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EL FABRICANTE DE DEUDAS CASH: (huyendo) ¡No oigo nada!

¡Soy todo
ojos! ¡Muéstreme el dinero y se quedará usted
PRIMER ACTO aquí y en paz!
Sala de la gran residencia que ocupan Luciano OBEDOT: (persiguiendo a su interlocutor)
Obedot y su familia. Los muebles son de estilo. ¡Usted es testigo presencial de mis desgracias!
Al levantarse el telón, el lugar se halla vacío. ¡No puede comportarse como un extraño!
Es media mañana. Suena el timbre de calle. CASH: (arrinconado) ¡No escucho nada!
Jacinto, el mayordomo, yendo de derecha a OBEDOT: (obligándolo a dejar los oídos libres)
izquierda acude a abrir. A los pocos segundos, ¡Atiéndame! ¡No sea inhumano!
arrollándolo, se precipita al interior David Cash. CASH: (vencido y suplicante) No me cuente
CASH: (vociferante) ¡Dile al señor que quiero otro cuento más, se lo ruego. Ya no hay quien
hablarle! ¡No admitiré ninguna excusa! crea sus historias.
JACINTO: (sereno y ceremonioso) Tenga el OBEDOT: Le pido que espere. Que espere un
señor la bondad de tomar asiento. poco. Hay algo que vendrá a salvarme muy
CASH: (irritado) ¡Déjate de protocolos! Avísale pronto.
a tu patrón que estoy aquí. CASH: ¿Y quién me espera a mí? El gobierno
JACINTO: Enseguida, señor. Con su permiso. cobra puntualmente los impuestos…
(sale) (recuperando sus energías) ¡O me paga o lo
CASH: (al público) Disculpen esta entrada en hago desalojar esta misma tarde!
escena, señora y señores, pero no podía haber OBEDOT: (sereno) Calma por favor. ¿Leyó
sido de otro modo. ¿Ven ustedes todo esto? usted que mi hija está a punto de
Es una residencia como para embajada. ¿Y comprometerse?
cuánto cobro por el arrendamiento? Tres mil CASH: Mi mujer, que lee las columnas de
soles mensuales a causa de una ley chismes sociales, me ha hablado de un
demagógica. (se cerciora de que nadie en la pretendiente aristócrata o no sé qué. Pero
escena lo escucha. Confidencial) El inquilino ¿quién garantiza que la nobleza está
desde hace seis años es don Luciano Obedot. acompañada de fortuna?
Me debe tres meses de arrendamiento, pero OBEDOT: Nadie osa ponerlo en duda. Luis de
estoy decidido a desalojarlo aunque sea un Narváez y Sotacaballo, marqués de
señorón. Sin pizca de remordimiento lo pondré Rondavieja, es propietario de media
de patitas en la calle. Andalucía… Nada menos.
OBEDOT: (que ingresa sigiloso) Lo he oído CASH: (incrédulo) ¿Es verdad eso? (pausa)
todo, mi querido Cash. ¿Será usted capaz de ¿Y si es tan rico por qué se ha venido al Perú?
hacerle esa canallada a uno de sus OBEDOT: (dueño de la situación) La última
semejantes? temporada de toros se hizo con reses bravas
CASH: (reaccionando vivamente) ¡Alto! ¡Usted de su divisa oro y morado. Le gustó el país,
no es mi semejante! Usted es un Obedot que conoció a mi hija Pitusa y decidió establecerse
aparece en las páginas sociales de los diarios, entre nosotros.
yo apenas un Cash a quien de nada le ha CASH: (que ha permanecido atento, de pronto
servido invertir sus pocos ahorros en bienes se pone de pie) Todo está muy bien, pero vine
raíces. ¡No somos semejantes! a cobrar y no me iré con los bolsillos vacíos.
OBEDOT: (con tono de advertencia) OBEDOT: ¡Pero no sea intolerante, amigo mío!
¿Propugna usted la lucha de clases? ¿La gran ¿No existe un modo razonable de que yo
batalla entre los deudores y los acreedores? obtenga un último plazo?
CASH: ¡No me envuelva con sus palabras! (se CASH: (se pasea por la habitación en silencio.
cubre los oídos con las manos) No escucharé Luego de una pausa, habla) Creo que hay uno.
ni uno solo de los hábiles argumentos que le ¡El único! Fírmeme una letra a treinta días por
permiten vivir como príncipe sin pagarle a doce mil soles.
nadie. OBEDOT: (desencantado) ¿Qué alivio le
OBEDOT: (levantando la voz para hacerse oír) ofrece usted a este condenado a muerte? Una
¡Le pagaré, le pagaré… pero evitemos la muerte sin sangre, nada más. (melodramático)
violencia! Así es la justicia humana. La deuda para ella
es peor que el asesinato. Un poquito más de Ayer no más me respondió: “¿Pero qué
piedad, amigo Cash. ¿A noventa días? necesidad tienes tú de plata, hijita?” ¿Qué
CASH: ¡Bueno! ¡Acabemos de una vez! ¡A podemos hacer?
sesenta días! (aparece Jacinto) JACINTO: Si nos vamos, no cobramos.
OBEDOT: (en voz baja) ¡Por favor, ni una sola Seremos de los que tocan la puerta.
palabra ante los domésticos! Iremos a su JOBITA: Por el resto, estoy contenta aquí.
oficina. Ahí firmaré la letra. Estoy aprendiendo mucho.
CASH: Vamos (se dirigen a la puerta) A JACINTO: Estas casas con para nosotros
sesenta días… ¿De acuerdo? como universidades.
OBEDOT: ¡A noventa! JOBITA: (confidencial) Leo las cartas de la
CASH: (saliendo) ¡Más los intereses! niña Pitusa, me hechos sus perfumes, me lavo
OBEDOT: Menos altos, por supuesto… (salen con su jabón francés y escucho las dulces
discutiendo) conversaciones que tiene con su enamorado,
Jacinto los ve salir. Se encoge de hombros y, ese joven melenudo que viene a verla todas
enseguida, se pone a pasar su plumero por los las tardes y con quien seguramente se casará.
muebles. JACINTO: Como quien sabe más) ¡Que habrá
JACINTO: (suspendiendo su labor y boda pronto, ni dudarlo! Anteayer la señora
dirigiéndose al público) Don Luciano Obedot, pidió a las tiendas trajes, sombreros, joyas y
amigos míos, es buen navegante en el otras cosas para la señorita y yo sé que ese
tempestuoso océano de la acreencia. Aunque pedido anuncia boda. ¡Ah, pero la boda no
esta vez puede naufragar… Y como me será con ese pobre estudiante sin oficio ni
adeuda un año de sueldo, creo que, beneficio! (misteriosa) ¡Hay otro candidato! ¡Un
respetuosamente, ha llegado la hora de candidato gracias al cual cobraremos!
reclamárselo. (pausa) Con la venia de ustedes. JOBITA: (en tono de protesta) ¡Qué injusticia!
(sigue pasando el plumero) La niña y el joven melenudo se adoran. Yo
JOBITA: (que ingresa) Oye, oye, en esta casa escondida los miro y los oigo. ¡Las cositas que
¿qué día hay paga? se dicen, agarrados de la mano, parecen de
JACINTO: La pura verdad, muchacha. He película! (saca del bolsillo un papel arrugado)
servido en muchas casas de familia con Aquí tengo una carta que se cayó a la niña el
escudo en el anillo, es decir, he estado entre lo otro día. La guardo para enseñársela a
mejorcito de Lima, pero nuca vi gente tan Eustaquio, para que lea y aprenda. (desdobla
original como los Obedot. ¿De dónde sale la cuidadosamente el papel) ¡Es linda! (leyendo)
comida? ¿Quién pagó el automóvil? Nadie lo “Pichona mía: Te amo. ¿Puedes amarme tanto
sabe. Dejas de cobrar durante mucho tiempo, como yo a ti, si soy pobre y solo tengo para
pero de pronto te cae una propina suculenta, o ofrecerte, amor? Ayer, mientras te besaba, he
cobras y durante meses y meses no recibes leído en tus cálidos labios que tu cuerpo se
nada. quemaba en el fuego de mi pasión y que tu
JOBITA: ¡Peor les va a los cobradores! corazón era mío, mío, mío”.
JACINTO: ¡Raza extraña la de los cobradores! JACINTO: (decidida) Bueno, ya has dicho
Los hay amables, los hay confidentes, los hay bastantes tonterías. Ese amor de la señorita
sobornadores, los hay impetuosos. En fin, de Pitusa, se quedará en puros papelitos. Ayer
todo, pero casi nunca cobran. vino un señor muy elegante, acompañado de
JOBITA: (con convicción) ¡Eso se llama robo, otro señor más elegante todavía y uno pidió la
pues! mano de la niña. El señor la concedió. ¡Y muy
JACINTO: (con un respingo) ¡Esa palabra no bien hecho! Se trata de un millonario y,
se pronuncia en una casa decente! Pedir y no además, Marqués. Como quien dice, el
pagar, no es robar. Eso es, como dice el señor, hombre que todo en este hogar necesitamos.
operar con el crédito. Eso es tener intereses JOBITA: ¿Y si es millonario por qué se casa
financieros en común. ¿Comprendes? con la señorita Pitusa que no tiene nada?
JOBITA: No comprendo. Mi platita es mi JACINTO: (con aire de sabiduría) ¿Quién
platita. El que me la quita, me la roba. Yo ya le aparte de nosotros y los acreedores, sabe que
he pedido dos veces mi dinero a la señora. la familia Obedot está en la ruina? Nadie.
Tampoco, por supuesto, el Marqués. Ese es el con él de un asunto extremadamente delicado!
negocio. Y yo te aseguro que después de la ¡Pon mucho énfasis en eso de
boda cobramos. “extremadamente delicado”! (pausa) ¡Corre!
JOBITA: ¿Cobramos? Entonces ¡bienvenido (cuando Jacinto va a hacerlo) ¡Oye! ¡No olvide
aquí el Marqués! el whisky y el champan francés! (Jacinto lo
JACINTO: (alarmada) ¡Cuidado! Me parece interroga con la mirada y con la actitud)
que viene alguien. (quedan rígidas, en fila) ¡Arréglate como puedas! ¡Corre!
SOCORRO: (ingresando) ¿Han visto al señor? JACINTO: Haré lo que esté en mis manos
JACINTO: Hace un instante salió con el señor hacer… (sale)
Cash. OBEDOT: (entusiasta) ¡Y tú Jobita, hoy tienes
SOCORRO: ¿Con Cash? ¿El casero? que hacer milagros con las ollas! Se sentará a
JACINTO: Sí, señora. Con el casero. (Socorro nuestra mesa esta noche el marqués de
hace un gesto de fastidio) Rondavieja.
JOBITA: Señora, no hay cera para los pisos y JOBITA: (tímida) Pero, señor…
en el mercado se niegan a venderme si pago OBEDOT: ¡Vuela! ¡No hay tiempo que perder!
lo que se debe. JOBITA: Pero el verdulero, el carnicero, nadie
SOCORRO: (disgustada) ¡Oh, Dios! ¡Qué quiere…
desdicha! ¡Qué desdicha! OBEDOT: (intimidante) ¿Nadie quiere qué?
JACINTO: El chofer ha pedido para gasolina. JOBITA: Nadie quiere vendernos al crédito ni
SOCORRO: (como en un amago de desmayo) siquiera una lechuguita.
¡Oh! ¡Oh! (se repone) No puedo ocultarles mis OBEDOT: (seguro) Eso no es problema.
angustias, hijos. Yo que desciendo del general Acude a los competidores de esos malos
Pinzón, el famoso general Diógenes Pinzón, comerciantes. En el país reina el libre
que fue Vicepresidente de la República, me comercio.
veo en la difícil situación de sufrir estas tristes JOBITA: (vacilante) Lo intentaré, señor. (va
penurias económicas, pasajeras, por supuesto, hacia la puerta. Antes de salir) ¡No puedo
pero muy dolorosas para una persona de mi pagarles con mi plata, lo lamento!
clase y categoría. ¿Lo comprenden? OBEDOT: (va como una rayo hacia ella)
JACINTO: Naturalmente, señora. Jobita, Jobita, en el régimen liberal el crédito
SOCORRO: Gracias, hijos. Ustedes que, es toda la riqueza. Si los pequeños
según supongo, están orgullosos de servir a comerciantes de este barrio desconocen cosa
una nieta del general Pinzón, que contribuyó tan simple, es que son unos ignorantes.
con su influencia a la liberación de los (pausa) O, tal vez unos comunistas. (pausa) Y
esclavos, serán discretos, ¿no es así? si tú los encubres, también serás sospechosa
JACINTO Y JOBITA: ¡Por supuesto, señora! de comunismo.
SOCORRO: El caso es que las cosas van a JOBITA: (alarmada) Yo no, señor… (se
cambiar pronto y la lealtad les será persigna) Ellos quizá, pero yo jamás.
generosamente recompensad… OBEDOT: (con tono tranquilo) Si los
JACINTO Y JOBITA: ¡Gracias, señora! proveedores te exigen dinero, dales sin temor
SOCORRO: (ya entusiasmada) La señorita del tuyo. Te haré ganar diez soles semanales
Pitusa contraerá enlace con un partido rico y, por cada cien invertidos. ¡En adelante, yo seré
para colmo de bendiciones, ¡extranjero! tu Caja de ahorros!; ¡10% semanal de
JACINTO Y JOBITA: ¡Congratulaciones, intereses! En este asunto no soy tu empleador.
señora! Soy tu socio.
SOCORRO: En fin, hijos, puesto que ustedes JOBITA: (contenta) ¡Oh, gracias, señor! ¡Hoy
son lo que son gracias al democrático espíritu comerá usted manjares celestiales! (sale
de mi abuelo, el general Pinzón, espero que corriendo)
sepan callar los rigores del momento y esperar SOCORRO: (que ha presenciado la escena
la abundancia futura. interesada, pero silenciosa. Con voz de
Entra apresurado Obedot. alarma) ¡Luciano! ¡Luciano!
OBEDOT: ¡Jacinto! ¡Llama por teléfono de mi OBEDOT: ¿Qué te pasa?
parte al señor Obeso y dile que debo hablar SOCORRO: No olvides nuestra dignidad. No
olvide que oy nieta… OBEDOT: Así es, hijita. Te vas a casar. Eso,
OBEDOT: (la interrumpe)…de un en los días negros que corren, es algo que
Vicepresidente de la República. ¡No lo olvido testimonia la existencia de Dios.
nunca! Pero estate tranquila. ¡Del atolladero PITUSA: (con voz dulce) Entonces, ¿ya te
me encargo yo! habló el joven Castro?
SOCORRO: ¿Tranquila? ¿Cómo puedo estar OBEDOT: ¿Joven Castro? ¿Quién es?
yo tranquila si tú, debido a tantos problemas, te ¿Castro qué?
ves obligado a actuar al margen de la moral? PITUSA: Ángel Castro, papá. Una vez fui con
Eso me da miedo. Es peligroso. él a una fiesta. ¿Recuerdas?
OBEDOT: No comprendes, querida, nuestra OBEDOT: ¿Un tipejo paliducho?
época y nuestro país. Ahora y aquí solo cuenta PITUSA: ¡Un muchacho delicado, papá!
el provecho material. Todo es conveniencia. OBEDOT. ¿Y por qué habría de hablarme el
(se dirige al público) ¿No es así, señoras y joven Castro?
señores? PITUSA: Para pedirte mi mano, papá.
SOCORRO: ¡Luciano, los señores van a Queremos casarnos.
pensar que no eres una persona decente! ¡No SOCORRO: ¿Qué? ¿Estás enamorada de él?
te entiendo! ¡Tampoco al público! PITUSA: Sí, mamá.
OBEDOT: La deuda es prueba de mi OBEDOT: ¿Y él de ti?
existencia. ¡Existo! ¡Y existo, no gracias a que PITUSA: Sí, papá.
el autor me puso en este teatro, sino porque Obedot mira a Socorro. Socorro a Obedot.
palpito, peso, sueño y estoy aquí y en la calle! Totalmente desconcertados ambos.
(pausa) La meta es el matrimonio de Pitusa… OBEDOT: (sin saber qué hacer ni qué decir)
SOCORRO: Pitusa tiene su encanto. Tiene ¿Y qué pruebas tienes de que ese individuo te
sentimientos delicados, es culta… quiere?
OBEDOT: ¡Sentimientos de novela rosa! PITUSA: (con naturalidad) Me siento amada.
¡Cultura de revista de actualidades, con OBEDOT: (exasperado) ¡Qué pruebas,
grandes artículos sobre los amores de una pregunto! ¡Qué pruebas!
princesa griega! (pausa) Espero que considere PITUSA: Quiere casarse conmigo.
el matrimonio como una transacción (pausa) Hay desorientación entre los padres.
económica. SOCORRO: (con ternura) ¿Y cuándo te ha
SOCORRO: (escandalizada) ¡Qué idea, dicho que quiere casarse contigo?
Luciano! ¿Te casaste conmigo como hombre PITUSA: Todas las tardes.
de negocios o como enamorado? SOCORRO: ¿Todas las tarde? ¿Te ves con él
OBEDOT: (yendo al encuentro de su mujer y todas las tardes? ¿Dónde?
besándola) ¡Como un romeo que desposa a su PITUSA: En el jardín. Ahí nos reunimos
Julieta! (pausa) Ahora llama a Pitusa, que diariamente.
debo hablarle. (Socorro sale en busca de su OBEDOT: (conteniendo la cólera) ¿Y por qué
hija) no nos lo has dicho antes?
OBEDOT: (que se adelanta al público) Me PITUSA: Nunca ustedes me lo preguntaron.
casé creyendo que el famoso general había OBEDOT: (estallando) ¡Pero quién es él! ¡Cuál
dejado una herencia fabulosa. (recalcando las es su familia! ¡Con qué cuenta para casarse!
palabras) ¡Ni un centavo! ¡Así como lo oyen: ni PITUSA: (natural) Se llama Ángel Castro.
un centavo partido por la mitad! (pausa) En fin, Estudia en la universidad. Es huérfano.
esa carta me falló hace tiempo, cuando yo era OBEDOT: (desesperado ya) ¡Huérfano!
un crédulo soñador, pero la que juego ahora ¡Estudiante! ¡Castro! ¡Nada! (al público) Ahí
con el Marqués está marcada. Esta vez, tienen ustedes una muestra de lo que son
gracias a mi talento, una persona de esta estos absurdos tiempos… (a su hija) ¡Pitusa!
familia va a acertar en la ruleta del matrimonio. PITUSA: Sí, papá.
(entran Socorro y Pitusa) OBEDOT: (tratando de exponer razonamiento
SOCORRO: Ya le he dicho que se ha convincente) Escúcheme, criatura. Bueno, te
presentado un partido que no conviene casas con el tal Ángel (Pitusa sonríe
desdeñar. complacida) ¡Tú no tienes un real! ¡Él tampoco!
Al día siguiente de la boda, ¿qué comen? ¿Lo habla con Pitusa y hazla entrar en razón.
has pensado? (Socorro sale)
PITUSA: Sí, papá. Entran Jacinto y Jobita.
SOCORRO: (emocionada) ¡Oh, mi hijita está OBEDOT: ¿Habrá o no habrá banquete?
enamorada! JOBITA: ¡Y de relamerse los dedos!
OBEDOT: (grita) ¿Qué comen?, pregunto. OBEDOT: ¡Anda, pues, a multiplicar los peces
PITUSA: Lo que haya. Una pan, una papa, un y los panes!
vaso de agua. ¡Y nos querremos más! JOBITA: (saliendo) Sí, señor.
OBEDOT: ¡Eso es pura fantasía!
PITUSA: Todo lo solucionará nuestro cariño, SEGUNDO ACTO
nuestra unión. A él le sacrificamos, por eso, Obedot pasa al escenario mismo del acto
todo. anterior -a las cinco de la tarde-, toma un
SOCORRO: (con intención) ¿Todo? ¿Inclusive diario, lo despliega y, después de sentarse
tu padre y tu madre? confortablemente, comienza a leerlo…
PITUSA: ¡Oh no! Quise decir que… OBEDOT: (leyendo los titulares) “Se
OBEDOT: ¿tu angelito conoce la situación consideran muy altas las tasas de empréstito
económica por la que atravesamos? bancario”. ¡Exacto! Es imposible operar con
PITUSA: (en son de protesta) Nunca hemos intereses tan subidos, tan inhumanos,
hablado de dinero. ¡caramba! “Estados Unidos reforzará
OBEDOT: (insidioso) ¿Te cree rica, entonces? economía de pueblos polinesios”. Todo el
PITUSA: (cándida) Me sabe buena. mundo vive pidiendo dinero y es muy natural
OBEDOT: (triunfal) ¡Ahora comprendo! (pausa) que así sea… ¡En el planeta hay muy poca
Escucha, hijita, le vas a decir a ese niño que plata y demasiada gente!...
venga a hablar conmigo esta tarde. ¿Puedes JACINTO: (ingresando) Disculpe el señor que
citarlo? lo interrumpa. El señor Castro está en la
PITUSA: (alegre) ¡Claro, papacito! puerta. Dice que usted lo ha citado.
OBEDOT: A las cinco lo espero. (didáctico) OBEDOT: (distraído) ¿Castro? ¿Castro? Debe
Atiéndeme bien ahora. Hace unos días, en la tratarse de un error.
fiesta de las hermanas Corominas, conociste a JACINTO: Disculpe nuevamente el señor, pero
un distinguido joven español, el marqués de no es ningún error. Es el jovencito que
Rondavieja. pretende a la señorita Pitusa: Ella está con él.
PITUSA: ¡Oh, sí! Un pesado que me molestó OBEDOT: ¡Ah, sí! ¡El galán! ¡Que pase! (sale
toda la noche. Jacinta)
OBEDOT: (en tono de reproche) ¡Un caballero Entra a los pocos instantes Castro. Más atrás
que te hizo la corte! viene Pitusa.
SOCORRO: Un señor en toda la extensión de CASTRO: (muy decidido, tendiéndole la mano
la palabra, hija. a Obedot) Encantado de conocerlo y saludarlo,
OBEDOT: Ese señor en toda la extensión de la señor Obedot.
palabra, como dice tu mamá, está interesado OBEDOT: (frío y cortés) Asiento, por favor.
en ti. Tu madre y yo vemos con muy bueno (señala una silla)
ojos a ese pretendiente. (pausa) No serás, hija PITUSA: ¿Puedo quedarme, papá?
mía, la señora de Castro. Serás la marquesa OBEDOT: Prefiero hablar a sola con el
de Rondavieja. ¿Has entendido? caballero. Será una conversación de hombre a
PITUSA: (un además de rebeldía) ¡Papá, hombre. (mira significativamente a Castro.
quiero la felicidad aunque sea en la pobreza! Este asiente con la cabeza)
(sale) PITUSA: (un poco defraudada) con permiso,
SOCORRO: (a su marido) ¿No te ha entonces. (sale)
conmovido la fuerza de su pasión? (Hay una pausa embarazosa entre los dos
OBEDOT: ¡Más me ha conmovido, te lo juro, la hombres)
codicia de ese simplón que cree haber OBEDOT: (repentinamente) ¡Así que ama
encontrado en nosotros una veta de oro! ¡Buen usted a mi hija!
chasco se va a llevar el muy infeliz! Ahora, CASTRO: (seguro) Sí, señor.
OBEDOT: A mis años, como usted podrá al público) Ustedes lo conocen mejor que yo.
comprender, se tienen ideas muy prosaicas Un tornillero del gran engranaje de la inmensa
acerca del amor y el matrimonio. Ideas que, maquinaria. En cuanto está levemente
como es natural, los jóvenes rechazan airados. gastado, ya no sirve para nada. El sistema lo
Sé que Pitusa no es una belleza de concurso y quiere reemplazar y él se resiste. (pausa) Pero
que, en consecuencia, carece de los atractivos don Luciano Obedot está lúcido. No contaba
capaces de encender esas pasiones que los con que en la escena iba a entrar el amor, o
literarios encuadernan. sea, la libertad. El muy zorro piensa que
CASTRO: (rápido) Lamento decirle que se cederé ante su sucio drama financiero. Y le
equivoca. El amor embellece a Pitusa hasta voy a seguir la corriente. Voy a fingir que en
convertirla en un ser sobrenatural. verdad he venido por la dote… (ríe) ¿Cuento
OBEDOT: (desconcertado) ¡Vaya! No ignoro con la complicidad de ustedes? ¿Sí?
joven, que las cualidades morales de una Gracias… Ya verán en qué para el juego.
persona pueden mejorar su realidad, pero se (indica silencio a los espectadores y vuelve a
trata de un espejismo que pasa pronto. su silla. Regresa Obedot)
CASTRO: ¡He ahí un error típicamente OBEDOT: (que viene con un legajo de
burgués! papeles) He aquí los papeles de la familia que
OBEDOT: ¿Burgués? Eso pertenece a la indican nuestra secreta ruina en cifras de color
terminología subversiva. rojo. ¡Léalos! (se los da)
CASTRO: Subversiva, no. Socialista. Soy CASTRO: (los examina pacientemente durante
socialista. un rato) ¡Un desastre! Quiere decir que usted
OBEDOT: (en pie y salido de sí) ¡Huérfano, no ha cancelado nada en 10 años… (en plena
pobre… y socialista! ¡Es el colmo! (procurando simulación) Esto es algo más que una
calmarse) Aceptamos todo, inclusive su quiebra… ¡Una explosión!
socialismo. (pausa) Pero seguramente no OBEDOT: Exactamente. Una explosión
ignora usted que la vida exige ciertas nuclear de esas que matan al estallar y
condiciones materiales previas si se aspira a continúan matando después y siempre.
vivir con éxito. Voy a confiarle, jovencito, un (pausa) Es por eso que creo que el matrimonio
secreto del cual depende el honor de mi de usted con mi hija es la boda del hambre con
familia. ¡Estoy en la ruina! La pobre pitusa no las ganas de comer.
lleva dote y no heredará sino papeletas de CASTRO: Efectivamente, sería una locura.
pignoración y avisos de letras vencidas… Creo que no debo insistir en mis pretensiones.
(espera ansioso la reacción de Castro) OBEDOT: (aliviado y victorioso) Amigo mío,
CASTRO: (tras una pausa) ¿Y? tiene usted un gran porvenir. Ha simulado bien
OBEDOT: (exaltado) ¿Cómo “y”? ¿Quiebra, el amor. Casi llega a convencerme, se lo
deuda, embargos, fracaso total, esto es la aseguro. (pausa) Tendrá que decirle usted a
familia Obedot, y le parece poco? ¡Eso es Pitusa que ha decidido que el matrimonio no
también Pitusa! (muy sorprendido) ¿Lo que es un acto que se pueda cometer sin una larga
acabo de contarle no ha afectado en nada sus prueba previa.
sentimientos y sus propósitos de consumarlos CASTRO: ¿Debo decírselo ahora mismo?
en la boda? OBEDOT: Ahora mismo. La haré venir.
CASTRO: En nada. Bástele a usted saber, Espérela aquí. (sale)
señor, que mi corazón no está movido por CASTRO: (avanzando hacia el público)
ninguna clase de interés. ¡Mordió el anzuelo el tiburón!
OBEDOT: (se muestra preocupado) Tal vez PITUSA: (entrando) ¡Ángel!
usted no me cree, tal vez piensa que lo CASTRO: (hacia ella) ¡Amor mío! ¡Ven! (ella
engaño… ¡Pero no! (pausa) La única solución avanza) ¿Distingues a muchas personas
para esta crisis económica es un buen partido reunidas allí? (señala al público. Ella aguza la
matrimonial para Pitusa… (parece ocurrírsele vista) Son todas amigas nuestras. Partidarios
una idea) Espéreme… (sale como una de nuestro amor.
estampida en dirección al interior de la casa) PITUSA: ¿Tantos?
CASTRO: (lo ve salir, ríe, se adelanta y habla CASTRO: ¡Y miles de miles más! (tierno) Son
testigos de mi lealtad a ti. Tu padre me acaba pillo. En resumidas cuentas, cambio una reja
de confesar que está en la bancarrota y que por otra…
necesita un yerno millonario. Entonces, he (al público) Bien, les narraré mi historia. Un
fingido ceder a su presión. (pausa) ¿Sabes el día, mis querido amigos, llega un cablegrama
marido que te destina? de España. Mi tío Lorenzo, apoderado de mis
PITUSA: Sí. El marqués de Rondavieja. Hoy bienes, ha derrochado mi dinero, liquidado mis
cenará aquí. tierras, mis edificios, mis acciones. Él al hoyo,
CASTRO: Yo me encargaré de ese tipo. y el desdichado sobrino, cuya fortuna cuidaba,
Necesito esconderme hasta que llegue. Debo sin blanca. El suegro de este desdichado, don
también hacer unas llamadas telefónicas. Luciano Obedot, acude en su auxilio. “Mi casa
¿Hay un lugar seguro en tu casa desde donde es tu casa, mi dinero tu dinero, mi felicidad tu
puedo telefonearles? felicidad”. Entonces el Marqués comienza a
PITUSA: Sí, desde mi dormitorio. Tengo un usar la chequera de su padre político, y la
anexo. alegría retorna a su alma desolada. ¡Y olé!
CASTRO: Ahí me ocultaré. ¿Lo permites? Ahora, con el permiso de ustedes, continúa la
PITUSA: (coqueta) Creo que sí. acción de la comedia. (regresa a su asiento)
CASTRO: Perfecto. Ahora bésame… Entra Angel Castro. El Marqués lo mira
PITUSA: (púdica) ¿Aquí? (por los sorprendido.
espectadores) ¿Y los señores? CASTRO: Usted, caballero, no me conoce. Yo
CASTRO: Como si no existieran. A ese lado, tampoco a usted. Ante todo, me presentaré. Mi
según dicen, está la cuarta pared. nombre es Angel Castro.
PITUSA: Me da vergüenza, Ángel. (jalándolo) MARQUÉS: (le tiende la mano) Soy el
Mejor vámonos… (ambos salen) marqués de Rondavieja. ¿Es usted amigo de
SOCORRO: (que entra luciendo un elegante la familia Obedot? ¿Pariente quizá?
traje de noche. Atrás de ella viene Jobita con CASTRO: Algo menos que amigo y algo más
un gran ramo de flores) Colócalas aquí. que pariente. Porque si usted pretende a
¡Regio! ¡Regio! ¡Regio! (pausa) Ahora anda Pitusa, va muerto.
donde la niña Pitusa y dile que se vista. MARQUÉS: Explíquese.
JOBITA: Enseguida, señora. (sale). (suena el CASTRO: Poseo algo que usted carece.
timbre. Aparece Jacinto) MARQUÉS: ¿Qué? ¡Dígalo!
JACINTO: ¿Abro, señora? CASTRO: (tranquilo) El amor de Pitusa.
SOCORRO: Sí, Jacinto. Haga pasar al señor y MARQUÉS: ¿Usted cuenta con el amor de
dígale que en unos minutos estaremos con él. Pitusa Obedot? ¡Vamos, joven, despierte!
(sale Socorro. Jacinto va a abrir. Un segundo CASTRO: Tengo el cariño de Pitusa, que es
después aparece el marqués de Rondavieja) toda espíritu y con la cual se quiere traficar
JACINTO: Tenga la amabilidad de esperar como con una mercancía. ¡Retírese, caballero,
aquí unos instantes. El señor, la señora y la porque la prenda es mía!
señorita Obedot vendrán enseguida. Con MARQUÉS: ¡Se habrá visto insolencia igual!
permiso. (sale) ¡Lárguese, antes de que pida ayuda a la
MARQUÉS: (cuando está seguro de que servidumbre!
Jacinto se ha alejado) ¡Heme en mis CASTRO: Ya me voy. Pero tengo algo más
posesiones! ¡Adiós miserias! (pausa) ¡Y adiós que decirle y no hay mucho tiempo disponible.
también alegrías de juventud! (nervioso) Me (mira al interior) ¡Don Luciano Obedot está en
siento como una pieza en subasta. Espero que la ruina total! ¡Todo lo que tiene son deudas,
todos los informes sean correctos y que al nada más! Nada de lo que ve durará. Dentro
pasar por el aro nupcial encuentre al otro lado de poco, se llevarán íntegramente los lujos y
la gran vida. (paseándose intranquilo) Lo que las ostentaciones que aquí relumbran. (pausa)
me tiene desequilibrado es la doble Lo único libre en esta mansión es Pitusa, y ya
personalidad. El endeudado ganapán para tiene dueño… ¡Yo! (se inclina ceremonioso)
unos, y el riquísimo Marqués para otros. Debo Hasta la vista, excelencia. (sale)
casar al aristócrata para salvar de la cárcel al MARQUÉS: (que ha permanecido
boquiabierto) ¿Será cierto? Hay que
considerar esas informaciones. ¿Y si caigo en le ha ocurrido venir ahora?
una trampa? (decidido) No hay tiempo. ¡Me JACINTO: Dice que usted lo ha citado. (sale)
voy! OBEDOT: ¿Yo? ¡Ni que estuviera loco! (entra
OBEDOT: (que entra seguido por su esposa y Cash)
su hija) ¡Mi señor Marqués! (le extiende CASH: ¡Así es mejor, señor Obedot! Si no
cordialmente la mano) puede usted pagar, lo ejecuto. Prefiero la
MARQUÉS: (dando la mano a Socorro y verdad.
Pitusa) ¡Oh, qué placer! ¡A sus pies! OBEDOT: ¿De qué diablos habla usted?
OBEDOT: (alegre) Siéntese, siéntese. (todos CASH: ¡Tome su letra! ¡Prefiero cobrar en
obedecen) ¿Y? ¿Bien? (silencio embarazoso) dinero contante!
(a su mujer) ¿Por qué no ordenas que nos OBEDOT: (desesperado) ¿A qué se refiere?
sirvan un cóctel y algunas cositas para picar? ¿Me puede explicar a qué obedece esta
SOCORRO: (inmediatamente se pone de pie) agresión?
En seguida. (sale) CASH: ¿Va a dar marcha atrás ahora? He
OBEDOT: ¿Fue el domingo al hipódromo? recibido una llamada telefónica de su parte por
MARQUÉS: Sí, fui. la cual usted me hacía saber que me pagaría
OBEDOT: ¿Con suerte? esta misma noche. Me dijeron que viniera a su
MARQUÉS: Más o menos. casa, a esta hora.
Vuelve Socorro. Tras ellas viene Jacinto con OBEDOT: ¡Ha sido usted víctima de una cruel
una bandeja con copitas de cóctel y otros broma, amigo!
bocaditos. CASH: ¡De acuerdo! ¡No me pague usted el
OBEDOT: Bueno, ahora hagamos salud. arriendo! ¡Déjeme la casa mañana mismo!
¡Salud por…! ¡Salud por… (decidido) ¡Salud ¡Pero múdese! ¡Múdese!
por la Madre Patria! OBEDOT: Le repito que ha sido vilmente
MARQUÉS: Salud. engañado. ¿Por quién? No lo sé. ¡No le he
SOCORRO: ¡Chin chin! pedido a nadie que le llame por teléfono!
OBEDOT: Salud y pesetas. CASH: ¿Cómo? Eso no puede ser.
MARQUÉS: (al oír la palabra “pesetas” se OBEDOT: Alguien ha tomado mi nombre para
atraganta y salpica la bebida) ¡Oh, perdón! hundir mis proyectos de dicha. En el jardín
Discúlpenme. (se levanta y trata de limpiarse está el novio de mi hija, el acaudalado
con un pañuelo) ¡La emoción! (a Obedot) marqués de Rondavieja. Verá usted al
Usted comprende. pretendiente y juzgará por sí mismo el éxito de
OBEDOT: ¡Oh, claro! ¡Es explicable! (suena el mi laborioso trabajo de recuperación
timbre de calle. Jacinto se dirige a abrir. Vuelve económica. Lo presentaré como mi socio. ¿De
y habla al oído a Obedot) ¡Qué impertinencia! acuerdo? Voy por él… (sale)
¡Dile que tengo un invitado en casa! (sale CASH: Duro oficio el de acreedor. Pero no me
Jacinto) Disculpe la interrupción. Un dejaré vencer.
impertinente que cree que uno está dispuesto Aparece en escena el Marqués, que advierte la
a hacer negocios a cualquier hora. (ha entrado presencia de Cash, se detiene paralizado,
Jacinto una vez más y ha vuelto a hablar al intenta huir. Ante la imposibilidad de hacerlo,
oído a Obedot) ¿Qué? ¿Dice lo mismo? ¿Está trata de pasar desapercibido.
loco? (a su invitado) Mil perdones, pero se ha OBEDOT: (con satisfacción) Bueno, los
presentado un asunto engorroso. (a Socorro) presentaré. El marqués de Rondavieja. Mi
¿Quieres acompañar al señor a admirar tu amigo y socio Cash, notable financista.
rosal? CASH: (adelantándose hacia el Marqués) ¿El
SOCORRO: Tendré mucho gusto. Marqués? ¿Este?
MARQUÉS: (en pie. Desconcertado) MARQUÉS: Bueno, quizá… Tal vez hay un
Encantado, señora. error…
OBEDOT: Vayan, vayan… (está inquieto) En CASH: (vociferando y persiguiendo por toda la
unos minutos los alcanzo. (a su hija) Ve, hijita. estancia al Marqués) ¡Ladrón! ¡Tramposo!
Sé sociable. (en cuanto han salido, irritado, a ¡Sinvergüenza!
Jacinto) ¡Has pasar a ese monstruo! ¿Cómo se OBEDOT: ¡Cash, qué expresiones son esas!
CASH: (que ha pescado al Marqués por el Estimado señor Obedot… (Obedot levanta la
cuello) ¡Las que este pillo se merece! cabeza, lo mira indiferente y se encoge de
OBEDOT: ¿Cómo dice usted? hombros) Así son los bienes materiales…
CASH: Su Marqués, señor Obedot, no es otro OBEDOT: (amargo, lo interrumpe) Mire joven,
que un tal Desiderio Lobo, que le debe a todo no estoy para discursos ni filosofías… Déjeme
el mundo. pensar tranquilo.
OBEDOT: ¡Con que no era Marqués ni cosa CASTRO: Gustosamente lo dejaría en su
parecida! sueño, señor, si mañana no fuera usted a ser
MARQUÉS: (a Obedot) ¡Tan Marqués como mi padre político.
usted millonario! (a Cash) ¡Suélteme que me OBEDOT: ¿Qué?
está estropeando el único traje elegante que CASTRO: Lo que oye usted. Mañana Pitusa y
me queda! (Cash no lo suelta) yo nos casamos. Ha ganado el amor.
CASH: ¿Y ahora? ¿Cómo hacemos con las OBEDOT: Sáqueme de una duda. ¿Fue usted
deudas? quien dio cita a mis acreedores esta noche?
OBEDOT: (sentándose en una silla) ¡Haga CASTRO: Sí, yo fui. Pero queda establecido
usted lo que quiera! que merezco su gratitud.
CASH: (deja libre al Marqués, quien aprovecha OBEDOT: (reflexiona) Es cierto. (lo mira) Es
para escapar como estampida) Desocúpeme usted hábil y audaz… (de un salto se pone de
pronto la casa. Tengo un comprador. pie) ¡Cásese con Pitusa!
OBEDOT: (que resignado se sienta en el CASTRO: (casi sin creerlo) ¿Me da usted su
suelo) Es más cómodo… consentimiento?
CASH: Mañana a mediodía no debe quedar ni OBEDOT: Plenamente. (se estrechan las
siquiera un papel suyo en la casa. Por favor. diestras)
(sale) PITUSA: (entra seguida de su madre)
JACINTO: (entra luego de mirar de arriba ¡Gracias, papacito! (va hacia Castro y lo toma
abajo el estado en que ha quedado la sala) de la mano)
Señor. SOCORRO: (abrazando a Obedot) ¡Querido,
OBEDOT: (con naturalidad) Quita los cubiertos olvidemos toda esta historia!
de la mesa. OBEDOT: ¿Olvidarla? ¿Te olvidas del general
JACINTO: Imposible, señor. Pinzón tú?
OBEDOT: ¿Por qué? SOCORRO: ¡Oh, eso es otra cosa querido!
JACINTO: Jobita ha tomado, como pago de ¿Vas a continuar en los negocios?
sus emolumentos atrasados y otras cuentas, la OBEDOT: El dinero me ha intoxicado.
vajilla. Si el señor está de buen ánimo, le pido Imposible volver a la pureza inicial.
autorización para darle otra mala noticia. SOCORRO: Busca un puesto público. Un buen
OBEDOT: Dilo pronto. sueldo, y viviremos tranquilos.
JACINTO: Aunque lamento lo ocurrido, no OBEDOT: ¿Yo burócrata? ¡Nunca!
puedo dejar de velar por mis intereses. Se me PITUSA: Papá, viviremos los cuatro en un
adeuda un año de retribuciones salariales. departamento.
Quisiera facilitarle al señor la operación de OBEDOT: (enérgico) ¡Nada de departamentos
saldar esa deuda proponiendo hacérmela conmigo! Mis ambiciones son demasiado
efectiva en especies. anchas.
OBEDOT: ¿Qué quieres? CASTRO: Yo le ayudaré, señor Obedot.
JACINTO: El traje gris de gabardina inglesa, Iniciará usted una nueva vida.
los zapatos amarillos y el sombrero de OBEDOT: (serio) Yo amo mi vida tal cual es,
Panamá con cinta azul y plumitas. es tal como ha sido siempre. Así fue para mí,
OBEDOT: Son tuyos. desde la cuna, la vida.
JACINTO: Gracias, señor. Le extenderé el PITUSA: (a Castro) Vamos al jardín. Veamos
recibo respectivo. Buenas noches. por última vez nuestro rincón.
OBEDOT: Buenas noches. CASTRO: Nuestro refugio…. Vamos. (salen
Sale Jacinto. Obedot, sentado en el suelo, tomados de la mano)
queda meditando. Ingresa Castro. CASTRO: OBEDOT: (a su mujer) Antes de que se lleven
el escritorio, saca de allí una carpeta amarilla. SOCORRO: Primera noticia. (al público) ¡No
(Socorro sale) Hay que encontrar la salida y la tiene remedio este hombre! (a Obedot) ¡Voy a
encontré. (se pasea pensativo de un extremo ver dónde andan los chicos! (sale)
al otro. Vuelve Socorro. Le entrega la carpeta) OBEDOT: ¡Fabricante de deudas! Es decir
Esta es. (examina los documentos que fabricante de dinero y de riqueza. (avanza
contiene) Al banco le debo y no tengo con qué hacia el público) No lo duden ustedes. El día
pagarle. Y como no hay banco que esté en que fue inventada la moneda no se hizo
dispuesto a perder una suma tan alta, le otra cosa que emprender la más grande y
propondré al gerente un negocio de 300 mil universal estafa. Yo, Luciano Obedot, no soy
soles. sino un humilde miembro de la numerosa
SOCORRO: ¿Te harán caso, Luciano? pandilla que continúa y perfecciona esa estafa
OBEDOT: ¡Claro que sí! ¡Yo soy fabricante y histórica. Y tal vez, señoras y señores, ustedes
ellos lo saben! son mis cómplices. (hace un signo de silencio.
SOCORRO: Tú, fabricante. Socorro lo imita) Silencio. Que o nos oigan.
OBEDOT: ¡Fabricante de deudas! Buenas noches tengan ustedes.

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