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HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO

Grecia y Roma; Las primeras manifestaciones de la economía:


Las primeras manifestaciones históricas del pensamiento económico se encuentran
íntimamente ligadas a los esfuerzos de los pueblos primitivos por mejorar su cultura técnica
y solucionar sus necesidades económicas inmediatas, a partir de la era neolítica, que marca
el inicio de la utilización de instrumentos para el desarrollo de la agricultura y pastoreo, los
problemas de naturaleza económica ya abarcaban, además de los referentes a la
producción para la sobrevivencia de la especie, los relativos al desarrollo técnico
admitiéndose que las comunidades de esa época mejoraban su técnica por la sedentaria
práctica agrícola por la rudimentaria industria cerámica.
Transcurridos esos periodos primitivos, es en el Mediterráneo donde se iban desarrollando,
en grandes áreas, civilizaciones socialmente más organizadas, que exigían fijar principios
menos rudimentarios de la organización económica.

El Económico (Οικονoμικός) del escritor griego Jenofonte es una de las primeras obras
de economía y una fuente importante para el conocimiento de la historia social e intelectual
de la Atenas clásica. Además de la economía doméstica, el diálogo trata temas como las
cualidades de hombres y mujeres, sus relaciones, la vida rural frente a la urbana, la
esclavitud, la religión y la educación. Los estudiosos sitúan la redacción de esta obra en los
últimos años de la vida de Jenofonte, tal vez tras el año 362 a. C. Cicerón tradujo el
Económico al latín, y la obra fue muy popular durante el Renacimiento y fue traducida a
varios idiomas.
En Roma Platón se dedicó a la planificación de un Estado ideal en el cual se evitaban las
instituciones decadentes y las injusticias sociales de su época.
Aristóteles desarrollo diversas ideas sobre el Estado y discutió la usura y los salarios, el
intercambio y la adquisición, el valor y la acumulación de riqueza.
Las manifestaciones Escolásticas de la Edad Media:
A partir del siglo XI, un claro crecimiento demográfico creó la oferta necesaria de mano de
obra, provocando un aumento de producción que desarrolló el comercio y las ciudades.
Surgió entonces un comercio internacional de largo alcance, creándose una cierta
especialización del trabajo; nacieron varias formas de asociación; surgió el sistema
bancario de formas casi modernas, se generalizo la utilización de instrumentos de crédito.
En suma, muchos de los elementos de la economía moderna surgen como creaciones
medievales.

Procurando desempeñar el papel social que le era atribuido la Iglesia desde la Alta Edad
Media formuló una línea propia del pensamiento económico cuyo objetivo era el de reducir
el alcance de la debilitada producción y proteger a los consumidores. La libre iniciativa y la
competencia eran vistas como peligrosas, pues colocarían a los más débiles a merced de
los más poderosos.

Formalizando el punto de vista económico de la Iglesia, Tomas de Aquino destaca como el


principal pensador escolástico. En sus escritos, varios pasajes de naturaleza económica
revelan su preocupación por la correcta utilización de la propiedad privada, por un sistema
de precios justos, por el comercio, la usura y por los sistemas salariales. Tomas de Aquino
hacía notar que “comerciar por simple amor al comercio es vergonzoso, porque aumenta el
interés por el lucro sin límites” y, además, “el comerciante debe buscar el lucro no como un
fin, sino sólo como una remuneración a su trabajo”.
El Mercantilismo:
En esta nueva fase, las restricciones de los escolásticos al comercio y al lucro fueron
prácticamente puestas al margen, y los comerciantes obtuvieron el reconocimiento de la
comunidad y del Estado. Se desarrollaron sentimientos nacionalistas, se registraron
grandes transformaciones políticas y sociales. Los Estados trataron de acumular metales
preciosos, símbolos y bases de la potencia económica y de la riqueza nacional.

El comercio internacional se transformó en ese periodo en uno de los más poderosos


instrumentos de política económica. Los Estados ambicionaban el poder y cuando no
poseían metales preciosos recurrían al comercio como medio de acumularlos; el exceso de
las exportaciones sobre las importaciones no debería de ser recibido en mercaderías, sino
en lingotes de oro y plata.

Por ello para evitar que se tuvieran más importaciones que exportaciones, se llegaba a
incurrir en un conjunto de normas impuestas por el Estado que ocasionaban malestar entre
los productores y la sociedad en general; por ello se tuvo que recurrir a otro sistema
económico; el liberalismo.

El Liberalismo:
Las reacciones a la política mercantilista condujeron al liberalismo económico, defendido
por dos importantes escuelas que se desarrollaron particularmente en Francia y en
Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVII. En ese periodo, además se inicio la fase
científica de la economía, al mismo tiempo en que las grandes naciones pasaban como
profundos cambios como la Revolución Industrial de Inglaterra.

Las dos corrientes liberales más significativas de la mitad del siglo XVIII fueron la escuela
Fisiócrata en Francia y la Escuela Clásica en Inglaterra. Con ellas, la economía adquiría la
jerarquía de ciencia.

La Escuela Fisiocrática:
La Fisiocracia introdujo dos nuevas ideas opuestas al mercantilismo:

o La creencia de la existencia de un orden natural, subyacente a las actividades


económicas. Sería inútil imponer leyes y reglamentos a la organización económica, ya
que esta es capaz de guiarse por sí misma. La palabra fisiocracia esta compuesta por
dos vocablos griegos que significa “Gobierno de la Naturaleza”.
o La superioridad de la agricultura sobre el comercio y la industria. Para los fisiócratas
solo la tierra es fuente de riqueza. Las clases sociales no involucradas en la agricultura
fueron consideradas estériles.
La Escuela Clásica:
El liberalismo económico defendido por los fisiócratas fue también la base de la escuela
clásica de la economía desarrollada en Inglaterra. Esta nueva escuela comienza con la
publicación, en 1776 de “Wealth of nations” (Riqueza de las naciones), obra en la que el
escocés Adam Smith se opuso a las ideas mercantilistas, considerando que la riqueza y el
poder nacional no deberían limitarse a las existencias de metales preciosos.
Establece principios para el análisis de valor, de la división del trabajo, de los lucros, de las
ganancias y de la renta de la tierra, y desarrolla teorías sobre la distribución, el crecimiento
económico, la intervención del Estado, la formación y la aplicación del capital.

El Siglo XIX y las reacciones frente a las escuelas Liberales:


En este periodo, bajo la expansión del capitalismo surgieron no sólo una, sino distintas crisis
de sobreproducción que desmintieron las clásicas leyes del ajuste automático de la oferta
global, además de serios problemas sociales. Generadas entonces; por un conjunto de
problemas sociales y económicos surgieron las Escuelas Histórico Alemanas y la Socialista.

La Escuela Histórica Alemana:


La escuela histórico alemana proponía no sólo una amplía revisión de los métodos de
investigación de los economistas clásicos, sino además, la sobreposición del Estado al
individuo. Postulaban que los intereses individuales deberían subordinarse a los intereses
colectivos y estos a los intereses nacionales.

La Escuela Socialista:
A pesar de que la escuela histórico alemana haya representada la más aguda reacción
metodológica a la escuela clásica, la principal reacción, al clasicismo, desde el punto de
vista político e ideológico, fue desarrollada por los socialistas; particularmente por Karl Marx
y Friedrich Engels.

Partiendo de la teoría clásica del valor, Marx llegó a definir, con desarrollos teóricos en
forma definitiva, la parte del producto nacional resultante del trabajo es “indebidamente
apropiado por los empresarios capitalistas”. En la historia del pensamiento económico,
pocas obras promovieron un impacto tan grande y provocaron importantes modificaciones
en el orden económico de varias naciones como “El capital de Marx”.

El Marginalismo:
Al considerar que la economía debería partir del análisis de las necesidades humanas y de
las leyes que determinan la utilización de los recursos disponibles para satisfacerlas. La
revolución marginal procuro, dentro de ese espíritu y contradiciendo los planteamientos
objetivos de la escuela clásica, histórico y socialista, analizar las características subjetivas
de las escalas de preferencia individuales, a las necesidades humanas y de la actividad
económica desarrollada para saciarlas.

El Keynesialismo:
La victoria de Keynes sobre los clásicos se tradujo en el intervencionismo moderado sobre
el liberalismo radical, además de constituir – en gran sentido – un término – medio deseable
entre la libertad económica absoluta y el control total del Estado sobre el medio económico.

De inicio, Keynes trato entonces de estudiar las determinantes del nivel de empleo y del
ingreso nacional y demostró que el Estado debería de participar en la actividad económica,
tratando de compensar la disminución de las inversiones privadas en los periodos
depresivos o las crisis económicas.

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