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Trago amargo para el aguardiente paisa

El Aguardiente Antioqueño terminó copiado en Venezuela.

Pocas marcas son tan conocidas dentro y fuera de Colombia como el Aguardiente Antioqueño. Es una de las
bebidas alcohólicas más populares en el territorio nacional y se distribuye en 27 países, con especial éxito en
España, Ecuador y Nueva York, donde viven muchos colombianos colombianos. Sin embargo, existe un país
donde también hay una inmensa colonia nacional, pero en el cual la emblemática bebida de los antioqueños
tiene serios problemas: Venezuela.

En el vecino país el Aguardiente Antioqueño es víctima de una situación inaudita. Una empresa local pirateó las
características que tiene desde hace décadas. Se trata de lo que en el mundo corporativo se conoce como robo
de marca.

La historia se remonta a varios años atrás cuando una compañía venezolana llamada Flores & Arroyave
Asociados decidió fabricar y distribuir aguardiente en Venezuela con un sabor similar al antioqueño. Hasta allí el
asunto no tendría mayor trascendencia. El problema surgió cuando decidieron copiar casi en su totalidad la
botella, el logotipo y la etiqueta típicas del producto paisa. Imitaron hasta el sello con las letras FLA (Fábrica de
Licores de Antioquia). El aguardiente venezolano se llama Antioqueño Anisado, con el mismo tipo de letra del
colombiano. Basta ver las fotos de ambos productos para observar que se trata de una copia escasamente
disimulada.

“Desde hace muchos años la Fábrica de Licores de Antioquia y la marca Aguardiente Antioqueño está registrada
en más de 27 países con todos los permisos y reglas. Pero aproximadamente hace 12 o 14 años alguien olvidó
registrar la marca Antioqueño en Venezuela. Desde entonces aprovecharon para usurparla”, explicó a SEMANA
Fernando Restrepo, gerente de la FLA.

Sin embargo ese descuido no era una patente de corso para copiar todas las características de la bebida paisa.
Un asunto así, una copia tan burda, normalmente sería fácil de resolver en los tribunales. “El inconveniente es
que desde hace años Venezuela se retiró del pacto marcario internacional, el mecanismo por medio del cual los
países se comprometen a hacer respetar las marcas”, afirma Restrepo.

Desde hace ocho años, la FLA emprendió varias batallas en los tribunales venezolanos para tratar de evitar que
se siguiera usufructuando la marca, pero sus demandas nunca prosperaron. La actual administración de la FLA
presentó la última de estas acciones judiciales hace poco con el fin de reclamar lo que considera su imagen,
aunque es consciente de que no hay muchas esperanzas, dada la situación y los antecedentes de la Justicia en
este tipo de casos en Venezuela.

No menos inaudito es que la marca Aguardiente Antioqueño no puede tener los registros y permisos de su
nombre en ese país porque Antioqueño es propiedad de la empresa caraqueña. Para colmo, hace cerca de tres
años los empresarios venezolanos hicieron una oferta informal a los colombianos para devolverles la marca a
cambio de 3 millones de dólares. El negocio no prosperó.

Si bien los venezolanos prefieren otras bebidas como el ron o el whisky, el negocio de la venta de aguardiente
en ese país está calculado en unos 3.000 millones de pesos anuales. Sin embargo, más allá de ese valor, que
realmente es poco para la FLA, lo que pretende la empresa antioqueña es que se respete su marca. Pero no se
ve fácil que pueda pasar este trago amargo.
La curiosa batalla que dos hermanos italianos le ganaron a Apple por la marca Steve Jobs

"No somos ni ladrones, ni imitadores. Como diría Steve Jobs, parafraseando a Picasso: 'Los buenos artistas copian,
los grandes artistas roban'".

Giacomo y Vincenzo Barbato no tienen dudas: la marca Steve Jobs les pertenece a ellos, no a Apple, la empresa
de tecnología creada por el emprendedor estadounidense, ni a sus herederos.

El Instituto de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, un organismo de la Oficina de Propiedad Intelectual


de la Unión Europea (OPIUE), está de acuerdo con los hermanos napolitanos.

De hecho, les dio la razón en el proceso judicial que enfrentaron y ganaron contra la gigante de la tecnología.

Todo comenzó en julio de 2012, cuando los dos emprendedores decidieron registrar una marca con el nombre
del célebre pionero tecnológico.

"Queríamos crear algo innovador que fuera un homenaje al genio de nuestro tiempo. Jobs es el Leonardo da
Vinci de la época moderna. Hicimos varios estudios de mercado y encontramos que hasta ese entonces Apple
no había registrado el nombre de su fundador.

"Nosotros lo hicimos y poco tiempo después recibimos cuatro carpetas llenas de documentos y una carta en la
que se hablaba de US$1.000 millones de compensación por daños", recuerdan los hermanos en una entrevista
con BBC Brasil.

Mil millones de dólares en daños no representaba nada comparado con las futuras posibilidades. Basta
imaginar la comercialización de una marca de teléfonos inteligentes llamada "Steve Jobs" utilizando el sistema
Android, en lugar del iOS, y el costo que significaría para Apple esta batalla perdida en términos de su imagen.

Batalla por el logotipo

Esta no es una hipótesis absurda, dado que los empresarios italianos ya habían anunciado que en enero de
2018 lanzarían productos electrónicos bajo su nueva marca.

Por otro lado, si ganaban el caso judicial tendrían todo el derecho de hacer eso. "La oposición es rechazada en
su totalidad", afirmó la conclusión del caso el 28 de febrero de 2014.

"En los documentos que surgieron, Apple puso de manifiesto toda la relación profesional que existía entre la
compañía y Steve Jobs. Extrañamente, Apple no nos demandó por el nombre sino por el logo de nuestra
compañía", afirman los hermanos.

"Objetaron dos cosas: la 'J', que parecía estar mordida igual que la manzana de Apple, y la elipse de la 'J' que,
según ellos, parecía una hoja".
"Nosotros, sin embargo, habíamos creado nuestro logo estudiando meticulosamente las normas vigentes. Una
letra no puede ser mordida, porque no es una fruta. Habríamos estado locos si hubiéramos decidido entrar en
conflicto con Apple. Fueron ellos los que nos atacaron.
"Ahora, sin embargo, creamos una línea de productos electrónicos de lujo con la marca Steve Jobs, respetando
su filosofía y también su persona. Ellos tenían que haber pensado en eso antes que nosotros. Hoy existe una
Apple de Tim Cook diferente de la de Steve Jobs", asegura Barbato.

Después de perder el caso en una primera instancia en Europa, Apple decidió no seguir adelante.

Así, los dos hermanos de Arzano, una municipalidad de 30.000 habitantes en la provincia de Nápoles,
comenzaron a expandir las certificaciones de su marca alrededor del mundo, con especial atención en países
como Rusia y China.

Y es por ello que la noticia no se ha propagado rápidamente.

"Ha sido un proceso muy costoso, pero estamos convencidos de que pronto cubriremos las pérdidas. Nos han
contactado varios competidores de Apple para crear líneas específicas. No sabemos si los competidores quieren
hacer esto por despecho, pero el mercado funciona así", dicen.

Apple Italia y Apple Estados Unidos no respondieron a las solicitudes de información de la BBC.

Ropa "Steve Jobs"

Vincenzo Barbato era diseñador de modas en Milán, y Giacomo trabajaba en la fabricación de artículos de oro
en la empresa familiar. La compañía Steve Jobs estará basada en Nápoles. Los primeros productos que han sido
creados son ropa y accesorios: pantalones, camisetas y sombreros. "La moda, sin embargo, sólo sumará un 2%
de nuestra producción", explican.

La inversión fue financiada totalmente por los hermanos quienes, antes de asegurar el registro de la marca,
planearon cada paso con precaución. El logo fue diseñado totalmente por Vincenzo y la investigación de
mercado fue conducida con discreción.

"No vamos a vender nuestra idea a nadie más, ni creemos que en el futuro compartamos nuestros proyectos
con Apple. Sin embargo, estamos abiertos a la colaboración con otros innovadores y al mismo tiempo nos
enfocaremos en la producción de aparatos de audio y video", indican.

La justicia, reconociendo que los dos logos "coinciden solo en aspectos irrelevantes", les dio la razón a los
italianos. Pero ¿qué piensa la familia de Steve Jobs?
"Creemos que la familia está consciente del registro, igual que Apple. No retiraríamos la marca ni aunque nos lo
pidieron. Si tuviéramos un padre como Jobs, habríamos registrado el nombre antes del momento de su
muerte".

"Podemos garantizar, sin embargo, que nunca venderemos productos de baja calidad o que ofendan la
memoria de Jobs. Somos amantes de la tecnología y de su historia".

Jobs murió el 5 de octubre de 2011, a la edad de 56 años, por un cáncer. A pesar del dictamen de los
organismos europeos, es legítimo preguntarse a quién le pertenece la herencia moral (y eventualmente
económica) de un personaje famoso.

¿Es correcto que un hijo vea la venta de productos con el nombre de su padre sin haberlo autorizado nunca?
Para el mercado, sí es legal. Esto se debe a que la regulación es simple: el que registre la marca primero será el
ganador.