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EL RENACER DE LA HUELGA OBRERA EN CHILE

El movimiento sindical en la primera década del siglo XXI

Antonio Aravena / Daniel Núñez


(Editores)
El renacer de la huelga obrera en Chile
El movimiento sindical en la primera década del siglo XXI
Junio 2009

ISBN: 978-956-7074-10-5
RPI: 180.989

Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL)


Av. Ricardo Cumming 350. Santiago Chile
Fonos: 698 5844 / 09-845 5544
Email: ical@ical.tie.cl

Diagramación e impresión Gráfica LOM


Motivo de cubierta: Manuel Olate / Gráfica LOM

Impreso en Santiago de Chile


EL RENACER DE LA HUELGA
OBRERA EN CHILE
El movimiento sindical en la primera
década del siglo XXI

Antonio Aravena / Daniel Núñez

(Editores)
ÍNDICE

Presentación ............................................................................................7

El conflicto laboral en Chile.


Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.
Antonio Aravena.......................................................................................9

El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO:

una experiencia innovadora de negociación colectiva.

Daniel Núñez ........................................................................................37

¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad?


La “huelga larga del salmón” y
las nuevas estrategias sindicales en Chile (2006-2008).
Rolando Álvarez Vallejos .........................................................................75

La huelga en Forestal Arauco:


de las acciones sindicales al forzamiento de
la negociación colectiva inter – empresa.
Nelson Ruminot....................................................................................117
Presentación

Conocer lo que ocurre con los conflictos sindicales en Chile, a comienzos del siglo
XXI, es el principal interés de esta publicación. Para tales efectos, los autores abordan
diversos temas, proporcionando antecedentes que permitan al lector introducirse en
una problemática que, pese a su relevancia, no es muy estudiada en nuestro país. Los
textos permiten conocer las tendencias emergentes en materia de conflictividad laboral
y, al mismo tiempo, participan de un debate más amplio sobre la forma en que se
distribuye el poder en nuestra sociedad y las estrategias que utilizan los actores para
mejorar sus posiciones en un campo de disputa.
El Instituto de Ciencias Alejandro Lipschutz (ICAL) viene desarrollando desde
comienzos de la década de los ochenta esfuerzos por comprender los que ocurre en la
sociedad chilena tanto en términos políticos como sociales y laborales, inspirado en el
pensamiento crítico y el compromiso con el movimiento sindical y el mundo popular.
En los últimos años, de manera especial, un equipo de investigación se especializó en
el seguimiento de las transformaciones que operaban en el mundo del trabajo y en las
dinámicas de la acción sindical. Esto permitió mejorar no sólo la actividad académica,
sino que también las iniciativas de formación, difusión y aquellas que el Instituto
dirigió al fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores.
En este sentido, es posible entender el interés por el estudio de los conflictos
laborales como parte de la misión que se ha impuesto ICAL, a través de la cual expresa
su compromiso con la construcción de una sociedad realmente democrática. El título
del libro no es antojadizo. Crisóstomo Pizarro publicó hace varios años La huelga
obrera en Chile, sin embargo, por diversas razones el tema dejó de concitar el interés del
mundo académico. En las últimas décadas aparecieron teorías que hablaron del “fin
del trabajo” y la crisis de los sujetos sociales, lo que llevó a pensar que dirigir la mirada
al trabajador y particularmente al obrero era anacrónico. En las siguientes páginas
esperamos mostrar algo distinto. El trabajo es un ámbito crucial en la vida de los
sujetos y la figura del trabajador continúa siendo relevante para pensar lo que ocurre
en nuestra sociedad, más allá de los cambios que efectivamente se han producido en la
estructura social chilena y en las formas de representación social hoy predominantes.
El Renacer de la Huelga Obrera en Chile es una invitación a pensar los cambios
que se han suscitado en el mundo laboral y específicamente en lo concerniente a los

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conflictos y luchas sindicales. No se consideran todas las expresiones de la conflictividad
ni se muestran los conflictos que ocurren en otros ámbitos o sectores, que pueden ser
igualmente valiosos desde el punto de vista de sus implicaciones teóricas o políticas.
El libro proporciona un marco general para comprender el tema y analiza con más
detalle tres conflictos que tienen lugar entre el 2007 y el 2008. Lo interesante es que
estos casos se inscriben en un escenario de gran agitación social, donde los trabajadores
aparecieron nuevamente como actores protagónicos de la sociedad chilena. Además,
remiten a sectores claves del modelo económico vigente en el país. Finalmente, hay
que señalar que los conflictos han tenido el mérito de colocar en el centro del debate las
debilidades existentes en el plano de las relaciones laborales y la necesidad de mejorar
el marco legal que las regula.
Los textos que forman parte de esta publicación son cuatro. En primer
lugar, un artículo donde se entregan algunas coordenadas teóricas e históricas para
familiarizarse con el estudio de la conflictividad. A la vez, en esta sección, a cargo
de Antonio Aravena, se introducen los tres casos de conflicto que se exponen en los
siguientes capítulos. El segundo artículo, realizado por Daniel Núñez, presenta el
conflicto de los trabajadores del subcontrato de la minería del cobre. El autor estudia
el conflicto minero considerando una serie de antecedentes históricos y teóricos y,
además, entrevista a los protagonistas de las luchas ocurridas recientemente. Luego,
Rolando Álvarez analiza el conflicto ocurrido en la empresa salmonera Aguas Claras,
discutiendo sobre las implicancias de la acción sindical por fuera del marco legal. Y,
finalmente, Nelson Ruminot muestra el desarrollo de la huelga en Forestal Arauco.
Debemos agradecer, al finalizar esta breve presentación, a todos quienes facilitaron
el trabajo de los investigadores. El equipo de investigación se reunió periodicamente
y recibió el apoyo de diferentes organizaciones y personas. Los resultados que ahora
exhibimos constituyen la mejor forma de corresponder a todos y todas por su valiosa
colaboración.

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El conflicto laboral en Chile. Perspectivas
de análisis y tendencias emergentes.

Antonio Aravena

1. Introducción
Los estudios sobre los trabajadores, sus formas de acción y de conflictividad,
han representado ámbitos de especial interés para la sociología y la historia. Tal como
lo señalan diferentes autores, durante el siglo XX diversas investigaciones colocaron su
atención en el trabajo y entendieron que los trabajadores eran los protagonistas de los
cambios sociales y políticos1. Sin embargo, en el marco de profundas transformaciones
políticas, económicas y sociales esta situación experimentó modificaciones en la década
del setenta y ochenta y a partir de los noventa con mayor claridad los estudios dieron
menor importancia y centralidad al trabajo y sus actores históricos e incorporaron
preocupaciones más amplias. Lo que ocurre con la empresa como actor económico y
social, los cambios tecnológicos, la situación de la mujer en el trabajo, son algunas de
las nuevas orientaciones2.
Los estudios se vieron afectados por el momento de debilidad que experimentaba
el actor sindical en esta década. En aquellos años se produce un fuerte cuestionamiento
a su papel e importancia social y no eran pocos los que sostenían la necesidad de
modificar sus estrategias históricamente vinculadas a la movilización social y el
conflicto. Lo que comenzó a predominar en el imaginario político y social en nuestro
país fue la idea de concertación, vinculado a un proceso de reconstrucción nacional post
dictadura donde se esperaba que el sindicalismo aumentara sus capacidades de diálogo
y disposición para lograr acuerdos tanto con el gobierno como con los empresarios. Es
decir, se aspiraba a que el sindicalismo realizara una contribución a la consolidación del

1 Francisco Zapata: “La historia del movimiento obrero en América Latina y sus formas de investigación”, en Enri-
que de la Garza Toledo (coordinador): Tratado Latinoamericano de Sociología del Trabajo (El Colegio de México,
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Universidad Autónoma Metropolitana, Fondo de Cultura Econó-
mica, México, 2000). Jorge Rojas: “Los trabajadores en la historiografía chilena: balance y proyecciones”, en Revista
Economía y Trabajo, N°10 (PET, 2000).
2 Antonio Aravena: La sociología del trabajo en Chile: contribuciones y temas de estudio, en Revista Economía y
Trabajo, N°10 (PET, 2000).

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Antonio Aravena

sistema político democrático, disminuyendo los niveles de beligerancia y postergando


sus demandas más sentidas.
Para las ciencias sociales esos años estuvieron marcados por la crisis teórica
o “crisis de paradigma”, asociada al derrumbe de los socialismos reales, que llevó a
cuestionar las categorías analíticas utilizadas para pensar la sociedad, entre ellas el
trabajo, el conflicto, las relaciones sociales, el cambio social. ¿Era el obrero el principal
actor y motor de los cambios? Junto con la crisis sindical, entonces, tenía lugar una
intensa polémica teórica referida a cómo dar cuenta de las transformaciones en curso.
En los años recientes hemos presenciado una reactivación del sindicalismo en
Chile, especialmente en sectores estratégicos del modelo productivo del país, a saber:
minería, salmonicultura, forestal, entre los más destacados. A ello hay que agregar los
conflictos suscitados en la administración pública y otros en el comercio, servicios o
agricultura. Estos acontecimientos han generado un nuevo interés por estudiar dichos
fenómenos. No ha sido extraño que temas asociados a las restricciones en materia de
negociación colectiva, los desequilibrios de poder entre trabajadores y empresarios, las
debilidades de la institucionalidad laboral, que eran temas en los noventa, pero estaban
invisibilizados, hoy adquieran mayor notoriedad y legitimidad social.
En este escenario el presente artículo tiene por objeto aportar algunas reflexiones
generales que permitan comprender lo que está ocurriendo en nuestro país en el
ámbito de la acción sindical y específicamente en materia de conflictividad laboral.
Para cumplir con tal propósito hemos decidido recoger distintos acercamientos
al problema. Inicialmente se abordan cuestiones teóricas básicas para entender la
relevancia del estudio de la acción colectiva y el conflicto social. Luego se mencionan
aspectos relacionados con los estudios de la conflictividad laboral en América Latina.
Finalmente, se realiza una aproximación a lo ocurrido en Chile desde los noventa a la
fecha. Lejos de considerar el conflicto como algo indeseado y negativo proponemos
verlo como una categoría de análisis fundamental para el estudio de la realidad social.
Ella remite a las acciones y prácticas de los actores sociales y al tipo de sociedad en que
vivimos.
El texto ha sido posible gracias a diferentes aportes. Por un lado recibimos los
valiosos comentarios de Rolando Álvarez, Daniel Núñez y Nelson Ruminot, miembros
del equipo de investigación laboral de ICAL. Nos nutrimos de los conceptos entregados
por Francisco Zapata en un seminario sobre conflictos laborales que dictó en ICAL

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El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

en agosto de 2008. Cabe mencionar también un estudio que realizamos previamente


sobre el tema en la Universidad ARCIS y que contó con la participación de Rubén de
la Fuente como co-investigador. En distintas labores prácticas del estudio contamos
igualmente con la contribución de Mauricio Muñoz. Un reconocimiento para todos
ellos.
2. Los estudios de la acción colectiva y el conflicto social
2.1 La tradición sociológica clásica
El estudio de los conflictos sociales ha ocupado un lugar importante en la
sociología. Los sociólogos aceptan que el conflicto existe en la sociedad y que se expresa
en las disputas que sostienen distintos grupos o subgrupos sociales. En este sentido,
opera como un axioma o legado teórico básico para entender la sociedad3. Es decir, los
conflictos son un rasgo constituyente de la vida en sociedad y no se pueden ignorar. No
tienen una connotación negativa ni representan el caos, la anomia o la desestabilización
estructural necesariamente. Son expresiones que adquieren características específicas
en diferentes momentos históricos y muchas veces son el punto de partida para la
conquista de nuevos derechos individuales y colectivos.
El concepto ha tenido diferentes interpretaciones. Marx, uno de los autores
considerados “clásico” en teoría sociológica, entendía que el conflicto se relacionaba con
una situación de desigualdad estructural en la sociedad que tiene en la esfera del trabajo
su manifestación más evidente, pues es ahí donde se encuentran dos clases sociales
con intereses contrapuestos: capitalistas y proletarios, empleadores y trabajadores, o
si se prefiere, capital y trabajo. La primera de estas clases es dueña de los medios de
producción, mientras que la segunda sólo posee su fuerza de trabajo. Según el autor, el
sistema capitalista funciona a partir de la explotación de una clase sobre otra, la que se
expresa en la diferencia que se produce entre el valor de la fuerza de trabajo y el salario
que reciben los trabajadores. O sea, los trabajadores reciben un salario menor al valor
de su fuerza de trabajo, lo que permite que se genere un excedente o plusvalía a favor
del empleador, reproduciendo así la desigualdad en la sociedad.
La lucha de clase es observada en diferentes épocas históricas. De ahí la ya
célebre frase de Marx “La historia de todas las sociedades que han existido hasta
3 Roberto Briceño León y Heinz Sonntag (editores): Immanuel Wallerstein: El legado de la sociología, la promesa
de la ciencia social (Editorial Nueva Sociedad, 1999).

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Antonio Aravena

nuestros días es la historia de la lucha de clases”4. A la vez, el conflicto queda vinculado


a la idea de revolución y la clase obrera adquiere centralidad como actor que subvierte
el orden social establecido (orden que surge de un proceso de dominación). No
obstante lo anterior, hay que tener presente que el marxismo ha evolucionado dando
paso a diversas perspectivas. Por ejemplo, Lenin va a colocar más atención al proceso
de movilización, es decir, a la forma en que el proletariado se debía organizar para
actuar en el plano político. En este sentido se entiende la importancia que asignaba a la
estrategia de acción y el papel de la de vanguardia revolucionaria o las élites dirigentes.
Gramsci, por su parte, va a estudiar el poder político introduciendo el concepto de
hegemonía y va a colocar más atención en la dominación que se ejerce a través de la
influencia ideológica que desde el Estado5.
La visión de Marx se contrapone con otras perspectivas sociológicas igualmente
relevantes que piensan la sociedad desde la perspectiva de la integración social y la
conciben como un cuerpo más compacto, donde la atención se centra en reconocer
las normas y valores compartidos por los individuos. Como la atención se coloca en
la integración social los conflictos suelen aparecer como conductas anómicas. Por
eso no es extraño que el interés se dirija, por ejemplo, a observar las implicancias de
la división del trabajo, no en lo referido al fenómeno de la explotación, sino en la
generación o debilitamiento de lazos y solidaridades sociales6. La óptica marxista se
diferencia también de otros enfoques, como el estructural funcionalismo, que estudia
el conflicto desde la perspectiva del orden y el consenso. También han sido influyentes
estas perspectivas teóricas que, a diferencia de la mirada de Marx, colocan el acento en
los elementos que unen y mantienen cohesionada a la sociedad.
Hay otros autores que explican por qué las sociedades y los grupos al interior de
ella, pese a sus diferencias, no entran en conflictos permanentes o de gran magnitud.
Así, Max Weber realiza valiosos aportes en torno a la idea de dominación y legitimación
de la autoridad, es decir, a la concesión que los grupos inferiores en la estructura social
hacen a un actor (tradicionalmente vinculado a la figura del Estado) para resolver sus
problemas7. Con todo, es orientador para el pensamiento sociológico la idea que en la
4 Carlos Marx y Federico Engels: Manifiesto del partido comunista (Editorial Grijalbo, 1970), p.22.
5 Se sugiere consultar sobre el tema Jorge Larraín: El concepto de ideología. Vol.2. El marxismo posterior a Marx:
Gramsci y Althusser (LOM Ediciones, 2008).
6 Emilio Durkheim: La división del trabajo social (Ediciones Akal, 1987).
7 Max Weber: Economía y sociedad: esbozo de sociología comprensiva (Editorial FCE, 1944). Roberto Briceño

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El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

sociedad existen desigualdades e intereses contrapuestos, situación que está a la base de


los conflictos entre los grupos sociales.
Entre la década del cuarenta y sesenta del siglo XX el debate derivó en una
mirada disciplinar denominada “teoría del conflicto”. Esta teoría surgió en oposición
al énfasis de Parsons sobre el “problema del orden” y reconocía influencias de la teoría
marxista y los trabajos de George Simmel. Estuvo representada por autores como
Lewis Coser, Ralf Dahrendorf, John Rex y Randall Collins. Pese a que no logró
superar el estructural funcionalismo8, estableció algunas ideas pertinentes a nuestros
propósitos de estudio. Por ejemplo, Coser estudió las funciones del conflicto y señaló
que entre ellas se encuentran permitir la integración social y facilitar que individuos
que permanecen aislados se involucren y asuman un rol más activo en la sociedad9.
Simmel, que desarrolló su vida académica entre fines del siglo XIX y principios
del siglo XX, colocó atención al tema de la acción y la interacción en el estudio
teórico de los conflictos sociales. Según este autor, el conflicto constituye una forma
de interacción social10. Las relaciones de los individuos están asociadas a una tensión
en la interacción, y esta interacción es la base de la vida social. En el plano del trabajo
la tensión se refiere a la existente entre empresarios y trabajadores, pero en términos
más amplios puede ser aplicada también a la tensión entre padres e hijos, profesores y
estudiantes, etc.
El pensamiento de Simmel influyó a diversos autores. Robert Park, que había
estudiado con él, contribuyó junto a autores como Albion Small, Lester Ward,
Charles Cooley y William Summer, al desarrollo de la sociología norteamericana
y el estudio de los conflictos sociales. Park se dedicó a estudiar los conflictos de la
población negra en Estados Unidos y se sintió muy comprometido con su causa. De
su análisis se desprende una noción de conflicto que aspira al cambio estructural,
pero que a diferencia de la postura de Marx, no intenta modificar el orden social
existente. Es decir, estos movimientos que entran en conflicto lo hacen para lograr un

León y Heinz Sonntag (editores): Immanuel Wallerstein…op.cit.


8 George Ritzer: Teoría sociológica moderna (Editorial McGraw-Hill/Interamericana de España, 2002), p.85.
9 Lewis Coser: The functions of social conflict (The Free Press, 1950).
10 George Simmel: Sociología: estudio sobre las formas de socialización (Espasa Calpe, 1939).

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Antonio Aravena

mayor reconocimiento y una mejor posición social, sin pretender alterar la estructura
de poder de la sociedad11.
Durante muchos años predominaron los estudios que examinaron la sociedad a
partir de la contradicción capital-trabajo, la idea de lucha de clases y el protagonismo
de la clase obrera como sujeto transformador de la sociedad capitalista. Desde este
prisma el sindicato se acercaba a representar un instrumento para la lucha de clases y
la revolución. Pero esto no implicó que otras perspectivas dejaran de influir o tuviesen
gran impacto en la organización concreta del trabajo. Así, en los primeros años del siglo
XX el desarrollo de la escuela de relaciones laborales estuvo fuertemente vinculado a
corrientes que concebían la empresa como un espacio de colaboración entre los actores,
donde se propiciaba el respeto por la autoridad y el cumplimiento de las funciones
establecidas en la organización del trabajo. En ese sentido, se conectaba con miradas
que creían posible que industriales y obreros tuviesen intereses comunes.

2.2 La sociología de la acción colectiva, los movimientos sociales


y los nuevos modos de protesta.
En los años sesenta del siglo XX surgen nuevas teorías para el estudio de la
acción colectiva. Se comenzaron a incorporar una mayor cantidad de elementos en
el análisis, surgiendo enfoques como el de la movilización de recursos, los repertorios
de acción colectiva y las oportunidades políticas, por destacar sólo algunos. Estas
teorías emergieron en un contexto de efervescencia de los movimientos sociales que
desbordaban la exclusividad teórica del proletariado y, a la vez, se planteaban críticas
frente a las explicaciones de la sociología parsoniana que predominaba en aquellos
años. Se entiende que las acciones colectivas tienen una evolución que puede ser
caracterizada en cuanto a sus actores y pautas predominantes, así como en términos de
las influencias de los aspectos más estructurales.
La teoría de la movilización asigna gran importancia a la eficacia de las
organizaciones para utilizar recursos disponibles como el dinero, el apoyo social o el
conocimiento, así como a la monopolización del discurso y la capacidad de los actores
para trabajar sobre las imágenes sociales como medio para alcanzar sus objetivos. Esto
se haría para generar cambios incrementales en la sociedad y quedar en una situación
más privilegiada desde el punto de vista del control de los cambios. En la huelga

11 Robert Ezra Park: Race and culture (The Free Press, 1950). George Ritzer: Teoría sociológica moderna, op.cit.

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El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

ocurrida el 2007 en celulosa Arauco en el sur de Chile esto ha sido un factor clave en
el desarrollo de los conflictos. Basta recordar el impacto social y mediático que tuvo
la muerte de uno de los trabajadores en dicho conflicto y la relevancia de este suceso
como recurso que propició su resolución.
O el caso de la huelga de los mineros de La Escondida en los meses de agosto
y septiembre de 2006 donde los trabajadores utilizaron una serie de recursos que les
permitieron equilibrar su poder de negociación frente al empleador. Entre ellos se pueden
mencionar su capacidad económica, la planificación del conflicto, la disposición de
asesores, la capacidad de resistencia y el apoyo de las bases y sus familias. Confluyeron,
además, factores políticos que incrementaron las opciones de los trabajadores como la
intervención del ministro del trabajo en el norte del país, donde tenía lugar el conflicto,
que en sus momentos más álgidos tuvo episodios de extrema violencia. Para Francisco
Zapata esta huelga mostró que junto a las continuidades era posible identificar nuevas
formas de acción colectiva por parte de los mineros en Chile12.
La movilización de recursos permite alcanzar mejores posiciones de poder para
negociar, razón por la cual es pertinente estudiar las condiciones en que se encuentran
los trabajadores en los distintos sectores productivos para utilizar tales recursos. Puede
ser que en un sector de punta, como la minería, las condiciones sean más favorables,
pero ello no limita esta opción a los sectores más estratégicos o con mayor proporción
de participación en la fuerza de trabajo nacional. Los funcionarios del sector público
también movilizan variados recursos, como el respaldo de las bases, el uso de
plataformas tecnológicas, las influencias políticas, etc. No obstante, si miramos en la
década de los noventa nos encontramos con los conflictos de los y las vendedores/as
de AFP que pese a no ser el sector sindical más fuerte a nivel nacional exhibieron una
interesante capacidad para hacer uso de recursos movilizadores, llamando la atención
de los medios de comunicación.
Los repertorios de acción aluden a un conjunto de prácticas políticas y culturales,
conformadas históricamente, es decir, aprendidas en procesos de lucha colectiva. Su
concreción se produce de acuerdo a una multiplicidad de factores, como las formas
de organización de los movimientos sociales, los recursos que pueden movilizar, su
identidad y cultura de protesta, las oportunidades políticas y la experiencia colectiva

12 Francisco Zapata: “La huelga de los mineros de La Escondida (Chile)”. Documento de Trabajo, Seminario de
conflictos laborales, ICAL, 2008.

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Antonio Aravena

misma13. Los repertorios, según el autor, han experimentado modificaciones a través de


los siglos. Así, para el siglo XVIII distingue tres tipos: local, limitado a una comunidad;
particular, donde las formas de contestación cambian según el sitio, actor y situación;
bifurcado, en el sentido que frente a problemas locales las acciones para el logro de
objetivos son muy directas, pero cuando los problemas tienen un carácter nacional las
acciones se dirigen a quienes pueden elevar sus peticiones.
En el siglo XIX estos tipos sobreviven, pero aparecen otros asociados a prácticas
como las manifestaciones, las huelgas, los mitines, las reuniones públicas, entre otras
formas, que tenían un carácter más nacional y eran menos violentas. Aquí el autor
menciona otros tres tipos: nacional, modular y autónomo. El primero hace referencia
a problemas que afectan a varias localidades; el segundo refiere a prácticas de lucha
similares que sirven a diferentes localidades, actores y problemas; el tercero alude a
las acciones directas a los centros de poder nacional, sin intermediaciones, pero con
acciones que no tienen una reparación inmediata de los problemas14.
La teoría de los repertorios ha sido muy influyente en el estudio de la protesta.
Javier Auyero, por ejemplo, lo utiliza para estudiar las protestas en Argentina. Según el
autor la teoría de Tilly tiene, entre otros, el mérito de mostrar que los problemas y las
aflicciones sociales no son suficientes para explicar las protestas, pues ellas surgen de
procesos políticos y de modos específicos de actuar colectivamente. Además, permite
vincular los cambios estructurales con los patrones de interacción entre el Estado y los
ciudadanos. Asimismo, vincula dos conceptos tradicionalmente separados en el análisis
sociológico: por un lado, cambio estructural y, por otro, cambio en la cultura popular.
Según el autor, “los cambios macro-estructurales no afectan a la acción colectiva de
manera directa sino que impactan en los intereses, las oportunidades y la organización
de la gente común”15.
El enfoque de las oportunidades políticas tiene como particularidad vincular
la acción colectiva (su surgimiento, desarrollo, posibilidades de éxito) con las
oportunidades y obstáculos que ofrece el sistema político. En este sentido, la aparición

13 Charles Tilly: Repertorios de acción contestataria en Gran Bretaña: 1758-1834 (Editorial Hacer). Utilizamos
versión disponible en internet http://www.hacereditorial.es/contingut/m_pujadocuments/documents/File/Articul
o%20Tilly%20en%20traugott.pdf
14 Charles Tilly: Repertorios de acción contestataria en Gran Bretaña, op.cit.
15 Javier Auyero: La protesta. Retratos de la beligerancia popular en la Argentina democrática (Libros del Rojas,
Universidad de Buenos Aires, 2002), p.19

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El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

y el éxito de las acciones colectivas se relacionan con las oportunidades producidas


por cambios en la estructura institucional y en la disposición ideológica de los grupos
hegemónicos y detentores de poder en la sociedad. El estudio de las oportunidades
políticas debe considerar el grado de apertura relativa del sistema político institucional;
la estabilidad o inestabilidad de las alineaciones entre elites; la presencia o ausencia
de aliados entre las elites, y; la capacidad del Estado y su propensión a la represión16.
El estudio sobre el conflicto en la salmonera Aguas Claras, presentado por Rolando
Álvarez en este libro, está inspirado en este enfoque.
Según Tarrow, que desarrolla este tema en el marco del estudio de los
movimientos sociales, cuando se estudian los ciclos de protesta es importante observar
cómo los sujetos aprovechan las oportunidades y las limitaciones políticas, que tienen
un carácter cambiante; cuáles son los repertorios de acción que colocan en movimiento
en esos escenarios; cuál es su capacidad para generar redes sociales; cómo cambian
las referencias culturales en las acciones colectivas que emprenden; cuáles son sus
resultados; y cómo se combinan una serie de otros factores para que, finalmente, los
individuos decidan movilizarse. En uno de sus estudios el autor sostiene que “en este
libro defiendo que la acción política colectiva surge cuando se dan las oportunidades
políticas para la intervención de agentes sociales que normalmente carecen de ellas.
Estos movimientos atraen a la gente a la acción colectiva por medio de repertorios
conocidos de enfrentamiento e introducen innovaciones en torno a sus márgenes.
Cuando vienen apoyadas por redes sociales densas y símbolos culturales a través de
los cuales se estructura la acción social, conducen a una interacción sostenida con sus
oponentes. El resultado son los movimientos sociales”17.
Los conflictos que se analizan en este libro se inscriben en un período donde
se registró cierto grado de apertura en el sistema político. Si bien las declaraciones
de intereses que se producen en este contexto político no siempre se tradujeron en
cambios concretos a nivel de las prácticas sindicales ni cumplieron con las expectativas
de los trabajadores, sí han propiciaron un ensanchamiento de los márgenes de acción
de algunas organizaciones sindicales y contribuyeron a otorgar una mayor valoración

16 Dough McAdam, John McCarty; N.Mayer Zald: Movimientos sociales: perspectivas comparadas (Editorial Ist-
mo ,1999). Como apoyo para esta parte ocupamos Kathya Araujo: Género y movimientos sociales en Chile. Retos
para la acción colectiva (Programa Mujer y Democracia en el Mercosur, 2002).
17 Sidney Tarrow: El poder en movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política (Alianza
Editorial, 1998), p. 22.

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Antonio Aravena

al actor sindical en nuestra sociedad. Probablemente sea el empresariado, y los grupos


ideológicamente afines, quienes más resistencias ha mostrado ha reconocer al actor
sindical y tienden a mantener una cultura anti sindical en Chile.
Una línea diferente para el estudio de la acción colectiva está vinculada a los
denominados nuevos movimientos sociales, que propone una mirada alternativa a la
utilizada por los enfoques centrados en los movimientos sociales más tradicionales.
En términos generales estos enfoques plantean un cuestionamiento a las formas de
dominación y los valores predominantes en la sociedad actual, buscando la resolución
de los cambios (y los conflictos) en el sistema institucional. A diferencia de los
movimientos clásicos, su estrategia política no estaría vinculada a una ideología en
particular, sus tácticas serían más heterogéneas y el conflicto superaría el ámbito de la
lucha de clases. Además, enfrentan nuevos problemas como el poder del mercado, los
grupos fácticos, las transnacionales y los medios de comunicación.
Para Alain Touraine los movimientos sociales son vistos como una alternativa
a la modernidad, como actores centrales en la democratización y que se constituyen
a partir de tres principios: identidad, oposición y totalidad. El autor entiende que la
sociedad es dinámica y que el conflicto es su energía interna, su motor. En ese sentido,
mientras más fuertes sean los movimientos y mayor sea su capacidad de confrontación
más espacios se abren para la sociedad y la democracia. En el caso de Melucci la
importancia que asigna a la identidad, la creación de redes y los aspectos simbólico-
culturales de los movimientos sociales, más que centrarse en el poder estatal, resulta
muy interesante al momento de estudiar la acción social18.

2.3 Los aportes de los historiadores sociales


Desde la historia social hay aportes de gran relevancia para el estudio de la
acción colectiva y los conflictos. En los años sesenta del siglo XX esta tradición aportó
una mirada novedosa para estudiar los movimientos sociales, saliendo al paso de los
análisis que colocaban énfasis en los condicionamientos estructurales sobre la acción.
A diferencia de algunas interpretaciones provenientes de la psicología o la sociología
más funcionalista estos historiadores mostraron que las acciones de las clases populares
respondían a cierta construcción y racionalidad histórica y, por tanto, no podían ser
18 Alberto Melucci: Acción colectiva, vida cotidiana y democracia (El Colegio de México, 1999). Alain Touraine:
Crítica de la modernidad (Fondo de Cultura Económica, 1994). Jorge Riechmann y Francisco Fernández Buey:
Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales (Ediciones Paidós, 1994).

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El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

considerados sólo como respuestas espontáneas o inconscientes. Tampoco debía ser


vistas exclusivamente como conductas delictivas, carentes de componentes políticos
o ideológicos. Entre los autores más destacados se pueden citar a Edward Palmer
Thompson, Eric Hobsbawm y George Rudé.
A partir de un análisis histórico estos autores muestran las formas de organización,
solidaridad y resistencia popular que han existido en distintas épocas, incluyendo entre
ellos los motines, las formas de acción directa, las amenazas a los patrones, el sabotaje a
los equipos de las fábricas, la destrucción de la propiedad privada, las manifestaciones
públicas, las peticiones parlamentarias, las huelgas, entre otras. Hasta ese momento
la idea predominante entre los historiadores era que en el “antiguo régimen” habían
prevalecido las relaciones de camaradería y consenso entre las clases sociales y que los
conflictos o revueltas eran sólo ocasionales. Los autores mostraron un panorama más
complejo, donde la lucha de clases fue relacionada con una diversidad de procesos,
muchas veces contradictorios, difíciles de estudiar desde una perspectiva estructural,
determinista o lineal.
En este marco, se identificaron una serie de acciones, ideas, tradiciones,
costumbres y prácticas de protesta que facilitaron la acumulación de experiencias
compartidas y lo que se ha denominado “la formación de la clase obrera”19. En la época
pre industrial la acción anónima, el contra teatro (ritualismo) y la acción rápida y
directa eran algunos de los rasgos distintivos de la acción de los sectores populares según
Thompson. Desde las cartas anónimas hasta los disparos a las casas de los plebeyos o
el incendio de establos estaban incluidos en este grupo de acciones20. Las formas de
resistencia se llevaban a cabo conscientemente y se transmitían oralmente. La acción
anónima era preferida a la organizada, pues ésta implicaba una mayor posibilidad
de ser descubierto, detenido y castigado. La idea era actuar rápido, obtener éxitos
inmediatos y ocultarse en la multitud.
Rudé destaca también la variedad de formas que adquiere la protesta popular
en la época preindustrial. Según el autor las rebeliones campesinas, los motines de
abastecimiento, los motines salariales y los movimientos de consumidores “solían
tomar la forma de acción directa y la destrucción de la propiedad, más que de
19 Edward Palmer Thompson: La formación de la clase obrera en Inglaterra (Editorial Crítica, 1989). Edward
Palmer Thompson: Tradición, revuelta y consciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la sociedad preindustrial
(Editorial Crítica, 1989).
20 Edward Palmer Thompson: Costumbres en común (Editorial Crítica, 2000).

19
Antonio Aravena

peticiones o marchas y manifestaciones pacíficas; y esto ocurría tanto en las rebeliones


campesinas como en la destrucción de máquinas industriales, en la imposición de
un precio “justo” en los motines de abastecimiento, o en la “demolición” de casas
o la quema de sus víctimas en afigie en los disturbios ciudadanos. De todas formas,
estos blancos eran, por lo general, cuidadosamente seleccionados y la destrucción era
raras veces caprichosa o indiscriminada”21. Nunca estaba ausente, según el autor, el
elemento político. Además, los movimientos se desarrollaban a partir de mínimos
grados de organización, la autoridad de los líderes se limitaba a la ocasión del conflicto
y tendían a ser defensivos y socialmente conservadores en la medida que luchaban por
restaurar lo perdido.
Asimismo, cuando Hobsbawm estudia las luchas de los trabajadores en
el naciente movimiento obrero de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, sale
al paso de quienes sostienen que “no era consiente de lo que estaba haciendo” y lo
veían como una mera reacción frente a la miseria en que vivían22. Se niega a pensar la
historia de las luchas populares en esa época como una etapa de infancia, inmadurez
o de tipo pre política. Proponía estudiarlo como un fenómeno que forma parte de la
historia de la sociedad, con relaciones con otras clases o estratos de la sociedad y que
considera múltiples niveles: “trabajadores y movimientos, la masa y los líderes, niveles
socioeconómicos, políticos, culturales, ideológicos e “históricos” tanto en el sentido
que funcionan dentro de un contexto que da el pasado como en el sentido de que a lo
largo del tiempo experimentan cambios que pueden especificarse”23.
El autor estudia a “las clases trabajadoras como tales” y no se limita al estudio
de las organizaciones obreras. Le interesa mostrar, desde una óptica no cronológica
ni narrativa, que su formación entre fines del siglo XVIII y mediados del XX tiene
relación con los niveles de conciencia, modos de vida, ideas y creencias, y no sólo con
la ubicación de los individuos en estructuras sociales o económicas. Un fascinante
artículo que permite ver el método de estudio de Hobsbawm se titula “Los destructores
de máquinas”. Ahí el autor muestra que la destrucción no es una acción irracional
21 George Rudé: Europa en el siglo XVIII. La aristocracia y el desafío burgués (Alianza Editorial, 1995), p.240.
Consultar también George Rudé: Revuelta popular y conciencia de clase (Editorial Crítica, 1981).
22 Eric Hobsbawm: Trabajadores. Estudios de historia de la clase obrera (Editorial Crítica, 1979).
23 Eric Hobsbawm: El mundo del trabajo. Estudios históricos sobre la formación y evolución de la clase obrera
(Editorial Crítica, 1987), p. 25. Para comprender la perspectiva de análisis del autor se puede consultar también su
libro Bandidos, donde el autor coloca esta figura en un marco de estudio histórico y social y se aleja de quienes lo
consideran una forma de rebelión que no tiene racionalidad o que es sólo un mito.

20
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

e irreflexiva y que puede ser clasificada en dos tipos. Por un lado, un tipo que “no
supone hostilidad hacia las máquinas como tales, sino que constituye un medio de
presión sobre los patrones”. Por otro, una destrucción que sí implicaba rechazo a las
máquinas, especialmente a aquellas que afectaban el trabajo obrero24. Para el autor, “la
destrucción era simplemente una técnica del sindicalismo en el período previo y en las
primeras fases de la revolución industrial”.
En el mismo sentido, Rudé va a señalar que hacia fines del siglo XVIII los
sindicatos desarrollaban tácticas de conflicto muy concretas. Es decir, “aunque los
objetivos de las huelgas eran con frecuencia similares a los de hoy, su ritmo y sus
formas eran diferentes. Como los sindicatos eran ilegales, de corta vida y locales, o muy
escasos, las luchas solían producirse cuando escaseaba la mano de obra y no cuando
había en abundancia, es decir, más en la cumbre del boom que cuando se producía una
depresión. Sus métodos eran a veces pacíficos, tomando la forma de colectas de dinero,
marchas y peticiones…Pero estas eran más la excepción que la regla, sobre todo en las
luchas provincianas inglesas. Con más frecuencia, las huelgas se convertían en motines
y ataques a la propiedad, acompañados por la destrucción de la casa, maquinaria o el
molino del empresario”25.
Estos autores dotaron de historicidad el análisis de las clases sociales y
reconstruyeron la trayectoria de la constitución de la conciencia colectiva, la cultura
obrera y las distintas formas de presión y lucha por derechos (voto, libertad de prensa,
asociación, etc.). Según Thompson las clases se constituyen a partir de sus propias
experiencias históricas y proyectos compartidos, siendo necesario considerar tanto la
dimensión socioeconómica como la político-cultural. En este sentido, la comprensión
de la realidad social implica un proceso activo que tiene relación tanto con la propia
acción de los sujetos como con los elementos que condicionan dicha acción26.
3. Transformaciones del trabajo, crisis del conflicto.
Desde los años noventa del siglo pasado se ha venido desarrollado un amplio
debate en las ciencias sociales sobre los cambios producidos en las sociedades modernas
y en el mundo del trabajo. Los diagnósticos realizados por autores como Ulrich Beck,
Zygmunt Bauman y Richard Zennet, entre otros, han sido muy influyentes en el
24 Eric Hobsbawm: Trabajadores, op.cit, cap. 2. pp.16-35.
25 George Rudé: Europa en el siglo XVIII, op.cit, p.248.
26 Edward Palmer Thompson: La formación de la clase obrera en Inglaterra, op.cit.

21
Antonio Aravena

mundo académico. Según sus análisis estamos en presencia de cambios inéditos, que
se expresan en una mayor inseguridad y deterioro de la vida de las personas, así como
en la precarización laboral. Producto de los cambios en el trabajo predominaría la
fragmentación social, la descomposición de las identidades colectivas, la irrelevancia de
los trabajadores como sujetos políticos y actores centrales en la producción, quedando
dislocadas las experiencias cotidianas de los individuos. Lo que estaría en crisis es un
tipo de sociedad, sus instituciones, sus actores, las formas de establecer lazos sociales y
de dar sentido a la vida personal.
Beck, por ejemplo, señala que estamos en presencia del pasaje desde la
sociedad laboral a la sociedad del riesgo, donde ya no es posible el pleno empleo y los
trabajadores quedan situados en un contexto de mayor precariedad e informalidad.
Lo que predomina en esta sociedad del riesgo son individuos que se mueven por
intereses personales, donde el componente colectivo y el peso de las normas pierden
relevancia27. Bauman menciona la polarización social como característica fundamental
de la sociedad actual, relacionada con la tensión que se produce entre los planos global y
local, que conduce a una segregación y marginación social global progresiva28. Zennet,
en tanto, destaca los impactos del “capitalismo flexible” en el ámbito personal. Para el
autor la flexibilidad conduce a la inseguridad de las personas, la pérdida de sentido de
las relaciones duraderas y de confianza y a un sentimiento de desorientación29.
Otros autores se refieren a la “nueva cuestión social” como proceso que surge
en este contexto de cambios. Desde esta óptica se hace énfasis en el quiebre de las
bases institucionales de la sociedad protectora y también de la civilización del trabajo.
Los estudios de Robert Castel y Pierre Rosanvallon van en esa dirección. En medio
de la desestructuración política, social e institucional, los sujetos ven que sus vidas
pierden sentido y, desconfiando de las formas de representación tradicionales, les es
más difícil crear vínculos sociales. La construcción de la existencia humana se desplaza
desde su referencia a las normas colectivas a comportamientos individuales. La lucha
y formas de rebeldía o conflictividad cambian desde su expresión pública y colectiva
a una realización privada o individual. En este marco, Rosanvallon se interesa por los
27 Ulrich Beck: ¿Qué es la globalización?, Falacias del globalismo, respuestas a la globalización (Editorial Paidos,
1998).
28 Zygmunt Bauman: La globalización. Consecuencias humanas (FCE, 2001). Zygmunt Bauman: Modernidad
líquida (FCE, 2004).
29 Richard Zennet: La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo
(Editorial Anagrama, 2000).

22
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

cambios en las formas de organización de la solidaridad, el sentido de los derechos


sociales, las concepciones de justicia y equidad, la democracia y el papel del Estado en
el desarrollo de la ciudadanía social30.
Si bien esta situación no es completamente desconocida, ya que es una
característica propia de la modernidad, hoy tendría un nuevo carácter. Se destaca la
diversidad de situaciones de “incertidumbre” que dejan de ser parte de una elección
y pasan a ser una condición o modo de vida generalizado. Frente a la fuerza de
integración y cohesión social que representaba la clase obrera no aparece un sustituto
que cumpla funciones similares. De modo más específico, la crisis sindical vuelve
más complicado plantear el tema de la identificación y representación de intereses
colectivos. En este contexto, las formas de reclamo experimentan modificaciones, pues
dejan de ser unificadas en las instituciones sindicales para transformarse en apelaciones
directas al Estado, adquiriendo un carácter más defensivo y, por tanto, que tienden a
la mantención del status quo.
Conjuntamente a la precarización de la relación laboral, el desempleo y la
pérdida de calidad del trabajo se producen una serie de otras desigualdades que colocan
obstáculos a la acción colectiva y la conflictividad laboral. Al interior de los asalariados
se multiplican las diferencias salariales y de calificación; existen desigualdades
intergeneracionales y discriminación del sector pasivo respecto del sector activo; hay
diferencias de género; crecen los procesos de descentralización y la heterogeneidad en
los espacios locales; etc. Asimismo, el fenómeno de la exclusión adquiere características
más amplias, pues no se refiere sólo al mercado laboral y a la condición de trabajador,
sino también a una marginación de la esfera política y de la participación social. Los
desempleados y marginados, pese a los problemas, no se manifiestan en rebeliones,
sino que asumen los costos de las dificultades a través del estrés, el consumo de drogas
o la delincuencia.
Estas perspectivas han sido discutidas a la luz de la realidad latinoamericana
y de sus propias bases conceptuales. En esa dirección, por ejemplo, Enrique de la
Garza polemiza con Sennet, Bauman y Beck, a quienes describe como autores para-
postmodernos. Según su análisis estos autores tomaron como punto de partida las
teorías del fin del trabajo sobre la heterogeneidad de las ocupaciones y agregaron en

30 Pierre Rosanvallon: La nueva cuestión social. Repensar el Estado Providencia (Ediciones Manantial, 1995). Jean
Paul Fitoussi y Pierre Rosanvallon: La nueva era de las desigualdades (Ediciones Manantial, 1997).

23
Antonio Aravena

los noventa la idea de flexibilidad, pero desde un ángulo particular: la fragmentación


de carreras ocupacionales y biografías31. De esta manera, se seleccionaron aspectos
de la flexibilidad que les permitieron hablar de desestructuración de las relaciones
laborales y de la inseguridad ocupacional, sin entregar una clara definición de ella
o una justificación convincente de sus afirmaciones. Los conceptos utilizados han
tenido la función de impresionar, aún cuando son débiles desde el punto de vista
teórico y empírico. Pese a que los para-postmodernos se presentan como críticos del
neoliberalismo, finalmente, según el autor, se inclinan por pensar que la situación
actual es mejor que la del pasado, donde predominaban las estructuras burocráticas
que limitaban la libertad de los individuos.
La visión de los sujetos en estos autores tiene relación con individuos con poca
capacidad de influir en las estructuras. En este sentido, una de las ideas más debatibles
se refiere a la pérdida de identidad de los trabajadores por la fragmentación de las
ocupaciones. La identidad parece ser siempre una cristalización homogénea de las
estructuras de ocupación. Así, al diluirse las formas tradicionales de socialización (la
relación “cara a cara”, cotidiana, dentro de ciertos escenarios laborales y culturales), se
llegaría a una situación de crisis. Frente a tal concepción parece necesario complejizar el
análisis, aceptando que la constitución de la identidad tiene relación con un conjunto
de procesos históricos y sociales y con configuraciones de sentido que no derivan sólo
de las estructuras, sino de los diferentes ámbitos y relaciones en las que participan los
trabajadores.
Coincidiendo con de la Garza pensamos que la heterogeneidad y la inestabilidad
laboral, pudiendo obstaculizar, no impide la constitución de sujetos sociales y la
generación de acción e identidad colectiva. Tanto los trabajadores típicos como los
atípicos, solos o de manera conjunta, pueden verse implicados en el desarrollo de
diversas formas de acción e identidad. La experiencia en América Latina muestra
algunas señales al respecto, pues en los últimos años han adquirido notoriedad
movimientos sociales, asalariados y no asalariados, que se articulan en torno a diferentes
problemas como el empleo, el salario, la autogestión de empresas y tierras, la defensa
de recursos naturales, las privatizaciones, etc. Movimientos de desocupados urbanos
en Argentina, movimiento sin tierra en Brasil, trabajadores de la salud salvadoreños,

31 Enrique de la Garza: El futuro del trabajo, ¿Identidad o fragmentación (críticas a Sennet, Bauman, Beck), en
http://docencia.izt.uam.mx/egt/congresos/El%20trabajo_identidad%20o%20fragmentacion.pdf

24
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

grupos movilizados en la guerra del agua en Bolivia o contra las privatizaciones en Perú
son sólo algunos ejemplos32.
Para el caso chileno hemos visto en anteriores estudios el desarrollo de nuevas
estrategias y articulaciones sindicales en un contexto de profundas transformaciones.
Pese a quienes declaran la irrelevancia de la acción colectiva en el trabajo ella se
produce y recrea frente a nuestros ojos, con dinámicas y perspectivas muy diversas,
con obstáculos disímiles, con ritmos que no siempre se pueden prever, involucrando
a actores tradicionales y otros que han emergido más recientemente. Los trabajadores
precarios o atípicos no sólo pueden abandonar una situación de pasividad social, sino
que en algunos casos han sido quienes han impulsado las principales luchas en nuestro
país. A fines de los noventa fueron los trabajadores eventuales quienes constituyeron
sindicatos en diferentes regiones y sectores productivos, pese a las magras condiciones
laborales y la desprotección legal. También cabe mencionar a los sindicatos de
trabajadores contratistas de la minería o las asociaciones de trabajadoras temporeras y
otros sindicatos más estables que han desarrollado interesantes estrategias33.
4. Surgimiento y desarrollo de los estudios del conflicto laboral
en América Latina
Los estudios del trabajo en América Latina comienzan a desarrollarse en los
años cincuenta y sesenta, recibiendo influencias de la sociología del trabajo francesa
y la sociología industrial estadounidense. La figura del obrero y la situación del
sindicalismo ocupaban un lugar central en las reflexiones de aquellos años. Por esta
razón, predominaban temas como el comportamiento político de los trabajadores y
sus niveles de conciencia. Hasta estos años los estudios sobre la clase obrera estaban
marcados por las visiones heroicas e ideológicas. Por eso, el desarrollo de los estudios
sociológicos permitió ampliar su conocimiento y reconocer que los trabajadores tenían
comportamientos muy distintos a los que les eran atribuidos hasta ese momento. La
preocupación por la generación de conocimiento empírico, a través de encuestas, por

32 José Seoane (Compilador): Movimientos sociales y conflicto en América Latina (CLACSO, OSAL, 1999). Mirta
Lobato y Juan Suriano: La protesta social en la Argentina (Fondo de Cultura Económica, 2003). Maristella Svampa:
“Argentina: una cartografía de las resistencias (2003-2008). Entre las luchas por la inclusión y las discusiones sobre
el modelo de desarrollo”, Año IX, N°24 (CLACSO, OSAL, 2008).
33 Rolando Álvarez y Antonio Aravena (Editores): Los trabajadores y la nueva cuestión social. Repensando la reali-
dad laboral y sindical en Chile (Ediciones ICAL, 2004).

25
Antonio Aravena

ejemplo, sumado al cuidado en los aspectos teóricos y metodológicos fue distintiva de


estas investigaciones.
Francisco Zapata describe una doble transición de los estudios sobre el
movimiento obrero que implicó primero el paso de la ideología a la estructura y, luego,
de la estructura a la sociología. Este movimiento tuvo consecuencias en las áreas de
estudio que se privilegiaron. Así, en el primer momento se colocó atención en la teoría
de la modernización, el sindicalismo, la conciencia obrera y el poder de los sindicatos.
El estudio de Alain Touraine junto a otros autores sobre la conciencia de los obreros
de Lota y Huachipato es representativo de esta etapa. El segundo momento, que lleva
desde la estructura a la sociología, colocó en el centro de atención la relación del
sindicalismo con el Estado, la acción obrera en ramas estratégicas, el conflicto laboral
y las huelgas y el comportamiento político de la clase obrera34.
Según el autor, estos estudios, además de desmitificar algunas ideas sobre la
clase obrera, permitieron reconocer los límites de la sindicalización en la región, su
necesidad de crear vínculos políticos con el Estado y la centralidad que tenían en el
poder sindical de algunos países como Chile, Perú y Bolivia, sectores estratégicos como
era la minería.
En ese contexto, los estudios referidos específicamente a conflictos laborales
comenzaron a efectuarse en diferentes países. Se realizaron estudios de casos en Brasil
y Argentina que mostraban el rol que jugaban los trabajadores como sujetos colectivos
en procesos de conflicto o huelga35. En Chile también se registraron procesos
similares. Los aportes de Manuel Barrera, con su estudio sobre la huelga obrera, de
Henry Landsberger, que estudió la huelga de Molina, o de Francisco Zapata, que ha
examinado en diferentes textos la situación de los trabajadores del cobre, pueden ser
mencionados como ejemplos del interés por estos temas. En la minería se desarrolló
un particular tipo de conflicto que ha sido caracterizado como “huelga de enclave”. La
teoría de la masa aislada, sustentada por Kerr y Siegel, señala en lo fundamental que
el aislamiento geográfico es un factor central para entender la mayor propensión al
conflicto que existe en este sector36.
34 Francisco Zapata: “La historia del movimiento obrero en América Latina y sus formas de investigación”, op.cit.
35 Cecilia Montero: “La sociología del trabajo en América Latina. Paradigmas teóricos y paradigmas productivos”,
en Revista Latinoamericana de Estudios del Trabajo, Año 1, N°1 (Asociación Latinoamericana de Sociología del
Trabajo, 1995).
36 Kerr y Siegel: La propensión interindustrial a la huelga: una comparación internacional. Documento de Trabajo,

26
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

Jorge Rojas, en su balance historiográfico, muestra cómo la sociología cuestionó


las perspectivas predominantes en los estudios realizados por los historiadores chilenos,
que enfatizaban el carácter revolucionario y consciente del proletariado37. El balance
que realiza el autor permite visualizar una serie de tendencias, continuidades y vacíos
en las investigaciones sobre los trabajadores. Los estudios sobre conflictividad laboral
realizados por Barrera han tenido continuación en el texto de Crisóstomo Pizarro sobre
la huelga obrera en Chile. Pizarro examina desde una perspectiva global la evolución
de la huelga entre 1890 y 1970 utilizando como referencia su frecuencia, magnitud,
objetivos y otros aspectos económicos y políticos38. Pero, además, hay una serie de
temas de interés común entre sociólogos e historiadores. Así, a los textos de conflictos
recién aludidos se puede agregar el estudio del historiador Sergio Grez, donde hace un
recuento de los movimientos reivindicativos en el siglo XIX y principios del XX.
También se pueden mencionar los estudios que se han realizado sobre huelgas
emblemáticas, como el de Eduardo Devés sobre la masacre de la escuela de Santa
María de Iquique en 1907, las de Peter Winn o Joel Stillerman sobre la huelga en
Yarur y Madeco, respectivamente, ambos centrados en el obrero industrial. Yarur fue la
primera fábrica tomada tras la elección presidencial de Salvador Allende y el estudio se
realizó desde una mirada micro social, a partir de los testimonios de los protagonistas.
El caso de Madeco, en tanto, consideró el estudio de la trayectoria del sindicato entre
1973 y 2003, abordó los episodios de huelga de 1983 y 1993, empleando la sociología
histórica como prisma de análisis39. Pese a estas investigaciones, los estudios sobre
conflicto y huelgas requieren un mayor desarrollo. Desde la historia han prevalecido
los estudios referidos a principios de siglo XX, mientras que en el caso de la sociología
el análisis de los conflictos está relegado a un segundo plano.
Según Zapata dos han sido las interpretaciones que han predominado en el
estudio del conflicto laboral en América Latina. Una que hace referencia a los factores
Seminario de conflictos laborales, ICAL, 2008.
37 Jorge Rojas: Los trabajadores en la historiografía chilena, op.cit.
38 Crisóstomo Pizarro: La huelga obrera en Chile (Ediciones Sur, Colección estudios históricos, 1986). Resulta
pertinente, en este punto, mirar un texto donde se examina el desarrollo del sindicalismo considerando tanto los
aspectos estructurales como otros ligados a la acción sindical y los conflictos. Francisco Zapata: Autonomía y subor-
dinación en el sindicalismo latinoamericano (El Colegio de México, Fondo de Cultura Económica, 1993).
39 Peter Winn: Tejedores de la revolución. Los trabajadores de Yarur y la vía chilena al socialismo (LOM Ediciones,
2004). Joel Stillerman: “Continuidades, rupturas y coyunturas en la transformación de los obreros de Madeco S.A,
1973-2003”, en Revista Política. Historia y sociologías políticas: pasados presentes de la acción política y social,
Volumen 44 (Departamento de Ciencia Política, Universidad de Chile, 2005).

27
Antonio Aravena

económicos, como salarios y nivel de vida, y otra que mira los aspectos políticos que
condicionan la acción sindical. Así, en países como Chile, Argentina o Perú las huelgas
se explicarían por deterioros económicos, a diferencia de lo que ocurre en México o
Venezuela donde el conflicto está ligado a las relaciones políticas entre el movimiento
obrero y el partido político. Profundizando en el estudio de la huelga económica el
autor dice que ellas buscaban como principal objetivo mejorar los problemas salariales
y en el nivel de vida de los trabajadores. Actuaba con autonomía respecto al Estado y
cuando se vinculaba con los partidos políticos era para lograr el apoyo necesario para
mejorar su capacidad negociadora frente a los gobiernos de turnos40.
Además, el autor sostiene que no existe una correlación entre épocas de recesión
económicas y luchas sociales. Es decir, no se puede sostener que los conflictos en el
trabajo aumentan en momentos de mayores aflicciones económicas. Lo que se observa
es, contrariamente, que los sindicatos exhiben mayores niveles de combatividad en
momentos de auge económico. En esos momentos de bonanza económica lo que se
produciría sería una lucha por la justa distribución de los beneficios económicos. Por
tal razón, sería importante identificar la correlación de fuerzas en el sistema político
y social que genera condiciones más o menos favorables a esas luchas. Es decir, “la
estructuración de acciones colectivas de gran envergadura descansa en la existencia de
tensiones derivadas de un cierto equilibrio de fuerzas en el sistema social y no en el
predominio del capital sobre el trabajo…”41.
En definitiva, según el autor no habría que establecer una relación mecanicista
entre situación salarial y conflicto laboral. Si bien los salarios son factores a considerar,
existen otros elementos que adquieren importancia, como el carácter del régimen
político, la coyuntura económica, las condiciones laborales, la coyuntura ideológica y
los aspectos más subjetivos.
5. Situación de los conflictos laborales en Chile
La comprensión de los conflictos laborales ocurridos recientemente en Chile
nos conduce en esta última sección a reconocerlos como un momento dentro de un

40 Francisco Zapata: La historia del movimiento obrero en América Latina y sus formas de investigación”, op.cit
41 Francisco Zapata: “¿Crisis del sindicalismo en América Latina?”, en CENDES: El sindicalismo latinoamericano
en el marco de la globalización: crisis y retos a comienzos de siglo (CENDES, 2001), p. 16. A una explicación similar
se ha llegado al estudiar los conflictos sindicales en las primeras décadas del siglo XX. Ver Peter DeShazo: Trabajado-
res urbanos y sindicatos en Chile: 1902-1927 (Ediciones de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, 2007).

28
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

recorrido mayor de la sociedad y la clase trabajadora chilena y en ningún caso como


manifestaciones espontáneas, irracionales o meramente coyunturales. Por esta razón,
vamos a ampliar nuestra mirada a lo ocurrido desde los años noventa en adelante.
Probablemente los aspectos estructurales han jugado un papel importante, sin embargo,
también hay que considerar una serie de prácticas sociales y culturales que involucran
a los propios actores. El acercamiento que hacemos es de carácter general, esperando
que sirva como preámbulo para entender los casos que se estudian con más detalle en
los siguientes capítulos.
La transición política no implicó cambios importantes en el modelo de desarrollo,
lo que es un factor a considerar en la explicación de la situación sindical y la degradación
de las relaciones laborales. Junto con la apertura económica y la desregulación laboral
se ha extendido en las últimas décadas el fenómeno de la externalización, que en la
modalidad de subcontratación ha conducido a una disminución de las plantas de
trabajadores en muchas empresas y, seguidamente, ha ocasionado un impacto negativo
en la organización sindical. Hace surgir, a la vez, trabajadores de primera y segunda
categoría. Pero no sólo en Chile el sindicalismo se vio enfrentado a estos cambios, pues
en varios países de América Latina ocurrió algo similar. Según los estudios disponibles
los procesos de reestructuración productiva de corte neoliberal han tenido impactos
desfavorables, de distinta índole, en el mercado del trabajo y en las organizaciones de
trabajadores42.
La evolución de la situación sindical se va configurando en el marco de la
denominada “transición democrática”. Un proceso que había generado muchas
expectativas en el sindicalismo paulatinamente ve como este actor queda en una
situación de debilidad, desarticulado y perdiendo nexos tanto con el Estado como con
los partidos políticos, actores con los cuales históricamente había establecido alianzas
estratégicas43. Y no sólo esto, pues los trabajadores vieron como el Gobierno consolidó
sus alianzas con el empresariado y las élites políticas y económicas, sin participar
significativamente en los proyectos de desarrollo del país. Paulatinamente surge una
sensación de malestar de la ciudadanía con el tipo de democracia que se instauró en los

42 Enrique de la Garza Toledo (compilador): Reestructuración productiva, mercado de trabajo y sindicatos en


América Latina (CLACSO, 2000).
43 Enrique de la Garza Toledo: “Las transiciones políticas en América Latina, entre el corporativismo sindical y la
pérdida de imaginarios colectivos”, en Enrique de la Garza Toledo (compilador): Los sindicatos frente a los procesos
de transición política (CLACSO, 2001).

29
Antonio Aravena

noventa, por su carácter formal y procedimental, que mantiene inalterables muchos


“enclaves” autoritarios e impide hablar de una verdadera democracia44.
La inequidad social se convirtió en uno de los grandes problemas de la sociedad
chilena. Las diversas contradicciones sociales existentes en nuestro país, por ejemplo,
entre las enormes ganancias de las empresas y las precarias condiciones de vida de
los trabajadores, o en lo referido a la desigual distribución de los ingresos, fueron
componentes que se afianzaron en esos años. Los grupos dominantes en sectores
exportadores de recursos naturales han aumentado su poder, mientras vastas capas de
trabajadores han quedado inmersas en empleos inestables. Además, no pocas veces los
trabajadores han sido reprimidos y criminalizados cuando han decidió movilizarse.
Trabajadores portuarios, mineros, funcionarios públicos, pescadores artesanales,
estudiantes, mapuches, entre muchos otros, han experimentado este hostigamiento.
Todos estos elementos han contribuido a acrecentar la sensación de malestar en
diferentes sectores de la sociedad chilena y en los trabajadores y deben ser considerados
para explicar los conflictos sindicales más recientes. Francisco Zapata se ha referido a
los “silencios del milagro” para aludir precisamente al agravamiento de la desigualdad
social y la concentración de los ingresos, la ineficacia de la política social y la
fragmentación de la sociedad, pese al crecimiento de la economía chilena, su inserción
en la economía global y la estabilidad política45. En estas circuntancias se desarrollan
una serie de movilizaciones y marchas que pese a sus efectos acotados mostraron que
los trabajadores actuaban en un escenario político y social que les era hostil y que no
sólo reivindicaban mejoramientos en las condiciones laborales y salariales, sino que
demandaban también el cambio del modelo económico, el perfeccionamiento de la
democracia y la recuperación de los derechos perdidos en dictadura.
Si se mira la trayectoria del movimiento sindical y los conflictos laborales
en Chile vemos que ellos tienen relación con múltiples factores y que se tienden a
mover entre el plano legal e ilegal. En general, los sindicatos del sector privado se
mueven dentro de los marcos legalmente establecidos, sin embargo, las centrales
44 Manuel Antonio Garretón: Del postpinochetismo a la sociedad democrática. Globalización y política en el bicen-
tenario (Debate, 2007). Una crítica más radical a la denominada transición a la democracia fue formulada años antes
por Tomás Moulian, quien habló de un “transformismo” político, es decir, de un proceso que permitió perpetuar las
estructuras políticas y económicas instauradas en dictadura a través del cambio en el Estado. Tomás Moulian: Chile
actual. Anatomía de un mito (LOM Ediciones, Universidad ARCIS, 1997).
45 Francisco Zapata: “Chile a 20 años del plebiscito del 5 de octubre de 1988”, Boletín Editorial, mayo-junio (El
Colegio de México, 2008).

30
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

sindicales y las organizaciones del sector público en Chile han realizado históricamente
grandes paralizaciones, independientemente de lo permitido por la ley. Actualmente
todos los paros del sector público son ilegales, pero se efectúan de hecho y con gran
convocatoria. A la vez, hay que decir que en el sector privado los conflictos no remiten
sólo a la huelga legal y que en ocasiones las empresas tienen sus propias maneras de
encarar los problemas, ya sea que refieran a estrategias autoritarias o verticalistas o más
democráticas y participativas. Al mismo tiempo, los procedimientos para resolverlos
no siempre se circunscriben a las normas que establece la ley.
La huelga legal está relacionada con el conflicto que se produce en el marco
de la negociación colectiva y las normas que establece el Código del Trabajo. Para los
sindicatos la huelga ha constituido la principal forma de presión para lograr mejoras
laborales y salariales desde que se promulgaron las leyes del trabajo. Pero actualmente su
eficacia ha sido muy cuestionada. Hoy, por ejemplo, la huelga está reconocida por ley
para quienes negocian colectivamente y en virtud de un contrato colectivo, condición
que es cumplida por una proporción baja de los trabajadores46. Existe coincidencia
que las tendencias de sindicalización y conflictividad laboral en este sector se tienden
a situar en niveles bajos.
Las acciones de conflicto, específicamente en el sector privado, se estimaban
intrascendentes y habitualmente implicaban mayores costos para sus impulsores o
participantes. La desprotección legal, la precaria inserción de los trabajadores en el
trabajo, el miedo a perder el empleo, han actuado muchas veces como inhibidores del
conflicto. En términos más concretos este panorama adverso se expresó en los cada
vez menores logros económicos que alcanzaban los sindicatos en las negociaciones
colectivas. Los reajustes salariales (que expresan las mejorías salariales), por ejemplo,
pasaron de 4,06% a 0,76% entre 1989 y el 200447. Todo esto reforzó el menor interés
por el estudio de este actor y sus formas de acción. Pero, a la vez, creemos que estos
46 Los trabajadores involucrados en instrumentos colectivos, incluyendo tanto a sindicatos como a grupos nego-
ciadores, y los dos tipos de instrumentos (contratos y convenios), han sido 255.226 en 1993, 161.834 en 1999,
137.985 en 2003 y 232. 667 en 2007. Dirección del Trabajo, Series Estadísticas, 1990-2007, capítulo II. Negocia-
ción colectiva, p.81. Ver en http://www.dt.gob.cl/documentacion/1612/articles-62612_recurso_1.pdf Una tenden-
cia significativa en este sentido es el paso desde los contratos a los convenios, asociado a la preferencia de los emplea-
dores por un proceso de negociación menos rígido, pero que despoja a los sindicatos de diferentes derechos, entre
ellos el derecho a huelga. Ver Asesorías estratégicas: Tendencias emergentes en la negociación colectiva: el tránsito del
contrato al convenio, Cuaderno de investigación, N°11 (Dirección del Trabajo, 2000).
47 Jorge Salinero: Veinte años de afiliación sindical y negociación colectiva en Chile. Problemas y desafíos, Cuaderno
de Investigación Nº29 (Dirección del Trabajo, 2006), p.98.

31
Antonio Aravena

procesos han contribuido también a que los trabajadores visualicen progresivamente la


necesidad de hacer cambios.
Es posible mostrar otros datos de referencia de este período. De una población
sindicalizada de 724.065 trabajadores el año 1992 se pasó a 595.495 el 2000, es decir,
una reducción en la tasa de sindicalización del 20,7% al 14,8%, considerando la
fuerza de trabajo asalariada como referencia. El mayor impacto de esta reducción se
observó en los sindicatos de empresa, pues fueron los que sintieron los golpes de la
reestructuración productiva, la ampliación del subcontrato, las fusiones (caso de los
bancos), los despidos, etc. Los indicadores muestran que en 1991 el número de huelgas
efectuadas fueron 219, que involucraron a casi 46 mil trabajadores, mientras que el
2001 las huelgas bajaron a 86, involucrando 11.531 trabajadores. En los años recientes
tanto la afiliación sindical como la conflictividad han experimentado recuperaciones.
El 2007 la población afiliada volvió a situarse sobre los 724 mil trabajadores, aunque
sigue representando al 14,8% de los trabajadores asalariados. En tanto, las huelgas
llegaron a 146 y los involucrados a 17.294 el mismo año48.
Es cierto que debemos realizar un análisis desagregado para alcanzar conclusiones
más precisas. Esperamos estimular la realización de este tipo de ejercicios en futuras
investigaciones. Basta con decir que la baja incidencia de la conflictividad en el sector
privado requiere mirar una serie de factores asociados. En este sentido, el estudio de
Alberto Armstrong y Rafael Águila ha destacado el aumento que han tenido en los
últimos años las huelgas de carácter ilegal en desmedro de las legales. Según los autores
“a través del tiempo la huelga ilegal ha estado reemplazando a la huelga legal y que de
continuar esta tendencia en el futuro el procedimiento formal de negociación colectiva
establecido por el Código del Trabajo podría llegar a no ser utilizado”49. El estudio de
estos autores, a diferencia de las cifras que entrega la Dirección del Trabajo, incluyen
tanto las huelgas de los sindicatos del sector privado como de las asociaciones del sector
público o municipal y los paros nacionales, lo que ha representado una importante
fuente para entender los indicadores del conflicto laboral en Chile.

48 Cifras de sindicalismo y huelgas obtenidas en Dirección del Trabajo, Series Estadísticas, 1990-2007, capítulo I.
Sindicalismo, p.98; capítulo III. Huelga, p.103. Véase http://www.dt.gob.cl/documentacion/1612/articles-62610_
recurso_1.pdf Información obtenida el 12 de enero de 2009.
49 Alberto Armstrong y Rafael Águila: Evolución del conflicto laboral en Chile. 1961-2002 (Ediciones Universidad
Católica de Chile, 2006).

32
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

Por otra parte, existen una serie de aspectos que inciden en los niveles de
conflictividad laboral y que requieren estudios más detallados. Por ejemplo, las estrategias
y mecanismos de resolución de conflictos que son establecidos internamente por las
empresas, así como la cooptación sindical que permiten evitar huelgas; el mecanismo
de la mediación que se comenzó a aplicar el 2003 y que ofrece salidas pacíficas antes o
una vez declarada la huelga; la disposición de los trabajadores a resolver los problemas
por la vía del diálogo al interior de la empresa, situación que ha quedado expresada
en encuestas de carácter nacional; las prácticas anti sindicales que operan como un
inhibidor de los conflictos; etc. Asimismo, es posible afirmar que la baja incidencia
de los conflictos desde el punto de vista cuantitativo no refleja las controversias de
distinto tipo que se producen en las empresas o el trabajo50.
En el sector público la situación es distinta y la fuerza sindical es más evidente.
Ahí se registraron algunas movilizaciones que convocaron a un número importante de
trabajadores, por ejemplo, las que impulsaron las organizaciones de los funcionarios
del Estado, los profesores o los gremios de la salud, que han mantenido un apreciable
nivel de movilización. El rechazo al modelo económico, las críticas a la modernización
del Estado, la inestabilidad laboral, el daño previsional, los cambios legales en materia
de negociación y en otros temas laborales y sociales, son algunas de sus demandas.
La mayor actividad en este sector también ha sido observada desde el punto de vista
de los indicadores cuantitativos. Armstrong y Águila señalan que a diferencia del
primer período que estudian (1961-1973) en el segundo (1989-2002) los conflictos
tienen alta presencia en los sectores público y municipal, aumentando el porcentaje de
trabajadores en huelga y los días hombre perdidos, aunque disminuyendo la proporción
de número de huelgas. Además, registran un mayor protagonismo de las asociaciones
públicas, como la ANEF, en lugar de la CUT que en el primer período tenía un papel
más central51.
Los problemas no han estado ausentes en este sector y muchas de las
negociaciones entre las partes están marcadas por la falta de diálogo y respeto por
la posición de los trabajadores. De hecho, no siempre se logró acuerdo y muchos
50 César Guzmán: “La huelga y el conflicto laboral en los noventa”, en Rolando Álvarez y Antonio Aravena (Edi-
tores): Los trabajadores y la nueva cuestión social, op.cit., pp. 157-191. Sobre una práctica antisindical de fuerte
impacto en los sindicatos y muy presente en la situación chilena se puede consultar Jorge Salinero: La destrucción
del sindicato: intolerancia a un derecho fundamental (un estudio empírico a nivel nacional sobre separación ilegal de
dirigentes sindicales durante el 2002), Cuaderno de investigación, N°20 (Dirección del Trabajo, 2004).
51 Alberto Armstrong y Rafael Águila: Evolución del conflicto laboral en Chile, op.cit.

33
Antonio Aravena

proyectos de ley relacionados con temas salariales fueron enviados por el gobierno
al Congreso Nacional sin el acuerdo de los trabajadores52. Con todo, era indudable
que las organizaciones lograban importantes niveles de cohesión y se movilizaban sin
temor al conflicto con su empleador.
Es pertinente observar también lo que ocurre con la CUT en esos años,
pues sus orientaciones tienen un impacto concreto y simbólico en la evolución del
proceso político nacional y en el imaginario colectivo de los trabajadores. Se aprecian
variaciones no menores en la política sindical de la central, que pasa de una estrategia
de acuerdos y desmovilización social a jugar un papel más crítico del modelo de
desarrollo y a apoyar las luchas de diferentes sectores sociales que a fines de esa década
se mostraban descontentos con los resultados que obtenían de la transición política.
Estas modificaciones, a la vez, se relacionaron con cambios en la correlación de fuerzas
al interior de la CUT donde los dirigentes que adherían a posiciones socialistas y
comunistas comenzaron a desplazar a sectores más de centro que habían predominado
en los primeros años de esa década.
La presencia de las fuerzas políticas en las organizaciones sindicales es un
elemento que se debe tener en cuenta a la hora de visualizar las tácticas y acciones
de conflicto. La mayor presencia en la CUT de dirigentes con militancia política de
izquierda llevó a un programa sindical que colocó nuevamente a la movilización social
en un lugar central. “Diálogo y movilización”, decían sus dirigentes en aquellos años.
Pero, naturalmente, la emergencia de estos liderazgos obedecía a un cambio efectivo en
las disposiciones subjetivas de los trabajadores. No sólo en la central se puede ver esta
situación. Lo mismo ocurrió, por ejemplo, en el gremio de los profesores, que después
de un cambio en su conducción en 1996 experimentó también una modificación en
su actividad reivindicativa.
El 2003, como resultado de este nuevo escenario político - sindical, se llevó a efecto
la primera protesta nacional desde que asumieran los gobiernos de la Concertación,
acto que fue visto por algunos dirigentes sindicales como un relanzamiento de la
actividad sindical en nuestro país. Pasarían algunos años para que tuviese lugar en
Chile un ciclo de protestas que revitalizarían con mayor claridad la acción colectiva en
el mundo del trabajo.

52 Jorge Rojas y Antonio Aravena: “El mundo sindical y el trabajo asalariado en Chile”, en Patricio Escobar (editor):
Trabajadores y empleo en el Chile de los noventa (Universidad ARCIS, PET, LOM Ediciones, 1999).

34
El conflicto laboral en Chile. Perspectivas de análisis y tendencias emergentes.

6. El ciclo de huelgas 2007-2008.


Los conflictos que se examinarán en las siguientes páginas tienen lugar el
2007 en lo fundamental, salvo la huelga de la empresa salmonera Aguas Claras que
comenzó ese año, pero se extendió hasta marzo de 2008. Están referidos a empresas
chilenas ubicadas en sectores claves del modelo económico chileno, pero donde
existen diferentes historias y culturas sindicales. En todos los casos los trabajadores
buscaron enfrentar los problemas derivados de un marco legal restrictivo en materia de
negociación colectiva. En este sentido, creemos que recogen una serie de experiencias
y demandas que se venían desarrollando desde los años noventa (e incluso antes).
Finalmente, los conflictos se inscriben en un período de mayor apertura política que
posibilitó la ampliación del espacio de acción de las organizaciones sindicales. Cabe
recordar que entre el 2006 y el 2007 se registraron conflictos no sólo en el ámbito
laboral. Las movilizaciones de los estudiantes secundarios, por ejemplo, antecedieron
el ciclo de huelgas sindicales que se estudian en esta ocasión.
El conflicto de los trabajadores del subcontrato de la minería del cobre, que
se desarrolla entre el 25 de junio y el 31 de julio de 2007, remite a un sector que
históricamente ha exhibido niveles elevados de conflictividad. Los trabajadores
desarrollaron una serie de experiencias de lucha sindical previamente y se han agrupado
en distintas organizaciones, siendo la Confederación de Trabajadores Contratistas
(CTC) la más reciente. Podría sugerirse que acabamos de presenciar un momento
dentro del desarrollo de un ciclo de protestas en este sector. Las luchas sindicales se
insertan en un contexto político y económico favorable debido a las elevadas utilidades
de CODELCO por el precio del cobre en el mercado mundial. En este sentido,
los mineros aprovechan un momento político y, a la vez, crearon el escenario de la
negociación a través de sus propias estrategias y recursos.
El conflicto forestal transcurre, con intermitencia, entre el 11 de marzo y el 09
de mayo de 2007. A diferencia de lo ocurrido con los subcontratados de la minería,
tiene un carácter más económico y los sindicatos involucrados no contaban con una
extensa historia sindical. Sin embargo, el movimiento tuvo éxito y salió fortalecido
del conflicto. Al igual que en el caso minero resultó importante la acción unitaria
lograda por los trabajadores forestales, que se expresó en la constitución de la Unión
de Sindicatos Forestales (USINFA). Pese a estar inserto en el ciclo de huelgas, este
caso tiene particularidades. Una de ella es que la solución del conflicto quedó más

35
Antonio Aravena

asociada a los actores regionales que al ámbito nacional. De hecho, la participación


del gobierno fue menor. Además, hay que señalar que la empresa no mostró una
estrategia claramente definida, diferencia evidente con la situación observada en el
caso salmonero.
El conflicto en la empresa salmonera Aguas Claras, que va entre diciembre de
2007 y marzo de 2008, se ubica al final del ciclo de huelgas. Los trabajadores trataron
de negociar a nivel supra empresa, aprovechando el momento político favorable
que visualizaban en el país, sin embargo, no percibieron que el escenario se había
modificado sustancialmente. Los sindicatos no gozaron de los mismos respaldos
políticos que otros trabajadores en conflicto y debieron enfrentar una reacción más
agresiva y planificada por parte de la empresa. Este conflicto, a diferencia de los dos
anteriores, ha tenido serios costos sindicales. Uno de los aspectos a considerar en
futuros conflictos es que las oportunidades políticas tienen momentos de apertura y
repliegue y que tanto las oportunidades como las restricciones políticas siempre pueden
ser utilizadas por las elites políticas y económicas y por los propios empleadores, y no
sólo por los sindicatos.
Finalmente, hay quienes sostienen que los eventos que irrumpieron en el sector
privado constituyen sucesos excepcionales, sin relevancia ni proyección. Nuestra
apreciación es diferente. Pensamos que hay procesos y demandas que han quedado
instaladas en la sociedad chilena, entre ellas, la necesidad de perfeccionar el marco
legal que regula la negociación colectiva. Los actores se han logrado articular, con
distinta suerte, desafiando a oponentes que tenían un poder claramente superior. En
algunos casos han desarrollado nuevas organizaciones, estimulado la politización de las
bases y la creación de identidad en la lucha sindical. De esta manera, el sindicalismo
se ha instalado nuevamente en el país como un actor relevante. Las experiencias de
conflicto pueden ser aprovechadas en futuras acciones colectivas, no obstante, ello
implicará un análisis pormenorizado de los múltiples factores involucrados y de los
nuevos escenarios históricos que se hayan constituido.

36
El movimiento de los trabajadores
contratistas de CODELCO: una experiencia
innovadora de negociación colectiva

Daniel Núñez

1. Introducción
Durante el año 2007 la sociedad chilena se vio sorprendida por las dos grandes
huelgas de trabajadores contratistas que, con escasos meses de diferencia, se sucedieron
primero en el sector forestal y luego en la actividad cuprífera estatal. De hecho, en la
retina de la opinión pública quedaron grabadas las dramáticas imágenes de televisión
que muestran el cuerpo sin vida del obrero forestal Rodrigo Cisterna, quien yace inerte
sobre una máquina montacarga producto de los impactos de bala que recibió por parte
de Carabineros. Así como también las impactantes fotografías y filmaciones con que
los medios de comunicación ilustraron el comienzo de la huelga en el mineral de El
Teniente. En ellas se aprecia, en medio de una carretera que serpentea entre los cerros,
una hilera de buses completamente calcinados que obstruyen el tránsito e impiden el
acceso a este yacimiento. A pesar que en ambos casos las imágenes de violencia fueron
profusamente difundidas por la prensa, ellas no inhibieron la simpatía que estas luchas
despertaron en la población. Es más, dichos conflictos laborales lograron importantes
niveles de apoyo en la ciudadanía, lo que se vio refrendado a través de los resultados
que arrojó una encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea
(CERC), realizada en julio de ese mismo año. Dicha medición constató que existe
una imagen positiva de los trabajadores en huelga, ya que un 53% de los consultados
afirma sentir solidaridad ante ellos. Además existe una amplia mayoría que legitima
la utilización de la huelga, lo que se manifiesta en que un 82% de los encuestados
comparte la afirmación “que los trabajadores recurren a las huelgas porque no tienen otra
alternativa”.53
Los conflictos laborales en Bosques Arauco y en la Corporación de Desarrollo del
Cobre (CODELCO) también atraen la atención de la opinión pública por su carácter
atípico. Entre otros aspectos, destaca el hecho que dichas paralizaciones traspasan las
53 Informe de Prensa, Encuesta Nacional Julio 2007, CERC, www.cerc.cl, 18/072008.

37
Daniel Núñez

fronteras de la ley laboral y logran la participación de miles de trabajadores pertenecientes


a diferentes unidades productivas, alcanzando una masividad pocas veces vista. En este
contexto, cobra una relevancia especial la actitud con que los trabajadores encararon la
paralización. Ellos no se contentan con el ausentismo laboral y procuran que la huelga
se transformé en un instrumento real de presión, que asegure detener la producción
de la empresa matriz o mandante. Para conseguir este objetivo recurrirán a acciones
extremas como bloqueos de carreteras y copamientos de los centros productivos, si los
acontecimientos así lo ameritaban.
Justamente lo que se pretende en este artículo es analizar una de las
paralizaciones más significativas que se ha producido desde el fin de la dictadura, y
que es la prolongada huelga -pues totalizó 37 días de duración- que mantuvieron los
trabajadores contratistas de la cuprífera estatal durante los meses de junio y julio del
año 2007. La hipótesis principal que guía este artículo es que el movimiento de los
trabajadores contratistas de CODELCO es portador de una innovadora estrategia de
negociación colectiva que, entre otros aspectos, se nutre de las tradiciones históricas
de lucha de los mineros del cobre. Dicha estrategia supera la protesta espontánea y la
fragilidad que caracteriza la acción colectiva que habitualmente llevan adelante grupos
asalariados altamente flexibilizados. El hito que expresa el momento cúlmine en esta
búsqueda de nuevos procesos de negociación colectiva es la huelga general del año
2007, y por eso se propone su estudio detallado.
También abordaremos las causas del conflicto, que se ajustan a lo que en la
sociología histórica se denomina como causalidad “combinada y coyuntural”. Esto
quiere decir que en el surgimiento de este suceso intervienen de manera simultánea
múltiples mecanismos y situaciones54. En nuestro caso, por una parte están presentes
ciertas características peculiares del sector cuprífero, como es la centralidad que posee
dicha actividad en la economía chilena y la propia trayectoria de conflicto social
de la cual son portadores los mineros del cobre. Por otra parte, hay aspectos que se
relacionan con las prácticas de los trabajadores contratistas y con el particular proceso
de maduración que experimenta el movimiento sindical. Por último, hay otra serie de
factores vinculados a la coyuntura específica que se vive el año 2007, tanto en el plano
económico –un año de bonanza por el precio del cobre- como en relación al sistema
político y a los propios fenómenos que cursan en la sociedad chilena.
54 Este término lo extraemos del artículo de Joel Stillerman “Continuidades, rupturas y coyunturas en la transfor-
mación de los obreros de Madeco S.A., 1973-2003”, op.cit.

38
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

Este artículo se organiza de la siguiente manera. En la primera sección se


analiza la trayectoria de los trabajadores del cobre como sujeto social, para terminar
planteando como esta herencia histórica se proyecta en un actor nuevo, como son
los asalariados contratistas de CODELCO. A continuación, se hace una descripción
de las primeras luchas que impulsó el movimiento de los contratistas, contrastando
dichas prácticas con los rasgos que caracterizan a la acción colectiva que desarrollan los
trabajadores sometidos a mayores niveles de precariedad. Finalmente, la última sección
está dedicada a reconstruir los principales acontecimientos que dan vida a la huelga
del 2007, destacando aquellos aspectos que resultan decisivos para el desenlace de la
paralización.
Por último, hay que señalar que se ha optado por investigar a los asalariados
externos de la cuprífera estatal en tanto se trata de uno de los colectivos laborales
que en el último tiempo presenta una mayor conflictividad. Otro hecho relevante, es
que este grupo corresponde a una de las realidades laborales que emergen en el país,
como consecuencia de los procesos de desregulación y flexibilización del trabajo que
impuso la dictadura, y que se han profundizado bajo los gobiernos de la concertación.
Pero lo más interesante es que estamos hablando de un sector asalariado nuevo, que
está inmerso en un medio laboral muy peculiar como es la minería del cobre, donde
existe una aquilatada tradición de lucha reivindicativa. Es justamente esta tensión la
que abordaremos a continuación y nos permitirá dar nuestros primeros pasos en esta
apasionante temática. ¿Que tan innovadoras son estas huelgas en CODELCO en
relación a las jornadas de movilización que protagonizaron los mineros del cobre previo
a la nacionalización y bajo la dictadura?, ¿Estaremos en presencia de una mixtura,
donde se fusionan las precarias condiciones de trabajo de los asalariados externos con
las antiguas tradiciones de lucha del mundo minero? Son algunas de las interrogantes
que intentaremos dilucidar.
2. La tradición combativa de los mineros del cobre: Una
herencia histórica en crisis.
2.1 Los sindicatos del Cobre en el período desarrollista.
A principios del siglo pasado emergió en Chile la explotación cuprífera a gran
escala, teniendo como hitos fundacionales la entrada en operación en 1912 del mineral
El Teniente y en 1915 la mina de Chuquicamata. Doce años más tarde la extracción

39
Daniel Núñez

del metal rojo se consolidaba con la entrada en funcionamiento del yacimiento de


Potrerillos, ubicado en la región de Atacama. Esta actividad desde su nacimiento
se encontró vinculada a capitales norteamericanos, pues son compañías como la
Anaconda Cooper Corporation y la Braden Cooper Company, quienes se apropian de
la producción a gran escala del preciado metal rojo. Aún cuando el descontento laboral
se ubica en forma simultánea con el surgimiento de la gran minería cuprífera, la primera
oleada de huelgas que alcanza una significación nacional se remonta al año 1938, poco
antes de que comience el gobierno del Frente Popular55. Dichas paralizaciones afectan
tanto al mineral de El Teniente como a Chuquicamata y son una nítida manifestación
del vigor con que despuntan los sindicatos cupríferos.
En los años cincuenta se genera un salto de calidad en la lucha reivindicativa
de los asalariados del cobre, que tiene como expresión más visible el contundente
crecimiento que experimentan las huelgas, ya sean legales o de hecho. Este aumento
en los conflictos se relaciona con un par de sucesos de enorme trascendencia para el
movimiento sindical cuprífero. El primero de ellos, es la fundación el 23 de mayo
de 1951 de la Confederación Nacional de Trabajadores del Cobre, en un congreso
realizado en la comuna de Machalí56. A este evento convergen tanto los sindicatos de
obreros como aquellos que agrupan a los empleados de las tres minas existentes en ese
momento: Chuquicamata, Potrerillos y El Teniente. La novel confederación hace su
estreno con la convocatoria a una exitosa huelga general. El segundo acontecimiento
es la aprobación en 1955 de la Ley de Nuevo Trato. Dicha normativa implica un
cambio en la relación entre las compañías norteamericanas, el Estado chileno y los
trabajadores del cobre, en la medida en que contempla la promulgación de un estatuto
especial que regula las relaciones laborales en el sector cuprífero. La tramitación del
estatuto resulta ser un proceso lento, cargado de tensiones y su aprobación definitiva
recién se logra en 1956, gracias a una nueva huelga general que se prolongó durante
casi un mes. Esta normativa tuvo un efecto contrario al esperado por las autoridades de
la época, ya que las nuevas regulaciones no inhibieron en lo más mínimo la capacidad
de movilización de los mineros del cobre. Los datos que proporciona Francisco Zapata

55 La historiadora María Angélica Illanes hace un análisis más detallado de las movilizaciones que se suceden en
dicho mineral, en un artículo titulado “La sublimación de la ira. Chuquicamata ante el advenimiento del Frente
Popular”, ponencia presentada al III Encuentro de Historiadores y Cuentistas Chilenos-Bolivianos, La Paz, 17-20
julio de 2002.
56 Jorge Barría: Los sindicatos de la gran minería del cobre (Instituto de Administración, Universidad de Chile,
Santiago, 1970), p.14.

40
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

permiten apreciar cómo en los años venideros se intensifica la lucha reivindicativa.


De acuerdo a este autor entre 1956 y 1966 se produjeron trece huelgas por mineral,
dos huelgas generales y dos por solidaridad, es decir, un total de 17 paralizaciones de
envergadura en tan sólo diez años57.
En el plano de las demandas cabe destacar los diferentes tipos de reivindicaciones
que plantean los asalariados del cobre. Las exigencias que aparecen con mayor fuerza
son aquellas que apuntan a mejorar los salarios y las condiciones de trabajo, lo cual
resulta bastante cercano a las demandas reivindicativas más tradicionales de cualquier
sindicato. Sin embargo, hay que mencionar que también ocupan un papel destacado
aquellas demandas que apelan a la intervención del Estado y al rol protagónico que
debe desempeñar en la economía. Aquí reside precisamente la otra base sobre la cual
se articula la lucha de los mineros del cobre, pues sus exigencias sobrepasan los marcos
habituales de un conflicto laboral y se plantea un tema de alcance nacional como es
la relación entre el cobre y la sociedad chilena. De esta manera, fue emergiendo como
una demanda emblemática la lucha por la nacionalización de la gran minería del cobre,
la que incluso llegó a constituirse en uno de los pilares discursivos y de movilización
que levantó la Confederación de Trabajadores del Cobre.
La elevada figuración pública que acompañaba a las movilizaciones de los
mineros del cobre y su marcada tendencia al conflicto son temáticas que en décadas
pasadas motivaron la reflexión de destacados cientistas sociales. Sobre la base de un
marxismo no ortodoxo, el sociólogo Manuel Barrera ordena posiciones en dicha
discusión y formula algunas de las hipótesis más consistentes que se ha logrado
pesquisar. Este autor postula que tanto el aislamiento social que conlleva la vida en los
campamentos mineros como el carácter de enclave económico extranjero que posee la
actividad cuprífera, son factores que tienen un gran peso en el desenvolvimiento de las
relaciones laborales y que inciden en forma directa en la mayor propensión al conflicto
que exhiben los mineros del cobre58.
Para articular estos planteamientos Barrera recurre a los avances que en la
década del cincuenta experimentaba la sociología del conflicto y, en particular, a
la llamada teoría de la masa aislada. Esta propuesta tiene su origen en los estudios
57 Francisco Zapata: “La acción sindical en la gran minería del cobre: ¿Continuidad o Ruptura?” en Francisco Za-
pata (comp.): Clases Sociales y Acción Obrera en Chile (Jornadas 110, Colegio de México, 1986), p. 197.
58 Manuel Barrera: El conflicto obrero en el enclave cuprífero (Instituto de Economía y Planificación, Universidad
de Chile, 1973), p.11.

41
Daniel Núñez

que desarrollaron los investigadores Clark Kerr y Abraham Siegel,59 quienes teorizan
respecto a los motivos por los cuales los asalariados de la minería y los puertos presentan
mayores niveles de recurrencia a la huelga. En el corazón de esta formulación teórica
se encuentra la tesis que la mayor propensión al conflicto se explica por factores de
tipo estructural, en este caso vinculados a su lugar y condiciones de trabajo. Para Kerr
y Siegel son aspectos como la residencia en campamentos mineros y el uso extensivo
de la mano de obra, los que contribuyen de manera significativa para que -tanto en
las minas como en los puertos- nos encontremos con masas obreras relativamente
homogéneas, capaces de desarrollar una elevada cohesión social.
Barrera considera que es precisamente esta situación la que ocurría en Chile con
la fuerza de trabajo cuprífera. Debido a que en esa época la mayoría de los trabajadores
residía en campamentos como Chuquicamata o Sewell, toda la convivencia de los
mineros se desarrollaba en un espacio geográfico acotado. Eso quiere decir que los
compañeros de trabajo junto con ser colegas, también eran vecinos, que muchas
veces se veían casi obligados a compartir en los limitados lugares de esparcimiento
que estaban disponibles. De esta manera surgen férreos lazos de amistad y un sentido
de comunidad que no sólo identifica a los mineros sino también a sus familias.
Este sentido de pertenencia reforzaba la solidaridad entre los trabajadores, lo que
se expresaba en el férreo apoyo que alcanzaban las manifestaciones de descontento
laboral. Los movimientos huelguísticos alcanzaban rasgos de una verdadera rebelión
contra la compañía minera.
Para completar la tesis de Barrera hay que rememorar una de las marcas de
nacimiento de la gran minería del cobre. Dicho autor postula que la propiedad extranjera
de las grandes minas de cobre unido a las magras condiciones laborales, facilitó la
concreción de una lucha reivindicativa de características muy peculiares. En concreto
esto quiere decir que para los mineros del cobre sus demandas no sólo expresaron
sus justas reivindicaciones gremiales, sino que también implicaron la recuperación
para la nación de una parte de esa inmensa riqueza minera que era apropiada por las
compañías norteamericanas. En definitiva, la consecución de mejores condiciones de
trabajo terminó convirtiéndose para la conciencia obrera en una causa patriótica de
alcance nacional, que supera con creces el interés gremial. Para Barrera este proceso de
toma de conciencia habría ido de la mano con una creciente aceptación del discurso
59 Clark Kerr y Abraham Siegel: La propensión a la huelga en las industrias: comparación internacional
(Instituto de Administración, Universidad de Chile, 1965).

42
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

anti-imperialista de los partidos de izquierda, lo que terminó plasmándose en un


proceso de radicalización política de los mineros y en una férrea adhesión por parte de
ellos a los partidos marxistas de ese entonces.
Uno de los sucesos que cuestionó de manera abierta los supuestos fundamentales
que sirven de base a este marco interpretativo fueron las inesperadas tensiones que se
experimentaron después de la nacionalización del cobre en 1971. Se esperaba que la
nueva propiedad estatal de las minas consolidaría la sólida alianza que se había forjado
años atrás entre los sindicatos y los partidos de izquierda. Sin embargo, en ciertos
sectores predominó una lógica de acción que privilegió la defensa de sus intereses
corporativos por sobre cualquier otra consideración. Esta situación deriva en una
confrontación abierta con el gobierno popular cuando un grupo de sindicatos de El
Teniente acuerdan el inicio de una huelga por mejoras salariales60. A pesar que esta
huelga se focalizó en la mina ubicada en las cercanías de Rancagua, en algún momento
existió el peligro de que este movimiento se extendiera a otros yacimientos. Estos
acontecimientos sembraron incertidumbre respecto al nivel de compromiso que tenían
los mineros con el proyecto socialista de Salvador Allende. Las dudas se acentúan si
recordamos el componente anti-imperialista que Barrera le atribuye a la lucha de los
trabajadores del cobre, el cual al parecer no estaba tan afiatado como se pensaba unos
años antes.

2.2. El sindicalismo cuprífero en tiempos del neoliberalismo.


Con el golpe de estado de 1973 comienza una nueva etapa en la historia reciente
del país, que se caracterizó por la impronta autoritaria que acompaña al régimen de
Pinochet y las transformaciones neoliberales que impuso. En el caso del metal rojo, la
dictadura heredó un escenario inédito caracterizado por la emergencia de un monopolio
estatal como era CODELCO. Dicha situación no perdurará por mucho tiempo, pues
en 1976 la dictadura promueve la entrada de inversionistas extranjeros, con lo cual
se inicia un proceso de desnacionalización de las riquezas mineras que perdura hasta
nuestros días. En el ámbito laboral, los mineros se ven forzados a convivir con una
nueva legislación del trabajo que deroga parte importante de sus conquistas históricas,
como el citado estatuto de los trabajadores del cobre de 1956.

60 Un análisis detallado de esta huelga se puede encontrar en el libro de Sergio Bitar y Crisóstomo Pizarro, titulado
“La caída de Allende y la huelga de el Teniente” (Ediciones Ornitorrinco, 1989).

43
Daniel Núñez

En este contexto se abren camino a inicios de los años ochenta las primeras
expresiones de descontento laboral, las que afloran a través de los “viandazos” y otras
tímidas acciones de protestas como los atrasos colectivos. Dichas acciones remecen al
mundo minero y favorecen una rápida rearticulación de las alicaídas organizaciones
sindicales que los agrupan. Sólo han de transcurrir unos meses, para que una
recientemente democratizada Confederación de Trabajadores del Cobre logre unificar
las demandas de los asalariados de los cuatro yacimientos de CODELCO61 y convoque
de manera abierta a una primera jornada nacional de protesta. La protesta de mayo de
1983, junto al posterior paro nacional de junio, concita el apoyo de los partidos políticos
de oposición así como también de una amplia gama de organizaciones estudiantiles
y sectores poblacionales, convirtiéndose en los años siguientes en multitudinarias
manifestaciones de descontento popular contra la dictadura militar.
Estos sucesos renovaron un debate académico que a la fecha estaba anclado
en postulados propios del período previo a la nacionalización del cobre y que se
mostraba incapaz de captar el complejo escenario que se abría con la constitución de
CODELCO. En este contexto surgen nuevas propuestas que buscan interpretar las
razones de este renacimiento del conflicto laboral en la minería del cobre y ponderar
sus proyecciones.
Oscar Mac-Clure es uno de los autores que escribe motivado por los vientos
de cambio que acarrean las protestas antipinochetistas y que expresa de manera más
diáfana las posiciones optimistas que emergen en esos años. Este autor destaca el papel
que jugaron los trabajadores del cobre en la configuración del naciente movimiento
opositor. Efectivamente, el sindicalismo cuprífero se convierte en el soporte de entidades
como el Comando Nacional de Trabajadores y otros referentes de concertación social
y político, que resultarán fundamentales para la unidad de las fuerzas opositoras y
el avance que experimentó el proceso democratizador hasta 1986. A esta elevada
politización Mac-Clure suma otra característica, al constatar que nuevamente los
asalariados del cobre exhiben niveles más altos de conflictividad laboral. Por lo tanto,
durante la era pinochetista vuelve a manifestarse esa famosa tradición combativa de
los mineros.
Sin embargo, hay que tener presente que para Mac-Clure este protagonismo
sociopolítico no sólo se explica desde la perspectiva de la acción, pues en él también
61 A esa fecha ya había entrado en operación el mineral de Andina, ubicado en la comuna de Los Andes.

44
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

están presentes aspectos de tipo estructural. Este autor postula que la centralidad
que posee el cobre en la economía chilena le otorga un mayor poder de presión al
sindicalismo cuprífero, en comparación con otros grupos asalariados. También es
interesante destacar como las conquistas reivindicativas que obtenían los trabajadores
del cobre se convertían en verdaderos referentes para el resto de la clase obrera
chilena, configurándose así un fenómeno que este mismo autor denomina como un
“efecto de demostración”. Este se verá favorecido por el hecho que los conflictos en la
minería gozaban de una alta visibilidad pública. Es decir, debido al elevado impacto
económico que genera una paralización en el cobre, existe una atención especial por
parte de la opinión pública respecto a lo que allí suceda y también de las autoridades
gubernamentales de turno.
Por último, esta visión valora la trayectoria que dicho actor ha tenido en el
siglo XX, destacando el significativo aporte que los trabajadores cupríferos realizan a la
democratización del país. Mac-Clure postula que las luchas económicas y reivindicativas
de los mineros del cobre han promovido la defensa de la clase trabajadora frente a
políticas salariales y laborales que la han perjudicado. Incluso este autor señala que
estas luchas han traspasado las fronteras de clase para representar demandas de alcance
nacional, como sucedió en el período en que el metal rojo estaba controlado por las
compañías norteamericanas y también cuando hace suya la lucha por el retorno a
la democracia apelando al fin del régimen autoritario. En conclusión, -y utilizando
sus propias palabras-, “su acción ha estado objetivamente lejos de encerrarse en un
corporativismo estrecho, sino que su centralidad social y política ha jugado un papel la
mayor parte de las veces favorable a las mayorías populares del país”62.
En una vereda opuesta se ubican las reflexiones que desde el exilio en México
formuló el profesor Francisco Zapata. Este destacado académico remece hasta sus
cimientos las tesis predominantes sobre el sindicalismo del cobre. Zapata postula
que el comportamiento de los mineros como actor social presenta cierta continuidad
histórica que se manifiesta tanto en el período desarrollista como en los tiempos
de la nacionalización, e incluso, bajo la dictadura. Dicha continuidad encuentra su
fundamento en la permanencia en el tiempo reciente –siglo XX- de las bases que
estructuran la relación que se establece entre el cobre y la sociedad chilena. Según
sus propias palabras “la acción sindical de los mineros ha conservado un carácter
62 Oscar Mac-Clure: Sindicalismo en el cobre, nacionalización y autoritarismo (Institut D´Etude des Pays en Dele-
loppement, Univeriste Catholique de Louvain, 1985), p. 115.

45
Daniel Núñez

corporativo, más comprometido con el logro de mejores condiciones de vida (salarios


y prestaciones), que con el apoyo a determinadas corrientes ideológicas o políticas”63.
Es evidente que esta tesis pone de relieve la dimensión corporativa implicada en la
lucha reivindicativa de los trabajadores del cobre, cuestionando la supuesta orientación
clasista o democratizadora que se le atribuye “a priori” a la acción sindical cuprífera.
Para Zapata lo que habría sucedido con los mineros del cobre es que en determinadas
coyunturas sus fines habrían coincidido con los del resto de la clase trabajadora. Otro
supuesto fundamental en los postulados de este sociólogo es la idea que los mineros
cupríferos establecen una relación instrumental con los partidos políticos. Es decir,
adhieren y votan por determinados partidos en la medida en que sean funcionales a
su lucha reivindicativa, independiente que sean fuerzas políticas de izquierda, centro
o derecha.
En relación a esta polémica podríamos concluir que en ciertos períodos
históricos el protagonismo económico-reivindicativo de los trabajadores del cobre se
enlaza con las luchas del conjunto de la clase trabajadora, e incluso con demandas
nacionales, como fue la nacionalización del cobre y el movimiento por la recuperación
de la democracia en los años ochenta. Pero en otros momentos la acción sindical de
los mineros del cobre ha acentuado sus rasgos corporativos, como ocurrió durante
la Unidad Popular. Esta última tendencia ilustra de manera acertada la posición que
adoptan los sindicatos de planta de Codelco, en un escenario totalmente distinto,
como es el que emerge con el fin de la dictadura.
Durante los gobiernos de la Concertación se profundizó la ruptura con los
patrones de comportamiento sociopolítico característicos del período desarrollista.
Dicho fenómeno afecta de manera transversal a los principales actores sociales y
políticos, dejándose sentir con especial dureza en el ámbito sindical. En el caso
particular de los trabajadores de planta de CODELCO hay que constatar que ellos
mantienen una importante adhesión a los sindicatos, lo que se explica por su fuerte
tradición organizativa así como por el elevado reconocimiento social que tienen. Sin
embargo, la pauta que orienta su comportamiento se ubica en una dinámica de corte
gremialista, donde lo principal por lejos son las demandas salariales y otros beneficios
que se pueda alcanzar. Dichas exigencias reivindicativas se desvinculan de otras
problemáticas de alcance nacional, con lo cual se refuerzan los rasgos corporativos

63 Francisco Zapata: “La acción sindical en la gran minería del cobre”, op.cit, p. 190.

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El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

de un accionar sindical que tiende a quedar encerrado dentro de las fronteras de esa
“mega” empresa minera. Es así como mientras que al interior de CODELCO reina un
clima laboral de armonía entre el personal de planta y la gerencia de la estatal, desde
la periferia va expandiéndose una nueva realidad laboral –el subcontrato- que penetra
hasta el corazón mismo de la cadena productiva y que en un corto tiempo dará mucho
que hablar.

2.3 El subcontrato y la reconfiguración social de los trabajadores


de CODELCO.
Aún cuando los asalariados contratistas tienen una existencia de larga data en la
minería del cobre, ellos mantenían una posición marginal en la cadena productiva ya
que se ocupaban en labores de mantención de los campamentos y en faenas transitorias
de montaje. Esta situación cambia radicalmente con la instauración por parte de la
dictadura de un nuevo Código del Trabajo. Dicha normativa contempló la derogación
de la ley 16.75764, permitiendo que las empresas contratistas desarrollaran su actividad
sin limitación de ningún tipo. Durante la década del ochenta la subcontratación
adquiere una presencia creciente en el rubro minero, pasando desde las labores auxiliares
a proveer servicios estrechamente asociados a la faena minera, e incluso, a participar
en ciertas fases de la cadena de producción. Hacia fines de los noventa las empresas
contratistas se habían constituido en una pieza insustituible en el funcionamiento de
las grandes compañías cupríferas, particularmente en el caso de CODELCO.
El mundo de los asalariados contratistas de CODELCO corresponde a
una gigantesca masa laboral, que se desempeña en rubros muy variados. Según los
antecedentes que proporciona la memoria corporativa de la compañía estatal, la dotación
total de personal contratista llegaba en el 2007 a un total de 43.289 trabajadores. De
este universo, 26.210 se ocupaba en actividades de operación divisional, mientras que
16.409 laboran en proyectos de inversión, particularmente en la puesta en marcha del
nuevo yacimiento de Gabriela Mistral65. Estos números resultan decidores respecto
al aporte fundamental que realizan los trabajadores externos al funcionamiento de la

64 Dicha ley fue aprobada en 1967 y limitó la presencia de las empresas contratistas al establecer que las labores
inherentes a la producción principal o permanente, al igual que las labores de reparación o mantención habitual de
equipos, no podían ser realizadas por contratistas.
65 Corporación de Desarrollo del Cobre: Reporte de Sustentabilidad 2007, en www.codelco.cl, acceso
18/06/2008.

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Daniel Núñez

cuprífera, especialmente si se considera que las actividades de operación divisional son


permanentes, y sólo en ellas se utiliza una cantidad mayor que el personal de planta,
que a la misma fecha alcanza a 18.211 trabajadores.
La diversidad existente en el subcontrato minero resulta mayor si nos detenemos
a analizar las actividades específicas que efectúan los trabajadores. Por una parte, están
quienes se emplean en servicios auxiliares como aseo, casino y seguridad, que son
actividades menos calificadas y donde se emplea un mayor número de mujeres. Por otro
lado, se encuentran los que laboran en servicios especializados de apoyo a la producción
y mantención de equipos, que es un ámbito que se ha expandido significativamente
debido a las complejidades que generan las innovaciones tecnológicas incorporadas al
proceso cuprífero. Finalmente, están los trabajadores de obras, quienes laboran en la
extracción del cobre, participando directamente en las faenas que se desarrollan dentro
del yacimiento.
Una vez mencionados estos breves antecedentes sobre de la fisonomía social
del subcontrato de CODELCO, quedamos en un mejor pie para abordar una
problemática aún más compleja. A la luz de las transformaciones recientes del país y
en el mundo minero analizaremos la relación actual que se establece entre el cobre y la
sociedad chilena, destacando aquellos aspectos que tienen una mayor incidencia en el
comportamiento de los trabajadores contratistas.
Un primer aspecto apunta a una temática que ya se mencionó, como es la
centralidad que posee el cobre en la economía. Sobre este punto es preciso señalar que
a pesar que las administraciones concertacionistas profundizaron la apertura al exterior
de la economía chilena y consolidaron las llamadas exportaciones no tradicionales, el
cobre todavía continúa siendo un producto esencial de la canasta exportadora. Para
graficar la significación que conserva el metal rojo hay que señalar que en el período
que va entre 1996 al 2005 su aporte al total de las exportaciones no baja del 35%.
Merced a los altos precios que alcanza en el mercado mundial, en el 2006 y 2007 dicha
participación llega a un 47%66.
En el caso de CODELCO este fenómeno se entrecruza con dos tendencias
contradictorias. Por una parte, dicha empresa estatal pierde protagonismo en la

66 Taller de Análisis de Coyuntura Económica y Política, “Informe de Coyuntura trimestral, Nº14”, 2007, en www.
cctt.cl, acceso 22/06/2008.

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El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

producción cuprífera nacional frente al avance de las mineras privadas67. Pero por otro
lado, la cuprífera continúa realizando un aporte fundamental a los ingresos fiscales, los
que por cierto también han experimentado un alza espectacular en los últimos años, al
igual que las ganancias de CODELCO. Por lo tanto, a pesar del tiempo transcurrido
y los enormes cambios que se han producido, los trabajadores de la estatal continúan
disponiendo de una importante capacidad de presión. Aunque la situación es muy
distinta según se trate del personal de planta o de los asalariados contratistas, pues los
primeros están en una posición bastante más favorable para negociar sus condiciones
de trabajo. Entre otras ventajas, se cuenta que son herederos directos de esa trayectoria
de protagonismo sindical a que se ha hecho mención, lo que se refleja en los altos
niveles de afiliación sindical existentes en el personal de planta, que alcanza a un 97%.
Una situación diferente es lo que ocurre en el mundo del subcontrato, ya que aquí los
niveles de organización se asemejan mucho más a los alicaídos porcentajes de afiliación
sindical que reflejan las estadísticas nacionales y la asimetría de poder en la relación
laboral se inclina claramente a favor del empleador.
Una de las problemáticas claves se refiere a la propia constitución histórica de los
mineros del cobre como sujeto social y a las particularidades de este proceso. Aunque
es indudable que los asalariados del cobre forman parte de la clase trabajadora chilena,
ellos se reconocen como un cuerpo diferenciado, que posee una fuerte identidad con
los oficios mineros y que se ubica en una posición de privilegio en relación a otros
sectores asalariados no-profesionales. Por lo tanto, sus salarios, patrones de consumo
y expectativas aspiracionales, están muy por encima del resto de la clase trabajadora68.
Ahora bien, el problema es que los trabajadores cupríferos distan de ser un cuerpo
homogéneo y, como ya hemos señalado, en su interior coexisten dos grandes mundos
laborales; el personal de planta y los trabajadores contratistas. En el caso de los
asalariados externos ellos viven en una permanente tensión. Por una parte, su práctica
laboral concreta se desarrolla en el cobre, empapándose con ese especial medio laboral
que es el mundo minero y también con sus aspiraciones y estilos de vida. Pero en su
condición de asalariados externos viven una situación de precariedad laboral, que los
acerca a la realidad de miles de trabajadores subcontratados. Por lo tanto, estos nuevos
asalariados cupríferos tienen una vinculación con una problemática nacional -el

67 Orlando Caputo y Graciela Galarce: “De la Nacionalización del cobre por Allende a la desnacionalización de la
dictadura y la concertación”, 2007, en www.olca.cl, acceso 22/06/2008.
68 Francisco Zapata: “La acción sindical en la gran minería del cobre”, op.cit., p. 213.

49
Daniel Núñez

subcontrato-, que es ajena al personal de planta. En definitiva se podría hipotetizar que


como ellos se ubican en la periferia del circuito social minero, poseen más sensibilidad
hacia temáticas como el empleo precario u otras problemáticas que afectan a la mayor
parte de los trabajadores.
También hay que reconocer que uno de los efectos sociales más preocupantes
de la subcontratación es la segmentación que se genera entre los propios trabajadores,
lo cual queda graficado en el profundo abismo que surge entre el personal de planta
y los subcontratados. Existe un grupo de trabajadores que está en una posición de
privilegio, que goza de elevadas remuneraciones y ventajosas prestaciones sociales,
frente a un trabajador contratista que se ubica en la parte más baja de la escala salarial
y que es golpeado por la inestabilidad en el empleo. Pero este tema no es sólo un
asunto de condiciones materiales de trabajo, también es un problema subjetivo de
grandes proporciones. Los circuitos de socialización son intervenidos por el dispositivo
segregador. Las diferencias sociales penetran en espacios habituales de convivencia
como la hora de colación en el casino o el transporte de los trabajadores a la mina, con
lo cual se agudizan en forma dramática las distancias sociales. Un autor que confirma
esta percepción es Eduardo Abarzúa. Este psicólogo laboral habla de la difícil relación
que se establece entre el personal de planta de CODELCO y los trabajadores externos,
y señala que los primeros “se sienten poseedores de derechos adquiridos a lo largo
de intensas luchas sindicales viendo a los trabajadores de empresas contratistas como
oportunistas que buscan obtener aquellos logros sin mayor sacrificio”69.
Por último, es necesario señalar que el protagonismo sociopolítico que distinguió
a los mineros del cobre durante buena parte del siglo recién pasado actualmente es
una identidad social en crisis. En CODELCO la mayoría de los sindicatos de planta
reivindican esa identidad para mantener sus posiciones de privilegio, actuando a
la usanza habitual de un grupo de presión. Mientras, los trabajadores contratistas
enfrentan una disyuntiva, pues si bien no son los herederos directos del protagonismo
sindical, tampoco son ajenos a él. Las prácticas que analizaremos en la siguiente sección
dan cuenta como el novel sindicalismo contratista se apropia de la tradición combativa
que distinguió a los mineros del cobre y recrea en condiciones inéditas algunas de las

69 Abarzúa, Eduardo. “Acción Sindical de Trabajadores Contratistas”, en Álvaro Soto (editor): Flexibilidad laboral
y subjetividades, hacia una comprensión psicosocial del empleo contemporáneo (Universidad Alberto Hurtado,
2008), p.84.

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El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

formas de lucha e incluso demandas que forjaron el citado protagonismo sociopolítico


del asalariado cuprífero.
3. Las primeras luchas: de la acción “precaria” a la Confederación
de Trabajadores del Cobre.
Toda la sucesión de conflictos y movilizaciones que describiremos a continuación
tiene como trasfondo las desmedradas condiciones laborales que soportan los
trabajadores contratistas de la cuprífera estatal. En los últimos años la opinión pública
ha conocido antecedentes que confirman la gravedad de esta situación. Sin embargo,
el panorama que se presentaba a fines de los años noventa resultaba aún más desolador.
En esa época existía un abierto incumplimiento de las normas básicas que establece
la ley. Son reiteradas las denuncias respecto a bajos salarios, extenuantes jornadas, no
cancelación de las horas extras y la existencia de colegas que llevaban 10 ó 15 años
trabajando sin poder tomarse vacaciones, pues eran despedidos y luego recontratados
por la misma empresa. Como señala un dirigente de la división Andina, en esos
tiempos difíciles hasta escaseaban “los elementos de seguridad” mínimos que debía
proveer la empresa contratista. Y como si todas las denuncias acumuladas no fueran
suficientes, todavía falta agregar los propios abusos que cometía CODELCO. Entre
otras arbitrariedades, dicha compañía no permitía el uso de los casinos por parte de
los trabajadores contratistas, los que “tenían que llevar su choca, almorzar en la calle o
en la misma faena”, y tampoco disponía de la infraestructura adecuada para albergar
a quienes debían pernoctar dentro de sus instalaciones. En el mineral de El Teniente
los trabajadores externos alojaban en maltrechos edificios del antiguo campamento
de Sewell, que “prácticamente se estaban cayendo”, como nos cuenta el actual Vice-
presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Manuel Ahumada.
El año 2003 se agotó la paciencia y en la mina El Teniente estalló una revuelta
de proporciones. La insubordinación se expresa a través de una oleada de protestas
contra CODELCO, que abarcaron desde asambleas de cientos y miles de trabajadores,
hasta paros parciales, e incluso una ocupación de la mina. La manifestación inicial
es una asamblea en el sector de “Maitenes” que se prolongó por cerca de 10 horas e
incluyó el corte de la carretera del cobre. Después de transcurridas varias semanas y
ante la nula respuesta por parte de la gerencia divisional, los subcontratistas retoman
la iniciativa. El portal de Internet Área Minera relata los hechos y cita un comunicado
de la estatal, donde se señala que “al comienzo del turno de noche del día de ayer

51
Daniel Núñez

(domingo), aproximadamente 1.000 trabajadores de empresas contratistas de obras


mineras paralizaron sus labores por alrededor de dos horas, reiterando un flagrante
acto de indisciplina”70. El conflicto va en alza y la gerencia de El Teniente reacciona
proponiendo que se abra el diálogo entre las partes involucradas. Las negociaciones
dan fruto y se logra un avenimiento que considera: “un bono que varía entre 105.000
y 200.000 pesos, y que los trabajadores tendrían la opción de recurrir a los tribunales
para obtener el dinero que reclaman por horas extras, equivalente a las dos horas que
demoran en recorrer el trayecto entre los camarines y los lugares de trabajo.”71 Todo
parecía indicar que el conflicto había llegado a su fin, pero al igual como sucederá con
otros acuerdos, los compromisos refrendados no son respetados por CODELCO y
tampoco por las empresas contratistas.
En diciembre de ese año 2003 explota una nueva movilización que incluye
una “toma” de las instalaciones subterráneas de la mina. La brutal represión policial
que se desencadenó hizo que estos sucesos quedarán grabados a fuego en la memoria
del sindicalismo contratista. Carabineros persigue a los manifestantes en los túneles
dentro de la mina y se producen graves enfrentamientos, registrándose varios
trabajadores heridos y cerca de 100 detenidos. Las represalias se dejan sentir con una
fuerza inusitada. Se cuentan más de 200 despedidos y los principales cabecillas del
movimiento pasan a engrosar las “listas negras”, quedando prohibido su ingreso a las
instalaciones de El Teniente. Que estos hechos hayan ocurrido en dicho yacimiento
no debe asombrar a nadie, ya que detrás de las protestas estaba el aguerrido Sindicato
Interempresa de Trabajadores Contratistas (SITECO) de Rancagua. Esta organización
es una de las escasas agrupaciones contratistas sobrevivientes de la dictadura, por
lo tanto, es una heredera directa de las luchas que en los ochenta desarrollaron los
faeneros y trabajadores de la construcción minera, agrupados en el Sindicato Nacional
del Montaje Industrial (SINAMI). De hecho, varios de los principales dirigentes del
SITECO -entre los cuales se cuenta su presidente Danilo Jorquera- se foguearon desde
temprana edad en la lucha contra la dictadura.
Ni la represión policial y tampoco las represalias empresariales logran apagar el
despertar sindical, y transcurrirá poco tiempo para que los trabajadores tercerizados del
gigante cuprífero nuevamente hagan sentir su fuerza. Durante el 2004 proliferan una
serie de acciones reivindicativas dispersas, que son encabezadas en su gran mayoría por
70 www.areaminera.cl, 22/07/2003.
71 www.cooperativa.cl, 26/07/2003.

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El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

organizaciones recién constituidas. Nuevamente la ciudad de Rancagua es el epicentro


del conflicto, aunque ahora quienes están a la cabeza ya no son los trabajadores de
obra, sino aquellos vinculados a los servicios permanentes de mantención y apoyo
a la producción. Una de las experiencias más ilustrativas se genera en INSITU, una
renombrada empresa contratista del rubro. Aquí un grupo de trabajadores se vincula al
SITECO y comienza a impulsar una persistente labor organizativa que en breve plazo
generará la reacción del empleador. Andrés Leal señala que en respuesta al activismo que
estaba desarrollando junto a otros colegas; “fui despedido y estuve 10 días desvinculado
totalmente de la empresa y fueron entonces la asamblea de los trabajadores la que
decidió que si no había reintegro de los compañeros, éramos 12, había un paro, así de
simple, arriba había paralización de faena. Y la empresa dijo no, los reintegramos”72. La
reacción inmediata frente a las arbitrariedades es una de las características distintivas
del sindicalismo contratista de CODELCO. La llamada acción directa tiene la ventaja
que se desmarca de los procedimientos formales y plazos que establece la legislación
laboral, a la vez que genera una ruptura inmediata con el proceder cansino que
mantienen muchos sindicatos frente a los atropellos empresariales.
La estrategia negociadora del movimiento de los trabajadores contratistas resulta
ser mucho más inclusiva de lo que se aprecia a primera vista. El aprendizaje colectivo
de las luchas cotidianas les enseña a los trabajadores a utilizar todos los recursos
disponibles, incluso los limitados mecanismos de negociación colectiva que establece
el Código del Trabajo. Lo que se hace es combinar dialécticamente la acción directa
con la huelga legal, aprendiendo a manejar adecuadamente los tiempos y espacios
de cada una. Esta complementación sale a relucir en la misma empresa contratista
recién nombrada. En INSITU los socios del SITECO siguen abriéndose camino y
acumulando experiencias: “Nosotros nos amotinamos un día en un sector de la mina
y de ahí no salió nadie a trabajar ese día y tuvo que llegar personal de CODELCO a
solucionar los problemas……… Luego, no se nos estaban respetando las horas extras,
otra movilización. Luego fuimos y negociamos colectivamente, el año 2005, 4 días de
huelga legal”.73
Otro caso de construcción de base es lo que ocurre en la empresa CMS. Aquí
los trabajadores llevan a cabo una tenaz lucha para constituir el sindicato y luego
para revocar a la directiva recién electa que “se pasó al otro bando”, pues fue ganada
72 Entrevista con Andrés Leal, 12 de julio de 2008.
73 Ibid.

53
Daniel Núñez

por las posiciones pro-empresariales. Manuel Ahumada (actual vice-presidente de


la Confederación de Trabajadores del Cobre) fue uno de los electos en esta nueva
directiva. Según él en cuanto asumieron sus cargos debieron enfrentar un proceso
legal de negociación colectiva, del cual salieron airosos sin necesidad de ir a la huelga:
“se negocia, se logra un aumento importante sobre el 20, casi bordeando el 30% en
aumento en beneficios, beneficios que nunca se tenían y ahí empieza todo”74. Pero
no todos los procesos de negociación fueron tan fructíferos, pues también se debió
enfrentar duros reveses. En la misma división El Teniente se desarrollaron otras
huelgas y los resultados fueron desalentadores. En Central Restaurante estuvieron 24
días en paro y obtuvieron un aumento en el sueldo base de 1.200 pesos y en otras
empresas también sucedió algo parecido. Estos resultados adversos refuerzan entre los
trabajadores una idea que había demostrado su eficacia en el 2003, cuando se establece
una negociación cara a cara con la casa matriz, pasando por encima del empleador
directo. Pero en el 2006 se visualizaba la necesidad de traspasar las fronteras de la sexta
región y avanzar a una movilización de todo el subcontrato de CODELCO.
En la división Andina del cuprífero estatal también se experimenta un activo
proceso de organización sindical. Una de las peculiaridades que distingue a esta
división, a diferencia de lo que ocurre en Rancagua, es que aquí los sindicatos de
empresa se transforman en la base sobre la cual se articula el movimiento contratista.
Durante el 2004 y 2005 se crean una serie de nuevas agrupaciones sindicales en
empresas como INSITU, Sodexho, AUDA y RINASA, que en un corto plazo darán
vida a la Federación de Trabajadores Contratistas de la V región. Las experiencias de
negociación de cada una de estas organizaciones de base son disímiles, pero también se
encuentra presente la combinación entre la huelga legal y la acción directa.
Este fenómeno queda bien graficado en el relato que efectúa Miguel Santana,
un técnico en análisis químico que labora en el Centro de Investigación Minero
Metalúrgico (CIMM). Por motivos familiares Santana pide su traslado desde Calama y
es reubicado en las faenas que se ejecutan en la Andina. Debido a la falta de respaldo de
los líderes sindicales nacionales del CIMM, el personal de los Andes se aboca a la tarea
de crear una organización propia, lo que se concreta en enero del año 2007. Apenas
constituido el sindicato, debió enfrentar una negociación de “hecho” para acordar
los términos del traspaso de un contrato que ya vencía, a uno nuevo ya aprobado por

74 Entrevista con Manuel Ahumada, 15 de julio de 2008.

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El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

CODELCO. Él relata que en ese proceso: “sacamos las 50 lucas que estaban en la mesa,
entonces hubieron aumentos de sueldo y todos los viejos que estaban con contrato por
obra o servicio pasaron a tener contrato a plazo fijo, primero, y ahí nosotros metimos
a todos estos viejos al sindicato, y empezamos a negociar de nuevo”.75 Efectivamente,
empleando una prerrogativa legal el sindicato recién constituido comienza su primera
negociación colectiva reconocida por la ley, pues el proceso anterior había sido un
acuerdo de hecho sobre la base de la fuerza que les entregó el haber creado el sindicato.
Miguel nos cuenta que “no nos fuimos a huelga, no alcanzamos irnos a huelga, pero
tuvimos una muy buena negociación colectiva, de hecho todos los viejos que estaban
a plazo fijo pasaron todos a indefinido”76. La rapidez con que se avanza en estas
negociaciones genera un estado de ánimo muy combativo. Los trabajadores del CIMM
Andina pierden el temor a las represalias del empleador, se identifican plenamente con
el movimiento contratista, y unas semanas más tarde, estarán embarcados de lleno en
la huelga general del 2007.
Es justamente la confianza que ganan los trabajadores a través de estas luchas
exitosas lo que legitima la organización sindical, superando el estigma despolitizador
que introdujo la dictadura. Debido a que la mayoría de los trabajadores contratistas no
participa en sindicatos es a través de estas luchas reivindicativas locales como ellos se
van enterando de los logros que obtienen los asalariados que deciden movilizarse.
Al calor de estas luchas también se van fraguando otros rasgos distintivos del
movimiento de los contratistas de CODELCO. Un primer aspecto que destaca es la
juventud de los dirigentes que encabezan dicho movimiento. Existe un significativo
proceso de relevo generacional que se grafica en que la gran mayoría de los líderes
son menores de 40 años, con una breve trayectoria sindical (en general cuatro o
cinco años de experiencia). Pero hay otro aspecto que tal vez resulte más determinante.
Los principales dirigentes comparten una visión muy crítica respecto al perfil que
ha asumido en los últimos años el movimiento sindical y las prácticas burocráticas
que se incuban en su interior. Para ir avanzando se han visto obligados a superar a
un sindicalismo tradicional fuertemente atomizado, que según sus propias palabras
estaba “entregado al empresariado”. En este sentido, reivindican la vuelta a lo que
algunos denominan un sindicalismo de clase, lo que puede interpretarse como tener
una opción política e ideológica nítida, de compromiso con la clase trabajadora.
75 Entrevista con Miguel Santana, 20 de agosto de 2008.
76 Ibid.

55
Daniel Núñez

También afirman una concepción participativa en contraste con algunas de


las prácticas tradicionales del sindicalismo chileno de la post-dictadura. Es común
entre los líderes contratistas la apelación a una democracia sindical, entendida como
relaciones horizontales donde la base ejerce un férreo control sobre los dirigentes y
donde las decisiones principales se adoptan en asamblea. Miguel Santana expresa muy
bien estas ideas cuando afirma: “es arriesgado el tema que el dirigente del sindicato
es el que manda, ya que los sindicatos que estamos dentro de la confederación no
tenemos ese modus operandis, porque siempre en la confederación es la asamblea la
máxima autoridad, como debiera ser”77. Este estrecho vínculo entre los dirigentes y
la base es uno de los aspectos que surge reiteradamente cuando se pregunta respecto
al estilo de conducción que caracteriza al sindicalismo contratista, lo cual también se
expresa en el propio comportamiento de los líderes. Emilio Zárate, un joven dirigente
sindical de Andina, nos cuenta que “la credibilidad y transparencia” que deben tener
los dirigentes es fundamental, ya que “es justamente en eso en lo que se fijan los viejos,
y de ello depende que se identifiquen contigo”.
Por último, es interesante señalar que este discurso alternativo dialoga y se
entremezcla con actores altamente institucionalizados, como es la Central Unitaria
de Trabajadores (CUT), e incluso se encuentra vinculado a una fuerza política de
una vasta trayectoria como es el Partido Comunista. La CUT ha mantenido una
estrecha relación con el movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO,
la que no ha estado exenta de polémicas y cuestionamientos. Varios de sus dirigentes
máximos dieron sus primeros pasos en las CUT provinciales de Calama y Los Andes,
y los principales sindicatos que los agrupan (como el SITECO) han adherido a dicha
central. Por otro lado, hay que reconocer que desde principios del nuevo siglo, el
“equipo” sindical del PC hace una apuesta estratégica en los asalariados externos de
CODELCO y decide invertir recursos y cuadros para fortalecer las organizaciones
sindicales del sector. De hecho, en la actualidad buena parte de los principales líderes
del movimiento contratista cuprífero reconocen filas en dicho partido.
4. Las lecciones de la Huelga del 2006
La conjunción entre la acumulación de injusticias sociales y las explosivas
reacciones de protesta no es un tema nuevo en el mundo de los trabajadores
externalizados. Existen variados antecedentes respecto a manifestaciones de descontento
77 Ibid.

56
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

laboral que surgen en otros rubros donde también ha penetrado el subcontrato,


y en este mismo libro hay un artículo dedicado a analizar la huelga de los obreros
contratistas de Bosques Arauco. En otra publicación del ICAL, el historiador Rolando
Álvarez aborda el caso de los operarios subcontratistas del salmón y formula algunas
interesantes tesis. Dicho autor señala que a diferencia de lo que sucede con el personal
de planta, quienes laboran bajo régimen de subcontratación generan identidades que
no se relacionan directamente con la actividad que realizan (en este caso, los oficios
“salmoneros”), sino con la necesidad de romper el círculo de la pobreza y subsistencia.
Álvarez denomina a estas identidades como “precarias”, señalando que a pesar que
son escasamente politizadas, ellas si pueden llegar a “desarrollar conciencia de clase
vertiginosamente, producto de las condiciones extremadamente abusivas en las que
se encuentran”78. Ahora, el punto de interés para nosotros, es que según Álvarez estas
prácticas de resistencia guardan diferencias sustanciales con los movimientos laborales
clásicos, ya que “la impronta de la acción reivindicativa de estos trabajadores es producto
de la oportunidad, en el sentido de estar determinado por la necesidad inmediata”79.
Es decir, el asalariado contratista es incapaz de construir la coyuntura y aprovecha
acontecimientos externos a sus prácticas que pueden provenir del medio laboral local,
del contexto nacional o incluso del mercado mundial. Estas palabras también apuntan
al predominio del interés económico que habría en esta acción colectiva, en el sentido
de privilegiar soluciones inmediatas a sus problemas. La tesis de las dificultades que
posee la acción de los asalariados precarios para proyectarse en el tiempo encuentra
respaldo en las reflexiones de Eduardo Abarzúa. Este psicólogo laboral plantea que una
de las características del sindicalismo de terceros es que “sus luchas son intensas”, pero
ellas corren el riesgo de apagarse al momento de conseguir la demanda reivindicada80.
Si bien estos planteamientos resultan ser bastante cercanos a las primeras luchas
que impulsan los subcontratistas cupríferos, la velocidad con que evolucionan las
prácticas de dichos asalariados sobrepasan este marco analítico. De todas formas, las
tesis de Álvarez tienen la virtud que sientan una base sólida para evaluar la proyección
del sindicalismo subcontratista, o de terceros, como lo denomina Abarzúa.

78 Rolando Álvarez: “La identidad precaria: Sumisión y resistencia laboral en Chile. El caso de los trabajadores
precarios del Salmón”, en Revista Alternativa, Nº 24 (ICAL, 2006), p.68.
79 Ibid, p.70.
80 Eduardo Abarzúa: “Acción Sindical de Trabajadores Contratistas”, op.cit., p.80.

57
Daniel Núñez

Un punto en común con la acción que desarrollan las “identidades precarias”


se refiere al acentuado contenido economicista que poseen las reivindicaciones que
levantan los asalariados externos de CODELCO. Este tema aparece diafanamente en
la huelga que surge a fines del 2005 y que se prolonga hasta enero del 2006. Aquí
las organizaciones de subcontratados aprovechan las oportunidades que crea una
coyuntura muy particular, donde se conjuga una bonanza en los precios del cobre
con unas reñidas elecciones parlamentarias y una más disputada segunda vuelta
presidencial. A mediados del 2005 los estamentos directivos de las grandes compañías
mineras comenzaron a otorgarse millonarios “bonos por desempeño” ligados con la
excepcional rentabilidad que arrojaba la elevada cotización del cobre. Poco tiempo
después varios sindicatos del personal de planta de dichas mineras (donde por supuesto
se incluye CODELCO) obtuvieron bonos similares, que bordearon los 2 millones de
pesos81. A ello se suma que en la campaña parlamentaria varios de los candidatos
a diputados que competían por el distrito de Rancagua, en particular aquellos que
adhieren a la coalición gobernante, levantaron como un tema destacado de campaña
la entrega de un bono similar para los trabajadores contratistas.
Es en medio de este clima electoral y del descontento de los excluidos de dicha
bonanza que prende el llamado a protestar que efectúa la recientemente constituida
coordinadora de sindicatos contratistas. Manuel Ahumada nos cuenta como se desarrolla
este proceso en El Teniente: “a fines del 2005 los trabajadores de obra empiezan a
enganchar y se empieza a generar ruido desde los trabajadores.... por un tema de lucas,
cachai, una cuestión súper inmediata y que al final en los análisis, cuando se hacían
asambleas para evaluar el tema, llegaban en masa y se empezó a coordinar, se empezó a
llamar a sindicatos y ahí entramos nosotros como CMS”82. El movimiento cobra una
fuerza inusitada y las voces de protesta también se hacen sentir en la división Andina,
“revolucionando” a una comuna de provincia como Los Andes. Emilio Zárate, un
dirigente sindical de la Federación Contratista de la Andina, nos cuenta su valoración
de dicha huelga: “fue importante del punto de vista político, de darle a conocer a los
trabajadores que sí existían las huelgas. Los trabajadores de acá de la división no sabían
que uno podía hacer huelgas, nunca habían visto una huelga, no tenían idea que se
podía hacer, no había confianza………Eso dio luz a que salieran más sindicatos, los

81 Taller de Análisis de Coyuntura Económica y Política: “Informe de Coyuntura trimestral Nº14”, op.cit.
82 Entrevista con Manuel Ahumada, 15 de julio de 2008.

58
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

trabajadores empezaron a perder el temor con esa huelga”83. Ahora bien, el punto
decisivo es que los líderes de la coordinadora estaban conscientes de lo acotado de
las reivindicaciones y por eso se la juegan por incorporar demandas que doten de
mayor proyección a esta paralización. De esta manera, comienza a implementarse una
articulación mucho más estrecha entre luchas económicas y aquellas reivindicaciones
que atacan aspectos estructurales del subcontrato como las demandas que persiguen
igualar beneficios con los asalariados de planta en materia de salud y educación, por
ejemplo.
Después de varios entreveros, que incluyeron potentes emplazamientos por la
prensa a los candidatos que disputaban el repechaje presidencial (Sebastián Piñera y
Michelle Bachelet) y de complejas negociaciones con la cuprífera estatal, se llega a
un acta de avenimiento que pone término a la movilización. Entre otros puntos este
acuerdo considera materias tan elementales como el cumplimiento por parte de los
empresarios contratistas de la Ley 19.404 sobre trabajos pesados y la Ley 16.744 sobre
accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. A lo cual se suma la exigencia
que se entreguen vestimentas de trabajo adecuadas y que los empleadores se hagan
responsables del lavado de las mismas. Por parte de CODELCO se asume el compromiso
de implementar casas de cambio de ropa en la mina Andina. Pero el precedente que
traerá más consecuencias es que CODELCO reconoce a la coordinadora como un
interlocutor válido e instala una mesa permanente de concertación social con dicha
organización. Varios dirigentes entrevistados señalan que gracias al quehacer de dicha
mesa de diálogo se logró ampliar el radio de acción del movimiento contratistas y
penetrar en la zona norte del país, que hasta ese momento se había mostrado esquiva.
También surgen demandas que servirán de base para la huelga larga del 2007, referidas
al otorgamiento de beneficios en materia de educación y salud.
Por último, hay que consignar que comienza a perfilarse una ruptura con
una acción precaria incapaz de imponer sus tiempos. En efecto la huelga general del
2007 va a responder a una elaborada planificación, que incluye la creación el 8 de
junio de ese año de la Confederación de Trabajadores del Cobre, junto a otra serie
de actividades preparatorias para la huelga. La creación de esta Confederación es el
hito organizativo más importante del sindicalismo contratista cuprífero y en el evento
constitutivo participan cerca de 200 delegados provenientes de las cinco divisiones

83 Entrevista con Emilo Zárate, 5 de julio de 2008.

59
Daniel Núñez

de CODELCO y de la minería privada. También participan en calidad de invitados


diversas personalidades sociales y políticas, entre las cuales se cuenta el presidente de
la CUT. En el encuentro se aprobó el pliego de peticiones con el cual se convocó a
la huelga general y que específica los siguientes puntos: un tarifado mínimo nacional
por áreas, beneficios en salud, educación y vivienda similares a los del personal de
planta, la aplicación irrestricta de la ley de subcontratación “sin maquillaje” y un bono
extraordinario, por el aporte fundamental que realizan los trabajadores al cumplimiento
de los objetivos de CODELCO84.
5. La Huelga General del 2007: una paralización que hace
historia
En horas de la madrugada del lunes 25 de junio del 2007 se inicia en todas
las divisiones de CODELCO la esperada huelga general. El diario La Tercera85 nos
entrega una panorámica de las manifestaciones de ese día. En su recuento se consigna
que en la comuna de Calama se produjeron tres tomas de caminos que dejaron varios
detenidos, aunque no lograron interrumpir la producción. En El Salvador hubo
masivas ocupaciones de caminos públicos y de acceso a la división, que paralizaron
el funcionamiento de la división. Mientras que en la Fundición de Ventanas “unas
250 personas participaron de una protesta pacífica con pancartas y batucada”. Según
la versión del matutino, las situaciones más graves se registraron en la comuna de Los
Andes, donde se encuentra bloqueado el acceso a la mina Andina y los manifestantes
“amenazan de corte en la ruta a Mendoza”, y en El Teniente. En este último mineral se
generaron los incidentes más violentos ya que “al menos ocho buses fueron quemados
luego que se les cortaran las correas de distribución para impedir el avance de las
máquinas”. Además se colocaron barricadas en diversos puntos de la carretera del
cobre y se registraron cerca de 50 detenidos.
Veamos con mayor detalle lo que sucede en la División Andina. Aquí
se acuerda bloquear el ingreso a la mina y reunirse a “unos 400 metros antes de la
barrera principal” de entrada. Sin embargo, sólo unos pocos buses arriban al punto
acordado, puesto que el resto han quedado varados en un control policial en medio
del camino internacional que lleva a Mendoza. Después de diferentes tratativas, que
incluyeron unas anecdóticas negociaciones con Carabineros, se logra que los buses
84 Comunicado de la CTC, 5 de julio del 2007.
85 www.latercera.cl, 26/06/2007.

60
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

rezagados nuevamente se pongan en movimiento y finalmente cerca de un millar


de trabajadores convergen en la barrera de entrada a la mina. A media mañana la
ocupación se consolida y nuevos contingentes se suman a la manifestación. Miguel
Santana recuerda emocionado el encuentro con los “viejos” que venían saliendo del
turno de noche. Nos cuenta que ellos venían del Hilton (un hotel de CODELCO)
que “queda a varios kilómetros más arriba, es un camino montañoso; entonces los
viejos se bajaron a mitad del camino y bajaron marchando, los que venían salientes
del turno. Entonces tu dices venían salientes del turno, con toda la pega y vienen con
ropa de trabajo y vienen con casco y vienen marchando, o sea, los viejos venían con un
espíritu muy aguerrido”86. El tiempo no transcurre en vano para los huelguistas y esas
horas de la mañana se emplean en la instalación de barricadas que buscan obstaculizar
un posible desalojo policial. La disposición combativa de los asalariados contratistas
queda en evidencia si consideramos que ellos resisten, en las inhóspitas condiciones
climáticas que en invierno presenta la Cordillera de los Andes, tres arremetidas de las
fuerza policial que “llegó con bastante contingente”, pero fue incapaz de doblegar
la férrea oposición que le presentaron los contratistas. Extenuados por el fragor de
la jornada, a eso de las 3 de la madrugada del otro día, el grupo de trabajadores que
permanecía arriba decide trasladarse a la ciudad de Los Andes y los dirigentes negocian
la bajada con Carabineros.
El cuestionamiento a la autoridad que implica la partida de la huelga también
permite que irrumpa una rebeldía que en muchos casos desborda la planificación inicial.
Justamente esto es lo que sucede en El Teniente, donde la protesta se sale de control y
los dirigentes se ven sobrepasados por las frustraciones acumuladas por tantos años de
injusticias y malos tratos. Para dar inicio a la huelga fue necesario que una avanzada
encabezada por el presidente del SITECO, Jorge Peña, atravesará los cerros aledaños
al mineral y entrara por sus propios medios a los caminos internos de la división.
La aparición de este contingente en la carretera del cobre es la señal que esperaban
los trabajadores, quienes detienen los buses en que viajan y comienzan a bloquear el
tránsito en el sector “de la Paula”. En cuanto se consolida el bloqueo se genera una
situación de gran expectación y de inmediato se improvisa una gran asamblea para
informar del inicio de la huelga. Andrés Leal señala que como la gente ya sabía de
la movilización “obviamente los compañeros se dispusieron a iniciar de inmediato
el descenso porque se les comunicó allí: compañeros hoy día es el inicio de la huelga
86 Entrevista con Miguel Santana, 20 de agosto de 2008.

61
Daniel Núñez

nacional de la Confederación y todas las divisiones entran en movilización”. Hasta ese


momento los acontecimientos se desarrollaban con normalidad, pero mientras cientos
de trabajadores marchan hacia Rancagua, en forma inesperada estallaban acciones más
radicales. Algunos asalariados las emprenden contra símbolos de CODELCO como
una caseta de seguridad, e incluso un trabajador prende fuego a un grupo de buses que
yacían atravesados impidiendo el tránsito.
Esta acción extrema deja en una difícil posición pública a la Confederación
de Trabajadores del Cobre. Los sindicatos debieron hacer frente a una cobertura
mediática que destacaba la violencia de esa jornada, así como también a una ofensiva
de descalificaciones provenientes tanto de CODELCO como del gobierno, que tachan
al movimiento de “violentista”. El portavoz de La Moneda, Ricardo Lagos Weber
señaló que “lo ocurrido ayer no puede defenderlo nadie bajo ningún punto de vista;
diez autobuses quemados, dos camionetas y dos máquinas destruidas, aparte de lo que
implica la paralización de faenas”. Y agrega “quemar diez autobuses es un delito, es
delincuencia, por esa razón aquí van a haber querellas criminales”87.
Respecto a las consecuencias que tendrá este hecho para el devenir del movimiento
huelguístico resulta interesante considerar la opinión de los propios protagonistas. Si
bien es un punto de consenso que la quema de los buses responde a la acción espontánea
de un trabajador y que la dirigencia sindical jamás pensó utilizar acciones de este tipo,
la valoración que hacen los trabajadores es dispar. Algunos dirigentes comentan que
varios de sus compañeros de faena expresaron su disconformidad, pues consideran que
esta no es la mejor manera de protestar. Cristián, un delegado de base del SITECO,
nos cuenta que “ahí se formó como la primera contradicción entre nosotros”, algunos
socios más viejos del sindicato dicen “no po, así no po, cachai, eso es muy grave, ésta
huevá va a traer cola, no es así la cuestión”. Sin embargo, hay una valoración distinta
en otro sector de los adherentes a la paralización. Para ellos, la quema de buses fue un
hecho determinante para la visibilización pública del conflicto, transformándose en
una señal contundente “de la frustración y enojo que había con la estatal”.
Los dirigentes que encabezan la huelga rápidamente salen del estupor que
causa la quema de los buses y retoman la iniciativa política. Lo hacen buscando el
pronunciamiento de un actor tan emblemático para la ciudadanía como es la iglesia
católica. Tras una serie de contactos telefónicos se ofrece como mediador el presidente
87 www.noticias.tvn.cl, 26/06/2007.

62
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

de la Conferencia Episcopal y Obispo de Rancagua, Alejandro Goic. La entrada en


escena del obispo Goic cumple a cabalidad con las expectativas de los sindicalistas.
El reconocimiento público del conflicto que implica el involucramiento de la iglesia
católica no sólo le otorga una renovada vigencia a las demandas de los huelguistas,
sino que también aliviana la presión mediática que enfrentaban. Entre las primeras
iniciativas que dicha autoridad promueve se encuentra una reunión destinada a
distender el clima de beligerancia que ha emergido a raíz de la violencia. Al encuentro
concurren las autoridades de gobierno de la región de O´Higgins, el jefe de la sexta
zona de Carabineros y los representantes de los trabajadores contratistas de la división
El Teniente88. Es interesante constatar que la mesurada intervención del prelado se
mantendrá a lo largo de todo el conflicto y será determinante para agilizar las tratativas
finales que permitirán poner fin a la paralización.
La fractura entre la gerencia de la cuprífera y los huelguistas es profunda. Los
acercamientos se producen en un ambiente extremadamente tenso, marcado por las
recriminaciones de los voceros de CODELCO, quienes insisten permanentemente
en la necesidad que los manifestantes pongan fin a cualquier acto de violencia. La
respuesta no se hace esperar y corre por cuenta del presidente de la Confederación de
Trabajadores del Cobre Cristián Cuevas, quien señala que: “la violencia tiene una génesis
en el abuso permanente al que son sometidos miles de trabajadores contratistas”. Los
líderes de la huelga harán denodados esfuerzos por instalar una mesa de negociación,
aunque al mismo tiempo se niegan terminantemente a detener las protestas, pues ellos
comprenden perfectamente que para el avance de las negociaciones era imperioso
intensificar la movilización.
A medida que avanza la paralización también se produce un cambio en el
escenario geográfico del conflicto. Mientras que cuando nace la huelga la confrontación
se experimenta en los minerales enclavados en las alturas de la cordillera de Los Andes,
ahora la acción se traslada a las ciudades, y con ello los habitantes de Los Andes,
Rancagua, Calama y el Salvador, se transforman en espectadores privilegiados del
devenir de los acontecimientos. Este cambio de escenario facilita la sensibilización de
la comunidad local con el movimiento huelguístico, ya que la paralización deja de ser
una noticia que se escucha en la radio o se ve en la televisión; ahora se palpa y se siente
de manera directa.

88 www.cooperativa.cl, 28/06/2007.

63
Daniel Núñez

Emilio Zárate nos cuenta como se las ingeniaron para ganarse “el corazón de
la ciudad” de los Andes. Lo primero que señala es que ellos ocuparon las principales
calles y plazas, realizando un intenso trabajo informativo respecto a las razones de la
huelga. La férrea disciplina que mantuvieron también hizo su aporte, pues la gente
veía la responsabilidad con que estaban actuando los huelguistas. Las marchas eran
ordenadas y se desarrollan “sin desmanes ni destrozos” de ningún tipo. Es probable
que los propios vínculos familiares y el mismo sentido de comunidad que aún reina en
ciudades pequeñas como la recién mencionada, también hayan ayudado a estrechar la
simpatía que emergió con los huelguistas.
La sintonía que lograron los trabajadores contratistas con la comunidad local
quedó en evidencia cuando Carabineros desató un desproporcionado operativo policial
contra una marcha que en forma ordenada se desplazaba hacia el terminal de buses
“JM”. Emilio señala que la manifestación era pacífica y que resulta inexplicable la
violencia con que actuó la fuerza policial. De hecho la arremetida de Carabineros dejó
varios detenidos y muchos trabajadores sufrieron heridas de mediana gravedad como
fracturas y contusiones. En medio de esa circunstancia tan difícil, los trabajadores
sintieron como nunca el respaldo de la comunidad. La solidaridad se expresó en un
contundente repudio a la represión y en la adhesión casi espontánea a la movilización
de la tarde. El mismo dirigente ya citado recuerda la vehemencia con que reaccionaron
los “viejos” frente a estos acontecimientos: “esa fue la cuestión más fuerte que tuvimos,
la represión más fuerte que tuvimos, fue por la mañana, nosotros andábamos con 300
personas en la calle, fue como a las 10, 11 de la mañana, poca concurrencia ese día.
Fue como remecer, como te comentaba, el panal de avispas, porque a las 8 de la tarde
se llamó a otra asamblea y me sorprendió que llegaran como 2 mil personas, sucedió
el efecto contrario, entonces ese día volvimos a marchar para demostrar que nosotros
no teníamos miedo y esa fue la única vez que vi a los trabajadores tan exaltados”89.
Los incidentes de ese día nos permiten apreciar cierta actitud de los huelguistas que
va a resultar determinante en los momentos claves del conflicto. Nos referimos a una
explosiva decisión de lucha, que re-emerge con más radicalidad cuando las injusticias
se hacen más visibles, como sucedió en esa ocasión.
La búsqueda de apoyo político va a representar otra de las orientaciones
permanentes que guían las prácticas de los manifestantes. A diferencia de lo que sucede

89 Entrevista con Emilo Zárate, 5 de julio de 2008.

64
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

con la minería privada, en este caso las acciones destinadas a sumar adhesión social y
política son un elemento sumamente efectivo para presionar al empleador. CODELCO
es una empresa del Estado de gran figuración pública y en su directorio participan
autoridades de gobierno como el ministro de Hacienda y Minería. De hecho, las
máximas autoridades de la cuprífera deben rendir cuentas tanto al ejecutivo como al
parlamento. Los líderes del movimiento estaban conscientes de esta situación y por eso
procuraron interlocutar con todos los partidos del espectro nacional. En otras palabras,
intentaron hacerse de los mayores contactos posibles que les permitieran presionar
desde “arriba” al presidente ejecutivo de CODELCO, José Pablo Arellano. El máximo
dirigente de los huelguistas Cristián Cuevas es quien encabezó de manera directa la
relación con los partidos políticos y los parlamentarios. Los esfuerzos desarrollados se
concretan en una carta abierta al presidente ejecutivo de CODELCO, que fue suscrita
por diputados de todas las bancadas. En la misiva se sostiene “que la intención es buscar
una justa solución a las reivindicaciones planteadas por los trabajadores contratistas,
y poner así término a un conflicto que hace tanto daño a la economía del país así
como a las propias familias de los trabajadores”90. La carta en cuestión fue entregada
personalmente por el diputado socialista Sergio Aguiló al presidente ejecutivo de
CODELCO y forzaría el primer y único encuentro que se produciría entre José Pablo
Arellano y Cristián Cuevas.
Habiendo transcurrido veinte días de huelga la situación se hace insostenible
para la cuprífera. CODELCO no sólo debe hacer frente a las movilizaciones que se
generan en las divisiones y que a esa fecha había logrado interrumpir por varias horas,
e incluso días, la producción de cobre. También debe lidiar con una emergente presión
política y con la simpatía que genera este movimiento en la opinión pública. En este
escenario, el domingo 15 de julio la compañía estatal decide dar un nuevo impulso
a unas estancadas negociaciones y el vice-presidente de servicios compartidos Daniel
Barría entrega una primera respuesta a las peticiones de los huelguistas. En ella se
contempla una solución parcial a dos de las demandas centrales de la paralización,
a través de la implementación de un seguro por muerte accidental e invalidez total
equivalente a 1.000 UF y un seguro complementario de salud de 500 UF anuales. Sin
embargo, esta propuesta resulta insuficiente en temas muy sentidos por los trabajadores.
La minera estatal se niega a resolver el tema de los descuentos por los días no trabajados
y agrega que no realizará ninguna gestión para dejar sin efecto los despidos producidos
90 www.areaminera.com, 13/07/2007.

65
Daniel Núñez

con motivo de la movilización. Por último en relación al bono extraordinario de


500 mil pesos por mayor precio del cobre, la propuesta sólo considera la entrega
a partir del año 2008 de un bono de productividad por servicio de cada empresa
equivalente a $325.000. En forma excepcional para el año 2007 se ofrece pagar un
bono de $162.500. Esta propuesta es rechazada por la Confederación de Trabajadores
del Cobre. En un tono enérgico, el dirigente Jeldry Véliz representa la voz de los
huelguistas: “La oferta no se acerca ni un ápice a nuestras pretensiones y más sentidas
demandas. En forma unánime ha sido rechazada por los trabajadores contratistas de
todas las divisiones. No nos prestamos para las jugarretas de CODELCO”91. Estas
palabras de indignación servirán de preludio a una escalada en el conflicto, que se
expresará en todas las divisiones, con tomas de las instalaciones de superficie, marchas
por las ciudades, bloqueo de carreteras y otras formas de protesta.
La situación más grave se experimentó en la comuna de Diego de Almagro.
Aquí los trabajadores proceden a obstaculizar con maquinaria pesada y barricadas
el acceso a la mina El Salvador, paralizando totalmente el funcionamiento de dicha
división. Los dirigentes sindicales denuncian que se han producido serios incidentes92.
La situación adquiere ribetes dramáticos cuando una avanzada de Carabineros intenta
desalojar a los manifestantes, que defienden tenazmente su posición, y amenazan con
recurrir a medidas extremas para impedir el avance de la fuerza policial. La decisión
con que actúan los asalariados contratistas y el manifiesto apoyo de la comunidad local
encabezada por el alcalde comunista obligarán al repliegue de Carabineros y permitirán
que dicho bloqueo se mantenga hasta el fin del conflicto.
Es posible suponer que la radicalidad de las protestas está relacionada con la
viabilidad futura de dicho mineral, así como también con la propia tradición de lucha
de los habitantes de El Salvador. En primer lugar hay que considerar que la mina El
Salvador es el yacimiento de CODELCO que opera con mayores costos y las máximas
autoridades de la cuprífera han anunciando la decisión de acabar con su explotación en
unos años más. La acción de los contratistas pudo llegar a expresar un sentimiento de
abandono, que debe estar presente en todos los habitantes de la ciudad-campamento,
que saben muy bien que el cierre de la mina implica la agonía de la ciudad. El otro
aspecto a considerar está asociado con la propia historia que ha acompañado a El
Salvador desde su nacimiento. Esta ciudad fue creada como un lugar de alojamiento
91 www.elamerica.cl, 17/07/2007.
92 La Nación, 17 de julio de 2007.

66
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

para los mineros y actualmente es la única división que utiliza un antiguo campamento
para alojar a los trabajadores. Por lo tanto, estamos hablando de un espacio geográfico
y un medio social que encierra toda la memoria combativa que ha caracterizado a los
trabajadores del cobre, y en especial de este mineral.
Unos cientos de kilómetros más al sur los trabajadores de El Teniente hacen
sentir su voz de protesta, protagonizando una masiva marcha que recorre las principales
calles de Rancagua. Esta movilización es el fruto de un activo proceso de construcción
de alianzas sociales. En ella participan, junto a los trabajadores contratistas, otros
grupos organizados de la comuna como los estudiantes secundarios, los deudores
habitacionales y una amplia gama de sindicatos del comercio y servicios. Pero lo que
realmente sensibilizará a la comunidad local, es la masiva participación que tienen las
familias de los trabajadores. Aquí se muestra una cara desconocida del drama social que
conlleva el subcontrato, ya que por primera vez salen a la calle abuelos, niños y esposas,
que se suman entusiastas a una movilización que consideran justa. Que las familias
respalden con tanta decisión la paralización es un gesto que remarca la legitimidad
de las demandas y deja en claro que, con un apoyo tan contundente, los huelguistas
pueden resistir varios días más. Hay que señalar que la participación de los parientes
más cercanos en la lucha reivindicativa es una vieja tradición en la cultura minera, ya
que antiguamente la familia cuprífera respondía como un cuerpo único frente a una
lucha reivindicativa. Por lo tanto, en esta acción se puede visualizar la apropiación
de las experiencias de lucha del sujeto social cuprífero. Manuel Ahumada, hijo de un
dirigente de El Teniente despedido por la dictadura, rememora algunas de los mitos
de la cultura minera que reflejan la intensidad del compromiso de las esposas con las
luchas de sus maridos: “por ejemplo en los campamentos, los viejos que no adherían a
las huelgas las mismas señoras de los viejos llegaban, los pescaban, los vestían de mujer
y para afuera, para que los pescaran para el hueveo o prácticamente les pegaban”93.
El viernes 20 de julio se abre una luz de esperanza y diversos medios de
comunicación anuncian una pronta solución al conflicto. El diario La Nación señala
“El optimismo reinó en la reinstauración de la mesa de negociación. Los representantes
de la minera y de los trabajadores coincidieron en la necesidad de lograr un pronto
acuerdo”94. Pero estos anuncios son incapaces de contemplar los movimientos

93 Entrevista con Manuel Ahumada, 15 de julio de 2008.


94 www.lanacion.cl, 20/07/2007.

67
Daniel Núñez

subterráneos que se ciernen en las más altas esferas de CODELCO, donde se prepara
un golpe de fuerza que pretende derrotar la huelga.
Este intento por liquidar la huelga forma parte del enrarecido clima político
que promueve la elite económica chilena, que en esos días cuestiona en forma agresiva
la innovadora negociación colectiva impulsada por los contratistas de CODELCO.
Destacados dirigentes del gran empresariado advierten que la efervescencia laboral
que se está creando atenta contra la paz social y abogan por volver a un clima de
entendimiento entre capital y trabajo. Francisco Costabal, presidente del Consejo
Minero es aún más explícito y señala que el conflicto que vive CODELCO: “Lo
estamos observando de cerca y creemos que la única forma de resolverlo es cuando
la relación y las condiciones laborales se den entre empleador y empleado, a nivel de
empresa; es decir, cuando el contratista y sus trabajadores llegan a un acuerdo porque
son ellos quienes conocen su negocio”95.
Las presiones del gran empresariado repercuten al interior del gobierno, donde
se agudizan las diferencias. Las tensiones dentro del gabinete quedan en evidencia
en la reunión del equipo político que sesionó el fin de semana. El diario El Mercurio
informa: “el comité político exigió a la empresa estatal acceder al pago de las peticiones
que hacían los contratistas para terminar con el extenso conflicto. Esta idea no era
aceptada ni por el ministro de hacienda, ni por la mesa de Codelco”. Un poco más
adelante el mismo artículo señala: “Según altas fuentes cercanas al directorio de la
estatal, el presidente ejecutivo de ésta, José Pablo Arellano, evaluó renunciar a su cargo
el domingo pasado, debido a la intervención del gobierno. Pero a última hora, el
gobierno echó pié atrás y respaldó la postura de los ejecutivos de Codelco, lo que
descomprimió el ambiente”96.
Una vez resuelto el aval del gobierno, el presidente ejecutivo de CODELCO dio
el vamos a una maniobra urdida desde hace días por sus colaboradores más cercanos.
Lo que se busca es propinar un contundente golpe comunicacional que quiebre la
unidad de los huelguistas y produzca el descuelgue, aislando al núcleo más combativo.
Desde hace días renombrados gerentes de la cuprífera estatal habían mantenido varias
reuniones con un heterogéneo grupo de sindicatos contratistas, que nunca se plegaron
a la huelga y que gozan de escasa representatividad. Esta maniobra sale a la luz pública
95 La Nación, 20 de julio 2007.
96 www.emol.com, 24/07/2007.

68
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

el lunes 23 de Julio, cuando CODELCO informa que ha llegado a un acuerdo con


un grupo mayoritario de sindicatos, que han decidido poner fin al conflicto. En las
imágenes de prensa se pudo apreciar los rostros sonrientes de los dirigentes de una
desconocida Federación Unitaria de Trabajadores y de la disidente Agrupación de
Sindicatos Contratistas de Rancagua.
La firma de dicho acuerdo sorprende a la plana mayor de los huelguistas en
Santiago, quienes llevaban varios días pernoctando en el edificio institucional de la
cuprífera como una forma de presionar una salida a la paralización. Los máximos
dirigentes de la Confederación de Trabajadores del Cobre jamás imaginaron que
CODELCO pudiera urdir un montaje de “baja calaña” y que existieran dirigentes
sindicales que se prestarán para ello. Cristian Cuevas recuerda que ese día como a las 2
de la mañana altos ejecutivos de la estatal le plantean la urgencia que firme el acuerdo,
antes que lo hagan las otras organizaciones que ya habían comprometido su apoyo.
Los líderes sindicales sabían muy bien como reaccionarían los trabajadores frente a este
engaño y el mismo Cristián anticipa lo que viene cuando nos cuenta que “firmado el
documento, al día después, la furia total de los trabajadores contratistas que significó
la caída de los trenes, la toma de las oficinas y que de alguna manera radicalizó la
lucha”97.
6. La radicalización del movimiento y la salida pactada
Lo que nadie puede poner en duda es que la gerencia de la cuprífera jamás
previó el efecto contrario que tendría la firma del renombrado acuerdo. La indignación
prendió como un reguero de pólvora entre los trabajadores, la paralización sumó
nuevos adeptos y el panorama volvió a tornarse tormentoso para la compañía estatal.
En la evolución favorable de los acontecimientos fue determinante la acertada
conducción del liderazgo sindical. La firmeza de principios, y sobretodo la convicción
respecto a lo imprescindible que era llevar toda esta discusión a la base sindical, permitió
que el movimiento superara lo que fue el minuto más difícil de toda la huelga. Incluso
las protestas llegaron a expresarse con una renovada vitalidad, como lo recuerda Andrés
Leal: “Nosotros nos encontramos después que a los 30 días acá en Rancagua teníamos
prácticamente 4 mil trabajadores en las calles”. A esto se suma que varios sindicatos
supuestamente firmantes desconocieron el acuerdo que se suscribió ese lunes, como lo

97 Entrevista con Cristián Cuevas, 27 agosto de 2007.

69
Daniel Núñez

testimonia Radio Cooperativa: “Los empleados de Soletanche Bianchi rechazaron de


plano la firma del acuerdo pues sostienen que no fue consultado con las bases…… Por
su parte la directora de la Federación de Trabajadores Contratistas (FETRACOM),
Loreto Rojas, afirmó que quienes firmaron el documento estaban censurados como
dirigentes desde el 2 de junio pasado”98.
La intensificación de la movilización conllevó un giro táctico que implicó
devolver el conflicto hacia los centros productivos y sus vías de acceso. En ese
momento se trataba de paralizar totalmente la producción del metal rojo y así poner
toda la presión posible sobre CODELCO. En Rancagua los dirigentes de la zonal
asumen que deben reaccionar duramente para impedir que alguien “suba” a trabajar.
Producto de los apedreos a los buses que transportan trabajadores, por primera vez en
el transcurso de la huelga los turnos de la gente de planta y otros subcontratados que
estaban yendo a las faenas, no pudieron subir durante cuatro días. En la Andina ya
se había logrado que el personal de planta no siguiera laborando, pero ahora se buscó
impedir cualquier movimiento en la carretera, con la idea de que “nadie subiera al
mineral”. En esta división la reacción de indignación generó un escenario de franca
ingobernabilidad en la empresa, que incluyó la ocupación del edificio corporativo y
acciones de sabotaje, como el descarrilamiento de un tren que transportaba cobre hacia
el puerto de Ventanas. En Calama se prolongó la huelga de hambre que desde hace
días protagonizaba un grupo de trabajadores y se realizaron masivas marchas de apoyo
a la huelga. Mientras que en El Salvador se fortaleció el bloqueo de la mina ante los
anuncios de un inminente desalojo policial.
Pero esta misma radicalización también encontró respuesta en las autoridades de
gobierno. Presionado por la visita que realizaron a La Moneda un grupo de dirigentes
sindicales del personal de planta de El Teniente, el Ministro del Interior Belisario
Velasco amenaza con aplicar a los huelguistas la Ley de Seguridad Interior del Estado y
ordena redoblar la presencia policial en la carretera de acceso al mineral. El hecho que
un núcleo importante de dirigentes sindicales de El Teniente haya optado por solicitar
una mayor intervención de la fuerza policial para apaciguar a los huelguistas refleja
uno de los puntos de mayor debilidad del movimiento de los asalariados contratistas.
A esto se suma que durante el desarrollo del conflicto la Federación de Trabajadores
del Cobre, la organización de los trabajadores de planta, mantuvo una posición afín a

98 www.radiocooperativa.cl, 24/07/2007.

70
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

la gerencia de CODELCO y nunca emitió un pronunciamiento de respaldo a huelga;


por el contrario, mantuvo una posición crítica frente a lo que calificó como acciones
de violencia injustificadas por parte de los trabajadores contratistas99.
Pero no sólo se apostaba a generar una situación de ingobernabilidad. Los
huelguistas también gestionaban con habilidad los contactos con otros sectores sociales
y políticos, de manera de acentuar el aislamiento de los ejecutivos de CODELCO
y poner a la opinión pública en su contra. Nuevamente estos esfuerzos encuentran
terreno fértil. El miércoles 25 de julio se pronuncia el Cardenal Errázuriz, quién hace
un llamado al gobierno a dar el ejemplo en sus empresas en el trato a los subcontratados
y aboga por una pronta solución del conflicto. Y ese mismo día un grupo de diputados
oficialistas amenaza con una acusación constitucional contra el ministro Andrés
Velasco, pues lo responsabiliza de bloquear la salida de la huelga.
Con la radicalización de la huelga los tiempos se acortan para todos. Los
dirigentes de la Confederación de Trabajadores del Cobre comprenden bien lo que
implica para ellos este “estrechamiento” en los tiempos políticos y se esmeraron por
buscar una salida pactada, que sea un avance, aunque no se cumplan todos los puntos
del petitorio inicial. Por otro lado, ante el peligro que el conflicto pueda salirse fuera
de control y extenderse a otros sectores laborales, el gobierno redobla la presión al
presidente ejecutivo de Codelco, a quién se lo conmina a buscar una solución
inmediata. Ayudado por la mano facilitadora del Obispo Goic, finalmente se abre paso
una solución y se suscribe el llamado Acuerdo Marco entre CODELCO, las empresas
contratistas y la Confederación de Trabajadores del Cobre.
Dicho acuerdo contempla entre los puntos más destacados una serie de
beneficios en materia salarial como reajuste de remuneraciones equivalente al IPC y el
pago de horas extras. También contempla un bono de productividad de 450 mil pesos
a pagar el mismo año 2007. En materia de beneficios sociales se acuerda un seguro
complementario y una indemnización para los trabajadores con menos de un año,
un seguro por muerte accidental e invalidez total de 2 mil UF. Respecto a los temas
controvertidos de los descuentos, se disminuyen de manera significativa los días que se
descuentan. Además, CODELCO se compromete a que no se produzcan despidos ni
represalias injustificadas.

99 Hay que destacar que tanto en El Salvador como en El Teniente se expresaron voces sindicales disidentes, que ma-
nifestaron públicamente su solidaridad con los huelguistas, aunque estas posiciones eran francamente minoritarias.

71
Daniel Núñez

En sendas asambleas, no exentas de polémicas, el acuerdo es aprobado


unánimemente en las cinco divisiones y se firma el primero de agosto en las oficinas
centrales de la cuprífera en Santiago. Con este documento se pone fin a la huelga y se
abre una nueva etapa en la historia del sindicalismo de terceros de CODELCO.
7. Conclusiones
Antes de refrendar la hipótesis central que guía este artículo es conveniente hacer
mención al efecto político nacional que alcanzó dicha paralización. Las aventuras y
desventuras que experimentaron los trabajadores contratistas de CODELCO en estos
37 días de huelga, calaron profundo en la opinión pública nacional y jugaron un papel
decisivo en la instalación del tema laboral como una preocupación de primer orden
en la agenda política nacional. Un hecho que evidencia la notoriedad que alcanzó
este debate es la activa participación que tiene la iglesia católica en la denuncia de la
dramática situación que aqueja a los trabajadores chilenos. Al papel mediador que
durante la huelga desempeñó el presidente de la Conferencia Episcopal Alejandro
Goic, habría que agregar que sus pronunciamientos se mantuvieron una vez acabada
la huelga. De hecho, su propuesta de salario ético perduró por semanas en la prensa,
provocando el reclamo airado de grandes empresarios y renombrados políticos de
derecha.
Hay que consignar que la paralización de los asalariados contratistas de
CODELCO también le entrega una renovada vitalidad al movimiento sindical. Los
exitosos resultados de esta huelga se transforman en un poderoso incentivo para la
búsqueda de estrategias de negociación colectiva que superen los estrechos marcos que
establece la legislación laboral vigente. Particularmente innovador resulta la articulación
de una multiplicidad de sindicatos y federaciones de trabajadores contratistas en un
pliego de demandas comunes que se presentó a la empresa mandante, y la consiguiente
negociación directa que se establece con CODELCO, pues ello implica un
reconocimiento de hecho a la negociación colectiva interempresa. Durante el resto del
año 2007 se aprecian varias acciones de movilización que se mueven en esta dirección,
como las que son protagonizadas por trabajadores de Agro-super, temporeros de la
fruta y operarios del salmón. En este sentido, se puede concluir que a pesar que han
transcurrido décadas desde las emblemáticas luchas que protagonizarán los mineros
del cobre, en esta huelga volvió a expresarse de alguna manera el llamado “efecto de
demostración”. Por lo tanto, esta movilización se convirtió en un referente simbólico

72
El movimiento de los trabajadores contratistas de CODELCO: Una experiencia innovadora de negociación colectiva.

y práctico para el resto de la clase trabajadora chilena, incentivando la acción colectiva


reivindicativa.
En cuanto al origen de la huelga, es indudable que ella responde a un proceso
de acumulación de fuerzas del sindicalismo contratista que se remonta años atrás y
al propio proceso de maduración que experimenta la organización de los asalariados
externos de la estatal. Si bien es innegable que se aprovechó la mayor permeabilidad que
exhibió el sistema político, al igual que una coyuntura económica extraordinariamente
favorable por la bonanza en los precios del cobre. Es probable que en un escenario
menos ventajoso la huelga igual hubiera estallado. Por lo tanto, no cabe ubicar a esta
huelga como un simple reflejo de un proceso de apertura en el sistema político. En esta
paralización el peso de la acción colectiva es fundamental, tanto para su surgimiento
como para su exitoso desenlace, donde fueron decisivas las acertadas decisiones tácticas
del liderazgo sindical.
La vitalidad de la acción colectiva asociada al movimiento de los contratistas y
en particular a la huelga del 2007, abre una interesante línea de estudio. En el relato de
los dirigentes es común la apelación a que las luchas reivindicativas se han convertido
en un motivo de orgullo, ya que, según las propias palabras de varios entrevistados, le
han devuelto “la dignidad” al trabajador. En definitiva, se podría pensar que esta nueva
condición de “luchadores” se ha transformado en un elemento de reconocimiento
social, articulando entre los trabajadores contratistas de CODELCO una identidad
social inexistente hasta hace poco tiempo100. Pero en este proceso de construcción
de identidad la tinta no tiñe una hoja en blanco; es escrito sobre un entramado
de experiencias previas, donde también están presentes las herencias históricas
de protagonismo sociopolítico de los trabajadores cupríferos y los propios mitos y
tradiciones de la cultura minera. En concreto se puede postular que las prácticas del
sindicalismo contratista recuperan ciertas formas de lucha asociadas a la tradición
combativa de los mineros del cobre e incluso apelan a ciertos íconos de su trayectoria
histórica. Un ejemplo de ello es haber recuperado una denominación cargada de
simbolismo como es el nombre Confederación de Trabajadores del Cobre.

100 La tesis que es posible construir identidad a partir de la acción colectiva es defendida por Enrique de la Garza
en un artículo titulado: “El futuro del Trabajo ¿Identidad o Fragmentación (críticas a Sennet, Bauman, Beck)”.Aquí
se sostiene que “la identidad también se construye en lo extraordinario de la acción colectiva, a través de puntos de
ignición que pueden desencadenar rápidos y novedosos procesos de identificación de amigos y enemigos, de genera-
ción de proyectos y organizaciones”.

73
Daniel Núñez

Como hemos visto al calor de la huelga se experimentan una serie de prácticas


colectivas que desbordan la fragilidad y espontaneidad habitualmente atribuida a los
sectores laborales altamente precarizados.
Por ejemplo en la huelga del 2007 se expresa una lucha reivindicativa donde
se amalgaman las demandas económicas, como el llamado “bono extraordinario”,
con exigencias por mejores condiciones de trabajo y beneficios en materia de salud
y educación. El avance en la conciencia queda en evidencia si consideramos que en
la finalización de la huelga uno de los temas más controvertidos fue el llamado bono
extraordinario. En las asambleas donde se aprobó el acuerdo marco se alzaron voces
que proponían continuar con la paralización, pues apostaban a ganar un bono más
suculento. Pero en definitiva se privilegió el triunfo político que implicaba un acuerdo
pactado, que dejaban en buen pie al movimiento sindical, por sobre los riesgos que
implicaba jugársela todo “por unos pocos pesos más”. La capacidad que tenga el
sindicalismo contratista para transitar por un camino de politización, que implique
postergar la satisfacción de sus necesidades más inmediatas, en función de soluciones
de fondo que se obtendrían en un mediano o largo plazo, es un tema que todavía
deberemos esperar para ver como se resuelve.
Como hemos podido apreciar el sindicalismo contratista hace denodados
esfuerzos por superar la fragilidad que caracteriza a los sujetos laborales en el Chile de la
pos-dictadura. Sin embargo también corre el riesgo de quedar atrapado en las redes de
un sindicalismo corporativo, que tiene una tradición de antigua data en CODELCO.
Esto se explica porque en el mundo de la minería cuprífera conserva una centralidad
económica que le permite disponer de recursos para, en determinadas coyunturas,
entregar ciertas prebendas que favorezcan la lógica de acción clientelista. La clave para
superar este peligro reside en la capacidad que tenga el movimiento contratista de
vincular su justa lucha reivindicativa inmediata, con aquellas demandas que empalman
con el resto de la clase trabajadora chilena y que incluso interpretan a las grandes
mayorías nacionales, sobrepasando las fronteras de clase. Un caso emblemático es la
exigencia por la nacionalización del cobre, que está relacionada al sector de la minería,
pero que expresa también la utilización de este recurso en beneficio del conjunto del
país.

74
¿Desde fuera o dentro de la
institucionalidad? La “huelga larga del
salmón” y las nuevas estrategias sindicales
en Chile (2006-2008)

Rolando Alvarez Vallejos

1. Introducción
A comienzos del año 2008, la X región de Los Lagos, en el sur de Chile,
se vio conmovida por la crisis de su principal actividad económica. La industria
salmonera, una de las hijas predilectas el modelo primario-exportador, basada en el
aprovechamiento de las ventajas comparativas de la región, era golpeada por dos flancos.
La irrupción del virus ISA derrumbaba las tradicionales ganancias del sector y una
explosiva huelga en la compañía “Aguas Claras”, ubicada en la localidad de Calbuco,
hacía temblar la confiabilidad de la actividad para los inversionistas nacionales y
extranjeros. Caracterizaron el conflicto tomas de centros de cultivo, marchas callejeras,
represión policial, irrupciones de trabajadores en actividades oficiales, visibilidad a
nivel nacional, la intervención de la Iglesia Católica, virulentas declaraciones por lado
y lado, terminando por convertirse en la huelga más larga y de mayor repercusión en
la historia del movimiento sindical en el sector salmonero.
La acuicultura en la zona sur de Chile arrastra desde sus inicios una mala imagen
por sus bajos salarios y las condiciones de trabajo que padecen sus operarios, aunque las
críticas más conocidas contra el sector han provenido del mundo ecologista, producto
de las fuertes consecuencias ambientales que la actividad ha generado en los ecosistemas
de los ríos y mares subyacentes a la actividad. Con todo, a pesar de las malas condiciones
laborales, salvo contadas excepciones, los movimientos huelguísticos en esta industria
habían tenido escaso éxito y repercusión. Por regla general, eran aplastados al poco
tiempo, en un contexto que a duras penas lograba concitar el interés de la prensa
regional, por lo demás simpatizante mayoritariamente de los sectores patronales. En
este contexto, ¿cómo explicar las repercusiones públicas de la huelga de Aguas Claras?,
¿cómo explicar su prolongación inusitada para un sindicalismo acostumbrado a grandes

75
Rolando Álvarez Vallejos

derrotas?, ¿cómo explicar la masiva adhesión de los trabajadores en un conflicto en


donde las posibilidades de éxito eran reducidas?
De acuerdo a nuestro planteamiento, estimamos que la génesis de la “huelga
larga del salmón”, se produjo por una coyuntura política que se abrió en la segunda
vuelta de las elecciones presidenciales de 2006, cuando se enfrentaron el derechista
Sebastián Piñera y la candidata de la Concertación Michelle Bachelet. En aquel
momento, la temática laboral cobró inusual relevancia dentro del tradicionalmente
tecnocrático debate político chileno, convirtiéndose específicamente la problemática
de la subcontratación en uno de los ejes de la discusión entre los presidenciables.
Así, cuando meses más tarde la administración Bachelet impulsó un programa de
reformas laborales, unido a la presión de los trabajadores contratistas del cobre, se
generó en Chile, luego de décadas de una aparente “pax neoliberal”, un marcado clima
de agitación laboral. En efecto, sectores laborales con influencia económica y política
en Chile, como los trabajadores forestales y los ya mencionados contratistas del cobre,
bajo la mirada complaciente (y según muchos empresarios, bajo la complicidad) de las
autoridades de gobierno, especialmente del Ministro del Trabajo Osvaldo Andrade,
comenzaron a desplegar una nueva estrategia sindical. La negociación por rama de la
producción, explícitamente prohibida en la legislación laboral chilena, fue la fórmula
que tanto forestales como contratistas del cobre utilizaron para enfrentar a la patronal.
El éxito de esta estrategia generaría un efecto multiplicador y otros sectores intentarían
ocupar una estrategia basada en el desconocimiento de hecho de la legalidad e imponer
un escenario negociador de facto, favorable para las pretensiones de los trabajadores.
Este fue el caso de las y los trabajadores de “Aguas Claras”, quienes intentaron negociar
con el “holding” verdaderamente propietario de la empresa y no con la empresa de
papel creada para debilitar al movimiento sindical.
En el presente artículo intentaremos buscar una explicación para el fracaso
del intento de imponer una negociación inter-empresa en la industria Aguas Claras
durante el conflicto que se desarrolló desde fines de 2007 y los primeros meses de
2008. Desde nuestra perspectiva, más allá de los factores estructurales de la industria,
caracterizada por condiciones laborales de regulares hacia abajo, el origen de la “huelga
larga” del salmón se vinculó a un sistema de oportunidades políticas abierto por la
presión de algunas movilizaciones de trabajadores, especialmente de los contratistas
del cobre y un gobierno que alimento con su discurso expectativas de justicia social,

76
¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

enfrentamiento al poder de los empresarios y cambios importantes de la legislación


laboral. De esta manera, cuando a fines de 2007 el sindicato de “Aguas Claras” intentó
reproducir la táctica de la negociación inter-empresa de los forestales y los contratistas
del cobre, la oportunidad política que había hecho posible el éxito en esos casos, se
había cerrado. La presión del gran empresariado, la complicidad de los tribunales de
justicia, las divisiones internas del gobierno y sus partidarios, unido al debilitamiento
relativo de la movilización sindical, hizo que la estrategia sindical de “Aguas Claras”
tuviese escasas posibilidades de éxito en el momento político en que fue planteada.
Al fracasar la ilegal negociación inter-empresas, la tradicional “huelga legal”, si bien
vigorosa y masiva probablemente como nunca antes en la industria salmonera, fue
incapaz de doblegar a la patronal.
El análisis de la huelga de Aguas Claras abre el debate de los alcances y
limitancias que tiene una estrategia sindical basada en ponerse fuera de la ley para
obtener mejoras económicas para los trabajadores, utilizando una estrategia –la
negociación inter-empresa- especialmente rechazada por el sector empresarial. Exitosa
en algunos casos, lo que señala la experiencia de Aguas Claras es que esta estrategia
requiere de condiciones políticas nacionales favorables y de un grado superlativo de
fortaleza y presión social de la organización sindical. Ausentes estas condiciones, las
posibilidades de triunfar de los sindicatos se reduce notablemente.
Este artículo se dividirá en dos partes. En la primera, describiremos las
condiciones políticas nacionales que abrieron la oportunidad política de implementar
la extra institucional estrategia de negociación inter-empresa, centrándonos en dos
elementos: primero, el análisis del debate y las condiciones en que se aprobó la ley de
subcontratación en mayo de 2006; segundo, en la derrota jurídica de los trabajadores
contratistas de CODELCO, del Ministro del Trabajo y de la Dirección del Trabajo,
cuando en diciembre de 2007 no pudieron obligar a “internalizar” al total de
trabajadores contratistas al gigante del cobre. En la segunda parte, describiremos el
desarrollo de la “huelga larga” de Aguas Claras, desde sus orígenes hasta sus resultados,
en la perspectiva de analizar las fortalezas y debilidades de la estrategia de negociación
supra-empresa en este conflicto.

77
Rolando Álvarez Vallejos

2. La regulación de la subcontratación en Chile: historia de


una ley para hacer cumplir la ley
Durante la sesión del senado chileno efectuada el 17 de mayo de 2006 se
aprobó, luego de varios años de infructuosa tramitación, la ley que regulaba el régimen
de subcontratación en Chile. En una sesión cargada de encendidos discursos, el
senador socialista Jaime Gazmuri resumió en pocas palabras el meollo de lo cuestión
que se estaba legislando: una ley para que hacer cumplir la ley. De acuerdo al legislador
oficialista “eso grafica el nivel de deterioro existente en Chile en las relaciones laborales
y en los derechos del trabajo”101. Por décadas debilitado, el movimiento sindical chileno
no había tenido la fuerza para lograr avances significativos en sus demandas, pero
una serie de circunstancias políticas permitieron que en la víspera del primer mensaje
presidencial de la Presidenta Bachelet, se aprobara una reforma social que durante años
había sido bloqueada por la derecha y el ala más liberal de la Concertación.
Respecto a la coyuntura en torno a la que se aprobó la ley de subcontratación,
nos interesa destacar dos aspectos que, de acuerdo a nuestro planteamiento, fueron un
factor importante para conformar un clima favorable a las demandas sindicales ante la
opinión publica del país: primero, el consensuado discurso de la clase política respecto
a la existencia de injusticias laborales; segundo, el papel protagónico alcanzado por el
Ministro del Trabajo, responsabilidad tradicionalmente menor en las administraciones
concertacionistas, pero que con Michelle Bachelet pasó a ocupar un potente papel
político, con posiciones críticas al empresariado y sintonía con las organizaciones
sindicales. Por otra parte, decisivas para crear este clima fueron las movilizaciones
de los contratistas del cobre y de los trabajadores forestales, que por ser abordadas
en los otros capítulos de este libro, solo consignaremos su importancia. Asimismo,
innegablemente que la movilización de los estudiantes secundarios durante el primer
semestre de 2006, también contribuyó a legitimar el camino de la movilización social
para reclamar por derechos y contra lo que se consideraban injusticias sociales. Todos
estos elementos se conjugaron para crear un ambiente descrito por la prensa nacional
como de “agitación sindical”.
En todo caso, la coyuntura que inició el ciclo que terminó a principios de 2008
con la huelga larga del salmón, fue la huelga de los contratistas del cobre producida a
fines de 2005 y principios de 2006, en plena campaña electoral entre los candidatos
101 “Historia de la Ley Nº 20.123”, en www.bcn.cl, p. 600.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

presidenciales Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Así lo resumió el senador


derechista Pablo Longueira: “Entre la primera y la segunda vuelta presidencial hubo
un gran paro de los contratistas de CODELCO de El Teniente, quienes pusieron el
tema en la agenda. Ello fue lo que aceleró el trámite de esta iniciativa en la Cámara
de diputados”102. En efecto, al fragor de las elecciones, Piñera desafió al gobierno de
Lagos a reponer el debate sobre la subcontratación, lo que finalmente tuvo un efecto
boomerang, volviéndose contra el candidato de la derecha. Aprovechando el clima
electoral, la mayoría concertacionista de la cámara de diputados aprobó la ley con
la introducción de tres importantes reformas al proyecto original, las mismas que
estuvieron en el corazón del debate parlamentario durante los meses de abril y mayo
de 2006. Estas incorporaciones fueron las siguientes:
a) Cambio del concepto de empresa: Como lo señaló el Ministro del Trabajo Osvaldo
Andrade en su intervención del 17 de mayo de 2006 en el senado, se creó una
definición de empresa que consideraba como tal “no solamente el principio de
realidad…sino también la existencia de razones sociales adicionales”103. De esta
manera se fortalecía la acción sindical, abriendo una puerta hacia una negociación
entre varias empresas, divididas legalmente en varias razones sociales, pero que en
realidad tenían un solo propietario.
b) Nueva definición del concepto de subcontratación: La nueva conceptualizacion
aprobada por los diputados entendía por subcontratación “aquel realizado en virtud
de un contrato de trabajo por un trabajador para un empleador, denominado
contratista o subcontratista, cuando éste, en razón de un acuerdo contractual, se
encarga de ejecutar obras o servicios, por su cuenta y riesgo y con trabajadores
bajo su dependencia, para una tercera persona natural o jurídica dueña de la obra,
empresa o faena, denominada mandante”104. Esta definición tenía, desde el punto de
vista de las organizaciones sindicales, la virtud de permitir incluir bajo el concepto
de subcontratación a un gran número de trabajadores, antes desprotegidos ante la
ley.
c) La responsabilidad solidaria de las obligaciones laborales: La norma aprobada en
la cámara baja establecía que “el mandante será solidariamente responsable de

102 Ibid. Intervención de Pablo Longueira, p. 582.


103 Ibid. Intervención de Osvaldo Andrade, p. 567.
104 Ibid. p.567.

79
Rolando Álvarez Vallejos

las obligaciones laborales y provisionales que afecten a los contratistas en favor


de los trabajadores de estos, incluidas las eventuales indemnizaciones legales y
contractuales que corresponden por término de la relación laboral…”105. Este
aspecto significaba un cambio muy importante para el régimen laboral chileno,
porque implicaba que si la empresa contratista no cumplía sus obligaciones legales
con sus trabajadores, la mandante estaba obligada a responder por ellas.
El debate sobre estos tres aspectos cruciales del articulado de la ley de
subcontratación, encontraban a la Concertación con primera vez desde 1990 con
mayoría en la cámara alta, lo que hacía políticamente viable su aprobación. Del periodo
en que se debatió públicamente esta ley, cabe destacar varios aspectos. Primero, la
importancia nacional que tuvo, en donde todos los actores políticos y sociales del
país tuvieron que manifestarse, incluida la prensa nacional, monopolizada por grupos
económicos afines a los intereses empresariales. Segundo, el protagonismo alcanzado
por el Ministro del Trabajo, quien emergió como una figura que contrapesaba el perfil
más derechista (“liberal” en la jerga política institucional chilena) del Ministro de
Hacienda Andrés Velasco. Tercero, el discurso beligerante contra los abusos laborales
provenientes tanto desde la clase política como de la autoridad de gobierno, como si
fuera algo común y corriente reconocerlos, en una materia que por años había ocupado
un mínimo espacio en el debate público chileno. Es por ello que la patronal jugó a
la defensiva, y que hasta la derecha política trató de desmarcarse de los empresarios.
Sobre estos dos últimos puntos nos detendremos.
Con respecto al papel de Andrade, la prensa de derecha especuló ampliamente
sobre sus divergencias con el ministro Velasco. Un conocido analista político
caracterizaba esta pugna como el “retorno de las dos almas” de la alianza de gobierno, a
saber, una “liberal” (derechista) y otra “estatista” (izquierdista): “si bien históricamente
se ha impuesto el alma autocomplaciente de más mercado, los reclamos autoflagelantes
han mantenido viva la preocupación con la distribución del ingreso y con programas
de intervención social con los escasos fondos públicos existentes”106. La diferencia con
otras épocas, era que el sector con “alma social” dentro de la Concertación, contaba
ahora con el respaldo del Jefe de Estado. De esta manera, Andrade debió maniobrar
en cuatro frentes para defender el proyecto de ley de subcontratación: parte del propio
gabinete del que él mismo formaba parte; el sector más derechista de la coalición
105 Ibid. p.567.
106 Patricio Navia, “El retorno de las dos almas”, en La Tercera, 25 de abril de 2006.

80
¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

oficialista; la derecha política y el empresariado. El centro del debate eran los alcances
de las tres incorporaciones hechas por los diputados al aprobar la ley en una primera
instancia. Según la prensa, para el ministro Velasco estas tres medidas “tendrían
un impacto económico y empañarían el clima de entendimiento entre gobierno y
empresarios”107. La Secretaria General de Gobierno, Paulina Veloso, compartía la
posición de Velasco.
Por su parte, un sector de la Democracia Cristiana, encabezado por los
senadores Adolfo Zaldivar y Hosaín Sabag, también criticaban los tres puntos, porque
“se habían aprobado en época electoral…y esto se tradujo en indicaciones que no iban
en el sentido de proteger a los trabajadores”, según señalaba Sabag108. Los empresarios
también se jugaron contra el proyecto que debía ser aprobado por el senado. Eliodoro
Matte, presidente de la empresa Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones
(CMPC) y poseedor de una las mayores fortunas personales en Chile, advertía que “la
subcontratación es un elemento fundamental en la búsqueda de la mayor productividad
y eficiencia por parte de las empresas”, por ello, agregaba el magnate de la celulosa,
“esperamos que finalmente haya un equilibrio…y se alcance un acuerdo razonable que
no le haga daño al empleo en Chile y que cuide la competitividad de las empresas”109.
Más específicos en la crítica fueron los dirigentes de la Confederación de Producción
y el Comercio (CPC), encabezada por Hernán Somerville, quienes puntualizaron sus
observaciones contra el proyecto que sería discutido en el senado: “…una definición
de empresa que elimina su individualidad legal y abre la puerta a negociaciones
colectivas interempresas… y que el concepto de subcontratación queda muy amplio”.
También cuestionaban la mediada establecía que si la empresa mandante no certifica
el comportamiento laboral de su contratista, “será solidariamente responsable de las
fallas de esta con sus trabajadores…”110. Por su parte, la prensa (de derecha) publicó
numerosas notas y columnas de opinión de “expertos” y “especialistas” que repetían las
mismas críticas contra estas tres indicaciones, bajo la línea argumental de impedir la
denominada “modernización” del mercado laboral. Una editorial de La Tercera resumía
todas estas posiciones: “el proyecto de subcontratación, como está hoy definido,
107 “Veloso reúne a Velasco y Andrade para aunar postura sobre subcontratación”, en La Tercera 27 de abril de
2006. Ver también “El ultimo round” en La Tercera, 30 de abril de 2006.
108 “La Moneda intenta mediar en fuerte pugna PS-DC por subcontratación”, en La Tercera 25 de abril de 2006.
109 “Matte alerta por impacto de ley de subcontratación”, en La Tercera 29 de abril de 2006.
110 “Bachelet y Somerville se reúnen en La Moneda y analizan subcontratación”, en La Tercera 28 de abril de
2006.

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Rolando Álvarez Vallejos

introduce cambios que terminarán afectando negativamente al mercado laboral y,


principalmente al sector de las pequeñas y medianas empresas que tantas autoridades
se han comprometido a apoyar”111. Finalmente, la derecha política, encabezada por los
senadores Andrés Allamand y Pablo Longuiera, fue la operadora de esta posición ante
el parlamento.
Aunque su primera posición fue la de no transar ninguno de los tres puntos,
la presión desde dentro y fuera de la Concertación, junto a la del gran empresariado,
obligaron a sentarse a negociar al gobierno, a pesar de contar con una supuesta mayoría
parlamentaria para hacer aprobar el proyecto sin cambiar una coma. Primero, Andrade
convenció al senador Eduardo Frei112 y más tarde, obtenido el apoyo oficialista, intentó
imponer su postura de no negociar con la derecha modificaciones en los tres aspectos
más centrales del proyecto (concepto de empresa, papel solidario del mandante y la
definición de subcontratación). Desde la perspectiva del movimiento huelguístico que
tratamos en este capítulo, es muy importante que la autoridad de confianza de la
Presidenta en los temas laborales, defendiera públicamente los tres puntos en cuestión,
porque sería una argumentación que posteriormente los trabajadores repetirían. Para
Andrade, el concepto de empresa era necesario para limitar la creación de empresas
de papel y respetaba el espíritu de lo señalado por el Código del Trabajo. Además,
señalaba, era “uno de los elementos centrales del proyecto”113. Respecto al concepto de
subcontratación, Andrade refutaba las críticas de la derecha recalcando que la definición
existente de subcontratación era demasiada amplia, por lo que se hacia necesaria
limitarla en sus alcances. Y sobre la responsabilidad solidaria de los mandantes, el
ministro socialista recalcaba que esta medida generaría “incentivos al cumplimiento de
los derechos laborales”114.

111 “Proyecto sobre subcontratación laboral”, en La Tercera 1 de abril de 2006. Otras opiniones en contra de las
tres indicaciones por ejemplo en El Mercurio, 26 de abril de 2006, La Tercera 1 de abril de 2006, donde se publica la
columna de opinión de Andrés Concha, secretario general de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA). La Tercera
24 abril de 2006 publicó la opinión de Álvaro Pizarro, Director del Programa Laboral del Instituto Libertad y De-
sarrollo; La Tercera el 3 de mayo de 2006 la de Rodrigo Delaveau, abogado del mismo Instituto ligado al derechista
partido Renovación Nacional. Y El Mercurio el 30 de abril, aunque entrevista a Andrade, igualmente inserta dentro
de la misma entrevista las criticas al proyecto.
112 “Eduardo Frei condiciona apoyo a ley de subcontratación tras intenso lobby del gobierno”, en La Tercera, 3 de
mayo de 2006.
113 “Andrade rechaza acuerdo con la derecha y busca respaldo de la Iglesia en ley de subcontratación”, en La Tercera,
10 de mayo de 2006.
114 “La defensa de La Moneda a los puntos en disputa”, en La Tercera, 4 de mayo de 2006.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

Seguramente porque las presiones venían desde la propia Concertación y desde


los sectores más liberales del propio gobierno, horas antes de la sesión del 17 de mayo
de 2006, cuando se votaría la ley, el poder ejecutivo decidió pactar un acuerdo con
la derecha para, según él, asegurar su aprobación. El acuerdo consistió en debilitar la
definición de subcontratación, restringiéndola en sus alcances y en reducir los montos
de dinero que implicaba la creación de la figura de la “responsabilidad solidaria” de
las empresas115. Por su parte, la nueva definición de empresa no pudo ser alterada por
la derecha, la que buscó una vía alternativa para torpedear esta iniciativa: solicitarle al
Tribunal Constitucional que declarara ilegal esta medida, estrategia que a la larga le dio
resultados positivos116.
Aunque en la práctica el gobierno se conformó con una ley de subcontratación
limitada, cuyos aspectos más de fondo habían sido debidamente castrados, el triunfo
moral que se anotaba el ala “progresista” del gobierno había sido legitimar el liderazgo
del nuevo y hasta entonces desconocido Ministro del Trabajo, quien fue blindado
por la Presidenta y que contó con la confianza de ésta para encabezar las complejas
negociaciones con los partidos de gobierno, la oposición y el empresariado. Además y
en la perspectiva de mediano plazo, indirectamente se le dio la razón al mundo sindical
sobre la urgente necesidad de legislar a favor de los trabajadores. En este sentido, el que
la nueva definición de empresa –aspecto clave en el estallido del conflicto en “Aguas
Claras”- haya sido rechazado por un organismo carente de representatividad popular
–el Tribunal Constitucional- generaba la impresión de ilegitimidad de las posiciones
pro empresa.
Esto se vio reforzado por el discurso de la clase política chilena, por lo general
alejada de estos temas, pero que en los marcos de la discusión de la ley de subcontratación
se mostró particularmente sensible con la problemática de las y los trabajadores,
atravesando transversalmente las distintas sensibilidades de la Concertación. La sesión

115 Ver detalles en “Gobierno asegura subcontratación tras firmar pacto con la Alianza”, en La Tercera, 18 de mayo
de 2006. El acuerdo recogió dos demandas fundamentales para la derecha y el empresariado: que la responsabilidad
de las empresas mandantes se limitaría a las indemnizaciones legales que corresponden por término de relación
laboral y que el subcontrato no incluiría a las obras o servicios que se ejecuten o presten de maneta esporádica. Este
acuerdo se realizo mediante el compromiso del ejecutivo que mediante vía veto presidencial, se harían las enmiendas
al proyecto en la dirección pactada con la derecha.
116 Al respecto ver “Subcontratación: Alianza recurrirá al Tribunal Constitucional”, en La Tercera, 12 de mayo de
2006.

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Rolando Álvarez Vallejos

en la que se aprobó la nueva ley fue el escenario en donde se resumió el estado del
debate en el país.
El senador socialista Juan Pablo Letelier, integrante de la comisión de Trabajo
de la cámara alta, denunciaba las injusticias que la nueva ley supuestamente vendría a
reparar. Respecto a la definición de empresa, Letelier señalaba su intención de “subrayar
la importancia de esta modificación. Por ejemplo, Almacenes París o Líder tienen, cada
una, 100 a 200 razones sociales. Dividen la empresa como realidad con el solo objeto
de dificultar el ejercicio de los derechos colectivos de los trabajadores. El cambio de
definición de empresa representa un inmenso avance para reconocer un hecho básico:
no es correcto el abuso, desde el punto de vista jurídico, consistente en subdividir las
empresas, y, de esa forma, generar las condiciones para fragmentar el movimiento de
trabajadores”117. En esta misma línea, el senador del Partido por la Democracia Nelson
Ávila denunciaba “absurdos…como el que se observa en Valparaíso, donde Falabella
tiene “un” empleado: su gerente. El resto pertenece a las ‘chapas’ jurídicas, de modo que
queda absolutamente inhabilitado para ejercer cualquier derecho, por elemental que
sea…”118. Por si quedaba alguna duda acerca de la importancia de la modificación del
concepto de empresa, el senador democratacristiano Jorge Pizarro afirmaba la urgencia
de “terminar de una vez por todas con el abuso reiterado, permanente y consistente de
las empresas, particularmente de las más grandes, que han mal utilizado la definición
de empresa establecida en el Código, para engañar a los trabajadores, no pagarles los
salarios que corresponden y no cumplir con las normas mínimas allí consignadas”119.
El propio Ministro Andrade, en el texto que presentó en la sesión del 17 de mayo,
denunciaba la existencia de las “empresas de papel”, “creadas con el propósito de eludir
las responsabilidades laborales de las empresas mandantes e imposibilitar el ejercicio de
los derechos colectivos. Así se fragmentan y atomizan las organizaciones de trabajadores
y se niega el derecho a negociar colectivamente. No es razonable tolerar eso”120.
Como sabemos, más tarde esta normativa, aprobado por la mayoría en el
senado, fue impugnada y finalmente desechada por el Tribunal Constitucional,
quedando un verdadero vacío en la legislación social chilena, en donde la mayoría de los
representantes populares reconocieron las aberraciones cometidas por los empresarios
117 En “Historia de la Ley Nº 20.123”. op.cit. pp. 590-591.
118 Ibid. p.606.
119 Ibid. p.607.
120 Ibid. 564.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

contra “el soberano” (las y los trabajadores chilenos), situación que finalmente
continuó en la impunidad. Es decir, a pesar de la certeza de estar en presencia de
una interpretación abusiva de la normativa legal, el trabajador quedó igualmente en
la indefensión jurídica. Esta conciencia de estar en la razón y de luchar contra una
situación que la propia autoridad había denunciado un año atrás, estuvo presente en el
espíritu que motivó el inicio la huelga larga del salmón. En el fondo, los trabajadores
de la salmonera “Aguas Claras” estaban luchando por un derecho legitimado por la
mayoría del senado, pero que vía subterfugios legales, se les había escamoteado.
Por su parte el senador Girardi, del Partido por la Democracia, declaró
que en Chile existía “trabajo indecente y seguirá habiéndolo si los trabajadores no
tienen derecho a negociación colectiva y a sindicalización….”. Más adelante agregaba
que en el país “se están incumpliendo todos los tratados internacionales. Seguimos
siendo un país retardatario en relación a los estándares de los trabajadores de otras
latitudes….”. De acuerdo a su visión, “nosotros hemos sido cómplices de los peores
abusos laborales. Y eso es algo que debemos remediar”121. La conciencia pública de
la ausencia de una debida protección del trabajo en Chile se convirtió en un sentido
común en la opinión pública chilena. Este debe ser considerado el principal logro de
los primeros meses de la gestión de Osvaldo Andrade como Ministro del Trabajo, más
allá de los resultados parciales y limitados que tuvo la batalla por la aprobación de la
ley de subcontratación.
Por ello que el anuncio de un nuevo programa de reformas laborales no
sorprendió al mundo político nacional, concientes del poderío del Ministerio del
Trabajo en el cuarto gobierno de la Concertación. Aunque con críticas provenientes de
todos los sectores, la temática laboral seguía estando en la agenda publica122. Mientras
tanto, se hacían notar los primeros efectos de la recientemente aprobada ley de
subcontratación. La compañía transnacional Telefónica internalizaba a 900 trabajadores
hasta entonces subcontratados. Eran las primeras señales de una lucha en la que no
todas las empresas tendrían la misma actitud de la gigante de las telecomunicaciones
en Chile. El año 2007 estaría marcado por la “correcta interpretación” de la nueva ley y
por la certeza para algunos trabajadores que, tal como lo indicara el Ministro Andrade,
ciertas condiciones laborales ya no se podían seguir tolerando.
121 Ibid.pp.597 y 598.
122 Ver “El fuego cruzado que amenaza la viabilidad de la reforma laboral”, en La Tercera, 5 de noviembre de 2006 y
la entrevista al Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Arturo Martínez en la misma edición.

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Rolando Álvarez Vallejos

3. La víspera de la huelga de “Aguas Claras”: ofensiva patronal


y retroceso sindical
A principios de diciembre de 2007, el sindicato de “Aguas Claras” preparaba
sigilosamente su propuesta de negociación inter-empresa, para golpear la mesa y
sorprender a la empresa que meses atrás los había perjudicado en base al consabido
subterfugio de crear “empresas de papel”. Durante el año 2007, especialmente
producto de la visibilidad del conflicto de los subcontratistas del cobre, parecía que
se había abierto una brecha en la aparentemente omnipotente ley laboral chilena. El
reconocimiento de hecho de la estrategia de negociación inter-empresa en CODELCO,
había sido considerado por todos los sectores como un triunfo del movimiento
sindical. Asimismo, había incidido, junto a otros movimientos huelguísticos, en que
se mantuviera la vigencia del clima de conflictividad laboral del año anterior123.
Sin embargo, justo cuando se estaba en los prolegómenos que iniciaría la gran
huelga del salmón, la oleada de movilización sindical iba en baja. Durante los meses
de diciembre de 2007 y enero de 2008, los principales rostros que habían simbolizado
el auge de las luchas sindicales, el líder de los contratistas del cobre Cristian Cuevas
y el Ministro del Trabajo Osvaldo Andrade, vieron disminuido su poder de acción.
La coyuntura se cerraría en los primeros meses de 2008 con la pérdida relativa del
terreno ganado por estos actores durante el ciclo iniciado a fines de 2005. La derrota
de la estrategia de negociación inter-empresa en “Aguas Claras” simbolizó este hecho.
Por este motivo, lo ocurrido en “Aguas Claras” debe ser rastreado en los hechos de
diciembre de 2007, cuando se desató un conflicto entre la Dirección del Trabajo (de
la misma línea del Ministro Andrade) y CODELCO. El triunfo de la empresa estatal
no fue posible ser revertido por la movilización de los trabajadores, decretando el fin
de un ciclo de luchas sindicales. Por este motivo, una estrategia que en los primeros
días de diciembre de 2007 parecía viable y exitosa, semanas más tarde sufría una dura
derrota, determinando con ello la suerte del intento de negociación inter-empresa en
la salmonera “Aguas Claras”.
El conflicto entre la Dirección del Trabajo y CODELCO se remonta a la entrada
en vigencia de la ley de subcontratación aprobada en mayo de 2006. A partir del 14 de
enero de 2007, día en que la nueva ley debía ser implementada, la Dirección del Trabajo
comenzó la fiscalización a las empresas para velar por el cumplimiento de la nueva
123 Un resumen de la conflictividad laboral de 2007, en El Siglo, Nº 9082, 4 al 10 de enero de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

legislación laboral. Ciertamente que las empresas mineras también fueron supervisadas
por la repartición dependiente del Ministerio del Trabajo. Producto de la huelga de los
subcontratistas de CODELCO en el mes de junio, muchos ojos se posaron sobre la
emblemática empresa cuprífera perteneciente al Estado chileno. Así, el 3 de diciembre
de 2007, transcurridos más de tres meses desde que fuera efectuada la fiscalización, la
Dirección del Trabajo comenzó a notificar a las mineras las conclusiones de su labor:
en el caso de CODELCO, su obligación era “internalizar” a 4743 trabajadores.
Las principales constataciones que la Dirección del Trabajo realizó en las mineras
pertenecientes a CODELCO como a las privadas, fueron las típicas características de
empresas que no respetaban los derechos de los trabajadores, manteniéndolos en un
régimen de subcontratación de manera injustificada, violando, según el ente fiscalizador,
la nueva ley referida a esta materia. Algunas de las observaciones señalaban la “falta de
autonomía de la empresa contratista en el desarrollo de las labores subcontratadas; la
forma y oportunidad de ejecutar las labores es definida directa e indirectamente por
CODELCO….(ésta) controla y determina las dotaciones que deben tener las empresas
contratistas; la asistencia de los trabajadores y el pago de horas extraordinarias…
notoria y evidente injerencia de CODELCO en el proceso productivo…existencia de
instrucciones permanentes en la ejecución de las labores por parte de CODELCO…en
la mayoría de los casos los trabajadores contratistas reciben órdenes directas de trabajo
que emanan de trabajadores de CODELCO….”124.
Una vez conocido el fallo, las mentadas “dos almas” de la Concertación volvieron
a aparecer. El Presidente Ejecutivo de CODELCO, el democratacristiano José Pablo
Arellano, argumentando cuestiones legales, cuestionó esta resolución derivando todo
en un recurso de protección en contra de la Dirección del Trabajo. De esta manera, el
potencial papel regulador de la nueva ley de subcontratación quedaba en entredicho, el
gobierno con una evidente división interna, la coalición oficialista sin posición única,
y, por otra parte, irrumpía un empresariado unido tras la estrategia de CODELCO.
Como suele ocurrir en la política chilena, se “judicializaba” el debate, quedando en
manos de los jueces la interpretación de la nueva ley de subcontratación.
Antes de concretar su presentación judicial, dos hechos fortalecieron la posición
de CODELCO. Primero, que las mineras privadas rechazaron de plano las exigencias

124 “Dirección del Trabajo: CODELCO no aportó datos suficientes en fiscalización”, en La Tercera, 14 de diciem-
bre de 2007.

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Rolando Álvarez Vallejos

de la Dirección del Trabajo, iniciando ellos la judicializacion de la internalizacion


o no de los trabajadores contratistas. La minera La Escondida, argumentaba en su
presentación “que la Dirección del Trabajo no tiene atribuciones para obligar a una
empresa a contratar trabajadores de empresas contratistas”125. Segundo, el nuevo líder
de la Confederación de la Producción y Comercio (CPC), Alfredo Ovalle, manifestó
en un discurso en la ENADE, delante de la Presidenta Bachelet, su tajante rechazo
al giro que estaban teniendo las políticas laborales. En lo que la prensa consignaba
era su discurso más duro desde haber asumido el mando de la multigremial de los
empresarios, Ovalle criticó “primero, la incertidumbre frente a las iniciativas en
materia de legislación laboral, que menoscaban la confianza…también nos preocupa
la violencia y la ideologización en algunos sectores del movimiento sindical...
las actitudes antiempresa de la Dirección del Trabajo, que evidencia una actitud
sesgada…(y la fiscalización de Ley de subcontratación) a las empresas mineras ha
generado una peligrosa incertidumbre, pues sobrepasa el espíritu de la ley y daña la
productividad…”126. De esta manera, pasando a la ofensiva contra sus adversarios, el
sector empresarial caracterizaba a sus tres principales rivales: el Ministerio del Trabajo,
los trabajadores contratistas del cobre y la Dirección del Trabajo. Esto se acentuaría en
los meses siguientes, en medio de la huelga del salmón.
En todo caso, el primer damnificado de esta coyuntura fue el Ministro Andrade,
quien debió aceptar en silencio el criterio del gobierno de autorizar a CODELCO de
presentar un recurso contra la Dirección del Trabajo. Esta se hizo utilizando la misma
argumentación del sector privado para detener la internalizacion de trabajadores que se
le exigía a CODELCO: “la empresa no está de acuerdo a que en un acto administrativo
la DT decida quien debe ser trabajador de CODELCO”127. Los segundos en ser
afectados por la ofensiva patronal fue la Dirección del Trabajo, encabezada por la
abogada socialista Patricia Silva, quien se quedó sin apoyo político en su arremetida
contra las mineras, producto del respaldo del gobierno a la decisión de Arellano de
cuestionar su accionar. De acuerdo a una dirigente de la Asociación Nacional de
Funcionarios del Trabajo de Chile (ANFUTCH), “nos sentimos cuestionados, no hay
respaldo del gobierno y sabemos que la directora está cuestionada y es complicada su
125 “Escondida recurrirá a tribunales para revertir informe de subcontratación”, en La Tercera, 8 de diciembre de
2007.
126 “Líder de la CPC lanza duras críticas en Enade y molesta al gobierno”, en La Tercera, 5 de diciembre de 2007.
127 “CODELCO recurre a tribunales y contratistas anuncian protestas”, en La Tercera, 13 de diciembre de 2007.
Ver en la misma edición “Bachelet zanjó a favor de minera en cita con ministros”.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

situación”128. Más tarde, sus argumentos mayoritariamente no fueron considerados


por los tribunales de justicia, que fallaron por lo general a favor de las empresas129.
Finalmente, los últimos afectados por la ofensiva patronal –que contó con
la ayuda inestimable de los Tribunales de Justicia, que sistemáticamente dieron la
razón a las empresas al declarar inadmisible la determinación de la Dirección del
Trabajo- fue el movimiento sindical. A pesar de los llamados y las movilizaciones de la
poderosa Confederación de Trabajadores del Cobre, la misma que en junio de 2007
había doblegado a José Pablo Arellano, en esta coyuntura no tuvo la fuerza ni para
revertir los fallos de los tribunales ni para obligar al gobierno para que apoyara la línea
argumental de la Dirección del Trabajo. Tal como lo señaló un editorial de La Tercera,
“lo que ocurra en la cuprera estatal sentará un precedente clave en la discusión sobre
los efectos que la injerencia del Estado puede tener en la gestión de una empresa…y
sobre el grado y los alcances convenientes de dicha influencia”130. Teniendo en cuenta
esta perspectiva de largo alcance, el que CODELCO no tuviera que internalizar a los
casi cinco mil trabajadores que la DT había planteado en su fallo, efectivamente fue
un duro golpe para la nueva ley de subcontratación, que se había mostrado incapaz de
cumplir su espíritu en un caso flagrante de externalizacion abusiva del trabajo.
En este contexto adverso para las luchas reivindicativas, se abrió paso el conflicto
de “Aguas Claras” en Calbuco. Sería propio de un análisis “post factum” criticar el
intento de llevar a cabo una negociación inter-empresa en medio de este clima. Sin
embargo, es necesario ubicarse en el contexto político-social de ese momento. Los
fallos contra la resolución de la DT fueron conociéndose poco a poco, e incluso
algunos fueron a favor, en primera instancia, de los trabajadores, generándose una
expectativa cuyo optimismo tenía bases reales. En el fondo, lo que queremos afirmar
es que el cuadro adverso para el movimiento se fue construyendo durante los meses
de diciembre de 2007 y enero de 2008, y no estaba predeterminado de antemano. Por
lo tanto, la movilización del sindicato de “Aguas Claras debe entenderse parte de un

128 “La complicada situación de Patricia Silva”, en La Tercera, 14 de diciembre de 2007.


129 Por ejemplo durante el proceso por CODELCO Norte, Mónica Vergara, a nombre de la DT, señalaba en la
Corte de Apelaciones de Antofagasta que resultaba “crucial, para el devenir de la legislación en materia de subcontra-
tación, el criterio que su señoría adopte. La tesis empresarial pretenderá excluir cualquier control del Estado en pos
de la libertad de empresa; el rol del Estado es proteger al más débil y reequilibrar la relación empleado-trabajador,
tarea que es complementaria y no excluyente de los Tribunales y de la Dirección del Trabajo”. Ver “Dirección del
Trabajo defiende en Tribunales fiscalización a CODELCO”, en La Tercera, 16 de enero de 2008.
130 La Tercera, 13 de diciembre de 2007.

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Rolando Álvarez Vallejos

clima político nacional, pero surgido al final de un ciclo y no en el momento de mayor


fortaleza del sector afín el mundo sindical.
4. Los orígenes de la huelga larga del salmón
Como lo decíamos al comienzo de este capítulo, las malas condiciones de trabajo
y bajos salarios forman parte de la génesis mismas de la industria salmonera, la que se
desarrolló en base a una estructural explotación intensiva de la fuerza de trabajo131. Por
este motivo, es que hemos argumentado que el origen de la huelga larga del salmón fue
producto de la estructura de las oportunidades políticas que generó el debate público
sobre la situación de los trabajadores, la predisposición favorable de las autoridades
del Trabajo y la activación de la movilización social. En este contexto la empresa
“Aguas Claras”, ubicada en Calbuco, de capitales chilenos y una de las más grandes
salmoneras a nivel mundial, en una fecha indeterminada de mediados de 2007, decidió
unilateralmente externalizar a sus trabajadores. Para ello, creó la empresa de “papel”
“Servicios Aguas Claras”, cuyo último balance de utilidades arrojaba 580 mil pesos.
La empresa real, con la que los trabajadores habían firmado contrato, denominada
legalmente “Aguas Claras S.A.”, aparecía como la dueña de la infraestructura y de los
salmones, es decir, del capital. Por ello, los trabajadores se encontraron que su patrón
era una empresa que “no tiene salmones, ni truchas, no tiene planta de proceso, no
tiene centros de cultivo, ni de crianza, solo un RUT y una escritura”, repartido en
cinco razones sociales diferentes132.
Como lo señalaba una abogado laboralista, eran este tipo de abusos con los
que se esperaba terminar con el concepto de empresa que finalmente la derecha logró
derribar a través del Tribunal Constitucional. Esto les permite crear diversas razones
sociales, “pero que en los hechos “funcionan como una sola unidad económica,
manteniendo un único Departamento de Finanzas que distribuye a su antojo y
conveniencia las utilidades…”133. En el caso del holding “AquaChile”, este maneja
directa o indirectamente 29 empresas que se ocupan de etapas distintas del proceso
productivo del salmón. En el caso de Antarfish S.A., de propiedad de “AquaChile”,
131 Existen numerosos trabajos e informes que corroboran esta situación. El Instituto de Ciencias Alejandro Lips-
chutz dedicó en su revista Alternativa N° 24 tres artículos de los integrantes de su Equipo Laboral sobre ésta situa-
ción.
132 Declaraciones de un dirigente de “Aguas Claras” en El Siglo 9085, 25 de enero al 1° de febrero de 2008.
133 María Estrella Zúñiga, “¿Quién genera el conflicto en el salmón?”, en El Siglo 9090, 29 de febrero al 6 de marzo
de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

“controla Aguas Claras S.A. y Procesadora Aguas Claras Ltda. (dueña de la planta
de Calbuco), Antarfood (que comercializa), Bowrain Corp (que exporta) y Servicios
Aguas Claras (que es la que contrata a los trabajadores”134.
Por este motivo, el argumento de los trabajadores planteaba que la verdadera
empresa era Antarfish y el resto solo una burda simulación de empresa (falta
consagrada en el Código del Trabajo), pero que por distintas argucias jurídicas, podía
existir legalmente. En el fondo, en el caso de “Aguas Claras” se estaba en presencia
de una abusiva utilización de la carta ancha que entrega la legislación social chilena
a los empresarios, pero que los organismos regulatorios pertinentes, específicamente
la Dirección del Trabajo, a sabiendas de la injusticia cometida, poco o nada podían
hacer.
En el caso de los trabajadores de la salmonera “Aguas Claras” de Calbuco, ni
siquiera fueron notificados del cambio de empleador, sino que el rumor comenzó
a correr cuando a algunos trabajadores y trabajadoras no les autorizaban préstamos
en entidades financieras, bajo el argumento que el empleador carecía de la solvencia
económica exigida. Así se enteraron que su nuevo empleador era “Servicios Aguas
Claras”, aunque conservaban su antigüedad laboral, salario y demás condiciones de
trabajo. De esta manera se preparó la patronal para hacer frente a la próxima negociación
del convenio colectivo. La indignación entre los operarios de la empresa fue el caldo
de cultivo para que surgiera la idea que el sentido común dictaba: querer negociar el
nuevo convenio colectivo con los verdaderos patrones y no con una empresa que todo
el mundo sabía no tenía existencia real 135.
De acuerdo a la versión de los trabajadores, así se inició un camino para
desenredar una madeja que los llevó a enterarse que la firma Antarfish S.A. era su
patrón, la que a su vez dependía de AquaChile. De los 900 operarios que trabajaban
en la planta, el sindicato de Aguas Claras Calbuco logró agrupar a 656 trabajadores
para hacer frente a la negociación colectiva. No conformes con eso, se contactaron
con los centros de cultivos, ubicados en zonas interiores de la X región, agrupados
en la empresa “Aguas Claras Gente de Mar- Estuario”. Estos, aunque tenían un
convenio colectivo vigente, aceptaron sumarse a los operarios de Calbuco y presentar
un pliego conjunto. Finalmente, los trabajadores reunidos en “Pesquera Antar Food”,
134 “Salmonera obtiene grandes utilidades a través de 29 RUT”, en La Nación, 3 de marzo de 2008.
135 Entrevista del autor con Yuri Godoy Montero, asesor del sindicato de “Aguas Claras”, agosto de 2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

localizada en el poblado chilote de Chonchi, también con una negociación colectiva


recientemente aprobada, se sumaron a la propuesta de los trabajadores de Calbuco y
Estuario. En resumen, de cuatro “razones sociales” (Aguas Claras S.A., Procesadora
Aguas Claras, Servicio Aguas Claras y Antarfood), todas pertenecientes al holding
Antarfish S.A., los trabajadores y trabajadoras se agruparon en tres sindicatos (Aguas
Claras S.A., Pesquera Unichile Antarfood y Aguas Claras Estuario), que lograron
presentar un solo pliego de reivindicaciones.
Las condiciones salariales entre los socios de estos tres sindicatos eran
distintas. En el caso de los trabajadores de Chonchi, su sueldo promedio era 180 mil
pesos mensuales, lo que al compararse con los 250 mil de la planta de “Aguas Claras”
en Calbuco, evidenciaba lo negativa que había sido la negociación colectiva con la
patronal, teniendo en cuenta que ambas industrias realizaban el mismo trabajo. En el
caso de “Estuario”, con un convenio colectivo vigente, pero con muy bajos salarios, la
idea de negociar junto a los trabajadores prendió sin mayores dificultades136.
El pliego conjunto se presentó el 20 de diciembre de 2007 ante la gerencia
de recursos humanos de Antarfish. De acuerdo a los propios trabajadores, “este
proyecto tiene como finalidad mejorar las condiciones económicas y beneficios
sociales de los cerca de 1000 trabajadores, que adherimos a él y que representa la
legítima aspiración de alzar nuestros sueldos en el mismo nivel que la empresa ha
incrementado sus utilidades gracias al esfuerzo que a diario ponemos los trabajadores”.
A continuación, los tres sindicatos establecían sus peticiones: “ingreso líquido mensual
de 350.000 como mínimo para un trabajador del Holding Antarfish, de los cuales
60 por ciento debe pertenecer al sueldo base, seguro médico de cobertura total para
el trabajador, capacitación, entre otros beneficios sociales”. Finalmente, concientes
del paso que significaba que tres razones sociales distintas negociaron ante un mismo
patrón, señalaban que su iniciativa era “…un gran paso para el movimiento sindical
de la industria del salmón, puesto que nunca se ha dado que todos los sindicatos
de una misma unidad económica…se unieran para negociar sus condiciones de
remuneraciones entre otros puntos de relevancia como lo es la seguridad laboral”137.
Del planteamiento inicial de los sindicatos que intentaron la negociación
inter-empresa, se destacan dos elementos: primero, una constante del movimiento
136 Entrevista con Yuri Godoy Montero, agosto de 2008.
137 “Comunicado Público”, 21 de diciembre de 2007.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

sindical salmonero, en el sentido de estar conciente del éxito del negocio del salmón
en Chile, pero que ello no se ve reflejado ni en las condiciones salariales ni laborales
de los operarios del sector. En este sentido, es posible afirmar que esta huelga reflejó
las demandas históricas de los trabajadores del sector y por ende representó una
continuidad con los procesos anteriores, todos ellos por lo general derrotados; segundo,
rompía con la estrategia clásica de los sindicatos de la industria, al evitar negociar en
forma particular. Más allá del número de personas implicadas en la negociación, el
principal desafío contra la patronal era la unión de sindicatos de empresas. Como lo
demostrarían los hechos posteriores, éste fue el principal punto que los empresarios
no estuvieron dispuestos a negociar, inclusive más allá de las demandas económicas
propiamente tales. Por este motivo, es posible afirmar que aunque el fundamento del
conflicto era un tema salarial y en ese sentido era una clásica huelga económica, el
trasfondo de la huelga, lo que la radicalizó, lo que la hizo mediática y probablemente
la condenó a su derrota, fue el contexto político en el que se desenvolvió. En este
sentido, no fue casual el mundo empresarial, y no solo los directamente afectados,
ni siquiera la asociación gremial de los salmoneros, sino que su más alta dirigencia,
pusieran los ojos sobre lo que ocurriría en la X región. Si los trabajadores se sentían
fuertes al unirse en su acción colectiva, los dueños de “AquaChile” también contarían
con el respaldo del poderoso gremio de los empresarios y estos no estaban dispuestos
a tolerar que comenzara a rodar una bola de nieve de negociaciones inter-empresas
en distintos sectores. A diferencia de lo ocurrido en el sector forestal y minero, el
empresariado había endurecido su posición y estuvo dispuesto a pagar altos costos
económicos para detener el “efecto dominó” que pudiese tener haber aceptado sentarse
a negociar conjuntamente con los tres sindicatos.
Una vez recibido el documento con las peticiones de los tres sindicatos,
la empresa respondió como se esperaba: a principios de enero de 2008 rechazó la
propuesta por considerarla ilegal, ya que dos de los sindicatos tenían vigentes sus
convenios colectivos. A partir de este momento, se generaron dos situaciones que
caracterizaron al conflicto. Por un lado, la notoria capacidad de movilización de los y
las trabajadores de los tres sindicatos, que irrumpieron mediáticamente en los medios
de comunicación de masas a través de acciones de fuerza, como tomas de las industrias,
de los centros de cultivo, barricadas en las carreteras, lucha callejera con carabineros
y actividades propagandísticas en la ciudad de Puerto Montt, capital de la región.
Por otro lado, el rechazo inicial de la patronal se convirtió, a la larga, en la conducta

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Rolando Álvarez Vallejos

permanente e inflexible de la empresa, que se negó sistemáticamente a negociar, tanto


con la modalidad inter-empresa planteada inicialmente por los trabajadores, como con
la posterior huelga legal del sindicato “Aguas Claras”. El endurecimiento de posiciones
fue, por lo tanto, una de las características del conflicto.
El día jueves 10 de enero de 2008, los tres sindicatos realizaron una coordinada
movilización en Calbuco, Puerto Varas, Chonchi y Puerto Montt. De acuerdo a la
crónica de prensa, “las manifestaciones más duras se realizaron en Calbuco, donde
además de tomarse la planta de la ciudad, los trabajadores, portando maderos y
neumáticos, cortaron el tránsito en la ruta, creando un verdadero caos”. En Puerto
Varas, se desarrolló una olla común de los trabajadores movilizados en forma de una
“tallarinata” en las puertas del exclusivo casino de la ciudad, cuya propiedad estaba
relacionada con uno de los dueños de la empresa. La protesta “se desarrolló en absoluta
calma, con pancartas y gritos alusivos al propietario de la industria salmonera”. En la
tarde, se movilizaron a Puerto Montt, donde realizaron una manifestación frente a las
oficinas de SalmónChile, la asociación que agrupa a la patronal del sector138. Todo esto
agudizado por la toma de tres centros de cultivos de salmón al interior de la X región.
Los más de 40 detenidos en Calbuco, las denuncias de abusos policiales, y por el lado
de la patronal, la crítica al gobierno por no controlar la que ellos denominaban la
violencia de los trabajadores, provocó que el conflicto tuviera inmediata repercusiones
a nivel nacional.
El movimiento sindical, basado en la doble estrategia de tener un pie dentro y
otro fuera de la institucionalidad, definió los días siguientes a esa movilización como
de “compás de espera”, esperando el pronunciamiento de la Dirección del Trabajo.
Esta resolvería de acuerdo a una decisión “técnica”, el fondo de la cuestión: si era o
no legal la presentación de los tres sindicatos ante el holding Antarfish. Al respecto,
Ricardo Casas, presidente de la Federación de Trabajadores de la Industria Pesquera y
ramas afines (FETRAINPES) advertía que “lo que sucedido la semana pasada fue una
demostración de fuerza que se da desde los sindicatos, por lo mismo no descartamos
otro tipo de movilización, más gente, e involucrando a otras agrupaciones sindicales”.
Asimismo expresaba la confianza de los trabajadores en el éxito de la estrategia de
negociación inter-empresa frente al holding “Antarfish”, porque en realidad, afirmaba
Casas, “se trata de una sola empresa, dueña de todo lo demás”139. En este punto,
138 El Llanquihue 11 de enero de 2008.
139 - El Llanquihue, 15 de enero de 2008. Más detalles de la posición de los trabajadores en los días previos de

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

se dejaba de manifiesto la debilidad estructural del movimiento de los trabajadores,


quienes confiaron en que un tercer actor –el gobierno a través de la Dirección del
Trabajo- les diera la razón y obligara a AquaChile a sentarse a negociar con ellos.
En este sentido, es probable que los sindicatos esperaran que se repitiera lo ocurrido
meses atrás, cuando el ministro Andrade había dado un espaldarazo a los contratistas
del cobre ante CODELCO, o como los trabajadores forestales, que por la vía de la
movilización social, impondrían sus términos. ¿Qué ocurriría en caso del rechazo de
la Dirección del Trabajo?, ¿se insistiría en la estrategia inter-empresa?, ¿continuaba
siendo viable esa estrategia en ese nuevo escenario? Lo que el movimiento sindical
salmonero no alcanzaba a apreciar era que con la derrota judicial, el endurecimiento
del discurso empresarial, el debilitamiento de la capacidad de hacer presión social
de los contratistas el cobre y los ajustes internos dentro del gobierno, expresado en
el debilitamiento de la posición del ministro Andrade, la estructura de oportunidad
política para una negociación inter-empresa se había cerrado y sus posibilidades de
éxito se habían reducido notablemente.
La ofensiva patronal en la zona del salmón la abrió César Barros, presidente del
patronal gremio SalmónChile. Sus declaraciones realizadas en El Mercurio de Santiago,
fueron brutalmente sinceras. Frente a la pregunta de si su sector hacía un “mea culpa”
por sus políticas ambientales y laborales, Barros establecía la “doctrina salmonera”,
que más tarde continuarían los dueños de Aguas Claras: “no; ninguno. Pagamos los
mejores sueldos en las regiones X y XI, lejos mejor que la madera, lechería y agricultura.
Tenemos un 33% de sindicalización, un 81% de contratos indefinidos. Díganme
en qué otra industria se produce esta situación. Si desaparece la salmonicultura esas
regiones vuelven a la Edad de Piedra. Puerto Montt volvería a ser Muerto Montt,
capital de la Pésima región. ¿Mea culpa?. ¡Ninguno!”. Por lo tanto, la conclusión del
líder de los empresarios salmoneros era obvia: las huelgas y protestas eran producto
de “actores confabulados con ONG y sindicatos extranjeros que no tienen nada que
hacer en Chile y dirigentes comunistas que están agitando el tema, y un gobierno
que parece relativamente complaciente”140 De esta manera, la patronal ratificaba su
apoyo a la postura de AquaChile de desconocer la legalidad de la presentación de los
sindicatos del holding Antarfish, de rechazo a la “violencia” de la “minoría movilizada”
conocerse el crucial fallo de la Dirección del Trabajo, ver El Llanquihue, 17 de enero de 2008.
140 El Mercurio, 17 de enero de 2008. Frente a las numerosas críticas y el descontento público en la comunidad de
la X región por sus dichos, Barros pidió disculpas “por la desafortunada frase”, pero mantuvo el fondo de su argu-
mentación. Ver El Llanquihue, 19 de enero de 2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

y de pasar a una ofensiva comunicacional en la que se repetirían majaderamente las


supuestas bondades salariales y beneficios sociales que reporta ser un trabajador y
trabajadora salmonera. En resumen, se desconocía validez de todos los planteamientos
de los sindicatos y por lo tanto se rechazaba, al menos públicamente, cualquier tipo
de negociación.
En la víspera que se diera a conocer el fallo, los sindicatos en conflicto realizaron
una serie de asambleas en Calbuco, Chonchi y Puerto Montt, a la que invitaron a los
presidentes de los partidos políticos, buscando su solidaridad y apoyo a la estrategia de
negociación colectiva inter-empresa contra Antarfish. El único presidente nacional de
partido que llegó a respaldar las asambleas fue el líder del Partido Comunista, Guillermo
Teillier, lo que unido a la presencia en la zona de Cristian Cuevas –de reconocida
militancia comunista-, en calidad de asesor de los sindicatos en conflicto, contribuyó
a provocar que éste adquiriera un perfil marcadamente nacional. Las declaraciones de
Cuevas volvían a instalar en el debate cual era el centro de gravedad del conflicto. En
una entrevista, éste “comentó que la negociación por empresa está agotada, porque
con la creación de los holding y las corporaciones, las ganancias siguen siendo para un
solo dueño y lo que se busca es que haya una redistribución de esa ganancia. ‘Es por
ello que llamo a los trabajadores a no perder la unidad, ni la movilización y no dejarse
amedrentar, porque es un derecho la negociación inter-empresa”141.
Finalmente, luego de algunos retrasos, la Dirección del Trabajo dio a conocer
su postura de rechazar por ilegal la negociación propuesta por los tres sindicatos
pertenecientes al holding Antarfish. La resolución 88 dio la razón a la empresa
AquaChile, de propiedad de las familias Fischer y Puchi, que a su vez controlaban
Antarfish. “El dictamen confirmó a la empresa salmonera ‘Servicios Aguas Claras’
que legalmente solo le corresponde negociar colectivamente con el Sindicato de
Trabajadores Aguas Claras S.A., que agrupa a 622 empleados, de un total de 977 que
actualmente trabajan en dicha empresa...”. Sobre los otros dos sindicatos, se destacó
que presentaron contratos colectivos, cuando en la práctica los tenían vigentes”.
Junto al júbilo patronal, que no desaprovechó de ratificar que “nunca aceptaremos la
negociación inter-empresa” y de atacar a Cristian Cuevas, “que los ha movido a este
tipo de movilizaciones”, la respuesta de los trabajadores no se dejó esperar142.
141 El Llanquihue, 21 de enero de 2008. Sobre la presencia de Teillier y sus declaraciones al llegar a Puerto Montt,
ver El Llanquihue, 20 de enero de 2008.
142 Todas las citas de este párrafo en El Mercurio, 23 de enero de 2008. cuerpo B, p.7.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

“Menos de una hora se tardaron en reaccionar los trabajadores de Aguas Claras


para tomarse la empresa en Calbuco, luego que la Inspección del Trabajo le diera la
razón al holding Antarfish”. Junto con el rechazo total a la medida, las palabras de los
dirigentes de los trabajadores reflejaban decepción ante las autoridades: “el fallo…deja
al descubierto la complicidad del Estado con el gran empresariado y revela el nivel de
desamparo en el que nos encontramos los trabajadores ante el poder del dinero”, decía
en sus primeras declaraciones Benjamín Teneb, presidente del Sindicato de Aguas
Claras Calbuco y líder de la movilización143. La toma de la industria en Calbuco devino
en graves enfrentamientos, en donde la violencia policial se habría visto acompañada
por el disparo de balines de goma por parte de la policía, aunque éstos no pudieron
recuperar el control del lugar “debido al apoyo prestado por la comunidad del sector y
de los pescadores artesanales”144.
Sin embargo, de acuerdo a las versiones de prensa, cerca de las 4 de la mañana,
con la participación del gobernador de la provincia de Llanquihue, Oscar Valenzuela,
el seremi del Trabajo Fernando España y el director del trabajo Guillermo Oliveros,
más los trabajadores y los representantes de la empresa, acordaron un camino de
negociación145. En este momento, la empresa demostró gran habilidad de maniobra, a
través de una estrategia doble. Por un lado, instaló en la prensa nacional su condición de
supuesta víctima de la “violencia” de los trabajadores. El líder de la patronal salmonera
César Barros declaraba al respecto que “lamentamos profundamente el camino tomado
por un grupo de trabajadores y dirigentes externos a la empresa, los que prefirieron
las tomas y la violencia. Ahora esperamos poder retomar las negociaciones que han
estado pendiente por más de 20 días y mantener el buen entendimiento y el diálogo,
que es lo que siempre ha promovido la empresa”. Agregaba además que “la empresa
jamás aceptará negociar bajo presiones de violencia porque optar por ello sería un mal
precedente para el país”146. De esta manera, los victimarios intentaban pasar a jugar
el papel de víctimas de la violencia de una minoría exaltada, que injustificadamente
promovían el conflicto en la empresa. En esta línea argumental, uno de los dueños
de AquaChile, Víctor Hugo Puchi, insistía en el carácter artificial del conflicto en
Calbuco y en la violencia de los trabajadores, sacando del centro de la discusión las

143 Ambas citas en El Llanquihue, 23 de enero de 2008.


144 El Llanquihue, 24 de enero de 2008.
145 Esta información en El Llanquihue, 24 de enero de 2008.
146 “Salmoneros deponen toma y se sientan a dialogar”, en La Nación, 24 de enero de 2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

demandas laborales. Asimismo, en una estrategia que más tarde se seguiría repitiendo,
emplazaba al gobierno a “defender la legalidad”, en referencia a reprimir las acciones
de fuerza de los trabajadores, especialmente las tomas de los centros de cultivos y la
industria. Al respecto Puchi apuntaba que “no soy nadie para pautear al gobierno
sobre lo que tiene que hacer, pero es cierto que hay un problema que resolver y que
seguramente se requiere más claridad y enfatizar el rayado de cancha en el cual todos
tenemos que convivir y respetar”147.
Los empresarios del salmón contaron con el respaldo oficial de la SOFOFA,
que “calificó como un desafío al planteamiento de la Presidenta Michelle Bachelet
de hacer cumplir la ley frente a hechos que alteren el orden público”, y se mostró
“poderosamente preocupado respecto a lo que denominó una ‘cultura de la violencia
sindical como herramienta de negociación”148. Para no dejar dudas de la ofensiva
patronal y el ejercicio abierto de su poder fáctico, Alfredo Ovalle, presidente de la
CPC, telefoneó al Ministro del Trabajo “para expresarle la inquietud del empresariado
ante el rebrote de movilizaciones emprendidas por agrupaciones sindicales en firmas
frutícolas en el valle de Copiapó y en la filial de la salmonera AquaChile, Aguas Claras,
en la X región”149. Como parte de la campaña del empresariado, El Mercurio, su
tradicional vocero oficioso, ayudaba a la campaña del terror contra las movilizaciones
de los trabajadores, anunciando a propósito de la huelga de Aguas Claras, que se
avizoraba un “complejo escenario laboral 2008”150. Semanas más tarde, publicaba una
foto catalogada como “polémica señal”, donde se saludaban amistosamente el ministro
Andrade y el “instigador laboral” (sic) Cristian Cuevas. El sentido de la información
era “acusar” al gobierno de amparar a los promotores de los conflictos sociales del
caliente verano social de 2008 en Chile151.
En el fondo, la táctica del sector empresarial se basaba en rechazar las acusaciones
sobre malas condiciones de trabajo y salario, ubicando la discusión en el terreno
tanto del gobierno como de los trabajadores. Al primero, exigiéndole que reprimiera
las movilizaciones, para así aislar la posición de Andrade y el sector “flagelante” del

147 El Mercurio, 24 de enero de 2008. Cuerpo B, página 5.


148 “Toma en salmonera: acusan a privados de ‘histeria colectiva’”, en La Nación, 24 de enero de 2008. Declaracio-
nes en el mismo sentido del gerente general de SalmónChile Rodrigo Infante, en La Tercera, 24 de enero de 2008.
149 La Tercera, 26 de enero de 2008.
150 El Mercurio, 18 de enero de 2008. Cuerpo B.
151 El Mercurio, 25 de enero de 2008. Cuerpo B. Especialmente ver la nota en la página B 2 “Señal inconsistente”.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

gobierno. Conocedor de las divergencias internas en el gabinete Bachelet, la estrategia


empresarial no vaciló en acorralar al Ministro del Trabajo. A los trabajadores, en tanto,
se les descalificaba con el casi siempre rentable recurso de la acusación de uso de la
violencia, con lo que se pretendía que perdiera legitimidad su causa.
Por su parte, el gobierno, a través del ministro Andrade, no ocultó sus simpatías
por los trabajadores, criticando las declaraciones de Puchi: “lo que pasa es que hay
algunos empresarios que siempre encuentran las responsabilidades en otros. Si es
‘refacil’ echarles la culpa a otros: a dirigentes exaltados, partidos que andan agitando,
al gobierno que no arregla”. Además, defendía a Cristian Cuevas, al que según el jefe
de la cartera del trabajo, “se le intenta satanizar sin evidencias”152. Sin embargo, más
allá de estas declaraciones, el papel real del gobierno en el conflicto sería escaso, y
por el contrario, luego del fallo de la Dirección del Trabajo sobre la ilegalidad de la
negociación conjunta de los tres sindicatos, los trabajadores en conflicto verán a la
autoridad como aliado de los empresarios.
En este contexto, de manera más velada, la empresa AquaChile inició el diálogo
con los trabajadores movilizados. Un testigo del inicio y desarrollo de este proceso fue
Yuri Godoy, asesor del sindicato Aguas Claras Calbuco. Asistente a la reunión que de
madrugada abrió una vía de negociación con la empresa, Godoy señala que el acuerdo
consistió en iniciar lo que se denominó “conversaciones” -para así evitar el concepto
“negociación”- simultáneas con los tres sindicatos, logrando la empresa que no se
negociara en conjunto. Pero cada sindicato era libre de designar a su “garante” en la
negociación y tanto Aguas Claras Calbuco, como Chonchi Antarfood y Aguas Claras
Estuario, decidieron que éste fuera Godoy. De acuerdo a su versión, desde un principio
la disposición de la empresa fue allanar un arreglo con Chonchi y Estuario, pero negar
toda posibilidad de pactar mejoras con Calbuco. Esto se manifestó en que a fines
de marzo, los dos primeros sindicatos lograran significativas mejoras salariales. Con
Calbuco el diálogo se cerró producto del rechazo de la empresa a la primera solicitud
de los trabajadores: 10% de reajuste al sueldo base, 9% al bono de producción y que
se firmara el contrato con el empleador real, o sea Aguas Claras S.A. Ante el rechazo
del recurso legal de los “buenos oficios”, el 11 de febrero de 2008 se inició la huelga
legal en Calbuco153.

152 El Mercurio, 25 de enero de 2008. Cuerpo B.


153 Entrevista con Yuri Godoy Montero, agosto de 2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

En este punto, la estrategia sindical inicial había sufrido una notable metamorfosis
no deseada, impuesta por la fuerza de los hechos, básicamente por el fallo adverso de
la Dirección del Trabajo. En efecto, a pesar de la activa y masiva movilización callejera
de los trabajadores a fines de enero y principios de febrero de 2008 y la persistencia
de la toma de los centros de cultivo, que le daban un perfil radical al conflicto, este
se convirtió técnicamente en una huelga legal tradicional154. En el caso de Chile,
esto significa quedar atrapado en una legislación social que vuelve muy complicado
doblegarle la posición de la empresa. Justamente, esta situación había sido una de
las razones por las que se había implementado la negociación supra-empresa con el
holding Antarfish. Por este motivo, el 11 de febrero de 2008 no solo marcó el inicio
de la huelga legal en Aguas Claras Calbuco, sino el fracaso de la estrategia sindical de
imponer desde fuera de la institucionalidad una negociación inter-empresa.
Con todo, la constatación de este hecho objetivo, no significa que la “huelga
larga del salmón” haya significado una derrota total de los trabajadores movilizados.
Si bien los 53 días de huelga significaron un enorme desgaste para el sindicato y sus
socios, la empresa y el sector salmonero tampoco saldrían completamente victoriosos
de la coyuntura. Afectados en Chile y el mundo en su imagen empresarial y con un
conjunto de millonarias demandas laborales cursando en tribunales, AquaChile deberá
recorrer un largo camino para recuperar su sitial como empresa líder mundial en el
sector salmonero.
A fines de enero, con un 97% de apoyo de los trabajadores de los tres sindicatos
(Aguas Claras, Chonchi y Estuario), aunque vinculante solo para la primera, se
aprobaba la huelga legal en Calbuco. Durante esos mismos días de espera legal para
iniciar el conflicto, dos noticias ensombrecieron las ya complicadas posibilidades de la
huelga que se venía. Primero, se hacía cada vez más concreta la posibilidad del cierre
–lo que semanas más tarde se concretaría- de algunas plantas de procesamiento de la
salmonera noruega Marine Harvest, tradicional líder del sector, lo que se traducía en
el fantasma de la cesantía para unos 600 operarios. Era el factor “virus ISA” (sigla en
inglés de anemia infecciosa del salmón), cuya veloz propagación significó millonarias
pérdidas para los empresarios. En términos prácticos, era un factor negativo para los
trabajadores en huelga, porque aparecían reclamando mejoras económicas justo en
154 Sobre las movilizaciones antes que se proclamara la huelga legal, ver “Empleados de Aguas Claras se enfrentan
a carabineros tras nuevo intento de toma”, en La Tercera, 29 de enero 2008 y El Siglo 9085 del 25 de enero al 1 de
febrero de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

un momento de crisis estructural de la actividad y por lo que para algún sector de


la ciudadanía, debían conformarse con la “suerte” de tener empleo155. La segunda
noticia se relacionó con un nuevo fallo de la justicia ordinaria –el quinto de seis-
que confirmaba la tendencia de acoger los recursos de protección interpuestos por
CODELCO contra la Dirección del Trabajo. Este fallo confirmaba que la Dirección
del Trabajo no podía obligar a la empresa a internalizar a trabajadores156. Con esto se
ratificaba el debilitamiento de la posición de las autoridades del trabajo ante el mundo
empresarial.
5. Los 53 días de la huelga de Aguas Claras Calbuco
A las 00:00 del lunes 11 de febrero de 2008, se inició la huelga en Calbuco.
Junto con esto, los trabajadores procedieron a tomarse su centro de trabajo. De esta
manera se sellaba definitivamente la infructuosa etapa de negociación, con una última
oferta de la empresa rechazada por los trabajadores en conflicto. Esta consistía en
un reajuste del 5,6% del sueldo base; el reajuste de uno de los bonos de producción
en un 9%; bono de sala cuna por 90 mil pesos; aguinaldos de Fiestas Patrias y
Navidad entre 33 y 77 mil pesos y un bono extraordinario de 240 mil pesos. En
una declaración oficial del sindicato, calificaron de “miserable” esta propuesta, porque,
según explicaban, significaba “un reajuste real de $15000 aproximadamente, es decir
450 pesos diarios….”. Indignados, declaraban que ésto debía ser “considerado una
burla hacia los trabajadores, ya que esta propuesta no considera el alza del costo de la
vida y menos considera el aporte real de los trabajadores a las millonarias utilidades
que genera la empresa….”. Además, insistían en no querer pertenecer “a una empresa
de papel, que no tiene ninguna solidez….”157. De esta manera, los propios trabajadores
imponían cuales eran las metas que debían ser superadas para considerar o no exitosa
su movilización.
El duro enfrentamiento con la policía en Calbuco y el toma pacífica de la
Catedral de Puerto Montt, marcaron los días siguientes158. Es decir, la estrategia
sindical consistió en el despliegue de formas de lucha fuera de la legalidad, para así

155 Sobre el inminente de la planta de Marine Harvest, El Llanquihue, 9 de febrero de 2008. Sobre las consecuen-
cias del virus ISA en la industria del salmón, La Tercera, 16, 21 y 22 de febrero de 2008.
156 Ver “Ley de subcontratación: fallos que ponen las cosas en su lugar”, en La Tercera, 6 de febrero de 2008.
157 “Comunicado público Sindicato Aguas Claras S.A”. 11 de febrero de 2008.
158 Ver El Llanquihue, 12 y 13 de febrero de 2008, La Tercera, 13 de febrero y La Nación, los mismos días.

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Rolando Álvarez Vallejos

generar un hecho político que obligara a otros actores, como la propia Iglesia Católica
y el Gobierno, a pronunciarse e intervenir de alguna manera en el conflicto. En los
primeros días del conflicto, esta estrategia fue exitosa, ya que tuvo una importante
cobertura mediática. Sin embargo, a mediano y largo plazo, la posición inflexible de la
empresa, la hizo fracasar parcialmente, producto que no logró forzar la negociación.
Por su parte, Agustín Ugalde, gerente general de Aguas Claras, fijó la posición
de la empresa. En primer lugar, se establecía la doctrina de la empresa ante todo el
conflicto: “No negociaremos bajo condiciones de violencia ni imposición de fuerzas”159.
En segundo lugar, exigía al gobierno, siguiendo la línea de lo planteado por Puchi en
enero, que actuara para terminar con las tomas, especialmente la de los centros de cultivo,
donde el principal capital de la industria, los salmones, quedaban fuera del control de
la empresa160. En tercer lugar, Ugalde aseguraba que los movilizados era un grupo
minoritario manejados por el Partido Comunista y arremetiendo contra la estrategia
sindical de negociación inter-empresa, remataba señalando que “tenemos tres centros
tomados ilegalmente y eso no depende de las relaciones con nuestros trabajadores.
Incluso están tomados por personas que no laboran en nuestras empresas, y ese es un
problema de orden público, no de nosotros”161. El cuarto aspecto que caracterizó la
reacción de la empresa, fue la de volver a negar la existencia de problemas laborales
y salariales en Aguas Claras. En este sentido, paradigmática fueron las declaraciones
Víctor Hugo Puchi en una larga entrevista en un matutino de circulación nacional:
“aquí la gente lo tiene todo”162. Finalmente, la empresa intentó judicializar el conflicto,
centrándolo en las tomas de los centros de cultivo. Para revertirlas, presentó un recurso
de protección por usurpación, daños, lesiones y amenazas contra los responsables y
partícipes de las “acciones de violencia”163. Confirmando la posición anti- negociación
de la empresa, ésta, en una medida de fuerza solo comparable con las tomas de sus
adversarios trabajadores, decretó el “lock out” o cierre indefinido de la planta de
Calbuco. Esta medida buscaba atemorizar con el fantasma de la cesantía a los casi
mil operarios de la empresa, dejando en tela de juicio su continuidad en la pequeña
159 El Llanquihue, 14 de febrero de 2008. La editorial de La Tercera del día anterior planteaba exactamente la misma
posición de la empresa. “Toma en salmonera: cómo dialogar bajo amenaza”.
160 Sobre la toma de los centros de cultivo y la posición de la empresa, ver La Tercera, 14 de febrero de 2008.
161 “Salmonera acusa de intervención del PC y sindicato amenaza con extender tomas”, en La Tercera, 13 de febrero
de 2008.
162 La Tercera, 17 de febrero de 2008.
163 La Tercera, 19 de febrero de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

localidad del sur de Chile, en donde, como se preocupaba de difundir la prensa afín
a los empresarios, generaba casi el 20% del empleo. En este contexto, el cierre de la
planta constituiría un desastre social para Calbuco y la estrategia de la empresa era
responsabilizar al “pequeño grupo de violentistas” de esta situación.
Ante el estallido abierto del conflicto y las interpelaciones que los dos bandos
le hacían, la respuesta del gobierno tuvo tres dimensiones. Primero, dirigió un duro
discurso contra la empresa, responsabilizándola de las malas condiciones laborales en
que se encontraban sus operarios. Segundo, que el gobierno había asegurado “el orden
público” mediante la presencia de carabineros, que ciertamente había actuado contra
las movilizaciones en Calbuco. Tercero, el vocero de gobierno Francisco Vidal estableció
el criterio de la autoridad ante el conflicto: “este es un conflicto entre privados. Lo que
atañe al gobierno es que las reglas del juego, la ley y el estado de derecho se cumplan…
una negociación colectiva es entre la empresa y el sindicato, el gobierno no está para
ser árbitro laboral…”164. Y por último, por omisión, quedaba claro que no jugaría
ningún tipo de papel para interceder a favor de los trabajadores. Salvo las posteriores
declaraciones del intendente Eduardo Galilea, en las que interpelaba a la compañía a
hacer un gesto y mejorar las condiciones salariales de los trabajadores, primó entre
las autoridades de gobierno el criterio de la “neutralidad” ante el conflicto. La visita
relámpago a Puerto Montt del Ministro del Interior Eduardo Pérez Yoma, ratificó esta
doctrina.165.
A pesar de las declaraciones de apaciguamiento del gobierno, los sindicatos
continuaron con su postura radicalizada. El 12 de febrero en la madrugada se tomaron
la carretera de Quellón, en la isla de Chiloé, lo que terminó con más de 15 detenidos.
El día anterior, el edifico corporativo de AquaChile había sido tomado por los
trabajadores, generándose una reyerta donde se produjo la ruptura de vidrios y un
“ataque” contra Mario Puchi, uno de los directores de la compañía y perteneciente
a la familia propietaria de la empresa166. Para terminar de complicar el escenario, el
conflicto entre los subcontratistas del cobre y CODELCO amenazaba con convertirse,
164 “Salmonera acusa de intervención del PC y sindicato amenaza con extender tomas”, en La Tercera, 13 de febrero
de 2008.
165 Las declaraciones del intendente Sergio Galilea y del ministro Edmundo Pérez Yoma en El Llanquihue, 19 de
febrero de 2008.
166 Este incidente en apariencia anecdótico, simbolizó el quiebre definitivo entre los dueños de Aqua Chile y el
sindicato, pues fue Benjamín Teneb, presidente de éste último organismo quien alegando defensa propia, golpeó al
hermano de Puchi. Al respecto, ver las declaraciones de Teneb en La Nación, 3 de marzo de 2008.

103
Rolando Álvarez Vallejos

de acuerdo a las amenazas del dirigente de los trabajadores Cristian Cuevas, en un gran
movimiento huelguístico. El clima político social del verano de 2008 parecía anunciar
grandes tempestades167.
Durante las dos últimas semanas de febrero de 2008, se conjugó una trama de
hechos que fueron determinando el acorralamiento de los trabajadores sindicalizados
y la imposición poco a poco de la estrategia anti-negociadora de la patronal. Contra
la ofensiva patronal, la directiva del sindicato se hizo irreductible basado en el apoyo
mayoritario con el que contaba entre sus socios. Debilitaron la posición de los
trabajadores en huelga los siguientes acontecimientos: el papel de la Iglesia, la estrategia
mediática de la empresa, la devolución de los centros de cultivos que se mantenían en
toma y la aparición de un grupo de trabajadores contra la huelga.
La Iglesia Católica, en voz del arzobispo de Puerto Montt Cristian Caro,
prometió en un primer momento mediar en el conflicto. De acuerdo a las palabras
de la alta autoridad eclesial, “por lo menos intentaremos facilitar el encuentro para
que se puedan conversar las cosas y se busque una salida pacífica y digna para los
trabajadores y la empresa”168. Sin embargo, días más tarde, el propio arzobispo Caro
declaraba que la Iglesia se restaba de la mediación en el conflicto, perdiendo de esta
manera los trabajadores un segundo aliado con el que contaban (ya habían perdido
el apoyo del gobierno y de la Dirección del Trabajo, declarados “neutrales” ante la
huelga). Las posteriores declaraciones de los dirigentes sindicales y el despliegue de
un lienzo durante una de las marchas de los trabajadores que aludía a la “falta de
sensibilidad social de la Iglesia”, enemistaba definitivamente al movimiento de un
supuesto aliado169.
Por su parte, la empresa continuó su estrategia mediática destacando los
supuestos altos sueldos que ésta pagaba, el violentismo de los huelguistas y las notables
pérdidas que habría sufrido en el último año. El gerente de Aguas Claras, Agustín
Ugalde había afirmado que el sueldo promedio de sus trabajadores era cercano a los
400 mil pesos mensuales. Demostrando que la iniciativa política la comenzaban a
perder, el sindicato tuvo que responder a la empresa. En una declaración pública,
emplazaban a Humberto Fischer y Víctor Hugo Puchi, dueños de Aqua Chile, “a un

167 Sobre estos temas, ver La Tercera, La Nación y El Llanquihue de los días 12, 13 y 14 de febrero de 2008.
168 El Llanquihue, 15 de febrero.
169 Ver el editorial de El Llanquihue, 4 de marzo de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

debate abierto, transparente, de cara a la gente, con la prensa incluida, en el lugar que
ellos escojan, de forma inmediata, en las que demuestren sus afirmaciones, las que de
resultar ciertas el Sindicato de Trabajadores Aguas Claras S.A., se compromete de forma
inmediata a firmar un acuerdo con la Empresa y deponer en el acto las movilizaciones
que estamos desarrollando en el marco de nuestra huelga legal”170. Consecuente con su
estrategia, los dueños de la industria ni se molestaron en contestar este emplazamiento,
quedando sembrada la duda en la opinión pública nacional el supuesto carácter de
privilegiados de los trabajadores de Aguas Claras. Como es sabido en Chile, este
argumento ha sido utilizado en innumerables ocasiones contra los trabajadores del
cobre y ahora el turno era para los del salmón. Esta fórmula se fortaleció cuando en
medio del conflicto, se informaba que “la principal compañía del sector salmonero
–Aqua Chile, de propiedad de las familias Puchi y Fischer- vio caer sus utilidades
durante el año pasado en 82%”171. De esta manera, la empresa mantuvo su estrategia
de victimizarse ante la supuesta “inflexibilidad” de los trabajadores, quienes estarían
demandando nuevos privilegios cuando Aqua Chile y el conjunto del sector salmonero
vivía un mal momento económico.
Por otra parte, luego de cinco días, los trabajadores devolvieron los centros de
cultivo de salmón que mantenían “tomados”. Estos eran cuatro –Colulli, Canutillar,
Serapio y Desagüe- y constituían un punto estratégico para presionar a la empresa. El
sindicato levantó las tomas primero que todo justificando su realización: “La ocupación
la realizamos con el objeto de hacer realidad el derecho de huelga, como se entiende
a nivel internacional, esto es paralización efectiva de las actividades y no una ficción
jurídica, como muchos en el país pretenden”. Sin embargo, a pesar de considerarlas
la forma real y efectiva de hacer una huelga, paradojalmente los trabajadores cedían
ante la exigencia de la empresa de terminar con ellas: “La empresa había insistido que
la negociación se reiniciaría si dichas ocupaciones terminan, este pedido, lo hemos
escuchado con la voluntad de destrabar las negociaciones y encontrar una solución,
esperamos que ahora no surjan otras excusas para seguir dilatando la solución del
conflicto”172. En este punto, nuevamente la “huelga larga del salmón”, puesta en la
encrucijada, tuvo que optar por el único camino realista que el momento político

170 Declaración pública Sindicato Aguas Claras, 14 de febrero de 2008.


171 El Llanquihue, 5 de marzo de 2008.
172 Comunicado de los trabajadores de las salmoneras Aguas Claras, en El Siglo 9089, 22 al 29 de febrero de
2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

les dejaba, es decir, dejar de lado la perspectiva “desde fuera de la institucionalidad”


e intentar lograr que la empresa se sentara a negociar. Primer aviso del desgaste de
un movimiento que había empezado a fines de diciembre de 2007 con sus primeras
escaramuzas, la entrega de los cuatro centros de cultivo de Aqua Chile, simbolizó
el fin de la fase radicalizada de la huelga y su definitivo encauzamiento dentro de
los márgenes de la legalidad. A regañadientes, agotados tempranamente (la huelga
legal se había iniciado el día 11 y los centros fueron devueltos el 16 de febrero), la
dirección de la huelga se vio obligado a seguir esta dirección. Se llegó a esta situación
porque el diseño original del conflicto no había contemplado una “huelga legal”, sino
que se pensaba que por medio de la negociación inter-empresa, el movimiento de los
trabajadores estaría en una posición de fuerza para dialogar con la patronal. Es decir,
buena parte de la fuerza de la lucha sindical se había invertido en la primera fase del
conflicto y así, cuando comenzaron a transcurrir los días de la “huelga legal”, ahora
en posición a la defensiva, sin el respaldo ni del gobierno, ni de la Iglesia, el sindicato
comenzaba a ceder.
Otro flanco que poco a poco debilitó la huelga fue la aparición dentro de los
trabajadores del llamado “Convenio Colectivo”. Este era un grupo negociador paralelo
al sindicato que reunía cerca de 180 trabajadores que no pertenecían a éste y según los
dirigentes sindicales, estaba constituido mayoritariamente por mandos medios de la
empresa. Su papel en el conflicto fue implementar la estrategia de corroer por dentro
al movimiento. El jueves 21 de febrero casi 90 integrantes de este grupo se reunió en el
gimnasio fiscal de Calbuco para pedir el fin de la huelga. Esta petición se argumentaba
en base al temor que se cerrara definitivamente la planta, en esos días aún clausurada
por decisión de la empresa. Rechazaban al sindicato, denunciando que el conflicto se
había polititizado; “porque hay mucha gente que no está relacionada con la empresa y
está trabajando para que este tema se extrapole, de acuerdo a lo señalado por uno de los
representes de este grupo173. Con eco en la prensa afín a la posición de la empresa, los
integrantes del convenio colectivo resaltaban la cara más dramática de la huelga, que
hundía en una profunda crisis económica a los casi mil trabajadores de Aguas Claras
Calbuco: “Tal es la situación de escasez económica que viven estos 300 trabajadores
que ‘un padre, en plena alocución ante sus colegas en el gimnasio, se quebró diciendo
que no tiene nada para darle de comer a su hijo”. Además, acusaban insistentemente a
los dirigentes de la huelga de actitudes matonescas, que atemorizaban la manifestación
173 El Llanquihue, 22 de febrero de 2008

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

de los operarios que querían volver al trabajo174. Esta estrategia de desprestigiar a la


directiva sindical tenía como objetivo lograr “censurar” a la directiva sindical encabezada
por Benjamín Teneb, para deponerlo de su cargo y así reincorporarse al trabajo. Para
ello debían lograr que la mayoría de los 656 socios del sindicato renunciaran a él o se
mostraran partidarios de abandonar la huelga.
La respuesta de los trabajadores a esta ofensiva sindical se basó en intentar
en mantener activas las movilizaciones callejeras. El viernes 22 de febrero 350 (500
según el sindicato) trabajadores y trabajadoras marcharon desde el cruce que une la
carretera hacia el sur de Chile con la que conduce a Calbuco, hasta la plaza de armas
de Puerto Montt. Antes de llegar allí, “se detuvieron frente a la planta de Aqua Chile,
donde realizaron una olla común”. Las declaraciones de los dirigentes insistían en
el infructuoso llamado de la empresa a sentarse a negociar175. Frente a la aparición
del grupo del convenio colectivo, el sindicato resaltaba el fracaso de la primera
convocatoria pública para intentar sabotear desde dentro del movimiento a la “huelga
larga del salmón”. Claramente contando todavía con el apoyo masivo de sus socios, el
sindicato declaraba que esta intentona había sido “un rotundo fracaso”, y que de los
180 miembros del convenio colectivo, solo 98 llegaron a la reunión y del sindicato,
que también habían sido convocados, solo 6 lo hicieron. Esta escasa convocatoria,
según el sindicato, mostraba “la unidad de los trabajadores tras la conducción de la
Directiva Sindical” y era “una señal muy clara de los trabajadores hacia la Empresa que
se sienten a negociar con quien corresponde, es decir, la directiva sindical” 176.
La ratificación del respaldo de los socios a los dirigentes que encabezaban la
huelga vino unos días más tarde, bajo un nuevo elemento de presión, relacionado a
que la empresa no canceló los salarios de los días trabajados previo al inicio de la huelga.
Junto a la ofensiva del grupo del convenio colectivo, la política de la empresa era que se
comenzaran a “descolgar” los trabajadores partidarios de la huelga. Sin embargo, el 1°
de marzo, con asistencia casi total de los más de 600 socios del sindicato, la directiva
recibió un sólido respaldo para exigir dos peticiones fundamentales: que la empresa
debía negociar con el sindicato y no con el convenio colectivo y que si efectivamente
la planta se cerraba de manera definitiva, se deberían pagar indemnizaciones
174 El Llanquihue, 23 de febrero de 2008
175 Ver El Llanquihue, 23 de febrero de 2008. Sobre esta marcha, también Comunicado público Sindicato Aguas
Claras, 22 de febrero de 2008.
176 Comunicado público Sindicato Aguas Claras S .A., 21 de febrero de 2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

extraordinarias177. Asimismo, surgió la hipótesis entre la directiva sindical, que tal


como lo había hecho Marine Harvest al cerrar una planta de 600 trabajadores en
Puerto Montt, Aqua Chile quería hacer lo mismo con la de Calbuco. De esa manera
se trataban de explicar la tozudes de la empresa, que se negaba a negociar con un
sindicato que hasta ese momento contaba un claro respaldo de sus afiliados178. Sin
embargo, el mes de marzo trajo nuevos giros que sorprendieron al sindicato, ya que la
empresa sacó nuevas herramientas para quebrar la unidad del movimiento.
En efecto, la nueva fase de la huelga de Aguas Claras se inició bajo la iniciativa
de la empresa, ante el agotamiento progresivo de la estrategia movilizadora del sindicato.
En una medida que sorprendió a todos, el 6 de marzo la patronal decidió reabrir
la industria. Pero esta reapertura estuvo acompañada de una fórmula que esperaba
doblegar la resistencia sindical. Por una parte, asegurarle a los que retornaban de
inmediato al trabajo el aumento del 5,6% del sueldo base, un aumento del 9% del
bono de producción y la opción de acceder a un préstamo de 200 mil pesos, que la
empresa descontaría en 20 cuotas. Pero si esto podía ser atractivo, mucho más lo fue
la oferta de “retiro voluntario” de la planta. Este implicaba que existía “la opción para
200 personas que quieran dejar de trabajar (que formen parte de la negociación) y se les
indemnizará pagándoles sus años de servicio, tal como ocurre cuando un funcionario
es despedido”179.
Esta oferta, de acuerdo al análisis de sectores cercanos ligados al sindicato,
terminó por desbalancear el conflicto en favor de la empresa. Rápidamente, los 200
cupos se llenaron con trabajadores que estaban en huelga, “todos con promedio de 11,
12, 13 años trabajando, que pertenecían a las secciones con mejores sueldos: recorte,
filete, ahumado….en promedio debieron haber sacado entre 4 y 6 millones de pesos
de indemnización”180. Con un sindicato seriamente debilitado por una medida que
no estaba en sus cálculos y ante una patronal que no daba ninguna señal de querer
negociar, la directiva sindical se vio obligada a tomar medidas de emergencia. “Lo
primero fue que ‘Estuario’ y ‘Chonchi’ firmara los acuerdos…porque si se bajaba
Calbuco, el proceso allí se iba a la cresta. ¿Para qué iban a seguir negociando con
177 Comunicado público Sindicato Aguas Claras S.A., 1 de marzo de 2008.
178 Ibid cit. Ver también entrevista a Benjamín Teneb, presidente del sindicato Aguas Claras S.A. en El Siglo 9091,
1 de marzo al 6 de marzo de 2008.
179 El Llanquihue, 7 de marzo de 2008.
180 Entrevista con Yuri Godoy, agosto de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

‘Chonchi’ y ‘Estuario’ si Calbuco ya estaba resuelto? Entonces la orientación que se


siguió era que firmaran si o si lo que ya se había avanzado…”181. En efecto, el gran
problema pasó a ser que si el sindicato no reunía al menos la mitad del quórum inicial
de la huelga, la directiva sería censurada y el conflicto podría llegar a su fin sin haber
obtenido ningún resultado positivo para los trabajadores.
A partir de este momento, la “huelga larga del salmón” comenzó a vivir una
lenta y prolongada agonía. Sectores ligados a la empresa habían hecho correr el rumor
que el lunes 17 de marzo se volvería a la actividad normal en la Calbuco. De acuerdo
a un comunicado de los trabajadores, ese día solo se hicieron presentes en el primer
turno de trabajo, 350 operarios no sindicalizados. Es decir, más de 500 trabajadores
continuaban movilizados. Además, de acuerdo a declaraciones hechas a la prensa, “la
asamblea general de socios realizada ayer señaló claramente que la huelga continúa,
manifestando una vez más el respaldo masivo a la huelga y la conducción ejercida por
el directorio sindical”182. A pesar de esta declaración de aparente fuerza, en realidad el
sindicato vivía un acelerado proceso de disminución del número de sus asociados y
desesperaba por lograr un acuerdo, aunque fuese mínimo, con la empresa.
Como una manera de mantener presión sobre la empresa, el sindicato intentó
una postrera ofensiva, de carácter mediática más que de masas, pues el desgaste de
más de un mes de huelga hacía estragos. El jueves 20 de marzo, en un céntrico lugar
de Puerto Montt, se desarrolló lo que la prensa denominó un “fileteo simbólico”. Las
palabras de uno de los líderes de la huelga reflejaban el momento angustiante de los
trabajadores, que tras 40 días en huelga, no habían lograr mover a la empresa de su
intransigente postura anti-negociadora: “Hoy le estamos demostrando a la opinión
pública, a la empresa, al gobierno y al intendente, que los trabajadores estamos
dispuestos a trabajar y le decimos al señor intendente que se preocupe de nosotros y
no de andar firmando acuerdos con la gente de la Feria Aqua Sur para que no haya
incidentes, cuando acá le demostramos que no somos delincuentes…”183. En efecto,
tal como indirectamente lo reconocía el dirigente sindical, la huelga se encontraba
aislada políticamente (situación que se arrastraba desde fines de febrero) y sin visos de

181 Entrevista con Yuri Godoy, agosto de 2008.


182 Ver Comunicado de Sindicatos Aguas Claras S.A., 17 de marzo de 2008 y la cita en El Llanquihue, 17 de marzo
de 2008.
183 Palabras de Juan Teneb, perteneciente a la directiva del sindicato Aguas Claras S.A. en El Llanquihue, 21 de
marzo de 2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

encontrar solución. Ya había pasado el tiempo de las tomas de los centros de cultivo y
de las industrias, así como también de las grandes marchas. Por ello, no debe extrañar
que la última movilización del sindicato estuviese compuesta por unos 50 operarios que
irrumpieron en la Quinta versión de “Aqua Sur”, considerada por sus organizadores “la
exposición acuícola más importante del continente”. Allí reclamaron por una solución
al conflicto, obteniendo solo declaraciones de buena crianza y presencia mediática,
para una huelga que hacia fines de marzo, prácticamente había dejado de ser noticia
para los medios de comunicación de masas184. Junto con estas acciones, el sindicato
presentó nuevas denuncias contra la empresa en la Dirección del Trabajo, en las que se
le acusaba de prácticas anti-sindicales y persecución contra los trabajadores en huelga.
Estos recursos interpuestos ante la autoridad laboral chilena, anunciaban el camino
que correría el conflicto una vez finalizada la huelga, basado en la “judicialización”
de los diferendos entre los operarios y la patronal. Ante la castración operativa de la
Dirección del Trabajo, que podía encontrarle la razón a los trabajadores, pero carecía
de autoridad para obligar al empleador a tomar las medidas pertinentes –tal y como
lo había demostrado el caso de los contratistas de CODELCO- el largo camino de los
Tribunales de Justicia era el único que le quedaba a los trabajadores.
A fines de marzo se preparó el camino para terminar la huelga de Aguas Claras
Calbuco. El 29 y el 30 de marzo firmaron acuerdo con la empresa los sindicatos de
“Estuario” y “Chonchi”, respectivamente. De acuerdo a quien llevó estas negociaciones,
los primeros lograron un acuerdo que en la práctica significó un reajuste salarial
de 120 mil pesos por trabajador. Por ello, según el negociador de los trabajadores,
los operarios de los centros de cultivo, ubicados en remotos lugares al interior de
la X región, agrupados en el sindicato “Estuario”, “fueron los grandes ganadores de
esta lucha”. En el caso de Chonchi, la misma fuente asegura que “hubo un buen
reajuste….por ejemplo lo que es la línea de filete tuvo un bono de 70 mil pesos fijo y
toda la línea anexa un bono de 50 mil pesos fijo. Entonces estamos hablando casi de
un promedio de 60 a 65 mil pesos que ganaron los trabajadores….en general, también
salieron bien…”185.
Preocupados de perder el quórum ante el progresivo retiro de socios del otrora
monolítico Sindicato de Aguas Claras S.A., y confirmados los acuerdos en “Estuario”
y “Chonchi”, el día 2 de abril de 2008, ante un oficial de la Dirección del Trabajo que
184 El Llanquihue, 27 de marzo de 2008.
185 Entrevista con Yuri Godoy, agosto de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

legitimó la acción en su calidad de ministro de fe, más del 80% de los trabajadores en
huelga decidieron aceptar la última oferta de la empresa, lo que significaba el fin de la
huelga. Lo que se aprobó fue lo mismo que se había rechazado al iniciar el conflicto el
11 de febrero, es decir, la oferta del 8 de febrero, que consistía en un reajuste del 5,6%
del sueldo base, de un 9% de aumento del bono de producción y 240 mil pesos de bono
de término de conflicto. A esto, el presidente del sindicato Benjamín Teneb declaraba
que se debían sumar un bono de 4 unidades de fomento, “ya que se envió a maquilar
durante el periodo de huelga a otras plantas, como una de la empresa Ventisquero, por
ejemplo”. A pesar de los hechos, Teneb se resistía a reconocer que el fin de la huelga
significaba el fracaso del movimiento: “no se trata de una derrota y vamos a hacer todas
las gestiones posibles para mejorar la situación dentro de la empresa”186.
De acuerdo a la versión del sindicato, haber terminado la huelga el 2 de abril
habría significado un golpe a la empresa, pues esta esperaba al día siguiente firmar
públicamente un acuerdo con el grupo del convenio colectivo. Al adelantarse, el
sindicato podría exigir el cumplimiento de la última oferta de la empresa, algo que
posteriormente fue desconocido por la patronal, quedando en manos de la justicia
ordinaria la resolución de este diferendo.
El comunicado público del sindicato declaraba que el término del conflicto
finalizaba en un “virtual empate entre trabajadores y empresa...”, destacando que
los trabajadores construimos nuestra propia salida, pero ganando todo lo que ellos
habían juramentado no entregarnos…”. Además, volvían a apuntar al problema de
fondo, referido a la necesidad de “cambiar el Código el Trabajo, que en lo esencial debe
cambiarse el concepto de empresa y los derechos a negociar colectivamente y a huelga,
para que estos sean reales con el verdadero empleador, tal como lo hemos demostrado
al incorporar a los trabajadores de Chonchi y Estuario y no con la formalidad de la
Ley laboral”187.
Por su parte, la empresa se negó a reconocer el bono de término de conflicto
y el bono de remplazo, reduciendo lo ganado por los trabajadores de Calbuco solo
al reajuste del 5,6% del sueldo y al aumento del 9% del bono de producción. Ante
esto, Benjamín Teneb declaraba que “los trabajadores somos enfáticos, no aceptaremos
que la empresa vulnere la ley, no le regalaremos ni un peso a los Puchi y Fischer y
186 El Llanquihue, 3 de abril de 2008.
187 Declaración del sindicato Aguas Claras S.A, en la La Nación 3 de abril de 2008.

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Rolando Álvarez Vallejos

todo lo que hemos ganado producto de nuestra unidad y movilización tendrán que
cancelárnoslo”188. Junto con no reconocer lo que el sindicato decía haber ganado,
una vez reiniciada las actividades laborales en Calbuco, la empresa implementó las
consabidas represalias contra los trabajadores que habían participado en la huelga. En
este sentido, construyeron un solo turno con los ex huelguistas, no pagaron el salario a
los socios del sindicato que no acogieron su llamado y siguieron en huelga hasta el final
y “judicializarían” todos los diferendos con los trabajadores, alargando eternamente el
conflicto y retrasando los supuestos beneficios que los trabajadores tendrían.
El último conflicto que cerró el ciclo de la huelga largo del salmón, fue la
polémica estrategia del sindicato para impedir que la empresa echara de la empresa a
los trabajadores y trabajadoras que habían destacado a lo largo de los 53 días de huelga.
El método utilizado fue un subterfugio legal, que permite crear sindicatos inter-
empresa, cuyos dirigentes a su vez quedan aforados, es decir, legalmente no pueden
ser expulsados por la empresa. El argumento de los dirigentes sindicales se basaba en
la necesidad de “proteger a los trabajadores que participaron en las movilizaciones…
porque aún recordamos que cuando fue la huelga de AquaChile, a fines de 2005, la
empresa echó a varios empleados que habían sido parte de ella, y no queremos, ni
estamos dispuestos a que eso suceda”. Junto a las obvias críticas de los representantes
patronales, se sumaron las del Presidente de la CUT provincial, que acusó al Partido
Comunista de crear sindicatos para preparar las elecciones municipales de octubre de
2008 y las del seremi del Trabajo Fernando España, que consideró “desproporcionado”
el número de sindicatos que se pretendían crear, aunque se mostró comprensivo ante
las represalias que podría tomar la empresa189.
Evidentemente, si bien la coyuntura de la huelga finalizó, el conflicto entre los
trabajadores de Aguas Claras Calbuco y los dueños de la empresa, se encuentra lejos de
terminar, porque en alguna medida, serán los tribunales de justicia los que determinen
los nuevos capítulos de este enfrentamiento. Sin embargo, independientemente de
lo que estos resuelvan, es posible evaluar los resultados de la huelga larga del salmón.
En primer lugar, la estrategia sindical basada en la negociación inter- empresa puede
ser considerado una especie de triunfo a “lo Pirro” para los trabajadores. Es decir, si

188 El Llanquihue, 6 de abril de 2008.


189 Las declaraciones del dirigente del sindicato de Aguas Claras S.A. en El Llanquihue, 20 de abril de 2008; las del
presidente provincial de la CUT y del Seremi del Trabajo en El Llanquihue, 21 de abril de 2008. Una defensa de esta
estrategia, en declaraciones del asesor sindical Yuri Godoy en El Llanquihue, 26 de abril de 2008.

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¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

bien es cierto que en la práctica la empresa negoció con los sindicatos de “’Estuario” y
“Chonchi”, otorgándoles además mejorías económicas significativas, esto fue posible
gracias a pagar un altísimo costo, que fue perder la negociación en Calbuco. Tal como
los propios trabajadores de esa ciudad lo declararon al principio del conflicto, el 11 de
febrero de 2008, el aumento obtenido fue “una burla” por parte de la empresa, por lo
exiguo de sus montos. Los costos de la negociación fue el descalabro del sindicato de
Aguas Claras S.A., la salida de sus dirigentes históricos y la obtención solo hipotética
de una beneficios cuyo futuro están en manos de los tribunales de justicia, los que
normalmente fallan a favor de los empresarios luego de largos y agotadores procesos.
En segundo lugar, en la práctica, no hubo negociación inter-empresa, pues
la empresa logró imponer negociaciones diferenciadas entre los tres sindicatos,
resultando especialmente perjudicados los de Calbuco. En este sentido, es evidente
que la estrategia inicial de negociar desde fuera de la institucionalidad, no obtuvo los
resultados deseados y estuvo lejos de lo que ocurrió con los trabajadores forestales y del
cobre. En este sentido, la estructura de oportunidades política en el que se desarrolló
el conflicto, se caracterizó por una disposición de la patronal de no estar dispuesta a
que se multiplicara el “nocivo” efecto de las huelgas de 2007 en el sector forestal y
cuprífero. Es decir, lo mismo que sirvió de incentivo para que el movimiento sindical
salmonero organizara su primera negociación inter-empresa, se convirtió en el factor
que obstaculizaría el éxito de su movilización.
En tercer lugar, producto de la presión fáctica y explícita del gran empresariado
nacional, los sectores más afines a los trabajadores dentro del gobierno, encabezados por
el Ministro del Trabajo y secundado por la Dirección del Trabajo, vieron disminuida
su influencia política. Las acusaciones de avalar la violencia y situaciones de ilegalidad,
hicieron retroceder a la administración Bachelet y dejar en el desamparo al movimiento
salmonero. Con todo, el hecho que “Estuario” y “Chonchi” tuvieran convenios
colectivos vigentes, amarraba de antemano a la Dirección del Trabajo, ya que desde
el punto de vista legal, la empresa AquaChile tenía razón en su cuestionamiento de
la negociación propuesta por los tres sindicatos pertenecientes a las distintas empresas
del consorcio. Pero para entender el accionar de los trabajadores y no reducirlo a un
mero suicidio político, era una legalidad que la propia autoridad de gobierno, en voz
del Ministro del Trabajo y de los senadores oficialistas, habían calificado como un
subterfugio para violar el espíritu del Código del Trabajo. Es más, era una legalidad

113
Rolando Álvarez Vallejos

que la mayoría del senado había modificado el año 2006, al cambiar el concepto de
empresa, pero que basado en un argumento técnico, realizado por un organismo no
electo por la voluntad popular y caracterizado por su conservadurismo político, había
preservado su existencia. De esta manera, desde la perspectiva sindical y basado en los
hechos ocurridos en los conflictos del sector forestal y de los contratistas del cobre,
pensaron que al ser legítima su causa –mas no legal- contarían con el respaldo del
gobierno y otros sectores sensibles a las materias laborales, como la Iglesia Católica. Al
no obtenerlos y no lograr imponer su estrategia inicial de negociación inter-empresa y
caer en la trampa de la “huelga legal”, el movimiento huelguístico vio reducido desde
su inicio las posibilidades de éxito.
En cuarto lugar, más allá del resultado de la negociación, el movimiento sindical
del sector salmonero, compuesto por una nueva generación de dirigentes sindicales,
ganó una importante experiencia de lucha sindical. La radicalidad inicial de la huelga,
demostró la existencia de un nuevo estado de ánimo y predisposición de parte de los
y las trabajadores. En este sentido, si bien la empresa resultó victoriosa e impuso sus
términos para terminar con el conflicto, dejó una larga secuela de conflictos judiciales
pendientes y un ambiente interno levantisco, que la obligará a repensar la modalidad
de imponer sus prácticas de relaciones industriales al interior de la empresa.
6. Epílogo
El ciclo de movilizaciones sindicales que comenzó con la huelga de los
contratistas del cobre a comienzos de 2006, que continuó con la aprobación de la ley de
subcontratación meses más tarde, que en 2007 conoció de la huelgas de los trabajadores
forestales y nuevamente los contratistas del cobre y que se cerró con la huelga de Aguas
Claras, dejó como legado la urgencia de continuar las reformas laborales chilenas,
viga maestra de la continuidad del modelo neoliberal en Chile. La importancia de las
experiencias de luchas sindicales de este ciclo y por cierto relacionado con lo ocurrido
en la huelga de Aguas Claras, se refleja en las nuevas iniciativas de reformas que maneja
el ministerio del trabajo, de las cuales al menos cuatro tienen directa relación con la
problemática que generó la huelga de Aguas Claras190. Primero, se propone que sea
solo el sindicato quien pueda negociar con la empresa, terminando con la negociación
paralela con grupos de trabajadores. En el caso de Aguas Claras, la creación del grupo

190 Las referencias a los planes de nuevas reformas laborales del ministerio del trabajo extraídos de La Tercera, 24
de agosto de 2008.

114
¿Desde fuera o dentro de la institucionalidad? la “huelga larga del salmón” y las nuevas estrategias sindicales en Chile

del “convenio colectivo” fue decisivo para restarles legitimidad ante la opinión pública
a los huelguistas y en definitiva, poder de negociación real a los trabajadores en
conflicto. Segundo, se propone limitar el uso de múltiples razones sociales de empresa
durante los procesos de negociación colectiva. La idea es que ésta se realice entre el
sindicato y el empleador real, es decir, la empresa matriz. Esta sería una nueva fórmula
intentar terminar con los abusos que permite la definición de empresa que hace la
actual legislación laboral chilena. Este punto, como lo hemos desarrollado a lo largo
de este capítulo, fue la piedra de tope que generó el conflicto entre AquaChile y sus
trabajadores. Aunque no significa reponer la negociación inter-empresa, inviable de
ser aprobado con la actual composición del senado chileno, al menos es un intento de
normar lo que hoy se denomina en la ley como “simulación de empresa”. Tercero, se
busca fortalecer las huelgas legales, dificultando el reemplazo de trabajadores durante
el curso de una huelga legal. La propuesta es encarecer el bono que los empleadores
deben pagar en caso de hacer reemplazo y limitar el número de éstos191.
Durante el conflicto en Calbuco, la empresa realizó reemplazos, sin siquiera
mostrarse dispuesta a pagar el bono una vez que éste finalizó, cuestión que deberá ser
zanjada por los tribunales de justicia. Cuarto, asignarle más facultades a la Dirección
del Trabajo. El objetivo es que este organismo pueda denunciar en los tribunales a los
empleadores aparentes. De acuerdo a versiones de prensa, “esta idea es la consecuencia
directa del fracaso de la estrategia fiscalizadora de la Dirección del Trabajo en la gran
minería del cobre…De aprobarse, convertiría a la DT en una fiscalía laboral propiamente
tal…”192. Si bien el papel de la Dirección del Trabajo en el conflicto del cobre fue
protagónico, al intentar forzar la “internalización” de los trabajadores contratistas de
CODELCO, en el de los salmoneros en ningún caso fue menor. Aunque respaldó
la posición de la empresa bajo el argumento de la vigencia del convenio colectivo de
dos de los tres sindicatos en conflicto, su intento de dar una mano a los trabajadores
haciendo referencia en aquel fallo a que “probablemente” se estaba en presencia de una
“simulación de empresa”, no tuvo ninguno efecto concreto. La huelga de Aguas Claras
fue una muestra más de la debilidad legal de la Dirección del Trabajo en la defensa de
los derechos de los trabajadores.
El conjunto de estas propuestas gubernamentales demuestran que el ciclo
de protesta sindical y social en la que se insertó la huelga de Aguas Claras, no dejó
191 Sobre este punto, ver El Mercurio, 2 de septiembre de 2008. Cuerpo B, p.6.
192 Ibid .cit.

115
Rolando Álvarez Vallejos

indiferente a los sectores más sensibles a los problemas de los trabajadores dentro del
gobierno y la coalición gobernante. Visto en una perspectiva más amplia, este ciclo
podría estar inserto en un ciclo mayor de cambios y ajustes de la realidad política
chilena, que durante años basó su estabilidad política en el consenso neoliberal entre
las dos coaliciones mayoritarias. Puesta en tensión parte de la legalidad que sostiene
este consenso, la hora de nuevas definiciones políticas en Chile cada vez se hace más
realidad. Conflictos como los de Aguas Claras, con todas sus limitancias y problemas,
demuestran que el papel de los trabajadores y sus organizaciones, dado de baja por los
ideólogos de la “pax neoliberal” chilena, están llamados a ocupar un lugar central en
este proceso.

116
La huelga en Forestal Arauco:
de las acciones sindicales al forzamiento
de la negociación colectiva inter -
empresa

Nelson Ruminot

1. Introducción.
El siguiente artículo tiene por objeto reflexionar sobre el conflicto laboral que
se desarrolló en Forestal Arauco S.A entre los meses de marzo y mayo de 2007. Este
conflicto involucró a trabajadores forestales de cerca de 100 empresas contratistas y se
caracterizó por el despliegue de una serie de interesantes estrategias y acciones de lucha
por parte de las organizaciones sindicales. Una de las ideas centrales que queremos
destacar en este sentido es que dichas acciones fueron fundamentales para establecer
una negociación colectiva inter empresa que abarcó a más de ocho mil trabajadores,
situación que representó un cambio sustantivo en las formas predominantes de
negociación colectiva en Chile, ya que la ley favorece explícitamente la negociación
por empresa y no por rama de la producción.
Las principales acciones a las que hemos aludido se relacionan con tres grandes
áreas: en primer lugar, la unidad alcanzada por las diversas organizaciones sindicales
del sector; en segundo lugar, el establecimiento de eficientes redes de comunicación; en
tercer lugar, la construcción de alianzas con otros actores, como la iglesia y los partidos
políticos. En gran parte, ellas contribuyeron a superar los obstáculos que se registraron
en el conflicto. Por ejemplo, las dificultades derivadas de la organización del trabajo
en el sector forestal, del lugar físico donde se realiza el trabajo, la invisibilización y
criminalización del conflicto, entre las más significativas. En base a estas acciones, la
movilización de los trabajadores forestales pudo doblegar la posición patronal.
El texto ha sido organizado en tres secciones: la primera muestra las
características productivas y económicas de la empresa Forestal Arauco, lo que
permitirá situar el conflicto y conocer un elemento que resulta central para entenderlo:
la contradicción entre la concentración de grandes utilidades económicas en la

117
Nelson Ruminot

empresa y la pauperización de las condiciones de vida de los trabajadores. La segunda


sintetiza algunas dificultades que enfrentaron los trabajadores en el conflicto, tanto en
lo referido al contexto productivo como a las dinámicas propiamente sindicales que
se fueron desarrollando. La tercera presenta la cronología del conflicto, describiendo
los hitos más importantes. Cabe decir, por último, que para elaborar este trabajo se
utilizaron fuentes documentales y algunas entrevistas a informantes claves.
2. CELCO y Forestal Arauco S.A.
La empresa Celulosa Arauco y Constitución (CELCO) es la principal empresa
del sector forestal en Chile. Pertenece al grupo de empresas del holding COPEC S.A,
propiedad en un 99,9% de la familia Angelini. Su estructura productiva está constituida
por: a) Forestal Arauco, correspondiente a un grupo de empresas que se encarga de
la explotación de bosques, extracción, elaboración de celulosa y productos de la
madera en Chile y el extranjero; b) El grupo de empresas de control de puertos, como
Puertos Lirquén y Puertos Coronel; c) Arauco Internacional, de propiedad de Forestal
Arauco193, que reúne al grupo de empresas de inversión de capitales internacionales,
entre ellas: Forestal Misiones, Trupan Argentina, Forestal CONOSUR, Arauco Forest,
Arauco Ecuador, Arauco Guatemala, Soutthwoods Arauco Lumber, Arauco Costa
Rica, Arauco Honduras, Arauco Perú y Araucomex194.
El crecimiento de las empresas ha estado asociado a la expansión del sector
forestal en Chile, sector que representa la segunda economía en importancia después
del cobre, con una producción equivalente al 3,4% del Producto Interno Bruto (PIB).
El crecimiento de la industria se aprecia en las utilidades del sector, que aumentaron
un 75% entre 2005 y 2007 debido a los buenos precios de la celulosa (su principal
producto de exportación) y la puesta en funcionamiento de nuevas plantas industriales.
Entre ellas, Nueva Aldea, perteneciente a Forestal Arauco. Esta última empresa, junto
a Forestal Mininco y CMPC, concentran el 98% de la explotación forestal del país.
Sólo Forestal Arauco reúne el 60% de dicha producción195.

193 Preferimos considerarla en una tercera clasificación y no como parte directa de Forestal Arauco para hacer más
comprensible el análisis sobre su organización; en rigor, Arauco Internacional es parte de Forestal Arauco.
194 Toda la información corporativa de la Empresa CELCO fue obtenida de las páginas electrónicas de las empresas
del grupo COPEC S.A. Ver http://www.arauco.cl/
195 Instituto Nacional Forestal. INFOR. En www.infor.cl/estadisticas_mercado/sistema_exportaciones.htm

118
La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

El conflicto forestal que analizamos en este documento tiene lugar casi


exclusivamente en la empresa Bosques Arauco S.A, perteneciente a Forestal Arauco
y, en menor medida, en Aserraderos Arauco. Esto, a pesar de las muestras de
solidaridad de trabajadores de otras empresas ya mencionadas, como Forestal CELCO
(Constitución) y Forestal Valdivia. Las utilidades de Forestal Arauco el 2007, año del
conflicto, llegaron a 696 millones de dólares, es decir, 365 mil cuatrocientos millones
de pesos chilenos196. Los años previos también registraron utilidades espectaculares,
estimándose que entre 2005 y 2006 ellas habían aumentado en un 40%. Las utilidades
de Forestal Arauco fueron U$ 438 millones en 2005 y U$ 619 millones el 2006.

196 El conjunto de mediciones monetarias se realizaron con cifras correspondientes al día 3 de mayo de 2007. U$
= $525, día de la muerte del trabajador Rodrigo Cisternas.

119
Nelson Ruminot

En cuanto a los salarios de los trabajadores, ellos se ubican en niveles bajos,


situándose en torno a los 210 mil pesos (cerca de 400 dólares), aunque hay que
considerar que lo habitual es que su sueldo base mensual esté muy por debajo del salario
mínimo nacional. Es decir, el salario se incrementa fundamentalmente con los bonos
de producción. Al mirar los sueldos base de los trabajadores en distintas ocupaciones
el 2007 observamos las siguientes cifras. Choferes: 64 mil pesos; motosierristas: 45 mil
pesos; estorberos: 30 mil pesos; operadores y cargadores: 80 mil pesos; raleo: 40 mil
pesos; boyeros: 180 mil pesos.
La contradicción entre las ganancias de las empresas y los salarios de los
trabajadores era evidente al momento del conflicto. Estos últimos estaban conscientes
de esta situación y, además, sabían que sus demandas tenían un importante respaldo
social. Este apoyo se obtuvo en gran medida por el trabajo de los dirigentes sindicales
y los medios de comunicación local, que dieron a conocer las desigualdades existentes
y las magras condiciones laborales que prevalecían en el sector. Asimismo, la provincia
de Arauco, lugar donde está ubicada la empresa Forestal Arauco, exhibe elevados
niveles de pobreza, aislamiento y exclusión social, lo que propiciaba una mirada crítica
de sus habitantes respecto al impacto social de la producción forestal en estas zonas
históricamente marginadas. En definitiva, el escenario social y sindical llevó a los
trabajadores a pensar que había una oportunidad para impulsar la lucha sindical197.
Entonces, tanto las grandes diferencias entre las ganancias de la empresa y los
salarios de los trabajadores, como el impacto social que se generaba en las comunas más
dependientes de la empresa, fueron creando un ánimo social propenso al conflicto, un
malestar de años que cobró una máxima expresión con el estallido de la huelga. Según
Jorge González, presidente de la Confederación de Trabajadores Forestales (CTF), “la
huelga se iba a desarrollar tarde o temprano, habían tantas injusticias acumuladas que
era como una caldera a presión, ahí nosotros nos dimos cuenta que el ánimo estaba
para hacer un conflicto grande, pero nos faltaba la unidad con los choferes y la gente
de bosques”198.

197 Revisar El Sur, “Forestales Decididos a conseguir $300.000”, 13 de marzo de 2007; “Forestales van a paro por
mejoras salariales”, 30 de Abril de 2007; “Desgarrador testimonio de trabajadores en huelga”, 5 de mayo de 2007.
En www.elsur.cl/edicionesanteriores/hoy/secciones/articulos.php
198 Entrevista con Jorge González, junio de 2008.

120
La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

3. Los obstáculos sindicales.


A continuación exploramos sucintamente algunos obstáculos que debieron
afrontar los trabajadores forestales en el conflicto. En primer lugar se considera el tipo
de organización del trabajo, que separa espacial y temporalmente a los trabajadores.
Después se examinan los problemas de la propia organización sindical. En tercer lugar
se muestran los problemas asociados al cerco comunicacional y la criminalización de
las acciones sindicales.

3.1 El impacto del subcontrato en Forestal Arauco.


Los cambios en los modos de organización del trabajo en Forestal Arauco, se
relacionan con las formas en que el nuevo proceso de acumulación neoliberal organizó
las relaciones laborales en Chile desde fines de la década de los setenta. En efecto,
desde esa época, las relaciones laborales privilegiaron la flexibilidad, temporalidad y
dispersión física. Esto se manifestó en la precarización de las condiciones laborales de
los trabajadores, generando a su vez significativas dificultades para crear organizaciones
sindicales. Es decir, junto con el impacto en la calidad del trabajo, este proceso tiene un
efecto negativo en las posibilidades de los sindicatos, ya que la organización del trabajo
va a dificultar el contacto efectivo de los trabajadores en un espacio físico común. Este
es un impedimento espacial para el desarrollo de la acción sindical.
La estructura de externalización del trabajo en Forestal Arauco el 2004
contemplaba la presencia de un 90% de trabajadores de temporada, de los cuales más
de la mitad eran jóvenes199; la modalidad de trabajo se mantiene de forma estacionaria
y en campamentos, según la oferta de productividad. A la vez, existen empresas
productoras, como los aserraderos, que poseen un reducido personal de planta.
Siguiendo la lógica de la externalización, estas empresas también son subcontratistas,
reproduciendo el trabajo a trato, temporal, flexible y precarizado. La alta rotación
temporal de los trabajadores, los cuales muchas veces transitaban de una región a otra,
es una característica del trabajo.
Forestal Arauco mantiene el control intelectual, reglamentario y económico
sobre el trabajo, pero, al mismo tiempo, se ha desvinculado de toda operación práctica

199 Ver Juan Muñoz: Los cambios socio espaciales producidos por la explotación forestal en la región del bio bio.
Particularmente en la comuna de Mulchen, Tesis para optar al grado de Licenciado en Educación, mención en His-
toria y Geografía (Universidad de Concepción, 2005).

121
Nelson Ruminot

de los ciclos productivos, externalizando no sólo un conjunto de faenas (plantación,


raleo, poda, arrastre, evacuación de residuos, construcción de vías de acceso, transporte,
etc.), sino también los riesgos implícitos a la actividad productiva. Al respecto, sería
necesario considerar las altas tasas de accidentabilidad laboral del sector. Según datos
de la CTF sólo el año 2007 ocurrieron más de 16 muertos en accidentes laborales.
En síntesis, en el caso de los trabajadores forestales, el proceso de externalización
de las relaciones de producción y de servicios ha estado marcado por el paso a una
horizontalidad y flexibilidad de las relaciones laborales, donde la dispersión física y la
elevada rotación de los trabajadores, fundamentalmente de bosques, hace doblemente
complicado generar niveles de organización sindical. Jorge González describe estas
dificultades: “Llegar a todos los trabajadores era muy difícil por las condiciones en las
que prácticamente se desenvuelven los trabajadores, uno no podía llegar a las faenas,
ahí “Arauco” es como un recinto aislado, el impedimento físico es alto, no podíamos
llegar a tantas empresas, porque no teníamos como hacerlo, ¿como lográbamos
comunicarnos con la gente?”200

3.2 Las dificultades en la organización sindical.


La Unión de Sindicatos Forestales (USINFA) fue la principal organización sindical
que participó en el conflicto. Estaba conformada por tres organizaciones: la Central
de Trabajadores Forestales (CTF), la Coordinadora de Sindicatos INOCHENTI y la
Federación de Trabajadores Forestales (FETRAFOR). La USINFA tenía el propósito
de movilizar a todos los trabajadores forestales y disminuir los problemas derivados de
su dispersión física, facilitando los procesos de unidad. Los dirigentes sindicales estaban
convencidos que para hacer frente a Bosques Arauco, se requería un movimiento
unido y amplio. La nueva orgánica funcionó como una instancia de coordinación,
sin una estructura formal y representada por tres vocerías correspondientes a los tres
sindicatos que la conformaban más la asamblea de trabajadores. Se consolidó en muy
corto tiempo logrando un alto nivel de representatividad.
El proceso de unidad venía de larga data, pero se aceleró a partir de las nuevas
condiciones económicas, sociales y subjetivas que se generaron hacia el año 2007. En
el caso de la CTF, era partidaria de crear un acuerdo con las demás organizaciones
para forzar un paro en la empresa Bosques Arauco. Al respecto, Jorge González afirma
200 Entrevista con Jorge González, junio de 2008.

122
La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

que para “el año 2006 tuvimos una reunión en la CTF, donde nosotros dijimos que
no importaba el tiempo que nos llevara, pero nos vamos a ir de cabeza a todas las
comunas a trabajar para lograr un gran paro contra la empresa y en eso vamos a tener
que generar la unidad con los demás sindicatos”201.
Cabe decir que la acción unitaria permitió aprovechar las fortalezas de cada
organización. Por ejemplo, el sindicato de trabajadores transportistas de INOCHENTI,
que agrupaba a cerca de 300 socios, radicado en Curanilahue, fue muy importante en
el mejoramiento de la comunicación entre los trabajadores, debido al desplazamiento
que debían realizar por la región producto de su labor. Su trabajo sindical permitió
difundir el conflicto en ciudades cercanas a la zona de Arauco como Valdivia, Los
Ángeles, Chillán, Constitución, Bucalemu y Nacimiento.
Es interesante observar que el sindicato INOCHENTI había recibido la afiliación
de socios pertenecientes a otras empresas contratistas de transportes. No obstante,
decidió no trabajar con la figura del sindicato inter empresa, pues entendía que les
otorgaba poca capacidad de maniobra en el marco de la legislación laboral nacional.
Lo que hizo fue formar la coordinadora de sindicatos del transporte, promoviendo la
figura del sindicato de empresa. Según el dirigente de este sindicato Pascual Sagredo,
“nunca apostamos a un sindicato inter empresa, hubo una experiencia de un sindicato
inter empresa, pero nunca pudo negociar, porque si quiere el empresario te recibe el
contrato…partió de ahí la formación de sindicatos de empresa, en Chillan en Mininco,
en todo Arauco...”202
Los distintos intereses y formas de enfrentar la actividad sindical provocaron
problemas. La FETRAFOR, presidida por Juan Miranda, tenía una estrecha vinculación
con el Partido Socialista y estaba afiliada a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT),
central sindical paralela a la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT). La
CTF era encabezada por militantes del Partido Comunista y estaba relacionada a la
CUT. Jorge González, de hecho, era miembro de su directorio nacional al momento de
estallar el conflicto. A la vez, Pascual Sagredo, presidente del Sindicato de trabajadores
INOCHENTI, era miembro del directorio de la CTF y tenía una estrecha relación
con la iglesia evangélica, ejerciendo como pastor en la ciudad de Curanilahue203.
201 Ibid.
202 Entrevista con Pascual Sagredo, julio de 2008.
203 Es necesario destacar que la Iglesia Evangélica en la Provincia de Arauco tiene una presencia masiva y que ha
desarrollado una fuerte vinculación con las estructuras políticas, presentando gran cantidad de veces a candidatos

123
Nelson Ruminot

Estas diferencias llevaron a momentos de tensión, pero no quebraron la unidad


sindical. La huelga cobró un nivel de legitimidad tan alto que cualquier intento de
división habría sido fuertemente condenado por todos los trabajadores. Una de las
tensiones importantes entre las dirigencias sindicales, por ejemplo, tenía que ver con
los enfoques de solución del conflicto. La FETRAFOR y el sindicato INOCHENTI
pretendían una solución rápida y de corte más gremialista, mientras que la CTF
apostó por avanzar hacia la negociación colectiva inter empresa y buscar una salida que
incluyera al conjunto de los trabajadores. Esta última alternativa es la que finalmente
fue respaldada en conjunto.

3.3 Visibilización del conflicto.


Durante varias semanas el conflicto en Forestal Arauco fue un hecho conocido
casi exclusivamente a nivel regional. La primera fase del conflicto, que se extiende
desde el 11 de marzo hasta el 3 de mayo, prácticamente no fue objeto de atención por
parte de los principales medios de comunicación nacional. En ese marco, las tácticas
de los trabajadores privilegiaron la búsqueda de aliados en los partidos políticos,
parlamentarios y la Iglesia católica. La empresa, por su parte, trató de mantener el
control de la información. Un ejemplo al respecto es lo que hace el periódico El
Renacer de Arauco, financiado por la patronal, que desvirtuó lo que ocurrió durante el
conflicto204.
Los vínculos con los parlamentarios de la zona se hicieron visibles en las asambleas
sindicales, y el apoyo de los partidos políticos, específicamente del Partido Comunista,
se expresó en el traslado de varios de sus dirigentes a la zona. Posteriormente la iglesia se
sumó también a las demandas de los huelguistas, llamando la atención por la situación
de inequidad social. Ricardo Ezatti, obispo de Concepción y facilitador del diálogo,
explica su posición: “En la homilía del 1º de mayo toqué principalmente el tema de los
forestales, porque me parecía que de todos los problemas era el más complejo, porque
cuando hay un problema, son las personas, son las familias, las que están sufriendo,
y no solamente es un proceso económico, sino sobre todo una situación humana la

para ocupar puestos de concejalías, alcaldes y diputados. En este sentido, podemos considerar a sectores de la Iglesia
Evangélica como una fuerza política. En este conflicto la influencia de la iglesia evangélica, de sus líderes y en parti-
cular de Pascual Sagredo van a servir para generar una fuerte identificación de la comunidad con el movimiento.
204 El Renacer, “quiebre es total entre empresa y trabajadores, ya no hay dialogo”, 3 de mayo de 2007; “trabajadores
llegan a acuerdo con celulosa”, 15 de marzo de 2007.

124
La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

que me preocupa como pastor, y en la homilía dije que en la región había una enorme
riqueza forestal que era un bien para toda la región, y en primer lugar, es un bien para
las personas que viven en la región, los trabajadores; invitaba al diálogo, a superar el
conflicto”205.
En la segunda fase del conflicto, que transcurrió entre el 3 al 9 de mayo, éste
comenzó a ser más conocido y adquirió carácter nacional, especialmente cuando se
produjo la muerte de un trabajador en un enfrentamiento entre los huelguistas y
carabineros. El día 3 de mayo, a la espera de la respuesta por parte de la patronal,
los trabajadores, en un número estimado en 6 mil personas, se enfrentaron durante
más 5 horas con las fuerzas de carabineros en las afueras de la planta de Horcones.
En un incidente no aclarado totalmente aún, el joven trabajador Rodrigo Cisternas,
motivado por la fuerte represión policial contra sus compañeros, se subió a un carro
montacargas ubicado al interior de la planta de Horcones y condujo contra un bus
policial, resultando acribillado por las fuerzas policiales. Este desgraciado hecho motivó
la reacción de la prensa nacional, los actores políticos y la sociedad civil. En ese marco,
se registraron fuertes protestas de organizaciones sindicales y estudiantiles el día 4 y 5
de mayo en Concepción y Santiago con más de 100 detenidos206.
A pesar de los intentos de criminalización de la movilización207 este
acontecimiento hizo que las acciones sindicales cobraran un alto grado de legitimidad.
Los trabajadores asumieron una actitud de reflexión por la muerte de su compañero,
decidiendo paralizar todo tipo de negociación con la empresa hasta después del funeral
de Rodrigo. Así, la presión se trasladó, de manera no intencional, a la patronal. Las
reacciones en la empresa no se hicieron esperar. El viernes 4 de mayo ocurrió un cambio
en la presidencia de CELCO, debido a la renuncia de Alberto Etchegaray, asumiendo
el abogado José Guzmán Dumas208. Mas allá de las razones que pueden explicar esta
situación, lo concreto fue que se observó un cambio en las tácticas de negociación de

205 Entrevista con obispo Ricardo Ezatti, septiembre de 2008.


206 La Nación “CUT y PC piden salida de general de carabineros por muerte de obrero en Arauco” “Estudiantes
protestaron en Concepción y Santiago en repudio por la muerte de cisternas”, 5 de mayo de 2007.
207 El Sur “Gremios preocupados por conflicto forestal”. Entre algunas opiniones nos parece pertinente destacar la
posición fijada por Leoncio Toro Araya, presidente de la cámara de producción y del comercio, “se está haciendo un
uso indebido de la fuerza por parte de los trabajadores”, o la del presidente de la A.G. Met Bío-Bío, Ramón Martí-
nez, quien señalaba que “este es un conflicto entre los trabajadores y Bosques Arauco que esta fuera de la legalidad”
208 Revisar El Sur, “Alberto Etchegaray dejó presidencia de Celulosa Arauco y Constitución”, 5 de mayo de 2007.

125
Nelson Ruminot

la empresa matriz, pasando de una posición que ubicaba la negociación en el nivel de


las empresas contratistas, a asumir un papel más activo y central en el proceso.
El 4 de mayo la noticia era de carácter nacional y las presiones políticas
aumentaron, facilitando la salida a través de una negociación colectiva interempresa.
Es posible preguntarse respecto a qué hubiese ocurrido si no se produce la trágica y
condenable muerte de Rodrigo Cisternas. ¿Se habría llegado al mismo desenlace? Lo
cierto es que este hecho propició que el conflicto saliera de lo invisible y criminal para
cobrar fuertes grados de apoyo y legitimidad. Fue lamentablemente determinante para
la pronta solución de este conflicto. En síntesis, la invisibilización y criminalización del
conflicto cambió radicalmente con la trágica muerte de Rodrigo Cisternas, pasando
a ser un tema de preocupación nacional y permitiendo que las demandas sindicales
alcanzaran mayor legitimidad social.
4. Cronología del conflicto.
4.1 El petitorio sindical y la primera jornada de movilización
(11, 12 y 13 de marzo)
El 27 de enero de 2007 la CTF, la Coordinadora de Trabajadores Transportistas
INOCHENTI, y la FETRAFOR concretan una reunión histórica. En ella se formalizó
un acuerdo de paro y un petitorio de 23 puntos que se pueden resumir en los siguientes
puntos: incremento de las remuneraciones en un 40% de todos los trabajadores
forestales; garantizar que el sueldo base de cada trabajador corresponda al sueldo
mínimo legal de $135.000; que se cancelen el 100% de las horas extraordinarias; que
se reconozcan los años de servicio trabajados en la empresa, que exista capacitación e
implementación técnica para prevenir los accidentes laborales; que se cumplan los horas
de trabajo en lo correspondiente a 45 horas semanales, que se entreguen aguinaldos de
navidad y fiestas patrias y por último, que se mejore la infraestructura en el conjunto
de las labores realizadas por los distintos trabajadores.
Este pliego de peticiones fue firmado por la USINFA y permitió por primera
vez en la historia, unificar a las organizaciones sindicales del sector forestal. Pero la
unidad fue más que una acción desarrollada por los dirigentes, sino que fue un proceso
motivado por las necesidades y oportunidades comunes. Según Renato Toledo,
dirigente del sindicato Aserraderos El Colorado, “la orientación central que nosotros

126
La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

le entregábamos a los socios era que se venía un conflicto, que se estaba negociando,
de que tuvieran calma, pero siempre conscientes de que si nosotros nos uníamos, se
podrían conseguir cosas, que todos teníamos que ir en la misma dirección, sin eso no
hubiese sido posible lograr lo que se logro”209.
El 11 de marzo Jorge Cerón, gerente general de Bosques Arauco, entregó la
respuesta de la empresa al petitorio presentado por los trabajadores el 27 de Enero.
De los 23 puntos, se aceptaron 21, negándose a considerar el reajuste salarial de
sueldos. Además, dejaba fuera de la negociación a los trabajadores de aserraderos, en
una clara maniobra por mantener la negociación colectiva dentro de Bosques Arauco.
No hacerlo, significaba reconocer que la negociación se llevaría a efecto directamente
con Forestal Arauco. Frente a esta respuesta, la USINFA, en asamblea general en el
gimnasio de Curanilahue, decide iniciar una paralización de actividades, que se hace
efectiva a partir de las 7 de la mañana del día 12 de marzo, ocupando con cerca de 3 mil
trabajadores las instalaciones del complejo de Horcones. También fueron paralizados
los aserraderos de la Araucana y el Colorado. A la vez, el día 12 los trabajadores
acordaron no conversar ni dialogar. Solo la Dirección del Trabajo mantiene presencia
en el lugar, pero no logra acercar posiciones210.
La empresa se vio sobrepasada por la rápida y audaz acción de los trabajadores.
Por eso buscó establecer una mesa de negociación que le permitiera un mayor margen
de acción, apuntando a dividir y desgastar al movimiento. En este marco, es importante
resaltar la actitud rupturista de los trabajadores forestales en huelga, ya que en general
los paros y conflictos en Chile no son acompañados de maniobras tan audaces como la
inmediata toma y cierre de los espacios productivos de las empresas.
El 13 de marzo, los trabajadores decidieron participar en la negociación ofrecida
por la patronal, que se realizó en la biblioteca de la municipalidad de Arauco. La
propuesta presentada por Jorge Cerón fue la misma que anteriormente se había dado
a conocer. Frente a este panorama, la respuesta de los trabajadores fue nuevamente
negativa, porque a pesar de entender que estaban situados de hecho en una negociación
colectiva inter empresa con Bosques Arauco, no estaban dispuestos a recibir menos
del 40% de reajuste. Además, no aceptaban excluir del acuerdo a los trabajadores de
aserraderos (empresa distinta a Bosques Arauco). La idea era incorporar al conjunto
209 Entrevista con Renato Toledo, octubre de 2008.
210 El Sur, “Forestales decididos a conseguir $300.000”, 13 de marzo de 2007.

127
Nelson Ruminot

de los trabajadores movilizados. Por otra parte, lo ofrecido al gremio transportista


tampoco los dejaba completamente conformes, factor que contribuyó a fortalecer la
movilización.
Llegados a este punto y por las gestiones de la Dirección del Trabajo, se acordó
crear una mesa negociadora solo con los trabajadores de Bosques Arauco. La empresa
pretendía con esto dar una salida a los acuerdos mínimos del petitorio en un marco
que no le fuera tan políticamente desventajoso, pero manteniendo la negociación
dentro de Bosques Arauco. Por otro lado, los dirigentes sindicales estaban conscientes
que la negociación inter empresa se había instalado por la vía de los hechos y si bien
los trabajadores de aserraderos quedaban al margen en ese momento, lo que estaba en
juego tenía un alto significado sindical. Según Jorge González, “el primer día nos dimos
cuenta de que ya estábamos montados en una negociación inter empresa, de hecho lo
analizamos y dijimos que el fuerte de nuestra lucha sería el contenido político…El
otro que se dio cuenta ‘al tiro’ fue el director regional del trabajo, Víctor Ponce. Él
habló conmigo, me dijo “te das cuenta de lo que han montado”, así es pues, le dije yo,
estamos en una negociación colectiva como el movimiento sindical necesita hace más
de 35 años…”211
Esta fue la primera negociación de gran envergadura que enfrentaba la empresa.
Existían experiencias anteriores de negociación, como la organizada por FETRACOR
el 2001, referida al mejoramiento en la calidad de las colaciones, o la movilización del
gremio de choferes que había realizado el sindicato INOCHENTI el año 2004. Pero en
nada se comparaban esas experiencias con el conflicto ocurrido el 2007. Esta situación
explica en parte que la empresa no considerara dos elementos claves en el conflicto.
Primero, no tuvo plena comprensión de su proyección político-social. Segundo, la
empresa no consideró que el conflicto podía adquirir una expresión mediática de
proporciones.
Los trabajadores, en tanto, sentían que habían logrado una importante victoria
y, aunque no lograron incorporar en esta etapa a los trabajadores de aserraderos,
sabían que estaban en buen pie para continuar con las movilizaciones. Según Jorge
González, “para nosotros el hecho de que se generara una negociación colectiva inter
empresa por la vía de la aceptación de Bosques Arauco a negociar, era políticamente
determinante, sabíamos que no estaba solo en juego las demandas de los trabajadores,
211 Entrevista con Jorge González, junio de 2008.

128
La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

que entendíamos teníamos prácticamente aseguradas, sino que también estaba en


juego un hecho político para el conjunto del país”212.
Debido a lo anterior, los trabajadores forestales asumieron su participación en
la mesa de negociación desde dos perspectivas. La primera, dar solución a la mayor
cantidad de puntos del petitorio, de forma de obtener victorias tácticas, preparar un
nuevo conflicto y luchar por obtener todo el petitorio, sabiendo que el punto central
era el aumento de sueldos en un 40%. Lo segundo, aprovechar las opciones que
surgían debido al significado político de los acontecimientos. El acuerdo de las partes,
finalmente, fue establecer una negociación colectiva inter empresa que se encargaría
de abordar todos los puntos del petitorio sindical en un plazo de 45 días, tomando
como día de inicio el viernes 16 de Marzo. La USINFA aceptó la propuesta y depuso
la movilización durante el transcurso de la negociación colectiva.

4.2 La negociación colectiva inter empresa en acuerdo con


Bosques Arauco. Del 13 de marzo al 30 de abril.
Entre el 13 de marzo y el 30 de Abril se realizaron una serie de reuniones en el
marco de la negociación colectiva inter empresa entre Bosques Arauco S.A y la USINFA.
La empresa no cedió en lo referido al alza salarial del 40%, argumentando que muchos
de los trabajadores ya habían recibido aumentos en negociaciones colectivas realizadas
previamente en sus respectivas empresas contratistas. Por el contrario, su propuesta era
aumentar los salarios en 20 mil pesos. De la misma forma, se negaba a que el sueldo
base en la industria fuera equivalente al salario mínimo nacional, argumentando que
ese elemento era responsabilidad de los empresarios contratistas y no de Bosques
Arauco S.A. Por último, se cerraba a toda posibilidad de incluir a los trabajadores de
aserraderos en el acuerdo.
Frente a esta respuesta, los trabajadores decidieron traducir el aumento salarial
solicitado (40%) a un aumento real de 65 mil pesos. Para ello consideraron el nivel más
bajo de aumento salarial que estaban solicitando los choferes, exigiendo que se incluyera
en similares condiciones a todos los trabajadores en conflicto, independientemente de
las negociaciones efectuadas con anterioridad. A la vez, la USINFA decidió eliminar
el punto relativo a equiparar el sueldo base sectorial con el salario mínimo nacional,
entendiendo que tal demanda constituía una traba para cerrar de manera triunfante la
212 Ibid.

129
Nelson Ruminot

movilización. Hay que considerar que el acuerdo incluía a cerca de 8 mil trabajadores
y para muchos de ellos el reajuste salarial implicaba más que doblar sus ingresos. Es
decir, tenía un alto impacto en la situación socioeconómica de los trabajadores y sus
familias.
En este marco, el 1° de mayo los trabajadores realizaron una masiva movilización
contando con gran apoyo político, social y de la iglesia. Es decir, la posición de los
trabajadores se había fortalecido y los colocaba en un buen pie frente a la empresa.
El 2 de mayo las acciones sindicales continuaron desarrollándose y el complejo de
Horcones fue tomado por los trabajadores. Además, habían paralizado nuevamente
los aserraderos del Colorado y la Araucana. El número de trabajadores se acercó según
nuestras fuentes a los 6 mil trabajadores en las afueras de Celulosa Bosques Arauco.
Los trabajadores se organizaron en comisiones de trabajo, dando vida al desarrollo de
una ocupación que recibió diversas muestras de solidaridad. Desde distintas partes de
la provincia llegaron animales y alimentos para sostener la paralización, por ejemplo.
El mismo 2 de mayo en la tarde se incorporó a las negociaciones el obispo de
Concepción, pero ante la sorpresa de los trabajadores, ya no era Jorge Ceron quien
negociaba, sino que representantes de las distintas empresas contratistas de Bosques
Arauco. O sea, en ese momento la empresa cambió su táctica y decidió no reconocer
ningún tipo de negociación colectiva interempresa, procediendo a situar la negociación
en las tres razones sociales existentes por separado, aunque en una misma mesa, y
cerrando una posible negociación como Forestal Arauco. Ahora bien, la capacidad
real de maniobra de los empresarios contratistas era inexistente. Jorge González relata:
“Ellos no tenían ningún peso, ahí manda Arauco, salían a buscar a Ceron Y a hablar
por teléfono con él cada 5 minutos; se complicaban con el tema de las platas, nosotros
les decíamos que no es de ustedes las platas y que tienen que ponerse de acuerdo”213.
El jueves 3 de mayo, una vez realizado el último intento de negociación, se llegó
al momento más dramático del conflicto La situación es la que ya hemos descrito: los
puntos de discordia tenían relación con la diferencia en el aumento salarial y la exclusión
de la negociación de los trabajadores de aserraderos. Bosques Arauco manifestó que
no podía mejorar su oferta y que el conflicto se debía terminar. Lo que debía ocurrir,
entonces, era retomar la producción del complejo. En caso contrario los trabajadores
deberían asumir las consecuencias. La empresa no transaba y recurría a las amenazas.
213 Ibid.

130
La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

Además, aplicaba nuevas tácticas de negociación. El movimiento de los trabajadores


estaban aún lejos de desgastarse y sus ánimos estaban cada vez más enardecidos. El
desenlace violento parecía inevitable y a esas alturas se respiraba una tensa espera.
Ese día se produjo el enfrentamiento entre cerca de 6 mil trabajadores forestales
y más de 500 efectivos de fuerzas especiales de carabineros. Con el correr de las horas
la tensión aumentó rápidamente, lo que derivó en fogatas y disparos. Cerca de las
seis y treinta de la tarde la situación era crítica y, más allá de las intenciones de los
dirigentes sindicales, los trabajadores mostraban disposición para tomarse la carretera
ubicada al costado de la planta de Horcones, en una clara señal de atrevimiento. La
USINFA propuso, finalmente, una toma momentánea por no más de 15 minutos;
tanto carabineros como los trabajadores accedieron. Pero el acuerdo no se respetó y
apenas los trabajadores ocuparon la carretera, carabineros inicio una fuerte represión.
Los trabajadores respondieron botando árboles con sus motosierras y enfrentándolos
directamente con palos y piedras. La fuerza de carabineros, contempló la utilización
de vehículos antidisturbios, balines de goma, bombas lacrimógenas y balas. Fue en este
escenario que muere Rodrigo Cisternas.
Pasadas las 23 horas, después que el enfrentamiento se había trasladado al
interior de los bosques, los trabajadores comenzaron a retirarse ordenadamente de la
planta. Lo hicieron marchando en dirección a Curanilahue. Allí fueron recibidos con
aplausos y euforia por la comunidad, eran sus familias las que los recibían. La muerte
de Cisternas produjo un efecto devastador en los trabajadores, los cuales reaccionaron
con gran dolor y pesadumbre. Esto quedaría de manifiesto en su funeral, al que
concurrieron más de 20.000 personas214.
Debido a estos hechos se decretó una tregua entre las partes en conflicto. La
empresa intentó entonces cerrar el acuerdo lo más rápido posible. Los trabajadores, en
tanto, comprendieron que contaban con un recurso cada vez más potente: la fuerte
presión política y social nacional. El conflicto pasó de lo “criminal” a lo legítimo. Los
parlamentarios de la zona pidieron la renuncia del gobernador de la provincia por su
supuesta orden de reprimir la huelga. A su vez, emplazaron directamente al Ministerio
del Interior a que identificará a los responsables políticos de los hechos. La CUT y
el PC llamaron a la renuncia del Ministro del Interior e interpusieron un recurso de

214 El Sur, “Forestales acuerdan tregua tras sepultar a trabajador”, “Curanilahue desbordó dolor y amargura”, 5 de
Mayo de 2007.

131
Nelson Ruminot

protección a favor de los trabajadores. La intendencia solicitó un juez especial para


investigar la muerte de Cisternas. La Iglesia llamó directamente a la empresa a que
cediera en sus posiciones y entregara una nueva propuesta, y se seguían sumando
nuevas movilizaciones sociales a lo largo de diversas ciudades, esta vez Antofagasta,
Valparaíso, Concepción, Temuco, Santiago215.
La posición de la empresa era prácticamente insostenible y se arriesgaba a hacer
crecer aún más el conflicto. Por esta razón, aceptó el emplazamiento público de monseñor
Ezatti y el 7 de mayo entregó una nueva propuesta a los trabajadores forestales, donde
propuso un aumento salarial de 60 mil pesos, sin incluir a los aserraderos. Frente a la
respuesta negativa de los trabajadores, la empresa Bosques Arauco propuso inicialmente
que la diferencia respecto a lo solicitado por los trabajadores fuese responsabilidad de
los empresarios contratistas, pero después que esto no diera resultados, decidió el 8
de mayo hacerse cargo del 100% de la solución económica. A pesar que el acuerdo
lo firmaron las empresas contratistas y no Jorge Cerón, representante de Bosques
Arauco, en los hechos los trabajadores habían forzado una negociación colectiva inter
empresa.

4.3 ¿Fin del conflicto?


Cuando todo hacía prever que se llegaba a un acuerdo los trabajadores
decidieron, en un último momento, cerca de las 8 de la noche, rechazar la propuesta
porque no estaban incorporados en el acuerdo los trabajadores de los aserraderos. Esto
señalaba Sergio Gatica, dirigente de la CTF, al diario El Sur: “Hubo acuerdo con los
trabajadores de cosecha y de transporte forestal, pero no podemos dejar fuera a la gente
de los aserraderos. Por eso pedimos que la empresa haga un gesto, porque Aserraderos
Arauco nos ha dicho que tienen dinero para el sector, pero necesitamos que eso lo
concreten”216.
Lo anterior no solo forzaba a una negociación inter empresa con Forestal Arauco,
sino que inhabilitaba a los empresarios contratistas como interlocutores válidos para
seguir negociando. En esta situación, el caos parecía total y las tensiones políticas eran
215 El Sur “Ezatti pide solución y propuesta para superar conflicto”; “Trabajadores suman variado apoyo social”;
“Intendenta pedirá juez especial para investigar muerte de forestal”, “parlamentarios exigen salida de Rivas”, 6 de
mayo de 2007; “desgarrador testimonio de trabajadores en huelga”, 5 de mayo de 2007.
216 El Sur, “Acuerdo Forestal se quebró a último minuto”, “no acuerdo de tres mil trabajadores industriales entram-
pó la negociación”, 8 de mayo de 2007.

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La huelga en Forestal Arauco: de las acciones sindicales al forzamiento de la negociación colectiva inter – empresa.

evidentes. Monseñor Ezatti describía del siguiente modo lo que ocurría: “yo creo que
lo que ocurre en ese momento es el punto de tensión más grave, yo creo que cuando la
ideología se pone por delante de la racionalidad entonces no hay comunión, y ante la
voluntad de que fuera más inter empresa estaba la situación legal, que no se podía eso
y por supuesto la empresa que tampoco aceptaba eso”217.
Nuevamente la posición y voluntad de la iglesia fue clave para el desenlace del
conflicto, particularmente en el momento en el que el obispo de Concepción decidió
comunicarse directamente con José Guzmán, gerente general de CELCO. Dice
Monseñor: “y me acuerdo que ahí me fui a mi casa, y oré, y decidí llamar a la empresa
desde el arzobispado, y finalmente esa fue la solución…al final de todo logré que
CELCO organizará el adelanto de los contratos colectivos de las otras empresas”218.
Los trabajadores sabían que estaban en plenas condiciones de soportar una
huelga por más tiempo y probablemente este fue un factor que también consideró
CELCO al momento de entregar su última respuesta. El clima en Arauco daba para
mucho. Finalmente, el acuerdo fue satisfactorio para los trabajadores. Se estima en 8
mil los trabajadores beneficiados. Si el acuerdo hubiese sido firmado directamente por
Forestal Arauco, el beneficio habría llegado a los 35.888 trabajadores, pero esto no
ocurrió porque fue firmado por cada una de las empresas. Así, se eliminó formalmente
la figura legal de una negociación colectiva inter empresa con Forestal Arauco, aunque
en los hechos así ocurrió. Los trabajadores terminaron negociando directamente con
CELCO a través de la Iglesia y cerraron un petitorio de 22 demandas exitosas de un
total de 23 puntos del petitorio. El reajuste final obtenido fue del cien por ciento. La
negociación colectiva inter empresa involucró a 97 empresas contratistas, todas ellas
propiedades o dependientes de Forestal Arauco S.A.
5. Conclusiones.
El conjunto de injusticias y exclusiones sociales que se registraban en el sector
forestal derivó en el desarrollo de acciones sindicales que no tenían precedentes similares.
La unidad de los trabajadores fue un elemento central, pues facilitó la obtención de los
objetivos propuestos y permitió aprovechar lo mejor de cada organización. A la vez,
la capacidad de sumar a otros actores en momentos claves del conflicto dio cuenta de
un proceso de creación de alianzas que resultó determinante en el forzamiento de la
217 Entrevista con obispo Ricardo Ezatti, septiembre de 2008.
218 Ibid.

133
Nelson Ruminot

negociación colectiva inter empresa con Forestal Arauco. Desde la perspectiva de las
tácticas empleadas por los actores, es preciso señalar que la trágica muerte de Rodrigo
Cisternas fue un lamentable hecho dinamizador del conflicto. En otras circunstancias,
el conflicto habría tenido más posibilidades de dilatarse, como ha ocurrido en
muchos otros casos. Hay que recordar que la empresa, ubicada en posiciones más
defensivas, apostaba por pasar de la negociación colectiva inter empresa directa de
Bosques Arauco, a una negociación circunscrita a las empresas contratistas. A esto se
agregaba el cerco comunicacional impuesto y la criminalización de la movilización por
parte de la empresa y el gobierno, que en otras condiciones pudo jugar un papel más
preponderante.
Finalmente, hay una serie de temas que no han sido considerados en esta
ocasión y que deben ser incluidas en futuras investigaciones. El primero de ellos es la
configuración de la identidad laboral en el proceso de conflicto. Creemos que se observó
la configuración de un imaginario social relacionado con el auto reconocimiento de los
trabajadores como herederos del pueblo araucano y el sentimiento de irreductibilidad
que se hizo presente en las decisiones y las disposiciones subjetivas de los trabajadores,
sobre todo en los momentos de mayor tensión. Lo segundo es la existencia de lazos
comunitarios que involucraron a los trabajadores y sus familias. Probablemente el
aislamiento de las comunidades que participaron en el conflicto, como Curanilahue y
Arauco, está relacionado con esta situación. Un tercer elemento es la participación de la
iglesia evangélica en este conflicto, especialmente a través del dirigente de la USINFA
Pascual Sagredo. Esta iglesia tuvo un papel dinamizador de la base sindical que afectó
la marcha del conflicto. Un cuarto aspecto es el impacto ecológico y ambiental de
la producción de la empresa. Aunque parece no relacionarse directamente con el
conflicto, cabe decir que el nivel de contaminación existente ha perjudicado la calidad
de vida de los habitantes de la provincia de Arauco. Por último, concluimos diciendo
que este conflicto tiene un importante significado para el sindicalismo nacional,
permite repensar las estrategias de negociación de los trabajadores, razón por la cual
es pertinente profundizar en el estudio en los diferentes factores que incidieron en su
desarrollo.

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