,
serpentean entre las yerbas, de los edificios, te-
desde el piso hasta el a r r a n q u e déla bóveda, de
rrazas, escaleras, plataformas y fragmentos es-
figuras talladas en bajo relieve ya casi borradas
parcidos aquí y allí.
por la acción del tiempo. A la otra extremi-
Los descritos hasta aquí son los únicos edifi-
dad de las dos murallas, á distancia de cien piés,
cios en pié del lado oriental del camino real
y dominando el espacio que media entre am-
que atraviesa la área que ocupó en otro tiempo
bas, hay otro edificio de ochenta y u n piés de
la ciudad de Chichen, pero todavía existen
largo, m u y derruido; pero que presenta los ves-
grandes vestigios de montículos con ruinas so-
tigios de otras dos columnas perfectamente
bre ellos, piedras y fragmentos colosales de es-
adornadas de figuras esculpidas en bajo relieve.
cultura á sus piés, q u e sería imposible presen-
En la parte central de las dos grandes murallas
tarlos en detall. E n el territorio de esta célebre
de piedra, exactamente en frente la una de la
ciudad fué d o n d e el Sr. Le Plongeon hizo el
otra, y á u n a elevación como de cuarenta piés
descubrimiento de la gran estatua que deno-
del nivel del piso, h a y dos anillos de piedra
m i n ó d e Chacviol, y que hoy se e n c u e n t r a en el
macisa, de cuatro piés de diámetro y de un pié
Museo Nacional de Méjico. P a s a n d o por en
y u n a pulgada de espesor: el diámetro del claro
medio de estos vestigios, váse á salir al camino
ó abertura circular es de u n pié y siete pulga-
real, y cruzándolo, éntrase de nuevo en campo
das: en el borde d e cada anillo hay labradas dos
tadas, y deja entenderse cuál sería sn maravi-
serpientes entre sí, siendo éste el todo del ador-
lloso efecto cuando se hallaban enteras. L l a m a n
no de la obra.
Xtol á esta pieza, por suponerse representado
Hacia la p a r t e exterior, y á la extremidad en ella un baile de los antiguos que se conocía
Sur de la m u r a l l a del Oriente hay u n edificio con aquel nombre.
consistente en dos cuerpos, uno al nivel del pi-
Dá la puerta de este edificio sobre la plata-
so y otro como á veinticinco piés sobre él: este
forma de la muralla. El corredor del frente es
último, que se e n c u e n t r a en buen estado de
sostenido por macisos pilares, de los cuales to-
preservación, es sencillo, de buen gusto en el
davía existen algunos restos, cubiertos de mi-
arreglo de sus adornos, y contiene u n a proce- nuciosos adornos esculpidos. E l dintel de la
sión de tigres ó linces. Por su elevada posicion puerta es de madera de zapote riquísimamente
y por la a r b o l e d a que crece en derredor y sobre esculpida: parte de las j a m b a s están sepultadas
la techumbre, es de lo más bello y pintoresco; en los escombros, pero en las que se ven fuera,
pero además d e esto, tiene un elevado interés aparecen figuras esculpidas. Por medio de es-
por sí, pues bajo varios aspectos es la estructu- tas j a m b a s puede entrarse á otra pieza interior,
ra más i m p o r t a n t e , según el juicio de Stephens, cuyas paredes y techumbre están totalmente
que es quien dá, como dejamos advertido, estas cubiertas de dibujos y pinturas, representando,
descripciones. El edificio inferior se halla en en vivísimos y brillantes coloridos, figuras hu-
u n a situación bastante ruinosa; el frente ha manas, batallas, casas, árboles y escenas de la
caído del todo, y sólo muestra los restos de dos vida doméstica, notándose en una de las pare-
columnas c u b i e r t a s de figuras esculpidas. Con des u n a g r a n conoa, pero todo esto desgraciada-
haberse d e s t r u i d o el frente, ha quedado paten- mente mutilado y desfigurado.
te á la vista toda la pared del interior de aquel
Al Sudeste, y como á quinientos piés de dis-
departamento, cubierta de un extremo al otro
tancia de este edificio, descuella el que se lla-
de figuras de b a j o relieve, esculpidas con mucho
m a Castillo, que es el primero que desde lejos
esmero y laboriosidad. Un plumero es, como
de^ la a n t i g u a ciudad se descubre, pues es el
siempre, el a d o r n o principal de todas las cabe-
más c u l m i n a n t e de todos por cualquier punto
zas, y en la l í n e a superior de los bajos relieves,
de la llanura. El montículo artificial sobre que
cada figura lleva una haz de dardos y u n car-
se halla erigido este magnífico alcázar mide en
caj de flechas. Todas estas figuras estaban pin-
su base, por los lados del Sur y del Norte, cien-
meros de la cabeza y alguna porcion de los de-
io noventa y seis piés diez pulgadas, y en los más adornos aun subsisten. Uno de los rostros
dos lados del Oriente y Poniente doscientos dos h u m a n o s está bien preservado y tiene aparien-
piés. No corresponde exactamente á los cuatro cia de m u c h a dignidad: lleva dos pendientes
puntos cardinales, a u n q u e es probable, como en las orejas y u n anillo en la nariz. Todas
observa Stephens, que se pretendió, al construir- las demás j a m b a s están decoradas de esculturas
lo, que así fuese; y observa este mismo arqueó- del mismo carácter general y dan entrada á u n
logo, que en todos estos edificios, por algún mo- corredor de seis piés de ancho, que corre por
tivo 110 m u y fácil de explicar, miéntras que uno tres lados del edificio. La puerta que mira al
tiene u n a inclinación ó variación de diez gra- Norte presenta magnífica apariencia; es de
dos respecto de u n p u n t o , el inmediato varía veintidós piés de ancho y tiene dos pequeñas
doce ó trece respecto de otro punto. columnas macisas de ocho piés ocho pulgadas
El montículo está construido en una forma, de elevación, y dos grandes proyecciones en la
sólida al parecer, y desde la base basta la cús- base, cubiertas enteramente de curiosas escul-
pide mide setenta y cinco piés. En el lado del turas. Esta puerta dá entrada á un corredor de
Oeste hay u n a escalinata de treinta y siete piés cuarenta piés de largo, seis piés cuatro pulga-
de anchura; y en la del Norte otra de cuarenta das de ancho, y diez piés de elevación. En la
y cinco piés, y contiene noveuta escalones. Al pared posterior de este corredor h a y u n a puer-
pié de ésta, formando u n a r r a n q u e atrevido pa- ta solitaria de j a m b a s esculpida, sobre la cual
ra la parte superior, h a y dos cabezas colosales hay una viga de zapote ricamente decorada,
de serpientes de diez y seis piés de extensión, y que dá entrada á u n a pieza de diez y nueve
con la boca abierta y la l e n g u a de fuera. L a piés ocho pulgadas de largo, doce piés nueve
pulgadas de aucho y diez y siete piés de eleva-
plataforma situada en la parte superior mide
ción. E n este departamento h a y dos pilares
sesenta y u n piés de Norte á Sur, y sesenta y
cuadrados de nueve piés cuatro pulgadas de
cuatro de Oriente á Poniente, y el edificio en
elevación, y de u n pié nueve pulgadas de cada
las mismas direcciones, m i d e cuarenta y tres y
lado, decorados todos ellos de figuras escul-
cuarenta y nueve. Las p u e r t a s miran al Orien-
pidas, y soportando macisas vigas de zapo-
te, al Sur y al P o n i e n t e , con macisos dinteles
te cubiertas de los más curiosos, minuciosos
de madera de zapote cubiertos de minuciosas
y complicados adornos, pero m u y borrados y
esculturas, lo mismo que las jambas. Las figu-
ras están casi borradas; pero el adorno de plu-
destruidos p o r la acción deletérea de los si- traordinariamente austera y ejemplar. Pero
glos. " L a impresión que se recibe al penetrar habiéndose ausentado ó acaso fallecido uno de
en este elevado departamento, a ñ a d e Stephens, •ellos, los dos restantes corrompieron sus cos-
como e n c a n t a d o de estos lugares, era acaso más tumbres y sus cualidades regias, en tales térmi-
fuerte y vigorosa que ninguna de las experi- nos, que por su iniquidad y por la tiranía que
mentadas anteriormente. Un dia entero pasa- comenzaron á ejercer sobre sus vasallos, llegó
mos en el i n t e r i o r de esta pieza, subiendo de á levantarse contra ellos el pueblo en masa,
cuando en c u a n d o á la plataforma para contem- quitándoles á un tiempo el cetro y la vida. 1 Es
plar desde allí todos los edificios arruinados de probable que con motivo de la guerra intesti-
la antigua c i u d a d y el campo inmenso que se na que con estose hubiese ocasionado, se arrui-
extendía en sus inmediaciones." nase la gran ciudad de Chiehen-Itzá, de cuyos
E n fin, después de una descripción prolija de espléndidos restos acabamos de hablar.
las r u i n a s de Chichen, concluye así el citado Consta igualmente, por la historia, que en es-
viajero: " E s t a s ruinas eran l a s q u e por mu- ta segunda época vino á Yucatan, de la parte
cho tiempo h a b í a n mantenido excitada nues- del Poniente, K u k u l c a n (Quetzalcoalt), rey que
tra atención y hecho alimentar las más vivas fué de los Mayas en la misma metrópoli de Chi-
esperanzas, q u e léjos de quedar defraudadas, se chen-Itzá, Según parece entenderse por las
realizaron h a s t a más allá de lo que creíamos." 1 truncas narraciones d é l a tradición y de la his-
Vemos así, pues, cómo á falta de datos sobre toria, 2 K u k u l c a n vino á la Península á tiempo
este período t a n importante del imperio maya, de la g r a n conmocion política que se originó
tenemos á l a vista, en pié todavía, el maravi- de la muerte violenta de los tiranos de Chi-
lloso c o n j u n t o de las magníficas ruinas de su ehen-Itzá. K u k u l c a n ó Quetzalcoalt, personaje
metrópoli. m u y célebre de que hemos hablado ántes (véa-
Respecto d e los reyes de esta época, sólo cons- se el cap. I), era u n político eminente, el único,
ta eu la h i s t o r i a que en ella gobernaron simul- por esto, que fué capaz de salvar el imperio ma-
táneamente t r e s príncipes hermanos, con tan ya de u n a disolución completa después de la
admirable u n i ó n , que de esta misma dependió r u i n a de Chichen. Fr. Diego de L a n d a dice
su buen g o b i e r n o , siendo además su vida ex-
1 H e r r e r a . Dec. IV, lib. X, cap. I I .
1 Stephens. Viaje á Yucatan, torn. I I , cap. X V I I - 2 Ibid.
q u e los yucatecos " l e tuvieron por dios, por ser jos, y desarrolla u n plan político tan concilia-
gran repúblico, y q u e esto se vio en el asiento dor para todos los partidos, que abrió para el
que puso en Y u c a t a n después de la muerte de imperio u n a nueva época notable por su equi-
los señores para m i t i g a r la discusión que sus dad, por la paz y los adelantos que en ella se
muertes causaron e n la tierra." 1 gozaron y la hicieron memorable para siempre.
Esta i m p o r t a n t e noticia nos pone en estado Esta época tiene principio con la fundación de
de entender, que p o r aquellos tiempos era Yu- Maya pan que fué la metrópoli de K u k u l c a n ,
catan el teatro de u n a g u e r r a civil, á causa de porq-ue la construcción de esta ciudad, desig-
que, insurreccionado el pueblo contra los tira- nándose como la n u e v a corte, fué la prenda y
nos, y muertos éstos, y a nadie quería obedecer. la base de la paz arreglada. Por tiempo no
Presentándose a s p i r a n t e s al supremo dominio, m u y breve debió reinar K u k u l c a n en Chichen,
que apoyarían su a m b i c i ó n unos contra otros pues además de que debemos suponer que allí
con la fuerza de l a s armas, y señalando cada permanecería todo el tiempo que duró la cons-
trucción de los edificios principales de Maya-
uno su propia c i u d a d ó castillo como la me-
pan, los historiadores citados, L a n d a y Herre-
trópoli del i m p e r i o , sus cuestiones habían
ra, lo dan así á entender. 1
complicado de t a l m a n e r a la t r a m a de la co-
sa pública, que sólo u n personaje de catego-
ría v e r d a d e r a m e n t e superior, ajeno á todos los
intereses por los q u e se enardecían cada vez CAPITULO VIII.
más los ánimos c o n el choque, u n personaje de
Tercera época—Reinado de Kuknlcan.—Fundación
g r a n genio y de v i r t u d e s elevadas, debía ser el de la ciudad de Mayapan.—Partida de Kukulcan.
que presentándose e n el país, como llovido del Dinastía de Cocom.
cielo, salvase la s i t u a c i ó n . Tales eran precisa-
mente las dotes d e K u k u l c a n , y tales las cir- No podrá asegurarse cuándo fué fundada la
cunstancias en q u e v i n i e n d o de la gran ciudad ciudad de Mayapan, á causa de las dificultades
de Tula, la a n t i g u a metrópoli de los tultecas, del cómputo y por la diversidad de opiniones so-
se presenta e n t r e los mayas como entre sus lii- bre el tiempo en que debe precisamente comen-
zar á contarse, pues a u n q u e según el historia-

1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. § V I , apud


Brasseur. 1 • He rrera. Dec. V I , lib. X. cap. I I .
q u e los yucatecos " l e tuvieron por dios, por ser jos, y desarrolla u n plan político tan concilia-
gran repúblico, y q u e esto se vio en el asiento dor para todos los partidos, que a b r i ó para el
que puso en Y u c a t a n después de la muerte de imperio u n a nueva época notable por su equi-
los señores para m i t i g a r la discusión que sus dad, por la paz y los adelantos que en ella se
muertes causaron e n la tierra." 1 gozaron y la hicieron memorable para siempre.
Esta i m p o r t a n t e noticia nos pone en estado Esta época tiene principio con la fundación de
de entender, q u e p o r aquellos tiempos era Yu- Maya pan que fué la metrópoli de K u k u l c a n ,
catan el teatro de u n a g u e r r a civil, á causa de porq-ue la construcción de esta ciudad, desig-
que, insurreccionado el pueblo contra los tira- nándose como la n u e v a corte, fué la prenda y
nos, y muertos éstos, y a nadie quería obedecer. la base de la paz arreglada. Por tiempo no
Presentándose a s p i r a n t e s al supremo dominio, m u y breve debió reinar K u k u l c a n en Chichen,
que apoyarían su a m b i c i ó n unos contra otros pues además de que debemos suponer que allí
con la fuerza de l a s armas, y señalando cada permanecería todo el tiempo que duró la cons-
trucción de los edificios principales de Maya-
uno su propia c i u d a d ó castillo como la me-
pan, los historiadores citados, L a n d a y Herre-
trópoli del i m p e r i o , sus cuestiones habían
ra, lo dan así á entender. 1
complicado de t a l m a n e r a la t r a m a de la co-
sa pública, que sólo u n personaje de catego-
ría v e r d a d e r a m e n t e superior, ajeno á todos los
intereses por los q u e se enardecían cada vez CAPITULO VIII.
más los ánimos c o n el choque, u n personaje de
Tercera época—Reinado de Kuknlcan.—Fundación
g r a n genio y de v i r t u d e s elevadas, debía ser el de la ciudad de Mayapan.—Partida de Kukulcan.
que presentándose e n el país, como llovido del Dinastía de Cocom.
cielo, salvase la s i t u a c i ó n . Tales eran precisa-
mente las dotes d e K u k u l c a n , y tales las cir- No podrá asegurarse cuándo fué fundada la
cunstancias en q u e v i n i e n d o de la gran ciudad ciudad de Mayapan, á causa de las dificultades
de Tula, la a n t i g u a metrópoli de los tultecas, del cómputo y por la diversidad de opiniones so-
se presenta e n t r e los mayas como entre sus lii- bre el tiempo en que debe precisamente comen-
zar á contarse, pues a u n q u e según el historia-

1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. § V I , apud


Brasseur. 1 • He rrera. Dec. V I , lib. X. cap. I I .
dor López de Cogolludo, 1 fué erigida á media- dra seca, dejando solas dos puertas. Hicieron
dos del siglo doce de la era cristiana; pero se- sus templos, y al mayor llamaron Cuculcan
g ú n L a n d a y Herrera, que poseen mejores da- (Kukulcan): y edificaron también cerca del cer-
tos, lo fué en el siglo décimo de nuestra era. cado, las casas de los señores, entre los cuales
K u k u l c a n levantó de cimientos esta ciudad tan repartió Cuculcan la tierra, dando y señalando
célebre, á la cual dió el nombre de Mayapan, es- pueblos á cada uno. A la ciudad puso nombre
to es, B a n d e r a de la Maya. 2 En su recinto te- M"yapan, que quiere decir la bandera de la Ma-
n í a n solar todos y solos los nobles, de modo que ya ; porque maya significa la l e n g u a . " 1
la hidalga metrópoli presentaba el cuadro mag- El reinado de K u k u l c a n fué el más florecien-
nífico de los templos de ios dioses, las estatuas te que recuerdan las tradiciones y los monu-
de los héroes y los palacios de los grandes, eri- mentos del país. Hemos visto cómo en la idea
gidos en u n a area amurallada. misma de levantar u n a nueva metrópoli, este
E n torno de ella se fueron extendiendo poste- rey se había propuesto dar un término á la
riormente, hasta una gran distancia, los subur- guerra intestina que desolaba al imperio. Aje-
bios, poblados de los personeros ó mayordomos no él á toda ambición, no conservó en su mano
de los nobles moradores de la ciudad, de los que el supremo dominio sino sólo para dejar un cen-
cada u n o era u n Batab, esto es, un señor á ma- tro reconocido de autoridad, pues á todos los
nera de príncipe ó conde de una porcion seña- nobles los hizo gobernadores soberanos de sus
lada del imperio. respectivos distritos, y haciéndoles moradores
H a b l a n d o Herrera de la fundación de esta á u n tiempo de u n a nueva corte, tuvo la satis-
facción de a b r i r u n a era de felicidad. Refirién-
ciudad de Mayapan, dice: " P a r a sosegar (Ku-
dose H e r r e r a á los resultados que tuvo la fun-
kulcan) la tierra, acordó poblar otra ciudad
dación de Mayapan, dice: " C o n esto se sosegó
adonde acudiesen todos los negocios. Eligieron
la tierra, y vivieron todos en m u c h a paz con
p a r a esto u n asiento, ocho leguas más adentro
Cuculcan, que los gobernó en justicia." Y Lau-
de donde ahora está la ciudad de Mérida, y
da dice: " D e n t r o de este cercado (el muro de
quince de la mar; allí hicieron u n cerco como
la ciudad) hicieron casas para los señores solos,
de medio cuarto de legua, de una pared en pie-

1 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. IV, cap. I I I .


2 Lauda. Relación de las cosas de Yucaian, \ V, apud, 1 Herrera. Dec. IV, lib. X, cap. II.
Brasseur.
entre los cuales r e p a r t i e r o n toda la tierra, (lan- mo que h a b í a n experimentado en otras épocas
do pueblos á cada u n o , conforme á la antigüe- pasadas, las grandes ventajas de la paz bajo el
dad de su linaje y ser d e su personal." 1 reinado de uno solo, acordaron elegir de entre
De este tiempo d a t a la institución de los Ba- los señores que gobernaban respectivamente sus
tabes, boy d e n o m i n a d o s Caciques, 3 y que en- señoríos, uno que en calidad de soberano abso-
tonces eran como u n o s vireyes ó superitenden- luto, rey ó emperador, ocupase el trono que li-
tes generales. bremente había dejado K u k u l c a n , quien des-
Despues q u e el i m p e r i o yucateco estaba ya de entonces fué el n ú m e n tutelar del imperio
perfectamente constituido, pensó K u k u l c a n en maya, bajo el emblema de su nombre, que era
regresar al Occidente de donde había venido. u n a serpiente con plumas; emblema que vino á
Salió de la P e n í n s u l a hacia la parte de Cham- ser u n ídolo de gran celebridad en la teogonia,
poton en donde se erigió u n monumento en me- y como el blasón ó el escudo de armas naciona-
moria de su partida, y q u e consistía en un edifi- les en la heráldica yucateca, como se vé 110 ra-
cio edificado en el m a r con el nombre mismo de ras veces en las ruinas monumentales. Recayó
K u k u l c a n , s e m e j a n t e por esto, 110 solo en la la elección en Cocom, cuya casa era, según di-
forma, sino t a m b i é n e n el nombre, á los gran- ce Landa, ó la más antigua y rica, ó la que
des templos de C h i c h e n - I t z á y de Mayapan. 3 tenía á la sazón el señorío de hombres más nu-
Hasta el día de h o y se ven en el mar, cerca merosos y de más v a l o r . 1 O más bien como di-
de Champoton, las r u i n a s d e dicho m o n u m e n - ce Clavijero, 2 la dinastía Cocom era descen-
to de K u k u l c a n . D e s p u e s de la partida de este diente del mismo K u k u l c a n ó Quetzalcoalt, me-
célebre personaje, v i e n d o los yucatecos lo mis- reciendo por esto la preferencia á todas las de-
más casas ó familias de los grandes, con la más
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. § V, apud. perfecta u n a n i m i d a d de los señores que tenían
Brasseur. derecho de elección, y con el más perfecto asen-
2 La voz cacique es d e u n idioma indígena de la Isla timiento de todo el pueblo. " Partido K u k u l -
Española, de donde la t o m a r o n los 8Spañoles para aplicar
indistintamente á todo i n d i o constituido en dignidad. Mas
en Yucatan la voz batab e q u i v a l e á otra que significa una
1 Landa. Relación de las Cosas de Yucatan, apud Bras-
autoridad solo menor q u e l a del rey, y superior á todas las
seur, \ V I I .
demás. Rey en el y u c a t e c o se dice Ahau.
2 " L o s vueatanenses se gloriaban de que sus señores des-
3 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. % V, apud.
Brasseur. cendían de Quetzalcoatl." Clavijero. Historia antigua de
Méjico, lib. V I .
can, d i c e L a n d a , acordaron los señores, para que
La m o n a r q u í a era hereditaria desde que fué
la República durase, que tuviese el principal
elegido el primer Cocom. Como este nombre
m a n d o la casa de los Cocomes y que he-
fué desde entonces, según todas las probabilida-
cho esto, o r d e n a r o n que pues en el cercado (de la
des, i común á todos los reyes que se fueron su-
ciudad de M a y a p a n ) 110 había sino templos y
cediendo, y como por otra parte 110 se ha trans-
casas para los señores y gran sacerdote, que se
mitido hasta nosotros de u n a manera precisa la
hiciesen f u e r a d e la cerca casas donde cada uno
serie de los reyes, no es posible hoy presentar-
de ellos tuviese a l g u n a gente de servicio, y don- los nominalmente con la historia especial de
de los de sus pueblos acudiesen cuando vinie- cada reinado, como quisiéramos.
sen á la ciudad con negocios, y que en estas ca-
Cuando acaecía la muerte del emperador, era
sas puso cada u n o su mayordomo, el cual traía
el hijo primogénito quien pasaba á ocupar el
por señal u n a v a r a gorda y corta, y que le lla-
trono, sin perjuicio de ser reconocidos y acata-
maban Calme; y que éste tenía cuenta con los
dos los hermanos menores, como príncipes con
pueblos y con los que lo regían, y que á ellos
sus señoríos especiales, de la manera que los
se enviaba aviso de lo que era menester en ca-
otros señores, conforme á la constitución políti-
sa del s e ñ o r . . . . Q u e los señores proveían de go-
ca que K u k u l c a n h a b í a dado á la nación. 2
bernadores, y si les eran aceptos, confirmaban
Si cuando el rey moría no había quien here-
en sus hijos los oficios, y que les encomenda-
dase el trono por la menor edad del primogé-
b a n el buen t r a t a m i e n t o de la gente menuda,
nito ó porque faltase éste, el hermano más in-
y paz del pueblo, y el ocuparse en trabajar para
mediato del rey difunto ocupaba el trono, y para
que se sustentasen ellos y los señores.—Que to-
evitar toda turbación de la tranquilidad públi-
dos los señores t e n í a n cuenta con visitar, res-
ca, estaba ordenado que, en este caso, el prínci-
petar y alegrar á Cocom, acompañándole y fes- pe heredero, si lo había de menor edad, recono-
tejándole y a c u d i e n d o á él con los negocios ár- ciese al tío como á su verdadero padre, y por
duos, y que e n t r e sí vivían m u y en paz y en consiguiente no entrase á ocupar el trono áun
mucho pasatiempo, como ellos lo usan tomar
en bailes y convites y cazas." 1
3 Hasta la época del descubrimiento y conquista, existía
en la provincia de Sotuta la dinastía de Cocom bajo el mis-
mo nombre.
1 Landa. Relación da las cosas de Yucatan, § XX, apud 2 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, apud. Bras-
Brasseur. seur. § V I I .
co, y en algunos capítulos digamos todo cuan-
1 legando á l a m a y o r e d a d , sino h a s t a q u e fa-
to de más notable nos testifican las tradiciones,
lleciese el regente, q u e era así u n verdade-
los m o n u m e n t o s y las apuntaciones históricas
ro rey. E s t a b a t a m b i é n establecido que si no
con respecto á su n a t u r a l y á su v i d a social y
hubiese ni h e r m a n o n i h i j o del rey, q u e le su- moral, bajo todos los aspectos q u e alcanzemos
cediese, los sacerdotes y los nobles se reuniesen á descubrir á favor de la luz que nos prestan
p a r a elegir u n n u e v o Soberano. aquellas fuentes de la historia.
"Si cuando el s e ñ o r moría, d i c e F r . Diego de E n esto no nos restringirémos, pues, estricta-
L a n d a , no eran los h i j o s p a r a regir y t e n í a her- mente á la tercera época, sino que nos extende-
manos, seguía de los h e r m a n o s el m a y o r o el rémos á todo el período general de los tiempos
m á s desenvuelto, y a l heredero m o s t r a b a n sus anteriores al descubrimiento.
costumbres y fiestas (le, educaban) p a r a cuando La raza m a y a presentaba u n tipo no de los
fuese hombre, y estos h e r m a n o s , a u n q u e el he- ménos favorecidos de entre los de la familia hu-
redero fuese p a r a r e g i r , m a n d a b a n toda su vi- m a n a , porque la estatura era más b i e n alta que
d a : y si no h a b í a h e r m a n o s , elegían los sacer- m e d i a n a , regular y bien proporcionada en to-
dotes y gente p r i n c i p a l u n h o m b r e suficiente dos los miembros y partes, así de la o s a m e n t a
p a r a ello." 1 como de la c a r n a d u r a del cuerpo, el cual era
m u y poco velludo en su generalidad. Las fac-
CAPITULO IX. ciones del rostro eran asimismo bien proporcio-
Del natural y de la vida social del pueblo m a y a - n a d a s , s i n esa r e p u g n a n t e depresión d e u n a s par-
Constitucion física de la r a z a - C a r á c t e r - C l a s e s tes, n i el demasiado a b u l t a m i e n t o de otras, q u e
sociales.-Filosofía - Tradiciones.- Religión.-Ki- en a l g u n a s razas se observa. La cabeza redon-
tos y ceremonias.—Sacerdocio.—Matrimonio -Nom- da, y a u n artificialmente aplastada, de modo
bres y apellidos. que no se prolongase para atrás; con pelo negro,
Y a q u e en l a é p o c a á que h e m o s llegado á lacio, t u p i d o y grueso. Ojos negros, b a r b a es-
casa y áspera; d e n t a d u r a igual, firme, b l a n c a y
considerar al p u e b l o m a y a , le encontramos co-
limpia; m a n o s y piés regulares, g r a n fuerza
m o u n imperio a n t i g u o y bien establecido, jus-
muscular, 1 y en fin, el color de la piel de u n
to y oportuno es q u e nos detengamos u n po-
1 Los indios valientemente hacían pruebas de sus fuer-
l Landa. Relación de las cosas de Yucatan. \ XXIV, zas; porque hubo tal, que andando un castellano [en la con-
apud. Brasseur.
co, y en algunos capítulos digamos todo cuan-
1 legando á la m a y o r e d a d , sino h a s t a q u e fa-
to de más notable nos testifican las tradiciones,
lleciese el regente, q u e era así u n verdade-
los m o n u m e n t o s y las apuntaciones históricas
ro rey. E s t a b a t a m b i é n establecido que si no
con respecto á su n a t u r a l y á su v i d a social y
hubiese ni h e r m a n o n i h i j o del rey, q u e le su- moral, bajo todos los aspectos q u e alcanzemos
cediese, los sacerdotes y los nobles se reuniesen á descubrir á favor de la luz que nos prestan
p a r a elegir u n n u e v o Soberano. aquellas fuentes de la historia.
"Si cuando el s e ñ o r moría, d i c e F r . Diego de E n esto no nos restringirémos, pues, estricta-
L a n d a , no eran los h i j o s p a r a regir y t e n í a her- mente á la tercera época, sino que nos extende-
manos, seguía de los h e r m a n o s el m a y o r o el rémos á todo el período general de los tiempos
m á s desenvuelto, y a l heredero m o s t r a b a n sus anteriores al descubrimiento.
costumbres y fiestas (le educaban) p a r a cuando La raza m a y a presentaba u n tipo no de los
fuese hombre, y estos h e r m a n o s , a u n q u e el he- ménos favorecidos de entre los de la familia hu-
redero fuese p a r a r e g i r , m a n d a b a n toda su vi- m a n a , porque la estatura era más b i e n alta que
d a : y si no h a b í a h e r m a n o s , elegían los sacer- m e d i a n a , regular y bien proporcionada en to-
dotes y gente p r i n c i p a l u n h o m b r e suficiente dos los miembros y partes, así de la o s a m e n t a
p a r a ello." 1 como de la c a r n a d u r a del cuerpo, el cual era
m u y poco velludo en su generalidad. Las fac-
CAPITULO IX. ciones del rostro eran asimismo bien proporcio-
Del natural y de la vida social del pueblo m a y a - n a d a s , s i n esa r e p u g n a n t e depresión d e u n a s par-
Constitucion física de la r a z a - C a r á c t e r - C l a s e s tes, n i el demasiado a b u l t a m i e n t o de otras, q u e
sociales.-Filosofía - Tradiciones.- Religión.-Ki- en a l g u n a s razas se observa. La cabeza redon-
tos y ceremonias.—Sacerdocio.—Matrimonio -Nom- da, y a u n artificialmente aplastada, de modo
bres y apellidos. que no se prolongase para atrás; con pelo negro,
Y a q u e en l a é p o c a á que h e m o s llegado á lacio, t u p i d o y grueso. Ojos negros, b a r b a es-
casa y áspera; d e n t a d u r a igual, firme, b l a n c a y
considerar al p u e b l o m a y a , le encontramos co-
limpia; m a n o s y piés regulares, g r a n fuerza
m o u n imperio a n t i g u o y bien establecido, jus-
muscular, 1 y en fin, el color de la piel de u n
to y oportuno es q u e nos detengamos u n po-
1 Los indios valientemente hacían pruebas de sus fuer-
l Landa. Relación de las cosas de Yucatan. \ XXIV, zas; porque hubo tal, que andando un castellano [en la con-
apud. Brasseur.
trigueño rojizo claro, que se asemeja al de la ó siquiera medianas condiciones, u n a notable
tierra e n c a r n a d a llamada lcancab en el idioma longevidad, excelente complexión y sentidos
indígena, y c u y a clase de tierra, fué según las vivos y m u y duraderos. 1
tradiciones del Génesis yucateco, la escogida E n cuanto al carácter, el indio yucateco, co-
por Dios p a r a servir de materia en la forma- mo la generalidad de la raza indígena ameri-
ción del hombre. "Sus caras eran por lo gene- cana, es grave, taciturno, melancólico y flemá-
ral, dice D. A n t o n i o de Herrera, buenas y no
1 "Atraviesa á Yucatan, de esquina á esquina, dice D.
m u y prietas." Antonio de Herrera, una sierra pequeña, que comienza cer-
Hoy se e n c u e n t r a n algo degenerados los des- ca de Ghampoton, y sigue hasta la villa de Salamanca [ B a -
cendientes de e s t a raza, así porque la parte más calar]que es el cornijal contrario al asiento de Champoton.
Esta sierra divide aquella tierra en dos partes. La parte de
noble y bien e d u c a d a de ella, desapareció mez-
Mediodía, que es hácia Lucandon [Peten-ItzáJ, eslá despo-
clándose con la r a z a española, como porque re- blada, y siempre lo estuvo por falta de aguas, porque no las
ducida la otra restante á la dura condicion de hay sino llovedizas. La otra mitad hácia la parte del Nor-
la servidumbre y de la miseria, por sus despó- te, está poblada. Es tierra caliente y adonde quema mu-
cho el sol, desde que sale hasta que se pone; pero nunca
ticos señores, c o m o uno ó dos siglos ántes de la faltan aires muy frescos como brisas ó solanos: y á las tar-
conquista española, desde la tirania de Cocom, des las brisas de la mar que templa mucho el calor. Esta
de que pronto n o s ocuparemos; presenta á la vis- sierra que atraviesa la provincia es m u y sana y adonde
viven mucho los hombres: en tanto grado, que un religioso
ta uu tipo algo variado é inferior al de nues-
de la Orden de San Francisco, digno de fe, refirió que halló,
t r a descripción, pero que eso no obstante, bas- andando predicando, un indio que conforme á la razón que
t a r á á comprobar ésta á una sola ojeada del ob- él y otros daban de la tierra, era de edad de trescientos años.
servador, principalmente si se fija en la clase Andaba tan encorbado.que traía casi con las rodillas la bo-
ca, y como nunca andaba sino desnudo, tenía las carnes tan
p u r a que h a b i t a en lugares más apartados co- ásperas, que parecían grandes escamas de pescado. N o pudo
mo i n d e p e n d i e n t e y casi salvaje. este religioso entender de él cosas antiguas, aunque lo pro-
H a s t a el día d e hoy esta raza es verdadera- curó, porque estaba como niño y no tenía cuenta sino con
su edad. Y muchos conocieron á otro indio llamado J u a n
mente sana, 110 siendo rara en ella en buenas
Ná, del pueblo de Homun, que según la razón que daba de
las cosas, todos juzgaban que tenía ciento cuarenta años:
quista de Yucatan], corriendo con su caballo á media rienda y tenía un hijo muy cano que tenía nietos viejos; y el agüelo
le asió de la pierna y le detuvo como si fuera carnero, por- se mandaba bien, aunque tenía pocos dientes, y otios mu-
que había entre ellos hombres de tan buenas fuerzas, que si chos viejos se ven de mucha edad." [Década I V , Lib. I I I ,
tuvieran armas é industria [müxtar], dieran bien en qué en- cap. I V . ]
tender á los castellanos. Herrera. Década IV, lib. 5 , cap. I?
Las clases de la sociedad estaban divididas
tico, con toda la mezcla de las buenas y malas en tres: nobleza y sacerdocio componían la pri-
condiciones que de él resultan. Paciente y su- mera; tributarios la segunda; esclavos la tercera.
frido, vivo, penetrante y de agudo ingenio, es L a condicion de la segunda clase y principal-
capaz de todas las ciencias y artes, de grandes mente de la tercera, era ahogante y triste, pues
y heroicas virtudes, así como también de aban- que la felicidad y grandeza de la primera de-
donarse á la más crasa i g n o r a n c i a por una apá- pendía de los trabajos y sudores de éstas.
tica indolencia, y á pasiones f r í a s hasta hacerse Los esclavos podían rescatarse y pasar á la
lentamente cruel, b á r b a r o y salvaje. Por eso el condicion de tributarios, y, no haciéndolo, per-
indio maya, cuando es educado sólidamente manecían con toda su prole en la misma des-
bajo la influencia de la religión cristiana, es graciada condicion. El libre que se bacía cón-
grandemente pundonoroso, lleno de juicio, cor- yuge de esclavo, descendía á la clase inferior,
d u r a y dignidad. Y por lo mismo, el que ha debiendo reconocer por señor al que lo era de
renegado de esta religión y h a desconocido á la la persona con quien había querido unirse.
autoridad nacional, p r e s e n t a ahora el anacro- Podían enajenarse los esclavos á manera de
nismo de la barbarie m á s r e f i n a d a frente por cualesquiera otros objetos de comercio, y si el
frente de nuestra civilización actual. esclavo vendido moría ó desaparecía á poco de
Las mujeres jóvenes e r a n verdaderamente habérsele adquirido, el vendedor quedaba obli-
bellas y de color más claro q u e el de los varones, gado á devolver u n a parte del precio recibido.
en tiempo de su a u t o n o m í a , como de la liber- E l mouarca era árbitro de vida y muerte en
tad y grandeza nacional del pueblo maya, pues todo el reino, y respectivamente cada uno de
aun poco despues de la c o n q u i s t a notaron esto los batabes en sus respectivos señoríos, así co-
los europeos. "Las i n d i a s d e Yucatan, dice el mo el sumo sacerdote en la esfera religiosa.
Illmo. Landa, son en g e n e r a l de mejor disposi- Las tradiciones primitivas de la h u m a n i d a d
ción que las españolas, y m á s grandes y bien y los incompletos conocimientos de los princi-
hecbas, y no son de t a n t a s renes como las ne- pios de la moral eterna, más ó menos adulte-
gras. Précianse de h e r m o s a s las que son, y á rados con los errores y las creaciones arbitra-
una m a n o no son feas: n o s o n blancas sino de rias de la mitología, es todo el conjunto que
color bazo, causado m á s d e l sol y del continuo siempre constituyó la filosofía y la religión de
bañarse que de su n a t u r a l . " i muchos pueblos paganos, y hé aquí, por lo mis-
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. \ X X X I .
mo, y según el testimonio fiel de la historia, to-
doncella, y cuando fué m a y o r de edad le hizo
da la filosofía y la religión de los antiguos yu-
azotar y colgar con cuerdas de un madero, don-
catecos. Por eso entre éstos se han encontrado
de murió, quedando expuesto su cadáver en .1
tan notables tradiciones y prácticas, que h a n
madero por tres días, al cabo de los cuales le
hecho por lo menos dudar, si les fué predica-
restituyó la vida y le hizo subir al cielo. Kch-
do el Evangelio en algún tiempo anterior al
vab, la tercera persona, era el Gran Espíritu
descubrimiento y conquista: las revelaciones
que había hartado la tierra, según decían los ma-
primitivas, que forman el verdadero fondo de
yas, de todo lo que ha menester, ]
las más antiguas tradiciones de los pueblos
más antiguos, son la clave d e estos misterios de Sin duda que por haber muerto Bacab en un
la historia. madero, estos indios comenzaron á adorar la
Cruz, si bien no como u n signo, sino como u n
Admitían u n Dios omnipotente y creador, ídolo, ó tal vez al principio tuvieron conoci-
incorpóreo, único y superior á la gerarquía de miento tradicional del signo de la Redención,
los dioses secundarios. Dábanle el nombre de y posteriormente vendría á adulterarse la ver-
I I u n a b - K ú y de Noh-Yum-Cab, nombres para dadera tradición, degenerando el culto del ma-
ellos tan santos y venerables como el incomuni- dero en verdadera idolatría. Es interesante á
cable de Gehová para los hebreos y el de Theos este respecto el siguiente relato de Cogolludo,
p a r a los griegos. P e r o lo q u e más causa admi- acerca del monumento conocido con el nombre
ración es que reconociesen distinción hipostá- ele Oruz de Cozumel, y que aun se conserva en
tica en Dios, siendo las personas tres, con los esta ciudad:
nombres de Izona, Bacab y Echvab. i Atribuían
" E n medio del patio, dice, que hace el claus-
á l a s personas divinas ministerios especiales:
tro de nuestro convento de la ciudad de Mérida
Izona, que también era d e n o m i n a d o Hun-lzam-
(Yueatan), hay una Cruz de piedra, que será
na ó Yaxcocohmut, es el Creador del cielo y de
del grueso de u n a sexma por cada parte de los
la tierra, perteneciéndole por eso, como espe-
cuatro lados, y como una vara de largo, y se
cialmente, el nombre relativo de Noh-Yum-Cab,
echa de ver estar su longitud quebrada y fal-
esto es, Gran Padre del universo. Bacab era
tarle algún pedazo. Tiene sacado de medio re-
hijo de Izona, y su padre le hizo nacer de u n a
lieve, en la misma piedra, una figura de u n San-
1 Cogolludo, Historia de Yueatan, lib. IV. cap. I X .
1 Cogolludo. Ibid.
to Crucifijo como d e media vara de largo. En- hecho particular inquisición con indios m u y
tendiéndose haber sido una de las que en el tiem- viejos de p o r allá, y se lo habían afirmado así.
po de la infidelidad d e los indios se hallaron en "Podía hacer dificultad, continúa Cogolludo,
la Isla de Cozumel Habiendo sido electo la afigie del Santo Crucifijo que tiene; pero
Provincial el R. P a d r e F r . Antonio Ramírez, considerando que creían éstos que el Hijo de
por decirse lo que se decía de esta santa Cruz, Dios, á quien llamaban Bacab, había muerto
y colocarla más decentemente, hizo l a b r a r un puesto en una Cruz, tendidos los brazos, no pa-
asiento de piedra d e sillería, y sobre él unas rece tan difícil de entender lo tuviesen figura-
gradas, en medio u n a columna de altura com- do según el crédito de religión que tenían." i
petente, en cuyo r e m a t e hizo fijar el de la Cruz, De todos modos, la celebrada Cruz de Cozumel
quedando derecha, y la efigie del Santo Cruci- es un monumento histórico que se conserva hoy
fijo á la parte oriental: dorados los remates de día en u n a capilla de la iglesia de la Mejora-
la Cruz, que son l a b r a d o s de vistosas molduras. da, y Con respecto á ella, el historiador Mr.
Por la voz común a s í de religiosos como de se- Prescott b a l i c h o en u n a nota á su interesante
culares, y por n o a f i r m a r cosa de que no hay '•Historia de la. conquista de Méjico," lo siguiente:
total certidumbre, se puso á las espaldas de ella "Mr. Stephens opina q u e la celebrada Cruz de
u n rótulo que dice: 11 Esta Cruz se halló en Cozu- Cozumel que se conserva en Mérida, y que pasa
mel, sin tradición." H a b i e n d o sabido D. Eugenio por ser originalmente la misma que adoraban
de Alcántara ( q u e m u r i ó beneficiado de Hoc- los nativos de Cozumel, 110 es otra cosa más que
t u n , y fué de los m i n i s t r o s doctrineros que más una Cruz erigida por los españoles en u n o de
lengua ha sabido d e estos indios; curiosísimo sus templos, despues d e conquistada aquella is-
en averiguar a n t i g u a y a s suyas, grande eclesiás- la; y juzga que este hecho invalida la creencia
tico y celosísimo d e q u e fuesen verdaderamente general de que los indios adoraban la Cruz. Pe-
cristianos), que a n d a b a yo ocupado en estos ro aun suponiendo la exactitud de esa opinion,
es decir,"que la ''Cruz de Cozumel" sea u n a re-
escritos (de la Historia de Yucatan), me dijo, no
liquia cristiana, como lo intenta probar el in-
una vez sola, q u e p o d r í a escribir con seguridad
genioso viajero, la consecuencia que saca no es
que esta santa C r u z la tenían los indios en Co-
en manera alguna admisible. Nada más natu-
zumel en tiempo d e su infidelidad, y que había
años que se llevó á Mérida, porque habiendo
oído á muchos l o q u e se decía de ella, había
ral que e l que los frailes de Mérida hayan dar luz á las gentes de esta América ántes que
p r o c u r a d o enriquecer su convento con u n a re- á nuestros españoles fuese manifiesta. Si algu-
liquia t a n curiosa, como lo era aquella Cruz, na cosa pudo y causó admiración fué la cre-
q u e d e m o s t r a b a á su entender que el cristianis- dencia particular que entre todas las demás
mo h a b í a sido predicado en aquella tierra, des- naciones de estos dilatados reinos, tenían los in-
dios de Yucatan, que por lo menos hace difícil
de t i e m p o s m u y remotos. Mas la verdadera
entender cómo pudo ser, sin habérseles predi-
p r u e b a d e que la Cruz era objeto de culto en el
cado los misterios de la ley evangélica, y para
Nuevo M u n d o , no descansa en fundamentos
prueba de esto, diré lo que refiere el padre Iíe-
tan frágiles, sino en el inequívoco testimonio
mesal en su historia. Dice, pues, que cuando el
de los conquistadores mismos."
Obispo D. F r . Bartolomé de las Casas pasó á su
El Sr. Prescott dice la verdad, y nuestro his- Obispado, que, como dije en el libro tercero,
toriador Cogolludo, que a f i r m a 1 que la Cruz era fué en el año de mil y quinientos y cuarenta y
a d o r a d a p o r los mayas en la antigüedad, no trae, cinco, encomendó á un clérigo que halló en
en efecto, precisa y únicamente ffemo prueba Campeche, llamado Francisco Hernández (y es
de ello " L a Cruz de Cozumel," sino el unánime de quien queda hecha memoria en la fundación
t e s t i m o n i o de los descubridores y conquistado- de la ciudad de Mérida y otros capítulos), que
res. En c u a n t o al origen de este culto, bajo to- sabía la lengua de los indios, que los visitase,
dos aspectos notable, él llama la atención sobre con cierta instrucción de lo que les había de
q u e los i n d i o s de Yucatan tuvieron u n a clase predicar, y á poco menos de u n año le escribió
de sacerdotes adivinos ó profetas, y entre ellos el clérigo: ''Que había hallado un señor prin-
el célebre Chüam Balawi, que, permitiéndolo cipal que, preguntándole de su religión antigua
Dios, c o m o sucedió entre los paganos del anti- que observaban, le dijo: "Que ellos conocían y
g u o m u n d o respecto del pueblo judío, predijo creían en Dios, que estaba en el cielo, y que
que la C r u z sería el estandarte de la única re- aqueste Dios era Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ligión v e r d a d e r a , y que debería ser por eso un y que el Padre se llamaba Izona, que había cria-
símbolo d e adoracion. do á los hombres, y el Hijo tenía por nombre
"No se s a b e con certidumbre, añade Cogolludo, Bacab, el cual nació de u n a doncella virgen lla-
q u e la predicación evangélica hubiese pasado á mada Chiribirias, que está en el cielo con Dios,
y que la madre de Chiribirias se llamaba Ix-

1 Cogolludo. Historia de Yucatan. Lib. I V , cap. IV.


cliel, y al Espíritu S a n t o llamaban Echvab. De así: " S i estas cosas son verdad, parece haber
Bacab, que es el H i j o , dicen que le mató é hizo sido en aquella tierra, nuestra santa fe sabida;
azotar, y puso u n a corona, de espinas, y que lo pero corno en n i n g u n a parte de las Indias ha-
puso, tendidos los brazos, en u n palo, y no en- bernos tal nueva hallado (puesto que en la tie-
tendían que e s t a b a clavado, sino atado, y allí rra del Brasil se imagina hallarse rastro de San-
murió, y estuvo t r e s días muerto, y al tercero to Tomás apóstol), y así como aquella nueva no
día tornó á vivir, y se subió al cielo, y que está voló adelante, ciertamente aquella tierra de Yua-
allá con su P a d r e . Y después de esto, luego vino tan da á entender cosas muy especiales y de m a y o r
Echvab, que es el Espíritu Santo, y hartó la a n t i g ü e d a d , por las grandes, admirables y excesi-
tierra de todo lo q u e había menester. Pregun- vas maneras de edificios y letreros de ciertos carac-
tado qué querían significar aquellos tres nom- teres que en otra ninguna parte se hallan. Final-
bres de las Tres Personas, dijo que Izona que- mente, secretos son estos, que sólo Dios los sabe,
ría decir el G r a n P a d r e , y Bacab, hijo del Gran etc." Donde es de advertir, que este reparo le
Padre, y E c h v a b mercader, Chiribirias suena hizo persona tan grave, docta y la más noticio-
h i j a del G r a n P a d r e . Añadía más, que por tiem- sa de todas las singularidades de estos reinos,
po se habían de m o r i r todos los hombres, pero que tuvieron aquellos tiempos.
de la resurrección d e la carne n o sabían nada. "No solo lo referido parece de notar haber te-
Preguntado t a m b i é n cómo tenían noticias de nido noticia de nuestra fe los indios de Yuca-
estas cosas, r e s p o n d i ó que los señores lo ense- tan, sino lo que supieron de ellos los religiosos
ñ a b a n á sus hijos, y asi descendía de m a n o en de nuestro padre Santo Domingo, cuando estu-
m a n o esta d o c t r i n a . Afirmaban que en el tiem- vieron en Campeche, pasando con el Obispo á
po antiguo v i n i e r o n á esta tierra veinte hom- Chiapas, como se dijo, porque les dijeron, cómo
bres, y el p r i n c i p a l de ellos se llamaba Cozas, los primeros españoles hallaron entre estos in-
y que éstos m a n d a b a n que se confesasen las dios bautismo, con vocablo en la lengua, ] que
gentes, y que a y u n a s e n . en la nuestra significa uacer otra vez; y hoy
día el santo bautismo se les da á entender con
"Por esto, a l g u n o s a y u n a b a n el día que co-
aquel nombre. Creían que recibían en él una
rresponde al v i é r n e s , diciendo había muerto en
entera disposición para ser buenos, no recibir
él Bacab. Con n o t i c i a de cosas t a n particulares,
en otras partes d e esta América n o vistas, ni
oidas, dice el O b i s p o en su historia apologética, 1 CapuiziM, es f r a s e m a y a que significa: renacimiento.
daño de los demonios, y conseguir la gloria que
esperaban. Dábaseles de edad de tres años, has- hueso, les mojaban la frente, facciones del ros-
ta doce, y n i n g u n o se casaba sin él, porque, se- tro, y entre los dedos de los piés y de las manos.
g ú n afirma el padre Lizana, decían que el que Levantábase el sacerdote, quitaba los paños á
n o había recibídole, estaba endemoniado y que los niños, y, hechos ciertos presentes, quedaban
no podía hacer cosa buena, ni ser hombre ó bautizados, acabando la fiesta en banquetes; y
m u j e r de buena vida. Elegían, para darle, día en los nueve días siguientes no habían de lle-
que no fuese aciago, y los padres a y u n a b a n tres gar á sus mujeres los padres d é l o s niños. E i
dias ántes, y se abstenían de las mujeres. La padre Lizana a ñ a d e á esto, que dicen Remesal
primera ceremonia era que los sacerdotes pu- y Torquemada, q u e este modo de bautismo se
rificaban la posada, echando fuera al demo- hacía de tres en tres años, y que ponían cua-
nio, con ciertas ceremonias, porque decían, se renta hombres q u e como compadres apadrina-
apoderaba de la criatura desde que nacía, y aun sen á los niños. El padre F r . Luis de Urreta
antes. Luego iban los niños uno á uno, y el en su "Historia de Etiopia," tratando cómo los
sacerdote les echaba en la m a n o u n poco de abismos, y aquellas naciones, a u n q u e eran ca-
maíz y de su incienso molido, y los niños lo tólicos cristianos, se circuncidaban, y defendién-
ponían en u n brasero que servía de incensario. doles que no era acto pecaminoso en ellos, por
Después daban á u n indio u n vaso del vino que el fin con que lo hacían; y como el demonio se
acostumbraban beber, y enviábanle fuera del h a hecho venerar de muchas naciones gentiles
pueblo con él, mandándole, que ni lo bebiese, con costumbres y ceremonias dadas po?Dios á
ni mirase atrás, con que creían quedaba total- su pueblo, dice estas palabras: "Una de éstas
mente expulso el demonio. fué la circuncisión, queriendo el demonio reme-
"Acabada ésta como disposición y exorcismos, dar á Dios en esta costumbre, como lo habernos
salía el sacerdote con sus vestiduras largas, y visto en las I n d i a s , donde los de Yucatan, los
u n hisopo en la mano: preguntaba á los gran- totones de N u e v a España, los de la isla de Ácu-
decillos si habían cometido algún pecado, y en zamil se circuncidaban." De los de Yucatan lo
confesando, los ponian á u n a parte, y bendecían refiere también Pineda en su "Monarquía Ecle-
con oraciones, amagándoles con el hisopo, y á siástica," y el doctor Illescas en la pontifical.
todos ponían unos paños blancos en las cabe- Que esto 110 sea así por lo que toca á los de Yu-
zas. Despues, con u n a agua que tenían en u n catan y Cuzamil ó Cozumel, parece persuadir-
se de que ni aquellos religiosos dominicos, ni
«1 Obispo de Ghiapas, haciendo tan particular aunque se hacía también algunas veces en pre-
inquisición, hacen memoria de haber hallado sencia de los parientes, reunidos como en con-
tal cosa, ni nuestros religiosos, primeros predi-
sejo de familia, para q u e todos rogasen á Dios
cadores y evangélicos de estos indios, se ha di-
en favor del pariente culpable.
cho que tal supiesen. A todos los antiguos que
Al descubrir entre las tradiciones antiguas
viven lo he preguntado, y me h a n respondido,
del célebre imperio de los yucatecos tan nota-
que no han alcanzado hubiese tal entre los in-
bles ideas histérico-religiosas y ciertas prácticas
dios, ni éstos tienen tradición de que usasen tal
no menos notables emanadas de aquéllas, sien-
costumbre sus ascendientes." 1
do unas y otras unánimemente a p u n t a d a s por
'•El bautismo, dice el autor de las Décadas, D. los cinco historiadores más autorizados, como
Antonio de Herrera, sólo en Y u c a t a n s e ha ha-
son Torquemada, Landa, Herrera, Bernal Díaz
llado en todas las provincias de Nueva España,
y Cogolludo, se nos han presentado á la memo-
y en su vocablo quiere decir: nacer otra vez. 2
ria las siguientes palabras de u n sabio escritor.
Tenían á ello t a n t a devocion y reverencia, que
"Todo lo que el cristianismo enseña, lo atesti-
nadie lo dejaba de recibir: pensaban que reci-
gua el universo. E n t r e las extravagancias y
bían en él u n a pura disposición para ser bue-
monstruosidades con que las supersticiones di-
nos y no ser dañados de los demonios y conse-
versas han infestado la religión común, se sigue
guir la gloria que esperaban: dábaseles desde
distintamente la idea idéntica de u n Dios único
edad de tres años hasta doce, y sin él n i n g u n o
se casaba: elegían día para ello que no fuese y creador. ¡Cosa digna de admiración! El pri-
aciago; a y u n a b a n los padres tres días antes y mer artículo del Símbolo de nuestra Fe, es tam-
absteníanse de las mujeres." 3 bién el Símbolo de todas las naciones esparci-
das por el globo." Y despues de probar el mis-
En cuanto á la confesion, solía hacerla toda mo autor esta verdad con la historia de los
clase de personas, declarando los pecados g r a - egipcios, indios orientales, chinos, tibetanos,
ves á a l g ú n sacerdote ó médico, ó la m u j e r al etiopes, persas, griegos, galos, bretones, etrus-
marido, y éste á la mujer, y el hijo al padre; cos, celtas y germanos, sirviéndose también á
este fin de los cantos de lo's poetas y de los li-
1 Cogolludo. Historia de Yucatan, Lib. I V , Cap. Y I . bros de los filósofos, como de monumentos m u y
2 Así es en verdad. Caputzikü, como atrás notamos. ciertos de la fe y de la tradición de todos los pue-
3 H errera, Década I V , Lib. X , Cap. I V . blos, concluye diciendo: "Y las poblaciones d e
América, y los insulares del Océano vienen á guiente imperecedera, pues reconocían una vi-
juntarse á esta nominación u n á n i m e de los di- da eterna despues de la muerte y en la que los
versos l e n g u a j e s Las tradiciones derivadas buenos eran premiados y los malos castigados.
de los tiempos antediluvianos, conservadas pol- Su gloria era como la de los Elíseos del Viejo
los patriarcas, se habían esparcido por el Orien- mundo, esto es, un delicioso j a r d í n que se dila-
te, a n u n c i a n d o u n Redentor celeste: los pue- taba en contorno de u n gigantesco árbol de per-
durable verdor y lozanía. E r a la ceiba ( Y a x -
blos esperaban en este mediador que reconci-
ché), árbol sagrado ó de la vida, bajo cuya fres-
liaría con el cielo la humanidad caída. Todos
ca sombra los justos se deleitaban con el Gran
esperaban u n Dios que debía encarnar, y, á
Padre del Universo (Noh Yum Cab), en unión
pesar de su poder, sufrir la miseria, las perse-
de los dioses, semidioses y héroes divinizados.
cuciones, las necesidades h u m a n a s ¡en fin, la
muerte! La predicción de su nacimiento Su infierno (metnal), era un lugar de tinie-
milagroso del seno de una virgen estaba tan blas en que los malos, abismados dentro de sí
acreditada, que en la mayor parte de las teo- mismos, sufrirían en la conciencia, por siglos
gonias se i n t r o d u j o la encarnación de un Dios." sin término, los más tormentosos remordimien-
tos.
(Mr. Roselly de Lorques.—Jesucristo en presencia
del siglo, ó nuevos argumentos tomados de las cien- Conservaban la m e m o r i a del Diluvio Uni-
cias en favor del cristianismo.) versal (Bulcabal), y decían que los hombres lle-
garon á ser tan corrompidos en su moral, como
Dios crió al hombre, según I09 yucatecos, for-
ridiculamente degenerados en su cuerpo, ha-
m a n d o d e tierra a m a s a d a con zacate, una figu-
biendo llegado á ser pequeños y gibosos, verda-
ra, y convirtiéndose el lodo, bajo el poder de
deros enanos, (ppuzoob), pues aun en la edad
la m a n o de Dios, en carne, huesos y sangre, y
del perfecto desarrollo, parecían niños de diez
la paja en los vellos del cuerpo. 1
años, representación contraria á lo que nos di-
El a l m a h u m a n a pixan, era reconocida como ce la Santa Escritura: Gigantes antera erant super
u n a sustancia simple y espiritual, y por consi- terram in diebus lilis, (Gen. VI, 4,) pero signifi-
cativa de la misma idea, esto es, de la corrup-
1 CogoIludo. Historia de Yucatan, ü b . IV, cap. V I I . — ción humana. Que se ensoberbecieron en ta-
Es costumbre, hasta h o y , de estos indios hacer de la tierra les términos aquellos pequeños y miserables
colorada que llaman /c ncab, un lodo mezclado con zacate, hombres, que se arrogaron el poder y dominio
para d a r f u e r z a á aquél, y disponer así una argamasa.
supremo de todo lo creado. Que visto esto por
residía el G r a n Sacerdote que instituía y gober-
el Noli Y u m Cab, (Dios Supremo), resolvió de-
naba á los demás miembros del cuerpo gerár-
r r a m a r t a n t a a g u a sobre la superficie de la tie-
quico. El S u m o Sacerdote era de familia, con-
rra, cuanta f u e r a suficiente para abogar á to-
servándose por rigurosa sucesión hereditaria. J
dos los vivientes, con excepción de uno solo, que
"Los de Yucatan, dice L a n d a , 2 fueron tan cu-
era el único mortal que se había conservado
riosos en las cosas de la religión como en las del
justo en m e d i o de la corrupción universal. Que
á éste m a n d ó que se hiciese un banquillo de gobierno, y tenían un Gran Sacerdote q u e lla-
madera fofa, en que, sentado como en segu- maban Alikin-Mai, y por otro nombre Ahau-Can
ra silla, salvaría su vida, sobrenadando en las Mai, que quiere decir el Sacerdote Mai, ó el Gran
aguas del Diluvio. Hízolo asi, y aconsejó á la Sacerdote Mai, y éste era muy reverenciado de
v e z á t o d o s los hombres que hicieran otro tanto; los señores, el cual no tenía repartimiento de
pero en l u g a r de oirle, se burlaron de él, hacien- indios; pero que, sin las ofrendas, le hacían pre-
do sus bancos de pesada piedra. Cargóse de re- sentes los señores, y que todos los sacerdotes de
pente el horizonte, y desgajáronse las nubes en los pueblos le contribuían : y que á éste le suce-
torrentes de lluvia. Inundóse toda la tierra, y dían en la dignidad sus hijos y parientes más
el hombre justo, sentado en su silla,sobrenada- cercanos, y que en éste estaba la llave de sus
ba en las a g u a s , mientras que los malos, como ciencias y que en éstas trataba lo más, y que
atados á sus bancos de piedra, perecieron sepul- daba consejo á los señores y respuestas á sus
tados bajo l a s olas. Dicen las fuentes d é l a his- preguntas; y que, cosas de los sacrificios, pocas
toria de q u e extractamos estas noticias, y son veces las trataba, sino en fiestas m u y principa-
los mismos autores que tantas veces hemos ci- les ó en negocios m u y importantes; que proveía
tado, q u e n o se dice si en compañía del Noé de sacerdotes á los pueblos, cuando faltaban;
m a y a salvó Dios á su esposa, ó si despues se la examinándoles en sus ciencias y ceremonias, y
dió para restablecer la familia h u m a n a . que les encargaba las cosas de sus oficios y el
buen ejemplo del pueblo, y proveía de suslibros,
El sacerdocio consistía en una clase que era
la más p r i n c i p a l de la sociedad, por tener á su y los enviaba, y que éstos atendían al servicio
cargo el c u l t o de Dios y de los ídolos, la con- de los templos, y á enseñar sus ciencias y escri-
servación y l a enseñanza de las ciencias, y el bir libros de ellas."
consejo de l o s reyes. En la corte de Mayapan 1 Herrera. Dee. I V , lib. X.
2 Landa. Las cosas de Yucatan, \ V I I .
más poderosa influencia en todos los negocios
La rga y flotante cabellera con unas largas m a n -
sociales.
tas, á m a n e r a de capas, orladas de vistoso plu-
El nombre de Chilam-Balam aparece 1 como
maje, era lo que constituía el distintivo y orna-
común ó genérico á los sacerdotes del primer
mento sacerdotal. Dividíase la gerarquía en
órden, esto es, de los profetas, como indicando
tres órdenes: 1-° sacerdotes intérpretes de la vo-
al que habla en nombre de los dioses, ó aquél
luntad de los dioses, tenidos por esto como ins-
por cuya boca vienen los oráculos de los dioses.
pirados ó como profetas; 2.° sacerdotes maes-
Sin embargo, hubo u n célebre sacerdote, de és-
tros de las ciencias, y que practicaban la medi-
tos, que tuvo además en particular este nombre
cina, al par de las ceremonias del culto de que y que acaso se le dejó por antonomasia. Kin era
especialmente estaban encargados; y 3? sacer- otro nombre que también se daba á los sacerdo-
dotes sacrificadores ó más bien verdugo-sacer- tes, y que acaso pertenecia á los de segundo ór-
dotes, que armados del pedernal sagrado, des- den,que eran tan venerados como los del prime-
greñada la cabellera, y siempre manchadas sus ro, porque les pertenecía el ejercicio del culto,
vestiduras con la sangre de las infelices vícti- la profesión y enseñanza de las ciencias, y la cu-
mas, abrían el pecho á éstas, y con admirable ración de las enfermedades.
destreza, les arrancaban, sobre las aras de los
E n cuanto al matrimonio, celebrábase entre
dioses, l<>s corazones palpitantes. E s m u y de
u n hombre y u n a s o l a mujer, pues los yucatecos
notar que este último ministerio por lo común
no acostumbraron la poligamia, á pesar de ser
h o n r a d o en todos los pueblos paganos de la
esto tan común entre los pueblos gentiles.
bárbara antigüedad, fuese para los mayas, por
" D i c e el P. Lizana (estas son palabras de
un justo y estimable principio de noble delica-
Cogolludo) 2 que había asimismo matrimonio
deza, despreciable, vil y repugnante, por lo que
m u y n a t u r a l entre estos indios, porque j a m á s se
m i r a á las víctimas humanas, miéntras que el les conoció tener dos mujeres á ellos, ni á ellas
ministerio de los dos primeros órdenes del sa- dos maridos; mas podía el marido por algunas
cerdocio era en gran manera respetado. 1 El causas repudiar la m u j e r y casarse con otra, y
Gran Sacerdote era el consejero nato y más au- la repudiada con otro, y así siempre era u n a
torizado del Soberano, y por consiguiente de la sola la m u j e r y u n o solo el marido. Contradice

1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan,, apud Bras- 1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, $ XI.
seur, § V I I y sig. 2 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. I V . cap. V I I .
Aguilar, i en su informe, lo de u n a m u j e r sola, cortado y tratado (el matrimonio,) concertaban
diciendo que t e n í a n muchas, y aun que con di- las arras y dote, lo cual era m u y poco, y dábalo
ficultad, en su conversión á la fe, las dejaron, el padre del mozo al consuegro, y hacía la sue-
quedándose con sólo la primera." EISr. L a n d a , gra, allende del dote, vestidos á la nuera é hi-
mejor informado evidentemente que el Sr. Sán- jo; y, venido el día, se juntaban en casa del pa-
chez de Aguilar, asegura lo que el P. L i z a n a : dre de la novia, y allí, aparejada la comida, ve-
que nunca los yucatecos tomaron más de una. 2 nían los convidados y el sacerdote; y j u n t a n d o
los casados y consuegros, trataba el sacerdote
El sacerdote hacía una plática sobre el matri-
cuadrarles, pues lo habían bien mirado los sue-
monio, s a h u m a b a la casa y bendecía con ora-
gros, y estarles bien, y así le daban su m u j e r
ciones á los novios: esto y el acto de dar de co-
al mozo esta noche, si era para ello, y luego se
mer y beber la m u j e r al hombre era en lo que
hacía la comida y convite, y de ahí en adelan-
consistían las ceremonias del matrimonio.
te quedaba en casa del suegro el yerno, traba-
N i n g ú n h o m b r e se podía casar con m u j e r que
jando cinco ó seis años por el suegro, y si no lo
tuviese el mismo nombre que él, porque, según
hacía, echábanle de casa, y las madres trabaja-
el exacto arreglo de sus genealogías, esto era
ban diese siempre la mujer de comer y beber
prueba de que aquélla era su pariente por par-
al marido en señal de casamiento. Los viudos
te de padre, y era ley que nadie se desposara con
y viudas sin fiesta ni solemnidad se concerta-
parientes paternos, si bien podían enlazarse
ban: con sólo ir ellos á casa de ellas, y admitir-
hasta primos hermanos cuyo parentezco proce-
los, y darles de comer, se hacía el casamiento ;
diese de parte materna. " N i n g u n o tomaba mu-
de lo cual nacía que se dejaban con tanta faci-
jer de su nombre, dice el P. Landa, de parte de
lidad como se tomaban. Nunca los yucatecos
su padre; era cosa muy fea entre ellos, y si al-
tomaron más de una, como se h a hallado en
gunos se casaban con las cuñadas, mujeres de
otras partes tener muchas juntas; y los padres
sus hermanos, era tenido por malo. No se casa-
algunas veces contraen matrimonio por sus hi-
ban con sus madrastras, ni cuñadas, h e r m a n a s
jos niños, hasta que sean venidos en edad, y se
de sus mujeres, ni tías, hermanas de sus madres,
tratan como suegros." 1
y si alguno lo hacía, era tenido por malo. Con-

1 El Sr. D. Pedro Sánchez de Aguilar, autor del Infor-


me contra idolorum cultores. 1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, ji X X V .
2 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. \ X X V . apud Brasseur Herrera, y Década I V , lib. X, cap. V I .
Sus leyes p e r m i t í a n el repudio, y pasar á nue- Htub-tim era el dios de la elocuencia y de las ri-
vas nupcias, ocasionándose con esto g r a n d e s y quezas. Ixchebetiax, dios de la p i n t u r a , del bor-
frecuentes disturbios en las familias. dado, y del arte q u e tenía de entretejer figuras,
Los hijos t o m a b a n por n o m b r e el de sus pa- combinadas con plumas, en tela ele los vestidos.
dres, y por apellido ó sobrenombre el de sus Kak-u-pacat, era el dios de la guerra, q u e decían
madres. " D e esta m a n e r a , dice L a n d a , al hijo aparecérseles favorable en lo más r u d o de los
de Chel y C'han l l a m a b a n Na-Chan-Chel." combates, esforzándolos con su pupila encendi-
da, y defendiéndolos con su escudo de fuego que
CAPITULO X. llevaba siempre en el brazo. Kukulcanera t a m -
Mitología -Oraciones, sacrificios y penitencias. Ro- bién dios de la guerra, así como Chuy-Kak, cu-
merías— Supersticiones. y a estátua era conducida sobre los hombros de
cuatro capitanes en el centro ele los batallones.
A pesar de que los yucatecos conocían y ado- P a r a cada u n o de los cuatro vientos ó puntos
r a b a n al Dios eterno, increado, simple y espiri- cardinales del mundo, tenían u n dios especial,
t u a l , como dejamos dicho, y al cual l l a m a b a n á saber: Zical-Bacab, Canal-Bacab, Chacal Bacab
Hunab-Kú, á quien n o representaban por esto y Ekel-Bacab. Chac era un gigante, dios de la
bajo n i n g u n a imagen corpórea, 1 tenían u n a pro- agricultura, de la lluvia, de los truenos y re-
digiosa m u l t i t u d de dioses secundarios, á los lámpagos. X-Zuhvy-kak era diosa de las vírge-
cuales adoraban representados en estatuas, y de nes, y Moltulzec era el dios de los días aciagos.
quienes era el mayor e n t r e todos Iünchah ahau. - I n t e r m i n a b l e se h a r í a la sola exposición de la
Ix-Azal- Voh, espora de éste fué la que enseñó á n o m e n c l a t u r a de estos dioses, creaciones de u n a
los mortales el arte de telar el algodon. Ixchel, mitología tan a b u n d a n t e y rica como la de los
que fué la m a d r e de muchos dioses, era la divi- Egipcios y los Griegos, cuando 110 superior. El
n i d a d de la medicina, lo mismo q u e Citbolontun signo mismo de la cruz estaba, como hemos di-
ó Qwitboloutw). Itzamná, de quien atrás hemos cho,en el n ú m e r o délos dioses, por h a b e r muer-
hablado, era t a m b i é n el dios de las ciencias ó de to en él el dios Bacab, y también por ser dios es-
las letras. Xocbituv, dios del canto y de la músi- pecial de la lluvia. T e n í a n sus dioses penates ó
ca, y Ah-Kin-Xoc ó Pizlimtec, dios de la poesía. caseros, y, como todos los pueblos idólatras, de
casi todas las cosas, áun délas más ruines y des-
1 Cogolludo, Historia cle Yucatan, lib. IV, cap. VI.
preciables llegaron á hacer objetos de fanática
•i Ibid, cap. V I I I .
Sus leyes p e r m i t í a n el repudio, y pasar á nue- Iltub-tim era el dios de la elocuencia y de las ri-
vas nupcias, ocasionándose con esto g r a n d e s y quezas. Ixchebetiax, dios de la p i n t u r a , del bor-
frecuentes disturbios en las familias. dado, y del arte q u e tenía de entretejer figuras,
Los hijos t o m a b a n por n o m b r e el de sus pa- combinadas con plumas, en tela ele los vestidos.
dres, y por apellido ó sobrenombre el de sus Kak-u-pacat, era el dios de la guerra, q u e decían
madres. " D e esta m a n e r a , dice L a n d a , al hijo aparecérseles favorable en io más r u d o de los
de Chel y C'han l l a m a b a n Na-Chan-Chcl." combates, esforzándolos con su pupila encendi-
da, y defendiéndolos con su escudo de fuego que
CAPITULO X. llevaba siempre en el brazo. Kukulcanera t a m -
Mitología -Oraciones, sacrificios y penitencias. Ro- bién dios de la guerra, así como Chuy-Kak, cu-
merías— Supersticiones. y a estatua era conducida sobre los hombros de
cuatro capitanes en el centro ele los batallones.
A pesar de que los yucatecos conocían y ado- P a r a cada u n o de los cuatro vientos ó puntos
r a b a n al Dios eterno, increado, simple y espiri- cardinales del mundo, tenían u n dios especial,
t u a l , como dejamos dicho, y al cual l l a m a b a n á saber: Z'ical-Bacab, Canal-Bacab, Chacal Bacab
Hunab-Kú, á quien n o representaban por esto y Ekel-Bacab. Chac era un gigante, dios de la
bajo n i n g u n a imágen corpórea, 1 tenían u n a pro- agricultura, de la lluvia, de los truenos y re-
digiosa m u l t i t u d de dioses secundarios, á los lámpagos. X-Zuhvy-kak era diosa de las vírge-
cuales adoraban representados en estátuas, y de nes, y Moltulzec era el dios de los días aciagos.
quienes era el mayor e n t r e todos Kinchah ahau. - I n t e r m i n a b l e se h a r í a la sola exposición de la
Ix-Azal- Voh, esposa de éste fué la que enseñó á n o m e n c l a t u r a de estos dioses, creaciones de u n a
los mortales el arte de telar el algodon. Ixchel, mitología tan a b u n d a n t e y rica como la de los
que fué la m a d r e de muchos dioses, era la divi- Egipcios y los Griegos, cuando 110 superior. El
n i d a d de la medicina, lo mismo q u e Citbolontun signo mismo de la cruz estaba, como hemos di-
ó Qwitboloutw). Itzamná, de quien atrás hemos cho,en el n ú m e r o délos dioses, por h a b e r muer-
hablado, era t a m b i é n el dios de las ciencias ó de to en él el dios Bacab, y también por ser dios es-
las letras. Xocbitun, dios del canto y de la músi- pecial de la lluvia. T e n í a n sus dioses penates ó
ca, y Ah-Kin-Xoc ó Pizlimtec, dios de la poesía. caseros, y, como todos los pueblos idólatras, de
casi todas las cosas, áun délas más ruines y des-
1 Cogolludo, Historia cle Yucatan, lib. IV, cap. VI.
preciables llegaron á hacer objetos de fanática
•i Ibid, cap. V I I I .
adoracion. Tenían u n sinnúmero de divinida- to á las ciencias y las ceremonias del culto, en
des, no solo para las cosas y funciones d é l a vida consideración á pertenecer á l a g e r a r q u í a sacer-
así pública como p r i v a d a , sino también basta dotal. La m a t r o n a superior era denominada
para las malas pasiones y los vicios, en mons- Xnacalcatun, esto es, " la que e.-tá puesta en vi-
truosa amalgama con los númenes de las vir- gilancia" ó "constituida en guerra."
tudes, de las letras y de las artes. Las estátuas I x z u h u y k a k , que, como ya dijimos, é r a l a
de las diosas Ixchel, Ixchebebiax y otras de mu- diosa de las vírgenes, la divinidad tutelar de
jeres, se veneraban más especialmente en la las doncellas, fué la hija de un rey, la cual qui-
pequeña isla que se denominó por esto Isla-Mu- so encerrarse en uno de aquellos colegios de
jeres; así como en la otra isla yucateca deno- vestales, contiguos á veces á los templos, donde
m i n a d a del C á r m e n ó Laguna de Términos, por siglos se guardó el fuego sagrado, y de cu-
se veneraban m u y particularmente los dio- yas espléndidas r u i n a s se conservan todavía al-
ses tutelares del comercio, concurriendo allí gunas, bajo la denominación vulgar de monjas.
los mercaderes á ofrecer sus sacrificios. Hermosa idea es, por cierto, que la llama mis-
teriosa que debiera arder sobre los altares, sólo
En cuanto á sus institutos, oraciones y demás
fuese m a n t e n i d a y cuidada por manos virgina-
prácticas religiosas, es m u y notable que á más
les; si bien en todo esto sólo encontramos la pa-
d e s ú s templos tuviesen unos colegios de vír-
rodia que las falsas divinidades del gentilismo
genes, llamadas del "Fuego sagrado," y q n e á
procuraban hacer délas santas y sublimes prác-
manera de las vestales romanas, vivían al servi-
ticas de la verdadera religión y de la verdade-
cio del templo, entregadas á una continua ora-
ra moral cristiana.
cion: tenían el carácter de sacerdotisas, y eran
tenidas en g r a n d e consideración y bonor. Podían Como aquellas vestales sólo podían salir pa-
salir, abrazando el estado del matrimonio; pero ra tomar el estado del matrimonio, ó para reci-
si a l g u n a llegaba á cometer la falta de dejarse bir el castigo merecido, si por su descuido se
seducir, ó apagarse el fuego sagrado, al tiempo h a b í a apagado el fuego sagrado, ó si habían de-
que le tocaba el t u r n o de guardarlo, era irremi- jado perderse su virginidad, I x z u h u y k a k no
siblemente c o n d e n a d a á muerte. Parece que salió j a m á s por n i n g u n o de estos motivos, por
sólo en estos colegios se daba á la mujer u n a más ventajosa que fuese la posicion que la so-
educación la más esmerada, no solo en cuanto ciedad le ofreciese constantemente. ¡Tanto amó,
á las labores propias de su sexo, sino en cuan- dicen, la castidad, y tan de su agrado fué siem-
pre el cuidar con exquisita diligencia la l l a m a sólo fuera un símbolo de fertilidad, y el emble-
del fuego sagrado! Llegó el fin de sus días, y ma de un culto religioso, no por eso dejaba de
sus conciudadanos l a vieron morir, como la flor ser u n a m u y impúdica representación, chocan-
del prado, que ánte< que los vientos abrasado- do, sobre todo, como u n a monstruosidad harto
res de los trópicos vengan á troncharla de su tristemente significativa, la circunstancia de
tallo, á secar su frescura, y desvanecer su aro- encontrarse tan multiplicada, precisamente en
ma, es cortada con cariño p a r a los altares, á f i n aquel lugar reservado á l a s vírgenes ó sacerdo-
de que sólo allí se consuma en sacrificio. Dió- tisas. El Abate Brasseur dice: " E l dios que
sele desde entonces, ó se le confirmó para siem- adoraban (los indios) como autor de la genera-
pre, el nombre misterioso y poético de Ixzu- ción universal y de la germinación, el produc-
hwykalc con que es conocida en la mitología yu- tor por excelencia, el dispensador de los bienes
cateca, y que significa "Fuego-Virgen." E n lu- de la tierra, y por consiguiente de las lluvias
gar del llanto y de los tristes funerales, la fiesta fecundantes, representado bajo tan diversos sím-
de su apoteosis fué la inmediata consecuencia bolos, se encuentra por todas partes en U x m a l ,
de su muerte, adorándosele, desde aquel mo- bajo la forma del Phalus, símbolo de la fertili-
mento, como á diosa de la castidad. 1 dad: se le ve en u n a m u l t i t u d de edificios, y el
palacio que está en el fondo del patio de las ves-
¿ Pero podría haber existido la verdadera vir-
tales, lo presenta en una variedad de posturas, de
tud de la castidad entre aquellas doncellas pa-
las que, sin embargo, n i n g u n a es obscena." 1
ganas, dedicadas al servicio de los dioses de la
más corrompida sensualidad? Sólo diremos "Hcee d Mr. St^phens inventa monumenta, ( di-
que la casa de las vestales en U x m a l , cuyas ce nuestro Sierra, D. Justo, refiriéndose, en u n a
ruinas (verdaderamente admirables por su her- nota que puso en la traducción que hizo del
mosa arquitectura y lujo de ornamentación ) lncidents of travel in Yucatan, á los vestigios
llevan el n o m b r e moderno de monjas, es precisa- del phalus descubiertos por Stephens,) nil aliud
mente donde con mayor abundancia se nota svnt quam viri pudenda proportionibus monstruo-
por todas partes el más poderoso incentivo del sis exhibita. Hcec monumenta ex undecim phallis
fuego destructor de la inocencia y de la casti- constant, ómnibus plus minusve fractis, undique
dad, en la i m á g e n del Phalus, que por más que

1 Brasseur. Informe acerca de las ruinas de Mayapan y


1 Cogolludo. Historia de Yucatan, lib. I V . cap. V I I I . Uxmal.
dispersis, atque solo semiobrutis, dttorum cireiter vcl como u n a ofensa la más grave el sólo ofrecerle
trt'um pedum mensurum habentibus. Non ea, inquit en espectáculo la impúdica desnudez; aun cuan-
Mr. Suphens nosmetipsi reperimus, ncque illis hanc do los motivos y los fines pudieran ser buenos,
p halli cani naluram aliribuimus; nobis antera, has puesto que es m á x i m a incontestable de esa
regiones ante percrrantibus, luec cadem monumenta misma moral evangélica, la de que no han de
indi) ostenderunt, quodam nomine appellantes, lin- hacerse males para que vengan bienes, ó lo que
gua ipsorum eamdem vim hnbente, ac t-upra dedi- es lo mismo, que los fines buenos no santifican
m iis. Quibus auditis, hcec phalliccè religionis; his los medios que de por sí son malos. Pero acha-
etiam in terris vestigia jmtanda esse tune primum que fué siempre de toda civilización pagana, la
judicavimus. Monumenta attamen de qinbus hucus- falta de pudor, la triste condicion de la mujer,
que loculi sumas, non, ut bene sciunt eruditi, libidi- no solo en el nuevo, sino también en el antiguo
nem denotant, sed potius, quod memoria dignissi- mundo. Y todos saben, con respecto á la histo-
mum, nostra etiam continente vis genitalis cultum, ria moderna de las artes, que el Renacimiento h a
omnibus pene antiquis Europee, Asiceque nationibus desenterrado para nosotros, con el antiguo gusto
communew, per symbola nota olim viguisse. Quam pagano de la impúdica desnudez en la p i n t u r a
autern cognationem, hic phallorum cultus his populis y la estatuaria, la misma corrupción de las cos-
cum America; aboriginibus indicare videatur non tumbres del paganismo, que de tiempo en tiem-
nostrum est, qui visa tamtum vel audita litterisman- po lleva á peligro de r u i n a á la familia h u m a n a
damus, his paginis exponer e.
Mas volvamos á nuestro relato histórico.
Si tales imágenes no tenían por objeto la obs- E n lo general, no solo los sacerdotes y las sa-
cenidad, son por lo menos u n a p r u e b a de la tris- cerdotisas, sino todos los de este pueblo, así
te a m a l g a m a que el pueblo m a y a hacia de sus hombres como mujeres, hacían varios géneros
profundos conocimientos en el orden de la na- de oraciones, sacrificios y penitencias. Sus ora-
turaleza, y de la veneración q u e profesaba á la ciones eran largas, y sus ayunos clasificados en
castidad virginal, con el i n m i n e n t e peligro y cierto n ú m e r o de días, y aun de meses, en cier-
puede decirse torpe y grosero martirio en que tos y determinados tiempos de sus años y siglos.
ponía á esta virtud, por falta de esa delicada Los sacrificios eran de animales, frutos y flores,
moral divina del Evangelio, q u e sabe ella sola y de sangre de sus propias venas, no habiendo
g u a r d a r y asegurar entre místicos velos el an- acostumbrado sacrificar víctimas h u m a n a s sino
hasta los tiempos ya cercanos á la conquista es-
gélico pudor de la doncella, para quien tiene
pañola (por el motivo que ya veremos), en que diciones y prácticas religiosas de los pueblos de
entonces ya sacrificaban hombres, mujeres y esta parte del globo, otras tantas huellas del
Evangelio. Así, demasiado crédulos, incidieron
niños en gran «le número, teniendo con esto
por otro extremo, sin darse cuenta de tilo, en
grande y continua ocupacion aquellos minis-
el error de los incrédulos racionalistas, ignoran-
tros del tercer orden ó verdugo-sacerdotes; pero
do ó afectando ignorar, que la religión verdade-
á pesar de esto, n u n c a tuvieron el uso horrible
ra ha tenido, desde la más remota antigüedad,
de la antropofagia.
dilatadas raíces esparcidas en las creencias uni-
"Los de Yucatan no comían carne h u m a n a ,
versales del mundo, como lo h a comprobado el
dice el Lic. Villagutierre, antes sí siempre, en
estudio científico de la h u m a n i d a d ó la verda-
lo antiguo, s u m a m e n t e aborrecían á los indios
dera filosofía de la historia.
mejicanos, porque la comían." 1
La calidad d e s ú s tradiciones, la elevación de F u e r a de todo lo dicho, los mayas eran m u y
sus creencias, y el carácter de suavidad que has- dominados d é l a más grosera superstición en
ta cierto p u n t o tenían sus costumbres, que fue- sus penitencias. Creían agradar á sus ídolos,
ron otros tantos gérmenes de civilización espe- bañándoles el rostro con sangre que se sacaban
cial, son debidos en gran parte al reformador dolorosamente de las venas, ú ofreciendo sobre
del imperio maya, á K u k u l c a n ó Quetzalcoatl, sus aras partículas que se cortaban de algunas
personaje sobre el cual nos hemos ocupado sufi- partes del cuerpo. Así, solían cortarse las ore-
cientemente, y cuya figura histórico-mitológica jas, por haber de ofrecer á pedazos toda la ori-
aparece tan elevada en la historia americana, lla, agujerarse á veces las mejillas, y á veces la
que no h a n faltado escritores, tal vez demasia- lengua al so-layo, pagándose luego por los agu-
do piadosos, que dejándose llevar del entusias- jeros de las heridas, para más exquisito y acep-
mo, más bien que de la exactitud histórica, le table tormento, pedazos de paja de caña con ás-
tuvieron por el mismo Santo Tomás Apóstol, peras puntas ó cortante filo: "otras se arpaban
llegando á creer que el cristianismo había sido de tal manera, dice Fr. Diego de Landa, que se
predicado en estos países, desde el principio de engañó el Historiador General de las Indias, di-
la Iglesia, y siendo, para ellos, las notables tra- ciendo que se circuncidaban," y refiere otras
singularidades y extrañas penitencias y sacri-
ficios á que los hombres eran m u y dados, á di-
1 J u a n de Villagutierre y Soto-Mayor. Hütoria déla
conquista de los Itzáes y Lacandones en la América Septen- ferencia de las mujeres, que por lo regular acu-
trional. Lib. V I I I , cap. X I I .
dían á los dioses con sacrificios incruentos ó elevacion boscosa, que parece haber sido u n a
con sangre de aves. calzada artificial q u e llegaba hasta los bordes
Decian que s u s sacrificios y penitencias eran del cenote. Este era el más grande y agreste
indispensables para reconciliarse con los dioses, de cuantos habíamos visto hasta entonces: era
y hacérselos propicios, y para que los librasen u n a inmensa h e n d i d u r a circular situada en el
de los genios q u e perseguían al hombre. Los corazon de u n a áspera floresta, tapada en for-
más fervorosos d e estos penitentes vivían en co- m a vertical, rodeada de u n a espesa arboleda
m u n i d a d , á m a n e r a de monjes. 1 en sus márgenes y paredes, y tan sombría y so-
También t e n í a n lugares de gran celebridad litaria, que no parecía sino que el genio del si-
religiosa, á m a n e r a de antiguos y celebrados lencio reinaba en su interior. Un gavilan vo-
santuarios, centros famosos á que concurrían laba en los contornos, m i r a n d o el agua, pero
numerosas y continuas romerías. Estos eran sin mojar en ella sus alas. El agua era de u n
los lugares célebres y consagrados de Chichen- color verdoso: una influencia misteriosa pare-
Itzá, de I z a m a l y de Cozumel, como en otra cía penetrar en ella, en conexion con los relatos
parte de esta obra hemos indicado, y sobre lo históricos que hacen del pozo de Chichen u n
cual en ésta serémos más explícitos. lugar de peregrinación, añadiéndose que allí
En Chichen está el abismo ó el salto de u n se arrojaban las víctimas h u m a n a s ofrecidas
cenote, q u e e r a el pozo sagrado para los habi- en sacrificio. E n u n punto determinado del
tantes todos, y á los dioses que allí se adoraban borde ó márgen de este cenote, se veían los res-
solían ofrecerse sacrificios de víctimas sangrien- tos de una estructura de piedra, que probable-
tas y de objetos preciosos, que desde u n a g r a n mente se halla enlazada con los antiguos ritos
altura se a r r o j a b a n á la profundidad del ceno- supersticiosos: tal vez ese era el sitio desde el
te misterioso. cual eran arrojadas las sangrientas víctimas, en
Mr. S t e p h e n s , dando cuenta, en la historia el sombrío y misterioso cenote que se presenta-
de su "Viaje á Y u c a t a n , " que otras veces hemos ba allá abajo, en las entrañas de la tierra." 1
citado, de la exploración que hizo de los monu-
En efecto, desde los más lejanos y opuestos
mentos de C h i c h e n , dice así: "Subimos por u n a
puntos de la Península y de las Islas, concu-
rrían á Chichen grandes caravanas de hom-
1 Cogolludo. Historia de Yucatán. Lib. IV cap. VII.

1 Stephens. Viaje á Yucatan, tom. I I , cap. X V I I .


bres en romería, que, cargados de presentes y especie sobre la parte exterior de una de esas es-
conduciendo víctimas preparadas, se acercaban tructuras. La severidad y fiereza de expresión
con religioso terror á los bordes del cenote sa- que mostraban las facciones, nos trajeron á la
grado, á precipitar sus ofrendas, con prolijos memoria los ídolos de Copan; y sus colosales
ritos y ceremonias, en las lóbregas entrañas de proporciones, correspondientes á la magnitud
aquel abismo. del montículo, produjeron en nuestro ánimo
Izamal era considerada como la ciudad san- una impresión de extraordinaria grandeza."
ta de los mayas, adorándose en ella, como ántcs ¡Qué magníficas y qué sólidas no serían las
referimos, al célebre Itzamatul ó Zamná, el calzadas que servían de caminos públicos para
cual, bajo este nombre y los de Kabul y K i n i c h - ir á los celebrados santuarios de Izamal, cuan-
K a k m ó , tenía templos suntuosos adonde ve- do hasta el día de hoy, despues de tantos siglos,
nían también á prosternarse numerosos pere- quedan restos monumentales de ellas! Cual-
grinos, que frecuentemente venían aun de la quier observador descubre esos preciosos restos
provincia de Tabasco, de la república de Tlax- á un lado del camino, unas cuantas leguas án-
cala, del imperio de Méxicoydelos vecinos rei- tes de llegar á Izamal, partiendo desde la ciu-
n o s de Guatemala y Honduras. Actualmente se dad de Mérida. Sobre aquellas calzadas iban
ven en Izamal, en los patios de las casas que es- llenas de religioso entusiasmo las tropas de pe-
tán al Norte de la actual plaza del mercado y regrinos ó romeros, y también los escuadrones
parque, las faldas de u n montículo ó hacina- del ejército maya, los viajeros y los traficantes
m i e n t o de ruinas de uno de los citados templos de un pueblo lleno de movimiento y de vida,
porque los vestigios de grandes y bien cons-
del famoso ídolo, y se vé en ellos u n a colosal
truidas vías, son sin duda suficientes á probar
cabeza, que acaso representaba á Itzamatul. M i -
la fuerza vital y los adelantos de esta antigua
de siete piés ocho pulgadas de elevación y siete
nación.
piés de ancho: las facciones son de piedras sa-
lientes estucadas, y una piedra de un pié y seis Cozumel, en fin, era otro lugar m u y célebre
p u l g a d a s le asoma bajo de la barba, "acaso, di- de peregrinación y romería, y considerada por
ce Mr. Stephens, para colocar el copal que debía eso entre los mayas como u n o de los lugares san-
q u e m a r s e ante el ídolo, constituyendo con eso tos del país y del mundo. Allí adoraban al dios
u n a especie de altar. Era la primera vez, aña- Ahulena ó Ah-Hulneb, cuya colosal estatua
d e este viajero, que veíamos un adorno de esta tenia arco y flecha.
No encontramos comprobada n i n g u n a rela-
que llovía. Tal era la religión de estos acusa-
ción entre la Isla d e Cozumel y la muerte del
milanos, y no se pudo saber dónde ni cómo to-
dios Bac-ab en u n m a d e r o ó Cruz, pero no debe-
rnaron devocion con aquel dios de Cruz, porque
mos omitir aquí, q u e el lugar principal de la
no hay rastro ni señal en aquella isla, ni aun
Cruz era, para los m a y a s , esta isla, y que ella
en otra n i n g u n a parte de Indias, que se h a y a
era, por eso, en su estimación, como su Jerusa-
en ella predicado el Evangelio." l
len, así como Izamal era la Roma de esta parte
del mundo, i Es f a m a q u e Cozumel a b u n d a b a "Consérvase hoy la memoria, dice Cogollu-
en altares de la Cruz, q u e era punto céntrico de do, demás de lo escrito en las historias, de que
continuas romerías, y q u e de allí fué tomada la la Isla de Cozumel era el supremo santuario y
cruz de que antes hablamos, y que hoy se con- como romano de esta tierra, donde no solo los
serva en la iglesia de la Mejorada. Gomara, moradores de ella, pero de otras tierras, concu-
dice Oogolludo, h a b i e n d o escrito cómo llegó á rrían á la adoracion de los ídolos que en ella
aquella isla (de Cozumel), tratando de la reli- veneraban, y se ven vestigios de calzadas que
gión de aquellos indios, dice: "Que j u n t o á u n atraviesan todo este reino, y dicen rematan á lo
templo como torre c u a d r a d a , donde tenían u n oriental del, en la playa del mar, desde donde
ídolo m u y celebrado, a l pié de ella había u n se atraviesa un brazo dél, de distancia de cuatro
cercado de piedra y cal m u y bien lucido y al- leguas, con que se divide esta tierra firme de
menado, en medio del cual había u n a Cruz de aquella isla. Estas calzadas eran como cami-
cal, tan alta como diez palmos, á la cual tenían nos reales que guiaban, sin recelo de perderse
y adoraban por dios d e la lluvia, porque cuan- en ellos, para que llegasen á Cozumel al cum-
do no llovía y h a b í a falta de agua, iban á ella plimiento de sus promesas, á las ofrendas de
en procesión y m u y devotos. Ofrecíanle codor- sus sacrificios, á pedir el remedio de sus nece-
nices sacrificadas, p o r aplacarle la ira y enojo sidades, y á la errada adoracion de sus dioses
que con ellos tenía, ó mostraba tener, con la fingidos." 2
sangre de aquella s i m p l e avecica. Quemaban Muy n a t u r a l era que este pueblo, pagano co-
también cierta resina, á manera de incienso, y mo era, fuese en gran m a n e r a supersticioso co-
rociábanla con agua; t r a s esto tenían por cierto mo por su historia vemos. El Dr. D. Pedro Sán-

2 Landa. Relation de las cosas de Yucatan, \ XXVII. 1 Op. loe. cit.


2 Cogolludo. Historia do Yucatan, lib. I V , cap. V I L
chez de Aguilar, citado por Fr. Diego López de
Cogolludo, 1 y que fué más próximo y grande
observador de las costumbres antiguas de los Tribunales,-Milicia. —Agricultura y propiedad-
Comercio.
indios, dice que creían en sueños, y los inter-
pretaban y acomodaban según las cosas que Había nombradosjueces, según refieren Lan-
entre manos tenían. Que como los españoles cia y Cogolludo, 1 para cada lugar, cuyo objeto
respecto de la zorra y del cuclillo, tenían un era vigilar la exacta aplicación de las leyes que
pájaro de mal agüero llamado kipchoh, de cuyo tenían y la administración de la justicia. Estos
graznido sacaban y colegían mal suceso en sus jueces eran nombrados por los señores de los
negocios. Que si el que iba caminando topaba departamentos ó provincias de la monarquía, y
u n a piedra, de muchas que se levantan para en los casos de duda, á éstos ocurrían, para que,
abrir los caminos, debía venerarla y adornarla á su vez, en caso necesario, ocurriesen al Sobe-
con un ramo de las plantas que a h í encontrase, rano. Los jueces estaban autorizados para reci-
y con otro sacudir ambas rodillas para no can- bir presentes de las partes, de lo que infiere Co-
sarse. Que si el caminante veía que el sol es- golludo que no debía estar segura la justicia.
taba próximo á su ocaso, y temía ser sorpren- Sin embargo, como el llevar presentes era más
dido por la noche ántes de llegar al término de bien u n deber de los litigantes, puede ser que, á
su jornada, debía encajar u n a piedra en el pri- más de esto, estuviesen prefijados aquellos, en
mer árbol que á la mano encontrase, pues que su valor ó cantidad, de una manera invariable,
con esto el sol retardaría su puesta, teniendo y es entonces claro que acaso quiso evitarse todo
también por eficaz para esto, arrancarse las pes- medio de torcer la justicia, haciendo obligato-
tañas y soplarlas al sol poniente. Que en los rio, por vía de honorarios ó derechos, lo que da-
eclipses de sol y luna hacían grande ruido y al- do gratuitamente podía perjudicará la equidad.
gazara, y q u e suponían que la luna se moría ó Los trámites eran prontos y expeditos: n a d a
la picaban las hormigas {xvlab), y así otras su- se escribía, sino que de viva voz se ventilaban
persticiones y preocupaciones, que son más ó los puntos, y fallaba el juez según el tenor de
menos generales en las clases ignorantes de to- sus leyes, de que citaremos las principales.
dos los pueblos, tanto antiguos como modernos. El adulterio y el estupro se castigaban con
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, \ X X I I I . —
1 Cogolludo. Historia de Yueatnn, lib. I V , cap. I V . Cogolludo. Historia de Yucatan, Lib. I V , Cap. IV.
chez de Aguilar, citado por Fr. Diego López de
Cogolludo, 1 y que fué más próximo y grande
observador de las costumbres antiguas de los Tribunales,-Milicia. —Agricultura y propiedad-
Comercio.
indios, dice que creían en sueños, y los inter-
pretaban y acomodaban según las cosas que Había nombradosjueces, según refieren Lan-
entre manos tenían. Que como los españoles da y Cogolludo, 1 para cada lugar, cuyo objeto
respecto de la zorra y del cuclillo, tenían un era vigilar la exacta aplicación de las leyes que
pájaro de mal agüero llamado kipchoh, de cuyo tenían y la administración de la justicia. Estos
graznido sacaban y colegían mal suceso en sus jueces eran nombrados por los señores de los
negocios. Que si el que iba caminando topaba departamentos ó provincias de la monarquía, y
u n a piedra, de muchas que se levantan para en los casos de duda, á éstos ocurrían, para que,
abrir los caminos, debía venerarla y adornarla á su vez, en caso necesario, ocurriesen al Sobe-
con un ramo de las plantas que a h í encontrase, rano. Los jueces estaban autorizados para reci-
y con otro sacudir ambas rodillas para no can- bir presentes de las partes, de lo que infiere Co-
sarse. Que si el caminante veía que el sol es- golludo que no debía estar segura la justicia.
taba próximo á su ocaso, y temía ser sorpren- Sin embargo, como el llevar presentes era más
dido por la noche ántes de llegar al término de bien u n deber de los litigantes, puede ser que, á
su jornada, debía encajar u n a piedra en el pri- más de esto, estuviesen prefijados aquellos, en
mer árbol que á la mano encontrase, pues que su valor ó cantidad, de una manera invariable,
con esto el sol retardaría su puesta, teniendo y es entonces claro que acaso quiso evitarse todo
también por eficaz para esto, arrancarse las pes- medio de torcer la justicia, haciendo obligato-
tañas y soplarlas al sol poniente. Que en los rio, por vía de honorarios ó derechos, lo que da-
eclipses de sol y luna hacían grande ruido y al- do gratuitamente podía perjudicará la equidad.
gazara, y q u e suponían que la luna se moría ó Los trámites eran prontos y expeditos: n a d a
la picaban las hormigas [xvlab), y así otras su- se escribía, sino que de viva voz se ventilaban
persticiones y preocupaciones, que son más ó los puntos, y fallaba el juez según el tenor de
menos generales en las clases ignorantes de to- sus leyes, de que citaremos las principales.
dos los pueblos, tanto antiguos como modernos. El adulterio y el estupro se castigaban con
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, \ X X I I I . —
1 Cogolludo. Historia de Yucatnn, lib. I V , cap. I V . Cogolludo. Historia de Yucatan, Lib. I V , Cap. IV.
pena de muerte, ejecutada por lo común por
Cuaudo la falta cometida era grave, pero 110
medio de la lapidación. El marido ofendido
tanto que llegase el culpable á merecer la últi-
podía perdonar la pena al adúltero, y, por lo
m a pena, ó la de esclavitud perpétua, el castigo
que toca á la adúltera, dicen que su infamia y
era de prisión ó multa, ó de exponerle pública-
la muerte de su cómplice era todo su castigo.
mente con las manos atadas á las espaldas, con
Se hizo célebre en cierta ocasion la justicia
u n collar en el cuello, y cortada la cabellera, lo
inflexible del Soberano de Mayapau, que, á pe-
cual les era m u y doloroso é infamante.
sar de los ruegos de todo el pueblo, hizo ejecu-
tar la lapidación en un príncipe de su propia Para afirmar en juicio la verdad, no usaban
sangre que había forzado á u n a honesta don- del juramento, sino de la imprecación.
cella. Por último, una vez fallada por los jueces una
sentencia, lo resuelto era invariable, pues no
Las cárceles eran unas grandes jaulas de ma-
había derecho de apelación.
dera, fuerte como el hierro, pintadas á veces de
Respecto de las leyes que miran á la parte
vivos colores.
constitutiva ó f u n d a m e n t a l de la sociedad polí-
Cuando u n criminal ó delincuente era pren- tica, ya hemos hablado en los capítulos anterio-
dido, se le a t a b a n las m a n o s a t r á s y se le echaba res, así como también de las relativas al matri-
al cuello un duro collar de m a d e r a y cordeles. monio y á la esclavitud.
Si el culpable era noble, y estaba sentenciado
E n cuanto á la milicia, á más de la autoridad
á muerte, se le conmutaba la pena, si lo pedía, soberana del monarca, había dos como genera-
con la de esclavitud perpétua. lísimos ó capitanes generales que entendían en
La p e n a del traidor, del incendiario y homi- cuanto miraba al ejército, y que eran como los
cida, era d e muerte, pero si el homicida era ministros del ramo de guerra. U n o de éstos
menor de edad y plebeyo, se le daba la pena tenía el empleo por familia, pues era heredita-
de esclavitud, y en caso de que la muerte oca- rio, y el otro era electivo por cada trienio,
sionada hubiese sido inculpable ó casual, el á causa de la austeridad religiosa en que debía
matador q u e d a b a obligado á d a r un esclavo á mantenerse por todos los tres años que duraba
los deudos del difunto. en el empleo, sin duda porque siempre las gue-
La pena del ladrón era restituir lo robado, ó rras tenían el carácter de sagradas. «Tenía el
servir en esclavitud, hasta haber satisfecho lo nombre de Nacon, dice el padre Landa, y no
que hubiese defraudado. había en estos tres años de conocer m u j e r , ni
aun la suya propia, ni comer carne; teníanle se despues. La demás gente era cautiva en po-
en mucha reverencia, y dábanle pescados y igua- der del que la prendía.» 1
nas, que son como lagartos, á comer; no se em- El valor militar era m u y estimado entre ellos,
borrachaba en este tiempo, y tenía en su casa y se decretaba el triunfo al guerrero que más
las vasijas y cosas de su servicio aparte, y no le heroicamente se había portado en el campo de
servía mujtr y no trataba mucho con el pue- batalla.
blo.» i
La música yucateca puede caracterizarse de
Estos dos grandes generales eran los que re- religiosa y marcial á un tiempo, pues toda gue-
gían el ejército, que consistía en cierto número rra era consagrada á los dioses y siempre so-
de hombres escogidos, puestos sobre las a r m a s lemnizada con las notas de su música. Ésta era
en cada una de las ciudades del imperio. E n m u y imperfecta, y sus instrumentos consistían
casos de guerra, se reunía el grueso del ejército en el famoso timbal americano, tunhd ó tankul,
en el lugar señalado, en torno de u n estandarte tambores, trompetas, caracol marino á m a n e r a
elevado. Guerreros principales llevaban sobre de corneta, variedad de pitos, sonajas y flautas,
sus hombros las estátuas de los dioses de la gue- y la concha de tortuga tocada con el asta ramo-
rra, Kukulcan (Quetzalcoatl), K a k u p a c a t (Mi- sa del ciervo.
rada-de-fuego) y C h u y k a k (El que prende d fue- Cuando el monarca iba en el ejército, condu-
go.) Se dirigían al combate en silencio, pero cíasele en su trono sobre los hombros de cuatro
a.1 emprenderlo exhalaban u n a grita general y personajes distinguidos.
espantosa. «En los caminos y pasos, dice Lau-
Si el rey ó el caudillo principal no iba en son
da, los enemigos les ponían defensas de flecha-
de guerra sino de paz, deteníase á cierta distan-
deros de varazón y madera y comunmente he-
cia de la otra parte á que él y los demás gue-
cho de piedra. Despues de la victoria, quitaban
rreros se dirigían, lanzaban una flecha al aire,
á los muertos la quijada, y, limpia de la carne,
hacían u n a profunda inclinación, tocando la
poníansela en el brazo. Para sus guerras hacían tierra con las puntas de las manos, que luego
grandes ofrendas de los despojos, y si cautiva- llevaban á los labios, como para besarlas, y mar-
ban á algún hombre señalado, luego le sacrifi- chaban hasta juntarse con el otro ejército, pue-
caban, porque no querían dejar quien les daña- blo ó personaje á cuyo encuentro se dirigían.

1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, § XXIX. 1 Op. loe. cií.


1
y leones, puestos los que los tenían.»
Las a r m a s e r a n ofensivas unas, y defensivas
otras. Las p r i m e r a s consistían en arcos y fie- Por lo que m i r a á la agricultura, eran m u y
chas con pedernales puntiagudos en los extre- aficionados los yucatecos á tan importante la-
mos ó dientes d e pescado m u y fuertes, y que bor, y á esto se debió su prosperidad y su nu-
m a n e j a b a n con gran fuerza y destreza. «Son merosa poblacion. Cultivaban el maíz, cuyo
los arcos, dice el P. L a n d a . d e un hermoso palo grano fué siempre el alimento principal, el
leonado, y á m a r a v i l l a fuerte, más derechos que frijol de que hay distintas clases, la yuca, la
corvos, y las cuerdas de su cáñamo, (esto es, de jicama, el cacahuate, el chile, el camote y otras
henequén); la l a r g u r a del arco es siempre algo varias plantas ó raíces alimenticias, así como
ménos que el q u e lo trae: las flechas, son de ca- el algodon para los vestidos ó telas, el hene-
ñas m u y delgadas que se crían en lagunas, y lar- quen, la higuerilla y otras plantas útiles. Co-
gas de más de á cinco palmos, y engiérenle á la mo la sociedad estaba exactamente clasificada
caña u n pedazo de palo delgado m u y fuerte y en señores, tributarios y esclavos, la división de
en aquél va engerido el pedernal. No u s a b a n tierras no presentaba dificultad alguna. El im-
ni le saben p o n e r ponzoña, aunque tienen harto perio todo de la Península é islas adyacentes
de qué. T e n í a n hachuelas de cierto metal... estaba subdividido en departamentos, de que
las cuales encajaban en u n astil de palo y les cada u n o tenía u n señor respectivo, y éste m a n -
servía de a r m a s , y vuelta de labrar la madera. daba á los superintendentes especiales que vigi-
Dábanle filo con u n a piedra, á porrazos, que es laban el cultivo de los campos, á causa del in-
el metal b l a n d o . Tenían lanzuelas cortas, de terés que había, así de dar ocupac-iou constan-
u n estado, con los hierros de fuerte pedernal, y te á los esclavos, como de que tuvieran los re-
no tenían más armas que éstas. Tenían para cursos suficientes los tributarios para cubrir los
su defensa rodelas que hacían de cañas hendi- impuestos que pagaban, y que consistían en te-
das y muy texidas, redondas y guarnecidas de las de algodon, maíz, higuerilla, frijol y ani-
cueros de venados. Hacían jacos colchados y males. E n u n a palabra, el deber de vasallaje
de sal por moler, colchadas de dos tandas ó col- consistía en tributar de todos los productos una
chaduras, y estos eran fortísimos. Tenían al- parte á sus señores.
gunos señores y capitanes como morriones de
palo, y estos e r a n pocos, y con estas armas iban
1 Op. loe, cit.
á la guerra y con plumajes y pellejos de tigres
E r a ley y costumbre que cada hombre ca-
modo, que cuando faltaban hijos varones que
sado cultivase, en compañía de su m u j e r é
entrasen en posesion después de la muerte del
hijos, un terreno de cuatrocientos piés, que se
padre de familias, recaía el derecho en los pa-
denominaba hun-uinic, como medida común y
rientes varones más inmediatos. Mas los here-
f u n d a m e n t a l , con vara de veinte piés así en
deros podían, si querían, por compasion, dar
longitud como en latitud. Xo se conocía el uso
parte de sus derechos á las mujeres. Si los here-
del hierro, porque carecían de él, y así se ser-
deros eran de menor edad, se les nombraban tu-
vían, para las labores agrícolas, de instrumentos
tores hasta tanto que pudiesen disponer por sí.
de madera fuerte, de pedernal ó metales suaves
como el cobre. Para preparar el terreno lo lim- "No admitían, dice Landa, á las hijas, á he-
piaban, cortando primero el boscaje, y luego en redar con los hermanos, sino por vía de piedad ó
secándose, le prendían fuego. Si el terreno ha- voluntad, y entonces dábanles del monton algo,
bía sido cultivado con anterioridad, no le abo- lo demás partían los hermanos igualmente, sal-
n a b a n , sino que le dejaban descansar, como vo que al que más notablemente había ayuda-
do á allegar la hacienda, daban la equivalen-
Rmí 1 decían. La agricultura estaba especialmente
puesta bajo la protección de númenes tutelares, cia, y si eran todas hijas, heredaban los herma-
,1 ' i
lf I nos ó más propincuos. Y si eran de edad que
y acostumbraban hacer ante sus ídolos gran nú-
mero de ceremonias religiosas, desde la prepara- no se sufría entregar la hacienda, entregábanla
ción del terreno hasta la cosecha y la rebusca. á un tutor deudo más cercano, el cual daba á la
madre para criarlos, porque no usaban de dejar
E n cuanto al sistema de propiedad, tenían nada en poder de madres, ó quitábanles los ni-
costumbres y leyes perfectas, pues, como en otro ños, principalmente siendo los tutores herma-
l u g a r se ha dicho, estando la sociedad dividida nos del difunto." 1
en nobleza y sacerdocio, tributarios y esclavos,
: con excepción de estos últimos, todos los de-
más tenían propiedades en bienes raíces ó mue-
Véase, pues, con esto, cuán triste era la condi-
ción de la mujer, siempre de tal suerte degra-

P
dada en toda civilización pagana, que ni como
bles, q u e podían enajenar conforme á las leyes,
hija, ni como esposa, ni como h e r m a n a y ni
vendiendo, donando ó dejando en herencia. Se
áun como madre, tenía derecho alguno ni sobre
nota, sin embargo, que á la mujer, por sólo ser-
la hacienda, ni áun sobre sus propios hijos.
lo, n o se le consideraba como persona con dere-
chos, pues no era admitida en la herencia, de tal
1 Landa. Relación de las Cotas de Yucatán, ? XXIV.
Los objetos de su comercio e r a n estatuas de
La hacienda pública ó tesoro real, se forma-
ídolos, esclavos, telas de algodon y de henequen,
ba de u n a parte de los tributos q u e pagaba el
diversidad de obras de barro, de estuco, de pie-
pueblo, y se destinaba á los gastos de utilidad
d r a y madera, armas é instrumentos, cacao,
general, como el culto, el gobierno, la milicia,
m a d e r a , sal, maíz, frijoles, frutas y otras mu-
la educación, los caminos, etc., debiendo notar-
chas cosas.
se especialmente, que sostenían t a m b i é n estable-
Usaban por moneda cuentas de piedra, plan-
cimientos públicos de amparo, en q u e eran man-
chuelas de metal, granos de cacao, y conchas
tenidos los mancos, los ciegos y demás personas
raras y preciosas. "Que los oficios de los in-
inútiles, como en otra parte dejamos dicho, so-
dios, dice Landa, eran obreros y carpinteros,
bre la autoridad de los historiadores. 1
los cuales, por hacer los ídolos de b a r r o y m a -
Conocían y practicaban los m a y a s el comer- dera, con muchos ayunos y observancias, gana-
cio, como un elemento m u y principal de la ri- b a n mucho. H a b í a también cirujanos, ó por
queza publica, pues que dándole valor á los mejor decir hechiceros, los cuales c u r a b a n con
productos de la agricultura y de la iudustria, yerbas y muchas supersticiones, y así de todos
estimulaba al trabajo. Comerciaban por tierra, los demás oficios.
siendo los mismos hombres los cargadores, pues
"El oficio en que más inclinados estaban es
no tenían animales de carga, y p o r lo cual, y
mercadería, llevando sal, ropa y esclavos á tie-
por los motivos de religión que atrás hemos
r r a de U l ú a y Tabasco, trocándolo todo por ca-
apuntado, había m u y buenos caminos, ó más
cao y cuentas de piedra que era su moneda, y
bien calzadas, no solo suficientes á su objeto, si-
con ésta solían comprar esclavos, ú otras cuen-
no de gran comodidad, gusto y elegancia, y tan
tas, con razón que eran finas y buenas, las cua-
sólidamente construidas, que a u n a h o r a , despues
les por joyas traían sobre sí en las fiestas los
del trascurso de tantos siglos, se a d m i r a n en
señores. Y tenían otras hechas de ciertas con-
diferentes puntos de la Península los restos de
chas colocadas por monedas y joyas de sus per-
ellas. Comerciaban por mar, sirviéndose de ca-
sonas. Y lo traían en sus bolsas de red que te-
noas admirablemente grandes, y q u e se dirigían
nían, y en los mercados t r a t a b a n de todas cuan-
no solo á las islas adyacentes, sino también á
tas cosas había en esta tierra. F i a b a n , presta-
las d e las Antillas, á Honduras, y á las costas
ban, y pagaban cortesmente.
de Veracruz y Tabasco.
"Y sobre todos eran los labradores y los que
1 Herrera. Dec. IV, cap. X , lib. I I .
ponen á coger maíz y las demás semillas, lo
cual g u a r d a n en m u y lindos sitios y trojes, pa-
ra vender á sus tiempos." 1
Adelantos.—Gérm en de ruina.—Escritura—Ciencias.
Esta civilidad y cultura respecto de ese gran —Astronomía y cronología —Calendario.—Aritmé-
movimiento social que se llama comercio, agri- tica.—Literatura.—Bellas artes.
cultura é industria, dá una prueba evidente, á
pesar de ciertos defectos, del grado de civiliza- Constituido en camino de progresivos ade-
ción á que llegaron los antiguos yucatecos. lantos el pueblo maya, las ciencias y las artes
Pero supersticiosos en todo, el comercio tenía se cultivaban con verdadero empeño, y estaba
sus deidades tutelares, y los mercaderes les ofre- en costumbre no solo el justo respeto, sino a u n
cían sacrificios conforme á ritos especiales. Por la supersticiosa veneración de los hombres sa-
eso en la isla adyacente del Carmen ó L a g u n a bios, tenidos más bien que como hombres ex-
traordinarios, como unos semidioses. Aquella
de Términos, como puerto que es, liabía tem-
era una sociedad bastante bien organizada, y
plos consagrados á los númenes del comercio,
por consiguiente, la policía, por poco adelanta-
de modo que los mercaderes pudiesen cumplir
da que estuviera, no debe ser ahora desprecia-
con sus ofrendas entrando ó saliendo de la Pe-
ble para nosotros, cuando observamos que ha-
nínsula. Por eso también los adoratorios de la
bía podido formar un pueblo culto hasta donde
Isla de Cozumel llegaron á tener g r a n fama,
las peculiares circunstancias podían permi-
concurriendo á ellos frecuentes y numerosas ro-
tirlo, produciendo u n a civilización tanto más
merías, pues probablemente, esta f a m a se ori-
notable cuanto más propia era, exclusiva y ori-
ginó de las prácticas de los mercaderes. ginal.
E n sus mejores tiempos llegó el imperio yu-
cateco á tal grado de población, que hubo épo-
ca en que la Península, á pesar de su tan dila-
tada área 1 viniese á parecerse como á una sola
y gran ciudad. " H u b o tal gentío en el país,
dice u n notable historiador que hemos citado,
y se multiplicó tanto el pueblo, que los anti-
1 L a n d a . Relación de las cosas de Tucalan. \ XXIII
apud Brasseur.
1 Veánse atrás las Nociones preliminares. § I I I . pág. 27
ponen á coger maíz y las demás semillas, lo
cual g u a r d a n en m u y lindos sitios y trojes, pa-
ra vender á sus tiempos." 1
Adelantos.—Gérm en de ruina.—Escritura—Ciencias.
Esta civilidad y cultura respecto de ese gran —Astronomía y cronología —Calendario.—Aritmé-
movimiento social que se llama comercio, agri- tica.—Literatura.—Bellas artes.
cultura é industria, dá una prueba evidente, á
pesar de ciertos defectos, del grado de civiliza- Constituido en camino de progresivos ade-
ción á que llegaron los antiguos yucatecos. lantos el pueblo maya, las ciencias y las artes
Pero supersticiosos en todo, el comercio tenía se cultivaban con verdadero empeño, y estaba
sus deidades tutelares, y los mercaderes les ofre- en costumbre no solo el justo respeto, sino a u n
cían sacrificios conforme á ritos especiales. Por la supersticiosa veneración de los hombres sa-
eso en la isla adyacente del Carmen ó L a g u n a bios, tenidos más bien que como hombres ex-
traordinarios, como unos semidioses. Aquella
de Términos, como puerto que es, liabía tem-
era una sociedad bastante bien organizada, y
plos consagrados á los númenes del comercio,
por consiguiente, la policía, por poco adelanta-
de modo que los mercaderes pudiesen cumplir
da que estuviera, no debe ser ahora desprecia-
con sus ofrendas entrando ó saliendo de la Pe-
ble para nosotros, cuando observamos que ha-
nínsula. Por eso también los adoratorios de la
bía podido formar un pueblo culto hasta donde
Isla de Cozumel llegaron á tener g r a n fama,
las peculiares circunstancias podían permi-
concurriendo á ellos frecuentes y numerosas ro-
tirlo, produciendo u n a civilización tanto más
merías, pues probablemente, esta f a m a se ori-
notable cuanto más propia era, exclusiva y ori-
ginó de las prácticas de los mercaderes. ginal.
E n sus mejores tiempos llegó el imperio yu-
cateco á tal grado de población, que hubo épo-
ca en que la Península, á pesar de su tan dila-
tada área 1 viniese á parecerse como á una sola
y gran ciudad. " H u b o tal gentío en el país,
dice u n notable historiador que hemos citado,
y se multiplicó tanto el pueblo, que los anti-
1 L a n d a . Relación de las cosas de Yucalan. \ XXIII
apud Brasseur.
1 Veánse atrás las Nociones preliminares. § I I I . pág. 27
guos decían que toda la provincia parecía u n a presidir é impulsar todo este movimiento so-
sola ciudad, y que entonces se dedicaron á cial, u n a buena administración pública, que
construir más templos, lo cual produjo tan g r a n supiese encaminar todos aquellos adelantos, ga-
número de ellos." 1 rantizando á la vez la educación de las inteli-
Pues bien; ese prodigioso censo que necesita- gencias, el cultivo de los campos y el respeto
ba leyes adecuadas á la vida material y moral, de las creencias y prácticas religiosas. De todo
exigía de toda necesidad muchos y m u y gran- esto había á su manera, y eso nos hace ver las
des adelantos en todo género de ciencias, de excelentes condiciones de aquel pueblo, n o obs-
artes y oficios. L a religión y la agricultura de- tante que llevaba en la misma constitución de
m a n d a b a n perfectos conocimientos astronómi- su ser social, el gérmen de r u i n a y aniquila-
cos para el orden cronológico de las ritualida- miento, que es inseparable de la presión aho-
des del culto, y para la seguridad de las siem- gante de u n a religión falsa, y de u n absolutis-
bras y cosechas. Los dioses, los héroes, los gran- mo bárbaro, de u n a tiranía irresponsable, con
des señores requerían el adelanto de las artes la consiguiente inmoralidad que corrompe y
mata á todos los pueblos que carecen del único
p a r a la arquitectura de los templos y de los pa-
y legítimo f u n d a m e n t o de la perfecta civiliza-
lacios, para la escultura de las estatuas y gero-
ción: la verdadera religión y la verdadera mo-
glíficos, y para su consiguiente p i n t u r a y orna-
ral evangélica. ¡Cuán cierto es que toda la his-
to. Requerían no solo escritura geroglífica que
toria se condensa en este solo y único pensa-
es tarda y complicada, sino además la fonética
miento: el cristianismo vino á salvar y civili-
que es sencilla, perfecta y completa. R e q u e r í a n
zar á la h u m a n i d a d entera, que, desviada de
historiadores y poetas que trasmitiesen á la pos-
las tradiciones divinas de su primitivo origen,
teridad los memorables acontecimientos, las
corría precipitada á su más completa y univer-
grandes hazañas, las apoteosis, las fiestas katú- sal ruina!
nicas, y los h i m n o s y cánticos así religiosos co-
mo bélicos y populares. Talento, pues, estudio L a escritura y el cultivo de las ciencias ha-
y verdadera instrucción eran ya en el apogeo de cían u n a de las principales profesiones del sa-
la civilización yucateca, u n a necesidad imperio- cerdocio, como se h a indicado al hablar de éste
sa, siendo a d e m á s sobremanera necesaria para y al hablar de lo que constituía la filosofía y la
religión de este pueblo. Fuera de la religión y
1 Herrera. Dec. I V , lib. X , cap. I I I . de la filosofía así consideradas en general, las
1 ¡Jfl a 10
i9 k l á p
ciencias que más especialmente atendían, con-

0D
servándolas, adelantándolas y enseñándolas á
2 [ | a 11 ca PP
la juventud, eran la historia, el derecho, la as-
tronomía, la aritmética y la medicina. Tenían
c 20

no solamente escritura pintada y geroglífica, 3 í ] a - I Uff \


k cu
21
sino también fonética bastante perfecta, que
llama sobremanera la atención. Los caracteres 4 b
de ésta eran veintisiete, y nos lo h a conservado 13 22 f ^ U
la laboriosidad de Fr. Diego de L a n d a , como
tisú1
5 ®»i b
!»o
recientemente (1864) ha descubierto en un pre- 23 « T \ ci
cioso manuscrito el Abate Mr. Brasseur de 14 / / 5 *
Bourbourg, en el archivo de la Real Academia
o
de la Historia de Madrid. (Véase la a d j u n t a 24
15 m
lámina).
Así, aquellos caracteres formaban con n o es-
casa perfección un alfabeto suficiente para tras-
ladar al papel toda clase de ideas.
16
S - 25

El idioma m a y a y su escritura carece de 8 e 17 <& 0

ciertos sonidos y letras equivalentes á algunas 26


de las nuestras, y tiene la particularidad de po-
seer ciertos signos para representar unos soni- 18 8 a o I 27 H*> «
dos tan especiales, q u e los misioneros despues,
al querer sustituir con letras de nuestro alfabe-
to la escritura de aquel idioma, se vieron pre-
o—N-e n
cisados, por decirlo así, á aumentar el alfabeto,
Signo de Signo de
ocurriendo con ciertas notas ó modificaciones gílAba T i . aspiración. hi
practicadas en la forma de algunas letras, á negación : Má-
inventar el modo de representar el sonido ori-
ginal de aquellos signos. De aquí el origen de
la c puesta al revés en esta forma o, que se pro- ALFABETO «HAYA.
nuncia fuerte como si fuese dz, y que es como
debe escribirse: de aquí el origen de la p, íh, ch:
heridas ó cruzadas con u n a pequeña raya, así,
p, th, ch, que tienen también una pronunciación
tan fuerte, que sólo de viva voz puede darse
bien á entender, y que pueden representarse
mejor escribiendo: pp, dt, dch. Por último, la k,
x, tz tienen igualmente una pronunciación es-
.• "A
pecialísima. La k m u y gutural, la x como sh in-
glesa, y la tz suave como cierta pronunciación
italiana.
Por medio, pues, de esta escritura se conser-
vaban la historia y los secretos de la ciencia.
El sacerdocio, que fué en esta nación, lo mis-
mo que en todas las antiguas bien reguladas ó
civilizadas, la clase docta, la clase de los inicia-
dos, la que decide y la que enseña, el sacerdo-
cio, decimos, fué entre los mayas u n a como
universidad ó academia, u n verdadero colegio
en que se cultivaba el saber, en que se enseña-
ba sólo á la juventud de la nobleza y del sacer-
docio todo el conjunto de sus ciencias y de las
ceremonias del culto. H a b l a n d o Fr. Diego de
Lauda del sumo sacerdote de Mayapan, dice
que en él "estaba la llave de las ciencias, y que
en éstas trataba lo más, y que daba consejo á
los señores y respuestas á sus preguntas. Que
las ciencias que enseñaban, dice el mismo au-
tor, eran la cuenta de los años, meses y días, las
fiestas y ceremonias, la administración de sus
sacramentos, los días y tiempos fatales, sus ma-
neras de adivinar, y sus profecías, los acaeci-
mientos y remedios para los males, y las anti-
güedades, y leer y escribir en sus libros y ca-
racteres, con los cuales escribían, y con figuras
que significaban las escrituras. Que escribían
sus libros en u n a hoja larga doblada con plie-
gues, y se venía á cerrar toda entre dos tablas
que hacían m u y galanas, y que escribían de
u n a parte y de otra á columnas, según eran los
pliegues, y que este papel hacían de raíces de
u n árbol, y que le d a b a n u n lustre blanco en
que se podía bien escribir, y que sabían de es-
tas ciencias algunos principales señores p o r cu-
riosidad y que por esto eran más estimados." 1
Ved aquí el testimonio más auténtico de la
atención y grande aprecio que les merecían á
los yucatecos, la historia, la cronología, las ce-
remonias del culto, la astronomía, las leyes y
la educación pública, aunque m u y restringida
ésta á sólo la clase privilegiada.
E n el capítulo anterior, al hablar de las le-
yes, hemos dicho lo suficiente para tener una
idea de lo que podemos llamar el derecho en-
tre los mayas ó antiguos yucatecos.
L a astronomía era particularmente atendida
por ellos, debiéndose á esto su perfecta crono-

(CALKNDARIO MAYA.)
1 Landa. Relación ele lus cosas de Tucatan, \ V I I , apud
Brasseur. SIGNOS DE LOS VEIftTE DIAS.
logia y calendario. Tenían su año perfecto de
trescientos sesenta y cinco días, de los que ex-
cluían y tenían como no existentes los cinco
últimos, juzgándolos como aciagos, kazil kin.
Componíase el año de veintiocho semanas de
á trece días, las cuales distribuían en diez y
ocho meses de á veinte días cada uno, con sus
nombres especiales y signos con que se repre-
sentaban : también observaban en el calenda-
rio el mes l u n a r de 30 días.
Véase el siguiente cuadro, que con otros que
se acompañan y algunas estampas de los sig-
nos de los días, de los meses y de sus combina-
ciones en círculos, con que también ilustrare-
mos este capítulo, podrá dar u n a idea del ca-
lendario maya tan admirablemente ingenioso
y perfecto.
Viai=12-Eoero.
Poop=16=Julio.
CALENDARIO MAYA.

Sicl.sfebrero.
a
Voo=5=A¡rosio

N O M B R E S D E LOS 2 0 D I A S D E L M E S .
jOs-y/ZttMH*»

1 Kan. 11 Hix. Sip=25=Àgos(o


2 Chieeluiti. 12 Mei). o
3 Qui mí. 13 Quib.
lK*13aM8TtO.
14 Caban,
4
o
Mailik.
Laiviat lo Edznab. C •H-Sepiiembre.

6
7
Muluc.
Oc.
16
17
Cauoc.
Ahau.
G KM kin-2-Abñ!
!Jy Çe«-i-Octobre.
8 Chnen. 18 Irnix.
9 Eh. 19 Ik.
10 Beeb. 20 Akbal.
.</ J XuUíí-Odobre.

lee
9«JMk«=13"Ikfe. ^ ¿ J p Plu
-" !2 * Miy
N O M B R E S D E LOS 18 M E S E S D E L ANO.

1 Poop.—18 dejulw. 10 Yaax.—12 de enero.


2 Uoo.—5 de agosto. 11 Z a c . - l ? de febrero.
12 Q u e h — 21 defebrero. Mol=3=Dicimbre. hjak= !/•-JOBÍO.
3 Zip.—25 de agosto.
4 Zodz.—14 de settembre. 13 Mac.—13 de marzo.
5 Zec.—4 de octubrc. 14 Kankin.—2 deabrü.
6 Xul.—24 de octubre lo Moan.—22 de abril.
16 Pax.—12 de mayo. Cfffl ka=2UJflflio,
?
7 Dzeyaxkin.-13 de libre.
8 M ol. —3 de diciembre• 17 Kayab.—1? de junio. Cfceei-23-BicKabre.
9 Dcheen.—25 de dbre. 18 C u m k ú . — n de junio.
(CALENDARIO MATA.)

SIGNOS DE LOS DIEZ Y OCHO MESES.


A más del siglo común, que era de 20 ó 24
años, y de otro de 52, tenían su gran siglo com-
puesto de 812 años, y todos estos períodos los
pintaban con sus correspondientes signos en
unas ruedas ó círculos.
Llamaban en general al día con el nombre
de sol, kú>; y al mes con el nombre de luna, u.
La denominación común del año era hab. la del
siglo katun, síncope de kal tun, que significa le-
vantar y colocar horizontal mente u n a piedra,
porque al fin de cada época erigían la piedra
correspondiente en unos monumentos cronoló-
gicos de piedras labradas, que con el curso de
los años iban sobreponiendo unas encima de
otras, viniendo así á formar como unos calen-
darios públicos, en que se indicaban todas las
épocas con verdadera exactitud, pues marca-
ban también las piedras con inscripciones ge-
roglíficas y fonéticas. Tuvieron u n a ciudad
que fué como el archivo general del país, don-
de se levantaban con grandes y solemnes fies-
tas religiosas los katunes monumentales, de que
resultó que la ciudad se llamase Tixualahtun,
esto es, " Monumentos ó Piedras erigidas: " el
día de hoy es u u a aldea miserable donde no se
descubre, á lo ménos exteriormente, ninguno
de los interesantes restos de aquellas antiguas
bibliotecas de piedra ó katúnicas.
" H a s t a el presente, dice D. J u a n Pío Pérez,
llaman los indios al año hab, y en su gentilidad
_ 252 -

comenzaba el 16 de Julio, siendo digno de no-


tarse, q u e habiendo querido sus progenitores fi-
jar el principio del a ñ o en el día en q u e el sol
pasa por el Zenit de esta Península, p a r a ir á
las regiones australes, sin más i n s t r u m e n t o s as-
tronómicos p a r a sus observaciones q u e la sim-
ple vista, PÓIO se h a y a n equivocado en cuaren-
ta y ocho horas de adelanto. E-ta pequeña di-
ferencia p r u e b a ciertamente q u e procuraron fi-
jar, si 110 con la mayor exactitud, al menos con
la m a y o r aproximación, el día en q u e el astro
regulador del tiempo pasa por el p u n t o más
c u l m i n a n t e de nuestra esfera, y q u e conocían
el uso y resultados del g n o m o n en los dias más
tempestuosos de las l l u v i a s . ' 1
" T i e n e n su año perfecto, dice L a u d a , como el
nuestro de 365 días y 6 horas, ü i v í d e n l o en
dos m a n e r a s de meses: los unos de á 30 días,
q u e se llaman U, q u e quiere decir luna, la cual
contaban desde que salía h a s t a q u e n o parecía.
" O t r a m a n e r a de meses tenían de á 20 días,
á los cuales llaman Vinal-Hun-Ekeh: destos te-
nía el a ñ o entero 18, y más los cinco días y seis
horas. Destas seis horas se hacían cada cuatro
años un día, y así tenian de cuatro en cuatro
años, el año de 366 días. P a r a estos 360 días
tienen 20 letras ó caracteres con q u e los nom-
b r a n , dejando de poner n o m b r e á los demás M»n«»c.

cinco, porque los t e n í a n por aciagos y malos...


1 Pérez. Cronoloeía antigua yumteca. Art. XL, \ V . CALENDARIO Mhlh.
El modo de contar de los indios es de cinco en
cinco, y de cuatro cincos hacen veinte: así, en
éstos sus caracteres (de los días), que son veinte,
sacan los primeros de los cuatro cincos de los
veinte (Kan, Muluc, Ix, Omac), y éstos sirven,
cada uno de ellos, un año, de lo que nos sirven
á nosotros nuestras'letras dominicales, para co-
menzar todos los primeros días de los meses de
á 20 días." i
Esto que dice nuestro Illmo. Sr. Lauda, sobre
el modo que tenían los mayas de sacar los pri-
meros días de las cuatro secciones de á cinco
días, para servir cada año por todo él, á mane-
ra de nuestras cuatro letras dominicales, lo he-
mos encontrado confirmado en la eoleccion de
los calendarios originales indígenas que posee-
mos en nuestro Museo p a r t i c u l a r , y en que apa-
rece formada la base del cómputo en u n círcu-
lo que tiene el nombre de "Cuch-Hab," seña-
lando los cuatro puntos cardinales del mundo,
bajo los nombres de Xamav, Nohol, Lakiny Chi-
lán. P i n t a b a n este círculo bajo de otro mayor,
que representaba el Siglo, Katun, como puede
verse en la a d j u n t a lámina sacada de uno de
los manuscritos m a y a s de nuestra indicada co-
lección.
"No solo tenían los indios cuenta, dice el mis-
mo Sr. Lauda, con el año y meses, como queda
dicho, y señalado atrás, pero tenían cierto mo-
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. § XXXIV-
do de contar los tiempos y sus cosas por edades,
los cuales hacían de 20 en 20 años, contando
13 veintes con una de las veinte letras de los
meses, q u e llaman Ahau, sin orden, sino retrue-
canados... Llámanles á éstos en su lengua Ica-
tunes, y con ellos tenían á maravilla cuenta c<>n
sus edades." 1
Dejamos dicho que tenían período? de sema-
nas, y q u e éstas eran en cada año veinte y ocho,
y u n día, incluyendo en dichas semanas los
cinco días aciagos, que siempre contaban sin
n o m b r e , y como aparte. Véase u n a idea de la
revolución periódica de aquellas 28 semanas y
u n día, en los 18 meses de á 20 «lías del año, en
el a d j u n t o Cuadro del año maya; y adviértase
a d e m á s que era regla establecida, q u e diez y
ocho números 1, 8,2, 9, 3,10, 4, 11,5, 12, 6,13,
7, 1, 8, 2, 9 y 3, eran siempre cada uno á su vez,
principio de los diez y ocho mese 3 .
E l D r . D. Pedro Sánchez de Aguilar dice
a s í : "Tenían los indios de Yueatan libros de
cortezas de árboles con un betún blanco y per-
petúo, de diez y doce varas de largo, que se co-
gían doblándolas como un palmo, y en éstas
p i n t a b a n con colores, la cuenta de sus años, gue-
rras, pestes, huracanes, inundaciones, hambres
y otros sucesos... Contaban el año solar por
meses de 20 días, con 6 caniculares, correspon-
d i e n d o á muchos meses por este orden.
1 L a n d a . Relación de las cosas de Yucatan \ XLI.
HISTORIA ANTIGUA DE YUCATAN.

CUADRO DEL ANO M A Y A .


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D I A S.
I KAN. I 8 2 9 3 10 4 II 5 12 6 13 7 I 8 2 9 3

II CHICHAN. 2 9 3 IO 4 ÍI 5 12 6 13 7 I 8 2 3 IO 4
9

III CIMIH. 3 IO 4 11 5 12 6 13 7 I 8 2 9 3 io 4 II 5

IV MANIK. 4 II 5 12 6 13 7 I 8 2 9 3 io 4 LI 5 12 6

V LAMAT. 5 12 6 13 7 I 8 2 9 3 IO 4 II 5 12 6 13 7

VI MÜLUC. 6 13 7 i 8 2 9 3 IO 4 ii 5 12 6 13 7 i 8

VII Oc. 7 i 8 2 9 3 10 4 11 5 12 6 13 7 i 8 2 9

VIII CHIEX. 8 2 9 3 10 4 ii 5 12 6 13 7 i 8 2 9 3 IO

IX EB. 9 3 lo 4 ii 5 12 '6 13 7 i 8 2 9 3 IO 4 11

X BEEN. IO 4 ii 5 12 6 13 7 i. 8 2 9 3 IO 4 11 5 12

XI HIX. ii 5 12 6 13 7 i 8 2 9 3 IO 4 ii 5 12 6 13
XII MÉX. 12 6 13 7 I 8 2 9 3 IO 4 II 5 12 6 13 7 i

XIII CIB. 13 I 8 2 9 3 IO 4 II 5 12 6 13 7 i 8 2
7

XIV CABAX. I 8 2 9 3 IO 4 il 5 12 6 13 7 i 8 .2 9 3

XV EDZNAB. 2 10 4 II 5 12 6 13 7 i 8 2 9 3 10 4
9 3

12 6 13 I 8 2 IO ii
XVI CAVAC. 3 10 4 II 5 7 9 3 4 5

XVII AHAU. 4 II 5 12 6 13 7 i 8 2 9 3 IO 4 II 5 12 6

X V I I I YMIX. 12 6 13 7 i 8 2 .9 3 IO 4 ii 5 12 6 13
5 7

X I X YK. 6 13 7 i 8 2 9 3 IO 4 II 5 12 6 13 7 i 8

X X AKBAL. 7 i 8 2 9 3 IO 4 II 5 12 6 13 7 I 8 2 9

' Kan 10

Chichan ii

Días complementarios. -( Cimih 12

Manik 13

Lamat i
CALENDARIO MAYA.

SU CORRESPONDENCIA CON EL NUESTRO, SEGUN

EL DR. D. PEDRO SANCHEZ DE AGUILAR,

Y SEFFUN EL ILLMO. SR. LANDA.

SANCHEZ DE AGUILAR. LANDA.


Enero 1?, ... Yaax
Yaax.... 10
Febrero 1 . .. Zac Zac 11
Febrero 12 ... Gài Ceh 12
Marzo 18 . .. Mac Mac 13
Abril 2 ... Kankin .. Kankin 14
Abril n ... Muan .. Muan 15
Mayo 12 Pax 16
Junio 1 ... Kayab . . Kayab 17
Junio 91 ... Oumku .. C-umku 18
I
Julio 11 . ... TJayeab, utz kin, ulobil kin
Julio I T . . ... Poop .... Pop 1
Agosto fi ... Uoo Üo 2
Agosto 26 ... Zip Zip 3
Sbre. 15 . . . . ¿Tee Tzoz 4
Octubre Tzec 5
Octubre 2 5 . . ... Xul Xul 6
Ñbre. 14 Yaxkiu 7
Dbre. 4 ... Mool Mol 8
Db re. 23 Cben 9
res ó letras, con las cuales escribía en sus libros
"Contaban los años, continúa el Dr. Sánchez
sus cosas antiguas y sus ciencias...'Hallárnosles
de Aguilar, por lunas de 365 días. Demás con-
grande número de libros de estas sus letras, y
t a b a n sus eras, y las asentaban en sus libros, de
porque no tenían cosa en que no hubiese su-
20 en 20 años, y por lustros de 4 en 4. El pri-
perstición y falsedad del demonio, se los que-
mer año fijaban en el Oriente (de la rueda que
mamos todos, lo cual á maravilla sentían y les
se d e n o m i n a Oiich-hab), el segundo en el Po-
daba pena." 1
niente, el tercero eu el Sur, y el cuarto en el
"El P. Acosta cuenta, dice el célebre Clavije-
Norte, y esto les servía de letras dominicales.
ro, que en la provincia de Yucatan había ciertos
Cinco letras ó 20 años era un k a t u n , y ponían
volúmenes [llegados á uso de aquellos pueblos,
u n a piedra labiada sobre otra fijada con cal y
arena." 1
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, j¡ X I I , apud
T a n puntuales observadores como eran y tan Brasseur.—Nosotros de ninguna manera acriminaremos «1
escrupulosos en fijar la cronología, la historia célebre F r . Diego de Landa, de la manera que muchos lo
han hecho, pues á él se debe todo lo más importante y
n o podía ménos que ser perfectamente atendi-
más minucioso de la historia de Yucatan ; pero no por esto
da, pues, como con propiedad se badiclio, aqué- dejaremos de decir, que hubiera hecho mejor en conservar-
lla es como uno de los ojos de ésta. En efecto, nos todos los documentos así de historia como de supersti-
el fin principal de la pintura, de los geroglífi- ción que consiguió reunir ; si bien es cierto que, en nuestro
siglo de luces y progreso, habría todo desaparecido por com-
cos y de la escritura fonética, ne era otro que el pleto, como desaparecieron el año de 1820, con motivo de la
de f o r m a r la historia cuyos anales se encontra- reforma ó secularización del antiguo monasterio de San
b a n así en los monumentos de piedra de que Francisco, en cuya biblioteca se conservaban todos los pre-
ciosísimos manuscritos sobre historia y lengua, debidos á
acabamos de hablar, como en los libros del pa-
la laboriosidad de los primeros misioneros. Apenas se h a
pel yucateco de que habla el P. Landa, y en hallado, despues de cerca de medio siglo, un "Diccionario
los mapas de pieles preparadas con cierto betún Maya" que el sabio aleman Dr. D. H. Berendt encontró en
ó barniz, y que formaban u n excelente perga- 1866 en Providence (Norte América), eu la rica librería de
Mr. J h o n Cárter Brocon, que lo habia comprado, en 150 pe-
mino. E l P. Lauda, que por sí mismo reunió sos, al Sr. Abate Brasseur de Bourbourg, quien á su vez lo
todos los libros que pudo, para estudiar la his- había comprado por tres pesos, en los puestos del mercado
toria a n t i g u a y para entregar á las llamas todos de Méjico. El odio revolucionario á los institutos religiosos
ha hecho que se pierdan innumerables tesoros de nuestra
los q u e se referían á las supersticiones idolátri-
historia, acumulados en trescientos años por la diligente
cas, dice: "Usaba esta gente de ciertos caracte- laboriosidad del clero regular.
1 Sánchez de Aguilar. De idólomm cultores.
en que los sabios indios tenían señalada la dis- las tradiciones originales ó primitivas, común
tribución del tiempo, el conocimiento de los patrimonio de la h u m a n i d a d . Hemos visto que
planetas, de los animales, y de otras produccio- tenían nombre propio en su lengua para signi-
nes de la naturaleza, y las antigüedades nacio- ficarlo, y que constituía la base fundamental de
nales, cosas todas m u y curiosas y escritas con su metafísica y de su moral, así como también
m u c h a diligencia. . . . Otras pinturas eran to- el punto de partida para la creencia errónea de
pográficas y corográficas, etc." 1 u n a dilatada escala de dioses secundarios ó de
Es, pues, incuestionable la atención ó culti- héroes divinizados, que ha sido siempre el esco-
vo especial que merecía á los yucatecos la cien- llo de toda filosofía pagana. Erales igualmente
cia histórica, y al aducir, como acabamos de conocida la existencia del alma h u m a n a , como
hacerlo, las pruebas correspondientes á esta ver- sustancia espiritual, simple é inmortal, denomi-
dad, hemos presentado implícitas, como se vé, nada en su idioma con el vocablo propio de Pi-
las que miran á las otras ciencias. xan. Tenían ideas m u y exactas del bien y del
Seremos, sin embargo, todavía más explíci- mal moral; de u n espíritu maligno que tienta é
tos en cuanto á su metafísica, su moral, su arit- induce al mal, y que decían tener la facultad de
mética y su literatura. aparecer y desaparecer, esto es, de hacerse visi-
ble ó invisible, llamándole por esto con el nom-
La metafísica y la moral, que son las cien-
bre de Xibilbá. Teníanlas del destino eterno del
cias en que a l g u n o s han creído ménos adelan-
hombre, destino feliz ó desgraciado según hu-
tados ó totalmente atrasados á los antiguos yu-
biese sido la moral práctica, pues conservaban
catecos, según q u e niegan á su idioma no solo
perfectamente la tradición de la caída de la hu-
la nomenclatura ó fraseología respectiva, sino
manidad ó pecado original. Reconocían, á con-
hasta la virtud procreadora para ello, son pre-
secuencia de esto y de las revelaciones primiti-
cisamente las m a s notables y prominentes de
vas, la necesidad de una reparación sobrehu-
las ciencias tradicionales que en la historia mana para poder de nuevo alcanzar un fin ven-
maya se e n c u e n t r a n , al estudiarla á fondo. turoso, que los buenos disfrutarían bajo la copa
Hemos visto, (Capítulo IX) que la existen- umbría de un árbol gigantesco, siempre verde
cia de u n Dios omnipotente y creador, invisi- y lozano, llamado ceiba, yaoxhé, símbolo de la
ble, incorpóreo y eterno, les era tanto más cono- inmortalidad feliz, reservándose para los malos
cido, cuanto q u e les era m u y grato el conservar un infierno, llamado metnal en su idioma.
1 Clavijero. Historia, antigua de Méjico, lib. VII.
Es necesario advertir en cuanto al símbolo miados en sitios deliciosos en donde todo era vo-
del yaxché (ceiba), que este árbol era la represen- luptuosidad carnal. Que tal vez el paraíso de Ma-
tación del célebre personaje Zamná ó Votan de homa no ofrecía tantos alicientes como el de
q u e h e m o s hablado ántes, primer patriarca del estos indios." 1
pueblo maya, su rey y sumo sacerdote, que Pero el justa mente llamado padre de la his-
elevado á los honores de la apoteosis, era un toria americana, el célebre autor de las Décadas,
dios representado bajo el emblema de la ceiba. dice explícitamente así: " E n la creencia de la
Así, c u a n d o los antiguos yucatecos designaban , inmortalidad del alma han excedido á otras na-
su gloria ó sus Elíseos bajo la figura de aquel ciones de las Indias, los de Yucatan, porque
árbol, n o representaban u n a idea frivola ó va- siempre han creído que despues de esta vida
na, sino que, como el pueblo bíblico con el Seno mortal había otra más excelente, de la cual iba á
de Abraham, no hacían más que aludir al Seno gozar el alma, en apartándose del cuerpo. De-
de su Patriarca, esto es, que los buenos ten- cían que la vida futura se dividía en buena y
drían por premio ir á gozar de las delicias eter- mala; ésta, para los viciosos; la buena para los
buenos; y ésta creían que era un lugar deleito-
nas, en la misma mansión en que su patriarca
so, para vivir sin pena, con abundancia de co-
Z a m n á se hallaba.
mida y bebida de dulzura, debajo de un árbol
Mucho se aparta, pues, como se vé, de la ver- de gran sombra, debajo del cual descansasen; y
dad histórica, el que asevere que los antiguos que la vida mala, era en lugar más bajo, pade-
yucatecos carecían de toda idea y expresión ciendo grandes necesidades de hambre, frío,
metafísica, y los suponga, en su psicología ó en tristezas y tormentos; y no daban (los indios
sus ideas de gloria é infierno, enteramente sen- del tiempo de la conquista) razón de quién les
suales y bárbaros. Sólo olvidando la legisla- hubiese enseñado esta su gloria é infierno." 1
ción aborígena, por la cual eran condenados á
la pena de lapidación los adúlteros y los viola- Por n i n g u n a tradición, monumento ni auto-
dores del pudor de las doncellas, es como ba ridad, aparece que los yucatecos tuviesen una
podido decir de su propia autoridad, un célebre psicología tan torpe, por la cual resultase la ab-
escritor nuestro, ocupándose de los antiguos
mayas, "que existía, al parecer, la creencia de 1 Sierra. Los Indios de Yucatan. Gonsideraciones histó-
la inmortalidad del alma entre ellos: que por ricas. Cap. V.
lo ménos decían. . . . que los buenos eran pre- 2 Herrera. Dec. IV, lib. X, cap. I V .
sorda creencia de que la práctica del crimen
-bre propio, que expresaba la idea de u n a cuen-
fuese en la vida f u t u r a el premio de la virtud,
ta ó numeración perfecta.
y-ni hay razón para conjeturarlo así, cuando es
tan explícita en sentido contrario la historia de Este nombre, m u y conforme con la idea que
sus tradiciones, q u e ciertamente revelan en su enunciaba, era Kal, y significa por si el verbo
conjunto el carácter de la más remota y severa cerrar. Kal, pues, es número completo, ó una
antigüedad. cuenta cerrada, y nos parece encontrar el fun-
damento de esta denominación, en el curso na-
E n tanto tienen de ménos imperfectas la psi-
tural y sencillo que la estructura física del cuer-
cología y la moral de los mayas, en cuanto tie-
po h u m a n o sugiere, de ir contando por los dedos
nen de más a n t i g u a s y tradicionales, porque la
de las manos y de los piés, que en su reunión
verdad es antigua y el error es moderno, esto
ofrecen u n a cuenta que termina ó se cierra en
es, que las verdades de sentido común las h a
Kal, esto es, en veinte. Asi, la veintena era
recibido la h u m a n i d a d ántes de desviarse de
el numero perfecto, de tal manera, que de vein-
su divino origen, mientras que el error no es
te para arriba se expresaban los números por
smo la invención, la obra propia del hombre.
una combinación de los primeros con los pos-
Sin duda que la decadencia y corrupción pos-
teriores. Y, en llegando al cuadrado de vein-
terior de los m a y a s los hubiera llevado al últi-
te, esto es, al número que resulta como la su-
mo grado del más torpe materialismo, pero es-
m a de u n a veintena de veintenas (400), daban
te caso aun no se h a b í a presentado cuando llegó
un nombre nuevo y propio (Bak), palabra que
el tiempo del descubrimiento y la conquista.
expresa exactamente el cuadrado del sistema
Digamos algo d e su aritmética. En ésta los aritmético. Desde el número bak, iban expre-
mayas contaban, como nosotros, desde el nú- sando la numeración, combinando los nom-
mero uno hasta doce, con nombres propios: bres lo mismo que respecto de Kal, mas en lle-
1 2 3 4
gando á la tercera potencia 6 cubo de veinte, esto
o 6 7 8 9
Hun. Ca. Ox. Can. Eo. Uac. Uc. Uaxac. Bolom.
es, al resultado del cuadrado bak (400) multi-
10 li 12 plicado por la raíz kal (veinte), que viene.á ser
Lahun. Buluc. Lahcá. 8,000 (veinte bakes ó veinte veces cuatrocientos),
Se observa que desde doce hasta diez y nueve daban otro nombre nuevo y propio, Pie, y así
iban combinando los nombres numéricos, y, en sucesivamente hasta lo infinito.
llegando á veinte, d a b a n á este número un nom- Vengamos á lo que se llama bella literatura.
E l manifiesto adelanto que llegaron á adqui- pasan con sus mozas, maridos ó ellos propios,
rir en la literatura trascendental ó conjunto de sobre el bien ó mal vivir, y despues lo repre-
las ciencias más importantes y útiles en el ori- sentan con tanto artificio como curiosos espa-
gen y desarrollo de su civilización, basta á pro- ñoles." i
bar que tuvieron también la que se denomina Cultivaban la poesía, porque en ella conser-
bella literatura, pues que ésta, propiamente ha- vaban, por medio de cantares, sus grandes y
blando, no es más que la faz bella y risueña, ó gloriosos ó tristes recuerdos. Es indudable que
sentimental y agradable, bajo que se presentan tenían dos clases de poesía, pues así lo asegura
los adelantos intelectuales de un pueblo, pre- el que entre nuestros modernos escritores b a
sentando á la vez como un reflejo del carácter profundizado más el conocimiento histórico de
y de las costumbres, de las virtudes y de los vi- este pueblo: el Sr. D. J u a n Pío Pérez. Este cé-
cios. Pero, aparte de esta suposición, es un he- lebre anticuario y filólogo, aunque parece du-
cho el de la afición especial de este pueblo, que
dar si los antiguos mayas tuvieron una litera-
escuchaba con gusto y hasta con entusiasmo,
tura propia, afirma, empero, á renglón segui-
los acentos de inspiración emanados de los la-
do, que sabían escribir con precisión, que tenían
bios de sus oradores y del canto de sus poetas,
cantos de que aun se conservaban restos en sus
y que poseía también una especie de teatro en
mitotadas, y en fin, para usar textualmente de
las danzas acompañadas de cantos históricos y
sus palabras, que una era la poesía del pueblo y
representaciones escénicas. 1
otra la del sabio y sacerdote.2 Este mismo autor en
E r a n tan aficionados á esta clase de civiliza- su Diccionario de la lengua maya, dice: "Bal-
das recreaciones, que. aun poco despues de la dzam, representante cómico, actor de teatro, Bal-
conquista, y á pesar de la decadencia de su an- dzamil, comedia." Y el Dr. D. Pedro Sánchez
tigua civilización indígena, no dejaban de cul- deAguilar, dice lo mismo, en su obra intitu-
tivarla. "Los indios, dice Lauda, tienen recrea- lada "Deidolorum cultores."
ciones m u y donosas, y principalmente farsan- Por lo que mira á las artes, n a d a más tene-
tes, que se presentaban con mucho donaire,
tanto que éstos alquilan los españoles para no 1 Landa. Relación de las cosas de Tucatan, \ XXII,
más que vean los chistes de los españoles que 2 Carta de D. J . P. Pérez á D. Vicente Calero Quinta-
na, inédita, pero que ya podrá verse en nuestro apéndice,
1 Véase en el Apéndice nuestra Disertación sobre la li- añadida á nuestra "Disertación sobre la literatura anticua
5
teratura maya. do Yucatan."
mos que decir, despues d e haber presentado, y donde quiera que volvemos los ojos en la Pe-
tener que presentar todavía, en lo que de esta nínsula, vemos y palpamos las exquisitas obras
Historia nos falta, los m u c h o s adelantos que del arte maya, principalmente en género de
llegaron á conquistar los antiguos yucatecos en arquitectura y escultura, es positivo que en las
diversos sentidos, y q u e no pudieron en mane- de pintura adquirieron los yucatecos todavía
ra alguna llegar á a d q u i r i r s e sin el consiguien- mayor y más admirable perfección, circunstan-
te desarrollo y progreso de otras varias clases cia acerca de la cual rinde un competente y ex-
de artes, así serviles c o m o nobles y liberales. presivo testimonio el Sr. Stephens, con motivo
de referir los descubrimientos por él verificados
Esas ciudades cuyas magníficas ruinas son
en las ruinas de Chichen-Itzá. Cedámosle, pues,
hoy, despues de tantos siglos, la admiración del
la p a l a b r a :
sabio mundo moderno; e*as pirámides que co-
mo pequeños montes ó colinas artificiales mues- "Entramos, dice, en una pieza interior cuyas
tran el genio de sus constructores; esas piedras paredes y techumbres estaban totalmente cu-
esculpida-« en que m a n o s diestras supieron ha- biertas de dibujos y pinturas, representando en
cer como una nueva creación, trasladando á vivísimos y brillantes coloridos, figuras h u m a -
ellas, por decirlo así, los astros del cielo, los dio- nas, batallas, casas, árboles y escenas de la vida
ses del Olimpo maya, los hombres, los anima- doméstica, notándose en uno de los lienzos de
les, las plantas y las flores; esos reyes, esos no- las paredes u n a gran canoa: pero el pimer sen-
bles batabes, esos sacerdotes, esos sabios, esos timiento de satisfactoria sorpresa quedó des-
guerreros, esa clase m e d i a , y por último, esos truido, al contemplar que todo aquello estaba
esclavos mismos, condenados en prodigioso nú- mutilado y desfigurado. En algunos, el revoco
mero, á un trabajo perseverante y duro para aparecía hecho pedazos por todas partes; había
sostener el movimiento de tan grande y popu- profundas y malignas brechas abiertas en el
loso imperio, que r e q u e r í a en paz y en guerra muro, y mientras que algunas figuras indivi-
todos los productos d e la agricultura, del co- duales aun se conservaban enteras, la conexion
mercio y de la i n d u s t r i a , ¿no nos están reve- con los otros objetos no existía. Por largo tiem-
lando, con elocuente voz, el adelanto que en po estuvimos en u n verdadero estado de ansie-
todo género de artes alcanzaron los antiguos dad desesperante con los fragmentos de pintu-
Yucatecos? ras que íbamos encontrando, produciendo en
*
nosotros la fuerte impresión de que en este arte
Pero si en tantos m o n u m e n t o s esparcidos por
más perecedero y destructible, los constructores de tumbres, las virtudes y los vicios, vamos á ocu-
estos edificios habían hecho más progreso que en la parnos de este importante asunto en el presen-
escultura. Y de que así era en efecto, teníamos la te capítulo.
prueba en aquel momento. Los colores son: el ver- Para la vida doméstica común, los indios ma-
de, el amarillo, el azul, el rojo, y un cierto rojizo yas fabricaban sus habitaciones regularmente
que sirve constantemente para dar el colorido de palizada y hojas de palmas, sobre una pared
de la carne. 1 E n los golpes de pincel hay cier- semicircular de más ó menos amplitud, u n a s
tos rasgos que muestran la libertad y destreza veces construida de cal y canto, otras de adobe,
con que el asunto era manejado por manos y no pocas de piedra seca, á diferencia de los
maestras." 2 templos y de los palacios de magnates y sacer-
dotes, que eran siempre de excelente manipos-
CAPITULO XIII. tería y buena arquitectura. Esta se encuentra
caracterizada por el arco triangular, que gene-
Usos y costumbres.—Habitaciones.—Orden de las ciu- ralmente se nota en las ruinas, y que despues
dades.-Alimentos— Banquetes y baeanales.-Dan-
de tantos siglos, h a sobrevivido á las efímeras
zas.—Juegos.—Adornos y vestidos.—Algunas pren-
das morales, á pesar de muchos vicios.—Honestidad habitaciones de las humildes gentes del pueblo.
de las mujeres.—Educación de la juventud.—Vene- La generalidad de esas casas de paja, cuyo uso
ración á los ancianos.—Hospitalidad.— Duelos.— se conserva hasta hoy, no solo entre los indios,
Sepulcros.—Sacrificios y ofrendas por los muertos. sino en la mayoría de la población, es de buena,
—Monumentos conmemorativos.—Incineración de
los cadáveres apariencia y comodidad, como habitaciones ade-
cuadas al clima caluroso: tienen grandes decli-
Puesto que para conocer bien la historia de ves ó corrientes por todo el contorno, para que
u n pueblo, es preciso descender á la vida ínti- la lluvia y el propio peso no causen daño algu-
m a de la familia y observar los usos y las cos- no. Antiguamente los mayas fabricaban por
en medio de ellas, á lo largo, una pared, de
modo que la pieza quedase así dividida en dos
1 Estas palabras del arqueólogo: cierto rojizo que sirve
constantemente para dar el colorido de la carne, forman u n a
departamentos, á fin de que el del frente sirvie-
de las pruebas más concluyentes, de que los antiguos mayas se como de sala de recibo, y el otro para la vida
e r a n ménos prietos, siendo más bien de color rojizo, como í n t i m a de la familia. P a r a el efecto, blanquea-
atras, en el lugar correspondiente, dejamos dicho. ban y pintaban el primero, y le ponían ador-
2 Stephens. V i a j e á Yucatán, tomo I I , Cap. X V I I .
más perecedero y destructible, los constructores de lumbres, las virtudes y los vicios, vamos á ocu-
estos edificios habían hecho más progreso que en la parnos de este importante asunto en el presen-
escultura. Y de que así era en efecto, teníamos la te capítulo.
prueba en aquel momento. Los colores son: el ver- Para la vida doméstica común, los indios ma-
de, el amarillo, el azul, el rojo, y un cierto rojizo yas fabricaban sus habitaciones regularmente
que sirve constantemente para dar el colorido de palizada y hojas de palmas, sobre una pared
de la carne. 1 E n los golpes de pincel hay cier- semicircular de más ó menos amplitud, u n a s
tos rasgos que muestran la libertad y destreza veces construida de cal y canto, otras de adobe,
con que el asunto era manejado por manos y no pocas de piedra seca, á diferencia de los
maestras." 2 templos y de los palacios de magnates y sacer-
dotes, que eran siempre de excelente manipos-
CAPITULO XIII. tería y buena arquitectura. Esta se encuentra
caracterizada por el arco triangular, que gene-
Usos y costumbres.—Habitaciones.—Orden de las ciu- ralmente se nota en las ruinas, y que despues
dades.-Alimentos— Banquetes y bacanales.-Dan-
de tantos siglos, h a sobrevivido á las efímeras
zas.—Juegos.—Adornos y vestidos.—Algunas pren-
das morales, á pesar de muchos vicios.—Honestidad habitaciones de las humildes gentes del pueblo.
de las mujeres.—Educación de la juventud.—Vene- La generalidad de esas casas de paja, cuyo uso
ración á los ancianos.—Hospitalidad— Duelos.— se conserva hasta hoy, no solo entre los indios,
Sepulcros.—Sacrificios y ofrendas por los muertos. sino en la mayoría de la población, es de buena
—Monumentos conmemorativos.—Incineración de
los cadáveres apariencia y comodidad, como habitaciones ade-
cuadas al clima caluroso: tienen grandes decli-
Puesto que para conocer bien la historia de ves ó corrientes por todo el contorno, para que
u n pueblo, es preciso descender á la vida inti- la lluvia y el propio peso no causen daño algu-
m a de la familia y observar los usos y las cos- no. Antiguamente los mayas fabricaban por
en medio de ellas, á lo largo, una pared, de
modo que la pieza quedase así dividida en dos
1 Estas palabras del arqueólogo: cierto rojizo que sirve
constantemente para dar el colorido de la carne, forman u n a
departamentos, á fin de que el del frente sirvie-
de las pruebas más concluyentes, de que los antiguos mayas se como de sala de recibo, y el otro para la vida
e r a n ménos prietos, siendo más bien de color rojizo, como í n t i m a de la familia. P a r a el efecto, blanquea-
atras, en el lugar correspondiente, dejamos dicho. ban y pintaban el primero, y le ponían ador-
2 Stephens. V i a j e á Yucatán, tomo I I , Cap. X V I I .
nos de telas y figo ras de barro y piedra; colo- y refrescantes otras, según el modo de hacerlas,
caudo en la posterior ó recámara, los utensilios y según los ingredientes que les ponían, remo-
demésticos, los penates y sus camas. Estas no j a n d o ó cociendo antes el maíz, ó tostándolo
eran las hamacas d e que en la actualidad todos y moliéndolo en un aparato de piedra, sobre
usan, y que vinieron introduciéndose de las un banco de madera. Sazonaban sus condi-
Antillas y de los pueblos de Centro-América, mentos con sal y pimiento (chile), ó lo endul-
sino u n a especie d e catres bajos, formados de zaban con miel de abejas. Sus vasos, cajetes,
varillas de m a d e r a , y encima unas esteras ó platos y jarros eran de m u y hermosa variedad,
tejidos de h e n e q u e n ó mantas de algodón. construidos de barro, de que hay en la tierra
varias clases muy buenas y de diferentes colo-
Las ciudades estaban perfectamente dispues-
res. La vajilla más lujosa y decente tenía ex-
tas con m u c h o orden, celo de policía y adorno
quisitos esmaltes, labores y figuras en bajo re-
de árboles. 1 Por lo común, en el centro de ellas
lieve. De estos vasos, así como de las armas de
había u n a gran plaza al frente del templo ó
que en otro lugar hemos hablado, tenemos en
adoratorio, y contiguas á éste se veían las ha-
nuestra coleccion algunas muestras encontradas
bitaciones de los sacerdotes y de los señores de
en las excavaciones que se h a n hecho en dife-
la localidad, en seguida las de la gente noble
rentes lugares de la Península.
y principal, y despues, en fin, las de las clases
inferiores. La gente inferior usaba su bajilla de barro
Ptefiere el I l l m o . Sr. Lauda, que los pozos, en ordinario, y también era general en todas las
los lugares en q u e eran escasos, estaban cerca clases el servirse, como de vasos y vasijas, del
de las casas de los señores, y que éstos tenían fruto del jícaro, del cocotero, del calabazo y de
sus heredades, p l a n t a d a s de árboles devino, (que otros que sabían p r e p a r a r y embellecer con va-
eran matas de balché), de algodon, pimienta, riedad de dibujos y adornos. Usábanlos, en
maíz, etc. fin, también de madera (guoyacan), de grandes
El alimento consistía principalmente en las conchas m a r i n a s y de huesos que pulimenta-
diferentes preparaciones del maíz de que ha- ban y adornaban.
cían varias clases d e pan, de manjares y bebi- Sus viandas eran animales de caza y pesca,
das, así frías c o m o calientes, estimulantes u n a s y legumbres, pues carecían de ganado mayor
y menor. En cambio, la carne del venado, del
1 Landa. Relación de las conos de Yucatan, § X V I .
puerco y pavo del monte, y de otros m u c h o s
diferentes animales, eran, como son hasta hoy, dos, y entre tanto que éstos apuraban el vaso de
nutritivo y agradable alimento. estimulante balché ó la jicara de refrescante po-
La torta y las bebidas de maíz eran desde la sole, keyem, ellas se ponían de espaldas.
m a ñ a n a hasta la tarde, los alimentos ménos La apoteosis de los dioses, el triunfo de los
principales para esperar la puesta del sol ó la héroes, la inauguración de los establecimien-
noche, que era la hora en que hacían la comi- tos, la erección de los templos, el principio y la
da principal de pan y viandas, sobre u n a man- inclusión de las épocas katúnicas, el año nue-
ta, ó sobre u n a estera extendida en el suelo, si vo, el gran siglo, los matrimonios, el nacimien-
eran muchos los comensales, y á veces sobre to de los hijos y otras mil circunstancias, eran
u n a s mesas pequeñas, sentándose de tres en tres, motivos para aquellas fiestas que casi siempre
ó de cuatro en cuatro, poco más ó ménos. "Por degeneraban en horribles bacanales, cometién-
la mañana, dice Landa, tomaban la bebida ca- dose muchos y graves desórdenes y delitos.
liente con pimienta, entre día las otras frías, y " E r a n m u y disolutos, dice la historia, en beber
á la noche los guisados , y que hacían del y embriagarse, de que les seguían muchos ma-
maíz y del cacao u n a manera de espuma, m u y les, como matarse los unos á los otros, violar
sabrosa, con que celebraban sus fiestas; que sa- las camas, pensando las pobres mujeres recibir
caban del mismo cacao u n a grasa que parece á sus maridos, también con padres y madres,
mantequilla, que de esto y del maíz hacían como en casa de sus enemigos, y pegar fuego á
otra bebida sabrosa y estimada, y que hacían sus casas, y que con todo esto se perdían por
otra bebida de la sustancia del maíz molido emborracharse; y que cuando la borrachera era
crudo por ser así más fresca y sabrosa." l general, de sacrificios, contribuían todos para
ella, porque cuando era particular, hacía el gas-
Celebraban sus banquetes, en que comían y
to el que la hacía con a y u d a de sus parien-
bebían, sirviéndose de una especie de vino lla-
tes." 1
mado bcdché, por llamarse así la planta de que
le hacían, fermentado con miel de abejas y Añade el limo. Landa, que los escanciado-
agua, y con que se embriagaban; siendo cos- res ó coperos, sacaban el licor en los banquetes,
t u m b r e en tales banquetes, que las mujeres de unas grandes artesas, y ministraban cortes-
más hermosas diesen de beber á los convida- mente la bebida que se iba distribuyendo, con

1 Lauda. Op. eit. 1 Landa. Op. cit.


cual, con g r a n destreza, con u n palo peque-
la particularidad de que estos escanciadores no ño, arrebátalos. Acabado de tirar, vuelven con
se embriagaban, n i tampoco, en lo general, las su compás á la rueda, y salen otros á hacer lo
mujeres, quienes tenían el cuidado de llevar á mismo. Otro baile hay en que bailan ochocien-
sus hogares á los maridos beodos. Sin embar- tos indios, más ó ménos con banderas pequeñas,
go, D. Antonio de H e r r e r a dice que también con son y paso largo de guerra, entre los cua-
las mujeres acostumbraban embriagarse. les no hay uno que salga de compás." 1
A pesar del carácter grave y melancólico de En aquellas danzas que, en lo general tenían
estos indios, eran, como grandes idólatras, m u y el carácter de sagradas, eran tales los indios
dados á aquellas bacanales, en que se ocasiona- que, u n a vez empezadas, por u n día entero no
ban tantos desórdenes; siendo el culto de los cesaban de bailar, y no era costumbre que las
ídolos, en que los demonios se hacían adorar de mujeres se mezclasen á bailar con los hombres.
ellos, el principal y continuo motivo de aque- "Tenían y tienen, dice Cogolludo, su cantor
llas fiestas, y de los pecados y escándalos con- principal que entona lo que se h a de cantar, y
siguientes. le veneran y r e v e r e n c i a n . . . . Llámanle Holpoop,
La danza y la música indicaban siempre el á cuyo cargo están los atabales ó t u n k u l e s é
carácter de aquel pueblo, porque u n a y otra instrumentos de música, como son flautas, trom-
e r a n verdaderamente pesadas, melancólicas y petillas, conchas de tortuga y otros que usan." 2
casi monótonas. Esto no quita que hubiese al- Recreábanse t a m b i é n j u g a n d o á la pelota, y
g u n a s de aquellas danzas de verdadero gusto» tenían otro juego en q u e se servían de unas ha-
donaire é ingenio, como el Xtol y otras. "Tie- bas como de dados y otros.
nen especialmente, dice el limo. Sr. Landa, dos Las mujeres eran tan generalmente recogi-
bailes m u y de h o m b r e y de ver. El uno es u n das y honradas, que fueron siempre celebradas
juego de cañas, y así le llaman ellos Colomché; por su pudor, a u n q u e n o faltaban quienes en-
que lo quiere decir: para jugarlo se j u n t a n una tregadas á la prostitución, hiciesen como en to-
gran rueda de bailadores con su música que les das partes, la i n f a m i a de su sexo y de la hu-
hace son, y por su compás salen dos de la rue- manidad.
da, el uno con u n m a n o j o de bohordos y baila
con ellos enhiesto. E l otro baila en cuclillas,
ambos con compás de las ruedas, y el de los bo- 1 Op. cit.
2 Cogolludo. Historia de Yucatan. Lib. IV, cap. V.
hordos, con toda su fuerza, los tira al otro, el
Todos generalmente tenían la costumbre de Usaban de unas pomadas olorosas con que se
aserrarse por gala los dientes, dejándolos como u n t a b a n todo el cuerpo, despues de cada baño,
de sierra, cuya práctica estaba tan arraigada y que tomaban con mucha frecuencia.
generalizada, que había matronas cuya exclu- Las mujeres traían el cabello m u y largo, que
siva profesion era la de a n d a r limando denta- dividían en dos partes, ó trenzaban por atrás,
duras, sirviéndose para el efecto, de instrumen- y ataban por diferentes maneras con galan to-
tos de piedra y de ciertas aguas. cado. E n cuanto á los hombres, usábanlo tam-
Usaban también horadarse las narices, esto bién largo, pero por lo alto de la cabeza, arran-
es, en la ternilla de enmedio, y los extremos caban ó quemaban una parte, á fin de que
inferiores de las orejas, para colgarse pendien- siempre fuese a h í m u y corto ó ninguno el ca-
tes ó zarcillos y argollas de oro, ambar ó pie- bello, y creciese abundante y largo el de la par-
dras preciosas, lo cual también usaban los va- te posterior abajo, del cual, trenzándolo, hacían
rones. E n el cuello, portaban por lujo ricos co- u n a como guirnalda en contorno de la cabeza,
llares de piedras, de metal, ó huesos bruñidos, dejando u n a colilla atrás, á guisa de borla.
con talismanes que eran unas miniaturas de Los nobles usaban ramilletes de flores y yer-
sus dioses ó amuletos. bas aromáticas, siendo además las pinturas y
dibujos de sus cuerpos según y conforme á la
Labrábanse el cuerpo con dibujos por medio
profesion respectiva de cada uno.
de u n a operacion dolorosa, que consistía en pi-
carse la piel hasta sangrar, y echar sobre las P a r a quitar la prolongación de la cabeza há-
heridas el jugo de ciertas yerbas ó ungüentos, cia atrás, y dejarla enteramente redonda y a u n
cuyo secreto parece haberse perdido, de modo casi aplastada, tenían la extraña pero general
que en curándose y cayendo las costras, queda- costumbre de darle u n a especial configuración
ban como pintados y estampados. A u n q u e el "llanándola, dicen los historiadores, entre dos
uso de estas labores era común á los dos sexos» tablas, á todos los tiernos niños." E n efecto,
la diferencia consistía en que las de las muje- colocados éstos boca abajo, aprensábaseles la
res eran sólo de la cintura arriba, dejando li- cabeza por muchos días en la forma dicha.
bres los pechos, mientras que las de los hom- Aplastaban sus cabezas y frentes, dice 1). Antonio
bres eran en casi todo el cuerpo, preciándose de Herrera, y se adornaban con pendientes las ore-
de tanto más valientes cuanto más labrados jas. Alguna relación h a de haber, pues, entre
estaban. los mayas y ciertas tribus indígenas del mismo
continente americano, que, por aquella propia
costumbre de aplastarse la cabeza, son conoci- El estrabismo no era un defecto, ántes bien
das con el nombre de los Cabezas-Chatas, l se tenía por belleza, de modo que no raras ve-
•Por causa de la costumbre que las madres y ces procuraban las madres hacer bizcos á sus
nmeras tenían generalmente, de llevar siempre hijos por arte, colgándoles del pelo ó colocán-
a horcajadas sobre los cuadriles á los niños, és- hasta los piés mismos de una cabra; otras veces puestos en
tos crecían y permanecían despues para toda la la diligencia descendíamos declives que no hubieran osado
vida patiestevados, por el m u c h o tiempo que arrostrar los muchachos más temerarios. . . . Continuamos
nuestro v i a j e . . . . Encima de nosotros veíamos un cielo tan
h a b . n estado con los piés colgados puntas
bello corno el de Italia; debajo, un valle más encantador
que el valle de Cachemira, tal cual lo describe el poeta, ó
como la patria imaginaria de Rasselas; u n a agua límpida
circulando por entre las praderas esmaltadas de flores; va-
ofrecerte! en Z T 7
lectores, llecitos sombríos y misteriosos; cimas de montañas que
" I , 0 e f lu ar
- > en
Presente edición, un brev exceden en altura é igualan en gracia y belleza á las pers-
C8rta d d 1Im0 pectivas del Righi, de Y u n g f r a u y del Matterhorn; monta-
n t ' O' Connor,

2
13 de D Clembre
t ' ^ 1879, inserta en los Anales déla ñas, torrentes, valles, sin historia, sin nombre; que los tou-
f S n í nÜmer
° 31
°' —P-ndltÍT. ristas no han recorrido, que los poetas no han cantado. B»jo
el encanto de esta naturaleza grandiosa, creía estar comple-
tamente fuera del mundo Divisamos por la primera

vez la Misión de San Ignacio (de los Cabezas-Chatas); sus


cabañas de madera, sus chozas, la iglesia y el presbiterio
parecían aplastados por la proximidad do las imponentes
montañas que los cubren con su sombra. Todos los indios
llevan mantas de diferentes colores (boggings) y mocasines;
van con la cabeza descubierta, cayendo su l a r g a cabellera
libremente sobre sus hombros. Quedé admirado de su be-
llo y regular porte, de su presencia derecha y de su aspecto
do de un J T T T " ^ ^ ^ 8 7 9 acojp 5a t vigoroso. . . . E n t r e los mil y doscientos indios de la Misión,
solamente hay cinco ó seis que descuidan sus deberes reli-
giosos. . . . Les gusta mucho confesarse, y algunos de ellos
si se les permitiese, lo harían más de una vez al día. . . . L a
piedad en nada ha disminuido la valentía de los Cabezas
Chatas, quizá los más belicosos de todas las tribus de las
Montañas-Rocosas, porque despues, como ántes de su con-
versión, han conservado su superioridad sobre sus vecinos
los Sioux y los P i é s - N e g r o s . . . Conseguí de los Reverendos

a r r u f e , para trepar espacios que h a b r í a n puesto á prueba


doles entre cejas, algún cuerpo extraño, que Los vestidos eran m u y lijeros, y casi solo pa-
atrajese constantemente los ojos y les produje- ra lo muy preciso. Una faja ólision, aguisa de
se el estrabismo. bragas, que se lia clasificado bajo la denomina-
ción de pampanilla, era el vestido general de
Padres de la Misión la mayor parte de los detalles que voy á
dar de estos pueblos. Se ignora en qué época, por quién y los hombres, á que añadían los nobles y los sa-
por qué se les llamó Calesas-Chatas; cuanto más que el uso cerdotes u n largo manto cuadrado que colgaba
de aplastar el cráneo de los niños, en uso entre los Chinooks de los hombros alas espaldas. Este manto,en las
y otras tribus á orillas del Pacífico, nunca ha existido
solemnidades, solía ser'de perfecta blancura, ó
aquí. . . , Leevis y Clarck los visitaron en 1806-1807 y son
mencionados con el nombre de Hopilpo. Divididos en diez de vistosos colores y adornos, que realzaban los
tribus, todos hablan el mismo lenguaje, el selish, con a l g u n a penachos de galanas plumas sobre la cabeza.
diferencia de dialectos. . . . El honorable Isaac J . Stephens, E r a n también exquisitamente bordados con
gobernador del territorio de Washington, decía de ellos en
mosaico de plumas escogidas, de matizados co-
su relación por el año de 1854: " Y a conocéis el carácter de
''los Cabezas-Chatas: son los mejores indios de las montañas lores, los dos extremos de la pampanilla, que
"y llanuras, probos, bravos y dóciles; no necesitan m a s q u e colgaban, como dos adornos, uno por delante
"ser estimulados para hacerse buenos ciudadanos. Son cris- y otro por atrás, despues de pasar con aquélla
t i a n o s , y estamos seguros que viven según los principios
algunas vueltas sobre las caderas, y uno de di-
"dal cristianismo."
chos extremos por el centro, de modo que vi-
A esta interesante noticia añadiremos nosotros, que si.
niera á plegarse al frente.
como dice el respetable autor de la carta, el limo. Sr. O'
Connor, nunca ha existido el uso de aplastar la cabeza á
los niños en la región á q u e se contrae, y en que ahora ha- Usaban en los piés sandalias de cuero, de
bitan los Cabezas-Chatas, debemos entender que éstos se henequen, ó de cortezas de árboles.
llaman así, porque son sin duda originarios de otros pue-
blos, que como los de las orillas del Mar Pacífico y como el Las mujeres vestían faldoncillos ó enaguas
de la Península de Yucatan, como el de las Antillas y otras
del Golfo de Méjico, desde muy antiguo tenían en realidad
cortas, y, si eran principales, llevaban también,
aquella singular costumbre de configurar el cráneo de los á veces, u n a como camisa cuadrada, que era
niños. Y también es de notar que hoy en día, y desde la u n a sola manta doblada, con cierta abertura
conquista española, aquel uso ántes tan arraigado, absoluta- cuadrada en el doblez, para sacar la cabeza,
mente ya no existe entre los indios yucatecos, quienes sin
sirviendo á la vez de adorno al pecho, por el
embargo, son como por naturaleza de cabeza redonda ya, sin
necesidsd de arte. En fin, es m u y de desear una compara- cuadro de vistosos labores, con que solían ador-
ción entre el idioma de los yucatecos y el selish de los Ca- narla, y dos aberturas laterales hácia la altura
bezas Chatas de Norte-América. de los hombros para los brazos. La orla in fe-
rior también adornaban, lo mismo que la del
mieuto y honestidad de las mujeres, la educa-
faldoncillo interior.
ción de la juventud, la veneración á los an-
Dejaban á los niños de ambos sexos sin ves-
cianos, y la hospitalidad.
tido alguno en los primeros años, hasta que,
Ya de la honestidad de las mujeres hemos
aproximándose á la pubertad, entonces les ves-
hablado, y aquí solo añadirémos que aun cuan-
tían conforme á su clase.
do, por la costumbre y por el mucho calor de la
Cuando una sociedad, un pueblo, por grave
tierra, era generalmente tan lijero el vestido,
de carácter que en sí sea, y por más excelentes
que casi era la desnudez el estado habitual de
que aparezcan las demás dotes naturales que
la gente, las mujeres andaban siempre más cu-
le caracterizen, gime sentado á la sombra de la
biertas que los hombres, y a u n cuando ellas
muerte, esto es, oprimido entre las cadenas de
sólo llevasen el faldoncillo que les cubría de la
u n a falsa religión, esclavo de sus propias pa-
cintura abajo, por ser de las pobres ó no princi-
siones, que son al cabo á las que en realidad
pales, que 110 usaban la camisa de las nobles;
adora, representadas en los mil ídolos que h a
regularmente añadían u n a manta plegada y
colocado sobre altares, no puede ménos que
atada sobre los pechos, los que sin duda por
aparecer como u n cuerpo leproso, gangrenado,
esto mismo 110 acostumbraban pintar ni labrar,
en el sentido moral de la palabra. Por eso el
puesto que no habían de ostentarse nunca á la
pueblo maya adolecía de todos los defectos de
vista. Era también general costumbre de ellas,
la humanidad anterior á la rehabilitación ve-
ponerse de espaldas, si a n d a n d o por los caminos
rificada por el cristianismo, esa g r a n d e y única
se encontraban con hombres desconocidos.
revolución trascendental y benéfica de toda la
Las madres educaban á sus hijas de tal ma-
historia; pero m u y grato y consolador es obser-
nera, que el trabajo, la piedad y el pudor de su
var que, no obstante aquellos tan capitales de-
sexo, fuesen siempre su principal y su más es-
fectos, brillaban en él ciertas virtudes que, como
pecial distintivo.
resto y prueba de sus antiguas y admirables
Eran en esto tan justa y convenientemente
tradiciones dogmáticas y morales, le ennoblecie-
rigurosas, que las enseñaban á no permitirse li-
ron siempre, y vinieron á constituir en él mis-
cencia alguna ni en el mirar. "Si las ven alzar
mo prendas morales, que la historia imparcial
los ojos, dice el limo. Landa, las riñen mucho
cuida de recoger y consignar en sus páginas.
y se les u n t a n con su pimienta (chile), que es
Estas prendas, pues, son cuatro: el recogi- grave dolor, y si no son honestas, las aporrean
y untan con la pimienta en otra parte por cas- les y de los cuidados domésticos, se entregaban
tigo y afrenta. Dicen por mucho baldón y gra- á la práctica de una vida retirada, únicamente
ve reprensión á las mozas mal disciplinadas, ocupados en el estudio de sus ciencias y en las
que pareen muja-es criadas sin madre." 1 más severas prácticas de su religión. Cogolludo
Ya dejamos dicho en otra parte que, para nos dá testimonio de aquella notable particula-
las doncellas de la clase noble y sacerdotal, ha- ridad con estas palabras: "También habia re-
bía colegios erigidos j u n t o á los templos, donde cogimientos como de monjes, al modo que se
eran cuidadosamente educadas, servían al tem- dijo del de las doncellas vírgenes." 1
plo, y cuidaban como vestales el Fuego Sagrado, Cuánto influyese esta clase de establecimien-
siendo de ley el castigo severo é ineludible de tos en la educación de la juventud, ninguno lo
u n a falta que cometieran contra su pudor y su dejará de comprender, tanto más cuanto que,
estado, por más deshonestos y groseros que fue-
como dice el mismo Cogolludo en el lugar cita-
sen los incentivos que las rodeaban, y que pa-
do, "eran (aquellos indios), muy observantes de
recía poderles servir de escusa.
su religión gentílica, y al que quebrantaba sus
La j u v e n t u d del otro sexo 110 era menos dili- ritos, castigaban los sacerdotes, que en esto te-
gentemente atendida en su instrucción y sus nían más autoridad que sus reyezuelos." ¡Qué
costumbres. Las prácticas religiosas, las tradi- lástima que aquella religión fuera por tantos
ciones y el trabajo de manos era lo que se en- siglos la del más degradante gentilismo!
señaba á todos; y además, á los hijos de los no- Todo joven debía profesar gran reverencia al
bles y de los sacerdotes se instruía en las cien- anciano y oir sus consejos, de tal m a n e r a que
cias, en las artes liberales, en los más íntimos
los viejos con razón se jactaban de serlo, por-
secretos tradicionales, y en las ceremonias del
que cada uno estaba revestido de tal dignidad,
culto.
en consideración de sus años y consiguiente ex-
Y si las mujeres tenían colegios, con más periencia, que era tenido como si fuese un sacer-
razón habrían de tenerlos los hombres. E n dote ó un maestro. En fuerza de esta tan bella
efecto, así como había congregaciones de vesta- y laudable costumbre, la juventud, por respeto,
les, habíalas también como de cenobitas, que 110 se asociaba á los ancianos sino solo para oir
separados por completo de las atenciones socia-
sus lecciones y sus consejos, apartándose des-

1 Landa. Op. cit. 1 Cogolludo. Historia de T u c a t a n . Lib. I V , Cap. V I I .


pues á sus labores ó á sus recreos. Para, estos difuntos en la casa mortuoria, de día en silen-
recreos había en cada ciudad unos establecí, cio, y de noche á grandes y dolorosos gritos
mientos á modo de casinos públicos, en que la durándoles la pena por muchos días. Practica-
juventud se solazaba en lícitos entretenimientos. b a n sacrificios, penitencias y comidas por el
L a hospitalidad, en fin, viene á realzar más bien de los finados en la otra vida, y hacían
todas estas prendas morales de los antiguos ma- también muchas abstinencias}' oraciones, prin*
yas, pues en vez de condenará i n h u m a n o aban- cipalmente el marido por el a l m a de la esposa,
dono, ó tal vez á pena de muerte, á todos los ó ésta por la de aquél. No acostumbraban, á
miserables que, por nacimiento ó por otro mo- lo que parece, tener en las ciudades cemente-
tivo, venían á ser defectuosos é inútiles, (como rios generales, sino que cada familia tenía su
lo h a n practicado á n t e s y hoy, desgraciadamen- panteón particular, á espaldas de las propias
te, muchos pueblos paganos, como se ve entre habitaciones. 1 Sepultaban los cadáveres en
los chinos, por no haber recibido la civilizado-
ra influencia del Evangelio), estos mayas acos- 1 El citado Sr. L a n d a . (Op. cit. § X X X I I I ) dice así:
t u m b r a b a n tener hospicios donde albergaban "Muertos, los amortajaban, henchiéndoles la boca del maíz
y favorecían á todos los mancos, ciegos y demás molido que es su comida y bebida, que llaman keyem, y con
ello algunas piedras de las que tienen por moneda, para que
impedidos de ganarse el sustento con el trabajo
en la otra vida no les faltase de comer. Enterrábanlos den-
de sus m a n o s . 1 Teníap también la costumbre tro de sus casas ó á espaldas de ellas." Con lo cual vemos que
laudable de auxiliarse mùtuamente en sus tra- parece que no acostumbraban tener un cemeuterio general
bajos, lo que sostenía entre ellos de u n modo p a r a cada ciudad, lo que se confirma por los estudios ar-
queológicos, pues hasta aquí en toda la Península, aunque
siempre práctico, el carácter general de fran-
siempre se descubren sepulcros en todas partes, no se ha
cos, generosos y hospitalarios. 2 descubierto un panteón que pueda calificarse de general.
Cerraremos este capítulo con decir que, en Todo esto nos muestra, comparando la historia é ilustrán-
dola con la arqueología, que los mayas pertenecen á la clase
cuanto á sus dueios, acostumbraban tomar par-
de ciertas naciones indígenas que habitaban en otras partes
te casi todos en los de cada uno, llorando á los de este continente americano, y que sepultaban á sus muer-
tos en sus propias habitaciones. Véase á este respecto la si-
1 "Acostumbraban, dice Landa, buscar en los pueblos los guiente noticia que dá el Sr. D. Antonio Úlloa, de la Real
mancos y ciegos y les daban lo necesario." Esto menciona Sociedad de Londres y de las Reales Academias de las Cien-
hablando de la policía de la antigua ciudad de Mayapan.— cias de Stokolmo, Berlín, etc., en su obra intitulada: " N o -
Relación de las cosas de Yucatan. § V I I . ticias americanas ó entretenimientos físico-históricos sobre
2 Landa. Op. cit. ? X X I I I . la América Meridional y la Septentrional, Oriental, etc..
Y si el difunto había sido algún personaje de
tierra, acompañándoles algo de comida y bebi-
importancia y gran valer, quemaban el cuerpo
da, sus dioses penates, y algunos instrumentos
y depositaban las cenizas en vasos ó u r n a s fu-
del oficio ó profesión en que el muerto se ejer-
nerarias, ó en el interior de estatuas conmemo-
citaba Viviendo, por cuyo motivo enterraban con
rativas, edificándoles además templos ó mauso-
sus libros los cuerpos de los sabios y sacerdotes.
leos. De modo que también conocían y practi-
caban la incineración de los cadáveres. " H a -
con u n a relación particular sobre los indios, sus costumbres cían estatuas de madera, dice el Sr. Landa, á
y usos." Dice, pues, así, en el Entretenimiento X I X , pág. las cuales dejaban hueco el colodrillo, y quema-
287, n ú m . 8: " E n algunos p a r c e s d é l a parte baja del Perú,
ban alguna parte del cuerpo y echaban allí las
y principalmente en los pueblos que había en los valles de
Las Capillas y sus contiguos, se encuentra otra suerte de cenizas y tapábanlo, y despues desollaban al di-
entierros diferentes de los de la Luisiana. Estos están en las funto el cuero del colodrillo y pegábanselo allí,
propias casas, y cada uno tenía el suyo á manera de pan- y enterrando el residuo, como tenían de cos-
teón: p a r a ello destinaban una de las piezas, cuya capaci-
tumbre, guardaban estas estatuas con m u c h a
dad, aunque variaba á proporcion de la voluntad ó repre-
sentación de los dueños, lo regular era tener de 4 á 6 varas reverencia entre sus ídolos." 1
en cuadro: en el uno de sus ángulos correspondía el lugar
A este propósito, refiere también el autor ci-
sepulcral subterráneo, con 3 varas de largo, 2 de ancho y
de H á 2 de profundo, dándoles la figura oval. Las paredes tado que varios miembros de la real familia de
de estos panteones, que aun se conservan, eran de piedra Cocom fueron honrados por sus vasallos en la
de mampostería y barro: su techo lo disponían con troncos ciudad de Mayapan, erigiéndoles estatuas con-
de árboles sin labrar, que servían de vigas, y por encima
memorativas; porque despues de que morían,
de éstas acababan de cerrar con cañabrava y tierra, hacien-
do suelo firme, que es el que sirve de techo al panteón ó se- cortábanles la cabeza y cocíanla al fuego para
pulcro. Esta pieza parece que no tenía otro uso: la puerta limpiarla m u y bien de la carne, y de la masa ce-
por donde se entraba en ella solo tiene de alto 3 cuartas y rebral, que tan fácilmente se corrompería por el
de anclio 2 tercias." caloroso clima del país; y que, llenando despues
Los antiguos yucatecos como más civilizados, no cubrían ó supliendo con m u c h o arte sobre sus propios
sus panteones sino con techumbres de piedra y exquisita ar-
lugares en la calavera, desde la frente hasta la
quitectura, y no raras veces con lujo de ornamentación, á
no ser la gente pobre ó plebeya, que generalmente usaba barba, por medio de u n a pasta ó betún, las fac-
casas de madera y paja de palmas. También se descubren ciones y el cútis del difunto, producían su ver-
hoy, más á menudo, sepulcros subterráneos, que no consis-
ten más que en una urna de piedras labradas y muchas ve-
ces con adornos ó geroglífícos. 1 Op. loe. cit.
dadera imágen ó retrato, con los mismos dien-
CAPITULO XIV.
tes naturales y con el más perfecto parecido en
(CONTINUACION DE LA TERCERA ÉPOCA.)
t o d o . 1 Como esta cabeza, así reanimada, por
decirlo así, era la que se colocaba á la régia esta- Inmigración de nuevos pobladores.-Cuestiones his-
tóricas.—Solucion de ellas.—Quiénes eran los nue-
tua en cuyo centro se depositaban las cenizas vos pobladores.—Fundación de TJxmal.—La histo-
de toda la parte del cuerpo que se quemaba, el ria de los tultecas en perfecto enlace y plan de
conjunto venía á ser, á más del fiel parecido, el unidad con la de los mayas.—Observaciones sobre
acopio de los verdaderos restos, de las prendas la probable identidad de la lengua tulteca y yuca-
teca.—Testimonio de la arqueología.
más queridas del personaje representado de
u n a m a n e r a tan noble y delicada, á la vez que Pues que en los últimos capítulos nos hemos
con u n gusto t a n perfectamente elevado y ar- ocupado de las cualidades y circunstancias psi-
tístico, aunque haciéndole además, por desgra- cológicas y morales del pueblo maya, tiempo
cia, u n objeto de culto idolátrico. es ya de que reanudemos y concluyamos el in-
En perfecta conformidad el autor de las "Dé- terrumpido hilo de nuestra narración sobre
cadas" D. A n t o n i o de Herrera, con el limo. Sr. sus épocas históricas.
Landa, dice que "los cuerpos de los señores los Cuando la noble ciudad de M a y a p a n y la di-
quemaban y p o n í a n las cenizas en grandes va- nastía Cocom cumplían los primeros siglos ka-
sijas y edificaban templos sobre ellos." 2 túnicos, la una de su fundación y la otra de
su reinado, allá como á fines del siglo X I de la
era cristiana, un suceso extraordinario se pre-
sentó marcando época en los fastos del imperio
maya. Este suceso fué la inmigración de u n
pueblo extranjero que, pasando por Chiapas y
1 E n cuanto á los ojos, fabricábanlos no solo de la m a n e - Guatemala, entró en Yucatan por la parte del
ra más perfecta, sino t a m b i é n lujosa; porque los hacían i m i - Mediodía, y despues de hacer sucesiva mansión
tando lo blanco con m a d r e - p e r l a ó hueso fino y p u l i m e n t a d o
por el espacio de cuarenta años en diferentes
como el marfil, y las p u p i l a s con piedras preciosas. Nosotros
hemos tenido en las m a n o s unos ojos de éstos, hechos de con- puntos de la Sierra, se detuvo por último, en-
c h a y topacio, y que h a b í a n sido hallados por los esposos frente de la ciudad de Mayapan, y apénas á
L e - P l o n g e o n en C h i c h e n , cuando hicieron el celebrado diez leguas de distancia de ella. 1 F u n d ó su ca-
descubrimiento de la e s t a t u a que denominaron de Chaemol.
2 H e r r e r a . D é c a d a I V , L i b . X , Cap. I V . 1 H e r r e r a . Década I V , L i b . X , Cap. I I .
dadera imágen ó retrato, con los mismos dien-
CAPITULO XIV.
tes naturales y con el más perfecto parecido en
(CONTINUACION DE LA TERCERA ÉPOCA.)
t o d o . 1 Como esta cabeza, así reanimada, por
decirlo así, era la que se colocaba á la régia esta- Inmigración de nuevos pobladores.-Cuestiones his-
tóricas.—Solucion de ellas.—Quiénes eran los nue-
tua en cuyo centro se depositaban las cenizas vos pobladores.—Fundación de TJxmal.—La histo-
de toda la parte del cuerpo que se quemaba, el ria de los tultecas en perfecto enlace y plan de
conjunto venía á ser, á más del fiel parecido, el unidad con la de los mayas.—Observaciones sobre
acopio de los verdaderos restos, de las prendas la probable identidad de la lengua tulteca y yuca-
teca.—Testimonio de la arqueología.
más queridas del personaje representado de
u n a m a n e r a tan noble y delicada, á la vez que Pues que en los últimos capítulos nos hemos
con u n gusto t a n perfectamente elevado y ar- ocupado de las cualidades y circunstancias psi-
tístico, aunque haciéndole además, por desgra- cológicas y morales del pueblo maya, tiempo
cia, u n objeto de culto idolátrico. es ya de que reanudemos y concluyamos el in-
En perfecta conformidad el autor de las "Dé- terrumpido hilo de nuestra narración sobre
cadas" D. A n t o n i o de Herrera, con el limo. Sr. sus épocas históricas.
Landa, dice que "los cuerpos de los señores los Cuando la noble ciudad de M a y a p a n y la di-
quemaban y p o n í a n las cenizas en grandes va- nastía Cocom cumplían los primeros siglos ka-
sijas y edificaban templos sobre ellos." 2 túnicos, la una de su fundación y la otra de
su reinado, allá como á fines del siglo X I de la
era cristiana, un suceso extraordinario se pre-
sentó marcando época en los fastos del imperio
maya. Este suceso fué la inmigración de u n
pueblo extranjero que, pasando por Chiapas y
1 E n cuanto á los ojos, fabricábanlos no solo de la m a n e - Guatemala, entró en Yucatan por la parte del
ra más perfecta, sino t a m b i é n lujosa; porque los hacían i m i - Mediodía, y despues de hacer sucesiva mansión
tando lo blanco con m a d r e - p e r l a ó hueso fino y p u l i m e n t a d o
por el espacio de cuarenta años en diferentes
como el marfil, y las p u p i l a s con piedras preciosas. Nosotros
hemos tenido en las m a n o s unos ojos de éstos, hechos de con- puntos de la Sierra, se detuvo por último, en-
c h a y topacio, y que h a b í a n sido hallados por los esposos frente de la ciudad de Mayapan, y apénas á
L e - P l o n g e o n en C h i c h e n , cuando hicieron el celebrado diez leguas de distancia de ella. 1 F u n d ó su ca-
descubrimiento de la e s t a t u a que denominaron de Chaemol.
2 H e r r e r a . D é c a d a I V , L i b . X , Cap. I V . 1 H e r r e r a . Década I V , L i b . X , Cap. I I .
pital y otras ciudades, y a u n q u e se sujetó al mente en medio de estas tinieblas, vendremos,
imperio de Mayapan, conservó hasta cierto u n a vez más, á dejar fuera de toda duda el he-
punto su soberanía interior. cho de la unidad d e raza, y de la unidad de
¿Por qué el poderoso imperio de los yucate- lengua de los mayas, que es á todas luces tulte-
cos no se opuso á esta irrupción, cuando de tal ca, como desde el principio dejamos sentado.
m a n e r a fueron celosos todos estos pueblos de Si en el largo espacio de cuarenta años que
su autonomía, que prefirieron siempre á las ven- el pueblo peregrino aludido empleó en atrave-
tajas de la colonizaron, la pureza exclusiva de sar el Sur de la Península, hasta llegar á fijar-
su nacionalidad y de su r a z a ? Pero dado que se en la Sierra, á inmediaciones de la misma
á pesar de eso, hubiesen existido razones más ó corte de Mayapan, n a d a se hizo para rechazar-
ménos plausibles para que aquella gente adve- le, sino que antes bien, se le dejó introducirse
nediza fuese aceptada, como lo fué, en el terri- en cuerpo de nación, quieta y pacíficamente,
torio yucateco, ¿por qué no se h a encontrado nadie h a b r á que deje de comprender la exis-
ni un resto siquiera de su idioma, como vemos tencia de relaciones mútuas y m u y íntimas en-
en tantas otras regiones aun reducidas, de la tre ámbas naciones, según que, contra toda re-
América, según que han sido diferentes las tri- gla y costumbres peculiares, se unen y aun se
bus antiguas que las poblaron, y que a u n es- completan entre sí, con la poderosa atracción de
tando sometidas á un solo soberano y á u n a sola u n a simpatía d e comunidad, de modo que exis-
legislación, permanecieron siempre tan apega- tiendo hasta e í d í a d e hoy las generaciones de
das á sus respectivos idiomas, que de allí resul- su posteridad, no encontramos en ellas dos pue-
tó que h a y a n tantos y tan diversos en el Nuevo blos diferentes, ni dos diferentes idiomas. E n
Mundo, que, como dice el Barón de Humboldt, efecto, aquel pueblo errante, y que de tan léjos
se cuentan veinte por cada uno de los del procedía, llegó á Yucatan como al término de
Asia? 1 Problemas son estos, cuya solucion va- su peregrinación, como á su propia patria, ha-
mos á dar, y con la luz que hagamos precisa- blando con el pueblo m a y a el único idioma de
su idéntica familia. T u tul X i u era el nombre
1 E n solo el territorio de T&basco, vecino al de T u c a t a n , común á todos los reyes de los recien venidos,
hay cinco diferentes idiomas, mientras que en esta vasta
eomo el de Cocom lo era para todos los de Ma-
Península de los mayas, y en gran parte de los territorios
circunvecinos, nunca hablaron los indígenas otro idioma y a p a n ; siendo á la vez m u y de notar, que aquel
que el yucateco. n o m b r e Tuiul Xiu no era en m a n e r a alguna
nuevo en la Península, sino ántes bien, al con- y al cabo aportaron á las Sierras que caen algo
trario, j u n t a m e n t e con el de /fe«, fué siempre enfrente de la ciudad de Mayapan, diez leguas
como propio y genérico del pueblo maya des- de ella, adonde poblaron y edificaron muy
de su primitivo origen. Véase á este respecto buenos edificios; y agradándose, al cabo de al-
el manuscrito maya intitulado: Principales épo- gunos años, los de Mayapan, de su manera de
cas de la Historia Antigua de Yucatan, inserto des- vivir, los enviaron á convidar para que edifi-
de la página 50 de este volumen, y cuyo pri- casen moradas para los señores en el asiento de
mer párrafo referente á la primitiva poblacion la ciudad. Los Tutul Xius, que así se llama-
de Yucatan, dice así: lié aquí la serie de katunes ban los extranjeros, visto este comedimiento,
(épocas) corridas desde que se quitaron de la tierra se pasaron á la ciudad y edificaron; y los pue-
y casa de Nonoual, en que estaban los cuatro T U T U L blos se extendieron por la tierra y vivieron su-
X I U S , al Occidente de Zaina. El país de donde vi- jetándose los Tutul Xius á las leyes y costum-
nieron fué Tulapan (la bandera de Tula, esto es, de bres de Mayapan, con tanta paz, que no tenían
los tuitecas.) ningún género de armas." 1
Los nuevos T u t u ! Xius que vinieron á esta- La magnífica ciudad de los Tutul Xius no
blecerse, en perfecta confraternidad y armonía es otra que Uxmal, esa ciudad cuyas gran-
con los que de su mismo nombre y nacionali- diosas ruinas h a n llamado tan vivamente, lo
dad tul teca, desde m u y antiguo estaban en po- mismo que las de Mayapan, la atención de to-
sesión del país, construyeron sus ciudades al dos los arqueólogos, y cuyo origen hasta hoy se
p a r de las de Mayapan; y fué la capital que eri- creia completamente ignorado. Pero es cierto,
gieron para residencia de sus reyes, tan hermo- como se ve, que su construcción debe fijarse, con
sa y magnifica, que los Cocomesles pidieron ar- la mejor probabilidad, en el siglo X I I de la era
quitectos para que les edificaran templos y pa- cristiana, y que sus constructores fueron los
lacios en su corte, q u e era, entre sus ciudades la nuevos tuitecas ó Tutul Xius, tanto porque el
mejor y más rica despues de las abandonadas manuscrito maya que poco ha citamos, dice así
y ya desde entonces m u y antiguas de Izamal en el párrafo VII: " E n este k a t u n del 2? A h a u
y de Chichen. se pobló Alicuitok Tutul Xiu en Uxmal," como
H é aquí sobre esto las palabras de D. Anto- porque los datos presentados por el Cronista
nio de Herrera: "Anduvieron los (inmigrados) mayor de las Indias D. Antonio de Herrera,
cuarenta años por los despoblados de Yucatan, 1 Herrera. Década I V , loe. cit.
nos testifican que aquella ciudad de los Tutul mente de fecha anterior, y que habían sufrido
Xius se fundó: 1? á diez leguas de distancia de más la corrosion de los elementos, y habían
la de Mayapan, 2? en la Sierra, 3? posterior á sido tratadas con más dureza por la m a n o des-
tructora del hombre." 1
la de Mayapan, y 4? más magnífica que ésta. A la
vez tenemos ahora á la vista las ruinas de ám- Todavía nos queda por dar un dato m u y pre-
bas, 1? á distancia de diez leguas entre sí, 2? cioso, con que acabarémos de demostrar que la
inmigración extranjera de que tratamos no era
las de U x m a l se encuentran en la Sierra frente
verdaderamente de u n a gente extraña para los
á las de Mayapan, 3? son de aspecto ménos an-
mayas, sino tulteca, y por consiguiente herma-
tiguo, y 49 á ojos vistas son más magníficas las
na; razón de más por la cual los dos pueblos
de aquélla que las de ésta.
ni se rechazaron ni hablaron diferentes idio-
Además, en su conjunto, ámbas ciudades, á mas, sino que en toda paz constituyeron u n so-
juzgar por sus restos monumentales, son de u n lo imperio, y hablaron siempre, á no dudarlo,
mismo estilo arquitectónico, ámbas tienen nom- u n a sola lengua. El erudito y juicioso historia-
bres mayas, así porque los constructores de dor Clavijero, concluyendo la dicha historia de
ellas eran de u n a misma raza, como porque los tultecas, dice así:
a u n personalmente los que edificaron á U x m a l " E n los cuatro siglos que duró la m o n a r q u í a
pasaron en seguida á Mayapan á construir en de los tultecas, se multiplicó considerablemen-
ella templos y palacios que le dieran con u n te aquella nación, extendiéndose por todas par-
mismo estilo de arquitectura, la propia apa- tes la poblacion en m u c h a s y m u y grandes ciu-
riencia de majestad y grandeza. dades; pero las estupendas calamidades que
Sin tener conocimiento de todos estos datos, le sebrevinieron, en los primeros años del rei-
nado de Topiltzin, debilitaron su poder y dis-
el viajero Mr. Stephens, únicamente f u n d a d o en
minuyeron su ventura. El cielo les negó, du-
sus observaciones arqueológicas sobre las rui-
rante m u c h o tiempo, la lluvia necesaria á sus
n a s de aquellas dos célebres ciudades, haciendo
campos, y la tierra les escaseó los frutos con q u e
conjeturas que resultan m u y exactas, dice así :
se sustentaban. El aire, inficionado por exhala-
" U n a cosa nos era indudable, y fué que las rui-
ciones mortíferas, destruía millones de perso-
nas de esta ciudad (de Mayapan), eran del
nas, llenando de consternación los ánimos de
mismo carácter general que las de Uxmal,
construidas por los mismos artífices, probable- 1 Mr. Stephens. Viaje á Yucatan. Tom. I . Cap. V I .
los que sobrevivían al exterminio desús com-
los últimos perdidos eslabones de ésta, á enla-
patriotas. Así murió de h a m b r e y de contagio
zarlos por el orden que les corresponde y aca-
una parte de la nación. También murió Topil-
bar de reconstruir la verdadera cadena de su
tzin en el año segundo Télpatl, vigésimo de su
conjunto.
reinado, que probablemente sería el de 1052 de
la era vulgar, y con él acabó la monarquía de Y a vemos que es un hecho comprobado en
los tultecas. Los miseros restos de la nación, la historia, y a u n depurado de toda mezcla de
pensando sustraerse á la común calamidad, falsedad, que la nación i n m i g r a d a á Yucatan
buscaron oportuno remedio á sus males en otros á fines del siglo X I , la que se denominaba Tu-
países. Algunos se dirigieron hácia Onohualco ó tul Xiu por el nombre de sus jefes, la que fué
Yucatan; otros hácia Guatemala, quedáudose al- aceptada por los mayas como familia h e r m a n a ,
g u n a s familias en el reino de Tula esparcidas de modo que vinieron á formar ambos pueblos
en el g r a n valle donde despues se fundó Méxi- uno solo, la que no dejó en pos de sí rastro al-
co, y en Cholula, Alagimaloyan y otros puntos. guno de idioma diferente del maya, y en fin,
De este número fueron los dos hijos del rey la que construyó la magnífica ciudad de Ux-
Topiltzin, cuyos descendientes se emparenta- mal, era tulteca.
ron, en las épocas posteriores, con las familias
reales de México, de Texcocoy de Colhuacan." Así L a n d a como Herrera, dicen que de la
"Estas escasas noticias acerca de los tultecas, parte del Mediodía pasaron los Tutul Xius á la
añade Clavijero, son las únicas que parecen Península de Yucatan, y como hácia aque-
dignas de crédito, dejando muchas narraciones lla parte confina con dicha Península el terri-
fabulosas de que se h a n servido algunos escri- torio de Guatemala, es de creer que no solo una
tores." i parte, sino las dos principales á que se refiere
Si con el estudio de la historia tulteca pudi- Clavijero de los restos de la nación tulteca, h u -
mos al principio de nuestro libro, abrir sobre biesen pasado al país de los mayas, esto es, q u e
seguro el de la historia antigua de Y u c a t a n , á así la que se propuso desde Tula dirigirse á Yu-
favor de ella también la hemos seguido, y aho- catan, como la que desde ahí mismo se h a b í a
r a venimos, en fin, con su término, á descubrir propuesto hacerlo á Guatemala, hubiesen em-
prendido su peregrinaciou juntas, por ser u n o
1 Clavijero. Historia a n t i g u a de México, Tomo I. Libro
II. Edición castellana hecha e n Londres, por el impresor
mismo el camino, y despues de morar algún
1 1
Carlos Wood. tiempo en Chiapas y en Guatemala, venir am-
bas en su mayor parte á Yucatan, de la mane- todas las naciones de que tiene conocimiento
ra que dejamos referida. Decimos que son dos la historia en esta parte del g l o b o . 1
solamente las partes principales del resto de Por lo que hemos citado del Sr. Stephens co-
la nación tulteca, porque la tercera que perma- mo anticuario, se ve que el testimonio de la
neció en Tula, y se esparció en el gran valle ciencia arqueológica viene en confirmación de
los datos históricos que hemos recogido y com-
que posteriormente se llamó de México, expre-
parado, á falta de una historia completa y
sa Clavijero que sólo era de algunas pocas fa-
constituida fuera de toda duda. Sin embargo, el
milias. Estas debieron desaparecer en la raza
mismo Stephens cayó en el error de entender
azteca y otras, sin exceptuar á los príncipes hi-
que la ciudad de ü x m a l estaba habitada al
jos del último rey Topiltzin, pues añade ter-
tiempo del descubrimiento de Yucatan y de
m i n a n t e m e n t e el historiador citado, que "sus
su couquista por los españoles, siendo un he-
descendientes se emparentaron en las épocas
cho incuestionable, que aquella célebre ciudad
posteriores con las familias reales de México,
fué encontrada por los conquistadores, no solo
de Texcoco y de Colliuacau." como abandonada y arruinada desde hacía mu-
Ya que la ocasion lo exige, añadamos aquí, cho tiempo atrás, sino que aun olvidada su his-
como de paso, que no es de aceptar lo que al- toria por el vulgo ignorante de los indígenas
gunos escritores han creído, que la lengua de mismos. E s bien sabido que entre éstos, los
los tultecas haya pasado á ser la de las nacio- secretos de la religión, de las ciencias y de la
nes que les sucedieron en el Anáhuac, y quie- historia, sólo eran poseídos por las clases pri-
nes para esto habrían tenido que dejar su pro- vilegiadas de la más alta nobleza, y principal-
pia lengua, sino que aquélla debió ir á donde mente del sacerdocio, cuyos libros manuscritos
fueron á parar los restos de aquella misma tan son precisamente los que tenemos en los Chi-
antigua y célebre nación, esto es, á Yucatan, lau Balam, que tanta luz derraman sobre la
donde, j u n t a m e n t e con los monumentos ar- historia antigua de este pueblo y sobre su cro-
queológicos más antiguos del Nuevo-Mundo, nología.
encontramos, en el maya, el idioma que pre-
Nuestro Sierra, D. J u s t o , como en varios de
senta los más graves indicios de la más remota
sus escritos se nota, cayó en un extremo con-
antigüedad, en predominio y en civilización, á
trario, suponiendo que n o solo no estaba habi-
la vez que es seguro y constante que la raza
1 Véase el Capítulo I V de esta obra, que trata de la len-
tulteca es la m á s antigua y la más civilizada de g u a yueateca, pág. 101.
tada la ciudad de ü x m a l al tiempo de venir Y 110 solo la ciencia arqueológica viene en
los europeos, sino que el tiempo de su ruina y auxilio de la reconstrucción de nuestra histo-
de su abandono era tan completa y absoluta- ria trunca é incompleta, sino también la obser-
mente ignorado, que j a m á s podrían salir sus vación de este clima tropical, de este sol que
monumentales restos de la oscura noche del destruye y quema, de estas lluvias torrencia-
misterio. P e r o aun más extremosamente avan- les, y de esta vejetaciou tan exuberante al par
zados encontramos á algunos escritores que que tan efímera, que, estación tras estación, sale
quieren darle tanta y tan remota antigüedad, y destruyendo cuanto encuentra, y muere en se-
por consiguiente tantos y tan incomprensibles guida, sepultando consigo siquiera parte por
misterios á las ruinas de Uxmal, Mayapan y parte los más fuertes y robustos monumeutos.
otras del país de los mayas, que suponen sobre Aun no se han cumplido cuatro siglos que la
ellas no siglos sino miles de siglos, y que la raza europea contempla en Yucatan esas ad-
verdadera cuna del h u m a n o linaje y los monu- mirables ruinas de ciudades antiguas, y es tan-
mentos de la más antigua y primitiva civiliza- ta la destrucción á que éstas han llegado, en
ción del mundo entero se encuentran en di- este período, aun allá donde, 110 la mano del
chas ruinas, en esta parte de nuestro globo, al hombre, sino la sola acción del tiempo las con-
cual tieneu por habitado desde mucho más an- sume, que ya todas claman por una disposición
tes de los seis ó siete mil años que el cómputo legislativa que venga á providenciar la conser-
de los tiempos y la historia de los hechos mejor vación de esas ruinas de ruinas, que de otra
y más clásicamente conocidos han señalado y manera, dentro de poco desaparecerán. Y bien,
fijado. Pero los datos históricos que hemos en- todo esto, ¿110 es una prueba toral de que la
contrado, y que presentamos en esta obra, verdadera edad de la historia y de los m o n u .
son ciertos é indubitables, y tanta más fuerza mentos de Yucatan, ni es tan reciente como
tieneu, cuanto que recogidos de diversas fuen- unos hau dicho, ni tan remotamente antigua y
tes, vieneu como por sí solos á enlazarse y tra- prehistórica como otros han asegurado? Todo
barse en un solo cuerpo de verdad histórica, esto, comparado con los datos históricos que
como las diferentes partes de una figura per- ofrecemos en la presente obra, sobre el origen
fecta, que despues de haberse roto y esparcido y la época de tal historia y de tales monumeu-
los f r a g m e n t o s , vuelven á juntarse, y á recons- tos, ¿no obligan á la inteligencia á dar asenso
truir aquélla. á nuestras conclusiones?
Como el Sr. Stephens, el Sr. Barón Fridrichss- arquitectos, curiosos lapidarios, ingeniosos ar-
lial, sin conocer t a m p o c o los datos históricos tífices que trabajaban en oro y plata y fabrican-
que hemos reunido en este libro, fundado tan tes de tejidos de todas clases. H u b o entre ellos
sólo en observaciones arqueológicas y en las una religión y gobierno establee'1 d<>s. Se refie-
del clima de la Península, hace, por conjetura, re también que la ciudad de Tula, doce leguas
las mismas deducciones que nosotros hacemos al S. O. de México, fué la residencia de PUS re-
sobre el f u n d a m e n t o de nuestros datos, y á que, yes, que exornaron las poblaciones de Chclo-
añadiéndose hoy aquellas observaciones arqueo- llan, Teotihuacan, Toluca y Quaulinahuac con
lógicas, la suma total q u e nos ofrece ya no es templosy palacios magníficos, de los cuales los
mera conjetura, sino más bien, puede decirse, últimos contenían en la superficie de sus pare-
la historia cierta é indudable. H é aquí el ra- des la historia antigua del reino, las emigracio-
zonamiento del citado Barón, que, despues de nes y guerras, los buenos y malos sucesos de la
contemplar las ruinas d e Uxmal y de otras de nación. Topiltzin, octavo y último rey de Tu-
Yucatan en 1841, decía así al mismo D. J u s t o la, fué vencido y desterrado con la mayor par-
Sierra en la carta de 2 1 de Abril que atrás te de los suyos por el virey Huchuitziti en el
hemos citado: año de 1116 de la era cristiana. 1 La nación se
" . . .Naturalmente es arrastrada la atención diseminó despues por los países meridionales
á otros puntos, á otras cuestiones no ménos im- de Guauhtemalan, Teconantepec, Guautzacoal-
portantes. En efecto: ¿á qué autores atribuir, co y Campeche. La mención de este último pun-
en qué época colocar la erección de unas obras to llama particularmente nuestra atención en
suntuosas, de las cuales e n el tiempo actual, ya la materia.
no encontramos ningún vestigio comparable "Convienen los historiadores en que sólo los
con ellas? H é aquí una de las dificultades tultecas y aztecas hacían fábricas de piedra, y
mencionadas ántes, en que ni tradiciones, ni que por esta razón se deben atribuir todas las
analogía ninguna nos alumbra el camino de la construcciones existentes á u n a ú otra de es-
indagación. Los historiadores hablan de los
1 Hemos visto que el verídico Clavijero pone el fin de
tvltecas como de los primeros pobladores de la la monarquía tulteca en el año de 1052. De todos modos, la
Nueva España, y los pintan inclinados al tra- divergencia entre este año y el de 1116, es de ménos de un
bajo, hábiles para todas las operaciones del siglo, pero debe preferirse la fecha de Clavijero, quien, sin
embargo, tampoco la presenta sino como probable.
cultivo de la tierra. Consta que tenían diestros
tas dos naciones. Los aztecas, sin embargo, dría alumbrarnos 1 de algún modo en la oscu-
no invadieron la Nueva España ántes del si- ridad q u e las ha ocultado durante el lapso de
glo X I I I , y tampoco tenemos vestigio alguno
los siglos.
de su emigración meridional. La arquitectura
"La estructuctura de estas fábricas no iguala
azteca, además, tiene un carácter m u y distinto
en su solidez á las de las otras naciones anti-
de la tulteca, como lo prueba la comparación
guas, cuyas construcciones consisten en piedras
de las construcciones mexicanas con las del Pa-
más ó ménos grandes que llenan las paredes
lenque, que todos los sabios atribuyen unáni-
con todo su espesor y trabadas solamente por
memente á los tultecas. La analogía incontes-
una capa muy delgada de argamasa. Los edi-
table que existe entre los edificios del Palenque
ficios de Yucatan únicamente están revestidos
y los edificios de Yucatan, coloca á estas últimas
bajo el mismo origen, a u n q u e el progreso visi- exteriormente de estas piedras l a b r a d a s , 2 com-
ble del arte q u e se advierte, asigna á los unos y poniéndose y llenándose sus espacios interme-
las otras épocas diferentes. 1 El problema de dios, de una mezcla m u y gruesa de piedras pe-
fijar estas épocas con alguna verosimilitud, pa- queñas y regulares, y de u n a parte m u y que-
rece, según las indicaciones antecedentes, m u y bradiza de sahcab. La heterogeneidad de seme-
dificultoso, si n o insoluble. Sólo la explora- jante composicion h a debido producir por con-
ción solícita, u n exámen detenido, profundo y siguiente la ruptura ó solucion de la veta exte-
circunstanciado de los restos existentes, j u n t o rior, desde el momento en que ha influido sobre
con la observación constante de las causas y ella la humedad atmosférica infiltrándole con
circunstancias q u e han podido producir y con- rapidez por el tejido ó techumbre. La piedra
tribuir al estado de destrucción en que se ha- margosa3 de que están formados tales edificios,
llan a c t u a l m e n t e (1841), sólo esto, repito, po- es además generalmente considerada como un

1 Se vé demasiado cómo el sabio arqueólogo carecía ab-


solutamente de los datos que se encuentran en los manus-
1 Esto es, en efecto, lo que encontramos en los datos his- critos mayas: que no se había fijndo en las Décadas de He-
tóricos: épocas diferentes señaladas en la historia tulteca, y rrera; y que Mr. Brasseur de Bnurbourg aun no había he-
en los manuscritos mayas, que hublan, sin embarco, siempre cho conocer la ''Relación de F r . Diego de L a n d a , " á cuya
de Tula ó Tulapan, como del origen de su nacionalidad en luz sus conjeturas se elevan á verdades.
sus diferentes emigraciones. 2 Es la verdad.
3 Esto es también verdad: piedra margosa ó calcárea es
de la que se componen todos los edificios yucatecos.
material m u y inferior para la construcción, libre, sirviendo ó para los cornisamentos de las
y en efecto, repara el ojo del observador la des- puertas, ó para puntales y horcones. Es de la
composición progresiva en muchas partes de especie del zapote 6 chintolc, maderas m u y fuer-
ellos, principalmente en las expuestas á la di- tes, si se quiere; pero ni resinosas, ni resistentes
recta influencia del N. E., región en que las llu- á la carcoma ó polilla como el cedro. Por lo
vias predominantes operan con u n a acción más mismo, no parece probable que estos troncos
violenta y notable. tengan más de seis ó siete siglos de existencia,
"Merece también mencionarse u n a de las y h é aquí que el resúmen de esta especificación,
más poderosas circunstancias que la naturale- nos autoriza á aproximar la erección de aquellos
za emplea para cumplir y cerrar su eterno cir- edificios (de Uxmal), al período antes designado;
culo de criar y destruir; esto es, la influencia esto es, AL DE LA DISPERSION DE LOS TULTECAS." 1
de una vejetacion tan vigorosa y tan rica como El Sr. Charnay, que con tanto empeño está de-
la que encontramos en los países tropicales. La dicado al estudio de las ruinas mexicanas y yu-
semilliflcacion facilitada, tanto por los conti- catecas, nos aseguran que es de la misma opi-
nuos y violentos meteoros aéreos de estas regio- nion.
nes, como por la precipitación atmosférica en Está, pues, así verdaderamente comprobado
que el testimonio de la arqueología, que señala
la mayor parte del año, vivifica y reviste im-
como unos seis siglos al abandono y ruina de
portunamente cualquier superficie, y por me-
Uxmal, viene en auxilio de nuestros datos his-
dio de su fuerza irresistible destruye el cuerpo
tóricos, de tal manera que, reunidos éstos con
más durable, un cuerpo capaz de desafiar á los
aquél, dejan fuera de toda duda que el verda-
mismos elementos.
dero tiempo de la construcción de Uxmal es,
" H a y todavía un hecho m u y importante para
poco más ó ménos, el siglo once ó doce de la era
la crítica cronológica: la m a d e r a empleada en
cristiana; que su r u i n a fué en el siglo trece ó
casi todos estos edificios. E n los países septen-
catorce; que la misma ciudad es posterior á la
trionales hay ejemplos de maderas, resinosas de Mayapan, y que sus constructores fueron los
particularmente, sembradas en la tierra ó su-
mergidas en el agua, que, en su estado medio 1 Véase el Apéndice del L i b r o I V de la Historia de Y u -
catan por Cogolludo, puesto por D. Justo Sierra, nota A ,
petrificado, resisten á la destrucción por más edición yucateca de 1845, bajo el título de " L o s tres siglos
de mil años. Pero el m a d e r a j e de las ruinas y u - de la dominación española en Y u e a t a n , ó sea historia d e
catecas se halla, al contrario, expuesto al aire esta provincia, desde la conquista hasta la independencia.''
Tutul Xius ó tultecas, del mismo origen nacio- Mayapan, gozando la Península entera, (que
nal que los de Mayapan, quienes tienen tam- con sus islas adyacentes formaba el territorio
bién en su origen el nombre de Tutul Xius y del imperio), de los beneficios de la más perfec-
de Itzáes, siendo como era, el nombre de Co- ta paz, en tales términos, que no había otras ar-
com, exclusivamente el de la familia reinante, m a s que los instrumentos de la caza, los de las
á diferencia del referido de Tutul Xiu, que u n a s artes y de otros muchos géneros de útilísima
veces aparece como nombre de la raza, y otras industria. A favor de la bienhechora tranqui-
además como el propio de la dinastía que im- lidad, el comercio y la civilización del pueblo
peró desde la última inmigración de que nos maya, se extendía á considerable distancia por
hemos ocupado. m a r y tierra, pues si bien es cierto que carecía
de barcos, tenía grandes y numerosas canoas
que cruzaban el Golfo de México por un lado,
CAPITULO XV.
y el Canal de Yucatan por el otro, en el mar
Tranquilidad del imperio.-Consiguiente bienestar. de las Antillas, mientras que por tierra, á falta
-Adelantos y predominio—Arquitectura y escul-
de bueyes, de caballos y de carros, servían
t u r a . - E l órden y la paz se turban con la tiranía
de Cocom.-Noble actitud del rey de TJxmal.-Divi- hombres de carga en numerosas tropas enca-
sión de los ánimos.-Cocom forma su ejército.— bezadas de sus correspondientes capataces. No
Celebra alianza con el rey de México que le manda había fierro, pero suplíase la falta de este me-
fuerzas auxiliares.—Guerra entre Mayapan y TJx-
tal tan útil con instrumentos de otros metales
maL—Cocom vence á Tutul Xiú.-Kuina de TTx-
maL-Cuestiones que se resuelven y dudas que se más ó ménos resistentes, y con piedras duras y
disipan sobre la historia de Uxmal--Descripción sólidas como el pedernal y el granito, y con
de sus ruinas-Informe del Sr. Erasseur sobre las excelentes maderas.
mismas ruinas-Fábula histórica.
El ornato de las ciudades era la obra predi-
Sea lo que quiera del verdadero tiempo en lecta de todos, por cuyo motivo se cultivaban
que la ciudad de Uxmal fué fundada, esto es, principalmente entre las artes, la arquitectura
si precisamente h a b r á sido en el siglo X I 6 X I I , y la escultura, como ya en su lugar dejamos
ello es que las pruebas que hay, nos indican referido. "Tenían diversidad de templos m u y
poco más ó ménos que por esa época fué erigi- suntuosos, dice Cogolludo, en muchas partes de
da por los Tutul Xius, quienes organizaron su esta tierra firme, de que hoy permanecen partes
monarquía con cierta sujeción al imperio de de sus edificios, como los que están en Uxmal ó
Tutul Xius ó tultecas, del mismo origen nacio- Mayapan, gozando la Península entera, (que
nal que los de Mayapan, quienes tienen tam- con sus islas adyacentes formaba el territorio
bién en su origen el nombre de Tutul Xius y del imperio), de los beneficios de la más perfec-
de Itzáes, siendo como era, el nombre de Co- ta paz, en tales términos, que no había otras ar-
com, exclusivamente el de la familia reinante, m a s que los instrumentos de la caza, los de las
á diferencia del referido de Tutul Xiu, que u n a s artes y de otros muchos géneros de útilísima
veces aparece como nombre de la raza, y otras industria. A favor de la bienhechora tranqui-
además como el propio de la dinastía que im- lidad, el comercio y la civilización del pueblo
peró desde la última inmigración de que nos maya, se extendía á considerable distancia por
hemos ocupado. m a r y tierra, pues si bien es cierto que carecía
de barcos, tenía grandes y numerosas canoas
que cruzaban el Golfo de México por un lado,
CAPITULO XV.
y el Canal de Yucatan por el otro, en el mar
Tranquilidad del imperio.-Consiguiente bienestar. de las Antillas, mientras que por tierra, á falta
-Adelantos y predominio.—Arquitectura y escul-
de bueyes, de caballos y de carros, servían
t u r a . - E l órden y la paz se turban con la tiranía
de Cocom.-Noble actitud del rey de TJxmal.-Divi- hombres de carga en numerosas tropas enca-
sión de los ánimos.-Cocom forma su ejército.— bezadas de sus correspondientes capataces. No
Celebra alianza con el rey de México que le manda había fierro, pero suplíase la falta de este me-
fuerzas auxiliares.—Guerra entre Mayapan y TJx-
tal tan útil con instrumentos de otros metales
maL—Cocom vence á Tutul Xiú.-Kuina de TTx-
maL-Cuestiones que se resuelven y dudas que se más ó ménos resistentes, y con piedras duras y
disipan sobre la historia de Uxmal.-Descripción sólidas como el pedernal y el granito, y con
de sus ruinas-Informe del Sr. Erasseur sobre las excelentes maderas.
mismas ruinas-Fábula histórica.
El ornato de las ciudades era la obra predi-
Sea lo que quiera del verdadero tiempo en lecta de todos, por cuyo motivo se cultivaban
que la ciudad de Uxmal fué fundada, esto es, principalmente entre las artes, la arquitectura
si precisamente h a b r á sido en el siglo X I 6 X I I , y la escultura, como ya en su lugar dejamos
ello es que las pruebas que hay, nos indican referido. "Tenían diversidad de templos m u y
poco más ó ménos que por esa época fué erigi- suntuosos, dice Cogolludo, en muchas partes de
da por los Tutul Xius, quienes organizaron su esta tierra firme, de que hoy permanecen partes
monarquía con cierta sujeción al imperio de de sus edificios, como los que están en CTxmal ó
U x u m u a l , en Chichen-Itzá, en Itzamal, entre manera de E m p e r a d o r ejercía el principal do-
Ctiapab y Telehaquillo (Mayapan), y otros, que minio sobre todos los moradores déla Penínsu-
dicen son muy grandes, situados á la parte orien- la, sin exceptuar á los grandes Caciques ó Bata-
t a l del camino que va desde el pueblo de Noh- bes, y ni al rey de Uxmal. Despues de muchos
cacab ai de Bolonctien-Ticul, sin otros muchí- años de este orden de cosas y de una inaltera-
simos que en diferentes partes por los montes ble paz, hubo por fin en la serie de los Cocomes
se hallan, menores en grandeza que los referi- uno que se apartó de las tradicioues del gobier-
dos, a u n q u e todos de u n a forma. Son al modo no benéfico y patriarcal que había hecho siem-
de los que de la N u e v a - E s p a ñ a refiere el P. Tor- pre amables á sus predecesores, desde los tiem-
q u e m a d a en su " M o n a r q u í a Indiana:" levan- pos primitivos de la nación, y posteriormente
tando del suelo u n terrapleu ó f u n d a m e n t o del desde el inolvidable Kukulcan, f u n d a d o r ele la
edificio, sobre él van ascendiendo gradas en fi- ciudad de Mayapan. La ambición, la avaricia,
gura piramidal, a u n q u e no remata en ella, por- la crueldad, todas las malas pasiones de un dés-
que en lo superior hace u n a placeta, en cuyo pota, de un tirano, vinieron á constituir el ca-
suelo están separadas (aunque distantes poco) rácter del degenerado monarca, que se propuso
hacer de sus vasallos un pueblo envilecido, un
dos capillas pequeñas en que estaban los ído-
Í pueblo de esclavos. Mas como el rey de Uxmal

¡
los, (esto es en lo de Uxmal), y allí se hacían
hizo justa y oportuna oposicion á la depravada
los sacrificios así de hombres, mujeres y niños,
política de Cocom, todos los aduladores y men-
como de las demás cosas. Tienen algunos de
guados parciales de este tirano procuraron ha-
: . ellos altura de más de cien gradas, de poco más
cer odiosos á aquel digno rey y á sus vasallos,
de medio pié de ancho cada una. Yo subí u n a
bajo el pretexto de que, siendo comparativa-
vez al de Uxmal, y cuando hube de bajar, me
m e n t e nuevos moradores del país, debían s e r t e -
arrepentí, porque como los escalones son t a n
nidos más bien como extranjeros y como sos-
angostos, y tantos en número, sube el edificio
pechosos al celo que todos debían tener por la
m u y derecho, y siendo la altura 110 pequeña,
independencia nacional, l Esto dividió los
al bajar desvanece la vista y tiene gran peli-
ánimos de la generalidad, porque unos acepta-
gro."i
ron aquellas sujestiones, miéntras que otros se
Cocom, el soberano de Mayapan, era quien, á

J Oogolludo. Historia de Yucatan. Lib. IV, cap. V I I . 1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, § IX.
pusieron de parte de losTutul Xius, en virtud Llevado, pues, de esta mira, celebró alianza
de que no veían en ellos sino verdaderos h e r . con el soberano del Anáhnac (México), quien
manos, como que eran de la misma raza y len- dispuso que pasaran á Yucatan todas las fuer-
gua, á la vez que en Cocom descubrían sobra- zas necesarias de Tabasco y Jicalango. Latida
dos fundamentos de un despotismo que tenía y Herrera dicen, cotí este motivo, hablando del
trazas de hacerse enteramente ilimitado y ab- rey de Mayapan, que " trató con la gente de
soluto. Además, la dinastía Cocom ¿ n o se en- guarnición que los reyes de México tenían en
orgullecía de reconocer por tronco á Kukulcan Tabasco y Jicalango, y que así trajo gente me-
(Quetzalcoatl), que era tulteca, lo mismo que xicana y oprimió los pobres y hizo muchos es-
los Tutul Xius, tanto los primitivos como los clavos; pero que el Señor de los Tutul Xius
nuevos pobladores de Yucatan ? 1 no lo consintió entre los suyos, con lo que se
Temiendo Cocom que del odio que sus malas ganó el amor de la tierra." i
acciones le habían concitado, resultase una ad- De estos datos tan explícitos de la historia se
hesión decidida en la mayoría hácia el rey de infiere f u n d a d a m e n t e que ésta fué la ocasion
Uxmal, Tutul X i u , y que haciéndole éste la gue- en que el soberano de Mayapan hizo contra
rra con el beneplácito y la cooperacion de to- Uxtnal la guerra cruel (cuyos vestigios claros
dos, triunfase y viniese á quedar único señor y patentes hasta hoy estamos todos mirando),
del imperio, se propuso arruinarle. Levantó antes que estallara contra él en revolución po-
al efecto y organizó un gran ejército, infun- derosa é irresistible el amor de toda la tiena
diendo en todos un gran terror y reduciendo á que ya se hacía notar en favor del rey de
esclavitud á numerosos ciudadanos por cual- Uxmal.
quier motivo, pretexto ó capricho que se le pre- No sabremos decir ahora ciertamente cuán-
sentaba. S e g u r o de que los habitantes ignora- tas y cuáles fueron las peripecias de esta gue-
ban por completo el arte de la guerra, previo rra; pero debió extenderse á muchos años y á
un triunfo cierto si reforzaba su novel ejército varios reinados así de los reyes de Mayapan co-
haciendo venir tropas extranjeras formadas de mo de los de Uxmal, que llevaban todos los
soldados prácticos y aguerridos. primeros el nombre de Cocom y todos los se-
gundos el de Tutul X i u , como hemos advertido.
1 Recuérdese que los primitivos pobladores de Yucatan,
antes de la era cristiana, fueron tultecas. Véanse los prime- 1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, {¡ V I I . —
ros capítulos de esta obra. Herrera, Década IV, Lib. X, Cap. I I .
Ello es verdad que un cierto Cocom, en pos de pan. Esto explica por qué la ciudad de Uxmal,
otro, fué peor tirano que su antecesor,y que hi- aunque habitable, y tan bella y tan grandiosa,
zo nuevas alianzas con ios mexicanos para ani- estaba sin embargo abandonada, solitaria y
quilar el poder de Uxmal y para hacer nuevos misteriosa, como un magnífico pero silencioso
esclavos, resultandode a q u í n n continuo estado cementerio, en medio de tantos y tan numero-
de guerra intestina. "Aquel Cocom, dice el Sr. sos habitantes que por d o n d e q u i e r a se veían en
L a n d a del primero que se hizo tirano, fué pri- la Península en los días del descubrimiento y
mero el que hizo esclavos; pero de este mal se de la conquista española. No solo en aquellos
siguió usar las armas con que se defendieron días, sino aun también en los nuestros, puede
para que no fuesen todos esclavos. Que entre calificarse de habitable la ciudad de Uxmal,
los sucesores de la casa cocomina hubo (otro) puesto que en sus edificios se han hospedado
uno, muy orgulloso y imitador de Cocom (el en el presente siglo algunos de los sabios via-
primer tirano), y que hizo otra liga con los de jeros que la hau visitado. Uno de ellos f u é el
Tabasco y que metió más mexicanos dentro de Sr. Stephens, á quien tantas veces hemos cita-
la ciudad y que comenzó á tiranizar y hacer do, y quien aseguró que "con unos pocos miles
esclavos á la gente m e n u d a (el pueblo), y que de pesos quedaría completamente restaurado
por e s t o s e juntaron los señores á la parte de el Palacio del Gobernador." i
Tutul X i u . " i
Consta, por datos fidedignos que consigna
Cayó, pues, este Cocom sobre Tutul Xiu con D. Antonio de Herrera, que Tutul Xiu, despues
su ejército; arruinó la gran ciudad de Uxmal, de vencido y obligado, como hemos visto, á
objeto de su encono y de su envidia; prohibió hacer abandono de su graude y favorita ciu-
que de nuevo se poblara por ninguna clase de dad, fundó otra nueva, que por ser tan inferior
gente, obligando á sus moradores á hacer com- á la que dejara, y para expresar la pasada gran-
pleto abandono de ella, aun c u a n d o p e r m a u e c í a deza de su libertad y poderío, llamóla con el
habitable, poniéndoles así en el duro extremo n o m b r e de Maní, palabra que en la lengua ma-
de retirarse para siempre de su ciudad tan sun-
tuosa y tan querida, é ir á habitar en ciudades 1 E l Sr. D. F e r n a n d o Ramírez también habitó varios
inferiores, de modo que ya no hubiese ninguna días en las ruinas de U x m a l , en la época en que la E m p e r a -
quepudiera contemplarse superior á la de Mava- triz Carlota, esposa de Maximiliano, visitó aquéllas, año
de 186-5; y posteriormente han hecho lo mismo, y por más
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan, § V I I . tie mpo, nuestros amigos, los esposos Le Plongeon.
ya quiere literalmente d e c i r : Ya pasó, como
diciendo así: " l asó mi época." 1 Y nuestro Sierra, D. Justo, con motivo de
creer que se había hecho imposible penetrar los
Este hecho llama grandemente la atención,
misterios de la historia antigua yueateca, por
y entre otras circunstancias que le son peen lia-
haber recogido Fr. Diego de L a n d a todos los li-
res, es gran parte á probar de una manera con-
bros y caracteres antiguos para entregarlos á
cluiente, que los tultecas de Uxmal que pasa-
las llamas como contaminados de superstición
ron á fundar la ciudad de Maní, hablaban la
y de idolatría, dice: " Así desaparecieron para
lengua maya, lo mismo que los tultecas ante-
siempre los únicos documentos que podrían ilus-
riores ó mayas antiguos.
trar hoy sobre el origen y construcción de esos
La grande y hermosa pero desgraciada ciu- monumentos que admiramos sin comprender, y
dad de Uxmal, pasó en verdad, al dominio de así también desapareció la memoria de los más
la historia, y de una historia llena de oscuri- importantes sucesos de la historia antigua."
dad, de la que ahora venimos á descorrer los Son suyas también estas palabras: " H a y a s i d o
densos velos, pues todos cuantos de ella han obra (la de las ciudades antiguas) de una raza
hablado, lo han hecho como de un inexplica- ya extinguida, ó de las primeras generaciones
ble misterio. El mismo arqueólogo Mr. Ste- de la que encontraron nuestros p a d r e s al tiem-
phens que la ha visitado y admirado, decía al po de ocupar este país, lo cierto es, que la me-
contemplar sus ruinas, estas palabras: "El lu- moria de los primitivos constructores estaba
gar de que voy hablando fué en su tiempo, sin perdida, y que las ruinas, ruinas eran aun pa-
duda, una grande, populosa y m u y civilizada ra los indios de la conquista. E n la gran lagu-
ciudad, sobre la cual nada encontrará el lector na que encontramos en la historia americana,
escrito en las páginas de la historia. Nadie pue- ó por mejor decir, la casiabsoluta carencia de ella,
de decir quiénes la edificaron, por qué la situación difícil es explicar hoy niel motivo de haberlos
en lugar tan desprovisto de agua y de todas las abandonado." 1
ventajas naturales que han determinado la si-
tuación de las ciudades cuya historia conoce- Sin embargode todo esto, ahora ven nuestros
mos, ni qué condujo d su abandono y destruc- lectores descorridos aquellos misteriosos velos;
ción." 2 porque, afortunadamente, la memoria de los
primitivos constructores de nuestros monumen-
1 Herrera. Década IV. Lib. X. Cap. I I I .
Stephens. "Incidents of travel in Central America,
Chiapas and Yucatan." 1 Sierra. Los indios de Yucatan, cap. V.
tos no está p e r d i d a , aunque sí bastante oculta y tos incompletos, inseguros y confusos con res-
velada; porque si bien esas ruinas eran siem- pecto á la historia antigua, por no haber teni-
pre ruinas para los indios del tiempo de la con- do á la vista la copia de documentos que pos-
quista, los datos que sobre ellas poseían los sa- teriormente se han descubierto, y á pesar de ha-
bios de entre los mismos indios, I03 trasmitie- ber consignado minuciosamente la biografía
ron en sus manuscritos, de que hemos tenido del célebre Fr. Diego de Landa, ni siquiera ha-
nosotros la inestimable fortuna de encontrar los ce mención de que éste hubiera dejado una «Re-
ejemplares auténticos que coustituyen nuestra lación Histórica» sobre Yucatan, considerado
coleccion de códices mayas; y porque el Illmo. ántes de la conquista. Así, los que han toma-
Sr. L a u d a que poseyó algunos de los mejores, do sólo á Cogolludo por guía, han llevado un
más ciertos y originales documentos d é l a anti- camino lleno de confusion y de equivocaciones,
g ü e d a d yucateca, no los quemó, si es que todos con respecto á la historia antigua.
los q u e m ó , sin ántesaprovecharse de ellos y es- Por esto, nosotros, siguiendo una nueva pero
cribir esa importantísima "Relación de las cosas más segura vía, hemos podido discurrir con
de Yucatan" que, merced á las muchas y muy mejor luz sobre quiénes fueron los constructo-
curiosas apuntaciones que contieue, ha veni- res de U x m a l , y de dónde, cómo y por qué vi-
do á ser u n a de las mejores f u e n t e s de la his- nieron. H e m o s visto su íntimo parentesco de
toria a m e r i c a n a . Esta fuente, unida á la que consanguinidad con los antiguos pobladores de
nos proporcionan las celebradas Décadas de la Peníusula y su unidad de lenguaje con los
D. A n t o n i o d e Herrera, viene á dar grande mismos. Podemos explicar, en fin, aun ese
fuerza y autoridad á las vagas é inconexas no- otro misterio de la historia, que tan j u s t a m e n t e
ticias que otros autores recogieron, pues que, á llama la atención del viajero americano, Sr. Ste-
la luz de ellas y á la de los manuscritos mayas, phens, acerca de la situación de Uxmal «en un
hemos podido ordenar ahora, eslabón por es- lugar tan desprovisto de agua y de todas las
labón, las épocas y los sucesos siquiera más veutajas naturales que han determinado la si-
principales de la cadena histórica. El inolvi- tuación de las ciudades cuya historia conoce-
dable F r . Diego López de Cogolludo, á quien mos.» ¿Por qué? P o r q u e habiendo venido los
Y u c a t a n debe el beneficio de una historia espe- nuevos colonos cuaudo toda la parte más ha-
cial, n o p u d o desgraciadamente salir del oscu- bitable de la Península, como mejor provista
ro laberinto de tradiciones inconexas y de da- de agua, así de pozos como de cenotes, estaba ya
totalmente o c u p a d a hacía tantos siglos por el estupendas ruinas de sus ciudades, se encuen-
desarrollo de las multiplicadas generaciones de tran como elocuentes testimonios de esta ver-
los primitivos pobladores; y, estando aquéllos dad histórica, y son conocidos bajo la denomi-
firmes en la resolución tomada desde que em- nación vulgar de aguadas.
prendieron en Tula su peregrinación de venir Hállause situadas las ruinas de Uxmal en
á parar en esta tierra de sus hermanos, Ono- los 20° 27' 30" de latitud Norte, según observa-
hualco ó Y u c a t á n , hubieron de fijar en ésta su ción hecha por Mr. Cathervood, que las visitó
mansión, a c e p t a n d o para el efecto, la única en unión de Mr. Stephens. A la vista de ellas
parte que sus dichos cohermanos podían ofre- qneda uno sorprendido, como dice el último de
cerles tan de b u e n a voluntad, y la cual no era estos viajeros, al contemplar un vasto campo
otra que la m o n t u o s a del Sur, aunque tan des- «cubierto de montones de ruinas de edificios so-
provista de a g u a . Si no hubiesen venido tam- bretcrrados y estructuras grandes, piramidales,
bién por su p a r t e corno hermanos, sino que en en buen estado, ricamente adornados, y produ-
son de guerra hubiesen invadido el país como ciendo un efecto pintoresco casi igual á las rui-
conquistadores, habrían sido rechazados por nas de Tébas.» Como este mismo viajero y
completo, si hubiesen sido vencidos, ó si resul- anticuario f u é el primero en describir con más
taran vencedores, hubiesen despojado á los ha- exactitud la mayor parte de las ruinas yucate-
bitantes de los mejores trerenos, para colocarse cas, es necesario que extractemos de él la par-
ellos, r e d u c i e n d o á la esclavitud á los antiguos te relativa á Uxmal.
dueños. P e r o nada de esto; los recien llegados «El primer objeto, dice, que se mira al salu-
se presentan c o m o nuevos compatriotas, y si el de los bosques, es el edificio llamado Casa del
único t e r r i t o r i o que puede ofrecérse'es carece de Enano, sobresaliendo entre montones de ruinas
todas las ventajas naturales que determinan la situa- y grupos de edificios gigantescos: el ojo vuelve
ción de las ciudades, ellos, por lo dicho, se ven en á fijarse en esta elevada estructura: fué el pri-
la precisión d e aceptarle, y con su g r a n d e y po- mer edificio en que entré. Desde la puerta
derosa i n d u s t r i a levantan admirables ciuda- del frente, conté diez y seis elevaciones, con pa-
des, supliendo la falta de fuentes y pozos con redes rotas, montones de piedras y vastos edifi-
sorpredentes obras hidráulicas q u e realizan, cios que á semejante distancia parecían intactos
como un maravilloso esfuerzo de su poder y de y como desafiando á los siglos. Estaba en pié
sus adelantos, y cuyos restos hoy, al par de las en el punto mencionado, cuando el sol tocaba
á su ocaso y echaba de los edificios una ancha
piedra, de cuatro y medio piés de ancho, que
faja de sombra sobre los terrados en que esta-
corre en toda su extensión la parte posterior
ban situados, ofreciendo una escena bastante
del edificio: no hay puerta ninguna en el cen-
extraña, como para una obra de encanto.
tro; sino una á cada extremidad, que conduceu
«Este edificio tiene de largo sesenta y ocho á cuartos de diez y ocho piés de largo y nueve
piés: la elevación en que está situado está cons- de ancho, y entre estos dos, hay otro cuarto que
t r u i d a con solidez sobre la misma llanura, y tiene el mismo ancho y treinta y cuatro piés
es enteramente artificial: su forma no es pira- de largo. Todo el edificio es de piedra: en la
midal, sino oblonga y redondeada; tiene de lar- parte interior las paredes son d e un pulimento
go en su base doscientos cuarenta piés, y está terso, y de la parte exterior hasta la altura de las
protejido en todo el rededor hasta la misma puertas, las piedras son lisas y cuadradas: sobro
cima por una pared de piedras cuadradas. Tal esta línea hay una rica cornisa ó moldura, y de
vez las elevadas y arruinadas estructuras del aquí hasta la cima del edificio todos los lados
Palenque que hemos llamado piramidales, y están cubiertos de ricos y elaborados adornos
que no pudimos observar con exactitud por esculpidos, f o r m a n d o una especie de arabesco.
estar tan arruiadas, eran originariamente de E l estilo y carácter de estos adornos eran ente-
la misma forma, l Sobre el lado oriental de ramente diferentes de los que habíamos visto
la estructura está una ancha escalera de piedra hasta entonces, tanto en aquel país, como en
con escalones de ocho á nueve pulgadas de al- cualquiera otro: no tenía semejanza ninguna
to; pero tan pendiente, que se necesita m u c h o con los de Copan ó Palanque, y eran enteramen-
cuidado para subirla y bajarla: contamos cien- te únicos y peculiares. Los diseños eran extra-
to un escalones en su lugar: faltaban nueve en ños é incomprensibles, m u y elaborados, algu-
la cumbre y tal vez veinte estarían cubiertos de nas veces grotescos, pero más c o m u n m e n t e sim-
tierra en la base. Sobre la cima ó parte supe- ples, graciosos y bellos. Entre los objetos inte-
rior de los escalones hay una plataforma de ligibles había piedras cuadradas y de figura
1 Indudablemente, las ruinas del Palenque son del mismo diamantina y con bustos de seres humanos, ca-
género de arquitectura, como construidas por los mismos bezas de leopardos y composiciones de hojas y
constructores de Uxmal. Y aquéllas estaban ó están tanto
más arruinadas, cuanto que son anteriores á la época de flores, y los adornos conocidos en todas partes
éstas, como hemos visto, pues pasando los T u t u l Xius por
Chiapas y Guatemala, vinieron finalmente á Yucatán, tér-
con el nombre de grecques. Los adornos que se
mino de sü peregrinación. suceden unos á otros son todos diferentes: el
todo forma nna extraordinaria masa de rique- dras cuadradas pulidas, y no se encontraba otra
za y complicación, y el efecto es magnífico y cu- p u e r t a ni medio de comunicación con los de-
rioso. La construcción de estos adornos no es más lugares. Los escalones que conducían del
ménos peculiar y sorprendente que el efecto ge- paso de la puerta al pié de la estructura, esta-
neral. No había piedras de una pieza que re- b a n enteramente destruidos
presentasen separadamente una sola materia; «El otro edificio se llama la Casa de las Mon-
sino que todas las combinaciones se forman de jas,, ó el convento. 1 Está situado sobre u n a
piedras distintas, sobre cada una de las cuales elevación artificial de unos quince piés. Su
está esculpida parte del objeto que se quiere forma es c u a d r a n g l a r , y u n lado, según mi me-
representar, y colocada en el lugar que le co- dida, tiene noventa y cinco piés de largo: no fué
rresponde en la pared: cada piedra por sí sola posible a n d a r toda la distancia por los monto-
era una fracción sin significado, pero unida á nes de piedras caídas que obstruyen el paso;
otras, ayudaba á formar un todo, que sin ella pero puede afirmarse con seguridad que tiene
hubiera sido incompleto: acaso puede llamárse- doscientos cincuenta piés cuadrados. Del mis-
le con propiedad un mosaico esculpido. mo modo que la Casa del Enano está construida
« D e la puerta del frente de este edificio enteramente de piedras cortadas, y todo el ex-
extraordinario, un suelo de cal y canto duro, de terior está lleno de los mismos ricos, elaborados
veinte y dos piés de largo y quince de ancho, é incomprensibles ornamentos esculpidos. L a
conduce á la azotea de otro edificio construido entrada principal es por un gran pasadizo que
más abajo sobre la estructura artificial. No hay de la puerta conduce á un hermoso patio de
escalera alguna ni comunicación visible entre yerba crecida, pero limpio de árboles, y toda la
los dos; pero bajando un monton de tierra que fachada interior está a d o r n a d a con más riqueza
está á lo largo de un lado del edificio bajo y y curiosidad que la exterior, y se halla en 1111
dando vuelta por un ángulo del mismo, entra- estado más perfecto de conservación. En u n
mos por una puerta de cuatro piés de ancho lado, la combinación era u n a forma simple, pu-
que está al frente, á un cuarto de doce piés de ra, graciosa; y en el frente del patio dos ser-
alto con corredores que recorrían todo el ancho: pientes gigantescas, con sus cabezas rotas y cai-
el que estaba al frente, tema siete piés y tres
pulgadas de fondo, y el otro tres pié« y nueve
pulgadas. Las paredes interiores eran de pie- 1 Son las ruinas do un colegio de vestales ó vírgenes
del Fuego Sagrado.
das, rodeaban toda la fachada en direcciones por lo que se llamaba la Casa de las palomas, y
opuestas. á cierta distancia, más bien parecía un palomar
que Otra cosa.
«En el frente y en línea recta de la puerta
"Al frente se extiende u n a gran calle con u n a
del convento, hay otro edificio del mismo ca-
línea de ruinas por cada lado, la que conduce
rácter general, llamado la Casa de las tortugas,
de las paredes exteriores del convento ( Casa de
por unas tortugas esculpidas sobre el pasadizo
las Vestales), á un monton de ruinas, que pro-
de la puerta: este edificio está cuarteado en va-
bablemente h a b r á n sido algún edificio unido á
rios lugares, como si hubiera sido sacudido por
él; y u n poco más adelante, se encuentra un ele-
a l g ú n terremoto: se encuentra casi en el centro
vado edificio de que aquél parecía un vestíbu-
de las ruinas, y desde arriba se presenta la vis- lo ó habitación de portero. Entre los dos había
ta de u n a magnificencia singular. u n gran patio con corredores á los lados, y el
«Un poco más á la derecha, pasando sobre piso sonaba h u e c o : en u n lugar la superficie es-
montones de ruinas, h a y otro edificio que tá rota, y baja á u n a gran excavación cubierta
desde u n a gran distancia llamó nuestra aten- de cal y canto, y era probablemente algún gra-
ción por sus adornos claros y elegantes. Lle- nero. Hácia la parte posterior del edificio, so-
gamos á él subiendo por los altos terrados. E l bre u n alto y desmoronado terrado á que era
edificio general, era semejante á los demás, y á difícil subir, había otro edificio mucho más
lo largo de su parte superior corría u n a pared arruinado que los demás; pero debe haber sido
alta, adornada en esta f o r m a : uno de los más importantes de la ciudad, y tal
vez el templo principal, si se considera el estilo
de su arquitectura y situación dominante, pues
exceptuando la Casa del Enano, era más eleva-
do y parecía haber estado unido á u n monton
de ruinas algo distantes que se hallaban al f r e n -
te: los indios (de hoy) le d a b a n el nombre de
Cuartel. Desde allí se divisaban otras ruinas que
no se incluyen en la enumeración de las que
se veían desde la Casa del Enano, presentando
un aspecto de magnificencia bárbara, que con-
fundía del todo cualquiera nocion previa, con
de como unos cien piés de largo de la platafor-
respectoá los habitantes aborígenas de este país,
m a . . . En el centro de la plataforma, hácia su
y excitaba emociones, que no habían sido cau-
frente, á una distancia de ciento cinco piés del
sadas por cosa a l g u n a de los que habíamos vis-
borde, hay una escalera de piedra de más de
to hasta a q u í
cien piés de ancho y de treinta y cinco escalo-
"Mientras yo recorría esas ruinas, Mr nes que sube á un tercer terrado, elevado quin-
Cathervood f u é á la Casu del Gobernador, cuyo ce piés sobre el segundo, y treinta y cinco del
título, según el nombre que le dan los indios suelo, y como está situado en u n a llanura des-
(actuales), indica el principal edificio de la anti- nuda, tenía u n a posicion m u y dominante. So-
g u a ciudad, la residencia del Gobernador ó el lamente la construcción de estos terrados, debe
palacio: su posicion es la más magnífica; su ar- haber costado u n inmenso trabajo : sobre este
quitectura la m á s grandiosa, y es el que se con- tercer terrado está colocada la noble estructura
serva con más perfección entre todos los edifi- de la Casa del Gobernador, con su principal en-
cios que existen en Uxmal. Está situado sobre trada, enfrentando la escalera. La fachada mi-
tres terrados; el primero tiene seiscientos piés de trescientos veinte piés: separada de la región
de largo y cinco de alto: está rodeado de u n a de las copiosas aguas y de la vegetación lozana
pared t r a b a j a d a con piedras cortadas, y sobre de las florestas que circundan las ruinas del
su cima hay u n a plataforma de veinte piés dé Palanque, permanece con sus paredes erguidas
alto, de donde se levanta otro terrado de quin- y casi tan perfecta, como cuando la abandona-
ce piés de a l t u r a ; está sostenido en sus extremi- ron sus habitantes. Todo el edificio está cons-
dades por p a r e d e s de piedra, y sus ángulos tie- truido de piedra lisa, hasta el alto de la moldu-
nen u n a figura redondeada, de m a n e r a que ra que está sobre la puerta, y de allí para arri-
presentan m e j o r remate que si sus ángulos fue- ba, lleno de ricas, extrañas y bien trabajadas
ran agudos. L a gran plataforma que está so- esculturas, entre las cuales sobresale particu-
bre él es llana y libre de árboles, pero a b u n d a larmente el ornamento á la grecque de que he-
en troncos verdes, del bosque que acababa de mos hecho mención. No h a y rudeza ó tosque-
ser d e s m o n t a d o . . . E n la extremidad S. E. de dad en el diseño y proporciones, ántes al con-
esta plataforma, se halla u u a hilera de pilares trario, el todo presenta un aspecto de grandio-
redondos de diez y ocho pulgadas de diámetro sidad y simetría arquitectónica; y cuando el
y de tres ó c u a t r o piés de alto, la que se extien- viajero sube los escalones y dirige su vistaasom-
b r a d a á las abiertas y desoladas puertas, apenas pecto del lugar de donde se trajo la madera,
cree q u e vé delante la obra de u n a raza en cu- cada una de las vigas debió haber sido condu-
yo epitafio, según han escrito los historiadores, cida en hombros de ocho indios con las remu-
se les llama ignorantes del arte, y se dice que das necesarias en u n a distancia de trescientas
h a n perecido enmedio de la grosería, aspereza millas; por consiguiente deben haber sido cos-
é ignorancia de una vida salvaje. Si estuviese to-as, raras y curiosas; y por esta razón debie-
este edificio con sus grandes terrados artificia- ron ser consideradas como mero lujo. Los din-
les situado en H y d e Parle, ó en el j a r d i n de las teles, era preciso que fueran de mucha fortale-
Tullerías, formaría u n nuevo orden, no digo za, pues sostenían u n a sólida masa de pared de
igual, pero sí digno de permanecer al lado de piedra de catorce ó diez y seis piés d e alto, y
los restos del arte egipcio, griego y romano. tres ó cuatro de grueso: tal vez ántes estaban
" H a b í a u n a cosa en que aparecía u n a falta fuertes como la misma piedra; pero entonces
e x t r a ñ a de conformidad con todo el resto: fué manifestaban que no eran tan durables, pues
el primer objeto que atrajo mi atención en la contenían dentro de sí mismos el gérmen de
Casa del Gobernador, y que observé en todos los destrucción. Verdad es que muchos de ellos
demás edificios: todos los dinteles eran de ma- estaban en sus lugares más fuertes y duros que
£ dera y, en todos los edificios, los más de ellos
estaban en sus lugares sobre las puertas: estos
el lignum vitce; pero otros estaban perforados por

£ dinteles eran vigas pesadas, de ocho á nueve


la polilla, algunos rotos en el medio, y las pa-
redes que descansan sobre ellos, m u y pronto
piés de largo, diez y ocho ó veinte pulgadas de vencerán la fortaleza que aun les queda; y otros>
ancho y doce ó catorce de grueso; la madera lo finalmente, habían caído del todo. Ciertamen-
mismo que en Ococingo, era m u y d u r a y sona- te que, si exceptuamos la Casa de las monjas, la
ba al golpe del machete: nuestro guía nos dijo destrucción provenía principalmente de la de-
que era de u n a especie que no se encontraba cadencia ó rotura de estas vigas: si los dinteles
en las cercanías, sino que venía de los distantes hubieran sido de piedra, los principales edifi-
bosques cercanos al lago del Peten: parecía cios de esta ciudad desolada estuvieran a u n ca-
inexplicable la razón de que se hubiese usado si enteros, ó si los edificios hubieran estado ocu-
d e madera en la construcción de edificios que pados y á la vista de sus dueños, las vigas de-
exceptuando esto, estaban fabricados con piedra caídas hubieran sido repuestas, y los edificios
sólida: si nuestro guía decía la verdad con res- salvados de ruina. E n los momentos de gran"
deza y poder, los edificadores n u n c a contem- de las piedras toscas dadas de estuco en los di-
plaron que llegaría un tiempo en que su ciu- chos edificios del Palenque, aquí las capas de
dad sería víctima de la desolación, i piedra van arreglándose en proporcion que se
"La Casa del Gobernador tiene la fachada ha- elevan y presentan una superficie lisa y puli-
cia el Oriente. E n el centro, enfrente de la es- mentada. E n todo ello, la colocacion y puli-
calinata que guía á la terraza, hay tres puertas mento de las piedras son tan perfectos, como si
principales: la del medio tiene ocho piés seis se hubieran ejecutado por las mejores reglas de
pulgadas de elevación: las d e m á s son de la pro-
la construcción moderna Del departamento
pia altura, pero de dos piés ménos en el ancho.
central, las divisiones en cada ala correspon-
L a puerta central dá e n t r a d a á u n departamen-
dían exactamente en tamaño y perfección, y
to de sesenta piés de l a r g o y veinte y siete de conservaban los adornos la misma uniformi-
ancho, dividido en dos corredores por u n a pa- dad. Todos los techos estaban limpios, las ha-
red de tres piés y medio de espesor, con u n a bitaciones secas; y para hablar de u n a manera
puerta de comunicación entre ambos, de las más comprensible, diré: que unos pocos miles de
mismas dimensiones q u e la puerta de entrada. pesos gastados en los reparos, habrían restaurado
El plan es el mismo que el del corredor que de- la obra, en términos que se habría hallado apta
cora en el frente al palacio del Palenque, sólo para ser ocupada de nuevo por sus reales dueños.
que aquí el corredor ni recorre toda la exten- Algunas paredes estaban bruñidas de estuco
sión del edificio, ni el corredor posterior tiene tan brillante como el mejor que pudiera usar-
puerta de salida. Los pisos son de piedra cua- se en los Estados Unidos: las demás eran de
drada y lisa, y las p a r e d e s formadas de sendos piedra labrada lisa." i
trozos de piedra, p u l i m e n t a d o s y colocados con El q u e despues del Sr. Stephens h a hecho u n
primor: el techo es f o r m a d o del arco triangular profundo estudio de las ruinas de Yucatan, es
sin clave, como en el P a l a n q u e , pero en lugar el Sr. Brasseur de Bourbourg, de cuyo "Infor-
me sobre las ruinas de Mayapan y Uxmal al
1 Con estas observaciones del arqueólogo, ¿quién podrá
Sr. Mi uistro de Instrucción Pública de F r a n c i a "
dudar que apénas habrá seis siete siglos que fué arruinada
la ciudad de Uxmal ? ¿Quién d e j a r á de reconocer por me-
1 Stephens. Incidentsof Travelin Central America, Chia-
dio de ese maderamen délas r u i n a s , la imposibilidad de que
pas and Yucatan. Apéndice al Tomo I del " Viaje á Yu-
estas sean ni tan recientes como la época de la conquista, ni
catan á fines de 1841 y principio de 1842," por Mr. J . L.
tan remotamente antiguas que c u e n t e n los años por millares?
Stephens, traducido al castellano por D. Justo Sierra.
en 25 de Marzo de 1865, tomamos la parte re- ya silueta se destaca sobre u n cielo azul en
lativa á U x m a l q u e e s sobremanera interesante, donde se eleva á lo léjos, en un segundo plano,
y que dejará perfectamente instruido á nuestro una cadena de colinas piramidales formadas
lector sobre la materia de este capítulo. por la Sierra que corre del Noroeste al Suroeste.
Dice, pues, así el citado arqueólogo francés : Es un golpe de vista verdaderamente majes-
" H a y cuatro horas de camino de Muña á tuoso: todo anuncia desde luego, las cercanías
Uxmal; pero se necesitan ménos de veinte mi- de una gran ciudad; y si los bosques no exten-
nutos para trepar la m o n t a ñ a que, en este lu- diesen por todas partes su espeso manto de ver-
g a r , baja sensiblemente hasta á algunas leguas dura, se verían en todas direcciones, altas emi-
al Oeste. A mi izquierda, percibo entre las co- nencias, erizadas de escombros y esparcidas en
linas, ántes de llegar á la cumbre, nuevas for- toda la extensión que puede abarcarse con la
m a s cónicas, restos de los edificios de la anti- vista; porque se le entrevé á derecha é izquier-
g u a ciudad de Muña: desde las primeras cimas da en todos los claros ó descubiertas de la ar-
desciendo á u n gran valle sombreado de arbus- boleda, en donde sus formas se hacen visibles, á
tos y de bosquecillos, en cuyo lugar existía, n o pesar de la sombra que la naturaleza h a de-
hace mucho, otra ciudad indígena, porque se rramado á su alrededor.
ven por todas partes piedras cuadradas ó restos "Estas señales llaman cada vez más la aten-
de esculturas, montículos en donde se descu- ción del viajero á medida que desciende de la
bren a n t i g u a s construcciones, entre las cuales Sierra al plano de Uxmal, a u n q u e la línea de
se eleva á u n kilómetro cerca del camino u n a los grandes edificios se oculta prontamente de-
pirámide de piedra que, á juzgar por la apa- trás de la cortina formada por los bosques. Se
riencia, debe igualar por sus dimensiones á la continúa avanzando durante cerca de dos ho-
de K u k u l c a n en Mayapau. A l cabo de media ras casi directamente al Suroeste hasta las cho-
hora de m a r c h a por la ruta trazada en línea zas de palmas de que se compone el pequeño
recta en medio del valle, se la deja para trepar lugar habitado por los criados de la hacienda,
u n a nueva série d e pequeñas colinas, siempre que se presenta algunos instantes despues.
cubiertas de bosquecillos, desde donde ú n i c a - "Los edificios más notables de Uxmal, están
mente empiezan á distinguirse las ruinas de situados á dos kilómetros de la hacienda. No
U x m a l . Presentan de repente como u n a série teniendo otra cosa que hacer á mi llegada, q u e
de pirámides y de formas cónicas colosales cu- visitarlos, me dirigí primero á la pirámide elíp-
tica llamada del Adivino, 1 a donde subí eon m i
la atención, fué la vasta extensión que debió
gente. Abarqué desde allí el p a n o r a m a entero
abrazar esta ciudad en otro tiempo. Desde la
de las ruinas, recorrí r á p i d a m e n t e en seguida
bajada de la Sierra a l Noroeste, hasta la hacien-
el palacio de los Reyes, l l a m a d o La Casa del Go-
da. el suelo está regado de escombros, y como
bernador, y el otro q u e se conoce con el n o m b r e
he hecho advertir siempre á V. E., las ondula-
de Las Tortugas, y despues, como el sol iba ya
ciones de la l l a n u r a presentan por todas partes
á ponerse, regresé á la hacienda vivamente im-
restos de a n t i g u a s m u r a l l a s y de construccio-
presionado por la g r a n d e z a de los monumentos
nes cónicas. Delante, y alrededor de la habita-
que había visto en tan poco tiempo. El día si-
ción se muestran rastros análogos, y á cualquie-
guiente lo pasé sin i r á los grandes edificios,
ra parte á que se lleva la vista, se ven surgir
interrogando al m a y o r d o m o y reuniendo datos,
formas piramidales antes de llegar á la reu-
que fué lo que hice despues cada noche, al vol-
nión de edificios q u e se llaman, propiamente
ver de las ruinas. Gracias á estos indicios y á
hablando, las r u i n a s de U x m a l . El exámen
las observaciones que y o mismo tuve que hacer
que de ellas h e hecho me ha persuadido de
personalmente en mis diversas excursiones, lle-
que esta ciudad, así como la mayor parte de las
gué á conocer que la a n t i g u a ciudad de U x m a l
ciudades del a n t i g u o m u n d o , había debido pa-
estaba m u y léjos de reducirse al pequeño nú-
sar por épocas sucesivas de grandeza y deca-
mero de monumentos visitados de ordinario
dencia; pero no creo q u e h a y a tenido su c u n a
por los turistas y descritos en las obras de los
en el lugar en d o n d e se ostentan actualmente
Sres. Stephens y C h a r n a y . No teniendo los
los espléndidos palacios habitados en otro tiem-
medios necesarios p a r a h a c e r la fotografía co-
po por los T u t u l x i u s , inclinándome más bien á
mo éste, ni la a r q u i t e c t u r a como Catherwood,
colocarla en el sitio q u e hoy ocupan los muros
me dediqué á descubrir lo que estos viajeros no
de la hacienda. H a c i a la extremidad meridio-
h a b í a n tenido tiempo n i ocasion de notar, re-
nal de la h a b i t a c i ó n , el terreno se levanta de
gistrando los bosques, investigando las particu-
u n a m a n e r a n o t a b l e , y forma u n a eminencia
laridades de la ciudad indígena, y reconocien-
de u n a extensión b a s t a n t e grande, sobre cuya
do cuál había podido ser su plano primitivo.
cima aparecen restos casi informes, pero en
donde me parecc reconocer á la izquierda, co-
" L a primera cosa q u e m e llamó fuertemente
mo el plano de u n edificio que h a podido ser-
1 E l edificio llamado del Adivino, es el mismo que t a m - vir de palacio y de fortaleza, y, á la derecha,
bién tiene el nombre de Palacio ú casa del Enano.
como las señales de una pirámide semejante á
P probablemente, la antigua ciudad, y como la
las que se elevan sobre las moles de Ivinich- acrópolis de Uxmal (ó mejor Uxumual, según
k a k m ó y de Itzamatul en Izamal. La planicie banchez Aguilar) en una época de que actual-
principal de esta eminencia, presenta u n a ex- mente es imposible darse cuenta.
tensión de más de 200 metros de Este á Oeste, y "El plano en donde esta ciudad está situada,
sus contornos se distinguen por grietas natura- T ocupa el fondo de u n g r a n valle hácia el án-
» »

les hecbas en las elevaciones del suelo calcáreo gulo Noroeste de dos hileras de colinas de la
que parecen conducir á cenotes profundamente
ocultos bajo el terrado. U n a de ellas que exis-
I Sierra: la primera, corriendo de Nornoreste á
Essureste, la segunda de Nornoroeste á Sursur-
te de la parte del Sur, a u n q u e obstruida de pie- este. Todo este plano es más ó ménos ondula-
dras y espinas, se parecía á la abertura de u n do como las otras porciones de la Península,
pozo trabajado artificialmente, y, habiendo ba- que había recorrido ántes de llegar allí, y las
jado á ella, reconocí dos caminos que se exten- elevaciones que se ven encima de las ondula-
dían bajo la roca, el uno al Sur y el otro al ciones del suelo, me parecen haber estado ocu-
Norte, quedando convencido de que este último padas todas a n t i g u a m e n t e por edificios cuya
comunicaba con las entrañas de la eminencia. antigüedad relativa disminuye, según me h a
Por lo demás, reflexionando acerca de esto, parecido, á m e d i d a que uno se aleja de la ha-
creo inadmisible que los constructores de esos cienda, yendo al Sur y al Sureste.
edificios puestos sobre la cima del cerro, se h u - r r a . . . y debajo se ve la roca viva que los cubre, porque la
biesen fijado allí sin estar ántes seguros de los m a y o r parte tienen grandes aberturas y luz suficiente. A l -
medios de procurarse agua. 1 Esta era, pues, gunos son tan g r a n d e s como una plaza ó una manzana de
r casas, y mirando desde abajo se llena uno de terror al pen-
1 Mis previsiones á este respecto, se han realizado des- sar lo que resultaría si se hundiese la roca. Pero la n a t u -
pues enteramente. He descubierto hace poco tiempo un li- raleza las ha fijado con tanta solidez, que sobre estas rocas
bro m u y raro sobre Yucatan, escrito por un hijo de esta se elevan casas y templos construidos con piedras y cal, co-
provincia, nacido en Valladolid de Yucatan, y Dean de la mo el monasterio de San Francisco de esta ciudad (Valla-
Catedral de Mérida: hé aquí lo que dice bajo el título: "Ca- dolid), el cual está situado sobre un estanque semejante que
vernas y balisas de agua, que llaman cenotes." " H a y tantas tiene pocas aberturas, por lo que es oscuro, y los que han
(cavernas) en este territorio, que os admiran y llenan de es- bajado allí con una cuerda, porque no tiene entrada, me
panto: la mayor parte encierra un g r a n estanque de agua han asegurado que es del tamaño como de dos cuadras."
fría, cristalina y m u y salubre, que se llama cenote: casi
todos tienen una profundidad de veinte, treinta y cuarenta
brazas, bajando hasta doce y catorce estados bajo de tie-
i I n f o r m e contra idolorum cultores del Obispado de Yucatan,
por el Dr. D. P e d r o Sánchez de Aguilar.—Madrid, 1639.)
—Esta nota es del mismo Sr. Brasseur.
"Desde lo alto del m o n u m e n t o llamado del
Adivino, yo h u b i e r a podido tomar un pequeño
plano, más ó ménos exacto, ayudado, como es- ffWtltfBSSSsf
Estos receptáculos, llevan hoy el nombre de
t a b a entonces para el desmonte de los bosques,
hecho en varios lugares con el objeto de prepa-
r a r las semillas de maíz; y allí en donde la arbo-
r r e yn parecen
r" a st delr plano ias
vistas desde la cima
leda estaba todavía en pié, las depresiones del te-
rreno y la altura de los edificios me hubieran enl S barrancos
l Í i T , I T ° natura-
permitido reconocer suficientemente su situa- S beran0S de
hecho de ° ^bían
ción, para poder dirigirme allí enseguida en mis Jiecho de ellas unos verdaderos depósitos do
diversas incursiones. Lo que llamó desde luego agua cavando la roca calcárea que a r r i s a
ban despues con piedras y cal, en t o d o f CZ~
m i atención, al e x a m i n a r la naturaleza acciden-
tada del plano, f u é el partido que los antiguos d T j J ' i / 0
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habitantes de U x m a l habían sabido sacar p a r a
" T ™ 1 0 ' AI presente, están rodeados de u n a
proveer de agua su gran ciudad. Los espacios
vegetación rica y exuberante que contrasta
q u e mediaban entre las eminencias habían si-
con los bosquecillos de los alrededores
do transformados cuidadosamente en canales,
gigantescos suspenden sobre las aguaTsu V e r d e
y otras obras cuyos restos no sabía cómo admi-
ramaje, y es n n a verdadera m a r l v i l l a el pen-
r a r : habían sido emprendidas para reunir y
sar que estos estanques sean obra de los l u m -
conservar las aguas llovedizas d u r a n t e la esta-
bres que los h a n construido p a r a su u t i l i Z
ción de las lluvias. Se derramaban por las 7 para la de sus descendientes en u n a
pendientes naturales del terreno, cuyas sinuo- totalmente desprovista de ríos y riachuelT?
sidades seguían los pequeños caños, se reunían S. sus orillas son reputadas malsanas, no deben
á los grandes que estaban cavados en las ba- su insalubridad sino 4 la descomposi ion de las
rrancas más profundas, circulando alrededor materias vegetales que se a c u m u l a n allí desde
de las eminencias más elevadas, y todo el con- ~ o s siglos, al abandono de sus h a b S
j u n t o de las aguas, despues de haber recorrido es actuales, y á la negligencia de sus propieta-
la ciudad entera y llenado sus cisternas, se reu- nos que n u n c a se h a n tomado e H r a b ^ o de
hacerlos Bajo u n ^ ^
nía en u n a s vastas pilas ó receptáculos más ó
ménos regulares que se extendían á u n a dis- P otector, el antiguo sistema de aguadas n o tar
d a n a en ser puesto de nuevo en vigor y en vol-
ver á Y u c a t a n , por un medio sabio de conser- recorrido el suelo de Yucatan, pocos hay que,
vación, con el agua potable y abundante, la al ver las aguadas, h a y a n podido imaginarse
a n t i g u a salubridad de que gozaba la Península. desde luego, que estos receptáculos fuesen en
" H e h a b l a d o á V. E . de los cenotes ó depó- realidad otra cosa que lo que denota su apa-
sitos de aguas naturales que existen en el fondo riencia, á pesar de la seguridad con que los indios
de las cavernas subterráneas. A pesar de las les decían que eran depósitos de agua, construidos
dificultades p a r a la entrada y la bajada en al- por sus antepasados. 1 Nada parecía capaz de
g u n a s de estas grutas, sus aguas bastaron pro- confirmar la veracidad de sus asertos, si la ca-
bablemente á los habitantes primitivos de este sualidad no hubiese hecho descubrir su justicia.
país. Pero, posteriormente, luego que la pobla- " H a b i e n d o llegado á faltar u n a vez u n a fuen-
ción fué creciendo, y que, bajo las dinastías rea- te n a t u r a l d u r a n t e un estío m u y caluroso, u n o
les de los Cocomes y de los Tutulxius, hubo to- d e los principales habitantes de la aldea de
m a d o el inmenso desarrollo que atestigua, con N o h y a x c h é , fijó su atención en una antigua
la tradición, la existencia de tantas ciudades, a g u a a b a n d o n a d a y llena de cieno, como la
cuyos recuerdos nos traen á la memoria sus rui- m a y o r parte de las de U x m a l : pensando, con
nas, los cenotes llegaron á ser insuficientes é razón, q u e ella había podido servir en otro tiem-
inútiles á u n gran número de lugares q u e se po á los indígenas, quiso aprovechar la esta-
encontraban demasiado léjos para poder pro- ción de la seca para limpiarla y utilizarla m á s
veerse de a g u a d u r a n t e la estación de la seca. t a r d e , si conseguía restituirla á su antiguo uso.
F u é necesario entonces pensar en medios a r t i . H a b i e n d o hecho quitar todo el lodo que se en-
ficiales, no solamente para conservar las aguas c o n t r a b a allí, descubrió u n lecho artificial com-
llovedizas en l a época de las lluvias, sino tam- puesto de grandes piedras planas ó chatas, so-
bién para los años en que la seca se prolongase b r e p u e s t a s de esta manera, estando llenos los
más allá del tiempo ordinario. Los Mayas al-
canzaron este doble fin, y no sabe u n o cómo ad-
m i r a r las obras hidráulicas que emprendieron
con este objeto. Las aguadas de U x m a l , sin ha-
blar de tocias aquellas que existen en el resto
1 Subrayamos estas palabras para que se vea cómo los
de la Península, están allí para atestiguar su indios conservan una verdadera tradición de su antigua
grandeza y utilidad. Entre los viajeros que h a n historia, y que desmienten á tantos escritores lijeros que
h a n creido poder asegurar lo contrario.
intersticios de u n a arcilla roja y oscura entera- las espaldas y sobre mulos, y esto d u r ó todo el
mente diferente de la que h a b í a en los alrede- tiempo de la seca.
dores. Los lechos de piedra eran muy nume- "A corta distancia de este lugar, habia otra
rosos, pero no se atrevió á ir hasta el fondo, por aguada llena de cieno y a b a n d o n a d a como la
temor de que sobreviniese a l g ú n accidente, y primera Los indios, que habían conservado
se le echase la culpa. Encontró hácia el centro todavía la costumbre de hacer allí agujeros para
cuatro antiguas cisternas, igualmente artificia- recoger el agua que se infiltraba, dieron en una
les, teniendo cada u n a cerca de cinco pies de de esas excavaciones con u n a especie de cis-
diámetro, y veinticuatro de profundidad; las terna, de la clase de las que acabo de hablar.
paredes estaban cubiertas de piedras pulidas, Se limpio de m a n e r a que se pudo examinar su
pero sin mezcla, y el fondo igualmemte lleno de orma, que no era ménos singular que su cons-
lodo. Además, en todo el largo de los bordes trucción. E l fondo era plano, con aberturas
de la aguada se descubrieron más de 400 ca- que formaban los cuellos de varias cisternas
simbas, especie de agujeros hechos en la roca, redondas, de paredes cubiertas de piedras lisas
en los que se infiltraba el agua, y que estaban y de veinte á veinticinco piés de profundidad.
destinados, así como las cisternas á proporcio- Debajo de estas cisternas, había otro fondo
nar qué beber, cuando la aguada estuviese seca. semejante y casi de igual profundidad. Este
"Se limpiaron enteramente las cisternas y descubrimiento trajo otras pesquisas: intere-
sado en esto todo el cantón, se concluyó por
los agujeros, así como el lecho de la a g u a d a :
encontrar más allá de cuarenta cisternas, todas
se las distribuyó entre las diversas familias del
de diferente forma y construcción, pero de i^ual
cantón, á quienes se les dió el cuidado de tener-
comodidad. Se limpiaron todas estas cisternas
las en buen estado, y desde que llegó la esta-
asi como la aguada, y luego que estuvieron
ción de las lluvias, la aguada se encontró vuel-
secas, despues de la estación de las lluvias, los
t a á su uso primitivo. Sucedió precisamente
habitantes tuvieron la ventaja de poder sacar
que el estío siguiente fué extremadamente seco;
constantemente a g u a de las cisternas de abajo.
el agua llegó á ser m u y rara en el país pero la
a g u a d a se encontró a b u n d a n t e m e n t e provista. "La disposición particular del suelo de Ux-
Millares de cuadrúpedos y de béstias de carga mal, dió lugar á cavar un gran número de
acudieron allí con sus dueños, de más de seis aguadas de este género, de donde se puede con-
leguas á la redonda; se le condujo hasta sobre cluir que esta ciudad h a debido contener una
población m u y considerable. El nombre gené- ven vestigios, en todo el trayecto de las agua-
rico de acal que tienen boy en lengua maya, das, sobre todo, de la calzada que conduce á los
garganta ó conducto de agua, parece hacer alu- magníficos palacios de Nohpat y de Ivabah,
sión á los cuellos de las cisternas más bien q u e cerca de Nohcacab, á dos ó tres leguas de Ux-
á la a g u a d a misma. Este nombre recuerda mal. Del lado occidental de las ruinas, las
igualmente un origen e x t r a n j e r o ; 1 así como dá aguadas se extienden en Uxmal entre eminen-
también motivo para pensar que los Tutul- cias elevadas cubiertas de grandes edificios, y
xius, que hicieron de U x m a l su capital y que todo parece a n u n c i a r allí un sistema de defen-
la embellecieron con tantos edificios suntuosos, sa combinada con las obras de hidráulica, rei-
trabajaron igualmente en multiplicar estos de- nando sobre el conjunto de la ciudad. Lo que
pósitos de a g u a que t a n t a s ventajas reportaban no me a d m i r ó ménos, entre estas obras, son los
á sus habitantes. A d e m á s de la de abastecer- puentes q u e en diversos lugares pasan sóbrelas
los abundantemente, las aguas habrían podido barrancas p o r donde las aguas corren de u n
servir probablemente de defensa á los edificios canal á otro, habiendo llamado sobre todo in-
vecinos y al conjunto d e la ciudad. El mayor- atención la notable m a n e r a con que habían
domo de la hacienda me aseguró, en efecto, que sido construidos, no habiendo sido ántes más
no se puede entrar en U x m a l , ni salir, más que que obstrucciones formadas por la roca calcá-
por el lado del Norte, en donde se reúnen de- rea entre l a s diferentes barrancas que n o po-
lante de la ciudad antigua, los tres caminos dían c o m u n i c a r las unas con las otras ántes
que conducen á Muña, hácia el Norte, á Bécal, que los h a b i t a n t e s de Uxmal, aprovechándose
hácia el Oeste y á Nohcacab, hácia el Sureste. de esas b a r r e r a s puestas por la naturaleza,
hubiesen practicado allí aberturas. P a r a ase-
"Grandes vías, semejantes á la calzada de gurarlos, h a b í a n añadido piedras y mezcla, y
Aké en I z a m a l , ponian á Uxmal en comunica- así, lo que n o era más que un obstáculo, llegó
ción con todas las ciudades vecinas, y aun se á ser un p u e n t e perfectamente arqueado como
\ Acal es igualmente una palabra de la lengua Nahuatl,
que significa barro ó navio, compuesto de a (atl) agua, y de los nuestros
callí, casa; también h a b r í a podido ser atribuida, bajo los "A corta distancia del lugar que he desig-
Tutulxius, á las fuentes ó aguadas de Uxmal, aunque en nado, se d i r i g e á la barranca sobre que está
u n sentido bastante diferente. Su nombre antiguo en len-
echado este puente, u n canal que debe recibir
gua maya, según Beltran, es Pekchentun ó Paa.— [ Esta es
nota del mismo Sr. Brasseur.J
las aguas d e un conducto subterráneo que pa-
rece tener su origen en el fondo de una g r u t a servar maíz. Esta opinion es no obstante, in-
y que servía quizá de desaguadero á las aguas sostenible. ¿Cómo los indígenas, que tenían tan-
de los edificios superiores. Este sistema de to cuidado de la conservación de sus granos, los
obras hidráulicas, repartido por toda la ciudad, habían de colocar en lugares en donde la aber-
tenía por objeto proporcionar agua á sus habi- tura más lijera hubiera dejado infiltrar el a g u a
tantes, cuyas casas debían ocupar de una ma- y dañarlos? Pero al observar estas cisternas con
nera más ó menos regular las pendientes de las atención, he encontrado allí circunstancias que
diversas eminencias, así como las depresiones el Sr. Stephens no había notado, y que confir-
ordinarias del plano. En cuanto á los grandes maban enteramente su opinion, así como la
edificios y á los palacios de la nobleza, estaban mía. Advertí, en efecto, que esas cisternas cu-
provistos de a g u a de otra manera. E n los pa- yas aberturas se encontraban en la superficie
tios interiores y sobre las diferentes terrazas en del suelo de los patios en donde estaban cava,
donde se elevan esos monumentos, he recono- das^ tenían ademés conductos de piedra de 12
cido numerosas cisternas análogas á las de que á 15 centímetros de ancho sobre u n a altura
hablamos arriba : son generalmente de forma análoga, haciendo el mismo oficio que nuestras
redonda, bastante parecida á unos garrafones, goteras ó caños, es decir, llevando las aguas del
variando en cuanto á sus dimensiones, de cin- cielo, de los techos de los edificios por el inte-
co á seis metros de diámetro sobre u n a altura rior de los muros bajo la superficie del patio, y
casi igual. Están cubiertas en lo interior de comunicando con el cuello de cada botellon,
u n a mezcla m u y dura, y el cuello, como el de en su parte media, desde donde caían á la cis-
u n a botella grande, varía de 70 á 90 centíme- terna. En la superficie misma del patio, exis-
tros de ancho : todas estas cisternas se tapaban tían otros conductos descubiertos, u n poco más
en su origen con el auxilio de u n a piedra re- anchos que los precedentes, á donde refluía el
donda parecida á u n a piedra de molino. agua de las cisternas que rebosaba y que su-
" E l primer descubrimiento de estas cisternas biendo y pasando por agujeros practicados en
había dado mucho en qué p e n s a r á los viajeros las piedras que les servía de cubiertas, descen-
que habían visitado á U x m a l hácia la misma dían, j u n t o con el resto de las aguas llovedizas,
época que el Sr. Stephens; a u n q u e este último de terraza en terraza hasta los patios inferiores.
creyó reconocer allí cisternas, los otros en su "Yo he reconocido cisternas, no solo en los
mayor parte, no veían sino cuartos para con- patios y sobre las terrazas de los principales
edificios de U x m a l , sino también en las plazas "Si la necesidad, empero, de proveer de agua
que lo separan, h a s t a en medió de los bosques á una poblacion numerosa había inspirado á
en donde servían igualmente á los habitantes loa f u n d a d o r e s de Uxmal trabajos tan conside-
de la c i u d a d ; h e seguido en muchos lugares las rables, n a d a se había omitido tampoco para re-
huellas de los canales, sobre todo, entre el Pa- c o r d a r á sus habitantes la idea de ladivinidad,
lacio de las Vestales y el Palacio de los Reyes, á quien, según ellos, eran deudores de este be-
entre los restos de las construcciones que se ex- neficio en su principio: en efecto, el dios que
tienden desde allí hacia los edificios del Oeste, adoraban como autor de la generación univer-
sal y d e la germinación, el productor por exce-
y he descubierto que, cuando todas las cister-
lencia, el dispensador de los bienes de la tierra,
nas estaban llenas por el desbordamiento de
y, por consiguiente, de las lluvias fecundantes,
las más altas, sobre las que estaban abajo, todas
representado bajo tan diversos símbolos, se en-
las aguas supérfluas ó sobrantes debían, por
cuentra p o r todas partes en Uxmal, bajo la for-
conductos subterráneos ó por salidas naturales
m a de phalus, símbolo de la fertilidad: se le vé
abiertas en la roca, llegar á las diversas agua-
en u n a m u l t i t u d de edificios, y el palacio que
das que rodean esta gran ciudad. Stephens ha-
está en el fondo del patio de las Vestales lo pre-
bía igualmente reconocido la multitud de cis-
senta en u n a variedad de actitudes de las que,
ternas existentes bajo el suelo desde la hacien- sin e m b a r g o , n i n g u n a es obscena: la fachada
da hasta los palacios: n a d a tendría, pues, de septentrional que está frente á la gran entrada
extraño que existiesen bajo los principales edi- reproducida en parto por el Sr. Charnay, ofre-
ficios, en el interior de las elevaciones del te- ce varias figuras que parecen haber servido ó
rreno formadas por la naturaleza en esa costra simulado servir de caños ó goteras. E l simula-
calcárea, cenotes en donde los jefes hubieran cro más g r a n d e de este género existía en el
podido proveerse a u n en defecto de las cister- centro del m i s m o patio, esculpido groseramen-
nas: así lo he llegado á creer, atendida la vasta te, de t r e s metros de circunferencia y de siete
extensión de Uxmal, el número y la grandeza á ocho d e a l t u r a por loménos: susrestos se en-
de sus edificios, y los medios admirables que cuentran precisamente sobre el cuello de una
se habían puesto en obra para no carecer de de las más g r a n d e s cisternas, delante de la cual
agua en ningún tiempo en que la cifra de la había sido e r i g i d o , lo que probaría además al-
poblacion hubiese subido á muchos centenares guna c o n e x i ó n de ideas entre la abundancia
de miles de almas.
producida por las aguas y el signo de la gene- transversal mente casi á la mitad de su altura
ración. Se encuentra también un gran número Ln el centro de este cuerpo se abre la entrada
de estos símbolos en las esculturas de la mole principal, formando u n arco saliente casi trian-
del Adivino, en la plaza que precede á este mo- gular de 10 ú 8 pulgadas de abertura, por el
numento y en la mayor parte de los patios; y que se penetra al patio de las cisternas. De cada
sobre la gran terraza del Palacio de los Reyes lado de esta puerta, a! Norte y al Sur, se abren
existe un simulacro casi délas dimensiones del cuatro cuartos de puertas cuadradas con sus
que está en el Palacio de las Vestales, designa- dinteles de madera y abovedados como la gran
do en Stepbens con el nombre de la Picota, y entrada: á cada extremidad del mismo edificio
existe una pequeña ala compuesta de dos cuar-
que Charnay intitula la Piedra del castigo.
tos, abiertos por afuera, sin comunicación con
" Al bacer aquí una lijera descripción de los
el patio
edificios que h e visto en Uxrnal, daré las medi.
das en piés ingleses, según Catherwood, que las " El cuerpo principal de la derecha, al Este
había tomado con mucho cuidado. El palacio del patio, ofrece una extensión de 158 piés- el
llamado de las Vestales ó de las Normas, y que de la derecha, al Oeste, de 163; y el del fondo
Cogolludo dice haber sido la habitación de las a Norte, de 264. Estos tres cuerpos, separados'
vírgenes destinadas á couservar el Fuego sa- el uno del otro, están enteramente privados de
grado, estaba formado por cuatro cuerpos prin- salida al exterior, y sus fachadas están cubier-
cipales, que encerraban el gran patio de las cis- tas dentro y fuera, de adornos, en donde figu-
ran hombres desnudos, r u d a m e n t e esculpidos
ternas del simulacro gigantesco de que acabo
v entre los que hay algunos que tocan instru-
de hablar, levautados sobre tres terrazas sobre-
mentos. El interior del patio, suficientemente
puestas; pero cuyo conjunto no tiene más que
descrito por los señores Stephens y Charnay
17 piés de altura. L a segunda, que tiene 12
presenta todavía, á pesar de su estado de ruina'
piés de alto y 45 de ancho, se presentaba de-
laute del cuerpo de entrada como una vasta una escena de extraordinaria magnificencia v
espíanada á donde se subía por escaleras hoy de que ninguna descripción podría dar una
enteramente arruinadas. La primera fachada idea satisfactoria: no son solamente admirables
situada al Sur, se exteudía sobre una longitud las esplendidas decoraciones de estas cuatro fa-
de 269 piés, cubierta de adornos esculpidos de chadas sino más aún la disposición particu-
un extremo á otro sobre la cornisa que la corta ar d e los cuatro cuerpos principales colocados
unos sobre otros en una excelente g r a d u a - cora la fachada del Oeste, forman el lado sa-
ción por un hábil cálculo de arquitectura, con liente de toda esta decoración; añadiré, además,
el objeto de bacer resaltar los adornos y de que lasserpientesrecuerdan ei mito deQuetzal-
producir una impresión más viva. cohuatl (Kukulcan en lengua maya) y que el
" E s t a n d o situado el primero al nivel de la título de Ahaucan,serpiente real, nombre de la
terraza, se encuentra excedido unos 10 ó 12 serpiente de cascabel en Yucatan, era el del
piés por los dos edificios que forman las alas gran sacerdote de Mayapan. 1 En cuanto á la
del patio, levantados intencional mente sobre cabeza humana que se presenta en la boca de
la gran serpiente de la fachada del Oeste, tiene
terrazas más elevadas, y á donde se subía por
la apariencia de una horrible calavera irritada.
escaleras de una docena de escalones; en el
fondo, el cuerpo principal habitado quizá en " O t r a particularidad digna de atención en
otro tiempo por la gran sacerdotisa, se presenta- el palacio de las Vestales son las antiguas
ba por detrás sobre otro edificio (pie le servía construcciones subterráneas que seencuentran,
corno de cuarto bajo, cerca de 25 piés de altura, sobre todo entre los restos de la escalera de la
levantando todos los otros su fachada coro- f a c h a d a del fondo, hácia el Mediodía: estos res-
tos, d e los cuales algunos están todavía bien
nada de picos fantásticos y cubierta de ador-
conservados, son una prueba más de la existen-
nos de un efecto el más sorprendente. E s una
cia d e un arte anterior á los edificios conoci-
verdadera decoración de teatro de que pue-
dos en Uxmal, y que merece ser atentamente
de uno juzgar mejor desde los palacios situados
e s t u d i a d o por los hombres prácticos. Yo me
en frente, sin que nada se oponga al golpe de
contento aquí con hacer la observación, coii la
vista. No me extenderé aquí sobre los detalles
de los adornos de este patio magnífico, de que
1 Así el ürceus es igualmente en Egipto, la serpiente
dan una idea suficiente los dibujos del se- real, y según Champollion, [Precis, etc., 2* edit., pág. 124]
ñor Catherwood y las fotografías del señor una insignia y un título de la dignidad real entre los F a -
Charnay; solamente diré que la imágen del raones. Lo que hay de particular aquí, es que el título de
Ahaucan ha quedado para los obispos de Yucatan, en len-
Sol, con la aureola, la lengua pendiente, los
gua m a y a , y el Áhavman, señor del cielo, que había creído
anillos de serpiente de cascabel fuera de la bo- desde luego ser el del obispo, era atribuido al provincial de
ca y que el señor Charnay llama cuadro al es- la Orden de los Franciscanos, ántes de la supresión, en esta
tilo egipcio (encadrée á 1' egiptienne) en la fa- P e n í n s u l a . [Beltran, Arte del idioma maya, etc.] Nota
del 8r. Brameur.
chada del Este, así como la serpiente que de-
esperanza d e q u e algún día, arquitectos envia- dal, á causa de su forma elíptica, y aunque el
dos por V. E., puedan t r a b a j a r en descubrir to- señor Stephons haya estado inclinado á pensar
das las antigüedades d e esta gran ciudad. que era una masa sólida, yo teugo muchos
" P e r o no es allí solamente en donde un ar- motivos para creer lo contrario.
quitecto encontraría m a t e r i a para estudiar las " E n la opinion de este escritor, la mole del
diversas épocas del arte en Uxmal; existe tam- Adivino era un santuario dedicado á los dioses
bién un gran número de edificios evidentemen- del país. "Sin duda n i n g u n a , dice, este monu-
te más antiguos que los palacios reconocidos mento imponente era un teocalli, el grande de
por los viajeros, y en donde se descubren algu- los Kues, el gran templo de los ídolos adorados
nas veces, como en el Palacio de las Vestales, por el pueblo de Uxmal, consagrado por sus
construcciones subterráneas de un gran inte- ritos más misteriosos como el más sagrado de
rés. Saliendo por el ángulo Sureste del patio, sus lugares santos " Estas románticas lí-
para llegar al m o n u m e n t o elíptico conocido neas nada prueban desgraciadamente, bien que
Stephens parecía querer apoyarse en algunas
con el nombre de la Pirámide de Nain ó del
palabras de Cogolludo p a r a hacer un templo
Adivino, se atraviesa u n cúmulo confuso de es-
de este edificio. Un atento exámen de esta mo-
combros y de galerías arruinadas, entre las
le demuestra, por el contrario, que en lugar de
cuales figuran los restos del edificio, al cualdió
una masa enteramente sólida, está compuesto
el señor Stephens el n o m b r e de Casa de las aves.
de cuatro ó cuíco órdenes de cuartos de dife-
Grandes cuerpos elevados sobre altas terrazas,
rentes tamaños sobrepuestos por detrás, aunque
pero sólo en ruinas al presente, unían el patio
del lado oriental, en donde existe en gran par-
de las Vestales al que servíaaparentemente de
te la escalera que sube al plano superior del
peristilo á l a mole del A d i v i n o , y en medio del monumento, está apoyado contra u n a masa en
cual se ven los restos d e otro phallus colosal. apariencia sólida. Esta escalera tiene 70 piés
Los escombros amontonados en la base de este de ancho, y abajo se c o m p o n e de 90 escalones;
monumento permitieron apénas á Catherwood pero el hecho de que por esta parte no se ve en
tomar una medida exacta: le dió aproximada- lo alto del monumento m á s que piezas estre-
mente 235 pié3 de largo sobre 150 de ancho ; chas sin salida directa sobre la escalera, y nin-
pero le encontró 105 de la base á la cima. Aun- guna terraza en donde h u b i e s e podido cele-
que disminuye de espesor á medida que se ele- brarse el sacrificio, p r u e b a q u e no era ésta la
va, este edificio es más bien cónico que pirami-
detrás, de manera que formase una especie de
escalera principal, y que no había hácia el
arbotante inmenso.
Oriente ningún santuario público. Lo que hay
de curioso es que estas piezas i n m e d i a t a m e n t e «El e x á m e n de estos cuartos es precisamente
puestas sobre el departamento principal, están lo que me ha llevado á reconocer que el monu-
coronadas de otras pequeñas, mostrando varias mento del Adivino no podía ser enteramente
pequeñas ventanas que, desde lejos, hacen el macizo: el mismo exámen me ha dado motivo
efecto de ventanas italianas de la edad media. para pensar que su destino debía haber sido do-
Lo que llamo el departamento principal, se ble, de acuerdo, por consiguiente, con los em-
abre del lado del Oeste, y su fachada represen- blemas de la vida v de la muerte que lleva so-
tada en una de las fotografías de M. Charnay, bre el frontis de la puerta del departamento
es uno de los más bellos trozos de arquitectura principal; es decir, que habría servido simultá-
que yo conozco en Uxmal. n e a m e n t e de sepulcro para los muertos y de
morada para los vivos. l i é aquí precisamente lo
" L a s proporciones elegantes de la entrada, que á este respecto dice Landa: «Una vez muer-
los adornos tan característicos de que está car- tos (los Mayas), los amortajaban, les llenaban
gada, y entre estos adornos los emblemas de la la boca de maíz molido que les sirve de bebida
vida y de la muerte, puestos unos al lado de y comida, y que ellos llaman keyem; j u n t o con
otros, son de una naturaleza capaz de llamar esto les ponían unas pequeñas piedras que les
vivamente la atención de los arqueólogos. Es- servían de moneda, con el fin de que tuviesen
te departamento está dividido en dos hermosas que comer en la otra vida. Los enterraban en
piezas que parecen haber servido de habitación; el interior de sus casas ó en la parte de atrás,
las que la rodean ó la sobresalen, hubieran po- encerrando con ellos en la t u m b a algunos de
dido abrigar á los oficiales del príncipe que ha- sus ídolos, y si era un sacerdote, algunos de sus
bitaba este noble retrete. Una plataforma de 18 libros; si era un hechicero, algunos objetos de
á 20 piés cuadrados se extiende al Oeste delante los que servían para la adivinación y algunas
de este departamento, dominando, á u n a altura chucherías mezcladas con estaño. Entonces
de 60 piés, el patio y los edificios del Palacio abandonaban, por lo común, la casa, y la deja-
de las Vestales. l ) e este laclo existía la escalera ban inmediatamente despuesdel entierro, á n o
principal que debía elevarse de piso en piso ser que se encontrase allí mucha gente habi-
apoyada sobre cuartos abovedados como los tando j u n t a , de manera que los que se queda-
otros, y cuyos asientos estaban edificados por
sen pudiesen animarse unos á otros contra el Stephens había encontrado en otras partes de
peligro de la m u e r t e . En cuanto á los se- Yucatan, edificios cerrados de la misma mane-
ñores y á las g e n t e s de condición superior, ra y habla de ellos sin podérselos explicar. En
quemaban sus cadáveres y depositaban en se- cuanto á mí, creo de todo punto que los diver-
guida sus cenizas en g r a n d e s u r n a s , y despues sos pisos del monumento del Adivino, son la
de esto edificaban t e m p l o s encima, como se ve obra de épocas diferentes: son probablemente
que lo hacían a n t i g u a m e n t e en Izamal. Se ha tumbas sobrepuestas y construidas sucesiva-
descubierto en nuestro t i e m p o que cuando eran mente, á medida que la muerte hería á los prín-
príucipes de alto rango, se encerraban sus ceni- cipes cuyas cenizas reposan allí. Los cuartos
zas en estátuas hechas de tierra cocida (barro.)» de la terraza superior son los únicos que pare-
cen haber servido de habitación á los vivos y
«Los cuartos edificados unos sobre otros en
que 110 presentan nada de obstrucciones siste-
este curioso edificio, y de q u e había recono-
máticas como la* que los sostienen. Tales como
cido al Oeste los dos primeros pisos, á partir de
ahora se les ve, habrían sido corno un lugar de
la terraza que les sirve de base, habían sido to-
retiro sagrado y como una especie de observa-
dos amurallados o r i g i n a r i a m e n t e ; la mayor par-
torio desde donde el que los ocupaba vigilaba
te están aún obstruidos de escombros, de ma-
toda la ciudad, y en particular el Palacio de las
nera que sería difícil, á ménos de practicar una
Vestales y los alrededares del Palacio real. En
excavación eu regla, saber lo que ellos encerra-
su conjunto, el monumento del Adivino ofrece
ban: todo lo que yo h e visto me lleva no obs- la apariencia de un magnífico túmulo, ó, si se
t a n t e á creer que h a n servido y sirven aún de quiere, de un mausoleo, el más grandioso que
lugares de sepultura, así como también los que existió tal vez en América.
forman, por medio de sus bóvedas puestas
unas detrás de las otras b a j o la escalera, la ver- «La exploración que yo he hecho del segun-
dadera espalda (epaulsment) del edificio central. do piso de este edificio, hasta donde me era po-
El modo particular con que estos últimos cuar- sible, me ha revelado un sistema de adorno ar-
tos están dispuestos, p a r e c e anunciar que han quitectural que me ha llamado vivamente la
sido construidos con posteridad, y ántes de atención. U n a especie de cornisa, formada de
las bóvedas y de la escalera, con el fin de ocul- piedras esculpidas en alto relieve encajadas las
tar mejor la entrada de la mansión de los muer- Unas en las otras, como las vértebras (le una
serpiente, de cerca de 20 centímetros de espe-
tos á las miradas y á la curiosidad de los vivos.
sor rodea el m o n u m e n t o pasando bajo las bó- un tipo de una raza hoy rara en Yucatan, y que
vedas de los cuartos d e la escalera; debajo vie- no ofrece analogía sino con las cabezas esculpi-
ne una s e g u n d a cornisa h e c h a de una especie das en el Palenque. ¿Será este af.aso un retrato
de balastres, sobrepuesto un friso compuesto de y corresponderá á la raza entonces reinante so-
grecas, cada una de 40 á 42 centímetros de lar- bre los Mayas y destronada por los Tutul
Xius? 1 Esto es lo que no se podría decir. Así
So sobre 16 6 18 de a n c h o , de una elegancia y
como una pequeña mano dibujada con no rué-
de una variedad q u e no sabe uno como ad-
nos delicadeza, este bosquejo salía de los es-
mirar A ñ a d i r é aquí otra particularidad ar-
combros, fresco como el día en que había sido
queológica interesante. Bajo esta bóveda, asi
trazado. P e r o ¿en dónde estaba su autor? ¡Cuán-
como en todo el largo del piso, aparecen como
tos siglos han pasado desde que su polvo desa-
unas columnas p e g a d a s unas á otras. Cuando
pareció con el polvo de los que él ayudaba á
yo hice desembarazar la abertura que se ve
sepultar! Yo sentía más que nunca en este mo-
aquí se descubrió detrás del muro que la ce-
mento no poder continuar el trabajo que había
rraba otra especie d e bóveda llena de arriba & comenzado; pero me prometo volver allí alguu
abajo, de piedras y de mezcla que hacían del día, si me fuere posible.
todo una masa compacta. Habiendo sido levan-
tadas estas piedras, aparecieron las columnas «De este edificio paso al Palacio de los Reyes,
cubiertas de una lijera capa de yeso de una
blancura tan brillante, que parecía que habían
1 Aquí supone el autor del Informe que los Tutul Xius
Bido ensayadas la víspera: una prueba mas de destronaron á la raza reinante sobre los mayas; pero esta
que los cuartos que se ocultan detrás han per- suposición es infundada y contraria á los datos históricos que
manecido intactos y sin haber sido violados por hemos presentado en esta obra. Por otra parte, y como él
mismo dice, puesto que el bosquejo aludido no ofrece ana-
ninguna m a n o profana desde que fueron tapia-
logía sino con las cabezas esculpidas en el Palenque, al paso
dos Otra particularidad no rnénos curiosa es el que ya nosotros demostramos que los Tutul Xius que edifica-
pequeño perfil que descubrió el Sr. Burgeois, ron á Uxmal eran tultecas, los mismos que en su peregrina-
bosquejado, según pudimos juzgar, probable- ción á Yucatan moraron en el Palenque, podemos entender
que el citado bosquejo era el retrato de alguno de los anti-
mente por uno de los obreros que habían sido guos progenitores de este pueblo, pero que con el curso de
empleados eu tapiar el sepulcro ántes que se hi- los siglos, la influencia del clima y otras circunstancias, su
c i e s e l a bóveda y la escalera. Este bosquejo es tipo se fué modificando hasta venir á hacerse hoy raro, aun-
que ciertamente aún se encuentra en Yucatan.
tanto más interesante en cuanto que recuerda
v piés de altura, y las puertas estaban sostenidas
(casa del Gobernador) que desde lo alto de sus por dinteles de madera de chulul ó de zapote
gigantescas terrazas ostenta á las miradas ató- que casi han desaparecido. Estas puertas no
nitas los espléndidos adornos de sus fachadas. tenían hojas, los anillos de piedra de que se ven
La principal que mira hacia el levante, con al- restos en el interior de los cuartos de cada lado
guna inclín ación al Sur, tiene 332piés ingleses de la abertura y á igual distancia de los dinte-
de extensión; su altura, contando la cornisa les de la puerta, servían para sostener rodillos
que ha desaparecido, hubiera podido avaluarse de m a d e r a á los cuales estaban suspendidas
en 30 á 35 piés. Este edificio, lo mismo que to- cortinas de tela más ó menos tupida, algunas
dos los demás, está enteramente construido con veces rollos de estera, según el uso de estos
piedras de sillería. Hasta cerca de la mitad de países. Las aberturas redondas ó cuadradas,
su altura, las fachadas, así como los lados, pre- todavía visibles en las paredes dentro ó fuera
sentan u n a superficie lisa que t e r m i n a una cor- de estas habitaciones servían para darles ven-
nisa, encima d e la cual parecen reposar las ri- tilación; el aire circulaba igualmente por los
cas esculturas de que se compone el adorno del intersticios practicados entre las baldosas que
Palacio hasta la cornisa superior. Este adorno formaban la clave de la bóveda, en donde esta-
ha sido ya suficientemente descrito por los Sres. ban sobrepuestas de manera que se pudiese re-
Stephens y Charnay; yo no emprenderé, pues, novar allí el aire como se quisiese, y es lo que
el hacer los detalles despues de ellos. A ñ a d i r é al presente nadie había observado. Yo he des-
solamente que ni las fotografías de este último, cubierto estos intesticiosen varios lugares, prin-
ni los dibujos hechos por el Sr. Catherwood, cipalmente en ei Palacio real, y si Stephens no
compañero de viaje del Sr. Stephens, pueden los ha notado, es porque aparentemente estaban
dar una idea de la belleza de este maravilloso obstruidos entonces por los escombros ó las
conjunto, á pesar del cuidado con que han sido plantas salvajes que crecen sobre la techumbre.
ejecutados. El interior se compone de veinte
y dos cuartos ó salas, que casi todas se abren «En el Palacio de los Reyes, así como en
de dos en dos 3obre la fachada oriental: las dos otros edificios, se ven también, eu más de un lu-
más grandes tienen cada una la extensión de 60 gar, rodillos de madera de zapote colocados en
piés, teniendo la primera tres puertas en f r e n t e las aberturas de la muralla de que se trata más
de la gran escalera. Todos estos departamen- arriba. El Sr. Charnay había creido que ser-
tos están abovedados triangularmente á 22 ó 25 vían para sostener las hamacas de sus habitan-
tes, de donde concluye que la hamaca es un ñosamente á los españoles, tendido en su ha-
mueble de invención americana, en lo que tie- maca, á la entrada de su Palacio
ne razón. L a hamaca era el lecho ordinario de " E n cuanto á los rodillos de madera que he
las poblaciones de las Antillas y de las diversas advertido, lo mismo que el Sr. Charnay, no sa-
tribus de la América meridional. No era inénos bría decir exactamente para qué h a n podido
conocida de los Mayas que tenían relaciones co- servir: están m u y poco desbastados para haber
merciales muy frecuentes con las islas vecinas; sido puestos allí por los elegantes arquitectos
pero no se servían habitualmente de hamacas de estos Palacios, y estaría m u y bien tentado á
para dormir, excepto tal vez, los de la costa del atribuírselos á los invasores extranjeros que
Este y del Norte, entre quienes se la encuentra h a n hecho irrupciones en Uxmal y otros luga-
usada, según las relaciones de los primeros con- res, en tiempo de la decadencia de los Tutul-
quistadores. Oviedo, entre otros, señala á este xius. Sin contar á los Quichés, que parece ha-
respecto una ciudad importante entonces por ber hecho u n a incursión en Yucatan del X I I I
su comercio de gomas preciosas, usada en los al X I V siglo, he creído encontrar además las
templos: la de Loche 1 situada á 4 ó 5 leguas huellas de otra invasión, del lado del Noreste,
de Holkoben [Boca de Lagartos] sobre el mar de bárbaros que entraron desde entonces en la
del Norte, y en donde el jefe recibió tan desde- posesion de u n a parte del litoral. ¿Por qué esos
bárbaros no habían de ser de la raza de los Ca-
1 Con el nombre de Loche no se conoce actualmente ribes, como los que se hicieron dueños de va-
más que un miserable pueblo de menos de 800 almas, del rias de las Antillas, cuyos habitantes esclavi-
partido de Tizimin, uno de los más pobres de Yucatan. Se zaron u n siglo ó dos ántes del descubrimiento
le llamaba en otro tiempo provincia de Kupul, de una fami- de la América ? Esto quizá explicaría la pre-
lia poderosa que reinaba en Ghuvachaa [ó Chuaca] que era
la ciudad principal. Tenía más de diez mil casas, casi to-
sencia de los rodillos de madera que sirven pa-
das de piedras talladas, mercados considerables, admirable- ra sostener las hamacas en los Palacios de Ux-
mente organizados, templos soberbios, y era tan vasta, dice mal. 1 Entre las familias poderosas que se divi-
Oviedo, según Alonso de L u j a n , uno de los compañeros de
Montejo, que habiendo entrado allí los españoles, c a m i n a n -
1 El gran calor propio de esta tierra baja y tropical exi-
do constantemente, no llegaron sino hasta á la noche al Pa-
ge el uso de la hamaca, y nada tiene por esto de extraño
lacio del príncipe. Esta provincia es, sin embargo, un de- que los más elegantes constructores y primitivos propieta-
sierto, sembrado de innumerables y magníficas ruinas hasta rios de estas ricas habitaciones hubiesen colocado, siquiera
en los estuarios pantanosos de la costa.—[Nota del Sr. Bras- sacrificando el buen gusto, los rodillos ó hamaqueros que
tanto dan qué pensar al Sr. Brasseur, hasta obligarle á
eeur. ]
traer á la Península extraños dominadores.
dieron, en la época de la conquista, el litoral si- queños cuartos, cuyas paredes son de una cons-
tuado entre Dzilam y Campeche, estaban los trucción m u y inferior al resto, y cuya idea
Peches, señores en otro tiempo de Chicxulub y
mezquina está léjos de corresponder al pla-
de Conkal, no lejos de Mérida, que se vanaglo-
no primitivo de esta magnífica morada. E n
riaban de haber sido los conquistadores de sus
más de u n lugar, las piedras esculpidas mal
tierras, y entre los que, así como entre algunas
anidas, adornos fuera de su lugar, ó colocados
otras poblaciones marítimas al Este de Yuca-
á la inversa, otros tomados de edificios extra-
tan, se notaban señales de antropofagia. 1 Es de
ños, indican reparaciones ejecutadas por obre-
sentirse que los españoles no nos hubiesen de-
ros inhábiles ó que habían perdido el recuerdo
jado n i n g ú n documento sobre las diferentes
de sus antiguos señores. ¿ Quién nos revelará
tribus que poblaban entonces la Península; h u -
biéramos sabido si los Peches eran ó no de los los destinos antiguos de esta real habitación y
descendientes de los caníbales que infestaban las causas de su r u i n a ?
las islas y las costas vecinas, y si fueron ellos "Lo que dá al Palacio de los Reyes el sello
los que empezaron á destruir á Uxmal y otras más extraordinario y más grandioso, son las
ciuda'des de los Mayas. tres terrazas sobre cuya cima está construido, y
de que n i n g u n a descripción podría representar
" Otras señales existen por lo demás en Ux- su majestad. La primera, que se eleva 3 piésso-
mal que parecen indicar una dominación mé- bre el suelo, tiene 15 de ancho sobre una longi-
_ o
nos inteligente que la de los fundadores de sus
tud ele 575. La segunda tiene 20 piés de alto,
Palacios. 2 E n el Palacio de los Reyes, dos vas-
250 de ancho y 545 de longitud. La tercera, en
tos corredores de bóvedas triangulares condu-
fin, sobre la cual h a sido erigido el Palacio,
cían en otro tiempo de u n a fachada á otra, sin
tiene 19 piés de altura y 30 de ancho sobre u n a
que fuese necesario dar la vuelta como ahora.
extensión de 360. La segunda terraza forma al
Habiendo sido cerrados despues estos corredo-
Este del edificio una esplanada magnífica, en
res, fueron reemplazados cada uno por dos pe-
el centro de la cual se elevaba el Pliallus colo-
1 Los indios mexicanos fueron los que introdujeron la
sal de que he hablado más arriba, hoy destrui-
antropofagia en Yucatan, en la época de la tiranía de Ma-
yapan. do, pero cuyos restos yacen en el mismo lugar;
2 Son los vestigios que necesariamente dejaron las gue- m u y cerca de allí está el lince de dos cabezas
rras de los mayalpaneses y de sus aliados los mexicanos con- de. que se hace mención en las obras de los se-
tra U x m a l .
ñores Stephens y Charnay. Parece que h a n
existido otros edificios ú los dos lados de esta "Este edificio, que hace frente con el Palacio
terraza, formando probablemente como dos álas de las Vestales, tiene 94 piésde longitud sobre 34
pegadas al cuerpo principal; pero apenas son de ancho: está dividido interiormente en dos
visibles algunos restos al presente. Por lo que órdenes de cuartos; pero contrasta por su pe-
puede juzgarse de lo que actualmente se ve, se queñez con la grandeza y la riqueza de ornato
subía de la primera á la segunda terraza por del presente, al cual forma como un apéndice;
pendientes suaves, fabricadas al Norte y al S u r , en recompensa se distingue por la belleza y la
v la sola escalera que se distingue un poco de regularidad de sus proporciones y por la noble
este lado, es aquella cuyos restos existen de la sencillez de su arquitectura. Todo el adorno
segunda á la tercera terraza, de 130 piés de an- de su fachada consiste en la parte superior, en
cho, compuesta de 35 escalones y terminando un orden de columnatas unidas, que parecen
en la fachada principal del Palacio. Estas te- bambúes, coronada por u n a cornisa decorada
rrazas, edificadas sobre u n a de las elevaciones de tortugas esculpidas de diferente especie, al-
ternadas con conchas, de donde h a tomado el
naturales del suelo, son todas de piedras y de
nombre de Casa de las Tortugas, bajo el cual es
mezcla, y encierran varias cisternas del lado
más generalmente conocido este edificio.
oriental: pero del lado opuesto descansan sobre
aposentos abovedados como el Palacio, y cuyos "Desde la triple entrada de este Palacio, que
restos son perfectamente visibles; dos inmensas dá sobre la orilla septentrional de la gran te-
fachadas, retirada la una sobre la otra, soste- rraza, sus habitantes dominaban todo el espa-
nían la morada real que se ostentaba igual- cio que se extiende hasta el Palacio de las Yes-
mente detrás sobre la segunda, en donde for- tales, y podían asistir desde allí sin molestarse,
maba como un tercer piso; varias escaleras, de como desde un balcón elevado, á las diversio-
que he encontrado vestigios bastante bien con- nes del Juego de Pelota, cuyos edificios se ven
todavía en parte en esta arena. Yo reconocí en
servados, ponían en comunicación estos dife-
ellos, lo mismo que lo había hecho Stephens
rentes pisos, cuyo plano inferior encerraba di-
ántes de mí, los restos de dos grandes anillos
versos patios interiores; una de estas escaleras
encajados en el muro de cada lado, é hice dibu-
subía de allí al pequeño Palacio, llamado el
jar en el de la derecha los restos de un bajo re-
Falacia déla Reina ó la Casa de las Tortugas, que
lieve, representando dos grandes serpientes en-
se eleva á la extremidad Noroeste de la segun-
lazadas á la manera de las que se ven aun en
da terraza.
el patio del Palacio de las Vestales. Los lecto-
de Mayapan, de 65 piés de altura, midiendo en
res que conocen la obra de Stephens tienen ya
su base 300 piés de Este á Oeste, y 200 de Nor-
noticia del edificio Casa de las Palomas, llama-
te á Sur. Encontré allí, al Este y al Oeste, los
do así á causa de los picos, casi á la flamenca,
restos de dos grandes escaleras, y subí hasta la
adornados de p e q u e ñ a s ventanas que coronan
cima, por la que desciende cerca del patio de
las dos grandes fachadas Sur y Norte de este
las Palomas. Allí existe u n a plataforma de 75
Palacio: encierra u n patio casi tan grande co-
piés de ancho, y, á cerca de 15 piés de la orilla,
mo el de las Vestales, á donde se penetra igual-
se elevan los restos de u n edificio que ofrece
mente por u n a g r a n puerta arqueada traingu-
m u c h a semejanza con el de la pirámide de Chi-
larmente del lado del N o r t e ; e n frente se abre
chen-Itzá llamado el Castillo. Sus muros están
otra puerta por d o n d e se sale al Sur. Se en-
cubiertos de los mismos adornos que se encuen-
cuentran en seguida, á algunos pasos de distan-
tran en otras partes en U x m a l ; pero los palos
cia, escaleras q u e conducen á otro patio ó terra-
y los escombros en que está en cierta m a n e r a ,
za limitada á la derecha y á la izquierda por
sumerjido, así como el cuerpo de la pirámide,
edificios m u y arruinados, y á la extremidad de
me pusieron en la imposibilidad de hacer u n
la cual se eleva u n monumento análogo al del
reconocimiento más completo. Este m o n u m e n -
Adivino, pero m u c h o más arruinado y de u n
to, enclavado en parte en el ángulo de la se-
estilo mucho m é n o s escogido. Quizá h a y a teni-
g u n d a terraza del Palacio de los Reyes, era evi-
do u n destino análogo y sus cimientos inferio-
dentemente u n templo, y es probable que la
res encerrarían la sepultura délos sacerdotes,
casa de las Palomas, de cuyo patio se subía á
como el primero p o d í a haber sido el mausoleo
la escalera occidental, era la habitación de los
de los Reyes. T r e p é las ruinas con varios in-
sacerdotes.
dios, y desde lo alto, así como desde la mole del
Adivino, mis ojos abrazaron todo el magnífico "Desde la última plataforma de esta pirámide,
panorama del c o n j u n t o de Uxmal. así como desde el edificio vecino, distinguí u n
gran número de otras ruinas diseminadas en
" E n la parte oriental del patio de las Palo- medio del llano, sepultadas en su mayor parte
mas, enteramente abierto en apariencia en esta bajo su manto de bosquecillos, pero siempre co-
dirección, se eleva sobre u n a vasta terraza otro nocibles por su forma cónica que se levanta so-
monumento no m é n o s importante que todos los bre la uniformidad de la vegetación. Algunas
demás: es una p i r á m i d e en todo semejante á la h a n sido designadas por el Sr. Stephens, tales
eomo el monumento' llamado la Casa de la Vieja, la muerte con inscripciones desgraciadamente
m a d r e del Adivino, según la tradición ; pero borradas para que se las pudiese descifrar. En-
h a y muchas que 110 han sido visitadas proba- cima de esta base se elevaba probablemente el
blemente por n i n g ú n viajero antes de mí. De altar de los sacrificios, destruido sin d u d a pol-
este número es u n a vasta plaza, encerrada en- las mismas manos que h a b í a n hecho pedazos
tre dos hileras de inmensas terrazas casi para- el phattus gigantesco, cuyos trozos cubren el
lelas á las del Palacio real, y que corre ele Nor- suelo, á algunos pasos más léjos. El Sr. Stephens
te á Sur sobre u n a longitud de más de 800 menciona vagamente este lugar como u n a es-
piés. E l Sr. Stephens había notado u n a de es- pecie de cementerio antiguo; habla también de
tas terrazas; pero la espesura de los bosques en u n profundo valle que había percibido, estando
este lugar le impidió reconocer las ruinas que en lo alto de uno de los grandes monumentos
las cubren, así como la plaza y los edificios ve- del centro, en conexion con el cementerio.
cinos, de los .cuales u n o se eleva más allá, de- Este valle que visité una m a ñ a n a , pudo haber
trás de la terraza occidental. Este es u n gran estado rodeado de tumbas, a u n q u e tengo duda,
edificio de dos pisos, uno detrás de otro, pero porque el fondo está enteramente ocupado por
en u n triste estado de ruina; puede ser que sea u n a de las aguadas de que he dado más arriba
al que el Sr. Charnay dá el nombre de la Pri- u n a descripción á Y. E., y á la que se dá hoy
sión. Hice echar abajo, en parte, el bosque que el nombre de Chen Chan-akal, ó el pequeño
quitaba la vista, y descubrí que la extremidad receptáculo de las canoas. Esta aguada, según
Norte de esta plaza terminaba con la base de el mayordomo de la hacienda, era la principal
u n a gran pirámide, toda semejante á la del del vecindario. Quizá era allí adonde los re-
patio de las Palomas y de dimensiones iguales. yes de U x m a l iban á recrearse. A u n q u e cu-
" Este era, á no dudarlo, otro templo, de lo bierta de bosques por todos lados, se vé allí, sin
que me aseguré m u y pronto por los restos de embargo, como la forma de u n cuadrado largo
u n pequeño monumento arruinado, á algunos rodeado de terrazas todavía conocibles en al-
metros de distancia del pié de la pirámide. E r a gunos lugares, y que me recordaron involun-
como una base de cerca de 60 centímetros de tariamente la fuente de los suizos en Yersalles.
alto sobre una superficie de 5 metros cuadra- L a vejetacion tan uniforme en el resto del pla-
dos: estaba formada de piedras esculpidas, pre- no es aquí rica y variada, de m a n e r a que po-
sentaban en todo el rededor los emblemas de dría u n o imaginarse que era en otro tiempo el
sitio de los j a r d i n e s de los reyes de U x m a l .
Continuando del Suroeste de esta aguada há- Fiano (le Uxmal; no se ven más que ruinas que
cia el Norte, se descubre, entre las otras agua- pertenecen á diferentes épocas, pardeando en-
das que parecían unirse en esta dirección, va- cima del verde tinte de los bosques, ó reconoci-
rias eminencias m u y elevadas con restos de bles, á pesar de la vejetacion, por sus formas
cónicas... Arquitectos tan hábiles como inteli-
edificios análogos á los precedentes
gentes (los constructores y artistas de estos edi-
"En los pequeños bosques que cubren el pla-
ficios) comprendían admirablemente, con el
no, al Norte del Palacio de las Vestales, sobre
género de adorno y de perspectiva de que esta-
u n a alta colina redeada de barrancos forma-
ban tan bien dotados, la pureza y armonía de
dos por las depresiones del terreno, se elevan
las líneas. Esto es, sobre todo, lo que me h a
con las r u i n a s de u n a fortaleza ías de u n a ter-
llamado la atención en los alrededores del Pa-
cera pirámide religiosa m u y antigua, pero tam-
bién m u y destruida, y desde cuya cima se
acerca de los tiempos anteriores al descubrimiento y á la
abarca todo el conjunto de las aguadas del
conquista, consolándose no más con la m u d a contemplación
Oeste. A cualquier lado, en fin, que se dirija de los misteriosos monumentos.
la vista, desde la c i m a de estos monumentos, se " L a historia antigua de nuestro país, dice, está envuelta
encuentran siempre eminencias con terrazas y entre misterios impenetrables, y no ha llegado á nosotros
palacios, tumbas d e u n a altura prodigiosa, ó ni la incierta aunque hermosa luz de las tradiciones popu-
lares Careciendo, pues, de historia, conformémonos con
pirámides que se extienden hasta perderse de
admirar estos monumentos, visitándolos Voy á comuni-
vista, á varias leguas de distancia, i en el gran car lo más notable que encontré en mi visita á Nolipat
ruinas distantes legua y media al Occidente de Nohcacab...
Cuatro columnas con figuras de guerreros, una esfera de
1 Nuestro arqueólogo y u c a teco, el memorable F r . Es- piedra de dos varas de circunferencia y una p i l a — fueron
tanislao Carrillo, observó ántes que el arqueólogo francés, las cosas más notables que me manifestó mi guía. Segui-
la gran extensión de las r u i n a s de Uxmal, á cuyo respecto mos visitando esta gran ciudad asolada, admirando los ob-
hace el siguiente relato en que el lector advertirá, empero, jetos con que en otro tiempo ostentaba un lujo igual al que
que, como D. Justo S i e r r a y otros sabios y aficionados de todavía se percibe en las casas de Ivabah y de U x m a l
la primera mitad del p r e s e n t e siglo, no conoció ciertos da- H a y por estas inmediaciones una calzada que un sabio via-
tos históricos, ni algunos documentos mayas que después se jero, amigo mío, (el Sr. Stephens), no pudo encontrar, y
han descubierto, ó mejor dicho, no se habían estudiado,
cuentan que corre desde Kabah hasta U x m a l pasando
como no lo habían sido n i el texto de Herrera, ni el de
por Nohpat.... N o me queda duda sobre la existencia de
L a n d a ; pues su lenguaje está como inspirado CD el justo
esta calzada, y la he recorrido en varios puntos que son: en
sentimiento que resulta d e la más completa ignorancia
la medianía del camino que vá de Chetulix á U x m a l , le-
lacio de los Reyes, en donde todo está destinado tría. Por paradógica que pueda parecer m i
á atraer y á fijar las miradas. Este edificio me aserción y esperando de antemano el ser tacha-
había parecido bajo y mezquino en las plan- do de exageración, debo á la verdad el decla-
chas de Stephens y de Catherwood, en donde r a r á Y. E. que n i n g u n a habitación real en
le hacía falta la perspectiva; pero me llené de Europa, es comparable, bajo este aspecto, al Pa-
admiración cuando pude contemplarlo con mis lacio de los reyes de Uxmal. Al Este, en don-
propios ojos. Elevado sobre tres órdenes de de estaba hecho p a r a ser visto sobre todo desde
terrazas, formando en conjunto u n a altura de la ciudad, d o m i n a todo el plano. Al Norte, al
más de 40 piés, adquiere así en u n aislamiento Sur, al Oeste, los m u n u m e n t o s que lo rodean,
lleno de majestad, proporciones de que ningún sin hacerlo pequeño y sin perder n a d a de su
cuadro podría mostrar la elegancia y la sime- propia belleza, se elevan en anfiteatro osten-
tando al rededor del Palacio real sus picos y
g u a y media de Nohcacab, camino del mismo Chetulix; y sus bizarras cornisas, con esa profusion de ador-
desde Nohpat, dirigiéndome á K a b a h , he recorrido más nos que los Sres. Catherwood y Charnay nos
de un cuarto de legua. En todos estos puntos es la calzada h a n hecho conocer, y cuya riqueza y variedad
del mismo ancho, que es el de cuatro varas tres cuartas;
su foma una misma; su dirección línea recta... Nos pusi-
difícilmente se p o d r á n figurar nuestos artistas
mos á andar.... E n efecto, corría (la calzada) con dirección europeos. Nada está demasiado cerca, n a d a
á K a b a h : su forma y sus direcciones dan á conocer que es demasiado léjos. Y a sea que de lo alto de la
la continuación de la que sale de U x m a l : recorrí más de un
tercera terraza del Palacio real se dé la vuelta
cuarto de legua, y sólo observé que de trecho en trecho
había un aljibe al lado de dicha calzada."—Registro Yuca- á este p a n o r a m a , sea que desde abajo, ó que
teco, tomo I I , artículo intitulado: '-Dos dias en Nohpat," desde los otros edificios se contemple esta ha-
suscrito por Un curioso, bajo cuya modesta firma tiene F r . bitación verdaderamente regia, de cualquier
Estanislao Carrillo en dicho Registro varios artículos de
lado que se mire, cada paso que se dá, ofrece
verdadera importancia arqueológica sobre nuestras ciudades
antiguas. Kabah, Nohpat, Nohcacab y Chacchob, ciudad u n nuevo cuadro; por todas partes las perspec-
murada como Mayapan y perteneciente al dominio de U x - tivas más halagadoras á la vista, las proporcio-
mal, son, con otras varias d é l a misma dependencia de Ux" nes más grandiosas, la simetría más elegante,
mal, célebres restos de antiguas ciudades con cuyos nom-
bres históricos está enlazado el del humilde franciscano la nobleza de líneas en u n conjunto arrebata-
yucateco que los hizo conocer á los sabios extranjeros que dor. La desviación misma del Palacio de los
han comunicado despues la noticia á todos los sabios del reyes, edificado con sus terrazas fuera de la
inundo.
orientación t a n exacta habitualmente entre las
naciones antiguas de estas regiones, parece ha- cierta y exacta, considerándola solamente como
ber sido calculada á propósito por un arquitec- descripción, pues en cuanto á las apreciaciones,
to de genio p a r a d a r u n efecto más completo á ya manifestamos no estar del todo conformes
sus bellas fachadas. con el autor del "Informe." Pero nadie más
"Establecido, durante el día, con mis ense- competente que él para decir á la faz del mun-
res en u n a de las salas del Palacio de las Ves- do que las fotografías que h a n sido sacadas de
tales, cuando salía á caballo por la tarde por las espléndidas ruinas yucatecas, por más her-
el gran arco triangular para volver ántes de mosas y admirables que parezcan, son bajas y
la noche á la hacienda, me a d m i r a b a cada mezquinas, si se comparan con la realidad.
vez más el conjunto maravilloso que se ofrecía E n cuanto al Palacio del Adivino ó Casa del
á mi vista. E l sol, al ponerse detrás de los ár- Enano, h a y entre los indios u n a fábula que por
boles de la g r a n plaza del altar de los sacrifi- despreciable que sea en opinion de algunos,
cios, i l u m i n a b a con sus postreros rayos los merece consignarse y a u n estudiarse; porque
agudos picos de la Casa de las Palomas, envol- 110 es p u r a m e n t e u n a conseja cualquiera, sino
viendo en sus reflejos de oro y de fuego el mau- la historia misma encubierta bajo los velos de
soleo de los sacerdotes, la pirámide del templo la fábula, por más que muchas veces no lo com-
y las espléndidas fachadas del Palacio de los prendan así ni el narrador, ni el oyente. Ello
reyes. Jamás u n a decoración de teatro me pre- es u n a verdad que sentado el viajero á la som-
sentó u n espectáculo más grande; yo la con- bra que las mágicas ruinas del Palacio del
templaba cada tarde con u n a nueva admira- Enano-Adivino proyectan á la luz del sol ó de
ción, y c u a n d o me fué preciso decir adiós por la luna, algún indígena del lugar le habla en
última vez á todas estas maravillas, tuve u n estos ó semejantes términos:
momento de angustia, al pensar que no las vol-
— H a b í a u n a m u j e r anciana que habitaba
vería á ver quizá, y que el tiempo, como la ma-
u n pobre hogar, aquí mismo donde hoy se le-
no del hombre, no tardaría en acabar su des-
v a n t a este suntuoso edificio, opuesto al Palacio
trucción.»
del Rey. Cuando esta pobre m u j e r estaba, llena
Hasta aquí el Sr. Brasseur: n a d a tenemos de años y próxima al sepulcro, tomó cierto día
nosotros que a ñ a d i r á esa hermosa y científica u n huevo, lo cubrió con u n paño y lo guardó
descripción q u e hace de las magníficas ruinas con diligencia maternal en el más escondido y
de Uxraal, sino decir que es t a n belia como abrigado rincón de su choza: iba todos los días
que acreditando con otras m u c b a s pruebas l a
á verlo, hasta q u e u n a m a ñ a n a encontró que p u j a n z a y fuerza de su regio brazo, en todas
se había empollado, con la maravillosa cir- era al punto imitado por el Enano. E n el col-
cunstancia de q u e en vez de brotar u n pollue- mo, pues, de su furor, el rey le dijo q u e si en el
lo, nació del dichoso huevo u n a criatura hu- breve espacio de u n a noche no fabricaba u n
mana. La a n c i a n a se llenó de regocijo, y se palacio mejor y más alto que cualquiera otro
consideró como verdadera m a d r e . Proveyó á del país, al siguiente día le haría morir. El
su hijo de nodriza y se encargó de cuidarle ella confundido m u c h a c h o se a p r e s u r a á manifestar
misma. Sucedió que al año el párvulo a n d a b a á su m a d r e lleno de desconsuelo el apuro en
y h a b l a b a como u n hombre, pero entonces dejó q u e se halla, pero ella con serenidad le dice
de crecer: era u n Enano. La a n c i a n a n u n c a q u e no se aflija, y que ya vería realizada la
estuvo t a n contenta, y vaticinó, pues era adivi- obra. Y ¡cuál no fué su admiración cuando,
na, que el muchacho seria con el tiempo un en efecto, al despertar á la m a ñ a n a siguiente,
gran señor y u n adivino. Llegó el tiempo se encuentra con su choza trasformada, por
oportuno y díjole un día que fuese á casa del obra de encanto, en el más magnífico alcázar
Rey y le provocase á u n desafio de fuerza, y q u e pudiera imaginarse, y tan elevado como
a u n q u e el E n a n o temía, la m a d r e le obligó, y a h o r a lo estamos nosotros m i r a n d o ! El rey,
h u b o de obedecer. A d m i t i d o en palacio, desa- viéndolo desde la puerta de su palacio, se
fió'al Rey, y éste, sonriéndose, le dijo con pro- llenó de asombro, y previno que le trajesen ai
tectora bondad, que levantase u n a piedra que maravilloso E n a n o . Apenas se presentó éste,
le designó; ésta era de tres arrobas de peso. El le dijo q u e fuese á recojer dos medidas ó por-
tímido joven echó á llorar y desapareció aver- ciones de cocoyoles, con u n a de las cuales el
gonzado de la presencia del monarca, corriendo mismo rey le golpearía en la cabeza, r o m p i e n d o
á manifestar á la madre el conflicto en que ella sobre ella cada cocoyol con un martillo, y q u e
le pusiera. Mas ésta, entre cariñosa y severa, le despues el joven h a r í a otro t a n t o con el rey,
reprendió su cobardía, y le añadió: vuelve al sirviéndose de la otra porcion ó medida. E l
Rey, y dile que si él levanta primero la piedra, joven, instruido por su m a d r e , ( q u i e n practicó
tú en seguida la levantarás. Y sucedió así, sobre su cabeza u n a ceremonia y le dejó adhe-
porque tan luego como el soberano la levantó, el r i d a en la coronilla cierta placa misteriosa), sin
E n a n o hizo otro tanto. Esto excitó primero la temor alguno se prestó á cuanto de él exigía
curiosidad del Rey, y despues su ira y enojo, por
el monarca. R e u n i d a la corte en forma de g r a n
ceremonia, aquél dijo que el que de los dos Tal es la fábula aludida, de que hay varian-
contendientes saliese vencedor, ese sería el tes más ó ménos fantásticas y hasta ridiculas.
único y verdadero soberano de todo el reino; Pero a u u q u e las poéticas ficciones de la fábula
al efecto, procedió inmediatamente y con todas oscurecen la historia, sirven, sin embargo, para
sus fuerzas á romper los cocoyoles en la cabeza conservar ésta de alguna manera, y nosotros
del E n a n o , con manifiesta intención de matar- creemos por eso que la tradición legendaria, en
l e ; pero gastó la medida señalada, sin haber los términos que la acabamos de consignar, 110
conseguido lastimarle en lo más mínimo. Bien carece de cierta utilidad, porque eucubre, á no
hubiera querido, en vista de esto, eludir el cum- dudarlo, la verdadera historia de Uxmal y a u n
plimiento de su real palabra, pero no era posi- de casi toda la nación yucateca, hasta su pos-
ble en medio de la corte reunida, testigo y de- trer período. Los fundadores de Uxmal, pobres
positaría de aquel compromiso tan solemne. y débiles restos de la célebre nación tulteca,
Resignóse, pues, á su dura suerte, y á los pri- q u e desapareció por completo del Anáhuac,
meros golpes q u e le dió el Enano, el cráneo se le vienen á nacer, por decirlo así, como un tierno
hizo pedazos. Todos proclamaron veucedor y y delicado hijo para la antigua patria yucate-
adivino al m a n c e b o á quien j u r a r o n obediencia, ca, al venir á regenerarse en ella, buscando la
poniéndole en posesion del gobierno. Al mismo sombra fraternal que la otra r a m a del único
tiempo, ó poco despues, la anciana murió ó des- tronco de su común y primitivo origen nacio-
apareció, pues q u e en la ciudad de Maní, dis- nal les ofrecía en el pueblo maya, entonces
tante diez y siete leguas, h a y u n profundo pozo grande á la sazón, floreciente y poderoso. De
de donde nace u n a misteriosa cueva que bajo aquí es que Mayapan, la gran ciudad de los
de tierra conduce hasta la ciudad de Mérida mayas, es la que permite y consiente, con aire
( B ó ) , y en esta cueva, á las orillas de u n ria- de'protectora bondad, la fundación de U x m a l .
chuelo, bajo l a sombra de un g r a n árbol, está E r a el gran rey que permitía al pigmeo (al ena-
sentada la a n c i a n a con una serpiente á su lado, no de la fábula maya), no solo la erección de
vendiendo a g u a en pequeñas cantidades, no su morada, sino hombrear con él. El Rey de
por dinero sino en cambio de criaturas h u m a - Mayapan queda, empero, como herido de muer-
nas ó tiernos niños que dá á la serpiente para te en la cerviz por la m a n o de u n niño, cuando
comer.— ve levantarse con celeridad i u creíble, porten-
tosa, en lugar de las pobres tiendas de campa-
en capital de la colonia, y con la que celebra
ña de los emigrados, la grandiosa ciudad de
. alianza la ciudad india de M a n í ) es sepultada,
los T u t u l Xius, que sólo obtuvieron como u n
al decir de los antiguos indios, bajo la domi-
favor el permiso de situarse en los terrenos
nación castellana, como en oscuro calabozo (la
montuosos y desprovistos de agua. Mayapan
cueva subterránea que diz que va de Maní á
pide al punto en paz y sin desdeñarse, arqui-
Mérida), donde, como la anciana madre de la
tectos de los recieu llegados, para hermosearse fábula referida, compra criaturas para dar de
á su vez; pues ella, como la hidalga ciudad, comer á la serpiente insaciable que tiene á su
cabeza y señora de todo el imperio, no quiere lado, porque tuvieron para si, desde entonces,
permitir que sea superada por n i n g u n a otra. aquellos indios, que sus hijos ya no nacerían
Pero el tiempo avanza, los acontecimientos se para la antigua patria aborígena, sino para el
desarrollan; suscítanse rivalidades, enciéndese nuevo poder que les había venido á subyugar.
la horrible tea de la civil discordia; 1 los Coco- Cada casa tiene su tiempo, y el suyo había te-
mes de Mayapan se hacen tiranos; los T u t u l - nido aquella raza, aquella civilización especial
Xius de Uxmal se ponen de parte del pueblo que hubo de ceder el puesto á la raza actual
oprimido, y venciendo al déspota, quedan triun- yucateca y á la civilización moderna.
fantes los que eran débiles, y se ven humilla-
Pero la fábula simbólica nos h a hecho avan-
dos para siempre los que eran poderosos. Mas
zar hasta á tiempos y á cosas que no son aquí
á vuelta de todo esto, la anciana muere, porque
de nuestro objeto: retrocedamos, pues, á tomar
ella era propiamente la madre patria que ordi-
el hilo de nuestra relación histórica.
nariamente agoniza y sucumbe en las guerras
intestinas. Pero hay aún algo más que esto: esa
patria antigua, esa patria ó autonomía indígena
que vencida y subyugada poco despues por el
poder incontrastable de la conquista española,
(cuyo cuartel general es Hó, Mérida, erigida
1 E s frase hasta hoy muy usual en Yucatan, acaso pro-
veniente de los antiguos habitantes, refiriéndose á un alter-
cado 6 á una contienda tenazmente sostenida por u n a y otra
parte, decir que se dan coco con cocoyol, oque se rompen coco-
yoles en la cabeza, exactamente como la fábula maya nos
pinta la lucha del Rey y del Enano.
la numeración, fueron los Ajau es 7, 5, 3, 1,
CAPITULO XVI. 12, 10, 8, 6, 4, 2; y arreglados los Ajaues á la
cronología de la era vulgar, fueron en los años
Dificultad sobre la fecha en que precisamente comen- 936, 960, 984, 1008, 1032, 1056, 1080, 1104,
zó á existir y en que fué abandonada la ciudad de
TTxmaL—El Manuscrito maya, de que procede la 1128, 1152, habiendo terminado el 2? Ajau en
dificultad, confirma, por otra parte, la verdad y el 1176, á los 240 años de f u n d a d a (Uxmal), por-
órden cronológico de los sucesos.-Otras importan- que su poblacion fué en 936 en que principió
tes revelaciones del Manuscrito—El rey de Chichen
el 7? Ajau, que es el primero de la corrección." 1
Itzá.-El rey de Izamal.-Independencia de Chichen
Itzá—Guerra de Mayapan contra Chichen.-El ejér- Pero esta dificultad nos llena verdaderamen-
cito : número de sus divisiones y de sus generales. te de la más grata satisfacción ; porque en la
—Los nombres de siete de éstos—El rey Ulmil de m a y o r y de la más suprema importancia de
Chichen hace la guerra á Ulil, rey de Izamal, cuya
ciudad destruye.-Mayapan favorece á Izamal y fijar la clave y de descubrir los sucesos por el
destruye á Chichen—Epoca de estos sucesos.-Emi- órden cronológico de la verdadera historia an-
gracion de los Itzáes.—Laguna de Peten Itzá—El t i g u a yucateca, aquella dificultad nos viene á
nombre de TJxmal.
mostrar con sola su presencia y por el documen-
to de que procede, la exactitud f u n d a m e n t a l
U n a dificultad aparece en la divergencia que de nuestras aserciones con respecto á los he-
h a y entre la época en que nosotros hemos fijado chos considerados en sí mismos. Además,
la fundación y la r u i n a de Uxmal y la que se- nos muestra que n a d a ménos que con u n docu-
ñ a l a el manuscrito maya "Principales épocas mento MAYA están de tal m a n e r a conformes los
de la historia antigua de Yucatan," pues noso- más auténticos y conocidos datos de la historia
tros hemos dicho que probablemente fué f u n - tulteca que hemos aducido; las relaciones y
dada en el siglo once ó doce de la era cristiana, apuntaciones publicadas por los historiadores
y el manuscrito dice que lo fué en el siglo diez, de nota de que nos servimos; y las observa-
según el Juicio amlítico que del documento ha- ciones y conjeturas de los arqueólogos, q u e
ce el Sr. D. J u a u Pío Pérez, cuyas palabras son en género de dificultades, sólo viene el dicho
éstas: "Que en el 2? Ajau se pobló Ah-Cuitok documento á ofrecer la de fijar, con más ó
T u t u l Xiu en Uxmal, y reinó en él con el go- ménos exactitud, la fecha de los sucesos que
bernador de Chichen Itzá y el de Mayapan el 1 " J u i c i o analítico del Manuscrito m a y a " por D. P í o
2, 13, 11, 9, 7, 5, 3, 1, 12, 10 Ajau. Corregida P é r e z . I V I I , Véase atrás en la p á g i n a 58.
históricamente, á vuelta de todo, deja con- concluir, pues que de todos modos, en el perío-
firmados el propio ducumento, y son : 1? el de do que se forma del siglo décimo al décimo-
la fundación de Uxmal en el periodo de la era cuarto, está contenida la época del principio y
cristiana, ya despues del siglo noveno; 2? el de fin de la célebre ciudad de Uxmal.
haber sido los fundadores los Tutul Xius, sien- Debemos, sin embargo, advertir además, que
do su jefe Ah-Cuitok-Tutul Xiu, y 3? el de el documento maya, por importante que sea con
haber sido arruinada la ciudad á los 240 años respecto á los hechos y ordenada sucesión de
de su fundación. 1 ellos, no lo es en cuanto á la exactitud del sen-
Si nosotros hemos preferido fijar la funda- tido é inteligencia que se le da por lo que mira
ción en el siglo once ó doce de la era cristiana, á las fechas, así por la gran dificultad que hay
es porque en la historia vemos que poco más en comprender bien la cronología indígena,
ó ménos fué por aquel tiempo la destrucción como por las equivocaciones que los mismos au-
tores indios cometían al escribir con nuestro al-
del imperio tulteca, cuyos restos, peregrinando,
fabeto sus documentos históricos, equivocacio-
vinieron á Yucatan hasta establecerse en la
nes que son precisamente el motivo de la co-
Sierra y echar los cimientos de su ciudad á
rrección practicada por el Sr. D. J u a n Pío Pérez,
diez leguas de Mayapan; y ya el lector verá,
con el rubro de Juicio analítico del manuscrito.
que del siglo once ó doce que con t a n buenos
^ Dejemos, pues, la cuestión de precisar las fe-
fundamentos señalamos, al diez que fija el do-
chas, conforme al precioso documento aludido,
cumento maya, hay una diferencia que en esta
pero sirvámonos del mismo eu cuanto vale y
ocasión y circunstancia casi puede calificarse
merece para el conocimiento y enlace de los
de imperceptible. Perfectamente venimos á sucesos, pues no sólo nos revela claramente la
1 D. Eligió A n c o n a en su « Historia de Y u c a t a n , desde
la época más r e m o t a hasta nuestros días,» L i b . 1.°, Capí- ^ l ^ T f o í z a r el sentido del documento ó quitarle el
tulo V I I , manifiesta la opinion de que casi puede asegu-
n a t u r a l que nosotros le damos, y que como se ve en el tex-
r a r s e que no f u é A h - C u i t o k T u t u l X i u el f u n d a d o r de la
to le dio el Sr. D. P í o P é r e z , quien habiendo no solo a n a -
célebre ciudad de U x m a l en el siglo X , y p a r a deshacerse
libado dicho documento, sino traducidolo del original m a y a ,
de la dificultad que le presenta el documento m a y a Princi- nadie m e j o r que él puede fijarle la v e r d a d e r a inteligencia,
pales épocas, que t a n c l a r a m e n t e señala en el § V I I el tiem- V en efecto c l a r a m e n t e l a fija, t o m a n d o la p a l a b r a pabla,
po de dicha fundación y el n o m b r e del f u n d a d o r , dice, que don en el sentido de fundación, lo que m u e s t r a evidente-
a u n q u e es la p r i m e r a vez que en aquel documento se habla
m e n t e que nuestro sabio filólogo ley6 fundación en el texto
de aquella ciudad, n o por eso se refiere á la fundación, sino
maya. Véase el " J u i c i o analítico," § V I I citado.
solamente á haber ido á establecerse en ella los Tutul Xius.
g u e r r a del Soberano de Mayapan contra los
grandes del I m p e r i o y contra sus respectivos de alianza ó tratado la unidad del Imperio yu-
pueblos, sino otros pormenores importantes, cateco, por consiguiente reinaron juntos, en
en los cuales es a h o r a ocasion de que nos fije- efecto, como indica el documento. Izamal era
mos. también u n a gran ciudad y cabeza de u n reino
ó provincia, pero debemos entender que como
E n efecto, no solo nos revela el verdadero
su jefe ó soberano especial era el Sumo Sacer-
origen, principio y fin de Uxmal, sino también
dote, que por su carácter de tal, residía en la
nos indica claramente la tiranía cruel que el
corte de Mayapan, según hemos tenido ocasion
Soberano de M a y a p a n se propuso ejercer, y estos
de ver en otra parte, su dominio estaba como
datos los encontramos enteramente conformes
identificado con el d e e s t a poderosa capital, mo-
con las apuntaciones que consignan L a n d a y
tivo por el que, indudablemente, el manuscrito
Herrera. Nos hace saber que por aquel tiempo
m a y a no lo expresa respecto de Uxmal, como
había reyes en Chichen-Itzá y en Izamal, y
lo hace con los otros dos.
que, dependientes éstos del de Mayapan, venían
á ser con sus vasallos, como los principales con- Nos pone por último e s t e manuscrito en estado
des del Imperio, ó como sus feudatarios. de poder comprender que abierta la malhadada
época de la tiranía, y d e s p u e s de vencido Tutul
Vemos por él, q u e l o s T u t u l X i u , estaban án-
X i u y de arruinada la ciudad de Uxmal, el rey
tes en tan buena paz y armonía con el Empe-
de Chichen-Itzá temió con sobrado f u n d a m e n -
rador de M a y a p a n y con el Rey de Chichen-
to que el despotismo del vencedor ya no con-
Itzá, aun cuando m á s ántes acaso hubiesen vi-
sentiría la permanencia de otro soberano que,
vido éstos últimos en cuestiones y guerras, q u e
si bien dependiente de él, era al fin u n rey y
el indio, autor del manuscrito, dice que reina- señor de vasallos del que debía recelarse en su
ron (los Tutul X i u ) en Uxmal doscientos años con afán de esclavizar á todos. Por tanto, el dicho
el Gobernador de Chichen-Itzá y el de Mayapan. rey itzalano tomó la arriesgada y atrevida re-
es
1 u e ' c o m o el Emperador de Mayapan y solución de declararse enemigo del Emperador,
el rey de Chichen, eran sin duda los señores manifestando con los hechos que sacudía el
más grandes de t o d a la Península, en el tiempo despótico dominio de Mayapan, que constituía
en que vinieron á establecerse en ella las nue- su reino en estado independiente, y que se
vos T u t u l Xius, es claro que al confederarse aprestaba al combate. Pero Cocom Hunac-Eel
estos con aquéllos, formaron en una especie le castigó, porque dirigiendo sus poderosas hues-.
tes contra Chac-Xib-Chaac, que así se llamaba las coutemplan, y cuya historia se decía com-
el rey de Itzá, le venció y derrotó. H é aquí las pletamente ignorada.
palabras textuales del manuscrito: " Pasados Sea de muerte natural, ó acaso violenta con
los Katunes del 11? Ajau, 9? Ajau, 6? Ajau, ocasión del triunfo de Hunac-Eel, el caso era
en el 8° fué vencido ó derrotado el gobernador que poco despues ya no existía Chac-Xib-Chaac (
de Chichen-Itzá, porque era enemigo de Hunac- el digno y valeroso rey de Chichen, pues que ya
Eel, gobernador de la fortaleza de Mayapan, su sucesor, era Ulmil, quien lo mismo que su
ciudad m u r a d a , y esto sucedió á Chac-Xib- autecesor resistía fuerte y constantemente al
Chaac de Chichen-Itzá." * tiránico domiuio de Mayapan. Organizó su
Los números siete y trece eran de g r a n signi- ejército compuesto de trece divisiones como el
ficación misteriosa, y sin d u d a por esta razón de Cocom Hunac-Eel, y con él cayó como uu
el ejército ó los ejércitos mayas se dividían ca- torrente devastador sobre la histórica y magní-
da uno en trece grandes divisiones, bajo el fica ciudad de Izamal, por ser del dominio sa-
m a n d o de siete grandes caudillos ó generales cerdotal de Mayapan, 1 y cuyo rey (y Sumo Sa-
(Xacones), que en la época á la que nos referi-
mos, eran á m á s del Cocom Hunac-Eel, autó- 1 Los Itzáes eran llamados «hombres sagrados,« ah Itzaob
Kuyen uincob lae, lo que suponemos de ladiuastía desús so-
crata de M a y a p a n , los siguientes, según los beranos. Y como Izamal era la ciudad santa ó sacerdotal
nombres que n o s conserva el precioso manus- de la jurisdicción especial de Mayapan, que é r a l a metrópo-
crito: A h - Z i n t e y u t Chan, Tezumtecum, Taxcal, li de todo el Imperio, es claro que cuestiones de rivalidad
religiosa dividían á las ciudades de Izamal y de Chichen-
Pante-Mit, Xuch-Uecut, Itztecuat y Kakalte-
Itzá, y de aquí otro motivo de enojo ó casus belli.—Es de
Cat. 2 Con estos datos, ¡ qué fortuna para la advertir que la gerarquía sacerdotal no tenía vasallos t r i -
historia hasta e n sus más notables y curiosos butarios, sino que todos le acudían para su manutención y
pormenores! y a podemos decir cómo, cuándo, elevado rango, según refiere Landa; pero es indudable,
según el testimonio del mismo Landa y de todos los demás
por quiénes y p o r qué se destruyeron las gran- historiadores y monumentos, que Izamal era ciudad sacer-
des y principales ciudades yucatecas, cuyas rui- dotal, y que los Itzáes eran tenidos como reyes y como hom-
nas llenan de pasmo y admiración á cuantos bres sagrados. Estos eran de la misma familia dinástica y
sacerdotal que los soberanos de Izamal, descendientes de
I t z a m a t u l , antiguo patriarca del pueblo maya; pero divi-
1 " P r i n c i p a l e s épocas de la Historia de Yucatan." didos despues, se conservaron en perpetuas guerras hasta
§ V I I I . Véase a t r á s en la pág. 52. haber desaparecido una de las partes contendientes, que es
2 Id. la que emigró para el P e t e n - I t z á .
na,- si bien nosotros por las razones que dejamos
cerdote á la vez, según debemos entender), era
expuestas, creemos que más bien pueden ade-
á la sazón Ulil. Gran devastación causaría en
lantarse un poco, de manera que se conforme
la santa ciudad, pues son grandes y muchas
con el que procede del de la fundación de Ux-
las célebres ruinas de ella, y de que hemos ha-
mal (siglo once ó doce), cuya ruina, seguu todos
blado en otra parte de esta obra, habiendo sido
los datos, fué anterior á la postrera de Chichen
ésta, á no dudarlo, la época en que pasó, para
y de Izamal. H é aquí las palabras del Sr. Pérez
n o volver, su antigua grandeza y poderío. Mas
respecto de dicho tiempo: " Q u e IIunac-Eel (Je-
bien pronto, el ejército de Mayapan vino sobre
fe de Mayapan) derrotó las trece divisiones del
TJlmil para castigar la que entonces segura- ejército de Ulmil, rey de Chichen) el 6? Ajau.
m e n t e se habrá llamado sacrilega osadía. " E u Corregida la numeración, es despues del déci-
este mismo período ó Katuu del 8? Ajau, dice mo año del 7? Ajau, y según se dice, que ter-
el documeuto maya, fueron á destruir al rey minó en el Ajau siguiente, habiendo durado
Ulmil, porque le hacía la guerra al rey de Iza- treinta y cuatro años, sin duda sería el vigési-
mal Ulil. Trece divisiones de combatientes mo año del 5? y fué el año del Señor 1292,
tenía, cuando los dispersó Hunac-Eel para es- porque el 5<? A j a u comenzó en 1272 y acabó
carmentarlos: la g u e r r a se coucluyó en el 6? en 1296. l
A j a u á los treinta y cuatro años." 1 Esto es, en
Debemos j u z g a r que en el tiempo de estas
el año del Señor 1292, según el Juicio analítico
grandes guerras y del triunfo de Mayapan sobre
de Pérez. Chichen Itzá, emigraron en gran parte los mí-
Con esta asoladora guerra vino, pues, á que- seros restos de esta última ciudad y provincia,
dar arruinada en pos de Izamal, la n o ménos dirigiéndose á la región meridional de la Pe-
histórica y magnífica ciudad de Chichen, ha- nínsula eu los extensos despoblados que hay
biendo sido destruida aquélla por ésta y ésta entre Guatemala y Yucatan, deteniéndose en
por Mayapan, como por ella misma casi acaba- la Laguna conocida hasta hoy con el nombre
ba de serlo Uxmal. de Peten Itzá (Isla ó tierra de los Itzaes), bus-
Según el Juicio analítico de D. Pío Pérez, el cando aquellos valientes y decididos indígenas,
tiempo á que corresponden éstos sucesos parece un país libre y seguro dónde poner á cubierto
que debe fijarse al siglo trece de la era cristia-
I "Juicio analítico" por Pérez," § I X .
1 "Principales épocas," \ I X .
Edades mayas (principales épocas), en la V I I I
d e la tiranía de Cocom su independencia y so-
de éstas, con grata sorpresa la encontramos per-
beranía. T a n t o más debemos creerlo así, como
fectamente verificada, pues leemos allí, como
cierto, cuanto que, según el documento maya,
puede hacerlo por sí mismo el lector, precisa-
los Itzáes eran de e n t r e los mayas los más pro-
mente la derrota de los Itzáes por IIunac-Eel,
pensos á la vida n ó m a d a , pasando en diferen-
y no hay más diferencia que l a q u e resulta de
tes épocas del extremo Sureste de la Península
las diferentes opiniones que existen sobre el
(Bakhalal) á Chichen, en el centro de ella, de modo de concordar las edades mayas con los
aquí al extremo Occidental eu Champoton, y años de la era cristiana, puesto que Pérez fija
de éste otra vezá C h í c b e n . 1 Nos confirman tam- la derrota de los Itzáes por Hunac-Eel en el
bién en nuestro aserto estas palabras de Cogo- 10.° año del 7°ajau, que interpreta ser el del Se-
lludo, refiriéndose á los habitantes de Peten- ñor 1258, miéntras que Euensalida pone la emi-
Itzá: "Estos indios itzáes, dice, son de naci- gración de aquéllos, y por consiguiente su de-
miento yucatecos y originarios de esta tierra de rrota, cien años ántes de que vinieran los espa-
Yucatan; y así, h a b l a n la misma lengua maya ñoles á esta tierra, quienes habiendo venido eu
que ellos. Dícase que salieron del territorio y los primeros años del siglo X V I (1517), resulta
jurisdicción que hoy es la villa de Valladolid que aquella emigración y por consiguiente la
y del pueblo Chichen-Itzá, donde hoy perma- derrota de la Octava Edad, f u é en los primeros
n e c e n ' u n o s de los g r a n d e s edificios antiguos del siglo X V , allá por los años de 1417. Todo
q u e se ven en esta tierra, y tanto admiraron esto servirá, de paso, para hacer v e r l o que de-
cuando se descubrieron estos reinos... Dice el jamos expuesto sobre la gran dificultad que hay
P . Fnensalida, que cien años ántes que vinie- de concordar la cronología maya cou la de la
sen los españoles á estos reinos, se huyeron de era cristiana, y por lo mismo la nulidad de to-
Chichen-Itzá en la e d a d que llaman ellos Octa- do argumento que eu ella pretendiera estable-
va, y en su lengua Uazacojau,y poblaron aque- cerse; pero los sucesos y su orden y desarro-
llas tierras que hoy v i v e n . " 2 llo quedan confirmados de uu modo satisfac-
Comparaudo la cita que hace el P . Euensali- torio.
da de la Octava E d a d , con el manuscrito, las Nos confirma igualmente en nuestro aserto la
indecisión de los historiadores en designar de
1 Documento maya, Principales épocas. una manera fijay unánime el origen de aquel pe-
2 Cogolludo. Historia d e Yucatan. Lib. IX. Cap. 14.
queño reino maya del P e t e n , i segregado d é l a
propios momentos de estarse celebrando laa bo-
m a d r e p a t r i a y engastado entre las ásperas
das, h u y ó á la indicada laguna, donde iguo-
montañas d e una región despoblada. Unos ase-
rado del mundo se estableció con sus parciales;
g u r a n que u n rey de Chichen Itzá, con motivo
y otros dicen que con motivo de los vaticinios
del rapto d e una joven, á la que audazmente
que los Ghilames (Sacerdotes Mayas), hicieron
arrebató p a r a sí de la presencia misma de otro
de la próxima invasión de los europeos, se an-
rey vecino, q u e era el esposo de aquélla, en los ticiparon los Itzáes á esconderse en las márge-
nes de aquella salvaje laguna, donde no por eso
1 Villagutierre en su Historia de la conquista y reducción dejaron de ser descubiertos y visitados nada
de los Itzáes y Lacandones en la América Septentrional, Lib. menos que por Hernán Cortés, con motivo de
I, Cap. V I , dice así: " La verdadera causa que dio motivo
la famosa expedición de éste á Honduras. 1
á los itzáes ó itzalanos para retirarse y desamparar la tierra
de Yucatan en q u e habitaban, no fué la que se dijo [del rap- Eu cuanto al nombre de Itzá, es como saben
to de una •mujer'], sino el que más de cien años antes que los nuestros lectores, por lo expuesto en el Capítu-
españoles descubriesen aquel reino, ocupando estos itzáes ó
lo V I I de esta obra, (página 1G0), un nombre na-
itzalanos) su provincia de Chichen Itzá, sus sacerdotes idó-
latras les profetizaron la ocupacion que los españoles habían cional de la raza maya y no el de otra diferen-
de hacer de aquellas tierras, la sujeción en que los habían te, como algunos han llegado á suponer, sin fun-
de poner, y la mudanza de su ley y destierro de sus falsos damento alguno sólido. La denominación de
dioses
mayas y la de itzalanos, aparecen como pala-
bras enteramente sinónimas en documeutos his-
E n lugar de condescender los de Chichen Itzá con las amo-
nestaciones de sus sacerdotes, de que recibiesen bien á sus tóricos de que pueden citarse, como ejemplos de
huéspedes, pareciéndoles que estaban ya á la puerta, y te- los más conocidos, las profecías que se atribu-
niendo por s u m a infelicidad los copiosos bienes que con su yen á los sacerdotes mayas y de que en su lugar
entrada h a b í a n de adquirir, ejecutaron su retirada, más de nos ocuparémos. El mismo documento maya
cien años antes q u e llegasen los primeros, como ya dije, y co-
mo dijo el P. F r . Bartolomé de Fuensalida, Religioso del
"Principales épocas" al hablar de itzáes, rnayal-
Orden de San Francisco, que años despues hizo como misio- paneses y tutulxiús, no lo hace como de nacio-
nero y gran operario de la ley de Dios diferentes e n t r a d a s . . nes difereutes, sino como de secciones ó tribus
y éste será sin duda el tiempo en que se ausentaron, porque, de una misma raza y pueblo, y sus épocas las
por las predicciones referidas y cuenta de edades que seña-
lan, no se puede hacer el cómputo fijo, por no decirse en
resume precisamente, nótese bien, bajo el úni-
qué tiempo lo profetizaron ó predijeron cada uno de estos
1 Véase en el Apéndice nuestro artículo i n t i t u l a d o : L a
sacerdotes ( C h ü a n Bálcm.)"
apoteosis de un caballo."
mal, como de constructores extraños que al-
co rubro de E-pocas mayas ó "Principales épo-
teraron con obras sobreañadidas y toscas los
cas de la historia maya ó antigua." En el ori-
edificios primitivos y originales, y que han to-
ginal indígena dado á conocer por el Sr. Pé-
mado como indicios de irrupciones de algunos
rez, se lee a s í : «Lelo lai ú tzolan Katunil ti
pueblos, como caribes ú otros, ya nuestros lec-
mayab.» Si los tutul xiús, los itzáes y los ma-
tores saben, tan bien como nosotros, á qué
yas hubiesen sido naciones diferentes, no hu-
atribuir esto recta y sencillamente, sin andar
bieran abrazado los autores indios su historia
rebuscando : todo ello, no es otra cosa que los
bajo el solo título de Katunil ti Mayab. • Esta-
inevitables efectos de las grandes y prolonga-
mos por esto en la más firme convicción de
das guerras que aquella ciudad sufrió de parte
que el pueblo maya en toda la Península ha
de Mayapan, eu las que ya hemos visto cómo
sido siempre solo y uno, como sola y una ha
venían contra ella, á más del enemigo domés-
sido siempre su habla, y confirmamos aquí, á
tico, las tropas aliadas de Tabasco, Jicalango
la vez que nos apoya á nosotros, el principio
y ü l ú a , las cuales necesariamente, (como quie-
ó regla que la ciencia filológica ha formulado
n e s principalmente sosteníanla lucha), habita-
diciendo : «Que la lengua es la nación, y que
ron aquellos palacios despues de la victoria, y
por consiguiente, donde la lengua es una, la
a u n tal vez se hubieran quedado allí para siem-
nación también loes.» Si en el curso de tan-
pre si no se hubiera dispuesto, como se dis-
tos siglos anteriores al descubrimiento del Nue-
puso, su total y absoluto abandono.
vo Mundo vinieron á Yucatan razas diferentes
P o r lo que toca al origen y significación
de la maya, cosa que ciertamente no pudo rué-
del n o m b r e de Uxmal, hay u n a gran incer-
nos que haber sucedido, vendrían como indivi-
tidumbre; pero como este nombre es eviden-
duos, ó como partidas más ó menos pequeñas de
t e m e n t e maya y la raíz es el verbo üx, que
inmigrantes que presto se encrustarían en la
significa bajar los frutos de un árbol, si aten-
masa de la sociedad indígena, pero n u n c a y de
demos que los indígenas denominaban sus
ninguna manera, ni como irrupción de bárba-
ciudades regularmente expresando la circuns-
ros, ni como ejércitos conquistadores más fuer-
tancia principal que determinaba la fundación
t e s ó civilizados que vinieran á cambiar las con-
de ella, debemos tener como cierto, que al
diciones sociales de Yucatan. Las huellas que
llegar los T u t u l Xius de la m a n e r a que llega-
el Sr. Brasseur de Bourbourg y algunos otros
ron, y que hemos r e f e r i d o , bajando de las mou-
han visto en las ruinas monumentales de Ux-
tañas para detenerse en las faldas de ellas, esta- yaxché (ceiba) era sagrado y misterioso para
bleciéndose á diez leguas de Mayapan para f u n - estos indios, de modo que siendo como el emble-
dar su capital, ellos mismos y sus cohermanos ma y símbolo de su nación, y viendo en aque-
que los recibían, debieron comparar aquel des- llos recieu llegados unos verdaderos hermanos,
censo á la abundancia de los frutos que se ba- porque procedían todos del común tronco tulte-
jan de un árbol. E r a n , en efecto, los recien lle- ca, encontrarían un motivo más para dar á su
gados, como i n m i g r a n t e s y nuevos hijos d é l a gran ciudad aquel nombre de Uxmal, estoes, la
nación, verdaderos y útiles frutos bajados en sa- bajada de los nuevos frutos, (hijos), producidos por
zón, todo lo cual expresa la palabra üxmal en el árbol de su común familia.
el lenguaje a n t i g u o . En la propia f o r m a s e dice El Dr. Sánchez de Aguilar y el P . Cogolludo
hasta hoy por los hacinamientos ó montones; escriben algunas veces Uxumual, lo que toma-
Bcincabal, de la raíz ban, echar por tierra rían de los indios antiguos y que no altera la
amontonar, eachacbal, por la quebrada ó lo que- raíz Ux, ni la probable significación que expo-
brado, de la raíz cach; Tacumbal por la alacena nemos. A n t e s bien, en todo caso, la dicha
ó escaparate, de la raíz taac; Sansamal, por lo palabra Uxumual aclara más y f u n d a mejor
que se hace quotidianamente, de la raíz sam, nuestra conjetura; porque Uxumual ó Uxumal
la mañana ó el día, etc. l (Uxum-ual Uxum-al) significa metafóricamen-
Hemos dicho en otra parte que el árbol del te la m u j e r en gran manera fecunda, la madre
de numerosa prole, derivándose este uombre
siempre déla raíz Ux, y siempre fundándose en
1 Consignaremos aquí, á propósito de lo que decimos en
el texto, que un indio m u y ilustrado de nuestros días, el Sr la metáfora del árbol que produce abundante
Cura que fué de Maxcanú, D. J u a n de la Cruz Caam'al nos fruto. Con esto, ninguno dejará de ver cuán
dijo repetidas ocasiones, que aunque el nombre de aquella apropiada está nuestra interpretación, y cuán
villa muchos lo hacían derivarse de las palabras Mex y Ca-
nvl, él prefería como m á s fundada, la opinion de que el
dicho nombre Maxcanú significa el término de la monta-
ña, expresando conforme á la antigua costumbre de los in- neracion que le conoció y trató. La Emperatriz Carlota,
dios la configuración topográfica del lugar, y seguramente esposa de Maximiliano de Austria, en su visita á Yucatán
recordando a la vez la historia de la bajada allá de los pri- el año de 1865, sentó á su mesa, en la villa de Hecelchakan
meros fundadores de la antigua poblacion. E l venerable á dicho Sr. Cura, lo mismo que á otro de la propia raza, D-
párroco de que hablamos, era de la raza indígena p u r a : ha José Asunción Tzuc, para tener el gusto de tratarlos. A m -
muerto no hace mucho, pero todavía existe la presente ge* bos poseían perfectamente la lengua d e s ú s antepasados.
aplicable es el nombre U x m a l y su literal sig-
dos fueron y tradicionales franquicias, si eran
nificado, á la circunstancia que determinó la
de la de Mayapan y de Izamal.
fundación de la más célebre de las ciudades
Tutul Xiu, el rey de Uxmal que, como ya di-
antiguas yucatecas y á u u de todo el muudo
jimos, erigió su nueva Capital en Maní, porque
americano.
si bien perdió su antigua grandeza, 110 por eso
perdió su dignidad ui su soberanía, siguió sos-
CAPITULO XVII.
teniéndose en perpetuo estado de guerra con
Envanecimiento del tirano de Mayapan.-Actitud de el de Mayapan, y formando por consiguiente y
Tutul Xiúy de los otros soberanos.—Levantamiento disciplinando su ejército. Natural era también
general.—Ejército de represalia.—Temores del tira-
no.—Pide nuevo auxilio á los mexicanos.—Asedio que no solo sus vasallos y amigos, sino aun los
de Mayapan—Rápido triunfo de los sitiadores — que eran del dominio contrario, se fueran á afi-
Destrucción de la ciudad.—Muerte del tirano.—Tes- liar poco á poco en sus banderas, para huir de
timonio del documento maya.—Fin de la 3'.1 época. la esclavitud, y para luchar por lo mismo con
—Orden cronológico.—Estudio y comparación de
documentos y de autores.—Certidumbre de los he- extraordinario valor entre sus combatientes.
chos.—Justo castigo de Mayapan y de sus tiranos- Sin embargo,como el pueblo en general de que
—Testimonio de los historiadores—Las ruinas de había salido aquel ejército de represalia no es-
Mayapan.—Su posicion geográfica-—Descripción de taba todavía diestro en el manejo de las armas
ellas por Mr. Stephens—Informe sobre las mismas
por el Abate Brasseur de Bourbourg. de guerra, las ventajas de la lucha estaban, en
la mayor parte de las veces, en los primeros
L a tiranía del rey de Mayapan n o recouoció años,por el tirano de Mayapan á causa del ejér-
límite alguno cuando vió destruido el poder de cito aliado. P e r o el uso ya perenne de las ar-
Uxmal y de Cinchen I t z á , y seguramente en la mas, el continuo combatir, fué haciendo ague-
r u i n a de las espléndidas cortes de Tutul Xiu y rridos y diestros á los yucatecos todos, pues el
de Ulmil, envolvió la de otras ciudades, cuyos empeño de sostenerse, en cuyo éxito iban com-
restos hasta hoy descubre el viajero en todas di- prometidos el honor, la libertad y la vida, era
recciones, castigando de aquella manera la fide- indudablemente la mejor escuela que podían
lidad con que se condujeran respecto de su me- tener, aprendiendo el arte de la guerra de sus
trópoli, si eran de la dependencia de Uxmal y mismos enemigos los aztecas ó mejicanos. «Que
viéndose así los de Yucatán, dice el Sr. Lauda,
de Chichen, ó la adhesión que mostraran por
aprendieron de los mejicanos el arte de las ar-
el generoso T u t u l X i ú q u e protejiera sus boga-
aplicable es el nombre U x m a l y su literal sig-
dos fueron y tradicionales franquicias, si eran
nificado, á la circunstancia que determinó la
de la de Mayapan y de Izamal.
fundación de la más célebre de las ciudades
Tutul Xiu, el rey de Uxmal que, como ya di-
antiguas yucatecas y á u n de todo el mundo
jimos, erigió su nueva Capital en Maní, porque
americano.
si bien perdió su antigua grandeza, 110 por eso
perdió su dignidad ui su soberanía, siguió sos-
CAPITULO XVII.
teniéndose en perpetuo estado de guerra con
Envanecimiento del tirano de Mayapan.-Actitud de el de Mayapan, y formando por consiguiente y
Tutul Xiúy de los otros soberanos.—Levantamiento disciplinando su ejército. Natural era también
general.—Ejército de represalia.—Temores del tira-
no.—Pide nuevo auxilio á los mexicanos.—Asedio que no solo sus vasallos y amigos, sino aun los
de Mayapan—Sápido triunfo de los sitiadores — que eran del dominio contrario, se fueran á afi-
Destrucción de la ciudad.—Muerte del tirano.—Tes- liar poco á poco en sus banderas, para huir de
timonio del documento maya.—Fin de la 3'.1 época. la esclavitud, y para luchar por lo mismo con
—Orden cronológico.—Estudio y comparación de
documentos y de autores.—Certidumbre de los he- extraordinario valor entre sus combatientes.
chos.—Justo castigo de Mayapan y de sus tiranos- Sin embargo,como el pueblo en general de que
—Testimonio de los historiadores.—Las ruinas de había salido aquel ejército de represalia no es-
Mayapan.—Su posicion geográfica-—Descripción de taba todavía diestro en el manejo de las armas
ellas por Mr. Stephens—Informe sobre las mismas
por el Abate Brasseur de Bourbourg. de guerra, las ventajas de la lucha estaban, en
la mayor parte de las veces, en los primeros
L a tiranía del rey de Mayapan n o recouoció años,por el tirano de Mayapan á causa del ejér-
límite alguno cuando vió destruido el poder de cito aliado. P e r o el uso ya perenne de las ar-
Uxmal y de Cinchen I t z á , y seguramente en la mas, el continuo combatir, fué haciendo ague-
r u i n a de las espléndidas cortes de Tutul Xiu y rridos y diestros á los yucatecos todos, pues el
de Ulmil, envolvió la de otras ciudades, cuyos empeño de sostenerse, en cuyo éxito iban com-
restos hasta hoy descubre el viajero en todas di- prometidos el honor, la libertad y la vida, era
recciones, castigando de aquella manera la fide- indudablemente la mejor escuela que podían
lidad con que se condujeran respecto de su me- tener, aprendiendo el arte de la guerra de sus
trópoli, si eran de la dependencia de Uxmal y mismos enemigos los aztecas ó mejicanos. «Que
viéndose así los de Yucatán, dice el Sr. Landa,
de Chichen, ó la adhesión que mostraran por
aprendieron de los mejicanos el arte de las ar-
el generoso T u t u l X i ú q u e protejiera sus boga-
mas, y así salieron maestros del arco y flecha, y Tutul 5 i u en Maní, y por otra las de Ulrnil en
ele la lanza y hachnela, y sus rodelas y jacos Chichen, j u n t a m e n t e con las de todos los Bata-
fuertes de sal y algodon, y de otros pertrechos bes ó jefes de las diferentes provincias ó caci-
de guerra, y que ya no se admiraban de los me- cazgos, no solo de lajurisdiccion respectiva de
jicanos, ni los temían, ántes hacían poca cuenta estos dos reyes, sino de la de Cocom mismo,
de ellos, y que en esto pasaron muchos años.» 1 con áuimo y plan de acabar de una vez y para
Y D. Antonio de Herrera dice: «Metió (Co- siempre con la dinastía y ciudad del tirano.
com) en Mayapan gente de guerra (que los re- Sitiaron, pues, á Mayapan aquellos tan nume-
yes de Méjico tenían en Tabasco y Jicalango), rosos y valientes como ofendidos guerreros,
con que tiranizó la República y con la co- bajo el mando del rey Tutul Xiu, y se propu-
municación de los mejicanos, los naturales sieron asaltar los fuertes de la ciudad. Cruzá-
aprendieron el uso de las armas, que hasta en- ronse de una y otra parte las agudas flechas,
tonces no sabían.» 2 las pesadas mazas, las piedras de las hondas,
Así fué cómo, despues de algún número de las lanzas de durísima madera y hachas y es-
años, que no podemos fijar por falta de datos padas de pedernal.
sobre esta circunstancia, llegó el caso de que En hombros de sacerdotes iban las estátua3
las asalariadas tropas del tirano se redujesen de los dioses de la guerra, en el centro de los
á u n puñado de impotentes advenedizos, fren- batallones.
te á frente de todo un pueblo trasformado en Los guerreadores, además de su aljaba y arco,
ejército de batalla, que iba á vengar el opro- llevaban sobre su dibujado cuerpo, junto con
bio del despotismo y de la esclavitud. Com- su escudo de algodon, caretas que semejaban á
prendió Cocom el inminente peligro en que se fieras salvajes, peuachos de plumas en la cabe-
encontraba, y mandó un hijo suyo ante el za, y pintas de vivos y simbólicos colores gra-
Soberano de Méjico, á fin de arreglar un nue- bados en la desnuda piel: llevaban también es-
vo convenio, por el cual vinieran otras t r o p a s tandartes de guerra ó banderas, cuyo uso fué
en auxilio de Mayapan; pero ántes de que inmemorial entre los mayas en todas las gran-
este convenio llegara á producir su efecto, ha- des solemnidades. 1 A la espantosa grita de
bíanse reunido por una parte las fuerzas d e 1 • E l nombre de Mayapan significa, como en su lugar
hemos dicho, « L a bandera de la Maya» y en las pinturas
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatán. g V I I I .
que se descubren en algunos muros de las ruinas se ven
2 Herrera. Década I V . Libro X . Cap. I I .
banderas, armas, escudos, etc.
aquella muchedumbre de tropas sedientas de que dice así: «En el 6? Ajau, el 4? Ajau, 2?
sangre, y al son del tuukul ó atabal de guerra, Ajau, 13° Ajau, 11 ? Ajau, fué invadido por los
de las trompetillas de caracol marino, y de la hombres ele Itzá y su rey Ulmil, el territorio
concha de tortuga repicada con el ramoso cuer- fortificado de Mayapan, porque tenía murallas
n o de ciervo, las grandes murallas, los magní- y porque gobernaba en común el pueblo de
ficos edificios y las altas torres de Mayapan? aquella c i u d a d . 1 Ochenta y tres años habían
hundieron su frente en el polvo, bajo una llu- transcurrido y al principio del 11° Ajau, fué
via de piedras y al golpe de mazas, de hachas destruido Mayapan por los señores delosUitzes,
y de picas de granito y pedernal. Dióse fuego (los que tenían sus ciudades en la parte mon-
á todo el caserío de techumbres de palmas que tañosa), y también fué destruido Tancah de
en arrabales inmensos rodeaban á aquella Babi- Mayalpan. 83 años.» 2
lonia india, y fácil es comprender que al sinies- El orden con que en su acostumbrado laco-
t r o resplandor de un mar de fuego cuyo humo nismo se explica el documento maya, dá á en-
subía á las nubes, se veía á los pies correr la tender, cou suficiente claridad, que las tropas de
h u m e a n t e sangre, como en ríos, llevando entre Ulmil, rey de Ohichen-Itzá, fueron las primeras
sus corrientes los mutilados restos de las víc- en invadir las murallas de Mayapan en el 11°
timas, los cadáveres y los lamentos de los he-
ridos y moribundos. Si en tiempos y en países 1 Puede decirse que el pueblo de la ciudad de Mayapan
m á s civilizados es un acontecimiento de inex- era un pueblo de reyes, porque en toda l a parte amurallada
residían todos y solos los nobles y señores de vasallos corres-
plicable barbarie la ruina de una ciudad que pondientes á la obediencia de Mayapan. Véase el Cap.
cae en manos de incontables y furiosos enemi- V I I I , pág. 181. Como en el tiempo de esta guerra perma-
gos, ¿quiéu podrá hoy describir cómo sería de necían en aquella ciudad todos los del bando del tirano,
creemos que por eso dice el manuscrito que gobernaba en
espantoso y trágico aquel día en que los indios
común el pueblo de ella, y no en el sentido de una demo-
m a y a s se levantaron como un solo hombre cracia. El texto m a y a dice así: Tumenel multe-pal ich cok
contra la ciudad en que veían representada la Mayalpan, que hubiera traducido mejor el Sr. Pérez dicien-
más aborrecida tiranía? do así: «por causa de que todos cuantos moraban entre los
muros de Mayapan habían hecho una sola cabeza con el rey
Mas dejemos estas consideraciones que pue- tirano» ó «porque compartían el reino con él.» Según el
den tacharse de románticas, y volvamos al es- Diccionario maya del mismo Sr. Pérez, muí es reunión, y
t u d i o d e los hechos en sí mismos. tepal, rey ó reinar.

Véase el manuscrito maya y se encontrará 2 «Principales épocas.» \ X .


Ajau, y que i n m e d i a t a m e n t e , en el mismo Ajau, dios antiguos en el tiempo que escribió, y que
los señores de los Uitzes, esto es, los Tutul Xius, fué el inmediato siguiente á la conquista, dice:
que, como dejamos referido y como aquí confir- «Que despues de haber estado (los Cocomes) en
m a el documento, tenían sus ciudades en la aquella ciudad (Mayapan), más de quinientos
Sierra, (Uitz), reforzaron á Ulmil contra .Maya- años, la desampararon y despoblaron... Y que
pan; y como los principales que eran en la gue- conforme á la cuenta de los indios, habrá cien-
rra, y como q u i e n e s tenían que vengar la ruina to veinte años que se despobló. 1
de Uxmal, á la vez que los itzalanos la de Chi- H e r r e r a dice: «Se conjuraron con el señor de
chen, fué por ellos destruida Mayalpan y tam- los Tutul Xius (los otros señores), y acudiendo
bién fué destruido Tancah de Mayalpan, esto es, en día señalado á la casa del señor Cocom, le
como ya ántes q u e d a narrado, que todos los con- mataron con sus hijos, salvo uno que estaba
tornos y arrabales d e la inmensa ciudad fueron ausente, y le saquearon la casa, y le tomaron
destruidos lo m i s m o que la parte céntrica amu- sus heredades, y desampararon la ciudad, de-
rallada en que se encontraban los grandes edi- seandoicada señor vivir en libertad con sus
ficios de piedra, y q u e es la parte que en el idio- pueblos, al cabo de quinientos años que se fun-
m a yucateco se d e n o m i n a Tancah, el centro. dó, en la cual habían vivido con mucha policía:
Este suceso, con el cual se cierra la tercera y habría que se despobló, según la cuenta de
época y con el c u a l cayó el antiguo Imperio, los indios, hasta que llegaron los castellanos á
debió haber t e n i d o lugar verosímilmente cerca Y u c a t a n , setenta años.» 2
de dos siglos ántes d e l descubrimiento de Yuca- Cogolludo dice: «Quedó Yucatán sin supre-
tan por los españoles. Las apuntaciones que te- mo señor totalmente, cuando la ambición de
nemos á la vista s o b r e el año en que hubiese los particulares, uniendo sus fuerzas y coligán-
sido destruida la ciudad, no están acordes; pero dose para conseguir su intento, le ordenaron á
todas reunidas s i r v e n de mucho para indicar la destrucción de la ciudad de Mayapan, corte
a p r o x i m a d a m e n t e el tiempo en que poco más ó del reino, y la asolaron, cerca de los años del
ménos, debió h a b e r tenido lugar aquel gran Señor de (1420) mil cuatrocientos y veinte, se-
suceso. Landa, q u e , como hemos dicho, tuvo
1 Landa. Relación de las cosas de Yucatan. U VIH
los mejores y m á s auténticos documentos en las
y IX.
manos, que poseía perfectamente el idioma in-
dígena y la cronología, y trató con muchos in- 2 Herrera. Década IV. Lib. X, Cap. I I .
g u n el cómputo de las edades de los indios, á
así como para dejar sentado que los manus-
los doscientos y sesenta años de su funda-
critos mayas, si bien son u n a verdadera fuente
ción.» '
de la historia, y la mejor y más atendible, no
El Licenciado Villagutierre, siguiendo áCo- pueden tomarse empero como datos seguros
golludo, dice: «Que fué arruinada la ciudad po- por sí solos, en cuanto á fijar los años de
pulosa de Mayapan, capital de aquel reino (de u n a manera precisa y exacta y en cuanto á
Yucatan), y corte de sus reyes, el año de 1420». 2 otros pormenores de delicada importancia, sea
D. Pío Pérez dice: «Que en el 6?—49—2?—13? porque no han sido bien comprendidos, sea por-
y 11? A j a u , f u é invadida por los de Itzá con su que los autores indios que pusieron tan laudable
rey Ulmil, la ciudad fortificada de Mayalpan... empeño en trasladar al alfabeto cristiano sus an-
y al principio del 119 Ajau fué destruida la ciu- tiguos anales, siendo poco diestros en la escritura
dad por los señores de los Uitzes (cerro ó mon- y en la cronología moderna, equivocaban á me-
taña), así como también fué destruida Tancah nudo los nombres y las fechas, sobre lo cual po-
de Mayalpan. Corregida la numeración son los dríamos presentar ejemplos, ó sea, en fin, por lo
A j a u 5 - 3 - 1 - 1 2 - 1 0 . Y a se dijo que el 5<? Ajau uno y lo otro. Por esto nosotros, al proponer-
comenzó en 1272 y los demás en 1296, 1320 nos la reconstrucción, por decirlo así, de la his-
1344; y 1368 el 10° A j a u que terminó en 1392.» 3 toria antigua de Yucatan, no nos servimos ex-
Estas noticias, que son unánimes en cuanto clusivamente de tales manuscritos mayas, n i
al hecho, y q u e se supone, en cuanto al tiempo, tampoco exclusivamente de los autores públi-
f u n d a d a cada u n a de ellas en el cómputo de los cos de que hacemos continua cita, ni en fin,
mismos indios, nos son en gran manera útiles, de solamente los monumentos ó edificios, como
á pesar de su divergencia cronológica, para algunos anticuarios sistemáticos que olvidan
comprobar el hecho en sí á que se refieren, y ó desprecian los documentos escritos, sino que
a u m e n t a n d o la luz de unos datos con la de los
áun p a r a j u z g a r de la época, poco más ó ménos,
otros, encontramos á buena y segura claridad
la verdadera historia, que interpretamos por
1 Cogolludo. H i s i o r i a de Yucatan. Libro IV. Cap. I I I . medio del relato comparado de todos, sirvién-
2 Villagutierre. Historia de la conquista y reducción de donos en gran manera, entre otros autores de
los Itzáes y Lacandones en la América Septentrional. Lib. I. nota, Sánchez de Aguilar, Landa, y Herrera, y
Cap. V . t o m a n d o por p u n t o de partida y principal apo-
3 Pérez. « J u i c i o analítico del Manuscrito maj-a,» \ XI.
yo la comparación d e la historia m a y a con la Mas, prescindiendo de la cuestión de precisar
tulteca. Los tres autores que acabamos de men- el año de la destrucción de Mayapan, cuestión
cionar son inmediatos al tiempo del descubri- que casi se vuelve insignificante en compara-
miento y de la conquista, y los dos primeros, ción del perfecto encadenamiento y de la ver-
habiendo poseído como poseyeron el idioma, y dad de los sucesos considerados en sí, es un he-
habiendo tratado como trataron á muchos in- cho real y efectivo, culminante desde boy para
dios antiguos, nos p r e s e n t a n en las apuntacio- nosotros en la historia, que aquella ciudad de
nes que nos conservan, documentos de tal ma- los Cocomes, la magnífica corte que bajo felices
nera atendibles y respetables, que j a m á s se po- auspicios en siglos pasados f u n d á r a K u k u l c a n
d r á estudiar esta h i s t o r i a sin ellos, ni mu- (Quetzalcoatl), 1 abriendo una época de paz y
cho ménos contra ellos. Casi en el mismo dichosa tranquilidad para la familia yucateca,
caso se encuentra H e r r e r a , pues a u n q u e no na-
1 Algunos escritores tienen á Kukulcan ó Quetzalcoatl
ció en Yucatan como el Dr. Sánchez de Agui- por un ente imaginario, un mito que no h a existido en rea-
lar, ni estuvo en él c o m o el Illmo. Sr. Landa. lidad. Pero ello es positivo que en los datos históricos yu-
ni sabía la lengua m a y a , ni conocía el cómputo catecos aparece claramente como el fundador de Mayapan,
según dejamos referido en el lugar correspondiente de esta
de las edades yucatecas como los dos primeros,
obra. Véase el Cap. V I I I desde la pág. 181. Si fué un
sin embargo, como p o r su carácter de Cronista mito, lo que bien puede ser, entonces habrá existido indu-
de las Indias se le r e m i t í a n todas las apun- dablemente un gran personaje histórico que tomase aquel
taciones y documentos, por esto mismo las nombre y que con él fundase la ciudad de Mayapan y la
dinastía Cocom. Don Eligió Ancona dice en su Historia
celebradas Décadas d e su Historia General vie- de Yucatan desde la época más remota hasta nuestros días, lib.
nen á ser u n fiel r e p e r t o r i o de todo cuanto los I. Cap. V I I . , " que el señorío de los Cocomes ejercido en
testigos oculares y a u r i c u l a r e s situados en el Mayapan, no se halla confirmado en ningún otro documen-
terreno de los sucesos recogieron para la histo- to histórico de que tenga noticia fuera de la Relación del
Sr. Landa que no considera como rigurosamente histórica.'"
ria. ¿Pues cómo en E s p a ñ a pudiera haber in- Pero fuera de que áun cuando sólo el Sr. Landa lo dijese,
ventado ó haber a d i v i n a d o nombres, cosas y sin contradicción de otro alguno que sea más atendible que
personas cuyos c o m p r o b a n t e s a h o r a vemos aquí él, bastaría para aceptarle com.o el más fundado así en el
conocimiento de los más antiguos y legítimos documentos
y tocamos con las m a n o s ? ¿ Qué mejor testi-
como en el trato y comunicación de personas antiguas é
monio, pues, que el d e estos tres autores reuni- instruidas de los mismos indios, y a nuestro lector h a visto
dos y comparados con los documentos mayas, á cada paso en el curso de nuestra obra, que nada ménos
y los monumentos arqueológicos ?. que el Cronista Mayor D. Antonio de Herrera, historiador
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fué, en justo castigo de su tiranía y de la des- el orgullo, el fruto que se recoge es la humilla-
trucción de tantas ciudades, entregada al furor ción más vergonzosa en el polvo ó ceniza, y en
de los vencedores. En ella casi no ha quedado el triste silencio de las ruinas y de los sepulcros.
piedra sobre piedra, sino sólo para testificar á A poca distancia de la actual ciudad de Méri-
las generaciones venideras que cuando la gran- da, en el distrito parroquial de Tecoh, donde
deza h u m a n a tiene por término la iniquidad y existió aquella célebre ciudad, se ven sus mo-
numentales restos, que, perteneciendo como los
de U x m a l á u n a misma época y á pueblos de
d e n o t a , habla de dicho señorío de Cocom en M a y a p a n . n o
de paso ó incidental mente, sino de una m a n e r a directa,
idéntico origen en raza y lengua, presentan á
repetida, continua y constante. Si este Cronista, que vista de los arqueólogos u n mismo carácter, y
escribió en España, no hubiese encontrado en perfecto hasta indican, de conformidad con los datos
acuerdo con las apuntaciones de Lunda todas las otras que históricos, cuál de ellas fué más anteriormente
se le remitían del lugar mismo de los sucesos, ¿hubiera
construida y cuál más severamente tratada por
asegurado, como asegura invariablemente, que la familia
Cocom era la dinástica de Mayapan? Además, recordemos
la m a n o del hombre, haciéndose á este respecto
que Clavijero, otro historiador de nota, ha dicho: " Los sobre m a n e r a notables estas palabras de Mr.
yucatanenses se gloriaban de que sus señores descendían Stephens, que nos vemos obligados á repetir
de Quetzalcoatl," esto es, Kukulcan, f u n d a d o r de Mayapan con gusto : Las ruinas de esta ciudad (de Maya-
y de la dinastía Cocom. (Historia antigua de Méjico Lib. pan) eran del mismo carácter general que las de
V I . ) Añade el señor Ancona, como otro argumento contra
Uxmal, construida por los mismos artífices, proba-
aquel señorío, la circunstancia de que el manuscrito de bis
Epocas Mayas solamente habla una vez del jefe ó goberna- blemente 1 de fecha anterior, y que habían sido
dor de aquella antigua provincia (de Mayapan) y le llama tratadas con más dureza por la mano destructora
H u n a c Eel;" pero no tuvo presente, ó no quiso estimar, que del hombre.
esto no excluye la denominación de COCOM, que era gene-
»*• ral á todos aquellos reyes, así como el de TDTUL XIU lo era E l tirano de Mayapan, que era el Cocom
% p a r a los de U x u i a l y Maní, aun cuando tuviesen en parti- H u n a c Eel, como hemos visto, sucumbió bajo
cular otro nombre. A este respecto dirémos, que son del las ruinas de su palacio y corte, pereciendo á la
mismo señor A n c o n a estas palabras: " U n j e f e de la fa- vez todos sus hijos y parientes, con la única
milia T u t u l X i ú llamado H - C u i Tok & . " Op. loe. cit en
excepción del que se había ido á Méjico, quien
que se ve que el nombre dinástico Tutul Xiú no excluye
el particular II-Cui Tok. E n fin, el citado Sr. L a n d a testi- se encontraba en Ulúa (Veracruz) al tiempo de
fica haber conocido y tratado á un Cocom, descendiente de
dichos antiguos soberanos. Relación de las cosas de Yucatan, 1 N o probable sino ciertamente.
L XI.
la catástrofe, y quien, 110 habiendo conseguido restos monumentales de las murallas y edifi-
el auxilio q u e deseaba, ó tal vez obtenido sólo cios de ésta que antiguamente fué la gran ciu-
u n débil refuerzo, se encontró á su vuelta huér- dad de Mayapan, poco más ó ménos en los 20°
fano y destronado é impotente para vengar 36' Norte, 1 encubiertos bajo u n a vegetación
la r u i n a del imperio cuyo cetro hubiera de he- boscosa y el polvo de los siglos que les sirven
redar. Acabamos de ver, cómo D. Antonio como de velo funerario casi impenetrable.
de H e r r e r a dice que acudiendo los conjurados « Por siglos h a b í a n estado ocultos, dice el ar-
en día señalado á la casa de Cocom, le mata- queólogo americano Stephens, desconocidos y
ron á él y á sus hijos, salvo uno que estaba au- abandonados al impulso de la vegetación tro-
sente, y q u e le saquearon la casa y le tomaron pical A poca distancia, c o n t i n ú a ,
sus heredades y desampararon la ciudad. 1 de la hacienda, eleva su cima el gran cerro
L a n d a d i c e : «Se juntaron los señores á la que aunque invisible por los árboles desde
parte de T u t u l Xiú, el cual era gran republi- aquel lugar, ántes le habíamos visto desde lo
cano como s u s pasados, y que concertaron de alto de la Iglesia de Tecoh, tres leguas distan-
m a t a r á Cocom, y que así lo hicieron, matando te. Tiene sesenta piés de altura y ciento, cua-
también á todos sus hijos, sin dejar más de drados, en su base; y como los del Palenque y
uno que estaba ausente Y que el hijo de 1 Aunque nosotros hemos visitado las ruinas de Maya-
Cocom, el q u e escapó de la muerte, (era) por pan, lo mismo que las de U x m a l y otras, ocurrimos recien-
estar a u s e n t e en sus contrataciones en tierra temente á nuestro amigo el Sr. Le-Plongeon, cuando últi-
mamente se hallaba en esta ciudad de Mérida, de vuelta de
de Ulúa.» 2 su última excursión á Mayapan, suplicándole nos dijese, si
E11 la q u e hoy es u n a finca rústica denomi- había fijado la situación geográfica de las ruinas y cuál
fuese, y nos contestó con la siguiente c a r t a : — " Mérida,
nada San Joaquín, anexa de u n a principal co-
Lunes 15 de Agosto de 1881.—Sr. Canónigo D. Crescendo
nocida con el nombre indígena Xcanchakan, Carrillo y Ancona.—Querido Sr. y amigo. —Me habéis pe-
en el distrito parroquial de Tecoh, y á diez le- dido que os dé la latitud de las ruinas de Mayapan calcu-
guas de d i s t a n c i a de la ciudad de Mérida, se lada por mí. He hallado, quizá con un pequeño error de
unos minutos, ser la latitud de ese lugar ¿0 o 3fi' Norte.
encuentran diseminados en u n g r a n llano los Digo que puede haber un pequeño error de uno ó dos mi-
nutos. p o r q u e al tiempo de calcular sólo tomé la declina-
ción del sol aproximadamente, por no tener á la mano efe-
1 Herrera. D é c a d a I V . Lib. X. Cap. I I . antes citado.
mérides para 1881.—Quedo respetuosamente su amigo y
2 Landa. Rclacion de las cosas de Yucatan. §. V I I I
y IX. S. S. Q. S. M. B.—Augustas Le-Plongeon."
U x m a l , es de construcción artificial, sólida- piedras estaban desgastadas por el tiempo, y
mente trabajado en el llano Cuatro gran- m u c h a s yacían medio enterradas. Dos nos
des escaleras, cada u n a de veinte y cinco pies llamaron más la atención: la una tiene cuatro
de ancho daban acceso á u n a esplanada, á seis piés de altura, y la otra, trece. La mayor pare-
piés de la c i m a : esta esplanada tenía seis piés ce representar un guerrero con su escudo. Tie-
de ancho, y en c a d a lado babía otra escalera ne los brazos quebrados... Todos los cerros eran
más pequeña que g u i a b a á la cima La par- del mismo carácter general, y los edificios ha-
te superior era una planicie de piedra llana, de bían desaparecido enteramente, á excepción de
quince piés cuadrados, sin n i n g u n a estructura uno, y éste era enteramente de diferente cons-
ni vestigios de h a b e r l a tenido; y probablemen- trucción de los que hasta entonces habíamos
te era el gran cerro de los sacrificios La visto, a u n q u e en lo sucesivo bailamos otros se-
vista q u e d o m i n a b a este cerro era un gran lla- mejantes.
n o desolado, con algunos cerros desmoronados «Hallábase sobre u n cerro arruinado de unos
que en esta parte y la otra se elevaban sobre treinta piés de elevación. La forma que h a b í a
los árboles, y á, lo léjos se percibían las torres tenido este cerro era difícil de explicar, pero
de la Iglesia de Tecoh En rededor de la el edificio es circular. E l exterior es de pie-
base de este cerro, y esparcidas por todo el dra lisa y llana, de diez piés de elevación
campo, tropezábamos constantemente con pie- hasta la cornisa inferior, y catorce de ésta á la
d r a s esculpidas. Casi todas eran cuadradas, superior. L a puerta m i r a al occidente y su din-
talladas en la superficie y con u n a punta ó tel es de piedra. L a pared exterior tiene cinco
a g a r r a d u r a en el extremo opuesto. Induda- piés de espesor: la puerta se abre á u n paso cir-
blemente h a b í a n estado fijadas en las paredes, cular de tres piés de ancho, y en el centro hay
formando a l g u n a obra ó combinación de orna- u n a masa sólida de piedra de forma cilindrica,
sin n i n g u n a puerta ó entrada de n i n g u n a cla-
mentos en la fachada, semejantes en todo á las
se. Todo el diámetro del edificio tiene veinte
de U x m a l A d e m á s de estos fragmentos, ha-
y cinco piés; de modo que deduciendo el doble
bía otros a u n más curiosos. E r a n éstos la re-
ancho del muro y paso, esta masa céntrica de-
presentación de figuras h u m a n a s y de anima-
be tener nueve piés de espesor. Las paredes
le