Está en la página 1de 5

Mitre A., “Los patriarcas de la plata”, Perú, IEP, 1981, Pp. 180-193.

El análisis de la minería boliviana durante el siglo XIX se puede dividir en dos fases:

Primera fase: Comprende c 1810- 1871, durante esta fase los precios internacionales de la plata se mantuvieron
altos y estables, la minería continuó evolucionando todavía sobre pautas coloniales y articuló un espacio regional
importante.

Los años 1872-1873 marcan una ruptura, por varias cosas: a nivel local se estableció el comercio libre de pastas y
minerales de plata a la vez que se resuelve el problema de la moneda feble, en el orden externo, Alemania
incorporó el patrón oro y puso a la venta sus reservas de plata provocando la crisis en los precios internacionales
de este metal.

Segunda fase: comprende desde 1872- 1895, este nuevo ciclo es conocido como el auge, se caracterizó por: el
descenso constante del precio internacional de la plata y por el crecimiento acelerado de la producción. Hacia fines
de siglo la goma elástica y el estaño son los productos más importantes que Bolivia exportaba.

Dentro de estos ciclo es posible reconocer sub-períodos, el primero denominado regresivo va desde 1810-1830, el
sector se hallaba en caos debido a la crisis del orden colonial y a los desastres de las guerras. El segundo es el
período de reconstrucción (1830-1850), aquí el esfuerzo estatal y privado se combinan, el obstáculo principal era la
escasez de capitales, sin inversiones extranjeras fueron los capitales de la región los que iniciaron la
reconstrucción.

Un reducido n° de firmas nacionales y extranjeras lograron monopolizar la comercialización de productos


europeos, ese capital acumulado se dirigió a la minería. El gobierno inició una campaña para promover la
formación de asociaciones mineras de capital nacional, sin embargo las asociaciones se mantuvieron a merced de la
sobre-explotación de la fuerza laboral, los trabajos de reconstrucción se demoraron mucho y terminaron por
consumir los recursos invertidos.

Disueltas sus asociaciones, sus propiedades pasaron a un grupo de comerciantes nacionales (muchos ex
habilitadores), éste grupo daría un nuevo rumbo a la minería.

En ésta fase de reconstrucción los costos de producción aumentaron debido al precio del azogue1 y a los bajos
rendimientos del mineral, además existía un monopolio fiscal, mediante el cual se obligaba a los mineros a vender
sus pastas al Banco de Rescate a precios menores de los del mercado libre. En estas condiciones la explotación de
la mano de obra era fundamental.

La escasez de mano de obra y las fluctuaciones en su abastecimiento fueron el resultado de las condiciones
precarias en las que se desenvolvió la minería en el periodo, la naturaleza irregular de la producción, la
discontinuidad en los suministros de azogue, la desaparición de los pueblos mineros, influyeron en la “crisis
laboral”.

Desde 1857 a 1872 se asistió a una transición donde se prepararon las bases para el ingreso del capital extranjero.
Desde mediados de siglo surge una nueva generación de mineros dedicada al comercio de productos europeos,
trajeron desde Europa equipos de ingenieros, mecánicos, administradores que realizaron transformaciones, como:
nuevos métodos de amalgamación, sistema de transporte sobre rieles en socavones, construcción de carreteras,
entre otros.

Lograron la integración vertical de la industria minera al unificar fases de extracción y refinado bajo una misma
dirección, así renacieron los pueblos mineros en Potosí y Huanchaca.

1
Con la paralización de Huancavelica, la única fuente de mercurio eran las minas de Almadén, cara por el precio del transporte y
por el monopolio de las casas comerciales.
La magnitud de los cambios sobrepasó los recursos, las compañías pronto debieron solicitar préstamos, pero antes
era necesario resolver dos cuestiones: el monopolio fiscal del Estado para la compra de las pastas y la acuñación de
moneda feble.

Respecto al problema monetario, durante el gobierno de Santa Cruz el gobierno acudió a la emisión de moneda de
menor peso y ley, como medio para solucionar los problemas financieros y aliviar la escasez de circulante, también
obedecía a continuar alimentando el espacio mercantil de las regiones vinculadas al mercado minero de Potosí.

La oposición del sector minero a estas dos medidas dio lugar a dos fracciones de clase dominante:

Los librecambistas, mineros y comerciantes, para quienes la doctrina del laissez faire y el derecho de libre comercio
eran impostergables.

Los proteccionistas controlaban las manufacturas coloniales, para estos el libre cambio significaba la pérdida de
los mercados regionales articulados por la circulación de la plata y en ese esquema la moneda feble era
fundamental.

En 1857 el grupo minero-mercantil promovió la dictadura de José M. Linares y a partir de ahí la tendencia
librecambista ganó terreno, el proceso de liberalización terminó cuando en 1872 se estableció el comercio libre de
pastas y minerales, después se prohibió la acuñación de moneda feble.

El periodo de auge (segunda fase) lidió con el descenso de los precios internaciones, las empresas debieron reducir
los costos al máximo, las que resistieron fueron las que contaban con capital extranjero, las otras sucumbieron o
fueron absorbidas.

El capital extranjero ya estaba instalado en el litoral boliviano (concesiones para la explotación del guano el
salitre), los mismos grupos industriales y comerciales que operaban en el litoral pasaron a controlar el sistema
bancario, luego la minería del interior y por último el ferrocarril.

Los extranjeros se concentraron en las minas más ricas, e iniciaron una disputa con el gobierno ya que tenían sede
fuera del país y además era miembros de la clase dirigente chilena. La guerra del Pacífico reveló hasta qué punto
los intereses foráneos controlaban la economía del país y mostraría el grado de dependencia de la oligarquía
boliviana frente al capital extranjero.

Al promediar la década de 1880 los precios de la plata descendieron mucho y como consecuencia: tendencia
inflacionaria, la construcción de un ferrocarril hacia la costa fue la solución (la línea Uyuni-Antofagasta se
terminó en 1889), Bolivia fue consolidando su papel de exportador de materias primas al acentuar la fase de
extracción.

En 1895 comienza el descenso en la producción de plata, el surgimiento en paralelo del estaño y de la goma
elástica precipitan la ruina del mineral.

Balance general: cuantitativamente la modernización de la estructura productiva afectó a poquísimas empresas.


Cualitativamente fortaleció el circuito mina-puerto de exportación, provocando la crisis del antiguo sistema
regional y de los grupos vinculados: artesanos.

El capital acumulado por la oligarquía minera no concurrió a dinamizar otros sectores de la producción, se
consumió en las bancarrotas financieras.

Los vínculos que unían a la oligarquía con las formas sociales derivadas del latifundio se reforzaron.
Paroy Villafuerte, “Aspectos generales de la inmigración y la demografía china en el Perú (1849-1903),
Historia 2.0. Conocimiento histórico en clave digital. Año 2, Bucaramanga Colombia, AHISAB,
2012.

La inmigración china es considerada la más populosa e importante de la historia de la República, fueron las
relaciones de alteridad las que determinaron a los asiáticos como inferiores, ante la ignorancia de su cultura, la
rareza de sus costumbres y las diferencias fenotípicas. Pese a todo ello la comunidad china tuvo formas y tácticas
de resistencia, de asimilación y de apelación al medio.

Contexto económico-demográfico peruano:

El ingreso masivo de chinos se explica al analizar la economía peruana del s. XIX. Las guerras de independencia
acentuaron la crisis agrícola que se vivía desde mediados del XVIII, a esto se le sumó la escasez de la mano de
obra esclava negra al tiempo que aumentó la represión sobre ellos (aumentando el cimarronaje, la desobediencia y
la negligencia en el trabajo), por esto el esclavo se había convertido en un “trabajador escaso, cara y de poca
rentabilidad”. A su vez se daba la despoblación constante de la población andina debido a rebrotes de epidemias
(fiebre amarilla y viruela).

Estos factores determinaron la necesidad de un fomento migratorio masivo que la legislación no satisfacía, pues el
escaso ingreso migratorio europeo y la ineficacia organizativa estatal no concretaban soluciones a los hacendados.

Los terratenientes exigieron trafico humano presentando ante el gobierno un informe-solicitud, finalmente se
decretaron dos leyes: la llamada ley chinesca de 1849 y la abolición de la esclavitud de 1854, además se canceló el
tributo indígena (favoreciendo la vida comunitaria ya que muchos no tenían necesidad de concurrir a haciendas).

La mano de obra quizás era escasa, pero los incentivos laborales no eran mayores, no se invirtió en mejoras
salariales, productivas, tecnológicas, alimentarias, etc.

Del celeste imperio al país de las colinas de arena:

La inmigración china atravesó por dos etapas:

La primera es la coolíe, la inmigración forzada. El viaje se iniciaba en Macao (colonia portuguesa en las costas
asiáticas) hacia el Callao, en condiciones inhumanas, el chino era captado, capturado, engañado o enganchado por
los agentes peruanos o chinos.

La primera oleada fue forzada porque los chinos fueron captados por diversos mecanismos desde promesas falsas
hasta capturas forzosas, rapto a campesinos, chinos con deudas, entre otros. Pese a lo hecho todo se encontraba
con una cortina de formalidad: un contrato donde los chinos eran amenazados y oddne mediante su firma, éste
aceptaba el viaje.

Los barcos eran los mismos que transportaban mercancías (guano, salitre), en las condiciones en las que viajaban
pululaban las enfermedades, las cóleras y los amotinamientos, además de los malos tratos, la insalubridad y el
hacinamiento. Entre 1860 y 1874 1 de cada 10 chinos morían en altamar (casi el 10% de los que viajaban).

Trabajo y mercado laboral chino (1849-1876)

Llegarían como mano de obra para las haciendas costeñas, sin embargo participaron de las diversas actividades
económicas: comercio guanero haciendas exportadoras de azúcar y algodón, construcción de ferrocarriles, etc. En
el siglo XX como parte de su adaptación, ejercieron distintos oficios, estableciendo redes comerciales desde China
y originando una elite.
La principal labor en siglo XIX fue el agro-costeño, en la que estaban sometidos a una semi esclavitud por
contrato, acabado los 8 años de éste, los chinos podían decidir sobre su futuro, aunque la mayoría era re-
contratado.

El trabajo en las haciendas norteñas era duro, por eso fueron comunes los suicidios, el cimarronaje, la rebelión y
los asesinatos contra los caporales chicoteros. La segunda actividad fue la exportación del guano, otra rama
importante también fue la construcción de ferrovías, gracias al auge del guano y los empréstitos.

Leyes e inmigración china del XIX:

Desde el inicio de la República fue interés promover el ingreso de colonos europeos blancos, pero la escasez de
mano de obra obligó al Congreso a estimular el ingreso de brazos. En 1849 se sancionó una ley que concedía
beneficios a quien introdujese colonos, la contradicción fue grande ya que los europeos fueron mínimos y el
ingreso de chinos fue masivo, tiempo después la ley chinesca fue abolida y en el 56 se prohibió el ingreso de chinos
por la modalidad vigente, considerando de que era inhumano.

Aún asi la falta de mano de obra estaba latente, la cuestión de la inmigración dividió en dos a la aristocracia; los
que estaban a favor del ingreso de chinos porque los necesitaban y los que se oponían por considerarlos una “raza
degradada”. Durante el gobierno de Castilla se abrió una ley de inmigración china (1861) que regulaba las
prácticas ilegales de inmigración, el ingreso volvió a ser masivo.

Las leyes de inmigración en general, estuvieron marcadas por prejuicios raciales y la creencia de la superioridad
racial, moral y cultural europea. Por ello fue constante la exigencia de la regulación en el ingreso de los chinos una
vez terminado el contrato, así se estableció en el Callao un “Registro de Inmigrantes Asiáticos”, en 1874
nuevamente se prohibió su ingreso, pero la incapacidad del Estado era notable ya que no pudo controlar el tráfico
de culíes que nunca desapareció.

Sin embargo la mala imagen que daba el Perú a nivel internacional por el estado de hacinamiento y semi
esclavitud en la que vivían los chinos, obligó al Estado a aumentar los controles, cerrando la primera ola
migratoria del XIX.

“Lima achinada”: en el censo de 1876 se comprobó que uno de cada 10 limeños era chino, se los veía en diversas
actividades: barrenderos, comerciantes, cocineros, servidumbre doméstica, etc. También mantuvieron elementos
de su folklore como el ropaje, las colas del cabello, su lengua, la costumbre de fumar opio.

A inicios del siglo XX se evidencio una disminución notaria (70%) de chinos en la provincia de Lima, la
inmigración fue descendiendo y no tendrá ya los niveles anteriores.

Conclusiones:

Desde fines del siglo XVIII se atravesaba por una crisi agrícola, marcada por una falta de mano de obra indígena
y esclava.

Influyeron en la inmigración china: la despoblación andina a causa de enfermedades, la vejez y el cimarronaje


esclavo, la abolición del tributo indígena.

El tráfico chinero fue una continuación del tráfico negrero. El trato esclavista se escondía en la legalidad que
implicaba la firma del culíe y el contrato, pero en la realidad eran tratados como mercancía.

Aun asi pasados los 8 años de contrato muchos inmigraron a las ciudades en donde se dedicaron a variedad de
labores.

También podría gustarte