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Desde que la Psicología Social se constituyese como disciplina independiente, el

intento de delimitar el concepto no ha estado exento de problemática. Crespo (1995)

“opina que la definición de la Psicología Social es y debe ser una cuestión abierta y

epistemológica, que no se debe definir con criterios físicos de demarcación o

geopolíticos”.

Allport (1968) afirmaba que «la Psicología Social tiende a comprender y explicar cómo

los pensamientos, los sentimientos y las conductas de los seres humanos son

influenciados por otro real, imaginario o implícito». Definición que ha sido punto de

referencia y de partida para un número de psicólogos sociales.

El rasgo fundamental que forma la distinción entre las ciencias es tanto su centro de

estudio como el de investigación e intervención. Por tanto, para su tesis hay que pensar

su objeto material o definición efectiva y su objeto formal o definición intencional

(Castillo, 1968, pp. 25 y ss.).

En este sentido también lo entiende Jiménez Burillo, quien en su trabajo efectúa la

distinción que hace Boudon entre definición intencional de una ciencia, aquello a lo que

utópicamente apunta y la definición efectiva, a través del cuerpo articulado de teorías,

métodos y técnicas. La misión de las teorías es organizar los conocimientos ya

adquiridos y generar hipótesis nuevas que guíen la investigación.

Marin, M & Martínez, R (2012) Introducción a la psicología social. Madrid, España.

Ediciones Pirámide, ProQuest Ebook. Central. (Cap. 1. Pp. 15 – 30) Recuperado de

http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2460/lib/unadsp/detail.action?docID=3429259