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TID: COMPARATIVA DE CINCO ESTUDIOS DE CASO

Trastorno de identidad disociativo: comparativa de cinco estudios de caso.

(Marzo de 2017)

Laura Paola García López

Universidad del Valle de México


Licenciatura en Psicología
TID: COMPARATIVA DE CINCO ESTUDIOS DE CASO

El DSM V define la diversa gama de trastornos disociativos como “una interrupción y/o

discontinuidad en la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad propia y

subjetiva, la emoción, la percepción, la identidad corporal, el control motor y el

comportamiento”. (American Psychiatric Association, 2013). Los trastornos disociativos se

caracterizan por una pérdida de la continuidad de la experiencia, la conciencia del propio ser se

transforma o interrumpe. Son característicos síntomas como la amnesia, donde la persona es

incapaz de recuperar recuerdos de experiencias específicas.

Esta ruptura de los procesos conscientes puede manifestarse de diversas formas, como la

amnesia disociativa, fenómenos de desrealización y despersonalización, fugas disociativas y

nuestro objeto de estudio, el trastorno de identidad disociativo, anteriormente conocida como

trastorno de personalidad múltiples.

El trastorno de identidad disociativa, se caracteriza por la existencia de dos o más identidades

bien definidas así como la incapacidad para recordar hechos autobiográficos importantes. Según

el DSM V esto implica “una discontinuidad importante del sentido del yo y del sentido de la

entidad, acompañado de alteraciones relacionadas del afecto, el comportamiento, la conciencia,

la memoria, la percepción, el conocimiento y/o el funcionamiento sensitivo-motor.” (American

Psychiatric Association, 2013).

El TID suele manifestarse en comorbilidad con otros trastornos, principalmente trastorno de

estrés postraumático, trastornos de personalidad, trastorno de abuso de sustancias, depresión y

trastorno somatomorfo. (Basterra Gortari, Ruiz Ruiz y Pereda Eusa, 2013) Parte de la dificultad

para el diagnóstico correcto se deriva de esta misma comorbilidad así como el diagnóstico
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diferencial que debe realizarse con intoxicaciones, esquizofrenia, bipolaridad, trastornos facticios

y simulación. (Bru, M. et al., 2009)

Si bien el TID ha recibido una amplia atención mediática, los estudios realizados sobre casos

específicos son escasos debido al escepticismo de ciertos académicos sobre la verdadera

existencia del trastorno, la escasa prevalencia de la enfermedad (1.1-1.4%) así como la dificultad

que se presenta para realizar correctamente el diagnóstico (Sar, V. 2012).

Este estudio se plantea comparar 5 estudios actuales para establecer puntos comunes en

cuanto a síntomas que suelen encontrarse en el trastorno más no son necesarios para su

diagnóstico (síntomas schneiderianos, depresivos y somatomorfos) así como la existencia de

personalidades prototípicas.

Los síntomas schneiderianos son característicos de la psicosis y pueden ser delirios de ser

controlados por una fuerza externa, creencia de que los pensamientos están siendo insertados o

retirados de la mente, escuchar voces en tono imperativo o comentativo así como sostener

conversaciones con las mismas. (Rus-Calafell y Lemos-Giráldez, 2014)

Por su parte los síntomas depresivos incluyen un estado de ánimo decaído, tristeza constante,

dificultad para realizar tareas cotidianas, escolares o laborales, cambios en el apetito, así como

sentimientos de culpa, vacío, desesperanza, inutilidad, insatisfacción y ansiedad. Son comunes

también las ideas constantes de muerte así como la ideación suicida. Los comportamientos de

automutilación pueden encontrarse en trastornos depresivos. (Baena, A. et al, 2005)

Los síntomas somatomorfos son malestares físicos que no pueden ser atribuídos a una causa

fisiológica, sino que responden a una raíz psicosocial. Estudios han demostrado una gran
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conexión entre el trauma emocional y la somatización, siendo particularmente común en

pacientes de estrés post traumático.(Florenzano, R. et al, 2002). Como se ha mencionado

anteriormente, el TEPT y el TID suelen estar íntimamente relacionados.

Las personalidades prototípicas propuestas por Vedat Sar (2012) son las siguientes:

-Personalidad Host: también llamada anfitriona, representa al sujeto alrededor del cual se

desarrollaron las personalidades alternas. Suele presentar síntomas depresivos y de estrés post

traumático.

-Persecutor: Se caracteriza por la agresividad, sobre todo enfocada contra el anfitrión lo que

puede llevar a intentos suicidas y automutilación.

-Negociadora: Suele mostrarse únicamente como puente de comunicación y negociación entre

personalidades.

-Niño: Tiende a representar la edad del sujeto cuando sufrió un evento traumático.

-Gay/Lesbiana: Personaje lleno de vida y alegría, sus tendencias sexuales no tienen

necesariamente una relación con la personalidad Host.

-Sexo opuesto: No concuerda con la identidad de género del Host.

​ Resultados

En la tabla 1.1 se muestran los datos obtenidos de los cinco estudios.

Los pacientes estudiados se concentran en población Iberoamericana entre los años de 2003 y

2017. El promedio de edad fue de 24 años, población 80% femenina. 60% había presentado un

intento suicida previo al estudio y un 100% refirió un trauma significativo durante la infancia,

presentándose abuso sexual infantil en 2 de los casos.


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En cuanto al objeto de estudio, los síntomas somatomorfos presentaron una incidencia de 40%

siendo la más común las cefaléas. Todos los pacientes presentaron síntomas depresivos como

automutilación (40%) y baja autoestima (40%). En cuanto a síntomas scheneiderianos se

presentaron en un 60% de los casos siendo las conversaciones con personalidades alternas las

más frecuentes ( 60%).

El promedio de personalidades alternas fue de 2 y la personalidad prototípica más común fue

la del persecutor (60%), mientras que el negociador no se presentó.

Conclusiones:

El estudio del trastorno de identidad disociativo se encuentra aún en una fase poco desarrollada,

por lo que el acceso a estudios de caso específicos puede llegar a presentar dificultad, a pesar de

que la muestra de cinco estudios no es altamente representativa sí alcanzó a corroborar ciertos

patrones ya estudiados. Una mayor prevalencia de pacientes femeninos, un promedio de edad

común al trastorno así como una existencia del 100% de pacientes que refieren un trauma en la

infancia son factores que se apegan a la literatura estudiada.

A pesar de existir cierta muestra de síntomas somatomorfos no son suficientes para afirmar la

existencia de un patrón. Por su parte la muestra sí presentó una prevalencia total de síntomas

depresivos, que después se vieron relacionados a la personalidad alterna prototípica más común,

el persecutor, cuyas características de agresión hacia el anfitrión corresponden a actitudes típicas

de síntomas depresivos. El resto de personalidades alternas prototípicas, con excepción del

negociador se presentaron en algún caso, pero es necesaria mayor investigación para encontrar

un patrón.
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REFERENCIAS

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Bru, M., Santamaría, M., Coronas, R. y Cobo, J. (2009). Trastorno disociativo y acontecimientos
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