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PROBLEMATICAS SOCIALES EN AFRICA

África es el tercer continente más grande del mundo y uno de los más ricos en
recursos minerales. Sin embargo, la mayor parte de países africanos se
encuentran en vías de desarrollo. Se estima que más del 50% de la población vive
en situación de extrema pobreza. A continuación te mostramos cuáles son las
causas de esta situación.

Como el artículo es bastante extenso, lo hemos dividido en 7 puntos diferentes

Problemas en África

1) Desnutrición
2) Mortalidad infantil
3) Pobreza
4) Inestabilidad política
5) Falta de acceso a la educación
6) Medio ambiente
7) Sanidad y epidemias

DESNUTRICIÓN

La desnutrición es el principal problema para el continente africano. Se trata de


una consecuencia directa de la pobreza extrema que sufren los países africanos.
Por desnutrición entendemos la falta de alimentos o la ingesta insuficiente de la
cantidad de calorías, minerales, vitaminas y nutrientes esenciales para el
mantenimiento de un estado de salud y peso acorde a la edad.

Puede ocasionar varios problemas de salud y enfermedades, algunas leves y


otras crónicas o muy graves, en su mayoría relacionadas con deficiencias en el
desarrollo y el crecimiento normal de los niños. Las principales enfermedades son
las siguientes:

Anemia: el hierro es necesario para el crecimiento de los niños, por lo que la falta
del mismo en la dieta puede causar retrasos irreversibles en el desarrollo del
cerebro. Los síntomas más frecuentes son piel pálida, falta de apetito, manos y
pies fríos, debilidad, etc.

Bocio: la carencia de yodo en la dieta es lo que produce esta enfermedad en la


que la glándula tiroides se hincha en el cuello, lo que resulta en la formación de
una gran masa. Puede causar retraso mental en los niños.
Diabetes mellitus: es un tipo de diabetes asociado a la desnutrición que se
manifiesta a largo plazo. Sus síntomas más frecuentes son: poliuria (orinar
demasiado líquido), fatiga, pérdida de peso, resistencia a la insulina, hipoglicemia,
deficiencia nutricional…

Kwashiorkor: se debe a la falta de proteínas en los alimentos que se ingieren. Es


una enfermedad propia de los niños en países subdesarrollados cuyo síntoma
principal es la retención de líquidos, lo que causa distensión abdominal
(prominencia del abdomen).

Marasmo: la falta de calorías y proteínas deriva en esta enfermedad, que da lugar


a un aspecto extremadamente delgado y frágil, así como deficiencias en el
desarrollo.

De acuerdo con datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS),


actualmente entre 3 y 5 niños menores de 5 años mueren anualmente a causa de
la desnutrición y las enfermedades derivadas de ésta. De hecho, el hambre es la
principal causa de muerte entre los niños, representando casi el 50% de las
defunciones de menores de 5 años, por lo que resulta más letal que la malaria, la
tuberculosis y el SIDA juntos.

Una región vulnerable

El Cuerno de África está formado por cuatro países: Etiopía, Kenia, Somalia y
Yibuti, ubicados en la zona más oriental de África subsahariana. En la región viven
más de 132 millones de personas, el 63% de ellas en Etiopía; y prácticamente la
mitad de la población es menor de 18 años. Se trata de una región pobre basada
en la agricultura y la ganadería como medios de subsistencia, que se ve azotada
cíclicamente por sequías y hambrunas que ponen en peligro la vida de millones de
personas. La emergencia nutricional que está viviendo el Cuerno de África desde
julio de 2011 afecta ya a más de 13,3 millones de personas, la mitad de ellas
niños. Es la crisis humanitaria más grave del mundo en la actualidad y el peor
desastre de seguridad alimentaria en el continente desde la hambruna en Somalia
de 1991 y 1992. Se ha convertido además en una crisis de supervivencia infantil,
en la que el riesgo de muerte es 9 veces superior para un niño con desnutrición
aguda severa que para un niño en condiciones normales. El 35% de las muertes
infantiles podría evitarse si los niños no estuvieran desnutridos. Los niños
desnutridos son extremadamente susceptibles a enfermedades mortales como el
sarampión, la malaria, la diarrea y la neumonía. Por consiguiente, el riesgo de
muerte es una de las consecuencias más inmediatas y alarmantes de la actual
crisis para los niños.

Somalia, el epicentro de la sequía


En todo el país se han declarado seis zonas de hambruna. En la mayor parte de
las regiones del sur del país, uno de cada seis niños tiene desnutrición aguda
severa y está en riesgo de morir por causas asociadas a la desnutrición. Se han
detectado más de medio millón de casos de neumonía e infecciones respiratorias
agudas, y se continúa haciendo frente al desafío que suponen los brotes de
enfermedades, especialmente el sarampión y la diarrea aguda.

Intervencion en el cuerno de Africa

UNICEF trabaja en los cuatro países afectados por la emergencia, ampliando su


respuesta a medida que aumentan las necesidades. UNICEF coordina la
respuesta a la emergencia en las áreas de nutrición, agua y saneamiento,
educación y protección de la infancia, y es la agencia líder en nutrición

● En agua y saneamiento, asegura el acceso a agua potable distribuyendo


pastillas potabilizadoras, bidones de agua y jabón. También difunde información
sobre higiene.

● En nutrición, tiene como eje las intervenciones necesarias durante los 1.000 días
críticos para la vida (el embarazo y los dos primeros años de vida del niño). Apoya
la alimentación de lactantes y niños pequeños, la alimentación complementaria
con galletas enriquecidas y la alimentación terapéutica para niños con desnutrición
aguda grave.

● UNICEF y otras organizaciones y ONG aliadas, bajo la coordinación de la


Organización Mundial de la Salud (OMS), están trabajando para reforzar la
inmunización contra enfermedades mortales como el sarampión, suministrar
grandes cantidades de mosquiteras tratadas con insecticida para prevenir la
malaria y garantizar que la población tiene acceso

MORTALIDAD INFANTIL

De acuerdo con datos recogidos por el PRB (por sus siglas en inglés de
Population Reference Bureau) en 2008, las tasas de mortalidad infantil en los
distintos países del mundo se han reducido en los últimos decenios, un hecho que
ha resultado clave para el incremento de la esperanza de vida y la eficiencia
reproductiva en el planeta, en parte gracias al auge del llamado turismo de
fertilidad y la reproducción asistida.

La lista, encabezada por Noruega e Islandia con las mejores tasas de éxito a
escala mundial, presenta una media del número de muertes de niños menores de
1 año y 4 años por cada 1.000 niños nacidos. En ella, los 20 países con peores
tasas de mortalidad pertenecen a África, siendo de todos ellos Níger el que
registra los datos más alarmantes.

De igual manera, mejorar la salud materna es otro de los objetivos de las ONGs
de todo el mundo. Se calcula que alrededor de 600.000 mujeres embarazadas
mueren año tras año por infecciones, parto obstruido o trastornos hipertensivos del
embarazo. Un 20% de las enfermedades que sufren los niños menores de 5 años
están relacionadas con una salud y nutrición deficientes en sus madres.

UNICEF calcula que el número de niños y niñas huérfanos y vulnerables a causa


del virus del SIDA ascenderá a 25 millones a finales de la década, de los cuales
18 millones estarán en África subsahariana. La fundación Save The Children
estima que 12.000 niños pierden la vida a diario en el continente africano por
causas relacionadas con la desnutrición y enfermedades como la malaria o la
diarrea.

POBREZA

África constituye hoy el continente en su conjunto la unidad regional más pobre del
mundo, que se manifiesta con obviedad en todas las variables macroeconómicas,
e indicadores. El muy deficiente desarrollo, desigual entre sus diferentes regiones
y países, se constata tanto en su dimensión económica como en los parámetros
de la sociedad (educativos, sanitarios, poblacionales) y así mismo en la propia
estructura política, en particular en una débil organización administrativa y
articulación territorial de sus Estados, hipoteca en gran medida de su herencia
colonial.

Es el continente más pobre del planeta, como lo indica su gran endeudamiento


externo, tanto público como privado, la escasa participación en los intercambios
comerciales internacionales, el bajísimo nivel de renta por habitante, con menos
de 3.000 dólares por habitante (en torno a 1.000 dólares en promedio para las
regiones al Sur del Sahara) y los índices de desarrollo humano por debajo en
general de 0,5, agravándose sobremanera en el África Subsahariana, en donde se
concentran 34 de los Países Menos Adelantados (PMA), de un total de 47, y en
donde 33 se halla en la relación de Países Pobres muy Endeudados (HIPC), de un
total de 41 en todo el mundo.

Aunque África es uno de los continentes más ricos en cuanto a paisajes, fauna y
flora, la realidad africana es dramática: más de 300 millones de personas viven
con menos de un dólar al día y al menos el 43% de la población no tiene acceso a
agua potable. En definitiva, África está considerada la región más pobre del
mundo a día de hoy, lo que se conoce como tercer mundo.

Las zonas rurales de Marruecos son una de las zonas más afectadas por la
pobreza dentro de África. Se estima que el 20% de sus habitantes rurales sufren
de desempleo, en especial entre la población más joven. La marginación y la falta
de acceso a la educación y los servicios básicos son otros dos de los grandes
problemas que azotan las zonas rurales de Marruecos hoy.

Sudán del Sur es otro de los países donde mayores índices de pobreza se
registran dentro del continente y uno de los países más pobres del planeta. Tras el
periodo de guerras, la pobreza comenzó a expandirse rápidamente por todo el
territorio debido en gran medida a las sequías, el mal manejo de las tierras, una
agricultura deficiente, etc.

No obstante, se está intentando potenciar el potencial agrícola de este país


mediante la iniciativa Compras para el Progreso (P4P).

Madagascar es otro de los países africanos que mayores índices de pobreza


registra, no solamente porque un 50% de los niños sufre de desnutrición o
retrasos en el crecimiento, sino también debido a que se trata de una región muy
vulnerable a desastres naturales, tales como inundaciones, ciclones, sequías…
Estas adversidades suponen un plus a la ya de por sí difícil situación social y
económica que vive el país.

Por último, cabe destacar la grave crisis humanitaria que vive actualmente Sudán
debido a los diversos problemas políticos internos, religiosos, económicos,
ambientales, raciales y territoriales. Día a día, la sociedad sudanesa se enfrenta a
la violencia y los conflictos armados, matanzas y limpiezas raciales, además de la
sequía que azota al país desde 2007. Desde entonces, más de 300.000 personas
han muerto y unos 2,5 millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares
para huir de la guerra y la pobreza.

INESTABILIDAD POLÍTICA

La inestabilidad política y el terrorismo, entre otros, marcan la actualidad de la


mayor parte de los países de África Occidental, además de otros problemas como
la piratería y el narcotráfico. Los países que abarca esta región son Burkina Faso,
Benin, Costa de Marfil, Cabo Verde, Ghana, Gambia,Guinea, Guinea Bissau,
Liberia, Mauritania, Malí, Níger, Nigeria, Senegal, Sierra Leona y Togo.
Desde la independencia de este territorio, la inestabilidad política se ha convertido
en la realidad de la mayoría de estos países, en especial Costa de Marfil, Sierra
Leona, Nigeria y Liberia. Las guerras civiles y los numerosos golpes de Estado
son algunos de los problemas más alarmantes sufridos por estos países a día de
hoy. Todo esto supone una gran inquietud para la comunidad internacional,
especialmente Estados Unidos y los países miembros de la UE.

Aunque otros muchos países de África Occidental han logrado solucionar sus
discrepancias por la vía política y democrática con el fin de evitar conflictos
bélicos, lo cierto es que aún queda mucho por hacer para frenar los golpes
militares, un fenómeno frecuente todavía. Los últimos episodios tuvieron lugar en
Guinea Bissau y Malí en el año 2012, los cuales dieron lugar al desplazamiento de
más de 200.000 personas.

Esta región se ha consolidado también como una base de las redes del tráfico de
cocaína. Asimismo, es frecuente el tránsito por la costa occidental de barcos
camuflados que transportan droga desde América del Sur o Europa. Esto se debe
a que los cárteles de estos países suelen emplear los diferentes países africanos
como almacén.

FALTA DE ACCESO A LA EDUCACIÓN

Según datos proporcionados por UNICEF y la UNESCO, más de la mitad de los


niños de nuestro planeta que no van a la escuela residen en países de África
subsahariana. Esta cifra se incrementa aún más si nos centramos en el caso de
las niñas de familias pobres, que habitan áreas rurales o llevan el peso del hogar.
Varias agencias de la ONU han mostrado que hoy más de 30 millones de niños y
niñas en esta zona no tienen acceso a la educación.

UNICEF y la Fundación Nelson Mandela han impulsado la campaña Escuelas


para África, cuyo objetivo es el de aportar los medios necesarios para que la
educación en África se imparta en escuelas sólidas y de calidad, lo que no
necesariamente se traduce en la construcción de edificios escolares. Esto implica
impartir la clase en casas particulares, tiendas de campaña o incluso bajo un
árbol.

Miles de niños se ven obligados a diario a recorrer varios kilómetros para asistir a
clase en edificios cuyas aulas se encuentran abarrotadas y carecen de lo más
básico. Esto se debe a la falta de medios, el deterioro de las infraestructuras y la
necesidad de terminar utilizando los edificios escolares para otros fines.
Aunque entre el año 2000 y 2007 se produjeron avances muy destacables, lo
cierto es que el progreso se ha visto estancado en los últimos años. Además, la
calidad de la enseñanza que se imparte en muchas de las escuelas construidas en
esta región es cuestionable, principalmente por falta de materiales, instalaciones
inadecuadas, profesores poco cualificados y exceso de alumnos por aula.

MEDIO AMBIENTE

África es uno de los continentes más ricos en minerales, como demuestra la


presencia de grandes yacimientos de combustibles fósiles como carbón, petróleo y
gas natural, así como las grandes reservas de piedras preciosas y minerales como
oro, cobre, diamantes, níquel, bauxita… Sin embargo, tantos recursos minerales
no han evitado los numerosos problemas ambientales que vive este continente a
día de hoy.

Los principales problemas medioambientales que afectan a la mayoría de países


del continente africano son los siguientes:

Carencia de fuentes de agua

Sequía

Erosión de los suelos

Desertificación

Deforestación

Extinción de flora y fauna

Degradación de bosques, zonas forestales y zonas de pastoreo

Desertificación y sequía en África Desertificación y sequía en África

Las consecuencias de estos problemas van desde la pérdida de la biodiversidad y


la fertilidad de los suelos hasta la contaminación de los recursos hídricos. Todo
ello trae como consecuencia final la destrucción generalizada del hábitat, lo que
puede generar una serie de situaciones irreversibles para el continente, tales
como el aumento de los desequilibrios económicos y sociales.

El cambio climático es un fenómeno muy a tener en cuenta en este sentido, ya


que supone un impacto negativo muy grave para la producción de alimentos, lo
que al mismo tiempo promueve las migraciones hacia países más desarrollados,
afecta a la salud de la población y al mercado. La salinización de los ríos es algo
que trae consigo consecuencias permanentes para la producción agrícola y la
siembra de un alimento tan básico como el arroz.

Los países más ecopeligrosos a largo plazo son:

Kenia: tres cuartas partes de su tierra son semi-áridas o áridas.

Mauritania: casi el 95% de sus suelos son hiperáridos.

Etiopía: más de 2 millones de hectáreas se encuentran en estado de degradación


más allá de sus posibilidades de rehabilitación.

SANIDAD Y EPIDEMIAS

La sanidad en África y, concretamente, en países como Mozambique es tan


deficiente que el propio Ministerio de Salud ha afirmado que cerca del 60% de sus
habitantes no tiene acceso ni a la sanidad ni a medicamentos.

A nivel generalizado, en el continente hay más de 460 millones de personas sin


acceso a ningún tipo de servicios de saneamiento. Estas son las principales
razones por las que, además de la desnutrición, las epidemias y otras
enfermedades son la principal causa de muerte. Pero ¿qué enfermedades son las
más extendidas en África? Te las mostramos a continuación:

SIDA: el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) registra un 95% de los casos


globales, según datos publicados por la OMS. Solo en el año 2012, se registraron
1,6 millones de casos nuevos y 1,2 millones de muertes en África subsahariana.
Es una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Diarrea: actualmente, la mortalidad mundial por enfermedades diarréicas se sitúa


en casi 2 millones, de los cuales el 78% se registra en África y Asia Sudoriental.
Las infecciones causadas por diarrea se transmiten principalmente por el agua con
contaminación fecal.

Malaria: el 90% de casos de malaria mundiales se producen en África, siendo los


niños los principales afectados por esta enfermedad. No obstante, desde el 2000,
los casos por muerte de malaria han disminuido en un 42%.

Infecciones respiratorias: aunque son varias las enfermedades respiratorias de la


vía baja diagnosticadas anualmente, las más comunes son la bronquitis y la
neumonía, las cuales se cobran 1 millón de vidas cada año.

Meningitis: es la décima causa de muerte en África subsahariana, si bien su


impacto se ha reducido en las dos últimas décadas.
Sífilis: se trata de una ETS muy frecuente en África subsahariana. A diferencia del
SIDA, tiene una cura relativamente sencilla si se trata a tiempo; sin embargo, si no
se diagnostica a tiempo puede provocar la muerte.

Ébola: esta enfermedad infecciosa produce fiebre hemorrágica y acaba con la vida
de la persona infectada en un 90% de los casos. Aunque actualmente no queda
ningún caso, solo en 2014 se llevó por delante la vida de más de 900 personas en
África Occidental.

Dada la precariedad de las infraestructuras sanitarias en África, la erradicación de


estas enfermedades todavía está lejos. Por eso, la ayuda de los países más
desarrollados es fundamental para salvar vidas y aumentar la calidad de los
servicios sanitarios en el continente.