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TEMA:

MAPAS COGNITIVOS Y LA MEMORIA

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Índice Página
Introducción 2

Ensayo sobre los mapas cognitivos y la memoria 3

Conclusiones 6

Referencias bibliográficas 7

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INTRODUCCIÓN
La memoria es un tema muy amplio y analizado desde diferentes enfoques. Desde
el punto de vista psicológico puede estudiarse desde las corrientes mentalistas y las
corrientes no mentalistas. Las corrientes no mentalistas están representadas por las
teorías asociacionistas de estímulo y respuesta, las cuales fueron llevadas al punto
extremo por B.F. Skinner, por otro lado, las corrientes mentalistas se identifican con
el paradigma cognitivo y los procesos de introspección, de la cual deriva la
psicología de la Gestalt, y la cual dio soporte a los razonamientos de Edward C.
Tolman.
Las aportaciones de B. F. Skinner en su análisis del comportamiento operante
mediante refuerzos, abre camino al behaviorismo radical, posteriormente Edward
C. Tolman complementa la visión en el campo del análisis del conductismo basado
en los actos que son realizados con expectativas específicas, así como el
aprendizaje latente, dando un giro de 180 grados a la teoría de Skinner. Finalmente
Atkinson y Shiffrin, con sus estudios acerca de la memoria y el proceso
multidimensional de la retención de los recuerdos, nos acercan un poco más al
proceso interno que lleva lugar en el aprendizaje humano. Aunque no existe
propiamente una teoría unificada, el análisis de estas tres perspectivas de estudio,
pueden brindarnos una idea bastante amplia y de manera práctica, la forma en la
que se lleva a cabo el aprendizaje.
Durante este ensayo, se analizará de manera muy breve, las aportaciones
individuales de cada uno de los autores mencionados, y posteriormente la manera
en la cual la psicología ha intentado unificar sus teorías en un solo proceso para
comprender las funciones cognitivas y reflejas de la memoria y el aprendizaje, para
posteriormente trasladarlas a los infantes y la manera en que pueden ser utilizadas
para fomentar su desarrollo.

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LOS MAPAS COGNITIVOS Y LA MEMORIA.
En un modelo reducido del comportamiento, las tres variables que explican el
comportamiento respondiente y operante son el estímulo, la respuesta y el refuerzo
utilizado. Este modelo ajusta perfectamente cuando se piensa en la ingeniería de la
conducta, donde lo que importa es moldear el comportamiento, de tal forma que se
pueda moldear mediante un reforzamiento (como en el caso de los niños en el
colegio) de una manera gradual hasta conseguir alcanzar sucesivamente
aproximaciones más cercanas al comportamiento esperado. Sin embargo, este
modelo no explica suficientemente algunos hechos observados en laboratorio y en
la realidad, tales como el proceso acelerado de aprendizaje que se observa por
ejemplo en la diferencia con la que cada niño aprende, o como incluso pueden
alcanzar o igualar un nivel de aprendizaje después de un refuerzo. Tampoco explica
la manera en la que los niños reaccionan de manera diferente a un mismo refuerzo
o cómo actúan de manera negativa ante cambios negativos en el refuerzo y de
manera positiva ante cambios positivos en el refuerzo. Esto podría ser la clara
evidencia del aprendizaje latente que no depende del refuerzo sino del desarrollo
natural y propio del sistema cognitivo del infante que ya han sido estudiados por
reconocidos autores como Piaget, Vigotsky y otros.
Por otro lado, Skinner afirma lo contrario: que en el campo del aprendizaje los
estudios deben hacerse a través de investigaciones orientadas hacia determinar
métodos que muestren de manera ordenada los cambios que ocurren durante los
procesos de aprendizaje, sin que sea necesario buscar teorías elevadas y la razón
final de todo. Precisamente, una aportación importante de Skinner radica en el
hecho de afirmar que la conducta debía ser analizada por hechos observables, lo
cual ha dado pie a la creación de una tecnología del comportamiento dedicada a
manipular principalmente las condiciones ambientales. Esta afirmación tiene un
aspecto positivo y un aspecto negativo. Por el lado positivo, abre la puerta para el
análisis de la conducta en ambientes reproducibles, donde los comportamientos
pueden ser registrados, medidos y correlacionados con otras variables para
determinar la influencia de los mismos en el comportamiento. En este sentido, apoya
los experimentos basados en hechos medibles y observables que puedan
correlacionarse con variables que se encuentren controladas. Las emociones no
son causas de los actos sino que contrariamente, son producto de causas
exteriores. Esta parte aporta un elemento de practicidad al análisis del
comportamiento y un sentido de utilidad. El propio Skinner plantea un escenario (el
cual llamó Walden Dos) donde los problemas humanos derivados de la conducta
son solucionados mediante tecnología del comportamiento donde se han
manipulado las condiciones ambientales de tal forma que el estándar de autonomía
de la humanidad adquiere un nuevo significado. En este mundo, el hombre en
esencia carece de libertad de elección. Sin embargo, el análisis de la conducta por
hechos meramente observables tiene algunos aspectos negativos: al considerar
solamente hechos observables, quedan fuera los constructos del individuo lo cual

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resta la intención, el objetivo y la propia conciencia. Además de eso, existe un riesgo
implícito en la tecnología de la conducta que implica la enajenación del hombre por
el hombre. Es decir, si el hombre realmente carece de libertad, entonces el hombre
es en realidad producto de su propia cultura, ya que el ambiente que nos rodea, es
de facto un elemento modelado a criterio del hombre mismo, siendo entonces que
el hombre es controlado de diferentes maneras por el hombre.
Contrariamente a lo que Skinner afirma, Edward C. Tolman sostiene que las
explicaciones a los hechos observados en los experimentos no correspondían con
las respuestas observadas, ya que únicamente se dedicaban a reproducir un
sistema de estímulo respuesta sin dar atención a otros aspectos que parecían
evidentes. En los experimentos, los animales parecían conducirse con inteligencia
y propósito. La inteligencia parecía dotarlos de un mapa cognitivo el cual contenía
no solamente la representación espacial del laberinto sino también propósitos e
“indicativos” acerca de cómo actuar dentro del laberinto y en determinadas
condiciones. Para Tolman, la psicología debe orientarse hacia actos molares los
cuales son intencionales y están orientados a una meta. La intencionalidad queda
expuesta al demostrarse que tras modificar el refuerzo se notan cambios en la
conducta de manera notable. Si el cambio es positivo se observan cambios positivos
en la conducta y si el cambio en el refuerzo es negativo, se observan cambios
negativos en la conducta. Acerca de esto, lo explicó mediante las expectativas
específicas de los resultados derivados de la conducta, lo cual implica que las
conductas son dirigidas y orientadas a una meta. Al hablar de un mapa cognitivo,
se implica que el conocimiento espacial es importante como representación o
imagen de la realidad (distorsionado pero un espejo de la realidad), pero también
son importantes aspectos como el contexto, las referencias y el saber qué hacer
para determinada situación.
Con los antecedentes de Skinner y de Tolman, podemos abordar el tema de la
memoria: la versión asociacionista de Skinner sostiene que los recuerdos traen
asociados consigo y los utiliza, otros hechos que se relacionan directamente con el
recuerdo, ya sea por similitud o por contigüidad en tiempo y lugar, pero rechaza
firmemente la introspección como ruta de acceso a los recuerdos. Mientras que para
Tolman es una parte de nuestro sistema cognitivo que nos sirve para la toma de
decisiones y se basa precisamente en la introspección. En este sentido, podemos
entender que la memoria no es solamente un almacén de datos para recordar
hechos, sino que es propiamente un mecanismo de introspección que permite a los
seres humanos construir nuestro mundo alrededor, resolver todo tipo de problemas
y, como se dijo anteriormente tomar decisiones en función de la interpretación de la
realidad. Resulta curioso pensar que es precisamente la memoria la que arma el
mundo que vemos. Cualquiera pensaría que la realidad es solo una, sin embargo al
revisar el mecanismo de la memoria, caemos en cuenta que nuestros sentidos
captan pero apoyados en el mecanismo multi modal de la memoria, interpretamos,
clasificamos, construimos imágenes, las almacenamos y posteriormente las

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recuperamos pero estas imágenes nunca están solas sino que vienen
acompañadas con otras imágenes que hemos creado de situaciones similares o
contiguas. En otras palabras deformamos la realidad al captarla y posteriormente al
recordarla. Y por deformar la realidad debemos entender que pueden existir
diversas versiones de un mismo hecho que se basan en las mismas observaciones,
pero que pueden asociarse a diferentes eventos y entonces cada sujeto aplicará su
contexto para interpretarla.
Pero ¿cómo se debe aplicar todo este conocimiento acerca de la memoria en la
educación infantil? La memoria y el aprendizaje están relacionados directamente y
en la actualidad, muchos de los modelos educativos tienden a querer evitar esta
relación, cuando mencionan que no se desea que los niños memoricen un tema en
lugar de entenderlo. Sin embargo, como se ha visto en esta semana, precisamente
entender un tema implica primero que podamos imprimirlo en la memoria de corto
y largo plazo de tal manera que podamos recuperarlo y posteriormente mezclarlo
con nuevos temas que vayan dando ese soporte y contexto a lo aprendido, de tal
forma que para el niño sea posible razonar, entender y posteriormente buscar
soluciones a los problemas que se le planteen. Es decir, que la memoria debe ser
valorada en su justa medida, para permitir que el proceso cognitivo del infante tenga
esa libertad de elección. Por otro lado, el aprovechamiento de las características de
la memoria sensorial, de la memoria de corto plazo y de la memoria de largo plazo,
permitirá establecer estrategias, primero para llamar la atención del niño,
posteriormente para mantener la atención durante cierto periodo de tiempo y
finalmente para lograr la retención del tema. Al final esta retención del tema implica
aprendizaje. Este aprendizaje, como ya se vio anteriormente, se verá reflejado en
cambios en la conducta del infante para finalizar en un mapa cognitivo que le dará
las herramientas para pensar, actuar y decidir respecto a los problemas que se le
presenten.

CONCLUSIONES

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El análisis de la conducta desde los puntos de vista del modelo behaviorista radical
y el punto de vista del conductismo intencional son elementos complementarios y
aunque representan aspectos aparentemente contrarios, son útiles ambos para
comprender de una mejor manera (aunque no en su totalidad) los aspectos básicos
de la conducta. El behaviorismo radical representa el aspecto básico del estudio y
el conductismo intencional representa un aspecto más elevado que busca encontrar
el origen básico del comportamiento. Es por eso que son complementarios porque
ambos puntos de vista representan, como un rompecabezas elementos que deben
integrarse a la realidad para poder apreciar un elemento de mayor alcance y que
puede ser diferente a la suma de sus partes.
Por otra parte, el estudio de los mecanismos de la memoria, sobre todo el modelo
mayormente aceptado en la actualidad, el modelo multi memoria, integra los
conceptos del conductismo, aprovecha la intencionalidad y plantea con base en
mecanismos biológicos, el proceso de asimilar, discretizar y recuperar los
recuerdos. Estas memorias llamadas, memoria sensorial, memoria de corto plazo y
memoria de largo plazo, ofrecen un importante base para diseñar modelos de
aprendizaje que aprovechen las características de cada una de las memorias, su
capacidad de almacenamiento, su periodo de retención y la necesidad de la práctica
continúa.

REFERENCIAS

6
1. Osvaldo Jorge Ruda (1976), Teoría y Práctica del Behaviorismo Radical.
Publicado en la revista de filosofía de la Universidad de Costa Rica. No 39, 1976,
págs. 3-28.
2. Eddie Marrero (2007), Notas de curso Historia de la Psicología (Edward C.
Tolman). Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, Departamento de
Ciencias Sociales.
3. Carreiras, Manuel. (1986). Mapas cognitivos: Revisión crítica. Publicado en la
revista Estudios de psicología de la Universidad de la Laguna, Nº 26, 1986, págs.
61-91.
4. Quiroga, Romero Ernesto (1995). De Darwin a Skinner: génesis histórica de la
psicología del aprendizaje y del condicionamiento operante. Publicado en la
revista Psicothema de la Universidad de Almería, No 3, Volumen 7, 1995, págs..
543-556.
5. Héctor Velásquez Soto (2010). La memoria. Notas de curso Trastornos de la
memoria. Colegio de los Sagrados Corazones de Concepción, departamento de
religión y filosofía psicológica. Arequipa, Perú.
6. Fernández, H. (2000). Memoria humana (1ra. Parte). Estructuras y procesos: el
modelo multi almacén. Psicología y psicopedagogía, 1. Universidad del Salvador,
Buenos Aires, Argentina. Recuperado julio de 2013 de:
http://psico.usal.edu.ar/psico/memoria-humana-1ra-parte-estructuras-procesos-
modelo-multi-almacen
7. B.F. Skinner (1948). Walden Dos: hacia una sociedad científicamente
construida. Ed. Martínez Roca, 1994.