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Arte y sus Discursos Prof. Laurence Le Bouhellec Guyomar Iliana Iglesias Barrón ID 162300 Historia del Arte y Curaduría El valor de la obra única en el arte occidental y su diferencia con el valor en China La creación de diversos discursos por parte del mundo del arte occidental ha dado como resultado la importancia que se le da a la unicidad de las obras maestras, la originalidad y la veracidad del artista, al haber sido creados como ya se menciono en un específico polo occidental, no debería de ser aplicado para el mundo oriental por ejemplo, al cual muchas veces se le ha tachado de impropio y hasta inmoral al no basarse en una “originalidad”, la cual no existe como tal en tal polo y es necesario saber el por qué antes de siquiera dotar de adjetivos despectivos a diferentes autores. Como ya se mencionó anteriormente esto no es aplicable para la parte oriental del planeta, entre muchos factores principalmente las visiones religiosas dan como resultado la manera de percibir la originalidad, por ejemplo la forma de vida budista habla de un vacío y cómo éste tiene que ver con la negación de la decreación y deconstrucción que rompe con el ser y la esencia, ambos muy importantes para la visión occidental, siendo estos muchas veces las base para la mayoría de los discursos filosóficos. La diferencia de pensamientos que se manejan en estos polos culturales ajenos a nosotros nos hacen evidentes ciertos aspectos que resultarían candidatos para ser cambiados, en ambas culturas, nutriéndose una de otra sin generar algún disgusto o acto irrespetuoso contra alguna sociedad, como desafortunadamente ha ocurrido muchas veces al querer encajar una cultura dentro de las maneras de otra, un ejemplo de esto es cuando por querer “preservar” de cierta manera objetos del budismo que tienen como tradición ser destruidos a partir de cierto tiempo de vida en algún lugar sagrado y sustituidos por otros nuevos que posteriormente pasaran por el mismo proceso, la UNESCO decidió presentar los “viejos” objetos dentro de museos, rompiendo así como un rito milenario. Para el lado oriental, específicamente China es inadmisible que la creación tenga un origen en particular, ya sea dentro de tiempo o espacio específico, de hecho

que la creación tenga un origen en particular, ya sea dentro de tiempo o espacio específico,

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tampoco lo es la idea de un comienzo estático, un punto absoluto y único, se prefiere ver a la obra como una ente que pasa a través de una transformación discreta, imperceptible y continua. Dentro de ésta poco a poco la obra va convirtiéndose en lo que conocemos al final, o mejor dicho actualmente, por lo tanto lo que más interesa al pensamiento chino sería el proceso, no lo anterior ni el porvenir sino el proceso per se. Es necesario definir concretamente que es lo original para el punto de vista chino, para esto en el texto de Byung-Chul Han, El arte de la falsificación y deconstrucción en China, se utiliza una semejanza con Freud y la memoria, donde se explica que ésta es una construcción por medio de capas y que se modifica y agrega más material a lo largo del tiempo, haciendo que los recuerdos originales terminen siendo otros a los de un inicio, así es como funciona la originalidad en el polo oriental, no hay un inicio o un fin determinado, sino que los procesos por los que pasa la obra la constituyen, dejando de lado lo enigmático o demás discursos que se crean alrededor del aura de la obra y la subjetividad con la que se tomaría como mencionaría Benjamin. Igualmente se recurre a la deconstrucción de una obra estática, donde no se tendría lugar para los cambios, reordenamientos y transcripciones que tanto la nutren y hacen quien es. En general la concepción de la obra de arte es totalmente diferente, es sabido que entre más famosa más venerada se vuelve la obra, en todo el mundo, pero con esto no se refieren a la misma veneración de occidente, sino que se es participe del tan mencionado proceso poliforme y heterogéneo, por medio de inscripciones o hasta imágenes posteriores EN la misma obra que van transponiendo coleccionistas y expertos formando una clase de palimpsesto que también forma parte importante por no decir esencial en la obra, recordando que la esencia no es importante dentro de este polo cultural, pero sí como manera de identidad para la obra. China es mundialmente reconocida por sus falsificaciones, hoy en día más que a obras de arte cuando se habla de esto el pensamiento se dirige automáticamente a mercancía occidental convertida en piratería y contrabando, por el momento no nos enfocaremos en estos asuntos, sin embargo es claro que es una ampliación con tintes obviamente capitalistas de la idea base de las falsificaciones, originalidad y sus diferentes implicaciones en cada polo cultural. Theodor Adorno un filósofo alemán

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quien había ya concebido ya diferentes ideas orientales alguna vez mencionó que las obras de arte no son algo espiritual, que no son nada en sí mismo, utilizando el concepto de Benjamin podríamos decir que el aura no es nada para la obra, si no que los discursos que se desarrollan alrededor de ella en occidente enaltecen su estatus y el de quienes se interesan y adquieren, estas formulaciones son principalmente basadas en un hecho histórico específico o época remota. Lo antes mencionado acerca de una época precisa, para los chinos no tiene importancia, de hecho se tiene la idea que los objetos que son pasados necesitan ser actualizados de cierta manera, usualmente esto se responde con la realización de falsificaciones, las cuales responden a un gusto nuevo y nuevas situaciones, por esta razón se dice que tanto las falsificaciones como las recreaciones significan transformación per se y al ser renovadas, llegan a ser los nuevos originales. Casi nunca se habla de como en occidente así como en oriente existen similitudes dentro del campo artístico, una de ellas es que la copia ha sido un método de alabanza a los grandes, el copiar es un método altamente recurrido para llegar a ser como los grandes maestros, ejemplos de artistas que hacían esto hay muchos, entre ellos están Cézanne y Delacroix, éste último llego a mencionar que la copia era una fuente esencial e inagotable de conocimiento, ahora bien, la obra en occidente no podría ser publicada con fines de lucro, sino se estaría tentando en contra del aura de la anterior obra y la moralidad del artista en cuestión quedaría en tela de juicio. Sin embargo en oriente el escenario es diferente y las copias o falsificaciones, como se les guste decir, es una manera de ganar popularidad y posicionamiento, ya que se considera una situación de honor al haber alcanzado un grado de excelencia. Por otra parte se encuentran los consumidores, en China específicamente no se le otorga importancia al hecho de si la obra que se posee es “original” o no, ya que lo que es primordial es el conocimiento y no la capacidad de adquisición que se tiene, dato muy importante que debería de emplearse en occidente, donde desafortunadamente es al revés la mayoría de las veces. La visión que se ha desarrollado en China acerca de las falsificaciones ha orillado a que éstas sean hechas cada vez más a consciencia y con estudios que las avalen, realizadas por gente preparada para eso. Un ejemplo fue Zhang Daqian, quien

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presentó “obras falsificadas” de arte antiguo chino en París, al mismo tiempo tenía obras presentándose como arte moderno en tal ciudad, cuando se dio a conocer el mal llamado “fraude” el artista expresó con claridad la situación vista desde su propio polo cultural, desafortunadamente por obvias razones para el mundo occidental le costó mucho trabajo entender el contexto y se removieron ambas exposiciones de inmediato. Una de las maneras más utilizadas en occidente para autenticar una obra, aunque no la única, es la firma, ésta brinda a la obra tanto unicidad como excepcionalidad, por su parte, en China los comentarios mencionados anteriormente así como sellos que en conjuntos forman palimpestos, son los que brindan una apertura para el diálogo o actos sociales en casos por ejemplo de ser una obra funeraria, así mismo esto nos deja en claro una de las mayores diferencias entre lo que implica que una obra occidental mantenga su valor aurático y con ello se cierre a la intervención y estaticidad que siempre se ha manejado. A partir de los conceptos que se han mostrado y algunos ejemplos, bien se puede decir que lo original, hablando de la construcción occidental, es algo imaginario que apareció en el siglo XVII como se ha mencionado muchas veces en clase, dentro del periodo del arte durante el arte, es bien sabido que antes de esto muchas obras encontradas de la antigüedad eran intervenidas completamente, como alguna vez hizo Bernini, no existía una conservación como hoy en día la concebimos, ésta comienza con la creación de museos y a su vez con la sustitución del valor cultual y cultural por el valor expositivo; este último al ver su expansión con el incremento del turismo y con ello las ganancias, continuó con el desarrollo de la conservación mal lograda , y no fue hasta que la Historia del Arte y la Arqueología sostuvieron sus propios discursos, que la intervención con fines de modificación fue prohibida. Por último, hoy en día la reproductibilidad significa una nueva problemática para el arte y sus discursos occidentales, ya que ésta significa una producción de un objeto no original o singular, sino una producción en masa con pequeñas variaciones y modulaciones. Sin embargo la postura oriental afirma que para realizar producciones de tal magnitud es necesaria sin dudar la creatividad ya que como se mencionó en este mismo párrafo las variaciones y modulaciones dentro de las producciones gigantescas son las que dan al fin y al cabo nuevas propuestas. Esto no sólo se ve reflejado en el

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ámbito artístico sino que en el comercial también. Otro argumento que suelen ocupar

en dicho polo cultural es que la creación no es ex-nihilo, que ninguno de nuestros

pensamientos es cien por cien nuestro y esto se ve reflejado a través de nuestra

producción, por lo tanto todo esto justificaría a la reproducibilidad en nuestros días y la

apertura que cada vez debería acentuarse para dar paso a nuevas producciones.

Referencias

Walter Benjamin. (1936). La obra del arte en su periodo de reproductibilidad técnica. México: Editorial Itaca.

Byung-Chul Han. (2011). SHANZHAI El arte de la falsificación y la deconstrucción en China. Berlin: Byung-Chul Han.

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