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Función del Juzgador en el debido proceso.

Universidad Nacional Autónoma de México.

Hernández Román Hugo Israel.

Índice

Función del juzgador en el debido

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Independencia y

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El deber de conocer a fondo y resolver personalmente

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El deber de secreto profesional, reserva sobre el caso y de abstención de cometarios públicos

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La abstención de comentarios

4

Deber del buen trato hacia con el Abogado y demás partes del proceso

5

El deber de hacer respetar su

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El comportamiento privado y la función jurisdiccional

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Función del juzgador en el debido proceso.

La doctrina mexicana ha precisado el concepto del debido proceso legal en los siguientes términos: se entiende por debido proceso legal el conjunto de condiciones y requisitos de carácter jurídico y procesal que son necesarios para poder afectar legalmente los derechos de los gobernados.

Históricamente se encuentra consignado el debido proceso en la quinta enmienda de la constitución de Estado Unidos en las palabras similares a las siguientes, “no se le privara a persona alguna de la propiedad o de la libertad sin el debido proceso judicial.” Desde entonces las constituciones hacen consagración positiva de una garantía en términos muy disimiles pero con idéntico significado histórico y ella es pilar esencial y definitivo de toda organización procesal 1 .

Numerosas legislaciones del mundo, con tradición jurídica similar a la nuestra, consagran como un derecho fundamental el debido proceso. Por ejemplo la constitución española en su artículo 24.2 expresa que: “todos tienen derecho al juez ordinario predeterminado por la ley a la defensa y a la asistencia del letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso publico sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de pruebas pertinentes para su defensa, a no declarar contra si mismos, a no confesarse culpable y a la presunción de inocencia”.

Independencia y autonomía.

La labor del juzgador no sólo requiere el conocimiento de la ciencia jurídica, porque hay espacios en los que su única directriz es su propia conciencia. Ésta requiere ser ilustrada a partir de patrones de conducta asumidos libremente, que tiendan a hacer efectivos los valores, que si bien están ínsitos en el propio quehacer del juez y en el ordenamiento jurídico, es indispensable explicitar, pues

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Marin, E. L. (2012). Auto regulacion y el debido proceso. Colombia: Bancolombia.

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debe tenerse presente que lo callado, aunque obvio, se olvida, se disimula o se desdeña.

El juez debe ser independiente e imparcial, a cuyo fin será importante recabar los instrumentos procesales que tengan las partes para denunciar las causas que determinen la imparcialidad hipotética (causales de recusación).

Que se asegure el derecho a tener un juez independiente e imparcial, a cuyo fin será importante recabar los instrumentos procesales que tengan las partes para denunciar las causas que determinen la imparcialidad hipotética (causales de recusación)

La autoridad se refleja en distintas decisiones; desde la última e imprescindible para fortalecer la confianza en la institución, que es la ejecución por la fuerza cuando el mandato judicial no se cumple; hasta otras menores, como son las medidas correctivas por la incorrecta conducta procesal.

Pero también, la autoridad procesal pondera otros valores, tales como la conducción y depuración del proceso, la investigación de la verdad, la prudencia y equilibrio, entre otros continentes axiológicos que muestran la complejidad del principio.

El Poder Judicial no puede carecer de la independencia necesaria para decidir con imparcialidad o porque falten los medios para ejecutar sus decisiones; por cualquier otra situación que configure un cuadro de denegación de justicia, como sucede cuando se incurre en retardo injustificado en la decisión; o por cualquier causa, no se permita al presunto lesionado el acceso al recurso judicial (Marin,

2012).

El deber de conocer a fondo y resolver personalmente

La Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), con el mismo sentido y preocupación dispone en el artículo 8o. (garantías judiciales) que:

Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con anterioridad a la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulado contra ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter.

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En sus comienzos, el derecho de entrada al proceso (acción, pretensión y demanda), el derecho a ser oído, así como las garantías del juez predeterminado, la independencia del órgano y su imparcialidad, entre otras, eran vistas como partes del "debido proceso sustancial", actualmente pareciera mejor incluirlos dentro del "derecho a la jurisdicción", por el cual la garantía se amplía al trascenderla del reducto procesal

Esta es una de las cosas más importantes del juez o magistrado ya que él es quien escucha a las partes quien ve las pruebas y más aun quien dicta sentencia solo puede desarrollar un criterio sobre el juicio si el mismo lleva acabo todo algunas de las cosas que son competencias de estos según la ley orgánica del poder judicial son:

ARTICULO 29. Los tribunales unitarios de circuito conocerán:

I. De los juicios de amparo promovidos contra actos de otros tribunales unitarios de circuito, que no constituyan sentencias definitivas, en términos de lo previsto por la Ley de Amparo respecto de los juicios de amparo indirecto promovidos ante juez de distrito. En estos casos, el tribunal unitario competente será el más próximo a la residencia de aquél que haya emitido el acto impugnado;

II. De la apelación de los asuntos conocidos en primera instancia por los juzgados de distrito;

III. Del recurso de denegada apelación;

IV. De la calificación de los impedimentos, excusas y recusaciones de los jueces de distrito, excepto en los juicios de amparo;

V. De las controversias que se susciten entre los jueces de distrito sujetos a su

jurisdicción, excepto en los juicios de amparo, y

VI. De los demás asuntos que les encomienden las leyes

El deber de secreto profesional, reserva sobre el caso y de abstención de cometarios públicos.

El secreto profesional, es aquel secreto, que se conoce o al que se tiene acceso por razón de una relación profesional, en virtud del cual se tiene la obligación de mantener ocultos los datos y hechos confidenciales, que el profesional conoce y recibe en el ejercicio de su profesión; desde un punto de vista jurídico, por lo tanto

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es la obligación que tiene una persona de no divulgar las confidencias que recibe como consecuencia de su profesión y por los servicios prestados.

Desde un punto de vista amplio tienen el deber de secreto profesional, todos aquellos profesionales que por razón de sus servicios reciben este tipo de confidencias.

Aunque generalmente se hace referencia a este deber de secreto profesional, solo respecto a determinadas profesiones, quizá porque tiene una mayor trascendencia en ellas, y que la violación del secreto implique un mayor perjuicio para el titular de ese secreto o confidencia, como son los Abogados, Médicos y personal sanitario en general, religiosos, y periodistas; el deber de secreto profesional es mucho más amplio, siendo exigible con carácter general a todos los profesionales, que por razón de su trabajo puedan recibir confidencias, o conocer datos o hechos relevantes de una persona.

El artículo 4 del código de ética del poder judicial dice:

4. Es la disposición para ejercer de manera responsable y seria la función jurisdiccional, con relevante capacidad y aplicación. Por tanto, el juzgador:

Guarda celosamente el secreto profesional.

La abstención de comentarios

Es un deber que le impone la ley al funcionario que tenga conocimiento de la existencia de una causal que le impida participar en el asunto. Se pretende que un funcionario judicial no siga conociendo una controversia por estar incurso en causa legal por la parte esa abstención es forzada por la iniciativa de las partes.

La revelación del secreto profesional se encuentra sancionado por el código penal federal en los artículos:

Artículo 210.- Se impondrán de treinta a doscientas jornadas de trabajo en favor de la comunidad, al que sin justa causa, con perjuicio de alguien y sin consentimiento del que pueda resultar perjudicado, revele algún secreto o comunicación reservada que conoce o ha recibido con motivo de su empleo, cargo o puesto.

Artículo 211.- La sanción será de uno a cinco años, multa de cincuenta a quinientos pesos y suspensión de profesión en su caso, de dos meses a un año, cuando la revelación punible sea hecha por persona que presta servicios

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profesionales o técnicos o por funcionario o empleado público o cuando el secreto revelado o publicado sea de carácter industrial.

Artículo 211 Bis.- A quien revele, divulgue o utilice indebidamente o en perjuicio de otro, información o imágenes obtenidas en una intervención de comunicación privada, se le aplicarán sanciones de seis a doce años de prisión y de trescientos a seiscientos días multa.

Deber del buen trato hacia con el Abogado y demás partes del proceso

Existen cuatro características que corresponden a cómo debe actuar un juez:

1. Escuchar Cortésmente

2. Responder Sabiamente

3. Ponderar Prudentemente

4. Decidir imparcialmente.

Estas cuatro características fueron originalmente mencionadas por Sócrates.

El juez tiene el poder de juzgar a las personas por sus actos cometidos, esta significa que su desempeño debe ser apegado a la ley y a la ética.

Los principales atributos con que debe contar el juzgador son la honestidad, la imparcialidad y la capacitación. El juzgador debe estar consciente de la importancia de su encargo ya que sobre él depende la libertad de una persona, su patrimonio o su familia.

Escuchar Cortésmente es una mera forma, pues el juez puede escuchar cortésmente y aparentar que atiende a los argumentos cuando es lo cierto que ningún interés le merece si su decisión no se habrá de basar en los hechos y la aplicación de la norma sino en razones ajenas a la administración de la justicia.

De los tres elementos restantes podemos ver que son indispensables para la ejecución del trabajo del juez.

Se pueden agregar características a la lista para complementar y delimitar el cómo debe de actuar un juez.

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5. El Juez debe ser una persona Inteligente: Esta característica debe ser esencial para la comprensión e interpretación del Derecho y para todos aquellos elementos que ayuden al juzgador en su deber de impartir justicia de forma imparcial, justa y apegada al Derecho.

6. El juzgador debe de ser una persona conocedora de la Historia:

Característica importante para que el juez conozca los antecedentes del país, para que pueda entender la realidad que se vive actualmente y para que pueda tener cierta seguridad de lo que pueda asar en un futuro. El juzgador tiene que aprender de la historia para entender su actualidad y para poder llevar a cabo de encargo de manera justa.

7. El juez debe de tener vocación: Debe de tener una vocación innata por la justicia, debe de acudir cuando alguna persona tenga algún problema para enfrentarlos y resolverlos. Se puede decir que una persona tiene vocación para ser juez cuando no se deja llevar por bajas pasiones, tiene un equilibrio mental y anímico que lo hace una persona digna de este encargo.

8. Debe ser estudioso del Derecho: Este punto no quiere decir que tenga que ser un erudito acerca de la materia, sino que todos sus conocimientos acerca de esta deben ser empleados para el uso de las instituciones donde aplicarlas, para usarlas para impartir justicia y resolver conflictos de la realidad social.

El deber de hacer respetar su fuero.

La doctrina jurídica clásica concibe al fuero como aquella prerrogativa de senadores y diputados (así como de otros servidores públicos contemplados en la Constitución) que los exime de ser detenidos o presos, excepto en los casos que determinan las leyes, o procesados y juzgados sin previa autorización del órgano legislativo al que pertenecen: Parlamento, Congreso o Asamblea. El término es de uso coloquial o común y suele utilizarse como sinónimo de inmunidad.

Se refiere a que cada juez en concreto le corresponde conocer del asunto dentro de la misma clase. El juez dentro de su jurisdicción y competencia tiene fuero para dictar sentencias y que estas sean acatadas y respetadas. Las reglas doctrinales de esta competencia territorial se les llaman fuero.

La competencia es, básicamente, una determinación de los poderes jurisdiccionales de cada uno de los jueces; pero, como esa limitación de poderes se manifiesta prácticamente en la limitación de las causas sobre las cuales puede ejercerlos cada juez, el concepto de competencia se desplaza así por un concepto de metodomia: de medida subjetiva de los poderes del órgano judicial, pasa a ser entendida, prácticamente, como medida objetiva de la materia sobre la cual está

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llamando en concreto a proveer el órgano judicial, comprendiéndose de tal modo por competencia de un juez el conjunto de causas sobre las cuales puede ejercer , según ley, su fracción de jurisdicción.

En la Ciudad de México los órganos jurisdiccionales de cada instancia se dividen en:

I. Jueces de lo Civil y los Jueces de Paz Civil, estos en los asuntos que no sean de única instancia;

II. Jueces de lo Penal y los Jueces de Paz Penal;

III. Jueces de lo Familiar;

IV. Jueces de Arrendamiento Inmobiliario;

V. El Juzgado Mixto ubicado en las Islas Marías y

VI. Jueces de Justicia para Adolescentes.

Es conveniente enumerar los criterios ofrecidos por la distribución de la competencia entre los distintos tipos de jueces, que se dividen en:

Reglas de distribución de la competencia entre los distintos tipos de jueces.

Reglas de distribución de la competencia entre los jueces del mismo tipo.

En la competencia territorial se hace la individualización del juez competente en concreto para proveer sobre una determinada demanda porque la distribución del trabajo entre los jueces de un mismo tipo de instituidos en serie, se realiza en nuestro ordenamiento mediante la asignación de cada uno de ellas de una propia sede fija y una propia circunscripción territorial dentro de cuyos límites dicho juez ejerce exclusivamente sus propias funciones jurisdiccionales, de acuerdo con los ya considerados criterios objetivo y funcional de su tipo.

Los criterios de localización de las causas, en virtud de los cuales se determina la competencia territorial son tres: personal, real y orgánico.

El fuero real y el fuero personal son expresiones abreviadas para indicar el juez cuya competencia para proveer sobre una cierta demanda se determina por el hecho de que en su circunscripción territorial esta la residencia, el domicilio o la morada de los contendientes o de alguno de ellos.

Entre el fuero general y el fuero especial el juez territorialmente competente para decidir sobre todas las causas que no estén diferida expresamente en otros fueros especiales.

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En el fuero facultativo y fuero exclusivo, queriéndose indicar con la primera expresión los casos en que el actor, ala proponer su demanda, tiene la facultad de elegir entre varios jueces igualmente competentes por razón del territorio sin que el demandado pueda pretender ser llamado a uno de ellos con exclusión de otro, mientras que con la segunda se alude a aquellos casos en que para ciertas causas el fuero competente es solo uno, de manera que si el actor propone la demanda ante un juez distinto, el demandado tiene derecho a excepcionar la incompetencia.

La competencia por razón de materia se denomina por la naturaleza de la pretensión procesal y por las disposiciones legales que la regulan, se toma en cuenta la naturaleza del derecho subjetivo hecho valer con la demanda y que constituyen la pretensión y norma aplicable al caso concreto. La competencia por razón de grado se relaciona con el nivel o jerarquía de los organismos jurisdiccionales pues existen juzgados de primera instancia o especializados civiles; Salas Civiles o mixtas de las cortes superiores (segunda instancia) y las salas civiles de la Corte Suprema que con fines exclusivamente académicos llamamos "tercera instancia" que ejercen su función dentro del marco de las otras competencias.

El comportamiento privado y la función jurisdiccional

El trato con los litigantes es importante en el ejercicio profesional de los jueces, pues lo abogados son personajes cotidianos en su ejercicio.

Existen actitudes y valores con los cuales los jueces deben de contar para desempeñar de una mejor manera su función. La solidaridad, la responsabilidad y la tolerancia podrían ser las más importantes.

La solidaridad consiste en mostrarse unido a otras personas o grupos, compartiendo sus intereses y sus necesidades, en sentirse solidario del dolor y sufrimiento ajenos. La solidaridad es, pues, una virtud que debe ser entendida como condición de la justicia y como aquella medida que, a su vez, viene a compensar las insuficiencias de esa virtud fundamental.

La tolerancia se refiere, en su acepción más genérica, es concebida como el respeto por las ideas ajenas, y como un tema tratado más formalmente por múltiples autores en diversos textos, constituye más bien un valor que nace en la modernidad con la necesidad de apaciguar conflictos religiosos, mezclados con intereses políticos. La tolerancia es en general aceptación de las diferencias. Pero

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no todas las diferencias son tolerables. En ninguna tolerancia caben, por sólo mencionar algo, las formas extremas y más graves de intolerancia, como la tortura, el terrorismo, el racismo en todas sus modalidades.

Ahora bien, la responsabilidad está estrechamente vinculada con la libertad y la autonomía de la persona humana, así como con su capacidad para comprometerse consigo misma y con los otros ante quienes responde por sus acciones. La responsabilidad es un compromiso con el otro por ello hay en ella una dimensión de diálogo que la constituye desde dentro. Así, podemos señalar que el juzgador es responsable de que la sociedad sea justa y se conserve la paz.

Además, la responsabilidad de los juzgadores se presenta en dos ámbitos: moral y civil. La responsabilidad moral es más difícil de precisar que la civil, pues ésta es considerada ya en las diferentes leyes que ordenan el ejercicio de cargos públicos y el de los encargados de administrar la justicia de Estado. En tanto que, la responsabilidad moral es más ambigua, pues no existe ningún código que establezca a priori lo que es el bien de manera absoluta.

Se caracteriza por la aplicación de las leyes mediante pronunciamientos que tienen fuerza de verdad legal. Los encargados son los tribunales de justicia. El objeto de esta función es dirimir controversias

La función jurisdiccional desde el punto de vista formal, es la actividad que

normalmente corresponde al poder judicial. La finalidad del acto jurisdiccional es

declarar imparcialmente el derecho en los casos controvertidos o de conflictos que

son de su competencia. En todo acto jurisdiccional estamos en presencia de un

conflicto de intereses que amerita la intervención judicial para mantener el derecho

o

la

naturaleza

del

derecho

controvertido

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Bibliografía

Marin, E. L. (2012). Auto regulacion y el debido proceso. Colombia: Bancolombia.