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Logística y cadenas de abastecimiento agroindustrial

Book · April 2012

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William Sarache Roberto Cespòn


National University of Colombia Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas
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Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas National University of Colombia
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Logística y Cadenas de
Abastecimiento Agroindustrial
Logística y Cadenas de
Abastecimiento Agroindustrial

EDITORES

Dr. Carlos Eduardo Orrego.


Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.
Instituto de Biotecnología y Agroindustria.

Dr. Gilberto Hernández Pérez


Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, Cuba
Facultad de Ingeniería Industrial y Turismo
CONTENIDO
Pág.
PRÓLOGO

1. CADENAS DE ABASTECIMIENTO AGROINDUSTRIALES: FUNDAMENTOS


CONCEPTUALES Y APROXIMACIONES A LOS CONTEXTOS COLOMBIANO Y
CUBANO
William Ariel Sarache Castro y Gilberto Hernández Pérez.

2. LA LOGÍSTICA INVERSA EN CADENAS DE SUMINISTRO


AGROINDUSTRIALES: EXPERIENCIAS EN LA CADENA DE
LA CAÑA DE AZUCAR
Roberto Cespón Castro, José A. Knudsen González, Fernando Marrero Delgado,
Rafael A. Ramos Gómez y Michael Feitó Cespón.

3. TOMA DE DECISIONES MULTICRITERIO EN CADENAS


AGROINDUSTRIALES AZUCARERAS
Fernando Marrero Delgado, Javier A. Asencio García, Roberto Cespón Castro Y
René Abreu Ledón

4. LA CADENA AGROINDUSTRIAL DE BIOCOMBUSTIBLES:


SUS PARTICULARIDADES EN EL CASO COLOMBIANO
Alexandra Duarte Castillo , William Ariel Sarache Castro

5. VIDA ÚTIL Y LOGÍSTICA DE ALIMENTOS PROCESADOS


Carlos E. Orrego A y Mónica J. Ramírez L.

6. PROBLEMAS FUNDAMENTALES DE LA LOGÍSTICA EN EL TERRITORIO


DE AMAZONAS. RETOS Y PERSPECTIVAS
Carlos Ariel Cardona e Ivonne Ximena Cerón

7. LA COOPERACIÓN FLEXIBLE ENTRE PYMES AGROINDUSTRIALES:


EXPERIENCIAS EN LA PROVINCIA DE MISIONES ARGENTINA
Juan Carlos Michalus, Gilberto D. Hernández Pérez e Inty Sáez Mosquera

8. COSTOS Y EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO


ASOCIADOS AL TRANSPORTE DE MATERIAS PRIMAS AGROINDUSTRIALES
EN COLOMBIA
Mónica Julieth Valencia Botero y Carlos Ariel Cardona Alzate
PRÓLOGO

El fenómeno de la globalización que se viene imponiendo en las últimas décadas,


ha generado la proliferación de políticas estatales orientadas a incentivar el
comercio internacional a partir de la desregularización del comercio, el flujo de
personas y de conocimiento. Fenómenos relacionados con la aparición de nuevos
tratados comerciales y la conformación de nuevos bloques económicos entre
países de diversas latitudes, así como el ascenso en el concierto mundial del
comercio de los países del denominado grupo BRICS, fundamentalmente de
Brasil, India y China, son un claro indicador de los nuevos retos y oportunidades
que afrontan las naciones en el presente siglo.

De otro lado, este propio fenómeno ha generado lo que algunos han denominado
la “paradoja de la globalización”, pues si bien las naciones se han ido ajustando a
esta nueva tendencia, también han renacido prácticas relacionadas con el
nacionalismo, la protección del empleo, barreras migratorias para algunos
sectores sociales y fuertes discusiones políticas frente a los fenómenos de
comercio transfronterizo en el marco de la debilidad histórica de muchas naciones
en temas de ciencia, tecnología, educación, salud, infraestructura logística, entre
otras, necesarias todas para enfrentar los nuevos retos que impone la
globalización.

Mientras, y por un lado, una buena parte de las naciones se viene acogiendo a las
nuevas reglas del comercio mundial, por otro, internamente se vienen preparando
para desarrollar mejores capacidades en su aparato empresarial, con el fin de
facilitar su inserción en un esquema competitivo mucho más exigente. La
“paradoja de la globalización” atiende así a otra tendencia relacionada con el
fortalecimiento de las regiones: el diseño de políticas de protección de productos
estratégicos y el fortalecimiento de capacidades endógenas con potencial para
generar encadenamientos productivos capaces de “halar” el crecimiento
económico y la generación de riqueza local, con base en el desarrollo de negocios
con potencial exportador o al menos, sostenibles en el mercado nacional, ante la
aparición inminente de competidores foráneos.

Asimismo, y en buena medida como consecuencia de lo anterior, temas ligados al


crecimiento poblacional y la seguridad alimentaria, el calentamiento global, la
búsqueda de nuevas fuentes de energía a partir de materiales no fósiles y el
aseguramiento de las fuentes de agua, entre otros, forman parte de las
preocupaciones contemporáneas de los organismos multilaterales y de la agenda
de desarrollo de la mayoría de las naciones, dada su importancia para hacer
sostenible la supervivencia de la raza humana y demás especies vivas en el
contexto de una economía que cada día exige mayor productividad, pero también
un mayor equilibrio con el ecosistema, tanto a escala territorial como planetaria.

En este escenario, indiscutiblemente, la agroindustria se impone como un sector


estratégico para el crecimiento económico de las naciones, no solo por su papel
en la generación de empleo rural y urbano, y su innegable efecto en la reducción
de inequidades sociales, sino, además, por su capacidad para generar
encadenamientos productivos de alto impacto en la producción masiva de
alimentos, la creación de fuentes energéticas alternativas basadas en biomasas
aun no aprovechadas y por supuesto, por su indudable papel en la conservación
de las fuentes de agua y la conservación de la biodiversidad. La Agroindustria es,
por ende, un sector de alto potencial en el crecimiento económico, pero a su vez,
de efectos que, mal manejados, pueden comprometer la supervivencia del
planeta, por lo cual merece especial cuidado en la construcción de políticas
estatales y en el desarrollo de nuevo conocimiento en torno a los retos que en
materia de educación e investigación científica impone.

En este sentido, y sin el ánimo de abordar todas las temáticas posibles en el tema
agroindustrial, pero sí aquellas que son de interés investigativo interinstitucional, el
presente libro se ha estructurado en ocho capítulos de la manera siguiente:

El capítulo 1 expone un marco conceptual del tema agroindustrial, destacando el


debate en torno a su definición y las tendencias actuales que la reconocen como
un sistema complejo, asociado necesariamente a la generación de
encadenamientos productivos. Se exponen diversos enfoques de clasificación, su
importancia económica y social, y una breve descripción de los retos y tendencias
en el contexto de nuestra región geográfica, con el ejemplo de dos países: Cuba y
Colombia.

Los capítulos 2 y 3, dada la trayectoria de la industria cañera cubana, exponen dos


importantes resultados de investigación científica que corresponden a los avances
en el área de logística y gestión de cadenas de abastecimiento de la Universidad
Central “Marta Abreu” de Las Villas. En esta dirección, el capítulo 2 aborda una
aplicación en dicho subsector de la economía cubana, desde la perspectiva de la
logística inversa y sus implicaciones agroindustriales; por su parte, el capítulo 3
expone un modelo de decisión integral con enfoque multicriterio, con importantes
contribuciones al campo de la investigación operativa. Ambos se constituyen en
aportes científicos de carácter experimental que bien pueden extrapolarse a otros
contextos geográficos.

El capítulo 4 se introduce en un tema de interés estratégico para el desarrollo


agroindustrial colombiano: la cadena agroindustrial de biocombustibles. Para tales
fines, se exponen los principales avances y tendencias en materia de investigación
científica en el mundo, los elementos conceptuales y los problemas vinculados con
cada uno de los eslabones de esta cadena en Colombia, así como un conjunto de
cifras comparativas de producción y crecimiento frente a otros países referentes a
nivel mundial.

El capítulo 5 expone una interesante entrada al tema de la cadena de


abastecimiento de alimentos; tema de suma importancia para el comercio mundial,
pero altamente complejo, dadas sus implicaciones fitosanitarias y los
requerimientos normativos para su correcta manipulación. En este sentido, el
capítulo expone en detalle los requerimientos que desde la ingeniería de
alimentos, exige esta cadena de abastecimiento en sus etapas de
almacenamiento de materias primas, procesamiento, empaque y distribución,
destacando las exigencias tecnológicas en cada caso. Finalmente, aporta una
aproximación a diversos casos en el contexto colombiano.

El capítulo 6 se adentra en un tema poco abordado desde la perspectiva de la


logística y las cadenas de abastecimiento: el contexto amazónico. Por sus
particularidades e importancia en materia de conservación del aire, agua y
biodiversidad, la Amazonía se ha convertido en un asunto de interés mundial. Así,
en el mismo se expone una aproximación a la problemática de la región desde la
perspectiva logística, con base en el análisis de sus realidades en temas
agropecuarios, energéticos y de infraestructura multimodal para el transporte.
Finalmente se presentan algunas estrategias para el mejoramiento de la
agroindustria, con propuestas de algunas soluciones tecnológicas resultado de
investigaciones previas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales
en dicha región, que bien pueden servir como punto de partida para nuevas
investigaciones asociadas al mejoramiento de diversas cadenas agroindustriales
de interés en el contexto de los planes y políticas de los gobiernos locales.

El capítulo 7 expone la síntesis de una investigación desarrollada entre la


Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba, la Universidad Nacional de
Misiones, Argentina, y la Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales, en el
marco de las actividades de formación doctoral de su autor principal. En este se
aborda el problema de la colaboración competitiva entre PyMEs agroindustriales;
un tema que indiscutiblemente se ocupa de uno de los grupos de empresas más
vulnerables en la economía latinoamericana y por tanto, con mayores riesgos de
inserción en el comercio mundial. En esta vía, el capítulo aporta un modelo de
cooperación intersectorial y multirelacional que bien reconoce la complejidad del
tema agroindustrial y que contribuye al fortalecimiento de encadenamientos
empresariales locales con elementos estructurales que, con los debidos ajustes,
pueden ser adaptado a otros países con problemáticas similares.

Finalmente, en el capítulo 8 se exponen avances de investigación en el tema del


calentamiento global, específicamente en la producción de gases de efecto
invernadero (GEI) como consecuencia de las operaciones de transporte, por ser
este un eslabón clave en el desarrollo de cadenas de abastecimiento
agroindustriales, pero también uno de los mayores generadores de polución
ambiental. En este sentido, el capítulo expone un estudio de los costos generados
en el transporte de diversas materias primas en Colombia, presentando
alternativas para su reducción.

Con todo lo anterior, el presente libro se expone como un primer esfuerzo


colaborativo, dentro del marco del convenio interinstitucional vigente entre la
Universidad Nacional de Colombia y la Universidad Central “Marta Abreu” de Las
Villas, aportando diversas perspectivas científico-técnicas, con miras a fortalecer el
acervo investigativo en el tema y a la necesaria comprensión del carácter
interdisciplinar y complejo de la Agroindustria.
CAPÍTULO 1

CADENAS DE ABASTECIMIENTO AGROINDUSTRIALES:


FUNDAMENTOS CONCEPTUALES Y APROXIMACIONES A LOS
CONTEXTOS COLOMBIANO Y CUBANO

William Ariel Sarache Castro.


Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales.

Gilberto Hernández Pérez.


Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba.

INTRODUCCIÓN

Uno de los tópicos que en los últimos años ha ganado alta relevancia, como
resultado del crecimiento de las ciudades, la reducción de la frontera agrícola, la
necesidad de mejorar la seguridad alimentaria y el impacto de los fenómenos de
globalización económica, es el desarrollo agroindustrial y sus efectos en el
crecimiento, la reducción de la pobreza, la equidad social y el equilibrio
medioambiental.

En este sentido, el presente capítulo expone una aproximación al concepto de


agroindustria, los enfoques existentes propios de concepciones ligadas a distintos
contextos geográficos, las formas de clasificación y algunas particularidades de los
casos colombiano y cubano, con énfasis fundamental en las fortalezas y
debilidades desde la óptica de las cadenas de abastecimiento y los retos que se
imponen en los tiempos actuales.

Para tal fin, y en primer lugar, se aborda la discusión sobre la definición de


agroindustria, con base en la contrastación de distintos enfoques que
necesariamente responden a la naturaleza de sus contextos regionales, históricos,
económicos y sociales. Todo ello, para llegar a un enfoque conceptual asociado a
la formación de cadenas de abastecimiento y sus efectos positivos en la
construcción y consolidación de concatenaciones complejas que vinculan a
diversos actores con el propósito de generar mayor valor a la economía.

Seguidamente, se analiza la importancia económica del sector agroindustrial y su


papel en la generación de riqueza para las naciones, sus impactos en los tópicos
ambientales y sociales, así como diversas clasificaciones existentes, de acuerdo
con varias escuelas de pensamiento que permiten establecer contrastes desde las
limitaciones y potencialidades propias del contexto latinoamericano, hasta la visión
aceptada en países con mayor desarrollo tecnológico.
Finalmente, y a manera de profundización y comparación de dos casos de interés,
se describen las particularidades, potencialidades y problemática del sector de la
agroindustria en Colombia y Cuba. Todo ello con el objetivo de ilustrar dos
visiones que, obedeciendo a contextos socio-políticos muy distintos, exponen
problemáticas que son de interés en toda Latinoamérica y permiten entender la
complejidad de los temas del desarrollo agroindustrial, así como sus inevitable
nexos con el desarrollo histórico, económico y político de cada país.

AGROINDUSTRIA: CONCEPTOS Y GENERALIDADES

Para Machado y Torres (1991), el término Agroindustria (AI) se asemeja al de


“Agribusiness” acuñado en 1957 por John Davis y Ray Goldberg, el cual, en el
contexto latinoamericano, se ha conocido como “agronegocio” o “complejo
agrícola”. De acuerdo con la FAO (1997), una definición común y tradicional de
“agroindustria” se refiere al conjunto de actividades y operaciones industriales, a
través de las cuales se procesan materias primas provenientes de la agricultura, la
actividad forestal y la pesca, hasta convertirlos en productos intermedios o de
consumo final.

Por su parte, la SAG 1 (1998:13), en una publicación especializada dedicada a la


conceptualización agroindustrial en el contexto colombiano, cita la definición de
Chateauneuf (1975) quien plantea que “… se entenderá por agroindustria a una
actividad económica que agrega valor a productos provenientes de la agricultura,
mediante procesos de transformación o acondicionamiento especial del producto
agrícola”. Por otro lado, el mismo documento cita a Planella y Labbé (1976)
quienes entienden la AI “…como una actividad que relaciona la producción
agrícola, pecuaria, forestal y pesquera con el consumidor, mediante el
acondicionamiento, transformación, preservación, envasado y comercialización…”.

El planteamiento de Castaño Ramírez et al. (2006:179), se asimila muy bien a las


anteriores definiciones, pero además introduce de forma expresa la noción de
encadenamiento productivo. Tales autores definen la AI como “…toda actividad
que implique procesamiento, beneficios o transformaciones de productos
generados por los subsectores agrícola, pecuario, forestal y pesquero destinados
a satisfacer las demandas reales del mercado dentro de una cadena productiva,
es decir, un proceso en el que se integran el suministro de insumos, la producción,
la transformación y/o adecuación industrial y la comercialización y mercadeo hasta
el consumidor final” .

Para Machado y Torres (1991), la AI es otro sector productivo más de bienes de


consumo que se especializa en la producción de alimentos y otros bienes
agrícolas transformados que no son de consumo humano directo, y agregan que
para el cumplimiento de su misión, emplean, tanto la tecnología agrícola como la
industrial para hacer un uso eficiente de los recursos.

1
Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Valle del Cauca (Colombia).
Según la FAO (1997), la especificad de la agroindustria respecto a los demás
sectores industriales, se centra, fundamentalmente, en el carácter biológico de la
materia prima. Por esta razón, una de las particularidades de los procesos de tipo
agroindustrial se sustenta en el desarrollo de capacidades de manufactura y de
logística, orientadas hacia el manejo y gestión de materiales dominados por las
estaciones, los cambios climáticos, la alta variabilidad (en el flujo del
aprovisionamiento y en las características de calidad) y en su carácter perecedero.

Por ejemplo, la producción agrícola es, en buena medida, estacional y


dependiente del comportamiento del clima; de igual forma, en su desempeño
influyen otros factores, tales como la selección adecuada de semillas e insumos, la
aplicación correcta de técnicas de cultivo, y fertilización, así como la selección y
limpieza. Por su parte, la producción ganadera, aunque se ve altamente influida
por los fenómenos climáticos, también se ve afectada por la calidad de los pastos,
la tipología de los terrenos para el pastoreo, la aplicación de técnicas correctas
para el manejo de la salud y alimentación de los animales y en algunos países,
hasta por fenómenos culturales y de orden público.

Para la FAO (1997), dados los efectos de los procesos de innovación y las nuevas
tecnologías existentes, que permiten la existencias de empresas que producen
desde bienes básicos, a través de procesos sencillos, hasta industrias de base
tecnológica que fabrican productos biotecnológicos y sintéticos, cada día se hace
más difícil establecer una distinción entre lo que se puede considerar como AI en
el sentido estricto y lo que puede denominarse meramente industria.

En esta dirección, Machado y Torres (1991:296) afirman que “La dificultad para
definir el término AI radica en poder separar y combinar adecuadamente las
actividades que son propias de la producción de materias primas agropecuarias de
carácter orgánico, y aquellas actividades de procesamiento y adecuación de los
productos agropecuarios que son distribuidos en el mercado como bienes para el
consumo humano, como materia primas para otros procesos industriales o de
producción de alimentos o como insumos para la alimentación animal. De ahí se
deriva que algunos definen las AI como la actividad transformadora de los bienes
provenientes del campo, identificándola con la industria de alimentos; otros
combinan el proceso agrícola y el industrial en una misma actividad y así deducen
la formación de la AI; otros van más lejos y conciben la AI como la combinación de
los procesos productivos y la comercialización de los productos resultantes. Se
hacen igualmente diferenciaciones según las formas como se integran los
procesos agrícolas e industrial y de acuerdo con el lugar en donde se den tales
integraciones”.

Machado y Torres (1991) también hacen referencia al concepto de agribusiness,


(enfoque norteamericano), el cual se orienta a un sistema alimentario integrado
que incluye a todos los nodos de la cadena de abastecimiento, tales como los
productores de insumos (semillas, maquinaria, fertilizantes, pesticidas), las granjas
que consumen tales insumos en la producción de cosechas y cría de animales, las
empresas industriales que hacen las transformaciones primarias y las de mayor
valor agregado, y una compleja red de distribución que lleva los bienes finales
hasta los consumidores. Además, se incluyen el conjunto de organizaciones
públicas y privadas que intervienen en cada etapa del proceso (transportadores,
proveedores de servicios, terminales, etc.) incluido el mismo gobierno. Dicho
enfoque plantea por sí mismo, la incorporación del concepto de cadena de
abastecimiento integrada.

Por su parte, Malassis (1979) relaciona la AI con el sector agroalimentario y lo


define como un conjunto de actividades y procesos que contribuye a la
alimentación de una sociedad dada. Para dicho autor, el sector agroalimentario
está conformado por subsectores funcionales (la agricultura, la industria agrícola y
alimentaria, la distribución y el sector auxiliar que produce insumos y maquinaria) y
subsectores socioeconómicos (el sector capitalista, el artesanal, el cooperativo y el
público). La escuela francesa representada por Malassis expone un enfoque
integral, similar al enfoque norteamericano, al plantear que la agroindustria hace
parte de un subsistema del sistema socioeconómico y político de un estado o
nación y a su vez, es un sistema abierto integrado al mercado nacional e
internacional.

Sin embargo, Machado y Torres (1991) establecen que no debe confundirse el


concepto de agroindustria con el concepto de cadena alimentaria que defiende
Malassis. Así, para Machado y Torres (1991:304), “…la industria de alimentos se
define como aquella actividad que procesa o transforma para el mercado
productos agropecuarios destinados al consumo humano o animal, sin realizar
ninguna integración directa con el agro; su relación con la agricultura se da
solamente a través del mercado, en la compra de materias primas agropecuarias”.

Mayter Lebanon (1971) introduce el término combinado agroindustrial basado en


el concepto de integración vertical. Dicho autor establece que un combinado
agroindustrial es una empresa que integra las operaciones de producción de
materias primas, las operaciones de transformación y las operaciones de
comercialización, y agrega, que la integración vertical significa que el proceso en
todas sus fases y su planificación, dependen de una autoridad orientada hacia el
mercado con criterio industrial que practique una política adecuada a la demanda.

LA AGROINDUSTRIA COMO CADENA DE ABASTECIMIENTO INTEGRADA

A pesar de la diversidad de concepciones y del debate que aun subsiste para


establecer una definición clara de AI, en todo caso, basados en el análisis del
“estado del arte”, los autores de la presente contribución advierten un marcado
énfasis en la necesidad de asumir el asunto desde una óptica sistémica. Esto es,
la necesidad de visualizar la AI como una cadena integrada de abastecimiento que
involucra desde los productores de materias primas, pasando por las empresas de
transformación, hasta la red de distribuidores y sus necesarios vínculos con otras
organizaciones de tipo estatal y privado.
Para Christopher (1994: 24), la cadena de abastecimiento se define como “…la
red de organizaciones que se hallan implicadas a través de una serie de
eslabones corriente arriba y corriente abajo en los diferentes procesos y
actividades que producen valor en forma de productos y servicios depositados en
las manos del consumidor último”

En este sentido, y en aproximación a los aportes de Mayter Lebanon (1971),


Machado y Torres (1991), FAO (1997), Castaño Ramírez et al. (2006) y López y
Castrillón (2007), son coincidentes en que es posible asimilar el concepto de AI a
las particularidades de una cadena de abastecimiento altamente compleja que
permite múltiples relaciones de comercialización entre sus diferentes actores.
Dicha posición concuerda con los planteamientos discutidos en el Informe Mundial
sobre Agroindustrias (FAO, ONUDI, FIDA, 2008), según el cual, el concepto de
agroindustria se refiere al establecimiento de vínculos entre empresas y cadenas
de suministros para desarrollar, transformar y distribuir insumos específicos y
productos en el sector agropecuario. La Figura 1.1 expone un esquema
simplificado del enfoque de cadena de abastecimiento agroindustrial.

El esquema de la Figura 1.1 sugiere entonces que las relaciones comerciales


entre los miembros de la cadena pueden darse en diversos niveles. Por ejemplo,
un proveedor de insumos puede abastecer diversos nodos ubicados en el nivel de
producción agrícola y de procesamiento industrial e incluso, puede poseer su
propia red de comercialización o abastecer una existente para diversas cadenas
agroindustriales. De la misma manera, un productor agrícola puede vender parte o
toda su cosecha sin mayor procesamiento a una central de abastos que
comercialice productos frescos o puede destinarla para el abastecimiento de un
productor industrial. En todo caso, el valor agregado que recibe el producto a
través de la cadena es mayor, en la medida en que este pasa por procesos de
mayor elaboración (López y Castrillón, 2007).

Figura 1.1. La AI como un sistema de abastecimiento integrado


Actores estatales

Suministro
Producción Procesamiento Comercia-
de
agrícola industrial lización
insumos

Proveedores de servicios

Fuente: elaboración propia, con base en los aportes conceptuales de Mayter Lebanon
(1971), Machado y Torres (1991), FAO (1997) y Castaño Ramírez et al. (2006)
Por tanto, se acepta que el concepto de agroindustria es altamente complejo y
necesariamente involucra la integración de los diversos actores y actividades que
participan en la agregación de valor. Dicha integración comienza en el mercado y
se mueve hacia atrás mediante la creación de necesidades y vínculos comerciales
y tecnológicos con las unidades de transformación, y desde estas con las
unidades de producción agrícola y pecuaria. Así mismo, requiere el desarrollo de
vínculos con las entidades gubernamentales, con el fin de promover el impulso de
ciertos sectores agrícolas, el desarrollo de infraestructura, la promoción de
esquemas de organización y cooperación (por ejemplo, asociaciones de
campesinos, federaciones de productores, etc.), la promoción de ventajas
arancelarias y reducciones en materia de impuestos, entre otros beneficios
(Panella-Villagra, 1986).

Dentro de este marco de ideas, el concepto de AI se acoge plenamente al


concepto de concatenación (FAO, 1997), el cual parte del principio fundamental de
que toda cadena de abastecimiento debe identificar o generar la demanda para el
producto final, pero a su vez, debe identificar e impulsar el desarrollo de la red de
posibles proveedores. Para la FAO (1997), una industria puede estimular la
inversión, tanto en las fases subsiguientes de producción mediante una
concatenación progresiva, como en las etapas precedentes mediante una
concatenación regresiva. En este sentido, Castaño Ramírez et al. (2006:182)
plantean que el fenómeno de concatenación se presenta en la medida en que una
industria pueda generar demanda de otras; dichos autores se sustentan en la
hipótesis de concatenación de Hirshman, según la cual “…la mejor vía de
desarrollo consiste en elegir las actividades en las que el progreso inducirá otros
progresos en otros lugares”.

Así, la FAO (1997) plantea que la creación de una industria determinada, por
ejemplo, de procesamiento primario (molinos, aserraderos, curtiembres, etc.),
puede provocar, a partir de una concatenación progresiva, un conjunto de
industrias de mayor valor agregado. Una curtiembre, por ejemplo, resulta muy
valiosa como proveedor del sector calzado, el sector marroquinero y el sector de
prendas de vestir. Así mismo, estos sectores son la base de diversos negocios de
comercialización que van desde grandes tiendas por departamento hasta
pequeños comercios, cuyo alcance puede ser local, nacional e internacional.

Por otro lado, la concatenación regresiva necesariamente desemboca en un


fortalecimiento del sector agrícola y pecuario. Esto es, el efecto regresivo se
traduce en la necesidad de expandir la producción de materias primas, lo cual,
sumado al efecto progresivo, necesariamente genera un circulo virtuoso que
también afecta positivamente a las empresas proveedoras de servicios, tales
como los transportistas, los generadores de energía, las empresas constructoras,
entre otras. Todo esto conlleva al fortalecimiento de un ambiente de crecimiento
que favorece el progreso técnico, el aumento de la inversión y una mayor
generación de empleo y de riqueza. A manera de ejemplo, la Figura 1.2, plantea
un esquema general de la cadena de abastecimiento para la caña de azúcar en la
cual se pueden detectar los procesos de concatenación progresiva y regresiva.

Figura 1.2. Esquema simplificado de la cadena de abastecimiento de la caña de azúcar.

Panela
Pequeñas
Trapiches Consumidor final
Plantaciones de caña

Azúcar

Otros Otras industrias 
Y/O Mercado 
internacional
Grandes Plantaciones 
de caña
Procesamiento y refinación
Alcohol carburante
Estaciones de 
PROVEEDORES PRIMARIOS servicio
AGRÍCOLAS, MAQUINARIA, TRANSFORMACIÓN
SERVICIOS FINANCIEROS, AGROINDUSTRIAL DISTRIBUCIÓN FINAL Y
TECNOLÓGICOS… CONSUMO

Fuente: elaboración propia

En esta vía, y aunque se acepta que no existe aun total acuerdo sobre el concepto
de agroindustria, dada las realidades de diversos contextos socioeconómicos, una
definición que se adopta como adecuada para los fines de la presente
contribución, y que se ajusta al enfoque de cadena de abastecimiento, es la
siguiente: “la agroindustria es una actividad económica que combina básicamente
el proceso productivo agrícola con el industrial para producir alimentos o materias
primas destinados a un mercado y dentro de una operación rentable. En dicho
proceso la agricultura y la industria pueden alcanzar integraciones verticales u
horizontales, y llegar hasta la integración con los procesos de comercialización y
provisión de insumos” (Machado y Torres, 1991: 303).

IMPORTANCIA DE LA AGROINDUSTRIA PARA EL DESARROLLO


ECONÓMICO

Indudablemente, el concepto de agroindustria aquí adoptado entraña una serie de


implicaciones de tipo económico, social, cultural y político, que conlleva a una
concepción sistémica altamente compleja, con altas implicaciones en los
esquemas de desarrollo y crecimiento de las naciones y, fundamentalmente, en la
generación de riqueza, equidad social para sus ciudadanos y equilibrio con el
medio ambiente.
De acuerdo con las tendencias detectadas en las fuentes consultadas, uno de los
aspectos más importantes en el impacto económico del desarrollo agroindustrial,
se refleja en los fenómenos de concatenación e impulso de nuevas iniciativas de
negocio y asociación que se dan a lo largo de una cadena agroindustrial. Por su
propia complejidad, tales concatenaciones, pueden ser de tres tipos: verticales,
horizontales y colaterales.

Las concatenaciones verticales se dan en la integración empresarial a través del


flujo principal de transformación del producto; por ejemplo, la integración entre el
cultivador de algodón, el fabricante de hilazas, el fabricante de telas, el
confeccionista y la red de comercialización. La integración horizontal se da entre
los miembros de un mismo nodo; por ejemplo, una asociación de pequeños
comercializadores de cierto producto con miras a mejorar la capacidad
exportadora. Por su parte, la concatenación colateral se deriva de la utilización de
subproductos o residuos; por ejemplo, el uso de material biológico procedente del
las centrales de sacrificio de ganado vacuno, con destino a la industria de
concentrados para animales.

Para Castaño Ramírez et al. (2006), dada la interdependencia con actividades


precedentes y posteriores, la agroindustria puede desempeñar una función muy
importante en la aceleración de la actividad económica, a través del desarrollo de
concatenaciones entre los actores. Tales concatenaciones impulsan la aparición
de nuevos negocios de fabricación y servicios que necesariamente aumentan la
generación de empleo directo e indirecto.

De acuerdo con el informe del Foro Mundial sobre Agroindustrias (FAO, ONUDI,
FIDA, 2008:6), la importancia de las agroindustrias para el desarrollo de las
naciones, radica en los aspectos fundamentales siguientes:

 “Las agroindustrias generan fuertes vínculos hacia atrás y hacia adelante,


promoviendo demanda y agregando valor a la producción agrícola primaria y
creando empleos e ingresos a lo largo de la cadena procesamiento-
distribución.

 Las agroindustrias ocupan una posición dominante en la industria. En países


de bajos ingresos, representan hasta el 50% del sector industrial.

 La contribución de las agroindustrias al total de la industria es 61% en los


países basados en la agricultura, 42% en los países en transformación y 37%
en los países en desarrollo urbanizados. Para alimentos y bebidas, los países
latinoamericanos abarcaban cerca del 43% del valor agregado global en 2003
y los países del sur y sudeste de Asia un 39%. En contraste, los países
africanos contribuyeron menos del 10 por ciento al valor agregado global.

 Las agroindustrias también juegan un papel central en la generación de


empleo, estando caracterizadas por una marcada presencia de mujeres en su
fuerza de trabajo. El «sector no tradicional» (hortalizas, frutas y productos
pesqueros), el cual es actualmente el más dinámico en términos de
exportaciones para los países en desarrollo, se caracteriza por altos niveles de
empleo femenino, un porcentaje que puede oscilar desde 50 hasta 90%”.

Wilkinson (2008), plantea que dado el crecimiento poblacional urbano en todos los
países desarrollados, las agroindustrias se exponen como un vínculo fundamental
entre la producción y el consumo de alimentos. Según plantea el citado autor, la
ONUDI ha estimado el valor agregado de las agroindustrias en alrededor de 4,5%
del PIB de los países en desarrollo. Por su parte, Janvry (2008), en un análisis
que aborda las implicaciones de las agroindustrias para el desarrollo, plantea que
a medida que el ingreso crece, la importancia relativa de la agricultura en el PIB
cae, mientras que la importancia relativa de la agroindustria se incrementa.

Así mismo, Wilkinson (2008) agrega, que esta tendencia subraya la importancia
del desarrollo agroindustrial dentro de las estrategias de reducción de la pobreza,
pues si bien el potencial de la agricultura y la agroindustria como motor del
crecimiento ha sido subutilizado, existen nuevas oportunidades significativas,
dados los cambios en la demanda de alimentos, los renovados incentivos para
inversiones en el sector, las innovaciones tecnológicas recientes y los nuevos
modelos de negocios que se están diseminando por el mundo.

Sin embargo, Castaño Ramírez et al. (2006) advierten sobre la necesidad de


analizar con cuidado las particularidades de cada contexto regional. Según estos
autores, en el caso latinoamericano, la coexistencia entre una agricultura
empresarial y una campesina, plantea problemas particulares en las estrategias de
desarrollo regional, pues si bien es cierto que un enfoque basado en la
incorporación de tecnología y esquemas avanzados de abastecimiento,
producción y comercialización, tal vez funcionen para un empresario del agro, no
necesariamente puede ser el más adecuado para un sector de campesinos
propietarios de minifundios.

Por ejemplo, y en concordancia con lo anterior, Machado y Torres (1991) critican


el enfoque norteamericano de desarrollo agroindustrial, al afirmar que este no
necesariamente es el que mejor se adapta al caso latinoamericano, dadas sus
particularidades, reflejadas en la estrechez e imperfecciones del mercado, los
notorios rezagos en infraestructura, a la debilidad de los estados que fácilmente
ceden a intereses particulares ajenos a los intereses nacionales y a los fenómenos
de desigualdad económica, en los cuales los agricultores, muchos de ellos
pequeños granjeros, casi siempre son los más desfavorecidos. En este sentido,
Machado y Torres (1991:299) afirman que “…difícilmente puede aplicarse el
sistema Agribusiness norteamericano a los países en vía de desarrollo, los cuales
tienen condicionantes históricos y características estructurales diferentes, y en
donde su aplicación puede fácilmente entrabar el desarrollo en lugar de abrir
nuevas vías y cauces”.
Wilkinson (2008) también advierte que existe una subestimación de la magnitud
actual del valor agregado generado por la agroindustria, debido a la importancia
del sector informal en las cadenas agroalimentarias y agrega que, incluso, la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el 60% de los
trabajadores agroindustriales en los países en desarrollo pertenecen al sector
informal, lo cual implica mayores esfuerzos gubernamentales en el diseño de
políticas habilitantes más que limitantes.
Por tanto, una estrategia de desarrollo agroindustrial mal orientada, que no asimile
las particularidades de los pequeños agricultores, en lugar de traer mayor
desarrollo y equidad, puede generar el efecto contrario, incrementando la pobreza
rural y la urbana, lo cual exige el diseño y aplicación de políticas o programas
diferenciales (Castaño Ramirez et al. 2006). Para Janvry (2008), a pesar de las
grandes oportunidades que surgen con el desarrollo agroindustrial, existen
desafíos relacionados con la necesidad de encarar la economía política del gasto
público en agricultura, la existencia de limitaciones del sector público a la inversión
privada en agricultura, la necesidad de hacer al crecimiento agrícola más favorable
a los pobres y la necesidad de asegurar la sustentabilidad ambiental.

CLASIFICACIÓN DE LAS AGROINDUSTRIAS

Dada la complejidad y el conjunto de relaciones comerciales que pueden darse a


lo largo de la cadena de abastecimiento, se han generado diversos enfoques en la
clasificación de las AI. Dentro del amplio espectro de posibilidades, existen
empresas industriales dedicadas a actividades primarias de recolección y
procesamiento básico de materias primas (secado, deshidratación, molienda, etc.),
hasta aquellas altamente especializadas y de base tecnológica, que se enfocan en
la obtención de productos de alto valor agregado.

La FAO (1997) plantea una división de las empresas agroindustriales en dos


grandes grupos: las proveedoras y las consumidoras de materias primas.
Entre las primeras ubica a aquellas que intervienen en las etapas tempranas de
transformación, tales como procesos de molienda, curtiembres, aserrado de
maderas y enlatados de pescado. En el segundo grupo ubica a las empresas
encargadas de la fabricación de productos intermedios derivados de materias
primas agrícolas, tales como la fabricación de comestibles, tejidos, papel, prendas
de vestir, manufacturas de cuero.

Otra clasificación propuesta también por la FAO (1997), divide las AI en


industrias alimentarias y no alimentarias. Sobre las alimentarias destaca su
homogeneidad y facilidad de clasificación, dado que todos los productos que
genera tienen el mismo destino final (consumo humano o animal). En
contraposición, la clasificación de las AI no alimentarias se dificulta, dada la
variedad de usos finales y la necesidad de someter las materias primas a un
proceso de alto grado de elaboración que hace que su costo con respecto al
costo total del producto sea menor en la medida que aumenta el valor agregado.
Por su parte, la clasificación propuesta por Malassis (1979), divide las AI en tres
grupos, de acuerdo con la proporción (%) de materias primas que forman parte del
bien final, como sigue:

 Agroindustrias propiamente dichas: aquellas en las cuales el 50% o más de


la materia prima proviene del agro. Dentro de este grupo ubica agroindustrias
alimentarias (carne, leche, vegetales, azúcar, etc.), agroindustrias no
alimentarias (tabaco) y agroindustrias productoras de bienes intermedios.

 Industrias ligadas a la agricultura: aquellas en las cuales menos del 50% del
consumo intermedio proviene de la agricultura. Aquí ubica a las industrias de
bebidas, alcoholes, textiles, cueros, madera y muebles, entre otros.

 Industrias alimentarias no ligadas a la agricultura: se clasifican en este


grupo las industrias pesqueras (ictioindustrias) y las industrias alimentarias
propiamente dichas tales como fabricantes de urea para alimentación animal,
edulcolorantes, aditivos, entre otros.

La clasificación propuesta por Sanguinetti [s/f], divide las AI en dos grupos según
el grado de procesamiento:

 Agroindustrias de primer procesamiento sin grandes cambios de


producto, en el cual se ubican empresas dedicadas a actividades de
preparación, conservación, almacenamiento y empaquetado.

 Agroindustrias de segundo procesamiento con mayores cambios de


producto, en el cual se agrupan empresas dedicadas a la extracción,
fermentación, aumento de sabor, descorticado, fabricación de gomas, entre
otras.

Planella et al. (1983), al igual que Sanguinetti, proponen otra clasificación también
basada en el grado de transformación de las materias primas, pero en tres etapas:

 Agroindustrias de nivel cero: aquellas en las cuales los productos se


conservan sin recibir cambios en su estructura o tejidos. Por ejemplo, el
almacenamiento de granos, la pasterización de leche entera y el empaque de
productos de origen vegetal, entre otros.

 Agroindustrias de nivel uno: aquellas que someten la materia prima a una


etapa primaria de procesamiento. Entre otras, aquí se ubican industrias de
productos lácteos (yogurt, leche en polvo), pulpas de fruta y aceites.

 Agroindustrias del nivel dos: aquellas que someten la materia prima a un


proceso de transformación más avanzado; por ejemplo, producción de
conservas, salsas, embutidos, chocolates, etcétera.
LAS CADENAS AGROINDUSTRIALES EN COLOMBIA: RETOS Y
PERSPECTIVAS

De acuerdo con Proexport Colombia (2011), históricamente el sector agropecuario


ha ocupado un papel principal en el proceso de desarrollo económico en
Colombia. Los estudios realizados por esta organización estatal revelan que dicho
sector aporta el 9% del PIB, representa el 21% de las exportaciones totales,
genera el 19% del empleo a nivel nacional y el 69% en las zonas rurales del país;
así mismo, agrega este organismo, que de los 10 productos no tradicionales de
exportación, 7 de ellos pertenecen al sector agropecuario.

Por otro lado, el estudio de Proexport también destaca el crecimiento que se ha


dado en la producción de materias primas provenientes de la agricultura y el
subsector pecuario. Es así como en entre los años 2008 y 2011 la producción
agrícola creció 2.5 millones de toneladas, con notorios crecimientos en el cultivo
de productos nuevos exportables, tales como la palma, frutas y hortalizas; de la
misma manera, la producción de carne (bovino, cerdo y aves) creció en 500 mil
toneladas.

Bajo este contexto, dado los crecimientos reportados en la capacidad de


producción agrícola y pecuaria del país, Colombia se perfila como una economía
que ofrece grandes oportunidades para desarrollar iniciativas de tipo
agroindustrial, entre las cuales se destacan (Proexport Colombia 2011):

 Es uno de los países con mayor potencial de expansión de tierras para uso
agrícola en el mundo y solo el 3% del territorio nacional es usado con fines
agrícolas.

 Tiene uno de los índices de utilización de la tierra arable más bajos de América
Latina (8%), lo cual expone posibilidades de expansión de la frontera agrícola
para nuevos proyectos agroindustriales.

 Es uno de los países con mayor riqueza hídrica en el mundo, con 45.402
metros cúbicos de agua por persona al año, ubicándose en el promedio de
Suramérica y muy por encima de las demás regiones del mundo, incluyendo
Centro América y el Caribe con 7 mil metros cúbicos por persona al año.

 Presenta un crecimiento importante del sector agropecuario en el comercio


exterior, al pasar de USD 3.000 millones en el año 2004 a casi USD 6.000
millones en el 2008. Entre los productos con mayor crecimiento en la
exportación se destacan el aceite de palma, la carne bovina, algunos frutales y
hortalizas, la confitería basada en azúcar y cacao.

 Ocupa un lugar destacado en el comercio agrícola mundial y regional. A nivel


del comercio mundial, Colombia ocupa el tercer puesto en producción de café
verde, cuarto en banano, tercero en plátano, quinto en aceite de palma,
séptimo en azúcar y décimo en dulces de azúcar y confitería.

 Es un país que ha hecho grandes esfuerzos para facilitar el comercio


internacional e incentivar la inversión extranjera. El país ha avanzado en la
consolidación de negociaciones comerciales con el Mercosur, el Triángulo
Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras), Chile, Canadá,
los países del EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio compuesta por
Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein), Unión Europea, Corea del Sur y
Panamá, sin contar con agendas que aun están en proceso con China, India y
Australia y la reciente firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados
Unidos en el año 2011.

Para aprovechar los potenciales y las ventajas comparativas que ofrece el país,
una de las cadenas estratégicas que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo
Rural, ha identificado es la de Palma, Aceites y Grasas Vegetales (PAGV). El
objetivo es incrementar la producción de aceite crudo de palma (primer uso o
upstream), Aceite RBD (Refined Bleached Deodorized), oleína y estearina
(segundo uso o midstream), grasas especiales 2 , biodiesel y glicerina (tercer uso o
downstream) (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 2010). Otras cadenas
como la del caucho, el cacao, la caña, la carne bovina y la camaronicultura
también se perfilan como importantes en la estrategia competitiva del país.

Sin embargo, y a pesar de las políticas y esfuerzos nacionales para potenciar el


desarrollo agroindustrial, existen diversos problemas de tipo estructural que
afectan negativamente la posibilidades de crecimiento en el mercado nacional y de
inserción en el comercio mundial. Problemas relacionados con la infraestructura
de vías, transporte y servicios logísticos, el ambiente para la realización de
negocios y la marcada desigualdad social en el campo, son asuntos pendientes en
las agendas de desarrollo.

Según Barbero (2010:29), “Los países de América Latina y El Caribe presentan


costos logísticos que duplican al menos los de los países de la OCDE.” Tales
costos corresponden a los costos de transporte, inventarios y de administración de
las funciones logísticas. Dicho autor estima que tales costos en Colombia
representan el 23%, lo cual es mejor que el desempeño de Brasil (26%) y Perú
(32%), pero muy por encima de México (20%), Chile (18%), Estados Unidos
(9,5%), Singapur (8,5%) y el promedio de los países de la OCDE (9%).

Con base en cifras del Banco Mundial del año 2007, Barbero (2010) plantea que,
para Colombia, el costo de exportación de un contenedor es del orden USD 1.745
con un tiempo de 34 días y el de importación asciende a USD 1.773 con 35 días.
En contraste, en Chile el costo promedio de la exportación es de USD 510 con 20

2
Grasas vegetales con condiciones fisicoquímicas especiales para uso industrial como producto
intermedio. Productos como confitería, panadería/repostería y heladería forman parte de esta
cadena.
días para su trámite y el de importación es de USD 510 con 24 días. La Figura 1.3,
expone una comparación de costos logísticos entre algunos países de America
Latina.

Por otro lado, la medición del Índice Integrado de Percepción Logística (Logistics
Perception Index, LPI) (Arvis et al., 2010), ubicó a Colombia en el puesto 72 entre
150 países, lo cual plantea, de facto, “brechas” por resolver a través de políticas
estatales que faciliten los procesos de integración de las cadenas de
abastecimiento nacionales con las redes de comercio internacional.
Figura 1.3. Comparación de costos logísticos entre algunos países de América Latina

2500
2152

2000 1750 1745 1773

1500 1250
1145
1049
1000 895
800 820

510 510
500

0
Argentina Brasil Chile Colombia México Perú

Costos de exportación (USD/Cont.) Costos de importación (USD/Cont.)

Fuente: elaboración propia a partir de cifras de Barbero (2010)

De hecho, el citado índice ubicó al país en el puesto 116 en materia de trámites


aduaneros, puesto 86 en servicios logísticos, puesto 80 en costos logísticos
internos y puesto 85 en materia de infraestructura. En este último factor, el país se
ubicó por muy por debajo de Chile (32), Argentina (45), México (56), Perú (59) y
Brasil (61), lo cual denota también una “brecha” importante en materia de
carreteras, puertos, aeropuertos y sistemas multimodales.

Dicha situación, aunque bajo otros factores y otra metodología de medición, de


cierta forma se corrobora con los resultados del indicador mundial de
competitividad (Global Competitiveness Index, GCI), el cual, para el periodo 2010-
2011, ubicó a Colombia en el puesto 68 entre 139 países, por debajo de México
(66), Uruguay (64), Brasil (58), Costa Rica (56) y Chile (30), por solo citar algunos
(World Economic Forum, 2010).

Uno de los pilares que se avalúan en el GCI es la infraestructura, bajo la premisa


de que este factor es critico para asegurar el funcionamiento de la economía,
determinar la localización de actividades económicas, reducir las distancias entre
regiones, facilitar la integración de cadenas de abastecimiento y reducir los costos
de transporte. En este factor, para el 2010, Colombia se ubicó en el puesto 79, por
debajo de Chile (40), Panamá (44), Guatemala (66), Brasil (62), México (75) y
Argentina (77); pero por encima de Perú (88), Ecuador (96) y Bolivia (100) (World
Economic Forum, 2010).

En relación con el “ambiente para hacer negocios” el Banco Mundial, junto con la
IFC (Internacional Financial Corporation), efectúan anualmente un estudio
denominado “Doing Business”, a través del cual analizan las regulaciones que
afectan a las empresas locales en 183 países y clasifican las economías en 10
áreas de la regulación empresarial en temas tales como: apertura de una
empresa, manejo de permisos de construcción, obtención de electricidad, registro
de propiedades, obtención de crédito, protección de inversores, pago de
impuestos, comercio transfronterizo, cumplimiento de contratos, resolución de la
insolvencia (antes denominada cierre de una empresa) y empleo de trabajadores
(Banco Mundial, 2012).
En la medición del ranking de países con mejores facilidades para hacer negocios,
en el año 2012 Colombia ocupó el puesto 42 entre 183 países, mejorando su
posición en 5 puestos con respecto al año 2011. De acuerdo con este ranking, y
en el contexto Iberoamericano, el país es levemente superado por Perú (41) y
Chile (39), y expone mejor ambiente para los negocios que países como España
(44), México (53), Panamá (61), Argentina (113) y Brasil (126). Sin embargo, al
analizar resultados por cada una de las actividades evaluadas, temas relacionados
con la energía, las licencias de construcción, el registro de propiedades y el
comercio transfronterizo, requieren de mayores esfuerzos que faciliten y atraigan
la inversión.

Otro de los problemas notorios que dificultan el desarrollo agroindustrial en el país


está dado por los fenómenos de pobreza y violencia en el campo y las ciudades.
Para el año 2008, en promedio, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para
el país era del 35%, pero en el sector rural alcanzaba el 61%, lo cual demuestra
que, a pesar de los avances de los últimos años en esta materia, la “brecha” en el
campo aun es grande (Molina Ortiz, 2012).

En el campo son notorias las dificultades de saneamiento básico, bajos índices de


educación rural, falencias en la infraestructura de salud y de vías, entre otras.
Dicha situación se convierte en una barrera que dificulta la promoción de
proyectos de desarrollo agroindustrial entre los pobladores de zonas apartadas de
los cascos urbanos, dado su bajo capital social e intelectual para entender el
“mundo de los negocios”, pero también para su incorporación formal a proyectos
productivos de alta capacidad. Según Molina Ortiz (2012), Colombia es el país
más desigual de América Latina, región que a su vez, es la más desigual del
mundo.

LAS CADENAS AGROINDUSTRIALES EN CUBA: RETOS Y PERSPECTIVAS

La República de Cuba fue constituida como tal el 20 de mayo de 1902, luego de


alcanzar “formalmente” su independencia del colonialismo español con la firma del
Tratado de Paris entre el Gobierno español y el norteamericano el 10 de diciembre
de 1898. Comienzan así algo más de cuatro años de intervención
norteamericana en la Isla, solo finalizada con una vejatoria enmienda
constitucional (conocida como Enmienda Platt 3 ).

Recién constituida, transitó posteriormente por un periodo de más de 56 años de


seudorepública, para iniciar a partir de 1961 –dos años después del triunfo
revolucionario de 1959- un proyecto socialista de desarrollo económico y social.
Cuba ocupa un territorio insular de 109.884 km2 (incluidos los aproximadamente
3.126 km2 de cayería adyacente) situado en el denominado Arco de las Antillas, a
la entrada del Golfo de México. Su población actual, según datos de 2010, es de
algo más de 11,2 millones de habitantes (75,3% reside en zonas urbanas y el
24,7% en zona rural 4 ), con una alta densidad poblacional de 102,3 habitantes/km2.
Su capital, La Habana, tiene una población urbana que supera los 2,1 millones de
habitantes (ONE, 2011).

Su situación, forma y características geográficas y edafo-climáticas 5 , la


disponibilidad de superficie agrícola (cultivada y cultivable) y no agrícola (incluida
la de uso forestal) 6 , sus capacidades y recursos hidráulicos 7 , así como la
infraestructura logística creada y existente (aunque afectada por el fuerte proceso
de descapitalización al que ha estado sometida durante varios años) y el
desarrollo científico-técnico alcanzado (un número importante de instituciones de
investigación con resultados científicos concretos y un capital humano con elevada
calificación), constituyen fortalezas, a la vez que crean una base sólida –en
continuo perfeccionamiento- para el desarrollo de una agroindustria diversificada
de cultivos de clima tropical y subtropical, que soporte una buena parte del
desarrollo económico-social del país en condiciones de sostenibilidad económica,
social y ambiental que demanda el país (no exento, por supuesto, de obstáculos,
barreras y dificultades objetivas y subjetivas de diferente índole), aún y cuando, un
análisis de la estructura de su PIB 8 , permite caracterizar la economía cubana
como “basada en los servicios”.

3
Ley del Congreso norteamericano firmada por el entonces Presidente, William McKinley,
incorporada como un apéndice (enmienda) a la primera Constitución de la República, y por la
cual se condicionaba a esta el fin de la intervención norteamericana en la Isla.
4
Estas proporciones se corresponden casi exactamente con la estructura residencial de la
población laboral activa.
5
Según datos de 2010; temperatura (media anual): 15,4 – 38,8ºC; humedad relativa (media anual):
71 – 88%; lluvia (media anual): 22,3 – 174,3 mm/mes. Según datos de 2001; suelos productivos y
muy productivos: aprox. 35% de la superficie agroproductiva del país (ONE, 2011).
6
Según datos de 2007: total (aprox.) 15,4 MM de ha; de esta, aprox. 11,0 MM de ha de uso
agrícola y 4,4 MM de ha de uso no agrícola, de las cuales, 3,0 MM de ha son de uso forestal
(ONE, 2011).
7
Disponibilidad de agua potable (≥ 95% del tiempo) entre 2005 y 2010: 9.173 – 9.233 MM de
m3/año (valor medio) (ONE, 2011).
8
Según datos de 2010, de un PIB de 64,7 MM de Pesos (a precios corrientes), los servicios
representan el 81% (servicios básicos, 16% y otros servicios, 73%), con una estructura sectorial
en la que le corresponde al sector Primario (agricultura, ganadería, pesca y silvicultura) el 4%, al
Secundario el 20% y al Terciario el 76% (ONE, 2011).
El sector agropecuario para cualquier economía, se identifica como un sector
económico decisivo; en particular, para la economía cubana se torna también
complejo de gestionar, ya que además de sus potencialidades productivas y
encerrar en sí mismo un amplio conocimiento técnico y científico acumulado, así
como una vasta experiencia, que se ha transmitido y enriquecido de generación en
generación, en su evolución histórica más contemporánea 9 , han derivado de su
evolución, diferentes modelos de desarrollo agropecuario que no siempre han
producido los impactos deseados.

Luego del “despegue” producido a partir de 1959 producto de las grandes


transformaciones estructurales ocurridas en este sector (eliminación del latifundio
y surgimiento del sector estatal con grandes inversiones que elevaron la
disponibilidad y uso de recursos propios y tecnologías e insumos foráneos más
efectivos), el sector agropecuario cubano fue progresivamente
“sobredimensionándose” y apuntando hacia un modelo típico de “agricultura
industrial” pero con una asimetría (desbalance) entre la parte agrícola y la
industrial específica, a la vez que acumulaba una baja eficiencia económica, como
un importante síntoma de “agotamiento” del modelo imperante.

Dicha situación continuó acentuando el retroceso progresivo en su participación


directa e indirecta en la conformación del Producto Interno Bruto (PIB) nacional 10
(desde aproximadamente un 14% en 1975, hasta llegar a representar
aproximadamente un 4% según datos de 2010), y una discreta participación
directa de sus principales productos (azúcar, tabaco y otros productos
agropecuarios) en las exportaciones (aprox. 10,5% en 2010) (ONE, 2011).

No obstante a ello, este Sector está llamado a desempeñar un importante papel


para la economía cubana, por el efecto multiplicador que puede provocar, y que se
pone de manifiesto a través del encadenamiento o derrame (spillover) que
produce hacia otros sectores de la economía nacional. Sin embargo, en la medida
que este Sector no proporcione los resultados esperados, dicho encadenamiento
puede provocar importantes erogaciones (efecto multiplicador no favorable o
negativo) que la economía nacional debe asumir, para suplir estas deficiencias,
haciéndola más vulnerable y dependiente 11 desde el punto de vista alimentario
(Nova González, 2011).

9
Se refiere al período posterior a la 1ª Ley de Reforma Agraria en 1959, ya que antes de este año
este sector se insertaba en una economía nacional caracterizada como mono-productora y mono-
exportadora, estructuralmente deformada, suministradora de productos primarios
(fundamentalmente azúcar) y un mercado de venta de productos norteamericanos
(aproximadamente el 50% de las kcal y g de proteína consumida percápita provenían de ese
país) (Nova González, 2009).
10
En 1959, la participación del sector agropecuario en la conformación del PIB nacional era de
aproximadamente 22%
11
Aunque no de un único mercado, aun la dependencia de alimentos importados es muy alta,
aproximándose al 80% medido en calorías (Díaz Fernández y Torres Pérez, 2011).
Otro de los cambios estructurales que ha caracterizado la evolución del sector
agropecuario cubano desde 1959 a la fecha, y que resulta importante tratar en
este epígrafe, ha sido lo vinculado, tanto con la tenencia como con la propiedad de
la tierra. Si bien ya en la denominada Constitución de 1940 se declaraba que el
Estado cubano brindaría apoyo a las cooperativas, no fue hasta el triunfo
revolucionario de 1959 que aparecieron la primeras cooperativas agrícolas 12
denominadas Asociaciones Campesinas que se convirtieron después en
Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS).

Luego de coexistir durante algún tiempo, no fue solo hasta mediados de los años
´70 que se comienza a manifestar de manera estable, una tendencia hacia formas
cooperativas más avanzadas respecto a las que se venían aplicando, tanto en la
tenencia, como en la propiedad de la tierra. Así fueron creadas en 1976 las
Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA) y en 1993 las Unidades Básicas
de Producción Cooperativa (UBPC), con las cuales se asentaba el predominio de
la pequeña y mediana empresa agropecuaria, aunque a decir de Nova González
(2011), con: “[…] un movimiento en forma de espiral, que encierra cambios
cualitativos. Lo cual no significa retornar exactamente a la situación registrada a
finales del siglo XIX…” 13 .

Según cálculos estimados para 2010, realizados por Nova González (2011) a
partir de datos recogidos en el Anuario Estadístico de Cuba del año 2009 (ONE,
2010), en el sector agropecuario cubano coexistían cinco tipos de entidades
productivas (con la correspondiente estructura porcentual aproximada de la
superficie agrícola del país): las UBPC (37%), la empresa estatal agropecuaria
(36%), las CCS y la propiedad privada campesina (18%) y las CPA (9%). Sin
embargo, la antes referida estructura porcentual respecto a la superficie agrícola
que abarcan estos tipos de entidades productivas del sector agropecuario, no se
corresponde con la de los resultados productivos y la de la eficiencia alcanzada
por estas 14 .

Estimados más recientes realizados por el propio autor (Nova González, 2012)
para el periodo 2011-2012 respecto a la estructura porcentual de la superficie
agrícola que estas abarcan, evidencia una progresiva “desestatización” del Sector:

12
En el agricultura cañera estas cooperativas agrícolas se denominaron inicialmente cooperativas
cañeras (pero que no eran más que una forma de administración de sus trabajadores
agrícolas); solo se extendieron hasta el año 1962, para convertirse en granjas estatales con el
predominio de esta forma de propiedad
13
Refiriéndose a la agricultura de desarrollo incipiente de producción de alimentos para subsistir,
donde existía un predominio casi absoluto de la pequeña y mediana propiedad de la tierra.
14
Las CCS y el campesino privado producen el 57% del volumen total de alimentos del país, con
tan sólo el 24,4% de la tierra cultivable; registran tan solo el 3,7 y 1,7%, respectivamente, de la
tierra reportada como ociosa; producen el 56% de la leche, al disponer de más del 55% de la
vacas en ordeño; posee más del 50% del ganado vacuno existente y el 59% del ganado
porcino. Aunque no se dispone de estadísticas oficiales publicadas sobre sus resultados
económicos, es de suponer por sus resultados productivos que sean las más eficientes (Nova
González, 2012).
17% de propiedad estatal y 83% de propiedad cooperativa; de este último en:
UBPC, 23%; CPA, 9% y CCS y privados, 51% 15 .

No obstante a las transformaciones sucesivas realizadas y medidas


implementadas en los últimos años en el sector agropecuario para dar solución a
problemas puntuales, aún queda mucho por hacer para eliminar los obstáculos y
trabas objetivas y subjetivas que impiden desplegar todas las potencialidades
productivas del sector, y que de hecho, implicará cambios en sus relaciones de
producción y en la manera de gestionar sus capacidades y recursos.

Al respecto, Nova González (2011) considera que la agricultura encierra una


importante potencialidad productiva que debe ser utilizada, y que: “[…] existen, al
menos, tres aspectos importantes aun no resueltos, que han contribuido de forma
significativa a que no se hayan podido alcanzado los resultados esperados, en el
sector agropecuario hasta el presente: el tema relacionado con la realización de la
propiedad, el no reconocimiento de la existencia real y objetiva del papel del
mercado y la ausencia del enfoque sistémico a lo largo del ciclo producción-
distribución-cambio-consumo, que necesariamente conlleva a la interrelación con
la macro y microeconomía”. En este contexto, la adecuada concepción,
conformación y funcionamiento de cadenas agroindustriales de diferente forma,
tamaño, alcance y ámbito de desempeño, representa una tarea estratégica de
mucha importancia.

En el actual escenario económico de Cuba y para los próximos años, constituye


un imperativo el manejo del aparato productivo y de servicios, no como empresas
aisladas, sino como cadenas de suministro; la gestión integrada desde los
proveedores, productores, distribuidores, transportistas y vendedores, hasta
satisfacer integralmente a los consumidores o clientes finales, no solo para el
mercado interno sino para poder insertarse competitivamente en un mercado
internacional cada vez más globalizado (Acevedo Suárez et al., 2006). Aunque el
propio carácter de la economía cubana la distingue como una economía de
servicios, donde una elevada parte de estos lo constituyen servicios derivados
directamente del conocimiento (servicios técnicos y profesionales), implica
necesariamente, llegar a los consumidores con servicios de alto valor agregado
soportados por efectivas cadenas de suministro que integren toda la red de
producciones y servicios asociados para brindar estos, en las cuales, sin dudas,
están incluidas las cadenas agroindustriales.

Sin embargo, la evolución de la economía cubana en los más de 50 años


posteriores al triunfo revolucionario de 1959, en los cuales se ha visto seriamente
afectada por un férreo bloqueo y una sostenida política de aislamiento y
hostigamiento del país por parte de las sucesivas administraciones del Gobierno
de los EE. UU de Norteamérica, así como por otros acontecimientos acaecidos en

15
Este incremento porcentual se produjo a partir de la promulgación de los decretos-ley 259 y 282
para la entrega de tierras ociosas en usufructo a personas naturales y jurídicas, y su integración
a CCS.
el plano internacional con afectaciones serias a la economía doméstica (derrumbe
del campo socialista europeo, crisis financiera internacional), sin descontar errores
internos en la gestión económica del país, han acumulado un grupo de dificultades
que, vistas a la luz de la necesidad de actualizar el modelo económico y de
perfeccionar sus modos de gestión, indudablemente limitan, al menos
temporalmente, la implementación y perfeccionamiento urgente de estas nuevas
formas organizativas y de gestión intra e inter sectorial, donde particularmente el
sector agropecuario está especialmente necesitado. Un resumen jerárquico y
sintético de estas dificultades sería:

 El “desencadenamiento productivo” que ha prevalecido en la economía


nacional y en varios de sus sectores, aunque con excepciones.

 La elevada verticalidad y rigidez en la estructuración de las cadenas de valor


de la economía nacional, intersectorial y sectorial.

 Fuertes limitaciones financieras.

 Deterioro de la competitividad de la producción nacional.

 Insuficiente conocimiento y experiencia en el diseño y gestión de cadenas


productivas.

No obstante a estas dificultades y limitaciones, existen experiencias exitosas de


cadenas agroindustriales vinculadas con los principales productos que conforman
la cartera de exportaciones de este sector (por señalar solo aquellas que se
avienen al tema tratado) que han permitido identificar algunos factores claves de
éxito en su diseño y/o gestión. En la tabla 1.1 se exponen a modo de ejemplo, dos
de los principales productos de esta cartera.

En la perspectiva, se han identificado direcciones estratégicas de trabajo para


potenciar la creación y perfeccionamiento de cadenas agroindustriales de diferente
forma, tamaño y alcance, ya sea como políticas del Estado cubano o como nuevas
medidas encaminadas a facilitar el desarrollo de las fuerzas productivas del
Sector.

Así, por ejemplo, en los Lineamientos para la política económico-social del Partido
y la Revolución para el período 2011-2015 (PCC, 2011), se hace referencia
explícita en la política agroindustrial a: adoptar nuevos modelos de gestión con
mayor autonomía y descentralización; la creación de cooperativas de servicio para
la agroindustria; reestructurar y transformar los sistemas de acopio y
comercialización de la agroindustria; aplicar y perfeccionar el enfoque de cadena
productiva, priorizando aquellas producciones agropecuarias que generen
exportaciones (por ejemplo, azúcar y derivados, tabaco, café, cacao, productos
agrícolas y cítricos) y/o sustituyan importaciones (por ejemplo, arroz, fríjoles, maíz,
soja); desarrollar una agroindustria sostenible en armonía con el medio ambiente;
prestar especial atención a la actividad de beneficio y otras actividades que
añadan valor al producto agropecuario; continuar fomentando formas cooperativas
de trabajo en la producción agropecuaria; transformar gradualmente la industria
agroalimentaria, con énfasis en las PyMEs locales, así como continuar
desarrollando la infraestructura logística del país.

Tabla 1.1. Algunas experiencias exitosas de cadenas agroindustriales cubanas y algunos de


sus principales factores de éxito
Productos Principales factores de éxito
- Integración intersectorial de todo el sistema, con enfoque de sus
eslabones en las actividades que crean valor
- Logística comercial que garantiza tiempo (rapidez), disponibilidad en el
mercado y calidad que busca el cliente
Azúcar y derivados
- Competencia de los recursos humanos en aspectos comerciales
- Costos competitivos (directamente relacionados con el precio que
busca el cliente)
- Solidez financiera
- Estrategia corporativa acertada; pasar de ventajas comparativas a
competitivas
- Concentración de la actividad agrícola en TABACUBA e integración
con los eslabones industrial y comercial
- Alianzas estratégicas con proveedores y clientes para comercializar
productos de mayor precio y calidad (p.e. Habano Premium)
Tabaco
- Disposición al riesgo ante fuertes amenazas (p.e. Habano Atmospher;
producto ecológico)
- Sistema de estímulos diferenciados a productores según tipo y calidad
del producto
- Aprovechamiento de la cultura en el cultivo del tabaco y su uso como
parte de la actividad comercial
Fuente: elaboración propia a partir de Díaz Fernández y Torres Pérez (2011).

En lo sectorial se han identificado medidas a ejecutar que garanticen las


transformaciones iniciadas en los últimos años en el Sector; entre estas se
encuentran (Nova González, 2009): reducir instituciones, simplificar las estructuras
y aumentar la autonomía de la empresa; priorizar el territorio (localidad) en la
producción de alimentos y en la búsqueda de soluciones; incrementar el mercado
de insumos especializados al sector agropecuario; continuar perfeccionando los
instrumentos jurídicos y la reglamentación para la entrega y explotación de tierras
ociosas en formas cooperativas; la utilización del mercado como mecanismo que
la distribución y facilite el proceso de comercialización a productores y
consumidores; lograr una mayor participación de la inversión extranjera en las
diferentes ramas y subramas del sector agropecuario, entre otras que
necesariamente conllevarán o motivarán el surgimiento de nuevas medidas dentro
del contexto sistémico en que se desenvuelve este proceso dialéctico y de por si
dinámico, en busca de la continuidad del constante desarrollo de las fuerzas
productivas y la plena realización de la propiedad.
CONCLUSIONES

Indiscutiblemente, el tema agroindustrial se perfila como de alto interés para el


desarrollo de las naciones, no solo por su importancia económica, sino también
por sus efectos en la generación de empleo rural, la seguridad alimentaría, el
medio ambiente y otras particularidades propias de su complejidad y carácter
multidimensional.

Se acepta que la agroindustria, como concepto, resulta compleja de definir y de


clasificar. Si bien existen varios puntos de vista y definiciones que se han ido
construyendo a partir de las particularidades de cada contexto geográfico y
tecnológico, las contribuciones de los últimos tiempos tienden a identificar a la
agroindustria como un conjunto de concatenaciones regresivas y progresivas que
generan integraciones entre subsectores de la economía, formando cadenas de
abastecimiento complejas, algunas con alcance local y otras con proyección
internacional.

Es necesario aceptar que dada la complejidad y el conjunto de relaciones


comerciales que pueden darse a lo largo de la cadena de abastecimiento, se han
generado diversos enfoques en la clasificación de las AI. Dentro del espectro de
posibilidades, existen empresas industriales dedicadas a actividades primarias de
recolección y procesamiento básico de materias primas (secado, deshidratación,
molienda, etc.), hasta aquellas altamente especializadas y de base tecnológica,
que se enfocan en la obtención de productos de alto valor agregado.

Por otro lado, dadas las particularidades que se presentan en los distintos
territorios, el desarrollo agroindustrial requiere de una visión sistémica que permita
construir las capacidades organizacionales, tecnológicas e infraestructurales que
faciliten los procesos de integración y el desarrollo de iniciativas de creación de
nuevos negocios perdurables que contribuyan de forma efectiva a la generación
de riqueza, en equilibrio con el medio ambiente y los factores socioculturales de
cada región.

Finalmente, tanto para el caso colombiano como el cubano, se observan


similitudes en el sentido de la importancia que el desarrollo agroindustrial
representa para ambas naciones, como factor generador de desarrollo y
crecimiento económico, y de inserción en el comercio mundial. Aunque son dos
naciones que responden a modelos de desarrollo distintos, no difieren
sustancialmente de la situación problemática que aqueja a la mayor parte de
Latinoamérica, y se destacan por su afán y esfuerzos ingentes por mejorar las
condiciones de vida de sus habitantes.
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CAPÍTULO 2

LA LOGÍSTICA INVERSA EN CADENAS DE SUMINISTRO


AGROINDUSTRIALES: EXPERIENCIAS EN LA CADENA DE
LA CAÑA DE AZUCAR

Roberto Cespón Castro.


José A. Knudsen González.
Fernando Marrero Delgado.
Rafael A. Ramos Gómez.
Michael Feitó Cespón.
Universidad Central ¨Marta Abreu¨ de Las Villas, Cuba.

INTRODUCCIÓN

La situación del mercado internacional del azúcar ha provocado que los ingenios,
en algunos países no solamente se preocupen por producir azúcar, sino que se
han visto en la necesidad de producir y comercializar residuos de la agroindustria
de la caña con el objetivo de contrarrestar las pérdidas económicas que en
algunos momentos tienen por la inestabilidad de dicho mercado.

A lo anterior se le une la desactivación de algunas empresas azucareras


ineficientes consideradas hasta el momento proveedores principales de fábricas
de derivados de la caña de azúcar, como son los casos de algunas fábricas de
tableros aglomerados y de las destilerías. Todo esto, exige el diseño y la gestión
de cadenas de suministro tanto directas como inversas.

Para tales fines, el presente capítulo se ha estructurado en tres epígrafes


esenciales que facilitan su comprensión. El primero trata algunos conceptos
generales sobre logística inversa enfocados desde el punto de vista de las
cadenas agroindustriales. En el segundo es analizado este concepto en este tipo
de sistema logístico, mientras que el tercero contiene algunas experiencias
obtenidas en la cadena inversa de la producción de azúcar a partir de caña.

ELEMENTOS CONCEPTUALES SOBRE LOGÍSTICA INVERSA

Hoy día, el término logística está muy difundido en la literatura, encontrándose


desde definiciones muy generales hasta muy particulares (Tompkins, 2000;
CSCMP, 2005; Cespón Castro, 2012). Los elementos comunes de las mismas
están dados por: el movimiento o traslado desde un proveedor u origen hasta un
cliente o destino y la presencia de flujos materiales, informativos y financieros.

Estos flujos materiales pueden ser directos o inversos. En cualquier caso, deben
contribuir a que las organizaciones sean más eficientes, siempre y cuando se
logren diseñar y gestionar sus sistemas logísticos, buscando racionalidad,
integralidad y efectividad. Estas variables facilitan la aplicación de las filosofías de
gestión logística, las cuales han llegado, incluso, a permitir la integración de varias
organizaciones que persigan objetivos comunes para lograr la satisfacción de los
clientes finales, como es el caso de las cadenas agroindustriales.

El flujo inverso se enmarca dentro de lo que se conoce como logística inversa,


concepto abordado por varios autores (Daugherty y Ellinger, 2001; Barbosa et al.,
2002; Tibben-Lembke, 2002; Trigueiro, 2003; CSCMP, 2005; Cespón Castro,
2011) que coinciden en afirmar que es una parte de la logistica que se encarga
del retorno de productos, el reciclado, la sustitución y/o reutilización de materiales,
así como en la restauración, recuperación y reprocesamiento. En la Tabla 2.1 se
muestran varios conceptos aportados por diferentes autores que ratifican este
planteamiento.
Tabla 2.1. Resumen de algunas definiciones de logística inversa
Fuente bibliográfica Definición
Es el papel de la logística en el retorno de los productos, en la reducción de las
Poist (2000);
fuentes, en el reciclaje, en la sustitución y reutilización de materiales, en la
Stock (2001)
distribución de los residuos y en el reproceso.
Son los procesos de una eficiente planificación, implementación y control del
Rogers y Tibben- flujo efectivo de los costos de materias primas, inventarios en proceso,
Lembke (1998); productos terminados y la información relacionada desde el punto de consumo
Lacerda (2002) hasta el punto de origen con el propósito de crear valor o una distribución
apropiada.
Comprende todas las operaciones relacionadas con la reutilización de
productos y materiales. [...] se refiere a todas las actividades logísticas de
REVLOG (2002)
recolección, desensamblaje y reciclaje de materiales, productos usados, y/o sus
partes, para asegurar una recuperación ecológica sostenida.
Es la gestión del retorno de las mercancías en la cadena de suministro, de la
forma más efectiva y económica posible y a la vez se encarga de la
recuperación y reciclaje de envases, embalajes y residuos peligrosos; […] los
PILOT (2003)
procesos de retorno, devoluciones de clientes, productos obsoletos e
inventarios estacionales, incluyendo el adelanto al fin de la vida útil de un
producto, con el objetivo de darle salida en mercados con mayor rotación.
Es el proceso de trasladar productos desde su destino final típico hasta otro
RLEC (2003) punto, con el propósito de por una parte, retomar el valor agotado del mismo y
por otra, disponer apropiadamente de los productos.
Es una actividad con un enorme potencial de crecimiento, conocida como "la
Torres Gemeil et al.
última frontera para la reducción de los costos en la empresa" que se ha
(2003)
convertido en una novedosa fuente de oportunidades.
Es el segmento especializado de la logística enfocado al movimiento y gestión
CSCMP (2005) de productos y recursos, después de ser vendidos y entregados al cliente,
incluyendo el retorno de productos para su restauración.
Fuente: Elaboración propia a partir de las fuentes bibliográficas citadas

Cabe apuntar que el origen del término proviene del inglés reverse logistic, pero su
traducción al español no ha sido homogénea en todos los países. Las primeras
traducciones conocidas por los autores del presente capítulo proviene de textos
españoles, donde el término empleado fue el de logística inversa, pero en varios
países de América Latina se prefiere llamar “logística reversa” o “en reversa”. El
hecho de que en el capítulo se emplee el término de logística inversa no responde
a ningún propósito de imponer o dar un punto de vista sobre cuál debe ser el
empleado, pues en principio se está hablando del mismo concepto.

Leite (2003) incorpora una diferencia a la logística inversa, subdividiéndola en


aquella que se deriva de la postventa y la resultante del post-consumo, e identifica
el valor agregado de la misma, diferenciándolo en económico, ecológico, legal,
social y de imagen corporativa. Sin embargo, la logística inversa también puede
estar presente con anterioridad a la venta, por lo que los autores del presente
capítulo prefieren subdividirla en preventa, postventa y post-consumo. Esta última
resulta muy difícil de seguir dentro de una cadena agroindustrial, dado que la
población es el cliente final, lo que implica que los procesos finales sean el vertido
y la incineración.

En la literatura científica existen aplicaciones de la logística inversa (Matos


Rodríguez, 1997; Barbosa et al., 2002; Sarian, 2002 |a|; Tibben-Lembke, 2002;
Knudsen González et al., 2005; Cespón Castro, 2011), pero la mayoría de los
casos se orientan hacia la industria automovilística, la industria de equipos
eléctricos y electrónicos, y en los envases y embalajes, entre otras; por lo que la
aplicación de estas concepciones y enfoques en los residuos agroindustriales es
un tema poco tratado hasta el momento.

Los subsistemas de reciclaje han sido estudiados por autores, tales como
Conejero González (1996), Matos Rodríguez (1997), Isaac Godínez et al. (2001),
Knudsen González et al. (2005). En todos los casos, establecen la nueva
utilización que se le dará a los productos finales, una vez concluido su ciclo de
vida, comprendiendo, además, todo lo relativo al retorno de residuos sólidos.
Hasta hace un tiempo, la logística inversa había sido considerada una opción para
las empresas, pero en los últimos años se ha convertido en una necesidad y en no
pocas ocasiones una fuente de ventaja competitiva (Barbosa et al., 2002; Toledo
Hernández, 2010), dada fundamentalmente por las exigencias medioambientales
que actualmente recaen sobre los fabricantes y su favorable impacto en las
dimensiones económica y social.

Según Toledo Hernández (2010) estas son: el auge que ha tomado la gestión
ambiental en las empresas; las pérdidas ocasionadas por los procesos de retorno;
la no conjugación de los diseños de los sistemas logísticos inversos, a partir de los
sistemas logísticos directos; la poca satisfacción de los clientes, lo cual dificulta su
retención; la incapacidad de tomar decisiones rápidas debido a las informaciones
dispersas e inestables; la necesidad de buscar fuentes de materias primas que
permitan la reanimación de otras industrias de la economía, la imposibilidad de
procesar los retornos que llegan en grandes cantidades, con el consecuente
aumento de los costos de espacio y de almacenamiento; el alargamiento de los
ciclos, debido a la no identificación de los retornos; el desconocimiento del costo
total de los retornos procesados y la pérdida de confianza del cliente en la
actividad de recuperación.
Ante estas dificultades las empresas tienen tres posibles orientaciones para
desarrollar estrategias de logística inversa. La primera es no hacer nada, la
segunda consiste en desarrollar funciones internas de logística inversa, que según
Tibben-Lembke (2002) y Meade y Sarkis (2002) son el control de entrada, la
recolección, el ordenamiento y la disposición. La tercera consiste en buscar un
proveedor de servicios de logística inversa. Para esta última orientación, Meade y
Sarkis (2002) aportaron el modelo de Procesos de Redes Analíticas (Analyzed
Network Process –ANP-), que es una herramienta de ayuda basada en la teoría
de decisión con múltiples criterios.

La mayoría de las instituciones y sociedades relacionadas con la logística a nivel


mundial, consideran la logística inversa como un elemento diferenciador
competitivo y a la vez, una nueva área a explotar por las organizaciones para
elevar su eficiencia (Toledo Hernández, 2010; Cespón Castro, 2011), ya que
ofrece gran potencial en la reducción de costos, el aumento de los créditos y la
obtención de rentabilidad adicional para empresas que manejan bien este
proceso.

Es por ello que la logística inversa está llamada a ser una importante fuente de
ingresos a la economía empresarial, ya que contribuye a la búsqueda de un
destino productivo para aquellos residuos que la empresa considera desechables,
pudiendo llegar a su comercialización. Como ejemplo de lo anterior están las
normativas industriales de “buenas prácticas” del Consejo Ejecutivo de la Logística
Inversa (Reverse Logistics Executive Council - RLEC), encaminadas a lograr
mejores resultados en las actividades vinculadas con el retorno de productos en la
cadena de suministro, las cuales se manifiestan en la necesidad de conocer los
factores críticos que influyen en su eficiencia (Lacerda, 2000).

La logística inversa acarrea altos costos adicionales, debido a que los procesos de
clasificación, almacenamiento, separación y distribución se duplican. Esto ha
provocado la necesidad de implementar modelos estratégicos para la toma de
decisiones, que contribuyan a mejorar esta insuficiencia. Los más difundidos son:

 Modelos del valor económico y requerimientos del servicio de reciclaje del


mercado potencial: su esencia radica en fundamentar modelos analíticos de
apoyo a las decisiones estratégicas de fabricación (Blumberg, 1999).

 Modelos basados en la programación matemática y que trabajan con ayuda de


las redes de computadoras (Fleischmann et al., 2000).

 Modelos de estrategias logísticas “marcha atrás” en el final del ciclo de vida de


los productos (incluye modelos que determinan el punto óptimo a partir de los
gastos por contratar servicios de logística inversa y los costos por ejecutar con
medios propios estos servicios) (Klausner y Hendrickson, 2000).
De todos los modelos expuestos anteriormente, el que más se ajusta, aunque no
en toda su magnitud, a la cadena de suministro agroindustrial según
investigaciones realizadas por los autores del presente capítulo, son los modelos
de valor económico y requerimientos del servicio de reciclaje del mercado
potencial, ya que esta cadena parte de la revalorización de los residuos y evalúa
las razones que justifican estos flujos.

Para poder establecer cualquiera de estos modelos resulta imprescindible el


conocimiento de los procesos y actividades que incluye un sistema de logística
inversa. Según Meade y Sarkis (2002) los procesos son: gestión del suministro,
transportación, almacenamiento, remanufactura o reciclaje y embalaje, los cuales
deben ser valorados en un análisis de costo/ beneficio que permita decidir si es
económicamente factible la creación del sistema.

Todo lo comentado hasta el momento demuestra que los flujos de logística inversa
se justifican siempre que existan motivaciones que los promuevan, las cuales
pueden ser (Sarian, 2002; Toledo Hernández, 2010):

 Legislativas: que se realizan a través de directivas, leyes y decretos.


 Económicas: que se manifiestan en el ahorro al reutilizar los residuos en el
proceso productivo, aunque pueden manifestarse en un aumento de los
ingresos por concepto de ventas.
 Comerciales: para atraer clientes.
 Ambientales: dada por la responsabilidad social de las empresas o de las
denominadas estrategias logísticas verdes.
 Sociales: según el nivel de responsabilidad social que posee la organización
analizada.

LA LOGÍSTICA INVERSA EN LA CADENA DE SUMINISTRO


AGROINDUSTRIAL

Las cadenas de suministro agroindustriales, tanto directas como inversas, han


existido, prácticamente, desde la primera Revolución Industrial, perfeccionándose
como consecuencia del sentido común de los empresarios y agricultores, donde
generalmente predominaban los métodos de “prueba y error”. Esto fue
progresivamente mejorado con la aparición de enfoques como el de logística,
luego las cadenas de suministro y hoy en día con el de redes de suministro y de
creación de valor, incluyendo en todos los casos el flujo inverso.

El desarrollo de la industria trajo consigo la posibilidad de procesar alimentos y


mantenerlos almacenados durante largo tiempo sin que los mismos se deterioren.
Su necesidad esencial nace en la esfera militar durante las diferentes guerras que
ha sufrido la humanidad, pues el abastecimiento de insumos a las tropas era una
buena parte del éxito. El surgimiento y posterior desarrollo de la industria de los
envases es un buen ejemplo de ello.
De esta manera, la integración de la producción agrícola con la industrial dio como
resultado un nuevo concepto: el de agroindustria. Este concepto, presente en casi
todos los productos agrícolas, posee grandes similitudes en la manera de
gestionar sus redes de suministro, tanto directas como inversas, aunque también
coexisten diferencias dadas por las particularidades específicas de cada cultivo.

Las principales similitudes son:

 Se trata de redes de suministro que deben funcionar de manera ágil, en tanto


se corre el peligro de que el producto pierda propiedades e incluso se
deteriore, fundamentalmente cuando no ha sido procesado.

 La estructura de la cadena es similar, variando los procesos que ocurren en


cada parte de la cadena (almacenaje, producción agrícola e industrial y otros),
dado que dependen de cada producto en particular.

 El servicio al cliente es esencial, debido a los altos niveles de consumo de los


productos y el impacto social que ofrecen.

 Cuando son bien gestionadas, pueden llegar a ser cadenas de suministro


sostenibles atendiendo a sus tres variables básicas: económica, social y
ambiental.

 La mayor parte de los residuos provenientes de la parte agrícola de la cadena,


pueden ser aprovechados, tanto en la agricultura como en la industria.

 Muchas cadenas agroindustriales poseen un alcance internacional, para


permitir el consumo de productos en países donde no pueden ser obtenidos.

 La fuerza de trabajo que participa en la cadena, generalmente llega a tener


tradición familiar, principalmente en su parte agrícola.

Unido a las semejanzas anteriores, también existen diferencias que son


provocadas por las particularidades de cada cultivo y que pueden ser resumidas
en las siguientes:

 En muchos productos de la agroindustria, la parte industrial es muy reducida,


dada la preferencia de los clientes a consumirlos de la forma más natural
posible.

 En productos como el tabaco, se realiza una buena parte de la cadena


industrial de forma manual, constituyendo un sello de distinción y una fuente de
ventaja competitiva.

 El empleo de los residuos en las diferentes partes de la cadena puede ser


diferente, debido a las propiedades de cada cultivo.
La última de las diferencias planteadas es, precisamente, la que más se relaciona
con la logística inversa, y se encuentra presente en cualquier cadena
agroindustrial de suministro. Tanto en la parte agrícola como en la industrial se
generan residuos que casi siempre tienen un empleo que contribuye a su
sostenibilidad. Los más comunes son:

En la parte agrícola de la cadena

 El aprovechamiento de hojas, tallos, raíces y otros residuos agrícolas como:

a) abono vegetal.
b) alimento animal.
c) fuente de generación de energía renovable.
 El aprovechamiento de frutos, tubérculos y verduras que no cumplen las
especificaciones para las cuales están destinados:

a) Venta en mercados menos exigentes.


b) Su empleo para la elaboración de conservas.
c) Como abono vegetal.
d) Como alimento animal.
e) Como fuente de generación de energía renovable.

En la parte industrial y de distribución de la cadena

 El aprovechamiento de residuos agrícolas que pueden quedar antes, durante y


posterior al procesamiento como:

a) abono vegetal.
b) alimento animal.
c) fuente de generación de energía renovable.

 El aprovechamiento de residuos industriales, cuyo empleo depende del tipo


específico de producto.

 El aprovechamiento de residuos industriales y agrícolas durante y posterior a la


distribución: cuyo empleo también depende del tipo específico de producto.
Debe reiterarse que los residuos antes mencionados y su contribución a la
sostenibilidad, constituyen los elementos más frecuentes, pues pueden aparecer
otros derivados de las cadenas agroindustriales directas en productos que
muestran cierto grado de mecanización. En la parte agrícola, por ejemplo, el
cultivo del plátano puede tener transportadores que permiten manipular los
racimos hasta el medio de transporte. En la parte industrial es evidente que
pueden generarse residuos similares a los que se presentan en otras industrias.
Por otra parte, es importante acentuar que la cadena inversa agroindustrial es
analizada por los autores del presente capítulo en su etapa de preventa
mencionada en el epígrafe anterior, no siendo abordada la postventa y el post-
consumo por la razón ya mencionada.

Finalmente y para la culminación del presente epígrafe, resulta imprescindible


abordar los aspectos esenciales que conforman la sostenibilidad y cómo la cadena
inversa agroindustrial contribuye a este empeño, dado que resulta imprescindible
en todo proceso de gestión para mantener la supervivencia de la especie humana.
Son muchos los aspectos que dieron origen a este concepto, siendo los
fundamentales:

 El calentamiento global.
 Los agujeros en la capa de ozono.
 La pérdida de la biodiversidad.
 El agotamiento de los recursos.
 Las guerras y otras miserias humanas.

En el Informe Brundtland de la Comisión Mundial del Medio Ambiente y el


Desarrollo se da por primera vez el concepto de sustentabilidad o sostenibilidad y
desarrollo sustentable, definiéndose como: la sustentabilidad o sostenibilidad y el
desarrollo sustentable deben satisfacer las necesidades de la generación
presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para
satisfacer sus propias necesidades. Aunque varios autores de las esferas
económica, social y ambiental han planteado sus propios conceptos, el descrito
es el que universalmente más se acepta.

En el propio informe Brundtland se plantea que la principal vía para lograr un


desarrollo sostenible es evitar el agotamiento de los recursos existentes e
incrementar el ahorro de materiales, energía y mano de obra, por lo que una
posible solución sería reciclar al máximo todos los materiales para evitar el
crecimiento en su consumo, siendo vitales los que constituyen fuentes de energía
renovable. Para monitorear la marcha de este proceso se plantean tres
dimensiones básicas que son:

 Económica: encaminada al crecimiento con el mayor ahorro posible de los


recursos.
 Social: vinculada con la contribución al bienestar de las personas.
 Ambiental: dirigida a evitar el deterioro del medio ambiente.

No resulta difícil concluir que las cadenas inversas agroindustriales contribuyen a


las tres dimensiones antes mencionadas y en consecuencia, al desarrollo
sustentable de toda la cadena agroindustrial, tal y como se plantea en el informe
Brundtland. No obstante, es recomendable analizar el impacto de los procesos
inversos en cada dimensión:
Dimensión económica

Busca la reducción de los costos logísticos en todos los puntos de la cadena de


suministro inversa, mediante un mejor aprovechamiento de los recursos y la
energía, lo que a su vez, debe contribuir al incremento de las ventas, sin deterioro
del servicio al cliente. Dentro de los costos logísticos que generalmente están
presentes en la cadena inversa agroindustrial se prefiere tomar la clasificación que
de los mismos aporta Ballou (2001):
 Costos de administración.
 Costos de transporte.
 Costos de inventario.
 Costos de almacenaje.
 Costos de empaquetamiento.
 Costos de tratamiento de pedidos.

La totalidad de los costos mencionados anteriormente están vinculados con los


procesos logísticos que están presentes en esta cadena de suministro. Salvo el
costo de transporte, los restantes no representan altos índices en las cadenas
inversas, pues como se trata de residuos, su valor generalmente es bajo. En
ocasiones, el costo de almacenaje puede tener su impacto por deterioro de los
productos, ya que generalmente estos pasan poco tiempo almacenados. Sin
embargo, respecto a los costos de transporte es necesario ser cuidadoso. Por
ejemplo, las hojas, tallos, etcétera, destinados a alimento animal, cuando estos
últimos son los que vienen al lugar en que se encuentran estos residuos para
consumirlos, provoca que el costo de transporte sea prácticamente cero. Sin
embargo, cuando se trasladan los residuos al lugar donde se encuentran los
animales, ya implica un costo de transporte que depende de las distancias y del
medio de transporte empleado.

La producción de energía renovable es otra de las “salidas” de las cadenas


inversas agroindustriales que pueden generar altos costos de transporte, lo cual
será tratado en el próximo epígrafe. Por eso, para distancias cortas y en
volúmenes bajos, nunca debe ser desechada la tracción animal en esta cadena
inversa, aun cuando existan medios más rápidos. No obstante a lo anterior y a
modo de resumen, se destaca que la dimensión económica requiere un análisis
costo/beneficio, donde el costo de transportación nunca debe ser pasado por alto.

Dimensión ambiental

El propio surgimiento de la logística inversa está muy relacionado con esta


dimensión, ante las limitaciones de logística directa para evitar la aparición de
residuos en sus procesos, en lo cual las cadenas inversas agroindustriales no
constituyen una excepción. En la parte agrícola de la cadena ocurre con cierta
frecuencia que existe tradición en el aprovechamiento de varios residuos, no
ocurriendo igual en la parte industrial. Sin embargo, el empleo de la biomasa en
muchos cultivos, constituye una fuente de energía renovable que, aunque posee
menos valor energético que los combustibles fósiles, los supera en cuanto a la
reducción en el daño al medio ambiente y a la rapidez con que pueden ser
renovados.

En las cadenas inversas agroindustriales es mucho más fácil de cumplir las


regulaciones internacionales, nacionales y locales existentes en las diferentes
legislaciones sobre medio ambiente. Por otra parte, su contribución a reducir un
desfavorable impacto ambiental se ha visto recompensada a partir del Protocolo
de Kyoto con la aparición de los denominados “bonos verdes” o “bonos de
carbono”.

Dimensión social

Cuando la cadena inversa agroindustrial contribuye a la alimentación animal, como


abono para nuevos cultivos y en la producción de energía, por solo citar algunos
ejemplos, está contribuyendo directa o indirectamente a la alimentación y
bienestar de la población y en consecuencia impacta sobre la dimensión social.

La medición de esta dimensión es un tema poco tratado, por lo que su impacto


generalmente se realiza en la descripción de las mejoras que en lo social ofrece la
adecuada gestión de las cadenas inversas agroindustriales. Así, por ejemplo, es
muy común plantear que con la producción de energía renovable derivada de los
residuos de cierto cultivo, es posible que determinada cantidad de familias pueda
disponer de energía eléctrica o que como consecuencia de su adecuada gestión,
se genere cierta cantidad de empleos.

Los impactos sociales en las cadenas inversas agroindustriales, dependen de


cada cultivo aunque los mencionados en los párrafos anteriores casi siempre son
comunes a todos. No obstante como se señala también existen particularidades,
en tanto en algunos casos pueden encontrarse aplicaciones incluso en el campo
de la denominada medicina verde con excelentes resultados.

Todo lo antes expresado demuestra el impacto favorable de una adecuada gestión


de las cadenas inversas agroindustriales sobre las dimensiones económica,
ambiental y social, y en consecuencia, sobre la sostenibilidad y el desarrollo
sostenible. Sin embargo, debe aclararse que la búsqueda de alternativas de
gestión debe estar enfocada hacia la integración de las tres dimensiones, pues
cuando las soluciones mejoran mucho una dimensión en detrimento de otra, no se
está en presencia de un verdadero desarrollo sostenible.

LA LOGÍSTICA INVERSA EN LA CADENA DE SUMINISTRO


AGROINDUSTRIAL DEL CULTIVO CAÑA DE AZÚCAR

Los aspectos tratados en los epígrafes anteriores, aunque persiguen objetivos


similares, varían de una cadena agroindustrial a otra. Por ello, cuando se realiza
una investigación exhaustiva de las mismas, resulta más conveniente enmarcarse
en un cultivo específico, siendo en este caso el seleccionado la caña de azúcar,
donde existe una tradición de siglos, tanto en el caso de Cuba como en otros
países latinoamericanos.

La caña de azúcar se cultiva en más de un centenar de países que se encuentran


entre las zonas tropical y ecuatorial, y es una planta capaz de sintetizar
carbohidratos solubles y materiales fibrosos a un ritmo que le abre un amplio
espectro para la fabricación de muchos productos. Entre ellos, el azúcar ocupa,
hasta la fecha, un lugar primordial, debido a que es uno de los componentes más
importantes y universalmente utilizados en la dieta humana.

Pese a esto, desde hace varios años el azúcar de caña viene enfrentando una
situación muy crítica como producto en su comercialización internacional, en lo
cual aunque influyen varios factores, destacándose la alta competencia existente
entre productores y la aparición de otros productos que han actuado como
sustitutos en determinados momentos, aun cuando no han logrado imponerse. Es
por ello que resulta de interés el desarrollo de estrategias para enfrentar la
competencia en esta industria, que ha incluido como acción fundamental, su
diversificación mediante el uso integral de la caña de azúcar como materia prima
para la obtención de un número elevado de derivados y subproductos.

Debe destacarse que desde el punto de vista de la logística, la producción de


azúcar es considerada como la logística directa, mientras que los derivados que
se obtienen como consecuencia de esta producción, constituyen la cadena de
suministro inversa. Como respuesta al reto planteado por la competitividad, una
opción es adoptar una estrategia de diversificación, lo que presupone ser
competitivos y eficientes en la fabricación de azúcares y sus derivados, con una
alta flexibilidad para reaccionar a las necesidades del mercado, a fin de operar
siempre en el rango de un mayor valor agregado al cliente.

En ese sentido, se prioriza la obtención de los productos, subproductos y


derivados siguientes: azúcares, energía, alcoholes y bebidas, tableros, alimento
animal y biofertilizantes, donde el primero se obtiene como consecuencia de la
cadena de suministro directa y los restantes en la inversa. Ello permite el
aprovechamiento de todo el potencial de esta agroindustria que abarca desde la
agricultura, la producción de azúcar y la generación de energía hasta el
aprovechamiento de los subproductos agrícolas e industriales.

La asimilación de los adelantos de la ciencia y la técnica, tanto a nivel nacional


como internacional, junto a un notable esfuerzo innovador y a una ardua labor de
transferencia de tecnología, la cual entre otras cosas, posibilita la evaluación
económica de la diversificación en las empresas azucareras, demuestra que es
posible incrementar el valor agregado de la producción en su conjunto. En esta
interacción, es precisamente donde se enmarca la logística, la cual, entre otras
cosas, debe garantizar un flujo material estable y racional entre la obtención de los
residuos y su aprovechamiento industrial.
En el empeño de diversificación de la agroindustria azucarera y bajo un enfoque
de logística inversa, Knudsen González (2005) en su tesis doctoral elaboró un
modelo conceptual (Figura 2.1). Dicho modelo hace énfasis en los niveles de
gestión logística táctico y operativo; o sea, que comprende el período de zafra
como un todo y su duración en intervalos de tiempo más cortos, llegando al día a
día. Su principal ventaja es que este modelo logra la integración de la logística
directa con la inversa en una misma cadena de suministro, aunque el énfasis
fundamental está en esta última.

Así mismo, y para facilitar la aplicación del Modelo de la Figura 2.1, el referido
autor propuso el procedimiento general que se expone en la Figura 2.2.; tanto el
modelo como su procedimiento fueron aplicados a los casos de la generación de
energía eléctrica, la elaboración de tableros de bagazo y la producción de alcohol.
El procedimiento general se distingue de otras investigaciones realizadas en este
campo por los aspectos siguientes:
Figura 2.1: Modelo conceptual para el diseño y la gestión de la cadena de suministro de los
residuos agroindustriales de la caña de azúcar.

Fuente: Knudsen González, 2005

1. La conjugación en un solo procedimiento del diseño y la gestión en los niveles


táctico y operativo de una cadena de suministro.

2. La utilización del DRP I y II (Planificación de los Requerimientos de Distribución


y Planificación de la Capacidad de Transportación) y su adecuación como
herramientas para lograr la planificación integrada de los procesos logísticos
directos e indirectos de la cadena de suministro de los residuos de la
agroindustria de la caña de azúcar en los niveles táctico y operativo.
3. La identificación de los impactos ambientales y la evaluación de su significación
en cada proceso de la cadena de suministro de los residuos de la agroindustria
de la caña de azúcar, durante su funcionamiento.

4. La medición del desempeño de la cadena, a través de un indicador propuesto


que mide el Nivel de Desempeño de la Cadena de Suministro (NDCS).

Figura 2.2. Procedimiento general para el diseño y la gestión de la cadena de suministro de


los residuos agroindustriales de la caña de azúcar en los niveles táctico y operativo.

Fuente: Knudsen González (2005).

Empleo de la biomasa cañera con fines energéticos.

Luego de la molida de la caña de azúcar en el central azucarero para la extracción


del jugo, se obtiene el bagazo que es la propia planta sin el jugo. Desde hace
muchos años este bagazo se utiliza como fuente de generación de energía
mediante su combustión directa en calderas, lo cual no solo permite que la
industria no consuma energía del exterior, sino que en ocasiones, puede aportar a
los sistemas energéticos nacionales (cogeneración). Dado que el bagazo se
obtiene en la propia industria y solo lleva un proceso de secado, es evidente que
su costo de transportación es prácticamente nulo. Este bagazo puede tener otros
usos como se verá más adelante.

Sin embargo, con fines energéticos también pueden ser utilizados los
denominados Residuos Agrícolas Cañeros (RAC), formado por hojas y otros
desechos sólidos (biomasa) que quedan en la zona de cultivo y en la propia
industria. En estos últimos, el costo de transporte puede ser importante, al tiempo
que requieren de un proceso adicional de compactación para elevar su valor
energético.

La transportación de los RAC en cuanto a su costo, ha sido uno de los elementos


más debatidos y en el que se han apoyado muchos detractores de la idea de su
empleo. Su aporte, como en casi todas las biomasas, resulta menor que en el
caso de los combustibles fósiles, dada su baja densidad energética, aunque la
aventaja en el hecho de que se trata de una energía renovable. Sin embargo,
muchas veces resulta económica, a pesar de su baja densidad, cuando se
compara con los costos en que se incurren para su obtención. En esto influye
significativamente el hecho de que, por lo general, los centros de beneficio están
relativamente cerca de las empresas azucareras. En la Figura 2.3, se muestra una
red típica de como ocurre la generación de energía a partir de los residuos
agrícolas cañeros.

Figura 2.3. Red logística de la cadena de suministro de los RAC.

Z
Ganadería

IP

Z SEN
CA AGV PG

Z
Insumo
central

Basculador
Empresa azucarera

Zona de Centros de Leyenda:


beneficio Flujo Material Z: Zona de cultivo C A: casa de bagazo
cultivo
Flujo Informativo I P: Instalación de preparación
Flujo Financiero PG: Planta de generación
AGV: Área de generación de vapor

Fuente: elaboración propia

En las zonas de cultivo (Z) se realiza el corte de la caña de azúcar, quedando la


biomasa en el campo. Esta es transportada a la instalación de preparación o
beneficio (IP) donde se compacta y se seca. Luego la biomasa compactada se
transporta al área de generación de vapor (AGV) para convertirla en vapor para de
ahí obtener la energía eléctrica en la planta de generación (PG). Con esta energía
no solo puede funcionar el central azucarero sin consumo externo, sino que
además, se puede aportar a los sistemas energéticos nacionales (cogeneración).

En la Figura 2.3, se representa, además, el aprovechamiento del bagazo para


convertirlo en energía una vez seco (CA), así como de otros RAC que se obtienen
en el basculador de la fábrica de azúcar. Volviendo al caso de la biomasa o RAC
como se ha denominado en este caso, puede notarse que respecto a la instalación
de preparación (IP) se presenta una decisión estratégica de localización. Estos
pueden situarse cerca de las zonas de cultivo, cerca de la fábrica de azúcar o en
algún punto intermedio. En cualquier caso, se requiere realizar un estudio, dado
los costos de transporte en que se incurren. Además, también se presentan otras
decisiones como la cantidad de centros de beneficio a localizar, su capacidad, el
posible almacenaje de los RAC y donde ubicarlos y otras que constituyen
relaciones de conflicto presentes en otros sistemas logísticos.

Las alternativas anteriores no solo se basan en criterios de distancia, sino


además, en otros como los valores de densificación de la biomasa y el tipo de
medios de transporte utilizado. En la Tabla 2.2 se resumen experiencias de los
autores que recomiendan el medio de transporte a utilizar una vez realizada la
compactación (briqueteado) en función de diferentes valores de densidad de los
RAC. En el caso del transporte desde la zona de cultivo hasta el centro de
preparación o de beneficio puede incluso utilizarse tracción animal.

Tabla 2.2. Alternativas de los valores de densificación y de medios de transporte


Densidad de los
Alternativa Medios de transporte Observaciones
RAC (kg/m3)
 Tractores con carretas. Preparación del combustible
A 30-40
 Camiones con y sin (picado) en la empresa.
remolque. Preparación de los RAC en los
B 80 -100
centros de beneficio
Baja:200-300 Densificación de los RAC mediante
C Media: 500  Trenes ferroviarios empacado o briqueteado en los
Alta:  800 centros de beneficio
Fuente: elaboración propia.

Las perspectivas para el incremento sostenido del uso de los RAC como
combustible en son amplias y se fundamentan en varios factores, entre los que se
encuentran:

 El uso de los RAC como combustible complementario para sustituir leña y


petróleo en la producción de azúcar y sus derivados.
 El interés de las empresas azucareras de generar electricidad durante y
después de concluida la zafra, para lo cual necesitan como combustible, no
solo el bagazo que puedan ahorrar, sino todos los RAC que puedan
almacenar.

 La diversificación de la producción azucarera, planteada como estrategia de la


industria azucarera en su proceso de reestructuración, donde los RAC son una
alternativa muy atractiva para concebir la industria azucarera como una
industria sucroenergética.

 La condición de biomasa renovable, que hace que su combustión no


incremente el efecto invernadero y de hecho contribuya a la preservación del
medio ambiente.

Aprovechamiento del bagazo.

El bagazo se considera un residuo lignocelulósico fibroso remanente de los tallos


de caña, el cual es obtenido a la salida del último molino del tandem azucarero, y
constituye un conjunto heterogéneo de partículas de diferentes tamaños que
oscilan entre 1 y 25 mm, siendo su componente estructural más importante la
fibra, que a la vez decide su utilización en la industria de los derivados. La misma
representa aproximadamente entre un 45% y 48 % del contenido del tallo. Dado
que en el sub-epígrafe anterior se mencionó su empleo en la producción de
energía, en el presente serán tratados otros fines en los que pueden ser
empleados.

Dentro de los sistemas logísticos actuales para el reciclaje del bagazo, el proceso
logístico más estudiado ha sido el almacenamiento. Entre las razones que lo
justifican o están su baja densidad, las pérdidas por almacenamiento, las pérdidas
de calidad en la fibra y su humedad. Por otra parte el costo de transportación para
este residuo es bajo como fue planteado anteriormente. En la Tabla 2.3 se pueden
apreciar los principales parámetros y las características de los diferentes métodos
de almacenamiento.

En el caso del almacenamiento suelto (comúnmente conocido como “a granel”), se


puede clasificar, de acuerdo con el medio acuoso utilizado en el mismo, en:
sistemas que utilizan licor biológico, sistemas que utilizan agua y sistemas que
utilizan soluciones ácidas alcalinas. Paralelamente a lo anterior, también es
necesario considerar que la humedad influye favorablemente en la actividad
biológica de los microorganismos que degradan y afectan la calidad del bagazo,
agravándose esta situación en el almacenamiento en pacas con relación al
almacenamiento suelto (a granel). Por esta razón, en la tecnología de
almacenamiento para el bagazo compactado debe analizarse de forma conjunta
con la selección de los métodos de desmedulado, para lo cual, este se clasifica
en: desmedulado seco (20-40 % de humedad), húmedo (50%) y en suspensión
(mayor del 75%).

Dentro de la industria de derivados de la producción de azúcar de caña y como ya


se ha planteado, el principal empleo del bagazo es su aprovechamiento con fines
energéticos. Sin embargo, una vez satisfecha esta necesidad, el sobrante puede
ser aprovechado en variados usos, donde predominan la elaboración de tableros
de fibra y de partículas, las de celulosa y las de furfural, donde todos son
empleados en la industria de la construcción. Es importante señalar, que los
tableros con aglutinantes orgánicos pueden ser producidos en las mismas plantas
que los de fibra (en inglés, Hardboard) y de partículas (en inglés, Waferboard). En
la Figura 2.4, se muestran todos los productos y subproductos que se pueden
obtener a partir del bagazo.
Tabla 2.3. Principales parámetros y características de los diferentes métodos de
almacenamiento del bagazo para su uso industrial.
Método de almacenamiento
Compactado
Características
En pacas En Suelto (a granel)
Húmedo Presecado briquetas
Densidad (kg/m3) 250 - 350 250 - 350 ≤ 1200 200 400
Humedad (%) 50 17 - 20 base seca 50
Iguales al Menores (dependen del
Pérdidas Grandes Menores
húmedo tratamiento microbiológico)
Menores que
Costo de operación Medios Mayores Mínimos
el húmedo
Requisito para el Pilas Pilas no
- No requiere cubierta
almacenamiento cubiertas cubiertas
Se deposita suelto sobre
plataformas.
Se puede o no compactar con
medios mecánicos, formándose
Se compacta a las densidades grandes pilas que alcanzan alturas
expresadas anteriormente, utilizando de hasta 25m y más
equipos especializados. La compactación se logra con el
Generales Se deben emplear las Normas Cubanas propio peso del bagazo con la
sobre el almacenamiento del bagazo en ayuda de la adición de líquidos
pacas [SNPCI: NC 96-02-09:87; SNPCI: NC (agua, licor microbiológico u otras
96-03-01:87; SNPCI: NC 96-01-05:89] soluciones) o por el empleo de
equipos pesados, como
cargadores frontales.
Se emplean transportadores de
banda o rastrillos.
Fuente: elaboración propia.

Independientemente del tipo de tablero aglomerado de bagazo que se utilice en


las construcciones, se obtienen ventajas desde el punto de vista económico
(reducción del tiempo de ejecución y menores precios al compararlos con la
madera), ecológico (reducción en la emisión de CO 2 debido a la disminución en el
consumo de cemento y reducción de la tala indiscriminada de los bosques) y por
último, el incremento de la flexibilidad en la utilización del espacio por la
sustitución de paredes interiores en las viviendas.

Pese a los variados usos que presenta el bagazo, en la actualidad su principal


destino es la producción de energía. Ello se debe a los elevados precios de los
combustibles fósiles en el mundo y el impacto tan desfavorable que ejercen sobre
el medio ambiente. Por ello, cualquier alternativa de decisión que apunte hacia el
cambio de esta estrategia debe estar muy fundamentada desde todas las
dimensiones que forman parte del desarrollo sostenible.
Figura 2.4. Principales productos y subproductos obtenidos del bagazo.

 Papel de imprenta y
 Para disolver escribir

 Química  Papel estucado y periódico

a) Pulpa
 Absorbente  Medio filtrante

 Papel de imprenta y escribir


 Químico-mecánica  Papel estucado y periódico
 Medio para corrugar

 De partículas
b) Tableros  De fibra
Bagazo  Con aglutinantes inorgánicos
c) Resina para fundición
d) Fármacos a partir de la lignina
e) Carbón activado
 Hidrolizado
f) Bagacillo
 Predigerido
g) Polvo de celulosa  Predigerido con cal
h) Productos moldeados

 Fármacos furánicos
i) Furfural  Resina furfural - acetona
 Alcohol furfurílico

Fuente: elaboración propia

Aprovechamiento de las mieles

Al igual que los RAC y el bagazo, las mieles de la industria azucarera se


consideran un residuo perteneciente al grupo de sustratos y son utilizadas para la
obtención de alcohol etílico por vía de la fermentación. Dentro de este grupo,
también se incluye el jugo de caña, los residuos lignocelulósicos, el jugo de los
filtros, el jugo diluido, así como el mosto de destilería del propio proceso
fermentativo.

Según Knudsen González (2005), actualmente la producción de alcohol a nivel


mundial tiende a elevarse, destacándose en ese crecimiento países como Estados
Unidos con un 36%, Brasil con 10%, la Unión Europea con 9% y China con 8%.
Este crecimiento se fundamenta en la tendencia a depender cada vez menos de
los combustibles fósiles y el cambio en la estructura de la demanda de materias
primas para la obtención de energía, unido a la necesidad de poseer un
combustible que pudiera sustituir al petróleo para lograr un desarrollo de la
economía, como son los casos de Brasil, República Dominicana y Jamaica, por
citar algunos ejemplos. De ellos sobresale Brasil, país que tiene una experiencia
de más de 20 años en la producción de alcohol carburante a partir de la caña de
azúcar; llegando a rendimientos de más de 80 L/Ton. de caña, con costos
inferiores a los 0,20 USD/L, pudiendo producir anualmente hasta 14,4 billones de
metros cúbicos de alcohol en más de 300 instalaciones.

Aunque la producción de alcohol es el principal producto que se elabora a partir de


las mieles, se pueden obtener otros de mucha utilidad, como los que se muestran
en la Figura 2.5. La cadena de suministro inversa cambia con el producto final que
se desee obtener, por cuya razón los autores del presente capítulo prefieren hacer
énfasis en el caso del alcohol.

La mayoría de los trabajos e investigaciones consultadas tratan aspectos


relacionados con la Ingeniería de la Seguridad (HAZOP- Hazard and Operability
Analysis) en las destilerías (Silvett et al., 2004), la tecnología de obtención de
alcohol (Garrido Carralero, 2004) y el rendimiento de las mieles (Hormaza et al.,
2004). Es importante destacar que este varía de acuerdo con la influencia de
diferentes factores: variedad de caña, época de cultivo, condiciones ambientales
propias del país y factores de la industria azucarera; y por lo general se encuentra
entre 30% y 35 % de miel final por unidad de azúcar producido.
Independientemente de esto, la cadena de suministros para el alcohol incluye los
elementos siguientes: obtención de la caña de azúcar, manipulación de la caña de
azúcar, estiba y desestiba de los medios de transporte, transportación de la caña
de azúcar, producción de miel, almacenamiento de la miel, estiba y desestiba de
los medios de transporte con miel, transporte de la miel hacia la destilería,
producción de alcohol, almacenamiento del alcohol y distribución.

Dentro de estos elementos es el transporte el que más influye en la economía que


finalmente se obtiene con el alcohol. Por ello, es una práctica común situar la
refinería cerca de la fábrica de azúcar, con lo cual quedarían como costos de
transportación más importantes la distribución. El destino final de este producto no
es solo la energía, pues existen otros como las bebidas alcohólicas y la perfumería
que también resultan atractivos.

La ecuación 2.1 (índice de revalorización), aunque puede ser extendida a


cualquier residuo, es muy empleada en el caso del alcohol, pues representa desde
el punto de vista económico si resulta o no factible su empleo en determinado
producto. En la misma se procede con la elaboración cuando su resultado es
superior a la unidad. Cabe destacar que, aunque no es una expresión de cálculo
muy detallada, permite de manera preliminar y en un nivel estratégico, decidir el
rechazo de determinada propuesta.
Figura 2.5. Principales productos y subproductos obtenidos de la miel.

 Etileno
a) Alcohol etílico Alcoquímica
 Etanol
b) Rones y aguardiente
c) Alfa - amilasa
d) Dextranasa
e) Autolizados y extractos
f) Recasen 1 y 2
g) Miel proteica

h) Miel deshidratada enriquecida


i) Enzima  Celulasa
 Xilanasa
j) L- lisina
Mieles
k) Acetona - butanol

 Cítrico

 Láctico
l) Ácido
 Indolacético

 Jasmónico

 Saccharanyces

m) Levadura  Torula

 Invertasa

Fuente: elaboración propia

Precio del subproducto o producto


Índice de Revalorización
Precio del residuo * Índice de consumo unitario del residuo
(2.1)

CONCLUSIONES

Las cadenas inversas agroindustriales constituyen una aplicación de la logística


inversa a los residuos sólidos que se obtienen como consecuencia de los
diferentes procesos que conforman sus cadenas o redes logísticas directas,
teniendo elementos comunes en su estructura y manera de gestionarla, pero
también grandes diferencias derivadas de las características específicas de cada
cultivo.
En el caso de la caña de azúcar, son muy variados los productos que se obtienen
como consecuencia del aprovechamiento de sus residuos sólidos. En particular,
de los tratados en el capítulo es la energía el principal recurso que se obtiene de
los mismos, dado por los elevados precios de los combustibles fósiles y la
afectación que provocan sobre el medio ambiente. No obstante, la amplia la gama
de opciones que posee este cultivo, en lo que respecta a productos de alta
demanda y en todos los casos de un favorable impacto social, lo convierten en
una fuente de importantes recursos para los productores.

Finalmente cabe apuntar que una adecuada gestión de las cadenas inversas
agroindustriales, constituyen una vía para el acercamiento de los productores de
este cultivo hacia el desarrollo sostenible, dado que en la gran mayoría de los
casos, es posible llegar a decisiones con impactos favorables en cada una de sus
tres dimensiones: económica, social y ambiental.

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CAPÍTULO 3

TOMA DE DECISIONES MULTICRITERIO EN CADENAS


AGROINDUSTRIALES AZUCARERAS

Fernando Marrero Delgado


Javier A. Asencio García
Roberto Cespón Castro
René Abreu Ledón
Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba.

INTRODUCCIÓN

Lograr niveles de competitividad constituye una tarea de gran complejidad, si se


tiene en cuenta que la economía de la producción agrícola consta de un gran
número de eslabones con distintas funciones que generan en las condiciones
actuales, una amplia y creciente diversidad de problemas para los que puede
contarse con un universo de soluciones alternativas.

Numerosos estudios desarrollados a lo largo de estos años han demostrado desde


el punto de vista de la logística empresarial, que uno de los «talones de Aquiles»
de las cadenas de suministro agrícolas ha sido el flujo de productos desde el
campo hasta el cliente, pues es superior la demanda con respecto a la
disponibilidad de productos en buen estado que llega a estos (Marrero Delgado et
al., 2001).

Es por ello que resulta lógico suponer que este problema incluye, no solo la
necesidad de un enfoque logístico de la transportación de los productos hasta el
cliente, sino además, considerar las propias posibilidades de las organizaciones
de la agricultura. No obstante a esto, es indiscutible que en la actualidad, la toma
de decisiones, en el problema logístico antes señalado, constituye un aspecto de
primer orden a resolver, no solo para propiciar el logro de una mejor utilización de
las capacidades productivas instaladas, sino también para evitar el deterioro de
grandes cantidades de productos antes de su llegada al cliente, ya que, en la
práctica, el proceso decisional en esta área se realiza basándose,
fundamentalmente, en las experiencias y las habilidades del personal encargado
de estas tareas, sin considerar modelos lógicos.

EL PROCESO DE TOMA DE DECISIONES

En el proceso de toma de decisiones, si bien la selección de las variables


relevantes constituye un paso difícil e importante, la definición de los criterios de
decisión y las metas, así como su interrelación con las variables para dar lugar a la
formulación del modelo, representan un elemento vital para la obtención de una
solución permeada de alternativas, ya sea por variación de los valores de los
parámetros del sistema o por proyecciones futuras del objeto que generarán un
conjunto de opciones, permitiendo que los directivos de la organización
seleccionen la más satisfactoria, pertinente y consecuente con las metas
establecidas. Estas redundan, finalmente, en la asignación de las tareas y de una
guía para su realización. La complejidad del proceso de toma de decisiones y la
manera como se realiza la elección de la mejor alternativa, constituyen una de las
premisas para la obtención de una solución de compromiso.

Así, en primer lugar, en una situación de toma de decisiones, la definición y la


generación de alternativas, de estados y de consecuencias, es el aspecto crucial
de dicho problema de decisión, dada la complejidad con que se realiza este
proceso e influenciado por el ambiente dinámico e incierto en el cual opera la
organización. Aquí también se deben considerar factores, tales como la presencia
de metas incompatibles y la responsabilidad y la autoridad para la toma de
decisiones.

En segundo lugar, es importante analizar que la estructura paradigmática


establecida por la optimización clásica, posee una gran solidez desde un punto de
vista lógico, pero presenta inconsistencias desde el punto de vista del contenido
empírico, que la desvía de los procesos reales de la toma de decisiones, ya que
los centros decisores no siempre están interesados en ordenar las soluciones
factibles con arreglo a un único criterio, sino que desean efectuar sus tareas con
arreglo a diferentes criterios que reflejan, en realidad, sus preferencias particulares
(Romero, 1993). Así sucede en las cadenas agroindustriales azucareras, donde
para obtener un adecuado nivel de satisfacción de las necesidades de la industria
azucarera, como cliente final del proceso de cosecha, beneficio y transportación
de la caña de azúcar, es necesario valorar simultáneamente criterios referidos a
tiempo, calidad y cantidad de caña de azúcar a ubicar en este.

Es frecuente que el resultado obtenido en la evaluación de las distintas


alternativas varíe con el criterio elegido, el cual puede ser cuantitativo o cualitativo.
¿Qué hacer ante esta situación? Sin dudas, una solución la brindan las técnicas
multicriterio, las cuales pueden tener en cuenta al unísono, tanto los disímiles
criterios como la relevancia relativa de estos para el decisor (Domínguez Machuca
et al., 1995). Los métodos multicriterio constituyen un campo novedoso dentro de
la toma de decisiones y esto no se debe, precisamente, a lo relativamente reciente
de su aparición en las ciencias, sino por la aceptación que han tenido por parte de
los directivos de las organizaciones.

EL PROCESO DE TOMA DE DECISIONES MULTICRITERIO

De acuerdo con la literatura consultada, el proceso de toma de decisiones


multicriterio comienza, generalmente, por una discusión con el o los mandantes
del estudio, sobre las razones que hacen pensar en la necesidad del análisis
multicriterio, lo que supone una previa sensibilización del mandante. Este primer
contacto con el problema resulta imprescindible para evaluar la viabilidad del
trabajo e identificar bien a los actores y a la problemática objeto de decisión. En
dicha fase se llega a la aceptación del marco de estudio y se termina con la
designación de las personas que formarán parte del grupo de trabajo.

El segundo momento comienza con la generación de las alternativas y la


construcción de los criterios; es decir, se trata de construir un modelo de decisión
multicriterio, el cual queda terminado al plantear su matriz de decisión. La calidad
de la alternativa seleccionada depende de la calidad de los datos utilizados para
describir la situación de decisión. El modelo siempre debe presentarse a
mandantes y decisores para su discusión y validación, siendo viable el cambio de
los criterios y las alternativas propuestas. Asimismo, se pueden agregar nuevas
alternativas por cambios de criterios y/o por un perfeccionamiento de las
evaluaciones, permitiendo la mejora sustancial del modelo. En esta etapa, es
donde se hace imprescindible valorar los criterios que respondan al tratamiento
ambiental del objeto de estudio, así como sus impactos e implicaciones (Marrero
Delgado, 2001).

La etapa que continúa, requiere del desempeño activo del decisor para la elección
del método de agregación y la recopilación de información sobre las preferencias
del decisor. Es por esto que el analista debe movilizar al decisor para determinar
con objetividad la importancia relativa (pesos) o cualquier otra información previa
que se requiera sobre las preferencias. El proceso termina con el análisis riguroso
de los resultados y es el momento en que el analista precisa los límites de validez
del modelo e incita al decisor a desplegar estudios de sensibilidad (Romero, 1993;
Barba-Romero y Pomerol, 1997). La mayoría de estas fases pueden ser
susceptibles de ejecutarse de forma recursiva, pudiendo de nuevo retornarse
hacia fases ya superadas.

La selección de alternativas en presencia de múltiples criterios constituye uno de


los problemas más importantes y frecuentes en el campo de la toma de
decisiones. Para resolverlo, la literatura especializada recoge variados enfoques.
Los autores de este capítulo prefieren adoptar la clasificación de los métodos
multicriterio expuesta por Barba-Romero, Casillas y Pomerol (1997); o sea, de
acuerdo con el número de alternativas que intervienen en el proceso en: métodos
continuos y métodos discretos.

Aunque se han desarrollado múltiples métodos multicriterio, en la actualidad los


investigadores centran sus esfuerzos en las aplicaciones y perfeccionamiento de
los métodos desarrollados, en particular de los métodos discretos. De esta forma,
los estudios se centran en determinar qué método debe ser elegido ante una
situación determinada.

No es posible establecer de manera categórica la superioridad de un método


sobre otro. Según Ignicio (1983) y Romero (1993), no existe aún un método
multicriterio superior a los demás para tratar cualquier tipo de problema decisional
multicriterio, en la medida que en la elección del método multicriterio adecuado
influyen, de manera decisiva, las características situacionales del problema
decisional en concreto. Así, algunos autores como Tecle et al. (1990), Ozernoy
(1992) y Romero (1993), sostienen que la elección del mejor método multicriterio
es un problema multicriterio en sí mismo, donde las alternativas están constituidas
por los diferentes métodos y donde los atributos serán las cualidades o
propiedades de estos, tales como la consistencia, la utilidad de los resultados y la
capacidad de manejar problemas lineales.

Como se ha visto hasta aquí, el paradigma decisional multicriterio está presente


en casi todos los procesos de la vida y obra de la humanidad, a los que no
escapan los procesos logísticos empresariales, por lo que puede formularse la
pregunta: ¿qué papel desempeña la modelización multicriterio en la logística
empresarial?

PAPEL DE LA MODELIZACIÓN MULTICRITERIO EN LA LOGÍSTICA

La logística se ha convertido en un tema prioritario para las empresas que se


enfrentan al fenómeno de la globalización (Infosight, 2001). De esta forma, la
logística se convierte en "[…]aquella parte del proceso de la cadena de
suministros que planifica, implementa y controla el flujo y almacenamiento
eficiente y efectivo de bienes, servicios e información relacionada desde el punto
de origen al punto de consumo a fin de satisfacer los requerimientos del cliente”
(Council of Suply Chain Management Profesionals –CSCMP-, 2001). Por su parte,
Lu [2000] la define también como: "[…] el proceso de anticipación a las
necesidades y deseos del cliente".

¿Qué es lo que realmente da importancia a la logística? la importancia radica en


que las actividades de su campo de acción son fundamentales en los resultados
de la organización, y que se desarrolla en un ambiente de planeación, soportando
las estrategias corporativas o empresariales. Algunos autores como Velásquez
Contreras (2001), la presentan como una fuente de estrategias distintas de las
tradicionales, con resultados más durables, representando verdaderas ventajas
competitivas en mercados como los actuales.

El paso de una economía cerrada a la competencia global ha sido dramático para


los países del denominado “Tercer Mundo”; en muy corto tiempo se conformaron
bloques económicos, desaparecieron las fronteras y restricciones comerciales,
ocurrió una verdadera «evolución tecnológica», tanto en modos de transporte
como en las telecomunicaciones. Así, el nuevo entorno exige rapidez y flexibilidad
en procesos productivos, implicando una nueva dinámica en la compra de
materias primas necesarias en la manufactura, las cuales no son producidas al
mismo ritmo que el consumo. De igual forma sucede con los volúmenes de
producción, los cuales son mayores a las necesidades del mercado doméstico o
regional, haciendo necesario llevarlos a otras regiones y países.

Una de las principales limitantes en la toma de decisiones logísticas en la


actualidad es que se obvia la naturaleza multicriterio del proceso. A modo de
ejemplos, es posible citar como metas: la minimización de costos de
transportación, la maximización de los volúmenes a transportar y la optimización
del plazo de entrega y del tiempo de servicio al cliente, presentes todas, en las
cadenas agroindustriales azucareras. Estas metas se derivan, fundamentalmente,
del entorno y de las necesidades y deseos de la sociedad, y deben valorarse
simultáneamente.

El obtener información sobre sucesos del futuro en los procesos logísticos, sirve
como ayuda en la selección de unas alternativas sobre otras, pero en cualquier
caso, no toda la información debe estar relacionada con el conocimiento de
sucesos futuros, ya que también es necesaria, entre otras, la información sobre los
costos, los riesgos, los registros históricos de ventas o de mercados. Estos datos
se obtienen, tanto dentro como fuera de la empresa, ayudando a identificar las
alternativas de acción más factibles y sus beneficios asociados (Marrero Delgado
et al., 2001).

Según Arbones (1990) y Lu (2000), la toma de decisiones logísticas es un


proceso, y como tal, establece los pasos que el responsable de la logística deberá
seguir para la toma de estas, en vez de los que realmente sigue. Sin este proceso
racional y efectivo, no es posible a ninguna organización avanzar en la
consecución de los objetivos económicos que marca la logística. Por tanto, la toma
de decisiones logísticas en las cadenas agroindustriales azucareras debe
realizarse siguiendo los pasos señalados y enfocando sistémicamente este
proceso decisional en la cosecha, el beneficio y la transportación de la caña de
azúcar.

PAPEL DE LA MODELIZACIÓN MULTICRITERIO EN LA GESTIÓN LOGÍSTICA


DE LA CADENA DE CORTE, ALZA Y TRANSPORTE DE LA CAÑA DE
AZÚCAR

El propio desarrollo alcanzado por la industria azucarera hizo que el problema de


la logística, donde una de sus partes es el flujo de la caña de azúcar desde el
corte hasta su entrada a la industria, se convirtiera en una de las limitaciones más
importantes para lograr mayores niveles de producción de azúcar, hasta el punto
de que en la actualidad, es superior la capacidad instalada en cuanto a las
potencialidades de la industria azucarera con respecto a la disponibilidad de caña
en «buen estado» que llega a esta (Marrero Delgado et al., 2001).

Este problema incluye, no sólo la necesidad de un enfoque logístico de la


transportación de la caña hasta la industria, sino, además, la necesidad de la
gestión de los recursos que intervienen en el proceso de cosecha, beneficio y
transporte de la caña de azúcar, desde las unidades productoras hasta los centros
de beneficio. Es lógico suponer que esta gestión de la cosecha, beneficio y
transportación de la caña de azúcar, desde el campo hasta la industria, requiere
de la valoración de varios criterios de decisión, más o menos en conflicto, como
son los relativos a utilización de las capacidades productivas instaladas, a la
reducción del deterioro de grandes cantidades de caña antes de su llegada a la
industria, así como los relativos a la productividad y utilización de los recursos que
intervienen en su cadena de corte, alza y transportación.

En este proceso es evidente la necesidad de un modelo decisional, soportado en


diferentes criterios que se correspondan con el objeto analizado, pues esto en la
práctica se realiza basado, fundamentalmente, en la experiencia y habilidades del
personal encargado de estas tareas.

COSECHA, BENEFICIO Y TRANSPORTACIÓN DE LA CAÑA DE AZÚCAR

El proceso de cosecha, beneficio y transportación de la caña de azúcar está


compuesto por las actividades: corte de la caña en las unidades suministradoras,
alza en las unidades suministradoras y transporte desde los campos hasta los
centros de recepción y/o hasta la industria, incluyendo el proceso de beneficio de
la caña. De esta forma, los eslabones de esta cadena son: entidades
suministradoras, centros de recepción y central azucarero, aunque también se
debe considerar el transporte directo de la caña de azúcar desde el campo hasta
la industria, donde no intervienen los centros de recepción.

El papel del transporte en la cadena de suministro objeto de estudio está


relacionado con las dimensiones de tiempo y utilidad del lugar; o sea, ubicar la
caña de azúcar en las cantidades necesarias (según las capacidades de
procesamiento de los centros de recepción y de molida de la industria azucarera y
considerando las disponibilidades de caña cosechada), en el momento preciso
(que evite las interrupciones de la industria por falta de caña), en el lugar
adecuado (en los centros de recepción, para realizar su beneficio y en el
basculador, para realizar su molida) al menor costo y con la mayor calidad posible
(frescura de la caña y un menor índice de materias extrañas).

Partiendo de estos elementos y analizando la cadena de corte, alza y transporte


de la caña de azúcar con un enfoque logístico, se puede considerar a esta como
un sistema de aprovisionamiento, donde están presentes los proveedores
(entidades suministradoras de caña), el transporte (de la caña desde los campos
hasta los centros de recepción y/o basculador de la industria) y la manipulación
(en el campo, después que es cortada; en el centro de recepción, después que es
beneficiada y en el patio de la industria, para ser basculada y molida). De este
análisis se puede deducir que los componentes del servicio al cliente, en el caso
de la cadena de corte, alza y transporte de la caña de azúcar son:

 Cantidades de caña ubicada en la industria azucarera para evitar


interrupciones en esta, tomando en consideración su capacidad.
 Calidad de la caña que llega a la industria, expresada en la frescura y
contenido de materias extrañas que presenta esta.
 Tiempo que transcurre desde el corte de la caña hasta su ubicación en la
industria para ser molida.
El logro de un nivel de servicio al cliente adecuado, depende de diversos factores
conflictivos entre sí, pudiéndose relacionar los siguientes:

 La disponibilidad de caña en las entidades suministradoras.


 Las cantidades de caña a cortar, alzar y transportar.
 La magnitud y utilización de las capacidades de corte, alza y transporte.
 Las distancias existentes desde los campos de caña hasta los centros de
recepción y la industria.
 Las distancias existentes desde los centros de recepción hasta la industria.
 El contenido de materias extrañas en la caña de azúcar que llega a la industria
azucarera.
 La magnitud y utilización de las capacidades de beneficio de la caña de azúcar.
 La magnitud y utilización de la capacidad de molida de la industria.

Estos factores confirman el carácter multicriterio del proceso de toma de


decisiones logísticas en el proceso de aprovisionamiento de caña de azúcar para
lograr un adecuado nivel de servicio al cliente (industria azucarera), expresado en
los componentes relacionados anteriormente.

PROCEDIMIENTOS PARA LA TOMA DE DECISIONES LOGÍSTICAS CON


ENFOQUE MULTICRITERIO EN LA CADENA DE CORTE, ALZA Y
TRANSPORTE DE LA CAÑA DE AZÚCAR

El procedimiento para la toma de decisiones logísticas con enfoque multicriterio en


la cadena de corte, alza y transporte de la caña de azúcar propuesto (Figura 3.1),
se ha estructurado en trece (13) etapas distribuidas en cuatro (4) fases, siguiendo
el ciclo de Alter Shewar o Ciclo de Deming, como una forma de representar el
proceso de solución de problemas: planificar, hacer, comprobar y actuar.

El procedimiento general comienza por el análisis de la situación actual del


sistema objeto de estudio, posteriormente se pasa al desarrollo de la solución y
del plan de actuación, para realizar, por último, la implantación y evaluación. A
continuación se describen en detalle cada una de estas fases y sus etapas.

FASE: PLANIFICAR

Incluye un conjunto de etapas vinculadas con la definición de los objetivos


generales del estudio y el análisis de la situación actual del objeto de estudio.
Figura 3.1. Procedimiento para la toma de decisiones logísticas con enfoque multicriterio
en la cadena de corte, alza y transporte de la caña de azúcar

1. Definición de los objetivos del estudio.

2. Establecimiento de los compromisos de la organización.

Planificar
3. Conformación de los equipos de trabajo.

4. Análisis de la situación actual de la cadena logística,


tanto en sus eslabones independientes como en su
integración.

5. Definición de los criterios de decisión.

7. Formulación de las alternativas en cada eslabón de


la cadena y en la cadena como un todo.

6. Reducción del número de alternativas.

Hacer 8. Determinación de requerimientos y restricciones.

9. Evaluación de la factibilidad de cada alternativa


presente en cada eslabón de la cadena y en la
cadena como un todo.

10. Integración de la cadena logística. Modelación de la


red logística.

Comprobar 11. Elaboración del cronograma de implantación.


Capacitación del personal.

12. Implantación del sistema.


Actuar
13. Evaluación y control del comportamiento de la
cadena. Auditoría del sistema.

Fuente: Marrero Delgado (2001).

Etapa 1: definición de los objetivos del estudio. El procedimiento planteado


sirve para cualquier cadena logística, independientemente del tipo de industria
azucarera de que se trate, siempre que se esté considerando el período de zafra
(horizonte de planeación: táctico). Por otra parte, se debe considerar que los
procesos agroindustriales cubanos, en su concepción, constituyen procesos
logísticos donde se entrelazan las funciones de satisfacer las exigencias de los
clientes, de realizar la transportación del producto (viandas, ganado, tabaco, café,
hortalizas, caña de azúcar, etc.) o de los abastecimientos para el logro de estos,
de procesar los pedidos de los clientes y de mantener en inventario un conjunto de
recursos o productos. Por esto, considerando el carácter sistémico y logístico de
los procesos agroindustriales, y en particular la agroindustria azucarera, se puede
deducir la necesidad de enfocar el perfeccionamiento de acuerdo con las
características propias de cada empresa como sistema logístico, en el que es
necesario un proceso de toma de decisiones con enfoque multicriterio. De ahí que
en esta etapa se fijen los objetivos a cumplir con el estudio a realizar. Estos
estarán encaminados a dar respuesta al nivel de servicio al cliente establecido.

Etapa 2: establecimiento de los compromisos de la organización. Esta etapa


está encaminada a conseguir el necesario grado de entendimiento entre el
personal involucrado en el proceso de cosecha, beneficio y transportación de la
caña de azúcar y el personal encargado de efectuar el estudio. Además, en esta
etapa se identifica y asignan las prioridades a los objetivos planteados, haciendo
uso de métodos de trabajo en grupo y de métodos de expertos o métodos
multicriterios discretos, como los de ponderación.

Etapa 3: conformación de los equipos de trabajo. La referida etapa, abarca la


constitución de los equipos de trabajo necesarios para el desarrollo del estudio; o
sea, quiénes serán los clientes o mandantes, los decisores, los analistas o equipo
de estudio y los usuarios y programadores del Sistema Informativo de Ayuda a la
Decisión Multicriterio o el paquete informático. También en esta etapa se realiza,
de ser necesaria, la capacitación del personal involucrado.

Etapa 4: análisis de la situación actual de la cadena logística, tanto en sus


eslabones independientes como en su integración. Esta etapa tiene particular
importancia, no solo por revelar los problemas que afectan la gestión de la cadena
de suministro, sino también por brindar los datos necesarios sobre la red logística
actual y todos sus componentes, que serán usados para el desarrollo del modelo
decisional multicriterio y las etapas que suceden a esta en el procedimiento
general. Para darle cumplimiento a esta etapa, se propone el procedimiento para
análisis de la situación actual de la cadena objeto de estudio planteado en la
Figura 3.2. Este se ha estructurado en tres grandes fases: conceptuación del
estudio, especificación del problema y determinación y verificación de la causa, así
como en 11 pasos, distribuidos en cada una de estas fases.

Conceptuación del estudio. Referido al análisis de la situación actual de la


cadena de corte, alza y transporte de la caña de azúcar, en esta fase se plantea
las interrogantes: qué hacer, dónde hacerlo y quiénes lo harán. Contempla los
pasos siguientes:
Figura 3.2. Procedimiento para el análisis de la situación actual de la cadena logística.
Métodos y técnicas que apoyan el estudio

4.1. Realizar una descripción general de  Técnicas de análisis y


la cadena (Premisas de recopilación de información
Conceptualización del estudio

 Indicadores técnicos -
funcionamiento del sistema) organizativos

4.2. Definir objetivos del estudio de la  Técnicas de trabajo en grupos


situación actual de la cadena  Técnicas de clasificación
 Métodos multicriterios

4.3. Seleccionar y delimitar el sistema  Técnicas de trabajo en grupos


 Técnicas de clasificación
objeto de estudio (Configuración del  Métodos multicriterios

 Técnicas de análisis y
4.4. Establecer y organizar el equipo de recopilación de información
estudio  Muestreo
 Técnicas de trabajo en grupos

4.5. Determinar el entorno y su influencia  Técnicas de análisis y


recopilación de información
Especificación del problema

en la cadena (Relaciones con el  Técnicas de clasificación


 Matriz DAFO

 Técnicas de análisis y
4.6. Determinar y describir los eslabones recopilación de información
de la cadena (Determinar los  Indicadores técnicos-
organizativos

 Técnicas de análisis y
4.7. Definir requisitos operativos de cada recopilación de información
eslabón y de la cadena

 Red Logística
4.8. Definir los flujos actuales de la  Diagramas de flujos

4.9. Identificar y analizar los problemas  Arboles de Realidad Actual


Deter. y verif. de la causa

que afectan la gestión de cada  Encuestas, Cuestionarios


 Diagrama causa – efecto
eslabón y de la cadena. Clasificarlos
 Técnicas de trabajo en grupos
en internos y externos

 Técnicas de trabajo en grupos


4.10. Validar, enriquecer y agrupar los  Técnicas de clasificación
problemas detectados  Métodos de expertos

4.11. Definir los aspectos a mejorar en  Técnicas de trabajo en grupos


cada eslabón y en la cadena

Fuente: Marrero Delgado (2001).


 Realizar una descripción general de la cadena (premisas de funcionamiento
del sistema).
 Definir objetivos del estudio de la situación actual de la cadena
(identificación de la necesidad).
 Seleccionar y delimitar el sistema objeto de estudio (configuración del
problema).
 Establecer y organizar el equipo de estudio.

Especificación del problema. Se determinan y analizan aspectos relacionados


con el sistema, tales como: requisitos operativos, diagramas del sistema, criterios
de interfaces, condiciones ambientales, prestaciones, características físicas,
requisitos de efectividad, fiabilidad, reconfigurabilidad, disponibilidad,
supervivencia, vulnerabilidad, entre otros. Esta fase contempla los pasos
siguientes:

 Determinar el entorno y su influencia en la cadena (relaciones con el


entorno),
 Determinar y describir los eslabones de la cadena (determinar los
componentes).
 Definir requisitos operativos de cada eslabón y de la cadena.
 Definir los flujos actuales de la cadena.

Determinación y verificación de la causa. Se procede a definir los problemas


que afectan la gestión de la cadena de corte, alza y transporte de la caña de
azúcar, de realizar su validación, así como la determinación de los aspectos a
mejorar en esta. Contempla los pasos siguientes:

 Identificar y analizar los problemas que afectan la gestión de cada eslabón


y de la cadena. Clasificarlos en internos y externos.
 Validar, enriquecer y agrupar los problemas detectados.
 Definir los aspectos a mejorar en cada eslabón y en la cadena.

FASE: HACER (procedimiento para la toma de decisiones logísticas con


enfoque multicriterio en la cadena de corte, alza y transporte de la caña de
azúcar).

Esta fase incluye un conjunto de etapas relacionadas con el desarrollo de la


solución.

Etapa 5: definición de los criterios de decisión. El proceso de definición de los


criterios contempla los pasos siguientes:

 Paso 5.1: establecer los criterios auxiliándose de técnicas de trabajo en


grupo. Mediante el trabajo en grupo se establecen los criterios a utilizar en
cada eslabón y en la cadena. La modelización de los criterios puede ser
lograda buscando un desarrollo sustentable de la actividad (Marrero Delgado,
2001) y tomando en consideración los componentes del servicio al cliente. Es
por ello que los criterios se agrupan en tres grandes categorías, coincidentes
con las dimensiones básicas del desarrollo sostenible:

1. Eficiencia económica: razón costo / beneficio, productividad y calidad.


2. Calidad ambiental: reducir pérdidas en el entorno, reducir contaminación del
entorno y aumentar los beneficios del entorno.
3. Impacto social: mejora de las condiciones de trabajo e incremento de los
beneficios sociales.

 Paso 5.2: seleccionar los criterios. Una vez determinados los criterios se
realiza una selección de los más significativos, cuya cantidad, definida por un
trabajo en grupo, sea adecuada para el método matemático de agregación a
aplicar. En esta investigación se recomienda trabajar con 7±2 criterios. Este
proceso conlleva la eliminación de aquellos que son redundantes y contenidos
en otros, así como la eliminación de los que dependen del entorno en que se
desarrolla la cadena logística.

 Paso 5.3: determinar el peso de cada criterio. Para la determinación del


peso de cada criterio se pueden utilizar métodos de cálculo subjetivos. En esta
investigación se realiza utilizando el método del Triángulo de Füller, con
algunas modificaciones introducidas por el autor principal de este capítulo,
dadas por la necesidad de permitir la existencia de igualdad de preferencia
entre dos criterios analizados, aspecto que no contempla el referido método.

Para esto se establece que:

Pji = 1, si el experto prefiere al criterio j sobre el criterio i (Pij = 0).


Pji = 0, si el experto prefiere al criterio i sobre el criterio j (Pij = 1).

Donde Pji es la preferencia del experto en la comparación de los criterios j y i.

Resulta obvio que Pjj = 0, pues un criterio no es preferido sobre sí mismo. En el


caso en que exista igual preferencia para los dos criterios analizados, se
cumple que: Pji = Pij = 1. La determinación de la preferencia total de cada
criterio se realiza determinando la cantidad de veces que el criterio analizado
es preferido respecto a los restantes. Para la determinación del peso que se le
otorga a cada criterio se emplea la ecuación (3.1).

P ji
Wj  j
 P
i
ji
j i
(3.1)
Donde W j representa el peso que se le otorga al criterio j.

Etapa 6: formulación de las alternativas en cada eslabón de la cadena y en la


cadena como un todo. Mediante un trabajo en grupo y teniendo en cuenta el
análisis de la situación actual de la cadena logística objeto de estudio, tanto en sus
eslabones independientes como en su integración, se formulan todas las
alternativas que puedan describir el funcionamiento de cada eslabón de la cadena
y la integración de esta.

Etapa 7: reducción del número de alternativas. Formuladas las alternativas, es


necesario realizar un proceso de eliminación de aquellas que no sean factibles
desde el punto de vista de la lógica del funcionamiento de la cadena analizada
(proceso de satisfacción). También, el proceso de reducción del número de
alternativas, incluye la eliminación de aquellas que sean dominadas por otra u
otras de las existentes (proceso de dominación).

Etapa 8: determinación de requerimientos y restricciones. Cada alternativa a


estudiar presenta un número significativo de requerimientos y restricciones que no
es posible ignorar. Por esto, es necesario considerar todos aquellos
requerimientos y restricciones de servicio, manipulación y almacenaje, localización
de instalaciones, de capacidad y de disponibilidad de recursos, entre otras.

Etapa 9: evaluación de la factibilidad de cada alternativa presente en cada


eslabón y en el sistema como un todo. Para evaluar las alternativas deben
tenerse en cuenta criterios como prestaciones, efectividad, soportabilidad,
economía, etcétera. Para desarrollar este proceso se tienen en cuenta los
aspectos siguientes: contribución al cumplimiento de los objetivos, requerimientos
y restricciones del sistema, forma en que afecta otras operaciones, efecto
ambiental, flexibilidad, efecto social, resistencia al cambio, etcétera. Este proceso
puede implicar un regreso a la etapa de formulación de las alternativas en cada
eslabón de la cadena y en la cadena como un todo, como puede observarse en el
procedimiento general de la Figura 3.1.

Etapa 10: integración de la cadena logística. Modelación de la red logística.


Conlleva la realización de tres pasos:

 Paso 10.1: búsqueda de la mejor secuencia de alternativas. La búsqueda


de la mejor secuencia de alternativas se realiza a través de la solución de un
modelo decisional multicriterio para la gestión de la cadena logística que es
objeto de análisis.

El primer paso del modelo contempla la formulación de los modelos


monocriterios para cada una de las “m” alternativas, obtenidas en la Etapa 9
del procedimiento general, a partir de la utilización, como objetivo a optimizar,
de cada uno de los “n” criterios definidos por los expertos en la Etapa 5 del
propio procedimiento; es por ello que deben formularse “m x n” modelos
monocriterios.

El segundo paso está dedicado a solucionar los modelos monocriterios


empleando herramientas informáticas existentes para cada tipo de modelo
monocriterio.

El tercer paso contempla la construcción de la matriz de decisión a partir de los


resultados obtenidos para cada modelo monocriterio.

El cuarto paso plantea la homogeneización del sentido de los criterios en la


matriz de decisión. Esto se logra encontrando el inverso de las evaluaciones.

Como quinto paso se plantea la normalización de la matriz de decisión. Para un


criterio j dado, las evaluaciones de las “m” alternativas vienen dadas por R i,j . Un
procedimiento de normalización transforma el vector (R 1j , R 2j , …, R mj ) en un
vector normalizado (V 1j , V 2j , …, V mj ).

La literatura consultada reporta cuatro principales procedimientos de


normalización de vectores (Barba Romero y Pomerol, 1997). En particular, se
recomienda el procedimiento descrito en la ecuación 3.2, pues respeta la
proporcionalidad entre los R i,j .

aij
vij  (3.2)
 i aij
El sexto paso del procedimiento (ver Figura 2.4) establece la determinación del
peso de cada criterio utilizando el Método de la Entropía, para luego realizar su
ajuste con el peso ofrecido por los expertos en la Etapa 5 del procedimiento
general.

El séptimo y último paso establece el ordenamiento de las alternativas y la


determinación de la mejor de ellas, utilizando el producto ponderado, según la
ecuación (3.3).


w
Pi  R i, j j
(3.3)
i

Donde P i : producto ponderado para la alternativa i.

A partir del resultado obtenido se ordenan las alternativas, siendo la mejor


aquella de mayor producto ponderado.

 Paso 10.2: definición del flujo material adecuado para el sistema.


Seleccionada la mejor alternativa, se aplica un modelo matemático multicriterio
que permita determinar el flujo adecuado de la materia prima y los recursos
necesarios para el proceso. Este modelo debe considerar los componentes del
servicio al cliente como criterios de decisión. A partir de su solución, se
establece el flujo material del proceso y cantidad de recursos que intervendrán
en el mismo.

 Paso 10.3: definición del flujo informativo. A partir de la alternativa


seleccionada y del flujo material definido en el paso anterior, se realiza la
definición del flujo informativo adecuado para la cadena logística.

FASE: COMPROBAR

Esta fase se encarga del desarrollo del plan de actuación e incluye la etapa 11 del
procedimiento general.

Etapa 11: elaboración del cronograma de implantación. Capacitación de


personal. Para su ejecución se deben establecer los programas de capacitación
del personal involucrado en el proceso de implantación de las salidas del
procedimiento propuesto. Se establece el plan de implementación; normalmente
para esto se emplea un gráfico de Gantt o PERT según la complejidad. También
esta etapa incluye la implantación de los métodos y procedimientos de trabajo.
FASE: ACTUAR

El procedimiento general para la toma de decisiones logísticas con enfoque


multicriterio en la cadena finaliza con la fase actuar, donde se realiza la
implementación y evaluación de la solución; contempla las etapas 12 y 13.

Etapa 12: implantación del sistema. Se realiza la implantación de las salidas del
procedimiento de acuerdo con el cronograma de implantación definido en la etapa
anterior.

Etapa 13: evaluación y control del comportamiento de la cadena. Auditoría


del sistema. Está dedicada a evaluar y controlar el comportamiento de la cadena
una vez implantado el sistema. Puede implicar el regreso a la etapa de análisis de
la situación actual de la cadena logística, tanto en sus eslabones independientes
como en su integración e incluso, a redefinir los objetivos del estudio y comenzar
el proceso desde la primera etapa del procedimiento.

En esta etapa es importante el desarrollo de la auditoría del sistema. En la


literatura consultada, autores como Bender (1998) le confieren un peso
significativo a la auditoría del sistema logístico. La auditoría logística, según este
autor, está integrada por los elementos siguientes: requerimientos de capacidad,
costo, manipulación, inventarios, almacenaje, servicio y transportación, entre otros
posibles.

Estos requerimientos han sido considerados en el indicador Nivel de Efectividad


del Funcionamiento de la Cadena Logística; este debe determinarse, analizando
su comportamiento respecto al estado en que se encontraba antes de implantar
las mejoras en la cadena logística. Tomando en consideración lo anterior, se
proponen los pasos siguientes a seguir para realizar la auditoría del sistema:

1. Determinación de los datos necesarios para determinar el indicador Nivel de


efectividad del funcionamiento de la cadena logística.
2. Determinación de cada factor correspondiente a cada criterio del indicador
integral.
3. Análisis del comportamiento de cada factor respecto a su valor teórico.
4. Elaboración del plan de medidas para corregir las desviaciones.
5. Divulgación del plan de medidas.
6. Ejecución del plan de medidas.

INDICADOR NIVEL DE EFECTIVIDAD DEL FUNCIONAMIENTO DE LA


CADENA LOGÍSTICA (NEFCL)

Para el cálculo de este indicador se realizan los pasos siguientes:

1. Determinación de los criterios que componen el indicador integral

A partir de un trabajo en grupo, se plantean como criterios a analizar en el


indicador, los siguientes:

a. Disponibilidad (factores que denotan la disponibilidad del objeto de trabajo).


b. Seguridad de misión (factores relativos a la seguridad del cumplimiento de la
misión asignada).
c. Utilización de instalaciones y recursos (factores de rendimiento y utilización de
los medios de trabajo).
d. Efectividad organizativa (factores relativos a la garantía de que se cumplió la
misión).
e. Costo (Factores de costo de cada eslabón de la cadena).
f. Fiabilidad (factores de fiabilidad del cumplimiento de la misión).

2. Determinación de los factores que componen cada criterio

Utilizando un método de trabajo en grupo y teniendo en cuenta los elementos


componentes de la auditoría del sistema, se definen los factores que componen a
cada criterio.

3. Determinación de la evaluación de cada factor correspondiente a cada


criterio
Una vez definidos estos, se hace necesaria la determinación de la importancia
relativa (peso) de cada uno de los factores y de los criterios, teniendo en cuenta
que estos forman una jerarquía, donde en el nivel superior se encuentra el
indicador integral, en un nivel intermedio, los criterios y en el nivel inferior, los
factores. Dadas estas características, para la determinación de la importancia
relativa de los factores y criterios se emplea el método de las Jerarquías Analíticas
(AHP) (Saaty, 1980), útil por su capacidad para medir el grado de consistencia
presente en los juicios subjetivos de los expertos. Este se mide a través de la
determinación de la razón de inconsistencia (RI) de los juicios. Si RI no es mayor
que 0.1 (consistencia igual o superior al 90%), Saaty (1980) sugiere que la
consistencia es aceptable.

4. Determinación de la evaluación de cada factor correspondiente a cada


criterio

En este paso se determinan los valores plan y real para cada factor definido.

5. Determinación del indicador integral (NEFCL)

Para la determinación del NEFCL se emplean las expresiones que se muestran


seguidamente:

NEFCL  SPC
CM
(3.4)
SPC   Wj * C j
j
j= 1(^)n (3.5)
CM   W j
j j= 1(^)n (3.6)
 W j  1
 1
pero j
j= 1(^)n, por lo tanto: CM (3.7)
E
C j   W ji * ( ji  práctico
E ji  teórico
)
i j= 1(^)n y i = 1(^)m j (3.8)

6. Valoración del comportamiento del indicador NEFCL

En este paso se realizan las valoraciones correspondientes al comportamiento del


indicador. En una primera aproximación, se realizó una evaluación tomando como
base los criterios de diferentes expertos para construir una escala. Esta fue: muy
bueno (1,00-0,91); bueno (0,90-0.81); regular o medio (0,80-0,71); malo (0,70-
0,61); muy malo (inferior a 0,61). Una vez obtenido el indicador, se estará en
condiciones de evaluar las potencialidades de la cadena logística.

APLICACIÓN DEL PROCEDIMIENTO EN UN ESTUDIO DE CASO

En la agroindustria azucarera de la provincia Villa Clara, Cuba, se presenta un


conjunto de matices, dado por la cantidad de empresas azucareras que dispone,
las características variables en el relieve, la capacidad potencial de molida de los
centrales y el tipo de azúcar que se elabora. Por estas razones y partiendo de un
análisis cluster aplicado para clasificar las empresas azucareras de la provincia, se
seleccionó una representativa de cada uno de los siete grupos formados (Marrero
Delgado, 2001). Así, se seleccionó un total de siete (7) empresas azucareras
como casos de estudio, de las cuales se expone en el presente capítulo la
denominada como IA.

A partir de la información de la zafra azucarera, referida a cada uno de los factores


y criterios, se determinó el Nivel de efectividad de funcionamiento de la cadena
logística en la Empresa azucarera “IA”, el cual se comportó como Regular
(77,68%). Las principales reservas se encontraron en los criterios seguridad de
misión y fiabilidad, fundamentalmente en los factores relativos a cantidad de
macheteros trabajando, cantidad de medios de transporte trabajando, tiempo de
entrega y respuesta a emergencias. Este último factor referido a la respuesta que
da la cadena a situaciones como quema accidental de campos de caña, que es
preciso priorizar a fin de reducir las pérdidas, interrupciones por roturas de los
centros de recepción, etcétera.

Realizando una clasificación de los problemas detectados en internos y externos,


se pudo señalar que internamente, en la cadena de corte, alza y transporte de la
caña de azúcar, pueden ser resueltos (o al menos reducir su efecto negativo) a
partir de la aplicación del modelo decisional multicriterio, los problemas siguientes:

 Incumplimiento de los plazos de entrega de caña a la industria azucarera y


desaprovechamiento de las capacidades instaladas.

 Grandes esperas por carga en el campo.

A partir de un análisis de los factores relacionados con la eficiencia económica, la


calidad ambiental y el impacto social, y tomando en consideración los
componentes del servicio al cliente, se realizó un trabajo en grupo, derivándose
varios criterios, entre los cuales fueron seleccionados los siguientes:

 Maximizar la cantidad de caña a cortar.


 Maximizar la cantidad caña a transportar.
 Maximizar la utilización de los centros de recepción.
 Minimizar el tiro directo al basculador.
 Minimizar la suma ponderada de la transportación al basculador y la
distancia a recorrer.

Definidos los criterios de decisión, se realizó la determinación de las alternativas


de funcionamiento de los eslabones y de la cadena logística como un todo. Se
decidió diseñar las 25 alternativas que resultaban lógicas para el sistema cubano
de cosecha, beneficio y transportación de la caña de azúcar, que después del
proceso de reducción por un análisis de la factibilidad técnica, económica,
ambiental, organizacional y social quedaron 18 alternativas.

Tomando en consideración un análisis situacional, se fijaron los requerimientos y


restricciones de cada alternativa definida, de modo tal que pudieran definirse los
modelos matemáticos para evaluar cada una de estas.

Se diseñaron modelos matemáticos monocriterios para cada una de las


alternativas seleccionadas. Estos modelos fueron resueltos utilizando el software
WINQSB. Una vez determinados los valores de cada alternativa para cada criterio
se aplicó el método del Producto ponderado para la obtención de la mejor
secuencia de alternativas para esta empresa azucarera, obteniéndose que la
mejor alternativa es la que plantea la vinculación de los medios de corte y alza a
entidades cañeras y los medios de transporte centralizados en la propia empresa
azucarera.

Seleccionada la mejor alternativa, se aplicó el modelo matemático multicriterio


para la determinación de:

1. Las cantidades de caña a cortar, alzar y transportar desde cada unidad


suministradora a cada centro de recepción y al basculador.

2. La cantidad de cada tipo de recurso a utilizar en el corte, alza y transporte de la


caña de azúcar.

Se realizó un análisis de la caña cortada y procesada, así como de los costos de


cosecha, transporte y procesamiento de la caña en la Empresa azucarera “IA” en
varias zafras. A partir de estos datos se realizó una comparación con los
resultados del modelo matemático y la última zafra ya realizada, obteniéndose que
ha existido una disminución del costo por arroba de caña cosechada.

Una vez establecida la red logística adecuada para el funcionamiento de la cadena


de corte, alza y transporte de la caña de azúcar en la Empresa azucarera “IA” se
determinó el indicador NEFCL, donde se obtuvo como resultado que el
comportamiento del indicador creció después de implementada la solución. Este
resultado se consideró bueno, aunque existen reservas en los criterios seguridad
de misión y fiabilidad, fundamentalmente en los factores relativos a cantidad de
macheteros trabajando, cantidad de medios de transporte trabajando, tiempo de
entrega y respuesta a emergencias.

BENEFICIOS OBTENIDOS

Asociados a la implementación de las soluciones derivadas de la aplicación del


procedimiento general y los procedimientos específicos en las empresas objeto de
estudio, se obtuvieron los beneficios siguientes:

1. Identificación de los principales problemas que afectan la organización.


2. Determinación del nivel de efectividad del funcionamiento de la cadena de
corte, alza y transporte de la caña de azúcar, así como los puntos donde se
encuentran reservas.
3. Definición de la alternativa de funcionamiento adecuada para la cadena
logística.
4. Definición de la cantidad de recursos necesarios para las actividades de
corte, alza y transporte de la caña de azúcar.
5. Definición de la red logística adecuada para la cosecha, beneficio y
transportación de la caña de azúcar.
6. Formación progresiva de una cultura de cambio, tanto en las formas
actuales de pensar como en las de actuar.

CONCLUSIONES

En el contexto de la investigación realizada en la industria azucarera cubana,


quedó demostrado que la toma de decisiones con enfoque logístico en la cadena
de corte, alza y transporte de la caña de azúcar, requiere ser realizada bajo
nuevos conceptos e instrumentos metodológicos que permitan integrar los
conocimientos teóricos con aquellos de carácter práctico aportados por los
especialistas que laboran en este proceso, considerando la solución del problema
en toda su complejidad. Esto corrobora que la utilización del paradigma de la toma
de decisiones multicriterio con enfoque logístico, se constituye en la herramienta
básica para contribuir a alcanzar altos niveles de efectividad en esta cadena.

El procedimiento general y los procedimientos específicos desarrollados para el


análisis de la situación actual de la cadena de corte, alza y transporte de la caña
de azúcar, tanto en sus eslabones independientes como en su integración, y para
la determinación del peso de los criterios y el procedimiento para la
implementación del modelo decisional multicriterio para la gestión de la cadena de
corte, alza y transporte de la caña de azúcar, se constituyen en un complemento
necesario a los estudios a realizar en este sector, tal y como fue demostrado en el
caso de estudio analizado. Al mismo tiempo, son un aporte científico importante al
tema de la logística y las técnicas multicriterio, particularmente en su integración.

El indicador NEFCL, con una estructura multicriterio, dada por los diferentes
criterios y factores que lo componen, permite determinar el nivel de efectividad del
funcionamiento de la cadena logística. Este indicador mostró un incremento, en su
comportamiento, al evaluarlo en dos zafras sucesivas en las empresas azucareras
objetos de estudio, validándose así lo acertado de las decisiones logísticas
tomadas como resultado de haber sido aplicados los procedimientos expuestos en
la investigación.

REFERENCIAS

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Boixareu Editores: Barcelona.
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Fundamentos teóricos y utilización práctica. Colección de economía,
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22 de julio de 2001. http://www.cel-logistica.org/articulos.html
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estratégicos en la producción y los servicios. Mc Graw Hill Interamericana,
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logísticas con enfoque multicriterio en la cadena de corte, alza y transporte de
la caña de azúcar. Aplicaciones en la industria azucarera de la provincia de
Villa Clara. Tesis de Doctorado. Universidad Central “Marta Abreu” de Las
Villas. Santa Clara, Cuba.
8. Marrero Delgado, F.; Asencio García, J. A. y Cespón Castro, R. (2001).
Gestión multicriterio de la cadena logística de corte, alza y tiro de la caña de
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9. Marrero Delgado, F.; Asencio García, J. A. y Cespón Castro, R. (2001).
Gestión del transporte de la cadena de azúcar con óptica multicriterio. Centro
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Aplicación de la toma de decisiones multicriterio en la cadena de corte, alza y
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25.
11. Ozernoy, V. M. (1992). Choosing the “Best” Multiple Criteria Decision Making
Method. INFOR Canadian Journal of Operation Research, Vol. 30. pp. 159-171.
12. Romero, C. (1993). Teoría de la decisión multicriterio: conceptos, técnicas y
aplicaciones. Alianza Editorial: Madrid.
13. Saaty, T. L. (1980). The Analytic Hierarchy Process. McGraw Hill.
14. Velasquez Contreras, A. (2001). Logística: una aproximación a su lógica.
Recuperado el 20 de junio de 2001. http://www.inlogistica.com/frame11.htm
CAPÍTULO 4

LA CADENA AGROINDUSTRIAL DE BIOCOMBUSTIBLES:


SUS PARTICULARIDADES EN EL CASO COLOMBIANO

Alexandra Duarte Castillo


William Ariel Sarache Castro
Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales

INTRODUCCIÓN

El auge de los biocombustibles a nivel mundial no es ajeno a Colombia, por lo cual


el Gobierno Nacional, dentro de sus políticas de desarrollo, ha desplegado
esfuerzos para la conformación y fortalecimiento de los diferentes eslabones de
esta cadena productiva. Se destacan, entre otros, los incentivos económicos a
cultivadores de materias primas, la reducción de impuestos a empresas dedicadas
a la producción de biocombustibles y la financiación de la investigación en temas
relacionados.

Sin embargo, y sin desconocer los esfuerzos del Gobierno Nacional, un


diagnóstico del sector divulgado en el documento Conpes-3547 de 2008, reveló
algunas de las debilidades generales que registran las cadenas agroindustriales
entre las cuales se incluyó la de biocombustibles. Algunos ejes problemáticos
detectados en el referido estudio y la descripción de los mismos se exponen en la
Tabla 4.1.

Tabla 4. 1. Ejes problemáticos de las cadenas de abastecimiento en Colombia


EJES PROBLEMÁTICOS DESCRIPCIÓN
Debilidad institucional Ausencia o falta de fortaleza de las instituciones que articulan las
cadenas de abastecimiento.
Ausencia o dispersión Existe segmentación, dispersión y/o ausencia de información.
de información No hay observatorio de indicadores de desempeño.
Deficiencia en Retraso de 30 años en la red de nacional de carreteras.
infraestructura del Elevados costos logísticos locales.
transporte Carencia de eficientes modos de transporte.
Multiplicidad de Colombia se perfila como uno de los países más costosos en América
procesos de comercio Latina para realizar exportaciones e importaciones; en promedio,
exterior exportar requiere cerca de 6 documentos, 24 días y $USD 106.
Importar requiere cerca de 8 documentos, 20 días y $USD 1160
Limitado uso de las TICs Baja incorporación en la cadena de abastecimiento de tecnología de
información y de la comunicación. Dificultades para la sincronización e
integración de bases de datos y manejo de información compartida.
Fuente: Elaboración propia a partir del documento Conpes-3547 de 2008

De igual manera, el referido estudio, basado en un informe del Banco


Interamericano de desarrollo (Barbero, 2009), indica que en cada uno de los ejes
problemáticos, Colombia se encuentra en los penúltimos puestos y por debajo del
promedio latinoamericano en el índice de desempeño logístico. Por otro lado, se
indica además, que factores como los impuestos, la inestabilidad política, el
desarrollo de la infraestructura, entre otros, retrasan las inversiones y la
realización de negocios en este país. En ese marco contextual, la logística y la
integración de cadenas de abastecimiento se perfilan como uno de los ejes de
apoyo fundamentales para el Gobierno Colombiano por ser factores determinantes
en el desempeño competitivo de diversos sectores.

Por tanto, el presente capítulo expone una descripción de los principales


eslabones que forman parte de la cadena de abastecimiento de biocombustibles
en Colombia; para su desarrollo se ha estructurado en los siguientes tópicos
fundamentales: en primer lugar, se expone una aproximación al estado del arte
que permite conocer las principales tendencias en investigación sobre el tema.
Seguidamente, en tres apartados consecutivos, se presenta una caracterización
de los nodos que conforman la cadena de abastecimiento de biocombustibles
involucrando una comparación internacional que permite definir la posición actual
de Colombia frente a varios países productores y consumidores. Así mismo, se
elabora una descripción general sobre el estado actual de las operaciones
logísticas determinantes en el desempeño de la cadena.

El contenido del presente capítulo se sustenta en los avances de investigación del


proyecto “Desarrollo de un procedimiento para la localización de instalaciones de
producción de biocombustibles en cadenas de abastecimiento colombianas”, el
cual forma parte de las actividades del Grupo de Investigación en Innovación y
Desarrollo tecnológico enmarcadas dentro del Programa Doctoral en Ingeniería de
la Universidad Nacional de Colombia; así mismo, cuenta con apoyo financiero de
la Vicerrectoría de Investigación y Extensión de la misma Institución.

TENDENCIAS EN INVESTIGACIÓN: APROXIMACIÓN AL ESTADO DEL


ARTE

Un esquema general de la cadena de abastecimiento para la producción de


biocombustibles en Colombia, se puede apreciar en la Figura 4.1. En esta, se
definen claramente tres eslabones principales: el primero, dedicado a las
actividades agrícolas y de producción de biomasa. El segundo, aborda las
actividades industriales de transformación (proceso de pre-tratamiento y
producción del biocombustibles); en este eslabón se incluyen las grandes
empresas almacenadoras de biomasa pre-tratada, como por ejemplo, las de
almacenamiento de azúcar o aceites cuyo destino eventualmente puede estar
orientado hacia el abastecimiento de otras cadenas. En el tercer eslabón se
ubican las actividades concernientes a la comercialización y mezcla de los
combustibles y biocombustibles y su distribución hacia el consumidor final. De
igual manera, se puede observar en la Figura 4.1, que las operaciones logísticas,
incluyendo el transporte, se constituyen en actividades transversales a lo largo de
toda la cadena y se señala, además, el énfasis de la actividad investigativa del
país principalmente en los dos primeros eslabones.
Figura 4. 1. Conformación general de la cadena de abastecimiento de producción de
biodiesel

Fuente: Elaboración propia a partir de los aportes de Sharma et al. (2011); Gualteros
Sánchez (2011) y Cenicaña (2008).

Actualmente la cadena de producción de biocombustibles se encuentra en


proceso crecimiento y consolidación en el escenario económico mundial. Dicho
crecimiento, ha motivado el desarrollo de diversas investigaciones que se han
orientado, desde el estudio de los aspectos meramente técnicos tales como las
propiedades físico-químicas de las materias primas, tecnologías de producción,
procesos avanzados, costos y diseño de cadenas de abastecimiento, entre otros,
hasta sus afectaciones en los escenarios político, social, económico y ambiental.

Una aproximación relevante sobre el estado del arte se expone en la investigación


de Gualteros Sánchez (2011); dicho trabajo realizó una aproximación a las
tendencias en investigación sobre biodiesel, a partir del análisis de las bases de
datos EBSCO, ISI Web of Knowledge y Science Direct, en el periodo 2000-2010.
Un trabajo similar, realizado por los autores de la presente contribución, incluyó
las bases de datos y el enfoque metodológico de Gualteros Sánchez (2011), pero
esta vez la exploración se amplió a nuevas bases de datos tales como
Springerlink, Emerald, JSTOR y ACS, analizando las contribuciones entre los años
2000 y 2012. Dicha exploración, además, incluyó los aportes en producción de
bioetanol. Los resultados permitieron establecer que se han publicado 3.931
artículos y 550 patentes (ver Tabla 4.2). La Figura 4.2 expone claramente el
crecimiento progresivo de la producción científica en el tema a partir del año 2005.

Tabla 4. 2 Producción científica entre los años 2000 y 2012 en biocombustibles

Fuente de información Resultados 16


Science Direct 3351
Springerlink 371
Ebsco 150
Emerald 14
ACS 59
Patentes 561
Fuente: Elaboración propia.

Figura 4. 2. Dinámica de las publicaciones sobre biocombustibles

Fuente: Elaboración propia

En la Figura 4.3 se muestran los resultados de los cinco grupos temáticos más
destacados en el estado del arte 17 . Tales grupos son: aplicaciones de ingeniería
(grupo 1), aspectos económicos y políticos (grupo 2), aspectos ambientales y
sociales (grupo 3), estudios agronómicos (grupo 4) y otros tópicos diversos (grupo
5).

16
La ecuación de búsqueda corresponde a todos los factores asociados que se generan al usar “biofuels” in
title, abstrac or keywords entre los años 2000-2012.
17
Se aclara que para este análisis se excluyó a la base de datos Emerald, ya que el número de publicaciones
encontradas no era relevante.
Figura 4. 3. Dispersión de los temas de investigación recientes sobre Biocombustibles.

Fuente: Elaboración propia.

Los resultados indican que las investigaciones sobre biocombustibles enfatizan en


los grupos 1, 3 y 4. En el grupo 1, son recurrentes las investigaciones en la mejora
de procesos, fisicoquímica, uso de nuevas tecnologías de producción, ingeniería e
integración de procesos, catálisis y reacción de fermentación. El grupo 3, aborda
un paquete importante de publicaciones en aspectos ambientales y sociales, entre
las que se destacan estudios sobre emisiones de gases, debates sobre el uso del
suelo, cambios climáticos, consumo de agua y seguridad alimentaria, entre otros.
En el grupo 4, predominan estudios sobre materias primas potenciales,
manipulación y mejoramiento de semillas y diversos aportes relacionados con los
procesos agrícolas. El grupo 2, aunque con menores contribuciones, se presenta
como un tema emergente en la función de investigación; tópicos tales como la
gestión de cadenas de abastecimiento (Supply Chain Management, SCM),
aspectos económicos, sostenibilidad y efectos políticos de la producción de
biocombustibles, son de interés en este grupo.
Sin embargo, cabe anotar que las temáticas investigadas, dado el carácter
sistémico de las cadenas de abastecimiento y su contexto de desarrollo y de
actuación, generalmente se encuentran fuertemente interrelacionadas; por
ejemplo, los análisis de materias primas potenciales incluyen casi siempre
estudios de viabilidad del proceso y estos, a su vez, implican el estudio de nuevas
tecnologías para la producción de biocombustibles que necesariamente toman en
consideración los tipos de materias primas disponibles y, eventualmente, sus
efectos en la seguridad alimentaria.

Con todo lo anterior, es posible afirmar que las investigaciones relacionadas con la
producción de biocombustibles a nivel mundial, se encuentran en crecimiento
sostenido y abordan diversidad de tópicos de alto interés técnico, económico,
social y ambiental. Gualteros Sánchez (2011) plantea que las principales
contribuciones se concentran principalmente en los Estados Unidos, India, China y
Brasil, ubicando a Colombia en el décimo puesto con un total de 12 grupos
reconocidos por Colciencias, pero con un crecimiento importante en la producción
científica en los últimos años.

SECTOR PRIMARIO: OPERACIONES AGRÍCOLAS

Los dos eslabones que conforman las actividades agrícolas en la cadena de


biocombustibles son los proveedores y los cultivadores. El primero se dedica al
suministro de insumos tales como fertilizantes, agroquímicos y semillas; este
eslabón, por lo general, corresponde a empresas del sector privado que además
proveen a diversas cadenas agroindustriales. Por su parte, los cultivadores y
productores de biomasa se clasifican, en función de su capacidad de producción,
en grandes productores (latifundios) y en pequeños productores, lo cual genera
escenarios de operación que van desde procesos artesanales hasta grandes
extensiones de producción tecnificada (Gutiérrez Franco et al., 2011).

En gran medida, la producción de biocombustibles depende del tipo de materia


prima utilizada. El bioetanol puede producirse a partir de materias primas ricas en
azucares fermentables; por su parte, el biodiesel puede ser generado a partir de
cualquier materia prima que contenga triglicéridos como por ejemplo el girasol, la
colza, la palma, la higuerilla, los aceites usados y el sebo animal.

Materias primas para producción de bioetanol.

El bioetanol es el biocombustible más importante a nivel mundial (Jaller Martero,


2006); generalmente es obtenido a partir de cultivos ricos en azucares, tales como
la caña de azúcar, el maíz, la remolacha y la yuca, entre otros. Este tipo de
materias primas se caracterizan por poseer azucares fermentables que, a su vez,
están conformados en diferentes grupos.

El primer grupo corresponde a materia prima con alto contenido de sacarosa, cuya
fuente más usada en Colombia es la caña de azúcar seguida de la remolacha. El
segundo grupo corresponde a los materiales amiláceos cuyo contenido principal
es el almidón, un polisacárido que contiene amilosa y amilopectina compuestos
por moléculas de glucosa unidas en diferentes tipos de enlaces químicos.

El último grupo se conforma por materias primas que contienen lignocelulosa, las
cuales varían básicamente en su contenido de celulosa, hemicelulosa y lignina; las
materias primas de este grupo son fuente importante en la producción de alcohol
carburante que no compite con la biomasa destinada para el consumo humano,
sin embargo, presentan dificultades relacionadas con el tipo de tecnología
requerida en la hidrólisis de la lignocelulosa hacia azucares fermentables y en la
reducción de la cristalinidad de la celulosa para liberar la glucosa.

La Tabla 4.3 expone un resumen de la producción y los rendimientos de cada


grupo en el contexto colombiano; como se observa, las materias primas que
reportan un mayor rendimiento en la producción bioetanol son la caña de azúcar,
la caña panelera, la remolacha, la yuca y el maíz; por tal razón, a nivel mundial, la
producción de este biocombustible se sustenta principalmente en el cultivo y
procesamiento de dichos productos. No obstante, la caña de azúcar es una de las
materias primas de mayor utilización en la cadena de abastecimiento, no solo en
Colombia, sino en el mundo, por lo cual se considera importante en la presente
contribución ampliar su análisis.

En Colombia existen 13 ingenios, un total de 218.000 hectáreas sembradas y 6


destilerías de alcohol carburante (Asocaña, 2011). La mayor parte del área
sembrada se ubica en el valle geográfico del Río Cauca, que abarca 47 municipios
desde el Departamento del Cauca hasta el Departamento de Risaralda.

Tabla 4.3. Producción y rendimiento en Colombia de materias primas para


la fabricación de bioetanol 18

PRODUCCIÓN RENDIMIENTO RENDIMIENTO FUENTE


TIPO DE MATERIA PRIMA (ton/año) AGRÍCOLA EN ALCOHOL
(ton/ha) (l/ton)
Caña de 22.728.758 91,57 84,5 (Asocaña,
azúcar (2012) 2012)
Panela 1.274.773 6.33 70 (Fedepanela,
(2012) 2012; Sánchez
Toro & Cardona
Alzate, 2007)
Azúcar de 6500.000 60 200 (Asocaña, 2012;
Azucares remolacha (2012) Ochoa Martinez
& Herazo
Miranda, 2012)
Melazas de 278,6 NA 80 (SNV, 2008)
caña (2008)
Sorgo ___ 35 86 (Sánchez Toro
Azucarado & Cardona
Alzate, 2007)
Maíz 1.828.380 85 409 (DANE-SISAC,
(2012) 2004; Ochoa
Martinez &
Herazo
Materiales
Miranda, 2012)
amiláceos
Yuca 1.984.427 29 182 (Ochoa
(2012) Martinez &
Herazo
Miranda, 2012)

18
Dada la dificultad de encontrar estudios que coincidan en el mismo año de elaboración y la diversidad de
enfoques de algunos de ellos, esta tabla presenta un compilado de algunas cifras y en cada casilla se indica el
año de generación.
Bagazo de 1.435.000 NA 140 (CEPAL, 2007)
caña (2007)
Afrecho de 10.432 NA 227,7 (Avella
maíz (2007) Guzman, 2007)
Cascarilla de 108.000 NA 60 (Rodriguez
café (2006) Valencia, 2006)
Biomasa Cascarilla de 2.340 NA 220 (CEPAL, 2007)
lignocelulósica algodón (2007)
Residuos Cáscara de 21.000 NA (Rural;, 2010)
coco (2010)
Semilla de 4.849 NA 440 19 (CEPAL, 2007)
algodón (2007)
Afrecho de 14.879 NA 246,4 (Sánchez Toro
arroz (2007) & Cardona
Alzate, 2007)
Zoca de café 1.319.499 NA 220,98 Calculado
Fuente: Elaboración propia a partir de las referidas fuentes

En relación al contexto mundial, en la Tabla 4.4 se exponen los niveles de


producción de caña de azúcar para el periodo 2008-2009 en los países de mayor
participación en dicho cultivo; como se observa en la referida tabla, Brasil ocupa el
primer lugar como productor de caña de azúcar, materia prima que le ha permitido
por muchos años sustentar su economía en la obtención y exportación de azúcar.

Tabla 4.4 Producción de caña de azúcar


para el periodo 2008-2009
Países Producción
(Ton/año)
Brasil 648.921.280
India 348.187.900
China 124.917.502
Tailandia 73.501.610
Pakistán 63.920.000
México 51.106.900
Australia 33.973.000
Argentina 29.950.000
Estados Unidos 27.603.000
Colombia 19.207.728
Fuente: FINAGRO, 2012. Datos no oficiales tomados de la FAO 2010.

Para el año 2009, Colombia tuvo una producción importante de 23,6 millones de
toneladas; sin embargo, en el 2010 se registró una reducción de 14,1% al lograr
una producción de solo 20,3 millones de toneladas. Para el 2011 se obtiene un
leve repunte con respecto al año anterior al producir 22,7 millones de toneladas.
Dicho comportamiento se debió principalmente a los cambios y problemas
climáticos, que han afectado al país en los últimos años y que, en igual medida,
han afectado la producción de caña en el resto del mundo (Asocaña, 2011).

19
Rendimiento teórico aproximado del (60-90)%
Materias primas producción de biodiesel

La producción de biodiesel se expone como uno de los biocombustibles con mayor


crecimiento a nivel mundial. Su procesamiento se realiza a partir de la reacción de
un ácido graso proveniente de materias primas oleaginosas y un alcohol de bajo
peso molecular, lo cual, a su vez, genera como subproducto la glicerina. El acido
graso, por lo tanto, puede provenir de fuentes vegetales, animales o de residuos.
En la Tabla 4.5 se presenta la producción nacional y el rendimiento para cada una
de las fuentes mencionadas. Cabe anotar, que entre las fuentes vegetales se
encuentran más de veinte especies; sin embargo, solo se ha explorado una
pequeña cantidad para la producción de biocombustibles a gran escala. Lo mismo
sucede con la producción de biodiesel a partir de grasa o sebo animal,
principalmente por los costos a gran escala en la etapa de pre-tratamiento, lo que
cual inviable el proceso hasta el momento.

Tabla 4.5. Producción y rendimiento nacional de materias primas para la fabricación de


biodiesel.
PRODUCCIÓN RENDIMIENTO RENDIMIENTO Fuente
TIPO DE MATERIA PRIMA Biodiesel (ton/ha) Aceite
(l/ha-año) (lt/ton)
Aceite de 5550 3.4 401 (energía, 2007;
palma (2012) FINAGRO, 2012;
Gualteros Sánchez,
2011) (Ministerio de
minas y energía, 2007)
Aceite de 840 2,2 194 (Cardona Alzate et al.,
soya (2009) 2009); (CEPAL, 2007)
Aceites vegetales
convencionales
Aceite de NA en Colombia 1,5-4 343 (CEPAL, 2007)
girasol (2007)
Aceite de 1100 3 418 (CEPAL, 2007;
colza (2011) Gualteros Sánchez,
2011)
Aceite de 4200 3-4 616,14 (CORPODIB, 2012)
coco (2012)
Aceite de 2460 0,5-3 (Cardona Alzate, et al.,
aguacate (2009) 2009)
Aceites vegetales
Jatropha 1559 0,5-12 380 (Cardona Alzate, et al.,
no
(2009) 2009); (CEPAL, 2007)
convencionales
Higuerillla 2600 1,68-3,09 866 (Gualteros Sánchez,
(2011) 2011)
Sebo 4600 lt/kg sebo NA NA (Fedebiocombustibles,
Sebo de animal
(2010) 2010)
20
Aceites --- NA 4,5 (AlcaldiadeBogota,
Residuos
usados 2004)
Fuente: Elaboración propia a partir de los referidos autores

La producción de biodiesel en Colombia se lleva a cabo, principalmente, a partir


de aceite de palma; como se observa en la Tabla 4.5, esta es la materia prima con
los más altos rendimientos en litros por hectárea. Según Fedepalma (2010),
Colombia cuenta con más de 350.000 hectáreas de palma sembradas, las cuales
se concentran en diferentes zonas del país, tal como se indica en Tabla 4.6. Se
puede apreciar que la producción de palma, a diferencia de la caña de azúcar, se
2020
Galones por año de aceite usado.
produce en todo el territorio nacional, debido principalmente a la adaptabilidad del
cultivo.
Tabla 4.6 Hectáreas de palma sembrada y
producción de aceite de pala en Colombia
Hectáreas de Producción
ZONA palma de Aceite
2009 2010 2010
Oriental 92,1 103,7 40,4
Norte 131,1 147,4 42,9
Central 45,7 51,4 49,7
Occidental 125,0 140,5 2,1
TOTAL 394,1 443,0 135,9
Fuente: Elaboración propia a partir de información de Fedepalma y Corpoica (2010).

En el mundo, la producción de palma se concentra principalmente en Malasia e


Indonesia (Figura 4.4.), convirtiéndolos en los principales productores y
exportadores de aceite con una participación cercana al 90% del total de las
ventas mundiales (Malasia: 47%; Indonesia 43%) (Mosquera Bernal, 2009). Por su
lado, Colombia ha aumentado la productividad de aceite desde el 2001 en un
149%, lo cual, sumado a la disponibilidad de cerca de 3 millones de hectáreas
(Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 2010) perfilan para el país
posibilidades importantes de expansión en el mercado mundial.
Figura 4.4 Participación en ventas de aceite de palma a nivel mundial 2007

Fuente: Elaboración propia a partir de Mosquera Bernal (2009)

En la actualidad Indonesia se ha consolidado como principal país productor y


exportador, seguido de Malasia y otros países emergentes como Tailandia y
Nigeria. Sin embargo, el crecimiento indonés ha sido altamente criticado dado sus
impactos en materia de deforestación; en contraste, en el caso de Malasia, dada
su tradición de muchos años en la producción de aceite y en la operación de
plantas oleoquímicas, se ha dado un proceso mucho más sostenible desde el
punto de vista medioambiental (Gualteros Sánchez, 2011).
SECTOR SECUNDARIO: ACTIVIDADES INDUSTRIALES

Las actividades industriales para la producción de biocombustibles están


agrupadas en tres eslabones de la cadena de abastecimiento: pretratamiento,
almacenamiento de biomasa pre-tratada y producción del biocombustible. Existen
casos de empresas que se dedican únicamente a uno de estos eslabones de la
cadena, y otras que integran la operación dos de ellos o de todos los tres. Las
actividades de pre-tratamiento de biomasa abordan los procesos de obtención de
aceite para el caso del biodiesel y de azucares concentrados para el caso del
bioetanol; de igual forma, este tipo de industrias abastecen otras cadenas
productivas dedicadas a la obtención de productos alimenticios para el consumo
humano, entre otros.

Producción de bioetanol

Según la Federación Nacional de biocombustibles (Fedebiocombustibles, 2010),


en Colombia se producen 1'250.000 lt/día de bioetanol, generados en seis plantas
industriales. Cinco de ellas se concentran en la Región del Valle del Cauca y
operan a partir de caña de azúcar, y otra, ubicada en la Región del Meta produce
el bioetanol a partir de yuca (Figura 4.5). Así mismo, existe la iniciativa de construir
dos nuevas plantas; la primera en Puerto López (Meta) con capacidad para
producir 480.000 lt/dia, y la segunda en Pivijai (Magdalena) con una capacidad de
375.000 lt/día (Asocaña, 2011).

Figura 4.5 Ubicación de las plantas procesadoras de Biocombustibles en Colombia.

 Plantas de  Plantas de 
Biodiesel Bioetanol
     Mezcla B10   Mezcla E0
Fuente: Tomado de la Federación Nacional de
Mezcla B7
Biocombustibles.http://www.fedebiocombustibles.com/v2/noticias-fedebiocombustibles-cat-
34.htm
A nivel mundial, la producción de bioetanol es dominada por Brasil y Estados
Unidos (Confecampo, 2008). Es claro que, en el caso de este producto, como
sucede en casi todos los procesos agroindustriales, la materia prima ejerce una
influencia importante en la rentabilidad del proceso. A manera de ilustración, en la
Tabla 4.7 se indican los costos de producción con diferentes tipos de materias
primas.

Tabla 4. 7 Costos de diferentes tipos de proceso para el bioetanol (USD/Litro producido)


USA USA BRASIL USA USA UE COLOMBIA
RUBRO MAÍZ CAÑA CAÑA CAÑA REMOLACHA REMOLACHA CAÑA
AZUCAR AZUCAR PANELERA AZUCAR
MATERIA 0,11 0,39 0,8 0,24 0,42 0,26 0,22
PRIMA
PROCESO 0,17 0,24 0,13 0,10 0,20 0,51 0,7731
TOTAL 0,28 0,63 0,21 0,34 0,62 0,77 0,9935
Elaboración propia a partir de USDA, 2006.

Como se observa en la Tabla 4.7, Brasil ofrece mejor rentabilidad de su


producción a partir de la caña de azúcar, lo cual es superado por Estados Unidos,
pero a partir del Maíz 21 . Se observa cómo en este último país, la producción a
partir de caña de azúcar se encarece significativamente con respecto a Brasil, lo
cual se puede explicar por los mayores costos de la materia prima y su
procesamiento, y seguramente por posibles sobrecostos logísticos y de operación
propios de su ubicación geográfica y de su contexto económico.

En el caso de Colombia y según los cálculos arrojados por el proceso de


simulación 22 , los costos de producción obtenidos, bajo el supuesto de
implementación de una la tecnología convencional de producción de bioetanol,
alcanzan el valor de 0,99 USD/lt. Este resultado sugiere la necesidad de avanzar
en el desarrollo de mejoras en las diferentes etapas de proceso, introduciendo
nuevas tecnologías de fabricación y, muy especialmente, mejorando los niveles de
integración con los demás eslabones de la cadena, lo cual es coherente con las
recomendaciones que expone el documento Conpes-3510 de 2008.

Producción de biodiesel

La producción de biodiesel en Colombia se lleva a cabo principalmente a partir de


aceite de palma. En la actualidad existen seis plantas de producción ubicadas en

21
Esta situación incentiva la producción de biocombustibles en Estados Unidos a partir del Maíz; no obstante,
se ha desatado un debate a nivel mundial por sus efectos en la seguridad alimentaria, especialmente en países
latinoamericanos como México y la misma Colombia, donde el maíz ocupa un papel importante en la dieta
diaria.
22
Ante la dificultad de encontrar estudios consolidados para el caso Colombiano, como aporte de la presente
contribución, se exponen los resultados del costo obtenido a partir de la simulación del proceso de obtención
de bioetanol a partir de caña de azúcar con la ayuda del software Aspen Plus. Estos resultados se exponen
únicamente con la intención de ofrecer un valor de comparación.
diversos puntos del territorio nacional como se indica en la Figura 4.5. La
producción de biodiesel para el año 2010 fue de 337.713 toneladas mostrando un
crecimiento casi del doble con respecto al año inmediatamente anterior
(Fedebiocombustibles, 2010). La capacidad de producción instalada en el país,
distribuida por zonas (año 2010), se muestra en la Tabla 4.8. Como se puede
observar, la mayor capacidad se concentra en la zona norte. Así mismo, no se
registra producción en la región occidental.
Tabla 4.8 Producción de aceite de palma crudo
Capacidad
ZONA Empresa
(t/año)
Oriental Bio D 100.000
Norte Oleoflores 70.000
Odín Energy 36.000
Biocombustibles del 100.000
caribe
Central Ecodiesel Colombia 100.000
Aceites manuelita 100.000
Occidental No se conocen plantas NA
de producción
TOTAL 506.000
Fuente: Elaboración propia a partir de los aportes
de Fedebiocombustibles (2010)

Los costos de producción a nivel mundial dependen, en gran medida, del tipo de
materia prima, de la tecnología y de la capacidad de la planta. En la Tabla 4.9 se
muestra la comparación de costos de producción para diferentes materias primas;
se observa que, en el caso de los aceites vegetales, la soya ofrece los menores
costos de producción (0,298 USD/L) para una capacidad instalada de 2 Ton/h.
Para esta misma capacidad, la producción a partir de grasa animal ofrece un costo
de $0,44 USD/L, lo cual es significativamente superior y la convierte en fuente de
poca viabilidad financiera dadas las altas inversiones que se requieren para lograr
costos de producción comparables con los generan los aceites vegetales.

Tabla 4.9 Comparación de costo de producción de biodiesel


para diferentes materias primas
MATERIA PRIMA Tipo MP Proceso Capacidad Costo BC
(MP) ton/hora USD/l
Aceite vegetal Palma Continuo NA 0,527
Soya Continuo 2 0,298
Girasol Continuo 2 0,63
Aceite animal Continuo 12 0,37
Continuo 115 0,32
Continuo 2 0,44
Fuente: Elaboración propia partir de los aportes de
Bender (1999); Cardona Alzate & Lee, J. (2008)
A nivel mundial, para el año 2011, la producción de biodiesel estaba liderada por
Estados Unidos (14,3%), seguida por Alemania (12,6%), Francia (12%), Brasil
(9,7%) y Argentina (13,1%). Otros países productores agrupan el 38,3% de la
producción; entre ellos se destacan Colombia, Tailandia y Malasia (Duffey, 2011).

Al igual que el bioetanol, la producción mundial de biodiesel varía de acuerdo al


rendimiento y a la extensión de tierras cultivadas con las materias primas de
mayor rentabilidad. En el caso de la Unión Europea, el 50% de la producción se
realiza a partir de aceite de raps y el 40% a base de aceite de soya. A partir de
este último, se obtiene el 40 % de la producción en Estados Unidos, el 80% en
Brasil y el 100% en Argentina (Duffey, 2011). Colombia es uno de los principales
productores de biodiesel a partir del uso de aceite de palma, lo cual se sustenta en
sus esfuerzos para cultivar y producir este tipo de materia prima; sin embargo, aun
existe la necesidad de adoptar tecnologías de punta para hacer más competitivo el
sector.

SECTOR TERCIARIO: ACTIVIDADES COMERCIALES Y OPERACIONES DE


TRANSPORTE

Las actividades comerciales en la cadena de biocombustibles se desarrollan en el


marco de las leyes que rigen su transporte, mezcla y manejo (Ministerio de Minas
y Energía, 2007). Según los aportes de Jaller Martero (2006), en Colombia la
empresa ECOPETROL actúa como gran mayorista en la producción, refinación y
transporte de combustibles. Sus principales clientes son las empresas
distribuidoras multinacionales tales como Exxon, Mobil, Shell, Terpel y Texaco, las
cuales, a su vez, distribuyen el combustible en sus estaciones de servicio con
destino al consumidor final.

Según La Dirección de Hidrocarburos del Ministerio de Minas y Energía de


Colombia, la producción de biocombustibles tiene como principal objetivo
garantizar el abastecimiento energético del país mediante la diversificación del uso
de los combustibles fósiles, fortalecer el sector agrícola y contribuir con un
desarrollo económico y social. Por tanto, el mercado potencial será creciente en la
medida en que las mezclas de implementación varíen para minimizar el consumo
de los combustibles fósiles.

Distribución y crecimiento del mercado

En la Figura 4.6a se puede observar el consumo esperado de los combustibles


fósiles hasta el año 2030, destacándose una disminución proyectada de la
pendiente para los últimos 10 años. En contraste, el consumo mundial de
biocombustibles es cada vez mayor, pues según expertos en el tema, la
disminución del consumo de combustibles fósiles es directamente proporcional a
la implementación y el uso de los biocombustibles (Fedebiocombustibles, 2010).
Figura 4.6a. Consumo mundial de Figura 1.6b. Consumo mundial de
petróleo biocombustibles

Fuente: Elaboración propia a partir de Fuente: Elaboración propia a partir de


European Biomass Industry Association Mesa, 2009
(CEPAL, 2007)

Por su parte, la Figura 4.6b expone la distribución del consumo por países. Se
observa que los mayores consumidores de biocombustibles en el mundo son
Brasil, Estados Unidos y la Unión Europea. Así mismo, en la Figura 4.7, se
destaca a Brasil como el país que, para el año 2007, alcanzó el porcentaje de
mezcla del biocombustibles más alto en relación con los mayores consumidores a
nivel mundial.

En un informe realizado por Torres (2009), Colombia obtuvo el tercer puesto como
productor continental de biocombustibles después de Brasil y Estados Unidos. De
igual manera, según las disposiciones legales Colombianas, las exportaciones de
biocombustibles pueden realizarse siempre y cuando se garantice primero el
abastecimiento interno (Resolución No 180-687 de diciembre de 2003). Torres
(2009) menciona además, que la demanda nacional de producción de etanol se
espera cubrir para el año 2012 y por tanto, las exportaciones de biocombustibles
tendrían un aumento significativo.

Para el caso del mercado nacional, la estructura de la oferta energética sigue


siendo dependiente de la producción de combustibles fósiles (Figura 4.8a); sin
embargo, la tendencia del consumo y cambio entre el uso de gasolina y diesel que
se expone en la Figura 4.8b, demuestra el aumento del uso de motores diesel y la
disminución progresiva del consumo de gasolina.
Figura 4. 7 Consumo de la mezcla gasolina – etanol a nivel mundial- 2007

Fuente: Elaboración propia a partir de DNP (2006-2010)

Se puede inferir entonces, que el mercado de biocombustibles, tanto a nivel


mundial como a nivel nacional, tiene un crecimiento positivo y sostenido, pero su
utilización y uso en mezclas con otros combustibles aun es incipiente. Brasil es
una de las excepciones ya que reporta el más alto porcentaje de mezcla al igual
que el mayor consumo. Para el caso de Colombia, el consumo ha aumentado
considerablemente, pero aún no se ha cubierto la totalidad de la demanda
nacional y los porcentajes de mezcla varían de una región a otra. Por ejemplo, en
los departamentos de la costa la mezcla es del 10% (mezcla de biocombustible
con gasolina), mientras que en los del centro y del occidente aún no tienen
implementado su uso o tan solo alcanzan el 5%.

Normatividad y marco legal

La normatividad y marco legal de la implementación de los biocombustibles en


Colombia, se alinea con los objetivos nacionales, las metas, estrategias y
orientaciones del Plan Nacional de Desarrollo (PND). Para el periodo 2006-2010,
el PND estableció la importancia de adelantar medidas para la mejora de la
producción de diesel y promover adicionalmente la competencia en el mercado de
los biocombustibles (DNP, 2006-2010). De igual forma, para el periodo 2010-2014,
el PND establece la necesidad de asegurar la provisión energética y continuar con
los esquemas de uso de mezclas con biocombustibles y tecnologías Flex-Fuel
(DNP, 2010-2014).
Figura 4.8a Consumo Nacional de la oferta Figura 4.8b. Consumo Nacional de
energética. combustibles líquidos.

Fuente: Elaboración propia a partir de Mesa (2009) Fuente: Elaboración propia a partir de Mesa
(2009)

Estas políticas gubernamentales son complementadas por un conjunto de normas


que buscan el fomento y proveen de un marco legal sobre la organización y
desarrollo del sector. De acuerdo con Mesa (2009), algunas de las normas más
importantes son:

 Ley 939 del 2004. Por la cual se dictaminan incentivos para la producción de
biocombustibles.
 Conpes-3510 (2008). Políticas para promover la producción sostenible.
 Decreto 2629. Promoción del uso de biocombustibles en el país.
 NTC 1438. Combustibles para motores diesel (B5).
 NTC 5444. Especificaciones del biodiesel para uso de motores diesel.
 Decreto 2594 de 2007. Establece un fondo de apoyo para iniciativas
productivas entre las cuales la de biocombustibles.
 Decreto 4051 de 2007. Establece las zonas francas.
 Ley 1083 de 2006. Estable las normas ambientales sobre planeación urbana.

El marco normativo existente y el paquete de políticas implementadas en los


últimos años, demuestran un interés creciente por parte del Gobierno Nacional
para potenciar y regular el desarrollo de la cadena de biocombustibles, la cual ha
recibido especial atención, no solo por sus impactos ambientales, sino por sus
implicaciones en los sectores agrícola y energético.
Logística del transporte

Las particularidades de las operaciones de transporte varían en cada nodo de la


cadena de abastecimiento y, en igual medida, la capacidad de carga depende del
tipo de transporte a utilizar. En la tabla 4.12 se describe la tipología y la
descripción de los vehículos de carga utilizados en Colombia, algunos de los
cuales, dependiendo de la infraestructura vial y el material a transportar (materia
prima o producto final), pueden ser acondicionados para la cadena de producción
de biocombustibles.

Como se observa en la Tabla 4.12, la denominación oficial de los vehículos por


parte del Ministerio de Vías y Transporte, implica desde el uso de camiones
sencillos con capacidad de hasta 3.020 galones (11 Ton.), hasta vehículos como
los tracto-camiones que permiten transportar hasta 35 toneladas; no obstante,
dicha capacidad se ve limitada por el estado de las vías disponibles.

Tabla 4.10. Topología de los vehículos de carga

CONFIGURACIÓN DESCRIPCIÓN
C2 Camión rígido de dos ejes
Camión sencillo
C3 Camión rígido de tres ejes
C4 Camión rígido de cuatro ejes
C2S1 Tracto-camión de dos ejes con semirremolque de un eje
C2S2 Tracto-camión de dos ejes con semirremolque de dos ejes
C3S1 Tracto-camión de tres ejes con semirremolque de un eje
C3S2 Tracto-camión de tres ejes con semirremolque de dos ejes
C3S3 Tracto-camión de tres ejes con semirremolque de tres ejes
C2R2 Camión de dos ejes con remolque de dos ejes
C3R2 Camión de tres ejes con remolque de dos ejes
C4R2 Camión de cuatro ejes con remolque de dos ejes
Fuente: Elaboración propia a partir de Sarache Castro et al. (2007)

Existen otro tipo de medios de transporte ampliamente usados para movilizar la


materia prima desde los centros de siembra hasta centros de acopio o de
transformación; dichos medios son de amplia utilización para el movimiento de
carga en regiones apartadas o en lugares que, a pesar de estar cerca de los
cascos urbanos, no poseen condiciones de infraestructura vial apropiadas.
Algunos de estos son: el campero jeep, el campero carpati y el camión turbo
(Sarache Castro et al., 2007).

Por otro lado, en Colombia existen deficiencias marcadas en cuanto a la


versatilidad del transporte. Los puertos secos, húmedos y centros de carga área
no ofrecen características en infraestructura suficientes para enfrentar la apertura
del mercado. De igual manera, la falta de plataformas multimodales que permitan
el intercambio entre tipos de transporte aumenta los costos y dificulta la
organización e integración del flujo de materiales entre los nodos de la cadena.
A través del documento Conpes-3547 (2008), el Ministerio de Vías y Transporte
(2010) identificó veinte plataformas logísticas. Así mismo, a partir de la relación
entre la oferta de infraestructura disponible para el transporte, la logística y la
necesidad de potenciar el comercio exterior, se identificaron 14 corredores viales
funcionales a través de los cuales, actualmente se distribuye la producción
nacional.

Sin embargo, los corredores logísticos identificados aun no se encuentran


totalmente terminados y buena parte de sus tramos están en malas condiciones
(Conpes-3547, 2008). Algunas estadísticas presentadas por el Ministerio de Vías y
Transporte (2010) indican que, en términos generales, el 40% de la red vial
nacional se encuentra en buen estado, mientras que el 60% restante lo está en
estado regular o malo. Este hecho, sumado a que el 52% de la geografía del país
corresponde a terrenos ondulados o montañosos, dificulta en gran medida el
transporte y el mantenimiento o construcción de nuevas calzadas. Por otro lado,
un factor determinante en los costos de transporte para las cadenas de
abastecimiento en Colombia, es el estado crítico de las redes viales secundarias y
terciarias que, en gran medida, comunican las cabeceras municipales y/o
corregimientos desde donde se produce la mayor cantidad de materias primas que
mueven la economía del país (Ministerio de Vías y Transporte, 2010).

Dadas las características geográficas de Colombia y el notorio atraso de la


infraestructura vial, sumadas al hecho del predominio desde hace varios décadas
del transporte por modo carretero, los costos logísticos de la cadena son poco
competitivos. Bajo esta problemática, la logística del transporte se constituye hoy
en un asunto de interés nacional para mejorar la competitividad, no solo en la
cadena de biocombustibles, sino en todos los sectores de la economía.

Por otro lado, un factor no menos importante, se centra en la seguridad e


integridad de la carga y de las operaciones de cada uno de los nodos de la
cadena. De acuerdo con García Arizabaleta (2009), en la década de los años 90s,
las situaciones de orden público y el crecimiento de la delincuencia organizada en
el campo y las ciudades, se convirtió en un factor de peso que afectó notoriamente
los costos logísticos y de manufactura. Sin embargo, para el año 2008, los casos
de piratería terrestre disminuyeron de manera significativa en un 64,2% y la
criminalidad en la carretera en un 95,6% (García Arizabaleta, 2009). Una síntesis
de los avances en materia de orden público en las carreteras nacionales, se ilustra
en la Figura 4.9.
Figura 4.9. Reducción de los problemas de orden público
en las carreteras nacionales.

Orden Público
348
253
Casos reportados …
180

50 55 62
25 5

Fuente: Elaboración propia con base en cifras de García Arizabaleta (2009)

Las cifras anteriores, indican que Colombia ha tenido un avance significativo en el


tema de seguridad vial, lo cual impacta de manera positiva el desarrollo de la
cadena de biocombustibles, especialmente en el caso del biodiesel, cuya
producción requiere como materia prima del metanol, alcohol que es utilizado para
producción de sustancias ilegales.

CONCLUSIONES

Indudablemente la cadena de producción de biocombustibles y sus actores, se


han convertido en foco de interés mundial desde el punto de vista científico,
económico, ambiental y social. Dicha realidad se sustenta en un crecimiento
sostenido de los centros y grupos de investigación dedicados a la producción de
nuevo conocimiento en esta materia, en el aumento de las políticas estatales para
generar y regular un escenario que promueva la integración y competitividad de
sus eslabones, y en el crecimiento de la inversión privada en negocios de
producción, comercialización y de apoyo logístico asociados a sus operaciones.

Desde el punto de vista de los avances científicos, se puede concluir que las
investigaciones sobre el tema de biocombustibles van en crecimiento continuo,
pero estas se han enfocado, principalmente, en la búsqueda de nuevas materias
primas y nuevas tecnologías que hagan viable los proyectos de producción desde
una óptica económica, ambiental y social. Temas relacionados con los procesos
de comercialización, logística e integración de la cadena de abastecimiento, así
como sus implicaciones sociales y ambientales, aun ofrecen espacios para
avanzar desde la investigación.

Por otro lado, al analizar el eslabón agrícola de la cadena de biocombustibles, se


detecta que las materias primas mayormente utilizadas en Colombia son la caña
de azúcar para el caso del bioetanol y el aceite de palma para el caso del
biodiesel; no obstante, los estudios de productividad existentes demuestran que la
caña ofrece el rendimiento de etanol más bajo por tonelada. En contraste, se
observa que este material tiene un alto rendimiento agrícola. Por otro lado, la
participación de Colombia a nivel mundial en la producción de dichos materiales
no es altamente significativa, pero el país ha alcanzado un crecimiento importante
que permite posicionarlo entre los primeros productores a nivel latinoamericano.
Esta situación ha permitido que Colombia hoy sea uno de los principales
productores de biocombustibles a partir del uso de aceite de palma y de caña de
azúcar, lo cual ha aumentado la necesidad de adoptar tecnologías de punta para
hacer más competitivo el sector.

Finalmente son destacables los esfuerzos que el Gobierno Nacional viene


haciendo desde hace más de una década por mejorar el desempeño logístico de
los diversos sectores que dinamizan la economía. Tales esfuerzos efectivamente
han logrado recuperar la confianza inversionista y el crecimiento del sector de los
biocombustibles, aun en zonas que tradicionalmente han tenido problemas de
orden público. Sin embargo, los avances logrados aun son insuficientes frente al
reto nacional de aumentar la producción de biocombustibles, pues temas
relacionados con la infraestructura de transporte aun siguen pendientes.

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CAPÍTULO 5

VIDA ÚTIL Y LOGÍSTICA DE ALIMENTOS PROCESADOS

Carlos E. Orrego A
Mónica J. Ramírez L.
Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales

INTRODUCCIÓN

Una Red de Cadena de Suministro de Alimentos (FSCN, por sus siglas en inglés)
comprende todas las organizaciones que son responsables de la producción y
distribución de alimentos. En general, se distinguen dos tipos principales (van der
Vorst, Beulens et al. 2005):

 FSCN para productos agrícolas frescos: incluyen las etapas de


manipulación, almacenamiento condicionado, empaque, transporte y
especialmente la comercialización de estos bienes.

 FSCN para productos procesados (Figura 5.1), tales como carne en


porciones, bocadillos y alimentos enlatados, entre otros.

Figura 5.1. Red de Cadena de Suministro de Alimentos para alimentos procesados.

Fuente: Elaboración propia

En cualquiera de los dos tipos de cadenas de suministro, la norma ISO


22000:2005 “Sistemas de gerencia del aseguramiento de la calidad alimentaria-
Requerimientos para cualquier organización en la cadena”, proporciona el marco
general normativo aceptado internacionalmente para el manejo de alimentos en
las FSCN.

Uno de los beneficios de esta norma, que fue desarrollada por un conjunto de
expertos y organizaciones internacionales que trabajaron mancomunadamente
con la FAO y la OMS, es la facilidad que ofrece para la implementación del Codex
HACCP en cualquier lugar del mundo. HACCP son las iniciales de Hazard
Analysis and Critical Control Point System o APPCC en español: Análisis de
Peligros y Puntos de Control Críticos y consiste en la aplicación de una serie de
pasos consecutivos (Figura 5.2) que, aplicados correctamente, garantizan que la
seguridad de los alimentos está siendo debidamente gestionada, permite
centrarse en la seguridad del producto alimenticio como prioridad más importante
y planificar para evitar que las cosas vayan mal (FAO,1999).

Figura 5.2. Pasos del Codex HACCP

Fuente: Elaboración propia

El sistema HACCP consta de siete principios que esquematizan cómo establecer,


implementar y mantener un plan HACCP para el proceso sometido a estudio. Los
principios han sido publicados por la Comisión del Codex Alimentarius (FAO/WHO
2005). Su aplicación presenta beneficios que van desde un mejor cumplimiento de
las normatividades hasta la promoción del comercio internacional por la creciente
calidad de los productos procesados. Existe un plan HACCP específico para la
elaboración de cada alimento procesado, por lo que ésta metodología abarca toda
la cadena de suministro, desde el uso y selección adecuado de materias primas,
hasta la entrega al consumidor final de un producto con un elevado potencial de
vida útil. La aplicación del sistema HACCP es compatible con la aplicación de los
sistemas de gestión de calidad a nivel mundial para aseguramiento de calidad de
alimentos procesados. Un resumen esquemático de esta importante metodología
se muestra en la Figura 5.2.

En este capítulo se muestran algunas de las nuevas tendencias que desde la


ingeniería y tecnología de alimentos se aplican en la cadena de suministros de
productos alimenticios, incluida la etapa de producción hasta la entrega del
producto terminado a los consumidores. Con este enfoque en mente es importante
resaltar en el estudio de una FSCN el concepto de vida útil o de anaquel, que
permite evaluar el estado del producto en las diferentes etapas de la cadena de
abastecimiento, teniendo en cuenta que para aumentar la vida útil de un alimento
procesado, se debe tener un conocimiento detallado del producto, desde la misma
selección de las materias primas.
VIDA ÚTIL O DE ANAQUEL DE UN ALIMENTO

La vida útil de un alimento procesado puede ser definida como el periodo de


tiempo en el cual el producto retiene en un nivel de calidad aceptable, sus
características de seguridad alimentaria y condiciones organolépticas (Galić,
Ščetar et al., 2011). Por lo general son estas últimas características las que se
usan para definir la vida útil de un alimento. La aceptabilidad del consumidor suele
determinarse por medio de "pruebas de consumidores", utilizando un gran número
de catadores inexpertos de diferentes edades que degustan juntos diferentes
muestras del producto. La técnica común consiste en evaluar un número creciente
de muestras a medida que aumenta el tiempo de almacenamiento. El análisis de
los datos implica trazar valores de riesgo frente a tiempo, usando la distribución de
Weibull para determinar la vida útil igual al tiempo en que el 50% de los
consumidores manifiestan que el producto es inaceptable (Cardelli and Labuza,
2001).

Las características sensoriales de muchos alimentos se alteran durante el


almacenamiento y estos cambios a menudo son reconocidos por los
consumidores como pérdida de calidad. Tales cambios son causados por
procesos químicos, bioquímicos y físicos que inician en la cosecha y continúan
durante el procesamiento y almacenamiento de alimentos que eventualmente
pueden limitar la vida útil. El procesamiento de alimentos se utiliza para
transformar los ingredientes en productos y cambiar las propiedades, distribución y
estructura de los ingredientes. El procesamiento también influye en los
mecanismos de control de calidad asociados a cada producto (Brown, 2011).

Para preservar la vida útil de un alimento es importante conocer cuatro factores


esenciales que controlados de la manera adecuada permitirán entregar un
producto de excelente calidad a los receptores finales de la cadena de suministro.
Estos factores son: la selección de las materias primas y sus proveedores; la
formulación; el procesamiento, el empacado y las condiciones de almacenamiento;
y la distribución de los productos alimenticios hasta la mesa de los consumidores
finales.

SELECCIÓN DE LAS MATERIAS PRIMAS: PROVEEDORES

La calidad inicial de un alimento procesado es determinada por la calidad de las


materias primas. Como todo producto transformado la calidad de un alimento
procesado está influenciada por los proveedores. De acuerdo con Onoyama,
Assumpção et al. (2005), los distribuidores se dividen en cuatro categorías:

Socios (Partners): Se encargan del desarrollo completo de subsistemas y son


cooperativos durante la fase de especificación del producto. Para la industria de
alimentos, éste tipo de sociedad puede ser caracterizada como “Los únicos que
suministran la formulación para los aditivos, materias primas pre-procesadas o
mezclas de ingredientes”.
Distribuidores Maduros: similar a los socios, también proyectan subsistemas
complejos. Sin embargo, ellos reciben especificaciones críticas por parte de sus
clientes para preparar las mezclas de ingredientes de acuerdo con características
determinadas previamente.

Distribuidores Hijos: desarrollan componentes simples, de acuerdo con las


especificaciones detalladas de los clientes.

Distribuidores Contractuales: desarrollan y fabrican productos estándares que


pueden ser comprados por catálogo. Ellos pueden ser los distribuidores
específicos de los ingredientes (aditivos).

Proveedores en el proceso del desarrollo del producto: además de participar


en el suministro de materias primas, los proveedores pueden participar, dentro de
la producción y desarrollo del producto (Ver Figura 5.3).

Figura 5.3. Participación de proveedores en la cadena de suministro.

Fuente: Elaboración propia

FORMULACIÓN

La formulación de un alimento procesado incluye la selección de las materias


primas más apropiadas e ingredientes funcionales que mejorarán la apariencia y
garantizarán su seguridad e integridad para garantizar un elevado potencial de
vida útil. También incluye características fisicoquímicas como el contenido de
humedad, la actividad de agua, el pH, estructura macro y microscópica del
producto y la adición de preservantes antimicrobianos y antioxidantes (Rufián-
Henares, Delgado et al., 2009).

La actividad de agua (a w ) se define como la relación de la presión de vapor de


agua en un sistema y la presión de vapor de agua pura a la misma temperatura o
el equilibrio relativo de humedad del aire alrededor del sistema a la misma
temperatura (FAO, 1997). En el nivel de a w de un producto alimenticio, que define
en buena parte la estabilidad del producto, involucra el diseño y control del
proceso, selección de ingredientes y selección de empaque. La a w afecta la
reactividad química y la actividad enzimática, la estabilidad de pigmentos, las
propiedades de textura, la tasa de crecimiento de microorganismos, producción de
toxinas en alimentos procesados. Usando valores de a w por debajo de 0.6 se
detiene el crecimiento de microorganismos y se inhibe el desarrollo de reacciones
de degradación (FAO, 1999).

El contenido de humedad se relaciona directamente con la a w por medio de


isotermas de sorción, las cuales permiten determinar matemáticamente el
contenido de humedad en equilibrio de los productos alimenticios. Además
permiten hacer cálculos de tiempo de secado, predicciones para mezclas de
ingredientes, selección de empaques y modelado de condiciones almacenamiento
para mejorar la vida útil de los productos (Lomauro, 1985). El pH es una medida
de acidez o alcalinidad. Una efecto importante del pH de un alimento es que
puede minimizar o hasta inhibir el crecimiento microbiano. El pH además,
contribuye a la generación de o estabilidad de color, olores y sabores (Yu and
Zhang, 2010).

Los alimentos enlatados pueden preservarse controlando la actividad de agua y el


pH. Los tiempos y temperaturas de procesamiento de alimentos enlatados son
más bajos a pH ácido ya en esta condición la microflora es muy frágil y,
consecuentemente, la reducción de la población de microorganismos es más fácil.
El clostridium botulinum, p. ej., no puede germinar a pH por debajo de 4.6.

En la producción de alimentos procesados se ha acostumbrado el uso de


conservantes que pueden ser de tipo inorgánico (sulfito, nitrito); orgánico
(propionato, sorbato, benzoato, parabenos) o antibiótico (nisina, natamicina).
Además de la adición tradicional de estas sustancias preservantes que prolongan
la vida útil del alimento, algunas de ellas cuestionadas, las nuevas tendencias en
técnicas de conservación incluyen tratamientos con ultra presión, electroporación,
manotermosonicación y adición de enzimas.

Las más recientes investigaciones se dirigen hacia el uso de procedimientos que


ofrecen productos que se conservan de manera más natural, libres de aditivos
artificiales, con mayor calidad, que los convierten en alimentos procesados más
saludables (Alzamora, Welti-Chanes et al., 2012). Una tendencia similar se
observa en el uso de colorantes sintéticos de alimentos pues algunos de ellos han
sido relacionados con efectos tóxicos; además, se ha sugerido que su consumo
afecta al comportamiento de los niños, por lo tanto, se están reemplazando por
pigmentos naturales como antocianinas, clorofilas, betacarotenos, que
adicionalmente tienen alta actividad antioxidante lo que los hace efectivos
inhibidores del desarrollo de diversas enfermedades como cáncer, cardiopatías e
inflamaciones (Jiménez, 2011; Alzamora, Welti-Chanes et al., 2012).
Un ejemplo relevante de la importancia de la formulación en la durabilidad de un
producto alimenticio transformado en una FSCN es el caso de los productos con
probióticos. Los probióticos son microorganismos vivos que cuando se administran
en cantidades adecuadas confieren beneficios en la salud de quien los consume.
Los probióticos son generalmente reconocidos por sus beneficios en el sistema
inmune y en el intestino, tales como reducir efectos secundarios asociados con el
uso de antibióticos, mejorar el tránsito intestinal, mejorar los síntomas asociados
con el síndrome de colon irritable, reducir la inflamación intestinal, reducir la
incidencia de las enfermedades infecciosas y aumentar efectos antipatógenos en
sitios extraintestinales, como la piel, tracto vaginal y estómago. Entre los
alimentos estudiados clínicamente como portadores de probióticos, la mayoría de
la documentación disponible se encuentra para probióticos dentro de una matriz
láctea, de leche fermentada o sin fermentar.

La viabilidad celular del probiótico generalmente declina durante el


almacenamiento y procesamiento del producto, limitando la vida útil de los
productos alimenticios. Comúnmente, los niveles eficaces de probióticos que
deben ser administrados están en el rango de 100-10 millones UFC/día. Durante
mucho tiempo se ha reconocido que la supervivencia de bacterias probióticas en
los productos finales depende de varios factores incluyendo las cepas utilizadas,
las interacciones entre especies, contenido de sólidos, las concentraciones de
azúcar, los niveles de oxígeno disuelto, la incubación, la temperatura y tiempo de
almacenamiento.

Recientemente se han hecho estudios para lograr mejoras en la supervivencia de


las células del probiótico que incluyen encapsulación y otras estrategias para
aumentar su tolerancia al estrés. Uno de los hallazgos importantes, que involucra
la formulación del producto es la presencia de ingredientes bioactivos, que pueden
aumentar o disminuir la eficacia del probiótico. Estos componentes, que pueden
añadirse o estar presentes naturalmente en los alimentos, incluyen prebióticos,
otras fibras, enzimas, vitaminas, minerales, conservantes de alimentos o sabores.
Además, se ha demostrado la eficacia de los ingredientes prebióticos para mejorar
la supervivencia de los probióticos en productos alimenticios: la adición de inulina,
polvo de almidón de maíz de alta amilasa o fructooligosacáridos mejora la
supervivencia de las células de probióticos en productos lácteos (Sanders y
Marco, 2010).

PROCESAMIENTO

Algunas de las etapas de transformación de un alimento están concebidas como


una intervención técnica que, sin alterar sensiblemente la calidad organoléptica del
producto, ayuden a prolongar su vida útil. Ya que la proliferación de
microorganismos es una de las principales causas de deterioro de los alimentos,
frescos o procesados, varias de las operaciones de procesamiento se enfocan en
la reducción de la carga microbiana o en la generación de condiciones intra o extra
producto para que se dificulte el crecimiento de microbios en la FSCN.
Dentro de las acciones que quedan incorporadas en el producto mismo se
destacan las que se ejecutan para la disminución de la a w tales como el secado o
el curado, las que procuran la restricción de la disponibilidad de nutrientes como
en la compartimentalización en emulsiones agua-aceite y las que reducen el pH
del amiento como la acidificación o la fermentación. Entre las operaciones de
transformación externas al producto mismo se pueden mencionar las asociadas
con la generación de un microambiente entre él y su empaque: la disminución de
oxígeno por el uso de empaques al vacío y el envasado en atmósferas
modificadas (con nitrógeno o dióxido de carbono p.ej.). Finalmente, y
normalmente al final de la fabricación o en una cadena de frío en la FSCN, el uso
de sistemas de refrigeración y congelación (Appendini and Hotchkiss, 2002).

Tratamientos térmicos y no térmicos

Los tratamientos térmicos son operaciones de transformación que buscan distintos


fines. Uno muy importante es el de destruir completamente o inactivar los
microorganismos presentes en los alimentos (Karouna-Renier, Snyder et al. 2007).
En algunos casos el tratamiento térmico hace esa función y, simultáneamente le
da la condición final que requiere el alimento según la cultura gastronómica del
consumidor. Ese es el caso del cocinado, cuyo objetivo es hacer más palatable el
alimento. Puede hacerse con calor seco (a temperaturas mayores a 100ºC) como
en el horneado y el tostado; con calor húmedo o al vapor y mediante aceites
calientes o freidura. Se considera un método de preservación pues los alimentos
cocidos y no recontaminados duran más que los crudos pues al cocinar se
reducen los microorganismos y se inactivan las enzimas, se reducen además las
toxinas, se aumenta la digestibilidad del alimento, y se alcanzan texturas, colores y
sabores deseables (Orrego, 2003).

El escaldado es un tratamiento térmico que incrementa la temperatura del


ambiente externo al alimento entre 95º y 199ºC por pocos minutos, y se aplica a
sistemas tisulares como etapa previa a otras operaciones como la congelación,
enlatado, liofilización o secado. Previa a la congelación se busca la destrucción de
enzimas que afectan el color, sabor y contenido vitamínico. Hay dos enzimas
ampliamente distribuidas en diversas plantas que son resistentes al calor: la
peroxidasa y la catalasa. La medida de su ausencia de actividad se usa
normalmente como indicador de la efectividad de esta operación (Orrego 2003).

Con la pasteurización se busca eliminar parte de los microorganismos vegetativos


de un alimento, permitiendo consecuentemente períodos mayores para su
almacenamiento y manejo. El tratamiento específico para pasteurizar un alimento
particular depende de varios factores como de la resistencia térmica del
microorganismo vegetativo o patógeno que se busque eliminar y de la
sensibilidad del producto al calor. Otras circunstancias importantes de tener en
cuenta son la menor actividad de agua del alimento que incrementa la termo-
resistencia de levaduras y bacterias, mientras que la presencia de etanol y otros
antisépticos la disminuye (Orrego, 2003).
Un producto estéril es aquel en donde no hay microorganismos viables, es decir,
incapaces de reproducirse aún si se les propicia las condiciones óptima para ello.
Esterilizar un material es un proceso en el que se eliminan las esporas
bacterianas; para el caso de un alimento se debe usar el término esterilidad
comercial, pues esta condición difícilmente se alcanza para toda la microflora, más
si debe lograrse para los microorganismos patógenos (Orrego, 2003).

Los alimentos autoclavados tienen normalmente una larga vida útil, medida en
meses o años, en lugar de días. Esta es una característica importante en cuanto
a la gestión de existencias se refiere y es poco probable, aunque no
imposible, que dichos bienes tengan que ser dados de baja en la cadena de
suministro, por estar fuera de la vida útil. El aspecto negativo de esta característica
de larga duración es que el proceso de calentamiento cambia la consistencia,
sabor, y/o el color del producto, en comparación con el equivalente fresco.

Otros métodos no térmicos de conservación son: irradiación por ionización,


presurización por aplicación de alta presión hidrostática, electroporación por
descarga eléctrica de alto voltaje, Manotermosonicación por calefacción con
ultrasonidos a presión ligeramente elevada y lisis celular: adición de enzimas
bacteriolíticas (lisozima) (Jaeger, Janositz et al., 2010). El tratamiento de alta
presión hidrostática, así como el procesamiento de impulsos de campo eléctrico
pueden considerarse como nuevos métodos de conservación no térmica
trabajando a temperatura de tratamiento reducido y por lo tanto, evitando la
aparición de cambios en el producto por calor inducido (Mensitieri, 2011).

Un caso que ilustra el efecto en la conservación de la vida útil de tratamientos


térmicos y no térmicos en el control del crecimiento microbiano de un alimento
procesado es el de un estudio hecho por Jeom et al. (2000) sobre jugo de naranja
que fue sometido a tratamiento térmico de pasteurización (94,6ºC por 30s) y a
campos eléctricos pulsados (35kV/cm durante 59 s). El jugo de control, al que no
se le hizo tratamiento alguno para conservación, mostró un conteo total de
microorganismos aneróbicos del orden de 106 ufc/mL luego de sólo 14 días de
almacenamiento a 4ºC. Las muestras de jugo sometidas al tratamiento térmico y al
de campos eléctricos presentaban un conteo de aproximadamente de solo 10
ufc/mL en las mismas condiciones de almacenamiento, luego de 110 días (Yeom,
Streaker et al., 2000).

Secado

Un procedimiento utilizado desde la antigüedad para la preservación de alimentos


es la disminución de su humedad, y, consecuentemente, su actividad de agua con
propósitos de prolongar su vida útil. Como se mencionó una baja actividad de
agua (≤0,6) hace muy difícil la proliferación de microorganismos, el deterioro
químico y bioquímico pues la disponibilidad de agua es condición para que se den
estos procesos de deterioro. Con el secado se logra este propósito logrando
simultáneamente ventajas en el almacenamiento y distribución ya que un producto
seco ocupa menor volumen y menor masa, lo que disminuye costos importantes
asociados a una FSCN alimentaria.

Hay disponible una amplia variedad de tecnologías de secado, desde las


artesanales que usan el viento y el sol como fuentes de energía hasta opciones
sofisticadas como la liofilización, de altos costos de operación e instalación, pero
con ventajas comparativas importantes respecto de las características de calidad
nutricional y organoléptica del producto seco (Mujumdar, Fernandes et al., 2011).

EMPAQUE DE ALIMENTOS PROCESADOS

Los alimentos son empacados para almacenamiento, preservación y protección,


tradicionalmente, por un largo tiempo. Hay muchos factores que deben ser
considerados en la búsqueda del empaque óptimo como forma y material del
producto en particular, características de procesamiento del producto, vida útil
requerida, mercadeo, logística, distribución, impacto ambiental del empaque,
demanda del consumidor como cuánto cuesta. Sin embargo, los avances en
materiales para empaques y técnicas han incrementado las opciones disponibles
para conservar la calidad y proveer vida útil a los alimentos. Desde lo meramente
técnico las características de empaquetado deben incluir una barrera selectiva a
los gases y el vapor de agua, la capacidad de mantener, mientras sea posible, una
atmósfera modificada en el espacio libre, la reducción de hidrólisis de lípidos y
mejorar la estabilidad de aditivos alimenticios tales como sabor, color,
antioxidantes y agentes antimicrobianos (Tharanathan, 2003).

Materiales: preferiblemente biodegradables

En cuanto a la selección de materiales, se presentan actualmente una serie de


alternativas que además de considerar el aumento de vida útil del alimento
procesado, tengan en cuenta el efecto que sobre el medio ambiente tengan los
empaques favoreciendo aquellas alternativas que disminuyan la huella de
carbono. Además de los empaques a base de papel, vidrio, metales y telas, los
plásticos, los materiales comúnmente utilizados en la industria de envasado se
basan en productos petroquímicos tales como polietilen tereftalato, poli cloruro de
vinilo, polietileno, polipropileno, poliestireno, y poliamida.

Hay una gran presión gubernamental y social para que estos plásticos que,
además de ser de baja o nula biodegradabilidad, utilizan mucha energía en el
proceso de fabricación, y propician la contaminación del alimento por difusión de
los polímeros y los aditivos, sean reemplazados por materiales
biodegradables (Nambiar and Mahalik, 2010). Una de las opciones es utilizar
materiales poliméricos derivados de recursos renovables que usualmente son
biodegradables o compostables. Otra alternativa es el uso de rellenos y
catalizadores que tornen al plástico biodegradable. Algunos de los bioplásticos
que cumplen las normas de biodegradabilidad son (Guzman, Gnutek et al., 2011):
 Celulosa: celulosa aislada de su estado cristalino en microfibrillas por
extracción química.

 Almidón: En lo que respecta a su aplicación en plásticos biodegradables, el


almidón es mezclado físicamente o fundido y mezclado en un nivel molecular
con el polímero adecuado.

 Polihidroxialcanoatos (PHB): Las tres propiedades más singulares de la


PHB son: 100% de resistencia al agua, 100% biodegradabilidad, la capacidad
de procesarse como termoplástico.

 Plásticos de ácido poliláctido (PLA): El PLA está emergiendo como un material


de embalaje más atractivo debido a su excelente biodegradabilidad, capacidad
de proceso, y biocompatibilidad. Las películas de PLA son además una buena
barrera contra la luz ultravioleta.

Empaques activos y empaques inteligentes

Robertson (2006) define a los empaques activos como aquellos en los que
alguno(s) de sus componentes se ha(n) incluido en forma deliberada, dentro del
material de empaque, o dentro del espacio de cabeza para mejorar el desempeño
del sistema de empaque. El mismo autor denomina empaques inteligentes a
aquellos que contienen un indicador externo o interno que proporciona información
relacionada con la historia del empaque y/o del producto empacado (Robertson,
2006).

Dentro de los empaques activos se reconocen dos categorías; aquellos que


absorben agentes químicos (principalmente oxígeno y humedad) causantes del
deterioro y los que inhiben el crecimiento microbiano o empaques antimicrobianos.
Una alternativa para empaques activos ha sido el uso de bolsitas (sachets en
francés) que tienen propiedades de absorción de oxígeno, dióxido de carbono o
humedad. Obviamente no son útiles para alimentos líquidos y en algunos países
no son permitidos por los riesgos de ingestión que conllevan.

Se han propuesto varias opciones de empaques antimicrobianos. Una de ellas,


usa mezclas de almidón y PLA, que se extruyen a baja temperatura y conservar
así el carácter antimicrobiano de los empaques (Mensitieri 2011). Una nueva
tendencia de empaques activos la constituye la aplicación de nanomateriales en
los empaques. Con ello se mejoran la estabilidad mecánica, la oxidación
y también las propiedades de barrera. Las propiedades de barrera desempeñan
un papel trascendental pues pueden disminuir la degradación de los alimentos por
luz, humedad o gases. Otro beneficio potencial del uso de nanomateriales es
que pueden inhibir el aumento de la putrefacción. Los nanocompuestos más
comunes utilizados en el envasado de la industria de alimentos son los
polímeros de nanoarcilla y nanocompuestos de sílice (Silvestre, Duraccio et al.,
2011).

Algunas de las opciones del envasado inteligente son las etiquetas tiempo-
temperatura, el uso de contenedores con sistemas de auto-calentamiento o auto-
enfriamiento, las pantallas electrónicas que indican las fechas de caducidad e
información sobre las cualidades nutricionales y el origen del producto en varios
idiomas(Nambiar and Mahalik 2010).

Otro sistema importante de envasado inteligente es el que utiliza sistemas de


etiquetado RFID (Radio Frequency Identification) que actualmente es muy
utilizado en la gestión de la cadena de suministros por los beneficios que presta a
la hora de conocer la información del producto en tiempo real. El sistema de
radiofrecuencia usa ondas de radio para la identificación de productos de forma
automática, además de la utilización de etiquetas o TAGS las cuales emiten
señales que son captados por unos lectores o receptores (Espinal, Álvarez et al.
2010). El RFID facilita el retorno de productos defectuosos, permite a las
empresas monitorear activamente las mejoras en la productividad y facilita la
trazabilidad. Los principales retos de la tecnología incluyen madurez tecnológica,
normalización global, regulaciones gubernamentales y costos (Espinal, Álvarez et
al., 2010; Attaran, 2012).

La posible presencia de patógenos asociados a los alimentos en las FSCN es una


de las mayores preocupaciones de consumidores, gobiernos y fabricantes. Un
biosensor es un dispositivo analítico que se usa para detectar una sustancia
asociada al patógeno. Hay mucha actividad investigativa relacionada con
biosensores. La conductancia y la bioluminiscencia son dos métodos distintos
empleados en el diseño de los biosensores. Aunque aún no están disponibles en
el mercado se prevé que en próximo futuro hagan parte de los nuevos tipos de
empaques inteligentes (Mello and Kubota 2002).

ALMACENAMIENTO Y DISTRIBUCIÓN

Refrigeración

Típicamente las temperaturas de refrigeración están comprendidas entre el punto


de congelación del alimento (-1ºC) y unos 10ºC. Mediante el descenso de la
temperatura se aumenta la vida útil del producto fresco o procesado porque en
estas condiciones nuevamente se disminuyen la proliferación de microorganismos,
las actividades metabólicas de tejidos animales y vegetales, y las reacciones
químicas o bioquímicas deteriorantes. La durabilidad de un alimento procesado
refrigerado no solo depende de la temperatura de almacenamiento. Además del
tipo de producto que se trate, juega importante papel su historia de procesamiento
que establece el grado de destrucción enzimática y microbiana que se alcance, la
higiene de proceso y el tipo de empaque.
El efecto del frío en la microflora en un alimento depende de la resistencia de los
microorganismos a las bajas temperaturas y del tiempo de almacenamiento. A
medida que desciende la temperatura disminuye el crecimiento de cada especie
microbiana y, para muchas de ellas, eventualmente se puede detener. Muchos
microorganismos no crecen a menos de 7ºC pero hay muchos que sí lo hacen
(psicrotópicos), incluyendo algunos patógenos como el Clostridium botulinum tipo
E (crece hasta 3.3 ºC), Lysteria monocytogenes (3ºC) y Yersinia enterocolítica
(0ºC).

En consecuencia, la vida útil de muchos alimentos frescos o procesados se puede


aumentar gracias a su almacenamiento y distribución en frío. Así, para el caso de
los espárragos verdes envasados la vida útil prevista de 18,5 días a 2 °C, mientras
que este período se reduce a 9 días a 8 ° C. Se puede mejorar el efecto
preservante de la refrigeración controlando o modificando la atmósfera en la que
lleva a cabo el almacenamiento.

En el sistema de atmósfera controlada (CAS en inglés), mediante el uso de


unidades químicas de despojamiento para retirar el gas carbónico y de ventilación
para incrementar el oxígeno, los componentes de la atmósfera pueden controlarse
entre ciertos rangos de concentración. En el almacenamiento por atmósferas
modificadas (MAS en inglés), gracias a la actividad respiratoria de alimentos
frescos, así mismo como el crecimiento de microorganismos para que se cambie
la composición de la atmósfera que rodea al alimento, que, en este caso está
almacenado en recipientes herméticos. Se alcanzan así concentraciones de
oxígeno hasta del 0% y de CO 2 del 20% o más. En ambos casos se logran
incrementos hasta de un 100% en la vida útil.
El empaque en atmósferas modificadas (MAP en inglés) consiste en utilizar
mezclas de gases en el procedimiento para empacar un alimento. Para productos
que no respiran, una mezcla de gases del 75% CO, 15% N 2 y 10 % de O 2 ha
dado buenos resultados. Se tienen reservas acerca de la seguridad de alimentos
empacados en MAP cuando no se combina con refrigeración por el crecimiento
potencial de bacterias patógenas anaerobias. El MAP ha aumentado los tiempos
de conservación naturales de 2 a 10 veces (Emblem 2000).

Alimentos procesados y refrigerados con vida de anaquel extendida

Por el gran interés para disponer de comida fresca y libre de preservativos estos
tipos de productos se han vuelto más comunes. Un proceso consiste en empacar
el alimento preparado en recipientes herméticos; allí el material se calienta, bien
sea para cocinarle o para pasteurizarle, por varios minutos a 75ºC mediante
microondas. Seguidamente el producto se enfría hasta 2 o 4ºC para almacenarle a
esta temperatura por períodos de hasta 4 a 6 semanas.

Otros procesos similares son el uso de irradiación y el método francés sous vide
(bajo vacío). El primero de ellos tiene mucha resistencia de parte de los
consumidores; el segundo, desarrollado en los 70’s por el chef Francés George
Pralus para el foie grass, consiste en empacar el alimento al vacío, en tal
condición calentarlo y enfriarlo rápidamente, para almacenarle de 2 a 3 semanas
en temperaturas entre 2 y 4ºC. Sus defensores declaran que con este proceso se
minimizan los efectos oxidativos y el alimento retiene un máximo de sabor,
nutrientes y textura originales. Este proceso está muy difundido en Francia.

A los sistemas anteriores se les critica el riesgo que representa el que en los
alimentos con estos tratamientos no se destruyen las esporas termoresistentes (p.
ej. C. Botulinum) que podrían generar riesgos cuando se incremente la
temperatura de almacenamiento por encima de 3 o 4ºC. Por ello en algunos
países se han extendido métodos que combinan tratamientos térmicos como los
descritos con la adición de preservantes químicos en concentraciones menores a
las usuales. El proceso al vacío es más que una técnica de restauración y consiste
en un procedimiento preciso, cuidadosamente diseñado y de extensa fabricación.
Los beneficios únicos al vacío en comparación con los principios de mejoramiento
usando tecnologías de cocción y enfriado incluyen un aumento sustancial de
tiempo de conservación (hasta 42 días) y mejoras en la calidad sensorial y
nutricional.

El máximo tiempo de conservación sensorial de los productos al vacío parece


ser dependiente del tipo de producto y está relacionado con el nivel de desarrollo
de la receta aplicada al proceso al vacío. Hay acuerdo general en que los
productos a base de carne tienen un tiempo de conservación sensorial de 21-40
días, los productos a base de pescado una vida útil de 7 días y los productos
vegetales tienen una vida útil de 7-20 días, bajo condiciones ideales (condiciones
de almacenamiento a 0-3 º C).

Congelación de alimentos

La congelación es el proceso de preservación originado por la reducción de la


temperatura por debajo de aquella en la que se comienzan a formar cristales en
un material alimenticio. Debe su poder conservador a la casi total eliminación del
agua líquida por transformación en hielo (reducción de la actividad de agua),
obstaculizando la actividad microbiológica y enzimática, y a la reducción de la
actividad biológica por el descenso de la temperatura que generalmente se lleva
hasta un valor entre –10 y –20 ºC. Se utiliza la congelación en muchos productos.
Muchas frutas y las verduras se congelan y se conservan de esa manera hasta
justo antes de su consumo; igual sucede con las carnes, particularmente el pollo y
el pescado. También se usa para productos de panadería y platos preparados.

Para cualquier producto específico congelado, el modo de determinar su vida


útil, depende de las características del producto (materias primas, ingredientes,
formulación), el tratamiento de pre-congelamiento, procesos de congelación,
películas de empaque y procesos de envasado, y por supuesto las condiciones de
almacenamiento.

Un interesante trabajo sobre el efecto de la descongelación parcial en la FSCN se


describe a continuación. Los productos de una industria de servicios alimentarios,
se congelaron y envasaron en cajas de cartón, pero se distribuyeron en cadena de
frío a +5 °C en lugar de la usual cadena de congelamiento. Esto condujo a una
descongelación parcial antes de llegar al usuario final. La alta capacidad de
amortiguamiento térmico del producto bajo el descongelamiento aseguró que la
temperatura del producto se mantuviera estable a temperaturas bajo cero, al igual
que en los casos de abuso de temperatura durante algunas horas.

Los experimentos confirmaron las predicciones del modelo, que los productos
podrían ser descongelados parcialmente incluso después de dos días o más de
distribución a 5ºC, y que las temperaturas dentro del producto y en el centro de la
caja serían bastante estables contra las oscilaciones normales de la temperatura
en la cadena de frío. Cuando los resultados de los experimentos se presentaron a
uno de los distribuidores comerciales señalaron que el concepto era de
considerable interés para ellos, porque les permitiría almacenar temporalmente los
productos en almacenamiento congelado y sólo liberarlos en la cadena de frío en
demanda. Esto daría a los distribuidores una mayor flexibilidad en el manejo de la
cadena de distribución(Adler-Nissen and Zammit, 2011).

VALORES DE VIDA ÚTIL ASOCIADAS A LAS CONDICIONES DE


ALMACENAMIENTO Y DISTRIBUCIÓN DE ALIMENTOS PROCESADOS

Las conservas de verduras, frutas y jugos de frutas pueden almacenarse en un


lugar fresco, seco a 85°F (óptimo: 50°F a 70°F) hasta un año. Sin embargo, la
calidad y valor nutricional, en general, pueden disminuir. Las verduras congeladas
pueden almacenarse a -20°C durante 8 meses. Las frutas y verduras
deshidratadas deben ser almacenados en un lugar fresco y seco y usadas en un
periodo de 6 meses, ya que tienen una tendencia a perder sabor y color. Todos los
cortes de carne pueden almacenarse en el congelador en tiempos que van de 4 a
12 meses, mientras que la carne picada puede almacenarse durante 3 a 4 meses.
Para un máximo almacenamiento, las carnes se envuelven en empaques a prueba
de humedad, impermeables a gases, para prevenir quemado por congelamiento
(Emblem 2000). Recomendaciones como estas se encuentran en diversas fuentes
de información. En la Tabla 5.1 se presentan los valores de la estimación de la
vida de anaquel útil de algunos alimentos procesados.

Tabla 5.1. Tiempos de vida útil para algunos alimentos procesados.

Temperatura
Producto Refrigeramiento Congelamiento
ambiente
CHOCOLATES Y CONFITERÍA
Chocolate, semidulce 2 años - -
Chocolate, sin endulzar 18 meses - -
Barra de chocolate negro 24 meses - -
Barra de chocolate y leche 16 meses - -
Barra de chocolate blanco 16 meses - -
Chocolate con leche y maní 12 meses - -
Barra de chocolate con pasas 12 meses - -
Chocolate recubierto con oblea 12 meses - -
Chocolate recubierto de fondant 18 meses - -
Conchas de chocolate con centro
12 meses - -
de caramelo blando
Conchas de chocolate con centro
12 meses - -
de praliné
Marshmallow 9 meses - -
Turrón 10 meses - -
Tirado de azúcar 6 meses - -
Masticables aireados 9 meses - -

PRODUCTOS DE PANADERÍA – CEREALES


Panes rápidos al horno 4-5 días 1-2 semanas 2-3 meses
1 año, 2-
Cereales, listo para comer - -
3 meses *
Harina de maíz 1 año 18 meses 2 años
Harina, para todo uso, de color
6-8 meses 1 año 1-2 años
blanco
Pasta 2 años - -
Pies y Repostería - - 1-2 meses
Crema de relleno para pasteles - de 2-3 días 3 meses
Pizza - 3-4 días 1-2 meses
Tacos, enchiladas y
- 2 semanas 1 año
burritos (congelados)
Waffles - 4-5 días 1 mes
ALIMENTOS EMPACADOS Y MEZCLAS
Galletas, brownies y mezcla para
9 meses - -
muffins
Tortas, preparados 2-4 días - 2-3 meses
Mezclas de pastelería 6-9 meses - -
Chile en polvo 6 meses - -
Galletas empacadas de 2 meses - 8-12 meses
Galletas, galletas saladas 3 meses - -
Galletas enlatadas 3 meses - -
ESPECIES, HIERBAS, CONDIMENTOS Y EXTRACTOS
Salsa de tomate, chile y salsa 1 año, 1
6 meses -
rosa mes *
Hierbas 6 meses - 1-2 años
2 años, 1 año
Hierbas / especias se mezcla - 1-2 años
*
Mostaza 2 años 6-8 meses * 8-12 meses
Especias en polvo 6 meses - 1-2 años
Especias, enteras 1-2 años - 2-3 años
2 años, 1 año
Extracto de vainilla - -
*

OTROS ALIMENTOS BÁSICOS


Levadura en polvo 18 meses - -
Bebidas gaseosas (latas de 12
6-9 meses - -
oz )
Bebidas gaseosas de dieta (latas
3-4 meses - -
de 12 oz )
Jarabe de chocolate 2 años 6 meses * -
Coco rallado 1 año - -
Café en lata 2 años - -
Café instantáneo 6 meses - -
Almidón de maíz 18 meses - 2 años
Gelatina 18 meses - -
Miel, mermeladas y jaleas 1 año 6-8 meses * -
12 meses
Mayonesa 2-3 meses -
2 meses *
Nueces sin cáscara 4 meses 6 meses -
Aceite para ensalada 3 meses * - -
Queso pasteurizado por
3 meses 3-4 semanas * 4 meses
extendido
Pectina 1 año - -
Palomitas de maíz 1-2 años 2 años 2-3 años
Edulcorante artificial 2 años - -
Azúcar moreno 4 meses - -
Azúcar de confitería 18 meses - -
Azúcar granulada 2 años - -
Bolsitas de té 18 meses - -
Aceites vegetales 6 meses 1-3 meses * -
Manteca vegetal 3 meses 6-9 meses -
Vinagre 2 años 1 año * -
Agua, refrescos embotellados 1-2 años - -
Crema batida (seco) 1 año - -
PRODUCTOS DERIVADOS DE LA LECHE
Mantequilla - 1-2 meses 9 meses
Suero de mantequilla - 2 semanas
Queso crema - 2 semanas
Ponche de huevo comercial - 3-5 días 6 meses
Margarina - 4-5 meses 12 meses
Leche en polvo, evaporada y 12-23
8-20 días *
condensada meses *

Leche - 8-20 días 3 meses


Helados y sorbetes 2 meses - - 2 meses
Queso de pasta dura natural (por
- 3-6 meses 6 meses
ejemplo, queso cheddar, suizo)
Queso fundido - 3-4 semanas 6-8 meses
Queso de pasta blanda (por
- 1 semana 6 meses
ejemplo, queso brie)
Pudín - 1-2 días * -
Crema agria - 2 semanas -
No láctea crema batida en lata - 3 meses -
Crema batida real, enlatados - 3-4 semanas -
Yogurt - 2 semanas 1-2 meses
CARNES
Carne cocida - 2-3 días 2-3 meses
Conservas de carne 1 año 3-4 días * 3-4 meses
Jamón, entero - 1 semana 1-2 meses
Jamón, enlatado 2 años 1 semana * 3-4 meses
Jamón, enlatado - 6-9 meses -
Carne perecedera en conserva 1 semana
1 año -
sin abrir (abierto)
Tocino - 2 semanas 1 mes
Carnes en vinagre (p.e patas de
1 año * 2 semanas * -
cerdo en vinagre)
Pescado enlatado 1 año 1-2 días * -
Aves de corral enlatadas 2-5 años - -
HUEVOS
Huevos con cáscara - 3-5 semanas -
Huevos, duros - 1 semana -
Huevos, pasteurizados, líquidos - 10 días 1 año
*(Dos meses después de abierto)

Fuente: Elaboración propia, con base en los aportes de Emblem (2000), Boyer and McKinney
(2009)

ESTUDIO DE CASOS EN COLOMBIA

Plataforma logística del sector de alimentos y bebidas en Colombia

El DNP, Departamento Nacional de Planeación de Colombia, con el objetivo de


realizar una segmentación logística que permitiera analizar independientemente
las cadenas logísticas para identificar sus necesidades, contrató a un grupo
consultor para realizar un estudio que realizó un proceso de diferenciación
obteniendo un conjunto de doce familias productivas con presencia en el comercio
exterior colombiano. A nivel de familia logística se encontró que:

 El mercado está dominado por las familias con menor densidad de valor:
carboníferos, petróleo y derivados, materiales de construcción y sector
agropecuario con poca o nula logística de valor agregado.

 Algunas familias presentan densidades de valores medias y altas, con alto


potencial de exportación, como son los alimentos y bebidas, la industria
química, productos metalúrgicos, industria del papel y cartón, maderas y
manufacturas, industria eléctrica y metalmecánica e industria de la moda.

 Este último grupo es el que presenta actividades con relevancia logística,


frente al primero, donde la logística que se desarrolla es la que se denomina
“logística dedicada”; es decir, aquella logística consustancial con la cadena de
transporte, imprescindible para comercializar el producto pero que no le aporta
ningún valor agregado. Ejemplos típicos de logística dedicada en el mercado
colombiano son el petróleo y el carbón.

Con base en criterios de relevancia logística, se segmentaron las familias


productivas en familias logísticas, y éstas en cadenas logísticas, permitiendo
identificar aquellas cadenas con una contribución a la competitividad consolidada.

Los criterios empleados para definir la relevancia logística de las familias


productivas fueron densidad de valor de comercialización relevante (consideraron
cargas con una densidad de valor superior a los 1000 USD/Tn), alto volumen
movilizado de carga y contribución a la competitividad colombiana; es decir, estar
orientadas a la exportación. Además presentar características adecuadas para ser
usuarias de una plataforma logística multipropiedad de la cadena, con presencia
de múltiples agentes, ya sea en la fase de suministros como en la de producción.

Los resultados de la aplicación de la mencionada metodología a la cadena


logística de alimentos y bebidas se muestran en la Tabla 5.2. El resultado
obtenido de la segmentación arrojó cuatro tipos de cadenas logísticas. Un
esquema de la segmentación resultante se observa en la Figura 5.4 (DNP 2008).
Tabla 5.2. Relevancia logística de la cadena de alimentos y bebidas en Colombia
Fuente: Departamento Nacional de Planeación (DNP, 2008)

Figura 5.4. Esquema de la segmentación de cadenas con logística de valor agregado en


Colombia

Fuente: Departamento Nacional de Planeación (DNP, 2008)

Tecnología RFID en la Federación Nacional de cafeteros

Los sistemas de trazabilidad para productos a granel se están aplicando en los


países en desarrollo, incluso entre los pequeños propietarios. Por ejemplo, la
federación Nacional de Cafeteros en Colombia, una organización sin ánimo de
lucro de 500.000 pequeños agricultores, identifica y comercializa café de alta
calidad, único o con características excepcionales de las regiones de Colombia
(Karippacheril, Rios et al., 2011).

La Federación entrega una prima del 200 por ciento transferida por completo a sus
productores. Su filial, Almacafé, que se ocupa del almacenamiento, control de
calidad y logística, ha implementado un sistema de trazabilidad con RFID desde el
año 2007, especialmente para la cadena de suministro interno del café, de las
granjas a los almacenes y durante el procesamiento, envasado, torrefacción y
comercialización para la exportación. Aunque los códigos de
barras son considerados en primer lugar, las etiquetas RFID se utilizan
eventualmente debido a que los códigos de barras requieren líneas de visión y
etiquetas claras para ser leídos, lo que podría ser un problema, teniendo en
cuenta que los sacos de café pesan más de 40 kilogramos, y tienden a ser
arrojados.

Las etiquetas RFID, cada una de las cuales cuesta alrededor de 0,25 dólares
estadounidenses (pagados por la federación), están encerradas en una cápsula
resistente al desgaste, y se distribuyen a los agricultores con un número de
identificación de la granja y un código programado según la especialidad del café.
El café se vende a una de las 35 cooperativas y se transporta a uno de los 15
almacenes, donde las etiquetas son leídas por dos antenas RFID ubicadas a cada
lado de una cinta transportadora, con una precisión del 99,9 por ciento para los
datos y el tiempo de entrega. Las etiquetas son leídas en cada etapa del
proceso, y si el café no cumple con las normas de calidad, se rechaza y la base de
datos se actualiza. En 2008, la Federación amplió su programa con un sistema
piloto para ayudar a adaptar su modelo de trazabilidad a la cadena de
suministro de café de Tanzania (Karippacheril, Rios et al., 2011).

Tecnología RFID en el grupo Nutresa

El Grupo Nutresa S.A. (Previamente denominado Grupo Nacional de Chocolates),


es una holding líder que agrupa empresas de producción de alimentos procesados
en Colombia y Latinoamérica. Actualmente tiene seis (6) categorías de alimentos:
Cárnicos, Galletas, Chocolates, Café, Helados y Pastas. Dentro del segmento de
cárnicos, a través de sus marcas Zenu, Suizo, Rica y CUNIT, tienen el 73% de
participación en el mercado colombiano. Con Chocolates Corona, también lidera el
mercado con una participación de 61%. Por su parte Colcafé posee el 40% del
mercado colombiano, siendo segundo en el ranking después de Nestlé. Sus
marcas Noel, Crem Helado, Chocolates Jet, Doria se posicionan como primeras
en el mercado con participaciones de 55%, 78%, 62%, y 49% respectivamente.
El Grupo Nutresa atiende más de 200.000 puntos de venta en Colombia, a través
de compañías distribuidoras especializadas por canal. Fuera de Colombia, Grupo
Nutresa opera sus propias redes de distribución en 11 países de la región. En
total, el Grupo de alimentos Nutresa está conformado por 44 compañías, 24 de las
cuales están fuera de Colombia. La compañía posee 23 plantas de producción en
Colombia y 11 a nivel Internacional.
Nutresa ha incorporado el uso de la tecnología RFID para la trazabilidad y
seguridad alimentaria de sus productos con el apoyo de las compañías GS1 y
Lógica y de Colciencias. Inicialmente se está incorporando a los productos de la
empresa Colcafé para luego proyectarla a las demás empresas del grupo. Los
detalles de esta plataforma incluyen:

 Desarrollo de piloto con tags encapsulados en activos retornables.


 Control del movimiento de las montacargas con tags encapsulados.
 Diseño de Middleware para leer los 4 tipos de codificación del estándar EPC
(SGTIN, SSCC-96, GIAI y GRAI).
 Análisis del desempeño de los tags en canecas metálicas a bajas
temperaturas.
 Diseño de una etiqueta para marcar pallets con la codificación SSCC-96 (Label
View software).
 Captura de eventos a través de 15 portales de RFID-EPC usando el protocolo
LLRP del estándar EPC (Impinj y Motorola).
 Diseño del Road Map para Colcafé y Grupo Nutresa.
 Interfaz entre los módulos de SAP WM-MM-SD con el sistema de trazabilidad
de la compañía, trabajando de forma híbrida códigos de barras y EPC.
 Marcación de los pallets con tags de RFID-EPC.
 Conectividad con GS1-Colombia y el sistema EPC-IS.

Con esta tecnología esperan convertir a Nutresa como grupo líder en la seguridad
alimentaria de subproductos con trazabilidad en línea a lo largo de la cadena de
abastecimiento (Rengifo, 2011).

CONCLUSIONES

El manejo de vida útil o vida de anaquel de los alimentos procesados se presenta


como uno de los mayores desafíos para la gerencia de la cadena de suministro de
alimentos, debido a los estrictos requisitos de trazabilidad, la variabilidad entre un
producto y otro, el corto tiempo de conservación de muchos productos y la
necesidad de control de temperatura en toda la cadena de suministros, entre otros
aspectos.

Envases activos e inteligentes con mejores propiedades de barrera y que


proporcionan información relacionada con la historia del empaque y producto
empacado, y los sistemas de identificación basados en la captura de datos como
el RFID, pueden ayudar a resolver los problemas relacionados con la logística de
productos alimenticios.

El uso de materiales biodegradables para la elaboración de empaques de


alimentos procesados se presenta como una alternativa de innovación que
disminuye el impacto ambiental y reduce la huella de carbono; sin embargo, el uso
de empaques biodegradables está limitado a las propiedades de barrera o
propiedades activas que tienden a disminuir con el uso de éstos materiales.
Empaques inteligentes y con compuestos activos antimicrobianos, permiten de
igual manera la disminución del impacto ambiental, aportando mejores sistemas
de conservación que generan mayores tiempos de vida útil y reducen la
acumulación de productos no consumibles y generando alternativas tecnológicas
que permiten un estricto control de los alimentos sin vida útil durante la cadena de
suministro de alimentos procesados.

REFERENCIAS

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CAPÍTULO 6

PROBLEMAS FUNDAMENTALES DE LA LOGÍSTICA EN EL


TERRITORIO DE AMAZONAS. RETOS Y PERSPECTIVAS

Carlos Ariel Cardona.


Ivonne Ximena Cerón
Universidad Nacional de Colombia sede Manizales

INTRODUCCIÓN

La región amazónica o el “Pulmón del Mundo” se ubica en la zona intertropical del


planeta, donde el calor, la humedad y la lluvia, la hacen portadora del 85% de la
biodiversidad del planeta. Es la selva tropical más grande del planeta, con una
extensión aproximada de 6.000.000 km2 repartidos en ocho países de Sur
América: Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Guyana y Guayana
Francesa como se muestra en la Figura 6.1.

Figura 6.1 Región Amazónica

El contexto histórico que enmarca el Amazonas, es diferente al de otras regiones.


El Amazonas tiene una imagen claramente positiva, con potencialidades
incomparables en cuanto a biodiversidad y su equilibrio climático, así como una
economía emergente atractiva para la inversión y el turismo.
Entre las potencialidades de inversión presentes a gran escala en esta región para
diversificar la economía, se puede mencionar el desarrollo de actividades volcadas
al aprovechamiento de recursos naturales en las áreas de agroindustria,
bioindustria, fruticultura, turismo, energía, entre otras.

El potencial de la Región Amazónica, cuya plena integración constituye un desafío


estratégico para un grupo importante de países sudamericanos, no se ha
desarrollado de manera que se adapte a las condiciones y potencialidades del
bosque tropical húmedo. Esto ha generado una explotación no sostenible y una
deforestación no controlada, causada por la actual globalización y las presiones
demográficas y económicas internas de cada país. Adicionalmente, si se tiene en
cuenta el creciente mercado internacional de productos amazónicos, la logística se
configura como una pieza clave de la competitividad empresarial.

En este contexto, la estrategia para promover los productos de la Región


Amazónica y entrar a mercados especializados, mediante el parámetro de
diferenciación de marca “Amazonas”, está englobado en actividades de la cadena
de suministros que puedan generar mayor valor agregado, reduciendo los costos e
ineficiencias. Por consiguiente, la logística se expone como una herramienta
efectiva de soporte para llevar a cabo con éxito la gestión del flujo de materiales y
el almacenamiento de productos, así como la información asociada desde el punto
de origen hasta el de consumo, con el objeto de satisfacer las necesidades de los
consumidores. Sin embargo, la Región Amazónica, tiene como principal problema
su venta y distribución constante de productos hacia otras regiones, debido a la
falta de una infraestructura clara en su logística del transporte. Se puede afirmar
entonces, que la introducción de la logística en la Región Amazónica, es una
necesidad a mediano plazo basada en tres ejes fundamentales.

 Se están produciendo sobrecostos logísticos que disminuyen sensiblemente la


competitividad.
 Junto a estos costos, las propias sociedades vinculadas a las mismas exigen,
más a menudo, una solución a los importantes problemas sociales y
medioambientales generados por el transporte y tipo de combustible.
 La creciente competencia internacional por la entrada en escena de nuevos
productos amazónicos elaborados en zonas diferentes de esta región, obliga a
estrategias de diferenciación más allá de una competencia vía precios.

Por consiguiente, en este capítulo se expone una visión global de los desafíos
logísticos que la Amazonía plantea, así como las características de sus diferentes
modos de transporte con el fin de proponer alternativas a la región, a partir de
diversos aspectos que influyen en la logística y cadenas de abastecimiento de la
región.
SITUACIÓN ACTUAL DE LA REGIÓN AMAZÓNICA

La región amazónica está fragmentada en varios niveles: se encuentra dividida


entre varias naciones, y dentro de cada una de ellas aparecen zonas amazónicas
desarticuladas; paralelamente, los procesos de integración regional y la relación
con el resto del mundo se expresan en otras subdivisiones. Esta división se debe
principalmente a las políticas individuales y competitivas que existen entre los
países haciendo cada más visible la división. Dicha situación ha llevado a realizar
actividades frecuentes de extracción no sostenible principalmente de madera,
petróleo y agricultura extensiva, generando amenaza al medio ambiente y a las
poblaciones amazónicas.

Sector alimentario

La base de alimentación de las culturas indígenas está determinada por la


proteína extraída de los peces. Según González (1997), a la cultura Tatuyo
(Tucanos del Vaupés), el ecosistema acuático suministra entre el 20 y el 80% de
la proteína, mientras que la caza representa entre el 15 y 40%, los Curripacos
consumen 131 kg de pescado por persona/año. Además, los alimentos
consumidos por las culturas aborígenes aportados por la selva tienen una riqueza
nutritiva considerable y estas son dominadas en su mayoría por un modo de
producción no capitalista, de economías indígenas de subsistencia, basadas en la
“chagra”. Sin embargo, en Leticia y las poblaciones cercanas, existe una gran
dependencia de verduras de otros centros como Bogotá o de los países vecinos.
González (1997) dice que “El día o la semana que no llegue el avión a Leticia esa
población no sabrá que comer”. Esto se debe a que no existe una cultura de
siembra y producción tecnificada para la comercialización de productos
perecederos dentro de las poblaciones del Departamento del Amazonas.

Los pueblos amazónicos desarrollaron, a lo largo de miles de años, una estrategia


de modelo alimenticio a base de frutas, raíces y pescados que era coherente con
el entorno y muy diferente al modelo impuesto por los europeos. El indígena, basa
su alimentación y subsistencia en el cultivo de la chagra tradicional (ver Figura
6.2), tanto para la producción de alimentos como para materias primas para el
desarrollo de artesanías y actividades culturales. Sin embargo, la cantidad
cultivada no abastece la onda inmigrante de la cual ha sido víctima Leticia que ha
estructurado un consumo capitalista generando problemas de seguridad
alimentaria.

Entre las comunidades indígenas existen identificados problemas de seguridad


alimentaria, los cuales han sido inducidos por la cultura occidental. Uno de los
principales problemas es el alcoholismo, los indígenas gastan gran parte de sus
ingresos en la bebida y descuidan la provisión de la familia. Adicionalmente, la
introducción de la ganadería ha generado un grave problema de impacto
ambiental, debido a la deforestación de la selva y perdida de territorio. Además,
existen altos niveles de desnutrición entre los indígenas, por la pérdida de
costumbres tradicionales. A esto se le suma que la alimentación y cultivo de las
chagras depende solo de las mujeres y los hombres están perdiendo el interés por
la caza y pesca.

Figura 6.2 Chagra indígena

Fuente: Elaboración Propia

Sector agropecuario

La preocupación principal de las Organizaciones Internacionales


Gubernamentales (OIG) en cuanto la extracción de madera, la cría de ganado y la
agricultura extensiva es la deforestación, la cual se percibe como la “amenaza
más importante para los bosques amazónicos”. La agricultura extensiva es un
asunto que puede poner en peligro la Amazonía. Brasil, ha llevado a cabo esta
actividad de manera acelerada para el desarrollo de cultivos de soya y ganadería,
sin prestarle la importancia necesaria a los impactos ambientales que esta genera.
Tradicionalmente, la cría de ganado ha sido identificada como la causa principal
de la deforestación en la Amazonía, pero actualmente el cultivo de soya ocupa un
segundo lugar. Esto se ve influenciado por políticas de los países amazónicos,
alejadas de las exigencias del desarrollo sustentable.

Adicionalmente, los monocultivos no sostenibles para la producción de


biocombustibles, como nueva tendencia para afrontar la escasez de los
combustibles fósiles, ha favorecido la deforestación especialmente en el sector de
la amazonía brasileña. Por otro lado, la sobrepesca ilegal llevada a cabo por
pescadores comerciales y pueblos de la región amazonas, está ocasionando que
muchas especies se vean en vía de extinción. Adicionalmente, si se tiene en
cuenta que esta actividad se lleva a cabo en grandes botes provistos de
congeladoras, grandes redes, tóxicos y explosivos, genera una depredación de la
vaciante, privando en gran parte a las comunidades indígenas río abajo de su
principal fuente de subsistencia como alimento y como actividad legal generadora
de ingresos.
De otra parte, los puntos de vista entre los países que conforman la región
amazónica, las ONG y las organizaciones indígenas son muy distintos. Los
primeros sostienen que las empresas de extracción ayudan para el desarrollo
económico. Mientras las ONG y las organizaciones indígenas buscan una
protección frente a esas mismas empresas, denunciando los impactos negativos
sobre el medio ambiente. Según Veyrunes (2008), esto trae como consecuencia
conflictos socio-ambientales entre el los países y las empresas extractoras.
Sector energético

La Región Amazónica, se caracteriza por no estar vinculada a los sistemas


interconectados nacionales de cada país y los costos de energía eléctrica que
soporta esta región son los más altos, lo cual afecta a la economía regional y a la
sociedad, generando problemas de abastecimiento de energía eléctrica en la
mayoría de las poblaciones que habita la Amazonía.

Las principales dificultades en la interconexión eléctrica se encuentran la


dispersión de la población, la gran extensión del territorio y la dificultad de acceso
dado a la extensa y densa selva. Actualmente, esta necesidad se suple por medio
del uso de pequeñas plantas térmicas y centrales hidroeléctricas y la posibilidad
de interconexión eléctrica son pocas.

Actualmente, existen seis proyectos de interconexión eléctrica en la región


amazónica según IIRSA (2012). Estos se muestran en la Tabla 6.1. El proyecto de
“INTERCONEXIÓN ELÉCTRICA YAVARATÉ (MITÚ) - FRONTERA CON BRASIL”
consta de una construcción de línea de interconexión eléctrica a 13.8 kv entre
Laureté (Brasil) y el corregimiento de Yavaraté (Colombia), y redes de media y
baja tensión en el corregimiento de Yavaraté, Departamento de Vaupés.

Tabla 6.1 Proyectos de interconexión eléctrica en la Región Amazónica


Inversión (en
Nombre del proyecto País Estado actual
US$)
Interconexión eléctrica Yavaraté
Colombia 281.380 No iniciado
(Mitú) - frontera con Brasil
Interconexión Energética Pucallpa -
Perú 40.000.000 No iniciado
Cruzeiro Do Sul
Proyecto De Electrificación:
Pequeña Central Hidroeléctrica Colombia -
- No iniciado
(PCH) Leticia E Interconexión Brasil
Leticia – Tabatinga
Extensión eléctrica de 22 Kv desde
proyecto hidroeléctrico Santiago de Ecuador 300.000 No iniciado
Morona (400 KW)
Proyecto hidroeléctrico Morona
Ecuador 2.000.000 No iniciado
(1MW)
Proyecto hidroeléctrico río Luis Ecuador 15.000.000 No iniciado
Fuente: IIRSA (2012)
La inversión de los sistemas de generación y distribución de energía es promovida
por entes públicos, sin embargo son operados y mantenidos por diferentes entes
como las gobernaciones, las autoridades indígenas, empresas locales de servicios
públicos o entes particulares. Esto ocasiona que no se refleje una responsabilidad
definida ante los usuarios en cuanto a los gastos de mantenimiento,
administración y operación.

Según Bnamericas (2012), entre las principales empresas generadoras de energía


en el Amazonas, se encuentra “Manaus Energía S.A.”, la cual es generadora,
transmisora y distribuidora de energía eléctrica con sede en Manaus, Brasil. Tiene
15 centrales termoeléctricas y una hidroeléctrica, totalizando casi 1.600MW de
capacidad instalada. Su área de concesión es de casi 1.571.000Km2, atendiendo a
más de 658.000 clientes en los mercados residencial, industrial, comercial y rural.
Manaus Energía es controlada por la energética estatal de origen brasileño:
Eletrobrás.

Según el DANE et al. (2010), en Colombia la empresa generadora de energía es


la “Empresa de Energía del Amazonas (ENAM)”, sus ventas para el año 2010
ascendieron en 13,6% respecto a las estadísticas del año anterior. El DANE et al.
(2010), en su Informe de Coyuntura Económica Regional del Departamento del
Amazonas, presenta el consumo y venta de energía eléctrica según su uso.

Figura 6.3 Consumo de energía eléctrica, por uso en Leticia - Colombia (2010).

Fuente: DANE et al. (2010).

Como se muestra en la Figura 6.3, la mayor parte de consumo energético en la


región amazónica colombiana es realizada por el sector residencial con un 38%,
mientras que el sector industrial y comercial, consumen el 15% y el 19%,
respectivamente. Cabe resaltar que estos datos corresponden principalmente a la
cabecera municipal (Leticia). Si se tiene en cuenta otros municipios de la región
amazónica, donde la energía eléctrica solo está disponible durante ocho horas al
día, como es el caso de Puerto Nariño en Colombia, el consumo de energía
eléctrica en el sector residencial abarca en su mayoría la energía disponible,
mientras que el sector comercial e industrial, se ven sesgados por la falta de el
recurso energético.

Según la FAO et al. (1995), cabe resaltar que gran parte de la capacidad
energética instalada en la región amazonas se destina a la minería y metalúrgica.
Eso se debe a que los emprendimientos energéticos en la Amazonía, están
asociados con la extracción y explotación de los recursos naturales. La
explotación de hidrocarburos ha traído consigo graves impactos sociales y
ambientales, principalmente en Perú y Ecuador. En cuanto la energía
hidroeléctrica las mayores obras y/o proyectos de represas se están sustentadas
en explotaciones mineras y Brasil lleva la vanguardia.

Lo anterior expone la necesaria intervención propositiva de entes


gubernamentales y no gubernamentales para generar aprovechamiento de la
biodiversidad amazónica sin que implique la perdida de las tradiciones culturales,
entre los indígenas.

ASPECTOS LOGÍSTICOS Y TRANSPORTE EN LA REGIÓN AMAZÓNICA

El progreso sostenible de la Región Amazónica depende de su capacidad y


eficiencia del transporte de productos, hacia y desde la Amazonia. Sin embargo,
como se expuso, ésta región tiene algunos problemas en el sector alimentario
(seguridad alimentaria), agropecuario y energético, que se potencializan si se tiene
en cuenta las complicaciones de logística y de transporte dentro de la región. La
característica específica de la región (abundante selva) es la principal causa que
genera estos problemas, trayendo consigo dificultades no sólo para el flujo de la
producción, sino también para el transporte de personas, especialmente aquellas
que viven en las zonas periféricas.

El transporte en la Región Amazónica se limita principalmente al “Transporte


Fluvial”, hecho que dificulta la integración de la región. En este sentido, es
necesario realizar un acercamiento a los modos de transporte que sirven a la
Región Amazónica.

El sistema de comunicación más extenso en la región amazónica, según el IIRSA


(2012), es el “Eje Fluvial” donde sus 6.000 km recorren desde la ciudad de
Macapá (Brasil) hasta las diversas alternativas de llegada en el pacífico (Perú,
Ecuador y Colombia). Las condiciones de navegación son estacionales, entre
enlaces camineros entre la selva amazónica, andina y la costa del Pacífico. Los
terminales fluviales de trasbordo de estas alternativas interoceánicas son: Puerto
Asís en el Putumayo, Francisco Orellana, Pucallpa en el Ucayalli, Sarameriza en
el Marañón y Yurimaguas en el Huallaga (IIRSA (2007)). Sin embargo, el
desarrollo del transporte fluvial es todavía incipiente en la mayoría de los países
de América del Sur, exceptuando los países de Brasil y Venezuela que han
logrado implementar grandes hidrovías navegables.

En la Región Amazónica Colombiana, el transporte es uno de los principales


problemas. La comunicación entre los diferentes lugares amazónicos y el traslado
de los productos de la región de lugar a otro, es lento. Esto se debe a la técnica de
utilizada de transporte fluvial y a los problemas ocasionados por la naturaleza,
como el descenso de las aguas en ciertas épocas del año. Esto último afecta la
navegabilidad de embarcaciones de mayor tonelaje. Según el SENA (2007), entre
las principales vías fluviales están los ríos Negro, Vaupés, Apaporis, Caquetá y
Putumayo y Amazonas.

Según el MT (2001), el producto principal movilizado por el río Putumayo es la


madera, mientras que por el río amazonas los productos que más se transportan
son el cemento y los minerales. De los derivados de hidrocarburos, los productos
que más se movilizan son el ACPM y la gasolina. Los datos se muestran en la
Tabla 6.2

Tabla 6.2 Movimiento Portuario Cuenta del Amazonas colombiano – 2006


Producto Rio Putumayo Rio Amazonas
Embarcaciones menores a 25 t 962 1696
Embarcaciones mayores a 25 t 249 169
Pasajeros 155.592 43.782
Ganado 2217 0
Agrícolas 2.226 3
Bebidas 2.270 1.377
Cemento 1.424 5.318
Hierro y acero 6 1.095
Maderas 6.373 356
Manufacturas 1.217 32
Minerales 29 5.704
Pescado 413 485
Víveres 966 1.657
ACPM 2.654 2.987
Asfalto 58 169
Gasolina 7.416 4.628
Lubricantes 90 117
Otros derivados del petróleo 314 3.873
Fuente: MT (2001)

El Sistema Fluvial en la Región del Amazonas en el Perú posee más de 6.000


kilómetros de vías navegables que posibilitan el desarrollo del transporte fluvial
comercial, modo por el cual se realiza más del 90% del transporte de pasajeros y
carga (Figura 6.4); es decir, constituye el principal medio de transporte en dicha
región. Sin embargo, los costos del transporte fluvial son relativamente altos, pues
no existe un tráfico organizado y permanente que interconecte a las localidades
ribereñas para facilitar la integración y desarrollo socioeconómico de las
poblaciones de la Región del Amazonas. En la cuenca amazónica (Iquitos-
Yurimaguas- Pucallpa) por la naturaleza propia de la región que cuenta con ríos
navegables, tiene significativa importancia de transporte fluvial de carga y
pasajeros a través de rutas tradicionales troncales como son:

 Iquitos-Pucallpa-Iquitos.
 Iquitos-Yurimaguas-Iquitos.
 Pucallpa-Yurimaguas-Iquitos-Pucallpa.

Sólo Iquitos es considerado puerto internacional fluvial debido a que se generan


transacciones de mayor envergadura utilizando las motonaves o naves de alto
bordo que ofrecen servicio de transporte para carga y pasajeros con trenes de
carga (convoys), compuestos por un remolcador y barcazas y/o albarengas. En el
resto de la cuenca ambos tipo de embarcaciones realizan también un transporte
de cabotaje, e igualmente embarcaciones menores entre poblaciones cercanas
por razones domesticas o pequeños comerciantes, utilizando el típico bote motor,
más pequeño (pequepeque) (MTC, 2011).

Figura 6.4 Transporte Fluvial en el Amazonas

Fuente : COMELTUR (2000) Fuente : EXINTPERU (2010)


Transporte de carga

Fuente : COMELTUR (2000) Fuente : RecursosrenovablesPeru (2010)


Transporte de pasajeros
Fuente: Propia Fuente : Propia
Transporte para trayectos cortos

La Región Amazónica Brasileña, se caracteriza por tener un desarrollo económico


mayor a los otros países. El transporte en esta parte de la región, no solo se limita
al modo fluvial, sino que también se destaca el transporte en ferrocarril. Según el
MT (2012), este se reduce a Tres Estradas de Ferro (EF) y EF de Amapá, con 194
km de longitud, que conectan la Serra do Navio a Porto Grande, Macapá; de EF
Jari, con 68 kilometros de extensión, a través de las ciudades de Monte Dourado y
São Miguel; y a EF Trombeta con 35 km de largo EF, ubicada en el Estado de
Pará. En cuanto carreteras pavimentadas, en esta región se pueden clasificar,
según el MT (2012), entre regular, mala o muy mala en relación con aspectos de
la conservación, señalización y geometría de la vía.

En Amazonas, según el CNT (2007), hay 1.221 kilómetros de caminos


pavimentados y analizados por la Confederaçâo Nacional do Transporte- CNT,
donde el 98% se encuentran en malas condiciones y el 2% en pésimas
condiciones.

CORREDORES DE TRANSPORTE POR LA CUENCA AMAZÓNICA

El principal medio de transporte en la región amazónica son los ríos, los cuales se
han convertido en factores de integración y desarrollo regional. Estos establecen
el principal corredor de transporte por la cuenta amazónica. Sin embargo, el éxito
de esta integración depende de principalmente de las características de cada una
de las regiones que la conforman. Según la CEPAL et al. (2006), el sistema
hidrográfico central-occidental del Amazonas incluye las cuencas de los ríos
Amazonas-Solimôes, Putumayo, Napo Ucayali, Marañon, Huallaga y el Morona.
Estos se caracterizan por ser de pequeña pendiente, poseer grandes caudales y
considerable transporte de sedimentos. Estas características dificultan la
navegación por los ríos. Para la CEPAL et al. (2006), se pueden definir seis
corredores de ríos navegables:

 Corredor Ucayali: Pucallpa, Contamana, Iquitos, Leticia y desde allí hacia el


Atlántico, a oriente.
 Corredor Marañon, Yurimaguas, Tres Unidos, Iquitos, Leticia y desde allí
hacia el Atlántico, a oriente.
 Corredor Napo: El Coca, Nuevo Rocafuerte, Cabo Pantoja, Mazán, Iquitos,
Pijuayal, Tabatinga, Leticia y desde allí hacia el Atlántico, a oriente.
 Corredor Amazónas-Solimöes: Iquitos, Leticia, Tabatinga, Coira, Manaus,
Itacoatiara y desde allí hacia el Atlántico, a oriente.
 Corredor Putumayo: Tumaco, Puerto Asís a Puerto Leguízamo, Puerto
Guzmán hasta Solano, Puerto Arango, Leticia, desde allí hacia el Atlántico,
a oriente.
 Corredor Morona: Puerto Morona, Zarameriza, Puerto América,
Yurimaguas, Iquitos, Leticia y desde allí hacia el Atlántico, a oriente.

El área de influencia de estos corredores es internacional, lo cual genera


alternativas de desarrollo logístico para los países que atraviesan cada uno,
aumentando las perspectivas de sostenibilidad. Sin embargo, las condiciones
actuales de infraestructura portuaria y de navegabilidad no son las más
adecuadas. Lo anterior ha generado un bajo desarrollo de transporte formal,
ocasionando que el informalismo se sume y contribuya a los problemas actuales
de la región en los diferentes sectores mencionados.

Según la CEPAL et al. (2006), solamente los puertos fluviales de Iquitos, Leticia-
Tabatinga y Manaus son especializados en la transferencia de la carga, así como
los terminales petroleros. Por otra parte, la logística de transporte tanto de carga
como de movilización de personas, se ve obstaculizada por la infraestructura de
los diferentes puertos, los cuales no aseguran la calidad del transporte. De igual
manera, la importancia social de los puertos, reflejada en la comercialización de
productos, también se ve perjudicada. Entre las características que tienen los
puertos de la región amazónica y que fueron detectados por el CEPAL et al.
(2006), se destacan:

 Sin instalación técnica a la orilla del rio. Uso de muelles naturales que son
cambiantes durante el año.
 Muelles fijos de madera.
 Muelles/Puerto tipo flotantes.
 Muelles con plataforma fija.
 Puertos establecidos con terminales para embarcaciones grandes.
 Puntos de transferencia para Roll On- Roll Off (Ro-Ro –donde la carga
accede horizontalmente y es conducida o arrastrada a las mismas
utilizando vehículos tractores).
 Grandes instalaciones portuarias de gráneles líquidos o sólidos.

Adicionalmente, los corredores de transporte por la cuenca amazónica, no cuentan


con un sistema de información sobre indicadores de las corrientes de tráfico y del
rendimiento de las flotas, así como sobre la carga transportada (excepto para
Colombia que se muestra en la Tabla 6.2). Por otro lado, la navegabilidad en los
ríos, se ve afectada por los procesos de sedimentación ocasionada por la falta de
dragado para mantener activos los puertos y en condición de funcionamiento.
CEPAL et al. (2006)
Figura 6.5 Estado de los corredores Amazónicos

Corredor con diferentes realidades y desafíos

Puertos con diferentes infraestructuras


Salubridad en algunos los puertos
Fuente: CEPAL et al. (2006)

ESTRATEGIAS PARA MEJORAR LA LOGÍSTICA

Un primer paso hacia un desarrollo sostenible amazónico es generar estrategias


sostenibles, que disminuyan el alto consumo de materia y energía y la alta
generación de desperdicios. Sin embargo, estas estrategias hacia la sostenibilidad
deben ser realizadas por conjuntos de países, ya que resultan inviables por un
país aislado.

Transporte

Como principal estrategia se encuentra el desarrollo de proyectos de


infraestructura de transporte para toda la Región Amazónica, articulada y
aglomerada a la infraestructura y servicios generando impacto en el comercio
exterior para la distribución de mercancías de distribución y consumo,
promoviendo el uso de la infraestructura instalada, sin desencadenar serios
impactos ambientales y sociales (destrucción de áreas naturales, desplazamiento
de comunidades locales, impactos negativos sobre grupos indígenas, etc.).

La Región Amazonas, posee un sistema multimodal de transporte que


interconecta a determinados puertos del Pacífico, entre ellos Túmaco – Colombia,
Esmeraldas – Ecuador y Paita – Perú, con los puertos brasileros de Manaos,
Belén y Macapá, llamado “Eje Amazonas”. Los principales centros urbanos de
interés logístico según el IIRSA (2012), son:

 Colombia: Tumaco, Pasto, Mocoa.


 Ecuador: Esmeraldas, Quito y Puerto del Carmen.
 Perú: Paita, Piura, Olmos, Corral Quemado, Sarameriza, Tarapoto,
Yurimaguas, Nauta e Iquitos.
 Brasil: Tabatinga, Manaos, Itacoatiara, Santarém, Macapá y Belén.

El territorio amazónico podría convertirse en ámbito logístico de gran importancia a


nivel internacional, cuando el sector productivo de valor agregado y de consumo
tenga la madurez suficiente para impulsar la actividad logística, mejorando la
eficiencia de los procesos ya existentes y potencializando nuevos procesos. El Eje
del Amazonas identifica cinco grupos con potencial para el desarrollo logístico tal
como se muestra en la Figura 6.6.

Teniendo en cuenta el grupo 6, Red de hidrovías Amazónicas, dado a que se está


haciendo énfasis en los ríos que pertenecen a esta región, el principal reto es
cumplir la siguiente función estratégica: “Mejorar las condiciones de navegabilidad
de los ríos de la cuenca amazónica para promover el desarrollo sostenible de la
región en sus dimensiones económica, social y ambiental y generará
gradualmente flujos de transporte de larga distancia y bioceánicos”.

Las obras necesarias de las hidrovías traen consigo problemas ambientales que
deben ser previstos en estudios de factibilidad. A esto se le suma las políticas
necesarias a implementar con el fin de controlar la explotación petrolera y
agropecuaria de forma extensiva. Adicionalmente, el sistema existente de energía
y comunicaciones es inadecuado y es un tema que debe trabajarse en conjunto,
buscando la interconexión física entre los centros de consumo y los centros de
generación. Una opción de integración energética, se ve reflejada en los
programas de energía alternativa como el biodiesel, PCH, fotovoltaica y turbinas a
gas.
Figura 6.6 Agrupamientos del Eje Amazonas

Fuente: IIRSA (2012)

Sin embargo, si este grupo se conecta con los demás de manera exitosa, la
comunicación social y económica del corredor llevaría a implementar un sistema
multimodal de transportes marítimos, fluviales, terrestres y aéreos, dadas las
características geoestratégicas y ventajas fisiográficas con que cuenta.

En la Figura 6.7, se reflejan los principales retos de la implementación de la red


fluvial del grupo 6. Se puede observar que no solo es necesario el mejoramiento
de la navegabilidad de los ríos involucrados, sino que también es necesaria la
implementación de un Centro Logístico en Iquitos, una red de terminales fluviales
y una modernización de los puertos, con el fin de asegurar la calidad de los
productos en cuanto a salubridad.
Figura 6.7 Eje Amazonas – Grupo 6.

Fuente: IIRSA (2012)

Algunas alternativas agroindustriales para el desarrollo de la región

La región amazónica es bien conocida por su biodiversidad. Sin embargo, como


se expuso anteriormente, los cultivos extensivos están llevando a la deforestación
y a la pesca ilegal, lo cual conduce a problemas medioambientales que, a su vez,
conllevan a problemas de seguridad alimentaria para la región. Como alternativa,
las comunidades indígenas pueden aprovechas los cultivos autóctonos sin afectar
el equilibrio de los ecosistemas.

Obtención de almidón y proteína. Entre estos se encuentra el bore (Xanthosoma


sagittifolium), el cual es un tubérculo que se caracteriza por tener un alto contenido
de almidón en su tallo y sus hojas (parte aérea) son ricas en proteína (más del
20%) Quintero et al. (2008a). Teniendo en cuenta lo anterior, esta planta puede
ser utilizada para la suplementación forrajera de alimentos para animales
domésticos, principalmente peces, gallinas y cerdos. De igual manera, del
tubérculo puede obtenerse etanol a partir de almidón (tMontoya et al., 2005;
Quintero et al., 2008a).

La extracción del almidón a partir de bore, se puede llevar a cabo mediante


métodos tradicionales utilizando rallanderias. En la Figura 6.8, se muestra el
diagrama general del proceso para la obtención del almidón.
Figura 6.8. Diagrama de flujo del proceso de obtención de almidón

La obtención de etanol a partir del almidón se lleva a cabo por medio de procesos
biotecnológicos que involucran procesos químicos de separación y purificación.
Este tipo de productos puede ser obtenido en la región siempre y cuando se
tengan estudios de factibilidad y sostenibilidad que incluyan a las poblaciones
indígenas para la obtención de beneficios.

Obtención de productos de alto valor agregado. De igual manera, y teniendo


en cuenta que la producción sostenible de frutas tropicales y exóticas como lo son
consideradas las producidas en la región tienen un amplio mercado internacional.
Adicionalmente, los metabolitos secundarios principalmente antioxidantes
producidos por las plantas de origen amazónicos son otro tipo de productos y
quizás los más importantes en el mercado de alimentos, cosméticos y
farmacéuticos, debido a su exclusividad de origen.

Las propiedades fisicoquímicas, nutricionales y medicinales que se le atribuyen a


las plantas de origen amazónico están asociadas a la capacidad antioxidante de
los polifenóles presentes. Ramadan et al. (2008), atribuyen a la pulpa de uchuva
efectos antiinflamatorios, antitumorales, antibacteriales, antifúngicos y efectos
hipocolesterolemicos. Muchos de estos compuestos ya son ampliamente utilizados
por las comunidades indígenas, como es el caso del colorante obtenido de las
semillas de Renealmia alpinia, el cual es utilizado para teñir fibras. La Renealmia alpinia
(Rottb.) Maas (Zingiberácea), es conocida vulgarmente con los nombres Naikú, Bodó,
Guaiporé, Matandrea y Mishquipanga (Standley et al.,1952; Acero, 1979; Villalobos, 1994;
Hualpa, 2010).

Los procesos de obtención de antioxidantes a partir de frutas amazónicas han sido


estudiados por Cerón et al. (2011a), Cerón et al. (2011b), Cardona et al. (2012) y
Cerón et al. (2012), resaltando la importancia de las propiedades de los
compuestos bioactivos. El diagrama de flujo para la obtención de compuestos
fenólicos utilizando tecnología supercrítica se presenta en la Figura 6.9.

Figura 6.9. Diagrama de Proceso de extracción supercrítica de compuestos fenólicos

1. Molino; 2:Secador; 3:Bomba/compresor; 4,7: Intercambiadores de calor; 5: Extractor


supercrítico; 6: Despresurizador

La extracción de antocianinas y carotenoides a partir de frutas amazónicas


utilizando fluidos supercríticos como modificador, según Cerón et al. (2011a),
Cerón et al. (2011b) y Cerón et al. (2012), permite altos rendimientos cercanos al
70%, además de proporcionar estabilidad a las antioxidantes extraídos por la
formación de ácido carbónico. La recuperación del producto se realiza completa y
rápidamente en un solo paso debido al rápido cambio de presión, sin embargo al
usar co-solventes, la recuperación se realiza en dos pasos.

Dado a la continua búsqueda de aditivos naturales para alimentos, la obtención de


antioxidantes a partir de los frutos, podría convertirse en una materia prima
promisoria, siempre y cuando se consideren políticas sostenibles para su
producción y la inclusión de beneficios para las comunidades indígenas. Además
teniendo en cuenta que los compuestos fenólicos, tiene propiedades bioquímicas
como antioxidantes y anticancerígeno, son potencial materia prima para la
producción de aditivos nutracéuticos. Adicionalmente, si se tiene en cuenta que
algunos productos presentan color, como es el caso del naikú y la mora (Cerón et
al.,2011a; Cerón et al., 2012)), estos pueden ser usados como aditivos
alimentarios.

Obtención de etanol a partir de lignocelulósicos. En la amazónica, debido a la


dinámica biológica propia de ella, los árboles caen al suelo y pueden llegar a
zonas inundables y comienzan a desplazarse por el río debido a los procesos
naturales de drenaje. La recolección de estos troncos es necesaria para mejorar la
navegabilidad en los ríos. Según, MTC (2007), la cantidad de material
lignocelulósicos es tan grande, que comienzan a acumularse formando grandes
islas enmarañadas que se comportan como barricadas o represas.

Como solución a este problema se plantea que gran cantidad de material


lignocelulósico (no estimado aún), se puede considerar como materia prima
prominente para la obtención de etanol. Estos troncos, los cuales han
permanecido bajo condiciones extremas (alta humedad y temperatura), presentan
la ventaja de fácil rompimiento de su estructura y así liberar fácilmente la celulosa
para convertirse posteriormente a etanol.

Diferentes tipos de materiales lignocelulósicos han sido estudiados por Montoya et


al. (2005); Cardona et al. (2006); Cardona et al. (2007); Quintero et al. (2008a);
Quintero et al. (2008b); Sánchez et al. (2008); Gutiérrez et al. (2009); Cardona et
al. (2010); Piarpuzán et al. (2011) y Triana et al. (2011), al igual que los procesos
de obtención de etanol. El diagrama de flujo para la obtención de etanol se
presenta en la Figura 6.10

Figura 6.10 Diagrama de flujo del obtención de etanol a partir de material lignocelulósico
Además de la obtención de etanol a partir de material lignocelulósico, se puede
obtener electricidad y vapor que puede suplir algunas necesidades de la región
aledaña a la planta. Si se tiene en cuenta un aprovechamiento integral de las
materias primas, no solo se obtendrían los productos mencionados anteriormente.
Para mayor claridad, se presenta la Figura 6.11, donde se presentan los diferentes
productos que se pueden obtener de dos frutas amazónicas (copoazú y naikú),
bore y la palma aceitera, todo bajo el concepto de biorefinería.

Figura 6.11 Biorefinería sostenible a partir de material vegetal amazónico

El diseño e implementación de este tipo de biorefinerías, requiere análisis


profundos que no son objeto de estudio en este capítulo. Sin embargo, en la Tabla
6.3, se presentan los datos de simulaciones realizadas para la obtención de
antioxidantes (antocianinas y carotenoides), etanol, proteína y biodiesel.
Tabla 6.3 Productos diferenciados para cada materia prima
Entrada Salida
Antocianinas: 3.02 kg
Naikú: 100 kg (cáscaras) Humedad: 84.08 kg
Residuos: 12.9 kg (Lignocelulósicos)
Carotenoides: 0.78 kg
Copoazú: 100 kg (pulpa) Humedad: 85.14 kg
Residuo: 14.08 kg (Fibra)
Etanol: 92.02 kg
Humedad: 751.39 kg
Bore: 1000 kg (Planta entera)
Proteína: 62.70 kg
Residuo: 93.89 kg
Etanol: 277.8 kg
Palma aceitera and agua para
Biodiesel: 947.8 kg
fermentación: 3500 kg
Vinazas: 2258.9 kg
Fuente: Elaboración Propia

Dados los problemas de energía y alimentación, así como los de desarrollo


sostenible que actualmente existen en la Región Amazónica, la propuesta de
implementación de las biorefinerías, puede ser una posible base de proyectos
futuros usando los campos deforestados como lugares estratégicos.
Adicionalmente, otros análisis realizados por Montoya et al. (2005); Quintero et al.
(2008b); Cardona et al. (2010); Triana et al. (2011), demuestran las ventajas
ambientales, sociales y económicas de este tipo de integración.

Otro reto en el mejoramiento dentro de la infraestructura, es la implantación de


políticas para prevenir los impactos negativos socio-económicos que se pueden
generar, como lo son:

 Avance de la frontera agrícola que trae consigo la deforestación.


 Conflicto del uso del suelo entre las poblaciones.

Igualmente, el cambio climático mundial se verá afectado, por ser ésta región
considerada como el “pulmón del mundo”, así como los cambios en la huella
hídrica regionales que se ocasionarían al implementar la red fluvial.

De acuerdo a lo anterior, el Eje Amazonas, debe ser considerado como un eje


consolidado, donde se potencialicen los movimientos de adentro hacia afuera de
manera sostenible. Por lo tanto, la visión estratégica debe enfocarse hacia el
fortalecimiento de las actividades agrarias, forestales y turísticas como cimiento y
desarrollo de la economía regional, basada en el progreso empresaria.

CONCLUSIONES

En este capítulo, se presenta una introducción de la plataforma logística de la


región amazónica, con el fin de dar claridad del estado de la infraestructura,
especialmente fluvial, para el transporte de carga y pasajeros, necesarios en el
proceso de desarrollo de la región. Lo anterior dado a que transporte fluvial es el
modo más conveniente para la preservación ambiental y desarrollo económico de
la Amazonía.

Actualmente, las condiciones de la navegación amazónica se encuentran en una


situación de inestabilidad, que genera pérdidas económicas para los habitantes.
Además, estos sobrecostos, se transfieren a la cadena productiva, volviéndola
débil e ineficiente.

La malla de proyectos de infraestructura junto con el desarrollo social, ambiental y


económico como parte de una visión estratégica compartida y complementaria,
promoverá el proceso de reconsideración del desarrollo del Eje Amazonas, en el
que el desarrollo, específicamente internacional que será el resultado de las
fuerzas regionales, trayendo consigo el aumento de la competitividad de la región.

Hay que señalar, que el mejoramiento de la infraestructura del transporte, traerá


consigo la consolidación del desarrollo de la región y los países involucrados,
siempre y cuando se promocione la inversión, el desarrollo sostenible, la
capacitación del recurso humano, el mejoramiento de la infraestructura energética
e implementación de políticas que lleven a conservación del medio ambiente.

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CAPÍTULO 7

LA COOPERACIÓN FLEXIBLE ENTRE PYMES


AGROINDUSTRIALES: EXPERIENCIAS EN LA PROVINCIA DE
MISIONES ARGENTINA

Juan Carlos Michalus.


Universidad Nacional de Misiones, Argentina.

Gilberto D. Hernández Pérez


Inty Sáez Mosquera
Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Cuba.

INTRODUCCIÓN

Las denominadas “redes de cooperación inter-sectoriales y multi-relacionales


orientadas al Desarrollo Local Sostenible” (Michalus y Hernández Pérez, 2008b;
Michalus et al., 2009; Michalus, 2011), incubadas en el seno de una unidad de
gestión compuesta por representantes de los principales actores locales, tienen
como objetivo contribuir a romper el aislamiento y mejorar el desempeño de las
PyMEs (entre ellas las agroindustriales) en el ámbito local, a través del
fortalecimiento de la asociación y el trabajo solidario.

La propuesta se inscribe, tanto dentro de las denominadas innovaciones de


gestión (mejoras en organización de la producción, acceso a redes de información,
etc.) como dentro de las innovaciones de carácter social e institucional,
relacionadas con la concertación entre agentes públicos y privados, la difusión de
buenas prácticas, etcétera. Tiene como campo de aplicación preferencial a los
denominados “países en desarrollo”, y dentro de estos, a las regiones de menor
desarrollo socio-económico (de los cuales la provincia argentina de Misiones es
representativa), donde las PyMEs evidencian, en general, una cultura de trabajo
basada en la autosuficiencia y el aislamiento.

DESARROLLO LOCAL, COOPERACIÓN Y REALIDAD DE LA PyME EN EL


ESCENARIO ARGENTINO Y MISIONERO

Si bien los enfoques teóricos sobre el desarrollo local han proliferado en las
últimas décadas, su praxis es aun limitada; en la República Argentina, a pesar de
haberse incorporado al discurso de diversos funcionarios y a los esfuerzos
realizados desde hace dos décadas desde varios sectores (académico,
gubernamental, empresarial) y actores sociales (organizaciones y comunidades
locales) para conocer las causas y buscar soluciones a esta problemática, es aun
débil. En general, las políticas de desarrollo local se han orientado a aumentar la
capacidad emprendedora mediante nuevas herramientas para la creación y
desarrollo individual de empresas y formas asociativas orientadas casi
exclusivamente hacia el mercado (incubadoras, parques tecnológicos,
asociaciones entre productores y otros actores, entre otros), con resultados
dispares y modestos, y aún escasa articulación entre las políticas y esfuerzos de
organismos del Estado nacional, provincial, municipal, las entidades locales
(gremios, escuelas, etc.) y personas (Madoery, 2005; Fernández Jardón et al.,
2007; Schmuck y Vallarino, 2009; Acevedo, 2010) para impactar directa y
conscientemente sobre el desarrollo local.

En particular, la provincia de Misiones se encuentra dividida en 17 departamentos


y 75 municipios, que generan alrededor del 2,2% del PIB de la República
Argentina (CEP, 2009). Presenta características geográficas, ambientales y
sociales reflejadas en el desarrollo de sus actividades productivas, con una
dependencia importante del sector primario (agricultura, ganadería, silvicultura,
pesca, extracción de piedras preciosas, entre otras) (Demicheli ápud Panaia,
2004; IPEC, 2008).

La provincia se caracteriza por un escaso desarrollo socio-económico; su


estructura productiva es de base agraria, apoyada en la industrialización de los
productos primarios provinciales, entre los que se destaca la elaboración de
madera (aserrado y elaboración celulósico-papelera), yerba mate, tabaco y té
(Brusca et al., 2006; EGES, 2009; Michalus et al., 2009), con gran cantidad de
personas que dependen directa o indirectamente de dichas actividades como
proveedores de materia prima (conformados, en su gran mayoría, por unidades
productivas familiares), de insumos y/o de servicios.

Según los últimos datos públicos disponibles (año 2009), en la provincia se


encontraban registradas un total de 7 241 empresas, de las cuales el 93,3%
pertenecían a las PyMEs; a su vez, un 15% de estas correspondía al sector de la
industria (CEP, 2009). En Misiones, en general, se observa una falta de
cooperación real entre empresas, o en el mejor de los casos, esta es débil,
particularmente entre PyMEs 23 , aunque los empresarios valoran positivamente
esta alternativa; también existen pocas relaciones de cooperación entre el sector
empresarial y las universidades y centros de investigación de la zona (Fernández
Jardón et al., 2007; Michalus y Hernández Pérez, 2008a).

Durante los últimos años se desarrollaron diversas acciones tendientes a dar


respuesta a numerosos problemas en el camino hacia el Desarrollo Local
Sostenible (DLS), aunque muchas veces de manera puntual (Nardi y Pereira,
2006). Las iniciativas mencionadas muestran como principal fortaleza la voluntad
de trabajar en conjunto; sin embargo, adolecen aun de debilidades, tales como el
aislamiento entre los emprendimientos, la heterogeneidad territorial, vacíos

23
No obstante, varios organismos pretenden impulsar y fortalecer la cooperación, a través de
diversos programas de apoyo técnico y económico (INTA, 2008; SePyMEyDR, 2011).
existentes en la legislación, la falta de de estructura institucional y reconocimiento
por parte de autoridades, la ausencia de actores importantes y escasa cohesión
entre estos (Pianovi, 2009).

FORMAS DE COOPERACIÓN ENTRE PYMES FAVORABLES AL


DESARROLLO LOCAL SOSTENIBLE

En relación con la cooperación y asociación entre empresas, existe una gran


variedad de tipologías, establecidas en función del enfoque que realiza cada autor
(Ring y Van de Ven, 1994; González Serrano, 2003; Dini et al., 2005; Grueso
Hinestroza et al., 2009, entre otros). De todos los tipos presentados, los que mejor
se adaptan a las características del territorio y de las empresas bajo análisis, son
las redes de empresas 24 , que se conceptualizan para el caso objeto de estudio, en
aproximación a lo planteado por López-Cerdán Ripoll (2003) y Michalus et al.
(2010), como alianzas estratégicas de un grupo limitado y claramente definido de
empresas independientes, no necesariamente de un mismo sector, que acuerdan
intercambiar información, compartir diferentes recursos y capacidades para
alcanzar objetivos comunes de mediano y largo plazo que contribuyan de manera
consciente al desarrollo económico-social de sus territorios. Las características
distintivas de estas redes son el hecho de ser entes autónomos, flexibles y
planificados, complementarios de las organizaciones convencionales, basados en
la confianza entre las partes y cuyo éxito depende, en gran medida, de la
capacidad de autogestión de la propia red (Cleri, 1999; Verschoore Filho, 2006,
entre otros).

Las redes de cooperación presentan gran variedad de tipos y estructuras según


los autores consultados. Así, por ejemplo, puede distinguirse entre redes
horizontales y verticales (López-Cerdán Ripoll, 2003; Nüske, 2006); otra forma de
clasificarlas es en redes interorganizativas, intrafirma y regionales (Cleri, 1999). Se
reportan también experiencias de cooperación y redes empresariales en diversas
áreas de producción y servicios, tal como describen Fernández de Arroyabe y
Arranz Peña (1999), Batista Barboza (2003), Lagemann (2004), Verschoore Filho
(2006), entre otros.

La amplia flexibilidad de este tipo de organización permite aplicarla en forma


gradual, iniciado a través de alguna acción cooperativa puntual que luego podría
extenderse y conformar un ámbito de cooperación más complejo y amplio.

Tal como precisan, entre otros, López-Cerdán Ripoll (2003); Bøllingtoft y Ulhøi
(2005) y Verschoore Filho (2006), no existe una metodología universal para
implementar redes de cooperación, sino que es necesario desarrollarla de acuerdo

24
Dentro de las cuales pueden incluirse las denominadas cadenas de suministro y redes de
creación de valor, aunque otros tipos, como los clusters empresariales e incluso, los
denominados distritos industriales, no se descartan como alternativas posibles en casos
específicos.
con la problemática y particularidades propias de las empresas y su entorno, sin
descuidar las fortalezas, debilidades e intereses propios de cada región.

Entre los factores que influyen positivamente en el desempeño exitoso de estas


redes, se destacan: la confianza; el compromiso; la cooperación; la ética, el
equilibrio de derechos y obligaciones; la transparencia; un adecuado diseño de la
red; un ambiente externo favorable (identidad colectiva o milieu); la habilidad para
aprender; la negociación; la flexibilidad y la sinergia (Messner y Meyer-Stamer,
2000; Koschatzky, 2002; López-Cerdán Ripoll, 2003; Nüske, 2006; Verschoore
Filho, 2006; Boisier Etcheverry, 2008; Minuzzi et al., 2009, entre otros).

Autores como Koschatzky (2002), Lagemann (2004), Verschoore Filho (2006) y


González Alvarado (2007) señalan como causas potenciales de fracaso de las
redes de cooperación las siguientes: comportamiento oportunista de los agentes
individuales de la red; falta de compromiso con los principios y objetivos
establecidos; culturas empresariales y estilos gerenciales muy diferentes;
disparidad de intereses, estrategias y poder; inadecuada coordinación; número
demasiado grande de integrantes; conservadurismo colectivo; desvíos de la
orientación y de los objetivos establecidos a causa de presiones externas y/o
internas.

No obstante, a la hora de evaluar con mayor objetividad los resultados de la


cooperación en cualesquiera de sus formas, se presentan también dificultades
para definir un conjunto apropiado de medidas de desempeño; sin embargo, se
concuerda con Wegner y Duarte Ribeiro (2008) que es posible evaluarlos, al
menos, en dos niveles: a nivel de red o grupo de empresas, y a nivel de las
empresas en forma individual.

Para lograr el funcionamiento eficiente y duradero de las redes de empresas es


importante potenciar los factores de éxito, así como evitar las posibles causas de
fracaso arriba descritas, mediante el diseño de mecanismos adecuados desde la
misma génesis de la red, los que deben permear todos los procedimientos con la
finalidad de reforzar las primeras y debilitar las segundas de manera sistemática.

En este contexto, es necesario precisar que, aunque desde el paradigma de


acumulación de capital y la “lógica del derrame” se postula que los beneficios de la
cooperación que obtienen las empresas participantes se trasladarán “de forma
automática” al territorio y a los actores insertos en él, este razonamiento ha dado
suficientes muestras de inconsistencia e incapacidad para resolver de manera
satisfactoria la distribución de la riqueza de manera equitativa y favorable a un
desarrollo sostenible, particularmente a escala local. Es por ello que se comparte
el criterio de varios autores (por ejemplo, Landriscini, 2002; Alburquerque Llorens,
2007), quienes postulan que resulta inadecuado dejar estas cuestiones
exclusivamente en la “mano invisible” del mercado, sino que debería reorientarse
hacia un nuevo paradigma de desarrollo que posibilite producir un acuerdo y
compromiso de los actores (partes interesadas) con las cuestiones locales,
basada en una visión y esfuerzo compartidos que permita encontrar soluciones
originales a los problemas desde una óptica basada en la solidaridad, la confianza
y la cooperación.

REDES DE COOPERACIÓN FLEXIBLE DE PYMES AGROINDUSTRIALES


ORIENTADAS AL DESARROLLO LOCAL SOSTENIBLE. CONCEPTO Y
PREMISAS

A estos efectos, la cooperación se puede conceptualizar, básicamente, como: “[…]


el espacio o ámbito común donde se desarrolla un proceso de equilibrio dinámico
entre los actores locales presentes -física o virtualmente- en busca de una relación
equilibrada, donde se producen acciones y reacciones que involucran, a la vez
que impactan, al conjunto de participantes presentes en un determinado corte
territorial” (Michalus, 2011). Para mantener este equilibrio, se requiere abrir o
mantener continuos espacios y momentos de negociación, compromiso y
ejecución que envuelven múltiples dimensiones y factores (económicos, sociales,
ambientales, culturales, políticos, legales, tecnológicos y organizativos).

Como señalan Lui y Lu (2002), sobre este sistema se producen eventos


disruptivos por causas atribuibles a agentes externos o a los propios participantes
involucrados que afectan su equilibrio, lo que conduce a las partes a tratar de
restablecerlo, a través de una nueva ronda de interacciones que se concretan en
negociaciones y acuerdos, sobre los que deben primar los intereses públicos y los
comunes por sobre los individuales. Relacionado con lo anterior, Ritter et al.
(2004) afirman que la gestión de la red implica iniciar y responder, accionar y
reaccionar, liderar y seguir, influenciar y ser influenciado, planificar y proteger,
improvisar y planear estrategias, forzar y adaptarse. La mezcla y equilibrio de
estos elementos variarán con el tiempo y de acuerdo con las circunstancias
concretas. El desafío para la gestión de la red es desarrollar la habilidad de
conectar los recursos de los diversos actores, de tal manera que se logre
mantener relaciones efectivas y productivas con los demás.

Específicamente, para poder conformar redes de cooperación flexible de PyMEs


agroindustriales que contribuyan también y de manera consciente, a un desarrollo
local sostenible en un territorio determinado, deben existir -o ser posibles de
promover- las condiciones que a continuación se relacionan y que de hecho, se
constituyen en premisas para la aplicación de cualquier modelo conceptual y sus
procedimientos operacionales asociados: a) capital social mínimo necesario, para
conformar las redes de cooperación flexible de PyMEs agroindustriales; b) capital
humano para gestionar la cooperación, con suficientes conocimientos,
capacidades y habilidades para llevar a cabo las tareas de coordinación de los
distintos actores y partes interesadas; c) estabilidad institucional en las
instituciones y organismos de gobierno que se materialice en mantener ciertas
características invariantes ante cambios periódicos propios de la dinámica política
y/o económica del país y/o del territorio; d) existencia de una política orientada al
desarrollo local, por parte del Estado (en todos sus niveles y estamentos,
particularmente en el local); f) participación de actores locales, como norma de
comportamiento en el Gobierno del territorio; g) recursos económicos para la
cooperación; y: h) voluntad de las PyMEs para mejorar su desempeño, a la vez de
contribuir conscientemente al desarrollo económico-social del territorio.

La existencia de las premisas descritas en un corte territorial determinado,


establecen, de hecho, las condiciones mínimas necesarias para plantear la
conformación de redes de cooperación entre PyMEs agroindustriales que
contribuya a la colaboración entre los actores implicados en un contexto de
sostenibilidad, específicamente a escala local, según el modelo alternativo que se
propone.

MODELO CONCEPTUAL GENERADOR DE REDES DE COOPERACIÓN


FLEXIBLE DE PYMES ORIENTADAS A UN DESARROLLO LOCAL
SOSTENIBLE

En el modelo conceptual (ver Figura 7.1) que sustenta la solución metodológica


propuesta, se aprecia una “brecha” (gap) entre las “exigencias” de sobrevivencia
en un entorno escabroso y amenazante, y la realidad local en los
municipios/regiones de menor desarrollo socio-económico donde esta pueda
encontrar aplicación como una solución alternativa de desarrollo, cuyas
circunstancias adversas pueden sintetizarse en una situación social, ambiental y
económica vulnerable, frágil, desfavorable e inicua, agravada por la influencia de
la globalización y las consecuencias negativas derivadas de este fenómeno a la
escala correspondiente.

Entre el “abanico” de alternativas de desarrollo para superar la “brecha” descrita,


el enfoque del DLS se considera entre los más expeditos y convenientes a los
intereses de la pluralidad de actores involucrados en el mismo; con ese objetivo
como meta, se busca dirigir los esfuerzos de los actores a escala local, y poner la
atención en las PyMEs presentes en el territorio (incluidas las agroindustriales),
para las cuales se pretende diseñar un mecanismo de cooperación que permita,
no solo mejorar su desempeño, sino que contribuya también de manera
consciente, al desarrollo endógeno a partir de recursos disponibles en la localidad.

Entre los actores locales que forman parte de esta propuesta, se ratifican aquellos
que conforman la tradicional “Triple hélice” (Empresa-Academia-Estado), a la que
se han incorporado de manera explícita para el objeto de estudio, las
Organizaciones locales como un cuarto grupo de interés 25 , con un papel
importante a la hora de trabajar por el desarrollo local, conformando una
“Cuádruple hélice” (Durand et al., 2003; López Trujillo y Joyanes Aguilar, 2009;

25
Autores como Leydesdorff y Etzkowitz (2003) la consideran como parte de la “dinámica” de la
Triple hélice.
Arnkil et al., 2010; Maldonado, 2010): Empresa 26 -Academia-Estado-
Organizaciones locales que sustenta la propuesta.

Figura 7.1. Modelo conceptual de cooperación flexible de PyMEs orientado al desarrollo


local sostenible.

Fuente: Michalus (2011)

La red de cooperación se genera, desarrolla y consolida hasta su


desprendimiento, bajo la influencia y en interacción con los actores de la

26
El término “Empresa” se refiere al sub-conjunto de PyMEs del tejido empresarial que forma parte
de la red de cooperación.
mencionada “Cuádruple hélice” 27 , quienes forman parte de su unidad de gestión, y
la asisten en sus requerimientos prácticos desde sus competencias individuales.
Los actores mencionados pueden actuar en conjunto y/o en forma individual, de
manera planificada y coordinada, lo que permite unificar esfuerzos y lograr el
fortalecimiento y crecimiento de la red de cooperación.

El Estado es el ente que posee, las facultades y los recursos políticos,


económicos y legales para actuar, por su naturaleza, como promotor principal de
la red de cooperación flexible orientada al DLS.
Es importante resaltar la necesidad de involucrarse de todos los niveles del
Estado, partiendo de los municipales –los más comprometidos– y abarcando los
estamentos provinciales y nacionales, siempre que aplique al caso específico,
para facilitar la coordinación de políticas, planes y acciones, evitar desacoples,
solapamientos u otro tipo de acciones que demoren u obstaculicen la atención de
requerimientos y necesidades para el buen funcionamiento de la red de
cooperación.

La Academia representa la conjunción de: a) la infraestructura científico-


tecnológica, constituida por las instituciones generadoras, depositarias y/o
diseminadoras de conocimientos y tecnologías; b) el conocimiento que atesoran,
tanto en su capital humano (conocimiento tácito y fronético 28 ) como en la propia
organización (conocimiento explícito y capital relacional) que pueden ser utilizados
por los demás actores o transferidos a ellos como nuevas competencias, aptitudes
o habilidades para desarrollar sus tareas de una manera más efectiva.

Entre los aportes de este importante actor, se destaca el traspaso sistemático de


conocimiento y/o tecnología para la elaboración de un producto, la aplicación de
un proceso o la prestación de un servicio, la realizaciónde investigaciones
conjuntas, acordadas o por encargo, consultoría y/o, asesoramiento sobre temas
específicos o incluso, facilitar el acceso a información disponible por diferentes
canales, la capacitación o formación de personal técnico o directivo, en temas
relacionados con el funcionamiento y gestión de la red de cooperación o las
actividades específicas de las empresas. Entre las instituciones 29 que conforman
este actor, se encuentran: escuelas, universidades e institutos (públicos y
privados), parques científicos y tecnológicos, así como otros centros o agencias de
investigación y desarrollo con presencia física y/o “virtual” en el territorio.

El Tejido empresarial está constituido por las empresas que se asientan en un


corte territorial determinado. A su vez, está compuesto por dos sub-conjuntos: uno
conformado por las empresas interesadas en formar parte de la red de

27
La “Cuádruple hélice” se conceptualiza como una organización particular en el “continuum”
definido por Arnkil et al. (2010).
28
Conocido también como “sabiduría práctica” o “conocimiento experiencial”, el cual habilita a la
gente a hacer juicios éticamente razonables y sanos (Nonaka y Takeuchi, 2011).
29
Se hace notar que el actor “Academia” incluye a la originalmente denominada “Universidad” en el
modelo de la Triple hélice, pero incorpora otras instituciones, incluso algunas que en aquel se
reconocían como de “interfaz”.
cooperación flexible 30 , y otro compuesto por las empresas que no lo están (sub-
conjunto “otras empresas”), pero sí hacen presencia en el territorio en cuestión.
Por su propio carácter, la necesaria relación entre ambos se ha representado en la
Figura 7.1 mediante una flecha de doble vía. Tanto las funciones, derechos y
obligaciones de las empresas interesadas en formar parte de la red como de las
que no, pero que pueden tener participación indirecta, suministrando los recursos
materiales (por ejemplo, materia prima, maquinaria), económicos (por ejemplo,
créditos, subsidios), u otro tipo de servicios requeridos (por ejemplo, transportes,
redes de ventas, consultoría), deben estar claramente definidas.

Las Organizaciones locales son entes organizados de la sociedad civil y otras


entidades que conforman asociaciones legalmente constituidas 31 , ya sea que por
pertenecer al territorio o por hacer “presencia virtual” en este, tienen interés en su
desarrollo y están dispuestas a trabajar para hacerlo realidad. Entre estas
entidades pueden encontrarse: cámaras de empresarios de industria, de
producción y/o de comercio, cooperativas, consejos o colegios profesionales,
asociaciones de trabajadores (gremios), organizaciones no gubernamentales
(asociaciones de consumidores, organizaciones de defensa de los derechos
humanos), organizaciones religiosas (iglesias, parroquias, etc.), organizaciones de
defensa del medio ambiente, Cruz Roja Internacional, Cáritas, clubes,
asociaciones, federaciones y toda otra organización que tenga alguna inserción en
la sociedad en el corte territorial objeto de análisis.

Estas instituciones constituyen un actor destacado en todas las iniciativas


tendientes a impulsar un DLS, especialmente en territorios pequeños y de menor
desarrollo socio-económico, ya que tienen la capacidad de movilizar una variada
gama de recursos (económicos, humanos, de información, etc.) y ejecutar
acciones de diferente tipo para favorecer a la sociedad en la que viven (Fernández
Jardón et al., 2007), para colaborar e incidir en el comportamiento proactivo de la
red en el territorio, contribuyendo a potenciar los efectos positivos de la actividad
de las empresas, y a mitigar los negativos.

En la propia Figura 7.1 se representan también los factores del entorno, los que
por su naturaleza, poseen un carácter dinámico y ejercen alguna influencia, ya sea
en forma directa como indirecta sobre la red, condicionando su funcionamiento y
viceversa. Aunque existe una gran diversidad de factores, para su presentación y
análisis, estos se han agrupado en: tecnológicos, económicos, organizativos,
políticos y legales, socio-culturales y ambientales.

30
La solución propuesta se orienta a las empresas formalmente constituidas, aunque no se
desconoce el hecho que en un territorio se asientan firmas que pueden no estar en esta
condición, pero su consideración y tratamiento escapa a los objetivos de este trabajo.
31
Además de las organizaciones de la sociedad civil contempladas en el Código Civil de la
República Argentina y sus modificatorias (Ley_340/69, 1869), se incluye a las organizaciones
confesionales e instituciones públicas de control como los colegios profesionales. También se
incluye aquellas organizaciones constituidas “de hecho” con trayectoria demostrada en el
territorio) y que podrían formalizarse en forma expedita, de ser necesario.
La red de cooperación flexible de PyMEs que se espera obtener como resultado
final de la aplicación del instrumental metodológico desarrollado (el que se
describe más adelante) está compuesta por: a) Sub-redes, integradas por grupos
de empresas que deciden trabajar en cooperación, compartiendo uno o más
recursos; b) Unidad de Gestión (UG), ente encargado de coordinar y colaborar en
la conformación y funcionamiento de las sub-redes de empresas. Se recomienda
que la UG esté compuesta, a su vez, por un Consejo Ejecutivo integrado por
representantes de los actores locales, un Director Ejecutivo electo entre sus
miembros, y la Asamblea General, de la que participan representantes de todas
las personas jurídicas públicas o privadas que formen parte de esta. Dispondrá,
además, de un grupo de gestores de redes encargados de coordinar las tareas
de cooperación y del personal administrativo necesario.

VALORES, PRINCIPIOS Y CARACTERÍSTICAS DE LAS REDES DE


COOPERACIÓN FLEXIBLE DE PYMES AGROINDUSTRIALES

Las redes de cooperación constituidas a partir de los procedimientos asociados al


modelo propuesto deben “heredar” y consolidar en su personal directivo y
subordinado, las cualidades distintivas que a continuación se expresan y que de
hecho, deben constituirse paulatinamente en valores que estas organizaciones
deben exhibir y desarrollar progresivamente en el cumplimiento de su misión, y
que son: a) compromiso, b) confianza, c) equidad, d) honestidad, e) lealtad, f)
respeto, g) responsabilidad, h) solidaridad, i) transparencia.

Las actitudes asumidas como consecuencia de los valores mencionados se


reflejan en principios que deben cumplir los individuos y las organizaciones, como
normas fundamentales que guíen su comportamiento y sus actos.
Específicamente, para la implementación de la red de cooperación flexible de
PyMEs agroindustriales se sugiere considerar los principios generales siguientes:
a) Contribución al desarrollo local sostenible; b) Cooperación; c) Disponibilidad de
información; d) Equidad; e) Ética y responsabilidad; f) Gestión concertada; g)
Mejora y aprendizaje continuos; h) Participación voluntaria; i) Pluralidad; j)
Subsidiariedad.

Estos principios generales 32 actúan como guía para las personas y


organizaciones, y permiten crear y consolidar valores, toda vez que estimulan la
conducta organizacional (Araujo Lobo, 2006), orientan cotidianamente en la
elección entre alternativas y la resolución de conflictos entre modos de conducta
(Valvuena et al., 2006). El respeto a los principios y el fomento de valores son
tareas complejas y difíciles, pero resulta imprescindible trabajar en ese sentido, ya
que constituyen la esencia que sustenta la solución propuesta y garantizan su
orientación hacia los fines perseguidos.

32
No se descarta la posibilidad de inclusión de otros específicos en su aplicación casuística.
Las principales características que deben presentar las redes de cooperación
flexible de PyMEs agroindustriales, creadas mediante la aplicación del modelo y
los procedimientos metodológicos propuestos, son las siguientes: a) participación
voluntaria e independencia para otros negocios fuera de la red; b) fomento de la
cooperación flexible con PyMEs y otras empresas de diversos sectores
(cooperación inter-sectorial), compartiendo uno o más recursos (cooperación
multi-relacional); c) compromisos para el trabajo conjunto; d) administración y
gestión colegiada como red por un órgano colectivo (UG, integrada por el Estado,
las propias PyMEs involucradas, la Academia y las Organizaciones locales), que
se encargará de crearlas y coordinar su funcionamiento hasta que puedan hacerlo
por sí solas; e) se apoyan en el establecimiento y mantenimiento de relaciones
idiosincráticas basadas en la reciprocidad entre integrantes, lo que facilita la
generación de confianza.

PROCEDIMIENTO METODOLÓGICO GENERAL

A partir del modelo conceptual expuesto en la Figura 7.1, se concibió y desarrolló


un procedimiento metodológico general para implementar redes de cooperación
flexible de PyMEs de carácter inter-sectorial (incluidas las agroindustriales) y multi-
relacional, constituido por las fases y etapas que se indican en la Figura 7.2, y que
se describen a continuación.
Figura 7.2. Procedimiento metodológico general (simplificado) para implementar la red
de cooperación flexible de PyMEs orientada al DLS

Fuente: Michalus (2011).


Fase 1: conformación de la UG de la red

Las autoridades municipales (pertenecientes al municipio o a un grupo de estos;


por ejemplo, en la República Argentina constituyen una micro-región) deberán
crear la UG (Etapa 1.1), y asegurar la participación de los cuatro grupos de
actores del territorio (Academia, Empresa, Estado y Organizaciones locales). Este
organismo establecerá los sectores de producción y/o servicios en los cuales se
propiciará la formación de sub-redes de cooperación de PyMEs, considerando
aquellos de mayor importancia estratégica detectados en un diagnóstico realizado
previamente, y teniendo en cuenta las políticas locales, provinciales y nacionales
existentes en materia de desarrollo (Etapa 1.2)

Fase 2: configuración de sub-redes

En primer lugar, se ejecutan acciones dirigidas a interesar a las empresas de


diferentes sectores (de producción y/o servicios) considerados prioritarios para el
corte territorial (municipio o micro-región) en la formación de redes de cooperación
flexible de PyMEs, a través de actividades que comprenden una fuerte tarea de
“sensibilización” de los empresarios con el objetivo de dar a conocer la propuesta
en detalle y los beneficios que reportará para las firmas, así como para el corte
territorial considerado (Etapa 2.1).

Las firmas (que pueden pertenecer a varios sectores de producción y/o servicios)
interesadas en participar serán registradas mediante un formulario, donde se
recabará información básica sobre las mismas.

Para el diagnóstico y selección de empresas (Etapa 2.2) se propone utilizar el


denominado Índice Sintético de Empresa (I SE ), definido como un indicador
cuantitativo del estado general de la firma, y construido a partir de la evaluación de
las principales características de la empresa y de su importancia (expresión 7.1)

i N

E Ci .ICi
(7.1)
. ISE 
i 1
N
Donde:

I SE : Índice Sintético de Empresa.


C i : característica evaluada.
E Ci : Evaluación de C i (Excelente: 10; Muy buena: 8; Buena: 6; Regular: 4; Mala:
2).
I Ci : Importancia asignada a Ci de acuerdo con la empresa que se trate (Alta: 10;
Media: 7; Baja: 3).
N: Número total de características evaluadas.
Para valorar o calificar el desempeño de la empresa según el valor del “I SE ” se
propone la escala que se muestra en el Tabla 7.1, donde los límites para cada
intervalo se determinaron a partir del análisis de los posibles valores que podrían
asumir las características, tanto en “Evaluación” como en “Importancia”.

Tabla 7.1. Calificación de la empresa según el valor del I SE


Intervalo de I SE Calificación de la empresa
77 ≤ I SE ≤ 100 Excelente
60 ≤ I SE < 77 Muy buena
45 ≤ I SE < 60 Buena
25 ≤ I SE < 45 Regular
I SE < 25 Mala
Fuente: Michalus (2011)

El I SE auxilia al decisor sobre la conveniencia o no de incorporar empresas a la red


de cooperación. Las empresas con I SE similares están en condiciones más
favorables de cooperar entre sí, al presentar desempeños comparables. Sin
embargo, cuando presenten valores de I SE significativamente diferentes, habrá
que analizar casuísticamente la factibilidad de cooperación. Aquellas PyMEs que
tengan un desempeño general de “Regular” a “Malo” (que se corresponde con
valores del I SE menores a 45 puntos, generalmente no deben ser incorporadas de
inmediato; sin embargo, se les recomienda realizar una serie de mejoras y ajustes
para su futura incorporación, asistiéndolas y orientándolas sobre los distintos
programas de apoyo del Estado a este sector empresarial.

En la Etapa 2.3 se busca constituir sub-redes de cooperación a partir de las


PyMEs seleccionadas, definir los aspectos legales mediante un contrato y
proceder a su inscripción en el Registro Público de Comercio (para el caso de la
República Argentina, se refiere a la Ley 19550/84 de sociedades comerciales). En
esta etapa se deben realizar reuniones con un gestor, visitas a cada empresa,
entrevistas individuales con empresarios, y definición de aspectos legales de la
sub-red (definir contrato y proceder a su inscripción en el Registro Público de
Comercio).

Fase 3: cooperación

Esta Fase tiene como objetivo concretar la cooperación entre las PyMEs, para lo
cual se proponen los procedimientos específicos, que se presentan en la Figura
7.3. Básicamente, se plantea una instancia de cooperación inicial de corto plazo,
con la finalidad de concretar los primeros resultados y mejorar la confianza entre
los actores; una vez logrado lo anterior, se evalúan los resultados, y si resultan
satisfactorios, se pasa a una etapa de cooperación de mediano/largo plazo.

Particularmente, para auxiliar en la evaluación de resultados obtenidos por las


PyMEs, se propone el denominado Índice Global de Beneficios de Cooperación
(I GBC ) para la empresa, definido como un indicador cuantitativo de los beneficios
obtenidos por la PyME mediante la red de cooperación, el cual se calcula
mediante la expresión (7.2).

Figura 7.3. Procedimientos específicos (simplificados) para la fase de cooperación

Fuente: Michalus (2011)

A i
IGBC  2. i 1 (7.2)
N
Donde:

I GBC : Índice Global de Beneficios de Cooperación


A i : calificación asignada a cada aspecto evaluado (aquellos aspectos en que hubo
una disminución se consideran con signo negativo)
N: número de aspectos evaluados

Los aspectos evaluados son los siguientes: mercado, comercialización, productos


y servicios, gestión, recursos humanos, infraestructura, aprovechamiento de la
capacidad instalada, proceso productivo y equipamiento, planificación de la
producción, calidad, mantenimiento, logística de aprovisionamiento, seguridad y
salud ocupacional, situación económica situación financiera y actitud hacia la
cooperación. Si el valor de I GBC determinado mediante la expresión (7.2) resulta
mayor que cero (I GBC > 0), esto significa que los beneficios del trabajo en
cooperación son mayores que si la PyME hubiera actuado de manera aislada.

Esta sencilla herramienta permite que el empresario pueda visualizar en un índice


sintético, los beneficios generales que obtuvo, y a la vez comparar con el valor
máximo que se podría alcanzar (I GBC(máx.) : 10 puntos) si los mecanismos de
cooperación son perfeccionados y se amplían las áreas de cooperación.

También las empresas integrantes de la sub-red deben realizar una evaluación en


conjunto (auxiliadas por el gestor) y presentarlo al Consejo Ejecutivo de la UG. A
su vez, el gestor debe elaborar un informe y presentarlo al Consejo Ejecutivo.
Finalmente, la UG realiza una evaluación, que si resulta satisfactoria, habilita a la
sub-red para elaborar un proyecto a medio y/o largo plazo.
Fase 4: desprendimiento

La madurez de una sub-red, se conceptualiza como: un estadio en que el grupo de


PyMEs que la integra ha desarrollado capacidades para llevar adelante en forma
autónoma el proceso de búsqueda y relación dinámica para equilibrar los intereses
(propios y de otros actores) y coordinar acciones orientadas a promover un
desarrollo local sostenible (Michalus, 2011).

Este estadio será alcanzado por las diversas sub-redes en distintos momentos, de
acuerdo con las circunstancias y con la mezcla y equilibrio de innumerables
factores. Este desprendimiento no debe ocurrir antes de tiempo, ya que como
señalan Bacic et al. (2008), aquellas sub-redes que pierden el acompañamiento
antes de alcanzar un grado de “madurez” suficiente para operar en forma
autónoma, tienen alta probabilidad de desarticularse. De acuerdo con lo anterior,
se diseñó un procedimiento de evaluación de sub-redes (ver Figura 7.4).

Estos procedimientos deben ser aplicados periódicamente para determinar si las


redes han alcanzado la “madurez” necesaria para funcionar en forma
independiente de la UG (Etapa 4.1) y su posterior desprendimiento (Etapa 4.2), el
cual finaliza con la Proyección del trabajo de la sub-red, donde se elabora un
proyecto a medio y largo plazo que sirve como guía para su ejecución, control y
evaluación por parte de la UG 1 ; de ser aprobado este, se procede a implantarlo,
para finalmente evaluar ex-post sus resultados.
Figura 7.4. Procedimientos específicos (simplificados) para la fase de desprendimiento

Fuente: Michalus (2011)

VALIDACIÓN DEL INSTRUMENTAL METODOLÓGICO PROPUESTO

En primer lugar, se utilizó el criterio de expertos como herramienta para indagar


la factibilidad de aplicación del instrumental metodológico desarrollado (Gallego
Pereira, 2008). El procedimiento utilizado consistió en: a) definir el objetivo; b)
seleccionar a los expertos; c) elaborar el cuestionario a utilizar; d) entregar el
cuestionario y el material a evaluar a los expertos y evacuar posibles dudas que
pudieran tener; e) recepcionar las respuestas; y: f) realizar el procesamiento de la
información.

Fueron seleccionados 16 expertos con formación universitaria, 14 de ellos con


experiencia en actividades vinculadas con la Academia, 4 con antecedentes como
funcionarios del Estado a nivel local y provincial, 10 fueron empresarios y 13 con
experiencias de participación y/o gestión en Organizaciones locales. Se les solicitó
la evaluación de las características principales y la factibilidad de aplicación del
instrumental desarrollado (todas las evaluaciones se realizaron en una escala
ordinal entre 1 y 5).

Los expertos consideraron que la estructura general propuesta es adecuada a los


fines para los que fue concebida (media: 4,56; desviación típica: 0,63), y la
concepción metodológica de las diversas etapas, procedimientos específicos y
pasos que los componen, se consideraron también adecuadas (medias que varían
entre 4,44 y 4,69; desviación típica entre 0,48 y 0,73). Estos resultados
contribuyen a validar el procedimiento general y los distintos procedimientos
específicos propuestos, los que se consideran, en general, bien concebidos.

En relación a la factibilidad de aplicación, los expertos consideran el modelo


factible de ser aplicado para conformar redes de cooperación en los municipios de
la provincia de Misiones (media: 4,19; desviación típica: 0,91) y que la aplicación
del modelo y los procedimientos diseñados permitiría generar soluciones
específicas de cooperación flexible de PyMEs (media: 4,25; desviación típica:
0,85). La capacidad del instrumental diseñado para que dichas redes estén
orientadas al DLS es valorada positivamente (media: 4,06; desviación típica: 0,85);
además, consideran que permitiría mejorar las condiciones de operación de las
PyMEs de la provincia (media: 4,50; desviación típica: 0,63).

En segundo lugar, se modelaron las fases, etapas y pasos del procedimiento


general propuesto, con la finalidad de comprobar ex-ante su comportamiento al
ejecutarse, y verificar que no exista imposibilidad de hacerlo, debido a la falta de
cumplimiento de alguna/s condición/es previa/s o ausencia de algún/os recurso/s
necesario/s para ello.

Se utilizó una modificación de las Redes de Petri clásicas (RdP) para modelar los
procedimientos desarrollados como procesos de flujo de trabajo (Workflow), con
un pesó W=1 asociado a cada arco (es decir, se consideró que todas las
actividades tienen igual importancia, ya que lo sustancial es preservar el orden de
ejecución), se definió un único estado inicial (marcado inicial M 0 , correspondiente
al primer paso de la etapa inicial), y un único estado final (marcado final M f ,
correspondiente al último paso de la etapa final a ejecutar), y se verificó que todos
los componentes (nodos tipo lugar y nodos tipo transición) estaban fuertemente
conectados (Solana González, 2006).

Gráficamente, se utilizaron, además los bloques de control AND-split (un nodo tipo
lugar llega a una transición, de la que salen varios), AND-join (varios nodos tipo
lugar llegan a una transición y sale uno solo), XOR-split (dos o más transiciones
que salen a partir de un nodo tipo lugar) y XOR-join (un solo nodo tipo lugar que
une las salidas de dos o más transiciones) y sus combinaciones, usados para
modelar rutinas secuenciales, condicionales, paralelas e iterativas (Castellanos,
2006).

Con el apoyo del software WoPeD (Workflow Petri net Designer) versión 2.5.0, se
confeccionaron las RdP, y luego se procedió a su “ejecución”, comprobando que
es posible alcanzar el marcado final M f a partir del marcado inicial M 0 , mediante la
secuencia adecuada de “disparos” de los nodos tipo transición, así como las
propiedades de las redes de flujo de trabajo construidas.

A partir del análisis realizado se puede inferir que las fases, etapas y pasos del
procedimiento general presentan condiciones de diseño adecuadas para ser
implantados prácticamente, y que dicho proceso no presentará dificultades si se
dispone de los recursos previstos para ello.

CONCLUSIONES

El modelo conceptual y sus procedimientos asociados propuestos ofrecen una


alternativa metodológica que permite conceptualizar, crear y/o fortalecer redes de
cooperación flexibles de PyMEs (entre estas, las agroindustriales) de carácter
inter-sectorial y multi-relacional que, además de posibilitar el mejoramiento de sus
resultados individuales, contribuyan estratégicamente hacia el logro de un
desarrollo local sostenible, con lo cual se pueden también potenciar recursos y
capacidades endógenas presentes en mayor o menor grado, en territorios de
menor desarrollo socio-económico, como los del nordeste argentino, y que,
prácticamente, no han sido incorporados a estrategias de desarrollo local
concebidas y puestas en práctica hasta el momento.

La incorporación al clásico modelo de la “Triple hélice ”de un cuarto actor (las


organizaciones locales), implicado y comprometido con las necesidades de los
territorios, y conocedor cabal de los recursos endógenos presentes en ellos, lo
convierte, de hecho, en una suerte de “Cuádruple hélice” que más que limitarse a
representar la dinámica de su predecesor, le da una “potencia adicional” para
explicar y fundamentar soluciones de cooperación flexible entre PyMEs de todo
tipo (dentro de las que se encuentran las agroindustriales), que contribuyan
también a desencadenar procesos sostenibles de desarrollo local en municipios
menos favorecidos, como los de la provincia de Misiones, Argentina. La Unidad de
Gestión constituye, de hecho, la materialización de la “Cuádruple hélice” particular
para cada caso, conceptualizada como el espacio de participación, concertación y
relacionamiento entre los actores locales que respalda la búsqueda de mejores
resultados para todos, y con ello la del bienestar social en general.

El instrumental metodológico propuesto está dotado de “mecanismos” de auto-


regulación donde intervienen los distintos grupos de interés (actores locales), lo
que le proporciona la capacidad de enriquecerse progresivamente en su
aplicación, así como de adaptarse a diversos contextos, ya que puede ser
replicado a escala local / provincial en otros entornos nacionales e internacionales
similares, con las correspondientes adecuaciones casuísticas, donde las cadenas
de abastecimiento agroindustriales no son una excepción.

Se pudo verificar, por una parte, que la concepción metodológica, contenido y


estructura interna del instrumental desarrollado, resulta adecuada y pertinente
para los fines que fueron concebidos, así como por los resultados positivos que se
pueden esperar de su futura aplicación, según opiniones consensuadas de la
consulta a expertos competentes; por otra, se comprobó también mediante su
modelación por Redes de Petri, y su posterior simulación computacional y análisis,
que los procedimientos metodológicos diseñados pueden ejecutarse
completamente con los recursos previstos y sin interrupciones ni bloqueos, lo que
la hace una técnica “robusta” y pertinente para estos casos.

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CAPÍTULO 8

COSTOS Y EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO


ASOCIADOS AL TRANSPORTE DE MATERIAS PRIMAS
AGROINDUSTRIALES EN COLOMBIA

Mónica Julieth Valencia Botero


Carlos Ariel Cardona Alzate
Universidad Nacional de Colombia Sede Manizales

INTRODUCCIÓN

El diseño, implementación y puesta en marcha de procesos químicos y


bioquímicos o la obtención de bienes y servicios, requieren la consideración de
distintos grupos de variables, de diversa naturaleza. Aquella información
relacionada con el proceso, como son las corrientes obtenidas por los balances de
materia y energía, y los costos asociados a la planta productiva y a la venta del
bien o servicio, son el tipo de variables que permiten determinar la dinámica del
proceso. Sin embargo, está información debe ser complementada con otro tipo de
datos y variables, que se encargan de garantizar la correcta consecución de los
productos a largo plazo y en las condiciones adecuadas; es decir, los aspectos
logísticos (Urzelai, 2006).

De acuerdo con ciertas estimaciones, alrededor del 12% del costo de venta de un
producto corresponde a sus costos logísticos (Ballou, 2004). Se consideran como
actividades de gestión logística el transporte, el manejo de inventarios, el flujo de
información y procesamiento de pedidos, las actividades de soporte,
almacenamiento, manejo de materiales, compras y el manejo adecuado de la
información (Sarache et al., 2007). De estas actividades, entre uno y dos tercios
(4-8% del costo total de venta) corresponde a los costos de movimiento de carga
(Ballou, 2004).

El movimiento de carga se refiere tanto al transporte de materias primas, como de


productos intermedios o terminados dentro de la cadena de suministro, de un
eslabón al siguiente (Sarache et al, 2007). Las decisiones sobre el modo de
transporte de cierta materia prima están influidas por dos tipos de criterios: Los
generales, relacionados con los aspectos técnicos y geográficos, políticas,
economía, sociedad, y los criterios específicos referidos a tiempo de tránsito,
capacidad, acessibilidad, variabilidad del clima, manipulación, seguridad, impacto
medio ambiental y precio (Urzelai, 2006).
En el caso de Colombia, el 5% del Producto Bruto Interno (PBI) de los años 1998-
2007 correspondió al sector transporte y el 70% del mismo al transporte de carga
por carretera, que constituye el 99% del modo de transporte de carga del país. Los
costos logísticos representaron el 18,6% sobre el total, durante el periodo de
estudio (Consejo Nacional de Política Económica y Social, 2007). Teniendo en
cuenta los valores reportados del PBI (Barrientos, 2011) y las anteriores
estimaciones, para el año 2010 los costos debidos al transporte de carga por
carretera en el país ascendieron a 15,23 miles de millones de pesos. El costo de
transporte de materias primas en Colombia depende de las distancias recorridas y
genera una carga de contaminación ambiental, expresada en términos de Gases
de Efecto Invernadero (GEI), que dependen del tipo de vehículo y combustible
empleado.

En el presente capítulo se muestran los resultados obtenidos al llevar a cabo la


evaluación de la influencia del transporte de materias primas agroindustriales
sobre el valor de la misma y su efecto sobre la generación de GEI debido a su
transporte. Los resultados permiten concluir sobre el desempeño del transporte en
cuanto a la cadena de suministro.

GENERALIDADES DE LA LOGÍSTICA DEL TRANSPORTE

El transporte hace referencia al desplazamiento de las materias primas, productos


intermedios o productos terminados en la cadena agroindustrial. El desarrollo del
transporte ha estado influenciado por la economía, la geografía, el gobierno, el
desarrollo de la fuerza armada, la evolución tecnológica y la competencia (Ballou,
2004; Sarache et al., 2007).

En la planeación y control de las actividades de transporte se encuentran (Sarache


et al, 2007):

 Análisis de las regulaciones y reglamentos.


 Políticas de servicio al cliente.
 Análisis de las proyecciones de ventas.
 Análisis de la carga a transportar.
 Selección de los modos, los medios y los servicios alternativos de transporte.
 Planeación, ejecución y control de rutas.

La Tabla 8.1 muestra los cinco modos de transporte con sus respectivas
características. Bajo las condiciones adecuadas, todos los modos de transporte (a
excepción de las tuberías), pueden ser empleados para el desplazamiento de
materias primas agroindustriales. Sin embargo, debido al conjunto de criterios
relativos a los modos de transporte, las formas de mayor amplitud de uso
corresponden a la estructura carretera o ferroviaria.
Tabla 8.1. Modos de transporte y sus características

Fuente: Elaboración propia con base en los aportes de Urzelai (2006); Cardona y Granados
(2007).

En Colombia, existen cinco tipos de transporte de materias primas agroindustriales


(ver Tabla 8.2). Las características geográficas, topográficas, mercado, convierten
al transporte carretero es el más extendido.

Tabla 8.2. Transporte en Colombia

Fuente: Elaboración propia con base en los aportes de Cardona y Granados (2007); Duque
(2007)
La Figura 8.1 resume las principales vías de transporte en Colombia, según la red
vial (Ministerio de Transporte, 2001). Las transversales y troncales conectan los
principales mercados agroindustriales, ya sea para la transacción de materias
primas, o para la transformación en un producto de mayor valor agregado y más
elevado en la cadena de suministro.

Figura 8.1 Red Vial en Colombia: Carreteras troncales y trasversales

Fuente: Elaboración propia basada en Ministerio de transporte (2001), Valencia et al. (2011)

CADENAS AGROINDUSTRIALES EN COLOMBIA

Las cadenas agroindustriales hacen referencia a una red de producción,


transformación y comercialización, con todo lo que esto implica (ver Figura 8.2),
aplicado a un componente agrícola (Cardona y Orrego, 2007; Ministerio de
Agricultura y Desarrollo Rural, 2007; Segura y Moreno, 2002; Zambrano y Tobar,
2007).
Figura. 8.2. Elementos de una cadena agroindustrial

Fuente: Elaboración propia

Las cadenas agroindustriales están divididas en cinco grupos, de acuerdo con el


tipo de economías que se implementan, al volumen de producción y al valor
agregado de la misma, tal como se muestra en la Tabla 8.3.

Tabla 8.3. Clasificación de las cadenas agroindustriales

Elaboración propia basada en Cardona y Orrego (2007).

En las siguientes secciones se describe brevemente las cadenas agroindustriales


colombianas (IICA, 2005; Cardona y Orrego, 2007).

Cadenas de aceites y oleaginosas

La cadena de oleaginosas está compuesta por trece cultivos: ajonjolí, algodón,


coco, colza, girasol, linaza, maíz, maní, oliva, palma de aceite, ricino y soya. La
parte de la cadena correspondiente a las grasas animales, la componen manteca
de cerdo, sebo, mantequilla y aceite de pescado (Espinal et al., 2005). Sin
embargo no todos estos productos son tenidos en cuenta debido a la cantidad de
producción. De acuerdo al grado de transformación, los productos de esta cadena
se clasifican de la siguiente manera:

- Primarios: Fríjol, soya, fruto y almendra de palma de aceite, semilla de


algodón, semilla de ajonjolí y material animal. Se considera las fuentes
primarias de la cadena los frutos y el aceite obtenidos de ellos (Roldán y
Navarro, 1998).

- Intermedios: Aceites crudos, estearina, oleína y sebos.

- Finales: Aceites comestibles refinados líquidos, cremosos o sólidos;


mantecas y margarinas (Roldán y Navarro, 1998).

La producción de frijol de soya se da en el Valle del Cauca, Magdalena, Meta y


Casanare; el aceite de palma se produce en Tumaco (Nariño), Magdalena, Cesar,
Bolivia, Norte de Santander, Santander, Cesar, Caquetá, Casanare,
Cundinamarca y Meta (Mingorance, 2006; Mosquera et al., 2009; Rondán y
Navarro, 1998).

Cadena de Arroz

La producción de arroz se distribuye entre cinco zonas: Bajo Cauca, Centro,


Llanos Orientales, Santander, Norte de Santander y Costa Norte. El Tolima hace
parte de la Zona Centro. En general, la agroindustria arrocera, por medio de los
procesos de secamiento y molinería, busca la transformación de arroz paddy (o
cáscara) en arroz blanco y otros subproductos listos para el consumo (Espinal,
2000).

La información disponible de esta cadena está relacionada con la agroindustria de


la panela. La producción de ésta, es una de las principales actividades
agroindustriales de Colombia. Los principales productores de panela son
Santander, Cundinamarca, Boyacá, Nariño, Antioquia, Huila, Tolima, Caldas,
Cauca, Norte de Santander, Risaralda, Caquetá y Valle del Cauca (Castellanos et
al., 2010).

La cadena de la panela está compuesta por productores de caña, procesadores


de caña, el transporte de la caña, mercados mayoristas, plazas, supermercados y
almacenes de cadena, tenderos y la Bolsa Nacional Agropecuaria (Espinal et al.,
2005).

Cadena de alimentos balanceados y concentrados

Hace parte de la cadena agroindustrial cereales forrajeros – alimentos


balanceados-avicultura-carne de pollo. En Colombia, la evaluación del sector de
alimentos balanceados para animales ha girado en torno de la producción de
alimentos para aves (Departamento de Planeación Nacional, 2004).
Para elaborar alimentos balanceados para animales se requiere de dos
componentes: la macromezcla y la micromezcla. A la mezcla básica obtenida se le
adicionan medicinas, vitaminas, minerales y colorantes –micromezcla– con una
mezcladora tipo concreto (Departamento de Planeación Nacional, 2004).
Adicionalmente, la cadena comprende una interrelación entre elementos de
materias primas agrícolas e industriales, cuyos productos varían desde bienes
intermedios hasta productos de consumo humano (Espinal et al., 2005).

Dentro de esta cadena también se considera el aceite crudo de palma, la harina


de soya, la harina de pescado, la harina de arroz, la harina de carne, el salvado,
las tortas de las semillas de algodón, afrecho de cereales, leguminosas, azúcar,
mieles y mezclas básicas para alimentación de animales. De la avicultura y la
porcicultura algunos subproductos como jamones, plumas y picos son
considerados dentro de la cadena (Espinal et al., 2005).

Cadena del caucho

La cadena del caucho contemplan tres etapas: el cultivo, la producción de latex y


la elaboración de elementos finales derivados del caucho. Las zonas donde se
encuentra el cultivo son Caquetá, Meta, Santander, Guaviare, Caldas, Putumayo,
Cundinamarca, Antioquia y Tolima (Medina, 2005).

Cadena del Cacao

A nivel mundial existen dos tipos de industria procesadora de cacao: prensado o


molienda que elabora licor o pasta, manteca, tortas y cacao en polvo; y fabricantes
de chocolates. La cadena está compuesta por productores, proveedores,
acopiadores municipales, exportadores, instituciones del sector agrícola,
industriales, gremios, consumidores y gobierno. Los principales lugares de
producción son Santander, Nariño, Norte de Santander, Huila y Arauca (IICA,
2001; Tafur y Liévano, 2006).

Cadena del café

La cadena contiene los procesos de cultivo, recolecta, despulpado, descascarado,


lavado, pre-secado, secado, trillado, la finalización de procesos especiales, si es
necesario de acuerdo al tipo de café y la comercialización. De acuerdo a los
procedimientos se obtiene café verde, café tostado, pergamino, molido,
descafeinado, líquido, soluble, liofilizado (García y Olaya, 2006). El eje cafetero es
la mayor zona de producción en Colombia.

Cadena de lácteos y sus derivados

La cadena de lácteos está compuesta por la producción de leche, agroindustria,


servicios a la comercialización, producción y distribución de insumos, maquinaria y
distribución final (Velásquez et al., 1999). Las empresas productoras de leche se
hallan dispersas en todo el territorio nacional. Sin embargo, la mayor parte se
encuentra en el Nariño, altiplano norte y oriente de Antioquia, magdalena medio,
región cafetera y costa atlántica; esta cadena comprende la producción de leche
cruda, el proceso de pasteurización y la producción de leches ácidas y quesos
(DNP, 2007; Velásquez et al., 1997).

Cadena de papa, plátano y yuca

El cultivo del plátano en Colombia está localizado en zonas de climas templado y


cálido, y es desarrollado en su mayoría por pequeños productores, para quienes
se constituye en medio de vida. Las explotaciones de tipo empresarial están
ubicadas, en su mayoría, en la zona de Urabá, y en una menor proporción, en la
Zona Cafetera, en especial en el Quindío. La industria agroalimentaria utiliza el
plátano para la elaboración de snaks, con destino a la fabricación de almidones,
harinas, hojuelas y cereales (Secretaría Técnica – Corporación Colombiana
Internacional. En el caso de la papa la producción está concentrada en su mayoría
en Cundinamarca, Boyacá, Nariño y Antioquia (Espinal et al., 2005).

Cadena de algodón, textiles y confecciones

La cadena de algodón, fibras, textiles y confecciones comprende desde la


producción de materias primas - fibras naturales y químicas - y la elaboración de
bienes intermedios como hilados y tejidos, hasta las confecciones. Así mismo, la
industria textilera le provee productos como filtros, materiales de aislamiento y de
techar, textiles para empaques, cuerdas, redes, alfombras y bandas
transportadoras, entre otros, a otros sectores de la economía. La industria textil
colombiana, concentrada en Medellín donde se encuentran las principales y más
grandes empresas y en Bogotá donde están ubicadas varias empresas medianas
y pequeñas. Los principales lugares donde se cultiva el algodón son el Valle del
Cauca, Tolima, Huila, Cundinamarca, Atlántico, Bolívar, Antioquia, Cesar,
Córdoba, Magdalena, Sucre, La Guajira, Meta, Casanare y Vichada) (DPN, 2007).

Cadena de carnes frescas (res, pollo, cerdo)

La estructura productiva de la cadena de cárnicos inicia con la cría y engorde del


ganado vacuno, ganado porcino, aves de corral y especies menores (ganado
ovino, caprino y conejos); continúa con el transporte, sacrificio, corte, congelación
y comercialización de éstos para a producción de carnes, donde a la vez se
generan subproductos como grasas, sebos y sangre y termina con la elaboración
de productos como carnes embutidas, arregladas y frías. En Colombia el sector
ganadero se desarrolla como una actividad extensiva y prácticamente hay una
separación total entre la producción de carne y su posterior procesamiento para la
venta y consumo final (Galvis, 2000).

Cadena procesadora de frutas y hortalizas

La cadena hortofrutícola comprende desde la producción de bienes de origen


agropecuario como frutas frescas, vegetales y granos, hasta la transformación
industrial de bienes como jugos, enlatados, mermeladas, compotas, pulpas y
salsas. Las etapas de la agroindustria hortofrutícola son recolección, producción,
distribución y comercialización (DPN, 2007).

Por ejemplo, el banano se produce principalmente en el Valle del Cauca, Tolima y


Antioquia Los eslabones que participan en la producción, comercialización y
exportación de banano en Colombia son los productores bananeros agrupados en
gremios, asociaciones o como independientes, las asociaciones de riego y demás
entidades prestadoras de servicios y las empresas exportadoras o
comercializadoras (Espinal et al., 2005).

La cadena de cítricos cobija productos en su fase primaria tales como las


naranjas, limones, limas, mandarinas y toronjas, y una serie de productos
asociados a la fase industrial como jugos, concentrados, néctares, purés, pastas,
pulpas, jaleas, mermeladas, aceites, esencias y pellets para alimentación animal.
Los mayores productores son Cundinamarca, Valle, Santander, Quindío (Espinal
et al., 2005).

La cadena del tabaco

Se cultiva en Boyacá, Santander, Cesar, Huila, Tolima, Magdalena, Norte de


Santander, Guajira, Valle del Cauca, Sucre, Bolívar. La cadena productiva del
Tabaco en Colombia está conformada por: Los industriales, los agricultores,
productores arrendatarios, asociaciones de agricultores, empresas de transporte,
las comercializadoras y la industria nacional de cigarrillos (Zambrano y Tovar,
2007).

GASES EFECTO INVERNADERO (GEI)

Un GEI se define como aquella sustancia gaseosa depositada en la atmósfera,


capaz de cambiar el balance radiactivo de la misma, induciendo cambios de tal
naturaleza, que incrementan la temperatura, alterando el clima y afectando las
condiciones ecosistémicas del planeta (Fernandez, et al., 2007). Según las dadas
por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático
(CMNUCC), las emisiones de GEI son responsables de gran parte del cambio
climático antropogénico de los últimos años (UNFCCC, 2002).

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC) indica que las


emisiones de GEI se dividen en cinco sectores: energía, agricultura, solventes,
industria y residuos. El sector energético contribuye alrededor del 80% de las
emisiones totales de GEI. Se considera que el sector energía corresponde a la
quema de los combustibles con propósitos energéticos (Intergovermental Panel of
Climate Change, 2012).
La Agencia Internacional de Energía (AIE) clasifica la producción energética en
diferentes subsectores, dependiendo su destino: industria, transporte, residencial,
comercial y servicios públicos, agricultura y silvicultura, pesca, y usos no
especificados. Para el año 2008, el 27% de la producción energética se destinó a
su uso en el sector transporte (International Energy Agency, 2008).

CADENAS DE SUMINISTRO VERDE Y LOGÍSTICA VERDE

Como se mencionó anteriormente, el transporte corresponde a uno de los ítems


más importantes desde el punto de costos logísticos y, además, se constituye
como una de las actividades de mayor contaminación del recurso aire (Dekker, et
al., 2012). Ante la preocupación generada por el deterioro ambiental de los
diversos recursos, la discusión trasciende el diseño de procesos más eficientes y
se le adiciona la gestión de cadenas de suministro con menor cantidad de
impactos negativos al medio ambiente, es decir, las cadenas de suministro verdes,
basadas en logística verde (Srivastavara, 2007).

La logística verde incluye seis aspectos: transporte verde, almacenamiento verde


y conservación segura de los productos, carga y descarga verde, empacamiento
verde, distribución verde, recolección y manejo de la información de con criterios
verdes (Zhang y Zhao, 2012). Los criterios ambientales inciden sobre las
decisiones relativas a la cadena de suministro, tales como localización, fuente de
la materia prima, planeamiento del transporte, selección del modo de transporte,
entre otros (Ubeda et al., 2012).

COSTOS Y GEI ASOCIADOS AL TRANSPORTE PARA MATERIAS PRIMAS


AGROINDUSTRIALES EN COLOMBIA

Tres de los principales productos agrícolas de Colombia fueron seleccionados


para llevar a cabo este estudio. Con base en la información reportada en la
literatura, se estima el porcentaje de costos asociados al transporte de la materia
prima para la yuca (cadena agroindustrial “yuca, papa y plátano”), el arroz (cadena
agroindustrial “arroz”) y el grano de café (cadena agroindustrial “café) (FAOSTAT,
2011; Gobierno Nacional de Colombia, 2000), desde y hasta las principales
ciudades productoras colombianas (Tabla 8.4).

El análisis preliminar consiste en la generación de una matriz de porcentaje de


costos, cruzándose en las principales ciudades diseminadas por todo el país, sin
considerar si es una zona productora. Esta matriz permite determinar los límites
máximos dentro de los que se desenvuelven los costos de transporte, ante
eventos extremos, considerando que Colombia es una un país megadiverso,
donde los principales cultivos podrían obtenerse, incluso, en zonas no
productoras. Posteriormente, se hará énfasis en las zonas productoras, de
acuerdo con la información brindada en la sección previa, para indicar que tan
alejado está el porcentaje con respecto a los valores extremos. Adicionalmente,
se calcula la carga contaminante, en términos de de GEI, asociada a las rutas de
transporte colombianas (ACCEFYN, 2003; Eggleston et al., 2006; Rodriguez y
González, 2000).

Tabla 8.4. Ciudades consideras en el estudio

Fuente: Elaboración propia

Caso I: Arroz

La Tabla 8.5 presenta el porcentaje sobre el valor total del arroz que representa su
transporte a distintas ciudades de Colombia. Los valores oscilan entre 2,8-20,9%
sobre el costo total. El análisis de las zonas productoras de arroz, indica que los
menores costos (3,9-15,5%) son obtenidos cuando se distribuye desde Ibagué;
seguido por Bucaramanga (5,2-17,2%) y Cúcuta (5,0-19,2%).

La posición de Ibagué privilegia su logística, en el sentido que es la zona más


central para la distribución, a diferencia de Cúcuta, que es la ciudad más al norte
del país donde se produzca arroz.

Tabla 8.5. % del costo de la materia prima debido al transporte de la misma. Arroz.

Fuente: Elaboración propia

Caso II: Yuca

El valor agregado de la yuca es menor con respecto al del arroz. Ya que los
precios están relacionados a la carga y no a la materia prima, el porcentaje total
que corresponde a los costos de transporte son mayores para esta materia prima
(6,9-48,1%) tal y como se expone en la Tabla 8.6. De las zonas productivas,
Medellín es la ciudad que presenta los menores porcentajes (12,8-28,9%) y
Barranquilla los mayores (7,9-45,4). Es de anotar que la producción de yuca se
concentra en 10 departamentos, es decir alrededor del 30% del territorio
colombiano, en su mayoría al norte del país.
Tabla 8.6. % del costo de la materia prima debido al transporte de la misma.
yuca

Fuente: Elaboración propia

Caso III: Café grano

De las tres materias primas agroindustriales, el café es aquella que presenta


mayor valor agregado, por lo cual el porcentaje de costos debido al transporte del
mismo es el menor de todos los casos considerados (0,7-4.7%) según se muestra
en la Tabla 8.7. El eje cafetero, el mayor productor de café, es relativamente
pequeño comparado con el resto del país, por lo que sus porcentajes a cualquier
dirección son similares. Sin embargo, Armenia es la ciudad que presenta menores
porcentajes (1,0-2,4%), seguida de Manizales (0,8-2,8%) y, finalmente, Pereira
(0,7-3,6%).

Tabla 8.7. % del costo de la materia prima debido al transporte de la misma. Café grano.

Fuente: Elaboración propia

GEI asociados a las rutas de transporte

Los valores de GEI dependen de las distancias recorridas. La Tabla 8.8 muestra
los valores de GEI al trasladar una carga por la red vial colombiana. Dicha Tabla,
se lee de esta manera: Transportar una carga desde Arauca hasta Bogotá, por
ejemplo, implica la emisión de 422,55 kgCO 2 .

Tabla 8.8. Emisiones debidas al transporte de materias primas por las principales ciudades
de la red vial colombiana

Fuente: Elaboración propia

CONCLUSIONES

Las materias primas asociadas a una cadena agroindustrial presentan una


peculiaridad y es la especificidad de su localización. Dicho factor puede afectar
enormemente la cadena si el lugar de procesamiento y transformación se localiza
en lejanías. Los ejemplos mostrados en el presente documento indican que los
costos de transporte de materia prima pueden llegar a ser significativos y afectar la
cadena. A manera de ilustración tómese el café que se produce en Manizales y se
traslada a Medellín. En este caso el transporte de la materia prima implica el 5,6 %
del costo total y una emisión de 103 kGCO 2 e/carga.

En el caso del arroz, la mejor ubicación para la distribución de los costos de


transporte fue Ibagué, pero esta ciudad presenta el rango más amplio en las
emisiones (45-659 KgCO 2 e/carga), a diferencia del transporte desde
Bucaramanga que, sin ser la mejor opción de costos, es la mejor opciones desde
el punto de vista de GEI (215-322 KgCO 2 e/carga).

Para el caso de la yuca, la ciudad de Medellín es la mejor opción en costos, pero


Bucaramanga presenta un mejor desempeño tomando como base para la
afirmación las emisiones de GEI (para Medellín (104-506 KgCO 2 e/carga). Como
las zonas de producción de Yuca son de mayor diversidad, las emisiones oscilan
entre unos valores elevados (48-876 KgCO 2 e/carga).

El café, al ser cultivado en zonas tan cercanas, presenta emisiones muy similares
(20-631 KgCO 2 e/carga). Estos resultados indican que la infraestructura de
transporte en Colombia implica grandes costos logísticos sobre la materia prima.
Estos costos incrementan a medida que se toman mayor cantidad de eslabones
en la cadena. Presentar un resultado donde el costo de transporte corresponde al
40% del costo total (como se evidenció en el caso de la yuca), permite inferir sobre
la existencia de problemas logísticos. En este caso, o el transporte utilizado es
inadecuado, y la estructura debe ser replanteada, o los mercados deben
localizarse de manera regional y sostenible.

Adicionalmente, la información obtenida es una primera aproximación para el


planeamiento y gestión de cadenas de suministro verdes y logística verde,
basados en argumentos técnicos, como lo son el cálculo de GEI. Es común que
las mejores opciones de costos están en contraposición con las mejores
decisiones ambientales. En estos casos, un análisis de costo beneficio permite la
primera aproximación al planeamiento de logística y cadenas de suministro
verdes.

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