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3.

La expresión oral en el
contexto académico-científico
3.1. El discurso oral en el entorno académico

2
• La expresión oral es una destreza básica y esencial dentro de
la comunicación.
• Los géneros formales orales son aquellos que se producen en
las instituciones de la vida pública, incluyendo las académicas
(SOLÉ, 2007).
• Nos centraremos en el discurso oral formal propio de los
foros académico-científicos (y también profesionales, puesto
que la mayoría de nosotros vamos a desarrollar nuestra vida
laboral en un ambiente académico)
• No obstante, la exposición oral, hablar en público, es algo más
que un formato de comunicación para uso académico y
científico: es una herramienta crucial en todos los ámbitos de
la vida. No solo en la Universidad, sino también en ambientes
profesionales o de otra índole, la exposición forma parte de
procesos colectivos de construcción de opinión y de toma de
decisiones.
• Sin embargo, este es un aspecto de la comunicación poco
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desarrollado en el currículo académico de los estudiantes
universitarios.
• Una buena exposición no es una simple enunciación de hechos o de
datos, constituye una hipótesis u opinión en torno a un problema, es
decir, una argumentación con el objetivo de abrir un debate.

• El debate es un evento colectivo, por tanto, el éxito de una exposición


depende tanto de quién expone como del auditorio, el cual tiene que
conocer el tema y prepararse para el debate. Inversamente, un buen
expositor debe saber expresar oralmente sus ideas, pero también
escuchar con atención y respeto a sus interlocutores.

• Por ello, el discurso oral formal de tipo académico y científico es un


discurso bien planificado que tiene siempre detrás un texto escrito
muy elaborado, esto es, hemos de seguir el esquema básico que nos
proponía la retórica clásica:

- inventio, búsqueda de información y selección de ideas sobre el


tema del que vamos a hablar,
- dispositio, ordenación de las ideas (construcción de un texto
cohesionado); y
- elocutio, cómo se va a expresar, a decir, a comunicar el texto 4
(entran en juego aspectos no verbales)
La presentación oral de un trabajo no consiste únicamente en decir
oralmente el texto previo escrito, sino que requiere la adecuación a un
nuevo medio, a una nueva situación que impone sus condiciones para
que la comunicación sea efectiva [el subrayado es mío]. (CAMPS, 2007:11)

La exposición oral es un desafío comunicativo muy diferente a


la escritura.

El discurso académico deberá carecer de la densidad de la escritura,


deberá contar con la fugacidad de las palabras y tendrá que ofrecer una
estructura que permita al auditorio seguir sin dificultad y con interés lo que
se le expone porque una exposición oral densa rápidamente aburre al
auditorio, que acaba perdiéndose irremediablemente.

Es preciso conocer una serie de estrategias de estructuración y de


exposición para conseguir un buen discurso oral.

Debe tenerse en cuenta que, para el receptor, una exposición no es


igual que una lectura. No puede volver atrás en el texto, releerlo, cuanto
necesite, abordarlo por partes, alterar el orden o suprimir información,
comentarlo con otros lectores.
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El discurso académico oral:
• es un discurso formal y casi siempre monológico (aunque
incorporando al destinatario);
• se atiene a la corrección normativa, y se constituye tanto a través
de lo que se dice como mediante los elementos suprasegmentales
(tono, volumen, ritmo) y las expresiones no verbales (mirada,
gestualidad, gestión del espacio), que cobran una gran relevancia;
• exige partir de una preparación minuciosa de la estructura y el
contenido de lo que se va a decir, y de cómo va a ser dicho;
• requiere, sin embargo, de cierta flexibilidad que permita la
eventual adaptación a las reacciones de los interlocutores;
• debe tener en cuenta que hablante y oyentes comparten un
espacio –en el que pueden interactuar–, en un contexto
institucionalizado que establece unos usos y convenciones, que
tienen en cuenta los roles sociales del enunciador y del
destinatario (cortesía).
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La elaboración de un discurso oral formal:
• Implica un control consciente y voluntario del propio comportamiento
lingüístico y exige una esmerada preparación.
• Exige una transformación del lenguaje que se usa de forma espontánea, sin
confundirlo con el que se emplea en la escritura académica.
• La presentación pública de un trabajo académico o científico ya elaborado
requiere de un nuevo escrito que puede ser el guion o el esquema sucinto de
la presentación.

 El que habla ante un auditorio experto exponiendo un tema, defendiendo


unas tesis, no puede hablar coloquialmente, pero tampoco puede hablar como
un libro.

Ni se puede escribir como se hable, aunque se hable muy bien, ni se puede


hablar como se escribe, aunque también se escriba muy bien, porque si se habla
como se escribe no se aprovecha el poder de lo oral para captar, persuadir y
convencer al auditorio.
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• El discurso académico constituye una expresión de lo que se conoce como
«lengua oral formal»: se aleja de las características de la conversación
(género oral prototípico) y adopta rasgos y convenciones propios de la
escritura.

• Así, los textos académicos orales:

a) comparten características con otro tipo de textos orales , pero


b) tienen características propias, relacionadas con:

• la sintaxis y
• el léxico, propio de la lengua de especialidad: precisión léxica
y terminología específica
• además de otros aspectos como las reformulaciones, el valor
expresivo del lenguaje no verbal, las pausas, el volumen de la voz
o la entonación propias de este tipo de discurso.

Una clase magistral, una comunicación en un congreso, la exposición y


defensa pública de una tesis doctoral, una conferencia, son ejemplos de
género o discurso académico. En todos se habla de un tema concreto y
especializado, se planifica previamente lo que se va a decir, se adopta un tono
formal y objetivo y, predominantemente, el discurso se estructura como un 8
monólogo, como sucede en la mayoría de géneros escritos.
3.2. Rasgos generales del discurso oral formal:
fónicos, morfosintácticos, léxicos y de
organización del discurso

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El discurso oral presenta las siguientes características, en
cuanto a los niveles fónico, morfosintáctico, léxico y de
organización textual y discursiva (SANZ ÁLAVA 2007):

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1) NIVEL FÓNICO (rasgos suprasegmentales):

1.1. La pronunciación (variedad dialectal, social, situacional e individual):


no se tiene en cuenta en el discurso escrito, pero es fundamental en el oral
porque nos permite conocer las características personales y socio-culturales del
emisor.
1.2. La entonación, tono o altura musical: es uno de los mecanismos de
cohesión y organización de la información en el discurso oral formal. Cuando
hablamos, disponemos de una gran variedad de modelos entonativos, que nos
permiten expresar diversos matices, mientras que la escritura solo es capaz de
hacerlo de forma somera.
1.3. El ritmo se puede utilizar como factor enfático, sobre todo, en los
discursos orales formales de carácter argumentativo en los que la principal
función puede ser convencer a una audiencia. Asimismo, sirve para aumentar la
expectación o para demostrar que se controla la información.

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2) NIVEL MORFOSINTÁCTICO:

El discurso oral formal es un discurso planificado, lo que implica que ha


pasado por una fase escrita para después ser expuesto frente a una
audiencia. Esto conlleva cierto dinamismo al admitir variaciones necesarias
para ajustarse al contexto en el que el discurso se produce: en los géneros
orales formales, es decir, los producidos en ámbitos académicos o
profesionales (una conferencia, un debate...) la sintaxis utilizada está
sistematizada, se ajusta a las indicaciones de la lengua estándar, pero puede
variar al mismo tiempo que se produce el discurso en una situación 'cara a
cara', y al ir recibiendo la retroalimentación de los oyentes.

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3) NIVEL LÉXICO:

El nivel léxico dependerá del tipo de discurso, del registro utilizado, del
objetivo que se pretende conseguir y de las características de la audiencia. Al
formar parte del discurso oral formal, se caracteriza por la precisión y por la
terminología específica y técnica que requiere dirigirse a un público seleccionado,
como, por ejemplo, los asistentes a un congreso o a un debate.

4) NIVEL TEXTUAL:
Se caracteriza por el uso de conectores y marcadores discursivos que
organizan la producción y estructura del texto; así como por la progresión
temática. En el caso de los discursos monologales será también fundamental tener
en cuenta el escenario, es decir, el lugar donde se produce el discurso.
En el discurso escrito de tipo expositivo, la coherencia se consigue gracias al
uso de elementos lingüísticos, tales como conectores, que sirven para organizar el
flujo de información, y a través de la organización iconográfica del texto (título,
párrafos, apartados, tipos de letra, etc.), sin embargo, en el discurso oral, la
coherencia se consigue normalmente a través de elementos prosódicos (acento,
duración, entonación, pausas, tempo), paralingüísticos y no verbales, así como a
través del uso de referencias que se refieren al contexto situacional (ustedes, eso,
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aquí, ahora, etc.).
3.3. La estructura de las presentaciones
orales académicas:
qué decir y cómo decirlo

(Solé, 2007)

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El discurso académico suele asumir una estructura expositiva:
parte de unos interrogantes explícitos o implícitos que podrían
plantearse personas menos expertas que el hablante en este tópico
concreto. A lo largo del discurso, estas cuestiones quedan suficiente
y claramente respondidas, mediante argumentos apoyados en
justificaciones, demostraciones, argumentos, citas de autoridad, etc.:

Para ello, el discurso presentará una estructura tripartita


asumida desde la retórica clásica hasta nuestros días:

 Un exordio o secuencia inicial en la que se formulan


interrogantes sobre un tópico en cuestión.
 Un proceso explicativo-argumentativo.
 Un epílogo o conclusiones o síntesis final.
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1. EL EXORDIO
La retórica considera el exordio como la parte inicial y de capital
importancia de un discurso retórico. A través del exordio se pretende
obtener la disposición favorable del auditorio hacia las tesis y
argumentos que se presentan, así como lograr una actitud
igualmente positiva hacia la persona que realiza la presentación.
FINALIDAD DEL EXORDIO:
persuasiva (captatio benevolentiae)
+
metadiscursiva (anticipar la macroestructura del discurso)

La finalidad metadiscursiva exige que en el exordio el orador


anuncie el tema para que la audiencia sepa de qué se hablará, y
pueda utilizar ese conocimiento como guía. Conviene que esta
introducción al contenido sea clara, anticipe la estructura de la
exposición y sus puntos más importantes –se pone de manifiesto la
relevancia o necesidad del tema que se trata- (p. ej. con conectores
metatextuales del tipo en primer lugar…, en segundo lugar…, por
último…), y que ofrezca una breve indicación acerca del alcance de las
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aportaciones del trabajo que se presenta. Pueden señalarse también
(escuetamente) las limitaciones de la elaboración realizada o de la
perspectiva adoptada.
Para lograr la finalidad comunicativa de persuasión, el orador
debe establecer una cierta complicidad con el auditorio (que puede
ser un tribunal, por ejemplo), mediante una serie de estrategias:
 presentar el tema de modo que se ponga de relieve su interés y el de la
metodología adoptada para abordarlo;
 formular, en el exordio, la pregunta clave a la que se quiere responder
mediante el trabajo presentado;
 asumir la competencia de los interlocutores en el tema que se trata y el
hecho de compartir valores y conocimientos. Ello requiere tener en
cuenta quién estará escuchando, para formular un discurso que pueda
captar y, preferiblemente contar, con el auditorio.

El orador debe mostrarse prudente, discreto y humilde, y,


simultáneamente, conocedor del tema y seguro de sí mismo. No
obstante, la prudencia y humildad no deben trasmitir servilismo ni
sensación de incompetencia, del mismo modo que la seguridad que
confiere autoridad a los argumentos ha de estar exenta de altivez y
arrogancia.
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La duración del exordio debe ser proporcionada al tema, en torno
a una décima parte del total de tiempo disponible para la exposición
(otra décima parte se reservaría para el epílogo, y el cuerpo central,
con ocho décimas partes, se dedicaría a la explicación del trabajo
realizado).

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2. LA EXPOSICIÓN DEL TEMA Y LA ARGUMENTACIÓN DE SUPUESTOS Y
TESIS
Una vez introducido el tema, el orador procede a exponer el cuerpo
del trabajo realizado; la finalidad es explicarlo y ofrecer razones y
argumentos que sostengan las opciones adoptadas.
2.1. EXPONER, EXPLICAR, ARGUMENTAR
«Exponer» equivale a informar de forma organizada y estructurada. «Explicar»
parte de la exposición, pero añade la intención de hacer comprender las causas
subyacentes a los hechos, datos o fenómenos explicados, dar cuenta de su razón de
ser. En la presentación pública de un trabajo académico o de investigación, sin
embargo, no solo se explica; con mucha frecuencia, la explicación aparece
entrelazada con la argumentación.
En el curso de una presentación académica, cuando se explica, el orador puede
recurrir a definir, reformular, establecer analogías, citar, dar ejemplos, para hacer
accesible y autorizada su visión de los hechos. La argumentación implica, sin
embargo, la existencia de posiciones distintas y con frecuencia contrapuestas; se
argumenta para persuadir, convencer acerca de la bondad de una de esas
posiciones frente a las demás; para argumentar se puede remitir a la lógica (por una
relación de causalidad), a la autoridad intelectual (a través de la citación de autores 19
de prestigio que adhieran a la posición defendida) o a la certeza que proporciona la
propia investigación científica.
2. 2. ESTRATEGIAS PARA EXPLICAR Y ARGUMENTAR

Estrategias para la exposición y explicación


 Empleo de marcadores como los utilizados en el exordio para introducir el
tema:
 Marcadores de ordenación: en primer lugar [...], en segundo lugar [...],
por último [...], con valor de guía y esquema para ordenar la escucha.
 Conectores lógicos entre las ideas (causa/consecuencia, finalidad...): así
pues..., por lo tanto..., por consiguiente..., de ello se deduce que...,
recapitulando... Aportan coherencia y cohesión al discurso, pues sirven
para poner de relieve el encadenamiento de los hechos que se explican y
las relaciones que entre ellos se establecen conduce.

 Estrategias de enfatización: sitúan el énfasis en determinadas ideas de la


explicación que, al quedar resaltadas por encima de otras, indican al auditorio
qué es básico e importante, a qué hay que prestar atención. Los marcadores
de importancia, combinados con preguntas retóricas y con las repeticiones,
proporcionan además tiempo a quienes escuchan para atender, procesar y
comprender la información. Ejemplo: 20
[...] En el estudio de esta problemática podemos considerar las conocidas
aportaciones de Bereiter y Scardamalia en torno al doble espacio de problema
que supone la escritura. Los autores consideran que en todo acto de escribir
confluyen un problema retórico, vinculado al cómo escribir y a quién se dirige el
escrito; y un problema de contenido, sobre qué escribir. Las repercusiones de
esta perspectiva para el problema que nos planteamos son numerosas. En pri-
mer lugar [...]. En segundo lugar [...].

[...] En el estudio de esta problemática han sido muy relevantes y


esclarecedoras las conocidas aportaciones de Bereiter y Scardamalia en torno al
doble espacio de problema que supone la escritura. ¿Qué significa «doble
espacio de problema»? Los autores consideran que en todo acto de escribir
confluyen, y lo importante es esa confluencia, un problema retórico, vinculado
al cómo escribir y a quién se dirige el escrito; y un problema de contenido, sobre
qué escribir [...].Un problema retórico, porque [...]. Y, relacionado con éste, un
problema de contenido, en el sentido de [...]. ¿Cuáles son las repercusiones de
esta perspectiva para el problema que nos planteamos? Las repercusiones son
de dos órdenes. En primer lugar, y más importante [...]. En segundo lugar,
aunque de menor impacto, cabe señalar también [...].

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 Estrategias de expansión: mediante las estrategias expansivas se aclara,
se ejemplifica un concepto, se proporciona información adicional sobre
un hecho o idea. La expresión «dicho en otras palabras» ayuda a
comprender bastante bien lo característico de estas estrategias: mediante
la definición, las relaciones de sinonimia y antonimia, los ejemplos y, de
un modo general, mediante las paráfrasis, el orador se detiene, expande
la información, proporciona elementos adicionales para hacerse
comprender.

 Recursos analógicos: sirven para relacionar la información nueva con la


que se supone información dada, poseída por el auditorio, ayudan
también a través de la comparación y la metáfora a conseguir el objetivo
de establecer la existencia de conocimientos compartidos que faciliten la
comprensión del discurso.

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Estrategias para la argumentación

 Las cita de autoridad.


 Las relaciones de causa/efecto.
 La evidencia empírica: el apoyo en los datos y resultados de la propia
investigación forma parte de las estrategias argumentativas encaminadas a
convencer.
 Estrategias para lograr el acuerdo y la complicidad, que se basan en las
«estrategias de cortesía»: preservar tanto la imagen del orador como la de unos
interlocutores que pueden compartir sus argumentos o discrepar de ellos.
Fórmulas:
• usar el plural que incluye al orador y al auditorio (sin confundirlo con el
plural mayestático), dando a entender la comunión de puntos de vista;
• minimizar -que no negar- la discrepancia, a través de la valoración de los
aspectos positivos de los contraargumentos a la vez que se señalan los
desacuerdos («Es desde luego una perspectiva interesante que subyace a
numerosas investigaciones, a pesar de lo cual debemos constatar las
dificultades que tiene para dar cuenta de...»),
• matizar el carácter tajante de las aseveraciones (véase ejemplo a), 23
formulándolas en términos de duda o propuesta (como ocurre en ejemplo
b), etc.
a) A pesar de las numerosas aportaciones que se han realizado desde esta
perspectiva (X), su poder explicativo para los nuevos problemas que planteamos es
escaso, por no decir nulo. Por ello, hemos adoptado la teoría Y...

b) A pesar de las numerosas aportaciones que se han realizado desde esta


perspectiva (X), es justificable, a la luz de las nuevas teorías, cuestionar su poder
explicativo para los problemas que planteamos. En este sentido, puede que la
teoría Y constituya un marco más adecuado para dichos problemas, debido a...

En una exposición pública, a través de la explicación y de la argumentación, el


orador persigue hacer oír su propia voz, de forma autorizada, entre las voces de
otros autores e investigadores, hacer entender y sostener sus posiciones con
razones basadas en la honestidad y en el conocimiento. En el reverso de la
moneda de los argumentos se encuentran:

 las falacias: operaciones dirigidas a obtener el «éxito» del discurso, sin reparar
en las condiciones de sinceridad y honestidad intelectual a las que nos hemos
referido. El uso falacioso es probablemente lo más opuesto que se pueda
encontrar a la argumentación académica y científica. Pertenecen a dicho uso el
ataque o la descalificación exenta de razones, el argumento demagógico o
sectario, y directamente el engaño, como el recurso a una falsa fuente de
autoridad, el establecimiento de falsas relaciones entre determinados hechos y 24
la utilización de ejemplos o metáforas que son manipulados para ser usados
como argumento.
La verdadera elocuencia no consiste en tener facilidad natural de hablar; se
requieren asuntos, pensamientos, razones… que deben ser presentados,
matizados, ordenados; no es suficiente hacerse oír y atraer la mirada de los
interlocutores; es preciso influir e impresionar.

 En definitiva, al preparar una exposición oral de un trabajo científico o


académico, es necesario organizar adecuadamente la explicación de forma que
sea clara y concisa, así como encontrar los argumentos que proporcionan
legitimidad a las opciones adoptadas. Poner de relieve las relaciones que se
establecen entre dichos argumentos y opciones ayudará, indudablemente, a
conseguir una presentación estructurada y lógica, un estilo «firme, vigoroso y
conciso».

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2. 3. EL DESARROLLO DEL TEMA:
ESTRUCTURA, SELECCIÓN Y ELABORACIÓN DE LA INFORMACIÓN

• El reto al que se enfrenta el investigador (ue expone su trabajo a un público


de expertos es el de condensar la información, seleccionar lo más importan-
te, poner de manifiesto las relaciones que se establecen entre los núcleos de
contenido que se exponen, renunciar a contar el conjunto del trabajo para
centrarse en el problema básico, y contarlo bien. UN AUDITORIO NO PUEDE
PRESTAR ATENCIÓN DURANTE DEMASIADO TIEMPO A DEMASIADAS IDEAS.

• No se trata de explicar exhaustivamente lo que se ha hecho y está escrito;


más bien, se trata ahora de planificar (mediante un guion detallado) lo que
se va a decir tomando como referente el trabajo escrito. Es una nueva
escritura que selecciona, omite y condensa sin que se pierda la esencia de la
investigación, y que como se señaló, utiliza diversas técnicas para lograr su
fin. Todas ellas, sin embargo, deben servir a una misma estrategia: evitar la
confusión entre la estructura de elaboración de un trabajo y la estructura
necesaria para facilitar su comunicación.

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3. EL EPÍLOGO
Es la parte final de una exposición, que hay que cuidar especialmente por
el sabor de boca que deja en el auditorio, y porque sirve a una doble fina-
lidad:
1. Permite resaltar los hechos (argumentos, datos, resultados, conclusiones)
más relevantes expuestos de forma sucinta y, si es posible, relacionada.
Hay que evitar repetir, decir lo mismo que en el cuerpo del discurso; una
buena estrategia consiste en vincular el epílogo al exordio, respondiendo
en aquel las expectativas e interrogantes que se formularon en este. En el
epílogo de la presentación de un trabajo académico o científico que va a
ser evaluado, el orador puede anticipar las limitaciones del trabajo (sin ser
exhaustivo y sin proporcionar «pistas» innecesarias), así como responder a
previsibles críticas, formular futuros caminos de investigación e incluso
plantear las nuevas preguntas que el trabajo realizado ha suscitado.
2. Permite cerrar el discurso, mediante el uso de una fórmula de cortesía
para agradecer la atención prestada, tanto por el tribunal como por el
público en la ocasión presente. Puede ser buen momento para manifestar
el reconocimiento al director o a la directora del proyecto, si se trata de
una tesis doctoral, por la ayuda recibida en su realización. Debe evitarse la
tentación de agradecer a un gran número de personas.
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Ejemplo:
Lo expuesto hasta aquí muestra que estamos ante una problemática abierta y
poliédrica. Las respuestas encontradas en nuestra investigación generan a su vez
nuevos interrogantes que justifican el interés de continuar explorándola en la línea
iniciada, especialmente en lo que se refiere a [...]. Espero, así mismo, poder seguir
contando con el apoyo y estímulo intelectual de la Dra. X, directora de este trabajo,
cuya guía y dirección quiero agradecer públicamente, así como el aliento de mis
colegas (y de mi familia). Concluyo en este punto mi exposición, y espero poder
precisarla a través de las respuestas a sus preguntas. Muchas gracias por su
atención.

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3.4. La preparación del discurso:
factores extralingüísticos que deben tenerse en
cuenta en el discurso oral formal académico

(Sanz Álava, 2007; Solé, 2007)

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1. LOS ASPECTOS SUPRASEGMENTALES Y LA COMUNICACIÓN NO
VERBAL

Lo que se dice es muy importante, y cómo se dice, también. No solo


hablamos con lo que decimos y con la forma de decirlo, hablamos también
con nuestra voz, con nuestra mirada, con nuestros gestos.
1.1. La entonación que se da al discurso focaliza, indica al auditorio el
énfasis, lo que es más importante; la voz contribuye a atraer y a mantener la
atención, marca y modula lo que se va diciendo. Las estrategias de
enfatización, que destacan lo esencial (lo más importante [...] la tesis que se
defiende [...]), resultan mucho más convincentes si la modulación de la voz, sin
artificios ni exageraciones, es acorde a los contenidos que trasmite.
Un discurso monocorde, flojo, monótono... puede deslucir la presentación
de un buen trabajo. Por supuesto, las diferencias individuales son, aquí como
en todo, influyentes. Pero lo importante es que se sepa que se puede hablar
mejor en público si se toman determinadas precauciones, si se ensaya
(individualmente, ante un auditorio de colegas), si se graba y se escucha la
propia locución para buscar los puntos donde mejorarla.
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1.2. La comunicación no verbal es la clave para el éxito en una exposición
oral, ya que se pone en marcha desde el primer momento en que el emisor
entra en el escenario (el aula, la sala de conferencias o reuniones) e incluso
antes de que empiece a hablar.
Los receptores perciben todos los sentimientos que manifiesta (nervios,
timidez, arrogancia, inseguridad).
El lenguaje del cuerpo y la kinesia se basan en las pautas de conducta de
la comunicación no verbal. La kinesia pone en relación los movimientos
corporales con la cultura, tanto los movimientos conscientes como los
inconscientes, y los universales como los de culturas particulares.
Para evitar una primera impresión negativa es conveniente subir al
estrado con energía, con la cabeza alta, la espalda rígida y los hombros hacia
atrás, mirar a la audiencia, dejar pasar un breve espacio de tiempo, mantener
contacto visual con diferentes miembros de la audiencia; esto les dará la
sensación de que se habla con ellos como si fuera una conversación.

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A través de la mirada se establece contacto con los receptores, se les
involucra en el propio discurso y se les demuestra que se les tiene en
cuenta. Con la mirada damos énfasis a lo que decimos y controlamos la
recepción del discurso; ella nos permite comunicar efectivamente más allá
de las palabras, crear complicidades, convencer. En la exposición oral es
necesario buscar el contacto visual con el auditorio, con los miembros del
tribunal (¡aunque es preferible no centrarse en uno sólo de ellos!), si se
trata de ese caso.
Si debemos defenser nuestra posición en un debate posterior (p. ej. en
un tribunal), la respuesta a las preguntas se verá favorecida también a
través de la mirada, con la que le indicamos al otro que es nuestro
interlocutor y añadimos veracidad a nuestros argumentos.
También los gestos son elementos moduladores del habla que enfatizan
y subrayan lo que se dice. En las situaciones formales, la naturalidad y
contención del gesto se contrapone tanto a la excesiva rigidez, que genera
distancias innecesarias, como a la gestualidad excesiva, síntoma de
nerviosismo en el hablante y distractor para el auditorio.

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Es imprescindible además conocer la diversidad cultural del público
que nos va a escuchar y ser conscientes en todo momento de que los
mensajes, que se emiten con el cuerpo no son los mismos en todas las
culturas
El espacio comunica, esto es, el ‘yo’ no está limitado por el físico
sino que avanza dentro de una especie de burbuja privada, que
representa la cantidad de espacio necesario entre él y los otros; este
espacio depende de las diferentes culturas. Cuando se traspasa, el que
se siente agredido procurará retroceder; el estudio del espacio personal
desde esa perspectiva es estudiado por la proxémica (Hall). Por ejemplo,
para conversar dos norteamericanos adultos necesitan unos setenta
centímetros de distancia, mientras que a los árabes les gusta la
proximidad. En definitiva, la burbuja de espacio personal supone un
margen de seguridad y si alguien no lo mantiene, originará una agresión
a dicho espacio.

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Para conseguir un control de todos estos elementos es imprescindible
ensayar varias veces la exposición formal, en solitario y ante colegas y
expertos que puedan corregir y orientar lo que sea necesario, y hacerlo si
es posible al menos una vez en el mismo escenario donde se desarrollará
la presentación.
Uno mismo puede ser poco consciente de un uso monótono de la
voz, de la dificultad para mirar abiertamente a quienes nos escuchan y
evitar la «mirada perdida» o la vista fija en el papel.
A veces no nos damos cuenta de que mientras hablamos movemos un
pie, o nos tocamos el pelo repetidamente, o jugueteamos con un
bolígrafo.
Aunque algunos aspectos son más difíciles de corregir que otros,
todos se benefician de la práctica supervisada, de los ensayos sucesivos,
que en la elaboración del discurso oral asumen la función de los diversos
borradores que preparan, anticipan y elaboran el texto escrito definitivo.

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2. LOS MODOS DE TRASMITIR EL DISCURSO

Algunos de estos aspectos suprasegmentales aparecen en parte


condicionados por la decisión que se tome en torno a una importante cuestión:
la forma de transmitir el discurso. Clásicamente, se distingue entre leerlo,
memorizarlo y el discurso «espontáneo»:
- Oralizar un texto leído es arriesgado, porque, si no se ha preparado bien, la
lectura puede resultar monótona, poco comunicativa y, de hecho, tediosa
para el auditorio.
Cuando se lee un texto, puede ser más difícil controlar el tono de voz;
además, la mirada puede quedar atrapada en el papel.
La lectura oral expresiva es una forma muy exigente de lectura que
requiere mucho ensayo y preparación. Si se toma la opción de leer,
porque el orador se siente más tranquilo de ese modo, debe tenerse en
cuenta que preparar una lectura expresiva requiere tanta o más
dedicación y rigor que preparar un «discurso espontáneo», y que, desde
luego, no se asimila a «decir el texto en voz alta».

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- Por otra parte, memorizar una intervención más o menos larga y compleja,
en un contexto evaluativo y formal, puede suponer una carga cognitiva
excesiva, a la que se añade el «miedo escénico», la intranquilidad de sufrir
una laguna mental, de olvidar el hilo conductor del discurso.
- La opción del discurso «espontáneo» -en realidad muy poco espontáneo:
muy preparado, apoyado por notas o soportes visuales que son
proyectados también para el auditorio- sea la más recomendable para una
exposición oral formal.
El orador prepara minuciosamente su discurso, lo ensaya, lo graba, lo
escucha y lo retoca y pule hasta que lo encuentra satisfactorio. Su locución
está guiada por un esquema que va siguiendo y al que añade lo que ha
podido memorizar como consecuencia de las repetidas lecturas y
oralizaciones. Se reduce así la carga excesiva de la memorización absoluta,
se conjura el peligro del olvido y, simultáneamente, se evita el tedio que
suele producir la mera lectura en voz alta de un texto que casi siempre está
más pensado para ser leído que para ser dicho.

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3. LAS AYUDAS VISUALES Y AUDIOVISUALES

Una ayuda visual es cualquier objeto, fotografía, tabla, gráfico o póster


que ayuda a un orador; de igual manera que las grabaciones audiovisuales.
Aunque nunca pueden sustituir a las palabras son muy importantes a la
hora de preparar una presentación porque se logra con ellas un efecto muy
positivo y se suele considerar más profesional y persuasivo al orador que las
utiliza.
Estas herramientas sirven para simplificar, organizar las ideas, controlar
la atención de la audiencia, facilitar la memorización de lo escuchado y
ordenar los propios pensamientos.
La ayuda debe introducirse, presentarse y explicarse y después retirarla;
al presentarla, se deja un momento de silencio antes de explicarla para dar
tiempo a la audiencia; mientras se explica se debe permanecer de espaldas a
la ayuda visual, pero sin taparla y de cara a la audiencia, siempre hay que
mirar al público. Además no es conveniente señalar las AV con el dedo ni
leerlas al público (su objetivo es constituir una lista de control de las ideas
que se quieren comunicar).
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La atención del auditorio no puede dirigirse simultáneamente a un
discurso oral y a una abundante información escrita; esta debería contener
estrictamente palabras clave, ideas esenciales, esquemas, gráficos y tablas
de datos cuya presentación escrita supere las posibilidades de la
comunicación oral, o bien sirva para realzar las cualidades de esta.
El carácter subordinado de los soportes visuales debería traducirse
también en la sobriedad, tanto en lo que se refiere a los aspectos estéticos,
como en lo relativo a los técnicos. La profusión de imágenes, las múltiples
combinaciones de colores o el derroche de efectos pueden distraer la
atención del auditorio -incluso la del orador- de lo principal, el contenido del
discurso. Además, los recursos muy sofisticados pueden plantear más pro-
blemas en su manejo, por lo que deberían ser reservados para usuarios que
estén lo suficientemente familiarizados con ellos.
Hay que prever las dificultades que puede suponer manejar
determinados soportes a la vez que se desarrolla un hilo argumental co-
herente, así como los imprevistos desagradables (avería u otra dificultad que
impida la proyección). Una medida prudente es contar con diversos soportes
por si alguno falla (CD, lápiz de memoria, recurso a la red) e incluso disponer
de versiones impresas. Poder ensayar in situ ayuda a hacerse con el
escenario y permite prever algunas contrariedades.
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Consejos para la inserción de las ayudas visuales (o audiovisuales)
No deben incluirse muchas y debe procurarse explicar solo lo que se muestra
y que el público lo entienda.

Ventajas de las AV:

- suscitan interés,
- fomentan la participación, impiden malas interpretaciones,
- persuaden,
- focalizan la atención,
- ahorran tiempo,
- añaden notas de humor,
- explican lo inaccesible.
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Diseño de las AV:

- No deben utilizarse las AV para repetir lo que se dice con palabras.


- Se deben emplear para reforzar o resumir lo que se dice.
- No deben darse más de tres ideas por diapositiva.
- Deben emplearse gráficos, tablas y tartas.
- Las cifras deben redondearse.
- Una imagen vale más que mil palabras.
- Solo deben usarse palabras clave, no líneas de texto.
- Debe usarse el color, pero que no sea excesivo.
- Hay que ser creativo, con estilo propio, aplicando el buen gusto.
- Se debe ajustar el número de diapositivas al tiempo de que se dispone.
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4. LA CORTESÍA VERBAL

• Aunque la cortesía se considera como una forma de comportamiento


humano universal, existe una serie de diferencias interculturales.
• Una de las nociones básicas que se aplica al ámbito profesional es:
«No imponer a uno su voluntad e indicar opciones»
• Los ejemplos de actos expresivos centrados en el oyente son: agradecer,
felicitar y dar el pésame y sirven para reforzar la imagen positiva del
interlocutor (cortesía negativa). Pero hay otros actos expresivos como:
- el saludo, integrado en el componente verbal de todas las culturas;
establece una relación interaccional,
- el cumplido, expresa aprecio para crear un ambiente de solidaridad,
- el agradecimiento redunda a favor del hablante que da las gracias, y
- la disculpa sirve para dar a conocer al receptor que se ha violado una
normal social y que él se cree responsable de dicha violación.

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• Un factor importante en la cortesía del discurso oral hace referencia a:
- el turno de habla, esto es, el espacio de tiempo comprendido desde que
el emisor comienza a hablar hasta que concluye, y
- la alternancia de turnos que se remite a la toma de la palabra, cuando el
anterior ha terminado su mensaje.
Que se oponen a la:
- interrupción, es decir, la toma de la palabra antes de que el orador
termine su discurso.
• Hemos de tener en cuenta que la exposición de un trabajo académico se
desarrolla en los parámetros de una situación formal, fuertemente
convencionalizada; algunos autores, con razón, señalan que posee
determinados rasgos de «ficción» o teatralización.
Aunque puede parecer artificioso que personas que se conocen y
colaboran en la vida cotidiana se traten de forma ceremoniosa en el
contexto de un acto académico, hay que considerar que «guardar las for-
mas» es también un modo de realzar, de dar relevancia a lo que, sin duda, es
un acto importante desde el punto de vista académico.
42
IMPORTANTE:
En el caso de la presentación de un trabajo académico ante un tribunal, es
necesario conocer las normas que la rigen -las explícitas y las implícitas-,
normas que pueden variar de una institución a otra.
Saber de antemano de cuánto tiempo se va a disponer es básico para
estructurar el discurso de modo que exordio, desarrollo y epílogo tengan su
lugar.
Hay que saber también si los usos conducen a responder a cada miembro
del tribunal, una vez ha finalizado su intervención, o si lo habitual es que la
respuesta se produzca al final de la última intervención.
Puede ser que la institución en que se vaya a producir el discurso atribuya
al acto académico cierta solemnidad -que puede traducirse en los usos en el
tratamiento (de usted, doctor o doctora, profesor o profesora), en la
indumentaria y en otros aspectos- o si más bien se tiende a informalizar.
La prudencia aconseja acomodarse a dichos usos y, ante la duda, una
formalidad exenta de cursilismos puede ser mejor acompañante que la
familiaridad y el desparpajo excesivos. 43
5. EL PÁNICO ESCÉNICO

La presentación pública de un trabajo en el que se ha invertido esfuerzo,


dedicación y tiempo, y que ha conllevado numerosos sacrificios, constituye un
momento de tensión no solo cognitiva, sino también afectiva y emocional.
A través de los sucesivos ensayos, se aprende a contener y a manejar los
aspectos emocionales que atraviesan las situaciones en las que exponemos
públicamente: la vergüenza, la inseguridad que muchas veces nos asalta
cuando hay que hablar en público, la timidez o el nerviosismo que traducen
una voz trémula o unos gestos poco espontáneos. Y también la satisfacción,
incluso una cierta vanidad inherente a la propia naturaleza del acto, en el que
se disfruta del uso de la propia palabra para mostrar a otros lo que se ha sido
capaz de hacer.
Hablar en público en un contexto formal genera ansiedad, pero esta puede
ser controlada por el trabajo y la técnica, que, a su vez, generan seguridad en
el orador.
Cualquier orador, incluso el más experimentado, conoce el sentimiento al
pánico escénico; precisamente porque el orador con experiencia es consciente
de la responsabilidad que contrae cada vez que tiene ante sí a un auditorio
dispuesto a escucharle. Percibir esta responsabilidad es un acicate para
atender como es debido la preparación de un discurso académico. 44
Consejos para ganar seguridad:
- elegir un tema que nos interese y que conozcamos bien,
- preparar concienzudamente el discurso,
- pensar en la audiencia: hablar con los oyentes más que hablarles a ellos
- elaborar una exposición de la tesis que se defiende,
- mantener un discurso sencillo y bien organizado
- preparar un esquema,
- planear la introducción y la conclusión del discurso,
- practicar en voz alta,
- mirar a la audiencia.

Hay que evitar:


- memorizar el material,
- copiar el discurso,
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- sonreír de manera forzada,
- comer y beber en exceso antes de la ponencia.
¿Qué hacer con el miedo?
- no decir que se está asustado,
- visualizarse haciéndolo bien,
- practicar trabajando con el propio cuerpo,
- rodearse de notas,
- conocer y entender a los oyentes,
- corregir todos los errores cuidadosamente,
- hablar solo de lo que se conoce y nos interesa,
- preparar todo cuidadosamente,
- recordarse a uno mismo que el nerviosismo es normal,
- hacer una pausa antes de comenzar,
- utilizar a la audiencia de forma positiva,
- ser permisivo con los errores propios.
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Consejos útiles:
- vestir de forma discreta e impecable,
- no expresar los nervios: control absoluto,
- ser simpático, pero no chistoso,
- hablar a un ritmo adecuado,
- moverse delante del auditorio con seguridad,
- manejar adecuadamente el material de soporte,
- no agotar el tiempo (puede aburrir),
- estructurar bien el tema,
- no leer: solo lo escrito en el esquema,
- mirar al auditorio,
- mostrar ideas originales,
- ensayar, ensayar, ensayar.
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 Preparación, ensayo y relajación


3.5. Recomendaciones ortológicas

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• Uno de los aspectos al que se presta poca atención en las aulas es, sin duda, el
ortológico u ortofónico, es decir, el de una pronunciación correcta y cuidada de
nuestra lengua.

• Tendencia en los medios de comunicación a hacer pausas arbitrarias entre


sujeto y predicado, o entre un determinativo y su sustantivo, o entre un
sustantivo y su adyacente preposicional, o entre un verbo y su objeto directo,
etc. Se produce así un estilo de pronunciación cortante, torpe, monocorde y
nada expresivo.

• O a hacer tónicas muchas de las palabras que en la norma castellana son


átonas (artículos, preposiciones, conjunciones...), lo que da lugar a un tipo de
lengua chocante. Así, no es extraño oír pronunciaciones como las siguientes: Lós
trábajadores dé tierra de Íberia // La públicación dé este libro // El Partido tiene
la résponsabilidad de la fínanciación // La clásificación géneral queda como
sigue // Ní me importa ní me preocupa.

• En situaciones coloquiales poco exigentes se perdonan (y hasta se justifican)


pronunciaciones como *ahi (por ahí), *fastidiao (por fastidiado), etc.; pero ello
no es justificable en otras situaciones, como la académica, en las que es
obligado el empleo de un código elaborado léxica, sintáctica y ortológicamente.
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Recomendaciones finales para
una buena exposición oral

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TIEMPO

No tiene por qué durar más de 20 minutos (si es más larga, revísala).
Distribuye de modo adecuado las partes del discurso –introducción,
desarrollo del tema, conclusiones– en ese lapso.

COHERENCIA EXPOSITIVA

Prepara concienzudamente el tema y desarrolla de manera ordenada y


convincente los argumentos. Arma un plan de trabajo que te permita: 1)
Enunciar a manera de preámbulo los objetivos de la exposición y del
debate subsiguiente; 2) plantear el problema; 3) desarrollar los puntos
clave de la argumentación; 4) explicar tu propia posición con respecto al
problema planteado; 5) hacer una recapitulación que sirva como
apertura para el debate.
Evita las muletillas, los rellenos y las repeticiones innecesarias: este tipo
de fallos no solo entorpecen la exposición sino que enturbian la claridad
de la argumentación.
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TONO DE VOZ

Las personas tienen una capacidad limitada de atención: se distraen si


se les habla siempre al mismo ritmo y con el mismo tono de voz.
Aprende entonces a modular tu voz: practica las pausas y los cambios
de ritmo y de volumen. Es importante también que cuides la voz. Las
tonalidades agudas y el volumen alto exigen la garganta más de lo
normal y pueden motivar afonías, ronqueras y falsetes fastidiosos. Evita
carraspear para aclarar la garganta o tomar agua fría para refrescarte:
eso tiene, a la larga, efectos nocivos.

EXPRESIÓN CORPORAL

Un buen expositor es un «actor en escena»: permitir que tu cuerpo


colabore con tu voz. Apóyate en la capacidad de comunicación no
verbal que hay en tu expresión facial y corporal. Para ello es preciso
dominar los elementos mímicos –movimiento de manos y cuerpo,
ademanes, gestualidad, etc.– de la exposición y aprender a evitar las
muecas y los tics nerviosos. Recuerda: en una presentación oral, lo que 52
se hace es tan importante como lo que se dice.
NO PIERDAS AL PÚBLICO

Mientras expones, mantén despierta y fresca la atención de su


audiencia haciendo los puentes y las transiciones que sean
convenientes para enlazar las diferentes partes del discurso. Dado
que las personas olvidan fácil y rápidamente, conviene hacer
énfasis en los puntos cruciales de la argumentación y resumir
oportunamente las etapas cubiertas para mantener viva la
memoria y el interés de los asistentes.
Además: aprende a escuchar. Si no lo haces, difícilmente podrás
resolver de manera satisfactoria las dudas, inquietudes o críticas
que surjan entre la audiencia. En lo posible, toma nota de las
críticas y de las observaciones que se te hagan y tenlas presentes
tanto en tus respuestas como en tus posteriores incursiones en el
debate.

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USO DE AYUDAS AUDIOVISUALES

Las ayudas son un medio, no un fin en sí mismo. Unas ayudas vistosas


no disimulan la falta de argumentos. Por eso conviene identificar
primero los puntos clave del mensaje y reforzarlos luego mediante el
uso de tablas, ejemplos, anécdotas, citas, comparaciones, etc.
Verifica que las ayudas audiovisuales utilizadas brinden una adecuada
visibilidad. Sin embargo, recuerda que todos están viendo las ayudas:
no es necesario que las leas de nuevo.
Recuerda también que incluso la tecnología más sofisticada puede
fallar. Antes de tu exposición revisa que todo funcione pero, de todos
modos, prepárate para seguir como si nada si el sistema colapsa.

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Bibliografía

BRIZ, A. (coord.) (2010). Saber hablar. 2.ª ed. Madrid: Aguilar/Instituto Cervantes.
CAMPS, A. (2007). «Prólogo: comunicar en contextos científicos y académicos», en CASTELLÒ, M.
(coord.). Escribir y comunicarse en contextos científicos y académicos: conocimientos y estrategias.
Barcelona: Grao: 9-12.
SOLÉ, I. (2007). «La exposición pública del trabajo académico: del texto para ser leído al texto oral»,
en CASTELLÒ, M. (coord.). Escribir y comunicarse en contextos científicos y académicos: conocimientos
y estrategias. Barcelona: Grao: 113-135.
GÓMEZ TORREGO, L. (2009) «La pronunciación». Hablar y escribir correctamente. I. Gramática
normativa del español actual. Acentuación, Puntuación, Ortografía, Pronunciación, Léxico, Estilo. 3.ª ed.
Madrid: Arco/Libros: 221-298.
SANZ ÁLAVA, I. (2007). El Español Profesional y Académico en el aula universitaria. El discurso oral y escrito.
Valencia: Tirant lo Blanch: 55-62 y 222-272.

Bibliografía complementaria:

AMANTE, B., C. ROMERO y D. GARCÍA (10 de mayo de 2007). «Comunicación oral: ¿cómo
potenciarla?». Revista Iberoamericana de Educación, 42/6
<http://www.rieoei.org/expe/1559Amante.pdf> [Consulta 8 de noviembre de 2011]
CARLINO, P. (diciembre 2005). «Enseñar no sólo exponiendo: enseñar a exponer en la universidad».
Educación, Lenguaje y Sociedad, III/(3: 207-229 <
http://www.biblioteca.unlpam.edu.ar/pubpdf/ieles/n03a12carlino.pdf> [Consultado el 12
de noviembre de 2011]
PEÑA BORRERO, L. B. (última versión, 26 de diciembre 2008). «La competencia oral y escrita en la
educación superior» <http://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-
189357_archivo_pdf_comunicacion.pdf> [Consultado el 12 de noviembre de 2011]
RAMÍREZ MARTÍNEZ, J. (2002) «La expresión oral». Contextos educativos, 5: 57-72.
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