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LA GUERRA
DE LOS MUNDOS

Herbert George Wells


Ilustraciones de Enrique Flores

© Grupo Anaya, S. A., Madrid, 2009


Tus Libros Selección
Proyecto realizado por Ana Pinar
www.anayainfantilyjuvenil.com
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LA GUERRA DE LOS MUNDOS

Las fuerzas humanas no bastan para

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luchar contra las armas de los marcianos
y tras esa constatación el gobierno se de-
sintegra, las normas sociales pierden su
eficacia. ¿Qué puede salvar a la humani-
«Era el mismo hombre de siempre, el pa- dad de la destrucción? Solo las bacterias
cífico ciudadano habitual. La pradera si- que atacan el frágil organismo de las po-
lenciosa, el móvil de mi fuga y los incen- tentísimas criaturas.
dios repentinos se me antojaron cosa de Poco a poco la normalidad regresa. Al
sueño. Me preguntaba si tales cosas ha- cabo de un año el protagonista vuelve a
bían ocurrido realmente. Y no quería ser el pacífico ciudadano, pero no olvida
creerlo». (Pág. 39). que en la vorágine llegó a matar a un
Estas palabras reflejan el estado de hombre y, por otra parte, ¿quién le ase-
ánimo del narrador tras su primer con- gura que no haya otra invasión? Un final
tacto con los invasores del espacio. Él es feliz sumamente desasosegante.
un inglés corriente ocupado en su traba-

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jo, en su té, en su jardín. El autor, con
gran acierto, sitúa esta historia en un en-
torno absolutamente convencional que OMENTARIO
todos podemos reconocer y sentir como
propio pese a los más de cien años trans- H. G. Wells se caracterizó por su espíritu
curridos. de lucha que se muestra tanto en sus na-
Esa amenaza increíble es real; ante la rraciones de ciencia ficción como en las
devastación que van sembrando los ex- de corte realista, a las que dedica las últi-
traños seres que llegan en poderosas na- mas décadas de su vida. Ha pasado al
ves, al protagonista no le queda más que imaginario colectivo por las primeras:
procurar salvar a su mujer y huir él mis- ¿Quién no conoce al hombre invisible?
mo. Pasará encerrado días y días, para ¿Con la imaginación quién no ha viajado
evitar ser visto y devorado por los peli- en su máquina del tiempo?
grosos alienígenas. Cuando salga de nue- Su madre soñaba con que fuera ofici-
vo encontrará que Surrey e incluso Lon- nista, pero no era Herbert hombre para
dres han sido totalmente destruidas. Las esconderse de los males de su época tras
calles de la gran ciudad están vacías, los un montón de legajos. Formó parte de la
pocos seres con los que topa se han con- Sociedad Fabiana, como Bernard Shaw,
vertido en fieras egoístas temerosas de organización de corte socialista, que ca-
que cualquier rival les robe el mendrugo nalizó la lucha que también mantenía en
de pan que han logrado encontrar. el campo literario.

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La guerra de los mundos se publicó en un mundo que se nos dice amenazado? Y


1898, aún faltaba tiempo para las gue- el enemigo no viene de fuera, está dentro
rras que asolarían Europa en el siglo XX, de nosotros mismos. ¿Acaso no lo sabía
pero en muchas de las páginas del libro, Wells?
en las que se describe Londres derruida o

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muchedumbres huyendo con unas pocas
pertenencias, laten las inquietudes de un
escritor que sabía mirar su tiempo y ana- UTOR
lizar las miserias que minaban sus días.
Los marcianos que llegan a Londres Herbert George Wells escribe su primera
son el enemigo, es decir el extraño; los novela, Kipps, basada en los recuerdos
ingleses de este relato no se comportan, de su infancia en la escuela privada. Pos-
en general, de modo ejemplar, ceden al teriormente, consigue una beca para ir a
miedo. Puede que entre los ilustres pre- Londres a continuar sus estudios. Pero al
decesores de Wells estén Cyrano de Ber- contraer tuberculosis abandona todo y se
gerac y Julio Verne, que pusieron a sus dedica solo a escribir. En 1894 y 1895
personajes en el camino de la Luna, pero realiza las dos redacciones de La máqui-
el tono que da Wells es muy distinto, no na del tiempo. Alcanzó en seguida fama
hay heroísmo, no hay aventura, hay ho- y sus obras fueron muy leídas. Estuvo
rror y alivio por una amenaza de la que siempre defendiendo los intereses de los
la humanidad escapa gracias a las bacte- grupos marginados y luchó como escri-
rias, no a su esfuerzo. tor contra la hipocresía de las costum-
El espanto que causa el relato le acerca bres de su época. De sus novelas desta-
más al universo kafkiano; ¿qué es ser un camos: El hombre invisible, La visita
hombre?, se pregunta el narrador; ¿qué maravillosa, 1984 y La isla del Dr. Mo-
sentirán los extraterrestres? No son dis- reau.
tintas a las preguntas que se hace el lec-
tor de La metamorfosis; la inquietud, eso
sí, es mayor en el relato del atormentado
autor checo, que nos condena a la sole-
dad, al rechazo, al sinsentido vital.
La novela se cierra dejando una gran
sensación de inseguridad. Para los que
vieron la invasión marciana, la Tierra ya
no es un lugar seguro. Mucho habrá que
temer que ese sentimiento tenga una te-
rrible actualidad: ¿acaso no moramos en

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peligro». (Pág. 35). Es la insoportable le-

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vedad del ser que se fue filtrando en las
almas de los europeos con los horrores
que les tocó padecer.
Y es que todas las guerras se parecen,
Esta novela no solo interesa por su con- incluso las que se libran contra extrate-
tenido futurista expreso, sino por lo que rrestres. Todas dejan largas filas de seres
puede esclarecer sobre nuestra sociedad acobardados que huyen y no encuentran
y sobre la condición humana. Y es que refugio: «Comenzaron a tropezar con
nunca hay que dejar de cuestionarse a gentes que caminaban en su mayor parte
uno mismo: «Con infinita suficiencia con ojos inmóviles, balbuciendo pregun-
iban y venían los hombres por el mundo, tas vagas, muertas de cansancio, sucias,
ocupándose en sus asuntillos, serenos en haraposas». (Pág. 123).
la seguridad de su imperio sobre la mate- Aun así, cierta locura bélica se instala
ria. [...] Y en los comienzos del siglo en el ánimo de otros que ven cómo sus
veinte sobrevino la gran desilusión». pensamientos se llenan de deseos de
(Pág. 9). ¿No se podrían leer las palabras combatir y al tiempo de curiosidad por
anteriores como un introducción a la his- saber quién es el enemigo. Esa locura en-
toria del siglo pasado? ¿No podríamos laza con el espíritu de resistencia, que se
aplicarlas a nuestro vivir actual? manifiesta en el narrador de la tragedia
Un gran dilema planteado en la novela que logra superar sus miedos y pasiones,
es «el Otro»; ese extraño que vemos no sale de la lucha inmaculado, pero so-
como un enemigo, y en ese sentimiento brevive con humanidad. En el fondo,
está el origen de la esclavitud, de las gue- Wells, a pesar de la oscuridad de su rela-
rras, de la marginación... Esta actitud es to, tenía fe y esperanza.
continuamente denunciada en la histo- Quienes no escapan a su crítica son
ria, así como en casi todos los libros de esos burgueses acomodados que no quie-
Wells, especialmente en La máquina del ren ver lo que hay tras las ventanas de
tiempo. sus casas: «Todas las mañanas se enca-
Al profundizar en todo ello no puede minan a su trabajo (yo los he visto a cen-
dejar uno de inquietarse, como dice el tenares) con el bocado en la boca, co-
protagonista: «Me acuerdo de haber te- rriendo a todo escape para no perder el
nido la sensación extraña de que alguien tren correspondiente a sus abonos, teme-
jugaba conmigo, de que aquella muerte rosos de ser despedidos si no llegaban a
misteriosa, rápida como el paso de un re- tiempo; por la tarde volvían con el mis-
lámpago, iba a brotar del cilindro y me mo paso, para que no se enfriara la co-
alcanzaría cuando creyera franquear el mida; [...]». (Pág. 199).

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pacio y que reflejen los datos obtenidos


ANTES en murales que incluyan tablas cronoló-
gicas, fotografías, ilustraciones y textos
de interés: declaraciones de los héroes es-
DE LA LECTURA paciales, fragmentos de novelas, infor-
RETRATOS ALIENÍGENAS maciones científicas...
¿Cómo imaginan a los extraterrestres?
Cada uno dibujará al suyo, le pondrá ¿QUÉ ES LA VIDA?
nombre y explicará de dónde procede y Viene la novela precedida por una frase
qué busca en sus viajes por el espacio. de Kepler, el astrónomo alemán del siglo
Decoraremos las paredes con los retra- XVII: «Pero ¿quién vive en esos Mundos
tos. si están habitados?... ¿Somos nosotros o
ellos los señores del Universo?... ¿Y por
MARCIANOS DE CINE qué han de estar hechas todas las cosas
La ciencia ficción no solo nos ha dado para el hombre?».
grandes novelas sino también excelentes Debatiremos sobre las cuestiones que
películas. Algunas basadas en las obras plantea el texto:
de Wells, y una muy reciente de esta mis- – ¿Puede existir vida en otros planetas?
ma novela. Propondremos a los alumnos – ¿Qué forma adoptaría?
que cuenten los argumentos de las que – ¿Cómo podemos definir la vida?
hayan visto y que comenten sus impre- – ¿Qué relación hay entre vida e inteli-
siones, la relación de sus temas con los gencia?
de nuestra vida cotidiana, los elementos – ¿Cuál es el papel del hombre en el uni-
que tienen en común sus tramas, la rela- verso?
ción de la ciencia con las posibilidades
de actuación de los personajes enfrenta- REVOLUCIÓN CIENTÍFICA
dos... La novela fue escrita en 1898 tras un si-
glo en el que la faz de Gran Bretaña se
LA CONQUISTA DEL ESPACIO transformó como consecuencia del desa-
El deseo del hombre por conquistar el es- rrollo de la industria surgida a raíz de
pacio solo se vio cumplido a partir de la descubrimientos científicos y de sus apli-
segunda mitad del siglo XX, aunque los caciones tecnológicas.
escritores llevaban trasladando a sus Entre todos se elaborará una revista de
criaturas a las altas esferas siderales des- divulgación científica que pudiera haber
de hace siglos y siglos. Propondremos leído Wells, en la que se dé cuenta de las
que por grupos investiguen sobre los principales novedades en los albores del
principales hitos en la conquista del es- siglo XX.

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HISTORIA ILUSTRADA cernía tan rápidamente sobre todos».


Sugeriremos que hojeen el libro y que se (Pág. 16).
fijen en las ilustraciones. Entre todos tra- Se leerá esta frase tomada del primer
taremos de averiguar cuál es el curso del capítulo de la novela y pediremos que in-
relato que estamos a punto de leer. venten una historia que pudiera iniciarse
con ella y que esté ambientada en la ac-
VISITANTES EXTRANJEROS tualidad y en su propia localidad.
¿Qué significaría la llegada de Colón
para los nativos americanos que primero
vieron a esos hombres blancos enfunda-
dos en sus armaduras? ¿Qué pensarían
los guerreros africanos al ver llegar a los
DESPUÉS
pálidos portugueses a sus costas? Sugeri- DE LA LECTURA
remos que se pongan en situación y que
escriban una historia de ciencia ficción EN LAS ONDAS
ideada por uno de esos pobladores origi- Como se cuenta en la introducción, Or-
narios que vieron llegar a unos extrañísi- son Welles convirtió esta novela en una
mos personajes provistos de poderosas locución radiofónica que causó el pánico
armas. entre los oyentes que lo tomaron por una
crónica real. Por grupos, haremos lo mis-
MÁQUINAS MARCIANAS mo: Primero, deberán preparar un resu-
«En ninguno de los artefactos que traje- men del texto, adaptándolo al momento
ron a este mundo se ha encontrado ras- presente y a nuestro país, y será necesa-
tro de que usaran las ruedas. [...] Casi rio darle el tono de una crónica periodís-
todas las articulaciones de su maquinaria tica (podrían también incluirse entrevis-
ofrecen un sistema complicado de partes tas, intervenciones de corresponsales...).
resbaladizas, que se mueven sobre pe- Después, se grabará el falso noticiero;
queños cojinetes de fricción bellamente cada miembro del grupo realizará una
encorvados». (Pág. 165). misión: interpretar personajes (locutor,
¿Se atreven a diseñar las revoluciona- entrevistado, corresponsal...), crear efec-
rias máquinas que van a usar los marcia- tos sonoros... Por último, escucharemos
nos en esta novela? y comentaremos los «programas».

LA FUERZA DEL DESTINO REVISTA LITERARIA


«Hoy me parece increíblemente milagro- Wells fue un prolífico escritor. Se investi-
so que los hombres se absorbieran en sus gará sobre su obra y cada uno escribirá
menudos intereses mientras el destino se la reseña del libro que le haya parecido

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más atrayente. Con todas ellas tendre- abordo. Propondremos a los lectores que
mos un monográfico dedicado a nuestro escriban esos diarios en los que descri-
escritor. ban la Tierra con ojos de marcianos.

ADIÓS A LA TIERRA DESPUÉS DE LA GUERRA


¿Y si fuéramos nosotros los que tuviéra- En el capítulo noveno se cuenta cómo los
mos que abandonar el planeta? ¿Adónde ciudadanos de Londres y sus alrededores
iríamos? ¿Cómo seríamos recibidos? Su- tratan de rehacer su cotidianidad entre el
geriremos que escriban relatos a partir miedo, el caos y el desconcierto.
de esas preguntas. Invitaremos a los alumnos a que refle-
xionen sobre lo que deja una guerra tras
GORGONAS Y TITANES de sí, cuando los políticos firman los tra-
Los marcianos son descritos por el na- tados de paz y las personas vuelven a sus
rrador comparándolos con figuras mito- casas que ya no existen.
lógicas: gorgonas, titanes... Le pediremos
a los alumnos que averigüen quiénes MÚSICA Y LÁGRIMAS
eran esos seres fantásticos, así como Si fuéramos nosotros los encargados de
estos otros: basiliscos, grifos, centauros y elaborar la banda sonora de la película
tritones. Después, cada uno elegirá su basada en esta novela, ¿qué composicio-
monstruo favorito y lo hará protagoni- nes elegiríamos? Entre todos iremos rea-
zar un cómic futurista. lizando esa selección.

MAPA DEL FIRMAMENTO EXTRA, EXTRA


El narrador de esta historia era aficiona- Los lectores se convertirán en reporteros
do a mirar el firmamento, ¿lo son los lec- de guerra y redactarán las crónicas que
tores? Propondremos que, por grupos, pudieron aparecer en todo el mundo al
hagan murales en los que se represente el irse produciendo los acontecimientos
mapa del firmamento con las estrellas que tan de cerca vivió nuestro narrador.
más importantes que se ven desde nues-
tra latitud. Posteriormente, investigarán PRENSA COMPROMETIDA
sobre las leyendas clásicas que explican Wells critica en este libro la ceguera de
el origen de algunas de ellas. los hombres de su tiempo. ¿A qué le ce-
rramos nosotros los ojos ahora? Entre
CON OJOS DE MARCIANO todos se elaborará un periódico mural en
¿Y qué pensaban, sentían y deseaban los el que se denuncien injusticias que se co-
marcianos mientras trataban de invadir menten tanto en otros países, como en
la Tierra? Seguro que llevaban diarios de nuestra vecindad.

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