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Escuela Británica de Caracas


Español: Lengua y literatura



Año _____ | Nombre: ________________________________

C Colorín colorado C
Luis Brito García
Este era un niño que se llamaba Rubén. Este Rubén que yo digo inventó la manera de juntar las
luciérnagas y velarlas de noche como un gran papagayo: Él también esperó que cayera una estrella
sobre el sube y baja del parque de juegos para coger impulso hacia arriba. Así escapó del pueblo de
las abuelas que se pasaban' la vida encerrando a los nietos. La enfermedad de las aventuras le comía
tanto el corazénque ya no podía soportar los días. Este Rubén era tan valiente que esperó a que
cayera un relámpago y subió por él al sitio donde nacen las nubes. Así llegó al país de los días
sorprendentes y vagó deslumbrado por la selva de los instantes magníficos. Jugando al escondite
llegó al pueblo donde se guardaba la felicidad en botijas y se la enterraba por miedo de gastarla
riendo. Gracias al gran tesoro de felicidad que Rubén desenterró, pudo construir el trespuños para
navegar en el ciclón de las pesadillas. Así llegó al fin de su viaje al sitio de las cosas que todavía no
habían nacido. Por allí anduvo Rubén hasta que la lluvia de tizones lo obligó a buscar refugio en el
pozo sin fondo donde se guardan las cosas más imposibles. Entonces fue que pelearon el antes y el
después y Rubén dirigió los ejércitos de soldados de plomo que conquistaron la ciudad del Ahora.
Por esos lados ya empezaba la pelea entre las cosas y los nombres de ellas, que no querían seguir
juntos más tiempo. En el país de los diccionarios peleó con la palabra de los mil millones de
significados. Gracias a la ayuda de ella fue que salió con vida del bosque de las tijeras empeñadas en
cortar los gritos. Después se entretuvo en detener los instantes hasta que llegó a preferir su recuerdo.
Pasaron miles y miles de años. Las estrellas cogieron la manía de caerse y Rubén las recogía para
alumbrar los mundos que creaba cada mañana. Entonces fue que Rubén inventó lo de los ríos
viajeros que fluían para donde él quería ir, y así hacía los viajes boyando. Por eso acabó depositado
en el laberinto de los ojos curiosos. Entonces se le ocurrió cantar las canciones más tristes y un
torrente de lágrimas lo elevó hasta una torre tan alta que estaba llena de los esqueletos de sus
constructores, que murieron bajando. En lo alto de la torre se encontró una princesa tan bella que se
había encerrado allí para evitar que los niños murieran de amor por donde ella pasaba. Para libertarla
allí Rubén puso a pelear al dragón del día y al dragón de la noche amarrándoles los rabos sobre las
montañas de menta. Prendiéndose de un cometa que pasaba pudieron la princesa y Rubén saltar la
muralla y alumbrar el país de la noche. Estaban tan enamorados que a cada momento debían pelear
para acordarse de que eran personas distintas. Así rescataron el sol que había quedado enredado en
las selvas de los confines del mundo. La princesa murió de alegría de saber que nuevamente había luz
en los campos. Rubén la dejó en la cascada de instantes en donde por primera vez se amaron.
Atacado por la peste del amor vagó lacerándose por el país de las espinas. Bajo lluvias de cascabeles
llegó hasta el cementerio de picaflores que está situado en la luna. Allí el Rey de los pájaros le contó
del bosque donde estaba la rama que le permitiría resucitar a su amada. Por llegar a ese sitio se fatigó
en la batalla con el camino que devora los pasos. Rubén depositó una a una sus armas en la puerta
del amor, donde solo se entra indefenso. Entonces cayó al suelo herido por uno de los arqueros
dorados del León de latidos de plomo. Allí permanece para siempre, con el corazón atravesado por
una varita mágica.

Ejercicio:

Deténgase. Póngale pausa, negocie con su instinto de coherencia y su impulso por defender la razón
y la lógica que tan de moda está. En este pequeñísimo espacio, permítase desarrollar una
composición que trate sobre nada en particular, puede ser un artículo de opinión sin pies ni cabeza,
o un relato que ni viene ni va a ningún lado. Un bloque de texto con frases que parezcan que no
tienen ninguna relación. Atrévase pues a escribir ideas “locas”, para explorar la multiplicidad del
lenguaje.

Este será un ejercicio “libre”. Ayúdate con el cuento “Colorín colorado” de Luis Brito García.
Recuerda cómo la primera vez que lo leyó parecía que no tenía sentido y, luego poco a poco le
consiguió el hilo escondido que hilvanaba una o varias historias.

Extensión: 250 a 300 palabras.

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