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ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ


MAESTRO POR EXAMENES DE OPOSICION EN LA FACULTAD DE DERECHO DE
LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO, EN LAS CATEDRAS DE ‘T E O ­
RIA GENERAL DE LAS OBLIGACIONES", “BIENES, DERECHOS REALES Y SUCESlOr
NES” Y “DERECHO ADMINISTRATIVO I". DOCTORADO EN DERECHO POR LA EGREGIA
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NAYARIT.

EL PATRIMONIO
EL PECUNIARIO Y EL MORAL O
DERECHOS DE LA PERSONALIDAD
SEPTIMA EDICION CORREGIDA Y ACTUALIZADA.

Este libro resuelve todo el plan de estudios para el 2o semestre de


Derecho civil y parte del Io de la misma materia, inclusive lo rela­
cionado con las inexistentes obligaciones reales, según el plan
vigente a partir de 1993 en la Facultad de Derecho de la U.NA.M.
Tiene entre otras novedades, además: 1.-—Indice de concordancias
de los artículos de los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo,
Puebla y Nayarit, con tos Códigos civiles federal y del Distrito Fede­
ral de 2000, 2.—Comentario sobre la inconstitucional Ley Federal
del Derecho de autor de 1996, y la de propiedad en condominio de
inmuebles de 1993. 3 .--Se expone la nueva teoría de la Apariencia.
4.—Se ofrece un proyecto de regulación en los códigos civiles, de los
derechos de la personalidad. 5.—Se traía la materia del derecho a la
confidencialidad y su relación con el Proyecto del genoma humano,
ti.—El derecho al cadáver y las tonteras de los ministros de la Supre­
ma Corte de Justicia de la Nación. 7.—Comentario a la federal Ley
del equilibrio ecológico y Protección al ambienté, y a la Ley Am­
biental del Distrito Federal. 8.—Forma de demandar al Estado por la
contaminación ambiental.

I
EDITORIAL PORRÚA
AV. REPÚBLICA A R G EN TINA 15
M ÉXICO, 2 0 0 2
Primera Edición, 1971
Q u in ta Edición, Editorial P orrúa, S. A de C. V. 1995

Copyright © 2002 p o r
E rnesto G utiérrez y G onzález
C alle M orelos No. 125, Col, El C arm en, Coyoacán,
México D. F. C. P. 04100

Esta edición y sus características son p ro p ie d a d de la


EDITORIAL PORRÚA, S. A. d e C. V. - 4
Av. R epública A rgentina 15 altos, Col. C entro, 06020, México, D. F.

Q u ed a hecho el depósito que m arca la ley

Derechos reservados

ISB N 9 7 0 -0 7 -3 2 1 2 -6

■é'CAM
ó i ¿5V-3 8IBU07ECA
FACULTAD DE LEYES-

IMPRESO EN MÉXICO
PRINTED IN MEXICO
“...e l am or a la música abarca tam bién las co­
plas. Y e n fin, nunca se insistirá bastante en que sin
la chanza, uno se asfixia(l)”.

INTRODUCCIÓN

Cuatro ediciones con el nombre completo de “El Patrimonio. El


Pecuniario y el moral, o Derechos de la personalidad, y Derecho suce­
sorio”, alcanzó este libro, que ahora lo presento ya por tercera vez sin
la última parte de su nombre, esto es, la parte relacionada con “Dere­
cho sucesorio”, que se lo suprimí y fue, la semilla de otro libro dife­
rente al cual adelante me refiero.
Al salir a la luz la primera edición del presente libro, dije que “Li­
bros hay que nacen con estrella, y otros, como algunas personas, na­
cen estrellados. Otros, también como algunas personas, son tardos
para nacer, y otros más, tardos p ara desarrollarse”.
Y afirmé que mi obra “El Patrimonio” era de los que nacieron tar­
de, y además con mala estrella, pues apenas recién nacido, se cambió
el plan de estudios de la Facultad de Derecho, de la Universidad Na­
cional Autónoma de México, y de la materia que se impartía en se­
gundo año de la carrera bajo el rubro y con el contenido de “Bienes,
Derechos reales y sucesiones”, se dividió la materia, y así lo relativo a
los bienes, adicionado a otros temas, se impartió en el prim er semes­
tre, y las sucesiones mortis causa, hasta el cuarto curso.
Total que ese libro no podía cumplir sino a medias, el plan de es­
tudios para el primer curso, y otra mitad del cuarto curso, pero ya no
servía para que la alumna(o), estudiara todo un curso completo en él.
En varias ocasiones estuve a punto de dividir el contenido del li­
bro, y completar lo que se exponía en el que venía a ser el nuevo
plan de estudios para los semestres primero y cuarto de derecho civil,
pero por una u otra ocupación, no pude abordar esa labor.
Perb, ahora que de nueva cuenta en la Facultad de Derecho, de la
Universidad Nacional Autónoma de México, se ha elaborado otro
plan de estudios para estas materias de Derecho civil, veo la oportuni­
dad de aprovechar íntegro el contenido del libro El Patrimonio, tanto
(1) Pauwels L, Bergier. La Rebelión de los brujos. Pág. 147. Plaza & Janes S.A.
Editores. T ra d . de J. F errer Aleau. Enero de 1971.

VII
VIII INTRODUCCION

en cuanto al nombre, como dejándole la mayor parte del mismo,


para el nuevo plan para el segundo cursillo de Derecho civil, y sepa­
rándole lo relacionado con el Derecho sucesorio, y algunos agregados,
integré otro libro que •titulé “Derecho sucesorio intervivos y mortis
causa”, que cubre el nuevo plan de estudios para el séptimo cursillo
de Derecho civil
Sí, debo precisar que si bien este libro, como el que presento para
el séptimo cursillo de Derecho civil, y que lleva mejor suerte que éste,
pues ya va en su cuarta edición apenas a cuatro años de publicada la
primera, conforme a ese nuevo plan de estudios que se implantó en
la Facultad de Derecho, de la U.N.A.M., cubre todas las llamadas
“■Unidades” del mismo, no se pliega en su orden, a dicho plan, sino
que le conservo el sistema que tiene desde la primera edición, ya que
lo considero mejor desarrollado que el nuevo plan. Explico lo antes
dicho.
En el plan de estudio de “Bienes”, y afirmo que ese programa está
elaborado quizá por técnicos de la docencia, pero ignorantes del De­
recho, pues basta leer que se ocupan de “El Patrimonio”, pero no in­
cluyen en él, a l' “Patrimonio Moral”, y siguen así el ya hace casi 20
años superado criterio de que el patrimonio se integra sólo con ele­
mentos pecuniarios, como si aun estuvieran en el Siglo XIX y en las 5
primeras décadas del XX.
Desde 1951 he sostenido y demostrado que no hay razón lógica
alguna para afirmar que sólo lo pecuniario es patrimonial, sino que
también en el patrimonio hay un sector moral o no pecuniario, que
son LOS DERECHOS D£ LA PERSONALIDAD.
Después de una larga lucha, logré que esa idea del patrimonio
moral, se consagrara CON MIS IDEAS Y TEORIAS, por primera vez,
EN TODO EL MUNDO, EN EL CODIGO CIVIL DEL ^ESTADO DE
TLAXCALA DE 1976; LUEGO EN EL DE QUINTANA ROO DE
1980, Y POSTERIORMENTE EN EL DE PUEBLA, EN Í985.
En esas tres legislaciones, se estableció la existencia de un patri­
monio moral, o Derechos de la personalidad, pero los redactores del
nuevo plan de estudio, ignoran todo esto, y no incluyen en el estudio
del patrimonio, a los derechos de la personalidad, sino que lo inclu­
yeron en el prim er cursillo, como “Introducción al estudio del Dere­
cho civil”!!!.
Y LLEGAN A TAL GRADO DE IGNORANCIA, QUE POR
EJEMPLO, EN LA BIBLIOGRAFIA QUE RECOMIENDAN PARA EL
ESTUDIO DEL CURSO EN QUE SE DEBE IMPARTIR LOS DERE­
CHOS DE LA PERSONALIDAD, ¡¡¡NI SIQUIERA CITAN ESTE LI­
BRO “EL PATRIMONIO”!!! MOSTRANDO ASI SU ESTULTICIA,
INTRODUCCION IX

PUES AUNQUE SE ME TILDE DE INMODESTO, FUI EL PRIMER


TRATADISTA EN MEXICO QUE SE OCUPO DE ESA MATERIA
EN LA FACULTAD DE DERECHO DE LA U.N.A.M., Y EL PRIME­
RO EN EL PAIS EN ESCRIBIR DE MANERA SISTEMa HCA Y
COMPLETA SOBRE ELLA; Y EL PRIMERO QUE PUDIERA LLE­
VAR ESAS IDEAS A ALGUNAS LEGISLACIONES CIVILES!!!.
NO ME OFENDE QUE NO SEPAN ESTO LOS QUE HICIERON
EL PLAN NUEVO DE ESTUDIOS, PERO TODOS LOS QUE EN
MEXICO HAN ESCRITO DESPUES DE MI SOBRE DERECHOS DE
LA PERSONALIDAD, RECURREN A LO QUE DIGO EN MI LIBRO
EL PATRIMONIO, SINO LO QUE OFENDE ES QUE A LOS
ALUMNOSfAS) SE LES PRIVE DE CONOCER LA BIBLIOGRAFIA
ORIGINAL, Y MAS AMPLIA SOBRE LA MATERIA.
Pero aun más, los redactores del vigente plan de estudios, mos­
trando una grande ignorancia de la materia del patrimonio, ¡i¡inclu­
yen los derechos de la personalidad en el primer cursillo, titulado
como ya dije antes, Introducción al Derecho civil, en la unidad “Dere­
cho de las personas”, después de estudiar el Registro civil!!!.
Cuanta ignorancia de lo que es el patrimonio moral, y de lo que
son los derechos de la personalidad, pero como les sonó el nombre
de “Derechos de la personalidad”, pues los metieron en “Derecho de
las personas”, como si el patrimonio pecuniario que tratan después,
en “Bienes”, no fuera también un “Derecho de las personas”!!!.
Por ello es que, no sigo en la exposición de este libro, el orden
del plan de estudios oficial, si bien cubro todos los temas que ahí se
tratan y también incluyo a los derechos de la personalidad. Pero para
guiar al estudiante de la materia, después de poner el plan oficial de
estudio, en cada subunidad, anoto entre paréntesis el de este libro, en
donde encuentra el desarrollo del tema, pero mantengo mi sistema,
que es a no dudarlo, lógico y fácil de entender.
Una muestra más de la incapacidad de los redactores del plan vi­
gente de estudios en Derecho civil, es que le dedican al séptimo cursi­
llo, Derecho sucesorio, 45,. horas, cuando la materia sucesoria mortis
causa se puede exponer y de sobra en 20 horas, y se podía dedicar
las restantes 25 a la Teoría de las Obligaciones.
El .Derecho sucesorio mortis causa, hoy día, ha perdido un 90%
de su importancia, por tres razones: .
a).—Cada día hay en tribunales, menos juicios sucesorios, pero esto
no lo saben los “técnicos docentes” que hicieron el plan de estudios.
Y en efecto, cada día hay menos juicios sucesorios, pues las perso­
nas trasmiten su caudal pecuniario a sus sucesores, en vida, y se evitan
las tardanzas y dificultades de los procedimientos judiciales.
X INTRODUCCION

Pero además, los ya pocos procedimientos sucesorios que se si­


guen en tribunales, son sobre la pequeña' casa que dejó el señor a su
familia, o así cosas sin gran valor pecuniario, y en ese caso los intere­
sados después de obtener la declaratoria de herederos, se separan del
juicio, y lo siguen ante notario.
b).—Gran parte de lo que contiene el Código civil en m ateria suce­
soria mortis causa, ES DE INDOLE PROCESAL, ADJETIVO, y debe
suprimirse del Código civil. Véase si no, en el plan de estudios dN
séptimo cursillo, como la Unidad 5, se titula “Aspectos generales del
juicio sucesorio”, demuestra su ignorancia, y la mezcla, que hacen de
materia sustantiva con la procesal o adjetiva.
Así entonces, de mi libro El Patrimonio, sólo suprimí la parte de
Derecho sucesorio, mismo que llevé a un nuevo libro que se utiliza en
el séptimo cursillo de Derecho civil del nuevo plan, y dejo aquí lo re­
lacionado con los Derechos de la personalidad, y los derechos de
autor.
Además tengo la convicción de que el plan que yo sigo en este li­
bro, es muy superior al de los genios de la pedagogía, pero ignoran­
tes del Derecho, que hicieron el plan que critico, pues tengo 50 años
de experiencia docente, y ya se sabe, usando de un refrán popular,
que “más sabe el señor diablo por viejo, que por diablo”. Esa expe­
riencia de tantos años y estudio, es muy útil si se dice con honestidad
—según lo expuso Oscar Wilde— que el hombre llama “experiencia”
al fruto de sus errores.
Estos 50 años me han dado experiencias, y me han permitido co­
nocer la manera de pencar y de actuar de las nuevas juventudes, y me
permitieron captar nuevos aspectos de la vida que quizá antes tenía
velados, y me permitió también percatarme de la crisis por la cual
atraviesan los “valores” que en mi época de joven se estimaron tradi­
cionales y se creían permanentes.
c).—Con las reformas recientes que se le hicieron a la Ley del No­
tariado, ya se autoriza a los notarios(as) atender procedimientos suce­
sorios no sólo testamentarios, y aquellos en que se iniciaban ante juez,
y se pedía después la separación, sino que ya están facultados para
atender directamente procedimientos sucesorios intestamentarios.
Al suceder esto, son las notarias(os) los que por pago de sus hono­
rarios atenderán los procedimientos sucesorios, y al ser ellos expertos
en derecho, carecerá de interés que el alumno(a) se aprenda de me­
moria todo lo relativo al derecho sucesorio, pues sabe que de cual­
quier problema que se presente, será el notario(a) el que lo resuelva.
El notario(a) sí debe ser un super experto en esta materia.
Antes que éste, edité mi libro Derecho de las obligaciones que ha co-
INTRODUCCION XI

rrido con menos “peros”, pues ya salió su décima tercera edición,


después de varias reimpresiones de la quinta, y otra más de la décima
segunda, pero tanto en ese libro de Obligaciones, como en éste,
apunté una serie de datos que estimo son necesarios para la enseñan­
za del Derecho, y a pesar de las nuevas' experiencias, considero que
siguen vigentes; ellos, sin ser los únicos, sí creo que son los más im­
portantes, y por ello de nueva cuenta los reproduzco:
Á.—La preparación y cultura con que los alumnos(as) llegan a la
Facultad de Derecho, que es bastante precaria. Hoy más que nunca,
esta afirmación cobra fuerza, pues para desgracia de México, esta si­
tuación de incultura y falta de preparación se engendra en el seno de
la familia, y se continúa en la escuela primaria, en la secundaria y en
la preparatoria, situación que resulta ya muy grave, cuando se ve que
también en la Facultad de Derecho los alumnos(as) tienen esa im pre­
paración, y no sólo ellos(as) sino que —salvo honrosas excepciones—
el nivel científico y pedagógico dé los. profesores(as) es sumamente
bajo. Hay demasiada improvisación, y así hoy la Facultad de Derecho
carece de un por ciento saludable de verdaderos valores. No pienso que
todo tiempo pasado fue mejor, pero sí afirmo categóricamente, que
los maestros de algunas décadas atrás, eran y estaban mejor preparados
en el conocimiento de la Ciencia del Derecho, que la mayoría de los
actuales.
B.—El escaso tiempo con que se cuenta para exponer, la parte
respectiva de la materia de este libro.
En el segundo curso, el alumno(a) se inicia en el campo del ámbi­
to patrimonial, lo cual es de por sí difícil, pues son materias nuevas, y
por lo mismo difíciles para el o ella.
Se aúna a esa dificultad, el poco tiempo con que se cuenta, pues
sigue en la Universidad el absurdo sistem'a implantado por algunos
genios —así con minúscula— de la pedagogía, que pretendieron ha­
cer una reforma al plan de estudios y sólo lograron el desquiciamien­
to del mismo; se cuenta con plazos de “semestres” que a la mexicana,
se convierten en “bimestres”. Piense Ud. alumna(o) que como su
nombre lo dice, el semestre tiene 6 meses, que se forma con 182 días
regularmente, y el alumno(a) debiera recibir sin días de descanso, sá­
bados y domingos, cerca de 120 días de clase, 120 horas, y resulta
que a lfa mexicana, ese semestre es sólo de ¡45 horas!, algo así como
mes y medio de clases, en lugar dé seis.
Por ello resulta necesario que todos los profesores y profesoras se
aboquen a la tarea de escribir, en forma de libros, las enseñanzas que
brindan a sus alumnos, para que éstos, después de que abandonan las
aulas, puedan algún día en que la necesidad se presente, recurrir a
XII INTRODUCCION

ésos libros que contienen lo que en su oportunidad debieron estudiar,


pero que en parte por su cülpa, y en mucha más por culpa de esos
genios a qué me he referido, no pudieron asimilar, o siquiera cono­
cer.^)
És preciso entonces, para ajustarse al tiempo, qüe se suprima en
la Cátedra, y también en este libro, aquellas teorías que permitirán a
un licenciado en Derecha o a un doctor en Derecho* brillar por su
erudición en los colegios dé abogados y en los congresos dé elogios
mutuos que ahora con tanta frecuencia se organizan, pero que en un
estudiante(a) sólo llevan confusión a sus elementos básicos.
Es bueno el conocimiento de doctrinas, pero al alumno(a) sólo
hay qüe darle las básicas que influyeron en la redacción del texto po­
sitivo* o las más nuevas que puedan influir en la interpretación, o
póra la modificación del Ordenamiento legislativo vigente, o la crea­
ción de uno nuevo.
C. —Dar al alümno(a) conceptos “clave” que puedan por un mo­
mento tomar, la categoría de “dogmas”.
Soy poco amigó de los dogmas en el campo de la Ciencia del De­
recho* pero es necesario entregar a quien en ella se inicia, una serie
de conceptos base, a efecto de que esté en posibilidad de introducirse
en el ámbito de la materia, y ya más adelante establecer críticas y
captar o crear nuevos pensamientos respecto de ella.
D. —Buscar que la alumna(o) menos preparado o capaz, pueda
entender y captar la materia, recurriendo para ello al mayor núme­
ro de ejemplos prácticos vividos por mí* o por destacados profesiona­
les, así como las decisiones —no siempre acertadas— de los Ministros
y Ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y de los
Magistrados ó Magistradas de los Tribunales Colegiados.
No interesa que esos ejemplos, a los pseudo genios del Derecho
que están incrustados sólo por razones políticas en la Universidad, les
parezcan infantiles o bobos. No, esos ejemplos son los que ilustran la
abstracción jurídica, y llevan luz a la mente del alumno(a).
E. —Proporcionar al alumno(a)* lá bibliografía en castellano, ya sea
de autores extranjeros cuyas obras están traducidas, u obras de auto­
res mexicanos o latinoamericanos.
Esto es necesario, pues si bien es cierto que lo ideal el proporcio­
nar a la alumna(o) bibliografía multilingiie, se topa el profesor con el
obstáculo de la falta de conocimiento de otros idiomas por parte de
los alumnos(as), ya no para hablarlos, sino para leerlos; se encuentra
(2) Sugiero a esos “genios de la pedagogía" y a los alum nos(as) que estudien la
T esis doctoral del Maestro Raúl E duardo López Betancourt, titulada “Pedagogía ju ríd ic a ”
E ditorial Porrúa. México, 2000.
ENUMERACION DE TESIS JURIDICAS PERSONALES DEL AUTOR. XIII

el profesor que ¡apenas si m edianam ente hablan y entienden el es­


pañol!. .
No pretendo con esto que se elimine la consulta de obras en idio­
mas diferentes al español, pues al hacer esas consultas se obtienen-po­
sitivos beneficios, entre otros, captar en forma inmediata y directa el
pensamiento del autor. Pero insisto en que un libro que pretenda ser
didáctico, debe atender a las realidades de aquellos a los cuales se les
dedica el trabajo, y la realidad de los alumnos(as) de la Facultad de
Derecho, es que un muy bajo p o r ciento, pueden leer otro idioma
que no sea el suyo, o aún éste.
Pero además y por otra parte, estimo que hay ya por fortuna, mu­
chas obras de autores de habla española, que en nada son inferiores a
las escritas en otros idiomas. Así v.g., para la materia de este libro, se
tienen la del tratadista argentino Raymundo Salvat, la de Héctor La-
faille, la de José Castán Tobeñas, la de Diego Espín Canova, entre au­
tores clásicos, y muchos otros de generaciones recientes.
F.—Presentar al alumno(a), opiniones personales y teorías elabo­
radas de casos prácticos vividos p o r mí, a efecto de hacerle sentir no
sólo en la Cátedra, sino en esta vía también, la inquietud renovadora
de las instituciones jurídicas y del Derecho.
Pero esas teorías que se elaboran, deben buscar además una meta
práctica, pues si bien es cierto que debe guiarse al alumno(a) p o r los
campos de la Ciencia del Derecho, y que ésta como tal sólo debe
buscar la esencia de las figuras jurídicas sin importarle su utilidad
práctica, también es cierto que el alumno(a), será también un técnico
del Derecho, y por lo mismo le resulta necesario conocer la utilidad
de las teorías que le presente su profesor(a).
Así, se crearán no sólo juristas, sino también licenciados(as) e n De­
recho. No hacer esto, es enviar generaciones de estudiantes a enfren­
tarse con una realidad social en donde serán entes inútiles; conviene
pues, hacerles ver las consecuencias de esas teorías en la aplicación
del Ordenamiento legal vigente, su utilidad práctica.
Por ello este libro no servirá a un especialista en Derecho civil
para resolver una consulta, pues aquí no se plantean problemas ju ­
rídicos intrincados ni se hace una exposición amplia de doctrinas.
Este libro lo escribo para aquellas personas que se inician en el
estudijo de la materia, y por lo m ism o se contienen en él, sólo los
elementos básicos de la misma, aunque sí, aporto algunas ideas
personales que pugnan con los pensam ientos clásicos del Derecho.
Así puede considerarse:
a).—Mi tesis personal ya aceptada en cinco legislaciones civiles del
país, las de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla ya citadas, así como la
XIV ENUMERACION DE TESIS JURIDICAS PERSONALES DEL AUTOR.

de Jalisco en 1996 y la de Tabasco en 1997; de que el patrimonio, no


responde a contenidos jurídicos, sino a respuesta de impulsos políti­
cos1y económicos.
b) .—Como consecuencia de lo anterior, mi tesis de que el patrimonio
no se puede reducir a un contenido “pecuniario”, sino que se integra
también con un basto campo “moral, o no pecuniario”, que compren­
de los llamados Derechos de la personalidad, lo cual ya plasmo en los
Códigos civiles: el de Tlaxcala(3), el de Quintana Roo(4) y el de Pue­
bla^).
c) .—De igual manera, la exposición que hago —y fue la primera vez
que se hizo en México en el campo del Derecho civil— en forma sis­
temática y con elaboración personal de definiciones, de los diversos
“Derechos de la personalidad”. '
Esta materia, lo dije en 1971 y lo digo aún desde aquí no con or­
gullo, sino con un tanto de vergüenza, hasta ahora que yo sepa nunca
se ha tratado en forma completa sistemática en los ámbitos del mal
llamado “Derecho público”, y nunca en el Derecho peor llamado privado,
en los Estados Unidos Mexicanos.(6) Algunos temas que se comprenden
en los Derechos de la personalidad, se han tratado como un mero re­
flejo del Derecho constitucional, del penal y del administrativo princi­
palmente, pero en el Derecho civil, que es al cual le corresponden,
ningún maestro mexicano los ha tratado aportando en verdad algo nuevo
a lo que yo elaboré.
Por ello, dije en 1971 que yo en lo particular, no obstante los mu­
chos años que tengo de impartir esta materia, tampoco lo había he­
cho, descuidando así esas infinitas posibilidades teórico prácticas y, ese
anhelo de modernización del Derecho civil que al decir de prestigia­
dos autores como Vivante, está amenazado de morir por atrofia. Hoy
en un nuevo siglo, él XXI, año 2002, gracias a esta inquietud mía, yá
exponen la materia algunos profesores(as).
Había omitido ocuparme hasta 1971, por superficial o somera que
fuese la referencia, al Derecho a la vida, al honor, a la integridad cor­
poral, al nombre, a las partes separadas del cuerpo, al cadáver, etc.,
como lo han omitido casi todos los tratadistas del Derecho civil mexi­
cano y peor aún, los legisladores. Hacen mención a alguno de ellos
(3) El 15 de septiembre de 1976 se promulgó el nuevo Código civil de Tlaxcala,
que empezó a surtir efectos el 20 de noviembre del mismo año, y en él, se reconoce ya
la existencia autónoma del patrimonio moral.
(4) El 8 de octubre de 1980 se promulgó el Código civil de Quintana Roo.
(5) El 16 de abril de 1985 se promulgó el Código civil de Puebla.
(6) Véase infra en los apartados 2 al 16 por que afirmo que no hay Derecho
privado, ni debe hablarse de “Derecho público” sino sólo de "Derecho".
ENUMERACION DE TESIS JURIDICAS PERSONALES DEL AUTOR. XV

como el nombre, pero no en su sentido de “Derecho de la personali­


dad”, sino como un “Atributo”, y ello es un error, que ahora cr.eo he
salvado.
d) .—La exposición que hago en la parte de Derecho sucesorio, mortis
causa que ya separé de este libro, de las consecuencias de la insemi­
nación artificial en seres humanos en el campo del Derecho sucesorio,
y ahora algo más avanzado que ya se maneja a nivel de técnica: los
descendientes “clónicos”.
e) .—Mi tesis de que los Derechos de autor son simplemente eso, De­
rechos de autor, y que no se les puede catalogar como Derechos re­
ales, así como la demostración de que la ley que hoy los rige, como la
anterior, es inconstitucional.
Busco con todo esto, inquietar al alumno(a), y presentarle campos
nuevos del Derecho, y hacerle así que se percate de la dinámica de
éste, para no caer en el vicio de que, salido de las aulas convertido en
profesional, deje anquilosar sus ideas y sus pensamientos.
G. —El desarrollo que hago y que ningún autor mexicano que yo
sepa, ha hecho antes, de la posesión de Derechos sobre cosas inmate­
riales, y que viene a llenar un vacío en la doctrina nacional e interna­
cional.
H. —Crear y desarrollar en las alumnas(os), tanto con este libro como
desde la Cátedra, el espíritu de crítica no sólo a las instituciones, sino
también a sus maestros y a los tratadistas.
El alumno(a) pienso, debe respetar a sus verdaderos maestros(as)
pues modestos o brillantes, buscan siempre darle algo de lo bueno
que llevan dentro. Se debe respetar a la y al buen maestro por su en­
trega a la enseñanza, a la docencia, pero nunca se debe hacer un
“tabú” de sus ideas; el maestro(a) como ser humano, es falible y tam­
bién lo son sus ideas y conceptos.
Así, el alumno(a) no debe someterse a la palabra de su profeso-
ra(or), por el hecho de que éste la externa; debe meditar el pensa­
miento que se le expone, analizarlo, y si considera que su profesor(a)
está equivocado, decirlo con todo respeto, pero también con toda sin­
ceridad.
No i debe nunca la alumna(o). dejar de exponer sus personales
ideas por temor a que si son contrarias a las de su profesor(a), o a las
expuestas por algún prestigiado tratadista, deba la alumna(o) estar
necesariamente equivocado; quizá él o ella esté en lo cierto, y los
otros en un error.
Este mal está arraigado en muchos profesores(as) que cuando fue­
ron alumnos(as) se sometieron en forma ciega al “magister dixit”, y
XVI ENUMERACION DE TESIS JURIDICAS PERSONALES DEL AUTOR.

hoy al escalar la Cátedra o al escribir libros, con timoratería y aun


comprendiendo su equívoco, sostienen ideas caducas por no ofender
al Maestro(a) si aún vive, o por temor a que se les prive del cargo por
los que, aún vivos, fueron amigos del maestro muerto y ocupan car­
gos públicos superiores.
Debe respetarse a la o al profesor como tal, pero nunca reprimir
el pensamiento por creer que se puede ofender al maestro(a) si no se
piensa como él. Si el maestro(a) realmente lo es, sabrá apreciar la crí­
tica de que se le haga objeto, y buscará superarse. Ojalá que esta obra
logre esa meta.
I.—Al hacer referencia a las personas que en nombre del Estado ac­
túan como funcionarios, no hablar de ellos en términos tan imperso­
nales que impiden conoce; físicamente a los autores materiales de
“aciertos” o “estupideces” que afectan la vida pública. V.g. desterrar
e; i absurdo jurídico de decir: “la jurisprudencia de la Suprema Corte
di Justicia de la Nación”, pues tal jurisprudencia aunque a más del
91' o de los lectores(as) les ala me, NO EXISTE, así con mayúsculas, y
si ien existe la jurisprudencia, 10 es de la Corte, pues ésta NO ES PER-
SÍ ' 'JA, sino es sólo un subórgano, ie un órgano, órgano judicial que tampo­
co er persona, de la sí persona Estí, o.
Así, aunque le parezca exu ño a la alumna(o), debe decirse: la
“JURISPRUDENCIA DE LOS i STADOS UNIDOS MEXICANOS,
EL BORADA POR CONDUCTO DE TALES Y TALES MINISTROS
DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACION, y de esta
manera, si una jurisprudencia es atinada, se sabe que tales y tales fun­
cionarios de la Corte, en nombre del Estado, la hicieron, y si es mala,
también se les conocerá y marcará. No vivirán en el anonimato de la
“Cone” que en sí, es un simple subórgano del Estado.
Igual cuando se dice V.g. que "'a Secretaría de Salud determina­
rá”. Nada, la Secretaría de Salud nada determinará, porque NO ES
PER! áNA, sino subórgano, del ó gano Ejecutivo del Estado. Se debe­
rá decir: “EL ESTADO POR C 'NDUCTO DEL SEÑOR FULANO
SECRETARIO DE SALUD, DET .RMINA” y así habrá una persona fí­
sica a quien responsabilizar del echo bueno o malo del Estado.
Estos son los principales p ntos que estimo se deben observar
para la enseñanza de esta mate \a que tr as que otras, está necesitada
en forma urgente de una renovación, \ es sus instituciones en mu­
cho, ya no responden a las situaciones iciales mexicanas, y se han
convertido en meros ejercicios de escuela, n lo cual repito esas pala­
bras de Vivante que antes cito, y creo coi. que se amenaza así al
PLAN DE ESTUDIOS VIGENTE DESDE 1993 EN LA U.N.A.M. XVII

Derecho civil de morir por atrofia, al faltarle la savia vitalizadora de la


inquietud jurídica.
Estas ideas son, por otra parte, las que me sirvieron en mucho,
como guías en la elaboración que hice de un “Anteproyecto de Códi­
go Civil para el Estado Libre y Soberano de Nuevo León” en 1991, que
no llegó a plasmar en forma de Código Civil para esa Entidad, dado
que contiene ideas e instituciones que “asustaron” por avanzadas, a los
legisladores de esa Entidad. Pero en fin, hay que seguir en la lucha por
el Derecho, y recordar aquella hermosa frase de “per aspera ad ads-
trum ”.
El vigente plan de estudios es el siguiente, y como ya dije antes,
después de cada tema, entre paréntesis le anoto a Ud. alumna(o) la
parte de este libro en donde encuentra la resolución del tema o “su­
bunidad”.
UNIDAD L—PATRIMONIO.
1.1. Teoría del patrimonio. (Apartados 15 a 25)
1.2. Principales teorías para distinguir los derechos reales de los
derechos personales. (Apartados 129 al 154)
1.3. Obligaciones propter-rem y derechos reales in faciendo. (Aparta­
dos 645 a 658)
(Vea lector(a) la torpeza y antigüedad de la o de las personas a las
cuales se les encomendó elaborar plan de estudio, que aun hacen per­
der el tiempo al alumno(a) con “fantasmas” que no existen, como las
obligaciones llamada propter rem. Invito al lector(a) que lea ese tema
en mi libro Derecho de las obligaciones, en donde demuestro que las
mismas no existen. Y adiciónele que si existieran, al ser “obligaciones”
que es lo sustantivo, debe estudiarse en Teoría de las Obligaciones y
no en “Bienes”).
UNIDAD 2.—CLASIFICACION DE LOS BIENES.
2.1. Clasificación de los bienes en general. (Apartados 31 al 121)
2.1. Clasificación de las cosas propiamente dichas. (Apartados 31
al 121)
(Nótese la tontera quien elaboró este plan de estudios, pues igno­
ra que en Derecho mexicano, BIENES Y COSAS SON SINONIMOS).
UNIDAD 3.—DERECHOS REALES.
3.1. Derecho real de propiedad.
3.1.1. Concepto de propiedad. (Apartados 166 a 171)
3.1.2. Progresión historia de la propiedad.
XVIII PLAN DE ESTUDIOS VIGENTE DESDE 1993 EN LA U.N.A.M.

3.1.3.Formas de adquirir la propiedad. (Apartados 382 y si­


guientes)
3.1.4. Extensión y limitaciones al derecho de propiedad. (Apar­
tados 171 a 212)
(Nótese la torpeza del creador de este plan, que no incluye el
tema de las “Modalidades a la propiedad”, pues sin duda ignora lo
que es una modalidad, y las que afectan al derecho real de propie­
dad).
3.1.5. Protección del derecho de propiedad dentro del dere­
cho vigente. (218 a 257)
3.2. Copropiedad, condominio (258 a 297) y tiempo com partido
(Apartados 630 a 644).
3.3. Derecho real de usufructo. (321 a 354)
3.4. Derechos reales de uso y habitación. (355 a 358)
3.5. Servidumbres. (359 a 370)
3.6. Derecho de autor. (474 al 509)
(Véase la tontera de los que crearon este plan de estudio, de con­
siderar entre los diversos derechos reales a los de autor, QUE NO
SON DERECHOS REALES DE ESPECIE ALGUNA, SINO “PRIVILE­
GIOS”, CON SU NATURALEZA JURIDICA PROPIA).
UNIDAD 4.—POSESION Y PRESCRIPCION POSITIVA.
4.1. Concepto de posesión y de prescripción. (394 y 59)
4.1.1 Características. (Apartado 417) -
4.2. Posesión originaria y posesión derivada. (Apartado 417)
(Observe el lector(a) que el torpe creador de este plan de estudio,
no hace referencia expresa alguna al tema de “posesión de cosas in­
materiales”, y no lo hace por una sencilla razón: porque ignora la ex­
istencia de tal tema, ya que a no dudarlo es una persona o grupo de
personas, que aun viven en el derecho del siglo XIX, y no saben nada
de lo que se ha escrito en las últimas décadas).
4.3. Prescripción adquisitiva. (Apartados 393, 427 a 450)
4.4. Prescripción liberatoria. (Apartados 430 a 433)
(Nótese la tontera del autor de este plan de estudio, al tratar esta
materia de la prescripción llamada liberatoria, en este curso de bie­
nes, cuando esta prescripción SE REFIERE SOLO A LAS OBLIGA­
CIONES Y NO A LAS COSAS MATERIALES. ESTE TEMA DE LA
PRESCRIPCION LIBERATORIA SE TRATA EN TEORLA DE LAS
OBLIGACIONES Y POR LO MISMO NO DEBE HACERSE AQUI,
SINO SOLO CITARSE AL EXPLICARLE AL ALUMNO(A) QUE LA
PRESCRIPCION ADQUISITIVA DEBE SER CORRECTAMENTE
DESIGNADA, COMO “USUCAPION”, Y ESA Sí SE REFIERE A LA
PLAN DE ESTUDIOS VIGENTE DESDE 1993 EN LA U.N.A.M. XIX

FORMA DE ADQUIRIR LA PROPIEDAD Y OTROS DERECHOS


REALES).
4.5 Cómputo, suspensión e interrupción del plazo. (Apartados 438,
441, 442)
J . —Como novedad que lleva también esta séptima edición, está que
por segunda vez adiciono la ‘Tabla de Concordancias” de artículos de
los Códigos Civiles del Distrito Federal y el Federal, ambos del año
2000, con los de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla, con los de Nayarit.
K. —Finalmente, advierto al lector(a), que en este libro, ENCONTRA­
RA USTED COMO SUCEDIÓ YA EN LA QUINTA EDICIÓN, QUE
TODOS LOS INDICES —alfabético, bibliográfico, de materias y tabla
de concordancias— APARECEN AL INICIO DEL MISMO, Y NO AL
FINAL, COMO ES USUAL INSERTARLOS, Y COMO LO HICE EN
ANTERIORES EDICIONES. LO HAGO ASI, PUES CONSIDERO
QUE HAY AUN ALUMNAS(OS), QUE NO SABEN DE LA EX­
ISTENCIA DE ESTE TIPO DE INDICES, QUE TANTO FACILITAN
EL MANEJO DE UN LIBRO, ESPECIALMENTE EL INDICE ALFA­
BETICO, Y PARA OUE AL ABRIR EL LIBRO LO PRIMERO QUE
LES SALTE, DESDE EL INICIO, ES POR LO QUE PONGO AHI
TODOS ESOS INDICES. Si Ud. es alumna(o) que sí usa los índices,
estén en donde estén ubicados, pues no se ofenda, que no fue para
Ud. la directa.
De ahí que, el texto del libro que resuelve los temas del nuevo
plan de estudios del segundo cursillo de Derecho civil, titulado “Bie­
nes”, empieza en verdad a partir de la página 30, y ya así no lo verá
Ud. tan “gordo”, y psicológicamente le dará fuerza para adentrarse
con todo ahínco en el estudio de tan interesante materia. Vaya feliz, y
tenga éxito.

Coyoacán, D. F., Enero de 2002.

Dr. Ernesto Gutiérrez y González.


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INDICE ALFABETICO.

En éste Indice encontrará Üd. lectora(or), un camino rápido para


localizar cada uno de los temas o materias qüe se desarrollan e n este
libro. Acostúmbrese a usarlo-, y para ello recuerde que el número que
aparece después de cada tema o concepto que se lista, corresponde
NO AL NUMERO DE PAGINA, SINO AL NUMERO DEL APARTA­
DO O PARAGRAFO.

A Comuni dividindum: 57, 289


Confesoría: 339
ABANDONO: 280, 387, 679-IV División de la cosa común: 289
ABORTO. Comentario: 615 Interdicto de obra nueva: 190-2-d)
Jactancia: 536, 548-9
ABSTRACCION DÉ LA LEY: 238 Hecho ilícito» por construir sin cum­
ACCESION: plir con el artículo 839: 190, 198
Aluvión: 320 Indemnización, de: 190
Avulsión: 321 Negatoria: 387-D
Buena fe en la: 407 Pauliana: 403-b), 472
Concepto de: 313 Procesal: 89, 94
Confusión: 336 Publiciana: 233, 264
Edificación: 325 Reivihdicatoria: 227, 258 a 262
Formación de Isla y la: 322 Plenaria de posesión: 227, 263, 264
Formaciones coralíferas: 107, 323 Título de crédito: 89, 91, 93, Nota
Fruto, como: 315 108, 94
Incorporación: 336
Mala intención en la: 334 ACCION DE DIVISION DE COSA
Mezcla: 336 COMUN: 57
Mutación de cauce: 324 ACCION PLENARIA DE POSE­
Natural, en bien inmueble: 320
Plantación: 325 SION:
Siembra: 325 Contra quien se da la: 263
Elementos de la: 264
ACCION: Noción de la: 263
Actio injuriarum: 528 Procedencia de la: 264
XXI
XXII INDICE ALFABETICO

ACCION PUBLICIANA. Véase ac­ ALUVION: 320


ción plenaria de posesión. AMBITUS: 175-a)
ACCION REIVINDICATORIA:
AMPARO: Véase juicio de amparo.
Cosas que no pueden recuperarse
con la: 262 ANEXO a la materia de los derechos
Derecho de persecusión y la: 259 de la personalidad: 651
Personas contra las cuales se ejercita ANTICIPACION, mueble por: 96
la: 260
Procedencia de la: 260 ANTICRESIS: 22, 170, 172-b)
ACCIPENS: Art. 389 Anteproyecto APARIENCIA:
C.C.: 632-b) Teoría de la:
ACERVO: 97 Idea general: 421 .
Interferencia de la, con la posesión:
ACREEDOR QUIROGRAFARIO: 425
23, 131 Normas sobre la, en el Código: 424
ACTIO COMUNI DKVIDUNDUM: APODO, derecho al: 567
57, 289
APORTACION SOCIAL: 91, 94
ACTO:
APORTACIONES DE SEGURIDAD
De administración: 283
SOCIAL: 256
De dominio: 283
APROVECHAMIENTOS: 256
ACTO DE ADMINISTRACION:
Patrimonio de Derecho común, en ASOCIACION CIVIL: 91
el: 283, 284 AUTOR, DERECHO DÉ: Véase de­
Patrimonio en explotación y el: 285 rechos de autor
Patrimonio en liquidación y el: 286
AVULSION: 321
ACTO DE DOMINIO:
Patrimonio de Derecho común y el: AUTOR: Véase derecho de autor.
283
Patrimonio en explotación, en el: B
285
Patrimonio en liquidación en el: 286 BALDIO, predio o terreno: 106
ADJUDICACION, forma de adquirir BENEFICIO DE INVENTARIO:
la propiedad, por la: 408 25-c), 406
ADMINISTRACION: BIBLIA. Génesis 2-25: Nota (190),
Bienes inmuebles y su: 70 593
Bienes muebles y su: 70
BIEN:
AFECTACION, patrimonio de: 27,
Accesorio: 99
31, 32
Comerciable: 113
AGRADECIMIENTOS: 30 Compuesto o universalidad: 97
INDICE ALFABETICO XXIII

Concepto de: 29, 76 Dominio privado del Distrito Fede­


Consumible: 52 ral: 129
Consumible gradualmente: 52 Dominio público de la Federación:
Corporal: 39 122
De dominio privado de la Federa­ Dominio público del Distrito Fede­
ción: 126 ral: 129
De dominio público de la Federa­ Específicos y genéricos: 42
ción: 122, 123 Futuras: 58, 232
Divisible: 56 Inembargables: 127
Específico: 42 Muebles e inmuebles: 63
Extracomercium: 113 No expropiables: 242
Fingible: 45 Por su determinación, clasificación
Futuro: 58 de los: 42
Genérico: 42 Por su existencia en el espacio y po­
Inalienable: 114 sibilidad de desplazamiento: 63
Incomerciable: 113 Por su existencia en el tiempo: 58
Indivisible: 56 Por su posibilidad de fraccionamiento:
Inmueble: 63 56
Mostrenco: 108 Por su posibilidad de substitución:
Mueble: 63 39
Noción de: 34 Que son los: 33
No consumible: 52 Utilidad de la clasificación de los, en
No fungible: 45 consumibles, gradualmente consu­
Particular: 117 mibles y no consumibles: 48
Precioso: 112
Presente: 58 BOLSA PATRIMONIO: 25
Principal: 99 BOMBA ATOMICA: 102 Nota 122
Público: 117
Simple: 97 BONUS PATER FAMILIA: 370
Singular: 97 BUENA FE: 328
Tesoro: 112
Universalidad: 97
Vacante: 109 C
BIEN DE LA HUMANIDAD: 107
CADAVER: Véase derechos sobre el
BIENES O COSAS: cadáver.
Clasificación de los: 38 CAMBALACHE: 361
Código civil y los: 37
Conversión de, genéricos a específi­ CAPACIDAD:
cos: f44 Concepto de: 26-B
Corporales e incorporales: 40 Ejercicio, de: 26-B-b)
Cualidades tísicas o jurídicas de los, Goce, de: 26-B-a)
clasificación: 39, 40 Personas, su: 69
De mano muerta: 172-a)
Dominio privado de la Federación: CAPITAL SOCLAL:
126 En las sociedades: 92
XXIV INDICE ALFABETICO

Patrimonio social, diferencia con el: CONFUSION:


92 Accesión y la: 336
CARGA O MODO: 360 Extinción de obligaciones y la: Pie
de página 358
CATEGORIA:
CONMIXTION: 336-C
Formal: 23
Real: 23 CONSOLIDACION:
CAUSANTE: 403 Noción: 293, 389
Usufructo, y la: 371-IV
CAUSAHABIENTE:
Concepto: 403 CONSUMIBILIDAD, relación con la
Noción: 403 fungibilidad: 55

CESION: CONTRATO:
De derechos: 40, 159 Asociación civil, de: 91
De deudas: 159 Compra de cosa esperada: 61
Compra de esperanza: 60
CLAUSULA DE NO ENAJENAR: Concepto: 68
172-c) Consensual: 68-lo.
Corporal: 632-b)
CLONIFICACION: Nota (704)
De tiempo compartido: 653
COMERCIAS ILIDAD: 113 Donación: 222
Edición: 521 cuadro
COMISION NACIONAL DE DE­
Encomienda de creación: 62
RECHOS HUMANOS: 619
Enfiteusis: 22, 172
COMUNIDAD: 270 Fianza: 354
Físico-Somático: 632-b)
CONCESION:
Formal: 68-2o.
Bienes de dominio publico, para ex­ Hipoteca: 166, 395
plotar los: 124 Matrimonio: 65-nota 97
Servicio público, para operar un: 111 Mandato: 141
CONCUBINATO: 471 Mutuo: 83, 137, 151
Permuta: 361
CONCURSO: 132, 133 Prenda: 71, 166, 390
CONDICION: Préstamo: 83
Concepto de:. 182, 184, Nota 334 Propiedad, forma de adquirirla por
Resolutoria: 183 un: 407
Suspensiva: 183 Retroventa: 172-b), 223
CONDOMINIO: Sociedad civil: 92
Crítica a la ley de 1998: 303 Sociedad mercantil: 92
Horizontal: 97 Solemne: 68-3o.
Ley de propiedad en condominio, Somático: 632-b)
etc.: 303 COPROPIEDAD:
CONFINIUM: 175-a) Abandono en la: 280
INDICE ALFABETICO XXV

Acción de división de cosa común en Consumible: 52


la: 289 Consumible gradualmente:. 52
Administración en la: 281 Corporal: 39
Comunidad, diferencias con la: 270 Divisible: 56
Condominio: 303 Dominio Público de la Federación:
Concepto: 269 122
Consolidación de la: 290., 291 Dominio privado de la Federación:
Cosas divisibles y la: 57 126
Cosas indivisibles y la: 57 Dominio Público del Distrito Fede­
Cotitularidad, diferencias con la: 270
ral: I°9
Cuotas ideales en la:'272
Dominio Privado del Distrito Fede­
Deberes y derechos de los condue­
ños; en la: 278 ral: 129
Derecho a pedir la división de la Específica: 42
cosa común: 278, 289 Extracomercium: 113
Derecho de alterar la cosa, en la: 288 Fungióle: 45, 51
Derecho del tanto: 292 Futura: 58
Elementos de la: 272 Genérica: 42
Forzosa: 268, 300 Inalienable: 114
Horizontal o por secciones: 268, 302 Incomerciable: 114
Ley de propiedad en condominio: In comercium: 113
303, 304 Incorporal: 39
Maneras de presentarse la: 268 Indivisible: 58
Medianería: 301 Inembargable: 127
Naturaleza jurídica déla: 273 Inmueble: 63
Naturaleza jurídica de la, en el Códi­ Inmueble por destino: 78, 79, 80, 81
go civil de 1928: 274 Inmueble por disposición de la ley:
Partes o cuotas en la: 272 85, 86
Pro indiviso: 269 Inmueble por su objeto: 83, 84
Sociedad, diferencias con la: 271 Inmueble por su naturaleza: 76, 77
Teoría de la división ideal del dere­ Mostrenca: 108
cho, sobre la Naturaleza jurídica Mueble: 63
de la: 273, 274 Noción de: 34
Tesis de Ennecerus, Niperdey y No apropiable: 101
Wolf, sobre la naturaleza jurídica No consumible: 52
de la: 275 No fungióle: 45, 51
Tesis de Jorge A. Siller, sobre la na­ Particular: 117
turaleza jurídica de la: 276 Preciosa: 112
Presente: 58
COSA: i Principal: 93
Accesoria: 99 Pública: 117
Apropiable: 101 Simple: 97
Apropiada: 101 Singular: 97
Comerciable: 113 Tesoro: 112
Compuesta: 97 Universalidad: 97
Concepto de: 35 Vacante: 109
XXVI INDICE ALFABETICO

COSAS O BIENES: rios de los predios dominante y


Análisis del concepto de: 36 sirviente: 385
Clasificación de las: 38 Efectos de la posesión: 441
Código civil en el: 37 Formas de adquirir la propiedad:
Conversión de, genéricas en específi­ 401
cas: 44 Limitaciones a la propiedad: 186
Cualidades físicas o jurídicas de las, Materias que comprende el Derecho
clasificación: 39, 40 civil: 23
Que son las: 33 Obligaciones reales: 680
Sentido jurídico de: 35 Patrimonio solvente e insolvente: 132
Utilidad de la clasificación de las, en Servidumbres, tipos de la: 381
apropiables y no apropiables: 102 Usufructo, formas del: 356
Utilidad de la clasificación de las, en
consumibles, gradualmente consu­ CUASI-USUFRUCTO: 54, 350-c)
mibles y no consumibles: 54
Utilidad de la clasificación de las, en D
principales y accesorias: 100
Utilidad de la clasificación de las co­
DACION EN PAGO: 49
sas, en, singulares y universalida­
des: 98 DAÑO: 190
Singulares y universalidades: 97
Presentes y futuras: 58, 59 DEBER JURIDICO, ESPECIES:
Deber jurídico lato sensu: 151
COTITULARIDAD: 270 Deber jurídico stricto sensu: 153
CREDITOS FISCALES: 256 Derecho de crédito indemnizatorio o
derechos personal indemnizatorio:
CRISTO: En nota de pie de página 156
538 Obligación lato sensu: 155
CUADROS SINOPTICOS: Obligación stricto sensu: 156
Accesión o adquisición de incorpora­
DECLARACIÓN UNILATERAL: 155
ción natural o artificial: 319
Acto de administración y acto de do­ DE CUJUS: 97, 403
minio: 286
Balance: 132 DELITO:
Comunidad: 270 Despojo: 73
Cosas o bienes: 38 Robo: 73
Deber jurídico: 152
Derechos de la personalidad, su re ­ DERECHO:
glamentación en las leyes: 527 Acrecer de: 359
Derechos de la personalidad, catálo­ A la imagen: 558, 559-e), 564
go: 536 A la disposición de bienes por última
Derechos relacionados con el cuerpo voluntad: 558, 559-f), 564
humano: 625 A la identidad personal: 568
Derechos de los copropietarios: 278 A la inviolabilidad del domicilio:
Derechos y deberes de los propieta­ 558, 559-b), 564
INDICE ALFABETICO XXVII

A la presencia estética: 573 D.R. D erechos reservados y el::


A la reserva: 564 525-m)
Al nombre: 567, 568, 570 Derecho a la efigie en el: 525-h)
Al secreto: 558 Derecho al honor o reputación en él:
Al secreto doméstico: 564 525-b, 542
Al secreto epistolar: 558, 559-a), 564 Derecho al pseudónimo: 525-i)
Al secreto profesional: 558, 559-d), Derecho mercantil y el: 521-É)
564 , Ejecutantes, derechos de los: 521
Al secreto telefónico: 558, 559-c), 564 Evolución legislativa del: 517-B
Autor, de: 436 Gestión colectiva de Derechos: 521 -
Civil, concurso de, del patrimonio, F-b)
su ubicación: 20 Inmateriales son los: 487, 488'
De intimidad: 558 Inconstitucionalidad de la ley sobre
De libertad: 581 el: 518
De pernada: 536, 539 Inédita la obra, se protege por el:
De persecusión: 259 522-c)
De preferencia por ei tanto: 296 Naturaleza jurídica del: 95, 499
De prelación: 292, nota 297 Patrimonio moral y el: 521-9
De rectificación: 547 Plazo de protección del, por la ley:
De repetir: 262 525-k)
De respuesta: 547 Propiedad intelectual, tontera de lla­
De retención: 367 mar así al: 521-A
De retracto: 292, nota 297 Preferencia del, sobre el del intér­
De tanteo: 292, nota 297 prete: 525-c)
Del hombre y del ciudadano: 528 Reconsideración, recurso de, en la
Del tanto: 292, 296
ley del: 521
Función social del: 178
Registro estatal de los, no se requie­
Internacional: 107
re: 491
Interplanetario: 107
Sociedades de autores: 521
persecución, de: 141-a)
Tesis en que el, 500, 504
Personal o de crédito: 156
Tesis en que el, es un derecho real
Preferencia de: 141 -d)
Privado, no existe: 2 a 11 de propiedad: 501, 503
Público, absurdo hablar de: 2 a 11 Tesis personal del autor, sobre la na­
Unidad real del: 15 turaleza jurídica del: 502, 505
Vigencia del: 521-M
DERECHO DE AUTOR:
DERECHO DE CREDITO: 156,
Análisis, del concepto de: 507 a 516 491
Anti-Auíor derecho de: 521-A 521-J
Cabeza de los periódicos y el: 525-1) DERECHO DE DISFRUTE: 369
Casos que no ampara la ley sobre el:
525-j) DERECHO DEL TANTO:
Coautoría en el: 525-f) Derecho de preferencia por el tanto,
Concepto de: 506-A diferencias con el: 296, 299
Cuadro sinóptico de la ley del: 521 Forma en que opera el: 294
XXVIII INDICE ALFABETICO

Fundamento del: 293 Preferenda, derecho de, en el: 141-b)


Sanción por la violación del: 295 Primer grado, de: 165
Principal: 165
DERECHO DE PREFERENCIA POR Segundo grado, de: 165
EL TANTO; Sobre cosas inmateriales: 168
Derecho del tanto, diferencias con Sobre cosas materiales: 168
el: 299 Temporal: 167
Fundamento legal del: 296, 297 Tesis aceptada por el autor, sobre la
Sanción por violar el: 298 naturaleza diferente del derecho
DERECHO DE REPETIR: 262 personal, y el: 161, 162
Tesis dualista o clásica del derecho
DERECHO DE RETENCION: 368 personal y el: 137 a 145
Tesis monista en donde el derecho
DERECHO DE SUPERFICIE:
personal o de derecho de crédito,
Características del: 399 es igual al: 159, 160
Concepto del: 398 Tesis monista en donde el derecho
Noción del: 172-c), 393 real, es igual al derecho de crédi­
DERECHO DE USO: 397 to: 146 a 158
DERECHO PRIVADO, no existe: 4 DERECHO REAL DE HABITA­
a 16 CION: 393
DERECHO PUBLICO, absurdo h a ­ DERECHO REAL DE HIPOTECA:
blar de: 4 a 16 Características de: 396
DERECHO REAL: Concepto del: 394
Especies del: 395
Accesorio: 165 Indivisibilidad del: 396
Administrativo: 169 Necesaria: 395
Anticresis: 172-b) Voluntaria: 395
Civil: 169
Concepto del: 124, 162, 164, 504 DERECHO REAL DE PRENDA:
Creación de nuevos tipos de: 164, Características del: 392
171,,172 Concepto del: 391
Del Estado: 169
Enfiteusis: 22, 172-b) DERECHO REAL DE USO:
Enumeración de los que regula el Concepto: 374
Código civil de 1928: 165 Nuevo concepto: 336
Generalidades del: 138 Usufructo, diferencias con el: 375
Inmobiliario: 166
DERECHO PERSONAL: 156, 491
Mobiliario: 166
Números apertus, tesis de los, para DERECHOS FISCALES: 256
crear nuevas especies de: 171
Números clausus, tesis de los, sobre DERECHOS DE LA PERSONA­
la creación de nuevas especies del: LIDAD:
172 Acción de jactancia, y los: 536-2o.,
Perpetuo: 167 548-9
Persecución derecho de en el: 141-a) Actio injuriarum y los: 528
INDICE ALFABETICO XXIX

Afectos, que se consideran: —Noción de la materia: 619


—Afecto a fosas mortuorias de fami­ —Tratamiento sanitario obligatorio:
lia: 591-4 621-C
—Afecto al cadáver: 591-5 —Vacuna y el: 621-A
—Afecto a los recuerdos de familia:
591-3 DERECHO A LA PRESENCLA ES­
— Afecto de amistad: 591-2 TETICA:
—Afecto de la persona como: 590 —Análisis del concepto de: 576
—Afecto por los miembros de la fa­ —Cirugía estética: 574-d)
milia: 591-1 —Códigos de Tlaxcala, Q. R. y Pue­
—Afecto político: 591-7 bla, y el: 578
—Afecto religioso: 591-6 —Concepto del: 575
—Anteproyecto de Código civil y los: —Derecho mexicano y el: 577
651 —Estética del rostro: 574-b)
—Códigos de Tlaxcala, Q. R. y Pue­ —Indumentaria: 574-a)
bla, y los: 665 —Noción de la materia: 573
—Legislación Mexicana respecto de —Tatuaje: 574-c)
los: 593 —Derecho a la reputación: 542
—Reparación de los, en caso de
daño: 592 DERECHO A LA RESERVA: 558 a
Artículo 1916 del C.c. y su reforma 567
de 1982: 550 a 551 DERECHO A LA VIDA:
Buen nombre: 544-c)
Catálogo de los: 536 —Ausentes y el: 605
—Códigos de Tlaxcala, Q. R. y Pue­
Código civil del Distrito Federal y
bla, y el: 607
los: 539
—Contradicción de los artículos 22 y
Código de Perú y los: 538
337 del Código, y el: 598
Código de Puebla y los: 537
—Concepto del: 597
Código de Quintana Roo y los: 537 —Contratos deportivos y el: 600-A-b)
Código de Tlaxcala y los: 537 —Derecho a nacer y el: 598
Concepto de los: 540 —Eutanasia y el: 603
Cuadro sinóptico de los: 536 —Extinción del: 603
Historia de los: 528 —Intervenciones quirúrgicas y el:
DERECHO A LA INTEGRIDAD 600-A-c)
FISICA O CORPORAL: —Legislación mexicana y el: 602
—Análisis del concepto del: 620 —Limitaciones al: 599
—Códigos de Tlaxcala, Q. R. y Pue­ —Mérito civil y el: 600-A-a)
—Momento en que se genera el:598
bla, y el: 623 —Muerte civil y el: 603
—Concepto del: 620
—Noción de la materia: 595
—Corte del cabello y el: 621-B —Responsabilidad médica y el: 574-
—Intervenciones quirúrgicas de
A-c)
emergencia: 621-C —Sanción al que suprime el: 604
—Legislación mexicana y el: 622 —Servicio militar y el: 600-B
—Limitaciones de interés social al:
621 DERECHO AL HONOR: 542, 543
XXX INDICE ALFABETICO

DERECHO AL NOMBRE: —Concepto del: 609


—Análisis del concepto de: 569 —Libertades administrativas y el:
—Apodo y el: 567 611 í- .
—Concepto de: 568 ' —Libertades civiles y el: 611
—Identidad personal y el: 568 —Libertad de asociación o reunión:
—Legislación mexicana y el: 571 611-e)
—Mote y el: 567 —Libertad contractual: 612-b)
—Noción de la materia: 567 —Libertad de domicilio: 612-a)
—Ordenamientos jurídicos sobre el: —Libertad de pensamiento: 611-c)
570 —Libertad de poseer armas: 6 11 -f)
—Pseudónimo y el: 567 —Libertad de prensa: 611-dí
—Remoquete y el: 567 —Libertad de testar: 612-c)
—Sobrenombre y el: 567 —Libertad de tránsito: 611-g)
—Libertad física: 611 -a)
DERECHO AL SECRETO: —Libertad profesional y de trabajo:
—A la reserva: 564 611 -b)
—Códigos civiles de Tlaxcala, Q. R. y —Libertad religiosa: 611-h)
Puebla, y el: 563 —Libertad sexual: 614
—Concepto de: 564 —Libertad sexual y el Derecho cons­
—Disposición de bienes por última titucional mexicano: 572
voluntad: 558, 559-f) —Narcoanálisis y el: 616
—Doméstico: 564 —Noción de la materia: 608
—Epistolar: 558, 559-a), 564 —Protección al: 613
—Especies del: 558 DERECHO DE PREFERENCIA:
—Inviolabilidad del domicilio: 558, 141 -B
559-b), 564
—Imagen: 558, 559-e), 564 DERECHO DE PERNADA: 536,
—Legislación del D. F. y él: 559 539
—Noción de la materia: 558 DERECHO DE PERSECUSIÓN:
—Profesional: 558, 559-d), 565
141-A
—Telefónico: 558, 559-c), 565
DERECHO SOBRE EL CADAVER:
DERECHO AL TITULO NOBILIA­
RIO: 553 —Cadáver función social: 647
—Códigos de Tlaxcala, Q. R. y Pue­
DERECHO AL TITU LO PROFE­ bla, en m ateria de: 650
SIONAL: 553 a 557 —Contratos cadavéricos: 646
DERECHO DE INTIMIDAD: 558 —Contratos relativos al cadáver: 646
—Contratos sobre el cadáver de otra
DERECHO DE LIBERTAD: que fue persona: 641
—Análisis del concepto de: 610 —Contratos sobre lo que será el pro­
—Código civil y el: 612 pio cadáver: 641
—Códigos civiles de Tlaxcala, Q. R. y —Ley General de salud y el momen­
Puebla, y el: 618 to en que el ser humano se con­
—Comisión Nacional de Derechos vierte en cadáver, y opera el: 636,
Humanos y el: 619 640
INDICE ALFABETICO XXXI

—Naturaleza jurídica del cadáver: DERECHOS RELACIONADOS CON


634 EL CUERPO HUMANO:
—Noción de la materia: 634 —Acto heroico y los: 626-a’)-c”)
—Profanación del cadáver: 637 —Códigos de Tlaxcala, Q. R. y Pue­
DERECHOS DE AFECCION: Véase bla, y los: 641
afectos —Contrato corporal y los: 632-b)
—C ontrato físico-somático y los:
DERECHOS DE CONVIVENCIA: 632-b)
—Acciones y procedimientos para —Contrato somático y los: 632-b)
ejercitar de los derechos de, el —Cuadro sinóptico de los: 625
Derecho al equilibrio ecológico: —Derecho a disponer de las incor­
584 poraciones o accesiones: 633-c’)
—Análisis del concepto de los: 586 —Disposición de fluidos esenciales
—Códigos de Tlaxcala, Q. R. y Pue­ corporales: 629-a’j-b ”j
bla, y los: 587 —Disposición de fluidos no esencia­
—Constitución Política del Estado de les corporales: 630-b”)-b”’)
Puebla y los: 587 —Disposición de partes no esencia­
—Casos de: 580 les del cuerpo al titular de los:
—Concepto de los: 586 630- b'j
—Defensa judicial de los: 585 —Disposición de partes no esenciales
—Denuncias populares por violación o ya inútiles: 630-b”)-a”’)
a los: 580 —Disposición del cuerpo para fines
—Derecho a un ambiente limpio: científicos: 626-a')-b”)
580 —Disposición de partes esenciales
—Derechos a la salud por un equili­ para la vida del titular del: 629-a”)
brio ecológico y protección al am­ —Disposición para después de la
biente: 580-f) muerte de partes esenciales o no:
—Derecho al descanso nocturno: 631- c’j
580-a) —Disposición total del cuerpo: 626
—Derecho al libre acceso al hogar u —Disposición total del cuerpo por
oficina: 580-c) matrimonio: 626-a’)-a”)
—Derecho al libre tránsito: 580-b) —Especies de: 625
—Derecho de asistencia o ayuda en —Historia de los implantes y los:
caso de accidente: 580-e) 628
—Noción de los: 579 —Implantes y los: 627
—Legislación italiana y los: 634
DERECHO PERSONAL: 142 —Legislación mexicana y los: 635
Definición de la tesis clásica
DEVALUACIÓN: Nota 422
DERECHOS NATURALES INNA­
TOS! 528 DESNUDO PROPIETARIO: 339
DERECHOS NATURALES O IN­
DESPOJO delito de: 73, 82
MATERIALES SON LOS: 528
DERECHOS PATRIMONIALES DEUDA:
SON LOS: 539 Exigible: 133
XXXII INDICE ALFABETICO

Líquida: 133 ESCUELA DEL DERECHO NATU­


RAL Y LOS: 528
DIBUJITOS:
Anuncio de oferta al público: 155 ESPECIFICACION: 336-B
Limitación al derecho de abrir venta­ ESTADO:
nas: 207
Plátano para explicar propiedad y Bienes de dominio privado de la Fe­
usufructo: 345 deración: 126, 127
Retrato hablado de un derecho de Bienes de dominio público de la Fe­
crédito o personal: 143 deración: 122, 123
Retrato hablado de un derecho de Bienes públicos del: 120
crédito y un derecho real, en la Concesión de bienes de dominio pú­
primera tesis monista: 148 blico del: 124
Retrato hablado de un derecho de Doble personalidad
crédito y un derecho real, en la Estructura del: 109
segunda tesis monista: 159 Ficción, es una, el: 109
Retrato hablado de un derecho real Misión del; 172-a)
en la tesis clásica del patrimonio: No existe físicamente el: 109
139 Organo ejecutivo del, su estructura:
Servidumbre de paso: 380, 383 110
Servidumbre de acueducto, de desa­ Organos del: 109
güe y de paso: 381 Secretarías de, no son personas: 252
Sector paraestatal del: 240
DINERO: 242
EVICCION:
DISPENSAR: 679-11 Concepto: 40
DISTRITO FEDERAL: Exigible: 131
Bienes de dominio privado del: 129, EXPROPIACION:
130 Acto soberano del Estado es la: 232
Bienes de dominio publico del: 129, Acto unilateral del Estado es la: 232
130 Análisis del concepto de: 231
Entidades federativas y el: 129 Bienes que no pueden ser materia
DOTE: 544-d) de: 242
Causa de utilidad pública en la: 235,
' 250
E Concepto de: 229, 231
Cosas futuras no pueden ser objeto
EDIFICACION: 325 de: 242
Crítica: 113. Nota 137
ELABORACION DE CODIGOS: Dinero, no puede ser objeto de: 242
537 Indemnización en la: 243
EMPRESTITOS: 256 Naturaleza jurídica de la: 233
Necesidad pública para efectos de la:
ENFITEUSIS: 172-b) 250
Poder judicial, intervención en la:
ESCLAVITUD: 161 239
INDICE . ALFABETICO XXXIII

Poder legislativo, intervención en la: G


238 .
Privación de la cosa, en la: 236
Reparación civil del Estado, por no
aplicar el bien a lo que se dijo era
una necesidad pública, y originó
la: 252
Retribución, en la: 243 HECHO ILICITO: 202
Reversión en la: 251 HIPOTECA:
Características de la: 396
F Concepto de: 394
Derecho real de usufructo, gravado
FAMA: 543 con: 168
Indivisibilidad de la: 396
FICCION: Necesaria: 395
Concepto: 92, 93, 109 Voluntaria: 395
Título de crédito, y la: 86, 90, 94
HONOR DERECHO AL:
FIDEICOMISO: 225 Análisis del concepto de: 544
FILIACION: Concepto de: 542
Connotaciones de: 543
Concepto: 483 Especies del: 545
Objeto de la: 483 Legislación mexicana y el: 547
FISCO FEDERAL: 109 URSS: 538. Nota 595

FRAUDE PAULIANO: 403


I
FRUTO:
Civil: 315, 317 IDIOMA, importancia del uso correcto
Concepto: 316 del: 109, 110, 329, 361
Industrial: 315, 317 IMPLANTES: 626 (de trasplantes)
Manera de recaudar cada tipo de:'
318 IMPUESTOS: 256
Natural: 315, 317 INCORPORACION: 336
Tipos de: 315
INCOMERCIABLE: 114
FUNCION SOCIAL DEL DERE­
INDEMNIZACION en la expropia­
CHO: 177, 179 ción, pago de la: 244
FUNGIljLLIDAD:
INDEMNIZAR: 190 in fine.
Concepto de: 45
Consumibilidad, relación con la: 55 INMUEBLES:
Elementos técnicos de la: 46 Capacidad para enajenar los: 69
Inmuebles, en los: 51 Concepto de: 63
Muebles, en los: 51 Derecho internacional y los: 74
xxxrv INDICE ALFABETICO

Derecho procesal y los: 72 De obra peligrosa: 190


Enajenación, forma de, en los: 68 De recuperar la posesión: 190
Fungióles: 51 . De retener la posesión: 190
Por su destino: 78, 79, 80, 81, 82 Enumeración de los: 189
Por determinación de la ley: 85, 86 Tipos de: 266
Por su naturaleza: 76, 77 Significado de la palabra: 190
Por su objeto: 83, 84 Generalidades: 441
Relatividad del concepto de: 64 INSTITUTO DE LA RESPONSA­
Usos comunes de la vida: 80 BILIDAD CIVIL: 445
Usucapión y los: 67
Vacantes: 109 ISLA NUEVA: 107
Formación de isla: 322
INMUEBLE VACANTE: 109
INVENTARIO, BENEFICIO DE:
25-C) J
INSOLVENCIA: |AC TANGIA, acción de: 536-2o.,
Concepto legal de: 133 548-9
Noción de lo que es la: 131, 132 JERARQUIA DE LAS NORMAS,
IN STIT U TO DE RESPONSABILI­ Principio de: 248
DAD CIVIL Y LOS: 543 in fine JUEZ DEL REGISTRO CIVIL:
Ius in corpus: 528 Nota 98, 177 y 191
lus in'se ipsum: 528
Objeto de los: 535 JUICIO DE AMPARO: 239-b)
Parte afectiva de los; 589 JUSTICIA POR SI MISMO: 206
Parte físico-somática de los: 595
Parte social pública de los: 542
Periodistas y el artículo 1916 del L
C c : 550
Personas morales y los: 588 LA MADRE ACADEMIA: Nota a pie
Potestad in se ipsum: 537 de página 522
Prestigio: 544-c)
Recuerdos de familia como: 566 LEGALIDAD, PRIN C IPIO DE LA:
Right o f privacy: 558 Constitución Política del Estado Li­
Sentimientos de la persona conside­ bre y Soberano de Aguascalientes
rados como: 590 (Véase afectos) y el: 171
Sepulturas de familia, consideradas Constitución Política de los Estados
como: 590 Unidos Mexicanos y el: 171
Sociedades, personas ficticias y los: Enunciado del: 171
588 .
LENOCINIO: 626-a’)-a”)
INSTITUTO NACIONAL DEL DE­
RECHO DE AUTOR: 521 LEY:
Abstracta: 238
INTERDICTOS: Agraria: 106. Nota 126
De obra nueva: 190 Características de la: 238
INDICE ALFABETICO XXXV

Carta de las Naciones Unidas: 608 —Críticas a la: 639


Código Civil Suizo: Nota 467 —Disposición de partes del cuerpo
Código de Derecho canónico: 112 para implantes en la: 640
626-a’)-a”) —Formato de la.: 637
De amparo: 109 —Naturaleza jurídica del cuerpo hu­
De bienes inmuebles de la Nación: mano: 624
118 —Noción de la materia: 624
De imprenta: 549 —Prótesis: 633-c'j
De profesiones: 556 —Suicidio y los: 599, 626-a’)-d”)
De las XII Tablas: 175 —Testamento, acto unilateral para
Del desarrollo urbano del D. F.: 179 disponer de partes del cuerpo:
Federal del Derecho de autor: 512 a 632-a)
525 LIBERTAD, DERECHO DE: 596
Federal sobre monumentos y zonas
arqueológicos, artísticos e históri­ LIMITACION:
cos: Nota 143 Ambitus: 175
General de bienes nacionales: 118 Aqua pluvia arcendae: 175
General del equilibrio ecológico y la Concepto de: 175, 180, 681-B-I
protección al ambiente: 580-f) Confinium: 175
General de salud: 635 Derecho a abrir huecos o ventanas
Generalidad de la: 238 para tomar luz: 207
Modificable solo por otra: 238 Derecho de abrir ventanas para aso­
Orgánica de la administración públi­ marse a la propiedad vecina: 209
ca Federal: 110, 240 Derecho de construir, art. 839 C.c.:
Orgánica del Departamento del Dis­ 187 a 204
trito Federal: 129 Derecho de construir, art. 843: 220
Permanente: 238 Derecho de construir, art. 845: 205
Privativa: 238 Derecho de construir techos o azo­
Propiedad, forma de adquirir la, por teas: 210
mandato de la: 411 Derecho de enajenar: 217
Quiebras y suspensión de pagos: 134 Derecho de plantar árboles: 206
Reglamentaria del artículo 5o. cons­ Derecho de usar agua: 211
titucional, relativo al ejercicio de Derecho romano, en: 175
las profesiones en el Distrito Fe­ Expropiación diferencias con una: 230
deral: 612 Servidumbres, derivadas de las: 212
Sobre el escudo, la bandera y el
LIMOSNAS: 291
himno nacionales: 651-c)
LEY SOBRE EL REGIMEN DE LIQUIDEZ: 133
PROPIEDAD EN CONDOMINIO
DE INMUEBLES PARA EL D. F. M
LEY GENERAL DE SALUD Y LOS:
—Antecedentes de la: 636 MALA FE:
—Competencia de las entidades fe­ Concepto: 331
derativas en materia de la: 638 Noción: 328, 329
XXXVI INDICE ALFABETICO

MANO MUERTA, BIENES DE: 172 N


MAR:
NAYARIT: Código Civil de, concor­
Jurisdiccional: 125 dancia de sus artículos con el del
Territorial: 125
Distrito Federal: LXXXVIII
MARIACHI: Nota 614 NOCHE DE SAN BARTOLOME:
Nota 192
MASA HEREDITARIA: 97
NORMA:
MATRIMONIO: 68, 625, 626-a”)
Ejemplificativa: Nota (101), 250, 367
MAYORAZGO: 87 Limitativa: Nota (101), 250, 367
NOBEL: 588
MAYORIA DE EDAD: Nota 339
NOVACION: 159
MEDIANERIA: 301
NUDO PROPIETARIO: 339
MEZCLA: 336
MODALIDAD: O
A la propiedad: 221
Concepto de: 181 OBJETO PRECIOSO: 112
Condición como: 182 OBLIGACION:
Expropiación, diferencias con la: 230 Alternativa: 50
Plazo como: 182 Facultativa: 48
MOSTRENCO, BIEN: Derecho de crédito convencional: 83,
Concepto de: 108 156
Régimen jurídico del: 108 Lato sensu: 154
Propter Rem: 668
MODO O CARGA: Concepto 360-D Real: 668
Stricto Sensu: 155
MOTE: 567
OBLIGACION REAL:
MUEBLES:
Análisis de los casos de: 679
Capacidad para enajenar los: 69
Características de la: 668
Concepto de: 63 Casos de: 669
Derecho procesal y los: 72 Concepto: 668 ■*
Enajenación, forma de, de los: 68 Cuadro sinóptico de los ejemplos de:
Fungibles: 51 680
Mostrencos: 108 . Direrencias de la, con la obligación:
Por anticipación: 96
662
Por mandato o disposición de la ley:
Historia de la: 665
95 Naturaleza jurídica de los casos de:
Por su naturaleza: 88, 89
681
Por su objeto: 90 Suprema Corte de Justicia de la Na­
Relatividad del concepto de: 64
ción y las: 673
INDICE ALFABETICO XXXVII

OCUPACION: Noción del: 22


Análisis del concepto: 105 Origen de la palabra: 22
Concepto: 103, 105 Pasivo: 92, 132
Derecho internacional y la: 107 Social de una sociedad: 92
Derecho interplanetario y la: 107 Solvente: 131
Importancia de la, como forma de Teoría científica del: 23
adquirir la propiedad: 106 Teorías sobre el: 23
Usucapión, diferencias con la: 104 Tesis clásica del: 24, 25, 26, 28
Tesis del, de afectación: 27, 28, 32
Teoría negativa sobre el: 29
P Teoría personal del autor sobre el:
29
PACTO COMISORIO: Nota de pie Unicidad del, principio de la: 25-c)
de página 367
PEDRO ROMERO DE TERRE­
PAGO: ROS: 391
Concepto de: 37, 47
Dación en: 49 PERDON: 679-II-d), 681-IV
Especies de: 37 PERJUICIO: 190
Expropiación, de la indemnización:
244 PERMANENCIA DE LA LEY: 238

PARS DOMÍNI: 274 PERNADA: 536, 539

PARS REI: 274 PERSECUSION, DERECHO DE:


141-a)
PARTE SOCIAL: 85, 94
PERSONA:
PATRIMONIO: Estado: 109
Activo: 92, 132 Física: 92
Afectación, de: 27, 31, 659-art. 1576 Moral: 92
C.c. N. L.
Capital social, diferencia con el, so­ PERSONAJES presentación de: 1
cial: 92
Código civil del D. F. de 1928 y el: PERRO MUNDO: 32. Nota 58
32
Concepto: 22, 132 PLAN DE ESTUDIOS, crítica al que
Contenido político del: 22 se sigue en la Facultad de Dere­
Del Estado: 22 cho de la U.N.A.M.: en la Intro­
Derecho comparado, y el: 31 ducción.
Derecho, común: 382 PLANTACION: 325
Elementps que lo integran: 135
Explotación, de: 284 PLAZO:
Insolvente: 131 Concepto: 182
Liquidación, en: 286 Dies incertus: 182
Líquido: 132 Incierto: 182
Moral: 22, 30, 536 Resolutorio: 183
Moral del Estado: 123, 651 Suspensivo: 183
XXXVIII INDICE ALFABETICO

PLATANO y el usufructo: 344 PRECIOSO, BIEN: 112


PLENARIA DE POSESION: 227, PREDIO VECINO: 190, 199
263, 264 PREFERENCIA, DERECHO DE:
PODER LIBERATORIO: 51-3o. 141 -b)
POSESION: PRENDA:
Adición de la: 473 Características de la: 392
Autor, derechos de: 487, 488,. 489 Concepto de: 391
Clandestinidad en la: 440-c) Mueble por anticipación que se da
Concepto de: 413. en: 96
Concepto legal de: 413
Continua, debe ser la: 439 PRESCRIPCION:
Cosas inmateriales y la: 475 Código civil, crítica a la forma en
Cualidades de la: 439 que trata la: 454
Decadencia de la: 414 Concepto de: 67
Derecho de crédito, de: 490, 491, Cómputo del plazo de la: 460
492 Inmuebles y la: 67
Derecho personal, de: 490, 491, 492 Interrupción de la: 464
Derivada: 263 Plazos para que opere la: 458
Discontinuidad en la: 440-b) Renuncia de la: 469, 472
Dueño, a título de, debe ser la: 439 Sistemas para hacer el cómputo del
Estado civil: 477 plazo de: 460
Estado de ascendiente de: 476, 480, Suspensión de la: 463
482, 486 Usucapión, diferencias con la: 453
Estado de descendiente de: 477, 479, Usucapión, semejanzas con la: 452
482, 486
Estado matrimonial, de: 477, 481, PRESUNCION:
482, 486
Efectos de la: 439, 441 Jure et de jure: Nota 415
Efectos principales de la: 443 a 450 Jutis tantum: 335, Nota 415
Efectos pro suo, de la: 442 PRIMQGENITURA: 75, 87
Equivocidad en la: 440
Etimología de la palabra: 314 PRINCIPIOS FUNDAMENTALES
Funciones jurídicas de la: 315 DE TENCICA JURIDICA Y LE­
Herencia, de la: 490, 491 GISLATIVA:
Importancia de la: 414
Originaria: 263 De la legalidad: 171 -a), 638
Pacífica debe ser la: 439 Función educativa del Derecho: 304
Pública debe ser la: 439 jerarquía de las normas: Nota de
Teoría de la posesión y la aparien­ pie de página 145, 297, 511-b),
cia: 421 584-b)
Vicios de la: 440 Reducción del cualitativo por el
Violencia en la: 440 cuantitativo: Nota de pie de pági­
Von Ihering, su tesis sobre la: 436 a na 334
438 Unicidad del patrimonio: 25-c)
INDICE, ALFABETICO XXXIX

PRIVACION de la propiedad en la Modos de adquirir la: 400


expropiación: 236 Papiro torinese 2021: Nota 207
Resoluble: 222
PRODUCTOS: 256 Reporto: 224
PROHIBICIONES: Retroventa: 223
Reversión: 226, 251
Expresas: 172
Legales: 172 Sujeta a condición: 222
Sujeta a plazo: 223
Tácitas: 172
Temporal: 223 a 226
PROPIEDAD: Tesis clásica, características de la, en
Acción reivindicatoria: 227, 258 a la: 176
262 Título gratuito, forma de adquirir la,
Acción plenana de posesión:, 227, a: 404-B
263, 264 Título oneroso, forma de adquirir la,
Acto mortis causa, o por causa de a: 404-B
Título particular, forma de adquirir
muerte, forma de adquirir la pro­
la, a: 402
piedad: 405 Título universal, forma de adquirir
Acto Ínter vivos, forma de adquirir la:
la, a: 402
405 Tradición como forma de adquirir
Adjudicación como forma de adqui­ la: 409
rir la propiedad: 408 Trasmisión de la: 43-a)
Concepto clásico de la: 174
Concepto más antiguo: 174 PROPIEDAD EN CONDOMINIO
Concepto m oderno de la: 179 O POR SECCIONES:
Contrato como forma de adquirir la: (Véase condominio)
407
Defensa ordinaria de la: 227 PROPIEDAD FUNCION SOCIAL:
Desmembramiento de la: 339 Código civil de 1928, y la: 178
Expropiación y la: 229 Teoría de la: 177
Fideicomiso y la: 225 PROPIEDAD TEMPORAL:
Frutos de la: 225
Función social de la: 177 Fideicomiso, y la: 225
Garantía constitucional de la: 227, Reporto y la: 224
228 Retroventa, y la: 223
Incrementos de la: 313 Reversión, y la: 226
Interdictos: 227, 265 Sujeta a condición: 222
Jus abutendi: 174 Propter Rem: 658
Jus fruendi: 174 PUEBLA: Código Civil de, concor­
Jus utendi: 174 dancia de sus artículos con el del
Ley, correo forma de adquirir la: 411 Distrito Federal:
Limitaciones a la, en Derecho roma­
no: 175
Limitaciones a la, en Derecho vigen­ Q
te: 186
Modalidades a la: 221 QUIEBRA: 132
XL INDICE ALFABETICO

QUINTANA ROO: Código Civil de, REVERSION: 226, 251


concordancia de sus artículos con
los del Distrito Federal REVOCACION: 239
RIGHT OF PRIVACY: 558
R ROBO: 73
RUBENS PEDRO PABLO: 112
RECURSO DE REVOCACION: 239
REFRENDO: 238
S
REFORMAS: Nota 221
REGISTRO PUBLICO: SANEAMIENTO: 40
De la propiedad federal: 128
De la propiedad y del comercio: 171 SECTOR PARAESTATAL: 240
s e r v id u m b r e :
REGLAMENTO DE CONSTRUC­
CIONES DEL D. F.: Nota 249 Abrevadero de ganado: 216, 383-b)
Acción confesoria y la: 386-D
REIVINDICATORIA: 227, 258 a 262 Acción negatoria y la: 387-D
RELIGION: 161 Aparente: 384-C
Características de la: 380
REMISION: 389 Concepto de: 212-h), 379
REMOQUETE: 567 Continua: 384-A
De abrevadero de ganado: 216,
RENUNCIA: 383-b)
Capacidad para hacer una: 471 De acueducto: 213, 215, 383-c)
Concepto de: 371-VI, 470 De andamio: 216, 383
Forma de hacer la: 471 De desagüe: 213, 214, 383-a)
Naturaleza jurídica de la: 470 De luces y vistas: 207
De paso: 213, 216, 383-b)
REPORTO: 224 De postes de teléfono: 216
Discontinua: 384-B
REPUTACION, DERECHO A LA: Elementos de la: 380
544 Establecida por la ley: 383-B
Extinción de la: 389
RES NULLIUS: 103 In faciendo: 382-C
RESPONSABILIDAD: Interpretación del alcance de una:
388
Solidaria: 204 Legal: 212
Subsidiaria: 335-5o. Negativa: 382-B
RESPONSABILIDAD SUBSIDIA­ No aparente: 382-D
RIA: 335-5o. Personal: 378
Por mandato de ley: 213
RETRIBUCION: Véase indemniza­ Positiva: 382-A
ción en la expropiación. Postes para hilo de teléfono: 383
RETROVENTA: 172-b), 223 Predial: 379
Real: 368
INDICE ALFABETICO XLI

Recíproca: 205, 207 TESORO:


Remisión de la: 389 Concepto: 112
Voluntaria: 383-A Rubens Pedro Pablo: 112
SIEMBRA: 325 Snyders Franz: 112
SISTEMA METRICO DECIMAL: TESTAMENTO: 351, 383
125-A TITULO, causa o razón de un dere­
SNYDERS FRANZ: 112 cho: Nota (197)
SOCIEDAD: 91 TITULO NOBILIARIO: 553
SOCIEDAD CIVIL: 271 TITULO PROFESIONAL: 553 a 557
SOLIDARIDAD, responsabilidad TITULO DE CREDITO:
por: 204 Acción: 89, 93, Nota (110)
SOLVENCIA: 131 TLAXCALA: Concordancia de los
artículos de su Código Civil con
SUBROGAR: Nota (56)
los del Distrito Federal
SUCESOR: 403
TRADENS: 632-b)
SUICIDIO, DERECHO AL: 599-d”),
TRADICION:
626-a’)-d”), Nota 717
Brevi manu: 44-a)
SUPERFICIE, DERECHO REAL Especies de la: 44, 410
DE: Forma de adquirir la propiedad es
Características: 399 la: 409
Concepto de: 398 Jurídica: 44-b)
Contrato de: 399 Longa manu: 44-a)
Noción del: 397 Qué es la: 44
Real: 44-a)
SUPREMA CORTE DE IUSTICIA: Virtual: 44-c)
109
TRASPLANTES, barbarismo, véase
Implantes
T
TRATA DE BLANCAS: 626-a’)-a”)
TECNICA LEGISLATIVA: TRATADO: Nota 154
Principio de la estética de las normas TRATADO SOBRE LOS PRINCI­
jurídicas: 304 PIOS QUE DEBEN REGIR LAS
Principio; de la función educativa cTel ACTIVIDADES DE LOS ESTA­
Derecjio: 304 • '
DOS EN LA EXPLORACION Y
Principio de la jerarquía de las nor­
UTILIZACION DEL ESPACIO
mas: 306
ULTRATERRESTRE INCLUSO
TERCERIA EXCLUYENTE DE LA LUNA Y OTROS CUERPOS
DOMINIO: 141 -a) CELESTES: 107
TERRENO BALDIO: 106 TRUEQUE: 361
XLII INDICE ALFABETICO

u Características del: 341


Colectivo: 357, 358
UNICIDAD DEL PATRIMONIO: Colectivo simultáneo: 358-b)
25-c) Colectivo sucesivo: 358-b)
Con carga o modo: 360-D
UNIVERSALIDAD: Concepto de: 141, 340
Cohesión: 97 Condicional: 360-C
Concepto: 97 Consolidación del, en el nudo pro­
Coherentium: 97 pietario: 371
De derecho: 97 Contractual: 353-a)
De hecho: 97 Cosas consumibles, pueden ser obje­
Distancia, por: 97 to de: 350-c)
Distantium, por: 97 Cosas en que puede recaer el: 350
Cosas materiales en que recae el:
USO ABUSIVO DEL DERECHO:
350
Elementos del: 219 Cosas materiales que no producen
personal: 178 frutos, objeto de: 350-b)
Real: 178, 218 Cuasi-usufructo: 54, 350-c)
USUCAPION: De ganado: 98, 369
Derecho de uso en el: 369
Cómputo del plazo para la: 460 Derecho de disfrute en el: 369
Concepto de: 67, 104, 351, 451 Derecho personal o de crédito mate­
Concepto legal de: 413 ria del: 350-e)
Historia de los plazos para consumar Derecho real de uso, diferencias con
la: 459 el: 375
Interrupción de la: 464 Derechos reales, objeto de: 350-d)
Justificación social de la: 456 Desnudo propietario: 336
Muebles y la: 67 Desventajas del: 348
Ocupación, diferencias con la: 104 Extinción del: 371
Plazos para consumar la: 458 Formas de constituir el: 351
Prescripción, diferencias con la: 443 Gratuito: 361-A
Prescripción, semejanzas con la: 452 Impropio: 350-c)
Renuncia de la: 472 Mandato de ley o legal: 352
Savigny, su tesis sobre la: 428 a 446 Nudo propietario: 339
Sistemas para computar el plazo Nudo propietario, derechos y debe­
para la: 460 res del, en el: 364
Suspensión de la: 463 Oneroso: 361-B
Von Ihering, su tesis sobre la: 438 Origen de la palabra: 340
Particular: 362-A
USUFRUCTO: Puro y simple: 360-A
Acrecer, derecho de, en el: 359 Régimen jurídico del: 354
A plazo, no vitalicio: 360-B Simultáneo: 358-B-b)
Arrendamiento, semejanzas y dife­ Singular: 357-A
rencias con el: 347 Sucesivo: 358-B-a)
Capacidad para dar en: 363 Testamentario: 353-B-b)
Capacidad para recibir en: 363 Universal: 362
INDICE ALFABETICO XLIII

Usucapión, como forma de adquirir


el: 354
Usufructuario: 339
Usufructuario, derechos y deberes en
el: 364
Ventajas del: 348
Voluntario: 353

ZONA MARITIMA COSTERA: 86


INDICE DE MATERIAS

Pigs.

I N T R O D U C C IO N ........................................................... VII
I n d ic e a l f a b é t i c o ................................................................................................. xxi
I n d ic e b i b l i o g r á f i c o ............. , ........................................................................ l x x v ii
R e c o n o c i m i e n t o .................................................................................................. l x x x v
A D V E R T E N C IA S .............................................................................................................................LXXXVlI

PRIMERA PARTE.

CAPITULO I.
EL DERECHO CIVIL NO ES DERECHO PRIVADO, YA QUE EL DERECHO
PRIVADO NO EXISTE, COMO TAMPOCO SE DEBE HABLAR
DE DERECHO PUBLICO. HAY SOLO DERECHO.
1. —Presentación de personajes. ............................... ............................ 3
2. —Primer problema que debe resolverse al iniciar el estudio de cual­
quier curso de Derecho civil: ¿El Derecho civil es Derecho privado?. 9
3. —Respuesta a las preguntas planteadas al final del apartado anterior. 10
4. —Origen de la nominación del derecho en A.—Público y privado. 11
5. —La instituía del Emperador Justiniano, y la clasificación del dere­
cho en público y privado................ ' .................................................. 12
6. —La noción del derecho público y el derecho privado en el siglo
X I X ............................................................ 13
7. —La noción de derecho público y privado ya en el siglo XX, en
Mejxico y én España.............................................................................. 14
8. —Punto de vista personal del autoiude este libro............................ 15
9. —Necesidad de desterrar el absurdo criterio de que hay Derecho
público y Derecho privado.................................................................... 16
10.—Exposición de las características del mal llamado Derecho públi­
co y del mal llamado Derecho privado............................................. 17

XLV
XLVI INDICE DE MATERIAS

11. — ¿Puede exisdr el Derecho p riv ad o ?...............................................


12. — Normas jurídicas que rigen al Estado............................................
13. — Opinión de Relsen, de la Enciclopedia jurídica Omeba, y el siste­
ma anglo-sajón.......................................................................................
14. — Las llamadas normas de Derecho privado y las llamadas de Derecho
público, no forman especies diferentes de la categoría “Derecho”. .
15. — Consecuencias nocivas de hablar de Derecho público y de Dere­
cho privado.............................................................................................
16. — Utilidad de suprimir la absurda división del Derecho en público y
privado.....................................................................................................

CAPITULO II.
PAUL TABORI, HISTORIA DE LA ESTUPIDEZ HUMANA
Y ORDENAMIENTOS LEGALES FUNDAMENTALES QUE
USARA UD. ALUMNA(O) EN EL DESARROLLO DE ESTE
CURSO. LOS CODIGOS CIVILES DEL AÑO 2000, PARA
EL DISTRITO FEDERAL Y EL FEDERAL
17. — Introducción........................................................................................
18. — Similitud de contenido de los dos Códigos de 2000, e inconsdtu-
cionalidad de am bos............................................................................
19. — Calendario que muestra la torpeza de los legisladores del 2000 .
20. — Ubicación de la materia de Teoría de las Obligaciones en el cam­
po del derecho civil, y Teoría del P atrim onio................................
21. — Cuadro sinóptico de las materias que comprende el Derecho civil,
y cuáles se estudian y en qué cursos, de acuerdo con el anterior
plan de estudio, ubicándose la materia de este libro.......................
22. — Relaciones patrimoniales y noción de patrimonio. Su contenido poli-.
dco............................................................................................................
23. — Elaboración científica de una teoría del patrimonio....................
24. —Tesis clásica del patrimonio. Definición.........................................
25. —Tesis clásica: principios básicos del patrimonio............................
26. — Crítica a la tesis clásica del patrim onio..........................................
27. —Tesis del patrimonio de afectación.................................................
28. — Común denominador de las dos anteriores tesis..........................
29. — Opinión y tesis personal sobre el patrimonio y su contenido y de­
finición personal de “patrimonio”.......................................................
30. — Reconocimiento legislativo del patrimonio moral en tres códigos ci­
viles de Estados de la Federación: Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla.
31. — El patrimonio en Derecho comparado...........................................
32. — Sistema del Código civil de 1928 y de los Códigos de 2000. . . .
INDICE DE MATERIAS XLVII

CAPITULO III.

LOS BIENES O COSÁS.


33'.— Introducción a la m ateria..................... : ......................... .................. 66
34. — Noción de bien................................................................................... 67
35. — Cosa en sentido jurídico: Concepto............................................... 67
36. —Análisis del concepto de cosa.......................................................... 68
37. — Cosas en los Códigos civiles de 2000....................................... . 71
38. — Clasificación de los bienes o cosas.................................................. 71

CAPITULO IV.

I.—BIENES POR SUS CUALIDADES FISICAS O JURIDICAS.


39. — 1.—Bienes o cosas por su naturaleza esencial: A.—Corporales.
B.—Incorporales.................................................................................... 73
40. — Utilidad de la anterior clasificación............................................... 73
41. —-Noción de evicción y de cesión de derechos............................... 75
42. — 2.—Bienes o cosas por su determinación. A.—Específicas. B.—Ge­
néricas..................................................................................................... 77
43. — Utilidad de la anterior clasificación............................................... 77
44. — Forma en que las cosas genéricas se convierten en específicas: la
tradición.................................................................................................. 79
45. — 3.—Bienes o cosas por su posibilidad de substitución. A.—Fungi­
óles. B.—No fungióles.......................................................................... 80
46. — Elementos técnicos de la fungibilidad............................................ 81
47. — Concepto de pago............................................................................. 82
48. — Concepto de obligación facultativa................................................. 83
49. — Concepto de dación en pago........................................................... 84
50. — Concepto de obligación alternativa................................................ 84
51. —-Continuación del apartado 46 en que se inició el estudio de los
elementos técnicos de la fungibilidad................................................ 85
52. — Utilidad de la'anterior clasificación............................................ 87
53. —4.—Bienes o cosas por su posibilidad de uso repetido. A.—Consu­
mibles. B.—Gradualmente consumibles. C.—No consumibles. . . 87
54. — Utilidad de la anterior clasificación............................................... 88
55. — Relación éntre fungibilidad y consumibilidad.............................. 89
56. — 5.—Bienes o cosas por su posibilidad de fraccionamiento A.—Di­
visibles. B.—Indivisibles........................................................................ 89
57. — Utilidad de la anterior clasificación............................................... 90
58. — 6.—Bienes o cosas por su existencia en el tiempo A.—Presentes.
B.—Futuras............................................................................................. 92
XLVIII INDICE DE MATERIAS

59. — Utilidad de la anterior clasificación................................................ 92


60.— a).—Contrato de compra de esperanza.............................................. 92
61. — b).—Contrato de compra de cósa e s p e r a d a ................................... 94
62. — c).—Contrato de encomienda de creación.............. ...................... 94

CAPITULO V.
BIENES O COSAS POR SU EXISTENCIA EN EL ESPACIO
Y POSIBILIDAD DE DESPLAZAMIENTO.
63. —A.—Bienes o cosas inmuebles. B.—Bienesocosasmuebles. . . . 95
64. — Relatividad del concepto de cosasinmuebles ymuebles................ 96
65. — Interés de la anterior clasificación................................................... 97
66. — Interés de la clasificación en el campo del A.—Derecho interno.
a) .—Civil........ ..................................................................................... 97
67. — a’)-—Los inmuebles y los muebles en cuanto a la posesión y usuca­
p ión.......................................................................................................... 97
68. — b').—Los inmuebles y los muebles en cuanto a la forma de enajenar­
los.............................................................................................................. 99
69. — c’).—Los inmuebles y los muebles en cuanto a la capacidad de las
personas................................................................................................... 101
70. — d ’).—Los inmuebles y les muebles en cuanto a la facultad de ad­
ministrar bienes ajenos.......................................................................... 102
71. — e’).—Los inmuebles y los muebles en cuanto a cierto tipo de contra­
tos.......................................................................... ,. .............................. 102
72. — Interés de la clasificación en el campo del A.—Derecho interno.
b) .—Procesal civil................................................................................ 103
73. — Interés de la clasificación en el campo del A.—Derecho interno.
c).—Derecho penal....................................................: .......................... 103
74. — B.—Interés de la clasificación en el campo del Derecho internacio­
nal............................................................................................................. 104

CAPITULO VI.
A.—LOS BIENES O COSAS INMUEBLES.
75. — Introducción. . .•............................................................................... 105
76. — a).—Bien o cosa inmueble por su naturaleza................................ 106
77. — Inmuebles por naturaleza en ambos Códigos civilesde 2000. . . 107
78. —b).—Bien o cosa inmueble por destino.......................................... 108
79. — Elementos técnicos para que haya un inmueblepordestino. . . . 108
80. — Inmuebles por destino en los Códigos civiles de 2000................ 110
81. — Inmueble por destino en Derecho comparado.............................. 112
INDICE DE MATERIAS 1L

82. — El apoderamiento ilícito de bienes inmuebles por destino es .despojo. 113


83. — c).—Bien o cosa inmueble por su objeto....................................... 114
84. — Inmuebles por su objeto en los Códigos civiles de 2000 ........ 115
85. — d).—Bien o cosa inmueble por disposición de la ley.................. 116
86. — Inmuebles por Disposición de la ley en los Códigos civiles de 2000. 116

CAPITULO VII.
B.—LOS BIENES O COSAS MUEBLES.
87.— Introducción............................... '. .................................................... 118
88. — a).—Bien o cosa mueble por su n a tu ra le z a ................................ 119
89. — Bienes o cosas muebles por su naturaleza, en los Códigos civiles
de 2000................................................................................................... 119
90. — b).—Bien o cosa mueble por su objeto.......................................... 120
91. — Asociaciones, Sociedades y acciones................................................ 120
92. — Ficción jurídica y la ficción persona moral.................... ............... 122
93. — Ficción jurídica de los títulos de crédito........................................ 124
94. — Explicación de los artículos 754 y 755 de los Códigos civiles
de 2000 y crítica del 755................................................................. 125
95. — c).—Bien o cosa mueble por disposición de la ley................. 126
96. — d).—Bien o cosa mueble por anticipación................................ 127

CAPITULO VIII.

SECCIÓN I.
II.—BIENES POR LAS RELACIONES DE
CONEXION QUE GUARDAN UNOS CON OTROS.

97. — 1.—Bien o cosa por su constitución y contenido. A.—Singular,


o simple. B.—Compuesta o universalidad..................................... 130
98. —-Utilidad de la anterior clasificación............................................ 133
99. — 2.—Bien o cosa por la jerarquía con que entra en la relación
de derecho. A.—Principal B.—Accesoria....................................... 134
100. — Utilidad de la anterior clasificación............................................ 134
101. — 1.—Bien o cosa por la susceptibilidad de apropiación. A.—No
anropiable. B.—Apropiable.............................................................. 135
102. — Utilidad de la anterior clasificación............................................ 136
103. — Cosa nunca apropiada (res nullíus) y la ocupación: Concepto. 137
104. — Ocupación y usucapión. Semejanzas y diferencias.................. 137
105. — Análisis del concepto de ocupación............................................ 139
106. — Importancia de la ocupación como forma de adquirir la pro­
piedad................................................................................................... 140
L INDICE DE MATERIAS

107. — La ocupación, el Derecho internacional y el Derecho inter­


planetario............................................................................................. 142
108. — Cosa que ha tenido dueño pero ya no lo tiene: Io.—Bien mos­
trenco.................................................................................................... 147
109. — El Estado'es una persona moral ficticia. Su estructura y órga­
nos......................................................................................................... 149
110. — Estructura del Estado en su órgano Ejecutivo.......................... 152
111. — Continuación del apartado 106, en la crítica al artículo 787. . 154
112. — 3o.—El tesoro. Su aplicación práctica y el Tesoro de Rubens. 155
113. — 2.—Bien o cosa por su posibilidad de tráfico o comerciabili-
dad. A.—In comercium. B.—Extra comercium............................. 160
114. — Bien incomerciable y bien inalienable en el Código civil Fe­
deral...................................................................................................... 161
115. — El Código civil del Distrito Federal de 2000 y su artículo 727,
y los bienes inalienables, incomerciables e imprescriptibles . . 162
1 1 6 . — Crítica a los artículos 833 y 834 del Código civil Federal y del
Distrito Federal................................................................................... 163
117. — 3.—Bien o cosa por su carácter de pertenencia. A.—Bien de
un particular. B.—Bien público....................................................... 166
118. — Leyes que han regulado la materia de los bienes públicos del
Estado Federal o Estados UnidQS Mexicanos................................ 166
1 1 9 . — Caracteres esenciales de los bienes públicos del Estado Mexica­
no, Estados Unidos Mexicanos, o Estado Federal....................... 167
120. — Formato de la Ley General de Bienes Nacionales de 1982, y
crítica al nombre de la ley............................................................... 168
121. — Lincamientos de la Ley General de Bienes Nacionales y crítica
general a la misma............................................................................. 169
122. — Bienes de dominio público de la Federación........................... 170
123. — Régimen jurídico de los bienes de dominio público.............. 172
124. — Según la Ley General de Bienes Nacionales, las concesiones
para explotar bienes de dominio público no crean Derechos
reales..................................................................................................... 173
125. — Inconstitucionalidad del artículo 29-11 de la Ley General de
Bienes Nacionales............................................................................... 174
126. — Bienes de dominio privado de la F e d e ra c ió n .'..................... 178
.127.— Régimen jurídico- de los'bienes de dominio privado de los Es­
tados Unidos Mexicanos, Estado Mexicano, o Estado Federal. 179
128. — Registro Público de la Propiedad Federal................................. 180
129. — El patrimonio moral del Estado.................................................. 182
130. — Los bienes propiedad de la persona Distrito Federal ......... 183
INDICE DE MATERIAS LI

CAPITULO IX.
SOLVENCIA E INSOLVENCIA PATRIMONIAL.
. . ! - ■----- ---- .
131. — Noción de la materia........................................................... ' . . . 184
132. — Patrimonio activo,, pasivo y líquido.................... ; ............... . „ 185
133. — Concepto legal de insolvencia................................................... 186
134. — Crítica al artículo 2166................................................... 187
135. — Elementos que en la actualidad integran el patrimonio........ 189

SEGUNDA PARTE.

ESTUDIO GENERAL DE LOS DERECHOS REALES, Y ESPECIAL


DE CADA DERECHO REAL REGULADO EN EL CODIGO CIVIL DEL
D.F. Y EN EL CODIGO CIVIL FEDERAL AMBOS DE 2000

CAPITULO I.
GENERALIDADES SOBRE DERECHOS REALES.
136. — Introducción.................................................................................... 193
137. — Noción de la materia.................................................................... 194
138. —A.—Tesis clásica que considera distintos al Derecho real y al
Derecho de crédito o Derecho personal. Definición de Derecho
real........................................................................................................ 196
139. — Elementos del Derecho real en la Tesis clásica...................... 197
140. — Característica esencial de la cosa objeto del Derecho real. . . 198
141. — Facultades que confiere el Derecho real: Derecho de persecu­
ción y Derecho de preferencia........................................................ 198
142. — Definición de Derecho personal en la Tesis Clásica.............. 202
143. — Elementos del Derecho personal en la Tesis Clásica............. 203
144. — Formas del objeto del Derecho personal................................. 204
145. — Diferencias entre Derecho real y Derecho personal en la Tesis
Clásica................................................................................................... 206
146. — B.—Tesis monista en donde el Derecho real se reduce a la no­
ción de Derecho personal o de crédito........................................ 207
147. — l .—“Parte crítica” a la Tesis Clásica.......................................... 208
148. — 2.—“Parte constructiva” de la p rim era Tesis Monista............ 208
149. — 3.—“Parte comparativa” de la prim era Tesis Monista........... 211
150. — Crítica a la Tesis Monista que asimila la naturaleza jurídica
del Derecho Real a la del Derecho de Crédito o personal. . . 213
151. — Concepto de Deber Jurídico lato sensu o sentido amplio. . . . 213
LII INDICE DE MATERIAS

152. — Especies de Deber Jurídico lato sensu........................................ 213


153. — I.—Concepto de. Deber Jurídico stricto sensu.- ...................... 214
154. — II.—Concepto de Obligación lato sensu, o en sentido amplio o
genérico.................................................................................................. 219
155. — 1.—C oncepto de Obligación stricto sensu, o en sentido es­
tricto................................................ ................................ >. v ; . 219
156. — 2.—Concepto de Derecho Personal convencional o Derecho de
Crédito convencional........................................................................... - 2 2 1
157. — Concepto de Derecho de Crédito Indem nizatorio o Derecho
Personal indem nizatorio...................................................................... 222
158. — Continuación de la crítica iniciada en el apartado 150......... 222
159. — C.—Tesis m onista que asimila el Derecho personal o de Crédi­
to al Derecho re a l................................................................ 224
160. — Crítica a la Tesis Monista que asimila los Derechos personales
a los Derechos reales............................................................................ 227
161. — Tesis aceptable sobre la naturaleza jurídica del Derecho Real y
el Derecho personal, y razones para aceptarla............................. 229
162. — Conceptos aceptables de Derecho real y de Derecho personal. 232

CAPITULO II.
CLASIFICACIONES DEL DERECHO REAL
Y CREACION DE NUEVOS TIPOS O ESPECIES
DE DERECHOS REALES.

163. — Introducción.................................................................................. 235


164. — Clasificaciones del Derecho Real................................................ 235
165. — a).—Derecho Real Principal y Derecho Real Accesorio......... 236
166. — b).—Derecho Real Mobiliario y Derecho Real Inmobiliario. 239
167. — c).—Derecho Real Perpetuo y Derecho Real Temporal......... 239
168. — d).—Derecho Real sobre cosas materiales y Derecho Real sobre
cosas inmateriales............................................................................. 240
169. — e).—Derecho Real Civil y Derecho Real del Estado o Adminis­
trativo...................................................................... 240
170. — Problema de la creación de.nuevos tipos o especies de Dere­
chos Reales por los particulares..................................................... 241
171.— la.—Tesis de los Números Apertus o Números Abiertos. . . . 242
172.— 2a.—-Tesis de los Números Cláusus o Números Cerrados. . . . 243
INDICE DE MATERIAS LUI

CAPITULO III. -
ESTUDIO DE CADA DERECHO REAL EN ESPECIAL.
1— LA PROPIEDAD.
173. — Introducción a la Materia....................................................¡ . . 247
174. — Concepto clásico de propiedad. . . ......................................... 247
175. — Limitaciones a la propiedad en Derecho romano............. .. 248
176. — Características de la propiedad en la Tesis Clásica. . . . . . . . 249
177. —Tesis de la Propiedad Función Social....................................... 250
178. — La Función Social y su influencia en el Código civil.............. 254
179. — Concepto moderno de la propiedad.......................................... 257
180. — Concepto de limitación. ............................................................... 259
181. — Concepto de modalidad................................................................. 261
182. — Únicas modalidades: Condición y Plazo....................................... 262
183. — Especies de Condición y Plazo..................................................... 262
184. — Concepto en la Ley de Condición.............................................. 264

CAPITULO IV.
REGIMEN LEGAL DE LA PROPIEDAD.
I.—LIMITACIONES y II .—MODALIDADES.
185. — Introducción a la materia.............................................................. 266
186. — I.—Limitaciones a la propiedad................................................... 267
187. —A.—Limitaciones en beneficio d e los particulares................... 268
188. — Razón histórica que determinó la creación del artículo 839 en
el Código civil de 1928..................................................................... 269
189. —Contenido del artículo 839 en ambos Códigos de 2000. . . . 271
190. — lo .—Derechos que derivan para él, o para los propietarios de
los predios vecinos, del artículo 839. Tipos de interdictos y crí­
tica al Código de Procedimientos Civiles, en su artículo 19. . 271
191. — a’).—Acción de Interdicto de O bra Nueva............................... 272
192. — a”).—Interdicto de Retener la Posesión.................................... 272
193. — b”).—Interdicto de Recuperar la Posesión................................ 274
194. — c”).—Interdicto de Obra Peligrosa.............................................. 274
195. — d ”).—Interdicto de Obra Nueva en el artículo 19 del Código
d? Procedimientos civiles del Distrito Federal............................. 274
196. — Crítica al artículo 19 del Código de procedimientos civiles. 275
197. — b’).—Acción contra Hecho Ilícito................................................ 276
198. — c’).—Acción de Indemnización..................................................... 277
199. — Puede paralizar la obra nueva dañosa todo poseedor de predio
vecino y ¿qué se entiende por predio vecino?............................. 278
LIV INDICE DE MATERIAS

200.­ 2o.—Derecho que confiere el Artículo 839 al propietario que


desea excavar o construir....... .......................................................... 279
201.­ Reforma al Artículo 839, haciéndolo congruente a la propie­
dad función social, y a la época actual.......................................... 280
202.­ Fuente de la responsabilidad del propietario que excava o
construye sin hacer las obras de consolidación necesarias......... 281
203, Opinión del maestro D. Francisco H. Ruiz, redactor del Códi­
go civil de 1928, sobre la fuente de responsabilidad del artícu­
lo 839.................................................................. .-............................... - 284
204, Responsabilidad solidaria del dueño del predio y del construc­
tor........................................................... ............................................... 286
205, Limitación al propietario que quiere construir, prevista en el
artículo 845 de los Códigos civiles de 2000................................. 287
206, c) , —Limitación al derecho de plantar, prevista en el artículo
846 de ambos Códigos civiles de 2000.......................................... 287
207, d) .—Limitación al derecho de luces, derivada del artículo 849
en ambos Códigos civiles de 2000.................................................. 289
208, ■Derecho del propietario del predio que da luz, a tapar la ven­
tana................................... ........................................................... '. . . 290
209, •e).—Limitación al derecho de vistas, derivado del artículo 851 de
ambos Códigos civiles de 2000........................................................ 292
210 , ■f).—Limitación al derecho de construir, derivada del artículo
853 en ambos Códigos civiles de 2000............................................. 292
211 , -g).—Limitación al derecho de disponer de agua, derivada del
artículo 937 en ambos Códigos civiles de 2000........................... 293
212. -h).—Limitación derivada de las servidumbres por disposición
de ley en ambos Códigos civiles de 2000. . . ' ......................... .. 294
213. -Crítica al artículo 1068 de los dos Códigos de 2000 y tipos de
servidumbres por disposición de la ley.......................................... 294
214. -la — .—Servidumbre de Desagüe por disposición de la ley. . . . 295
215. -2a.—Servidumbre
— de Acueducto por disposición de la ley. . . 295
216. -3a.—Servidumbre
— de Paso por m andato de ley en ambos Códi­
gos civiles de 2000............................................................................. 296
217.— B.—Limitaciones en beneficio de la sociedad, a).—Limitación
al derecho de enajenación, derivada del artículo 834 en los
dos Códigos civiles de 2000............................................................. 296
218 — B.—b).—Limitación derivada del artículo 840. Uso abusivo del
Derecho Real en los dos Códigos de 2000.................................. 297
219 — Elementos del uso abusivo, del Derecho Real.............................. 300
220 — B.—c).—Limitación al derecho de construir, consignada en el
artículo 843 de los dos Códigos civiles de 2000......................... 300
221 — II.—M odalidades a la Propiedad..................................................... 301
INDICE D E MATERIAS i.v

222.— A.—Propiedad resoluble o sujeta a Condición. . . . . . . . . 301


223.— B.—Propiedad temporal o sujeta a Plazo................................. . . 303
224. — La Propiedad temporal y el Reporto............... ; ...................... 303
225. — La posesión temporal y el Fideicomiso. . ............................... 304
226. — La propiedad temporal y la reversión....................... •............... 305

CAPITULO V.
III.—GARANTIA CONSTITUCIONAL DE LA PROPIEDAD.
227. — Introducción a la materia.............................................................. 307
228. — III.—Garantía a la propiedad consagrada en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo 27, y
leyes sobre la materia..................................................................... 307
229. — Concepto de expropiación............................................................ 309
230. — Diferencias entre Modalidad y Limitación a la Propiedad, y
Expropiación........................................................................................ 310
231. — Análisis de la definición de expropiación................................. 311
232. — lo .—Acto del Estado, unilateral y soberano, por conducto del
funcionario competente del órgano Ejecutivo o Administrativo. 312
233. — A.—Naturaleza jurídica del acto de expropiación................... 312
234. — B.—Funcionario competente del órgano Ejecutivo del Estado,
para realizar el acto de expropiación............................................ 314
235. — a).—Una ley que determ ine cuáles causas son de utilidad pú­
blica....................................................................................................... 315
236. — b).—Realización de los estudios necesarios para determ inar
que un bien de un particular sirve para satisfacer una necesidad
pública.................................................................................................. 316
237. — c).—El Estado por conducto del presidente de la República,
procede a realizar el acto expropiatorio....................................... 318
238. — El Estado y su órgano Legislativo en el proceso expropiatorio. . 319
239. — El Estado y su órgano Judicial en el proceso expropiatorio. . 322
240. — 2o.—Priva para sí o para un tercero......................................... 326
241. — 3o.—Qué priva a un particular de un bien de su propiedad. . 327
242. — iBienes no expropiables.................................................................. 327
243. —'4o.—Mediante el pago de u n a retribución............................... 328
244. — A.—Forma de fijar la retribución o indemnización en la ex­
propiación............................................................................................ 328
245. — B.—Monto de la retribución al particular, por expropiación.
Inconstitucionalidad de la Ley de Expropiación en su nuevo
texto del artículo 10........................................................................... 329
LVI INDICE DE MATERIAS

246. — Crítica al sistema constitucional de Fijar el monto de la re tri­


bución................................................................. ; .................. 333
247. — C.—Procedimiento para valorar las mejoras o deméritos del
bien que se expropia...................................................... ... ............... 336
248. — D.—Tiem po de pago de la retribución y crítica al artículo 20
■de la Ley............................................................................................... 336
249. — 5o.—Para destinar el bien a la satisfacción de una necesidad
pública................................................................................................... 338
250. — A.—Necesidad Pública y causas de Utilidad Pública............... 338
251. — B.—Aplicación del bien expropiado a la satisfacción de la ne­
cesidad pública. Crítica al Artículo 9o. de la ley......................... 340
252. — Opinión personal sobre la procedencia de una responsabilidad
del Estado en caso de reversión a favor del particular, y tam ­
bién en caso de negativa de reversión........................................... 342
253. — Mezquina, pero según el legislador bondadosa reforma al ar­
tículo 1928 del código civil, en 1994............................................. 343
254. — Continua responsabilidad del Estado en caso de reversión a fa­
vor del particular, del apartado 252.............................................. 346
255. — 6o.—Satisface la necesidad directamente el Estado, o indirecta­
mente un tercero................................................................................. 348
256. — 7o.—Sólo con ese bien puede ser satisfecha, en todo o en par­
te la necesidad pública....................................................................... 349

CAPITULO VI.
IV.—DEFENSA ORDINARIA DE LA PROPIEDAD.
257. — Noción de la materia...................................................................... 351
258. — A.—Acción Reivindicatoría. Concepto......................................... 351
259. — La Acción Reivindicatoría y el Derecho de Persecución......... 352
260. — Elementos de procedencia de la Acción Reivindicatoría, y p er­
sonas contras las cuales se ejercita.................................................. 352
261. — Efectos de la sentencia judicial en el juicio reivindicatorío. . . 353
262. — Cosas que no se pueden reivindicar........................................... 354
263. — B.—Acción Plenaria de Posesión o Publiciana.......................... 354
264. — Elementos de procedencia de la Acción Plenaria de Posesión,
o publiciana.......................................................................................... 356
265. — C.—Interdictos................................................................................. 357
266. — Tipos de interdictos y su naturaleza j u r í d i c a ......................... 357
INDICE DE MATERIAS LVII

CAPITULO VII.
LA COPROPIEDAD FORMA ESPECIAL DE LA PROPIEDAD.
267. — Noción de la Materia............................................................... 360
268. — Maneras de presentarse la copropiedad.....................•.............. 361
269. — Concepto de Copropiedad............................................................ 362
270. — Crítica al Artículo 938 de los Códigos civiles de 2000 y distin­
go entre Copropiedad y Cotitularidad.......................................... 362
271. — Copropiedad y Sociedad: Semejanzas y Diferencias............... 364
272. — Elementos de la Copropiedad...................................................... 366
273. — Naturaleza jurídica de la Copropiedad...................................... 367
274. — Naturaleza jurídica de la Copropiedad según el Código civil
de 1928 y los Códigos de 2000 .................................................. 367
275. — Opinión de los autores alemanes Martin Wolf y Ludwig Raiser
sobre la naturaleza jurídica de la copropiedad............................ 368
276. — Tesis mexicana de Jorge A. Siller, sobre la Copropiedad. . . . 369
277. — Régimen jurídico de la Copropiedad......................................... 371
278. — I.—Derechos y Deberes de cada comunero en relación a la
cosa común.......................................................................................... 371
279. — I.—A.—Derecho de uso de la cosa común............................... 371
280. — I.—B.—Derecho de disfrute y deber de conservación............ 372
281. — I.—C.—Derecho de intervenir en la administración de la cosa. 372
282. — a).—Patrimonio de Derecho Común: Concepto....................... 374
283. — Acto de administración y acto de dominio en el Patrimonio
pecuniario de Derecho común: Concepto..................................... 374
284. — b).—Patrimonio pecuniario en Explotación: Concepto........... 376
285. — Acto de administración y acto de dominio en el Patrimonio
pecuniario de Explotación................................................................ 376
286. — c).—Patrimonio pecuniario en liquidación: Concepto............ 377
287. — Continuación del apartado 281 respecto del derecho de inter­
venir en la administración de la cosa............................................ 380
288. — I.—D.—Derecho de alteración de la cosa................................. 381
289. — I.—E.—Derecho a pedir la división de la cosa com ún.......... 381
290. — II.—Derechos de cada copropietario sobre su cuota parte o
parte alícuota....................................................................................... 382
291. — II.—A.—Derecho de disposición de la parte alícuota o cuota
parte...................................................................................................... 382
292. — 1^.—B.—Derecho del T anto......................................................... 383
293. — a).—Fundamento del Derecho del T a n t o ............................... 384
294. — b).—Forma en que opera el Derecho del Tanto y caso en que
dos o más comuneros hacen uso simultáneo del Derecho. . . 386
295. — c).—Sanción por la violación del Derecho del T anto............. 387
296. — Derecho por el Tanto o Derecho de Preferencia por el tanto. 388
Lvm INDICE DE MATERIAS

297. — lo .—Fundamento legal y forma en que opera el Derecho por


el Tanto o Derecho de preferencia por el Tanto. . . . . ... . . 390
298. — 2o.—Sanción por violar el Derecho de Preferencia por el T an ­
to......................................................................... .. ...................... . . . 391
299. — d).—Diferencias entre el Derecho del Tanto y el Derecho por
el Tanto o de Preferencia por el Tanto.............................. ... 392
300. — Estudio de los casos de Copropiedad Forzosa. . ............ .. 394
301.— A.—M edianería............................................................ ...................... 395
302. — B.—Propiedad en condominio o por secciones..................... 395
303. — Ley Reglamentaría del Artículo- 951 del que fue Código civil
del Distrito Federal en m ateria del fuero común y para toda la
República en materia Federal de 1928 y ahora extensiva a los
Códigos civiles de 2000, en materia de copropiedad en condo­
minio ................................................................................................... 396
304. — Principios de Técnica legislativa de la “estética del de las nor­
mas jurídicas” y de la “Función educativa del derecho”............ 397
305. — Formato y críticas específicas a la nueva ley de la m ateria de-
1998....................................................................................................... 398
306. — Principio de técnica legislativa de la jerarquía de lasnormas. 400
307. — Crítica al Título Primero, Capítulo II......................................... 401
308. — Título Segundo. De la calidad de condominio y de los bienes
de propiedad exclusiva y los de uso comunes. Capítulo I.—Del
condomino y su propiedad exclusiva. Capítulo II.—De los bie­
nes considerados de propiedad común.......................................... 402
309. — Tíitulo Cuarto. Capítulo II............................................................ 405
310. — Título Sexto. De la cultura condominal.CapítuloUnico. . . . 407
311. — Título Séptimo. De la destrucción, ruina y reconstrucción del
condominio. Capítulo ú n ic o ............................................................ 408
312. — Crítica final a la Ley de propiedad en condominio de inmue­
bles......................................................................................................... 409

CAPITULO VIO.
INCREMENTOS PO R DISPOSICION DE LA LEY
AL DERECHO REAL DE PROPIEDAD.
313. — Noción de la materia y concepto de Accesión.......................... 411
314. — Especies de Accesión....................................................................... 412
315. — A.—Accesión de Fruto. Tipos de Fruto......................................' 412
316. — Concepto de Fruto.......................................................................... 412
317. — Contenido de cada tipo de Fruto............................................... 413
318. — Momento en que el dueño de la cosa hace suyos los frutos. . 413
319. — B.—Accesión o Adquisición de Incorporación Natural o Artificial. 415
INDICE DE MATERIAS LIX

320.— I.—Accesión en Bien Inmueble: A.—Natural, a).—Aluvión: Con­


cepto.................... ... ......................................: ......................... 415
321. — I.—Accesión en bien inmueble. A.—Natural, b).—Avulsión:
Concepto'. Diferencias con aluvión................................................. 416
322.— I.—Accesión en bien inmueble: A.—Natural, c).—Formación de
Isla en el Código civil Federal de 2000...............................; . . 417
323. — I.—Accesión en bien inmueble. A.—Natural, d).—Formaciones
coralíferas. ................ .............................................................. . ■ 418
324.— I.—Accesión en bien inmueble. A.—Natural, e).—Mutación de
cauce............................. .............................................................. 419.
325. — I.—Accesión en bien Inmueble. B.—Artificial, a).—Edificación.
b).—Siembra, c).—Plantación.................................................. 419
326. — Problemas comunes a la Edificación, Siembra y Plantación. . . 420
327. — Conceptos básicos para resolver los problemas comunes sobre
Edificación, Siembra y Plantación................................................... 420
328. — Algunos artículos de los Códigos civiles que mencionan la mala
y buena fe............................................................................................ 421
329. — Error al usar la expresión “de mala fe”, y origen de ese error. 421
330. — Significado de “Fe” buena y m a la .............................................. 422
331. — Concepto de mala intención o intención m ala....................... 424
332. — Irrelevancia de la “mala fe” para el Derecho.......................... 425
333. — La buena fe y el Derecho............................................................ 426
334. — Buena fe y mala intención, en la accesión. Continúa apartado
327........................................................................................................ 426
335. — Solución a los casos de Accesión Artificial de Inmuebles. . . 427
336. — II.—Accesión en Bien Mueble: A.—Incorporación. B.—Especifi­
cación. C.—Confusión o Mezcla...................................................... 430
337. — II.—Accesión en bien mueble B.—Especificación................... 431
338. — II.—Accesión en bien mueble.—C.-—Confusión o mezcla . . . 432

TERCERA PARTE.

ESTUDIO DE LOS DERECHOS REALES


QUE SON DESMEMBRACIONES DEL DERECHO REAL
DE PROPIEDAD.

I
CAPITULO I.

EL USUFRUCTO.
339. — Introducción............. 435
340. — Concepto de usufructo 436
LX INDICE DE MATERIAS

341. — Características del Usufructo............ 437


342. — A.—El usufructo es un Derecho real, temporal.......... 437
343. — B.—El usufructo es un Derecho real, “Intuitus Personae’j - ...........................
344. — C.—El Derecho real de Usufructo no se trasmite a los herede­
ros del Usufructuario. . . . ...................... ................... — 438
345. — D.—El Derecho real de Usufructo es valuable por separado de
la Nuda Propiedad.................................... ..................... ... ....... 439
346. — E.—Entre Usufructuario y Nudo propietario no hay un estado
de comunidad en su especie Copropiedad................................... 442
347. — Usufructo y arrendamiento'. Semejanzas y diferencias........ 443
348. — Derecho real de Usufructo: Ventajas...................................... 444
349. — Derecho real de Usufructo: Desventajas.......................... ... . 448
350. — Cosas sobre las que se puede constituir un derecho real de
Usufructo.............................................................................................. 449
351. — Formas de constituir el derecho real de Usufructo............. 451
352. — A.—Usufructo por disposición de ley..................................... 451
353. — B.—Usufructo Voluntario: a).—Contractual, b).—Testam entario 451
354. — Régimen jurídico especial para el Usufructo por vía de Enaje­
nación y por vía de Retención, y crítica a los artículos 1006-11
y al 1007, en ambos Códigos civiles de 2000............................... 453
355. — C.—Derecho real de Usufructo por Usucapión........................ 456
356— Formas en que se puede presentar el Usufructo......................... 458
357. — I.—Usufructo: A.—Singular. B.—Colectivo................................ 459
358. — B.—Usufructo Colectivo: a).—Sucesivo, b).—Simultáneo........ 459
359. — Derecho de acrecer en el Usufructo...................... .................... 460
360. — II.—Usufructo: A.—Puro y Simple. B.—A plazo, no vitalicio.
C.—Condicional. D.—Con Carga o Modo..................................... 461
361. — III.—Usufructo: A.—Gratuito. B.—Oneroso. . ....... .............. ... 462
362. — IV.—Usufructo: A.—Particular. B.—Universal........................... 463
363. — Capacidad para dar y recibir en Usufructo............................... 464
364. — Derechos y deberes del U sufructuario;...................................... 464
365. — I.—Derechos y Deberes del Usufructuario antes de entrar al
goce de la cosa.................................................................................... 465
366. — I.—Derechos del usufructuario. A.—Acciones que le asisten
contra el nudo propietario................................................................ 465
367.— Deberes del Usufructuario: B.—Hacer un inventario. C.—Ofre-
cer fiador.............................................................................................. 466
368. — II.—Derechos y Deberes del Usufructuario durante el goce del
Usufructo.............................................................................................. 468
369. — II.—A.—Derecho de uso y disfrute de la cosa...................... 468
370. — II.—Deberes del Usufructuario: B.—Gozar de la cosa como
INDICE DE MATERIAS LXI

buen padre de familia. C.—Conformarse en el uso de la cosa


al modo establecido por los anteriores propietarios o poseedo­
res.......................................................................................................... 469
371. — Causas por las que se extingue el derecho real de Usufructo. 470
372. — III.—Derechos y Deberes del que fue Usufructuario al momen­
to en que se extingue el Usufructo....................................,.......... 473

CAPITULO II.

USO Y HABITACIÓN.
373. — Noción de la M ateria.................................................................... 474
374. — Derecho real de uso: nuevo concepto........................................ 475
375. — Diferencias entre Derecho de Uso y Derecho de Usufructo. . 477
376. — Derecho de uso en la copropiedad en condom inio............... 477
377. — Derecho real de Habitación......................................................... 478

CAPITULO III.
DERECHO REAL DE SERVIDUMBRE.
378. — Noción de la M ateria.................................................................... 480
379. — Concepto en la Ley de Servidumbre Real o Predial y crítica al
artículo 1057 de ambos Códigos civiles de 2000............... ; ~ . 480
380. — Elementos y características del Derecho Real de Servidumbre. 481
381. — Clasificaciones del Derecho Real de Servidumbre.................. 483
382. — Servidumbre: I.—En cuanto a la conducta del Propietario del
predio sirviente: A.—Positiva. B.—Negativa. C.—In Faciendo. 484
383. — Servidumbre: II.—En cuanto a su fuente: A.—Voluntaria. B.—
Establecida por ley............................................................................. 485
384— Servidumbre: III.—En cuanto a su forma de goce y de presen­
tarse al público: A.—Continua. B.—Discontinua. C.—Aparente.
D.—No aparente................................................................................ 489
385. — Derechos y deberes de los propietarios de los predios domi­
nante y sirviente.................................................................................. 491
386.— Ejlerechos y deberes del propietario del predio dominante. . . 491
387.— Derechos y deberes del propietario del predio sirviente. . . . 493
388. — Principios para interpretar el alcance del Derecho Real de Ser­
vidumbre, constituido por voluntad del propietario................... 495
389. — Extinción del Derecho Real de Servidumbre........................... 496
LXII INDICE DE MATERIAS

CAPITULO IV.

DERECHO REAL DE PRENDA.


390.— Introducción...................................... .................................................. 498
391. — C oncepto legal de P renda y crítica al artículo 2856 que la
d efin e.................................................................................................... 498
392. — Características del Derecho Real de Prenda.............................. 502

CAPITULO V.

DERECHO REAL DE HIPOTECA.


393. — Introducción..................................................................................... 504
394. — Concepto legal de Hipoteca y crítica al artículo 2893 que la de­
fine......................................................................................................... 504
395. — Especies de Hipoteca...................................................................... 508
396. — Características del Derecho Real de Hipoteca........................... 508

CAPITULO VI.
DERECHO REAL DE SUPERFICIE.
397. — Noción de la materia........................................................................... 510
398. — Concepto de Derecho real de Superficie................................... 511
399. — Características del Derecho real de S uperficie....................... 512

CUARTA PARTE.
ESTUDIO DE LAS FORMAS DE ADQUIRIR LOS DERECHOS REALES.

CAPITULO I.

CLASIFICACION DE LOS MODOS DE ADQUIRIR LA PROPIEDAD.


400. — Noción de la materia...................................................................... 517
401. — Cuadro sinóptico de las formas de adquirir la Propiedad. . . 517
402.— I.—Adquisición de la Propiedad: A.—A Título Universal. B.—A
Título Particular........................................................... . ' ................... 518
403. — Interés de distinguir la adquisición a Título Universal de la
Particular, y terminología que se usa............................................. 519
404.— II.—Adquisición de la Propiedad: A.—A Título Oneroso. B.—A
Título Gratuito.................................................................................... 523
INDICE DE MATERIAS LXIII

405.— II.—Adquisición de la propiedad: A.—Por Acto Inter Vivos.—


B.—Por Causa de Muerte o Mortis Causa................................ 524
406. — IV.—Adquisición de la Propiedad: A.—Forma Originaria: Ocu­
pación.—B.—Formas Comunes..................... ............................ .. . 525
407. — a).—El Contrato como forma de adquirir el derecho real de
Propiedad.............................. : : . ................................................... 525
408. — b).—La Adjudicación como forma de adquirir el derecho real
de Propiedad................................................................. ... 527
409. — c).—La Tradición cómo forma de adquirir el derecho real de
Propiedad. Concepto......................................................................... 530
410. — Especies de Tradición................................................................... 531
411. — e).—La Ley como forma de adquirir el derecho real de Pro­
piedad.................................................................................................. 532

CAPITULO II.
f).—POSESION Y USUCAPION
(PRESCRIPCION ADQUISITIVA SEGUN EL CODIGO).
412. — Noción de la m ateria.................................................................... 536
413. — Concepto legal de Poseedor y Usucapión................................ 537
414. — Importancia originaria y decadencia de la Posesión.............. 539
415. — Etimología de la palabra Posesión............................................. 540
416. — Funciones jurídicas de la Posesión............................................. 540
417. — lo.—La posesión contenido de un Derecho............................ 540
418. — 2o.—La posesión es requisito para el nacim iento de un De­
recho............................................ ... . ............................................... 541
419. — 3o.—La posesión fundamento de un Derecho........................ 541
420. — Referencia histórica a la Posesión y sus especies en Roma. 541
421. — “Método de la intuición y creación original del derecho, y ve­
rificación histórica”, Teoría de la apariencia y Teoría de la po­
sesión .................................................................................................. 542
422. — La Teoría de la Posesión, la Teoría de la Apariencia y la Apa­
riencia Jurídica................................................................................... 545
423. — Error del concepto de apariencia jurídica que dan los tratadis­
tas europeos, latinoamericanos y mexicanos, y yo en mi ante­
rior edición de este libro. Concepto de “Apariencia jurídica” . 547
424. — fo rm as que contienen los Códigos civiles de 2000, y que re­
posan en la Teoría de la Apariencia, sin que el legislador se
hubiera percatado de ello................................................................ 549
425. — Interferencias y diferencias entre Posesión y Apariencia. . . . 549
426. — Campos en que se aplica la posesión........................................ 551
427. — Cosas que no son susceptibles de Posesión.............................. 552
LXIV INDICE DE MATERIAS

428. — Teoría de Federico Carlos de Savigny sobre la Posesión. . 552


429.— Elementos de la posesión en la Tesis de S av ig n y .,................... 552
430.— Primera crítica a la Tesis de Savigny. . . . . : ............. .. 554
431. — Modo de adquirir la Posesión en la Tesis de Savignv . . . . . 554
432. — Segunda .crítica a la Tesis .de Savigny...................... ............ 555
433. — Conservación de la Posesión en la Tesis de Savigny.............. 556
434. — Pérdida de la Posesión en la Tesis de Savigny........................ 557
435. — Tesis de Rodolfo Von Ihering..................................................... 557
436. — Primera parte de la Tesis de Von Ihering: El Fundamento de
la Protección Posesoria...................................................................... 558
437. — Segunda Parte de la Tesis de Von Ihering: La voluntad en la Po­
sesión...................................................................................................... 559
438. — Influencia de las anteriores tesis en el Código civil de 1928 y
de ahí a los Códigos civiles de 2000............................................. 561

CAPITULO III.
CUALIDADES, VICIOS Y EFECTOS DE LA POSESION.
439. — Cualidades de la Posesión............................................................. 563
440. — Vicios de la Posesión...................................................................... 564
441. — Efectos de la Apariencia y efectos de la Posesión.................... 566
442. — I.—Efectos erga homnes derivados de la apariencia de Pose­
sión......................................................................................................... 568
443. — E.—Protección de la apariencia de Posesión.—A.—Garantía
constitucional de los artículos 14 y 16........................................... 572
444. — a).—Garantías Constitucionales a la apariencia de Posesión. . . 572
445.— b).—Los Interdictos...................................................... ¡ . . . . . . . 573
446. — Noción de T ítu lo ............................................................................ 574
447. — c).—Acción Plenaria de Posesión................................................ 575
448. — Clasificación de los Poseedores.................................................... 575
449. — II.—Efectos pro suo de la Posesión. A.—Adquisición de Frutos. 577

CAPITULO IV.

II. EFECTOS PRO SUO DE LA POSESIÓN


B.—ADQUISICION PO R USUCAPION DE LA PROPIEDAD
—PRESCRIPCION POSITIVA SEGUN LOS CODIGOS—

450. — Noción de la M ateria..................................................................... 579


451. — Concepto de Usucapión................................................................. 579
452. — Usucapión y Prescripción: Semejanzas........................................ 580
INDICE DE MATERIAS LXV

453 Concepto de prescripción. Usucapión, y Prescripción: Diferen­


cias........................................................................................................ 581
454.— Crítica al Sistema de los Códigos civiles de 2000 en la Mate­
ria.................................................................................................... 587
455. —Tendencia de las Legislaciones modernas en cuanto a usuca­
pión y prescripción........................................................................... .588
456. —Justificación Social de la Usucapión. . ...................... . . . . . . . 590
457. — Características de la cosa y requisitos de la Posesión para que
se pueda usucapir.................. ' ......................................................... -591
458. — Plazos para usucapir.......................................... ........................... 591
459. — Historia de los plazos para usucapir, y crítica al Sistema del
Código.................................................................................................. 592
460. — Sistemas para com putar el Plazo para usucapir...................... 595
461.— A.—Sistema Francés para computar el Plazo o Término. . . . 595
462.— B.—Sistema español para computar el Plazo o Término. . . . 595
463. — Suspensión de la Usucapión........................................................ 597
464. — Interrupción de la Usucapión...................................................... 597
465. — Interrupción de la usucapión: Causas n atu rales.................... ■ 598
466. — Interrupción de la prescripción. Causas c iv ile s .................... 600
467. — Contradicción entre el Código civil del D. F. de 2000 en su
artículo 1168-11, y el Código de Procedimientos Civiles del D. F.
en su artículo 258 ........................................................................... 601
468. — Opinión personal: Debe prevalecer el Artículo 258 Procesal. . 603
469. — Renuncia de la Usucapión........................................................... 604
470. — A.—Concepto de Renuncia y su Naturaleza Jurídica............. 605
471. — B.—Capacidad para renunciar y forma de la Renuncia........ 606
472. — C.—Renuncia de la Usucapión ganada y Renuncia de la Usu­
capión Futura...................................................................................... 607
473. —Adición de la Posesión para Usucapir....................................... 608
474. — Imposibilidad de aumentar o restringir convencionalmente los
Plazos para Usucapir........................................................................ 609

CAPITULO V.
POSESION DE COSAS INMATERIALES
j O DERECHOS OUE SE GOZAN.

475. — Noción de la m ateria............° ...................................................... 610


476. — Posesión y apariencia en materia de derechos no reales: Es­
pecies.................................................................................................... 612
477. — Posesión y apariencia de derechos.—II.—Inmateriales.—A.—Pa­
trimonial m oral.................................................................................. 613
LXVI INDICE DE MATERIAS

478. — Qué es la Posesión y qué la apariencia de Estado Civil de las


personas.............................................................................................. . 614
479. — Posesión de derechos que sólo se g o z a n —-Inmateriales.—A.—
Patrimonial moral.—a).—Posesión de Estado Civil: a’).—De
descendiente...................... .................................................................. 615
480. — A.—Posesión y apariencia de derechos que sólo se gozan.—
II.—Inmateriales.—A.—Con contenido patrimonial moral.—
a).—Posesión de Estado Civil: b’).—De Ascendiente................... 617
481. —A.—Posesión y apariencia de derechos que sólo se gozan.—
II.—Inmateriales.—A.—Con contenido patrimonial moral.—
a).—Posesión de Estado Civil: c’).—Casada o casado, o
“matrimonial”...................................................................................... 617
482. — Efectos de la posesión de estado de ascendiente o descendien­
te, y de la matrimonial...................................................................... 619
483. — a).—Efecto patrimonial moral o no pecuniario de la posesión
de estado de descendiente o ascendiente, y de estado matri­
monial.................................................................................................... 619
484. — Concepto y objeto de la filiación................................................. 619
485. — Continuación del apartado 483. a).—Posesión de estado de
“hijo"...................................................................................................... 620
486. —b).—Efectos patrimonial-pecuniarios de la Posesión de Estado
de descendiente o de ascendiente, y de Estado matrimonial. . 621
487. —A.—Posesión de derechos que sólo se gozan.—II.—Inmateria­
les.—A.—Con contenido patrimonial moral: b).—Posesión de au­
tor.......................................................................................................... 622
488. — Los Derechos de Autor son inmateriales................................... 623
489. — Los Derechos de Autot hs requieren de registro estatal para
quedar reconocidos por la ley.......................................................... 624
490. — B.—Posesión de derechos que sólo se gozan.—II.—Inmateria­
les.—B.—Con contenido patrimonial pecuniario: a).—El dere­
cho de crédito o derecho personal, b).—La posesión de
herencia, c).—Posesión que debe conocer el a c re e d o r............. 624
491. — B.—Posesión de derechos que sólo se gozan, con contenido
patrimonial pecuniario: a).—El Derecho de Crédito o Derecho
Personal convencional........................................................................ 625
492. — B.—Posesión de derechos que sólo se gozan, con contenido
patrimonial pecuniario: a).—El Derecho de Crédito, a’).—No
se tiene el documento donde consta la existencia de su de­
recho...................................................................................................... 626
493. —Caso de posesión de un derecho de crédito, en Derecho m er­
cantil...................................................................................................... 626
INDICE DE MATERIAS LXVII

494. — Caso de Posesión y apariencia de un Derecho de crédito civil. 631


495. — B.—Posesión de derechos que sólo se gozan, con contenido
patrimonial pecuniario: a).—El derecho de crédito., b’).—Cree
el poseedor que ya es titular del crédito. . . . : ......... . . 633
496. — B.—Posesión de derechos que sólo se gozan, con contenido
patrimonial pecuniario: a).—El derecho de crédito, c’).—Tiene
una posesión que debe conocer el acreedor................................ -634
497. — B.—Posesión de derechos que sólo se gozan, con contenido
patrimonial pecuniario: b).—La posesión de herencia............... 645

QUINTA PARTE.

ESTUDIO DEL PRIVILEGIO O DERECHO DE AUTOR.

CAPITULO I.

I._NATURALEZA JURIDICA DEL PRIVILEGIO DE AUTOR


O DERECHO DE AUTOR.
498. — Introducción y noción de la m ateria......................................... 651
499. — I.—Naturaleza jurídica del Derecho de autor.......................... 652
500. — A.—Tesis que da al Derecho de Autor naturaleza jurídica de
Derecho real........................................................................................ 653
501. — B.—Tesis que da al Derecho de Autor naturaleza jurídica de
Derecho Real de Propiedad............................................................. 653
502. — C.—Tesis personal en que demuestro la Naturaleza Jurídica
propia del Derecho de Autor, y crítica a las anteriores tesis. . 655
503. — Crítica que hago a la Tesis que asimila el Derecho de Autor al
Derecho de Propiedad....................................................................... 656
504. — Crítica a la Tesis que asimila el Derecho de Autor al Derecho
Real In Genere................................................................................... 658
505. — El Derecho de Autor es Derecho de Autor.............................. 662

j. CAPITULO II.
II.—CONCEPTO Y EVOLUCION LEGISLATIVA
DEL DERECHO DE AUTOR.
506.—A.—Concepto de Derecho de A utor.................................. 668
LXVIII INDICE DE MATERIAS

507. — Análisis del concepto de Privilegio o Derecho de autor......... 6 6 9


508. — 1.—Es una situación de hecho de creación del pensamiento de
un ser humano, de una idea u obra....................... ...................... 669
509. — 2.—Idea u obra que la externa a la colectividad humana. . . 670
510. — 3.—La id ea u obra llevará p e rp etu am en te el nom bre del
au to r....................................................................................................... 671
511. — 4.—La idea u obra perpetuam ente, nadie deberá alterarla o
m utilarla............................................................................................... 671
512. — 5.—La idea u obra sólo puede ser explotada, directa o indirec­
tam ente, con la protección del Estado, de manera temporal. . 672
513. — 6.—De esa explotación podrá o no, obtener beneficios pecu­
n iario s...................................................................................... ... 672
514. — 7.—La protección a la idea u obra se da sea cual sea la form a
de trasm itir el pensamiento.............................................................. 673
515. — 8.—El Estado reconoce y protege esa situación de hecho, y la
vuelve jurídica...................................................................................... 674
516. — 9.—El reconocimiento lo hace el Estado a través de un “Privi­
legio"..................................................................................................... 674
517. — B.—Evolución legislativa del Derecho de Autor....................... 676
518. — Inconstitucionalidad y errores jurídicos en la Ley supuestam en­
te feder.al, del derecho de autor de 1996..................................... 683
519. — I.—P rueba de la inconstitucionalidad de la Ley Federal del de­
recho de autor de 1996.............................................................. ... • 683
520. — II.—Aberración del legislador de 1996, de pretender que la
m ateria del derecho de autor sea mercantil, y posibles razones
para que se haya establecido tal aberración................................. 692
521. — III.—Crítica a diversas y aberrantes normas incluidas en el tex­
to de la nueva ley de la m ateria..................................................... 694
522. — Norm as de la 1 a la 13 de la Ley “Federal” del derecho de
autor que más sobresalen por su estulticia................................... 698
523. — Normas de la 16 a la 32 que más sobresalen por su estulticia.
La concesión .................................................................................. 701
524. — Normas de la 23 a la 147 que más sobresalen por su estulticia708
525. — Peligro, advertencia: los funcionarios públicos que manejan el
Estado mexicano cada vez se vuelven más tiránicos, y tratan de
avasallar la libertad de los habitantes del país, sometiéndolos
al capricho y voluntad de ellos, elaborando leyes cada vez más
estatitas.................................................................................................. 7 1 2
INDICE DE MATERIAS LXIX

II.—EL PATRIMONIO MORAL


O
DERECHOS DE LA PERSONALIDAD

CAPITULO I.

DERECHOS DE LA PERSONALIDAD.
526. — Introducción y noción de la Materia......................................... 717
527. — Laguna legislativa civil sobre los Derechosde la Personalidad. 719
528. — Historia de los Derechos de la Personalidad............................ 721
529. — Los Derechos de la personalidad en el Derecho mexicano y su
evolución legislativa............................................................................ 723
530. — Diferencias entre derechos de la personalidad y derechos huma­
nos........................................................................ ............................. 727
531. — Creación y absurdo de la existencia de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos. Evolución de la propia Comisión. . . 729
532— Crítica a la función y existencia de la Comisión Nacional de.
Derechos Humanos............................................................................. 730
533. — Futuro deseable para la Comisión Nacional de Derechos Huma­
nos......................................................................................................... 733
534. — Opiniones doctrinarias sobre la naturaleza de los derechos de
la personalidad ylos derechos humanos......................................... 735
535. — Objeto de los Derechos de la Personalidad.............................. 744
536. — Catálogo de los Derechos de la Personalidad.......................... 745
537. — Él Código civil de Tlaxcala, el de Quintana Roo y el de Pue­
bla, y de los Derechos de la personalidad. Referencia al Códi­
go civil del Distrito Federal, a! de Jalisco y al de Tabasco. . ; 754
538. — El nuevo Código civil del Perú de 1984 y los Derechos de la
personalidad. . ; ............................................................................... 756
539. — Los Derecho de la Personalidad son Derechos patrimoniales. . 757

CAPITULO II.

CONCEPTO DE LOS DERECHOS DE LA PERSONALIDAD


1 Y ANALISIS DEL CONCEPTO.
540. — Concepto de los Derechos de la Personalidad.......................... 764
541. — Análisis del concepto de Derechos de la Personalidad.......... 768
txx INDICE DE MATERIAS

CAPITULO III.
PATRIMONIO MORAL.
A.—PARTE SOCIAL PÚBLICA,
a).—DERECHO AL HONOR O REPUTACION,
b).—DERECHO AL TITULO.
542. — a).—Derecho al Honor o Reputación: Concepto...................... 774
543. — Connotaciones de “H onor”, Reputación o Fama...................... 777
544. — Análisis del concepto de Honor, Reputación o Fam a............. 781
545. — Especies del Honor......................................................................... 785
546. — Ordenamientos Jurídicos extranjeros respecto del Derecho al
H o n o r.................................................................................................... 785
547. — A.—La legislación penal mexicana y el Derecho al honor o repu­
tación...................................................................................................... 786
548. — B.—La legislación civil mexicana, y el Derecho al honor o
rep u tació n ............................................................................................ 788
549. — C.—La Ley de Im prenta y el Derecho al Honor o Reputación. 790
550. — El artículo 1916, historia de la reforma que sufrió en 1982. . 791
551. — T exto final de los artículos 1916, 1916 Bis y 2116, del Códi­
go Civil.................................................................................................. 792
552. — Nueva reforma al Artículo 1916 en el mes de enero de 1994. 795
553. — El Derecho al honor y la reputación en los códigos civiles de
Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla.................................................... 796
554. — b).—Derecho al Título. Noción de la Materia. ............... ... . 798
555. — El Derecho al Título Profesional es un Derecho de la Perso­
n alid ad .................................................................................................. 801
556. — El Derecho al Título y la Legislación del Distrito Federal. . . 802
557. — Los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla, y el
Derecho al título.................................................................................. 803

CAPITULO IV.
A.—PARTE SOCIAL-PUBLIGA,
c).—DERECHO AL SECRETO O A LA RESERVA.
558. — Noción de la Materia. Derecho al Secreto o a la Reserva. . . 804
559. — La legislación extranjera y los Códigos civiles de 2000 y el De­
recho al secreto o a la reserva......................................................... 805
560— g).—El derecho a la in tim id a d ................................................'. . 810
561. — El proyecto del Genoma humano (PGH) y el derecho al secre­
to en su aspecto del derecho a la confidencialidad ................ 811
562. — El derecho a la confidencialidad g en ética................................ 813
INDICE DE MATERIAS LXXI

563.— El Derecho al secreto o a la reserva en los Códigos civiles de


Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla....................... .................. 814
564. — Derecho al Secreto o Reserva; Concepto. ' . ............... ■ ■ ■ ■ , ■ 816
565. — El Secreto Profesional del Licenciado en Derecho....................817
566. — Urgencia de Legislar sobre el Derecho al secreto. . . . . . . 819

CAPITULO V.
A.—PARTE SOCIAL-PUBLICA.
d).—DERECHO AL NOMBRE.
567. — Noción de la M ateria.................................................................... 822
568. — Derecho al Nombre: Concepto................... ............................... 824
569. —Análisis del concepto del Derecho al Nombre......................... 826
570. — Ordenamientos jurídicos respecto del Nom bre....................... 830
571. — La Legislación mexicana y el Derecho al Nom bre................. 831
572. — Los Códigos de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla, con relación
al Derecho al nom bre....................................................................... 832

CAPITULO VI.

A— PARTE SOCIAL-PUBLICA.
e).—DERECHO A LA PRESENCIA ESTETICA.
573. — Noción de la m ateria.................................................................... 835
574. —Aspectos que com prende el Derecho a la Presencia Estética. . 839
575. — Derecho a la Presencia estética: Concepto............................... 841
576.—Análisis del concepto del Derecho a la Presencia Estética. . . 842
577.— El Derecho mexicano y el Derecho a la Presencia Estética. . . 846
578. — Los Códigos de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla, y el Dere­
cho a la presencia estética............................................................... 849

CAPITULO VIL

A.—PARTE SOCIAL-PUBLICA.
f).—DERECHOS DE CONVIVENCIA.
579.— Derechos de convivencia, a).—.Noción de la materia, b).—Apa­
rición de ellos en México................................................................ 851
580. — Casos de Derechos de Convivencia............................................ 854
581. — f).—Derecho a la salud por un equilibrio ecológico y protec­
ción al ambiente................................................................................. 859
LXXII INDICE DE MATERIAS;

582. — La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección del


A m b ie n te ............................................................................................. 861
583. — Ley Ambiental del Distrito F ed eral............................ . . . . . . 864
584. — Acciones y procedimientos que se deben seguir para el ejerci­
cio del Derecho de la personalidad, Derecho de convivencia,
Derecho a un equilibrio ecológico y protección al ambiente. . 866
585. — Defensa judicial de los Derechos de Convivencia, Derecho a la
Salud por equilibrio y protección al ambiente.............................. 869
586. — Concepto de “derechos de convivencia” y análisis de la misma. 880
587. — Los Códigos de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla y los Dere­
chos de convivencia............................................................................. 882
588. — La Parte Social pública de los Derechos de la personalidad v
las personas morales............................................................................ 884

CAPITULO VIII.

B.—PARTE AFECTIVA.
DERECHOS DE AFECCION.
589. — Derechos de Afección: Noción de la Materia............................ 891
590. — Los Afectos o Sentimientos deben ser considerados como Dere­
chos Subjetivos.................. 895
591. — Afectos o Sentimientos que se consideran como Derechos de la
Personalidad............................................................................ 900
592. — Se pueden reparar los Derechos de Afección en caso de ser da­
ñados...................................................................................................... 905
593. — La LegislaciónMexicana y los Derechos de afección............... 907
594. — Los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla y los
Derechos de afección.......................................................................... 912

CAPITULO IX.

C.—PARTE FISICO-SOMATICA,
a).—DERECHO A LA VIDA.
595. —Justificación del Nombre y noción de la Materia..................... 914
596. —-a).—Derecho a la Vida................................................................... 918
597. — Definición de Derecho a la vida.................................................. 919
598. — Momento en que se genera el Derecho a la vida.................... 921
599. — Limitaciones del Derecho a la Vida............................................ 923
600. — El Derecho a la Vida y Licitud del Riesgo a p erderla........... 923
INDICE DE MATERIAS LXXIII

601. — Casos de riesgo de perder la Vida, lícitos como apunto en el


apartado anterior, anoto enseguida dos casos lícitos en que se
pone en peligro la vida.................................................................... 924
602. — La Legislación Mexicana y el Derecho a la Vida................... 925
603. — Extinción del Derecho a la Vida..... ......................................... 927
604. — Sanción a quien produce la muerte de una persona............. 928
605. — Los Ausentes y la Extinción del Derecho a la Vida................. 929
606. — Necesidad en México, de Legislar en el Código Civil sobre el
Derecho a la Vida.......................................................................... 929
607. — Los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla y el
Derecho a la vida...................................................... ..........................930

CAPITULO X.
C.—PARTE FISICO-SOMATICA,
b).—DERECHO DE LIBERTAD.
608. — Noción de la M ateria.............................................................. 932
609. — Concepto de Derecho de Libertad....................................... 936
610. — Análisis del concepto del Derecho de Libertad................ 936
611. — Libertades Administrativas y Libertades Civiles................ : . 939
612. — El Derecho de Libertad en los Códigos Civiles de2000. . . . 940
613. — Protección al Derecho de Libertad....................................... 941
614. — El Derecho a la Libertad Sexual.......................................... 942
615. — La Libertad Sexual y el Derecho ConstitucionalMexicano. . . 945
616. — La Libertad y el Narcoanálisis............................................... 947
617. — El fútbol, el cretino idioma que usan en ese medio los locuto­
res radiofónicos y televisivos, y la Libertad contractual............ 948
618. — Los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla, y el
Derecho de libertad..................................................................... 952

CAPITULO XI.
C.—PARTE FISICO-SOMATICA,
c).—DERECHO A LA INTEGRIDAD FISICA O CORPORAL.
619. — rjoción de la M ateria.............................................................. 954
620. — Concepto de Derecho a la Integridad Física..................... 957
621. — Limitaciones de Interés Social al Derecho a la Integridad Física. 958
622. — La Legislación Mexicana y el Derecho a la Integridad Cor­
poral............................................................................................... 961
l x x iv INDICE DE MATERIAS

623.— Los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla, y el


Derecho a la integridad f ís ic a ,...................................................... 962

CAPITULO XII.
C.—PARTE FISICO-SOMATICA.
d).—DERECHOS RELACIONADOS CON EL CUERPO HUMANO.
624. — Noción de la m ateria y Naturaleza Jurídica del cuerpo........ 964
625. — Especies de Derechos relacionados con el cuerpo humano. . . 967
626. — a’).—Derecho sobre la Disposición Total del C uerpo............. 967
627. — b’).—Derecho de Disposición sobre partes del Cuerpo. Barba-
rismo al decir “Trasplante”, por “implante”..............................- 970
628. — Referencia Histórica a la Implantación...................................... 972
629. — a”).—Disposición de partes del Cuerpo esenciales para la vida
del Titular del Derecho..................................................................... 973
630. — b”).—Disposición de partes del Cuerpo no esenciales al Titular
del Derecho.......................................................................................... 975
631. — c”).—Disposición para después de su Muerte, de Partes Esen­
ciales o no, al Titular del Derecho................................................. 976
632. — Nominación Jurídica del Acto por el cual se Dispone del Cuer­
po o Partes de él................................................................................ 977
633. — c').—Derecho a disponer de las Incorporaciones o Accesiones al
Cuerpo................................................................................................... 980
634. — La Legislación Italiana y el Derecho de Disposición del
Cuerpo............1.................................................................................... 982
635. — La Legislación Mexicana y el Derecho de Disposición del
Cuerpo y partes del mismo.............................................................. 983
636. — Ley General de Salud de 1984, en materia de disposición de
partes del Cuerpo............................................................................... 984
637. — Formato de la Ley General de Salud en la materia de los De­
rechos de la personalidad................................................................. 985
638. — La materia de los implantes y de disposición del cadáver, no
es ni puede considerarse federal..................................................... 985
639. — De la lamentable redacción y técnica jurídica y legislativa de la
Ley General de Salud de 1984....................................................... 988
640. — La Ley General de Salud y la disposición de partes del cuerpo
para implantes..................................................................................... 990
641. — Los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo y Puebla en
materia de disposición de partes del cuerpo para implantes. . 992
INDICE DE MATERIAS LXXV

CAPITULO X III.

C.—PARTE FISICO-SOMATICA,
e).—DERECHO SOBRE EL CADAVER.
642. — Noción de la Materia y Naturaleza Jurídica del Cadáver. . . . 994
643. — Momento en que el Ser Humano se convierte en Cadáver. . . 995
644. — La Ley General de Salud y la determ inación del momento de
la muerte de un ser humano......................................:.............. ... . 998
645. —Actos respecto al cadáver o piezas provenientes de él........... -999
646. — Contratos respecto de lo que será el propio cadáver......... 1001
647. — El Cadáver “Función Social”................... ..................................... 1002
648. — La Ley General de Salud y el Derecho de disposición del ca­
dáver..................................... .............................................. 1004
649. — El derecho al cadáver y los ministros de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación ..................................................................... 1005
650. — Los Códigos civiles de Tlaxcala, Quintana Roo, y el Derecho al
cadáver.................................................................................................. 1008
651. — El Patrimonio Moral de los Estados Unidos Mexicanos........ 1010
652. —Apéndice a la materia de Derechos de la personalidad........ 1012

PRIMER APENDICE
653. — Noción de la materia, y concepto de Contrato de tiempo
com partido.......................................................................................... 1031
654. — Evolución legislativa del tiempo com partido........................... 1034
655. — Personas que intervienen en el C ontrato de tiempo compar­
tido........................................................................................................ 1037
656. — Servicios accesorios que corresponde proporcionar al promotor
o prestador.......................................................................................... 1037
657. — Forma del Contrato de tiempo com partido............................. 1038
658. —Tipos de Contratos de tiempo com partido.............................. 1038
659. —A.—Contrato de Tiempo compartido con licencia vacacional. .1039
660. —’B.—C ontrato de tiempo com partido en organización vaca­
cional.................................................................................................... 1039
661. — C.—Contrato de tiempo compartido en club vacacional. . . .1039
662. — Q.—Contrato de tiempo compartido en club vacacional. a).—
De semana fija........................... ........................................................ 1039
663. — C.—Contrato de tiempo compartido en club vacacional. b).—
De semana variable o tiempo flotante........................................... 1040
664. — Deberes de las partes que intervienen en el Contrato de tiem­
po com partido.................................................................................... 1040
665. — Contrato de tiempo compartido sobre bienes muebles......... 1041
LXXVI INDICE DE MATERIAS

666. — Requisitos fundamentales para que Haya tiempo compartido. . 1042


667. — Anteproyecto de Código Civil para el Estado Libre y Soberano
del Estado de Nuevo León, en materia de tiempo compartido. 1042

SEGUNDO APENDICE
668. — Noción de la materia, y concepto del fantasma Obligación real
o Propter rem ..................................................................................... 1053
669. — Casos de Obligación real............................ ............................... 1055
670. — Características de la obligación real............................................1056
671. — Historia de la obligación real...................................................... 1056
672. — Diferencias entre obligación real y obligación en su especie de­
recho de crédito convencional.........................................................1057
673. — Tesis de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación...................................................................................................... 1058
674. — Diferencias entre la obligación real y el derecho real de ser­
vidumbre.................................................................................................. 1059
675. — Tesis personal: la obligación real no existe............................... 1060
676. — Verdadera naturaleza de la llamada “obligación real”........... 1061
677. — Noción de lo que son las “categorías”, y sus esp ecies:............ 1062
678. — Utilidad práctica de la formación de categorías o categorización. 1064
679. — A.—Análisis de los ejemplos de obligación real.......................... 1066
680. — Cuadro sinóptico del análisis de los ejem plos de obligacio­
nes reales............................................................. 1069
681. — B.—Naturaleza jurídica de los casos puestos como ejemplos de .
“obligación real”............................................................... 1070
INDICE BIBLIOGRAFICO^)

ABRAHAMSEN David. D e l i t o y P o i q u e . Versión de Teodoro1Ortiz. Fondo de


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Briseño Sierra Humberto. El Principio acusatorio en el proceso penal. Po­
nencia al Cuarto Congreso Mexicano de Derecho Procesal. Revista de la
Escuela de Derecho. Universidad Autónoma de Sinaloa. Julio a Septiem­
bre de 1970. o
* En este índice an o to todas las obras g e n e ra le s y especiales que cito en el cuerpo de
este libro. Y p u ed e apreciar el lector(a), alum no(a), que casi todas ellas o están escritas e n idio­
ma español, o ap arecen traducidas a este idioma; ello lo digo con el ñn de que se percate de la
posibilidad de consultar libros a su alcance, y no “ap u n te s” com o a los que me reñero e n la in­
troducción de este libro,

LXXVII
LXXVIII INDICE BIBLIOGRAFICO

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R EC O N O C IM IEN TO

Dejo desde aquí patente mi reconocimiento y vitalicio recuerdo, a


esa corta pero esplendorosa pléyade de juristas que en mucho influye­
ron en mi formación jurídica inicial, pero que ya se fueron:
Maestro, Licenciado y Doctor en Derecho José de Jesús Ledesma
Labastida.
Maestro, Licenciado y Doctor en Derecho Eduardo Baz W.
Maestro, Licenciado y Doctor D. Francisco H. Ruiz, a quien no se
le ha hecho justicia de sus merecimientos.
También a otros juristas que p o r fortuna aún viven y a los que
dejo aquí mi reconocimiento, no sólo por su invaluable amistad, sino
por su influencia positiva muchas veces, en el desarrollo de mi pensa­
miento jurídico:
Maestro y Licenciado en Derecho, un “provinciano universal” An­
tonio Alanís Ramírez.
Maestro y Licenciado en Derecho, D. Miguel Ángel Zamora y Va­
lencia.
Después, expreso también mi reconocimiento a todos aquellos
alumnos y alumnas, que por fortuna he tenido, y que nunca se some­
tieron sin análisis, a mi personal opinión, sino que, por el contrario,
con su rebeldía intelectual, me llevaron algunas veces, ya a rectificar
opiniones, ya a consolidar otras, al buscar nuevos argumentos para
llevarles a la misma convicción que yo.
Y de manera especial igualmente mi reconocimiento, a la maestra
de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de
México, señora licenciada María Carreras Maldonado.

LXXXV
A LA ALUMNA(0),
ADVERTENCIAS PARA EL MANEJO DE ESTE LIBRO

1. —Cuando encuentre Usted en el curso de este libro, un número


de artículo sin que se diga a qué Código civil o a qué otra ley perte­
nece, se entiende que es del Código civil del Distrito Federal del año
2000, y del Código Civil Federal del mismo año; y así mismo, cuando
lea la palabra “Código”, sin que tampoco se diga de dónde es dicho
Código, se entiende que me reñero a los propios indicados del Distri­
to Federal y Federal de 2000.
2. —Si encuentra usted después de una palabra un número peque­
ño y volado como los siguientes: (1), (2), (12); dirija usted su visrta a la
parte más baja de la hoja en lectura, y al ñnal de los renglones del
texto, verá Usted una raya así____ , y abajo de esa línea, de nuevo
verá otra vez los número (1), (2) o el que haya Usted leído, y después
con los mismos números, leerá Usted una observación o dato biblio­
gráfico relacionado con lo que se decía en la parte alta donde encon­
tró el primer número que le remite a la parte baja. Sé que algunas
alumnas(os), ya saben lo que aquí digo, y podrán pensar “este señor
nos cree tarados al decirnos todo esto”; pero no, es que sucede que
hoy por desgracia, muchas alumnas(os) sin ser tarados, no recibie­
ron una explicación del significado de esos símbolos en un libro, y
prefiero que si no lo saben, les sea útil lo que digo, y si lo saben,
pues entonces “no se pongan el saco”.
3. —Unas cuantas líneas adelante, encontrará la alumna(o), que no
sea del Distrito Federal, sino de los Estados Libres y Soberanos de
Tlaxcala, Quintana Roo, Puebla o Nayarit, una “TABLA DE CON­
CORDANCIAS” entre el Código civil del Distrito Federal y el Federal
de 2000, y el de esas Entidades Federativas, pero sólo de los artículos
que menciono en el cuerpo de este libro. Sólo concordé los artículos
que menciono del Código del Distrito Federal y del Federal de 2000,
con los de esas Entidades Federativas, pues como ya dije en la Intro­
ducción, tuve la oportunidad de intervenir en el Proyecto, después
Ley, de esos tres Códigos civiles, y del de Nayarit a últimas fechas en
que se me hizo el honor de designarme Maestro en el posgrado re-
l x x x v ii
LXXXVIII ADVERTENCIAS

cien estrenado en la Universidad Autónoma de Nayarit, Facultad de


Derecho.
4.—Podrá usted observar quizá con un tanto de extrañeza, que en
todas partes del libro, en donde me refiero a Usted alumna, hago la
referencia también al alumno, y preciso los dos sexos, y no como en
ediciones anteriores de este libro, y como todos los libros que se edi­
tan en el país, que siempre y sólo se dirigen al lector o al alumno, y
c o n s id e r a n q u e e n e s e s u s ta n tiv o m a s c u lin o , s e in v o lu c r a ta m b ié n a l s e x o f e ­
m e n i n o , y para mí, nada más ofensivo a la igualdad del hombre y la
mujer.
Es evidencia absoluta del “machismo” mexicano, y también de
otros países, el que en las palabras sustantivos masculinos, se involucre
a uno y a otro sexos, y así cuando se habla de “padres” dicen se “en­
tiende” que se refiere a padre y madre; que cuando a una madre, in­
clusive ella, se le pregunta cuántos “hijos” tiene, responde por
ejemplo, cinco, y hay que preguntarle ¿todos hombres? y aclara y pre­
cisa: No, cuatro mujeres y un hombre. Y entonces ¿por qué, si tiene 5
descendientes, de los cuales 4 son mujeres y uno hombre, no dice mis
hijas? Pues porque el vocabulario también es “machista” y se impone
a la mujer una disminución de su capacidad, al involucrarla como
parte de los sustantivos masculinos.
El diccionario, cuando hace referencia a la palabra “hombre” dice
que en ese vocablo se comprenden los dos sexos..., y pregunto ¿Por
qué no mejor dijo que en “MUJER” o MADRE se involucran los dos
sexos?, pues porque los señores “machistas”, imponen a la mujer su
dominio desde el lenguaje, y yo como no deseo seguir siendo parte
de esos “machistas” simo solamente hombre que debe todo el respeto
a la mujer, pues una de ellas es la que me dio la vida, entonces pro­
curo dirigirme a la mujer y al hombre, para así crear en la mente de
las alumnas, la necesidad de que, desde el idioma, se les dé su sitio.
Exhorto desde aquí a las mujeres lectoras de este libro, a que exi­
jan que se les designe por su sexo, y no se les incluya en los sustanti­
vos masculinos, pues así ya se empieza por liberarlas de un gravamen
mental que se les ha impuesto desde hace siglos y más siglos. Sé que
les va a ser difícil asimilar esto, pero cuando lo logren, habrán dado
un serio avance en su igualdad jurídica con el hombre. No se trata de
hacer una lucha de sexos, pues lo. más hermoso que puede haber es
la cordialidad y amor entre los sujetos de uno y otro sexo. No, se tra­
ta de que la mujer capte la necesidad de que se le reconozca en su in­
dividualidad, y no se le involucre, desde el idioma, en una
subordinación al macho que no es otra cosa, el que la somete.
Así, hoy el hombre es el que le dice a lz mujer cuándo debe;Q no
abortar, como si él llevara en su interior el fruto de la concepción,
ADVERTENCIAS LXXXIX

concepción no deseada, y la mujer se somete pasivamente a la deci­


sión masculina, cuando ella debiera ser la que legislara y dispusiere
qué es lo que se debe tolerar o n o en su cuerpo. Pero todo eso, es
consecuencia de esa dependencia de la mujer al hombre, desde niña,
en primer lugar a través- del lenguaje. De ahí que, entre mis más ca­
ros anhelos, está el de que la mujer exija y obtenga, el trato igualita­
rio que le corresponde frente al hombre, desde el idioma. Aquí
reitero, procuro coadyuvar a esa meta, y así cuando me refiero al
alumno, también lo hago ai la alumna, para el efecto de que no se
considere que incluyo en alumno, a la alumna, sino que a cada uno le
doy su sitio.
TABLA DE CONCORDANCIAS ENTRE LOS CODIGOS
CIVILES DEL DISTRITO FEDERAL Y FEDERAL DE 2000,
TLAXCALA, QUINTANA ROO, PUEBLA Y NAYARIT
— A D V E R T E N C IA S —

A. —En la columna de la izquierda aparecen los artículos del Código


civil del Distrito Federal y Federal de 2000, que desde aquí le hago sa­
ber que son de hecho en un 99% iguales, y sólo cuando tengan alguna
diferencia la marcaré poniendo en cursiva el número del artículo del
Código Civil Federal, que están transcritos en el cuerpo de este libro
pero NO TODOS LOS QUE SE MENCIONAN, pues hay algunos que
corresponden a otro curso de Derecho civil y doy de ellos sólo el núme­
ro pero no el texto, en la segunda columna de izquierda a derecha, si­
guen los correlativos del Código civil de Tlaxcala, y en esa misma
dirección, en la tercera columna los del Código de Quintana Roo; en la
cuarta columna, la de la derecha, los del Código de Puebla y en la últi­
ma los del Código de Nayarit.
B. —DEBE ENTENDERSE QUE NO SIEMPRE LOS ARTICULOS
LISTADOS, EN LOS 6 CODIGOS TIENEN EL MISMO TEXTO, NI
CONTIENEN LA MISMA IDEA, SINO QUE HAY OCASIONES EN
QUE EL TEXTO ES COMPLETAMENTE OPUESTO EN UN CODI­
GO Y EN OTRO. Así V. g. el Artículo 973 del Código civil del D. F„
establece el Derecho del tanto para los copropietarios, y en cambio el
1139 dél Código de Puebla que aparece como correlativo, lo suprime.
Así entonces la correlación la establezco en función de la misma
institución que se regula, pero no del texto mismo de los artículos, y
de ahí que la lectora(or), alumna(o), deba recurrir a la lectura del ar­
tículo en su Código, si bien esta tabla le facilita mucho la busca del
trato de la materia respectiva.
xc CONCORDANCIAS DE CODIGOS CIVILES

CODIGO D.F. CODIGO CODIGO CODIGO CODIGO


Y FED. 2000 TLAXCALA QUINTANA ROO PUEBLA 1 NAYARIT
8 14 13 13 8
'16 21 29 17-1 16
17 1313 24 1477 17
22 32 515 ■ 22 22
233 77 768 391, 392 226
296 141 832 481 289
297 142 833 482 297
298 143 834 483 298
299 144 835 484 292
300 145 836 485 293
303 148 839 487 296
337 — — — 330
341 192 887 843 334
367 201 367 557 360
428 — 1005 — 420
430 — 1007 — 422
561 408, 412 1138 728-IÍI, IV 552
643 479 525, 526 56 633
647 481 522, 523 40 635
705 534 586 150 693
727 862 1198 796 715
747 725, 726 1732 938 735 .
749 728 1734 940 737
750 728 1744 y 1748 951, 954, 955, 738
956
751 732 — — 739
753 733 1736 945 741
754 734 1737 946 742
755 734 1738 946-11 743
756 733 — — 744
757 735 1739 — 745
758 733 1738 — 746
759 733 1740 — 759
762 ' 739 1743 950 750
774 766 - 1763 965 762
785 776 1774 966 773
787 778 1776 978 775
790 1124 1779 1344, 1345 778
791 1128 1781 1350 779
793 1132 1784 1353 781
CONCORDANCIAS DE CODIGOS CIVILES XCI

1 CO D rG O D.F. C O D IG O C O D IG O C O D IG O C O D IG O I
| Y FED. 2000 T L A X C A L A . Q U IN T A N A R O O - PU EBLA N A Y A R IT |

798 1139-11 1789 1373-11 786


799 1135 1790 1358 787
801 1139-IV 1792-11 ...1373-V 789
802 1139-11 1792-1 1373-IV 790
803 1140,1146, 1147 — 1363 . 791
806 1150 1793 1367 794
810 1156 1802 1374 798
812 1162 1806 1381, 1382-1 800
813 1163 1804 1382-11 801
814 1161 1808 1380 802
816 1159 1810 1377, 1378 804
817 1166 1812 1386 805
818 1167 1813 1387 806
819 1168 1814 1388 807
823 1189 1818 1403 811
824 1190 1819 1405 812
825 1191 1820 1406 813
826 1180, 1181 1836-1 1402 814
828 1171 1821 1391 816
830 750 1855 984 818
831 — 1857 —
819
833 753 — ____

834 753 -------. _


835 753 — ____

837 754 1860 —


822
839 756 1861 990 824
840 751 1863 986 825
843 — 1866 —
828
845 755 1868 989 830
846 760 1869 993 831
847 760 1870 994 832
848 761 1871 995 833
849 763 1872 997 834
850 764 1873 998 835
851 j 765 1874 999 836
853 ' 757 1877 —
838
875 797 1903 1018 860
881 802 1908 1024 866
883 804 1909 1026 868
886 817 1919-1 1037 871
XCIV CONCORDANCIAS DE. CODIGOS CIVILES

CODIGO D.F. C O D IG O . C O D IG O C O D IG O ; C O D IG O
Y FED. 2000 T L A X C A L A Q U IN T A N A R O O . PUEBLA- ■NAYARIT

1109 1097 2183 1313 1093


1116 1106 2190 1321 1100
1118 1108 2192 1323 1102
1119 1109 2193 1323 1103
1120 1110 2194 1323, 1267 1104
1121 lili 2195 1257 1105
1122 1112 2196 1268 1106
1123 1113 2197 1269 1107
1124 1114 2198 1270 1108
1125 1115 2200 1271 1109
1427 1117 2201 1273 lili
1128 1118 2202 1324 1112
1129 1122 2204 1325-1 1113
1130 — — — 1114
1135 1173 1823 1393 1119
1141 1178, 1740 2454 1398-I-II 1125
1898, 1902
1142 1177, 1740 1830, 1831, 1898-III 1126
2455
1143 1179, 1741 1832 1398-V 1127
1149 1183 1834 — 1133
1150 1185 — — 1134
1151 1186 1836 1401 1135
1152 1192 1839 1407 1136
1153 1193 1841 1409 1137
1159 1743 2461 1905 1143
1165 1195, 1749 1842 1410, 1911 1149
1166 1196, 1749 1843, 1844 1411 1150
1167 1196 1845 1411 1151
1168 1198, 1750 1846 1412 1152
1173 — —
1916 1157
1175 1755 2472 1919 1159
1176 29 2473, 325 29-11 1160
1177 . 29 2473, 325 29-IIÍ 1161
"1180 29 325-11 29-VI 1164
1792 1292 229 1436 1165
1793 1273 230 1437 1166
1794 — 135 1449, 1920 1167
1795 1285 139 1450 1168
1812 1302 193 1470-IIÍ-e) 1185
CONCORDANCIAS DE CODIGOS CIVILES XCV

I CODIGO, D.F, CODIGO CO DIGO


| Y FED: 2000 TLAXCALA Q U IN T A N A RO O
1813~ 1303 194 a 196, 1470-1 1186
i 214
1815 1305 198 1471 1188
1819 1308 207 1473 1192
1824 1317 179 1481 1197
1825 1317 180 1483 a 1485 1198
a contrario
1826 1318 181 1486 1199
1837 1276 234 1439 1210
1851 1331 164, 165 1495, 1496 1224
1858 1343 151 1504 1231
1859 1247 —
1232
1894 1688 64 2108 1267
1895 — 85 _
1268
1910 1375 87 1955 1283
1912 1379 29, 91 2003 1285
1913 1420 115 2088 1286
1916 1402, 1404, 131 1993 a 1996 1289
1409
1916 bis
1917 1289-bis
1381 90 1963 1290
1932 1421 119 ____

1938 1305
1428 336 1545, 1546 1311
1944 1433 Pfo. 3 347 1552
1949 1317
1339-1, 1442, 355, 356, 1562, 1563 1322
1443 358
1962 1455 Pfo. 3 2479 1576, 1577
2015 1335
1560 2229 1717 1388
2029 1529 Pfo. 2 2375 1667
2046 1402
1549 2393 1691 1419
2051- - — 2400 1699
2108 1424
1401 121, 123, 1956 1481
2299
2109 1401 2300 1957
2110 í 1482
1403 2301 1959 1483
2116 1411 2307 2002
2119 1489
1584 2312 1742
2163 1492
1757 300, 304 2026 1536
2164 1758 303 2027
2166 1537
1760 301 2028, 2029 1539
XCVI CONCORDANCIAS DE CODIGOS CIVILES

CODIGO D.F. CODIGO CODIGO CODIGO CODIGO


Y FED.-.2000 TLAXCALA QUINTANA ROO PUEBLA NAYARIT
2176 1769 310 2039 1549
2189 1694 2428 1841 1562
2190 1695 2428 1842 1563
2209 1718 2443 1883 1582
2212 1721 2447 1887 1585
2213 1723 2415 1868 1586
2226 1252 388 1924 1599
2228 1254 393 1927 1601
2248 1856 2548 2121 1621
2249 1858 2549 2122 1622
2264 — 2556 —
1637
2265 — 2556 — . 1638
2266 — 2256 —
1639
2284 1895 2570 1646, 1647 1656
2301 1920 2582 2176, 2177 1673
2303 30 2584 Pfo. 1 2179 1675
2304 30 2584 Pfo. 2 30 1676
2305 30 2305 Pfo. 3 30 1677
2308 — 2587 —
1680
2320 1934 2598, 2601 2182 __
2327 1935 2606 2184 1699
2332 1940 2610 2190 1704
2344 1947 2617 2202 1716
2347 1950 2620 2191 1719
2359 1964 2632 2234 1731
2384 1990 2650 2240 1756
2398 2008 2676 2261 1770
2448 — — _
2546 2168 2801 2429 1918
2590 2217 2846 2485 1962
2595 2222 2851 2490 1967
2600 2232 2858 2499 1972
2670 650 432 184 2041
2688 ■ 668 451 213 2051
2792 2360 2859 2673 2163
2794 2387 2958 2710 2165
2856 2481 3018 2814 2227
2857 2488 3019 2831-11 2228
2858 — ■ 3020 Pfo. 1 2818 2229
2859 — 3020 Pfo. 2 2819 2230
CONCORDANCIAS DE CODIGOS CIVILES XCVII

CODIGO D.F CODIGO CODIGO


Y FED. 2000 TLAXCALA QUINTANA ROO CODIGO CODIGO
PUEBLA NAYARIT
2891 2517 3062 2868
2893 2262
2523 3070 2887 2964
2898 2528 3076 2893
2911 2269
2543 3092 2916 2282
2919 2550, 2551 3098 2923, 2924
2941 2290
2589 3127 2952 2312
3042 1205 3199 2988

i
PRIMERA PARTE,
C A PIT U L O I.

EL DERECHO CIVIL N O ES DERECHO PRIVADO,


YA Q UE EL DERECHO PRIVADO N O EXISTE, COMO
TAM POCO SE DEBE HABLAR DE DERECHO PUBLICÓ.
HAY SOLO DERECHO.

1.—P resentación de personajes.


Para el caso de que Ud. alumna(o) nunca hubiera abierto ún libro
de los varios que tengo escritos para el estudio del Derecho civil, y
del Derecho administrativo también, le hago saber que en todos esos
libros hago intervenir un grupo de personajes que ideé, y a los cuales
les puse nombres que quizá pueden parecerle un tanto inusuales,
pero precisamente por esa razón, le será fácil recordarlos.
Procuro en éste, como en todos mis libros, poner para Usted el
mayor número de ejemplos que le ilustren las nociones un tanto abs­
tractas de los conceptos jurídicos que aquí va a aprender, y en esos
ejemplos, que casi siempre los he vivido como profesional, los menos
los tomo de algunos tratadistas y el resto los invento, hago intervenir
a los personajes que en seguida le presentaré.
Los “clásicos del Derecho mexicano” me critican los nombres de
los personajes que utilizo, pues creen que para enseñar él derecho se
debe ser seco y mal encarado, como seguramente fueron sus profeso­
res y son ellos, y que con esa “seriedad” que les hace parecer “casimir
inglés”, se van a volver respetables ante los ojos de los “profanos”,
pero la verdad es que, lo que digan o piensen me ha tenido siempre
sin cuidado, pues éste y mis demás libros no los escribí para esos “ge­
nios del Derecho”, ni siquiera para expertos jurídicos, sino que los es­
cribí como ya he dicho, para personas que se inician en el estudio de
la Ciencia del Derecho.
Y si entre ese tipo de personas, está precisamente Ud. alumna(o)
con los personajes y ejemplos tan “bobos” que pongo en muchas oca­
siones, entiende y asimila los fundamentos de la materia, pues me
sentiré satisfecho, ya que esa es mi meta. Así, paso a presentarle a los
diversos personajes que encontrará Ud. en cada ejemplo de este libro:
3
4 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

ABOGADA ANTONIA CONTRERAS Y CONTRERAS, a la que


de cariño, de afecto, sus conocidos le dicen la NIÑA TOÑOÑOÑA,
si bien al term inar sus estudios de Licenciada en Derecho y conver­
tirse en lo que se dice “toda una profesional”, hay veces que su pre­
sencia impone, y hasta D. Procopio, que se lo presentaré más
adelante, le dice “ILUSTRE Y NUNCA BIEN PONDERADA ABO­
GADA”, pero sigue siendo la misma Niña Toñoñoña, sabia, buena y
sencilla con sus amigas y amigos.
La hoy Abogada Toñoñoña es una joven Abogada que cuando fue
alumna de la Facultad de derecho de la U.N.A.M., se mostró muy es­
tudiosa, como debieran ser todas las personas que se matriculan en
una universidad, muy respetuosa de sus maestras(os), pero no someti­
da al “magister dixit”, sino que siempre fue y sigue siendo, una chica
que estudia, investiga y razona, y cuando estudiante sólo al quedar
convencida de que, lo que le había enseñado su maestro(a), era cierto
y válido, lo aceptaba.
Tam bién fue una personita cuando estudiante, que entendió que
la Universidad es un santuario del saber, y que por ello, debía ir a
esa Iglesia, siempre bien vestida y arreglada, no obstante no tener un
gran guardarropa, pues su padre y madre que la sostuvieron en lo
económico, no eran personas de amplios recursos. Por ello, siempre
en las noches, arreglaba su vestido con el que iría al día siguiente a
clases. Entendía que no era la Universidad un chiquero para ir con
pantalones raídos, que parecen de limosneros, con tenis nauseabun­
dos, con el pelo sucio y liendroso, y en fin, como quizá Ud. alumna(o)
que lee estas líneas, haya visto por ahí a algunas de sus compañe­
r a s ^ ) que más parecen pordioseras que alumnas(os) de una Univer­
sidad, y que van en esas fachas, sólo por imitar a los “cretinos” que
aparecen en la televisión y en “series” que les llegan de Estados Uni­
dos de América, y “cretinos” que aquí en México los imitan por falta
de una personalidad propia.
Después, realizó sus estudios de doctora en Derecho, y se graduó
con los máximos honores, pero entendió que su nuevo grado de
“doctora”, es sólo un grado académico, pero no profesional,(7) por lo
cual sólo lo usa, y con gran donaire, cuando asiste a un evento de
tipo académico o universitario, pero en su vida profesional no comete
la ridiculez de ponerse “doctora”, ni pone ese grado académico en sus
(7) S in em bargo el Estado po r m ed io de funcionarios cretinos, ya ex p id en “Cédula Pro­
fesional” d e D octor en Derecho, y de ahí la to n te ra de creerse profesionales m uchos “Doctores”.
Tontitos.
PRESENTACION DE PERSONAJES QUE INTERVIENEN EN ESTE LIBRO. 5

“tarjetas de presentación” o en la puerta de su “oficina”; ahí sólo luce


y con gran orgullo el título de “Licenciada en Derecho”. , •;
Pero además no deseaba la Abogada Toñoñoña que, justificada­
mente le pudieran aplicar aquel epigrama del Ilustre Quevedo, cuan­
do para burlarse de su enemigo, el Doctor Juan Pérez de
Montealbán, le dijo:
EL DOCTOR TU TE LO PONES
ÉL MONTEALBAN NO LO TIENES
Y ASI. QUITANDOTE EL DON,
VIENES A QUEDAR JUAN PÉREZ.
A este personaje le puse el primer apellido de “CONTREKAS”,
pero no porque ese fuera el apellido de su progenitor, que en verdad
soy yo, sino porque es una señorita QUE SIEMPRE LE GUSTA
LLEVAR LA CONTRA, Y POR ELLO LO DE CONTRERAS. Su se­
gundo apellido es también Contreras, y es sólo una reiteración del
primero, ya que su eterna inconformidad la lleva a estar creando opo­
siciones a todo lo que se le explica o manifiesta, si bien, no es terca, y
como ya antes anoté, si al estudiar e investigar, llega a la misma con­
clusión a la que al inicio se opuso, se rectifica y acepta.
Esta Niña Toñoñoña, según se de trate por el cliente al que atien­
de, o se encuentre en un evento académico, asume una postura ver­
daderamente pedante, como de doctora en derecho, como que. lo es,
y así por ejemplo cuando llega a consultarla D. Procopio, la Abogada
Toñoñoña se calza unas descomunales gafas, que no necesita, pero las
usa para “impresionar”, y con un estudiado gesto, empuja las-gafas
sobre su naricilla respingona, de “huele queso”, con el dedo meñique
de su mano izquierda, hasta hacerlas llegar al inicio de su frente.
Esta es la Abogada Toñoñoña. 'j

DON PROCOPIO TLACHXOUE Y ACOCOTE, es un hombre de


gran inteligencia natural, pero poco “léido y escrebido” como dice la
gente del pueblo, que en su juventud deseó estudiar para Licenciado
en Derecho, pero sin lograrlo, ya que por razones económicas se vio
en la necesidad de trabajar duro y parejo, allá en uno su nativo pue­
blo del Estado de Nayarit.(8)
D. Procopio es una muestra vivá del deseo de vivir, de amor a la
vida y de triunfar, de superarse siempre y enfrentar la adversidad, de
(8) Se creía que D. Procopio había nacid o en el Estado de H idalgo, p ero luego se dijo
que e n T laxcala, p ero se descubrió su acta de nacim iento y dice que nació en Ixdán, Nayarit,
p ero se le suponía tlaxcalteca porque a h í vivió e n su juventud.
6 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

no doblegarse ante los problemas morales y económicos, sino tener


siempre la vista puesta en las estrellas, para superarse y alcanzarlas:
Desde joven tuvo el espíritu de ahorrar, y así de su trabajo, empe­
zó a ahorrar, y cuando juntó unos cuantos pesos, los invirtió en com­
prar un terreno pequeño, y se dedicó a sembrar en él, maguey, y a
producir pulque, como lo habían hecho sus antepasados; después
com pró otro pequeño terreno, y luego otro más, y así hasta que
compró una abandonada hacienda que rehabilitó, y la sembró con mi­
les de magueyes, con lo que obtuvo a su tiempo, grandes produc­
ciones de pulque. La Hacienda la bautizó como “Hacienda de la
Flor”, en recuerdo de una canción de ese nombre.
Aun joven vino a la Ciudad de México, conoció a una señorita
“Narcisa” de la que después se enamoró y con ella contrajo nupcias.
Su esposa le llama de cariño “PR O Q U IS” y ya aquí en la Ciudad ins­
taló una pulquería, en la cual expende el mejor neutle de México, y
ello le dio una gran clientela que le permitió acumular una buena
fortuna.
Luego estableció una cadena de pulquerías, y un buen día incur-
sionó en la “Bolsa de valores” con gran fortuna, compró acciones de
un banco, y ya después se hizo “banquero”, próspero banquero, hasta
que en el año de 1982 un bárbaro presidente de la República (que
continuó la labor de destrucción de la economía del país que inició el
anterior a él en 1970, destrucción que culminó en 1994 con la labor
del presidente Salinas de Gortari, que llevó al país a la quiebra total)
“expropió la banca”,(9) y entonces D. Procopio después de obtener
una jugosa “indemnización”, se metió a “politólogo”, pues aspiraba a
ser gobernador de Tlaxcala, luego senador y luego hasta presidente
de la República. Siempre pensaba en grande.
En 1989 en que se volvió a privatizar la banca, naturalmente que
D. Procopio volvió a adquirir el control de un grupo de bancos, y ya
está de nuevo en sus actividades de magnate de las finanzas, si bien
como en el gobierno Panista del Sr. Vicente Fox todo se volvió
m ercadotecnia, se vendió la banca a inversionistas extranjeros y D.
Procopio vendió sus acciones a un banco de Estados Unidos de
América, y sólo tiene ahora acciones de Citigroup. Se enajenó así la
soberanía económica del país y se completó la obra de Salinas de
Gortari.
D. Procopio conoció a la Abogada Toñoñoña desde que era niña,
y ya de Abogada la consulta con gran frecuencia sobre los problemas
(9) Decir que se expropió la ban ca es una tontera. Se “estatizó” y ya. Vea si quiere al res­
pecto , m i libro Derecho administrativo y Derecho administrativo al estilo Mexicano. Editorial Porrúa.
M éxico. 1993.
PRESENTACION DE PERSONAJES QUE INTERVIENEN EN ESTE LIBRO. 7

jurídicos que se le presentan, los cuales siempre tienen por parte de


la Abogada, una adecuada solución.
El nombre de este personaje es “PROCOPIO”, nombre que como
es normal suponer, era el de su papá, pero no, se lo puse yo, pues
me pareció muy sonoro y fácil de recordar, a más de que se festeja el
8 de julio, entre dos fechas que la humanidad recoge como trascen­
dentes, el 4 de julio la independencia de los Estados Unidos de Amé­
rica, y el 12, la de Francia, y así entre dos fechas de independencias
de dos países, la humanidad se vio premiada con el día del Santo
Procopio!!!.
A Procopio le puse como primer apellido “TLACHIQUE” que
como quizá Ud. sabe alumna(o) es el nombre que Se le da al “pul­
que”, además del de “neutle”.(10)
Su segundo apellido es el de “ACOCOTE” que es un fruto vegetal
de los conocidos como “GUAJES” en forma alargada parecida a un
“trompo”, alargado y flaco, o si quiere algo más conocido por Ud.
que no sabe de cosas mexicanas, sino gringas, entonces haga de cuen­
ta que fuera un “perro caliente”, ¡ah, olvidaba que con esas palabras
no va a saber probablemente de qué le hablo, y le diré “hot dog”.
¡¡Ahora sí ya se imaginó el acocote!!
El acocote se introduce en el corazón del maguey, y se ejerce suc­
ción bucal en la parte de arriba, y como el acocote tiene un pequeño
orificio en la punta que penetra en el corazón del maguey, la succión
hace que pase al acocote el “agua miel” que hay en el corazón del
maguey, pero sin llegar a la boca del acocotero o persona que succio­
na. Hecha la succión, el acocotero tapa la punta y ya queda adentro
el líquido, que es llevado a los tinacales, donde se prepara el pulque.
Y aunque D. Procopio nació en Nayarit, pero de joven vivió en
Tlaxcala, muy cerca de Calpulalpan, lugar en donde hay un estupen­
do pulque, que como dicen “sólo le falta un grado para ser carne” de
tantas proteínas que tiene esa bebida, entonces es por ello que le di
los apellidos que lleva.

DOÑA ALBEZA SQFRONISCA TLACHIQUE Y ACOCOTE, her­


mana de D. Procopio, persona que por ser mujer y por su apariencia
de indígena, que lo es y a mucha honra, la gente cree que es inculta,
y ademas es continuamente objeto de puyas p o r parte del “macho” de
su hermano D. Procopio, que se siente con ese derecho, pues le ayudó
en lo económico, para realizar sus estudios de filosofía y letras, y lue­
go de idiomas, y así habla y escribe correctamente nada menos que
(10) Neutle n o es u n a p alab ra española, sino náhuatl, y co n la cual se designa al pulque.
8 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

en francés, italiano, alemán, griego, chino, japonés e inglés de Ingla­


terra, si bien también entiende el inglés de los Estados Unidos'de
América. Pero, el pero que nunca falta a muchas personas por cultas
que sean, y aquí en el caso de esta bellísima mujercita, es para ella un
complejo el llevar el nombre de “Albeza” y “Sofronisca”, al grado de
que ha pensado consultar a la Abogada Toñoñoña, para que le pro­
mueva un juicio de rectificación de nombre, pero no vaya Ud. a pen­
sar mal, no es que no le gusten sus dos nombres, y por ello quiera
llamarse de otra manera.
No, quiere cambiar al nombre de Albina, en lugar de Albeza, y al
de Sofronia en lugar del de Sofronisca!!
Y ese deseo se debe a que no hay en el calendario de santas de la
iglesia cristiana, una que se haya llamado Albeza u otra que se hubie­
re llamado Sofronisca, y de ahí que la pobre mujer sufre mucho por
no tener “día de su santo”.
En cambio supo que sin ser tan bonito como el nombre de ella, sí
hay santa Albina, que se festeja el 16 de diciembre, y que hay tam­
bién Sofronia, que junto con Sofronio se festeja el 11 de marzo y otro
el 8 de diciembre.
Así ella piensa que si bien es muy hermoso “Albeza Sofronisca”
ella preferiría llamarse “Albina Sofronia”, y así tener tres días del año
para festejar tan notable cambio de nombres. Infortunadamente con
la legislación actual, no se puede hacer nada al respecto, y ahí sigue
Doña Albeza Sofronisca con su gran cultura, pero con el complejo de
no tener día de santa, si bien espera que cuando ella esté por morir,
la canonicen, y ya futuras generaciones de albezas o sofroniscas no su­
fran por la misma causa.

D O Ñ A NARCISA BELLA FLOR MAGUEY Y AG UA MIEL, que es


la marida o esposa de D. Procopio, y a la cual de cariño éste le dice
“Ñachis”.
D. Procopio se sintió muy enamorado de ella cuando conoció sus
apellidos, pues saber que se apellida “Maguey”, cuando él es “Tlachi-
que”, lo emocionó hasta los huesos, ya que como anoté antes, el Tla-
chique o pulque, es el producto del maguey, y D. Procopio sintió que
nació al conocer a la señorita Maguey, sintió que salió a la vida.
Y para completar esta ridiculez del pensamiento de D. Procopio,
sintió que le daba vueltas la cabeza, al saber que su segundo apellido
de tan, para él, bella mujer, era el de “Agua miel”, pues al ser él,
Acocote, imaginó que si bien él nació a la vida al conocerla, ahora
con su apellido Acocote, observaría la dulzura de su alma y la llevaría
siempre dentro de él.!!!
EL DERECHO CIVIL NO ES DERECHO PRIVADO. 9

NIÑA NARCISA II, Y NIÑO PROCOPIO II, AMBOS DE APE­


LLIDOS TLACHIQUE MAGUEY descendientes de Doña Narcisa y
D. Procopio, que como apunté en mi libro “Derecho de las- obligacitr-
nes”, al estudiar la declaración unilateral de voluntad, eii su aspecto
de promesa de recompensa, fueron víctimas de un secuestro, por par­
te de otro personaje que llamé CHON-CHE-FU y que había sido no­
vio de la entonces señorita Narcisa. :>cv . : :
Cuando pasan los años, a estas dos creaturas, se les conoce como
“ÑACHIS II*? y “PROQUIS II” ya quedos números I, sóñ lie su- ma­
dre y su padre. ■ ; J; :
En alguna parte del libro, mencionaré a los hijos e hijas de estos
personajes, a los cuales designo como Proqüis III y Ñachis III.
DON FACUNDO PACIENTE Y PUERQUITO, es un personaje
que al principio era como su apellido, “paciente”, y de ahí que I).
Procopio abusaba siempre de su amistad, y como éste con frecuencia
lo hacía objeto de sus abusos, sin que D. Facundo protestara, lo había
tomado ya, como se acostumbra decir por la gente del pueblo, como
su “puerquito”.
Por ello le puse esos dos apellidos, paciente y puerquito, pero lle­
gó ya un momento en que D. Facundo fastidiado de los abusos, se le
volvió a D. Procopio, y le pagó con la misma moneda.
Manejo otros personajes, pero ya son citados de manera inciden­
tal, como Don Homobono, D. Eudoro y alguno otro, pero' ya con los
anteriores, conoce Ud. a la gran familia de personajes que empleó en
mis libros.

2.—Primer problem a que debe resolverse al iniciar el estudio de


cualquier curso de Derecho civil: ¿El Derecho civil es D ere­
cho privado?. (II)
A poco de que la Abogada Toñoñoña instaló su oficina de Aboga­
da, recibió en ella la visita de D. Procopio y de su hermánita Doña
Aibeza Sofronisca, a los cuales en ocasiones les dice D. Proco, o D.
Copio, y a su hermanita le dice Doña Aibeza, o Doña Sofro, o Doña
Ñisca.
Se instalaron cómodamente y D. Procopio, que siempre deseó.es­
tudiar para licenciado en Derecho, pero por falta de oportunidad no
pudo hacerlo, después de cambiar los saludos del caso, le dijo a la
Abogada: Admirada y nunca bien ponderada Abogada Toñoñoña, he-
(11) Este p rim e r p ro b lem a, po r su im portancia, se debe resolver también al tratar e l De­
recho administrativo, y todas las m aterias que se consideran de m anera absurda, de D erecho p ú ­
blico.
10 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

mos venido- mi “hermanilla” Ñisca y yo a saludarla y a pedirle nos sa­


que de una duda que tenemos, pues ahí en el Banco del que soy ad­
ministrador, escuché que un abogado al referirse al Derecho civil le
llamaba Derecho privado, y entonces quiero que nos explique, o re­
suelva estas dudas:
a) .—¿Existe un Derecho privado, y en ese caso, existe también un
Derecho que no sea privado, o como creo que le dicen sea Derecho
público?.
b) .—¿Cuál es el origen de la nominación del Derecho cu público
y privado?.
c) .—De existir ese ¿Derecho privado y ese Derecho público, cuál
predomina sobre cuál? ¿cuál es más importante?.
d) .—El Derecho civil, a cuál de esos dos ámbitos pertenece, ¿es
Derecho privado o es Derecho público?.
Y después de soltarle a boca de jarro las anteriores preguntas se
acomodó suavemente en el sillón de piel que la Abogada le había
ofrecido para sentarse, y le dirigió una sonrisita burlona y una mirada
como diciendo ¿a ver si eres tan doctora en Derecho y me resuelves
mi duda?.
La Abogada Toñoñoña que se percató del sentido de la risita y de
la mirada, le dijo: D. Procopio, me extraña que me dirija esa sonrisita
de tontito, pues sabe Ud. que sí le voy a contestar sus preguntitas, así
es que para próximas ocasiones que me consulte, suprima las risitas, o
lo corro de mi despacho.
Y voy a pasar a: contestarle sus preguntontas:
* tf

3.—R espuesta a la s preguntas p lan teadas al fin al del apartado


anterior.
La Abogada Toñoñoña se quedó mirando fijamente a D. Procopio
y a su hermanita Doña Ñisca, y les dijo:
Las cuatro preguntas que me hacen, se las respondo así:
a) .—No existe el Derecho privado, y es ilógico hablar de Derecho
público.
b) .—Al no existir el Derecho privado, y es ilógico hablar de Dere­
cho público, no puede haber predominio de uno sobre otro.
c) .—El Derecho civil o Derecho común, como también se le cono­
ce, NO PERTENECE AL AMBITO DEL DERECHO PRIVADO,
PUES NO EXISTE TAL AMBITO.
d) .—TODO EL DERECHO ES PUBLICO, Y SI NO HAY MAS
QUE PUBLICO, SALE SOBRANDO EL CALIFICATIVO DE PUBLI­
CO, YA QUE UN CALIFICATIVO SE UTILIZA PARA DISTINGUIR
CUANDO SURGE EL ERROR DE HABLAR DE DERECHO 11
PUBLICO Y PRIVADO.
A DOS COSAS ESPECIES DE UN MISMO GENERO, Y AQUI NO
HAY ESPECIES, HAY SOLO DERECHO.
Pero, como las respuestas anteriores se las he dado, así a secas, sin
fundamento para Uds. conocido, lógico o jurídico alguno, hay necesi­
dad de que les dé las explicaciones del caso, para que confírmen la
certeza de mi dicho, pues primero les digo cuál es el origen de esa
absurda denominación.

4.—O rigen de la nominación d e l derecho en A.—Público y p r i­


vado.
Hace ya más de 22 siglos, !vaya tiempo transcurrido!!, hubo u n se­
ñor muy inteligente y gran jurista romano, al cual le pusieron por
nombre “ULPIANO”, y por su sabiduría gozaba en su medio, d e un
gran prestigio “profesional”, al grado de que sus palabras eran recogi­
das como si fueran néctar sagrado, y se vertían en cáliz de oro, para
que las generaciones futuras abrevaran de su contenido.
Un día fasto, dicen las crónicas, D. Ulpiano fue invitado a una
fiesta dedicada al dios Dionisio, y como se sabe esas fiestas tenían du­
ración de varios días. En ella, se hacía honor al buen vino romano, y
se adoraba también a Afrodita, convirtiendo aquello en una verdadera
“bacanal griega”, ya que admiraban los romanos a aquel pueblo con­
quistado.
Ahí en medio de la euforia de Dionisio y de Afrodita, alguien ya
en plena alegría hormonal le pidió a D. Ulpiano que les dirigiera
cuando menos, una frase que debiera de pasar a la posteridad como
palabra casi divina. Y D. Ulpiano, quizá pleno de euforia etílica, di :en
que dijo en su idioma, que era el latín
“PUBLICUM JUS EST QUOD AD STATUM REI ROMANAE SPEC-
TAT; PRIVATUM QUOD SINGULORUM UTILITATEM”.
que traída en traducción no literal, sino libre, al idioma español viene
a ser:
“DERECHO PUBLICO ES LO QUE SE REFIERE A LAS COSAS DE
LA CIUDAD: DERECHO PRIVADO EL QUE SE REFIERE A LOS
PARTICULARES”.
o como! ya más refinado, se dice que
“DERECHO PUBLICO ES EL QUE ATAÑE A LA ORGANIZA­
CION DE LA COSA PUBLICA; PRIVADO, EL QUE CONCIERNE
A LA UTILIDAD DE LOS PARTICULARES”(12)
(12) García M aynes, E duardo. Introducción a l estudio del Derecho. Editorial Porrúa, S.A. M é­
xico, 1944. Pag. 127. No. 70.
12 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

y fue bastante con que supuestamente pronunciara esa “sentencia”,


para que la concurrencia en medio de su especial estado también etí­
lico, irrumpiera en gritos de alabanza y “porras”, si bien éstas aún no
se usaban con ese nombre muy mexicano.

5.—La instituía del Emperador Justiniano, y la clasificación del de­


recho en público y privado.
Y así a través de los siglos, se perpetuó la famosa clasificación del
Derecho en Público y privado, al grado de que tuvo gran influencia
en la formación de la famosa “Instituta del Emperador Justiniano”.
Y como dice el dicho “de ahí para el real”, todo mundo empezó á
hablar de la excepcional expresión de D. Ulpiano, al grado de que ya
entrada la éra cristiana, influyó y en mucho, en las ideas del Empera­
dor Justiniano.
M. Ortolán, para mi gusto el mejor “romanista” que haya habido
nunca, al transcribir lo relativo al tema que trato, de ese Instituto,
dice que(13)

“IV.—Hujus studii dua sunt posi- “IV.—Este estudio tiene dos pun­
tionis: publicum, et privatum. Publi- tos: el derecho público y el derecho
cum jus est, quod ad statum rei privado. Se llama Derecho público
romanae spectat; privatum, quod el que trata del gobierno de los
ad singulorum utilkatum. Dicen- romanos, y privado el que se re­
dum est igitur de jure privato, fiere á la utilidad de los particu­
quod tripartite est collectum; est lares. Tratamos, pues, del derecho
enim ex naturalibus praeceptis, privado, que consta de tres par­
aut gentium, aut civilibus.” tes: de los preceptos del derecho
natural, del derecho de gentes y
del derecho civil.”(14)

y luego el mismo Tratadista Ortolán, al explicar lo que era ese Dere­


cho de gentes, el público y el privado, agrega que:
e t p r i v a t u m . Las naciones, consideradas como seres colecti­
“ P u b lic u m
vos, tienen varias relaciones entre sí; la guerra, la paz, las alianzas y
las embajadas, exigen reglas particulares; y la colección de estas re-
(13) M. O rtolán. Explicación histórica de las Instituciones del Emperador Justiniano. Novísima
séptima edición revisada y aum entada. T. I. Pág. 27.
(14) M. O rtolán. Esplicación histórica de la Instituía del E m perador Justiniano. M adrid.
1847. Trad. al español de la 3a edición. Francesa.
NOCION DE DERECHO PUBLICO Y PRIVADO EN EL SIGLO XIX. 13

glas forma un derecho que se llama derecho de las naciones ( j u s ■ g e n ^


t i u m ).—Un pueblo, considerado com o un ser colecdvo, está en rela­
ción con los individuos que lo componen; la distribución dedos
diferentes poderes, el nombramiento de los magistrados, la aptitud a
los cargos públicos y los impuestos, deben arreglarse por medio de
leyes; y el conjunto de estas formas el derecho público ( j u s p u b B -
c u m ) . —Finalmente, los particulares en sus relaciones de individuo
con individuo, en los matrimonios, ventas y contratos de toda espe­
cie, han menester de reglas cuya colección constituye el derecho pri­
vado ( j u s p ñ v a l u m ) . ” ( 15)
Esas “crónicas” de la época de Ulpiano, recogieron la frase antes
transcrita, pero como no había medios muy fiables de reproducción
del pensamiento es probable que en verdad, el texto literal no sea de
Ulpiano sino de Justiniano. Pero más vale dejarlo como está para no
herir susceptibilidades de romanistas, y así seguiré creyendo que fue
D. Ulpiano el autor de semejante desaguisado.

6.—La noción del derecho p ú b lico y el derecho privado en el


siglo XIX.
Y se llega con la misma noción de Derecho público y derecho pri­
vado, hasta el siglo X IX y es así como el famoso jurista español de ese
siglo, y ya con gran visión de lo inútil de la clasificación del derecho
en público y privado dice D. Joaquín Escriche(16)
“Derecho Público. El que se compone de las leyes establecidas para
la utilidad común de los pueblos considerados como cuerpos políti­
cos, a diferencia del d e r e c h o p r i v a d o que tiene por objeto la utilidad de
cada persona considerada en particular e independientemente del
cuerpo social.
El derecho público es general o particular.
El derecho público general es el que arregla y fija los fundamentos
de la sociedad civil, común a muchos Estados, y los intereses que es­
tos Estados tienen unos con otros; de manera, que es lo mismo que
el derecho internacional.
El derecho público particular es el que arregla y fija los fundamentos
de cada Estado, y las. relaciones e intereses que existen entre el Esta­
do y los individuos que lo componen. Este derecho comprende la ley
fundamental o constitución, la ley electoral, las leyes relativas a la or­
ganización de las autoridades y tribunales, las que tienen por objeto
reprim ir los atentados contra la m oral y afianzar el buen orden y la
(15) M. O rtolán. Ob. cit. M adrid 1847. Pág. 15.
(16) Escriche Joaquín, Diccionario razonado de Legislación y Jurisprudencia. T . II. C-H. E d ito ­
rial Tumis. Bogotá. 1977. Pág. 320.
14 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

seguridad del Estado y de los ciudadanos, las que establecen las con­
diciones del matrimonio, la patria potestad, la cualidad de las perso­
nas, etc. El derecho público es conocido también con la
denominación de d e r e c h o p o l í t i c o . "
y antes, expone qué es el
“Derecho Privado. El que se compone de las leyes que tienen por
objeto arreglar los intereses y negocios pecuniarios de los ciudadanos
entre ellos; como por ejemplo, de las leyes aue rigen los contratos,
los testamentos, las sucesiones y los diferentes modos de adquirir la
propiedad. El derecho privado sólo se llama privado en cuanto al
objeto, por versar solamente sobre los negocios de los particulares;
pero en cuanto a la autoridad todo derecho es público, q u i a s c i l i c e t
o m n e ju s o m n e s a s tr in g it, e t a b e o ta n tu m c o n d i p o te s t, q u i p u b lic u m h a b e t
p o t e s t a t e m . ” (17)

7.—La noción de derecho público y privado ya en el siglo XX,


en M éxico y en España.
En México, para 1905, el notable Lie. D. Antonio de J. Lozano,
impresionado por la obra de Escriche, publica un Diccionario,(18)
transcribe variando sólo el formato y tipo de letra, lo que antes trans­
cribí del propio Escriche, y desde luego que con la honestidad que te­
nía el Lie. Antonio de J. Lozano, acota que ello es tomado del
diccionario del autor español.
Y al estilo de otra frasesita, lema de una empresa cinematográfica,
“El tiempo sigue su marcha”, y se sigue sosteniendo por siglos que el
derecho se clasifica, que no divide, en público y privado.
Así, para 1954, ya se hace una interesante disertación sobre esta
clasificación del Derecho; es en el Diccionario de la Editorial Labor,
que dice que la dificultad de esta clasificación es ya proverbial, a
pesar de que las dudas han comenzado en época relativamente re­
ciente, y:
“La diferenciación entre j u s p u b l i c u m o j u s c i v i t a t i s y j u s p r i v a t u m o c i -
m l e (derecho de la ciudad y derecho de los ciudadanos o particula­
res) no implicó en el derecho rom ano, en el germano, ni en el
español antiguo, ninguna antítesis, porque existía la conciencia de
(17) Escriche, Joaquín. Ob. di. T. II. Pág. 320. En esta noción que da este a y to r de lo que
es el D erecho p riv ad o, sin em bargo anota ya que todo eí Derecho es público, ¿y si to d o es p ú ­
blico, entonces q u é necesidad hay de hablar de público y privado?, Se requiere de los “calificati­
vos", cuando hay dos especies de un m ism o g én ero , p ero si sólo hay un género, en to n ces salen
sobrando los calificativos.
(18) De J . Lozano, Antonio. Diccionario Ratonado de Legislación y Jurisprudencia Mexicana.
2a. de facsim ilar. Clásicos del Derecho M exicano. T ribunal S uperior de Justicia. T. I. Pág. 449.
OPINION PERSONAL DEL AUTOR DE ESTE LIBRO. 15
NO EXISTE EL DERECHO PRIVADO-
la u n id ad del derecho. Fue el Humanismo, y, principalmente, la Es­
cuela del Derecho natural la que apuntó una contraposición muy
fuerte entre el individuo y el Estado. El individualismo postrevolu­
cionario francés, tan difundido como dominador, recogió aquél anta­
gonismo jus naturalista protestante para hipertrofiar, a lo largo del
siglo XIX, el ámbito teórico del Derecho privado sobre el Público,
dando así lugar a que los juristas se torturarán para descubrir los lí­
mites definidos a ambos derechos; de igual modo que hoy, por el ti­
ránico influjo del socialismo —del llamado derecho “social”— y del
totalitarismo estatal, se esta produciendo una hipertrofia de signo
contrario, a favor del Derecho público, con detrimento del privado,
cuya misma existencia se discute.
No hemos de entrar a señalar ni resumir las innumerables teorías
que intentan descubrir los límites entre el Derecho público y el pri­
vado; porque tal distinción no es esencial ni de términos irreducti­
bles. Se trata tan sólo de aspectos predominantes de influencia, en la
vida de la relación jurídica, de uno de los dos elementos que siem­
pre concurren en la esfera del Derecho: el individuo y el grupo so­
cial. Por eso no puede hablarse de dos campos separados por
barreras infranqueables, ni mucho menos de una posible absorción
del Derecho privado por el Público o viceversa; porque, como lo de­
m uestran tantos intentos de limitación neta, siempre se entrecruza­
rán sin confundirse sus instituciones y nunca podrá prescindirse de
una autonomía creadora de derecho objetivo en los individuos, para­
lela a la de la comunidad o del Estado.
Aparte de que, como notado Castro en su certera tractación del pro­
blema, hay ramas jurídicas no encuadrables típicamente en el Dere­
cho público o en el privado (el procesal, el notarial, el hipotecario,
etc.). Por lo que hay que concluir reconociendo la. agudeza de Sa-
vigny, al afirmar que tal distinción era puramente técnica; o sea, ad­
m itirla con igual sentido que la aceptó la jurisprudencia antigua: sin
rom per la unidad esencial del Derecho.”(19)

8.—P unto de vista personal del autor de este libro.


Y es en verdad interesante lo que en este Diccionario se expone
en 1954, que ya en gran parte coincide con las ideas que al respecto
elaboré años después.
Debo desde aquí declarar bajo protesta de decir verdad, que yo
tambiéi^ me vi influido por esa clasificación del Derecho, y estoy segu­
ro que por muchos años la acepté sin discutir, pues aunque nunca fui
muy respetuoso del “magister dixit”, era sello de posible certeza el
(19) Diccionario de Derecho privado. Derecho civil, común y foral, Derecho mercantil, Derecho no­
tarial y registral, Derecho canónico. T .I. A-F. Pág. 1431-1432. Editorial Labor, S.A. Barcelona Espa­
ña. R eim p resió n de 1954.
16 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

que muy respetables profesores me lo hubieran dicho así, y como casi


casi un dogma. ■ . ■=>.
Pero llegó un momento en que por inercia jurídica, y a base de
meditación, de estudio, y lecturas jurídicas nuevas, empecé a cuestio­
narme sobre la validez de tal clasificación, y poco a poco, fragüé mis
propios pensamientos, en torno a la experiencia en el ejercicio de la
profesión, en donde veía quedos que se autoñombran “publicistas” ig­
noraban los principios del mal llamado “Derecho privado”, y les re­
sultaban verdaderos bodrios los trabajos académicos y legislativos que
iban presentando.
Así llegué a la plena convicción de que quien no conoce los prin­
cipios del Derecho civil, mal llamado “Derecho privado” no puede sa­
ber “Derecho público”, y de ahí el siguiente paso en mi
convencimiento fue el de que los principios generales del Derecho, se
encuentran en ese, reitero, mal llamado Derecho privado, que equiva­
le a decir Derecho civil.
Finalmente; llegue a entender por los razonamientos que doy más
adelante, que no puede haber más derecho que el llamado público,
como con elegancia lo dijo hace muchos años Escriche
“...pero en cuanto a la autoridad todo derecho es público, q u i a s c ü i -
c e t o m n e ju s o m n e s a s tr in g it, e t a h e o ta n tu m c o n d i p o te s t, q u i p u b lic u m h a -
b e t p o t e s t a t e m ” .(20)

Pero así como reconozco que durante años expuse también que
había esa clasificación del Derecho en público y privado, debo tam­
bién declarar bajo la misma protesta de decir verdad, que las conclu­
siones a las que llegue, no las copie de autor alguno, sino que fueron
fruto de mis meditaciones y observación de la realidad.
Sí, después de que obtuve mis propias conclusiones, que son en
buena parte las que expongo en este trabajo, al releér a viejos auto­
res, o leer otros nuevos, por razón lógica fui encontrando opiniones
con las cuales coincide mi propia manera de pensar, y así fui apunta­
lando poco a poco, con notas de otros autores, lo que de manera in­
dividual alcancé.
Pero repito, las conclusiones no las obtuve de autor alguno, sino
que, son fruto de mi meditación y experiencia, enriquecidas después
con criterios de otras firmas autorizadas.

9.—N ecesidad de desterrar el absurdo criterio de que hay Dere­


cho público y Derecho privado.
De nuevo empezó a hablar la Abogada Toñoñoña, y les dijo: pro-
(20) E scuche, Joaquín. Oh. di.
CARACTERISTICAS DE LOS MAL LLAMADOS DERECHOS ’ 17
PUBLICO Y PRIVADO.
bar y determinar que es un absurdo hablar de Derecho público y de
Derecho privado, no es. en verdad difícil. Lo difícil es desarraigar de
la cabeza de los que tal han sostenido o recibido por decenas de años!
y de la manera más inútil, la existencia de esos, supuestos dos Dere­
chos, y así, aunque esas personas lleguen al convencimiento de que
están equivocadas al usar esa terminología, no reconocerán en forma
pública el error, y seguirán hablando de Derecho público por oposi­
ción al Derecho privado.
La Abogada les dijo, trataré de darles la explicación más sencilla,
que pueda ser entendida por cualquiera alumna(o) dé una escuela de
derecho, pues si bien sé de la gran inteligencia natural de D. Proco­
pio, y de la cultura de Doña Ñisca, no hay necesidad de ser rebuscado
ni en el lenguaje, ni en las explicaciones, para demostrar la certeza
de una idea. -
Y.hay necesidad de desterrar ese absurdo pensamiento pues como
deben saber, en el ámbito del Derecho administrativo y .del constitu­
cional, se comete por legisladores y tratadistas, la aberración de que­
rer crear un régimen jurídico diferente para tratar las conductas de
los particulares y las del Estado, aduciendo que éste,,por regla gene­
ral, actúa en el ámbito del “Derecho público”, pero que de manera
excepcional puede actuar en el ámbito del “Derecho privado”, y así
han llegado a sostener la burrada de pensar en una “doble personali­
dad del Estado”,, teoría que estuvo en boga en el siglo XIX, pero
hubo de abandonarse por absurda, pero que aún los ministros v mi­
nistras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, siguen soste­
niendo.

10.—E x p o sició n de las ca r a cte rística s del m al llam ado Derecho


p úblico y del m al llam ado D erecho privado.
Para determinar si en realidad son dos cosas diferentes el llamado
Derecho público y el Derecho privado, estimo que hay que recurrir al
conocimiento de las características de cada supuesta rama, y ver si
forman en realidad dos categorías diferentes(21) porque si no hay ele­
mentos bastantes para hacer esa separación, y resultan no ser especies
de una misma categoría, sino iguales, resultará ya irrelevante en cuan­
to al fondo, hablar de uno u otro Derecho.
Y la 1Abogada Toñoñoña empezó, a explicarles de esta manera:
A.—El Derecho es un producto humano que tiene por finalidad, el
regalar conductas de los seres humanos que viven en una misma
agrupación o comunidad humana. Esto es en un principio cuando el
(21) Véase en mi libro Derecho de las Obligaciones, 13a Ed. lo que digo sobre las categorías.
18 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Derecho era sólo para la persona física. Después, cuando se “inventa”


la persona moral, el Derecho también regula la vida de ella,, pero por
la sencilla razón de que se sustenta esa persona moral, sobre personas
físicas, sobre seres humanos.
“El derecho es un fruto de la vida social, el resultado de las necesi­
dades materiales y espirituales de un pueblo determinado;...”(22)
Así entonces, se encuentra que todo el Derecho tiene la misma
esencia: regular conductas de seres humanos en un grupo, en una co­
lectividad. Y tanto el Derecho llamado público, como el designado
como privado tienen esta primera característica.
B. —El Derecho como producto cultural que es, tiene también como
característica básica su exterioridad al ser humano, ya sea que se esta­
blezca en forma hablada o escrita, pero siempre es exterior al cuerpo
del ser humano. Esto es tanto para el llamado público como para el
llamado privado.
C. —El Derecho siempre se ocupa de regular esas conductas humanas,
ya con relación a otras personas, ya con vista del poder jurídico que
puedan ejercer las personas respecto de las cosas y para aprovecharse
de éstas.
El llamado Derecho público se ocupa, y sólo se ocupa, de las rela­
ciones entre la persona Estado y las personas físicas u otras personas
morales, y del poder que ejerce el Estado respecto de las cosas que
son de su propiedad, o que posee. El llamado Derecho privado de
igual m anera se ocupa de relaciones entre personas ya físicas, ya mo­
rales, incluido el Estado, y del poder jurídico que éstas ejercen sobre
las cosas que son de su propiedad o que poseen. Son iguales.
D. —Al Derecho lo genera el grupo humano, al inicio de la historia, a
través del jefe de la familia, del clan, del grupo, del rey, del monarca,
y finalmente del Estado, por lo cual el Derecho siempre tiene una
misma fuente: lo crea el que ejerce un poder mayor que las otras per­
sonas dentro del grupo.
Por ello es que el Maestro Vicente Lombardo Toledano dijo que:
“Las agrupaciones humanas nacieron de la debilidad del hombre
considerado aisladamente: la vida resuelve siempre sus problemas
más hondos sin la ayuda previa de la reflexión hum ana...”(23)
“Si se mira atentamente a la sociedad se advertirá pronto su estruc­
tura elemental: un conjunto de hombres que viven dictando su vo-
(22) L om bardo Toledano, Vicente. Definiciones sobre Derecho Público. E ditorial Cultura, Mé­
xico. 1922. C apítulo II. Pág. 27.
(23) L om bardo Toledano, Vicente. Ob. cit. Cap. VII. Pág. 55.
¿PUEDE EXISTIR EL DERECHO PRIVADO?. 19

luntad a otros, es decir, el poder público, el poder de los que man­


dan; el resto obedece. Así, se reduce el problema del poder público
a un problema de fuerzas, siempre el mismo en todos los tiempos y
en todos los lugares, bajo aspectos diversos; pero idéntico en el fon­
do, ya se trate de la fuerza material, religiosa, moral o económica.” ’
‘T al es el fondo de la sociedad y del poder público: dos grupos, dos
fuerzas distintas: los gobernantes por una parte, y los gobernados
por la otra.”(24)
Y el llamado Derecho público, y el llamado Derecho privado, tie­
nen ambos la misma fuente, el mismo origen: la actividad del más
fuerte, del que ejerce el poder dentro del grupo.
E.—Pero algo muy importante y que se aclara con lo antes dicho:
cuando se habla de “Derecho privado”, y se considera lo que dijo el
señor Ulpiano, se tiene que pensar en QUE LAS NORMAS DE ESE
DERECHO LAS HACEN LOS PARTICULARES, para regir sus rela­
ciones, y si se habla de “Derecho público”, SE PIENSA ENTONCES
EN QUE ESAS NORMAS LAS ELABORA EL ESTADO.
Y nada más falso, púes tanto LAS NORMAS QUE SE MAL DE­
NOMINAN DE DERECHO PRIVADO, COMO LAS NORMAS QUE
SE DENOMINAN DE DERECHO PÚBLICO, LAS HACE SIEMPRE
EL ESTADO. NO HAY DIFERENCIA ALGUNA EN CUANTO A LA
FUENTE DE DONDE EMANAN ESAS NORMAS.
TANTO EL MAL LLAMADO DERECHO PRIVADO, COMO EL
MAL LLAMADO DERECHO PUBLICO, LO ELABORA HOY DIA
EL ESTADO A TRAVES DE SU ORGANO LEGISLATIVO.
Y SUCEDE POR ELLO, QUE NORMAS COMO LAS DE LOS
CODIGOS CIVILES DEL DISTRITO FEDERAL Y EL FEDERAL,
AMBOS DEL AÑO 2000, A LOS CUALES SE LES CONSIDERA
POR LOS QUE DICEN EXISTE EL DERECHO PUBLICO Y EL
PRIVADO, EL MONUMENTO MAXIMO DEL “DERECHO PRIVA­
DO”, ES DE LO MAS PUBLICO, PUES ES APLICABLE A TODAS
LAS CONDUCTAS JURIDICAS QUE REALIZA EL ESTADO EN EL
D. F. Y EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL, Y AUN EN EL
EXTRANJERO.!!

I I .—¿Puede ex istir el D erecho privado?


- De hueva cuenta la Abogada Toñoñoña se dirigió a D. Procopio y
a Doña1Ñisca, y les planteó la pregunta de ¿Puede existir un derecho
que se llame realmente privado, si es que como hemos visto todo el
Derecho lo hace hoy día el Estado?
D. Copio y Doña Sofro se quedaron paralizados ante tal pregunta,
(24) Lombardo T o led ano, V icente. Ob. cii. Pág. 56.
20 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

que así, a boca de jarro, les soltara la Abogada, y sin aun recobrarse
del susto, la Abogada les dijo:
No se asusten, les explicaré que sí se puede pensar en la existen­
cia de un Derecho privado, y ese Derecho sería: :
a) .—El que crearan los particulares, no el Estado.
b) .—El que se aplicara en un ámbito particular, en donde el Estado
no tenga intervención directa alguna. .
c) .—El que se aplique en ese ámbito particular, sin contravenir las re­
glas jurídicas emitidas por el Estado.
d) .—El que no tenga aplicación espacial, en el ámbito en que se apli­
ca el Derecho emitido por el Estado.
¿Cómo sería eso? preguntó desconcertado D. Procopio, y la Abo­
gada le contestó:
Muy sencillo de entender. Ud. es progenitor de Nachina II y Pro-
quis II, y tiene su domicilio familiar en la casa 7695 de la Calle de la
Pulga Coja. ¿Si o no? Pues sí, contestó D. Procopio, sin entender aun.
Pues bien D. Proco ¿Qué en el interior de su hogar, se aplican en
todo lo que ahí se hace, las normas jurídicas que expide el Estado, y
así conforme a ellas rige Ud. sus relaciones familiares?.
¿Qué el Estado emitió alguna norma jurídica que diga que la niña
Ñachis II y el Niño Proquis II, deben acostarse a dorm ir a las 20 ho­
ras, para levantarse al día siguiente a las 7 horas, y estar listos para
bañarse, desayunar e ir a la escuela?.
¿Qué el Estado determina que su niña y niño deben lavarse las
manos antes de ingerir cada alimento, y que la comida la deben lle­
var a la boca con .cuchara o tenedor según sea el caso?.
¿Qué él Estado determina en sus normas, que la señora Ñachis
debe vigilar, que se prepare la comida del día, y que ésta se sirva ca­
liente a la mesa, y determina cuál es la silla que Ud. debe ocupar, y
cuál ella, y en cuál la niña y el ñiño?.
Pues claro que no, sin embargo esas normas que rigen su vida fa­
miliar, son en verdad jurídicas, y ¿Quién las emite y expide? Pues las
emite y expide Doña Ñachis y Ud. Son Ustedes los que elaboran las
normas conforme a las cuales se va a regir la vida en el interior de su
casa, y ahí, no rigen todas las normas que expide el Estado.
Y esas normas, son en efecto para regir la vida privada de su fa­
milia, y las expide Doña Ñachis y Ud., en su carácter de particulares.
Esto entonces, podría, forzando la noción de Derecho, como Derecho
privado.
¿Pero Uds. creen que puede ser “Derecho privado”, el que emite
el Estado para regular la filiación en la familia?; ¿Los requisitos para
contraer matrimonio?; ¿Lo que se entiende por “alimentos” para el
efecto de que los cubra el deudor alimentario?; ¿Lo que es la propie-
OPINION DE AUTORES QUE NO ACEPTAN EXISTA EL DERECHO PRIVADO. 21

dad y sus atributos?; ¿Cómo responde el. Estado por los daños que
causa él, a través de la conducta de sus funcionarios?(25). Y así al infi­
nito, las múltiples materias que regula el Código civil?.
Y volviendo a lo que antes digo, naturalmente que esa materia de
las relaciones interhogar, interfamiliares, emitidas por el padre y la
madre, tienen un límite: no pueden violar las normas que sobre la fa­
milia crea el Estado, y así V.g. el “Derecho a corregir y educar a
los descendientes”, no debe rebasar los límites que marca el Estado,
y causar lesiones a los educandos, o cosas por el estilo.
Pero de que las normas qué impone Ud. y su marida Doña Ñachis
en la casa para la convivencia, es a las únicas que quizá se les puede
llamar normas de “Derecho privado”, pues son hechas por y para los
particulares.
Y ¿Será a eso que se llama “Derecho privado” por los que pom po­
samente se autonombran “publicistas”?. No, no es a eso, pues ni im a­
ginación tiene para ello. No, obtusamente le llaman “Derecho
privado” a lo que consigna el Código civil, pero da el caso de que
eso, es tan derecho público, como el más público de cualquier norma
que ellos llaman de Derecho público.

12.—Normas ju ríd ic a s que rigen al Estado.


Después de d ar las características de las normas jurídicas en gene­
ral, la Abogada Toñoñoña les dijo a D. Proco y a Doña Ñisca: El Es­
tado después de crear el Derecho que deben cumplir los gobernados,
también establece otras normas por las que, se va a autosujetar al
propio Derecho, pues él como persona que es, también sé debe regir
por normas jurídicas. Pues bien, esas normas para gobernar a los p a r­
ticulares, también se le aplican al Estado como persona que es, pero
además emite otras normas especializadas, aplicables sólo a él, para
autogobernarse.
Ambos tipos de normas, las que regulan la conducta de los p arti­
culares, y que tam bién se le aplican al Estado, y las que emite para
autogobernarse, buscan la misma meta: sujetar al Derecho al o a los
sujetos para los cuales se crea. Todas las personas de un territorio,
deben vivir sujetas al Derecho.
Y tapto las norm as que se crean por el Estado para regir al p ro ­
pio Estaldo, que se les llama de “Derecho público”, como las que crea
para regular la vida de los particulares, a las que de manera torpe se
les ha llamado de “Derecho privado”, comparten la misma esencia.
(25) Vea a lu m n a (o ) el texto del Código Civil del D istrito Federal y del Federal en su ar­
tículo 1927, y luego q u e lo lea, dígase a si misma, si esa norm a puede ser de Derecho “privado” .
22 ERNESTO GI TIERKEZ Y GONZALEZ

La Abogada Toñoñoña dirigiéndose a su amiguita y amigo Tlachi-


que, les dijo ¿Qué les parece todo lo que antes digo, pues aun puedo
darles muchas otras notas que marcan la completa similitud entre am­
bos supuestos diferentes Derechos.

1 3.—O pinión de K elsen, d e la E nciclopedia ju r íd ic a O m eba, y el


sistem a anglo-sajón.
En el desarrollo de su explicación, la Abogada Toñoñoña se detu­
vo un momento y le dijo a Doña Ñisca y a D. Proco, que ya hay la
tendencia de no admitir esa absurda clasificación que se hace del De­
recho en público y privado, y así, les dijo, voy a leerles unos párrafos
de las consideraciones que hacen:
a) .—Hans Kelsen, y
b) .—Los redactores de la Enciclopedia Jurídica Omeba.
c) .—Lo que sucede en el Derecho anglo-sajón.
a).— O PIN IO N DE H ANS KELSEN. —Este autor en su ‘Teoría pura
del Derecho”, se ve en la necesidad de afirmar que sobre esta distin­
ción del Derecho en público y privado, la cual ha jugado un papel
tan fundamental en la sistemática de la moderna ciencia jurídica
“Es bien sabido que, hasta ahora, no se ha llegado a formular una
determinación plenamente satisfactoria de esa ‘antítesis’.
Según la opinión más extendida, se trata de una división de las rela­
ciones jurídicas: el Derecho privado sería una relación entre sujetos
coordinados, jurídicamente equivalentes: el Derecho público, por el
contrario, una relación entre un sujeto superior y uno inferior, entre
dos sujetos, por tanto, de los cuales uno de ellos poseería más valor
jurídico que el otro. La relación típica de Derecho Público es la que
existe entre individuo y el Estado’’(26)
y esto que se afirma de una relación superior e inferior, es muy fácil
de desvirtuar, pues entonces de admitirse que el Derecho público es
la relación entre un sujeto superior y uno inferior, siendo superior el
Estado, llevaría de nuevo a la teoría de la doble personalidad del Es­
tado, ya que cuando el Estado realiza un acto al amparo del Código
civil Federal, acto que se estima de Derecho privado, estaría actuando
como “inferior”, con una personalidad de “Derecho privado”, y en
cambio cuando aplicara una ley de contenido administrativo, estaría
actuando como “superior” con una personalidad de Derecho público,
y ello es totalmente falso, pues la personalidad es una, y no doble.
(26) Kelsen Hans. Teoría pura del Derecho. Editorial G ernika, S.A. la . Ed. México, 1993.
P ág. 81.
OPINION DE AUTORES QUE NO ACEPTAN EXISTA EL DERECHO PRIVADO. 23

Por ello, es que el mismo Kelsen se ve en la necesidad de concluir


sobre este problema que:
“Si se admite que la distinción decisiva entre el Derecho público y el
privado no es más que la diferencia de los distintos métodos de crea­
ción jurídica; si se reconoce que los llamados actos públicos del Esta­
do son actos jurídicos como los del negocio jurídico privado; si se
considera, especialmente, que la manifestación de voluntad constitu­
tiva del hecho jurídico creador no es, en ambos casos, más que la
continuación del proceso de formación de voluntad estatal y que,
por consecuencia, tanto en la orden autoritaria como en el negocio
jurídico privado NO SE REALIZA SINO LA INDIVIDUALIZACION
DE UNA NORMA GENERAL —una ley administrativa, el Código ci­
vil— YA NO PARECERA TAN PARADOJICO AFIRMAR QUE LA
TEORIA PURA DEL DERECHO, PARTIENDO DE SU PUNTO DE
VISTA UNIVERSALISTA, ES DECIR, ORIENTADO A LA TOTALI­
DAD DEL ORDEN JURIDICO O “VOLUNTAD DEL ESTADO”
VEA EN EL NEGOCIO JURIDICO, LO MISMO QUE EN LA OR­
DEN DE LA AUTORIDAD, UN ACTO ESTATAL, ESTO ES, UN
HECHO DE CREACION NORMATIVA IMPUTABLE A LA UNI­
DAD DEL ORDEN JURIDICO. De este modo, la Teoría pura del de­
recho RELATIVIZA LA ANTITESIS ENTRE JUS PUBLICUM Y EL
JUS PRIVATUM, ELEVADA POR LA CIENCIA JURIDICA TRADI­
CIONAL A UNA CATEGORIA ABSOLUTA; AL MISMO TIEMPO,
LA TRANSFORMA: DEJA DE SER UNA ANTITESIS EXTRASIS­
TEMATICA —ES DECIR ENTRE DERECHO Y NO DERECHO,
ENTRE DERECHO Y ESTADO— Y SE CONVIERTE EN UNA
DISTINCION EXTRASISTEMATICA; POR FIN, LA TEORIA
COMPRUEBA SU CARACTER CIENTIFICO, ROMPIENDO CON
LA IDEOLOGIA IMPLICADA EN EL RECONOCIMIENTO DE UN
VALOR ABSOLUTO A LA ANTITESIS EN CUESTION”(27). -
b).—O P IN IO N DE LOS REDACTORES DE LA ENCICLOPEDIA
JURIDICA OMEBA. —Los autores de esta Enciclopedia, cuando
abordan el aspecto del Derecho para la familia, se plantean la cues­
tión de determinar si ese Derecho se debe incluir en el Derecho pú­
blico o en el Derecho privado, y así dicen que:
“Sin embargo, este tema pierde un poco de su interés desde el mo­
mento en que la diferenciación adquiere cada vez más vagos y discu­
tibles contornos, pues la corriente m oderna tiende a sostener que no
hay ningún derecho privado que no afecte a un interés social, y por
tanto, público; como no hay ningún derecho público que no afecte a
un interés individual y, por lo tanto, privado. INCLUSO NO FAL­
TAN AUTORES INCLINADOS A SUPRIMIR TODA DISTIN-
(27) Kelsen Hans. Ob. cit. Pág. 83.
24 ERNESTO GUTIERREZ V GONZALEZ

CION ENTRE DERECHO PUBLICO Y DERECHO P R I V A D O , o


que señalen la posibilidad de determinar donde acaba uno y donde
empieza el otro."(28)
c ).—EL SISTEMA JU R ÍD IC O ANGLO-SAJÓN.—Una característica
fundamental que diferencia a los sistemas jurídicos de. ascendencia
latina, con los de ascendencia anglo-sajona, radica en que los prime­
ros son muy dados a buscar y escudriñar en la teoría para encontrar
la esencia de las instituciones que se manejan, y en cambio los se­
gundos, si bien no desprecian el análisis y busca de la esencia de
las instituciones, son eminentemente prácticos, y buscan obtener
una óptima aplicación de sus instituciones.
Y así en esta materia, mientras que los sistemas latinos y hasta
germanos, gastan litros y litros de tinta en escribir sobre la naturaleza
jurídica o sobre la esencia de una figura jurídica, los anglo-sajones
van a lo práctico, a lo que permite una adecuada diferenciación sin
entrar a grandes discusiones.
Por ello es interesante anotar que en Derecho anglo-sajón, nunca se
les ha ocurrido pensar que haya Derecho “público”, y que haya Derecho
“privado”, y por lo mismo no pueden entender que en los sistemas la­
tinos se discuta si aquél es superior a éste.
Para ellos, y me parece muy atinada su postura, sólo hay dos
ámbitos jurídicos: el civil y el penal o criminal, y párenle de contar.
Todo el derecho, todas las normas, son civiles, o son penales, y
nada de que hay veinte o treinta ramas, y de que se sostengan tonte­
ras como esa de que hay derecho social, derecho público, derecho
privado, y hasta por ahí algunos despistados que hablan de Derecho
familiar, como algo autónomo del Derecho civil..
Para ellos, y lo estimo correcto, todo encaja en lo civil o en lo crimi­
nal, y nada más, y nunca han tenido dificultades en la aplicación de
sus normas, ni se meten en embrollos torpes, de doble personalidad,
o de superioridad de un derecho frente al otro.(29)
Ya con todo lo anterior D. Procopio y su herm anita Doña Sofro-
nisca, dijeron a la Abogada Toñoñoña que consideraban que, para
captar razones y elementos que permitan resolver la cuestión plantea­
da al inicio de este apartado, lo dicho por la Abogada era suficiente,
por lo cual le sugerían que les dijera si debían estimarse como dos ca­
tegorías diferentes al llamado Derecho público y al llamado Derecho
privado.
(28) Enciclopedia Jurídica Omeba, T o m o XI. Driskill, S.A. Sarndi 11370. Buenos Aires, Ar­
g en tin a. 1987.
(29) Anderson Ronald Á. y K u m p f W alter A. Business Law. 10a Edit. South-Western Pu-
blishing, Co. California, E.U.A. 1977. Pág. 4.
DAÑOS Q U E ORIGINA EN LO JU R ID IC O HABLAR DE DERECHO 25
PUBLICO Y D ERECH O PRIVADO.

14. —Las lla m a d a s normas de D e rec h o privado y las llam adas de


D erecho p úblico, no forman e sp e c ie s diferentes de la c a te g o ­
ría “D erech o ”.
La Abogada tomando su pedante aire doctoral, dijo: de todo lo
antes expuesto, concluyo que los caracteres del Derecho en general,
no varían si no se habla a lo tonto, de Derecho público o de Derecho
privado, sino que son caracteres comunes a esos dos términos. Tienen
ambos a no dudarlo, la misma fuente, la misma raíz, la misma finali­
dad, etc., y por ello, estimo que ninguno de los dos puede decirse que
es una categoría jurídica diferente a la del otro.
Ambos supuestos diferentes Derechos, caen dentro de la misma
categoría cultural, que es el Derecho, y no hay entre ese supuesto De­
recho público y ese supuesto Derecho privado, diferencias cualitativas
que merezcan
“...una división tajante y mucho menos antagónica.”(30)
Y si todo el Derecho en realidad lo hace el Estado, carece de sen­
tido aplicarle el calificativo de público o de privado a cada uno de los
conjuntos de normas que aquél emite. Si se quiere decir que el Dere­
cho al ser emitido por el Estado es público, entonces todo es Derecho
público, tanto el calificado estrictamente de público, como el que se
califica de privado, y por ello si todo es público, al no haber especies,
el adjetivo calificativo de privado o de público, sale sobrando.
No hay entonces Derecho público, ni Derecho privado, todo es
simplemente Derecho.
Y por ello,
“...es más propio hablar de clasificación de normas, para fines prácti­
cos de comodidad, dirigiéndose unas hacia la comunidad y las otras
hacia la personalidad”.(31)
Así entonces dijo la Abogada Toñoñoña, reitero que es correcta la
conclusión de que no hay Derecho público, ni Derecho privado, sino
que todo es Derecho, y que la clasificación que se hizo de ellos, es
artificial y dañosa para el avance del propio Derecho.

15. —Comsecuencias nocivas de h ab lar de Derecho público y de


Derecho privado.
Siguió hablando la Abogada y les dijo a su amiga y amigo, que
(30) Fueyo L an eri, F em ando. Derecho Público y Derecho Privado Reus, S. A. Madrid 1968.
9. conclusiones. 1. Pág. 23.
(31) Fueyo L aneri, F em ando. Ob. cit. 9, conclusiones. 2. Pág. 23.
26 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

esa clasificación de Derecho privado y público es nociva, y así, los au-


tollamados de manera pedante “publicistas”, les dio por querer crear
instituciones diferentes a las que se han desarrollado por siglos en el
ámbito del mal llamado Derecho privado, pero al cual será hastante
designarlo como Derecho civil, o Derecho común, desperdiciando así
la experiencia de siglos, y negándose a aplicarla con los matices del
caso, a la persona Estado, como si esta persona no se rigiera por el
Derecho, y lo único que lograron con ese absurdo proceder, fue llevar
a ese mal llamado Derecho público, al caos y al campo de lo ininteli­
gible; a formas y pseudo principios, que no funcionan, y si dicen que
funcionan lo hacen mal, y es en perjuicio de los gobernados, y al
tiempo tienen que volver a cambiar de principio.
Siempre están probando nuevas fórmulas, nuevos sistemas, que no
funcionan, despreciando por capricho las constantes psico-jurídicas
que les brinda el Derecho común o Derecho civil.
La verdad es que entre el mal llamado Derecho público, y el peor
llamado Derecho privado, no hay diferencia alguna de esencia, sino
que
“En el privado, donde la regla jurídica se ocupa en primer lugar de
los intereses del individuo, debe el Derecho esforzarse en conseguir
el bien público, y en el Derecho público, donde en término tiene
que atenerse al todo, debe tener en cuenta al “individuo” y es a esto
a lo que Gierke designa como el “principio de la unidad real del de­
recho.”(32)
Hay necesidad sí, de que el abogado(a), se especialice en alguna de
las diferentes ramas del Derecho: civil, penal, laboral, administrativo,
constitucional, etc., pero que no olviden que todas esas ramas tienen el
mismo origen, la misma meta, los mismos principios, y sólo algunos
matices especiales en sus normas, pero no ver en cada una de las ra­
mas un compartimiento estanco, que impida y no permita la cone­
xión de unas con las otras ramas del Derecho.
Es necesario que quien se especializa en Derecho constitucional o
Derecho administrativo, no vea al Derecho común con desconfianza,
. sino que debe estudiarlo con avidez, para obtener de él, todo lo que
sirva para su especialidad, y que es mucho, y así lograr la intercomu­
nicación y armonización de todas las ramas del Derecho.(33)
(32) Fueyo Laneri, Fernando. Ob. cit. 2- Pág. 6.
(33) G utiérrez y González, Ernesto. Relaciones e Influencias recíprocas del Derecho administrati­
vo y del Derecho civil. T rabajo que presentó al ser adm itido com o M iembro de Núm ero, en la
Academia de Derecho adm inistrativo y Ciencia de la Adm inistración. México. 1967*. - *
UTILIDAD DE SUPRIMIR LA ABSURDA NOCION 27
DE DERECHO PUBLICO Y PRIVADO.
16.—U tilid ad d e suprim ir la absurda d ivisión del D erecho en pú­
b lico y privado.
Ahora, cabe preguntarse, ¿y para qué puede en todo caso servir el
que se suprima esa ilusoria división del Derecho en público y en pri­
vado?
Pues con unos cuantos datos, aunque hay muchos más, será sufi­
ciente para justificar esa necesaria desaparición de calificativos tan
inútiles. Véase:
A.—Consideran los “publicistas”, que el Derecho “privado” es inferior
en rango al “Derecho público”, y p o r ello las normas de “Derecho pú­
blico” dicen, son de orden público, y por ello “superiores a las del
“Derecho privado”.
Por ello, el “Derecho privado” debe someterse o sujetarse a lo que
el Derecho público determine.
Tal modo de pensar es absurdo, pues el Derecho mal llamado
“privado”, contiene los principios fundamentales del Derecho, que se
imponen a todo el resto del Derecho, y sin su aplicación y funciona­
miento, tampoco funcionan las instituciones jurídicas “públicas” que
se vayan creando.
De ahí que esos “publicistas”, dicen e incurren en cada error, que
no puede creerse que se trate de personas que dicen saber Derecho.
Pero vean a que grado es importante el conocimiento del Derecho
civil o común para todo profesional o teórico o jurista, en especial a
esos “publicistas” que en verdad son ignorantes de lo que es el Dere­
cho. Yo, la doctora en Derecho María Antonieta Contreras Contreras,
mejor conocida como la Abogada Toñoñoña, desafío jil más “picudo”
de los que se autonombran “publicistas” a que sin saber Derecho civil,
puedan entender los más importantes artículos de la Constitución Po­
lítica de los Estados Unidos Mexicanos.
Así, V.g., desafío a cualesquiera de esos que se autonombran “pu­
blicistas constitucionalistas”, a que sin los conocimientos del Derecho
civil, puedan entender, explicar y aplicar el contenido de la Constitu­
ción en su importantísimo artículo 27, desde su primer párrafo, que a
la letra dice:
“La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los lí­
mites Jdel territorio nacional, corresponde originariamente a la Na­
ción, la cual ha tenido y tiene el derecho de trasmitir el dominio de
ella a los particulares, constituyendo la propiedad privada.”
Veáse que se inicia con el sustantivo “propiedad”, que se estudia
en el campo del Derecho civil, y ¿cómo van a explicar todo ese párra­
fo si carecen del estudio del “Derecho privado” civil?!!!.
28 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

¿Cómo van a explicar esos pedantes “publicistas constitUcionalis-


tas” qué es la “propiedad originaria”, si no saben Derecho civil, que
es en donde se estudia la propiedad originaria y la derivada?
¿Cómo van esos mismos sujetos a saber lo que dice ese artículo 27
en la parte transcrita, si no conocen los medios de “trasmitir” la pro­
piedad, que se estudia en su absurdo e inexistente “Derecho privado”,
que es en verdad el “Derecho civil”?
Y así estimado D. Proco y Doña Ñisca, les puedo multiplicar ejem­
plos en donde los “publicistas” por ignorar lo que es el “Derecho ci­
vil”, no “Derecho privado”, no ven más allá de su nariz, y pretenden
minimizar la importancia de la materia, y la llaman despectivamente
“Derecho privado”, y pretenden tenga un rango menor al que llaman
“Derecho público”.
B.—Han llegado además, a sostener, como ya apunté antes, dijo
la Abogada Toñoñoña, que el Estado puede actuar con dos diferentes
personalidades, y así cuando actúa en el ámbito del Derecho mal lla­
mado público, actúa como “soberano”, y si actúa en el ámbito del De­
recho mal llamado privado, actúa como simple particular.
Resulta entonces que el Estado es un “dos caras”, o “dos cabezas”,
pues puede actuar con una “doble personalidad”.
Véase lo que sobre esta teoría hace mucho desterrada, dice el
Maestro Gabino Fraga:
“La Teoría de la doble personalidad del Estado sostiene la existencia
de una personalidad de derecho público y otra de derecho privado:
la primera como titular del derecho subjetivo de soberanía; la segun­
da como titular dé derechos y obligaciones de carácter patrimo­
nial.”^ )
O como dice Acosta Romero, que:
“Afirman estas doctrinas que cuando el Estado actúa como ente so­
berano teniendo relaciones con otros estados y con los particulares
con el carácter de autoridad, entonces la personalidad es de derecho
público; y cuando entra en relaciones de coordinación con los parti­
culares, para celebrar contratos sujetos al derecho civil, actúa con
una personalidad de derecho privado.”(35)
y esa idea de la doble personalidad del Estado que se superó hace
mucho, como dice el Maestro Gabino Fraga
.(34) Fraga, G abino. Derecho Administrativo. Editorial P orrúa, S.A. México. 1985. 2 4 a Edi­
ción. N° 88. Pág. 120.
(35) Acosta R om ero, Miguel. Teoría General del Derecho Administrativo. Editorial Porrúa, S.A.
5a Ed. actualizada. México. 1983. Capítulo II. Personalidad jurídica del Estado. Pág. 41.
UTILIDAD DE SUPRIMIR LA ABSURDA NOCION 29
DE DERECHO PUBLICO Y PRIVADO.
“Esta ■teoría, que es la admitida p o r la legislación y jurisprudencia
mexicanas, es objetada porque ella implica una dualidad incompati­
ble con el concepto unitario que del Estado tiene la doctrina m oder­
na. Se afirma que la doble personalidad sería, admisible sólo en el
caso.de que se demostrara la, duplicidad de finalidades u objetivos
del Estado.”(36)
Y ahí está todo eso, alumna(o), para que se decida a dejar de ha­
blar tonterías como esa de creer que hay Derecho público y Derecho
privado. No, todo el Derecho es público, y si no hay otra especie, en­
tonces el calificativo de público también sale sobrando.
Pero además, vea Ud. mismo, como ya le dije antes, cómo con el
Código civil Federal se demuestra que la legislación civil, o común,
supuestamente’der Derecho privado, es la que rige en mucho la con­
ducta del Estado: •
a) .—'El nombre del Código es “Código civil Federal”, de donde
resulta que Estados Unidos Mexicanos, siempre que realiza un acto o
un contrato en cualquier lugar de la República, aplica las disposicio­
nes del Código civil. ¿Y eso será de Derecho privado?!!!
b) .—El mismo Código en su artículo 1927(37) determina la res­
ponsabilidad del Estado, por los hechos ilícitos que cometan sus fun­
cionarios en el desempeño de sus funciones.
¿Podrá pensarse que se le finca una responsabilidad al Estado en
unas normas de “Derecho privado”?!!!
No cabe duda, dijo la Abogada Toñoñoña para terminar su charla
con D. Proco y Doña Ñisca, que es sólo deseo de no investigar y de
perder el tiempo, el seguir sosteniendo semejante patraña de que hay
Derecho público y Derecho privado. Todo es Derecho que elabora el
Estado, y por lo mismo sale sobrando cualquier calificativo o división
que se pretenda hacer de él.
Por razones de especialización, se puede hablar de Derecho ci­
vil, Derecho laboral, Derecho penal, Derecho constitucional, Derecho
administrativo, etc., pero nunca pretender que el primero es “priva­
do” y los demás “públicos”.
Pero sin embargo, se va a encontrar alumna(o), que muchos de
sus profesores de asignaturas posteriores a ésta, le van a seguir ha­
blando dje Derecho público y de Derecho privado. (38)
_________
(36) Fraga, Gabino. Ob. cit. N° 88. Pág. 120.
(37) H asta 1904 el artículo que regulaba esa responsabilidad era el 1928, p e ro se cam bió,
y hoy es el 1927.
(38) Si desea am pliar el conocimiento de estas críticas consulte mi libro de “Derecho admi­
nistrativo y Derecho administrativo al estilo mexicano” E d ito rial Porrúa, S A México, 1993, y la Bi­
bliografía que cito en pie de página.
30 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Y ya con lo anterior dijo la Abogada Toñoñoña, se puede pasar a


tratar otro tema que es la ubicación de esa materia en el campo total
del Derecho civil, pero por favor, en lo sucesivo, cuídense mucho de
aceptar qiie se les diga que el Derecho civil, es Derecho privado, o
Uds. hablar de esa manera, que es por demás retrógrada y bárbara.
I. Las familiares. ^ Matrimonio, Divorcio, Filiación, Adopción, Ausencia, Legitimación, etc. * (6° ciirs
{

D a) propiedad
e b’) usufructo
r 2o Cur
e c') uso
c d’) habitación
h que son
a) bienes o cosas 0 7 y se de- ^
s nominan e") hipoteca
materiales que < 2o y 5o Cursos
son: f ) Prenda
R
e En especial la suc.
a g ’) Forma de adquirirlos al igual que 7o Curso,
todos los demás bienes o cosas. mortis causa o herencia
1

A.—Pecuniarias o e
Económicas, y s
RELACIONES ENTRE PERSONAS CIVILES:

que recaen en >


a”) Obligación stricto sensu
a ) Obligaciones b”) Derecho de crédito Derivan de la causa lícita < 3o y 4o Curso
lato sensu personal o convencional
a'”) Responsabilidad
c”) Derecho de crédito indem- ”) conducta ilícita objetiva estricto sensu
b) bienes o cosas nizatorio, que proviene de: b”’) Responsabilidad objetiva
inmateriales 16”) responsabilidad objetiva
II. Las patrimonia­ que son: por riesgo creado 3o Curso
les que pueden b’) El contrato, fuente especial creadora de obligaciones. *T 4o y 5o Curso c’”) Responsabilidad objetiva
Ser: por conducta errónea
c’) Derecho de Autor £ 2o Curso
d’) Obligación Real (que no existe). { 2o y 3o cursos.

a’) Derecho al honor o reputación.


§ b’) Derecho al título profesional.
Q a) Parte Social Pública
c’) Derecho al Secreto o Reserva
d') Derecho al nombre.
£ e ) Derecho a la Presencia estética.
O f ) Derechos de convivencia **
c/o
B.—Morales o no Bienes o cosas W

pecuniarias, materiales e in­


que recaen en < materiales que } j * b)Parte afectiva a ) Derechos de afección familiares
) 1° v 2o Cursos
se denominan. b') Derechos de afección de amistad
w
Q
tn a’) Derecho a la vida
T odo esto se O b’) Derecho a la libertad
estudia en el 1er. X c’) Derecho a la integridad
curso o se debe
u
w
.
c) Parte físico-somática física o corporal
estudiar. d’) Derecho de disposición
u
Q del cuerpo humano
e ') Derecho sobre el cadáver ***

Los derechos de la personalidad, que fui yo el primero en el país que sistematizó y escribió sobre ellos, aunque los “genios” del Derecho en México no lo quieran reconocer, fueron reconocidos
como “Patrimonio moral” a propuesta mía, en el Código Civil de Tlaxcala.
* * El Código Civil de Quintana Roo reconoció, a iniciativa mía, el patrimonio moral, o Derechos de la Personalidad, a más de los que para esa época había bautizado y sistematizado como “Derechos
de convivencia”, y luego la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Puebla los reconoció en su artículo 14. <
El Código Civil de Puebla, a instancia mía, incluyó con los Derechos de la Personalidad, el Derecho al Cadáver y a Disposición de partes del Cuerpo
C A P IT U L O II.

P A U L TA B O R I, H IS T O R IA D E LA ESTU PID EZ HUM ANA


Y O R D E N A M IE N T O S LEG A LES FUNDAM ENTALES Q U E
USARA UD. ALUM NA(O) EN E L DESARROLLO DE ESTE
C U R S O . LOS C O D IG O S C IV IL E S DEL A Ñ O 2 0 0 0 , PARA
EL D IS T R IT O FED ER A L, Y EL FEDERAL
l
17. — In tro d u c c ió n .
Digo en la Introducción de este libro que lo escribo para que la, o
el más torpe de mis alumnos(as), pueda entender la materia tan.abs­
tracta de Teoría de las Obligaciones, pues la misma es la columna
vertebral del Derecho, no sólo del Derecho civil, sino de todas las ra­
mas del Derecho.
Pues bien alumna(o) antes de que entre a la lectura y en su caso
estudio de la materia en este libro, estoy en la necesidad de hacerla
unas
M U Y SERIAS A D V ERTEN CIA S PREVIAS, R ESPEC TO DE
LOS C O D IG O S CIVILES D EL D IS T R IT O FEDERAL, Y CODIG O
C IV IL FEDERAL DEL A Ñ O 2000.
P R IM E R A : YA HAY, A P A R T IR DEL 8 DE JU N IO DE 2000
U N C O D IG O C IV IL FED ERA L, D IS T IN T O DEL C O D IG O CIVIL
PARA E L D IST R IT O FEDERAL.
Hasta el 8 de junio de 2000, regía en el Distrito Federal, un Códi­
go civil para el Distrito Federal en materia del fuero común, y para
toda la República en materia del Fuero Federal, .
Ello significaba que ese Código hasta antes de ese 8 de junio de
2000 regía las actividades de los habitantes del Distrito Federal, pero
también regía, todos los actos civiles que realizara la persona Esta­
dos Unidos Mexicanos en cualquier lugar de la República, incluyendo
el territorio del Distrito Federal.
V.g. si Ud. alumna(o) celebraba un contrato de compra venta en
el territorio del Distrito Federal, aplicaba el citado Código civil cono­
cido como de 1928. Pero si Ud. celebraba una compra venta en el Es-
31
32 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

tado de México, o en cualesquiera otros de las entidades federativas


entonces, aplicaba el Código de cada una de esas entidades.
Así, si la com pra venta la hacía Ud. en el Estado de México,
esa operación se regía por el Código civil del Estado de México. Si la
operación la verificaba en Chihuahua, pues la misma se regía por el
Código civil de Chihuahua.
Si la operación de compra venta la celebraba Estados Unidos Me­
xicanos en el Distrito Federal, se regía por el Código civil para el Dis­
trito Federal, pues éste era como digo antes, para el Distrito Federal
ciertamente, pero para toda la República en asuntos del orden Fede­
ral, y la compra que celebraba Estados Unidos Mexicanos era de ín­
dole federal.
Así mismo, si esa operación dé compraventa la celebraba Estados
Unidos Mexicanos en Chihuahua, la operación se regía no por el Có­
digo civil de Chihuahua, sino por el Código civil del Distrito Federal,
ya que era aplicable a todos los asuntos civiles, en todo el territorio
de la República Mexicana; igual si la compra se hacía en el Estado de
México, no se aplicaba el Código civil de esa Entidad, sino el Código
civil del Distrito Federal.
Pues bien, a partir del 8 de junio de 2000, ese Código civil para
el Distrito Federal en materia del fuero común y para toda la Repú­
blica en materia del fuero federal, dejó de serlo, y se convirtió en dos
Códigos civiles diferentes:
a) .;—Uno sólo para el Distrito Federal, que rige a todos los hab
tantes del territorio de esa Entidad Federativa, y otro
b) .—Para todos los asuntos de índole federal, que se celebren
cualquier lugar de la República mexicana.

18.—Sim ilitud de contenido de los 2 Códigos de 2000, e incons-


titucionalidad de ambos
Por el momento son iguales en un 99% de su texto los dos Códi­
gos, el Federal y el del Distrito Federal, pero conforme pase el tiem­
po, y se corrija la tontera de la cual hablo adelante, entonces tendrán
que ser dos códigos civiles con contenido diferente en múltiples mate­
rias que ahora tratan ambos.
SEGUNDA: LAS REFORMAS HECHAS AL CODIGO CIVIL
PARA EL DISTRITO FEDERAL EN MATERIA DEL FUERO CO­
MÚN Y PAMA TODA LA REPUBLICA EN MATERIA DEL FUERO
FEDERAL, EN ABRIL DE 2000 PARA ENTRAR SUPUESTAMEN­
TE A REGIR EL PRIMERO DE JU N IO DE 2000, SON INCONS-
INCONSTITUCIONALIDAD DE LOS CODIGOS CIVILES DE 2000. 33

T IT U C IO N A L E S , Y N O P U E D E N EN TRA R A R E G IR C O M O
P R E T E N D IO LA ASAMBLEA LEG ISLA TIV A DEL D IS T R IT O FE­
DERAL.
ESTA ES LA C O N E X IO N C O N PA U L TABORI, Y SU LIB R O
H IS T O R IA DE LA ESTU PID EZ H U M A N A
A Usted alumna(o) lector(a) de este libró, y a cualquier lector acci­
dental del mismo, le platico lo siguiente:
1.—Paul Tabori escribió hace algunos años, un estupendo libro
que se lo recomiendo leer, y que tituló Historia de la estupidez humana,
en el cual recaba datos históricos de todo el mundo, en donde algu­
nos seres humanos han mostrado ser en muchas ocasiones, más estú­
pidos y bestias que los mismos animales que llamamos inferiores. Así
por ejemplo narra el caso de un juicio que se siguió a unos ratones,
ante los tribunales de un país europeo, porque dañaban esos roedores
las cosechas de trigo y los agricultores los denunciaron ante los ju e ­
ces, en donde se abrió el correspondiente juicio contra los ratones,
por los daños que les causaban.
Platica Tabori, cómo se les nombró defensor de oficio a los rato­
nes, por no saber éstos hablar el idioma del país y no poder defen­
derse ante el juez. Narra también cómo se condenó a los ratones a
abandonar voluntariamente y de inmediato el país, so pena de que de
no hacerlo, se les expulsaría por medio de la fuerza, y como durante
el juicio había muchas ratonas preñadas, pues a éstas se les dio un
plazo de un mes más, para que parieran, y después se fueran del país
con sus crios.
¡Vaya estupidez humanada de condenar a esos pobres ratoncitos
indefensos, aunque se les haya designado un abogado defensor de
oficio!.
2. —Ad de tonteras está lleno el mundo del ser humano, y aquí me
recuerda mucho a Tabori, el que tantos funcionarios del Distrito Fe­
deral, de la Asamblea Legislativa, como la Jefa de Gobierno del Dis­
trito Federal, como funcionarios federales del Congreso de la Unión,
y el presidente de la República y su consejero jurídico, hayan hecho
el desdoblamiento en dos del Código civil para el Distrito Federal en
materia <jel Fuero común y para toda la República en materia federal,
con tanta estupidez como lo hicieron.
3. —Antes de demostrar lo que antes digo, y como los funcionarios
públicos son peor que vedetes o primadonas, es necesario precisar
qué se entiende por estupidez, para que no se vayan a sentir ofendi­
dos los miembros de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, la
34 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

que era Jefa de Gobierno del Distrito Federal, los miembros del Con­
greso de la Unión y el Expresidente de la República y su consejero
jurídico, sino que se den cuenta de que en verdad son en este caso,
personas con torpeza notable para comprender el derecho, y que co­
metieron un acto necio y falto de inteligencia.
De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, de la Real
Academia, en su 21a. Edición, página 651, se lee
“Estupidez. Torpeza notable en comprender las cosas. Etc.”
y
“Estúpido. Necio, falto de inteligencia. Etc.”
4.—Ahora paso a demostrar la estupidez que cometieron en su esfera
de competencia, cada uno de los funcionarios públicos del Distrito Fe­
deral, y los Federales, en su propia esfera.
A. —El Distrito Federal, a través de su Asamblea legislativa que es el
órgano legislativo de la Entidad Federativa Distrito Federal, sólo pue­
de legislar para el Distrito Federal, en asuntos civiles y penales, pues
así se lo autorizó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexi­
canos en su artículo 122.
B. —El Distrito Federal por conducto de su Asamblea legislativa, no
puede legislar en asuntos que correspondan a los Estados Unidos
Mexicanos, y por ello, hasta antes del 8 de junio de 2000, y hasta la
fecha, no podía tocar, reformar o adicionar o derogar artículos de le­
yes expedidas por Estados Unidos Mexicanos.
C. —El Código civil de 1928, titulado Código civil para el Distrito Fe­
deral en materia del fuero común y para toda la República en materia
del fuero Federal, NO PODIA SER REFORMADO O MODIFICADO,
O ADICIONADO EN FORMA ALGUNA POR LA PERSONA DIS­
TRITO FEDERAL A TRAVES DE SU ASAMBLEA LEGISLATIVA,
PUES SE REITERA QUE ESE CODIGO FUE EXPEDIDO POR AU­
TORIDADES FEDERALES EN 1928, Y LO HIZO PRECISAMENTE
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, POR CONDUCTO DEL PRESI­
DENTE DE LA REPUBLICA EN ESE ENTONCES, PLUTARCO
ELIAS CALLES, POR DELEGACION DE FUNCIONES QUE LE HI­
CIERON LOS MIEMBROS DEL CONGRESO DE LA UNION
D. —Pero da el caso de que esos funcionarios de la Asamblea legislati­
va del Distrito Federal en el año 2000, plenos de torpeza notable en
com prender las cosas, y necios, faltos de inteligencia, se les ocurrió
que se debía de reformar el Código civil de 1928, en especial en ma-
HISTORIA DE LA ESTUPIDEZ HUMANA. 35

teria de “Familia”, y así sin más, desoyendo todo consejo de los Maes­
tros y Maestras de la Facultad de Derecho de la U.N.A.M. y de mu­
chas otras organizaciones relacionadas con el ejercicio de la profesión
de Licenciado en Derecho, decidieron que se le hicieran reformas,
con modificaciones, derogaciones y adiciones.
Así, en la Gaceta Oficial del Distrito Federal del 25 de mayo de
dos mil, apareció publicado un documento, aprobado por la Asam­
blea legislativa el 25 de abril de 2000 y que dice así:
DECRETO POR EL Q UE SE DEROGAN, REFORMAN Y ADICIO­
NA N DIVERSAS D ISP O SIC IO N E S DEL CÓ DIG O CIVIL PARA
EL DISTRITO FEDERAL EN MATERIA COM UN Y PARA TODA
LA REPUBLICA EN MATERIA FEDERAL Y DEL CODIGO DE
PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL.
Y viene enseguida toda una cauda de números de artículos su­
puestamente derogados, otros reformados, y otros más adicionados,
en una cantidad tal, que marea ver el contenido de ese decreto, y se
determina en su artículo Transitorio Primero, que entraría en vigor el
I o de junio de 2000.
E.—Pero da el caso de que los señores miembros de esa Asamblea, en
nombre del Distrito Federal, no saben, y de ahí torpeza notable
en comprender las cosas, y el por qué se les debe considerar como
necios y faltos de inteligencia, no saben digo, QUE CARECIAN DE
FACULTADES CONSTITUCIONALES PARA TRATAR DE RE­
FORMAR EL CODIGO CIVIL QUE HABIA EXPEDIDO ESTADOS
UNIDOS MEXICANOS, Y QUE ERA LEY FEDERAL.
Sencillamente, es un imposible jurídico, el que el Distrito Federal
por conducto de sus miembros de la Asamblea Legislativa, pueda re­
formar, adicionar y derogar artículos del Código civil que era para
toda la República en materia federal.
Pero de nada vale decírselos, pues son cerrados de cabeza y de
entendimiento, y así la entonces Jefa del Distrito Federal, no obstante
habérsele hecho saber tal situación por todos los maestros y maestras
de Derecho civil de la Facultad de Derecho de la U.N.A.M. procedió
a publicar en la Gaceta del Distrito Federal, semejante barbaridad.
5.—Pero no quedó ahí la cosa, sino que
A.—Por su lado Estados Unidos Mexicanos, tanto por parte de los
miembros del Congreso de la Unión, órgano legislativo federal, y el
presidente de la República, titular del órgano ejecutivo de Estados
Unidos Mexicanos con la aprobación de su consejero jurídico, quisie­
ron facilitarle la labor al Distrito Federal, para que pudiera modificar
36 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

el Código civil, y así en un rapto de gran estupidez, los miembros del


Congreso de la Unión emitieron un decreto, que promulgó el presi­
dente de la República, asesorado por su ‘Titular de la Consejería jurí­
dica”, el cual se publicó en el Diario Oficial de la Federación del,29
de mayo de ese año 2000, y dice
“E RNESTO ZEDILLO PO N C E DE LEON, PRESIDENTE DE LOS
ESTADOS UNIDOS M EXICANOS. A SUS HABITANTES SABED;
Q UE EL HONORABLE CONGRESO DE LA U N IO N , SE HA SER­
V IDO DIRIGIRME EL SIG U IENTE
DECRETO
“EL C O N G R E SO DE LO S ESTADOS U N ID O S M EXICANO S
D E C R E T A :
. •

(sic) REFORMAN Y A D IC IO N A N DIVERSAS DISPOSICIONES


DEL CODIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL, EN MATE­
RIA CO M U N Y PARA TO DA LA REPUBLICA EN MATERIA FE­
DERAL, DEL CODIGO FEDERAL DE PROCEDIM IENTOS
CIVILES, DEL CODIGO DE COMERCIO Y DE LA LEY FEDERAL
DE PROTECCION AL CO NSUM IDOR.
ARTICU LO PRIMERO: SE MODIFICA LA DENOM INACION
DEL CO DIG O CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL EN MATE­
RIA C O M U N Y PARA T O D A LA REPUBLICA EN MATERIA FE­
DERAL, Y CON ELLO SE REFORMAN SUS ARTICULOS 1°.,
1803, 1805 y 1811, y se le ad icion a el artículo 1 8 3 4 para quedar
co m o sigue:
CODIGO CIVIL FEDERAL.
A rtícu lo 1°.—Las d isp o sicio n es de este C ódigo regirán en toda
la R epública en asuntos d el orden federal.
E tcétera...”
TRANSITORIOS
PRIM ERO :—El presente Decreto entrará en vigor a los nueve días
siguientes de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Etcétera.
B.—Y ya creyeron:
a) .—Estados Unidos Mexicanos por conducto del presidente de la
República, del titular de la “Consejería jurídica”, y los miembros del
Congreso de la Unión, en el campo Federal, y
b) .—La Entidad Federativa Distrito Federal por conducto de los
HISTORIA DE LA ESTUPIDEZ HUMANA 37

miembros de la Asamblea legislativa y la entonces Jefa del órgano eje­


cutivo del Distrito Federal, que “ya la habían hecho”, y que por lo
mismo, el Distrito Federal ya podía decir que tenía su Código civil
sólo para la Entidad, y que además lo habían reformado.
C.—Pero la pregunta lógica, que cualquier persona que no es tor­
pe para comprender las cosas, ni necia, ni falta de entendimiento es
la siguiente:
¿POR EL HECHO DE QUE YA HAY CODIGO CIVIL FEDE­
RAL, A PARTIR DEL 8 DE JUNIO DE 2000, Y QUE A PARTIR
DE ESA FECHA EL DISTRITO FEDERAL PUEDE YA LEGISLAR
EN LA MISMA MATERIA LIBREMENTE EN SU CODIGO CIVIL
PARA EL DISTRITO FEDERAL, CONFORME A LA CONSTITU­
CION POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS EN
SU ARTICULO 122, SE CONVALIDAN LAS REFORMAS HE­
CHAS POR EL DISTRITO FEDERAL POR CONDUCTO DE SU
ASAMBLEA LEGISLATIVA DESDE EL 25 DE ABRIL DE 2000, Y
PUBLICADAS EN LA GACETA OFICIAL DEL DISTRITO FEDE­
RAL DEL 25 DE MAYO DE 2000, CUANDO ES SOLO HASTA EL
8 DE JUNIO EN QUE YA EL CODIGO CIVIL DEL DISTRITO
FEDERAL, DEJA DE SER TAMBIEN FEDERAL?
Y LA ELEMENTAL RESPUESTA DE ESA PERSONA OUE NO
ES TORPE, Y PUEDE COMPRENDER LAS COSAS, NO'ES NE­
CIA NI FALTA DE INTELIGENCIA, ES “NO”; NO PUDO HA­
BERSE CONVALIDADO LO HECHO POR EL DISTRITO
FEDERAL, SIN FACULTADES PARA ELLO.

19.—Calendario que m u estra la torpeza de los legisladores del


2000 .
D.—Véase en el siguiente calendario:
a) .—25 de abril de 2000 el Organo legislativo del Distrito Federal
emite un decreto por el cual reforma, modifica y deroga artículos del
Código civil para el Distrito Federal en materia del fuero común y
para toda la República en materia Federal.
b) .—25 .de mayo de 2000 se publica el anterior decreto del Distrito
Federal por conducto de su Asamblea legislativa, y se dice que entrará
en vigor el Io. de junio de 2000.
c) .—29 de mayo de 2000 se publica en el Diario Oficial de la Federa­
ción, para entrar en vigor 9 días después, esto es el 8 de junio, un
Decreto de Estados Unidos Mexicanos, en que se establece con el
38 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

nombre de “Código civil Federal”, el antiguo Código civil para el Dis-'


trito Federal en materia del fuero común y para toda la República en
materia Federal.
E.—Es evidente entonces que las pretendidas modificaciones hechas
por el Distrito Federal, al Código civil de 1928 no pueden haber en­
trado a surtir efectos, prim ero por inconstitucionales, y segundo por
ser de fecha anterior al Decreto' de Estados Unidos en que se crea el
Código civil Federal.
5.—PERO NO VAYA A PENSAR ALUMNO(A) QUE YA AHI SE
ACABARON LAS TONTERAS QUE SE HAN COMETIDO EN
ESTE CASO. NO, HAY TODAVIA UNA TAN SERIA COMO LAS
ANTERIORES. VEA:
A. —LA CONSTITUCION POLITICA DE LOS ESTADOS UNIDOS
MEXICANOS, ESTABLECE EN SU ARTÍCULO 124 QUE TODAS
LAS FACULTADES QUE NO ESTAN EXPRESAMENTE OTOR­
GADAS A LOS FUNCIONARIOS FEDERALES, SE ENTIENDEN
RESERVADAS A LOS FUNCIONARIOS DE LAS ENTIDADES FE­
DERATIVAS.
B. —LA PROPIA CONSTITUCION EN SU ARTICULO 73 ESTA­
BLECE CUALES SON LAS FACULTADES DE LOS LEGISLADO­
RES FEDERALES INTEGRANDO EL CONGRESO DE LA
UNIÓ N . EL ARTICULO 74 ESTABLECE FACULTADES EXCLU­
SIVAS PARA LOS DIPUTADOS, Y EL 76 ESTABLECE FACULTA­
DES EXCLUSIVAS PARA LOS SENADORES
C. —EN NINGUNA DE ESAS NORMAS, SE ESTABLECE FACUL­
TADES PARA LEGISLAR EN MATERIAS QUE SE RESERVAN A
LAS ENTIDADES FEDERATIVAS, COMO ES LO RELACIONADO
V.G. CON LA ADOPCION, LA TUTELA, LA CURATELA, LOS
TUICIOS SUCESORIOS MORTIS CAUSA, LA REGULACION DEL
MATRIMONIO Y DEMAS SITUACIONES DEL DERECHO CIVIL
PARA LA FAMILIA.
B .—LOS LEGISLADORES FEDERALES DEL DECRETO DEL 29
BE MAYO DE 2000 A O U E ARRIBA ME REFIERO, NO DIJE­
RO N QUE TODAS ESAífMATERIAS OUE MENCIONO, ENTRE
OTRAS, QUEDABAN DEROGADAS EN EL CODIGO CIVIL FE­
DERAL, POR LO CUAL AHORA SE REGULAN ESAS MATERIAS
EN ESTE CODIGO, SIN TENER FACULTADES PARA ELLO ES­
TADOS UNIDOS MEXICANOS.
E.—PERO HAY ALGO MAS GRAVE QUE ES MATERIA DE DIS-
PAUL TABORI Y LOS LEGISLADORES CIVILES DE 2000. 3 9

CUSION, Y ES SI ESTADOS U N ID O S MEXICANOS TIENE FA­


CULTADES PARA EXPEDIR UN CODIGO CIVIL. SE DICE Q U E
NO, PUES DE ACUERDO CON ESE SISTEMA DE QUE LOS
FUNCIONARIOS FEDERALES SOLO PU E D E N HACER LO Q UE
LA LEY EXPRESAMENTE LES CONFIERE, Y LO QUE NO APA­
RECE OTORGADO EN ESA FORMA LE CORRESPONDE A LAS
ENTIDADES FEDERATIVAS, PUES RESULTA QUE EL ESTADO
FEDERAL POR CO NDUCTO DE SU ORGANO LEGISLATIVO,
EL CONGRESO DE LA U N IO N , NO T IE N E FACULTADES EN
LA CARTA PO LÍTICA FUNDAMENTAL E N SU ARTICULO 73,
NI LOS DIPUTADOS EN EL ARTICULO 74, NI LOS SENADO­
RES EN EL ARTICULO 76, PARA EXPEDIR U N CODIGO CIVIL
FEDERAL.
PERO ESO A H I SE LO DEJO PARA CUANDO USTED HAYA
YA ESTUDIADO DERECHO CONSTITUCIONAL.
PERO VO LVIENDO ATRAS, RESULTA QUE DE LO DICHO
EN EL SENTIDO DE QUE INVADEN MATERIAS OUE SOLO LE
CORRESPONDE LEGISLAR A LAS ENTIDADES FEDERATIVAS,
NO SE DIERON CU EN TA LOS FALTOS DE ENTENDIMIENTO
LEGISLADORES FEDERALES, Y ASI AH O RA TIENE UD. ALUM-
NA(O) REGULADA E N LO FEDERAL Y E N LO LOCAL DEL DIS­
TRITO FEDERAL, ESAS MATERIAS. ¿VERDAD QUE PARECE
COSA DE LOCOS? ¿VERDAD QUE H ACEN RECORDAR A PAUL
TABORI?
6.—Y ahí tiene alumna(o) la dificultad en sus estudios que se le pre­
senta, de que ahora tiene ya dos códigos civiles que estudiar, el civil
del Distrito Federal, y el Federal. Pobre de Usted que ya se le compli­
có, y aún más, con la gravedad de que los notablemente torpes en
comprender las cosas, necios y faltos de inteligencia que conformaron
la I legislatura de la Asamblea legislativa del Distrito Federal, tendrán
en vigor su necia reforma, y también los legisladores federales ten­
drán su inconstitucional Código civil Federal duplicando materias que
no les toca regular, pues para derogar las tonteras de ambos legisla­
dores, local y federal, se necesita una de dos salidas:
a).—Que se declare inconstitucional lo hecho por la Asamblea, y por
los mieiftbros del Congreso de la Unión, a través de juicios de ampa­
ro que promuevan los particulares, ó bien
b).—Que los nuevos Asambleístas del Distrito Federal, que serán
los de la II Asamblea legislativa, expidan un nuevo Código civil para
el Distrito Federal, pero en el cual se supriman tantas y tantas estupi­
deces como las que se incluyeron en la reforma inconstitucional que
40 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

me ha ocupado, y las más aún que se contenían en el proyecto de Có­


digo civil que pretendían los mismos Asambleistas introducir antes de
que terminaran su función en septiembre de 2000, pero que por for­
tuna muchos otros abogados y yo, a base de dar conferencias y escri­
bir artículos, pudimos evitar que semejante salvajada se consumara, y
c).—Que también los nuevos miembros del Congreso de la Unión que
entrarán en septiembre de 2000, después de las elecciones de julio
del mismo año, expidan un decreto precisando cuáles son materias
que se derogan del Código civil Federal, por corresponder legislar en
esas materias a las entidades federativas.

20.—U bicación de la m ateria de Teoría de las O bligacion es en el


cam po del derecho civ il, y Teoría del Patrim onio.
Como digo desde la Introducción de este libro, se elaboró ya un
nuevo plan para el estudio del Derecho civil en la Facultad de Derecho.
Ese nuevo plan que se implantó a partir de 1993, presenta la en­
señanza de los temas de Derecho civil en 7 cursos semestrales, que se
inician en el primer año de ingreso del alumno(a) a la Facultad de
Derecho.
Conforme a ese nuevo plan, se tiene lo siguiente:
1. —Primer semestre: Se enseña qué es la persona y sus atributos, re­
gistro civil, derechos de la personalidad, persona moral, y teorías del
acto y negocio jurídico, así como la clasificación de los hechos jurídi­
cos, elementos de existencia, y requisitos de validez del acto jurídico,
y la teoría de las nulidades.
2. —Segundo semestre: Bienes, y este curso se cubre y responde al
plan que expongo en la introducción de este libro, con el estudio de
los derechos reales, posesión y prescripción, así como el Registro de
la Propiedad.
3. —Tercer semestre: Obligaciones, y fuentes de las obligaciones, con
el estudio amplio de la prim era de ellas, que es el convenio y el con­
trato.
4. —Cuarto semestre: Obligaciones, y una parte de los contratos típi­
cos que regula el Código-civil,
5. -—Quinto semestre: Resto de los contratos típicos que regula el Có-,
digo civil:
6. —Sexto semestre: Introducción al estudio del mal llamado Derecho
familiar, pues debe llamarse “Derecho para la familia” con esponsa­
les, matrimonio, divorcio, concubinato, relaciones paterno-materno fi­
lial, planificación familiar, y patrimonio de la familia.
7. —Séptimo y último semestre: Derecho sucesorio, mal llamado así en
EL PATRIMONIO: TEORIAS SOBRE EL. 41

el plan de estudios, pues se trata sólo del “Derecho sucesorio mortis


causa”, ya que en todo caso que una persona sucede a otra en un de­
recho, hay sucesión, pero en este semestre se estudia no cualquier su­
cesión, sino sólo la mortis causa.
El plan nuevo y vigente para el estudio del Derecho civil es bas­
tante malo, y ya doy antes algunas de las razones que me autorizan
para así calificarlo.
Pero, le doy a Ud. toda la anterior relación, para el efecto de que
se percate alumno(a), de lo amplio que es el estudio del Derecho ci­
vil, y que aprecie que este libro, sólo se ocupa de una pequeña parte
de ese plan de estudios, como es el segundo semestre, y de una parte
del primero, como son los derechos de la personalidad.

21. —Cuadro sinóptico de las materias que comprende el Derecho


civil, y cuáles se estudian y en qué cursos, de acuerdo con el
anterior plan de estudio, ubicándose la materia de este libro.
Para que el alumno(a) tenga una visión general de lo que va a es­
tudiar en este libro, y pueda tener una visión de conjunto de todo el
Derecho civil, es que elaboré el siguiente cuadro sinóptico que inserto
en la anterior hoja.
En este cuadro apreciará Ud. las diversas materias, y entre parén­
tesis, el dato del semestre en que se imparten. Si puede retener m en­
talmente este cuadro, le resultará más fácil el camino tan largo que
tiene por delante, y le ayudará a no perderse en el desarrollo de la
materia.
Dicho lo anterior, puede ya entrar de lleno al estudio y desarrollo,
del segundo cursillo de Derecho civil, según el vigente plan de estu­
dios de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma
de México, pero ello en una forma sistemática y lógica, y no como.,
aparece en el multicitado plan de estudio.

22. —-Relaciones patrim oniales y noción de patrimonio. Su conte­


nido político.
Si como ya dejé expuesto, los Códigos civiles 2000 se ocupan pri­
mero díe las relaciones personales de contenido no patrimonial pecu­
niario, lo lógico sería empezar por su estudio, pero el alumno(a),
conforme al vigente plan de estudio, debe iniciarse en el estudio de
las relaciones patrimoniales de índole pecuniaria, y es lo que paso a
comentar.
Ya desde luego, para abordar el estudio de este tipo de relacio-
42 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

nes patrimoniales, es indispensable tener una noción de qué es el pa­


trimonio.
Lo primero que se ocurre, y es una buena ocurrencia, es cono­
cer el significado gramatical de la palabra “PATRIMONIO”, y en­
tonces es conveniente recurrir a lo que sin eufemismos en mis
tiempos se le llamaba “tumbaburros” o “desasnadero”, y que ahora
se le conoce como Diccionario. Así se encuentra que la palabra patri­
monio, deriva del término latino “PATRIMONIUM”(39) y significa:
Hacienda que una persona ha heredado de sus ascendientes,
o bien
“Bienes propios que se adquieren por cualquier título.”
También se identifica la palabra patrimonio con el vocablo rique­
za.(40)
Riqueza por su parte, significa abundancia de bienes, y bien o bie­
nes significa “utilidad en su concepto más amplio”.
Este concepto gramatical de patrimonio, da ya alguna luz sobre
lo que éste es, pero si bien es útil, se le necesita caracterizar en el
campo del Derecho, para precisar así su alcance y contenido.
Los autores que se ocupan de temas jurídicos, no se han, ni se po­
drán poner de acuerdo, sobre el concepto y contenido del patrimo­
nio, porque ese concepto y ese contenido no responden a una
situación jurídica, sino que responden a una postura política.
El contenido del patrimonio varía y cambia de época a época, de
lugar a lugar, de país a país, pero no porque el concepto jurídico en
sí se amplíe por rabones también jurídicas. No, el contenido y concep­
to del patrimonio se va modificando según lo que las personas en el
poder, los políticos, consideren de acuerdo con las conveniencias so­
ciales, —o lo que ellos crean o les conviene decir que son las conve­
niencias sociales— que se deben proteger a través de la noción de
patrimonio.
Explicaré lo anterior: la teoría del patrimonio se elabora por pri­
m era vez con un carácter científico apenas a mediados del siglo XIX,
por los tratadistas franceses Aubry y Rau; estos autores, fiel reflejo de
la época que les tocó vivir, no podían pensar sino en función de lo
que las personas en el poder y la clase social dominante a que ellos
pertenecían, consideraban de interés para ser objeto de una protec­
ción jurídica.
(39) Diccionario de la Lengua Española. 21a Edición. Real Academ ia Española. Madrid,
1992. Pag, 1099. °
(40) Diccionario Enciclopédico Abreviado. Espasa-C alpe, S. A. M a d rid , 1965. 6 a ed. T. VI.
Pág. 361.
CONTENIDO DEL PATRIMONIO. 43

Los gobernantes de los países más florecientes por el capitalismo,


se vieron fuertemente presionados por la idea de que lo único respe­
table, lo único valioso, era lo pecuniario, y con ese criterio dejaron
sentir su influencia en el campo del Derecho. Fue así como, al elabo­
rarse la primera tesis sobre el patrimonio, se le atribuyó a éste un
contenido integrado sólo por elementos de tipo pecuniario. Se dijo:
todo lo que no tenga un carácter pecuniario, económico, debe quedar
fuera de la noción del patrimonio.(41)
Pero al transformarse la sociedad, al presionarse el criterio de las
personas con el poder político, al evolucionar de lo meramente mate­
rial, de lo pecuniario, de lo económico, a la consideración de que
también deben protegerse los valores morales, los valores afectivos de
los seres humanos, de la colectividad, se presentó la crisis de la no­
ción clásica del patrimonio y de su contenido.
Como se anota después, se puso en crisis a la tesis clásica del pa­
trimonio con las ideas de Von Ihering el cual sostuvo que el elemento
patrimonial conocido como “obligación”, podía tener un objeto no
sólo pecuniario, sino que apuntó casos de “obligaciones” con un obje­
to o contenido de tipo moral o afectivo.
Sin embargo, los conservadores, que siempre son los más, pero no
los mejores, en el campo del Derecho, que se aferran sin análisis a los
conceptos que recibieron de sus mayores y que por ello no quieren
ver más allá de su nariz, argumentaron, y apuntalaron sólo por un
momento más, la noción clásica del patrimonio, y llegaron a conside­
rar que si bien es cierto que puede haber obligaciones con un objeto
que no sea pecuniario, esas obligaciones no se pueden considerar de
índole patrimonial, sino que, son necesariamente EXTRAPATRIMO­
NIALES. Aceptaron obligaciones con objeto patrimonial y otras con
OBJETO EXTRAPATRIMONIAL.
No obstante, las personas que detentan el poder y manejan al Es­
tado, ante las presiones sociales, se van viendo precisadas a modificar
su criterio, y se ven en la necesidad de considerar cada día nuevos va­
lores protegibles jurídicamente, aunque éstos no tengan ya carácter
pecuniario. Así, llega el momento en que los miembros de una socie­
dad exigen protección para sus valores morales o afectivos, y entonces
las personas que detentan el poder, los políticos, tienen que conside­
rar valiosos esos aspectos, y deciden se cubran y protejan con el m an­
to de lo [jurídico, estableciendo su protección legal.
Esos nuevos valores acaban por abrirse paso en los Códigos(42), y
a la larga se tienen que abrir paso en el campo de la doctrina
(41) Von T h u r A ndreas. Derecho Civil. Parte G eneral. T rad. de Wenceslao Roces. Ant. li­
brería Robredo de José P orrúa e Hijos. México, 1946. Pag. 46. N° 13.
(42) Véase la confirm ación de este dicho en el apartado 482 infra.
44 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

como elementos patrimoniales. Así, V. g., aunque todavía tratados


en el Código civil Federal(43) como situaciones extrapatrimoniales
—pero ya sancionados: por la ley— se tienen tres hipótesis diversas,
en donde se protegen intereses de índole moral. Véase:
a) .—El artículo 143 determina:
“El que sin causa grave, a juicio del juez, rehusare cumplir su
compromiso de matrimonio o difiera indefinidamente su cumpli­
miento, pagará los gastos que la otra parte hubiere hecho con moti­
vo del matrimonio proyectado.
En la misma responsabilidad incurriría el prometido que diere
motivo grave para el rompimiento de los esponsales.
También pagará el prometido que sin causa grave falte a su com­
promiso, UNA INDEMNIZACION A TITULO DE REPARACION
MORAL, cuando por la duración del noviazgo, la intimidad estable­
cida entre los prometidos, la publicidad de las relaciones, la proxi­
midad del matrimonio u otras causas semejantes, el rompimiento de
los esponsales cause un grave daño A LA REPUTACION DEL PRO­
METIDO INOCENTE.
La indemnización será prudentemente fijada en cada caso por el
juez, teniendo en cuenta los recursos del prom etido culpable y la
gravedad del perjuicio causado al inocente”.
Aquí se aprecia cómo el legislador, las personas en el poder, se
vieron en la necesidad de proteger un aspecto de las relaciones h u ­
manas que no son en sí de índole pecuniaria, sino moral, afectiva.
b) .—De igual manera sucede en el artículo 1916 de ambos Có
gos de 2000, reformado de la manera más torpe el 30 de diciembre
de 1982, y luego con otro pegote el 10 de Enero de 1994, y que aho­
ra dice en su primer párrafo:
“Por el daño moral se entiende la afectación que una persona sufre
en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación,
vida privada, configuración y aspecto físico, o bien en la conside­
ración que de sí misma tienen los demás. Se presumirá que hubo
d a ñ o M o r a l cuando se vulnere o menoscabe ilegítimamente la liber­
tad o la integridad física o psíquica de las personas”.(44)
c) .—Por último, con ese mismo criterio de protección a valores
pecuniarios los 2 Códigos civiles de 2000, en su artículo 2116 también
fueron reformados de la manera más absurda el 30 de diciembre de
1982, dispone:
(43) El texto de este artículo en el Código civil del Distrito Federal fue derogado en las
inconstitucionales reform as del 25 de mayo de 2001.
(44) Véase infra apartado 542 la crítica que hago al texto de este artículo 1916, y a un
m am otreto que p o r cobardía de los legisladores se incluyó con el núm ero 1916 bis.
EL PATRIMONIO MORAL DE LAS PERSONAS. 45

“Al fijar el valor y deterioro de una cosa, no se atenderá AL PRE­


CIO ESTIMATIVO O DE AFECTO, a no ser que se apruebe que el
responsable destruyó o deterioró la cosa con el objeto DE LASTI­
MAR LOS SENTIMIENTOS O AFECTOS DEL DUEÑO; el aumen­
to que por estas causas se haga, se determinará conforme á lo
dispuesto por el artículo 1916”.
Pero así como se va ampliando la protección jurídica a valores
que antes habían sido despreciados por los políticos, también en oca­
siones se presenta el fenómeno inverso, y conceptos o valores que se es­
timaron valiosos para los gobernantes, en vista de las nuevas
relaciones sociales, se desconocen, y entonces se reduce el contenido
del patrimonio.
V. g. en el Código civil para el Distrito Federal y Territorio de la
Baja California de 1884, que estuvo vigente hasta 1932, se conside­
raban como elementos patrimoniales —y se entiende que para el Es­
tado eran pecuniarios— a dos derechos reales que han desaparecido
desde 1928, y tampoco los recogen los Códigos de 2000. Me reñero a
la “anticresis” y a los “censos”. Y desaparecieron, porque los políticos
de 1928 en que se redacta el anterior Código de 1928, consideraron
que esos elementos patrimoniales eran medios para la explotación
económica de los débiles, y que además entorpecían la circulación de
la riqueza.
Sin embargo, si bien ese fue el criterio de los políticos en el poder
y que legislaron para el Distrito y Territorios Federales en 1928, aún
hoy día no lo es para los políticos poblanos en el Código Civil de esa
Entidad(45) promulgado en 1985, pues se sigue regulando el “censo
enfitéutico”. En efecto, el artículo 2616 dispone que:
“Censo enfiteútico es el contrato en virtud del cual una persona a d ­
quiere el derecho de percibir una pensión anual, por entrega que
hace a otra del dominio útil de u n bien inmueble, para que lo dis­
frute. El que recibe la pensión se llama dueño y el que lo paga enñ-
teuta.”
y se completa esta norma con el artículo 2617 en que se determina
que;
“El censo enfitéutico otorga al enfiteuta un derecho real para usar al
disfrutar temporalmente el predio objeto de él”.
El mismo Código de Puebla en su artículo 1335 regula otro Derecho
(45) Com o co-autor que fui del proyecto de Código Civil de Puebla, me opuse a q u e se
reviviera este derecho re a l que se elim inó por e l legislador civil de 1928, pero es evidente que
no rué precisam ente m i o p in ió n la que en esta m ateria se im puso.
4 6 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

más, que había desaparecido del Derecho mexicano, y que es el “De­


recho de Superficie”, y así en su artículo 1335 dispone:
“Puede el dueño constituir, en favor de otra persona y respecto de
un terreno de su propiedad, un derecho de:
I. —Construir un edificio sobre el suelo;
II. —Hacer construcciones debajo del suelo”.(46)
Como se aprecia, en un mismo país y en una misma época, hay
diversas legislaciones que traducen el diverso pensamiento de las per­
sonas que detentan el poder, y difieren en cuanto a un elemento
constitutivo del patrimonio como es el número de los derechos reales.
Esa crisis por la que atravesó e hizo “reventar” literalmente la no­
ción tradicional del patrimonio pecuniario y permitió determinar que
se deben considerar como integrantes del patrimonio de una persona,
los llamados Derechos de la personalidad que son los que anoto en el
cuadro sinóptico que inserto en el apartado No. 18, bajo el rubro de
“Morales o no pecuniarios”, y que como ahí se ve, incluyen el Dere­
cho a la integridad física, a las partes separadas del cuerpo, el Dere­
cho al cadáver, etc. Esta materia cobra importancia a través de los
“implantes” mal llamados “trasplantes” de órganos vitales en el ser
humano. (47)
En España, con ese criterio tan cerrado que reporta gran número
de tratadistas, se sostiene sin más, que los derechos de la personali­
dad son extrapatrimoniales(48), pero en verdad y a mi juicio, no exis­
te razón alguna para considerarlos fuera de la esfera patrimonial,
mientras en la teoría se siga manteniendo la noción de patrimonio.
Ya se verá en seguida(49) cómo sólo por falta de un cuidadoso
examen de lo que significa patrimonio, se han excluido de él estos
elementos, pero a la postre y ante las presiones sociales, los políticos
habrán de considerarlos en todos los Códigos Civiles(50), para así po­
derles dar un trato sistemático y adecuado(51).
Y lo que es más, la noción de patrimonio se ensancha más cada
(46) T am bién incluí este D erecho de superficie en el anteproyecto d e C ódigo civil para el
E stado d e Nuevo León que elaboré e n 1991, y de ahí el concepto de lo q u e es ese Derecho, En
el artículo 751 dije: “Concepto de D erecho real de superficie. Él derecho real de superficie es el
d e re c h o real vitalicio, salvo pacto en co n trario , que se constituye p o r el d u e ñ o de un predio, a
favor de otra persona, y en virtud del cual ésta, puede construir en el inm ueble de aquélla, un
edificio o realizar construcciones debajo del suelo del mismo”.
(47) Véase infra apartado 619, cóm o debe hablarse de '“im plantación” .
(48) Véase Castán T obeñas José. Los derechos de la personalidad. In stitu to Editorial Reus.
M adrid, 1952. Pág. 6. No. 1.
(49) Véase infra apartado 29, tesis personal sobre lo que debe c o m p re n d e r el patrimonio.
(50) Véase infra apartado 527, com entarios al nuevo Código Civil de Tlaxcala de 1976.
(51) Véase infra apartado 30.
TEORIA CIENTIFICA DEL PATRIMONIO. 47

día, aún contra la voluntad de esos “conservadores”, y ya se ve como


hoy se habla de “Patrimonio del Estado” y consideran en él, no sólo
elementos pecuniarios a semejanza del patrimonio de los particulares,
sino que, ya sin discusión, se incluyen elementos francamente ajenos a
toda noción económica, como V. g. “la bandera nacional”, “el himno
nacional”, etc., que son “patrimonio para uso exclusivo del Estado”, o
cuando éste lo autoriza a través de Ordenamientos que al efecto expi­
de, como la llamada “Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno
Nacionales”(52).
Es con todo lo anterior que afirmo y demuestro que el contenido
del patrimonio no se puede determinar de igual manera en todas las
épocas, ni tampoco se puede sostener que su contenido responda a
una situación meramente jurídica, toda, vez que, como acredito, res­
ponde a una situación política, en donde las personas en el poder, las
que manejan el Estado, para conservar la tranquilidad, la estabilidad
social, y el poder mismo, deben ampliar o restringir ese contenido,
atentos a un criterio político.
También como evidencia se tiene que ya se elevó a rango consti­
tucional, la llamada Comisión Nacional de los Derechos Humanos, se­
gún el Diario Oficial de la Federación del 28 de enero de 1992, y los
derechos humanos no son sino una parte de los Derechos de la per­
sonalidad.

23.—Elaboración cien tífica de una teoría d el patrim onio.


En el campo del Derecho, como en el de todas las ciencias, con­
viene siempre establecer grupos y subgrupos de los objetos con que se
trabaja. Así, V. g. en el campo de la física, si se van a estudiar los me­
tales, se les agrupa atendiendo a su peso específico, o bien a la forma
en que se presentan en la naturaleza, o ya atendiendo a su maleabili­
dad, etc.
Si en la antropología se va a estudiar a los seres humanos, conviene
formar grupos de ellos atendiendo a las zonas terrestres que habitan,
o bien atendiendo al color de la piel, bien a la forma craneana, etc.
De esta manera en el campo de cualquiera ciencia, se van forman­
do lo que se ha dado en llamar “categorías”(53) y se agrupa en ellas
los objetos a estudio que presentan un mínimo de características se­
mejantes, si se trata de categorías “reales”, o bien para agrupar en un
solo conjunto, objetos en estudió que, aunque no tengan semejanzas,
(52) Véase en contra d e este criterio Esparza y López Sara Ofelia. El Patrimonio artístico en
el Derecho administrativo de México. T esis profesional. México, 1965, U.N.A.M. Facultad de Dere­
cho. Véase en favor mi libro “Derecho Administrativo y Derecho Administrativo al estilo mexicano".
(53) Sobre la noción de las “categorías” véase Gény F. Science et techniqne en droit privé posi-
tif. T . III. Págs. 123 y sigtes. Nos. 207 y sigtes. Librairie de la Societé du Recueil Sirey.
48 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

para su análisis conviene agrupar, y se forma entonces una categoría


“formal”.
El Derecho no puede, como ciencia, ser ajeno a este procedimien­
to, y así se elaboran en él, múltiples categorías como son entre otras,
las de los llamados “Derechos reales” que en este libro se estudian y
la de los “Derechos de crédito” convencionales, llamados también
“Derechos personales” que se estudian en un posterior curso de Dere­
cho civil.
Ahora bien, los científicos del Derecho a fines del sigio XIX, se en­
contraron con la —estimada por ellos— necesidad de elaboiar una
teoría del patrimonio, que en verdad no es otra cosa que la idea de
crear una categoría formal, para el efecto de dar en un momento
dado, igual o semejante trato a objetos de Derecho que no tienen en­
tre sí características que les permita integrar una categoría real y ade­
más obtener así resultados jurídicos que de otra m anera no podrían
obtener.
A estos autores se les presentaron varios problemas a saber:
lo .—¿Cuál es la mejor manera de que una persona transmita, a
quien ella desea, sus bienes pecuniarios al momento de su muerte?.
Había que lograr que esa transmisión se hiciera de la manera más fá­
cil y sin complicaciones, porque los bienes que una persona detenta y
que habrán de recibir sus herederos, no son todos de igual naturale­
za, no son homogéneos, sino heterogéneos: hay Derechos reales, De­
rechos personales, Derechos de autor, etc.
Resultaba pues conveniente, elaborar una teoría del patrimonio,
en donde a través de dar a éste —el patrimonio— la naturaleza de
una “categoría formal” se pudieran incluir en él, para darles un trato
global, igual, semejante, a cosas que son por su naturaleza diametral­
m ente diferentes. Así, con esta idea de un “patrimonio” en donde en­
globan tanto Derechos reales, como Derechos personales, o Derechos'
de autor, y se les da a todos un trato unitario, se puede y de hecho se
facilita la trasmisión de tales bienes a los herederos, durante el juicio
sucesorio, que es “atractivo” pues “atrae” todo juicio relacionado a los
bienes del que muere, o de cujus, o “muertito” si le dejó algo.
2o.—¿Cómo hacer que todos los bienes de una persona respondan
a un compromiso que asume, si no los ha listado uno por uno?. En­
tonces también se pensó por estos autores que, incluyendo a todos los
bienes pecuniarios de una persona, en una “categoría”, se podía én
un momento dado considerar que todos ellos, en globo, responden a
los compromisos que su titular asuma frente a otras personas, estable­
ciendo así una garantía bastante de que podría dar cumplimiento a
tales compromisos.
En efecto, se razonó así: si una persona presta a otra dinero, y el
TEORIA CIENTIFICA DEL PATRIMONIO. 4 9

que lo recibe no da una garantía de pago específico a su acreedor,


éste, al cual se le designa como “acreedor quirografario”, ¿podría en
el momento en que su deudor no le pague, tener la relativa seguri­
dad de que ese deudor le résponde del compromiso asumido, con
todo su “patrimonio”?. Así, con esa categoría “patrimonio”, el acree­
dor quirografario, tiene una cierta garantía genérica con todo el pa­
trimonio de su deudor, para hacer efectivo su derecho sobre él,
llegado el caso.
3o.—¿Cómo explicar en forma satisfactoria la situación que se
crea con el hecho de que si una persona sustituye elementos de su pa­
trimonio, a los nuevos se les siga dando el mismo trato que a los an­
teriores, aunque sean distintos?.
Pues se lograría con una teoría que formara una “categoría” deno­
minada “patrimonio”. Así V. g. si el señor Procopio vende su Derecho
real de propiedad que tiene sobre una casa en dos millones de pesos
y adquiere con ese dinero acciones de una sociedad anónima, que tie­
nen —las acciones— una naturaleza jurídica diferente, pues son mue-
bles(54) ¿cómo va a ser posible que esos nuevos bienes —las acciones
títulos de crédito— tan distintos en su naturaleza reciban el mismo
trato jurídico que el Derecho real de propiedad sobre un inmueble,
„ en un momento dado? Pues sólo se logra ello a través de la elabora­
ción de una teoría del patrimonio, que es una “Categoría”.
Es así como se ha dicho que:
“La doctrina señala tres fenómenos principales, que jurídicamente
no pueden ser explicados sino mediante la elaboración de la teoría
del patrimonio:
a ) .—El patrimonio como la prenda común y tácita de los acreedo­
res quirografarios;
b ) .—La trasmisión del patrimonio a título universal, y
c ) .—La subrogación real”.(55) (56)

Estas son las consideraciones que llevaron a los juristas del siglo
XIX a elaborar su teoría sobre el patrimonio.
Y ya entendido que el patrimonio en su contenido responde a un
contenido político, y cómo la política amplía o restringe ese conteni­
do, conviene conocer con algún cuidado algunas de las teorías que se
-----(54)
:— ¡---- . .
Véase infra apartados 91 y 93, acciones, títulos de crédito, su naturaleza.
(55) Aguilar Carvajal L eopoldo. Segundo Ciírso de Derecho civil. Bienes, Derechos reales y suce­
siones 2a, Ed. Editorial Porrúa, S. A. México, 1967. Pág. 15, No. 1.
(56) Subrogar significa gram aticalm ente ‘‘sustituir una cosa a otra". En el campo del D ere­
cho hay dos tipos de subrogaciones: La “real", que es cam biar u n a cosa p o r otra y, la “personal"
cuando una persona es sustituida p o r otra en una relación ju ríd ica cbiigacional. Véase Gutiérrez
y González Ernesto. Derecho de las Obligaciones. 13a Ed. Editorial P orrua, S. A. México, 2001.
50 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

han elaborado al respecto, empezando como es lógico, por la primera


que se presentó con un carácter científico.

24. —T e sis clásica del patrim onio. Definición.


La prim era tesis elaborada en forma científica fue la de los trata­
distas franceses Aubry y Rau, la cual como anoto en seguida, tiene
muchos puntos de crítica, y de hecho en la actualidad no funciona;
sin embargo, tiene el mérito de ser un trabajo que buscó sistematizar
esta materia en forma científica.
Esta tesis definió el patrimonio como E L C O N J U N T O D E L O S
D E R E C H O S Y L A S O B L IG A C IO N E S D E UNA P E R S O N A , A P R E C IA ­
R L E S E N D I N E R O , C O N S I D E R A D O S F O R M A N D O U N A U N IV E R S A ­
L ID A D D E D E R E C H O S ).
El patrimonio para estos autores, constituía una entidad abstracta,
diferente de los bienes y obligaciones que lo integran, de tal manera
que esos elementos pueden cambiar, disminuir, aumentar, o inclusive
desaparecer totalmente, sin que el patrimonio desaparezca, ya que
permanece uno e invariable durante toda la vida de su titular.
Para ilustrar esta idea, recurrieron al ejemplo de una bolsa, vacía
o llena, a la cual se equipara el patrimonio. Se dice que una bolsa
puede estar vacía o llena, pero sigue siendo bolsa, y así es el patrimo­
nio, una bolsa, que puede o no estar llena según sea el momento.
Y además es lógico que en esta tesis se hiciera tal afirmación, toda
vez que para sus autores la idea del patrimonio se deduce lógicamen­
te de la personalidad; el patrimonio dijeron, es la emanación de la
personalidad y la expresión de la potestad jurídica de que está inves­
tida una persona como tal.

25. —T e sis clásica: principios básicos del patrimonio.


Aubry y Rau consideraron que una teoría general del patrimonio
descansa en los siguientes principios:
a).—S ó lo la s p e r s o n a s p u e d e n te n e r p a tr i m o n i o . —En forma exclu­
siva las personas son las únicas que pueden tener patrimonio, ya que
sólo ellas tienen aptitud para poseer bienes, tener deberes y contraer
obligaciones.
Y no se piense que hoy día es innecesario este postulado de la
tesis clásica, ni que el mismo se sobrentienda, pues no todos los sis­
temas jurídicos lo adoptan. Así en los Estados L^nidos de América y
en Inglaterra se han dado casos en donde millonarios excéntricos —por
no llamarles en este libro de otra manera— ignorantes de los ele-
(57) Planio! y Ripert. Tratado Práctico de Derecho civil francés. T. III Pag. 23. No. 15. 1Q46.
C ultural, S. A. H abana.
TESIS CLASICA DEL PATRIMONIO. 51

mentales deberes para con los seres humanos, y considerando a algu­


nos de éstos muy por debajo de los seres irracionales, han dejado
como herederos a animales. Tal es el caso que se popularizó inclusive
a través de una película cinematográfica, en donde se presenta el epi­
sodio de un gato que fue designado heredero por un millonario que
se apellidó Vanderbilt(58).
b) .— L a p e r s o n a n e c e s a r ia m e n te d e b e te n e r u n p a t r i m o n i o . —No es
posible que la persona deje de tener un patrimonio en un momento
dado: siempre lo tendrá, ya que el patrimonio es, según se dijo antes,
como una bolsa vacía. Puede en un momento no tenerse bienes o de­
rechos, pero se tiene sin embargo patrimonio; en ese momento se
tendrá la “bolsa-patrimonio” vacía, pero ésta se tiene.
c) .—L a p e r s o n a só lo p u e d e te n e r un p a t r i m o n i o . —No es posible
que la persona pueda tener más de un patrimonio, toda vez que éste,
es una emanación de la persona; todos sus bienes y deudas, forman
una masa única. Sin embargo, agregan los propios creadores de esta
tesis, este “principio de la unicidad del patrimonio”, sufre por man­
dato de ley algunas excepciones como se ve en el caso de que una
persona tiene dos patrimonios, cuando hereda uno y lo recibe a bene­
ficio de inventarios, a más de su patrimonio particular.
Para ilustrar esta excepción, conviene desde ahora decir qué es el
BENEFICIO DE INVENTARIO, el cual en Derecho francés opera sólo
si lo solicita el heredero, y que en Derecho mexicano opera siempre
aunque no se pida. Al respecto los Códigos civiles de 2000 en el ar­
tículo 1678 determinan:
“La aceptación (de la herencia) en ningún caso produce confusión
de los bienes del autor de la herencia y de los herederos, porque
toda herencia se entiende aceptada a beneficio de inventario, aun­
que no se exprese”.
Se puede captar el contenido de esta norma con estas palabras: el
heredero no responde con su propio patrimonio de las deudas que
fueron del autor de la herencia, sino que las deudas del que falleció,
(58) Ya inclusive los periódicos anunciaron que en ese mismo país hay un perro que tiene
conferida una “T arjeta de C rédito” p ara que requiera todos los alim entos que desee en las tien ­
das. Y concretam ente en el núm ero d el Periódico “ Novedades” correspondiente al día 6 de sep.
de 1972, prim era sección pág. 24 se lee que “al fin y al cabo sólo p u ed en ladrar. Despojan de
su herencia a los canes de una Inillonaria,, y agrega la nota que “los 81 p erro s herederos de una
fo rtu n a de P4.5 millones de dólares procedentes d e su antigua propietaria siguen llevando una
vida de p erro s sin poder disfrutar, com o el colega. Vagabundo, de la am istad d e un niño o del
rom ance inesperado” y agrega que “E leo n o r Ritchey murió en 1968 y d ejó su fortuna a 150 p e ­
rros que adoptó durante 15 años”. Esto sucedió e n D eerñeld Beach, A uburn, E.U.A. Y en
1988, los “gatos" ingleses recibieron de d o s “b enditas” personas, una viejecita y uno-que no fue
tanto, dos “donaciones” por 5 y 15 m illones de dólares, respectivam ente, p ara que la Asociación
Protectora de Animales los cuiden. Y e n la India y en México, y en., se m ueren millones de ni­
ños y niñas p o r no tener que com er. Vaya, “perro m undo".
52 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

se deben pagar sólo con los bienes que hubiere dejado, y si no dejó
bienes bastantes, pues entonces a sufrir los que fueron sus acreedores,
ya que no podrán cobrar sus créditos.
Véase con este ejemplo: D. Procopio, de joven fue campesino e
hijo de un campesino que laboraba en una hacienda pulquera conoci­
da o denominada como la “Hacienda de la Flor”; ese joven con el
tiempo se dedicó también al negocio del pulque, y a la vuelta de los
años, con mucho trabajo y esfuerzo logró formar un buen capital;
vino a la ciudad de México, se hizo amigo de políticos, banqueros y
financieros y terminó una importante etapa de su vida el lo. de sep­
tiembre de 1982, la de banquero y financiero, para iniciar después la
de político y “politólogo”, para retomar la de banquero en 1991 en
que se volvió a privatizar la Banca. D. Procopio donó dinero para que
en su pueblo y en “la capital”, si fuere posible, le levantaran una “Es­
tatua Ecuestre”.
Procopio, ya siendo banquero, se enteró del fallecimiento de un
primo suyo del pueblo en que nació, en Nayarit, y que lo nombró su
heredero. Piensa como todo banquero, que no sólo le protege el be­
cerro de oro, sino que también su suerte es muy buena. El señor D.
Procopio va a Ixtlan, Nayarit, y una vez que se inicia el juicio suceso­
rio encuentra que su fallecido primo dejó bienes por valor de cien
millones de pesos, pero dejó deudas por ciento diez millones de
pesos.
En este caso, el señor Procopio cuando se le declare heredero y
albacea, pagará a los que fueron acreedores de su primo, sólo con los
cien millones de pesos que éste dejó, en la proporción que les alcan­
ce, y lo que falta, diez millones de pesos para cubrir todas las deudas
del primo, no está obligado D. Procopio a pagarlas con su patrimonio
personal aunque fuera banquero y millonario después y ya luego “po­
litólogo”. Este es el beneficio de inventario, que como se ve, opera en
el Derecho Civil mexicano, aunque el heredero no lo pida o no lo in­
voque, pues lo manda la ley. También opera para los no millonarios;
opera para todas las personas que satisfagan la hipótesis prevista por
la ley.
Pero en Francia, en donde se elaboró la tesis clásica del patrimo­
nio, que se viene comentando, sólo opera este beneficio si lo invoca el
heredero, y allá, si el señor Procopio fuera heredero y no lo invocara,
con su patrimonio personal tendría que cubrir los diez millones de
pesos faltantes para pagar a los acreedores del que fue su primo.
Pero para su fortuna, lo hice nacer en México.
A través de este beneficio de inventario, no hay posibilidad de
que se confunda el patrimonio que se hereda, con el patrimonio
propio del heredero, de tal 'manera que al operar el beneficio, se en-
CRITICA A LA TESIS CLASICA DEL PATRIMONIO 53

cuentra que el heredero en verdad tiene dos diversos patrimonios: el


suyo propio, y el que hereda, patrimonios que no se fundirán y vol­
verán uno solo, sino hasta que se hayan liquidado las deudas que
fueron del ahora muerto, y quede algún bien. Este principio del be­
neficio de inventario rige en todos los actos a título gratuito para el
beneficiado, como en el contrato de donación, y en el Derecho suce­
sorio mortis causa.(59)
En el ejemplo antes puesto, si el primo de Procopio dejó doscien­
tos millones de pesos, y sólo deudas por cien millones de pesos, paga­
das las deudas, sobran cien millones de pesos, y sólo hasta ese
momento, en que se precise legalmente que sobró dinero, se produci­
rá la confusión de ese patrimonio que fue, del ahora muerto, con el
patrimonio personal del señor Procopio. Antes de esa fusión, el señor
Procopio tiene dos patrimonios, el suyo propio y el que hereda de su
primo.
Entendido qué es el beneficio de inventario, se entiende también
la excepción que se hace por la propia tesis clásica a su principio del
patrimonio que se viene comentando.
d).—El patrimonio es inseparable de la persona.—No es posible
dice esta tesis, que la persona en un momento dado pueda enajenar o
separarse de su patrimonio; en tanto que la persona vive, no puede
trasmitirlo todo a otra persona. Podrá enajenar parte o todo de los
elementos de su patrimonio, pero no podrá quedarse sin éste. Si el
patrimonio es una emanación de la personalidad, enajenar el patrimo­
nio sería tanto como enajenar la personalidad, lo cual es imposible ju rí­
dicamente hablando.
Hasta aquí la síntesis de los principios fundamentales de la tesis
clásica del patrimonio.

26.—-Crítica a la -tesis clásica del patrim onio.


Objeto de múltiples críticas fue esta tesis, y de ellas algunas acer­
tadas y justas. Sin embargo, como ya dije antes, tiene el mérito de ha­
ber sido la prim era que intentó y logró en cierta medida, dar una
sistematización científica al patrimonio. Anoto en seguida las críticas
que en verdad interesan para el Derecho mexicano, y que sirven para
mejor comprender la noción de patrimonio:
A.—Desde la definición misma se critica la noción clásica de patri­
monio. En efecto, como ya se vio en el apartado No. 21, se dice que
el patrimonio es el conjunto de los derechos y las obligaciones de una
persona, apreciable en dinero, y decir esto es muy estrecho, pues hay
(59) Si qu iere en terarse más del tema, lea m i libro “Derecho sucesorio Ínter vivos y m o rtis
causa” 3a Ed. Editorial P orrúa, S. A. México 1998.
5 4 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

ciertos derechos que en un momento dado aún no son apreciables en


dinero, y sin embargo ya forman parte del patrimonio.
V. g. el señor Procopio se encuentra un manuscrito que pertene­
ció a Hernán Cortés, y conforme a los 2 Códigos civiles de 2000 en el
artículo 775 lo entrega a la autoridad, para el efecto de obtener una
participación, pues así lo determina el artículo 781. El artículo 775 en
ambos Códigos de 2000 citados dice:
“El que hallare una cosa perdida o abandonada, deberá entregarla
dentro de tres días a la autoridad municipal del lugar o a la más
cercana, si el hallazgo se verifica en despoblado”.
El segundo artículo, el 781, establece que si no aparece el dueño
de la cosa, ésta se venderá y se dará una cuarta parte del precio al
que la encontró, y las otras tres cuartas partes a un establecimiento de
beneficencia.
Abora bien, es indudable que si el señor Procopio se encuentra el
manuscrito, de acuerdo con la ley tiene ya derecho a percibir una
parte del valor que se le asigne a la cosa, y sin embargo ¿cuánto vale
ese derecho?; ¿en cuánto se aprecia pecuniariamente ese derecho?.
Aún no se sabe, y se determinará sólo al momento en que se valúe la
cosa. Se trata de un derecho patrimonial, que aún no es apreciable en
dinero, sino que sólo “es susceptible de apreciación pecuniaria”.
Por ello es que RENÉ DEMOGUE, AFIRMÓ QUE SE DEBÍA
DEFINIR EL PATRIMONIO COMO EL CONJUNTO DE DERE­
CHOS Y OBLIGACIONES DE UNA PERSONA, SUSCEPTIBLES DE
APRECIACIÓN ECONÓMICA Y QUE CONSTITUYEN UNA
UNIVERSALIDAD.
B.—La crítica más seria, la que hiere a la tesis clásica en una de
sus bases, es la que considera un error el decir que la persona necesa­
riamente tiene un patrimonio, pues hacer tal afirmación implica con­
fundir: patrimonio con capacidad. Véase:
LA CAPACIDAD ES LA APTITUD JURIDICA PARA SER SU­
JETO DE DERECHOS, DEBERES Y OBLIGACIONES, Y DE
EJERCITARLOS.
De la anterior definición de capacidad, se aprecia que hay dos ti­
pos de ella:
a) .—Capacidad de goce, que es la aptitud jurídica para ser titular
de derechos, deberes y obligaciones, y
b) .—Capacidad de ejercicio, que viene a ser la aptitud de ejercitar
esos derechos, deberes y obligaciones, una vez que se tienen.
V. g. el menor de edad Proquis puede llegar a ser propietario de
una casa o de otro bien inmueble, con lo cual se aprecia su capacidad
de goce, pero Proquis cuando lo adquiere no puede disponer libre-
CRITICA A LA TESIS CLASICA DEL PATRIMONIO. 55

mente de ese bien, y si desea venderlo, sólo lo podrá hacer con la in­
tervención de Procopio su papá que ejerce sobre él potestad. Carece
Proquis de capacidad de ejercicio. Puede ser propietario de bienes in­
muebles, pero no puede disponer libremente de ellos, po rq u era ley
le crea una incapacidad de ejercicio; cuando Proquis adquiera la ma­
yoría de edad, adquirirá también la capacidad de ejercicio y podrá ya
vender libremente sus bienes, si lo desea.
Entendido qué es la capacidad, se entiende el equívoco de la tesis
clásica: estimó que la “bolsa vacía” es el patrimonio, cuando en ver­
dad, esa “bolsa” —si se desea aceptar tan absurda comparación— que
se puede vaciar o llenar, es la capacidad. La persona siempre tiene
capacidad para adquirir bienes, pero esa aptitud de adquirir no es el
patrimonio. Puede, como adelante se verá, no tener en un momento
dado, patrimonio, y sí, se tiene capacidad para adquirir bienes, capa­
cidad que al ejercitarse determinará de nuevo la existencia de un patri­
monio.
C. —Otra crítica es la que va contra la consideración de que la
persona sólo puede tener un patrimonio.
Ya expuse en el apartado anterior que en el mismo Derecho fran­
cés que es en donde opera y se crea la tesis clásica, es posible que en
un momento la persona tenga dos patrimonios, tal y como sucede en
el caso del heredero que tiene el patrimonio propio y tiene además el
patrimonio heredado, que no se confunden durante el procedimiento
o trámite sucesorio, en virtud del llamado beneficio de inventario.
D. —Finalmente, como crítica también muy seria y de fondo, se
tiene esta: es falso que el patrimonio sea inseparable de la persona.
No se puede sostener en forma válida, que el ser humano no pueda
durante su vida trasmitir todo su patrimonio pecuniario a otra perso­
na, o en un momento dado también no tenerlo. Tal afirmación parte
del erróneo punto de vista de confundir como ya se explicó, la capa­
cidad con el patrimonio. La capacidad es indudable que no se puede
enajenar; siempre se tendrá, en la m edida que la ley la consagre.
Pero tan es posible enajenar el patrimonio, que la ley misma esta­
blece esa posibilidad; así los dos Códigos de 2000 determinan en su
artículo 2332:
“Donación es un contrato por el que una persona transfiere a otra,
gratuitamente,'una parte o la t o t a l i d a d d e s u s b i e n e s p r e s e n t e s ” .
con lo cual se aprecia la posibilidad legal de trasmitir todo el patri­
monio, y dejar de tenerlo, contrariamente a lo que se afirma en la te­
sis clásica.
No desvirtúa la anterior conclusión, el hecho de que los mismos
Códigos establezcan en su artículo 2347 que:
56 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

“Es nula la donación que comprende la totalidad de los bienes del


donante, si éste no se reserva en propiedad o en usufructo lo necesa­
rio para vivir según sus circunstancias”.
pues esta norma, viene sólo a establecer una limitación excepcional al
principio de la enajenación total del patrimonio, en beneficio y pro­
tección de la sociedad. Pero aunque sea teóricamente una limitación,
si la persona enajena todo su patrimonio, el acto de enajenación será
válido mientras no se invoque su nulidad, y seguirá surtiendo sus
efectos hasta que no se dicte por un juez una sentencia de nulidad,
que destruya esa donación. En efecto, u n acto afectado de nulidad,
produce todos sus efectos como un acto válido, hasta que no se dicte
una sentencia judicial que lo destruya. Así el artículo 2226 de ambos
Códigos Civiles de 2000 dispone que:
“La NULIDAD ABSOLUTA por regla general no impide que el acto
produzca provisionalmente sus efectos, ios cuales serán destruidos re­
troactivamente cuando se pronuncie por el juez la nulidad. De ella
puede prevalerse todo interesado y no desaparece por la confirma­
ción o la prescripción”.
Pero se puede apreciar también esta posibilidad de que una p er­
sona no tenga patrimonio en un momento dado, bien porque lo ena­
jene, bien porque no lo tenga de ningún tipo por no haber ejercitado
aún su capacidad, con estos ejemplos:
Facundo con fundamento en el artículo 2332 antes transcrito, p ro ­
cede a donar a Procopio todos, pero absolutamente todos sus bienes
pecuniarios, y recuérdese que en esta tesis clásica, sólo lo pecuniario
es patrimonial, incluyendo sus calcetines y zapatos. Esa donación será
según el artículo 2347 nula, pero esa nulidad debe ser declarada por
la autoridad judicial, y mientras no se dicte la sentencia de nulidad, la
donación vive y produce todos los efectos de un acto regular o nor­
mal; después Facundo que realizó la donación con todas las formali­
dades que puede exigir la ley, pasadas diez o doce horas, se suicida;
el donante Facundo se quedó sin patrimonio, y al morir ya no se po­
drá nulificar la donación, porque ese señor Facundo que donó, ya no
podrá ser carga para la sociedad.
Otro caso. Una señorita llamada “Cuquis Inmaculata Estirpe,” hija
de familia, de esas familias mexicanas “neopanistas” que aparecen to­
dos los días retratadas en la ignominiosa sección de “sociales” de los
periódicos anunciando que dieron una fiesta para perros, o para ga­
tos a efecto de recaudar fondos para un “club amigo de los animales”,
esa señorita Cuquis, es de las que se designan como “una chica de
buena familia”.
Sin embargo Cuquis conoce a Prudenciano, que es el lechero que
CRITICA A LA TESIS CLASICA DEL PATRIMONIO. 57

lleva a la mansión de la señorita ese líquido lechoso y acuoso que se


denomina en México leche de vaca. Guquis se enamora del lechero, y
como se acostumbra decir en México “da un mal paso” pero no con
los pies, del cual le resulta un embarazo y el nacimiento de un niño.
Pero como la familia de Cuquis no quiere ver “manchado” sus apelli­
dos “Inmaculata” y “Estirpe”, recurre al procedimiento muy frecuente
de ir a tirar a la basura a la criatura, al fruto de ese “desliz” de la se­
ñorita Cúquis.
Ese tipo de familias que anteponen los comentarios y críticas del
medio social en que se mueven, a la dignidad de una mujer que se
convierte en madre, a la dignidad d e cumplir la sublime función de
ser madre, y que deciden sacrificar al fruto de un verdadero amor
sólo porque no se cumplió con el canon matrimonial —que por otra
parte no hubieran permitido pues la señorita Cuquis es de “buena fa­
milia” y Prudenciano es sólo un lechero— no es nada raro en México.
Basta leer la llamada “nota roja” de los periódicos, para percatarse
cómo, con frecuencia, se encuentran en los basureros cuerpecitos de
niños recién nacidos, envueltos en papel periódico, ya muertos, o
bien a punto de morir.
Ahora bien, ese niño de Cuquis y Prudenciano el lechero lo toma
doña Rubicunda Estirpe de Inmaculata, la mamá de Cuquis, lo en ­
vuelve en papel periódico y va y lo tira como basura en un bote desti­
nado a desperdicios, que se localiza a cien calles de distancia de su
casa.
Poco después el recogedor de la basura llega y escucha llorar un
niño en el tiradero para la basura, y como naturalmente ignora que
es el fruto de la unión de Cuquis y Prudenciano, recoge al niño y lo
lleva a las autoridades.
¿Cuál es el patrimonio de ese niño?. No se sabe siquiera cuál p u e­
da ser su nombre, porque el nombre como se verá, es parte del patri­
monio en su aspecto moral y no pecuniario. No tiene esa desdichada
criatura, como dice el dicho “padre, madre, ni perro que le ladre”, y
como se puede decir jurídicamente: “No tiene patrimonio ni pecunia­
rio ni moral”.
Con el primer ejemplo que puse de la donación de Facundo, se
aprecia cjómo una persona puede en un momento dado no tener pa­
trimonio pecuniario por desprenderse de él; con este segundo ejem­
plo se aprecia cómo una persona en un momento dado también, se
encuentra sin patrimonio pecuniario y también moral, no por haberlo
enajenado, sino por no haberlo tenido nunca, y a través de estos dos
casos se entiende la crítica a la tesis clásica, con lo cual también esti-
58 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

mo que es suficiente para los fines que me he propuesto dar al alum-


no(a), los rudimentos de la materia.

27.—Tesis del patrimonio de afectación(60).


Sin duda que como una reacción en contra de tantos equívocos de
la tesis clásica del patrimonio, se formó otra corriente doctrinaria en
donde, se afirma que la fuerza que debe unir y dar cohesión a los ele­
mentos del patrimonio, formando una unidad, no es la idea de la
personalidad, sino que es la AFECTACIÓN DE UN CONJUNTO DE
BIENES A LA REALIZACIÓN DE UN FIN ESPECÍFICO Y DETER­
MINADO.
Es, dicen Planiol y Ripert:
“...una universalidad que descansa sobre la común destinación de los
elementos que la componen, o, con más exactitud, un conjunto de
bienes y de deudas inseparablemente ligados, por estar afectos a un
fin económico, mientras no se practique la liquidación, de la que re­
sulte su valor activo neto’’.(61)
o con más claridad, como dice el maestro Rojina Villegas:
“...el patrimonio adquiere autonomía no en relación con la persona,
sino en función de un vínculo jurídico-económica, que el derecho re­
conoce para afectar el conjunto de bienes a la consecución de ese
fin”;(62)
y sigue diciendo el mismo autor que:
“...se requieren, por consiguiente, los siguientes elementos: lo.—Que
exista un conjunto, de bienes, derechos y obligaciones destinados a la
realización de un fin. 2o.—Que este fin sea de naturaleza jurídico-
económica. 3o.—Que el derecho organice con fisonomía propia y,
por consiguiente, con autonomía todas las relaciones jurídicas acti­
vas y pasivas de acreedores y deudores, en función de aquella
masa independiente de bienes, derechos y obligaciones. Si no se
cumplen estos requisitos, no habrá patrimonio de afectación”.(63)
Sé pueden ilustrar las anteriores nociones con este ejemplo: El se­
ñor Procopio, de joven como campesino; de pulquero también de jo­
ven; banquero, financiero y “politólogo” de adulto, en su segunda
(60) De m an era canalla y falaz la Ley de Instituciones de Crédito en su art. 106-XÍV reco­
ge u n p atrim o n io d e afectación en peijuicio de los trabajadores y rom pe el sistem a de la ley, y
la “R evolucionaria” Ley Reglamentaria del Servicio Público de la Banca y C rédito lo m antienen.
(61) P laniol y Ripert. Ob. cit. T. 111. Pag. 29. No. 21.
(62) R ojina Villegas, Rafael. C om pendio de D erecho civil. II. Bienes, D erechos reales y suce­
siones. Pág. 18. N o. 10. Antigua Librería de Robredo. México, 1966.
(63) R ojina Villegas, Rafael, op. y p. cit,
TESIS DEL PATRIMONIO DE AFECTACION. 59

etapa, esto es, cuando aún es pulquero, pero activo y emprendedor,


ha logrado ya montar por su cuenta una pulquería; para ese negocio
tiene destinado un conjunto de dinero y objetos varios, y ha contraído
una serie de deudas con el mismo motivo. Esto vendría a constituir
en la tesis del patrimonio de afectación como la exponen Planiol y
Ripert, el patrimonio comercial del por el momento, a secas Proco­
pio, pues después ya de banquero será el señor Procopio o el señor
Don Procopio.
Pero Procopio no se conformó sólo con vender el pulque, sino
que le dio por aprender a leer y a escribir, y leyó libros con relación
a la operación y explotación de fincas rústicas y en especial del ma­
guey, por lo cual en cuanto pudo, compró una finca que dedica al
cultivo del maguey y al embotellamiento de pulque. Para ello adquie­
re los vástagos, implementos para la siembra, abonos, etc., y adquirió
también una serie de deudas. De esta manera Procopio habrá creado
su patrimonio de afectación agrícola.
Además adquiere el señor Procopio un tractor, y al verlo funcio­
nar, se le ocurre inventar un aparato que haga más efectivo al vehícu­
lo, y registra su invención, y decide montar una fábrica para construir
tractores. A ese efecto adquiere un terreno, monta un edificio, adquie­
re maquinaria, materia prim a para construir los tractores, y montar
una industria. Esto constituirá su patrimonio de afectación industrial.
Finalmente Procopio compra una casa para habitarla, la amuebla,
compra su automóvil, etc., y así está creando lo que se conoce como
su patrimonio de derecho común. (64)
Se aprecia así que Procopio constituye varios patrimonios aten­
diendo al fin que le da a cada conjunto de bienes, derechos y obliga­
ciones, de acuerdo con lo que exponen los autores citados, y para que
verdaderamente hubiera esos patrimonios de afectación, se necesitaría
de acuerdo con lo que expone el maestro Rojina Villegas, que ade­
más de ese fin económico, existiera un conjunto de normas jurídicas
para regularlos en sus relaciones activas y pasivas de acreedores y
deudores.

2 8 .— Común denom inador de las dos anteriores tesis.


Se han elaborado otras muchas tesis sobre lo que es y lo que con­
tiene el 'patrimonio, pero puede estimarse que las dos anteriores son
las que én verdad tienen relevancia para el Derecho mexicano y pre­
cisamente para cumplir con lo que digo en la Introducción de este li­
bro, de que busco dar sólo los elementos de la materia que influyeron
o pueden influir en las normas positivas, estimo que la lectora(or) se
(64) Véase infra apartado 282, Patrimonio de Derecho común.
60 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

encuentra ya con los conocimientos básicos sobre el patrimonio, si ha


logrado captar las dos anteriores tesis.
Ahora, cabe anotar que en ambas tesis se parte del supuesto o co­
mún denominador de que todo el patrimonio gira sobre, un eje económico,,
un eje pecuniario-, y así se aprecia de la exposición y transcripciones
que dejo hechas. Es pues, común denominador a ellas, la idea pecu­
niaria o económica que debe sustentar al patrimonio.

29.—O p in ió n .y tesis personal sobre el patrimonio y su contenido


y d efin ició n personal de “patrim onio”.
Hecha la anterior aclaración, paso a exponer mi personal punto
de vista sobre el contenido del patrimonio, toda vez que ya en el
apartado No. 22, anoté cómo responde su formación a lo que las per­
sonas que detentan el poder político, estiman valioso, y que por ello
debe protegerse por el Derecho.
Se ha dicho según ya se vio, que los elementos que integran el
contenido del patrimonio son tradicionalmente de carácter pecu­
niario, y así cualquier elem ento que no tenga ese carácter, escapa
dicen, a la esfera del patrimonio. Este criterio es equivocado, pues
desde ningún punto de vista se puede sostener válidamente que el
patrimonio responda sólo a un contenido de índole económica.
La palabra patrimonio, ya anoté antes, deriva del término latino
“patrimonium” que significa: bienes que se heredan de los ascendien­
tes, o los bienes propios que se adquieren por cualquier título. Tam­
bién se identifica la palabra patrimonio, con el vocablo riqueza.
Pero gramaticalmente, ni la palabra “bien”, ni la palabra “riqueza",
se reducen a considerar la noción económica. “Riqueza” significa abun­
dancia de bienes, y “bien” o “bienes” significa “Utilidad en su concepto
más amplio”.
De aquí resulta que si el patrimonio está formado por los “Bie­
nes”, no hay razón para suponer que la idea de “bienes” se reduzca a
las cosas económicas. Tan es “bien” en su sentido gramatical, el tener
un millón de pesos, como es de igual manera un “bien” tener un
buen nombre, un nombre limpio ante la sociedad, limpio inclusive a
costa de tirar a la basura a una criatura como en el ejemplo que pon­
go antes de “Cuquis”.
Por ello, si se van a estimar —y así es— un “bien” al buen nom­
bre y otros derechos no económicos, V. g. como los derechos de una
persona sobre su cuerpo, no hay razón para considerar al patrimonio
reducido al ámbito del campo económico o pecuniario.
Ya ahora las personas que detentan el poder político, no pueden
reducir la idea de lo que es valioso al aspecto meramente pecuniario.
Ya expuse en el apartado No. 22, cómo los Códigos civiles de 2000, aún
CONCEPTO DEL AUTOR SOBRE EL PATRIMONIO. 61

considerando sin duda extrapatrimoniales,, estiman protegibles sin


embargo a derechos de índole moral, no pecuniaria, como es el caso
que se prevé en el artículo 143 del Código civil Federal, y los casos
de los artículos 1916 y 2116, que en aquel apartado se transcriben.
Y es que el concepto de lo valioso y de lo que debe proteger el
Derecho crece en su contenido, y es así como con justicia se ha dicho
que:
“...la individuación de u n bien deriva de la individuación de una ne­
cesidad, y considerando que las exigencias de la vida, de l'a integri­
dad física, de la libertad, del honor, etc. constituyen auténticas
necesidades específicas y esenciales, no tendremos otro remedio que
concluir que tódas ellas merecen la consideración d e bienes, que se
corresponden a las diferentes facultades personales. Con todo, la dis­
cusión es más que nada dogmática. Hay que centrar la cuestión en el
fin práctico del Derecho para poder calibrar la importancia del pro­
blema. La misma conciencia común o media no halla reparos en re­
conocer como “bienes” a las diferentes manifestaciones de la
persona. De hecho, experimentalmente, en la vida cotidiana se reco­
n o c e n e xiste n te s y d ife r e n c ia d o s bienes c o m a la i n te g r id a d f ís ic a , el honor,
etc. d e la p e rso n a . Y a l j u r i s t a , e n su s e sp e c u la c io n e s, n o le e stá p e r m i t i ­
d o p r e s c i n d i r d e la c o r r i e n te d e la g e n t e . . . ”(65)

Es preciso ya, que los tratadistas mexicanos y extranjeros, se con­


venzan de que mientras se siga usando la noción de patrimonio, ya
no se le puede seguir dando a éste un contenido meramente pecunia­
rio. Es indispensable que acepten que la noción de patrimonio, es
más amplia en lo jurídico, como lo es en lo gramatical; que el patri­
monio en definitiva, está formado POR DOS GRANDES CAMPOS;
EL ECONOMICO O PECUNIARIO, Y EL MORAL, NO ECONO­
MICO O DE AFECCION, AL CUAL TAMBIEN PUEDE DESIG­
NARSELE COMO DERECHOS DE LA PERSONALIDAD.
En este segundo gran campo patrimonial se debe incluir necesa­
riamente el Derecho al nombre, al honor o reputación, el Derecho al
secreto epistolar, telegráfico, telefónico, el Derecho a la imagen, el
Derecho a las partes separadas del cuerpo, etc.
Y no se piense que estas ideas que expongo se alejan de la reali­
dad mexicana: por el contrario, esa tendencia a proteger como “bie­
nes” a nóciones no pecuniarias, por lo que tantos años luché y sigo
luchando, logré que fructificara y así; obtuve su consagración en 3 có­
digos civiles, el de Tlaxcala en 1976, el de Quintana Roo en 1980 y el
de Puebla en 1985.
(65) Diez Díaz, Joaquín. ¿Derechos de la personalidad o bienes de la persona? Págs. 20 y 21.
Instituto Editorial Reus. M adrid, 1963.
62 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

En consecuencia de todo lo antes dicho, considero que el patrimo­


nio tiene las siguientes características:
a) .—Comprende todos los bienes de una persona, sin hacer distin­
ción sobre la naturaleza intrínseca de cada uno de ellos, lo que impli­
ca que se les dé un trato genérico, y por lo mismo que se les estime
como una “universalidad”.
b) .—Se comprenden en él, no sólo bienes que representan un va­
lor pecuniario, sino que incluye necesariamente a los bienes que tie­
nen un valor de afección, moral, no pecuniario.
Y por ello, doy la siguiente definición de patrimonio: ES EL
CONJUNTO DE BIENES, PECUNIARIOS Y MORALES, OBLIGA­
CIONES Y DERECHOS DE UNA PERSONA, QUE CONSTITU­
YEN UNA UNIVERSALIDAD DE DERECHO.

30.—Reconocimiento legislativo del patrimonio m oral en tres códi­


gos civiles de Estados de la Federación: Tlaxcala, Quintana
Roo y Puebla.
Sin modestia alguna, pues me implicó muchos años de lucha y fue
la culminación de ella, logré ya que en tres Códigos civiles y en una
Constitución Política de una Entidad Federativa, se reconociera la
existencia del “patrimonio moral de las personas”.
En efecto, en 1974 se formuló un “Proyecto” de Código civil para
el Estado Libre y Soberano de Tlaxcala, y para su formulación se me
pidió colaborara, lo cual hice en forma gratuita. Convencidos de mis
ideas, y entre otras muchas la del patrimonio moral, los legisladores
las incluyeron en él Código civil que se promulgó en 1976, y en reco­
nocimiento de mi labor se dice en la “Exposición de motivos” de ese
Código, en el punto XI, “Fuentes”, apartado 70, que:
“En cuanto a la doctrina, hemos tenido siempre presente las obras
de los civilistas mexicanos del siglo pasado y del actual; pero cree­
mos cumplir con un deber al mencionar expresamente dos obras:
“Derecho de las obligaciones” y “El Patrimonio”, ambas del maestro
Ernesto Gutiérrez y González, pues muchas de las ideas expuestas
por él en esas obras las hemos propuesto como normas legislativas.
En “Derecho de las obligaciones” desde la primera edición, hasta la
quinta inclusive, el maestro Gutiérrez y González propugna por la
modernización del Derecho civil mexicano y enumera las institucio­
nes que necesariamente deberían reformarse a fin de lograr ese ob­
jetivo; el Proyecto ha acogido en gran parte las soluciones por él
propuestas y nos complace rendir en estas líneas al maestro el ho­
menaje que merece”.
Después, se volvió a pedir mi colaboración, siempre gratuita, para
EL PATRIMONIO MORAL EN CODIGOS CIVILES MEXICANOS. 63*

la elaboración del vigente Código civil del Estado de Quintana Roo,


que se publicó en 1980, y finalmente, en 1985, el Gobernador del Es­
tado Libre y Soberano de Puebla, promulgó y publicó un nuevo Códi­
go civil, y ahí de nueva cuenta, se lee en la exposición de motivos,
punto LXXV “Fuentes legislativas y doctrinales”, en el apartado 75.1
que:
“Por lo que hace a la doctrina, recurrimos a las obras de derecho ci­
vil mexicano, publicadas el sigla pasado y en el actual; pero tuvimos
la grata colaboración del maestro Ernesto Gutiérrez y González,
quien sin descanso y desinteresadamente nos ayudó con eficacia y
entusiasmo, comentando por escrito y de palabra, en numerosísimos
viajes que hizo a esta Ciudad, cada uno de los artículos del Proyecto,
y sugiriéndonos valiosas ideas que en parte adoptamos; en estas lí­
neas manifestamos públicamente al maestro Gutiérrez y González
nuestro agradecimiento”.
En los tres Códigos civiles citados, Tlaxcala, Quintana Roo y Pue­
bla, ya se hizo un pleno reconocimiento de los Derechos de la perso­
nalidad, y ya en el capítulo que adelante destino a ellos(66) hago' una
relación cuidadosa del contenido de esos Códigos, comparando con
ellos la vergüenza que hicieron los legisladores federales, al reformar
dos veces al Código civil, y en el año 2000 los Códigos Federal y el
del Distrito Federal, para reconocer aspectos de derechos morales,
que no estiman aun estos bárbaros como patrimoniales, primero en
1982 y luego en 1994, pero quedándose mil años luz atrás, de lo que
se hizo en estos Códigos que aceptaron mis ideas al respecto.

31.—El patrimonio en D erecho comparado.


Conviene que el lector(a), tenga cuando menos una ligera idea,
sobre cuáles tesis han tenido influencia en las diversas legislaciones
que, en una u otra forma, tuviesen, a su vez reflejos en el Código civil
de 1928, y ahora en los dos Códigos de 2000 para que al hacer el es­
tudio de éste, en un momento dado, pueda remontarse a las fuentes
doctrinales indirectas, de la legislación mexicana, y a la vuelta de los
años, si se le presenta un problema que tenga relación con esta mate­
ria, sepa dónde encaminar su atención.
Plan^ol y Ripert dicen que:
“El Derecho suizo y el Derecho alemán, se inspiran visiblemente en
la concepción m oderna del patrimonio”.(67)
(66) Véase infra No. 519 y siguientes, lo que digo al respecto.
(67) Planioi y Ripert. Ob. cit. T . III. Pág. 29. No. 21. Nota. 2.
64 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZAT EZ

y por otra parte consideran que el Derecho francés se inspiró en la


concepción clásica de Aubry y Rau, aunque:
“...parece que esta concepción está en vías de transformación...”
y q u e el Derecho positivo francés:
“...por los golpes directos o indirectos que ha producido en la inalie-
nabilidad y sobre todo en la unidad del patrimonio, se acerca poco a
poco a la concepción m oderna francamente aceptada por ciertas le­
gislaciones”.(68)
Las tres legislaciones mencionadas —suiza, alemana y francesa—
son las que mayor influencia ejercieron en el Código de 1928, y de
ahí que estimo es bastante esta referencia, en tanto que los anteriores
Códigos civiles para el Distrito Federal y Territorio de la Baja Califor­
nia de 1870 y el de 1884 sólo se vieron influenciados por la doctrina
francesa.

3 2 .-—Sistem a del C ódigo civ il de 1928 y de los C ód igos de 2000.


Estos Códigos no tienen un capítulo especial dedicado al patrimo­
nio, pero puede obtenerse de todo su articulado una serie de datos
que permiten afirmar que si bien tiene influencia suiza y alemana,
predom inó en él la francesa. Véase:
a) .—Aceptan de la tesis clásica que sólo las personas pueden te
patrimonio, al contrario del sistema de Estados Unidos de América en
donde también los animales irracionales pueden ser titulares de patri­
monios.
Así, no es nada, raro leer en las noticias periodísticas, que una
acaudalada “dama” que murió solterona, dejó como único y universal
heredero a su perrito “Jh o n ” o “Freddy”, por el cual mostró especial
am or durante la larga existencia que convivieron. ¡Dichoso perro!.
Esto en Derecho mexicano, no es posible, aunque no quizá por
falta de deseo de algunas “damas” que con gran sentido de amor
para ese tipo de seres irracionales, hacen todo por ellos y se olvidan
de los racionales menesterosos que podrían mejorar su condición de
vida con la ayuda que aquéllas dan" a los animales. En fin, ese es el
mundo. •
b) .—Con la moderna teoría del patrimonio de afectación, se ac
ta la posibilidad de que una persona sea titular al mismo tiempo de
varios patrimonios autónomos y diversos, destinados a la realización
de fines jurídico-económicos diversos. Así, se reconocen como patri­
monios autónomos:
(68) Planiol y Ripert. Ob. cii. T III. Pág. 29. No. 21.
EL PATRIMONIO EN LOS CODIGOS CIVILES DE 2000. 65

I. —El de la familia, que se regula en el Código del D. F. de 2000


del artículo 723 al 746 Bis y en el Federal del 723 al 746.
II. —El de la sociedad conyugal, en el Código del D. F. de 2000,
del artículo 183 al 206 bis y en el Federal del 183 al 206.
III. —Del ausente, en el Código del D. F. de 2000, del artículo
648 a 722, y en el Federal del 648 al 719.
IV. —El del o los herederos, en el Código del D. F. 2000, en los
artículos 1281 a 1791, e iguales artículos en el Código Federal
V. —El patrimonio del concursado, que se regula en su tramitación
de disolución en el Código de Procedimientos civiles.
c).—Tampoco se acepta que el patrimonio sea inalienable, y ahí
está en cierta forma la influencia alemana y el rechazo de la francesa,
pues ya se ha visto la posibilidad de que una persona en un momento
dado no tenga patrimonio, o lo enajene.

I
CAPITULO III.

LOS BIENES O COSAS.

3 3 .— Introducción a la materia.
En el anterior capítulo se hizo el estudio del patrimonio, y de al­
gunas teorías sobre el mismo, y ello porque de acuerdo con el cuadro
sinóptico que inserté en el Apartado 21 de este libro, hice ver cómo
las relaciones entre las personas son de tipo familiar y de tipo patri­
monial, y para iniciar el estudio del segundo tipo de relaciones se
precisaba dar la noción de patrimonio.
Así como dice el dicho que “para que haya guisado de conejo se
necesita primero el conejo”, así para que el alumno(a), pudiera entrar
al estudio de las relaciones entre personas, de tipo patrimonial, lo
prim ero que necesitaba saber, era qué es el patrimonio, y ya expuse
su noción y teorías en el primer capítulo.
Ahora, de acuerdo con el mismo cuadro sinóptico del apartado
21, se aprecia que esas relaciones patrimoniales pueden ser:
A. —Pecuniarias o económicas, y
B. —Morales o np pecuniarias,
pero sean unas u otras, recaen sobre “cosas o bienes”, ya sean éstas “ma­
teriales” o “inmateriales".
De ahí que, se impone para un desarrollo lógico del estudio de la
materia, el saber ahora qué son los bienes o cosas, que integran el pa­
trimonio.
En la misma definición de tipo gramatical que anoté en el aparta­
do 22, se aprecia que se dice que patrimonio significa “bienes que se
heredan de los ascendientes, o los bienes propios que se adquieren
por cualquier título”.
Por ello, antes de en trar al análisis de los diversos elementos
patrimoniales que corresponde estudiar y analizarse en este libro,
es preciso conocer qué son los bienes, o cosas como también se les
llama.
En un desarrollo lógico del pensamiento, debe empezarse por el
conocimiento de los géneros, y después de las especies, y de ahí que
si la materia de este libro son los Derechos reales, los Derechos de
66
CONCEPTO DE COSA O BIEN. 67

autor, y los Derechos de la personalidad, en forma básica, y todos


esos derechos son bienes o cosas, pues antes de conocer tales especies,,
es preciso conocer el género bien o cosa.

34. —Noción de bien.


El Libro Segundo de ambos Códigos civiles de 2000, se forma con
los artículos 747 a 1180, y se titula precisamente “De los bienes”-, por
ello es necesario abordar el estudio de éstos a través de una base ya
fincada por la ley, haciendo en su caso las críticas necesarias.
“La palabra bien procede etimológicamente del verbo latino beare,
que significa causar felicidad o dicha...”(69)
Por lo cual debe entenderse que en un sentido amplio se estará
en presencia de un bien cuando el ser humano obtiene de algo, una
felicidad o dicha.
Pero con esta idea tan amplia, resultaría que es un “bien" el ser
humano mismo, puesto que un ser de este tipo puede dar felicidad y
dicha a otro ser humano, pero sin duda que no es eso a lo que se refie­
re el Código cuando regula la materia de los bienes.
Por ello, debe buscarse una acepción más estrecha de la palabra,
que sirva para el campo jurídico. Ambos Códigos civiles en el artículo
747, que es con el que inicia su Libro Segundo dedicado a los Bienes,
dicen que:
“Pueden ser objeto de apropiación todas las cosas que no estén ex­
cluidas del comercio”.
y en los subsecuentes artículos se sigue refiriendo a los bienes con la
palabra “cosas” identificando así ambos vocablos.
Conviene entonces intentar la busca de otra acepción de la pala­
bra bien en el campo del Derecho, a través de lo que sean las cosas.

35. —Cosa en sentido jurídico: Concepto.


La palabra “cosa” deriva del vocablo latino “causa" y en un sentido
vulgar significa “todo objeto que existe en el mundo exterior y se ha­
lla fuera de nosotros”.(70)
La anterior idea que da el Diccionario, ya ayuda a captar la noción
de “cosa” en el campo del Derecho, pero desde luego la “cosa” así en­
tendida' es aún muy amplia y constituye de hecho un género, puesto
que en esa noción amplia y vulgar, cabe la idea de “cosa” en el cam­
po de la economía, de la religión, etc.
(69) Diccionario de Derecho Privado. Reimpresión. 1954. Editorial Labor. T . I. Pág. 627.
(70) Idem. T. I. Pág. 1263.
68 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Mucho se ha discutido por los autores sobre lo que es la “cosa” en


el campo jurídico, y hay opiniones muy interesantes como la de En-
neccerus(71) y la de Planiol y Ripert(72) entre otros, pero entrar aquí
a dar al alumno(a), las variadas opiniones y doctrinas sobre este pun­
to, me haría caer en el vicio que critico de darle múltiples nociones
que lo harían brillar en una tertulia de especialistas en Derecho, en
academias, en congresos,, pero que poco o nada le van a servir en el
ejercicio efectivo de su profesión. Ya cuando la estudiante tenga inte­
rés en profundizar en estas nociones, podrá recurrir a los autores que
menciono, y muchos más que ellos a su vez citan.
Por lo que hace a los efectos de este libro, y por ahora, ya que es
una definición tentativa sujeta a ratificación o rectificación con el
tiempo, elaboré —tomando orientación de algunos de los autores ci­
tados y de los que ellos citan— la siguiente:
COSA ES TODA REALIDAD CORPOREA O INCORPOREA
INTERIOR O EXTERIOR AL SER HUMANO, SUSCEPTIBLE DE
ENTRAR EN UNA RELACION DE DERECHO A MODO DE OB­
JETO O MATERIA DE LA MISMA, QUE LE SEA UTIL, TENGA
INDIVIDUALIDAD PROPIA Y SEA SOMETISTE A UN TITULAR.

3 6 .-—Análisis del con cep to de cosa.


Paso a hacer un análisis del anterior concepto de cosa, pues algu­
nos términos que en él utilizo, ameritan ciertas aclaraciones:
a).—Toda realidad corpórea o incorpórea.— El Derecho romano
en sus primeras etapas sólo consideró cosas jurídicas a las corporales,
esto es, a las que se pueden apreciar por medio de los sentidos. Hoy
día y como se verá más adelante, el Derecho estima ya como cosas,
tanto a las corporales como a las incorporales. Así sucede tratándose
del Derecho de autor, que tiene por objeto algo incorpóreo como es
una idea(73), y los Derechos de la personalidad, también.
Ib).-—Para el ser humano.—En alguna definición que elaboré antes
de la que ahora presento, manifestaba sólo que la cosa debía ser “exte­
rior al ser humano”, ya que si era algo que estaba dentro de su propio
cuerpo como objeto material o inmaterial, no podía ser cosa jurídica.
Rectifiqué después ese criterio, pues de aceptarlo como equivoca­
damente lo exponía, caía en grave contradicción con mi postura de
estimar como materia del patrimonio a cosas tales como los órganos
internos humanos, y el derecho al cadáver, aunque respecto de este
(71) Enneccenis-K ipp y WolfT. Tratado de Derecho civil. Parte G eneral. T om o I-lo. Bosch
Casa Editorial, Barcelona, 1953. Pag. 531. No. 114.
(72) Planiol y Ripert. Ob. cit. T . III. Pág. 59. No. 51.
(73) Véase infra ap artad o 498 y siguientes, Derechos de autor.
ANALISIS DEL CONCEPTO DE COSA. 6 9

último no cabría la objeción, ya que sí se le puede considerar cosa,


puesto que el cadáver ya no es “ser humano” sino precisamente
“cosa”. .
Pero sí, al decir que la “cosa” sólo debía ser externa al ser hum a­
no, dejaba fuera la posibilidad que creo es justa, de estimar “cosa” a
los órganos internos y emanaciones del ser humano.
El cuerpo mismo del ser humano no es “cosa”, y en tal sentido
también se inclina Énneccerus cuando dice que:
“...el c u e r p o del hombre vivo no es una cosa, ni tampoco un objeto. A
él pertenece también aquello que en las concepciones del tráfico es
considerado como miembro o parte de la personalidad humana (por
ejemplo, el pelo, dientes orificados)”.(74)
Por otra parte, las ideas tampoco pueden ser “cosa” si su autor no
las exterioriza. Así se tiene el caso de esas personas que son, se les
considera, o se estiman a sí mismas, muy inteligentes, y dicen tener
muchas “ideas”, pero nunca las expresan o exteriorizan, y al no cono­
cerse por persona alguna, no se les puede estimar “cosas jurídicas” a
sus pensamientos. '
c).—Susceptible de entrar en una relación de Derecho a modo de
objeto o materia de la misma.~Y.sta, susceptibilidad de ser objeto o
materia de una relación jurídica es lo que determina la diferencia en­
tre la cosa “in genere”, y la cosa jurídica que es a la cual se le llama
“bien”.
“En sentido jurídico todos los bienes son cosas, pero no todas las cosas
son bienes, pues no todas aquellas son susceptibles de constituir patri­
monio y de entrar en la relación de propiedad, por lo cual puede
decirse, que las cosas son el género y los bienes la especie.
En el lenguaje corriente, se usan indistintamente las palabras c o s a s
y b i e n e s , pero siempre entendiendo que al hablar de las primeras,
queremos significar los objetos que puedan entrar en las relaciones
de propiedad o derechos reales, aunque vistas independientemente
de cualquier relación que puedan tener con una persona, es decir,
consideradas en sí mismas, mientras que la palabra b i e n e s la emplea­
mos para significar aquellas cosas que han entrado ya en la relación
de propiedad, o sobre las que existe apropiación”.(75)
Precisamente'Enneccerus al estudiar las “cosas”, lo hace en la sec­
ción que dedica al “objeto de los derechos”(76).
Si una cosa no es susceptible de entrar en una relación de dere-
(74) Enneccerus. Ob. cit. T . T-lo. No. 114. Pág. 533.
(75) Diccionario de Derecho Privado. Ob. cit. T . I. Pág, 1264.
(76) Enneccerus. Ob. cil. T . I-i o. Pág. 531.
70 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

cho como objeto, no tiene en realidad relevancia para el Derecho y,


es por ello precisamente que los Códigos de 2000 determinan en su
artículo 747 ya transcrito, que pueden ser objeto de apropiación todas
las cosas que no estén excluidas del comercio, considerando que pue­
den estar fuera de él, ya sea por su naturaleza, ya sea por determina­
ción de la ley, y lo explican en su artículo 749 al decir:
“Están fueTa del comercio por su naturaleza las que no pueden ser
poseídas por algún individuo exclusivamente, y por disposición de la
ley, las que ella declara irreductibles a propiedad particular".
Y precisamente la susceptibilidad, de entrar en una relación jurídica, de
derecho, como objeto o materia de la misma, se determina por las cualida­
des que se anotan en el concepto de cosa, esto es, por las cualidades
de que la cosa sea útil, tenga individualidad propia y se le pueda so­
m eter a un titular.
d) .—Que sea útil.—Se quiere con esto significar que el objeto o
cosa sea susceptible de satisfacer una necesidad humana, ya sea nece­
sidad económica o moral. Así, hay V. g. objetos que sirven para satis­
facer necesidades económicas, como el dinero, y hay objetos que
satisfacen una necesidad espiritual o moral, como por ejemplo el re­
trato de un ser amado, una carta, un rizo de su cabello, aunque se le
diga “fetichista”.
No importa si la cosa es útil en forma directa o indirecta, pues
habrá cosas que para satisfacer una necesidad humana precisen de un
procedimiento de transformación, y no por ello dejarán de ser cosas,
o bien que la cosa s,e requiera en gran número o en gran volumen, o
baste una pequeña cantidad o en reducido volumen, como sucede con
un grano de frijol o con una perla.
e) .—Que tenga individualidad propia.—Quiere esto decir que la
cosa debe tener una existencia separada, que ella por sí sola en su in­
dividualidad, se pueda aprovechar. Dice Enneccerus que:
“Tratándose de cuerpos muebles y sólidos el concepto de cosa se de­
term ina en general por la cohesión. Pero no es decisiva por sí sola.
Esto depende de que la unidad natural y la unidad jurídica de una
cosa p u e d e n coincidir y coinciden, por regla general, pero no tienen
que coincidir necesariamente. Sobre todo, tenemos por un lado que
una cosa, unida corporalmente a otra, puede conservar, no obstante,
la naturaleza del objeto especial de un derecho... Por otro lado una
pluralidad natural de cosas puede convertirse en cosa unitaria o al
menos ser tratada jurídicam ente como cosa”.(77)
(77) Enneccerus. Ob. ál. T. I-lo . No. 114. Pág. 535.
CLASIFICACION DE LOS BIENES O COSAS. 71

También esta individualidad implica que la cosa no desaparezca


en su utilidad o se absorba por el ser humano, como por ejemplo el
aire que se respira.
f).—Que se le pueda someter a un titular.—Esta última cualidad o
requisito de la cosa, implica que la misma se pueda someter jurídica^
mente a una persona, esto es, que sea susceptible de reducirse a for­
mar parte de un patrimonio.
No interesa que la cosa nunca haya estado sometida a un titular;
basta que sea susceptible de llegar a tenerlo. Ya se estudian adelante
las cosas que nunca han tenido dueño, pero que son susceptibles de
llegar a tenerlo(78).

37. —Cosas en los C ód igos civiles de 2000.


Con todo lo que he dicho en los anteriores apartados, y las refe­
rencias que también hice al Código, se pueden obtener estas conclu­
siones:
a) .—Para los Códigos de 2000 la palabra “bien” o “bienes”, y el
vocablo “cosa” o “cosas”, se pueden utilizar como sinónimos.
b) .—Las cosas o bienes, pueden ser corporales o incorporales
como se aprecia en el artículos 750-1, II y XII.

38. —Clasificación d e lo s bienes o cosas. .


También a este respecto se han elaborado múltiples clasificaciones, y
cada autor considera que la por él elaborada es la mejor. Por mi parte
estimo que una clasificación muy útil para la alumna(o), es la que pre­
senta el autor español José Castán Tobeñas, y la misma, con algunas
adaptaciones que le hago para el Derecho mexicano, es la que desa­
rrollo en las siguientes páginas(79).
Castán Tobeñas expone su clasificación a través de un cuadro si­
nóptico, el cual adopto y adapto al Derecho mexicano con muy lige­
ras variantes y es el que aparece en la siguiente página.

(78) Véase infra a p a rta d o 103, cosas que nunca han tenido dueño.
(79) Castán T obeñas, Jo sé. Derecho civil español común y floral. Décima Ed. Instituto Edito­
rial Reus. M adrid, 1964.
ff i
72 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

1.— Por su naturaleza j -C orporales.


esencial. -In co rp o rales.
2.— Por su d eterm i -Específicas.
I a
nación. I, -G enéricas.
b
3. A. -Fungibles.
— Por su posibilidad -
de sustitución. . B, - N o fungibles.
4. A ■-C onsum ibles.
— Por su posibilidad
de uso repetido. B , -G ra d u a lm e n te consum ibles.
L c, - N o consum ibles.
5. A, -Divisibles.
— Por su posibilidad
I .— Por sus de fraccionam iento. B , —Indivisibles.
cualidades, 1 6.—Por su existencia A, -P resentes.
c físicas o en el tiem po. B. —Futuras.
L jurídicas.
a) .— Por su naturaleza.
A A .—In m u e­ b) .— Por su destino.
S 7.— Por su existencia
bles. c) .— P or su objeto.
I en el espacio y d) .— P or m andato de Ley.
F posibilidad d e
I desplazam iento. Por su naturaleza.
C B —M ue­ b) .— P or su objeto.
A bles. c) .— P or m an d ato de Ley.
C d) .— P or anticipación.
I
Ó
N A.—Singulares. a ).—Cohe-
1.—Por su cons­ rentium .
titución v su
D II.—Por las co n ten id o . a ).— De b’) . ~ Dístan-
£ .—Com puestas^ hecho.
E relaciones o u n iv ersa-"
tium.
de cone­ lidades.
xión que b).— De derecho.
guardan
L unas con 2. -P o r la je ra rq u ía A. —Principales.
otras. con que entran
A en la relación
S de derecho. B. —Accesorias.

A .—N o ap ro p iab les.


C 1.—Por la susceptibili­
O d a d de apropiación.
s .—Apropiadas.
B.—A propiables.
A 1 b).—N o apropiadas.
S
—Por su posibilidad i.— in com ercium .
¡II.- -Por la 1 de tráfico o com er- I fa>.— Por naturaleza.
I B.- -Extra c o m e r­
L
relación de ciabiiidad.
cium. °j b).—Por disposición
p ertenencia d e ley.
o ap ro p ia­
ción. 4 - -Bienes d e los
particulares.
-JJe dom inio
Público.
3. -P or su carácter 3 .—Bienes
de p erten en cia. públicos. 1 b ) , -D e dom inio
Privado.
CAPITULO IV.
J ' '
I.—BIENES POR SUS CUALIDADES FISICAS O JURIDICAS.

39. —1.—B ien es o cosas por su naturaleza esencial:


A.— Corporales. B.—Incorporales.
De acuerdo con el cuadro sinóptico que inserté en el apartado 38
corresponde estudiar primero la clasificación de bienes o cosas aten­
diendo a sus cualidades físicas o jurídicas; conforme a este criterio,
como se puede ver en el cuadro, se clasifican en siete diferentes tipos,
y es el primero el que atiende a la naturaleza esencial de ellas, y las
cataloga como corporales e incorporales.
A.—COSA CORPORAL.— Es l a q u e s e p u e d e c a p t a r p o r m e d io lo s
sen tidos.
V. g. este libro en que la alumna(o) se supone que está estudian­
do, es una cosa tangible, que se capta por los sentidos, y es por lo
mismo una cosa corporal. '
B:— COSA INCORPORAL.— E s la q u e s e c a p t a só lo con la i m a g i ­
n a ción p u e s e s c a p a a l c o n o c im ie n to p o r lo s c o n d u c to s sen sibles.
Por ejemplo, el derecho del autor a su idea, no es algo que se
pueda oler, palpar, gustar, ver o escuchar; sólo se capta por la imagi­
nación, pues en sí, el derecho de autor es una abstracción. Lo mismo
se puede decir del “buen nombre”, y de la “reputación”, que no son
derechos tangibles, sino sólo proyecciones psíquicas.

40. —-U tilidad d e la a n te rio r clasificación.


La materia que se consigna en este libro, es una parte del Dere­
cho civil que Ud. alumno(a), podría sin conocimiento de causa esti­
mar árida y poco útil, pero no porque en verdad sea una u otro, sino
porque así lo puede encontrar por sus aún cortos conocimientos ju rí­
dicos, y porque en ella no interviene gran cosa la lógica, sino sólo la
memoria.
En efecto, en este curso se tiene que poner atención y hacer es­
fuerzo de memoria para retener todas las clasificaciones, lo cual no
73
74 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

siempre es agradable, sobre todo para quienes prefieran razonar a


memorizar. No es como el curso de “Teoría General de las Obligacio­
nes”, en donde todo se basa en la lógica y en el razonamiento, y don­
de la memoria opera sólo en un segundo plano.
No obstante, para hacer un buen curso de “Teoría General de las
Obligaciones”, se precisa en mucho de las bases que se dan en este li­
bro, y por ello debe procurarse que él alumno(a), sienta la utilidad
del contenido de este libro, para que así, se percate de que, lo que
aquí se le expone, no son sólo ideas que debe retener de momento,
sino que tienen conexión con el siguiente curso, y que además están
en continua aplicación en la vida práctica, ya para resolver consultas
que se le hacen al Licenciado(a) en Derecho, ya para resolver casos
que se plantean ante las autoridades judiciales.
Es así como procuraré en el desarrollo de estas clasificaciones,
destacar la utilidad práctica de cada una de ellas, relacionándolas con
casos de aplicación en la vida jurídica real.
Puedo destacar para esta clasificación de las cosas en corporales e
incorporales estos puntos de utilidad práctica:
lo.—Todas las cosas o bienes que forman el patrimonio, y en una
palabra, todos los objetos de derecho, son necesariamente incluibles
en una u otra parte de la clasificación.
En efecto, en el cuadro sinóptico que inserté en el apartado 21 de
este libro, se puede ver que todas las relaciones patrimoniales recaen
sobre bienes o cosas, y que éstas son corporales o incorporales.
Sin entender la diferencia entre uno y otro tipo de cosa, resultaría
imposible hablar dél patrimonio moral de las personas, pues casi to­
dos los objetos de los derechos que se incluyen en esa parte son de
índole incorporal. Así, el “Derecho al honor”, el “Derecho a la reser­
va”, el “Derecho al nombre”, el “Derecho al título”, y varios más que in­
serto en ese cuadro sinóptico que menciono, resultaría imposible
captarse como cosas jurídicas, si se tuviera aún el criterio romano de sus
primeras épocas, en donde las relaciones jurídicas entre personas con
motivo de una cosa, sólo se podía dar respecto de cosas corporales.
2o.—Es muy importante distinguir la cosa corporal de la incorpo­
ral para determinar cómo opera, respecto de una y otra la “e v ic c ió n ”,
y el “saneamiento” para el caso de evicción(80), pues en efecto, cuan­
do una persona celebra la compra de una cosa corporal y sufre la
evicción, el régimen jurídico que se aplica es diferente del que se es-
(80) Hay tam bién “saneam iento" p o r vicios ocultos, p ero ello se estudia en su siguiente
curso, el de Obligaciones.
COSA CORPORAL Y COSA INCORPORAL. 75

tablece por la ley en el caso de que se sufra la evicción de una cosa


incorporal, adquirida por una cesión de derechos.
Pero para el alumno(a), por sus aún escasos conocimientos ju ríd i­
cos, lo que antes le digo le puede parecer ininteligible, ya que empleo
varias palabras que seguramente le son desconocidas,, y ellas son: a)
Evicción, y b) Cesión de derechos. Por ello, aunque el estudio del con­
tenido de esas instituciones jurídicas corresponde a otro curso, para
que le tome sentido a lo que ahora le explico, le daré aquí nociones
sobre tales temas.

41.—N oción de ev icció n y de cesión de derechos.


a).—Según los Códigos de 2000 en su artículo 2119:
“Habrá evicción cuando el que adquirió alguna cosa fuere privado
del todo o parte de ella por sentencia que cause ejecutoria, en razón
de algún derecho anterior a la adquisición”.
Véase en este ejemplo: El señor Procopio vendió una pulquería, y
ello lo hizo al señor Facundo. Después de realizada la venta sobre to­
das las cosas corpóreas que había en el establecimiento —las mesas,
sillas, tarros, barriles, etc.— se presenta ante el señor Facundo el
señor Nicanor y le dice: vengo a que me entregues todas las cosas
corporales que dices te vendió Procopio y que había dentro de la pul­
quería, pues son mías, y él no tenía derecho alguno para vendértelas.
Si el señor Facundo entrega al señor Nicanor todas esas cosas que
le reclama, no hay evicción, pues se precisa como dice el artículo trans­
crito, que haya una sentencia que cause ejecutoria en la que se diga que en­
tregue las cosas, y ello no sucede en este caso. De igual manera si se
presenta Nicanor y por la fuerza se lleva de la pulquería todas las co­
sas corporales, tampoco habrá evicción, pues se le priva de las cosas cor­
porales por la fuerza, pero no por una sentencia que causó ejecutoria.
Si por el contrario el señor Nicanor ocurre ante un juez y deman­
da al señor Facundo la entrega de todas las cosas corporales que a
éste le vendió Procopio, y demuestra ante el juez que en efecto esas
cosas son de su propiedad y no lo eran de Procopio, entonces el juez
al dictar su sentencia, después de oír a Procopio y a Facundo, resuel­
ve quejen efecto las mesas, sillas, etc. son propiedad de Nicanor
pues justificó un mejor derecho, anterior a la adquisición de Facundo
y condena a éste a la entrega de las cosas corporales y esa sentencia
causa ejecutoria, entonces sí habrá evicción.
En este caso, Procopio que fue el vendedor, debe indemnizar al
que fue comprador, Facundo, por la evicción sufrida, y se dice enton-
7 6 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

ces que Procopio debe “sanear”por la evicción, o cumplir con el “sanea-


miento”para caso de eviccióm, y por lo mismo deberá entregar a Facun­
do lo qué éste le hubiere pagado, y las demás prestaciones que se
anotan en los artículos 2126 o 2127 de ambos Códigos de 2000, se­
gún que Procopio hubiere obrado de buena fe, o con mala intención,
o mala fe como dicen los dos Códigos de 2000.
Esto es lo que sucede en caso de evicción de una cosa corpórea-,
b).—En cambio, véase ahora lo que sucede en caso de evicción de
una cosa incorpórea.
El señor Procopio prestó dinero a Facundo, a Nicanor y a Pru-
denciano, por lo cual tiene en contra de estas tres personas derechos
de crédito, que son cosas incorporales o incorpóreas.
El señor Procopio celebra con el señor Mamerto respecto de sus
derechos contra esas 3 personas una “cesión de derechos”, la cual se
entiende o define por los dos Códigos de 2000 en los términos del
artículo 2029 que dispone:
“H a b r á c e s ió n d e d e r e c h o s c u a n d o el a c r e e d o r t r a n s f ie r e a o t r o los
q u e te n g a c o n tr a su d e u d o r ” .

Pues bien, el señor Procopio “cede” a Mamerto, en conjunto o


como se dice “alzadamente o en globo”, sus derechos de crédito en
contra de sus deudores Facundo, Nicanor y Prudenciano. En este
caso, si después de verificada esa cesión en globo, se presenta un se­
ñor Leodegario y ante un juez demuestra que él tiene mejor derecho
sobre el crédito que cedió Procopio a Mamerto sólo por lo que se re­
fiere a Facundo, y pbtiene sentencia que así lo declara y ésta causa
ejecutoria, entonces Procopio no sanea por la evicción sufrida de esa cosa in­
corpórea. El artículo 2046 de ambos Códigos de 2000 determina que:
“E l q u e c e d e a lz a d a m e n te o e n globo la t o ta l i d a d d e c ie r to s d e re c h o s ,
c u m p le c o n r e s p o n d e r d e la le g itim id a d d e l t o d o e n g e n e r a l; p e r o
n o e s tá o b lig a d o a l s a n e a m i e n t o d e c a d a u n a d e la s p a r te s , salvo e n
e l caso d e e v ic c ió n d e l t o d o o d e la m a y o r p a r t e ” .

En conclusión de lo antes expuesto, se puede decir que en caso de


sufrirse evicción de una cosa corporal, el que la trasmitió, responde
cuando menos por el valor total de la cosa al comprador; y en cambio,
si se ceden alzadamente o en globo cosas incorporales y el cesionario
adquirente de los derechos sufre la evicción de una o unas pero no
de la mayor parte o del todo cedido, el que le trasmitió, o cedente,
no le responde de la evicción.
Y ya con esto tiene usted alumna(o), un aspecto práctico del inte­
rés de distinguir las cosas corporales de las incorporales.
BIENES O COSAS POR SU DETERMINACION. 77

42. —2.—.B ienes o cosas por su d eterm in ación.


A.—E specíficas. B .—G enéricas.
Atendiendo a la manera en que se determinan las cosas, se clasifi­
can en específicas y genéricas: *
A. —COSA ESPECIFICA.—Es la que se expresa o~designa por sus ca­
racteres de identidad, y que resulta individualmente considerada e indubitable­
mente dengnada. V. g. es cosa específica este libro■que tiene en sus
manos el lector (a); esta pluma, ese automóvil, etc.
B. —COSA GENERICA.—Es la que se expresa por su peso., número o
medida y las características comunes a todas las demás que le son iguales.
Por ejemplo, una tonelada de maíz, una pieza de casimir, cien litros
de gasolina, etc.
En el prim er tipo de cosas, se está identificando cuál libro, cuál
pluma, cuál automóvil; se hace referencia a una cosa especial que se
puede identificar de inmediato, pues está individualmente conside­
rada e indubitablemente designada. En cambio, respecto de las se­
gundas cosas, las genéricas, sólo se habla de uná tonelada de maíz,
pero no se dice qué tipo de maíz, ni en dónde está; se habla de una
pieza de casimir, pero no se dice su color, calidad etc.; y se habla de
cien litros de gasolina, pero no se dice tampoco en dónde están, de
qué tipo es: nova o magna sin.

43. —U tilidad d e la anterior clasificación.


Esta clasificación de las cosas atendiendo a que sean genéricas o
específicas es de una gran utilidad práctica, y para demostrarlo paso a
dar varios casos de su aplicación: ,
a).—Es importante en cuanto a la trasmisión de la propiedad, pues al
celebrarse un contrato traslativo de dominio(81), si versa sobre cosa
específica, la propiedad de ella se trasmite por mero efecto del contrato, se
entregue o no la cosa al adquirente; en cambio si se trata de un contrato
también traslativo de dominio, pero que versa sobre cosa genérica, la
propiedad no se trasmite por mero efecto del contrato, sino que esa trasmi­
sión se verifica hasta que la cosa se vuelve específica con conocimiento
del adquirente. Se entenderá lo anterior con un ejemplo:
El s<£ñor Procopio llega y le dice al señor Facundo: le vendo mi
casa, la 1número 77777 de la Avenida Universidad en la Ciudad de
México, y le pido por ella dos millones de nuevos pesos y al contado.
Si Facundo acepta de inmediato la proposición de Procopio, Facundo
(81) Los contratos traslativos de dominio q u e reg u lan los Códigos civiles de 2000 bajo ese
rubro, son !a C om praventa, la perm uta, ia donación y el m utuo.
7 8 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

desde ese mismo instante pasa a ser propietario de la casa, aunque- no se le


haya entregado ésta, ni él haya pagado los dos millones de nuevos
pesos, y todo porque se trata de una cosa específica que se trasmite
en propiedad, por mero efecto del contrato. Así, el artículo 2249 de
ambos Códigos de 2000 dice:
“Por regla general, la venta es perfecta y obligatoria para las partes
cuando se ha convenido sobre la cosa y su precio, aunque la primera
no haya sido entregada, ni el segundo satisfecho”.
y el artículo 2014 del mismo Ordenamiento manda que:
“En las enajenaciones de cosas ciertas y determinadas, la traslación
de la propiedad se verifica entre los contratantes, por mero efecto del
contrato, sin dependencia de tradición, ya sea natural, ya sea simbó­
lica; debiendo tenerse en cuenta las disposiciones relativas del Regis­
tro Público”.
En cambio, si Procopio llega y le dice a Facundo que le vende
cien toneladas de maíz, a mil pesos la tonelada, y celebran sobre esa
base el contrato, Facundo no es aún propietario de unas determinadas
toneladas de maíz, puesto que no se han especificado: Facundo es
sólo acreedor de Procopio por la entrega de cien toneladas de maíz.
Y ¿en qué momento Facundo se volverá propietario de cien toneladas
de maíz? Pues hasta el momento en que las mismas se identifican; en
el momento que las cosas genéricas devienen en específicas, o sea
cuando se individualizan con conocimiento del comprador.
En el ejemplo, el señor Facundo pasará a ser propietario cuando
el señor Procopio le diga: las cien toneladas que te vendí, están en tal
lugar, en costales de tal tipo y con tales y cuales marcas, e inclusive lo
lleva a la bodega y le enseña los costales en que se contiene el cereal.
El artículo 2015 deambos Códigos de 2000 preceptúa:
“En las enajenaciones de alguna especie indeterminada, la propie­
dad no se transferirá sino hasta el momento en que la cosa se hace
cierta y determinada con conocimiento del acreedor”.
b).—Es también importante esta clasificación de las cosas en espe­
cíficas y genéricas en la' vida práctica, pues cierto tipo de contratos sólo
pueden tener por objeto unas u otras. Así por ejemplo el contrato de co­
modato o como vulgarmente se dice préstamo de uso gratuito, sólo recae
sobre cosas específicas, en tanto que el mutuo o préstamo de consumo,
sólo recae sobre cosas genéricas(82).
(82) Vea usted los arts. 2497 y 2384 de ambos Códigos civiles de 2000 y m i libro Derech
de ¿as Obligaciones, Editorial P orrua, 13a Edición. México 2001.
COSA ESPECIFICA Y COSA GENERICA. 79

44.—Forma en que las cosas genéricas s e convierten en esp ecífi­


cas: la tradición.
Y ¿cómo las cosas genéricas se convierten en específicas?. Se con­
vierten o devienen en específicas en virtud de la Tradición —los romanos
la llamaban traditio— y la cual se puede entender como una forma de
adquirir la propiedad u otros derechos reales, y consiste en hacer entrega de
la cosa, el deudor a su acreedor.
La tradición puede ser de varios tipos:
a) .—Real,
b) .—-Jurídica, y
c) .—-Virtual.
a) .— Tradición real.—Se verifica cuando se hace entrega de la cosa
corporal, o si es incorporal cuando se entrega el título o documento
en donde consta el derecho.
V. g. cuando Procopio le dice a Facundo que le vende cien tonela­
das de maíz y lo lleva a la bodega y le entrega saco por saco, le hace
entonces tradición real, y deviene la cosa de genérica en específica.
Si Procopio le dice al señor Mamerto que le cede un crédito que
tiene contra Facundo, ese crédito, cosa incorpórea, se trasmite hasta
que el señor Procopio le entrega al señor Mamerto un recibo en que
consta que Facundo le debe pagar una suma determinada de dinero.
En estos dos casos se verifica la tradición real de la cosa.
Respecto de esta tradición los romanos distinguían, y aún es útil
la distinción, entre t r a d i t i o b r e v i m a n u y t r a d i t i o l o n g a m a n u ; se presen­
taba, la primera, cuando la cosa se entregaba materialmente, y la se­
gunda, cuando sólo se le señalaba la cosa al acreedor, por la
imposibilidad física de ponérsela en las manos. V. g. Tulio le vendía a
Sempronio el esclavo Marcus. En este caso le entregaba en forma di­
recta, de mano a mano, al esclavo, por medio de la t r a d i t i o b r e v i m a n u .
Pero si en cambio le vendía el fundo Argentum, no se lo podía poner
en la mano como es entendible aun por el más tontito, sino que en
este caso, lo llevaba hasta un lugar del predio que le vendía, y se lo
señalaba como si lo tomara materialmente, como si tuviera una mano
muy grande o larga. En ese momento se verificaba la t r a d i t i o l o n g a
m a n u .
b) .—jTradición jurídica.—Se realiza cuando aún sin estar entrega­
da materialmente la cosa al adquirente, la ley considera que ya la re­
cibió el comprador.
Tal sucede en este caso: El señor Procopio vende al señor Facun­
do un automóvil, y cuando le va a entregar el vehículo, el señor Fa­
cundo se niega a recibirlo sin aducir para ello una justa causa. En
fi• i i- i* /
80 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

esté caso el señor Procópio procede en los términos, del artículo 2097
de ambos Códigos civiles de 2000, a hacer ante un juez competente,
ofrecimiento de pago seguido de la consignación de la cosa, observán­
dose para ello lo que determina el Código de Procedimientos civiles.
Una vez que se agota el procedimiento de ofrecimiento de pago y
consignación, el juez decreta que estuvo bien hecha la consignación,
y que por lo mismo el señor Procopio cumplió y se ha liberado de
su obligación de entregar el automóvil. En ese momento la ley estima
que la cosa ha sido recibida por el comprador, aunque materialmente
no se la haya entregado el vendedor a él.
c).—Tradición virtual.—Se realiza cuando el comprador de una
cosa acepta que ésta, esté ya a su disposición, aunque la conserve el
que la vendió, el cual a partir de ese momento se estima es deposita­
rio de la cosa.
V, g. Procopio le vende un automóvil al señor Facundo, pero al
momento en que éste va a recibirlo físicamente, el señor Facundo le
dice que va a salir de la ciudad unos días, y le pide se lo guarde en
su cochera, aunque él ya se da por recibido del vehículo en forma vir­
tual, y a partir de ese momento Procopio conserva el automóvil en su
poder, pero ya no como propietario sino como depositario.
A los tres tipos de tradiciones que se explican antes, se refiere el
artículo 2284 de ambos Códigos de 2000, el cual dispone:
“La entrega puede ser real, jurídica o virtual.
La entrega real consiste en la entrega material de la cosa vendida,
o en la entrega del título si se trata de un derecho.
Hay entrega jurídica cuando aún sin estar entregada materialmen­
te la cosa, la ley la considera recibida por el comprador.’
Desde el momento en que el comprador acepte que la cosa vendi­
da quede a su disposición, se tendrá por .virtualmente recibido de
ella, y el vendedor que da conserve en su poder sólo tendrá los dere­
chos y obligaciones de un depositario”.

4 5 .—3.-—'Bienes o cosas p o r su p o sib ilid ad d e su b stitu c ió n .


A.—Frangibles. B.—No fiingibles.
Atendiendo a la posibilidad de que se sustituya una cosa por otra,
se- les clasifica en:
A.—COSA FUNGIBLE.—--Es la que se puede substituir por otra al
momento de hacerse un pago, porque ambas tienen el mismo poder li­
beratorio.
V. g. el dinero es la cosa fungible por antonomasia, pues si una
persona recibe dinero en mutuo o préstamo, al momento de devoi-
COSA FUNGIBLE Y COSA NO FUNGIBLE. 81

verlo o sea al momento de hacer el pago, no tiene que hacer entrega


de las mismas monedas que recibió, sino que puede entregar otras.
B.—COSA N O FUNG IBLE .— Es a q u e lla q u e n o s e p u e d e s u b s ti­
tu ir p o r o tr a a l m o m e n to d e h a cerse u n p a g o , p ó r no te n e r a m b a s e l
m ism o p o d e r lib e r a to r i o .
Por ejemplo, si Procopio le presta al señor Facundo un fistol con
una esmeralda, al momento en que Facundo deba hacer devolución
del fistol, no podrá devolverle un caballo o una vaca, pues ni uno ni
otra son un fistol con una esmeralda, ni menos aún el fistol que se le
entregó.
No se puede cambiar el caballo o la vaca por el fistol con la esme­
ralda, ya que no son cosas que se puedan sustituir unas por otras al
momento de hacerse el pago; no son fungióles entre sí.
Esto lleva a precisar la característica básica de la fungibilidad: L a
f u n g ib ili d a d no es u n e le m e n to o c a r a c te r ís t ic a d e la s co sa s en s í m i s ­
m a s, sin o qu e la f u n g i b i l i d a d re su lta d e la c o m p a r a c ió n de u n a c o s a
con o tr a . U n a c o s a n o es n i p u e d e s e r en s í m is m a f u n g ib le o n o, s in o
q u e le r e s u lta r á e s a c a l i d a d p o r la c o m p a r a c i ó n q tie d e ella se h a g a
con o tr a cosa.
Así, el fistol con la esmeralda puede ser fungible si se le compara
con otro fistol que tenga una esmeralda de la misma o parecida cali­
dad y el caballo puede ser fungible o la vaca puede ser fungible si se
les compara con otro caballo o con otra vaca iguales o similares, de
características semejantes, pero el fistol con esmeralda no es fungible
en relación con el caballo o la vaca, ni entrambos. Esto es algo que se
debe retener por el lector(a), pues sin ello no podrá entender el m e­
canismo de la fungibilidad.

46.—Elementos té cn ic o s d e la fungibilidad.
Es importante precisar y conocer los elementos técnicos de la fun­
gibilidad, entre otras razones porque como se apunta adelante al ha­
cer el estudio de las cosas consumibles, éstas se han confundido con
las fungibles por alguna legislación antecedente de la mexicana; esto
es, que se ha confundido la cosa consumible con la fungible, y si bien
es cierto,que las más de las veces una cosa fungible es consumible,
ello no siempre sucede, por lo cual no pueden ni deben identificarse.
Para que se pueda hablar y dar la fungibilidad se precisa:
lo.—De dos o más cosas;
2o.—Que sean muebles o inmuebles;
3o.—Oue tengan un poder liberatorio cada cosa, y
4o.—Que ese poder liberatorio sea equivalente.
82 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

lo. —D o s o m á s c o s a s . —Ya apunté antes, la frangibilidad no es ele­


mento en sí, intrínseco, de las cosas, esto es, que una cosa en sí mis­
ma no es, o sí es frangible, sino que esa calidad de frangible resulta de
comparar una cosa con otra. Por ello entonces, para que pueda ha­
blarse de frangibilidad se precisa siempre de que haya dos cosas cuan­
do menos.
2o.—Q u e se a n m u e b le s o in m u e b le s . —Ya se verá adelante(83) que
un bien inmueble es el que, en principio, no se puede trasladar de un
lugar a otro, ni por sí, ni por fuerza extraña, y que un mueble es el
que en principio, se puede trasladar libremente de un lugar a otro,
por sí, o por efecto de fuerza ajena.
Pues bien, una cosa frangible puede ser mueble o inmueble, aun­
que este criterio que es mi opinión personal no lo acepte el resto de
los tratadistas, ni en forma alguna expresa se reconozca en la legisla­
ción. Así inclusive, el Código civil alemán en su artículo 763 dispone
que sólo las cosas muebles pueden ser frangibles, pero no las inmue­
bles, pues considera que éstas no se pueden sustituir unas por otras al
momento de hacerse un pago.
Por mi parte estimo que sí es posible sustituir un bien inmueble
por otro inmueble, al momento de hacerse un pago, y ello sucede en
los siguientes casos:
A. —En el cumplimiento de las obligaciones facultativas;
B. —-En el cumplimiento de una dación en pago, y
C. —En el caso de cumplimiento de las obligaciones alternativas.
Pero ya al llegar aquí, se encuentra la alumna(o) de este libro, que
le menciono en líneas anteriores, cuatro diversos conceptos que des­
conoce, o que alguno de ellos creyéndolo conocer, se desorienta por
la forma en que se vienen utilizando. Así, no conoce qué es A.—Pago;
B.—Obligación facultativa; C.—Dación de pago, y D.—Obligación al­
ternativa.
Por ello considero que, si la alumna(o), desea seguir adelante y
poder captar los elementos técnicos de la frangibilidad que se vienen
analizando, es preciso hacer un paréntesis a efecto de darle una ex­
plicación, por somera que sea, sobre los cuatro conceptos que mencio­
no. Así, pues, en los apartados 47 a 50, le trataré esos temas, y en el
apartado 51, continuaré con el desarrollo de este apartado 46. Tenga
esto en cuenta, para que no se pierda el hilo de la materia.

47.—Concepto de pago.
PAGO ES EL CUMPLIMIENTO EFECTIVO DE LA PRESTA­
CION QUE SE DEBA.
(83) Véase infra ap artad o 63, clasificación de los bienes en m uebles e inmuebles.
CONCEPTO DE PAGO Y DE OBLIGACION FACULTATIVA. 83

Lo común, pero también incompleto y vulgar, es que cuando se


habla de pago, se piense en la entrega de una suma de dinero, y aun­
que esa obligación es una forma del pago, no es la única. Así, cuando
una persona se obliga a dar a otra un automóvil paga su obligación
“dando” el automóvil; si esa persona se obliga a abstenerse, o a “no hacer”
un viaje a Acapulco, paga su obligación “no llendo” a Acapulco; y por últi­
mo, si una persona se obliga con otra a “hacer” unos muebles, paga su
obligación “haciendo" los muebles.
Las posibles conductas que una persona se obliga a realizar frente
o a favor de otra persona, pueden ser como se aprecia, de tres dife­
rentes tipos: de dar, de hacer y de abstenerse o de no hacer. Y en estos ca­
sos, el pago de la prestación a favor de otra persona se cumplirá
haciendo, dando o absteniéndose o no haciendo, según se haya prometido.
Por eso es que al principio de este apartado dije que el pago en
dinero es una de las formas del pago, en su especie de dar, pero no
es la única. Esto también lo debe retener el alumno(a), pues en térmi­
nos vulgares siempre se piensa que el pago es sólo la entrega de u n a
suma de dinero, y no, pues inclusive el pago en dinero como ya se
anota, es sólo una especie del pago de una obligación que consiste
en dar.

48.—Concepto de obligación facultativa.


OBLIGACION FACULTATIVA ES LA QUE TIENE UN OBJE­
TO UNITARIO, EN DONDE EL DEUDOR ESTA FACULTADO O
AUTORIZADO PARA QUE AL HACER EL PAGO SUSTITUYA A
SU ARBITRIO EL OBJETO DEBIDO, POR OTRO OBJETO QUE
SE DETERMINO AL MOMENTO DE CREARSE LA OBLIGA­
CION TENIENDO POR OBJETO UNA SOLA PRESTACION, O
SEA UN OBJETO UNITARIO, EL DEUDOR ESTA FACULTADO
O AUTORIZADO PARA QUE AL HACER EL PAGO SUSTITU­
YA A SU A R B ITR IO EL OBJETO DEBIDO, POR OTRO O B ­
JETO QUE SE DETERMINO AL MOMENTO DE CREARSE LA
OBLIGACION(84).
V. g. el señor Procopio se obliga a entregar al señor Facundo un
automóvil Rolls Royce último modelo, pero queda facultado desde
que nacejla obligación, para que, al mom ento de pagar, si lo desea,
entregue en lugar del automóvil, un tractor. De esta manera el señor
Procopio asume una obligación con objeto unitario, único, pero p u e­
de substituirlo a su arbitrio por otro objeto, que se precisó al momen-
(84) Véase G utiérrez y González Ernesto. Derecho de las Obligaciones. 13a. Ed., Editorial Po­
rrúa, 2001. Concepto d e Facultatividad. Pág. 954. N ° 1076.
84 ERNESTO' GUTIERREZ Y GONZALEZ

to de nacer la obligación, cuando procede a pagar o cumplir con su


obligación de dar.

49. —-Concepto de dación en pago.


LA DACION EN PAGO ES UN CONVENIO EN VIRTUD DEL
CUAL UN ACREEDOR ACEPTA RECIBIR DE SU DEUDOR, POR
PAGO DE SU CREDITO, UN OBJETO DIVERSO DEL QUE SE
LE DEBE(85).
V. g. el señor Procopio debe entregar al señor Facundo un auto­
móvil Rolls Royce último modelo! Llega el momento en que Procopio
debe entregar el vehículo, pero entonces le dice: Facundo, te debo dar
un automóvil Rolls Royce último modelo, pero te pido celebremos un
convenio en el cual aceptes que en lugar del automóvil te dé en pago
un tractor. Si Facundo acepta, si acepta esa proposición de que reciba
un objeto diverso al que se le debe, estará verificándose una dación en
pago, y recibe entonces como dice la definición un objeto o cosa diversa
de la que se le debía al nacer la obligación.
No se puede confundir esta dación en pago con la obligación fa­
cultativa de que se habla en el apartado anterior, pues en la facultati­
va el deudor sin necesidad de consultar con su acreedor, le entrega a
su libre arbitrio la cosa que debe o la que está facultado a dar, y aquí en
la dación en pago, tiene que celebrar con el acreed o r un convenio
en el que acepte recibir o tra cosa, y si el acreedor no acepta, pues
entonces no se celebra el convenio, y le debe entregar lo que original­
m ente le debe.
Véase en el mismo ejemplo que empleo: En la obligación Faculta­
tiva si Procopio quiere, puede entregarle a Facundo el automóvil
Rolls Royce que le debe, pero si no quiere dar el automóvil, sin necesidad
de autorización de Facundo, y sin que éste se pueda oponer, le puede entregar
el tractor. En cambio en la dación en pago, Procopio necesariamente debe
entregar el automóvil, y sólo si Facundo acepta en un nuevo acto, en un con­
venio, recibir el tractor, entonces podrá dejar de entregar el automóvil.

50. —-Concepto de obligación alternativa.


LA OBLIGACION ALTERNATIVA ES AQUELLA OUE AL
NACER, TIENE UN OBJETO DEBIDO PLURAL O MULTIPLE,
HOMOGENEO O HETEROGENEO, PERO EL DEUDOR PAGA
DANDO UNO SOLO DE LOS OBJETOS O PRESTACIONES OUE
FORMAN EL OBJETO PLURAL.(86)
(85) Gutiérrez y González E rnesto. Oh. cit., vésse Concepto de Dación en Pago.
(86) Véase respecto de la O bligación alternativa: Gutiérrez y G onzález Ernesto. "Derecho de
las O b lig a cio n esOb. cit 13a. Ed,
OBLIGACION ALTERNATIVA. 85

V. g. Procopio es propietario de dos automóviles, uno Mercedes


Benz, y otro Rolls Royce; Facundo le dice que le compra uno de los
dos automóviles, y Procopio se obliga a venderle uno de los dos auto­
móviles, y en este caso, asume una obligación con objeto doble b, plu­
ral, pues, como se repite, el objeto de la obligación son dos. diferentes
vehículos.
Pero, al momento de hacerse el pago, Procopio cumplirá entregando
uno sólo de los dos automóviles. Aquí la obligación nació con un objeto
plural y homogéneo. .
Otro caso: Procopio es dueño de un automóvil Mercedes Benz y
de una casa en Coyoacán, y se obliga frente a Facundo a venderle y
entregarle el automóvil o la casa. Así se tiene que su obligación frente a
Facundo, tiene un objeto plural, pero heterogéneo, y al momento de
hacer el pago el señor Procopio, cumplirá entregando el automóvil, o
entregando la casa. El artículo 1962 de ambos Códigos civiles de 2000
disponen:
“Si e! deudor se ha obligado a uno de dos hechos, o a una de dos
cosas, o a un hecho o a una cosa, cumple prestando cualquiera de
esos hechos o cosas; mas no puede, contra la voluntad del acreedor,
prestar parte de una cosa y parte de otra, o ejecutar en parte un
hecho”.

51.—C ontinuación d el apartado 46 en que se in ició el estudio d e


los elem entos técn ico s d e la fungibilidad.
Pedí al alumno(a) en el apartado 46 que no se perdiera en el de­
sarrollo de la materia, y dije que en los apartados 47 a 50, le trataría
materias que corresponden a otro curso de Derecho civil, para el efecto
de que tenga una noción de ellas, y pueda entender el porqué sosten­
go que también hay la posibilidad de que los bienes inmuebles sean
fungibles, a! contrario de lo que sostiene la doctrina y la legisla­
ción alemana, en donde se supone que sólo los bienes muebles son
fungibles.
Así, para probarle mi personal criterio de que los inmuebles tam­
bién pueden ser fungibles, era necesario que tuviera, como ahora ya
tiene, una noción de qué es: pago, obligación facultativa, dación en
pago y obligación alternativa, y todo esto se estudia aquí, como repi­
to, porque se vienen explicando las cosas fungibles y las no fungibles. <
Pues bien, afirmo que sí es posible que las cosas inmuebles sean
fungibles, si se considera que en una obligación alternativa, al mo­
mento de hacerse el pago, se puede cambiar un bien inmueble por
otro bien inmueble. Véase en estos ejemplos:
86 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

El señor Procopio se obliga a entregarle al señor Facundo un te­


rreno de 250 metros cuadrados del que es propietario en Tlalpan,
pero al nacer la obligación se le “faculta” para que, si lo desea, entre­
gue al hacer el pago, en lugar de ese terreno de Tlalpan, un terreno
de 500 metros en Azcapotzalco. Aquí a través de una “obligación fa­
cultativa”, se puede fungir o cambiar, al momento de hacerse un
pago, un inmueble por otro inmueble.
Otro ejemplo: El señor Procopio debe entregar al señor Facundo
el terreno de Tlalpan, pero al momento en que va a hacerle el pago,
le dice: Le propongo acepte celebrar un convenio en el cual en lugar
del terreno que debo darle de 250 metros en Tlalpan, le daré un te­
rreno de 500 metros que tengo en Azcapotzalco. Si el señor Facundo
acepta, se ha fungido o cambiado, un inmueble por otro inmueble al
momento de hacerse el pago, en virtud de una “dación en pago”.
Un último ejemplo: El señor Procopio se obliga frente al señor
Facundo, al momento de crearse la obligación, a darle el terreno de
Tlalpan o el terreno de Azcapotzalco, y de esta manera tiene la “alter­
nativa” de que al momento de hacer el pago de su obligación, puede
entregar uno u otro de los terrenos.
Considero que con los anteriores ejemplos dejo probado que hay
fungibilidad de bienes inmuebles, a través de la obligación facultativa, dación
en pago o de la obligación alternativa.
En el apartado 46, señalé como tercer elemento de la fungibilidad
que las cosas tengan poder liberatorio, y de acuerdo con ello se debe
decir:
3 o .— Q u e la s c o sa s te n g a n p o d e r lib e r a to r i o .—El poder liberatorio
es la a p t i t u d j u r í d i c a o e c o n ó m ic a q u e se le a tr i b u y e a la s co sa s o b ie­
n e s , p a r a lib e r a r a u n d e u d o r d e su s o b lig a c io n e s, mediante la entrega
de ellos al hacer el pago.
El poder liberatorio deriva, ya de una ley jurídica, ya de la ley
económica de la oferta y la demanda.
Por ejemplo, en México hasta el año de 1931 había en circulación
legal monedas de oro y monedas de plata. Es indudable que un gra­
mo de oro vale más que uno de plata, pero sin embargo la ley hasta
antes de 1931 consideraba que tenían el mismo “poder liberatorio”
las monedas de oro que las de plata, y así, si una persona se obligaba
a pagar mil pesos, los podía pagar dando monedas de oro o monedas
de plata.
Por otra parte, la ley económica de la oferta y la demanda, es la
que da también poder liberatorio a las cosas, en otras situaciones. Así
sucede en el caso de los terrenos, pues en un momento dado un te-
CONSUMIBII.IDAD Y NO CONSUMIBILIDAD. 87

rreno puede entregarse en pago de otro, si es que la oferta y la de­


manda así lo autorizan.
4o.—Que el poder liberatorio sea equivalente.—Este es el último
requisito de la fungibilidad, y radica en que una cosa se pueda susti­
tuir por otra al momento de hacerse el pago porque sean en su valor,
equivalentes, o así lo estimen las partes.
Ya expuse que las cosas, en sí mismas, no son fungibles, pues la
fungibilidad no es una calidad de las cosas, sino que resulta de com­
parar dos o más cosas. Por lo mismo, los que hagan la comparación,
serán los que determinen si es equivalente el poder liberatorio de una
cosa y la otra, salvo que sea la ley la que determine esa equivalencia.
Así, si el señor Facundo tiene que recibir del señor Procopio un
caballo de pura sangre árabe, podrá en el momento en que se le
haga el pago, recibir otro caballo de pura sangre no árabe sino un
mustang o mesteño, pues considera que conforme a la ley de la oferta
y la demanda, ambos caballos tienen para él, igual o equivalente po­
der liberatorio.

52. —Utilidad de la anterior clasificación.


Es suficiente para hacerle entender a Ud. lectora(or) la importan­
cia de esta clasificación, si considera que uno de los contratos que más
se celebran en el mundo, sí en el mundo, es el contrato de mutuo o
préstamo, que cuando lo celebran dos países entre sí, recibe el pom­
poso nombre de “empréstito”, pero que no es como anoto, sino un
simple y modesto mutuo.
El artículo 2384 de ambos Códigos civiles de 2000 dispone
que:
“El mutuo es un contrato por el cual el mutuante se obliga a transfe­
rir la propiedad de una suma de dinero O DE OTRAS COSAS
FUNGIBLES al mutuatario, quien se obliga a devolver otro tanto de
la misma especie y calidad”.
Así entonces piense Ud. si es o no interesante el saber lo que son
las cosas fungibles, y que hay dos tipos de poder liberatorio, como ya
quedó explicado antes.

53. —-4.—(Bienes o cosas por su posibilidad de uso repetido. A.«—


Consumibles. B.—Gradualmente consumibles. C.—No
consumibles.
A.—COSA CONSUMIBLE.—Es la que al primer uso que de ella
se hace, se transforma de manera substancial, o bien se pierde jurídi­
camente.
88 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Por ejemplo, la gasolina que usa un automóvil, al prim er uso que


de ella se hace, se consume, pues se transforma substancialmente; de
líquido se transforma en energía que es la que propulsa al vehículo.
Pero también se dice que la cosa se puede perder jurídicamente, y
ello se aprecia en el caso del dinero, que abusarlo en un pago, se
pierde jurídicamente para el que fue su titular.
B. —COSA GRADUALMENTE CONSUMIBLE.—Es la qué sólo
con un uso reiterado se va transformando, desgastando o consumiendo.
Ejemplo de ella se tiene en una llanta de automóvil, que si bien
desde que se empieza a usar en un vehículo se va consumiendo, su
desgaste es lento e imperceptible, y sólo con un uso reiterado se llega
a extinguir.
C. —COSA NO CONSUMIBLE.—Es la que se puede usar en for
ma reiterada sin que se perciba su desgaste.
En realidad todas las cosas se consumen, pero hay algunas como
la tierra por ejemplo, que se puede utilizar una y mil veces y uno o
cientos de años, y no se percibe su desgaste, ni que se consuma. Es
cierto que aún la tierra se consume, pues muchas sustancias químicas
que posee, van desapareciendo si se utiliza para cultivos, pero ello no
es perceptible, y de ahí que a la tierra se le considera no consumible.

54.—U tilidad de la anterior clasificación.


La clasificación de las cosas que se anota en el apartado anterior
es interesante, ya que hay ciertos derechos reales, los cuales se estu­
dian adelante, y ciertos contratos, que se estudian en el curso de
Contratos, que sólo pueden recaer sobre ese tipo de bienes.
Así, se verá cómo el Derecho real de usufructo sólo puede recaer
sobre bienes no consumibles, o cuando menos no consumibles por el
primer uso, pues la cosa que se usufructúa se debe reintegrar al lla­
mado nudo propietario, lo cual no sería posible si pudiera recaer este
derecho sobre cosas que se consumen por el primer uso. Hay una ex­
cepción que también se menciona adelante, y es el caso del llamado
“CUASIUSUFRUCTO”, pero ello de manera alguna rompe el ante­
rior principio(87).
Y tratándose de contratos, el arrendamiento por ejemplo, recae
sobre Cosas no consumibles por el primer uso, en tanto que el mutuo
o “préstamo de consumo” sólo recae sobre cosas consumibles, y final­
mente, el comodato o “préstamo de uso”, también recae en cosas no
consumibles.
(87) Véase infra apartado 348-c), cuasiusufructo.
COSA DIVISIBLE Y COSA INDIVISIBLE. 89.

5 5 .—R elación entre fungibilidad y consum ibilidad.


Ya en el apartado 46 dije que hay alguna legislación antecedente
de la mexicana, que confunde la consumibilidad con la fungibilidad,
al grado de que estima que'las cosas consumibles por el primer usó
siempre son fungibles, y las no consumibles por él primer uso, las es­
tima como no fungibles. Es la legislación españoladla que comete ese
equívoco, pues si bien las más de las veces coincide que una cosa con­
sumible por el primer uso sea fungible, ello no siempre es exacto.
Así, V. g. un caballo es una cosa fungible si se le compara con
otro caballo, y por lo mismo si el señor Facundo le presta un equino
al señor Procopio, éste podrá devolverle otro de igual calidad, si se lo
dio en mutuo. Sin embargo, por la naturaleza misma del bicho, lo
normal es que le devuelva el mismo animal una vez que ha hecho uso
de él. En este caso se está en presencia de una cosa fungible y que sin
embargo no se consumió por el primer uso.
Por el contrario, una botella de champaña francesa, por ejemplo
de la cosecha de 1914, es sin duda una cosa consumible por el primer
uso, y sin embargo no es fungible, pues con seguridad ya no habrá
otra de su misma calidad por la cual se pueda sustituir al momento
de hacerse el pago. Lo mismo se puede afirmar de una maquinaria
especializada que al utilizarse es indudable que se va consumiendo,
más o menos aprisa, pero no obstante esa maquinaria que es consu­
mible, no es fungible, ya que es una maquinaria de tipo único, y no
es posible cambiarla por otra, pues no la hay.
Lo que pasa en la legislación española, es que no supo apreciar
—como ya se ha dicho antes— que la fungibilidad resulta de compa­
rar dos cosas entre sí, pues no se trata de una cualidad intrínseca de
los bienes, y en cambio la consumibilidad sí, es una cualidad intrínse­
ca de las cosas(88).

56.—5 .—Bienes o cosas por su posibilidad de fraccionamiento


A.—Divisibles. B.-—Indivisibles.
Atendiendo a que las cosas se puedan o no fraccionar, se les
clasifica en:
A. —COSA DIVISIBLE.—-Es aquella susceptible de fraccionarse
sin que el valor económico de la suma de sus partes, sea inferior al va­
lor del todo.
B. —-COSA INDIVISIBLE.—-Es aquella cuyo valor económico total
sólo existe en tanto que constituye una unidad.
(88) El Código civil español en su artículo 337 incurre en esa confusión.
9 0 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

El criterio que se sigue para hacer esta clasificación no es un crite­


rio físico, ya que en ese campo se sabe hoy día que no hay cosas
imposibles de fraccionarse. Antiguamente se creyó que en el mundo
físico había una cosa tan pequeña que ya no era susceptible de
fraccionarse, y precisamente por eso se habló de “átomo” que se for­
mó de los vocablos griegos, de “a ”, alfa privativa que denota “sin”, y
“ropoí;” cortar o partir, lo que significa “sin posibilidad de partirse o
fraccionarse”. No obstante, hoy se ha demostrado que el llamado
“átomo” se puede fraccionar, y en ello radica precisamente el princi­
pio de la liberación de la energía de la materia, que llevó a la crea­
ción del ciclotrón, aparato que se usa para desintegrar los llamados
átomos.
En consecuencia, cuando se habla en el ámbito jurídico y en este
libro, de cosas divisibles o no, se atiende no a un criterio físico sino a
uno económico, pues se estima que una COSA SE PUEDE DIVIDIR
CUANDO EL VALOR DE LAS PARTES QUE DE ELLA SE OBTIE­
NEN, SUMADO, NO ES INFERIOR CUANDO MENOS, AL VALOR
QUE TIENE LA COSA COMO UNIDAD. V.g. un marrano, puerco,
cochino, cerdo, chancho, o como se le quiera llamar, en pie —o sea
vivo— vale quinientos nuevos pesos; si el animal se destaza y se hace
de su piel chicharrón, de sus piernas jam ón, sus patitas se preparan
en vinagre y se usan en tostadas; su trompa y sus orejas se aprove­
chan para hacer pozole, sus tripas para hacer “machitos”, su grasa
como manteca para cocinar, y sus demás partes para venderse como
“carnitas”, se encontrará que al venderse todas estas fracciones, se ob­
tienen sin duda más de los quinientos nuevos pesos que vale el ma­
rrano en pie. Se está así en presencia de una cosa divisible.
En cambio, piénsese en un caballo de pura sangre. Ese animal
vale veinte millones de pesos, pues se le utiliza para carreras de caba­
llos, o para semental; en cambio si se le mata y se pretende vender
sus partes, con dificultad se obtendrán quinientos pesos, pues su car­
ne no es muy apetecible para la alimentación humana, y se aprove­
chará seguramente como alimento para perros. Por lo mismo este
animal equino, no será divisible, atendiendo a un criterio económico.
Se aprecia así cómo la clasificación de los bienes en divisibles e in­
divisibles, opera con relación a un criterio de tipo económico.

57.-—Utilidad de la anterior clasificación.


Es interesante determinar cuándo una cosa se puede o no dividir
cómodamente, ya que con esa división se puede poner fin a un estado
de conflicto entre dos o más personas.
En efecto, se estudia adelante la copropiedad, pero aquí adeían-
ACTIO COMMUNI DIVIDUNDO. 91

tando ideas, diré que la hay, cuando una cosa pertenece pro indiviso
a varias personas. El Código en su artículo 938 dispone que:
“Hay copropiedad cuando una cosa o un derecho pertenecen pro in­
diviso a varias personas”.
y yo premeditadamente no refiero la copropiedad a los derechos que
son cosas inmateriales, sino sólo a las cosas materiales, por las razones
que expongo en la parte correspondiente al estudio de la copropie-
dad(89).
Pues bien, en materia de copropiedad rige el principio de que
“nadie está obligado a permanecer en la indivisión” y así el artículo
939 del Código, determina que:
“Los que por cualquier título tienen el dominio legal de una cosa, no
pueden ser obligados a conservarlo indiviso, sino en los casos en que
por la misma naturaleza de las cosas o por determinación de la ley
el dominio es indivisible”.
En consecuencia de este principio, se verán los copropietarios en
la necesidad de precisar si la cosa de que son dueños es o no d i­
visible.
Lo que es más, la ley otorga una acción para pedir la división de
la cosa común, a la cual el Derecho rom ano conoció con el nombre
de “actio communi dividundo” o “acción de división de cosa común”;
los Códigos de 2000 la consagran en su artículo 940 al decir:
“Si el dominio no es divisible, o la cosa no admite cómoda división y
los partícipes no se convienen en que sea adjudicada a alguno de
ellos, se procederá a su venta y a la repartición de su precio entre
los interesados”.
Como consecuencia de lo anterior, resulta que si la cosa, atendien­
do al criterio económico que se apunta, no es divisible, entonces se
vende y se divide su precio.
V. g. cuando el señor Procopio muera, deja a sus herederos u n
I edificio, pero entre esos herederos hay varios que entre sí, no se pue-
i den ver ni en pintura, y como no se ponen de acuerdo en la forma
de administrar el inmueble, ni de cobrar las rentas, ni pueden tampo­
co dividirlo físicamente, entonces optan por venderlo, y su precio se
lo reparten^ . .
Ya con ¡esto el lector(a), se percata del aspecto práctico de la clasi-
i ficación que se apunta, pero estimo que además ya se da cuenta de
que no es una clasificación que sólo quede en teoría sino que de he­
cho tiene múltiple aplicación en la vida profesional. •
(89) Véase infra a p a rta d o 270, crítica al artículo 938 de ambos Códigos de 2000.
9 2 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

5 8 . — 6 .—B ienes o cosas por su existencia en el tiem p o A.—Pre­


sentes. B .—Futuras.
De acuerdo con el cuadro sinóptico que se inserta en el apartado
38 corresponde comentar la clasificación de las cosas o bienes en don­
de se atiende a la existencia de ellos en el tiempo, y así se tiene:
A. —COSA PRESENTE.—E s la q u e e x iste a l m o m e n to d e c o n sti­
t u i r s e r e s p e c to d e e lla u n a r e la c i ó n j u r íd ic a .
Por ejemplo, el señor Procopio le vende su automóvil al señor Fa:
cundo, automóvil marca Pumba modelo 1895, esto es, de hace un si­
glo, y la relación jurídica de compraventa tiene por objeto una cosa
presente —aunque vieja— pero una cosa que existe al momento de
celebrarse el contrato.
B. —COSA FUTURA.—E s l a q u e n o e x iste a l m o m e n to d e c o n sti­
t u ir s e r e s p e c to d e e lla u n r e la c i ó n ju r í d i c a .
Estas cosas expresamente las considera la ley, cuando en su artícu­
lo 1826 dispone:
“Las cosas futuras pueden ser objeto de un contrato. Sin embargo,
no puede serlo la herencia de una persona viva, aun cuando ésta
preste su consentimiento”.

59. —Utilidad de la anterior clasificación.


La clasificación de las cosas en presentes y futuras es de gran utili­
dad, y así, con relación a las futuras, se pueden celebrar tres intere­
santes tipos de contratos, aunque cabe aclarar que el tercer tipo que
yo anoto, no es recogido por los demás autores de esta materia o la
de contratos en general, ya que se trata de una denominación perso­
nal mía.
Esos tres contratos son:
a) .—Contrato de compra de esperanza;
b) .—Contrato de compra de cosa esperada, y
c) .—El que he designado como “contrato de encomienda de crea
ción”, que es un contrato con un objeto que nunca ha existido y que
puede o no llegar a existir.

60. -—a).-—Contrato de com pra de esperanza.


El contrato de compra de esperanza lo regulan los dos Códigos
de 2000 en los artículos 2792 y 2793. El primero determina en su
prim er párrafo que:
“Se llama compra de esperanza al contrato que tiene por objeto ad­
quirir, por una cantidad determinada, los frutos que una cosa pro-
COSA PRESENTE Y COSA FUTURA. 93

duzca en el tiempo fijado, tomando el comprador para sí el .riesgo


de que esos frutos no lleguen a existir; o bien, los productos incier­
tos de un hecho, que puedan estimarse en dinero”.
En este contrato, aunque la cosa que se compra no existe al mo­
mento de celebrarse el acto jurídico, versa sobre una cosa; que puede
llegar a existir, y que en su género es ya conocida.
Tipo clásico de este tipo de contrato es el que celebran los agri­
cultores con algunas empresas especializadas, cuando les venden su
“futura” cosecha. ■ i,
Por ejemplo, el señor Procopio que además de dedicarse al nego­
cio del pulque, compró ya una hacienda en el norte del país, y se de­
dica a la siembra de algodón, se encuentra que en un momento dado
no tiene dinero en efectivo suficiente para financiar la compra de la
semilla que precisa para sembrar, ni tiene el numerario que requiere
para fertilizantes e insecticidas. Ante esa situación va a un banco de
crédito agrícola y le dice que le “vende su futura cosecha” de algo­
dón. Entonces el banco le dice: “calculo que podrás levantar de cada
hectárea de terreno que siembres, un promedio de 7 pacas de algo­
dón, y calculo también que para cuando levantes esa cosecha, cada
paca podrá valer sobre 100 mil pesos; así, es probable que puedas le­
vantar de 100 hectáreas, que dices vas a sembrar, unas 700 pacas, que
a razón de 100 mil pesos cada una dará un valor de 70 millones de
pesos”.
“Ahora bien, sigue diciendo el representante del banco, como pu­
diera por otra parte suceder que no se levantaran siete pacas, sino
sólo cinco, podría yo perder, y entonces si te conviene, te compro
tu futura cosecha de algodón, no en setecientos sino solamente en
50 millones de pesos. De esa manera tú tienes dinero para comprar
semilla, fertilizantes e insecticida, y si al plazo de la cosecha no se le­
vantaron siquiera las cinco pacas por hectárea, pues yo banco perdí,
pero si se levantan más de las cinco pacas, por hectárea, pues enton­
ces tú señor Procopio dejaste de ganar”.
Don Procopio acepta, y celebra el contrato respecto de una cosa
futura, cosa que no existe al momento de celebrarse el acto, pero que
es susceptible de llegar a existir. Este es un típico contrato de los lla­
mados “aleatorios”, o sujetos al azar, a la suerte, pues el comprador
corre el riesgo de que la cosa no llegue a existir en la cantidad pensa­
da y el vendedor por su parte acepta el riesgo de que la cosa pueda
llegar a existir en mayor cantidad de la pensada.
94 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

61. —b).—Contrato de compra de cosa esperada.


Este contrato se celebra cuando el comprador requiere una cosa
que en ese momento no existe, pero que la misma necesariamente
deberá llegar a existir, ya que- a eso se obliga el vendedor. No es
como en el caso anterior, en donde hay una eventualidad sobre si la
cosa llegará o no a existir y en qué proporción.
Por ejemplo, el señor Procopio que sigue prosperando en sus ne­
gocios, se presenta en una casa productora de trajes en serie, y solici­
ta que se le venda una docena, pero como quedó tan gordo por las
cantidades tan grandes de pulque que en un tiempo ingería, resulta
que ninguno de los trajes que hay ya confeccionados le queda a la
medida, pero se le dice que los que dan su medida, acaban de ser
“cortados”, y los tendrán listos en tres días más. Procopio entonces
compra doce trajes, pero los mismos aún no existen. Sin embargo el ven­
dedor se obliga a que en tres días más estarán listos, y se compromete a
que necesariamente para esa fecha habrán de existir. Así, se celebra
también un contrato sobre una cosa que no existe en ese momento,
pero que necesariamente llegará a existir en el tiempo convenido.

62. —c).—Contrato de encomienda de creación.


Este tipo de contrato consiste en lo siguiente: una de las partes
que en él intervienen, se compromete a tratar de hacer o crear una
cosa que la naturaleza no ha creado, pero que la ciencia puede o con­
sidera que es posible llegar a crearse.
V. g. el señor Procopio le dice al señor de origen japonés, Tejo-
Kote: “Sé que usted es un extraordinario botánico, y le pido celebre­
mos un contrato en virtud del cual usted se obliga frente a mí, a
realizar todos los injertos necesarios hasta crear un maguey que dé
aguamiel con sabor de mango”. El japonés Tejo-Kote acepta el trato y
se pone a trabajar. Puede ser que obtenga el injerto que busca y pue­
de ser que no, pero en todo caso se está contratando respecto de una
cosa futura que no existe ni ha existido en la naturaleza, pero que es
susceptible de llegar a existir.
Así, en realidad, y ya no en el ejemplo llevado a lo jocoso como el
anterior, se ha logrado obtener por injertos, un aguacate sin hueso, y
una sandía sin semillas.
Y con esto también se aprecia el interés que tiene una clasificación
de las cosas como la que se estudia, de en presentes y futuras.
CAPITULO V.

BIENES O COSAS POR SU EXISTENCIA EN EL ESPACIO


Y POSIBILIDAD DE DESPLAZAMIENTO.

63.—A.—Bienes o cosas inmuebles. B.—Bienes o cosas m uebles.


De acuerdo con el cuadro sinóptico que se inserta en el apartado
38 la clasificación de los bienes o cosas atendiendo a su existencia en
el espacio y posibilidad de desplazamiento, es a su vez una parte de
la clasificación que se hace de las cosas atendiendo a sus cualidades fí­
sicas o jurídicas.
Sin embargo, trato esta subespecie en capítulo aparte, porque con­
sidero que es la clasificación que junto con la de corporales e incorpo­
rales, es básica y definitiva; es la clasificación ahora en estudio, la que
se debe estimar primaria, ya que todas las demás que se han hecho, y
las que adelante también se anotan, giran sobre la idea de que las co­
sas sean muebles o inmuebles, pero éstos a su vez descansan sobre la
idea de que sean corporales o incorporales.
Sin embargo, como ya no hay discusión en el campo del Derecho
para aceptar como cosas a las incorporales, y las mismas ya se han es­
tudiado, ahora corresponde centrar la atención en ésta de los muebles
e inmuebles, que inclusive en el tiempo resulta jurídicamente más an­
tigua, puesto que como se anotó ya, los romanos no consideraban co­
sas a las incorporales.
El criterio básico, inicial de la clasificación de las cosas, parte de
la idea mobiliaria o no de ellas, y así se puede decir que los muebles
o inmuebles son corporales o incorporales, específicos o genéricos,
fungibles f) no fungibles, etc., lo cual hace ver que la clasificación aho­
ra en estudio es la más importante dé todas.
A. —BIEN O COSA INMUEBLE.—-Es la que por su fijeza, no se
puede trasladar ni por sí, ni por fuerza extraña, de un lugar a otro.
B. —BIEN O COSA MUEBLE.—Es la que por sí, o por acción de
una fuerza exterior a ella, se puede trasladar de un lugar a otro.
95
96 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

6 4 .— Relatividad del con cepto de cosas inm uebles y m uebles.


El concepto que doy en el apartado anterior de lo que es inmue­
ble y mueble, es muy flexible, y admite excepciones, tanto en la rela­
ción diaria, como en el texto mismo de la ley.
Así V. g. se puede poner como caso típico de bien inmueble a un
edificio, pues en principio es una cosa que no se puede mover del si­
tio en donde se le construye, ni por sí, ni por fuerza extraña.
Sin embargo, no hace muchos años se publicó en el periódico una
fotografía en donde se ve cómo a un edificio en la ciudad de Chica­
go, Estados Unidos de América, se le trasladaba de donde se constru­
yó a otro sitio distante más de un kilómetro, y da el caso de que ese
edificio no era muy pequeño ya que tenía ¡18 pisos!.
Con este ejemplo, resulta que la definición dada de inmueble re­
sulta muy relativa, y no se puede decir que se rechaza el caso anterior
porque sucedió en el extranjero, pues ya en México se han realizado
hechos semejantes: en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, para ampliar
una avenida, se necesitaba demoler un edificio que estorbaba el ali­
neamiento de una calle, y en ese edificio estaba alojado todo el equi­
po del servicio de teléfonos de la ciudad. Resultaba entonces que si se
demolía el edificio, se tendría necesidad de interrumpir el servicio te­
lefónico de la ciudad, y ello resultaba muy grave. Entonces se optó
por mover el edificio varios metros, con todo y sus instalaciones, para
dar el alineamiento a la avenida y no interrumpir el servicio,, y así se
hizo.
Así mismo, hasta el mes de mayo de 1996 se reformó el Código
civil de 1928 en su artículo 750(90), el cual en su fracción XIII esta­
blecía que eran bienes inmuebles
“XIII.—El material rodante de los ferrocarriles...”
Y así mismo se aprecia esta situación de que se consideren inmue­
bles a bienes muebles por naturaleza, cuando el mismo artículo 750
de ambos Códigos de 2000 establece en su fracción X:
“Los animales que formen el pie de cría en los predios rústicos desti­
nados total o parcialmente al ramo de la ganadería, así como las
bestias de trabajo indispensables en el cultivo de la finca, mientras
están destinadas a ese objeto;”
y es claro, pues a nadie se le va a ocurrir que los animales que se
usan para pie de cría, vacas o toros, chivas y chivos, borreguitos y bo-
(90) La reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación del 24 de mayo de 1996.
COSA MUEBLE Y COSA INMUEBLE. 97

rreguitas, etc., sean en sí bienes inmuebles, y sin embargo se les con­


sidera así por la ley. • • • * ■=>:
Estimo que ya Ud. alumna(o), estará de acuerdo con lo que digo
al principio de este apartado, de que la definición expuesta de in­
mueble y mueble es muy elástica y relativa, y sirve mas que nada
como dato mental, para hacer una calificación provisional de la cosa
que se analice, y ya después precisar su naturaleza. Conforme a lo
que determine la legislación.

65.—Interés de la anterior clasificación.


La clasificación de las cosas en inmuebles y muebles es de las que
se han estudiado y las que adelante se estudian, la más importante,
no sólo por ser la clasificación históricamente más antigua, y la clasifi­
cación “sustantivo”, y todas las demás clasificaciones “calificativos”, sino
porque se desborda del campo del Derecho civil en donde nace, y se fil­
tra a todas las demás ramas del Derecho.
Apuntaré en seguida, la importancia de esta clasificación en los si­
guientes ámbitos:

a ).—Civil
A.—Derecho interno * b).—Procesal civil
c).—Penal

B.—Derecho internacional.

66.— Interés de ia cla sificación en e l cam po d el A.—-Derecho in ­


terno. a).—Civil.
En este ámbito tiene especial interés y aplicación entre otros, res­
pecto de los siguientes temas:
a’).—Posesión y usucapión, ésta mal llamada en el Código “pres­
cripción adquisitiva”.
b’).—Como forma que se debe usar para enajenar las cosas.
c’).—Capacidad de las personas.
d’).—Facultad de administrar bienes ajenos.
e’).—Ciertos tipos de contratos que sólo recaen sobre muebles.

67.-—a’).—Los inm uebles y los m uebles en cuanto a la posesión y


usucapión.
Los Códigos civiles de 2000 apuntan en su artículo 790 no la defi-
w
98 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

nición de lo que es hi posesión, sino sólo dice quién es poseedor, y así


determina:
“Es poseedor de una cosa el que ejerce sobre ella un poder de h e­
cho, salvo lo dispuesto en el artículo 793. Posee un derecho el que
goza de él”.
y en el artículo 1135 da el concepto de lo que es en él la prescripción,
involucrando en forma por demás lamentable en la definición a dos
diferentes instituciones, la prescripción y la usucapión. Esta norma dice:
“Prescripción es un medio de adquirir bienes o de librarse de obliga­
ciones, m ediante el transcurso de cierto tiempo y bajo las condicio­
nes establecidas por la ley”.(91)
Pues bien, interesa mucho determinar si una personado que posee
es un bien mueble o un inmueble, ya que en cada caso varía el tiem­
po que marca la ley para que el poseedor se pueda convertir en pro­
pietario de la cosa poseída. Así, si una persona posee un bien mueble,
los Códigos de 2000 determinan un plazo de 3 o de 5 años, para que
se pueda convertir en propietaria a través de la usucapión (prescrip­
ción adquisitiva o positiva dice el Código), según que haya poseído de
buena fe o de mala intención o mala fe como dice erróneamente la
ley, y en el caso de los inmuebles para el mismo efecto, se precisa que
haya poseído la cosa 5 o 10 años, según sea de buena fe o de mala
intención.
Por ejemplo, llega un señor Erubiel y le dice al. señor Procopio
que le vende un reloj y éste se lo compra. El señor Procopio usa el
reloj durante un plazo de tres años, y un mal día para él, se lo en­
cuentra el señor Facundo, el cual al verle el reloj le dice: Señor Pro­
copio ese reloj es mío, y debe entregármelo, a lo cual Procopio le
contesta que no es cierto, que él le compró el reloj hace tres años al
señor D. Erubielito. Replica el señor Facundo que ello no es posible,
pues el señor Erubielito era sólo depositario del reloj y no dueño. El
señor Procopio le dice entonces al señor Facundo: al margen de que
sea o no cierto lo que me dice, este reloj es ya mío, pues lo adquirí
de buena fe, y lo he venido poseyendo en forma pública, pacífica,
continua y a título de dueño, por lo cual la posesión del mismo, y la
usucapión (prescripción dice el Código), me han convertido en pro­
pietario.
Si inclusive se llevara por el señor Facundo el caso ante la auto­
ridad judicial, y el señor Procopio invocara ahí la usucapión —pres-
(91) Véase infra apartado 453, diferencias entre usucapión y prescripción.
FORMA DE ENAJENAR LOS INMUEBLES. 99

cripción como dice la ley equivocadamente-^ el juez teridría qué de­


clarar que el reloj ya era del señor Procopio en vista de la posesión
por él tiempo que marca la ley y la usucapión.
En el capitulo respectivo en donde se trata de esta materia de
la usucapión, pongo otros ejemplos respecto de bienes inmue-
bles(92).

68.—b’).—L os inm uebles y los m u e b le s en cuanto a la forma d e


enajenarlos.
El sistema que los Códigos civiles de 2000 establecen para la en a­
jenación de un bien inmueble y el de un bien mueble es diferente.
Para apreciar ese diferente sistema, es conveniente hacer antes tina
referencia por breve que sea a lo que es el contrato, ya que tanto he
hablado de él en páginas anteriores, y seguiré hablando en posterio­
res. También hay necesidad de que, dado el concepto de contrato,
se conozca una clasificación en especial de las muchas que de él se
hacen.
EL CONTRATO SE PUEDE DEFINIR DE ESTA MANERA: ES
EL ACUERDO DE DOS O MAS PERSONAS PARA CREAR O
TRANSFERIR DERECHOS Y OBLIGACIONES.
Los Códigos de 2000, en forma correcta, consideran al contrato
como una especie del género convenio, y así en el artículo 1792 dice:
“Convenio es el acuerdo de dos o más personas para crear, transfe­
rir, modificar o extinguir obligaciones”.(93)
y en seguida en su artículo 1793 dispone:
“Los convenios que producen o transfieren las obligaciones y dere­
chos toman el nombre de contratos”.
Se aprecia así, cómo la definición legal, coincide sustancialmente
con el concepto doctrinal que antes expuse.
Ahora bien, el contrato para su estudio, es objeto de diversas cla­
sificaciones, y entre ellas destaca la que lo cataloga atendiendo a la
manera en que se debe externar la voluntad de las partes que lo cele­
bran, y se habla entonces de
lo.—Contratos consensúales,
2o.—Contratos formales, y
3o.—Contratos solemnes.
(92.) Véase infra apartado 407-a).
(93) Sobre la crítica que merece el artículo 1792 véase Gutiérrez y González Ernesto. Dere­
cho de las Obligaciones. Ob, cit. 13a. Ed.
100 ERNESTO GUTIERREZ Y CONZALEZ

lo .—CONTRATO CONSENSUAL.—Es el que se perfecciona y


surte plenos efectos, entre los que lo celebran y frente a terceros, por
el sólo acuerdo de las voluntades, sin necesidad de que tajes volunta­
des revistan forma alguna hablada o escrita específica, prevista en la
ley(94) pues no la establece ésta.
2 o.—CONTRATO FORMAL.—Es aquél en donde la ley exige
que la voluntad de los que lo celebran, se externe bajo cierta forma
escrita que ella dispone, y si no se cumple con esa forma legal, el acto
jurídico contrato existirá, pero no surte la plenitud de sus efectos jurí­
dicos, y se le pude destruir con una declaratoria judicial de nulidad.
3o.—CONTRATO SOLEMNE.—Es aquél en donde la ley exige
como elemento de existencia, que la voluntad de las partes que lo ce­
lebran, se externe en la forma que ella prevé, en la inteligencia de
que si no se cumple con esa forma, el contrato no existe. Ejemplo de
este tipo de contrato se tiene en el de matrimonio(95), que debe otor­
garse con la solemnidad de que debe hacerse ante un ofidal(96) del
Registro Civil, pues de otra manera, aunque dos personas de sexo
opuesto tengan intención de casarse, y así lo digan y se unan, no ha­
brá contrato de matrimonio. Habrá solo concubinato.
Ahora, ya expuesta la clasificación anterior de los contratos, se
puede decir que por regla general para trasmitir un bien inmueble,
se precisa de un contrato formal, y que también por regla general los
bienes muebles se trasmiten de una persona a otra por un contrato
consensual.
V. g., si el señor Procopio compra un reloj al señor Erubielito,
como se dijo en algún ejemplo anterior, es suficiente que se pongan
de acuerdo sobre precio y cosa, y en ese momento el contrato ya es
perfecto y obligatorio para las partes, y no se necesita que se haga un
especial escrito en donde conste la operación, a efecto de que el con­
trato adquiera valor legal entre las partes. Existe y vale ese contrato
por el solo acuerdo de las voluntades.
En cambio si el señor Procopio le va a vender una casa al señor
Facundo, no basta el solo acuerdo de las voluntades, si el precio del
inmueble pasa de 365 veces el salario mínimo general diario vigente
al momento de la operación, pues entonces la ley exige que ese con-
(94) Véase m ayor com entario de esta clasificación del contrato en m i libro Derecho de las
Obligaciones.. Ob. cit. 13a. Ed. México 2001.
(95) La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 130, hasta el
día 27 de en ero de 1992 decía que el m atrim onio era un contrato. El día 28 de enero de ese
año, se publicó e n el Diario Oficial de la Federación una reform a al artículo 130, y ahora ya no
dice que el m atrim onio es un contrato.
(96) La ley le llama "Juez” del Registro Civil; antes se le designaba correctam ente Oficial,
ya que nada juzgan. Yo le sigo llam ando "Oficial”.
LA CAPACIDAD Y LOS BIENES MUEBLES E INMUEBLES. 101

trato, ese acuerdo de voluntades, se haga constar por escrito, y ese es­
crito se otorgue ante notario público. El artículo 2320 de ambos Có­
digos civiles de 2000 determina:
“Si el valor del avalúo del inmueble excede de trescientos sesenta y
cinco veces el salario mínimo general diario: vigente en el Distrito
Federal en el momento de la operación, su venta se hará en escritu­
ra pública, salvo lo dispuesto por el artículo 2317”.
Resulta entonces que un mueble se enajena por regla general a
través de un contrato consensual, y un inmueble también por regla
general a través de un contrato formal, y digo por regla general, pues
si el inmueble no llega a lo que se paga en 365 días de salario, será
un contrato consensual el que se celebre, y en cambio hay también la
excepción consensual de los bienes muebles. Así el artículo 2344 en
ambos Códigos civiles de 2000 dispone:
“Si el valor de los muebles excede de doscientos pesos, pero no de
cinco mil, la donación debe hacerse por escrito.
Si excede de cinco mil pesos, la donación se reducirá a escritura
pública”.
Claro que hoy día es absurda la cuantía de que se habla en esta
norma, pues un simple par de zapatos tenis vale más de los doscien­
tos pesos, y así para comprar uno, habría necesidad de hacer una
compraventa por escrito!.

69.—c ’).—Los inm uebles y los m uebles en cuanto a la capacidad


de las personas.
La capacidad de las personas es diferente, y sufre restricciones si
se trata de permitirles que dispongan de sus bienes inmuebles o de
sus bienes muebles. Así por ejemplo, los menores emancipados tienen
la libre disposición de sus bienes muebles, pero no la de sus inmue­
bles, y sólo pueden disponer también de éstos al adquirir la mayoría
de edad. Así el artículo 647 en ambos Códigos civiles de 2000 dispo­
ne que:
“El mayor de edad dispone libremente de su persona y de sus bie­
nes”. I
y el 643 en su fracción II determina:
“El emancipado tiene la libre administración de sus bienes, pero
siempre necesita durante su menor edad: I.—De la autorización
judicial para la enajenación, gravamen o hipoteca de sus bienes
raíces;”
1G2 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

y los bienes raíces son los bienes inmuebles.

70. —d’).—L os in m u eb les y los m uebles e n cuanto a la facultad de


adm inistrar bienes ajenos.
Cuando una persona se encarga de administrar los bienes de otra,
la ley le concede mayores facilidades tratándose de bienes muebles
que tratándose de bienes inmuebles. Así ambos Códigos establecen
normas muy estrictas en lo que se refiere a la disposición que traten
de hacer los tutores, de los bienes inmuebles de las personas sujetas a
su tutela; el artículo 561 dispone que:
“Los bienes i n m u e b l e s , los derechos anexos a ellos, y los muebles p re­
ciosos, no pueden ser enajenados ni gravados por el tutor, sino por
causa de absoluta necesidad o evidente utilidad del menor o del m a­
yor con alguna de las incapacidades a que se refiere el artículo 450,
fracción II debidam ente justificada y previa la conformidad del cura­
dor y la autorización judicial”.

71. -—e ’).—Los in m u eb les y los m uebles en cuanto a cierto tip o de


contratos.
Para concluir con esta breve exposición, sobre el interés de la cla­
sificación a estudio, pero suficiente para hacerle ver al lector(a), la
utilidad de distinguir un mueble de un inmueble, se puede decir que
hay un contrato que, sólo recae sobre bienes muebles, en materia ci­
vil, y es precisamente el contrato de prenda. Los Códigos civiles de
2000 en su artículo 2856 disponen:
“La prenda es un derecho real constituido sobre un BIEN MUEBLE
enajenable para garantizar el cumplimiento de una obligación y su
preferencia en el pago”.
y agrega además el artículo 2858 que:
“Para que se tenga por constituida la prenda, deberá ser entregada
al acreedor, real o jurídicamente”.
. Se discute si el contrato de comodato puede tener por objeto tan­
to bienes muebles, como inmuebles, o si sólo se pueden dar en co­
modato bienes muebles, pero yo por mi parte, sin entrar aquí por
no ser éste un libro sobre “contratos”, a dar las razones que me asis­
ten para ello, considero equivocado ese criterio, y creo que también
hay contrato de comodato que tenga por objeto inmuebles.
No obstante, volviendo al tema a estudio, se puede decir que mu­
chos otros aspectos se pueden anotar en cuanto a la utilidad del dis-
LOS MUEBLES Y LOS INMUEBLES EN EL DERECHO INTERNO. 103

tingo de los muebles y los inmuebles en el Derecho civil, pero estimo


que con lo expuesto, es más que suficiente para mostrarle al aluni-
no(a) la importancia de la clasificación.

72. —Interés d e la clasificación en el cam po del A.—D erecho in ­


terno. b ).—Procesal civil.
Como ya dije en páginas anteriores, la clasificación de los bienes
en inmuebles y muebles, no se reduce en su importancia al campo del
Derecho civil, sino que lo desborda, y ocupa también destacado lugar
en el campo del Derecho procesal civil.
Cuando una persona desea dem andar judicialmente a otra, le es
necesario determinar en primer lugar, ante cuál juez debe presentar
su demanda, y el Código de Procedimientos civiles del Distrito Fede­
ral, en su artículo 156 le da reglas para ello, al decir:
“Es juez competente:
III. —El de la ubicación de la cosa, si se ejercita una acción real
sobre b i e n e s I N M U E B L E S . Lo mismo se observará respecto a las
cuestiones derivadas del contrato de arrendamiento de INMUE­
BLES;
IV. —El del domicilio del demandado, si se trata del ejercicio de
una acción sobre BIENES MUEBLES, o de acciones personales o del
estado civil”.
Substancialmente dice lo mismo el Código Federal de Procedi­
mientos civiles en su artículo 24, fracciones III y IV.
Por ejemplo, el señor Procopio se apoderó indebidamente de un
terreno propiedad del señor Facundo, terreno que está ubicado en la
ciudad de México; en este caso, aunque Procopio viva en la ciudad de
Tlaxcala, cuando el señor Facundo ejercite la acción tendiente a recu­
perar su terreno, su acción reivindicatoria, debe presentar su dem an­
da ante un juez de la ciudad de México pues aquí está ubicado el
inmueble y se aplica la fracción III del artículo 156 antes transcrito.
Si por el contrario se trata de un automóvil que el señor Facundo
no le quiere devolver al señor Procopio, entonces como se trata de un
bien mueble, conforme a la fracción IV del artículo 156 antes trans­
crito, se presentará la demanda en el domicilio del señor Facundo,
que parajel caso también vive en la ciudad de México.
i
73. —-Interés de la clasificación en' el campo del A.-—Derecho in ­
tern o . c ).—D erech o penal.
En esta rama del Derecho también se emplea y tiene aplicación la
clasificación de los bienes inmuebles y muebles, y así hay un delito
104 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

que sólo se comete respecto de un bien inmueble y delito que sólo


puede tener como materia un bien mueble. El artículo 367 del Códi­
go penal para el Distrito Federal dispone:
“Comete el delito de robo: el que se apodera de una cosa ajena
MUEBLE, sin derecho y sin consentimiento de la persona que pueda
disponer de ella con arreglo a la ley”.
y más adelante en su artículo 395 dispone el mismo Ordenamiento
que:
“Se aplicará la pena de tres meses a cinco años de prisión y multa
de cincuenta a quinientos pesos:
I. Al que de propia autoridad y haciendo violencia o furtivamente, o
empleando amenaza o engaño ocupe un INMUEBLE AJENO o haga
uso de él, o de un derecho real que no le pertenezca.”.
Este es el llamado delito de despojo, y resulta así que el despojo sólo
se comete respecto de tienes inmuebles, en tanto que el robo sólo se genera
respecto de bienes muebles. Esto es muy importante de entender, pues
como se anota adelante, algunos funcionarios públicos han caído en
lamentable error(97) por no entender lo que es un mueble y un in­
mueble.

74.-—B. —In terés d e la clasificación en el campo del D erecho in­


ternacional.
Y es a tal grado importante esta clasificación de los bienes o cosas
en muebles e inmuebles, que no se ha quedado en el campo del De­
recho interno, sino,que, rebasa también ese ámbito, y se ocupa de ella
el Derecho Internacional, en donde deja sentir su influencia.
En efecto, se hablaba antes de que los edificios —bienes inmue­
bles— en donde se alojaban las embajadas o misiones diplomáticas,
gozaban de una extraterritorialidad. Este equivocado criterio de que
los edificios de las embajadas eran territorio extranjero, se refería sólo
a los inmuebles. Hoy día se habla de inmunidad jurisdiccional sólo
para los inmuebles ocupados por misiones diplomáticas, en tanto que
los bienes muebles de los miembros que forman la misión diplomáti­
ca, sí quedan sujetos a las disposiciones del Derecho común del país
de que se trate.
En el siguiente capítulo paso al estudio detenido de cada una de
las clasificaciones de los bienes inmuebles que anoto en el cuadro si­
nóptico que inserto en el apartado 38.
(97) V éase infra a p a rta d o 73, despojo de inm uebles p o r destino, estim ado ro b o equivo­
cadam ente.
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CAPÍTULO VI.
90
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A.—LOS BIENES O COSAS INMUEBLES.

7 5. —Introducción.
Ya dije que la clasificación de los bienes o cosas en inmuebles y
muebles es primaria, básica, y que a la misma se le debe considerar la
clasificación “sustantivo” a la cual todas las demás clasificaciones sir­
ven de “calificativo”. Y ello es cierto, pues todas las que he anotado, y
las que adelante anoto, sólo sirven para calificar a la cosa mueble o
inmueble.
Y lo que es más, en torno a esta clasificación de las cosas, la h u ­
manidad ha hecho girar también su idea de riqueza, pues los dere­
chos reales en su contenido, como se verá adelante(98) recaen ya
sobre cosas muebles, ya sobre inmuebles.
Cierto es que según la época de la humanidad que se considere,
se encontrará que se le ha dado mayor importancia a la. tenencia de
los bienes inmuebles que a la de los bienes muebles, o a la inversa,
pero siempre la idea de riqueza y apoderamiento de la riqueza, se ha
sustentado —en su sentido económico— sobre esta clasificación.
En la época romana y hasta ya entrado el siglo XIX, se tuvo la
idea de que la riqueza de una persona —riqueza económica natural­
mente— se sustentaba sobre el mayor o menor número de bienes in­
muebles que poseyera, y en cambio no se estimaba como signo de
poder económico el tener bienes muebles. Se hablaba inclusive de que:
“...los muebles eran considerados como viles y despreciables, confor­
me atestiguan los axiomas res mobilis res vilis, y vilis mobilium pos-
sessio”.(99)
esto es, Ique las cosas m uebles e ra n viles, y era vil la posesión
de m uebles, ya que la fuerza y la riqueza y el poder lo daban los
inmuebles.
(98) Véase infra apartado 161 -C, contenido económ ico del Derecho real.
(99) G astan T o b eñ asjo sé, Derecho civil español, com ún y ¡oral. T. Lo. Vol. lo. Pag. 387. M a­
drid. Instituto Editorial Reus. 1964.

105
106 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

A tal grado llegó a predominar este criterio, que el Derecho con- ;


sagró instituciones en las cuales se daba un trato especial a los bienes ;
inmuebles, determinándose que los castillos y las grandes extensiones
territoriales, tenían necesariamente que trasmitirse por herencia al
primer descendiente hombre, al primogénito, y así surgió la insdtu- -
ción llamada de la “primogenitura”.
No obstante, al tiempo cambió el anterior criterio, y en la actuali­
dad puede decirse que inclusive se ha invertido el axioma, y se puede
decir “res inmobilis, res vilis”, puesto que las personas consideran que
la fuerza económica la confieren los bienes muebles y no los inmue­
bles. En efecto, hoy día las grandes fortunas económicas ya no se re­
presentan por vastas extensiones territoriales, sino que se forman con
“acciones” títulos de crédito que expiden las sociedades mercantiles
anónimas, y esas acciones, son las que dan el control de las empresas
y la fuerza económica, sin el peligro que representa el tener bienes
inmuebles que siempre están expuestos a que sobre ellos se traben
embargos o se ejerciten derechos procesales. Las “acciones” títulos de
crédito, son como se verá adelante, típicos bienes muebles.(100)
Pues bien, como se anota en el cuadro sinóptico del apartado 36
los bienes inmuebles se pueden clasificar atendiendo a cuatro crite­
rios, y así se dice que lo son:
a ) .— Por su naturaleza;
b ) .— Por su destino;
c ) .— Por su objeto; y
d) ,— Por determinación de la ley.
En los siguientes apartados se explica cada uno de estos tipos de
inmuebles.

7 6 .—a).— B ien o cosa inm ueble por su naturaleza.


Puede decirse que en verdad el único bien inmueble por su natu­
raleza es el suelo, y si se habla de otros bienes o cosas inmuebles tam­
bién por su naturaleza, es atendiendo en realidad a la facultad de
adhesión que las cosas tengan al suelo; esa facultad de adhesión al
suelo y que les da el carácter de inmuebles por naturaleza, puede ser
de dos formas:
a’).—Por incorporación natural al suelo, esto es, que las cosas se
incorporan al suelo sin necesidad de una intervención directa del ser
humano, como sucede en el caso de las plantas, los árboles, etc., que
se adhieren al suelo en forma natural y espontánea.
{100) V éase infra apartado 94, n atu raleza m ueble de las acciones títulos de cre'dito.
INM IEBLE POR NATURALEZA. 107

Por ello se considera como inmuebles por naturaleza por incorpo­


ración natural, a los árboles, las plantas y las siembras.
b ’). —Por incorporación artificial al suelo, esto es, que la incorpo­
ración de las cosas se realiza a través de la actividad humana. En este
grupo se incluyen los edificios, las casas, y en general todo el conjun­
to de materiales consolidados con fines de permanencia, ya sea uni­
dos al suelo o en el subsuelo. Así, se puede estimar y es, un bien
inmueble, no sólo un edificio, sino también lo es un pozo, pues, para
construirlo se tienen que acumular en forma técnica un conjunto de
materiales de construcción.
En verdad lo que hace este tipo de inmuebles por naturaleza y
por incorporación natural, es que el conjunto de materiales estén acu­
mulados en forma técnica y sistemática y adheridos al suelo, sin inte­
resar el tiempo que hayan de permanecer unidos a éste.
V. g. en una de las principales avenidas de la ciudad, el año de
1968, en donde ahora se levanta un importante centro comercial, en
la esquina de la avenida Mariano Escobedo y Avenida Homero, se le­
vantó una gran construcción metálica, destinada a albergar una “ex­
posición italiana de maquinaria”. Esas construcciones adheridas al
suelo, pues inclusive se les hizo una cimentación especial, fueron de­
molidas un mes después de haberse concluido, al clausurarse la expo­
sición. Pues bien, ese breve lapso no significa que hayan por eso dejado
de tener el carácter de inmuebles por naturaleza, por incorporación
artificial.

77.—Inm uebles por naturaleza en ambos Códigos civiles de 2000.


Este tipo de inmuebles se establecen en la regulación legal, y en
efecto, los Códigos los registran. Así en el artículo 750 establecen to­
dos y los únicos tipos de bienes inmuebles que hay en la legislación
mexicana, y así en su fracción I disponen:
“S o n b ie n e s in m u e b le s :
I. E l s u e lo y las c o n s tr u c c io n e s a d h e r i d a s a é l;”

En esta fracción se reconoce al único inmueble por verdadera na­


turaleza^ y a los inmuebles por naturaleza por incorporación artificial.
El mismo artículo en su fracción II dispone que también son
inmuebles:
“L a s p l a n t a s y á rb o le s , m i e n t r a s e s tu v ie r e n u n id o s a la tie r r a , y los
f r u t o s p e n d ie n t e s d e lo s m is m o s á r b o le s y p la n ta s , m ie n t r a s n o s e a n
s e p a r a d o s d e e llo s p o r c o s e c h a s o c o r te s r e g u la r e s ” .
108 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

y hace así el reconocimiento de los inmuebles por naturaleza por in­


corporación natural.

78, -^-b).—Bien o cosa inm ueble por destino(lO l).


Esto del “destino” es un aspecto muy importante de los bienes in­
muebles, y reporta múltiples aplicaciones en la vida práctica. Se le de­
fine Como el b ie n m u e b le p o r n a tu r a le z a , q u e su p r o p i e t a r i o y
p r o p i e t a r i o s im u ltá n e a m e n te d e u n in m u e b le p o r n a tu r a l e z a , in c o r p o r a
en f o r m a m a te r ia l e l m u e b le p o r n a tu r a le z a a l in m u e b le p o r n a tu r a le ­
z a , o lo a f e c ta en v i r t u d d e u n a r e la c ió n de d e s tin o a g r íc o la , in d u s ­
t r i a l , o p a r a u sos c o m u n e s d é Id v id a , sie n d o r e c o n o c id o e se d e stin o
p o r l a le y.
Del anterior concepto se desprenden los elementos necesarios
para que se configure un inmueble por destino, y son:
lo . — U n m u eb le p o r n a t u r a l e z a y u n in m u e b le p o r n a tu r a le z a .
2o.—-Que las dos cosas sean del mismo dueño;
3o.—Que el mueble se incorpore materialmente al inmueble o
4o.—Que el mueble esté destinado en forma perm anente al servi­
cio del inmueble, y
5o..—Que la ley sancione o admita ese destino del mueble al servi­
cio del inmueble. '

79. —Elementos técnicos para que haya un inmueble por destino.


Conforme a lo que se anota en el apartado anterior, para que se
configure un inmueble por destino se requiere:
lo .—U n m u eb le p o r n a tu r a l e z a y u n in m u eb le p o r n a tu r a le z a .—En
efecto, para que haya inmueble por destino, se precisa de la existen­
cia dé dos cosas diferentes, ya que como se desprende del concepto
dado, el inmueble por destino es 'un mueble por naturaleza, pero que se
afecta de manera permanente a un inmueble, éste sí por naturaleza.
Por ejemplo, el señor Procopio encomienda a un arquitecto que le
construya una casa, y en los planos le apunta que en una de las esqui­
nas de la sala de la futura casa, se debe hacer un nicho, para en él
colocar una estatua de “San Procopio”. Se construye la casa —inmue­
ble por naturaleza por incorporación artificial— y ya terminada, el ni­
cho de la sala se ocupa con una estatua que con la cara de D.
Procopio cuando era niño, dice que representa a San Procopio. La es­
tatua es un mueble por naturaleza, pero se incorpora de manera per­
manente al nicho que se hizo y planeó en forma expresa para
(101) Castán Tobeñas José. Derecho civil español. Ob. cit. Pág. 393.
BIENES INMUEBLES POR DESTINO. 109-

alojarla. Pues bien, esa estatua que es un mueble por naturaleza, se


convierte en inmueble por destino.
2 o .— O u e la s d o s c o s a s s e a n d e l m is m o d u e ñ o . —Pero no es sufi­
ciente que exista una cosa mueble y que ella se destine al servicio del
inmueble o se le incorpore a éste. Se precisa que ambas cosas sean
del mismo propietario, y esto es fundamental, pues de otra manera
no se puede decir jurídicamente que hay un inmueble por destinó.
, Si la estatua que coloca el señor Procopio en su caso no es de su
propiedad, esa cosa mueble no será jurídicamente hablando un in­
mueble por destino, ni se regirá por el conjunto de normas que la ley
establece para este tipo de inmuebles.
Véase este otro ejemplo: en los salones de clase de la Facultad de
Derecho, hay muchas sillas, las cuales en realidad son cosas muebles
por naturaleza, ya que se pueden mover de un lugar a otro, por me­
dio de las personas que van como estudiantes casi todos a calentarlas
cuando se sientan en ellas. Sin embargo esas sillas son inmuebles por
destino, ya que están destinadas de manera permanente al servicio
del inmueble, y además son propiedad de la Universidad Nacional
Autónoma de México, al igual que el bien inmueble en que se en­
cuentran.
3o. —Q u e e l m u e b le s e in c o r p o r e m a te r ia l m e n te a l in m u e b le . —Se
requiere también para que se realice este tipo de inmuebles por desti­
no que el mueble esté materialmente incorporado al inmueble. Así,
en el caso de la estarna, se precisa que la misma se pegue al inmue­
ble, o bien que las sillas se atornillen materialmente al piso de los sa­
lones de clase de la Facultad de Derecho, como en verdad sucede.
4 o . — O u e e l m u e b le e s té d e s tin a d o a l s e r v ic io p e r m a n e n t e d e l in ­
m u eb le. —Pero bien puede suceder que al mueble por naturaleza no
convenga adherirlo materialmente al piso, y en ese caso también se le
considera inmueble por destino si se afecta el mueble al inmueble en
una forma permanente.
Por ejemplo, puede suceder que si la estatua se pega con cemento
en el nicho, sufra deterioro; entonces se prefiere sólo ponerla en él,
pero sin adherirla en forma física, y será también inmueble por desti­
no si ese “San Procopio” se va a quedar ahí en forma permanente. Lo
mismo puede suceder con las sillas de la Facultad de Derecho que
muchas véces las desprenden del suelo los alumnos, y no por ello de­
jan de ser inmuebles por destino.
5o . — Q u e la le y s a n c io n e o a d m ita e s e d e s tin o d e l m u e b le a l in m u e ­
ble .— Se precisa como último elemento técnico para que se genere un
inmueble por destino, que haya una norma jurídica que sancione la
voluntad del dueño del mueble y que lo es también del inmueble, y
no ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

acepte y determine que ese mueble se convierte y estima para los;


efectos jurídicos como bien inmueble.
De no existir esa disposición, resultará que a pesar de que el mue­
ble se incorpore o afecte en forma permanente al inmueble, no ad­
quirirá la calidad del inmueble por destino.

8 0 .— Inm uebles por d estin o en los Códigos civiles de 2000.


El Código recoge varios casos de este tipo de bienes, y aunque no
se expresan en él en forma sistemática los elementos técnicos que
para ellos mencioné en el apartado anterior, los mismos se despren­
dan de su articulado. Así, el requisito básico de que el mueble e in­
mueble sean de un mismo dueño, se obtiene a contrario sensu del
artículo 751 que dice:
“Los bienes muebles, por su naturaleza, que se hayan considerado
como inmuebles, conforme a lo dispuesto en varias fracciones del ar­
tículo anterior, recobrarán su calidad de muebles cuando el misvio
dueño los separe del edificio, salvo el caso de que en el valor de éste se
haya computado el de aquéllos, para constituir algún derecho real a
favor de un tercero”.
Ahora, véase cómo varias fracciones de ese artículo “anterior”, el
750, se refieren a diversos casos de inmuebles por destino menciona­
dos al hacer el análisis del concepto:
a ) .—Las fracciones III y IV dicen:

“Son bienes inmuebles:


III. —Todo lo que esté unido a un inmueble de una manera fija,
de modo que no pueda separarse sin deterioro del mismo inmueble
o del objeto a él adherido;
IV. —Las estatuas, relieves, pinturas u otros objetos de ornamenta­
ción, colocados en edificios o heredades por el dueño del inmueble,
en tal forma que revele el propósito de unirlos de modo permanente
al fundo;”
En las dos anteriores fracciones, como se aprecia, se hace referen­
cia al inmueble por destino en virtud de una incorporación material
del mueble al inmueble.
b) .—Las fracciones V, VII y X dicen:
“Son bienes inmuebles:
V. —Los palomares, colmenas, estanques de peces o criaderos aná­
logos, cuando el propietario los conserve con el propósito de mante­
nerlos unidos a la finca y formando parte de ella de un modo
permanente;
VIL—Los abonos destinados al cultivo de una heredad, que estén
INMUEBLES POR DESTINO EN! LOS CODIGOS DE 2000. 111

■en las tierras donde hayan de utilizarse, y las. semillas necesarias


para el cultivo de la finca;
X.—Los animales que formen el pie de cría en los predios rústi­
cos destinados total o parcialmente al ramo de ganadería, así como
las bestias de trabajo indispensables para el cultivo de la finca, mien­
tras están destinados a ese objeto;”
En estas tres fracciones se dispone cuáles son los inmuebles por
destino en atención a que el mueble no se incorpora, sino que se
afecta al servicio del inmueble en una forma permanente; no se nece­
sita de la incorporación del mueble al inmueble; sino que es suficien­
te la destinación que hace un propietario de la cosa, para que la ley
lo considere inmueble por destino agrícola.
En forma incidental cabe hacer aquí una critica a la fracción X,
pues en la actualidad resulta muy anticuado su texto, ya que hace re­
ferencia a bestias de trabajo en materia agrícola, y no hace mención
de los modernos implementos que se utilizan en las labores del campo.
De acueredo con el sistema del Código, no cabe considerar como
inmuebles por destino en esta materia a los tractores, máquinas trilla­
doras, etc., que se usan hoy día en las labores del campo, puesto que
la fracción X antes transcrita, sólo habla de bestias de trabajo.
Y no se puede ampliar por interpretación analógica su contenido
ni el sentido de la fracción, ya que el artículo 750 es una norma limi­
tativa y no una norma ejernplificativa, razón ésta por la cual no admi­
te más casos o hipótesis que los en ella establecidos.(102) ,
Se entiende el contenido de esta fracción, ya que al redactarse el
Código en el año de 1926, los adelantos de la maquinaria agrícola
aún no se usaban en México, sino que todo el trabajo del campo se
hacía a fuerza de bestias. Pero esa es la explicación, ya que no su jus­
tificación, toda vez que el posterior legislador debió reformar la nor­
ma y actualizar la materia.
(102) Recuérdese la diferencia entre norm a ejernplificativa y limitativa: la prim era establece
casos, p ero deja la puerta abierta p ara que situaciones similares se asimilen a los enunciados en
ella. Así sucede V. g. con el art. 75 del Código de Com ercio que e n sus prim eras 23 fracciones,
determ ina casos de actos d e com ercio, y en la fracción XX TV considera que también lo son;
"Cualesquiera otros actos d e n aturaleza análoga a los expresados e n este Código. En caso de
duda, la naimraleza com ercial d el acto será fyada p o r arbitrio ju d ic ia l”. En cambio, la norm a li­
mitativa es fla que no adm ite m ás casos que los en ella previstos, y tal sucede en el caso del ar­
tículo 750 del Código civil, q u e establece los únicos casos de bienes inmuebles, y todos los que
no cataloga esa norm a, se d eb e n estim ar muebles. Este criterio cobra fuerza con la lectura del
artículo 759 de am bos C ódigos civiles d e 2000, cuando d e term in an que: “E n general, son bie­
nes m u eb les, todos los d em ás n o considerados p o r la ley com o inm uebles”. En consecuencia,
no p u ed en estim arse en la calidad de bienes inm uebles p o r destino a otros objetos que no
considera el artículo 750 d e n tro de las hipótesis p o r él contem pladas.
112 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

c) .—Los Códigos civiles de 2000 en su artículo 750, fracción VI


determinan:
“Son bienes inmuebles:
VI.—Las máquinas, vasos, instrumentos o utensilios destinados
por el propietario de la finca, directa o exclusivamente a la industria
o explotación de la misma;”
Aquí se reconoce la calidad de inmuebles por destino, en virtud
de una relación de tipo industrial.
d) .—La fracción VIII dispone:
“Son bienes inmuebles:
VIII.—Los aparatos eléctricos y accesorios adheridos al suelo o a
los edificios por el dueño de éstos, salvo convenio en contrario;”
Y finalmente, de la definición que se dio en el apartado 78 de los
inmuebles por destino, se tiene que la ley reconoce en esta fracción el
caso de que un mueble se destina al servicio del inmueble por lo que
en la doctrina se llama “usos comunes de la vida”. Caso claro de este
tipo de bienes se encuentra en los motores, las bombas y demás mue­
bles por naturaleza que se utilizan en los edificios para llevar el agua
a los tinacos de almacenamiento que se sitúan por lo general en las
azoteas. También se puede considerar dentro de este tipo de cosas in­
muebles por destino, a los extinguidores contra incendio que se ad­
hieren a las paredes de los edificios.

8 1 .—Inm ueble por d estin o en Derecho com parado.


La teoría de los inmuebles por destino cobra mayor fuerza en paí­
ses como Italia y Francia, y allá la enumeración de los tipos de “desti­
no” que se consideran de un mueble al servicio de un inmueble son
mayores. Así, consideran que la relación de destino puede ser:
a) .—De tipo comercial, e incluyen por lo tanto en esta clasifica­
ción a los camiones de las empresas comerciales, a las máquinas regis­
tradoras, etc.
Esta especie bien puede resultar útil y conveniente de adoptar en
Derecho mexicano, pues de esa manera los grandes almacenes comer­
ciales estarán en posibilidad de incluir en su partida de inmuebles a
sus camiones repartidores y demás máquinas:
b) .—De tipo eclesiástico, e incluyen a los vasos sagrados, las custo­
dias, y en general todos los muebles que se utilizan por los sacerdotes
como vestuario y equipo para impartir sus oficios religiosos.
Esta clasificación en México hasta 1992 carecía de sentido, ya que
por mandato constitucional, todos los bienes que se dedicaran al culto
ES DESPOJO APODERARSE DE UN INMUEBLE POR DESTINO. 1 1 3

de cualquier religión en forma pública pasaban a ser propiedad del


Estado, pero en 1992 como apunto, se reformó la Constitución Políti­
ca de los Estados Unidos Mexicanos, y se reconoció personalidad y
con ello el tener patrimonio, a las corporaciones llamadas iglesias, y
de ahí que puede ya cobrar interés esta clasificación.

82.—El apoderam iento ilícito de b ien es inm uebles por destino, es


. despojo. ¡:. :>
Es interesante dar las razones que llevan a sentar la cabeza de este
apartado, pues en forma equivocada el Procurador de justicia p o r
conducto del Ministerio Público que conforme a la Constitución Polí­
tica de los Estados Unidos Mexicanos es el único que puede iniciar el
ejercicio de la acción penal, consideró y creo que aún considera, al
igual que los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, que el delito
que comete una persona al apoderarse ilícitamente de un bien inmue­
ble por destino es el de robo y no el de despojo, y 1a, consecuencia de
sostener tal criterio es benéfica para el delincuente, ya que la penali­
dad para el robo es por lo general menor que la establecida, para el
delito de despojo.
Véase la forma simplista pero antijurídica en que razona el Procu­
rador; dice: el bien inmueble por destino es un bien mueble por n a­
turaleza; en consecuencia en el momento en que se apodera de él un
delincuente, resulta que la cosa recobra su naturaleza original y al ser
mueble, sólo se puede cometer el delito de robo.(103) Tan es mueble
concluye, que se lo pudo llevar el delincuente.
Este criterio es contrario a un correcto razonamiento jurídico, y
ello es fácil, de demostrar:
Para que haya un bien inmueble por destino, es preciso:
A. —Lá voluntad lícita del dueño que desea considerar su mueble
como inmueble;
B. —La sanción de la ley a esa voluntad lícita del dueño, estiman­
do válida la conversión que hace del mueble en inmueble.
Ahora si una persona se apodera en forma ilícita del mueble por
naturaleza, que es ya inmueble por destino:
a) .—¿Esa voluntad ilícita tendrá la facultad de privar de su natura­
leza al bien inmueble por destino?.
b) .—(Es lógico pensar que una voluntad ilícita puede más que una
voluntad lícita y la sanción de la ley a esta última voluntad?.
Por otra parte, y sólo para remate, se tiene en ambos Códigos ci­
viles de 2000 el texto del artículo 751 del Código ya transcrito en el
apartado 80, y en donde el legislador claramente especifica que esos
(103) Véase su p ra No. 82, concepto de robo y de despojo.
114 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

muebles sólo recobran su naturaleza “...cuando el mismo dueño los separa '
del edificio..".
c).—¿Cómo entonces se pretende que una voluntad ilícita, la del ■'
delincuente, pueda convertir un inmueble por destino en un mueble?.
Tal criterio es contrario a la doctrina y a la ley, y sólo por falta de
análisis y de conocimientos jurídicos, ha llegado el Procurador a sos­
tener en diversos casos tan erróneo criterio.
De esto resulta que el delito que se comete, aunque el delincuente
se lleve la cosa materialmente es el de despojo, y no el de robo, puesto
que la naturaleza del bien no puede cambiarse por una voluntad ilíci­
ta en contra de la lícita del dueño y de la sanción de la ley a esa vo­
luntad legítima del dueño.

83.—c).—B ien o cosa inm ueble por su objeto.


Los bienes o cosas inmuebles por su objeto, son los Derechos reales
que recaen sobre bienes inmuebles. Ya adelante se hace el estudio deteni­
do de cada derecho real, y ahora baste decir que es bien inmueble
por su objeto, un derecho de propiedad de una casa; lo es también
un derecho real de servidumbre(104), la cual como se ve adelante,
sólo puede recaer sobre bienes inmuebles.
Para explicar lo anterior, en el sistema español, se dice que para
clasificar a los derechos en muebles o inmuebles, hay que atender a su ca­
rácter de derecho real o de derecho personal,(105) y así:
a) .—El derecho real puede ser mueble o inmueble. Por ejemplo,
el derecho real de propiedad sobre un libro, es un derecho real mue­
ble, porque el libro en sí es un mueble, y por lo mismo el derecho de
propiedad, el derecho real de propiedad sobre él, es también mueble.
Por el contrario, el derecho real de propiedad sobre una casa es dere­
cho real inmueble, porque la casa en sí es un bien inmueble.
b) .—En cambio, el derecho personal o derecho de crédito, es
siempre derecho mueble, ya que NO PUEDE HABER DERECHO
PERSONAL INMUEBLE; Y NO PUEDE SER INMUEBLE EL DE­
RECHO PERSONAL, PORQUE NO HAY QUE CONFUNDIR EL
DERECHO MISMO CON EL OBJETO DEL DERECHO.
Para entender lo anterior, adelantaré aquí el concepto de lo que
es el derecho de crédito convencional, especie de la obligación lato
sensu: ES LA NECESIDAD JURIDICA QUE TIENE UNA PERSO­
NA DENOMINADA OBLIGADO-DEUDOR, DE CUMPLIR VO-
(104) Véase infra ap artad o 379, concepto de servidum bre.
(105) Véase infra a p a rta d o 154, Obligación lato sensu, con sus especies obligación stricto
sensu, y derecho de crédito convencional o derecho personal convencional.
INMUEBLES POR SU OBJETO. 115

L U N T A R IA M E N TE A FAVOR D E O T R A PERSONA, D E N O ­
MINADA ACREEDOR, QUE LE PU E D E EXIGIR, U N A PR E S­
TACION DE CARACTER PATRIM O NIAL (PECUNIARIA O
MORAL).(106) .
V. g. El señor Procopio presta cien mil pesos al señor Facundo, y
se obliga éste a devolverlos en un mes. Este caso de préstamo o mu­
tuo, crea un derecho personal o de crédito convencional entre el se­
ñor Procopio que es el acreedor, y el señor Facundo que es el
deudor, y por ello se dice que el señor Facundo está en la necesidad
jurídica de cumplir, a favor del señor Procopio que es el acreedor, el
cual se la puede exigir, la prestación del pago de los cien mil pesos,
prestadón aquí de carácter pecuniario, pero también podría ser de
tipo moral, como sucede en otros casos.
Ya entendido así el concepto de Derecho personal, se entiende
que el objeto del Derecho personal, esto es, la cosa material que se
deba dar, puede ella ser mueble o inmueble, pero el derecho que tie­
ne el acreedor frente al deudor, sólo puede ser mueble, porque se deten­
ta frente a un sujeto.
Véase en este ejemplo: El señor Procopio se obliga a darle al se­
ñor Facundo una casa, y además se obliga a darle un libro. En el p ri­
mer caso, el objeto material es la casa que es un objeto inmueble; en
el segundo caso el objeto material que es el libro, es un mueble. Pero
el derecho que Facundo tiene frente a Procopio, por la casa o por el
libro, no podrá ser nunca inmueble —ni duda en el caso del libro—
puesto que es de persona a persona, de un sujeto frente o respecto de
otro sujeto, el derecho que tiene Facundo y ello siempre será mueble.
La conclusión de lo antes dicho, se aprecia en este cuadro explica­
tivo:
Inm uebles.
D erech o s reales
M uebles.

D erech o s p erso n ales --------------- 1> M uebles.

y sólo los derechos reales sobre inmuebles, son a los que se les debe
cataloga)- como bienes o cosas inmuebles por su objeto.
i
84.—Inm uebles por su objeto en lo s C ód igos civiles de 2000.
Los derechos reales sobre inmuebles los considera la ley precisa-
(106) Véase el desarrollo amplio de este tipo de Derechos en mi D erecho d e la s O b lig a c io n e s .
13a. Ed. Editorial Porrúa. México 2001.
116 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

mente como inm uebles.y así ambos Códigos de 2000 en el artículo 750
en su fracción XII disponen:
'I A." -J O - ; •
'~ í 1 i .
' ■ '• • i p . . . í ?'_■
“Son bienes inmuebles:
XII, Los derechos reales sobre inmuebles”.
Y si se relaciona esta norma con el texto del artículo 759 que man­
da:
“En general, son bienes mue-bles, todos los demás no considerados
por la ley corno inmuebles;”
se tiene que concluir que los derechos reales sobre muebles, y los de­
rechos personales, son bienes o cosas muebles y no inmuebles.

85. —d).—Bien o. co sa inm ueble por d isp o sició n de la ley.


Con el comentario de este tipo de inmuebles concluyo el estudio
de la parte conducente del cuadro sinóptico del apartado 38 y se en­
tiende por ellos a lo s q u e la ley les c o n f ie r e e s e c a r á c te r d e in m u e b le s
p o r no e n c u a d r a r s e e n la s tre s a n te r io r e s c la s if ic a c io n e s d e in m u e b le s
q u e se c o m e n ta r o n , e s to es, in m u e b le s p o r s u n a tu r a le z a , p o r d e s tin o o
p o r objeto.

86. —Inm uebles p o r D isp osición de la ley en los Códigos civ iles
de 2000.
Los Códigos consideran dos casos, de este tipo de inmuebles, y los
mencionan en el, artículo. 750, fracciones XI y XIÍI:
“Son bienes inmuebles:
XI. Los diques y construcciones que, aun cuando sean flotantes,
estén destinados por su objeto y condiciones a permanecer en un
punto fijo de un río, lago o costa;”
Puede pensarse que estos bienes se debieran catalogar como in­
muebles por destino, ya que si flotan o se mueven, pues son muebles
y se convierten en inmuebles por voluntad del dueño, pero no se
puede llegar a esa conclusión, pues en las orillas de las costas, se con­
serva siempre una zona a favor del Estado, que se designa “zona m a­
rítima costera”, a más de que el agua en sí no es propiedad privada,
sino que en el límite que fija la ley, es pertenencia de Estados Unidos
Mexicanos, y de ahí que al no ser el mueble y el inmueble del mismo
dueño, no se les pueda catalogar a estas cosas como inmuebles por
destino. En lo que se refiere a los lagos y ríos, si bien pudiera la orilla
pertenecer al mismo particular la propiedad del objeto flotante, sería
rarísimo que también lo fuera el agua, y de ahí que tampoco se les
INMUEBLES POR DISPOSICION DE LA LEY EN LOS CODIGOS DE 2000. 117

pueda estimar inmuebles, por destino sino que lo son por mandato o
disposición de la ley.
Por lo que hace a la segunda fracción mencionada, ya comenté en
el apartado 64 como se reformó en mayo de 1996, y se dejó solo la
referencia a las líneas telefónicas.
Con esto se puede decir que el alumno(a), ya tiene una idea gene­
ral de lo que son los bienes inmuebles, y ahora en el siguiente capítu­
lo se verán los bienes muebles.

IV.
CAPITULO VII.

B .—LOS BIENES O COSAS MUEBLES.

87.—Introducción.
Dije desde el apartado 75 que la clasificación de los bienes en in­
muebles y muebles, es la básica, la central, y que todas las demás cla­
sificaciones son sólo calificativos de ésta, pues en efecto, las cosas
muebles o inmuebles se clasifican de fungióles o no fungibles, consu­
mibles o no, presentes o futuras, etc.
Y los muebles y los inmuebles en la historia de la humanidad y en
el mundo jurídico moderno, siguen siendo definitivos para regular las
relaciones entre los seres humanos, y en los que éstos cifran, según la
época, su fortuna.
Antes del advenimiento de la burguesía, la riqueza económica se
cifraba en los bienes inmuebles, en la tenencia de la tierra, en las
grandes superficies territoriales, y a tal grado se les quería conservar,
que hasta las instituciones jurídicas sentaban su protección, y se crea­
ron así figuras como el mayorazgo en España, y la primogenitura en
Inglaterra, instituciones ambas que tendían a conservar las grandes
superficies territoriáles en manos del prim er descendiente varón, del
propietario, para que ese descendiente a su vez las conservara y las
trasmitiera de la misma manera a su prim er descendiente hombre, y
mantener así, la fuerza de la tierra, y en cierta forma el buen nombre
también.
Pero al estructurarse la burguesía, se cifró entonces la idea de la
riqueza, en el dinero —bien mueble por excelencia— y poco a poco
se cambió la idea, el primitivo criterio, de que la fuerza la da la tie­
rra. Ya no se quieren entonces inmuebles que son fáciles de despojar,
sino que se quieren muebles, fáciles de esconder, y que son al mismo
tiempo representativos de grandes riquezas; los muebles ocupan poco
espacio y los puede inclusive llevar su titular consigo, o esconderlos.
Pero después, al surgir la figura jurídica, ya definida, de la perso­
na moral “sociedad anónima”, la idea de riqueza vuelve a cambiar, y
entonces se cifra en la tenencia de acciones títulos de crédito de socie­
dades de ese tipo, que dan el control de la empresa, de las grandes
118
BIENES MUEBLES' POR NATURALEZA. 119

fortunas, fortunas que se documentan en papeles que fácilmente se


guardan en las cajas fuertes, con lo cual no se expone el titular de
esos capitales a que se los puedan privar o invadir por medio de un
despojo.
Es así entonces como día a día, la fuerza económica se va fundan­
do en los bienes muebles, y ya se anotó como ahora, al contrario de
antaño, se pueden invertir las máximas y decir “res inmobilis, res -vilis”,
y “vilis inmobilium possessió".
También di ya el concepto de lo que debe entenderse por bienes
muebles, y así dije que son aquellas cosas que por sí o por acción de una
fuerza exterior a ellas, pueden trasladarse de un lugar a otro.
Ahora bien, conforme al cuadro sinóptico que inserté en el apar­
tado 36, y que se viene desarrollando a través de estos capítulos, los
bienes muebles pueden ser de cuatro tipos:
a) .-—Por su naturaleza;
b) .—Por su objeto;
c) .—Por mandato o disposición de la ley, y
d) .—Por anticipación.
En los siguientes apartados doy las explicaciones necesarias para
saber qué es cada uno de ellos.

88. —a).— B ien o cosa m ueble por su naturaleza.


La definición que de estos bienes da la ley, es substancialmente la
que expuse como genérica de todo tipo de bien mueble, y así el ar­
tículo 753 de los Códigos civiles de 2000 dispone:
“Son muebles por su naturaleza, los cuerpos que pueden trasladarse
de un lugar a otro, ya se muevan por sí mismos, ya por efecto de
una fuerza exterior”.
No se debe olvidar lo relativo que es el anterior concepto, toda
vez que como se recuerda, puse el ejemplo de un edificio —bien in­
mueble— que se trasladó de un lugar a otro, y no por eso adquirió la
calidad de mueble y el de las bestias de trabajo que también se mue­
ven y se les cataloga de inmuebles.

89. —B ién es o cosas m uebles por su naturaleza, en los C ódigos ci­


v iles d e 2000.
A más de la definición que de ellos brindan los dos Códigos, con­
tiene otros dos artículos en donde establece casos de este tipo de bie­
nes. El artículo 756 dice:
“Las embarcaciones de todo género son bienes muebles”.
120 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

y en este artículo se habla en forma genérica, por lo cual se pueden


comprender en él, desde las embarcaciones marítimas, hasta las aero­
naves y las modernas naves espaciales, como el supersónico Concorde,
o como los sputniks, o los “exploradores” y los “descubridores”, y los
satélites artificiales de telecomunicaciones.
Por último, en el artículo 757 de ambos Códigos civiles disponen:
“Los materiales procedentes de la demolición de un edificio, y los que
se hubieren acopiado para repararlo o para construir uno nuevo, serán
muebles mientras no se hayan empleado en la fabricación.”

90. —b).—-Bien o cosa mueble por su objeto.


Los bienes muebles por su objeto se mencionan en los Códigos
de 2000 en los artículos 754 y 755, que disponen, el primero que:
“Son bienes muebles por determinación de la ley, las obligaciones y
los derechos o acciones que tienen por objeto cosas muebles o cantida­
des exigibles en virtud de acción personal”.
y el segundo
“Por igual razón se reputan muebles las acciones que cada socio tie­
ne en las asociaciones o sociedades, aun cuando a éstas pertenezcan
algunos bienes inmuebles”.
Como se aprecia, a estos bienes muebles les llamo yo por su objeto,
aunque la ley les designa con el nombre de “muebles por disposición
o determinación de la ley”, pero prefiero designarlos con el calificati­
vo de por su objeto, para de esta manera guardar simetría con la clasi­
ficación que hice de los bienes inmuebles, y reservo la denominación
que emplea la ley, para designar a aquellos muebles que resultan ser­
lo sólo porque la ley así lo quiere. En los casos de bienes que se men­
cionan en los artículos antes transcritos, esas cosas son muebles como
lo dice la propia ley por el objeto que tienen, y no porque la ley lo quie­
ra o decida.

91. -—A sociacion es, Sociedades y 'a ccio n es.


Para entender el contenido de los dos artículos que se transcriben
en el apartado anterior, es necesario hacer una digresión, y abordar
temas que corresponden a diferentes cursos de la enseñanza de la
Ciencia del Derecho, y en efecto, para poder entender el contenido
de las dos normas, es preciso que el alumno(a), tenga una idea de lo
que es:
lo.—Asociación;
ASOCIACIONES, SOCIEDADES Y ACCIONES. 121

2o.—Sociedad, y
3o.—Acción, título de crédito
y estas materias se estudian respectivamente en el 5o curso de Dere--
cho civil —asociaciones y sociedades civiles—; en el primer curso de
Derecho mercantil —sociedades mercantiles— y, en el segundo curso
de Derecho mercantil —las acciones títulos de crédito—.
Por lo mismo, como la lectora(or), que se ocupe de posar su mira­
da en este libro no tiene aún preparación para abordar esos temas,
pero por otra parte tampoco puede entender el contenido de los ar­
tículos 754 y 755 sin una noción elemental de esas materias, prefiero
colocarme en la postura de darle los elementos, y hacerle compren­
der en cierta manera las normas que menciono. Entro pues a ello:
lo.—Los Códigos civiles de 2000 en su artículo 2670 dicen qué se
entiende por Asociación civil y así determinan:
“Cuando varios individuos convinieren en reunirse, de manera que
no sea enteramente transitoria, para realizar un fin común que no
esté prohibido por la ley y que no tenga carácter preponderante-
mente económico, constituyen una asociación”.
Ejemplo de este tipo de asociaciones son las llamadas academias
profesionales, ateneos, barras, centros recreativos, deportivos, etc., y
en las cuales los asociados aportan bienes o trabajo, y a lo que apor­
tan se le da jurídicamente la denominación de “aportación social”.
2ó.—Los mismos Códigos en su artículo 2688 determinan qué es
la sociedad civil, y dicen:
“Por el contrato de sociedad, los socios se obligan mutuamente a
combinar sus recursos o sus esfuerzos para la realización de un fin
común, de carácter preponderantemente económico, pero que no
constituya una especulación comercial”.
Lo que aportan los socios para constituir la sociedad, sea dinero,
sean cosas específicas, se les designa con el nombre jurídico de “parte
social” o “aportación social”.
3o.—Además existe una llamada “Ley General de Sociedades Mer­
cantiles”, la cual determina cómo se pueden crear las sociedades a
que su nom bre se refiere, y entre ellas regula las llamadas Sociedades
Anónimals; las que regula dicha ley se puede clasificar atendiendo a
tres diversos criterios: 0
Las llamadas así, no por el hecho de ser “anónima” la sociedad,
pues lleva un nombre, sino por el hecho de que sus socios eran “anó­
nimos”, pues en un momento dado no se sabía siquiera quiénes eran
los socios. Y digo que los socios “eran anónimos” pue§ desde 1982
122 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

con las reformas que se hicieron a la ley citada, la Sociedad Anónima


(S. A.), de “anónima” sólo conserva el nombre, pues ya no hay “socios
anónimos”, sino que todos deben ser conocidos y estar sus nombres
inscritos en un libro de “socios” que la sociedad debe tener.
Ahora- bien, la parte que aportan de dinero ese tipo de socios en
las sociedades anónimas, no se denomina “porción” o “parte social”,
ni “aportación social”,, como se ha dicho respecto de las otras socieda­
des, sino que aquí,, la aportación que hace el socio en dinero o en
especie, le da derecho a recibir un “papelito”, en donde consta el va­
lor de lo que ha dado, y a ese papelito se le denomina “acción", y a la
misma la ley de la materia le confiere la naturaleza jurídica de un título
de crédito.
Esta palabra acción, en el campo del Derecho tiene otra acepción,
y por ello es que aclaro que se trata de una acción título de crédito, y no
de una “acción de índole procesal”. No entro aquí a dar la idea de la ac­
ción procesal, pues ello corresponde al curso de Teoría General del
Proceso, o Derecho Procesal, que se expone en el cuarto semestre en
la Facultad de Derecho.

9 2 .— F icció n jurídica y la ficc ió n persona moral.


Pero no se debe perder de vista por el lector(a), que se viene ha­
blando de “acciones y sociedades”, y. entonces bien puede hacerse esta
pregunta ¿por qué este señor viene hablando de estas materias que
corresponden a otros cursos? Ya expliqué antes que para entender el
contenido de los artículos 754 y 755 de ambos Códigos civiles de
2000, era y es necesario salirse un poco del Derecho civil, ya que esas
normas que se transcribieron, mencionan instituciones de otras ramas
del Derecho, y sólo dando breves nociones sobre ellas, es posible en­
tender el contenido de los citados artículos.
Y aún es preciso conocer Otras nociones para tener entonces sí, los
elementos que permitan entender el contenido de los artículos 754 y
755. No se debe pues olvidar esto, ya que de otra manera el lector(a)
se puede perder fácilmente y luego me echa la culpa de que no en­
tendió.
Es preciso saber qué es una ficción en el campo del Derecho, pues
tanto en los títulos de crédito “acciones”, como en la “sociedad” per­
sona moral, juegan ficciones jurídicas, como en seguida se verá.
FICCION JURIDICA ES UN PROCEDIMIENTO DE LA TEC­
NICA JURIDICA, EN VIRTUD DEL CUAL SE ATRIBUYE A
ALGO, UNA NATURALEZA JURIDICA DISTINTA DE LA QUE
EN RIG O R LE CORRESPONDE, CON EL FIN DE OBTENER
LAS FICCIONES JURIDICAS. 123

CIERTAS CONSECUENCIAS DE DERECHO QUE DE OTRA MA­


NERA NO PODRIAN ALCANZARSE. (107)
Ahora bien, y concretamente respecto de la sociedad anónima, la
Ley General de Sociedades Mercantiles estima que si se reúnen cuan­
do menos dos personas, que aportan en total entre ellas $50,000.00
como mínimo (Art. 89-11 de la Ley General de Sociedades Mercanti­
les), y cumplen con los demás requisitos que la propia ley exige en
cuanto a la forma de manifestar esas personas su voluntad, surge o
nace una Sociedad que es otra persona distinta de cada uno de los socios.
Los socios pueden ser personas físicas o morales, y la que se constituye siempre
es moral o ficticia.
Es algo así como el caso de Aladino que al frotar la lámpara ma­
ravillosa, hacía salir de ella un “genio”. Aquí la ley considera que si
los socios frotan los artículos mágicos de la ley, brota de ella una per­
sona moral, diversa de cada uno de los socios que la frotaron.
Esto es una ficción, pues nadie puede considerar que en realidad
de esa reunión de dos o más personas, pueda surgir una persona
diversa de los que celebren el acto de sociedad; lo que sucede es
que la ley atribuye a esa reunión y a los acuerdos que en ella se toman
—conforme a lo que dice la misma ley— una naturaleza jurídica di­
versa de la que en rigor le corresponde, para obtener así una conse­
cuencia de derecho que de otra manera no podría alcanzarse.
Así la ley al establecer la ficción, crea una persona moral diferente
de cada uno de los socios que la forman, y surge la sociedad, que co­
bra vida autónoma de los que la crearon.
Pero además el dinero o cosas que los socios aportan para inte­
grar el capital de la sociedad, el “capital social”, deja de ser de los
socios, y pasa a ser de la nueva persona moral. Por lo mismo, al
constituirse la sociedad los $50,000.00 mínimos de que se habló,
conforme al artículo 89-11 de la Ley General de Sociedades Mercan-^
tiles, dejan de pertenecer a los dos o más socios que los aportaron, y
pasan a ser el “capital social” de la nueva persona, base de lo que es
su “patrimonio social”.
¿Pero qué, los socios le regalan a la recién nacida persona moral
ese dinero? De ninguna manera, los socios le aportan a ella ese dine­
ro para que tenga su propio capital, su propio dinero, pero no se lo
regalan, ¡sino que en verdad se lo prestan, y a partir del momento en
que la sociedad se crea, los socios adquieren el carácter de acreedores
de la misma sociedad.
La sociedad nace al m undo jurídico con un “capital social” base
(107) Gény F. Ob. cit. T. íII. Págs. 360 y sigt.es. y Nos. 240 y sigtes.
124 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

de su patrimonio activo(108) formado por los 50 mil pesos que le


aportan sus socios fundadores, pero nace también con un patrimonio:
pasivo(109) que está integrado por esa deuda de cincuenta mil nuevos
pesos a favor de sus socios.

93.—F icció n ju ríd ica de lo s títu los de crédito.


Pero todavía ni con lo anteriormente expuesto, se puede entender
por la lectora(or), el contenido de los artículos 754 y 755 de los Códi-J
gos civiles de 2000. Falta aún un poquito más de explicarle —tenga
paciencia y no desespere— y es precisamente cómo el crédito de los
socios frente-a la sociedad se va a convertir en “acción".
Los socios creadores de la sociedad, le piden a ésta que les dé una
constancia de que ella recibió el dinero que dieron ellos como “Capi­
tal Social”, y además como ella viene a ser la creatura de los socios
(no se dice quién es el papá o la mamá, pues resultaría muy difícil
hablar de dos papás, o tres mamás, o cinco papás, o cinco mamás) y
éstos también se vuelven los padrinos pues la bautizan y le dan nom­
bre, entonces ellos sienten que se trata de su hijita, y deciden contro­
larla en todos sus actos y movimientos.(110)
Llegado a este momento, la nueva creatura les dice a sus progeni­
tores, que les va a dar un papelito a cada uno, en donde consta lo
que les debe, así como los derechos que respecto de la pobrecita crea-
tura tienen, y todo lo que pueden hacer de ella. A ese papelito se le lla­
ma “acción”.
Pues bien, la ley estima que todos esos derechos que implican un
crédito de los progenitores, “se incorporan” materialmente en el papeli­
to “acción”, de tal manera que para ejercitar los derechos que en el
papelito se consignan, es preciso tener el papelito. Se incorpora al
papelito, que se llama “acción”, el reconocimiento del crédito, y el re­
conocimiento de los derechos para intervenir en la vida de la socie­
dad.
Esto es otra ficción de la ley, pues no puede pensarse que de ma­
nera real y efectiva, se vayan a introducir en el papelito llamado “ac­
ción”, los derechos que se les reconocen a los socios frente a la
sociedad.
Debe entenderse muy bien, que el capital de la sociedad es de
(108) Véase infra apartado 132, concepto de patrim onio activo.
(109) Véase infra apartado 132, concepto de patrim onio pasivo.
(110) R ipert Georges. Aspectos jurídicos del capitalismo moderno. Bosch y Cía. Editores. Buenos
Aires. T ra d . Jo sé Q u ero Morales. 1950. Véase Págs. 51 a 127. Nos. 20 a 53, sobre la era de las
sociedades p o r acciones.
FICCION JURIDICA EN LAS ACCIONES TITULOS DE CREDITO. 125

ella; si la creatura compra muchos dulces con su dinero, esos dulces


son de ella y no de sus progenitores; su papá o mamá son acreedores
de la creaturita dulcera por el dinero que le dieron, pero no pueden
decirle que los dulces son de ellos.
Ahora, si la creatura tiene dotes de verdadero comerciante, pues
entonces se dedicará por ejemplo a comprar terrenos para hacer ca­
sas, pero esos terrenos y esas casas que ella compre o construya, son
de ella, y sólo de ella, y no de sus papá o mamá; éstos, y se vuelve a
repetir, pues es muy importante que lo grave el lector(a), sólo tienen
frente a su creaturita un derecho de crédito, un derecho personal, que
está incorporado en la “acción”, y que representa lo que le dieron, y los
derechos para intervenir en su vida (MI)

9 4 .—Explicación de lo s artículos 7 5 4 y 755 de los Códigos civiles


de 2000 y crítica d el 755.
Ahora sí, al fin, pues ya parecía que nunca iba a llegar este mo­
mento, considero que la lectora(or), puede ya entender el contenido
de los artículos 754 y 755 del Código, y cuyo texto se transcribió en
el apartado 90.
Es conveniente también para captar cabalmente este problema,
darle una repasada al apartado 83, pues ahí como se ve en diagra­
ma, se asienta que los derechos personales siempre son muebles.
Pues bien, si se lee el texto del artículo 754, ya se comprende que
es claro al afirmar que son “muebles por su objeto” las acciones que tie­
nen por objeto cosas muebles o cantidades exigibles por virtud de ac­
ción personal. Aquí se usa dos veces la palabra acción, pero la primera
es como título de crédito, y la segunda como acción procesal.
Ahora, por lo que se refiere el artículo 755, también se entien­
de ya que las acciones títulos de crédito de las sociedades sean bie­
nes muebles, aunque la sociedad tenga bienes inmuebles, pues ya se
ha dicho que los inmuebles son propiedad de la sociedad, y ésta por
la ficción jurídica de la persona moral, es persona diversa de los so­
cios, y así, el hecho de que ella tenga bienes, bienes inmuebles, no
quiere decir que sean de sus socios, sino que éstos sólo son acreedores
(111) Esto que lo debe saber y en ten d er toda persona profesional del Derecho, NO L O SA­
BEN LOS FUNCIONARIOS Q U E MANEJAN EL ESTADO, ni los legisladores, y así hablan de que
hay “sociedades propiedad del Estado” cuando éste es titular de la m ayoría de las acciones en q u e se
docum enta el capital social d e la em presa, y decir ello es una soberana tontería, ya que ni e l Es­
tado, ni los demás socios son “p ro p ietarios4’ d e la sociedad porque ésta no es “cosa” sino p e rso ­
na, y sobre las personas n o se p u e d e tener propiedad. Serán “propietarios" de las acciones
tirulos de crédito, en que la sociedad docum enta el adeudo que tiene frente cada socio, p e ro no
propietarios de la sociedad o de los bienes de ésta.
126 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

de la sociedad, y los créditos o derechos personales como ya se vio


en el apartado 80, son siempre muebles.
Es sin embargo criticable este artículo, ya que dice en su parte fi­
nal que las acciones serán muebles.
“...aun cuando a éstas pertenezcan algunos bienes inmuebles".
de donde bien pudiera pensarse que si todo el capital de la empresa
persona moral está invertido en bienes inmuebles, entonces ya las ac­
ciones serían inmuebles y no muebles.
Y pensar tal cosa es equivocado, pues el hecho de que la sociedad
tenga “algunos inmuebles" o “muchos” o “todo su patrimonio se constituya
por inmuebles”, no cambia en un ápice la naturaleza de los derechos de
los socios frente a la sociedad; el derecho de los socios frente a su
creaturita, siempre será un derecho personal, que se incorpora en el
título de crédito “acción”, y sigue teniendo la naturaleza mueble.
Pero además tiene este artículo 755 otro motivo de crítica: se
dice en él que por igual razón se reputan muebles las acciones que
cada socio tiene en las asociaciones o sociedades, etc. Y esto es un do­
ble error, pues no se puede ser socio de una asociación, sino que de
ella se es asociado, y en ellas no se expiden “acciones”.
Y por ello, en rigurosa técnica jurídica, las partes del capital de
los asociados en las asociaciones como ya se dijo, no se llaman acciones,
sino que se llaman partes sociales o aportaciones sociales, y se reserva el
nombre de acciones sólo para las sociedades mercantiles comandita
por acciones y anónima.
Es aconsejable que este artículo 755 en un nuevo Código que se
elabore, o en las reformas que se le hagan si sólo se le quiere actuali­
zar, presente el siguiente texto:
“Por igual razón se reputan muebles las acciones que cada socio tie­
ne en las sociedades por acciones, o las partes sociales que tenga en
las asociaciones o sociedades que no sean por acciones, aun cuando
a ellas pertenezca cualquier número de bienes inmuebles”.

9 5 .—c).—Bien o cosa m u eb le por d isp osición d e la ley.


Dije en el apartado 90 que a los bienes muebles por su objeto los
llama la ley “bienes muebles por disposición de la ley”, pero que en reali­
dad lo correcto es llamarles muebles por su objeto, y de ahí que bajo
ese rubro se trataron.
Ahora, los que en verdad son bienes muebles porque la ley lo de­
termina, ciertamente que atendiendo a la naturaleza de la cosa, son
los Derechos de autor.
BIEN MUEBLE POR ANTICIPACION. 127

Cuando se estudian adelante los Derechos de autor(112) se verá


que la ley dispone que se trata.de bienes muebles, y es así como el a r­
tículo 758 ordena que:
“Los derechos de autor se consideran bienes muebles”.

96.—d).—Bien o cosa m ueble por anticipación.


Estos bienes o cosas muebles son en cierta medida la contraparti­
da de los bienes inmuebles por destino, que como se recuerda son
muebles por naturaleza, y aquí los muebles por anticipación son bienes in­
muebles por naturaleza.
En efecto, E L B I E N M U E B L E P O R A N T I C I P A C I Ó N E S U N I N ­
M U E B L E P O R N A T U R A L E Z A , QUE C O N E L T IE M P O Y E N F O R ­
M A E S P O N T Á N E A O P O R A C T IV ID A D H U M A N A S E C O N V E R T IR Á
E N M U E B L E , P E R O Q U E P O R C O N S I D E R A C I O N E S D E T IP O E C O ­
N Ó M IC O , E N F O R M A A N T I C I P A D A L A L E Y L E E S T IM A M U E B L E .
El único caso de este tipo de muebles por anticipación que acep­
tan los dos Códigos civiles de 2000, es el que se contiene en el artícu­
lo 2857 que dice:
“También pueden darse e n p r e n d a l o s f r u t o s p e n d i e n t e s de los bienes
raíces, que deben ser recogidos en tiempo determinado. Para que
esta prenda surta sus efectos contra tercero necesitará inscribirse en
el Registro Público a que corresponda la finca respectiva.
El que dé los frutos en prenda se considerará como depositario de
ellos, salvo convenio en contrario”.
Para que se entienda la hipótesis del artículo antes transcrito,
pongo el siguiente ejemplo, en donde por primera vez interviene un
personaje que no presenté en él apartado 1, pues sólo de vez en vez
aparece, y es el padre de la Abogada Toñoñoña, al cual ésta lo desig­
na con las respetuosas palabras de “querido padre mío”, señor que
con buena inteligencia natural, cree saber más de lo que en realidad
siempre sabe, y muchas veces trata de enmendarle la plana a su hiji-
ta, y entonces dice cada barbaridad que tiembla el mundo. El señor
cosa rara, se llama Antonio.
El señor Antonio es propietario de una finca en donde tiene sem­
brados ripeo mil árboles de manzana, ya en plena producción. Sin
embargo el señor Antonio necesita dinero en efectivo y recurre al ya
conocido Don Procopio —que ya está en su etapa de banquero— y le
pide prestados veinte millones de pesos. El señor Procopio le dice
que sí le facilita el dinero, con el interés del treinta por ciento men-
(112) Véase infra ap artad o 49 8 y siguientes, Derechos de autor.
1-28 ERNESTO, GUTIERREZ Y GONZALEZ

sual, peiiQ que n e c esita se le dé u n a g aran tía de¡ tipo real(113) p ara
que en el caso d e q u e a los tres m eses e n que el señor A ntonio se
com prom ete a devolver el dinero recibido, no lo pueda, hacer, haya
u n a garantía que re sp o n d a po r,el adeudo.
Si el señor Antonio constituye a favor del señor Procopio un dere­
cho real de hipoteca sobre la finca en donde están los cinco mil man­
zanos, es preciso ocurrir ante un notario público a otorgar una
escritura de mutuo con constitución de una garantía real hipotecaria,
y ello a más de ser tardado, resulta muy costoso' por los honorarios
que cobrará el notario, y los derechos que cobran por inscribir la es­
critura en el Registro Público de la Propiedad.
Entonces el señor Antonio recurre a su hijita Toñoñoña, la cual
como-ya se dijo en la presentación que de ella hice, es muy estudiosa
y aprende lo que lee y lo que sus profesores le enseñan. La jovencitá
le dice a su papá que desde luego el interés que pide el señor ban­
quero Don Procopio es usurario, pero el señor Antonio le dice muy
serio: mira niñita te pedí tu consejo sobre la forma de hacer la opera­
ción, mas no sobre lo que debo o no pagar de intereses, pues ese es
asunto mío.
La señorita Toñoñoña,, no obstante la majadera e injusta contes­
tación que le da su progenitor le dice: Señor papá, considero que
puedes resolver tu problema dándole al señor Procopio en prenda
las manzanas aún pendientes de los árboles* acto éste que les resulta
mucho más barato, pues basta un contrató privado y mandarlo al re­
gistro. 1 .
Papá Antonió que como ya también anoté, es ,de esas personas
que creen saberlo todo y que como muchas se sienten Licenciados en
Derecho cuando no pasan de . “coyotes”, “tinterillos” ó “huizache-
ros”(114) dándose aires de suficiencia le dice a la pobrecita de su hija:
¿Pero niña torpe, ignoras que la prenda sólo se puede constituir so­
bre bienes muebles, y no te das cuenta que las manzanas aún pendien­
tes de los árboles son bienes inmuebles conforme a lo que dispone el
artículo 750 fracción II de los Códigos civiles de 2000?( 115). Pues
muchachita ¿Con qué profesor estudiaste Derecho civil? ¿Para eso te
mando a la escuela?
La jovencitá Toñoñoña como le dicen de cariño, con todo comedi­
miento le dice a su papá: Señor papá, yo sé que tú eres muy bueno e
(113) Véase infra ap artad o s 390 y 393, p re n d a e hipoteca com o garantías reales.
(114) Los térm in o s de “coyote”, “tinterillo” o “huizachero” se u san e n México p ara designar
a las personas que ejercen la actividad de Licenciado e n D erecho, o p retenden ejercitarla en
verdad, sin haber o b ten id o el título o haber hecho los estudios del caso.
(115) Véase su p ra No. 77, texto del artículo 750-11.
BIEN MUEBLE PO R A N TICIPA CIO N 129

inteligente, pero yo soy muy estudiosa, y con el debido respeto que


m e m ereces, como mi p rogenitor, te digo que eres u n ignaro, y que
estás equivocado de cabo a rabo. Si te molestas, querido y respetado
papá, en leer lo que determ in a el artículo 2857 de ese Código que
m encionas, tendrás que reconocer que, aunque el dicho dice “más
sabe el diablo p o r viejo que p o r diablo”, el tal refrán y respecto de ti,
es totalm ente equivocado. No sabes nada, ni p o r diablo, ni p o r viejo.
Papá A ntonio desconcertado ante la respuesta de su hijita, lee el
artículo 2857, y com o es u n señor que sabe reconocer sus errores, le
da un prem io a su hijita T o ñ o ñ o ñ a —u n a caja de m anzanas— y sigue
su consejo, el cual acepta el señor Procopio, y se dan en p ren d a los
frutos p endientes conform e al citado artículo 2857, ahorrándose así
u n a buena sum a de d inero que se habría cobrado p o r el notario p ú ­
blico de otorgarse ante él la escritura, y sobre todo, dándole ligereza
y celeridad a la operación.
Con todo lo que se ha dicho en este capítulo y todo lo que se ex­
puso en el anterio r, considero que Ud. alum no(a) ha llegado ya al
convencim iento de la im portancia de la clasificación de los bienes en
inm uebles y m uebles. En el siguiente capítulo se sigue el desarrollo
del cuadro sinóptico que se inserta en el apartado 38, y el cual sugie­
ro consulte con alguna frecuencia, p ara ubicarse en el desarrollo de la
m ateria.
CAPITULO VIII.

SECCIÓN I.

II.—BIENES POR LAS RELACIONES DE CONEXION QUE


GUARDAN UNOS CON OTROS.

97.—1.—Bien o cosa por su constitución y contenido. A.—Singular,


o simple. B.—Compuesta o universalidad.
En el apartado 38 inserté el cuadro general de la clasificación de
las cosas. En el apartado anterior a éste se agotó el estudio de los bie­
nes atendiendo a sus cualidades físicas o jurídicas, y anoté por último,
como séptimo punto de ellas, el aspecto relativo a los bienes muebles
en sus cuatro subespecies.
Se le dio también un capítulo especial al estudio de los bienes o
cosas inmuebles, ya que como dije, esa clasificación es la que se puede
denominar de “sustantiva”, y todas las demás son concurrentes al
centro que son esos muebles o inmuebles, o “calificativas”.
Ahora corresponde estudiar el punto II del cuadro sinóptico que
aparece en el apartado 38, y ver de él sus dos incisos numerados con
arábigos, y de ahí que corresponde exponer en primer lugar las cosas
atendiendo a su constitución y contenido, para después analizarlas
por la jerarquía con que entran en la relación de derecho.
En el cuadro sinóptico que menciono, se aprecia que atendiendo a
su constitución o contenido, son las cosas o bienes de dos tipos:
A.—Singulares o simples, y B.—Compuestas o universalidades.
A. —COSA SINGULAR O SIMPLE.—ES AQUELLA QUE CONS­
TITUYE UNA UNIDAD FÍSICA, CON EXISTENCIA REAL EN LA
NATURALEZA, Y QUE APARECE ANTE EL SER HUMANO COMO
UN TODO.
Ejemplo de ellas se tiene en una piedra preciosa, en un caballo, etc.
B. —COSA COMPUESTA O UNIVERSALIDAD.—ES AQUELLA
QUE SE FORMA POR UNA AGRUPACIÓN DE COSAS SINGULARES

130
COSAS SIMPLES Y COSAS COMPUESTAS. 131

0 S IM P L E S , A LAS Q U E SE L E S D A U N N O M B R E C O M Ú N , Y L A S
P A R T E S P U E D E N O N O , P E R D E R S U I N D IV ID U A L ID A D F ÍS IC A .
Como puede verse en el cuadro sinóptico del apartado 38 (cuadro
que mucho le insisto al alumno(a), que consulte, pues así se ubica fá­
cilmente en el campo en que se mueve y recuerda por qué está tra­
tando cada tema) a su vez las cosas compuestas o universalidades
pueden ser:
a) .—De hecho, que se subclasifican en:
a’).—Por “coherentium” o cohesión, y
b’).—Por “distantium” o distancia, y
b) .—De derecho.
Conviene conocer cada una de estas subclasificaciones:
a).—UNIVERSALIDAD DE HECHO, a’).—POR “COHEREN­
TIUM” O COHESIÓN.—E S L A C O S A Q U E R E S U L T A D E L A
U N IÓ N D E V A R IA S C O S A S S I M P L E S , E N D O N D E C A D A U N A D E
É ST A S P I E R D E S U I N D I V I D U A L I D A D F ÍS IC A .
Por ejemplo, una casa es una universidad de hecho por cohesión
o “coherentium”, ya que en la construcción de ella se utilizan multi­
tud de cosas simples, las cuales al reunirse, pierden su individualidad
y hasta su denominación, pasando a formar una cosa compuesta: la­
drillos, varillas, cemento, arena, etc.
a).—UNIVERSALIDAD DE HECHO, b j.—POR “DISTAN-
TIUM” O DISTANCIA.—E S L A C O S A Q U E R E S U L T A D E L A
A G R U P A C IÓ N D E COSAS S IM P L E S Q U E N O P IE R D E N S U IN D IV I­
D U A L ID A D F ÍS IC A , P E R O S Í S U D E N O M I N A C I Ó N P R O P I A .
V. g. si se reúnen varios borregos o vacas, se habla de un “reba­
ño”, y se constituye así una universalidad de este tipo en donde cada
parte no pierde su individualidad física, pero sí su denominación. Ya
no se habla de cien borregos, sino d e un rebaño
Respecto de esta universalidad p o r distantium, se estima que para
poderse configurar una, se precisa:
lo.—Que las cosas que la integran, las cosas simples que la for­
man, deben ser corpóreas(l 16).
2o.—Que los bienes deben ser necesariamente muebles(l 17).
3o.—Finalmente, deben ser homogéneos en cuanto a su finalidad,
esto es. en cuanto a la meta a que se les destina, u homogéneos en
cuanto a' su especie.
Por mi parte estimo que si bien es cierto que los bienes deben ser
corpóreos y homogéneos, homogéneos en cualquiera de los dos sentí-
(116) V éase supra apartado 39, cosas corporales o incorporales.
(117) Véase supra apartado 63-B, cosas m uebles.
132 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

dos que le anoto, también se pueden dar universalidades de este tipo


formadas con bienes inmuebles, tal y como sucede por ejemplo con
las unidades habitacionales, integradas por diferentes cuerpos de edi­
ficios, y que se consideran como un todo y son en verdad universali­
dades - por distancia. También sucede en el llamado “Condominio
horizontal”.
b ),—UNIVERSALIDAD DE DERECHO .— E S U N C O N J U N T O
D E O B L IG A C IO N E S Y D E R E C H O S Y C O S A S F ÍS IC A S , A B S T R A C T A -
M E N T E C O N S I D E R A D O S C O M O U N ID A D , P O R L O C U A L D E M A ­
N E R A I N D E P E N D I E N T E , Q U E L A S P A R T E S D E É S T A V A R ÍE N , LA
U N ID A D Q U E D A SU JE TA A U N M IS M O R É G IM E N J U R Í D I C O .
Así cuando una persona muere, se abre el juicio sucesorio res­
pecto de todos sus bienes, y a éstos se les llama en ese momento
“acervo o masa hereditaria”.(l 18) Pues bien, el acervo se integra por
lo general de cosas muebles e inmuebles, unas corporales y otras
incorporales, y sin embargo las normas legales que se aplican a todo
el procedimiento sucesorio, le dan a todas esas cosas diferentes —con­
sideradas como una sola cosa, como una universalidad— el mismo trato ju­
rídico, sin diferenciar si hay como se anota, muebles o inmuebles, y si
son o no corporales.
Y aún más, si el albacea durante la tramitación del juicio sucesorio
se encuentra que hay necesidad de vender por ejemplo un inmueble
que vale cinco millones de pesos, para obtener dinero en efectivo y
pagar cierta deuda del autor de la herencia —llamado “de cujus”— y
se le autoriza la venta, pagada la deuda, el dinero que reste, sigue
formando parte del acervo hereditario, y el dinero es- mueble, y se le
sigue sometiendo al mismo régimen jurídico que tenía el inmueble
vendido.
Ahora bien, sucede en este caso que la universalidad de derecho se
vio privada de un derecho real inmueble, sobre la finca, pero por
otro lado se recibe parte de dinero en efectivo, y no obstante esos
movimientos internos del acervo o masa hereditaria, sigue conside­
rándose a la herencia, como un todo, como una universalidad de dere­
cho, y siguen todos sus elementos sujetos a un mismo régimen
jurídico, a un mismo conjunto de normas, sin hacer distingo si se for­
ma por muebles o inmuebles, o por ambos.
Todo lo anterior se comprende mejor si la lectora(or), le da una
repasada a todo lo que ya le dije sobre el patrimonio, el cual es tam­
bién considerado como una universalidad, palabra ésta que se usa en
la definición misma del patrimonio.(119)
(118) Véase, Gutiérrez y González. E rnesto. Derecho Sucesorio Ínter Vivos y Mortis Calesa. 3a.
Ed. N° 42. Editorial Porrúa. México 1998.
(119) Véase supra No. 29, definición de patrim onio.
LA UNIVERSALIDAD. DE HFCHO Y DE DERECHO. 133

98.^Utilidad de la anterior clasificación. ., ~o - ■ . ~ 2

Esta clasificación de las’ cosas en singulares o simples, y compues­


tas o universalidades* tiene aplicación y utilidad variada en el ejercicio
activó de la profesión dé Licenciado en Derecho. Véase:
a) .—En materia de posesión(120) cuando úna persona posee por
ejemplo un “rebaño”, no- necesita invocar en un momento dado la po­
sesión de cada uno de' los animales que lo forman para que se le con-'
sidere poseedora del rebaño.
Ya se verá con cúidado(121) cómo la posesión con los demás re­
quisitos que marca la ley, permiten que a través de la usucapión (mal
llamada prescripción por la", ley) una persona poseedora de una cosa
se convierta en propietaria. Pues bien, resulta que el señor Procopio
cuando aún era niño, y trabajaba en la Hacienda de la Flor, él por su
cuenta poseía de buena fe, pues también era “pastorcito”, un “reba­
ño” de 5 borreguitos a los cuales denominaba “negrito”, “coli-corta”,
“blanquito”, “chulo” y “jolino”. Un buen día llega un campesino Mus-
tafá y pretende que el rebaño es de él. En este caso, el niño Procopio,
a través de su representante, al ocurrir ante las autoridades compe­
tentes ante las cuales Mustafá demanda la entrega de los borregos, no
tendrá que probar que ha poseído en la forma de ley, a cada uno de
los borreguitos designándolos por su nombre, sino que bastará que
invoque la usucapión respecto del “rebaño”.
b) .—Por su parte el campesino Mustafá, si no se hubiere aún con­
sumado el plazo de la usucapión,(122) ejercitará su acción reivindica­
toría respeto de todo el “rebaño”, sin necesidad de designar cada
borrego por su nombre. Así pues, esta clasificación, de las cosas es
también importante no sólo para el caso de usucapión, sino además
para destruir a ésta a través de la acción reivindicatoría, la cual anoto
adelante cómo opera(123).
c) .—También es im portante esta clasificación en tratándose del
llamado “usufructo de ganado” y así cuando se desata una epizootia,
el usufructuario no necesita especificar cuántas cabezas de ganado re­
cibió y cuántas quedan, sino que al recibir una universalidad de hecho,
como ma/idan los Códigos civiles de 2000 en su artículo 1014, cum­
ple con entregar los despojos que sobrevivieron a la calamidad.
(120) Véase infra apartado 411, concepto de poseedor
(121) Véase infra apartado 457, requisitos de la posesión para usucapir.
(122) Véase infra apartado 458, plazos de usucapir.
(123) Véase infra apartado 258, acción reivindicatoría.
134 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

99.—2.—Bien o cosa por la jerarquía con que entra en la relación


de derecho. A.—Principal B.—Accesoria.
Corresponde conforme al cuadro sinóptico del apartado 38, tratar
de las cosas atendiendo a la jerarquía que conservan en una relación
de derecho, y así se mencionan:
A.—COSA PRINCIPAL.—ES LA APROVECHABLE O QUE
PRESTA UN SERVICIO POR SÍ SOLA, SIN NECESIDAD DE OTRA
U OTRAS COSAS.
Por ejemplo, un caballo presta por sí mismo un servicio, ya sea
como bestia de tiro, para montarle, etc.
B.—COSA ACCESORIA.—ES LA QUE SE PRESENTA COMO
PARTE INTEGRANTE DE OTRA, O ESTÁ DESTINADA AL SERVI­
CIO DE OTRA.
V. g. una silla para montar, sólo puede servir en función de que
se utilice con un caballo u otro animal susceptible de montarlo, pero
la silla para montar, en sí misma, no es aprovechable como silla.

100.—Utilidad de la anterior clasificación.


Es im portante determinar cuándo una cosa es principal y cuándo
accesoria, ya que existe una máxima jurídica que dice “lo accesorio
sigue la suerte de lo principal” maxima que los romanos enunciaban
ya al decir “accesorium sequitur principale”, y este axioma es definiti­
vo en el campo del Derecho para resolver los problemas que se pre­
sentan en la materia de la accesión, entendiéndose ésta en los
términos del artículo 886 de los dos Códigos de 2000 que dicen:
“La propiedad de los bienes da derecho a todo lo que ellos produ­
cen, o se les une o incorpora natural o artificialmente. Este derecho
se llama de accesión”.
Ya se verá adelante(124) cómo los problemas de esta materia se
resuelven a través de la determinación que se haga de cuál es la cosa
principal y cuál la accesoria.
Por ejemplo, el señor Procopio es propietario de un predio que
no tiene construcción alguna, y viene el señor Facundo y sin pedirle
permiso o autorización procede a sembrar en ese terreno. En ese
evento ¿de quién es la cosecha cuando se levante? puesto que se sem­
bró en terreno ajeno. La ley resuelve atendiendo a que la tierra es la
cosa principal, y la siembra lo accesorio, por lo cual la cosecha será
del señor Procopio, así lo precisan los Códigos de 2000 en su artículo
895 cuando disponen:
(124) Véase infra apartado 313, Derecho de accesión.
COSA PRINCIPAL Y COSA ACCESORIA 135

“Todo lo que se une o se incorpore a una cosa, lo edificado, planta­


do y sembrado, y lo reparado o mejorado en terreno o finca de pro­
piedad ajena, ■pertenece al dueño del terreno o finca, con sujeción a
lo que se dispone en los artículos siguientes”.
y de ahí que la cosecha será del señor Procopio, pero, ¿tendrá el se­
ñor Facundo derecho a que se le pague algo por sus semillas y traba­
jo?. Pues esa respuesta, como en los episodios de radio o televisión, se
le deja al alumno(a) en suspenso, y su solución no se la pierda en el
capítulo respectivo en que se trata de la accesión, y si es muy nervio­
so, pues entonces .consulte el apartado 298. Aunque le aconsejo que
se aguante las ganas, o busque la solución por su cuenta en la ley, y
luego haga el cotejo del caso, con lo que digo en el apartado 327.
SECCION II.
III.—BIENES POR LA RELACION DE PERTENENCIA
O APROPIACION.

101.—1.—Bien o cosa por la susceptibilidad de apropiación. A.—


No apropiable. B.—Apropiable.
De nueva cuenta me remito al cuadro sinóptico que se inserta en
el apartado 38, y es preferible que el lector(a) no se incomode por
esta continua remisión, ya que la seguiré haciendo cuantas veces lo es­
time conveniente, pues por su bien, debe tener a la vista este cuadro
que le ayuda a situarse con exactitud en el campo de su materia, y le
permite no perderse en divagaciones tales como ésta: ¿y ahora por
qué estoy leyendo o “estudiando” esto?. Con la consulta a su cuadro,
se le aclara el bosque jurídico en que se pierde con frecuencia.
Y ya en punto de ese cuadro, corresponde desarrollar la parte III
del mismo, que se refiere a la clasificación de las cosas por la relación
de pertenencia o apropiación, y así en primer lugar se les clasifica en:
A.—COSA NO APROPIABLE.—ES AQUELLA OVE NO PUEDE
ENTRAR E N UNA RELACLÓN DE DERECHO ENTRE PARTICULA­
RES A MODO DE OBJETO O MATERIA DE LA MISMA. En el apar­
tado 36.—c) al hacer el análisis del concepto de cosa, precisé que las
cosas en sentido jurídico deben ser susceptibles de entrar en una rela­
ción de derecho a modo de objeto o materia de la misma, y precisé
también que si una cosa no puede adquirir esa característica, será
cosa, pero no tendrá relevancia para el Derecho y se considerará fuera del
comercio en los términos del artículo 749 de ambos Códigos de 2000
allá transcrito. Ejemplo de estas cosas se tiene en el agua del mar, el
aire, etc.
136 ERNESTO GUTIERREZ. Y GONZALEZ.

B.—COSA APROPIABLE.— ES LA Q U E P U E D E E N T R A R E N
U N A R E L A C IÓ N D E D E R E C H O A M O D O D E O B J E T O 0 M A T E ­
R I A D E LA M I S M A , YA P O R Q U E S E E N C U E N T R E S U J E T A A
P R O P I E D A D P R I V A D A , YA P O R Q U E S E P U E D A L L E G A R A S U J E ­
T A R A E S E T IP O D E P R O P IE D A D .
Estas cosas apropiables, y vuelvo a remitir al cuadro del apartado
36, se puede ver que son: >
a) .—Apropiadas, y
b) .:—No apropiadas.
a) .—COSA APROPIADA.—E S LA Q U E YA T I E N E U N D U E Ñ O
C IE R T O Y C O N O C ID O Y P U E D E E N T R A R E N U N A R E L A C IÓ N D E
D E R E C H O A M O D O U O B JE TO D E LA M IS M A .
b) .—COSA NO APROPIADA.—E S L A Q U E E N U N M O M E N T O
D A D O N O T IE N E D U E Ñ O , Y N O L O T IE N E :
lo . — P O R Q U E N U N C A H A Y A S ID O A P R O P I A D A , como sucede
con los peces de los ríos, lagos o mares, que nunca han tenido dueño
pero pueden llegar a tenerlo y formar parte de una relación de Dere­
cho, o ;
2o . — P O R Q U E T U V O D U E Ñ O , P E R O P O R A B A N D O N O O P É R ­
D ID A N O S E S A B E Q U I É N E R A E S E D U E Ñ O .
Puede ser que la cosa haya tenido dueño, pero la misma haya de­
jado de tenerlo, ya porque quien lo fue la abandonó o la perdió, y no
se sabe quién haya sido ese dueño.
V.g. D. Procopio tiene un poderoso automóvil Rolls Royce, pero |
aunque ya no le gusta el vehículo pues está bastante maltratado y le
costaría mucho dinero rehabilitarlo, entonces decide deshacerse de él,
pero como es un automóvil muy caro hasta de mantenimiento, no hay
quien se lo compre, y entonces decide “abandonar” el mueble, y una
noche se va con el Rolls Royce a una apartada colonia de la Ciudad y
ahí lo deja abandonado.
Esto es muy frecuente en esta Ciudad de México, en donde conti­
nuamente se ven en algunas calles, “abandonados” muchos automóvi­
les, y no se sabe de quién son, hasta que pasa una grúa del Distrito
Federal y se los lleva a un tiradero de coches viejos.
O bien puede suceder que ese automóvil lo pierda D. Procopio, y
ya no lo vuelva a recuperar, como sucedió aquella noche en que se le
pasaron las copas, y se bajó de su automóvil y ya nunca supo dónde
lo dejó.

102.—Utilidad de la anterior clasificación.


Es muy útil la anterior clasificación, pues:
RES NULUUS Y LA OCUPACION. 1 3 7

i.a).—Las cosas no apropiables, dan base para distinguir entre co-


nierciabilidad e incomerciabilidad, e inalienabilidad(125).
b).—Las cosas que nunca han sido apropiadas,, pero que pueden
llegar a serlo, dan lugar al estudio de la OCUPACION, como una
forma de adquirir la propiedad y demás derechos reales, y ese estu­
dio se hace en unos cuantos apartados más, y en este capítulo.
; C).—Las cosas que han tenido dueño pero que ya no lo tienen por
abandono o pérdida, dan lugar al estudio de:
lo.—Los bienes o cosas mostrencos.
2o.—Los bienes o cosas vacantes, y
3o.—El tesoro.
Estos temas también se estudian en este capítulo.

103. —Cosa nunca apropiada (res nullius) y la ocupación: Concepto.


La cosa que nunca ha tenido dueño, esto es, que nunca ha sido
apropiada, se le conoce también con el nombre latino de “res nullius”,
aunque bajo esa denominación también se incluye en el Derecho es­
pañol, no en el mexicano, a la cosa que tuvo dueño pero que ya no lo
tiene.
Esta cosa, es como ya dije, la que nunca ha tenido un dueño, pero
que en un momento dado puede tenerlo, y que por lo mismo es posi­
ble que constituya la materia o el objeto de una relación jurídica.
Por ejemplo, una persona puede contratar con otra la compra de
diez venados salvajes. Estos venados materia de la operación nunca
han tenido dueño, y no obstante están siendo objeto de una relación
jurídica. En vista de ese contrato, Procopio que es también un buen
cazador, ya que vivió muchos años en el campo, se traslada al monte
y tendrá que cazar diez animales de la especie convenida, animales
que son res nullius, pues nunca han tenido dueño.
Pero además, es importante esta clasiñcación de las cosas que se
estudian, pues esos bienes que nunca han tenido dueño, se adquieren
en propiedad en virtud de la Ocupación, figura jurídica ésta que constitu­
yó el modo originario de adquirir la propiedad desde el Derecho ro­
mano.
CONCEPTO DE OCUPACION: ES LA TOMA MATERIAL DE
UNA COSA CORPOREA QUE NUNCA HAYA TENIDO DUEÑO, CON
EL ÁNIMO DE VENIR A SER PROPIETARIO DE ESA COSA.

104. —O cupación y usucapión. Semejanzas y diferencias.


Si no se estudia la materia con cuidado, se puede confundir la
(125) Ver infra apartado 114, bienes incomerciales y bienes inalienables.
138 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Ocupación con la Usucapión, y por ello, adelantando ideas, debo dar


desde aquí alguna noción sobre lo que es la usucapión, mal llamada >.
“prescripción adquisitiva” por los Códigos de 2000. Ya di una- noción
previa en el apartado 67.
La usucapión, llamada prescripción por los Códigos en el- artículo
1135, y em el artículo 1151 calificada de “adquisitiva^ se puede definir
así: E S U N A F O R M A D E A D Q U I R I R U N D E R E C H O R E A L M E ­
D I A N T E LA P O S E S I O N D E L A C O S A E N O U E R E C A E , D E U N A
M A N E R A P U B L I C A , P A C I F I C A , C O N T I N U A 'Y C O N L A A P A R I E N ­
C IA D E L T I T U L O Q U E S E D I C E T E N E R , A N O M B R E P R O P I O , Y
P O R T O D O E L T I E M P O O U E FIJA L A L E Y .
Cuando una persona posee con buena fe una cosa mueble con es-
tos requisitos, y durante tres años, o cinco si es de mala intención (o
mala fe como dice la Ley de manera indebida), o bien si es un inmue­
ble y lo posee por cinco, años con buena fe o diez con mala intención
(mala fe), a través de la usucapión y una declaración judicial, se convierte
en propietario de La cosa.
Y la ocupación y la usucapión se han confundido, pues presentan
las semejanzas que se anotan en seguida:
lo.—Ambas requieren la tenencia o toma material de una cosa.
2o.—L,as dos, hacen adquirir la propiedad de una cosa al que la
ocupa o al que la usucape.
Pero entre ambas figuras hay diferencias notables que si se retie­
nen por el lectoría), nunca podrá confundirlas:
a) .—En la ocupación la cosa nunca debe haber tenido dueño; en
usucapión la cosa necesariamente debe tener un dueño, y estar en poder
de otra persona que no es el dueño, sino que es el poseedor simple­
mente.
b) .—En la ocupación, con la sola toma jurídica de la cosa, se adquie
la propiedad, en cambio la usucapión precisa de un determinado lapso que
fija la ley y con otros requisitos adicionales, para que la posesión que
ya se tiene de la cosa, se pueda convertir en un derecho real de pro­
piedad u otro.
Véase la anterior diferencia con unos ejemplos: Cuando el señor
Procopio va a cazar los venados salvajes, en el momento mismo en
que caen en su trampa, los ocupa, y pasan a ser de su propiedad, y ya él
los entregará o no, si desea cumplir el contrato que celebró con el se­
ñor Facundo, pero el hecho es que, en el momento de la ocupación,
adquiere la propiedad de la cosa que nunca antes tuvo dueño.
En cambio, ya siendo propietario de los animales el señor Proco­
pio, los mete en un corral y le dice a un campesino, Erubielito, que
se los cuide y alimente mientras él va a la ciudad. El campesino Eru-
USUCAPION. 139

biel que es especialista en cometer hechos ilícitos va con el señor Fa­


cundo y le dice que le vende diez venados. El señor Facundo le dice
que no le interesa la operación pues ya celebró una compraventa por
ese mismo número de animales con el señor Procopio. El señor Erú-
biel le dice: Yo se los vendo más baratos, y ya los tengo, en cambio el
señor Procopio quien sabe si los consiga, y además como coincidencia,
el señor. Procopio tuvo que sajir urgentemente a la ciudad, antes de
ponerse en contacto con usted señor Facundo y decirle que luego le
hará entrega de los venados.
El señor Facundo busca al señor Procopio y se entera que salió a
la ciudad, y como le interesan mucho los venados, entonces va con el
señor Erubiel y le “compra” los venados. Pasan tres años, y el señor
Procopio regresa al país, y va a ver al señor Facundo y le recuerda
que dejaron pendiente el contrato de compra de los 10 venados. En­
tonces el señor Facundo le dice, “yo como no supe de usted, compré
hace tres años 10 venados al señor campesino Erubielito, y mírelos,
ahí los tengo, ya son todos ellos venados adultos”. El señor Procopio
se indigna al darse cuenta que el señor Erubielote vendió los venados
que le había dejado en depósito, y en este caso pretende que el señor
Facundo le pague el precio de los venados, de manera independiente
de los derechos que él pueda ejercitar en contra del depositario infiel
que fue Erubiel.
En este caso el señor Facundo le dirá al señor Procopio que al
margen de que hayan o no sido de él los venados, él —Facundo— los
compró de buena fe, y los ha poseído en forma pública, pacífica, con­
tinua y a título de dueño durante tres años, y por lo mismo a través
de la usucapión, se ha convertido en propietario de los venados.
Como se ve, en el caso de la ocupación el señor Procopio adquirió
de inmediato la propiedad, y en cambio él señor Facundo necesitó de
tres años, buena fé, posesión pública, pacífica, continua y á título de
dueño, para convertirse en propietario.
c).—La ocupación siempre se traduce en un Derecho real de pro­
piedad, en tanto que la usucapión puede ser del Derecho real de pro­
piedad, o de otro tipo de Derechos reales, V. g. de un usufructo(126).

105.—A nálisis del co n cep to de ocu p ació n .


Ya dije antes que se debe entender por ocupación LA TOMA
MATERIAL DE UNA COSA CORPOREA QUE NUNCA HAYA
TENIDO DUEÑO, CON EL ANIMO DE VENIR A SER PROPIE­
TARIO DE ESA COSA.
(126) Véase mira apartado 355, forma de adquirir el usufructo por usucapión.
1 4 0 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

mei

dueño.
b).—Toma material de la cosa, o aprehensión de la misma, y
e).—Ánimo o intención de ser propietario de la cosa al tomarla.
a).—Existencia de una cosa corporal que nunca haya tenido dueño.—En
Derecho mexicano sólo una cosa que nunca haya tenido dueño puede
ser materia de ocupación, pues si ya lo. hubiera tenido, pero ya no lo
tiene por extravío o abandono, no se estará en presencia de ocupa­
ción cuando alguien la encuentre, sino que se configura lo que se de­
signa como bien vacante, bien mostrenco, o el tesoro, según sea el
caso, y de los cuales se habla adelante.
b) .—Toma material de la cosa, o aprehensión de la misma.—Es necesa­
rio que la cosa que se ocupa, quede sometida en forma directa a la
persona que realiza la toma material de la cosa. Así, en el ejemplo del
cazador de venados, es necesario que en forma material adquiera o
“cobre” las piezas, y esto es indispensable para el efecto de que todos
los miembros de su colectividad, o personas que puedan tener conoci­
miento del hecho, lo respeten como propietario.
c) .—Ánimo o intención de ser propietario de la cosa al tomarla.—Este
es desde luego un elemento subjetivo o psicológico que se presume,
y se supone por la forma en que quien aprehende la cosa, goza de
ella, y se podrá probar que ese ánimo no existe, cuando de manera
expresa así lo diga el que se apodera de la cosa, al decir que la
toma ño para sí, sino para otro, o bien si por los actos posteriores
a la aprehensión, también así lo demuestra.
Cuando los descubridores y conquistadores de los siglos XV y XVI
llegaban a las tierras nuevas, enterraban en el suelo, y en signo de
“ocupación” su espada, pero en ese momento también, decían que
ello lo hacía en nombre de su majestad el rey de bastos, o el de oros,
o de aquél del que fuera súbdito, ese descubridor ó conquistador, e
inclusive se levantaba una acta con el abogado, escribano, o bachiller,
que nunca faltaba alguno de éstos, en donde se hacía constar que esa
tierra se “ocupaba” en nombre de su "majestad el rey de bastos”.

106.—Importancia de la ocupación como forma de adquirir la


propiedad.
La importancia de esta figura es doble en esta materia, ya que:
a).—Explica en forma teórica cómo se inició el Derecho de pro­
piedad, pues se afirm a que los antiguos llegaban y enterraban en
LA OCUPACION..COMO' FORMA. DE ADQUIRIR'.LA PROPIEDAD 141

-el. suelo su lanza, y decían convertirse con. ello en ocupantes p ro ­


pietarios. ' ■V T o
by.—Además la ocupación es también una forma para adquirir la
propiedad de ciertas cosas. . ríim u -
j En la actualidad y en Derecho mexicano, la ocupación sólo se
puede aplicar a la adquisición de bienes muebles, y en especial a la
caza y a la pesca. El Código establece en sus artículos 854 y 874 las
diversas reglas sobre esta materia. i .
Pero cabe preguntarse, ¿por qué la ocupación no rige respecto de
los bienes inmuebles? y la respuesta es fácil de encontrar: porque el
artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexica­
nos, determina en su primer párrafo que:
“La propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los li­
mites del territorio nacional, corresponde originariamente a la Na­
ción, la cual ha tenido y tiene el derecho de trasmitir el dominio de
ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada.”
y en consecuencia de ello, resulta que no puede haber en el territorio
nacional bienes inmuebles sin dueño que puedan ser materia de
ocupación.
Siempre que se vea un terreno que aparentemente no tiene due­
ño, y que inclusive no aparece inscrito en el registro de la propiedad,
ese terreno es propiedad del Estado mexicano, y recibe el nombre de
terreno baldío.
Es muy importante que la persona que estudia o estudió Derecho,
se exprese con propiedad, y use además las palabras jurídicas en su
significado exacto, de donde no resultará tolerable que después de
leído lo que sigue, un lector(a), utilice la palabra baldío”, en la forma
que la utiliza el vulgo.
Digo lo anterior, pues con gran frecuencia la gente del pueblo,
culta o no, pero no especialistas en Derecho, y aún algunos de ellos
que se han dedicado a periodistas o locutores, cuando hablan de un
terreno que está “vacío”, lo designen o califiquen como un terreno
“baldío”.
V. g. Procopio el pulquero acompañado de su amigo Facundo, va
platicando por la calle de las costumbres tan desagradables que tie­
nen algunos de los habitantes de las colonias populares de la ciudad
de México, de que van y tiran la basura en plena calle, en lugar de
esperar a que pase el camión que la recoge. Procopio que es ya un
pulquero próspero, antesala de su situación de banquero, trata de
impresionar a su amigo Facundo con un lenguaje que él califica de
florido, y le dice: “considero indebido el que se tire basura en la calle,
142 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

ya que esas personas bien pueden hacerlo en los muchos terrenos bal­
díos que hay en esas colonias populares”.
Este modo de hablar del señor Procopio, y que también se lee con
frecuencia en los periódicos, es del todo impropio, pues conforme a
la Ley Agraria publicada en el Diario Oficial de la Federación del
día 26 de febrero de 1992, en su artículo 157,(127); “son los bal­
díos, terrenos de la Nación no medidos ni deslindados”.
Por lo tanto, hecha la anterior explicación, no podrá haber terre­
nos baldíos que se puedan adquirir por ocupación, pues de no tener
un propietario en los registros, será un terreno baldío propiedad del
Estado.

10 7 .—La ocupación, el D erech o internacional y el D erecho inter­


planetario.
La última parte de' la cabeza del presente apartado, hasta hace
unos años, podría haber hecho pensar al lector(a), que al escribir este
libro, el autor se encontraba en un estado psíquico alterado por inge­
rencia de hongos alucinantes, u otro tipo de drogas semejantes.
Sin embargo, ya nada de extraordinario tiene pensar en la ocupa­
ción y relacionarla con cuerpos ultraterrestres, que tendrán que regu­
larse en su aprovechamiento por un Derecho, que habrá de
dominarse, y que ya se le denomina Derecho Espacial o Interplaneta­
rio. Pero estoy alterando el orden de exposición de la cabeza de este
apartado, y debo primero referirme a la ocupación y el Derecho in­
ternacional.
La ocupación aún tiene importancia en el campo del Derecho In­
ternacional, tratándose de islas que de improviso surgen en el mar.
Este tipo de islas que aún surgen, se consideran propiedad del país
que las ocupa, y ese hecho se respeta internacionalmente.
Hace ya varios años, el 14 de noviembre de 1963, surgió en el
mar una isla que fue bautizada con el nombre de “Surtsey”, nombre
que se tomó de un legendario gigante nórdico.
Esta isla surgió frente a Islandia, a unas cuatro millas de Geirfu-
glasker. Se trata de una isla de origen volcánico, que a los dos días de
haber aparecido tenía 10 metros; a los cuatro días 60 metros de alto y
600 de largo, y ya para junio de 1967 en que cesó la actividad volcá­
nica, la isla alcanzó una altura de 173 metros y un largo de dos kiló­
metros, con una área de un poco más de dos y medio kilómetros, lo
(127) El Art. 157 de la Ley A graria dice: “Son baldíos, los terren o s de la Nación que no
h an salido de su dom inio po r título legalniente expedido y que no h an sido deslindados ni me­
didos”.
LA OCUPACION Y EL DERECHO INTERPLANETARIO. 143

cual equivale casi a dos veces el principado de Monaco. El primer


hombre que puso pie en esa isla fue el geólogo Sigurdur Thorarinsson,
ae nacionalidad islandesa, a la cual le pertenece y se le reconoc'e la
propiedad de esta isla.
En el territorio de los Estados Unidos Mexicanos, en 1972 se pu­
blicó la noticia de que hay una nueva isla, a la que llaman “El Chincho­
rro” que emerge al sur de Cozumel, y que tiene 482 kms. cuadrados.
Está a unos cuantos kilómetros de Cozumel, frente a las costas de
Xcalac. Es la primera isla que emerge en cientos de años en el Cari­
be. Su formación es de origen coralífero. Es casi del tamaño de Cozu­
mel y está bajo el dominio mexicano! 128).
Ahora, en cuanto al Derecho espacial, ya desde hace varios años,
cuando la entonces Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas lanzó
su primer “Sputnik” el 4 de octubre de 1957, y se pensó como una
verdadera realidad el que los seres humanos pudieran abandonar el
espacio terrestre y llegar a otros cuerpos celestes, se presentó el serio
problema de que ¿a qué régimen jurídico se van a someter los cuer­
pos celestes y la luna misma, cuando sean ocupados por los seres hu­
manos?.
El 20 de julio de 1968, por primera vez en la historia registrada
de la humanidad, un ser terrestre pisó el suelo de la Luna, y ello bajo
una bandera del país conocido como Estados Unidos de América. Se
dijo que ese acto se hacía en nombre de toda la humanidad, y se apli­
có una declaración contenida en el “Tratado sobre los principios que de­
ben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización
del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes”, que se
firmó el 27 de enero de 1967 simultáneamente en Moscú, Londres y
Washington.
Este tratado de 1967 quedó abierto a su firma por todos los de­
más países del globo terráqueo, y los Estados Unidos Mexicanos lo
firmó por conducto del Presidente de la República y lo ratificaron los
Senadores el 20 de septiembre de 1967; el Decreto de aprobación de
los Senadores se publicó en el Diario Oficial de la Federación del 14
de noviembre de 1967, y el Presidente de la República, por los conduc­
tos del caso, depositó el “instrumento de ratificación” del tratado de
27 de enero de 1968, un ejemplar del mismo en Moscú, Londres y
Washington, el 31 de enero de 1968.
Finalmente, en el Diario Oficial de la Federación del 10 de mayo
de 1968, se publicó el texto español de ese tratado, por lo cual el
mismo, conforme a los términos del artículo 133 de la Constitución
(128) La noticia de la ap arición de esta isla coralífera apareció pubicada en el periódico
Excélsior del 28-III-72. la. página, la . Sec.
144 ERNESTO' GUTIERREZ Y . GONZALEZ

’SJíX&lJX
Política de los Estados Unidos Mexicanos, pasa a ser Ley suprema del
país. . ■ ti
En ese tratado de Moscú, Londres y Washington, se dio cima.a
una serie de pláticas, conferencias y congresos! 129) sobre la materia
del Derecho interplanetario, se llegó a sintetizar.todo ello en XVII ar­
tículos, de los cuales para los efectos de este libro y de la Ocupación
que se viene estudiando, son de especial interés el I en su segundo
párrafo, el II y el XVI. Así disponen:
“Artículo I...
“El espacio ultraterrestre, incluso la luna y otros cuerpos celestes,
estará abierto para su exploración y utilización a todos los Estados
sin discriminación alguna en condiciones de igualdad y en confor­
midad con el Derecho internacional, y habrá libertad de acceso a to­
das las regiones de los cuerpos celestes.”
“Artículo II. El espacio ultraterrestre, incluso la luna y otros cuerpos
celestes, no podrán ser objeto de apropiación nacional por reivindicación
de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera”.
Hasta aquí las dos normas transcritas, parecen resolver el proble­
ma de la llegada de los seres humanos a otros cuerpos celestes, sin
que haya discrepancias sobre ocupación o propiedad. Lo que es más,
se declara en la parte introductiva del Tratado, que todo lo que se
haga con fundam ento en él, es en bien de la humanidad! 130), v
para lograr la comprensión de los pueblos sin importar su grado de
desarrollo.
Sin embargo, cuando a poco menos de 2 años de haberse signado
el Tratado, el 2 0 ,de julio de 1969 el prim er hombre pone un pie en
la luna, aunque declara que lo hace en nombre de toda la humani­
dad, deposita u n a placa con las banderas de todos los países terrá­
queos, pero excluyó expresamente la de la República Popular China, la de la
entonces Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas y la de la República de
Vietnam del Norte.
Ese cosmonauta terráqueo de nacionalidad de Estados Unidos de
América, da la primera prueba de que los principios consagrados en
conferencias, reuniones, congresos, sobre problemas del espacio ultra­
terrestre, no son sino meras palabras, que valen tanto como el papel
en que aparecen escritas, y que en cualquier momento podrá iniciarse
(129) Véase Rojas R oldán Abelardo. Notas sobre Derecho espacial. Lex. Primera edición. Méxi­
co, 1969.
(130) Dice tex tu alm en te que “Estimando que la exploración y la utilización del espacio ul­
traterrestre se d eb e efectuar e n bien de todos los pueblos, sea cual fuere su grado de desarrollo
económico y científico...”
LA OCUPACION Y EL DERECHO INTERPLANETARIO. 145

el conflicto por el dominio de los espacios ultraterrestres, y de los


cuerpos celestes inclusive la Luna. j
Es indudable que esa actitud de los Estados Unidos de América
tue contraria a] espíritu del tratado de 1967 a que me vengo refirien­
do, a menos que ese país haya considerado que los habitantes de la
China comunista, la entonces Unión de Repúblicas Soviético Socialis­
tas y Nortvietnam, no formaban parte de la “humanidad”, aunque su­
cede aigo grave: los habitantes de esos países, sí. son indudablemente
humanos, ai margen de cualquier credo político o religioso, forman
no menos de una tercera parte de los habitantes del planeta, o quizá
un poco más.
Y así iniciada la provocación —por el indudable éxito técnico-
científico de ese genial alemán Von Braun que hizo posible la llegada
de ese cosmonauta americano a la lu n a— pues considero que es una
verdadera provocación esa conducta de excluir o pretender excluir de
la humanidad a los habitantes de los países que menciono, quedó la
puerta abierta para que se iniciara la destrucción del tratado de 1967,
destrucción que puede ser de hecho, como ya sucede, y que puede ser
de Derecho como lo autoriza el propio artículo XVI de ese documen­
to cuando dice:
“Artículo XVI. Todo Estado parte podrá comunicar su retiro de este
tratado al cabo de un año de su entrada en vigor, mediante notifica­
ción por escrito dirigida a los gobiernos depositarios. Tal retiro sur­
tirá efecto un año después de la fecha en que se reciba la
notificación”.
Y llegado ese momento en que d e hecho —como ya lo hacen los
Estados Unidos de América— o de Derecho en que lo hará otro país.
¿Cuál va a ser el medio que sigan los seres humanos para resolver sus
problemas sobre la titularidad a los cuerpos celestes?.
Creo indudable que en ese momento y para resolver los conflictos,
los seres humanos si no desean destruirse, habrán de recurrir a los
principios de Derecho que han regido su existencia más o menos p a ­
cífica, y entre ellos debe contarse en prim er lugar a la Ocupación.
Si los.humanos no resuelven sus diferencias a través de esos p rin ­
cipios, o ide otros nuevos que se ajusten a la equidad, irán sin duda a
su destrucción.
Sólo a través del Derecho la hum anidad habrá de sortear estos
obstáculos, y si no lo hace, tendrá que recurrir a la guerra, ahora lla­
mada atómica, y no se piense por la lectora(or), que me pongo trági­
co al escribir esto, pues ya se sabe que la próxima guerra no será una
146 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

guerra convencional, sino con armas atómicas que han dejado su hue-
lia indeleble desde el 6 y el 9 de agosto de 1945, en que ese país que ;
envió al primer cosmonauta a la Luna, dejó caer inmisericorde, una
segunda bomba atómica sobre Nagasaki. Y digo y me refiero a una
segunda, pues si bien dejó caer una primera tres días antes de esa fe­
cha, el 6 de agosto de 1945 sobre la ciudad de Hiroshima, destruyén­
dola y borrándola del m apa del Japón, no es posible condenar tal,
conducta con la misma dureza que el lanzamiento de la segunda
bomba.
En efecto, cuando se lanza la primera bomba atómica el 6 dé
agosto de 1945 sobre Hiroshima, no se tenía la certeza de cuáles se­
rían sus efectos, pues nunca se había hecho explotar un artefacto de
ese tipo sobré una población, sobre una ciudad; todo se reducía a
pruebas de laboratorio y campo.
Pero una vez lan zad a la prim era bomba, resu ltó inhumano
—eso sí fuera de calificativo de humano— el lanzar una segunda
bomba más sobre una ciudad indefensa.(131)
Y ahora piense el lector(a), que esas bombas a que me refiero, son
como un “cohete chino” de los que se hacen detonar por los niños en
días de fiesta, frente a una carga de dinamita, que vienen a ser las
nuevas bombas conocidas como de “hidrógeno”(182).
Así pues, si con motivo de las conquistas ultraterrestres los seres
humanos no recurren al Derecho, y a los principios que aquí se expo­
nen y que son universales, quizá se haga realidad aquella anécdota
que se atribuyela ese otro genio, Einstein, cuando un periodista le
preguntó cómo sería la tercera guerra mundial del siglo X X , y contes­
tó el sabio “No sé cómo será' la tercera, pero le puedo decir que la
cuarta será con flechas y puntas de pedernal”.
(131) Sobre el lanzam iento d e la bom ba atóm ica, el Alm irante W illiam D. Leahy, Jefe del
E stado M ayor Presidencial, en su p a p e l de com andante en jefe del ejército y la arm ada de los
E stados U nidos de América, del 20 d e ju lio de 1942 al 21 de m arzo de 1949, e n sus memorias
(I W ash T here) dice “O pino que el em pleo de esta'arm a bárbara sobre H iroshim a y Nagasaki
n o fue de ayuda m aterial en nuestra g u e rra contra el Japón.-L os n ip o n es ya estaban derrotados
y dispuestos a rendirse, debido al efectivo bloqueo naval y al eficaz bom bardeo con armas co­
rrientes. Mi reacción fue que los h o m b res de ciencia y otros deseaban hacer la prueba porque se
habían invertido vastas sumas en el proyecto. T ram an lo sabía y tam bién las otras personas im­
p licadas... Mi opinión es que, al ser los prim eros en utilizarla, habíam os adoptado las normas
éticas com unes a los bárbaros e n las ed ad es oscurantistas. No se m e e n señ ó a hacer la guerra en
esa form a...”. Tom ado de “La decisión de lanzar la bomba” por Len G iovannitti y Fred Freed. Edi­
torial Diana. Primera Edición. M éxico, 1969. Pág. 318. «
(132) Y ahora han inventado los mismos científicos de Estados U nidos de América una
b o m b a m ejor, llamada de “N e u tro n e s” que “sólo” destruye a los seres vivos, p ero !no daña los
b ien es materiales!. Q uerrán conservar las ciudades sin seres vivos, p a ra que en décadas futuras
v en g an extraterrestres a poblarlas!!.
BIENES MOSTRENCOS. 147

Por ello creo que la Ocupación y la posesión que adelante se estu­


dia, tendrán que resurgir y cobrar fuerza en la regulación de la vida
social.

108.—Cosa que ha tenido dueño pero ya no lo tiene:


; 1°.—Bien m ostrenco.
EJ' Los Códigos de 2000 determinan en su artículo 774 que:
“Son bienes mostrencos los muebles abandonados y los perdidos,
cuvo dueño se ignore”.
Esta materia, a más de ser del ámbito del Derecho procesal, salvo
una norma que enuncia lo que son y su régimen jurídico (y lo mismo
se puede decir de los bienes vacantes y del tesoro) es de tan escasa
importancia en la vida práctica, que en verdad considero basta hacer
una relación sucinta del contenido del Código sobre la misma, sin en­
trar en mayor detalle, ya que con leer el Ordenamiento civil, es sufi­
ciente para resolver cualquier rarísimo caso que se le pudiera
presentar al lector(a).
El régimen jurídico de estos bienes se establece en los artículos
774 a 784 de ambos Códigos civiles de 2000 y se pueden exponer, en
su contenido, ya que como antes anoto, son en realidad normas pro­
cesales, en forma de etapas:
Primera etapa: La persona que halle un bien mostrenco no ad­
quiere la propiedad de la cosa por el hallazgo ni la tenencia dé la
cosa, sino que debe denunciar su encuentro a la autoridad administra­
tiva, procediendo a entregarla a ésta (Art. 775), y hasta aquí es lo que
debiera regular el Código civil, y remitir lo demás al Código procesal.
La autoridad recibe la cosa en depósito, y procede desde luego a su
venta si es una cosa perecedera. (Arts. 776 y 778).
Por ejemplo, el señor Procopio cuando era campesino se halló un
burro en el monte, y lo entregó a la autoridad administrativa. El ani­
mal si no come, se muere, y si se le alimenta por muchos días, costará
más caro el alimento que el valor del burro, por lo cual procede la
autoridad a venderlo, como marca la ley.
Segunda etapa: Si la cosa no es perecedera, se hacen por la auto­
ridad publicaciones (Art. 777), y se tasa por peritos, esto es, se valúa
(Art. 776). Las publicaciones son citando al que se considere dueño
para que acredite su propiedad del objeto encontrado, y se le devuel­
va su cosa.
Tercera etapa: Si alguna persona reclama la cosa, se consigna el
expediente que hubiere formado la autoridad administrativa, a la au­
toridad judicial, para que ante ella se acredite la propiedad del bien
148 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

mostrenco (Alt. 779) y si se prueba ésta, se le entrega su. cosa al due­


ño, o bien sé le entrega su precio si ya se vendió, con deducción de
los gastos que se hubieren hecho. (Art. 780).
r
Cuarta etapa: Si no se presenta el dueño, o si alguien se presenta i
pero no acredita la propiedad de la cosa, entonces ésta se vende, -sí
no se hubiere ya vendido como se anotó en la primera etapa, y su
precio se reparte así: un 25% a quien encontró la cosa, y 75% al esta­
blecimiento de beneficencia que señale el Estado (Art. 781). Puede su­
ceder también que el Estado decida conservar la cosa si se trata de
algún objeto de valor histórico, y en ese evento, sólo paga la cuarta
parte del precio, y no da nada a la beneficencia (Art. 782).
2o.— B ien vacante y crítica al artículo 787 de los Códigos civiles
de 2000.
Como segundo tipo de cosas que han tenido dueño pero que ya
no lo tienen, están los bienes vacantes. Respecto de ellos se tienen en
los Códigos civiles de 2000 los artículos 785 a 789. El 785 los define
así:
“Son bienes vacantes los inmuebles que no tienen dueño cierto y co­
nocido".
De este tipo de bienes también se puede decir que el descubridor
de ellos no adquiere su propiedad, sino que por el contrario, si por el
hallazgo pretendiera adquirirla, se le sanciona como delincuente (Art.
789).
También en forma de etapas, el régimen jurídico de estos bienes
es el siguiente:
Primera etapa: El que sepa de un bien vacante, hace la denuncia
ante el ministerio público (Art. 786).
Segunda etapa: El ministerio público, si lo estima, ocurre ante la
autoridad judicial, y pide que el bien se declare vacante; si ello se lo­
gra, dice el artículo 787 que:
“El Ministerio Público, si estima que procede, deducirá ante el juez
competente, según el valor de los bienes, la acción que corresponda,
a fin de que declarados vacantes los bienes, se adjudiquen AL FISCO
FEDERAL. Se tendrá al que hizo la denuncia como tercero coadyu­
vante”.
Tercera etapa: Del valor que se fije al predio según el catastro, se
le entrega un 25% al que lo denunció (Art. 788).
El artículo antes transcrito es objeto de una crítica a mi juicio muy
importante para la adecuada formación mental de usted alumna(o),
BIENES- VACANTES. 149

pues con la terminología que se usa en ese artículo, y que se usa día
con día en las leyes, y en los medios de información masiva,, periódi­
cos, radios, T.v., se ha deformado notablemente,, con graves conse­
cuencias psicológicas, el conocimiento de la estructura del Estado y de
las dependencias de éste.
Puede usted leer que ahí se habla de que los bienes vacantes se
deben adjudicar al Fisco. Federal, y puede entonces usted formular la
pregunta totalmente lógica de ¿QUE ES EL FISCO FEDERAL?, y la
respuesta que le doy es: EL FISCO FEDERAL NO EXISTE. EL FISCO
FEDERAL NO PUEDE RECIBIR NADA EN ADJUDICACIÓN, PUES
NO ES PERSONA.
Para que entienda el error garrafal que se contiene en esta n o r­
ma, es necesario que le dé a usted, una explicación, por breve que
sea, de lo que es el Estado, y de la estructura del mismo, haciéndole
ver cómo LOS ORGANOS DEL ESTADO, Y LAS DEPENDENCIAS
DE ESOS ORGANOS, NO SON PERSONAS, Y COMO SOLO LAS
PERSONAS PUEDEN RECIBIR ADJUDICACIONES, Y NO SE LE
PUEDE HACER UNA ADJUDICACION A LO QUE NO ES PERSO­
NA, N I TIENE EXISTENCIA PROPIA, Y COMO TODO SE DERIVA
DE LA IGNORANCIA U OLVIDO DE ESTOS PRINCIPIOS.

109.—Él E stado es una persona m oral ficticia. Su estructura


y órganos.
Entienda lectora(or), de estas letras, aunque le puede parecer fue­
ra de tema de Derecho civil lo que le voy a exponer, y la verdad es
que estará usted en lo justo al tener ese parecer, ya que en efecto, ló
que en seguida le expongo, es materia dél Derecho constitucional y
del Derecho administrativo, pero es muy conveniente tratárselo aquí,
para que se pueda formar un criterio adecuado y científico sobre lo
que es el Estado y el fisco, y cuando sea législadora(or) no incurra en
los barbarismos que se repiten día con día, como antes le anoto, en
los medios de información masiva y en el texto de las leyes.
Así prim ero debe entender que el ESTADO NO EXISTE, PERO
NO EXISTE PARA EL CAMPO O AMBITO DE LOS SENTIDOS.
USTED NO PUEDE VER, OLER, GUSTAR, OIR O PALPAR AL
ESTADO. ES INTANGIBLE A LOS SENTIDOS. ES UNA F IC ­
CION; EL ESTADO EXISTE PARA EL MUNDO DEL DERECHO;
EN EL AMBITO JURIDICO ES UNA FICCIÓN.(133)
El Estado al igual que las personas morales no existe para el mundo
físico, pero sí existe para el mundo jurídico. Es inmaterial e intangible.
(138) V ea e n el apartado 92, el concepto de ficción.
1 5 0 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Pues bien, el país en que usted vive, es una persona ficticia, una per­
sona moral, que tiene como usted un nombre, y se llama Estados Unidos Me­
xicanos. Pero a esa persona, usted no la capta por medio de los
sentidos, sino sólo sabe de su existencia jurídica.
Precisamente como se trata de una persona inmaterial, de una perso­
na ficticia, de una persona que no se aprecia por los sentidos, no puede ella
actuar por sí, sino que siempre tiene que realizar todos sus actos por medio de
conductas de personas físicas como usted o como yo.
Todas las personas físicas que realizan todos los actos y conductas
que debe realizar la persona Estados Unidos Mexicanos, desde el Presiden­
te de la República,. el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Na­
ción, y el Presidente del Congreso de la Unión, hasta el último de los
empleados que forman la gran masa burocrática de empleados al servicio del
Estado reciben un sueldo que se les paga con los impuestos y otras prestacio­
nes que pagan los habitantes del país, por lo cual si bien en principio son tra­
bajadores al servicio del Estado, son en realidad servidores públicos, servidores
del pueblo.
Ahora, el Estado, persona moral, está hecho sobre la idea de la imagen
y semejanza de los seres humanos, y está dotado también de imaginarios órga­
nos, como lo está dotada la persona física, y así como ésta tiene órgano
circulatorio, órgano respiratorio, órgano locomotor, y muchos otros
órganos, al Estado se le dotó de tres órganos: el Legislativo, el Judicial y el
Ejecutivo o Administrativo.
Pero si resultaría un absurdo pensar que en la persona física, sus
órganos de ésta fueran personas, también resultaría absurdo e inútil además,
pensar que los órganos de la persona moral fueran a su vez personas.
Pensar que el corazón de una persona física sea persona, o que lo sean
sus riñones, o su cerebro, implicaría o una gran ignorancia o estar loquito. y
de igual manera pensar que el órgano Ejecutivo, el Legislativo o el Judicial
del Estado fueran personas, implicaría ser un gran ignorante o estar loquito.
Así resulta absolutamente natural y cierto afirmar que los órganos
del Estado al igual que los órganos de una persona física, no son a su vez
personas, ni se obtendría beneficio alguno si se dijera o pretendiera que son
personas.
Pues bien lectora(or), no obstante lo claro y lógico que resulta lo ante­
rior, los empleados al servicio del Estado, de la persona ficticia, de la persona
moral Estado, por ignorancia, o por mala intención, al referirse a los órganos
del Estado, y más aún al referirse a algo más pequeño que el órgano, a los
subórganos, los mencionan como si fueran o se tratara de personas, y así lo
dicen en el léxico diario y en los actos oficiales y en las leyes.
Cuando usted lee los periódicos o escucha las noticias, oye que se
dice por ejemplo que: “La Secretaría de Comercio y Fomento Industrial
EL ESTADO: SU ESTRUCTURA Y ORGANOS. 151

impuso una multa a los comerciantes que alteraron los precios”, o “La Secre­
taría de la Defensa Nacional destruyó cien hectáreas cultivadas de amapola, o
de mariguana”, o bien se dice que “La Suprema Corte de Justicia se opone
a la pena de muerte”, o bien finalmente en este cúmulo de expresiones
que pueda citarle, “La Cámara de Diputados discute la cuenta pública”, to­
das estas noticias son manifestaciones o de una gran ignorancia sobre
lo que es la estructura del Estado, o ánimo de llevar a la mente de us­
ted una grave confusión.
En efecto vea usted el barbarismo que implica cada una de esas
noticias, y cómo se debieran de hacer del conocimiento público:
“La Secretaría de Comercio impuso una multa a los comerciantes que al­
teraron los precios”.
La Secretaría de comercio no puede imponer multa alguna a nadie,
pues la Secretaría de Comercio no es persona, sino que es un “subórgano”, de
un órgano, el Ejecutivo, que tampoco es persona.
El órgano Ejecutivo, tampoco es persona, sino que es precisamen­
te un órgano de la única persona Estados Unidos Mexicanos. Ni los órga­
nos, ni los subórganos tienen existencia jurídica como personas.
¿Cómo debiera decir la noticia para expresar lo. que sucedió desde
el punto de vista del Derecho?. Debió decir: “Funcionarios del Estado
que laboran en la Secretaría de Comercio, impusieron multas a los comercian­
tes que alteraron los precios”, pero la verdad es que para la ya mala for­
mación mental del pueblo, esto resulta muy largo y difícil de decir.
Después, la otra noticia debiera decir: “Miembros del Ejército Nacio­
nal destruyeron cien hectáreas”, o bien “El Estado por conducto de sus solda­
dos, destruyó tantas hectáreas”, etc., y no la Secretaría de la Defensa
Nacional que nada puede destruir pues no es persona. Es sólo un su­
bórgano. '
Después, la otra noticia debía decir: Los Ministros de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, en nombre del Estado, se oponen a la pena de
muerte”, o bien, “El Estado por conducto de sus ministros de la Su­
prema Corte de Justicia de la Nación, se opone a la pena de muer­
te” pues sucede que la Suprema Corte de Justicia de la Nación no se
puede oponer a nada, ya que la Suprema Corte de Justicia de la Nación
no es persona, sino que es un subórgano del órgano judicial del Estado, órga­
no que tampoco es persona, sino que la persona es Estados Unidos Mexicanos.
Finalmente, cuando se dice que la Cámara de Diputados discute la
cuenta pública, es otro barbarismo o estupidismo, pues la Cámara de
Diputados, como la de Senadores, como el Congreso de la Unión, no son per­
sonas, y por lo mismo no pueden discutir nada por sí, o hacer nada por sí.
La Cámara de Diputados es un subórgano, del órgano Legislativo de
los Estados Unidos Mexicanos, y ese órgano Legislativo, tampoco es persona,
152 ERNESTO /GUTIERREZ Y GONZALEZ

ya que la única persona es el Estado, Estados Unidos Mexicanos. Lo que Ia¡


noca debía decir era:. “El Estado por conducto de sus Diputados discute la.
cuenta pública’.
Así entonces lectora(or), cuide usted mucho de no decir las mis­
mas tonterías que lee o escucha, al referirse a lo que supuestamente
hacen “los órganos o subórganos del Estado”, ya que ésios no. pueden hacen
nada,1ya que no son y carecería de sentido que lo. fueran,, personas.
Vea usted a qué grado se ha viciado el lenguaje por los legislado­
res a este respecto, que V. g. la Lev de Amparo, dice en su artículo
73-1: :o . : ■ •
“El juicio de amparo es improcedente:
I. —Contra actos de la Suprema Corte de Justicia;"
y ¿cómo podría ser procedente el juicio de amparo, en contra de quien
no es personal. Naturalmente que siempre será improcedente el juicio
de amparo contra la Suprema Corte de Justicia, pues ésta no es persona,
ya que el amparo sólo procede contra actos de personas autoridades..
Lo que los bárbaros legisladores de la Lev de Amparo, debieron
decir, pero son tan. bárbaros y no supieron decir, es que:
“El juicio de amparo es improcedente:
II. —Contra actos qüe realicen los Ministros o Ministras de la Supre­
ma Corte de Justicia de la Nación, en ejercicio de las junciones del Estado
que tienen encomendadas".
y así sí, se entendería lo que se quiso decir y no supo decir.

110.—Estructura del E stado en su órgano Ejecutivo.


Estados Unidos Mexicanos, persona moral, persona ficticia, perso­
na que no existe para lo sentidos, sino que sólo tiene una existencia
jurídica, tiene tres órganos según ya dije, y según determina la propia
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: órgano Legis­
lativo, órgano Judicial y órgano Ejecutivo. A los tres se les llama con
ese nombre y se les califica de “federales”, por ser Estados Unidos
Mexicanos una persona que se formó teóricamente por el acuerdo de
varias “personas morales ficticias, llamadas Entidades Federativas, o Estados”.
Por ello se habla de órgano o poder Legislativo Federal; órgano o
poder Judicial Federal, y de órgano Ejecutivo Federal. Pero no dehe olvi­
dar lectora(or), que ninguno de estos tres órganos es persona, ni tiene necesi­
dad de serlo.
En lo que se refiere al órgano Ejecutivo de los Estados Unidos Mexica­
nos está estructurado en la manera y forma que establece la Constitu­
ción Política del país en su artículo 90, y ese artículo lo reglamenta
EL ESTADO:. ESTRUCTURA DE SU ORGANO EJECUTIVO. 153

una inconstitucional ley llamada “Ley Orgánica de la Administración Pública


Federal'\\%A). ~
Esta Ley determina en su artículo 2o., que:
“En el ejercicio de sus atribuciones y para el despacho de los nego­
cios del orden administrativo encomendados al Poder Ejecutivo de la
Unión, habrá las siguientes dependencias de la administración publi­
ca centralizada:
I. —Secretarías de Estado;
II. —Departamentos administrativos, y
III. —Consejería jurídica”.
y después en el artículo 26 de la propia ley en lo conducente, se de­
termina que
“Para el despacho de los asuntos del orden administrativo, el Poder
Ejecutivo de la Unión contará con las siguientes dependencias:
...Secretaría de Hacienda y Crédito Público;”
CONSEJERIA JURIDICA del Ejecutivo Federal.
Pues bien, recuérdese que el Organo Ejecutivo, o Poder Ejecutivo, al no
ser persona, no podrá serlo tampoco cada una de sus dependencias, y por ello
la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, no es persona.
A la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en otros países se
le designa como “Secretaría del Tesoro”, o Departamento del Tesoro,
pues por conducto del personal físico, ahí se recauda lo que deben
pagar los habitantes del país, como impuestos y otras prestaciones, y
eso forma en parte el “Tesoro Público”.
Ahora, en idioma latín la palabra “FISCUS”, pasó al idioma espa­
ñol como “FISCO”, y fisco significa precisamente erario, tesoro público..
Por lo. mismo, el fisco federal, es el tesoro federal, pero figuradamente se
designa con ese nombre de “fisco”, a la parte del Estado encargada de recaudar
los impuestos y manejar el tesoro del Estado.
Sin embargo, en vocabulario en verdad jurídico, es aberrante,
erróneo, tratar de considerar al “fisco” como una parte autónoma del
Estado, como una persona que puede hacer tales o cuales cosas al
margen del Estado.
De ahí que cuando escuche usted hablar de que “el fisco procedió a
embargar bienes a fulano de tal por falta de pago de impuestos”, se estará es­
cuchando po\ usted una expresión errónea y bárbara, pues el fisco no existe,
no es persona, ni puede hacer embargo alguno.
(134) Véase las razones q u e fundan la inconstitucionalidad de esa Ley Orgánica de la Ad­
ministración Pública F ederal e n mi libro “Derecho A dm inistrativo y D erecho Administrativo al
estilo m exicano” E ditorial P o rrú a. México. 1993. Págs. I l l a 131, N° 37-A; 37-C.E; 38-C.E y
40-C.E.
154 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Lo que ese autor de semejante barbaridad quiso decir, o debió de- ¿


cir, fue que “el Estado por conducto de sus agentes o funcionarios de la Se- \
cretaria de Hacienda y Crédito Público, o simplemente de Hacienda, procedió ijj
a embargar bienes del señor fulano para garantizar el pago de los impuestos :
que dicho señor dejó de pagar”..1
Queda entonces entendido que cuando se habla de fisco, se está en J
realidad refiriendo no a una persona llamada “fisco”, sino a las actividades
relacionadas con el tesoro de la persona moral Estado.. Y .que el, llamado fisco .
no es ni puede ser, y además carecería de sentido que se le hiciera persona.
Y se reitera también que esas actividades de tipo “FISCO”, se re­
alizan por conducto del PERSONAL FISICO, adscrito a ese subórgano
llamado Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que no es persona, del ór- •
gano Ejecutivo que tampoco es persona, de la sí persona Estados Unidos Me­
xicanos.

111.—Continuación d el apartado 106, en la crítica al artículo 787.


Ya con todo lo dicho en los apartados anteriores, se puede enten­
der en toda su magnitud, el alcance del mal hablar que se plasmó en
el Código Civil de 1928 y que continúa en los Códigos civiles de
2000, en su artículo 787, y que puede dar lugar a malas y graves in­
terpretaciones por no haberse cuidado la utilización del adecuado vo­
cabulario, no obstante lo preparado y culto que era el legislador de
1928.
En el texto del artículo 787 que se inserta en el apartado 108, se
aprecia que se determina cómo, declarado vacante un bien, SE ADJU­
DICA AL FISCO FEDERAL, y esa determinación és bárbara y contra­
ria al sentido de lo que es el Estado. Así:
a) .—En nuestro país, sólo pueden ser propietarios por adjudicación
por cualquier otro medio de adquirir derechos reales, las personas físicas o
morales.
b) .—El llamado fisco federal, no puede obtener a su favor adjudicaci
alguna de bienes, pues no es persona.
c) .—El llamado fisco federal, como está empleado el nombre en el artí
lo a crítica viene a ser el “tesoro federal”, tesoro que corresponde a los Estados
Unidos Mexicanos, éstos sí, como persona moral.
d) .—Por lo mismo, para que el artículo 787 del Código Civil-
1928 y los de 2000 tuviera sentido y se entendiera lo que se quiere o
debió tener este texto:
“El Procurador de justicia, si estima que procede, deducirá ante el
juez competente, según el valor de los bienes, la acción que corres­
ponda, a fin de que declarados vacantes los bienes se adjudiquen al
EL TESORO. 155

D i s t r i t o F e d e r a l , ( o a l o s E s t a d o s U n i d o s M e x i c a n o s en el Código Federal)
por conducto del Secretario del ramo que corresponda, y pasen- a
formar parte del p a t r i m o n i o d e l D . F . (Estado). Se tendrá al que hizo
la denuncia como tercero coadyuvante.”.

112.—3 o .—El tesoro. Su aplicación práctica y el Tesoro


de Rubens.
Como tercero y último tipo de cosas que han tenido dueño pero
que ya no lo tienen está el tesoro, sin que dentro de esa denomina­
ción, como se verá en seguida, pueda incluir el lector(a), a una perso­
na de su sexo opuesto, por la cual guarde una especial devoción
espiritual, a la que diga “mi tesoro”.
Al tesoro lo puedo definir así: ES UN BIEN O CONJUNTO
DE BIENES QUE HAN TENIDO DUEÑO Y QUE POR SU VA­
LOR Y CIERTAS CIRCUNSTANCIAS QUE MEDIAN, ESTABAN
OCULTOS Y RETIRADOS DE LA CIRCULACION ECONOMICA.
Los Códigos de 2000 se refieren al tesoro en su artículo 875 al
decir:
“Para los efectos de los artículos que siguen, se enüende por tesoro,
el depósito oculto de dinero, alhajas u otros objetos preciosos cuya
legítima procedencia se ignore. Nunca un tesoro se considera como
fruto de una finca”.
Ambos Códigos dan reglas sobre esta materia en sus artículos 876
al 885, y como los tesoros cada vez son más escasos, considero que lo
único que para los efectos de este libro interesa determinar del con­
cepto que la ley da de tesoro, es qué se entiende por “objetos precio­
sos”, ya que en cuanto al dinero y a las alhajas, son palabras que
tienen una connotación exacta.
Los Códigos civiles no dicen cuál es un “objeto precioso”, pero sí
en algún otro artículo como el 563 hace referencia a ese tipo de obje­
tos, pero para tener una idea de qué son estos objetos preciosos, se
puede recurrir a un Código que, si bien rigió en forma teórica a los
fieles de una religión, es a no dudarlo un monumento desde el punto
de vista de la teoría jurídica.
Me refiero al ahora derogado Código de Derecho Canónico, y el
cual en su Canon 1497, párrafo 2, disponía que:
“Dicuntur... “pretiosa”, quibuss notabilis valor sit, artis vel historiae
vel materiae causa”.
esto es que:
156 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

“Se llaman... PRECIOSOS, aquellos que tienen un valor notable por


razón del arte, o de la historia, o de la materia.”(135)
y considero que este concepto se puede adoptar por el Derecho civil, .
para identificar un objeto precioso, si bien será necesario complemen­
tar ese concepto en cada caso práctico, con un sano criterio judicial,,y
la costumbre del momento.
Pero, al llegar a esta institución del Tesoro, considero conveniente
detenerme un momento, para comentarle a la lectora(or), un inciden­
te de mi vida profesional, que puede hacerle reflexionar seriamente
sobre el interés que se le debe a todas las materias jurídicas, por poco,
prácticas que le puedan parecer.
Así, puede pensar el lector(a): “Bueno, y ¿qué utilidad tiene para
mí el saber o no qué es un tesoro?. Porque —agregará—, la verdad es
que hoy día ya no existen tesoros, y si me aprendo lo que este señor
dice sobre esta materia, pues es tiempo perdido, y yo lo necesito para
otras materias que sí son importantes”.
Y esta manera de pensar, es en verdad del todo absurda, pues no
hay ninguna institución jurídica —salvo el llamado Derecho real de
habitación— que a mi juicio sea inútil. Y en especial sobre el tesoro,
debo comunicar a la lectora(or), una de mis más bellas experiencias
profesionales, que versa precisamente sobre esta materia.
Muy brevemente le narraré este hermoso caso.
1. —En el año de 1972, recibí como cliente en mi despacho, env
do por el Maestro D. Alfredo Sánchez Alvarado(136) al señor D. José
Ramos Castillo prestigiado Maestro de pintura en México(137) y me
hizo saber que ei,i noviembre de 1966, lo había llamado un cliente
suyo, para recomendarle a otra persona, la cual a su vez le encomen­
dó la limpieza de un cuadro que la misma había comprado en Espa­
ña, de 2.20 metros de alto, por 4.87 metros de largo.
2. —El cuadro se atribuía a FRANZ SNYDER, pintor flamenco n
cido en Amberes, en 1579 y muerto en 1657, y el cual se caracterizó
por pintar naturalezas muertas, escenas de caza y representación de
animales, y se le pidió al Maestro Ramos Castillo que hiciera limpieza
del cuadro, así como restituir algunos puntos de la pintura, averiados
durante el viaje de su traslado de España a México.
(135) Código de Derecho Canónico y Legislación Complementaria. Por Lorenzo- Miguelez Domín­
guez, Sabino Alonso M o ran , O . P. y Marcelino C abreros de Anta. C. M, F. Madrid. MCMLV1I.
Pág. 568.
(136) El L icenciado e n D erecho M aestro D. A lfredo Sánchez Aivarado es un prestigiado y
estupendo M aestro de la Facultad de Derecho de la U.N.A.M ., con prestigio nacional e interna­
cional en derecho laboral, con más de 49 años de docencia.
(137) In fo rtu n ad am en te falleció el Maestro Jo sé Ram os Castillo el año de 1985.
RUBENS Y E t . TESOROÍ 157

3-—El cuadro se le entregó en su taller al Maestro Ramos Castillo,


el 25 de noviembre de 1966, y de inmediato empezó la obra enco­
mendada para la limpieza, primero en seco, y después con esencia de
trementina que removió solamente parte, derla suciedad superficial,
sin alcanzar a disolver ningún barniz ni repinte.
Ante esa resistencia de la mugre del cuadro, él maestro Ramos
Castillo decidió utilizar un solvente en la sección superior izquierda
del cuadro, que representaba una escena de caza, en donde unos pe­
rros atacan a una cierva y a un ciervo, uno de los, cuales ya cae bajo la
fuerza de las dentelladas de los perros, y la otra, la cierva, huye. E n el
fondo de esta escena, se veía un árbol, ,y, celajes. 1
Al utilizar el solvente, se removió una primera capa de barniz, y
dejó visible la superficie de una p intura relativamente reciente, que
no correspondía por sus características a las del siglo XVII en que p in ­
tó Franz Snyder. Optó entonces el Maestro Ramos Castillo por usar
un solvente más enérgico, el cual con auxilio de la limpieza mecánica
que empleó, dejó al descubierto una capa inferior de pintura, en la
cual aparecieron poco a poco tonalidades de cielo y nubes con distin­
to diseño y colorido que mostraba en parte la preparación rojo de
“bol” de la tela.
Apareció entonces en ella un trazo de pincelada más vigorosa, co­
lorido armonioso y factura mucho más de acuerdo con la época p re ­
sunta del cuadro, lo cual hizo suponer al Maestro Ramos Castillo que
la pintura original de Franz Snyder, había sido cubierta por restaura­
ciones realizadas posteriormente.
4. —Siguió el Maestro Ramos Castillo la limpieza en la misma
zona, y encontró una forma que sugería parte de un “arco” antiguo;
al seguir la limpieza un poco más abajo, surgieron tonalidades de car­
ne que al limpiarlas más a fondo, m ostraron un dibujo vigoroso de
una mano, desgraciadamente destruida por fallantes de color, emplas­
tecidos con posterioridad y gastada p o r alguna mala limpieza.
La calidad y belleza de color de esos trazos, le dieron al Maes­
tro Ramos Castillo la impresión de que los había ejecutado algún
gran maestro de la pintura, pues en la misma zona encontró parte
de un perfil de cara de mujer, con las mismas características.
Supuro también que no sólo en ese fragmento aparecía el origi­
nal, lo cúal resultó cierto, pues al llevar a cabo la limpieza en o tra
área diferente, aunque más pequeña, situada abajo de la anterior
mencionada, volvió a encontrar la existencia de encarnaciones claras y
brillantes, aunque también en mal estado de conservación.
5. —Ante ese descubrimiento causal de las partes que se dejan des­
critas, en virtud de la limpieza realizada, ya que las mismas no eran
158 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

apreciables a prim era vista, supuso el Maestro Ramos Castillo que de-';;
bajo de la pintura visible, podía existir un auténtico cuadro, ya del
mismo Snyder, ya de otro gran maestro del siglo xvn, inclusive de
Pedro Pablo Rubens, por lo cual mi cliente se comunicó con el pro­
pietario del cuadro, y le pidió su autorización para iniciar la explora­
ción y descubrir el cuadro original, la cual le fue concedida.
6. —Se le dio así al Maestro Ramos Castillo la autorización para
que principiara la exploración, escarbando —en su tercera acepción
castellana— en el cuadro que le habían entregado, sólo para su lim­
pieza superficial al principio, como ya queda dicho.
Esos trabajos de exploración implicaron sacar radiografías del cua­
dro, fotografías, y utilizar equipos y sustancias químicas especiales, y .
así el 9 de diciembre de 1966 se tomaron las primeras radiografías
del cuadro, que mostraron gruesas capas interiores de repinte, de
donde se desprendía que el cuadro sufrió una serie de restauraciones,
mal ejecutadas en su mayoría, a través del tiempo.
7. —El hallazgo o descubrimiento del cuadro se llevó a cabo por
zonas, y a medida que avanzaba el proceso iba apareciendo poco a
poco, la verdadera pintura oculta por tantos y tantos repintes, y sur­
gieron así varios perros diferentes, y cinco ninfas y una Diana cazado­
ra que estaban totalmente cubiertas al inicio. El hallazgo total de la
obra se concluyó el 23 de septiembre de 1967, y se pudo encontrar
así este tesoro, que no es otra cosa que un cuadro de Pedro Pablo
Rubens.
8. —El Maestro Ramos Castillo sugirió entonces al propietario del
cuadro que, en uno de sus viajes a España, consultara a un experto
en historia del arte, para rastrear cómo y cuándo había desaparecido
ese cuadro, y así fue como consultaron al señor Matías Díaz Padrón,
profesor de Historia del Arte en el Museo del Prado, en Madrid, Es­
paña, el cual elaboró un cuidadoso estudio que concluyó con la de­
mostración de la autenticidad del cuadro, como obra de PEDRO
PABLO RUBENS.
El señor Díaz Padrón publicó su estudio con el nombre de “La ca­
cería de venados de Rubens en el Ochavo del Alcázar en Méjico”(138)
en el año de 1970, y de manera indubitable demuestra que el autor
del cuadro fue Ruhens, si bien los perros los pintó su discípulo
Snyder, lo cual era frecuente en este tipo de. cuadros tan grandes.
9. —Así las cosas y ya descubierto el tesoro, el propietario se negó
(138) Matías Díaz Padrón. La cacería de venados de Rubens para el Ochavo del Alcázar en
Méjico, Revista Archivo Español de Arte. Tom o XLV1II. No. 170. Abril-Junio. Año 1970. Publi­
cación del Consejo S u p erio r de Investigaciones científicas, Instituto Diego Velázquez. Madrid
Págs. 13 l a 150.
RUBENS Y E L TESORO. 159

a dar al Maestro Ramos Castillo la parte que le correspondía en el


descubrimiento del tesoro, por lo cual, agotadas las pláticas amistosas,
para resolver el conflicto, planteé, ante la Jueza 7o. de lo civil de lá
ciudad de México, el juicio respectivo(139), reclamando con-base en
las normas que contiene el. Código civil en materia de tesoros, la par­
te que al Maestro Ramos Castillo le correspondía.
Elaboré las consideraciones de tipo jurídico para demostrar que se
trataba de un auténtico “tesoro” en los términos del artículo 875 del
Código civil de 1928, y el procedimiento se inició.
Las peripecias para la preparación de las pruebas no es aquí el si­
tio para narrarlas, pero fueron realmente emocionantes, ya que me
correspondió allegar elementos para probar la autenticidad del cua­
dro, verificando para ello diversas diligencias e investigaciones en Ma­
drid, Barcelona, Amberes, Londres y algunas otras grandes ciudades
del viejo continente.
10.—El desenlace de este asunto, fue por demás afortunado, ya.
que al fallecer el dueño original del cuadro, sus sucesores conside­
raron conveniente entrar en arreglos por conducto de sus abogados,
con el Maestro Ramos Castillo, para el efecto de ver la manera de
terminar amistosamente el negocio.
Los abogados de los herederos del que había sido dueño del cua­
dro, profesionales destacados y capaces, supieron llevar las negocia­
ciones por buen camino, y se terminó por donar el cuadro a los
Estados Unidos Mexicanos, con el reconocimiento al Maestro José Ra­
mos Castillo, como descubridor del tesoro, y al cual se le volvió a en­
tregar para suprimir los “parches” mal pegados que le hiciera el
señor Díaz Padrón, o sea volverlo a restaurar. Se donó como digo,
por el Maestro Ramos Castillo y yo, pues me correspondía ya parte
de los derechos del citado Maestro que me pagaba mis honorarios
profesionales con esa parte de Derechos; y también donaron su parte
los herederos del señor que fuera dueño original del cuadro, a los Es­
tados Unidos Mexicanos, a efecto de que esa joya no abandone nues­
tro país, y se exhiba en la Academia de San Carlos, en su Museo de
Puente de Alvarado, para beneficio de todo el pueblo, y enriquezca
el patrimonio de la Nación.
Así pjues lector(a) aprecia cómo, una institución aparentemente
tan anticuada, tan de poco uso, de buenas a primeras cobró un incal­
culable valor y sirvió para el desarrollo de este procedimiento, que
(139) El ex p ed ien te judicial que se llevó en el Ju z g ad o 7° de lo civil de la ciudad de M éxi­
co, y la Jueza era la Abogada Baldomera Sánchez C am acho, después por su honestidad y g ra n ­
des conocim ientos jurídicos, ascendió a Magistrada del T ribunal Superior de Justicia del Distrito
Federal.
160 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

puedo decirle sin vanidad, pero también sin modestia, que ha sido
único en la historia judicial de México, y del mundo entero.

113.—2 .—B ien o cosa por su posibilidad de tráfico o comerciabi-


lidad. A.—In com ercium . B .—Extra com ercium .
Y de nueva cuenta remito al alumno(a), al apartado 36 en donde
se inserta el cuadro sinóptico general de la clasificación de las cosas,
para que se vea ubicado el tema que ahora se va a desarrollar, y tam­
bién aprecie con gusto que ya mero llega al final del estudio de ese
cuadro.
Ahí se ve que las cosas atendiendo a su posibilidad de tráfico o
comerciabilidad, se clasifican en “in comercium” o comerciables, y en
“extra comercium” o fuera del comercio o incomerciables.
A. —COSA IN COMERCIUM O COMERCIABLE.— E S LA QUE
SE E N C U E N T R A R E D U C ID A A P R O P IE D A D P R IV A D A , Y PU ED E
F O R M A R P A R T E D E C U A L Q U IE R R E L A C IÓ N D E D E R E C H O AÚ N
T R A S L A T IV A D E D O M I N I O , A M O D O D E O B J E T O O M A T E R I A DE
LA MISMA.
Cabe aclararle aquí al lector(a) que la palabra “comercio”,- no la
debe entender cuando aquí se emplea, como' la actividad que realizan
los comerciantes, sino que aquí por comercio, se entiende todo el
campo de la actividad jurídica humana.
Así se aprecia V. g. en el texto mismo del artículo 1825 de ambos
Códigos civiles de 2000, que determina:
“La cosa objeto del contrato debe: lo.—Existir en la naturaleza;
2o.—Ser determinada o determinable en cuanto a su especie, y 3o.—
Estar en el comercio”.

Con lo cual se le aclara la idea, pues se trata aquí de una norma


civil, no de una norma del Código de Comercio.
B. —COSA EXTRA COMERCIUM, O INCOMERCIABLE O N
COMERCIABLE.—ES L A Q U E P O R M A N D A T O D E L A L E Y O POR
S U N A T U R A L E Z A , N O P U E D E S E R O B J E T O D E P R O P I E D A D PAR­
T IC U L A R .
Pero ¿cuáles son esas cosas que están fuera del comercio? los Có­
digos de 2000 en su artículo 749 determinan:
“Están fuera del comercio por su naturaleza las que no pueden ser
poseídas por algún individuo exclusivamente, y por disposición de la
ley, las que ella declara irreductibles a propiedad particular”.
BIENES COMERCIABLES E INCOMERCIABLES. 161

Ya con esto se puede decir que en principio todas las cosas son co­
merciables o están dentro del comercio, y que sólo son incomerciables:
a) .—Las que por su naturaleza no pueden ser poseídas por un in­
dividuo en forma exclusiva, como el mar, el aire, etc.
b) .—Las que la ley declara irreductibles a propiedad particular,
como sucede V. g. con los bienes de dominio público, y los cuales se
tratan en páginas adelante(140).

114.—B ien incom erciable y bien inalienable en el Código civil


Federal.
Con alguna frecuencia el lector(a), encontrará empleada la expre­
sión de que un bien es inalienable, como sucede por ejemplo en el ar­
tículo 727 del Código civil Federal, cuando al referirse al patrimonio
de la familia, declara:
“Los bienes afectos al patrimonio de la familia son INALIENABLES
y no estarán sujeto a embargo ni gravamen alguno.”
y en este caso puede preguntarse ¿qué es eso de inalienabilidad? ¿será
lo mismo que la incomerciabilidad?, o ¿Son dos cosas diferentes?, y por
ello para aclararle esa posible duda, debe entenderse esto:
LO INCOMERCIABLE SE REFIERE A LAS COSAS QUE NO
PUEDEN SER OBJETO DE PROPIEDAD PARTICULAR.
LO INALIENABLE SIGNIFICA QUE UNA COSA QUE SI PUE­
DE SER DE PROPIEDAD PARTICULAR, O QUE INCLUSÍVE ES
YA DE PROPIEDAD PARTICULAR, NO PUEDE SER OBJETO DE
l'N CONTRATO TRASLATIVO DE DOMINIO, AUNQUE SI PUE­
DA SER OBJETO DE OTRO TIPO DE CONTRATOS.
Por ejemplo, el Código civil Federal de 2000, artículo 833 deter­
mina:
“El Gobierno Federal podrá expropiar las cosas que pertenezcan a
los particulares y que se consideren como notables y características
manifestaciones de nuestra cultura nacional, de acuerdo con la ley
especial correspondiente”.
y el artículo 834 del Código civil Federal de 2000 completa la idea de
la anteridr norma al decir:
“Quienes actualmente sean propietarios de las cosas mencionadas en
el artículo anterior, n o p o d r á n e n a j e n a r l a s o g r a v a r l o s , n i a l t e r a r l a s —en
forma que pierdan sus características—, sin autorización del C. Presi-
(140) Véase infra apartado 117.B
162 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

dente de la República por conducto de la Secretaría de Educación


Pública y Bellas Artes”.
Estas cosas son típicos ejemplos de bienes inalienables, que están su­
jetos a propiedad privada, pero su dueño no los puede enajenar, o sólo
lo puede hacer siguiendo un especial trámite de ley. Sí, puede cele­
brar respecto de ellas, contratos de otro tipo, como por ejemplo las
puede dar en arrendamiento, en comodato, puede celebrar contratos
para mantenerlas en buen estado de conservación y uso, etc., pero no
puede en principio enajenarlas.
En cambio lo incomerciable, es lo que no puede ser reducido a propiedad
privada.
Estimo que con lo anterior ya no cabe la posibilidad de que se
confunda lo incomerciable con lo inalienable.

115.— El Código civil del D istrito Federal de 2000 y su artículo


727, y los bienes in alien ab les, incom erciables e im prescrip­
tibles.
El bárbaro legislador de la Asamblea legislativa del Distrito Fede­
ral, al cometer el absurdo del 25 de mayo de 2000, en que expide las
reformas, modificaciones y adiciones al Código civil de 1928 (Véase al
inicio de este libro lo de Paul Tabori y su Historia de la estupidez hu­
mana), ajustó algunos artículos, para modernizarlos, según los asam­
bleístas, y uno de ellos fue precisamente el artículo 727, al que se le
dio el siguiente texto:
“Los bienes afectos al patrimonio de la familia son inalienables, IM­
PRESCRIPTIBLES y no estarán sujetos a embargo ni gravamen
alguno.”
Así le adicionaron esta característica de ser imprescriptibles, lo
cual significa que no es posible que los bienes afectos a ese patrimo­
nio, los adquiera otra persona a través de la posesión de los mismos,
y de la prescripción adquisitiva o usucapión.
Me parece que es una protección exagerada la que se le ha dado
a estos bienes, pues si como se verá adelante, aún los mismos bienes
de dominio privado de la Entidad Federativa Distrito Federal, son
prescriptibles, esto es adquirirse por posesión y prescripción, no hay
razón lógica para que bienes de particulares tengan esa protección de
imprescr ip tibies.
En el apartado anterior, pongo como ejemplo de bienes inaliena­
bles, aquellos a que se refieren los artículos 833 y 834 del Código civil
Federal de 2000, y ahora con relación al Código del Distrito Federal,
BIENES INALIENABLES Y BIENES IMPRESCRIPTIBLES. 163

también de 2000, cabe aclararle alumna(o) que muy solícitos los


asambleístas, también actualizaron el texto de estas normas, y así dije­
ron, en el 833 que
“El Gobierno del Distrito Federal podrá expropiar las cosas que es­
tén en su territorio, que pertenezcan a los particulares y que se con­
sideren como notables y características manifestaciones de nuestra
cultura local, de acuerdo con la ley especial correspondiente”.
y en el 834 dice
“Quienes actualmente sean propietarios de las cosas mencionadas en
el artículo anterior, no podrán enajenarlas o gravarlas, ni alterarlas,
en forma que pierdan sus características, sin autorización del Gobier­
no del Distrito Federal.”

116.—Crítica a los artículos 833 y 834 del C ódigo civil Federal y


del Distrito Federal.
De nueva cuenta en estos artículos el Legislador de 1928 se dejó
llevar por el vulgar e incorrecto modo de hablar que ya cada día se
generaliza más, y prácticamente es imposible erradicarlo, pues aun­
que las personas que conocen la estructura del Estado leen las críticas
que hago, como la que hice al artículo 787 y la que hago ahora a es­
tos dos artículos 833 y 834 y reconocen que tengo la razón, se concretan a
mover la cabeza con un movimiento pendular de hombro a hombro, y a decir:
tiene razón, pero si ya todos entienden lo que se quiere decir, ipara qué va­
mos a cambiar nuestro estilo de hablar?, y la verdad es que tal respuesta
resulta abominable, y como les he dicho a varias de esas personas:
Pues en tal caso, sería conveniente suprimir las escuelas y facultades
de Derecho que hay en el país, y así que el pueblo se ahorre el gasto
que táles instituciones implican, y ese dinero se gaste en hospitales y
escuelas primarias, y que todos sigan viviendo como bárbaros, y ha­
blando como les venga en gana, prostituyendo el Derecho, ya desde
el léxico que usan. ., ,
¿Usted que opina lectora(or)?. Nos corregimos todos en el estilo
de hablar, ¿o mandamos al “diablo” la enseñanza del Derecho, y ce­
rramos las escuelas?. Usted tiene la palabra, pero yo por mi parte se­
guiré eni mi lucha por el bien hablar el idioma del Derecho, y
corregir las instituciones jurídicas en lo que se les ha prostituido, y
por eso ahora paso a darle la crítica a los mencionados artículos. Así:
a).—En el artículo 833 del Código Federal de 2000, como se lee
en el apartado 114 en que lo transcribo, se dice que “El Gobierno Fe­
deral podrá expropiar...”, etc., pero sucede que el decir eso es una
tontería, pues el Gobierno Federal no es persona, sino que el Gobierno Fede-
1 6 4 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

ral viene a ser la suma de las actividades de los tres poderes de la persona
Estados Unidos Mexicanos. Así, la actividad del órgano Legislativo, es
parte del GOBIERNO FEDERAL; la actividad del órgano Judicial, es
p arte del GOBIERNO FEDERAL; y la actividad del órgano Ejecuti­
vo o Administrativo, es también parte de la actividad del GOBIERNO
FEDERAL. Lo mismo cabe decir respecto del artículo 833 del Código
2000 del Distrito Federal, transcrito en el apartado 115, y así todo lo
que digo enseguida, aplíquelo Ud. al Código del Distrito Federal.
Por ello en estricto Derecho, al decir que podrá expropiar el Go­
bierno Federal o el Gobierno del Distrito Federal, cabría hacer esta pregun­
ta: iQué en el acto expropiatorio intervienen los tres órganos o poderes del
Estado?. Y la respuesta es no, ya que el acto expropiatorio como se verá
adelante {141) es función exclusiva del Estado a través del titular del órgano
Ejecutivo, el presidente de la República, y no tienen para qué intervenir los
otros funcionarios de los dos restantes poderes, por regla general( 142).
Así entonces, si se entiende lo anterior, el texto del artículo 838,
debería de decir:
“Los Estados Unidos Mexicanos por conducto del presidente de la
República, podrá expropiar las cosas..., etc".
o bien decir
“El Distrito Federal por conducto del Jefe de Gobierno..."
y se hará referencia a Estados Unidos Mexicanos, y si se quiere al Es- ,
tddo Federal. ¿Entendió usted? Pues me da mucho gusto, y aunque le
acusen de “rebuscada” o “rebuscado” para hablar, insista en bien éx
presarse en el ámbito jurídico también.
b).—En el artículo 834, se dice que quienes sean propietarios de f
las cosas que se mencionan en el artículo 833 no podrán enajenarlas
o gravarlas, ni alterarlas en forma que pierdan sus características;
“...sin autorización del C. Presidente de la República, concedida por conduc­
to de la Secretaría de Educación Pública y Bellas Artes”.
y ese texto contiene un doble barbarismo jurídico en relación a la es­
tructura del Estado:
1.—La autorización no la da el presidente de la República, pues él como -
(141) Véase infla apartado 229, concepto de expropiación.
(142) Como se verá, en el acto expropiatorio sólo interviene el T itu la r del órgano Ejecud- ;
vo, y an tes de ese acto, intervino el E stado po r conducto de sus d ip u tad o s y senadores dictando
la ley d e expropiación y ev en tu alm en te p u ed en intervenir los jueces, en los casos que prevé la
ley p e ro reitero, en el acto adm inistrativo de expropiación, solo interviene el Estado por con­
d u c to d e l Presidente de la República.
LAS SECRETARÍAS DE ESTADO NO SON PERSONAS. 165

presidente no hace sino ejercer las funciones del Estado, y no funciones pro­
pias, por lo cual la norma debiera decir en esa parte que
“...sin autorización de Estados Unidos Mexicanos (o del Estado Federal),
por conducto del presidente de la República..."
2o.—Después, agrega el artículo contra toda técnica legislativa y
tdda razón de la estructura del Estado, que el presidente dará o eje­
cutará la orden por conducto de la Secretaría de Educación Pública y Be­
llas Artes.
Y al margen de que ya hoy día no existe una secretaría con ese
nombre de Educación Pública y Bellas Artes, sino sólo es de Educación Pú­
blica, sucede que dicha secretaría no puede hacer nada por instrucciones del
presidente de la República, pues la secretaría no es persona, sino es sólo una
dependencia.
Ya en el apartado 108 al cual le remito, hice la explicación de
como se estructura el Estado y cuáles son sus'órganos, y aquí se lo
reitero: LAS SECRETARIAS DE ESTADO NO SON PERSONAS,
SON SOLO SUBORGANOS DEL ORGANO EJECUTIVO, QUE
TAMPOCO ES PERSONA, DE LA SI PERSONA ESTADOS UNI­
DOS MEXICANOS O ESTADO FEDERAL.
Por lo mismo cuando en este artículo en crítica se dice que la au­
torización la dará el presidente por conducto de la secretaría, se está di­
ciendo una tontería, pues el presidente no puede dar nada por conducto de
lo secretaría, sí en cambio, la autorización que dé el Estado por conducto
del presidente, se trasmitirá por conducto a su vez, del secretario de Educa­
ción Pública, y de él sí se puede, pues se trata de una persona física,
capacitada para trasmitir las órdenes de otra persona física, como es
el presidente. Así entonces este artículo en esta parte sujeta a crítica
debía decir:
“...sin autorización de Estados Unidos Mexicanos, por conducto del presiden­
te de la República, y se hará llegar al interesado a través del secretario de
Educación Pública.”
y así sí, la norma responderá al modo en que está estructurado el Es­
tado y en donde el presidente sólo ejercita funciones de la persona moral
Estado, y en donde las secretarías de Estado no son personas, sino simples de­
pendencia:sl del órgano Ejecutivo, que tampoco es persona.
Ahora, por lo que se refiere al artículo 834 del Código 2000 del
Distrito Federal, cabe hacerle similar crítica, ya que ahí también se
dice que se requiere “...autorización del Gobierno del Distrito Fede­
ral", y ello es una tontera, pues el gobierno de esta Entidad radica
en los tres poderes, legislativo, judicial y ejecutivo.
166 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

Debiera decir que la autorización la dará el Distrito Federal, por


conducto del Jefe del ejecutivo, y ya.

117.—3.—Bien o cosa por su carácter de pertenencia. A.—Bien


de un particular. B.—Bien público.
Y ahora, por fin, ya para los cansados ojos y alterada paciencia
del lector(a), dejaré de remitirle al cuadro sinóptico del apartado 36, 1
pues al fin como digo, he llegado a la última clasificación que de los
bienes o cosas se anotan en él.
Se trata de los bienes atendiendo a su carácter de pertenencia, y
entonces se les puede clasificar en:
A. —BIEN O COSA DE UN PARTICULAR.—ES EL QUE ESTÁ
SUJETO A PROPIEDAD PRIVADA O ES SUSCEPTIBLE DE LLE­
GAR A SER DE PROPIEDAD PRIVADA.
B. —BIEN O COSA PUBLICA.—ES EL QUE PERTENECE A
ESTADO, EN CUALQUIERA DE LAS FORMAS QUE ÉSTE SE PRE­
SENTE, Y CUALQUIERA QUE SEA EL DOMINIO OUE TENGA SO­
BRE ÉL, YA SEA DIRECTO O INDIRECTO.
Los bienes o cosas propiedad de los particulares no ameritan ya
mayor comentario, pues todo lo que sobre las cosas se ha dicho en las
páginas anteriores es respecto de ellos. En cambio, de los bienes pú­
blicos, no se ha hecho especial comentario, y por lo tanto hay que en­
focar la atención sobre los mismos. Ahora, al hablar de los bienes
públicos, se va de mano al estudio de la Ley General de Bienes Naciona­
les, sin que se olvide que hay bienes o cosas públicas, propiedad de las En­
tidades Federativas y del Distrito Federal, que es un Estado o Entidaci
Federativa, y me ocupo adelante también de ellos, ta??ibién propiedad de los
municipios.

118.—Leyes que han regulado la m ateria de los bienes públicos


del Estado Federal o Estados Unidos Mexicanos.
Esta materia se reguló por primera vez en forma sistemática aun­
que incompleta, por la llamada Ley de Bienes Inmuebles de la Na­
ción, del 18 de diciembre de 1902, y la cual como su nombre lo
indica, se ocupó sólo de los bienes inmuebles.
Después, el 3 de julio de 1942 se publicó en el Diario Oficial de
la Federación la Ley General de Bienes Nacionales, sólo que esa pu­
blicación no fue obedecida ni surtió efectos, pues la ley ahí publicada
no cumplió con lo mandado en el artículo 92 de la Constitución Polí­
tica de los Estados Unidos Mexicanos, el cual dispone:
“Todos los reglamentos, decretos y órdenes del presidente deberán

.
BIENES PUBLICOS DEL ESTADO' Y DEL D. F. 16V

estar firmados por el Secretario de Estado o jefe de departamento


administrativo a que el asunto corresponda, y sin este requisito no
serán obedecidos". , ,
y sucede que al publicarse como digo, el 3 de julio de 1942, el texto
enviado por el presidente de la República al secretario de Goberna­
ción, del cual depende el Diario Oficial, carecía de las firmas de los
secretarios de Economía, Agricultura y Fomento, Marina, Comunica­
ciones y Obras Públicas y Defensa Nacional.
Pasaron más de dos largos años, y la ley se volvió a publicar el 26
de agosto de 1944 en el Diario Oficial, y duró en vigor hasta el 15 de
febrero de 1969, en que se puso en vigor una nueva Ley General de
Bienes Nacionales, publicada en el Diario Oficial del 30 de enero de
1969.
Esta nueva Ley General de Bienes Nacionales de 1969, sufrió una
reforma el 26 de diciembre del mismo año de su expedición, respecto
a los límites del llamado “mar territorial”, pero adelante me ocupo de
esto.
Más adelante esa ley de 1969 fue abrogada por otra ley del mismo
nombre que se publicó en el Diario oficial de la Federación de 8 de
enero de 1982, y con posterioridad dicho Ordenamiento ha sufrido
múltiples adiciones y reformas, que no es aquí el caso enumerar y
menos comentar.
Con tantas y tantas reformas, la ley está verdaderamente hecha un
galimatías, y con una pésima redacción y completa falta de técnica jurídica,
que muestra la gran pobreza que hay en los legisladores del país, para des­
gracia del desarrollo de la ciencia del Derecho. Si es el caso, le anotaré a
usted lectora(or), algunas de tantas y tantas barbaridades que han co­
metido los legisladores en esta y en casi todas las leyes que se han
elaborado en los últimos 35 años de la vida del Estado Mexicano,
pero la verdad es que desisto muchas veces de ello, pues le desviaría
del estudio tan interesante que es para su formación jurídica, del De­
recho civil, y le llevaría a otro campo muy interesante que sin embar­
go no es posible entender sin el conocimiento del Derecho civil, como
es el Derecho administrativo.

119.—-Caracteres esen cia les de los b ien es p úblicos del Estado M e ­


xicano, Estados U n id os M exicanos, o Estado Federal.
Como punto inicial para entender esta clasificación de las cosas o
bienes, se precisa determinar cuáles son los caracteres esenciales que
debe tener una cosa para que se le pueda en un momento dado, cata­
logar como bien público. Tales características son:
168 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

a) .—Puede ser inmueble o mueble, corporal o incorporal;


b) .—Que sea normalmente insustituible;
c) .—Que pertenezca a una persona moral gobernante pública;
d) .—Que sea necesario para la función exclusiva de esa persona
moral gobernante, y
e) .—Que esa persona moral gobernante lo destine al desempeño
de sus funciones.
No es necesario que se den todos estos requisitos, pero sí, si se
reúnen varios de ellos, se tiene ya un índice para poder señalar si se
trata de un bien o cosa de las mal llamadas públicas.

120.—Formato d e la Ley General de B ien es N acionales de 1982,


y crítica al nom bre de la ley.
En esa triste época que vivió el país, no sólo en lo económico,
sino en lo moral y en lo político, y que comprendió desde 1970 hasta
1994, si bien de 94 a 2000 no mejoró, ni en 2001 con un nuevo pre­
sidente no priista nada ha mejorado, destacó en manera especial la
“diarrea legislativa” que sufrieron el presidente de la República, y los
“hombres del presidente”, como se les dice a los que integran el Con­
greso de la Unión, y que sólo se concretaban a recibir los proyectos
de ley que les enviaba aquél, y aprobarlos todo era uno. Mejoró un
poco entre 1994 y 2000 en que los diputados y senadores de la oposi­
ción cobraron fuerza. Así, en esta materia destacó el aumento de que
se le ha hecho objeto a esta ley, de un buen número de artículos que
tratan de dar mayor control a los bienes del Estado, con lo cual hacen
ver que existe una gran corrupción que se trata de tapar, no a base
de educación, sino de represión legislativa. Mal camino ese, sin duda.
La ley de 1982, reformada ya varias veces según anoté las fechas
de los Diarios Oficiales en que se publicaron las modificaciones, está
formada de esta manera:
Contra 79 artículos que tenían en 1969, engordó y ahora tiene
100, y contra 3 transitorios que tenía, hoy tiene 7 transitorios. Sus ca­
pítulos eran VII, y ahora son IX, y son éstos:

Capítulo I .—Disposiciones generales. Arts. 1 a 10.


Capítulo II . — De las Adquisiciones de Bienes Inmuebles. Arts. 11 al 15.
Capítulo I I I . —De los Bienes de Dominio Público. Arts. 16 al 48.
Capítulo IV . — De la Zona Federal Marítimo Terrestre y de los Terre­
nos Ganados al Mar. Artículos 49 al 56.
Capítulo V. — De los Inmuebles de Dominio Privado. Arts. 57 al 76.
Capítulo VI . — De los Muebles de Dominio Privado. Arts. 77 al 82.
LEY GENERAL DE BIENES NACIONALES. 169

C a p í t u l o V i l .—Del Registro Público de la Propiedad Federal. Arts. 83


al 92.
C a p ítu lo V I I I .—Del Catálogo e Inventario de los Bienes y Recursos
de la Nación. Arts. 93 a 95.
C a p í t u l o I X . —Sanciones. Arts. 96 a 100.

• y siguen 7 artículos transitorios.

121.—Lincam ientos de la Ley G eneral d e B ienes Nacionales y


crítica general a la misma.
Es muy im portante el conocimiento de la ley que se menciona
en la cabeza de este apartado, pero considero que seguir el estudio
de la misma artículo por artículo, sería privarle al lector(a), de la
exposición amplia de otras materias que se tratan en este libro, y ad e­
más esta ley la volverá a estudiar en un curso de Derecho A dm i­
nistrativo, y por ello el sistema que sigo para exponer la ley
mencionada, es el de dar lincamientos generales para captarla, y
hago al mismo tiempo algunos comentarios pertinentes.
Pero así como la exposición que haga será sobre lincamientos g e­
nerales, el primero que doy, y que sirve también para hacer una a mi
juicio severa crítica al estrecho criterio del legislador, es precisamente
con referencia tanto al nombre con al artículo Io de la propia ley.
En cuanto al nombre cabe preguntarse ¿y hay una ley “especial” o
“particular” de bienes nacionales? Porqué si es “general”, pues debe
de haber una que no lo sea, una “especial” o “particular”. Y la res­
puesta es: No hay ninguna “ley especial o particular de bienes nacio­
nales”. ¿Y entonces porqué del nombrecito? pues por que los
legisladores creen que los gobernados son “idiotas” y van a sentir
“miedo” o mayor “respeto” a una ley con ese sonoro calificativo de
“general”, pero la verdad es que el calificativo sale sobrando.
Por lo que hace al artículo Io, este dispone:
“El patrimonio nacional se compone de:
I. —Bienes de dominio público de la Federación, y
II. —Bienes de dominio privado de la Federación”.
y sucede ¡que durante todo el desarrollo de sus 10Ü artículos y 7 tran ­
sitorios, se refiere sólo a los bienes de la Nación que se pueden catalo­
gar como de tipo pecuniario, o que representan un valor apreáable en dinero.
Se ignoró por el Legislador, con una mentalidad propia del siglo
XIX, propia de Aubry y Rau, que el patrimonio sólo se forma con bie­
nes susceptibles de apreciación pecuniaria —siguiendo a Demogue—
170 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

y olvidó hacer cuando menos una referencia al aspecto “no pecuniario”


de los derechos de la Nación(143)-
En efecto, considero del todo criticable la ley en vigor, ya que de
bió hacer referencia no sólo a los bienes materiales con que cuenta el
Estado, pues hablar de “Nación” es igualmente otra tontera, ya que la
“Nación” no es persona, pues “nación” además es un vocablo socioló­
gico, no jurídico. Se debe hablar de “Bienes del Estado”, no de la na­
ción; y además decir “bienes nacionales” es igualmente absurdo pues
los “bienes” no tienen en sí “nacionalidad”. —aunque hace referencia .
a uno inmaterial que es el espacio aéreo— y que le puede representar
un ingreso o un incremento o un valor pecuniario, sino que, como lo
ha hecho en otro tipo de legislaciones y como lo ha hecho también el
presidente de la República, debió ocuparse y mencionar los bienes
que no son valuables en dinero que son por decirlo así “bienes mora­
les o patrimonio moral del pueblo mexicano”, el que es encarnado
políticamente por el Estado.
Hubiera bastado un artículo en esta ley, en el cual se dijera que
forman también el patrimonio nacional, los “valores instituidos como
símbolo de la nacionalidad”, tal y como sucede con el “Himno Nacio­
nal”, “La Bandera Nacional”, “El Escudo Nacional”, etc. todos estos,
regulados ya por normas jurídicas.(144)
Y esto es cierto, pues esas disposiciones jurídicas determinan con
precisión cuándo y en dónde, es permitido ejecutar el Himno Nacio­
nal. De igual manera se precisa el uso de la Bandera Nacional, y el
respeto a ella, como también el uso del “Emblema Nacional”, y se ve
ahí la prohibición de que el “Emblema o Escudo Nacional”, se use
como se vino usando en forma hasta ofensiva para México, en las tar­
jetas personales de altos y bajos funcionarios. Hoy sólo se puede usar
el Emblema Nacional, en los términos que fijan las normas del caso.

122.—Bienes de d om inio público de la Federación.


La Ley General de Bienes Nacionales en su artículo 2o. establece
en XIII fracciones cuáles son los bienes de dominio público de la Fe­
deración, pero p o r ejemplo en la fracción I, se concreta a decir que
son los conocidos como de “uso común”, y es su artículo 29 el que
precisa y determina cuáles son esos bienes de uso común; por otra
parte, en otras fracciones del mismo artículo 2o. se hace referencia a
(143) Se tiene la Ley Federal sobre M onum entos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Histó­
ricos. Esta ley viene de hecho a reglam entar el artículo 2o — fracs. VI y VII.—de la Ley general
de bienes nacionales y p o d ría form ar un capítulo con relación al patrim onio moral.
(144) Tam bién en el Diario Oficial de la Federación del 8 de febrero de 1984 se publicó
una nueva “Ley sobre el Escudo, la Bandera y el H im no Nacionales" que debiera ser un capítu­
lo de la Ley General de Bienes Nacionales, y ha tenido reform as en 9/1/91 y 5/V/95.
BIENES DE DOMINIO PUBLICO DE LA FEDERACION. 171

fracciones de normas de la Constitución Política de los Estados Uni­


dos Mexicanos, y precisamente por ello y para facilitarle al lector(a),
el conocimiento de la materia, al transcribir la norma, daré, en “lla­
mada” de pie de página el texto de la ley a la cual se refiere. Sobre
esa base, se tiene que el artículo 2o. dispone:
“Son bienes de dominio público:
I. —Los de uso común;
II. —Los señalados en los artículos 27, párrafos cuarto, quinto y
octavo, y 42 fracción VI, de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos;! 145)
(145) Art. 2 7 — Párrafo 4 o.—“Corresponde a la N ación el dom inio directo de todos io s re ­
cursos naturales de la plataform a continental y los zócalos subm arinos de las islas; de to d o s los
minerales o sustancias que en vetas, mantos, masas o yacim ientos, constituyan depósitos cuya n a ­
turaleza sea distinta de los com ponentes de los te rre n o s , tales com o los minerales de los q u e se
extraigan m etales y m etaloides utilizados en la in d u stria; los yacimientos de piedras preciosas,
de sal de gem a y las salinas formadas directam ente p o r las aguas marinas; los productos d e ri­
vados de la descom posición de las rocas, cuando su explotación necesite trabajos subterráneos;
los yacimientos m inerales u orgánicos de materias susceptibles de ser utilizadas como fertilizan­
tes; los com bustibles m inerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, lí­
quidos o gaseosos; y el espacio situado sobre el te rrito rio nacional, en la extensión y térm inos
que fije el Derecho Internacional’1.
Art. 27,—P árrafo 5 o .—“Son propiedad de la N ació n las aguas de los mares territoriales en
la extensión y térm in o s que fije el Derecho Internacional; las aguas marinas interiores, las d e los
lagos interiores d e form ación natural que estén lig ad o s directam ente a corrientes constantes; las
de los ríos y sus afluentes directos o indirectos, d e s d e el p u n to del cauce en que se inicien las
primeras aguas perm an en tes, interm itentes o torrenciales, hasta su desembocadura en el m ar,
lagos, lagunas o estero s de p ropiedad nacional, las de las corrientes constantes o in term iten tes y
sus afluentes directos o indirectos, cuando el cauce de aquéllas en toda su extensión o en p arte
de ellas, sirva d e lím ite al territorio nacional o a d o s entidades federativas, o cuando pase de
una entidad federativa a otra o cruce la línea divisoria de la República; la de los lagos, lagunas
o esteros cuyos vasos, zonas o riberas, estén cruzados p o r líneas divisorias de dos o m ás e n tid a ­
des o entre la República y un país vecino, o cuando el lím ite de las riberas sirva de lin d ero en­
tre dos en tid ad es federativas o a la República co n u n país vecino; la de los m anantiales que
broten en las playas, zonas marítimas, cauces, vasos o riberas de los lagos, lagunas o estero s de
propiedad nacional, y las que se extraigan de las m in as; y los cauces, lechos o riberas de los la­
gos y corrientes interiores en la extensión que fya la ley. Las aguas del subsuelo p u ed en se r li­
brem ente alum bradas m ediante obras artificiales y a p ro p ia rse p o r el dueño del terreno; p e ro
cuando lo exija el interés público o se afecten o tro s aprovecham ientos, el Ejecutivo F ederal po­
drá reglam entar su extracción y utilización y aun e s ta b le c e r zonas vedadas, ai igual que p a ra las
demás aguas de p ro p ied ad nacional Cualesquiera o tras aguas lio incluidas en la enu m eració n
anterior, se co n sid erarán como parte integrante de la p ro p ie d a d de los terrenos p o r los q u e co­
rra o en los que se en cu en tren sus depósitos, pero si se localizaren en dos o más predios, el aprovecha­
miento de estas aguas se considerará de utilidad pública, y quedará sujeto a las disposiciones que dicten
los Estados”.
Art, 27.4-Párrafo 8 o .—“La Nación ejerce en u n a zona económ ica exclusiva situada fuera del
mar territorial y adyacente a éste, los derechos de s o b e ra n ía y las jurisdicciones que d e te rm in e n
las leyes del Congreso. La zona económica exclusiva se ex ten d erá a doscientas millas náuticas,
medidas a p artir de la línea de base desde la cual se m ide el m ar territorial En aquellos casos
en que esa extensión produzca superposición con las zonas económicas exclusivas de otros E sta­
dos, la delim itación de las respectivas zonas se hará e n la m edida en que resulte necesario, m e ­
diante acuerdo con estos Estados”.
“Art. 42.—El territo rio nacional comprende:
172 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

III. —Los enumerados en la fracción II del artículo 27 constitucio­


nal, con excepción de los comprendidos en la fracción II, del artícu­
lo 3o. de esta Ley;(146). .
IV. —El lecho y el subsuelo del mar territorial y de las aguas m ari­
nas interiores;
V. —Los inmuebles destinados por la Federación a un servicio pú­
blico, los propios que de hecho utilice para dicho fin y los equipara­
dos a éstos, conforme a la ley;
VI. —Los monumentos históricos o- artísticos, muebles e inmuebles
de propiedad federal;
VII. —Los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles;
VIII. —Los terrenos baldíos y los demás bienes inmuebles declara­
dos por la ley inalienables e imprescriptibles;
IX. —Los terrenos ganados natural o artificialmente al mar, ríos,
corrientes, lagos, lagunas o esteros de propiedad nacional;
X. —Las servidumbres, cuando el predio dominante sea alguno de
los anteriores;
XI. —Los muebles de propiedad federal que por su naturaleza no
sean normalmente sustituibles, como los documentos y expedientes
de las oficinas; los manuscritos, incunables, ediciones, libros, docu­
mentos, publicaciones periódicas, mapas, planos, folletos y grabados
importantes o raros, así como las colecciones de estos bienes; las pie­
zas etnológicas y paleontológicas; los especímenes tipo de la flora y
de la fauna; las colecciones científicas o técnicas, de armas, numis­
máticas y filatélicas; los archivos; l’ás fonograbaciones, películas, ar­
chivos fotográficos, cintas magnetofónicas y cualquier otro objeto que
contenga imágenes y sonido, y las piezas artísticas o históricas de los
museos;
XII. —Las pinturas murales, las esculturas y cualquier obra artísti­
ca incorporada o adherida permanentemente a los inmuebles de la
Federación o del patrimonio de los organismos descentralizados,
cuya conservación sea de interés nacional, y
XIII. —Los meteoritos o aerolitos y todos los objetos minerales,
metálicos, pétreos, o de naturaleza mixta, procedentes del espacio
exterior, caídos y recuperados en el territorio mexicano, en los tér­
minos del reglamento respectivo.”

123.—R égim en ju ríd ico de los b ien es d e dom inio público.


La Ley General de Bienes Nacionales en su artículo 16 estable-

VI.—El espacio situado sobre el territorio nacional, con la extensión y m odalidades que es­
tablezca el p ro p io Derecho Internacional”.
(146) C onstitución, Art. 27-11,— Las asociaciones religiosas que se constituyan en los térm
nos del artículo 130 y su ley reglam entaria, tendrán capacidad para adquirir, poseer o adm inis­
trar, exclusivam ente, los bienes que sean indispensables para su objeto, con los requisitos y
limitaciones que establezca la ley reglam entaria
LA CONCESION NO CREA DERECHOS REALES. 173

ce el régimen jurídico a que se sujetan estos bienes, y así determina


como principales características que:
a) .—Son inalienables e imprescriptibles.(147)
b) .—No están sujetos a acción reivindicatoría o de posesión defini­
tiva o provisional mientras no cambie su situación jurídica.(148)
c) .—No se puede establecer sobre ellos ningún derecho real de
servidumbre. (149)
Pero además, tratándose de los bienes a que se refiere la fracción
I del artículo 2o. ya transcrito, esto es, respecto de los bienes de uso
común.
d) .—Pueden usarlos todos los habitantes de la República, sin más
restricciones que las establecidas en las leyes y reglamentos adminis­
trativos (Art. 30).
e) .—Todo lo relacionado con estos bienes adquiere el carácter de
federal, y por lo mismo quedan sujetos en forma exclusiva a la juris­
dicción de los Poderes federales (Art. 5o.), y también en consecuencia,
los juicios de cuales quiera índole que tengan como materia a dichos
bienes, sólo los resuelven los Tribunales Federales (Art. 5o.).
f) .—Se pueden establecer sobre estos bienes, disfrutes especiales
en favor de particulares, pero nunca se pueden crear a través de las
concesiones que se otorguen para esos disfrutes, derechos reales a fa­
vor de los particulares. (Art. 20).

124.—Según la Ley General de B ien es N acionales, las con cesio­


n es para explotar bienes d e dom inio público no crean
D erechos reales.
Como se verá adelante el elemento patrimonial “Derecho real”
que se analiza en este Curso de Derecho civil, ES EL PODER JU R I­
DICO QUE SE EJERCE, DIRECTA E INMEDIATAMENTE SO­
BRE UNA COSA, PARA RETIRAR DE ELLA EL GRADO DE
APROVECHAMIENTO QUE AUTORIZA EL TITULO, Y ES
OPONIBLE ERGA OMNES. '
Pues bien, a reserva de hacer el estudio cuidadoso de las carac­
terísticas del derecho real, y el análisis de cada uno de los que regula
el Código, aquí, y con relación al estudio de las cosas o bienes públi­
cos, hace |ya un buen número de añas que se planteó el problema de
determinar si las concesiones que otorga el Estado a un particular
para la explotación de esos bienes de dominio público, en especial la
(147) Véase su p ra 114, diferencia en tre inalienable e incomerciable,
(148) Véase infra apartado 258, concepto de acción re ¡vindicatoria,
(149) Véase infra apartado 379, concepto de servidum bre.
174 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

concesión para explotar yacimientos mineros, creaban o no en favor


del concesionario, derechos reales. Cabe hacerle saber al lector(a),
que hay 2 tipos de concesiones que otorga el Estado:
a) .—Concesión para explotar un bien de dominio público y
b) .—Concesión para operar un servicio público.
La controversia jurídica fue muy seria,, y en distintas épocas, se
sostuvo que sí se creaban derechos reales a favor del particular que
recibe una concesión minera. Así opinaron los prominentes juristas
Trinidad García y Alberto Vásquez del Mercado(150). En contra del
punto de vista sostenido por estos juristas, opinaron también en épo­
cas diversas, los no menos prominentes Gabino Fraga y Virgilio Do­
mínguez.
Precisamente para salvar el problema doctrinario que se planteó
por estos juristas, en casos reales, que llegaron hasta los ministros de
la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la ley de 1944 hoy abro­
gada, en su artículo 14 dijo en palabras más o menos, lo mismo que
hoy en un primer párrafo, determina el artículo 20 de la vigente ley.
Esta norma dispone:
“Las concesiones sobre bienes de dominio público no crean derechos
reales; otorgan simplemente frente a la administración y sin perjui­
cio de terceros, el derecho a realizar los usos, aprovechamientos o
explotaciones, de acuerdo con las reglas y condiciones que establez­
can las leyes y el acto o título de la concesión”.

1 2 5 .— Inconstitucionalidad d e l artículo 29-11 de la Ley General


de Bienes N acion ales.
Ya he dicho que la actual ley es más o menos igual a las de 1944­
1969, y en verdad los cambios o modificaciones introducidos no son
de esencia sino sólo de demagogia, de prepotencia y de desconoci­
m iento de la técnica jurídica y legislativa, y lo que es más, se conser­
varon muchos de los defectos de la abrogada, que bien pudieron
haberse superado, en especial en cuanto a técnica jurídica.
Esta ley —al igual que el 99% de las que aprueban en el Congreso
de la Unión, y las legislaturas de las entidades federativas en el resto
del país— está plagada de errores y disparates jurídicos. Y ello tiene
una explicación, no es una justificación, en la prem ura con que se
quieren hacer siempre las cosas por los funcionarios del Estado en su
Poder Ejecutivo. Siempre el titular del órgano Ejecutivo quiere que a
última hora se haga todo, y naturalmente se hace mal.
(150) Véase Vásquez del M ercado A lberto. Concesión minera y derechos reales. P orrúa Hnos. y
Cía. Distribuidores. México, 1946.
EL MAR TERRITORIAL. 175

Caso real y trágico, se dio desde 1959, y . se perpetúa a 40 años


después, pues desde 10 años antes de que se expidiera la ley de 1969
se empezaron a elaborar proyectos para una “Nueva Ley General de
Bienes Nacionales”, pero todos los estudios que se verificaron al res­
pecto, se dejaron dormir en los anaqueles y archivos de las depen­
dencias del Estado y de su poder Ejecutivo. Hubo valiosas opiniones
dadas por funcionarios de administraciones anteriores; se formaron
comisiones de especialistas; se verificaron pláticas, y en fin, se dieron
muchas ideas para mejorar la entonces vigente ley de 1944.(151)
Pero como digo, todo quedó archivado, y un buen día del año de
1967, casi al finalizar, y principios de 1968, se pensó de nuevo que
convenía expedir una Ley nueva sobre esta materia, y entonces con
una precipitación increíble, se pidió por el que fungía como titular se­
cretario del Patrimonio Nacional, a otros- secretarios del poder Ejecu­
tivo, opiniones sobre un proyecto que se elaboró por el personal del
primer secretario citado. Esas opiniones, aunque emitidas también
con muchas precipitación, eran algunas valiosas, pero al fin de cuen­
tas muy pocas se consideraron y para el mes de octubre o noviembre
de 1968 se envió a las Cámaras legislativas por el presidente de la
República, el proyecto de ley, el cual se aprobó por los miembros del
poder Legislativo sin discusión alguna.
Los miembros del poder Legislativo Federal de los Estados Uni­
dos Mexicanos se han olvidado de su dignidad y autonomía, y se con­
sideran a sí mismos, un apéndice o lacayos del titular del poder
Ejecutivo Federal, al cual rinden pleitesía, y se sitúan no como sus
iguales, sino como sus siervos.(152)
Todo proyecto de ley que envía el presidente de la República a
los legisladores, miembros del partido oficial “P.R.I.”, se aprue-ba por
éstos sin discutir, y aún las más de las veces, con dispensa de trámites.
Se estima por los señores diputados y senadores miembros del P.R.I.
que exponer un criterio diverso al del presidente de la República es
(151) Véase Rodríguez D elhum eau Fernando. Cómo debe ser una Ley General de Bienes Nacio­
nales. T esis Profesional. México, 1962. U.N.A.M. Facultad de Derecho.
Véase tam bién Moya Palencia M ario. Origen y función del Patrimonio Inmueble del Estado mexi­
cano. Rev. d e Derecho, Legislación y Jurisprudencia. Rev. T rim estral No. 5. Asoc. Nal. de Abo­
gados d e México. Enero-febrero-m arzo, 1963.
(152) Parece que ya se ve u n a luz d e dignidad e n el Congreso de la U nión, a raíz de que
en 1997, ¡por Fin! el partido oficial, el lacayo del Presidente de la República, p erdió la mayoría
y control de la Cám ara de Diputados, y así se ha frenado la aprobación de todo lo que quería el
presidente. Así en 1999 se dio la n o aprobación legislativa, la petición, antes hubiera sido “o r­
den”, del presidente de la República d e incluir como “deuda pública" del Estado, nada m enos
que 600 m il millones de pesos que se robaron los banqueros y funcionarios públicos de la Secre­
taría de H acienda y Crédito Público, a través del Fobaproa, luego ya e n “atole con el dedo” al
pueblo se creó el IPAB o Instituto p a ra el Ahorro Bancario que sustituyó al Fobaproa.
176 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

un delito de lesa patria, y por ello las leyes salen en “hornadas” y con
carencia absoluta de técnica jurídica, pues por su parte el titular per­
der Ejecutivo no anda muy bollante que se diga, en cuanto a las per-;
sonas a las que les encomienda formulen los proyectos de leyes que
se deben remitir para su aprobación por los miembros del poder le­
gislativo.
Y es precisamente en relación con el original artículo 18 de la ley'
hoy 29, que comento, de bienes nacionales, y en especial a su fracción
II, que le viene a la perfección la anterior crítica. Ahí se muestra la li­
gereza con que obran los miembros del poder Legislativo, y también
los funcionarios del Ejecutivo, todo ello agravado por la falta de cono­
cimientos técnicos de muchos de los que en la redacción de la ley in­
tervienen.
Esta fracción II del artículo 18 al publicarse la ley en Diario Ofi­
cial de 30 de enero de 1969, dispuso que:
“Son bienes de uso común:
II.—El mar territorial, hasta una distancia de nueve millas (16,668
metros) de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos, las leyes que de ella emanen y el De­
recho internacional, etc.”.
Apenas transcurridos once meses, se reformó este artículo y se au­
mentó la distancia del mar territorial de 9 a 12 millas, por lo que se
dice que tiene una extensión de 22,224 metros, y ahora el texto del
artículo 29 en la fracción II, es éste:
II.—El mar territorial hasta una distancia de doce millas marinas
(22,224 metros), de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución Po­
lítica de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal del Mar y sus
reglamentos y el derecho internacional;”
La ley de 1944 ahora abrogada también marcaba 9 millas y ponía
entre paréntesis lo de 16,668 metros.
Pues bien, tanto la ley abrogada, como la de 1969 con su texto de
enero de 1969, y su nuevo texto de mayo de 1987, incurren en los
mismos equívocos a saber:
A.—En México por ley, nadie debe usar oficialmente otras medidas que
no correspondan al sistema métrico decimal. En efecto, por Decreto de 15
de marzo de 1861 que está en pleno vigor, y pasa ya al segundo siglo, se
determinó que a partir de 1862 se usaría en México sólo el sistema
métrico decimal. Este Decreto quizá por ser ya tan “viejito”, y los le­
gisladores tan jóvenes, lo mismo que los redactores del proyecto del
Ejecutivo, no lo conocen, y es por ello que tanto en la ley de 1944,
EL MAR TERRITORIAL. 177

¡orno en la de enero de 1969 y su texto actual, lo ignoraron y por


ello hablan de “millas” con equivalencia cada una a 1,852 metros.
Si existe y está en vigor el Decreto de 1861, y en México se usa y
se debe usar siempre el sistema métrico decimal, no hay justificación
alguna para que se hable primero de 9 y ahora de 12 “millas” y se
ponga entre paréntesis su equivalencia a metros. El sistema debió ser
el inverso: decir cuál es la superficie del mar territorial en metros, y
lespués anotar entre paréntesis la medida de las millas “marítimas”
como las calificó la ley de 1944, pero que ahora le llaman “MARI­
NAS”.
En verdad el lector(a), podrá pensar que esta crítica es superflua y
baladí, y puede serlo en apariencia, pero no lo es, ya que permite ver
la ignorancia de los legisladores la cual es muy delicada y peligrosa, y
cómo violan los Tratados que conforme a la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 133, son también Ley
Suprema de la Unión. .
B.—Pero además y por otra parte lo grave se tiene en que TAL
NORMA ES INCONSTITUCIONAL, PUES LA CONSTITUCION
NO FIJA SUPERFICIE ALGUNA AL MAR TERRITORIAL, Y NO
ES POR LO TANTO POSIBLE QUE UNA LEY SECUNDARIA
VAYA MAS ALLA DE LO QUE LaTl EY BASICA ESTABLECE.
En efecto, la Constitución en el párrafo quinto del artículo 27, pá­
rrafo que ya se transcribe en la nota de pie de página (145), dispone
con absoluta claridad que:
“Son propiedad de la Nación las aguas de los mares territoriales en
la exten sió n y té rm in o s q u e f ij e el Derecho I n te r n a c io n a l..." .

y da el caso de que, digan lo que quieran los señores tratadistas mexi­


canos de Derecho internacional, la verdad es que, ni la Constitución
ni los tratados que México ha celebrado, reconocen esa superficie de
9 millas que se hablaba en enero de 1969, o la de 12 de que se habla
hoy día, o 16, 668 y 22,224 metros como debieron decir en primer
lugar.(153)
Prueba irrefutable de lo que digo, es precisamente la reforma de
diciembre de 1969 ¿pues cuándo se modificó la Constitución en el
sentido de/que se ampliaba el mar territorial de 9 a 12 millas?. La
Constitución no fue reformada, ni era necesario reformarla, ya que ella
no marca límite al mar territorial, sino que remite al Derecho internacional
(153) En D erecho In tern acional, países como Rusia, antes U.R.S.S. dicen que el mar terri­
torial tiene 200 millas; lo m ism o sostiene República de Chile, y ah o ra México, sin base constitu­
cional lo aum enta de 9 a 12 millas.
178 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

para que se fije el límite de ese “mar jurisdiccional” como propuse desde 1952
que se le designe.
Por otra parte, tampoco hay Tratado(154) alguno en donde como
norma absoluta de Derecho internacional se fije al mar jurisdiccional
la superficie de 9 o 12 millas.
Estoy de acuerdo en que el mar jurisdiccional debe tener esa o
una mayor superficie si se quiere, y ello lo he propuesto desde 1952,
pero para que ello sea posible jurídicamente hablando, es necesario qué
se reforme la Constitución, y que sea ella la que marque ese límite u otro
superior, como lo hacen muchos países. Tero mientras no se reforme
la Carta Política fundamental, la Ley General de Bienes Nacionales
está yendo más allá de lo que manda la Carta Máxima, y de ahí su
inconstitucionalidad, pues viola el principio de la “Jerarquía de las
Normas”(155).
No se salva esta crítica con el “gato revolcado’" que presenta el ac­
tual artículo 29, fracción II, que me ocupa al querer engañar diciendo
que 12 millas “...de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución Polí­
tica de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal del Mar y sus
Reglamentos y el Derechos Internacional” pues como ya se anotó, la
Constitución no dispone nada, ni el Derecho Internacional tampoco, y por
técnica constitucional, la ley secundaria no puede ir más allá de la
Ley Suprema.
Mi personal opinión es que se reforme la Constitución, y se deter­
mine en ella la superficie del mar jurisdiccional, pues para ello asiste
a México el Derecho y su soberanía, pero este personal criterio que
expongo desde 1952, no ha sido escuchado, y ahí sigue el problema.
Si se le han hecho tantas y tantas absurdas reformas a la Carta políti­
ca, pues hágasele una más que en verdad sea trascendente, y fíjese
ahí el límite del m ar jurisdiccional en 22,224 metros o más, pero
mientras eso no se haga, la Ley General de Bienes Nacionales, en ese
punto, es inconstitucional.

126.-—B ienes d e d o m in io privado de la F e d e ra c ió n .


Corresponde tratar ahora la otra parte o masa de bienes que
(154) Se acostum bra d e c ir “T ratad o Internacional” y ese es o tro barbarism o jurídico, pues
la palabra ‘T ra ta d o ” está reservada precisam ente a los “convenios” internacionales, así entonces
resulta u n pleonasm o decir ‘T r a ta d o ” y calificarlo de “In tern ac io n a l”; y m ás aún cuando le agre­
gan 'T ra ta d o Internacional B ilateral”, pues si es tratado es bilateral a fuerza, ya que el tratado
es u n contrato; podrá haber “T ra ta d o Multilateral”, pero m ientras no se diga ello, siempre será
bilateral, y por ello sale so b ran d o decir que es bilateral.
(155) El principio de la “Je ra rq u ía de las norm as” im plica que u n a norm a “reglam entaria”
no p u ed e reglam entar más de lo que dice la norm a "Reglanjientada”, y si la Constitución remite
al D erecho internacional, la n o rm a secundaria de la Ley G. d e B. N. no puede hacer más regla­
m entación que la que fije el D erecho internacional, y éste, no tien e u n a norm a fija al respecto.
BIENES DE DOMINIO PRWADO DE LA FEDERACION. 1 7 9

integran el patrimonio del Estado que puede designarse material,


conforme a lo que dispone la primera norma de la Ley General de
Bienes Nacionales, y que son los bienes de dominio privado de la Fe­
deración.
Estos bienes los enuncia el artículo 3o., que dice:
“Son bienes de dominio privado:
I. —Las tierras y aguas de propiedad nacional no comprendidas
en el artículo 2o. de esta ley que sean susceptibles de enajenación a
los particulares;
II. —Los nacionalizados conforme a la fracción II del artículo 27
constitucional, que no se hubieren construido o destinado a la admi­
nistración, propaganda o enseñanza de un culto religioso;
III. —Los bienes ubicados dentro del Distrito Federal, declarados
vacantes conforme a la legislación común;
rv.—Los que hayan formado parte del patrimonio de las entida­
des de la Administración Pública Paraestatal, que se extingan o liqui­
den, en la proporción que corresponda a la Federación;
V. —Los bienes muebles de propiedad federal al servicio de las de­
pendencias de los Poderes de la Unión, no comprendidos en la frac­
ción XI del artículo anterior;
VI. —Los demás inmuebles y muebles que por cualquier título jurí­
dico adquiera la Federación;
VII. —Los bienes muebles e inmuebles que la Federación adquiera
en el extranjero;
VIII. —Los bienes inmuebles que adquiera la Federación o que in­
gresen por vías de derecho público y tengan por objeto la constitu­
ción de reservas territoriales, el desarrollo urbano y babitacional o la
regularización de la tenencia de la tierra.
También se considerarán bienes inmuebles de dominio privado de
la Federación, aquellos que ya formen parte de su patrimonio y que
por su naturaleza sean susceptibles para ser destinados a la solución
de los problemas de la habitación popular, previa declaración expre­
sa que en cada caso haga la Secretaría de Desarrollo Urbano y Eco­
logía”.

127.—Régim en ju r íd ic o d e los bienes d e d o m in io privado de


los Estados U n id o s M exicanos, E stado M exicano, o Estado
FedefaL
La vigente ley que ha incorporado una gran cantidad de artículos
que no debieran de haberse incluido en ella, pero que por falta de
conocimientos de la técnica legislativa se han incorporado, y en otros
casos con una falta de cuidado notable al tratar la materia que dice
180 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

que hay en cada capítulo, permite llegar a esta síntesis sobre el régi­
men a que quedan sujetos estos bienes.
a) .—Pueden convertirse en bienes de dominio público, cuando s
destinen a un uso común, a un servicio público, y otros casos que se
establecen en su artículo 4o.
b) .—Siempre se rigen por leyes federales (Art. 6o.) y los jueces fe
derales son los competentes para cualquier problema judicial respecto
de ellos. (Art. 7o.).
c) .—Los bienes inmuebles de dominio privado son inembargable
y no se pueden adquirir por usucapión (naturalmente que este bárba­
ro legislador sigue hablando de prescripción) según el artículo 60; y
por lo que hace a los bienes muebles, son también inembargables,
pero si son susceptibles de adquirirse por usucapión, o prescripción
como se dice en el artículo 80, si bien en este caso, se duplican los
plazos establecidos en el Código civil para completar el plazo de usu­
capió^ 156).
d) .—Pueden ser objeto de todos los contratos que regula el Dere
cho civil, excepción hecha del de comodato (préstamo gratuito) y de
donación, salvo que la ley expresamente lo autorice (Art. 71 de la
Ley).

128.— R egistro Público de la Prop ied ad Federal.


Tam bién se establece en la ley la creación de un registro público
de la propiedad federal, pero en ésto como en todo lo que hacen los
legisladores mexicanos, se muestra el poco respeto o conocimiento de
la técnica legislativa, y así en su artículo 85 que determina lo que ins­
cribe en ese registro, y que naturalmente debiera ser sólo lo relacio­
nado con la propiedad federal, se contienen barbajanadas como la de
la fracción II que dice:
“Se inscribirán en el Registro Público de la Propiedad Federal:
II.—Los contratos de ARRENDAMIENTO sobre inmuebles de
propiedad federal, cuyo plazo sea de cinco años o más;”
y sale peor la cosa, pues entonces los arrendamientos que se celebren
por menos de 5 años, NO SE IN SC R IB E N Y NO SE LLEVA SO­
BRE ELLOS SIQUIERA ESE CONTROL.
Y también en esta ley se establece la existencia del catálogo, e in­
ventario no de bienes del Estado Federal, Estado Mexicano, o Estados Uni­
dos Mexicanos, sino de la “Nación".
Es entendible que en la Constitución de 1917 hayan confundido
(156) Véase infra apartado 458, plazos para usucapir bienes muebles.
REGISTRO- PUBLICO DE LA PROPIEDAD FEDERAL. 181

la expresión los señores constituyentes que estaban con premuras


para expedir ese Texto Político Máximo, y que en algunas partes ha­
yan hablado de la NACION, POR EL ESTADO, pero la verdad es
que a tantos años ya de expedida esa Constitución, y establecido-, ya
por todos los tratadistas de Derecho Constitucional que la palabra
NACION tiene un sentido sociológico y que por lo mismo no se debe
utilizar con un sentido jurídico, resulta ya risible que este legislador
de 1982 y luego su reformador de años posteriores hasta el de 1992,
sigan hablando de catálogo e inventario de los bienes de la NACION.
Pero en fin, aquí cuando menos quisieron ser respetuosos del texto
constitucional, pero ojalá lo hieran así en todos los casos.
No dijo el legislador cuál es el objeto de este catálogo e inventa­
rio, pero sencillamente es absurdo el tratar de llevar adelante un catá­
logo como éste, a más de plenamente inútil. Véase:
a) .—Es absurdo, pues nunca se podrán catalogar “todos” los bienes y re­
cursos del Estado, ya que al ser esos bienes y recursos los que integran
el patrimonio del Estado, ese patrim onio es cambiante en su conte­
nido.
Hoy, tendrían que catalogarse en él, una serie de bienes V. g.
muebles como vehículos automotores, y ya para mañana por acciden­
te de ellos, por robo u otros, tendrían que ser dados de baja; igual
con todos los bienes que se utilizan en las dependencias del Estado
para el trabajo diario del personal a su servicio, desde los lápices,
hasta las máquinas de escribir, lápices, clips, papel carbón, etc., pues
sucede que en el texto de la ley, no se hace distingo sobre cuáles bie­
nes se van a catalogar. .
En efecto, en el artículo 93 se habla de los “...catálogos e inventa­
rios generales de los bienes de la Nación”, y en el 94 se habla de que:
“Las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal
y las demás instituciones públicas y privadas que por cualquier con­
cepto, USEN, ADMINISTREN O TENGAN A SU CUIDADO BIE­
NES Y RECURSOS PROPIEDAD DE LA NACIÓN, tendrán a su
cargo la elaboración y actualización de los catálogos e inventarios de
dichos bienes... etcétera”.
con lo cual se aprecia la imposibilidad física de que se pudiera hacer
este catálogo, pues sería como tratar de llenar con agua a un cedazo.
b) .—Es inútil, ya que en realidad no se obtendrá ninguna utilidad
práctica para el Estado mismo ni para el público, el saber, suponien­
do sin conceder que tal meta se pudiera alcanzar, cuáles y cuántos
son los bienes en su totalidad, que tiene el Estado en un momento
dado, pues al minuto siguiente, ya habría cambiado el contenido de ese
inventario.
182 ERNESTO GUTIERREZ Y GONZALEZ

El único resultado de toda esta berborrea legislativa que se instauí


ró en esta ley en el año; de 1987, fue la de darle importancia a ciertos
secretarios de Estado, que apuntaban como posibles sucesores del en­
tonces prim er Magistrado del país, y además, inflar la burocracia y-s
guir contratando empleados y más empleados, para engordar el presupuesto
público y llevar al país, como se le llevó, a la hiperinflación, para después -
tratar de desinflarla, haciendo despidos masivos de trabajadores burocr. ..
inútiles. Pobre México con esas políticas de sus pésimos gobernantes.;
Este catálogo e inventario de los bienes del Estado, apareció ya en.
anteriores leyes a la de 1982, pero su finalidad era muy distinta y respeta­
ble, pues se trataba de que en ese catálogo se registraran sólo aquellos bienei
inmuebles y muebles valiosos y no hablar en la ley a lo tarugo como se hace
hoy, y referir el catálogo a todos los bienes del Estado.
Será muy útil el que haya ese catálogo e inventario, respecto de
edificios públicos, monumentos, muebles valiosos y otros, pero hablar
así a lo salvaje de “TODOS LOS BIENES Y RECURSOS DEL ESTA­
DO”, la verdad sólo al estulto legislador de 1987 se le pudo ocurrir..

129.—El patrimonio moral d e l Estado.


Los señores legisladores federales están tan atrasados en lo que se
refiere a las modernas tendencias legislativas en materia civil, que ig­
noran que el patrimonio tiene dos ámbitos: el pecuniario y el moral,
como ya se vio en el apartado 29.
Por ello, es que no han dedicado en esta materia del patrimonio
el Estado, un capítu