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¿Se puede prevenir el genocidio?

Algunas consideraciones teóricas


Thomas Cushman

Hacia una definición conceptual del Genocidio


Henry R. Huttenbach

La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte:


una reflexión
Paul Bartrop

Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación


en Bangladesh: un caso de genocidio
Wardatul Akmam

Genocidio y Terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996).


Una interpretación
Carlos Figueroa Ibarra

Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total


y derecho internacional en el siglo XX
Cristoph Schiessl

Reseñas de libros
Une guerre noire. Enquête sur les origines du génocide rwandais (1959-1994)
Por Marcelo Raffin
Imágenes pese a todo. Memoria visual del holocausto
Por Ma. Celeste Adamoli y Guillermina Laguzzi
Bios. Biopolítica y filosofía
Por Emmanuel Taub
LTI, La lengua del Tercer Reich, apuntes de un filólogo
Por Tomás Borovinsky
La experiencia del horror. Subjetividad y derechos humanos en las dictaduras
y posdictaduras del Cono Sur
Por Fabián Ludueña Romandini
El genocidio como práctica social
Por Guillermo Levy
Editor
Daniel Feierstein
dfeierstein@untref.edu.ar

Editores asistentes
M. A. Emmanuel Taub
etaub@untref.edu.ar
Tomas Borovinsky
tborovinsky@untref.edu.ar

COMITÉ EDITORIAL
Adam Jones
Yale University, EE.UU.
Carlos Figueroa Ibarra
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, MÉXICO
Frank Chalk
Concordia University, Montreal, CANADÁ
Helen Fein
Harvard University, EE.UU.
Henry Huttenbach
City University of New York, EE.UU.
Israel Charny
Hebrew University of Jerusalem, ISRAEL
Jacques Semelin
Comite National de la Recherche Scientifique, CNRS, FRANCIA
Judit Bokser-Liwerant
Universidad Nacional Autónoma de México, MÉXICO
Juergen Zimmerer
Sheffield University, GRAN BRETAÑA
Luis Roniger
Wake Forest University, EE.UU.
Marcia Esparza
City University of New York, EE.UU.
María Luiza Tucci Carneiro
Universidade de Sao Paulo, BRASIL
Martin Mennecke
Danish Institute for International Studies, DINAMARCA
Raúl Eugenio Zaffaroni
Universidad de Buenos Aires, ARGENTINA

Corrección
Néstor Ferioli
Diseño y diagramación
Estudio Rainis

La Revista de Estudios sobre Genocidio es una publicación semestral que tiene el objetivo de ampliar y difundir
los estudios sobre genocidio, de manera particular en América Latina. Si bien los estudios sobre genocidio tienen más
de treinta años, ésta es la primera publicación periódica académica en español y se propone tanto dar cuenta del esta-
do de la cuestión a nivel internacional (publicando en español los trabajos más relevantes de estudios sobre genocidio
publicados en las revistas académicas de todo el mundo) como avanzar con investigaciones producidas en nuestra
región que pretendan comprender y analizar la especificidad de los genocidios en América Latina o en otras regiones
del planeta.
Es por ello que se invita a investigadores de todas las áreas de las ciencias sociales dedicados al estudio de los
procesos genocidas y prácticas represivas a enviar colaboraciones para esta naciente publicación.
La Revista de Estudios sobre Genocidio es publicada por el Centro de Estudios sobre Genocidio de la Universidad
Nacional de Tres de Febrero.
Los colaboradores pueden solicitar las instrucciones para el envío de artículos a cege@untref.edu.ar
ISSN xxxx-xxxx ©EDUNTREF, Universidad Nacional de Tres de Febrero. Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Editorial

Índice

Editorial
Daniel Feierstein . .........................................................................................................................................5

¿Se puede prevenir el genocidio? Algunas consideraciones teóricas


Thomas Cushman .......................................................................................................................................7

Hacia una definición conceptual del genocidio


Henry R. Huttenbach .................................................................................................................................27

La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte:


una reflexión
Paul Bartrop ................................................................................................................................................36

Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en


Bangladesh: un caso de genocidio
Wardatul Akmam ........................................................................................................................................50

Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996).


Una interpretación
Carlos Figueroa Ibarra ...............................................................................................................................68

Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total


y derecho internacional en el siglo XX
Christoph Schiessl .....................................................................................................................................90

Reseñas de libros
Une guerre noire. Enquête sur les origines du génocide rwandais (1959-1994)
Por Marcelo Raffin . ..................................................................................................................................107

Imágenes pese a todo. Memoria visual del holocausto


Por Ma. Celeste Adamoli y Guillermina Laguzzi .................................................................................110

Bios. Biopolítica y filosofía


Por Emmanuel Taub . ..............................................................................................................................113


Revista de Estudios sobre Genocidio

LTI. La lengua del Tercer Reich, apuntes de un filólogo


Por Tomas Borovinsky ............................................................................................................................116

La experiencia del horror. Subjetividad y derechos humanos en las dictaduras


y posdictaduras del Cono Sur
Por Fabián Ludueña Romandini ............................................................................................................119

El genocidio como práctica social


Por Guillermo Levy . .................................................................................................................................123


Editorial

Editorial

El concepto de genocidio comenzó a utilizarse con frecuencia en América Latina a


partir de los procesos represivos y dictatoriales sufridos por la mayoría de los Estados de
la región en las décadas de 1970 y 1980. Con particular fuerza, el término fue empleado
para dar cuenta de la experiencia argentina ya en las primeras denuncias (por ejemplo, las
realizadas por la CADHU en 1980) por parte de organismos de derechos humanos nacio-
nales e internacionales y en los comienzos de la discusión sobre los juicios a violaciones
por los derechos humanos cometidas en la Argentina.
Pese a ello, la calificación de algunos de estos hechos como genocidio e incluso su
popularización tanto en el movimiento de derechos humanos como, luego, en la sociedad
general, no vino acompañada por una reflexión en el campo académico sobre la proble-
mática. No aparecieron en la región ni áreas de estudio sobre genocidio, ni cátedras so-
bre la problemática, ni publicaciones específicas hasta comienzos del siglo XXI.
El surgimiento de los estudios sobre genocidio (y en particular los estudios que logran
ampliar la mirada a hechos no vinculados a la experiencia del nazismo o a perspectivas
comparadas) fue bastante tardío, existiendo trabajos pioneros hacia fines de la década de
1960 y comienzos de la década de 1970, aunque recién surgen como campo propio de
estudios en la década de 1980.
Dichos trabajos, sin embargo, no fueron traducidos al español y por lo tanto las dis-
cusiones en América Latina (generalmente desarrolladas en los movimientos sociales, de
derechos humanos o en los juzgados, pero no en el ámbito académico) quedaron por lo
general atrapadas en las diversas interpretaciones sobre el artículo 2 de la Convención
para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, tendiendo a transformar una dis-
cusión central para la memoria colectiva de los Estados latinoamericanos en una mera
discusión técnico-jurídica sobre la mayor o menor validez de la aplicación del concepto a
la tipificación de las experiencias latinoamericanas.
Con la anulación de las leyes de impunidad en Argentina y la reapertura de los juicios
por violaciones a los derechos humanos cometidas en este país, el tema volvió a apare-
cer en la discusión pública, en particular a partir del fallo del Tribunal Oral en lo Criminal
Federal Nº 1 de La Plata contra Miguel Osvaldo Etchecolatz, condenándolo a prisión per-
petua por una serie de delitos cometidos “en el marco del genocidio” desarrollado en la
Argentina.
Si bien en lo personal he tratado de brindar un aporte, tanto a nivel de docencia como
de investigación y publicaciones, bregando por la inclusión en nuestras discusiones de
la producción académica internacional de los últimos treinta años sobre la problemática,
considero que ha llegado el momento de tener un espacio donde esta producción (y sus
efectos y consecuencias en el ámbito latinoamericano) pueda difundirse y comentarse
en español, como uno de los aportes que las ciencias sociales pueden hacer al debate


Revista de Estudios sobre Genocidio

jurídico y político que se desarrolla actualmente en América Latina sobre el rol que los
procesos de aniquilamiento han jugado en la reconfiguración de sus sociedades, no sólo
en su pasado, sino en su presente y su futuro.
La Revista de Estudios sobre Genocidio surge, entonces, con este objetivo: aportar a
una reflexión que es tanto teórica como política, y que intenta conjugar y articular estos
campos, cuya fractura fue uno de los objetivos de la intencionalidad genocida en nuestra
región.
La Revista tendrá una frecuencia semestral, proponiéndose como un espacio para
la publicación en español de trabajos, tanto clásicos como actuales, aparecidos en otras
lenguas sobre las interpretaciones de las causas y efectos del genocidio, las discusiones
definicionales sobre los límites del concepto, las posibilidades de prevención, confronta-
ción o juzgamiento de sus responsables, sobre los procesos genocidas desarrollados en
diversas partes del mundo, sobre el análisis comparativo de múltiples experiencias geno-
cidas. Asimismo, también se propone como una posibilidad de difusión internacional de
las reflexiones producidas en nuestro margen latinoamericano sobre la problemática.
Con respecto a este número inaugural, el trabajo de Thomas Cushman plantea una
interrogación provocativa sobre los sentidos causales de la recurrencia de las prácticas
genocidas y cuestiona los discursos dominantes sobre sus posibilidades de “preven-
ción”, en una dura crítica no sólo de las acciones internacionales sino incluso de la mi-
rada dominante en los trabajos académicos. Henry Huttenbach aborda las discusiones
definicionales sobre el concepto de genocidio tratando de encontrar un núcleo común
a las mismas que distinguiera la peculiaridad del concepto. Paul Bartrop aporta a dicha
discusión evaluando las convergencias y divergencias, yuxtaposiciones y relaciones entre
los conceptos de guerra y genocidio. Wardatul Akmam y Carlos Figueroa Ibarra se pro-
ponen dos análisis de casos (Bangladesh el primero, Guatemala el segundo). Por último,
Christoph Schiessl analiza la articulación entre las violaciones sistemáticas y los procesos
genocidas. Finalmente, la Revista cuenta con un espacio de revisiones bibliográficas de
las novedades editoriales aparecidas en diversas lenguas sobre la problemática.
Es necesario agradecer en este primer editorial la generosidad con la que los editores
del Journal of Genocide Research (Juergen Zimmerer y Dominik Schaller y también su fun-
dador, Henry Huttenbach) han cedido los derechos no exclusivos para la publicación en
español de todos los artículos publicados en sus páginas desde su fundación en el año
2000 hasta el presente, así como los que seguirán siendo publicados. Del mismo modo,
su disposición a difundir en inglés parte de las reflexiones producidas en nuestro margen,
tal como hicieran dedicando íntegramente su volumen 8, número 3, en el año 2006, a es-
tas problemáticas y como, estamos seguros, lo seguirán haciendo en futuras entregas.
Desde el Centro de Estudios sobre Genocidio de la Universidad Nacional de Tres
de Febrero, nuestra voluntad es construir esta nueva herramienta, para aportar, quizás,
mayor riqueza y originalidad al necesario análisis sobre los modos en que el genocidio ha
atravesado nuestra historia, instalando sus astillas de terror, parálisis y renegación en la
memoria colectiva. Es nuestro objetivo que esta publicación sea un aporte más a la tarea
para intentar comenzar a removerlas.F

Dr. Daniel Feierstein


Centro de Estudios sobre Genocidio
Universidad Nacional de Tres de Febrero
Octubre de 2007


¿Se puede prevenir el genocidio?

¿Se puede prevenir el genocidio?


Algunas consideraciones teóricas*

Thomas Cushman1

El prevencionismo en los estudios decir, desde luego, que el genocidio es


sobre genocidio una construcción social. Es absolutamente
Desde la Segunda Guerra Mundial, el real, lo cual constituye, en principio, la ver-
campo de los estudios sobre genocidio ha dadera raison d’être (razón de ser) de los
evolucionado como un campo interdiscipli- estudios sobre genocidio. Sin embargo, la
nario y académico independiente. Como producción de conocimiento sobre este fe-
campo intelectual autónomo, el estudio nómeno es esencialmente un proceso so-
del genocidio ha alcanzado un nivel en el cial. El genocidio es una realidad objetiva,
cual es necesario desarrollar modelos para pero una realidad que la gente enfoca con
el análisis del campo propiamente dicho. una variedad de tendencias personales,
Además de analizar el fenómeno del geno- ideológicas y disciplinarias que dan forma
cidio, también se debe analizar el estudio a lo que sabemos acerca de este fenóme-
del genocidio. El espíritu teórico que rige no absolutamente real. Un signo de madu-
esta tarea proviene de la sociología del co- rez en la evolución de un campo de estudio
nocimiento, que considera que el conoci- es cuando todos los que trabajan en ese
miento sobre el genocidio es un producto campo participan en proyectos reflexivos,
cultural de diversos académicos con sus con una mirada crítica no sólo sobre el fe-
particulares visiones del mundo, biografías, nómeno que estudian, sino también sobre
tendencias ideológicas e intereses mate- sí mismos como generadores activos de
riales, sistemas de vinculación, que con- conocimiento.
forman y afectan la estructura de lo que se Este artículo representa un primer paso
sabe acerca del genocidio. Esto no quiere hacia lo que podría denominarse “la socio-

* Este artículo fue extraído del Journal of Genocide Research, (Vol.5, Nº 4, diciembre, 2003. Págs. 523-542) con el
derecho no exclusivo de edición en español otorgado como parte del intercambio de cooperación entre el Journal
of Genocide Research y la Revista de Estudios sobre Genocidio. Se agradece al Journal of Genocide Research la
cesión de derechos. Traducción: Mariana Dematteo.
1
Se han presentado versiones de este trabajo en numerosos ámbitos académicos, entre ellos el Centro Carr de
Políticas para los Derechos Humanos de la Universidad de Harvard, la Asociación Norteamericana de Sociología,
la Universidad de Connecticut, el Centro Danés para el Estudio del Genocidio y el Holocausto, el Instituto de Inves-
tigación para la Paz Internacional en Oslo y el Departamento de Filosofía de la Universidad de Oslo. Agradezco a
estas instituciones por invitarme a compartir, depurar y precisar las ideas aquí presentadas y agradezco las críticas,
las preguntas y los comentarios de la audiencia en estos lugares. También agradezco a Michael N. Barnett, Rhoda
Howard-Hassmann, Bridget Conley, John Torpey, Arne Johan Vetlesen, Rally Ferry, Michael Kaus, Israel Charny, Je-
rry Fowler y Eric Markusen por sus atentos y constructivos comentarios sobre distintas versiones del ensayo. Tales
comentarios no implican de modo alguno una coincidencia absoluta con las ideas aquí presentadas, pero me han
ayudado a profundizar mis consideraciones sobre estas complejas cuestiones.


Revista de Estudios sobre Genocidio

logía de los estudios sobre genocidio”. A conocimiento de la sociedad generado a


pesar de los muchos aspectos que atañen través de la investigación científica consti-
a la organización de este campo y en los tuye el primer paso hacia la prevención o
que uno podría concentrarse, lo que sigue disminución de los problemas sociales.
es un análisis de la idea de prevención en Como experimento intelectual para de-
los estudios sobre genocidio, además de mostrar la preponderancia del prevencio-
algunas reflexiones teóricas y empíricas nismo en los estudios sobre genocidio, po-
acerca de los problemas y las posibilida- dríamos considerar cuál es la probabilidad
des de la prevención del genocidio en los de hallar a alguien dentro del campo de
inicios del siglo XXI. estudio del genocidio que haya estudiado
Aunque los enfoques teóricos y meto- el genocidio por la mera satisfacción cien-
dológicos del estudio del genocidio varían tífica de saber sobre el tema. De hecho, en
entre los académicos de este campo, in- casi todos los trabajos relevantes sobre
cluso un rápido análisis del mismo revela genocidio hay una idea implícita o explícita
la existencia de una creencia muy firme y de que quizás el principal objetivo de en-
difundida que sostiene lo siguiente: (1) el tender el genocidio sea tratar de evitarlo. El
genocidio es prevenible y (2) un objetivo prevencionismo es una suerte de lengua-
fundamental de los estudios sobre genoci- je compartido o, en términos de Ludwig
dio es ofrecer interpretaciones del genoci- Wittgenstein, un “juego del lenguaje” que
dio que serán útiles y, en realidad, necesa- identifica y unifica a los que participan en
rias para la prevención del genocidio. Las el campo. Como tal, el compromiso con la
teorías sobre el genocidio están vincula- prevención es probablemente tan impor-
das, tanto implícita como explícitamente, a tante para el prestigio dentro del campo
la práctica de la prevención. El estudio del como la erudición y la trayectoria en una
genocidio no es como la “ciencia pura”, determinada disciplina. Al considerar que
que en general es “desinteresada”. Por el el prevencionismo es una especie de len-
contrario, éste se caracteriza por una firme guaje, no me refiero a inferir que la función
convicción ideológica de que el genocidio unificadora del lenguaje de la prevención
es prevenible y que los conocimientos so- presupone un cierto grado de solidaridad
bre el genocidio contribuirán al logro de la o acuerdo en cuanto a cómo prevenir el
prevención. Denominaremos prevencionis- genocidio. En realidad, como hemos esta-
mo a esta creencia en la prevención, ésta do viendo durante estos últimos años en el
ideología fundamental en los estudios so- caso de Bosnia, Kosovo y, actualmente, la
bre genocidio le otorga legitimidad y rele- guerra norteamericana contra el terrorismo,
vancia al campo y también le proporciona existen enormes diferencias entre los dis-
una cierta legitimidad política. El preven- tintos enfoques de la prevención: desde los
cionismo no se limita exclusivamente al es- que proponen enfoques no violentos hasta
tudio del genocidio: es una ideología que aquellos que sostienen que la prevención
impregna el proyecto liberal de la moderni- debe resultar de la intervención militar. A
dad y las ciencias sociales que forman par- pesar de que existen distintas teorías sobre
te de ese proyecto. La premisa fundamen- cómo prevenir eficazmente el genocidio,
tal que sustenta este proyecto moderno hay un consenso general en cuanto a que
es la idea de progreso y el mejoramiento el genocidio puede y debe prevenirse y que
social a través del conocimiento y el enten- la producción de una cierta clase de cono-
dimiento. En realidad, el prevencionismo cimiento científico sobre el genocidio está
es una ideología que ha proporcionado esencialmente relacionada con esa tarea.
legitimidad a la ciencia social/las ciencias Este ensayo cumple dos propósitos. El
sociales desde tiempos inmemoriales: el primero es establecer las conexiones entre


¿Se puede prevenir el genocidio?

las formas en que uno interpreta habitual- demostrar es que la prevención sistemáti-
mente el genocidio y la tarea de impedirlo. ca del genocidio es más problemática de
En el proceso, se planteará que el esfuerzo lo que muchos de los que trabajan en este
de demostrar un genocidio depende bá- campo preferirían creer. En segundo lugar,
sicamente de modelos de genocidio po- la interpretación aquí propuesta no preten-
sitivistas, naturalistas y deterministas que de insinuar que no existe relación alguna
ignoran algunos de los aspectos más im- entre el conocimiento sobre el genocidio y
portantes del genocidio como se manifies- su prevención. Por el contrario, el propósito
ta en las condiciones sociales modernas: es demostrar que se debe ampliar el cono-
su contingencia, su impredecibilidad y su cimiento sobre el genocidio para que inclu-
condición de ser un producto de la acción ya una mayor consideración de la acción
humana. Por ello, el segundo propósito humana y de la estructura social de la mo-
es problematizar la idea de la prevenibili- dernidad de la que actualmente presenta el
dad del genocidio en un período histórico campo de los estudios sobre genocidio, en
particular. A pesar de que la creencia en la particular aquellos trabajos cuyo principal
prevenibilidad de los males sociales es, en objetivo es la prevención del genocidio. La
sí misma, un producto de la modernidad, mayoría de las teorías sobre el genocidio
la modernidad también se caracteriza por son ahistóricas e intentan proponer una
diversas fuerzas sociales y culturales que “esencia” general del genocidio que per-
militan en contra de la prevención del ge- dure a través del tiempo y el espacio. Aquí,
nocidio y que de hecho lo han facilitado. La el argumento es que las teorías en cuanto
sección principal de este trabajo se dedica a cómo y por qué ocurren los genocidios, o
a describir los aspectos de la modernidad de qué manera se pueden prevenir futuros
que militan en contra de la prevención del genocidios, siempre deben ser analizadas
genocidio y facilitan su perpetración. Y a en relación con los períodos históricos es-
través de ello se demuestra que aquellos pecíficos en que estos tienen lugar. Saber,
que desean prevenir el genocidio también por ejemplo, cómo se perpetraban los ge-
necesitan desarrollar una teoría del genoci- nocidios en, digamos, el mundo antiguo
dio que al mismo tiempo sea una teoría de o en la Europa premoderna puede tener
la modernidad. poco que ver con entenderlo en el pre-
Dado que el argumento representa un sente, dado que el contexto en el que se
gran desafío para una concepción ortodoxa perpetra el genocidio es completamente
en los estudios sobre genocidio –en reali- diferente y está esencialmente alterado por
dad, si lo que se dice del prevencionismo la modernidad2. La masacre de los molo-
como lenguaje unificador es real, entonces sos a manos de los atenienses, relatada
este trabajo es, desde su inicio, una forma por Tucídides, se desarrolló de acuerdo
de herejía–, es necesario aclarar algunas con una “lógica cultural” muy diferente a la
cuestiones. Primero y principal, el objetivo de las masacres humanas en el siglo XX:
no es demostrar que el genocidio no es uno no debería perder de vista el hecho de
prevenible. Afirmar eso sería sucumbir a un que el siglo XX se caracteriza, simultánea-
cierto determinismo pesimista que virtual- mente, por el desarrollo de la modernidad
mente confirmaría que el genocidio segui- y el despliegue de las más atroces formas
ría ocurriendo. En cambio, lo que se intenta de genocidio. Si el interés reside en cómo

2
Esto no significa, sin embargo, que no es útil estudiar el genocidio desde una perspectiva histórica comparativa
como, por ejemplo, en el trabajo de Frank Chalk y Kurt Jonassohn, The History and Sociology of Genocide: Analysis
and Cases, Yale University Press, Nueva Haven, 1990. Significa, no obstante, que el modo en que procede el geno-
cidio podría ser significativamente alterado por las configuraciones socio-estructurales de la época en la que éste
tiene lugar.


Revista de Estudios sobre Genocidio

ocurre el genocidio en la actualidad y cómo de Ruanda– contrasta notoriamente con el


podría ocurrir en el futuro, las teorías deben discurso de la prevención, que también se
reflejar un entendimiento más profundo del intensificó durante este período. A más de
período histórico particular de “las postri- diez años del genocidio de Bosnia, surge
merías de la modernidad” y de cómo los ahora del análisis que no había práctica-
aspectos de la posterior modernidad facili- mente ninguna relación entre lo que sabía-
tan y fomentan el genocidio. mos, o nuestro deseo de impedir el episo-
Finalmente, cabe señalar que com- dio, y el verdadero comportamiento en el
parto la presunción de que el genocidio se terreno. En realidad, tras reflexionar sobre el
puede prevenir en algunos casos. No con- tema, parece ahora que un mayor conoci-
sidero que se pueda prevenir en todos los miento del evento de hecho podría haber
casos, así como tampoco considero que tenido más que ver con facilitar y exacerbar
sea sociológicamente prudente creer que el genocidio que si uno no hubiera sabido
–ya sea por razones teóricas o históricas– nada en absoluto, un punto que retomaré
nos hemos desplazado de la realidad del más adelante. Lo mismo podría decirse so-
genocidio y que sería ingenuo suponer que bre el genocidio de Ruanda: los actores po-
no volverá a ocurrir en el futuro. Al igual que líticos estaban al tanto de todos los indica-
Immanuel Kant, acepto la “depravación del dores de un inminente genocidio y aun así
hombre” como una fuerza constante contra el genocidio avanzó. La frustración reflejada
la que hay que luchar, aun cuando preten- en los trabajos de aquellos que intentaron
damos contrarrestar esa depravación con impedir el genocidio en Bosnia y Ruanda
diversos planes para la “paz perpetua”3. se debe a la percepción de que la esfera
Por razones teóricas y empíricas, soy me- del conocimiento y el deseo acuciante de
nos optimista en cuanto que esta deprava- impedir el genocidio parecían estar fuera
ción sea tan modificable como Kant sentía de la esfera de los medios y las prácticas
que era, especialmente debido a que no políticas que podrían haber frenado la ma-
creo que nuestra razón sea tan poderosa sacre. En realidad, el principal instrumento
como imaginamos que es. de la “paz perpetua”, la Organización de
Ciertamente, hay un cierto grado de las Naciones Unidas, no sólo no pudo im-
realismo y pesimismo en este pronóstico. pedir el genocidio, sino que de hecho fue
Resulta llamativo que los académicos sigan cómplice del mismo. Otros fenómenos de
tan comprometidos con la idea optimista la modernidad –las comunicaciones instan-
de la prevención a pesar de los incesantes táneas, el despliegue de expertos intelec-
casos de genocidio. No obstante los enor- tuales, el armamento sofisticado, las técni-
mes esfuerzos por evitar el genocidio, este cas de negociación política, por nombrar
fenómeno ha continuado y se ha intensifi- sólo algunos– no fueron puestos al servicio
cado en los últimos años. En realidad, la de la prevención del genocidio, pero fueron
década del 90, una etapa de rápido creci- de hecho utilizados para facilitarlo.
miento de la “industria de la prevención del Para la mayoría de los que anhelan
genocidio”, fue el período durante el cual prevenir el genocidio, el factor clave en el
se perpetraron dos grandes genocidios: genocidio es la falta de voluntad política
el de Bosnia y el de Ruanda. La magnitud por parte de aquellos que tienen el poder
de esos genocidios –especialmente del de detener el genocidio. Desde luego, to-

3
La obra de Kant sobre la paz perpetua, Perpetual Peace, and Other Essays on Politics, History, and Morals, Hackett,
Indianápolis, 1983, nunca dio por sentado que los seres humanos son naturalmente buenos –de hecho, planteó
específicamente que eran depravados y que los planes para el mejoramiento social debían contemplar esta depra-
vación–.

10
¿Se puede prevenir el genocidio?

dos los genocidios podrían evitarse si, por siempre, pero sólo recientemente en la his-
ejemplo, Estados Unidos anunciara una toria de la humanidad la gente ha comen-
política de intervención militar en aquellos zado a creer que estas conductas se pue-
casos en que los “expertos” confirmaran den prevenir y erradicar. Esta creencia se
la inminencia de un genocidio. Desde la fundamenta en la idea de la Ilustración de
perspectiva de las ciencias sociales, la re- que el propósito del conocimiento humano
ducción del fracaso en la prevención del es aliviar los males sociales y mejorar la
genocidio es insuficiente para la indefini- condición humana. Los esfuerzos intelec-
da variable de “falta de voluntad política”. tuales de Immanuel Kant, que fuera la en-
Tal explicación supone que algo llama- carnación del espíritu del movimiento ilus-
do “voluntad política” puede/es capaz de trado de “conocimiento para el progreso”,
controlar todas las fuerzas contrapuestas estaban encaminados a lograr un mundo
de la modernidad y de movilizar la historia mejor, un mundo de “paz perpetua” (aun-
de acuerdo con sus preceptos. Y omite la que resulta interesante destacar que tras
cuestión fundamental de que la falta de vo- albergar un sueño tan utópico, Kant llegó al
luntad política es, en sí misma, justificable final de su vida con una visión más realista
a través de los diversos aspectos de la cul- y pesimista de la naturaleza humana y de
tura moderna que expondré en este artícu- las probabilidades de una paz perpetua)4.
lo. El punto es el siguiente: la brecha entre En cierto sentido, Kant podría ser conside-
nuestro lenguaje retórico de la prevención rado el primer e incluso el mayor practican-
y la práctica real es enorme y esta brecha te de los derechos humanos, dado que sus
no se puede cerrar simplemente median- esfuerzos no sólo estaban orientados ha-
te la adecuada utilización de la política. Es cia el entendimiento, sino que también pro-
mucho más complicado que eso. pusieron una estrategia política específica
para la prevención del mal y predominio del
bien. La misión de Kant fue, como también
¿En qué se basa el prevencionismo?
lo es ahora, hallar el modo de lograr que los
¿Por qué tantas personas creen que políticos prestaran atención a lo que los fi-
se pueden atenuar o abolir las peores con- lósofos (y, en el presente, los cientistas so-
ductas de los seres humanos, cosas tales ciales) tenían para decir. La experiencia de
como el genocidio, la tortura, la esclaviza- Kant ilustra la paradoja central que ha de
ción, etc.? En el análisis del curso de la his- ser explorada en este artículo: cómo des-
toria de la humanidad, la idea de que se plazarse del entendimiento a la práctica, o
puede impedir este tipo de cosas parecería cómo transferir la noción de lo que cons-
contraria al sentido común y a los hechos. tituye una sociedad buena a la verdadera
Ningún ser racional podría llegar a pensar constitución de la sociedad buena. Es do-
que se puede prevenir un terremoto o un lorosamente evidente que el idealismo de
tornado. Sin embargo, en el ámbito de los la Paz Perpetua de Kant fracasó y se tornó
fenómenos humanos parece que sucede irrealizable frente a las realidades políticas.
lo contrario. Cuanto peor es el fenómeno, Aún hoy nos enfrentamos a este dilema,
más gente se moviliza para impedirlo y con la fundamental paradoja kantiana de
más apremiante se torna el discurso de la cómo desplazarse de la conceptualización
prevención. del bien y el entendimiento del mal.
Las desviaciones, la violencia, la per- Básicamente, la idea kantiana de que
versidad y la maldad han existido desde el conocimiento naturalmente conduciría al

4
Kant, Immanuel, Religion Within the Limits of Reason Alone, Harper, Nueva York, 1960.

11
Revista de Estudios sobre Genocidio

progreso social era una de las ideas domi- estas leyes, entonces podemos intervenir
nantes de la Ilustración y sirvió como base para modificar el curso de la historia de la
para el establecimiento de las ciencias so- humanidad. Como perspectiva científica, el
ciales. El positivismo de Auguste Comte positivismo apunta a “congelar” el mundo
propuso la nueva ciencia de la sociología social en categorías y variables que borran
como un medio hacia la perfección social. de la escena a la contingencia y la indeter-
El lema positivista “Savoir pour prevoir et minación y la acción humana. El segundo
prevoir pour pouvoir” –saber para predecir, problema está relacionado con la com-
predecir para poder– refleja casi a la per- plejidad de cómo pasar del conocimiento
fección esta creencia de la Ilustración en la al poder. Para Comte y otros positivistas,
conexión lógica entre la teoría y la práctica. los gobernantes instruidos reconocerían
El conocimiento científico de la sociedad las leyes de la sociedad y luego forma-
permitiría a los responsables sociales pre- rían parte de un esfuerzo organizado para
decir los fenómenos sociales y ejercer po- orientar y regir a la sociedad. Para Comte,
der y control sobre el mundo. Uno puede los gobernantes eran algo así como soció-
ver en este telos o esta premisa los oríge- logos prácticos que simplemente transfe-
nes mismos del discurso de la prevención rían la ciencia y la teoría a la práctica para
que inmediatamente pasa a formar parte lograr un mundo mejor. Según Comte, la
de todos los intentos organizados para respuesta era que los sociólogos debían
entender las violaciones de los derechos imponerse y planificar la sociedad buena.
humanos: si podemos entender, por ejem- Pero dado que esto era entonces, y es hoy
plo, el genocidio o la tortura o la guerra, en día, una absoluta imposibilidad, aún
podemos utilizar ese entendimiento como perdura el problema acerca de cómo pa-
una forma de poder para intervenir e impe- sar del conocimiento al punto de ejercer
dir que estos hechos sucedan. El conoci- poder sobre la imperfección y la perversi-
miento se convierte en una forma de poder dad humana a través del acto de la pre-
sobre el mundo, y la esencia de ese poder vención.
es la capacidad para prevenir aquello que
no queremos que ejerza poder sobre noso-
Los estudios sobre genocidio
tros. Desde la época de Comte en adelan-
y el discurso de la prevención
te, esta narrativa, que supone que nuestro
conocimiento es necesariamente una for- El avance del movimiento de los de-
ma de poder progresista sobre el mundo, rechos humanos desde la década del 90
es evidente en prácticamente todos los hasta el presente se ha caracterizado por
campos de la investigación humana. Esta un incremento en la producción de cono-
narrativa expresa la idea de progreso que cimiento sobre los derechos humanos y
manifiesta un telos (fin o causa final) funda- una expansión de la ideología del preven-
mental de la historia de la humanidad, que cionismo. En ninguna otra esfera es más
el progreso del conocimiento humano hará manifiesto este tema de la prevención que
progresar a la especie humana de manera en el surgimiento del campo de los “estu-
que, eventualmente, pueda surgir la socie- dios sobre genocidio”. El genocidio es tan
dad buena. antiguo como la historia de la humanidad,
Existen al menos dos problemas en pero el campo de los estudios sobre ge-
torno a este enfoque. El primero tiene que nocidio no surgió sino hasta después de
ver con la ontología positivista que la fun- la Segunda Guerra Mundial. El estudio del
damenta. Ésta supone que la vida social genocidio es, en realidad, una consecuen-
está determinada por ciertas “leyes” in- cia natural del estudio del Holocausto. Los
flexibles o naturales y que, si conocemos esfuerzos para entender el Holocausto que

12
¿Se puede prevenir el genocidio?

surgieron tras la Segunda Guerra Mundial la Segunda Guerra Mundial 5. Es impor-


finalmente generaron un interés por identi- tante destacar que el esfuerzo de Lemkin
ficar y recabar información de genocidios para rotular el fenómeno del genocidio fue
previos (el genocidio armenio, por ejemplo, el primer paso hacia la prevención y san-
que fue sepultado por la experiencia del ción del mismo –el acto de prevención no
Holocausto), desarrollar un conocimiento podía desarrollarse sin darle un nombre a
teórico y conceptual del genocidio, y ana- este fenómeno y sin tener un conocimien-
lizar los genocidios posteriores a la guerra. to del mismo, y del trabajo de Lemkin se
La frase “Nunca Más”, invocada con refe- desprende claramente que era consciente
rencia al Holocausto, expresa claramente de eso–. Tanto el título como la organiza-
el discurso preventivo en torno al cual giran ción del libro en el que acuñó el término lo
los estudios sobre el Holocausto. Esta fra- demuestran: Axis Rule in Occupied Euro-
se encierra la idea de que el propósito de pe: Laws of Occupation-Analysis of Gover-
estudiar el Holocausto es prevenir una re- nment-Proposals for Redress (Dominio del
petición de ese evento y, en líneas genera- Eje en la Europa ocupada: Leyes de ocu-
les, de otros genocidios. Desde el estudio pación-Análisis del gobierno-Propuestas de
del Holocausto, esta esencia preventiva se desagravio). El análisis es el primer paso
proyectó al estudio de otros genocidios; y hacia el desagravio. El trabajo de Lemkin
desde su inicio, el estudio del genocidio fue fue crucial en el desarrollo no sólo del estu-
considerado un medio no sólo para enten- dio del genocidio, sino también de medidas
der el genocidio, sino para ejercer un cierto prácticas concretas para su prevención. La
control sobre el mismo. Naturalmente, con- Convención para la Prevención y Sanción
tinúa el tedioso e infructuoso debate acer- del Delito de Genocidio, adoptada por la
ca de la unicidad histórica del Holocausto Asamblea General de la Organización de
que aún está, hasta cierto punto, presente las Naciones Unidas (ONU) el 9 de diciem-
en el campo. Pero independientemente de bre de 1948, constituyó una consecuencia
la postura que uno pueda tener frente a práctica directa de la labor pionera de Le-
ese debate, la prevención de los asesina- mkin, una medida preventiva que dependió
tos en masa es uno de los mayores valores fundamentalmente de su estudio analítico
en este campo. y su denominación de este delito. Resulta
Este impulso a la prevención estaba llamativo que la Convención sobre Geno-
incorporado en la mismísima tarea de con- cidio haya hecho tan poco, en términos
ceptualizar el genocidio, inicialmente enca- prácticos, por resolver el problema del ge-
rada por el jurista polaco Raphael Lemkin. nocidio. Ésta constituye un ejemplo de una
La labor pionera de Lemkin estaba dirigida ideología modernista y progresiva que fra-
a darle un nombre al fenómeno que había casó ante las realidades de la modernidad.
tenido lugar a lo largo de la historia, y de El deseo de Lemkin de cristalizar un
un modo particularmente grave durante entendimiento del genocidio como un paso

5
La definición de genocidio propuesta por Lemkin apareció en su libro Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occu-
pation-Analysis of Government-Proposals for Redress, Carnegie Endowment for International Peace, Washington,
DC, 1944. Págs. 79-95. Y es la siguiente. Los conceptos nuevos exigen vocablos nuevos. Por “genocidio” queremos
decir la destrucción de una nación o de un grupo étnico. Esta nueva palabra, acuñada por el autor para denotar
una antigua práctica en su desarrollo moderno, proviene del antiguo vocablo griego genos (raza, tribu) y del latín
cidium (acción de matar), que a su vez participa en la formación de palabras tales como tiranicidio, homicidio, infan-
ticidio, etc. En términos generales, genocidio no necesariamente significa la destrucción inmediata de una nación,
excepto cuando es ejecutada a través de la aniquilación de todos los miembros de una nación. En realidad, se
refiere a un plan coordinado de diferentes acciones destinadas a la destrucción de elementos esenciales de la vida
de los grupos nacionales, con el propósito de aniquilar a los propios grupos. Los objetivos de dicho plan serían la
desintegración de las instituciones políticas y sociales, la cultura, la lengua, los sentimientos nacionales, la religión
y la existencia económica de los grupos nacionales; y la destrucción de la seguridad personal, la libertad, la salud,

13
Revista de Estudios sobre Genocidio

hacia su prevención sigue siendo parte in- posición de la idea kantiana de la paz per-
tegral de los aspectos teóricos y prácticos petua al fenómeno del genocidio: en tanto
del proyecto de los estudios sobre genoci- que Kant aspiraba a una sociedad libre de
dio. La idea de la prevención del genocidio la depravación de la guerra, Kuper aspira
no podía existir hasta tanto el fenómeno a una sociedad libre de genocidio. Ambas
fuera rotulado como tal y entendido en dis- visiones son utópicas.
tintas dimensiones clave. Tras el posterior La obra de Kuper es sólo un ejemplo
surgimiento del discurso sobre genocidio, de la premisa que circula en todo el campo
no existe prácticamente ningún estudio se- de los estudios sobre genocidio de que la
rio que se aparte del discurso de la preven- búsqueda del conocimiento sobre el ge-
ción. El deseo, manifiesto tanto en los títu- nocidio es una precondición directa para
los de los trabajos como en los textos mis- la prevención del genocidio. Ésta ha sido
mos, alude directamente a la prevención y una tendencia constante desde el naci-
percibe a la prevención como el ideal an- miento del estudio del genocidio hasta el
helado de la investigación intelectual. Esta presente. Resulta virtualmente imposible
evolución es evidente en el trabajo de pre- hallar un trabajo serio en este campo que
cursores en el estudio del genocidio como no invoque el discurso de la prevención, ya
Leo Kuper. Su obra Genocide: Its Political sea como un resultado postulado por la in-
Use in the Twentieth Century (Genocidio: vestigación o bien como una legitimación
Su utilización política en el siglo XX) esbo- para el estudio del genocidio en general.
za una interpretación general de las causas Para tener una noción acerca de cuál es la
del genocidio, seguida de una idealización forma que adopta este discurso en la ac-
de la “sociedad no genocida” a la que se tualidad, consideren algunos de los artícu-
llega, presuntamente, en virtud de la inter- los que han sido publicados en las revistas
pretación de las causas del genocidio6. A de estudios sobre genocidio. Estos ejem-
este trabajo le siguió otro titulado The Pre- plos, tomados al azar, ilustran el modo en
vention of Genocide (La prevención del ge- que el discurso preventivo se manifiesta en
nocidio), que describe estrategias específi- trabajos evaluados por respetados acadé-
cas a través de las cuales Naciones Unidas micos, en algunos casos por pioneros en
puede prevenir el genocidio y garantizar el el campo. En un artículo de Christian P.
derecho a la vida (teniendo en cuenta los Scherrer, el autor, que ofrece un análisis
modos en que la ONU pareció fomentar las del desarrollo de una teoría del genocidio,
condiciones que condujeron al genocidio señala que: “La investigación comparativa
en Bosnia y Ruanda, la confianza de Kuper del genocidio ha atraído a muchos acadé-
en la prevención del genocidio por parte de micos durante la última década. Los enfo-
la ONU resulta, en el mejor de los casos, ques adecuados deberían tratar de lograr
prosaica)7. Esto es simplemente la trans- una relación equilibrada combinando dos

la dignidad e incluso la vida de las personas que pertenecen a esos grupos. El genocidio apunta al grupo nacio-
nal como entidad, y las acciones involucradas apuntan a las personas, no en su capacidad individual, sino como
miembros del grupo nacional. Resulta útil destacar que la definición de Lemkin sirve de base para la Convención
para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio adoptada por la Asamblea General de la Organización de las
Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948. El Artículo II de la Convención define al genocidio como “cualquiera de
los siguientes actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial
o religioso como tal: a) Matar a miembros del grupo; b) Causar graves daños físicos o mentales a miembros del
grupo; c) Infligir deliberadamente sobre el grupo condiciones de vida calculadas para provocar su destrucción física
total o parcial; d) Imponer medidas tendientes a impedir los nacimientos en el seno del grupo; e) Transferir niños del
grupo a otro grupo por la fuerza”.
6
Kuper, Leo, Genocide: Its Political Use in the Twentieth Century, Yale University Press, Nueva Haven y Londres,
1981.
7
Kuper, Leo, The Prevention of Genocide, Yale University Press, Nueva Haven y Londres, 1985.

14
¿Se puede prevenir el genocidio?

áreas de investigación. Sin embargo, exis- es erradicable y, al mismo tiempo, sostiene


ten muy pocos proyectos de investigación que este fenómeno ha estado presente y
que operen a gran escala con el objetivo ha ocurrido incesantemente a lo largo de
de relacionar el desarrollo de conclusiones la historia.
teóricas con estudios empíricos y vicever- Estos pasajes no describen proce-
sa. Sólo entonces puede uno comenzar a sos o mecanismos concretos a través de
hablar de alerta temprana, prevención del los cuales poder convertir el conocimiento
genocidio y afianzamiento de la paz”8. En expuesto en el ensayo en una política de
otro artículo sobre Ruanda, el autor no sólo prevención. Básicamente, son expresio-
se preocupa por Ruanda, sino también por nes retóricas de un compromiso ideológi-
la posibilidad de genocidio en el Congo, y co con la idea de prevención con respecto
finaliza el artículo con la invocación ritual al genocidio. Cumplen la función ritual de
de la ideología del prevencionismo: “Es unir personas con una misma ideología en
probable que Ruanda esté siendo arras- la búsqueda de un esfuerzo práctico y no-
trada a una guerra a gran escala, el ciclo ble. Expresan el pesar por la persistencia
de violencia puede continuar; esta vez, lo del genocidio, aun cuando sueñan con su
esencial es que la comunidad internacio- erradicación. Sin embargo, hay una evi-
nal cumpla con su obligación de prevenir dente discrepancia entre estas afirmacio-
los delitos de genocidio”9. De manera inte- nes rituales y la magnitud y complejidad
resante, en una oración, esta declaración del fenómeno del genocidio en sí mismo.
invoca dos narrativas: la narrativa de la Describen con increíble detalle los aspec-
prevención y la narrativa de “la comunidad tos específicos del genocidio y describen
internacional”, que, presuntamente, debe al genocidio como un fenómeno notable-
ser el instrumento mediante el cual poder mente persistente, pero al mismo tiempo
pasar del conocimiento a la prevención imaginan que erradicable. Hay una marca-
(desde luego, la idea de una comunidad in- da disyunción entre la elevada calidad del
ternacional presupone un marco normativo conocimiento presentado, en algunos ca-
común que no existe). Un tercer ejemplo: sos conocimiento que ofrece un profundo
en un artículo sobre genocidio y género, la entendimiento del fenómeno del genocidio
autora concluye el artículo con la siguiente a través del tiempo y el espacio, y la simpli-
frase: “No se podrá determinar el futuro del cidad de las afirmaciones acerca de la pre-
genocidio hasta tanto los estados y los pue- vención. El conocimiento es serio y científi-
blos estén convencidos de que se lo puede co. El discurso de la prevención es simbó-
prevenir. No basta con decir ‘Nunca más’ lico, eidético y performativo precisamente
una vez más, cuando ha estado ocurrien- porque el conocimiento acerca de lo que
do una y otra vez”10. Se hace difícil pensar es el genocidio y cómo y por qué ocurre es
en un fenómeno social humano de natu- una cuestión bastante distinta de lo que es
raleza general que no haya ocurrido una el conocimiento acerca de cómo impedirlo.
y otra vez: el homicidio, la guerra, etc. Lo La inquietud en cuanto a la perpetuidad del
interesante de este pasaje del texto es que genocidio y las expresiones de confianza
expresa la firme idea de que el genocidio en su posible prevención encierran la idea

8
Scherrer, Christian P., “Towards a theory of modern genocide. Comparative genocide research: definitions, criteria,
typologies, cases, key elements, patterns and voids”, en el Journal of Genocide Research, Vol. 1, Nº 1, 1999. Pág.
22.
9
Drumbi, Mark A., “Sobriety in a post-genocidal society; good neighborliness among victims and aggressors in Rwan-
da”, en el Journal of Genocide Research, Vol. 1, Nº 1, 1999. Pág. 39.
10
Fein, Helen, “Genocide and gender: the uses of women and group destiny”, en el Journal of Genocide Research,
Vol. 1, Nº 1, 1999. Pág. 59.

15
Revista de Estudios sobre Genocidio

positivista de la Ilustración de “conocimien- completamente distinta. La creencia en la


to como progreso”, la idea de que el sa- posibilidad de prevención o la evitabilidad
ber está necesariamente conectado con el del genocidio ha generado una serie de
hacer (siendo el “hacer”, en este caso, la trabajos que describen específicamente
prevención). las medidas que podrían adoptarse para
Estas observaciones no pretenden prevenir el genocidio. Lo más llamativo de
presentar a los académicos del genocidio estos “proyectos prácticos” es el modo en
como ingenuos, sino poner de relieve lo que conciben el genocidio. Por lo gene-
que considero una fuerte “premisa de do- ral, el modelo teórico del genocidio en el
minio” en los estudios sobre genocidio en que se basan tales trabajos es un modelo
cuanto a que un mayor conocimiento se positivista o naturalista. La lógica es bási-
traducirá en mayores probabilidades de camente la siguiente: a través de la obser-
prevención 11. Esta premisa, aunque par- vación empírica y científica de los casos
ticularmente fuerte en los estudios sobre de genocidio definidos operacionalmente,
genocidio, es también evidente en prácti- se pueden aislar las variables y los meca-
camente todos los aspectos del estudio nismos causales involucrados y predecir
y la práctica de los derechos humanos. futuros genocidios. Con estas prediccio-
A modo de comparación podríamos, por nes, se pueden tomar medidas prácticas
ejemplo, analizar la literatura disponible específicas para intervenir e impedir que
sobre la tortura que, como sucede con los se perpetren genocidios. La clave para el
estudios sobre genocidio, parte de la pre- éxito es el desarrollo de mecanismos o es-
misa de que entender la tortura constituye tructuras políticas que tendrán en cuenta el
un avance positivo hacia su erradicación. A entendimiento científico y poseerán volun-
pesar de que existe poco consenso incluso tad política, lo que básicamente significa
en lo que se refiere a cómo definir la tor- la capacidad y la fuerza física necesarias
tura, no hay evidencia de que tanto el co- para intervenir a fin de detener el genocidio.
nocimiento sobre la tortura como las me- Este modelo de prevención es naturalista
didas preventivas contra la tortura hayan en el sentido de que da por sentado que
reducido significativamente la práctica de el genocidio prácticamente no ha variado a
la tortura en el mundo moderno. De hecho, través del tiempo y el espacio y que es pre-
en algunos casos, el conocimiento de la decible si podemos aislar las variables que
tortura suele permitir que los torturadores lo originan. Este enfoque naturalista del ge-
operen con mayor eficiencia para evitar ser nocidio comparte muchas características
detectados. con otros modelos científicos. Se parece
mucho a los modelos médicos en su com-
promiso con la idea de que si se conocen
Aplicaciones prácticas
las variables que causan una enfermedad,
del prevencionismo
se puede predecir y prevenir su ocurrencia
Si bien es cierto que muchos traba- controlando o respondiendo a estas varia-
jos sobre genocidio rinden homenaje a la bles. Incluso la ciencia médica resalta que
idea de la prevención, sería injusto inferir la medicina es una ciencia “inexacta” y que
que todo el campo permanece en el nivel nunca afirma que controla la contingencia.
ideológico. En realidad, la situación es Aquellos que no fuman o beben pueden

11
La idea de la premisa de dominio fue acuñada por Alvin Gouldner, The Coming Crisis of Western Sociology, Harper,
Nueva York, 1970, para describir la premisa ideológica y ontológica que fundamentó e influenció la práctica su-
puestamente objetiva y científica de la sociología. El concepto de Gouldner es apto para su aplicación en el campo
de los estudios sobre genocidio, que rara vez analiza sus propias premisas ideológicas.

16
¿Se puede prevenir el genocidio?

morir de un ataque cardíaco, mientras que investigación. En realidad, resulta muy útil
los fumadores y bebedores pueden vivir entender las condiciones estructurales que
hasta edades avanzadas, como resulta- al parecer están relacionadas con los epi-
do de factores que se desconocen y que sodios de asesinatos en masa o que se
probablemente nunca se lleguen a cono- supone son las causas fundamentales que
cer. Seguramente, lo más probable es que los originan. Por lo tanto, así como consi-
nadie imagine que el genocidio puede ser dero que los enfoques naturalistas son, en
completamente erradicado. No obstante, cierta medida, demasiado optimistas en su
parece haber, al mismo tiempo, una sen- creencia de que el genocidio es prevenible,
sación dominante en el campo en cuanto también creo que lo que han descubierto es
a que la contingencia es más erradicable, útil como fundamento a partir del cual desa-
o que el genocidio es más erradicable, de rrollar teorías más complejas sobre el geno-
lo que la historia demuestra. Esto se debe cidio. Lo que aquí está en discusión son las
en parte a que la creencia en la “erradicabi- premisas que fundamentan un enfoque na-
lidad” del genocidio es algo independien- turalista del genocidio y de la prevención del
te de la realidad de la historia, del mismo genocidio y los modos en que los enfoques
modo en que la idea kantiana de una so- naturalistas evitan la cuestión de la contin-
ciedad en la que no existe la guerra está gencia histórica y las perspectivas teóricas
fuera de la realidad de la historia. que privilegian el rol de la acción humana,
El enfoque naturalista del genocidio se por un lado, y la dinámica cultural y social
hace evidente en algunos de los esfuerzos externa, por otro, en el análisis de por qué
de prevención más importantes y funda- ocurren los genocidios. En este caso con-
mentales en los estudios sobre genocidio. sideraré un solo un ejemplo debido a que,
Aunque sería necesario analizar más dete- al parecer, representa este enfoque. A par-
nidamente los esfuerzos preventivos para tir del análisis de este único ejemplo, sería
determinar hasta qué punto predomina el conveniente determinar si éste es el enfo-
modelo naturalista, es conveniente con- que predominante en los estudios sobre
siderar aquí algunos modelos a modo de genocidio. Mi hipótesis sería que sí lo es.
ejemplo. Considérense, por ejemplo, los re- El artículo a ser analizado se titula
cientes esfuerzos de aquellos que adoptan “Systematic early warning of humanitarian
un enfoque de “alerta temprana”. La expre- emergencies” (Alerta temprana sistemática
sión “alerta temprana” es, en realidad, una de las emergencias humanitarias), de Bar-
metáfora militar que describe una estrategia bara Harff y Ted Robert Gurr12. Los autores
militar de anticiparse a un ataque detectán- presentan un análisis exhaustivo de los
dolo en sus etapas iniciales y actuando en factores estructurales que constituyen las
consecuencia. La estrategia militar perfecta condiciones de fondo para el genocidio y
sería aquella en que los que están siendo el politicidio, en sus propias palabras: “El
atacados prevén completamente los movi- genocidio y el politicidio son atribuidos a
mientos de sus enemigos y avanzan contra las condiciones de fondo (por ejemplo, la
ellos antes de que puedan implementarlos. agitación política), las condiciones intervi-
Consideremos un ejemplo que repre- nientes (por ejemplo, la fragmentación) y a
senta este enfoque naturalista del genoci- un aumento en el corto plazo de los acele-
dio. Me gustaría aclarar en principio que mi radores teóricamente predeterminados”13,
objetivo no es desestimar el valor de esta “(...) Se plantea que el genocidio y los ase-

12
Journal of Peace Research, Vol. 35, Nº 5, 1998. Págs. 551-579.
13
Ibídem. Pág. 551.

17
Revista de Estudios sobre Genocidio

sinatos en masa (...) son una respuesta a etnopolítico y el genocidio y el politicidio


condiciones de fondo tales como la agita- son lo suficientemente adecuadas como
ción política, el poder de las identidades para identificar los escenarios de posibles
grupales y las estructuras del régimen; a futuros episodios”15. La idea aquí es que
condiciones intervinientes tales como las las condiciones estructurales internas que
características de la elite gobernante; y a originan el genocidio y el politicidio en una
aceleradores” (p. 558). Los aceleradores situación histórica determinada son trans-
son “variables sujetas a cambios a corto feribles a otras situaciones históricas. Éste
plazo y operativizadas como eventos múl- bien puede ser el caso, aunque no nece-
tiples fuera de los parámetros del modelo sariamente, y este enfoque es, en cierto
general (...) actúan en forma conjunta para modo, ahistórico. Al parecer desestima la
aumentar rápidamente el nivel y la impor- idea de contingencia histórica a la hora de
tancia de las condiciones generales más determinar si se perpetrará o no un geno-
volátiles del genocidio y el politicidio y así cidio. Este enfoque podría conducir a des-
incrementar exponencialmente la probabili- cartar situaciones en las que podría ocurrir
dad de que ocurra un episodio”14. un genocidio aun sin la presencia de fac-
El enfoque naturalista privilegia las tores estructurales que los autores consi-
fuerzas estructurales por sobre la acción deran decisivos. Es decir, el modelo natu-
humana en la explicación del genocidio. ralista supone un grado de predictibilidad
Esta concepción refleja el enfoque más que puede no ser históricamente real y uno
general del positivismo en la ciencia social, desearía quizás considerar casos de geno-
que considera que es la estructura, y no la cidio en los que los factores estructurales
acción, la fuerza motivadora en los fenó- que los autores aíslan no existen, pero en
menos sociales. El genocidio es percibido los que el genocidio ocurre de todos mo-
mucho más como un resultado de ciertos dos.
procesos estructurales que como un tipo Con respecto a la premisa de preveni-
de acción social. Tales enfoques estructu- bilidad, Harff y Gurr dan por sentado que “si
rales dominan las ciencias sociales y tam- los investigadores pueden pronosticar con
bién se reflejan en los estudios sobre ge- mayor precisión los escenarios y las se-
nocidio. No obstante, si uno concibe al cuencias de la escalada de una crisis, será
genocidio como un tipo de acción social, más probable que las autoridades puedan
entonces la atención debe dirigirse a perci- actuar oportunamente en lugar de hacerlo
birlo como una interacción entre estructura cuando ya es demasiado tarde”16. Uno po-
y acción, como algo que es mucho más dría preguntarse: ¿por qué debe funcionar
una “creación” o un “logro” que un resul- necesariamente de ese modo? Asimismo,
tado de una determinada configuración de uno podría plantear –y discutiremos este
estructuras sociales. tema más adelante– que las alertas tem-
El modelo naturalista está regido por pranas de posibles genocidios podrían ha-
dos premisas adicionales, la premisa de cer que para las autoridades, muchas de
predictibilidad y la premisa de prevenibi- las cuales aún operan según el principio de
lidad. Estas premisas son completamen- favorecer los intereses de los estados que
te evidentes en el trabajo de Harff y Gurr. representan, éstas funcionen en realidad
La primera premisa sostiene que “la teoría como una advertencia anticipada de que el
y la evidencia empíricas sobre el conflicto Estado deberá tomar distancia del conflic-

14
Ibídem. Pág. 562.
15
Ibídem. Pág. 552.
16
Idem.

18
¿Se puede prevenir el genocidio?

to a fin de evitar la intervención y las com- contexto en el que ocurre el genocidio. Los
plicaciones que tal intervención acarrea. autores se concentran principalmente en
Por ejemplo, de los casos de genocidio de los aceleradores dentro de la sociedad. Es
la década de los 90 se desprende clara- decir, el modelo se concentra casi exclu-
mente que las alertas tempranas de inmi- sivamente en los factores endógenos que
nentes genocidios sirvieron como “señales se cree son los mecanismos causales del
de advertencia” que instaron a poderosos genocidio. Indudablemente, esos factores
Estados a distanciarse de los conflictos en endógenos son cruciales y es preciso co-
lugar de involucrarse abiertamente. nocerlos. No obstante, yo agregaría que los
Harff y Gurr creen que sus modelos factores exógenos son también extremada-
teóricos podrán prever un genocidio y ex- mente importantes, y estos factores exóge-
ponen hábilmente sus argumentos. Para nos tienen mucho que ver con la condición
ser justo, ellos son conscientes de que de modernidad. Estas condiciones hacen
existe al menos un cierto grado de contin- que predecir un genocidio sea mucho más
gencia y de que sus modelos no pueden difícil e introducen una mayor contingencia
ser aplicados en forma mecánica a todos histórica en la tarea de entender el geno-
los casos. Admiten que “los modelos teó- cidio. Me gustaría tomar esta idea como
ricos, aun con los mejores datos y las me- punto de partida para desarrollar una teoría
jores técnicas estadísticas disponibles, no del genocidio más compleja que contem-
son suficientes para salvar la brecha que ple los distintos aspectos de la estructura y
existe entre la evaluación del riesgo y el la cultura modernas.
alerta temprana. Un sistema completo para
explicar y advertir anticipadamente las cri-
La normalidad del genocidio frente
sis humanitarias también requiere de una
a la prevención del genocidio
observación sistemática y casi inmediata
de las posibles situaciones de crisis en la ¿Por qué el genocidio es un fenóme-
evaluación del riesgo”17. Ésta es una salve- no tan perdurable y recurrente, y por qué
dad importante, ya que reconoce la exis- sigue ocurriendo a pesar de tanto conoci-
tencia de otros factores, quizás menos pre- miento sobre el mismo y tantos intentos de
decibles, que aumentan las probabilidades impedirlo? Existen numerosas respuestas
de que se perpetre un genocidio. Aparen- a este interrogante. Como ya fuera mencio-
temente, la lógica de los autores es que nado, algunos sostienen que el fracaso en
debemos conocer los factores estructura- la prevención del genocidio se debe a que
les que conforman el contexto de posibles aquellos que tienen el poder para detener-
genocidios. Posteriormente, uno debe ana- lo carecen de la voluntad para hacerlo. Se-
lizar determinadas situaciones en búsque- gún este punto de vista, ya sea los estados
da de ciertos “aceleradores” que funcionan poderosos como Estados Unidos o los or-
como catalizadores que desencadenan la ganismos ineficientes (aunque simbólica-
“reacción” del genocidio (nótese aquí el mente importantes) como la Organización
lenguaje científico). Aunque critico el deter- de las Naciones Unidas son de algún modo
minismo estructural evidente en los mode- culpables de la persistencia del genocidio.
los naturalistas, considero que la idea de Con frecuencia uno también escucha una
los aceleradores que proponen los autores variante de esta opinión: que la imposibi-
sirve como un medio importante a través lidad de poner fin al genocidio se debe a
del cual introducir nuevas ideas acerca del una falta de “liderazgo”. Otros afirman que

17
Ibídem. Pág. 566.

19
Revista de Estudios sobre Genocidio

el fracaso se debe a la falta de una corte la perpetuación de las condiciones para la


penal internacional que podría sancionar a continuación del genocidio es que, inevita-
los genocidaires (genocidas) y así prevenir blemente, debemos preguntarnos cuál es
futuros genocidios. Y algunos otros sostie- nuestro rol en la facilitación de aquello que
nen que no se podrá prevenir el genocidio aborrecemos. Basándonos solamente en
hasta tanto se eliminen las desigualdades la historia de la década de los 90 y en los
y las injusticias globales y se expandan episodios de genocidio en Bosnia-Herze-
por el mundo los procesos democráticos govina y Ruanda, debemos enfrentar una
y los programas de redistribución. En to- serie de realidades acerca del vínculo entre
dos estos casos se considera que algunos la modernidad y el genocidio.
instrumentos de la modernidad –un Esta- Primero: los sistemas de gobierno mo-
do moderno, una organización burocrática dernos y las organizaciones no estatales
moderna, un sistema jurídico moderno, un son responsables por no actuar cuando el
sistema de distribución de los recursos más conocimiento del genocidio está a la vis-
equitativo–, adecuadamente desplegados, ta de todos. A pesar de los compromisos
podrían atenuar la condición del genocidio. retóricos para con la paz, los gobiernos
Por lo general, en estos casos no se modernos siguen comprometidos con la
reconoce la posibilidad de que el genoci- realpolitik o la política de la realidad en las
dio podría estar inevitablemente ligado a, relaciones internacionales, y el contexto
e incluso facilitado y permitido por, las mis- moderno ha dado lugar a nuevas formas
mas organizaciones y prácticas modernas de expresión de la realpolitik en lugar de
que la gente percibe como las herramien- sustituirla por una ética de “paz perpetua”
tas que ayudarán a prevenir el genocidio. o moralidad en las relaciones exteriores. La
El discurso preventivo es parte del proyec- Organización de las Naciones Unidas es,
to moderno, la expresión de una creencia simbólicamente, una manifestación de la
del siglo veinte en el sueño de la Ilustración idea de la paz perpetua de la Ilustración,
de construir una sociedad buena mediante pero desde su creación ha procedido (A)
la prevención de la perversidad extrema. según la lógica de la realpolitik –especial-
Pero la modernidad no está determinada mente en el caso de algunas de las más
solamente por sus elementos progresistas tremendas violaciones a los derechos hu-
y utópicos. También se caracteriza por las manos–, o (B), según sus propias normas
tecnologías, las prácticas y las formas de y valores de organización cultural en lugar
organización social que no han logrado de valores universales establecidos sobre
erradicar las flagrantes violaciones a los los derechos humanos o normas conde-
derechos humanos y que, en cambio, han natorias contra el genocidio más globales,
exacerbado la capacidad de la gente para tal como lo demostrara claramente Michael
cometerlas. En el contexto de la comuni- Barnett en el caso de Ruanda18. El discur-
dad de los derechos humanos, organizada so de la prevención en los estudios sobre
en torno a la ideología de que los abusos a genocidio se basa en gran medida en una
los derechos humanos como el genocidio confianza en las Naciones Unidas como
son prevenibles y erradicables, esta idea es principal mecanismo para la prevención
más bien radical y provocativa, dado que la del genocidio. La historia proporcionaría un
conclusión lógica de sostener que es pre- sólido argumento contrafáctico para esta
cisamente la modernidad la que posibilita creencia.

18
Barnett, Michael, “The UN Security Council, indifference and genocide in Rwanda”, en el Cultural Anthropology, Vol.
12, Nº 4, 1977. Véase también Barnett, Michael, Eyewitness to Genocide: The United Nations and Rwanda, Cornell
University Press, Ithaca y Londres, 2001.

20
¿Se puede prevenir el genocidio?

Este problema se agudiza ante la per- Segundo: las prácticas políticas mo-
sistencia de la realidad de la soberanía dernas de negociación con genocidas
estatal. A pesar del movimiento contra el reales o potenciales, basadas en la idea
derecho de los soberanos de hacer lo que de la “paz perpetua” de la Ilustración, son
les plazca en sus propios territorios, en el ineficaces contra quienes no comparten
actual sistema mundial aún existen varios tales ideales y negociaciones. La negocia-
estados soberanos autónomos que tienen ción es tan antigua como la política misma,
el poder de hacer relativamente lo que les pero específicamente se han desarrollado
plazca en sus propios territorios. De este formas modernas de negociación que han
modo, la destrucción de Chechenia por sido utilizadas para prevenir el genocidio.
parte del gobierno ruso, de carácter geno- Sin embargo, éstas suelen ser más expre-
cida desde todo punto de vista, no puede siones ideológicas del deseo de paz y de
ser controlada por ninguna fuerza externa prevención del genocidio que verdaderos
debido a que Rusia goza de la condición mecanismos de paz y prevención. Tanto
de Estado soberano en el sistema mundial en Bosnia-Herzegovina como en Ruanda,
moderno. La destrucción de Tíbet por parte los actores políticos entablaron negocia-
del gobierno chino, sin dudas un acto de ciones con perpetradores de genocidio, y
genocidio cultural, no puede ser combati- fue al amparo de estas negociaciones que
da porque China goza del privilegio de la se perpetraron las matanzas. En Bosnia, la
soberanía. Pensando en un caso futuro, es mayor parte del genocidio tuvo lugar al am-
ilustrativo considerar a India. Los recientes paro de negociaciones que Milosevic y Ka-
acontecimientos en ese país han genera- radzic explotaron para su propio provecho.
do una situación de violencia de naturaleza La mentalidad moderna de lograr la paz a
genocida contra los musulmanes. Dado través de métodos no violentos tales como
que India es una potencia nuclear, es su- la negociación contrasta fuertemente con
mamente improbable que un estado pode- una mentalidad genocida que no sólo se
roso intervenga a fin de detener el genoci- aparta del discurso que valora la negocia-
dio. La prevención del genocidio se limita ción, sino que explota activa y conscien-
en gran medida a los estados que no tie- temente esa negociación para intensificar
nen el poder para rechazar la intervención la práctica del genocidio. La intersección
de potencias más poderosas. En conse- de la negociación, una práctica moderna,
cuencia, la prevención del genocidio se ve con el genocidio (que no es ni moderno ni
restringida por la persistente realidad de la “premoderno”, sino sencillamente un fenó-
soberanía estatal y la influencia dominante meno social perenne) favorece a este últi-
de la realpolitik en el sistema mundial con- mo. El genocidio es la práctica de agentes
temporáneo. Además, especialmente en humanos que monitorean reflexivamente el
situaciones de inquietud e incertidumbre mundo social que los rodea y adaptan sus
social, los estados promueven sus propias acciones sociales en consecuencia. Este
culturas nacionales y eluden las normas monitoreo reflexivo es extremadamente
universales o transnacionales. La actual si- difícil de controlar, ya que es resistente y
tuación de la movilización de Estados Uni- adaptable a cualquier esfuerzo para con-
dos en la guerra contra el terrorismo es una trolarlo.
prueba de esta tendencia. Las cuestiones Tercero: las organizaciones civiles no
de la seguridad nacional exceden todo tipo gubernamentales modernas responden a
de adhesión a las normas colectivas que las crisis y a los potenciales genocidios de
supuestamente constituyen la estructura una manera organizada, que se torna bu-
cultural sobre la que se basa la comunidad rocrática y lenta debido a su complejidad.
internacional. Aunque uno imagina que una de las condi-

21
Revista de Estudios sobre Genocidio

ciones de la modernidad es el énfasis en la para fomentar y difundir positivamente los


rapidez y la eficiencia –y en la cultura mo- derechos humanos, un punto que merece
derna lo es–, tal como lo demostrara Max un análisis más profundo del que yo pueda
Weber, la modernidad también se caracte- ofrecer en este artículo. El proceso genoci-
riza por la propagación y el afianzamiento da moderno es en cierto modo anárquico y
de la burocracia como un medio hacia la es probable que sea necesario desarrollar
resolución de problemas sociales. En cam- medios más anárquicos y menos descen-
bio, aunque el genocidio puede estar orga- tralizados para combatirlo. Tales medios
nizado de manera burocrática, es también anárquicos de prevención no necesaria-
más resistente y adaptable. Nuestras inter- mente deben basarse en un modelo natu-
pretaciones del genocidio parecen basarse ralista que imagina que ha aislado todos
en un modelo de genocidio tomado direc- los predictores del genocidio.
tamente de la experiencia del Holocausto. Cuarto: los ciudadanos de los países
El Holocausto representó una “perversión” modernos viven en una cultura de moder-
de la modernidad, la utilización de medios nidad capitalista, que es una cultura de
modernos para facilitar la aniquilación. El consumo. La prevención del genocidio de-
objetivo de los nazis era matar a tantos ju- pende en gran medida del apoyo público
díos como fuera posible y para ello utiliza- de los ciudadanos de aquellos países que
ron los instrumentos de la modernidad –la tienen el poder para actuar contra el geno-
burocracia y la tecnología–. Sin embargo, cidio. Sin embargo, la cultura de consumo
es probable que los genocidios posterio- engendra individuos narcisistas y egoístas
res no encajen en ese modelo. Sin lugar que se concentran fundamentalmente en
a dudas, en el caso de Bosnia existen ele- la autogratificación (o la gratificación de la
mentos de la organización social de una unidad familiar) y que, por lo general, son
matanza generalizada. Aun así, gran par- indiferentes al sufrimiento de otros, espe-
te de la aniquilación tuvo lugar de manera cialmente a lo que Luc Boltanski denomi-
anárquica y no sistemática. Esto fue parti- na “sufrimiento lejano”19. La expectativa de
cularmente evidente en Ruanda, un caso que, en las sociedades modernas, los ciu-
de lo que podría denominarse “genocidio dadanos responderán al sufrimiento lejano
anárquico”. se basa en una construcción mítica de los
Los perpetradores de los genocidios “ciudadanos preocupados” que, al ente-
modernos desarrollan expertos métodos rarse de la perpetración de un genocidio,
para sacar provecho del letargo de las exigirán a sus gobernantes que ejerzan su
respuestas burocráticas y procedimenta- autoridad a fin de impedirlo. En realidad, el
les al genocidio. Es decir, éstos perpetran estado natural de la conciencia moderna
el genocidio en los momentos y los espa- es la indiferencia y mediante un esfuerzo
cios que la burocracia inevitablemente de- extraordinario es que se supera esa indi-
satiende. Esto plantea la cuestión acerca ferencia. La modernidad también plantea
de la posibilidad de lograr la prevención de desafíos específicos a la capacidad de las
atrocidades –que, por su naturaleza, son personas para evaluar la magnitud y la in-
habitualmente rápidas y “reflexivas”– a tra- tensidad de los fenómenos que tienen lu-
vés de los medios burocráticos modernos. gar en su entorno. Esta idea fue propuesta
También plantea una cuestión más gene- por Georg Simmel, quien sostenía que la
ral acerca de la posibilidad de que la bu- modernidad hacía casi imposible que las
rocracia pueda llegar a ser el medio ideal personas pudieran hacer distinciones en-

19
Boltanski, Luc, Distant Suffering: Morality, Media, and Politics, Cambridge University Press, Cambridge y Nueva
York, 1999.

22
¿Se puede prevenir el genocidio?

tre distintos fenómenos, o lo que denomi- haber sido inversa: cuanto más sabía el
nó “actitud de indiferencia”20. La principal mundo acerca del genocidio, tanto más se
característica de la actitud de indiferencia violentaba y se expandía el genocidio. Ade-
es la incapacidad de hacer distinciones de más de los efectos de la cobertura de los
valor, una incapacidad que hace difícil que medios sobre el sentimiento y las acciones
las personas actúen de acuerdo con un del público, los medios modernos se han
modelo normativo preponderante. La acti- convertido en herramientas de propaganda
tud de indiferencia del individuo moderno que son utilizadas como el principal medio
está exacerbada por el surgimiento de la para inducir a las personas a perpetrar un
“sociedad del espectáculo en la que una genocidio. Si uno analiza el discurso que
gran variedad de fenómenos culturales son acompañó a la invención de los principa-
tratados como extraordinarios o especta- les medios masivos de comunicación en
culares, de modo que cuando se confron- el siglo XX –la radio, el cine, la televisión–,
ta a las personas con un espectáculo de se puede apreciar un claro patrón de con-
atrocidad verdadero (como el de Bosnia, fianza en el potencial positivo y progresivo
que fue el genocidio más divulgado en la de los medios. En las sociedades demo-
historia), no son capaces de distinguir su cráticas liberales, estos eran considerados
realidad de los espectáculos culturalmen- como los medios a través de los cuales se
te construidos y simulados que enmarcan podía conformar una democracia popular
su entorno”21. De esta manera, en lugar de ilustrada. Sin embargo, las innovaciones
generar un apoyo cognitivo, el espectáculo tecnológicas en los medios de comunica-
del genocidio puede conducir al rechazo ción también fueron adoptadas por las po-
o a una asimilación de la realidad del es- tencias que se oponían a la Ilustración –es-
pectáculo al universo de las simulaciones pecialmente por las fascistas– y puestas al
culturales. servicio de la dominación y, en el caso de
Quinto: las tecnologías modernas de la Alemania nazi y de la Unión Soviética, del
los medios masivos de comunicación, genocidio. Este uso de los medios masivos
diseñadas para difundir el conocimiento de comunicación, como un instrumento de
para el progreso, contribuyen a un entor- dominación, ha continuado en el presente
no cultural en el que se hace difícil pres- y ha sido un factor central en la perpetra-
tarle atención a fenómenos graves como el ción del genocidio. Es sabido el uso de la
genocidio y que provoca una situación de radio para incitar a los hutu a la matanza
“fatiga por compasión” que conduce a un de los tutsi en Ruanda. Las elites serbias
rechazo activo o la indiferencia 22. En este y croatas controlaban y manipulaban hábil-
caso, los medios pueden lograr su pro- mente los medios de comunicación a fin de
pósito de informar a los observadores del crear imágenes simbólicas de enemigos
genocidio que un genocidio está ocurrien- como una precondición de su destrucción
do y de despertar o generar respuestas física a través del genocidio. El análisis de
emocionales. Pero puede que no exista la los medios masivos de comunicación en
presunta relación entre la imagen y la ac- la modernidad nos lleva a la conclusión de
ción; de hecho, la relación entre la imagen que el conocimiento sigue siendo una for-
y la acción en Bosnia-Herzegovina parece ma de poder, pero una forma de poder que

20
Simmel, Georg, “The metropolis and mental life”, en Donald N. Levine, (ed.), Georg Simmel on Individuality and
Social Forms, University of Chicago Press, Chicago y Londres, 1971. Págs. 324-329.
21
Con referencia a la “sociedad del espectáculo”, véase Debord, Guy. The Society of the Spectacle, Black and Red,
Detroit, 1973.
22
Moeller, Susan D., Compassion Fatigue, Routledge, Nueva York, 1998.

23
Revista de Estudios sobre Genocidio

podría ser cómplice de la práctica “moder- nueva clase de expertos cuya misión es
na” del genocidio. definir la situación y crear las categorías
Sexto: los académicos, los intelectua- cognitivas que respondan a los intereses
les y los expertos modernos (esta última de los Estados o de las organizaciones no
categoría como invento de la modernidad) estatales que –cualquiera sea el motivo que
que generan conocimiento sobre aconteci- los impulsa– ahora tienen la intención de
mientos humanos no han elaborado teorías actuar para prevenir el genocidio. Tal como
que hayan contribuido a prevenir el genoci- señalara Joseph Bensman, los expertos y
dio. Por el contrario, habitualmente propo- los sistemas de opiniones expertas consti-
nen teorías que ofuscan, confunden y dis- tuyen un aspecto central de la modernidad
traen a los líderes políticos y a la ciudada- y participan de manera fundamental en la
nía al cuestionar la realidad del genocidio, producción de conocimiento, conceptos
la condición de las víctimas de genocidio e imágenes del mundo que tienen una in-
y la posibilidad de prevenir el genocidio. fluencia decisiva en la perpetración del ge-
Esto sucede especialmente con los gene- nocidio23. Y lo que es más importante, las
radores de conocimiento que asesoran a nuevas clases de expertos, cada una con
estados poderosos. El mundo moderno se sus propios intereses, crean mitos anta-
caracteriza por el desarrollo de una clase gónicos acerca de lo que “realmente” está
distinta de “expertos” a cuyo conocimiento sucediendo en el mundo. Cuantas más
recurren las elites políticas. En muchos ca- teorías se elaboran y cuanto más vehe-
sos, este conocimiento experto no está al mentemente se las expresa, tanto más nos
servicio de los intereses de las víctimas de enfrentamos a un “colapso de la realidad
genocidio, sino que, en cambio, sirve para socialmente objetiva”24. Es decir, se torna
afianzar la postura egoísta de los Estados cada vez más difícil para los consumido-
y para legitimar lo que podría denominarse res de las opiniones expertas, en especial
“distanciarse del genocidio”. Tal como lo si los expertos no coinciden en cuanto a la
demuestran los casos de Bosnia y Ruanda perpetración o no de un genocidio, ceñirse
en la década de los 90, las elites políticas a una definición común de la situación. El
de Occidente se han rodeado de expertos resultado es la apatía social25.
que hábilmente reconceptualizaron la rea- En el caso de Bosnia y Herzegovina,
lidad de los asesinatos en masa en países surgieron en el curso de la guerra (al me-
distantes. Tal como fuera demostrado por nos) dos clases de expertos: aquellos que
Lemkin, al menos una gran parte de la pre- sostenían que lo que estaba ocurriendo allí
vención del genocidio consiste en la nece- no era un genocidio, sino una guerra civil,
sidad de nombrarlo como tal. No obstante, y aquellos que afirmaban que lo que esta-
en la era moderna hemos visto surgir una ba ocurriendo allí constituía un genocidio26.

23
Bensman, Joseph, Craft and Consciousness: Occupational Technique and the Development of World Images, Aldine
de Gruyter, Nueva York, 1991.
24
Gerver, Israel y Bensman, Joseph, “Towards a sociology of expertness”, en Robert Jackall, (ed.), Propaganda, New
York University Press, Nueva York, 1995. Págs. 68-69.
25
Ibídem. Pág. 69.
26
Debería aclarar aquí que me defino, y fui considerado por otros, como un experto que representa la segunda opi-
nión. Desde un principio sostuve que lo que ocurrió en Croacia y en Bosnia y Herzegovina fue, según criterios jurídi-
cos y conceptualizaciones sociológicas, genocidio. En ese entonces, entre muchos profesionales en la comunidad
de estudios de los Balcanes Occidentales, esta opinión era objeto de burla. Véase, por ejemplo, Robert Hayden,
“The tactical uses of passion”, en Current Anthropology, Vol. 38, Nº 5, 1997. Págs. 924-936, y mi réplica, Thomas
Cushman, “On Bosnia: a response to Hayden”, en Current Anthropology, Vol. 40, Nº 3, 1999. Págs. 365-366. Este
intercambio refleja el desacuerdo entre opiniones expertas que discuto en este artículo. Resulta de interés destacar
que importantes académicos se negaron a utilizar e incluso evitaron el uso del término “genocidio” para describir

24
¿Se puede prevenir el genocidio?

Dado que los expertos se mantenían tan tores exógenos son factores cruciales en la
firmes en sus respectivas opiniones y dado facilitación del genocidio. Además del tra-
que, en ambos casos, los expertos goza- bajo de aquellos que se concentran en los
ban de una reputación y una credibilidad factores endógenos, creo que podemos
social y profesional tan elevada, era muy desarrollar una visión más realista de las
difícil para los observadores externos que posibilidades de la prevención del geno-
no estaban en el lugar de los acontecimien- cidio. Sin embargo, esta tarea exige nada
tos tomar una decisión concreta acerca de menos que reconsiderar la idea de la pre-
la definición de la situación. Como era pre- vención del genocidio en vista de la idea
visible, en el caso de Bosnia y Herzegovi- de que hay determinados aspectos de la
na, los expertos preferidos por el gobierno modernidad que en realidad contribuyen
norteamericano al momento de iniciarse la a la persistencia del genocidio. En lugar
matanza (que considero fue el momento de de percibir el genocidio como un tipo de
la invasión de Croacia por parte del Ejército aberración en la modernidad, debemos re-
Popular Yugoslavo o JNA) fueron aquellos conceptualizarlo como una parte en cierto
que sostenían que la masacre en Croacia y modo más normal de la modernidad.
luego en Bosnia no era un genocidio, sino La idea de que el genocidio es un pro-
una “guerra civil”. Esta alianza entre exper- ducto de la modernidad fue planteada por
tos que proporcionan la definición simbó- diversos sociólogos, en especial Zygmunt
lica que le es útil a los gobiernos que no Bauman, quien sostiene que el Holocausto
desean comprometerse con la prevención fue posible debido a la devastadora com-
del genocidio debería ser objeto de un binación de las nuevas tecnologías, las
análisis más profundo por parte de quie- organizaciones sociales burocráticas mo-
nes pretenden entender la relación entre dernas y las ideas utópicas que fundamen-
modernidad y genocidio; porque, bajo las tan el proyecto moderno 27. Mientras que
condiciones de la modernidad, los exper- Bauman establece un vínculo fundamental
tos se han convertido en el brazo cultural entre la modernidad y el Holocausto, los
de las clases políticas que tienen el poder académicos han dudado en plantear un
para prevenir el genocidio. Por lo general, vínculo tan explícito entre el genocidio en
el desacuerdo entre expertos constituye general y la modernidad. Como ya dijera,
un aspecto fundamental de las complejas éste es el resultado de definir el proyecto
sociedades modernas, y la confusión y el moderno principalmente en términos posi-
caos en la interpretación provocados por tivos: resulta difícil conceptualizar las con-
las definiciones antagónicas de la realidad secuencias negativas de la modernidad
propuestas por los expertos facilitan a los precisamente porque la modernidad es
perpetradores la ejecución de sus planes la fuente de sueños utópicos y del discur-
de genocidio. so de la supuesta prevención que inspira
Cada uno de los puntos recientemente a muchos profesionales cuyo objetivo es
discutidos desafía la opinión convencional prevenir el genocidio. Desde una perspec-
acerca de la supuesta naturaleza progre- tiva moderna, el genocidio es lo peor que
sista de las organizaciones, las prácticas puede suceder en una sociedad humana,
culturales y los individuos modernos. Cada el nadir del progreso social, la encarnación
uno de estos puntos considera que los fac- misma del barbarismo que la modernidad

los acontecimientos ocurridos en Bosnia Y Herzegovina; en la mayoría de los casos, esa clase de expertos estaba
mucho más cerca del poder del gobierno (o sea, el Instituto Brookings, el Centro Internacional para Académicos
Woodrow Wilson) que otros. Este punto merece mucha más atención de la que se puede ofrecer en este ensayo.
27
Bauman, Zygmunt, Modernity and Holocaust, Cornell University Press, Ithaca, Nueva York, 1989.

25
Revista de Estudios sobre Genocidio

intenta dejar atrás. El idealista moderno, el se ha trabajado sobre la naturaleza del dis-
que defiende y practica los derechos hu- curso de la prevención en los estudios so-
manos, no puede aceptar el hecho de que bre genocidio, y mucho menos sobre la re-
el genocidio no sólo no ha sido impedido o lación entre la modernidad y el genocidio.
erradicado, sino que en realidad ha ido en Aquellos que pretenden prevenir el ge-
aumento justamente cuando, tras la caída nocidio deben plantearse una serie de com-
del comunismo bárbaro, se suponía que plejos interrogantes. ¿Podemos erradicar
habíamos alcanzado el fin de la historia las peores cosas que nos hacemos unos
planteado por Hegel y el triunfo de la mo- a otros? ¿Cuáles son los límites de nues-
dernidad capitalista y una universalización tro entendimiento de las cosas contra las
de los derechos humanos. Para el verda- que queremos luchar? ¿Cómo trabajamos
dero creyente, el genocidio es la anomalía en un campo que podría ser más complejo
de las anomalías, lo que no debería estar de lo que ahora creemos? ¿Cómo nuestras
ahí y que, definitivamente, no debería estar acciones, ya sea en teoría o en la práctica,
incrementándose. Por lo tanto, la principal afectan al mundo de un modo que podría
suposición es que, a través del estudio y contrariar nuestros esfuerzos o nuestras
de un esfuerzo diligente, el genocidio de- convicciones?
bería dejar de perturbar la conciencia de la No existen respuestas fáciles a estos
humanidad. Esta convicción contrasta con interrogantes. Por su propia naturaleza,
la idea de que el genocidio podría ser una están planteados más para incentivar un
consecuencia “normal” de la modernidad. análisis más profundo que en el espíritu de
El genocidio no es un fenómeno contrario a proporcionar respuestas fáciles. Dado que,
la modernidad, sino que está incorporado al comienzo de este ensayo, declaré que
a la modernidad, y, en realidad, es facilita- compartía el espíritu de quienes en los es-
do por los mismos procesos sociales de la tudios sobre genocidio expresan su deseo
modernidad. de prevenir el genocidio, me gustaría ofre-
cer al menos una discusión preliminar acer-
ca de cómo el entendimiento del genocidio
Algunas conclusiones tentativas
en este artículo puede facilitar la preven-
He discutido numerosos temas en ción. Sin lugar a dudas, al detectar algunas
este artículo: el origen del campo de los de las fuerzas que conducen al genocidio
estudios sobre genocidio como proyecto en la estructura misma de la modernidad,
preventivo de la modernidad y como una complicamos aún más el problema, dado
forma de practicar los derechos humanos, que tratar de oponerse a la modernidad
la relación entre el genocidio y la moderni- parece en cierto modo quijotesco –la mo-
dad, y una crítica específica y contundente dernidad es un molino demasiado grande
de las prácticas conceptuales de los estu- con el cual lidiar–. No obstante, poniendo
dios sobre genocidio. Mi objetivo concreto al descubierto la relación entre la moder-
ha sido reconsiderar la idea de “prevenibili- nidad y el genocidio, abrimos el camino a
dad” del genocidio y demostrar en qué me- enfoques más sofisticados del persisten-
dida la prevención del genocidio depende te problema del genocidio. Los esfuerzos
del análisis introspectivo de la organización prácticos para prevenir el genocidio deben
del conocimiento sobre el genocidio y del desarrollarse con un entendimiento del ge-
conocimiento acerca de las fuerzas socia- nocidio que contemple los modos en que
les modernas que posibilitan y fomentan la el genocidio es facilitado por una sociedad
práctica del genocidio en el pasado inme- moderna que ha generado el impulso mis-
diato y en el presente. Éste es un punto de mo para prevenir uno de los más graves
partida crucial, dado que prácticamente no delitos.F

26
Hacia una definición conceptual del genocidio

Hacia una definición conceptual del genocidio*

Henry R. Huttenbach

Introducción realidad, la búsqueda de una definición


adecuada puede a menudo conducir a una
Para llevar a cabo una investigación
mayor confusión e incluso a controversias,
académica exhaustiva del genocidio deben
a veces sumamente conflictivas. De este
poder satisfacerse dos prerrequisitos: (1)
modo, cuando aparece un fenómeno des-
una definición conceptual rectora acerca
conocido, el primer problema se presenta
del genocidio y (2) un perfil orientador ge-
con la elección de una denominación apro-
neral (la anatomía) del genocidio. El prime-
piada y, en lo posible, objetiva. Abordar la
ro es la clave para una identificación certera
cuestión del genocidio es básicamente lo
de las experiencias genocidas; el segundo
mismo.
asegura una comparación simétrica de los
Una ininterrumpida sucesión de ma-
genocidios. Hasta la fecha, los estudios
tanzas a gran escala ha tenido lugar a lo
sobre genocidio no poseen ninguno de los
largo de la historia de la humanidad. En
dos; carecen tanto de una definición con-
respuesta a lo que parecía una masacre
ceptual satisfactoria como de un consenso
sin precedentes perpetrada por el Tercer
en cuanto a la estructura interna del geno-
Reich contra los judíos europeos durante
cidio. Sin una definición conceptual uno se
la Segunda Guerra Mundial, Raphael Le-
encuentra impedido de distinguir entre las
mkin, un abogado polaco de ascendencia
experiencias genocidas y aquellas que no lo
judía, acuñó el término “genocidio” para
son; y si se carece de un esquema básico,
caracterizar lo que los nazis llamaban la
es difícil determinar qué hay que comparar
Solución Final al Problema Judío. Con ello,
y cómo y, por tanto, establecer las singu-
Lemkin pretendía hacer una distinción en-
laridades y las rasgos comunes distintivos
tre masacres exterminadoras y no exter-
que separan y conectan a los genocidios.
minadoras perpetradas por la Alemania
En este artículo sólo nos ocuparemos de la
hitleriana. Esto dio origen al problema de
formulación de una definición conceptual.
determinar cuándo y cómo una masacre
deja de ser una matanza a gran esca-
la y comienza a adquirir características
Hacia una definición conceptual rectora
genocidas. Pero ¿se puede hacer una
acerca del genocidio
distinción precisa utilizando los recur-
Se supone que las definiciones clari- sos académicos? ¿O acaso ésta se basa
fican y, por ende, ayudan a identificar. En mayormente en impresiones persona-

* Este artículo fue extraído del Journal of Genocide Research, (Vol.4, Nº 2, 2002. Págs. 167-176) con el derecho no
exclusivo de edición en español otorgado como parte del intercambio de cooperación entre el Journal of Genocide

27
Revista de Estudios sobre Genocidio

les? 1 Antes de tener su propia denomina- niveles. Los académicos –historiadores,


ción, el genocidio se hallaba incluido entre psicólogos, politólogos y responsables
los “crímenes contra la humanidad” o en del diseño de políticas– han inundado el
una categoría llamada “crímenes de gue- campo con sus incompatibles, si no con-
rra”, como fuera el caso durante el Tribunal tradictorias, definiciones de genocidio,
Militar Internacional posterior a la Segunda hasta tal punto que el problema planteado
Guerra Mundial convocado en 1946. por esta proliferación de definiciones ame-
La Convención sobre Genocidio de la naza con socavar el estudio coherente del
ONU del año 1948 hizo del genocidio –hoy genocidio.
en día un término aceptado– una catego- Para comenzar con los extremos su-
ría delictiva independiente. Intentó resolver perficiales del problema de la definición,
esta cuestión de la especificidad y la dife- hay uno que yo denomino el “Dilema Katz-
renciación de otros delitos proporcionan- Charny”. En pocas palabras, el dilema de
do criterios en cierto modo descriptivos definir el genocidio queda ejemplificado y
acerca de lo que constituye una conducta resumido en estas dos opiniones contra-
genocida.2 En cierto sentido, esto ha sido puestas, a saber:
bastante satisfactorio, al menos para que 1. En su voluminoso libro The Holo-
funcione como lineamiento para quienes caust in History (El Holocausto en la histo-
se encargan de penalizar el genocidio. ria),4 Stephen Katz desarrolló un argumento
Prácticamente todas las cortes y todos los con evidentes errores metodológicos para
tribunales han basado generalmente su de- probar que existe sólo un caso genuino de
cisión acerca de lo que constituye un geno- genocidio, específicamente, el Holocausto
cidio y de lo que es o no es genocida en (o sea, la “Solución Final al Problema Ju-
la declaración de la ONU, aunque no por dío”, como denominaba la SS a la política
completo. Su definición de genocidio y sus de exterminio). Katz llegó a esta conclusión
criterios han modificado y han ampliado las tras analizar literalmente cientos de ejem-
características descritas en la Convención plos de asesinatos en masa a través de los
sobre Genocidio. Los informes relativos a siglos, determinando que, dado que nin-
la Convención sobre Genocidio confec- guno puede compararse descriptivamente
cionados por los Relatores Especiales de con el Holocausto, sólo queda un ejemplo
la ONU en los años 1978 y 1985 revelaron acabado de genocidio.
serias deficiencias en la definición propor- Hay aquí dos graves errores. Uno es el
cionada por esta organización.3 de la falsa comparación: en primer lugar, al
Mientras que todo esto satisfizo me- seleccionar deliberadamente una experien-
dianamente a aquellos involucrados con cia para que funcione como el paradigma
el genocidio como delito, no convenció a operativo del genocidio, Katz llegó fácil-
quienes se ocupan del genocidio en otros mente a la conclusión de que ninguna de

Research y la Revista de Estudios sobre Genocidio. Se agradece al Journal of Genocide Research la cesión de dere-
chos. Traducción: Mariana Dematteo.
1
Semelin, Jacques, “In consideration of massacres”, en el Journal of Genocide Research, Vol.3, Nº 3, 2001. Págs.
377-390.
2
Porter, Jack. (ed.), The United Nations Convention in Genocide and Human Rights, University Press of America,
Lanham, MA, 1982. Págs. 307-316.
3
Ruhashyankiko, Nocideme, Relator especial, ONU ESCOR, Sesión 31, Doc. ONU E/CN. 4/Sub. 2/416, 1978; y Ben-
jamín Whitaker, Relator especial, ONU ESCOR, Sesión 38, Doc. ONU E/CN. 4/Sub. 2/1985/6, 1985. Véase también
Lippman, Matthew. “A road map to the 1948 Convention on the Prevention and Punishment of the Crime of Geno-
cide”, en el Journal of Genocide Research, Vol. 4, Nº 2, 2002. Págs. 177-195.
4
Katz, Steven T, The Holocaust in Historical Context, Vol. 1. The Holocaust and Mass Death Before the Modern Age,
Oxford University Press, Nueva York, 1994.

28
Hacia una definición conceptual del genocidio

las demás experiencias cumplía los crite- macía” del Holocausto. Son esencialmente
rios y estándares del genocidio por él elegi- iguales. La primera (Figura 1a) destaca la
do –el Holocausto–. Dado que nunca exis- teoría de la “unicidad”; la segunda (Figura
ten dos experiencias completamente igua- 1b) resalta el modo holocaustocéntrico.
les, entonces, por lógica, todas las demás En esta representación, el Holocausto (H)
quedan automáticamente descalificadas es independiente de otros casos de genoci-
como genocidios acabados. En segundo dio (G). Se lo percibe como “único”, como un
lugar, Katz comete el pecado académico supergenocidio que no puede ser compara-
del razonamiento a priori. Conscientemen- do con otras experiencias genocidas.
te construyó un argumento en torno a una En esta representación (Figura 1b) se
conclusión que deseaba probar antes de reconoce al Holocausto como parte del ge-
escribir el libro, expresamente, confirmar nocidio, compartiendo algunas caracterís-
que el Holocausto es único, independiente, ticas con otros genocidios (zona 2). Pero
e incomparable, el único representante de también tiene características distintivas es-
una clase propia, un supergenocidio. A to- peciales (zona 1), sugiriendo que es “más”
dos los demás casos de matanza planifica- que un simple genocidio. Es un “genocidio
da de un grupo los clasifica, por inferencia, en exceso”.
como casi genocidios o genocidios meno- 2. En el otro extremo del espectro de
res. De este modo, Katz sienta las bases definiciones de genocidio se halla la de
para una jerarquía de masacres sobre la Israel Charny. Su definición, si así se la
cual el Holocausto prevalece en grado puede llamar, es tan amplia que diversas
sumo, incomparable, único, con su propia experiencias se ajustan a sus parámetros
definición que se aplica sólo a sí mismo. y, en consecuencia, pueden ser identifi-
Katz concluye que todo lo que uno nece- cadas como genocidio. La excesivamen-
site saber sobre genocidio, puede hallarlo te generosa definición de Charny es tan
en el Holocausto; cualquier conclusión que acomodaticia que permite considerar que
se pueda extraer de otros genocidios (es varios cientos de experiencias admiten el
decir, de genocidios menores) es inevita- rótulo de genocidio, incluyendo muchos
blemente secundaria según la fórmula ho- de los excluidos por Katz. Esto está mejor
locaustocéntrica propuesta por Katz. ejemplificado en los dos tomos de su En-
Si graficamos el razonamiento de Katz, cyclopedia of Genocide (Enciclopedia del
se pueden extraer dos variantes de la “supre- genocidio),5 un despiadado compendio de

Figura 1. La teoría de la “uniqueness”

(a)

H G

(b)

1 2

5
Encyclopedia of Genocide, dos tomos, ABC-CLIO, Santa Bárbara, 2000.

29
Revista de Estudios sobre Genocidio

episodios de masacres, a cada uno de los La graficación de la fórmula de Charny


cuales se le atribuye un status genocida. sería la siguiente.
El resultado es una universalización tal del En este diagrama (Figura 2), todas las
acto de genocidio que la palabra carece de violaciones masivas violentas de los dere-
una especificidad esencial significativa. chos humanos (el círculo interior con las le-

Figura 2. El enfoque inclusivo

VM
VDH

tras VMVDH) son identificadas como geno- mente el progreso de los estudios sobre
cidas, incluidas en la órbita más amplia del genocidio. A nivel de las monografías, los
genocidio (círculo exterior). En ausencia de estudios sobre una experiencia en particu-
una definición analítica del genocidio, es lar, considerada un genocidio por el autor,
evidente que esto empaña considerable- se basan, en mayor o menor medida, en
mente las diferencias entre dos fenóme- una definición arbitraria que satisface a ese
nos. académico en particular. Hoy en día, los
Entonces, ¿cómo logra uno salir del investigadores trabajan con una definición
dilema Katz-Charny? El primero, Katz, evo- que conviene a sus objetivos, por ejemplo,
ca el fantasma de la selectividad extrema incluir una experiencia que están estudian-
en su definición, es decir: “un genocidio do junto a otros genocidios que también
es precisamente esa experiencia que yo han sido arbitrariamente llamados genoci-
escogí”. Su estilo de definición-por-exclu- dios por sus respectivos autores.
sión-radical proporciona una metodología Hasta ahora, son dos las consecuen-
autosuficiente que puede ser aplicada por cias. En primer lugar, se han generado
cualquier académico que tenga un genoci- ahora numerosos debates que cuestio-
dio “favorito”. El segundo, Charny, es tan nan si algunas experiencias son en verdad
indiscriminado (¿generoso?) que virtual- genocidios. Así, los sangrientos sucesos
mente todo atentado contra los derechos que acompañaron el desmembramiento
humanos colectivos podría ser percibido de Yugoslavia han sido una y otra vez tra-
como una forma de genocidio, lo cual plan- tados como ejemplos de genocidio o bien
tea un dilema: a menos que se demuestre rechazados por estar fuera del rango de lo
lo contrario, cualquier episodio violento genocida. Por ejemplo, la disputa de hace
masivo entra dentro de los parámetros del décadas acerca de cómo clasificar las ex-
genocidio. Una vez más, ¿cómo hallar un periencias letales de los roma o romaníes
punto medio que desate este Nudo Gor- y los sinti (gitanos) europeos a manos de
diano? los nazis: ¿constituyen o no un genocidio?
La ausencia de una definición de ge- Destacados estudiosos del genocidio, que
nocidio satisfactoria basada en criterios durante años utilizaron el pensamiento ho-
no impresionistas e inflacionarios genera locaustocéntrico de Katz, negaron firme-
graves consecuencias que impiden seria- mente y a menudo con vehemencia que

30
Hacia una definición conceptual del genocidio

la política antigitana del régimen nazi haya ejemplo, dados 20 episodios de masacre
sido genocida, hasta las recientes “conver- hipotéticos, utilizando una definición, los
siones” volte face que no fueron el resulta- primeros 10 podrían calificar; aplicando
do de una revisión intelectual sino de, uno otra, los 10 episodios restantes podrían ser
llega a sospechar, la conveniencia, dado considerados genocidios. Utilizando una
que sostener la negación se estaba tornan- tercera definición, los 10 del medio podrían
do políticamente incorrecto. Por otro lado, ser identificados como tales, etc.
Ian Hancock, de la Universidad de Texas, De acuerdo con las D2 y D3, los epi-
luchó (por años infructuosamente) con pa- sodios 1-5 no son genocidios, aunque sí lo
sión y firmeza para lograr el reconocimien- son según la D1. Inversamente, según las
to de un genocidio gitano, el Porrajmos (el D1 y D3, los episodios 16-20 no son geno-
Holocausto romaní). De este modo, dado cidios, mientras que sí lo son de acuerdo
que las distintas experiencias no son re- con la D2. La confusión puede aumentar si
chazadas o aceptadas como genocidios se introducen otras definiciones. De esta
en base a un criterio establecido, la necesi- manera, sin una definición rectora no existe
dad de contar con una definición más obje- un modo seguro para separar a los genoci-
tiva se vuelve mucho más urgente. dios de los no-genocidios. A su vez, sin un
En segundo lugar, para poder compa- modo preciso de determinar si constituye o
rar distintos genocidios, es necesario en no un genocidio, la comparación racional
principio que las experiencias sean clasi- entre genocidios resulta imposible. La con-
ficadas como tales. Pero en presencia de fusión es obvia. Entonces, ¿cómo escapar
diversas definiciones contrapuestas, re- de este atolladero y arribar a una definición
sulta imposible lograr un consenso acer- basada en un consenso razonable acerca
ca de cuál de ellas debería aplicarse. Por de qué es el genocidio y en qué consiste?

Figura 3. El modo holocaustocéntrico

0 5 10 15 20

Definición 1 Definición 2

Definición 3

Para empezar: ¿Qué elemento se ubica sados de haber cometido genocidio–, los
en el epicentro del genocidio? ¿Cuál es el jueces que los presiden y los fiscales tien-
denominador común que conecta a todos den a basarse, casi invariablemente, en el
los genocidios? Como ya fuera señalado, espíritu, si no en la carta, de la Convención
el consenso en cuanto a una definición de sobre Genocidio de la Organización de las
genocidio satisfactoria aún desvela a los Naciones Unidas del año 1948 como guía
académicos, aunque no así a los abogados fundamental. Sin embargo, esta definición
litigantes. Según proceden los tribunales de genocidio reconocidamente pragmática
que siguieron a los conflictos de Bosnia y se halla más en el orden de una fórmula
Ruanda –a los que se les confió la respon- descriptiva que de una definición concep-
sabilidad de enjuiciar a los detenidos y acu- tual; aun así, sigue funcionando como un

31
Revista de Estudios sobre Genocidio

punto de partida práctico esencialmente se tornó cada vez más confuso, sepultado
en búsqueda de la justicia. Durante la últi- bajo incontables capas de descripción su-
ma década, pacientemente los juristas han perficial que finalmente, y previsiblemente,
ampliado y perfeccionado la declaración pusieron en duda la utilidad del término.
de la ONU, proporcionándole a futuros ju- Hasta tal punto que ahora es necesario en-
ristas un cúmulo de sutiles interpretaciones contrar otro vocablo para determinar cuál
y una recopilación de antecedentes –caso es el concepto preciso que encierra la pa-
por caso– con la esperanza de desarrollar labra genocidio. Después de algunos años,
formulaciones jurídicamente aceptables, quienes utilizaban el término genocidio
no tanto acerca del concepto de genocidio consideraron que éste se asemejaba cada
(lo que uno entiende que es como idea) vez más a un recipiente vacío, una palabra
sino acerca de los actos considerados ge- en busca de su significado. De aquí el ac-
nocidas, en base a las cuales las cortes tual estado de confusión.
aceptarán evidencia y fundamentarán sus En el corazón del genocidio reside la
veredictos. dimensión existencial, la idea y el acto de
No obstante, este enfoque global ha- amenazar y poner en peligro la existencia
cia un consenso en cuanto a lo que es o de un grupo. Esto podría expresarse me-
no un genocidio, si bien es practicable en diante el término eliminación, el deseo de
el ámbito judicial, no resulta satisfactorio eliminar a un grupo, excepto que genoci-
en el ámbito académico. Mientras que el dio también genera automáticamente la
modo descriptivo, cada vez más empírico, idea de masacre, mientras que elimina-
clarifica los aspectos jurídicos de la prácti- ción, etimológicamente, connota ante todo
ca del genocidio, produce el efecto contra- “transferencia” o, en un contexto genocida,
rio en la analítica mente académica. En la “expulsión masiva” –aunque no necesaria-
indagación intelectual de la quintaesencia mente masacre–. Sin embargo, la noción
del genocidio, los académicos aún están del asesinato en masa planificado y/o
buscando un concepto fundamental con consumado debería ser admitida en nues-
el cual poder identificar con toda precisión tra interpretación básica del genocidio, en
el significado esencial del genocidio. Este tanto que eliminación apunta sólo de ma-
enfoque está menos interesado en los de- nera secundaria a la idea y la ejecución de
talles superficiales acerca de aquello que matanzas a gran escala. Un término como
conforma un genocidio que en la idea mis- eliminación, que sólo indirectamente infiere
ma de genocidio. A través de una mayor la destrucción total de la vida, no cumple la
precisión semántica procura arribar a una condición sine qua non del genocidio, es
definición más filosófica del genocidio, una decir, poner en riesgo la supervivencia de
que tenga menos que ver con el habitual un grupo, en parte como resultado de una
interés de los juristas por la evidencia es- pérdida significativa de vidas provocada
pecífica de un acto criminal específico y por la violencia del hombre. De cualquier
que esté más a tono con la necesidad de modo, se podría hacer desaparecer a un
abstracción precisa del intelectual. Por lo grupo culturalmente por medio de la asimi-
tanto, antes de ocuparse de los rasgos se- lación forzada; aunque casi todos los ge-
cundarios de un caso específico de geno- nocidios incluyen la matanza generalizada,
cidio, los estudiosos del genocidio, deben habitualmente en respuesta a la oposición
configurar una percepción conceptual in- a la conversión cultural forzada.
equívoca de la esencia del genocidio. Un término más satisfactorio para
Originalmente, el término genocidio salvar esta objeción es exterminio. Éste
gozó de la ventaja de la aparente claridad sugiere claramente una matanza genera-
de un neologismo, hasta que su significado lizada pero concentrada de una magnitud

32
Hacia una definición conceptual del genocidio

asociada al genocidio. Resulta interesante via, y también del Comité Nacional


que en 1933, antes del Holocausto y en de Francia. Desde todos los países
ocasión de la Conferencia Internacional ocupados, los judíos están siendo
para la Unificación de la Legislación Pe- transportados hacia Europa oriental
nal celebrada en Madrid ese mismo año6, en condiciones de espantoso horror
Lemkin haya utilizado el término “extermi- y brutalidad. En Polonia, que se ha
nio” en su intento de que fuera declarado convertido en el principal matadero
un crimen, dando indicios con ello acerca nazi, los guetos establecidos por los
de cuál era la idea que fundamentaba la invasores alemanes están siendo sis-
nueva palabra –genocidio– que él mismo temáticamente vaciados de todos los
acuñaría 10 años más tarde. De un modo judíos excepto por unos pocos traba-
significativo, la palabra exterminio también jadores altamente calificados requeri-
había sido utilizada con relativa anteriori- dos para las industrias de la guerra.
dad para señalar un genocidio, dos años Jamás se vuelve a tener noticias de
antes de que Raphael Lemkin acuñara la los que fueron transferidos … El nú-
palabra genocidio, por la cual se refería al mero de víctimas … ha sido estimado
exterminio, el acto de masacrar a un grupo. en varios cientos de miles de hom-
La ocasión fue una Declaración virtualmen- bres, mujeres y niños completamente
te olvidada de la reciente Organización de inocentes.
las Naciones Unidas el 17 de diciembre de [Los firmantes] condenan en los
1942, difundida con la intención de conde- términos más severos la brutal política
nar públicamente la matanza sistemática de despiadado exterminio. Declaran
de los judíos en la Europa ocupada por los que tales acontecimientos no pueden
alemanes7 y expresando lo siguiente: sino fortalecer la determinación de to-
dos los pueblos amantes de la liber-
Política alemana de exterminio tad de desbaratar la brutal tiranía de
de la raza judía Hitler. Reafirman su solemne decisión
de garantizar que los responsables
Numerosos reportes provenientes
de estos crímenes no eludan el casti-
de Europa acerca de que las autori-
go merecido y de activar las medidas
dades alemanas, no conformes con
prácticas necesarias para lograr este
negar los más elementales derechos
objetivo. (Énfasis agregado; nótese la
humanos a las personas de raza judía
expresa focalización en la intención,
en todos los territorios sobre los que
lo sistemático, el exterminio y el grupo
se ha extendido su dominio bárbaro,
–los judíos de Europa–).
están haciendo efectiva la reiterada
intención de Hitler de exterminar al No obstante, el exterminio sigue sien-
pueblo judío en Europa, han atraído do excesivamente unidimensional: princi-
la atención de los gobiernos de Bélgi- palmente, si no exclusivamente, se limita
ca, Checoslovaquia, Grecia, Luxem- a la violencia física letal contra un grupo
burgo, los Países Bajos, Noruega, definido, mientras que genocidio, como ya
Polonia, la Unión Soviética, el Reino fuera señalado, puede ir mucho más lejos,
Unido, Estados Unidos y Yugosla- más allá de la mera destrucción de la vida

6
Véase Lemkin, Raphael, “Genocide as an international crime”, en el American Journal of International Law, Vol. 41,
1947. Págs. 145-147.
7
Citado por Brecher, Frank W., “David Wyman and the historiography of America’s response to the Holocaust: coun-
ter-considerations”, en Mitchell, Joseph R. y Buss Mitchel, Helen. (eds.), The Holocaust: Readings and Interpreta-
tions, McGraw Hill, Nueva York, 2001. Págs. 353-354.

33
Revista de Estudios sobre Genocidio

biológica de un grupo establecido como tencia histórica del grupo, ¡lo cual no está
objetivo. El genocidio puede incluir la de- implícito en el concepto más moderado de
liberada pulverización de los cadáveres y, extinguido! Se necesita un término más ra-
de manera significativa, la destrucción de dicalmente preciso.
todo el patrimonio creativo de un pueblo: Un término más preciso que combina
su literatura, sus monumentos arquitectóni- la destrucción existencial de una colectivi-
cos, su arte, todo su legado, en síntesis, su dad humana, incluyendo su legado cultu-
cultura. La posibilidad de culturicidio como ral, es aniquilación. Su etimología descan-
parte integral de la intención genocida no sa en el concepto “nihil”, a saber, nada.
debería ser excluida de la idea central que Como verbo que describe una acción, ani-
otorga al genocidio su significado esencial. quilar transmite inequívocamente el con-
Del mismo modo que el vocablo ex- cepto de “reducir –transformar Algo– a la
terminio, el término erradicación tampoco Nada”. Es decir, mientras que alguna vez
llega lo suficientemente lejos. Sin duda hubo un Algo, ahora hay una Nada. La idea
alguna, esta palabra transmite la idea del de reducir a la Nada guarda proporción, en
completo exterminio físico de la existencia pensamiento, con el acto de destrucción
biológica de un grupo, así como también potencialmente multidimensional que ne-
de su cultura como una consecuencia pla- cesariamente debe estar asociado al ge-
nificada, que conduce a un estado de tabla nocidio. Le permite a uno explorar las im-
rasa. La noción de borrar es, en realidad, plicancias filosóficas de la Nada como una
un aspecto central del genocidio, tanto en meta positiva, o sea, como un desiderátum
sentido literal como figurado. El vocablo de quienes perpetran un genocidio. El pen-
nazi Judenrein (territorio limpio de judíos) samiento y razonamiento genocida radical
implicaba tanto la purga masiva de vidas procura transformar la condición existen-
no deseadas, de una cultura injuriada y de cial de un pueblo –sus logros culturales,
un recuerdo despreciado, como el comien- así como todo su pasado– de lo existente a
zo de una nueva vida, de un futuro a ser lo inexistente. Éste es uno de los aspectos
escrito sin aquellos que fueron borrados. centrales del genocidio que debe ser com-
Pero aún estamos en el ámbito de la acción pletamente incorporado a cualquier con-
pura, de lo descriptivo, y escasamente en ceptuación del fenómeno en su totalidad.
el nivel de lo filosófico requerido para pro- Sin embargo, en términos de satisfacer
porcionar el verdadero significado esencial una completa consideración de todo lo que
del genocidio. implica la aniquilación, el término ya no tie-
Algunos han sugerido el término “extin- ne capacidad suficiente como para abarcar
ción” –en el sentido de extinguido– como todo el espectro de implicancias esencia-
el concepto esencial que encierra el geno- les con las cuales expresar el genocidio en
cidio. El problema con esta propuesta es toda su plenitud, o sea, la dimensión que
que denota un tipo de exterminio restringi- va más allá de lo filosófico. Para ello, uno
do. Cuando uno se refiere a una especie o debe inclinarse hacia un término casi sinó-
una civilización en vías de extinción o ex- nimo pero menos utilizado, anulación. Éste
tinguida, esto sugiere acertadamente que también se arraiga en la idea de la Nada,
su existencia futura ha concluido, pero de pero le otorga un énfasis mucho mayor a
ningún modo niega su existencia anterior. convertir algo en cero, en un cero abso-
Éstas siguen siendo, a través de la memo- luto, la expresión alemana das Null. Esto
ria, una parte de la historia. Sin embargo, permite expandir significativamente la idea
algunos genocidios se perpetran con la in- de genocidio, en este caso más allá de la
tención explícita de destruir también el pa- esfera de lo puramente biológico, cultural y
sado de una colectividad, de negar la exis- filosófico. Mientras que aniquilación sugie-

34
Hacia una definición conceptual del genocidio

re un aspecto estrictamente racional de la transformará en un no-acto. Esta clase de


conducta genocida, como una consecuen- genocidio es un acto de absoluta y radical
cia planificada o una intención consciente eliminación de todos los aspectos de la
que fluye de un silogismo bien estructura- existencia; tan radical que, al menos en teo-
do y que concluye con la fabricación de la ría o intención, no quedará ni un solo rastro
Nada Absoluta, la palabra anulación añade de evidencia de que se haya perpetrado un
una dimensión cuasiteológica al genoci- genocidio, como si el grupo nunca hubiera
dio, un aspecto que debe ser incorporado existido, relegándolo a una condición eter-
a una conceptuación integral de la idea de na e informe de precreación, empujado ha-
genocidio. cia una inexistencia, hacia el Tohu vaVohu
El genocidio se hace posible a través del Génesis, el Vacío eterno.
del pensamiento (el deseo) y la capacidad Como ya fuera explicado, este acto de
de convertirlo en un hecho. En el acto bí- anulación extrema se halla en el epicentro
blico de la creación, el creador todopode- del genocidio, otorgándole a la palabra
roso se arrogó el poder de crear algo, de una base conceptual precisa aunque sufi-
mantenerlo y de deshacer su existencia. cientemente elástica. Para que una expe-
Del mismo modo, por analogía, el genoci- riencia sea considerada un genocidio o, al
da procura adquirir el poder de controlar la menos, genocida, debe tener una conexión
existencia de un grupo incluyendo la capa- directa con un aspecto de la idea de anu-
cidad de destruir no sólo la existencia sino lación. Como se ha demostrado, existe un
todo lo relacionado con una colectividad amplio aunque preciso espectro de anu-
identificada como objetivo, incluyendo su lación –grados de intención y consecuen-
existencia histórica a través de la memoria, cia– que proporciona a los académicos
así como también cualquier forma imagi- un margen interpretativo suficiente y bien
nable de una continuidad existencial en el delineado para determinar si una determi-
futuro. nada experiencia justifica o no ser rotulada
Por consiguiente, el genocidio puede como alguna clase de genocidio, y que va
ser considerado un acto de anticreación desde la destrucción cultural por asimila-
que apunta a una totalidad de la extinción ción forzada, pasando por la destrucción
tan extrema que hasta el propio acto del biológica fundamental, hasta la anulación
genocidio podría ser negado y su recuer- total que, a su vez, conduce a la absoluta
do podría ser completamente borrado de Nada existencial, la relegación al Vacío en
futuros registros. En definitiva, el genoci- nombre de una visión utópica que percibe
dio –las víctimas y los genocidas– no será al genocidio como un medio para lograr un
reconocido. El acto del genocidio total se mundo mejor.F

35
Revista de Estudios sobre Genocidio

La relación entre guerra y genocidio


en el siglo veinte: una reflexión*

Paul Bartrop

Si bien es una generalización, es cier- examinar los antecedentes, a la espera de


to que para mucha gente el concepto de que aclaren la cuestión acerca de si aque-
genocidio equivale al de guerra. Lo prime- llas suposiciones son fundadas. Además,
ro que puede surgir al encontrarse con el como en cualquier investigación de este
término es la idea de asesinato –el tipo de estilo, deberemos mirar primero los am-
asesinato que ocurre en el moderno campo plios contornos del asunto antes de acotar
de batalla, aunque inevitablemente se dis- nuestro enfoque a casos específicos.
tingue por estar dirigido hacia no comba- A lo largo del siglo XX, las relaciones
tientes–. El genocidio siempre es visto en entre los Estados, entre las personas, y en-
relación con la muerte, con la muerte bru- tre las personas y los Estados han sufrido
tal, en escala masiva e inflexible en cuanto una transformación debido a los cambios
a la elección de sus víctimas. A menudo, de la percepción y a la racionalización de
los ejércitos son vistos desde la precep- la conducta. Durante gran parte del siglo,
ción de su primera línea. la mayoría de las personas en el mundo
Es evidente que tales percepciones vivió bajo dominio colonial o totalitario, y
son tanto generales como simplistas, sin fue recién en los últimos tiempos que esta
embargo el siglo XX fue la Era del Geno- situación fue compensada en beneficio de
cidio, y, usualmente, tales percepciones la democracia.
reflejan interpretaciones intuitivas de reali- Dadas tales circunstancias, el valor
dades aún más extensas. No puede ser ig- de la vida humana no creció, como algu-
norada la realidad del carácter destructivo nos habían pronosticado que lo haría. Al
del siglo veinte, y a medida que la gente contrario, el siglo XX ha incorporado con
intenta buscarle un sentido, muchos auto- éxito conceptos que no han sido parte de
máticamente lo explican en relación con la conciencia humana previamente: movi-
la guerra –como si sugiriesen que los es- lización masiva, movimientos políticos ma-
tragos genocidas sólo pueden surgir en sivos, medios masivos de comunicación,
tal contexto, más que en tiempos de paz–. y educación masiva. Todos estos, podría
Debido a la imprecisión de tales reflexio- decirse, albergaron en su interior tanto un
nes, sería adecuado dedicar un momento a potencial para el mal como para el bien.

* Este artículo fue extraído del Journal of Genocide Research, (Vol.4, Nº 4, 2002. Págs. 519-532) con el derecho no
exclusivo de edición en español otorgado como parte del intercambio de cooperación entre el Journal of Genocide
Research y la Revista de Estudios sobre Genocidio. Se agradece al Journal of Genocide Research la cesión de dere-
chos. Traducción: Daniela Szenkman.

36
La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte: una reflexión

Posteriormente, como resultado de la Gran Para ilustrar cuán extensa fue esta ma-
Guerra, surgió un nuevo (y mucho más tanza, se necesita una medida de compa-
escalofriante) concepto: muerte en masa ración, la cual será mejor alcanzada si uno
(“mass death”). Esto conduciría, en lugares observa el número de víctimas mortales
como Auschwitz y Treblinka, a un tipo de provenientes de las guerras más importan-
aniquilación masiva sin precedentes hasta tes antes de 1914. Las cifras de la Tabla
el momento. 1 pueden servir como un índice parcial de
En este contexto, es necesario hacer algunas de esas pérdidas, cubriendo siete
un comentario acerca del impacto de la conflictos claves del siglo XIX y principios
Gran Guerra para poder valorar, a la vez, del siguiente.
su impacto en el pensamiento de las ge- Aquí no hay datos que sugieran que la
neraciones futuras. Durante el siglo XIX, el conciencia que tenía la gente de la muer-
mundo –bajo el dominio europeo– consi- te a gran escala pueda haber sido trans-
deraba que la guerra era un estado natural formada en los años previos a 1914. De
de los asuntos del hombre. Sus grandes hecho, existían algunas razones para sos-
preparativos y la aceleración de lo que se pechar que la idea de asesinato masivo en
hizo conocido como “carrera armamentis- tiempos de guerra estaba desvaneciéndo-
ta”, a menudo fueron vistos como el con- se como asunto de interés popular cuando
flicto mismo. De ese modo, la nación con se aproximó 1914. Las tasas de muertes
el ejército más grande, o la mayor cantidad militares tanto de la guerra Hispano-Ame-
de acorazados, se convertía en vencedo- ricana como de la guerra Anglo-Bóer, por
ra. Todos los países de Europa estaban ejemplo, fueron enormemente exageradas
obsesionados con la gloria de la guerra debido a enfermedades; mientras que las
moderna: pocos sabían profundamente lo víctimas de la guerra Ruso-Japonesa pu-
que ésta implicaba, no obstante, la mayo- dieron ser atribuidas a las privaciones y a
ría la promovía como un esfuerzo que valía lo poco hospitalario de la sala de operacio-
la pena. Ya sea por idilio, percepción de la nes. Incluso cuando los países de Europa
necesidad o declaradas ansias de sangre, se habían enfrentado unos con otros, las
los europeos del siglo XIX la encontraban muertes a lo largo del siglo XIX habían sido
atractiva; lo que no habían tenido en cuenta relativamente estables, con tasas de vícti-
hacia final de siglo fue que los avances en mas estipuladas acorde a la naturaleza de
ciencia, administración, educación y eco- las fuerzas armadas del momento.
nomía habían superado el patrón aceptado Las cifras mencionadas anteriormente,
de tácticas militares. Para el momento en deben ser a esta altura contrastadas con la
que la guerra moderna estalló en Europa estadística de muertes militares provenien-
en 1914, las potencias fueron expuestas a tes de la Gran Guerra, como se puede ver
una desafortunada realidad: su promoción en la Tabla 2.
del conflicto durante el siglo anterior no ha- Para generar una impresión genuina
bía hecho más que crear una mentalidad de estas cifras sin precedentes, deberán
propicia para la guerra, aunque descono- ser consideradas las sumas de todos los
cedora de lo que ésta realmente significa- combatientes en su conjunto: total de los
ba. Se necesitaron la matanza de Verdún y aliados, 5.421.000; total de las potencias
la del Somme para reunir las tres líneas de centrales, 4.029.000. De esta manera, el to-
modernidad, conciencia popular y conflicto tal de las muertes militares, de ambos ban-
masivo, que el mundo ha conocido desde dos, ascendió a 9.450.000 hombres muer-
entonces, a su pesar. tos en la Gran Guerra1. Cuando se agregan

1
Ferguson, Niall, The Pity of War, Allen Lane, Londres, 1998. Pág. 295.

37
Revista de Estudios sobre Genocidio

Tabla 1. Muertes militares en siete guerras1


Conflicto Combatientes Pérdidas
Guerra de Crimea Gran Bretaña 22.000
(1854-1856)2 Francia 95.000
Piamonte 2.200
Turquía 45.000
Rusia 100.000

Guerra Civil de los EE. UU. Unión 360.000


(1861-1865)3 Confederación 260.000

Guerra Franco-Prusiana Prusia 40.000


(1870-1871) Baden 1.000
Wurttemberg 1.000
Francia 140.000
Rusia 120.000
Guerra Ruso-Turca
Turquía 165.000
(1877-1878)
EE.UU. 5.0004
Guerra Hispano-Americana (1898)
España 5.000
Gran Bretaña 22.000
Guerra Anglo-Bóer Bóers 4.000
(1899-1902)5
Japón 85.000
Guerra Ruso-Japonesa Rusia 45.000
(1904-1905)6
Bulgaria 32.000
Primera Guerra de los Balcanes (1912) Serbia 15.000
Grecia 5.000
Turquía 30.000
Segunda Guerra de los Balcanes (1913) Serbia 18.500
Grecia 2.500
Rumania 1.500
Turquía 20.000
Bulgaria 18.000

1
Estas cifras fueron obtenidas de Singer, J. David y Small, Melvin, The Wages of War, 1816-1965: A Statistical Handbook,
John Wiley, Nueva York, 1972. Págs. 60-69. Otras fuentes están citadas a pie de página separadamente.
2
Agatha Ramm y B. H. Sumner dan una cifra para Francia de 32.000 y para Gran Bretaña de 32.402. Véase “The Crimean
War,” en J. P. T. Bury, (ed.). The New Cambridge Modern History, Vol. X, The Zenith of European Power 1830-70, Cambridge
University Press, Cambridge, 1967. Págs. 485-486.
3
Batty, Peter y Parish, Peter, The Divided Union: The Story of the American Civil War, 1861-1865, Guild Publishing, Londres,
1987. Pág. 198.
4
William Miller da una cifra para los Estados Unidos de 7.000. Véase A New History of the United States, ed. revisada, Pala-
din, Londres, 1970. Pág. 297.
5
Kruger, Rayne, Good-Bye Dolly Gray: The Story of the Boer War, Pan Books, Londres, 1974. Pág. 507.
6
Martin Gilbert da una cifra para Japón de 58.000 y para Rusia de 120,000. Véase A History of the Twentieth Century, Vol 1,
1900-1933, HarperCollins, Londres, 1997. Pág. 110.

otras víctimas militares (incluyendo prisio- Como Martin Gilbert ha mostrado, el total
neros de guerra y heridos), se alcanza un de los índices de muertes militares prome-
asombroso total nuevo de 32.779.826. 2 dian más de 5.600 soldados muertos por

2
Ibídem.

38
La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte: una reflexión

cada día que duró la guerra.3 Simplemen- al número de soldados muertos, excede
te, desde su punto vista, “lo destructivo a todas las otras guerras conocidas en la
de la Primera Guerra Mundial, en cuanto historia”5.

Tabla 2. Muertes militares de las grandes potencias, 1914-1918

Conflicto Combatientes Pérdidas


Gran Guerra Francia 1.398.000
(1914-1918)1 Gran Bretaña 723.000
Rusia 1.811.000
Estados Unidos 114.000
Alemania 2.037.000
Austro-Hungría 1.100.000
Turquía 804.000
1
Ferguson, Niall, The Pity of War, Allen Lane, Londres. 1998. Pág. 295.

Hace varios años, citando las palabras genocidio desde el comienzo del siglo XX,
del teólogo Irving Greenberg, escribí que, en el cual la gente común y corriente tomó
a causa del Holocausto nazi, se había es- conciencia, no sólo de la idea de muer-
tablecido un precedente en el empleo de te masiva provocada por el hombre, sino
tecnologías de asesinato en masa, y que también de la facilidad con que ésta podía
“se había quebrado un límite, un control ser alcanzada. La Gran Guerra significó un
o sobrecogimiento” se había eliminado.4 inmenso punto de quiebre psicológico; es
Esta es ahora, viéndola en retrospectiva, uno de los momentos en la historia de los
una afirmación cuestionable que merece cuales no es posible volver atrás.
ser revisada. Prefiero en lo sucesivo argu- Desde luego, la situación que se está
mentar que fue la Gran Guerra la que otor- estudiando refería al combate militar, y las
gó a los seres humanos la creencia de que muertes en la guerra han sido siempre una
podían, impunemente, asesinar de forma realidad. Sin embargo, un resultado impre-
masiva a otros de su misma especie. El visto de la Gran Guerra, como ha escrito
problema nunca había existido como tal, Eric Hobsbawm, presenció el endureci-
hasta la forma en que se dio entre 1914 miento de la guerra y la política: y si “uno
y 1918 –y esta matanza no incluyó, en su pudiera ser conducido sin llevar la cuen-
mayor parte, a civiles (aunque como será ta del costo humano o de otros costos,”
mostrado, lo que estaban haciendo los tur- Hobsbawm se pregunta, “¿por qué no de
cos a los armenios en el Imperio Otomano, los otros?”6. Puesto de otro modo, ahora
en este momento, daba un buen indicio de que la gente sabía que podía lograr millo-
lo que los civiles podrían esperar en el futu- nes de muertes en la guerra, sería mucho
ro)–. Por consiguiente, podría decirse que más fácil imaginarse lograr lo mismo en
la guerra ha estado emparentada con el tiempos de paz, donde aquel considerado

3
Gilbert, Martin, First World War, Weidenfeld and Nicolson, Londres, 1994. Pág. 541.
4
Ibídem. Pág. 540.
5
Bartrop, Paul R, “ ‘Hitler would’ve known how to deal with the Asian Invasion’: the Holocaust and Australian educa-
tion” en Australian Journal of Politics and History, Vol.31, No 1, 1985. Pág. 147.
6
Hobsbawm, Eric, Age of Extremes: The Short Twentieth Century 1914-1991, Michael Joseph, Londres, 1994.
Pág. 26.

39
Revista de Estudios sobre Genocidio

como enemigo no estaría armado. Lo im- turcos que actuaban bajo las directivas del
portante en cuanto a esto fue la compren- Sultán Abdul Hamid II.7 Mientras estas es-
sión de que entonces la gente supo que tadísticas eran lo suficientemente horroro-
millones de personas podrían ser matadas sas, no eran más que un preludio de la aun
deliberadamente. Entre 1914 y 1918, tales mayor cantidad de asesinatos –al menos
muertes podían ser explicadas por la gue- un millón, de acuerdo a la mayoría de los
rra; pero algunos comenzaron a preguntar- informes, y tal vez hasta un millón y me-
se si acaso llegaría una época cuando can- dio– del genocidio que golpeó desde 1915
tidades igualmente grandes, ahora apunta- en adelante8. Sobre esto, veremos más en
das por el Estado como enemigos internos, un momento.
podrían ser asesinadas sin una guerra. La aniquilación de los hereros en ma-
Hasta cierto punto esto ya había sido nos de los alemanes, en su dominio co-
visto, aunque por una reducida audiencia lonial del sudoeste de África, puede ser
aparte de las víctimas y los perpetradores. calificada como el primer auténtico caso
Dos casos se destacan: los hereros en el de genocidio en el siglo XX, a pesar de
sudeste alemán de África, y los armenios que los números en cuestión eran relativa-
en el Imperio Otomano. Si tomamos en mente menores de acuerdo a estándares
cuenta a cada uno de estos, podemos ob- posteriores. Por supuesto, el tamaño de
servar que la noción de asesinato en masa la población aislado no mide la magnitud
ya había sido puesta a prueba antes de la de la destrucción catastrófica, en especial
Gran Guerra –y que los asesinos habían si la gente a la que apuntaba era poco im-
adoptado la idea como atractiva–. portante desde un principio. Los hereros,
Mientras que la historia del genocidio de acuerdo a los mejores cálculos, eran
de los armenios por parte de los turcos aproximadamente 80.000 a principios de
otomanos de 1915 en adelante es hoy en 1904, cuando se rebelaron contra la supre-
día bien conocida, aquella de las enormes macía alemana. Para 1911, cuando se ha-
masacres de los armenios entre 1894 y bía hecho un recuento de los hereros que
1896, y nuevamente en 1909, lo es en me- sobrevivieron, sólo pudieron ser encontra-
nor medida. Sin embargo, fueron estas dos alrededor de 15.000. Del resto, la gran
masacres las que en numerosos sentidos mayoría había sido asesinada, en su mayor
han conducido a los turcos a adoptar un parte “masacrados por patrullas alemanas
modo de pensar propicio para sus poste- que los cazaban como animales salvajes
riores persecuciones genocidas. La peor durante todo 1905.”9
masacre tuvo lugar en 1895, cuando al En abril de 1915, bastante después
menos 100.000 (y seguramente más) civi- del estallido de la Gran Guerra, los Jóve-
les armenios fueron asesinados por grupos nes Turcos emprendieron sus sistemáticos

7
Nadie puede estar seguro acerca de las cifras de mortandad de estas masacres –aunque podemos estar seguros
de un número de víctimas mortales de al menos 100.000, y posiblemente de más de 300.000–. Como un ejemplo
introductorio véase Adalian, Rouben, “The Armenian Genocide: context and legacy” en Social Education, Vol.55, No
2, 1991. Pág. 99.
8
La literatura sobre el genocidio de 1915 es ahora considerable. Buenas introducciones pueden encontrarse en
Dadrian, Vahakn N., The History of the Armenian Genocide: Ethnic Conflict from the Balkans to Anatolia to the Cau-
casus, Berghahn Books, Providence, R.I, 1995; y Melson, Robert F., Revolution and Genocide: On the Origins of the
Armenian Genocide and the Holocaust, University of Chicago Press, Chicago, 1992. Para un tratamiento más accesi-
ble, los lectores deberán consultar Graber, G. S., Caravans to Oblivion: The Armenian Genocide, 1915, John Wiley,
Nueva York, 1996. Algunas aproximaciones a varias de las cuestiones que surgen a raíz del genocidio pueden ser
encontradas en Hovannisian, Richard G. (ed.), The Armenian Genocide in Perspective, Transaction, Nueva Bruns-
wick, N.J. 1986.
9
Bridgman, Jon M., The Revolt of the Hereros, University of California Press, Berkley, 1981. Pág. 164.

40
La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte: una reflexión

ataques contra los armenios –de mayor al- también era algo nuevo. Además, una vez
cance que las masacres anteriores, y con que el legado de asesinato en masa de la
todos los organismos importantes del go- Gran Guerra comenzó a asirse, sólo se ne-
bierno enfocados hacia el singular propósi- cesitó el traspaso de la idea de muerte mili-
to de erradicar completamente la presencia tar masiva a la posibilidad de muerte masi-
armenia de Turquía. El hecho de que el ge- va ideológica o política, y el potencial atroz
nocidio tuviera lugar bajo el amparo de la del siglo XX ya podía ser realizado.
guerra era más que un mero dato curioso; El resultado ha estado a la vista de to-
la guerra fue en realidad una pieza crucial dos. El genocidio se convirtió en la catás-
del éxito de dicho genocidio. Por medio de trofe más grande del siglo provocada por
las deportaciones de armenios a lugares el hombre que se ha llevado a cabo; po-
remotos, y la prohibición a los periodistas siblemente, un desastre aún mayor que la
extranjeros de irse fuera de Estambul por degradación ambiental o la proliferación de
razones de seguridad, los turcos tuvieron la armas nucleares. El genocidio habla de los
capacidad de aprovecharse de la situación sueños de los hombres; trata el problema
de guerra con el propósito de alcanzar sus de cómo se perciben los hombres unos a
objetivos genocidas. Finalmente, resultó otros, e influye en sus conductas cuando
en una pérdida de vidas, en un muy breve interactúan. Por sobre todo, concibe el fu-
lapso, de proporciones hasta el momento turo de la humanidad a la luz de cómo las
inimaginables. personas se ven a sí mismas –superiores,
Tanto las masacres armenias, como el inteligentes, vehementes y perfectibles–.
genocidio de los hereros, y el genocidio ar- Para alcanzar tal futuro, los seres humanos
menio de 1915 sucedieron antes de que lo que sobran han tenido que ser sacrifica-
peor de la Gran Guerra fuera conocido: an- dos, y como regímenes en todo el mundo
tes de Verdún y del Somme, antes de que han tratado de alcanzar su propia versión
las cifras de muertes masivas comenzaran del sueño, han tenido lugar innumerables
a salir a la luz, y antes de que tuviera lu- asesinatos. No hay nada en el horizon-
gar la transformación psicológica que trajo te que sugiera que, mientras prevalezca
aparejada la exposición de la humanidad a la imagen de un mundo perfectible cons-
la muerte masiva. Permitieron, sin embar- truido a costa de los cuerpos de los seres
go, llegar a comprender mejor la manera humanos “imperfectos”, la matanza se de-
en que algunas personas habían estado tendrá.
pensando en los años previos a la matan- La Gran Guerra, en breve, ha jugado el
za de 1916. La supresión sistemática de importante papel de partera del concepto
grupos de personas no era, por sí misma, moderno de genocidio. En la medida en
nueva; persecuciones, expulsiones, depor- que se desplegó el siglo XX, la noción de-
taciones, masacres y pogroms de diversos sarrolló un carácter propio, conduciendo
tipos han plagado la historia de la humani- a ocasiones en las que tuvo lugar aún en
dad por miles de años. Pero el asesinato ausencia de un conflicto militar. De este
categórico de razas enteras, grupos nacio- modo debe hacerse la pregunta: ¿cuál fue
nales, adeptos religiosos y otros grupos sin la relación entre guerra y genocidio en el
duda lo fue, en particular cuando eran con- siglo XX?
tados en cientos de miles de millones. El Antes de reflexionar sobre esto, debe
hecho de que tales actos debieran ocurrir señalarse que un genocidio no surge sen-
como política enfocada en sus fundamen- cillamente de la nada. La violencia requeri-
tos y objetivos ideológicos –diferenciados da para lograrlo puede ser repentina, pero
de, por ejemplo, asesinatos de frontera en todos los casos hay siempre un número
ocurridos a lo largo de varias décadas– de pasos preliminares en el camino hacia

41
Revista de Estudios sobre Genocidio

la “solución” final del “problema” al que proyectos genocidas mientras el siglo XX


apunta el régimen. Tales pasos siempre avanzaba? Si uno contempla los casos
implican procesos de identificación, alie- más importantes de genocidio desde el
nación, aislamiento y opresión, previos a la estallido de la guerra en 1914 en relación
introducción de la fase decisiva en la elimi- con la presencia o ausencia de un conflicto
nación del objetivo. El siglo XX presenció internacional o intestino, surge un cuadro
el continuo refinamiento de tales procesos, interesante, como es mostrado en la Tabla
los cuales fueron fuertemente impulsados 3. Está claro que no debe haber un conflic-
por los nazis y desarrollados aún más en la to militar presente para que ocurra un ge-
ex-Yugoslavia y Ruanda. nocidio, aunque, para los regímenes que lo
Pero había cosas más importantes cometen, la presencia de una guerra pue-
para el genocidio del siglo XX que la simple de jugar un papel clave en el ocultamiento
planificación, aunque ésta era importante. de actividades genocidas.
También estaba el tema de la oportunidad, Como un ejemplo que viene al caso,
el cual conduce al centro de la cuestión: uno debe remitirse al magnífico The War
¿en qué medida la guerra proporcionó Against the Jews 10 (1975) de Lucy S.
el mejor momento para la expresión de Dawidowicz para poder alcanzar una com-

Tabla 3. Genocidios más importantes del siglo XX

Genocidio Víctimas Perpetrador Conflicto militar

Armenia (1915-1923) Armenios Turcos Otomanos Gran Guerra


Hambruna Ucraniana Ucranianos esp. Unión Soviética Ninguno
(1932-1933) Kulaks
Deportaciones Soviéticas Alemanes del Volga Unión Soviética Segunda Guerra Mundial
(1941-1944) Balcanes, Chechenos,
Kalmikes, y otros
Holocausto Judíos Alemania Nazi Segunda Guerra Mundial
(1933-1945)
Porrajmos Roma, Sinti Alemania Nazi Segunda Guerra Mundial
(1939-1945)
Tíbet (1950-presente) Tibetanos China Comunista Ninguno
Masacres indonesias Comunistas Indonesia Ninguno
(1965-1966)
Biafra (1967-1970) Ibo y otros Nigeria Guerra Civil Nigeriana
Bangladesh (1971) Bengalís Pakistán Guerra de Independencia
de Bangladesh
Burundi (1972) Hutu Tutsi Ninguno
Camboya Jémeres no-comunistas, Jémeres Rojos Ninguno
(1975-1979) minorías étnicas,
Budistas, Musulmanes
Indonesia (1975-1999) Timoreses Orientales Indonesia Ninguno
Sudán (1983-presente) Dinka y otros Sudán Guerra Civil Sudanesa
Bosnia (1992-1995) Musulmanes Yugoslavia Conflicto Serbo-Bosnio
Ruanda (1994) Tutsi Hutu Guerra Civil

10
N. de T. En español: La Guerra Contra los Judíos.

42
La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte: una reflexión

prensión más profunda. Aquí, el argumento cias físicas, políticas, sociales, psicológi-
principal era que “La guerra y la aniquila- cas, religiosas o culturales del grupo que
ción de los judíos eran interdependien- es víctima –diferencias tan grandes e irre-
tes”11. Una vez que Hitler hubo emprendido conciliables al punto que los perpetradores
su invasión a Polonia el 1º de septiembre no pudieron encontrar otra solución que la
de 1939: eliminación del “otro” por medio de la ani-
él había puesto en movimiento una quilación masiva–.
guerra multiplicada –la que era tradi- Aun cuando estudiamos conflictos en
cional en sus esfuerzos por conseguir los que los desarrollos genocidas no eran
recursos e influencias y que sería pe- al principio tan evidentes, las oportuni-
leada en el estilo militar tradicional, y dades que les dio la guerra se revelan de
otra que era poco convencional dado manera bastante clara. El caso de Biafra
que su principal objetivo político era proporciona un buen ejemplo. Para la ma-
el de conseguir la ideología nacional- yoría de los miembros de mi generación o
socialista y que sería llevada a cabo aún mayores, el mismo nombre de Biafra
a través de un innovador modelo de evoca imágenes de bebés de grandes ojos
asesinato en masa.12 con la mirada fija y cuerpos hinchados,
La postura principal de Dawidowicz pequeños brazos esqueléticos y una im-
está sintetizada en su título. El genocidio potencia precedente a la muerte a la que
nazi del pueblo judío de Europa fue, según sólo la inanición puede llevar. La Guerra Ci-
su punto de vista, una guerra no menos real vil de Nigeria de 1967-1970 fue la primera
que la del combate en el campo de batalla, ocasión en que nos llegaron escenas de
en la cual aquél al que se creía enemigo inanición masiva a un Occidente domina-
–en este caso, los judíos en Europa– era do por la televisión, y millones de personas
considerado una amenaza, para la Alema- en toda Europa, América del Norte y otras
nia nazi, tan genuina como las tropas de partes del mundo estaban horrorizadas por
Gran Bretaña y de la Unión Soviética. lo que habían visto. Era menos aparente la
Vale la pena detenerse en la frase “la realidad que había detrás de este, por de-
guerra y la aniquilación de los judíos eran más, sencillo caso de un brutal y sangrien-
interdependientes”. Dawidowicz no está to conflicto secesionista, puesto que en la
diciendo que el uno no podría haber suce- determinación nigeriana de frustrar la esci-
dido sin el otro, sino, más bien, que cada sión del estado de Biafra, fue perpetrada
uno le proporcionó al otro la lógica y opor- una política deliberadamente genocida de
tunidad para su ejecución. Si tenemos en hambruna forzosa contra la población del
cuenta las guerras del siglo XX en las cua- país recientemente constituido. Algunos
les han ocurrido genocidios, puede verse discuten esto, pero la prueba parecería ser
que fundamentalmente todos han sido ca- incontrovertible.
sos en los que la guerra ha proporcionado El aclamado novelista Frederick For-
el encubrimiento del genocidio. En ningún syth, en aquel entonces un periodista cu-
caso el genocidio ha sido una consecuen- briendo la guerra en Biafra, identificó al
cia del conflicto; más bien, todos los casos Comisionado de Información de Nigeria,
han nacido de una antigua obsesión por Anthony Enahono, como el autor de un
parte de los perpetradores con las diferen- comunicado oficial en julio de 1968 que

11
Dawidowicz, Lucy S., The War Against the Jews 1933-45, ed 10mo aniversario, Penguin Books, Harmondsworth,
1987. Pág. 148.
12
Ibídem. Págs. 148-149.

43
Revista de Estudios sobre Genocidio

planteaba que “Algunos podrán decir que por parte del liderazgo biafrano lo que im-
[la inanición masiva] es un aspecto legíti- pidió un acuerdo y aumentó el hambre”17.
mo de la guerra”13; dos meses después, el Hubo incluso una insinuación de que si los
jefe de la delegación nigeriana en una con- nigerianos ganaban, entonces cometerían
ferencia sobre la paz en Niamey (Níger) de- un genocidio contra los Ibo de Biafra, y
claró que “la inanición es un arma de gue- que la matanza sistemática comenzaría el
rra legítima, y tenemos la firme intención de minuto en que los biafranos se rindieran18.
usarla contra los rebeldes”14. Como política (Esto, desde luego, sólo sirvió para hacer
del gobierno nigeriano estas dos declara- que los nigerianos parecieran compasivos
ciones representaban, para Forsyth, “una a los ojos de la comunidad internacional
declaración de su filosofía y su intención”; considerando que tal matanza no se había
sin embargo: producido.) Al final, tales argumentos eran
Lo que sucedió después no puede discutibles. El Ejército Federal Nigeriano, y
ser explicado de forma convincente el gobierno que lo respaldaba, ya habían
como una lamentada pero inevitable estado cometiendo genocidio por medio
consecuencia de la guerra. Lo que de la hambruna forzosa (así como por
sucedió fue que a pesar de la pre- medio de la selección militar de objetivos
sencia de suficientes provisiones cer- civiles) hacía tiempo. Había pocas dudas
ca de Biafra, [y] la disponibilidad de acerca del propósito genocida nigeria-
medios de transporte para llevarlas a no. Para nuestros propósitos vale la pena
la gente necesitada, quinientos mil ni- apuntar que esto, además, se reveló en un
ños, mujeres embarazadas y madres ambiente de tiempos de guerra.
amamantando murieron por desnutri- De esa manera se llevaron a cabo mu-
ción, hambre y enfermedades conco- chos de los genocidios incluidos en la Ta-
mitantes.15 bla 3; y un análisis a fondo de cada uno
El conflicto en Biafra condujo a un nú- permitirá reconocer una conexión entre
mero final de al menos un millón de civiles conflicto armado y exterminio genocida.
biafranos muertos 16, de los cuales la ma- ¿Pero qué hay de los otros casos, también
yoría pertenecía al grupo étnico cristiano listados, que van acompañados de la le-
Ibo. Hay mucho debate acerca de en qué yenda “Ninguno” (esto es, ningún conflicto
medida la ayuda externa prolongó la gue- militar)? Si hay casos de genocidio acom-
rra, causando de ese modo mayores difi- pañados por o dependientes de un entorno
cultades durante un período más largo, y de guerra, ¿cómo explica uno los estallidos
algunos, como William Shawcross, han ido de violencia genocida que ocurren en tiem-
tan lejos como para argumentar que “fue la pos de paz? Por cierto, el genocidio no se
intransigente demanda de independencia equipara a la ausencia de violencia del tipo

13
Forsyth, Frederick, The Making of an African Legend: The Biafra Story, Penguin Books, Harmondsworth, 1977. Pág.
265.
14
Idem.
15
Idem.
16
Kuper, Leo, Genocide: Its Political Use in the Twentieth Century, Penguin Books, Harmondsworth, 1981. Pág. 75.
Moorehead, Caroline, Dunant’s Dream: War, Switzerland and the History of the Red Cross, HarperCollins, Londres,
1998. Pág. 622. La autora aboga por una cifra de 600.000, mientras que Melvin Small y J. David Singer prefieren un
total de un millón de víctimas por toda la Guerra Civil Nigeriana, aunque puede suponerse que la inmensa mayoría
de aquellos que fueron asesinados eran civiles cuyas muertes eran evitables. Véase Small y Singer, Resort to Arms:
International and Civil Wars, 1816-1980, Sage, Berverly Hills, 1982. Pág. 231.
17
Shawcross, William, Deliver Us from Evil: Warlords and Peacekeepers in a World of Endless Conflict, Bloomsbury,
Londres, 2000. Pág. 5.
18
Idem.

44
La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte: una reflexión

usualmente asociado con la guerra, pero si Una serie de masacres brutales en In-
no hay guerra, ¿cómo puede ser explicada donesia tuvieron lugar entre 1965 y 1966,
la violencia? las cuales condujeron a la muerte de al
Para encarar este problema, tres ca- menos medio millón de personas en un pe-
sos pueden ser considerados: la Hambru- ríodo de seis meses. La mayoría de las víc-
na Ucraniana de 1932-1933; las masacres timas eran miembros del Partido Comunis-
indonesias de 1965-1966; y la toma de po- ta de Indonesia con sus familias; muchos,
der del Tíbet por parte de China, en curso casualmente, eran de etnia china, aunque
desde 1950. En cada uno de éstos, puede hay un debate acerca de si esto jugó algún
ser visto de manera clara que el genocidio papel en su victimización. Es posible que
puede ocurrir fuera de un conflicto militar. no lo haya hecho. Al menos, en estas ma-
En Ucrania, en el transcurso de 1932- sacres puede percibirse un caso claro de
1933, “entre cinco y siete millones de cam- aniquilación de miembros de un grupo de-
pesinos” –la mayoría de ellos ucranianos– terminado, fundada sobre su pertenencia a
murieron de hambre bajo condiciones de ese grupo, en este caso el Partido Comu-
inanición forzosa, habiendo confiscado el nista. Al igual que el tratamiento de Stalin
gobierno de la Unión Soviética todas las de la “clase enemiga” ucraniana, aquellos
cosechas y métodos de producción ali- que perpetraron las masacres de los co-
menticia, en función de alimentar a la revo- munistas en Indonesia podrían haber creí-
lución comunista centrada en la ciudad y a do que estaban librando una “guerra” (en
sus programas de industrialización. En este este caso una lucha ideológica), aún cuan-
caso, el inmenso número de muertes fue do lo que estaban haciendo no podía ser
el producto de una política de destrucción considerado como un conflicto en el senti-
social ideológicamente motivada, específi- do de beligerancia militar. Nuevamente nos
camente de la denominada clase “kulak”: encontramos con la idea de genocidio en
el campesinado independiente que fue sa- un escenario de tiempos de paz, si bien es
crificado por el deseo urgente de Stalin de cierto que con violencia, pero no acompa-
colectivizar al sector agrícola conforme a la ñado por un conflicto armado. El genocidio
ideología comunista. Esto fue acompaña- sucedió sin guerra.20
do por la integración forzosa “de una gran El tercero de nuestros escenarios con-
variedad de grupos nacionales y religiosos cierne al genocidio que se está llevando a
a una estructura política ruso-céntrica”19, cabo contra la gente del Tíbet, librado por
lo cual tuvo un devastador impacto en las el régimen comunista en Pekín desde la in-
aspiraciones nacionales ucranianas. Los vasión china en 1950. Desde entonces, al
agentes de Stalin, en esta ocasión, pudie- menos 1.2 millones de tibetanos han muer-
ron apuntar hacia la necesidad de librar una to, conformando así un quinto de la pobla-
guerra de clases, y así negar que estaban ción previa a la invasión.21 Los programas
llevando a cabo cualquier tipo de campaña de asesinato de la administración china
de represión nacional. Para los soviéticos, fueron acompañados por políticas de des-
esta fue una destrucción necesaria. En lí- trucción cultural, religiosa y social tan bru-
neas generales, sin embargo, esto no fue tales como las que podían encontrarse en
una guerra. las peores ocupaciones totalitarias de cual-

19
Mace, “Ukrainian genocide,” Pág. 565.
20
Sobre las masacres indonesias, véase Cribb, Robert, “The Indonesian massacres” en Totten Samuel. Parsons,
William S. y Charny, Israel W. (eds.), Century of Genocide: Eyewitness Accounts and Critical Views, Garland, Nueva
York, 1997. Págs. 236-263.
21
Craig, Mary, Tears of Blood: A Cry for Tibet, HarperCollins, Londres, 1992. Pág. 18.

45
Revista de Estudios sobre Genocidio

quier período del siglo veinte22. La política La relación más importante que existe
china en el Tíbet descansaba en dos pre- entre guerra y genocidio, de hecho, tiene
misas básicas: la búsqueda de introducir el poco que ver con la exterminación siste-
comunismo en el Tíbet, “liberando” al país mática de seres humanos, aunque la gue-
de las “cadenas” de una teocracia medie- rra sí implica la matanza de grandes canti-
val; y el deseo de poblar los extensos espa- dades de personas (aunque soldados). Es
cios abiertos del Tíbet con población china aquí donde la cuestión es más discutida.
de la etnia han para, de esta forma, aliviar Eric Markusen y David Kopf, en un estudio
los problemas de superpoblación china. La de 1995 que es reconfortante y audaz (e
ocupación china de 1950, y una posterior –inexplicablemente– subestimado), han ar-
reinvasión al país establecida en 1959, se gumentado que “la guerra en general, y la
encontró con una dura resistencia militar guerra total en particular, crean condiciones
por parte de la pequeña Armada Tibetana psicológicas, sociales, y políticas propicias
(y luego, por luchas guerrilleras libradas para matanzas genocidas”23. En sí mismo,
de manera irregular), sin embargo no pue- este no debería ser un aspecto controverti-
de sostenerse que el genocidio haya sido do; otros ya han observado cómo la guerra
una destrucción impulsada por un conflicto crea las condiciones previas para el exter-
militar. Al gobierno chino no podría haberle minio humano masivo a través de rasgos
importado menos cualquier amenaza mili- tales como la despersonalización, violencia
tar presentada por los tibetanos, fuera de social, extensión del poder del gobierno,
que las minúsculas fuerzas tibetanas retu- y alienación de los grupos victimizados.
vieron el avance chino y retrasaron la impo- Donde Markusen y Kopf han hecho enojar
sición del dominio comunista a lo largo de a muchas personas es en su elaboración
todo el país. No fue por lo tanto un conflicto de la teoría de que el bombardeo estraté-
militar lo que condujo a los chinos a de- gico en tiempos de guerra, como sucedió
sarrollar políticas genocidas; éstas fueron en Hamburgo, Tokio, Hiroshima y Naga-
establecidas fuera del campo de batalla, saki, es en sí mismo genocida24. En otras
no fueron parte de la lucha armada, y fun- palabras, sostienen, la guerra –o al me-
damentalmente sucedieron luego de que nos, determinada dimensión de ésta– es
el dominio chino se hubiera establecido –y una fuerza genocida en y de por sí. Ésta
bastante más allá de la relativamente corta no es una postura que se intente debatir
guerra Sino-Tibetana ocasionada a raíz de en el presente trabajo por dos razones: en
la invasión china–. primer lugar, porque este artículo está más
En términos generales, estos tres ca- interesado en la guerra y el genocidio más
sos ratifican la presunción de que no debe de lo que lo está en la guerra como geno-
haber una guerra presente para que ocurra cidio (aunque la interrelación entre ambos
un genocidio. Los muchos casos de geno- es completamente reconocida bajo ciertas
cidio que han ocurrido en guerra pueden circunstancias); y en segundo lugar, por-
dar la impresión de que los actos genoci- que hay algunos aspectos convincentes
das son necesariamente generados por la del argumento de Markusen y Kopf con
guerra, pero de ninguna manera es tal el los cuales es difícil disentir. Aquí, la clave
caso. para interpretar si un incidente es o no es

22
Un sólo ejemplo de tal brutalidad puede ser encontrado en el relato personal del antiguo prisionero tibetano Palden
Gyatso. Véase su Fire Under the Snow: Testimony of a Tibetan Prisoner, Harvill, Londres, 1997.
23
Markusen, Eric y Kopf, David, The Holocaust and Strategic Bombing: Genocide and Total War in the Twentieth Cen-
tury, Westview Press, Boulder, 1995. Pág. 243.
24
Ibídem. Págs. 255-258.

46
La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte: una reflexión

genocidio gira en torno a la cuestión de la Gran Guerra que tal desarrollo involucró
la intención, sea tal que estemos contem- la inculcación en las mentes humanas de la
plando una política deliberada (o una serie idea de que el excedente de población po-
de políticas), autorizada y deseada por un día sencillamente ser eliminado sólo con su
organismo oficialmente respaldado, de ex- asesinato, y a partir de entonces pretender
terminio físico de un grupo objetivo, o de que el grupo nunca había existido.
la erradicación de los fundamentos de su Sea cual sea la definición de la gue-
identidad como grupo. Como podrá ad- rra militar moderna, es inevitable que nos
vertirse hasta ahora, hay algunos casos hallemos a nosotros mismos describiendo
en la historia de la guerra en los cuales tal dos (o más) combatientes que intentan, por
intención es a la vez evidente y declarada medio de la fuerza de las armas, o destruir
por un perpetrador, ya sea por adelanta- la capacidad de luchar del otro, o lograr un
do o durante el exterminio mismo. Esto es acuerdo favorable de acuerdo a sus pro-
un indicador esencial respecto de que si pios objetivos. Ese era, al menos, el patrón
el crimen conocido como genocidio está hasta 1914. De cualquier manera, aunque
siendo cometido. La guerra en sí misma no los civiles eran frecuentemente asesinados
es entonces análoga al genocidio en vista o heridos al entrar en contacto con las tro-
de que hay algunas ocasiones en que ni la pas, era poco común que el exterminio de
intención ni la declaración de la intención no-combatientes se convirtiera en el objeti-
parecerían existir. Hay algunos ejemplos vo deliberado de los miembros de las tro-
en tiempos de guerra que se ajustan al mo- pas o de los mariscales que los dirigían. A
delo de Markusen y Kopf, mientras que hay menudo, los no-combatientes se encontra-
otros que no, así como hay algunos casos ban en medio de un conflicto por defecto
de genocidio que tienen lugar durante la y no como actores principales. La abruma-
guerra y otros que ocurren en tiempos de dora mayoría de aquellos incluidos en las
paz. Para ponerlo de manera clara, el ge- enormes cifras de muertes de la Gran Gue-
nocidio puede ocurrir, en cualquier lugar, rra eran soldados; como Markusen y Kopf
en cualquier momento, siempre y cuando han señalado, sólo el 5% del total de las
las condiciones sean las adecuadas. Y ta- muertes en la Gran Guerra correspondían
les condiciones, debe ser recalcado, son a civiles26.
altamente inciertas. Luego de aquel conflicto, sin embargo
Volviendo una vez más a la Gran Gue- (y a causa del mismo), la tasa de muertes
rra, uno puede concluir que fue gracias a civiles en tiempos de guerra estalló, como
este conflicto que los seres humanos se las bombas atómicas presagiando la nue-
convirtieron más en una mercancía deva- va era. Para la Segunda Guerra Mundial,
luada que en cualquier momento anterior se calculaba que los civiles constituyeron
en la historia. El concepto de Richard L. Ru- el 66% de todas las muertes relacionadas
benstein de “excedente de población” –una con la guerra; hacia los ‘70 y ’80, esta cifra
población “que por cualquier razón no pue- estaba enfilando hacia un 80%27. Además,
de encontrar un rol viable en la sociedad en debe decirse, la gran mayoría de esas
que está domiciliada”–25 ha sido en reali- muertes pueden ser atribuidas a una acu-
dad desarrollado a lo largo de varios siglos, mulación de masacres (algunas predeter-
pero, como hemos visto, no fue sino hasta minadas, otras espontáneas) y genocidio

25
Rubenstein, Richard L., The Age of Triage: Fear and Hope in an Overcrowded World, Beacon, Boston, 1983. Pág. 1.
26
Markusen y Kopf, The Holocaust and Strategic Bombing. Op. Cit. Pág. 244.
27
Idem.

47
Revista de Estudios sobre Genocidio

(por definición deliberado, intencional y para el campo de batalla, podría asimismo


justificado). ir hacia el lado opuesto, esto es, de vuelta
Algunos han sostenido que la guerra a una situación en la que se verá el número
durante el siglo XX fue genocida por natu- de víctimas militares de tiempos de guerra
raleza, en particular teniendo en cuenta el reducido más que aumentado. La Guerra
inmenso número de muertes y el creciente de las Islas Malvinas en 1982, entre Gran
porcentaje de civiles a los que se apuntaba Bretaña y Argentina, llegó a su conclusión
deliberadamente. Sin embargo, por la ma- con una pérdida de vidas relativamente
nera en que quedaron las cosas hacia la úl- baja (y sin siquiera un indicio de atrocida-
tima década del siglo, las circunstancias se des civiles, mucho menos de genocidio).
han vuelto confusas. En los conflictos civiles La Tormenta del Desierto, la guerra entre la
ocurridos en África, por ejemplo, en Sudán, alianza de la ONU e Irak en 1991, fue pro-
Ruanda, Sierra Leona, Liberia y Argelia, la bablemente “la guerra más legal que los
pérdida de vidas fue explosivamente alta, Estado Unidos de Norteamérica han pe-
como lo fue también en la guerra europea leado jamás”30. Para 1999, OTAN, la alian-
entre Bosnia y lo que quedaba de la Fe- za militar más grande que se ha visto en
deración Yugoslava. Siguiendo la línea de el mundo, se encontró a sí misma envuelta
escritores tales como Michael Ignatieff, es en una guerra en Kosovo, cuyo propósito
fácil aceptar la aserción de que gran parte expreso era el de detener un genocidio.
de la destrucción causada por estos con- La alianza no sufrió ni una víctima, aún así
flictos provenía del hecho de que la guerra, ganó la guerra31.
que “solía ser peleada por soldados”, es Aunque debe aclararse que no todas
“ahora peleada por tropas irregulares las las guerras del siglo veinte adquirieron un
cuales podrían ser una razón de por qué la carácter genocida, algunas no obstante
guerra posmoderna es tan salvaje, de por fueron extremadamente violentas y des-
qué los crímenes y atrocidades de guerra tructivas –como las dos Guerras Mundia-
son ahora esenciales a la misma prosecu- les, la Guerra de Corea (1950-1953), la
ción de la guerra”28. Esto podría también Guerra de Vietnam (1961-1975), la Guerra
explicar la ferocidad de las guerras civiles, Irán-Irak en el Golfo Pérsico (1980-1988),
jamás agradables en cualquier aconteci- y la Guerra Soviética de Afganistán (1979-
miento. Como Henry R. Huttenbach profe- 1989). Además, no puede haber dudas de
tizó en 1988, la guerra civil era “uno de los que la guerra contiene en sí misma el po-
escenarios más probables para el genoci- tencial para que un régimen genocida reali-
dio en el futuro”29. Vale la pena mencionar ce sus metas, y probablemente de manera
que hizo su observación previamente a que más fácil que en la ausencia de una guerra.
ocurriera cualquiera de las matanzas san- Como ha tratado de mostrar este artículo,
grientas mencionadas más arriba. sin embargo, la guerra no siempre debe
Probablemente el moderno conflicto estar presente para que ocurra un genoci-
militar entre ejércitos regulares, adecuada- dio; vivir en un ambiente de tiempos de paz
mente entrenados en el comportamiento no garantiza inmunidad. Sólo porque las

28
Ignatieff, Michael, The Warrior’s Honor: Ethnic War and the Modern Conscience, Metropolitan Books, Nueva York,
1997. Pág. 6.
29
Huttenbach, Henry R, “Locating the Holocaust on the genocide spectrum: toward a methodology of definition and
categorization”, en Holocaust and Genocide Studies, Vol.3, No 3, 1988. Pág. 279.
30
Ignatieff, The Warrior’s Honor. Op. Cit. Pág. 125.
31
Un análisis fascinante del conflicto puede encontrarse en otro de los libros de Ignatieff, Michael, Virtual War: Kosovo
and Beyond, Chatto and Windus, Londres, 2000.

48
La relación entre guerra y genocidio en el siglo veinte: una reflexión

cosas suceden “allí” (en el lugar que sea) el genocidio, a pesar del hecho de que
no significa que no puedan suceder aquí el siglo comenzó con la más grande
también. En este sentido, vale la pena re- matanza de soldados que la historia
cordar que solamente hubo un par de años había visto jamás.
entre las Olimpíadas de Sarajevo y el sitio Nos enfrentamos, así, con la cuestión
de Sarajevo, o entre “Ruanda como mode- de cómo debe ser interpretado todo esto.
lo para África” y “Ruanda como un infierno Si la tendencia en el curso del siglo pasado
en la tierra.” ha sido ir hacia mayor matanza, más blan-
Para resumir, los siguientes puntos ge- cos civiles, y una probabilidad mayor que
nerales deben ser acentuados: nunca de que existan grupos señalados
1. genocidio no equivale a guerra, y ambos para la destrucción, ¿qué esperanza ofrece
no deben ser considerados sinónimos; esto a aquellos que tienen un compromiso
2. en algunos casos hay una relación de con la paz y con lo sagrado de la vida?
interdependencia entre los dos, pero No hay, desafortunadamente, una
esto no es de ninguna manera un he- respuesta fácil a esta pregunta. La guerra
cho dado en toda situación; sigue existiendo, como también el genoci-
dio, y es importante que todo el mundo se
3. no debe haber un conflicto militar pre-
dé cuenta de que hay una relación entre los
sente para que ocurra un genocidio;
dos. Si se quita a la guerra de la ecuación,
4. el aporte más grande de la guerra al sin embargo, en la situación actual, la ame-
genocidio en el siglo veinte ha sido la naza del genocidio se mantiene no obstan-
realización del concepto de muerte te. El genocidio, legado que el siglo XX ha
masiva alcanzable por la acción del dejado al próximo milenio, ha sido descrito
hombre, como se vio por primera vez como crimen de crímenes32; y en el nuevo
en la Gran Guerra; y finalmente, siglo la amenaza y realidad del genocidio
5. la guerra en el siglo veinte ha comen- bien podrían convertirse en una mayor rea-
zado a significar cada vez más la ma- lidad para la condición humana de lo que
tanza de civiles por sobre soldados, es la guerra. Eso, y sólo eso, proporciona
conduciendo a la percepción de que la la razón fundamental para buscar maneras
guerra tiene una estrecha relación con de ponerle fin.F

32
Organización de las Naciones Unidas, Tribunal Penal Internacional para Ruanda, La Fiscalía vs. Jean Kambanda
(Caso No ICTR 97-23-S), juicio conjunto de Kama (P), Aspegren y Pillay JJ, 4 de Septiembre, 1998.

49
Revista de Estudios sobre Genocidio

Atrocidades contra la humanidad durante la guerra


de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio*

Wardatul Akman

Introducción que la masacre en Bangladesh (1971) fue


un genocidio, considerado en función de
Los logros humanos durante el siglo dos criterios: “grupo víctima” e “intención”.
XX en el campo de la ciencia y la tecnología Una definición aceptable de genocidio de-
son, en verdad, significativos y loables. No bería ser liberal en términos de ambos cri-
obstante, el siglo pasado fue “el siglo más terios; debería incluir como grupo víctima
sangriento en la historia”1. Los académicos a todos los tipos de grupos identificables.
consideran al siglo XX “una era de genoci- En lo que respecta a la intención, no nece-
dio”2. Este artículo trata acerca de las atro- sariamente debe ser aniquilar físicamente
cidades contra la humanidad perpetradas a la totalidad del grupo víctima; un grupo
por el gobierno y el ejército de Pakistán Oc- puede ser virtualmente destruido aniquilan-
cidental durante la guerra de secesión en do a su elite política y a sus intelectuales.
Bangladesh (ex Pakistán Oriental). Muchos El vacío creado por estos crímenes deja
intelectuales y periodistas3 catalogan a es- al grupo víctima con escasas o inexisten-
tas atrocidades como genocidio. º S i n tes posibilidades de prosperar como una
embargo, éstas no siempre pueden ser entidad concreta, con respeto por sí mis-
rotuladas como genocidio, si seguimos es- ma y grandes ambiciones. Los grupos
trictamente las definiciones formuladas por nacionales, raciales o étnicos pueden ser
autorizados expertos en la materia. El prin- destruidos de modo planificado a través
cipal objetivo de este artículo es demostrar de matanzas selectivas, y esta clase de

* Este artículo fue extraído del Journal of Genocide Research, (Vol.4, Nº 4, 2002. Págs. 543-559) con el derecho no
exclusivo de edición en español otorgado como parte del intercambio de cooperación entre el Journal of Genocide
Research y la Revista de Estudios sobre Genocidio. Se agradece al Journal of Genocide Research la cesión de dere-
chos. Traducción: Mariana Dematteo.
1
Forsythe, D. P., “Human rights and foreign policy in the next millennium”, International Journal, Vol. 53, Nº 1, 1997.
Pág. 114.
2
Chalk, F. y Jonassohn, K., The History and Sociology of Genocide: Analyses and Case Studies, Yale University Press,
Nueva Haven y Londres, 1990. Pág. 22.
3
Por ejemplo, Harff, B., Genocide and Human Rights: International Legal and Political Issues, Vol. 20, Libro 3, Mono-
graph Series in World Affairs, Graduate School of International Studies, Universidad de Denver, Denver, CO, 1984.
Pág. 3. Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”, en S. Totten, W. S. Parsons e I. W. Charney,
eds., Genocide in the Twentieth Century, Garland, Nueva York y Londres, 1995. Pág. 371. Mascarenhas, A., The
Rape of Bangladesh, Vikas, Delhi, 1971. Pág. 118. Mia, M., “Violation of human rights and genocide in Bangla-
desh”, en K. Chaudhury y col., eds., A Nation is Born, Calcutta University Bangladesh Sahayak Samiti, Calcuta,
1974. Pág. 32.

50
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

matanza debería ser incluida bajo el tér- En este artículo se intentará demostrar
mino genocidio4. Sobre la base del crite- –tras discutir los antecedentes históricos–
rio anteriormente expuesto, una definición que los incidentes y la intención de las atro-
aceptable de genocidio sería una forma cidades perpetradas por los paquistaníes
modificada de la definición formulada por occidentales en Bangladesh fueron genoci-
la Organización de las Naciones Unidas en das en su alcance, y que estas atrocidades
la Convención sobre Genocidio (ahora in- contra los bengalíes como nación y contra
cluida en el Derecho Internacional). La de- los hindúes bengalíes como minoría religio-
finición proporcionada por la Organización sa pueden ser calificadas de genocidio.
de las Naciones Unidas en 1949 establece Las violaciones masivas sistemáticas
lo siguiente: pueden constituir en sí mismas “actos de
...se entiende por genocidio cual- genocidio” en lugar de ser meramente un
quiera de los siguientes actos perpe- “modo de contribuir al genocidio”7. Refi-
trados con la intención de destruir, to- riéndose a Helen Fein, Smith afirma que
tal o parcialmente, a un grupo nacio- las violaciones masivas sistemáticas “son
nal, étnico, racial o religioso como tal: actos de genocidio en al menos tres senti-
a. Matar a miembros del grupo; b. dos” (utilizando la definición de la ONU): (1)
Causar graves daños físicos o men- “causar (...) severos daños físicos y menta-
tales a miembros del grupo; c. Infli- les”, (2) infligir “sobre el grupo condiciones
gir deliberadamente sobre el grupo que provocarán su destrucción física” y (3)
condiciones de vida calculadas para mediante los embarazos forzados y el ex-
provocar su destrucción física total o terminio de la población masculina, el per-
parcial; d. Imponer medidas tendien- petrador interfiere “con los nacimientos en
tes a impedir los nacimientos en el el seno del grupo”. Según Smith, todos es-
seno del grupo; e. Transferir niños del tos son modos intencionales de destruir al
grupo a otro grupo por la fuerza5. grupo víctima, que, combinados, pueden
Algunos consideran que esta defini- ser logrados a través de las violaciones
ción es muy limitada dado que no incluye masivas 8. De este modo, las violaciones
grupos sociales o políticos6. Modificar esta masivas sistemáticas pueden ser rotuladas
definición reemplazando “un grupo nacio- como una forma de genocidio. Haciendo
nal, étnico, racial o religioso” por “cualquier referencia a las entre 30.000 y 50.000 vio-
grupo identificable definido por el perpetra- laciones perpetradas en Bosnia, Niarchos9
dor” hará aceptable la definición de la ONU también considera que las violaciones ma-
en términos de grupo víctima e intención. sivas son genocidas en su alcance.

4
Bauer, Y., “The place of the Holocaust in contemporary history”, en J. Frantel, ed., Studies in Contemporary Jewry,
Indiana University Press, Bloomington, 1984. Pág. 213.
5
Centro para el Estudio de los Derechos Humanos, Twenty-five Human Rights Documents, Columbia University,
Nueva York, 1994. Pág. 36.
6
Chalk, F., “Definitions of genocide and their implications for prediction and prevention”, Holocaust and Genocide
Studies, Vol. 4, No. 2, 1989. Págs. 150-151. Chalk, F., “Redefining genocide”, en G. J. Andreopoulos, ed., Geno-
cide: Conceptual and Historical Dimensions, University of Pennsylvania Press, Filadelfia, 1994. Pág. 48. Chalk, F. y
Jonassohn, K. Op. Cit. Pág. 11. Kuper, L., Genocide: Its Political Use in the Twentieth Century, Yale University Press,
Nueva Haven, 1981. Pág. 139.
7
Smith, R. W., “Genocide and the politics of rape: historical and psychological perspectives”, 1994, trabajo pre-
parado para ser presentado en la Conferencia Internacional sobre el Holocausto y el Genocidio: Recordar para el
Futuro, Marzo 13-17, Berlín. Págs. 32-33.
8
Idem.
9
Niarchos, C. N., “Women, war and rape: challenges facing the International Tribunal for the Former Yugoslavia”, Hu-
man Rights Quarterly, Vol. 17, No. 4, 1995. Pág. 651.

51
Revista de Estudios sobre Genocidio

El concepto de “nación” tal como es entre hindúes y musulmanes. Además, du-


utilizado en este artículo está muy bien rante el dominio británico, como parte de
expresado en la definición de “nación” for- la política “divide y conquistarás”, se alentó
mulada por Johnson10: “una sociedad que este sentimiento. Como resultado, numero-
ocupa un territorio determinado e incluye sos disturbios en los que hindúes y musul-
un sentido de identidad, historia y desti- manes se mataron a gran escala tuvieron
no comunes”. Los bengalíes en Pakistán lugar durante este período.
Oriental (incluyendo a musulmanes e hin- Es en este contexto que Muhammad
dúes) ocupaban un territorio específico, te- Ali Jinnah, el líder de la Liga Musulmana
nían una lengua distintiva, un modo de vida India (también considerado el fundador de
determinado11 y compartían un sentimiento Pakistán), planteó su artificial “Teoría de las
de historia, identidad y destino comunes. Dos Naciones”. Las dos naciones implica-
Por lo tanto, definitivamente constituían das en la teoría son los hindúes y los mu-
una nación. Resultaría útil resaltar en este sulmanes –los hindúes pertenecían a India
artículo que los hindúes en Pakistán Orien- y los musulmanes, a Pakistán.12 En 1940,
tal no constituían una nación dado que no Jinnah declaró en un discurso que “el islam
ocupaban un territorio determinado. y el hinduismo constituyen, en realidad, or-
denamientos sociales diferentes, y es sólo
un sueño que hindúes y musulmanes pue-
Antecedentes históricos
dan algún día desarrollar una nacionalidad
Bangladesh tiene una larga historia común”13. Mientras ésta era la posición de
de gobierno colonial. Cayó bajo dominio la Liga Musulmana India, el Congreso In-
británico en 1757, el cual continuó hasta dio, el otro gran partido político de India,
1947. Ese mismo año, Bangladesh (en- estaba a favor de una India indivisa, a pe-
tonces Pakistán Oriental) logró la indepen- sar de que deseaba independizarse de los
dencia mediante la división de India. La británicos.
división creó dos países: India y Pakistán Afortunadamente o desafortunada-
–éste último constituido por dos unidades: mente, en 1947, hacia el final del dominio
Pakistán Oriental y Pakistán Occidental (el británico, India se dividió ante la insistencia
actual Pakistán)–. En la India indivisa, en británica basada en la Teoría de las Dos
el estado de Bengala, más del 90% de la Naciones. Pakistán nació como un país in-
población hablaba bengalí. Los bengalíes dependiente, incluyendo a Bengala Orien-
pertenecían principalmente a dos grupos tal, una porción de Assam y áreas tribales
religiosos: los hindúes y los musulmanes. de la región de Chittagong Hill Tracts para
La región oriental de Bengala tenía una ma- Pakistán Oriental (considerado una única
yoría musulmana, mientras que la mayoría provincia), y Pakistán Occidental confor-
occidental estaba compuesta por hindúes. mado por cuatro provincias: Punjab, Belu-
El hecho de que, en el siglo XIV, los musul- chistán, Sind y la Frontera del Noroeste.14
manes tomaron el poder en Bengala derro- El nacimiento de Pakistán fue el resul-
cando a un monarca hindú sembró el odio tado de profundos rencores entre hindúes

10
Johnson, A. G., The Blackwell Dictionary of Sociology: A User’s Guide to Sociological Language, Blackwell, Cam-
bridge, MA, 1995. Pág. 188.
11
Chakravarty, R., “Bangladesh and India”, en K. Chaudhury y col., eds., A Nation is Born, Calcutta University Bangla-
desh Sahayak Samiti, Calcuta, 1974. Pág. 116.
12
Bhatnagar, Y., Bangladesh: Birth of a Nation, Indian School Supply Depot Publication Division, Delhi, 1971. Pág. 27.
13
Idem.
14
Kuper, L. Op. Cit. Pág. 76.

52
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

y musulmanes. Los dirigentes paquistaníes tegrar y debilitar la posición de Pakistán19.


consideraban a los hindúes como adora- En consecuencia, se sospechaba que los
dores de ídolos. Dado que los musulma- hindúes en Pakistán Oriental eran agentes
nes creen en un solo Dios invisible (Alá), de India debido a que India concentraba a
los líderes de la Liga Musulmana insistían la mayor parte de los bengalíes hindúes.
en que los musulmanes debían abandonar Tras el nacimiento de Pakistán, el pue-
todas las costumbres y tradiciones hindúes blo de Pakistán Oriental tenía grandes as-
que no fueran compatibles con la ideología piraciones y esperanzas con respecto al
islámica. Tras la división de India, una gran nuevo Estado. Sin embargo, desde el pri-
cantidad de hindúes de Bengala Oriental mer momento del surgimiento del nuevo
emigraron a Bengala Occidental 15, y un país, los paquistaníes orientales sufrieron
gran número de musulmanes bengalíes la discriminación de los paquistaníes oc-
y musulmanes no bengalíes (conocidos cidentales. A pesar del hecho de que Pa-
como biharis, aunque no todos procedían kistán Oriental abarcaba sólo un 15% de la
de Bihar) emigraron a Pakistán Oriental. superficie total de Pakistán20, siempre fue
Las características culturales de los biharis la provincia mayoritaria, con 75 millones
se asemejaban a las de los paquistaníes de habitantes (mientras que Pakistán Oc-
occidentales. Hablaban la lengua urdu16. cidental, con cuatro provincias, albergaba
Pakistán Oriental y Pakistán Occidental 55 millones de personas)21. Los bengalíes
se hallaban separados por más de 1.600 tuvieron que protestar, y muchos de ellos
kilómetros, con diferencias distintivas en tuvieron que morir, para que el bengalí se
cuanto a idioma, herencia cultural, aparien- convirtiera en una de las lenguas oficiales
cia física y clima. La única característica de Pakistán en 195622.
compartida por los paquistaníes orientales
y occidentales era su religión –más del 80%
Disparidad económica
de ambas poblaciones estaba conformado
por musulmanes–. En Pakistán Oriental La disparidad económica generada
permanecieron, aun tras la fase migratoria, por los paquistaníes occidentales era muy
entre 10 y 12 millones de hindúes, de un significativa. Aunque la mayor parte de las
total de 75 millones, constituyendo una im- divisas de Pakistán provenía de las expor-
portante minoría17. Dado que el Partido del taciones de yute, que sólo se cultivaba en
Congreso de India se oponía a la división, y Pakistán Oriental, el ingreso per capita de
que era el partido que ejercía el poder tras Pakistán Oriental era muy inferior al de Pa-
la división, existían rencores entre India y kistán Occidental, y la diferencia crecía con
Pakistán. El gobierno central de Pakistán, el transcurso del tiempo. Como resultado,
dominado por paquistaníes occidentales18, entre 1969 y 1970, el ingreso per capita de
sospechaba siempre que India estaba in- la región occidental superaba en un 61%
volucrada en una conspiración para desin- al de la región oriental; mientras que, entre

15
Williams, R. L., The East Pakistan Tragedy, Drake, Nueva York, 1972. Pág. 16.
16
Kuper, L. Op. Cit. Pág. 77.
17
Ibídem.
18
Gupta, J. S., History of Freedom Movement in Bangladesh: 1943-1973, Some Involvement, Naya Prakash, Calcuta,
1974. Pág. 180.
19
Costa, B., Dismemberment of Pakistan, Kalyani, Ludhiana, 1972. Pág. 71.
20
Sagar Publications (Consejo editorial), Bleeding Bangladesh, Sagar, Nueva Delhi, 1971. Pág. 22.
21
Kuper, L. Op. Cit. Pág. 77.
22
Véase Kuper, L. Op. Cit. Pág. 76. Y Gupta, J. S. Op. Cit. Pág. 41.

53
Revista de Estudios sobre Genocidio

1959 y 1960, lo superaba en un 32%23. En de capitales con una insignificante transfe-


1969 había 271 colegios universitarios en rencia de mano de obra de Pakistán Orien-
Pakistán Occidental, mientras que en 1948 tal a Pakistán Occidental.
sólo había 40. Sin embargo, en Pakistán Las dos tablas que figuran a continua-
Oriental había solamente 162 colegios uni- ción, extraídas de Gupta25, señalan la na-
versitarios en 1969, mientras que en 1948 turaleza de la disparidad económica entre
había 50. El incremento de estudiantes Pakistán Oriental y Pakistán Occidental en
universitarios fue de 30 veces en el Oeste, 1970.
pero apenas de cinco veces en el Este24. La disparidad en lo que respecta al de-
También hubo una enorme transferencia sarrollo industrial también fue muy signifi-

Tabla 1. Disparidad económica a simple vista

Ítem de disparidad Pakistán Oriental Pakistán Occidental


Gastos fiscales Rs. 1.500 crores Rs. 5.000 crores
Gastos de desarrollo Rs. 3.000 crores Rs. 6.000 crores
Ayuda extranjera 20% 80%
Importaciones 25% 75%
Servicio del gobierno central 15% 85%
Empleo en las fuerzas armadas 10% 90%
Precio del arroz por maund Rs. 50 Rs. 25
Precio de la harina (trigo) por maund Rs. 30 Rs. 15
Aceite de mostaza por ser Rs. 0,5 Rs. 02,50
Oro por tola Rs. 170 Rs. 135

Crore: 10.000.000 de unidades; Rs.: rupias (moneda de Pakistán);


Maund: 40 sers; ser: aproximadamente 1 kg;
Tola: 1/16ª de un ser.

Tabla 2. Disparidad en el gasto de desarrollo


Planes para años Pakistán Occidental Pakistán Oriental
(rupias en crores) (rupias en crores)
1950/51-1954/55 1.129 231
1954/55-1959/60 1.655 524
1960/61-1964/65 3.355 1.404
1964/65-1969/70 5.915 2.141
Desarrollo de Sind 1.500 4.300
Total 12.834 8.600

Crore: 10.000.000 de unidades.


Estadísticas oficiales difundidas por el Gobierno de Bangladesh
en Mujibnagar, citadas en Gupta, J. S., History of Freedom Mo-
vement in Bangladesh... Op. Cit. Pág. 183.

23
Sagar Publications. Op. Cit. Págs. 25-26.
24
Ayoob, M. y Subrahmanayam, K., The Liberation War, S. Chand, Nueva Delhi, 1972. Pág. 35. Chowdhury, S. R., The
Genesis of Bangladesh, Asia Publishing House, Londres, 1972. Pág. 9.
25
Gupta, J. S. Op. Cit. Págs. 180-181.

54
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

cativa: en 1947 había sólo nueve fábricas cos de la reserva federal regionales ...
textiles en Pakistán Occidental, mientras (4) La política fiscal debe ser respon-
que en Pakistán Oriental había once. En sabilidad de las unidades federativas.
1971, Pakistán Occidental contaba con 150 El gobierno federal debe contar con
fábricas, pero apenas había 26 en Pakistán recursos fiscales indispensables para
Oriental. En realidad, los paquistaníes oc- satisfacer las necesidades de defensa
cidentales hicieron de Pakistán Oriental un y relaciones exteriores ... (5) Es nece-
mercado protegido para vender sus pro- sario crear disposiciones constitucio-
ductos a precios muy elevados que no po- nales que permitan mantener cuentas
dían competir en el mercado mundial26. independientes en lo que respecta a
los ingresos de divisas de cada una
de las unidades federativas, bajo el
Privación política
control de los respectivos gobiernos
Siendo mayoría, los bengalíes tenían el de las unidades federativas ... (6) El
derecho de participar en el poder a nivel fe- gobierno de las unidades federativas
deral. No obstante, como el poder estaba debe estar autorizado a mantener
concentrado en “una pequeña elite civil y una milicia o fuerza paramilitar con el
burocrática”, los bengalíes no estaban muy objeto de contribuir de manera eficaz
representados en él27. a la seguridad nacional28.
En respuesta a esta situación, la Liga La petición de seis puntos era, en rea-
Awami (el partido más popular en Pakis- lidad, una receta para tener estados múlti-
tán Oriental) organizó un movimiento para ples “de forma menos concentrada como
luchar por la autonomía en la provincia y, el único modo de preservar la entidad de
en 1966, su líder, el jeque Mujibur Rahman, Pakistán”29 y de hecho representaba una
presentó una petición de seis puntos, que amenaza directa para los intereses de los
fue un factor crucial para los acontecimien- gobernantes de Pakistán Occidental. En
tos que siguieron. Los seis puntos plantea- tanto el jeque Mujib se tornaba cada vez
ban lo siguiente: más popular en Pakistán Oriental a raíz
(1) El gobierno debe ser de carácter de esta fórmula de seis puntos, el enton-
federal y parlamentario ... (2) El go- ces “presidente militar Ayub Khan amena-
bierno federal debe ser responsable zaba a los autonomistas con el idioma de
solamente de la defensa y de las re- las armas”. A poco tiempo de difundir los
laciones exteriores y adecuarse a las seis puntos, Mujib y otros tres líderes de “la
condiciones provistas en [el siguiente Liga Awami fueron arrestados bajo el Re-
punto] ... (3) Debe haber dos tipos de glamento de Defensa de Pakistán”30.
monedas independientes recíproca- Con la petición de seis puntos como
mente o libremente convertibles en su manifiesto, la Liga Awami ganó 167 de
cada sector para cada región o, en los 169 escaños en el Este y se convirtió
su defecto, una moneda única sujeta en el partido mayoritario en Pakistán en
al establecimiento de un Sistema de las elecciones generales celebradas en
Reserva Federal en el que habrá ban- 197031. Este resultado fue bastante ines-

26
Ibídem. Pág. 183.
27
Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit. Pág. 373.
28
Mascarenhas, A., The Rape of Bangladesh, Vikas, Delhi, 1971. Págs. 149-150.
29
Ibídem. Pág. 14.
30
Ayoob, M. y Subrahmanayam, K. Op. Cit. Pág. 68.

55
Revista de Estudios sobre Genocidio

perado e inaceptable para los líderes de 26 de marzo” (hasta 1982, “Dhaka” se es-
Pakistán Occidental32. A pesar de que el je- cribía “Dacca”)37.
que Mujib declaró reiteradamente que ni la En respuesta a la represión, la inde-
soberanía ni el carácter islámico de Pakis- pendencia de Bangladesh fue declarada
tán serían dañados, la dirigencia difundió el 26 de marzo de 197138, desencadenán-
comentarios acerca de que “la unidad del dose una guerra civil. Tanto en las ciuda-
país estaba en peligro”33. Por lo tanto, en des como en los pueblos, la resistencia se
lugar de entregar el poder a la Liga Awami, organizó casi espontáneamente. “Políticos
el entonces presidente Yahia Khan “aplazó de la Liga Awami, la administración pública,
la convocatoria de la Asamblea Nacional la policía, el ejército, estudiantes e intelec-
sine die”34. No obstante, las conversacio- tuales bengalíes lideraban la resistencia”39.
nes entre el jeque Mujib y los paquista- El 17 de abril de 1971 se conformó un go-
níes occidentales continuaron, durante bierno de Bangladesh en el exilio, que lan-
cuyo transcurso el gobierno central reunió zó campañas para obtener el apoyo de la
tropas occidentales en Pakistán Oriental. comunidad internacional. Con la ayuda de
En la noche del 25 de marzo de 1971, el India, el gobierno hizo arreglos para adies-
Ejército de Pakistán Occidental inició una trar a 100.000 jóvenes como combatientes
matanza indiscriminada en diferentes sec- por la libertad, quienes comenzaron a to-
tores de Dhaka. Esta maniobra fue deno- mar parte en ataques guerrilleros en Ban-
minada “Operación Reflector” y su objeti- gladesh40.
vo era “neutralizar” el poder político de la Tal como sospechaban los paquis-
Liga Awami. A fin de lograr este objetivo, taníes occidentales, desde un inicio India
el Ejército debía (1) capturar a la dirigen- apoyó la idea de un Bangladesh indepen-
cia de la Liga Awami, (2) neutralizar a los diente. Ofreció refugio a los hindúes y mu-
líderes estudiantiles y las organizaciones sulmanes de Pakistán Oriental que huyeron
culturales que movilizaron el renacimiento para salvarse de las atrocidades perpetra-
del nacionalismo bengalí y (3) desarmar a das por los paquistaníes occidentales. La
las milicias armadas bengalíes35. Los perio- entonces primera ministra de India, Indi-
distas podían observar la ciudad en llamas ra Gandhi, también ayudó al gobierno de
desde el Hotel Intercontinental, y fueron Bangladesh a obtener apoyo internacional
obligados a permanecer dentro del mismo para la causa de Bangladesh41. Los com-
por soldados fuertemente armados36. Sólo batientes por la libertad (los Mukti Bahini)
en la ciudad de Dhaka, más de 15.000 per- enfrentaron al Ejército paquistaní, prepa-
sonas fueron asesinadas “entre el 25 y el rando el terreno para la intervención de

31
Bhattacharjee, G. P., Renaissance and Freedom Movement in Bangladesh, Minerva Associates, Calcuta, 1972. Pág.
292.
32
Mascarenhas, A. Op. Cit. Págs. 58-59.
33
Ibídem. Pág. 66.
34
Kuper, L. Op. Cit. Pág. 78.
35
Sission, R. y Rose, L. E., War and Secession: Pakistan, India and the Creation of Bangladesh, University of California
Press, Berkeley, 1990. Págs. 157-158.
36
Payne, R., Massacre, Macmillan, Nueva York, 1973. Pág. 21.
37
Chaudhury, K., Genocide in Bangladesh, Orient Longman, Nueva Delhi, 1972. Pág. 21.
38
Ibídem. Pág. 36. Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”, en S. Totten, W. S. Parsons e I. W.
Charney, eds., Genocide in the Twentieth Century, Garland, Nueva York y Londres, 1995. Pág. 375.
39
Ibídem. Pág. 378.
40
Ibídem.
41
Chakravarty, R. Op. Cit. Pág. 149.

56
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

los soldados hindúes el 3 de diciembre de occidentales en la matanza de bengalíes48.


1971. Tras una guerra de tan sólo 14 días, Los partidarios de la Liga Awami también
el Ejército paquistaní fue forzado a rendirse se involucraron en la matanza de paquis-
el 16 de diciembre de ese mismo año, día taníes occidentales y biharis en Pakistán
en que Bangladesh declaró su indepen- Oriental49. Un informe oficial del gobierno
dencia42. paquistaní demuestra que la Liga Awami
Como fueran descritas por la Comisión mató al menos 30.000 biharis y paquista-
Internacional de Juristas, las principales níes occidentales50.
características de la masacre en Bangla-
desh son las siguientes:
Principales objetivos
[L]a matanza indiscriminada de
civiles, incluyendo mujeres y niños y A pesar de que el Ejército de Pakistán
los miembros más pobres y débiles Occidental mataba e incendiaba en forma
de la comunidad; el intento de exter- indiscriminada para aterrorizar a la pobla-
minar o expulsar del país a gran par- ción, éste tenía algunos objetivos especí-
te de la población hindú; el arresto, ficos51. Según Mascarenhas, los siguien-
tortura y asesinato de activistas de tes eran los principales: (1) los militares
la Liga Awami, estudiantes, profesio- bengalíes que pertenecían “al Regimiento
nales y hombres de negocio y otros de Bengala Oriental, a los Fusileros de Pa-
líderes potenciales entre los benga- kistán Oriental, a la policía y a las fuerzas
líes; la violación de mujeres; la des- paramilitares Ansars y Mujahids”. Obvia-
trucción de pueblos y aldeas; y el sa- mente, estos se convirtieron en un blanco
queo de la propiedad. Todo esto fue por ser los únicos grupos adiestrados dis-
llevado a cabo a una escala difícil de ponibles que podían hacer frente al ejército
comprender43. de Pakistán Occidental52. (2) Los hindúes
Durante los nueve meses que duró la (porque eran considerados por los paquis-
masacre, entre uno y tres millones de per- taníes occidentales como los “subversivos
sonas fueron asesinadas44 y 200.000 mu- del islam y agentes de India”, el país que
jeres fueron violadas45, generando 25.000 estaba impulsando el movimiento de au-
embarazos 46. Además, casi un millón de tonomía para forzar la desintegración de
personas buscaron protección en India Pakistán) 53. Además, con la extinción de
como refugiados, sufriendo privaciones ex- los hindúes en Pakistán Oriental sería más
tremas47. Durante la guerra, los biharis de fácil librarse de las tradiciones culturales
habla urdu se unieron a los paquistaníes hindúes aún practicadas por los musul-

42
Mankekar, D. R., Pakistan Cut to Size, Indian Book Company, Nueva Delhi, 1972. Pág. 73.
43
Kuper, L. Op. Cit. Págs. 78-79.
44
Chaudhury, K. Op. Cit. Pág. 22.
45
Brownmiller, S., Against Our Will: Men, Women and Rape, Simon and Schuster, Nueva York, 1975. Pág. 79.
46
Smith, R. W. Op. Cit. Pág. 3.
47
Kuper, L. Op. Cit. Pág. 79. Sagar Publications. Op. Cit. Pág. 73.
48
Véase relatos de testigos oculares en Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit. Págs.
401-402.
49
Williams, R. L. Op. Cit. Págs. 127-140.
50
Ibídem. Págs. 131-140.
51
Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit. Pág. 378. Mascarenhas, A. Op. Cit. Págs.
117-118. Payne, R. Op. Cit. Pág. 20.
52
Mascarenhas, A. Op. Cit. Pág. 117.
53
Costa, B. Op. Cit. Pág. 56.

57
Revista de Estudios sobre Genocidio

manes bengalíes. (3) “Los miembros de lapso comprendido entre el 12 y el 14 de


la Liga Awami –todos los superiores y los diciembre de 1971, muchos profesionales
voluntarios hasta el rango más inferior en (médicos, ingenieros, funcionarios públi-
la cadena de mando–”54. Éste era el par- cos, etc.) e intelectuales (docentes, etc.)
tido que, tras ganar abrumadoramente las de buena reputación, honorables e influ-
elecciones de 1970, debidamente exigió el yentes de todas las ciudades y pueblos de
traspaso del poder, lo cual hubiera puesto Bangladesh fueron ejecutados a sangre
fin al predominio de Pakistán Occidental. fría tras ser capturados en sus propios ho-
Por consiguiente, los miembros de este gares. Cerca del 80% de los intelectuales
partido debían ser eliminados. (4) Los es- de Dhaka fueron asesinados58.
tudiantes de colegios y universidades que Grupos de vigilancia y grupos regu-
desempeñaban un rol significativo en los lares como Al-Badr y Al-Shams –que eran
movimientos que se oponían al gobierno. colaboradores bengalíes reclutados por el
Y (5) Los intelectuales bengalíes (se creía Ejército paquistaní– desempeñaron un rol
que eran los intelectuales quienes dirigían importante en la matanza de intelectuales.
el movimiento independentista). Muchos de esos colaboradores pertene-
Las atrocidades perpetradas contra los cían a los partidos políticos Jamaat-e-Islami
bengalíes tenían entre sus características y la Liga Musulmana59, y fueron persuadidos
“una política sistemática de violación” cuyo por los paquistaníes occidentales de que,
fin era humillarlos y dominarlos. Tras ser reti- como musulmanes puros, tenían el deber
radas de sus hogares por la fuerza, mujeres de preservar la integridad del mayor país
tanto hindúes como musulmanas eran viola- musulmán (Pakistán) y destruir a los enemi-
das reiteradamente, ya fuera en forma indivi- gos del islam. Considerando a las víctimas
dual o grupal. Algunas mujeres eran llevadas intelectuales y profesionales (muchas de las
a campamentos militares para ser utilizadas cuales se destacaban por sus ideas pro-
como objetos sexuales55. En general, las mu- gresistas y de izquierda60) como enemigos
jeres eran violadas en presencia de sus fa- del islam, los colaboradores ejecutaron el
milias56. Para evitar la vergüenza, algunas de plan de la dirigencia de Pakistán Occidental
las mujeres violadas decidían suicidarse57. para destruir al estrato intelectual y profesio-
La matanza planificada y calculada de nal de la nación bengalí –que constituía lo
intelectuales a lo largo de los nueve meses más selecto de la sociedad–. La intención
de atrocidades, y en especial justo antes de aniquilar a los intelectuales era dejar a la
de la rendición de Pakistán Occidental, es nación sin una conducción intelectual61. “El
otra característica de la masacre de Ban- general de división Rao Forman Ali, asesor
gladesh. Algunos de los intelectuales eje- del Administrador de la Ley Marcial”62 de
cutados no tenían conexión alguna con la Pakistán Oriental, que estaba a cargo del
política y no representaban una amenaza “exterminio planificado y a sangre fría de los
directa para el gobierno paquistaní. En el intelectuales”, dijo: “si tenemos que aban-

54
Mascarenhas, A. Op. Cit.
55
Smith, R. W. Op. Cit. Pág. 3.
56
Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit. Pág. 379.
57
Smith, R. W. Op. Cit.
58
Bhatnagar, Y. Op. Cit. Pág. 132.
59
Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit. Pág. 382. Mia, M. Op. Cit. Pág. 31.
60
Chaudhury, K. Op. Cit. Pág. 196.
61
Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit.
62
Ibídem. Pág. 380.

58
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

donar el país, hagamos que a los bengalíes debían convocar al jeque Mujibur Rahman
les resulte lo más difícil posible”63. En reali- para conformar el gobierno central. Ésta
dad, eliminar a la elite de una nación puede no era una alternativa aceptable para los
virtualmente destruirla, ya que hace prácti- paquistaníes occidentales, por lo que de-
camente imposible su desarrollo. cidieron eliminar a los bengalíes, de modo
que nunca pudieran acceder al poder.
Como fuera mencionado anterior-
La intención
mente, según la creencia en Pakistán Oc-
El principal objetivo de la dirigencia cidental, la lengua y la cultura bengalíes
de Pakistán Occidental era eliminar a los era esencialmente de carácter hindú. Por
bengalíes de modo tal que ésta pudiera consiguiente, “con el fin de depurar a los
prolongar su dominio por un largo período. musulmanes bengalíes de la influencia cul-
El Gobierno de Pakistán Occidental quería tural y lingüística hindú”, los paquistaníes
darles una lección a los bengalíes a fin de occidentales decidieron implementar una
que no intentaran exigir democracia e inde- política genocida69. Éstos deseaban purifi-
pendencia nuevamente64. El “Comandante car a los bengalíes musulmanes en Pakis-
a cargo de las operaciones de Dhaka de- tán Oriental obligándolos a abandonar los
claró abiertamente que mataría a cuatro rasgos culturales bengalíes, en especial
millones de hombres en cuarenta y ocho los que se asemejaban a los rasgos cultu-
horas y así pondría un “punto final” al pro- rales hindúes. Utilizaron la situación políti-
blema de los bengalíes”65. La junta militar ca, apuntaron a los hindúes, los mataron
paquistaní deseaba “convertir a la mayoría o los expulsaron y crearon una atmósfera
en una minoría”66 y no quería dejar posibili- de terror entre los musulmanes con el ob-
dad alguna de actividad secesionista. jeto de que obedecieran las directivas de
Ciertos “elementos de racismo” tam- los paquistaníes occidentales destinadas a
bién jugaron un rol significativo en el geno- convertirlos en musulmanes “puros”.
cidio67. El general Ayub Khan, que gober-
nó Pakistán durante una década, escribió
Análisis de las masacres según
acerca de los bengalíes orientales: “…es
distintas definiciones de genocidio
probable que pertenezcan a las razas in-
dias originales, …han estado y aún están Si se analiza la masacre de Bangla-
bajo una considerable influencia cultural y desh sobre la base de la definición acep-
lingüística hindú. Tienen todas las inhibicio- table de genocidio expuesta en la intro-
nes de las razas oprimidas”68. Con estas ducción, las atrocidades pueden ser cali-
ideas y creencias en mente, los paquista- ficadas de genocidio desde la perspectiva
níes occidentales no querían ser goberna- de la nación bengalí como grupo víctima.
dos por los bengalíes. Pero si se atenían a Como se desprende de la discusión sobre
los resultados de las elecciones de 1970, los antecedentes históricos, es evidente

63
Chaudhury, K. Op. Cit. Págs. 193-194.
64
Tripathy, R. N., Travails of Democracy: Emergence of Janatantrik Bangladesh, Pustak Bhawan, Kanpur, 1972. Págs.
31-32.
65
Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit. Pág. 376.
66
Sethi, S. S., The Decisive War: Emergence of a New Nation, Sagar, Nueva Delhi, 1972. Pág. 28, citado por Chalk, F.
y Jonassohn, K. Op. Cit.
67
Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness accounts”... Op. Cit. Pág. 377.
68
Ibídem. Pág. 337.
69
Ibídem.

59
Revista de Estudios sobre Genocidio

que existía una intención de destruir a los la existencia económica de grupos


bengalíes como nación, al menos en parte. nacionales, y la destrucción de la se-
Para lograr este objetivo, los perpetradores guridad personal, la libertad, la salud,
mataron y torturaron a seres humanos y la dignidad, e incluso la vida de los
violaron mujeres, causando graves daños individuos pertenecientes al grupo
mentales y/o físicos. Si se considera que nacional como entidad; y las accio-
los hindúes constituyeron el principal grupo nes involucradas están dirigidas con-
víctima, la masacre en Bangladesh también tra los individuos, no en su capacidad
puede ser llamada genocidio. Los hindúes individual, sino como miembros del
eran un grupo minoritario, y los perpetrado- grupo nacional70.
res tenían la intención de destruirlo. Si se Al incluir solamente grupos nacionales
toman en cuenta las 200.000 violaciones y y la frase restrictiva “el propósito de aniqui-
los 25.000 embarazos forzados ocurridos lar a los grupos en sí mismos”, la definición
durante los nueve meses de atrocidades de Lemkin resulta inflexible en términos
en Bangladesh, ciertamente pueden ser tanto del grupo víctima como de la inten-
rotulados como genocidio contra la nación ción. Bajo esta definición, la masacre en
bengalí en su totalidad sólo basándose en Bangladesh no puede ser llamada “geno-
los actos de violación. cidio” desde el punto de vista de la nación
El análisis a continuación demuestra bengalí. La intención de los gobernantes
cómo la rigidez de las definiciones apor- de Pakistán Occidental no era aniquilar a
tadas por seis reconocidos pensadores toda la nación, sino sólo a una parte de
en el estudio del genocidio nos llevaría a ésta. Según esta definición, la masacre de
no identificar los incidentes de Bangladesh Bangladesh tampoco puede ser rotulada
como genocidio per se, ya sea en términos como genocidio contra los hindúes, ya que
de la nación bengalí o de los hindúes como la comunidad hindú no cumplía con las
grupo víctima, o en términos de ambos. condiciones necesarias para ser clasifica-
da como una nación.
Definición de Lemkin
Raphael Lemkin acuñó por primera vez Definición de Dadrian
el término “genocidio” en 1944, combinan- Dadrian define al genocidio de la si-
do el vocablo griego “genos”, que significa guiente manera:
raza o tribu, con el sufijo latino “cidio”, que Genocidio es el intento exitoso
significa “acto de matar”. Su definición del por parte de un grupo dominante, in-
concepto es la siguiente: vestido con autoridad formal y/o con
… la planificación coordinada de acceso preponderante a todos los re-
diferentes acciones que apunten a la cursos del poder, de reducir, a través
destrucción de las bases fundamen- de la coerción o la violencia letal, el
tales de la vida de grupos nacionales tamaño de un grupo minoritario cuyo
con el propósito de aniquilar a los exterminio definitivo es deseable y útil
grupos en sí mismos. Los objetivos y cuya respectiva vulnerabilidad es un
de esta planificación serían la desin- factor fundamental que contribuye a la
tegración de las instituciones políticas decisión de perpetrar un genocidio71.
y sociales de la cultura, la lengua, los La definición de Dadrian es un tanto
sentimientos nacionales, la religión, rígida en términos del grupo víctima, dado

70
Lemkin, R., “Raphael Lemkin on genocide”, en J. N. Porter, ed., Genocide and Human Rights: A Global Anthology,
University Press of America, Washington, DC, 1982. Pág. 317.
71
Dadrian, V. N., “A typology of genocide”, International Review of Modern Sociology, Vol. 5, 1975. Pág. 201.

60
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

que incluye sólo grupos minoritarios como raza o una tribu en su totalidad y no simple-
probables grupos víctima de genocidio. mente el exterminio de la dirigencia políti-
También es rígida en lo que se refiere a la ca”. No obstante, aun durante una guerra,
intención, ya que menciona que el exter- la intención de destruir a un grupo puede
minio definitivo del grupo víctima debe ser ser detectada, a pesar de no tener eviden-
considerado deseable y útil por el perpe- cia del propósito de aniquilar a todos sus
trador. Considerando a la nación benga- miembros. Por ejemplo, la matanza de los
lí como el grupo víctima, las atrocidades intelectuales, los hombres de negocio, los
en Bangladesh no pueden ser calificadas profesionales, etc. (que constituyen la eli-
de genocidio si se aplica la definición de te del grupo víctima), o la destrucción de
Dadrian, porque los bengalíes no eran un las bases económicas del grupo pueden
grupo minoritario y su destrucción defini- acarrear la destrucción de todo el grupo. Si
tiva no resultaba deseable y útil para los existe evidencia de que éste es el propósi-
paquistaníes occidentales. Consideran- to del perpetrador, el incidente debería ser
do a la comunidad hindú como el grupo rotulado como genocidio. En términos de
víctima, los actos de los paquistaníes los grupos víctima, la definición de Porter
occidentales pueden ser rotulados como es rígida porque no incluye grupos nacio-
genocidio según la definición de Dadrian, nales. Además, requiere que el grupo vícti-
porque los hindúes eran un grupo mino- ma sea una minoría. Desde el punto de vis-
ritario con una respectiva vulnerabilidad y ta de la intención es, en líneas generales,
cuya destrucción era deseada por el per- liberal, pero se torna rígida en el caso de
petrador. una guerra.
Como la definición de Porter alude
Definición de Porter al grupo víctima como una minoría, en lo
Jack Nusan Porter define al “genoci- que se refiere a la nación bengalí como el
dio” del siguiente modo: grupo víctima, la masacre de Bangladesh
Genocidio es la destrucción inten- no puede ser calificada de genocidio bajo
cional, ya sea total o parcial, por parte esta definición dado que la nación bengalí
de un gobierno o de sus agentes, de no era una minoría, sino la mayoría. Ade-
una minoría racial, sexual, religiosa, más, como al momento de las atrocidades
tribal o política. Éste puede implicar también se estaba librando una guerra civil
no sólo ejecuciones masivas, sino (que puede ser definida como “[un] con-
también hambruna, deportación for- flicto fratricida entre fuerzas militares del
zada y sometimiento político, eco- mismo Estado o entidad política”73), debía
nómico y biológico. El genocidio su- existir la intención de aniquilar al grupo víc-
pone tres elementos fundamentales: tima en su totalidad. Pero los paquistaníes
ideología, tecnología y burocracia/or- occidentales no tenían esa intención con-
ganización72. tra la nación bengalí. Sin embargo, resulta
Porter aclara que “la definición de ge- interesante ver que Porter incluye a las ma-
nocidio durante una guerra debe incluir sacres de Pakistán Oriental contra la nación
la intención de aniquilar a un pueblo, una bengalí en su antología sobre genocidio74.

72
Porter, J. N., ed., “Introduction: what is genocide: notes toward a definition”, en J. N. Porter, ed., Genocide and Hu-
man Rights: A Global Anthology, University Press of America, Washington, DC, 1982. Pág. 14.
73
Shafritz, J. M.; Williams, P. y Calinger, R. S., eds., The Dictionary of 20th Century World Politics, Henry Holt, Nueva
York, 1993. Pág. 146.
74
Jahan, R., “The Bengali of East Pakistan”, en J. N. Porter, ed., Genocide and Human Rights: A Global Anthology,
University Press of America, Washington, DC, 1982. Págs. 256-257.

61
Revista de Estudios sobre Genocidio

Siguiendo la definición de Porter, si se con- sentar la característica de “no poseer una


sidera a la población hindú como el grupo estructura organizada que pudiera opo-
víctima, ciertamente podemos calificar a nerse a la del perpetrador”76. Además, es-
las atrocidades en Bangladesh como ge- tos académicos dejan en claro que el per-
nocidio, ya que cumple con todas las con- petrador debe ser “un Estado u otra auto-
diciones requeridas. ridad”. Para aquellos casos de masacres
La ideología para destruir a la nación que no cumplen con la condición de la
bengalí se basaba en el hecho de que sus intención de aniquilar al grupo víctima en
miembros descendían de tribus aboríge- su totalidad pero que sí reúnen las demás
nes hindúes. No merecían gobernar, sino condiciones, Chalk y Jonassohn utilizan la
sólo ser gobernados. Por lo tanto, debían expresión “masacre genocida”77.
ser eliminados de modo que nunca más El concepto de Chalk y Jonassohn
pudieran exigir los frutos de la victoria sobre el genocidio es muy liberal desde el
eleccionaria. Como víctimas, los hindúes punto de vista del grupo víctima, aunque
poseían las dos características negativas muy rígido en términos de la intención. A
–eran bengalíes y eran hindúes, considera- pesar de que Chalk y Jonassohn consi-
dos enemigos del Islam y agentes de In- deran que las atrocidades en Bangladesh
dia–. Por consiguiente, debían ser extermi- constituyen un genocidio y lo incluyen en
nados. La tecnología y la burocracia eran su libro como un caso de estudio de ge-
las mismas para ambos grupos víctima –el nocidio contra el pueblo bengalí, no pue-
Ejército paquistaní utilizaba tanques, fusi- den ser calificadas de genocidio si nos
les, ametralladoras, bayonetas, morteros atenemos estrictamente a su definición (y
y aviones caza para destruir a sus grupos al análisis de su definición). Como ya fue-
víctima–. ra mencionado, en Bangladesh se estaba
librando una guerra civil y, en tal sentido,
Definición de Chalk y Jonassohn los combatientes por la libertad benga-
Chalk y Jonassohn definen el término líes tenían una estructura organizada para
genocidio de la siguiente manera: contraatacar a los paquistaníes. En con-
El genocidio es una forma de ma- secuencia, no poseía la característica de
tanza unilateral en la que un Estado “unilateralidad” por parte del perpetrador.
u otra autoridad intentan destruir a Además, también estaba ausente la in-
un grupo en tanto ese grupo y sus tención del perpetrador de matar a todos
miembros son definidos por el perpe- y cada uno de los miembros del grupo.
trador75. Dada la falta de “unilateralidad”, la ma-
En su análisis, Chalk y Jonassohn po- sacre contra los bengalíes como nación
nen énfasis en la intención de matar a to- tampoco puede ser denominada “ma-
dos y cada uno de los miembros del gru- sacre genocida”. Sin embargo, con los
po víctima. En su opinión, cualquier caso hindúes como grupo víctima, la masacre
en que el perpetrador tenga un propósito en Bangladesh sí puede ser calificada con
menor debería ser excluido de la catego- el término “genocidio”. Los hindúes con-
ría de genocidio. También mencionan que formaban un grupo religioso minoritario, y
para que una masacre sea calificada de la intención de las autoridades del Estado
genocidio, el grupo víctima debería pre- era aniquilarlo.

75
Chalk, F. y Jonassohn, K. Op. Cit. Pág. 23.
76
Ibídem. Pág. 24.
77
Ibídem. Pág. 26.

62
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

Definición de Bauer para el análisis sociológico, dos conceptos


Yehuda Bauer (1984) hace una distin- deben ser considerados bajo el rótulo de
ción entre la intención de matar a todos y genocidio:
cada uno de los miembros del grupo vícti- “[P]rimero: el genocidio repre-
ma, a lo que él llama “holocausto”, y el tér- senta un esfuerzo sistemático en el
mino “genocidio”, que define como: tiempo para eliminar a una población
…la destrucción planificada, des- nacional, por lo general una minoría;
de mediados del siglo XIX, de un gru- segundo: funciona como una manio-
po racial, nacional o étnico como tal, bra política fundamental para garanti-
a través de: (a) la masacre selectiva zar la conformidad y la participación
de elites o partes de una población; de la ciudadanía”79.
(b) la eliminación de la vida cultural Sin embargo, Horowitz menciona que
y religiosa nacional (racial o étnica), puede haber excepciones a ambos con-
con la intención de una “desnaciona- ceptos.
lización”; (c) la esclavización, con la Sin considerar los dos conceptos so-
misma intención; (d) la destrucción ciológicos, la definición de Horowitz es li-
de la vida económica nacional (racial beral tanto en términos del grupo víctima
o étnica), con la misma intención; (e) como de la intención. No obstante, los
el exterminio biológico mediante el conceptos sociológicos la hacen rígida en
secuestro de niños o la prevención lo que se refiere a ambos criterios –ya que
de la vida familiar normal, con la mis- los conceptos sólo incluyen a grupos na-
ma intención.78 cionales y tienen la intención de eliminar a
La definición de Bauer es rígida en un grupo nacional en el tiempo–.
términos de los grupos víctima por incluir Sobre la base de esta simple defini-
solamente grupos raciales, nacionales o ción propuesta por Horowitz, sin tener en
étnicos, pero liberal en lo que respecta a cuenta los dos conceptos sociológicos, la
la intención. Según la definición de Bauer, masacre de Bangladesh puede ser consi-
si se considera a la nación bengalí como el derada un genocidio en lo que respecta a
grupo víctima, la masacre en Bangladesh cualquiera de los grupos víctima aquí ana-
puede ser rotulada como genocidio; no así lizados. Sin embargo, si se tiene en cuen-
en el caso de los hindúes como grupo víc- ta la condición “esfuerzo sistemático en el
tima, dado que esta definición no incluye a tiempo para eliminar a una población na-
grupos religiosos. cional”80, las masacres de Bangladesh no
pueden ser consideradas un genocidio, ya
Definición de Horowitz sea en términos de la comunidad hindú o
La definición de genocidio propuesta de la nación bengalí como el grupo víctima,
por Irving Lewis Horowitz es, quizás, la más debido a que los hindúes no constituían un
simple. Según él, el genocidio es “una des- grupo nacional y el perpetrador no tenía en
trucción estructural y sistemática de gente mente el objetivo sistemático de aniquilar a
inocente por parte del aparato burocráti- todo el grupo nacional de los bengalíes en
co de un Estado”. Horowitz sostiene que, Pakistán Oriental.

78
Bauer, Y., “The place of the Holocaust in contemporary history”, en J. Frantel, ed., Studies in Contemporary Jewry,
Indiana University Press, Bloomington, 1984. Pág. 213.
79
Horowitz, I., Genocide: State, Power and Mass Murder, Transaction Books, Nueva Brunswick, NJ, 1976. Pág. 18.
80
Idem.

63
Revista de Estudios sobre Genocidio

Definición y paradigma de Fein y algunos colaboradores bengalíes


Helen Fein ofrece una definición socio- llevaron a cabo toda la masacre bajo
lógica de genocidio, que es la siguiente: las órdenes provenientes del gobierno
…accionar sostenido e intencional militar que ejercía el poder en aquel
por parte del perpetrador para des- momento.
truir físicamente a una colectividad, 3. “Las víctimas fueron elegidas por ser
ya sea en forma directa o indirecta, miembros de una colectividad”84: en
a través de la interdicción de la re- Bangladesh, las víctimas fueron ele-
producción biológica y social de los gidas por ser bengalíes, en especial
miembros de un grupo, sostenida a bengalíes hindúes.
pesar de la rendición de las víctimas 4. “Las víctimas se hallaban indefensas
o la ausencia de una amenaza plan- o fueron ejecutadas independiente-
teada por las mismas81. mente de que éstas se rindieran o se
Esta definición es liberal desde el pun- resistieran”. Muchas de las víctimas
to de vista de los grupos víctima dado que bengalíes se hallaban indefensas.
Fein utiliza las palabras “cualquier colectivi- Pero existe evidencia de que no todos
dad”, pero es rígida en lo que se refiere a la los que lucharon con armas y tuvieron
intención ya que sostiene que el accionar que rendirse fueron asesinados. Algu-
del perpetrador debe apuntar a la destruc- nos hombres fueron tomados como
ción física del grupo víctima. Fein propuso prisioneros, sufrieron torturas, pero re-
“un paradigma para detectar y comprobar cuperaron la libertad tras la indepen-
un genocidio”. Según Fein, en un acto de dencia 85. Sin embargo, los hindúes
genocidio deben estar presentes cinco no tuvieron la posibilidad de ser tan
condiciones indispensables: afortunados. Podemos deducir esto
1. “Existieron ataques sostenidos o una del relato de Kali Ranjansheel sobre
continuidad de ataques por parte del la masacre en Jagannath Hall (una re-
perpetrador para destruir físicamente sidencia de la Universidad de Dhaka
a los miembros del grupo”82: la nación en la que se alojaban estudiantes hin-
bengalí como grupo víctima no cum- dúes), durante la cual estudiantes hin-
ple con esta condición. Sin embargo, dúes desarmados fueron asesinados
existió un intento de esa naturaleza indiscriminadamente86.
contra los hindúes. 5. “La destrucción de los miembros del
2. “El perpetrador fue un actor colectivo grupo fue concebida con la intención
u organizado o un instigador de ac- de matar, y la matanza fue dispuesta
tores organizados” 83: el perpetrador por el perpetrador”87: la destrucción
de la masacre de Bangladesh estaba de los miembros del grupo en Bangla-
en realidad organizado dado que los desh fue indudablemente dispuesta
paquistaníes occidentales, los biharis por el perpetrador, como afirma Mas-

81
Fein, H., Genocide: A Sociological Perspective, Sage, Londres, 1993. Pág. 24.
82
Ibídem. Pág. 25.
83
Idem.
84
Ibídem. Pág. 26.
85
Chaudhury, K. Op. Cit. Págs. 42-47.
86
Véase “Eyewitness accounts” [Relatos de testigos], en Jahan, R., “Genocide in Bangladesh: eyewitness ac-
counts”...Op. Cit. Págs. 390-393.
87
Fein, H., Genocide: A Sociological Perspective, Sage, Londres, 1993. Pág. 26.

64
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

carenhas, “el genocidio a sangre fría” víctima, las masacres en Bangladesh pue-
fue concebido por el gobierno88. den ser consideradas un genocidio. Como
De este análisis se desprende que, so- los hindúes no constituían una nación inde-
bre la base de la definición y el paradigma pendiente o un grupo racial o étnico en Pa-
de Helen Fein y desde el punto de vista de kistán Oriental, las atrocidades perpetradas
la nación bengalí como el grupo víctima, contra los mismos no pueden ser rotuladas
las atrocidades en Bangladesh no pueden como “genocidio” según las definiciones
ser calificadas de genocidio. Pero tomando formuladas por Lemkin, Horowitz y Bauer.
a los hindúes como el grupo víctima, esas Sin embargo, si tomamos a la nación ben-
atrocidades sí pueden ser calificadas ge- galí como el grupo víctima, las atrocidades
nocidio. La misma Helen Fein se refiere a en Bangladesh pueden ser consideradas
la masacre de los hindúes como genocidio un “genocidio” solamente bajo la definición
en su artículo “The Prevention of Genocide” de Bauer. La principal condición de las de-
(Prevención del genocidio)89. más definiciones, que no se cumple, es la
En la Tabla 3 podemos apreciar, en intención de destruir físicamente a la tota-
pocas palabras, la rigidez y liberalidad de lidad de los miembros del grupo víctima.
las definiciones. Con respecto a la definición de Chalk y Jo-
La Tabla 4 muestra si las masacres nassohn, tampoco se cumple la caracterís-
en Bangladesh pueden o no ser rotuladas tica de “unilateralidad”.
como genocidio en términos de la nación En opinión de la Comisión Internacio-
bengalí y de los bengalíes hindúes de Pa- nal de Juristas, existió una fuerte evidencia
kistán Oriental como grupo víctima de prima facie de genocidio contra los hin-
acuerdo con las definiciones analizadas dúes; pero con respecto a la matanza de
anteriormente. Según la mayor parte de las los biharis a manos de los bengalíes, la co-
definiciones (las de Dadrian, Porter, Chalk y misión no pudo hallar una intención cons-
Jonassohn), con los hindúes como el grupo ciente90.

Tabla 3. Rigidez y liberalidad de las definiciones


Definiciones En términos de los grupos víctima En términos de la intención
Lemkin Rígida Rígida
Dadrian Rígida Rígida
Porter Rígida Liberal (pero rígida
en el caso de una guerra)
Chalk y Jonassohn Liberal Rígida
Bauer Rígida Liberal
Horowitz Rígida Rígida
Fein Liberal Rígida

88
Mascarenhas, A. Op. Cit. Pág. 118.
89
Fein, H., “The prevention of genocide”, en J. N. Porter, ed., Genocide and Human Rights: A Global Anthology, Uni-
versity Press of America, Washington, DC, 1982. Pág. 269.
90
Kuper, L. Op. Cit. Págs. 79-80.

65
Revista de Estudios sobre Genocidio

Tabla 4. La masacre de Bangladesh es o no un genocidio


(según distintas definiciones)
Definiciones En términos de la nación bengalí En términos de los hindúes
como el grupo víctima bengalíes como el grupo víctima
Lemkin No No
Dadrian No Sí
Porter No Sí
Chalk y Jonassohn No Sí
Bauer Sí No
Horowitz No No
Fein No Sí

Conclusión El autor es consciente del hecho de


que cuando tuvieron lugar las atrocida-
En este artículo se ha propuesto una des, también se estaba librando una gue-
definición aceptable de genocidio me- rra civil en Bangladesh. Las características
diante la revisión de la definición de la particulares que hacen de estas atrocida-
ONU, que incluye como grupo víctima a des un genocidio contra la nación bengalí
“cualquier grupo identificable definido por (incluso en medio de una guerra civil) son
el perpetrador”, y requiere la “intención de las siguientes: la intención de convertir a
destruir al grupo víctima ya sea en forma “una mayoría en una minoría”, la matanza
total o parcial”. A juzgar por esta defini- indiscriminada, el saqueo de aldeas y la
ción, la masacre en Bangladesh puede eliminación de sus poblaciones, la matan-
ser considerada un genocidio en términos za selectiva de los intelectuales y las viola-
de la nación bengalí y de los bengalíes ciones masivas sistemáticas. Apuntar a los
hindúes como el grupo víctima. También hindúes mientras se perpetraba la masacre
puede ser considerada genocidio sobre prueba que estas muertes no eran meras
la base de las violaciones masivas siste- bajas de guerra, sino un genocidio contra
máticas perpetradas por los paquistaníes los hindúes. De este modo, resulta eviden-
occidentales. El análisis de las distintas te que, a pesar del hecho de que se esta-
definiciones muestra cómo el intento evi- ba librando una guerra civil en Bangladesh
dente de los paquistaníes occidentales durante el transcurso de la masacre, los
de destruir a los bengalíes hindúes y a la paquistaníes occidentales verdaderamen-
nación bengalí puede escapar a la califi- te intentaron perpetrar un genocidio contra
cación de genocidio dada la rigidez de las los hindúes y contra los bengalíes (en Pa-
definiciones en lo que se refiere a grupo kistán Oriental) como nación.
víctima e intención. El análisis también de- Las atrocidades de Bangladesh fueron
muestra que, aunque algunos de dichos perpetradas hace ya 30 años. Definitiva-
autores (por ejemplo, Porter, Chalk y Jo- mente, fue el deseo de todos que nunca
nassohn) concuerdan en la práctica en más se permitiera semejante baño de san-
que la masacre de Bangladesh constituyó gre en ninguna parte del mundo. Sin em-
un genocidio contra el pueblo bengalí, la bargo, hemos tenido que observar diversas
estricta aplicación de sus definiciones no masacres similares en Camboya, Timor
nos permite hacer lo mismo. En este pun- Oriental, Brasil, Bosnia y Ruanda. ¿Aca-
to encontramos una contradicción entre so nunca van a dejar de perpetrarse tales
teoría y práctica. atrocidades? Los activistas de derechos

66
Atrocidades contra la humanidad durante la guerra de liberación en Bangladesh: un caso de genocidio

humanos, conjuntamente con los princi- modos de impedir tales atrocidades. De lo


pales países del mundo, la Organización contrario, ciertamente los seres humanos
de las Naciones Unidas, organizaciones no tendrán ningún motivo para presumir de
regionales y una ciudadanía consciente, su humanidad –su afirmación de ser la es-
deben lograr un consenso en cuanto a los pecie superior en la Tierra–.F

Agradecimientos
Este artículo fue escrito para completar parcialmente un curso a fin de obtener el
doctorado en Sociología en la Universidad McMaster, Hamilton, Ontario, Canadá, en
1998. El autor agradece al profesor Rhoda Howard y al Dr. Scott Davies, del Departa-
mento de Sociología de la Universidad McMaster, por sus comentarios y sugerencias
acerca de este trabajo.

67
Revista de Estudios sobre Genocidio

Genocidio y terrorismo de Estado


en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

Carlos Figueroa Ibarra1

Es el caso guatemalteco paradigmáti- aparecidos Políticos y el Instituto de Estudo


co de las enormes capacidades de violen- da Violencia do Estado en Brasil, hubo “so-
cia que puede generar un Estado y un gru- lamente” 136 desaparecidos en la época
po dominante, cuando se ven amenazados de las dictaduras militares, la mayor parte
por la rebelión. A diferencia de países como de ellos en el período que va de 1970 a
Colombia, en los cuales los victimarios son 19753. Un informe preliminar elaborado por
diversos, en Guatemala fueron las agen- la Comisión Nacional de Protección de los
cias del Estado las principales responsa- Derechos Humanos en Honduras, registra
bles de la ejecución extrajudicial y desapa- “solamente” 179 casos de desaparecidos
rición forzada de aproximadamente 200 mil en el país en el período que va de 1980 a
guatemaltecos 2. Si comparamos el caso 19934. En el caso argentino, el informe ela-
de Guatemala con los crímenes contra la borado por la Comisión Nacional Sobre la
humanidad que se observaron en otros Desaparición de Personas, y que lleva por
países de América Latina durante el siglo título Nunca Más da cuenta de 600 casos
XX, en términos absolutos y proporcionales de secuestros registrados antes del golpe
ese pequeño país centroamericano tiene el militar de marzo de 1976 y de 8.960 más a
dudoso honor de ocupar el primer lugar. partir de esa fecha y hasta 1983. La inmen-
De acuerdo a los datos que nos da la sa mayoría de las desapariciones forzadas
Comissao de Familiares de Mortos e Des- en Argentina se encuentran concentradas

1
Sociólogo. Profesor investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Autor de El recurso del miedo. Ensayo sobre el estado y el terror en
Guatemala, Editorial Educa, San José Costa Rica, 1991. También de Los Que Siempre Estarán en Ninguna Parte.
La desaparición forzada en Guatemala (1960-1996), Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla/Grupo de Apoyo Mutuo (GAM)/Centro Internacional para Investigaciones en De-
rechos Humanos, México D.F., 1999.
2
Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHA), Guatemala Nunca Más (4 Volúmenes),
Informe del Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica, Guatemala C.A.; Comisión de Es-
clarecimiento Histórico (CEH), Guatemala Memoria del Silencio (12 volúmenes), Guatemala C.A., junio, 1998; Ball,
Patrick; Kobrak, Paul; Spirer, Herbert F., Violencia institucional en Guatemala, 1960 a 1996: una reflexión cuantitativa,
American Association for the Advancement of Science (AAAS) y Centro Internacional para Investigaciones en Dere-
chos Humanos, (CIIDH), Washington D.C., 1999.
3
Comissao de Familiares de Mortos e Desaparecidos Políticos y el Instituto de Estudo da Violencia do Estado.
(CFMDP/IEVE) (1995-1996), Dossie Dos Mortos e Desparecidos Politicos a partir de 1964, Companhia Editora de
Pernambuco, Goberno do Estado de Pernambuco 1995, Goberno do Estado de Sao Paulo, 1996.
4
Comisión Nacional de Protección da los Derechos Humanos (CNPDH), Los hechos hablan por sí mismos. Informe
preliminar sobre los desparecidos en Honduras. 1980-1993, Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 1993.

68
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

en el período que abarcan los años 1975 y siderable. La más importante de América
19785. Estas 9.540 víctimas cuantifican ca- Latina. He aquí una de las motivaciones
sos documentados sobre todo en un lapso del autor para reflexionar sobre Guatemala
de cuatro años de la década de los seten- y una causa poderosa para que dicha re-
ta, es decir el lapso durante el cual se llevó flexión sea necesaria.
a cabo la “guerra sucia” de carácter con-
trainsurgente por las dictaduras militares
Violencia, terror, terrorismo de Estado
argentinas. En el caso argentino, los más
de 9 mil casos registrados son solamente Mínimamente definida, la violencia es
la tercera parte de los 30 mil desapareci- un acto de poder. Aunque no todo acto de
dos que las estimaciones convencionales poder es violento. La violencia es una ac-
le han asignado a dicho país. ción que implica el uso de la fuerza física
En la apreciación que se hace del o la amenaza de ella, para imponer la vo-
genocidio en Guatemala, no se trata de luntad de quien ejerce dicha fuerza física o
reproducir el síndrome que ha señalado su amenaza, sobre aquel que es objeto de
un estudioso del genocidio armenio: la dicha acción. La violencia es pues un acto
victimización genocida convierte al propio de dominación que expresa ya una relación
genocidio en una experiencia única para social, al menos entre aquel que la ejerce
la víctima 6. En medio de su atrocidad, el en función de un objetivo de poder y aquel
genocidio en Guatemala empalidece no di- que es víctima de dicho ejercicio. Puesto
gamos ante el genocidio armenio y judío, que la violencia es un fenómeno que siem-
sino ante las experiencias de la segunda pre ha acompañado al género humano,
mitad del siglo XX: Irak (1988-1991) con fácil es la tentación de asociarlo a la con-
180 mil, Uganda (1972-1979/1980-1986) dición humana. Pero existe otra respuesta
con entre 400 y 500 mil víctimas, Sudan al origen de la violencia y esta es que la
(1956-1972) y Vietnam del Sur (1965-1975) misma es producto de una socialización.
con similares cantidades, Pakistán (1971) La primera explicación parte del supuesto
con la muerte de entre 1 y 3 millones de de que existe una esencia humana, la se-
personas, Ruanda (1994) con entre 500 mil gunda tiene como supuesto el que dicha
y un millón, y Kampuchea (1975-1979) con esencia tiene historicidad8.
entre 2 y 3 millones7. Un planteamiento, digno del sentido
Ante lo estremecedor de estas cifras, común que a menudo se esgrime, es el
puede convenirse, sin embargo, que con otorgarle a la violencia una naturaleza de
un territorio de 108 mil kilómetros cuadra- “carácter animal”, es decir resabio irracio-
dos y una población que osciló entre 2 y 10 nal que nos aleja de lo humano. Nueva-
millones de habitantes durante el tiempo mente nos encontramos en este tipo de
que duró el conflicto interno (1954-1996), argumentación un pensamiento bastante
200 mil víctimas resultan ser una cifra con- común: el transformar en natural lo que es

5
Comisión Nacional Sobre la Desparición de Personas, (CNDP), Nunca Más. Editorial Universitaria de Buenos Aires
(EUDEBA), Buenos Aires, 1996. Págs.16 y 298.
6
Dadrian, Vahakn N, “Configuración de los genocidios del siglo veinte. Los casos armenio, judío y ruandés” en Daniel
Feiernstein (compilador), Genocidio. La administración de la muerte en la modernidad, EDUNTREF, Buenos Aires,
2005. Pág. 75.
7
Harff, Barbara “¿No se aprendieron las lecciones del holocausto?, Evaluando los riesgos de genocidio y matanzas
políticas desde 1955” en Daniel Feiernstein (Compilador). Genocidio. La administración de la muerte en la moderni-
dad. Op. Cit. Pág. 179.
8
Figueroa Ibarra, Carlos, “Naturaleza y racionalidad de la violencia”, en Sergio Tischler Vizquerra y Genaro Carnero
Roqué, Conflicto, violencia y Teoría social. Una agenda sociológica. Universidad Iberoamericana Golfo Centro y
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2001. Pág. 16.

69
Revista de Estudios sobre Genocidio

social 9. En realidad como dice Santiago la recibe. En el caso del terrorismo que se
Genovés, las raíces de la violencia no se ejerce como acto de dominación, la violen-
encuentran en lo innato humano, sino en lo cia persigue aniquilar la voluntad de trans-
cultural. Tampoco se encuentran en los re- formación de las víctimas13. Al igual que la
sabios animales que los humanos todavía violencia, el terror puede convertirse en un
tenemos10. En tanto que fenómeno racio- acto de dominación o un acto de resisten-
nal, la violencia es un tributo humano, “sólo cia. No solamente los que resisten come-
el hombre puede ser violento”11. ten actos de terrorismo: también los que
En tanto acto de poder, todo acto de dominan los realizan. Más aun, probable-
violencia es un acto político en su sentido mente el terrorismo sea un acto de violen-
más amplio. La política por tanto es un ám- cia que preferentemente cometen aquellos
bito al cual la violencia está estrechamente que son fuertes y poderosos14. Por terroris-
vinculada, puesto que la misma noción de mo debe entenderse todo acto de violencia
poder –capacidad de imponer la propia vo- que persigue infundir temor extremo en el
luntad a otro merced a una correlación de adversario y que se realiza mediante actos
fuerzas–, casi lo implica. Por ello no falta de violencia que no discriminan objetivos
quien defina a la violencia como un vínculo civiles de militares15. Violencia indiscrimi-
en el cual uno de los que se vincula “realiza nada que se hace con el objetivo preme-
su poder acumulado”12. La violencia pue- ditado de infundir terror extremo, he aquí
de ser un acto de dominación y un acto de la esencia del terrorismo. Esta definición
resistencia. Como acto de dominación la es válida no solamente para aquellos que
violencia es un medio para imponer la exis- desde la sociedad civil resisten haciendo
tencia de privilegios derivados del poder y uso de este método perverso, sino también
la riqueza, mientras que como acto de re- para aquellos que desde el Estado subyu-
sistencia también es un medio para evadir gan acudiendo a dicho método.
o destruir dicha imposición. Cuando observamos que desde el
Pero así como no todo acto de poder Estado se realizan acciones de violencia
es una acto de violencia, no necesariamen- indiscriminada que busca infundir temor
te todo acto de violencia es un acto de te- extremo, estamos hablando de terrorismo
rror. Un acto de violencia se convierte en un de Estado. Generalmente estas acciones
acto de terror cuando lleva en sí el propósi- de terrorismo de Estado tienen propósi-
to premeditado de aniquilar psíquicamente tos contrainsurgentes, es decir se realizan
a la víctima o víctimas, a través del miedo cuando existe un contexto de rebeldía in-
que infunde. La violencia como terror, per- tensa o extensa en una sociedad y en un
sigue aniquilar la voluntad de hacer o de- territorio determinado. En estos contextos
jar de hacer algo de aquel o aquella que observamos que el Estado despliega la

9
Ibídem. Pág. 14.
10
Genovés, Santiago, Expedición a la violencia, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1993. Págs. 83 y 111.
11
Sánchez Vázquez, Adolfo, Filosofía de la Praxis, Editorial Grijalbo, México D.F., 1980. Págs. 427-480.
12
Izaguirre, Inés. “El poder en proceso: la violencia que no se ve”. Ponencia presentada en el XXI Congreso de la
Asociación Latinoamericana de Sociología, Sao Paulo, Brasil, septiembre, 1997. Pág. 3.
13
Figueroa Ibarra, Carlos, El recurso del miedo. Ensayo sobre el estado y el terror en Guatemala, Editorial Educa, San
José Costa Rica, 1991. Pág. 37.
14
Chomski, Noam, “Injusticia infinita. La nueva guerra contra el terror”. Perfil de La Jornada, México 7 de noviembre
de 2001.
15
Figueroa Ibarra, Carlos, “Terrorismo y doble moral”, en Revista Bajo el Volcán, Posgrado de Sociología del Instituto
de Ciencias Sociales y Humanidades, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Nº 4, año 2. 1er Semestre de
2002. Pág. 16.

70
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

violencia que le es intrínseca a sus niveles do, se convierte fácilmente en una violencia
más extremos, ilegales e ilegítimos. clandestina. De esta manera el Estado en
esas circunstancias, ejerce la violencia por
medio de actos ilegales que pretende en-
Legalidad, legitimidad e ilegitimidad del
mascarar. Este enmascaramiento se debe
terrorismo de Estado en Guatemala
a que no se quiere perder la legitimidad
En circunstancias normales, nos ha di- tanto en los linderos del territorio que go-
cho Max Weber, el Estado no es más que bierna, como en el seno de la comunidad
“una relación de dominación que se sos- internacional. El Estado que actúa así, viola
tiene por medio de la violencia legítima...”. su propia legalidad y esto lo convierte en
El Estado moderno es una asociación de un gigantesco criminal. Puede suceder que
dominación con carácter institucional, que un Estado ejerza formas terroristas de vio-
exitosamente ha monopolizado la violencia lencia de manera abierta. En la medida en
física legítima como medio de dominación que la democracia se ha convertido cada
en un territorio determinado16. En efecto, vez más en el sinónimo de buen gobierno,
un Estado puede ejercer de manera legal y el terrorismo de Estado de carácter abier-
por tanto legítima, la violencia si se apega to tiende a ser ejercido de manera cada
al estado de derecho. Si lo hace recurrien- vez más marginal. Solamente en aquellos
do a métodos que la ley prevé y apegado lugares en los cuales la democracia no es
a las convenciones jurídicas nacionales e un valor comúnmente aceptado, el Estado
internacionales de respeto a los derechos puede ejercer abiertamente acciones de
humanos, el Estado según la teoría del terrorismo de Estado sin temor a perder la
derecho y la ciencia política, puede recu- legitimidad.
rrir a actos de violencia que son legales y En el caso guatemalteco se observaron
por ello generalmente considerados legíti- las regularidades anteriormente referidas. El
mos. Cuando un Estado realiza prácticas país está ubicado en una región del planeta
de violencia que devienen ilegales, corre donde la democracia era un valor común-
el riesgo de perder legitimidad, es decir mente aceptado. En dicha región, la demo-
la aceptación, el consenso, de la socie- cracia se convirtió en el recurso ideológico
dad civil, del conjunto de los ciudadanos. blasonado por el occidente capitalista, con-
Resulta además una regularidad que un tra su adversario comunista en el contexto
Estado que enfrenta momentos de insu- de la Guerra Fría. Por ello mismo, la violen-
bordinación de partes significativas de la cia ilegal, el terrorismo de Estado, no podía
sociedad, fácilmente cae en la ilegalidad ejercerse de manera abierta. Además, no
en lo que se refiere al ejercicio de la violen- existió en el país una tradición democrática
cia. En el caso guatemalteco, la ilegalidad consolidada, ni una larga historia de respe-
del ejercicio de la violencia, se expresó en to a los derechos humanos. Por ello mismo,
los métodos extremos usados para repri- la existencia de un conflicto interno que
mir a la población, métodos extremos que en un momento se convirtió en armado,
pueden ser calificados como acciones de fácilmente llevó al Estado guatemalteco a
terrorismo de Estado. ejercer las acciones represivas más delez-
En tanto que un Estado apegado a la nables. Para no perder legitimidad nacional
legalidad conserva la legitimidad interna e internacional, el Estado guatemalteco se
y externa, la violencia ejercida de manera vio precisado a ejercer la represión predo-
ilegal, haciendo uso del terrorismo de Esta- minantemente de manera clandestina.

16
Weber, Max, Economía y Sociedad, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1974. Págs. 45, 92 y 184.

71
Revista de Estudios sobre Genocidio

Los mecanismos cuerpos de élite como los “kaibiles”, parti-


de la contrainsurgencia: terrorismo ciparon abiertamente.
abierto, terrorismo clandestino, Muchos ejemplos pueden darse del
terror selectivo y terror masivo. uso del terrorismo clandestino, ante la im-
Campo y ciudad posibilidad de asentarse sobre todo en el
de carácter abierto. Durante buena parte
El terror estatal de carácter abierto tuvo de las distintas dictaduras militares que se
siempre más posibilidades de ejercerse en observaron en el país, la Constitución se
el campo que en la ciudad. Esto se debió convirtió en fuerza material, solamente en
a que durante todo este siglo, la capital del aquellos aspectos que beneficiaban a los
país fue el epicentro de la lucha política. sectores más poderosos; las libertades
En ella se determinaron los hechos políti- democráticas y sindicales que consigna-
cos decisivos en la historia más reciente ba existieron precariamente y, en algunos
del país. En general, fueron las ciudades momentos desaparecieron totalmente,
puntos neurálgicos que el Estado reprimió, pues a pesar de que verbalmente se per-
pero tendiendo a hacer uso del terrorismo mitía la organización sindical, se asesinó,
estatal clandestino y, por tanto, mantenien- secuestró o desapareció a sus dirigentes
do la escenografía democrática con los y activistas. La tolerancia al registro de un
propósitos legitimadores antes mencio- nuevo partido político de carácter demo-
nados. Las ciudades, principalmente las crático, se alternó con el asesinato de sus
más importantes, fueron escaparates en dirigentes. Los funcionarios de las dictadu-
los cuales el Estado precariamente trató de ras militares hablaban de autonomía uni-
demostrar a la población y a los demás paí- versitaria, pero al mismo tiempo se imple-
ses que la democracia era un hecho y que mentaba una nueva forma de intervención
la violencia era obra de “las extremas”. de la universidad, a través de la cual no fue
Las manifestaciones extremas de la necesario hacer desaparecer la autonomía
debilidad estructural del Estado, evidentes universitaria: fueron asesinados funciona-
en la época del gobierno de Romeo Lucas rios, maestros, estudiantes y trabajadores,
García (1978-1982), hicieron desaparecer acosado el rector, bombardeadas las ins-
estas prioridades en la construcción de talaciones, arrojados en ellas cadáveres
hegemonía –prioridades establecidas por con muestras de brutales torturas, hasta
el grado de dificultad de constituirla en los que finalmente la institución universitaria
escenarios urbanos– y por ello el terrorismo quedó en gran medida desmantelada. La
estatal abierto tendió a imponerse al clan- división de poderes de la cual constante-
destino. A pesar de ello, por convertirse las mente se hablaba, contrastaba dramática-
áreas rurales en el epicentro de la conflicti- mente con la realidad de un parlamento de
vida social durante el primer lustro de la dé- utilería y un presidente que no era sino la
cada de los ochenta, el campo siguió sien- personificación del poder político del alto
do el escenario del más abierto terrorismo mando del ejército. La regularidad de las
de Estado. La masacre de Panzós en mayo elecciones presidenciales, municipales y
de 1978, cuyo antecedente más especta- parlamentarias contrastaba con los escan-
cular en los últimos tiempos fue la masacre dalosos fraudes de que fueron objeto. Fue
de Sansirisay en mayo de 1973, no fue sino la necesidad estatal de este andamiaje lo
el inicio de una larga cadena de asesinatos que explica que el asesinato, el secuestro y
masivos y selectivos en los cuales el ejérci- la tortura lo hayan ejercido en gran medida
to, la policía militar ambulante, la Guardia los llamados escuadrones de la muerte. Es-
de Hacienda y los comisionados militares tos, que habían surgido entre 1966 y 1967,
(civiles adscritos al ejército), así como los no fueron más que grupos ultraderechistas

72
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

protegidos por la dictadura o el ejército y Comunismo probablemente sirvieron para


los aparatos policíacos, los que vestidos elaborar las listas de la muerte. Una de es-
de civiles, realizaban las más grandes ig- tas listas, con el sugestivo título de Libro
nominias contra obreros, campesinos, es- especial para anotar la entrada y salida de
tudiantes, empleados e intelectuales. Así individuos filocomunistas consignados al
las cosas, estas organizaciones clandes- Comité de Defensa Nacional contra el Co-
tinas y los cuerpos represivos regulares munismo, puede observarse en el Archivo
asesinaron en 7 meses (comprendidos Histórico de la Policía Nacional18. A ello se
entre 1966 y 1967) a más de 4.000 perso- agregaron registros policíacos, listas de
nas17. El Estado guatemalteco organizó el antecedentes penales, informes elabora-
terrorismo de Estado procurando aparecer dos por agentes de las distintas corpora-
impoluto, y fue esa época en la que más ciones policíacas. Todo ello fue combinado
que nunca la legalidad se volvió un recurso con una labor de inteligencia que llevó a
verbal, demagógico. He aquí la causa de los diseñadores de la contrainsurgencia a
que el Estado guatemalteco haya hecho lo elegir a las víctimas con un alto grado de
que se ha llamado “la ruptura de su propia precisión.
legalidad”. Durante el gobierno de Lucas García el
El terrorismo de Estado, sea abierto o terror selectivo fue precedido de una cam-
clandestino, persigue crear por múltiples paña psicológica, que como fase previa
vías un determinado efecto psicológico en preparaba el terreno para el momento del
el seno de la población que es víctima del asesinato o de la desaparición. Este te-
primero. Este efecto psicológico aparece rrorismo psicológico fue implementado en
como un profundo temor, el cual incluso un primer momento, mediante la aparición
puede devenir en paranoia, como una sen- pública de organizaciones supuestamen-
sación de impotencia y debilidad ante la te ajenas al Estado, tales como el Ejérci-
poderosa y terrible maquinaria represiva, to Secreto Anticomunista (ESA), las cua-
un sentimiento de conformidad para no in- les anunciaron su decisión de iniciar una
tentar cambiar lo que de antemano se sabe campaña de exterminio. La publicación en
que no se puede cambiar, pasividad ante los periódicos de listas de “condenados a
la desigualdad y la opresión, y finalmente, muerte”, el envío a los lugares de residen-
una aversión hacia todas las organizacio- cia o trabajo de las misivas amenazantes,
nes políticas o sociales que niegan o se llamadas telefónicas a altas horas de la
oponen al sistema establecido. noche, en las que al amenazado le hacían
A la distinción entre terrorismo abierto y saber que le tenían controlado en cada uno
terrorismo clandestino, cabe agregar la de de los movimientos que hacía durante el
terrorismo selectivo y terrorismo masivo. El día, tales fueron entre otros los elementos
terror de carácter selectivo se sustentó en del terrorismo psicológico. Todos estos
una cuidadosa selección de las probables recursos se vieron complementados con
víctimas de la ejecución extrajudicial y la las fotografías y noticias que diariamente
desaparición forzada. Viejas listas de co- se publicaban de hallazgos de cadáveres
munistas o filocomunistas elaboradas por brutalmente torturados o de hombres y
el Comité de Defensa Nacional contra el mujeres que eran asesinados en las calles

17
Maestre, Juan, Guatemala: violencia y subdesarrollo, IEPALA, Madrid, 1969; Aguilera Peralta, Gabriel, La violencia
en Guatemala como fenómeno político, Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos
de Guatemala, Guatemala C.A., 1969. Pág. 125.
18
Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN) (1954-1955), Libro especial para anotar la entrada y salida de indi-
viduos filocomunistas consignados al Comité de Defensa Nacional contra el Comunismo, GT PN 24, (Fondo del 2º
Cuerpo de la Policía Nacional).

73
Revista de Estudios sobre Genocidio

en el interior de automóviles, carreteras y dad en materia de terrorismo de Estado y


campos de cultivo19. contrainsurgencia. A primera vista puede
En las postrimerías del régimen de observarse que el Estado guatemalteco se
Kjell Laugerud (1974-1978), y a lo largo del sintió más cómodo ejerciendo el terrorismo
gobierno de Lucas García, el terrorismo clandestino en las ciudades y el terrorismo
de carácter masivo paulatinamente se fue abierto en el campo. Se ha expresado que
convirtiendo en la forma preponderante de esto se debió a que cualquier acto represi-
terror. A diferencia del selectivo, el terroris- vo en las ciudades, era más visible, tenía
mo masivo operó de manera relativamente más resonancia y por tanto más repercu-
indiscriminada. Las masacres de campesi- siones negativas sobre la legitimidad. Por
nos indígenas, realizadas en el marco de la misma razón, el terror selectivo tendió a
la política contrainsurgente de tierra arrasa- prevalecer en la ciudad, mientras que en
da fueron un ejemplo conspicuo del terror el campo, sobre todo en los grandes mo-
masivo. Pero aun en medio de su ejercicio mentos represivos, fue más fácil para el
indiscriminado, el terror masivo tuvo una Estado ejercer acciones de terror masivo.
vinculación con la selectividad. Como se Finalmente, los medios de comunicación
planteará posteriormente, las masacres nacionales e internacionales no tenían ac-
fueron realizadas en base a una selección ceso real a lo que estaba aconteciendo
precedida por labor de inteligencia que dic- en las remotas áreas rurales. Por ello, en
taminaba cuáles eran las regiones en las esos lugares, policías como la Guardia de
cuales tenía mayor influencia la insurgen- Hacienda, secciones del ejército como la
cia. Así, en mayo de 1978, en los últimos tropa regular, cuerpos de élite del mismo
tiempos del gobierno de Laugerud, el terror ejercito como los kaibiles, o población civil
masivo se empleó para contener un movi- organizada desde el Estado como las Pa-
miento de masas campesinas en Panzós trullas de Autodefensa Civil (PAC), en ge-
(región ubicada entre los departamentos neral los diversos agentes represivos del
Alta Verapaz e Izabal). Volvió a aparecer en Estado, de manera desembozada pudieron
el momento en que fue necesario sentar un realizar sin ningún prurito las violaciones a
macabro precedente, que hiciera irrepetible los derechos humanos más atroces.
una acción revolucionaria, como sucedió Finalmente también cabe formular la
con la masacre en la embajada de España, hipótesis de que hubo en términos gene-
en enero de 1980. Nuevamente fue usado rales, una suerte de división del trabajo en
con el propósito de desarticular a diversas la represión. Mientras las diferentes corpo-
organizaciones sindicales y populares con raciones policíacas se dedicaron a ejercer
los secuestros masivos de dirigentes sin- la contrainsurgencia en los cascos urba-
dicales en junio y en agosto de 1980. Pero nos, el ejército hizo lo propio en las áreas
fue durante los 17 meses del gobierno de rurales. Esto pudo haberse debido entre
facto del general Efraín Ríos Montt, –marzo otras causas, a las propias necesidades
de 1982 - agosto de 1983– cuando el terror operativas que el conflicto armado interno
masivo se llevó a su máxima expresión20. imponía, finalmente la insurgencia tuvo sus
Cabe finalizar esta parte del trabajo, bastiones más fuertes en las áreas rurales.
expresando unas hipótesis adicionales Pero pudo haber habido también necesi-
sobre las diferencias entre campo y ciu- dades propias de la legitimación: mantener

19
Figueroa Ibarra, Carlos, El recurso del miedo, Op. Cit. Págs. 38 y 39.
20
Idem; Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHA), Guatemala Nunca Más. Op. Cit.;
Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH), Guatemala Memoria del Silencio, Op. Cit.

74
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

el ejército desplegado permanentemente cualquier orden fundamentalmente a tra-


en las áreas urbanas hubiera creado una vés de la eliminación del otro, que imagina
percepción de crisis extrema de ingober- a la sociedad como un espacio homogé-
nabilidad, hubiera evidenciado de manera neo en lo que se refiere al pensamiento. Y,
más clara que se vivía bajo la égida de una al mismo tiempo, como un ámbito hetero-
dictadura militar, hubiera contradicho el géneo en el cual clase y raza marcan las
discurso oficial de que la paz se mantenía y diferencias legítimas, que razona a la ciu-
de que eran las “extremas” las que la que- dadanía como una formalidad que encu-
rían perturbar. bre una realidad estamentaria que es ne-
cesario conservar, y que, finalmente, como
consecuencia de todo esto, considera a la
Los mecanismos
violencia represiva como un recurso legíti-
de la contrainsurgencia: ejecución
mo para preservar el mundo conformado
extrajudicial y desaparición forzada.
de acuerdo a dicho imaginario22.
Campo y ciudad
Los conflictos acumulados y exacer-
Por múltiples razones que sería largo bados que ha presentado el desarrollo ca-
analizar en este trabajo, la clase dominante pitalista de Guatemala, generaron dos cul-
y el Estado en Guatemala desarrollaron una turas contrapuestas a través de las cuales
enorme capacidad represiva. Baste decir se expresaron los conflictos que dicho mo-
que el legado colonial de expoliación, ra- delo generó. La permanente inestabilidad
cismo y represión, se unió a las tradiciones estatal hizo devenir al terrorismo de Estado
dictatoriales, el anticomunismo como re- en categoría económica, puesto que al ser
curso ideológico aglutinador de la ultrade- costumbre ancestral, se convirtió en ne-
recha, el surgimiento de la insurgencia, la cesidad actual, en tanto que era recurso
asesoría contrainsurgente realizada desde imprescindible para dar continuidad a un
Estados Unidos de América principalmente modelo económico de carácter excluyen-
fueron articulando lo que se ha llamado la te. Esta exclusión se expresaba en las dos
cultura del terror21. caras de una misma moneda: un Estado
Puede decirse que el fenómeno social débil e inestable y una sociedad civil con
que posibilitó el despliegue de la contrain- tendencias a la insubordinación. La combi-
surgencia como un terrorismo de Estado nación de estos dos factores fueron la raíz
de notables magnitudes, fue la cristaliza- última del terror estatal como fenómeno
ción en el Estado guatemalteco de una cul- estructural, permanente. Las crisis cíclicas
tura del terror que a su vez fue el resultado de dicha combinación fueron, a su vez, la
de la combinación de diversos hechos his- raíz última del terrorismo de Estado como
tóricos. Entendemos por cultura del terror hecho coyunturalmente masivo.
a aquella cultura política que concibe a la Fueron entonces la ejecución extrajudi-
dominación como el ejercicio indisputado cial y la desaparición forzada los recursos
e incuestionado de la gestión estatal, que fundamentales de los cuales se valieron el
piensa la solución de las diferencias de Estado y los grupos dominantes en el país

21
Figueroa Ibarra, Carlos, El recurso del miedo, Op. Cit. Cap. III; Figueroa Ibarra, Carlos, “Cultura del terror y guerra
fría en Guatemala”, en Daniel Feierstein y Guillermo Levy (comps.), Hasta que la muerte nos separe. Poder y prác-
ticas sociales genocidas en América Latina, Ediciones al Margen, Buenos Aires, noviembre, 2004; Figueroa Ibarra,
Carlos, “The Culture of Terror and Cold war in Guatemala”, en el Journal of Genocide Resarch, Vol.8, Nº 2, June,
2006.
22
Figueroa Ibarra, Carlos, “Veintiún tesis sobre la violencia política en Guatemala”, en Fabiola Escárzaga y Raquel
Gutiérrez (coordinadoras), Movimiento indígena en América Latina: resistencia y proyecto alternativo, Casa Juan Pa-
blos, Gobierno del Distrito Federal, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Nacional Autónoma
de México, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México D.F., 2005.

75
Revista de Estudios sobre Genocidio

para hacerle frente a la insubordinación y subversión, sino aterrorizar, es más que


que provocaron un régimen dictatorial y un probable que otro criterio para seleccionar
modelo capitalista de carácter excluyente. a las víctimas fuera su notoria falta de par-
La ejecución extrajudicial estuvo vinculada ticipación activa en actividades políticas o
al terror selectivo (asesinato o desaparición reivindicativas. El que la víctima fuera ajena
de individuos o pequeños conglomerados a las actividades políticas, potencializaba el
de personas considerados como objetivos terror en aquellos que tenían algún grado
específicos) pero también lo estuvo con de participación.
el terror masivo. Perversidades aparte, la En lo que se refiere a las desaparicio-
ejecución extrajudicial tuvo la ventaja de nes forzadas hay que comenzar diciendo
eliminar a personas que eran activas o que es bastante probable que en una parte
presumiblemente activas en la subversión no desdeñable de las que se observaron
u oposición a la dictadura militar. Ejecutar en Guatemala, hayan sido efectuadas en el
a dicha persona eliminaba así un factor de contexto de algún tipo de violencia ajena a
desestabilización. la de carácter político. No obstante, cuan-
Pero la ejecución extrajudicial al igual do se observan las estadísticas del terror,
que la desaparición forzada también gene- las oscilaciones cuantitativas de la desapa-
ró un impacto psicológico en la población. rición forzada en general coinciden con pe-
Generaba temor, en la medida en que todos ríodos y regiones del país caracterizados
aquellos que habían tenido alguna partici- por una gran confrontación social, por lo
pación dirigente o de activismo connotado que puede deducirse que en la inmensa
en partidos políticos democráticos, organi- mayoría de los casos contabilizados como
zaciones revolucionarias, sindicatos, ligas desaparición forzada de carácter político,
campesinas, agrupaciones vecinales o es- esto haya sido así.
tudiantiles, presumían estar “enlistados” y La desaparición forzada en Guatemala
por tanto temían ser liquidados en cualquier en las últimas cuatro décadas, fue un acto
momento. Probablemente para eliminar a de poder efectuado principalmente por las
una persona, el terrorismo estatal tuvo entre agencias represivas del Estado, a efecto
sus criterios más preciados, el haber deter- de frenar la subversión del orden político y
minado que la futura víctima formara parte social que se instauró después de la con-
activa de la oposición o de la subversión. trarrevolución de 1954. Con la desaparición
Pero como la ejecución extrajudicial no so- forzada de individuos, e inclusive de colec-
lamente persiguió la liquidación sino tam- tivos de individuos, el régimen político ob-
bién la intimidación, muy probablemente tuvo varios objetivos: disponer del cuerpo
los dirigentes de la contrainsurgencia apre- y del espíritu del desaparecido, evitar des-
ciaron que la futura víctima fuera conocida, prestigio internacional y convulsión interna
apreciada y que tuviera una amplia gama provocados por la existencia de presos
de relaciones personales. Esto se ha hacía políticos, evitar ese mismo desprestigio al
por la sencilla razón de que se generaba aumentar las cifras declaradas de muertos
más miedo en las personas que conocían por razones políticas y, finalmente, sembrar
al asesinado, que en aquellas que no lo el terror en el seno de la población y obte-
conocían. Por otra parte, con el asesinato ner de esa manera, la aniquilación en ella
o desaparición de dirigentes, en alguna for- de una voluntad de transformación. El obje-
ma se podía generar en amplios sectores, tivo fundamental del terrorismo de Estado,
sensación de desprotección, falta de direc- fuera a través de la ejecución extrajudicial
ción y, por supuesto, desorganización. En o la desaparición forzada, fue el conseguir
la medida en que la contrainsurgencia bus- un consenso pasivo en vista de la imposibi-
caba no solamente desarticular oposición lidad de obtener un consenso activo.

76
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

Podemos decir entonces que las dic- tima, o el tiempo que ésta pudiera soportar
taduras militares y los regímenes de de- la tortura sin morir.
mocracia restringida que se observaron en Probablemente muchos de los de-
Guatemala desde los sesenta hasta una saparecidos terminaron sus vidas sin sufrir
buena parte de los noventa, ejecutaron ac- la tortura física. En esto también podemos
ciones de terror –entre ellas la desaparición observar otro acto de racionalidad perver-
forzada de individuos o grupos–, de una sa. En este tipo de situaciones, la desapa-
enorme racionalidad perversa. Dos casos rición no tenía como objetivo el obtener
de desaparición forzada de carácter co- la información necesaria para efectuar de
lectivo fueron paradigmáticos en la historia manera más precisa el acto represivo, sino
reciente de Guatemala. El primero de ellos más bien eliminar al oponente sin que esto
sucedió el 21 de junio de 1980 cuando 27 tuviese un costo político, o bien poder eli-
dirigentes y activistas de la Central Nacio- minarlo sin obstáculos puesto que si hubie-
nal de Trabajadores, fueron secuestrados se sido sometido al aparato judicial para
en la sede de dicha central en pleno cen- sancionarlo, no se hubiese podido hacer.
tro de la ciudad de Guatemala. El segundo Hasta antes de que se empezara a obser-
caso es el de 17 sindicalistas y activistas var de manera sistemática la desaparición
estudiantiles que fueron secuestrados el 24 forzada como hecho de violencia política,
de agosto de 1980 cuando se encontraban los casos en que opositores o subverso-
reunidos en un centro católico denominado res fueron capturados y encarcelados,
Emaús, en el departamento de Escuintla23. terminaron en la liberación de los mismos
La violencia estatal estuvo dirigida después de un cierto tiempo. La expansión
por una lógica que adecuaba de manera cuantitativa de la desaparición forzada se
racional, medios (el terror) a fines (reesta- vio por ello aparejada con la disminución
bilización política y desarticulación de la notable de la figura del preso político. En
subversión). Puede aceptarse que dicha el último tercio del siglo XX se popularizó
racionalidad no estaba asentada en una en ciertos medios la frase de que “en Gua-
ética humanista, pero no resulta plausible temala no había presos políticos, sólo de-
el negarle racionalidad a las monstruosida- saparecidos”24.
des que los guatemaltecos observamos en El secuestro y la desaparición de mi-
las últimas cuatro décadas. Por ejemplo, les de personas, fue un acto de violencia
en la disposición del cuerpo y del espíritu de carácter político. Fue un acto de poder
del desaparecido, las agencias represi- efectuado principalmente por las agencias
vas del Estado lograban apoderarse de la represivas del Estado, a efecto de frenar la
posibilidad de obtener la información que subversión del orden político y social que
la contrainsurgencia necesitaba. Al dis- se fue generando después de la contra-
poner de manera ilimitada del cuerpo del rrevolución de 1954. Con la desaparición
desaparecido o desaparecida, el apara- forzada de individuos, e inclusive de colec-
to represivo hacía de la tortura un medio tivos de individuos, el Estado guatemalteco
enormemente productivo para obtener los obtuvo varios objetivos: información nece-
datos que necesitaba. Productividad que saria para la contrainsurgencia, liquidación
solamente era limitada por los umbrales de de enemigos políticos e intimidación al
dolor (también las convicciones) de la víc- conjunto de la población. La desaparición

23
Ball, Patrick, Paul Kobrak, Herbert F.Spirer, Op. Cit. Págs. 58-61.
24
Villagrán, Marina, La desaparición forzada. Una aproximación desde la psicosociología, tesis de Maestría en Psi-
cología Social y Violencia Política. Escuela de Ciencias Psicológicas, Universidad de San Carlos de Guatemala,
s/f.

77
Revista de Estudios sobre Genocidio

forzada fue pues, un hecho perpetrado mente para reporteros sin contactos loca-
esencialmente por el Estado o, para decir- les ha sido difícil llegar y entrar en las co-
lo de manera más concreta, por las dicta- munidades mayas que existen en un aisla-
duras militares y a partir de 1986, por los miento, tanto geográfico como cultural”25.
primeros gobiernos civiles. No fue éste un Pero independientemente de que esto
acto caprichoso sino una opción política, pudo haber generado un sesgo en la in-
puesto que el objetivo de los distintos re- formación empírica con la que se cuenta,
gímenes fue el aniquilar a un enemigo o cabría formular una hipótesis que nueva-
hacerlo negociar en la correlación de fuer- mente tiene que ver con la necesidad de
zas más desfavorable. Por ello no resulta un Estado precisado a hacer guerra sucia,
extraño que una parte muy importante de y al mismo tiempo para conservar su forta-
los desaparecidos, fueron personas que leza, urgido por mantener su legitimidad. Si
habían decidido oponer actos de resisten- resultara plausible la hipótesis que apunta
cia pacíficos o violentos, a la situación que al hecho de que en la ciudad, cualquier
fue creada en el país a partir de 1954. acto contrainsurgente que implicara el ter-
Finalmente, en lo que se refiere a la ror tenía un costo político mayor que el que
ejecución extrajudicial y la desaparición pudiera efectuarse en el campo, la desapa-
forzada como mecanismos contrainsur- rición forzada podría haber sido más renta-
gentes operando en el campo y la ciudad, ble políticamente. Una de las ventajas de
resulta sorprendente ver cómo las referen- la desaparición forzada para el Estado que
cias empíricas con respecto a la segunda la perpetra, es que puede alegar inocencia
son abrumadoramente mayoritarias en la o puede esgrimir muchas causas para la
ciudad. En relación a ello, es posible pen- desaparición de una persona y no nece-
sar que los actos de desaparición forzada sariamente como resultado de una acción
resultaban más notorios para los medios contrainsurgente. Abundan los relatos de
de comunicación que los efectuados en las los familiares de desaparecidos que dan
remotas áreas rurales. Ball, Kobrak y Spirer cuenta de algunas respuestas de las auto-
nos dicen lo siguiente en el libro ya citado: ridades ante las desesperadas gestiones
“Testimonios y fuentes documentales de para que sus seres queridos fueran consi-
la base de datos del Centro Internacional gnados: “A lo mejor se fue para Estados
para la Investigación de los Derechos Hu- Unidos sin decirles nada”, “¿No se habrá
manos (CIIDH) establecen que la violencia ido con otra mujer?”, “Su pariente debe es-
aumentó de manera alarmante en las áreas tar en la montaña con los guerrilleros”26.
rurales en los últimos años de los setenta
y a principios de los ochenta. La prensa
La dinámica general de la insurgencia
en Guatemala perdió completamente esta
en Guatemala. Los ciclos del terror
historia”. Y confirmando la conjetura hecha
páginas atrás con respecto a los notables En un planteamiento que fue pionero
datos urbanos sobre la desaparición for- en el análisis de la violencia en Guatema-
zada, agregan “...pocos periodistas que la, la sociología guatemalteca intentó una
viven en la capital han tenido éxito en hacer interpretación del terrorismo de Estado,
reportajes sobre la vida de la mayoría de que concibió a éste como el resultado di-
la población rural en Guatemala. Especial- recto del mayor o menor grado de desa-

25
Ball, Patrick; Kobrak, Paul; Spirer, Herbert F. Op. Cit. Págs. 58-61.
26
Figueroa Ibarra, Carlos, Los que siempre estarán en ninguna parte. La desaparición forzada en Guatemala (1960-
1996), Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla/Grupo de
Apoyo Mutuo (GAM)/Centro Internacional para Investigaciones en Derechos Humanos, México D.F., 1999. Cap. V.

78
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

rrollo capitalista que se observara en de- zó la investigación y la publicación antes


terminada región. La regionalización del referida, nos permitió saber más sobre la
país, con base en los distintos grados de dinámica general de la contrainsurgencia.
desarrollo capitalista que en éste se ob- A fines de los años setenta y principios de
servaban, y su correlación con los índices los años ochenta del siglo XX, las cifras del
del terror se convirtió, entonces, en el mé- terror estatal nos indicaron que regiones
todo demostrativo más importante de esta que antes no habían sido afectadas por
interpretación. la violencia del Estado, fueron el escena-
En pocas palabras, el planteamiento rio privilegiado de ella. No resultó acertado
era el siguiente: la sociedad guatemalteca afirmar que un menor desarrollo capitalis-
arribó al régimen de producción capitalista ta generaba un conflicto de clases menos
de manera desigual, por lo que existen re- pronunciado y, por lo tanto, que un desa-
giones o zonas con mayor o menor grado rrollo pronunciado del mismo generaba
de desarrollo capitalista; en aquellas regio- una mayor confrontación social.
nes en las cuales el capitalismo se ha im- Lo que se observó en los años ochenta
plantado de manera indiscutible, se obser- más bien permitió confirmar que la repre-
va una exacerbación extrema de las con- sión del Estado es algo que en términos
tradicciones de clase y, por tanto, se hace generales tiene una relación directamente
más factible la violencia política, dentro de proporcional al nivel de desobediencia o
la cual, obviamente está incluido el terroris- rebelión que se encuentra en el seno de la
mo de Estado. De acuerdo con esta inter- sociedad civil. De donde podemos sacar
pretación, la afirmación anterior se susten- una conclusión que acaso sea una regulari-
taba en el análisis de las regiones del país dad válida más allá del caso guatemalteco
que se habían visto afectadas por el desa- y centroamericano: cuanto más enconado
rrollo de la violencia política. Dicho análisis sea el conflicto, cuanto mayor sea la resis-
constataba que dichas regiones coincidían tencia de aquellos que llevan la peor parte
con aquellas en las cuales el modo de pro- en la sociedad, mayor será la violencia que
ducción capitalista se había desen­vuelto provenga del Estado. La explicación del
con mayor profundidad y extensión. Así, el terror selectivo como constante de la vida
terror era explicado por esta interpretación, política nacional y de las grandes olas de
como el resultado previsible en toda socie- terror masivo, se encuentra en la rebelión
dad clasista con grandes conglomerados como dato persistente en la segunda mi-
sociales con intereses económicos y polí- tad del siglo XX. Aunque entre las víctimas
ticos antagónicos, los cuales eran exacer- del terrorismo de Estado en Guatemala se
bados por la agudización de las contradic- encontraron personas ajenas a la rebelión,
ciones que provocaba el capitalismo y se sería una injusticia histórica el postular que
resolvían por medio de la lucha de clases en lo esencial fueron pasivos objetos de
en su más alto nivel27. la crueldad dictatorial. Las grandes olas
Lo que sucedió en los años siguien- de terror de la segunda mitad del siglo XX
tes a aquellos durante los cuales se reali- fueron la respuesta necesaria e ineludible,

27
Centro de Investigación y Documentación Centroamericano (CIDCA), “Marco general de la violencia en Guate-
mala”, en Revista Alero, Nº 3, cuarta época, Universidad de San Carlos de Guatemala, septiembre-octubre, 1979;
Aguilera Peralta, Gabriel, El Estado, la lucha de clases y la violencia en Guatemala, Programa de Maestría en Socio-
logía, Departamento de Sociología y Ciencias Políticas Administrativas, Universidad Iberoamericana, México, D.F.,
1980. Pág. 40; Aguilera, Gabriel, Jorge Romero Imery et. Op. Cit.
Cabe mencionar que uno de los autores de Aguilera, Gabriel, Jorge Romero Imery et. al, Dialéctica del terror en
Guatemala, EDUCA, San José, Costa Rica C.A., 1981, el sociólogo Jorge Romero Imery, fue en 1982 una de las
víctimas de la ejecución extrajudicial en Guatemala.

79
Revista de Estudios sobre Genocidio

desde la lógica contrainsurgente, a mani- y desaparecidos) tuvo un poderoso efecto


festaciones notables de insubordinación y que habría de ser muy útil en los años ve-
ascenso popular. El terror selectivo como nideros: la difusión de la paranoia antico-
elemento invariable tuvo su explicación en munista.
el hábito represivo del poder, pero también La segunda ola de terror habría de ob-
en el hecho de que en todos esos años servarse entre fines de 1966 hasta 1971-
oposición y subversión fueron realidades 1972 y dejó el saldo de miles de muertos
perseverantes. y desaparecidos. Con ello, la derrota y casi
Desde 1954 la sociedad guatemalteca desarticulación del primer ascenso guerri-
ha vivido dos grandes ciclos insurgentes llero. No existen registros elaborados del
(1962-1967; 1973-1982) y tres grandes olas número de muertos y desparecidos en
de terror (1954; 1966-1972; 1978-1983). aquel momento, pero algunas estimacio-
Estos momentos de la vida política del país nes afirman que el terrorismo de Estado
fueron evidente manifestación de la crisis asesinó en aquellos años a 18.000 guate-
que se generó a partir de la contrarrevolu- maltecos, con el propósito de aniquilar a al-
ción de 1954. El terror como constante en gunos centenares de alzados28. Las carac-
la vida política del país, fue la evidencia terísticas del terror en aquellos momentos
más palpable de la necesidad del terroris- y crónicas del horror pueden encontrarse
mo de Estado para la reproducción social en los textos de Aguilera y Maestre29. La se-
en Guatemala. La primera ola de terror ma- gunda ola puede observarse en la siguiente
sivo se observó en los meses posteriores gráfica, la cual ilustra lo acontecido durante
al derrocamiento del gobierno de Jacobo aquellos años. En ella puede observarse
Arbenz en 1954. Aparte de las miles de víc- que las cifras de muertos y desaparecidos
timas que dejó (se habla de 3 mil muertos comienzan a aumentar en 1966, llegan a

Gráfica 1. Guatemala: ejecución extrajudicial y desaparición forzada por año.


Datos para 1960-1969
300 252 246
250

200
VÍCTIMAS

131
150 132
107 111
87 89
100
48 114
38
50 2 76
42 18
0 1 37 33 28 37

1960 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969

AÑO

Ejecución extrajudicial. Total de víctimas: 1.111


Desaparición forzada. Total de víctimas: 518

28
Torres Rivas, Edelberto, “Vida y muerte en Guatemala: reflexiones sobre la crisis y la violencia política”, en Revista
Alero, Nº 5, cuarta época, enero-febrero, 1980.
29
Aguilera Peralta, Gabriel, La violencia en Guatemala como fenómeno político, Op. Cit. y Maestre, Juan, Op. Cit.

80
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

su clímax en 1967 para empezar a declinar este nuevo ciclo tuvo particular importancia
en 1969. En lo que se refiere a la ejecución la reinserción de un nuevo destacamen-
extrajudicial, este clímax parece alargarse to de insurgentes en la zona del Ixcán, en
hasta 1968, pero igualmente empieza a de- enero de 197231.
clinar al año siguiente30. La generalización de la lucha armada
La tercera ola de terror comenzó en de contenido revolucionario, tuvo una res-
1978, tuvo su clímax durante el gobierno de puesta en el ascenso del terrorismo de Es-
Efraín Ríos Montt (1982-1983) y amainó en tado en una segunda fase, la del terror ma-
1984. Empezó con la masacre de Panzós sivo, el cual, combinado con un recambio
en mayo de 1978, la disolución violenta el 4 político significativo en el seno del Estado
de agosto de la manifestación popular por que se empezó a observar a partir del gol-
reivindicaciones económicas y libertades pe de Estado de 1982, logró hacer entrar
democráticas y el asesinato del dirigente al movimiento revolucionario en una nueva
estudiantil Oliverio Castañeda de León, el etapa de reflujo a partir de ese año. Un in-
20 de octubre de aquel año. Confirmando dicador del comportamiento de la contrain-
la regularidad antes apuntada, la tercera surgencia en materia de terrorismo de Esta-
ola de terror fue la respuesta a la emergen- do puede observarse en la gráfica siguien-
cia de un segundo ciclo revolucionario que te32. Esta gráfica nos indica que en materia
comenzó con las huelgas magisteriales en de desaparición forzada –todo indica que
1973. Este ciclo puede dividirse a su vez en similar comportamiento se puede advertir
dos períodos. El primero de estos es el que en la ejecución extrajudicial–, pueden ob-
está constituido por las grandes luchas servarse dos grandes cúspides en materia
populares, urbanas y rurales observadas de terror contrainsurgente. La primera de
entre 1973 y 1978, las cuales fueron drás- ellas se encuentra entre 1966 y 1968 y que
ticamente abatidas por la primera fase de se alarga hasta 1972 y 1973, para luego ir
la gran ola de terror que se inició en 1978. declinando hasta 1977. En 1978, cuando
Esta primera fase de terror, sustentada so- se inicia el gobierno del general Romeo
bre todo en el terror selectivo, fue dirigida Lucas García, las cifras del terror contrain-
contra las luchas populares, abiertas y pa- surgente empiezan a ascender hasta llegar
cíficas de carácter reivindicativo. Pero fue a alturas verdaderamente notables duran-
también un factor coadyuvante en el des- te los años del gobierno del general Efraín
encadenamiento del segundo período ob- Ríos Montt durante 1982 y 1983.
servado en dicho ciclo: el de la generaliza- A partir de ese momento las cifras de la
ción de la insurrección guerrillera en el país desaparición forzada empiezan a declinar,
entre 1979 y 1982. Este segundo ciclo gue- lo cual no quiere decir que desaparezcan.
rrillero tuvo su inicio en el proceso reorga- La tercera ola de terror declinó a partir del
nizativo y en la elaboración de una nueva gobierno de Vinicio Cerezo Arévalo (1986-
concepción de la lucha insurgente, que se 1991), pero decir esto es bastante relativo.
observó en el seno de la insurgencia des- Las cifras del terror contrainsurgente decli-
pués de su derrota de los años sesenta. En naron en el período de gobierno de Cerezo,

30
Esta gráfica se encuentra en Figueroa Ibarra, Carlos, “Cultura del terror y guerra fría en Guatemala”... Op. Cit., y
en Figueroa Ibarra, Carlos, “The Culture of Terror and Cold war in Guatemala”... Op. Cit. Fue elaborada en base a
registros hemerográficos los cuales deben tomarse como una muestra.
31
Payeras, Mario, Los días de la selva, Editorial Nuestro Tiempo, México, D.F., 1981.
32
Esta gráfica se encuentra en Figueroa 1999. Fue elaborada en base a la recopilación de datos en fuentes hemero-
gráficas y testimonios orales. La base de datos es la misma que usan en Ball, Patrick; Kobrak, Paul; Spirer, Herbert
F., Op. Cit.

81
Revista de Estudios sobre Genocidio

Gráfica 2. Desaparecidos por año. Datos 1960-1996

700

600

500
VÍCTIMAS

400

300

200

100

0
1960

1962

1964

1966

1968

1970

1972

1974

1976

1978

1980

1982

1984

1986

1988

1990

1992

1994

1996
AÑO

pero esto sólo es cierto si comparamos las ejecuciones extrajudiciales y los 45 mil de-
cifras de desaparecidos en ese momento saparecidos habrían sido ocasionados por
con las de los gobiernos precedentes, el un ánimo de lo que equívocamente se ha
de Ríos Montt y del general Humberto Me- llamado “limpieza étnica”. Y en efecto, las
jía Víctores. Esto nos indica que el que las cifras que arrojan los recuentos del terror
olas de terror amainen, no implica que en en Guatemala indican que la gran mayoría
los intervalos entre ellas no hubiese habido de muertos y desaparecidos fueron perso-
hechos significativos de terror. Tampoco nas que pertenecían a los distintos grupos
quiere decir que en los gobiernos poste- étnicos que existen en el país, por lo que
riores a la tercera ola de terror, éste des- es inevitable concluir que la inmensa ma-
apareció significativamente. En materia de yoría de las víctimas del terror fueron parte
desaparecidos por ejemplo, las cifras del de los pueblos mayas. Aun así, estas cifras
gobierno del temible general Carlos Ara- no autorizan a pensar que el genocidio en
na Osorio (1970-1974) en los setenta, son Guatemala fue un etnocidio en el sentido
muy parecidas a las de los gobiernos civi- de que el propósito fundamental de la ma-
les de Vinicio Cerezo Arévalo y Jorge Serra- tanza hubiera sido desaparecer a los pue-
no Elías (1991-1993). blos mayas.
En realidad fue otro el objetivo funda-
mental del Estado y de los sectores domi-
Estrategia y táctica de nantes al ejercer el terrorismo clandestino y
la contrainsurgencia. 1978-1986 el abierto, el terror masivo y selectivo como
La primera pregunta que hay que res- parte de las armas del repertorio contrain-
ponder para encontrar el sentido general surgente. Dicho objetivo fue el desarticular
de la estrategia contrainsurgente en la se- a las fuerzas que se oponían o buscaban
gunda mitad del siglo XX, está relacionada subvertir el orden que reproducía la dic-
con su objetivo fundamental. Entre las hi- tadura militar guatemalteca. Este orden
pótesis que se han formulado con respecto implicaba un modelo económico y social
a este sentido, se encuentra la de que el excluyente y un régimen político e ideoló-
genocidio en Guatemala en realidad fue gico también excluyente. El terror contrain-
un etnocidio. Si esto fuera así, las 150 mil surgente se dirigió implacablemente contra

82
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

todos aquellos sectores que en desacuer- terrorismo de Estado fue en ese momento
do con dicho orden, se oponían a él, lo una respuesta tajante a las luchas pacífi-
criticaban, conspiraban y subvertían, inde- cas, abiertas y legales, las cuales llegaron
pendientemente de que fueran indígenas o a su clímax en octubre de 1978. Cuando
ladinos, hombres o mujeres, jóvenes o an- los sectores populares urbanos, particular-
cianos, pobres o acomodados, habitantes mente los de la capital, salieron a las calles
urbanos o rurales. Si acaso el genocidio en a protestar contra el alza al precio de los
Guatemala tuvo consecuencias etnocidas, transportes urbanos. El terrorismo estatal
fue sobre todo porque en la tercera ola de se empleó a fondo para reprimir a la po-
terror, buena parte de los que se agrega- blación en aquella ocasión. El saldo trágico
ron a la subversión del orden militar y ex- fue de 30 muertos, 400 heridos y 800 de-
poliativo procedían de los pueblos mayas. tenidos.
La contrainsurgencia buscó aniquilar, ame- Así pues, durante el primer momento
drentar, desorganizar a rebeldes. Y esto de esta tercera ola de terror –momento que
hizo de manera eficaz, independientemente se observaría aproximadamente durante
de la etnia, género, edad, condición social, los años 1978-1980–, el terrorismo de Esta-
ámbito geográfico. Más que el predominio do tuvo como función primordial el destruir
de un grupo étnico, lo que la contrainsur- el avance popular observado en la década
gencia defendió fue un complejo modelo de los setenta, sostenido en formas de lu-
de privilegios, expoliaciones y opresiones. cha no precisamente violentas o armadas.
Teniendo claro su objetivo estratégi- A partir de 1980, cuando el movimiento po-
co, la contrainsurgencia aplicó el terror en pular urbano gestado en la década de los
términos generales, de una manera orga- setenta estaba esencialmente desarticula-
nizada y planteándose objetivos tácticos. do, el terrorismo de Estado entró a un se-
La estrategia contrainsurgente debe haber- gundo momento. A diferencia del anterior,
se empezado a fraguar a partir de enero en este segundo momento el énfasis ya no
de 1978, cuando como consecuencia del se puso en las organizaciones sociales sino
asesinato de Pedro Joaquín Chamorro en se dirigió fundamentalmente contra las or-
Nicaragua, se inició primeramente en di- ganizaciones insurgentes. Desde fines de
cho país y posteriormente en El Salvador y 1979 había comenzado la represión contra
Guatemala una profunda desestabilización las bases sociales del Ejército Guerrillero
política. A diferencia de lo que había suce- de los Pobres (EGP) en el departamento
dido antes, esa desestabilización política de El Quiché: la respuesta para frenar ese
estaba motivada por amplios sectores so- ataque se dio con las acciones del Frente
ciales que se estaban planteando objetivos Estudiantil Robin García (FERG), el Comité
revolucionarios. El triunfo de la revolución de Unidad Campesina (CUC) y otras orga-
sandinista en julio de 1979, estimuló aún nizaciones, las cuales culminaron con la
más la rebelión y el apetito revolucionario ocupación de la Embajada de España y la
que la animaba. tragedia con la que terminó la misma el 31
La tercera ola de terror tuvo pues dos de enero de 1980.
momentos. El primer momento se carac- Una fase muy importante de este se-
terizó por estar enfilado el terror hacia la gundo momento, estriba en las acciones
destrucción del movimiento popular y, por desarticuladoras que la contrainsurgencia
lo tanto, se dirigió hacia la aniquilación de realizó en la infraestructura guerrillera que
las organizaciones sociales tales como sin- se había asentado en la capital del país. A
dicatos, ligas campesinas, movimientos esto corresponde el cerco y aniquilamien-
de pobladores, asociaciones estudiantiles to de los llamados “reductos” urbanos de
y universitarias. Resulta evidente que el la guerrilla que se realizaron en 1981. Esta

83
Revista de Estudios sobre Genocidio

ofensiva comenzó en julio de 1981 y oca- número que significa, en términos relativos,
sionó serios estragos al EGP y a la Organi- el 32% del total de actos de terror masivo
zación del Pueblo en Armas (ORPA). Dicha que se efectuaron en dicho año. También
organización reconoció que además de la el terror masivo muestra su gran exten-
destrucción de buena parte de su infraes- sión y profundidad en dichas regiones, si
tructura urbana, la ofensiva aniquiló a 33 se analiza el problema desde el punto de
de sus cuadros de diversos rangos33. vista del número de víctimas. Como se ha
Además de la ciudad capital, las or- dicho, en 1982 las masacres cobraron casi
ganizaciones insurgentes se encontraban 7.000 víctimas (obviamente esta cifra es
asentadas en diversas partes del país, y a solamente un indicador, pues solamente
diferencia de lo que había sucedido en los se contabilizan las víctimas registradas).
años sesenta, las regiones en las cuales De ese total, las masacres efectuadas en
operaban estaban pobladas por población los mencionados departamentos cobraron
indígena. Por ello, el terror contrainsurgente 5.311 vidas, lo cual significa un 77% del
ya no involucró solamente a la zona central total de víctimas que el genocidio cobró
del país –particularmente el departamento en 1982. Además, deben considerarse,
de Guatemala, en el cual se encuentra la para apuntalar esta apreciación sobre la
capital del país– sino tuvo una extensión regionalización del terror y sus objetivos
mayor, pues comprendió a los más diver- sobre una organización en particular, los
sos departamentos, inclusive a aquellos en datos del genocidio y arrasamiento de los
los cuales anteriormente las proporciones distintos poblados de los departamentos
del terror fueron minúsculas. Así las cosas, de Alta y Baja Verapaz. En Alta Verapaz
el primer momento de la oleada de terror, se realizaron 35 masacres (14% del total
se dirigió hacia la aniquilación de la lucha efectuado en 1982) que costaron la vida
abierta, legal, pacífica. El segundo momen- a 709 personas (10% del total de víctimas)
to, persiguió la destrucción del movimiento mientras que en Baja Verapaz únicamente
guerrillero. 7 masacres costaron la vida de 448 perso-
La periodización y regionalización de lo nas (6.5% del total de víctimas). Fuera de
acontecido entre 1978 y 1986, nos mues- estos departamentos, el genocidio es poco
tra, de manera palpable, cual fue la orga- significativo en términos relativos, aunque
nización insurgente que en cada momen- en algunos casos no es de ninguna mane-
to la dictadura consideró su prioridad. Es ra desestimable. Por ejemplo en Sololá, se
evidente que en las primeras fases de ese efectuaron durante aquel año 8 masacres
segundo momento, la acción de genocidio que costaron 90 vidas, mientras que en El
y tierra arrasada, fue el resultado de la con- Petén se observaron 4 que significaron 228
centración de fuerzas militares para gol- muertos y desaparecidos y en San Marcos
pear militarmente a aquellas zonas que, en y Escuintla, 6 que cobraron 50 vidas34.
el mapa de la contrainsurgencia, aparecían En 1983, los datos indican que la dicta-
bajo la influencia del EGP. Entre 249 ma- dura de Ríos Montt varió su táctica de terror
sacres contabilizadas en 1982, el 73% (que masivo. En primer lugar, bajó notablemen-
corresponde en cifras absolutas a 182) fue- te el número de masacres y de víctimas de
ron realizadas en los departamentos de El las mismas. En aquel año se efectuaron
Quiché, Huehuetenango y Chimaltenango. 82 masacres, cifra baja si se le compara
Solamente en El Quiché se efectuaron 80, con las 249 del año anterior. El número de

33
Organización del Pueblo en Armas (ORPA), Comunicado, Julio, 1982; Payeras, Mario, El trueno en la ciudad, Juan
Pablos Editor, México, D.F., 1987.
34
Tanto el número de las víctimas como el número de masacres están tomadas de Figueroa, 1991. Págs. 231-261.

84
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

víctimas también bajó notablemente, pues departamento de Alta Verapaz se mantuvo


solamente se contabilizaron 957, mientras en 1982 y en 1983, a su interior se manifes-
que en 1982 tal número ascendió a casi taron cambios. Así, si en 1982 el genocidio
7.000. En segundo lugar, la intensificación y el arrasamiento de aldeas se encontró en
del terror se fue desplazando hacia otras la parte noroccidental y central del mismo,
regiones, aun cuando el énfasis en El Qui- a fines de ese año se empieza a expandir
ché y Alta Verapaz se mantuvo. Del total de hacia el sector nororiental. La razón de di-
masacres que se efectuaron en 1982, casi cho desplazamiento parece que fue debi-
el 30% se realizó en El Quiché (24), mien- da a las prioridades militares del gobierno
tras que en Alta Verapaz se contabilizaron de Ríos Montt. Una vez que se había hecho
16, que en términos porcentuales signifi- la faena contra el enemigo más peligroso,
ca casi el 20%. Estos dos departamentos el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP),
concentraron 588 de las 956 víctimas del la dictadura empezó a atacar a enemigos
terror masivo de aquel año, lo que significa que consideraba de menor calibre militar
casi el 62% del total. Pero otros departa- como sería el Partido Guatemalteco del
mentos empezaron a padecer también los Trabajo (PGT). En octubre de 1982, el ejér-
efectos del arrasamiento y el genocidio. En cito inició una ola de masacres (entre 20
Quetzal­tenango se observaron 6 masacres y 30) en los municipios de Cahabón, Se-
que cobraron 51 víctimas, en San Marcos nahú, Panzós y Lanquín, que continuaría
12 con 77, Izabal 1 con 30. Particularmente hasta principios del segundo semestre de
San Marcos y Quetzaltenango observaron 1983. Por las mismas razones podemos
durante 1983 una oleada de terror selecti- decir que en 1983, el terror selectivo em-
vo, el cual fue más significativo durante ese pezó a concentrarse en un primer momen-
año que el terror masivo. Por otra parte, se to en San Marcos, Quetzaltenango y en la
observó una diversificación en todos los capital del país, y en un segundo momento
departamentos, aunque sea en cantidades convirtió a esta última en su escenario pri-
mínimas, de los actos de terror masivo. De vilegiado a la par que se convirtió en la for-
esta manera, departamentos como Sacate- ma principal de terror. Finalmente, en 1984
péquez, Totonicapán, Retalhuleu, Jutiapa y cuando la dictadura militar era encabezada
Chiquimula, así como Izabal, durante 1982 por Mejía Víctores puso énfasis en el terror
no registraron ningún acto de terror masivo selectivo, sin que esto implicara el que se
(al menos en los datos que pudimos obte- diera por concluido el terror masivo. Sola-
ner), en 1983 aparcen ya como escenarios mente en los primeros tres meses de 1984,
del terror estatal. En otros departamen­tos, se observaron 17 masacres que cobraron
que en 1982 fueron castigados con tal tipo 200 víctimas36.
de terror, en 1983 observan una menor in- Puede adivinarse el sentido de toda
cidencia del mismo. Tal es el caso de Chi- esta periodización y regionalización con-
maltenango, Huehuetenango, El Petén y trainsurgente observada entre 1978 y 1986.
Baja Verapaz35. A partir del estallido de una situación revo-
Las variaciones tácticas de la contrain- lucionaria en Nicaragua, el alto mando del
surgencia son evidentes cuando se analiza ejército guatemalteco debe haberse plan-
el caso particular del terror en el depar- teado la aniquilación de un enemigo inter-
tamento de Alta Verapaz durante 1982 y no. Este enemigo interno no era uno de ca-
1983. Aun cuando el índice del mismo en el rácter regular, por lo que no solamente las

35
Figueroa Ibarra, Carlos, El recurso del miedo. Págs. 231-261.
36
Idem.

85
Revista de Estudios sobre Genocidio

organizaciones insurgentes fueron vistas hasta el término del conflicto en diciembre


como objetivo militar, sino también las or- de 1996. Es en este contexto en el cual la
ganizaciones sociales y población civil en estrategia se encamina decididamente ha-
las que real o supuestamente podía tener cia la instauración de un gobierno civil y el
influencia la insurgencia. discurso de la democracia, con lo cual se
Así las cosas, y a manera de esbozo, buscaba quitarle a la insurgencia un argu-
puede decirse que el primer momento tác- mento decisivo: la existencia de una dicta-
tico de la estrategia de la contrainsurgen- dura militar. Formalmente la dictadura mili-
cia fue desarticular al movimiento popular tar terminó en enero de 1986 con el inicio
urbano que había crecido en la década de del gobierno de Vinicio Cerezo.
los setenta. A eso se dedicó entre 1978 y
1980. A fines de 1979, este énfasis se com-
Genocidio y terror legitimado
binó con el ataque a la base social del EGP
en Guatemala
en El Quiché y en 1981 procedió a desar-
ticular la infraestructura insurgente en la Lo ocurrido en Guatemala entre 1954
capital. Destinatarios de esta ofensiva en y 1976, puede ser calificado como un ge-
la capital fueron el propio EGP y la ORPA. nocidio. Sin embargo, si nos atenemos a
A fines de 1981 se empezó a implantar la la definición jurídica que adoptó la Con-
política de tierra arrasada y las masacres, vención de la Organización de la Naciones
las cuales continuaron durante 1982 y 1983 Unidas sobre Genocidio, los abogados de
y tuvieron como principal destinatario al los genocidas guatemaltecos pueden ar-
propio EGP y en un segundo término a las güir que lo sucedido en Guatemala no ca-
otras organizaciones insurgentes como las lifica como tal. No hubo ningún grupo na-
Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). El alti- cional, étnico, racial o religioso que como
plano septentrional y central se convirtie- tal fuera destruido total o parcialmente de
ron en un escenario privilegiado del terror manera intencional38. Precisamente el caso
masivo, lo que no quiere decir que otras de Guatemala revela que es cierto lo que
regiones estuvieran exentas de su azote. algunos especialistas afirman, que el con-
Cabe decir que en marzo de 1982, con el cepto se vuelve elusivo y problemático39.
golpe encabezado por Ríos Montt, Estado Como la definición jurídica es exclusivista,
y ejército hicieron un significativo reajuste en el caso guatemalteco a veces los que
de su estrategia, y el terror contrainsurgen- han argumentado el genocidio lo han he-
te se alternó con una activa búsqueda de cho desde la perspectiva de que la ma-
legitimidad para la reestabilización esta- tanza estuvo dirigida a desaparecer a las
tal37. En 1984 el terror volvió a hacer énfasis distintas etnias mayas que existen en el
en la ciudad capital y buscó desarticular la país. Finalmente, se argumenta, la gran
red clandestina de organizaciones como el mayoría de los muertos y desaparecidos
PGT, al cual debe haber visualizado como por el terrorismo de Estado guatemalteco
de menor importancia. A partir de 1985, el fueron personas que pertenecían a dichas
terror masivo amainó y el énfasis fue puesto etnias40. El argumento puede ser refutado
en el selectivo, el cual habría de continuar con dos hechos igualmente ciertos. En

37
Ibídem. Cap. V.
38
Harff, Barbara. Op. Cit. Pág. 172.
39
Bjornlund, Matthias, Eric Markusen y Marttin Mennecke, “¿Que es el Genocidio? En la búsqueda de un denomina-
dor común entre definiciones jurídicas y no jurídicas”, en Daniel Feiernstein (Compilador), Genocidio. La administra-
ción de la muerte en la modernidad. Op. Cit. Págs. 21-23.
40
Ibídem. Pág. 47.

86
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

primer lugar, una enorme cantidad de víc- perfectamente con la lógica maniquea y de
timas fueron personas que no pertenecían pretensiones totalitarias de la cultura del
a ninguna de estas etnias, es decir fueron terror. Indios y comunistas encarnaron esa
ladinos como en Guatemala se les ha lla- otredad que ya era intolerable desde antes
mado a los mestizos. En segundo lugar, de iniciar la Guerra Fría43.
del lado de los perpetradores, hubo entu- El exclusivismo de la definición jurídica
siastas victimarios indígenas en los más de genocidio ha llevado a algunos autores
distintos niveles del aparato genocida. a construir otras categorías como politici-
Ciertamente sucedió en Guatemala lo dio44 o generocidio45. Pero si salimos de la
que se observó en el genocidio armenio, definición jurídica y adoptamos una pers-
judío y ruandés 41. La matanza fue prece- pectiva inclusivista el genocidio es fácil de
dida de la construcción de una otredad detectar. La agregación de los grupos polí-
negativa que creó las condiciones de legi- ticos y sociales46 a los nacionales, étnicos,
timidad necesarias para perpetrarla42. En raciales y religiosos, ubicaría francamente
el caso de la región que abarca Chiapas a Guatemala en el listado de países en los
y Centroamérica, la construcción de una cuales, el genocidio es claramente percep-
otredad negativa expresada en el racismo tible. Además, consolidaría esta perspecti-
hacia los pueblos indígenas fue indispen- va si partimos del hecho de que el grupo
sable en la legitimación de la expoliación victimizado no necesariamente tiene que
y el terror. El indio fue visualizado por la existir como tal: basta con que haya sido
clase dominante y la población ladina –que construido en la subjetividad del perpetra-
creció a partir del siglo XVI– como holga- dor47. Lo que sucedió en Guatemala pare-
zán, sucio, hipócrita, bestia traicionera cería ser una combinación entre la existen-
para la cual solamente había un remedio: cia real del grupo al que se buscó destruir
el látigo. Pero en Centroamérica del siglo (indios y comunistas) con una construcción
XX, especialmente después de la insurrec- subjetiva de los mismos: el término comu-
ción de El Salvador en 1932, surgió una nista fue aplicado con gran flexibilidad a
nueva otredad negativa: el comunismo. La muchos individuos y sectores sociales los
nueva bestia traicionera, igualmente hipó- cuales difícilmente calificarían como tales.
crita y agazapada, buscaba despojar a los El asunto de las otredades negativas
ciudadanos honrados del producto de su resulta esclarecedor porque el genocidio
trabajo en beneficio del Estado; pretendía solamente es posible si tiene legitimidad
despojarlos de su casa para meter a varias pasiva o activa en, al menos, una parte
familias en ella, disolver el matrimonio y la de la sociedad. Esto lo ha examinado Eric
familia, e incluso arrebatar a los padres la Johnson cuando ha indagado en qué me-
tutela de sus hijos, para cedérsela al Es- dida el pueblo alemán tenía conocimiento
tado. La paranoia anticomunista que la del genocidio para concluir de que es muy
Guerra Fría desató en todas partes, encajó difícil que no hubiese estado enterado de

41
Dadrian, Vahakn N. Op. Cit. Págs. 75-121.
42
Feierstein, Daniel, Seis estudios sobre genocidio. Análisis de las relaciones sociales: otredad, exclusión y exterminio.
EUDEBA, Buenos Aires, 2000. Págs. 36-40.
43
Figueroa Ibarra, Carlos, “Cultura del terror y guerra fría en Guatemala”... Op. Cit.; Figueroa Ibarra, Carlos, “The
Culture of Terror and Cold war in Guatemala”... Op. Cit.
44
Harff, Barbara. Op. Cit.
45
Jones, Adam, “Enfrentando al generocidio” en Daniel Feiernstein (compilador), Genocidio. La administración de la
muerte en la modernidad... Op. Cit.
46
Bjornlund, Matthias, Eric Markusen y Marttin Mennecke. Op. Cit. Pág. 34.
47
Ibídem. Pág. 40.

87
Revista de Estudios sobre Genocidio

lo que estaba sucediendo48. El problema de la violencia de estado en Guatemala. Por-


los vínculos de la sociedad y el terror con- que buena parte de la causalidad del terror
trainsurgente no se termina con el asunto contrainsurgente, se encuentra en una cul-
de las secuelas de la represión que persis- tura política que existe de manera difusa
ten en víctimas, familiares y la sociedad en en la sociedad guatemalteca. Esta cultu-
general, aún después de muchos años. En ra política tolera las acciones de violencia
el caso guatemalteco, es necesario enca- ilegal contra ciertos personas o grupos de
rar con decisión el hecho de que si el Es- personas en la medida en que existe un
tado pudo realizar los horrores que en las consenso con respecto a su peligrosidad.
páginas precedentes hemos consignado, Primero fueron los integrantes de las distin-
fue porque hubo una parte significativa de tas etnias llamados con desprecio racista
la sociedad que de manera pasiva –simple- “indios”. Después fueron los “comunistas”,
mente viendo hacia otro lado–, o de manera cualquiera que haya sido la definición que
activa –apoyando y legitimando el terror–, le de tal condición se haya tenido. Ahora son
dio sustento político a estas acciones49. los delincuentes, los mareros, es decir los
En páginas anteriores se ha planteado integrantes de las llamadas maras.50 Las
que cuando un Estado realiza prácticas acciones ilegales efectuadas de manera
de violencia que devienen ilegales, corre irregular por los cuerpos policiacos, por
el riesgo de perder legitimidad, es decir la los escuadrones de la muerte que proba-
aceptación, el consenso, de la sociedad ci- blemente funcionan en su seno, tienen una
vil, del conjunto de los ciudadanos. Pero, legitimidad similar como cuando antaño se
¿qué sucede cuando este consenso no se asesinaba a indios y los comunistas. Para
pierde o no se pierde totalmente? ¿Qué bien o para mal, no siempre lo legal es le-
sucede cuando al menos una parte de la gítimo, ni lo ilegal es ilegítimo. En el terreno
sociedad interviene activamente con finan- de la perversidad, la legitimidad de la eje-
ciamiento y apoyo político a dichas accio- cución extrajudicial de delincuentes se re-
nes? En efecto, habrá que convenir que el vela en el hecho de llamar “limpieza social”
terror contrainsurgente no solamente fue a esa monstruosidad jurídica.
obra de un grupo de altos militares sino Este tema, cuyos orígenes se remon-
también hubo involucramiento de un sec- tan al momento de la guerra sucia en Gua-
tor del empresariado. Pero más allá de este temala, es de gran actualidad. En la prensa
involucramiento, ¿qué sucede cuando un ya se empieza a ventilar cuando se dice
sector de la sociedad justifica el que una que “A lo largo de 30 años el Estado se fue
persona sea ejecutada extrajudicialmente transformado en delincuente para derrotar
o desaparecida de manera forzosa porque la delincuencia subversiva. Ahora, una vez
es subversivo o comunista? La respuesta a más, se construye un Estado delincuente
estos interrogantes y seguramente a otros para enfrentar a la delincuencia común y al
más debe hacerse con esmero y rigor para crimen organizado.” Y agrega el periodista
poder terminar de desentrañar las raíces de atribulado “las altas esferas de la seguri-

48
Johnson, Eric A, El Terror nazi. La Gestapo, los judíos y el pueblo alemán, Editorial Paidós, Barcelona, 2002. Págs.
274-393.
49
El problema ha sido planteado para el genocidio judío, guatemalteco y argentino respectivamente por Feierstein,
Daniel. Seis estudios sobre genocidio. Op. Cit.; Figueroa Ibarra, Carlos, Los que siempre estarán en ninguna parte...
Op. Cit.; y Calveiro, Pilar, Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina, Ediciones COLIHUE,
Buenos Aires, 1998.
50
Las maras son masivas bandas de delincuentes juveniles que efectúan actos de gran violencia. Nacieron en los
suburbios de Los Angeles. La deportación de sus iniciales integrantes, hizo proliferar estas bandas en El Salvador,
Guatemala, Honduras y ahora en una parte de México.

88
Genocidio y terrorismo de Estado en Guatemala (1954-1996). Una interpretación

dad del Estado guatemalteco han optado delincuencia y tiene la convicción de que a
desde siempre por la eficacia y el pragma- los criminales implacables no hay otro ca-
tismo y han procedido a organizar escua- mino que aplicarles su propia medicina. En
drones de la muerte integrados por policías otras palabras, la desesperación y el miedo
de alta y sicarios profesionales contratados de los ciudadanos, termina por concederle
para asesinar delincuentes, mafiosos y ma- cierta clase de legitimidad a esta variación
reros”. Resulta descorazonador que “estas del terrorismo de Estado”51.
prácticas extrajudiciales suelen contar con He aquí el punto en el que se encuen-
el apoyo y la simpatía popular, es decir, son tra la sociedad guatemalteca, es el lugar de
causas populares, pues la gran mayoría de donde tendrá que arrancar el largo camino
la gente vive vulnerable e indefensa ante la que queda por andar.F

51
Zamora, José Rubén, “Editorial”, en El Periódico, Guatemala, 18 de marzo, 2007.

89
Revista de Estudios sobre Genocidio

Un elemento del genocidio: violaciones,


guerra total y derecho internacional en el siglo XX*

Christoph Schiessl

La violación en la guerra No debería ser una sorpresa que la


violación de mujeres siempre haya forma-
La guerra en la ex Yugoslavia a partir do parte de la guerra y el genocidio.2 Surge
de 1991 expuso ante el mundo las violacio- independientemente de la nacionalidad o
nes masivas como método de guerra total la ubicación geográfica. Debe notarse aquí
y genocidio. Grupos como el Congreso la existencia de diversos tipos de motiva-
para la Unidad Serbia (con sede en Cali- ciones. Más allá del aspecto puramente
fornia) niegan la existencia de violaciones sexual, en tiempos de guerra, la distinción
masivas planificadas, así como el funcio- entre el asesinato y otras formas de violen-
namiento de “campos de violación”. Pero cia se desvanece fácilmente. Además, se
incluso esta organización pro serbia admite desarrolla un poder grupal que no tiene
la existencia de violaciones en situaciones comparación en la vida civil y que aumenta
de guerra, tal como lo manifiesta su página el poder individual del hombre. Los solda-
web: “El análisis minucioso de informes de dos deben probar su recientemente ad-
prensa y documentación internacional (...) quirida superioridad ante una mujer y sus
revela [a] la ausencia total de informes so- familiares de sexo masculino, pero también
bre ‘violaciones sistemáticas’ o de un nú- ante sus camaradas. La violación es, por lo
mero de violaciones considerado superior tanto, un medio para desmoralizar a toda
al habitual durante una guerra”1. No sólo una población a través de estos actos de
en esta guerra, la violación parece ser un violencia contra la mujer.
mal necesario que resulta más o menos Como respuesta, siempre existieron
tolerado. intentos de poner límites a la guerra total

* Este artículo fue extraído del Journal of Genocide Research, (Vol.4, Nº 2, 2002. Págs. 197-210) con el derecho no
exclusivo de edición en español otorgado como parte del intercambio de cooperación entre el Journal of Genocide
Research y la Revista de Estudios sobre Genocidio. Se agradece al Journal of Genocide Research la cesión de dere-
chos. Traducción: Mariana Dematteo.
Deseo agradecer a Chris Johnson (Universidad Estatal de Wayne) por su ayuda y apoyo.
1
Véase la página web del Congreso para la Unidad Serbia: http://suc.suc.org/politics/rape/nanag/index.html (22 de
febrero de 2001).
2
La violación de hombres durante la guerra (y en general) es un tema difícilmente abordado aún hoy, aunque parece
ser más común de lo que se cree. Existen numerosos relatos de la ex Yugoslavia y de la tortura japonesa contra
hombres chinos y coreanos durante la Segunda Guerra Mundial, durante la cual los prisioneros eran violados por
sus captores o forzados a mantener relaciones sexuales con otros prisioneros.

90
Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total y derecho internacional en el siglo XX

y a sus excesos como, por ejemplo, la vio- potencial genocida y la guerra total durante
lación3. Este movimiento cobró fuerza du- el siglo XX en Europa. Para ello, la natura-
rante los siglos XIX y XX y culminó en las leza de la relación entre violador y víctima
Convenciones de Ginebra y el Tribunal de es de suma importancia. Además, habría
Crímenes de Guerra de Nuremberg. No que preguntarse ¿qué rol cumplen el poder
obstante, la violación no ocupó un lugar y la dominación? También es necesario in-
demasiado preponderante en estos inten- vestigar los antecedentes de la cuestión de
tos de regular la guerra total. Las Conven- la violación en el derecho internacional que
ciones de La Haya y los tribunales de Nur- regula la guerra, incluyendo las disposicio-
emberg y Tokio no hacen mención alguna nes de las Convenciones de La Haya, las
de la violencia contra la mujer. Finalmente, Convenciones de Ginebra, el Tribunal de
la 4ta. Convención de Ginebra la incluyó Nuremberg y la Organización de las Nacio-
explícitamente en sus disposiciones. Más nes Unidas.
adelante, los dos protocolos adicionales
de la Convención de 1977 plantearon nue- ¿Por qué los soldados cometen violaciones
vamente esta cuestión. La Organización de durante una guerra?
las Naciones Unidas ordenó la creación de Dominación y desmoralización. A me-
un nuevo tribunal referido a la guerra en la nudo la importancia de la violación ha sido
ex Yugoslavia, llamado Tribunal Penal Inter- desestimada al considerársela un desafor-
nacional para la ex Yugoslavia (TPIY o ICTY, tunado pero inevitable efecto colateral de la
en sus siglas en inglés)4. Desde el Tribunal guerra. Pero las motivaciones son mucho
de Nuremberg, hace ya más de 50 años, más profundas. Una realidad fundamental
ninguna organización internacional había es que son generalmente los ganadores en
intentado procesar a criminales de guerra un conflicto militar los que cometen viola-
a una escala semejante. En el proceso se ciones, para lo cual existen dos explicacio-
incluye la violación, en forma más desta- nes. La más obvia se refiere al hecho de
cada que nunca. En febrero de 2001, tres que cuando un ejército victorioso marcha
hombres fueron condenados sólo sobre la a través del territorio de los derrotados, las
base de violación y tortura sexual, con sen- víctimas de la violación serán las mujeres
tencias de prisión de hasta 28 años5. del pueblo derrotado. Según Susan Brown-
Diversos autores, como Susan Brown- miller, existe una segunda razón. En su opi-
miller o Alexandra Stiglmayer, han cubierto nión, “la violación es el acto de un conquis-
los distintos aspectos que giran en torno a tador”6. Históricamente, la posibilidad de
la violación en situaciones de conflicto ar- violar y saquear ha sido la única recompen-
mado, pero sigue faltando un perfil general sa disponible para los soldados rasos. Por
de las motivaciones y las implicancias le- lo general mercenarios, no se les pagaba
gales. Éste es un intento de trazar nueva- regularmente y a veces no recibían pago
mente la conexión entre la violación con su alguno. Con el tiempo, “el triunfo sobre la

3
Aquí surgen nuevos interrogantes. ¿Tiene sentido intentar regular la guerra? Según los actuales estándares del
derecho internacional concernientes a la guerra, es perfectamente “legal” dispararle a otro soldado desde una corta
distancia. Pero si este soldado yace herido en el suelo, debe ser trasladado a un campo de prisioneros de guerra y
se le debe proporcionar atención médica.
4
Véase http://www.un.org/icty/. Healey, S. A. “Prosecuting rape under the Statute of the War Crimes Tribunal for the
former Yugoslavia”, en el Brooklyn Journal of International Law, Vol. 21, 1995. Pág. 327. Tompkins, Tamara L. “Pros-
ecuting rape as a war crime: speaking the unspeakable”, en el Notre Dame Law Review, Vol. 70, 1995. Pág. 845.
Niarchos, Catherine. “Women, war and rape: challenges facing the International Tribunal for the Former Yugoslavia”,
en Human Rights Quarterly, Vol. 17, 1995. Pág. 649.
5
http://www.nytimes.com/aponline/world/AP-War-Crimes-Rape-Camps.html (22 de febrero de 2001).
6
Brownmiller, Susan, Against Our Will: Men, Women and Rape, Simon and Schuster, Nueva York, 1975. Pág. 35.

91
Revista de Estudios sobre Genocidio

mujer a través de la violación se convirtió pios ojos o que escuchen los gritos. Los
en un instrumento para medir la victoria”7, y hombres del bando perdedor perciben la
funcionaba como recompensa de guerra. violación de “sus” mujeres como la peor
Inicialmente, la violación también tenía humillación. Para ellos constituye un claro
otro propósito. Tras haberse perpetrado la intento de destruir y derrotar, no sólo física-
violación, la mujer era habitualmente sepa- mente sino, lo que es más importante, psi-
rada de la sociedad. El denominado robo cológicamente. Como señala Brownmiller,
de novias “rejuvenecía” a la población del “[a]demás de una preocupación genuina y
atacante 8. Por lo general, estas mujeres humana por sus amadas esposas e hijas,
ejercían la prostitución y luego tenían la po- la violación por parte del conquistador es
sibilidad de escalar posiciones en su nueva evidencia concluyente de la situación de
sociedad con relativa rapidez. impotencia masculina del conquistado”11.
Pero aquí existe otra motivación. La La violación demuestra que los hombres
“absoluta embriaguez de la victoria”, como del bando derrotado carecen de poder.
la llama Brownmiller9, ha funcionado siem- Deshonra a las mujeres e implica una cas-
pre como una manera de desmoralizar tración simbólica de sus hombres12.
y también de intimidar. Aquí, la violación Esto se hace evidente, por ejemplo, en
funciona como un “instrumento de domes- ilustraciones de la Primera Guerra Mundial
ticación”. Tiene como finalidad quebrar la sobre el ataque alemán a Francia y Bélgi-
voluntad y “crear un ser dócil, deferente ca. Los dibujos muestran, por ejemplo, a
y obediente”. Elimina cualquier grado de un padre indefenso viendo cómo violan a
control sobre lo que penetra nuestros cuer- su mujer, cuya única alternativa es tran-
pos y, por lo tanto, transmite dominación10. quilizar a los niños que lloran. La absoluta
Esto no sólo le ocurre a las mujeres, sino impotencia se vuelve obvia, con sus ojos
también a los esposos, padres, hermanos abiertos de par en par, casi en blanco,
y vecinos de esas mujeres. Por lo general, destacándose en la por lo demás oscura
el soldado no es consciente de este efec- imagen 13. El cuerpo de la mujer violada
to. Cuando un soldado abre la puerta de funciona aquí como un “campo de batalla
una casa con la culata de su fusil, no suele ceremonial, una pasarela para que el ven-
tener en mente una sofisticada motivación cedor presente su estandarte”14.
política. Pero el efecto es, indudablemen- Durante una guerra, los actos de viola-
te, el de sometimiento, evidente para todos ción son habitualmente perpetrados frente
aquellos que vean el acto con sus pro- a los familiares y vecinos de la mujer, sean

7
Idem.
8
Acerca del fenómeno de intercambiar mujeres, véase Lerner, Gerda, The Creation of Patriarchy, Oxford University
Press, Nueva York, 1986. Pág. 46.
9
Brownmiller, Susan. Op. Cit. Pág. 37.
10
Card, Claudia. “Rape as a weapon of war”, en Hypatia, Vol. 11, 1996. Pág. 67.
11
Brownmiller, Susan. Op. Cit. Pág. 38.
12
Seifert, Ruth. “War and rape: a preliminary analysis”, en Stiglmayer, Alexandra (ed.), Mass Rape: The War Against
Women in Bosnia-Herzegovina, University of Nebraska Press, Lincoln, 1994. Pág. 59. Véase también Naimark, Nor-
man, The Russians in Germany: A History of the Soviet Zone of Occupation, 1945-1949, Belknap Press of Harvard
University Press, Cambridge, MA, 1995. Pág. 114. Véase también Lerner, Patriarchy. Pág. 80.
13
Harris, Ruth, “The ‘child of the barbarian’: rape, race and nationalism in France during the First World War”, en Past
& Present, Vol. 141, 1993. Pág. 187. La leyenda de la ilustración es: “En Coulommeriers, el 6 de septiembre de
1914, alrededor de las nueve de la noche, un soldado violó a una ama de casa en presencia de su esposo, quien,
medio muerto por haber sido golpeado con la culata de un fusil, no se atrevió a interferir y sólo trató de calmar a
sus hijos”.
14
Brownmiller, Susan. Op. Cit. Pág. 38.

92
Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total y derecho internacional en el siglo XX

éstos mujeres o, mejor aun, hombres15. Al- manes, entre las cuales casi siempre esta-
gunas veces, la razón de esto es la estre- ba presente la violación y tortura de mujeres
cha relación de la víctima con los miembros y niñas judías. Una de las sobrevivientes
de su familia y su comunidad. Por otra par- declaró que los hogares de los judíos eran
te, la violación más o menos pública forma saqueados antes de que las mujeres fueran
parte de un plan deliberado. Ver soldados escogidas, y procedió a relatar:
arrastrando a las mujeres fuera de sus ca- La siguiente noche (...) golpearon
sas para violarlas en público es algo ha- nuevamente la puerta. El comandante
bitual y contribuye a desmoralizar a la po- entró y exigió a la mujer del judío eje-
blación civil. El testimonio de mujeres fran- cutado (...) Se la llevaron. Creíamos
cesas violadas durante la Primera Guerra que la iban a matar, pero los alema-
Mundial demostraba el alto grado de terror nes actuaron de manera más brutal,
infundido por los perpetradores alemanes. la violaron aquí mismo en el patio.19
Por ejemplo, una mujer francesa se refirió Éste y otros relatos similares, más tar-
a su agresor como “coloso”, mientras que de presentados ante el Tribunal de Críme-
las descripciones de otras mujeres sobre nes de Guerra de Nuremberg, también re-
sus violadores alemanes transmiten una velaron el uso habitual de la violación como
sensación de “solidez brutal”16. instrumento de terror.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Sin embargo, bajo las leyes de Nurem-
violación rápidamente reapareció cuando el berg de 1935, la mezcla de razas no estaba
ejército de Hitler invadió Polonia y más tar- permitida. Esto se refería al matrimonio y a
de la Unión Soviética. En la ideología nazi, las relaciones extramaritales, pero también
los eslavos y especialmente los judíos eran abarcaba las relaciones sexuales forzadas.
por lo general considerados débiles y feme- La llamada “deshonra racial” fue decreta-
ninos. Acerca de las ilustraciones alemanas da por miedo a la contaminación de la raza
de los judíos, George Mosse comentó: “sus aria. Muchos de los soldados parecían no
cuerpos estereotipados apenas diferían tener en cuenta esas disposiciones. Pero,
de los cuerpos de los homosexuales”17. La aparentemente, algunos landser (soldado
creación de una sociedad nueva y superior de a pie) alemanes tenían problemas con
era una tarea de hombres, en la cual judíos esto. En sus memorias, una mujer judía
y eslavos no tenían cabida18. Naturalmente, relata cómo fue arrastrada por un soldado
los soldados alemanes recurrieron a la vio- alemán hasta una habitación, en donde
lación como método de sometimiento. La éste la golpeó y dijo:
violencia sexual contra la mujer se acopla- Tú no sabes cómo obedecer (...)
ba perfectamente a las ideas nazis de una Yo te enseñaré. Pero no puedo po-
raza aria superior, uno de cuyos principales seerte, basura, porque eres judía e
objetivos era someter y destruir a las razas inmunda. ¡Qué vergüenza! (...) ¡Aquí
inferiores. Los relatos de los sobrevivientes está lo que puedes tener por ser una
describen las tácticas de los soldados ale- sucia judía, no a mí, sino esto!20

15
Card, Claudia. Op. Cit. Pág. 6. Tanaka, Yuki, Hidden Horrors: Japanese War Crimes in World War II, Westview Press,
Boulder, CO, 1996. Pág. 107.
16
Harris, Ruth. Op. Cit. Pág. 177.
17
Mosse, George L, The Image of Man: The Creation of Modern Masculinity, Oxford University Press, Nueva York,
1996. Pág. 70.
18
Ibídem. Pág. 73.
19
Brownmiller, Susan. Op. Cit. Pág.50.
20
Ibídem. Pág. 51.

93
Revista de Estudios sobre Genocidio

Los soldados japoneses se compor- comportamiento, pero la segunda línea


taron de manera similar durante la ocu- exhibía un alto grado de desorganización.
pación de China y Corea. Basándose en No estaban entre los primeros durante el
ideas de superioridad racial similares a la glorioso momento en el que marcharon
ideología nazi, los soldados japoneses uti- por primera vez sobre territorio alemán y,
lizaron la violación como método primario por lo tanto, eran más proclives a recurrir
de la guerra total. El conocido ejemplo del a la violación 23. A las víctimas no les im-
tratamiento de la población de Nanking lo portaban sus motivaciones; no obstante,
demuestra claramente. Un grupo de misio- estaban temerosas y aterrorizadas. Como
neros, que permaneció en la ciudad, ela- ya fuera demostrado, estas víctimas son
boró un informe sobre lo ocurrido, el cual menos propensas a defenderse o resistirse
fue utilizado en el Tribunal de Crímenes de en cualquier otra forma.
Guerra de Tokio en 1947. Además, muchos Una vez más, la guerra en la ex Yu-
testigos oculares testificaron. Todos los re- goslavia expuso ante el mundo los actos
latos exhiben un patrón similar: la violación de violación en situaciones de guerra. En
y el asesinato, generalmente en público, este caso en particular, la violación tiene
acompañaban al saqueo y posterior incen- otro objetivo además de la humillación y el
dio de las casas. Un testigo declaró: “Un control, el de la expulsión y la dispersión24.
soldado que llevaba una espada, que creo En las áreas más étnicamente diversas de
era un oficial, tomó a mi cuñada, la violó y lo que alguna vez constituyó el Estado de
luego la mató en presencia de su marido y Yugoslavia, cada uno de los grupos –ser-
de sus hijos”21. bios, croatas, musulmanes bosnios o ko-
Los soldados aliados también come- sovares albaneses– intenta llevar a cabo
tieron actos de violación durante la Segun- una limpieza étnica de las áreas que ellos
da Guerra Mundial. Fueron particularmente creen les pertenecen legítimamente; y la
los soldados rusos y los franceses marro- violación los ayuda en esta tarea.
quíes quienes perpetraron este crimen de Incluso podríamos ir más allá y plantear
guerra. La violación también ocurrió entre que las guerras modernas no sólo apuntan
las tropas norteamericanas y las británi- a lograr un objetivo militar; también se las
cas, aunque en una escala mucho menor. puede considerar como un intento de des-
Pero aun sus líderes militares reconocie- truir la cultura del oponente. Durante el si-
ron que la violación era casi inevitable22. glo XX, las guerras siempre han involucra-
En este caso, la violación también tuvo el do excesivamente a la población civil. Las
mismo propósito de humillar y someter a la mujeres, los niños y los ancianos se hallan
población civil para quebrar su voluntad y en el centro de estos conflictos militares. Si
su resistencia. La represalia y la venganza el objetivo es despedazar una cultura, las
desempeñan aquí un rol fundamental, un mujeres “naturalmente” se convierten en el
punto que se analizará más adelante. En el blanco primario. Esto tiene su razón en la
caso del Ejército Rojo, los soldados de la importante posición cultural que las muje-
primera línea eran disciplinados y de buen res ocupan en la sociedad, especialmente

21
Ibídem. Pág. 59.
22
Ibídem. Pág. 31.
23
Para un relato detallado, véase Grossman, Atina. “A question of silence: the rape of German women by Soviet
soldiers, en Nicole Ann Dombrowski, (ed.), Women and War in the Twentieth Century: Enlisted Without our Consent,
Garland Publishing, Nueva York, 1999. Págs. 162-183.
24
Véase Thomas, Dorothy Q. y Ralph, Regan E., “Rape in war: the case of Bosnia”, en Ramet, Sabrina P. (ed.), Gen-
der Politics in the Western Balkans, Pennsylvania University Press, University Park, PA, 1999. Pág. 206.

94
Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total y derecho internacional en el siglo XX

dentro de la estructura familiar25. A medida familias que fueron violadas a otro campo
que el siglo XX transcurría, el porcentaje de de refugiados28. Las ideas religiosas y mo-
bajas civiles en una guerra era cada vez rales desempeñan un papel importante en
mayor. En la Segunda Guerra Mundial, al- este rechazo. Por consiguiente, las espo-
rededor del 60% de todos los rusos muer- sas tratan de ocultar la verdad y suelen no
tos eran civiles. En la guerra de Corea, hablar de su experiencia. Durante la cam-
por un soldado morían cinco civiles. Para paña francesa para reunir evidencia acer-
la guerra de Vietnam, la relación es 1:13. ca de las violaciones perpetradas por los
Las guerras en el Tercer Mundo llegan a alemanes, la reputación de las víctimas no
provocar hasta un 90% de bajas civiles26. estaba en discusión. No obstante, muchas
Un intento particularmente pérfido de des- mujeres francesas violadas, “plenamente
truir una cultura es perpetrar una violación conscientes del doble estándar de mora-
con la intención de embarazar a la mujer. lidad sexual que podría condenarlas”, se
Como fuera reportado durante la guerra mostraron vacilantes29. Estaban dispuestas
en la ex Yugoslavia, la violación también a colaborar con el enjuiciamiento de los
puede funcionar como un medio para em- violadores, pero al mismo tiempo desea-
barazar a las víctimas intencionalmente. ban mantener su honor sexual. Por lo tanto,
Una víctima de violación de origen bosnio en el informe final se aludía a las mujeres
manifestó lo siguiente a la organización como “X”, “Y” o “Z”. Del mismo modo, mu-
no gubernamental Human Rights Watch: chos esposos, hijos y padres bengalíes
“Su propósito era embarazarnos. Querían rechazaban a sus mujeres luego de que
humillarnos. Nos decían directamente, mi- éstas fueran violadas por soldados paquis-
rándonos a los ojos, que querían embara- taníes durante la guerra por la independen-
zarnos”27. Los testimonios de las víctimas cia en 1971.30
de violación suelen dar cuenta de que los La situación es aun peor para aquellas
soldados serbios trataban de “engendrar” mujeres violadas que quedan embaraza-
bebés serbios o chetniks (miembros de un das. Un hijo sería la evidencia de su des-
grupo militar de nacionalistas serbios). honra, según su propia percepción y la de
sus esposos. En consecuencia, las leyes
Actitudes masculinas y embarazo. Otro concernientes al aborto y al infanticidio
aspecto de la violación en situaciones de suelen ser menos rigurosas en situaciones
guerra juega un papel en este análisis. de guerra. En Francia, un acalorado deba-
La actitud de los maridos y los miembros te se inició tras el estallido de la Primera
masculinos de la familia hacia las muje- Guerra Mundial. En este debate, políticos,
res violadas también es interesante. Por eclesiásticos y periodistas plantearon que
lo general, los maridos se apartan de sus estos “bastardos alemanes” debían ser eli-
esposas violadas, y las familias sienten minados por cualquier método que fuera
este estigma. En Somalia, por ejemplo, las necesario o, de lo contrario, criados en el
familias suelen pedir a los funcionarios de amor maternal para hacerlos franceses. Ya
la ONU que trasladen a las mujeres de sus en 1915, un senador francés propuso sus-

25
Seifert, Ruth. Op. Cit. Pág. 62.
26
Ibídem. Pág. 63.
27
Thomas, Dorothy Q. y Ralph, Regan E. Op. Cit. Pág. 208.
28
Ibídem. Pág. 210.
29
Harris, Ruth. Op. Cit. Pág. 178.
30
Brownmiller, Susan. Op. Cit. Págs. 76-86.

95
Revista de Estudios sobre Genocidio

pender las penas por la práctica de abortos motivar a los soldados. Sangrientas imáge-
en los territorios invadidos. Además sugirió nes de las atrocidades nazis acompañaron
que, a fin de prevenir el infanticidio, se les a los soldados rusos en su camino a Po-
permitiera a las mujeres dejar a sus hijos, lonia. Norman Naimark enfatiza que: “[l]as
en forma segura y anónima, al cuidado imágenes de mujeres alemanas transmiti-
del Estado31. Otros opinaban que el abor- das en los medios soviéticos ciertamente
to no era una solución y que conduciría a no modificaron la idea de que éstas debían
las mujeres a la decadencia moral. Estos convertirse en el blanco de la venganza so-
contribuyeron a que el acento del debate viética”34. Estas imágenes retrataban a las
se desplazara de la violación en sí misma mujeres como entusiastas partidarias de
a los placeres de la maternidad. Creían que las masacres perpetradas por el régimen
si las mujeres francesas aceptaban a sus nazi. En consecuencia, muchos soldados
hijos “bastardos”, ayudarían a integrarlos rusos descargaron su ira y su odio en ni-
completamente a la sociedad y la cultura ñas y mujeres alemanas inocentes. El ya
francesas, a pesar de sus “defectos” ob- elevado nivel de brutalidad entre las tro-
vios como vástagos alemanes. Criar a es- pas soviéticas contribuyó a la concreción
tos niños era considerado un “triunfo de la de estos actos. Los azotes públicos con la
civilización sobre la barbarie, de la vida y el nagaika (un látigo de cuero) eran aún habi-
amor sobre la muerte y el odio”32. tuales como castigo35. Hasta el día de hoy,
los rituales de iniciación en el Ejército ruso
Venganza. Tal como ocurrió con los parecen estar entre los más espantosos.
soldados rusos que ocuparon Alemania a No obstante, la venganza podía ser
fines de 1944 y en 1945, la venganza sue- sólo una motivación para la violación, no
le ser una fuerte motivación. Rusia sufrió una razón. Como fuera señalado anterior-
mucho durante la Segunda Guerra Mun- mente, existen más situaciones de violen-
dial, acertadamente denominada la Gran cia contra mujeres. Por ejemplo, durante la
Guerra por los rusos. Sufrió, por lo bajo, Segunda Guerra Mundial, cuando las fuer-
20.000.000 de bajas, extensas áreas que- zas rusas invadieron Manchukuo en 1945,
daron virtualmente inhabitables y, desde violaron a un gran número de mujeres ja-
luego, la población civil también atravesó ponesas. Dado que, hasta 1945, estas dos
grandes dificultades. Esto incluyó las viola- naciones no habían estado en guerra, los
ciones en masa de mujeres rusas. Era de soldados japoneses no habían violado a
esperar que, al entrar en Alemania, los sol- mujeres rusas con anterioridad, aunque
dados rusos mencionaran con frecuencia sólo fuera porque no tuvieron la oportuni-
el daño que los alemanes habían infligido dad de hacerlo. En este caso, claramente
a su país33. la venganza no cumplió ninguna función en
Además, no debemos subestimar el lo que ocurrió con mujeres civiles y enfer-
rol desempeñado por la propaganda rusa. meras militares japonesas36.
Los periodistas utilizaron los claros horro- En la actual Yugoslavia pueden reco-
res de los campos de concentración para nocerse motivaciones similares. Son espe-

31
Harris, Ruth. Op. Cit. Pág. 191.
32
Ibídem. Págs. 201 y 202.
33
Brownmiller, Susan. Op. Cit. Pág.68.
34
Idem.
35
Ibídem. Pág. 112. También menciona el hábito de tomar de los rusos en general como razón de la existencia de
violaciones. Aún debe determinarse si lo mismo ocurre con otros ejércitos.
36
Tanaka, Yuki. Op. Cit. Pág. 101.

96
Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total y derecho internacional en el siglo XX

cialmente las animosidades entre serbios sexuales 39. En los casos de prostitución
y croatas, que han existido durante siglos, forzada, que constituyen una forma de
las que ocupan un lugar de importancia en violación, no debería descartarse comple-
el grado de violencia de esta guerra. Muy tamente el aspecto puramente sexual. Las
abusados por el gobierno serbio, la his- llamadas “mujeres confort” en Corea y los
toria del régimen ustasha funciona como burdeles que funcionaban en los campos
propaganda contra los croatas. Los us- de concentración en Europa del Este sirven
tasha eran los nazis croatas que lideraban como ejemplo de esta clase de violación.
el gobierno títere durante la guerra. Estos
Vínculos masculinos. En su carácter
asesinaron brutalmente a judíos, serbios y
generalmente público, la violación cumple
gitanos, en especial a los miembros jerár-
otra función. Puede ser percibida como
quicos de la Iglesia Ortodoxa Serbia. Los
la acción de compartir el botín de guerra,
serbios se vengaron al finalizar la guerra y
hecho que fortalece los vínculos exclusi-
los seguidores de Tito también se libraron
vamente masculinos entre los soldados.
de miles de adversarios. Esta historia, re-
La violación se transforma entonces en un
primida bajo el régimen de Tito, resurgió en
agente de unión entre los perpetradores40.
la década del ’90 y ahora funciona como
La fuerte presión psicológica de estar casi
una razón para la guerra.
continuamente preparado para el combate
Aspectos sexuales. Entre todos los in- físico inmediato es particularmente notoria
tentos de explicar la existencia y persisten- en presencia de otros soldados. Yuki Ta-
cia de la violación durante la guerra, no de- naka explica esto con más detalle: “El com-
beríamos olvidar los aspectos específicos bate violento establece una fuerte e íntima
del sexo. Desde luego, es un mito que la conexión entre los soldados, y la violación
violación tiene que ver con un impulso mas- en grupo es tanto un subproducto de esto
culino incontrolable, que debe seguir su como un medio a través del cual este vín-
curso y es inevitable. Esta teoría de “olla a culo se mantiene en otras situaciones que
presión” ha sido completamente desecha- no son la del combate”41. Los propios sol-
da 37. En general, y en particular durante dados admiten esta relación. Un veterano
una guerra, la violación tiene que ver con de Vietnam explicó lo siguiente:
el poder y el control. “No es una manifes- Sólo lo hacen [violar] cuando hay
tación agresiva de la sexualidad, sino más muchos hombres alrededor. Ya sa-
bien una manifestación sexual de la agresi- ben, los hace sentir bien. Se mues-
vidad”. Pero en ciertos casos, la violación tran unos a otros lo que son capaces
es para el agresor una gratificación sexual de hacer, ya saben —“Puedo hacer-
perversa38. Por ejemplo, mujeres somalíes lo”. No lo harían si están solos.42
en Kenia eran violadas tras haber sido ro-
badas sin ningún problema. Por lo tanto, no
La violación en el derecho internacional
puede ser sólo un medio para intimidar a
las víctimas, sino que es perpetrada espe- Convenciones de La Haya. Muy tarde
cíficamente contra las mujeres por razones se incluyó la violación en el derecho inter-

37
Seifert, Ruth. Op. Cit. Pág. 55.
38
Idem.
39
Thomas, Dorothy Q. y Ralph, Regan E. Op. Cit. Pág. 208.
40
Card, Claudia. Op. Cit. Pág. 7.
41
Tanaka, Yuki. Op. Cit. Pág. 107.
42
Brownmiller, Susan. Op. Cit. Pág. 107.

97
Revista de Estudios sobre Genocidio

nacional. Este delito no fue incluido sino contra las mujeres. De modo interesante,
hasta la Convención de Ginebra de 1949. en este enfoque la violación no estaría di-
Pero aun allí no está muy claro si la viola- rigida a las mujeres en particular, sino tam-
ción entra en la categoría de “infracciones bién a sus familias, en el sentido de miem-
graves”, lo cual garantizaría la sanción más bros masculinos. En esta interpretación, la
severa. Sin embargo, ya en las Convencio- violación no es un crimen de violencia con-
nes de La Haya se pueden observar ciertos tra la mujer, sino un crimen de honor. Pero
artículos que hubieran permitido considerar aun si consideramos que la expresión “ho-
a la violación como un crimen de guerra, nor de la familia” no es lo suficientemente
aunque sólo por inferencia. amplia como para incluir a la violación, la
Las dos Convenciones de La Haya de frase “convicciones y prácticas religiosas”
1899 y 1907 presentaban un enfoque único, también otorgaría a las mujeres el derecho
sin precedentes en el derecho internacional a la protección. Según Kushalani, “Todas
en lo que respecta a una guerra. La llamada las religiones censuran [un] atentado con-
Cláusula Martens estipulaba lo siguiente: tra el honor de las mujeres, y todas las
Los habitantes y los beligerantes prácticas religiosas de las anteriores civili-
permanecen bajo la protección y el zaciones han concedido un respeto espe-
régimen de los principios del derecho cial a las mujeres”45. Por muchas décadas,
de las naciones, tal como se derivan las Convenciones de La Haya fueron las
de los usos establecidos entre nacio- normas más importantes para regular el
nes civilizadas, las leyes de la huma- aspecto humanitario de la guerra.
nidad y los dictados de la conciencia La violación como crimen contra la hu-
pública.43 manidad. Como se pudo ver, la creación
Ésta reconocía, por consiguiente, la de la existencia de crímenes contra la hu-
existencia de ciertos principios humani- manidad se remonta a las Convenciones
tarios básicos que deben ser respetados de La Haya. La expresión apareció por pri-
bajo cualquier circunstancia, aun cuando mera vez en una declaración emitida por
no estén expresados en forma de tratado. Francia, Gran Bretaña y Rusia en mayo de
He aquí el antecedente de lo que más tarde 1915. Las tres potencias europeas protes-
sería llamado derecho humanitario, que se taron contra la masacre del pueblo armenio
halla por encima del derecho nacional. Se- a manos del ejército turco. La declaración
ría utilizado durante el Tribunal de Nurem- la censuró como:
berg posterior a la Segunda Guerra Mundial Crímenes contra la humanidad y
para ayudar a establecer la cláusula de “crí- la civilización por los cuales todos los
menes contra la humanidad”. Más específi- miembros del Gobierno turco deben
camente, el Artículo 46 dice lo siguiente: ser considerados responsables con-
El honor y los derechos de la fa- juntamente con los agentes implica-
milia, la vida de las personas (...) así dos en la masacre.46
como las convicciones y las prácticas El Estatuto del Tribunal Militar Interna-
religiosas, deben ser respetados.44 cional de Londres (1945), que fue utilizado
Podría interpretarse que la expresión en el Tribunal de Nuremberg, dio un paso
“honor de la familia” incluye la violencia adelante y definió por primera vez los crí-

43
Kushalani, Yougindra, Dignity and Honour of Women as Basic and Fundamental Human Rights, Martinus Nijhoff
Publishers, La Haya, 1982. Pág. 9.
44
Ibídem. Pág. 10.
45
Idem.
46
Ibídem. Pág. 14.

98
Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total y derecho internacional en el siglo XX

menes contra la paz y los crímenes contra y a otros que colaboraron con la ejecución
la humanidad. El Artículo 6 expresa lo si- de la misma. El estatuto también fue criti-
guiente: cado, especialmente por su carácter ex
Los siguientes actos, o cualquiera post facto (retroactivo). Transformó en deli-
de ellos, constituyen crímenes de la to algo que no era sancionable al momento
competencia del Tribunal, por los que de ser cometido.
habrá responsabilidad individual: Lamentablemente, el estatuto no hace
a) Crímenes contra la paz ... una mención explícita de la violación. El mo-
b) Crímenes de guerra, a saber: viola- tivo de esto es que, como ya fuera mencio-
ciones de las leyes o costumbres nado, los aliados también eran culpables
de la guerra. Tales violaciones in- de este delito. Los rusos, particularmente,
cluyen, y no sólo se limitan a, el no estaban dispuestos a aceptar una acu-
asesinato, el maltrato o la deporta- sación explícita de violaciones durante la
ción con fines de esclavización, o guerra, basándose en su temor de que la
con cualquier otro propósito, de la defensa de los líderes nazis alemanes la uti-
población civil de un territorio ocu- lizarán en su contra. Pero la formulación da
pado o que se encuentre en él … lugar a interpretar que las disposiciones in-
c) Crímenes contra la humanidad, a cluyen la violación. Las frases “maltrato” de
saber: el asesinato, el exterminio, la población civil bajo crímenes de guerra
la esclavización, la deportación y y “otros actos inhumanos” bajo crímenes
otros actos inhumanos perpetra- contra la humanidad ciertamente permiten
dos contra cualquier población ci- la inclusión de la violación. Pero la violación
vil, antes de una guerra o durante no fue en realidad un tema a considerar en
la misma, … sea o no en violación el Tribunal de Nuremberg. Los fiscales es-
de la legislación interna del país en taban más interesados en los experimen-
el que hayan sido perpetrados. tos biológicos que despiadados médicos
Los líderes, organizadores, instiga- llevaron a cabo con “conejillos de Indias”
dores y cómplices que participen en humanos. El Estatuto de Tokio para el Tri-
la concepción o ejecución de un plan bunal Militar Internacional para el Extremo
común o conspiración para cometer Oriente de 1946 contenía exactamente las
cualquiera de los crímenes anterior- mismas disposiciones.
mente descritos son responsables
por todos los actos perpetrados por Ley Nº 10 del Consejo Aliado de Con-
cualquier persona en ejecución de ta- trol. A simple vista, la Ley Nº 10 del Conse-
les planes.47 jo Aliado de Control de diciembre de 1945
Estas disposiciones eran revoluciona- parece ser menos relevante. Permitió cas-
rias en diversos aspectos. En primer lugar, tigar a criminales de guerra y otros delin-
el estatuto reconoce la responsabilidad de cuentes en Alemania, que no habían sido
los individuos. Por lo tanto, la habitual de- procesados en el juicio de Nuremberg, fun-
fensa de haber actuado bajo las órdenes damentándose en la misma promulgación.
de un oficial superior fue descartada. En De manera interesante, avanza en la inter-
segundo lugar, no sólo acusaba a los ver- pretación del Estatuto de Londres y se hace
daderos criminales, los que pusieron sus más explícita. Esta ley manifiesta que:
manos sobre las víctimas, sino también a 1. Se reconocen como delitos cada uno de
los “cabecillas” que concibieron la política los siguientes actos:

47
Ibídem. Pág. 15.

99
Revista de Estudios sobre Genocidio

a) Crímenes contra la paz (…) a) la violencia contra la vida y la perso-


b) Crímenes de guerra (…) na, en especial el homicidio en todas
c) Crímenes contra la humanidad. Atro- sus formas, la mutilación, el trato cruel
cidades y delitos que comprendan, y la tortura;
pero que no se limiten solamente a, b) los atentados contra la dignidad per-
el asesinato, el exterminio, la esclavi- sonal, en especial el trato humillante y
zación, la deportación, el encarcela- degradante.
miento, la tortura, la violación u otros El Artículo 3 resume la esencia de toda
actos inhumanos perpetrados contra la Convención. Una vez más, no se men-
cualquier población civil. ciona específicamente la violación, pero
Finalmente, la violación es incluida, está implícita en diversas frases. Por prime-
de manera explícita, entre las atrocidades. ra vez se prohíbe la distinción basada en
Fue, sin lugar a dudas, la primera medida el sexo. Además, el trato cruel y la tortura
“que puso en marcha” el concepto de que también pueden abarcar la violación. Y las
la violación de mujeres es, por sí sola, un expresiones “atentados contra la dignidad
crimen contra la humanidad48. personal” y “trato humillante y degradan-
te”, en particular, prohíben la violación de
Convenciones de Ginebra. Las atroci- mujeres. Ciertamente, también incluyen
dades cometidas durante la Segunda Gue- muchas otras ofensas, pero la violación es,
rra Mundial pusieron de manifiesto la nece- definitivamente, una de ellas.
sidad de proteger a la población civil. En El Artículo 27 marca un hito en el dere-
tanto las Convenciones de La Haya hacían cho internacional al estipular lo siguiente:
referencia casi en su totalidad a los belige- Las mujeres serán especialmen-
rantes, la Convención de Ginebra intentó te protegidas contra todo atentado a
extender su alcance a los civiles. Además su honor, en particular contra la vio-
de los actos perpetrados por ejércitos ene- lación, la prostitución forzada, o cual-
migos, incluyó la protección contra la per- quier otra forma de agresión sexual50.
secución por parte de sus propios gobier- Este artículo ocupa un lugar clave en-
nos o regímenes49. tre los artículos de la Convención. No sólo
La cuarta Convención de Ginebra de se hace mención específica de la viola-
1949 estableció uno de los principios fun- ción, sino que también se incluye la pros-
damentales en el Artículo 3, que dispone lo titución forzada. Además, extiende la pro-
siguiente: tección a todas las mujeres contra todo
1. Las personas que no participen activa- atentado a su dignidad. El motivo por el
mente en las hostilidades... serán tratadas cual se incluyó explícitamente a la viola-
humanamente en cualquier circunstancia, ción es aún incierto Una hipótesis es que
sin distinción alguna de índole desfavora- el Tribunal de Tokio y su clara acusación
ble basada en la raza, el color, la religión de violaciones en tiempo de guerra elevó
o la creencia, el sexo, el nacimiento o la el nivel de preocupación por esta cues-
riqueza, o cualquier otro criterio análogo. tión 51. Algunos oficiales fueron condena-
A tal fin, los siguientes actos están y que- dos debido a que no impidieron la perpe-
darán prohibidos: tración de actos de violación por parte de

48
Ibídem. Pág. 27.
49
Ibídem. Pág. 40.
50
Ibídem. Pág. 42.
51
Acerca de la violación como una cuestión en el Tribunal de Tokio, véase Meron, Theodro. “Rape as a war crime
under internacional humanitarian law”, en el American Journal of Internacional Law, Vol. 87, 1993. Pág. 426.

100
Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total y derecho internacional en el siglo XX

los soldados. Por consiguiente, era casi Y más adelante dice:


imposible no incluir a la violación como un Cualquier acción u omisión deli-
crimen de guerra en la cuarta Convención berada que ponga gravemente en
de Ginebra. peligro la salud física o mental o la
Otra disposición relevante es el Artículo integridad de cualquier persona que
147, que define y describe las “infracciones se halle en poder de una parte distin-
graves” y que garantiza un castigo severo. ta de aquella de la que depende (...)
Este Artículo establece lo siguiente: constituirá una infracción grave del
Las infracciones graves (...) son presente Protocolo.54
aquellas que involucran cualquiera de Esta disposición agrega algunos as-
los siguientes actos ...: el homicidio pectos nuevos a la cuestión de la violación
intencional, la tortura o el trato inhu- en situaciones de conflicto armado. En pri-
mano, incluyendo los experimentos mer lugar, reconoce el peligro en cuanto a
biológicos, causar deliberadamente la salud mental y entiende que las víctimas
grandes sufrimientos o graves lesio- pueden haber sido más dañadas psicoló-
nes a la integridad física o la salud gicamente que físicamente. En segundo
(...)52 lugar, también prohíbe la omisión de impe-
Obviamente, no se menciona aquí la dir estos delitos, considerando igualmente
violación, pero se puede interpretar que culpables a los espectadores que podrían
está implícita en las frases “trato inhuma- haber actuado para provocar un resultado
no” o “causar graves lesiones y sufrimien- diferente. Finalmente, define a estos deli-
to”. Algunos defensores de los derechos tos como infracciones graves.
de las mujeres, como Rhonda Copelon53, Además, los protocolos resaltan una
sostienen que debería interpretarse que el serie de garantías fundamentales en el Ar-
término “tortura” incluye también la viola- tículo 75, que estipula lo siguiente:
ción a fin de establecer, inequívocamente, Los siguientes actos están y que-
que la violación constituye una infracción darán prohibidos en todo tiempo y lu-
grave del derecho internacional en lo que gar, ya sean perpetrados por agentes
concierne a la guerra. Pero no se ha toma- civiles o por agentes militares:
do una decisión final al respecto. a) violencia contra la vida, la salud o la
En su mayor parte, los dos protocolos integridad física o mental de las per-
adicionales de la Convención de Ginebra sonas, en particular:
concluidos en 1977 repiten las cuestiones i) el homicidio;
involucradas, pero también clarifican cier- ii) todo tipo de tortura, tanto física
tos aspectos. El Artículo 11 protege: como mental;
la salud física o mental y la integri- iii) el castigo corporal; y
dad de las personas que se hallan en iv) la mutilación;
poder de la parte adversa o que estén b) los atentados contra la dignidad per-
confinadas, detenidas o privadas de sonal, en particular el trato humillante
libertad en cualquier otra forma (...) y degradante, la prostitución forzada

52
Kushalani. Pág. 44.
53
Rhonda Copelon, “Surfacing gender: reengraving crimes against women in humanitarian law”, en Nicole Ann Dom-
browski, ed., Women and War in the Twentieth Century: Enlisted Without our Consent, Garland Publishing, Nueva
York, 1999. Págs. 335-340. Rhonda Copelon, “Surfacing gender: reconceptualizing crimes against women in time
of war”, en Alexandra Stiglmayer, ed., Mass Rape: The War Against Women in Bosnia-Herzegovina, University of
Nebraska Press, Lincoln, 1994. Págs. 199-203.
54
Kushalani, Yougindra. Op. Cit. Pág. 53.

101
Revista de Estudios sobre Genocidio

y cualquier otra forma de agresión Tribunal Penal Internacional para la


sexual.55 ex Yugoslavia (TPIY). Desde el inicio de la
Esta disposición nombra específica- guerra en la ex Yugoslavia se han hecho
mente el trato inhumano, reiteradas veces públicas las violaciones masivas de mu-
mencionado por la Convención de Gine- jeres. Aparentemente, todas las partes en
bra, pero omite dar detalles al respecto. este conflicto son culpables del delito de
También otorga una protección mínima a violencia contra las mujeres58. No debería
todas las personas en todas las circuns- sorprendernos, entonces, que el Tribunal
tancias. No importa si el delito es cometido Penal Internacional para la ex Yugoslavia
durante una guerra o no, aunque definitiva- (TPIY) haya hecho de la violación una de
mente están incluidos los crímenes de gue- sus inquietudes primarias. Este tribunal
rra. Tampoco hace diferencia con respecto constituye el primer esfuerzo de la comuni-
a cuándo, dónde y contra quién se come- dad internacional, en más de 50 años, para
ten los delitos. De este modo, el Artículo 75 demandar y enjuiciar a criminales de gue-
constituye un conjunto de normas sobre rra. Hasta el momento, apenas un puñado
derechos humanos en general. Lamenta- de delincuentes han sido llevados ante La
blemente, una vez más se ha dejado de Haya. Según Amnistía Internacional, sólo
incluir la violación. Pero, tal como sucedió 27 violadores han sido enjuiciados en to-
con anteriores disposiciones de carácter tal59.
semejante, está claramente implícita en Ya en febrero de 1993, la violación fue
frases como “tortura mental” o “atentados incluida en la lista de infracciones graves
contra la dignidad personal”. y otras violaciones del derecho internacio-
Finalmente, el Artículo 76 codifica es- nal humanitario, entre ellas el homicidio
pecíficamente la protección de las mujeres. intencional, la limpieza étnica y el pillaje.
Este artículo establece lo siguiente: Ese mismo año, la Organización de las Na-
Las mujeres serán objeto de un ciones Unidas estableció el tribunal inter-
respeto especial y serán protegidas nacional, mencionando especialmente su
en particular contra la violación, la intención de poner fin a las masacres y la
prostitución forzada y cualquier otra limpieza étnica60. Su estatuto está inspira-
forma de agresión sexual.56 do en las Convenciones de Ginebra, inclu-
Este artículo ofrece una garantía gene- yendo sus protocolos, los principios de Nu-
ral de la dignidad y el honor de las mujeres remberg y las Convenciones de La Haya.
de un modo más específico que anteriores Repite muchos de los conceptos utilizados
disposiciones. Menciona explícitamente en las mencionadas convenciones. El Artí-
la violación con un lenguaje muy preciso. culo 5 del estatuto describe los crímenes
Además, hace que garantizar el respeto contra la humanidad y constituye la única
hacia las mujeres y la protección de las disposición que nombra específicamente a
mujeres sea un imperativo para los Esta- la violación. También incluye el homicidio,
dos57. el exterminio, la esclavización, la depor-

55
Ibídem. Pág. 54.
56
Ibídem. Pág. 56.
57
Ibídem. Pág. 57.
58
Para un buen panorama histórico, véase Stiglmayer, Alexandra, “The war in the former Yugoslavia”, en Stiglmayer,
Alexandra. (ed.), Mass Rape: The War Against Women in Bosnia-Herzegovina, University of Nebraska Press, Lincoln,
1994. Págs. 1-34.
59
http://rights.amnesty.org/group/balkans/rapecrime.html (22 de febrero de 2001).
60
Philipose, Liz, “The laws of war and women’s human rights”, en Hypatia, Vol. 11, 1996. Pág. 48.

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Un elemento del genocidio: violaciones, guerra total y derecho internacional en el siglo XX

tación, el encarcelamiento, la tortura, las de ayudar a dispersar a la población y ha-


persecuciones y otros actos inhumanos61. cerla abandonar el área. Tal como sucedió
Esto establece un marco para el procesa- en el caso de los soldados rusos al finalizar
miento de delincuentes de la ex Yugosla- la Segunda Guerra Mundial, a veces fun-
via. Sin embargo, aquí aparece otra cues- ciona como una válvula para la venganza.
tión. Algunos analistas plantean que la vio- Como fuera sugerido, “la represalia” podría
lación sólo se somete a juicio en tanto y en ser sólo un desencadenante, no la verda-
cuanto ese acto de violación sea utilizado dera razón por la que se cometen violacio-
como parte integral de la limpieza étnica y, nes en tiempo de guerra. Finalmente, la
en consecuencia, podría no constituir una violación contribuye a fortalecer el vínculo
condenación general del uso de la viola- entre los soldados. Éste es un rasgo de las
ción en situaciones de conflicto armado62. relaciones masculinas particularmente pro-
En febrero de 2001, el Tribunal senten- nunciado durante la guerra.
ció a tres serbios bosnios a prisión por vio- No fue sino hasta después de la Se-
lación y tortura sexual, con penas de entre gunda Guerra Mundial que la violación co-
12 y 28 años.63 Por primera vez, una corte menzó a ser mencionada explícitamente en
internacional condenó de hecho a tales la legislación penal internacional concer-
delincuentes basándose solamente en el niente a la guerra. Sin embargo, ya en las
hecho de que habían perpetrado una agre- Convenciones de La Haya se pueden de-
sión sexual contra mujeres, lo cual consti- tectar los inicios del reconocimiento de la
tuyó un avance significativo. Esta decisión existencia de violencia contra las mujeres.
da muestras de la seriedad con que esta El Tribunal de Nuremberg también ignoró
corte y la comunidad internacional juzgan a la violación como un crimen de guerra.
los delitos de la guerra total y el genocidio. Los soldados aliados también violaron mu-
jeres, en especial los miembros del Ejército
Rojo. Por lo tanto, la violación no debía ser
Conclusión
mencionada durante este juicio. Finalmen-
Tal como lo demuestra este artículo, la te, la Convención de Ginebra de 1949 se
violación cumple una función específica en refirió explícitamente a la violación como
situaciones de conflicto armado. A pesar un crimen de guerra, aunque hasta la fe-
de que la violación tiene también un aspec- cha no ha quedado definido si constituye
to sexual, el poder y la agresión dominan una infracción grave. El tribunal para la ex
la situación. La violencia sexual cumple di- Yugoslavia también condena la violación,
versas funciones. La más importante es la entre muchos otros crímenes de guerra;
de intimidación y desmoralización. Esto no pero, al priorizar los casos de violación, ha
sólo se aplica a la propia víctima, sino que hecho todo lo posible para dejar en claro
también afecta a los miembros masculinos cuán importante es para ellos la cuestión
de su familia y a los vecinos. También pue- de la violación en situaciones de guerra.F

61
Ibídem. Pág. 49.
62
Ibídem. Págs. 47 y 56.
63
http://www.nytimes.com/apoline/world/AP-War-Crimes-Rape-Camps.html (22 de febrero de 2001).

103
INFORMACIÓN DE COLABORADORES

Wardatul Akmam
University of Tsukuba, JAPÓN / akmam@jsrsai.envr.tsukuba.ac.jp

Paul Bartrop
Bialik College, Victoria, AUSTRALIA / bartrp@bialik.vic.edu.au

Thomas Cushman
Wellesley College, EEUU / tcushman@wellesley.edu

Henry R. Huttenbach
The City College of New York, EEUU / huttenbach@aol.com

Cristoph Schiessl
Wayne State University, EEUU / af5556@wayne.edu

Figueroa Ibarra
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, MÉJICO / carlosfigueroaibarra@yahoo.com.mx

PRESENTACIÓN DE COLABORACIONES
INSTRUCCIONES PARA LOS COLABORADORES
Los Editores aceptarán trabajos de investigación que realicen un aporte en la materia. El envío de los trabajos su-
pone que el material es inédito. En caso contrario, los artículos deberán estar autorizados para su publicación por sus
editores originales.
La publicación estará supeditada al arbitraje del Comité Editorial, el cual está constituido por expertos en las temá-
ticas a trabajar.

Presentación de los trabajos


Los autores deben enviar su versión final de los articulos como archivo en formato Word o PDF a la dirección: reg.
editores@gmail.com.
Aquellos manuscritos que no cumplan con los siguientes requerimientos listados a continuación, no serán consi-
derados para su publicación:
1.En la primer hoja deberá constar: título del artículo, nombre y apellido del autor/es, dirección, código postal,
teléfono y dirección de e-mail.
2.Todos los artículos deberán estar acompañados de un abstract (200 palabras máximo) y una breve biografía
del autor/es.
3.Los trabajos no deberán exceder las 10.000 palabras.
4.Los artículos podrán presentarse en español e inglés. Los Editores considerarán, en particular, la presentación
de trabajos en otros idiomas.
5.Las notas, citas bibliográficas y aclaraciones deberán ser escritas a pie de página.
6.La modalidad de cita bibliográfica utilizada por la Revista de Estudios sobre Genocidio es:
Artículos de Revistas
Jones, Adam (2002) “Problems of genocide-gendercide studies and future agendas: a comparative approach”,
Journal of Genocide Research, Vol. 8, N° 4, pp. 379-381.
Capítulos de libros
Huttenbach, Henry R. (2005) “Los eslabones fatales en la cadena del genocidio”, en Feierstein, Daniel. Genocidio.
La administración de la muerte en la modernidad, EDUNTREF, Buenos Aires.
Libros
Frank Chalk y Kurt Jonassohn (1990); The History and Sociology of Genocide: Analysis and Case Studies, Yale
University Press, New Haven.